Page 1LIETUVIŲ AREALINĖS LINGVISTIKOS KLAUSIMAI LIETUVOS TSR MOKSLŲ AKADEMIJA
A. VIDUGIRIS
SOBRE LA RELACIÓN ENTRE LA SINONIMIA LÉXICA Y LA GEOGRAFÍA DE LA PALABRA
La sinonimia léxica, o de palabras, y la geografía de la palabra son objetos de estudio de la léxica estrechamente relacionados entre sí. La sinonimia léxica es un fenómeno puramente lingüístico y pertenece al ámbito de la lexicología, mientras que la geografía de la palabra, entendida no solo como la difusión de una palabra, su uso en un territorio determinado o el área que ocupa, sino también como el tratamiento territorial o areal de las unidades léxicas desde una perspectiva geográfica, pertenece al ámbito de la metodología.
Se escribe bastante por separado tanto sobre la sinonimia léxica como sobre la geografía de la palabra —más precisamente, la lingüística areal o geografía lingüística1—, pero sobre su relación se guarda silencio o apenas se hacen alusiones2. Probablemente, esto se deba a la incompatibilidad externa de estos dos objetos: el carácter sistemático del léxico exige que todos sus componentes, incluida la sinonimia, se estudien sobre la base de relaciones sistémicas internas, mientras que el método geográfico areal de estudio de estos fenómenos se aplica como desde fuera, de manera extralingüística. Por otra parte, los atlas lingüísticos son muy escasos y los mapas léxicos que presentan abarcan solo una pequeña parte del caudal de palabras, por lo que todavía no pueden satisfacer las necesidades de los diversos investigadores del léxico.
Lo que más animó al autor a abordar este tema complejo fue el material extraordinariamente variado y abundante del tomo dedicado al léxico del Atlas de la lengua lituana3, así como el largo trabajo de recopilación, cartografiado y preparación para la publicación de dicho material. Por ello, las principales afirmaciones del artículo se ilustran sobre todo con materiales de este atlas.
Las unidades léxicas (palabras o combinaciones fraseológicas), en cuanto signos lingüísticos de dos caras —de forma y de contenido—, están relacionadas entre sí de diversas maneras, tanto desde el punto de vista de la forma externa, o expresión, como del contenido interno, o significado, es decir, de la semántica. En general, tiene prioridad el criterio semántico del contenido interno.
Tanto en la sinonimia como en la lingüística areal, las unidades léxicas suelen identificarse, equipararse o compararse sobre la misma base del significado, del contenido. Las palabras también pueden equipararse por su expresión —su forma acústica o visual externa—
1 La lingüística areal, o geografía lingüística, es un concepto amplio. Su principal objeto de estudio son las diferencias territoriales entre los distintos niveles del sistema lingüístico (fenómenos fonéticos, morfológicos, léxicos y sintácticos) y, en parte, sus aspectos funcionales y estilísticos, así como cronológicos; compárese Вопросы теории лингвистической географии, Москва, 1962, p. 9–11.
2 Plg. A. Lyberis, Lietuvių kalbos sinonimų žodynas, Kaunas, 1961, p. 4–5; J. Pikčilingis, Leksinė ir gramatinė sinonimika, Kaunas, 1969, p. 9, 24 ir kt.
3 Atlas de la lengua lituana, I, Léxico, Vilnius, 1977.
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Page 2desde este punto de vista. Sin embargo, en tal caso habría que hablar de los fenómenos de homonimia y polisemia, o plurivocidad, de las palabras, que ya no pertenecen directamente al tema de este artículo.
Desde el punto de vista lexicológico, el término identificación puede definirse como el establecimiento de una identidad entre al menos dos unidades léxicas en un nivel, con la máxima diferenciación en un segundo plano. Por tanto, una palabra se equipara a otra según uno de los niveles (en este caso, el del significado). Esto corresponde, en esencia, a la caracterización de los sinónimos: «Los sinónimos léxicos son palabras de la misma clase gramatical que suenan distinto y designan el mismo objeto (ola — urvas), la misma cualidad (uolus — stropus) o la misma acción (bėgioti — lakstyti»⁴.
En la lingüística areal (o geografía lingüística), la distribución de palabras que suenan distinto se determina de manera similar atendiendo a su significado (contenido) común, y se delimita en ciertas áreas de uso, es decir, en áreas geográficas. A menudo, estas palabras de sonido diferente, distribuidas por distintas áreas de uso del territorio de la lengua lituana, se consideran sinónimos; por ejemplo: arklas⁵ «antiguo instrumento para arar la tierra», žãgrė, žãmbis (y žãmbris), žuobris, stagutė⁶, sklastis «dispositivo para cerrar una puerta», sklendė, velkė (y velkė), stūmà, šovynė (y šovà), kištùvas; vaivorykštė, orãvyrkštė, dangõrykštė, laimės juosta, der̃mjuostė, straublỹs, drignė, linksmynė, etc.⁷ Las áreas geográficas de la mayoría de estas palabras, cuyo uso está territorialmente restringido, son distintas. Dicho de otro modo, casi todas tienen un área de distribución diferente. Por ello, son relativamente escasas las palabras cuyas áreas coinciden aproximadamente.
Sin embargo, el mismo criterio de identidad de significado desempeña papeles distintos en la sinonimia y en la lingüística areal. En la sinonimia, el significado común es el vínculo más importante y esencial que une palabras de forma diferente. En la lingüística areal, en cambio, el significado común es solo un medio o una condición para determinar las áreas o isoglosas de palabras que suenan distinto. Basándose en este significado, el lingüista identifica palabras diferentes con el fin de encontrar sus correspondencias en todo el territorio de una lengua. Así pues, el significado común solo parece unirlas de manera relativa. En realidad, aquí desempeña una función diferenciadora.
El rasgo más importante de la sinonimia es su carácter sistemático, pues solo pueden ser sinónimas las palabras que se emplean dentro de un mismo sistema lingüístico. Por el contrario, las palabras cuyo uso se limita a determinadas áreas pertenecen a distintos sistemas dialectales. Se trata, en esencia, de unidades léxicas heterosistémicas, de una especie de correspondencias o equivalentes léxicos, que no se unen, sino que se distinguen por su significado idéntico. Algunos proponen llamar tautónimos⁸ a esas palabras heterosistémicas debido a su significado idéntico. A nuestro juicio, es preferible reservar el término tautónimo para las identidades de significado dentro de un mismo sistema lingüístico, por ejemplo, para designar sinónimos totales o absolutos, etc. Dado que, por tradición, las unidades léxicas cuyo significado coincide dentro de un mismo sistema, o «homosemantes»⁹,
⁴ J. Pikčilingis, min. veik., p. 4.
⁵ Estos y otros ejemplos se presentan principalmente a partir del diccionario de sinónimos mencionado de A. Lyberis; sus áreas geográficas podrán observarse en los mapas del «Atlas de la lengua lituana». La mayoría de estas palabras también aparecen en el «Diccionario de la lengua lituana contemporánea», Vilna, 1972 (en adelante, DLKŽ).
⁶ En su diccionario de sinónimos, A. Lyberis ofrece la forma stagùtas. En los materiales del Atlas de la lengua lituana solo se registran formas femeninas: stagùtė, stùgė.
⁷ Véase también B. Rokaitė, Vaivorykštės pavadinimai lietuvių kalbos tarmėse, «Lietuvos TSR Mokslų akademijos darbai. Serija A,» 2(15), 1963, p. 275—279.
⁸ Plg. J. Filipec, Česká synonyma a hlediska stylistiky a lexikologie, Praha, 1961, p. 93; C. Г. Бережан, Семантическая эквивалентность лексических единиц, Кишинев, 1973, p. 303.
⁹ Debido a la imprecisión de los términos sinonimia y sinónimo, a veces se propone sustituirlos por los términos homosemijos ir homosemanto, C. Г. Бережан, min. veik., p. 99—102.
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Page 3se denominan sinónimos; por ello, sería más apropiado llamar heterónimos a los equivalentes de significado de sistemas distintos, destacando su carácter heterosistémico10. Así pues, los heterónimos se caracterizan por pertenecer a sistemas dialectales distintos y, al mismo tiempo, por estar territorialmente restringidos. Sin embargo, no solo los heterónimos pueden tener un uso restringido, sino también diversos etnografismos o nombres de plantas menos comunes, etc. Los etnografismos raros o términos botánicos empleados en una zona delimitada suelen ser desconocidos en otros lugares, pues allí tampoco existen las realidades designadas; compárese los nombres de las partes del carro lušņies, lušnapancio y šlaunų, o los nombres de las partes del trineo užkalų. En cambio, los heterónimos extendidos en una o varias zonas de un territorio lingüístico suelen tener en otras partes equivalentes de igual significado, que podrían denominarse convencionalmente correlatos territoriales. Así pues, deben considerarse heterónimos todas las palabras del lituano que no solo se caracterizan por tener un ámbito de uso restringido, sino que también cuentan con correlatos territoriales en toda la zona correspondiente a la realidad designada.
Además, los propios heterónimos tampoco son todos equivalentes. Algunos se han incorporado al sistema de la lengua literaria y han pasado a formar parte de él. Estos heterónimos constituyen, en pie de igualdad, pares, series o bloques sinonímicos11. Por consiguiente, si se tiene en cuenta que no todas las palabras de la lengua literaria se han usado desde antiguo en todo el territorio lituano, y que una parte considerable de ellas solo se encuentra en una porción mayor o menor de dicho territorio (es decir, subrayando que llegaron a la lengua literaria procedentes de diversos sistemas dialectales), cabe hablar del carácter heteronímico de cierta parte del léxico de la lengua literaria y, por tanto, también de algunos sinónimos. Otros heterónimos de uso más restringido, que por lo general ya no forman parte del léxico de la lengua literaria, se denominan dialectalismos. Por ello, no deberían incluirse como unidades léxicas heterosistémicas en el conjunto de sinónimos de la lengua literaria (el DLKŽ suele indicar estos vocablos con las abreviaturas dz, ryt., žem.).
Puesto que tanto la identificación de los sinónimos como la delimitación de los heterónimos se basan en la coincidencia de significado, es importante establecer una unidad de comparación uniforme, tanto más cuanto que a menudo los distintos vocablos no coinciden en significado, especialmente en su extensión. Por lo general, como tal unidad se toma, entre todos los elementos comparados, la palabra monosémica cuya extensión de significado es menor, y se la denomina variante semántica12.
La magnitud de la variante semántica se aprecia mejor en los sinónimos absolutos, o homosemánticos, formados por heterónimos, por ejemplo, ántinas, gaigalas; kankorėžis, burkūtis, gurgutis, kirkūžė, žehelýs; karvelis, balandis, o en una palabra lituana y su equivalente no lituano (internacional o tomado en préstamo), por ejemplo: kalbotyra, lingvistika; mėšimtis, procentas; pirkia, gryčia, stuba; tvartas, kūtė, etc. Su extensión semántica es exactamente igual y no presentan diferencia alguna entre sí. Cada elemento de la comparación tiene una sola variante semántica y agota por completo el contenido del otro.
El contenido de las palabras polisémicas no consta de una sola variante semántica, sino del conjunto de estas. Con otras palabras pueden establecer relaciones sinonímicas según una o va-
10 El término heteronimia también lo emplean otros lingüistas; compárese J. Gossens, Strukturelle Sprachgeographie, Heidelberg, 1967, p. 86.
11 Las palabras de significado cercano y sonido diferente suelen enlazarse unas con otras para formar series sinonímicas, mientras que en los bloques sinonímicos se organizan en ramas, es decir, por separado; por ejemplo, la palabra pilkas establece relaciones sinonímicas por separado con las palabras palvas, širvas o širmas, žilas; compárese C. Г. Бережан, op. cit., pp. 54—77.
12 En este caso, el término variante semántica resulta más conveniente que semema y lleva ya mucho tiempo usándose en lingüística; compárese Вопросы лингвистической географии, Москва, 1962, p. 149; C. Г. Бережан, op. cit., p. 46. En la lingüística lituana tampoco es la primera vez que se emplea; compárese el artículo del autor «Semantinių dialektizmų atrankos ir grupavimo klausimu», en Lietuvių kalbos istorijos ir dialektologijos tyrinėjimai (tezės), Vilnius, 1971, p. 22.
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Page 4sus variantes semánticas. Por ejemplo, la palabra monosémica tvartas, que tiene en total una sola variante semántica, se relaciona con la palabra polisémica dagtis solo por una de sus variantes semánticas, mientras que por otras variantes semánticas dagtis puede entablar relaciones sinonímicas con las palabras stogas, dugnas, etc. De modo semejante se relacionan también las palabras kankorėžis: skuja, tvartas, grūbas, namas, etc. Las palabras que expresan conceptos más amplios dagtis, grūbas, namas, skuja incluyen en el ámbito de su significado el contenido de las palabras de significado más restringido kankorėžis, tvartas (casos de inclusión). Los contenidos de dos o más palabras polisémicas que entablan relaciones de sinonimia según alguna variante semántica (por ejemplo, klūonas: klojimas, rātai: vežimas) se entrecruzan. En ambos casos tenemos la llamada sinonimia parcial, o parasemia13. Así pues, al examinar las relaciones léxicas sinonímicas homosemánticas, no hay que operar con palabras enteras, sino únicamente con elementos constitutivos individuales de la estructura del significado: las variantes semánticas. Para identificar variantes semánticas equivalentes suelen bastar los diccionarios explicativos, que ofrecen una imagen suficiente de la estructura semántica de una palabra polisémica, es decir, reflejan la suma completa de sus variantes semánticas14. La coincidencia de los significados de las palabras, es decir, de sus variantes semánticas, constituye el rasgo esencial, identificador o pertinente de la sinonimia. Se considera rasgo pertinente adicional la coincidencia de su significado gramatical categorial, es decir, su pertenencia a una misma clase morfológica, la categoría gramatical15, por ejemplo: klėtis, svīrnas; sunkūs, svārūs, svambūs, smagūs; dirbti, triūšti, plūšti, krutėti, veikti; palengva, pamažu, etc.
Los heterónimos también se clasifican según unidades semánticas de igual amplitud. El empleo de la variante semántica coincidente como criterio de clasificación está condicionado aquí no solo por los heterónimos que forman parte de la lengua literaria, sino por las palabras usadas en todo el territorio de la lengua lituana. Incluso las palabras polisémicas anotadas conforme al «Programa» unificado se presentan ya diferenciadas según el equivalente de significado deseado y separadas de los demás significados. Cuando se dispone de todo el material, las relaciones de equivalencia semántica entre las palabras comparadas (clasificadas) suelen ser bastante evidentes. En cambio, en la sinonimia esas relaciones no son tan claras. Es necesario depurar la base de comparación —la variante semántica— y separarla de los demás significados mediante el análisis y la división del ámbito de los significados. Así pues, la aplicación de los métodos de la lingüística areal puede contribuir considerablemente al estudio de la sinonimia.
Además, los heterónimos de la lengua lituana se caracterizan porque muchos de ellos, con todos los significados que recoge el DLKŽ y con los que pueden usarse en la lengua literaria, suelen ser desconocidos en los dialectos. En estos se usan principalmente solo con determinados significados: en un dialecto con unos, en otro con otros. Por ejemplo, allí donde el edificio destinado a almacenar cereales sin trillar se llama klojimu (allí esa palabra suele designar también los cereales colocados en la era para trillarlos de una vez), klūonas significa el espacio de trilla, el prado junto a la era; en cambio, allí donde ese edificio se llama kluonu, el espacio de trilla se denomina principalmente kluoniena; o, en Žemaitija, donde el edificio mencionado se llama jauja, jāujė, jāujas, jāujis, rejā, daržinė, el espacio de trilla se designa con las palabras klojimas o kluonas. Sin embargo, salvo en las zonas de contacto de las áreas de estas palabras, rara vez se emplean como sinónimos. Así pues, en los dialectos esas palabras no suelen ser sinónimas, del mismo modo que en una
13 C. Г. Бережан, мин. веик., р. 97.
14 A. P. Evguénieva, Cuestiones fundamentales de la sinonimia léxica, – Ensayos sobre la sinonimia de la lengua literaria rusa moderna, Moscú–Leningrado, 1966, p. 26; V. G. Gak, Experiencia de aplicación del análisis comparativo al estudio de la estructura del significado de la «palabra», Cuestiones de lingüística, 1966, n.º 2, p. 97; S. G. Berezhan, op. cit., p. 50.
15 C. Г. Бережан, min. veik., p. 49–50.
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Page 5desde el punto de vista de algún sistema dialectal tampoco es adecuado llamarlas heterónimos. Son unidades léxicas simples heteroléxicas y heterosemánticas (que difieren en la forma y el contenido), las cuales solo fuera de los dialectos, es decir, en la lengua literaria, pueden entablar relaciones sinonímicas homosemánticas gracias a su polisemia. En los dialectos, en cambio, solo pueden convertirse ocasionalmente en homosemas, es decir, cuando un hablante de algún dialecto emplea esas palabras con el significado que tienen en la lengua literaria o en un dialecto vecino, etc.
La evolución y el perfeccionamiento del léxico están condicionados por las contradicciones entre sus posibilidades (recursos o inventario de palabras) en un momento determinado y el creciente deseo de las personas de expresar sus pensamientos de manera más comprensible, variada y precisa16. «La palabra es una búsqueda», afirman los psicolingüistas17. Los sinónimos o homosemas son también resultado de esta contradicción. Las relaciones entre las unidades léxicas se expresan mejor mediante su completa falta de coincidencia, su diferencia tanto en la forma, la expresión (heterolexia), como en el contenido, el significado (heterosemia). Así pues, los sinónimos, en cuanto unidades comunicativas coincidentes en el significado, son elementos redundantes y suplementarios de la lengua. Sin embargo, la lengua los tolera e incluso los multiplica mediante el préstamo de palabras, la formación de palabras, la expansión semántica y la transferencia de significados metafóricos y metonímicos18.
El propio uso de un sinónimo en la lengua exige que, al sustituir una palabra ya existente y expresar el mismo concepto, lo exprese de otra manera o como algo ligeramente distinto.
Los sinónimos surgen según el principio binario (de dualidad), por oposición o contraste: se procura oponer a la palabra en uso otra «más eficaz, más impactante», por ejemplo: arklys, žirgas, ašvienis, kūinas; gyvatė, angis, kirmìnas (ir kirmėlė), šnibždė, šnypštėlė, piktoji, ilgoji; miškas, giria, medė ir medžias. Los sinónimos que se distinguen por matices de significado «más impactantes» (cf. ašvienis, kūinas, žirgas, kirmìnas ir kirmėlė, ilgoji, pilkoji, šnypštėlė, giria, medė ir medžias) suelen ser denominados por los lingüistas miembros marcados de la oposición, con respecto a los miembros generalmente neutrales, no marcados, de esa oposición (cf. arklys, gyvatė, miškas). Los miembros neutrales y no marcados de la oposición, al tener el significado más general en las series y los grupos sinonímicos, desempeñan el papel de dominante19. Son como pilares de referencia con los que se comparan e identifican los demás sinónimos marcados (con distintos matices de significado). Los miembros marcados de la oposición, o sinónimos, suelen diferir de los neutrales en el grado variable de expresión de una característica del objeto y de intensidad de la acción; en la amplitud variable de los conceptos; en la diferente valoración subjetiva de un objeto o fenómeno, es decir, en la relación del hablante con el objeto expresado; y en el entorno léxico y las relaciones sintácticas (distribución), entre otros aspectos.20 Además de la información principal, es decir, de la carga del significado léxico, tales sinónimos cumplen también funciones expresivas y estéticas. Así pues, el sinónimo es una especie de transformación de una palabra ya existente en la lengua21.
16 P. A. Будагов, Проблемы развития языка, Москва—Ленинград, 1965, p. 33—36.
17 A. A. Леонтьев, Психологическая структура значения, — Семантическая структура слова, Москва, 1971, p. 18.
18 C. Г. Бережан, min. veik., p. 133.
19 J. Pikčilingis, min. veik., p. 24.
20 J. Pikčilingis, min. veik., p. 22—24; Словарь синонимов русского языка, I. Ленинград, 1970, p. 11.
21 C. Г. Бережан, min. veik., p. 150. La transforma también se denomina renominación o transformación semántica; cf. B. Г. Гак, Семантическая структура слова, как компонент семантической структуры высказывания, — Семантическая структура слова, Москва, 1971, p. 81—82.
§. Užs, Nr. 1026
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Page 6La coincidencia del significado léxico según la variante semántica (o según el parámetro cuantitativo) es el rasgo más importante de equivalencia entre esas palabras. Solo difieren los matices estilísticos y funcionales (según el parámetro cualitativo). Por lo general, estos constituyen la base para que surjan oposiciones intersinonímicas y pueden impedir que los miembros de la oposición se sustituyan entre sí. Sin embargo, esos matices son rasgos diferenciales no esenciales o irrelevantes de la sinonimia y no eliminan la equivalencia semántica de esas palabras, pues los matices emocionales y expresivos no afectan al núcleo lógico del significado22. Estas diferencias estilísticas y funcionales (cualitativas) son indispensables para los sinónimos. Por lo general, no solo condicionan la existencia de sinónimos, sino que también determinan su vitalidad y proliferación. «La lengua “no tolera” identidades sin sentido, y el sinónimo absoluto, o total, que surge acaba desplazando a su “pareja” o la obliga a cambiar de significado y convertirse en un sinónimo no total»23.
En los heterónimos, esos matices cualitativos del significado de las palabras comparadas no solo son poco característicos, sino también indeseables, pues destruyen su equivalencia semántica. En la lingüística areal, los miembros comparados o cartografiados deben ser completamente equivalentes desde el punto de vista semántico, tanto según la variante semántica (parámetro cuantitativo) como según el matiz expresivo y emocional del significado (parámetro cualitativo). Sin embargo, los términos «matices expresivos, emocionales, estilísticos y funcionales del significado» solo son apropiados al hablar de palabras de un mismo sistema lingüístico: los sinónimos. Por eso, al tratar los heterónimos, solo cabe operar con diferencias o matices cualitativos de los significados léxicos, que constituyen la diferencia más importante entre sinónimos y heterónimos. Así pues, en la lingüística areal no se pueden comparar, por ejemplo, las palabras arklys, báimė, kūpeta con las palabras de significado correspondiente žirgas, kūnas; išgąstis, siaubas; kūgis, stirta, porque no coinciden los rasgos de los conceptos expresados por esas palabras. Solo cabría compararlas si alguna de esas palabras tuviera, en una parte determinada del territorio, un significado equivalente según ambos parámetros al de otras palabras del grupo correspondiente. Por ejemplo, en la mayor parte del área de la lengua lituana, miškas y giria designan bosques de distinto tamaño (por lo que aquí y en los dialectos son sinónimos); sin embargo, en las zonas periféricas del área, la palabra giria, al designar un bosque de cualquier tamaño y no tener otros sinónimos, puede tratarse como heterónimo y compararse —es decir, contraponerse— con las palabras miškas, medė, medžias. En consecuencia, según el parámetro cualitativo del significado, los sinónimos y los heterónimos se excluyen mutuamente.
Si la condición para identificar sinónimos es que coincida el significado según la variante semántica, y la base de la oposición la constituyen las diferencias cualitativas de significado o los matices expresivos y emocionales que estas manifiestan, la condición para comparar —es decir, distinguir— heterónimos es su coincidencia completa según ambos parámetros del significado; la base de la oposición entre heterónimos es su contraposición por el lugar (territorio, área, geografía), o diatopía, y por su expresión, o forma. Así pues, los heterónimos forman oposiciones no de significado (contenido), sino de expresión diatópica (forma), y la identidad de significado es la condición, o garantía, más importante de esas oposiciones.
Hay sinónimos tanto en los dialectos como en la lengua literaria. Algunos son comunes a los dialectos y a la lengua literaria. Otros solo se conocen en los dialectos. Estos últimos se caracterizan especialmente por su gran variedad. De acuerdo con el «Programa de recopilación de materiales para el Atlas de la lengua lituana», se registraron sobre todo las denominaciones dialectales principales, los llamados heterónimos, y solo ocasionalmente
22 C. Г. Бережан, мин. veik., p. 68.
23 J. Pikčilingis, min. veik., p. 8.
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Page 7en la confluencia de sus isoglosas se registraron dos o más denominaciones, algunas de las cuales también pasaron a la lengua literaria y, a su vez, forman series sinonímicas. Muchas de esas denominaciones principales pueden tener asimismo en los dialectos palabras de uso sinonímico, pero, salvo algún caso (cf. arklys ir kuinas), el «Programa» no exigía registrarlas. Por eso, muchos de esos sinónimos dialectales tampoco se registraron. Sin embargo, ya solo por las denominaciones relacionadas y los heterónimos de kuinas se puede inferir la variedad de los sinónimos dialectales, así como su expresividad y carga emocional; cf.: dvėsena, dvasna, dienagalys, gausėna, galadienis, kėvė, sprõgena, stipena. A veces, otras denominaciones principales registradas según el «Programa» también se caracterizan por tener denominaciones relacionadas; por ejemplo: vaivorykštė, peteliškė, laumžirgis, kraujažolė, etc. Algunas pueden usarse en un área bastante extensa, formando zonas continuas determinadas; otras aparecen dispersas, con menor frecuencia, en áreas mayores; y otras, solo en uno u otro lugar. Esto es característico tanto de las denominaciones principales, o heterónimos, como de sus sinónimos dialectales y, a menudo, también literarios. Esta variedad de denominaciones y su distribución desigual por áreas dependen de la naturaleza dual de la lengua misma, de su dicotomía, es decir, de la distinción entre los hechos sistemáticos del plano lingüístico y los hechos accidentales e individuales del plano del habla (entendida como proceso lingüístico o realización).
Las unidades léxicas del plano de la lengua se caracterizan por ciertos rasgos invariantes y sistemáticos relativamente estables. Mediante el uso sistemático, una palabra que ha entrado en la esfera de la lengua conserva su significado incluso en una «situación de no uso; la red de relaciones intraverbales traza, por así decirlo, los límites posibles del uso de la palabra: su potencial semántico». Esta es la llamada significación sistemática de la palabra, o semántica24. El significado sistemático, como hecho lingüístico de un nivel superior, se realiza en el uso, que mantiene su estabilidad. Dicho de otro modo, el uso establece una relación estable entre la palabra (como conjunto de fonemas y grafemas) y el concepto (significado) expresado por ella25.
En cambio, en el caso del habla, o realización, pasan a primer plano las llamadas relaciones de atribución de sentido, que son inestables, pues uno y el mismo objeto o fenómeno (su contenido) puede expresarse mediante diversos conceptos y, por consiguiente, recibir distintos signos lingüísticos: palabras26. Los significados de las palabras pueden transmitirse mediante diversas asociaciones, o bien las propias palabras pueden dotarse de sentido de otra manera. El interlocutor (y el escritor) dispone de un número relativamente elevado de posibilidades para vincular los objetos de la realidad concreta mediante las relaciones de sentido más variadas y nombrarlos a su arbitrio, naturalmente, en la medida en que el oyente o el lector pueda comprenderlo. Además, quienes hablan cuentan con la ayuda de las condiciones extralingüísticas27. Así pues, el nuevo significado de una palabra depende del contexto situacional y, al manifestarse únicamente en el habla de individuos concretos, deja de incorporarse a la estructura semántica de la palabra como componente estable28. Este es el llamado significado situacional de la palabra, o semántica29.
24 А. А. Брудный, Значение слова и психология противопоставлений, — Семантическая структура слова, Москва, 1971, р. 20.
25 В. Г. Гак, Семантическая структура слова как компонент семантической структуры высказывания, — Семантическая структура слова, Москва, 1971, р. 78—79.
26 Ten pat, р. 79.
27 С. Г. Бережан, min. veik., р. 110.
28 Н. Н. Амосова, К вопросу о лексическом значении слова, „Вестник ленинградского университета. Серия истории, языка и литературы“, № 2, вып. I, Ленинград, 1957, р. 159.
29 А. А. Брудный, min. veik., р. 20.
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Page 8Así como se distinguen los significados contextuales o situacionales, inestables, de los significados sistémicos y estables, también hay que distinguir los sinónimos situacionales o contextuales de los sistémicos, tanto en la lengua literaria como en los dialectos.
Por lo general, a los compiladores de diccionarios de sinónimos de las lenguas literarias actuales se les exigen criterios más estrictos para esta clasificación. Los análisis de la lengua de una obra literaria de determinado escritor se rigen por otros criterios. En este caso, el desplazamiento y la ampliación del significado de las palabras, así como el uso acertado de diversos heterónimos o de sus variantes de trabajo, se consideran cualidades positivas de la obra y méritos del escritor. Además, en todas partes se exige no solo precisión lingüística, sino también expresividad, viveza y flexibilidad, tanto en la literatura periodística y de divulgación científica como en la lengua hablada. Por tanto, la distinción o selección de sinónimos sistémicos y contextuales depende del objetivo y la finalidad de su uso.
Por otra parte, con el paso del tiempo, los desplazamientos de significado de ciertas palabras se vuelven estables y empiezan a ser utilizados por todos los miembros de una determinada comunidad lingüística. Así, los hechos inestables de la lengua hablada, los llamados ocasionalismos, pueden convertirse en hechos normativos de la lengua y, como variantes estilísticas, establecer relaciones sinonímicas estables con palabras de igual o parecido significado ya existentes en la lengua.
A modo de comparación, pueden servir los nombres de serpiente mencionados, considerados sinónimos, de los cuales kirmėnas, kirmėlė, šnižbždė, šnypštelė, ilgoji, piktoji son claramente palabras de la lengua hablada. En los dialectos, muchos de ellos se han convertido en hechos sistémicos, en heterónimos particulares. Su carácter «coloquial» se hace patente solo al compararlos con el término de la lengua literaria gyvatė, que suele conocerse también en todos los dialectos, pero cuyo uso a menudo se evita por considerarlo tabú. Por eso se emplean en su lugar otros nombres, en su mayoría de origen eufemístico y vinculados al tabú (cuando, por superstición y por temor a la desgracia, se evita llamar a un animal peligroso por su nombre verdadero). Estos nombres secundarios, aunque no siempre formen áreas continuas, a veces se usan más a menudo que la palabra gyvatė; por ejemplo, kirmėnas en algunas hablas žemaitas, entre otras. El uso de dos o tres nombres en un lugar determinado indica que también en los dialectos pueden ser sinónimos. Los pares sinonímicos suelen estar formados por el término «de alcance nacional» gyvatė y uno o dos de los eufemismos mencionados.
Solo destaca el sinónimo angis, que por su origen es un heterónimo antiguo y forma una oposición diatópica con la palabra gyvatė. Sin embargo, el nombre gyvatė, más extendido y convertido en término de la lengua literaria, está desplazando ahora a aquella, que ocupa solo una pequeña área del suroeste de Lituania (antes también se usaba en los dialectos lituanos de la antigua Prusia Oriental). Aunque angis como heterónimo está desapareciendo, en la lengua literaria se consolida como sinónimo; se usa a menudo en sentidos figurados, con ciertos matices de grandeza y solemnidad, entre otros. Es probable que los textos antiguos, en su mayoría de carácter religioso, sean responsables de este cambio en el significado de la palabra angis.
El caso anterior de angies, así como la mayoría de los ejemplos presentados más arriba, muestra de manera convincente cómo los heterónimos que pasan a la lengua literaria se convierten en sinónimos. Sin embargo, la lengua literaria, como sistema lingüístico de formación reciente, debido a su carácter normativo restringe considerablemente las relaciones entre los heterónimos que incorpora y, en ocasiones, los lleva a cambiar sus significados a su manera, entre otras cosas. Por eso, lo mejor es observar cómo se forman de manera natural en los dialectos los sinónimos de origen heteronímico; compárense klėtis y svirnas. Allí donde se emplea solo uno u otro de estos vocablos, ambos significan lo mismo: tienen una extensión semántica absolutamente idéntica en los dos parámetros de significado. Sin embargo, en la zona de contacto entre sus áreas, sus significados empiezan a diferenciarse: por lo general, se llama klėtimi al edificio rural de un campesino para guardar grano,
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Page 9y svirnu a una klėtis más grande o más hermosa, a menudo perteneciente a una hacienda o a campesinos más acomodados. En el área de klėtis, la palabra svirnas puede proceder en algunos lugares de otro entorno social (la nobleza polonizada), como préstamo de retorno, pues el mismo objeto se denomina ampliamente con nombres de raíz báltica svir-n- en las zonas vecinas de habla bielorrusa, y también se conoce en los dialectos rusos y polacos30.
La tendencia a llamar svirnu a una klėtis más grande (por lo general en el área de klėtis) se intensificó durante un tiempo en los años del sistema koljosiano, cuando comenzó la construcción de grandes svirnai (almacenes de grano). Es cierto que últimamente se imponen cada vez más los graneros modernizados, llamados sandėliais, mientras que las palabras klėtis, svirnas siguen designando los mismos objetos etnográficos. Sin embargo, la rápida expansión de la palabra svirnas con un significado modificado muestra claramente la importancia que tiene la diferenciación semántica para la existencia y la abundancia de los sinónimos de origen heteronímico.
En los dialectos se observan también numerosos casos opuestos: fenómenos de abstracción del significado. En unos dialectos, dos o más palabras pueden usarse con significados diferenciados como sinónimos, mientras que en otros —por lo general en los dialectos periféricos— una u otra de ellas se emplea con significados generalizados; por ejemplo, el sinónimo de miško mencionado antes, giria, o mėgti (änas mėgsta išgért; bernai sa mergomi mėgstasi31 Zietela) ir mylėti (aš myliu lietuviškai dudėnc; änas mėlyi vaikus Šalčininkai). En otras palabras, el proceso por el que una palabra empieza a sustituir a varias palabras sinónimas suele ir acompañado de una generalización del significado o de una abstracción semántica.
Es cierto que resulta más difícil determinar cómo los sinónimos se convierten en heterónimos, es decir, en palabras no sinónimas. Los fenómenos de desinonimización (cuando las palabras dejan de ser sinónimas) son relativamente menos frecuentes y menos evidentes, pues no están sometidos a un sistema organizador y normativo como la lengua literaria. Son algo más característicos de los dialectos periféricos, en su mayoría en vías de desaparición y nivelación, que, debido a la antigua fragmentación y al aislamiento administrativos, sociales y culturales, se formaron durante bastante tiempo y por ello quedaron gradualmente aislados de los dialectos de la zona principal de la lengua lituana.
También se dan casos de desinonimización en los dialectos centrales, aunque por lo general pertenecen a una etapa anterior del desarrollo de la lengua. Por ejemplo, los heterónimos que han perdurado —dialectalismos mėdė en la parte noroccidental del dialecto žemaita, medžias en las hablas del sureste aukštaita—, así como los topónimos relativamente abundantes con la raíz med- y otras palabras de diversos dialectos, además del letón mežs «bosque» y el prusiano median «íd.», indicarían que el antiguo nombre del bosque tenía la raíz med-. Más tarde fue sustituido por la nueva formación miškas, pues las formaciones con la raíz med- empezaron a designar un árbol concreto. Muchos estudios etimológicos del léxico sirven para ilustrar indirectamente este fenómeno, pues por lo general se basan también en indicar las áreas de uso de las palabras analizadas.
Por tanto, los heterónimos y los sinónimos son unidades léxicas estrechamente relacionadas entre sí. También en los dialectos, las mismas palabras pueden ser tanto sinónimos como heterónimos. Esta interdependencia se manifiesta en su capacidad de transición: los heterónimos pueden convertirse en sinónimos, y los sinónimos, en heterónimos.
Probablemente también deban considerarse restos de ciertos dialectalismos heteronímicos algunas palabras anticuadas, ya fuera del uso activo o en vías de desaparecer, es decir, arcaísmos, que se-
30 Plg. Дыялекталагічны атлас беларускай мовы, Мінск, 1963, 239 žemėlapi; В. Даль, Толковый словарь, IV, Москва, 1955, p. 150; Słownik języka polskiego, VI, Warszawa, 1915, p. 791.
31 Los ejemplos fueron recopilados por el autor durante sus expediciones dialectológicas.
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Page 10conservados en textos antiguos o en dialectos, como ažvenis, pėkus, etc. Así pues, con el paso del tiempo cambian tanto los sinónimos como los heterónimos. Unos desaparecen, otros surgen. Estos fenómenos suelen estar condicionados por los procesos de diferenciación y abstracción de los significados. De este modo, las relaciones entre sinónimos y heterónimos varían en distintos períodos. Dicho de otro modo, tanto unos como otros son elementos de la lengua condicionados históricamente. Por tanto, no se pueden comparar, en un mismo plano temporal, fenómenos diacrónicamente distintos. Las relaciones mutuas entre sinónimos y heterónimos, tanto de la lengua literaria y los dialectos como de los dialectos entre sí, se reflejan de manera más realista únicamente dentro de un mismo marco temporal, el de un período determinado del desarrollo de la lengua, es decir, respetando la sincronía (simultaneidad) de esos fenómenos.
En la lengua hablada, también pueden entrar en relaciones sinonímicas o pasar a formar parte de los heterónimos unidades léxicas de diferentes sistemas sociales, por ejemplo, argotismos sociales y diversos términos profesionales. Se trata principalmente de palabras aisladas usadas por personas de grupos sociales reducidos: la aristocracia o las clases bajas urbanas, los artesanos, los marineros, los ladrones, los mendigos, los alumnos, etc. Son palabras pertenecientes a sistemas socialmente, o diastráticamente, diferentes, que deben considerarse hechos ocasionales del habla u ocasionalismos.
Los sinónimos y los heterónimos también comparten rasgos no solo en cuanto al significado y al contenido, sino también en cuanto a la expresión y la forma. Al igual que los sinónimos independientes, se consideran heterónimos las palabras de raíces distintas, por ejemplo: gyvatė, angis, kirminas; miškas, giria, medė; sutemà, sámbreškis, sámblysis, etc. Las palabras que conservan la misma raíz, pero difieren en los afijos derivativos, la declinación o el paradigma acentual, así como en elementos fonéticos irregulares, deben tratarse como variantes de las primeras32, por ejemplo: kírminas y kirmėlė; medė y medžias; sutemà y sántemis, sámbreškis y brėkšmà, vieversys y voveršys o cyrulys y čyrulys, etc. Por supuesto, también hay diferencias formales menos claras y mucho más problemáticas, que estudian no solo los especialistas en formación de palabras, sino también los fonólogos y los lexicólogos. Estas diferencias externas entre palabras pueden ser tema de un estudio aparte.
Todo lo expuesto anteriormente muestra que los sinónimos y los heterónimos son elementos de la lengua estrechamente relacionados. Tanto unos como otros son palabras de sonido distinto cuyo principal elemento unificador e identificador es la equivalencia de significado. Sin embargo, la equivalencia de significado entre palabras de sonido distinto no dice nada, por sí sola, sobre su carácter sinonímico o heteronímico. Las relaciones sinonímicas solo se establecen cuando dos o más palabras se usan de forma estable en un mismo sistema lingüístico. Se consideran sinónimas únicamente las palabras que forman parte necesaria del acervo léxico, de la lengua literaria actual y de la lengua oral viva de toda la comunidad nacional33. El rasgo más importante de la sinonimia es su carácter sistemático, cuyo fundamento lo constituyen las oposiciones de significado intrasinonímicas. Por ello, la sinonimia es uno de los recursos más importantes de expresividad de la lengua.
En cambio, la heteronimia está constituida por palabras de sonido distinto que coinciden accidentalmente en cuanto al significado: unidades léxicas heterosistémicas. No están vinculadas entre sí por ninguna relación sistemática ni forman oposiciones de significado. Su identidad absoluta incluso les impide convertirse en sinónimos de la lengua literaria. Sin embargo, esta desventaja se ve compensada por la extraordinaria sonoridad y sencillez de los heterónimos. Por ello, muchos heterónimos se usan como sinónimos de la lengua literaria. Los heterónimos son sinónimos únicamente posibles o potenciales. Pero no todos están destinados a convertirse en sinónimos. A veces, incluso...
32 En los mapas del Atlas de la lengua lituana, estas variantes suelen cartografiarse con un trazo cercano, un signo o una isoglosa similar a los utilizados para señalar las denominaciones principales.
33 Diccionario de sinónimos de la lengua rusa, I, p. 7.
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Page 11un heterónimo restringido usado por un escritor destacado todavía no puede considerarse sinónimo de la lengua literaria. Por eso, la inclusión de muchos de ellos en el «Diccionario de sinónimos de la lengua lituana» de A. Lyberis debe entenderse más bien como una lista de carácter orientativo de sinónimos heteronímicos. En el DLKŽ se incluyen muchos más, aunque con fines explicativos y no tanto de recomendación.
Los sinónimos de origen heteronímico se caracterizan porque en la lengua literaria se usan indistintamente: uno u otro, o un tercero. Por eso puede decirse que aún no se han estabilizado. En primer lugar, no están estabilizadas las series de estos sinónimos, pues suelen estar constituidas por identidades de significado que no forman oposiciones. Para muchos de estos sinónimos heteronímicos, el único fundamento de oposición es su desigualdad funcional. Se considera dominante uno de los sinónimos heteronímicos más usados en la lengua literaria, que suele percibirse como el miembro neutro de la oposición, mientras que los demás se consideran miembros funcionalmente restringidos o determinados dialectalismos. A menudo esto se percibe subjetivamente, según el dialecto propio del escritor, quien desconoce denominaciones menos frecuentes de objetos en la lengua literaria, pues a veces ni siquiera existen todavía. Aún están en formación. Sin duda, el tomo del Atlas de la lengua lituana dedicado al léxico corregirá en la práctica un número considerable de estas denominaciones normativas heteronímicas y sus sinónimos. A medida que aumenten los recursos de expresión lingüística, cabe esperar que muchas de estas identidades se diferencien por su significado.
Además, cabe prever que también cambiarán las dominantes, cuyo lugar suelen ocupar las palabras de los dialectos de los aukštaitianos occidentales —dialectos que constituyen la base de la lengua literaria— y, en parte, palabras de otros dialectos vecinos y, a veces, más distantes, cuyas áreas de uso serán delimitadas por el mencionado tomo del atlas. Por ejemplo, de los pares que aparecen en el diccionario de A. Lyberis karvėlis: balañdis, klėtis: svìrnas, rãtai: vežimas, etc., se desprende que las primeras palabras de esos pares deben considerarse dominantes. Sin embargo, el uso muestra que a veces los segundos miembros son más frecuentes y tienen todas las posibilidades de ocupar el lugar de los primeros.
El número de sinónimos de una lengua no es una cantidad fija. En la conciencia de los hablantes, no tienen un número ni un orden estables, sino que dependen del nivel cultural de las personas, de sus competencias profesionales, de su estructura psíquica, etc.34 Lo mismo puede decirse, en general, de la composición léxica de la lengua o de la riqueza léxica de cada persona. Esto se relaciona con el hecho de que el léxico, como sistema, al no tener un inventario estable de componentes, está abierto a influencias externas. Debido a la apertura del sistema léxico de la lengua, pueden incorporarse fácilmente a él palabras de otros sistemas y, por tanto, de otras lenguas. Si la composición léxica de la lengua literaria es, por lo general, receptora, los sistemas que más le aportan son los dialectales, que en esencia son componentes de la llamada lengua de toda la nación. Así pues, las palabras de los sistemas dialectales —los heterónimos— también pertenecen a esa misma lengua nacional. A veces, lo único que les impide convertirse en palabras plenamente integradas en la lengua literaria es su restricción territorial y, con ella, funcional y estilística.
Si la sinonimia de las palabras es uno de los principales recursos de expresividad de la lengua, la heteronimia debe considerarse una de las fuentes más importantes de la sinonimia. En otras palabras, los heterónimos son elementos auxiliares de la sinonimia, vinculados a los sinónimos únicamente mediante las llamadas relaciones complementarias.
Puesto que tanto los sinónimos como los heterónimos pueden distinguirse mediante los métodos de la lingüística areal, también cabe abordar sus relaciones mutuas desde una perspectiva areal o geográfica—
34 С. Г. Бережан, мин. veik., p. 135.
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Page 12Aunque este artículo es solo un modesto intento de aplicar tal enfoque, muestra también que el método de investigación areal puede facilitar considerablemente no solo la resolución de cuestiones prácticas de lingüística, sino también ampliar notablemente las posibilidades de la lingüística teórica.
А. ВИДУГИРИС
SOBRE LA INTERRELACIÓN ENTRE LA SINONIMIA LÉXICA Y LA GEOGRAFÍA DE LA PALABRA
Resumen
Se examinan las relaciones entre la sinonimia léxica y la geografía de la palabra (con este término se entiende no solo el uso de la palabra en sentido territorial, es decir, el área que ocupa, sino también la interpretación areal y geográfica de las unidades léxicas). La base de este artículo es el material léxico del «Atlas de la lengua lituana» y los abundantes materiales recopilados por el autor durante numerosas expediciones dialectológicas.
En la lengua literaria lituana son característicos los campos sinonímicos cuyos componentes son palabras usadas en distintos dialectos y limitadas a un territorio determinado; por ejemplo: árklas, žãgrė, žañbis, žiobris «arado de madera»; sklãstis, sklendė, stūmã, šõvynė, kištùvas «pasador de puerta, cerrojo». A diferencia de los sinónimos, entendidos como unidades de un mismo sistema lingüístico, estas palabras, de origen heterosistémico, se denominan convencionalmente heterónimos.
Los sinónimos y los heterónimos coinciden únicamente en el parámetro cuantitativo del significado —la variante semántica—, pero se excluyen mutuamente en el parámetro cualitativo. En el caso de los sinónimos, estas diferencias cualitativas constituyen la base de su existencia, pues conforman oposiciones intrasinonímicas; por ejemplo: arklỹs, žìrgas, kùinas. Los heterónimos suelen ser idénticos y no forman tales oposiciones. Esto afecta negativamente a la estabilidad de los campos sinonímicos heteronímicos y, en ocasiones, también a la de sus términos dominantes.
Sin embargo, en otros aspectos, los sinónimos y los heterónimos son unidades léxicas estrechamente relacionadas. Entre ellos se observa una dependencia y una transición tanto directas como indirectas. Cuando los heterónimos entran de manera natural en relaciones sinonímicas, suelen ir acompañados de una diferenciación del significado; por ejemplo: klė̃tis «granero corriente»: svìrnas «granero más bonito» (por lo general, en la zona de transición de estas palabras). A la inversa, la desinonimización se caracteriza por la generalización de los significados; por ejemplo: girià «cualquier bosque» en algunos dialectos periféricos (en los dialectos centrales y en la lengua literaria, mìškas «cualquier bosque»: girià «bosque grande»). Pero este fenómeno se observa únicamente desde una perspectiva diacrónica. Por consiguiente, al analizar tanto los sinónimos como los heterónimos, es preciso respetar estrictamente la sincronía y distinguir los hechos sistémicos de la lengua de los hechos asistemáticos y fortuitos del habla.
Si la sinonimia es el principal medio de expresividad de la lengua, la heteronimia es una de las principales fuentes de sinonimia. Por consiguiente, existe una relación adicional entre heterónimos y sinónimos.
El artículo destaca la importancia de los estudios areales no solo para la formación y la normalización de la lengua literaria lituana, sino también para el desarrollo de la teoría lingüística.