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doi.org/10.35321/term29-06

Causas de la variación ortográfica en la terminología astrológica

RAMUNĖ VASKELAITĖ

Instituto de la Lengua Lituana

Identificador ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6063-9699

R E S U M E N

Aunque en los trabajos de terminología lituana se suele distinguir entre la sinonimia y la variación de los términos, asociando esta última con las diferencias en la forma de expresión de los términos, las causas que determinan estos dos fenómenos a menudo se consideran comunes o no se destacan sus diferencias. Se presta más atención a las causas de la sinonimia. Este artículo se centra en las causas de la variación ortográfica en la terminología astrológica. El trabajo se basa en textos publicados en sitios web.

PALABRAS CLAVE: variación, variantes ortográficas, normas codificadas, astrología.

R E S U M E N

En los trabajos sobre terminología lituana se suele distinguir entre la sinonimia de términos y la variación de términos, pero las causas que determinan estos dos fenómenos a menudo se consideran comunes o no se destacan sus diferencias. Se presta más atención a las causas de la sinonimia. Este artículo se centra en las causas de la variación ortográfica en la terminología astrológica. El trabajo se basa en textos publicados en sitios web de astrología.

PALABRAS CLAVE: variación, variación ortográfica, codificación, astrología.

INTRODUCCIÓN. ASPECTOS CONCEPTUALES

Las distintas ramas de la lingüística tienen su propia terminología para denominar los fenómenos que estudian, pero también existen términos pertinentes para la mayoría de las ramas de la lingüística, aunque en ellas esos términos designen conceptos diferentes. Uno de ellos es la variación. Este término se emplea en sociolingüística, geolingüística (p. ej.: Kuprienė ir kt. 2007; Aliūkaitė ir kt. 2020), formación de palabras (p. ej.: Vaskelienė, Kučinskienė 2012; Vaskelienė 2013), estilística (p. ej., Župerka 2012), y se desarrolla de manera particular en la lengua estándar

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vartosenos ar normų tyrimuose (pvz.: Miliūnaitė 1995, 2003), kur, pasiremiant sociolingvistine samprata, termino reikšmė neseniai išplėsta iki apimančios ne tik bendrinės kalbos variantus (Miliūnaitė 2009).

Ritos Miliūnaitės (2009) monografijoje, taip pat ir Žanetos Čėsnienės (2015) straipsnyje apie leksinius variantus pabrėžiama, kad variantiškumo tyrimus suaktualino ir išplėtė sociolingvistika: XX a. antrojoje pusėje Amerikoje sociolingvistikai pradėjus plėtotis kaip atskirai kalbotyros krypčiai, variantiški kalbos reiškiniai tapo visateisiu mokslinio tyrimo objektu. Struktūrinės kalbotyros objektas yra kalbos sistemos vidiniai ryšiai ir sąveikos, ir tai gerokai ribojo tiriamųjų kalbos reiškinių apimtį, o sociolingvistinė perspektyva leido aprėpti socialinę, geografinę variantų sklaidos analizę, kalbos ir stiliaus normų tyrimus, įskaitant variantų funkcionavimo vartosenoje, santykio su kodifikuotosiomis normomis aspektus (Miliūnaitė 2009: 117–120; Čėsnienė 2015: 163–165). Sociolingvistikoje variantiškumo tyrimai susiformavo į atskirą kryptį – variantų sociolingvistiką (Miliūnaitė 2009: 118), bet čia išplėtota variantiškumo samprata, regis, gerokai palietė ir kitas kalbotyros mokslo šakas. Štai ir Ž. Čėsnienės nagrinėjamas objektas – Europos Sąjungos dokumentų vertimuose besireiškiantys variantai – įvardijamas kaip leksiniai variantai, nors šiuo darbu iš esmės orientuojamasi į skolinių ir jų lietuviškų atitikmenų santykį, kurį leksikologijoje įprasta vadinti sinonimijos, o ne variantiškumo santykiu (pvz.: Palionis 1999: 188–192; Jakaitienė 2010: 127–130). Tokią plačią variantiškumo sampratą mėginama įtraukti ir į terminologiją (pvz.: Stunžinas 2017, 2018).

Sin embargo, desde hace ya bastante tiempo en los trabajos de terminología lituana se mantiene una concepción más restringida de la variación. El término variantes se emplea, por ejemplo, en el artículo de 1994 «Evaluación de la sinonimia de los términos de física y técnica» (Kaulakienė 1994b). Al tratar la diversidad especialmente característica de la etapa inicial de la terminología, allí se mencionan sinónimos de palabras lituanas (p. ej., gniužumas y spūdumas), sinónimos de préstamos y palabras lituanas (p. ej., atomas y pirmokas), así como casos de sinonimia surgidos de las posibilidades de formación de palabras, como sutapimas, sutaptis y santapa, garinis vežimas, gariškasis vežimas, garo vežimas, garvežimis y garvežys; se subraya que no son sinónimos, sino variantes, y en una nota se explica que algunos lingüistas rusos los llaman sinónimos absolutos, otros, dobletes, y otros, variantes, y que en el artículo se opta por el término variantes empleado por V. Danilenko (Kaulakienė 1994b: 52). Esto pondría de manifiesto que, para distinguir sinónimos y variantes,

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en la terminología lituana —al menos en cuanto a la aparición del término— pudo influir la lingüística rusa, con la que en aquel entonces existían estrechos vínculos.

Sin embargo, otro artículo publicado en la misma obra, «La terminología de los artículos de divulgación de física de Aušra» (Kaulakienė 1994a), revelaría que entre los factores que pudieron influir se contarían no solo los trabajos de lingüística rusa, sino también los cruces y las intersecciones entre ramas de la lingüística. Los casos que allí se analizan también se dividen en sinónimos y variantes, y la clasificación se explica así: algunas denominaciones de conceptos están relacionadas morfológicamente, como geležinkelis y geležinis kelias, gelžkelis, ilgis e ilgumas, mientras que otras, por ejemplo, klystugnė y žaltvykslė, lo están semánticamente (Kaulakienė 1994a: 137). De las primeras se afirma que constituyen variantes morfológicas, mientras que las segundas son «como si fueran sinónimos». Así se haría patente el propósito de utilizar los términos sinónimos y variantes para distinguir fenómenos de distintos niveles de la lengua, y quizá también de emplear los términos de las ramas científicas que estudian esos niveles. En artículos posteriores también se enumeran por separado sinónimos y variantes (p. ej.: Kaulakienė 2002, 2003, 2006, 2007); entre estas últimas se mencionan términos que difieren no solo en el sufijo, sino también en el prefijo o la terminación (p. ej.: demagnetinimas e išmagnetinimas; griaustinis y griausmas; abscisa y abscisė), así como términos con diferencias ortográficas (p. ej.: Džioulio dėsnis, Joulio dėsnis y Džaulio dėsnis), divergencias en el uso de la forma pronominalizada (p. ej.: atšokusi banga y atšokusioji banga) u otras diferencias (Kaulakienė 2003: 113).

Al relacionar los dos artículos mencionados, se deduce que el propósito de distinguir fenómenos de los niveles morfológico y semántico no fue el único fundamento para delimitar sinónimos y variantes. Solo en uno de los artículos se propone tenerlo en cuenta; del otro, en el que se señala que los lingüistas rusos llaman sinónimos absolutos o dobletes a casos como sutapimas y sutaptis, skystas kūnas y skystimas, se desprende que se evalúa la similitud o diferencia de significado, una oposición conocida en lexicología como la de los sinónimos absolutos y parciales (p. ej.: Palionis 1999: 189; Jakaitienė 2010: 127; VLEe). Es difícil conciliar estos criterios, pues los términos de significado coincidente pueden no solo ser distintos, sino también compartir rasgos formales (p. ej., molekulė y molekula); y, a la inversa, los términos que comparten rasgos formales pueden presentar diferencias de significado o de matiz (p. ej.: apžiūrėjimo protokolas y apžiūros protokolas, y más aún liudytojo parodymas y liudininko parodymas). Por tanto, en un artículo de 2004 ni siquiera se intenta trazar una frontera estricta entre sinónimos y variantes (Umbrasas 2004).

Y, a la vez, las contradicciones que surgen impulsan a depurar los criterios para distinguir sinónimos y variantes, lo que determina la concepción actual de la variación de los términos

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en terminología. Así, Alvydas Umbrasas considera que el criterio del significado, que establece el límite entre sinónimos absolutos y parciales, no es pertinente para la terminología, porque «tanto el sinónimo como la variante de un término designan el mismo concepto», y concluye que, para distinguir variantes de sinónimos en terminología, no queda más que tener en cuenta las diferencias formales, como las ortográficas, fonéticas, morfonológicas, morfológicas, flexivas, de apaletuvinimas, etc. (Umbrasas 2004: 101). Esta concepción de la variación, que muestra una orientación hacia la expresión y, al mismo tiempo, hacia los niveles de la lengua, acaba arraigando en la terminología lituana: se consideran sinónimos las distintas denominaciones o términos que designan un mismo concepto, como memuarai y atsiminimai, failas y rinkmena, plokščioji arka y lėkštasis skliautas (p. ej.: Stunžinas 2005: 8; Mitkevičienė 2015b: 2; Auksoriūtė 2018: 248); y se consideran variantes los términos que presentan diferencias de expresión de diversa índole, clasificadas según los niveles de la lengua (fonéticas u ortográficas, morfológicas, sintácticas), o las distintas formas de un término, por ejemplo: humoras y jumoras, Biblija y biblija, krum ply s y krumplis (Mitkevičienė 2004; Zemlevičiūtė 2012: 106). Sin embargo, los casos relacionados con la formación de palabras plantean dificultades: a diferencia de los términos con diferencias ortográficas o fonéticas, no todos pueden evaluarse del mismo modo, pues, como muestra la distinción que se establece en la formación de palabras entre sinónimos derivativos y variantes derivativas, algunos pueden presentar diferencias de significado y otros, diferencias formales (véase Vaskelienė 2013). Por ello, en terminología las variantes se definen precisamente como términos que presentan pequeñas diferencias formales, mientras que se propone considerar sinónimos los términos diferenciados por formantes derivativos, habida cuenta de las diferencias de significado que suelen presentar; es decir, como sinónimos de raíz común (Umbrasas 2004). Más adelante, efectivamente, se empiezan a considerar sinónimos de raíz común, incluidos términos como elegiškumas y elegingumas, idealizacija e idealizavimas, pajuoka, pajuokimas e išjuokimas, entre otros (Mitkevičienė 2015b). No obstante, hay casos en los que las diferencias relacionadas con los recursos derivativos no cambian en absoluto la esencia del término, por ejemplo, klasikinė komedija y klasinė komedija, y se tiende a denominarlos variantes (Mitkevičienė 2004; véase también Stunžinas 2008: 126–128).

Sin embargo, esta concepción de la variación surgida de ese modo ya no es la única en la terminología lituana. Al difundirse la concepción promovida por la investigación sociolingüística, en algunos trabajos terminológicos también empieza a aplicarse, como ya se ha señalado, un concepto amplio de variación de los términos, aunque en la tradición lituana, a juzgar por los trabajos de orientación estilística, era el concepto de sinonimia, y no el de variación, el que aspiraba a abarcar un campo más amplio (p. ej.: Župerka 2010, 2012). Sin embargo, basándose en diversos trabajos de lingüística extranjera, cada vez se oye más

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se tiende a expresar la idea de que en terminología es difícil trazar una línea divisoria entre sinónimos y variantes y que no es necesario hacerlo, y que se aplica como concepto general que abarca sinónimos y variantes el de variación (p. ej.: Stankevičienė 2016; Didžiurgienė, Grigonienė 2019). Una concepción amplia de la variación, que no prevé una frontera estricta entre sinónimos y variantes, permitiría resolver en terminología la cuestión de los casos relacionados con la formación de palabras, pero no permite distinguir las particularidades de la variación en el plano de la expresión. Los trabajos de terminología extranjera en que se aplica muestran que por sí sola no basta: la variación se subdivide de distintas maneras, estableciendo límites diferentes de los habituales en la terminología lituana; por ejemplo, se distinguen variantes ortográficas, terminológicas, diacrónicas y cognitivas, abreviaturas, etc. (León-Araúz y otros 2020).

Por el momento, sin embargo, la concepción de la variación, al ser variable, parece depender, como se señala en el artículo de Ž. Čėsienė, del objetivo de investigación planteado: los investigadores «la definen de la manera más conveniente para llevar a cabo una investigación concreta» (Čėsienė 2015: 133). De los trabajos de terminología lituana podría deducirse que la variación se considera, probablemente con mayor frecuencia, una medida para evaluar el grado de consolidación o falta de consolidación de una terminología: tanto los sinónimos como las variantes terminológicas permiten determinar si la terminología del ámbito estudiado está aún en formación o ya está consolidada (p. ej.: Kaulakienė 1997, 2000, 2002, 2003, 2006, 2007; Zemlevičiūtė 2003; Stankevičienė 2012). Si tanto la variación como la sinonimia son medidas equivalentes, parece que no resulta pertinente diferenciarlas. Pero difícilmente serán comunes las causas de la variación y de la sinonimia.

Los trabajos de terminología lituana no ofrecerían una respuesta clara a la cuestión de si las causas son comunes. En ellos apenas se analizan las causas de la variación. Parecería que su análisis no forma parte del objeto de estudio de la ciencia terminológica. No obstante, un artículo publicado en un número anterior de Terminologijos (Vaskelaitė 2021b: 195–201) puso de manifiesto que, al menos en el caso de la sinonimia terminológica, hay todo un conjunto de causas: el desarrollo de la ciencia o de su lenguaje, que aporta más términos y, en consecuencia, más sinónimos; los contactos entre lenguas o la influencia del inglés; la ordenación o normalización de la terminología, que no solo reduce el número de sinónimos, sino que también propicia la aparición de nuevos términos; factores relacionados con la creación o el uso de términos, como la acuñación de nuevos términos por desconocimiento, insatisfacción o desconfianza; y el factor del destinatario. En uno de los artículos más recientes se señala también la influencia del estilo funcional (Mitkevičienė 2021).

Estas causas suelen mencionarse al tratar tanto los sinónimos como las variantes, y se indican antes de empezar a analizarlos (p. ej., Stankevičienė

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2016); por tanto, no siempre se puede determinar si se consideran causas únicamente de la sinonimia o también de la variación. No obstante, al menos un artículo permite ver que factores como el deseo de denominar un concepto de manera mucho más racional, la creación de un término nuevo pese a que ya existan denominaciones, la propuesta de términos propios por distintas corrientes o escuelas de terminología y el factor de la interferencia lingüística se consideran causas tanto de la sinonimia como de la variación (Kaulakienė 1994b: 53). Las causas pueden enumerarse no solo antes de emprender el estudio de variantes y sinónimos, sino también después; sin embargo, las conclusiones sobre sinónimos y variantes también se generalizan, por ejemplo, al afirmar que los sinónimos y las variantes analizados reflejan la evolución de la terminología lingüística (Andriuškaitė 2000: 74). Por ello, tampoco resulta siempre fácil determinar qué causas se consideran causas de la variación y cuáles de la sinonimia. En general, la mención conjunta de las causas de la variación y de la sinonimia indicaría que no se establece una distinción entre ambas.

Los trabajos centrados exclusivamente en el estudio de la variación parecerían confirmar que las causas son comunes, pues en ellos se señalan las mismas causas que para la sinonimia. Por ejemplo, al estudiar la terminología de épocas pasadas, los numerosos variantes morfológicas también se explican por la influencia de lenguas extranjeras —el alemán y el polaco— (Zemlevičiūtė 2012: 122); dicha influencia también se señala al tratar las variantes ortográficas actuales de los términos de navegación, aunque aquí se mencionan el ruso y el inglés (Drukteinis 2015). La causa señalada por Asta Mitkevičienė confirmaría que la variación, al igual que la sinonimia, puede surgir a raíz de la ordenación y normalización de los términos: las variantes reflejan el intento de encontrar una expresión más correcta para los términos y de adaptar los préstamos al lituano de manera más sistemática (Mitkevičienė 2004: 140). Puesto que tanto las variantes como los sinónimos suelen servir para deducir que la terminología no está consolidada, se inferiría que la falta de consolidación de la terminología también es una causa de la variación. La comunidad de causas parecería constituir otro factor que respalda la concepción amplia de la variación.

Sin embargo, algunos trabajos mencionan también alguna que otra causa específica de la variación. Así, las variantes ortográficas halladas en Varpe, publicación que empezó a editarse a finales del siglo XIX (Zemlevičiūtė 2009), así como las variantes ortográficas de Keleivio, publicado a comienzos del siglo XX (Zemlevičiūtė 2011), se explican por la falta de estabilización de la ortografía, algo distinto de la falta de consolidación de la terminología, considerada causa de la sinonimia. En otro trabajo sobre terminología médica histórica se menciona la falta de atención a la expresión: «La sinonimia y la variación terminológicas dan cuenta de la inestabilidad de la terminología médica de aquellos años y, me parece, también de que el objetivo principal de quienes escribían era transmitir información sobre las enfermedades, sus síntomas y tratamientos de forma popular y comprensible para el lector común»

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«y se prestaba menos atención a la expresión» (Zemlevičiūtė 2018: 194). Además, se afirma aquí que algunas variantes pueden ser errores editoriales o de publicación. Las deficiencias de edición, o incluso la falta de edición del texto, también se mencionan tras analizar las variantes halladas en un manual de literatura de comienzos del siglo XX (Mitkevičienė 2004: 140); asimismo, se registran errores de corrección en trabajos de distintas épocas (p. ej.: Zemlevičiūtė 2012; Stunžinas 2017, 2018), aunque no parece que se tienda a considerarlos variantes ortográficas. Esta especificidad de las causas indicaría que una concepción amplia de la variación, que no prevea subtipos e incluya también los sinónimos, no sería una herramienta suficiente para revelar la especificidad de las causas.

En la terminología lituana, los estudios sobre la variación se han ocupado principalmente de la terminología de épocas anteriores y, por tanto, las causas también se identifican sobre todo a partir de ella. Este trabajo se propone examinar las causas de la variación en la terminología actualmente vigente, centrándose en un tipo de variación: las variantes ortográficas. La fuente de investigación consta de 12 sitios web de astrología (ananta.lt; antropoteosofineastrologija.lt; astrodaiova.com; astrologe.weebly.com; astrologijosmokykla.lt; dharma.lt; sadhanacentras.lt; uranija.lt; vidineastrologija.lt; wolmer.lt; zachh.lt; zodiakas.com), incluidos los glosarios de términos astrológicos publicados en dos de ellos: Astrologijos terminų žodynėli (ATŽ) y Astrologijos sąvokas (AS). Se eligen este ámbito y esta fuente porque la variación ortográfica es una característica muy destacada de la terminología astrológica empleada en sitios web de astrología. Además, la terminología astrológica ya se ha estudiado desde el punto de vista de la sinonimia a partir de esta fuente (Vaskelaitė 2021b), lo que permitirá evaluar hasta qué punto la variación y la sinonimia comparten causas. Con fines comparativos, se toma también el mismo período, es decir, los textos publicados en sitios web de astrología hasta el 20 de junio de 2021.

El objetivo del trabajo es investigar las causas de la variación ortográfica en la terminología empleada en sitios web de astrología. Dado que el propósito es analizar las causas, no se pretende enumerar todas las series de variantes halladas en las fuentes estudiadas; en este artículo se examinan únicamente los casos más característicos de variación ortográfica.

1. VARIANTES EN EL USO DE LAS MAYÚSCULAS Y LAS MINÚSCULAS

Las variantes ortográficas son una característica muy destacada de la terminología analizada, y en particular es característico de ella el variacionismo relacionado con el uso de la mayúscula. Esta peculiaridad de la terminología astrológica ya ha recibido atención en estudios sobre denominaciones escritas con mayúscula (Vaskelaitė 2021a, 2022); en uno de esos trabajos

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(Vaskelaitė 2022) se recurrió precisamente a sitios web de astrología. Así pues, al tratar este subtipo de variación ortográfica, solo queda evaluar desde el punto de vista de la terminología los casos analizados y recordar las causas del uso variable de la mayúscula que empezaron a perfilarse en esos trabajos. Además, el estudio anterior se basó únicamente en siete sitios web (Vaskelaitė 2021a), mientras que para este se utilizan doce, por lo que es necesario comprobar si las tendencias y causas del uso de la mayúscula que empezaron a perfilarse también son propias de las cinco fuentes adicionales.

La relación de los nombres propios con los términos no está del todo clara en los trabajos de terminología lituana. Más exactamente, parece que se tiende a considerar términos solo las denominaciones que contienen un componente antroponímico o toponímico. Kazimieras Gaivenis mencionó términos cuyo componente secundario indica el apellido del inventor al tratar las configuraciones gramaticales de los términos compuestos de dos palabras y las funciones de sus componentes secundarios, por ejemplo: péndulo de Foucault, código Morse, recipiente de Leiden (Gaivenis 2014 [1975]: 79). Sin embargo, en un artículo de 1994, al abordar los problemas que plantea la nomenclatura internacional, el autor se mostró cauto al valorar términos que pueden encontrarse en todas las disciplinas científicas, como velocidad Doppler, coordenadas cartesianas, enfermedad de Addison, síndrome de Ebstein: su motivación es insuficiente (Gaivenis 2014 [1994]: 217). Allí también se señaló que la nomenclatura internacional los valora de manera desigual: el código internacional de nomenclatura anatómica prohíbe el uso de términos antroponímicos; el código internacional de nomenclatura zoológica lo restringe a algunos taxones, mientras que en la terminología técnica se permite sin restricción alguna. Laimutė Kitkauskienė (2011), al tratar los términos epónimos, mencionó denominaciones derivadas no solo de antropónimos, sino también de topónimos. Jurgita Mikelionienė (2017) parece haber presentado una noción más amplia de término epónimo, es decir, afirmó que se trata de denominaciones de conceptos formadas a partir de palabras propias, pero examinó únicamente nombres propios convertidos en palabras comunes, o más precisamente, el proceso por el que se convierten en términos, es decir, la apelativización. Así pues, no suele analizarse como términos los nombres propios de origen no antroponímico ni toponímico. Al tratar los nombres propios de las constelaciones astronómicas, K. Gaivenis empleó únicamente el término denominación; no los llamó términos, y además examinó fundamentalmente solo los nombres de constelaciones usados en Lituania, como Šienpjoviai, Sietynas, Parplys Kirminėlis, algunos de los cuales ya no se usan (Gaivenis 1990). No obstante, aunque el estatus de los nombres propios escritos con mayúscula y de origen no antroponímico ni toponímico no está claro en los trabajos de terminología lituana, la terminografía les reconoce el estatus de términos. Por ejemplo, en los diccionarios de astronomía

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se incluyen denominaciones como constelación de Virgo, constelación de Sagitario, Júpiter, Saturno, Vega, Ceres, Osa Mayor, entre otras (por ejemplo, Straižys 2003); también se incluyen nombres propios de origen no antroponímico ni toponímico en otros diccionarios, por ejemplo, en el Diccionario de iconografía cristiana se encuentran la Anunciación, el Crucificado, la Última Cena, el Juicio Final, entre otros (KIŽ 1997).

En astrología abundan denominaciones de este tipo. Así son los nombres de los siete componentes del Zodiaco: Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Escorpio, Capricornio y Piscis. Son de origen zoomórfico. Estos nombres de una sola palabra solo parecen coincidir con los nombres de los cuerpos celestes astronómicos, pues, como ya se ha demostrado (Vaskelaitė 2021a, b), se diferencian de los nombres de las constelaciones zodiacales astronómicas por su significado y, en los términos de dos palabras, también por el componente principal: el término astrológico no es constelación del Zodiaco, sino signo del Zodiaco; las denominaciones correspondientes son signo de Aries, signo de Tauro, etc. Sin embargo, todos los nombres de los signos del Zodiaco —tanto los de origen zoomórfico como los de otros orígenes (Géminis, Virgo, Libra, Sagitario, Acuario)— se escriben únicamente con mayúscula, por lo que no presentan variación en cuanto al uso de la mayúscula.

La variación en el uso de la mayúscula tampoco es característica de los nombres de los puntos del horóscopo Luna Negra y Luna Blanca, que en los textos funcionan como sinónimos de una sola palabra, Lilit y Selena, respectivamente; tampoco lo es de los nombres que designan los otros dos puntos del horóscopo, Rachu y Ketu, que tienen varias parejas de variantes. Las circunstancias exactas del origen de un nombre las estudia, desde luego, la etimología y no la terminología; por tanto, solo cabe señalar que en los textos astrológicos Rachu y Ketu se asocian con la mitología india y se explican como partes de un demonio: Ketu sería el cuerpo del demonio y Rachu, su cabeza (Stonkutė 2020: 168). Otro artículo afirma que Ketu significa «bandera» traducido del sánscrito (Čeremышinas 2015). Estas explicaciones indicarían que estos nombres tampoco son de origen antroponímico; sin embargo, en los textos astrológicos lituanos se escriben únicamente con mayúscula, de modo que tampoco presentan variación vinculada al uso de la mayúscula, aunque sí existe otro tipo de variación: en cuatro sitios se escribe Rahu en Astr, Dh, Vi, W, y en uno, Lilith en Za.

Sin embargo, el término Zodiakas sí presenta variación: en algunos sitios se tiende a escribirlo con minúscula y en otros, con mayúscula; en algunos incluso aparece Zodiakas y zodiakas en el mismo texto. Aunque en los textos astrológicos también se menciona el Zodiaco astronómico, en astrología se trata de un conjunto de doce partes

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una estructura simbólica que se representa en un diagrama circular, por lo que también se denomina rueda del Zodiaco. Las partes de esta estructura simbólica son Tauro, Aries, Géminis y otros nombres bien conocidos en el uso común; sin embargo, en astrología no son solo determinados tipos de carácter generalizados, sino también partes de estructuras simbólicas asociadas a ámbitos correspondientes. Por eso, en los textos de esta disciplina tampoco tiende a arraigar la propuesta, formulada sobre la base del uso general, de escribir con minúscula la palabra zodiaco cuando se emplea con el significado de tipo de carácter o destino (KB). Por otra parte, también se dan casos de esta grafía, por ejemplo: «El Sol recorre todo el zodiaco en un año» Aw, y se trata de casos de variación formal del término.

Las partes de la estructura se denominan signos del Zodiaco, pero este término también es polisémico: así se denominan asimismo los tipos de carácter que, en la astrología occidental, se determinan según el signo del Zodiaco en el que se encontraba el planeta astrológico principal, el Sol, cuando nació una persona. Esta dualidad de significado se ha identificado como causa de la variación ortográfica: la asociación con el Zodiaco induce a escribir el término signo del Zodiaco con mayúscula, pero el deseo de atenerse a las normas lingüísticas puede llevar a escribir la palabra con minúscula: signo del zodiaco (Vaskelaitė 2021a: 18–21). La coherencia ortográfica que se observa en algunos textos puede indicar un intento de unificar la manera de escribir. Los textos de cinco sitios web adicionales consultados para este análisis confirman las tendencias observadas de variación ortográfica del término: en un sitio predomina la grafía signo del Zodiaco Zo; en tres, signo del zodiaco An, Dh, W; y en los textos de un sitio se emplean ambas grafías: signo del Zodiaco y signo del zodiaco Aw. A la vez, esta grafía confirmaría las observaciones formuladas sobre las incertidumbres normativas como factor de las fluctuaciones en la escritura de las denominaciones astrológicas: las normas ortográficas de las denominaciones astrológicas no están codificadas; en las obras normativas solo se mencionan las denominaciones astronómicas. La propuesta de escribir con minúscula signo del Zodiaco se formula únicamente como término de astronomía (KB).

Tampoco está establecida la norma ortográfica para otras denominaciones astrológicas. Las normas de escritura de nombres propios se orientan al objeto denominado (es decir, se prevé una forma para escribir denominaciones astronómicas, geográficas y mitológicas, y otra para diversos tipos de denominaciones, como las históricas —de acontecimientos y épocas históricas—), pero no se menciona el grupo de denominaciones astrológicas; esta falta de codificación se ha identificado como factor de las fluctuaciones en la escritura de las denominaciones propias de la astrología (Vaskelaitė 2021a). Así, cinco sitios web adicionales consultados, incluidos los glosarios que contienen, muestran que denominaciones como Ascendentas An, Aw, ATŽ, Zo, Descendentas Zo,

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Sinastrija, Steliumas An, ATŽ, Zo, Soliaras An, AS, Vežimas, Sekira, Bisekstilis An, ATŽ, Zenitas, Nadyras Zo se escriben con mayúscula, aunque su condición de términos es evidente. En otros sitios, e incluso en esos mismos, estos términos se escriben con minúscula; por tanto, los casos de escritura con mayúscula podrían explicarse como descuidos o, en general, como un rasgo del uso en internet, donde son frecuentes tanto los errores ortográficos como los de corrección. Sin embargo, el análisis del uso de los términos astrológicos en publicaciones impresas también puso de manifiesto la tendencia a escribirlos con mayúscula (Vaskelaitė 2022), aunque todas las publicaciones analizadas habían sido revisadas por correctores lingüísticos. En las publicaciones, su escritura con mayúscula está aún más extendida que en los sitios web de astrología.

Pero la variación se puso especialmente de manifiesto en la escritura de las denominaciones pluriverbales del ámbito de la astrología, que refleja la oscilación entre dos reglas de escritura de nombres propios: escribir con mayúscula inicial cada palabra de una denominación pluriverbal (salvo el término genérico), como prescriben las reglas para escribir nombres de objetos astronómicos o de seres mitológicos, y escribirla de acuerdo con la regla más general de los nombres propios, con mayúscula solo en la primera palabra de la denominación (Vaskelaitė 2021a, 2022). Esta variación se observó sobre todo en la escritura de los términos sinónimos Rachu y Ketu. Rachu y Ketu tienen incluso tres pares de sinónimos, que normalmente aparecen todos en los textos: Rachu – nodo lunar norte, cabeza del Dragón, nodo lunar ascendente (ascendente); Ketu – nodo lunar sur, cola del Dragón, nodo lunar descendente (descendente). Sin embargo, además de la abundante sinonimia, estos casos también presentan variación. En los sitios web adicionales consultados aquí casi no se encuentran casos de escritura variable de los sinónimos de origen metafórico cabeza del Dragón y cola del Dragón, salvo en el glosario de uno de ellos, donde se mencionan una vez cabeza del dragón y cola del dragón ATŽ. Los términos Nodo Norte y Nodo Sur suelen escribirse con mayúscula, salvo en los evidentes errores ortográficos (que se analizarán en el apartado 4), mientras que otro par de sinónimos —nodo lunar kármico ascendente y nodo lunar kármico descendente— presenta una variación muy marcada, que abarca tanto el uso de mayúsculas como el número de componentes de los términos y su estructura sintáctica. Se da una serie de variantes como n(N)odo l(L)unar k(K)ármico ascendente / n(N)odo l(L)unar ascendente k(K)ármico, pero en los textos abundan también las formas abreviadas del término: n(N)odo l(L)unar k(K)ármico, n(N)odo l(L)unar ascendente. De modo correspondiente, también varía el término nodo lunar kármico descendente, y el término nodos kármicos también se escribe con mayúscula, por ejemplo: «Así que, ante todo, son los C i c l o s K á r m i c o s» W.

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m a z g ų ciklai» W. Incluso el componente principal de estos términos, nodo, que normalmente se escribe con minúscula, en algunos casos aparece con mayúscula, es decir, Nodo Lunar Ascendente Aw, Zo. Ya se han examinado tanto las causas de la sinonimia de estas denominaciones como las de su variación: se ha intentado explicar la sinonimia por el encuentro de distintas tradiciones que confluyeron en la astrología occidental (Vaskelaitė 2021b: 211); el uso de mayúsculas se ha relacionado con una posible influencia del latín, dada la estrecha relación entre la terminología astrológica y esta lengua; tampoco se ha descartado la influencia de lenguas extranjeras. Asimismo, se ha mencionado como factor el estilo de escribir palabras con mayúscula, especialmente característico de los sitios web de astrología, y la tradición ortográfica de las denominaciones de los ámbitos de la astronomía o la mitología (Vaskelaitė 2021a, 2022); pero, al no existir una norma codificada para escribir las denominaciones astrológicas, la falta de tal norma también puede influir en esta variación (véase más ampliamente: Vaskelaitė 2021a, 2022)1.

Las incertidumbres en la codificación de la escritura de nombres propios también pueden relacionarse con la grafía de otras denominaciones relevantes para la astrología. Así, al establecer las reglas de escritura de nombres propios, no se mencionan entre estos las denominaciones de los elementos o principios primordiales (LKRS 1992: 54–60), y los sitios web adicionales seleccionados para este análisis también ponen de manifiesto fluctuaciones en su escritura: elemento agua, elemento aire, elemento fuego, elemento tierra y Elemento Agua, Elemento Aire, Elemento Fuego, Elemento Tierra Aw, Dh, W, Zo (en uno de los sitios no se utilizan estos términos). Además, al codificar las normas de escritura de nombres propios, no se mencionan las denominaciones de acontecimientos astrológicos, aunque sí se incluyen grupos de denominaciones de acontecimientos históricos y festividades, para los que se prescribe escribir con mayúscula inicial (LKRS 1992: 69). La aplicación de esta regla puede ser un factor que explique que también se escriban con mayúscula las denominaciones de algunos acontecimientos astrológicos importantes, que en los textos astrológicos se consideran asimismo festividades; por ejemplo: Equinoccio de primavera, Equinoccio de otoño Am, Astr, Vi, Luna nueva Astr, Vi, Luna nueva de Venus Vi, Luna nueva Am, etc. (Vaskelaitė 2021a).

En general, la escritura de las denominaciones de dos palabras es más uniforme en los textos astrológicos, aunque resulta difícil determinar qué regla se sigue: la regla general para escribir nombres propios, que prescribe escribir con mayúscula inicial la denominación, o la regla para las denominaciones astronómicas, que prescribe escribir con mayúscula inicial cada palabra de la denominación, salvo el término genérico; por ejemplo: Cuadratura de Tauro, Gran Cruz, Dedo del Destino ATŽ, Hechizo árabe Aw, Año del Guepardo, Año del Toro W. Por otra parte, el hecho de que

1 En general, la escritura de los términos con mayúscula también se aborda solo en la nueva publicación sobre normas ortográficas, aparecida con posterioridad a las fuentes citadas aquí: el compendio de reglas ortográficas publicado en 2022 y elaborado por Rasūolė Vladarskienė y Palmira Zemlevičiūtė, Lietuvių kalbos rašyba: taisyklės, komentarai, patarimai.

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la coincidencia entre las reglas de escritura de dos tipos de nombres propios para las denominaciones de dos palabras que contienen un término genérico puede ser un factor que favorezca una escritura relativamente uniforme. No obstante, en los sitios web también aparecen ejemplos de escritura como Tau Kvadratas Za, Meilės Burtas o Laimės Fortūna Aw, Dangaus Ugnis, Dieviškieji (Dangaus) Vandenys Dh.

2. VARIANTES RELACIONADAS CON EL USO DEL GUIÓN Y DE LA RAYA

En los sitios web de astrología destacan las discrepancias relacionadas con el uso del guion. A diferencia de la norma de escritura de las denominaciones astrológicas, la norma para escribir el guion está codificada. Las normas ortográficas se codifican en gramáticas, recopilaciones de reglas ortográficas y resoluciones de la Comisión Estatal de la Lengua Lituana, mientras que la norma en cuestión está recogida en la edición de 1992 de Ortografía y puntuación de la lengua lituana (en adelante, LKRS), la recopilación de normas ortográficas vigente durante el período analizado aquí (LKRS 1992: 54–60). Sin embargo, esta norma, al igual que las normas de uso de la lengua estándar en general, se orienta ante todo al uso general; por consiguiente, no se presta atención específica a las particularidades del uso del guion en los términos. Aun así, del análisis de las tendencias en el uso del guion se desprende que este signo ortográfico plantea dudas no solo en el uso especializado, sino también en el general (p. ej., Keinys 2005; Gudžinevičiūtė 2012; Drukteinis 2015).

En los sitios web, los casos de variantes en el uso del guion se dividen en dos grupos de términos. Uno está formado por términos compuestos que designan las posiciones de dos planetas. Sus denominaciones son de una sola palabra: conjunción (unión, conjunción), oposición, cuadratura, sextil, trígono, etc. Las posiciones de planetas astrológicos concretos se denominan incorporando los nombres de los planetas. Estos se escriben con guion: conjunción de Júpiter–Neptuno, conjunción de Júpiter–Saturno, conjunción de Neptuno–Marte, conjunción de Sol–Luna, sextil de Marte–Plutón, sextil de Venus–Plutón, trígono de Venus–Neptuno, cuadratura de Marte–Urano, etc. Astr, Aw, Ur, Za, Zo; por ejemplo: «Pero... se formará una conjunción de Saturno–Plutón y de Júpiter–Platón, que podría significar transformaciones considerables en la vida político-económica y actividad de los elementos naturales» Astr. En otros lugares se escribe con raya; por ejemplo: «El 12 de abril se formó una conjunción de Júpiter – Neptuno» Antr.

En la LKRS, donde se formulan las reglas de escritura del guion, no se tratan estos casos de escritura de nombres propios. Al abordar la escritura del guion, se presta atención principalmente a denominaciones formadas por sustantivos comunes

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como conferencia–concierto o concierto–improvisación (mejor: concierto de improvisaciones); también se trata la escritura del guion entre adjetivos, por ejemplo: pronombres interrogativo-relativos, sistema socioeconómico (LKRS 1992: 54–56). También se mencionan nombres de personas, como Stuoka-Gucevičius, Kymantaitė-Čiurlionienė, así como nombres de países, por ejemplo Čečėnija–Ingusija (LKRS 1992: 56–57), pero no se mencionan los sustantivos propios usados en posición de genitivo. Al tratar la escritura de los sustantivos comunes se afirma que los sustantivos en posición de genitivo no pueden unirse mediante guion: «<...> los genitivos de sustantivos que funcionan como modificadores coordinados, pero no expresan un concepto único, también se unen no con guion, sino con la conjunción y (o así como), por ejemplo: combinado de celulosa y papel (no combinado celulosa–papel) <...>» (LKRS 1992: 55). Si se aplicara la analogía a los sustantivos propios, resultaría que debería escribirse conjunción de Júpiter y Neptuno. Sin embargo, los nombres considerados por separado, Júpiter y Neptuno, no expresarían un concepto único, mientras que la denominación completa conjunción de Júpiter–Neptuno señala una de las conjunciones que forman los planetas astrológicos (compárese también: conjunción de Júpiter-Saturno, conjunción de Neptuno-Marte, conjunción de Sol-Luna, etc.); por tanto, expresa un solo concepto, y esta concepción o interpretación de la regla puede ser un factor que determine las fluctuaciones en la escritura. Por otra parte, un posible motivo para emplear la raya al escribir estas denominaciones de posiciones planetarias puede ser su parecido con algunas denominaciones que indican un límite inicial y otro final. Un ejemplo es el nombre de la oposición oposición de Júpiter–Neptuno.

Las denominaciones formadas con la palabra eje sí indican un límite inicial y otro final; por ejemplo, las denominaciones de los ejes que pueden trazarse en un horóscopo: eje Capricornio – Cáncer, eje Leo – Acuario, eje Aries – Escorpio, eje Virgo – Piscis Antr, Astr, Vi, Za, Zo, eje de los signos Géminis – Sagitario, se escriben más correctamente con raya; por ejemplo: «Este eclipse tendrá lugar en el eje de los signos Géminis – Sagitario, poniendo de relieve las contradicciones de visión del mundo y las diferencias de intereses en colectivos y entre Estados» W; «El eje Virgo – Piscis tiene un gran potencial, que puede desplegarse mediante las virtudes de este eje: orden, limpieza, castidad, sobriedad, claridad <...>» Antr. Pero en un sitio web donde las denominaciones conjunción de Júpiter-Saturno, conjunción de Neptuno-Marte, etc., se escriben con guion, los nombres de los ejes también se escriben con guion; por ejemplo: «Las tendencias del próximo año se harán patentes ya en diciembre de 2020, cuando dos planetas exteriores —Júpiter y Saturno— entren en Acuario y se formen varios eclipses en el eje Sagitario-Géminis» Astr. Hasta hace relativamente poco, la ubicación de la raya de intervalo en la ortografía lituana era bastante incierta. Hasta

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En 2022, cuando se publicó Ortografía de la lengua lituana: reglas, comentarios, consejos, obra preparada por Rasuolė Vladarskienė y Palmira Zemlevičiūtė, tal raya se consideraba más bien un signo de puntuación que de ortografía, ya que en el capítulo Ortografía de la recopilación de reglas ortográficas vigente hasta entonces (LKRS) solo se trataba el guion, mientras que la raya se mencionaba únicamente en el capítulo de Puntuación. Si se respetaba esta distinción, probablemente también habría sido necesario tratar estas variantes como variantes de puntuación y no de ortografía. Sin embargo, en la nueva recopilación de reglas ortográficas, tal raya ya se trata como un signo ortográfico y, además, se aborda en detalle y se denomina raya de intervalo (Vladarskienė, Zemlevičiūtė 2022: 241).

Hasta entonces solo se había formulado una regla breve: «Se escribe raya entre dos o más palabras o cifras que indican límites de lugar, tiempo, cantidad u orden de objetos y fenómenos» (LKRS 1992: 234). Al formularla, solo se ofrecían ejemplos como tren diésel Vilnius – Klaipėda, carretera rural Surviliškis – Upytė – Panevėžys, diccionario ruso – lituano, 1918 – 1919, 1 – 3 grados bajo cero, etc. (LKRS 1992: 234). Por tanto, la cuestión de cómo escribir las denominaciones aquí mencionadas no estaba suficientemente clara, y las fluctuaciones que se observan en los sitios web pueden reflejar esas incertidumbres. Además, como señaló Stasys Keinys (2005) en su artículo, quizá por razones tipográficas en los ejemplos de la LKRS se dejaron espacios antes y después de la raya. Como puede observarse, esos espacios también se dejan al escribir las denominaciones analizadas en los sitios web de astrología, lo que indicaría que se procura respetar las normas ortográficas codificadas.

La escritura de la raya o el guion en los términos, y más aún en los términos astrológicos, no se trata en la LKRS, pues al parecer se considera que la normalización de la terminología compete a quienes la normalizan y a los terminógrafos. Sin embargo, la normalización y la terminografía de los términos astrológicos también plantean dificultades. No existen diccionarios de términos astrológicos lituanos, y en los diccionarios de extranjerismos, incluso en el más reciente (TŽŽ 2013), tienden a incluirse solo términos astronómicos. Uno de los estudios ya publicados sugeriría que la causa podría ser la actitud hacia la astrología que se observa, al menos, en las publicaciones enciclopédicas: se considera que es magia y superstición (Vaskelaitė 2020).

Además de las variantes de escritura analizadas aquí, en los sitios web también aparecen ejemplos de escritura con conjunción: conjunción de Júpiter y Neptuno, conjunción de Júpiter y Saturno, conjunción de Mercurio y Saturno, cuadratura de Marte y Neptuno, conjunción de Sol y Luna, oposición de Marte y Sol, oposición de Luna y Sol, oposición de Selena y Lilith, cuadratura de Luna y Neptuno, sextil de Luna y Urano, eje de Leo y Acuario. Además, dado que en los sitios web de astrología la terminología se usa con mayor libertad que en los textos científicos, también se dan formas de expresión aún más diversas,

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p. ej.: conjunción del Sol con Urano Ur, unión de Venus con el Sol Am, oposición de la Luna con Mercurio Dh, unión de Neptuno con el Sol Ur. Pero también pueden ser casos de uso textual (sobre el uso textual, véase Mitkevičienė 2015a).

3. CASOS DE VARIACIÓN PREVISTOS POR LAS NORMAS ORTOGRÁFICAS

Las normas ortográficas codificadas no prevén variantes en el uso de la raya o del guion, pero sí prevén algunos casos de variación al establecer normas en el nivel ortográfico.

Se trata de distintas maneras de escribir los números: un número puede escribirse con palabras o con cifras, y las cifras pueden ser romanas o arábigas; a la cifra arábiga se le pueden añadir terminaciones (LKRS 1992: 80). Los términos que contienen un elemento numeral no son el tipo de término más característico, por lo que tampoco son frecuentes en los textos astrológicos. Aquí destaca un grupo: los nombres de las doce partes del esquema astrológico. Se denominan būstais o namais, y este término, como ya se ha señalado, está muy poco asentado: se emplean tanto horoskopo būstai como horoskopo namai, así como astrologiniai namai o astrologiniai būstai; también se usan las formas breves būstai o namai (Vaskelaitė 2020: 155). Así pues, se trata de términos sinónimos que designan partes concretas de una casa, pero que presentan además variación en la escritura de los números, así como otros indicios de variación. Las series de variantes incluyen miembros como primer(a) būstas – Primer(a) būstas – I būstas – 1 būstas – 1-as(is) būstas, y, correspondientemente, segundo(a) būstas, etc. Además, en un sitio web se emplea una forma de escribir el número romano con terminación que no prevén las normas ortográficas codificadas: I-asis būstas o I-as būstas Zo, etc. (en la sección 4 de este trabajo se trata con más detalle la relación entre las variantes ortográficas y los errores ortográficos).

Las normas ortográficas prevén no solo escribir los números con cifras, sino también abreviar palabras o nombres. En los trabajos de autores extranjeros que aplican una concepción amplia de la variación, las abreviaturas se mencionan como un subtipo independiente de variación (p. ej., León-Araúz et al. 2020). En los trabajos lituanos de terminología no se aborda este tipo de variación, por lo que resultaría difícil decidir si deben considerarse variantes o sinónimos los casos en que junto a un término o nombre lituano aparece una abreviatura inglesa, por ejemplo: Bendroji mokėjimų eurais erdvė y SEPA (de Single Euro Payment Area); pervedamoji sąskaita y NOW (en inglés, negotiable order of withdrawal) sąskaita. Sin embargo, en astrología se utilizan varias abreviaturas que pertenecen a la misma lengua

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que el nombre abreviado, y podrían considerarse variantes ortográficas. Probablemente estas abreviaturas aparecen en los textos de este ámbito debido a la influencia de los esquemas astrológicos —los horóscopos— que presentan. En el esquema astrológico, los puntos más importantes se indican mediante símbolos especiales, y algunos, mediante abreviaturas simbólicas. Los puntos ascendente y descendente, que unen el eje horizontal del círculo, se indican respectivamente con Asc, Dsc, mientras que los puntos que unen el eje vertical, cuyos nombres funcionan como latinismos en la terminología astrológica lituana, Medium Coeli e Imum Coeli, se indican respectivamente con MC e IC. Sin embargo, las abreviaturas de estos cuatro nombres también se emplean en los textos; las dos últimas incluso aparecen con mayor frecuencia como variante principal, por ejemplo: «IC corresponde a la medianoche, MC al mediodía»; «Esta es la casa I: Asc; la casa IV: IC; la VII: Dsc, y la X: MC» Zo; «El punto medio de Venus y Júpiter se une con MC» Aw. Así pues, el término y la abreviatura constituyen variantes ortográficas: ascendente (Ascendente) y Asc, descendente (Descendente) y Dsc; Medium Coeli y MC, Imum Coeli y IC Am, An, Antr, Astr, Za, Zo, AS, ATŽ. Estos modos de abreviación también se mencionan en las publicaciones que establecen normas ortográficas. La más reciente de ellas ofrece una clasificación de las abreviaturas que permitiría denominar las primeras abreviaturas simbólicas (Asc, Dsc) y las segundas, abreviaturas de letras (Vladarskienė, Zemlevičiūtė 2022: 208–229). Así pues, el uso de abreviaturas en los sitios web astrológicos, al igual que la mayoría de las formas empleadas en ellos para escribir el elemento numeral de los términos, indicaría conformidad con las normas lingüísticas y el propósito de respetarlas.

Sin embargo, en algunos sitios web las abreviaturas Asc y Dsc se escriben como ASC y DSC, por ejemplo: «Si Quirón se une con ASC, la persona puede tener una cicatriz en la cara»; «Asimismo, en el horóscopo de una persona exitosa, estas estrellas se unen con el ASC y el MC de su horóscopo natal» Aw. Pero difícilmente podría considerarse un error ortográfico o un descuido: esta escritura podría responder al propósito justificado de uniformar las abreviaturas que designan los cuatro puntos más importantes del horóscopo, es decir, ASC, DSC, MC e IC; compárese: «Asegúrese de prestar atención a la casa del horóscopo en la que se produce el eclipse y a si afecta a puntos importantes del horóscopo (ASC, DSC, MC, IC) <...>» Aw.

4. INFLUENCIA DEL MEDIO DE USO DE LA LENGUA

Además de las variantes ortográficas analizadas, en los sitios web aparecen errores ortográficos o de corrección evidentes. En la terminología lituana no está suficientemente clara la relación entre las variantes y tanto los errores ortográficos como los de corrección. No parece que estos últimos tiendan a considerarse variantes, aunque también se observa que distinguirlos de las variantes

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nėra paprasta (pvz., Mitkevičienė 2004: 125). Kitur, išnagrinėjus variantus, nurodoma, kad kai kurie iš jų gali būti leidybinės ir redakcinės klaidos (Zemlevičiūtė 2018: 194). Tačiau dar kebliau brėžti ribą tarp rašybos klaidų ir rašybos variantų, o terminų ar pavadinimų rašymas, taikytas laikotarpiais, kai rašybos normos dar tik formavosi ir nebuvo nusistovėjusios, jos ir neleistų brėžti. Todėl tyrinėjant praeities laikotarpių terminiją kaip variantus įprasta minėti, pvz., ne tik pavardės rašymo variantus, tokius kaip Džaulio dėsnis ir Joulių dėsnis, Clarko elementas ir Klarko elementas, Omo dėsnis ir Ohmo dėsnis (Kaulakienė 2003: 113), bet ir tokius atvejus kaip kalambūras ir kalamburas, natūralistinė drama ir naturalistinė drama, formos tobulumas ir formos tobulumas, satyrikas ir satirikas (Mitkevičienė 2004: 127). Vis dėlto dabartiniu lietuvių bendrinės kalbos raidos tarpsniu, kai ilgumo ir trumpumo žymėjimo normos yra kodifikuotos ir perteikiamos kiekvienoje bendrojo lavinimo mokykloje, aiškinti pastarųjų atvejų rašybos normos nebuvimu ar nusistovėjimu nebūtų kaip, taigi, net jei terminologijoje tokie atvejai ir galimi aptarti kaip rašybos variantai, jų priežastys yra kitos nei rašybos formavimasis, jos normų nebuvimas. Šiame darbe emusiomis ryškėti priežastimis – kodifikacijos neaiškumais ar jos numatomais variantais – skirtingo balsių ilgumo žymėjimo irgi nėra kaip aiškinti. Kaip apibendrintą neatitikties kodifikuotosioms rašybos lygmens normoms, kurios yra nusistovėjusios ir nenumatančios rašybos variantų, priežastį būtų galima minėti kodifikuotųjų bendrinės kalbos normų nesilaikymą, o konkretesnė priežastis aiškės iš terminų vartojimo konteksto aptarimo.

El medio en el que se usan los términos astrológicos en este caso son los sitios web. Tanto los errores de corrección como las desviaciones de las normas codificadas de ortografía, puntuación y otros niveles lingüísticos se dan en todos los sitios web, también en los glosarios terminológicos incluidos en dos de ellos, AS y ATŽ, por ejemplo: «Dado que Plutón siempre está orientado a los fenómenos masivos (= masivos), sociales, en este caso puede poner de relieve las enfermedades de la exclusión colectiva: la pérdida del vínculo con la Tierra (la naturaleza), que estamos terminando de destruir» Vi; «No todo es tan sencillo con las casas horoscópicas y, además, porque (= y, entre otras cosas, porque) hay realmente bastantes sistemas de casas astrológicas (al menos más de 30)»; «<...> antes se tenía en cuenta este planeta al determinar la orientación profesional (= profesional)» Zo; «La prensa y Hollywood siguen atacando a Trump hasta hoy, pero todos ellos ya entendieron hace mucho que es una personalidad con la que (= una personalidad con la que) hay que contar»; «Además, Júpiter (= Además, Júpiter) en la segunda casa suele indicar un gran éxito financiero» Ur.

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«Son relaciones de este tipo (= Son relaciones de este tipo) que simplemente están predestinadas y exigen saldar ciertas deudas quizá (= quizá) de vidas pasadas <...>»; «Tenga cuidado al comprar o vender algo: puede (= vender algo: puede) adquirir compras importantes para usted, pero luego probablemente (= luego, probablemente) se sentirá decepcionado con ellas»; «Los padres, los jefes (= Los padres, los jefes) pueden exigirle demasiado» Aw; «Las Virgo, perfeccionistas <...> (= Las Virgo, perfeccionistas)»; «La casa IX: países lejanos (= La casa IX: países lejanos), viajes (= viajes), contactos con extranjeros <...>» Zo; «Estas son las casas más importantes del horóscopo (= horóscopo) y de la astrología predictiva» ATŽ. Dado que en todos los sitios web se producen errores de corrección y casos de incumplimiento de las normas ortográficas, esta peculiaridad puede relacionarse con el medio en que se usan los términos: internet, concretamente los sitios web. Esta hipótesis se ve confirmada por los textos de publicaciones impresas —libros, revistas, calendarios— que aparecen en algunos sitios web (Antr, Dh, Sa, W). En ellos se evitan tanto los errores de corrección como los ortográficos. Las publicaciones son editadas por correctores lingüísticos y, antes de imprimirse, las revisan correctores de pruebas, lo que ayuda a evitar errores de corrección u ortográficos. Los estudios sobre la lengua utilizada en el medio en línea (electrónico) también revelan que es distinta en este sentido (por ejemplo: Miliūnaitė 2008, 2010, 2018), aunque los autores lituanos no tiendan a elegir como uno de los primeros objetos de estudio lingüístico este medio, que existe desde hace ya bastante tiempo.

Sin embargo, los sitios web de astrología difieren mucho en cuanto a errores de corrección y desviaciones de las normas codificadas de ortografía y puntuación: en unos hay pocos errores, en otros estos aparecen con mayor frecuencia solo en algunos textos, y algunos podrían considerarse, por su conformidad con las normas de la lengua estándar, próximos a los límites de esta. Aquí no se pretende determinar en qué medida se ignoran deliberadamente las normas codificadas de la lengua estándar y en qué medida por desconocimiento, pues para ello habría que aplicar otros métodos de investigación (por ejemplo, encuestas), pero una causa es evidente: la falta de atención a la expresión. Así, se usa un guion corto en lugar de una raya, por ejemplo: «Signos de fuego: Aries, Leo y Sagitario»; «La quinta casa: aficiones y talentos» Aw; «Urano-planeta de cambios, excentricidad, novedades, revoluciones, golpes de Estado»; «La oposición- también es un aspecto inarmónico <...>» Zo. En otros lugares de los mismos sitios web se usa la raya, lo que demuestra que el uso del guion corto no es una peculiaridad surgida por utilizar un teclado de computadora no lituano; por ejemplo: «La sexta casa — salud, rutina, dieta o trabajo cotidiano» Aw. Estas diferencias se observan incluso en oraciones contiguas, por ejemplo: «La cúspide de la primera

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casa (domicilio) se llama ascendente, la cúspide de la casa IV – IC (Imum coeli), la cúspide de la casa VII- descendente, la cúspide de la casa X – MC (Medium coeli)» Zo. No se deja espacio antes o después de los signos de puntuación o, por el contrario, se dejan espacios donde no hacen falta; por ejemplo: «Los nodos lunares -puntos de intersección de la órbita lunar con la eclíptica.]al desplazarse, la Luna se encuentra unas veces al sur y otras al norte de la eclíptica. El punto en el que la Luna pasa del lado sur de la bóveda celeste al norte se denomina nodo lunar ascendente (o nodo norte, o cabeza del Dragón), y, a la inversa- del norte al sur-descendente (o nodo sur, o cola del Dragón)» Zo.

Es evidente que estas peculiaridades del uso de la lengua también influyen en el uso de términos o denominaciones. Por ejemplo, los nombres de las casas astrológicas ya comentados también se escriben con errores de corrección u ortografía, por ejemplo: «Y el segundo regente de la casa 4 es Júpiter, que está en la casa de las finanzas 2 -ª (= 2.ª)» Ur. El uso de la raya y del guion corto al escribir los nombres ya mencionados de las posiciones planetarias (aspectos) y de los ejes del horóscopo, como oposición Sol-Luna, puede relacionarse con la falta de claridad en la codificación normativa; sin embargo, ninguna regla ortográfica del lituano establece que, al usar una raya o un guion corto, se deje espacio solo en uno de los lados. Por tanto, casos que aparecen en algunos sitios web, como conjunción Sol –Urano o conjunción Sol –Plutón, solo pueden explicarse por descuido o falta de atención a la expresión. Los casos atribuibles a errores ortográficos, y no a variación ortográfica, suelen quedar claros en un contexto más o menos amplio. Así, en un sitio web el elemento principal del término nodos lunares aparece escrito con mayúscula inicial, pero tanto allí mismo como en otros textos de ese sitio web, y también en general en los sitios web, este término se escribe solo con mayúscula en la primera palabra, por ejemplo: «Los Nodos lunares se interpretan de distintas maneras. En la astrología occidental, el eje de los nodos lunares simboliza la relación entre la evolución personal del ser humano y la evolución del mundo circundante. El ser humano participa en la evolución apoyándose en su experiencia interior; los nodos lunares muestran las tareas del ser humano como miembro de la sociedad. Los nodos lunares se asocian con aspectos kármicos. Los astrólogos creen que los nodos lunares simbolizan nuestro camino de desarrollo» Zo; por tanto, es evidente que este caso aislado de escritura con mayúscula (Nodos) se debe a un descuido, a la falta de atención a la expresión. Compárese también el único caso de escritura en minúscula del elemento principal del término Luna Negra: «Hablaba de la Luna Negra Lilith, que ese día dejó en paz a todos los Escorpio que guardan muy dentro de sí sus rencores y pasó a la constelación de Sagitario. Por cierto, Lilith muerde con más fuerza (= Por cierto, muerde con más fuerza) al salir del signo, por lo que es muy posible

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hecho de que varios días antes del Día del Amor pudieron ser especialmente difíciles para muchos Escorpio, o para aquellos (= aquellos), cuyo Luna Negra estaba en ese signo durante su (= signo durante su) nacimiento» Zo.

Un medio de uso de la lengua caracterizado por tales particularidades puede suscitar, naturalmente, la cuestión de hasta qué punto resulta adecuado utilizarlo como fuente de investigación para estudiar la variación ortográfica. Si esa misma falta de atención a la expresión fuera característica de todos los sitios web de astrología, no tendría sentido estudiar desde la perspectiva de la variación ortográfica la terminología utilizada en ellos; sin embargo, solo un par de sitios y algunos textos publicados en otros se distinguen por ello. Las tendencias de escritura de las denominaciones astrológicas examinadas aquí no se determinaron a partir de esos sitios ni de esos textos. Por otra parte, varias de las tendencias destacadas aquí —en concreto, la tendencia a escribir el componente numeral de un término de una u otra manera prevista por las normas ortográficas, la tendencia a escribir el término completo como abreviatura y la tendencia a escribir ciertos términos astrológicos con mayúscula—, así como la pasivización del uso de la mayúscula, también quedan confirmadas por un par de sitios que se distinguen por su excepcional falta de atención a la expresión. Esto indicaría que el medio en que funcionan los términos no es la única causa de la variación ortográfica de los términos utilizados en los textos astrológicos; también interviene un factor que ya había quedado de manifiesto en los dos primeros capítulos de este trabajo: las incertidumbres relacionadas con la codificación. Por cierto, la tendencia a escribir con mayúscula los términos astrológicos también queda confirmada por el material de publicaciones de astrología impresas que examinó la autora de este artículo.

CONCLUSIONES

En los trabajos de terminología lituana no suele estudiarse por separado las causas de la variación, y las investigaciones existentes sobre sus manifestaciones se centran principalmente en la terminología histórica. Al estudiarla, se suele señalar como causa principal la falta de estabilización de la ortografía. Y, en efecto, las normas ortográficas del lituano se fueron formando gradualmente, y en determinados periodos históricos aún no existían. Sin embargo, resulta difícil hablar de una falta de estabilización ortográfica a comienzos del siglo XXI, cuando las reglas ortográficas están establecidas, se enseñan en la escuela secundaria y las normas ortográficas, al igual que las demás normas de la lengua estándar, se codifican en obras normativas que abarcan el nivel ortográfico. Así pues, el análisis de la escritura de términos en sitios web de astrología realizado aquí también revela factores de variación distintos de la falta de estabilización ortográfica.

Como se desprende de lo expuesto, algunos usos ortográficos dispares se deben al medio de uso de la lengua y a la falta de atención a la expresión que se manifiesta en él. Las publicaciones impresas suelen ser revisadas por correctores lingüísticos, sus pruebas se corrigen y ello

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ayuda a evitar errores ortográficos o de corrección. El entorno de Internet y, en concreto, los sitios web, constituyen un ámbito de uso de la lengua en el que no necesariamente se aplica una fase editorial o de redacción antes de publicar los textos; además, el nivel de uso de la lengua escrita varía, y esto también se refleja en la escritura de los términos.

Un caso de variación ortográfica, concretamente la alternancia en la expresión de los términos sinónimos Rachu (Rahu) y Ketu, induce a relacionar la variación con el carácter sinonímico de estos dos términos y, por tanto, con las causas puestas de manifiesto en un estudio anterior sobre la sinonimia, que mostró que estos términos astrológicos reflejan la confluencia de varias tradiciones orientales diferentes. Este trabajo tampoco descarta causas de la variación ya consideradas —relacionadas con el uso de mayúsculas—, como la influencia del latín u otras lenguas actualmente en uso; sin embargo, para determinar en qué medida influyen realmente en la escritura con mayúscula de las denominaciones astrológicas y en sus fluctuaciones, serían necesarios estudios de otro tipo, por ejemplo, un análisis contrastivo de textos en varias lenguas.

El análisis aquí realizado de las tendencias de escritura en los sitios web de astrología en lituano pone de manifiesto la relación entre esas tendencias y las normas codificadas de la lengua estándar: en el ámbito estudiado, lo que más varía es el uso de mayúsculas; sin embargo, aunque se prevé el uso de mayúscula —en concreto, escribir con mayúscula los nombres propios—, no se distingue un grupo de denominaciones astrológicas ni se mencionan tales denominaciones; varía considerablemente la escritura del guion y de la raya, pero la codificación de su uso también plantea dudas; varía la escritura de los numerales en los términos, aunque la codificación de la escritura de los números contempla variantes ortográficas; las abreviaturas se escriben de varias maneras en los sitios web de astrología, pero también se registran varios modos en las publicaciones que establecen las normas ortográficas. Esta correspondencia indicaría que en los sitios web se intenta respetar las normas ortográficas codificadas y que una posible causa de las fluctuaciones son las incertidumbres relacionadas con la codificación.

Al establecer las normas ortográficas, no se abordan los términos ni las denominaciones astrológicas; por consiguiente, la causa de la variación ortográfica podría ser no solo esas incertidumbres, sino también la falta de codificación de normas para escribir las denominaciones astrológicas. Un factor que podría reducir la variación serían las publicaciones destinadas a normalizar el léxico de ámbitos especializados, como los diccionarios terminológicos; sin embargo, no se elaboran diccionarios de términos astrológicos, y los diccionarios de palabras internacionales incluyen únicamente términos astronómicos. Esto podría deberse a la actitud hacia la astrología.

Aquí solo se ha estudiado un tipo de variación terminológica: la variación ortográfica. No obstante, incluso este análisis muestra que la terminología astrológica presenta una considerable variación en cuanto a la escritura. Un estudio anterior realizado en las mismas fuentes

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El análisis de los términos utilizados no puso de manifiesto una sinonimia elevada entre ellos, salvo en el caso de algunos términos, lo que llevaría a plantear si, en efecto, la sinonimia y la variación permiten evaluar por igual el grado de estabilización o falta de estabilización de la terminología. Sin embargo, para ello habría que estudiar también otros tipos de variación. El hecho de que tanto la sinonimia como la variación se hayan estudiado a partir de los mismos sitios web, pero no se haya puesto de manifiesto una sinonimia elevada y la variación ortográfica sea bastante considerable, indicaría que el medio en que se emplean los términos influye más en este último fenómeno. Que las causas de la variación ortográfica y de la sinonimia son distintas quedaría aún más patente por otra causa revelada en este estudio: las incertidumbres de codificación relacionadas con la escritura de términos y nombres.

ŠALTINIAI

INTERNETO SVETAINĖS

Am – www.astrologijosmokykla.lt An – www.ananta.lt Antr – www.antropoteosofineastrologija.lt Astr – www.astrodaiva.lt Aw – https://astrologe.weebly.com Dh – www.dharma.lt Sa – www.sadhanacentras.lt Ur – www.uranija.lt Vi – www.vidineastrologija.lt W – www.wolmer.lt Za – www.zachh.lt Zo – www.zodiakas.com

INTERNETO SVETAINĖSE TEIKIAMI ŽODYNĖLIAI

AS – Astrologijos sąvokos: www.zodiakas.com ATŽ – Astrologijos terminų žodynėlis: www.ananta.lt

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Ramunė Vaskelaitė │ Rašybos variantškumo astrologijos terminijoje priežastys

REASONS FOR ORTHOGRAPHIC VARIATION IN ASTROLOGICAL TERMINOLOGY

Summary

Although term variation is distinguished from synonymy in works on Lithuanian terminology, their causes are often mentioned as common. Most often, the prevalence of synonyms and variants is used to determine the formation stage of terminology. However, from the point of view of variation, one often examines the earlier periods, when the terminology was still in the process of formation. This article focuses on the current terminology that is used in online sites and examines one of the types of term variation – the orthographic variation.

The astrology sites chosen as a research resource highlight several key aspects of orthographic variation. In online texts, the norms of standard language are not necessarily followed, and this medium is often characterised by spelling, punctuation, and proofreading errors and carelessness in expression, therefore some instances of spelling in astrology websites can be explained by the characteristics of the use of language in this space. An earlier study on synonymy based on the same astrology sites revealed that the terms used in this space are characterised by relatively similar tendencies in terms of synonymy. In this paper, the similarity of the cases of orthographic variation emerges, although in terms of adherence to spelling rules and attention to expression, the twelve researched sources are quite different. Comparing the instances of spelling variants with the codified spelling rules encourages us to pay attention to such a reason for orthographic variation as codification-related uncertainties.

Gauta 2022-09-21

Ramunė Vaskelaitė Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, LT-10308 Vilnius E. paštas [email protected]

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