Page 1El papel de los diccionarios de encabezamientos temáticos en la sistematización y el desarrollo de la terminografía moderna
ВЯЧЕСЛАВ КОНСТАНТИНОВИЧ ЩЕРБИН
Centro de Análisis Sistémico e Investigación Estratégica de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús
PALABRAS CLAVE: encabezamiento, lista de encabezamientos, diccionarios de encabezamientos temáticos, listas de encabezamientos de publicaciones, listas de encabezamientos de áreas temáticas, índices temáticos, índices de materias, índices sistemáticos
Como observa acertadamente el economista estadounidense Tyler Cowen, «el trabajo del especialista científico está cada vez más especializado. Es una tendencia que se viene observando desde hace siglos y que difícilmente se interrumpirá» (Cowen 2015: 238). La realización de esta tendencia da lugar a una divergencia cuantitativa cada vez mayor entre el conjunto de términos, denominaciones y voces profesionales que se utilizan hoy en día. Según los cálculos de Sergey Grinev-Grinevich, en cada lengua literaria desarrollada, el número de estas últimas hace tiempo que se cuenta por decenas, si no cientos, de millones de unidades (véase: Griniewicz 2006: 10), frente al conjunto del léxico de uso general de esa lengua (cuyo volumen, por regla general, rara vez supera las cien mil unidades léxicas). Para describir y sistematizar este inmenso fondo terminológico, las terminografías nacionales de diversos países han publicado muchos miles de diccionarios especializados durante el último siglo, lo que hace especialmente acuciante el problema de agrupar y clasificar estos diccionarios para encontrarlos, utilizarlos, compararlos, etc., con rapidez.
Las dificultades existentes para resolver este problema se deben al uso, en distintas partes del mundo, de enfoques muy diferentes (y de la correspondiente terminología) para abordarlo. En particular, la agrupación y clasificación de los diccionarios terminológicos puede llevarse a cabo mediante la preparación de trabajos teóricos de carácter tipológico (véase, por ejemplo,
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Page 2por ejemplo: Ščerbín 1995; Shcherbin 2003; Shcherbin 2009a; Shcherbin 2009b; Ščerbín 2011), o bien por una vía puramente práctica, mediante el uso de los sistemas informáticos de búsqueda existentes en Internet, así como la elaboración de clasificadores nacionales y sectoriales, diccionarios de encabezamientos temáticos, listas de encabezamientos de publicaciones, listas de encabezamientos de áreas temáticas, índices alfabéticos, temáticos y de materias, índices sistemáticos y otros instrumentos de referencia auxiliares, que hoy son parte integrante de todo repertorio bibliográfico de terminografía nacional elaborado profesionalmente.
Como resultado de la pluralidad de enfoques históricamente establecida para resolver el problema de agrupar y clasificar los diccionarios terminológicos, cada terminólogo y terminógrafo profesional debe decidir por sí mismo cuál de los enfoques antes señalados empleará en su actividad práctica. Por ejemplo, el conocido terminógrafo ruso Aleksandr Gerd considera que la segunda vía (la práctica) de clasificación de los diccionarios terminológicos es más conveniente: «En los últimos años se han difundido cada vez más clasificaciones especiales (particulares), como los clasificadores de problemas, las listas de encabezamientos de publicaciones, las listas de temas y las listas de consultas estándar de los abonados de los sistemas de información en los distintos modos de servicio. Todas ellas están destinadas a resolver cuestiones particulares que surgen en la etapa actual del desarrollo de los sistemas de recuperación de información. Estas clasificaciones, que constituyen estructuras organizadas temáticamente, deben agruparse bajo la denominación común de listas de encabezamientos de áreas temáticas» (Gerd 2005: 178).
El principal valor de estas clasificaciones prácticas radica en que «nos permiten percibir la realidad (que tiende a ser caótica) de forma ordenada y sistemática. Es mucho más fácil trabajar con un conjunto de objetos clasificados, ya que conocer la regularidad en que se basa la clasificación (la relación entre la ubicación de los objetos y sus características) permite encontrar fácilmente los objetos que presentan con la intensidad requerida la característica dada. La sola ubicación de un objeto en un sistema de clasificación ya revela algunas de sus propiedades» (Leonov 2007: 35). Sin embargo, la propia búsqueda y utilización en la propia
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Page 3La aplicación profesional de tales clasificaciones prácticas entraña considerables dificultades, ya que en los trabajos de distintos autores estas clasificaciones reciben denominaciones sustancialmente diferentes.
Si, por ejemplo, A.S. Gerd las denomina clasificadores de áreas temáticas, en las normas terminológicas y en la literatura didáctica sobre informática y biblioteconomía estas clasificaciones prácticas suelen recibir el nombre de diccionarios de encabezamientos de materia (posiblemente, esto se deba a una tradición consolidada: en Rusia ya se publicaban diccionarios de este tipo en la década de 1920. Véase, por ejemplo: Diccionario 1929). En particular, la norma interestatal «Lenguajes de recuperación de información. Términos y definiciones» ofrece hoy la siguiente definición de este tipo de diccionarios: es «un conjunto de encabezamientos de materia y del aparato de referencias y consulta asociado a ellos, propio de un catálogo o índice de materias» (ГОСТ 7.74-96 2003: 330). A su vez, Tatiana Serebryannikova entiende por diccionario de encabezamientos de materia «un conjunto de encabezamientos (simples y compuestos) con relaciones paradigmáticas (semánticas) establecidas entre ellos y expresadas mediante un aparato de referencias» (Serebryannikova 2014: 66).
El objetivo de nuestro artículo es precisamente determinar si resulta conveniente emplear un término como diccionarios de encabezamientos de materia para designar las clasificaciones prácticas existentes de los diccionarios terminológicos. Para alcanzar este objetivo, utilizamos una metodología integral que permite tener en cuenta tanto la historia de la formación de los diccionarios designados mediante el término indicado como las funciones principales de dichos diccionarios.
En particular, el manual teórico-práctico de T.O. Serebryannikova describe las siguientes funciones principales de los diccionarios de encabezamientos de materia, así como sus características tipológicas y macroestructurales: «El diccionario de encabezamientos de materia se utiliza con los siguientes fines:
1. Traducir términos o enunciados del lenguaje natural, seleccionados durante la indización por materias del documento y que expresan su contenido, al lenguaje de los encabezamientos de materia.
2. Organizar en un sistema de recuperación de información por materias un aparato de referencias que establezca vínculos entre los encabezamientos existentes.
3. Traducir una consulta formulada en lenguaje natural al lenguaje de los encabezamientos de materia.
4. Realizar una indización descendente excesiva de las consultas durante la búsqueda de información.
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Page 4Según el alcance temático, se distinguen:
universales,
multidisciplinarios,
especializados,
temáticos o problemáticos [diccionarios de encabezamientos. – В.Щ.].
Casi todos los diccionarios de encabezamientos incluyen un prefacio y una lista de encabezamientos» (Серебрянникова 2014: 66).
Surge la pregunta: ¿por qué en los últimos años ha aumentado tan rápidamente en todo el mundo la demanda de servicios de motores de búsqueda de Internet, de diccionarios de encabezamientos creados para diversos campos del conocimiento y de otros tipos de publicaciones que facilitan encontrar rápidamente esos determinados fragmentos de información que se necesitan en un momento concreto? Kenneth Zucker, editor de la revista británica The Economist, considera que «hoy el problema no consiste en encontrar información, sino en extraer los detalles necesarios. Por ejemplo, una de las empresas más valiosas del mundo, Google, alcanzó una capitalización de 200.000 millones de dólares en los diez años transcurridos desde su creación en 1998. Su valor radica en que ayuda a las personas a encontrar información que, incluso sin Google, está disponible públicamente. Pero como hay demasiada, lo fundamental no es el acceso a la información, sino su relevancia» (Цукер 2013: 314–315).
La herramienta analítica de búsqueda Ngram Viewer desarrollada por Google, o, dicho de otro modo, el análisis de n-gramas (Hayes 2011), permite a la corporación transnacional Google ofrecer a sus clientes de distintos países del mundo una amplia gama de servicios para encontrar información relevante. Su uso se basa en una enorme biblioteca electrónica de 5 millones de libros digitalizados en 7 idiomas (inglés, hebreo, español, alemán, francés, ruso, entre otros). Además, a partir de ese conjunto de libros, los empleados de Google obtuvieron alrededor de 500.000 millones de combinaciones de palabras («n-grams»); «para cada “n-gram” se determinan la lista y las páginas de los libros en que aparece esa combinación, así como su frecuencia» (Московкин 2012: 27).
El enfoque empleado por Google es la búsqueda de texto completo, es decir, la «búsqueda informática de cualquier palabra y sus combinaciones. Su uso permite encontrar todos los documentos,
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Page 5где встречается нужное слово или группа слов» (Страцевский 2001: 8). Однако в поисковых системах Интернета применяется не только полнотекстовый поиск, который сегодня лежит в основе теории «больших данных» (Бонч-Осмоловская 2016), но и другие виды компьютерного поиска: «поиск по реквизитам. Это поиск документов по принявшему их органу, датам принятия (подписания, регистрации) и прочим фиксированным реквизитам...; поиск с помощью классификаторов. Это поиск документа по специально созданным и постоянно отслеживаемым классификаторам. Основное отличие его в том, что заранее создается некоторая система классификации и затем группа специалистов относит каждый документ или даже отдельную его часть к той или иной рубрике или слову» (Страцевский 2001: 8).
En aras de la justicia, cabe decir también que mucho antes de la aparición de los motores de búsqueda de Internet basados en tecnologías de hipertexto y del cálculo, mediante ellos, de información pertinente, Robert Murphy expuso de forma muy sistemática y coherente «la parte más importante del conocimiento: “saber dónde buscar esto”» (Foreword 1958: V) en su libro How and Where to Look It Up: A Guide to Standard Sources of Information (Murphy 1958), que, en el momento de su publicación, constituía la clasificación más completa del mundo de publicaciones de consulta e información de diversos tipos. A modo de comparación: los repertorios de publicaciones de consulta editados durante el período soviético (véanse, por ejemplo: Научная литература 1961; Справочные издания 1982) quedaban muy por detrás del libro de R. Murphy tanto en extensión editorial como en la amplitud cuantitativa y tipológica de las fuentes de información lingüísticas y factográficas.
Puede afirmarse sin temor que R. Murphy fue uno de los primeros en reconocer la naturaleza hipertextual y no lineal de las publicaciones de consulta más diversas, lo que le permitió reunirlas en un sistema de clasificación unificado. Hoy en día, incluso en la bibliografía didáctica se ha asentado la idea de que «los hipertextos construidos y utilizados manualmente se conocen desde hace mucho. Así, las obras de consulta, los tesauros, los diccionarios y las enciclopedias provistos de un sistema desarrollado de referencias constituyen, de hecho, documentos de estructura no lineal» (Гипертексты 1997: 87).
A nuestro juicio, «entre los hipertextos más antiguos de carácter no lineal también pueden incluirse ciertos manuales específicos
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Page 6tablas cronológicas, catálogos de productos (de artesanos, empresas, sectores, etc.) y de unidades de almacenamiento (en museos, almacenes, bibliotecas, etc.), guías para la identificación de plantas y animales, índices temáticos y tablas de contenido de libros, calendarios, repertorios de materias, clasificadores, normas, atlas, horarios y documentos semejantes, caracterizados por la fragmentariedad textual y la ordenación no lineal» (Щербин 2003: 31). Precisamente las tradiciones centenarias de publicación, uso y progresiva complejización de las características macroestructurales y microestructurales de la literatura de consulta propiciaron la aparición, en su seno, de tipos de obras clasificatorias como los índices auxiliares, los clasificadores, los repertorios de materias y los índices de diversos tipos.
Sobre la historia de la aparición de los diccionarios de encabezamientos de materia, así como de otros índices auxiliares, repertorios de materias e índices de diversos tipos, y sobre su papel en la elaboración de publicaciones de consulta de distintos tipos, la célebre enciclopedia Britannica escribe lo siguiente: «Sin duda, el complemento más importante de una enciclopedia moderna es su índice. Ya en 1614, el arzobispo Petini Antonio Zara incluyó un índice de categorías en su Anatomia ingeniorum et scientiarum («Anatomía de los talentos y las ciencias»). El profesor griego de Basilea Johann Jakob Hofmann añadió un índice a su Lexicon universale («Léxico universal», 1677); la Encyclopedie (la “Enciclopedia, o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios” francesa, 1751–1772. – В.Щ.) concluía con dos volúmenes de Table analytique et raisonnee, que complementaban los 33 volúmenes de textos, suplementos e ilustraciones; y la Britannica incluyó, en su segunda edición (1778–1784), índices separados para los artículos más extensos e incluso publicó el primer volumen independiente de índices auxiliares en su séptima edición (1830–1842). Sin embargo, la naturaleza de una buena indización todavía distaba mucho de comprenderse plenamente, y solo a finales del siglo XIX se prepararon índices auxiliares verdaderamente buenos para las enciclopedias. En el siglo XX, las enciclopedias provistas de índices auxiliares (y ni mucho menos todas lo estaban) aconsejan sistemáticamente a sus lectores que consulten las instrucciones de uso, pues los índices auxiliares son una herramienta avanzada que, mediante una serie de sencillos recursos tipográficos y editoriales, puede dar acceso a toda la información».
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Page 7гатству информации, зафиксированной в едином алфавитном порядке» (Encyclopedias 1991: 263).
Se considera, con razón, que los índices auxiliares detallados y variados son uno de los puntos fuertes de las mejores enciclopedias soviéticas. Así, según Alexander Gorkin y Galina Yakusheva, la segunda edición de la Большой Советской энциклопедии (1950–1958), que constaba de 50 tomos principales y 1 suplementario y contenía alrededor de 100 mil artículos, «logró hacer mucho por el perfeccionamiento metodológico de la enciclopedia y por combinar con éxito en ella el rigor científico y la accesibilidad. A ello contribuyeron el índice en dos volúmenes, el sistema de referencias y de organización temática utilizado activamente, el lenguaje claro y preciso de la obra, las ilustraciones y la extensa bibliografía al final de los artículos, una importante fuente adicional de información para el usuario de la enciclopedia» (Горкин, Якушева 1999: 118).
Por su parte, los editores de los 12 tomos de la Беларускай Савецкай энцыклапедыі (1969–1975) justificaron así la necesidad de publicar un tomo adicional (el decimotercero), que contenía índices auxiliares: «Para aumentar el valor de consulta de la obra, la Enciclopedia Soviética Bielorrusa cuenta con un índice temático, uno onomástico y otro de nombres geográficos. Estos ayudarán al lector a encontrar la información necesaria y ampliarán considerablemente las posibilidades de consulta de la Enciclopedia. Si los 12 tomos de la BSE contienen unos 35 mil artículos, los índices incluyen más de 100 mil entradas y alrededor de 300 mil referencias a tomos y páginas de la BSE. Los índices ayudarán a encontrar en la BSE numerosos términos científicos, nombres geográficos e información sobre acontecimientos históricos, figuras sociales y políticas, innovadores de la producción y personalidades de la ciencia y la cultura que no cuentan con artículos propios» (Ад рэдакцыі 1976: 3). En parte como resultado de las tradiciones enciclopédicas establecidas en el pasado, hoy se desarrolla con éxito, dentro de la conceptografía eslava, una de sus líneas: la lexicografía clasificatoria (Щербин 2014: 123–125).
A nuestro juicio, fue precisamente la toma de conciencia, por parte de las principales editoriales del mundo, del papel de los índices auxiliares de libros señalado anteriormente lo que contribuyó a que, en la práctica editorial de los países desarrollados, un libro sin índice sea hoy literalmente «la rara avis» (Призмент 1995: 59). Es más, el investigador polaco
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Page 8Melchior Vankovich consideró que un indicador de la delincuencia cultural era la lista de libros, principalmente históricos y de memorias, publicados sin índices (Кнігі 1996: 16).
En el contexto de lo dicho anteriormente, resulta particularmente sorprendente que en la enciclopedística de algunos países postsoviéticos haya surgido una tendencia exactamente opuesta: eliminar de la macroestructura de las enciclopedias universales y especializadas una parte tan indispensable como los índices auxiliares (temáticos, geográficos, onomásticos, etc.). En particular, sin estos índices (aparentemente, para minimizar los gastos editoriales) se publicaron la nueva enciclopedia universal, en 18 tomos, Enciclopedia bielorrusa (1996–2004), la enciclopedia regional, en 7 tomos, República de Bielorrusia (2005–2008), y muchas enciclopedias especializadas: la enciclopedia en 6 tomos Enciclopedia de la historia de Bielorrusia (1993–2003), la enciclopedia en 6 tomos Cultura de Bielorrusia (2010–2015), la enciclopedia en un tomo Lengua bielorrusa (1994), entre otras. El primer tomo de la obra en 12 tomos Enciclopedias para escolares y estudiantes (2009), que trata temáticamente los problemas de la sociedad de la información, ni siquiera incluye un índice, obligatorio para cualquier publicación en forma de libro. Más tarde (aparentemente, ante la presión de lectores indignados), la editorial «BelEn» añadió una hoja suelta de una página a este tomo «ciego», con la indicación de las páginas de cada sección temática.
La tendencia negativa señalada anteriormente, manifestada en la enciclopedística bielorrusa contemporánea, llevó al autor de este artículo a plantearse las siguientes preguntas:
1) ¿Cómo se relacionan esas «innovaciones» de la editorial «БелЭн» con las normas editoriales vigentes en la República de Belarús?
2) ¿Influyen esas «innovaciones» en el ámbito de la enciclopedística bielorrusa en la práctica terminográfica nacional?
3) ¿Para qué necesitan los terminólogos y terminógrafos nacionales índices auxiliares (diccionarios de encabezamientos temáticos, índices de distintos tipos)?
La respuesta a la primera de las preguntas planteadas se encontró en el texto de la norma estatal de la República de Bielorrusia STB 7.202.2005 Sistema de normas sobre información, biblioteconomía y edición. Manual. Tipos principales. Requisitos para el texto principal, los elementos complementarios de la publicación y el diseño editorial. El apartado 5.3.2 de dicho
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Page 9La norma establece: «La composición del aparato de consulta, por regla general, incluye: un artículo introductorio, listas de abreviaturas y símbolos convencionales, un sistema de referencias, índice auxiliar (índices), bibliografía, contenido/índice y datos editoriales» (СТБ 7.202.2005: 4). A su vez, el apartado 5.3.6 de esta norma regula las siguientes cuestiones: «El índice auxiliar se selecciona en función de las características de cada obra de consulta. En las obras de consulta organizadas sistemáticamente, es obligatorio incluir un índice alfabético. En las obras de consulta cuyo texto principal está organizado alfabéticamente, también se recomienda incluir un índice auxiliar. Este puede ser temático, único o constituir un sistema de índices de distintos tipos» (СТБ 7.202.2005: 4). Así pues, las «innovaciones» de la editorial «БелЭн» consistentes en excluir los índices auxiliares de la macroestructura de las publicaciones enciclopédicas que edita constituyen una violación directa de la norma estatal de la República de Belarús.
En el artículo de Sergei Grinev-Grinevich «Sobre los principios de elaboración de diccionarios terminológicos» logramos encontrar respuesta también a la pregunta de si las «innovaciones» negativas en el ámbito de la enciclopedística influyen en la práctica terminográfica nacional. Según el autor del artículo citado, «entre las deficiencias más frecuentes de los diccionarios terminológicos existentes, los especialistas en terminografía señalan, entre otras, (В.Щ.) <...> la ausencia en los diccionarios de algunos índices necesarios» (Гринев-Гриневич 2007: 21).
A nuestro juicio, difícilmente puede ser una simple coincidencia que falten índices necesarios en la macroestructura de las enciclopedias y los diccionarios terminológicos contemporáneos. Lo más probable es que se trate de manifestaciones distintas de una misma tendencia, que evidencia que los compiladores de las obras de consulta mencionadas no comprenden el papel fundamental de los índices auxiliares en el proceso de sistematización del volumen, en constante crecimiento, de información pertinente. Pasamos aquí a responder a la pregunta planteada anteriormente: ¿para qué necesitan los terminólogos y terminógrafos nacionales índices auxiliares (diccionarios de encabezamientos temáticos, índices de distintos tipos)?
Es bien sabido que los diccionarios politécnicos son los que abarcan la terminología más amplia de diversas disciplinas científicas y áreas del conocimiento profesional (véase, como ejemplo: РБПС
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Page 101997–1998) y los llamados diccionarios «sumarios». A propósito de estos últimos, los investigadores rusos Valentín Petushkov y Vladímir Sergeev escriben lo siguiente: «Con la denominación convencional de “diccionario sumario” no se entiende una obra universal (del tipo de la Gran Enciclopedia Soviética, la Pequeña Enciclopedia Soviética y el Diccionario Enciclopédico), sino una obra perteneciente a una rama del saber bastante amplia, que abarca muchas disciplinas subordinadas e incluso parcialmente afines. Así, las Grandes y Pequeñas Enciclopedias Médicas reúnen información sobre anatomía, psicología, farmacología, sanidad, etc. La Enciclopedia Agrícola ofrece información sobre agronomía y veterinaria, edafología y botánica, etc. La Enciclopedia Técnica, publicada en los años anteriores a la guerra, incluía información sobre todas las disciplinas técnicas» (Petushkov, Sergeev 1976: 17).
Hasta la fecha, los diccionarios politécnicos y «sumarios» se distinguen de los demás diccionarios terminológicos por su enorme volumen. En particular, el repertorio del RBPS 1997–1998 «incluye alrededor de 157 000 términos de diferentes ramas de la ciencia y la técnica: aviación, industria automotriz, construcción, informática, ingeniería hidráulica, minería, cosmonáutica, matemáticas, ingeniería mecánica, metalurgia, industria petroquímica, radiotecnia, química, física nuclear, entre otras» (RBPS 1998: 4). A su vez, entre los diccionarios «sumarios» elaborados en Belarús se pueden incluir Русka-беларускі слоўнік сельскагаспадарчай тэрміналогіі (RBSST 1994), cuyo repertorio supera los 70 000 términos; Русско-белорусский словарь общественно-политической терминологии (RBSOPT 1970), que incluye más de 17 000 entradas, y otras obras de consulta.
Los diccionarios sectoriales tienen un alcance mucho más limitado en cuanto a la terminología de las distintas disciplinas científicas y áreas de conocimiento profesional; se elaboran gracias al trabajo de representantes de diversas ramas de la ciencia, la economía y numerosos campos de conocimiento profesional. Como señalaron acertadamente al respecto Evgueni Vereshchaguin y Vitali Kostomarov, «cada ciencia desarrolla su propia lexicografía sectorial» (Vereshchaguin, Kostomarov 1980: 216). Sin embargo, la lexicografía sectorial moderna comprende no solo diccionarios elaborados por representantes de distintas disciplinas científicas, sino también obras de consulta preparadas en el marco de diversas ramas de la economía, ámbitos de la vida social y numerosos campos de conocimiento profesional.
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Page 11Para referencia: ya en el primer Опыте терминологического словаря сельского хозяйства, фабричности, промыслов и быта народного: в 2-х т. ruso, de Vladímir Burnashev (1843–1844), se distinguían «54 ámbitos de actividad, a los que se añadían varios aspectos de la vida cotidiana del pueblo llano ruso» (Tatarinov 1996: 140). A su vez, al reseñar las opiniones de los investigadores germanistas de la segunda mitad del siglo XX sobre la distinción entre los conceptos de научный язык y специальный язык, Evguenia Kakzanova describe un abanico muy amplio de ramas de la economía y ámbitos de la vida social en cuyo marco se crean textos especializados que posteriormente sirven como material lingüístico para elaborar obras de consulta sectoriales: «Entre los textos especializados se puede incluir la literatura sobre las siguientes especialidades: 1) derecho (en opinión de B. J. d’Or, quien, al parecer, no distingue entre lenguas especializadas y sociolectos, la lengua del derecho, junto con las lenguas de los cazadores y los marineros, puede considerarse una de las lenguas especializadas más antiguas); 2) medicina, barbería, obstetricia; 3) caza y silvicultura; 4) cultivo de plantas y ganadería (según K.-D. Baumann, el desarrollo de esta lengua especializada puede rastrearse hasta el siglo XIV); 5) herbolaria; 6) minería (aquí K.-D. Baumann constata numerosas particularidades desde la Edad Media); 7) veterinaria; 8) arte militar (K.-D. Baumann menciona también el comercio, al hablar del desarrollo lingüístico particular de estas disciplinas en el siglo XIX); 9) agricultura y explotación agrícola (según Baumann, el desarrollo de estas lenguas especializadas también puede rastrearse hasta el siglo XIV, y añade asimismo la pesca); 10) magia; 11) técnica en general; 12) viticultura y elaboración del vino; 13) navegación (según N. B. Gvishiani, las lenguas de especialización muy restringida, por ejemplo, las de los contramaestres o los pilotos, resultan las más limitadas en cuanto a la diversidad del uso científico de la lengua y, en esencia, quedan reducidas al nivel de códigos: conjuntos de reglas particulares que permiten asociar cada mensaje transmitido con una combinación de distintas señales)» (Kakzanova 2008: 91).
Con el fin de neutralizar la antinomia «lenguas científicas – lenguas especializadas», en 1964 los investigadores británicos Michael Halliday, Peter Strevens y Angus McIntosh definieron como ámbito de la lingüística aplicada el campo del «lenguaje para fines específicos» (LSP),
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Page 12que muy pronto se redujo al concepto de «inglés para fines específicos» (ESP). Sin embargo, con el tiempo, la antinomia interna de este concepto llevó a dividirlo en dos: «inglés para fines académicos» e «inglés para fines profesionales» (Upton, Connor 2013: 3149).
En el marco de la terminología cognitiva postsoviética, la oposición mencionada «lenguas científicas – lenguas especializadas» adoptó la forma de la oposición «sistemas terminológicos restringidos y temáticos – sistemas terminológicos amplios y orientados socialmente» (Rychkova 2008: 11–12). Además, los sistemas terminológicos restringidos y temáticos presentan las siguientes características:
1) están estrechamente vinculados a los sistemas de conocimiento elaborados por las disciplinas científicas correspondientes. Valentina Novodranova escribe al respecto: «La concepción de la estructura y la organización de los sistemas terminológicos está estrechamente relacionada con la definición cognitiva del término, que se hizo posible con el surgimiento de la ciencia cognitiva y el establecimiento en lingüística de un paradigma del conocimiento como el cognitivo-discursivo, pues solo en el marco de este paradigma pueden identificarse los rasgos fundamentales del término que permiten mostrar su esencia tanto desde el punto de vista cognitivo como desde el comunicativo. <...>Así pues, cada uno de los tipos de conocimiento representados en el término como signo lingüístico se basa en una experiencia determinada de interacción humana con el mundo, y la experiencia profesional y los conocimientos especializados elaborados en una ciencia determinada son los principales» (Novodranova 2009: 90);
2) el número de sistemas terminológicos restringidos y temáticos vinculados a ciencias, disciplinas científicas y clústeres científicos particulares crece rápidamente. En opinión de S. V. Grinev-Grinevich, «la tendencia al rápido crecimiento del volumen del léxico especializado se debe a que, según los datos de la historia de la ciencia, en promedio cada 25 años se duplica el número de disciplinas científicas (según datos de la enciclopedia británica, en el siglo XX aparecieron alrededor de 2 500 ciencias y disciplinas científicas nuevas). Cada nueva disciplina necesita su propia terminología, lo que provoca un crecimiento exponencial del número de terminologías» (Grinev-Grinevich 2011: 22). Por ejemplo, «en 1995, H. Wein-
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Page 13…rich, basándose en los datos del catálogo de especialidades de la Unión Alemana de Universidades, enumeraba alrededor de 4000 especialidades o disciplinas científicas diferentes» (Какзанова 2008: 90). Ya en 2012, un análisis cienciométrico realizado en Rusia sobre el conjunto actual de contextos científicos contemporáneos mostró que «las publicaciones más citadas se agrupan, a partir de la cocitación, en 84 mil clústeres científicos (competencies), que reflejan frentes de investigación activos en diversos campos del conocimiento, cada uno de los cuales se desarrolla gracias a un grupo de científicos que constituye un colectivo científico virtual» (Куракова, Цветкова, Арефьев 2012: 75). En el libro de Sergey y Elena Peresleguin se menciona también una cifra similar de ramas de la ciencia contemporánea: «hasta 72 mil disciplinas científicas en 2004» (Переслегин, Переслегина 2015: 83);
3) la realización de investigaciones científicas en todo el espectro de los campos más recientes del conocimiento científico, así como la descripción y codificación lexicográfica de los sistemas terminológicos especializados y restringidos vinculados a esos nuevos campos científicos, solo están al alcance de un número muy reducido de países del mundo grandes y más desarrollados científicamente, dada la incontable cantidad de diccionarios disciplinarios y sectoriales.
Los sistemas terminológicos amplios, orientados a la sociedad, también tienen rasgos distintivos:
1) la estructura de cada uno de esos sistemas terminológicos contiene un núcleo léxico común, presente en los más diversos lenguajes profesionales. En opinión de Taras Kiyak, «los distintos lenguajes profesionales emplean recursos lingüísticos específicos que, a su vez, pueden aparecer también en otros lenguajes profesionales. Así se forman grandes clases de lenguajes con rasgos comunes. Entre los lenguajes profesionales pueden distinguirse los de las ciencias sociales y los de las ciencias técnicas, que cuentan no solo con sistemas terminológicos específicos, sino también con una organización textual y una estructura lingüística diferentes» (Кияк 2009: 23). Es más, no es raro que esas grandes clases de lenguajes profesionales con rasgos comunes adquieran el estatus de disciplinas lingüísticas independientes. En particular, Aleksandr Kravchenko escribe sobre la aparición de «numerosas “lingüísticas” coexistentes, cada una con su propio ámbito temático (psico-, socio-, etno-, antropo-, neuro-, bio-, eco lingüística, lingüística cognitiva, etc.), y cada una de ellas dista mucho de ser una sola-
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Page 14родной дисциплиной» (Кравченко 2015: 156). К числу названных выше видов лингвистик можно добавить как давно существующие (например, математическую лингвистику), так и совсем недавно появившиеся: медиалингвистику, уже имеющую в России свой одноимённый научный журнал; политическую лингвистику, проблемам которой посвящены целые научные конференции (СПЛ 2003); юрислингвистику, представленную многочисленными учебными пособиями (см., например: Артикуца 2004), и другие виды лингвистик. Причем в рамках таких новейших видов лингвистик выделяются и соответствующие терминографические направления: медицинская лексикография (Новоградова 1993: 9); юридическая лексикография (Василькова 2011) и др.;
2) la cantidad de sistemas terminológicos amplios y orientados a la sociedad es relativamente pequeña y bastante estable. Por ejemplo, Vladimir Leichik considera que el listado de ámbitos especiales de denominación vinculados a las ramas correspondientes de la economía y a las esferas de la vida social «puede resumirse de la siguiente manera: ciencia, técnica y tecnología (producción industrial y agrícola, en particular, técnica y tecnología informática), que constituyen la “base técnica” de la sociedad moderna; la base económica; la infraestructura, que incluye el transporte, las relaciones sociopolíticas, las artes, las comunicaciones de masas —entre ellas los medios de comunicación, Internet, la telefonía móvil, etc.—. En nuestra época, el número de estos ámbitos y, por consiguiente, de los LSP [lenguajes para fines específicos. – В.Щ.] asciende, según distintos cálculos, a entre doscientas y trescientas unidades, muchas de las cuales se solapan en cuanto a sus objetos y relaciones» (Лейчик 2009: 34). T. R. Kiyak menciona una cifra muy similar de estas grandes clases de lenguajes profesionales con rasgos comunes: «Hoy los lingüistas cuentan más de 300 lenguajes profesionales» (Кияк 2009: 23);
3) hoy en día, también la ciencia de países relativamente pequeños (como Belarús, Lituania, etc.) puede abarcar en sus investigaciones un espectro limitado de grandes clases de lenguajes profesionales (LSP) y reflejar después sus resultados en diccionarios especializados de distintos tipos.
Para los investigadores de estos países, el desafío más importante (y más difícil) consiste en pasar de la incontable multitud de sistemas terminológicos especializados y restringidos, elaborados en el marco de la ciencia global,
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Page 15la ciencia y la tecnología mundiales y consignados en una incontable cantidad de diccionarios disciplinarios y sectoriales, a un número limitado de sistemas terminológicos amplios y orientados a la sociedad, en cuyo marco, en opinión de Margarita Marchuk, «se produce la interacción del léxico general, el léxico científico general (técnico general) y el léxico especializado restringido» (Марчук 1997: 44). Por regla general, esos sistemas terminológicos amplios y orientados a la sociedad se recogen en diccionarios politécnicos y «sumarios». Sin embargo, la creación de tales diccionarios presupone necesariamente la elaboración de un diccionario de materias suficientemente universal y óptimo para el país en cuestión.
La dificultad de resolver esta tarea se debe hoy a las siguientes circunstancias: 1) hasta ahora, señala Tatiana Kandelaki, «la literatura carece de una clasificación científica única de las “agrupaciones” de palabras en el sistema léxico-semántico de la lengua» (Канделаки 1986), que incluya repertorios disciplinarios y sectoriales de términos; 2) dado que las estructuras económicas de los distintos países, así como sus tradiciones científicas y socioculturales, no coinciden, no es posible elaborar para ellos un único clasificador de las principales ramas de la ciencia, la economía y la esfera sociocultural que permita agrupar de manera uniforme los diccionarios terminológicos publicados en esos países.
A nuestro juicio, hay dos vías principales para superar las dificultades señaladas: a) combinar los índices temáticos, por materias y sistemáticos de los repertorios bibliográficos más completos de publicaciones terminográficas en distintas lenguas, con el fin de identificar las materias comunes que coinciden en dichos índices; b) elaborar un diccionario nacional de materias para las principales ramas de la ciencia, la economía y la esfera sociocultural de un país determinado, teniendo en cuenta el contenido y los títulos de los diccionarios terminológicos y obras de consulta especializadas ya publicados en ese país. El uso simultáneo de ambas vías permitiría verificar y precisar los resultados obtenidos.
En nuestra investigación hemos intentado aprovechar las posibilidades de ambas opciones para preparar un diccionario nacional de materias que sirviera para agrupar diccionarios terminológicos y obras de consulta. En particular, para llevar a cabo las actividades heurísticas
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Page 16De las posibilidades que ofrece la primera vía, seleccionamos tres repertorios bibliográficos, elaborados ya en el período postsoviético, que son los más completos sobre publicaciones terminográficas de Belarús, Lituania y Ucrania (БСЭ 2002; УТ 2003; LDT 2008). ¿Por qué seleccionamos precisamente los repertorios bibliográficos de estos países? Porque Lituania y Ucrania son países vecinos de Belarús y, además, bastante comparables con ella en cuanto a su potencial económico y científico, a diferencia, por ejemplo, de un gigante económico y científico como Rusia. A continuación, se desglosó todo el material de rúbricas, extraído de los repertorios bibliográficos indicados de los tres países, y se creó una especie de base multilingüe (conjunto) de rúbricas temáticas. «Un requisito necesario para crear una base de datos multilingüe es también disponer de una lengua base común, es decir, una lengua central a la que puedan añadirse términos nacionales correspondientes a un concepto común (único)» (Skujiņa, Ilziņa, Vasiljevs, Borzovs 2006: 32). Como tal lengua central (lengua base para las comparaciones) utilizamos el ruso, al que se tradujeron las rúbricas temáticas en inglés (del repertorio lituano), en belaruso (del repertorio belaruso) y en ucraniano (del repertorio ucraniano).
Al conjunto total de rúbricas temáticas obtenido como resultado de esta combinación lo denominamos «Diccionario universal de rúbricas temáticas que reflejan el continuo conceptual de las principales LSP (ЯСЦ)». El diccionario indicado contiene 721 rúbricas temáticas. De ellas, solo 55 aparecen en los tres repertorios bibliográficos de publicaciones terminográficas examinados (belaruso, lituano y ucraniano). A continuación, presentamos en orden alfabético estas rúbricas temáticas más universales: obstetricia, anatomía, arqueología, astronomía, bibliografía, biblioteconomía, bioquímica, virología, arte militar, genética, geografía, geodesia, geología, geometría, hidráulica, ginecología, histología, periodismo, ordenación territorial, arte, historia del arte, historia, cartografía, criminalística, estudios literarios, matemáticas, gestión, metalurgia, meteorología, metrología, mineralogía, música, pedagogía, edafología, psicología, radioelectrónica, jardinería, agricultura, sociología, deporte, odontología, construcción, ingeniería térmica, comercio, física, fisiología, educación física
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Page 17geografía, filosofía, tecnología química, química, ecología, economía, electrónica, electrotecnia, lingüística. En esencia, estas son precisamente las rúbricas temáticas que hoy representan las prioridades compartidas de Belarús, Lituania y Ucrania en el ámbito de la terminografía.
Por su parte, la aplicación de las posibilidades de la segunda vía para elaborar un diccionario nacional de rúbricas temáticas, basándose en el contenido y los títulos de los diccionarios terminológicos y repertorios especializados ya publicados en Belarús y registrados en nuestro fichero de investigación —que hemos ido ampliando durante dos décadas mediante fuentes muy diversas (índices de diccionarios publicados, catálogos electrónicos de bibliotecas, Internet, etc.)— permitió ampliar considerablemente el continuo conceptual en el que se forman las lenguas nacionales para fines específicos. En particular, el estudio de los datos bibliográficos y de las características de contenido de casi dos mil diccionarios terminológicos y repertorios publicados en Belarús permitió detectar toda una serie de rúbricas temáticas ausentes del repertorio bibliográfico БСЭ 2002, de considerable extensión, que examinamos y que incluye 278 rúbricas temáticas en su índice temático. Por ejemplo, en él se habían «omitido» las siguientes rúbricas temáticas, que hoy están efectivamente representadas en diccionarios terminológicos y repertorios publicados en Belarús: automoción, negocios, demografía, economía doméstica, cibernética, cinematografía, arte cinematográfico, actividad de clasificación, estudios regionales, criptología, cultivo del lino, ciencia de los materiales, musicología, ciencia de la ciencia, horticultura, cinegética, seguridad laboral, imprenta, derecho, programación, radiobiología, retórica, piscicultura, producción de semillas, esfera social, normalización, construcción de máquinas-herramienta, industria textil, folclorística, quiromancia, estudios de excursiones, energía, joyería y muchas otras.
A nuestro juicio, la combinación armoniosa de a) la lista de las rúbricas temáticas más universales mencionadas anteriormente, comunes a las terminografías belarusa, lituana y ucraniana, y b) la lista de aquellas rúbricas temáticas que caracterizan principalmente el contenido conceptual de los diccionarios terminológicos belarusos permitirá, en última instancia, crear un diccionario nacional de rúbricas temáticas suficientemente óptimo, sobre cuya base podrán abordarse las siguientes tareas terminológicas y terminográficas:
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Page 181) elaborar sistemas terminológicos amplios y orientados a la sociedad, que suelen servir de base para un número limitado de lenguas para fines específicos. Estas últimas suelen actuar como mecanismo para generalizar y transmitir las prácticas científicas y sociales existentes. La siguiente prueba concreta respalda la conclusión de que, pese a la creciente especialización de la investigación científica en distintos países del mundo, la socialización de sus resultados se llevará a cabo en el marco de un número bastante limitado de especialidades básicas: «En la Nomenclatura-2000 [Nomenclatura de especialidades de los investigadores científicos, introducida por orden del Comité Superior de Atestación de Belarús el 4 de mayo de 2000. – В.Щ.], el número de especialidades incluidas se redujo de 591 a 405 en comparación con la Nomenclatura-1995 [aprobada por resolución del Presidium del Comité Superior de Atestación de Belarús el 5 de diciembre de 1995. – В.Щ.]» (Морозевич, Гулько 2000: 5);
2) elaborar diccionarios politécnicos, diccionarios «sumarios», diccionarios de léxico científico general, diccionarios de alfabetización científica y otros diccionarios similares de carácter universal, lo más adecuados posible para cada país. La publicación independiente de diccionarios de estos tipos en distintas regiones del mundo constituye la mejor prueba de que «los países crean sus propios servicios lexicográficos y terminológicos, su terminología nacional y su terminografía en los ámbitos que, ante todo, son más importantes para el desarrollo nacional» (Марчук 1992: 6);
3) precisar periódicamente la composición de las ramas nacionales de la ciencia y la economía que ocupan los primeros puestos por el número de diccionarios disciplinarios y sectoriales dedicados a ellas. Así, en nuestras publicaciones anteriores (Щербин 2009а; Щербин 2009б), los cinco sectores de la ciencia y la economía belarusas con mayor desarrollo terminográfico eran los siguientes: 1) diccionarios de biología (141 títulos); 2) diccionarios de economía (137 títulos); 3) diccionarios de historia (66 títulos); 4) diccionarios de matemáticas (48 títulos); 5) diccionarios de lingüística (46 títulos). Sin embargo, la economía se ha convertido ahora, sin lugar a dudas, en el sector líder de Belarús por la cantidad de diccionarios terminológicos y repertorios sectoriales que la cubren (ya se le han dedicado más de doscientos diccionarios especializados de distintos tipos).
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Page 19CONCLUSIONES
El análisis realizado de la historia de la creación y de la práctica actual de elaboración y uso de instrumentos auxiliares de búsqueda (diccionarios de encabezamientos temáticos, clasificadores de publicaciones, clasificadores de áreas temáticas, índices alfabéticos, temáticos, por materias y sistemáticos) permite formular las siguientes conclusiones:
1. En las normas terminológicas actuales y en la bibliografía didáctica sobre informática y biblioteconomía, se ha consolidado como término de mayor amplitud de contenido y uso para designar todo el grupo de instrumentos auxiliares de búsqueda heterogéneos el término diccionarios de encabezamientos temáticos, que designa conjuntos de encabezamientos simples y complejos en cuanto a su estructura, relacionados entre sí por vínculos semánticos que se expresan en los diccionarios mediante un aparato de referencias.
2. En la terminografía actual, los diccionarios de encabezamientos temáticos desempeñan una serie de funciones muy importantes:
a) sirven como medio para buscar el término necesario y el concepto que este designa dentro de la estructura de una obra de referencia determinada;
b) permiten agrupar las obras terminográficas por distintas ramas de la ciencia, la economía y el ámbito sociocultural;
c) contribuyen a la formación de sistemas terminológicos amplios y orientados socialmente, que suelen servir de base para las lenguas con fines específicos;
d) constituyen la base conceptual para la creación de diccionarios politécnicos, diccionarios «sumarios», diccionarios de léxico científico general, diccionarios de alfabetización científica y otros diccionarios terminológicos de carácter universal;
e) contribuyen a identificar las ramas nacionales de la ciencia y la economía que destacan por el número de diccionarios disciplinarios y sectoriales dedicados a ellas.
3. La elaboración del diccionario nacional de encabezamientos temáticos más óptimo se logra mediante la combinación armónica de los encabezamientos temáticos más universales, comunes a varias terminografías nacionales, y de aquellos que caracterizan principalmente el contenido conceptual de diccionarios terminológicos de distintos tipos elaborados en el marco de una terminografía nacional específica.
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EL PAPEL DE LOS DICCIONARIOS DE DESCRIPTORES TEMÁTICOS EN LA SISTEMATIZACIÓN Y EL DESARROLLO DE LA TERMINOGRAFÍA MODERNA
El artículo examina la práctica de creación y uso de índices auxiliares (diccionarios de descriptores temáticos, índices de publicaciones, índices temáticos, alfabéticos, temáticos, por materias y sistemáticos). Se fundamenta la conveniencia de utilizar el término словарь предметных рубрик (diccionario de descriptores temáticos) para designar las clasificaciones de diccionarios terminológicos utilizadas en la práctica. Se reseñan la historia de la formación y el desarrollo de este tipo de publicaciones de referencia, como los índices auxiliares, así como las posibilidades de utilizarlos para sistematizar los fondos terminológicos de las lenguas nacionales. Se comparan los diccionarios de descriptores temáticos elaborados por terminógrafos de Belarús, Lituania y Ucrania, y se compila una lista de descriptores temáticos comunes utilizados por los terminógrafos bielorrusos, lituanos y ucranianos en los índices bibliográficos de diccionarios terminológicos. Se identifican las prioridades compartidas por Belarús, Lituania y Ucrania en el ámbito de la terminografía, así como las perspectivas de uso de los diccionarios de descriptores temáticos para resolver los principales problemas actuales de la terminografía. Los diccionarios de descriptores temáticos a) pueden servir como herramienta para buscar términos y los conceptos que estos designan en el texto de un diccionario terminológico; b) ayudan a agrupar los diccionarios terminológicos según diversas ramas de la ciencia, la economía y el ámbito sociocultural; c) pueden constituir una base conceptual para elaborar diccionarios politécnicos, de léxico científico general y otros; d) ayudan a determinar las ramas de la ciencia y la economía que lideran en número de diccionarios terminológicos dedicados a ellas.
EL PAPEL DE LOS DICCIONARIOS DE DESCRIPTORES TEMÁTICOS EN LA SISTEMATIZACIÓN Y EL DESARROLLO DE LA TERMINOGRAFÍA MODERNA
En el artículo se examina la práctica de creación y uso de índices auxiliares (diccionarios de descriptores temáticos, índices alfabéticos, temáticos y sistemáticos, etc.). Se fundamenta la conveniencia de utilizar un término como словарь предметных рубрик (diccionarios de descriptores temáticos) para designar las clasificaciones prácticas existentes de diccionarios terminológicos. Se presenta la historia de la formación y el desarrollo de este tipo de obras de referencia
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Page 23Se rastrea el papel de los libros como índices auxiliares. Se definen las posibilidades de utilizarlos para sistematizar los fondos terminológicos de las lenguas nacionales. Se presenta un análisis comparativo de los diccionarios de entradas temáticas compilados por terminógrafos de Belarús, Lituania y Ucrania. Se ha elaborado un registro combinado de las entradas temáticas utilizadas por los terminógrafos belarusos, lituanos y ucranianos en los índices bibliográficos de diccionarios terminológicos. Se señalan las prioridades comunes de Belarús, Lituania y Ucrania en el campo de la terminografía. Se definen las perspectivas de uso de los diccionarios de entradas temáticas para resolver los problemas clave de la terminografía moderna. Los diccionarios de entradas temáticas: a) sirven como medio para buscar un término y su concepto en el texto de un diccionario terminológico; b) agrupan los diccionarios terminológicos por diversos sectores de la ciencia, la economía y la esfera sociocultural; c) sirven de base conceptual en el proceso de creación de diccionarios politécnicos, diccionarios de vocabulario científico general, etc.; y d) facilitan la identificación de los principales ámbitos de la ciencia y la economía según el número de diccionarios terminológicos relacionados con ellos.
Recibido el 2016-06-15
Viacheslav Konstantínovich Shcherbin
Centro de Análisis Sistémico e Investigaciones Estratégicas
Academia Nacional de Ciencias de Belarús
calle Akademicheskaya, 1, 220072, Minsk, República de Belarús
Correo electrónico: [email protected]
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