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fecha aproximada de los contactos iranios. Desde el punto de vista metodológico, esto es muy importante, pues la toponimia y la arqueología, trabajando conjuntamente, pueden aportar datos muy valiosos sobre el período más antiguo de la historia de los pueblos. En este caso, resulta interesante que la toponimia desempeñara el papel de exploradora, siguiendo cuyas huellas los investigadores de otros campos no solo evitaron equivocarse, sino que también confirmaron las conclusiones preliminares de la toponimia.

A. Vanagas

RASGOS DE LA HISTORIA DE LA MORFOLOGÍA DE LAS LENGUAS ESLAVAS

П. С. Кузнецов, Очерки по морфологии праславянского языка, Москва, 1961, 144 р.

P. Kuznecovas, destacado especialista en lenguas eslavas, examina en su libro cuestiones relativas a la formación de los sistemas de flexión nominal y verbal del prot eslavo y aborda algunos aspectos de su desarrollo durante el período de la protolengua eslava. El autor analiza los fenómenos lingüísticos relacionándolos entre sí. Esto le permite rastrear con bastante acierto las causas que dieron lugar a los fenómenos analizados.

Es imposible comprender la formación y el desarrollo del sistema morfológico prot eslavo sin las lenguas bálticas. En el libro de P. Kuznecovas, el análisis de los datos de las lenguas bálticas ocupa un lugar muy importante. De todas las lenguas indoeuropeas, el sistema morfológico protobáltico es el más próximo al sistema morfológico eslavo. Por esta razón, P. Kuznecovas, quizá exagerando un tanto esa proximidad, emplea el término «lengua común báltico-eslava» (общеславянобалтийский язык). No se ha reconstruido la «lengua común báltico-eslava» (o protolengua), ni en el ámbito de la fonética ni en el de la morfología. Tampoco consiguió reconstruirla el autor del libro en cuestión. Los sistemas morfológicos de las lenguas bálticas y eslavas son similares, pero no idénticos. Así, en los sistemas de flexión nominal hay numerosas terminaciones que P. Kuznecovas no considera procedentes de una misma fuente: gen. sg. lituano rank-os (donde -os de *-as) y esl. ant. žen-y (donde -y P. Kuznecovas deriva de *-om+-s); instr. sg. lituano sūnu-mi (donde -mi probablemente procede de *-mī; así lo indicaría el -mi samogitio) y esl. ant. rabo-mъ (donde -mъ procede de *-mi); gen. pl. lituano vilk-ų (donde -ų procede de *-ōn) y esl. ant. rab-ъ (donde -ъ procede de *-on, pues *-ōn habría dado -ą en eslavo), instr. pl. lituano vilk-ais (donde -ais procede de *-ōis) y esl. ant. rab-y (-y de *-ōis no pudo surgir fonéticamente). Las diferencias flexivas aquí enumeradas pueden ser muy antiguas y haberse heredado de la comunidad lingüística indoeuropea. En general, la flexión nominal de las lenguas bálticas y eslavas es muy parecida, pero esa semejanza no se debe a cambios innovadores comunes de las lenguas bálticas y eslavas, sino a que ambas la heredaron de la comunidad lingüística indoeuropea. Teniendo esto presente, el término «lengua común báltico-eslava» parece injustificado.

Al leer el libro, se ve que el autor pretende encontrar un fundamento común para numerosos hechos y fenómenos de la morfología de las lenguas bálticas y eslavas, aunque sean distintos. Así, P. Kuznecovas sostiene (aunque con mucha cautela) que «la común

1 K. Būga, Rinktiniai raštai, I, Vilnius, 1958, p. 566 (išnaša).

16. Lietuvių kalbos gramatinė sandara

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lengua báltico-eslava» heredó el formante -s- no solo para la formación del aoristo, sino también para la del futuro (p. 132). De ello se desprendería que antiguamente las lenguas bálticas tuvieron un aoristo sigmático, que más tarde perdieron. Sin embargo, tal afirmación contradice el hecho de que no se encuentran en las lenguas bálticas rastros de aoristo sigmático. Lo más probable es que las lenguas bálticas, al igual que las germánicas, nunca lo tuvieran. En las lenguas bálticas, el formante -s- se emplea para formar el futuro, mientras que en las eslavas se empleó para formar el aoristo y, posteriormente, también el imperfecto. Puesto que el formante -s- llegó a ser en las lenguas eslavas un rasgo de los tiempos pasados, cabe pensar que ya no podía utilizarse para formar las formas de futuro.

P. Kuznecovas es uno de los investigadores que sostienen la hipótesis de que las lenguas eslavas, al igual que las bálticas, tuvieron un futuro sigmático. Por esta razón, dedica un capítulo entero al problema del futuro sigmático en las lenguas eslavas (pp. 127–132). Sin embargo, en ninguna parte de las lenguas eslavas están documentadas formas con -s- que tengan valor de futuro. La única formación sigmática de la que se infiere que las lenguas eslavas tuvieron un futuro con el formante -s- son los participios byšę (masc.), byšęšti (y byšąšti; fem.), byšę (género común). Sin embargo, solo aparecen en monumentos escritos eclesiásticos del eslavo oriental. Su estructura fonética indicaría que probablemente proceden del eslavo antiguo (de los dialectos búlgaro-macedonios). Pero no se encuentran en los monumentos del eslavo antiguo. Lo más acertado sería considerar estos participios formas de desiderativo de presente2.

La tesis del autor de que en algún momento existió una lengua báltico-eslava lleva a veces a interpretar los fenómenos lingüísticos de un modo que suscita dudas. Así, basándose en que el lituano esù desplazó la antigua forma atemática, el autor afirma que la flexión temática se generalizó ya en la «lengua común báltico-eslava» (p. 89). Sin embargo, parece que su generalización en lituano comenzó bastante tarde, pues la flexión atemática todavía se conserva bastante bien en los escritos antiguos lituanos3.

Quisiera detenerme también en una cuestión menor de la flexión nominal. El problema del origen de las terminaciones del genitivo singular de los sustantivos de tema en -o en las lenguas bálticas y eslavas (lituano vilk-o, esl. ant. rab-a)4 es uno de los que han suscitado más bibliografía y generado hipótesis muy diversas (véanse pp. 35–43). Resulta interesante que P. Kuznecovas considere más fiable la opinión de K. Kapaus: el caso genitivo singular de los sustantivos de tema en -o se formó de nuevo en la lengua báltico-eslava al añadirse al tema nominal una posposición que más tarde funcionó como preposición y prefijo en las lenguas bálticas y eslavas; compárese el lituano at-, el esl. ant. ot(ъ)5. P. Kuznecovas explica así la aparición de la vocal temática lituana -o y de la eslava -a en el genitivo singular (p. 35): la o final del tema y la o de la posposición (la idea del autor de que en los primeros tiempos bálticos y

2 A. Мейе, Общеславянский язык, Москва, 1951, p. 193.

3 Chr. S. Stang, Das slavische und baltische Verbum, Oslo, 1942, p. 99—104: A. Sabaliauskas, Atematiniai lietuvių kalbos veiksmažodžiai, kn.: Kai kurie lietuvių kalbos gramatikos klausimai, Vilnius, 1957, p. 77—114.

4 Esta terminación no es común a todas las lenguas bálticas, pues el prusiano parece haber conservado la antigua flexión -s; compárense el prusiano deiwas «de dios» y el hitita antuhšas «de hombre».

5 C. Kappus, Der indogermanische Ablativ, Marburg, 1903, p. 14.

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En los períodos de desarrollo de las lenguas eslavas existió el fonema o, que, como hay que admitir, dio ō por contracción y, al ser bastante abierto, coincidió con ā. Esta explicación fonética plantea muchas dudas: no está claro por qué la vocal larga surgida por contracción (aunque fuera a partir de o abiertas) habría de ser abierta. Parece que la calidad de la vocal larga recién surgida no depende de la calidad de las vocales contraídas: en los textos lituanos antiguos, las dos vocales abiertas e y a dan una ō larga (cf. noteit de ne-ateit).

Las formas lituanas vīlko y eslavo antiguo raba suelen relacionarse con los ablativos correspondientes de otras lenguas indoeuropeas (cf. sánscrito antiguo vṛkāt, vṛkād) y, por tanto, se consideran formas antiguas de ablativo singular (con caída fonética de -d), que adquirieron el significado de genitivo singular en las lenguas bálticas y eslavas. Sin embargo, a primera vista, la fonética parece contradecir esta relación: en efecto, en otras lenguas indoeuropeas aquí aparece ō (cf. latín antiguo Gnaivōd y griego Foíkō «desde casa», por lo que también el sánscrito antiguo -āt, -ād procede de *-ōd), mientras que el lituano presenta aquí -o, que, según se supone, proviene de *-ā. Esta discrepancia fonética da pie a toda clase de explicaciones y conjeturas.

Sin embargo, esta discrepancia fonética parece ser aparente. En los últimos años se ha propuesto una idea muy racional y bastante fácil de fundamentar con hechos: que la ō indoeuropea se convirtió en uo en posición acentuada en lituano, mientras que en posición átona coincidió con la ā indoeuropea6. Las formas del genitivo singular de los sustantivos bálticos y eslavos de tema en o eran baritónicas no solo en el paradigma con acento radical fijo, sino también en el de acento móvil (cf. la forma vīlko, perteneciente al paradigma de acento móvil). Por tanto, el lituano -o (el letón -a) probablemente procede de la ō indoeuropea.

Si esta afirmación resultara correcta, ya no habría motivo para dudar de que el genitivo singular de los sustantivos bálticos y eslavos de tema en o está genéticamente relacionado con el antiguo ablativo.

Las observaciones formuladas aquí obedecen a una perspectiva distinta sobre los fenómenos en cuestión y, por ello, como es natural, no indican en modo alguno que la interpretación de P. Kuznecovas sea errónea. En el libro de P. Kuznecovas pueden encontrarse muchas ideas racionales. El autor del libro explica de manera bastante convincente muchos de los fenómenos analizados, por ejemplo, por qué las lenguas eslavas perdieron el antiguo imperfecto y formaron uno nuevo.

En conjunto, el libro de P. Kuznecovas es un estudio histórico muy valioso de la morfología eslava y, en gran medida, también de la báltica.

S. Karaliūnas

6 И. Казлаускас, К развитию общебалтийской системы гласных, ВЯ, 1962, № 4, р. 24; В. Мажюлис, Заметки по прусскому вокализму, кн.: Вопросы теории и истории языка (Сборник в честь Б. А. Ларина), Ленинград, 1965, р. 195—196; Remarques sur le vocalisme du vieux prussien, „Acta Baltico-Slavica“ t. 2, Białystok, 1965, p. 53—59.

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