Page 1Renata BALTRŪNAITĖ
Kauno Vytauto Didžiojo universitetas
TÉRMINOS METAFÓRICOS
La falta de lógica en el lenguaje cotidiano se disimula mediante el uso de metáforas. La logicidad y la metaforicidad son dos aspectos complementarios del texto.
V. Nalimovas
La metáfora es uno de los recursos expresivos más eficaces del lenguaje, por lo que ha despertado interés desde la Antigüedad. Aristóteles escribió: «La metáfora es la transferencia a otra cosa de una palabra que designa una cosa; la transferencia se realiza aquí de género a especie, de especie a género, de especie a especie o por analogía»1. Los estudios actuales sobre la metáfora no son simplemente una continuación de la tradición; el interés por ella abarca ámbitos cada vez más amplios: la filosofía, la lógica, la psicología, los estudios literarios, la teoría de las artes visuales y diversas ramas de la lingüística. En las últimas décadas, los principales estudios sobre la metáfora se han desplazado de la filología (la retórica, la estilística y la teoría literaria), donde se examinaban las cualidades de la metáfora poética, hacia ámbitos orientados al estudio del pensamiento, el conocimiento y la percepción. La difusión de la metáfora no solo en el lenguaje artístico, sino también en el científico, ha atraído la atención de los investigadores tanto hacia su valor aplicado como hacia el literario. Sin la metáfora sería más difícil comprender el léxico de los «mundos invisibles» (la vida interior del ser humano) y los conceptos abstractos. El estudio de la metáfora ayuda a comprender el material con el que se forma el significado de una palabra. Al comprender la influencia de la metáfora en el pensamiento, se concluyó que no solo configura la imagen de un objeto, sino que también determina el modo y el estilo de pensar en él. J. Lakoff y M. Johnson se interesaron especialmente por esta línea de investigación.
1 Aristotelis. Poetika. V., 1959. P. 74.
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Page 2La metáfora puede determinar nuestra percepción del mundo y nuestra conducta. Desde la Antigüedad, las personas tienden a percibir y describir el mundo metafóricamente. En la Edad Media, el universo se imaginaba como una entidad integrada en la que todo tenía un propósito determinado. El primer modelo científico del universo, en los siglos XVI–XVII, también fue metafórico: el universo empezó a concebirse ya no como un organismo, sino como un mecanismo (el universo es una máquina, el ser humano es una máquina). Muchas teorías científicas siguen presentándose hoy como determinadas metáforas. Así, por ejemplo, a F. Saussure le interesaba cómo podía entenderse y tratarse la lengua como objeto de investigación científica. Como escribe Ivić, para exponer sus ideas sobre esta cuestión de forma más clara y evidente, «recurrió a la ingeniosa comparación con el juego del ajedrez»2. A. Schleicher (la teoría del árbol genealógico), J. Schmidt (la teoría de las ondas), entre otros, crearon comparaciones metafóricas en lingüística. Según N. Arutiunova, la percepción de una semejanza es un impulso común al discurso práctico y al científico para crear metáforas. En ambos casos, la metáfora es solo el comienzo del pensamiento. La comparación no es un fin en sí misma. La teoría de las ondas luminosas en física no se creó para comparar la luz con una onda. Una vez propuesta una idea para su reflexión, la metáfora a menudo «se apaga». Es solo un medio de investigación científica, no un resultado3.
En este artículo, se denomina términos metafóricos a las palabras con significado figurado o a uno de los componentes de una combinación estable de palabras que tiene tal significado (figurado) y designa un concepto propio de un ámbito especializado de la ciencia, la técnica, el arte u otra esfera de la vida social. Los términos metafóricos pertenecen al grupo de las metáforas lingüísticas (léxicas, lexicalizadas, muertas, nominativas, etc.). La metáfora lingüística se arraiga en la lengua como forma permanente, perdiendo a menudo su carácter figurativo y su expresividad. En la ciencia, tal metáfora desempeña las funciones de una palabra primaria: el objeto científico carece de otra denominación. En esto se diferencia la metáfora científica de la metáfora poética.
La aparición de metáforas en el estilo científico, donde el carácter figurativo y la expresividad no se cuentan entre las principales características generales del lenguaje científico-
2 Ivič M. Lingvistikos kryptys. V., 1973. P. 127.
3 Арутюнова Н. Метафора и дискурс // Теория метафоры. Москва, 1990. С. 9.
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Page 3de las características lingüísticas, puede estar motivada por las relaciones e influencias mutuas entre los estilos funcionales en la lengua considerada en su conjunto como sistema. La esencia de este fenómeno objetivo consiste en que el estilo científico no es un sistema cerrado, sino abierto, influido por otros estilos. En el estilo científico pueden incorporarse elementos más propios de otra esfera de comunicación4. Otra razón importante de la aparición de términos metafóricos en el lenguaje científico es la reducción de la carga de la memoria y la limitación de los recursos lingüísticos. En el sistema de la lengua no resulta práctico expresar cada concepto —que son infinitos— mediante una palabra completamente distinta. Sin embargo, el lenguaje científico necesita palabras, es decir, términos, con un significado definido. A medida que la ciencia se expande, se necesitan cada vez más términos nuevos; se descubren e investigan nuevas áreas, y para nombrar sus objetos se crean palabras nuevas o se asignan significados nuevos a palabras ya existentes. Los términos metafóricos son palabras motivadas. No solo nombran aquello que se desea designar, sino que también indican la relación de ese objeto con otro (u otros) e incluso describen sus rasgos más importantes. Así pues, el carácter informativo de la metáfora es otra razón por la que se admite en el lenguaje científico. Como en cualquier otro estilo funcional, en el lenguaje científico la metáfora no es un fin en sí mismo ni un adorno textual: transmite información y estimula eficazmente el pensamiento y la imaginación del lector. Al crear un término metafórico se seleccionan los rasgos que, a juicio del hablante, son los más importantes y los que contienen más información. Sin embargo, cuando el propio concepto ofrece suficiente libertad para elegir la motivación de su denominación, no siempre se da prioridad a sus rasgos esenciales. En el acto de nombrar también pueden influir asociaciones bastante fortuitas y la imaginación desbordante de quien crea la palabra, por ejemplo: platillo volante, cola de yegua (nombre popular de origen inglés para las nubes prefrontales) (meteor.), linterna de Aristóteles (zool.), osos de miel (Trehoptera) (zool.), etc. La metáfora es posible en el lenguaje científico gracias a su capacidad de vincular emocional y lógicamente dos conceptos, lo que permite trasladar semánticamente la denominación de un objeto a otro y conferir a este último un contenido nuevo.
4 Калмыкова Е. О динамике метафоры в научном стиле // Филологические науки. 1974. No 2. С. 124.
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Page 4La motivación que subyace a la aparición de términos metafóricos en el lenguaje científico permite distinguir varias funciones de estos términos: nominativa (el objeto de un campo científico carece de otra denominación), comunicativa (se nombra el objeto y se proporciona información sobre él), distintiva (especialmente frecuente en la terminología de la taxonomía, donde es necesario distinguir una especie de otra), heurística (se crea deliberadamente una comparación o imagen, surgida de una impresión emocional, para comprender mejor la idea planteada) y de economía lingüística.
Las nuevas construcciones lingüísticas, que llegan al lenguaje científico como unidades de denominación figuradas, adquieren un carácter definido propio, se incorporan al contexto habitual de la actividad cognitiva y lingüística y se adaptan gradualmente, perdiendo su marcado matiz metafórico y volviéndose tradicionales. Según el grado de adaptación, podrían distinguirse tres grupos de términos metafóricos:
1. Términos completamente adaptados. Los términos que llegan al ámbito científico como expresiones de sentido figurado pueden integrarse tanto en el sistema que su matiz metafórico a menudo se atenúa hasta tal punto que ni siquiera se advierte que esa palabra tuvo antes un significado no terminológico completamente distinto. Estas metáforas han perdido su viveza expresiva y se perciben únicamente como una especie de índice, como la denominación de un concepto científico. Uno de los términos metafóricos cuyo matiz se ha desdibujado más es fuerza. En la lengua general, esta palabra se entiende como «la capacidad física o psíquica de los seres vivos». La palabra fuerza ha sido adoptada y terminologizada por más de un campo científico. En economía: fuerza de trabajo (energía para producir algo); en el ámbito militar: fuerza viva (soldados); en tecnología: caballo de fuerza (actualmente ant., unidad de potencia de una máquina); en física: fuerza (energía como causa de un efecto). El término fuerza es bastante frecuente en física y con esta palabra se forman diversas combinaciones terminológicas, por ejemplo: fuerza de fricción; fuerza límite o de reposo; fuerza nuclear, impulso de fuerza, campo de fuerza, etc. La abundancia de combinaciones con este término permite concluir que su adaptación es completa y que su matiz metafórico se ha desvanecido; ha perdido su viveza expresiva y su carga emocional. Este término ya no se identifica con el significado original de la palabra y se percibe como una denominación directa del fenómeno.
2. Términos parcialmente adaptados. A este grupo de términos metafóricos pertenecen aquellos que se han integrado en el lenguaje científico,
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Page 5son aceptados y se utilizan desde hace algún tiempo en un campo científico determinado, pero su expresión metafórica es bastante fácil de percibir y conserva su viveza expresiva y su carga emocional. Algunos términos (por ejemplo, sombrero, corona, paso) adquieren una connotación emocional-expresiva al convertirse en términos, mientras que otros (por ejemplo, veranillo de San Martín, pájaros del diablo, escoba de bruja) no la pierden al terminologizarse, pues solo cambia su significado léxico, que incorpora semas terminológicos. Es cierto que la motivación de los términos de uso prolongado se va atenuando poco a poco, pero a menudo su matiz metafórico persiste.
3. Términos ocasionales. Este tipo de términos es relativamente poco frecuente en el lenguaje científico, puesto que los requisitos del estilo científico limitan el uso de términos metafóricos individuales. En el campo de la lingüística, probablemente se encuentran más términos metafóricos individuales en los trabajos de lingüistas estadounidenses, ya que allí se crean continuamente teorías nuevas, que a menudo son efímeras y pronto quedan refutadas por nuevas ideas; por ello, los términos metafóricos conservan su carácter individual y atípico.
Los términos metafóricos destacan en el texto científico por su significado particular. Una palabra u otra se elige como término no por casualidad, sino basándose en cierta semejanza entre fenómenos o conceptos. A menudo, para efectuar ese traslado terminológico basta con una semejanza externa; es decir, lo único importante es que una cosa (una propiedad, un fenómeno) recuerde de algún modo a otra cosa (propiedad, fenómeno). Sin embargo, en ocasiones existen vínculos más sólidos entre los objetos denominados. Por ello, los procedimientos de transferencia del significado de los términos metafóricos pueden dividirse en dos grupos:
1. Traslado del término basado en la semejanza interna, es decir, en la función, el principio de funcionamiento, la propia estructura o las propiedades. Por ejemplo, el dispositivo diseñado para orbitar alrededor de la Tierra o de otro planeta recibió, por analogía funcional, el nombre de satélite artificial, es decir, aquello que acompaña, un acompañante. A este grupo pertenecen también los términos metafóricos que señalan alguna propiedad del objeto. Por ejemplo, un árbol cuya madera se caracteriza por su gran densidad (se hunde en el agua del mar) y dureza (la bala de un revólver rebota en ella) se denomina abedul de hierro (sinónimo de abedul coreano). Aquí, el elemento terminológico «de hierro» señala las propiedades que
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Page 6acerca el abedul al hierro5. Este modo de trasladar el significado de los términos es característico de la terminología de los ámbitos técnicos, pues es precisamente aquí donde importan el principio de funcionamiento y la función.
2. Traslado del término por semejanza externa, es decir, por analogía de forma. Al trasladar de este modo el significado de una palabra, no es tan necesario conocer detalladamente el fenómeno (la propiedad o el objeto) como en el caso de la analogía técnica. Basta con que algún rasgo secundario y accidental de un fenómeno (propiedad u objeto) coincida con un rasgo de otro fenómeno (propiedad u objeto) o se le parezca de algún modo.
Probablemente, el traslado de significado de palabras más extendido en terminología es el relacionado con el ser humano o su actividad. En la nomenclatura zoológica abundan especialmente este tipo de denominaciones. Por ejemplo: colimbo de hielo (Gavia immer): buzo («persona que realiza trabajos subacuáticos»); pescador (Pandion haliaëtus): pescador («1. persona que pesca. 2. vendedor de pescado»); segadores (Phalangida, Opiliones): segador («persona que siega heno»); cisne mudo (Cygnus olor): mudo (–a) («persona que ha perdido el habla»); ibis sagrado (Threskiornius / aethiopicus): sagrado (–a) («recto, noble, honorable»), etc.
En otros campos científicos se suelen evitar los términos formados a partir del nombre de una profesión humana, para evitar confundir al agente de una acción —que se designaría con su significado literal— con el objeto denominado. Aunque a veces también aparecen términos similares, como el término de física satélite, mencionado anteriormente.
La base del traslado también puede ser una parte concreta de un objeto (persona, animal o planta) que se asemeje externamente a otro objeto en su totalidad. Por ejemplo: palabras aladas (ling.), ojo de la tormenta (meteor.), cola (meteor.), lengua (meteor.), cuerpo (fís.), hombro (fís.), pelo (fís.), tallo (ling.), raíz (ling.), espícula (meteor.), corona (fís.), cúpula (fís.), etc. En terminología, un objeto también puede denominarse como un animal o una planta, por ejemplo: cangrejo (forma de copo de nieve), zorros voladores (Pteropoidei), libélulas (Odonata), transmisión de tornillo sin fin, molinete, molinillo, etc.
5 Лотте Д. Основы построения научно-технической терминологии. Москва, 1961. С. 44.
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Page 7Una parte de los términos metafóricos está constituida por denominaciones tomadas del ámbito cotidiano: prendas de vestir, artículos de lujo, herramientas de trabajo, elementos arquitectónicos, conceptos relacionados con la alimentación, etc. Por ejemplo: armadura, manga, gorro, corona, cañón, yunque, cruz, platillo volante, corteza, granos, pelota, hogar, vela, tambor, cuerdas vocales, ventana de transparencia, etc. También se incorporan a la terminología palabras abstractas de la lengua general: verbo momentáneo, tormenta ionosférica, avalancha electrónica, etc.
Un grupo interesante de términos metafóricos está formado por nombres de personajes literarios y mitológicos, por ejemplo: atlas anat. «primera vértebra cervical de reptiles, aves y mamíferos»; quimeras sist. «subclase de peces cartilaginosos»; medusas zool. «celentéreos marinos solitarios, de forma acampanada o de sombrilla, que nadan libremente»; sirenas sist. «uno de los órdenes superiores de mamíferos», etc.
R. Kocourek señala los siguientes posibles casos de traslado metafórico del significado:
a) de lo concreto a lo concreto: de lo inanimado a lo inanimado, de lo inanimado a lo animado, de lo animado a lo inanimado; de lo animado a lo animado (de un animal a una persona, de un animal a otro animal, etc.);
b) de lo concreto a lo abstracto;
c) de lo abstracto a lo abstracto6.
Los términos metafóricos pueden explicarse mediante la motivación de las metáforas, que en algunos casos sustituye la definición especializada del término y, con ello, atenúa o casi elimina las diferencias entre el significado literal y el definicional. No obstante, con mayor frecuencia estas metáforas explican el modo de formación de los términos, pero no determinan su significado. Por lo general, proporcionan una explicación etimológica, pero no necesariamente revelan algo sobre la esencia de lo designado. El significado de un término metafórico puede estar muy alejado del significado original de la palabra.
Debido al principio de armonía semántica, en la lengua se dan casos en que un término metafórico exige un entorno léxico asociado al traslado de significado. A nuestro juicio, esto sucede probablemente con mayor frecuencia cuando
6 K o c o u r e k R. The status of English Metaphorical Terms // Applications and implications of current LSP research. Volume II. University of Bergen, 1994. P. 527.
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Page 8cuando el objeto no solo se denomina mediante un término de este tipo, sino que también se describe y se indican sus características principales. Por ejemplo, en física encontramos los siguientes casos de uso de términos metafóricos: ... la fuerza empuja el cuerpo (IFŽ:8); ... corrientes vorticiales (IFŽ:79); ... fluye una corriente (IFŽ:105); la fuerza magnética es débil (IFŽ:105); los átomos se enlazan formando microvórtices, etc.
Dos palabras son semánticamente compatibles y forman una combinación correcta y significativa si sus significados comparten rasgos semánticos o, al menos, presentan rasgos similares7. El significado del verbo stumti se explica así: «emplear la fuerza para intentar mover, alejar o empujar algo» (DŽ₃:740). El sustantivo jėga tiene esta explicación: «energía como causa de un efecto» (DŽ₃:267). Así pues, en la combinación jėga (pa)stumia, el término metafórico jėga se relaciona semánticamente con el verbo pastumia como agente y acción realizada por este. Por consiguiente, incluso un término metafórico puede conservar la coherencia semántica que determinan los hechos de la realidad.
En los textos científicos se dan casos en los que se crea todo un sistema basado en la transferencia de significado. Por ejemplo, la idea de la lengua como organismo vivo, propuesta por A. Schleicher, influyó en la creación de términos como kalbų šeima, mirusioji (negyva) kalba. Sobre la base de la teoría del árbol genealógico surgieron en lingüística términos como: šaknis, vienašaknis žodis, kamienas, lizdas, lizdinis būdas, sinchroninis pjūvis, etc. Así se construye todo un sistema sustentado en una metáfora básica. Los términos de estos sistemas metafóricos también se integran en otras relaciones léxicas de significado, en las que su carácter metafórico se atenúa: la idea permanece, pero desaparece la viveza de la imagen. La mayoría de los términos metafóricos no forman grupos sistemáticos de este tipo, sino que son casos aislados de transferencia de significado, por ejemplo: kapiliaras «tubo estrecho de un termómetro» (no existen instrumentos: vena, arterija, gysla o similares); balso stygos (en fonética, los órganos del habla no se describen como instrumentos musicales ni como partes de estos: la lengua no se llama teclas, la cavidad nasal no se llama tambor y los pulmones no se llaman fuelles), etc. Por lo general, estos términos metafóricos no requieren el contexto en el que se usaban las palabras corrientes antes de su terminologización.
7 Jakaitienė E. Leksinė semantika. V., 1988. P. 70.
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Page 9El estudio de los sistemas terminológicos de diversas lenguas y campos muestra que el procedimiento metafórico de creación de términos se utiliza de forma bastante amplia. Cuantos menos términos internacionales adopta un campo de la terminología, más términos contiene formados mediante la transferencia de significado8. Sin embargo, a menudo se considera que convendría abstenerse de crear demasiados términos metafóricos, porque no confieren al estilo científico la seriedad y formalidad que lo caracterizan. En parte, esta postura es acertada. Desde el punto de vista terminológico, también es importante que una palabra derivada o un préstamo no resulte ridículo, vulgar ni engañoso por las asociaciones que suscita. En la historia de la lengua científica y de la terminología pueden encontrarse muchos ejemplos de neologismos que no llegaron a arraigar, sobre todo porque tenían una marcada connotación emocional y expresiva9.
En terminología, el procedimiento metafórico de formación de términos solo es aplicable cuando:
1) los conceptos pertenecientes a distintos estilos funcionales o sistemas terminológicos no coinciden entre sí, es decir, cuando en un mismo texto científico la palabra no se utiliza con ambos significados;
2) el término, o uno de sus elementos, transferido metafóricamente de un sistema terminológico a otro no se utiliza con un significado diferente en ese sistema;
3) la estructura (construcción) del término no destaca excesivamente frente a los demás términos de clasificación del sistema.
El célebre terminólogo ruso D. Lotė propone seguir estos criterios al evaluar y formar nuevas palabras o combinaciones de palabras transferidas metafóricamente a la terminología de la ciencia y la técnica:
1) los términos deben describir el concepto con suficiente precisión y no suscitar asociaciones indeseables;
2) los términos metafóricos o sus partes no deben formar en contexto con otros términos combinaciones de mal gusto o desacertadas, por ejemplo, gele-
8 Лотте Д. Основы построения научно-технической терминологии. Москва, 1961. С. 50.
9 Gaivenis K. Lietuvių terminų vaizdingumo klausimu // Lietuvių kalbotyros klausimai: Lietuvių leksikos ir terminologijos problemos. V., 1991. T. 29. P. 28.
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Page 10En la terminología ferroviaria, kalnelio galva (голова горки) se denomina «la parte de la colina de clasificación comprendida entre la cima y el parque de recepción». La parte superior de esta «cabeza» es notablemente más alta y en ruso se llama горб горки (literalmente, «joroba de la colina») e incluso ослиный горб («joroba de asno») (cf. fr. bosse des dane; al. Eselrücken, Bückal; ingl. cat’s back); en lituano se propone denominarla kalnelio ketera.
3) evitar las metáforas repetidas;
4) no conviene abusar de la transferencia metafórica de significado desde el mundo animal, y difícilmente valga la pena emplear esa transferencia de manera especialmente amplia;
5) conviene evaluar con especial cuidado los términos «antropomórficos», que a veces se adoptan sin necesidad alguna10.
En meteorología no se aceptó el término adata («forma de un cristal de nieve»), porque la semejanza externa era insuficiente. Más tarde, este término se sustituyó por otro más preciso: spyglys. Así pues, no se rechazó el propio método metafórico de creación de términos; solo se descartó la palabra de base que evocaba una asociación engañosa y se eligió una que indicaba con mayor precisión la esencia del objeto. De modo análogo se evaluó y reformuló el término técnico gaisrinė rankovė (=gaisrinė žarna).
En la terminología lituana se ha renunciado a trasladar al ámbito científico los nombres de los vínculos de parentesco cercano (madre, padre, hija, etc.), ya que son calcos que no cumplen los requisitos de las normas del lituano estándar. Por esta razón, se corrigen las siguientes formas: dukterinis (=antrinis) atomas (fiz.); motininė (=pirminė) medžiaga (fiz.); motininė (=kilminė) uoliena (geol.).
Debido a una divergencia excesiva de significado, a su matiz emocional-expresivo y a una asociación demasiado débil, en la terminología se ha renunciado a algunos términos metafóricos, por ejemplo: aklas (=neakytas) sūris (industria alimentaria), kraujo indai (=kraujagyslės) (anat.), silkių karalius (=juostažuvė) (Regalecus glesne) (zool.), gatvės kišenė (=įgatvis) (vías), padas (=vagos dugnas) (agric.), piemuo (=elektrinis aptvaras) (agric.), šakutė (=kištukas) (técn.) y otros.
10 Лотте Д. Основы построения научно-технической терминологии. Москва, 1961. С. 51.
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Page 11Los resultados del análisis de los términos metafóricos permiten extraer las siguientes conclusiones:
1. Los términos metafóricos aparecen en el lenguaje científico debido a las relaciones recíprocas entre los estilos funcionales como sistema lingüístico integrado, a la economía del lenguaje, a la comodidad de uso y al carácter informativo de la metáfora.
2. Los términos metafóricos desempeñan funciones denominativa, comunicativa, distintiva, heurística y de economía del lenguaje.
3. Según el grado de expresividad, se distinguen términos metafóricos plenamente adaptados (desvanecidos), parcialmente adaptados (en proceso de desvanecimiento) y ocasionales (individuales).
4. La transferencia de significado puede basarse en una analogía técnica (funciones del principio de funcionamiento, de la construcción) o en una analogía de forma.
5. Los términos metafóricos pueden atraer al lenguaje científico palabras que comparten algunos rasgos semánticos, pero con mayor frecuencia se usan junto con palabras especializadas no metafóricas del campo científico correspondiente, sin prestar atención al significado figurado.
6. Los términos metafóricos son aceptables solo cuando describen con precisión el concepto, no suscitan asociaciones indeseables, no forman combinaciones inadecuadas con otros términos en contexto, su estructura no se distingue demasiado de la de los demás términos del sistema y el término o uno de sus elementos no se emplea con ambos significados en un mismo texto científico.
Recibido el 03/07/1998
Literatūra
1. Aristotelis. Poetika. V., 1959.
2. Gaivenis K. Lietuvių terminų vaizdingumo klausimu // Lietuvių kalbotyros klausimai: Lietuvių leksikos ir terminologijos problemos. V., 1991. T. 29.
3. Ivič M. Lingvistikos kryptys. V., 1973.
4. Jakaitienė E. Leksinė semantika. V., 1988.
5. Kocourek R. The status of English Metaphorical Terms // Applications and implications of current LSP research. Volume II. University of Bergen, 1994.
6. Арутюнова Н. Метафора и дискурс // Теория метафоры. Москва, 1990.
7. Калмыкова Е. О динамике метафоры в научном стиле // Филологические науки. 1974. No 2.
Лотте Д. Основы построения научно-технической терминологии. Москва, 1961.
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Page 12Sutrumpinimai
DŽ – Dabartinės lietuvių kalbos žodynas. III leid. / Vyr. red. St. Keinys. V., 1993.
IFŽ – Oxlade Ch., Stockley C., Wertheim J. Iliustruotas fizikos žodynas. K., 1997.
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