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Audronė BITINIENĖ

CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS DEL ESTILO CIENTÍFICO

El estilo científico aún no se ha estudiado exhaustivamente, pues hasta ahora el interés se ha centrado, ante todo, en la terminología y su organización, y no en la estructura del estilo científico. En realidad, el funcionamiento de los elementos léxicos y sintácticos caracteriza de manera más evidente la singularidad del estilo que la morfología. Por ello, a menudo se considera que esta no es informativa y que no puede constituir un repertorio de recursos lingüísticos típicos (Mistrik, 1965, 44–45). Sin embargo, los primeros estudios estadísticos de elementos morfológicos (del estilo científico y del literario, realizados por la autora de este artículo (Pikčilingis, 1971, 284–286)) muestran que también este nivel lingüístico puede diferenciar e integrar distintas variedades de la lengua estándar.

Este artículo no presenta una descripción completa de la estructura morfológica del estilo científico, sino únicamente algunos parámetros de rasgos lingüísticos que pueden depender de la influencia de factores extralingüísticos y lingüísticos. La capacidad diferencial de los parámetros resulta especialmente informativa cuando se comparan estilos cualitativamente distintos: el científico y el literario. Tal comparación tiene sentido si, al estudiar la estructura morfológica, se toma como unidad de análisis no un fragmento de texto, sino la oración, que muestra la distribución real de las partes de la oración y su correlación. Puesto que los cambios cuantitativos de los rasgos lingüísticos pueden depender de factores estilísticos concretos, la muestra del estilo científico (38,5 mil palabras) está estratificada, es decir, se tienen en cuenta los subestilos y las ramas (áreas) de la ciencia. Al distinguir los subestilos, se considera el funcionamiento de textos concretos en la esfera de actividad de los científicos y la particularidad de los factores no lingüísticos: la relación entre el emisor y el destinatario. ¿Cuáles son estos subestilos y en qué se diferencian?

Los textos del subestilo teórico se destinan a un destinatario cualificado (el acervo de conocimientos de ambos participantes en el acto comunicativo apenas difiere), capaz de pensar mediante categorías abstractas, sintetizar información científica compleja y asimilarla de forma creativa. El emisor se identifica, por así decirlo, con el destinatario: transmite la información más reciente y, en aras de la objetividad, a menudo polemiza con especialistas de la misma área o de áreas afines y espera que la información transmitida se comprenda adecuadamente.

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En el subestilo didáctico, el emisor no se identifica con el destinatario: difiere el acervo de conocimientos de ambos participantes en el acto comunicativo. En los textos de este tipo se presta una atención especial al destinatario: al emisor le interesa cómo se asimila la información científica, es decir, le importa la retroalimentación. Los textos didácticos contienen menos información objetiva y sistematizan didácticamente solo la más pertinente, acorde con objetivos de enseñanza concretos. Las afirmaciones no se demuestran ni se fundamentan tanto mediante resultados experimentales como se explican recurriendo a ejemplos, ilustraciones y otros elementos no verbales de organización textual. Las construcciones de enlace específicas destacan la relación con partes concretas del texto y, de ese modo, activan la atención del destinatario. Este debe recordar no solo la información, sino también la forma en que se transmite. Así, tiene lugar una comunicación implícita entre los participantes en el acto comunicativo.

En el subestilo científico-metodológico, el emisor es un especialista cualificado en un área u otra, mientras que el destinatario es un especialista que intenta aplicar en la práctica los descubrimientos científicos más recientes y adecuados. Los textos de este subestilo, basados en investigaciones científicas concretas o experimentos, presentan diversas recomendaciones (se indica una tecnología de producción eficaz, el método más adecuado para cultivar plantas y criar animales, un método de enseñanza, etc.) destinadas a mejorar la actividad en una u otra área científica. En estos textos, la información científica se transmite de forma más concreta y menos condensada.

El subestilo de divulgación científica se diferencia esencialmente de los ya tratados. Su emisor es un especialista cualificado, mientras que el destinatario es completamente indeterminado (por lo general, un especialista de otra área o una persona sin formación especializada); por ello, la información científica pertinente e interesante se transmite de forma adaptada y sencilla: se evitan los términos científicos especializados y se busca la concreción, la fuerza persuasiva e incluso la individualidad. Junto a la función informativa aparece la función expresiva y apelativa (Župerka, 1983, 104). El principio constructivo del subestilo de divulgación científica consiste en la combinación de rasgos y características lingüísticas de los estilos científico, periodístico, coloquial e incluso literario.

En los trabajos sobre estilística de la lengua lituana (Pikčilingis, 1971; Župerka, 1983) se reconoce, con pleno fundamento, únicamente una diferenciación del estilo científico en una dirección, y se dejan de lado aquellas variedades del estilo científico que…

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que están relacionadas con la especificidad de una ciencia concreta y se definen como «la selección de elementos lingüísticos y sus relaciones en textos de una misma temática» (Андреев 1967, 27; Хофман 1986). Esta división del estilo científico no es funcional-estilística, pues ignora el complejo de factores extralingüísticos que determinan los estilos funcionales y sus postulados, y concede prioridad a un único factor: el contenido (la temática). Sin embargo, al estudiar el estilo científico mediante métodos estadísticos, conviene comprobar si los textos de una rama científica difieren de los de otra, pues los propios investigadores de los estilos funcionales destacan continuamente la existencia de dos polos en las ramas científicas: las humanidades y las ciencias matemáticas y técnicas (Сенкевич, 1976, 42; Galperin, 1977, 310). Al parecer, no resulta conveniente estudiar los textos de ramas científicas particulares: actualmente predominan las tendencias de integración más que las de diferenciación de las ciencias, por lo que cabe limitarse a las variantes de las humanidades, las ciencias naturales y las ciencias matemáticas y técnicas.

En primer lugar, examinaremos el funcionamiento de las partes de la oración (véase la tabla 1).

Tabla 1. Frecuencia de las partes de la oración.

Estilo funcional | Partes de la oración | Sustantivo | Adjetivo | Numeral | Pronombre | Verbo | Adverbio | Preposición | Conjunción | Partícula | Emotivas y expresivas | Científico | 40,0 | 12,5 | 2,7 | 6,9 | 18,1 | 6,3 | 3,8 | 7,6 | 1,9 | – | Literario | 29,8 | 5,8 | 1,2 | 11,1 | 23,7 | 7,9 | 6,6 | 8,9 | 4,8 | 0,2

En los textos de estilo científico y literario, los sustantivos son la parte de la oración más frecuente, pero su distribución no es uniforme. El predominio de los sustantivos en el estilo científico es un rasgo del estilo nominativo. Incluso una oración de longitud media, de 17–22 palabras, en estilo científico puede contener entre 7 y 14 sustantivos (estas oraciones constituyen el 41,6%). Por ejemplo: Los clásicos de la fonología (por ejemplo, Trubeckojus) estaban convencidos de que la fonética y la fonología son ramas científicas completamente independientes (Gird, F, 14). El significado derivativo viene determinado por toda la estructura del derivado (base de formación, formante y su relación específica), que se pone de manifiesto al situar el derivado en relación con la palabra base (Urb, ŽDT, 149).

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base de formación, formante y su relación específica), que se pone de manifiesto al situar el derivado en relación con la palabra base (Urb, ŽDT, 149).

En el estilo científico son especialmente importantes las características cualitativas; el adjetivo, sin sustantivo, las expresa con una frecuencia dos veces mayor que en el estilo literario. Ambas partes de la oración aumentan la capacidad informativa del texto y ayudan a transmitir información factual (Гальперин, 1981, 28).

El predominio de sustantivos y adjetivos está relacionado con un rasgo específico del estilo científico: la abstracción; y con rasgos no específicos: la concisión y el estatismo.

En el estilo literario se observan tendencias opuestas: la alta frecuencia del verbo (y la mayor frecuencia del adverbio) indica el dinamismo de este tipo de textos, pues lo que ocupa el primer plano no es la descripción ni la exposición de razonamientos, características del estilo científico, sino la narración de acontecimientos, los cambios en el estado de los personajes, etc. (las formas personales del verbo representan el 66,5%; en el estilo científico, el 43,9%). Por tanto, al parecer, podemos afirmar que un rasgo lingüístico relevante que distingue el estilo científico del literario es la relación entre sustantivos y verbos en el texto (coeficiente de sustantivación: 2,2 y 1,5, respectivamente).

Los pronombres diferencian los estilos funcionales en cuestión. Se emplean con menor frecuencia en el estilo científico y con mayor frecuencia en el literario. Esta distribución desigual de los pronombres se debe a las diferencias en la organización de los textos. En el estilo literario, los pronombres sustituyen a los sustantivos (los personales representan el 63,2% frente al 31,2% en el estilo científico; los demostrativos, el 30,5% y el 23,5%, respectivamente); en el estilo científico se busca la precisión y, por ello, se tiende a repetir los nombres mismos de los conceptos. La precisión explica la menor frecuencia de las partículas, mientras que la objetividad explica la eliminación de palabras pertenecientes a partes de la oración con carga emocional y expresiva. En el estilo literario, el predominio de las construcciones con preposición se debe a que su núcleo suele ser un verbo, empleado con menor frecuencia en el estilo científico. Por otro lado, la mayor frecuencia de las construcciones sin preposición en el estilo científico también está propiciada por un rasgo específico de este estilo: la abstracción, pues «el significado de las construcciones preposicionales es más concreto que el de los casos» (Paulauskienė, 1994, 387). Las diferencias de frecuencia de las demás partes de la oración no son tan evidentes y, al parecer, dependen de la frecuencia de las partes de la oración correlacionadas. ¿Qué efecto ejerce sobre el funcionamiento de las partes de la oración

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¿presenta diferenciación interna el estilo científico?

La frecuencia de los sustantivos, como rasgo pertinente del estilo científico, depende poco de las características específicas del subestilo (la mayor proporción de sustantivos se da en los textos del subestilo didáctico: 42,2%) o de la disciplina científica (solo se diferencian los textos de ciencias naturales: 42,1%).

Los adjetivos muestran una distribución aún más estable, pues la amplitud de variación ni siquiera supera el límite de un punto porcentual. La frecuencia de los pronombres distingue a los textos metodológicos (4,5%), en los que se tiende a repetir constantemente los mismos nombres de conceptos (sin necesidad alguna). La tendencia opuesta es característica de los textos de humanidades (los pronombres representan el 9,0%). Sus autores buscan diversidad expresiva y nuevos matices en los vínculos entre los componentes de la frase; por ejemplo (las partículas representan el 2,4%).

La menor frecuencia de sustantivos (36,3%) y adjetivos (9,8%), junto con la mayor proporción comparativa de pronombres (8,8%), verbos (19,0%), adverbios (7,7%) e incluso partículas (3,7%) en los textos de divulgación científica muestra que la orientación hacia un destinatario no especializado configura una distribución particular de las clases de palabras.

A continuación examinaremos la distribución de otros dos parámetros: los casos de los sustantivos y los tiempos verbales.

Tabla 2. Frecuencia de los casos del sustantivo

Estilo funcional Nominativo Genitivo Dativo Acusativo Instrumental Locativo Vocativo Científico 27,2 41,7 4,2 13,8 6,3 6,8 – Literario 30,6 26,8 2,9 24,0 7,8 6,8 1,1

Como puede observarse, el estilo científico y el literario se diferencian por una estructura particular de los casos del sustantivo. El locativo, empleado de manera uniforme en los textos de ambos estilos funcionales, puede considerarse una constante lingüística, es decir, un rasgo no pertinente; en cambio, el genitivo es un rasgo lingüístico pertinente evidente. La predominancia del genitivo (que, junto con el nominativo, representa nada menos que el 68,8%) en los textos científicos se relaciona con la espe

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La característica del estilo científico es la abstracción: la cualidad expresada por un sustantivo se percibe no solo como más autónoma, sino también como más abstracta que la cualidad expresada por un adjetivo (con la palabra principal la vincula una relación recíproca de concreción). En otras palabras, la frecuencia del genitivo y, en parte, también del dativo (los rigen los sustantivos verbales, especialmente frecuentes en los textos teóricos) depende de la capacidad del sustantivo para formar derivados de estructura compleja (a menudo, términos). En el estilo literario, el acusativo es casi el doble de frecuente que en el científico. Sin duda, la frecuencia de este caso está relacionada con la característica del estilo ya mencionada: el dinamismo. El verbo suele correlacionarse con el acusativo del sustantivo y, en parte, también con el instrumental. Por tanto, el rasgo lingüístico pertinente que revela la especificidad del estilo literario es la frecuencia del acusativo. El carácter sistemático de ambos estilos funcionales determina la distribución de los demás casos: nominativo, dativo e instrumental.

Los sustantivos en genitivo se distribuyen uniformemente no solo entre textos de distintos subestilos, sino también entre textos de disciplinas científicas diversas (en los textos de humanidades hay menos genitivos: 38,4%). La amplitud de variación de los demás casos es estadísticamente informativa, pero en la práctica solo muestra la posible diversidad en la elaboración de textos de estilo científico. En los textos teóricos hay menos sustantivos en acusativo (10,5%), pero más en nominativo (30,0%). La frecuencia de los mismos casos diferencia los textos de humanidades: al disminuir la frecuencia del genitivo (38,4%), aumentan las del nominativo (29,2%) y del acusativo (15,9%). La amplitud de variación de los casos con una proporción comparativamente pequeña —el dativo y el instrumental— depende poco de la influencia de factores extralingüísticos (la amplitud de variación es del 0,8%). La estructura de frecuencias de los casos en los textos de divulgación científica no es estadísticamente informativa: en esencia, solo difiere la frecuencia del genitivo (36,7%) y, en parte, la del nominativo (28,8%), mientras que la distribución de los demás casos es relativamente estable. Así pues, también en este tipo de textos se observa una tendencia hacia una expresión estereotipada: la mayoría del texto está formada por sustantivos en dos casos, no en tres (como en el estilo literario). Se observan tendencias similares al estereotipo al comparar el funcionamiento de los tiempos verbales (véase la tabla 3).

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Tabla 3. Frecuencia de los tiempos verbales

Estilo funcional

Tiempos verbales

Presente

Pretérito simple

Pretérito habitual

Futuro

Científico

73,3

23,7

0,4

2,5

Literario

27,4

62,5

3,6

6,5

Se observa que la frecuencia de los tiempos verbales difiere sustancialmente en los textos de ambos estilos funcionales, pues se han detectado tendencias opuestas en el uso de los dos tiempos principales —el presente y el pretérito simple—: en el estilo científico, las formas del presente superan en más de tres veces las del pretérito simple; en el estilo literario, el pretérito simple se usa 2,5 veces más. En los textos científicos, a diferencia de los literarios, el presente se emplea con valor generalizador (en el contexto de sustantivos abstractos), por lo que cabe percibir una oposición entre lo abstracto y lo concreto. En el texto científico es importante registrar y constatar la existencia de fenómenos de la realidad, sus relaciones, procesos o regularidades, pertinentes no solo para el emisor, sino también para el receptor. Por ejemplo: Casi todos los peces cartilaginosos viven en los mares (Mač SG, 86). El sistema lingüístico está formado por reglas y elementos abstractos (Gird F 71).

En algunas oraciones, el significado de acción presente se atenúa por completo y el verbo denota una característica estable del sujeto (un significado muy próximo al de los adjetivos o participios); por ejemplo: Las albúminas se disuelven en agua (Jas O Ch 65); Los árboles con corteza en el lado soleado se calientan mucho (Dag AE 58); En los pulmones, la hemoglobina se combina con el oxígeno <...> (Jas O Ch 202).

La base de la creación de la imagen artística no son tanto los acontecimientos presentes como los ya pasados (generalización mediante una imagen concreta). La narración predominante en el estilo literario supone una alternancia deliberada de todos los tiempos verbales, incluido el pretérito habitual.

La frecuencia del presente no depende en absoluto de los subestilos que constituyen el núcleo del estilo científico, pero varía algo más según

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… en los textos de distintas disciplinas científicas, pues en las partes introductorias de las obras de ciencias naturales y al describir experimentos es algo más frecuente el pretérito perfecto simple (25,7%, frente al presente: 72,3%). Los textos de distintas subvariedades presentan diferencias muy leves en la frecuencia del pretérito perfecto simple. Solo en los textos metodológicos, la exposición del desarrollo de los experimentos teóricos y de la aplicación práctica de posibles resultados presupone una proporción relativa mayor de este tiempo. El futuro, al distribuirse de manera relativamente uniforme entre los textos de humanidades y de ciencias naturales, diferencia los textos de física y matemáticas. Al razonar y, sobre todo, al demostrar teoremas, el futuro es un elemento necesario (por tradición en los textos de esta subvariedad), por ejemplo: Ahora presentaremos la definición general de la media de una variable aleatoria. La media de una variable aleatoria <...>, definida en el espacio de probabilidad <...>, la llamaremos integral <...> (Kub TTMS 165).

Los tiempos verbales diferencian los textos de divulgación científica, pues el predominio del presente (65,7%), el uso algo menos frecuente del pretérito perfecto simple (28,8%) y la frecuencia relativamente elevada del futuro (5,3%) conforman una estructura propia cuyos parámetros no coinciden con los parámetros de uso de los tiempos verbales en el estilo literario.

De los parámetros analizados se desprende que la estructura morfológica de los estilos funcionales depende en gran medida (no es pasiva, como suele pensarse) de la influencia de factores extralingüísticos y puede diferenciar distintos estilos funcionales. Dentro del estilo científico, la mayoría de los parámetros fluctúan, pero se mantienen dentro de las normas del estilo científico. Sería inexacto afirmar que los textos de distintas ramas de la ciencia se escriben en un estilo científico propio. La posición de la subvariedad de divulgación científica sigue sin estar clara, ya que los parámetros analizados fluctúan en una misma dirección. Por ello, el estilo de divulgación científica puede estudiarse por separado, pues posee una estructura algo distinta en el nivel de interacción entre diversos estilos funcionales.

Abreviaturas

Dag AE – Dagys J. Augalų ekologija. – V.: Mokslas, 1980.

Gird F – Girdenis A. Fonologija. – V.: Mokslas, 1981.

Jas OCh – Jasinskas L. ir kt. Organinė chemija. – V.: Mokslas, 1979.

Kub TTMS – Kubilius J. Tikimybių teorija ir matematinė statistika. – V.: Mokslas, 1980.

Urb ŽDT – Urbutis V. Žodžių darybos teorija. – V.: Mokslas, 1978.

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Literatūra

1. Mistrik J. Slovenská štylistika. Bratislava: Sloven. ped. nakl-vo, 1965.

2. Paulauskienė A. Lietuvių kalbos morfologija: Paskaitos lituanistams. V.: Mokslo ir enciklopedijų leidykla, 1994.

3. Pikčilingis J. Lietuvių kalbos stilistika. V.: Mokslas, 1971. T. I.

4. Župerka K. Lietuvių kalbos stilistika. V.: Mokslas, 1983.

5. Андреев Н. Д. Статистико-комбинаторные методы в теоретическом и прикладном языкознании. Л.: Наука, 1967.

6. Хофман Л. Научный стиль – социолект – языковые барьеры социолингвистический аспект научной речи// Типология текста в функционально стилистическом аспекте. Пермь, 1990. С. 4–10.

7. Сенкевич М. П. Стилистика научной речи и литературное редактирование. М.: Высшая школа, 1984.

8. Гальперин И. Р. Текст как объект лингвистического исследования. М.: Наука, 1981.

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