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LEKSIKOS TYRINĖJIMAI

LIETUVOS TSR MOKSLŲ AKADEMIJA

SEMÁNTICA Y ETIMOLOGÍA

SIMAS KARALIŪNAS

1. Algunas cuestiones de semántica

El ser humano vive y actúa en un mar de fenómenos lingüísticos. El lenguaje, con la totalidad de sus significados, constituye un entorno vitalmente importante para la propia existencia humana y es uno de los componentes de la conducta sígnica del ser humano. «Le sens apparaît toujours comme une donnée immédiate: cela suffit à l'homme pour vivre et agir dans un monde signifiant», afirma uno de los semióticos más destacados de nuestros días, A. Greimas1. Hasta qué punto el pensamiento y la conducta humanos están condicionados por el lenguaje quedó demostrado por la hipótesis de Sapir-Whorf y el relativismo lingüístico de L. Weisgerber. La teoría de los «campos semánticos», al desarrollar la cual L. Weisgerber formuló el mencionado principio del relativismo lingüístico, fue importante no solo para el estudio de las relaciones entre lenguaje y pensamiento, y entre lenguaje y cultura, sino que también proporcionó a los semánticos y lexicólogos un método estructural. Por consiguiente, en las últimas décadas, en lugar de los dos problemas abordados por la semántica clásica —la clasificación de los significados y el descubrimiento de las leyes del cambio semántico—, pasaron a primer plano los problemas de la semántica descriptiva y de la elucidación de la estructura semántica. Al responder a la pregunta de hasta qué punto los significados pueden constituir una estructura, L. Hjelmslev señaló que pueden considerarse estructurados por dos razones: 1) porque los significados parciales (significations particulières) dependen de variantes de selección que se deducen lógicamente de las relaciones posibles previstas al describir la forma; 2) porque los «significados» generales, o semas, dependen de valores (de valeurs), que también derivan de la forma y definen las correlaciones posibles2. A pesar de que los significados de las palabras constituyen un ámbito del lenguaje que se resiste más que ningún otro a la sistematización y la formalización, de que a menudo no está claro dónde termina un segmento del plano del contenido y comienza otro y de que, por ello, el subjetivismo y la arbitrariedad encuentran en este campo un terreno propicio, parece, no obstante, que el léxico y los significados también pueden estudiarse mediante métodos más precisos, propios de la lingüística estructural. Los semánticos pueden proceder así gracias a la genial concepción de F. de Saussure de los dos planos del lenguaje —el contenido y la expresión (plan du contenu et plan de l’expression)— y al isomorfismo de ambos, establecido posteriormente, que permite «concebir la estructura semántica como una articulación del universo semántico en unidades mínimas de significación (=o semas), correspondientes a los rasgos distintivos del plano de la expresión (=o femas)»3.

Partiendo de estos principios cardinales de la teoría general del lenguaje, se plantea la tarea de obtener información clara sobre el número y la naturaleza de los elementos semánticos mínimos (seman-

1 A. J. Greimas, Du sens. Essais sémiotiques, Paris, 1970, p. 39.

2 L. Hjelmslev, Pour une sémantique structurale, in: Essais linguistiques (=Travaux du cercle linguistique de Copenhague, vol. XII), Copenhague, 1959, p. 108.

3 A. J. Greimas, op. cit., p. 40.

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tics) y de sus relaciones, describiendo actualmente al menos un número limitado de ellos; se postula la estructura de una teoría semántica y se hacen esfuerzos por crear una teoría semántica basada en los principios de la gramática generativa.

Sea cual sea la teoría de semántica estructural que construyamos, cabe suponer que la investigación estructural de la semántica depende ante todo de la investigación estructural del léxico. La descripción sincrónica del vocabulario de una lengua (por ejemplo, del lituano) —una descripción idealmente perfecta— debería proporcionar al menos dos tipos de información: un inventario de unidades léxicas simples y compuestas, y los modelos estructurales en los que se integran dichas unidades. El inventario debería incluir: 1) los morfos existentes en la lengua (por supuesto, no es posible alcanzar una exhaustividad absoluta), 2) todas las palabras (combinaciones convencionales de morfos) y 3) todas las frases (grupos fijos de palabras específicas que difieren de la mera suma de las palabras). Cada elemento del inventario debería identificarse de algún modo, indicando la función del morfo o de la palabra y proporcionando un sinónimo o una expresión equivalente.

Como se ha señalado, el segundo tipo de información consistiría en indicar los modelos estructurales, es decir, los paradigmas en los que se integran las unidades léxicas. Es posible determinar los paradigmas estructurales presentando el léxico en forma de «red». El fragmento de inventario que se ofrece aquí muestra lo que esto significa: consta de elementos léxicos (fonológicos y reales) cuyo primer sílabo tiene la estructura CV y va seguido de la secuencia de fonemas (ras).

Consonantes Vocales a e i u ā ē ī ū ė o etc. k karas keras kiras kuras karas keras kyras kūras kėras koras g garas geras giras guras garas geras gyras gūras gėras goras t taras teras tiras turas taras teras tyras tūras tėras toras d daras deras diras duras daras deras dyras dūras dėras doras p paras peras piras puras paras peras pyras pūras pėras poras b baras beras biras buras baras beras byras būras bėras boras etc.

Esta presentación del léxico en forma de «red» mostraría: 1) una casilla para cada combinación de fonemas matemáticamente posible; 2) el conjunto de casillas vacías debido a restricciones fonotácticas (por ejemplo, kāras, kėras, gāras, gėras quedan automáticamente excluidas, ya que en lituano no es posible que los sustantivos comiencen con una vocal breve acentuada, pero compárese pėras, «un título de esta índole»); y 3) las casillas que están efectivamente ocupadas por morfos y palabras y que no7. Una lista matemática tan simple de combinaciones de fonemas pronto se volvería enorme e incómoda. Sin embargo, aplicando las reglas fonotácticas, esta

4 F. P. Dineen, The Structure of Semantic Elements, Actes du xᵉ congrès international des linguistes, II, Bucarest, 1970, p. 589–593.

5 Jerry A. Fodor, Jerrold J. Katz, The Structure of a Semantic Theory, Language, 39, 1963, p. 170–210.

6 S. Abraham, I. Evseev and V. Serban, The Bases of a Structural Semantics, Actes du xᵉ congrès…, II, p. 609–611.

7 F. G. Cassidy, A Descriptive Approach to the Lexicon, in: Approaches in Linguistic Methodology ed. by I. Rauch and Ch. T. Scott, Madison, Milwaukee, and London, 1967, p. 9–15.

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disminuiría considerablemente si se eliminaran todos los espacios vacíos. Pero incluso reducido de ese modo seguiría siendo bastante grande; sin embargo, este método de investigación del léxico puede ser útil, pues proporcionaría un inventario completo de los morfos de la lengua y sus combinaciones, revelaría las relaciones estructurales del vocabulario y ayudaría a determinar las tendencias de desarrollo y ampliación del léxico. Los ordenadores facilitarían considerablemente el trabajo de procesamiento. A juicio de F. Cassidy, autor de este método de investigación del léxico, una descripción ideal del léxico y su estudio estructural están ahora «within the realm of possibility»8.

Cabe suponer que una descripción estructural del vocabulario también sería útil para la semántica. Entonces se podría intentar plantear la cuestión de si los segmentos del plano de la expresión pertenecientes a un paradigma estructural o a paradigmas fonológicamente cercanos manifiestan, en ocasiones, segmentos de contenido de uno o varios ámbitos contiguos de la experiencia sensorial y el pensamiento. Tal vez una descripción estructural del vocabulario permitiera estudiar con mayor precisión fenómenos semánticos tan complejos como la polisemia y su relación con la homonimia, que, como es sabido, junto con la sinonimia, la motivación de las palabras y el carácter de las palabras, constituyen el objeto principal de la semántica descriptiva.

Aunque los lógicos la consideran un obstáculo para la comunicación y el pensamiento, la polisemia es un poderoso medio de economía lingüística, pues alivia considerablemente la carga de nuestra memoria. La pluralidad de significados de las palabras surge por varias razones. La variación contextual del semema depende del hecho más simple de que, en enunciados diferentes, una palabra nunca tiene exactamente el mismo significado. Así, la palabra knyga tiene un significado concreto y, al parecer, ¿cómo podría variar su significado? Sin embargo, una cosa es el libro para el autor, otra para el editor o el coleccionista, y otra más para el librero. Para el coleccionista de libros significa una cosa, para el anticuario otra, para el bibliográfo o el bibliotecario otra más, y para el lector algo completamente distinto. Según el contexto y la situación en que se emplee la palabra, puede tener —y normalmente tiene— distintos matices de significado. Algunos de esos matices son efímeros; otros pueden desarrollarse hasta convertirse en acepciones estables que, con el tiempo y al aumentar la distancia entre ellas, pueden llegar a constituir significados distintos de una misma palabra. También desempeñan aquí un papel importante la metonimia y la metáfora. Por ejemplo, akis, además de su significado principal de «órgano de la visión», tiene 21 acepciones surgidas por transferencia del nombre basada en diversas asociaciones: «1. ojo de una red; 2. punto de un tejido; 3. presilla, agujero de una liza; 4. lazo para cazar liebres, zorros y otros animales; 5. pequeño agujero abierto en el hielo o lugar que no se ha congelado del todo; agujero en el hielo; 6. lugar sin fondo en una ciénaga; pequeña extensión de agua en pantanos o lagos que están a punto de cubrirse de vegetación, etc.»

Puesto que no se puede medir la carga funcional del significado de una palabra, tampoco es posible decir en qué medida difieren entre sí los significados de una misma palabra ni en qué medida difieren de los significados de otra palabra. En otras palabras, no se puede saber dónde termina la polisemia y empieza la homonimia. En este caso, el lexicógrafo debe guiarse únicamente por su instinto. Es cierto que también se han propuesto criterios para distinguir la polisemia de la homonimia, pero solo son auxiliares y no resuelven el problema. Así, se supone que, si dos palabras de forma idéntica se usan en una misma oración sin que se perciba su repetición, el hablante no siente entre ellas relación semántica alguna. Por ejemplo, el francés pas, «paso», y pas, «no», se emplean en una misma oración: Cela ne se trouve pas dans le pas d’un cheval «No se encuentra esto a diario». Por consiguiente, en el francés actual son dos palabras distintas, aunque ambas procedan del latín passus.

8 F. G. Cassidy, op. cit., p. 14.

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«paso». También se aduce que, supuestamente, ningún poeta que se precie rimaría dos palabras que considera unívocas9. En relación con esto, se puede proponer otro criterio para distinguir la polisemia de la homonimia. Si un alomorfo manifiesta los mismos segmentos de contenido, o segmentos cercanos, que manifiesta otro alomorfo, los segmentos de contenido que manifiestan pueden considerarse pertenecientes a una sola palabra (y no a dos palabras homónimas). Por ejemplo, kuópti tiene los siguientes significados: «1. limpiar, asear; cuidar; 2. cosechar, recoger la cosecha; 3. sacar miel, trepar; 4. limpiar el lino de la paja, espadar; 5. amontonar, cavar, recoger; 6. enterrar; 7. ocultar; 8. cuidar; 9. arrebatar, agarrar, asir; robar; 10. comer, sorber, devorar, engullir con apetito; 11. correr, andar, salir disparado con rapidez» (véase LKŽ VI 916). Encontramos un grupo de significados muy próximos también en los verbos 1 kópti, 2 kópti|kópti, 3 kóp-til|kópti (véase LKŽ VI 351–4). De ser así, los verbos kópti|kópti y kuópti son, al parecer, alomorfos, pues, además, la alternancia uo: o es completamente regular en lituano. Por consiguiente, en lugar de tres homónimos probablemente tendremos un solo verbo polisémico kópti|kópti: «1. limpiar, asear; 2. cosechar, limpiar (el cereal del campo); 3. sacar miel (de una colmena o de un árbol hueco); 4. recoger, sacar y cargar estiércol con una horca en un carro; 5. aporcar, amontonar (patatas, verduras…); reunir en un montón, hacer un montículo, amontonar; aventar; 6. enterrar; 7. ocultar; 8. tomar, robar, agarrar, arrebatar; 9. comer con avidez, engullir; 10. ir, viajar» (junto al homónimo kópti, «trepar (hacia arriba, hacia abajo, por algo…)»), ya que su relación con el verbo kópti|kópti, «limpiar, asear; cosechar, limpiar (el cereal del campo)», etc., no se manifiesta en el plano sincrónico. Además, aquí puede resultar útil el siguiente fenómeno observado en la semántica lituana: los sememas «comer (con avidez), devorar, tragar, engullir», «ir, viajar, correr», «golpear, pegar, asestar un golpe», «robar» suelen aparecer junto a otros sememas diversos. En otras palabras, muchos verbos lituanos se emplean metafóricamente para designar las acciones mencionadas; compárese, por ejemplo, dróžti, «cortar, afilar o alisar con un cuchillo u otra herramienta cortante; golpear, pegar, azotar, dar; comer, engullir, beber; andar, correr, conducir, viajar o deslizarse con rapidez, etc.», LKŽ II² 747. Al parecer, también el letón I žaút, «secar, colgar para que se seque», y II žaut, «golpear, asestar un golpe fuerte, etc.», ME IV 792–3, son, no solo desde un punto de vista diacrónico, sino también sincrónico, una misma palabra (compárese el lituano džiáuti, «colgar, poner a secar; robar; golpear, asestar un golpe, etc.», LKŽ II² 1016); véase más abajo. De modo parecido, por ejemplo, es poco probable que el lituano káuti, «ir, viajar», LKŽ V 450, sea un verbo distinto de káuti, «golpear, abatir; combatir; forjar», (compárese la relación entre los significados de dróžti). Es cierto que aún habría que reflexionar sobre cómo abordar casos semejantes en la práctica lexicográfica y en la semántica sincrónica: quizá sea realmente más conveniente distinguir dos o varias palabras y considerarlas homónimas, pues en muchos casos los significados están tan alejados que solo un análisis etimológico minucioso permite rastrear su relación originaria y, de ese modo, constatar la polisemia (véase más abajo).

Al examinar las cuestiones de la semántica descriptiva (sincrónica), hemos llegado directamente a asuntos de semántica diacrónica. Como es sabido, el análisis semántico es, junto con el estudio fonológico y derivativo, uno de los principales aspectos de la etimología. Al estudiar los fenómenos de la polisemia y la homonimia en diacronía y explicar las relaciones de origen entre lexemas, reviste gran importancia el principio formulado por B. Jäger: «… treffen mehrere weit auseinanderstehende Bedeutungen (A, B, C …) in einer

9 S. Ullmann, Semantics. An Introduction to the Science of Meaning, Oxford, 1962, p. 179.

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Lautung zusammen, so muß diese Tatsache festgestellt werden. Taucht diese Bedeutungsreihe A, B, C… woanders auf, so ist kaum mehr daran zu zweifeln, daß zwischen den Bedeutungen, A, B und C eine — wenn auch zunächst nicht erkennbare — Bedeutungsverwandtschaft besteht“¹⁰. B. Jēgers demostró la validez de este principio en toda su obra aquí citada, el mejor estudio diacrónico de semántica de las lenguas bálticas. Este principio presupone que, en el plano del contenido de una palabra polisémica, unos significados se han originado orgánicamente a partir de otros y que representan una evolución semántica regular. La mayoría de los casos, sin duda, así lo indican. Sin embargo, la coexistencia constatada de dos segmentos de contenido en el plano del contenido de una palabra puede no indicar una evolución regular de dichos segmentos. Pues una palabra puede haber tomado prestado de otra uno de sus segmentos de contenido. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando las palabras tienen una envoltura fonética similar. Aquí nos encontramos ante casos de la denominada «evolución pseudo-semántica». Concretamente, que el fr. essuyer signifique: 1. «secar» y 2. «soportar, aguantar» no demuestra que esos dos segmentos de contenido que manifiesta hayan surgido uno del otro, pues este verbo obtuvo el segmento «soportar, aguantar» de essayer «probar, intentar; esforzarse», que en el siglo XVI también significaba «experimentar, soportar, aguantar»¹¹. El let. vuobit significa tanto «die Lippen zum Lachen zusammenziehen» como «schälen, bolstern (por ejemplo, nueces, guisantes)» ME IV 677. Estos segmentos de contenido están demasiado alejados entre sí para que podamos encontrarles paralelos en otras lenguas y confirmar así su vínculo diacrónico. No cabe duda de que vuobit tomó el segmento de contenido «schälen, bolstern» de la palabra rimada luōbit «schälen, klauben, bolstern». Observamos una compleja infiltración semántica en el caso del lituano plúoštas y plūoštas: plúoštas «1. materia prima textil, fibras finas y resistentes; 2. balsa, transbordador» debió adquirir el primer significado (cf. el alomorfo pláustas, que no tiene ese significado) de plūoštas «materia prima textil, fibras finas y resistentes; (de heno, paja, cabello, etc.) haz, manojo, brazada; ramo, bouquet; cinta, franja; transbordador, balsa», mientras que plūoštas, que etimológicamente está relacionado con el verbo plėšti, habría tomado prestado de plúoštas el significado «transbordador, balsa». Su plano de expresión, muy cercano (solo difieren los fonemas š — s), debió de ser la causa por la que también empezaron a aproximarse sus planos de contenido. Por consiguiente, antes de afirmar que la relación entre dos segmentos cualesquiera del plano del contenido es resultado de una evolución semántica regular, es necesario —en la medida de lo posible— averiguar si no se trata de un caso de «evolución pseudo-semántica».

2. Etimología del lituano džiaugtis

El lituano džiaugti «alegrar», džiaugtis «sentir alegría, divertirse» LKŽ II² 1014 tiene como correspondencias en letón džaugt «ergötzen», -tiēs «sich ergötzen», gáugtîes «sich freuen, jubeln; hoffen, erwarten; versprechen, im Begriff sein; sich beklagen; milināties, liebkosen» ME I 694, «glausties» EH I 425. Aunque estas correspondencias entre el lituano y el letón se señalaron hace mucho tiempo, el lituano džiaugti(s) y sus cognados letones aún carecen de una etimología fiable, salvo por algún intento fallido¹².

10 B. Jēgers, Verkannte Bedeutungsverwandtschaften baltischer Wörter, K Z, 80, 1966, p. 10–11.

11 J. Orr, Words and Sounds in English and French, Oxford, 1953, p. 157 tt.

12 E. Fraenkel, Litauisches etymologisches Wörterbuch, Heidelberg-Göttingen, 1962, p. 116–7.

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H. Hirt¹³ relacionó el lituano džiaugiuosi con el lat. gaudēo y el gr. γηθέω «me alegro» y, suponiendo que aquí había una metástasis de consonantes, lo derivó de *gaudžiuosi. La forma más antigua de las palabras latinas y griegas parecía ser *gāu-edh-ējō (o *gāu-adh-ējō)¹⁴. Por consiguiente, teniendo en cuenta el carácter conservador de la lengua lituana, esperaríamos *goved- (o *govad-), pero no *gaud-. Además, es fácil demostrar que aquí no hubo metástasis mediante otras palabras de la misma raíz en lituano y letón (véase más abajo).

También fracasó el intento de P. Persson¹⁵: comparó el let. gaugtiês con el alto alemán antiguo goukolōn, gouggolōn «hacer tonterías, gastar bromas», y el let. gaūbt² con el alto alemán medio gief «tonto». En primer lugar, como se ve, los significados de las palabras comparadas difieren considerablemente y —lo más importante— la consonante inicial de la raíz de las palabras letonas, desde el punto de vista etimológico, es *d- (no *g-; véase más abajo).

Antes de proceder a explicar la etimología, hay que señalar que la identificación genética del lituano džiaugti(s) y el letón džaugt(ies), gauties, que parece bastante evidente, tropieza con dificultades de carácter fonético. El lituano džiaugti(s) continúa regularmente una raíz más antigua *deug-: el diptongo eu se convirtió regularmente en jau, y el grupo *dja- cambió a dž’a (cf. el lituano biaurùs, el letón blaũrs, de *beur-). En letón, los reflejos de los grupos *dj, *tj ante vocales posteriores son ž, ž¹⁶. Precisamente tales sonidos aparecen en las palabras de la raíz que estudiamos; cf. el letón ap-žaugties «wachsend (einen andern Baum) umwinden», apžaugties kam ap kaklu «sich jemandem um den Hals winden» EH I 128, žaudīties (pres. -guôs, pret. -dzījuos) «sich aufdrängen; liebevoll um einen herumsein, liebkosen, umarmen, küssen (hauptsächl. von kleinen Kindern gesagt); einander liebkosen» ME IV 790, žauguoties «t. p.» ibid., žaugas «die Liebkosung; jausmas, valuodas» ibid., žaugule «das Liebchen, die Mätresse» ibid., žaugzmas «jausmas, valuodas» ibid. (cf. el lituano džiaūgsmas «sentimiento de gran satisfacción o placer, alegría, felicidad» LKŽ II² 1013). Estos lexemas letones deben considerarse continuaciones regulares de la raíz *deug-.

Debido a que en lugar de ž- encontramos dž-, J. Endzelīns (EH I 563) se inclinaba a sospechar que el let. džaugt(iês), džauga eran lituanismos. En efecto, estas formas no se usan en el letón vivo y solo se conocen por diccionarios letones antiguos (el «Lettisch-deutsches Lexikon» de Lange, 1773, el «Lettisches Lexikon» de Stender, 1789, y el «Lettisch-deutsches Wörterbuch» de Ulmann, 1872). Sin embargo, ni la presencia de dž- en lugar del regular ž- ni el hecho de que estas formas no se utilicen en la lengua viva parecen ser razones suficientes para considerarlas préstamos del lituano. También hay otros casos en los que, en letón, encontramos dž, č donde el lituano tiene dž, č; cf., por ejemplo, el let. džàut, čuôp², čàpt, čùpt, čupinêt, čuožātiês, čūzinât y el lituano džiauti, čiuopti, čiopti, čiūpti, čiupinėti, čiuožti, čiūzinėti. Sería demasiado audaz declarar que todos ellos son préstamos del lituano. Sobre todo porque los reflejos de los antiguos grupos *dj, *tj, dž, č, también están documentados en el propio letón (en parte de los dialectos zemgalianos)¹⁷. Desde esos dialectos, las formas con dž, č pudieron pasar a los antiguos diccionarios letones o difundirse a otros dialectos.

¹³ H. Hirt, BB, 24, 1899, p. 280: «Aus dem lit. stellt sich zu γηθέω und gaudeo džiaugiuos aus *gaudžiuos».

¹⁴ A. Walde- J. B. Hofmann, Lateinisches etymologisches Wörterbuch, I, Heidelberg, 1936, p. 584.

¹⁵ P. Persson, Beiträge zur indogermanischen Wortforschung, Uppsala, 1912, p. 59 tt.

¹⁶ J. Endzelīns, Latviešu valodas gramatika, Rīgā, 1951, p. 177 tt.

¹⁷ M. Rudzīte, Latviešu dialektoloģija, Rīgā, 1964, p. 91.

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La etapa intermedia de la evolución fonética *deug- > lat. žaug- *d’aug- probablemente se refleja en la forma g’augtiės. Dado que hay datos que permiten reconstruir en curonio d’, t’, < *d̑j, *t̑j18, g’augtiės puede considerarse que llegó al letón desde el curonio19, ya que en los préstamos letones las palatales d’, t’ se reflejan como g’, k’. Precisamente el verbo gaugtiės está atestiguado en la parte occidental de Letonia (Dunika). Así pues, la raíz *deug-, «alegrarse» o con un significado cercano, está atestiguada también en la tercera lengua báltica, el curonio, en la que, según cabe suponer, el diptongo *eu también se había convertido en jau.

La variante de grado cero de la raíz džiaug- < *deug- está presente en lituano en džiūgti «empezar a alegrarse» LKŽ II² 1031, džiūga «alegría» ib. 1029, džiūgà, džiūgas «quien se alegra fácilmente por algo» ib. 1029, džiūgùs «que se alegra pronto, se regocija, alegre» ib. 1031, džiūgauti «alegrarse mucho» ib. 1029, etc. La presencia de la africada dž delante de una vocal posterior indica que estas formas probablemente surgieron sobre la base de la variante de grado pleno de la raíz džiaug-, según el modelo šaukti: šūkti = džiaugti: x. Lo confirma el hecho de que no tienen cognados en letón.

Para esclarecer las relaciones entre džiaugti(s), ap-žaugtiės, džaugt(ies), g’augtiės puede ayudar el let. žaugātiės2 «andar, ir sin pensarlo; correr dejando la manada (hacia el cereal), saltar (zanjas) (dicho de las vacas)», žauga2 «una vaca que repetidamente abandona la manada para ir al cereal, salta zanjas, etc.; alguien que va allí donde está prohibido», y el derivado con el sufijo -k- de la raíz, žauka «un alocado; quien trepa de un lado a otro; una prostituta, etc.» ME IV 790.

Que la base de estas últimas palabras letonas contiene let. žauties, žaunuōs, žāvuōs «trepar; subir alto; retozar, ser alocado; correr; avanzar rápidamente sin reparar en ningún obstáculo; correr hacia algo o por encima de algo sin pensarlo; ir a algún lugar inútilmente; caer, desplomarse» ME IV 793, «ir a algún lugar de forma precipitada, empujar; ir a escondidas a algún sitio; trepar; apresurarse, correr; arrastrarse por algo» EH II 817, es bastante evidente; compárese let. guovis pirmuo dienu ganuos žaugājas… «se saltan unos a otros sobre el lomo» ME IV 790 s. v. žaugātiės2, donde se aprecia claramente la relación de contenido del verbo žaugātiės2 con žauties. Al let. žauties le corresponde en lituano džiūti, džiūna, džiovė «correr, caminar rápidamente; hacer algo con intensidad» LKŽ II² 1016. En el plano del contenido de let. žauties, el segmento «caer, desplomarse» difiere un poco. Sin embargo, que se trata de una variante contextual, surgida probablemente por el uso metafórico del verbo, queda bien ilustrado por el lituano Kad džiovė (griuvo) aukštienykas, net kojos užsiriėtė Žiežmariai (véase LKŽ. II² 1016 s. v. džiūti). Los cognados de let. žauties y lit. džiūti en otras lenguas indoeuropeas son sánscrito dhavate «corre, fluye», gr. ϑέω «corro», ϑοός «rápido» (ie. *dheu- «correr, fluir»20).

Desde el punto de vista de la derivación, aquí es importante el hecho de que la raíz báltica *dēu- > *djāu- «correr, caminar rápidamente; fluir, etc.» se amplió con el formante -g-. Por ello, cabe señalar que en letón este formante también aparece en lexemas que significan «secarse» o presentan segmentos de contenido cercanos; compárese let. žugt, žugstu, žūgu = žūt «secarse» ME IV 835, žugls «flaco» ib. 829 (sobre la relación entre los segmentos de contenido, compárese lit. džiūti «volverse seco, secarse; adelgazar, menguar, etc.» LKŽ II² 1035). Por consiguiente, el hecho de que los lexemas žaugātiės2 «andar sin pensarlo; correr dejando la manada (hacia el cereal), (por zanjas),

18 J. Endzelin, Über die Nationalität und Sprache der Kuren, FUF, 12, 1912, p. 59—72; K. Būga, RR, III, 1961, p. 172—4; V. Kiparsky, Die Kurenfrage, Helsinki, 1939, p. 253, tt.

19 Así lo hicieron ya K. Būga, RR III 174, y J. Endzelīns, ME I 694 (este último tampoco descarta la posibilidad de un préstamo de los dialectos lituanos).

20 J. Pokorny, Indogermanisches etymologisches Wörterbuch, Bern, 1959, p. 259.

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«saltar» y žūgt «secarse» presentan una relación formal (¡comparten el formante -g!), lo que permite buscar también una relación entre sus contenidos; dicho de otro modo, permite sospechar que son etimológicamente idénticos. El lit. džiáuti «colgar, poner para que se seque; secar; robar; cortar; golpear» LKŽ II² 1016 (sobre las relaciones entre sus segmentos de contenido, véase arriba), džiūti «volverse seco, secarse; marchitarse, debilitarse, desaparecer, morir (dicho de plantas); adelgazar, menguar» ib. 1035, let. žaut «secar, colgar para que se seque», žaut «golpear, asestar un golpe fuerte; verter; llover a cántaros» ME IV 792—3 (sobre el hecho de que aquí tenemos un solo lexema polisémico, véase arriba), žūt «secarse» ib. 838, como es sabido, han dado lugar a varias hipótesis etimológicas²¹. E. Berneker²² los comparó con sánscrito dunóti «arde», davah «bosque» (< «combustión»). J. Endzelīns²³, suponiendo el significado primario «secarse por completo, marchitarse, endurecerse», relacionó estas palabras bálticas con el alto alemán antiguo tawalōn «desaparecer, morir», el nórdico antiguo dó «se entumeció (dicho de las articulaciones)», el alto alemán antiguo touwen, el inglés antiguo dōian «morir» y el gótico dauþs «muerto». Esta asociación tropieza con dificultades de índole semántica y fonológica (las palabras germánicas tienen au en la raíz). En tiempos recientes, las palabras germánicas se han etimologizado de otra manera²⁴. Basándose en que las sememas «brillar, resplandecer, iluminar», «calentarse, arder» y «secarse» están emparentadas (compárese, por ejemplo, el lat. sūdum «cielo despejado; cielo sereno», sūdus «seco; sin nubes, despejado»), F. Specht²⁵ propuso la hipótesis de que el antiguo nombre indoeuropeo del cielo diēus «cielo radiante, resplandeciente» (sánscrito dyáuh «cielo, día» y «dios», gr. Ζεύς, lat. diēs «día») aún subyace al lit. džiáuti y al let. žaut. Lamentablemente, a la luz de los hechos bálticos que se presentan a continuación, a los que los métodos modernos de análisis lingüístico otorgan prioridad, nos vemos obligados a abandonar esta interesante hipótesis²⁶.

La relación derivativa constatada entre let. žūgt «secarse» (: žūt «secarse») y žaugāties2 «andar sin pensarlo; correr dejando la manada (hacia el cereal), saltar (zanjas)» (: žauties «retozar, ser alocado; correr; avanzar rápidamente sin reparar en ningún obstáculo, etc.») (ambos tienen el formante -g-), como ya se ha señalado, también permite buscar una relación en el plano del contenido. Que las sememas «secarse, volverse seco», cuyo miembro en la oposición intransitividad–transitividad es «colgar, poner, hacer que se seque», y «correr, fluir, verter» pueden estar emparentadas históricamente se aprecia, ante todo, en el lit. šėkti «disminuir, secarse, bajar (dicho del agua); desaparecer, menguar, adelgazar», let. sikt (pres. sieku = lit. senkù) «agotarse, bajar (dicho del agua), secarse» y lat. sicāre «secar, desecar; drenar; beber; ordeñar, succionar». Esta suposición puede apoyarse además en el hecho de que entre los cognados de una misma raíz que los bálticos šėkti, sikt se cuentan no solo el gr. (aoristo) ἐ-σχ-ετο «se agotó, se consumió, se secó», sánscrito á-sakrah «inagotable, que no se consume», sino también —y esto es lo más importante— av. hišku- «seco» (de la formación reduplicada si-sk-us), irlandés medio sesc, galés hysb, bretón hesp «seco» (de *sisk̑uo-)²⁷. Lat. siccus «seco-

21 Véase E. Fraenkel, LEW, p. 117.

22 E. Berneker, IF, 10, 1899, p. 158.

23 K. Mühlenbachs Lettisch-deutsches Wörterbuch, IV, p. 793.

24 J. Pokorny, IEW, p. 260.

25 Fr. Specht, Der indogermanische Himmelsgott im Baltisch-Slavischen, KZ, 69, 1/2, 1948, p. 115—123.

26 Compárese también lo que dice M. Mayrhofer: «Sin embargo, sigue siendo incierta la propuesta de Specht de un diēu*-“irradiar, brillar”, que supuestamente habría dado, a través de “arder”, el lit. džiáuti-“colgar para que se seque” džiovà“sequía”». — M. Mayrhofer, Kurzgefaßtes etymologisches Wörterbuch des Altindischen, II, Heidelberg, 1963, p. 71.

27 J. Pokorny, IEW, p. 894; M. Mayrhofer, op. cit., I, p. 64.

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«seco» (de *sikkos, con geminada expresiva) y av. hiku- «seco» son de un mismo origen que s. ind. sécate, siñcāti, av. hiñcaiti, hičaiti «vierte, derrama», alto alemán antiguo sihan «filtrar» (alemán seihen), alto alemán antiguo, sajón antiguo, inglés antiguo sigan «caer gota a gota, descender, fluir»²⁸ (indoeuropeo *seik̑- «verter, filtrar, correr, gotear», Pokorny IEW 893)²⁹. It. asciutto «seco» continúa todavía el lat. exsūctus, participio pasivo de pasado de lat. exsūgo «succiono, absorbo» (: sūgo «chupo; absorbo; empapo»). Sobre la base de estos hechos manifiestos, puede considerarse demostrado el vínculo histórico entre los sememas «secarse, volverse seco» y «correr, fluir, derramarse»³⁰. Y puesto que «correr, fluir» se emplean tanto al hablar del agua como de una persona —cf., por ejemplo, vaik as bėga «el niño corre» y vanduo bėga «el agua corre», así como la relación entre tekėti «fluir» y takas «sendero»—, queda explicado también que el lituano dž iauti «colgar, poner a secar; robar; cortar, golpear», el letón žaut (žaut) «secar, colgar para que se seque; golpear, asestar un golpe fuerte», el lituano dž iūti y el letón žūt «secar», y el lituano dž iauti «correr, caminar deprisa; hacer algo con energía» y el letón žauties «trepar; subir alto; retozar, estar alborotado; correr; avanzar deprisa pese a todos los obstáculos; abalanzarse sobre alguien o algo o saltar por encima de ello de manera temeraria; ir a algún sitio sin motivo, etc.» pertenecen a una misma raíz, tanto más cuanto que los segmentos semánticos «correr, derramarse» se manifiestan también en la propia raíz que se examina; cf. letón žaut «verter, llover intensamente», ME IV 793. Además, de la relación histórica aquí establecida entre los sememas «secarse, volverse seco» y «correr, fluir, derramarse» se desprende que este último semema, o su alosema «correr, apresurarse, caminar deprisa», es el primario. Una vez constatado esto, podemos volver a la etimología de dž iaugt(i)s, ap-žaugties, dž iaugt(ies), gāugties.

En el plano del contenido de los verbos aquí examinados se distinguen los siguientes grupos principales de segmentos semánticos: 1) «sentir alegría, divertirse; (sich) ergötzen, sich freuen, jubeln» (džiaugt(i)s, džiaugt(ies), gāugties), 2) «esperar, aguardar; prometer, estar a punto de; quejarse» (gāugties); 3) «mimar, acariciar; arrimarse» (gāugties), «acariciarse mutuamente; estar afectuosamente alrededor de alguien, besar, abrazar, imponerse» (žaud zīties, žauguoties); 4) «rodear al crecer (otro árbol)» (ap-žaugties).

Los segmentos «imponerse» y «rodear al crecer (otro árbol)» son bastante próximos. También puede mostrarse con relativa facilidad el vínculo genético del semema «alegrarse» con los segmentos semánticos presentes en letón žaugāties² «abandonar el rebaño (para entrar en el cereal), saltar (sobre zanjas) (dicho de vacas), etc.» y žauties «trepar; subir alto; retozar, estar alborotado; correr, etc.»; cf. alto alemán antiguo frao, frō, frawēr «alegre, regocijado» (alemán froh): escandinavo antiguo frār «rápido, apresurado, repentino, impetuoso», inglés medio frow «rápido, presuroso» (del germánico frawa-), s. ind. prā́vate «salta, brinca»; inglés exult «alegrarse, regocijarse», que antiguamente también significaba «saltar de alegría (to leap upward, especially for joy)». Este verbo inglés continúa el lat. ex(s)ultō «salto, doy un brinco; borboteo, me agito, ondeo; me deleito,»,

28 Cf. A. Walde–J. B. Hofmann, Lateinisches etymologisches Wörterbuch, II, Heidelberg, 1954, p. 533.

29 Cf. además lo que dice J. Pokorny: «junto a ello, una raíz seik̑- ‘seco’, que probablemente haya que reunir con seik̑- ‘verter’ a través de ‘escurrirse, agotarse = secarse’», — J. Pokorny, IEW, p. 894.

30 Cf.: «Unos pocos (es decir, lexemas que significan ‘seco’) proceden de la noción de ‘extraer el jugo’», — C. D. Buck, A Dictionary of Selected Synonyms in the Principal Indo-European Languages, Chicago, Illinois, 1949, p. 1076.

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«me alegro, etc.»; lat. exsiliō «salto; doy un brinco, etc.» es un frecuentativo. La base de este último es salio «salto, brinco», pariente del gr. ἄλλομαι «salto»³¹.

La aparición de otros segmentos del campo semántico de «alegrarse» es más o menos comprensible: para «mimar, acariciar; arrimarse», cf. lat. gaudeō «me alegro, siento satisfacción» y gaudere aliquid «amar, apreciar algo»; para «esperar, aguardar; prometer, estar a punto de; quejarse», cf. letón priecāties «alegrarse», priekš «la alegría», s. ind. prināti «alegra, divierte; incita, estimula, despierta; prueba, intenta, aprovecha; admira, contempla con deleite, encuentra placer», av. frīnaīti «desea, anhela, quiere, desea para alguien», gótico frijōn «amar», eslavo antiguo prijaja, prijati «prever, presentir, meditar de antemano; ser prudente, cauteloso; preocuparse; esforzarse».

Por tanto, hay motivos sólidos para pensar que los lexemas que significan «alegrar(se)», džiaugti(s), ap-žaugtiēs, džaugt(ies), g’augtiēs, proceden probablemente del verbo básico džiauti «correr, caminar deprisa; hacer algo con energía», žauties «trepar, subir alto; retozar, estar alborotado, correr; avanzar deprisa pese a todos los obstáculos; abalanzarse sobre alguien o algo o saltar por encima de ello de manera temeraria; verter, llover intensamente; golpear, asestar un golpe fuerte, etc.». El lituano džiaūgti(s) tiene en la raíz un diptongo breve au (< eu), mientras que džiauti, žauti muestran que hubo un diptongo largo ēu; cf. también el presente džiauna/džiaū-ja, žāuju/žāunu y el pretérito džiōvē, žāvu. Sin embargo, que junto a la raíz con diptongo largo existía también un alomorfo con diptongo breve lo muestran el letón žavēt «secar, ahumar», ME IV 794, y žugls «magro», ib. 829.

3. Etimología del let. džaubt, g’aibt2

Además de ap-žaugtiēs, džaugt(ies), g’augtiēs, para manifestar el semema «sich freuen», el letón también emplea lexemas con -b- al final de la raíz: g’aibju, g’aubu, g’aubt2 «ergötzen, jubeln», -ties «sich freuen, jubeln; hoffen, erwarten; versprechen, im Begriff sein; sich beklagen» ME I 694, gaubt «achten auf, sorgen für, besorgen (gādat)» EH I 425, g’aubas «das Wehklagen» ME I 694, g’aubigs «ergötzlich» EH I 425, džaubt «sich sorgen, Sorge tragen», džaubtiēs «sich ergötzen; etwas zu tun versprechen» EH I 365. Aquí, como en el caso de la raíz džaug-/g’aug-, también alternan al inicio de la raíz dž-/g’-. Las formas con dž- se usan en los dialectos augšzemnieku (Bērzgale, Pilda, Zasa), mientras que las formas con g’- se concentran principalmente en la parte suroccidental del dialecto augšzemnieku, junto a la frontera con Lituania, y se extienden asimismo al área del dialecto central (Bēzaune, Blīdienē, Kaldabruņa, Krustpils, Liepkalne, Nereta, Saikava, Sauka, Stūri, Sunākste, Susēja, Zasa). Como se ve, la distribución geográfica de las formas examinadas no aporta información clara sobre su origen. Al parecer, las formas con g’- llegaron al letón desde antiguos dialectos bálticos (quizá también desde el lituano), en los que las combinaciones *dj, *tj pudieron convertirse en *d’, *t’. Sea como fuere, aquí nos importa que la alternancia dž-/g’- presupone un *dj- etimológico al comienzo de la raíz. Por tanto, los lexemas examinados tienen una raíz que antiguamente se presentaba como *djaub- < *deub-, la cual solo se diferencia de la raíz *d jaug- < *deug- por la consonante final de la raíz.

El plano del contenido de los lexemas de las raíces *deug- y *deub- es tan próximo, y su envoltura fonética tan similar, que surge espontáneamente la idea de que esas raíces son genéticamente idénticas. Y, en efecto, precisamente esa opinión —que g’aubtiēs es una remodelación tardía del verbo g’augties o una forma paralela con variación de consonantes al final de la raíz—

31 A. Walde-J. B. Hofmann, op. cit., II, p. 468.

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fue propuesta.³² Tanto en lituano como en letón se encuentran casos esporádicos de alternancia consonántica b/g y p/k; cf. lituano bābas «cuerno, pastel (en el habla infantil)» LKŽ I² 538: bāgas «íd.» ib. 554; brýnas «sin bienes, sin trabajo, desnudo» LKŽ I² 1050: grýnas «…desnudo; vacío; pobre, indigente» LKŽ III 606–7; blúoksnis «sauce» LKŽ I² 952: glúoksnis LKŽ III 441, glúosnis «árbol de la familia de los sauces; sauce cabruno (Salix)» ib. 442; letón plùons² «era, suelo de trilla» EH II 305: kluõns «pavimento de arcilla; era» ME II 238; praulêt «moderno» ME III 379: kraulêt² «pudrirse» EH I 643; žup­snis «lo que se puede coger con 3 (o 2) dedos, un poco, etc.» ME IV 832 (cf. lituano žiùpsnis): žuksnis «un puñado, lo que se puede abarcar con los brazos, etc.» ib. 829. Sin embargo, como se ve, esas consonantes alternan sobre todo al comienzo de la palabra y junto a las consonantes sonoras l, r, mientras que en las raíces *deug-, *deub- aparecen al final de la raíz. Se oponen a derivar fonéticamente estas raíces una de otra los siguientes hechos: 1) la raíz *deub-, según los datos del diccionario de K. Mühlenbach y J. Endzelīns, no tiene atestiguado el alomorfo *žaub-, correspondiente al alomorfo -žaug-ties, y 2) en el plano del contenido de los lexemas de la raíz *deub- aparecen segmentos (cf. «sich sorgen, Sorge tragen», «sich beklagen; das Wehklagen») que no presentan los lexemas de la raíz *deug-.

Partiendo de la analogía de džiaùgti(s), ap-žaugtiẽs, džaugti(ies), gaugtiẽs, lo más sencillo, desde luego, sería suponer que džàubt(ies), gàubt(ies) también se formaron a partir de žauties «trepar, subir; retozar, estar desatado, correr; avanzar deprisa sin reparar en obstáculo alguno, etc.». Sin embargo, impide tal suposición el hecho ya mencionado de que no hallamos atestiguado el alomorfo *žaub-, correspondiente al alomorfo -žaugtiẽs, cuyo *žaub- sería idéntico a la raíz de žauties.

No puede ser casual que las mismas consonantes iniciales aparezcan también en los verbos džáubt-, bju-, -bu «estrangular» EH II 365, gàubt «matar, estrangular» ME I 694. Para la relación entre los sememas «preocuparse, cuidar» y «estrangular», compárese el letón sirds man žnaudzəs ME IV 824, s. v. žnaùgt (: žnaùgt «estrangular, amordazar, apretar fuertemente; exprimir», lituano žniaùgti «apretar con una prensa, oprimir»); las relaciones semánticas entre el inglés anxious «preocupado, inquieto; que aspira, anhela con impaciencia», el latín anxius «temeroso, tímido; inquieto, preocupado; sombrío, taciturno, enfadado; aterrador, que causa temor, atormentador» y el latín angō «aprieto, comprimo; oprimo, estrangulo»; y el hecho de que el inglés worry «preocuparse, inquietarse; molestar, fastidiar, etc.» continúa el inglés medio worien, wirien «agarrar por la garganta; irritar, provocar» y el inglés antiguo wyrgan «estrangular, asfixiar». Por tanto, el vínculo genético entre estos sememas no debería suscitar grandes dudas.

El letón džàubt «preocuparse, cuidar» es muy próximo, tanto en la expresión como en el contenido, al lituano džiaūbia, džiaūbė, džiaūbti «ir con la cabeza gacha» (Gervėčiai) LKŽ II² 1012. La constatación del equivalente lituano confirma definitivamente la idea aquí propuesta: que el letón džàubt(ies) «deleitarse, etc.; preocuparse, etc.» y gàubt(ies) «(deleitarse), alegrarse, etc.» tienen una raíz etimológicamente distinta de la de los lexemas ap-žaugtiẽs, džaugti(ies), gaugtiẽs.

Sin duda, están emparentados con el lituano džiaūbti los términos lituanos džiūbti «caer, precipitarse al suelo (con todo el peso)» LKŽ II² 1029, džiūbinti «golpear, azotar; cortar, picar», džiūbyti «picotear, cortar con el pico; golpear, azotar; cortar, picar, etc.» ib. 1028, džiūboti «cortar, picar» ib.

³² J. Endzelīns, ME, I, p. 694 s. v. gàubt²; E. Fraenkel, LEW, p. 117.

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1029, džiaubénti «ir, caminar con la cabeza baja» ib. 1028. Aunque estos lexemas de grado cero se crearon tardíamente sobre la base de džiaubti —lo que explica por qué presentan la africada dž ante u y por qué no se encuentran equivalentes en letón—, pudieron haberse creado cuando džiaubti aún conservaba sus segmentos de contenido más antiguos y, por tanto, pueden reflejar un contenido más antiguo de la raíz džiaub-/džiub- («caer, desplomarse», «golpear, apalear; cortar, trocear», etc.).

El lituano džiaubti y el letón gaubt(ies), džaubt(ies) representan un alomorfo con el vocalismo normal de la raíz jo, característico de los verbos de tema en e: *deub-. Sus cognados, que representan el alomorfo *doub-, pueden ser el lituano daūbti «ahuecar, vaciar; golpear, pegar» LKŽ II² 310, daubà «valle, hondonada, barranco; agujero, cueva, gruta, cavidad; tugurio» ib. 309, daūbas «agujero, cueva, gruta, cavidad; tugurio», «pelele, descuidado, perezoso» ib. 310, el letón daūba «el desfiladero» ME I 443, el prusiano pa-daubis «valle» Elb. 30, y los que tienen vocalismo cero en la raíz: el lituano dūbti «ahuecarse, formarse una depresión, doblarse; atascarse, hundirse, sumergirse; rasgarse, romperse» LKŽ II² 785, y el letón dubt «hundirse, desplomarse, ahuecarse» ME I 509. Todos ellos son continuaciones de la raíz indoeuropea *dheu-b- «profundo, hueco» Pokorny IEW 267.

Para la identificación etimológica de los lexemas mencionados es importante la relación semántica entre daūbti «ahuecar, vaciar; golpear, pegar» y džiaubti «andar con la cabeza baja», gaubt «ocuparse de, cuidar de, atender (gādāt)», džaubt «preocuparse, cuidar», una relación que ilustran bien, por ejemplo, el lituano rūpėti «preocuparse», el letón rūpēt «preocupar, afligir» y el lituano raūpti «preocuparse, entristecerse»: raūpti «cavar, ahuecar», raupýti «perforar», serbocroata rūpa «agujero, hoyo», nórdico antiguo rauf «agujero»³³.

La relación genética entre los sememas «preocuparse, cuidar» y «estrangular» puede demostrarse con relativa facilidad (véase más arriba), mientras que la relación histórica entre los sememas «preocuparse, cuidar» y «alegrarse, regocijarse, deleitarse» sigue siendo, hay que decirlo, bastante incierta. Junto al semema «preocuparse, cuidar, atender», formado, como ya se ha señalado, sobre la base de los sememas «ahuecar, vaciar, perforar» y «golpear, pegar, degollar, estrangular» (cf. el letón džaubt(ies) «estrangular», gaūbt(ies) «degollar, estrangular»), el semema «alegrarse, regocijarse, deleitarse» pudo surgir de dos maneras. Cabe pensar que aquí desempeñara algún papel la polarización semántica, basada en el universal semántico «hacerse, convertirse en lo contrario de lo que se es»; cf., por ejemplo, los bien conocidos lituanos brėkšti «amanecer, clarear»: dialectal «oscurecer»; smagūs «rápido, impetuoso; acogedor, agradable; alegre, de buen humor»: dialectal «pesado», letón smags «pesado, gravoso»; lituano viltis «esperar»: letón vilties «engañarse, equivocarse», y, por último, las raíces comunes šilti: šalti, así como eslavo antiguo kon-bco «fin»: na-čona, na-četi «empezar» (de *kin-), etc. Que esto pudo ocurrir lo demostraría el eslavo eclesiástico antiguo radъ «el que se alegra»: ruso antiguo roditi «preocuparse, esforzarse mucho». También pudo contribuir al surgimiento del semema «alegrarse, regocijarse, deleitarse», junto al semema «preocuparse, cuidar, atender», en el contenido de džaubt(ies), gaūbt(ies) el hecho de que existieran džiaugt(ies), gaūgt(ies): al ser bastante parecidos en el plano de la expresión, pudieron influir también en el plano del contenido (sobre este fenómeno, véase más arriba), sobre todo porque los planos del contenido de ambos verbos tenían algunos puntos de contacto; cf. gaūgties «esperar,»

33 En cuanto a la motivación semántica, cf.: «El lituano rūpi ‘preocupa’ es una forma “estativa” del activo raūpti “hurgar”, es decir, mediante el verbo impersonal rūpi se expresa el estado de una persona provocado en ella por el “hurgamiento” (raspado) constante de alguien: raupimas», — K. Būga, RR, II, p. 545.

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«esperar; prometer, estar a punto de; quejarse» y gàubtiēs «esperar, aguardar; prometer, estar a punto de; quejarse». Sus segmentos de contenido son intermedios entre los sememas «alegrarse, regocijarse, deleitarse» y «preocuparse, cuidar, atender».

SEMÁNTICA Y ETIMOLOGÍA

S. KARALIŪNAS

Resumen

Se analizan las posibilidades de un enfoque estructural en la semántica y el léxico. La brillante idea de F. de Saussure acerca de los dos planos del lenguaje —el plano de la expresión y el plano del contenido— y su isomorfismo permiten aplicar métodos estructurales al campo de la semántica y el léxico. La presentación en cuadrícula de los datos léxicos propuesta por F. G. Cassidy puede ser de gran valor para investigar el léxico lituano. No cabe duda de que el estudio estructural de un léxico impulsaría en muchos aspectos la investigación semántica. Probablemente proporcionaría a la semántica descriptiva métodos más rigurosos para estudiar fenómenos tan complejos como la polisemia y la homonimia.

El principio establecido por B. Jēgers permite descubrir en muchos casos la polisemia diacrónica allí donde, por lo general, desde un punto de vista sincrónico se considera que hay homonimia. Sin embargo, a este respecto hay que tener presente que puede haber casos de desarrollo «pseudosemántico». Por ejemplo, debido a su similitud fonémica, el lit. plūostas «1. fibra, filamento; 2. transbordador, balsa» parece haber tomado el primer significado de plūōstas «fibra; filamento; mechón».

De acuerdo con este principio, se proponen las etimologías del lit. džiaugtis «estar contento, alegrarse» y del let. džàubt «afligirse, preocuparse», gàubt² «deleitarse, alegrarse, regocijarse». El lit. džiaugtis «estar contento, alegrarse» y sus equivalentes letones apžaugties «enroscarse alrededor de otro árbol al crecer», džiaugt(iēs) «deleitar, complacer; deleitarse; divertirse», gàugtiēs «estar contento, alegre, alegrarse, regocijarse; esperar, aguardar, etc.» deben estar relacionados derivativamente con el let. žaugātiēs² «dejar que el rebaño corra (hacia el sembrado), saltar zanjas (dicho de las vacas), etc.» y con el let. žautiēs «subir, montarse, ascender; retozar, corretear; correr, etc.», lit. džiáuti «correr, apresurarse, etc.». El desarrollo semántico de «correr, apresurarse, saltar, etc.» a «estar contento, alegrarse, regocijarse» se observa claramente en el ingl. exult «alegrarse mucho; estar jubiloso o triunfante; (obsoleto) saltar hacia arriba, especialmente de alegría» o en el alto alemán antiguo frao, frō, frawēr «alegre, jubiloso», y el inglés medio frow «rápido, veloz» etc. Conviene señalar que el lit. džiūti, el let. žūt «secarse, quedar seco» y el lit. džiáuti, el let. žaut «colgar (para secar)» resultaron pertenecer a la misma raíz que el lit. džiáuti «correr, apresurarse, etc.» y el let. žautiēs «subir; montarse, ascender; retozar, corretear; correr, etc.», porque el semema «secarse, quedar seco» debe entenderse como «fluir, escapar, salir corriendo; gotear».

El let. džàubt «afligirse, preocuparse», gàubt² «alegrarse, regocijarse» probablemente se relacionan con el let. dzāibt «estrangular, ahogar; asfixiar», gàubt «matar, degollar; estrangular»; para su relación, compárese el desarrollo semántico del ingl. anxious y worry. Dado que dž- y ǵ- son reflejos dialectales del grupo consonántico *dj-, el equivalente lituano del let. dzāibt, gàubt es džiáubti «ir, caminar sumido en la tristeza». Es posible que

2. Leksikos tyrinėjimai

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estos verbos pertenezcan a la raíz atestiguada en el lit. daũbti «ahuecar; golpear, matar», daubà «barranco», el let. daũba «íd.», el lit. dùbti «ahuecarse, hundirse», el let. dubt «hundirse; derrumbarse». La analogía semántica la ofrecen el lit. rūpėti «estar preocupado, inquieto», raũpti «íd.», raĩpti «cavar, ahuecar», y el serbocroata rȕpa, «foso». Al pasar a «alegrarse, regocijarse», el semema «afligirse, preocuparse, estar inquieto, estar preocupado» podría haber seguido el modelo del universal semántico «cambiar el estado de ser X» o —lo que es más probable— podría haber recibido la influencia de las palabras džiaugt(iės), gáugt(iės) debido a su similitud fonémica.

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