Page 1B A L T Ų I R S L A V Ų K A L B Ų R Y Š I A I L I E T U V O S T S R M O K S L Ų A K A D E M I J A
SIMAS KARALIŪNAS
ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LAS RELACIONES MÁS ANTIGUAS ENTRE LAS LENGUAS BÁLTICAS Y ESLAVAS
El problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas surgió hace ya mucho tiempo en la lingüística. Durante años, los investigadores lo examinaron y debatieron, pero no llegaron a una opinión unánime; puede decirse que la solución del problema se ha complicado aún más. Las discusiones y controversias sobre esta cuestión se desarrollan hoy con la misma pasión que hace muchos años. La actualidad del problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas queda demostrada no solo por el hecho de que, como uno de los problemas más importantes de la lingüística eslava, se debatiera ampliamente en el IV Congreso Internacional de Eslavistas, celebrado en Moscú (se presentaron cuatro ponencias sobre el tema), sino también por el hecho de que, por decisión del Comité Internacional de Eslavistas, en 1962 se constituyera una Comisión Internacional para el Estudio de las Relaciones Báltico-Eslavas, integrada por una docena de destacados especialistas en estudios eslavos y bálticos procedentes de once países europeos¹. El problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas constituye precisamente una de las áreas de trabajo de esa comisión. Este problema también es actual porque forma parte, asimismo, del conjunto más amplio de cuestiones de la indoeuropeística. La solución de muchas cuestiones de la historia de las lenguas bálticas y eslavas depende, en parte, de cómo se resuelva el problema de sus relaciones más antiguas. Naturalmente, el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas está vinculado también a cuestiones concretas de la historia de la lengua lituana.
El hecho de que, en torno al problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, «hoy tienen lugar en la ciencia debates encarnizados que, en algunos casos, adquieren incluso un sentido ideológico-político de actualidad»² plantea también a los lingüistas lituanos la tarea de expresar sin demora su opinión sobre esta cuestión.
Las lenguas bálticas y eslavas, al pertenecer a la familia de lenguas indoeuropeas, descienden de una comunidad lingüística que existió hace varios milenios y que se denomina de diversas maneras: lengua protoindoeuropea,
1 En el V Congreso Internacional de Eslavistas, celebrado en Sofía, se aprobó la siguiente composición de esta comisión: K. Korsakas (presidente de la comisión, URSS), J. Safarevičius (vicepresidente, Polonia), S. Bernšteinas (URSS), I. Duridanovas (Bulgaria), V. Falkenhanas (RDA), K. O. Falkas (Suecia), V. Georgijevas (Bulgaria), V. Holtumas (Inglaterra), Č. Kudz inovskis (Polonia), V. Kiparskis (Finlandia), B. Larinas (URSS), Chr. Stangas (Noruega), R. Šmitelinas (Francia), V. Toporovas (URSS), P. Trostas (Checoslovaquia), A. Vračius (Rumanía).
2 K. Korsakas, Lyginamoji kalbotyra ir tarybinės lietuvių filologijos uždaviniai, LKK, 6, 1963, p. 13.
7
Page 2lengua, habla, unidad lingüística, comunidad lingüística o época común3. Puesto que las lenguas bálticas y eslavas descienden de una comunidad lingüística indoeuropea, tienen muchos rasgos comunes heredados de la más remota antigüedad, que también se encuentran en otras lenguas indoeuropeas. Sin embargo, además de ello, las lenguas bálticas y eslavas presentan también rasgos comunes que no pueden explicarse por su origen en una comunidad lingüística indoeuropea. El problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas consiste precisamente en explicar cómo surgieron las innovaciones bálticas y eslavas, es decir, aquellos rasgos comunes fonéticos, morfológicos y léxicos propios de las lenguas bálticas y eslavas que no aparecen fuera de su área lingüística.
Para responder a la pregunta de cómo surgieron las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas y qué carácter tuvieron sus relaciones durante los primeros siglos después de separarse de la comunidad lingüística indoeuropea, se elaboraron varias teorías diferentes. El primer capítulo de este trabajo está dedicado a la historia de la investigación del problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas y a la exposición de las teorías formuladas.
En el segundo capítulo, por falta de espacio, el análisis se limita a los fenómenos fonéticos; se ofrece una historia de su estudio y se exponen las concepciones sobre su origen y desarrollo.
En el tercer capítulo se intenta resolver algunas cuestiones cronológicas relativas a las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas (así como entre otras lenguas indoeuropeas).
Con el propósito de esclarecer en la medida de lo posible el origen de los rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas y la época en que aparecieron, el autor se basa en materiales de las lenguas bálticas, eslavas y otras lenguas indoeuropeas. Entre las lenguas bálticas, utiliza principalmente datos del lituano, a menudo arcaicos y que no siempre se han tenido suficientemente en cuenta al abordar este problema.
Al exponer el material, especialmente en la primera parte de este trabajo, se ha seguido un criterio cronológico: los trabajos de los investigadores se examinan uno tras otro, en el orden en que aparecieron. La actividad de cada investigador se asigna a un período —principalmente al período en que se publicó su trabajo más importante sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas—, aunque algunos de sus artículos sobre esta cuestión aparecieran publicados en otros períodos. Así, las opiniones de Chr. Stang se examinan en el capítulo dedicado a los trabajos de las décadas de 1920 y 1930, aunque uno de sus artículos apareció también en 1963; las opiniones de J. Kurilowicz, por su parte, se tratan en el capítulo sobre los trabajos de la posguerra, pese a que su primer artículo sobre la cuestión mencionada apareció ya en 1934.
El autor de este trabajo no pretende en modo alguno resolver en general el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, pues por ahora sigue siendo demasiado complejo. El propósito principal del trabajo es únicamente ofrecer una visión de la situación actual de la investigación sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, señalar los puntos fuertes y débiles de las teorías existentes sobre esta cuestión y aportar argumentos a favor de la teoría que al autor le parece más fiable.
3 En el trabajo se emplean alternativamente los términos «protolengua» (праязык, Ursprache), «unidad lingüística» (языковое единство, Spracheinheit) y «comunidad lingüística» (языковая общность, Sprachgemeinschaft), pero a cada uno se le atribuye un significado diferente. El término «protolengua» corresponde a una unidad lingüística con escasa diferenciación dialectal, existente en tiempos prehistóricos. El término «comunidad lingüística» se aplica a una unidad lingüística prehistórica con una diferenciación dialectal más marcada. Al tratar la concepción de aquellos investigadores que reconocen la existencia de una lengua báltico-eslava posterior a la disolución de la comunidad lingüística indoeuropea, se emplea el término que ellos mismos utilizan: «unidad lingüística báltico-eslava».
8
Page 3HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN DE LAS RELACIONES MÁS ANTIGUAS ENTRE LAS LENGUAS BÁLTICAS Y ESLAVAS
La historia de la investigación de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas ya ha sido expuesta ampliamente. El desarrollo de los planteamientos teóricos generales relativos a las relaciones más antiguas entre estas lenguas se aborda en un extenso artículo de N. Bogoliubova y T. Jakubaitė¹. V. Toporov describe detalladamente la historia de la investigación de esas relaciones en tres extensos artículos². Aquí nos centraremos sobre todo en los momentos más importantes de la investigación de dichas relaciones, en particular los teóricos. Aun así, este trabajo y el mencionado anteriormente no están exentos de reiteraciones.
La cuestión de las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas en los trabajos de los creadores del método histórico-comparativo
La investigación científica de las relaciones de parentesco entre lenguas individuales comenzó a principios del siglo XIX, cuando los trabajos de F. Bopp, R. Rask y J. Grimm¹ sentaron las bases de la lingüística histórico-comparativa indoeuropea.
Los primeros comparatistas adoptaron una nueva perspectiva sobre el parentesco entre las lenguas, basándose en estudios comparativos de estas.
Rasmus Rask (1787—1832) dedicó en sus trabajos un espacio considerable al análisis de las lenguas bálticas y eslavas. Fue el primero en destacar la importancia de las lenguas bálticas para la ciencia, y desde entonces estas lenguas ocupan un lugar importante en la lingüística comparativa. R. Rask señaló que las lenguas bálticas constituyen una rama independiente de las lenguas indoeuropeas y que están emparentadas con las lenguas eslavas y germánicas.
Franz Bopp (1791—1867) sostenía una opinión similar. Según él², las lenguas prusiana, lituana y letona formarían un grupo de lenguas estrechamente emparentadas, vinculado con las lenguas eslavas. F. Bopp señaló que las lenguas bálticas no deben considerarse parte integrante de las lenguas eslavas. Intentó establecer una cronología relativa del origen de las lenguas, cuyo principio es el siguiente: el grado de parentesco entre las lenguas dependería de que su separación se hubiera producido antes o después. Basándose en que las lenguas bálticas están más emparentadas con las eslavas que con otras lenguas, F. Bopp consideraba que estas lenguas probablemente se habían separado mucho más tarde. La lengua baltoeslava se habría separado de su hermana asiática, a la que, según él, se podía llamar sánscrito o no llamar de ninguna manera, más tarde que las lenguas clásicas, germánicas y
1 Н. Д. Боголюбова, Т. А. Якубайтис, История разработки вопроса о балто-славянских языковых отношениях, „Rakstu krājums (Veltījums akadēmikim profesoram Dr. Jānim Endzelīnam viņa 85 dzīves un 65 darba gadu atcerei)“, Rīga, 1959, p. 331—375.
2 V. N. Toporov, trabajos recientes sobre el estudio de las relaciones lingüísticas balto-eslavas, ВСЯ, 3, 1958, p. 134—161; Ensayo sobre la historia del estudio de las relaciones lingüísticas balto-eslavas más antiguas, УЗИСл, 17, 1959, p. 248—274; De la historia del estudio de las relaciones lingüísticas balto-eslavas más antiguas, УЗИСл, 23, 1962, p. 3—43; véase también O. Szemerényi, The Problem of Balto-Slav Unity—A Critical Survey, „Kratylos“, 2, 1957, p. 97—123; A. Vraciu, Slava si baltica. Problema vechilor raporturi dintre ele în lumina noilor cercetari, „Romanoslavica“, 12, 1965, p. 283—297, donde se reseñan las investigaciones más recientes en este campo.
1 F. Bopp, Sobre el sistema de conjugación de la lengua sánscrita comparado con el de las lenguas griega, latina, persa y germánica, Frankfurt am Main, 1816; R. Rask, Investigación sobre el origen de la antigua lengua nórdica o islandesa, Kjöbenhavn, 1818; J. Grimm, Gramática alemana, Göttingen, 1819 (2.ª ed. 1822).
2 F. Bopp, Über die Sprache der alten Preussen, Berlin, 1853, p. 80.
9
Page 4las lenguas célticas, pero antes de la división de la rama asiática en las ramas de las lenguas iranias e indias. Por tanto, F. Bopp fue el primero en plantear la idea de una protolengua báltico-eslava y de los estrechos vínculos de las lenguas bálticas y eslavas con las lenguas del grupo indo-iranio.
Jakob Grimm (1785–1863) también reconoció a las lenguas bálticas una posición de igualdad entre las demás lenguas indoeuropeas. En su opinión, las frecuentes correspondencias léxicas muestran un antiguo vínculo entre las lenguas eslavas y germánicas. Las lenguas bálticas y eslavas están entre sí mucho más emparentadas que cada una de ellas, por separado, con las lenguas germánicas. Las lenguas bálticas serían, en cierta medida, intermediarias entre las lenguas eslavas y germánicas. Sin embargo, esto no significa que las lenguas bálticas sean una mezcla de estas últimas. Asimismo, según J. Grimm, no puede suponerse que las lenguas eslavas y germánicas tomaran prestados de las bálticas los elementos más antiguos de sus sistemas. Según J. Grimm, los rasgos comunes y las semejanzas entre las lenguas germánicas, eslavas y bálticas surgieron porque desde antiguo había existido entre ellas una comunidad (Gemeinschaft)4.
August Schleicher (1821–1868) sintetizó las ideas de los primeros comparatistas y las desarrolló posteriormente; dedicó gran parte de sus investigaciones a las cuestiones de parentesco de las lenguas bálticas. La concepción de A. Schleicher sobre las relaciones de parentesco lingüístico está vinculada a su concepción general del origen de las lenguas indoeuropeas.
A. Schleicher elaboró una hipótesis coherente de clasificación genealógica de las lenguas, denominada teoría del «árbol genealógico de las lenguas» (Stammbaumtheorie). Según esta teoría, la protolengua indoeuropea unitaria (indogermanische Ursprache) se dividió primero en dos ramas: una de las lenguas bálticas, eslavas y germánicas (Slawodeutsch), y otra de las lenguas indo-iranias, griegas, itálicas y célticas. La gran rama de las lenguas bálticas, eslavas y germánicas se dividió más tarde en dos ramas menores: la germánica (Deutsch) y la báltico-eslava (Slawolitauisch). Al mismo tiempo se dividió también la segunda rama de la protolengua indoeuropea, primero en la indo-irania y la greco-italo-céltica. Más tarde, tras separarse el griego, quedó la protolengua italo-céltica. La rama de las lenguas bálticas y eslavas, denominada por A. Schleicher protolengua báltico-eslava (Slawolitauische Ursprache), se dividió posteriormente en las lenguas eslavas y bálticas básicas (Grundsprache), que a su vez volverían a dividirse en lenguas individuales5.
Por tanto, A. Schleicher desarrolló la idea planteada por F. Bopp sobre una protolengua báltico-eslava y la incorporó a una teoría coherente de la división de la protolengua indoeuropea. Indicó claramente el lugar de la protolengua báltico-eslava entre las lenguas indoeuropeas y reconoció sus vínculos genéticos con la protolengua germánica. La autoridad de A. Schleicher era tan grande que la mayoría de los lingüistas mantuvo la teoría de la protolengua báltico-eslava en la segunda mitad del siglo XIX e incluso a comienzos del siglo XX.
Durante el período de formación de la lingüística indoeuropea histórico-comparativa, el debate no giraba en torno a si había existido o no una protolengua báltico-eslava —todos la reconocían sin excepción—, sino a su lugar entre las demás lenguas indoeuropeas. R. Rask consideraba que las lenguas bálticas y eslavas estaban más emparentadas con las lenguas del grupo indo-iranio (ario), mientras que F. Bopp, J. Grimm y A. Schleicher sostenían que las lenguas bálticas y eslavas estaban genéticamente relacionadas con las lenguas germánicas. El problema del lugar de las lenguas bálticas y eslavas siguió siendo objeto de debate también en la segunda mitad del siglo XX.
3 J. Grimm, Geschichte der deutschen Sprache, Aufl. III, Leipzig, 1868, I, p. 9–10, 119; II, p. 711–712, 715.
4 J. Grimm, op. cit., I, p. 119.
5 A. Schleicher, Compendium der vergleichenden Grammatik der indogermanischen Sprachen, Aufl. III, Weimar, 1871, p. 6–7.
10
Page 5Baltų ir slavų kalbų seniausiųjų santykių tyrinėjimas XIX a. antrojoje pusėje
A. Schleicher murió convencido de que había logrado construir un edificio perfecto y acabado de la lingüística indoeuropea. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, ese edificio empezó a ser demolido. Y quienes comenzaron a demolerlo fueron los propios discípulos de A. Schleicher. Así, Johann Schmidt (1843–1901) evaluó críticamente la teoría del «árbol genealógico de las lenguas». En su opinión, los hechos muestran que las lenguas bálticas y eslavas (Lituslawische) están estrechamente relacionadas tanto con las lenguas germánicas como con las indoiranias. Por ello, señala J. Schmidt, cabe reconocer sobre una base igualmente válida tanto una protolengua báltico-eslavo-germánica como una protolengua báltico-eslavo-aria. Así pues, la posición de las lenguas bálticas y eslavas seguía sin estar clara. Se aclararía cuando, en opinión de J. Schmidt, se reconociera no solo que las lenguas bálticas y eslavas no se habían separado ni de las lenguas germánicas ni de las indoiranias, sino también que las unía orgánicamente a estos dos últimos grupos lingüísticos. Así como geográficamente no hay fronteras entre Europa y Asia, tampoco debería trazarse una línea de demarcación estricta entre las lenguas de Europa y Asia. J. Schmidt añade que en todas partes puede observarse una transición ininterrumpida (continuierlicher Übergang) de una lengua a otra, y que en el ámbito lingüístico indoeuropeo nunca hubo límites estrictos: dos dialectos alejados entre sí, por ejemplo, A y X, estaban unidos de manera continua por los dialectos intermedios B, C, D, etc.
Teniendo todo esto en cuenta, J. Schmidt propone sustituir la teoría del «árbol genealógico de las lenguas» por la teoría de las «ondas» (Wellentheorie): «En lugar de ella quisiera presentar la imagen de una onda que, al alejarse de su centro, se propaga en círculos concéntricos que se debilitan continuamente»2. Así pues, según él, los cambios lingüísticos se propagaban de una lengua a otra como ondas.
Las nuevas ideas de J. Schmidt supusieron un avance relativamente importante. Algunas de ellas (los dialectos indoeuropeos, la idea de la continuidad geográfica, etc.) se desarrollaron en el siglo XX.
Es importante señalar que la teoría de la protolengua báltico-eslava no suscitaba ninguna duda en J. Schmidt. El objeto de sus investigaciones era la posición de las lenguas bálticas y eslavas en la familia de lenguas indoeuropeas.
Kitas A. Šleicherio mokinys Augustas Leskynas (1840–1916) bandė suderinti „genealoginio kalbų medžio“ ir „bangų“ teorijas. Jis manė3, kad baltų, slavų ir germanų kalbos galėjusios pergyventi bendrą istorinį etapą nepriklausomai nuo kitų ide. kalbų, taigi ir skilimą, kaip jis suprantamas A. Šleicherio teorijoje. Be to, visai tikėtina, kad baltų ir slavų kalbos buvusios ta grandimi, kuri jungusi germanų ir indų-iranėnų kalbas. A. Leskyno nuomone, nesą būtino reikalo pripažinti baltų-slavų-germanų prokalbę, nes tų kalbų linksniavimo sistemos, išskyrus kai kuriuos linksnius su bendru formantu -m-, nesančios jau tokios panašios4. Taigi „Vadinamoji „genealoginio kalbų medžio“ teorija visai neprieštarauja „perėjimo“ teorijai, jei taip trumpai pavadintume J. Šmito hipotezę“5.
1 L Schmidt, Die Verwandtschaftsverhältnisse der indogermanischen Sprachen, Weimar, 1872, p. 16–27.
2 J. Schmidt, op. cit., p. 27.
3 A. Leskien, Die Declination im Slawisch-litauischen und Germanischen, Leipzig, 1876, p. XII.
4 A. Leskien, op. cit., p. 157–158.
5 A. Leskien, op. cit., p. XII.
11
Page 6Ni J. Schmidt ni A. Leskien se interesaron por las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas. J. Hanuš fue quien les prestó atención. El artículo de Jan Hanuš (1858—1887)6, publicado en 1886, fue el primero dedicado específicamente al problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
J. Hanuš planteó dos preguntas: 1) ¿qué permite reconocer un período lingüístico común báltico-eslavo? 2) ¿cómo puede determinarse con mayor precisión cuándo hablaron los bálticos y los eslavos una misma lengua? En respuesta a la primera pregunta, J. Hanuš presentó una docena de rasgos comunes de la fonética y la morfología de las lenguas bálticas y eslavas: el destino de los sonantes indoeuropeos, la declinación de los adjetivos pronominales, etc. Su segundo argumento en favor de un período lingüístico común báltico-eslavo fueron los préstamos de origen báltico en las lenguas ugrofinesas del Báltico, que consideró báltico-eslavos (en aquella época, los estudiosos aún no habían esclarecido su origen exclusivamente báltico). En respuesta a la segunda pregunta, J. Hanuš supuso que la tribu báltico-eslava debió de dividirse en bálticos y eslavos aproximadamente entre el siglo V a. C. y el siglo II d. C., pues, en su opinión, los neurios de Heródoto eran báltico-eslavos. Los investigadores posteriores no confirmaron esta datación.
El artículo de J. Hanuš fue importante porque planteó de manera concreta la cuestión de las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas y porque, por primera vez, reunió en un solo lugar todos los rasgos comunes de esas lenguas conocidos hasta entonces.
Pronto, las cuestiones de parentesco no solo entre las lenguas bálticas y eslavas, sino también entre todas las lenguas indoeuropeas, quedaron relegadas a un segundo plano. Surgieron cuestiones completamente nuevas (leyes fonéticas, analogía, préstamos), que durante muchos años ocuparon el centro de la atención de los investigadores7. Apareció un artículo de Karl Brugmann (1849—1919), uno de los representantes más destacados de la escuela neogramática (Junggrammatiker)8, en el que se adoptaba una postura escéptica respecto de la teoría de las protolenguas: las innovaciones compartidas por distintas lenguas no pueden servir como argumento para demostrar un parentesco estrecho entre ellas, pues esas innovaciones podrían haber surgido independientemente en cada lengua. K. Brugmann consideraba que el único argumento probatorio del parentesco lingüístico era el conjunto de innovaciones fonéticas, flexivas, sintácticas y léxicas9.
Aunque K. Brugmann veía con escepticismo las teorías sobre el parentesco lingüístico, aun así pensaba que las lenguas bálticas y eslavas habían atravesado antiguamente una época de comunidad (Zeit der baltisch-slawischen Urgemeinschaft)10. En su «Compendio de gramática comparada de las lenguas indoeuropeas», K. Brugmann presentó siete rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas que, en su opinión, mostraban los estrechos vínculos entre ellas11:
1) la transformación de los sonantes indoeuropeos n, r̥ en in, ir (cf. lituano at-mintis y eslavo antiguo mьnǫ, pa-mętь);
2) simplificación de las geminadas intervocálicas;
3) formación de las formas de adjetivos pronominales con el pronombre *jo- (cf. lituano gerasis y eslavo antiguo dobrъjь);
6 J. Hanusz, O dobie litewsko-słowiańskiej w stosunku do pra języka indoeuropejskiego, „Rozprawy i sprawozdania z posiedzeń wydziału filologicznego Akademii Umiejętności“, 11, Kraków, 1886, p. 249—272.
7 Véase en mayor detalle F. Specht, La lingüística «indogermánica» desde los neogramáticos hasta la Primera Guerra Mundial, „Lexis“, 1, 1948, p. 229—263.
8 K. Brugmann, Zur Frage nach den Verwandtschaftsverhältnissen der indogermanischen Sprachen, „Internationale Zeitschrift für allgemeine Sprachwissenschaft“, 1, 1884, p. 226—256.
9 K. Brugmann, op. cit., p. 253.
10 K. Brugmann Grundriss der vergleichenden Grammatik der indogermanischen Sprachen, I, Strassburg, 1897, p. 146.
11 K. Brugmann, op. cit., p. 20—21.
12
Page 74) el paso de los participios de tema en nt y de los sustantivos de tema consonántico a un tema en i en ciertos casos (cf. lit. vėžančio, esl. ant. vezǫšta de *vezontio y lit. vežàs, esl. ant. vezi de *vezonts; lit. akmenìmis, esl. ant. kamenьmi y lit. akmuõ, esl. ant. kamy de *akmōn¹²;
5) la sustitución de los pronombres ide. *so, *sā por los pronombres lit. tas, tā, esl. ant. to, ta;
6) la formación del dativo singular de los pronombres lit. mānie, pr. mennei, esl. ant. mьnē según el genitivo singular;
7) la sustitución del genitivo singular de los sustantivos de tema en o por el ablativo (cf. lit. vilko, esl. ant. vlьka y sánscr. vṛkāt).
Estas características comunes de las lenguas bálticas y eslavas presentadas por K. Brugmann bastaron para convencer a la mayoría de los lingüistas de finales del siglo XIX y principios del XX de que había existido una protolengua báltico-eslava.
En la segunda mitad del siglo XIX, como antes, una de las cuestiones más importantes relativas a las lenguas bálticas y eslavas era su lugar dentro de la familia de lenguas ide. Sin embargo, precisamente en este periodo se presta atención a las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas: aparece el primer artículo especializado dedicado, como hemos visto, a este problema, el de J. Hanuš, y K. Brugmann presenta rasgos comunes que caracterizan las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas.
Aunque la mayoría de los estudiosos de este periodo no dudaba de la existencia de una protolengua báltico-eslava, precisamente entonces, a finales del siglo XIX, se alzaron voces escépticas al respecto. Esas voces cobraron aún más fuerza a principios del siglo XX.
La controversia de 1908—1912 sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas
A principios del siglo XX comenzó a cuestionarse seriamente la teoría de la protolengua báltico-eslava. Se examinaron críticamente todos los rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas, que por lo general se consideraban argumentos a favor de dicha teoría.
Desde la época de los neogramáticos se empezó a mirar con escepticismo todas las protolenguas. B. Delbrück consideraba dudosas todas las agrupaciones dialectales de las lenguas ide., con excepción de la protolengua indoirania. P. von Bradke se expresó con dudas acerca de la protolengua báltico-eslava². Jan Baudouin de Courtenay (1845—1929) escribió en 1903 que los argumentos a favor de una «época lituano-eslava» no eran en absoluto más numerosos —y probablemente eran incluso menos— que los argumentos en contra, y que por ello podíamos considerarla una ficción científica³. Kazimieras Jaunius (1848—1908) afirmaba que «no es cierto que la lengua eslava y la báltica sean hermanas gemelas: la lengua báltica es hermana de la eslava, exactamente igual que de las demás lenguas indoeuropeas»⁴.
Los investigadores mencionados, sin aportar argumentos, se limitaron a consideraciones generales dirigidas contra la teoría de la protolengua báltico-eslava.
12 En el libro de K. Brugmann «Kurze vergleichende Grammatik der indogermanischen Sprachen» (Berlin—Leipzig, 1922, p. 18), los participios y los temas consonánticos se tratan por separado y, por ello, allí se indican ocho características.
1 B. Delbrück, Einleitung in das Sprachstudium, 3. Aufl., Leipzig, 1893 (I edición de 1880).
2 P. von Bradke, Beiträge zur Kenntnis der vorhistorischen Entwicklung unseres Sprachstamms, Giessen, 1880.
3 И. Бодуэн-де-Куртенэ, Лингвистические заметки и афоризмы, ЖМНП, 346, 1903, p. 330.
4 К. Явнис, Грамматика литовского языка, Петроград, 1908—1916, p. 27.
13
Page 8El primero en pronunciarse con argumentos contra la teoría de la protolengua báltico-eslava fue Antoine Meillet (1866—1936).
Ya en 1905, A. Meillet escribía que las lenguas bálticas y eslavas no tenían tantas innovaciones como se les atribuían y que no había fundamento para hablar de una época de unidad báltico-eslava (d’une époque d’unité balto-slave)5. En el libro «Los dialectos indoeuropeos»6, publicado en 1908, A. Meillet dedicó un capítulo extenso a caracterizar las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
Antes de comenzar a examinar las similitudes entre las lenguas bálticas y eslavas señaladas por K. Brugmann, A. Meillet observó que el parecido entre ellas era evidente. En su opinión, el carácter similar de los sistemas de las lenguas bálticas y eslavas se debía a los siguientes factores: 1) las lenguas bálticas y eslavas procedían de dialectos idénticos (de parlers indo-européens sensiblement identiques) de la comunidad lingüística indoeuropea (l’unité indo-européenne), que no estaban separados por ninguna isoglosa importante; 2) en su evolución, las lenguas bálticas y eslavas no experimentaron rupturas radicales del sistema (aucune fracture brusque du système), por lo que son conservadoras y arcaicas y, en consecuencia, conservaron muchos rasgos antiguos; 3) los bálticos y los eslavos vivieron siempre en regiones geográficas vecinas y en condiciones de civilización similares. Además, A. Meillet señaló que el parecido entre las lenguas bálticas y eslavas se había reforzado por los préstamos, sobre todo los tomados por las lenguas bálticas de las eslavas7.
A continuación, A. Meillet examinó detalladamente las similitudes entre las lenguas bálticas y eslavas enumeradas por K. Brugmann.
1. La evolución similar de las sonantes indoeuropeas l, m, n, r, además de en las lenguas bálticas y eslavas, también se dio en las lenguas germánicas y célticas. En determinadas posiciones, la u apareció junto a una sonante en griego, latín y armenio. Por tanto, la aparición de una vocal de apoyo i, u junto a las sonantes es un fenómeno dialectal de la comunidad lingüística indoeuropea, no una innovación de las lenguas bálticas y eslavas.
2. La simplificación de las geminadas es resultado de la tendencia general de las lenguas indoeuropeas a la simplificación y comenzó ya en la comunidad lingüística indoeuropea. En las lenguas bálticas y eslavas, al igual que en armenio, las geminadas se simplificaron, mientras que en las demás lenguas no ocurrió así. Es dudosa la existencia de geminadas en la propia comunidad lingüística indoeuropea, donde aparecían sobre todo en el léxico hipocorístico y en el lenguaje infantil.
3. Los tipos de adjetivos pronominales en ambos grupos lingüísticos difieren en los detalles, y sus significados no coinciden. El avéstico utiliza el pronombre *jo- junto a sustantivos y adjetivos de manera muy similar (A. Meillet subraya especialmente que tanto en avéstico como en las lenguas bálticas y eslavas, el pronombre *jo- concuerda con las palabras junto a las que se emplea).
4. Los participios activos masculinos del presente pasaron al tema jo siguiendo el modelo de los participios femeninos (tema jā), que existía ya en la comunidad lingüística indoeuropea. A. Meillet señaló que los adjetivos tienden a pasar a un tema vocálico mucho más rápidamente que los sustantivos (el lituano solo tiene adjetivos de tema o y u; las lenguas eslavas, solo de tema o). Esta transición expresa una innovación general de las lenguas indoeuropeas, pues se encuentra un equivalente exacto de las lenguas bálticas y eslavas en las lenguas germánicas occidentales (el inglés antiguo, el sajón antiguo y el alto alemán antiguo).
5. La inserción de -i- en formas como el lituano akmen-i-mis y el eslavo antiguo kamen-b-mi no es característica exclusiva de las lenguas bálticas y eslavas, pues el latín conoce exactamente el mismo fenómeno (cf. ped-i-
5 A. Meillet, Etudes sur l’étymologie et le vocabulaire du vieux slave, II, Paris, 1905, p. 201.
6 A. Meillet, Les dialectes indo-européens, Paris, 1908.
7 A. Meillet, Les dialectes indo-européens, Nouveau tirage, Paris, 1922, p. 40—41.
14
Page 9bus), el armenio (cf. ot-i-wkh) y otras lenguas. Además, el acercamiento de estos dos tipos se vio facilitado por el hecho de que coincidían fonéticamente tanto los acusativos singulares de los temas en *i y de los temas consonánticos como sus acusativos plurales.
6. El antiguo nominativo del pronombre demostrativo *so-, *sā- (cf. sánscrito sá, sā, griego ὁ, ἡ, gótico sa, so) fue sustituido por el tema *to-, *tā- no solo en las lenguas bálticas y eslavas, sino también en las lenguas germánicas occidentales (cf. antiguo sajón thē, thia, antiguo alto alemán dēr, diu). A. Meillet subrayó que se trata de una innovación muy sencilla, pues todas las formas del paradigma, salvo el nominativo singular, empezaban por la consonante t-, que por analogía pudo trasladarse muy fácilmente al único caso que comenzaba por la consonante s-.
7. El dativo del pronombre lituano manie, man y prusiano mennei no corresponde al antiguo eslavo mъně ni en las vocales de la raíz ni en las de la terminación. A. Meillet añadió que estas formas bálticas y eslavas constituyen un excelente ejemplo de innovaciones paralelas, pero independientes entre sí, que caracterizan a ambos grupos lingüísticos.
8. El genitivo-ablativo singular lituano vilko y el antiguo eslavo vlъka corresponden al ablativo sánscrito vṛkāt. El genitivo y el ablativo se fusionaron porque, en todos los temas excepto los de tipo *o, el genitivo y el ablativo singular tenían una misma forma. El griego empleaba la forma del genitivo para expresar el ablativo, mientras que en las lenguas bálticas y eslavas, por el contrario, el ablativo adquirió la función del genitivo. A. Meillet subraya que no parece que este fenómeno surgiera durante el período de unidad baltoeslava (à une période de communauté), pues el prusiano tiene el genitivo deiw as «de Dios». Por consiguiente, añadió, la generalización del ablativo se explica fácilmente como resultado de una evolución lingüística independiente.
Tras examinar estos rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas, A. Meillet concluyó que «las lenguas bálticas y eslavas evolucionaron en paralelo; este paralelismo dio lugar, naturalmente, a algunas formas idénticas, pero estas innovaciones no permiten reconocer un período común en la evolución de dichas lenguas»8. Como ejemplo destacado de innovación paralela, A. Meillet señaló la ley de de Saussure-Fortunatov, afirmando con toda razón que esta ley actuó independientemente en lituano y en eslavo.
Tras presentar hechos análogos de otras lenguas indoeuropeas y señalar otros fenómenos semejantes, A. Meillet mostró que los rasgos comunes mencionados de las lenguas bálticas y eslavas son arcaísmos heredados de la época protoindoeuropea o bien innovaciones. Si un fenómeno o hecho es arcaico, significa que las lenguas bálticas y eslavas, al igual que las demás lenguas indoeuropeas, lo conservaron. Tampoco las innovaciones pueden constituir un argumento concluyente a favor de una protolengua baltoeslava o de una época común, pues pudieron surgir independientemente en las lenguas bálticas, eslavas y otras lenguas indoeuropeas, o bien durante el período de contacto entre ellas. Además, en opinión de A. Meillet, las innovaciones baltoeslavas son semejantes, pero no idénticas (cf., por ejemplo, el dativo del pronombre personal).
Las nuevas y audaces ideas de A. Meillet hicieron tambalear los fundamentos de la teoría de la protolengua baltoeslava. Su crítica mostró que los argumentos existentes no bastaban para demostrar la existencia de una protolengua baltoeslava. Por ello, los partidarios de la teoría de la protolengua se vieron obligados a buscar nuevos hechos para defender sus tesis.
El primero en responder fue Viktor Porzeziński (1870—1929). La conclusión de su trabajo dedicado a la cuestión báltico-eslava era la siguiente: «las lenguas bálticas y eslavas atravesaron un período común durante el cual surgieron numerosas innovaciones»9.
8 A. Meillet, op. cit., p. 45.
9 W. Porzeziński, Die baltisch-slavische Sprachgemeinschaft, RSI, 4, 1911, p. 2—3.
15
Page 10A continuación, en su trabajo V. Poržežinskis se esfuerza por destacar tantas innovaciones como sea posible que, en su opinión, surgieron en la protolengua báltico-eslava, a la que denomina «período báltico-eslavo». Para defender las semejanzas entre las lenguas bálticas y eslavas frente a las críticas de A. Meillet, V. Poržežinskis analizó detalladamente la primera y la última de las semejanzas enumeradas por K. Brugmann. Considera que esas semejanzas son muy importantes para resolver la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. V. Poržežinskis también aportó nuevos hechos, considerándolos innovaciones báltico-eslavas. Entre tales innovaciones incluyó el tiempo pasado (pretérito) de los verbos, compárese el lituano nešė, vedė y el antiguo eslavo nešė-acho, vedė-acho. En su opinión, la diferencia entre el pretérito báltico y el imperfecto eslavo radica en que el pretérito de las lenguas bálticas se formó sobre la base del aoristo asigmático10.
V. Poržežinskis defendía la existencia de un período común de las lenguas bálticas y eslavas (eine baltisch-slavische Periode), mientras que Jan Rozwadowski (1867—1935) elaboró un esquema bastante complejo para esclarecer las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas11. Distinguió tres períodos en la evolución de las relaciones mutuas entre las lenguas bálticas y eslavas:
1) período de comunidad (doba prawspólności), que probablemente duró durante el III milenio a. e. c.;
2) período en el que se interrumpieron las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas y estas evolucionaron independientemente (II y I milenios a. e. c.);
3) período de nuevo acercamiento y de relaciones de vecindad, que comenzó en torno al inicio de nuestra era y continúa hasta nuestros días12.
La mayoría de los investigadores acogió con indiferencia la teoría de J. Rozwadowski. Solo el lingüista checo O. Hujer la consideró «completamente fiable»13. Además, B. Gornung también opina que los contactos entre las lenguas bálticas y eslavas se interrumpieron durante mucho tiempo y volvieron a establecerse hacia el inicio de nuestra era14.
La teoría de J. Rozwadowski suscita serias dudas. Es dudoso que durante dos mil o mil quinientos años las lenguas bálticas y eslavas no hubieran mantenido contacto alguno y que este solo se hubiera reanudado hacia el inicio de nuestra era. Tanto la toponimia como la cultura material y los fragmentos de fuentes históricas permiten pensar que los bálticos y los eslavos probablemente fueron vecinos desde la más remota antigüedad y, por consiguiente, pudieron mantener ciertos vínculos, reflejados también en sus lenguas.
Además, es poco probable que en el III milenio a. e. c. las relaciones entre los bálticos y los eslavos fueran muy estrechas, pues hay motivos para pensar que en aquella época los dialectos bálticos podían ser más cercanos a los dialectos germánicos.
En realidad, J. Rozwadowski defendía la teoría de la protolengua báltico-eslava, pero se vio obligado a modificarla y a situarla en un pasado muy remoto, pues ya era difícil defender la antigua versión no modificada de esta teoría. El ejemplo de J. Rozwadowski muestra la influencia que ejercían entonces las ideas de A. Meillet.
Tras los artículos de V. Poržežinskis y J. Rozwadowski, la resolución de la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas comenzó a complicarse.
10 W. Porzeziński, op. cit., p. 24–25.
11 J. Rozwadowski, O pierwotnym stosunku wzajemnym języków bałtyckich i słowiańskich, RSI, 5, 1912, p. 1–36.
12 J. Rozwadowski, op. cit., p. 24.
13 O. Гуйер, Введение в историю чешского языка, Москва, 1953, р. 42.
14 Б. В. Горнунг, Из предыстории образования общеславянского языкового единства, Москва, 1963, р. 95.
16
Page 11Jānis Endzelīns (1873—1961) emprendió un estudio exhaustivo de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, y dedicó una monografía entera a esta cuestión15.
En primer lugar, J. Endzelīns planteó una cuestión fundamental: ¿qué hechos y fenómenos lingüísticos indican los estrechos vínculos de parentesco entre las lenguas bálticas y eslavas? Se entiende que tales hechos y fenómenos lingüísticos deben ser innovaciones de esas lenguas. Sin embargo, para que las innovaciones tengan valor probatorio, en opinión de J. Endzelīns, debe haber muchas16.
Guiándose por estos principios, J. Endzelīns examinó las semejanzas entre las lenguas bálticas y eslavas en fonética, gramática, sintaxis y léxico, así como sus diferencias. Analizó los fenómenos fonéticos con especial detalle. J. Endzelīns mostró claramente que fenómenos fonéticos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, como la simplificación de las geminadas, la fusión de las consonantes sonoras con las consonantes aspiradas sonoras, el paso de la -m final a -n, así como la caída de las consonantes -d, -t en posición final de palabra, son fenómenos dialectales de la comunidad lingüística indoeuropea o bien surgieron de manera independiente ya en lenguas indoeuropeas separadas, y, por tanto, carecen de valor probatorio.
J. Endzelīns observó en la morfología y la sintaxis numerosos hechos nuevos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, así como numerosas diferencias antiguas entre ellas. También presentó una extensa lista del léxico común de las lenguas bálticas y eslavas (unas 200 palabras).
Tras examinar con extraordinaria minuciosidad las semejanzas y diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas, J. Endzelīns caracterizó así las relaciones más antiguas entre ellas: «Ya en la protolengua indoeuropea común, el dialecto “eslavo” difería en algunos aspectos del dialecto “báltico”, y ocupaba aproximadamente una posición intermedia entre los dialectos “ario” y “báltico”. Cuando los indo-iranios se separaron territorialmente de los eslavos, al fragmentarse la protolengua indoeuropea, estos últimos, vecinos más cercanos de las tribus bálticas, atravesaron junto con ellas una época común, durante la cual sus lenguas eran todavía tan cercanas que los eslavos entendían la lengua báltica y los bálticos, la eslava. En esa época, sus lenguas se enriquecieron con muchas palabras nuevas comunes y experimentaron algunos (¡pocos!) cambios fonéticos, morfológicos y sintácticos comunes. Por tanto, puede hablarse de una “época eslavo-báltica”16; es preferible no emplear el término “protolengua eslavo-báltica”, porque fácilmente suscita la idea de una unidad lingüística completa. El hecho de que la lengua eslava ya se diferenciara de la báltica en la protolengua indoeuropea lo demuestra también la circunstancia de que el grado de proximidad de las distintas lenguas eslavas con las bálticas parece ser el mismo (aunque algunos dialectos bálticos desaparecieron sin dejar testimonios escritos). Difícilmente puede dudarse de que todas las lenguas eslavas se encuentran a la misma distancia de las bálticas. El prusiano difiere en algunos aspectos del lituano y el letón, y se aproxima a las lenguas eslavas. Salvo pr. twais, swais (esl. ant. tvoi, svoi), donde la coincidencia es probablemente fortuita, en los casos especiales de semejanza en el ámbito de la gramática no encontramos innovaciones comunes, sino la conservación de formas antiguas (cf., por ejemplo, pr. noūson, tebbei, wans: esl. ant. nasъ, tebě, vy y el género neutro), por lo que estas coincidencias no demuestran un parentesco mayor del prusiano con las lenguas eslavas que el que existe entre estas y el lituano y el letón»17.
Basándose en diferencias muy antiguas entre esas lenguas, según su opinión (por ejemplo, el cambio del s indoeuropeo a š después de r, k en las lenguas bálticas y ch después de k, r, i, u en las lenguas eslavas; el cambio del kh indoeuropeo a k en las lenguas bálticas y a ch en las lenguas eslavas, etc.), J. Endzelīns, a diferencia de los partidarios de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava, sostenía que las lenguas bálticas y eslavas procedían de dialectos distintos de la comunidad lingüística indoeuropea. En oposición a la teoría del paralelismo de A. Meillet, J. Endzelīns afirmaba,
15 И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, Харьков, 1911.
16 И. Эндзелин, op. cit., p. 3.
17 И. Эндзелин, op. cit., p. 200—201.
2. Baltų ir slavų kalbų ryšiai
17
Page 12que, tras la fragmentación de la comunidad lingüística indoeuropea, las lenguas bálticas y eslavas se aproximaron y atravesaron una época común. J. Endzelīns llegó a esta última conclusión debido a las siguientes innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas: la transformación de ide. r̥, l̥, m̥, n̥ en ir, il, im, in y ur, ul, um, un; la terminación del dativo plural *-mus; la transformación de ide. eu y ēu en las lenguas bálticas y eslavas en jau, de donde más tarde surgió el eslavo ju; la formación de adjetivos pronominales; la sustitución del antiguo genitivo singular de los sustantivos de tema en o por el ablativo; la aparición del pronombre *mun-; el uso predicativo del instrumental; el genitivo de negación; y, por último, la semejanza de una gran parte del léxico18.
Así pues, para explicar las innovaciones comunes de las lenguas bálticas y eslavas, J. Endzelīns elaboró la teoría de la convergencia. J. Endzelīns sostenía que las afinidades lingüísticas no presuponen necesariamente una protolengua común que hubiera existido después de la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea: algunas de esas afinidades pueden deberse al origen común de las lenguas a partir de la comunidad lingüística indoeuropea; otras pueden surgir cuando las lenguas se aproximan geográficamente y establecen contactos.
La idea de J. Endzelīns de que la contigüidad geográfica, la vecindad y los contactos de diversa índole pueden generar fenómenos nuevos comunes en las lenguas o crear las condiciones para que los neologismos de una lengua se propaguen a otra era algo relativamente nuevo en la ciencia lingüística. En realidad, el componente geográfico de la concepción de J. Endzelīns recordaba la idea de J. Schmidt de la continuidad geográfica. Esta idea de J. Endzelīns concordaba con los hechos de la evolución natural de las lenguas: debido a la contigüidad geográfica, surgen cambios comunes en lenguas distintas y estas se aproximan (cf. las lenguas de la península balcánica).
La nueva teoría de J. Endzelīns fue objeto de valoraciones contradictorias. Los partidarios de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava (protolengua) consideraban que J. Endzelīns estaba de su parte. J. Rozwadowski escribió que, a su juicio, la teoría de la protolengua báltico-eslava, aceptada hasta entonces por todos, había quedado demostrada y que J. Endzelīns la había reforzado con nuevos argumentos19. A. Meillet, al reseñar el libro de J. Endzelīns, afirmó que las conclusiones de este, salvo algunos matices sutiles, no diferían de las suyas20.
Esta valoración contradictoria se debió a que los reseñistas no habían profundizado lo suficiente en la nueva teoría y, además, a cierta falta de precisión en las afirmaciones de J. Endzelīns. Al formular conclusiones de carácter general, J. Endzelīns fue muy cauto. Como si quisiera precisar y explicar su postura, que otros no habían comprendido del todo, J. Endzelīns volvió en 1931 a la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
En un artículo dedicado al verbo de las lenguas bálticas y eslavas21, J. Endzelīns hizo especial hincapié en la gran semejanza de los dialectos indoeuropeos de los que surgieron las lenguas bálticas y eslavas. Incluso después de la fragmentación de la protolengua indoeuropea, los antepasados de los bálticos y los eslavos probablemente siguieron siendo vecinos durante algún tiempo y mantuvieron contactos lingüísticos. Durante este período de comunidad lingüística (in dieser Periode der Sprachgemeinschaft) surgieron algunas innovaciones lingüísticas. Sin embargo, fueron muy escasas, pues en aquella época las lenguas bálticas y eslavas eran muy
18 I. Endzelin, op. cit., p. 200. Además de estos rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas, en 1938 J. Endzelīns señala otros tres: frecuentes casos de desplazamiento del acento; genitivo del pronombre de primera persona del plural *nōs(s)ēm; infinitivo en *-et(e)i junto a formas de presente con tema en -i; véase J. Endzelīns, Latviešu valodas skaņas un formas, Rīgā, 1938, p. 9–10; compárese J. Endzelynas, Baltų kalbų garsai ir formos, Vilnius, 1957, p. 7.
19 J. Rozwadowski, op. cit., p. 6–7. Plg. dar A. Šachmatovo ir N. Joklio recenzijas, žr. A. Шахматов, ЮРЯС, 17, 1912, p. 281–290; N. Jokl, AfslPh, 35, 1913, p. 307–317.
20 A. Meillet, RSl, 5, 1912, p. 153.
21 J. Endzelin, Zur slavisch-baltischen Konjugation, APh, 2, 1931, p. 38–46.
18
Page 13conservadoras. J. Endzelin considera que puede hablarse de ese significado en relación con la comunidad lingüística báltico-eslava (slavisch-baltische Sprachgemeinschaft) y, si se quiere, también de una protolengua (Ursprache)22.
Este artículo muestra claramente las opiniones de J. Endzelin sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas: tras la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea, las lenguas bálticas y eslavas constituyeron unidades lingüísticas separadas, cuyas relaciones fueron de carácter contactual.
En este artículo, al extraer conclusiones sobre la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, J. Endzelin se basó en los rasgos comunes del verbo en esas lenguas, pues en la monografía «Estudios sobre las lenguas bálticas y eslavas» el verbo había quedado casi sin tratar. En contra de la opinión de A. Meillet, según la cual las estructuras verbales de las lenguas bálticas y eslavas eran muy diferentes, J. Endzelin intentó mostrar que también en este ámbito las lenguas bálticas y eslavas tenían muchos elementos en común. Por ejemplo, según J. Endzelin, el optativo indoeuropeo empezó a emplearse en las lenguas eslavas con valor de imperativo. En las lenguas bálticas corrió la misma suerte: en prusiano significa imperativo; el permisivo del lituano (por ejemplo, tenesė) deriva del antiguo optativo.
Las lenguas bálticas tienen un tiempo futuro sigmático. Según J. Endzelin, que las lenguas eslavas también lo tuvieron lo demuestran los participios byšęšt- o byšąst- (cf. el lituano būsiančio), etc.
J. Endzelin mantuvo esta opinión sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas hasta el final de su vida. Así lo demuestra su artículo «Los antiguos vínculos lingüísticos báltico-eslavos»23, en el que volvió a reiterar sus afirmaciones anteriores.
El debate de 1908–191224 desempeñó un papel importante en la historia de la investigación del problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. Puso de manifiesto que el problema de las relaciones más antiguas entre esas lenguas no era tan sencillo ni tan fácil de resolver como se había creído en el siglo XIX. La teoría de la protolengua báltico-eslava, aceptada universalmente por los investigadores del siglo pasado, resultó ser solo una de varias hipótesis, que, al igual que las demás, había que fundamentar y defender.
El debate de 1908–1912 también puso de manifiesto las debilidades de la lingüística de la época y las deficiencias de su método. A partir del análisis de casi los mismos hechos lingüísticos se formularon cuatro teorías que interpretaban de manera distinta el origen y el carácter de los rasgos comunes (innovaciones) de las lenguas bálticas y eslavas. Tras este debate, la solución del problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas se complicó aún más y, al parecer, por ello disminuyó el interés por las investigaciones teóricas. Esto hace comprensible la actitud escéptica de algunos investigadores ante el debate de 1908–1912. Aleksander Brückner (1856–1939) lo calificó de «asunto vano»25, pues A. Meillet no había negado la semejanza entre las estructuras de las lenguas bálticas y eslavas, mientras que el representante de la teoría de la unidad báltico-eslava (protolengua) había señalado honestamente los rasgos que diferenciaban las lenguas bálticas y eslavas. El propio A. Brückner defendía la unidad de las lenguas bálticas y eslavas basándose en el léxico. Las lenguas bálticas y eslavas
22 J. Endzelin, op. cit., p. 45.
23 Ya. M. Endzelin, Los vínculos lingüísticos eslavo-bálticos más antiguos, «Noticias de la Academia de Ciencias de la RSS de Letonia», 3 (56), 1952, p. 33—46; «Trabajos del Instituto de Lengua y Literatura de la Academia de Ciencias de la RSS de Letonia», 2, 1953, p. 67—82.
24 B. Gornung lo ha descrito ampliamente; véase Б. В. Горнунг, Из истории изучения балтийско-славянских языковых отношений (научная полемика 1911—1912 г.г.), „Rakstu krājums“, p. 109—132.
25 A. Brückner, La unidad lingüística lituano-eslava, KZ, 46, 1914, p. 217—239.
2*
19
Page 14las correspondencias en la formación de temas que, en su opinión, eran más importantes que todos los puntos señalados por K. Brugman26.
Esta situación —que, sobre la base de unos mismos hechos lingüísticos, se formularan cuatro hipótesis diferentes— probablemente se debió a que por entonces las lenguas eslavas y, en particular, las bálticas no habían sido suficientemente estudiadas, se desconocía la cronología de los fenómenos comparados y faltaba material factual para elaborar generalizaciones teóricas más o menos convincentes. Por ello, K. Būga tenía toda la razón al escribir que «esta cuestión (es decir, la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas — S.K.) solo podrá resolverse tras estudiar exhaustivamente las lenguas bálticas y eslavas»27.
A pesar de que hoy la investigación de las lenguas bálticas se ha intensificado considerablemente, aún quedan muchas cuestiones de su historia por resolver mediante el método histórico-comparativo o por revisar a la luz de los últimos avances de la lingüística (por ahora no nos referimos al estudio estructural de las lenguas bálticas, que todavía ha de dejarse para el futuro). Las circunstancias mencionadas aquí, junto con la aparición tardía de los testimonios escritos de las lenguas bálticas, los textos fragmentarios de la lengua prusiana y la ausencia de testimonios escritos de otras lenguas bálticas —el curonio, el selio, etc.—, dificultan también la resolución satisfactoria del problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
El estudio de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas en la segunda década del siglo XX
Kazimieras Būga (1879—1924) no participó en el debate de 1908—1912, pero expresó en más de una ocasión su opinión sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
Ya en «Aistiškuose studijuose», influido por la obra de K. Jaunius, K. Būga consideraba la protolengua de los aisti una de las lenguas hijas de la protolengua ide., «que, como un hijo auténtico, conservó muchas de las cualidades y características de su madre»2. K. Būga ni siquiera pensaba en una protolengua o época común para las lenguas bálticas y eslavas.
En un artículo sobre la lengua lituana, escrito en 1910 para una enciclopedia polaca3, K. Būga calificó de dogma la teoría de la unidad báltico-eslava, que, según él, había surgido por dos razones: 1) la estrecha vecindad entre los pueblos bálticos y eslavos; 2) la abundancia de préstamos eslavos y de otros elementos foráneos presentes en lituano, pues los lingüistas del siglo pasado no habían sabido distinguir lo lituano de lo que no lo era. Aquí K. Būga plantea una hipótesis muy interesante: si los aisti vivieran no junto al mar Báltico, sino en algún lugar más alejado de los eslavos, por ejemplo, en Irán o en la península ibérica, a nadie se le ocurriría buscar un parentesco estrecho entre bálticos y eslavos4.
A continuación, K. Būga escribió que los partidarios actuales de la teoría de la unidad báltico-eslava no habían presentado ni un solo argumento convincente en su apoyo. Los siete puntos de K. Brugman,
26 A. Brückner, op. cit., p. 236.
27 K. Būga, RR, I, p. 433.
1 Se emplean los términos de K. Būga.
2 K. Būga, Aistiški studijai, I, Peterburgas, 1908, p. 10.
3 Kaź. Būga, Litewsk i język, «Wielka encyklopedja powszechna ilustrowana», serie I, 43—44, Warszawa, 1910, p. 624.
4 Loc. cit.
20
Page 15En opinión de K. Būga, de ningún modo demuestran un parentesco más estrecho entre las lenguas bálticas y eslavas (powinnowactwa). Por ello, subraya K. Būga, el grupo de lenguas bálticas debe distinguirse del grupo de lenguas eslavas y considerarse un miembro independiente de la familia indoeuropea 5.
Straipsnyje „Kalbų mokslas bei mūsų senovė“ (1913) seniausiesiems baltų ir slavų kalbų santykiams charakterizuoti K. Būga pacituoja J. Endzelyno išvadą6, padarytą monografijoje „Baltų ir slavų kalbų etudai“. Iš to matyti, kad K. Būga buvo J. Endzelyno konvergencijos teorijos šalininkas.
Straipsnyje „Šis-tas iš lietuvių ir indoeuropiečių senovės“ (1924) K. Būga rašė: „Kiti kalbininkai tiki, kad kalbos bendrybės, kurių turi gana daug aisčių ir slavėnų kalba, rodančios aisčius ir slavėnus turėjus dar ir atskirą prokalbę po indoeuropiškosios. Tuo aš netikiu, nes nerandu nė vieno kalbos fakto, kuris būtinai verstų mus pripažinti tariamąją aisčių-slavėnų prokalbę.
Todas las semejanzas entre las lenguas bálticas y eslavas solo muestran que los bálticos vivieron como vecinos de los eslavos (cursiva en la cita – S.K.) desde tiempos inmemoriales, es decir, desde la época indoeuropea.
Las lenguas de pueblos vecinos, aun sin estar emparentadas entre sí, suelen presentar rasgos fonéticos comunes: pues, originadas en un mismo centro, pueden extenderse como olas y cubrir todo el territorio de las lenguas vecinas o parte de él7.
Son especialmente importantes las afirmaciones de K. Būga sobre la cuestión del léxico común báltico y eslavo.
Basándose únicamente en que en el léxico común báltico y eslavo no se encuentran correspondencias en otras lenguas indoeuropeas, no se puede afirmar, en opinión de K. Būga, que las lenguas bálticas y eslavas tuvieran además una protolengua propia. Puesto que los bálticos y los eslavos habían sido vecinos desde la antigüedad, no es en absoluto sorprendente que sus lenguas contengan bastantes palabras comunes. Esta es una de las causas del surgimiento del léxico común báltico y eslavo. K. Būga considera que la segunda causa es el origen de las lenguas bálticas y eslavas en la comunidad lingüística indoeuropea: las palabras comunes bálticas y eslavas pudieron haber sido «palabras de los grupos dialectales eslavos y bálticos de la protolengua indoeuropea». En opinión de K. Būga, todas esas palabras comunes bálticas y eslavas solo muestran «que en tiempos remotos los dos dialectos del indoeuropeo nororiental (es decir, los dialectos báltico y eslavo – S.K.) tenían para esas cosas otros nombres, distintos de los nombres de los dialectos de la protolengua indoeuropea occidental y meridional»8.
Por ejemplo, para designar al cuervo, los bálticos y los eslavos emplean una misma palabra, mientras que los itálicos y los griegos tenían otra completamente distinta para ese fin; compárese lituano várna, letón vārna, prusiano warne, eslavo *varnā (ruso воро́на, polaco wrona, checo vrána, serbocroata vrȁna); lituano varnas, prusiano warnis, eslavo *varnъ (ruso во́рон, polaco wron, checo vran, serbocroatavrȁn) y latín cornix «corneja», griego κορώνη «corneja»; latín corvus «cuervo», griego κόραξ «cuervo»9. K. Būga recalca especialmente la idea de que «las palabras comunes aún no demuestran que los eslavos y los bálticos no procedieran directamente de dialectos vecinos de la protolengua indoeuropea, sino a través de una etapa intermedia, la denominada “protolengua común eslavo-báltica”»10.
5 K. Būga, loc. cit.
6 K. Būga, RR, I, p. 407–408.
7 K. Būga, RR, III, p. 595.
8 K. Būga, RR, II, p. 169.
9Los nombres del cuervo y de la corneja no son una característica común específica de las lenguas bálticas y eslavas, pues la lengua tocaria también tiene una palabra idéntica para ese fin; compárese tocario B wrauna (véase E. Schwentner, IF, 63, 1958, p. 167).
10 K. Būga, loc. cit.
21
Page 16Por tanto, en opinión de K. Būga, el léxico común de las lenguas bálticas y eslavas surgió debido a que:
a) las lenguas bálticas y eslavas procedían de la comunidad lingüística indoeuropea, en la que los dialectos bálticos y eslavos ya poseían palabras características únicamente de ellos;
b) a lo largo de su historia, las lenguas bálticas y eslavas fueron vecinas y estuvieron en contacto directo.
Esta interpretación del origen del léxico común de las lenguas bálticas y eslavas sigue teniendo vigencia hoy. El contacto prolongado entre lenguas emparentadas puede, en efecto, provocar no solo fenómenos fonéticos y morfológicos análogos, sino también dar lugar a la aparición de un léxico común.
Įga no encontró ni un solo hecho que demostrara la unidad de las lenguas bálticas y eslavas (en sus términos, una protolengua) y, por ello, se opuso firmemente a ella, mientras que los lingüistas rusos A. Šachmatovas y A. Sobolevskis, activos en la misma época, no dudaban de la unidad de las lenguas báltico-eslavas.
Aleksejus Šachmatovas (1864–1920), pažymėjęs, kad baltų ir slavų kalbų ypatingu artumu vargu ar galima abejoti, rašo: „Šis artumas negali būti atsitiktinis ir priklausyti tiktai nuo bendros jų kilmės iš indoeuropiečių prokalbės; ir baltų, ir slavų kalbos turi daug bendrų nukrypimų nuo senųjų santykių, ir šitie bendrieji nukrypimai liudija jų bendrą gyvenimą tuo metu, kada jos jau atsiskyrė nuo kitų indoeuropiečių kalbų. Vadinasi, reikia pripažinti baltus ir slavus kilus iš bendrų protėvių (от одного общего родоначальника), kurie jau buvo atsiskyrę nuo giminės, kalbėjusios indoeuropiečių prokalbe. Baltų ir slavų kalbų protėviu, kurį galima vadinti baltų-slavų prokalbe, buvo kalba tos indoeuropiečių giminės, kuri, išsiskyrusi iš indoeuropiečių šeimos, tik paskui suskilo į dvi — baltų ir slavų šakas“11.
De la cita se desprende la postura de A. Šachmatovas sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas: afirma sin vacilar que existió una unidad báltico-eslava, tanto lingüística como étnica, después de la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea.
Aleksejus Sobolevskis (1856–1929) elaboró una hipótesis original e interesante sobre la génesis de los pueblos y las lenguas eslavos. Al abordar el problema de la formación de la protolengua eslava, prestó especial atención a los reflejos del indoeuropeo *s en las lenguas eslavas. Después de i, u, r y k, el indoeuropeo *s se convirtió en ch en las lenguas eslavas; en todas las demás posiciones permaneció inalterado. A. Sobolevskis absolutizó esta ley fonética y concluyó que la protolengua eslava era una combinación de dos lenguas: una lengua s y una lengua ch12.
La lengua ch pertenecía a la rama de las lenguas iranias y probablemente era una de las variantes de pronunciación de otra lengua. De esa lengua procedían palabras con ch en lugar de s. En cambio, la lengua s, en opinión de A. Sobolevskis, era «próxima a las lenguas bálticas y había formado anteriormente con ellas una lengua común, eslavo-báltica o eslavo-lituana»13. A ella pertenecerían palabras y formas con s en lugar del antiguo s; en la lengua báltico-eslava nunca se produjo este cambio a ch.
Así pues, A. Sobolevskis estaba convencido de que los pueblos bálticos y eslavos habían hablado en otro tiempo una misma lengua. En su opinión, esa lengua báltico-eslava común había existido hasta comienzos de nuestra era, es decir, hasta el momento en que los escitas se encontraron con los báltico-eslavos junto al mar Báltico.
A. Sobolevskis no podía decir nada más acerca de los hipotéticos báltico-eslavos y su lengua: «¿De dónde llegaron a la costa del Báltico los antepasados de los pueblos que hablaban la lengua s, los báltico-eslavos
11 А. Шахматов, Очерк древнейшего периода истории русского языка, „Энциклопедия славянской филологии“, вып. II, Петроград, 1915, p. IX.
12 А. Н. Соболевский, Русско-скифские этюды, ИОРЯС, 27, 1924, p. 334.
13 А. Н. Соболевский, op. cit., p. 334.
22
Page 17pueblo, no lo sabemos; difícilmente procedía del oeste, del suroeste o del este. No tenemos motivos para buscarlo tampoco entre los pueblos mencionados por Heródoto». Y el pueblo que hablaba una lengua con ch-, en su opinión, era un antiguo habitante de la costa báltica, que dio nombre también al río Nemunas14.
La hipótesis de A. Sobolevskij fue objeto de duras críticas y quedó descartada15. Tanto a la hipótesis de A. Šachmatov como a la de A. Sobolevskij les faltaban argumentos basados en el análisis de los datos lingüísticos del báltico y del eslavo. El ejemplo de A. Šachmatov y A. Sobolevskij parecía confirmar las palabras de K. Būga: al abordar cuestiones relacionadas con la génesis de las lenguas, es ante todo necesario estudiar a fondo las propias lenguas.
El problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas en las décadas de 1920 y 1930
En las décadas de 1920 y 1930, los estudiosos investigaron principalmente las propias lenguas bálticas y eslavas. Al examinar cuestiones particulares de su fonética, acentología, morfología y lexicología, los investigadores también formulaban conclusiones más generales relativas a las relaciones más antiguas entre esas lenguas. Este enfoque inductivo de la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, basado en el análisis de abundantes datos, tuvo una importancia metodológica extraordinaria.
El estudio de N. van Wijk, dedicado al origen de los sistemas de acento y entonación de esas lenguas1, y el diccionario de las lenguas bálticas y eslavas de R. Trautmann2 fueron de gran importancia para investigar las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
En el prólogo de su libro, Nikolaj van Wijk (1880—1941) señaló que no había ninguna diferencia de principio entre las teorías de A. Schleicher y J. Rozwadowski: ambos investigadores reconocían un «periodo baltoeslavo». A continuación, N. van Wijk añadió deliberadamente que la teoría de A. Meillet tampoco difería mucho de la de A. Schleicher, aunque a primera vista la diferencia entre ambas pudiera parecer considerable. En efecto, según A. Meillet, los dialectos báltico-eslavos (que también pueden considerarse una «protolengua») habían existido en la comunidad lingüística indoeuropea hasta su fragmentación, mientras que A. Schleicher, como muestra su esquema del «árbol genealógico de las lenguas», reconocía su existencia incluso después de la fragmentación de la comunidad lingüística indoeuropea (en la terminología de A. Schleicher, la protolengua). El propio N. van Wijk sostenía que aquellos dialectos de la comunidad lingüística indoeuropea de los que más tarde se formaron las lenguas bálticas y eslavas constituían un conjunto bastante estrechamente unido (zusammenhängendes), aunque diferenciado dialectalmente (Ganzes), incluso cuando otros grupos de lenguas indoeuropeas, como el indo-iranio, ya se habían separado. Al parecer, este continuo no duró mucho, pues no dejó huellas reconocibles en las lenguas conocidas. Por eso, dice N. van Wijk, podemos ignorar en la práctica la unidad lingüística báltico-eslava, teóricamente posible3.
Tras reconstruir para los dialectos protobálticos y prot eslavos dos entonaciones —el circunflejo y el agudo—, N. van Wijk señaló que «esto de ningún modo demuestra
14 A. H. Соболевский, op. cit., p. 332.
15 A. Pogodin ha ofrecido una valoración crítica de la hipótesis de A. Sobolevskij; véase А. Л. Погодин, Теория акад. А. Н. Соболевского о двояком происхождении славянского племени, „Slavia“, 9, 1930—1931.
1 N. van Wijk, Die baltischen und slavischen Akzent- und Intonationssysteme (Ein Beitrag zur Erforschung der baltisch-slavischen Verwandtschaftsverhältnisse), Amsterdam, 1923.
2 R. Trautmann, Baltisch-slavisches Wörterbuch, Göttingen, 1923.
3 N. van Wijk, Die baltischen und slavischen Akzent- und Intonationssysteme, 2. Aufl., ’s—Gravenhage, 1958, p. 13.
23
Page 18una relación más estrecha entre ambos grupos lingüísticos, porque: 1) la calidad de las entonaciones protobalto y prot eslava solo puede determinarse de manera muy imprecisa; 2) también la lengua griega presenta relaciones entonativas similares»4.
El «Diccionario de las lenguas bálticas y eslavas» de Reinhold Trautmann (1883—1951) es la recopilación más extensa y completa del léxico de las lenguas bálticas y eslavas. Lo componen principalmente palabras comunes a las lenguas bálticas y eslavas, aunque también incluye algunas que existen solo en uno de los grupos lingüísticos o incluso en una sola lengua. Esto ocurrió, al parecer, porque R. Trautmann estaba convencido de la existencia de una unidad de las lenguas bálticas y eslavas (baltisch-slavische Sprachgemeinschaft)5: a su juicio, las palabras bálticas que hoy carecen de equivalentes en las lenguas eslavas podrían haber existido antiguamente también en ellas.
No puede considerarse báltico-eslava una gran parte del léxico presentado por R. Trautmann: algunos vocablos comunes a ambos grupos lingüísticos tienen equivalentes en otras lenguas indoeuropeas y, por tanto, probablemente se heredaron de la comunidad lingüística indoeuropea; otros pertenecen solo a uno de los grupos lingüísticos o incluso a una sola lengua.
El diccionario de R. Trautmann fue importante para el estudio del léxico de las lenguas bálticas y eslavas, así como de las relaciones más antiguas entre esas lenguas. Sin embargo, además, tuvo cierto efecto negativo en el examen de la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. A los investigadores los sugestiona el mero hecho de que se compilara un diccionario de este tipo: si a partir del léxico de las lenguas bálticas y eslavas se puede elaborar un diccionario tan extenso, ¡no cabe duda de que esas lenguas formaron una unidad! Un ejemplo evidente de ello son estas palabras de F. Specht: «Tras la aparición del “Diccionario de las lenguas bálticas y eslavas” de R. Trautmann, ya no debería suscitar dudas que las lenguas bálticas y eslavas experimentaron antiguamente un desarrollo común que solo puede explicarse mediante la teoría de una protolengua báltica y eslava»6.
Surge la pregunta de cuál es realmente la importancia del léxico al estudiar las relaciones de parentesco entre lenguas. A este respecto, conviene recordar las afirmaciones de A. Meillet sobre el desarrollo del léxico de las lenguas bálticas y eslavas. Al plantear las cuestiones de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas y de la importancia del léxico, y al recordar en repetidas ocasiones el diccionario de R. Trautmann, en su artículo «El origen del vocabulario de las lenguas eslavas: I. — El problema de la unidad báltico-eslava»7, señaló:
1. Los elementos perdidos caracterizan el vocabulario tanto como los conservados. Las lenguas bálticas y eslavas perdieron muchas palabras indoeuropeas antiguas, sustituyéndolas por otras nuevas. Así, las lenguas bálticas y eslavas dejaron de usar la antigua denominación de «padre» (s. ind. pitá, gr. πατήρ, lat. pater). En su lugar, los bálticos comenzaron a usar una formación nueva: lituano tėvas, letón tēvs y prusiano tāws; los eslavos, en cambio, emplearon el antiguo eslavo eclesiástico ot-bьcь, de origen expresivo (para el sufijo, compárese el adjetivo del antiguo eslavo eclesiástico ot-bьjь «paterno»). El hecho de que las lenguas bálticas y eslavas perdieran las palabras antiguas y crearan sustitutos distintos indica que los bálticos y los eslavos tenían condiciones de vida similares y que sus lenguas evolucionaron en paralelo.
2. Los paralelos léxicos de las lenguas bálticas y eslavas no demuestran que estas lenguas tuvieran un período de vida en común posterior a la época indoeuropea, pues el léxico común de las lenguas bálticas y eslavas se heredó de los dialectos de la comunidad lingüística indoeuropea; compárense, por ejemplo, el lituano miglà, el antiguo eslavo eclesiástico mbgla y el griego ο-μίχλη8.
4 N. van Wijk, op. cit., p. 46.
5 R. Trautmann, op. cit., p. V.
6 F. Specht, Zur baltisch-slavischen Spracheinheit, KZ, 62, 1934, p. 248.
7 A. Meillet, Les origines du vocabulaire slave: I. — Le problème de l’unité balto-slave, RÉSI, 5, 1925, p. 5—13.
8 A. Meillet, loc. cit.
24
Page 193. Los formantes derivativos del léxico muestran el desarrollo paralelo de las lenguas bálticas y eslavas. Así, en los derivados de nomina instrumenti, las lenguas bálticas tienen el sufijo *-tlo- (lit. -kla-), mientras que las eslavas tienen el sufijo *-dhlo; compárese el lit. árklas con el esl. ant. ralo y el checo rádlo. Estos sufijos son semejantes, pero no idénticos, y ambos son antiguos: el primero corresponde al lat. -culum (compárese el lat. pōculum «copa»), y el segundo, al lat. -bulum (compárese el lat. pābulum «forraje») y al gr. -θλον (compárese el gr. γένεθλον).
4. Una diferencia notable entre las lenguas bálticas y eslavas es que las lenguas bálticas conservaron mejor el léxico indoeuropeo que las eslavas. Por ejemplo, las lenguas bálticas conservaron bien las denominaciones de «ser humano» y «varón» (compárese el lit. ant. žmuo, el prus. smoy y el lat. hemō o homō, el gót. guma; el lit. vyras, el let. vīrs, el prus. wijrs y el indio antiguo vīráḥ, el lat. vir, el irlandés antiguo fer y el gót. wair), mientras que las lenguas eslavas las perdieron.
Al concluir su artículo, A. Meillet escribe: «La parte indoeuropea del vocabulario de las lenguas bálticas y eslavas procede de uno y el mismo grupo de dialectos indoeuropeos. Sin embargo, basta hojear el Baltisch-slavisches Wörterbuch de Trautmann para convencerse de que entre la comunidad lingüística indoeuropea y la época histórica de las lenguas bálticas y eslavas no hubo ningún período durante el cual se formara un fondo léxico común a ambos grupos lingüísticos. Hay paralelismo, no unidad»⁹.
Es interesante que la opinión de A. Meillet sobre el léxico de las lenguas bálticas y eslavas sea muy cercana a la de K. Būga: ambos investigadores consideran que el léxico común de estas lenguas: 1) procede de los dialectos de la comunidad lingüística indoeuropea y 2) surgió de manera independiente y paralela, mientras ambos grupos lingüísticos vivían desde antiguo en vecindad.
En realidad, para explicar el léxico común de las lenguas bálticas y eslavas no es en absoluto necesario postular una unidad lingüística báltico-eslava: los diversos contactos que bálticos y eslavos mantuvieron a lo largo de su historia bastan para explicar la aparición de ese léxico. Además, al abordar la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, no debe exagerarse la importancia del léxico, pues, como se sabe, el vocabulario es la parte más cambiante del sistema lingüístico.
Para fundamentar la teoría de la unidad de las lenguas bálticas y eslavas, además del argumento léxico, Franz Specht (1888—1949) adujo varias correspondencias gramaticales que había observado¹⁰, como, por ejemplo: la sustitución del locativo singular de los pronombres demostrativos por el acusativo con posposición (lit. tamē=esl. ant. tomb de *tamen), la distinción estricta de los temas en men y n, la pérdida de los nomina agentis masculinos con el formante *-tēr- (compárese el indoeuropeo *patēr y el lit. tėvas, el esl. ant. отbь), etc.
N. van Wijk, R. Trautmann y F. Specht abordaron la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas basándose en las conclusiones de sus investigaciones concretas. Los neolingüistas italianos siguieron un camino completamente distinto. De acuerdo con los principios teóricos de su lingüística general, trataron principalmente de determinar el carácter de las lenguas bálticas y eslavas.
Al principio, Vittore Pisani admitió¹¹ que, tras la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea, las lenguas bálticas y eslavas atravesaron un período común de desarrollo. En opinión de V. Pisani, las isoglosas de las lenguas bálticas y eslavas, que atraviesan el territorio de estas lenguas, permiten suponer que sus áreas permanecieron unidas durante bastante tiempo después de la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea. V. Pisani denominó comunidad al período común de desarrollo de estas lenguas
⁹ A. Meillet, op. cit., p. 13.
¹⁰ F. Specht, op. cit., p. 248—259.
¹¹ V. Pisani, Balto e slavo, StB, 2, 1932, p. 1—22 (= Linguistica generale e indoeuropea, Milán, 1947, p. 65—82).
25
Page 20una época (pero no una protolengua), que fechó aproximadamente entre el siglo V a. C. y el siglo IV d. C. Sin embargo, más tarde cambió la opinión de V. Pisani: consideró que, basándose en el sistema de isoglosas, difícilmente podía hablarse de una comunidad báltico-eslava, y tampoco de una protolengua báltica y eslava, pues al parecer nunca había existido12.
Otro neolingüista italiano, Matteo Bartoli (1874—1946), tras analizar varias correspondencias entre las lenguas bálticas y eslavas, llegó a la conclusión de que la posición cronológica de las lenguas bálticas está determinada por el hecho de que en ellas hay, supuestamente, más innovaciones prehistóricas que en las lenguas germánicas y muchas menos que en la antigua lengua india13. En desacuerdo con la conclusión de M. Bartoli, Giuliano Bonfante expresó la opinión14 de que las lenguas bálticas, y en especial el lituano, son tanto arcaicas como conservadoras, mientras que las lenguas eslavas son conservadoras, pero no arcaicas. G. Bonfante señaló varios arcaísmos y añadió que las lenguas bálticas tampoco habían sido inmunes a las oleadas de innovaciones procedentes del centro (las lenguas griega, armenia y otras)15.
El lingüista noruego Christian Stang no solo analizó las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, sino que también escribió importantes obras en las que describió la historia del verbo y de la acentología de las lenguas bálticas y eslavas.
En uno de sus artículos16, Chr. Stang planteó la pregunta: ¿qué significa, en definitiva, el concepto de «unidad lingüística»? En su opinión, la unidad lingüística puede entenderse de dos maneras:
1) una unidad caracterizada por desviaciones individuales (no dialectales ni sociales);
2) una unidad en la que los hablantes sienten que su lengua es una y la misma, aunque esté dividida en dialectos (según esta definición, por ejemplo, el alemán es una lengua, mientras que el sueco y el noruego son dos, aunque la diferencia entre estos últimos es menor que la existente entre los dialectos del norte y del sur de Alemania; en opinión de Chr. Stang, esta unidad lingüística se basa en relaciones políticas y culturales).
No pudo haber existido una unidad del primer tipo entre las lenguas bálticas y eslavas después de la disolución de la comunidad lingüística indoeuropea, pues, por ejemplo, el destino de la s indoeuropea tras k, r, i, u acerca las lenguas eslavas a las lenguas indo-iranias. Los datos de la lingüística no permiten demostrar que hubiera existido una unidad del segundo tipo entre estas lenguas después de la disolución mencionada.
Chr. Stang describe así las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas: las lenguas bálticas y eslavas proceden, por así decirlo, del mismo dialecto indoeuropeo. Sin embargo, entre ellas habría diferencias muy antiguas: el distinto destino de la s indoeuropea tras k, r, i, u (véanse las págs. 81 y ss. de este trabajo), distintos detalles del fenómeno satəm (compárese el lituano klausyti y el eslavo slyšati; véanse las págs. 186 y ss. de este trabajo), etc. Más tarde, cuando se disolvió la comunidad lingüística indoeuropea, las lenguas bálticas y eslavas atravesaron un período durante el cual sus territorios quedaron delimitados por varias isoglosas nuevas. Algunas de ellas abarcaban todo el territorio de estas lenguas y otras solo una parte. Entre tales isoglosas figuran la transformación de r, l, m, n en ir, il, im, in y ur, ul, um, un (véase la pág. 76 de este trabajo), el tipo verbal con -auju: -ųja, y los nomina agentis lituano artōjas, prusiano artoys, antiguo eslavo ratajь, etc. Mientras, en opinión de Chr. Stang, siga existiendo la posibilidad de que surjan nuevas
12 V. Pisani, Glottologia indoeuropea, Torino, 1949, p. 26.
13 M. Bartoli, Il carattere conservativo dei linguaggi baltici, StB, 3, 1933, p. 1—26.
14 G. Bonfante, „Arcaico“ e „conservativo“ nel gruppo baltico, StB, 5, 1935—1936, p. 30—37, plg. „Indogermanisches Jahrbuch“, 21, 1937, p. 326.
15 Para más detalles sobre esto, véase B. H. Топоров, Из истории изучения древнейших балто-славянских языковых отношений, p. 22—25.
16 Chr. Stang, Einige Bemerkungen über das Verhältnis zwischen den slavischen und baltischen Sprachen, NTS, 11, 1939, p. 85—98.
26
Page 21En lo que respecta a las isoglosas, solo entonces se puede hablar de un territorio isoglósico vivo (lebendiges Isoglossengebiet).
En 1963, Chr. Stang detalló y concretó sus puntos de vista sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas17. Expresa la opinión de que los distintos destinos de ide. s tras k, r, i, u y algunos reflejos diferentes del fenómeno satam (klaušyti: sly-šāti) en las lenguas bálticas y eslavas no se remontan, por su antigüedad, a la época de la comunidad lingüística ide.
Tras analizar algunas innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas, Chr. Stang concluye que, después de la disolución de la comunidad lingüística ide., estas lenguas formaron un área dialectal unificada (Dialektgebiet), en la que surgieron innovaciones lingüísticas de ambas y por la que cabe emplear la expresión «lenguas báltico-eslavas» («Baltisch-slavisch»). Por otro lado, en su opinión, también hay que reconocer que en esta área dialectal se cruzaban ciertas isoglosas antiguas que separaban los dialectos bálticos de los eslavos. La división del área dialectal báltico-eslava se produjo por etapas, pues hay isoglosas que abarcan unas el ámbito eslavo-báltico oriental y otras el ámbito eslavo-prusiano.
En sus trabajos, Chr. Stang utiliza a menudo la expresión «lenguas báltico-eslavas». En el libro «La acentuación de las lenguas eslavas»18 se indica que no empleó el término «lenguas báltico-eslavas» («Balto-Slavonic») en el sentido de una lengua absolutamente homogénea. Con este término entendía «un ámbito dialectal suficientemente homogéneo como para que los cambios lingüísticos que surgen en él puedan abarcar todo el ámbito o una parte de este»19. Las conclusiones principales de su libro «El verbo eslavo y báltico» confirmaron esta opinión de Chr. Stang sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas20. En épocas anteriores, las semejanzas entre los sistemas verbales bálticos y eslavos debieron de ser mucho mayores, y sus sistemas de presente debieron de ser muy parecidos tras la disolución de la comunidad lingüística ide.21. Más adelante, debido a distintas tendencias evolutivas, los sistemas verbales de estas lenguas se distanciaron entre sí.
Chr. Stang también señala grandes diferencias estructurales entre los verbos de las lenguas bálticas y eslavas. Las lenguas bálticas, al igual que las germánicas, no tienen aoristo sigmático y, al parecer, nunca lo tuvieron. El aoristo sigmático eslavo coincide en gran medida con el indoiranio: ambos tienen un grado alargado del vocalismo radical. A este respecto, Chr. Stang constata que, en cuanto al aoristo, las lenguas bálticas y eslavas pertenecían quizá a esferas geográficas distintas. Las lenguas eslavas carecen del pretérito de raíz larga que tienen las lenguas bálticas, germánicas, célticas, itálicas y albanesas. En las lenguas bálticas está extendido el futuro sigmático, del que carecen las eslavas. En estas últimas, el presente perfectivo empezó a desempeñar la función del futuro, por lo que ya no se necesitaba el futuro sigmático.
El análisis de Chr. Stang muestra que algunos tipos estructurales y categorías (por ejemplo, los verbos nasales y de tema en i, y el optativo) son más bien resultado de desarrollos convergentes o incluso paralelos.
De la revisión de los estudios sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas realizados durante las décadas de 1920 y 1930 se desprende que los investigadores de ese período, con excepción de R. Trautman y F. Specht, no encuentran datos que permitan reconocer la inexistencia de…
17 Chr. Stang, Über das Verhältnis zwischen slavischen und baltischen Sprachen, „Prace językoznawcze“, 5, 1963, p. 393–394.
18 Chr. S. Stang, Slavonic accentuation, Oslo, 1957.
19 Chr. S. Stang, op. cit., p. 174.
20 Chr. S. Stang, Das slavische und baltische Verbum, Oslo, 1942.
21 Chr. S. Stang, loc. cit., p. 268, 271.
27
Page 22la unidad lingüística báltico-eslava. Por el contrario, el estudio de fenómenos acentológicos y morfológicos concretos permitió llegar a conclusiones que indicaban que las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas fueron de carácter contactual.
El estudio de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas en los años de posguerra
El estudio del problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas cobró impulso después de la Segunda Guerra Mundial. Se publicaron varios artículos dedicados específicamente a este problema. Las relaciones más antiguas entre estas lenguas también se caracterizan en más de una obra importante sobre la historia de las lenguas bálticas o eslavas. El libro de E. Fraenkel «Las lenguas bálticas», publicado en 19501, dio pie al artículo de J. Endzelin, al que a su vez respondieron J. Otrębski, A. Zenas y otros (véase más abajo). Se inició, por así decirlo, cierta discusión. Las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas se debatieron con especial intensidad durante la preparación del IV Congreso Internacional de Eslavistas, celebrado en Moscú.
En los años de posguerra, los estudios de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas se caracterizan por el análisis detallado de las similitudes conocidas y las nuevas constatadas entre estas lenguas, así como por el planteamiento de la cuestión de su cronología. Además, en la actualidad se evita formular hipótesis que reinterpreten de nuevo las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas; se opta por modificar las teorías propuestas entre 1908 y 1912, ofrecer argumentaciones más detalladas o criticarlas.
En 1946 aparecieron dos trabajos de lingüistas polacos dedicados al problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas2: el artículo de J. Safarewicz «Sobre la cuestión de la comunidad báltico-eslava»3 y el libro de T. Lehr-Splawiński «Sobre el origen y la patria ancestral de los eslavos»4.
En su artículo, Jan Safarewicz constató que, por una parte, innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas como la formación del presente a partir de raíces aorísticas (cf. lituano duomi, eslavo antiguo damъ, sánscrito dādam y griego ἔδομεν), y la derivación del tipo minėti a partir de la raíz de perfecto *men-, son muy antiguas y, por tanto, no pudieron surgir cuando las lenguas bálticas y eslavas volvieron a acercarse. Al afirmarlo, J. Safarewicz tenía sin duda presente la teoría de la convergencia de J. Endzelin. En su opinión, innovaciones de este tipo y similares indicarían que probablemente hubo una época de comunidad lingüística, inmediatamente posterior a la comunidad lingüística indoeuropea, a la que dio continuidad5. Por otra parte, diferencias tan antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas como el uso del sufijo de presente *-do (cf. eslavo antiguo idǫ y lituano eimi; lituano vėrda, inexistente en las lenguas eslavas), muestran, según J. Safarewicz, que la época de comunidad entre estas lenguas (okres wspólnoty) no fue prolongada. Considera que la comunidad báltico-eslava se desintegró no a causa de contactos geográficos, sino por la invasión de tribus iranias.
Más adelante, las observaciones de J. Safarewicz sobre la unidad lingüística báltica y eslava se hicieron aún más críticas6. En 1961 escribe que «la existencia de una época de comunidad báltico-eslava no es del todo segura»7. A continuación, J. Safarewicz señala que las similitudes entre las lenguas bálticas y eslavas
1 E. Fraenkel, Die baltischen Sprachen, Heidelberg, 1950.
2 Durante la guerra se publicó el artículo de H. Pedersen «Et baltoslavisk problem» (In memoriam Kr. Sandfeld, København, 1943), que, lamentablemente, el autor de este trabajo no tuvo ocasión de consultar.
3 J. Safarewicz, Przyczynki do zagadnienia wspólnoty bałto-słowiańskiej, „Sprawozdania z czynności i posiedzeń Polskiej Akademii Umiejętności“, 46, 1946, p. 199–202.
4 T. Lehr-Splawiński, O pochodzeniu i praojczyźnie słowian, Poznań, 1946.
5 J. Safarewicz, op. cit., p. 200.
6 J. Safarewicz, Bałto-słowiańskie stosunki językowie, „Słownik starożytności słowiańskich“, I, 1 (A–B), Wrocław–Warszawa–Kraków, 1961, p. 79–80.
7 J. Safarewicz, op. cit., p. 79.
28
Page 23son más bien innovaciones paralelas surgidas de manera independiente (cf. la terminación del genitivo singular de los sustantivos de tema en -o: lituano -o, eslavo antiguo -a y prusiano -as). Incluso una característica común a las lenguas bálticas y eslavas tan llamativa como los adjetivos pronominales, él la considera formada independientemente en cada uno de los dos grupos lingüísticos. Según J. Safarewicz, a la época de la comunidad báltico-eslava se remontan únicamente los orígenes de este fenómeno. Opina que las lenguas bálticas y eslavas proceden de un mismo dialecto de la comunidad lingüística indoeuropea y que la época de la comunidad báltico-eslava, si es que existió, pudo haber tenido lugar en la primera mitad del segundo milenio a. C.
El lingüista polaco Tadeusz Lehr-Splawiński (1891–1965) abordó la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas desde una perspectiva algo distinta. En su libro «Sobre el origen y la patria ancestral de los eslavos» expuso brevemente su concepción: «los antepasados de los eslavos y los bálticos atravesaron en otro tiempo una época de desarrollo lingüístico común, que perduró incluso después de que ya se hubieran roto los vínculos con otros grupos de dialectos indoeuropeos9. T. Lehr-Splawiński se guía por el principio metodológico de que las innovaciones muestran con mayor certeza un desarrollo lingüístico común que los arcaísmos protoindoeuropeos, los cuales, en su opinión, pudieron conservarse fácilmente también durante el desarrollo independiente de esas lenguas. Para respaldar su tesis, T. Lehr-Splawiński enumera varios cambios fonéticos, morfológicos y léxicos innovadores comunes a las lenguas bálticas y eslavas. Sin embargo, considera que el argumento más importante son las correspondencias léxicas, de las que, a su juicio, hay tantas que constituyen un gran diccionario etimológico de las lenguas bálticas y eslavas (de nada menos que 1600 entradas; se refiere al diccionario de R. Trautmann).
Según T. Lehr-Splawiński, las antiguas diferencias de morfología y, sobre todo, de vocabulario no refutan la tesis de la unidad original de las lenguas bálticas y eslavas. En primer lugar, estas diferencias muestran que los dialectos indoeuropeos hablados por los antepasados de los bálticos y los eslavos en la época de la comunidad lingüística indoeuropea eran próximos, pero también diferían considerablemente tanto en su estructura gramatical como en su vocabulario. Esto no impidió en absoluto que se formaran tendencias comunes de desarrollo, que actuaron también después de la disgregación de la comunidad lingüística indoeuropea y que más tarde acercaron ambos grupos dialectales durante su época común. En segundo lugar, las antiguas diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas muestran que la época común báltico-eslava (doba wspólności językowej bałto-słowiańskiej) existió en un pasado muy remoto. A esta época le sucedió una etapa bastante prolongada de desarrollo autónomo e independiente de los dialectos protobálticos y prot eslavos, durante la cual surgieron tendencias divergentes en la estructura gramatical y aumentaron las diferencias léxicas, heredadas en parte de la comunidad lingüística indoeuropea. En aquel tiempo, los contactos entre ambos grupos dialectales se debilitaron mucho, aunque no se interrumpieron por completo. Transcurrido cierto tiempo, esos contactos volvieron a intensificarse, y su reflejo fueron los préstamos de las lenguas eslavas en las bálticas y de las bálticas en las eslavas.
Esta concepción de T. Lehr-Splawiński10, expuesta en su libro de 1946 «Sobre el origen y la patria ancestral de los eslavos», fue desarrollada en años posteriores en numerosos artículos11, pero su esencia siguió siendo la misma.
8 J. Safarewicz, op. cit., p. 80.
9 T. Lehr-Splawiński, op. cit., p. 23.
10 Jos kvintesencija žr. ВЯ, I, 1958, p. 37–41 ir „Сборник ответов на вопросы по языкознанию (К IV Международному съезду славистов)“, М., 1958, p. 152–157.
11 Para la bibliografía de los trabajos de T. Ler-Splavinskis, publicados entre 1946 y 1955, véase V. Falkenhahn, ZfSl, 2, 1956, p. 49–88; para la bibliografía de sus trabajos (incluidos los relativos a la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas), publicados entre 1951 y 1961, véase «Studia linguistica in honorem Thaddaei Lehr-Splawiński», Warszawa, 1963, p. 7–8.
29
Page 24Cabe mencionar el artículo de T. Lehr-Splawiński en el que intenta caracterizar los dialectos indoeuropeos de los que surgieron las lenguas bálticas y eslavas12.
Según T. Lehr-Splawiński, los dialectos indoeuropeos de los que más tarde se formaron las lenguas bálticas y eslavas no constituían una unidad compacta durante la época de la comunidad lingüística indoeuropea, sino que estaban compuestos por varios dialectos estrechamente emparentados que presentaban diferencias bastante numerosas. Para caracterizar la base dialectal indoeuropea de las lenguas bálticas y eslavas, T. Lehr-Splawiński presenta las siguientes características que muestran la heterogeneidad de esa base:
I. Fenómenos propios de las lenguas bálticas y desconocidos en las eslavas:
a) las lenguas bálticas, como todas las lenguas indoeuropeas occidentales (excepto las germánicas), distinguen las vocales largas indoeuropeas ō y ā, mientras que en las lenguas eslavas, como en las indoiranias y las germánicas, las vocales largas indoeuropeas confluyeron (véase la p. 61 y ss. de este trabajo);
b) el grupo indoeuropeo sr- se conservó intacto en lituano (cf. lituano sraujà y sánscrito srá-vati), mientras que en letón, prusiano, eslavo y todas las lenguas indoeuropeas occidentales se convirtió en str- (cf. eslavo antiguo struja13);
c) distinta formación del numeral «primero», cf. lituano pìrmas, prusiano pirmas, inglés antiguo forma, sajón antiguo formo (sufijo *-mo-) y eslavo antiguo prъvъ (sufijo *-uo-, como en indoiranio, tocario y, probablemente, ilirio);
d) distinta formación de los numerales «once» y «doce», cf. el segundo elemento *-leig- (lituano vienúolika, dvýlika, gótico ainlif, twalif, alto alemán antiguo einlif, zwalif) y la construcción sintáctica del eslavo antiguo (jedinъ na desęte, dъva na desęte);
e) el prusiano conservó la terminación medial indoeuropea de la primera persona -mai (prusiano asmai «soy», cf. griego -μαι).
II. Fenómenos propios de las lenguas eslavas y desconocidos en las bálticas:
a) en las lenguas eslavas, como en las indoiranias, la s indoeuropea tras k, r, i, u se convirtió en (š>) ch, mientras que en lituano esto ocurrió solo tras r, k (cf. esl. ant. mъchъ, ucho y lit. músos, ausis; sobre esto con más detalle, véanse las pp. 81 ss.);
b) nomina agentis con el sufijo -telb (cf. hit. -talla-);
c) el sufijo *-es- en los nombres de partes del cuerpo, como en hitita (cf. esl. ant. ucho ušese, oko očese);
d) el sufijo de los abstractos adjetivales -ostb (cf. hit. -ašti)14;
e) formación de adjetivos deverbales con función participial mediante el sufijo *-lo- (cf. esl. ant. bylъ y hit. dalugmūla, de dalugnu- «alargar»)14;
f) uso de los sufijos *-no- || *-io para formar verbos intransitivos y transitivos de una misma raíz, rasgo compartido con las lenguas germánicas (cf. esl. ant. užasnąti: užasiti y gót. usgeisnan: usgaisjan);
g) la flexión -é de la primera persona del perfecto (esl. ant. vedě=let. vidē) y conservación de la desinencia de tercera persona medial -tъ < *-tor.
Estas antiguas diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas muestran que, en el momento de la escisión de la comunidad lingüística indoeuropea, los dialectos bálticos y eslavos diferían en muchos rasgos gramaticales. Puesto que los territorios de las lenguas bálticas y eslavas fueron limítrofes directos durante muchos siglos —circunstancia que, sin duda, aceleró el proceso de nivelación de las diferencias y de aparición de rasgos comunes—, las diferencias en el momento de la escisión de la comunidad lingüística indoeuropea pudieron haber sido mucho más numerosas y mayores, en opinión de T. Ler-Slavinskis.
12 T. Lehr-Splawiński, Fundamentos indoeuropeos de la comunidad lingüística báltico-eslava, «Z polskich studiów slawistycznych», Warszawa, 1958, p. 125—136.
13 En lituano hay ejemplos también con str-, cf. lit. strañjas «rápido (dicho del agua)», strėbti, stragùs.
14 Estos dos sufijos parecen encontrarse también en las lenguas bálticas; cf. lit. bjaur-astis (: bjaurùs) y dęg-las (: dègti).
30
Page 25De la teoría de T. Ler-Splavinski se desprende que 1) este deriva las lenguas bálticas y eslavas de dialectos de la comunidad lingüística indoeuropea que no eran idénticos, y que 2) los dialectos bálticos y eslavos solo se acercaron más tarde. Aunque a primera vista la teoría de T. Ler-Splavinski recuerda la concepción de la convergencia de J. Endzelin, en esencia difieren considerablemente: el lingüista polaco reconocía no solo el parentesco lingüístico, sino también el étnico, entre bálticos y eslavos.
André Vaillant resuelve de manera semejante la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, y admite sin vacilar un período de unidad báltico-eslava (une période d’unité balto-slave)15. En su opinión, la abundancia de rasgos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, en especial de rasgos tan sorprendentes como los adjetivos pronominales, muestra claramente que, tras la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea, existió durante bastante tiempo un período de unidad lingüística báltico-eslava. Por un lado, el eslavista francés reconoce que las lenguas bálticas no difieren de las eslavas más de lo que difieren el sueco y el alemán; por otro, se ve obligado a constatar que los eslavos perciben sin dificultad el parentesco entre sus lenguas, mientras que el lituano les resulta completamente ajeno.
A. Vaillant tiende a considerar a los venetos del Báltico (Vénèdes de la Baltique) como báltico-eslavos, cuya lengua aún difería poco hacia comienzos de nuestra era. En su opinión, hay que imaginar la lengua común báltico-eslava como un conjunto de dialectos (un faisceau de parlers), cuyos dialectos centrales y periféricos diferían entre sí en mayor o menor medida. Las tribus báltico-eslavas, prosigue el eslavista francés, fueron divididas en dos grupos por las tribus germánicas que irrumpieron hacia comienzos de nuestra era, especialmente los godos procedentes de Escandinavia, y que de ese modo acabaron por disolver la unidad de las lenguas bálticas y eslavas, ya fragmentada en dialectos.
A. Vaillant plantea la tarea de reconstruir la lengua báltico-eslava. En tal caso, los investigadores de las lenguas bálticas y eslavas tendrían que manejar tres modelos lingüísticos reconstruidos: el indoeuropeo, el baltoeslavo y el protobáltico o, respectivamente, el protoeslavo.
En el artículo «La unidad lingüística báltico-eslava»16, A. Vaillant analizó con bastante detalle las semejanzas y diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas, haciendo hincapié especialmente en la identidad de aquellos hechos en los que A. Meillet veía diferencias entre estas lenguas (por ejemplo, en el verbo). Al final del artículo, A. Vaillant plantea la tarea de encontrar un fundamento unitario para los distintos fenómenos y hechos de las lenguas bálticas y eslavas17. Del artículo se desprende que A. Vaillant trata de encontrar precisamente un fundamento primigenio común de ese tipo para más de un fenómeno de las lenguas bálticas y eslavas. Algunos fenómenos eslavos formados posteriormente parecen poder interpretarse, en efecto, a partir de los datos de las lenguas bálticas. Así, A. Vaillant señala muy acertadamente que en la flexión del imperfecto de las lenguas eslavas se pueden reconocer temas ampliados con los sufijos *-ējā- y *-ājā- (cf. esl. ant. vidēa- e iškaa-), que solo se encuentran en las lenguas bálticas (cf. lituano mylėjo e ieškojo). Sin embargo, el fundamento primigenio común que A. Vaillant propone para otros fenómenos suscita serias dudas. Por ejemplo, A. Vaillant considera que el lituano neša es el resultado de la fusión de las formas de tercera persona singular *nešeti y de tercera persona plural *nešanti. Es muy dudoso que las lenguas bálticas hayan tenido alguna vez desinencias temáticas para la tercera persona singular y plural de los verbos
15 A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, Lyon—Paris, 1950, p. 13—15; Le problème de l’unité balto-slave, BSL, 51, 1955, p. XIII—XV.
16 A. Vaillant, L’unité linguistique balto-slave, „Filologija“, I, Zagreb, 1957, p. 23—35.
17 «Hay que recuperar la unidad inicial allí donde ha dejado de ser aparente», – A. Vaillant, op. cit., p. 34.
31
Page 26Las terminaciones de tercera persona *-ti y *-nti. Faltan datos para demostrarlo. Naturalmente, A. V. Vaillant reconstruyó las mencionadas formas de tercera persona singular y plural basándose únicamente en hechos correspondientes de las lenguas eslavas; cf. ruso antiguo nesetb y nesoutb.
En 1950, año en que apareció la «Gramática comparada de las lenguas eslavas» de A. V. Vaillant, se publicó también una obra sobre la historia de las lenguas bálticas: el libro de E. Fraenkel «Las lenguas bálticas»18. Los autores de ambos libros dedicaron considerable atención a la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, pero la resolvieron de manera completamente opuesta. A. V. Vaillant es un ferviente partidario de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava, mientras que E. Fraenkel sostiene que las semejanzas y las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas surgieron como resultado de una vecindad prolongada.
El célebre baltista alemán, autor del diccionario etimológico de la lengua lituana19 Ernst Fraenkel (1881—1957) analizó detalladamente en su libro «Las lenguas bálticas» los fenómenos comunes y divergentes de la fonética, la acentuación, la morfología, la sintaxis y el léxico de las lenguas bálticas y eslavas. Para muchos de los fenómenos examinados presentó paralelos de otras lenguas indoeuropeas, mostrando que no eran propios únicamente de las lenguas bálticas y eslavas. También señaló las grandes diferencias estructurales entre las lenguas bálticas y eslavas.
E. Fraenkel reconoce que muchas isoglosas unen las lenguas bálticas y eslavas y que, en su opinión, surgieron porque 1) las lenguas bálticas y eslavas, al hallarse alejadas del centro de contactos e intercambios activos de las lenguas indoeuropeas, conservaron su forma antigua, y 2) fueron vecinas durante muchos siglos20. Además, en las lenguas de estos grupos se observan a menudo cambios paralelos, que, sin embargo, no demuestran por sí mismos un vínculo más estrecho entre las lenguas bálticas y eslavas. También se dan diferencias notables, sobre todo en el léxico y la sintaxis. A veces, las lenguas eslavas tienen menos rasgos arcaicos que las bálticas. Las lenguas bálticas, eslavas y germánicas forman una alianza en el sentido de la Escuela Lingüística de Praga21.
J. Endzelin respondió al libro de E. Fraenkel22 (véase la p. 19 de este trabajo), polemizando con E. Fraenkel sobre cuestiones particulares; algo después aparecieron extensos artículos de J. Otrębski y A. Zenas. Por la manera en que resolvían la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, estos artículos recordaban los trabajos aparecidos en 1950: al igual que entonces, en uno se defendía la unidad lingüística báltico-eslava y en el otro se la negaba.
En el artículo «La unidad lingüística eslavo-báltica», Jan Otrębski23 revisó su posición anterior sobre la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. En 1947 escribió que «nunca existió una protolengua báltico-eslava»24, pues, a su juicio, lo impedía el distinto desarrollo de la *s indoeuropea después de k, r, i, u en las lenguas bálticas y eslavas. En 1954, J. Otrębski ya considera que las lenguas bálticas y eslavas proceden de dialectos de un único grupo lingüístico báltico-eslavo. Ese grupo debe considerarse una unidad surgida de una sola lengua, que a su vez se había separado del grupo lingüístico indoeuropeo25. El vocabulario de las lenguas bálticas y eslavas, según J. Otrębski
18 E. Fraenkel, Die baltischen Sprachen (Ihre Beziehungen zueinander und zu den indogermanischen Schwesteridiomen als Einführung in die baltische Sprachwissenschaft), Heidelberg, 1950.
19 E. Fraenkel, Litauisches etymologisches Wörterbuch, Heidelberg—Göttingen, 1955 tt.
20 E. Fraenkel, op. cit., p. 75.
21 E. Fraenkel, op. cit., p. 75.
22 Я. М. Эндзелин, Древнейшие славяно-балтийские языковые связи, 1953, p. 67—82.
23 Я. С. Отрембский, Славяно-балтийское языковое единство, ВЯ, 1954, 5, p. 27—42, 6, p. 28—46.
24 J. Otrębski, „Slavia Occidentalis“, 18, 1947, p. 448.
25 Я. С. Отрембский, ВЯ, 6, p. 43.
32
Page 27en opinión, era tan grande que los bálticos y los eslavos, hablando sus propias lenguas, se entendían entre sí no solo en la época de unidad, sino también durante mucho tiempo después de su desintegración. J. Otrębski ve en todas partes en las lenguas bálticas y eslavas fenómenos idénticos y procesos similares: las lenguas eslavas tienen aoristo sigmático, que también debieron de tener las lenguas bálticas, donde más tarde coincidió con el tiempo futuro; en las lenguas eslavas los diptongos oi y ei se convirtieron en ē e ī; un proceso semejante tuvo lugar en las lenguas bálticas, donde los diptongos oi y ei se convirtieron en ie, etc. El punto débil de la argumentación de J. Otrębski es que considera que fenómenos de épocas cronológicas distintas ocurrieron al mismo tiempo: tanto la coincidencia de las vocales largas ō y ā como el reflejo de las sonantes silábicas indoeuropeas, la monoptongación de los diptongos oi y ei, la asibilación de las consonantes velares palatales indoeuropeas y el desplazamiento del acento según la ley de de Saussure-Fortunatov (sobre algunos de ellos, véase con más detalle en la segunda parte de este trabajo). Además, analiza los fenómenos de las lenguas bálticas y eslavas sin relacionarlos con fenómenos semejantes de otras lenguas indoeuropeas. Por ejemplo, la transformación del grupo tt en st no puede considerarse un fenómeno propio de las lenguas bálticas y eslavas y, por tanto, un argumento a favor de la unidad lingüística báltico-eslava, pues también se conoce en otras lenguas indoeuropeas (iranias y griegas). Como el grupo tt se convirtió en st bastante tarde (cuando ya se habían formado los grupos lingüísticos indoeuropeos independientes) y, por ello, de manera independiente en las lenguas iranias y griegas, también pudo transformarse de forma independiente en las lenguas bálticas y eslavas.
Para demostrar la identidad completa de la flexión nominal de las lenguas bálticas y eslavas, J. Otrębski reconstruye el paradigma del numeral «tres» en las lenguas bálticas y eslavas, pero no advierte que otras lenguas indoeuropeas —las germánicas, el indio antiguo, etc.— tienen terminaciones de caso casi exactamente iguales.
A. Vaillant, ferviente partidario de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava, ha señalado en repetidas ocasiones que la lengua báltico-eslava debe imaginarse como constituida por dialectos; en cambio, según J. Otrębski, las lenguas bálticas y eslavas proceden de una sola lengua, que se separó del grupo lingüístico indoeuropeo y solo más tarde se dividió en dialectos.
Alfredas Zenas28 se opuso categóricamente a la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava defendida por A. Vaillant, J. Otrębski y otros. Él29 considera que los antiguos bálticos (Urb alten) vivían al norte de las marismas del Prípiat (Pripet- oder Rokitno-Sümpfe). Al oeste, al norte y al este, las tribus de los antiguos bálticos estaban rodeadas por ugrofineses, mientras que al suroeste sus vecinos directos eran los antiguos germanos (Urgermanen). Las marismas intransitables del Prípiat separaban a los bálticos de los eslavos, dificultaban sus contactos y aislaron definitivamente a los bálticos y su lengua. A. Zenas escribe que, debido a la imposibilidad de atravesar las marismas del Prípiat, no pudieron existir contactos directos entre bálticos y eslavos30.
Los asentamientos bálticos al norte del Prípiat, prosigue A. Zenas, no eran originarios. Los protobálticos (Vorb alten) vivían al oeste o al suroeste de las marismas del Prípiat, donde sus vecinos eran los eslavos, los germanos y, posiblemente, los ilirios. Allí formaron una unidad de carácter estatal (staatliche Einheit), pero no una protolengua ilirio-germano-eslavo-báltica (Ursprache). Para que se formara el desarrollo lingüístico independiente de los bálticos, es decir, su comunidad lingüística (Urbaltisch), era necesario que cambiaran sus vecinos: los protoeslavos
26 W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, Heidelberg, 1954, p. 76–78.
27 Я. С. О тр ембский, ВЯ, 6, р. 28–29.
28 A. Senn, On the Degree of Kinship between Slavic and Baltic, „The Slavonic and East European Review“, 20, 1941, p. 251–265; Die Beziehungen des Baltischen zum Slavischen und Germanischen, KZ, 71, 1954, p. 162–188.
29 A. Senn, Die Beziehungen des Baltischen zum Slavischen und Germanischen, p. 162–188.
30 A. Senn, op. cit., p. 164.
3. Baltų ir slavų kalbų ryšiai
33
Page 28y protogermánicas (Vorslaven und Vorgermanen), mientras que la lengua de los propios protobálticos pudo haber seguido siendo «protoindoeuropea» («urindogermanisch»).
A. Zenas considera que los bálticos y los eslavos entraron en contacto solo después de la expansión eslava hacia el norte: los bálticos orientales, con los eslavos orientales, y los prusianos, con los eslavos occidentales.
A. Zenas señala las siguientes características comunes de las lenguas bálticas y eslavas: a) desaparición de į posconsonántica ante vocales anteriores; b) paso de los participios nt a la declinación en io; c) terminación -mus del dativo plural; d) formas de la primera persona del singular de los pronombres personales con *mur; e) genitivo de la primera persona del plural de los pronombres personales *nō(s)sōm31.
Según A. Zenas, todas las características comunes de las lenguas bálticas y eslavas son arcaísmos heredados de la época indoeuropea o innovaciones surgidas independientemente en cada grupo lingüístico.
Del artículo «Relaciones de las lenguas bálticas con las lenguas eslavas y germánicas» parece desprenderse que A. Zenas se adhiere a la teoría del paralelismo. Sin embargo, en un artículo posterior, «Relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas32», A. Zenas afirma que no es partidario de la teoría del paralelismo de A. Meillet y añade que no cree en el desarrollo paralelo de dos lenguas vecinas cuyos hablantes vivieron en estrecha simbiosis durante más de mil años. En opinión de A. Zenas, las numerosas correspondencias y semejanzas entre las lenguas bálticas y eslavas reflejan el hecho de que, en el pasado, los rusos y los polacos ejercieron influencia política y cultural sobre los lituanos y los letones.
A diferencia de J. Otrębski y A. Zenas, Walter Porzig abordó las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas desde una perspectiva metodológica completamente distinta. En el libro «La fragmentación del área lingüística indoeuropea»33, las conclusiones del autor sobre la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas son de gran importancia, no solo porque comparar las relaciones entre estas lenguas con las existentes entre otros grupos de lenguas indoeuropeas (por ejemplo, indoiranias o céltico-itálicas) permite comprender mejor en qué consisten esas relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas y qué teoría explica mejor su origen. Estas conclusiones son especialmente importantes también porque, para caracterizar las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, W. Porzig emplea un método completamente distinto. Escribe: «Nuestros conocimientos permiten concluir que ambos grupos lingüísticos fueron vecinos durante todo el tiempo. De ahí surgieron muchas innovaciones propias de ambos, casi todas léxicas y de formación de palabras. Al parecer, las lenguas bálticas y eslavas no presentan innovaciones fonéticas ni flexivas. Es posible que ya fueran vecinos también los territorios dialectales de los que las lenguas bálticas y eslavas heredaron gran parte de sus sistemas. Hay pocos datos directos que lo demuestren. La reflexación de los sonantes silábicos en las lenguas bálticas y eslavas, que tuvo lugar cuando estas ya eran lenguas separadas, es idéntica, pero por sí sola no tiene ningún valor probatorio. Nuestra hipótesis de que los territorios originarios eran vecinos quedaría confirmada o refutada si ambos grupos lingüísticos mantuvieran con otras lenguas una relación idéntica o a menudo diferente»34.
De la cita se desprende que, para caracterizar las relaciones entre los territorios dialectales originarios bálticos y eslavos —es decir, las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas—, W. Porzig prescinde del argumento tradicional de las semejanzas y diferencias entre estas lenguas: estas lenguas
31 A. Senn, op. cit., p. 185.
32 A. Senn, The Relationships of Baltic and Slavic, „Ancient Indo-European Dialects“, Berkeley and Los Angeles, 1966, p. 139–151.
33 W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, Heidelberg, 1954.
34 W. Porzig, op. cit., p. 140.
34
Page 29Las innovaciones, en su opinión, surgieron como consecuencia de la prolongada vecindad entre las lenguas bálticas y eslavas. Por ello, V. Porzig, con el fin de caracterizar mejor las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, las compara con las relaciones entre otros grupos lingüísticos indoeuropeos. Tras examinar las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas, por un lado, y las lenguas indo-iranias, por otro, y establecer que el área de estas lenguas está delimitada por veintiuna isoglosas, V. Porzig llegó a la siguiente conclusión: la relación entre las lenguas indo-iranias y bálticas es casi equivalente a la relación entre las lenguas indo-iranias y eslavas; por consiguiente, en la primera mitad del II milenio a. C., los vínculos entre las lenguas bálticas y eslavas debieron de ser estrechos35.
La perspectiva de Antanas Salys también es cercana a la de V. Porzig. A. Salys escribe: «La semejanza evidente y reconocida por todos entre ambos grupos lingüísticos se explica fácilmente por el hecho de que procedían de dos dialectos indoeuropeos vecinos, que mantuvieron contactos incluso durante la última fase de desintegración de la unidad lingüística indoeuropea. La migración hacia el norte de los protobálticos (pre-Balts), aproximadamente hacia el 2000 a. C., interrumpió los contactos con los prot eslavos (pre-Slavs), y por esa razón ambos grupos lingüísticos comenzaron a desarrollarse de manera independiente. A raíz de la expansión eslava, se establecieron nuevos contactos en el norte hacia el siglo VI d. C. y algo antes en el sur»36.
Manus Loimanas escribe sobre los vínculos muy estrechos entre las lenguas bálticas y eslavas. En su artículo «Las lenguas bálticas y eslavas»37 señaló ante todo que la teoría de la unidad lingüística baltoeslava (die baltoslavische Theorie) se ha convertido en víctima de una disputa fundamental: se discute sobre los principios a partir de los cuales deben interpretarse las similitudes entre las lenguas bálticas y eslavas. A continuación, tras enumerar varias similitudes entre ambas lenguas, el autor dedicó la mayor parte del artículo a examinar las relaciones entre sus sistemas verbales. M. Loimanas sostiene que el preterito báltico en -ā, -ē es esencialmente similar al aoristo temático y sigmático eslavo. En su opinión, las semejanzas verbales presentadas son, sin excepción, innovaciones antiguas que muestran un estrecho vínculo entre las lenguas bálticas y eslavas.
Basándose en esas innovaciones, M. Loimanas considera que, tras la desintegración de la comunidad lingüística indoeuropea, un considerable conjunto de isoglosas unía las lenguas bálticas y eslavas, distinguiendo a estos dos grupos lingüísticos de los demás. Por ello, en su opinión, la etapa común primitiva baltoeslava, de un tipo igual al indoiranio, es la única interpretación adecuada de ese conjunto de isoglosas38.
M. Loimanas basó su tesis sobre la unidad lingüística baltoeslava en las semejanzas entre los sistemas verbales, mientras que J. Kurilowicz lo hizo principalmente en las relaciones prosódicas.
Jerzy Kurylowicz considera que los siguientes fenómenos son los principales argumentos a favor de la teoría de la unidad lingüística baltoeslava39: a) la sustitución de la oposición ablaut «grado pleno: grado cero»; b) dos tipos de oposiciones, eR: iR, eR: uR (donde R representa una sonan
35 W. Porzig, op. cit., p. 169.
36 A. Salys, Baltic Languages, „Encyclopaedia Britannica“, 3, 1964, p. 53.
37 M. Leumann, Baltisch und Slavisch, „Corolla linguistica, Festschrift F. Sommer“, Wiesbaden, 1955, p. 154–162.
38 M. Leumann, op. cit., p. 162.
39 J. Kuryłowicz, La unidad lingüística balto-eslava, «Słownik starożytności słowiańskich (Zeszyt próbny)», Warszawa, 1934, p. 4–7; La apofonía en indoeuropeo, Wrocław, 1956, p. 209–243, 286–308; La acentuación de las lenguas indoeuropeas, Wrocław–Kraków, II leid., 1958, p. 162–356; Sobre la unidad lingüística báltico-eslava, BPTJ, 16, 1957, p. 71–113; Sobre la unidad lingüística balto-eslava, ВСЯ, 3, 1958, p. 15–49.
3*
35
Page 30la aparición de l, r, m, n); c) cambios cuantitativos (aparición de nuevas cantidades vocálicas); d) cambios en el acento y la entonación.
J. Kurilovičius considera que las entonaciones de las lenguas bálticas y eslavas constituyen una innovación especialmente importante; las denomina el rasgo esencial y más característico de estas lenguas40. En su opinión, el sistema de entonaciones del griego y el de las lenguas bálticas y eslavas se formaron independientemente el uno del otro y, por tanto, no pueden considerarse heredados de la comunidad lingüística indoeuropea. Kurilovičius sostiene que las entonaciones de las sílabas finales del griego surgieron ya en época histórica, mientras que el acuto báltico y eslavo es resultado de la retracción del acento a una sílaba larga.
J. Kurilovičius, guiándose por principios prosódicos, periodiza así la historia de las lenguas bálticas y eslavas:
1) época baltoeslava (desde la aparición de las entonaciones);
2) época de la lengua lituana (desde la actuación de la ley de de Saussure);
3) época eslava común (desde el debilitamiento de los yeres y la aparición del neoacuto)41.
Al igual que M. Loimanas o J. Kurilovičius, P e t e r i s A r u m a también se adhiere a la teoría de la unidad lingüística baltoeslava, sin ser su principal impulsor. Se esfuerza por aportar nuevos datos en apoyo de esta teoría. En un artículo dedicado al análisis de derivados con el elemento b(h)42, P. Aruma constató con pesar que las relaciones de formación de palabras entre las lenguas bálticas y eslavas se habían investigado muy poco, y que los sufijos suelen tender a endurecerse, creando así un terreno propicio para que surjan diferencias entre las lenguas. No obstante, a su juicio, en la derivación báltica y eslava «se encuentran coincidencias asombrosas a cada paso»43. P. Aruma considera que el alargamiento de las vocales breves, especialmente i y u, y el uso frecuente de las vocales largas ū e ī, así como el sistema de entonaciones, son hechos muy importantes para resolver la cuestión de la unidad lingüística baltoeslava44.
En el primer tomo de la «Gramática del eslavo común», publicado en 196445, P. Aruma afirma que las lenguas bálticas y eslavas proceden de un área relativamente unificada de la comunidad lingüística indoeuropea, pues, en comparación con otras lenguas indoeuropeas, comparten numerosas isoglosas. Tras la disolución de la comunidad lingüística indoeuropea, las lenguas bálticas y eslavas formaron una unidad (sprachliche Einheit) que, posiblemente, se había escindido en dos dialectos principales. Según P. Aruma, las lenguas bálticas y eslavas pudieron haber sido antiguamente tan cercanas como las lenguas indoarias e iranias. Esta tesis sería difícil de demostrar porque los monumentos escritos de las lenguas bálticas y eslavas aparecieron muy tardíamente, entre mil quinientos y dos mil años después de los monumentos de las lenguas indoarias e iranias. Las numerosas investigaciones posteriores (P. Aruma se refiere a los trabajos publicados después de la discusión de 1908–1912) presentan la teoría de la unidad baltoeslava como un hecho demostrado46. A continuación, P. Aruma señala que no existen datos que permitan determinar cuándo tuvo lugar la unidad baltoeslava. Sin embargo, se inclina a pensar que en el siglo IV a. C. la unidad baltoeslava (la lengua, según P. Aruma) ya se había escindido.
40 J. Kuryłowicz, L’accentuation des langues indo-européennes, p. 163.
41 J. Kuryłowicz, op. cit., p. 163.
42 P. Arumaa, Die Verwandtschaftsverhältnisse zwischen Baltisch und Slavisch, ZfsIPh, 24, 1955, p. 9–28.
43 P. Arumaa, op. cit., p. 28.
44 P. Arumaa, De l’unité balto-slave, „Scando-Slavica“, 9, 1963, p. 86.
45 P. Arumaa, Urslavische Grammatik (Einführung in das vergleichende Studium der slavischen Sprachen), I. Band (Einleitung·Lautlehre), Heidelberg, 1964.
46 P. Arumaa, op. cit., p. 19–20.
36
Page 31Osvaldas Semerenjis también considera que en la Antigüedad existió un período de lengua común báltico-eslava (a period of common language). En su extenso artículo «El problema de la unidad báltico-eslava: examen crítico»⁴⁷, tras revisar numerosas semejanzas entre las lenguas bálticas y eslavas y constatar el carácter arcaico de algunas de ellas (por ejemplo, el sufijo de los participios pasivos del presente *-mo-, compárese lituano neša-mas, antiguo eslavo neso-mъ y hetita ašima-, «amado»), llegó a la conclusión de que las siguientes semejanzas deben considerarse innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas: 1) palatalización; 2) aparición de i y (después de consonantes velares) u ante l, m, n, r indoeuropeas; 3) transformación de la s indoeuropea en š después de k, r, i y u; 4) innovaciones del acento; 5) adjetivos pronominales; 6) declinación de los participios en jo; 7) terminación del genitivo singular de los sustantivos de tema en o *-ā(t); 8) nuevos sufijos de grado de los adjetivos; 9) raíz *men- (*mun-) del pronombre de primera persona singular y genitivo plural *nōsōm; 10) pronombres *tos/*tā en lugar del indoeuropeo *so/*sā; 11) paradigma del presente *dōmi, *dōsi, *dōst-, *dōdṇ-; 12) temas de pretérito en -ē y -ā; 13) verbos con lituano -āuju = eslavo antiguo -uja; 14) vocabulario común⁴⁸.
En opinión de O. Semerenjo, estas principales innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas no pueden explicarse como resultado del azar ni de una evolución paralela. Por consiguiente, indican que entre los bálticos y los eslavos hubo un período común de lengua y de vida⁴⁹.
Sin embargo, cabe añadir que algunas de las semejanzas entre las lenguas bálticas y eslavas enumeradas por O. Semerenjo, al parecer, no pueden considerarse innovaciones. Así, la lengua gótica presenta la declinación de los participios en jo; la s indoeuropea después de k, r, i, u también se transformó en š en las lenguas indoarias e iranias y, además, hay indicios para pensar que ese proceso tuvo lugar de manera independiente en cada grupo lingüístico (véanse las páginas 81 y siguientes de este trabajo); las lenguas germánicas occidentales también sustituyeron el pronombre indoeuropeo *so/*sā (compárese el sajón antiguo thē, thia y el alto alemán antiguo der, diu); y las lenguas itálicas también tienen temas de pretérito en -ē y -ā (compárese el latín dice-bam, amā-bam)⁵⁰.
La palatalización de las consonantes, al parecer, no es un fenómeno muy antiguo que se remonte a la época protobáltica. La oposición, por ejemplo, p – pʹ (compárese taupau – taupʹau), probablemente surgió al desaparecer j ya en el ámbito del lituano, pues en letón su realización fonética era distinta: letón p – pl y p – pj. También respalda la tesis de que la palatalización de las consonantes es un fenómeno reciente la distinta evolución del grupo báltico sj; compárese lituano siūti, letón šūt y prusiano schuwikis (= lituano siuvikis). Así pues, cabe suponer que la comunidad lingüística báltica conservaba intactos los grupos consonánticos con j.
Tampoco las otras semejanzas entre estas lenguas enumeradas por O. Semerenjo demuestran una unidad lingüística báltico-eslava. El origen de la raíz pronominal *mun- es demasiado incierto⁵¹ para que pueda considerarse una innovación de las lenguas bálticas y eslavas surgida durante la unidad lingüística báltico-eslava-
⁴⁷ O. Szemerényi, The Problem of Balto-Slav Unity—A Critical Survey, „Kratylos“, 2, 1957, p. 97—123. El artículo suyo publicado en 1948, «Sur l’unité linguistique balto-slave» (Études slaves et roumaines, I, 1948), no estuvo al alcance del autor de este trabajo.
⁴⁸ Para una caracterización más detallada de algunas de estas semejanzas, véase la segunda parte del trabajo.
⁴⁹ O. Szemerényi, op. cit., p. 120.
⁵⁰ Los temas de pretérito en -ē y -ā pueden ser arcaísmos; véase A. Vaillant, L’origine des présents thématiques en -e/o-, BSL, 38, 1937, p. 96.
⁵¹ El pronombre munie puede haberse originado fonéticamente en el dialecto samogitio, pues aquí a (báltico o) entre m y n se convierte en u; compárese samogitio nūmas, kāmunos, kamunė en lugar del lituano estándar namas, kamanos, kamanė, — K. Būga, RR, II, p. 282; P. Jonikas, Pagramančio tarmė, Kaunas, 1939, p. 59; J. Aleksandravičius, Kretingos tarmės įvardis, „Kalbotyra“, 10, 1964, p. 121; Z. Zinkevičius, Lietuvių dialektologija, Vilnius, 1966, p. 299.
37
Page 32... durante el período. o La flexión del genitivo singular de los sustantivos de tema en -ā indica que hubo estrechas relaciones solo entre las lenguas bálticas orientales y las eslavas, pues el prusiano parece haber conservado aquí la antigua desinencia -as (cf. het. antuhšāš «del hombre»). La opinión de A. Vaillant52, compartida por O. Semerenji, de que la desinencia prusiana -as surgió de la antigua *-ā (lit. -o, let. -a), a la que se añadió -s por analogía con el nominativo, es demasiado hipotética y, por tanto, difícilmente puede servir de fundamento.
La argumentación de O. Semerenji, como la de otros representantes de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava, se caracteriza por la tendencia a buscar identidad en cada hecho o fenómeno de estas lenguas, aunque sean distintos. Así, O. Semerenji deriva el sufijo eslavo *-dlo-, que aparece en los nomina instrumenti, de *-tlo (y no de ide. *-dhlo-, como hacen todos los investigadores), probablemente porque también se encuentra en las lenguas bálticas (lit. -kla-s). Sin embargo, en las lenguas eslavas la consonante t no se convirtió en d.
También es partidario de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava el lingüista búlgaro Vladimir Georgiev.
V. Georgiev53 planteó la cuestión de un criterio que permitiera determinar el grado de proximidad entre grupos lingüísticos. Señala que la unidad lingüística indoirania podría proporcionar tal criterio, pues su existencia no ofrece dudas y los datos de los testimonios escritos más antiguos de esas lenguas permiten inferirla. Según V. Georgiev, sin los antiguos testimonios escritos de las lenguas indoiranias (los pasajes más antiguos del Rigveda se datan a finales del II milenio a. C., mientras que el Avesta no es posterior al siglo VIII a. C.), difícilmente se habría podido establecer el estrecho parentesco de esos dos grupos lingüísticos y llegar así a la conclusión de que en otro tiempo existió una unidad lingüística indoirania, porque las lenguas actuales de la India y de Irán han cambiado mucho. Los testimonios escritos de las lenguas eslavas, continúa, empezaron a aparecer solo a partir de los siglos IX-X, y los del lituano, solo desde mediados del siglo XVI; por consiguiente, los datos de las lenguas eslavas quedaron registrados casi 2000 años más tarde, y los del lituano, 2500 años más tarde que los indoiranios. Aun así, la proximidad entre las lenguas bálticas y las eslavas es evidente, mientras que entre las lenguas india e irania de los siglos X-XV resulta mucho más difícil advertir una proximidad semejante. Por ello, V. Georgiev está convencido de que «las lenguas bálticas y eslavas formaron en otro tiempo una unidad que duró mucho tiempo y que probablemente se fragmentó más tarde que la unidad indoirania»54.
Al considerar que la proximidad entre la morfología de las lenguas bálticas y eslavas alcanza tal grado que la morfología protoeslava es casi idéntica a la lituana, V. Georgiev considera esa proximidad morfológica el argumento más importante a favor de la unidad lingüística báltico-eslava: las morfemas flexivas idénticas (la flexión nominal y verbal) no pueden tomarse en préstamo (¡precisamente: tomarse en préstamo!) ni surgir cuando las lenguas se aproximan; tuvieron que heredarse de una unidad lingüística que existió en otro tiempo55.
V. Georgiev propone las siguientes etapas en la evolución de las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas: período de unidad lingüística báltico-eslava: III milenio a. C.; período de transición: finales del III milenio a. C. y comienzos del II milenio a. C.;
52 A. Vaillant, BSL, 44, 1948, p. 129.
53 В. Георгиев, Към въпроса за балто-славянската езикова общност, „Български език“, 8, 1958, р. 105—110; Балто-славянский, германский и индо-иранский, СФ, 1, 1958, р. 7—26; Исследования по сравнительно-историческому языкознанию, М., 1958, р. 218—238.
54 В. Георгиев, Балто-славянский, германский и индо-иранский, р. 10.
55 В. Георгиев, ор. cit. р. 11.
38
Page 33el período prot eslavo — los milenios II y I a. e. c.56
Como puede verse, V. Georgiev sitúa la unidad lingüística baltoeslava en tiempos muy remotos, en el III milenio a. e. c. (en su opinión, la comunidad lingüística indoeuropea habría existido hasta el IV milenio a. e. c.). A este respecto, cabe recordar cómo datan la unidad lingüística baltoeslava otros defensores de la teoría de la unidad.
A. Vaillant considera57 que la unidad lingüística baltoeslava se desintegró alrededor del comienzo de nuestra era, cuando irrumpieron las tribus germánicas y separaron a los bálticos de los eslavos. J. Otrębski sostiene una opinión similar58. P. Arumaa supone59 que la unidad baltoeslava ya se había escindido en el siglo IV a. e. c. T. Lehr-Spławiński60 fecha la desintegración de la unidad lingüística baltoeslava —que él denomina comunidad lingüística baltoeslava— entre 1500 y 1300 a. e. c.
La teoría de la unidad lingüística baltoeslava también ha recibido numerosas observaciones críticas en la posguerra.
Anglų slavistas Viljamas Metjusas (? — 1958), straipsnyje „Baltų ir slavų kalbų tarpusavio santykiai“61 trumpai apžvelgęs ir kritiškai įvertinęs baltų ir slavų kalbų seniausiųjų santykių tyrinėjimo istoriją, konstatavo, kad šių kalbų bendrybių pilniausio inventoriaus sudarymas dar nepadeda spręsti jų seniausiųjų santykių problemos: bendrybės, kaip kalbos faktai, yra izoliuotos ir todėl argumentais negali būti laikomos, nes kalba yra ne izoliuotų duomenų inventorius, bet sistema, kurioje tie duomenys yra susiję ir vienas nuo kito priklauso. V. Metjusas mano, kad baltų ir slavų kalbų seniausiųjų santykių klausimas turi būti tyrinėjamas kita kryptimi: abi kalbų grupes reikėtų ištirti kaip sistemas. Detalūs sinchroniniai, pavyzdžiui, lietuvių ir rusų kalbų struktūrų aprašai esą būtini teisingam tyrinėjimui ir, galimas daiktas, seniausiųjų santykių problemos sprendimui. Jie leistų tyrinėtojui sulyginti visas abiejų sistemų detales, ir tuo būdu būtų galima prieiti labiau pagrįstų išvadų.
Los investigadores de los problemas de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas suelen basarse en hechos reconstruidos al formular sus teorías; sin embargo, todos saben que esas reconstrucciones se fundamentan, en todos los casos, en la comparación de datos lingüísticos registrados en épocas distintas. Así, se afirma que los monumentos escritos de las antiguas lenguas indias son muchos siglos más antiguos que los monumentos de las lenguas eslavas, y que estos últimos son aproximadamente medio milenio más antiguos que los monumentos de la lengua lituana. Además, al comparar con las lenguas antiguas, suelen citarse no las formas de los textos antiguos, sino las formas del lituano actual. Al comparar la antigua lengua india con el hindi, se ve cuánto han cambiado las lenguas indias. Las lenguas bálticas y eslavas también podrían haber cambiado de manera semejante, pero no sabemos nada de esos cambios. Se afirma que las formas prehistóricas reconstruidas son irreales, puesto que no hay prueba alguna de que hayan existido alguna vez.
V. Matthews señala que el subjetivismo ocupa un lugar importante en la teoría de la unidad lingüística baltoeslava. Rechaza tajantemente esta teoría por considerarla antihistórica: dado que las lenguas bálticas
56 B. Георгиев, op. cit., p. 14.
57 A. Vaillant, Gramática comparada de las lenguas eslavas, I, p. 13—14.
58 J. Otrębski, Rozwój wzajemnych stosunków między grupą językową bałtycką a słowiańską, „Z polskich studiów slawistycznych“, Warszawa, 1958, p. 146.
59 P. Arumaa, Urslavische Grammatik, I, p. 19.
60 T. Lehr-Spławiński, Wspólnota językowa bałto-słowiańska a problem etnogenezy słowian, „Slavia Antiqua“, 4, 1954, p. 21.
61 W. K. Matthews, Las interrelaciones del báltico y el eslavo, «The Slavonic and East European Review», 35, 1957, p. 409—427; В. К. Мэтьюс, Sobre las relaciones mutuas entre las lenguas eslavas y bálticas, СФ, I, 1958, p. 27—44.
39
Page 34y la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas es diacrónica; por tanto, podemos formularla como un problema de dialectología histórica, «neutralizando» al mismo tiempo también su carácter sincrónico.
El lingüista checo Adolf Erhart también rechaza la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava.
Él considera62 que la semejanza entre los sistemas morfológicos de las lenguas bálticas y eslavas se debe al carácter conservador de ambos grupos lingüísticos. A. Erhart señaló que las afinidades entre estas lenguas (Übereinstimmungen) bastan únicamente para demostrar la vecindad de los dialectos indoeuropeos de los que más tarde surgieron las lenguas bálticas y eslavas. En su opinión, tras la disgregación de la comunidad lingüística indoeuropea, las lenguas bálticas y eslavas pudieron desarrollarse de forma independiente.
Sin embargo, señala A. Erhart, no tenemos ni un solo hecho que nos permita refutar definitivamente la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava.
A continuación, A. Erhart describió brevemente las diferencias y afinidades entre las lenguas bálticas y eslavas. Enumeró catorce diferencias y veinticinco afinidades.
A. Erhart enumeró las siguientes afinidades entre las lenguas bálticas y eslavas: la transformación de ide. ḱ, gʰ en š, ž (s, z en eslavo), como en los dialectos indoeuropeos indoiranios, armenios, etc.; la pérdida de las consonantes aspiradas sonoras, como también en otros dialectos indoeuropeos; la confluencia de ide. a y o, como también en otras lenguas indoeuropeas; la transformación de ide. eu en jau; el cambio de ide. s a š en ciertas posiciones, como en las lenguas indoiranias; la transformación de ide. R en iR y uR (esta afinidad no tendría valor probatorio, pues no sería un fenómeno fonético típico); la terminación del genitivo singular de los sustantivos de tema en o (A. Erhart tiende aquí a reconocer la influencia eslava en las lenguas bálticas); la terminación del instrumental singular de los sustantivos de tema en ā (lit. -a < *-ān, esl. ant. -ą, -oją; sánscr. -ā, -ayā sin m); el paso de los temas consonánticos a temas en i, como en latín; los adjetivos pronominales (raíz pronominal indoeuropea; cf. los datos de las lenguas iranias y germánicas); el sufijo *-jo- de los participios de presente, como en las lenguas germánicas occidentales; el pronombre *mun- (cf. hit. ammu); la formación del dativo singular de los pronombres de primera persona sobre la base de la forma del genitivo singular (A. Erhart señala que se trataría de un fenómeno paralelo); el genitivo plural de los pronombres *nōssom, *vōssom; el funcionamiento de la raíz pronominal *i/j-o- como pronombre personal, como en las lenguas latina y germánicas; los nominativos de los pronombres demostrativos *tos, *tā (en lugar de ide. *sos, *sā); los dativos (y locativos) de los pronombres con la terminación m (cf. lit. tāmui, tamē), como en las lenguas germánicas occidentales; el numeral «nueve» (la d- del báltico oriental pudo haber surgido por influencia de las lenguas eslavas); los numerales lit. ašmas, esl. ant. osmь; la formación de numerales distributivos (cf. lit. penkeri, esl. ant. petorъ); la formación de palabras, cf. los sufijos báltico-eslavos -ējas: -ējė; -ovas: -avъ; -lis, -lys: -lb; -uolis: alb; -ininkas: -bnikъ; -ytis: -ištъ; -tukas: -tъkъ; -tojas: -tajь; -yba: -ьba; la formación del pretérito con los sufijos *-ē, *-ā, como en latín; el sufijo de infinitivo *-ti (A. Erhart lo compara con el védico -tāye) y el sufijo de los participios pasivos de presente *-mo-, como en las lenguas armenia y luvita (y, cabe añadir, hitita).
Como puede verse, entre las afinidades de las lenguas bálticas y eslavas A. Erhart incluyó no solo innovaciones de ambas lenguas (la transformación de ide. eu en jau; el paso de ide. R a iR y uR; la terminación del genitivo singular de los sustantivos de tema en o; la de los sustantivos de tema en ā
62 A. Erhart, Zum Problem der baltisch-slavischen Spracheinheit, „Sborník prací filosofické fakulty Brněnské University“, Ročník VII, Rady jazykovědné (A), Č. 6, 1958, p. 123–130.
40
Page 35la terminación del instrumental singular; el pronombre *mun-; morfemas derivativos, etc.), sino también aquellos fenómenos generales que se encuentran asimismo en otras lenguas indoeuropeas.
A. Erhart señaló las siguientes diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas:
1. La primera palatalización de las lenguas eslavas es bastante antigua, y es perfectamente posible que esté relacionada con la palatalización indoirania. Esto constituiría un argumento importante contra la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava.
2. El diferente destino de la ide. ō y ā (véase con más detalle en este trabajo, p. 61 y ss.).
3. La declinación de los adjetivos en las lenguas bálticas, al igual que en las germánicas, difiere de la de los sustantivos (terminaciones pronominales del dativo singular, etc.).
4. El sufijo del grado comparativo de los adjetivos -esnis recuerda al sufijo correspondiente de las lenguas germánicas (cf. gót. -izan).
5. Formación de palabras. Los nomina agentis de las lenguas eslavas se forman con el sufijo -telb, del que carece el lituano. Los equivalentes eslavos de los sufijos lituanos -ėjas, -tojas son bastante raros. En los sufijos diminutivos lituanos predomina el elemento -l-, ajeno a las lenguas eslavas, mientras que el elemento diminutivo -k-, muy frecuente en las lenguas eslavas, se usa raramente en lituano. El sufijo de los nomina instrumenti bálticos era *-tlo-, y el eslavo, *-dhlo. El lituano posee un sufijo adjetival muy productivo, -ingas, que no existe en las lenguas eslavas.
6. Reemplazo de los numerales primarios invariables «cinco»–«nueve»: en las lenguas bálticas se les añadió el elemento adjetivizador jo, mientras que en la lengua eslava los abstractos numerales se forman con el sufijo *-ti-.
7. El modo de formar los numerales lituanos «once»–«diecinueve» tiene paralelos únicamente en las lenguas germánicas.
8. Algunos tipos de formación del presente (infixión nasal, tema en sta) carecen por completo de analogías en las lenguas eslavas. Los verbos *ne/no, muy extendidos en las lenguas eslavas, apenas se encuentran en las lenguas bálticas. Los verbos intransitivos de las lenguas bálticas tienen el sufijo -i-, mientras que los eslavos tienen -i- (<ei?).
9. En las lenguas bálticas no hay rastro alguno del aoristo sigmático.
10. La primera persona del singular de las lenguas bálticas ha conservado la flexión indoeuropea *-ō. El origen de la terminación eslava -ą no está claro.
11. La tercera persona del plural de las lenguas bálticas carece de terminación.
12. Las lenguas bálticas no tienen participios con los sufijos -l- y -n-.
13. La categoría de aspecto verbal está peor conservada en las lenguas bálticas.
14. El vocabulario.
Algunas de las diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas señaladas por A. Erhart pueden ser muy antiguas; por ejemplo, la discrepancia entre los numerales, el aoristo sigmático y la tercera persona del plural. Estas diferencias afectan a partes cardinales de los sistemas de las lenguas bálticas y eslavas, y muestran que en el pasado estas lenguas no eran idénticas. Otras de sus diferencias (la primera palatalización de las lenguas eslavas, la evolución distinta de las vocales indoeuropeas ō y ā, los verbos de tema en -sta-, la desinencia de la primera persona del singular, etc.) probablemente surgieron más tarde. Por consiguiente, no reflejan las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas después de la disolución de la comunidad lingüística indoeuropea. De este modo, A. Erhart señaló las grandes y antiguas diferencias entre las lenguas bálticas y eslavas.
41
Page 36Uno de los defensores más consecuentes de la teoría de la convergencia, Samuel Bernštein, también planteó la cuestión de por qué no se puede aceptar la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava64. En su opinión:
1. Muchos de los procesos más antiguos fueron distintos en las lenguas bálticas y eslavas (por ejemplo, la o y la a indoeuropeas se convirtieron en a en las lenguas bálticas y en o en las eslavas; las lenguas bálticas conservaron la distinción entre la ē y la ā indoeuropeas, mientras que las eslavas la perdieron; véase una exposición más amplia en este trabajo, p. 52 y ss.).
2. Muchos de los procesos más importantes de la protolengua eslava, que tuvieron lugar en su período temprano, eran desconocidos para las lenguas bálticas, total o parcialmente (por ejemplo, la s indoeuropea se convirtió en ch en las lenguas eslavas después de k, r, mientras que en lituano se convirtió en š después de k, r; véase una exposición más amplia en este trabajo, p. 81 y ss.).
3. La teoría de la unidad báltico-eslava niega la antigua dicotomía de la protolengua báltica.
4. Los partidarios de la teoría de la unidad báltico-eslava no pueden reconstruir una protolengua báltico-eslava; esto sería una prueba evidente de que la teoría carece de fundamento.
5. Los datos arqueológicos no respaldan la teoría de la unidad báltico-eslava. Los arqueólogos, por ejemplo, J. Kostše vskis, no encuentran una cultura que pueda considerarse equivalente a la unidad lingüística báltico-eslava.
Basándose en esto, S. Bernštein considera que nunca existieron ni una unidad lingüística (protolengua) báltico-eslava ni un pueblo ancestral báltico-eslavo.
Además, S. Bernštein señaló que el hecho de que las lenguas bálticas y eslavas sean afines y tengan bastantes rasgos en común es un hecho reconocido por todos. Y no es por eso por lo que discrepan los investigadores. Por lo general, el debate gira en torno a la naturaleza y el origen de los rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas. S. Bernštein considera que estas lenguas son tan afines no porque procedan de la comunidad lingüística indoeuropea, sino debido a los contactos prolongados que se establecieron entre ellas, iniciados no inmediatamente después de la disolución de la comunidad lingüística indoeuropea y concluidos bastante antes de nuestra era. Dicho de otro modo, la afinidad entre las lenguas bálticas y eslavas y sus rasgos comunes surgieron de la comunidad báltico-eslava (сообщность, Verkehrsgemeinschaft)65. La hipótesis de contactos prolongados basta para explicar el origen de los rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas.
Boris Gornung tampoco acepta la unidad lingüística báltico-eslava ni su escisión dicotómica. En su opinión, al disolverse la comunidad lingüística indoeuropea, la integración de tipos dialectales distintos (intensificación de los contactos, interacción y fusión de dialectos) no solo acompañó de manera constante los procesos de diferenciación (la disolución de la unidad lingüística), sino que a menudo predominó; por ello, a veces la propia diferenciación era resultado de procesos de integración66.
En opinión de B. Gornung, la zona «noroccidental» de la comunidad lingüística indoeuropea se escindió a finales del III milenio y comienzos del II milenio a. e. c. en una zona «occidental» (protocelta-iliria-itálica-germánica) y otra «nororiental» (protobáltico-eslava-tocaria). Cuando los prototocarios emigraron más allá del Volga, la zona «nororiental» restante de la comunidad lingüística indoeuropea debe considerarse la fuente común de la que, a partir de una diversidad de dialectos, se formaron las comunidades lingüísticas protobáltica y prot eslava.
64 S. B. Bernstein. Esbozo de gramática comparada de las lenguas eslavas (prospecto), КСИСл, 18, 1956, pp. 3—26; La comunidad lingüística baltoeslava, СФ, I, 1958, pp. 45—68; Esbozo de gramática comparada de las lenguas eslavas, M., 1961, pp. 27—37; véase también ВЯ, I, 1958, pp. 48—49; «Recopilación de respuestas a preguntas de lingüística (con motivo del IV Congreso Internacional de Eslavistas)», M., 1958, pp. 167—169.
65 С. Б. Бернштейн, Балто-славянская языковая сообщность, р. 45.
66 Б. В. Горнунг, К дискуссии о балто-славянском языковом и этническом единстве, ВЯ, 4, 1958, р. 55—62; Из предыстории образования общеславянского языкового единства, М., 1963.
42
Page 37El aspecto más cuestionable de la teoría de B. Gornung es que los dialectos protoprusianos pertenecieran desde antiguo no a la comunidad lingüística protobáltica, sino a la prot eslava. El carácter báltico de la lengua prusiana es indudable. No parece que ese carácter báltico fuera menor hace unos milenios que en la actualidad. Las isoglosas prusiano-eslavas67 no bastan, claramente, para llegar a tal conclusión.
Hacia el segundo cuarto del II milenio a. e. c., los dialectos prot eslavos, entre los cuales se encontraban, como ya se ha mencionado, los dialectos protoprusianos, y los dialectos protobálticos comenzaron a aproximarse: se iniciaba la «época báltico-eslava»68 (B. Gornung emplea el término de J. Endzelynas). Sin embargo, en opinión de B. Gornung, esta no duró mucho, pues hacia mediados del II milenio a. e. c. los dialectos protoprusianos se unieron a los protobálticos (es decir, según B. Gornung, a los protolituano-letones), y de este modo se formó la comunidad lingüística báltica69. B. Gornung considera que entonces los contactos entre bálticos y eslavos se interrumpieron durante mucho tiempo.
La perspectiva fundamental de B. Gornung sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas recuerda las concepciones de J. Endzelynas, Chr. Stangas, E. Fraenkelis y S. Bernšteinas.
Merece especial atención la idea de B. Gornung de que los vínculos genéticos (respectivamente, los elementos comunes) entre las lenguas bálticas y eslavas podrían remontarse a épocas cronológicamente distintas. B. Gornung los hace derivar de cinco épocas70: 1) la época de la cultura de las ánforas globulares; 2) la época de la expansión de las culturas de las hachas de combate y de la cerámica cordada; 3) la época de los contactos entre los grupos protobálticos y prot eslavos y los portadores de la cultura de las hachas de combate naviformes; 4) la época de los contactos con los protoindios-iranios, durante la cual se formó la isoglosa satem; y 5) solo finalmente, la «época báltico-eslava».
La proyección de los elementos comunes de las lenguas bálticas y eslavas sobre distintos planos cronológicos es metodológicamente de suma importancia, pues los partidarios de la teoría de la unidad de las lenguas bálticas y eslavas suelen pasar por alto la cuestión cronológica: tienden a proyectar todos los elementos comunes de estas lenguas sobre un único plano cronológico. Así se crea la impresión de que, en efecto, hay muchos elementos comunes entre las lenguas bálticas y eslavas y de que —lo que es más importante— proceden de una sola época. En tal caso, surge de manera espontánea la idea de una unidad de las lenguas bálticas y eslavas. El análisis de los elementos comunes de estas lenguas muestra que, pese a todo, lo más probable es que pertenezcan a épocas cronológicas distintas.
De la revisión realizada se desprende que, en los años de posguerra, los lingüistas de diversos países que participaron en los debates sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, al igual que antes, no llegaron a una opinión unánime. Un grupo de investigadores —T. Ler-Splavinskis, A. Vajanas, J. Otrembskis, M. Loimanas, J. Kurilovičius, P. Aruma, O. Semerenijis, V. Georgijevas— se adhiere a la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava. Otro grupo de investigadores —J. Safarevičius, E. Fraenkelis, A. Zenas, A. Salys, V. Porcigas, V. Metjusas, A. Erhartas, S. Bernšteinas, B. Gornungas— niega esa teoría y tiende a explicar la afinidad entre las lenguas bálticas y eslavas y sus elementos comunes mediante la comunidad entre estas lenguas (J. Safarevičius), la vecindad secular (E. Fraenkelis), los estrechos vínculos (V. Porcigas), los contactos prolongados (S. Bernšteinas) o la vecindad de los dialectos ide de los que surgieron (A. Erhartas).
67 J. Endzelīns, Par prūšu valodas radniecības sakariem, FBR, 11, 1931, p. 189—193; S. Stang, Einige Bemerkungen über das Verhältnis zwischen den slavischen und baltischen Sprachen, NTS, 11, 1939, p. 85—103.
68 Б. В. Горнунг, Из предыстории образования общеславянского языкового единства, р. 96.
69 Б. В. Горнунг, op. cit., p. 106, išnaša 9.
70 Б. В. Горнунг, op. cit., p. 97.
43
Page 38La cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas y el IV y V Congreso Internacional de Eslavistas
La investigación de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas cobró un considerable impulso gracias al IV y al V Congreso Internacional de Eslavistas. El IV Congreso de Eslavistas, celebrado en Moscú del 1 al 10 de septiembre de 1958, prestó especial atención a la cuestión de las relaciones genéticas entre las lenguas bálticas y eslavas.
En preparación del congreso, el Comité Soviético de Eslavistas publicó treinta cuestiones para su examen, que abarcaban los principales problemas de la lingüística eslava. La vigésima cuestión era: «¿Existió una unidad lingüística y étnica báltico-eslava y cómo debe entenderse?»1 Las respuestas a estas cuestiones se publicaron en un volumen independiente2.
En el congreso se presentaron cuatro ponencias sobre la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas3. Estas ponencias y, en general, el propio problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas fueron objeto de un intenso debate durante el congreso4.
A la pregunta «¿Existió una unidad lingüística y étnica báltico-eslava y cómo debe entenderse?» respondieron K. Janačekas, V. Kiparskis, V. Ernitsas, E. Dikenmanas, L. Bulachovskis, I. Lekovas y otros.
K. Janačekas señaló5 que hay dos obstáculos principales que impiden responder afirmativamente a esta pregunta: 1) los testimonios de las lenguas bálticas y eslavas aparecieron muy tarde; 2) no sabemos qué elementos de las distintas lenguas indoeuropeas pueden considerarse propios de la protolengua indoeuropea ni cómo distinguir el período báltico-eslavo del período de la protolengua indoeuropea.
V. Kiparskis expresó su convicción de que existió una unidad lingüística báltico-eslava6. En su opinión, de lo contrario no sería posible explicar los numerosos neologismos léxicos del llamado fondo léxico básico. V. Kiparskis tiende a vincular el complejo étnico báltico-eslavo con los neurios de Heródoto.
V. Ernitsas, al igual que V. Kiparskis, reconoce la unidad báltico-eslava. Indicó7 que los báltico-eslavos, tras separarse de los demás representantes del grupo satem, mantuvieron su unidad durante cierto tiempo. Más tarde, al crecer la población, expandirse el territorio y surgir rasgos dialectales, comenzaron a manifestarse diferencias lingüísticas y territoriales entre los bálticos y los eslavos
1 ВЯ, 1, 1958, p. 36.
2 Сборник ответов на вопросы по языкознанию (К IV Международному съезду славистов), М., 1958.
3 P. Trost, «La situación actual de la cuestión de las relaciones lingüísticas y étnicas báltico-eslavas»; V. Ivanov y V. Toporov, «Cómo plantear la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas»; J. Otrembskis, «Desarrollo de las relaciones entre los grupos lingüísticos báltico y eslavo»; y V. Mažiulis, «Sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas»; véase IV Международный съезд славистов (Материалы дискуссий), II, М., 1962, p. 422—426.
4 Además de los ponentes, hablaron sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas T. Ler-Splavinskis (Polonia), M. Altbaueris (Israel), K. O. Falkas (Suecia), V. Georgijevas (Bulgaria), J. Čekanovskis (Polonia), V. Iličiuss-Svitičius (URSS), M. Guchman (URSS), M. Fasmeris (República Federal de Alemania), V. Machekas (Checoslovaquia), E. Zeidelis (República Democrática Alemana), A. Vračius (Rumanía), B. Gornungas (URSS), B. Larinas (URSS) y P. Aristė (URSS); véase IV Международный съезд славистов (Материалы дискуссий), II, p. 429—450.
5 Сборник ответов на вопросы по языкознанию (К IV Международному съезду славистов), p. 162—166.
6 Op. cit., p. 170—171.
7 Op. cit., p. 173—174.
44
Page 39diferencias. Pero los contactos se mantuvieron también después. Por ello, los cambios lingüísticos surgidos en un grupo pudieron propagarse fácilmente al otro. Todo esto, en opinión de V. Ernitas, debió ocurrir antes de los contactos entre los bálticos y los ugrofineses de la región báltica (hacia 2000 a. C.), pues en las lenguas eslavas esos contactos ya no se reflejaban.
E. Dikenmanas señaló8 que faltan datos para responder afirmativamente a la pregunta de si existió una unidad étnica báltico-eslava, mientras que su unidad lingüística no suscita ninguna duda.
L. Bulachovskis (1888–1961), vienas stambiausių slavų akcentologijos specialistų, pabrėžė9, kad baltų kalbų kirtis iki šiol nepraradęs savo senosios morfologinės funkcijos (šokinėjimo paradigmoje). Tačiau to negalima esą pasakyti apie slavų kalbas. Svarbiausias baltų ir slavų kalbų ypatingo artimumo įrodymas — de Sosiūro-Fortunatovo dėsnis — gali būti paralelinės abiejų kalbų grupių raidos padarinys. Hirto dėsnio veikimas baltų ir slavų kalbose apskritai kelias abejonių. Ne įtikinamesni yra ir kiti šių kalbų bendri akcentologiniai reiškiniai (pavyzdžiui, metatonija supyno formose ir pan.).
La diferencia entre las lenguas bálticas y las eslavas es tan evidente que, al parecer, no requiere prueba alguna. Son grupos lingüísticos «cerrados», sin eslabones de transición. Tampoco parece que hace mil años el panorama de las relaciones entre las lenguas bálticas y las eslavas fuera esencialmente distinto. Cabe pensar que los vínculos que existieron antaño entre las lenguas bálticas y las eslavas quedaron definitivamente interrumpidos en algún momento. Sin embargo, esto no impidió que las lenguas bálticas y las eslavas no solo conservaran algunas huellas de su antigua proximidad, sino que también desarrollaran por separado nuevas similitudes.
L. Bulachovskis considera que la mayoría de las similitudes entre las lenguas bálticas y las eslavas surgieron cuando estas todavía pertenecían al dialecto satem de la comunidad lingüística indoeuropea, en cuyo marco pudo existir la unidad lingüística báltico-eslava.
J. Lekovas tampoco estaba de acuerdo con la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava10. En su opinión, las similitudes entre estas lenguas consisten en: 1) la herencia de la comunidad lingüística indoeuropea; 2) fenómenos de épocas posteriores, surgidos por evolución paralela; 3) préstamos de distintas épocas cronológicas. I. Lekovas llamó la atención sobre el hecho de que la confusión terminológica dificulta resolver la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y las eslavas, pues los investigadores emplean términos muy diversos: comunidad, unidad, época o período común, protolengua, evolución paralela, etc.
Tanto en las respuestas mencionadas como en las ponencias del congreso, no se llegó a una opinión unánime sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y las eslavas.
En su ponencia, P. Trostas11 destacó que el principal argumento capaz de demostrar la unidad lingüística báltico-eslava son las correspondencias morfológicas específicas, esto es, los pequeños rasgos morfológicos semejantes en ambos grupos de lenguas. En su opinión, las numerosas coincidencias entre las dos lenguas pueden explicarse de dos maneras: por vínculos genéticos o por una unión lingüística. Sin embargo, la semejanza de los pequeños rasgos morfológicos de las lenguas bálticas y las eslavas apunta más a vínculos genéticos que a una unión lingüística.
Ya se había mencionado anteriormente la exigencia de algunos investigadores (por ejemplo, V. Metjus) de buscar nuevas vías para resolver el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y las eslavas.
8 Op. cit., p. 175.
9 Op. cit., p. 157–162.
10 Op. cit., p. 172–173.
11 P. Trost, K otázce baltoslovanských jazykových vztahů, „Československé přednášky pro IV. Mezinárodní sjezd slavistů v Moskvě“, Praha, 1958, p. 221–227.
45
Page 40de ese modo, nuevos métodos, pues difícilmente la elaboración de un inventario de las semejanzas y diferencias de estas lenguas ayuda a resolver el problema.
Desde el punto de vista metodológico, fue valiosa la comunicación de V. Ivanov y V. Toporov12, que planteó la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas desde una perspectiva completamente nueva. Los autores señalaron que no se puede plantear la cuestión de si existió o no una protolengua baltoeslava. Esto se debe a que las investigaciones de las últimas décadas muestran que el estado más antiguo de los grupos lingüísticos báltico y eslavo, indoario e iranio, así como itálico y celta, debe entenderse no como una protolengua tradicional, sino como un continuo espacio-temporal de dialectos. Por esta razón, V. Ivanov y V. Toporov plantean así la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas: ¿cuál es la relación entre los modelos estructurales más antiguos de las lenguas bálticas y eslavas?
Tras determinar mediante la reconstrucción interna los modelos fonológicos y morfológicos más antiguos de las lenguas bálticas y eslavas por separado y compararlos, V. Ivanov y V. Toporov llegaron a la conclusión de que los modelos estructurales más antiguos de las lenguas bálticas y eslavas coinciden y que difieren esencialmente del modelo indoeuropeo. Además, al parecer, no es posible situar los modelos de las lenguas bálticas y eslavas en un mismo plano cronológico: el modelo de las lenguas eslavas surgió más tarde y es resultado de una modificación del modelo estructural de las lenguas bálticas13. V. Toporov describió así la esencia de esta solución al problema de las relaciones genéticas entre las lenguas bálticas y eslavas: la protolengua eslava se formó a partir de dialectos periféricos de tipo báltico14.
La hipótesis de V. Ivanov y V. Toporov concuerda bien con esa regularidad espacio-temporal de los hechos lingüísticos que se observa en la vida real de las lenguas: las lenguas que presentan una diferenciación dialectal escasa y ocupan un territorio extenso surgieron más tarde y se expandieron después por dicho territorio. Tal es precisamente el caso de las lenguas eslavas. Las lenguas bálticas, por el contrario, al ocupar un territorio pequeño, están muy fragmentadas en dialectos. Una buena analogía para la relación entre las lenguas eslavas y bálticas la ofrecen el inglés, extendido por diversos continentes, y las lenguas germánicas occidentales de Europa, muy diferenciadas dialectalmente.
En su comunicación15, J. Otrebski subrayó que los bálticos y los eslavos hablaron en otro tiempo una misma lengua. A juicio de J. Otrebski, la unidad lingüística baltoeslava (łączność bałtycko-słowiańska), heredera de la comunidad lingüística indoeuropea, se desintegró muy tardíamente, hacia comienzos de nuestra era. La causa de la desintegración habría sido que una parte de los bálticos, o báltico-eslavos, comenzó a hablar lenguas ugrofinesas y se convirtió en pueblos ugrofineses.
V. Mažiulis16 se ocupó principalmente del origen de los temas de presente lit. duomi, demi, esl. ant. damь. El autor, basándose en datos de la lengua hitita, deriva estas formas atemáticas de formas protoindoeuropeas no reduplicadas. El elemento -d- de la tercera persona del plural…
12 В. В. Иванов и В. Н. Топоров, К постановке вопроса о древнейших отношениях балтийских и славянских языков, М., 1958.
13 В. В. Иванов и В. Н. Топоров, op. cit., p. 39.
14 В. Н. Топоров, К проблеме балто-славянских языковых отношений, КСИСл., 33—34, 1961, p. 213.
15 J. Otrębski, Rozwój wzajemnych stosunków między grupą językową bałtycką a słowiańską, p. 146—148.
16 В. Мажюлис, Заметки к вопросу о древнейших отношениях балтийских и славянских языков, Вильнюс, 1958. Véase la versión lituana de la comunicación: Pastabos baltų ir slavų kalbų seniausių santykių klausimu, LKK, 2, 1959, p. 5—16.
46
Page 41en esa persona pudo haber surgido, en opinión de V. Mažiulis, ya debido a los sistemas de conjugación formados de las lenguas bálticas y eslavas.
Cuando una lengua cambia, los numerales suelen ser los elementos más estables. Por ello, tienen gran importancia en el estudio de las relaciones de parentesco entre las lenguas. En este sentido, son interesantes las conclusiones a las que llegó V. Mažiulis al estudiar el sistema numeral báltico17: «En general, el sistema de formación y morfológico de los numerales bálticos es, en muchos aspectos, similar al eslavo. Sin embargo, hay que señalar que los numerales bálticos más antiguos, es decir, los comunes indoeuropeos, son reliquias directas de la protolengua indoeuropea, mientras que los más tardíos, es decir, los que no son comunes indoeuropeos, son semejantes, respectivamente, a los numerales eslavos, así como a los germánicos y a los de algunas otras lenguas indoeuropeas»18. Los estudios de V. Mažiulis muestran que la mayoría de las características comunes de los numerales de las lenguas bálticas y eslavas se heredaron de la comunidad lingüística ide.
En las comunicaciones del IV Congreso Internacional de Eslavistas dedicadas al problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, así como en los debates sobre esta cuestión, estuvieron representadas dos teorías: la teoría de la unidad lingüística baltoeslava y la teoría del desarrollo convergente de las lenguas bálticas y eslavas. Como antes, los partidarios de la teoría de la unidad lingüística baltoeslava hicieron hincapié en las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas, mientras que los representantes de la teoría del desarrollo convergente de estas lenguas, sin negar sus innovaciones, también destacaron sus diferencias arcaicas, igualmente numerosas. Es evidente que, basándose en semejanzas (innovaciones) y diferencias cuya cronología se desconoce, difícilmente se podrá resolver el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. El debate del congreso mostró que, para abordar este problema, es preciso recurrir a un conjunto de diversos métodos lingüísticos, en el que debería ocupar un lugar importante el estudio de las relaciones de las lenguas bálticas y eslavas con otras lenguas y grupos lingüísticos; de los préstamos de las lenguas bálticas y eslavas tomados de otras lenguas y cedidos a ellas; de la etnonimia y la toponimia; de los términos del paisaje (biológicos y geográficos), etc. La resolución de estos problemas extralingüísticos, junto con un análisis estructural más profundo de los fenómenos de las lenguas bálticas y eslavas, permitirá llegar a ciertas conclusiones de carácter geográfico y cronológico y determinar si los dialectos bálticos y eslavos existieron juntos o por separado19.
Es natural que, en el desarrollo de la ciencia, tras investigaciones febriles e intensas llegue un periodo de calma. Esa calma comenzó efectivamente después del IV Congreso Internacional de Eslavistas.
Así, aparte del compendio del esbozo de T. Ler-Splavinskio sobre la etnogénesis de los eslavos, en el que se trataron de pasada también las relaciones genéticas entre las lenguas bálticas y eslavas, en el V Congreso Internacional de Eslavistas, celebrado en Sofía del 17 al 23 de septiembre de 1963, no se dedicó ni una sola comunicación al problema de las relaciones más antiguas entre estas lenguas20. Es cierto que también aquí se
17 V. Mažiulis, Los numerales lituanos y la relación entre los numerales bálticos y los numerales de otras lenguas indoeuropeas (manuscrito), M., 1955; El sistema decimal indoeuropeo de numerales, ВЯ, 4, 1956, págs. 53—59.
18 V. Mažiulis, Observaciones sobre la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, pág. 14.
19 В. М. Иллич-Свитыч, La problemática baltoeslava en el IV Congreso Internacional de Eslavistas, ВЯ, 1, 1959, págs. 139—141.
20 Славянска филология, VI (materiales del informe), Sofía, 1965.
47
Page 42Se había hablado de las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas, pero de las tardías, propias del período histórico. Las ponencias de V. Falkenhahn, J. Otrębski, T. Zdancewicz y E. Smulkova estaban dedicadas a cuestiones relativas a estas relaciones21.
El problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas en los últimos años
Ya se ha señalado que, tras el IV Congreso Internacional de Eslavistas, disminuyó el interés por el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. La causa de ello, posiblemente, haya que buscarla en la complejidad del problema, en la escasez de fenómenos comparables diferenciados cronológicamente y en la falta de criterios objetivos para determinar el grado de parentesco entre las lenguas.
Sin embargo, siguen publicándose artículos aislados o capítulos de libros que describen a grandes rasgos las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
A r i t o n a s V r a č i u s considera¹ que las lenguas bálticas y eslavas proceden de un área dialectal indoeuropea unitaria. J a n i s L o j a sostiene que «las lenguas bálticas y eslavas se formaron independientemente en la comunidad lingüística indoeuropea, pero, debido a los contactos prolongados y bastante intensos entre los bálticos y los eslavos, más tarde apareció en sus lenguas algún que otro fenómeno común»². En su opinión, no cabe hablar en absoluto de una unidad lingüística báltico-eslava, tanto más cuanto que las grandes diferencias entre las propias lenguas bálticas (el prusiano, por un lado, y el lituano y el letón, por otro) no permiten a J. Endzelin reconocer sin reservas la protolengua báltica. J. Loja considera que fenómenos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, como la influencia de los temas en *-io sobre los participios de tema *-nt, las terminaciones del dativo y del instrumental plural con *-m- (cf. los hechos correspondientes de las lenguas germánicas), el paso de los temas consonánticos a temas en *-i (cf. los hechos correspondientes del latín) y los adjetivos pronominales, surgieron de manera independiente y autónoma como innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas. Fedot Filin³ también se opone categóricamente a la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava. En su opinión, esta teoría carece de una sólida base científica: la argumentación de sus partidarios se caracteriza por el apriorismo, el antihistoricismo y la parcialidad al seleccionar e interpretar los hechos. Como ejemplo de tal antihistoricismo y de desatención a la cronología de los fenómenos, F. Filin cita la afirmación de V. Georgiev de que el lituano, caracterizado por el conservadurismo fonético y morfológico, casi podría sustituir a la protolengua eslava, no documentada por escrito. F. Filin tampoco está de acuerdo con la postura contraria, según la cual las lenguas bálticas y eslavas se separaron independientemente una de otra de la comunidad lingüística indoeuropea y nunca hubo entre ellas un contacto más estrecho. Considera que, aún dentro de la comunidad lingüística indoeuropea, se formó un grupo de dialectos cuyos hablantes mantuvieron contactos bastante estrechos y prolongados. Los dialectos emparentados, no aislados de los demás indoeuropeos.
21 V. Falkenhahn, «La unión lingüística lituano-polaca»; J. Otrębski, «La eslavización de los hidrónimos y topónimos lituanos»; T. Zdancewicz, «La influencia del diccionario lituano-ruso en los alrededores de Białystok»; y E. Smulkova, «Sobre el bielorruso g ega „tитnagас“», véase J. Marvan, Vzajemné vlivy mezi slovanskými a baltskými jazyky (V. Mezinárodní sjezd slavistů v Sofii), „Slavia“ 33, 1964, p. 252–256.
1 A. V r a c i u, Problema comunității lingvistice balto-slave, „Romanoslavica“, 4, 1960, p. 87–106; véase la reseña en LKK, 6, 1963, p. 325–330.
2 J. Loja, Valodniecības vēsture, Rīga, 1961, p. 151–154.
3 Ф. М. Филин, Образование языка восточных славян, М.–Л., 1962, p. 123–130; žr. recenziją LKK, 7, 1964, p. 240–243.
48
Page 43dialectos, se enriquecieron con innovaciones propias y experimentaron muchos cambios comunes. Los antepasados de las lenguas protobáltica y prot eslava pertenecían a este grupo de dialectos indoeuropeos. Al desintegrarse la comunidad lingüística indoeuropea, se separaron las lenguas protobáltica y prot eslava, cuyos sistemas, aunque no idénticos, siguieron siendo semejantes hasta nuestros días. De ello F. Filin concluye que los contactos entre las lenguas bálticas y eslavas existieron, con breves interrupciones, a lo largo de toda la historia de estas lenguas.
La obra de Vladislav Illič-Svityč sobre la historia de las paradigmas nominales constituye una valiosa contribución al estudio de las relaciones acentuales entre las lenguas bálticas y eslavas.4 Los sistemas de paradigmas nominales de estas lenguas son semejantes. Los datos de las investigaciones de V. Illič-Svityč permiten concluir que los sistemas de acentuación nominal de las lenguas bálticas y eslavas son una continuación del sistema de acentuación indoeuropeo. Los nombres de paradigma baritónico del lituano (excepto el grupo con vocal larga no apofónica en la raíz) corresponden a los nombres de la misma paradigma del griego, el indoario antiguo y las lenguas germánicas. Asimismo, los nombres de paradigma de acento móvil del lituano corresponden a los nombres de paradigma oxítono de las lenguas mencionadas. La oposición indoeuropea «paradigma de acentuación baritónica: paradigma de acento móvil u oxítono» se ha conservado, en esencia, también en las lenguas eslavas.5
Por tanto, la acentuación nominal de las lenguas bálticas y eslavas es muy próxima, y antiguamente lo era aún más. La proximidad de la acentuación nominal de las lenguas bálticas y eslavas, como mostró la investigación de V. Illič-Svityč, es un arcaísmo heredado de la época de la comunidad lingüística indoeuropea y, por ello, no demuestra que existiera una unidad lingüística báltico-eslava tras la desintegración de dicha comunidad.
En un nuevo trabajo dedicado a cuestiones de etnogénesis báltica, Vytautas Mažiulis6 denomina «contactos más antiguos» a los contactos entre dialectos (idiomas) emparentados caracterizados por lo siguiente: 1) las tribus que los mantenían se entendían bastante bien entre sí; 2) el territorio en el que existieron esos contactos más antiguos tuvo que ser más o menos limitado, según la densidad de población, pues en un territorio extenso los contactos lingüísticos compactos debieron interrumpirse tarde o temprano. Basándose en la cultura de las hachas de combate de piedra con forma de barco, atribuida a las tribus bálticas y extendida a comienzos del II milenio a. C. por vastas zonas del noreste de Europa, V. Mažiulis se inclina a pensar que la desintegración de los contactos más antiguos entre los bálticos (es decir, de la comunidad lingüística báltica) comenzó precisamente entonces. Y dado que, en su opinión, la desintegración de los contactos más antiguos entre los bálticos y la de los contactos más antiguos entre bálticos y eslavos comenzaron al mismo tiempo, fecha el inicio de esta última en los primeros siglos del II milenio a. C. Según V. Mažiulis, cuanto más se retrocede desde comienzos del II milenio a. C. hacia tiempos más remotos, más estrechos debieron de ser los contactos entre las lenguas bálticas y eslavas. Concluye que existió una protolengua eslava, pero no una báltica; la protolengua báltica (Ursprache) existió dentro del marco de la unidad lingüística báltico-eslava (within the framework of the Balto-Slavonic „Ursprache“).7
El libro de Anatolij Nepokupno «Relaciones areales de las lenguas bálticas y eslavas» está dedicado principalmente a las relaciones areales actuales entre las lenguas bálticas y eslavas.
4 В. М. Иллич-Свитыч, Именная акцентуация в балтийском и славянском (Судьба акцентуационных парадигм), М., 1963; véase la reseña en LKK, 7, 1964, p. 231–236.
5 В. М. Иллич-Свитыч, op. cit., p. 83.
6 V. Mažiulis, Linguistic Notes on Baltic Ethnogenesis, Moscow, 1964.
7 V. Mažiulis, op. cit., p. 3.
4. Baltų ir slavų kalbų ryšiai
49
Page 44«aspectos»8. Sin embargo, tanto por su metodología como por la geografía de los fenómenos semánticos y sintácticos analizados, este libro también puede ser útil para investigar las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
Georgas Ševeljovas, que abordó las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, señala9 que estas lenguas tienen muchas semejanzas notables, pero también diferencias no menos notables. Estas diferencias son precisamente las que más dificultan determinar la época de la unidad báltico-eslava (Balto-Slavic unity), si es que tal unidad existió alguna vez.
Según G. Ševeljovas, la comparación de los cambios fonéticos proporciona mucha información importante, sobre todo si se presta atención a su cronología. G. Ševeljovas considera un hecho sencillo que «de los cinco períodos de la historia de la protolengua eslava, los cambios fonéticos y fonológicos del primer período (aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.) fueron comunes a las lenguas eslavas y también a las bálticas, mientras que los de los períodos posteriores ya no lo fueron»10. Durante este período, las lenguas bálticas y eslavas experimentaron los siguientes cambios: las lenguas bálticas, al igual que las eslavas, perdieron las oclusivas aspiradas y las consonantes labiovelares, simplificaron los grupos de consonantes y espirantes, transformaron las sonantes silábicas R en iR y uR, adquirieron dos entonaciones de sílabas largas —el acuto y el circunflejo— y perdieron la r final. Algunos de los cambios aquí mencionados también se produjeron en otras lenguas, pero la doble vocalización de las sonantes silábicas y la aparición de entonaciones fonémicas serían fenómenos exclusivamente bálticos y eslavos. Por tanto, no cabe duda de que, durante el primer período de la protolengua eslava, la evolución de las lenguas bálticas y eslavas fue común.
En los períodos posteriores de evolución de la protolengua eslava, las lenguas bálticas no estuvieron completamente aisladas de las eslavas, pero el contacto fue muy débil. El marcado debilitamiento de las relaciones entre las lenguas bálticas y eslavas queda demostrado por dos importantes cambios fonéticos eslavos que solo se reflejaron parcialmente en las lenguas bálticas: en estas, la s después de k, r, i, u no cambió a ch, como sí ocurrió en las lenguas eslavas; en las lenguas bálticas, la s cambió solo después de k y r (véanse las pp. 81 y ss. de este trabajo). El segundo cambio característico de las lenguas eslavas —la fusión de la ide. o y a— afectó únicamente a las vocales breves de las lenguas bálticas.
Así pues, a partir de los cambios fonéticos podemos establecer, según G. Ševeljovas, cuatro períodos en la evolución de las relaciones de parentesco entre las lenguas bálticas y eslavas: 1) período de evolución común, aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.; 2) período de contactos debilitados; los últimos siglos de este período fueron los siglos VI y V a. C.; 3) período de evolución independiente (period of no established contacts), aproximadamente desde el siglo V a. C. hasta los siglos VI-VII d. C.; 4) período de contactos entre los eslavos orientales y los letones (en la región de Pskov).
Cabe decir que el panorama de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas que presenta G. Ševeljovas es relativamente objetivo. No cabe duda de que la vocalización de las sonantes silábicas y la formación de oposiciones de acento tonal son innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas. Permiten suponer que, durante los primeros siglos posteriores a la disgregación de la comunidad lingüística ide., la evolución de las lenguas bálticas y eslavas fue común en el sentido de que una ola de innovación surgida en el área de las lenguas eslavas pudo extenderse sin impedimentos por toda el área de las lenguas bálticas o por parte de ella,
8 А. П. Непокупный, Ареальные аспекты балто-славянских языковых отношений, Киев, 1964.
9 G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, Heidelberg, 1964, p. 613—614.
10 G. Y. Shevelov, op. cit., p. 613.
50
Page 45y viceversa. Dicho de otro modo, permiten suponer que las lenguas bálticas y eslavas constituían un «territorio isoglósico vivo» (término de Chr. Stang).
Tras analizar la terminología de los oficios eslavos (el tejido, el trabajo de la madera, la alfarería y la herrería) y compararla con la terminología correspondiente de las lenguas bálticas, Oleg Trubachov11 concluyó que: 1) en el léxico de este ámbito, las lenguas bálticas y eslavas difieren notablemente12; 2) los cognados bálticos y eslavos aparecen en estratos léxicos posteriores, de formación más reciente, lo que lleva a concluir que el parentesco entre las lenguas bálticas y eslavas en este ámbito es secundario13. Al resumir los resultados de sus investigaciones, O. Trubachov escribe: «…los propios datos muestran que los antiguos eslavos se orientaban no hacia los contactos con los bálticos, sino hacia los contactos con pueblos indoeuropeos que vivían más al oeste; su relación con los eslavos en la creación de terminología fue tan intensa y tan estrecha que nos vemos obligados a reconocer que existió antiguamente una región cultural de Europa central que abarcaba los dialectos de los antiguos germanos, itálicos y eslavos (o parte de ellos), y no incluía los dialectos bálticos, con los que el contacto pudo iniciarse más tarde»14.
* * *
Todas las teorías formuladas hasta ahora sobre las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas pueden representarse gráficamente de la siguiente manera, tomando como base los esquemas de M. Weingart y N. van Wijk15:
Para determinar cuál de las teorías existentes merece preferencia y cuál puede considerarse la más fiable y la que refleja con mayor objetividad las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es necesario repasar las principales semejanzas entre estas lenguas, haciendo especial hincapié en las que se consideran argumentos fundamentales a favor de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava.
11 О. Н. Трубачев, Ремесленная терминология в славянских языках, М., 1966.
12 О. Н. Трубачев,, op. cit., p. 209.
13 О. Н. Трубачев, op. cit., p. 275.
14 О. Н. Трубачев, op. cit., p. 393.
15 Véase N. van Wijk, Die baltischen und slavischen Akzent- und Intonationssysteme, p. 12.
4*
51
Page 46CARACTERIZACIÓN DE LAS PRINCIPALES AFINIDADES ENTRE LAS LENGUAS BÁLTICAS Y ESLAVAS
Al abordar el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, se suele recurrir sobre todo a las afinidades fonéticas, morfológicas y léxicas de estas lenguas, que, puede decirse, constituyen la argumentación de cada teoría. Los partidarios de la teoría de la unidad lingüística baltoeslava hacen especial hincapié en las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas.
En la bibliografía lingüística se señalan con especial frecuencia las siguientes afinidades entre las lenguas bálticas y eslavas: el destino coincidente de las vocales breves indoeuropeas o y a y del diptongo eu; el reflejo coincidente de los sonantes silábicos indoeuropeos R; el cambio de la consonante indoeuropea s después de k, r, i, u; la asibilación de las consonantes velares palatalizadas k’ y g’; la aparición de los acentos tonales; las leyes de Hirt y de Saussure-Fortunatov; la formación de los sufijos *-ėjo-, *-tėjo-, etc.; la aparición de la raíz pronominal *mun-; la formación de adjetivos pronominales; la terminación coincidente del genitivo singular de los sustantivos de tema en o; el origen de la desinencia de segunda persona de los verbos *-sēi, etc.
Los partidarios de la teoría de la unidad lingüística baltoeslava proyectan todas estas afinidades, así como otras más, especialmente las innovaciones, sobre un mismo plano cronológico. De este modo, se crea la impresión de que las afinidades entre las lenguas bálticas y eslavas —sobre todo las innovaciones— son muy numerosas y que, lo que es más importante, proceden de una misma época. De ahí se concluye que la unidad lingüística baltoeslava existió indudablemente. Sin embargo, esclarecer las condiciones y los detalles del surgimiento de los fenómenos y procesos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, así como dilucidar su cronología, puede modificar considerablemente el panorama de la formación y evolución de las afinidades entre estas lenguas, en especial de las innovaciones.
Por ello, se plantea la tarea de examinar a fondo las principales afinidades entre las lenguas bálticas y eslavas, y en particular aquellas que se consideran argumentos fundamentales de la teoría de la unidad lingüística baltoeslava. En este trabajo, por los motivos indicados en el prólogo, el análisis se limita a los fenómenos fonéticos1.
Vocales breves indoeuropeas o e a
El reflejo de las vocales breves indoeuropeas o y a en las lenguas bálticas es a, mientras que en las lenguas eslavas es o. Compárese: a) indoeuropeo o: lituano naktis, letón nakts, prusiano naktin (acus. sing.), eslavo antiguo noštь (de *nakti-): latín nox noctis; lituano akis, letón acs, prusiano ackis, eslavo antiguo oko: latín oc-ulus, griego ὄσσε (nom. dual); b) indoeuropeo a: lituano ašis, letón ass, prusiano assis, eslavo antiguo osь: latín axis, griego ἄξων, antiguo alto alemán ahsa, antiguo indio ákṣaḥ; lituano marios, letón mare, prusiano mary, eslavo antiguo morje: latín mare, gótico marei. Las vocales breves indoeuropeas o y a se conservaron mejor en latín y griego. Por eso, sus ejemplos muestran claramente dónde hubo antiguamente una vocal o y dónde, en cambio, una a. Para abordar la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es importante esclarecer qué vocal tenían la comunidad lingüística báltica y el protoeslavo en lugar de las actuales a báltica y o eslava. Las opiniones de los investigadores sobre esta cuestión difieren.
1 Para una breve caracterización de los fenómenos acentológicos y morfológicos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, véase S. Karaliūnas, Baltų ir slavų kalbų seniausiųjų santykių klausimu, „Lietuvos TSR Mokslų akademijos darbai“, Serija A, 1(20), 1966, p. 167—177; С. Каралюнас, Древнейшие отношения балтийских и славянских языков (автореферат), Вильнюс, 1967.
52
Page 47M. Muchas¹, P. Krečmeris², J. Endzelynas³, J. Mikola⁴, V. Vondrakas⁵, E. Švarcas⁶, T. Ler-Splavinskis⁷, A. Vajanas⁸, J. Otrembskis⁹, K. Horālekas¹⁰, P. Aruma¹¹, V. Georgijevas¹² y otros creían o siguen creyendo que, tanto en la comunidad lingüística báltica como en la protolengua eslava, las vocales breves indoeuropeas o y a se transformaron en a. M. Bartoli¹³, V. Poržežinskis¹⁴, H. Jakobzonas¹⁵, F. Fortunatovas¹⁶ y otros opinaban que durante la unidad lingüística báltico-eslava existió la vocal ă (a con un grado bajo de labialización), de la que más tarde surgieron la a báltica y la o eslava.
Todos estos investigadores defendían las teorías de la unidad lingüística báltico-eslava o de una época común báltico-eslava (J. Endzelynas), y esto probablemente condicionó su punto de vista sobre la evolución del vocalismo en las lenguas bálticas y eslavas: en las lenguas bálticas debieron producirse los mismos fenómenos que en las eslavas.
Puesto que en todas las lenguas bálticas había o y a indoeuropeas en lugar de a, también en la comunidad lingüística báltica, según estos investigadores, debió de haber a. Al concluir que antiguamente había existido en las lenguas bálticas la vocal a, no se tuvo suficientemente en cuenta la evidencia de las propias lenguas bálticas. Así, J. Endzelynas¹⁷ tendía a pensar que en la época báltico-eslava debió de existir la vocal a por dos razones: 1) la ola de transformación de la o indoeuropea en a, que había abarcado el área de las lenguas indo-iranias, albanesa y germánicas, debió de alcanzar también las lenguas bálticas y eslavas colindantes; 2) en los préstamos del griego y de las lenguas fino-ugrias de origen eslavo, en lugar de la vocal o de las lenguas eslavas actuales, aparece a. Estos préstamos también fueron considerados por los otros investigadores mencionados como argumento principal de que en la protolengua eslava existió la vocal breve a.
Bastante tiempo atrás se había expresado también otra opinión. K. Brugmanas¹⁸ pensaba que la o y la a indoeuropeas se habían transformado, durante la unidad lingüística báltico-eslava, en la vocal a, que se había conservado en las lenguas eslavas, pero había cambiado a a en las bálticas. Sin embargo, su opinión de que antiguamente había existido en las lenguas bálticas
¹ M. Much, Abhandlungen zur germanischen Philologie, „Festgabe für R. Heinzel“, Halle, 1898, p. 213.
² P. Kretschmer, Die slavische Vertretung von indogermanischen o, AfslPh, 27, 1905, p. 228–240.
³ Я. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, p. 106–107.
⁴ J. J. Mikkola, Urslavische Grammatik, I, Heidelberg, 1913, p. 48.
⁵ W. Vondrák, Vergleichende slavische Grammatik, I, 2. Aufl., Göttingen, 1924, p. 106.
⁶ E. Schwarz, Zur Chronologie von asl. a > o, AfslPh, 41, 1927, p. 124–136.
⁷ T. Lehr-Splawiński, O pochodzeniu i praojczyźnie słowian, p. 24.
⁸ A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, p. 107.
⁹ Я. С. Отрембский, Славяно-балтийское языковое единство, ВЯ, 5, 1954, p. 28.
¹⁰ K. Horálek, Úvod do studia slovanských jazyků, Praha, 1962, p. 99.
¹¹ P. Arumaa, Urslavische Grammatik, I, p. 74–77.
¹² В. Георгиев, Вокалната система в развоя на славянските езици, София, 1964; Нови теории и традиционални заблуди, „Български език“, 15, 1965, p. 297–307.
¹³ M. G. Bartoli, Riflessi slavi di vocali labiali romane e romanze, greche e germaniche, „Zbornik u slavu V. Jagića“, Berlin, 1908, p. 30–60.
¹⁴ W. Porzeziński, Die baltisch-slavische Sprachgemeinschaft, p. 16.
¹⁵ H. Jacobsohn, Arrier und Ugrofinnen, Göttingen, 1922, p. 75.
¹⁶ Ф. Ф. Фортунатов, Lecciones de fonética de la lengua eslava antigua (eslava eclesiástica), Petrogrado, 1919, p. 26.
¹⁷ Я. Эндзелин, op. cit., p. 106–107.
¹⁸ K. Brugmann, Grundriss der vergleichenden Grammatik der indogermanischen Sprachen, I, 1, p. 146.
53
Page 48y no estaba bien fundamentada. V. Tomsenas19 y H. Jakobzonas20 apoyaron sus afirmaciones de que en las lenguas bálticas había antiguamente una vocal o en préstamos de origen báltico de las lenguas ugrofinesas, donde en lugar de la a actual de las lenguas bálticas aparece la vocal breve o.
Basándose en los préstamos de origen báltico de las lenguas finesas del Báltico, K. Būga21 consideraba que, durante el período más antiguo de contacto entre las lenguas bálticas y finesas, los bálticos habían conservado intacta la ide. o solo en posición átona, mientras que en posición tónica la habían transformado en a.
En los últimos tiempos se ha intentado fundamentar con nuevos datos la afirmación de que en la comunidad lingüística báltica existía la vocal breve o. J. Kazlauskas22 considera que las secuencias in, un de los dialectos aukštaitianos orientales del lituano y ẹn, ọn de los dialectos samogitios podrían proceder de ẹn, ọn. A continuación, J. Kazlauskas afirma que la transformación de las secuencias ẹn, ọn del letón en ē, ō y, posteriormente (al establecerse la correlación ē: ō), en ie, uo sería más sencilla y comprensible. Las secuencias en, an no necesariamente tenían que dar ē, ō, pues también serían posibles las nasales ẹ, ą.
V. Mažiulis23 considera que, en palabras de tipo prusiano doalgis «dalgis», el grafema oa representa la vocal larga ō, surgida por alargamiento circunflejo de la breve o, que, en su opinión, debe considerarse común a las lenguas bálticas. La afirmación de que la comunidad lingüística báltica tenía la vocal breve o quizá también cuenta con el respaldo de otros datos.
1. Al estudiar la evolución del vocalismo de las lenguas bálticas, la bibliografía científica ya había señalado el principio de polarización en la evolución de los sistemas vocálicos24. Este se observa claramente en la evolución de los sistemas vocálicos de los dialectos samogitios. Aquí son amplias y abiertas no solo las vocales a, e, sino también las vocales ɔ, ẹ. Que las vocales ɔ, ẹ proceden de las vocales cerradas u, i lo muestran las secuencias um, un, im, in, en las cuales las vocales u, i se conservaron en su mayor parte sin cambios. El hecho de que las vocales u, i conservaran su cierre en todos los demás dialectos lituanos, pero se abrieran en el dialecto samogitio, probablemente debe explicarse por la intensa labialización y el gran cierre de las vocales largas; cf. lk. uo, ie→samog. ū, ī, ọu, ẹi, lk. o, ė→samog. uo, ie.
Por consiguiente, el sistema de vocales largas de los dialectos samogitios evolucionó hacia el cierre y la labialización, mientras que el sistema de vocales breves, por el contrario, lo hizo hacia la apertura y la deslabialización. En tal caso, solo queda concluir que no solo las vocales ɔ, ẹ, sino también las vocales a, e surgieron de vocales breves cerradas y labializadas (u, i o, respectivamente, o, ẹ). Teniendo en cuenta esta tendencia a la apertura de las vocales breves, su cierre en algunas posiciones puede considerarse antiguo. Así, en las secuencias de los dialectos samogitios, como ya se ha mencionado, um, un, im, in las vocales u, i son siempre cerradas; dicho de otro modo, aquí, debido a la influencia de las vocales nasales, habrían conservado su carácter primitivo. Del mismo modo, también hay que considerar más antiguas las vocales ɔ, ẹ de las secuencias samogitias ɔm, ɔn, ẹm, ẹn que las a, e de sílaba abierta. Sobre esto ya se había escrito en la bibliografía científica25.
En posición de acento antiguo, los dialectos dounininkai septentrionales tienen vocales cerradas ẹ/ie, diptongadas en algunos lugares debido al gran cierre, si en la sílaba siguiente hay una vocal cerrada—
19 V. Thomsen, Beröringer mellem de finske og de baltiske (litauisk-lettiske)Sprog, Köbenhavn, 1890, p. 89.
20 H. Jacobsohn, op. cit., p. 75.
21 K. Būga, RR, I, p. 457.
22 И. Казлаускас, К развитию общебалтийской системы гласных, ВЯ, 4, 1962, p. 20–24.
23 В. Мажюлис, Заметки по прусскому вокализму, „Вопросы теории и истории языка (Сборник в честь профессора Б. А. Ларина)“, Ленинград, 1963, p. 192–193; V. Mažiulis, Remarques sur le vocalisme du vieux prussien, „Acta baltico-slavica“, 2, 1965, p. 55.
24 И. Казлаускас, op. cit., p. 21–22.
25 И. Казлаускас, op. cit., p. 23.
54
Page 49Las vocales estrechas u, i (breves o largas). Ante las vocales de las sílabas siguientes, salvo las que se mencionan, hay aquí una e amplia. Que en esta posición se ha conservado el carácter más antiguo de la vocal e lo demuestra el comportamiento de las vocales u, i. Las vocales estrechas u, i permanecen inalteradas en la mayor parte del área de los dialectos dounininkai ante las vocales estrechas del dialecto u, ū, uo, i, ī, ie. Ante las demás vocales del dialecto se han abierto y convertido en ọ, ẹ26. Si las vocales u, i conservaron su carácter originario ante las vocales estrechas, entonces también la vocal e pudo conservar su carácter originario (su estrechez) en esta posición.
Así pues, los hechos aquí descritos muestran que las vocales breves originales de los dialectos žemaitianos probablemente eran o y ẹ estrechas.
En los dialectos del este de Aukštaitija (los llamados rotininkai), en lugar de la vocal a átona no final de la lengua literaria se pronuncia o (en la transcripción dialectológica se representa como ə y ă); compárese el anykštėnai y el kupiškėnai rotai, gražū (acc. sing.), vokaras, dorbas. En posición átona y al final de palabra acentuado, que fonológicamente equivale a una posición átona, aquí hay a; compárese vakarai, gražūs, giria27.
Surge la cuestión de si el rotininkavimas es un fenómeno de aparición reciente o si se ha heredado de tiempos antiguos (en otras palabras, qué vocalismo posicional —el de las posiciones acentuadas o el de las átonas— es más antiguo).
El rotininkavimas se extiende por una zona relativamente pequeña entre Papilys y Ukmergė28. Dado que en la parte meridional de la zona del rotininkavimas no se produce asimilación vocálica y, por tanto, las relaciones entre los sonidos son más claras, al principio nos limitaremos aquí a examinar los sistemas vocálicos de los dialectos de esta parte. Según los datos de Z. Zinkevičius29, por ejemplo, los sistemas vocálicos del dialecto de Anykščiai son los siguientes:
vocales breves vocales largas en posición acentuada u. i. ū ī ə. ẹ. uo ie en posición átona u i u. i. a e a. e.
Antes de la aparición de los diptongos uo e ie (que, desde un punto de vista sincrónico, quizá deban tratarse como fonemas tensos), el sistema de vocales largas en posición acentuada pudo ser el siguiente:
ū ī ō ē ā ē
La posición de cada fonema en el sistema podía caracterizarse mediante los siguientes rasgos distintivos:
los fonemas /ū/ e /ī/ son difusos (opuestos a los fonemas /ō/ y /ē/) y no compactos (opuestos a los fonemas /ā/ y /ē/);
26 Z. Zinkevičius, Lietuvių dialektologija, Vilnius, 1966, p. 61–62.
27 Plačiau žr. Z. Zinkevičius, op. cit., p. 50.
28 Z. Zinkevičius, op. cit., p. 50–51 ir žemėl. Nr. 6.
29 Z. Zinkevičius, op. cit., p. 50 tt.
55
Page 50Los fonemas /ō/ y /ē/ son no difusos (opuestos a los fonemas /ū/ e /ī/) y no compactos (opuestos a los fonemas /ā/ y /ē/); los fonemas /ā/ y /ē/ son compactos (opuestos a los fonemas /ō/ y /ǭ/) y no difusos (opuestos a los fonemas /ū/ e /ī/). Además, parece que los fonemas /ū/, /ō/, /ā/ e /ī/, /ē/, /ė/ tenían los rasgos distintivos «bemolidad–sostenido». Los fonemas /ū/, /ō/, /ā/ se describieron como bemolizados porque, en el nivel fonético, no solo las vocales ū y ō estaban fuertemente labializadas, sino que también ā parece haber tenido cierto grado de labialización (una notación más adecuada sería ā o incluso ā). Que la vocal ā estaba labializada lo demuestra su labialización hasta el diptongo uo en los dialectos žemaitianos y en algunos dialectos aukštaitianos (en los alrededores de Zietela, Lazūnai, Ramaškonys y Adutiškis, así como de Gerdasiai, cerca de Druskininkai 30). Esta diptongación presupone por sí misma cierto grado inicial de labialización de la vocal ā. El hecho de que la vocal ā fuera el manifestante de un fonema compacto, no difuso y, además, bemolizado parece quedar confirmado también por la representación de la vocal eslava a mediante la vocal larga lituana o (cf. lit. striōkas y ruso antiguo strachъ, pol. strach). Para la comunidad lingüística de los bálticos orientales debe reconstruirse probablemente una vocal como la que tienen actualmente los aukštaitianos orientales (en los alrededores de Dusetos, Svėdasai, Alanta y Utena) y los žemaitianos occidentales (en los alrededores de Karklė y Žardė). También el factor geográfico muestra el carácter arcaico de esta vocal (es decir, ā): según los principios de la lingüística areal, un fenómeno o hecho lingüístico que existe en áreas marginales o distantes entre sí es más antiguo que el fenómeno o hecho lingüístico extendido en un área central o continua<sup>31</sup>. Dicho de otro modo, hay motivos para pensar que en los dialectos aukštaitianos orientales y žemaitianos costeros mencionados se conservó la antigua ā de la comunidad lingüística de los bálticos orientales.
Al comparar el sistema de vocales largas de la comunidad lingüística de los bálticos orientales con el sistema de vocales largas del dialecto de Anykščiai, observamos que: 1) en el nivel fonemático, la posición y las relaciones mutuas de sus elementos permanecieron iguales: los fonemas se caracterizan por los mismos rasgos distintivos que antes; 2) en el nivel fonético, sus elementos cambiaron en la dirección de una ligera labialización y estrechamiento: ō, ē→uo, ie y ā, ē→ɔ, ė.
Se plantea la cuestión de en qué dirección —la del estrechamiento o la del ensanchamiento— cambió el sistema de vocales breves del dialecto de Anykščiai y cuál fue la relación entre su evolución y la evolución del sistema de vocales largas. Para responder a esta pregunta, es importante tener en cuenta que en los dialectos aukštaitianos orientales (al menos en los que pertenecen al área de rotininkavimas) se ha establecido una correlación entre las vocales breves, aquí alargadas hasta semilargas, y las vocales largas. Numerosos hechos confirman la existencia de esta correlación. En los alrededores de Ukmergė se han neutralizado no solo las oposiciones de longitud–brevedad, sino también las oposiciones locales (de timbre); cf. rōtas «rueda»: prōtas «mente». En la parte septentrional del área de rotininkavimas, donde opera la asimilación vocálica, tanto la e breve como la ē larga han seguido el mismo desarrollo. Ante vocales bemolizadas y al final absoluto de palabra, el dialecto de Kupiškis tiene a y ā, respectivamente, en lugar de las e y ē de la lengua literaria; ante vocales sostenidas y ante la j etimológica, tiene e y ē, respectivamente. En posición posterior a k, g, š, ž, č, j, la mayoría de los hablantes de Kupiškis tienen e y ē, respectivamente, independientemente de la calidad de la sílaba siguiente; en cambio, en los alrededores de Papilys, ante vocales bemolizadas y al final absoluto de palabra, en la posición mencionada aparecen æ y ǣ, respectivamente<sup>32</sup>.
30 Z. Zinkevičius, op. cit., p. 71.
31 В. Пизани, Общее и индоевропейское языкознание, „Общее и индоевропейское языкознание (Обзор литературы)“, Москва, 1956, p. 112–114.
32 Z. Zinkevičius, op. cit., p. 54, 74.
56
Page 51Una vez establecida la correlación entre las vocales breves y largas (principalmente debido al alargamiento de las vocales breves), ambos sistemas vocálicos tuvieron que evolucionar en la misma dirección. Como hemos visto, el sistema de vocales largas se labializó y se estrechó, por lo que el sistema de vocales breves también tuvo que evolucionar hacia la labialización y el estrechamiento. Por consiguiente, las vocales estrechas o, ẹ de los aukštaitianos orientales probablemente surgieron recientemente de las vocales abiertas más antiguas a, e.
En posición átona, el sistema de vocales largas evolucionó en los dialectos rotininkas en la dirección opuesta: se acortó y se abrió. Así, en el dialecto de Anykščiai ō, ē se deslabializaron y se abrieron, y de ese modo coincidieron con ā, ē; estas últimas, al deslabializarse y abrirse, se convirtieron en a., æ.. En posición átona, los dialectos rotininkas tienen en todas partes vocales breves abiertas. Así pues, la evolución uniforme de los sistemas vocálicos de los dialectos rotininkas en posición átona también respalda la afirmación de que su evolución fue uniforme asimismo en posición tónica.
La existencia de una correlación entre las vocales breves y largas en los dialectos aukštaitianos orientales (es decir, el alargamiento, estrechamiento y labialización de las vocales breves en posición tónica) también queda demostrada por el hecho de que, en una extensa zona de rotininkas, junto a las vocales largas ō, ō encontramos la vocal breve (aquí alargada) ɔ, mientras que en la parte oriental de esa zona, junto a ā, encontramos la vocal breve ā. En los dialectos periféricos estas relaciones pueden estar invertidas: junto a ɔ puede aparecer ā (en la aldea de Trakiniai, entre Kavarskas y Alanta), y junto a ā, ɔ (en el habla de Švedasai)³³. Sin embargo, la existencia misma de la correlación es indudable también aquí.
La alternancia de vocales en el dialecto de Kupiškis según la posición (asimilación) se entenderá si suponemos que antiguamente existían aquí vocales abiertas amplias e y ē, que ante vocales bemolizadas y al final absoluto de palabra se abrieron aún más y se convirtieron en a y ā, respectivamente, mientras que ante vocales sostenidas y ante la j etimológica se estrecharon y se convirtieron en ẹ y ē, respectivamente, es decir:
e y ē, respectivamente → a y ā, respectivamente; e y ē, respectivamente → ẹ y ē, respectivamente
El hecho de que la vocal abierta a se estrechara en los dialectos rotininkas también queda demostrado porque en el diptongo agudo au aparece la vocal a (pero no o). Al parecer, no se estrechó debido a la naturaleza del acento y a la u, ante la cual parece no poder aparecer una vocal estrecha (e u o).
La vocal a labializada también aparece en algunos dialectos žemaitianos (en los alrededores de Laukuva, Seda, etc.)³⁴. Sin embargo, también aquí probablemente es reciente, pues en los dialectos žemaitianos, debido a las vocales largas fuertemente labializadas y estrechadas, las vocales breves necesariamente tuvieron que volverse abiertas y amplias.
Los cambios mencionados en el vocalismo de los dialectos lituanos (la evolución polarizada de las vocales breves y largas en el dialecto žemaitiano, la formación de correlaciones y los fenómenos de asimilación en los dialectos aukštaitianos orientales) quizá indiquen que las vocales breves o, e se convirtieron en las abiertas a, e hace bastante tiempo.
2. En letón, las hablas orientales de los aukšzemnieki tienen la vocal breve o en lugar de la a de la lengua literaria. Aquí la vocal o puede aparecer tanto en posición tónica como átona (cf. let. vosara y vosora «verano»), tanto ante una consonante posterior como ante
33 Z. Zinkevičius, op. cit., p. 50.
34 Z. Zinkevičius, op. cit., p. 51.
57
Page 52vocales anteriores (cf. letón lobs «bueno» y obi «ambas»)³⁵. Sin investigar la evolución de los sistemas vocálicos de los dialectos letones, es difícil decir algo sobre la antigüedad de esta vocal.
La vocal breve o aparece también en prusiano. En el vocabulario de Elbing del prusiano, en lugar de a se encuentra con bastante frecuencia o³⁶; cf. prus. wobse «avispa», sompisinis «pan basto, Grobbrot» (prus. som- corresponde al lituano sam-). Esta o puede ser un vestigio de la vocal breve o, que antiguamente tenía un uso más extendido³⁷.
3. La posible existencia de la vocal breve o en la comunidad lingüística báltica queda indicada, quizá, también por los préstamos de origen báltico en las lenguas fino-bálticas, en los que en ciertos casos aparece o; cf. finés morsian y lituano marti, finés oinas y lituano avinas, finés lohi y lituano lašiš, etc.³⁸ Recientemente, V. Šteinicas ha expresado la opinión bien fundada de que las palabras con o pertenecen al estrato más antiguo de préstamos de origen báltico en las lenguas ugrofinesas³⁹.
Algunos investigadores, comenzando por K. Brugmann⁴⁰, se inclinan a pensar que también en la protolengua eslava existió la vocal breve o. M. Fasmer⁴¹, A. Meje⁴², S. Bernstein⁴³, F. Filin⁴⁴ y otros compartieron o siguen compartiendo esta opinión.
M. Fasmer⁴⁵ explicó así el hecho de que la vocal o de las lenguas eslavas se refleje como vocal a en préstamos griegos y topónimos de origen eslavo: la vocal cerrada o del griego no era adecuada para representar la vocal o de las lenguas eslavas, pues esta era abierta. En opinión de A. Meje⁴⁶, en la protolengua eslava no existía una gran diferencia de timbre entre la o breve y la a larga. La diferencia era principalmente cuantitativa. S. Bernstein considera⁴⁷ que antiguamente la vocal o de las lenguas eslavas tenía un grado bajo de labialización.
Así pues, algunos investigadores sostienen que en la protolengua eslava existió la vocal breve a o ă, mientras que otros se inclinan a pensar que en la protolengua eslava existió la vocal o. En realidad, entre estos dos puntos de vista no hay una diferencia tan grande como podría parecer a primera vista. En efecto, quienes sostienen que en la protolengua eslava existió la vocal a también consideran que esta vocal breve estaba ligeramente labializada y era más cerrada que la vocal a. Y quienes,
³⁵ J. Endzelins, Latviešu valodas gramatika, Rīgā, 1951, p. 110–123; M. Rudzīte, Latviešu dialektoloģija, Rīgā, 1964, p. 267–271.
³⁶ E. Berneker, Die preussische Sprache, I. Lautlehre, Strassburg, 1895, p. 27; J. Endzelin, Zum o für a im Elbinger Vokabular, StB, 5, 1935–1936, p. 94–98; Senprūšu valoda, Rīgā, 1943, p. 24.
³⁷ Plg. И. Казлаускас, op. cit., p. 21.
³⁸ Para la bibliografía de los últimos años, véase E. Nieminen, Sobre algunas características de la lengua báltica reflejadas en los préstamos bálticos más antiguos de las lenguas fino-bálticas, «Separata de las actas de la Academia Finlandesa de Ciencias de 1956», Helsinki, 1957, p. 199–200; A. Sabaliauskas, Relaciones entre las lenguas bálticas y las lenguas fino-bálticas, LKK, 6, 1963, p. 109–136.
⁹ W. Steinitz, Zur Periodisierung der alten baltischen Lehnwörter im Ostsee-Finnischen, „Symbolae linguisticae in honorem Georgii Kurylowicz“, Wrocław–Warszawa–Kraków, 1965, p. 297–303.
⁴⁰ K. Brugmann, op. cit., p. 146.
⁴¹ M. Vasmer, Zwei kleine Abhandlungen. II. Zur slavischen Vertretung von arioeurop. o, KZ, 41, 1907, p. 157–164.
⁴² А. Мейе, Общеславянский язык, Москва, 1951, p. 42–44.
⁴³ С. Б. Бернштейн, Очерк сравнительной грамматики славянских языков, p. 144–146.
⁴⁴ Ф. П. Филин, Formación de la lengua de los eslavos orientales, p. 101.
⁴⁵ M. Vasmer, op. cit., p. 157–164.
⁴⁶ A. Meje, op. cit., p. 44.
⁴⁷ С. Б. Бернштейн, op. cit., p. 143.
58
Page 53quienes consideran que en el protoeslavo había una vocal breve o subrayan también su débil grado de labialización y su abertura.
Los siguientes hechos permiten definir con mayor precisión, al parecer, la cualidad de la vocal breve del protoeslavo:
1. Que la vocal protoeslava procedente de la ide. o y a pudo ser fonéticamente más próxima a la vocal a que a o lo muestran los préstamos y topónimos de origen eslavo en las lenguas fino-ugrias, bálticas, germánicas y griegas, que presentan siempre a en lugar de la vocal o actual de las lenguas eslavas; cf. finés papu «haba», del ruso боб; prusiano maddla «oración, Bitte, Gebet», del polaco modła; bávaro antiguo Rasa, del eslavo ražb; griego βάβεω «anciana», del eslavo *baba, etc. En eslavo, la a de otras lenguas se representa siempre mediante la vocal o; cf. eslavo eclesiástico antiguo kotblъ «caldero», del gótico *katils (cf. katile gen. pl.). Esto muestra que, en el momento del préstamo, las lenguas eslavas tenían la vocal a.
2. Los dialectos bielorrusos y algunos del sur de Rusia, así como algunos dialectos muy arcaicos de Bulgaria48, presentan la vocal a en posición átona (el llamado «akanje»); cf. bielorruso каза́, ruso каза́ (escrito коза) y búlgaro kazý-te (nom. pl.).
En posición átona, estos dialectos habrían conservado la vocal breve prot eslava a49. En el debate celebrado recientemente50 sobre el origen del «akanje» predominó la opinión de que esta particularidad del bielorruso y de los dialectos del sur de Rusia surgió relativamente tarde (hacia los siglos XIII–XIV)51, espontáneamente o por influencia del sustrato. Sin embargo, parece más fiable la primera interpretación del origen del «akanje»: la a de la posición átona en estos dialectos debe considerarse un residuo de la a prot eslava, porque: a) así lo exige el factor geográfico (cf. el fenómeno análogo en los dialectos búlgaros arcaicos); b) los estudios fonológicos confirman la existencia de una a breve en el protoeslavo.
3. Todos los investigadores hasta la fecha han reconstruido para el protoeslavo la correlación a: ā (resp. ă: ǟ)52. La transformación de la vocal breve ide. o en a y su coincidencia con el reflejo ide. a estaban relacionadas con la deslabialización de las demás vocales del protoeslavo. En el protoeslavo, junto con la palatalización de consonantes ante vocal, tuvo lugar la labialización de consonantes ante vocal (resp. la deslabialización de vocales)
48 Ст. Стойков, Акане в говора на с. Триград (Девинско), „Български език“, 13, 1963, p. 8–21.
49 A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, p. 107; G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, p. 386–387; V. I. Georgiev, La akanye rusa y su relación con el sistema de fonemas de la lengua prot eslava, ВЯ, 2, 1963, pp. 20–29; El significado eslavo común del problema de la akanye, ВЯ, 4, 1964, pp. 151–152.
50 В. Г. Руделев, К фонологической интерпретации русского аканья, ВЯ, 2, 1963, p. 30–38; П. С. Кузнецов, К вопросу о происхождении аканья, ВЯ, 1, 1964, p. 30–41; В. В. Колесов, О некоторых особенностях фонологической модели, развивающей аканье, ВЯ, 4, 1964, p. 66–79; Я. Риглер, К проблеме аканья, ВЯ, 5, 1964, p. 36–45; В. И. Лыткин, Ещё к вопросу о происхождении русского аканья, ВЯ, 4, 1965, p. 44–52; Г. А. Хабургаев, О фонологических условиях развития русского аканья, ВЯ, 6, 1965, p. 55–63. Además, cf. M. Halle, Akan’e (The Treatment of Unstressed Nondiffuse Vowels in Southern Great Russian Dialects), „Symbolae linguisticae in honorem Georgii Kuryłowicz“, p. 103–109.
51 Cf. В. И. Борковский, П. С. Кузнецов, Историческая грамматика русского языка, М., 1963, p. 142.
52 R. Jakobson, Remarques sur l’évolution phonologique du russe comparée à celles des autres langues slaves, TCLP, 2, 1929, pp. 20–23; F. V. Mareš, Vznik slovanského fonologického systému a jeho vývoj do konce období slovanské jazykové jednoty, «Slavia», 25, 1956, p. 445; G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, pp. 150–162; H. van Wijk, К истории фонологической системы в общеславянском языке позднего периода, «Slavia», 19, 1950, p. 293.
59
Page 54proceso. Las investigaciones fonológicas de los últimos años han constatado53 que las vocales breves o y a (al igual que ō y ā) coincidieron primero en posición tras consonantes labiales. Aquí el rasgo diferencial de la vocal o (al igual que ō), la «bemolización», se volvió irrelevante, pues dicho rasgo era un elemento constitutivo de las consonantes labiales (véase con más detalle este trabajo, p. 67 y ss.).
A la afirmación de que en el protoeslavo existía la vocal breve a (pero no o)1 se opone la desinencia -ō del nominativo y acusativo singular de los sustantivos masculinos de tema en o: fonéticamente, solo pudo aparecer a partir de *-os y *-om a través de las formas intermedias *-u(s) y *-u(m).
G. Shevelov se inclina, con toda razón, a explicar por causas morfológicas la aparición de la desinencia -ō en el nominativo singular en lugar de *-as (cf. esl. ant. vьlkъ)54. La desinencia *-am pudo convertirse en -ō con mucha facilidad, ya que el estrechamiento de las vocales ante consonantes nasales sería un fenómeno frecuente, presente en muchas lenguas. Tras los cambios fonéticos en posición final de palabra del protoeslavo, debido a la analogía entre los temas en o y en u, se formó la siguiente proporción: *-u (acc. sing., tema en u): *-u (nom. sing., tema en u)= *-u (acc. sing., tema en o): x (nom. sing., tema en o), donde x debía ser igual a *-u.
Por lo tanto, nada impide pensar que en el protoeslavo había una a breve, posiblemente algo labializada, pues en los préstamos rumanos de origen eslavo, en lugar de la a protoeslava aparece oa; cf. rum. groază «horror», de esl. *graza55.
Según los investigadores, la vocal breve eslava a se convirtió en o bastante tarde (hacia los siglos VIII–IX), poco antes de la aparición de los primeros monumentos escritos en lenguas eslavas56. Después del siglo IX, los préstamos de origen eslavo en otras lenguas ya suelen tener o; cf. gr. Σϑλοβενοί, de esl. *slověne.
Casi todos los investigadores coinciden en que tanto en las lenguas bálticas como en las eslavas el sistema primario de vocales breves era triangular:
Sin embargo, también es igualmente posible la alternativa de que el sistema primario de vocales breves de estas lenguas fuera cuadrangular:
en el que no había oposición a: o.
Además de en las lenguas bálticas y eslavas, las vocales breves indoeuropeas o y a coincidieron también en las lenguas germánicas, el albanés, el indio antiguo y el hitita. En estas lenguas les corresponde a.
53 B. K. Журавлев, Формирование группового сингармонизма в праславянском языке, ВЯ, 4, 1961, p. 35–36.
54 G. Y. Shevelov, op. cit., p. 156–157.
55 G. Y. Shevelov, op. cit., p. 162.
56 E. Schwarz, op. cit., p. 136; H. ван Вейк, op. cit., p. 293; F. V. Mareš, op. cit., p. 445; G. Y. Shevelov, op. cit., p. 151; B. K. Журавлев, Из истории вокализма в праславянском языке позднего периода, ВЯ, 2, 1963, p. 13, 19; В. И. Георгиев, ВЯ, 2, 1963, p. 29; Нови теории и традиционални заблудки, „Български език“, 15, 1965, p. 297–307.
60
Page 55La vocal breve a en la comunidad lingüística indoeuropea parece haber sido rara. Aparecía sobre todo en el léxico expresivo, técnico y cotidiano, y apenas participaba en la alternancia vocálica57.
El léxico de las lenguas europeas que distinguen los fonemas o y a y que contiene la vocal breve a se limita principalmente al ámbito de la agricultura; por esa razón, este léxico y, por tanto, también el fonema a podrían ser de origen más tardío58. Algunos investigadores tienden a pensar que la oposición o: a de las lenguas indoeuropeas meridionales (armenio, griego, itálico y céltico) pudo surgir más tarde como resultado de la pérdida de las laringales59.
Por ello, es perfectamente posible que las lenguas indoeuropeas que no tienen la oposición o: a nunca la tuvieran. La vocal breve o protobáltica y la a prot eslava pueden corresponder a las o y a de las lenguas indoeuropeas meridionales.
Para resolver la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es importante determinar qué manifestaciones de los fonemas compactos átonos, es decir, qué vocales breves posteriores de abertura baja, tenían las lenguas bálticas y eslavas en los primeros siglos posteriores a su separación de la comunidad lingüística indoeuropea. No es posible afirmarlo por diversas razones, de las cuales las más importantes son:
a) carecemos de datos que nos permitan reconstruir las relaciones del vocalismo de épocas tan remotas; es decir, no sabemos si en aquel entonces los dialectos bálticos tenían realmente la vocal breve o, y los dialectos eslavos, la vocal breve a;
b) no está claro qué sistema de vocales breves (triangular o cuadrangular) fue el original en las lenguas bálticas y eslavas;
c) desconocemos la cronología absoluta exacta de cuándo coincidieron en las lenguas bálticas y eslavas los reflejos de las vocales breves indoeuropeas o y a (suponiendo que el sistema triangular de vocales breves fuera el original).
Sea cual sea el sistema de vocales breves que consideremos original, una cosa está clara: también otros dialectos indoeuropeos (por ejemplo, los germánicos) tenían un sistema original de vocales breves exactamente igual al de las lenguas bálticas y eslavas. Por tanto, la reconstrucción de un sistema original de vocales breves idéntico en las lenguas bálticas y eslavas no demuestra en absoluto la existencia de una etapa de desarrollo común báltico-eslava, distinta de la de otros dialectos indoeuropeos, ni de una unidad lingüística báltico-eslava.
Las vocales largas indoeuropeas ō y ā
Las vocales largas indoeuropeas ō y ā coincidieron en las lenguas eslavas. Las lenguas bálticas conservaron su distinción. Así pues, las lenguas bálticas y eslavas difieren considerablemente en el desarrollo de las vocales largas indoeuropeas. Al abordar el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es importante determinar cuándo las lenguas eslavas dejaron de distinguir las vocales largas indoeuropeas.
La ā indoeuropea se conservó intacta en letón (ā); en lituano se convirtió en o, mientras que las lenguas eslavas presentan aquí a; compárese:
lituano brólis, broter-ėlis, letón brãlis, brāter-ītis, eslavo antiguo bratrъ: sánscrito bhrātā, griego φράτηρ «miembro de una hermandad», latín frāter, gótico broþar (o procedente del indoeuropeo ā), tocario A pracar;
57 A. Meillet, Introduction à l’étude comparative des langues indo-européennes, 7 éd., Paris, 1934, p. 99, 166–168. Compárese: «La voyelle a se trouve notamment dans des mots de caractère populaire, technique ou affectif» (p. 99).
58 H. Kuhn, Ablaut, in: Altertumskunde, KZ, 71, 1954, p. 129–161.
59 J. Kuryłowicz, L’apophonie en indo-européen, Wrocław, 1956, p. 167–168.
61
Page 56lituano moté, móteris, letón māte, eslavo antiguo mati: sánscrito matā, griego (dórico) μάτρη, latín māter, tocario A mācer.
La ō indoeuropea se convirtió en a en las lenguas eslavas. En las lenguas bálticas orientales tuvo dos reflejos distintos. En algunos lugares, la ō indoeuropea se convirtió en uo; compárese:
lituano juos-ta, letón juos-ta, eslavo antiguo po-jasъ «cinturón»: griego ζωστός «ceñido» (= lituano juostas), avéstico vāh «cinturón» (ā procedente de la ō indoeuropea);
lituano puo-tà: griego πώ-νω «bebo», latín pō-tus «bebido», sánscrito pā-ti «(él) bebe» (ā procedente de la ō indoeuropea);
lituano uoga, letón uōga: eslavo antiguo jag-oda;
lituano uolektis (y uolektis), letón uōlekts: griego ὠλένη «codo»: *ōl- es el grado alargado de la raíz *el-/*ol- (compárese el lituano elcūnė, alkūnė y el letón elkuons);
lituano ūosis, letón uōsis: ruso яс-ень, serbocroata jas-ēn;
lituano dūo-ti, duo-snùs, duo-slùs, dūo-klė, letón duō-t, eslavo antiguo da-ti, da-nъ «tributo» (= lituano duo-nis «regalo»¹), da-rъ «regalo»: griego δῶ-μι «doy», δῶ-ρον «regalo», latín dō-num «regalo», sánscrito dānám «regalo» (ā procedente de la ō indoeuropea); pero con o, lituano do-snùs (letón dā-sns), do-slùs, do-vanà (letón dō-vana), dō-vamas «que se da como regalo», dō-vis «acción de dar», dō-sai «regalos de la nuera», dō-tas «acción de dar, regalo», dō-talas (letón dā-tali «regalos») «acción de dar, tributo», do-tilas «ídem»: compárese el prusiano antiguo dā-t, dā-twei «dar».
La ō indoeuropea, que alternaba con la ē indoeuropea, también se convirtió en ciertos casos en uo; compárese brėžti: bruožas; plėšti, letón plēst: plūostas, letón plūōsti «desgarrar», pluosa «furia»; rėžti, eslavo antiguo rěz-ati «golpear»: ruožas, eslavo antiguo razъ «golpe; trazo»; sėsti: sūodžiai, letón suōd-rēji «hollín», eslavo antiguo sazъda; ėsti: ūodas, letón uōds.
En otros lugares, la ō indoeuropea se convirtió en o en lituano y en ā en letón; compárese:
lituano nor-ėti: gr. νωρ-εῖν «actuar, hacer», νώρ-εμενος «grande, ancho»;
lituano krōk-ti (ir kriōk-ti), kriog-uoti «hablar o gritar con voz ronca», letón krākt, krākt, ruso antiguo krak-ati «carraspear»: lat. crōc-āre, crōc-īre «graznar (de los cuervos)», gr. κρώζω «carraspeo» (-ζ- de *-gj-), alto alemán antiguo hruoh «cuervo» (uo de germ. ō);
lituano žmōnės, žmona: lat. acc. sing. homōnem (nom. sing. homō) y hemōnem; raíz *gʰm-/*gʰem-/*gʰom-; en las palabras žmōnės, žmona tenemos la raíz en grado cero, mientras que la raíz en grado normal es lituano žem-ė; pero lituano antiguo žmuo (de *gʰm-ōn);
lituano prō, pró- (cf. pró-plaiša): lat. prō, prō(d)-, gr. πρω-; pero letón pruō-jām, pruō-m «aparte, fuera»;
genitivo singular de los sustantivos temáticos en o: lituano vilk-o, letón vilk-a, eslavo antiguo vlъk-a: latín antiguo (nombre personal) Gnaiv-ōd, lat. lup-ō «del lobo», sánscrito vṛk-āt, vṛk-ād (-āt -ād de *-ōd), gr. τω (de *pōd) «de dónde».
En lugar de la alternancia vocálica regular (lituano ē: uo, letón ē: uo de ide. ē: ō), en lituano se da la alternancia ē: o, y en letón, ē: ā; cf.:
lituano bėgti, letón bēgt: lituano bog-inti «llevar, transportar o acarrear algo rápida o pesadamente», pero letón buōk-stīt «ocultar», buōk-stīties «vagar, andar errante»;
lituano glėbti, letón glēbt: lituano glōbti «abrazar, envolver, acoger», letón glābt «proteger, salvaguardar», lituano globà (acc. sing. glōbą) y glōba; el grado normal de la alternancia vocálica es lituano glab-ōti «abrazar, tomar, apretar», letón glab-āt «proteger, amparar; enterrar» (de bált. *glo-b-);
1 El lituano donis debe considerarse un eslavismo.
62
Page 57lit. korýs (acus. sing. kõrį), let. kãris: gr. χηρός «cera», lat. cēra; compárese kor-ýti, kor-ýtas;
lit. mólis, mõlė «tierra junto a la arcilla», mol-iūgas «del color de la arcilla, arcilloso», let. mãls (por lo general en plural mãli): esl. ant. mẽlъ «cal»; E. Fraenkel incluye aquí también mėlas, mėlynas²;
lit. nókti, let. nãkti «llegar»: gót. nehv(a) «acercarse», nehv-jan «acercarse», alto alemán ant. nãh «cerca» (ā de ē < ie. ē);
lit. plėšti: plótas, junto a ellas, raíces de grado normal *plet- (compárese plėčia, plet-óti) y *plot- (compárese platus);
lit. slėgti (ir slėgti), let. slėgt: lit. slog-inti «oprimir, presionar», sloga «una enfermedad así; carga, desgracia», slõgas «peso que se coloca sobre el lino o el cáñamo», let. slāga, slāgs «carga, peso, sufrimiento, enfermedad»; pero lit. šliuogas (ir šliuogas) «peso al prensar», let. šluõga, šluõgs «ídem», šluõdz-it, šluõdz-et «oprimir, presionar»;
lit. sėsti, sėd-ėti: sod-inti, sõdas (ir sõdnas), esl. ant. sadъ, lit. sodà (acus. sing. sõdą), sõdžius (let. sādzā, sādzius, probablemente son lituanismos); bajo alemán svad-inti «plantar» puede proceder de *suod-inti;
lit. tvėrė, let. tvēru «toqué, agarré»: lit. tvorà; el grado normal se encuentra en tvēr-ia, compárese rus. ant. tvor-iti «hacer, crear»;
lit. vókas (ir vokà) «cubierta, tapa; párpado», let. vāks «tapa»: esl. ant. vėko «párpado, tapa»;
lit. vóras «araña», let. vāris: lit. vėrė, let. vēru «tejí»: el grado normal es vēr-ia, var-tai;
lit. žolė, let. zāle: lit. žėlė; la raíz de grado normal *g’hel-/*g’hol- se encuentra en palabras como žėl-ia, žãl-ias.
Los reflejos de ide. ō y ā en prusiano son muy poco claros.
En el vocabulario de Elbing (monumento del dialecto de Pomesania), ide. ā se representa mediante los grafemas o y oa (compárese pr. mothe y lit. mótė, let. māte; pr. moazo «tía» y lit. mõša, let. māsa «hermana»). Del mismo modo se representa aquí ide. ō (compárese pr. podalis y lit. dialectal puo-dãlis; pr. woasis y lit. úosis, let. uosis). La representación gráfica idéntica de los reflejos de ide. ō y ā parece indicar que en el dialecto del vocabulario de Elbing del prusiano ide. ō y ā coincidieron³. Sin embargo, J. Kazlauskas sostiene⁴ que la representación gráfica idéntica no muestra la neutralización de la oposición entre los reflejos de ide. ō y ā. En los antiguos textos escritos del lituano, la letra o representaría tanto o como uo. Según J. Kazlauskas, la prusiana o (de ide. ō) pudo haber sido más cerrada y más labializada que la o (de ide. ā). Esta última pudo haber sido un sonido de abertura más baja y débilmente labializado.
En los catecismos prusianos (monumentos escritos del dialecto de Sambia), el reflejo de ide. ā se representa como ā o a (compárese pr. brāti y lit. brólis, let. brālis). El reflejo de ide. ō se representa aquí principalmente como ō u o (compárese pr. per-ōn-i «comunidad» y lit., let. -uon- en palabras como gel-uon-is ir dzel-uon-s). En ciertos casos, el reflejo de ide. ō se representa aquí como ā o a (compárese pr. dāt, dātwei y daton y lit. duóti, let. duôt; pr. sālin y lit. žolė, let. zāle).
Por lo tanto, en el dialecto de los catecismos se conserva la diferencia entre los reflejos de ide. ā y ō, excepto en ciertos casos en que ide. ā y ō, al igual que en las lenguas bálticas orientales, han coincidido.
² E. Fraenkel, LEW, p. 430.
³ Compárese K. Būga, RR, III, p. 104.
⁴ I. Kazlauskas, «Al desarrollo del sistema vocálico báltico común», p. 21.
63
Page 58El doble reflejo de la vocal larga indoeuropea ō en las lenguas bálticas confundió durante mucho tiempo a los investigadores. Algunos de ellos (J. Hanuš⁵, O. Wiedemann⁶, J. Mikkola⁷ y otros) consideraban que el único reflejo de la indoeuropea ō en las lenguas bálticas era el lituano o y el letón ā, y derivaban el uo de las lenguas lituana y letona de la indoeuropea *ōu (o *ōn y *ōns). Se opone a esta opinión el hecho de que la evolución regular del diptongo indoeuropeo *ōu en lituano no fue uo, sino áu; compárense el lituano gáuti, káuti y otros. Que sus raíces proceden de *gōu-, *kōu- lo muestran las formas gōvė, kōvė. La derivación de káuti de *kōu- está confirmada también por los datos de otras lenguas indoeuropeas (compárense el alto alemán antiguo houwan «golpear» y el latín cūd ere «forjar, golpear» < *kou-/*kōu-).
Otros investigadores (G. Malov⁸, H. Pedersen⁹, V. Poržežinskis¹⁰, A. Vaillant¹¹ y otros) opinaban que la indoeuropea ō se había convertido en uo únicamente en lituano y letón. También sostuvieron esta opinión los más destacados especialistas en lenguas bálticas: K. Būga¹², J. Endzelīns¹³, P. Skardžius¹⁴, E. Fraenkel¹⁵ y J. Otrębski¹⁶. Todos estos investigadores consideraban que las vocales ō y ā de las lenguas lituana y letona, en lugar del esperado uo, habían surgido por alternancia vocálica: según la apofonía lituana a: o (de la indoeuropea a: ā), junto a la alternancia regular a: uo (de la indoeuropea o: ō), había surgido también la alternancia vocálica a: o (en lugar de la indoeuropea o: ō). Aquí desempeñó un papel importante la circunstancia de que las vocales indoeuropeas breves a y o coincidieron en las lenguas bálticas en la vocal a.
El defecto de esta hipótesis es que no explica la alternancia vocálica en palabras como bog-inti, que no tienen formas correspondientes con la vocal breve a (por ejemplo, *bag- a partir de la indoeuropea *bog-).
Además, hay casos para cuya explicación los investigadores se ven obligados a idear esquemas bastante complejos. Así, para explicar la vocal ā de la palabra prusiana dāt (compárese el lituano dúoti y el letón duôt), J. Endzelīns elaboró una compleja teoría de la analogía¹⁷. A juzgar por el letón dakstīt «dar», el griego δόσις «don» y el latín datio «acción de dar», en las lenguas bálticas debió de existir el infinitivo *dat(e)i. La ā larga (compárese el prusiano dāt) habría surgido aquí porque, en los infinitivos, la vocal inmediatamente anterior a *-t(e)i sería siempre larga. En cambio, las palabras lituana dúoti y letona duôt habrían adquirido el diptongo uo de la forma de futuro (compárense el lituano dúosiu y el sánscrito dāsyā-mi).
Para las palabras con vocal radical o (letón ā) que alterna con ē, en lugar del esperado uo, J. Endzelīns intentó encontrar una base indoeuropea, proponiendo pri-
5 J. Hanusz, Sobre la época lituano-eslava en relación con la protolengua indoeuropea, p. 254.
6 O. Wiedemann, Das litauische Präteritum, Strassburg, 1891, p. 45–51.
7 J. Mikkola, RSI, 1, 1908, p. 8; Urslavische Grammatik, p. 50–51.
8 G. Mahlow, Die langen Vocal e A, E, O in den europäischen Sprachen, Berlin, 1879, p. 82.
9 H. Pedersen, Wieviel Laute gab es im Indogermanischen?, KZ, 36, 1900, p. 101–103.
10 B. K. Поржезинский, К истории форм спряжения в балтийских языках, Москва, 1901, p. 7.
11 A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, p. 112.
12 K. Būga, Priesagos -ūnas ir dvibalsio uo kilmė, RR, II, p. 340–366.
13 J. Endzelin, Le. nākt: li. nók̇ti: got. nēhʷ y la alternancia de ē y ā, KZ, 62, 1934, p. 23–28; Le. buokstīt y términos relacionados, APh, 5, 1935, p. 10–13; Qué ocurrió en prusiano antiguo con ide. ō (y ā), StB, 4, 1935, p. 133–143; Gramática letona, Riga, 1922, p. 39; Latviešu valodas gramatika, p. 58–59.
14 P. Skardžius, Lietuvių kalbos žodžių daryba, Vilnius, 1941, p. 47–48, 544.
15 E. Fraenkel, Die baltischen Sprachen, p. 76.
16 Я. С. Отрембский, Славяно-балтийское языковое единство, ВЯ, 5, 1964, p. 29; sin embargo, en su «Gramatyka języka litewskiego» (I, Warszawa, 1958, p. 180–181), J. Otrembski también reconoció la indoeuropea ō > lituano o.
17 J. Endzelin, Was ist im Altpreussischen aus ide. ō (und ā) geworden? p. 136.
64
Page 59reconocer la alternancia vocálica indoeuropea ā: ē18. Sin embargo, una apofonía de este tipo, salvo pequeñas excepciones, no es propia de las lenguas indoeuropeas19, por lo que esta idea de J. Endzelynas fue recibida con reservas20.
Otros investigadores (J. Zubatas21, K. Brugmanas22, H. Hirtas23, A. Meje24, N. van Veikas25, Chr. Stangas26, J. Safarevičius27, H. Krahe28, G. Ševeliovas29, entre otros) reconocieron la existencia de dos resultados de la ō indoeuropea en las lenguas bálticas: en unos casos se convirtió en uo y, en otros, en ā (lituano o, letón ā).
Basándose en el desarrollo doble de la ō indoeuropea en las lenguas bálticas y exagerando así el carácter arcaico de la lengua lituana, J. Zubatas30 propuso que la comunidad lingüística indoeuropea había tenido dos ō: una que en lituano se convirtió en uo y otra que dio o. Más tarde, al constatarse que el doble desarrollo de la ō indoeuropea dependía de condiciones específicas de la lengua lituana, se abandonó esta teoría.
Una vez reconocido el desarrollo doble de la ō indoeuropea en las lenguas bálticas, surgió naturalmente la pregunta de en qué casos la ō indoeuropea se convirtió aquí en uo y en cuáles en ā (lituano o, letón ā, prusiano ā o a). H. Hirtas y A. Meje tendían a pensar31 que la ō indoeuropea que alternaba con la ē indoeuropea se convirtió en ā en las lenguas bálticas, mientras que la ō indoeuropea que no participaba en la alternancia vocálica se convirtió en uo. La alternancia vocálica del tipo brėžti: bruožas (véase la p. 62 de este trabajo) demuestra que esta opinión carece de fundamento; también lo demuestra el hecho de que la vocal no apofónica ō indoeuropea está representada con bastante frecuencia por la vocal ā en las lenguas bálticas (véase la p. 62 de este trabajo).
En los últimos años, se ha tendido a relacionar (J. Kazlauskas, V. Mažiulis32) el desarrollo de la ō indoeuropea (y del vocalismo de las lenguas bálticas en general) con el sistema acentual: en posición tónica, la ō indoeuropea se convirtió en uo en las lenguas bálticas orientales; en los dialectos prusianos, probablemente se conservó intacta; y en posición átona, la ō indoeuropea coincidió con la ā indoeuropea en las lenguas bálticas. La afirmación de que el desarrollo de la ō indoeuropea (y del vocalismo en general) depende del sistema acentual se basa en datos de la lengua lituana viva. Así, en muchos dialectos de Aukštaitija oriental, la oposición entre los reflejos de la ō y la ā indoeuropeas ha desaparecido en posición átona: en lugar de la ō y la ā indoeuropeas, algunos dialectos de Aukštaitija oriental tienen aquí a (semilarga o breve), otros (por ejemplo, en los alrededores de Kupiškis, entre otros) tienen o (semilarga o breve), y otros más (por ejemplo, en los alrededores de Raguva, entre otros) tienen u (generalmente breve reducida). La oposición entre los reflejos de la ō y la ā indoeuropeas también
18 J. Endzelin, Le. nākt: li. nókti: got. nēh und der Wechsel von ē und ā, p. 27.
19 A. Meillet, Introduction à l’étude comparative des langues indo-européennes, p. 153–168.
20 E. Fraenkel, Die baltischen Sprachen, p. 78.
21 J. Zubatý, Zum baltischen ū, BB, 18, 1892, p. 241–266.
22 K. Brugmann, Grundriss der vergleichenden Grammatik der indogermanischen Sprachen, I, 1, p. 151–152, 158.
23 H. Hirt, Indogermanische Grammatik, II, Heidelberg, 1921, p. 33, 180.
24 A. Meillet, op. cit., p. 100–104.
25 N. van Wijk, Les voyelles uo, ie en letto-lituanien et en russe, StB, 4, 1935, p. 144.
26 Chr. S. Stang, Das slavische und baltische Verbum, p. 196 (išnaša).
27 J. Safarewicz, Przyczynki do zagadnienia wspólnoty bałto-słowiańskiej, p. 199–202.
28 H. Krahe, Indogermanische Sprachwissenschaft, I, Berlin, 1958, p. 57.
29 G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, p. 150.
30 J. Zubatý, op. cit., p. 241. Véase también J. Otrebski, Przyczynki słowiańsko-litewskie, I, Wilno, 1930, p. 53–54. K. Brugmanas y H. Hirtas incorporaron la teoría de J. Zubatas a sus gramáticas comparativas de las lenguas indoeuropeas; véanse K. Brugmann, op. cit., p. 151–152, 158 y H. Hirt, op. cit., p. 33, 180.
31 H. Hirt, op. cit., p. 33; A. Meillet, op. cit., p. 100–104; para las observaciones críticas sobre la opinión de H. Hirt, véase K. Būga, RR, II, p. 242.
32 I. Kazlauskas, Hacia el desarrollo del sistema vocálico báltico común, p. 24; V. Mažiulis, Notas sobre el vocalismo prusiano, p. 195–196; V. Mažiulis, Observaciones sobre el vocalismo del prusiano antiguo, p. 53–59.
5. Baltų ir slavų kalbų ryšiai
65
Page 60no la tienen los aukštaičiai occidentales de los alrededores de Smalininkai (aquí hay una o larga con una diptongación muy leve, y a veces incluso un diptongo claro ou) ni los žemaičiai occidentales de los alrededores de Priekulė (aquí hay una o larga33. Así pues, en posición átona, en estos dialectos, en lugar de la ide. ō y ā existía un sonido ā labializado (una notación gráfica más adecuada sería ā); en algunos dialectos se convirtió en a, en otros, en o, u o incluso en el diptongo ou.
En posición tónica, la diferencia entre los reflejos de ide. ō y ā se conserva en estos dialectos. El material de las lenguas bálticas relativo al destino de ide. ō en las lenguas bálticas tampoco parece contradecir la idea mencionada (de que la evolución de ide. ō dependía del sistema acentual): en lituano, en muchos casos uo aparece en palabras de paradigma baritónico (cf. brúožas, júosta, plúoštas, rúožas34, súodžiai, úodas, úoga, úolektis, úosis, etc.). En las palabras de paradigma de acento móvil (p. ej., puõta), pudo generalizarse el vocalismo de las formas baritónicas (cf. acc. sing. puõtą).
La o lituana, correspondiente a la ō de otras lenguas ide., aparece bastante a menudo en posición átona (cf. nor-ėti, bog-inti, kriog-úoti, kor-ỹs, kor-ýtas, slog-à, slog-inti, sod-inti, tvorà, vilk-o, vorai, žmonių, žolė, etc.). Aquí también hay que tener en cuenta factores como la analogía y la generalización: el vocalismo de las formas con ō átona pudo generalizarse también a las formas con ō tónica. Así pudo aparecer o en posición tónica. También pudo ocurrir lo contrario: el vocalismo de las formas con ō tónica, que regularmente pasó a uo, pudo transferirse a la posición átona de las formas de la misma raíz. Así pudo aparecer uo en posición átona. De este modo se explica la existencia de raíces dobles; cf. lituano šúo-lis y šõ-k-ti, así como lituano dúo-ti, letón duõ-t y prusiano antiguo dā-t.
La entonación quebrada de las palabras letonas juõsta, úoga, úoleks, uõsis, etc., indica que estas palabras pertenecieron antiguamente en letón al paradigma de acento móvil. También aquí pudo generalizarse el vocalismo de las formas baritónicas.
El análisis del material de las lenguas bálticas muestra que ide. ō y ā, como ya se ha señalado, confluyeron en las lenguas bálticas en posición átona. El resultado de la confluencia en las lenguas bálticas, como en las eslavas, parece haber sido ā; cf. el letón ā y el prusiano antiguo (del dialecto de los catecismos) ā o a. Que la o lituana procede de un ā más antiguo (probablemente con un grado leve de labialización) lo demuestran los dialectos lituanos y los textos antiguos (cf. la a[ō] del catecismo de M. Mažvydas); véase una exposición más amplia en la p. 56 de este trabajo.
Así pues, la confluencia de las vocales largas ide. también había comenzado en las lenguas bálticas. La causa que detuvo la confluencia ulterior de las vocales largas ide. ō y ā en las lenguas bálticas fue, al parecer, que la ō báltica (ide. ō) entró en correlación con la ē₂ báltica, surgida en posición tónica a partir de ē y, al parecer, de ā35 (cf., por ejemplo, lituano piẽmõ y finés paimen, del báltico *pai-men; cf. gr. ποιμήν). La evolución correlativa de la ō y la ē₂ bálticas se manifiesta en su diptongación (cf. uo e ie en los aukštaičiai, y ộu y ẹi en los žemaičiai) y en su posterior cierre (cf. ū e ī en los žemaičiai) en los dialectos lituanos. Una vez establecida esta correlación, la vocal larga vo- de las lenguas bálticas orientales
33 Z. Zinkevičius, Lietuvių dialektologija, p. 69, 86—87 y mapas n.º 29 y n.º 59.
34 DLKŽ (p. 687) asigna a la palabra rúožas el tercer paradigma acentual.
35 H. Hirt, Sobre el tono circunflejo y el tono agudo en las lenguas indoeuropeas, IF, 1, 1892, p. 32—41; J. Endzelin, Miscelánea lituano-letona. I. Sobre el lit.-let. ie, „Lietuvių tauta“, II, Vilnius, 1911, p. 284—291; FBR, 12, 1932, p. 180—181; K. Būga, RR, II, p. 90, 277; Chr. S. Stang, Una contribución al problema del diptongo ie en lituano, „Die Welt der Slaven“, I, 2. Heft, 1956, p. 137—139; J. Kuryłowicz, Monoptongación letona-lituana ai, ei>ie, BPTJ, 15, 1965; P. Skardžius, Sobre el cambio ai, ei>ie en lituano, ZfslPh, 26, 1958, p. 375—382; И. ЭнДзелин, Sobre el origen del ie lituano-letón, ИОРЯС, 12, I, 1907, p. 40—66.
56
Page 61El sistema de vocalismo se volvió simétrico, ya no quedaron en él casillas vacías y se detuvo el desplazamiento de la vocal larga ō hacia ā.
Sin embargo, la correlación ō: ē₂ se formó únicamente en la comunidad lingüística de los bálticos orientales (después de los siglos IV — III a. e. c.). Al parecer, en prusiano no existían las condiciones para que surgiera, pues aquí el diptongo ei (y ai) no se monoptongó (cf. pr. deiws, eit, etc.)36.
Por esa razón, la fusión de las vocales largas indoeuropeas ō y ā en prusiano pudo continuar; es decir, pudo extenderse desde la posición átona también a la tónica. Es cierto que el carácter fragmentario de los monumentos escritos prusianos no permite determinar cuál fue el destino real de las indoeuropeas ō y ā en prusiano. Que aquí la oposición entre ō y ā pudo haber sido eliminada también lo indicarían las siguientes circunstancias:
1) la representación gráfica idéntica de los reflejos de las indoeuropeas ō y ā en el glosario de Elbing (grafemas o y oa);
2) la evolución de los reflejos de las indoeuropeas ō y ā a ū o u después de consonantes labiales y, al parecer, también después de consonantes velares en el dialecto de los catecismos.
Todos los cambios aquí examinados de las indoeuropeas ō y ā tuvieron lugar en etapas posteriores del desarrollo de las lenguas bálticas.
Al abordar la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es importante que las lenguas bálticas (sin duda, las bálticas orientales) todavía distinguían las indoeuropeas ō y ā. Tampoco cabe duda de que las lenguas bálticas distinguían estas vocales ya en los períodos más antiguos de su historia.
Que las lenguas bálticas distinguían dos vocales largas en los períodos más antiguos de su desarrollo se desprende de los préstamos de origen báltico en las lenguas ugrofinesas del Báltico, donde la ō báltica suele reflejarse mediante la uu finesa (cf. fin. huuta y lit. šluota; fin. kuuro y let. kuorns «sordo»), mientras que la ā báltica se refleja mediante la uo finesa (cf. fin. vuota y lit. óda, fin. tuohi y lit. tošis, fin. luoma y lit. lomà). Además, los préstamos muestran que la ā báltica tenía cierto grado de labialización (fin. uo < *oo).
Como ya se mencionó, en las lenguas eslavas desapareció la oposición entre los reflejos de las vocales largas indoeuropeas ō y ā.
Las investigaciones fonológicas de los últimos años (A. Martinė, V. Žuravliovas, entre otros) han demostrado que, junto a las vocales breves indoeuropeas o y a, la fusión de las vocales largas indoeuropeas ō y ā fue uno de los primeros cambios en el sistema vocálico de las lenguas eslavas. Las investigaciones fonológicas también han establecido que, junto con el proceso de palatalización de las consonantes en las lenguas eslavas, tuvo lugar otro proceso: la labialización de las consonantes que precedían a vocales labializadas. La esencia fonológica de esos procesos consistía en que las vocales cedían a las consonantes precedentes sus rasgos distintivos «agudo — grave»37. La fusión de las vocales largas indoeuropeas ō y ā en las lenguas eslavas está relacionada precisamente con uno de estos procesos: la deslabialización de las vocales y la labialización de las consonantes. Se considera que el inicio del proceso de deslabialización vocálica fue la neutralización de o y a en posición tras consonantes labiales; es decir, los grupos po: pa, bo: ba, me: ma, uo: ua, pō: pā, bō: bā... pudieron fusionarse y dejar de distinguirse. La gravedad es un rasgo constitutivo de las consonantes labiales y, por ello, dejó de ser pertinente para las vocales situadas inmediatamente después de ellas. El resultado de la fusión de las vocales o y a
36 E. Berneker, Die preussische Sprache, I, Lautlehre, p. 16—18; R. Trautmann, Die altpreussischen Sprachdenkmäler, Göttingen, 1910, p. 137—141; J. Endzelīns, Senprūšu valoda, p. 29.
37 В. К. Журавлев, Формирование группового сингармонизма в праславянском языке, ВЯ, 4, 1961, р. 35.
5*
67
Page 62debido a la neutralización disimilativa debía ser a. Más tarde, cuando el rasgo diferencial de las vocales o y ō, la «bemolización», pasó a las consonantes que las precedían, las vocales o y a coincidieron también en otras posiciones (después de consonantes dentales, etc.)38.
Se desconoce la cronología exacta de la coincidencia de ō y ā. Solo está claro que, durante los contactos entre las lenguas eslavas y germánicas y entre las eslavas y griegas (aproximadamente desde los primeros siglos de nuestra era), las lenguas eslavas ya no tenían ō: la ō larga cerrada de las lenguas germánicas y griegas se representa en las lenguas eslavas mediante la vocal ū; cf. esl. ant. bukъvi «letras», del gót. bōkōs «libros»; esl. ant. Solomunъ, del gr. Σολομών.
Cabe suponer que, antes de la neutralización de la oposición entre los reflejos de ide. ō y ā, las lenguas eslavas conservaban estas vocales. Quizá lo indiquen también algunos de sus reflejos distintos en las terminaciones. Así, el dativo singular del tema en o de la comunidad lingüística ide. tenía la terminación *-ōi, y el del tema en ā, *-āi. Si estas terminaciones hubieran coincidido fonéticamente debido a la neutralización de la oposición entre ō y ā, ambos temas tendrían la misma terminación. Sin embargo, no es así, pues en este caso el tema en o del eslavo antiguo tiene -u (cf. rab-u), y el tema en ā, -ē (cf. žen-ē).
El sistema primitivo de vocales largas de las lenguas eslavas, al igual que el de las bálticas, probablemente era el siguiente:
ī ū ē ō ā
Tanto las lenguas bálticas como las eslavas heredaron este sistema triangular de los dialectos del área septentrional de la comunidad lingüística ide. (cf., por ejemplo, un sistema primitivo de vocales largas exactamente igual en las lenguas germánicas) y, durante los primeros siglos de su existencia independiente, probablemente lo conservaron sin cambios.
Puesto que el problema de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas es el de las relaciones entre los dialectos bálticos y eslavos que existieron durante los primeros siglos posteriores a su separación de la comunidad lingüística ide., es evidente que la conservación en las lenguas bálticas de la oposición entre ide. ō y ā y su eliminación en las lenguas eslavas no pueden considerarse ni argumento ni contraargumento a favor de la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava. El destino de las vocales ō y ā caracteriza etapas posteriores del desarrollo de las lenguas bálticas y eslavas, así como sus tendencias.
En la evolución posterior de ide. ō y ā, las lenguas bálticas y eslavas compartieron la tendencia de las vocales largas a coincidir. Por esta característica, las lenguas bálticas y eslavas forman parte de la misma área que las lenguas germánicas e indoiranias.
Sin embargo, las lenguas bálticas y eslavas también difieren considerablemente en cuanto al destino de ide. ō y ā. En las lenguas eslavas, las vocales largas ide. coincidieron en todas las posiciones, mientras que en las bálticas solo lo hicieron en posición átona. Las lenguas bálticas (sin duda las bálticas orientales) conservaron hasta nuestros días la diferencia entre las vocales largas heredada de la comunidad lingüística ide. (lituano uo: o, letón uo: ā).
Las lenguas bálticas y eslavas difieren no solo en los resultados de la evolución de las vocales largas ide., sino también en las propias tendencias evolutivas de sus sistemas de vocales largas. El sistema de vocales largas de las lenguas bálticas tendía a estrecharse y a labializarse; por ello, ō y ē₂ bálticas se convirtieron en uo e ie en lituano, mientras que ā y ē bálticas cambiaron a o y ė. En las lenguas eslavas, por el contrario, era marcada la tendencia a la expansión del sistema de vocales largas y a la deslabialización. Por ello, ō y ū eslavas se convirtieron en las vocales a e y.
38 Б. К. Журавлев, op. cit., p. 35–36.
68
Page 63El desarrollo del diptongo indoeuropeo eu
Aún no se ha esclarecido definitivamente cuál fue el reflejo del diptongo indoeuropeo eu en las lenguas bálticas y eslavas.
En algunos casos, el diptongo indoeuropeo eu (ēu) está representado por el báltico (oriental) jau y el eslavo ju (del eslavo *jau); compárese:
lituano liaukà y liauka (Karsakiškis, Panevėžys), plural liaukos «una enfermedad porcina de este tipo», liaūkti «correr, fluir en abundancia», letón ļauka y laukas¹ «enfermedad porcina»: griego λεύκη «erupción» (se supone que los finlandeses tomaron esta palabra del báltico; compárese con el finlandés leuka «mentón»²; esto indicaría que, en el momento del préstamo, los bálticos aún solo tenían eu);
lituano liaupsė, acusativo singular liaūpse (de *leub-s-), antiguo eslavo ljubъ «querido»: gótico liufs, alto alemán antiguo liob «querido» (gótico iu y alto alemán antiguo io proceden del indoeuropeo eu);
lituano liaudis y liaudžia, acusativo singular liaudžią (Valkininkai, Rodūnia), letón plural ļaudis y dialectal ļauži, antiguo eslavo ljudьje «personas», ruso antiguo ljudi «pueblo»: alto alemán antiguo liut «personas» (iu procede del indoeuropeo eu);
lituano siāuras, letón sāurs: griego εὔριπος «estrecho» (el griego εὐ- puede proceder de *seu-);
lituano šiāurė (de *ḱeu-r-): ruso antiguo séverъ (de *k’ēu-er-).
Hay bastantes casos en los que al diptongo eu de otras lenguas indoeuropeas le corresponde au en las lenguas bálticas y u en las eslavas (del eslavo *au); compárese:
lituano baūsti: antiguo eslavo bljusti «observar, percibir», griego πεύθομαι «percibo, experimento», gótico ana-biudan «ordenar, obligar» (el gótico iu procede del indoeuropeo eu);
lituano naūjas, prusiano antiguo nauns, lituano *navas (forma reconstruida por los lingüistas a partir del nombre de aldea Nav-ikai y del apellido Nav-ikas): gótico niujis, griego νέος «nuevo, joven» (de *νέFος), hitita neua-; sin embargo, el antiguo eslavo novo, el latín novus y el galo (topónimo) Novio-dūnum (compárese con el lituano Naujamiestis) indican la existencia del indoeuropeo *nou-;
lituano laūkas y láukas «animal de hocico blanco o con una mancha blanca en la frente», letón lauks: griego λευκός «blanco» (los finlandeses tomaron esta palabra del báltico; compárese con el finlandés laukki «mancha blanca en un animal», cuya raíz contiene el diptongo au);
lituano raūdas, letón raūds, antiguo eslavo ruda «metal», ruso румяный (el ruso rum- procede de *raud-m-): inglés antiguo réod «rojizo», griego ἐρεύθω «me sonrojo».
El material presentado hasta aquí ya muestra que no es fácil decir sin más cuál fue el reflejo del indoeuropeo eu en las lenguas bálticas y eslavas: lituano jau y eslavo ju, o lituano au y eslavo u.
Algunos investigadores (J. Schmidt³, G. Ul janov⁴, E. Berneker⁵, V. Por že zin-
¹ La forma laukos de K. Širvydas (C. Szyrwid, Dictionarium trium linguarum, Quinta editio, Vilnae, 1713, p. 136), incorporada a los diccionarios de K. Mühlenbach–J. Endzelin y E. Fraenkel (K. Mü len b a c h a Latviešu valodas vārdnīca. Redigējis, papildinājis, turpinājis J. Endzelīns, II, Rīgā, 1925–1927, p. 426; E. Fraenkel, LEW, p. 361), probablemente debería corregirse a liaukos, porque: 1) no se conoce de otras fuentes la forma laukos (con l- dura); 2) en la tercera edición del diccionario de K. Širvydas (C. Szyrwid, Dictionarium trium linguarum, Tertia editio, Vilnae, 1642, p. 157, 528) aparece Laukos (= liaukos). Véase K. Pakalka, Konstantino Širvydo žodyno „Dictionarium trium linguarum“ lietuviškų žodžių registras (LTSR MA Lietuvių kalbos ir literatūros institutas, 1964, mašinraštis).
² Algunos investigadores (E. Nieminen, Y. Toivonen) niegan el carácter báltico del finés leuka; véase A. Sabaliauskas, Baltų ir Pabaltijo suomių kalbų santykiai, LKK, 6, 1963, p. 121.
³ J. Schmidt, Was beweist das e der europäischen Sprachen für die Annahme einer einheitlichen europäischen Grundsprache?, KZ, 23, 1877, p. 352–353.
⁴ Г. Ульянов, Основы настоящего времени в старославянском и литовском языках, Варшава, 1888, p. 36, 64, 100.
⁵ E. Berneker, Von der Vertretung des eu im baltisch-slavischen Sprachzweig, IF, 10, 1899, p. 145–167; compárese AfslPh, 25, 1903, p. 487.
69
Page 64ski6, E. Cupica7, J. Endzelynas8, H. Pedersen9 y otros) pensaban que el ide. eu se había convertido regularmente en jau en las lenguas bálticas, y en ju en las eslavas. H. Pedersen añadió que bastaba la única palabra liaukà (compárese gr. λεύκη) para demostrar que el ide. eu se había convertido en jau en lituano10.
Como los investigadores mencionados consideraban regular la evolución del ide. eu a jau en lituano, todos aquellos casos en los que el au lituano (y de otras lenguas bálticas) corresponde al eu de otras lenguas indoeuropeas debían ser, según ellos, excepciones. Por ello era necesario encontrar maneras de explicarlos.
Tras examinar esta cuestión, V. Poržežinskis llegó a la conclusión11 de que, en la comunidad lingüística báltica, las consonantes palatalizadas ante eu, bajo la influencia de las consonantes que precedían a u (que allí eran no palatalizadas), habían sido sustituidas por consonantes no palatalizadas en algunos vocablos. De este modo, el grupo «consonante palatalizada + diptongo eu» se convirtió en lituano y letón en el grupo «consonante palatalizada + diptongo au», y en prusiano antiguo, en el grupo «consonante palatalizada + diptongo eu». El grupo «consonante no palatalizada + diptongo eu» se convirtió en el grupo «consonante no palatalizada + diptongo au». E. Berneker12 compartió esta opinión de V. Poržežinskis, señalando que así podían explicarse muchas excepciones en las que aparece au en lugar del esperado jau.
H. Pedersen13 intentó explicar de manera completamente distinta el origen de au. En la palabra tautà, a su juicio, t…t podría haberse convertido en t…t por la influencia asimilatoria de la segunda t. La palabra laũkas podría haber adquirido la vocal o de otra palabra de la misma raíz. Y naũjas, en lugar de *niaujas, podría haber surgido por disimilación o por algún otro proceso.
E. Cupica14 ya había explicado de igual modo, en 1907, la aparición del diptongo au en la palabra tautà. Estas explicaciones de la aparición de au en lugar del esperado jau no son del todo satisfactorias. Así, V. Poržežinskis no demostró por qué en algunos casos las consonantes palatalizadas fueron sustituidas por no palatalizadas y en otros no. Su teoría no explica por qué, por ejemplo, el pr. peuse no se convirtió en *pause, aunque en la comunidad lingüística báltica existía junto a él una palabra en la que p- ante u era no palatalizada (compárese el lituano pušis). Según la teoría de V. Poržežinskis, cabría precisamente esperar tal sustitución. Es posible, desde luego, pensar, como sostienen E. Cupica y H. Pedersen, que hubo asimilación en la palabra tautà, pero es difícil fundamentarlo con datos.
O. Wiedemann15, K. Johansson16, J. Mikola17, A. Meillet18 y otros pensaban que jau en las lenguas bálticas procedía únicamente del ide. ēu, mientras que el diptongo au era reflejo del ide. eu. En las lenguas eslavas, según ellos, ju podía proceder tanto del ide. ēu como del ide. eu. Muchos ejemplos lituanos en los que jau procede del diptongo breve ide. eu no contradicen la opinión de estos investigadores.
J. Zubat19 intentó establecer un criterio que permitiera determinar dónde el ide. eu se convirtió en jau y dónde en au. A su juicio, el ide. eu se convirtió en jau y, respectivamente, en ju en las lenguas bálticas y eslavas ante vocales anteriores; ante vocales posteriores cambió a au y, respectivamente, a u.
6 В. Поржезинский, К истории форм спряжения в балтийских языках, Москва, 1901, p. 79–80.
7 E. Zupitza, Lit. naũjas, KZ, 40, 1907, p. 250–251.
8 И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, p. 79.
9 H. Pedersen, Lit. IAU, StB, 4, 1934–1935, p. 150–154.
10 H. Pedersen, op. cit., p. 152.
11 В. Поржезинский, op. cit., p. 80.
12 E. Berneker, AfslPh, 25, 1903, p. 489.
13 H. Pedersen, op. cit., p. 150–154.
14 E. Zupitza, op. cit., p. 254–255.
15 O. Wiedemann, Das litauische Präteritum, p. 17–18, 32, 184.
16 K. Johansson, Indische Etymologien, IF, 8, 1897, p. 172 (išnaša).
17 J. Mikkola, Urslavische Grammatik, I, p. 57–61.
18 A. Meillet, Le traitement de *-eu- en letto-lituanien, BSL, 25, 1924, p. 174–175.
19 J. Zubatý, AfslPh, 20, 1898, p. 396–397.
70
Page 65J. Endzelīns20 aprobó la explicación de J. Zubatov, modificándola ligeramente. A su juicio, el au de las lenguas bálticas, surgido del ide. eu, probablemente no apareció ante todas las vocales posteriores, sino solo ante las acentuadas; compárense los ejemplos que ofrece J. Endzelīns: lit. tautā y gót. þiuda (la -d- procedente de -t- muestra que estas palabras llevaban desde antiguo el acento en la desinencia), lit. laũkas y gr. λευκός.
La concepción de J. Zubatov y J. Endzelīns21 no explica hechos del lituano en los que ya aparece ante vocales posteriores; compárense, por ejemplo, liaukà, siaũras, kiáuras, kiáutas, entre otros. Además, el diptongo ya aparece a menudo también en palabras que tienen acento radical fijo; compárense kiaũlė, kiaũšis, liáudis, šiáurė, entre otras.
E. Berneker22, E. Cupica23, K. Būga24, G. Ševelnovas25 y otros tendían a pensar que el diptongo au de las lenguas bálticas procedía de un diptongo indoeuropeo con un grado de apofonía distinto del del diptongo eu. J. Endzelīns26 tampoco descartaba la posibilidad de una alternancia vocálica. Así, por ejemplo, el lit. tautā habría que derivarlo no del ide. *teutā, sino del ide. *toutā o *tautā.
Conviene mencionar por separado la opinión de J. Otrębski27, según la cual el continuador del diptongo indoeuropeo normal eu en las lenguas bálticas (orientales) sería au precedido de una consonante dura. En las lenguas eslavas, debido a la palatalización temprana de las consonantes ante vocales anteriores, el ide. eu se habría convertido en *jau (de donde surgió ju más tarde). Puesto que el diptongo ide. eu habría cambiado en las lenguas bálticas antes de la palatalización consonántica (es decir, las consonantes ante vocales anteriores y ante la semivocal j aún debían de ser duras), el diptongo en que se convirtió eu debía de ser au precedido de una consonante dura. J. Otrębski fundamenta aquí un supuesto hipotético (la conversión de eu en au) en otro supuesto igualmente hipotético (la dureza de las consonantes y su palatalización). A su concepción se oponen numerosos vocablos lituanos y letones cuyo diptongo ya procede claramente del ide. eu.
En las lenguas bálticas y eslavas se encuentran con bastante frecuencia casos en los que una misma raíz presenta dos variantes: una con jau y otra con au (eslavo ju y u). La raíz del lit. kiáunė y del let. caune (c- procede de *kj-) contiene jau, mientras que la del pr. caune y del ruso куна́ contiene au. Algunas lenguas eslavas tienen ju (compárense el ruso antiguo плюща «pulmones» y el checo antiguo plučé), mientras que otras tienen u (compárense el esl. antiguo plušta y el pol. płuca). Los ejemplos de las lenguas bálticas muestran que aquí hay vocalismo radical en grado o; compárense el lit. plaučiai, el let. plāušas y el pr. plauti. Si admitiéramos que en las lenguas bálticas y eslavas el ide. eu se convirtió regularmente en au o u en determinados casos, estos hechos obligarían a pensar que dicha transformación tuvo lugar muy tarde, ya en las lenguas individuales. Es evidente que esto no pudo ser así. El préstamo finés laukk(i) muestra que, en la época de los contactos entre las lenguas bálticas y las finoúgricas, las lenguas bálticas ya tenían au en lugar del eu de otras lenguas indoeuropeas.
20 И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, p. 83; J. Endzelin, Lettische Grammatik, p. 40—41.
21 Šią koncepciją pripažino V. Vondrakas ir A. Vajanas, W. Vondrák, Vergleichende slavische Grammatik, I, p. 41; A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, p. 122—124.
22 «Los pocos casos en que au parece corresponder a u pueden descartarse suponiendo un grado de apofonía distinto», — E. Berneker, IF, 10, 1899, p. 167.
23 E. Zupitza, op. cit., p. 250—251.
24 K. Būga, RR, II, p. 348.
25 G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, p. 272—275.
26 И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, p. 82; J. Endzelin, Lettische Grammatik, p. 41.
27 J. Otrębski, LP, 4, 1953, p. 308—312; Я. С. Отрембский, Славяно-балтийское языковое единство, ВЯ, 5, 1954, p. 31—32.
71
Page 66Si supusiéramos que el cambio de ide. eu en las lenguas bálticas y eslavas fue un proceso regular y tuvo lugar en las comunidades lingüísticas báltica y eslava, de ningún modo podrían haber aparecido ya —o, respectivamente, ju— en unas lenguas y au en otras.
Esta variación indica que o bien el vocalismo o fue heredado de la comunidad lingüística ide., o bien surgió en lenguas individuales por analogía estructural. Puesto que, por ejemplo, junto a pr. caune no existía una forma con otro grado de la alternancia vocálica y, por tanto, la analogía estructural no era posible, la palabra prusiana solo pudo derivar de la raíz *kou-.
En las lenguas bálticas (y eslavas), ide. eu ya se convirtió en jau y se formó la alternancia vocálica jau: au: u (ide. eu: ou: u). En muchos casos, la consonante palatalizada desplazó a la dura que precedía al grado u. Por ejemplo, en lugar del esperado *grūti apareció el lituano griūti, según griáuti < *grēu-. La consonante palatalizada se generalizó también en aquellas formas en las que, debido a la alternancia vocálica, había aparecido o; compárese griovė en lugar del esperado *grovė < *grōu-.²⁸
También cabe imaginar el proceso inverso: la consonante dura que precedía al grado u pudo desplazar a la consonante palatalizada. Así, puede suponerse que el letón laukas (con l- dura) surgió en lugar de *liaukas por analogía con una palabra báltica de este tipo (compárese pr. luckis «astilla»), en la que la l- dura era regular. Sin embargo, palabras como pr. peuse y el lituano pušis, pr. caune y el lituano kiáunė no permiten sostener esta hipótesis. Aunque en la comunidad lingüística báltica existía, junto a peuse, también pušis, por ello peuse no se convirtió en *pause. Tampoco pudo surgir por analogía pr. caune de *kiaune, pues no existe ninguna palabra en la que la consonante precediera al grado u.
Todo ello indica que las alternancias con au en palabras de este tipo, como el lituano kiáunė: pr. caune, deben explicarse por causas fonomorfológicas.
Quizá los préstamos del finés de origen báltico respalden también esta conclusión. Cabe suponer que los finlandeses tomaron prestadas las palabras leuka y laukki al mismo tiempo, pues ambas se relacionan con nombres de cualidades de seres vivos. Estos préstamos indican que, en el momento del préstamo, 1) en las lenguas bálticas ya existía au en lugar de eu de las demás lenguas ide. y 2) el diptongo eu aún no se había convertido en jau. El diptongo eu se convirtió en jau mucho después de que eu pasara a au. Por tanto, los procesos eu > au y eu > jau probablemente no estaban relacionados ni cronológica ni estructuralmente.
Los hechos mencionados parecen permitir derivar del grado o de la raíz una parte de las palabras de las lenguas bálticas y eslavas que tienen au o, respectivamente, u en lugar de eu de las demás lenguas ide.; compárese:
*kēu-g-: lituano kiáugė y *kōu-g-: lituano káugė, letón kaudze, nórdico antiguo haugr «colina»; *kēu-n-: lituano kiáunė, letón caūne y *kōu-n-: pr. caune, ruso куча; *leu-k-: griego λευκός, gótico liuha «luz» y *lou-k-: lituano laukas, letón lāuks, latín lūc-idus «luminoso», griego λούσσον (-σσ de *-kj-) «médula blanca de abeto»; *leu-k-: lituano liaukà, liaūkti, letón lauku, griego λεύκη y *lou-k-: letón laukas; *leu-|*lēu-: lituano liáutis, liav-ōnas, letón laut «dejar», checo leviti «liberar», gótico lēwjan «abandonar a su suerte» y *lou-|*lōu-: lituano lavōnas, pr. au-lāut «morir»; *pleu-: ruso antiguo pljuća «pulmones», checo antiguo pljuće, griego πλεύμων y *plou-: lituano plaučiai, letón plaušas, pr. plauti, eslavo antiguo plušta, polaco płuca; *reu-d-: inglés antiguo réod «rojizo», griego ἐρεύθω «me ruborizo» y *rou-d-: lituano raūdas, raud-ōnas, letón rauds, eslavo antiguo ruda «mineral», ruso румяный (rum- de *raud-m-); *sreu-: lituano sriaumuō, griego ῥεῦμα «corriente» (ῥ- de *sr-) y *srou-: lituano srav-ėti, sraumuo, letón strāume, ruso antiguo strumenь «arroyo» (stru- de *srau-);
²⁸ Quizá por razones similares y otras poco claras, la r es palatalizada en algunas formas de ciertos dialectos lituanos, pero dura en otros; véase Z. Zinkevičius, Lietuvių dialektologija, p. 153–156.
72
Page 67*teut-: gót. piuda «pueblo», ilirio (nombre personal) Teuta y *tou-t-: lituano tautà, letón tāuta, prusiano tauto, osco touto «Estado», córnico tūd «país» (tū- de *tou-), irlandés antiguo tuath «pueblo» (tua- de *tou-).
Cabe añadir que solo una parte de las palabras bálticas y eslavas con vocalismo radical o puede remontarse a la época de la comunidad lingüística indoeuropea. Esto puede decirse, por ejemplo, de la palabra lituana tautà y sus cognados: algunos dialectos indoeuropeos pudieron tener el grado *teu-, y otros, el grado *tou-. Sin embargo, las variantes de la mayoría de las palabras con grados de alternancia vocálica e y o pudieron formarse ya en las lenguas bálticas y eslavas, pues la alternancia vocálica en las lenguas bálticas (por ejemplo, en lituano) sigue siendo productiva hasta hoy. Así, algunos dialectos bálticos tenían la palabra kiáunę con el grado e de alternancia vocálica, y otros, el grado o (cf. prusiano caune).
En algunas palabras lituanas, el diptongo au puede corresponder, en efecto, al indoeuropeo eu. Formas del presente como keičia, sėka (pasaka), etc., cuya raíz presenta vocalismo de grado e, muestran que también en las formas baudžia, plaukia, smaukia debe haber vocalismo de grado e, pues los verbos iterativos-causativos suelen presentar vocalismo de grado o; cf. kaityti, sakyti y baũdinti, plaũkyti, smaũkyti. También muestran que el antiguo diptongo radical de estas formas del presente era eu las palabras correspondientes de otras lenguas indoeuropeas; cf. lituano baudžia y eslavo antiguo bljūsti, lituano plaukia y alto alemán antiguo fliogen «volar» (io de eu), lituano smaukia y nórdico antiguo smjūga «meterse, deslizarse» (ju de eu). En las formas antiguas *beudja, *pleukja y *smeukja, el diptongo radical eu fue sustituido por au no porque el indoeuropeo eu se hubiera convertido regularmente en au en las lenguas bálticas, sino, al parecer, porque el vocalismo de estas formas del presente se adaptó al de otras formas de la misma raíz con vocalismo o.
Por tanto, cabe suponer que, aparte de unos pocos verbos en los que ou probablemente apareció por analogía en lugar del más antiguo eu, el diptongo indoeuropeo eu no se convirtió en au en las lenguas bálticas (ni eslavas). Todas aquellas palabras bálticas y eslavas que tienen au o u en la raíz en lugar del eu de otras lenguas indoeuropeas probablemente proceden de formas con vocalismo de grado o.
El diptongo indoeuropeo eu se convirtió regularmente en jau o ju en las lenguas bálticas y eslavas. Este fenómeno fonético se considera una innovación báltico-eslava que demuestra la estrecha relación entre estas lenguas y respalda la teoría de la unidad lingüística báltico-eslava.
La conversión del indoeuropeo eu en jau o ju solo puede considerarse un argumento a favor de la unidad lingüística báltico-eslava si el indoeuropeo eu se hubiera convertido en jau o ju durante la época de la unidad báltico-eslava. Sin embargo, al parecer, no hay fundamento alguno para considerar que este fenómeno fonético sea tan antiguo.
No puede afirmarse con certeza que la conversión del indoeuropeo eu en jau fuera común a todas las lenguas bálticas. Es difícil determinar, a partir de los testimonios escritos del prusiano, cuál era en esa lengua el reflejo del diptongo indoeuropeo eu. Las grafías del tipo bleusky en el vocabulario de Elbing son ambiguas. Algunos investigadores consideran29 que la grafía eu representa el diptongo au tras una consonante palatalizada. Así pues, también en prusiano el indoeuropeo eu se convirtió en jau. R. Trautmann señala además una grafía similar jau en antiguos testimonios escritos del lituano, por ejemplo, gereus en lugar de geriaus en los escritos de M. Daukša30. Otros sostienen31 que el eu prusiano representa realmente el diptongo eu, y no jau. Según ellos, el indoeuropeo eu se conservó sin cambios en prusiano.
29 R. Trautmann, Die altpreussischen Sprachdenkmäler, p. 148—149; J. Endzelīns, Prūsų tekstu grafika, FBR, 15, 1935, p. 97—98; Senprūšu valoda, p. 30; V. Mažiulis, Prūsų kalbos paminklai, Vilnius, 1966, p. 54—55.
30 R. Trautmann, op. cit., p. 148.
31 J. Otrębski, LP, 4, 1953, p. 308—312.
73
Page 68Todos los investigadores mencionan como argumento el prusiano iaukint (= lituano jaukinti), que supuestamente muestra que en prusiano el ide. eu también se convirtió en iau. Sin embargo, este argumento no es fiable, pues la palabra también podría haber tenido la raíz *ouk- (no *euk-). El vocalismo de la raíz o se ajusta precisamente al significado causativo del verbo prusiano iaukint y del lituano jaukinti. Que j- puede ser aquí protética lo muestran el eslavo antiguo učiti (u- de *au-) y el indio antiguo ókah ‘casa’.
Las palabras que en el glosario de Elbing aparecen escritas con el dígrafo eu (ew) son las siguientes: bleusky 286, geauris 757 (cf. lituano giaurÿs LKŽ, III, 282), gleuptene 247, keutaris 762, keuto 156, 497 (cf. lituano kiáutas), peuse 597, skewre 685 (cf. lituano kiáglė). Llama la atención el hecho de que en estos casos nunca aparezcan antes de este dígrafo las grafías i, y o g, que podrían interpretarse como marcas de palatalización de las consonantes. Precisamente este tipo de notación gráfica sería lo esperable si en estas palabras el prusiano hubiera tenido la secuencia iau. Es cierto que las grafías mencionadas aparecen a veces en el glosario de Elbing también ante vocales anteriores; cf. plieynis 38 frente a pleynis 75. Por ello, cabe prestar atención a la escritura de la palabra keuto: en las dos ocasiones está registrada de la misma manera, es decir, con el dígrafo eu. Todo esto parecería indicar que en las palabras mencionadas del glosario de Elbing había un diptongo eu.
Partiendo de que en prusiano la secuencia *sj se convirtió en š (cf. schuwikis 496, schu-meno 507, schuwan 471), suele suponerse que en prusiano j desapareció también después de otras consonantes (dentales y velares), palatalizándolas³². Sin embargo, algunas grafías, en particular el uso de la grafía g, parecen indicar que aquí se representa, pese a todo, el sonido j; cf., por ejemplo, angurgis 565, ansalgis 506, kargis 410, saligan 468, wargien 525 (cf. cugis 518 = lituano kūjis, donde la grafía g representa el sonido j). Es muy dudoso que aquí la grafía g indicara la palatalización de las consonantes³³. Como muestran el lituano y el letón, j no tuvo necesariamente que desaparecer simultáneamente en todas las posiciones: en unas (por ejemplo, después de t, d) desapareció antes; en otras (por ejemplo, después de consonantes labiales), más tarde; y el resultado de esa desaparición fue distinto en unos casos y en otros. Por lo tanto, la transformación de la secuencia *sj no demuestra en absoluto que también se transformaran las secuencias de otras consonantes con j. Es cierto que incluso los propios defensores de la hipótesis de la palatalización de las consonantes «iotizadas» no descartan por completo que después de consonantes labiales j todavía existiera en prusiano³⁴. En este caso, la representación gráfica del glosario de Elbing es la siguiente: piuclan 547 (en posición inicial), kalabian 424, tarbio 325, knapios 268, wupyan 9, wormyan 465, samyen 235, clawio 375, perwios 281. Al esclarecer si en prusiano todavía había un diptongo eu o si los dialectos prusianos ya tenían jau en su lugar, no es tan importante qué representan las grafías bia, bio, piu, pio, pya, mya, mye y wio: una secuencia de consonante labial más j, o una consonante labial palatalizada ante vocales posteriores. Lo importante es que la representación gráfica de esta posición difiere de la representación gráfica de la posición análoga en la palabra peuse: si el diptongo eu se hubiera convertido en jau en prusiano, también aquí (es decir, en la palabra peuse) esperaríamos una representación gráfica similar de una consonante labial (con j o palatalizada) ante una vocal posterior (*pjau, *pyau o *pyeu). ¿No refleja esta diferencia de representación gráfica simplemente la diferencia entre los complejos fonéticos (pja o p’a... en los ejemplos anteriores, y pe en la palabra peuse)? Al hablar de la interpretación fonética de la grafía de los monumentos prusianos, también conviene recordar cómo explica J. Endzelīns la grafía pvienkts del segundo catecismo. Él supone que
32 J. Endzelins, Prūšu tekstu grafika, p. 96–98; T. Milewski, Przyczynki do gramatyki pruskiej, „Slavia Occidentalis“, 15, 1936, p. 102–108; V. Mažiulis, op. cit., p. 54–55.
33 Cf. la interpretación, expresada con reservas por J. Endzelīns, de la palabra wargien: «je te vēl iesprausts aiz g varbūt tāpēc, lai g-burtu te kas nelasītu ka vēlāro balsīgo šļēdeni», — J. Endzelins, op. cit., p. 97.
34 J. Endzelins, op. cit., p. 98; V. Mažiulis, op. cit., p. 55.
74
Page 69aquí, después de una consonante labial, pudo aparecer j35. Por tanto, j pudo representarse incluso ante vocales anteriores.
De manera completamente análoga, en el glosario de Elbing también se representan otras consonantes (con j o palatalizadas) ante vocales posteriores; cf. maldian 438, median 586, medione 699, brunyos 419, dragios 386, etc. De igual modo deberían representarse en las palabras keutaris, keuto, skевre, geauris si en ellas esas consonantes estuvieran ante vocales posteriores. Además, cabe señalar que en el glosario de Elbing las grafías i, y suelen omitirse después de consonantes y ante vocales anteriores (cf. deywis 1, deynayno 5, metis 166, etc.), salvo, por supuesto, algún caso aislado (como plienis 38 junto a pleynis 75, geyте 339, etc.). Por tanto, también en las palabras mencionadas que contienen el dígrafo eu (ew) probablemente había una vocal anterior y, en consecuencia, también el diptongo eu.
Al mismo tiempo, queda claro que tampoco existen datos fehacientes que indiquen que la transformación del ide. eu en el diptongo jau fuera ya un fenómeno común a las lenguas bálticas.
En el momento de la transformación del diptongo ide. eu, las lenguas bálticas (orientales) y las eslavas presentaban situaciones fonológicas completamente distintas: en las lenguas bálticas, ese cambio estaba asociado con determinados procesos fonológicos, mientras que en las lenguas eslavas lo estaba con otros totalmente diferentes.
La transformación fonética de eu en jau presupone que la vocal e se abra y se retraiga en posición ante u (al parecer, primero en los casos en que esa vocal llevaba acento agudo), es decir, e→ā. Que tal fenómeno fonético es posible lo muestra el lituano, donde se observan casos en que la vocal e se abre y se retrae ante u o v; cf. kliāvas y klēvas en numerosos dialectos. Ante v (u), en muchos lugares los samogitios pronuncian a seguido de una consonante palatalizada. En este caso, incluso en lugar de ē, surgida de ei, se pronuncia a; cf. kr’āus ‘torcido’³⁶, š’āvā ‘astilla’. La a surgida fonéticamente de e ante u pudo ser muy cercana a la vocal a, que también aparecía ante u (procedente de los antiguos diptongos āu y ōu), y después de j la vocal a pudo incluso coincidir por completo con ā. Cuando la vocal o se convirtió en a, las vocales a y ā pasaron a ser variantes del fonema /a/. De este modo, la variante ā pudo fonemizarse; dicho de otro modo, en lugar del exponente del fonema /e/ apareció el exponente del fonema /a/ en el segmento CāuC (C representa las consonantes), es decir, CāuC → C’auC.
Las consonantes que aparecían ante vocales anteriores ya entonces debían diferir de las que aparecían ante vocales posteriores. Las primeras eran palatales; las segundas, velares. La posición ante j probablemente era neutra. Como consecuencia de los cambios mencionados, las consonantes palatales quedaron ante la vocal posterior a. Esta situación no pudo mantenerse mucho tiempo, pues contradecía el sistema entero, en el que las consonantes palatales aparecían únicamente ante vocales anteriores y las vocales posteriores, únicamente después de consonantes velares. Esta anomalía pudo eliminarse de dos maneras: 1) C’auC debía convertirse en CauC (ante una vocal posterior solo podía aparecer una consonante velar); 2) C’auC debía convertirse en CjauC (ante una vocal posterior, una consonante palatal solo podía aparecer ante j). La realización de la primera posibilidad planteaba mayores dificultades que la de la segunda: las consonantes en esta posición debían pasar de la clase de las consonantes palatales a la de las velares. Aunque entre las clases de consonantes palatales y velares existía una relación de distribución complementaria, la realización de la primera posibilidad habría supuesto, no obstante, un cambio radical en el sistema. Por eso, al parecer, se realizó la segunda posibilidad, que además constituía una solución de compromiso: la posición ante j era neutra; por consiguiente
35 J. Endzelīns, op. cit., p. 96.
36 Z. Zinkevičius, Lietuvių dialektologija, p. 51.
75
Page 70Aquí las consonantes no eran ni palatales ni velares (respectivamente, ni palatales ni velares). La inserción de una yod eliminó la contradicción surgida en el sistema.
Por cierto, en algunos casos, especialmente cuando coexistía una variante de la raíz con el diptongo au (y ou), la raíz del tipo C’auC- podía ser sustituida fácilmente por una raíz del tipo CauC-. Al parecer, eso fue lo que ocurrió en los verbos; cf. daužia en lugar del regular *djaūžia, según daužyti.
En protoeslavo, la monoptongación del diptongo eu con una consonante palatal precedente estuvo relacionada con la formación de fonemas de grupo complejos. Al formarse estos fonemas de grupo complejos, los sonantes (incluida u) se unían a los fonemas que los precedían y se volvían silábicos, pues el elemento silábico era por lo general el último elemento del fonema de grupo. Más tarde, al transfonologizarse los rasgos diferenciales «apertura: cierre» en los rasgos diferenciales «longitud: brevedad», las vocales, que ya eran no silábicas, se convirtieron en indicadores redundantes de la diéresis y por ello desaparecieron fácilmente.
Al convertirse el fonema de grupo C’eu en C’+u, se produjo un caso único en el sistema fonológico del protoeslavo: una consonante con diéresis precedía a una vocal bemolizada. La contradicción entre la consonante con diéresis y la vocal bemolizada que la seguía pudo eliminarse mediante la formación de fonemas de grupo neutros. Las consonantes neutras así surgidas (ni con diéresis ni bemolizadas; por ejemplo, b) debían coincidir con las consonantes neutras ya presentes en el sistema (por ejemplo, b de bjV) y dar los mismos reflejos. Al parecer, por eso los reflejos de las consonantes que ocupaban una posición tanto ante j como ante el diptongo eu son iguales en todas las lenguas eslavas37.
En consecuencia, la interpretación fonológica de la evolución de ide. eu a jaū en las lenguas bálticas y a ’u en las lenguas eslavas confirma definitivamente la conjetura intuitiva de que este cambio fue un fenómeno completamente independiente de las lenguas bálticas y eslavas. El diptongo ide. eu evolucionó en las lenguas bálticas y eslavas no solo bajo condiciones sistémicas diferentes y por efecto de factores sistémicos diferentes, sino que también fue distinta la esencia fonética del cambio: en las lenguas bálticas (orientales), eu se convirtió en jaū, mientras que en las lenguas eslavas se convirtió simplemente en ’u. El destino del diptongo ide. eu es un ejemplo evidente de evolución paralela de las lenguas bálticas y eslavas. Este ejemplo muestra que las tendencias comunes de evolución de las lenguas bálticas y eslavas, favorecidas por el contacto geográfico, seguían existiendo también en etapas posteriores de la historia de estas lenguas.
El destino de los sonantes silábicos indoeuropeos
Los sonantes silábicos ide. l, r, m, n (en adelante, R) se convirtieron en las lenguas bálticas y eslavas en il, ir, im, in o, con menor frecuencia, en ul, ur, um, un (en adelante, iR y uR). Su destino común aproxima notablemente las lenguas bálticas y eslavas.
Los sonantes breves ide. R se convirtieron en iR o uR (con circunflejo); cf.:
a) lituano vilkas, letón vilks, prusiano wilkis, eslavo antiguo vlъkъ, ruso волк, serbocroata vuk (del esl. *vьlkъ): sánscrito vṛ́kaḥ, gótico wulfs, griego λύκος, latín lupus;
prusiano kirsnan «negro» (cf. lituano Kirsna, afluente del Šešupė), eslavo antiguo čьrnъ, ruso чёрный (del esl. *čьrnъ): sánscrito kṛṣṇáḥ «negro»;
lituano šimtas, letón simts, eslavo antiguo sъto (probablemente un préstamo de las lenguas iranias): sánscrito śatám (śa- de ide. *k’ṃ-), griego ἑκατόν (-κα- de ide. *k’ṃ-), tocario kānt(e), latín centum, gótico hund;
37 В. К. Журавлев, Развитие группового сингармонизма в праславянском языке, Минск, 1963, р. 29–41.
76
Page 71lituano mintis (acus. sing. minti), at-mintis, letón mit «pensar, adivinar», prusiano po-minisnan «memoria», eslavo antiguo pa-mętъ (ę de bn): sánscrito matíh (-a- de n) «intención, deseo; oración», latín mens mentis «espíritu, mente», gótico munš «pensamiento»;
b) lituano kulnas (y kulnis, acus. sing. kūlni), letón kulna «talón», prusiano kulnis «tobillo», eslavo antiguo klъka «hueco de la rodilla», búlgaro kъlka «muslo», serbocroata kūk (del eslavo *kъlk-): latín calx «talón», tocario A kolye «muslo»; prusiano curwis «toro»: lituano kárvė, eslavo antiguo krava, ruso корова, griego κέρας «cuerno»: las palabras lituana, eslava y griega tienen una raíz en grado pleno *kerH-/*korH-; latín cornu «cuerno», gótico haúrn «cuerno», de *kṛH-; lituano ungurys (gen. sing. ūngario): prusiano angurgis, ruso угорь (у- de *ang-), raíz *ng-/*ong-.
Las sonantes largas indoeuropeas R̄ (de ie. *RH) se convirtieron en iR o uR (con acento agudo), cf.:
a) lituano vilna, letón vīna, prusiano wilnis y wilna «falda; chaqueta», eslavo antiguo vъlna, serbocroata vūna (del eslavo *vъlna): sánscrito ūrṇā, avéstico varəna, griego λῆνος, latín lāna, gótico wulla (del germánico *wulna); lituano žirnis, letón zirnis, prusiano syrne «grano», eslavo antiguo zrъno, ruso зерно (del eslavo *zьrno): latín grānum (rā de ie. *ṛH), gótico kaúrn «cereal»; lituano pintì, letón pīt, eslavo antiguo peti (ę de bn, pero también puede proceder de en, cf. eslavo antiguo mrěti, pres. mьrǫ), pres. pьnǫ: armenio henum «hilo, tejo», latín pendere «pesar, valorar»; cf. también lituano pántis; b) lituano gurklỹs (gen. sing. gūrkliō), prusiano gurcle «garganta» (del báltico *gur-tl-), ruso antiguo gъrlo (ruso горло), polaco gardło (del eslavo *gъr-dl-): sánscrito gūrtáh «esperado, agradable», latín gurges «remolino», gurgulio «garganta respiratoria»; cf. también lituano gūrkšnis, gerklė, gargaliuoti; lituano mùlkis, letón muļķis: sánscrito mūrkháh «tonto».
Las sonantes indoeuropeas R en las lenguas bálticas y eslavas se convirtieron en iR y uR no solo en posición anteconsonántica, sino también en posición antevocálica; cf.:
lituano pilìs, letón pils, prusiano (topónimos) Pill-aw, Pille-kaym: sánscrito pūḥ (acus. sing. pūr-am) «muralla defensiva», griego πόλις «ciudad»; lituano girìà, letón dzira (y dzire) «bosque»: sánscrito giríh «montaña»; prusiano garian, garrin «árbol» y eslavo antiguo gora «montaña» tienen otro grado apofónico (*gor-); lituano gun-ioti, gūn-yti «perseguir, ahuyentar», prusiano gun-twei, eslavo antiguo gъn-ati «perseguir», lituano giñti, letón dzīt (i de in), eslavo antiguo žęti (ę de ьn o en), pres. žьnǫ «cosecho (cereales)»: lituano gan-ýti, letón gan-īt, eslavo antiguo gon-iti.
De los datos presentados se desprende que las sonantes silábicas indoeuropeas R se convirtieron en iR en unos casos y en uR en otros en las lenguas bálticas y eslavas. Cabe preguntarse de qué dependía la distribución de las vocales epentéticas i y u. No existe una respuesta única a esta pregunta. J. Endzelīns¹, J. Mikola², K. Būga³, R. Trautmann⁴ y otros tendían a explicar la aparición de i o u mediante la apofonía. Según esta concepción, iR surgió de eR,
¹ I. Endzelin, Estudios eslavo-bálticos, p. 3—24.
² J. J. Mikkola, Gramática protoeslava, I, p. 68—71; cf. Woher lit. jau und slav. ju?, IF, 16, 1904, p. 99.
³ K. Būga, RR, II, p. 128—129, 260—264.
⁴ R. Trautmann, Viennes baltų slavėnų gramatikos bruožas, „Švietimo darbas“, 1922, 3—6, Kaunas, p. 271—272; Ein Kapitel aus der Lautlehre der baltisch-slavischen Sprachen, „Slavia“, 2, 1923.
77
Page 72del grado cero del diptongo eR, mientras que uR procede de oR, el grado cero del diptongo oR. Así, en las lenguas bálticas y eslavas las vocales reducidas e y o se convirtieron en las vocales plenas i y u.
En las lenguas bálticas, en muchos casos iR alterna con eR, y uR con aR; compárese girtas: gérti (pero compárese gurklys), gilti: gėlti, kilti: kėlti; kūlti: kūlti, kūmpas: kampas, pr. curwis: liet. karvė. Sin embargo, se dan casos en los que iR puede aparecer junto a aR, y uR junto a eR; compárese miltai: málti, liet. minia: got. manags «mucho», liet. giria: pr. garian, s. sl. gora, pr. gulsennin «dolor»: liet. gėlti. En formas de una misma raíz, iR y uR pueden aparecer en vecindad, compárese tilpti: telpa: talpinti: tūlpinti.
Los casos en los que iR aparece junto a aR, y uR junto a eR, no contradicen la propuesta de los autores mencionados, pues, por ejemplo, además de *m̥n- y *mon- (compárese liet. minia y got. manags), antiguamente pudo haber existido también *men-, cuyo grado cero pudo ser liet. minia.
Por ello, difícilmente se puede tanto refutar como fundamentar con datos la teoría de la alternancia vocálica.
Conviene plantear la cuestión de por qué en las lenguas bálticas y eslavas aparecieron precisamente las vocales i y u ante sonantes silábicas, y no, por ejemplo, las vocales e o a, como en otras lenguas indoeuropeas. En la comunidad lingüística báltica existían los diptongos eR y oR, heredados de la época indoeuropea. Por eso, al parecer, tampoco pudieron aparecer e y o (liet. a) ante sonantes silábicas.
En el sistema de cuatro vocales breves bálticas
i u e o,
al compararlo con el sistema de los primeros componentes de los diptongos
e(R) o(R),
los elementos no marcados eran las vocales i y u, pues los primeros componentes de los diptongos eran únicamente las vocales e y o. Por consiguiente, los primeros componentes de los diptongos surgidos de sonantes silábicas solo podían ser las vocales no marcadas i y u.
De lo dicho se desprende que la distribución de iR y uR pudo depender de las formas con grado pleno de la alternancia vocálica, es decir, de los diptongos eR y oR: iR (de R) pudo surgir en las formas junto a las cuales existían formas de la misma raíz con el diptongo eR (compárese kil-ti: kel-ti), mientras que uR (de R) pudo surgir en las formas junto a las cuales había formas con el diptongo oR (compárese kūl-ti: kūl-ti). Si la raíz presentaba la alternancia eR/oR, en sus formas podían aparecer tanto iR como uR (compárese liet. tém-ti: lat. tim-sa: liet. tamša: lat. tūm-sa).
K. Brugmann, A. Vaillant, J. Kurilowicz, G. Shevelov y otros consideraban que la aparición de la vocal anaptíctica i o u dependía del entorno fonético. K. Brugmann⁵ señaló que la vocal u aparecía después de consonantes labiales y velares. Esta afirmación no fue debidamente sustentada con datos de las lenguas bálticas y eslavas. La explicación de K. Brugmann se basaba en datos del antiguo indio y del griego, pues en estas lenguas después de consonantes labiales y velares aparecen ul y ur.
A. Vaillant⁶ considera que en las lenguas bálticas y eslavas la vocal anaptíctica u procede del elemento vocálico de las consonantes labiovelares indoeuropeas kʷ, gʷ, gʷʰ. Así, el báltico y eslavo *gen-: *gun- (compárese liet. gėna: gunióti, gūnyti y s. sl. ženą: gʷona-ti) habría surgido del indoeuropeo *gʷʰen-: *gʷʰn- (es decir, *gʷʰn- > *gʷʰn- > *gun-). Así pues, según A. Vaillant, en las lenguas bálticas y
5 K. Brugmann, Kurze vergleichende Grammatik der indogermanischen Sprachen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 123.
6 A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, p. 171.
78
Page 73En las lenguas eslavas, la vocal anaptíctica u apareció después de las consonantes labiovelares, mientras que la vocal i apareció después de todas las demás.
J. Kurilowicz⁷ sostiene una opinión similar. Según él, los sonantes silábicos R en las lenguas bálticas y eslavas se transformaron en uR no solo después de las consonantes labiovelares, sino también después de las velares simples (indoeuropeo k, g, gh), mientras que después de todas las demás consonantes se transformaron en iR. J. Kurilowicz fundamenta esta hipótesis en la premisa de que la palatalización de las consonantes en las lenguas bálticas y eslavas es un fenómeno más antiguo que la vocalización de los sonantes silábicos. J. Kurilowicz considera que R pasó a iR en los grupos kR y gR porque k y g habrían cambiado a k’ y g’. Sin embargo, como las consonantes velares no podían palatalizarse ante R y, por ello, eran duras, el matiz vocálico del sonante silábico solo podía ser de la serie posterior (es decir, u).
Los datos estadísticos presentados por J. Kurilowicz⁸ no concuerdan del todo con sus afirmaciones, pues uR presenta después de otras consonantes un número de ejemplos no menor que después de las velares. Así, uR aparece en el 35,6% de los ejemplos después de k y g, en el 34,8% después de m y en el 33,3% después de n. El porcentaje de ejemplos después de n es el mismo que después de j. La mayor proporción de ejemplos (44,4%) presenta los diptongos uR después de la consonante s. En todos los demás ejemplos aparece iR.
En el curso de la evolución lingüística, las relaciones de distribución originales de iR y uR pudieron confundirse. Así, la alternancia vocálica eR: R después de las consonantes velares duras se convirtió regularmente en eR: uR (cf. lituano gerklė: gurklys, de báltico *ger-tl-: *gur-tl-). Puesto que después de todas las demás consonantes existía la alternancia eR: iR y esta, por ser más frecuente, pudo generalizarse, junto a las formas con uR después de las velares duras pudieron aparecer fácilmente formas con iR (cf. lituano girtas).
Tras examinar la distribución de iR y uR, G. Shevelov llegó a las siguientes conclusiones⁹:
a) después de las consonantes velares palatales, R se convirtió en iR;
b) entre las consonantes velares dorsales (incluidas las labiovelares), R se convirtió en uR;
c) después de las consonantes velares dorsales y antes de las no velares, el reflejo fonético de R era uR;
d) después de las consonantes labiales y antes de las velares dorsales, el reflejo fonético de R era uR;
e) después de las consonantes labiales y antes de las velares no dorsales, así como después de las consonantes dentales (incluida s), ante cualquier consonante, R se convirtió en iR.
Un argumento de peso a favor de la teoría del entorno fonético es el hecho de que en las lenguas bálticas y eslavas casi no se encuentra uR después de las consonantes š y ž (procedentes del indoeuropeo k’ y g’). Los pocos ejemplos que se encuentran (cf. lituano šultis, žulsnūs) son probablemente de origen tardío. Este hecho permite suponer que, durante la transformación de los sonantes silábicos R en iR y uR, las lenguas bálticas y eslavas aún conservaban k’ y g’, o bien ya las habían transformado en š y ž (posiblemente, en š y ž). Tanto k’, g’, rš, ž debían ser muy palatales.
Por tanto, según la teoría del entorno fonético, hay que admitir que la evolución regular de los sonantes silábicos indoeuropeos en las lenguas bálticas y eslavas fue R > iR. En cambio, la evolución R > uR, condicionada por el entorno fonético (después de k y g), fue una anomalía.
⁷ J. Kuryłowicz, L’apophonie en indo-européen, Wrocław, 1956, p. 227—243; O jedności językowej bałto-słowiańskiej, BPTJ, 16, 1957, p. 81—94; O балто-славянском языковом единстве, ВСЯ, 3, 1958, p. 23—24.
⁸ J. Kuryłowicz, L’apophonie en indo-européen, p. 229 (išnaša).
⁹ G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, p. 90.
79
Page 74La vocal u surgió tras determinadas consonantes ante sonantes silábicas también en otras lenguas indoeuropeas. En opinión de V. Georgijev10, las sonantes silábicas indoeuropeas tras consonantes velares se convirtieron en la lengua tocaria en uR (tras todas las demás, en āR). En el indio antiguo, tras las consonantes labiales y, al parecer, las antiguas labiovelares, r ante vocales se convirtió en ur11. En el mismo entorno fonético, l y r se convirtieron en ul y ur también en griego.
Sin embargo, entre las lenguas bálticas y eslavas, tocarias, indo-iranias y griegas no existe aquí ningún vínculo genético, pues no cabe duda de que la vocal u ante l y r apareció de manera independiente en cada lengua tras determinadas consonantes.
En otras lenguas indoeuropeas también surgió la vocal i ante sonantes. Así, en albanés la R indoeuropea ante vocales se convirtió no solo en iR, sino también en Ri12. En las lenguas celtas, ante consonantes, la vocal i surgió después de las sonantes l y r13. Tampoco cabe hablar de un vínculo genético entre las lenguas bálticas, eslavas, albanesa y celtas, pues las circunstancias en las que apareció una vocal i junto a una sonante fueron distintas en cada lengua: en las lenguas bálticas y eslavas iR apareció tanto ante vocales como ante consonantes, mientras que en albanés solo ante vocales; en las lenguas bálticas y eslavas la vocal i apareció antes de las sonantes, mientras que en las lenguas celtas apareció después de ellas.
La lengua pelasga presenta la reflejación más parecida de las sonantes silábicas indoeuropeas: aquí, al igual que en las lenguas bálticas y eslavas, las sonantes silábicas se convirtieron en iR o uR14. Sin embargo, no puede demostrarse un vínculo genético entre este fenómeno de las lenguas bálticas y eslavas y el de la lengua pelasga, pues se desconoce la distribución de iR y uR en pelasgo. El hecho de que en la lengua pelasga aparecieran en ciertos casos también lu, ru y om, on probablemente indica que la reflejación de las sonantes silábicas indoeuropeas en las lenguas bálticas y eslavas y en pelasgo se desarrolló de manera independiente.
Todo lo expuesto permite pensar que la transformación de las sonantes silábicas indoeuropeas R en iR o uR constituye una innovación de las lenguas bálticas y eslavas.
Ninguna otra lengua indoeuropea presenta una reflejación de las sonantes silábicas como la de las lenguas bálticas y eslavas. En esta reflejación, las lenguas bálticas y eslavas coinciden por completo: las lenguas eslavas tienen iR o uR allí donde también las tienen las bálticas (salvo algún caso aislado15); tanto en las lenguas bálticas como en las eslavas, las sonantes silábicas indoeuropeas R se convirtieron en iR o uR no solo en posición anteconsonántica, sino también en posición antevocálica. Todo ello muestra que, durante la transformación de las sonantes silábicas indoeuropeas R en iR o uR, las lenguas bálticas y eslavas mantuvieron estrechas relaciones: una onda innovadora surgida en el área de un grupo lingüístico pudo extenderse también al área del otro.
La ausencia en cualquier otra lengua indoeuropea de una reflejación de las sonantes silábicas como la de las lenguas bálticas y eslavas lleva también a pensar que las sonantes silábicas indoeuropeas se vocalizaron (es decir, se convirtieron en iR o uR) ya en las lenguas bálticas y eslavas, separadas de los dialectos del área septentrional de la comunidad lingüística indoeuropea.
Las sonantes silábicas indoeuropeas R se convirtieron en las lenguas bálticas y eslavas en iR o uR probablemente antes de que se formara la oposición entonativa «circunflejo: agudo», porque iR
10 V. Георгиев, Балто-славянский и тохарский языки, ВЯ, 6, 1958, p. 8—15.
11 T. Burrow, The Sanskrit Language, II impression, London, 1959, p. 86.
12 N. Jokl, Las relaciones de parentesco del albanés con las demás lenguas indoeuropeas, «Die Sprache», 9, 1963, p. 120—122.
13 G. Lewis y H. Pedersen, Gramática comparativa breve de las lenguas celtas, Moscú, 1954, p. 29.
14 V. I. Georgiev, Estudios de lingüística histórico-comparativa, p. 92.
15 Cf. lituano sùrbti y ruso сра́ба́то, polaco sarbáć (pero eslavo antiguo srobati), lituano būrlas y ruso берлога. Discrepancias semejantes no son diferencias de importancia excepcional entre las lenguas bálticas y eslavas, pues también se dan dentro de las propias lenguas bálticas (cf. letón de las tierras bajas tūmsa y letón de las tierras altas tīmsa).
80
Page 75ir y uR se trataron como diptongos: iR y uR, respectivamente, recibieron circunflejo, mientras que iR y ūR (del ide. *RH) recibieron agudo. Puesto que los préstamos de origen báltico en las lenguas ugrofinesas tienen iR y uR (cf. finés villa y lituano vilna, finés kurpponen y lituano kūrpė), la evolución de los sonantes silábicos indoeuropeos en las lenguas bálticas tuvo lugar antes de los contactos entre las lenguas bálticas y ugrofinesas.
Destino del ide. s
En las lenguas eslavas e indoiranias, la consonante indoeuropea s cambió después de k, r, i, u: en las lenguas eslavas se convirtió en ch, y en las indoiranias, en š (sánscrito antiguo ṣ, avéstico š). En lituano, la s indoeuropea se convirtió en š después de k y r. Aún no se ha aclarado definitivamente si en lituano la s indoeuropea también cambió después de i y u. Compárese:
lituano aukštas, letón augsts: latín augustus «elevado» (: lituano augti);
lituano makštis, letón maksts: eslavo antiguo mošьna «caja» (de *maks-ina) (: lituano makas «bolsa de cuero (para tabaco, dinero)», letón maks «bolsa», prusiano danti-maks «Zahnfleisch, encía», alto alemán antiguo mago «vientre»);
lituano veršis, letón vērsis «toro», prusiano werstian «Kalb, ternero»: sánscrito antiguo vṛṣaḥ, avéstico varšni- «carnero», latín verrēs «verraco, cerdo macho» (latín -rr- de *rs);
lituano viršus, letón virsus: eslavo antiguo vrъchъ, ruso antiguo vrъchъ; sánscrito antiguo vārṣmā «cumbre», latín verrūca «prominencia; verruga», irlandés ferr «mejor» (latín -rr- e irlandés -rr de *rs);
lituano maišas, letón maiss, prusiano moasis «Blasebalg, fuelle»: eslavo antiguo měchъ «saco», sánscrito antiguo meṣáḥ «carnero», avéstico maeša- «oveja»;
lituano paišyti, letón pāisīt «majar lino»: ruso antiguo pъchati «machacar», sánscrito antiguo piṣṭáḥ «molido», avéstico pišant- «machacado»;
lituano jūšė (y jušė) «sopa de pescado», prusiano iuse «Juche, una especie de sopa»: eslavo antiguo jucha «sopa», sánscrito antiguo yúḥ (yūṣám), latín iūs;
lituano ausis, letón auss, prusiano ausins (acc. pl.): eslavo antiguo ucho, avéstico uši, gótico ausō, griego οὖς, latín auris (latín -r- de -s-).
Como muestran los ejemplos anteriores, en algunos casos aparece š en lituano después de i y u (cf. maišas y jūšė), y en otros, s (cf. paišyti y ausis). De ahí surge naturalmente la pregunta: ¿cambió o no la s indoeuropea en lituano después de i y u? Las opiniones de los investigadores sobre esta cuestión difieren.
J. Endzelynas¹, K. Būga², J. Šeftelovičius³, E. Frenkelis⁴, J. Kurilovičius⁵, S. Bernšteinas⁶, G. Ševel iovas⁷ y otros consideran que la s indoeuropea no cambió en lituano después de i y u. Derivan de sk’ o k’ la consonante š en muchos ejemplos del tipo maišas. Sin embargo, al explicar el origen de esa š, los defensores de esta concepción tropiezan con grandes dificul-
¹ И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, p. 51—60; J. Endzelin, Lettische Grammatik, p. 110; Über den slavisch-baltischen Reflex von idg. sk’, ZfslPh, 16, 1939, p. 107—115.
² K. Būga, RR, III, p. 589—590, 823; cf. K. Буга, Судьба индоевропейского s в литовском языке (Vilniaus Valstybinio universiteto rankraštynas, E 180).
³ J. Scheftelowitz, Die verbalen und nominalen sk’- und sk-Stämme im Baltisch-Slavischen und Albanischen, KZ, 56, 1929, p. 156—170.
⁴ E. Fraenkel, Die baltischen Sprachen, p. 113; LEW, p. 397 (s. v. maišas).
⁵ J. Kuryłowicz, L’apophonie en indo-européen, p. 374.
⁶ S. B. Bernstein, Esbozo de gramática comparada de las lenguas eslavas, p. 161.
⁷ G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, p. 129.
6. Baltų ir slavų kalbų ryšiai
81
Page 76más. He aquí cuán diversa y poco fiable es la explicación del origen del sonido -š-, por ejemplo, en la palabra laiškas.
H. Peterson8 derivó la palabra lituana laiškas de *loik’sko-. Para explicar el origen del grupo -šk- en palabras del tipo laiškas, K. Būga9 propuso que el ide. sk’ se convirtió en šk’10 en lituano. Por ello, según él, el lituano laiškas procedería de *loisk’-. J. Šeftelovičius11 relacionó el lituano laiškas y el eslavo antiguo listъ con el sánscrito līs- «desgarrar» y los derivó de *lik’-ko- y *lik’-to-.
Sin admitir la evolución del ide. s tras i y u en š, difícilmente se puede explicar la consonante š del sufijo -iškas. Sin saber cómo explicar esa š, J. Šeftelovičius12 consideraba que el sufijo -iškas se había tomado de las lenguas eslavas. J. Endzelynas sostenía13 que, además de *-isko-, antiguamente también había existido el sufijo *-isk’o (de donde procede el lituano *-iša-). La afirmación de J. Endzelynas de que el sufijo -iškas surgió por contaminación de estos sufijos no es fiable.
H. Pedersen14, K. Brugmanas15, H. Arncas16, A. Vajanas17, J. Otrembskis18 y O. Semerenjis19 sostenían que, en la comunidad lingüística báltica, el ide. s cambió no solo después de k y r, sino también después de i, u. Esta conclusión no estaba fundamentada en los datos de las lenguas bálticas. Se basaba en la premisa de que las lenguas bálticas y eslavas formaron en algún momento una unidad lingüística: puesto que el ide. s había cambiado en las lenguas eslavas después de i y u, también debía haber cambiado en las lenguas bálticas, que habían constituido anteriormente una unidad con las eslavas.
Para explicar por qué en lituano a veces hay š y otras veces s después de i y u, H. Pedersen formuló la siguiente ley20: tras una vocal aguda (cf. jūšė) se conservó š, mientras que tras una vocal circunfleja š volvió a convertirse en s (cf. saũšas). Sin embargo, los datos del lituano contradicen esta ley: en muchos casos s aparece después de una vocal aguda (cf. ãusas «oro», lýsė, viẽšulas, kláusė, etc.), mientras que š aparece después de una vocal circunfleja (cf. maišas, kiũši, etc.).
A. Mejẹ21, R. Trautmanas22, V. Pizani23 y V. Porcigas24 afirmaban que en lituano el ide. s después de i y u corresponde en unos casos a la consonante š y en otros a la consonante s.
8 H. Petersson, Arische und armenische Studien, Lund—Leipzig, 1920, p. 91.
9 K. Būga, RR, II, p. 285—286.
10 El ide. sk’ probablemente se convirtió en š en lituano; cf. J. Scheftelowitz, op. cit., p. 165—170; J. Endzelin, Über den slavisch-baltischen Reflex von idg. sk’, p. 107—115; M. Leumann, Idg. sk’ im Altindischen und im Litauischen, IF, 58, 1941, p. 1—26, 113—130.
11 J. Scheftelowitz, op. cit., p. 196.
12 J. Scheftelowitz, op. cit., p. 197.
13 J. Endzelin, Über den slavisch-baltischen Reflex von idg. sk’, p. 112—113.
14 H. Pedersen, Das indogermanische s im Slavischen, IF, 5, 1895, p. 33—87.
15 K. Brugmann, Grundriss der vergleichenden Grammatik der indogermanischen Sprachen, I, 2, p. 781.
16 H. Arntz, Sprachliche Beziehungen zwischen Arisch und Balto-Slawisch, Heidelberg, 1933 p. 9—10.
17 A. Vaillant, Grammaire comparée des langues slaves, I, p. 32.
18 Я. Отрембский, Славяно-балтийское языковое единство, ВЯ, 5, 1954, p. 32—34.
19 O. Szemerényi, The Problem of Balto-Slav Unity — A Critical Survey, p. 105—107.
20 H. Pedersen, op. cit., p. 77—78.
21 A. Meillet, Les dialectes indo-européens, p. 85.
22 R. Trautmann, Die altpreussischen Sprachdenkmäler, p. 169; Baltisch-Slavisches Wörterbuch, p. 165 ir 250 (s. v. maiša- ir sausa-).
23 V. Pisani, Balto e slavo, StB, 2, 1932, p. 16.
24 W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, p. 165.
82
Page 77El análisis de los materiales de la lengua lituana ayuda a responder a la pregunta de si la s indoeuropea se convirtió en š en lituano después de i y u o no.
He aquí ejemplos en los que, en lituano, aparece š en lugar de la s de otras lenguas indoeuropeas: maišas, riešas (riešutas), višta, glušas, jušė (jušė), kriaušė, kruša, kūšys, rūšė, pušė (puškas), aiškus (eiškus), ieškoti, kišką, laiškas (laiskas), miškas, reiškia; -uš- (ėpušė, kermušė, vėtušas), *-ištja- (eriščias) y -išk- (moteriškas). Los verbos rišti, aušti y traušti son dudosos, pues su -š- también puede proceder de -s-sk’ o -sk’.
He aquí, en cambio, ejemplos en los que la s indoeuropea después de i y u no se convirtió en š: ausis, mušė, mušas, pusė; ausas (auksas), blusà, lỹsė, usnis, iesmė, viesulas, visas, pliauskà (plauska); paisyti, tiešti (teisti), veisti, daūsos, klausyti, kniaustis, niausti, praušti, saūsas, tausytis, triušti, el sufijo de participio de pasado -us- (cf. mirusį25). La comparación con los hechos correspondientes de otras lenguas indoeuropeas muestra que el elemento -s- de estas palabras es antiguo y existía indudablemente antes de que la s indoeuropea se convirtiera en š. Por ello, aquí después de i y u se esperaría š en lugar de s.
Al abordar la cuestión de por qué la s indoeuropea no se convirtió en š en estas palabras, hay que tener presente que la consonante permaneció intacta cuando entre ella y las vocales i y u había un límite morfémico26. En algunas de las palabras aquí presentadas, el elemento s también pertenecía a un morfema, mientras que las vocales i y u pertenecían a otro; cf.:
plau-sk-à, pliau-sk-à (: plaũ-t-as, pliaũ-t-as, lat. plàu-kt-s, plàu-t-s),
viė-s-ulas, vė-s-ulas (: vė-jas, vė-tra),
pai-s-yti (: pai-l-yti, pai-v-yti, peĩ-k-ė, peĩ-k-enà),
kniaũ-s-tis, kniaũ-s-ėsi (: kniaũ-t-esi)27.
Lo mismo puede decirse del lituano niaũ-s-ti «bajar, inclinar la cabeza», apsi-niaũ-s-ti «estar mohíno», niau-s-óti «estar triste, mohíno». Ni los sonidos ni el significado se oponen a relacionarlos con el lituano niaũ-k-tis (niáu-k-tis) «cubrirse de nubes», niau-k-ùs «nublado, oscuro» y niau-r-ùs «mohíno, enfadado».
En el momento en que la s indoeuropea se convirtió en š, la coexistencia de formas de significado cercano que tenían otras consonantes al final de la raíz pudo hacer que la s se percibiera como un sufijo, es decir, como perteneciente a un morfema distinto del de i y u.
La explicación de que el elemento -s- no cambiara a -š- porque pertenecía a un morfema distinto del de i y u no sirve para todas las palabras que conservaron la s intacta. No sirve para las palabras que, al parecer, no tuvieron junto a ellas una forma asigmática y en las que probablemente la s no era un formante; cf. el lituano tausytis «calmarse (del viento)», el letón tusēt «respirar con dificultad, sofocarse», el prusiano antiguo tusnan «tranquilo, silencioso», el eslavo eclesiástico antiguo po-tuchnǫti «apagarse», el indio antiguo tuṣyati «(él) se calma». Por ello, estas palabras deben explicarse de otro modo.
Es muy posible que en lituano la s indoeuropea después de i y u no se convirtiera en š ante ciertas consonantes (por ejemplo, ante j)28.
Examinado desde este punto de vista, el material muestra que la mayoría de las palabras tienen -s- ante j(i); cf. el elemento *-sja, que se distingue en *peisja (de paisyti), tiešia, teisčia, veisia, kláusia (de klausyti, donde la s precede a i), kniausiasi, praušia, *teusjasi (de tausytis, donde la s precede a i), triūšia. El sufijo de participio de pasado -us- también siempre había sido
25 Todas las palabras y casos en que š y s aparecen en lugar de la s de otras lenguas indoeuropeas se registran en el artículo «К вопросу об н.-е. *s после i, u в литовском языке», «Baltistica», I(2), 1966, p. 113–126.
26 Op. cit., p. 122.
27 Para los significados y las etimologías, véase E. Fraenkel, LEW; K. Būga, RR, I–III (Índices).
28 „Baltistica“, I(2), 1966, p. 125.
83
Page 78antes de j; compárese mirusio ir mirusios, de *mirusiō ir *mirusjās. Estos sustantivos de tema en i, como ausis, musis (compárese también jā de tema musià, donde s iba antes de j) y pùšis, procedentes de antiguas palabras de tema consonántico, parecen ser mucho más antiguos que sus formas de tema en ē; compárese mùsė, pùsė.
En otras palabras, s de otros vocablos iba antes de v(u) (compárese lýsvė, viesulas), m y n (compárese iesmė ir usnis).
Por consiguiente, la mayoría de las palabras en las que la s después de i y u permaneció inalterada tienen esa s delante de las sonantes j(i), v(u), m y n. Al parecer, también hay que buscar esa posición de la s en las palabras en las que ahora no hay una sonante después de s. Así, en palabras como aũsas, blusà, aũsos, dùsas, mùsas ar mùsos, saũsas, visàs morfemos aus-, blus-, daus-|dus-, mūs-|mus-, saus-, vis-, mucho más a menudo estas morfemas se encontraban ante consonantes y vocales sonantes que ante el morfema -a- (-o-); compárese auksinis, auksinti, auksýti, auksius (acento desconocido), auksnas, áuksinas, auksioti (-k- es secundario aquí; compárese el prusiano ausis y el latín aurum); blusia (acento desconocido), blùsinas, blusýnas, blusinėti, blusingas, blusinis, blusinti, blùsius; dūsúoti, dūsinti (letón dusinat), dūsýti, dùsnà, dusulýs (letón dusulis), duslùs; mūsýti, musýti; saũsis, sausmė, sausra, sausumà, susnà; vismet, visur, letón visur (compárense además el eslavo antiguo vьsь y el indio antiguo viṣú-, que quizá indican que antiguamente la palabra báltica también pudo tener i o u).
Todo el material expuesto aquí parece permitir concluir que la s indoeuropea después de i y u permaneció inalterada en las lenguas bálticas, posiblemente cuando precedía inmediatamente a sonantes.
Por consiguiente, nada contradice la hipótesis de que la s indoeuropea después de i y u también se convirtió en š en las lenguas bálticas, salvo, naturalmente, los casos en que esa s pertenecía a un morfema distinto del de i y u y precedía inmediatamente a sonantes.
Por consiguiente, en las lenguas bálticas, al igual que en las eslavas y las indo-iranias, la s indoeuropea también cambió en posición después de k, r, i, u. Que este fenómeno fue común a todas las lenguas bálticas lo muestran los préstamos de origen báltico en las lenguas ugrofinesas del Báltico, donde a las consonantes š (y ž) de las lenguas bálticas corresponde el sonido h, que solo pudo surgir de š (compárense el finés halla, el estonio hall y el lituano šalnà, el letón salna; el finés hihna, el estonio ihn y el lituano šìkšnà, el letón siksna). La š protobáltica, surgida de la s indoeuropea después de k, r, i, u y de la ḱ indoeuropea, así como su correlato ž, surgido de gʰ y gʰh indoeuropeas, se convirtió en s y z en los dialectos letones y prusianos debido a las particularidades de sus sistemas fonológicos. Solo permanecieron inalteradas en lituano.
Algunos investigadores (A. Meje⁽²⁹⁾, S. Bernstein⁽³⁰⁾ y otros) tienden a discernir huellas de la transformación de la s indoeuropea en š en prusiano, donde (en el tercer catecismo) aparecen realmente -rsch- junto a -rs- (compárense el prusiano kirscha, kerscha junto a kirsa, pirschau junto a pirsdai). Lo más probable es que este fenómeno del prusiano no deba considerarse un vestigio del estado protobáltico, sino un hecho surgido posteriormente en prusiano (posiblemente por influencia del alemán⁽³¹⁾), relacionado con la transformación de *sj en š y la aparición del sonido š en los grupos šp-, šk-, šl-.
La transformación de la s indoeuropea en š después de k, r, i, u es un fenómeno común a las lenguas bálticas, eslavas e indo-iranias. Por ello, no puede ser una innovación báltico-eslava. Para caracterizar las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es importante que las circunstancias en que la s indoeuropea se transformó en š fueron diferentes en cada grupo lingüístico.
29 A. Meillet, Les dialectes indo-européens, p. 85.
30 С. Б. Бернштейн, Очерк сравнительной грамматики славянских языков, р. 161.
31 И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, р. 60—68; J. Endzelīns, Senprūšu valoda, p. 37.
84
Page 79En las lenguas eslavas, la s indoeuropea se convirtió en ch únicamente ante vocales, mientras que, cuando iba seguida de una sonante o de una consonante, permaneció intacta32 (cf. esl. ant. pracho de *parsas y esl. ant. prъstъ de *pṛstis). En las lenguas bálticas y en las indoiranias, a diferencia de las eslavas, la s indoeuropea se convirtió en š no solo ante vocales, sino también ante consonantes. En las lenguas bálticas, al igual que en las eslavas, la s indoeuropea después de i y u permaneció inalterada ante sonantes.
En la lengua india antigua, a diferencia de las lenguas bálticas y eslavas, la s indoeuropea se convirtió en š no solo después de k, r, i, u, sino también después de k’, l e i procedente de la H indoeuropea. En las lenguas indoiranias, este fenómeno fue tan intenso que aquí incluso z después de los sonidos mencionados se convirtió en ž (cf. av. mūždam y esl. ant. mbzda). En la lengua india antigua, la r que seguía a la s indoeuropea impedía que esta se convirtiera en š (cf. sánscrito tisrāḥ, femenino, «tres»), y a menudo también lo hacía el anusvara33.
Todo esto permite suponer que la s indoeuropea después de k, r, i, u cambió probablemente de manera independiente en las lenguas bálticas, eslavas e indoiranias34. El hecho de que la sánscrita š se haya convertido en kh y h en las lenguas indias modernas (sindhi, hindi, etc.) quizá también indique el desarrollo paralelo de la s indoeuropea en los tres grupos lingüísticos mencionados35. No cabe duda de que este fenómeno de las lenguas indias no tiene genéticamente nada en común con un fenómeno similar de las lenguas eslavas (la ch eslava procede probablemente de una š anterior). El hecho de que en las lenguas kafiri la s indoeuropea después de u permaneciera inalterada36 permite suponer que la s indoeuropea cambió bastante tarde, ya en los dialectos formados del grupo indoiranio.
La conclusión de que la s indoeuropea después de k, r, i, u cambió independientemente en las lenguas bálticas y en las eslavas se ve respaldada, por último, también por los propios datos de las lenguas bálticas. Que, cuando la s indoeuropea después de k, r, i, u se convirtió en š, las lenguas bálticas y eslavas ya eran dos unidades lingüísticas independientes queda demostrado por el hecho de que, en las lenguas bálticas, la consonante s perteneciente a un morfema distinto del de i y u permaneció intacta, mientras que en las lenguas eslavas también aquí se convirtió en ch (cf. los locativos plurales lituanos avi-sù y eslavo antiguo gostb-chъ, lituano tri-sù y eslavo antiguo trb-chъ). Si las lenguas bálticas y eslavas hubieran constituido entonces una unidad, cabe suponer que no se habría producido tal divergencia. En el momento de la conversión de la s indoeuropea en š o inmediatamente después, en las lenguas bálticas y eslavas existían tendencias claramente opuestas: en la flexión de las lenguas bálticas se generalizó por todas partes la s, mientras que en las lenguas eslavas, por el contrario, la ch flexiva se extendió también a posiciones en las que no estaba motivada fonéticamente (cf. esl. ant. synъ-chъ y žena-chъ en lugar de la forma esperada *žena-sъ). En las lenguas bálticas, la s indoeuropea después de i y u no se convirtió en š ante sonantes, mientras que en las eslavas, por analogía, la ch se trasladó a sufijos y raíces de palabras donde no podía aparecer fonéticamente (cf. esl. ant. spě-chъ junto a spě-ti y ruso ma-x-ámъ junto a má-ámъ, es decir, má-j-atъ).
Aunque, como se ha señalado, la s indoeuropea se convirtió en š bastante tarde, ya en dialectos formados, por ejemplo, los indoiranios, por otra parte cambió mucho antes de que se produjeran muchos cambios fonéticos en las lenguas bálticas y eslavas. Así, en las lenguas bálticas, al parecer, la s indoeuropea se convirtió en š antes de que t y d desaparecieran ante s (cf. lituano garšas de *gord-s-os). Esta hipótesis se plantea porque la conversión de la s indoeuropea en š después de k, r afectó también a los sufijos (cf. garšas, garšvà).
32 J. Kurilowicz considera (L’apophonie en indo-européen, p. 374) que en las lenguas eslavas la s indoeuropea también se convirtió en š ante consonantes (> la ch eslava), que solo más tarde cambió a s.
33 A. Thumb, R. Hauschild, Handbuch des Sanskrit, I, Heidelberg, 1958, p. 306; T. Burrow, The Sanskrit Language, p. 79–80.
34 C. C. Uhlenbeck, Miscellen. 1. Zur Geschichte des s im Slavischen, KZ, 39, p. 599–600; A. Meillet, Les dialectes indo-européens, p. 84–85; И. Эндзелин, Славяно-балтийские этюды, p. 74.
35 J. V. Lazicius, Zur Wandlung idg. s>sl. ch, IF, 51, 1933, p. 196–199.
36 G. Morgenstierne, Indo-European k’ in Kafiri, NTS, 13, 1945, p. 225–238.
85
Page 80La transformación de s en ch en las lenguas eslavas fue anterior a la monoptongación del diptongo ai y a la metátesis de er y or en las lenguas eslavas meridionales o a la pleofonía en las lenguas eslavas orientales, pues después de los diptongos ai y er y or el ide. s ya había cambiado.
El hecho de que en los préstamos de origen báltico de las lenguas ugrofinesas del Báltico a la š (y ž) báltica corresponda el sonido h, que pudo haberse originado a partir de š, indica que los contactos entre los bálticos y los ugrofineses del Báltico comenzaron cuando la s ide. tras k, r, i, u y la k’ ide. ya se habían convertido en š en las lenguas bálticas.
La transformación de la s ide. tras k, r, i, u en š en las lenguas bálticas estaba estructuralmente relacionada con la asibilación de la k’ ide. Ya en 1908 A. Meje observó que las consonantes velares palatales se habían asibilado en aquellos dialectos ide. en los que la s ide. tras k, r, i, u se había convertido en š³⁷. Que el cambio de la s ide. tras k, r, i, u y la asibilación de la k’ ide. fueron procesos sincrónicos y estructuralmente relacionados queda claramente demostrado por el resultado idéntico de ambos procesos: la s tras k, r, i, u y la k’ ide. se convirtieron en š en lituano. Esto también aclara el proceso fonológico por el que la s ide. tras k, r, i, u se transformó en š.
Tras la consonante oclusiva k, después de la r articulada con la punta de la lengua y tras las vocales cerradas i y u, la articulación de la consonante s probablemente era más elevada, y el sonido mismo seguramente se pronunciaba con menor intensidad y menos nitidez. Acústicamente, esa variante de la consonante s pudo ser un sonido intermedio entre las s y š del lituano actual; es decir, pudo ser š. La transformación de la «variante alta» de la consonante s en un fonema independiente dependió de que, en la evolución de la lengua, coincidieran las secuencias *-rś- y *-rḱ-, *-iś- y *-iḱ-, etc. El resultado de su coincidencia fue -rš- y -iš-. Sin embargo, la secuencia *-oḱ- también se transformó en -aš-. Pero como la secuencia *-os- contenía precisamente el fonema /s/ (y no su «variante alta» š), š y s eran sonidos fonológicamente distintos. De este modo, el fonema /s/ se escindió en dos unidades distintas: i s y š³⁸.
A partir de los datos presentados en este capítulo pueden extraerse las siguientes conclusiones sobre las relaciones entre los dialectos de la comunidad lingüística ide.:
1) Cuando la s ide. tras k, r, i, u se convirtió en š, los dialectos bálticos, eslavos e indoarios ya eran unidades lingüísticas independientes (cf. los diferentes detalles de esta transformación indicados anteriormente);
2) Durante esa transformación, los dialectos bálticos, eslavos e indoarios mantuvieron ciertos contactos: en los tres grupos lingüísticos la s ide. cambió en la misma posición, y el resultado de este cambio también fue el mismo.
Evolución de las consonantes velares palatales ide.
Las k’, g’, g’h de la comunidad lingüística (dialectal) ide. se asibilizaron en las lenguas bálticas y eslavas. En lituano se convirtieron en š, ž; en letón, prusiano y eslavo, en s, z; cf.:
lit. šimtas, let. simts, esl. ant. sъto, ind. ant. śatám, av. satəm: gr. ἑκατόν, lat. centum, alto alemán antiguo hund, toc. kante;
lit. širdis, let. sirds, pr. seyr (de *šer(d)), esl. ant. srъdъ-ce, ruso ant. sьrd-ce: gr. καρδία, lat. cor cordis, hit. kard-;
lit. paršas, pr. parstian (atestiguado como prastian en Voc. 686), ruso ant. porosja, serbocroata prâse: alto alemán antiguo farah, lat. porcus «cerdo, verraco», gr. πόρκος;
lit. žiemà, let. ziema, pr. semo (la s- debe leerse z-), esl. ant. zima, ind. ant. hēman «en invierno» (h- procede de ide. g’h-): gr. χεῖμα, lat. hiems, hit. gimmant-;
37 «La línea de la evolución š/s coincide, por tanto, en términos generales con la de la evolución de las guturales», A. Meillet, Les dialectes indo-européens, p. 86.
38 A. Martinet, Concerning some Slavic and Aryan Reflexes of IE s, «Word», 7, 1951, p. 91–95.
86
Page 81lituano žvėris, letón zvērs, prusiano swīrins (acc. pl.), eslavo antiguo zvěrъ: griego θήρ, latín ferus (f- de g’h);
lituano bėržas, letón bērzs, prusiano berse, eslavo antiguo brěza, serbocroata breza, sánscrito bhūrjāh: alto alemán antiguo birihha (hh de germ. k < indoeuropeo g’).
De los ejemplos presentados se desprende que algunas lenguas indoeuropeas tienen fricativas, mientras que otras presentan oclusivas en esas mismas palabras. Antiguamente se concedía gran importancia a esta característica fonética de las lenguas indoeuropeas: sobre esta base, se las dividió en dos dialectos, el centum y el satem (por las denominaciones latinas y avésticas para cien, centum y satam). P. von Bradke fue el primero en proponer, en 1888, esta clasificación dialectal del territorio lingüístico indoeuropeo1. Gracias a K. Brugmann, que la apoyó2, la división de las lenguas indoeuropeas en los dialectos centum y satem obtuvo aceptación general. De acuerdo con esta clasificación, al grupo de las lenguas satem se asignaron, además de las bálticas y eslavas mencionadas, las lenguas indo-iranias, armenias y albanesas; y al grupo de las lenguas centum, las griegas, itálicas, celtas, germánicas e ilirias. La clasificación lingüística concordaba con la distribución geográfica de las lenguas indoeuropeas: todas las lenguas satem se hallaban al este del territorio lingüístico indoeuropeo, y las centum, al oeste.
Sin embargo, con el tiempo empezó a dudarse de que la isoglosa de la asibilación de las consonantes palatales pudiera tomarse como fundamento de la división dialectal de las lenguas indoeuropeas. Tras estudiar las lenguas tocaria y hitita, descubiertas recientemente, resultó que, aunque se encontraban geográficamente entre las lenguas satem, eran, no obstante, centum. Así pues, la teoría de centum y satam perdió su argumento geográfico. Además, también hay elementos de las lenguas centum en las propias lenguas satem, sobre todo en las más próximas al oeste (por ejemplo, las bálticas y eslavas), y en las lenguas centum se encuentran elementos de asibilación de las consonantes velares palatales (cf. algunos fenómenos de asibilación en hitita). En las lenguas bálticas y eslavas, la consonante velar y la fricativa alternan a menudo en una misma raíz, dando lugar a las alternancias lituano š: k, ž: g y eslavo s: k, z: g; cf. lituano šaukti, letón saukt: lituano kaukti; lituano šeima: kiemas, kaimas; lituano šleivas: klevas, letón klēvs; lituano šliubas: kliubas, letón kluhurs; lituano šliaukti: kliaukti; lituano ašmuõ, sánscrito aśmā «piedra, roca, cielo»: lituano akmuõ, letón akmens, griego ἄκμων «yunque»; lituano aštrùs: akūotas; lituano krėšti, krešėti: krėkti, krekėti, letón krecēt; lituano šùnpis: kùmpis; lituano šuõ, letón suns, prusiano sunis: letón kuņa «perra»; lituano švañkšti: kvañkšti; lituano šviẽti, eslavo antiguo světěti: letón kvitēt; lituano ker̃džius, prusiano kerdan (acc. sing.) «Zeit, tiempo», eslavo antiguo črěda «rebaño; ganado»: sánscrito śárdhah «rebaño»; sánscrito rúsant-: lituano laũkas; lituano smãkras (y smakrà), albanés mjekër «barbilla; barba» (de *smekrā-): sánscrito śmáśru «barba» (ś- de s-); lituano pėkus «ganado», prusiano pecku, latín pecu: sánscrito paśúh, avéstico pasu-; lituano žárdis «recinto cercado para animales»: gárdas, eslavo antiguo gradъ «ciudad»; lituano žėltas «amarillento»: geltãs; lituano žentas, eslavo antiguo zetъ: lituano gentis «parientes»; lituano žnybti, žnaibyti: gnybti, gnaibyti; lituano aržóti «gritar, vociferar; reñir, pelear»: argóti «golpear»; prusiano gunsix «Beule, bulto»: lituano gūnglė «bulto»; lituano įstrižas: įstrigas; eslavo antiguo brěgъ «orilla»: avéstico barǝzah- «montaña» (cf. alto alemán antiguo berg); eslavo antiguo kotora «disputa»: sánscrito śátruh «adversario»; eslavo antiguo kloniti: ruso antiguo eslavo sloniti se, sánscrito śrāyate «(él) se apoya»; ruso antiguo světo: květo.
1 P. von Bradke, Beiträge zur Kenntnis der vorhistorischen Entwicklung unsres Sprachstamms, Giessen, 1888.
2 K. Brugmann, Grundriss der vergleichenden Grammatik der indogermanischen Sprachen, I, 1, p. 542—544.
87
Page 82Hay casos en los que las lenguas bálticas tienen una fricativa y las eslavas, una velar, o en los que las bálticas tienen una velar y las eslavas, una fricativa; cf. lituano klausyti, letón klāusīt, prusiano klausīton «erhören, escuchar»: eslavo antiguo slušati (aunque también las lenguas bálticas tienen una fricativa, cf. lituano šlovė, šlovinti, letón slava, slavět); lituano šešūras, sánscrito śváśuraḥ: eslavo antiguo svekrъ; lituano šokti: eslavo antiguo skokъ; lituano žąsis, letón žūose, prusiano sansy: eslavo *gǫsь (ruso гусь, polaco gęś); lituano žvaigždė, letón zvaigzne, prusiano swāigstan (acc. sing.) «Schein, luz»: eslavo antiguo zvězda (zv- de gv-), polaco gwiazda; prusiano massī «puedo, soy capaz»: eslavo antiguo moga, etc.
No debería atribuirse gran importancia a estos distintos reflejos de las consonantes palatales indoeuropeas en las lenguas bálticas y eslavas, pues también se dan reflejos distintos dentro de las propias lenguas bálticas.
Los ejemplos presentados muestran que las lenguas bálticas y eslavas contienen elementos centum. Por tanto, no son lenguas satem puras.
Las lenguas bálticas y eslavas no son las únicas, entre las lenguas satem, en las que se encuentran elementos centum. En las lenguas albanesa, tracia y frigia también se observa una alternancia entre fricativas y consonantes velares. En hitita y en algunas otras lenguas anatolias, la indoeuropea k’ ante u se convirtió en s (cf. ašuwa «caballo»), aunque en todas las demás posiciones las consonantes velares y palatales coincidieron³.
Todas esas lenguas en las que las fricativas alternan con las consonantes velares en una misma raíz forman un grupo de dialectos de transición entre las lenguas indoeuropeas orientales y occidentales. Por eso V. Porzig distinguió con toda razón dos áreas dentro de la zona de asibilación de las consonantes palatales: la primera comprende las lenguas indo-iranias y armenias, en las que, con unas pocas excepciones, las consonantes palatales se han convertido sistemáticamente en fricativas; la segunda está constituida por los dialectos de transición ya mencionados⁴. E. Čupica observó ya en 1904 la característica de las llamadas lenguas satem por la que las fricativas alternan con consonantes velares, y señaló que en el oeste del área satem había un porcentaje mayor de formas con consonantes velares que en el este⁵. Como las lenguas eslavas se encuentran más al este dentro del territorio lingüístico indoeuropeo, también es menor el número de formas que tienen consonantes velares en lugar de fricativas⁶.
No existe consenso sobre por qué aparecieron k, g en lugar de las esperadas š, ž, respectivamente s, z, en las lenguas bálticas y eslavas, así como en otras lenguas indoeuropeas.
La mayoría de los ejemplos del tipo lituano pėkus, eslavo *gąsь se consideraban préstamos de origen germánico⁷ o formas cuya configuración fonética había cambiado por influencia de las lenguas centum⁸.
Dado que hay bastantes formas con k, g en lugar de las esperadas š, ž (eslavo s, z), parece poco adecuado considerarlas préstamos. Si se considera préstamo pėkus, por coherencia habría que
3 Вяч. В. Иванов, Проблема языков centum и satem, ВЯ, 4, 1958, p. 19; Хеттский язык, Москва, 1963, p. 90. Sin embargo, algunos investigadores (por ejemplo, H. Kronaser, véase su Vergleichende Laut- und Formenlehre des Hethitischen, Heidelberg, 1956, p. 229) tienden a considerar préstamos de las lenguas indo-iranias palabras hititas con fricativas, como ašuwa «caballo» y šuwana (acc. sing.) «perro», entre otras.
4 W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, p. 74.
5 E. Zupitza, Zur Gutturalfrage, K.Z. 37, 1904, p. 400.
6 Opina de otro modo G. Ševelióvas, véase G. Y. Shevelov, A Prehistory of Slavic, p. 141–145.
7 Sobre el lituano pėkus, véase K. Būga, RR, II, p. 85–86; sobre el eslavo *gąsь, véase K. Brugmann, Kurze vergleichende Grammatik der indogermanischen Sprachen, Berlin und Leipzig, 1922, p. 158.
8 Por ejemplo, M. Fasmer (REW, I, p. 324) considera que el sonido z- del eslavo *zǫsь (cf. lituano žąsis) fue sustituido por g- debido a la influencia de las lenguas germánicas, cf. alto alemán antiguo gans; E. Frenkel (Die baltischen Sprachen, p. 15) sostiene que la consonante k del lituano pėkus y el prusiano pecku surgió cuando el antiguo nombre báltico del ganado, con š (cf. lituano pešti), se cruzó con el gótico faihu «dinero» (de *peku).
88
Page 83considerar un préstamo y kleivas. No parece verosímil que los bálticos, teniendo su propia palabra šleivas, tomaran prestada además kleivas con exactamente el mismo significado.
Otros investigadores tendían a explicar la aparición de las consonantes velares k y g en lugar de las esperadas š y ž (s y z en letón, prusiano y eslavo) por el efecto disimilatorio de consonantes adyacentes. A. Meillet afirmaba que k’ y g’ se convirtieron en k y g en las lenguas eslavas por influencia de s⁹. E. Frenkel compartía la opinión de A. Meillet¹⁰. A. Vaillant¹¹ sostenía algo parecido: k’, g’, g’h se convirtieron en k, g en las lenguas bálticas y eslavas cuando aparecían después de s o š. Según A. Vaillant, la k de la palabra lituana klausyti procedía de la construcción iš-klausyti. La interpretación de A. Meillet y A. Vaillant¹² deja sin explicar la alternancia bastante frecuente entre k, g y š, ž.
Según S. Agrell y K. Būga¹³, la ide. k’ y g’ ante r no se convirtieron en š y ž, respectivamente, ni en s y z en las lenguas bálticas y eslavas; cf. lituano smákras y sánscrito śmáśru. K. Būga no consideraba posible derivar de una misma raíz palabras del tipo šleivas: kleivas, en las que las consonantes velares no aparecen junto a r¹⁴. Sin embargo, pueden encontrarse formas lituanas en las que las consonantes k y g, aun sin estar ante r, aparecen en lugar de las esperadas š y ž; cf. lituano akmuo y sánscrito aśmá.
V. Machek tiende a pensar¹⁵ que las consonantes velares palatalizadas pudieron despalatalizarse ante las sonantes líquidas r, l y ante las vocales posteriores (vor dunklen Vokalen).
Otros investigadores (A. Brückner¹⁶, G. Ševelov¹⁷, V. Lehmann¹⁸, entre otros) intentaron explicar la alternancia k, g: š, ž y, respectivamente, s, z en las lenguas bálticas y eslavas mediante la alternancia entre consonantes indoeuropeas velares y palatales (k, g, gh: k’, g’, g’h). Al abordar el origen de esta alternancia consonántica, V. Lehmann constató los siguientes hechos: 1) en las lenguas indoeuropeas, la articulación de las consonantes velares palatales y velares depende de la articulación de las vocales que las siguen: ante e, la consonante velar se articula con la parte anterior de la lengua; ante o, con la parte posterior; ante a, su articulación es neutra y, por tanto, no palatal; 2) el sატəm fenómeno se manifestó en los dialectos indoeuropeos que simplificaron el sistema vocálico; 3) ante a y r nunca aparecen k’, g’, g’h¹⁹. Basándose en estos hechos, V. Lehmann concluye que la oposición original entre las consonantes velares de las lenguas indoeuropeas era k: kʷ (respectivamente, g: gʷ y gh: gʷh), y que la consonante palatal k que apareció ante e en las lenguas satem era una variante posicional del fonema k. A continuación, V. Lehmann considera que, debido a cambios fundamentales en el sistema vocálico (cf. sánscrito a procedente de ide. e, o, a; lituano a procedente de ide. o y a; eslavo antiguo o procedente de ide. o y a), surgió un contraste fonemático entre los alófonos velares y palatales, es decir,
9 «El eslavo emplea la velar cuando la palabra contiene una sibilante: gostь: hostis, gažb: ža-šis», — A. Meillet, Indo-iranica. II. — Trois notes sur la phonétique des gutturales, MSL, 9, 1896, p. 347. Véase también A. Meillet, Varia, II. — A propos de v. sl. gažb, MSL, 13, 1905–1906, p. 243–245.
E. Fraenkel, Las lenguas bálticas, p. 15.10
A. Vaillant, Gramática comparada de las lenguas eslavas, I, p. 37–38.11
12 Para las observaciones críticas sobre la concepción de A. Meillet, véase M. Vasmer, Beiträge zur slavischen Grammatik, I. Meillet’s urslavisches Sibilantendissimilationgesetz, ZfslPh, 2, 1925, p. 54–58.
13 S. Agrell, Baltoslavische Lautstudien, Lund, 1919, p. 27; K. Būga, RR, II, p. 217, 223.
14 «Este tipo de pares de palabras no puede derivarse de una sola raíz protoindoeuropea. Por tanto, tanto šleivas como kleivas procederán de raíces distintas, š(e)l-ei- y k(e)l-ei-», — K. Būga, RR, II, p. 221.
V. Machek, Sobre la representación de las palatales indoeuropeas, IF, 53, 1935, p. 89.15
16 A. Brückner, Die lituslavische Spracheinheit, KZ, 46, 1914, p. 233.
17 G. Y. Shevelov, Una prehistoria del eslavo, p. 141–142.
18 W. P. Lehmann, Proto-Indo-European Phonology, Austin, 1964, p. 100–101.
19 W. Lehmann, op. cit., p. 101.
89
Page 84k y k’ se convirtieron en fonemas. De este modo, V. Lehmann intenta responder a la cuestión cardinal: por qué razones los alófonos k y k’ adquirieron estatus fonemático20. Sin embargo, no puede decirse que la respuesta de V. Lehmann a esta pregunta esté totalmente libre de objeciones: la explicación expuesta resulta más adecuada para las lenguas indoiranias que para las lenguas bálticas y eslavas, en las que la oposición entre vocales anteriores y posteriores (entre e i a y o, respectivamente) se mantuvo estrictamente.
Debido a la alternancia de e y o en formas de una misma raíz (cf. la alternancia e/o en los temas verbales), según V. Lehmann, en uno y el mismo morfema surgió también la alternancia de consonantes palatales y velares. Puesto que en la comunidad lingüística indoeuropea no había sido posible la alternancia consonántica, después de que k’ y k se convirtieran en fonemas, tuvo que generalizarse bien la consonante palatal, bien la velar. Sin embargo, también pudo ocurrir que en unas formas se generalizara la consonante palatal y en otras, la velar.
Esta explicación de V. Lehmann sobre el origen de la alternancia de consonantes palatales y velares parece aplicarse solo a la alternancia de consonantes al final de la raíz (tipo kre-š-ėti: kre-k-ėti). La alternancia de consonantes iniciales (tipo šleivas: kleivas) habría que explicarla de otro modo.
Los ejemplos en los que alternan consonantes velares y fricativas pueden dividirse en tres grupos:
1. Las consonantes velares y fricativas alternantes de las palabras del primer grupo pueden considerarse formantes: ind. ant. rūśant-: lituano laũkas, lituano krešėti: krekėti, aržóti: argóti, avéstico barəzah-: eslavo ant. bregъ; įstrižas: įstrigas, prusiano massi: eslavo ant. moga, šliaužti: sliaugti.
2. El segundo grupo está formado por palabras cuyas consonantes velares preceden a sonantes, pero están separadas de ellas por otro sonido: kaũkti: šaukti, kiẽmas: šeima, kermušė: šermūkšnis, lituano ker̃džius: ind. ant. śárdhah, lituano katãryti, eslavo ant. kotora: ind. ant. śátruḥ, lituano gãrdas: žãrdis, lituano žąsis: eslavo *gaśb, lituano geltas: želtas, gentis: žentas.
3. Al tercer grupo pertenecen las palabras cuyas consonantes velares preceden inmediatamente a sonantes:
kl, gl: klausýti: šlovė, kleivas: šleivas, kliaũkti: šliaũkti, kliùrti: šliùrti, eslavo ant. kloniti: ruso ant. sloniti, klúbas: šlúbas, lituano gùnglė: prusiano gunsix;
kr: lituano smãkras: ind. ant. śmáśru, eslavo ant. svekrъ: lituano šešuras;
km: akmuõ: ašmuõ;
kn, gn: gnýbti: žnýbti; agnùs: ažnas;
kj (kj) —;
kv (ku), gv: kvaĩkšti: švañkšti, ruso ant. květъ: svěť, lat. kvitēt: lituano švitėti, polaco gwiazda: lituano žvaigždė, kùmpis: šùmpis, lituano šuo: latín kuņa, lituano pėkus: ind. ant. páśuh.
Basándose en las palabras asignadas al último grupo, podría suponerse que en las lenguas bálticas (y quizá también en las eslavas) las consonantes palatales k’, g’ se despalatalizaron ante sonantes; es decir, k’l(g’l), k’r, k’m, k’n y k’v(k’u) se convirtieron en kl(gl), kr, km, kn y kv(ku)21 Ante r sí que debieron despalatalizarse, pues el lituano no tiene los grupos *šr-, *žr- (no-
20 J. Kurylowicz, On the Methods of Internal Reconstruction, „Proceedings of the Ninth International Congress of Linguists“, London, 1964, p. 9—36.
21 Cf. С. Каралюнас, Древнейшие отношения балтийских и славянских языков, p. 8.
90
Page 85contando, por supuesto, los préstamos). Sería lógico suponer que las consonantes velares palatalizadas se endurecieron también ante otros sonantes, ante l, m, n, así como ante j, v. La analogía estructural que respaldaría tal conclusión sería el destino de s después de k, r, i, u: la consonante s no se convirtió en š, al parecer, tampoco en posición ante sonantes (véase p. 84 de este trabajo). Sin embargo, la hipótesis de que las consonantes velares palatalizadas se despalatalizaron ante sonantes se ve contradicha por muchas palabras lituanas que empiezan por šl-, žl-, šm-, žm-, šn-, žn-, šv-, žv-. No obstante, es importante tener presente también que cabe sospechar que la mayoría de estas palabras son de origen onomatopéyico; compárense, por ejemplo, las que empiezan por los grupos šn-, žn-: šnabždėti/šnibždėti, šnairas, šnarėti/šnėrėti, šnarkšti/šnėrkšti, šnar̃pšti/šnėr̃pšti, šnekėti, šnervės, šniaukšti, šniaukti, šniokšti, šnioti, šnypšti, šnir̃kšti/šnir̃kšti, šniukštinėti, šniurti, šnopsėti; žnaibyti, žnairùs, žneksėti, žniaugti, žniaukti, žnybti, žniugti. Así pues, también el propio cambio (šl-: kl-, šm-: km-, etc.) podría deberse igualmente al origen onomatopéyico de muchas de las palabras que lo presentan. Además, también podría ser acertada la opinión de K. Būga de que no todas estas variantes con una consonante velar y una fricativa pueden derivarse de una sola raíz: la variante con consonante velar puede proceder de una raíz, y la variante con consonante sibilante, de otra.
De la hipótesis de que las consonantes palatalizadas se despalatalizaron ante sonantes (si en el futuro resultara ser correcta) podrían extraerse algunas conclusiones. En la comunidad lingüística báltica, antes incluso de la asibilación de las consonantes palatalizadas, junto a las formas del grado normal de alternancia vocálica (por ejemplo, *k’eu-/*k’ou- y *g’er-/g’or-), en las que la evolución de las consonantes palatalizadas situadas inmediatamente antes de e y o debía ser regular (es decir, debían convertirse en š y ž; compárense šau-kti y žar-dis), existían formas de grado cero de la alternancia vocálica (por ejemplo, *k’u- y *g’r-). En estas últimas formas, las consonantes palatalizadas situadas inmediatamente antes de u y r pudieron despalatalizarse, es decir: *ku- y *gr-→ku- y *gr- (compárese kù-kti, kù-kti; no hay ejemplos de *gr-). Así, en las formas de una misma raíz pudo surgir una alternancia entre consonantes palatalizadas (> sibilantes) y velares. Más tarde, al generalizarse, k y g pudieron aparecer ante e y o, y š y ž, ante i y u. Así pudieron surgir dobletes de significado igual o parecido (compárense šaikti: kaukti, šukti: kūkti), y a veces también con cierta diferenciación semántica (compárese žardis: gardas). Así pues, las consonantes velares de las palabras akmuõ y agnùs pudieron surgir por despalatalización de consonantes palatalizadas ante m, n, mientras que las consonantes sibilantes de ašmuõ y ãžnas debieron surgir de una posición ante vocal, donde las consonantes palatalizadas pudieron asibilarse regularmente.
Dado que el origen de la alternancia entre las consonantes š y k (respectivamente, ž y g) es muy oscuro, no pueden extraerse conclusiones que caractericen las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. La propia asibilación de las consonantes velares palatalizadas tuvo lugar en las lenguas bálticas, eslavas e indoiranias. Este hecho neutraliza también la relevancia de este fenómeno para la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas. Sin embargo, la asibilación de las consonantes palatalizadas, que estaba estructuralmente relacionada con el cambio de la consonante s después de k, r, i, u (véase p. 86 de este trabajo), lleva a suponer que, durante esos cambios, los dialectos bálticos, eslavos e indoiranios mantuvieron contactos lingüísticos y territoriales. Por otra parte, los distintos detalles de esos cambios muestran que, en aquel momento, los grupos dialectales mencionados ya constituían unidades lingüísticas autónomas. La asibilación de las consonantes palatalizadas en las lenguas bálticas tuvo lugar antes de los contactos entre las lenguas bálticas y las finoúgricas (en los préstamos de origen báltico, h surgió de š y ž).
91
Page 86CUESTIONES DE CRONOLOGÍA DE LAS RELACIONES MÁS ANTIGUAS ENTRE LAS LENGUAS BÁLTICAS Y ESLAVAS
Algunos rasgos comunes de las lenguas bálticas y eslavas son arcaísmos; otros, innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas; y otros más, también innovaciones conocidas en otras lenguas indoeuropeas. Fenómenos morfológicos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, como la flexión nominal, los sufijos *-esti-/*-osti-, *-lo-, *-er-/*-or-, la flexión de los verbos atemáticos y temáticos (*-mi, *-si, *-ti, *-ō, *-ēi,-), etc., se heredaron de la comunidad lingüística indoeuropea y, por tanto, deben considerarse arcaísmos. Los adjetivos pronominales también podrían ser arcaicos en parte. El cambio de la consonante indoeuropea s después de k, r, i, u (š en báltico, ch en eslavo) y la transformación de las consonantes palatales indoeuropeas k’, g’, g’h en š, ž en báltico y s, z en eslavo son innovaciones conocidas también en otros grupos de lenguas indoeuropeas (el indoiranio). Además, hay datos que permiten afirmar que estos fenómenos ocurrieron por separado en cada grupo lingüístico. Entre los fenómenos que se encuentran también en otras lenguas indoeuropeas figura asimismo la baritonesis de los sustantivos de raíz larga (ley de Hirt) y la terminación *-ō del genitivo singular de los sustantivos de tema en o.
Por último, tampoco las propias innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas son equivalentes. El cambio del diptongo indoeuropeo eu y la ley de de Saussure-Fortunatov son innovaciones indudables de las lenguas bálticas y eslavas. Sin embargo, surgieron en paralelo en las lenguas bálticas y eslavas y, además, bastante tarde y en circunstancias diferentes.
Las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas cuyas condiciones de aparición y resultado final fueron completamente idénticos son las siguientes:
1) la transformación de la sonante silábica indoeuropea R en iR y uR;
2) la formación de la oposición de entonación «aguda: circunfleja»;
3) la aparición de algunos formantes verbales (por ejemplo, *-ējo-, *-tājo-).
Estas innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas obligan a reconocer una época de contactos activos y comunicación entre las lenguas bálticas y eslavas; en otras palabras, una época de comunidad. Cabe preguntarse cuándo pudo existir esta comunidad de las lenguas bálticas y eslavas (o época de contactos).
Entre los arqueólogos predomina la opinión de que los representantes de las culturas de las hachas de combate y de la cerámica cordada pudieron ser tribus bálticas, eslavas y germánicas1. Al parecer, los datos lingüísticos también la respaldan. Innovaciones de las lenguas bálticas, eslavas y germánicas como la terminación común -m- de algunos casos plurales (compárense el lituano rankoms, el eslavo antiguo rąkamъ y el gótico gibom), el nombre del numeral «mil» (compárense el lituano tūkstantis, el prusiano tū-simtons (acus. pl.), el eslavo antiguo tysęšti, tysąšti y el gótico þūsundi), el nombre común del oro (compárense el letón zèlts, el eslavo antiguo zloto y el gótico gulþ), el verbo común para designar el gobierno (compárense el lituano valdyti, el eslavo antiguo vladъ y el gótico waldan), así como numerosas otras correspondencias léxicas comunes2, permiten suponer que las relaciones históricas entre las lenguas bálticas, eslavas y germánicas fueron muy estrechas y que estas lenguas atravesaron una época de comunidad (o de contactos). Los contactos entre las lenguas bálticas, eslavas y germánicas debieron existir cuando se estaba formando el sistema de declinación de estas lenguas, surgía el concepto de mil, aparecían los primeros símbolos de poder, se había
1 M. Gimbutas, The Balts, London, 1963, p. 43; А. Я. Брюсов, Об экспансии „культур с боевыми топорами“ в конце III тысячелетия до н. э., СА, 3, 1961, p. 14–33, Восточная Европа в III тысячелетии до н. э. (Этногенетический очерк), СА, 2, 1965, p. 47–56; П. Н. Третьяков, Финно-угры, балты и славяне на Днепре и Волге, М.—Л., 1966, p. 69–73.
2 W. Porzig, La división del área lingüística indoeuropea, p. 140–143.
92
Page 87a ella con los metales (compárese también el nombre de la plata, tomado de una fuente común, pero prestado por separado por cada grupo lingüístico: lit. sidãbras, rus. серебро, gót. silubr). Todo esto muestra el carácter arcaico de los contactos entre las lenguas bálticas, eslavas y germánicas y no contradice su datación en el tercer milenio a. C.
Los dialectos del área septentrional indoeuropea de aquella época, de los que más tarde surgieron las lenguas bálticas, eslavas, germánicas y otras, pudieron tener un sistema vocálico compuesto por cinco vocales breves (i, u, e, o, a) y largas (ī, ū, ē, ō, ā), sonantes silábicas intactas R, un sistema de consonantes de tres series (bh – b – p, dh – d – t, etc.), oposiciones entre las consonantes velares kʷ – k, gʷ – g y, en ciertas posiciones, consonantes laríngeas que aún no habían desaparecido. Hay que señalar que todavía no está claro si existía una oposición entre las vocales breves o y a, pues las lenguas bálticas, eslavas y germánicas nunca distinguieron esas dos vocales. La comunidad dialectal báltico-eslavo-germánica debió de tener también acento fonológico libre.
Aunque los dialectos del área septentrional indoeuropea se caracterizaban por un modelo fonológico unificado, entre los dialectos bálticos, eslavos y germánicos ya existían diferencias estructurales antiguas y se estaban formando otras nuevas (especialmente en la morfología). Quizá respalde esta afirmación también el hecho de que el grado de parentesco de las lenguas bálticas y eslavas con las germánicas es distinto: las lenguas bálticas y germánicas están unidas por más isoglosas que las eslavas y germánicas.
Innovaciones bálticas y germánicas como la formación de los numerales «primero» (compárense lit. pirmas, gót. fruma, la forma del inglés antiguo con el sufijo *-mo-; las lenguas eslavas tienen aquí el sufijo *-uo-, compárese esl. ant. пръвъ, ind. ant. pūrvah), «once», «doce» (compárense lit. vienúo-lika, dvy-lika, gót. ain-lif, twa-lif, alto alemán antiguo ein-lif, zwei-lif, cuyo segundo componente se relaciona con la raíz indoeuropea *leigʷ- «quedar(se)»), la coincidencia de la primera y la segunda persona del pronombre dual (compárense lit. bajo alemán vēdu, gót. wit < *we-duo; lit. jü-du, gót. jut < *ju-duo), construcciones comunes para designar fenómenos naturales (compárense lit. sniegas drimba, let. sniegs drēb, isl. ant. drífr snær) y abundantes coincidencias léxicas (compárese, por ejemplo, el verbo de movimiento lit. žengia y el ingl. ant. gengān), muestran que los dialectos bálticos y germánicos limitaban directamente entre sí y que sus contactos fueron activos y duraderos. Estas notables innovaciones de las lenguas bálticas y germánicas permiten suponer que hubo incluso una comunidad lingüística báltico-germánica en el marco de los dialectos del área septentrional indoeuropea.
En las lenguas bálticas y germánicas se formaron los numerales «primero», «once» y «doce»; el léxico común báltico-germánico designa condiciones primitivas de vida cotidiana; estas lenguas carecen de terminología social⁴: todo ello muestra que las coincidencias entre las lenguas bálticas y germánicas son muy arcaicas y que sus contactos, posiblemente, son anteriores a los contactos entre las lenguas bálticas, eslavas y germánicas. Esta hipótesis se ve reforzada por el hecho de que las innovaciones de las lenguas bálticas y germánicas surgieron antes de la palatalización y la asibilación de las consonantes velares (compárense incluso los ya mencionados lit. žengia y el ingl. ant. gengān).
Las relaciones entre las lenguas eslavas y germánicas no se caracterizan por tal abundancia de innovaciones: estas lenguas comparten principalmente neologismos léxicos⁵.
³ Iš pastarųjų darbų žr. W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, p. 145–147; H. C. Чемоданов, К вопросу о германо-балтийских языковых связях, „Вопросы германского языкознания“, 1961, p. 68–87; Сравнительная грамматика германских языков, I, p. 70–79.
⁴ Сравнительная грамматика германских языков, I, p. 78–79.
⁵ W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, p. 143–145; Сравнительная грамматика германских языков, I, p. 79–81; О. Н. Трубачев, Ремесленная терминология в славянских языках, М., 1966.
93
Page 88El análisis de las isoglosas báltico-germánicas, eslavo-germánicas y báltico-eslavo-germánicas permite, al parecer, llegar a la siguiente conclusión: las lenguas bálticas y eslavas surgieron probablemente de dialectos distintos del área septentrional de la comunidad lingüística indoeuropea. Al principio, los dialectos «bálticos» pudieron mantener contactos más estrechos con los dialectos «germánicos». Si las lenguas bálticas y eslavas hubieran surgido de un único dialecto del área septentrional de la comunidad lingüística indoeuropea, las isoglosas báltico-germánicas probablemente no habrían aparecido: abarcarían también el territorio de las lenguas eslavas.
El acercamiento de los dialectos «bálticos» y «eslavos» pudo comenzar durante la comunidad báltico-eslavo-germánica (o, respectivamente, en el período de contactos). Además de las isoglosas que abarcaban el territorio de los tres grupos dialectales, el contacto directo y la vecindad pudieron dar lugar también a isoglosas exclusivamente báltico-eslavas. Es muy posible que durante la comunidad báltico-eslavo-germánica (o, respectivamente, el período de contactos), en los dialectos bálticos y eslavos comenzara a usarse con mayor frecuencia el pronombre anafórico-demostrativo junto a los adjetivos; que empezara la transformación de algunos elementos del sistema morfológico indoeuropeo («baltización» y «eslavización»), y que aparecieran las primeras coincidencias léxicas báltico-eslavas. En ese período pudieron formarse algunos fenómenos divergentes en las lenguas bálticas y eslavas, por ejemplo, el futuro sigmático de las lenguas bálticas y el aoristo sigmático del eslavo.
A raíz de la migración de los representantes de las culturas de las hachas de combate y de la cerámica cordada, a finales del III milenio a. C. y comienzos del II milenio a. C., se desintegró la comunidad lingüística báltica, eslava y germánica que había existido en el área septentrional de la comunidad lingüística indoeuropea.
Comienza una nueva época en las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
En la primera mitad del II milenio a. C., los dialectos bálticos y eslavos parecen haber atravesado una época de contactos particularmente estrechos. Aunque, según los datos arqueológicos, por entonces los bálticos y los eslavos ocupaban extensas zonas del noreste de Europa, hay que reconocer que sus dialectos se acercaron considerablemente. Que los contactos entre los dialectos bálticos y eslavos pudieron ser especialmente estrechos en la primera mitad del II milenio a. C. lo indican no solo las innovaciones mencionadas de las lenguas bálticas y eslavas, que probablemente surgieron precisamente entonces, sino también las relaciones de las lenguas bálticas y eslavas con las lenguas indoiranias. Isoglosas compartidas por las lenguas bálticas, eslavas e indoiranias, como el genitivo singular de los pronombres personales (cf. lit. dialectal mane, esl. ant. mene, av. mana), el uso del pronombre *jos con sustantivos, la transformación de la consonante indoeuropea s después de k, r, i, u, la asibilación de las consonantes palatales y las numerosas coincidencias léxicas8, permiten suponer que, en el pasado, los territorios de los dialectos bálticos, eslavos e indoiranios eran contiguos y que estos dialectos mantuvieron ciertos contactos. Estos contactos se datan en la primera mitad del II milenio a. C.7. No cabe duda de que los contactos entre las lenguas bálticas, eslavas e indoiranias son varios siglos posteriores a los contactos entre las lenguas bálticas, eslavas y germánicas.
Al abordar la cuestión de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, es importante el hecho de que el parentesco entre las lenguas bálticas y las indoiranias es casi tan estrecho como el que existe entre las lenguas eslavas y las indoiranias; dicho de otro modo, las lenguas bálticas y eslavas están igualmente alejadas de las lenguas indoiranias8. Este hecho parecería indicar que, en la primera mitad del II milenio a. C. (es decir, aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.), los bált-
6 H. Arntz, Sprachliche Beziehungen zwischen Arisch und Balto-Slawisch; W. Porzig, Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, p. 164—169.
7 W. Porzig, op. cit., p. 169.
8 W. Porzig, op. cit., p. 169.
94
Page 89sus dialectos se aproximaron a los dialectos eslavos. En los sistemas de dialectos bálticos y eslavos de aquella época pudieron producirse los siguientes cambios:
desaparecen las laringales;
se elimina la oposición entre consonantes sonoras y consonantes sonoras aspiradas (b: bh>b, etc.);
los sonantes silábicos R se convierten en iR y uR;
se forma la oposición de entonaciones («átona: circunfleja»);
aparecen algunos sufijos nuevos (por ejemplo, *-ėjo- y *-tājo-);
las consonantes palatales k’, g’ se asibilan (lituano š, ž; eslavo s, z);
cambia la s indoeuropea después de k, r, i, u (lituano š, eslavo ch).
Algunos de estos fenómenos (la asibilación de las consonantes velares, el cambio de la s indoeuropea y la desaparición de las laringales) eran comunes a las lenguas bálticas, eslavas e indoarias; por tanto, debieron surgir en la época en que los tres grupos dialectales mencionados mantuvieron contactos, es decir, en la primera mitad del II milenio a. e. c. El cambio de la s indoeuropea después de k, r, i, u y el cambio de las consonantes palatales, que probablemente tuvieron lugar por separado en los dialectos bálticos, eslavos e indoarios, confirman la idea implícita aquí de que en aquella época ya existían dialectos indoeuropeos dotados de cierta autonomía.
Además de las isoglosas comunes a las lenguas bálticas, eslavas e indoarias, es evidente que en aquella época (la primera mitad del II milenio a. e. c.) debieron surgir isoglosas que separaban las lenguas bálticas y eslavas, las cuales constituían las similitudes mencionadas entre estas lenguas: el cambio de los sonantes silábicos, la aparición de nuevos morfemas derivativos y lexemas y, al parecer, la oposición de entonaciones surgida como consecuencia de la desaparición de las laringales.
Se desconoce cuándo surgieron estas innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas. No disponemos de datos que permitan determinar con precisión cuándo aparecieron, por ejemplo, sufijos bálticos y eslavos como *-ėjo-, *-tājo-. Por ello cabe preguntarse por qué, aun así, se fecha la aparición de estas innovaciones bálticas y eslavas en la primera mitad del II milenio a. e. c.
Al afirmar, por ejemplo, que se había eliminado la oposición entre consonantes sonoras y sonoras aspiradas y que las entonaciones surgieron a raíz de la desaparición de las laringales, se hace especialmente evidente la simultaneidad de la eliminación de la oposición entre dichas consonantes, la aparición de las entonaciones y la desaparición de las laringales.
Los iR y uR surgidos de los sonantes silábicos R ya se trataban como diptongos durante la formación de las entonaciones; por tanto, cabe suponer que los sonantes silábicos cambiaron antes de la aparición de las entonaciones. En consecuencia, todos estos fenómenos debieron surgir aproximadamente al mismo tiempo o inmediatamente uno después del otro.
Dado que tanto el cambio de los sonantes silábicos como el origen de las entonaciones y la formación de los morfemas derivativos *-ėjo-, *-tājo- fueron innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas, cabe suponer que surgieron aproximadamente al mismo tiempo. Como las causas y condiciones que dieron lugar a las innovaciones bálticas y eslavas mencionadas, así como sus resultados finales, fueron idénticos en ambas lenguas, cabe pensar que surgieron cuando los contactos y la interacción entre las lenguas bálticas y eslavas eran más activos. El hecho de que, durante el cambio de la s indoeuropea después de k, r, i, u y la asibilación de las consonantes palatales, los dialectos bálticos, eslavos e indoarios mantuvieran ciertos contactos, así como el grado casi idéntico de proximidad de las lenguas bálticas y eslavas a las lenguas indoarias, indica que las relaciones más activas y estrechas entre los dialectos bálticos y eslavos se dieron en la primera mitad del II milenio a. e. c. Por tanto, la aparición de las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas puede
95
Page 90datarse en la primera mitad del II milenio a. C. (es decir, aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.).
Parece que los contactos entre las lenguas bálticas y las fino-ugrias, en los que no participaron los dialectos eslavos, impiden considerar que esas innovaciones surgieran más tarde. Por tanto, es posible que durante los contactos entre las lenguas bálticas y las fino-ugrias los vínculos entre las lenguas bálticas y las eslavas se hubieran debilitado considerablemente debido a las grandes distancias. Los contactos entre las lenguas bálticas y las fino-ugrias debieron de comenzar después de que los sonantes silábicos R ya se hubieran convertido en iR y uR, y las consonantes palatales k’, g’ ya hubieran cambiado a š, ž; compárese el finés villa y el lituano vilna; el finés kurpponen y el lituano kùrpė; el finés halla, el estonio hall y el lituano šalnà; el finés hihna, el estonio ihn y el lituano šikšnà (la h del finés y del estonio procede de las š y ž bálticas). Si datamos los cambios mencionados de las lenguas bálticas en la primera mitad del II milenio a. C. (es decir, aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.), los contactos entre las lenguas bálticas y las fino-ugrias debieron de comenzar aproximadamente en el tercer cuarto del II milenio a. C. o más tarde (pero en ningún caso antes). Dado que durante los contactos entre las lenguas bálticas y las fino-ugrias los vínculos entre las lenguas bálticas y las eslavas parecen haber sido bastante débiles, ese debilitamiento también debió de comenzar en el tercer cuarto del II milenio a. C. o más tarde. Sin embargo, esto no significa en absoluto que desde entonces los vínculos, la vecindad y la interacción entre los dialectos bálticos y eslavos se hubieran interrumpido por completo. A partir de entonces pudo comenzar el desarrollo paralelo de las lenguas bálticas y eslavas. La aparición independiente de fenómenos particulares paralelos y plenamente análogos en las lenguas bálticas y eslavas (el cambio del diptongo indoeuropeo eu, la ley de de Saussure-Fortunatov y, quizá, la terminación *-sēi de la segunda persona del singular del verbo) pudo deberse al origen de estas lenguas en la comunidad lingüística indoeuropea, a las tendencias generales de desarrollo heredadas, a su mismo tipo estructural y al contacto geográfico.
Una circunstancia podría parecer contradecir la datación en la primera mitad del II milenio a. C. del surgimiento de las innovaciones de las lenguas bálticas y eslavas y de los contactos activos entre ellas. Los arqueólogos consideran que, a finales del III milenio a. C. y comienzos del II milenio a. C., en relación con la expansión de las culturas de las hachas de combate y de la cerámica cordada, los antiguos bálticos, o protobálticos, ocuparon el territorio comprendido entre el mar Báltico y los cursos superiores del Volga y del Oká9, mientras que los eslavos ocuparon aproximadamente el territorio entre el curso superior del Vístula y el curso medio del Dniéper. Surge una pregunta perfectamente fundada: ¿pudieron darse en un área tan extensa contactos activos y estrechos entre las lenguas bálticas y eslavas, y surgir innovaciones idénticas que abarcaran todos los dialectos bálticos y eslavos? Las numerosas isoglosas innovadoras suelen surgir en un territorio limitado como resultado de contactos activos y estrechos. Hay que señalar, en primer lugar, que una datación como «a comienzos del II milenio a. C. o durante sus primeros siglos» puede abarcar (y probablemente abarca) el comienzo o incluso la mitad del segundo cuarto del II milenio a. C. Es evidente que las antiguas tribus no pudieron ocupar de una vez y simultáneamente un territorio tan vasto: el proceso debió de ser complejo y prolongado. M. Gimbutienė, investigadora del pasado báltico, considera10 que los bálticos poblaron gradualmente ese vasto territorio, avanzando hacia el este desde la península de Sambia y las costas del mar Báltico. El poblamiento definitivo del territorio mencionado y el establecimiento de contactos entre los bálticos y los fino-ugrios pudieron ser procesos muy posteriores a comienzos del II milenio a. C.
9 X. A. Moopa, O древней территории расселения балтийских племен, СА, 2, 1958, p. 9–33; А. Я. Брюсов, op. cit.; П. Н. Третьяков, op. cit.; Gimbutas, op. cit.
10 M. Gimbutienė, Rytprūsiai ir Vakarų Lietuvos priešistorinės kultūros apžvalga (Atspaudas iš „Mažosios Lietuvos“), New York, 1958.
96
Page 91Por tanto, cabe pensar que en la primera mitad del II milenio a. C. (aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.) los dialectos bálticos y eslavos, que antes se habían diferenciado mucho más, se acercaron y atravesaron una época de contactos activos y estrechos, vecindad e interacción; dicho de otro modo, una época de comunidad (o de contactos), durante la cual un haz de isoglosas innovadoras rodeó los dialectos bálticos y eslavos. Por ello, la época de comunidad (o de contactos) de las lenguas bálticas y eslavas también puede denominarse época de comunidad isoglósica.
En la dinámica del desarrollo de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas se observan momentos de desarrollo independiente, divergente y paralelo. La época de comunidad isoglósica abarca solo uno de los períodos del desarrollo de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.
La concepción de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas expuesta aquí se aproxima a la concepción de J. Endzelynas (славяно-балтийская эпоха) y a los puntos de vista sostenidos por Chr. Stangas (Isoglossengebiet), E. Frenkelis (Nachbarschaft), S. Bernšteinas (сообщность), B. Gornungas («балто-славянская эпоха»), G. Ševelovas (a period of common development), J. Safarevičius, V. Porcigas, A. Salys, A. Erhartas y otros investigadores.
Por tanto, las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, y también el origen de las innovaciones comunes a esas lenguas, pueden interpretarse como resultado de la existencia de una comunidad isoglósica báltico-eslava (Isoglossengemeinschaft), es decir, de un continuo espacio-temporal de dialectos bálticos y eslavos, que surgió probablemente a raíz del acercamiento de dialectos que al principio eran distintos.
Conclusiones
1. En el III milenio a. C., dentro del marco de los dialectos del área septentrional de la comunidad lingüística, los dialectos «bálticos» se habrían diferenciado de los dialectos «eslavos». En aquel tiempo, los dialectos «bálticos» habrían mantenido contactos más estrechos con los dialectos «germánicos».
2. En la primera mitad del II milenio a. C. (aproximadamente entre 2000 y 1500 a. C.), los dialectos bálticos se habrían acercado a los dialectos eslavos y habrían atravesado con ellos una época de contactos activos, es decir, de comunidad isoglósica. Los dialectos bálticos y eslavos de aquella época habrían estado rodeados por el siguiente haz de isoglosas:
desaparecieron las laringales;
se eliminó la oposición entre consonantes sonoras y sonoras aspiradas (b: bh > b, etc.);
las sonantes silábicas Ṛ se convirtieron en iR y uR;
se formó una oposición de entonaciones («agudo: circunflejo»);
surgieron algunos sufijos nuevos (por ejemplo, *-ėjo- y *-tājo-);
las consonantes palatales k’, g’ se asibilizaron (lituano š, ž; eslavo s, z);
cambió la ide. s después de k, r, i, u (lituano š, eslavo ch).
El cambio de las sonantes silábicas, la formación de la oposición de entonaciones y la aparición de morfemas y lexemas específicos de las lenguas bálticas y eslavas fueron innovaciones comunes a las lenguas bálticas y eslavas.
3. Hacia mediados del II milenio a. C. o más tarde, habría cesado la evolución convergente de los dialectos bálticos y eslavos y habría comenzado su evolución paralela. Desde entonces pudo comenzar una época de contactos entre las lenguas bálticas y las fino-ugrias, en los que las lenguas eslavas no participaron. Fenómenos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, como la transformación del diptongo ide. eu en
7. Baltų ir slavų kalbų ryšiai
97
Page 92La formación de balt. jau, esl. ju, la ley de Saussure-Fortunatov y, quizá (en una etapa posterior de desarrollo), de las terminaciones *-sēi de la segunda persona del singular de los adjetivos pronominales y los verbos fueron, muy probablemente, consecuencias de la evolución paralela de las lenguas bálticas y eslavas.
4. Las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas, y por tanto el origen de las innovaciones comunes a dichas lenguas, pueden interpretarse como resultado de la existencia de una comunidad isoglósica báltico-eslava (Isoglossengemeinschaft), es decir, de un continuo espacio-temporal de dialectos bálticos y eslavos, que surgió muy probablemente debido al acercamiento secundario de dialectos que al principio eran diferentes.
A lo largo de la dilatada historia de las lenguas bálticas y eslavas, puede observarse que sus relaciones fueron independientes, convergentes y paralelas. La época de comunidad isoglósica báltico-eslava fue solo uno de los períodos más antiguos de desarrollo de las relaciones entre estas lenguas.
ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LAS RELACIONES MÁS ANTIGUAS ENTRE LAS LENGUAS BÁLTICAS Y ESLAVAS
С. КАРАЛЮНАС
Resumen
El presente trabajo examina algunos aspectos del problema de las relaciones lingüísticas balto-eslavas más antiguas. El primer capítulo ofrece una historia de las investigaciones sobre este problema. La exposición comienza con un breve repaso de las opiniones acerca de las relaciones entre las lenguas bálticas, eslavas y otras lenguas indoeuropeas en las obras de los fundadores de la lingüística histórico-comparativa, y concluye con una exposición de los resultados de las investigaciones recientes sobre el problema.
El segundo capítulo está dedicado al examen de algunos fenómenos fonéticos comunes a las lenguas bálticas y eslavas. Para la comunidad lingüística protobáltica se reconstruye una breve a de clase. Su existencia en esta comunidad está indicada por el desarrollo de los sistemas de vocales breves y largas según el principio de polarización en el dialecto samogitio, por la conservación de un carácter más arcaico de la vocal breve ante m, n en ese mismo dialecto, posiblemente por casos como el prusiano antiguo wobse (con o en lugar de la breve esperada) en el vocabulario de Elbing, y por los préstamos bálticos en las lenguas ugrofinesas (cf. fin. morsian y lit. marti). En los dialectos aukštaitianos orientales, debido al alargamiento de las vocales breves en posición acentuada, se creó una correlación entre vocales breves y largas; por ello, ambos sistemas debieron labializarse y hacerse más cerrados. Así pues, la existencia de una o breve en estos dialectos es, muy probablemente, una innovación. Las investigaciones fonológicas de los últimos años (especialmente las de V. Zhuravlev) han establecido que, en protoslavónico, como consecuencia del proceso de labialización de las consonantes resp. deslabialización de las vocales, la oposición o: a resp. ō: ā se neutralizó primero tras las consonantes labiales (puesto que el rasgo distintivo de bemolidad era un elemento constitutivo de estas consonantes) y, más tarde, también tras las demás consonantes. El resultado de la coincidencia causada por la neutralización disimilativa fue o resp. ā. Por ello, la akanye del bielorruso y de los dialectos rusos meridionales, así como de algunos dialectos búlgaros, puede considerarse un relicto del estado protoslavónico. La ō indoeuropea en las lenguas bálticas (orientales), en posición átona, coincidió con la ā indoeuropea (de ahí lit. o, letón ā), mientras que en posición tónica se convirtió en uo; es decir, la oposición ō: ā se conservó en esta posición, al parecer, porque balt. ō entró en correlación con ē (procedente de ei y ai).
El desarrollo regular del diptongo indoeuropeo eu en las lenguas bálticas y eslavas fue su transformación en lituano-letón jau y eslavo *u. Hay algunos motivos para pensar que este diptongo se conservó en la lengua prusiana antigua. El diptongo au (esl. и) en las palabras en las que aparece en lugar de eu de otras lenguas indoeuropeas puede considerarse, con mayor probabilidad, procedente del diptongo indoeuropeo oi (o *Hu).
98
Page 93La transformación de los sonantes silábicos indoeuropeos R en iR y uR constituye una innovación común baltoeslava. La distribución de i y u se explica mediante dos teorías —la teoría del ablaut y la teoría del entorno fonético—, que son igualmente válidas, ya que, a partir del material correspondiente de las lenguas bálticas y eslavas, no es posible demostrar ni refutar ninguna de ellas.
El s indoeuropeo se convirtió en i, y también en š en las lenguas bálticas (en letón y prusiano antiguo, de acuerdo con el desarrollo específico de los sistemas fonológicos de estas lenguas, el š común báltico volvió a convertirse en s). Esta transformación del s indoeuropeo no tuvo lugar en dos casos: 1) si i, u pertenecían a un mismo morfema (radical), mientras que la consonante s pertenecía a otro (sufijal), es decir, si entre i, u y s había un límite morfémico; 2) si después de s aparecía un sonante (r, l, m, n, j, v). El cambio del s indoeuropeo después de k, r, i, u estaba estructuralmente relacionado con la asimilación de la k’ palatal indoeuropea en las lenguas bálticas (cf. el mismo reflejo š de estos cambios). En esas mismas lenguas encontramos muchos casos en los que, en lugar de la š esperada (resp. ž), aparece la consonante k (resp. g). Puesto que en la mayoría de los casos esta k (resp. g) aparece ante los sonantes r, l, m, n, j, v, podría suponerse que la despalatalización de la k’ palatal (resp. ǵ) se produjo precisamente en esta posición. Esta hipótesis es válida en el caso de r, ya que en lituano no existen las combinaciones *šr-, *žr-. Sin embargo, numerosos ejemplos con šl-, žl-, šm-, žm-, etc., contradicen la hipótesis de que la k’ (resp. ǵ) se despalatalizara también ante otros sonantes. No obstante, hay que tener presente que cabe sospechar que la mayoría de estos ejemplos tienen origen onomatopéyico. En consecuencia, también podría tener el mismo origen la alternancia š/k, ž/g, bastante frecuente en lituano. Además, algunos dobletes con š/k y ž/g podrían proceder de raíces distintas (la variante con š o ž, de una raíz, y la variante con k o g, de otra).
Algunos detalles del cambio del s indoeuropeo después de k, r, i, u y de la asimilación de la k’ indoeuropea (cf., por ejemplo, el cambio de esta s después de k, l, i < H y la despalatalización de la k’ indoeuropea ante s> sánscrita ś en los dialectos indoiranios, etc.) indican, por una parte, que estos cambios se produjeron de manera independiente en los grupos lingüísticos báltico, eslavo e indoiranio. En otras palabras, en el momento de producirse estos cambios, los dialectos bálticos, eslavos e indoiranios ya gozaban de cierta autonomía. Por otra parte, parece que durante estos cambios existían determinados contactos territoriales y lingüísticos entre dichos dialectos.
En el tercer capítulo se intenta abordar, desde una perspectiva cronológica, algunas cuestiones relativas a las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas, eslavas y otras lenguas indoeuropeas (e indoeuropeas satem). Los hechos lingüísticos parecen concordar con la conclusión, basada en datos arqueológicos, de que los portadores de las culturas de las hachas de combate y de la cerámica cordada probablemente eran tribus bálticas, eslavas y germánicas: las isoglosas baltoeslavo-germánicas conocidas presuponen la existencia de contactos lingüísticos baltoeslavo-germánicos y, al parecer, permiten fecharlos en el III milenio a. C. Sin embargo, también hay isoglosas balto-germánicas exclusivas, cuyo carácter arcaico, así como la ausencia de una terminología social común balto-germánica, llevan inevitablemente a pensar que los contactos lingüísticos balto-germánicos son muy antiguos y que, al parecer, existieron antes que los contactos eslavo-germánicos. Por consiguiente, lo más probable es que las lenguas bálticas y eslavas procedan de dialectos distintos de la zona septentrional de la comunidad lingüística indoeuropea. Inicialmente, los dialectos bálticos pudieron mantener contactos más estrechos con los dialectos germánicos. El acercamiento entre los dialectos bálticos y eslavos parece haber comenzado en la época de los contactos baltoeslavo-germánicos. Al parecer, estos dialectos mantuvieron contactos especialmente estrechos durante la primera mitad del II milenio a. C., es decir, en la época de los contactos lingüísticos baltoeslavo-indoiranios. En aquel entonces pudieron producirse los siguientes cambios en los sistemas de los dialectos bálticos y eslavos: pérdida de las laringales en ciertas posiciones y, como consecuencia, desaparición de la oposición entre consonantes sonoras y sonoras aspiradas y formación de una oposición tonal; evolución de los sonantes silábicos indoeuropeos; formación de nuevos morfemas; cambio del s indoeuropeo después de k, r, i, u y asimilación de las consonantes palatales indoeuropeas. Todos estos fenómenos (salvo los dos últimos) fueron innovaciones comunes baltoeslavas
7*
99
Page 94Estas innovaciones. Al parecer, los estrechos contactos lingüísticos baltoeslavos persistieron hasta antes de los contactos lingüísticos balto-ugrofineses, que comenzaron aproximadamente en la segunda mitad del II milenio a. C. o más tarde, ya que los dialectos eslavos no participaron en estos últimos.
Así pues, las relaciones lingüísticas baltoeslavas más antiguas se interpretan como la existencia de una comunidad isoglósica baltoeslava (Isoglossengemeinschaft), es decir, un continuo espaciotemporal de dialectos bálticos y eslavos que, sin embargo, parece haberse formado como resultado de un acercamiento secundario entre dialectos originalmente distintos.
SOBRE LAS RELACIONES MÁS ANTIGUAS ENTRE LAS LENGUAS BÁLTICAS Y ESLAVAS
S. KARALIŪNAS
Resumen
En el tercer milenio a. e. c., los dialectos «bálticos» y «eslavos» probablemente se diferenciaban dentro del área nórdica de la comunidad lingüística indoeuropea. Parece que en aquella época los dialectos «bálticos» mantenían relaciones bastante estrechas con los dialectos «germánicos». Las conocidas semejanzas báltico-germánicas apuntan probablemente a ello.
En la primera mitad del segundo milenio a. e. c. (aproximadamente entre los años 2000 y 1500 a. e. c.), los dialectos bálticos y eslavos pudieron acercarse entre sí y vivir una época de contactos activos. Es probable que en los dialectos bálticos y eslavos de entonces se formara el siguiente conjunto de isoglosas: pérdida de las laringales, eliminación de la oposición entre medias y medias aspiradas (b: bh>b, etc.), cambio de las sonantes silábicas R a iR y uR, aparición de las entonaciones fonológicas (aguda: circunfleja), formación de algunos sufijos comunes (p. ej., *-ēio-, *-tāio-), asimilación de las ide. k’, g’ (lituano š, ž; eslavo s, z) y cambio de la ide. s después de k, r, i, u (lituano š, eslavo ch).
El cambio de las sonantes silábicas, la aparición de las entonaciones fonológicas y la formación de morfemas específicamente báltico-eslavos fueron innovaciones comunes de las lenguas bálticas y eslavas.
Cabe suponer que hacia mediados del segundo milenio a. e. c., o más tarde, concluyó el desarrollo convergente de los dialectos bálticos y eslavos y comenzó su desarrollo paralelo. A partir de entonces pudo iniciarse el período de contactos báltico-finoúgricos, en los que no participaron las lenguas eslavas. Fenómenos comunes a las lenguas bálticas y eslavas, como el cambio de la ide. eu a lituano-letón jau y eslavo ju, la ley de de Saussure-Fortunatov, la formación de adjetivos definidos y de la terminación verbal *-sei de la 2.ª persona del singular del presente, entre otros, surgieron probablemente a raíz del desarrollo paralelo de ambas ramas lingüísticas.
Las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas y, por tanto, el surgimiento de las innovaciones comunes báltico-eslavas podrían imaginarse así: existía una comunidad entre los dialectos bálticos y eslavos, es decir, un continuo espaciotemporal de esos dialectos, que, al parecer, surgió debido al acercamiento secundario de dialectos bálticos y eslavos originalmente distintos. Así pues, la época de la comunidad lingüística báltico-eslava fue solo un período en el desarrollo de las relaciones más antiguas entre las lenguas bálticas y eslavas.