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En cuanto al habla lituana, también convertida por los estudiantes en habla de estudiantes, aquí parece que no hacía falta ampliar más. En los dialectos, la forma de los estudiantes es «keturpėščia», y aquí también se ha «adaptado» como «keturpėščia».

Los autores del diccionario cambian mucho algunas cosas; por ejemplo, transforman en agudos todos los monosílabos con acento circunflejo: tuõs, šiõs, kuriõs, jìe, tìe, etc., a lo largo de todo el texto. Pero ¿de dónde salen įjėję, ijėję, ijėję, juõsios (y también jūosius) (véase p. 569).

Parece que se ofrece una unión de palabras uniforme y muy generalizada. En el estilo coloquial son frecuentes las vocales y los diptongos: ai y a, e, pero -ai, -‘ai y -u, -o no se fusionan: atėiv’ei ó-k’iec’ei Žvr, acārg’ei užriek Bajoraičiai y otros.

El diccionario del dialecto de Žanavykai es importante por muchos aspectos: su extensión y sus hermosas frases de habla coloquial. Muchas personas trabajaron con dedicación y entrega. El trabajo lexicográfico es arduo y exige gran esmero, atención y constancia. No hubo un equipo permanente de redactores del diccionario; este cambiaba continuamente y también cambiaban sus responsables, de ahí las vacilaciones. Por eso tampoco se abordó en la bibliografía la cuestión de la hipernormalización de Antanas Tatarė mediante la aparición de los sufijos verbales -yti y -inti (estudiada por el profesor Zigmas Zinkevičius⁵), que tampoco se analizó en lo esencial en la introducción del diccionario.

Vytautas Vitkauskas Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g., 10308 Vilnius, Lietuva

Recibido el 21/04/2004

INETA SAVICKIENĖ

LA ADQUISICIÓN DE LA MORFOLOGÍA NOMINAL DEL LITUANO

Wien: Verlag der Österreichischen Akademie der Wissenschaften, 2003, 152 p., ISBN 3-7001-3138-0 (Veröffentlichungen der Kommission für Linguistik und Kommunikationsforschung, 28)

La monografía que aquí se reseña⁶ es el primer intento de describir la aparición de las categorías gramaticales nominales en el habla de un niño lituano. Por ello merece especial atención y un resumen algo más extenso, ya que todo estudio posterior sobre la adquisición de los sustantivos tendrá que remitirse al trabajo pionero de Ineta Savickienė, de la Universidad VDU de Kaunas.

La recopilación y el procesamiento de datos sobre la adquisición del lituano fueron iniciados en 1992 por la profesora Magdalena Smoczyńska (Universidad Jaguelónica, Cracovia), y se necesitaron más de diez años para obtener una descripción exhaustiva de la adquisición de la morfología por parte de un niño lituano⁷. Otro investigador cuyos esfuerzos contribuyeron enormemente a esta investigación fue el profesor Wolfgang U.

5 Zinkevičius, Z., Lietuvių kalbos istorija IV, Vilnius, 1990, 202–203 (apie matindamas ‘matydamas’, suvalginsių ir kt.).

6 La monografía se basa en la tesis doctoral: Ineta Savickienė, Morfología del sustantivo en el niño lituano, Kaunas, VDU, 1999.

7 La adquisición de los verbos se analizó a partir del mismo corpus de datos por el autor de esta reseña (Paweł Wójcik, La adquisición de la morfología verbal del lituano: un estudio de caso, Cracovia: Universitas (Baltica Varsoviensia, 2).

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Dressler, iniciador y spiritus movens del «Proyecto translingüístico sobre la pre- y protomorfología en la adquisición del lenguaje» internacional. W. U. Dressler fue también el editor de la monografía reseñada.

El estudio consta de siete capítulos (11–124), precedidos por una breve presentación del proyecto sobre pre- y protomorfología y de la propia monografía a cargo de W. U. Dressler (7–8), así como por un prefacio (9–10). Se complementa con un artículo que compara la adquisición de la morfología nominal en lituano y alemán (125–138).

El primer capítulo, de carácter introductorio (11-15), presenta los datos empíricos objeto de la investigación. En su estudio longitudinal, Savickienė analizó transcripciones de conversaciones con una niña lituana llamada Rūta, grabadas y transcritas en formato electrónico por la madre de la niña. El material analizado abarca el período comprendido entre el año y los siete meses (1;7) y los dos años y seis meses (2;6). A lo largo de este período se grabaron casi 35 horas de conversación. Los enunciados de Rūta y de sus padres se codificaron de acuerdo con CHILDES, un programa de uso común entre los psicolingüistas.

Tras presentar los datos, la autora señala que el estudio se llevó a cabo en el marco de la morfología natural y ofrece breves descripciones de las primeras etapas de la adquisición de la morfología: premorfología, protomorfología y morfología modularizada. También indica que uno de los objetivos del estudio es comprobar si la aparición de las categorías nominales en Rūta se corresponde con los resultados de las investigaciones sobre la adquisición de otras lenguas, que muestran que los niños adquieren primero los diminutivos, luego el número y, por último, el caso.

En el segundo capítulo (16–36) se presenta la adquisición de los diminutivos. Savickienė hace algunas observaciones sobre el significado de los diminutivos en general y analiza la aparición de las formas diminutivas en el habla de Rūta, el uso que de ellas hacen la niña y su madre, la semántica de las formas diminutivas empleadas por los participantes en la conversación, así como la pragmática de los diminutivos. Los resultados de los cálculos realizados por la autora muestran que la niña empezó a usar diminutivos muy pronto (ya a la edad de 1;7) y que su frecuencia era elevada en comparación con el número total de formas nominales (las más frecuentes eran las formas que designaban animales, juguetes y partes del cuerpo). Rūta adquirió los diminutivos antes que las desinencias flexivas y, en conjunto, su uso estaba determinado por factores pragmáticos (por ejemplo, para expresar afecto, aliviar una situación desagradable, etc.), mientras que el significado de pequeñez se expresaba mediante el adjetivo mažas («pequeño», «chico»).

El tercer capítulo (37–48) está dedicado a la categoría de número. En primer lugar, la autora explica cómo funciona esta categoría en el lituano contemporáneo y presenta un panorama de los resultados de las investigaciones sobre la adquisición del número en otras lenguas. A continuación, describe la aparición de esta categoría en el habla de Rūta. Savickienė señala aquí un hecho muy interesante: la niña percibió muy pronto la diferencia entre singular y plural (ya a los 1;7), pero siguió expresando el significado de pluralidad mediante el uso indistinto (a menudo incorrecto) del numeral du «dos» y del adverbio daug «muchos». Las primeras formas plurales aparecieron a los 1;8; a los 1;9 se registró un aumento repentino de las formas plurales y se observaron las primeras oposiciones entre formas singulares y plurales.

En el capítulo más extenso, dedicado a la adquisición de la categoría de caso (49-90), Savickienė analiza la aparición y distribución de los casos particulares en el habla de Rūta, e incluye comentarios sobre las funciones semánticas y sintácticas de las construcciones en las que se emplean. La primera oposición que la autora observó a la edad de 1;8 fue acusativo/genitivo

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singular frente a nominativo singular. Al mismo tiempo aparecieron las formas de nominativo plural y vocativo singular. Las formas singulares predominaron durante todo el período estudiado; sin embargo, el número de formas plurales solo aumentó de manera notable después de los dos años.

En cuanto al significado de los casos, la niña adquirió primero los significados básicos y solo más tarde los periféricos, como cabía esperar. Los casos más usados fueron el nominativo con función de sujeto gramatical, el genitivo posesivo y el acusativo empleado para codificar el objeto directo. Este orden de adquisición de los casos por parte de Rūta coincide con los resultados obtenidos para otras lenguas.

En este capítulo, Savickienė también analiza los errores que cometía la niña al producir sustantivos. Por ejemplo, durante los primeros meses del período estudiado (1;7–1;11), Rūta tendía a sustituir las desinencias por el «premorfema» -a (p. ej., smėlia en lugar de smėlis «arena:NOM», bulia en lugar de bulvė «patata:NOM», obuoliuka en lugar de obuoliuko «manzana:DIM.GEN.SG»)⁸; durante mucho tiempo, además, usó desinencias femeninas de dativo para el nominativo singular, por ejemplo, Pauliukui en lugar de Pauliukė (nombre propio). La niña también cometía errores relacionados con el uso de los casos; por ejemplo, hasta la edad de 2;3 se registraron varios casos de ausencia del cambio de acusativo a genitivo con la negación (ausytž nekauda en lugar de ausytės neskauda «la oreja:DIM.ACC no duele»).

En el quinto capítulo (91–104) se presenta la adquisición de las clases de declinación. En primer lugar, la autora señala que los estudios contemporáneos de gramática lituana no cuentan con una clasificación única y bien establecida de las clases de declinación, y propone una nueva clasificación de los sustantivos basada en la teoría desarrollada por Wolfgang Dressler. Como resultado, se distinguen dos macroclases —masculina (I) y femenina (II)—; dentro de la primera macroclase se establecen siete microclases y, dentro de la segunda, cuatro microclases y un paradigma femenino aislado (sesuo «hermana»).

La autora ofrece breves explicaciones de conceptos como «microclase» y «macroclase», «productividad flexiva», etc., aunque estas descripciones podrían ser más detalladas. Por ejemplo, ¿qué criterios se utilizaron para determinar si una microclase es productiva o improductiva?

Las clases productivas están constituidas por sustantivos masculinos en -as (clase I.1) y -is, -ys (I.3), así como por sustantivos femeninos en -a (II.1) y -ė (II.3). La autora observa que los sustantivos pertenecientes a estas clases eran los más numerosos en el corpus estudiado y que su declinación se adquirió primero.

El sexto capítulo del estudio (105–118) ofrece una breve panorámica de la adquisición de los pronombres, con especial énfasis en el problema de la autorreferencia y en las formas de dirigirse al interlocutor. En el estudio de distintas lenguas se observó que, durante las primeras conversaciones, los pronombres son poco frecuentes tanto en el habla infantil como en la de los padres. En su lugar se utilizan nombres propios o términos de parentesco. Lo mismo se observó en los enunciados de Rūta y de su madre.

8 Un fenómeno similar puede observarse en los verbos, donde Rūta tendía a usar la vocal neutra -a o una sílaba reduplicada en lugar de afijos o prefijos reflexivos. Sin embargo, yo preferiría emplear el término «elemento de relleno» para estas sustituciones, pues es difícil juzgar de manera inequívoca cuáles son las razones que subyacen al uso de esas sílabas «vacías». Es muy posible que la niña quisiera preservar la forma prosódica de una palabra o frase, en vez de marcar el significado gramatical.

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En las conclusiones (119–124), Savickienė señala que, tras analizar los datos de Rūta, pueden distinguirse tres etapas del desarrollo morfológico: la premorfología (1;7), que corresponde a la etapa en la que la niña hacía un uso extensivo de onomatopeyas, interjecciones y palabras cuyo significado o forma no podían identificarse inequívocamente; la etapa de protomorfología (1;8-2;3), en la que aparecieron los primeros marcadores gramaticales; y la etapa de morfología modularizada (2;4-2;5), en la que las categorías empezaron a utilizarse productivamente. Tras un breve resumen de los resultados, la autora señala que el proceso de adquisición de los sustantivos por parte de Rūta se corresponde con los resultados de los estudios sobre la adquisición de otras lenguas.

Se llegó a conclusiones similares a partir de una comparación entre la adquisición de los sustantivos por parte de Rūta y la de un niño germanohablante austríaco llamado Jan, descrito en el artículo que complementa la monografía (véase la nota 3). Además, los datos comparados confirmaron la tesis de que los niños que adquieren lenguas morfológicamente más complejas detectan y empiezan a utilizar las distinciones morfológicas antes que los niños que adquieren lenguas con una morfología más simple.

No hay muchas observaciones críticas que hacer sobre la interpretación de los hechos o las formas por parte de la autora. En la p. 24 encontramos una segmentación algo sorprendente, en la que la forma trup-uć-iuk-ą ‘un poquito’ aparece como ejemplo de diminutivo con doble sufijación. Sincrónicamente, la forma simple de trupučiu ką es trup-ut-i (aunque formal y semánticamente se asemeje a un diminutivo), por lo que trupučiu ką no puede presentarse como ejemplo correspondiente a žmog-el-iuk-as ‘hombre:DIM’.

Tampoco estaría dispuesta a aceptar la afirmación de que la razón por la que, a una edad temprana (especialmente a los 1;7), Rūta omitía la primera sílaba al pronunciar su nombre (decía Tytė, Telė en lugar de Rūtytė, Rūtelė) fueran las dificultades para pronunciar el sonido /r/ (p. 27). Que una forma contenga un sonido difícil no significa que haya que omitir toda la sílaba: a los 1;7, junto a Tytė, Telė, también se encuentran casos en los que la niña utilizó la forma Ūtvė.

En la sección 2.2.4 (p. 20), Savickienė sostiene que la afirmación de Ferguson de que el habla dirigida a los bebés es un registro simplificado no se aplica al lituano. Como argumento, aduce que, al conversar con los niños, los padres suelen utilizar muchos diminutivos, que son más largos y difíciles de aprender que las formas simples. En mi opinión, esta conclusión está formulada de manera demasiado tajante. El uso frecuente de diminutivos es solo uno de los «procesos expresivos» (también tratados por Ferguson). En el habla dirigida a los niños lituanos abundan extraordinariamente los ejemplos de procesos de simplificación y aclaración, por usar la terminología de Ferguson: los enunciados son más cortos, las formas, frases o oraciones se repiten a menudo, se utilizan numerosos lexemas propios del habla infantil, etc.

Como se ha mencionado, las interpretaciones de las formas y los hechos, así como las conclusiones de Ineta Savickienė, son básicamente correctas. Sin embargo, conviene hacer algunos comentarios sobre la presentación de los datos empíricos utilizados por la autora y sobre ciertos cálculos basados en ellos.

Al presentar los datos empíricos, Savickienė señala que se excluyeron del análisis las citas, las onomatopeyas y las formas propias del habla infantil (p. 12). Este enfoque es correcto, pues esas formas no demuestran que el niño haya adquirido activamente una categoría gramatical. Sin embargo, la autora no excluye las formas modeladas directamente a partir de los enunciados de los adultos. A nuestro parecer, deberían haberse explicado los motivos para incluir estas formas en el corpus estudiado. Las imitaciones pueden influir en los resultados de los cálculos, y no excluir-

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las puede conducir a ciertas conclusiones engañosas. Sin embargo, cabe señalar que en la parte principal de la monografía la autora no olvida esta regla general e indica qué sustantivos no fueron completamente espontáneos.

En la introducción, Savickienė no informa del número total de sustantivos registrados durante las conversaciones y utilizados en el análisis. En el cuerpo del libro se observan discrepancias entre los resultados de los cálculos y no queda del todo claro cuántas formas se analizaron realmente. En la tabla que presenta la distribución de los casos, el número total de ocurrencias utilizadas por la niña parece ser de 9,851 y la madre parece haber utilizado sustantivos 12,869 veces (pp. 60–61), mientras que en la tabla que presenta la distribución de los sustantivos según su declinación las cifras son, respectivamente, 9,677 y 12,812. Hay que subrayar que la discrepancia es insignificante y no afecta negativamente a los resultados generales, ya que la autora suele presentar los datos en forma de porcentajes.

Por último, se observan ciertas incoherencias en la sección que analiza el uso de los casos por parte de Rūta y su madre. En la tabla 4.2 (p. 54), el vocativo se excluye correctamente del análisis y sus formas no se cuentan. Sin embargo, en las tablas 4.3 y 4.4, que muestran la distribución de los casos según el rasgo de animacidad, las formas de vocativo no aparecen en las tablas, pero sí se contabilizan (los porcentajes de los seis casos no suman 100). Este error afecta a los resultados de los cálculos, puesto que el vocativo se utiliza muy raramente con sustantivos inanimados. Además, la frecuencia relativa de los sustantivos inanimados en vocativo difiere entre los enunciados de la niña y los de la madre.

Las observaciones mencionadas se refieren a errores menores, que no restan valor a esta monografía exhaustiva y cuidadosamente elaborada. La investigación se ha llevado a cabo con esmero, y las conclusiones se formulan únicamente después de analizar en detalle los resultados de estudios sobre la adquisición de otras lenguas, tanto afines como tipológicamente diferentes.

Por último, cabe mencionar que el libro está cuidadosamente editado y que las formas y los fragmentos de conversaciones citados incluyen toda la información gramatical necesaria. La estructura del libro es lógica y los capítulos principales se dividen en secciones más breves y numeradas. Esto facilita al lector orientarse en el texto.

No cabe duda de que la monografía de Ineta Savickienė será una fuente de información útil no solo para lingüistas y psicolingüistas, sino también para todas las personas interesadas en la adquisición de la primera y la segunda lengua o en la psicología del desarrollo.

Paweł Wójcik Uniwersytet Warszawski Katedra Językoznawstwa Ogólnego i Bałtystyki Krakowskie Przedmieście 26/28 PL-00-927 Warszawa

Recibido el 8 de junio de 2004

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