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DAIVA ŠVEIKAUSKIENĖ
Instituto de la Lengua Lituana
ORCID id: https://orcid.org/0000-0002-7570-9132
ÁREAS DE INVESTIGACIÓN: lingüística computacional, sintaxis y morfología de la lengua lituana.
DOI: https://doi.org/10.35321/bkalba.2024.97.10
RÉGIMEN O ADYACENCIA: EL MODIFICADOR NO CONCORDADO EXPRESADO POR EL GENITIVO Y LA CONSTRUCCIÓN PREPOSICIONAL
TÉRMINOS CLAVE: relaciones sintácticas, régimen, adyacencia, genitivo, modificador no concordado, construcción preposicional.
RESUMEN
El artículo revisa las valoraciones del vínculo subordinante presentadas en la literatura científica. Se examinan con más detalle las opiniones de otros autores sobre las relaciones de régimen y adyacencia, especialmente en los casos controvertidos. La autora presta atención a la relación entre el genitivo del sustantivo, que funciona como modificador no concordado, y la palabra modificada. También se analizan por separado los casos de régimen y adyacencia de este caso, y se aborda la cuestión de las relaciones sintácticas de las construcciones preposicionales.
RESUMEN
El artículo examina las valoraciones presentadas en la bibliografía científica sobre las relaciones de subordinación en las combinaciones de palabras. Se analizan con más detalle las opiniones de otros autores acerca de las relaciones de régimen y de yuxtaposición, especialmente en los casos controvertidos. La autora llama la atención sobre la relación entre el sustantivo en caso genitivo, que funciona como modificador no concordado, y la palabra principal; asimismo, analiza casos de régimen y de yuxtaposición del genitivo del sustantivo. También se examinan por separado las construcciones preposicionales desde la perspectiva del régimen y de la yuxtaposición.
INTRODUCCIÓN
Kompiuterizuojant kalbą kartais iškyla problemų dėl gramatikose pateikiamų skirtingų to paties kalbos reiškinio vertinimų. Pradėjus kurti Lietuvių kalbos gramatikos informacinės sistemos (LIGIS) sintaksinę dalį paaiškėjo, kad gra-
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matikose ir įvairiuose sintaksės darbuose nevienodai vertinami kai kurie sintaksinių ryšių atvejai. Čia norėtųsi atidžiau panagrinėti nederinamojo pažyminio ryšį su pažymimuoju žodžiu. Gana įprasta jį laikyti valdymu, tačiau apdorojant lietuvių kalbą kompiuteriu tai pasirodė gana nepatogus faktas. Kompiuterizuojant lietuvių kalbos sintaksę, atsižvelgiama į valentingumo tyrimus, kurie yra orientuoti į „bendrąsias žodžių junglumo galimybes, atspindinčias tiek sintaksinį (plg. labai geras pasiūlymas, bet ne *labai pasiūlymas), tiek loginį semantinį ar leksinį žodžių junglumą, plg. Tėvo kepurė kabojo ant vinies, bet ne *Vaiko smalsumas kabojo ant vinies“ (Babickienė, Venckutė 2013: 169). Valentingumas, kaip žinoma, yra žodžio reikšmės lemiama ypatybė atverti tam tikrą skaičių laisvų vietų, kurias sakinyje (arba žodžių junginyje) užima tam tikros reikšmės žodžiai bei jų formos arba jų atitikmenys (pvz.: Sližienė 1994: 16; Vaičiulytė-Semėnienė 2023: 182). Valentingumo žodynai ar kiti darbai žodžių valentingumo klausimu leidžia spręsti apie veiksmažodžių (pvz.: Sližienė 1994, 1998, 2004), būdvardžių (pvz., Vaičiulytė-Semėnienė 2001), taip pat kai kurių išvestinių daiktavardžių (pvz., Vaičiulytė-Semėnienė 2023) valdymą, tačiau juose nenurodyta, kad būtų valdomas nederinamasis pažyminys. Kalbą kompiuterizuojant, tam tikrų žodžių (daiktavardžių, prieveiksmių, skaitvardžių) valdymą galima nustatyti pagal semantinius žodžio požymius, bet valdomo nederinamojo pažyminio negalima aptikti jokiomis kompiuteriui prieinamomis priemonėmis.
Todėl šio straipsnio tikslas – atidžiau panagrinėti nederinamojo pažyminio ryšį su pažymimuoju žodžiu, t. y. pasvarstyti, ar tai valdymas, ar šliejimas, taip pat atkreipti dėmesį į prielinksinių konstrukcijų sintaksinius ryšius ir nurodyti, kokio sprendimo bus laikomasi Lietuvių kalbos gramatikos informacinėje sistemoje. Straipsnis yra kritinės analizės pobūdžio, parašytas taikant dedukcinį metodą.
Al tratar las relaciones entre las palabras que forman una oración, normalmente se distinguen las relaciones de significado y las relaciones sintácticas; estas últimas suelen dividirse en dos tipos principales, por ejemplo:
Al tratar las relaciones entre las palabras que forman la oración, normalmente se distinguen las relaciones semánticas y las sintácticas; entre estas últimas suelen distinguirse dos tipos principales, por ejemplo:
Las palabras que forman una oración están relacionadas entre sí de determinadas maneras. Por lo general, las relaciones entre palabras se dividen en dos grupos: 1) relaciones internas, o de significado, y 2) relaciones externas (formales), o gramaticales (sintácticas). Las relaciones internas entre las palabras son vínculos objetivos que existen de forma natural. <...> En la lingüística tradicional
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La relación externa (formal) se denomina relación gramatical. En lingüística se utiliza a menudo el término relaciones sintácticas. Las relaciones sintácticas pueden ser de dos tipos: 1) coordinantes; 2) subordinantes1 (Aliyeva 2014: 41–42).
Probablemente las opiniones más controvertidas se expresan en torno a las relaciones subordinantes. En la sintaxis lituana suelen distinguirse tres tipos de subordinación según la expresión formal de la relación: concordancia, rección y adjunción (véase Babickienė, Venckutė 2013: 171). Al parecer, la concordancia no suscita mayores desacuerdos. En diversas obras, esta relación se describe de manera muy similar: «Se denomina concordancia la adaptación de la forma de la palabra subordinada a la principal según una categoría morfológica. La forma de la palabra subordinada recibe los indicadores de las categorías de caso, número y género propios de la forma principal» (Ambrazas 1986: 8); «Se denomina concordancia la adaptación de la forma del constituyente dependiente a la forma del constituyente principal» (LKG 1976: 11); «La concordancia es un tipo de subordinación en el que el género, el número y el caso de la palabra principal determinan la forma correspondiente de la palabra dependiente» (ŽS).
Quizá solo en los trabajos más recientes, orientados hacia la lingüística occidental, se pone en duda la concordancia de caso; se considera clara únicamente la concordancia de número y género (Holvoet 2009: 110). Así, al comentar el ejemplo quiero un pastel delicioso, Axel Holvoet señala que, según la teoría de constituyentes, se afirmaría que todo el constituyente pastel delicioso recibe el caso: «En la gramática de dependencias es lógico suponer que el adjetivo recibe el rasgo de caso del sustantivo, y este, a su vez, del verbo. En la sintaxis basada en la estructura de constituyentes se afirmaría que pastel delicioso forma un constituyente que, en su conjunto, recibe el caso del verbo» (Holvoet 2009: 111). Sin embargo, la autora de este trabajo ya había señalado que un método de descripción sintáctica o un tipo de análisis sintáctico que resulta muy adecuado para representar la estructura sintáctica de una lengua no necesariamente representa las características sintácticas de otra (Šveikauskienė 2013). Vitas Labutis también ha llamado la atención sobre estas diferencias; escribió, por ejemplo, que el principio fundamental de las gramáticas de constituyentes creadas por los estadounidenses —describir la lengua atendiendo únicamente a la estructura lineal de la oración, es decir, agrupar las palabras en constituyentes según el entorno de cada palabra— no es adecuado para el lituano: «En una lengua sin un orden de palabras estricta-
1 «Las palabras que se combinan y constituyen una oración deben mantener entre sí algún tipo de relación. Por lo general, las relaciones entre las palabras se dividen en dos partes: 1) las relaciones internas o de significado y 2) las relaciones externas (formales) o gramaticales (sintácticas). Las relaciones internas entre las palabras son relaciones objetivas que existen en la naturaleza. <...> En la lingüística tradicional, la relación externa (formal) se denomina conexión gramatical. En lingüística suele llamarse relaciones sintácticas. La relación sintáctica se expresa de dos formas: 1) relaciones coordinantes; 2) relaciones subordinantes» (Aliyeva 2014: 41–42).
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«En la sintaxis lituana, el principio de los entornos resulta casi inaplicable a causa de este orden de palabras gramaticalizado» (Labutis 1998: 15). La gramática de dependencias, cuyo fundamento es la teoría de la valencia (Tesnière 1959), se creó precisamente para las lenguas flexivas europeas, pues su estructura difiere por principio de la del inglés. Desde la perspectiva de la gramática de dependencias, «<...> la tarea de la sintaxis no consiste tanto en agrupar las palabras en frases como en establecer relaciones directas entre las propias palabras» (Kay, Gawron, Norvig 1994: 53). Así pues, la gramática de dependencias se difundió porque era mucho más adecuada para las lenguas flexivas europeas, que tienen un orden de palabras libre en la oración, que la gramática de constituyentes, que opera con constituyentes:
No es casual que la gramática de dependencias resultara especialmente adecuada para los investigadores de lenguas en las que el orden de las palabras es bastante libre y la noción de frase parece menos importante, porque el constituyente principal de un sintagma y los constituyentes que dependen de él no siempre aparecen en el mismo orden en la oración, e incluso pueden no estar uno junto al otro2 (Kay, Gawron, Norvig 1994: 55).
También lingüistas de otros países señalan que el tipo de análisis sintáctico puede variar mucho y depende de la lengua. Así, se indica que en ruso muchas cosas están determinadas por los casos y las formas verbales; el orden de las palabras también puede aportar cierta información, mientras que en inglés casi todo viene determinado por el orden de las palabras, y las variantes de las formas de los sustantivos y los verbos pueden ayudar poco en el análisis sintáctico (Henisz-Dostert, Macdonald, Zarechnak 1979: 116). En inglés, las relaciones sintácticas se establecen por las terminaciones solo en muy raras ocasiones; por ejemplo, I know Danny and Toni knows me y I know Danny and Toni know me (Winograd 1983: 136). Por ello, las teorías centradas principalmente en el inglés no contemplan en absoluto la extracción de información de las terminaciones de las palabras, que tienen una influencia decisiva en el análisis sintáctico de las oraciones lituanas.
Sin embargo, en los trabajos más recientes sobre la sintaxis lituana, la concordancia que se manifiesta en las terminaciones de las palabras no se considera uno de los tres tipos de relación sintáctica. Se desarrolla un modelo orientado a dos tipos de relación subordinante (por ejemplo: Holvoet, Judžentis 2003; Holvoet 2009). Este modelo contempla la complementación y la modificación como relaciones sintácticas; según él, se tiende a considerar la concordancia no como una relación sintáctica, sino como una relación morfosintáctica o un indicador de relación sintáctica. Se tratará este tema con más detalle en la sección 1.3; por ahora corresponde abordar la rección y la adjunción, pues las opiniones difieren probablemente más en torno a estas.
2 «No es casual que la gramática de dependencias haya atraído sobre todo a quienes estudian lenguas con un orden de palabras relativamente libre, en las que la noción de frase parece menos importante porque un núcleo y sus dependientes no siempre aparecen en el mismo orden, ni siquiera necesariamente uno junto al otro» (Kay, Gawron, Norvig 1994: 55).
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1.1. Descripción del régimen
En algunos trabajos anteriores de autores lituanos se destaca únicamente la característica del régimen propia del verbo, por ejemplo: «Se acostumbra clasificar los sintagmas verbales según el tipo de caso regido o de caso con preposición» (Grenda 1964: 137). Más adelante también se analiza con mayor amplitud el régimen característico de otras clases de palabras:
Las palabras de diversas clases pueden regir: verbos (encender una hoguera, temer al lobo, decirle al amigo, interesarse por la música, sentarse en la tienda, enfadarse con el hermano, ir por el bosque, llevarse bien con el vecino), sustantivos (la lucha del perro contra el lobo, una vasija sin asas, un saco de patatas, la rama del árbol...), algunos adjetivos y adverbios (lleno de agua, favorable a los niños, extraordinarios en eso, mucho esfuerzo...), numerales (cien libros, un par de caballos, diez de ustedes...) <...> (Labutis 1998: 34).
En apariencia, parece haber acuerdo sobre una definición general del régimen: «Se denomina régimen a la selección de una forma flexiva (por lo común, distinta) de la palabra dependiente, determinada por la capacidad combinatoria de la palabra principal» (Ambrazas 1986: 8); «<...> cuando la forma de la palabra dependiente viene determinada por la propiedad del constituyente principal de seleccionar un caso determinado, <...> ambos constituyentes están vinculados mediante una relación de régimen (Babickienė, Venckutė 2013: 172); «El régimen de palabras en la oración es una relación en la que una palabra adopta la forma (el caso) que otra palabra exige según su significado» (Žiugžda 1960: 16); «En una relación de régimen, una palabra impone a otra una forma determinada que no le es propia» (Holvoet, Judžentis 2003: 18).
Sin embargo, las opiniones difieren en cuanto al tratamiento de casos concretos desde el punto de vista del régimen o de la adyacencia. Por ejemplo, Vitas Labutis (1998: 35) presenta el locativo como ejemplo al describir el régimen verbal: sentarse en la tienda. En la obra en tres tomos Gramática de la lengua lituana (en adelante, LKG) se afirma que «solo cabe hablar del régimen del locativo con ciertas reservas» (LKG 1976: 12), y los sintagmas verbales con locativo se tratan en el apartado de la adyacencia. Aldona Paulauskienė sostiene, por su parte, que «el locativo no es realmente un caso regido, porque su significado (como el del adverbio) es del todo independiente del verbo con el que forma un sintagma» (Paulauskienė 2002: 25). Como argumento para refutar que el locativo sea regido, la autora señala que, al sustituir este caso por un adverbio en un sintagma verbal, por ejemplo, allí, se obtiene una relación de adyacencia.
En la escuela se enseña a identificar las relaciones sintácticas formulando una pregunta. Que ¿vivir dónde? no constituye régimen lo mostraría una oración como esta: Después vivieron felices y tra-
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nquilamente. Sin embargo, no se puede usar querer de ese modo. *Ellos querían mucho: sin complemento, el significado de la oración no es suficientemente claro; falta información. La razón de que se requiera un complemento es «la insuficiencia semántica de la palabra» (véase Vaskelaitė 2009: 81). No se puede decir que vivir sea semánticamente insuficiente. La oración presentada, Después vivieron felices y tranquilamente, es totalmente clara. Por tanto, a partir de ejemplos de este tipo se concluiría que el verbo querer rige el genitivo, mientras que el verbo vivir no rige el locativo.
1.2. Descripción de la adyacencia
Narmin Aliyeva ofrece la definición más elemental de la adyacencia: «<...> si la relación entre dos palabras no es de concordancia ni de régimen, entonces es una relación de adyacencia»3 (Aliyeva 2014: 43). La LKG define la adyacencia como «una relación en la que el constituyente dependiente se une al principal sin que este último lo requiera; no está definida formalmente, sino que solo se relaciona lógicamente con el constituyente principal» (LKG 1976: 12). Otros autores describen de manera similar esta relación entre palabras: «<...> la adyacencia es un modo de expresar una relación de subordinación en el que la palabra, o una forma particular de esta, no señala formalmente la relación sintagmática, que se establece únicamente por el significado» (Labutis 1998: 36); «Es un modo de subordinación que no está relacionado con cambios de forma (no marcado formalmente), se basa únicamente en las relaciones semánticas entre las palabras y no viene determinado por la capacidad combinatoria (valencia) del constituyente principal. Por este medio suelen unirse adverbios invariables o formas invariables de ciertas palabras: adverbios (escribir correctamente, muy lejos, de color negro, tarde por la noche), infinitivos (se puso a escribir, el derecho a aprender, deseo de agradar), gerundios (se levantó al amanecer, volvió una vez acostados)» (Bučienė 2014: 30). Se añade que la adyacencia «suele ser una relación subordinante débil» (Bučienė 2014: 31), porque «la palabra adyacente no es necesaria para el significado del constituyente principal (se durmió leyendo, lee en voz alta, pensé al despertarme)» (Bučienė 2014: 31). Por cierto, también se distingue entre régimen débil y fuerte, por ejemplo:
Se distingue entre el régimen necesario o fuerte, cuando los verbos exigen necesariamente una forma de caso determinada que complete su significado, y el régimen innecesario o débil, cuando para los verbos una forma de caso determinada no es necesaria, sino solo facultativa. <...> Sin embargo, no es posible trazar una frontera estricta entre el régimen fuerte y el débil, ni tampoco entre el régimen débil y la adyacencia (LKG 1976: 12).
3 «<...> si no hay relación de concordancia ni de régimen entre dos palabras, entonces se trata de una relación de adyacencia» (Aliyeva 2014: 43).
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Es cierto que A. Paulauskienė llama la atención sobre la concepción excesivamente amplia del gobierno y sostiene que solo deberían considerarse casos de gobierno los casos de gobierno fuerte, mientras que, en su opinión, el gobierno débil debería considerarse adjunción:
Está claro que los casos que responden a las preguntas ¿de qué?, ¿a quién?, ¿qué?, ¿con qué? están regidos, pues el verbo que funciona como predicado los exige directamente, y son complementos. Pero ¿cómo denominar la relación circunstancial, y no objetiva, que existe entre el verbo y el caso? Al fin y al cabo, los adverbios que expresan circunstancias se adjuntan <...>. Cuando el sustantivo mismo expresa una circunstancia y no una cosa, algunos casos se adverbializan. Y no se adverbializan los casos regidos, sino los adjuntos, especialmente el locativo. Quizá por eso se distinguen distintos grados de fuerza del gobierno (fuerte y débil). Pero el locativo, desde luego, no es un caso regido, pues su significado (como el del adverbio) es totalmente independiente del verbo con el que forma un sintagma (Paulauskienė 2002: 25).
En esencia, la literatura más reciente también presenta esta opinión: «Desde el punto de vista de las relaciones semánticas, el gobierno débil ya no es gobierno, porque la palabra dependiente no es exigida» (Judžentis 2022: 148).
1.3. Comparación de modelos para describir las relaciones de subordinación
Como muestran las teorías sintácticas desarrolladas en otros países, estas emplean los conceptos de complementación y modificación, no los de gobierno y adjunción. La complementación y la modificación se distinguen como dos tipos de relación sintáctica (dependencia sintáctica). Así se desprende también de la descripción que ofrece Christina Biava, quien defendió en 1991 una tesis de lingüística teórica y aplicada en la Universidad de Illinois: llama complementos a los elementos que completan el significado de las palabras de la oración y son necesarios, y considera modificadores los elementos que no son necesarios en la oración. También ofrece la siguiente información: «Por lo general, los adverbios y las palabras adjetivales funcionan como modificadores. Los complementos suelen ser sustantivos o pronombres»4 (Biava 2020). Según esta concepción, la modificación debería abarcar la concordancia y la adjunción que se distinguen en la sintaxis lituana, y el criterio principal para distinguir la complementación de la modificación es si se exige o no un complemento. Este criterio también se menciona en trabajos de lingüística lituana: «En la lingüística extranjera, las relaciones sintácticas suelen definirse y clasificarse según un único criterio: si el núcleo exige o no un dependiente» (Vaskelaitė 2003: 145).
4 «Los modificadores suelen ser adverbiales y adjetivos. Los complementos suelen ser sustantivos / pronombres» (Biava 2020).
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En los trabajos más recientes sobre la sintaxis de la lengua lituana, también se aplica a las relaciones de subordinación del lituano el modelo descriptivo que contempla la complementación y la modificación: «<...> pueden distinguirse dos tipos de relación sintáctica (dependencia sintáctica): la complementación (en inglés, complementation) y la modificación (en inglés, modification) <...>. Esta distinción entre relaciones sintácticas también puede formularse en términos de exigencia sintáctica: un complemento es un adjunto sintácticamente exigido, mientras que un modificador no lo es» (Holvoet 2009: 72). Para ilustrar la modificación, se presentan ejemplos con un adjetivo y un adverbio:
<...> el adjetivo įdomi MODIFICA el sustantivo knyga. <...> En el sintagma įdomi knyga, el modificador įdomi determina la relación semántica entre las palabras; el significado del propio sustantivo knyga no exige la expresión de una propiedad, pero, si esta se expresa, es evidente que la expresa un modificador. Se observa una relación similar en el sintagma įdomiai pasakoja, donde el adverbio įdomiai caracteriza la narración, pero el significado del propio verbo pasakoti no incluye ni exige tal caracterización (Holvoet, Judžentis 2003: 14–15).
Antes de que se presentara este modelo, en la sintaxis lituana se solían distinguir tres modos de subordinación, a saber, concordancia, gobierno y adjunción; para clasificarlos, como se desprende de la descripción de la concordancia, el gobierno y la adjunción presentada aquí y como resume la tesis doctoral de Ramunė Vaskelaitė, se aplicaban dos criterios: «El modelo de relaciones de subordinación presentado en la LKG [Lietuvių kalbos gramatikoje] se basa en estos dos criterios: 1) el criterio de exigencia del dependiente derivada del significado del núcleo; 2) el criterio de la expresión formal del dependiente» (Vaskelaitė 2009: 101).
Este modelo de clasificación de las relaciones de subordinación podría representarse mediante un esquema (véase la fig. 1). La concordancia y el gobierno comparten una propiedad (marcada en verde en el diagrama): el complemento se expresa mediante formas. Se diferencian en que, en el caso del gobierno, el complemento es exigido, mientras que en la concordancia no lo es. La concordancia y la adjunción comparten un rasgo (marcado en violeta): en ambos casos, el complemento no es necesario. Solo en el caso de la concordancia la relación se expresa mediante formas, mientras que en la adjunción no. El modelo de clasificación de las relaciones de subordinación aplicado en los trabajos más recientes sobre la sintaxis lituana contempla dos tipos de subordinación: la complementación y la modificación. Se representa en la fig. 2.
Cabe preguntarse qué modelo resulta más adecuado para revelar la estructura sintáctica de la lengua lituana. En inglés casi no hay terminaciones, por lo que en lituano
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GOBIERNO
FIG. 1. Clasificación de las relaciones de subordinación que contempla la concordancia, el gobierno y la adyacencia
FIG. 2. Clasificación de las relaciones de subordinación que contempla la complementación y la modificación
tampoco existe en ella la concordancia entre palabras nominales y adjetivas característica de la lengua lituana (véase la fig. 2). Incluso en genitivo o en plural, cuando el sustantivo adquiere las terminaciones –’s, –s’ o –s, el adjetivo que lo califica no recibe ninguna terminación (por ejemplo, big dog y big dogs). Aquí a veces se denomina concordancia (ingl. agreement) a lo que en algunos trabajos de sintaxis de la lengua lituana se entiende como correlación (por ejemplo, Labutis 1998: 38, DLKG 1997: 478), es decir, la selección de la forma del predicado según el sujeto expresado por un nombre, como en los ejemplos ya mencionados Danny and Toni know me y Toni knows me. «La relación entre un verbo y su sujeto nominal, por ejemplo, suele marcarse mediante un sistema de concordancia en el que formas morfológicas específicas del nombre se correlacionan con formas específicas del verbo»5 (Bowers 2001: 25). Esa correlación no es equivalente al término concordancia utilizado en la sintaxis de la lengua lituana. En la gramática académica de la lengua lituana
5 «La relación entre un verbo y su sujeto nominal, por ejemplo, suele marcarse mediante un sistema de concordancia en el que formas morfológicas específicas del nombre se correlacionan con formas específicas del verbo» (Bowers 2001: 25).
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se indica: «Se unen mediante concordancia aquellas palabras que comparten las mismas categorías gramaticales: género, número y caso» (LKG 1976: 11).
Al determinar las relaciones sintácticas entre palabras en inglés, el orden de las palabras en la oración es fundamental. En lituano, el orden de las palabras prácticamente no aporta información sintáctica, y las relaciones sintácticas directas en la oración se indican principalmente mediante las terminaciones de las palabras, cualquiera que sea su posición en ella. Por lo tanto, si la modificación incluyera la adyacencia y la concordancia, se descartarían ciertos datos sintácticos proporcionados por las terminaciones, que muestran con qué palabra concuerda cada una; más exactamente, permiten distinguir los modificadores concordantes de los complementos circunstanciales.
Sin embargo, la clasificación de las relaciones de subordinación que contempla la complementación y la modificación como dos tipos tampoco excluye por completo la noción de concordancia. Aquí solo se propone considerar la concordancia una relación morfosintáctica y no sintáctica, trasladándola así a otro plano: el de la morfosintaxis. En otras palabras, se propone distinguir las relaciones sintácticas de los fenómenos morfosintácticos, sin confundirlos (Holvoet, Judžentis 2003: 12), y diferenciar entre sí las nociones de «dependencia sintáctica y morfosintáctica» (Holvoet 2009: 118). En efecto, el término morfosintaxis apareció únicamente en esos trabajos, es decir, en aquellos que proponen aplicar en la sintaxis de la lengua lituana dos tipos de relaciones de subordinación: la complementación y la modificación. En trabajos anteriores sobre la sintaxis de la lengua lituana no se menciona este término. La motivación o causa de la nueva descripción de las relaciones de subordinación en la sintaxis lituana, presentada en los trabajos de Lietuvių kalbos gramatikos, probablemente pueda encontrarse en el prólogo del primer volumen de esta serie, Sintaksinių ryšių tyrimai: «El objetivo de la serie es fomentar el debate sobre cuestiones de gramática teórica de la lengua lituana» (Holvoet, Judžentis 2003: 7).
2. GENITIVO DEL SUSTANTIVO
Existen opiniones divergentes sobre la relación entre el atributo no concordado expresado en genitivo y la palabra a la que modifica. Morfológicamente se expresa mediante el genitivo de un sustantivo o pronombre, pero los lingüistas discrepan acerca de qué relación sintáctica los une: unos afirman que se trata de gobierno y otros, de adjunción.
En este artículo se distinguen dos casos: en uno, la relación del genitivo, como palabra dependiente, con la palabra principal (expresada por otro sustantivo) es de gobierno; en el otro, de adjunción. Esta distinción se justificará mediante argumentos.
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2.1. Caso de gobierno
V. Labutis, al presentar ejemplos de gobierno de sustantivos, incluye junto a ellos los sintagmas maišas bulvių y medžio šaka (Labutis 1998: 34), aunque en el párrafo anterior había señalado que «<...> el gobierno no es un modo de expresar las relaciones entre palabras tan puramente formal como la concordancia. El gobierno está relacionado, hasta cierto punto, con la función semántica y sintáctica expresada por la forma del caso y, además, depende en mayor o menor medida del significado léxico de la palabra rectora» (Labutis 1998: 34). En el sintagma maišas bulvių, en efecto, así ocurre: la palabra maišas, al igual que otros sustantivos que expresan capacidad o medida, exige el genitivo como complemento; sin embargo, no puede afirmarse lo mismo del sintagma medžio šaka. Para describir este sintagma resulta más adecuada la formulación de la adjunción propuesta, por ejemplo, por Bronius Kalinauskas: «La adjunción de palabras es una unión de palabras basada únicamente en relaciones de significado y no relacionada con cambios de forma» (Kalinauskas 1963: 9). B. Kalinauskas menciona también otra característica de la adjunción: «Algunos lingüistas consideran que lo que nosotros llamamos gobierno débil es una adjunción de construcciones de caso o preposicionales, porque en ellas las palabras regidas ya no responden a las preguntas propias del caso de objeto, sino a preguntas características de los complementos circunstanciales o de los atributos (¿cuándo ocurrió? – en verano, ¿qué tipo de anillo? – de oro, etc.)» (Kalinauskas 1972: 4). Así sucede también en este caso: la palabra medžio responde a la pregunta propia del atributo: ¿qué tipo de rama? ¿de quién es la rama?, y no a ¿de qué rama?, como en norėti obuolio – ¿qué desear?: en este caso sí habría gobierno; lo mismo ocurre con maišas bulvių – ¿un saco de qué?, y no *¿un saco de qué tipo, de quién?*
En LKG se reconoce el gobierno también en sintagmas como tėvo knyga, draugo žodžiai, aukso žiedas (LKG 1976: 16); sin embargo, tanto al tratar las relaciones sintácticas (LKG 1976: 16) como al describir los sintagmas nominales, se subraya que el genitivo es obligatorio para ciertos sustantivos, pues se exige como complemento de su significado léxico:
Rigen el genitivo del sustantivo aquellos sustantivos que lo exigen como complemento de su significado léxico. Se trata de sustantivos con significado de cantidad indefinida, por ejemplo, truputis, dalis, mažuma, daugybė, en construcciones con el genitivo de sustantivos concretos o abstractos; de sustantivos que designan unidades de medida de cantidad, por ejemplo, lիտras, metras, kilogramas, tona, sauja, gabalas, en construcciones con el genitivo de sustantivos que designan materiales; de sustantivos que designan recipientes o espacios, por ejemplo, stiklinė, puodelis, maišas, statinė, butelis, en construcciones con el genitivo de sustantivos que designan los objetos buscados; y de sustantivos que designan un conjunto o una acumulación de elementos homogéneos, por ejemplo, būrys, pulkas, grupė, krūva, en construcciones con el genitivo de sustantivos que designan personas, animales u objetos (LKG: 1976: 202–203).
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También pueden regir el genitivo los adjetivos, por ejemplo, ¿digno de qué? – de atención, de respeto, así como los adverbios que expresan medida, por ejemplo, daug problemų. Los numerales también rigen el genitivo del sustantivo:
Los numerales cardinales desde vienuolikos hasta devyniolikos, así como los numerales que expresan decenas, centenas, millares, millones, etc., y todos los numerales colectivos, quizá con la única excepción de vienetą, rigen el genitivo de objeto, por ejemplo: dešimt rublių, vienuolika dienų, šimtas mokinių, tūkstantis gyventojų, ketvertas arklių. En estos sintagmas, el genitivo es necesario para completar el significado léxico del numeral. Indica el objeto cuya cantidad expresa el numeral (LKG 1976: 15–16).
Cuando el genitivo de un sustantivo está regido por otra clase de palabra que no es un verbo, normalmente sigue a la palabra que lo rige. Esta posición suele indicar también diferencias de significado entre sintagmas: saldainių dėžutė (puede estar vacía, relación atributiva) y dėžutė saldainių (necesariamente contiene caramelos, relación de gobierno). Este es uno de esos casos muy poco frecuentes en lituano en que el orden de las palabras es importante.
En una fuente sobre la valencia de los adjetivos se afirma: «No conviene incluir las formas de género neutro de los adjetivos en el paradigma de formas de los sintagmas adjetivales, porque las características de valencia de este adjetivo suelen diferir de las características de valencia del adjetivo» (PŽJ). Solo es posible estar de acuerdo con esto parcialmente. El gobierno de los adjetivos es tan fuerte que esta afirmación no se aplica a él; compárese: (kibiras pilnas vandens ir čia visur pilna vandens, šiukšlių. La forma de género neutro pilna rige el mismo genitivo que su forma de base: el nominativo singular masculino pilnas.
2.2. El caso de la adjunción
Las relaciones expresadas por los genitivos que funcionan como atributos no concordantes también reciben valoraciones divergentes. Como ya se ha mencionado, en LKG se consideran casos de rección: «Un grupo aparte lo constituyen los sintagmas nominales con genitivo de sustantivos o de palabras usadas como sustantivos, por ejemplo, el libro del padre, las palabras del amigo, el anillo de oro, nuestra casa. En estos sintagmas, el genitivo regido por el sustantivo es un caso definido» (LKG 1976: 16). A. Paulauskienė se sorprende de ello: «Es un hecho interesante que entre las palabras regidas se incluya el genitivo que expresa un atributo no concordante descriptivo, el cual indica relaciones no objetuales, sino atributivas y, además, a menudo se usa como sinónimo de adjetivos concordantes (cf. anillo de oro y anillo dorado, puerta de cobre y puerta cobriza, noticias de la tarde y noticias vespertinas)» (Paulauskienė 2002: 25). La rección de este genitivo también es cuestionada por lingüistas de otros países.
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Por ejemplo, Olga Spevak escribe en su libro «Valencia de los sustantivos» (Noun Valency): «El sustantivo regente no requiere por su significado6 el genitivo que expresa materia, origen, valor o composición» (Spevak 2014: 186). Así pues, la autora sostiene que en sintagmas como marfil, de marfil (al igual que anillo de oro, anillo de oro), la palabra determinada no requiere el genitivo para completar su significado.
También la bibliografía más reciente sobre las relaciones de adjunción se orienta al criterio de la exigencia: según este criterio, se distinguen la rección (complementación) y la modificación:
El autor entiende las relaciones sintácticas como un fenómeno del nivel sintáctico basado en relaciones semánticas y expresado, en la mayoría de los casos, mediante formas morfológicas. Se distinguen dos tipos de dependencia: la rección (complementación) y la modificación. Se denomina rección a la relación sintáctica en la que una palabra requiere otra por su significado. La relación en la que, ni desde el punto de vista del significado ni desde el sintáctico, ningún complemento es necesario para una palabra, pero esta está sintácticamente relacionada con él, se denomina modificación (Judžentis 2022: 135).
Aunque aquí solo se distinguen dos tipos de relaciones de dependencia, se afirma claramente que, si la palabra principal no requiere un complemento determinado por su significado, la palabra dependiente no puede estar regida. A. Paulauskienė también plantea explícitamente que, según el criterio de la exigencia, es más natural considerar como adjunción la relación del atributo no concordante con la palabra determinada:
La adjunción en el sintagma el tejado de la casa parece mucho más natural; restringe (como hace toda palabra con valor atributivo) el significado del sustantivo tejado, indica a quién pertenece (relación posesiva), mientras que el propio tejado no requiere en absoluto tal especificación. Por ejemplo: Un t e j a d o nevado es resbaladizo, y es peligroso trepar por él (Paulauskienė 2002: 25).
Tampoco constituyen rección otras relaciones atributivas, por ejemplo, la relación del atributo concordante con la palabra determinada, porque el sustantivo normalmente no requiere por su significado el atributo, sea este concordante o no concordante. Así se afirma sobre el atributo concordante en las publicaciones que presentan un nuevo modelo de clasificación de las relaciones de dependencia. Por ejemplo, sobre el atributo concordante del sintagma libro interesante se dice: «El significado del sustantivo no exige en modo alguno que se exprese esta propiedad; esta propiedad no es un elemento necesario para comprender el significado del sustantivo» (Holvoet, Judžentis 2003: 14). Parece que no hay motivos para negar esta característica en el caso del atributo no concordante.
6 «Los genitivos que expresan materia, origen, precio o contenido no son requeridos por el significado de sus sustantivos regentes» (Spevak 2014: 186).
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En la gramática académica, donde se señala que la adjunción es una relación en la que el término dependiente se une al principal sin que este lo requiera, y se afirma asimismo que, en la práctica, suele considerarse adjunción la relación en la que «se une al término principal una forma no declinable» (LKG 1976: 12), los sintagmas nominales con genitivo se consideran casos de régimen, aunque también se ofrecen ejemplos de formas declinables adjuntas. Así, se escribe que la adjunción es más característica de los adverbios, pero a continuación se añade: «Por su función y su relación con la palabra principal, a los adverbios corresponden los casos de valor circunstancial» (LKG 1976: 17). En el ejemplo presentado, šią naktį lijo, el sustantivo naktį es una forma declinable que se adjunta al verbo como complemento circunstancial de tiempo. Este acusativo de valor circunstancial no difiere esencialmente en nada del genitivo que funciona como modificador no concordado: es una forma declinable que el término principal del sintagma no requiere. También se adjuntan, y no se rigen, otros casos que expresan complementos circunstanciales de lugar, por ejemplo el locativo y el instrumental de algunas palabras que expresan lugar (p. ej., patvoriais, paežere, paupiu).
3. CONSTRUCCIONES PREPOSICIONALES
En algunos lugares se encuentran afirmaciones de que la preposición también rige el caso. La «Enciclopedia universal lituana» afirma: «En lituano, las formas de caso suelen estar regidas por verbos (p. ej., matau namus, noriu duonos), preposiciones (p. ej., prie lango, per jūrą)» (VLEₑ). A. Holvoet también habla del régimen de las preposiciones: «<…> los sintagmas preposicionales son los ejemplos más claros de régimen de caso» (Holvoet 2009: 115).
Sin embargo, ya en fuentes bastante anteriores se afirmaba: «Se denomina régimen preposicional <…> a la unión de palabras con las palabras que las rigen mediante diversas preposiciones» (Kalinauskas 1961: 33). La Gramática académica de la lengua lituana señala: «Dos o más palabras de significado léxico independiente, relacionadas mediante un vínculo sintáctico directo y que forman parte de la estructura de la oración, se denominan sintagmas sintácticos. <…> Un sintagma solo puede estar formado por palabras de significado léxico independiente: verbos, sustantivos, adjetivos, numerales, pronombres y adverbios» (LKG 1976: 9). La preposición no es una categoría léxica independiente, sino una palabra funcional que indica las relaciones entre palabras en una oración o un sintagma; V. Labutis lo expresa con mucha claridad: «En lituano, <…> las relaciones entre palabras se indican primero mediante las formas de las palabras (especialmente los casos), después mediante palabras funcionales (preposiciones y conjunciones) y solo en último lugar mediante el orden de las palabras» (Labutis 1998: 25). V. Labutis no está de acuerdo con la afir-
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mación de que la preposición rige el caso: «Por tanto, no es adecuado llamar régimen a la relación de una preposición, palabra no autónoma, con la forma de caso. Si se considera que la preposición rige el caso <...>, la noción de régimen preposicional se vuelve ambigua: tanto el verbo (u otra palabra) rige el caso con preposición como la propia preposición “rige” ese mismo caso» (Labutis 1998: 35).
Así pues, en el sistema informativo de la gramática de la lengua lituana se seguirá la postura arraigada desde hace tiempo en la lingüística lituana según la cual la preposición no rige el caso. Cuando un verbo rige varios casos, todos ellos son igualmente necesarios: dovanoti kam? ką?. Si una preposición se usa con varios casos (už – ko?, ką?; po – ko?, ką?, kuo?), en la oración siempre aparece con uno solo de ellos, y cuál sea ese caso lo determina el verbo, no la propia preposición.
La construcción de preposición y caso, al igual que el caso, puede estar regida o adjuntarse al término principal del sintagma: si es necesaria para completar el significado de la palabra, está regida; si se une a la palabra sin que esta la requiera, se trata de adjunción. Así, en el sintagma rašo laišką identificaríamos régimen, mientras que en rašo į Vilnių, adjunción. Los ejemplos de régimen preposicional que ofrece VLEₑ son construcciones preposicionales que pueden estar tanto regidas como adjuntas: prie lango – Jonas ilgai stovėjo prie lango ir mąstė (‘junto a la ventana’: Jonas estuvo mucho rato de pie junto a la ventana y pensaba) será adjunción, porque stovėti (‘estar de pie’) no requiere la construcción preposicional prie + kilmininkas (‘junto a’ + genitivo); sin embargo, hay palabras que sí la requieren, por ejemplo privažiuoti: automobilis privažiavo prie sankryžos ir sustojo. (‘acercarse’: el automóvil se acercó a la intersección y se detuvo). También pueden encontrarse más ejemplos: la construcción preposicional į + galininkas (‘a’ + acusativo) se adjunta a la palabra siųsti (siųsti į Vilnių, į Lietuvą, į užsienį) (‘enviar’: enviar a Vilna, a Lituania, al extranjero), pero está regida por la palabra panardinti (panardinti į vandenį, į alyvą) (‘sumergir’: sumergir en agua, en aceite), etc.
CONCLUSIONES
1. El genitivo de un sustantivo relacionado mediante un vínculo sintáctico directo con otro sustantivo puede estar regido por este o adjuntarse a él. Depende del significado de la palabra principal: los sustantivos que expresan medida, los numerales y algunas otras categorías léxicas requieren un complemento, por lo que el genitivo está regido. El sustantivo no requiere un modificador no concordado, del mismo modo que tampoco requiere uno concordado; por tanto, el modificador no concordado expresado en genitivo se adjunta.
2. Hay opiniones según las cuales la preposición rige el caso. Sin embargo, en la sintaxis de la lengua lituana está arraigada desde hace tiempo la postura de que solo las categorías léxicas independientes pueden estar vinculadas mediante relaciones sintácticas. La preposición es una categoría funcional que indica con más detalle la relación entre palabras de significado independiente.
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Recibido el 2023-12-13 Aceptado el 2024-11-04
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GOBIERNO O ADJUNCIÓN: EL GENITIVO COMO ATRIBUTO NO CONCORDADO Y CONSTRUCCIÓN PREPOSICIONAL
R e s u m e n
Al tratar las relaciones sintácticas en términos muy generales, las opiniones no suelen diferir mucho. Todos admiten que la concordancia es una relación de subordinación en la que la palabra dependiente adquiere las formas de la palabra principal (género, número y caso). Los desacuerdos surgen al definir el gobierno. Hay distintas opiniones sobre el gobierno del locativo: desde incluir ejemplos de este caso en la sección sobre gobierno hasta afirmar categóricamente que el locativo no puede ser regido. En la mayoría de las publicaciones, la adjunción se define como una relación en la que la palabra dependiente se une a la palabra principal sin que esta última la exija ni la palabra adjunta sea necesaria para el significado de la principal.
En los trabajos que representan o siguen las corrientes de la lingüística occidental se distinguen dos tipos de subordinación: la complementación y la modificación. El criterio para distinguirlos es que la complementación sea exigida o no. La exigencia de complementación se debe a la insuficiencia semántica de la palabra. En la sintaxis de la lengua lituana se distinguen tres tipos de relaciones: gobierno, concordancia y adjunción.
Debido a las diferencias de opinión sobre las relaciones de subordinación, también se evalúa de distintas maneras la relación entre un atributo no concordado y una palabra principal. Se suele considerar que se trata de gobierno, pero el sustantivo en genitivo en este caso no es necesario para completar el significado de otra palabra (sustantivo); por lo tanto, si se define el gobierno como una relación que implica exigencia, solo debe considerarse como tal la relación de ciertos sustantivos (que denotan medida o capacidad) con el genitivo, mientras que la relación del atributo no concordado con la palabra principal debe evaluarse como adjunción.
La construcción preposicional, al igual que los casos, puede estar regida por la palabra principal o adjuntarse a ella; por ejemplo, la construcción preposicional to+accusative en la combinación de palabras dip in water está regida, y en la combinación de palabras send to Vilnius está adjunta.
Una preposición no puede regir un caso, porque solo las palabras léxicas se relacionan sintácticamente. Cuando un verbo rige varios casos, todos son igualmente necesarios y pueden aparecer juntos en una misma oración: dovanoti ką? (dar, ¿qué? – acusativo) kam? (¿a quién? – dativo). Si una preposición se usa con varios casos (už – detrás de+ genitivo, for+acusativo; po – después de+genitivo, what+acusativo, under+instrumental),
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siempre se utiliza con un solo caso, y el caso empleado lo determina el verbo, no la preposición misma.
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RÉGIMEN O ADJUNCIÓN: EL ATRIBUTO NO CONCORDANTE EXPRESADO POR EL GENITIVO Y LA CONSTRUCCIÓN PREPOSICIONAL
R e s u m e n
Al tratar las relaciones sintácticas en sus rasgos más generales, las opiniones suelen ser bastante coincidentes. Todos reconocen que la concordancia es un tipo de relación de subordinación en la que la palabra dependiente adopta las formas de la palabra principal (género, número y caso). Los desacuerdos surgen al definir el régimen. Hay distintas opiniones sobre el régimen del locativo: en unos casos, los ejemplos de este caso se presentan en el apartado sobre el régimen; en otros, se sostiene firmemente que el locativo no puede regirse. En la mayoría de las publicaciones, la adjunción se define como una relación en la que el constituyente dependiente se une al principal sin que este último lo exija, y la palabra adjunta no es necesaria para el significado del constituyente principal.
En los trabajos que representan la lingüística occidental o se orientan hacia ella se distinguen dos tipos de relación de subordinación: la complementación y la modificación. El criterio para distinguirlos es que se exija o no un complemento. La exigencia de un complemento se debe a la insuficiencia semántica de la palabra. En la sintaxis de la lengua lituana se distinguen tres tipos de subordinación: régimen, concordancia y adjunción.
Las divergencias de opinión sobre las relaciones de subordinación también se reflejan en las distintas valoraciones de la relación entre el atributo no concordante y la palabra modificada. Se suele considerar que se trata de régimen; sin embargo, en este caso, el sustantivo en genitivo no es necesario para completar el significado de otra palabra (un sustantivo). Por tanto, si el régimen se entiende como una relación que exige un complemento, solo debería considerarse régimen la relación con el genitivo de ciertos sustantivos (los que expresan medida o capacidad), mientras que la relación entre el atributo no concordante y la palabra modificada debería clasificarse como adjunción.
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Una construcción preposicional, al igual que un caso, puede estar regida o ser adyacente al constituyente principal del sintagma, por ejemplo, la construcción preposicional į + galininkas en el sintagma panardinti į vandenį está regida, mientras que en el sintagma siųsti į Vilnių es adyacente.
En la sintaxis de la lengua lituana se considera que la preposición no rige el caso; solo las palabras con significado autónomo están vinculadas por relaciones sintácticas. Cuando un verbo rige varios casos, todos son igualmente necesarios y pueden aparecer juntos en una misma oración: dovanoti kam? ką? Si una preposición se usa con varios casos (už – ko?, ką?; po – ko?, ką?, kuo?), en la oración siempre aparece con un solo caso, y cuál sea este lo determina el verbo, no la propia preposición.