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ediciones críticas de las distintas partes del KN, aunque se trata de una labor extremadamente difícil y minuciosa. Con las observaciones aquí expuestas, a veces quizá demasiado subjetivas, se ha querido ante todo llamar la atención de la editora sobre lo que convendría precisar y examinar más ampliamente en futuras ediciones críticas. Y si estas observaciones resultan útiles siquiera en alguna medida, su autor habrá alcanzado su objetivo.

LITERATURA Y FUENTES

BIRŽIŠKA, V. 1990: Aleksandrynas 1, Vilnius: Sietynas.

Clavis Germanico–Lithuana 1997. Rankraštinis XVII amžiaus vokiečių–lietuvių kalbų žodynas. I dalis: A–E, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidykla.

KAVALIŪNAITĖ, G. 2003: Samuelio Boguslavo Chylinskio Naujojo Testamento vertimo santykis su originalais. Daktaro disertacija, Vilnius.

KREGŽDĖ, J. 1978: Lietuvos reformatu raštija, Chicago: Devenių kultūrinio fondo leidinys.

Lexicon Lithuanicum 1987. Rankraštinis XVII a. vokiečių–lietuvių kalbų žodynas, Vilnius: Mokslas.

LUKŠAITĖ, I. 1999: Reformacija Lietuvos Didžiojoje Kunigaikštystėje ir Mažojoje Lietuvoje, Vilnius: Baltos lankos.

LUKŠAITĖ, I. 2001: Knygos nobanžystės (1653) parengimo kultūrinė aplinka. Knyga nobanžystės krikščioniškos (1653), XVII a. Lietuvos kultūros paminklas, Kėdainiai: Kėdainių krašto muziejus, 4–29.

NEPOKUPNAS, A. 1994: M. Mažvydo „Katekizmo“ – bylojančio vadovėlio (knygelių) vaizdas istorijos ir kultūros kontekste. Protestantizmas Lietuvoje: istorija ir dabartis, Vilnius: Apyaušris, 70–77.

RUBŠYS, A. 1995: Raktas į Senąjį Testamentą 1, Vilnius: Katalikų pasaulis.

Juozas Karaciejus Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lietuva

Recibido el 12 de diciembre de 2004

BERTHOLD FORSSMAN GRAMÁTICA LETONA

Dettelbach: J. H. Röll, 2001, 418 p., ISBN 3-89754-194-7 (Münchener Studien zur Sprachwissenschaft, Beiheft 20)

La Gramática de la lengua letona de Berthold Forssman, según se indica en su «Prólogo», está dirigida no solo a los indoeuropeístas y baltistas, sino también a los eslavistas y a otros lingüistas interesados tanto en la lengua letona escrita actual como en su gramática histórica. Aunque los testimonios escritos de las lenguas bálticas son tardíos, estas se consideran muy arcaicas por su fonética y por la buena conservación de su sistema flexivo. El autor de la gramática señala asimismo que la Gramática de la lengua letona publicada por Jānis Endzelīns en 1923 fue y sigue siendo un manual de referencia insustituible; sin embargo, es demasiado exhaustivo para quien empieza a aprender letón, difícil de manejar en la práctica y carece de vínculos con la lengua literaria letona actual. Por ello, la gramática de B. Forssman que aquí se reseña tiende un puente entre la lengua literaria letona actual y su tratamiento histórico, y sus capítulos sincrónicos pueden servir de introducción a quienes se interesan por el letón. El autor de la gramática subraya también que para los indoeuropeístas es imprescindible saber lituano; por ello, en los capítulos diacrónicos se utiliza de manera contrastiva material de la lengua lituana, pero,

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a diferencia de lo que ocurre en la gramática histórico-comparativa de las lenguas bálticas, se da prioridad al letón y a sus datos.

En el primer capítulo, «La lengua letona», se tratan no solo cuestiones relativas al letón, sino también a la etnogénesis y la historia de los pueblos bálticos; se describe la posición de las lenguas bálticas dentro de la familia indoeuropea. Todo ello se aborda con un sólido dominio de la materia y un excelente conocimiento de la compleja evolución histórica de las distintas ramas de las lenguas indoeuropeas. El autor conoce bien los métodos más recientes y los resultados de la lingüística indoeuropea histórico-comparativa (por ejemplo, expone sucintamente la teoría laringal) y, con razón, no duda en aplicarlos para esclarecer la evolución no solo del letón, sino también de las lenguas bálticas.

El segundo capítulo, «Fonética y fonología» (pp. 67–104), comienza con una descripción de la escritura y la ortografía; se expone su evolución y el paso del sistema alemán al sistema ortográfico actual, normalizado por Mühlenbach y Endzelīns (pp. 67–72). A continuación se describe la pronunciación de los sonidos del letón estándar (vocales y consonantes) (pp. 72–76), ilustrándola con ejemplos alemanes que corresponden aproximadamente a los sonidos letones, para que los lectores de otras lenguas puedan orientarse mejor (por ejemplo, la ū letona de la palabra ūdens debe pronunciarse como la alemana Uhr [p. 73]). La mayor parte del segundo capítulo examina, mediante el método histórico-comparativo, los cambios y la evolución de los sonidos y fonemas letones.

Al describir la estructura morfológica del letón, a la que se dedica el capítulo más extenso, «Morfología» (pp. 109–227), el autor distingue acertadamente dos niveles: el sincrónico y el diacrónico (p. 109). Se explican la formación de los temas nominales y las categorías de género, caso y número. Merece atención la idea del autor de que los sustantivos de tema en ē, considerados con razón una innovación báltica, podrían estar relacionados por su origen con el tema arcaico indoeuropeo -ih₂ / -i̯āh₂, es decir, con la clase de sustantivos a la que pertenece el sánscrito antiguo devī ‘diosa’ (p. 110). Sería lógico derivar el tema báltico en ē de *-(i)jā- a través de una etapa intermedia *-(i)jē- (p. 125). También se describen con detalle y de forma sistemática la estructura del verbo y su historia.

El autor sostiene que los reflejos centum surgieron en las lenguas bálticas, entre otras causas, quizá también por influencia de las lenguas germánicas. En casos concretos, desde luego, pudo ser así. Por otro lado, la presencia de elementos centum en las lenguas bálticas (por ejemplo, el lituano pekus: sánscrito antiguo paśú) debería explicarse por la posición periférica de los dialectos bálticos en el área lingüística indoeuropea. De hecho, el propio autor de la gramática lo señala (p. 23). Considera que en la Antigüedad las lenguas bálticas, eslavas y germánicas formaban un continuo comunicativo con numerosas isoglosas y que probablemente proceden del mismo dialecto septentrional de la protolengua indoeuropea; subraya acertadamente que la frontera centum / satəm, que separa, por un lado, las lenguas bálticas y eslavas y, por otro, las germánicas, reviste una importancia secundaria (p. 25). También es interesante la idea del autor de que la protolengua indoeuropea distinguía en posición final de palabra una oposición de entonaciones (circunflejo/agudo). Las lenguas bálticas y eslavas extendieron esa oposición al interior de las palabras (p. 27). Cabe añadir que el surgimiento de la oposición de entonaciones en las lenguas bálticas y eslavas pudo estar relacionado con la desaparición de la oposición entre diptongos breves y largos (por ejemplo, ai: āi > ai̯: āi̯). El autor sigue la opinión extendida en los estudios eslavos de que la ley de de Saussure también actuó en las lenguas eslavas (p. 28). Se trata, desde luego, de una afirmación controvertida. En las formas rusas nom. sing. рука́ (: acc. sing. ру́ку), el acento pasó a la desinencia probablemente por la misma razón que en las formas gen. sing. руку́ y dat. sing. руке́, pero difícilmente debido al agudo de la desinencia en la forma nom. sing. рука́.

B. Forssman presenta de manera bastante adecuada la posición de las lenguas bálticas dentro de la familia de lenguas indoeuropeas. La gramática reseñada examina fenómenos generales de los sistemas acentuales, la fonética, la morfología, la formación de palabras, el léxico y la sintaxis de las lenguas bálticas y eslavas. No se silencian ni siquiera diferencias bastante fundamentales, por ejemplo, en el ámbito de la morfología verbal. En opinión del autor, esas

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Las diferencias indican que el área de las lenguas bálticas y eslavas no constituyó un bloque homogéneo (kein einheitlicher Block); probablemente, las lenguas bálticas y eslavas proceden del mismo dialecto indoeuropeo y formaron un continuo en el que surgieron y se difundieron innovaciones, aunque no siempre abarcaron toda el área; la mayoría de las innovaciones propias de estas lenguas aparecieron durante el largo período que va desde la disolución de la comunidad lingüística (des Sprachverbandes) hasta las primeras atestiguaciones escritas, es decir, hasta el siglo IX d. C. (pp. 31–32).

En su gramática, B. Forssman repite la tesis de K. Būga según la cual las tribus bálticas, presionadas por los eslavos que invadieron desde el sur, se desplazaron desde el sureste de su territorio hacia las zonas próximas al mar Báltico. Los antepasados de los prusianos fueron los primeros en llegar a la costa báltica, hacia el siglo V a. C.; los curonios llegaron mucho más tarde, aproximadamente en el siglo V d. C. Sin embargo, el estudio de los hidrónimos del territorio habitado por los bálticos (W. Schmid y otros), así como los datos arqueológicos, permiten pensar de otro modo. Los hidrónimos del antiguo territorio prusiano, de Lituania y de Letonia forman parte de la antigua hidronimia europea; por tanto, es probable que las tribus finesas no vivieran allí (p. 46). V. Toporov y O. Trubačiov llegaron en su célebre estudio a la conclusión de que las tribus bálticas de la cuenca superior del Dniéper fueron asimiladas en el lugar por los eslavos que llegaron desde el sur (Toporov, Trubačev 1962). Por ello, al parecer, sigue siendo válida la afirmación de A. Bezzenberger de que los bálticos orientales vivían allí desde la Edad del Bronce. Esta opinión dio lugar también a otra afirmación de Forssman: que hasta hoy no está claro si los Aestii de Tácito se referían realmente a los bálticos (ob es sich dabei tatsächlich um Balten gehandelt hat) (p. 18). La opinión predominante entre los investigadores es que los Aestii de Tácito eran tribus prusianas meridionales (para la bibliografía, véase Karaliūnas, Bammesberger 1998).

El autor prefiere el término Prußisch para evitar confusiones, pues el uso de Altpreußisch puede asociarse con el término empleado en la literatura alemana (Ostpreußisch), que designa un dialecto de la lengua alemana.

Algunas observaciones sobre la explicación de ciertos aspectos de la gramática. Las formas pronominales del avéstico mana, del eslavo antiguo mene y del lituano antiguo mane —genitivo singular— se consideran resultado de una disimilación a partir del indoeuropeo *meme (p. 33); compárese el genitivo singular védico mā́ma. Parece más bien que ocurrió lo contrario: la forma védica podría ser resultado de una asimilación y proceder del indoeuropeo *mene (Szemerényi 1980: 229, Meiser 1998: 157). Es muy probable que deban reconstruirse para la protolengua indoeuropea los lexemas lituano sūnus, eslavo antiguo synъ e indio antiguo sūnuḥ; lituano vyras, letón vīrs e indio antiguo vīrāḥ, con vocales largas en la raíz; en cambio, las vocales breves del gótico sunus, el latín vir, el irlandés antiguo fer y el alto alemán antiguo wer podrían ser resultado del acortamiento según la ley de Dybo: las vocales ū ir ī podrían haberse acortado al estar en una sílaba anterior a la tónica, es decir, en el itálico *uiro- < *u̯īró (Meiser 1998: 75). No es correcto reconstruir para la protolengua báltica formas como, por ejemplo, *žeḿia- (p. 38), *ākis (p. 47), *ākmenes, *āvis, *pātis (p. 98), *sākāu (p. 104), *mēdija- (p. 106), pues las vocales breves postónicas probablemente aún no se habían alargado en aquella época; por tanto, sería más preciso escribir *žeḿia, *ākis, *ākmenes, *āvis, *pātis, *sākāu. El gravis indica la posición del acento y la brevedad de la vocal, como es habitual en lituano; compárese kìtas, bùtas, kàsti, nèšti). Sin embargo, los acentos y las entonaciones están reconstruidos correctamente, por ejemplo, en el nominativo singular protobáltico *dei̯uas y la tercera persona del presente *eī́ti (p. 98).

Como equivalentes de los verbos letones bāudīt ‘experimentar’ (el significado más preciso es ‘examinar, probar, atreverse’) y baūdīt, sería más apropiado señalar los verbos lituanos de la misma raíz baūdytis (-osi, -ėsi) ‘preparar’ y baudyti (-o, -ė) ‘instar, incitar’, y no el lituano baudinti (p. 88).

Hay algunos errores: el genitivo plural del lituano medùs es medų̃, y no *medų (p. 51); el genitivo plural del lituano ėžys es ėžių̃, y no *ėžių (p. 96); -st- no puede proceder del indoeuropeo *-sk- (p. 90).

Después de cada sección dedicada a una parte de la oración se incluye una bibliografía, lo que ayuda mucho al lector a orientarse. También se abordan la formación de palabras y la sintaxis, en los capítulos cuarto (pp. 229–263) y quinto (pp. 264–340), respectivamente. En el apéndice (pp. 341–357) encontramos una lista de verbos temáticos en -o y de verbos atemáticos con infinitivo monosilábico. El lector encontrará una lista de abreviaturas (pp. 357–

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359), un índice temático (pp. 389–396) y explicaciones de los signos especiales (p. 396). El índice de palabras ocupa las pp. 360–388 y la bibliografía, las pp. 397–418.

Tras examinar la gramática reseñada, cabe constatar que la Gramática letona de Berthold Forssman es no solo un manual de lengua letona y de su historia, escrito de manera actual para extranjeros, sino también un trabajo científico: una valiosa contribución a la gramática histórico-comparativa de las lenguas bálticas.

LITERATŪRA

KARALIŪNAS, S., BAMMESBERGER, A. 1998: Zu Fragen nach der ethnischen Identität der Aisten. Bammesberger, A., Hrsg., Baltistik: Aufgaben und Methoden, Heidelberg: Winter.

MEISER, G. 1998: Historische Laut- und Formenlehre der lateinischen Sprache, Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft.

SZEMERÉNYI [Семереньи], O. 1980: Введение в сравнительное языкознание. Перев. Б. Абрамова, Москва: Прогресс.

ТОПОРОВ, В. Н., ТРУБАЧЕВ, О. Н. 1962: Лингвистический анализ гидронимов Верхнего Поднепровья, Москва: Наука.

Simas Karaliūnas Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lietuva

Gauta 2004 12 14

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