Page 1ŽODŽIŲ FORMOS IR JŲ VARTOSENA
LIETUVOS TSR MOKSLŲ AKADEMIJA
RESEÑAS
К. Мустейкис, Сопоставительная морфология русского и литовского языков, Вильнюс, 1972, 288 р.
Este es el primer estudio comparativo de la morfología de las lenguas rusa y lituana. Su esencia consiste en mostrar el funcionamiento de las categorías y formas morfológicas en ambas lenguas, así como en analizar los distintos recursos de ambas lenguas que expresan los mismos significados gramaticales y las formas idénticas que tienen significados diferentes. El trabajo se ha escrito sobre la base de abundante material factual, recopilado por el autor a partir de su experiencia durante sus muchos años de labor docente. Gran parte del material ilustrativo y de los datos comparativos se ha reunido en obras literarias rusas y lituanas, diccionarios explicativos y bilingües. También se han aprovechado investigaciones anteriores del autor y de otros sobre la estructura gramatical. Además de comparar las estructuras morfológicas actuales del ruso y del lituano, aquí se abordan asimismo cuestiones particulares de la historia de esas lenguas y, en parte, de su dialectología.
El libro está destinado a estudiantes de ruso y literatura, de lituano y literatura, y de periodismo, como material didáctico. También podrán utilizarlo docentes de ruso y literatura, maestros, autores de libros de texto de ruso para escuelas en las que se enseña en lituano, entre otros.
La obra consta de once capítulos principales y cuatro secciones menores dedicadas al prefacio, la introducción y otras cuestiones de carácter más general. Al final se presentan unas concisas conclusiones y una bibliografía de las obras consultadas (28 referencias).
El libro pasa revista a todas las clases de palabras autónomas, flexivas e invariables, y expone el uso de sus formas. No aborda la formación de palabras de los nombres ni de los verbos. Expone bastante bien las variaciones de las formas de ambas lenguas, de sus significados y de su uso, y muestra las diferencias y semejanzas entre ellas. El autor señala numerosos casos en los que una forma de una lengua no puede sustituirse por la forma correspondiente de la otra, sino que requiere una explicación más amplia, a veces incluso una oración completa.
Quizá el mayor mérito del autor sea haber elaborado en gran medida por sí mismo la comparación de los sistemas morfológicos del ruso y del lituano. La bibliografía sobre esta cuestión, que el autor ha recopilado con bastante esmero, es relativamente escasa. Así pues, K. Musteikis tuvo que abrir camino casi desde cero en este campo, y su trabajo es en gran medida original. Aquí el autor examina desde nuevas perspectivas algunos aspectos de la lengua (por ejemplo, los adjetivos de género neutro del lituano, las palabras imitativas, la categoría de aspecto, etc.) y expone su opinión. La obra compara con bastante detalle todas las clases de palabras, pero quizá la más ampliamente tratada sea la más rica y compleja de ambas lenguas: el verbo.
Al comparar la categoría de número en ambas lenguas, el autor destaca (p. 41) un rasgo específico significativo de la morfología rusa, importante para quienes aprenden ruso: las formas plurales en ruso nunca indican el género. Quien aprende lituano
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Page 2también sabrá aquí que el lituano distingue claramente la categoría de género tanto en el paradigma singular como en el plural. En el capítulo sobre los adjetivos (pp. 61–63) se comparan con bastante acierto tanto las diferencias flexivas como las sintácticas entre los adjetivos rusos largos y cortos, por un lado, y los adjetivos lituanos simples y pronominales, por otro. Aquí (p. 67) se destacan claramente las diferencias fundamentales entre las formas comparativas de los adjetivos rusos y lituanos. En ruso, las formas comparativas son invariables; en lituano, son flexivas y pueden ser tanto simples como pronominales. El libro muestra (p. 65) que en ruso desaparece por completo la diferencia entre las formas largas y cortas, mientras que en lituano las formas simples y pronominales se distinguen claramente por su uso.
El autor muestra que los verbos lituanos disponen de muchos medios para expresar la acción que no tienen equivalentes exactos en ruso (138).
Aunque en la obra reseñada se comparan con bastante detalle el significado y el uso de las formas y categorías morfológicas del ruso y del lituano, también se encuentran deficiencias: ciertas imprecisiones, desigualdades y algún que otro error factual.
A nuestro juicio, quizá lo que menos provecho aporte al lector sea encontrar, al comienzo de casi todos los capítulos, datos históricos presentados de manera bastante somera sobre una u otra clase de palabras o categoría. Por ejemplo, al explicar la categoría de aspecto en ruso (p. 125 y ss.), se habla ampliamente de la historia de su formación, desde el ruso antiguo. Sin embargo, esa historia se toma básicamente de bibliografía ya existente y contribuye poco a la comparación del aspecto en ruso y lituano. El análisis de la categoría de aspecto en lituano, además, resulta algo escaso y fragmentario.
Al hablar de los procedimientos de formación del aspecto en lituano, solo se dice que: «…. словообразовательные средства в системе литовского глагола по своему (išretinta mūsų) используются для видового противопоставления глаголов» (p. 129).
A veces se tiene la impresión de que aquí se fuerza un tanto la categoría de aspecto del lituano para ajustarla a la del ruso: no se pone de relieve que la mayoría de los verbos lituanos son uniaspectuales; que, en cuanto al aspecto, los verbos lituanos no forman pares exactamente iguales a los característicos de los verbos rusos; y que los verbos lituanos de aspecto imperfectivo suelen distinguirse de los de aspecto perfectivo no por las formas morfológicas de esos verbos, sino por la naturaleza de la acción que expresan, su duración, desarrollo, delimitación, etc.
La sección «Origen de los adjetivos» (pp. 58–61) tampoco aporta mucho a la comparación, pues en ella se repiten principalmente las afirmaciones de estudios especializados sobre el posible origen de los adjetivos a partir de los sustantivos.
La sección sobre la categoría de estado (pp. 241–249), en la que se examinan los adjetivos de género neutro, aporta poco a la comparación de los adjetivos neutros rusos y lituanos, pues no se plantea en absoluto en qué se diferencian los adjetivos neutros rusos de los lituanos ni en qué coinciden con ellos.
Algunas afirmaciones del libro sobre el lituano no se ajustan a la realidad y deben corregirse. En la p. 63 se afirma que «Простые прилагательные литовского языка изменяются по именному (išretinta mūsų); debería decir: местоименному типу...». En la p. 42 se sostiene erróneamente que «Во всех четырех типах склонения (кроме первого) в творительном падеже множественного числа все слова оканчиваются на -mis, ср.: rankomis — руками, akimis — глазами, sūnumis — сыновьями; seserimis — сестрами, akmenimis — камнями и др., а род определяется по конечным звукам основы» (išretinta mūsų). A las palabras de temas en i y consonánticos
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Page 3la regla anterior no es aplicable, pues las formas de ambos géneros de estos temas tienen la misma vocal final de tema, por ejemplo: vagimis ir pirtimis, piemenimis ir dukterimis. En la p. 71, para comparar todas las formas del grado superlativo, se presentan combinaciones que no se usan en absoluto en lituano: pats laimingas, pats linksmas, pats gražus, pats įdomus. Entre los adjetivos calificativos que no tienen formas de grado se mencionan los adjetivos plikas, kurčias, etc. (p. 66): Sin embargo, plikas, con el significado de лысый, sí admite grados, pues una persona puede tener esa característica en mayor medida y otra en menor. En lituano también admite grados kurčias. En la p. 67 se presenta una forma de apellido realmente ajena al lituano, con el sufijo del superlativo de los adjetivos, por ejemplo, Žebriūniausias en lugar de Žebriūnas; se trata de un caso muy fortuito (probablemente una invención del escritor), que aparece apenas una vez en una obra literaria. Sin embargo, a partir de este hecho, el autor extrae una conclusión del todo infundada y de gran alcance, según la cual «Данное явление, по-видимому, следует считать еще одним фактом, свидетельствующим о том, что имена прилагательные и имена существительные восходят к одной нерасчлененной категории имени, существовавшей в далеком прошлом».
Al comparar las formas de los tiempos pasados del ruso y del lituano (pp. 141–148), el autor destaca acertadamente el tiempo pasado frecuentativo del lituano, reconociéndolo como una característica específica exclusiva de esta lengua (p. 141). La especificidad de este tiempo se habría puesto aún más de relieve si el libro hubiera indicado que sus formas son propias tanto de los verbos de acción única como de los iterativos, así como de sus participios, por ejemplo: rašyti — rašydavo — rašydavęs; rašinėti — rašinėdavo — rašinėdavęs. Quizá esto habría ayudado al autor a decidir si resulta adecuado comparar el pasado frecuentativo de los verbos de acción única del lituano con el pasado de los verbos iterativos del ruso, por ejemplo: rašydavau — писывал, perrašydavau — переписывал (p. 141). Todos los diccionarios traducen los verbos писывать, переписывать al lituano mediante los verbos iterativos rašinėti, perrašinėti. Así pues, писывал, переписывал debería traducirse como rašinėja, perrašinėja, mientras que rašydavau, perrašydavau quizá podría expresarse mediante una construcción con el adverbio часто, por ejemplo: rašiau — писал, rašydavau — часто писал, rašinėju — писываю, rašinėdavau — часто писывал, skaitęs — читавший, skaitydavęs — часто читавший, skaitinėjęs — читывавший, skaitinėdavęs — часто читывавший (plg. skaitydavęs, skaitinėjęs ir skaitinėdavęs), etc. De este modo, quizá se habrían destacado mejor las funciones del pasado frecuentativo, sin asociarlas con los verbos iterativos del ruso. Además, el libro debería mostrar la diferencia de significado existente entre pares lituanos como degė (горел) y degdavo (часто горел). En el libro, estas dos formas distintas se traducen ahora con la misma palabra, горел (p. 145).
En este caso, el pasado frecuentativo de cada grupo verbal solo puede compararse con el pasado de acción única de los verbos del mismo grupo (por ejemplo: rašydavau: rašiau; rašinėdavau: rašinėjau; rašydavęs: rašęs; rašinėdavęs: rašinėjęs); en nuestra opinión, difícilmente podría resultar fructífera la comparación de distintos tiempos de verbos pertenecientes a grupos diferentes (compárese rašydavau y писывал = rašinėjau, perrašydavau y переписывал = perrašinėju, pero juk rašydavau y rašinėjau o perrašydavau y perrašinėjau no son lo mismo). Que la comparación de distintos tiempos de verbos de grupos diferentes no es realmente fructífera también queda reflejado en el libro. Leemos, por ejemplo: «Способ повторяемости действия в русском языке можно назвать грамматическим и абсолютным. Грамматическим он является потому, что органически связан с категорией вида... Абсолютным... потому, что проходит через все глагольные формы...». Y también: «Наряду с этим от каждого глагола литов-
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Page 4ского языка можно образовать особую форму прошедшего многократного времени, которая противопоставляется прошедшему однократному (р. 147)». Así pues, una conclusión va por su lado y la otra, por el suyo. Consideradas por separado, ambas son correctas, pero no se comparan ni se contraponen entre sí. Además, la primera conclusión también se aplica plenamente a los verbos iterativos del lituano, en los que la repetición de la acción es asimismo gramatical y absoluta.
Al tratar las diferencias entre las formas del pasado de acción única y del pasado frecuentativo del lituano, el autor se equivoca al afirmar que «… разница между ними в наличии суффикса -dav- в прошедшем многократном». (nota al pie de la p. 144). En realidad, la diferencia entre estas formas no radica únicamente en el sufijo -dav-: ambas se forman a partir de formas distintas: el pasado frecuentativo, a partir del infinitivo: rašy-ti: rašy-davo; en cambio, la forma del pasado de acción única es independiente y constituye una de las tres formas principales del verbo lituano-
También es imprudente la afirmación de la p. 203, que dice así: «Выделяются в этом отношении причастия, образованные от глаголов второго спряжения настоящего времени (išretinta mūsų). Они имеют особый формант: myli (любящий) и mylė-sias, ср.: rašąs (пишущий) и rašysiąs». De la cita parece desprenderse que también la forma de futuro del participio mylėsias está formada a partir del presente.
Al analizar la forma de los adjetivos pronominales lituanos, el autor afirma de manera demasiado categórica que «В ряде падежных форм простое прилагательное и местоимение выступают как самостоятельные формы (р. 63)». En realidad, los adjetivos pronominales son formaciones específicas que se han fusionado en una sola forma y tienen terminaciones dobles; sus formas pronominales jis, ji se parecen hoy a las terminaciones de los temas ją, jo¹.
En una nota al pie de la página 102 se afirma imprudentemente que «Наряду с застывшими формами родительного падежа mano, tavo, savo в редких случаях возможно употребление и других форм. Напр.: vis kažkur važiuodavo su žmonėmis, dažniausiai ne savais reikalais…». A partir de la cita puede surgir a veces la impresión errónea de que savais es un caso del pronombre invariable savas, y no del pronombre invariable savo. Juk, el lituano tiene dos tipos de pronombres posesivos de la misma raíz: los invariables mano, tavo, savo y los declinables manas, tavas, savas. Además, la forma de los pronombres invariables mano, tavo, savo se diferencia claramente de la forma de genitivo singular de los declinables manas tavas, savas por la cantidad vocálica y el acento del vocalismo radical: māno, tāvo, sāvo y māno, tāvo, sāvo (compárese mānojo, tāvojo, sāvojo). El autor también se equivoca al afirmar aquí mismo que «Когда к местоимению savas — свой присоединяется отрицательная частица ne-, оно получает значение прилагательного и, как правило, не употребляется (išretinta mūsų) в родительном падеже». En realidad, el pronombre nesavas, que ha adquirido significado adjetival, no solo tiene caso genitivo en lituano, sino que se usa ampliamente en toda su paradigma masculina y femenina, singular y plural².
El autor se resiste a reconocer (p. 63) el grado superlativo absoluto que se distingue convencionalmente en las gramáticas lituanas; al ser un superlativo intensificado, este expresa realmente el grado máximo de una propiedad del objeto y distingue el objeto caracterizado de los demás.
En el libro, los numerales colectivos y multiplicativos del lituano, sin destacar la diferencia entre sus significados y sin explicaciones ni reservas de ningún tipo, se amalgaman artificialmente en una sola clase y especie
1 Plg. Lietuvių kalbos gramatika, I, Vilnius, 1965, p. 493.
2 Véase ibíd., pp. 675—676.
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Page 5denominar con el término general собирательные числительные un ejemplo de la lengua (p. 89). Esta comparación de numerales no aporta nada y, a nuestro entender, es injustificable en un trabajo científico.
El autor clasifica como adverbios los sustantivos vakarais, naktimis, vakare, lauke (p. 237) y los sintagmas nominales du kartus, du sykius, šešis kartus, šešis sykius (p. 239), aunque en lituano ninguno de ellos desempeña tal función.
Para la comparación no siempre se eligen ejemplos adecuados del lituano. En la p. 42, para mostrar que en ruso y en lituano el lugar del acento puede ser a veces un rasgo distintivo del número del sustantivo, el autor presenta, junto a los ejemplos rusos бал, бала,..., балу, балов, cuyas formas singulares llevan el acento en la raíz y las plurales en la terminación, el paradigma de la palabra langas, cuyo acusativo plural contradice esta regla. Por eso, el autor llega inmediatamente a la conclusión engañosa de que «…это явление не имеет последовательного характера». Si para esta comparación se hubiera elegido una palabra de la IV, y no de la III, clase acentual, por ejemplo laukas, la comparación no habría presentado problemas, porque todas las formas plurales de esta palabra llevan el acento en la terminación.
En el libro hay aspectos del lituano que se presentan de manera incompleta. En la p. 65 se afirma que los adjetivos pronominales lituanos se usan, как правило, только (cursiva nuestra) «в роли определения», pero la gramática lituana señala casos en que también funcionan como predicado3.
A veces, las diferencias morfológicas entre las clases de palabras comparadas se muestran de manera demasiado somera y se analizan con insuficiente profundidad. El lituano, por ejemplo, a diferencia del ruso, cuenta con una clase de palabras completamente independiente y bastante numerosa: las palabras imitativas. Estas se forman mediante diversos recursos derivativos (sufijos, alternancia vocálica de la raíz, prefijos, etc.), por lo que a veces también cambia su significado (cf. tikšt ir tykšt, kibykšt ir pakibykšt). No encontramos estos aspectos en el trabajo. El autor clasificó las palabras imitativas como verbos sin justificarlo en absoluto: «Нам представляется, что слова типа pokšt, несмотря на их происхождение, можно назвать усеченными глаголами (p. 197)». Es poco probable que los baltistas puedan estar de acuerdo con semejante tratamiento de las palabras imitativas lituanas. Bastaba con compararlas con sus equivalentes rusos (escasos, eso sí), sin clasificarlas como verbos. Al contrario, distinguiéndolas como clase de palabras separada, se podría haber mostrado mejor su especificidad y riqueza en lituano.
Por otra parte, difícilmente se justifica que el autor haya distinguido en lituano una clase de palabras independiente —la categoría de estado— a la que atribuye todos los adjetivos neutros y algunas otras palabras aisladas (gėda, laikas, kančia…). Pues estas palabras no forman entre sí un sistema unitario y se integran perfectamente en distintas clases de palabras: algunas se declinan, varían en número y poseen categoría de género; otras admiten grados. A pesar de ello, en el libro se examinan incluso las peculiaridades morfológicas de esta categoría (pp. 243—246), los grupos semánticos de sus palabras (p. 246), su función sintáctica (pp. 246—249) e incluso el proceso por el que los adjetivos neutros se convierten en categoría de estado (pp. 242—243): «…предмет (являющийся носителем какого-то качества) → отвлеченное качество (которое приписывается предмету) → состояние (которое мыслится в несвязи с каким либо предметом)». Sin embargo, nada de esto se fundamenta científicamente, y no hay rasgos formales comunes que permitan distinguir la categoría de estado. Por ello, en nuestra opinión, al menos la cuestión de la categoría de estado en lituano queda seriamente en el aire en el libro.
3 Véase ibíd., p. 512.
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Page 6Entre las divergencias de formas particulares en ruso y lituano cabe mencionar las formas compuestas de los verbos lituanos, que el ruso ya no posee. Por eso, estas formas no se examinan por separado en el libro como categoría independiente de los verbos lituanos. Es cierto que se alude brevemente a ellas al tratar el aspecto, los participios y los modos. Sin embargo, no se revela toda la especificidad de estas formas (su significado, formación y uso). Por otra parte, es dudoso que sea correcto traducir las formas skaityčiau ir būčiau skaitęs con la misma expresión читал бы. A nuestro entender, esta traducción solo es adecuada para la forma skaityčiau; para revelar la especificidad de la forma būčiau skaitęs, ¿no habría sido más adecuada la traducción literal я был бы читавший? Pues en lituano skaityčiau ir būčiau skaitęs no significan en absoluto lo mismo. Entre las formas compuestas del modo hipotético, el lituano cuenta también con las formas būčiau beskaitęs, būčiau buvęs beskaitąs, būčiau buvęs skaitęs, pero ninguna de ellas se menciona siquiera en el capítulo sobre los modos.
En el libro, el gerundio lituano de modo se clasifica como adverbio, sin explicarlo con mayor detalle (pp. 239—240). Junto a sus ejemplos, el libro ofrece también algunos restos del gerundio de modo ruso, por ejemplo: стоймя стоит (p. 239), cf. stovėte stovi, pero no se comparan entre sí.
En las pp. 129 y 134 se afirma que el verbo lituano pranešti tiene el significado сообщить, pero esto no es del todo exacto, pues también puede significar пронести (de largo).
En la p. 189 se escribe que būti solo puede tener la forma sintética del permisivo teesie; sin embargo, en la lengua literaria lituana también se usa ampliamente la forma analítica tegul būna.
En algunos casos, el autor se basa únicamente en ejemplos de una lengua. En tales casos, parece desaparecer el carácter comparativo del libro. Esto se aplica a las formas de participios pasivos derivados de verbos intransitivos (p. 174), al творительный агентивного дополнения del ruso (p. 175), a las formas del imperativo ruso мерзни, получай (p. 188), etc.
Aunque el libro tiene bastantes defectos, ofrece, no obstante, una visión bastante lograda y relativamente completa de la morfología comparada del ruso y el lituano. Al leerlo y estudiarlo, no se pueden pasar por alto ni dejar de valorar los frutos del trabajo del autor, importantes para la lingüística comparada eslava y báltica. En realidad, constituye un buen comienzo para una obra importante y de gran alcance que sentará las bases de investigaciones posteriores en este campo. Sin duda, los estudiantes, traductores, trabajadores de la prensa y todos aquellos interesados en la comparación y el uso de la morfología rusa y lituana agradecerán a K. Musteikis este libro.
E. Grinaveckienė
Балто-славянский сборник. Москва, 1972, 424 р. (отв. ред. В. Н. Топоров).
El Instituto de Estudios Eslavos y Balcánicos de la Academia de Ciencias de la URSS publicó el importante volumen «Colección báltico-eslava». Contiene quince artículos y tres reseñas. En la mayoría de los artículos predomina la temática báltica, y una parte considerable de ellos se dedica directamente a los estudios lituanos. El carácter interlingüístico de la colección se debe a que más de la mitad (ocho de quince) de los artículos están dedicados a las relaciones y los contactos entre las lenguas bálticas y eslavas.
El libro comienza con el artículo de Z. Zinkevičius «Sobre la evolución del vocalismo báltico» (pp. 5—14). En este artículo, el autor busca nuevos argumentos que confirmen que en la «protolengua» báltica había una vocal a breve y otra larga (*a, ā). Por ejemplo, se afirmaba que la vocal breve báltica *o se conservó mejor en los diptongos mixtos
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