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Un libro del pasado del vocabulario médico
Palmira Zemlevičiūtė, LÉXICO MÉDICO TERMINOLÓGICO DE LOS DICCIONARIOS DE LA LITUANIA MENOR DE LOS SIGLOS XVII–XVIII. MONOGRAFÍA. – Vilna: Instituto de la Lengua Lituana, 2016. – 517 p. ISBN 978-609-411-181-5
STASYS KEINYS
Este artículo ofrece una reseña del libro1, el segundo gran trabajo de Palmira Zemlevičiūtė sobre el pasado de los vocabularios lituanos de la curación y la medicina. El primero fue su tesis doctoral en humanidades (filología), defendida en 2009: El desarrollo de la terminología médica lituana a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, que abarca el período del Renacimiento Nacional hasta la fundación de una institución lituana de educación superior en Kaunas, poco después de que el Estado recuperara su independencia en 1918. Asimismo, puede considerarse una investigación para conocer el desarrollo de la terminología médica escrita de los lituanos de la Lituania Menor el artículo científico publicado en 2007 en la revista Archivum Lithuanicum
1 Zemlevičiūtė P. El léxico médico terminológico de los diccionarios de la Lituania Menor de los siglos XVII–XVIII. Monografía, Vilna: Instituto de la Lengua Lituana, 2016. – 517 p., ilustr.
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estudio «El léxico médico terminológico en los edictos de las autoridades prusianas de 1738–1831 en lengua lituana» (los 12 edictos conservados relativos a cuestiones sanitarias se consideran algunos de los primeros anuncios impresos en lituano en este ámbito). Un rasgo muy loable de estas investigaciones de P. Zemlevičiūtė sobre la lengua médica es la minuciosidad del análisis y la exhaustividad con que se presenta el material reunido. Sin duda, esto aumenta su valor.
El objeto de estudio de la monografía (es decir, aquello que se investiga en ella) está constituido por los sustantivos y las combinaciones de sustantivos que designan conceptos relacionados con la curación de las personas, extraídos de seis diccionarios bilingües de traducción alemán-lituano y lituano-alemán de los siglos XVII y XVIII (tres manuscritos y tres impresos); en el trabajo se denominan, por lo general, léxico médico terminológico. Se trata de los diccionarios manuscritos anónimos Lexicon Lithuanicum, Clavis Germanico–Lithvana y de la parte conservada del Lexicon Germanico–Lithvanicum et Lithuanico–Germanicum de Jokūbas Brodovskis (estos diccionarios fueron preparados científicamente por el profesor Vincentas Drotvinas y publicados en Vilna entre 1987 y 2009 en ocho grandes volúmenes), así como de los diccionarios lituano-alemán y alemán-lituano publicados en aquella época por Frydrichas Vilhelmas Hakas, Pilypas Ruigys y Kristijonas Gotlybas Milkus. En total, en esas fuentes se encontraron, en palabras de la autora, más de 700 palabras y combinaciones de palabras distintas de anatomía y medicina; además, el trabajo presenta detalladamente las numerosas variantes ortográficas y gramaticales de esas denominaciones, que no se contabilizaron aquí (p. 16).
El contenido de la monografía, además de los componentes habituales de los trabajos científicos (prefacio, listas de fuentes, bibliografía y abreviaturas, índice de nombres propios y resumen en alemán), comprende una breve introducción (pp. 12–36), dos grandes partes que describen la semántica médica (pp. 37–279) y la expresión (pp. 280–402) de las denominaciones estudiadas, conclusiones generales (pp. 403–409) y un índice exhaustivo de las denominaciones y sus variantes (pp. 435–504). Ambas partes se basan en una clasificación muy detallada de las denominaciones estudiadas, tanto desde el punto de vista del significado como de la expresión, y, como ya se ha señalado, las presentan todas. Esto, teniendo presente la dedicación, paciencia y diligencia de la autora, permite suponer que el libro ofrece una imagen fiable del léxico empleado con fines curativos en la tierra de los lituanos de Prusia hace cuatro o cinco siglos, tal como aparece en los diccionarios examinados.
En la introducción del libro se recuerda a los médicos, lingüistas y especialistas de otros campos que escribieron sobre la historia de la medicina en Lituania en los siglos XX y XXI, así como sobre la lengua científica y la terminología de este ámbito; también se mencionan algunos trabajos de investigadores de Eslovaquia, Francia y Alemania sobre terminología médica (por cierto, sería
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(habría sido conveniente al menos echar un vistazo a los trabajos de los vecinos más próximos en este ámbito, especialmente los letones y los polacos, pues los habitantes de Letonia y de parte de Polonia vivieron durante muchos siglos en circunstancias similares a las de nuestros lituanos). A continuación se describen con bastante detalle las principales fuentes de la monografía y sus objetivos, se exponen los métodos de trabajo, se ofrece una breve panorámica del léxico médico de los escritos de los siglos XVI y XVII y se recuerdan los estudios sobre el período investigado en el libro.
En la primera parte del libro, «Semántica del léxico médico terminológico de los diccionarios de la Lituania Menor de los siglos XVII–XVIII», todo el material de estudio se examina, a partir de bibliografía médica especializada y manuales (la bibliografía incluye tres decenas de libros de este ámbito), en los ocho capítulos siguientes: 1) Nombres de las partes del cuerpo, los órganos y sus sistemas; 2) Nombres de enfermedades y estados patológicos; 3) Nombres de tratamientos; 4) Nombres de personas; 5) Nombres de establecimientos sanitarios; 6) Nombres de acciones, procesos y estados; 7) Nombres de cualidades; y 8) Nombres de las ramas de las ciencias médicas y de las ciencias relacionadas con ellas. La mayoría de los capítulos se subdividen en apartados (el capítulo de los nombres de enfermedades es el que más tiene: veinte), y los apartados del capítulo más extenso, dedicado a los nombres de las partes del cuerpo, los órganos y sus sistemas, se dividen en secciones, algunas de las cuales, a su vez, se subdividen en subsecciones; por ejemplo, la sección sobre el sistema de órganos de sostén y movimiento, dentro del apartado de los órganos y sus sistemas, consta de dos subsecciones: el sistema óseo y el sistema muscular (es evidente que esta minuciosa clasificación anatómica viene determinada por la complejidad del cuerpo humano y la abundancia de sus partes, partes de partes y subpartes). Si se tiene en cuenta que la descripción de cada nombre consta de un término lituano actual como encabezamiento, seguido del término latino; que se presentan, con la ortografía original, todas las variantes de los nombres lituanos de la época, así como sus equivalentes alemanes y la página correspondiente en cada diccionario; y que después se ofrece la entrada pertinente del gran Lietuvių kalbos žodyno (LKŽ) en formato electrónico, con las abreviaturas que indican las fuentes escritas y las localidades dialectales, y se señalan asimismo las palabras, combinaciones de palabras o acepciones que no se incluyeron en ese diccionario. Por cierto, a partir de los datos del Lietuvių kalbos žodyno, que proceden fundamentalmente de los dialectos de la Lituania actual del siglo XX, sería difícil determinar con precisión la extensión y vitalidad que algunos de los nombres estudiados tuvieron entonces en los dialectos de la Lituania Menor, debido a la falta de datos dialectales de esa región y a la diferencia de varios siglos. Sin embargo, los datos del LKŽ que se presentan son interesantes y útiles en la medida en que muestran el uso de los nombres estudiados desde los testimonios escritos más antiguos de nuestra lengua, así como su supervivencia y, en parte, su difusión en los dialectos del siglo XX, es decir, su vigencia. En términos generales, esta parte de la monografía podría considerarse un estudio histórico
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comparativo e ideográfico del léxico médico de los siglos XVII–XVIII (tal como aparece en las fuentes estudiadas).
La segunda parte, dedicada a la expresión de los nombres estudiados, también se basa en una clasificación por niveles, aunque lingüística. El primer nivel corresponde al origen general de las palabras y las combinaciones de palabras: de origen propio (denominaciones que en el trabajo se llaman autóctonas), préstamos e híbridos o formas mixtas; el segundo, al número de palabras que componen las denominaciones (de una sola palabra y compuestas); y el tercero, en las denominaciones de una sola palabra (llamadas de forma un tanto moderna «simples» en la monografía), distingue las simples desde el punto de vista de la formación, los adjetivos y participios sustantivados y los derivados; las denominaciones compuestas se clasifican según el número de componentes. Los préstamos (de los que solo se han encontrado ejemplos de una sola palabra) se clasifican según sean directos o indirectos (a través de intermediarios) y, después, según las lenguas de las que procedan o en las que se hayan originado; los derivados híbridos, según los elementos constitutivos de la palabra, y las formas mixtas compuestas, según el origen de sus componentes.
En primer lugar se describen las denominaciones simples de una sola palabra exclusivamente lituanas, clasificadas en los mismos grupos que en la parte semántica. Dentro de cada grupo se distinguen las palabras incluidas en los diccionarios con acepciones primarias y secundarias, así como las palabras diferenciadas con otro criterio cuyas acepciones en las fuentes no figuran en el LKŽ. Por ejemplo, en el apartado de nombres de partes del cuerpo, la palabra kiška aparece en la sección de acepciones primarias con el significado «pierna (desde la cadera hasta el pie), corva» (p. 281; en la tabla incluida en la p. 289 se añade también pakinklis a la acepción primaria); en la sección de acepciones secundarias, con el significado «4. muslo» (p. 286); y en la sección de voces no incluidas en el LKŽ, con el significado «región lumbar» (p. 287).
Como es habitual desde los trabajos del profesor Vincas Urbutis, los derivados se describen clasificados según el procedimiento, las categorías y los tipos de formación. No sorprende que, al estudiar palabras de épocas más remotas, puedan surgir dificultades para determinar la composición de los derivados y de sus bases. Para reducirlas al menos en parte, es fundamental, ante todo, aclarar bien la ortografía de cada fuente. Por ejemplo, los nombres verbales se escriben únicamente con el sufijo -imas (en los diccionarios aparecen también gydymas, p. 314, y gimdimas, p. 313; no está claro si esto refleja la pronunciación de la época o si la vocal larga y se escribe así solo en determinados casos). Tampoco está claro qué representa el signo ǔ, pues, por ejemplo, en el diccionario de Clavio, además de kosulys, skaudulys, sopulys, se escriben alpūlys y priepūlis (todos ellos se mencionan en la p. 316 como derivados del sufijo -ulis/-ulys; el último, sin duda por descuido, quedó en una categoría que no le corresponde). Al parecer, por la misma razón (un descuido), en uno o dos casos se indican de forma inexacta la forma o la palabra base; por ejemplo: pilvavimas (: pilvojo), pp. 313–314; įbgydijimas (: išgydė), p. 314. ¿Quién puede decir ahora por qué, junto a dusawimo, figura también dusaujimas, p. 313, que no hay modo de relacionar con dūsavo? No es posi-
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ble establecer con precisión la base de la palabra de J. Brodovskis įβ-perauga (: išaugti), p. 339. De vez en cuando aparecen también otras imprecisiones o descuidos; por ejemplo, el nombre de enfermedad rauplės se considera derivado del verbo rupti, pero, de ser así, no puede designar a quien posee una cualidad nominal, pp. 320–321. Si el nombre de enfermedad se escribe de tantas formas distintas, nūmirrulis / numirrulis / nūmirrulys... (: numirti), habría sido oportuno incluirlo junto con los demás nombres de acción derivados de verbos con ese sufijo (pp. 315–317), y no entre los nombres de agentes y de quienes poseen una cualidad verbal (p. 322). Quienes escudriñan minuciosamente podrían encontrar algunos más de estos errores o aspectos dudosos que merecen consideración. Por cierto, el libro apenas examina las posibles interpretaciones divergentes ni las razones para optar por una solución distinta de la habitual; por ejemplo, por qué nesveikata se considera derivado del sufijo -ata (p. 325), en vez de derivarlo del prefijo ne-, como hizo el profesor V. Urbutis en Lietuvių kalbos gramatikoje (t. I, p. 428). También hay descuidos de edición: apgamas (p. 337) se menciona erróneamente como derivado de prefijo, mientras que muy cerca, en la p. 338, se clasifica correctamente, junto con pagamas ir priegamas, como derivado de la terminación –as.
Al concluir el examen de la formación de palabras, conviene decir algo en general sobre la metodología de investigación (y no solo la de este libro). Primero, en los textos de todas las épocas aparecen palabras oscuras, de formación inusual o mal leídas, así como errores de escritura o transcripción (en manuscritos), erratas de imprenta y otros deslices. Ya se han mencionado las variaciones ortográficas. Sería útil tratar estos asuntos por separado. Segundo, no habría que empeñarse a toda costa en ofrecer una explicación firme de la formación de palabras oscuras. Por ejemplo, se considera derivado del sufijo -ūnas/-ūnė para nombres de quienes poseen una cualidad nominal el único término del libro que presenta este sufijo: una palabra que, como muchas otras, se escribe de varias maneras: alkunas, alkunė, elkunas, elkunė... (pp. 319–320). Pero, si no se encuentra la palabra base necesaria para establecer la relación derivativa, no hay manera de identificar el sufijo y, por tanto, de considerarla un derivado. La autora también considera de formación incierta una palabra que clasifica entre los nombres de acción verbales y que, al parecer, designa una enfermedad: tylysis, vok. Schlag (Krankheit); identifica en ella el sufijo -ysis, aunque ella misma escribe que «parece que no hay sufijo» (p. 317). Estos casos también deberían analizarse por separado, si se considera imprescindible hacerlo y si se entiende que pertenecen al campo de la formación de palabras, y no, por ejemplo, al de la morfología. Tercero, en las descripciones sincrónicas (de un estado, no de una evolución) de la formación de palabras antiguas, lo más preciso sería buscar la base de derivación y explicar las relaciones en la lengua de la época y la región estudiadas, no en la actual.
Los nombres de conceptos médicos compuestos (a diferencia de lo que ocurre en la terminología actual) son considerablemente menos numerosos en las dos secciones descriptivas (por separado, los puramente lituanos y, en el capítulo siguiente, los mixtos en cuanto al origen de sus componentes), aproximadamente
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una cuarta parte de todos los nombres analizados. La mayor parte son bisílabos; los trisílabos y los más largos apenas representan quizá una sexta parte de todos los nombres compuestos; además, en otro caso, al parecer, ni siquiera cabe considerarlo nombre de un concepto (Liekořiſte kurri Wajſu numirruſi prawara, p. 401). En el libro, los sintagmas nominales estudiados suelen clasificarse según el número de palabras que los forman, su expresión (por clases de palabras y sus formas) y la relación entre sus componentes. Por cierto, al hacer esta clasificación, a menudo no se cuentan las palabras pertenecientes a clases gramaticales funcionales. Así se procede también en el libro reseñado; compárese el título del apartado «Nombres compuestos de dos palabras cuyos componentes subordinados se expresan mediante construcciones preposicionales» (p. 365). Sin embargo, nuestra autora no es sistemática: por ejemplo, se consideran nombres de tres palabras tanto Pliewe aplink Smáginės como Skaudėjimas Pilwo nūg Tulžies (p. 367), entre otros.
Los préstamos de otras lenguas constituyen una pequeña parte de los nombres estudiados: son 41 (p. 370) de aproximadamente cuatrocientas cincuenta, es decir, no llegan al 10% de los nombres de una sola palabra analizados. Se describen según las lenguas de las que llegaron al idioma de los lituanos de Prusia, directamente o a través de intermediarias. El 61% de los préstamos son eslavismos, la mayoría procedentes del bielorruso y del polaco (p. 383); el 22% son germanismos (p. 386). Teniendo en cuenta que, cuando se redactaron los diccionarios estudiados, esta región llevaba ya varios siglos bajo dominio alemán (desde su conquista en el siglo XIII), esos datos pueden dar pie a diversas consideraciones e interpretaciones.
Asimismo, en las fuentes se han encontrado pocos derivados híbridos (19 nombres, p. 390) y nombres compuestos cuyos componentes tienen un origen mixto (49, p. 393). La escasez de préstamos y de formaciones mixtas muestra que los diccionarios estudiados dan testimonio del carácter marcadamente lituano del vocabulario y de los nombres compuestos relacionados con la salud en la lengua de los lituanos de Prusia de aquella época. Es cierto que algunos de esos nombres puramente lituanos podrían ser calcos o imitaciones.
Al final de la monografía se incluye un índice alfabético de las denominaciones de conceptos relacionados con la medicina halladas en diccionarios de la Lituania Menor de los siglos XVII–XVIII. Tras la entrada, escrita con la ortografía actual, se presentan el significado y las denominaciones lituanas y alemanas, ordenadas según la fecha de publicación de los diccionarios y consignadas con la ortografía original, junto con la abreviatura del diccionario y la página. Cada variante formal y cada significado aparecen en un artículo independiente; por ejemplo, la palabra blauzda (p. 441) figura en cinco artículos, según los distintos significados mencionados en los diccionarios: «pierna», «tibia», «muslo», «parte de la pierna por debajo de la rodilla, espinilla», «lumbares, cintura, caderas»; inmediatamente después aparece la variante formal blauzdas, «tibia». Esta presentación de las palabras, desglosadas según su significado y su forma, resulta muy práctica para los lectores interesados en los diversos aspectos que el libro aborda
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con respecto a las palabras y expresiones antiguas relativas a la curación y la medicina, que se analizan y presentan detalladamente. Es una excelente idea de la autora del libro. Además, esta importante sección puede llamarse sin reparos no un índice en el sentido estricto, sino un diccionario. Consta de 1115 artículos distribuidos a lo largo de setenta páginas.
En términos generales, el libro ofrece de manera ingeniosa, original y desde múltiples perspectivas un panorama cualitativo y cuantitativo de las denominaciones del ámbito médico incorporadas a los antiguos diccionarios de la Lituania Menor. El panorama se ve realzado por 26 figuras y 64 tablas, que en la sección dedicada al significado muestran la relación entre los términos antiguos y los actuales y, en la sección dedicada a la expresión (diagramas 18–26 y tablas 51–64), la cantidad de elementos descritos. Casi todo se presenta aquí mediante cifras y porcentajes precisos; solo faltan más datos de síntesis y recapitulación.
El libro de la doctora P. Zemlevičiūtė, Léxico médico terminológico de los diccionarios de la Lituania Menor de los siglos XVII–XVIII, es valioso en muchos sentidos. Incorpora al acervo de los estudios lingüísticos de nuestro idioma un considerable corpus de léxico de textos antiguos, recopilado con esmero y descrito desde diversas perspectivas, que pone de manifiesto la variedad y la perdurabilidad del vocabulario de nuestra lengua en este ámbito. Es importante para conocer el estado y la evolución de la lengua especializada en los siglos iniciales de nuestra tradición escrita. También puede resultar útil a los investigadores de la historia de la medicina, pues los diccionarios ayudan a comprender quién trataba a las personas hace varios siglos, cómo lo hacía y con qué medios. El libro será asimismo provechoso para quienes trabajan en la normalización de la terminología médica actual. Por último, es significativo que el Instituto de la Lengua Lituana publicara este estudio, dedicado a investigar la labor lexicográfica de varios eruditos luteranos, en el quinto centenario de la Reforma.
Recibido el 2017-10-29
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