Page 1ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
LIII (2005), 101–109
PASTABOS
Remarks
OBJECIONES AL ARTÍCULO DE ROSINAS „DAR DĖL ADESYVO KILMĖS AIŠKINIMO“
Leí con interés el artículo de Rosinas (Rosinas 2005), en el que critica mis dos trabajos más recientes sobre el adesivo (Сержант 2004a) y el inesivo (Seržant 2004b). Fue muy desagradable observar que el autor había elegido, en nuestra opinión, un estilo y un tono inadecuados, que no correspondían a su posición ni a su formación. A continuación se presenta el examen de los hechos aducidos por Rosinas y nuestras objeciones.
1. (pp. 177–178). Terminación del locativo pralat. *-i
Para explicar la extensión de la terminación del inesivo singular de la flexión en *ā también a la flexión en *o, suponemos que en el protolatusio todavía existía una terminación de locativo «no marcado», que constituía la continuación directa del locativo indoeuropeo: flexión en *ā: *-eH₂-i > protobalto. *-ai > pralat. *-i y flexión en *o: *o-i > protobalto. *-ai > *-ie > pralat. *-i, porque estas terminaciones se conservaron en lituano (en la forma adess. sg. žmón-ai-p,¹ adv. nam-iẽ), y, por consiguiente, también estaban en el báltico oriental, es decir, podían haber sido heredadas también por el letón. Naturalmente, «... tokią pat galūnę *-i tuo raidos laikotarpiu turėjo turėti ją₂, ē, i ir с kamienų vienaskaitos lokatyvo formos.“ (Rosinas 2005: 178)².
«Así pues, la consecuencia de la competencia debería haber sido el afianzamiento de la forma no marcada en el subsistema del locativo. Sin embargo, no ocurrió así». (ibidem)
Aquí quisiéramos objetar lo siguiente:
– al parecer, la indoeuropeística y la lingüística en general aún no han alcanzado tal comprensión de los procesos que permita predecir inequívocamente el desarrollo posterior de un sistema a partir de una determinada constelación de relaciones sistémicas. Por ello, tales suposiciones suelen acompañarse de una determinada valoración probabilística;
– quisiéramos aducir ejemplos análogos de otras lenguas que, en nuestra opinión, refutan la inevitabilidad de la consolidación (įsigalėjimas) de tal terminación en el sistema.
1 Rosinas (Rosinas 1999; Rosinas 2005) se opone a tal interpretación de los hechos; véanse nuestras objeciones en Сержант (2004a) y en el presente artículo.
2 A continuación utilizaremos las denominaciones de los tipos de flexión adoptadas en la indoeuropeística: *-jo- (para *-jа₂), *-jā- (para *-ē-), *-i- y flexión consonántica (para c)
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(1) En las lenguas eslavas la situación es muy parecida. Aquí también coincidieron formalmente las terminaciones del loc. sg. de las declinaciones *ā- y *o- en -ь, con tema terminado en consonante palatalizada en -и. No obstante, aquí se desarrolla (ya en los monumentos eslavos eclesiásticos más antiguos) una construcción semi-analítica con la preposición въ(n), esencialmente análoga a la construcción que subyace al inesivo báltico, con la única diferencia de que en báltico se trata de una posposición, mientras que en eslavo es una preposición. Sin embargo, es evidente que sus funciones eran aproximadamente las mismas: subrayar el valor locativo. La analogía con el letón consiste además en que aquí la terminación del locativo coincidía con el dativo singular (al igual que en las lenguas eslavas orientales, después de generalizarse la posición del acento desde las formas del locativo a las formas del dativo). Es decir, se dio preferencia al morfema más marcado para evitar la homonimia.
(2) En las lenguas iranias la preposición / posposición a «a, junto a» se fusiona con la terminación del antiguo locativo. En avéstico aún son posibles ambas formas, mientras que en persa antiguo se emplea ya principalmente solo la forma del inesivo. También aquí se da preferencia a la forma morfológicamente más inequívoca.
2. Cronología relativa y ley de Leskien
2.1.
«Las formas i̯qn̄r... schirdīpi... contienen, a nuestro parecer, la antigua terminación del locativo singular de la declinación en i, abreviada conforme a la ley de Leskien, *-ēi > *-ie > *i» (Seržant 2004a, 52). Ta mintis nėra nauja – ji pasiskolinta iš Kazlausko (žr. Kazlauskas 1968, 154), nors autorius ir nenurodomas.» (Rosinas 2005: 178).
– Naturalmente, ¡tampoco podíamos tener la intención de robar una idea ajena!3 La indicación y la referencia a Kazlauskas (quien explica así únicamente la forma de la declinación en i, pero, por alguna razón, no la de la declinación en i) se encuentran dos páginas antes en Ser징ant (2004a: 50).
2.2.
«... cómo, cuando aparecieron los locativos pospositivos, incluso antes del acortamiento de los diptongos VR, junto a las nuevas formas del inesivo singular *rank-ājen, *žem-ējen, en lituano pudieron existir hasta la ley de Leskien formas antiguas del locativo del tema con *-ei > -ie, por ejemplo: *ak-ē, etc. (p. 52)» (Rosinas 2005: 178).
– La forma -ie no está atestiguada en ninguna parte (en posición final de palabra), por eso la señalamos (Seržant 2004a: 52) y seguimos señalándola como una reconstrucción con asterisco *-ie. – Las formas * *rank-ājen, **žem-ējen no aparecen ni podían aparecer en Seržant (2004a) ni en Seržant (2004b) por las siguientes razones: a nuestro parecer, la terminación del inesivo de la declinación *ā- (y, por consiguiente, también de la declinación *-iā- / *-iā-) es muy antigua y, propiamente, constituye la fuente de la difusión por analogía del indicador del inesivo. En relación con esto, la formulación de Rosinas «... greta naujųjų vienaskaitos inesyvo formų *rank-ājen, *žem-ējen...» contradice directamente lo que se demuestra a lo largo de todo el trabajo Seržant (2004b). Estas formas fueron heredadas, a nuestro parecer, del indoeuropeo (véase con más detalle
3Además, nos alegramos mucho al encontrar de este modo la confirmación de nuestras propias suposiciones en un erudito tan autorizado como Kazlauskas.
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Seržant 2004b) y, por tanto, de ningún modo pueden ser nuevas. Zinkevičius, por ejemplo, también considera que la forma del ines. sg. de la declinación en *ā es la más antigua entre los inesivos (Zinkevičius 1982: 21). A continuación, siguiendo a Stang (Stang 1966: 128) y sus argumentos, reconstruimos aquí la posposición inesiva *-ēn. Así pues, efectivamente, las formas *rank-ājēn, *žem-ējēn (sin indicar la prosodia), en nuestra opinión, existían antes de la acción de la ley de Leskien (pues, de lo contrario, no se habrían acortado según dicha ley) y, por consiguiente, junto con las formas del locativo antiguo de la i-declinación en *-ēi.
3.
«Por consiguiente, junto a las clases en ā y ē, el inesivo singular del nuevo inesivo con *āien, respectivamente *-ēien, también debió coexistir con el inesivo singular del tema en i con *-ēien...» (Rosinas 2005: 178).
La forma del inesivo singular de la declinación en i surgió cronológicamente mucho más tarde, cf. Seržant (2004b: 62–63), Zinkevičius (1982: 21–22).
4.
«Los bálticos orientales [...] acortaron el locativo singular del tema en i *-ēi (es decir, *ēi > ei) según el principio de uniformidad tipológica, cf.:
tema en ā tema en ē tema en i dat. sg. *-āi *-ēi *-ei loc. sg. *āi *ēi *ēi > *ei» (Rosinas 2005: 178–179).
Aquí no se tiene en cuenta la prosodia; todas las terminaciones del dativo deberían haber tenido entonación circunfleja, ya que no se acortaron según la ley de Leskien: rankai, žētei, akie. La terminación de la declinación en i debería haber tenido un acento agudo, puesto que el indoeuropeo *ēi da un acento agudo en lituano. La reconstrucción de las terminaciones del loc. sg. de las declinaciones en *ā y *ē como *āi y *ēi, respectivamente, no está demostrada; es más, desde el punto de vista de la indoeuropeística moderna es muy improbable; más bien aquí deberían postularse los breves *-ai < *-ah₂-i #, *-(ə)iai < *(i)iah₂-i #. Por tanto, esta analogía no es del todo exacta. Además, en nuestra opinión, suponer una analogía constituye siempre, en última instancia, una salida extrema, y es preferible intentar explicar un desarrollo determinado conforme a leyes fonéticas concretas.
«La morfema gramatical del tema en i, modificada de este modo, junto con ei, pudo transformarse después en *-ē. Que tal desarrollo es posible lo muestran las formas del inesivo singular de los dialectos letones con -ie (y en los dialectos de los aukštzemnieki también con -ī).» (Rosinas 2005: 179).
Si hemos entendido correctamente, Rosinas supone aquí que solo *ei pasó a ie, mientras que *ēi no lo hizo; cf., sin embargo, el letón siet, pero sēju; en otras palabras, el ie de una sílaba átona puede remontarse tanto al largo protobáltico (*ēi) como al diptongo breve (*ei). Es decir, los datos del letón no parecen indicar la necesidad de aceptar tal analogía ni, en general, el acortamiento de *ēi > *ei.
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5.
«… pudo haber existido una construcción adesiva locativo + posposición *p(r)ē, por ejemplo, *akē̄ p(r)ē, cuyo primer componente -ē̄, después de la ley de Leskien, se convirtió en -i (como afirma Seržantas), y solo después la posposición (en opinión de Seržantas, pi) se fusionó con la forma del locativo. Si fue así como sostiene Seržantas, tampoco debería constituir una excepción el adesivo singular de los temas en ē: siguiendo la «lógica» de Seržantas, también habría que esperar formas del tipo *upip para el adesivo singular de los temas en ē. Mientras no se salga de este círculo vicioso, tampoco se puede hablar seriamente de la hipótesis sobre el origen del adesivo que defiende Seržantas.» (Rosinas 2005: 179).
Aquí quisiéramos recordar que la ley de Leskien no se aplica al diptongo del protoindoeuropeo *ēi; solo se acorta (protobalto *ēi >) el protoindoeuropeo *īe > i (véanse, por ejemplo, Stang 1966: 115; Kazlauskas 1968: 96, passim). Naturalmente, este protoindoeuropeo *ēi (< protobalto *(i)ēi < protoindoeuropeo *(i)ēih₂) de ningún modo pudo pasar a **īe y, por consiguiente, no pudo ser objeto de la acción de la ley de Leskien. El diptongo *āi tampoco se acorta según la ley de Leskien. Por tanto, la forma **urip(i) no se deriva en modo alguno de nuestros razonamientos.»
6.
«Agitar folios indoeuropeos difícilmente sería un buen argumento […]. Si en los trabajos indoeuropeos no se reconstruye una forma de dativo en -i, ese es un problema de los indoeuropeístas. Los baltistas no tienen nada que ver con ello. Por tanto, los indoeuropeístas deben familiarizarse más seriamente con la morfología nominal de las lenguas bálticas» (Rosinas 2005: 179).
Aquí se puede establecer una analogía metodológica y suponer que en protobalto había una terminación de dativo en -am para la declinación en *o (por ejemplo, tēv-am), ya que esta terminación aparece en los textos letones más antiguos, y que el hecho de que los baltistas reconstruyan otra terminación es ya su problema, por lo que deben familiarizarse más seriamente y en mayor profundidad con los datos del letón. En otras palabras, tal posición se define por ignorar los hechos de otras lenguas indoeuropeas.
«El dativo en -i es reconocido por los más destacados especialistas en morfología histórica de la lengua lituana (véase Kazlauskas 1968, 144 ss.; Zinkevičius 1980, 164)» (ibidem).
Nos parece que Kazlauskas (loc. cit.) no reconstruye para el protobalto una terminación de dativo sg. *-i. Todas las reconstrucciones propuestas aquí se remontan al indoeuropeo *-ei. Sin embargo, reconoce que tal forma existe en los dialectos y en los textos lituanos antiguos, con lo cual tampoco discrepábamos. La mayoría de los baltistas, pensamos, estarán de acuerdo en que la terminación -i en los textos lituanos antiguos no es originaria, sino que surgió por analogía o por otras razones⁴.
7.
«No sé qué indujo a Seržantas a concluir que, por ejemplo, en frases como kurp queda una reliquia de un adesivo que existió alguna vez: Kurp jedams? Kurp tu mani nes? […] Por tanto, el adverbio kurp no tiene un significado propio del adesivo. Más bien recuerda a un alativo o a un ilativo…» (Rosinas 2005: 180).
4 Compárese nuestra suposición en Seržantas (2004b: 56).
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7.1. En efecto, en el letón moderno kur y šurp tienen un significado de movimiento y responden más bien a la pregunta ¿adónde? Sin embargo, conviene recordar que en la historia de la lengua letona se produjo una coincidencia de los valores esivo y lativo; cf. loc. sg.: mēs esam ciemos; mēs braucam ciemos; kur viņš iet? kur viņš ir? Este fenómeno se extendió incluso a algunos dialectos lituanos, cf.: tėvas yrà miškan’ (Ill.), tėvas ēina miškel (Lok.) Zinkevičius (1966: 200–201). Véanse más detalles en Wälchli (1998: 214), Серебренников (1959: 245f), Seržants (2004c). Por consiguiente, resulta comprensible que aquí pudieran coincidir los significados de dirección y de lugar. Al mismo tiempo, en los textos del letón antiguo está presente el significado locativo (esivo), cf. Tehws es gribbu ka kurp es eßtmu arr tee ar mannim irr (Tas Jauns Testaments, 1685 года, Joh. 17.24).
A la luz de estos hechos, parece que proyectar el significado moderno de la forma kurp sobre el letón antiguo y, más aún, sobre el protOletón, es metodológicamente incorrecto.
Desde el punto de vista de la forma morfológica del adverbio kurp, resulta difícil imaginar que esta forma se remonte a un alativo o ilativo antiguo. Lo más probable es que históricamente esta forma se remonte al locativo del pronombre interrogativo/relativo kas, al que se añadió la posposición -p. Nos pareció interesante la propuesta de Росинас de que kurp sea un calco del alemán wohin. Росинас probablemente se refería aquí a la locución del bajo alemán medio (mittelniederdeutsch) war henne/ wa hen. Sin embargo, aquí pueden surgir algunos problemas cronológicos:
– el hecho es que aproximadamente hasta el siglo XV solo war, interrogativo y relativo, se empleaba con el significado de „wo“ y „wohin“ (Grimm 1960: 1016; Lübben 1980: 555).
– las palabras wa(r) y hen se escribían separadamente aproximadamente hasta el siglo XVI. En este caso, hen es principalmente un prefijo verbal separable, cf. el alto alemán medio: wa ist din mantel komen hin (Grimm 1960: 1017) „wo ist dein Mantel hingekommen?“
– además, el letón kurp ya está atestiguado en Tas Jauns Testaments, 1685 года (Math. 8.19; Luc. 9.57 и др.).
Al revisar las principales fuentes del bajo y del alto alemán medios, se tiene la impresión de que la combinación wahen desempeña una función algo distinta de la de kurp en letón; aquí hen sigue estando vinculada en gran medida al verbo (como prefijo separable). Incluso en el alemán moderno son posibles, por regla general, los pares: Wohin gehst du? y Wo gehst du hin? El letón kurp no tiene construcciones paralelas a estas.
Además, en el LKŽ se indica la forma lituana kurp, aunque con una sola fuente. Encontramos otra referencia al paralelo lituano kurpi en Arumaa (1934: 101).
Parece posible que la antigua forma kurp fijara para sí el significado de dirección („куда“), bajo la influencia de la construcción viruop iet, como propone Росинас. Teniendo en cuenta que el adesivo y el alativo, por lo demás, prácticamente se habían perdido en letón, tal consolidación semántica de las formas nos parece probable.
8.
8.1. En resumen, quisiéramos señalar que no nos ha quedado del todo clara la opinión general del propio Rosinas sobre el surgimiento del adesivo singular. ¿Considera que el adesivo singular se formó sobre la base del dativo antiguo? En tal caso, no queda claro por qué no respondió
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concretamente a algunos puntos de Seržant (2004a) relativos precisamente a esta cuestión⁵ y, más aún, en Rosinas (2005: 177, nota al pie) señaló que él no había hecho tal afirmación (que el adesivo singular se basa en el dativo antiguo); es decir, ¿debemos concluir que entendimos erróneamente las conclusiones del trabajo de Rosinas (1999)?
8.2. En cuanto a la idea expresada en Seržant (2004b), aquí no encontramos en absoluto indicaciones sobre la posición de Rosinas respecto de esta cuestión, ni encontramos una crítica concreta, aunque nos interesaría conocer su opinión y, sobre todo, sus argumentos.
ЛИТЕРАТУРА
ARUMAA, P. 1934: Untersuchungen zur Geschichte der litauischen Personalpronomina, Tartu: Acta et commentationes Universitatis Tartuensis.
GRIMM, J. und W. 1960: Deutsches Worterbuch, bearbeitet von Ludwig Sutterlin und den Arbeitsstellen der Deutschen Wörterbuches zu Berlin und Gottingen 14. Band, II. Abteilung, Wilb-Ysop, Leipzig Verlag von S. Hirzel.
LÜBBEN, A. 1980: Mittelniederdeutsches Handwörterbuch. Nach dem Tode des Verfassers vollendet von Christoph Walther. Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft.
ROSINAS, A. 1999: Inesyvo ir adesyvo formų kilmės ir raidos klausimu. Baltistica 34 (2), 173–183.
ROSINAS, A. 2005: Dar dėl adesyvo kilmės aiškinimo. Baltistica 40 (2), 177–181.
СЕРЕБРЕННИКОВ, В. А. 1959: О некоторых возможных причинах происхождения иллативного значения у латышского локатива. In: E. Sokols, ed., Rakstu Krājums. Veltījums akadēmiķim profesoram Dr. Jānim Endzelīnam viņa 85 dzīves un 65 darba gadu atcerei. Rīga: Latvijas PSR Zinātņu akadēmijas izdevniecība, 243–246.
СЕРЖАНТ, И. А. 2004a: К вопросу об образовании адессива. Acta Linguistica Lithuanica 51, 49–57.
SERŽANT, I. A. 2004b: Zur Vorgeschichte des Inessivs. Acta Linguistica Lithuanica 51, 59–67.
SERŽANTS, I. A. 2004c. Einige Bemerkungen zur Geschichte des Illativs. Baltu Filoloģija 13 (1), 113–120.
STANG, Chr. S. 1966: Vergleichende Grammatik der baltischen Sprachen. Oslo etc.: Universitetsforlaget.
WALCHLI, B. 1998: Der Synkretismus der Lokalkasus im Lettischen und Livischen. Linguistica Baltica 7, 207–229.
ZINKEVIČIUS, Z. 1966: Lietuvių dialektologija. Vilnius: Mintis.
ZINKEVIČIUS, Z. 1982: Lietuvių kalbos postpoziciniai vietininkai. Baltistica 18 (1), 21–38.
Ilja Seržants Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lietuva
5 Например, к какой форме датива он возводит ад. типа šipui(1) или namui(1).