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Gintautas ČESNYS

Vilniaus universitetas

NOMENCLATURA ANATÓMICA LITUANA

ESBOZO HISTÓRICO

La base de la nomenclatura anatómica internacional está formada por palabras latinas y grecismos latinizados, heredados históricamente o creados recientemente según el espíritu de las lenguas antiguas. Los nombres de origen árabe y de otros orígenes son excepciones poco frecuentes. La nomenclatura se compone de sustantivos (ren) y de sus derivados con sufijos y prefijos (renalis, retrorenalis); con menor frecuencia se forman híbridos, por ejemplo, a partir de una palabra griega y otra latina (lymph nodus). La semántica de los términos latinos registra las propiedades de los objetos designados en una determinada etapa del conocimiento; además, el sistema debe permanecer abierto para incorporar la experiencia científica futura. Por su estabilidad y precisión, el latín fue durante siglos la lengua internacional de la ciencia. Aunque su importancia disminuyó algo en el siglo XX, siguió siendo el núcleo de la nomenclatura médica, que se amplía y perfecciona continuamente.

Por otra parte, las cosas o los fenómenos, y su esencia, se comprenden mejor solo cuando se los denomina en la lengua materna. Las tradiciones de las nomenclaturas nacionales son muy diversas. Lo más sencillo es no esforzarse en crear una nomenclatura propia y usar la latina, como hacen, por ejemplo, los turcos. Por desgracia, en este caso se pierde la información semántica contenida en las combinaciones de palabras latinas, que permite comprender el contenido del objeto descrito y es necesaria para asimilar el plan lógico de los términos. Una segunda posibilidad es adaptar los términos latinos a la gramática, la ortografía y la pronunciación de la lengua materna. Así lo hacen los pueblos cuyas lenguas contienen muchas palabras de origen latino (italianos, franceses, ingleses). En este caso, la pronunciación se aleja mucho del original latino, y a las personas de otras naciones les resulta más difícil comprender un término tan deformado. Una tercera opción consiste en crear un sistema original de nombres en la lengua materna, por lo general traducidos del latín, pero basados en la tradición de la lengua popular. Así lo hacen nuestros vecinos más próximos: letones, rusos, polacos y alemanes. Las nomenclaturas anatómicas nacionales garantizan una comprensión consciente de las palabras latinas. Además, constituyen una gran riqueza y una contribución a la lengua materna y, en general, a la cultura común de la nación.

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Lietuviško anatomijos vardyno ištakomis reikia laikyti Konstantino Sirvydo (1579–1631) trikalbį (lenkų–lotynų–lietuvių) žodyną, kurio pirmasis leidimas išėjo apie 1620 m. (žinomas tik defektuotas egzempliorius be antraštinio lapo), fotografuotinis – 1997 m., o labiausiai paplitęs trečiasis Dictionarium trium linguarum – 1642 m., fotografuotinis – 1979 m. Jame užfiksuota gausi paveldėtoji lietuvių kalbos leksika, tarnybes, archaizmai, paties K. Sirvydo naujadarai, tarp jų ir iš medicinos, pvz.: negyvagimis, žinia paraikymo sąnarių (anatomija), karštinė (drugys).

El texto del diccionario latino permite tender un puente entre la época de K. Sirvydas y nuestros días, y sopesar cuáles nombres médicos, y sobre todo anatómicos, son los más antiguos, llegados desde la noche de los tiempos, y cuáles son producto de épocas posteriores (Butrimaitė 2000). Pueden distinguirse tres tipos de palabras empleadas por K. Sirvydas. El primer grupo lo forman los nombres incorporados a la nomenclatura anatómica y que siguen utilizándose hasta hoy: los del cuerpo entero (kūnas), sus partes (galva, kaklas, krūtinė, nugara, pilvas, šonas, ranka, koja), las regiones de la cabeza (veidas, smakras, kakta, momuo, pakaušis), las partes de las extremidades (kirkšnis, šlaunis, blauzda, kelis, petys, alkūnė, delnas, pirštas, nykštys), y los sistemas y órganos (oda, nagas, plaukas, ausis, burna, lūpa, dantis, gomurys, kaulas, sąnarys, širdis, inkstas, krūtis, bamba). El segundo grupo lo forman palabras cuyo significado se ha restringido, ampliado o modificado con el tiempo (plaštaka – dabar ne palma, o manus; smegenys – tik medulla, bet ne gingivae). El tercer grupo comprende palabras acertadas que no arraigaron en la nomenclatura anatómica, como nugarkaulis (el término consolidado es slankstelis), bruvis (– antakis), kiaušas (– kaukolė), rietas (– šlaunis), stomuo (– ūgis), jeknos (– kepenys), gysla (– nervas).

Pirmuosiuose profesionalios medicininės publicistikos bandymuose Vincas Kudirka (1858–1899) vartojo jau įsišaknijusius anatomijos pavadinimus (plaučiai, krūtinė, burna, dantys, žarnos, širdis, gysla (– vena), inkstai, smegenys, sąnariai), taip pat terminus (skilvis), gal ir savo sugalvotus, kurie vėliau neprigijo (dirksniai, driksniai, sunkė (– arterija), sunkinis kraujas, gyslinis kraujas ir kt.). Vincas Kudirka (Kudirka 1889, 1895) pirmasis mėgino pavadinti audinius žodžiu au-da, atkakliai ieškojo gleivinės, plėvės, dangalo lietuviškų terminų, tačiau ne visai vykusiai visus juos bendrino žodžiu plonė – smegenų plonės, pilvo slidplonė, pilvaplonė, plonės aplink širdį, jungplonė (– jun-

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ginė), gomurio plonė. También se debatió con los nombres de la faringe, la laringe y el hígado y el páncreas, y siguió confundiéndolos. Es interesante la búsqueda de un equivalente para glándula, que nunca llegó a arraigar: seilių, prakaito grumulelis o grumutėlis.

El indiscutible pionero de la nomenclatura anatómica profesional entendida como sistema de nombres fue Jonas Basanavičius (1851–1927). En el archivo manuscrito del Instituto de Literatura y Folclore Lituanos se conserva su manuscrito «Materiales para una nomenclatura de anatomía y medicina», que contiene unos 270 nombres anatómicos en ruso, latín y lituano, y algunos equivalentes en alemán y polaco. Se utilizó algún diccionario ruso de términos médicos y se recurrió a palabras oídas a personas de su tierra natal (Pilviškiai, Skiriaudžiai, Marijampolė) y al diccionario de F. Kuršaitis (1806–1884) (1870, 1883, 1894). Lo más probable es que el material se recopilara después del regreso de Jonas Basanavičius a Lituania (hacia 1908–1912).

En los borradores del diccionario figuran los nombres de casi todo el cuerpo, sus partes y órganos, difundidos ya desde la época de K. Sirvydas. Entre las nuevas palabras lituanas de este tipo cabe mencionar las empleadas por J. Basanavičius: sudėjimą, pašonę, sprandą, vidurius, pakinkį. Acertadamente se denominaron las estructuras generales del aparato locomotor (griaučiai, antkaulis, kremzlė, raumuo, sausgyslė), las estructuras relacionadas con el relieve y las articulaciones óseas (vaga, skiauterė, a?tis, siūlė, maumuo, skliautas), algunos huesos (šonkaulis, mentė, noragas, priekalas), estructuras de la esplacnología (órganos internos) (raukšlė, vartai, šner-vės, plaučiai, liežuvis, liežuvėlis, stemplė, tulžies pūslė, tiesioji žarna, taukinė, bambos virkštelė, makštis, varpa), y algunos líquidos corporales (pra-kaitas, seilės, tulžis, sėkla). Es probable que con J. Basanavičius comenzara también el uso de prieširdžio, miego arterijos, ausies prieangio ir būgnelio. Es interesante que, junto con los nombres de los órganos sexuales, se incluyan también sinónimos que hoy suenan vulgares. Cabe mencionar por separado los esfuerzos por crear una terminología neurológica. Los términos que empleó, mazgas, branduolys, vingis, smegenys, pailgosios smegenys, smegenėlės, han perdurado hasta hoy; por otra parte, de los nombres de los nervų (pridėtinis, veido, liežuvio ir nas-ry, liežuvį judinantis, akį judinantis, uoslės, regėjimo, trynukinis, klai-džiojantis), solo algunos arraigaron, y lo hicieron en una forma modificada. Se acercan mucho al uso actual nombres propuestos por J. Basanavičius como akies duobė, terpietis, sėklinės pūšliukės, mergystės plėvutė, plonukės žarnos, pusapskritus kanalas, pilvinė plėvė, širdies plėvės, kryžius. Entre los términos interesantes que no arraigaron cabe mencionar: gyvyslė (arte-

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Fig. 1. Facsímil del manuscrito de J. Basanavičius

ria), membrana cerebral (nervus), ligamento (ligamentum), vértebra lumbar (columna vertebrarum), muñón, hueso coccígeo (os coccygis), rótula (patella), arco (clavicula), provocador (clitoris), escroto (scrotum), diafragmas (diaphragma), frenillo de la lengua (frenulum linguae). Cabe mencionar por separado la apófisis (processus) y el plexo nervioso (plexus), probablemente más precisos que los términos actualmente utilizados excrecencia y plexo.

A J. Basanavičius no se le daba bien elegir nombres para las partes del pie y de la mano, las partes del hueso pélvico y las meninges; el término para la garganta seguía sin estar claro, se confundían el bazo y el páncreas, y se reflexionó mucho sobre los equivalentes lituanos de las estructuras del ojo (aún se desconocían la esclerótica, la córnea, la retina, la coroides, el cristalino, el iris, la conjuntiva). J. Basanavičius no logró traducir cellula, cochlea, concha, ovarium, ductus ejaculatorius, epiglottis y otros

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Fig. 2. Ejemplo de formación de palabras de J. Basanavičius

palabras latinas. Se esforzó mucho al traducir glandula y propuso al menos varias alternativas de traducción (gelaža, grumulus, žirnukas, virukas), mientras que consideraba que liauką solo existía en el organismo de los cerdos. Más tarde se impuso precisamente este último término.

Los esbozos del diccionario dejan ver los principios de J. Basanavičius para la formación de términos. En primer lugar, no abusaba de los adjetivos con el sufijo -inis y a menudo recurría al genitivo del sustantivo: nervio de la cara, órganos sexuales, glándula parotídea, glándula sublingual, arteria del sueño. En segundo lugar, promovía derivados nominales con prefijos: cuello – nuca, corvejón – región poplítea, corazón – pericardio, diente – espacio interdental, entre otros. Por último, J. Basanavičius conservó algunos términos latinos, seguramente muy arraigados y difíciles de traducir, como sucede también en la nomenclatura anatómica actual: aorta, arteria, nervio, órgano, próstata, miología, osteología, sindesmología, esplacnología. Por cierto, también tradujo bastante acertadamente los nombres de cuatro secciones de anatomía (estudio de los músculos, los huesos, las articulaciones y las vísceras). J. Basanavičius no incluyó las fascias, hoy consolidadas, y en su lugar propuso membrana muscular.

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Así pues, J. Basanavičius coronó, por así decirlo, aquella época de desarrollo de la nomenclatura anatómica en la que no había en Lituania una institución universitaria de medicina y la terminología dependía de entusiastas aislados.

El desarrollo de la nomenclatura anatómica lituana, al igual que el de la terminología médica en general, cobró gran impulso con la fundación de la Universidad de Lituania en Kaunas. Al principio, los estudiantes de medicina estudiaban con manuales alemanes y rusos, por lo que surgió la necesidad de preparar manuales en la lengua materna y, por consiguiente, de buscar términos médicos lituanos, ante todo anatómicos. Los crearon no solo anatomistas, sino también fisiólogos, patólogos, clínicos y naturalistas. En este período destacan de manera excepcional los méritos del más célebre de nuestros oftalmólogos, Petras Avižonis (1875–1939). Enamorado de su lengua materna desde niño, en contacto con Jonas Jablonskis (1860–1930) y otros lingüistas, autor de dos gramáticas breves, editor y traductor, P. Avižonis creó una nomenclatura ocular impecable, de la que Pranas Skardžius (1899–1975) dijo: «Puede afirmarse con seguridad que organizó la terminología médica de su especialidad mejor que la de cualquier otra rama de la medicina. Fue el único médico que, puede decirse, estaba apasionadamente dedicado a las cuestiones lingüísticas» (Skardžius 1939: 114). El célebre oftalmólogo formó parte de la Comisión de Terminología desde 1920; consultaba a menudo con su presidente, Jonas Jablonskis, y con el lingüista Juozas Balčikonis (1885–1969), lo que garantizó la impecable lengua de sus escritos (Puzinas 1979). Se pueden distinguir dos etapas en la creación de la nomenclatura anatómica ocular: en el artículo Senatviškieji akių pakitimai (1929), P. Avižonis consolidó los términos esclerótica, córnea, iris, pupila, humor vítreo, coroides; y en su célebre Akių ligų vadove (1940), publicado ya después de la muerte del autor, empleó krumpl yną, tinklainę, lęšiuką, vokus, ašarinį ežerą, ašarinį maišelį, akiduobę. Todas estas palabras arraigaron con sorprendente rapidez; su perfecta formación sigue siendo un modelo para todos los que se ocupan y se ocuparán de la terminología lituana.

Kaip nurodė Salezijus Pavilonis (1919–1998), reikšmingiausią vaidmenį tada atliko Jurgis Žilinskas (1885–1957), padedant Anatomijos instituto bendradarbiams (Pavilonis 1993). Jis dalimis paskelbė anatomijos vadovėlio metmenis (Neurologijos paskaitos, 1923; Osteologija ir sindesmologija, 1932; Splanchnologija, 1934). Pirmoje dalyje dar randame tik lotyniškus terminus, o kitose – jau ir lietuviškus, tokius, kurių dauguma vartojama iki šiol. Pažymėtina griežta J. Ži-

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sistema de formación de palabras de Linsko y sus colaboradores. Así, los huesos solían denominarse con sustantivos compuestos (pleištikaulis, kulnikaulis, etc.); también la formación de los términos para las membranas serosas era uniforme y se basaba en el mismo principio (pilvaplėvė, krūtinplėvė, širdiplėvė); los dientes recibieron nombres acertados (kandžiai, iltys, kapliai, krūminiai), al igual que los tejidos (jungiamasis, epitelinis, etc.); para muchos nombres complejos se emplearon adjetivos con el sufijo -inis, y de manera análoga se denominaron los aparatos virškinamasis y kvėpuojamasis aparatai. Se incorporaron firmemente al uso los nombres de los órganos internos y sus partes, los cartílagos de la laringe, las glándulas y las túnicas de las paredes de los órganos tubulares. Cabe destacar los sustantivos acertados gleivinė, raumeninė, así como la clasificación bien meditada del intestino.

Sin embargo, los primeros materiales didácticos de anatomía no llegaron a abarcar toda la nomenclatura. La sindesmología, la miología y la neurología apenas se tocaron, y también quedaron lagunas en la esplacnología, ya bastante avanzada: no se evitaron las incoherencias (a veces solo se ofrecían términos latinos: isthmus faucium, tunica fibrosa pharyngis, etc.); se usaron con demasiada frecuencia adjetivos en lugar del genitivo de un sustantivo (gomuriniai lankai); aparecieron calcos poco acertados, como įėjimas į skrandį, išėjimas iš skrandžio (es decir, įskrandis, prievartis), y krintančioji (es decir, nusileidžiančioji) para la porción descendente del duodeno. Según S. Pavilonis, se dio injustificadamente preferencia a kepenims frente a jėknas, y en el ámbito genital se legitimó gėda. J. Žilinskas tradujo cellula como narveliu, pero lastėle fue introducido más tarde por el biólogo Jurgis Elisonas (1889–1964), quien escribió varios manuales de zoología en el período de entreguerras.

Las autoridades de ciencias naturales y medicina de la Universidad Vytautas Magnus no acogieron de manera uniforme los términos propuestos por J. Žilinskas. El fisiólogo Vladas Lašas (1892–1966) y la patóloga Janina Mackevičaitė-Lašienė (1897–1993) siguieron nombrando los huesos con dos palabras (kaktos, pakaušio, smilkinio kaulas), y denominaron skrandį – skilviu, crearon nombres propios para los músculos y cuestionaron algunos nombres de órganos (por ejemplo, kepenis). El biólogo Pranciškus Šivickis (1882–1968), que había terminado sus estudios en Estados Unidos, empleó, siguiendo el modelo anglosajón, nombres latinos adaptados a la gramática, aunque ya existían equivalentes en la lengua vernácula (faringas, laringas, duodenas, uteras, net ekskrecijos duktai, deferentinis duktas, etc.). No sorprende que estos extranjerismos no arraigaran, pues, como vemos, contradecían claramente la tradición de la nomenclatura lituana y de su creación (Pavilonis 1993).

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Tras la Segunda Guerra Mundial escaseaban los materiales didácticos en lituano y no había capacidad para prepararlos con rapidez, por lo que se recurrió a traducir del ruso un buen manual de Vladimir Tonkov (1872–1954) (Tonkovas 1957, 1958). Sus principales traductores —Salezijus Pavilonis y Artūras Jurgutis (1909–1967)— iniciaron una nueva etapa de revisión integral de la nomenclatura anatómica conforme a la nomenclatura de Basilea (B.N.A.). Los traductores sustituyeron o corrigieron algunos términos de J. Žilinskas (stuburkaulį pakeitė į slankstelį, bevardį kaulą – į dubenkaulį, gėdikaulį – į gaktikaulį, pleištikaulį ir kulnikaulį – į pleištakaulį ir kulnakaulį), acuñaron nuevos nombres lituanos para las articulaciones y los ligamentos, y formaron los términos musculares según un único principio. La mayoría de estos últimos eran traducciones bastante precisas de los nombres latinos; solo en contadas ocasiones adquirieron otro significado (por ejemplo: galvos sukamasis raumuo – m. sternocleidomastoideus, dvilypis blauzdos r. – m. gastrocnemius, plekšninis r. – m. soleus, etc.). Aprovechando la experiencia de la anatomista de Kaunas Jadvy­ga Dobrovolskaitė-Tiknienė, también se prepararon nuevos términos de miología; kraujo indai fue sustituido por krauja gyslėmis, propuesta del fisiólogo Jonas Šopauskas (1900–1968), y se formaron o precisaron los nombres de las partes, los núcleos y los nervios del encéfalo (Pavilonis 1993).

A finales de la década de 1950, cuando se empezó a recopilar material para un diccionario de términos médicos lituanos, se volvió a abordar también la nomenclatura anatómica. S. Pavilonis y A. Vaitilavičius publicaron un artículo (Pavilonis, Vaitilavičius 1959) que instaba no solo a los anatomistas, sino también a los lingüistas y a toda la comunidad médica, a evaluar críticamente algunos de los nombres propuestos hasta entonces. Al parecer, estos esfuerzos consolidaron más tarde, tanto en los manuales como en la nomenclatura presentada actualmente, términos como smegenų gumburas, antgumburis, pagumburis, ausies būgnelis y skiltelė, nugaros (no stuburo) smegenys, sėklidė, tarpupplautis, tarpietė, dvylykapištės žarnos ir smegenų sturmuo (bulbus), pėda (no letena), antkaulis (no apykau-lis), žiedinis skydo raumuo, etc.

Los autores plantearon también varias cuestiones controvertidas que aún hoy siguen sin respuesta. En primer lugar, el uso de los prefijos pa- y po-. Basándose en las analogías de pažasties, pakinkio, pasmakrės, papilvės, los autores insistían en traducir el latín sub- como pa-, y no como po-, como proponían y siguen proponiendo los lingüistas. Quizá por ello, más tarde, en el manual original en lituano predominaron los adjetivos con el prefijo pa-: paakinis, pasąnarinis,

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pasmegeninis, pamentinis, paodinis y muchos otros. Más tarde se buscó un compromiso y, en muchos casos, se mantuvo el prefijo po-, especializado en expresar el sentido de «debajo de» en las nuevas formaciones. En segundo lugar, las variaciones en la función atributiva entre los participios de voz activa y pasiva, y entre estos últimos y el genitivo del sustantivo: jungiančioji ar jungiamoji arterija, kylančioji ar kylamoji aorta, perveriančiosios ar perveriamosios, arterias maitinančios ar blauzdikaulio maitinamosios de la tibia, nervio uodžiamasis ar uoslės, músculo kramtomasis ar kramtymo, aparato virškinamasis ar virškinimo, etc. En tercer lugar, los autores no se atrevieron a recomendar insistentemente slėsnos y slėsnokaulių en lugar de pado ir padikaulių, imprecisos y ambiguos; quizá por eso más tarde se afianzaron estos últimos términos. Algunos nombres promovidos por S. Pavilonis y A. Vaitilavičius no arraigaron después. Por ejemplo, los autores proponían traducir plicą como klostė y reservar raukšlėmis para los cambios faciales propios de la vejez y las formaciones anómalas de la mucosa; sin embargo, se impuso raukšlė, mientras que klostėmis se denomina, por alguna razón, solo a las formaciones de la membrana sinovial de la cápsula articular. Se propuso traducir Valvula semilunaris como delčiniu vožtuvu, pero hoy se usa pusmėnulinis vožtuvėlis. Los autores propusieron išangę (anus), pero el término quedó relegado a sinónimo de išeinamosios angos. Integumentum commune, al parecer gracias a los esfuerzos de los autores, se tradujo en el manual lituano como bendrąja kūno danga, mientras que hoy se tiende a usar kūno dangalą. Se había intentado usar perdangos, pero ya se ha abandonado (¿quizá injustificadamente?); se conserva el nombre internacional diafragmos.

La nomenclatura anatómica, aún en proceso de estabilización, se adaptó a la nomenclatura de París (P.N.A.) en la obra de A. Jurgutis Osteologijoje (1965) y en el manual para escuelas secundarias de medicina de A. Jurgutis y otros, Žmogaus anatomija (1967).

El siguiente paso en la mejora de la nomenclatura se dio al preparar un manual en lituano (Pavilonis y otros, 1972, 1984), cuyos autores eran los anatomistas más destacados de Lituania de la época: Salezijus Pavilonis, Rimvydas Stropus (n. 1936), Kazimieras Tamašauskas (1936–1998) y Adolfas Urbonas (1922–1995). Para preparar la segunda edición (1984) se incorporaron Vytautas Gavelis (n. 1927) y Regina Mikėnienė (n. 1931). Para revisar los términos se utilizó la nomenclatura de París (1955), con las modificaciones de Nueva York (1960) y Wiesbaden (1965); en la segunda edición se tuvieron en cuenta las modificaciones de Tokio (1975).

Los principales términos anatómicos se incluyeron en el Medicinos terminų žodyną (Astrauskas y otros, 1980), en cuya elaboración participaron también muchos lingüí-

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...nicos. Una gran ventaja del diccionario es que está acentuado. Lamentablemente, tampoco en él se han evitado imprecisiones lamentables, ambigüedades y denominaciones discutibles. Se ha preparado para su publicación un nuevo nomenclátor anatómico latino-lituano, siguiendo la edición de 1998 de Terminologia Anatomica; en él se ha intentado unificar y precisar muchas cosas. Solo la joven generación de docentes y estudiantes podrá evaluar el éxito de ese trabajo. Los anatomistas del siglo XXI también tendrán tarea, pues siempre hay margen para mejorar cualquier cosa.

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AN ESSAY ON THE HISTORY OF LITHUANIAN ANATOMICAL TERMINOLOGY

Summary

The history of Lithuanian anatomical terminology begins in 1620, when a Polish-Latin-Lithuanian dictionary by Konstantinas Sirvydas (1579–1631) was published. In the first publicistic writings in medicine, Vincas Kudirka (1858–1899) used some anatomical terms that have survived until now. Jonas Basanavičius (1851–1927) started the creation of Lithuanian medical nomenclature as a system. Between the two world wars, Jurgis Žilinskas (1885–1957) and his colleagues tried to unify the system, and Petras Avižonis (1875–1939) quite successfully created terms in eye structure and ophthalmology in general. After the Second World war, Lithuanian anatomical terminology developed when translating Russian hand-books and preparing an authentic Lithuanian text-book of anatomy for university students (1972, 1984), as well as by working on the Dictionary of medical terminology (1988). Salezijus Pavilonis (1919–1998) and Kazimieras Tamašauskas (1936–1998) distinguished themselves especially. Nevertheless, Lithuanian anatomical terminology is far from perfect and future generations of anatomists will have much to do.

Gintautas ČESNYS Gauta 2002-06-06 Vilniaus universitetas, Medicinos fakultetas M. K. Čiurlionio g. 21, LT-2009 Vilnius E. paštas [email protected]

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