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G e o r g - A u g u s t - U n i v e r s i t ä t G ö t t i n g e n
Áreas de investigación: reconstrucción fonológica: reconstrucción de gramáticas fonológicas (acentología, silabificación), fundamentación fonética de los procesos fonológicos diacrónicos; sintaxis histórica, estructura argumental y caso, subordinación (principalmente sánscrito védico).
PARTÍCULAS Y CONECTORES EN BÁLTICO
Acta Salensia 2. Ed. por Nicole Nau, Norbert Ostrowski.
Vilnius: Vilniaus Universitetas, Asociacija „Academia Salensis“, 2010, 221 p. ISBN 978-609-95126-1-7
El libro reseñado es una colección de seis artículos originales. Incluye una extensa introducción, un índice temático y un índice de palabras.
Los temas de este libro abarcan desde estudios diacrónicos hasta sincrónicos sobre la sintaxis, la semántica y la función de las partículas y los conectores en lituano y letón. Todas las contribuciones están escritas en inglés y los ejemplos están cuidadosamente glosados. Por lo tanto, el libro no solo es accesible para los estudiantes de las lenguas bálticas, sino también para todo lingüista interesado en este campo.
En su «Introducción», Nicole Nau y Norbert Ostrowski ofrecen una breve panorámica histórica del estudio de las partículas y los conectores en las lenguas bálticas. A continuación, los autores tratan cuestiones terminológicas y aportaciones recientes a la teoría de las clases de palabras estudiadas aquí. La tercera parte de la introducción está dedicada a ejemplos breves que ponen de relieve el desarrollo de las partículas y los conectores bálticos siguiendo trayectorias típicas de gramaticalización. La introducción concluye con breves resúmenes de los artículos publicados en el libro que nos ocupa.
El artículo de Joanna Chojnicka, «Como si uno no bastara: sobre las múltiples funciones del letón it kā ‘como si’», es un estudio basado en corpus de las funciones de it kā en el letón contemporáneo. Chojnicka comienza describiendo su corpus (www.korpuss.lv), del que extrajo 216 oraciones que contienen it kā. A continuación, ofrece un repaso del tratamiento de it kā en los diccionarios letones y desarrolla criterios formales para distinguir las conjunciones de las partículas, basándose principalmente en el trabajo de Grochowski (1986). A esto le sigue un análisis detallado, basado en corpus, de it kā en sus usos como conjunción y como partícula. En su corpus, la conjunción it kā normalmente-
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…calmente introduce oraciones subordinadas con verbos finitos en subjuntivo, y las oraciones negadas con it kā siempre contienen el verbo nebūtu. Las cláusulas con It kā se usan para introducir comparaciones hipotéticas, como las llama Chojnicka, o razones inferidas. Las comparaciones hipotéticas se emplean para «describir [...] una situación que [...] podría evocar el mismo tipo de sentimiento, o al menos uno similar, en la mayoría de las personas» (49). Por otro lado, la razón inferida se emplea cuando «el hablante hace una conjetura o cree saber la razón [del suceso denotado por la cláusula principal – G. K.], pero no está seguro de ella [...]» (52). Combinada con una frase participial, la partícula it kā cumple las mismas funciones. Sin embargo, cuando se usa en oraciones finitas, suele funcionar como atenuador, ya sea marcando evidencialidad, comparaciones hipotéticas o discurso referido.
El artículo de Chojnicka constituye una valiosa contribución al estudio del it kā letón, pero presenta algunos problemas menores. Uno de ellos, que ella misma reconoce, es el reducido número de ejemplos en que se basa su estudio. A modo de ejemplo, al reseñador le llamó la atención la restricción a nebūtu en subordinadas negativas con it kā. Sin embargo, dado que el conjunto de muestras es muy reducido y Chojnicka no indica cuántos casos documentados hay de este tipo de oración, la información sigue siendo anecdótica. El reducido conjunto de muestras también impide a Chojnicka distinguir el subordinante it kā del complementante, una distinción importante que Holvoet establece en su contribución. Además, la argumentación carece a veces de coherencia. Como muestran las citas anteriores, la autora no define adecuadamente sus conceptos centrales de «comparación hipotética» y «razón inferida». Sus capítulos sobre tipos de oración están bastante desequilibrados, pues mezcla constantemente la sintaxis, la semántica y la función. Como observación final, el reseñador quisiera añadir que el uso de it kā como «marcador de disfluencia del habla» (61) es similar al de like en el inglés estadounidense.
La contribución de Axel Holvoet se titula «Notes on complementisers in Baltic». Holvoet establece dos distinciones categoriales entre complementantes. La primera distingue entre los que tienen valor de verdad y los que no lo tienen. Los complementantes con valor de verdad son los que suelen usarse con verba dicendi; los que carecen de valor de verdad se usan en contextos volitivos. La segunda distinción es la que existe entre complementantes realis e irrealis. Aunque estas distinciones suelen solaparse, Holvoet demuestra que, en principio, son ortogonales. Ilustra este punto con el complementante letón lai, que carece de valor de verdad. Aun así, este suele seleccionar formas verbales realis, y el irrealis con lai solo se usa para denotar un «grado de confianza del hablante/sujeto» menor (75). Sin embargo, en báltico también está documentada la distinción entre complementantes irrealis y realis. Holvoet ofrece como ejemplo el jog (realis) y el kad (irrealis) del lituano antiguo. Los complementantes irrealis pueden incorporar marcadores irrealis, como muestran el jeib del lituano antiguo y el kab latgaliano. Otra distinción importante
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entre los complementantes se refiere al control y a lo que Holvoet, siguiendo a Lichtenberk (1995), denomina «modalidad aprehensivo-epistémica» (86). En letón, la aprehensión y un bajo grado de control suelen expresarse mediante ka ne, mientras que un alto grado de control se expresa mediante lai ne. A continuación, Holvoet aborda los complementantes que califican la verdad; entre los ejemplos figuran el lituano esą y el letón it kā. Este último, cuando se usa como subordinante, es contrafáctico. Sin embargo, usado como complementante, califica la verdad. Holvoet concluye su estudio con algunas observaciones generales sobre los complementantes y sostiene que estos codifican a menudo la modalidad de manera redundante. Esta redundancia puede dar lugar a evoluciones distintas. En lituano, se perdieron los complementantes irrealis redundantes. En letón, en cambio, la redundancia propició nuevos desarrollos, pues los complementantes que originalmente denotaban irrealis se usan ahora para marcar los predicados de fingimiento que Noonan (2007) denomina «predicados de pretensión».
La contribución de Holvoet es sumamente informativa e inspiradora. Su diferenciación entre diversos aspectos de la modalidad da lugar a un análisis minucioso de la función de los complementantes en báltico. Sin embargo, la contribución se habría beneficiado de un aparato descriptivo más riguroso. La terminología empleada a menudo queda sin definir. Esto resulta especialmente evidente en el caso de «control», palabra que se usa con diversos significados en lingüística. A veces, los términos empleados son bastante engañosos. Aunque intuitivamente comprensibles, las etiquetas truth-valued y non-truth-valued son inadecuadas. En la semántica intensional, ambos tipos tienen valor de verdad; la diferencia radica en los mundos con respecto a los cuales se evalúa la verdad.
En su artículo «Contradiction, contrast, and cause: On the functions of the Latvian particle neba in Internet discussions», Nicole Nau examina el uso de esta partícula en el género de los foros de internet, los grupos de discusión y los chats. Para su investigación, recopiló 198 ejemplos de neba introduciendo una cláusula. Identifica cuatro funciones en su conjunto de datos: la partícula se usa para marcar contradicción, causalidad (solo en contextos negados), contraste y, finalmente, causa combinada con contraste. Nau sostiene convincentemente que el significado invariable de neba en sus distintas funciones es la negación, y que los valores semánticos adicionales se deben siempre a implicaturas. La lectura causal, por ejemplo, se establece en el ámbito de los actos de habla (a diferencia de la causalidad del mundo real) y se debe simplemente a la máxima griceana de relevancia. Este argumento se ve reforzado por la observación de que, en algunos casos, neba se combina efectivamente con el conectivo oracional jo. En la segunda parte de su artículo, Nau se ocupa de la sintaxis y el estatus categorial de neba. A partir de su distribución, concluye que sintácticamente no es una conjunción, aunque funcionalmente se le aproxima. Por tanto, está restringida a la primera posición de una cláusula y siempre conecta cláusulas. Por último, Nau aborda la cuestión de la frecuencia, bastante sorprendente, de neba en internet. Fuera de la red, neba se limita principalmente a las canciones populares. Sin embargo, como señala Nau, la partícula es una perfecta
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herramienta para «compensar la falta de prosodia en los textos escritos» (130), lo que la hace popular en el lenguaje de internet, estrechamente vinculado a la lengua hablada.
La contribución de Nau está muy bien argumentada y resulta estimulante. La autora documenta cuidadosamente la adquisición de sus datos y argumenta de manera muy lúcida y rigurosa. El artículo constituye un ejemplo paradigmático de estudio de corpus informativo respaldado por un razonamiento teórico equilibrado.
La contribución de Norbert Ostrowski trata sobre «El letón jeb ‘o’ – de conjunción condicional a disyuntiva». En la primera parte de su artículo, Ostrowski traza el desarrollo de jeb desde una conjunción que introduce condicionales hasta una que marca condicionales concesivas y, finalmente, concesivas simples. Este desarrollo está bien documentado en otras lenguas, como el inglés (cf. though), y ha sido descrito por König (1985). Ostrowski muestra que, al igual que en inglés, la condicional adquiere una interpretación concesiva cuando la «prótasis contiene una expresión que marca un valor extremo adecuado en alguna escala para algún esquema proposicional» (141, citado de König (1985: 238)). En otras palabras, un significado secundario original pasó a convertirse en la denotación de la conjunción. A continuación, Ostrowski explica el uso disyuntivo de jeb basándose en su significado concesivo, siguiendo de nuevo a König (1985). Sin embargo, según Ostrowski, jeb se aparta de la trayectoria descrita por König y pasa a ser una conjunción causal (en la forma jeb u) en algunos testimonios del letón antiguo. En la última parte del artículo, Ostrowski propone una etimología para jeb. Supone que la palabra está compuesta por ja ‘si’ más *be < *bijā (pretérito). Propone una asimilación regresiva para explicar la e de jeb y un desarrollo de *bijā a *be, que no se explica mediante leyes fonéticas.
El artículo de Ostrowski está bien argumentado. Aun así, conviene mencionar algunos problemas menores. Así pues, al reseñador no le queda claro por qué Ostrowski explica el desarrollo de condicional a concesiva con ejemplos polacos (139). En cuanto a las conclusiones del artículo, parece difícil aceptar el desarrollo de jeb u concesivo hasta convertirse en una conjunción causal. Ostrowski ofrece un solo ejemplo de la función causal, que, sin embargo, no resulta necesariamente convincente, pues no puede descartarse una lectura condicional en la oración dada. Para reforzar realmente el argumento a favor de jeb u causal, Ostrowski tendría que ofrecer pruebas que distingan las diferentes lecturas y vayan más allá de la mera intuición. Otro problema concierne a la etimología de jeb. Intuitivamente, la conexión con ja y una forma como *bijā parece evidente. Sin embargo, la asimilación regresiva propuesta es totalmente ad hoc, al igual que el supuesto desarrollo del pretérito.
La contribución de Daniel Petit, «Sobre las partículas presentativas en las lenguas bálticas», ofrece una panorámica de esta clase de partículas en lituano y letón. El autor define las partículas presentativas como «formas especiales cuya función es llamar la atención sobre una realidad dada mediante una focalización deíctica intensa» (151). Como Pet-
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it muestra, el lituano cuenta con una gran cantidad de partículas presentativas (p. ej., anskat, šiškat, te), mientras que el letón solo tiene cuatro (luk, rau, re, še). Desde el punto de vista tipológico, las partículas presentativas suelen aparecer al inicio de la oración, no admiten negación y pueden usarse predicativamente. El autor ilustra cada una de estas características con datos del lituano y del letón. Reviste especial interés la característica de la «predicatividad», pues, según el autor, cabe distinguir dos tipos de rección: algunas partículas rigen el nominativo (lit. štai, let. še), y otras, el acusativo (lit. še, te). Estas últimas a veces se reanalizan como verbos (šekit, tekit en dialectos lituanos). Sin embargo, las mismas partículas también pueden introducir oraciones independientes. Históricamente, la mayoría de las partículas presentativas bálticas son transparentes. Proceden de imperativos (lit. žiur), pronombres (štai) y adverbios locativos (še, probablemente de un instrumental en PIE *-eh1).
El artículo de Petit constituye una bienvenida «primera aproximación» a las partículas presentativas en las lenguas bálticas. Un comentario menor se refiere a que el autor afirma que algunas de estas partículas «rigen el nominativo» (159). Como parecen comportarse sintácticamente como partículas locativas, por ejemplo, el lituano čia (160), parece preferible tratarlas como predicados de cláusulas mínimas incapaces de asignar (o regir) caso.
La última contribución del libro reseñado es «Sobre el tratamiento lexicográfico del lit. esą (desde el trasfondo de otras partículas en lituano y en otros lugares)» [sic!], de Björn Wiemer. En este artículo, el autor aborda la cuestión de cuántas entradas léxicas deben postularse para el lituano esą. De acuerdo con la tradición lexicográfica, Wiemer distingue el participio esą de la palabra funcional. Esta última se emplea como partícula con función reportativa y como complementante (por lo general) restringido a complementos de verba dicendi. El autor reconoce la observación formulada por Holvoet en su contribución al volumen en cuestión, según la cual el complementante puede usarse con verbos de actitud proposicional. Aun así, limita su estudio al uso más frecuente con verbos ilocutivos. Wiemer sostiene que esą es heterosémico, término tomado de Lichtenberk (1991). La heterosemia, en palabras de Wiemer, «capta relaciones de significado de una unidad que atraviesan [...] fronteras categoriales» (179–180). Al ser complementante y partícula, esą satisface claramente este criterio. A continuación, Wiemer compara esą con marcadores reportativos del letón, el polaco y el ruso. Por último, se ocupa de las entradas léxicas. Puesto que la partícula difiere del complementante en sintaxis y (probablemente) en semántica, Wiemer opta por postular dos entradas léxicas diferentes. Estas se proponen en un estilo que recuerda al metalenguaje semántico natural.
La contribución de Wiemer deja perplejo al reseñador. Heterosemia puede ser una etiqueta adecuada para las relaciones estructurales entre esą como partícula y esą como complementante. Sin embargo, todo el razonamiento teórico sobre diferencias categoriales de grano fino en las relaciones entre lexemas parece más bien infructuoso, pues la decisión de Wiemer de establecer dos entradas léxicas distintas se basa enteramente en la distri-
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bución (cf. p. 204). Además, la extensa discusión de los datos del letón y, especialmente, del polaco y el ruso resulta bastante inútil, pues no contribuye a la hipótesis principal. También hay problemas más fundamentales. El más importante es el objetivo de esta contribución, ya que, mientras el léxico no se conciba como parte de un dispositivo generativo (y esto obviamente no es lo que Wiemer tiene en mente), todo el empeño de decidir cuántas entradas léxicas proponer se reduce a una mera taxonomía estructuralista. Esto es aún más cierto porque las entradas léxicas propuestas por Wiemer son, en última instancia, inadecuadas. Una razón de esta inadecuación es que Wiemer admite que «la cuestión [del significado exacto del complementizador, G.K.] requiere más investigación» (205). Por tanto, la entrada léxica del complementizador es necesariamente deficiente. Peor aún, las descripciones sintácticas y semánticas proporcionadas en las entradas son demasiado imprecisas para poder trabajar con ellas. La sintaxis del complementizador, por ejemplo, se describe como «X1_ [esq[X2]]» (206). En una nota a pie de página, se dice que X2 es «una cláusula subordinada a la cláusula X1» (207). Sin embargo, «cláusula» no está definida y puede referirse por igual a estructuras finitas e infinitas. Peor aún, si X1 ha de entenderse como una cláusula, la descripción estructural pasa por alto los aspectos importantes de que (1) esq es un complementizador y (2) está autorizado por el marco de subcategorización del verbo matriz. La descripción sintáctica de la partícula (204) es igualmente inadecuada. Las semánticas proporcionadas son imprecisas en todo momento. Tomemos de nuevo como ejemplo la entrada del complementizador: leemos inter alia «(b) Yo digo P, donde P está alojado en X2» (206). P se refiere obviamente a una proposición, que es una entidad semántica. X2, en cambio, es un constituyente sintáctico. Además, «estar alojado» es, en el mejor de los casos, una metáfora, pero desde luego no es un terminus technicus en ningún marco lingüístico. Además, como no hay Ps ni Xs en la oración (a) de la definición, la conexión entre las partes (a) y (b) sigue siendo oscura. Sin embargo, aunque la semántica proporcionada por Wiemer fuera más precisa, seguiría adoleciendo de una grave deficiencia típica de la semántica NSM, a saber, que no es composicional. Esto resulta especialmente problemático en el caso de palabras funcionales como esq. El último punto, que surge al comparar las entradas proporcionadas para la partícula y el complementizador, se refiere al hecho de que podrían fusionarse fácilmente en una sola entrada si el autor permitiera la subespecificación en el léxico.
REFERENCES
Grochowski Maciej 1986: Polskie partykuły (składnia, semantyka, leksykografia). Wrocław: Ossolineum.
König Ekkehard 1985: On the history of concessive connectives in English. Diachronic and synchronic evidence. – Lingua 66, 1–19.
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Lichtenberk František 1991: Semantic change and heterosemy in grammaticalization. – Language 67, 475–509.
Lichtenberk František 1995: Apprehensional epistemics – Modality in Grammar and Discourse, ed. by Joan Bybee, Suzanne Fleischman. Amsterdam: John Benjamins Publishing Company, 293–327.
Noonan Michael 2007: Complementation. – Language Typology and Syntactic Description. Vol. II. Complex Constructions. 2nd ed., ed. by Timothy Shopen. Cambridge: Cambridge University Press, 52–150.
Įteikta 2011 m. spalio 19 d.
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Georg-August-Universität Göttingen
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