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AURELIJA LEONAVIČIENĖ

Kauno technologijos universitetas

Vytauto Didžiojo universitetas

R. GARY LA EDUCACIÓN EUROPEA: EQUIVALENCIA NORMATIVA DE LA TRADUCCIÓN

Cada año se publican en Lituania más traducciones de literatura de ficción y de no ficción. Las traducciones de textos literarios acercan a los lectores diversas culturas y dan continuidad al pensamiento estético en otro entorno lingüístico. El lenguaje de los textos traducidos desarrolla el sentido lingüístico y la percepción del estilo de los lectores, especialmente de los niños y adolescentes; por ello, la traducción de textos literarios es ante todo un acto cultural y solo después, comercial. Esta afirmación se ve respaldada por la idea expresada por el crítico literario Vytautas Kubilius en la reunión fundacional del Centro de Traductores: que los libros traducidos, y no los originales, ejercieron una influencia decisiva en la mentalidad lituana y en las posibilidades de expresión literaria1.

En 2008 se celebró en la Universidad Vytautas Magnus una conferencia científica internacional titulada «Romain Gary: un hombre de Europa oriental y occidental: escritor de la Resistencia, humorista lírico, visionario», dedicada a la obra de R. Gary (E. Ajar), uno de los escritores franceses más destacados del siglo XX. Especialistas en literatura y críticos de distintos países (D. Bellos, N. Gelas, N. Rocton, V. Skrupskelytė, entre otros) analizaron el estilo singular de las obras de R. Gary, la diversidad de sus temas, géneros y motivos, y la vigencia de su obra en la sociedad actual2. La obra del escritor tampoco pasó desapercibida para los editores lituanos, que en un periodo relativamente breve se apresuraron a publicar traducciones de muchas de sus obras: La vida ante sí (La vie devant soi), 1992, 2008, 2009; La promesa del alba (La promesse de l’aube), 1999, 2009; La educación europea (Éducation européenne), 2001; Más allá de este límite, su billete ya no es válido (Au-delà de cette limite votre ticket n’est plus valable), 2008; Clair de femme (Clair de femme), 2009; Las cometas (Les Cerfs-volants), 2010, entre otras.

Este artículo analiza la traducción de la primera novela que dio fama al escritor, La educación europea, que llegó a los lectores lituanos uno de los

1 Kubilius V. 2003: Vertėjai kelia didelę kultūros naštą. Kalba, pasakyta per steigiamąjį Vertėjų centro susirinkimą. – Literatūra ir menas, 2003 11 07.

2 Para más información, véase Darbai ir dienos 51, 2009, 61–249.

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(unos años antes se había publicado la traducción del libro La vida ante sí). El objetivo de la investigación es analizar la equivalencia normativa de la traducción de 227 páginas de esta novela y, comparándola con el texto original, determinar si la traducción de Algirdas Krančiukas permitió que la Educación europea de R. Gary hablara a los lectores lituanos de manera semántica y estilísticamente equivalente, transmitiendo la comunicación estética del texto y las peculiaridades del estilo artístico individual. En consonancia con este objetivo y con la expresión de la obra mencionada y su traducción como objeto de estudio, se plantean varias tareas: 1) examinar teóricamente la equivalencia del texto traducido y una de sus modalidades, la equivalencia normativa de la traducción; 2) analizar el material de estudio (el texto traducido y el original) desde la perspectiva de la equivalencia normativa, recopilar los datos del análisis y evaluarlos cuantitativa y cualitativamente; 3) examinar y resumir los resultados obtenidos. La investigación se llevó a cabo mediante métodos comparativos, cuantitativos, de análisis lingüístico y descriptivos. La parte teórica del artículo se basa en los trabajos fundamentales y recientes de representantes de diversas teorías de la traducción (E. Nida [Naida], W. Koller, P. Newmark, B. Osimo, M. Baker y otros), investigadores de estilística (K. Župerka, V. Žilinskienė y otros) y especialistas en cultura lingüística (A. Pupkis, R. Miliūnaitė y otros). La relevancia de este estudio se debe a la gran popularidad de las obras de R. Gary en Lituania, a la considerable atención que los críticos literarios prestan a la obra y al lenguaje de este autor y a la necesidad de impulsar en el país el desarrollo de la crítica de la traducción y la calidad de las traducciones.

1. CONCEPCIÓN GENERAL DE LA EQUIVALENCIA EN LA TRADUCCIÓN

Las teorías de la traducción intentan determinar y definir ciertos criterios para una buena traducción que corresponda al texto original, por lo que inevitablemente surge la cuestión de la equivalencia de la traducción. La concepción de equivalencia depende de qué se considere unidad y objeto de traducción en una teoría determinada, de cómo se entienda el proceso y el objetivo de la traducción, y de qué postura filosófica (la de Aristóteles o la de Platón) se adopte al abordar el lenguaje. La teoría de la traducción basada en correspondencias regulares (J. I. Recker), arraigada desde antiguo en Lituania, y la teoría de la traducción basada en la lingüística estructural (A. V. Fiodorov, G. Mounin, W. Koller y otros) consideraban equivalente una traducción cuyo texto reproducía de forma equivalente las unidades lingüísticas individuales del original, teniendo en cuenta las particularidades de la cultura receptora y el estilo del texto. En las teorías de la traducción mencionadas, la equivalencia textual se entendía como la suma de todas las unidades del texto traducido equivalentes

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. El enfoque estructuralista de la traducción no siempre permitía transmitir el sentido y el espíritu del texto en su conjunto, ni sus significados adicionales, y entrañaba el riesgo de optar por una traducción excesivamente formalizada.

E. Nida, creador de la teoría de la equivalencia dinámica en la traducción, quien destacó la importancia de los componentes semánticos y fundamentó teóricamente el modelo transformacional de traducción y el método de análisis componencial, consideraba que una traducción equivalente es un texto que reproduce el original mediante los equivalentes naturales más próximos, primero semánticamente y después estilísticamente, teniendo en cuenta al destinatario y su reacción (1989: 229–231). La teoría situacional de la traducción caracteriza la equivalencia de manera algo distinta: la equivalencia entre el texto original y el traducido se fundamenta en la equivalencia de las situaciones lingüísticas en culturas diferentes, prestando atención a la importancia de la situación lingüística y no lingüística (extralingüística) (J. P. Vinay, J. Darbelnet, V. G. Gak, J. C. Catford). Los representantes de la teoría sociolingüística de la traducción (M. Pergnier y otros) partían de la premisa de que las condiciones históricas y sociales del lenguaje de los participantes en la comunicación y sus códigos de habla son distintos; por ello, para lograr la equivalencia entre el original y la traducción, es necesario procurar que coincidan los códigos sociales del mensaje, es decir, que el lector comprenda y reconozca adecuadamente la traducción. La equivalencia en esta teoría de la traducción se basaba en la identidad de los códigos sociales de la lengua.

La teoría interpretativa de la traducción (M. Lederer, D. Seleskovitch y otros), a diferencia de las teorías anteriores, fundamentadas en la teoría aristotélica del signo, según la cual traducir consiste en avanzar de los medios al fin, se basaba en una concepción hermenéutica del lenguaje y lo consideraba una actividad creativa (logos) en sentido platónico; por ello, concebía la traducción como interpretación y recreación del texto. Los representantes de esta teoría planteaban —y siguen planteando hasta hoy (F. Israël, F. Herbulot)— cuestiones de equivalencia en la traducción, de la importancia del sentido del texto y de su interpretación, y consideran que un texto traducido equivalente es un texto original transmitido mediante equivalentes cognitivos y emocionales (Lederer 1994: 50–55).

La teoría comunicativa de la traducción (O. Kade, P. Newmark y otros) propuso una concepción diferente de la equivalencia en la traducción. Sus representantes prácticamente volvieron a dividir todas las teorías de la traducción en dos grupos: a) teorías semánticas de la traducción, influidas de un modo u otro por el pensamiento teórico de E. Nida, y b) la teoría comunicativa de la traducción. En esta última, la equivalencia entre el texto original y el traducido se relaciona con el objetivo de lograr una comunicación eficaz, con el canal de comunicación entre destinatario y emisor, que permite precisar el significado del texto y prever la reacción del destinatario en una época y sociedad determinadas. Esta postura muestra que, en la teoría comunicativa de la traducción, la equivalencia se fundamenta más en lo retórico que en lo semántico,

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la equivalencia retórica. Un enfoque similar se adopta también en otras teorías pragmáticas de la traducción, que prestan atención a la realidad interna y externa del texto y a diversos niveles de contexto: a) el contexto de las circunstancias comunicativas; b) el situacional; c) el interaccional; d) el epistémico, entre otros. La equivalencia en estas teorías se describe mediante determinados criterios pragmáticos; por ejemplo, en la teoría del skopos (K. Reiss, H. J. Vermeer y otros), el fundamento de la equivalencia en la traducción es la realización del propósito del texto original.

Por diversa que sea la concepción e interpretación de la equivalencia textual en las teorías de la traducción, el texto siempre se realiza mediante determinados recursos lingüísticos. Por consiguiente, la cuestión de la calidad lingüística adquiere inevitablemente importancia. Los estudios de crítica de la traducción suelen plantear cuestiones sobre la idoneidad de los recursos lingüísticos y estilísticos (registro, género), el problema del respeto de las normas de la lengua estándar y la pertinencia y adecuación de la elección del código social de la lengua, entre otras. La crítica actual de la traducción, al evaluar la equivalencia global del texto traducido, examina el texto en su conjunto, su propósito, contenido comunicativo, aspectos pragmáticos, contexto sociocultural, contenido semántico de la traducción y calidad lingüística. Esto permite considerar conjuntamente varios tipos de equivalencia del texto traducido: 1) de contenido; 2) funcional; 3) comunicativa; 4) pragmática; 5) situacional; 6) formal; 7) normativa (Leonavičienė 2010: 16–20).

2. LA EQUIVALENCIA NORMATIVA: UNO DE LOS TIPOS DE EQUIVALENCIA EN LA TRADUCCIÓN

El término equivalencia normativa requiere un análisis más detallado. Desde hace tiempo, la teoría de la traducción ha señalado que traducir un texto no es un mero acto lingüístico, que el texto no puede considerarse un dato objetivo y que el lector no es un sujeto independiente. El objetivo de la traducción y, como sostiene la filosofía fenomenológica, de la «interpretación abarca un proceso dialéctico que comprende los intereses del lector y la autonomía del texto. Sacrificar cualquiera de los polos de este continuo significa no comprender el texto. <...> Sin embargo, la tarea de la interpretación no consiste en tratar de reconstruir el mundo del texto, sino en permitir que el texto hable a los intereses del lector» (Mickūnas, Steward 1994: 173). Para que el texto hable al lector y se comprenda adecuadamente, el traductor debe servirse de la herramienta más importante: la lengua. Su uso no puede ser caótico ni un fin en sí mismo, ni ignorar las leyes del sistema de la lengua de destino, la norma, las tendencias de uso y los recursos expresivos lingüísticos

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estilísticos y genéricos. Tener en cuenta todos estos aspectos contribuye a establecer una comunicación eficaz con el lector (destinatario) y a satisfacer sus expectativas, lo que, a su vez, determina la equivalencia normativa de la traducción.

Uno de los criterios más importantes de la equivalencia normativa en la traducción es el respeto de las normas lingüísticas. Algunas normas de una lengua están codificadas (establecidas por los estudiosos), mientras que otras no lo están (son ciertas reglas y regularidades asentadas en el uso de la lengua, es decir, el uso lingüístico real). Se considera un error en la lengua de destino infringir las normas lingüísticas codificadas. Estas infracciones pueden deberse a la influencia de un sociolecto, un dialecto profesional, variedades regionales o la lengua extranjera del original. El teórico clásico de la traducción E. Nida analizó los errores de esta última clase —la transferencia de elementos formales de la lengua original al texto de destino—. Basándose en su amplia experiencia en traducción, el creador de la teoría de la traducción basada en la equivalencia dinámica afirmaba que los elementos formales de la lengua original suelen aparecer en el texto traducido cuando: 1) los traductores son «extranjeros y no dominan suficientemente bien la lengua de destino», por lo que, al desconocer sus estructuras, inevitablemente transfieren a la traducción estructuras de la lengua original que sí conocen; 2) el traductor puede tener un sesgo lingüístico: al sentir un respeto excesivo por la lengua original, «procura incluir en el texto traducido demasiados equivalentes formales», por lo que «el resultado de semejante traducción es un calco»; 3) el traductor se inclina por lo exótico y da preferencia a la lengua original, cuyo aprendizaje exigió un gran esfuerzo; así, al atribuir una importancia excesiva a la forma y la expresión de la lengua original, también transfiere numerosos elementos formales (Nida 1989: 232). Los elementos formales, o equivalentes formales, mencionados por E. Nida son calcos de distintos niveles lingüísticos, tomados de la lengua original y que no se ajustan a las normas ni al uso de la lengua de destino.

La equivalencia normativa de la traducción abarca las normas no solo de la lengua estándar, sino también de los distintos estilos y sus variantes (subestilos y géneros). «Se denomina normas estilísticas a los hábitos lingüísticos de la sociedad de emplear recursos y procedimientos propios de un estilo funcional determinado en las correspondientes esferas de comunicación. Son normas internas y parciales de la lengua estándar: la diferencian con mayor detalle y delimitan los ámbitos de uso de sus unidades» (Župerka 2001: 95). Las normas estilísticas de los distintos subestilos y géneros son variantes de las normas de algún estilo funcional y realizaciones concretas de una variante de la norma estilística. Las normas de los estilos, subestilos y géneros no son tan estrictas como las normas lingüísticas; se entienden como tendencias al uso de determinados recursos estilísticos diferenciadores, una distribución cuantitativa más frecuente de recursos lingüísticos marcados y no marcados, que determina las características estilísticas de la lengua (Žilinskienė 2005: 28–44; Leonavičienė 2007: 85–96).

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Los requisitos lingüísticos de todos los estilos funcionales comprenden ciertas normas para el uso de rasgos léxicos y gramaticales. Por lo general, es más fácil definir la norma estilística léxica que las tendencias de uso de formas gramaticales, construcciones y tipos de oración. Como sostiene L.-J. Calvet (1994), los estilos y los registros del habla no tienen sistemas sintácticos propios; por ello, en una realización lingüística concreta, los recursos gramaticales (morfológicos y sintácticos) se seleccionan del sistema general de la lengua, aunque difieren su selección y frecuencia de uso. Los diccionarios, las gramáticas y los estudios de estilística y de cultura lingüística describen las tendencias de uso más frecuentes o la codificación de las normas estilísticas. Respetar estas tendencias permite al traductor reproducir el texto traducido con equivalencia estilística. A la inversa, no respetar las normas parciales de la lengua (los requisitos estilísticos) deteriora el estilo del texto e impide alcanzar la equivalencia normativa de la traducción; además, con el tiempo, modificar imprudentemente alguna norma parcial puede perjudicar todo el sistema de la lengua estándar.

La calidad lingüística del texto en su conjunto o de una parte considerable de este permite determinar si es normativamente equivalente o no. Así lo afirma el teórico alemán de la traducción W. Koller (2001), quien estudió la equivalencia normativa en la traducción. En su opinión, la equivalencia normativa es solo uno de los tipos de equivalencia del texto traducido que permiten evaluar su equivalencia global. La cuestión de la corrección normativa en la lengua de destino también la plantea la conocida teórica de la traducción M. Baker (1993, 1999). Aplicando métodos de lingüística de corpus y estudiando corpus multilingües, observó que los textos traducidos suelen ser más claros y menos ambiguos que el original, y se ajustan más a las normas gramaticales que los textos en la lengua original. El teórico italiano de la traducción B. Osimo también destaca de manera especial la calidad de la traducción en su libro Traducción y calidad. La traducción en el ámbito académico y profesional. Entre muchos otros requisitos, plantea a los traductores la cuestión de preservar el estilo del autor y los insta a evaluar con atención la gramática y la sintaxis del texto, reconocer sus particularidades ortográficas y gráficas y reproducirlas adecuadamente en la traducción (Osimo 2004; citado en: Klioštoraitytė, Mažeikaitė 2009: 105).

3. EQUIVALENCIA NORMATIVA DE LA TRADUCCIÓN DEL TEXTO DE ESTILO ARTÍSTICO OBJETO DE ESTUDIO

El estilo artístico no es un estereotipo social de la lengua, por lo que su relación con la lengua estándar y sus normas parciales es algo diferente. La individualidad y la función estética de la lengua permiten a veces apartarse de las normas lingüísticas, sin respetar al-

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gunas reglas habituales de uso de la lengua. K. Župerka afirma: «El estilo individual no está sujeto a normas. En general, es difícil definir las normas de la esfera del lenguaje artístico» (2001: 96). ¿Cómo determinar entonces uno de los tipos de equivalencia de la traducción textual, la equivalencia normativa? Si es imposible o no tiene sentido esperarla, ¿significa que los traductores de textos literarios pueden traducir como les parezca y, a diferencia de los traductores de textos especializados, no exigirse un alto nivel de dominio de la lengua? Las premisas de las teorías de la traducción ayudan a responder a estas preguntas: el traductor no es creador de un texto autónomo; debe transmitir el estilo del autor por medio de otra lengua y mantener el mismo nivel estilístico. Por ello, conviene distinguir entre la reproducción de los recursos expresivos de la lengua original —es decir, el esfuerzo por transmitir el estilo del autor y enriquecer los recursos estilísticos de la lengua de traducción— y la incorrección injustificada en esta última: la reproducción de estructuras gramaticales de una lengua extranjera, el desconocimiento de la semántica de una o varias unidades lingüísticas y el escaso dominio de la lengua de traducción. Naturalmente, el lenguaje incorrecto puede ser un recurso estilístico que caracterice a un personaje o cumpla otra función; por tanto, en un texto literario pueden emplearse de manera justificada extranjerismos, dialectalismos, coloquialismos, palabrotas, etc. Al analizar la calidad lingüística del texto traducido, siempre debería acudirse al original y evaluar si, en un pasaje concreto del texto en lengua extranjera y en el conjunto de la obra, hay desviaciones conscientes de la norma que cumplan alguna función estilística. Si el original no contiene tales desviaciones, tampoco deberían aparecer en la traducción.

Al analizar en qué forma se ha presentado en lituano la obra de R. Gary y qué tipo de lengua enseña a sus lectores La educación europea, se encontraron más de cincuenta errores de lengua estándar y de estilo. El texto traducido se examinó desde la perspectiva de la equivalencia normativa; por ello, cada caso no normativo se analizó en el contexto general de la obra, se comparó con el texto original y se cuestionó su pertinencia. Los errores lingüísticos encontrados se dividen en varios grupos: errores léxicos, gramaticales (morfológicos y sintácticos) y estilísticos.

3.1. Errores léxicos de traducción

En el material estudiado se encontraron sobre todo errores de traducción y uso léxicos, que representan aproximadamente el 40% de todas las imprecisiones lingüísticas y estilísticas observadas (en los ejemplos del texto se señalan en negrita).

Al leer la traducción, suscitan numerosas dudas los motivos para elegir léxico no normativo (extranjerismos, usos semánticos impropios y calcos). No queda claro por qué las unidades léxicas normativas del francés estándar se han traducido con léxico no normativo:

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(1)

Se secó los pies y, con un gesto bíblico, se los mostró a los presentes y dijo, apuntando a Dobranski con un dedo gordo descomunal:

– Ya ven... ¡Soy completamente inocente de la muerte de este justo! (81)

Se secó los pies con un gesto bíblico, se los mostró a los presentes y dijo, apuntando a Dobranski con un dedo del pie descomunal:

– ¡Miren...! ¡Porque no soy responsable en absoluto de la muerte de este justo! (103)

(2)

El partisano, con la cabeza vendada, dijo con seriedad:

– Seremos severos, pero justos. (52)

El partisano, con la cabeza cubierta de vendajes dijo gravemente:

– Seremos severos, pero justos. (68)

El sustantivo francés geste y la expresión couverte de bandages son estilísticamente neutros y aparecen en el original en el discurso del autor (¡no del personaje!), también estilísticamente neutro. Por ello, los extranjerismos empleados por el traductor, žestu y subintuota, deben considerarse injustificados, pues, para lograr la equivalencia estilística entre el original y la traducción, habría que elegir unidades léxicas normativas: gestu o mostu, y sutvarstyta o aprišta. El escritor italiano y crítico de la traducción Umberto Eco sostiene que el traductor no debe tratar de «devolver» ni perfeccionar el texto original ni ocupar el lugar del autor. Al leer la traducción, los lectores deberían sentir y ver el original tal como es. «Si se traduce una obra pobre y mal escrita, que siga siendo así, para que el lector de la traducción pueda juzgar por sí mismo cuánto vale la obra del autor» (Eco 2003: 118).

También podríamos considerar léxicamente inmotivado el uso del vocablo internacional discreto:

(3)

Janek discretamente tosió; enseguida apareció entre los arbustos la alta silueta de un joven y se acercó a él. Janek lo reconoció. (45)

Janek tosió discretamente; enseguida emergió de entre los arbustos la alta silueta de un adolescente y vino hacia él. Janek reconoció al joven. (59)

(4)

La puerta discretamente se cerró. El joven Krylenko se volvió hacia su padre y comenzó con tono conciliador:

— Está bien, no gritéis así. Vais a despertar a todo el mundo. Naturalmente, me alegro mucho de veros... (178)

La puerta se cerró discretamente. El joven Krylenko se volvió hacia su padre y comenzó en tono conciliador:

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— Bueno, no gritéis así. Vais a alborotar a todo el mundo. Naturalmente, me alegro mucho de veros... (220)

Dabartinės lietuvių kalbos žodyne žodžio diskretiškas reikšmė apibrėžiama taip: „vertas pasitikėjimo, laikantis paslaptį: D. žmogus, elgesys“ (2000: 126). Ji yra įprasta lietuvių kalboje. Prancūzų kalbos prieveiksmio discrètement reikšmė platesnė, vartojimo kontekstai įvairesni: „d’une manière discrète, qui n’attire pas l’attention. Faire qqch. discrètement (Cf. fam. En cachette, en catimini, en douce). Regarder discrètement qqn: à la dérobée. Faire discrètement allusion à qqch. <...> S’habiller discrètement. V. Sobrement. <...>“ (Le petit Robert 1978: 550). Dvikalbis Prancūzų–lietuvių kalbų žodynas nurodo tokias discrètement reikšmes: „santūriai, kukliai; faire qch ~ daryti ką slapčiomis, tylomis“ (2004: 291).

En los ejemplos de traducción analizados serían más apropiadas palabras habituales del lituano que permiten expresar semánticamente de manera equivalente una situación no lingüística: la puerta se cerró a escondidas o en silencio, y Janek tosió sin hacer ruido o carraspeó. Las lenguas nombran de manera distinta una misma situación no lingüística y emplean un léxico diferente, habitual para cada una. El contenido de los vocablos internacionales y sus significados suelen diferir de una lengua a otra, por lo que no pueden trasladarse directamente al texto traducido sin tener en cuenta el contenido semántico y el uso habitual. En los textos literarios, los vocablos internacionales suelen resultar demasiado pesados; por ello, la competencia entre palabras propias e internacionales en el uso general, cuando ambas son equivalentes (es decir, cuando no hay matices de significado ni otros propósitos específicos), debería resolverse en los textos literarios a favor de las palabras propias» (Miliūnaitė 2006: 128).

Una parte considerable de los errores léxicos del material analizado está constituida por calcos, es decir, calcos condenados por la norma. Estas palabras y expresiones, ajenas al lituano, se emplean por imitación de los recursos expresivos de alguna lengua extranjera (en este caso, del francés):

(5)

Sus acompañantes esperaban respetuosamente con los gorros en las manos y de vez en cuando escupían para guardar las apariencias. (33)

Sus compañeros lo esperaban respetuosamente, con las gorras en la mano, escupiendo de vez en cuando, para guardar las apariencias. (44)

(6)

De vez en cuando miraba el cuerpo de su amigo y empezaba a llorar como un niño desgraciado y desamparado. (129)

De vez en cuando, miraba el cuerpo de su amigo y se ponía a sollozar, con todo el abandono de un niño desgraciado. (159)

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(7)

– ¡Lobos! – a pesar suyo dijo con voz ronca el cabo Liblingas. (163)

– ¡Lobos! dijo a pesar suyo el cabo Liebling, con voz ronca. (199)

(8)

Los jóvenes intercambian sonidos roncos y empiezan a registrar el apartamento. (74)

Los dos jóvenes intercambian sonidos roncos y empiezan a registrar el apartamento. (95)

La expresión léxica calcada perjudica a la lengua de destino, impide transmitir adecuadamente el sentido de la obra y su función estética, y priva al lector del placer de leer el texto. Las locuciones calcadas de vez en cuando deberían haberse sustituido, con la pluma del traductor o del editor, por a veces, de cuando en cuando, de vez en cuando, por temporadas u otras expresiones; a pesar suyo, por contra su voluntad; intercambian sonidos roncos, por se murmuran algo (o farfullan), etcétera.

Se encontraron calcos empleados de forma inadecuada en frases formuladas de manera poco clara, por ejemplo:

(9)

– En cuanto a que te ahorquen, – se oye una voz gruñona –, eso, amigo mío, entre los juncos tendrás que conformarte, me parece, con ahogarte. (188)

– En cuanto a que te ahorquen, dijo una voz malhumorada; entre los juncos, creo, amigo mío, que tendrás que conformarte con ahogarte. (232)

(10)

El viejo montó en cólera. «¡Estudiar y llegar a ser alguien —gruñó—, ge-ne-ra-l!», y, enfadado, lanzó contra su amigo el cosaco Bogorica [=Bogorodica – A. L.], quien tuvo la desgracia de sonreír, un par de botas, que enseguida borró la sonrisa del rostro del desdichado. (177)

El viejo fue extremadamente sarcástico. «Estudiar y llegar a ser alguien —refunfuñó—, ¡ge-ne-ral!», y, asqueado, le lanzó un par de botas a su amigo, el cosaco Bogoroditza, que había tenido la desgracia de sonreír; las botas le borraron enseguida la sonrisa del rostro al desgraciado. (218)

La frase francesa (9) es enfática: pone de relieve las palabras pour ce qui est d’être pendu, que expresan una connotación sintáctica que podría transmitirse en lituano mediante recursos de la articulación informativa de la oración. Por tanto, el traductor podría haber buscado creativamente otras formas de énfasis: No te ahorcarán, amigo… o algo parecido. ¿Y cómo ha de entender el lector la frase: entre los juncos tendrás que conformarte, me parece, con ahogarte!? En este caso, cuando el sentido de una parte de la oración no está claro, resulta difícil justificar la solución de traducción incluso desde el punto de vista del estilo literario, al que

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Las normas de la lengua estándar no son estrictas, sino que dejan libertad. Algunos ejemplos de traducción muestran que la libertad desenfrenada al traducir un texto literario «libera por completo el sentido», hasta hacerlo desaparecer.

Al leer el ejemplo (10), surge la pregunta: ¿cómo se puede borrar la sonrisa del rostro del desdichado arrojándole un zapato? El conocimiento teórico de las transformaciones léxico-semánticas de la traducción ayudaría a traducir correctamente esta oración. La sustitución léxica que debía aplicarse en este pasaje —y la sonrisa desapareció de inmediato del rostro del desdichado— suele basarse en relaciones conceptuales de causa y efecto; por ello, una palabra o expresión de la lengua original que denote la causa puede sustituirse por una palabra o expresión de la lengua de traducción que exprese el efecto, y viceversa (Leonavičienė 2010: 20–24). Esta elección viene determinada por la motivación semántica y el uso habitual de la lengua de traducción.

Un grupo aparte de errores léxicos lo constituyen las palabras usadas con un significado inadecuado: los semantismos. La mayoría se encontró en el habla de los personajes, por lo que el traductor podría justificar su decisión por la necesidad de caracterizar al personaje y su habla. Pero ¿es necesario hacerlo cuando en los pasajes correspondientes del texto francés se emplean unidades léxicas francesas neutras y normativas?

(11)

– ¡Este es mi hijo, que se lo lleve el cólera! –gritó Krylenko, y sus bigotes volvieron a erizarse–. Ya te lo he dicho veinte veces. Si la próxima vez se te olvida... (176)

– ¡Es mi hijo, que el cólera se lo lleve! –gritaba Krylenko, con el bigote inmediatamente erizado–. Te lo he dicho veinte veces. La próxima vez que lo olvides... (217)

(12)

– Después de el siguiente saqueo de caminos, ¡cinco personas serán ahorcadas! ¡Ahorcadas, muchachos! ¡Ahorcadas, sin más ni más! (121)

– ¡En el próximo acto de bandolerismo en los caminos, cinco ciudadanos serán ahorcados! ¡Ahorcados, chicos! ¡Ahorcados, sin más! (150)

Los semantismos de los ejemplos de traducción citados no surgieron por influencia de la lengua original. Se trata de una decisión personal del traductor de elegir un léxico no normativo en lituano. La única cuestión es si esto contribuye a lograr la equivalencia semántica y normativa entre el texto original y el traducido.

3.2. Errores de morfología y sintaxis

Se considera que el léxico es la capa más dinámica de la lengua, propensa a cambiar y renovarse, y la que reacciona con mayor rapidez a los cambios extralingüísticos. Sin embargo, el sistema gramatical de la lengua es mucho más estable. Las características gramaticales reflejan el plan de expresión de la lengua

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sin el cual es imposible transmitir adecuadamente y de forma comprensible para todos el plan del contenido. Para que un texto de una cultura y una lengua extranjeras exprese todo su contenido comunicativo y estético en otro entorno cultural, debe transmitirse de forma equivalente al destinatario mediante los recursos del sistema gramatical de la lengua de traducción que este comprenda. Por ello, es imprescindible que los traductores, especialmente quienes traducen textos literarios, conozcan a fondo la lengua y la cultura del original y de la traducción.

Al analizar la equivalencia normativa de la traducción del material estudiado, se observaron numerosos casos de incumplimiento del sistema gramatical de la lengua de traducción (morfología y sintaxis). En conjunto, los errores de morfología y sintaxis representan aproximadamente el 37% de todos los errores, mientras que los errores de estilo suponen alrededor del 23%.

Un error morfológico frecuente en la traducción es no respetar las categorías gramaticales de las partes de la oración; por ejemplo, no usar numerales cardinales con sustantivos en plural:

(13)

– No debías haberte marchado. No se fue nadie. Ni los Zborowski ni Yankel. Solo quedaban unas horas para esperar. Y nosotros esperamos tres años. (225)

– No deberías haber salido. No salió nadie. Ni los Zborowski ni Yankel. Solo quedaban unas horas para esperar. Y nosotros esperamos tres años. (279)

El ejemplo decimotercero también muestra la falta de concordancia de género del participio likę. Esta característica dialectal, frecuente en las traducciones, no debe considerarse un error morfológico y puede usarse en estilos informales como variante secundaria de la norma; sin embargo, al comparar el texto original con el traducido, cabe preguntarse si era necesario crear en la traducción la impresión de un habla dialectal:

(14)

Jueguen a no perder. No pierdan la cabeza. No aprieten los puños. Que sus manos estén relajadas y sus rostros, serenos. Sonrían. No duden. Sepan esto: vendrán, se están preparando. Vendrán con tanta certeza como llega el día de mañana. (80)

Jueguen. No pierdan la cabeza. No aprieten los puños. Que tengan los brazos relajados y los rostros serenos. Sonrían. No duden. Y sepan esto: vendrán, se están preparando. Vendrán con tanta certeza como llega el día de mañana. (101)

Los errores sintácticos son mucho más frecuentes: abundan las imprecisiones en el uso del gerundio, los casos (sobre todo el locativo) y las posposiciones. Al usar el gerundio, a menudo no se presta atención a su semántica: en lituano, el gerundio debería expresar una acción secundaria cuyo agente no coincide con el sujeto de la oración, pero en el texto traducido ocurre algo distinto:

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(15)

El abad Burakas fue detenido mientras rezaba en la pequeña capilla de San Francisco, en Vierkos, y fusilado en el acto. (174)

El abad Burak fue sorprendido mientras rezaba en la pequeña capilla de San Francisco, en Wierki, y fusilado allí mismo. (214)

(16)

Cuando ellos llegaban, el ánimo de los partisanos siempre decaía, porque los alemanes escuchaban constantemente las transmisiones y, gracias a nuevos medios técnicos, que habían conseguido unos meses antes, gracias se habían hecho dueños de la situación tras localizar los puntos de transmisión. (26)

Su presencia siempre despertaba el mal humor de los partisanos, pues los alemanes estaban constantemente a la escucha y, desde hacía unos meses, se habían convertido en expertos en localizar los puestos emisores mediante nuevos medios técnicos; <...> (36)

Aunque al leer la oración francesa (15) queda completamente claro que quien rezaba era el abad Burakas (alors qu’il priait...), en la traducción al lituano, el uso inadecuado del converbio jam besimeldžiant crea una ambigüedad: ¿o quizá rezaba otra persona en ese momento? Cabe encontrar una forma gramaticalmente más correcta, por ejemplo: Abatas Burakas buvo suimtas besimeldžiantis mažoje šv. Pranciškaus koplyčioje... (o Besimeldžiantis abatas Burakas buvo suimtas...).

No se pueden justificar los errores lingüísticos del ejemplo (16): la oración francesa directa, con el inciso depuis quelques mois, transmite la información de que los alemanes se hicieron dueños de la situación y localizaron los puestos de transmisión al utilizar (o instalar) nuevos medios técnicos. Sin embargo, al emplear en la traducción el converbio susekant, parece introducirse otro agente, es decir, se altera el contenido semántico y no queda claro quién localizó los puestos de transmisión.

Entre los errores de uso de los casos lituanos en la traducción analizada, los más frecuentes son los errores en el uso del locativo:

(17)

Todo lo que Janekas distinguió en aquel hombre fue una cabeza vendada, una nariz aguileña y un rostro muy demacrado.

—Es Pešas —explicó Dobranskis—. Aquí nadie le presta atención; todos están hartos de él. (51)

Todo lo que Janek veía del hombre era una cabeza cubierta de vendas, una nariz aguileña en un rostro demacrado.

—Ese es Pech —declaró Dobranski—. Aquí nadie le presta atención; ¡a todo el mundo le importa un comino! (67)

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(18)

Durante más de una hora, los partisanos, de los cuales más de uno había recorrido más de diez kilómetros, escucharon aquellos sonidos, lo mejor que hay en el ser humano, como para tranquilizarse. (52)

Durante más de una hora, los partisanos, algunos de los cuales habían caminado más de diez kilómetros para llegar, escucharon la voz, lo mejor que hay en el hombre, como para tranquilizarse <…>. (67)

(19)

El niño llegó corriendo.

– ¡Aquí está, en buen estado y con su violín! Pestka, tú llevarás el saco. (139)

El niño llegó corriendo.

– Aquí está, en buen estado y entero, ¡con su violín! Pestka, ¡llevarás el saco! (171)

En los ejemplos presentados, al copiar la expresión de la lengua original, el traductor no tuvo en cuenta los significados del caso locativo en lituano ni que este caso no se usa para expresar al experimentante de un estado (žmoguje) ni el modo (gerame stovyje). Además, la oración original (17) es enfática y emplea una construcción segmentada de énfasis (véase Leonavičienė 2010: 173–176), que sitúa el rema por delante del tema; por tanto, esta oración podría haberse traducido al lituano destacando el rema mediante marcadores segmentarios adicionales, por ejemplo: Al mirar a aquel hombre, Janekas tematė tik la cabeza vendada, la nariz como un pico de águila y el rostro demacrado.

Al leer las oraciones de la traducción con errores morfológicos y sintácticos, cabe preguntarse si ayudan a transmitir la función estética de la obra de R. Gary. ¿Por qué la traducción no respeta las normas del sistema gramatical lituano ni la equivalencia normativa de la traducción, si en los pasajes concretos del texto original no hay desviaciones gramaticales del francés y el lenguaje es fluido y claramente comprensible? El análisis del estilo del texto traducido tampoco ayuda a encontrar respuesta a estas preguntas.

3.3. Deficiencias estilísticas del texto traducido

Algunas deficiencias estilísticas del material objeto de estudio se han examinado al analizar oraciones inadecuadas desde el punto de vista léxico, morfológico y sintáctico (9, 15, 16, etc.). En el análisis estilístico se tuvo en cuenta el estilo del original de R. Gary, las peculiaridades estilísticas de su expresión y la cuestión de la pertinencia y adecuación de los recursos lingüísticos del texto traducido, así como de la transmisión de su función estilística. Al examinar el texto traducido y plantear la cuestión de la comunicación estética y de la equivalencia estilística entre la traducción y el original, se encontraron numerosos pasajes de la traducción estilísticamente débiles:

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(20)

Era era la carretera de Vilna; la siguió hasta Sucharki… El pueblo estaba envuelto en una niebla espesa. Pero aquella niebla irritaba los ojos, como en el escondite cuando la estufa tiraba mal. Era era humo. Parte del pueblo había ardido. Ya no había llamas; solo flotaba el humo, un humo denso, inmóvil en el aire tranquilo, y un olor desagradable que hería la garganta. (16)

Era la carretera de Wilno. La siguió hasta Sucharki… El pueblo estaba envuelto en una espesa niebla. Pero aquella niebla picaba en los ojos, como en el escondite cuando la estufa tiraba mal. Era humo. Parte del pueblo había ardido. Ya no había llamas, solo humo, un humo pesado, inmóvil en el aire tranquilo, y un olor desagradable que hería la garganta. (23–24)

(21)

Las patatas se hinchaban alegremente y se resquebrajaban sobre las brasas, mientras los hombres se quitaban los abrigos de piel de oveja y se desabrochaban las guerreras: hacía calor. No era solo el calor del fuego, sino también el calor acogedor y fraternal de la multitud, agradable para los desdichados, pero inaceptable para los felices. (186)

Las patatas se hinchaban y crepitaban alegremente sobre las brasas, y los hombres se habían quitado los abrigos de piel de oveja y desabrochado las guerreras: hacía calor. No era solo el calor del fuego, sino también el humilde y fraternal calor de la multitud, agradable para los desdichados, pero del que la gente feliz se aparta con repugnancia. (229)

En los ejemplos citados, la forma būti del verbo «ser/estar» buvo se emplea de manera poco estilística. Al leer los pasajes en francés, no llama la atención una monotonía estilísticamente marcada de algún verbo en particular. Cabe preguntarse por qué surgió esta monotonía en la traducción y qué propósito cumple. Para lograr la equivalencia entre la traducción y el texto original, cada elemento de la microestructura del texto traducido es importante como parte de un segmento más amplio (la macroestructura), del texto en su conjunto. Debe relacionarse con el contexto teniendo en cuenta la equivalencia situacional, pragmática y comunicativa y, por supuesto, el criterio de estilo. La oración del ejemplo (20) Le village était enveloppé dans un épais brouillard podría haberse traducido como Miestelį gaubė tirštas rūkas. Sustituir la forma pasiva était enveloppé por el pasado simple activo del lituano gaubė habría permitido evitar la repetición de la misma palabra.

También podrían haberse traducido de otro modo las oraciones Era era humo (20) o No eraera solo el calor del fuego… (21). Las teorías de la traducción señalan que los textos en distintas lenguas representan de manera diferente las situaciones extralingüísticas y crean imágenes con palabras diferentes. En francés, de mayor grado de abstracción, se emplean más verbos de significado general (être, avoir, faire, aller, etc.) para describir situaciones diversas, mientras que en lituano se eligen verbos de significado más concreto en las situaciones correspondientes. Teniendo en cuenta la equivalencia situacional de la traducción y sabiendo que el francés carece de una semántica detallada y de verbos estilísticamente más diferenciados (cf. Leonavičienė 2009:

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25–30), el traductor podría haber concretado más. Muchos casos de uso poco estilístico del verbo buvo podrían sustituirse por se extendía, flotaba en el ambiente y otros similares (por ejemplo, Tai nebuvo calor solo del fuego... (= Šiluma sklido no provenía solo del fuego...). En los ejemplos de traducción citados y en otros, tales cambios evitarían empobrecer estilísticamente el texto, ayudarían a transmitir el estilo del autor de manera equivalente y se ajustarían al principio de equivalencia normativa de la traducción.

CONCLUSIONES

Aunque el lenguaje del estilo literario no está sujeto a normas, no debería descartarse el principio de equivalencia normativa en la traducción de textos literarios. Puede entenderse de manera más flexible que en los textos administrativos o científicos y tratarse como fidelidad al estilo lingüístico individual del autor, y como uso responsable de los recursos de la lengua de traducción para transmitir el significado y el sentido del texto.

Los resultados del estudio de la traducción muestran que el texto en lituano de la traducción de Educación europea de R. Gary no puede considerarse normativamente equivalente al texto original. Los errores encontrados en el léxico, la morfología, la sintaxis y el estilo no están justificados estilísticamente ni de ningún otro modo, pues en los pasajes correspondientes del original y en su contexto no hay errores del autor en el sistema o el estilo de la lengua francesa. Por tanto, los errores de la lengua de traducción no se deben al texto original.

De todos los errores de la lengua de traducción, los más frecuentes son los léxicos (40%) y los del sistema gramatical (37%). No solo transmiten la expresión de manera inadecuada, sino que también distorsionan el contenido: los errores de expresión alteran el significado de la oración y generan ambigüedades. Al trasladar el texto original, las expresiones de la lengua de traducción copiadas de la lengua original modifican su contenido. Ninguna teoría ni metodología de la traducción contempla estos cambios de contenido derivados del plano de la expresión. Al traducir el estilo individual del autor, los conjuntos de componentes semánticos deben ser lo más importante para el traductor; por ello, solo se pueden modificar determinados significados por razones pragmáticas, comunicativas o de contexto situacional, o al adaptar culturalmente el texto. Los errores léxicos y gramaticales de la lengua de traducción muestran que el traductor no tiene en cuenta las diferencias entre los modos de nominación del francés y el lituano.

Los resultados del estudio permiten afirmar que el texto original, en comparación con la traducción, es más fluido y estilísticamente más logrado en cuanto a los recursos lingüísticos. Cabe concluir que los errores lingüísticos en la traducción de un texto literario obstaculizan la comunicación estética e impiden que el texto cumpla su función más importante.

La traducción de una obra literaria es un acto cultural, la creación de una biblioteca mundial de traducciones y una oportunidad para ampliar las posibilidades estilísticas de la lengua de traducción; sin embargo,

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los errores lingüísticos y estilísticos de la traducción al lituano de esta obra de R. Gary le restan, en parte, la posibilidad de ser comprendida de manera equivalente y recibida como corresponde en un nuevo entorno comunicativo: la cultura lituana.

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Gauta 2010 11 03

TEXT NORMATIVE TRANSLATION EQUIVALENCE OF R. GARY’S ÉDUCATION EUROPÉENNE

Summary

Translation theories often bring up the issue of translation quality – the equivalence of the text to the original. One type of text equivalence is text normative translation equivalence, which permits a judgement about the quality of the translation in the target language.

This article offers a theoretical discussion of the relationship between normative equivalence and the overall equivalence of a translation followed by an examination of the normative equivalence of the Lithuanian language translation of R. Gary’s work, Éducation européenne. The analysis based on the data from the material under examination allows to evaluate the concept of literary normative translation equivalence more accurately, to highlight the actual use of language norms and to consider the importance of the style of an individual author when selecting literary means in the target language.

A quantitative and linguistic examination of the target language text has revealed numerous translation errors in lexicon, morphology, syntax and style. The results of the analysis of the translation suggest that there are deficiencies in aesthetic communication and application of translation methodology arising from the failure to take into account differences in the French and Lithuanian nominative and the nature of the grammatical systems. The performed examination, which was based on empirical data, casts doubts on the equivalence of Europietiškas auklėjimas to the original text (Éducation européenne) and raises the question of whether this translation could be publicly presented as a good example.

AURELIJA LEONAVIČIENĖ

Kauno technologijos institutas Gedimino g. 43, LT-44240 Kaunas [email protected]

Vytauto Didžiojo universitetas Donelaičio g. 52, LT-44244 Kaunas [email protected]

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