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MOKSLO KALBOS KULTŪROS IR TERMINOLOGIJOS PROBLEMOS LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, XXIV (1985)

TIIT ERelt

TÉRMINO MOTIVADO Y ARBITRARIO EN LA TERMINOLOGÍA ESTONIA

La motivación en terminología consiste en que las características del concepto se expresan claramente mediante unidades lingüísticas, es decir, algunas de las características esenciales se realizan por separado en el plano lingüístico. En este sentido, puede decirse que las características del concepto motivan el término. La motivación de los términos produce el efecto de que el lugar del concepto en el sistema se transparenta a través del término.

En el término como modo de denominación suelen realizarse solo dos o tres características del concepto; la condición necesaria para ello es que el término debe revelar, al menos teóricamente, la esencia del concepto. Desde un punto de vista práctico, es más importante expresar la relación de este concepto con otros conceptos. Las relaciones entre conceptos y la pertenencia del término a una serie terminológica determinada suelen marcarse mediante la repetición de un morfema o el uso de un mismo modelo de formación de palabras.

Como ejemplo de repetición de un morfema puede citarse el sufijo -ik en los nombres de grupos de edad. Estos términos pedagógicos se formaron en estonio a finales de los años sesenta. Un mismo sufijo da una forma uniforme a todo el grupo terminológico, homogéneo por su contenido: imik «lactante», maimik «niño de 1 a 3 años», koolieelik «preescolar, niño de 3 a 7 años», kaanik «alumno de primaria, niño de 7 a 11 años» y mürsik «niño de 11 a 15 años». Este afán de uniformidad expresiva puede rebasar también los límites de una lengua. Por ejemplo, en la terminología geológica los nombres de los minerales se forman a partir de la base de un nombre propio mediante el sufijo -ut (en estonio, -iit). Esta formación, por supuesto con las variantes ortográficas correspondientes, es característica de cualquier lengua nacional de nuestra área cultural: bemita en ruso, böhmita en estonio.

Un ejemplo de repetición de un mismo modelo de formación de palabras lo constituyen las palabras compuestas estonias en las que el elemento principal indica una acción y el determinante, el medio para realizarla. En las palabras compuestas estonias, el elemento principal aparece siempre en segundo lugar y el determinante, en primero. En terminología se recomienda la composición nominativa de palabras, es decir, es deseable que la palabra determinante aparezca en forma nominativa. Sin embargo, en la lengua literaria general, y

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especialmente en los dialectos, suele aparecer en genitivo. En terminología, en cambio, por ejemplo, los nombres de todos los tipos y subtipos de comunicación se han formado según un mismo modelo de formación de palabras: nombre del medio de comunicación en nominativo + la palabra side «comunicación»: elekterside, laserside, postside, raadioside, selektorside, telefonside, telegraafside, teletaipside, traat side.

La motivación en terminología es de dos tipos: morfémica y semántica. En la motivación morfémica, la palabra o expresión que funciona como término consta de varios morfemas, cuya selección depende de su significado. La motivación morfémica se manifiesta, en primer lugar, en las palabras compuestas: toorvask — los morfemas toor y vask «cobre bruto»; raadiosõlm — los morfemas raadio y sõlm «nodo de radio»; tolmukogur — los morfemas raíz tolmu y kog, y el morfema sufijal ur, «colector de polvo»; en segundo lugar, en las palabras derivadas: salvestus — el morfema raíz salve y los morfemas sufijales st y us, «grabación»; veetustamine — el morfema raíz vee y los morfemas sufijales tu, sta, mine; y, en tercer lugar, en las expresiones: vaba keha «cuerpo libre», vahti all «bajo vigilancia».

La motivación de las expresiones se considera habitualmente un tercer tipo: la motivación sintáctica. Por ejemplo, V. P. Danilenko considera que la clasificación más objetiva es la que distingue los tipos de motivación léxico-morfológica, sintáctica y semántica1. Esto probablemente sea también objetivo desde el punto de vista de la lengua rusa. Desde el punto de vista del estonio, no es necesario distinguir por separado la motivación sintáctica. La motivación morfémica se aplica también a las expresiones. Por ejemplo, los pares de términos absoluutne kõrgus y absoluutkõrgus (ambos «altura absoluta»), esmane tööt lus y esmastööt lus (ambos «tratamiento primario»), ühes vahetuses töö, ühe vahetusega töö y ühevahetuseline töö (en ruso también «trabajo en un turno, trabajo de un solo turno»). Estos pares de expresiones y palabras compuestas son variantes formales que alternan con tanta libertad que no es necesario distinguirlas por su tipo de motivación. La motivación morfémica es la principal en la terminología estonia; por su contenido, es motivación derivativa, y además la formación de palabras en estonio es muy rica.

Detengámonos brevemente también en la motivación semántica de los términos en estonio. Entre los términos estonios hay bastantes palabras que se han convertido en términos como resultado de una transferencia semántica2. En este proceso, las fuentes han sido tanto la lengua literaria general y la terminología de otras especialidades como los dialectos. Por ejemplo, la palabra de la lengua literaria general ergastama se emplea en la terminología de la física atómica con el significado de «excitar».

1 Даниленко В. П. Русская терминология/Опыт лингвистического описания.— М., 1977, с. 63.

2 Véase al respecto: E r e l t T. Eesti oskuskeel.— Tallinn, 1982, lk. 34—35, 75, 98.

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(núcleos)»; la palabra de origen dialectal madel «soporte de tablas» en la terminología automovilística significa «plataforma con laterales», de donde tadelauto «camión de plataforma». En la terminología estonia podría haber muchos más términos semánticamente motivados, especialmente términos figurativos formados mediante metáforas, como, por ejemplo, los nombres de minerales (ópalos) kassisilm «ojo de gato» y tiigrisilm «ojo de tigre». Los términos figurativos suelen ser bastante breves, se caracterizan por el ingenio de quienes los crean y son viables. El uso de tales términos no atenta contra la neutralidad del estilo del texto terminológico. Algunas asociaciones pueden acompañar a un término así solo mientras este siga vivo en la lengua.

Los términos constituidos por palabras no derivadas carecen de motivación. Por ejemplo, las combinaciones de letras iks y aken, «puerta» y «ventana», solo están vinculadas convencionalmente con los objetos correspondientes. Solo en sentido figurado se puede hablar de motivación semántica, por ejemplo: tiib «ala» en el ámbito militar.

¿Hasta qué punto están motivados los términos de origen extranjero? En la bibliografía terminológica, por lo general se consideran motivados los términos de base grecolatina, mientras que los préstamos de otras lenguas se perciben como arbitrarios (inmotivados). Así, proloog puede considerarse un término motivado, mientras que pullover sería arbitrario. Parece más acertado considerar los términos extranjeros como un ámbito en el que no cabe contraponer tajantemente la motivación y la arbitrariedad. Los términos extranjeros están motivados en la medida en que los especialistas dominan las lenguas extranjeras. Al caracterizar la motivación, un lingüista dice que «la forma interna de la palabra es transparente». Para quien sabe griego, el significado original de la palabra proloog trasluce a través de su forma. Quien domina el inglés «ve a través» de la palabra pullover.

Un préstamo de una lengua que el especialista no domina y una nueva base de la propia lengua (ya sea artificial o procedente de un dialecto que no domina) se encuentran en igualdad de condiciones. Una convención carente de motivación los vincula con los conceptos. Así, son arbitrarias, por ejemplo, palabras artificiales nuevas del estonio como raal «computadora», tärk «carácter alfanumérico», etc.

Al parecer, no es del todo correcto distinguir entre términos motivados y arbitrarios de forma tan tajante como se ha hecho hasta ahora. Quizá resulte más objetiva una escala de motivación. En el extremo derecho de esta escala se encuentran las expresiones y palabras compuestas puramente y fuertemente motivadas; a su izquierda, las palabras derivadas, en las que la motivación ya se manifiesta con menor intensidad; más a la izquierda aún, las palabras semánticamente motivadas; y después viene una zona cuyas palabras dependen directamente de que los usuarios de los términos perciban o no la motivación, es decir, donde se encuentran términos extranjeros y bases nuevas de la propia lengua semimotivadas.

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Y, por último, en el extremo izquierdo de la escala se encuentran los términos arbitrarios: términos extranjeros basados en lenguas que no se dominan y nuevas bases de la propia lengua. Así pues, en esta escala la motivación, como todas las magnitudes representadas en escalas, aumenta de izquierda a derecha.

¿Qué término debe preferirse, el motivado o el arbitrario? Esta es una cuestión fundamental de la terminología. La principal ventaja del término motivado es la transparencia del concepto. Sin embargo, ni siquiera un término motivado puede sustituir a una definición, ya que todo término tiene límites en cuanto a la expresión del concepto. Los términos motivados son más largos que los arbitrarios. En ocasiones, la expresión sistemática de conceptos específicos puede dar lugar a términos poco prácticos y engorrosos. Si un término de este tipo es frecuente, surge la necesidad de sustituirlo por otro más breve. Hay varias posibilidades. En primer lugar, se puede omitir la diferencia específica. En tal caso, el término conserva un vínculo formal con la expresión original, pero pasa a depender del contexto. En segundo lugar, un término largo y claramente motivado puede sustituirse por otro más breve y menos motivado, es decir, una expresión o palabra compuesta por una palabra derivada; por ejemplo, en lugar de sulav element — sular «cartucho fusible, elemento fusible», en lugar de sõõteseade — sõõtur «alimentador», en lugar de nihkmõõteriist — nihik «calibre». Y, en tercer lugar, un término largo puede sustituirse por uno breve y arbitrario. En este último caso se pierde el vínculo con la forma original, pero se conserva la independencia del término respecto del contexto: elektornarvuti=raal «computadora», põlevkivituhkbetoon=kukeroon «hormigón de cenizas de esquisto bituminoso», ristvälja-masinvõimendi=amplidüün «amplidina». En esos pares de sinónimos ambos términos son admisibles. En la práctica, tal sinonimia no causa ningún perjuicio y, por el contrario, a menudo atenúa el conflicto entre la capacidad expresiva y la capacidad comunicativa del término. Para construir un texto se necesitan ambas variantes: molekulaarkvantgeneraator y maser, generador cuántico molecular y máser.

La cuestión de la relación entre términos motivados y arbitrarios es, en gran medida, la cuestión de cuál de las dos memorias cargar: la operativa o la permanente. Por ejemplo, el término motivado trükitüübi jalas tähepildist üles—või allapoole ulatuv osa «parte de la letra que sobresale por encima o por debajo de la imagen tipográfica» carga la memoria operativa, mientras que el término arbitrario sümik carga la permanente. Para facilitar la carga de la memoria operativa, la lengua pone en circulación palabras nuevas que es necesario fijar en la memoria permanente. La introducción de una palabra nueva está justificada si contribuye a economizar el pensamiento. Por ejemplo, se justifica introducir una nueva base, tanto de la propia lengua como extranjera, si con ella se pueden formar varios términos necesarios: palabras derivadas y compuestas, así como expresiones en las que esa base funciona como uno de los componentes. Es necesario hacer un uso óptimo de la nueva base.

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No debe entenderse «óptimo» como «máximo». Por ejemplo, si se forman derivados terminológicos en el mayor número posible a partir de una misma raíz, se puede caer en una paronimia ya incómoda.

Al evaluar los términos desde el punto de vista pedagógico, debe tenerse en cuenta que los términos arbitrarios hay que memorizarlos, mientras que los motivados suelen asimilarse por sí solos. El término motivado introduce, por así decirlo, el concepto con mayor claridad en la conciencia y contribuye a comprender la jerarquía conceptual.

Por tanto, no se debe dar preferencia general ni a los términos motivados ni a los arbitrarios. Al elegir unos u otros, tanto en un diccionario como en textos terminológicos, es necesario examinar cada caso concreto.

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