Skip to document
Back
Go to original Localized version was produced by AI. It may contain inaccuracies.
Preparing document pages…

LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, XXXI (1994)

KALBOS NORMALIZACIJOS KLAUSIMAI

INA DRUVIETE

IMPORTANCIA DE LOS FACTORES ETNOPSICOLÓGICOS EN EL ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN LINGÜÍSTICA

Statistika ir bezkaislīga: saskaņā ar 1989. gada tautskaites datiem Latvijā dzīvo 2 miljoni 667 tūkstoši iedzīvotāju — 52% latviešu, 34% krievu, 4% baltkrievu, 3% ukraiņu, 2% poļu, 1% lietuviešu, 0,9% ebreju. Kopš 1979. gada latviešu skaits pieaudzis par 3%, baltkrievu — par 7%, krievu — par 10%, ukraiņu — par 38%. 66% latviešu pārliecināti, ka spēj sazināties krievu valodā, turpretim tikai 21% cittautiešu apguvuši latviešu valodu. Šāda ir objektīvā lingvistiskā aina, kas visai nepilnīgi raksturo sociāli vēsturisko apstākļu kopumu, kuros Latvijas teritorijā funkcionē valodas. Lai apzinātu valodu faktisko lietojumu, statistikas dati jāsastata ar būtiskiem valodas situācijas determinantem — valsts vai teritorijas starptautisko statusu, ideoloģiju, iekšpolitiku, tiesisko iekārtu, ekonomiku un demogrāfiskajiem procesiem. Tomēr pat tad, kad apkopoti un analizēti objektīvie valodas situācijas parametri, optimālas valodas politikas izstrādei pamats vēl nebūt nav pietiekami stingrs. Lai varētu pilnībā raksturot etnolingvistisko situāciju, ieteikt pasākumus tās optimizēšanai un prognozēt situācijas maiņu valdības īstenoto programmu ietekmē, nepieciešams ievērot ne tikai objektīvo, bet arī subjektīvo — dažādu tautību, sociālo grupu un indivīdu uztveres īpatnības.

La percepción de los problemas etnolingüísticos en el nivel individual es un ámbito relativamente poco estudiado, incluso en países donde la investigación sociolingüística y psicolingüística está muy desarrollada. La conciencia nacional del individuo consta de muchos componentes; depende de la mentalidad del grupo étnico, de su tamaño, de su prestigio, de la conciencia de su experiencia histórica, del entorno lingüístico concreto, de la educación, etc.; por ello, parece arriesgado generalizar observaciones empíricas individuales. Si los informantes elegidos no son suficientemente representativos, surgirán errores vulgarizadores e hipótesis dudosas. Por eso, los clásicos de la sociolingüística eligen como unidad principal de análisis los llamados grupos pequeños y su existencia en un contexto social determinado1. La sociolingüística soviética, a la luz de cuyas teorías se configuró deliberadamente la situación lingüística de los países bálticos al diseñar esquemas ideales de existencia de una sociedad multinacional, abstraía no solo al individuo, sino también la percepción de los pequeños grupos sociales, y operaba principalmente con grandes grupos sociales: naciones y nacionalidades.

En los países bálticos, tras recuperar la independencia, la política lingüística debería convertirse en uno de los pilares de la política interior, mientras que los sociolingüistas, a partir de la situación lingüística,

1 Véase, por ejemplo: Fishman J. A. The relationship between Micro- and Macro-Sociolinguistics in the Study of Who Speaks What Language to Whom and When // Sociolinguistics. Selected Readings. Middlesex, 1972. P. 15—32.

4

sus descriptores deberían convertirse en sus transformadores. El objetivo final está claro: la lengua de la nación titular debe contar tanto con el derecho como con la capacidad de estar representada en todas las esferas funcionales (se admiten excepciones en las comunicaciones internacionales y regionales), y debe acercarse lo más posible a una situación en la que al menos los representantes de las minorías comprendan la lengua oficial. Además, respetando los acuerdos internacionales sobre los derechos generales y lingüísticos de las minorías, también debe garantizarse el desarrollo de las lenguas y culturas de otros grupos étnicos. Para poder equilibrar en la práctica estos objetivos, es preciso crear un programa multidimensional con fundamento científico que incluya tanto legislación como medidas puramente lingüísticas para hacer efectiva la lengua oficial. En dicho programa también debe haber espacio para un aspecto poco estudiado, pero muy importante: el aspecto etnopsicológico.

Hay que reconocer claramente una verdad: podemos elaborar un programa ideal para realizar el estatus de la lengua oficial que se ajuste a la situación lingüística, crear una amplia red de escuelas y cursos, publicar materiales didácticos útiles para todos los gustos; sin embargo, todo seguirá igual si no logramos cambiar las actitudes psicológicas de las personas. La lengua la aprende y la usa (o no la aprende ni la usa) el individuo, ¡no el pueblo ni el grupo social en su conjunto! Sin duda, separar lo individual de lo social o étnico es complicado —este sería un campo de trabajo urgente para los psicólogos—, pero parece posible identificar los principales factores que subyacen a las orientaciones valorativas étnicas y lingüísticas.²

El problema de las actitudes del grupo étnico y del individuo es muy complejo; escritores, filósofos y sociólogos intentan acercarse a su solución. Igual de difícil es determinar los rasgos específicos que distinguen a un grupo étnico concreto de los demás. Los términos «espíritu del pueblo», «alma del pueblo», «mentalidad» y «carácter nacional» no tienen un significado científico unívoco; además, en la comprensión de los contenidos que encierran existen notables diferencias individuales e incluso contradicciones, y la percepción cotidiana del grupo étnico a menudo no se corresponde con la realidad. Conscientes de la complejidad de la cuestión, sentimos, no obstante, la necesidad de abordar, aunque sea superficialmente, la tríada tan necesaria para elaborar y aplicar leyes lingüísticas: grupo étnico — lengua — individuo.

La comprensión de la relación entre el grupo étnico y la lengua es importante para representantes de muchas disciplinas científicas, no solo para etnolingüistas, sociolingüistas y teóricos de las relaciones nacionales. Las discrepancias en la interpretación de esta relación generan debates interminables tanto en publicaciones científicas como en la prensa. Un ejemplo son los debates sobre el término «población rusófona». En ocasiones, este término sustituye el aspecto sociológico de la lengua como rasgo étnico por el aspecto lingüístico. Sin objeciones, sería apropiado emplearlo para designar a los habitantes de Letonia que han conservado, en diversos grados, su cultura étnica y la conciencia de pertenencia étnica, pero se han asimilado por completo en cuanto a la lengua (incluso en los niveles más bajos de la jerarquía lingüística, usan únicamente el ruso). En cambio, si los representantes de las minorías usan la lengua de su grupo étnico aunque solo sea en el ámbito familiar, debe elegirse otro término.

También es problemática la cuestión de la lengua común como rasgo étnico, especialmente teniendo en cuenta la rusificación masiva de los pueblos de la URSS. No está claro cuáles son los criterios cuantitativos o

² Debido a la insuficiencia de datos, no se ha analizado la elección lingüística de personas de distintas nacionalidades en situaciones lingüísticas simétricas, que se considera uno de los indicadores del prestigio de una lengua. Véase, por ejemplo: Saville-Troike M. The Ethnography of Communication. Oxford, 1982. P. 52—56; Национально-культурная специфика речевого общения народов СССР. М., 1982. С. 7—36.

5

indicadores porcentuales, para poder hablar de la comunidad lingüística o de su pérdida. En otro tiempo existía la opinión de que la función étnica no la desempeñaba la comunidad lingüística, sino la lengua misma, que expresa el alma y la psique del pueblo. La comunidad lingüística unifica la comunidad étnica, mientras que la lengua individualiza al etnos.3. Parece, no obstante, que la comunidad lingüística y la lengua son conceptos distintos tanto desde el punto de vista terminológico como psicológico. La función étnica se manifiesta en la especificidad nacional de la lengua, pues todo concepto e idea, por universales y humanos que sean, se reviste de una forma acorde con el espíritu del pueblo. La singularidad del etnos expresada en la forma de la lengua es uno de los factores que generan esa conciencia especial de la lengua materna, presente en la mayoría de los etnos. Sin embargo, existen diferencias objetivas en la actitud de los etnos hacia la lengua. Muy a menudo se consideran factores de consolidación más importantes otros elementos de la cultura material y espiritual, en especial aquellos caracterizados por la tradición y la estabilidad: las costumbres, los rituales, el arte popular y, no pocas veces, la religión. Los pueblos bálticos se caracterizan por el elevado prestigio de la lengua materna y el predominio de esta en el sistema de valores étnicos; además, en la actualidad se fomenta y desarrolla ampliamente esta conciencia del valor de la lengua, que, con razón, adquiere un cariz político.

Teniendo en cuenta lo expuesto, en Letonia es posible distinguir tres grandes grupos de población con los que se relaciona la identidad étnica del individuo: 1) los letones, 2) los rusos, 3) los representantes de otras nacionalidades. Esta división convencional debe matizarse hasta cierto punto, pues muy a menudo la actitud ante los problemas lingüísticos de la sociedad no viene determinada por la pertenencia étnica de la persona, sino por su educación, su comprensión de la situación, sus circunstancias personales, etc.

Un fenómeno importante que sin duda debe tenerse en cuenta al analizar los problemas etnolingüísticos son los estereotipos étnicos: ideas arraigadas desde la infancia sobre el carácter, el comportamiento y las costumbres de las personas de distintas nacionalidades. Estas ideas simplificadas suelen incluir elementos de generalización y valoración, y todos los pueblos tienden a destacar la superioridad de su propia lengua, fe, tradiciones, etc., sobre las de sus vecinos más cercanos. T. A. van Dijk señala que son muy frecuentes las conversaciones sobre el trato con personas de otras nacionalidades4 y que, además, parecen tener un carácter estratégico: el hablante quiere expresar en la medida de lo posible su actitud negativa hacia los representantes de otras nacionalidades, pero, por otra parte, las normas sociales no le permiten dar la impresión de ser un chovinista. También en la actual situación etnolingüística de Letonia desempeñan un papel importante los prejuicios étnicos, aunque por lo general no se hable de ellos. La orientación negativa imperante en la sociedad, que influye en las estructuras económicas, políticas y sociales, no puede dejar de influir también en la actitud del individuo hacia el aprendizaje de idiomas5.

Los letones, como ya se ha dicho, pertenecen a los etnos que poseen una marcada conciencia del valor de la lengua materna. Por eso, incluso las amenazas más leves a la existencia de la lengua se perciben como amenazas a la nación, y la independencia estatal se asocia en gran medida con la recuperación de las funciones plenas de la lengua. En 1988, cuando se decidió el estatus de la lengua letona, la comi-

3 Агеева А. Г. Функции языка как этнического признака // Язык и общество. М., 1968. С. 133—134.

4 Ван Дейк Т. А. Предубеждения в дискурсе: рассказы об этнических меньшинствах // Язык. Познание. Коммуникация. М., 1989. С. 190—198.

5 Lambert E. A Social Psychology of Bilingualism // Sociolinguistics. Selected Readings. Middlesex, 1972. P. 345.

6

sión recibió cartas con más de 350 000 firmas que expresaban el deseo de que el letón tuviera el estatus de lengua oficial. Las cartas aún no han sido analizadas sociológicamente ni debidamente valoradas como documentos característicos de una época. Puede concluirse, sin embargo, que la actitud abiertamente negativa hacia las personas de otras nacionalidades se observa muy raramente; predomina el sentimiento de agravio e injusticia. También se percibe cierta pasividad y modestia, rasgos que tradicionalmente se atribuyen a los letones, así como una actitud algo pasiva en la defensa de sus derechos. Se concede demasiada importancia a los actos legislativos y menos a la acción activa de los propios letones. Hasta cierto punto son fundados los reproches de los no letones de que los letones cambian rápidamente al ruso en las conversaciones, reduciendo así los incentivos para aprender letón. En la actualidad, al parecer, hay que renunciar conscientemente a esta cortesía innecesaria y, en cambio, fomentar por todos los medios los esfuerzos de las personas de otras nacionalidades por hablar letón, ayudándolas a superar la barrera psicológica que todavía se percibe.

En la política lingüística suelen vincularse las medidas destinadas a consolidar el estatus jurídico de la lengua y a formar a las personas de otras nacionalidades con el cultivo de la forma literaria de la lengua oficial y su enriquecimiento. En el período actual se hace más hincapié en garantizar la primacía del letón y en la formación de las personas de otras nacionalidades. Sin embargo, varios indicios muestran que pronto habría que centrarse en la formación lingüística de los propios letones, pues el nivel de cultura lingüística y el vocabulario de muchas personas son insuficientes. De palabra se reconoce este hecho y se buscan y encuentran todo tipo de causas, pero la situación no cambia. Al parecer, hay que crear conscientemente una demanda social no solo de la lengua letona en general, sino de un letón depurado, rico y estilísticamente amplio.

La mayoría de los rusos de Letonia acogió con comprensión la concesión del estatus de lengua oficial al letón; sin embargo, para muchos, el período en que se debatió el estatus de las lenguas y se aprobó la legislación lingüística fue psicológicamente difícil. La política nacional y económica de la URSS provocó una expansión injustificada del área de la lengua rusa debido a la migración masiva. Las teorías populares sobre un Estado único y un hogar común, y sobre la cuestión nacional ya resuelta en la URSS, impedían tomar conciencia de que este Estado estaba compuesto por 59 entidades nacionales y estatales, habitadas por alrededor de 130 naciones y nacionalidades. Algunos estudiosos distinguen, además de las funciones lingüísticas ampliamente conocidas, una función de delimitación étnica; desde esta perspectiva no se ha estudiado el papel de la lengua rusa, pero parece que parte de los rusos no percibe actualmente las fronteras etnolingüísticas. Esto se relaciona en parte con el hecho de que el ruso, como lengua de las relaciones interétnicas o de comunicación, ha sido y sigue siendo identificado con el ruso como lengua de una minoría en las entidades nacionales y estatales.

Numerosas ideas estereotipadas sobre el sistema y la historia de la URSS han influido negativamente en la configuración de las relaciones nacionales en Letonia y, por consiguiente, también en la actitud hacia el aprendizaje del letón. Una de ellas es la tesis sobre el papel especial de la nación y la lengua rusas en la Unión Soviética. En la actualidad, cuando se dispone ampliamente de información verídica sobre los logros de la República de Letonia tanto en la economía como en la cultura, sobre los acontecimientos de 1940 y también sobre las deportaciones y represiones del período de posguerra, cambia la conciencia de las personas que tienen una actitud negativa hacia el aprendizaje del letón, aunque el proceso avanza lentamente. Por ahora, no se refuta suficientemente la tesis sobre la inminente unión de las naciones y

7

la fusión de las lenguas, que sustenta la convicción de que los letones se asimilarán en un futuro próximo y de que no es necesario aprender la lengua de un pueblo pequeño.

Entre los representantes de otras nacionalidades que han elegido Letonia como lugar de residencia permanente pueden distinguirse dos grupos principales. Algunos de los no letones son al menos trilingües: han aprendido letón, apoyan la independencia de Letonia y, además, han conservado su lengua materna. La mayoría de ellos está vinculada a asociaciones culturales nacionales y defiende convencida los derechos de la lengua letona. Sin embargo, muchos representantes de las minorías muestran un fenómeno psicológico peculiar: un nihilismo nacional pronunciado tanto hacia su propia lengua como hacia la lengua y la cultura letonas. Como la negación explícita de los derechos de la lengua letona por parte de un representante de una minoría suele parecer más significativa (no se le puede reprochar el chovinismo de una gran potencia), estas personas suelen ser utilizadas como portavoces de una ideología hostil al pueblo letón. Esta aparente paradoja tiene raíces profundas. Hasta hace poco, se fomentó y propagó sistemáticamente el paso de los pueblos de escasa población al ruso como lengua de comunicación cotidiana, algo que, en teoría, se justificaba en las obras de numerosos historiadores y sociolingüistas (en su mayoría, además, de origen no ruso). Desde 1961 se hablaba de una nueva comunidad socialista: el pueblo soviético. Se mencionaba como un logro especial el hecho de que millones de personas de muchas nacionalidades hubieran reconocido el ruso como su lengua materna. Durante los largos años en que se cultivó la indiferencia hacia las lenguas, culturas y tradiciones nacionales, y se cerraron las escuelas de las minorías, se formaron generaciones enteras que no sabían o apenas sabían su lengua materna. Incluso el supuesto logro de haber creado una escritura para 50 lenguas tuvo escasa importancia, pues las raíces de esos pueblos habían sido cortadas. Se consolidaron un nihilismo nacional y una actitud escéptica hacia las perspectivas de la propia lengua, del pueblo y hasta del futuro. En el período actual, en que en toda la Unión Soviética crece rápidamente la conciencia nacional y se reabren escuelas, y en que tanto niños como adultos aprenden su lengua materna, las personas rusificadas y separadas de su pueblo experimentan un complejo peculiar. Aunque conservan vestigios de conciencia nacional, en su subconsciente sienten que ya no llegarán a ser miembros plenos de su pueblo. Algunas personas también sienten cierto temor, pues la experiencia histórica es demasiado triste (deportaciones, represiones, discriminación de las minorías nacionales, etc.) y todavía no existen garantías suficientes de que no vuelva a repetirse. Por eso se fomenta por todos los medios la rusificación de otros, para superar este innegable complejo de inferioridad.

Los datos de varias encuestas y observaciones muestran que la oposición abierta al aprendizaje del letón disminuye de manera constante; ya no se expresa públicamente una negación manifiesta de los derechos de la lengua letona. Actualmente, los principales debates giran en torno a los plazos y las posibilidades de aprender letón; sin embargo, a menudo se percibe en el trasfondo la tendencia a evitar su aprendizaje. Los argumentos más importantes son: 1) las leyes lingüísticas intentan resolver los problemas mediante métodos administrativos, que no se ajustan a la Declaración Universal de Derechos Humanos; en el aprendizaje de idiomas debe respetarse el principio de plena voluntariedad; 2) no se ha creado una base material, técnica y pedagógica para aprender la lengua oficial. La última objeción puede refutarse fácilmente con cifras y hechos: incluso hasta 1985, cuando no se fomentaba la publicación de materiales didácticos para aprender letón, se habían publicado varios libros de texto de letón con una tirada total de 5 000 000 de ejemplares, y diccionarios de conversación

8

—también con una tirada de 5 000 000 de ejemplares; la tirada de los diccionarios letón-ruso y ruso-letón también superó el medio millón de ejemplares. Tan solo en los dos últimos años se han preparado alrededor de diez materiales didácticos de los tipos más diversos; funcionan cursos de toda clase, y periódicos, revistas y televisión ayudan a aprender letón. Además, los no letones de Letonia tienen a su disposición el factor más importante para aprender cualquier idioma: el entorno lingüístico. No debe rechazarse por completo el argumento de que existe un elemento coercitivo en el aprendizaje de idiomas; solo hay que recordar que ciertas medidas administrativas se adoptan en interés de los ciudadanos —clientes, pasajeros, pacientes, etc.— y que la actual situación de bilingüismo es marcadamente asimétrica, por lo que no cabe confiar en la voluntariedad del aprendizaje de idiomas. La tesis de que las leyes lingüísticas vulneran los derechos humanos encuentra eco debido al desconocimiento de la experiencia mundial. El conocimiento que tiene nuestra sociedad de la política lingüística de otros países es muy limitado, por lo que las referencias a la legislación lingüística extranjera suelen ser el mejor argumento. La práctica demuestra que también es bastante vaga la idea de la situación lingüística en el mundo, y que los artículos o conferencias dedicados a los problemas lingüísticos de Letonia deberían abordar asimismo cuestiones como la asimilación de los pueblos y la desaparición de las lenguas.

Para organizar un sistema eficaz de enseñanza del letón y una red de cursos, no basta con analizar estadísticamente la situación y determinar cuántas personas no saben letón. Es necesario estudiar las actitudes de quienes no son letones, los motivos por los que aprenden o no aprenden la lengua, y elaborar un enfoque científicamente fundamentado para optimizar esas actitudes. Actualmente, la atención principal se dedica a medidas de lingüística aplicada a la enseñanza: la elaboración de materiales didácticos y métodos. Esta orientación es indudablemente importante, pero lo determinante es crear un clima psicológico favorable. Los científicos y pedagogos no pueden cambiar rápidamente la situación política y económica actual de Letonia, pero sí es posible elaborar un componente esencial de la construcción de las relaciones nacionales, como un programa de educación histórico-cultural; para los sociolingüistas, llevar los conocimientos científicos a la práctica también es la tarea más urgente.

IMPORTANCIA DE LOS FACTORES ETNOPSICOLÓGICOS PARA EL ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN LINGÜÍSTICA

Resumen

Según los datos del censo de población de 1989, de los 2,7 millones de habitantes de Letonia, solo el 52% son letones. La política lingüística de la URSS, orientada al bilingüismo oficial, promovió únicamente la expansión de las funciones del ruso, relegando las demás lenguas. Debido al crecimiento industrial acelerado e injustificado, disminuyó entre los habitantes de Letonia la proporción de letones y de personas que sabían letón. En la actualidad, el bilingüismo en Letonia es claramente asimétrico, pues el 80% de los letones sabe ruso, mientras que solo alrededor del 20% de las personas de otras nacionalidades sabe letón. La concesión del estatus de lengua oficial al letón debe garantizar el uso irrestricto de esta lengua y sus derechos en el territorio étnico letón. Por eso, el renacimiento nacional y la lucha por la independencia nacional están estrechamente vinculados a la lucha por los derechos de la lengua letona y por su desarrollo normal.

Según la ley lingüística, aproximadamente 500 000 habitantes de Letonia de otras nacionalidades cuyo trabajo está relacionado con la administración pública y la atención a la población deben aprender letón. Para crear una política lingüística óptima, debemos tener en cuenta no solo las características estadísticas objetivas de la situación lingüística, sino también los factores subjetivos, ante todo la actitud de representantes de distintas nacionalidades y grupos sociales hacia los letones, la lengua letona y la independencia de Letonia. Si esta actitud es negativa, la lengua

9

los resultados de la enseñanza también serán insatisfactorios y es dudoso que la Ley de la Lengua se aplique dentro de los plazos establecidos.

Los distintos grupos etnolingüísticos se caracterizan por determinados prejuicios étnicos y opiniones estereotipadas. Su naturaleza y expresión dependen de diversos factores (nacionalidad, origen social, edad, sexo, duración de la residencia en Letonia, conocimiento de otros idiomas, etc.). Con frecuencia, estas opiniones contrarias a la verdad son un resultado lógico de la política nacional y la ideología errónea impuestas por la URSS. El ejemplo más destacado son las afirmaciones sobre la fusión de las naciones y las lenguas en un futuro próximo, así como sobre el papel especial de la nación y la lengua rusas en la vida de otros pueblos (esta creencia es especialmente característica de los habitantes de nacionalidad rusa). La mayoría de los representantes de las minorías nacionales apoya la independencia de Letonia y los derechos de la lengua letona, pero también son evidentes el nihilismo nacional de una parte de las minorías y su oposición a aprender letón.

En la actualidad, en el ámbito de la enseñanza de idiomas, los científicos y docentes letones tienen dos tareas principales: elaborar una metodología para la enseñanza del letón, publicar diversos diccionarios y manuales, y proporcionar a la sociedad información veraz sobre la historia de Letonia, los procesos lingüísticos en el mundo y en la URSS, y las políticas lingüísticas de otros países.

LA IMPORTANCIA DE LOS FACTORES ETNOPSICOLÓGICOS EN EL ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN LINGÜÍSTICA

Resumen

Según el censo nacional de 1989, de los 2,7 millones de habitantes de Letonia, solo el 52% son letones. La política lingüística de la antigua URSS, bajo la cual, en el marco del bilingüismo oficial, las funciones del ruso se ampliaron enormemente mientras que las de las demás lenguas de la antigua URSS se redujeron hasta casi desaparecer, también restringió las funciones de la lengua letona. Debido a la aceleración injustificada del desarrollo industrial y al incesante flujo de población procedente de otras repúblicas soviéticas hacia los países bálticos, el número de habitantes autóctonos disminuyó de forma constante. El bilingüismo en Letonia no es simétrico: el 80% de los letones habla ruso, pero no más del 20% de los no letones habla letón. Otorgar al letón la condición jurídica de lengua estatal es una de las maneras de preservar el uso pleno de una lengua y sus derechos entre las demás lenguas en su territorio etnogenético; por lo tanto, el despertar nacional y la lucha por la independencia nacional están vinculados a la lucha por los derechos y el desarrollo de la lengua letona.

De conformidad con la Ley de la Lengua de Letonia, unos 500.000 no letones cuyo trabajo está relacionado con actividades administrativas y de servicios deben aprender y usar el letón. Para elaborar una política lingüística óptima, deben tenerse en cuenta no solo las características estadísticas de la situación lingüística, sino también los factores subjetivos, principalmente la actitud de los representantes de distintos grupos nacionales o sociales hacia los letones, la lengua letona y la independencia de la República de Letonia. Si esta actitud es negativa, los resultados del aprendizaje del letón no serán satisfactorios y la aplicación de la Ley de la Lengua será dudosa.

También deben tenerse en cuenta algunas percepciones estereotipadas de los distintos grupos etnolingüísticos. El tipo y la intensidad de estas percepciones dependen de diversos factores (nacionalidad, edad, sexo, origen social, nivel de bilingüismo, etc.), pero las causas más importantes son las distorsiones de la política nacional y las teorías ideológicas erróneas. Estas teorías proclamaban la fusión de las naciones en un futuro próximo, así como el papel excepcional del ruso como lengua superior y más perfecta frente a las demás lenguas. Esto dañó gravemente el prestigio de otras lenguas; por ello, algunos no rusos que han perdido su identidad nacional son los combatientes más activos contra las tendencias al despertar nacional de los letones.

En la actualidad, los investigadores y docentes letones tienen dos tareas principales: elaborar una metodología para enseñar la lengua letona a los no letones y proporcionarles información veraz sobre cuestiones relacionadas con la política lingüística. Una amplia información sobre la historia de Letonia, los procesos lingüísticos en el mundo y en Rusia, así como sobre las políticas lingüísticas de otros países, facilitará y garantizará la aplicación de la Ley de la Lengua de Letonia.

10

Document details