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ALDONAS PUPKIS

UNA VEZ MÁS SOBRE LA ACENTUACIÓN DE EKSPERTO, KONCERTO Y PALABRAS SIMILARES

Dedico estas páginas a la memoria de mi querido amigo Aleksas Girdenis

PALABRAS CLAVE: lengua estándar, acentuación, codificación de normas, notación del acento, expresión de los tonos.

INTRODUCCIÓN

Hace ya más de medio siglo que se renueva constantemente el debate entre especialistas en acentología y fonética sobre la acentuación de palabras internacionales como ekspertas, koncertas, nervas, rezervas y otras: ¿debe apoyarse la notación oficial actual de la sílaba tónica de estas palabras con el acento grave (es decir, ekspertas, koncertas, nervas, rezervas, y clasificarlas en el paradigma acentual 1), o debe volverse a la práctica de antes de la guerra y marcar el tono descendente (es decir, ekspertas, koncertas, nervas, rezervas, y considerarlas palabras del paradigma acentual 2)? Conviene subrayar, en particular, que del signo de acento (el tono) dependen el paradigma acentual de estas palabras y las condiciones para aplicar la regla de la penúltima sílaba.

A quien no sea especialista, esta disputa puede parecerle bastante insignificante, incluso trivial, o puede sorprenderle que alguien quiera cambiar la tradición de las últimas décadas. Sin embargo, al examinar la cuestión más a fondo, se verá que el debate no es un capricho privado de nadie, sino una cuestión fundamental relacionada con el sistema y la estructura de la lengua que, mientras no se resuelva, deja en el uso muchas incertidumbres que dificultan el trabajo práctico de acentuación y socavan las destrezas acentuales de quienes hablan en público: presentadores y periodistas de radio y televisión, actores, docentes, etc. Esta cuestión cobra aún mayor actualidad con la publicación del nuevo Diccionario de la lengua lituana estándar, que refleja el uso actual.

Hay que subrayar que aquí se tienen en cuenta cierto tipo de palabras internacionales y otros préstamos, y se pretende aclarar al menos dos cuestiones: 1) repasar la historia de la notación del acento (la normalización) de las palabras de este tipo; 2) determinar las relaciones sistémicas de la sílaba tónica de tales palabras dentro del sistema prosódico general de la lengua lituana estándar. Una vez realizados estos trabajos, se plantea un tercer objetivo: presentar recomendaciones fundamentadas para la codificación de la lengua estándar y la práctica.

BENDRINĖ KALBA 89 (2016)

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ISSN 2351-7204

ALDONAS PUPKIS. Dar kartą dėl eksperto, koncerto ir pan. žodžių kirčiavimo | 2

HISTORIA DE LA NOTACIÓN DEL ACENTO

Disponemos de datos sobre la acentuación de palabras extranjeras (y/o internacionales) y sobre la marcación de las sílabas acentuadas mediante determinados signos de acento desde el siglo XIX, a partir de los diccionarios de Frydrikas Kuršaitis (en alemán, Friedrich Kurschat). En ellos no hay rastro alguno de que las palabras del tipo en cuestión llevaran el signo de acento grave, pero tampoco hay datos más precisos que permitan determinar el origen del tono de esas palabras. Así, en el diccionario alemán-lituano (Kurschat 1870) pueden encontrarse varios casos de la acentuación que nos interesa: Kellner – kė̃lneris I 681, Nerv – nė́rva II 90, Reserve – rezė́rvai II 130. En el diccionario lituano-alemán (Kurschat 1883) se incluyen los préstamos del alemán kė̃lmeris «campesino libre», 177, ėrcikis (con palabras derivadas) «duque», 177, mientras que o erbas «escudo de armas», 107, aparece sin acento. Así pues, en esos diccionarios no se aprecia qué grado de claridad existe y, como dijo Pranas Skardžius, «ya no podemos extraer conclusiones definitivas sobre la acentuación del lituano basándonos únicamente en la gramática y los diccionarios de Kurschat» (Skardžius 1999: 289).

Podemos empezar a tratar esta cuestión más ampliamente con Jonas Jablonskis, quien sentó las bases de la normalización de numerosos ámbitos de la lengua lituana y también consolidó los fundamentos de la acentología lituana. Según los datos de Arvydas Vidžiūnas (1997: 147), la primera alusión a la acentuación de este tipo de palabras se encuentra en la Lietuviškoje gramatikėlėje de Petras Avižonis, escrita en 1892, que impulsó a Jablonskis a preparar y publicar en 1901 la célebre Lietuviškos kalbos gramatiką (sobre esto, véase Piročkinas 1977: 144–145). En la página 10 de esa gramática, la palabra terminas lleva el acento circunflejo (presumiblemente, gracias a los esfuerzos de Jablonskis). La autenticidad de esa acentuación de Jablonskis queda confirmada por el texto de Jablonskis que aparece en el libro de estudios dialectológicos de Jurgis Gerulis, donde se acentúa tẽrminu (Gerullis 1930: 7).

Daugiau informacijos apie kalbamų žodžių kirčiavimą yra Vidžiūno (1997) monografijoje Jono Jablonskio akcentologija. Išstudijavęs Jablonskio kirčiavimo dalykus autorius teigia, jog turint prieš akis kai kurių tarptautinių daiktavardžių (skolinių) kirčiavimą „spėtina, kad ir ne vienas tarptautinis žodis su kirčiuotais dvigarsiais i, u, o, e + l, m, n, r, kurie šiandien paprastai yra tvirtrapradžiai, Jablonskio kalboje galėję turėti tvirtagalę priegaidę“ (Vidžiūnas 1997: 147–148). Taip esą leidžia manyti ir Jablonskio pasekėjo Benjamino Sereiskio kirčiavimas hercogas, koncėrtas, tẽrminas. Iš tiesų Sereiskis 1926–1928 m. buvo Jablonskio sekretorius, o pats Jablonskis apie jo lietuvių kalbos mokėjimą yra atsiliepęs teigiamai („Sereiskis, būdamas ne lietuvis, lietuvių kalbos mokėjimu daro gėdą daugeliui lietuvių.“ – Juozo Senkaus liudijimas. Žr. Atsiminimai 2010: 357). Tie Sereiskio sukirčiuoti pavyzdžiai cituojami iš jo 1929 m. rusų kalba Kaune išleisto Sisteminio lietuvių kalbos vadovo (žr. Sereiskis 1929).

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Ese manual de Sereiskis también incluye una introducción en la que se tratan algunos aspectos de la ortografía y la acentuación del lituano, entre otras cuestiones. En ella se explica por separado que «[t]odas las palabras lituanas se acentúan según un solo dialecto: el subdialecto occidental del dialecto aukštaitiano de la región del Nemunas, que hoy constituye la base de la lengua escrita» (Sereiskis 1929: V). Para ello, el autor comprobó las palabras con varios hablantes de confianza, y consultó sobre todo al profesor Jablonskis. Los hablantes de esa variedad acentúan así las palabras extranjeras: spórtas, kurórtas, pórcija, <...>, heṙbas, bel̇gas, <...>, kel̇neris, fel̇čeris... tėrminas, heṙcogas, eneṙgija, gubeṙnija, ineṙcija, komeṙcija... (ibíd.). En la página VII se recuerda además que hay que acentuar konceṙtas, remȯntas, y no kòncertas, rèmontas. Se entiende que las palabras que nos interesan aquí se acentúan según el primer patrón acentual (si en la forma de referencia está acentuada la tercera sílaba contando desde el final, salvo terminą – 3b) o según el segundo (cuando está acentuada la penúltima sílaba).

Así pues, todos los ejemplos se presentan sin excepción conforme a un único sistema y, aunque se lo denomina acentuación dialectal (la del dialecto de Jablonskis), se propone como fundamento de un modelo incipiente de acentuación de palabras extranjeras y/o internacionales en la lengua estándar. En realidad, aquí se tiene en cuenta la tendencia de la lengua viva a acentuar con tono circunflejo las palabras extranjeras incorporadas al lituano desde las lenguas eslavas (bielorruso y polaco), con pocas excepciones; algunos préstamos eslavos muy antiguos se acentúan con tono agudo, por ejemplo, bažnyčia, lenkas, vyskupas, svietas, etc.), mientras que la mayoría de los préstamos del alemán tienen acento agudo (véase Skardžius 1999: 31–36). A través de lenguas intermediarias llegó al lituano también la mayoría de las palabras internacionales, cuyo origen se encuentra en el griego o el latín antiguos, pero en el uso más antiguo ese origen primario tenía poca importancia. Con la difusión de la cultura empezaron a adquirir importancia los préstamos del francés, así como del español, el italiano y otras lenguas; en nuestros días tomamos cada vez más préstamos del inglés. Por tanto, resulta pertinente tener en cuenta también las formas más recientes de incorporación de palabras y conciliarlas con la tradición de préstamo de épocas anteriores.

Durante el período de entreguerras se publicaron en Lituania varios manuales de acentuación. Algunos de ellos (Būtėnas 1931, Skardžius 1936) contienen también datos sobre la acentuación de las palabras que nos interesan.

En 1931 se publicó un extenso manual de acentuación de Petras Būtėnas, con fundamentos de fonética, donde esta cuestión se explica con mayor detalle quizá por primera vez. En el párrafo 124 se trata la acentuación de las palabras extranjeras: «Por lo general, los lituanos acentúan las palabras extranjeras del mismo modo que las palabras lituanas o los préstamos, por ejemplo: 1) áltas, álgebra, buhá lteris <...>; krėi̇seris, kel̇neris, fel̇čeris; eneṙgija, heṙcogas, gubeṙnija, ineṙcija, komeṙcija; <...>» (Būtėnas 1931: 113). A mitad del mismo párrafo se añade que «[h]oy en día los lituanos acentúan también algunas otras palabras de otro modo, tal como se acentúan en las lenguas de las que se han tomado, por ejemplo: himnas, kel̇neris, heṙcogas, eneṙgija, ineṙcija, komeṙcija, priṅcipas, cil̇inderis, receṅzija, siṅtaksė, audieṅcija, konfereṅcija, teṙminas» (Būtėnas 1931: 113–114). Además, al examinar los sufijos de palabras extranjeras, se afirma,

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que la acentuación diktȧntas, praktikȧntas, muzikȧntas, -òntas, audiėncija, konferencija, koncėrtas es dialectal (trm.; véase Būtenas 1931: 114).

De las afirmaciones mencionadas se desprende que Būtenas considera la acentuación circunfleja una norma indiscutible de la lengua estándar. Las variantes acentuales no normativas se describen de manera muy contradictoria. En primer lugar, no está claro por qué «otros lituanos» acentúan también las palabras tal como se acentúan en las lenguas de las que proceden. ¿Qué se ha tomado aquí de esas lenguas: la posición del acento o el tono? ¿Se pueden trasladar los tonos propios a partir de otras lenguas que carecen de ellos (o no los distinguen)? Tampoco se dice si esos tonos se toman de las lenguas eslavas o de las germánicas. Por otra parte, no está claro a qué dialectos se refiere el autor cuando afirma que allí se pronuncia, por ejemplo, diktȧntas y formas similares. ¿Quizá se refería únicamente a una pronunciación distinta del diptongo: diktántas (compárese con diktȧntas)? Así pues, nada se aclara aquí sobre la otra pronunciación, con tono agudo y marcada mediante el signo de acento grave, pues es probable que el autor confundiera la posición del acento con los tonos de la sílaba acentuada y aplicara en un caso rasgos prosódicos y, en el otro, la llamada teoría de las moras, según la cual el acento grave marca el primer elemento y el circunflejo, el segundo (cf. kȧltas: kãltas, ski̇rtas: skīrtas; véase Girdenis 1981: 196). Entonces, ¿no habrá sido Būtenas el primero en iniciar la confusión en torno a la acentuación de las palabras internacionales en cuestión en nuestra lengua1?

El manual de acentología más autorizado del período de entreguerras fue Skardžius Bendrinės lietuvių kalbos kirčiavimas (1936), de Pranas. Allí se dice que las palabras extranjeras se acentúan como las palabras lituanas de las clases acentuales correspondientes, pero entre los ejemplos no encontramos las palabras que nos interesan (véase Skardžius 1936: 22–23). Sin embargo, algunos ejemplos de este tipo aparecen en el capítulo III del libro, «Palabras acentuadas», en un breve diccionario de palabras acentuadas. Son desertas, p. 47; ekspertas, 49; herbas, 53; koncertas, 58; modernų, 64; rezervas, 73. No se encontraron palabras de este tipo acentuadas de otro modo, con el signo de acento grave. Por consiguiente, cabe concluir que en este trabajo de Skardžius se establece con claridad, quizá siguiendo las opiniones de Jablonskis y Sereiskis, la acentuación circunfleja de las sílabas de palabras internacionales que contienen el diptongo er. A priori, esa regla también debía aplicarse a las palabras con el diptongo el. Los otros diptongos cercanos, em y en, se acentúan únicamente con tono circunflejo.

Esta acentuación también se afirma en el Lietuvių kalbos rašybos vadovėlyje, publicado en 1938. En el prólogo se señala que hubo muchas dificultades al acentuar las palabras extranjeras. «Al acentuarlas, procuramos seguir este principio: las que conocemos desde antes de la guerra, sobre todo el pueblo, se acentuaron tal como se pronuncian; las nuevas, de acuerdo con las reglas de nuestra lengua» (Lietuvių kalbos rašybos vadovėlis 1938: 4). Entre los ejemplos que acompañan este principio no figuran las palabras que nos interesan, pero sí se encuentran en el diccionario añadido al manual. Allí se acentúa: energija, 89,

1 Toje Būteno knygoje yra pripainiota ir kitų, ypač fonetikos dalykų (žr. Pupkis 1968).

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končertas 118, konsėrvas 118, peršikas 147, rezėrvas 160, teṙminas 189, pero desėrtas 81, kėlnėris 112, nėrvas 136, y también sėlteris 166. El acento agudo quizá podría justificarse por el origen germánico o romance, real o supuesto, de esas palabras, pero la acentuación de sėlterio constituye una clara excepción a cualquier sistema que se pueda discernir. Al reseñar este diccionario, Skardžius (1938) reprochó a sus autores numerosas deficiencias de diversa índole; entre sus críticas resulta interesante la observación de que debería acentuarse no desėrtas, sino deseṙtas, propuesta en comparación con la acentuación de la palabra končertas y otras (Skardžius 1938: 94–95). Esta crítica será muy pertinente al tratar más adelante otros casos de este tipo de acentuación en Skardžius.

También se encuentra información sobre la acentuación de las palabras mencionadas en los diccionarios y glosarios bilingües de entreguerras2. En uno de los mayores diccionarios de la época, cuya publicación comenzó entonces, el Diccionario de la lengua escrita lituana, acentuado por Alfred Senn («de la acentuación responde únicamente A. Senn», p. XI), se ofrecen en proporciones aproximadamente iguales palabras de acento agudo (con signo de acento a la derecha) y de acento circunflejo de este tipo; por ejemplo, ené̌rgija 152, ené̌rgiškas 152, hérbas 219, hipérbolė 220, hipérbolinis 220, hipérboliškas 220, iné̌rcija 255 y fė̌lčeris 155, fė̌ldfebelis 155, fė̌ldšeris 155, kėlnėris 459, klė̌kas 491, komė̌rcija 506, komė̌rcinis 506, komė̌rciškas 606, končertas 507, končertinis 507, konsėrvai 508. Solo unos pocos ejemplos llevan el signo de acento a la izquierda: čėlsiškas 93, hėrcogas 219, fėrma 155. Se observa que quien puso los acentos aún no había reflexionado sistemáticamente sobre todos los casos, y que el uso del signo de acento a la izquierda parece constituir una excepción de cierto tipo. Skardžius (1999: 289) también afirmó que no se puede confiar sin reservas en la acentuación de este diccionario.

Mūsų temai labai svarbus Jono Barono (1932) žodynas ir jame sukirčiuoti kalbami žodžiai. Nors Barono žodyno kirčiavimą savo recenzijoje gerokai kritikavo Skardžius (1999: 632–639), bet kirčiuodamas mums rūpimus žodžius autorius elgėsi gana nuosekliai: daugumą žodžių sužymėjo riestiniu kirčio ženklu ir tik kelis – dešininiu. Taigi tvirtagališkai sukirčiuoti: hérbas 94, hėrcogas 94, desė̌rtas 114, desė̌rtinis 114, iné̌tingas 186, iné̌rcija 186, komė̌rcija 207, konsėrvai 208, končertas 209, nėrvas 290 (2x), pė̌rlas 364, pė̌rlamotė 364, pė̌rlinis 364, rezėrvas 488, teṙminas 588. Tik trys žodžiai turi tvirtapradę priegaidę: dėltė „delta“ 112, fėrma 594, fėrmeris 594. Tų trijų žodžių atskyrimo iš bendro būrio motyvai nėra aiškūs. Kairiniu kirčio ženklu žymimų žodžių neteko aptikti.

Más tarde, al parecer, con una mejor percepción del sistema y una distinción más precisa de los tonos acentuales, los diccionarios fueron incluyendo cada vez menos palabras acentuadas con el signo de acento a la izquierda. Por ejemplo, entre las palabras de este tipo, en el diccionario lituano-polaco de J. K. Zablockis y Č. Kuleša aparece con el signo de acento a la izquierda la palabra

2 Algunos diccionarios bilingües más extensos (por ejemplo, el Diccionario lituano-ruso de Benjamin Sereiskis (1932), el posterior Diccionario lituano-inglés de Pėteraitis de Vilna (1948), entre otros) no estaban acentuados; en cambio, en los diccionarios acentuados de Jurgis Šlapelis se evitaban las palabras internacionales, por lo que no encontramos en ellos los casos que necesitamos.

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o acaso una sola palabra hipèrbole 45. Unas diez palabras llevan acento circunflejo: cisternà, –os (2) 23, ekstè̇rnas 34, energìja 35, fèlčeris 36, hèrbas 45, koncèrtas 69, konsèrvai 70, modèrniškas 88, rezèrvas 137, tèrminas (3b) 176, y solo unas pocas palabras con el signo de acento a la derecha: dėltè «delta» 27, desèrtas 28, nèrvas 96 (Zablockis, Kuleša 1940).

Arba tokiame mažučIame K. Tamučio (1940) žodynėlyje duodami tvirtagališkai sukirčiuoti fèlčeris 32, hèrbas 44, nèrvas 83; farmacèutas turi pažymėtą kairinį kirčio ženklą, nors kirčiuotė nurodyta antroji (2). Žodis čerkesas 20 išvis paliktas nesukirčiuotas, bet prie jo nurodyta 1-oji kirčiuotė, vadinasi, kirčiuotas pirmasis skiemuo. Bendrojoje pedagogikos terminijoje (Šalkauskis 1991), svarstytoje 1940 m. balandžio mėn. Lietuvių kalbos draugijos, kurios pirmininkas buvo Pranas Skardžius3, terminologijos sekcijoje, rašoma enèrgija, modèrnų, nèrvas.

También se puede echar un vistazo a la acentuación de los tomos I y II del gran Diccionario de la lengua lituana, editados por Balčikonis. Es interesante que en el tomo II (1947) se dejaron sin acentuar numerosas palabras de este tipo, algunas de las cuales podríamos llamar internacionales; por ejemplo, fèlčeris, ferma, elmè, energìja; varios préstamos llevan acento circunflejo: fèŕnicas (y fèŕnicas), èlkeris «alquitrán», èlkierius «ídem», èlmentas, èlštrikas, y alguna que otra con acento agudo: féršas, élskis. No se logró encontrar palabras acentuadas con el signo a la izquierda, por lo que cabe concluir que Balčikonis fue muy prudente con las palabras internacionales, mientras que no fue totalmente coherente con otros extranjerismos.

Así pues, cabe concluir que antes de la guerra se perfilaba una clara tendencia a acentuar con tono circunflejo la mayoría de las palabras internacionales que tienen los diptongos el, er en la sílaba tónica, y, con menor frecuencia —¿según la lengua de origen del préstamo?—, a usar el signo de acento a la derecha. Las palabras acentuadas con el signo a la izquierda deben considerarse raras excepciones. Las tendencias que ya se perfilaban quedaron establecidas en el Diccionario ortográfico de la lengua lituana, publicado en 1948. Gran parte de ese diccionario fue redactada por el conocido lingüista Alfonsas Kalnius (Pupkis 2010: 250–251), incluida, entre otras secciones, la de acentuación. Como el diccionario se preparó durante la guerra en el Instituto de la Lengua Lituana, fue editado por Antanas Salys y su impresión, ya iniciada, se interrumpió por las hostilidades, debe considerarse una obra perteneciente a la orientación lexicográfica y acentológica de Salys. Esto debe tenerse en cuenta al examinar a continuación la historia de la normalización de la acentuación de las palabras mencionadas.

El apartado de acentuación de este diccionario no dice nada sobre la acentuación de las palabras extranjeras (internacionales), así que hay que consultar el propio diccionario y buscar ejemplos acentuados. En él solo se encontraron unas pocas palabras con el signo de acento a la izquierda: fèrma 201, fèrmeris 201, hèrcogas

3 Para los términos de Šalkauskis examinados en la sección de terminología y utilizados posteriormente por Skardžius, véase Manual de la lengua lituana 1950: 13.

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215. Teniendo presente la alternancia del acento, solo sigue siendo pertinente fè rma (1) 201, plėura (1) 301. La mayoría de las demás palabras de este diccionario llevan acento circunflejo: aler̃gija 153, bel̃gas 170, deser̃tas 188, diver̃sija 191, ekspèr tas 198, ekstèrnas 198, ener̃gija 199, fel̃čeris 201, her̃bas 215, iner̃cija 218, iner̃cinis (iner̃tinis) 218, komer̃cija 245, koncer̃nas 246, koncer̃tas 246, konser̃vai 246, rezèrvas 316, sel̃teris 324, terapèu tija 354, ter̃cija 354, terma, -õs 354, ter̃minas 354, ter̃mosas 354. Algunas palabras llevan acento agudo: hipérbolė 215, kélneris 235, pérsas 297, stérlingas 338, mientras que nérvas 281 tiene también la variante secundaria nerṽas. ¿Quizá aquí podría explicarse la distinción de entonación por el origen de las palabras, eslavo o germánico? Pero, en general, apenas se aprecian motivos más claros.

Puede considerarse una síntesis de la práctica de preguerra el Manual de la lengua lituana (LKV)4, publicado en Alemania en 1950 por Pranas Skardžius, Stasys Barzdukas y Jonas Martynas Laurinaitis. Aunque se trata de una obra colectiva, Skardžius la editó y marcó los acentos; además, en la obra se indica que también se utilizó el Diccionario ortográfico de la lengua lituana de 1948 (que también figura en la lista de fuentes, p. 20). Hay diferencias con la acentuación de las palabras tratadas en ese diccionario, pero no son fundamentales y a veces resultan difíciles de explicar. La única palabra que parece llevar el signo de acento agudo fue energía 248, y las formas fèrma, hèr cogas, plėura del diccionario de 1948 se sustituyeron por férma 2545, hèr cogu 281, pleurà, pleūros 439. Aparte de esos ejemplos, solo hay unas pocas palabras cuya acentuación difiere: en 1948, Bel̃gija 388 (y bel̃gas 170), Per̃sija 414 (pero pérsas 297), stérlingas 338; en 1950, Bélgija 201, Pérsija (y pérsas) 430, stérlingas 517. En los demás casos, casi 20, la acentuación de ambos diccionarios coincide: la mayoría de las palabras llevan el signo circunflejo y unas pocas, el agudo. No fue posible determinar por qué difiere el contorno tonal en algunos casos; esa diferencia tampoco se explica por el origen real o supuesto de la palabra internacional en una fuente u otra. No obstante, puede concluirse que el período, al menos desde 1929 (si dejamos de lado la acentuación de Kuršaitis) hasta 1950, se caracteriza por un sistema unitario en proceso gradual de estabilización, que tiende a la acentuación circunfleja.

Una verdadera revolución en la acentuación de las palabras de este ámbito se produjo con la publicación, en 1951, del Diccionario de palabras internacionales. Se trata de una obra traducida del ruso, cuyo «trabajo de adaptación de los materiales a las necesidades de la lengua lituana realizó» (TŽŽ 1951: 4) Chackelis Lemchenas, por lo que también fue él quien marcó todos los acentos. En el prólogo de la edición lituana se indica que «las palabras lema se acentuaron de acuerdo con los hábitos de acentuación más extendidos en la lengua lituana actual» (TTŽ 1951: 4).

Quizá en muchos casos sí se tuvieron en cuenta esos hábitos de acentuación más extendidos, pero en el grupo de palabras que nos ocupa se hizo caso omiso de ellos: casi todo se acentuó con signo grave.

4 Cuesta creer que, en las condiciones de la Cortina de Hierro, las normas presentadas en aquella obra publicada en Alemania pudieran haber influido de algún modo en las normas lingüísticas establecidas en Lituania.

5 Quizá la causa fueran los distintos significados de esa palabra: en el diccionario de 1948 no se indica el significado de esa forma (como tampoco el de las otras palabras), mientras que en LKV significa «estructura (en la construcción)».

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con una marca, sin excluir ni siquiera la acentuación de la palabra ya asentada término6; al menos en este aspecto se procuró actuar de manera sistemática, salvo quizá en alguna palabra aislada, por ejemplo, perla. No se puede calificar semejante acentuación de otra cosa que de revolución7: ni se dijo nada al respecto en el prólogo del diccionario, ni se debatió públicamente ni siquiera se mencionó en la prensa. Así, sin debate alguno, esta acentuación pasó al Diccionario de la lengua lituana contemporánea de 1954 (en adelante, DŽ) y luego fue pasando de un diccionario a otro; llegó a los diccionarios bilingües y a las enciclopedias, y hoy, en nuestros días, al menos hasta que en 2003 la Comisión Estatal de la Lengua Lituana (en adelante, VLKK) comenzó a publicar recomendaciones de acentuación, puede decirse que es la norma predominante, si dejamos de lado las numerosas excepciones y las rarezas inexplicables de acentuación, así como los problemas prácticos de acentuación. Es cierto que más de un lingüista se ha opuesto durante muchos años a tal acentuación y sigue oponiéndose, y ha expuesto sus argumentos, pero los responsables de elaborar los diccionarios no los tenían en cuenta. Sin embargo, el debate sobre la reforma llevada a cabo por TTŽ en 1951 no se interrumpió ni una sola década, hasta nuestros días. Abarca no solo la acentuación práctica de los diptongos el, er, sino también la cuestión de la identidad fonológica de la vocal e ([ę]) de esos diptongos.

FUNDAMENTOS SISTEMÁTICOS DE LA ACENTUACIÓN DE LOS DIPTONGOS EN CUESTIÓN

Una vez llevada a cabo en la práctica la revolución, pronto se empezaron a buscar fundamentos teóricos (ideológicos) que justificaran tal proceder. Quizá la primera en hablar, en 1957, de la autonomía de la vocal [ę] de las palabras extranjeras, es decir, internacionales, fue Janina Dambrauskaitė (Urbelienė), profesora de francés del Instituto Pedagógico de Vilna (hoy Universidad de Ciencias de la Educación). En su artículo sobre el sistema fonológico de las vocales de la lengua lituana, se basó en las enseñanzas de Lev Shcherba, fundador de la escuela fonética de Leningrado de entonces (hoy San Petersburgo); en su Fonética de la lengua francesa, publicada en 1948, se describe el método de las «oposiciones». Aunque reconocía que la [ę] internacional y la [e] lituana «no se diferencian en absoluto entre sí» (Dambrauskaitė 1957: 222), tras inventar los pares èstù: éstù, kabinètas: kabinétas, kadètas: kadétas, así como èsti: èsti=škas8 y no hallar alternancia con la vocal larga [ę˙], declara «el derecho a asignar la e no lituana a las vocales independientes»

6 Quizá la acentuación de esta palabra no fuera del todo informativa (en los diccionarios actuales solo aparece con acento circunflejo), pero, al consultar otras fuentes, pueden encontrarse también casos de acentuación distintos. Así, en TŽŽ 1951: 665 aparece tèrminas, pero en TŽŽ 1969: 753 ya figura tė̀rminas; TŽŽ 1985: 487, TTŽ 2000: 581 y TŽŽ 2013: 811 presentan también tèrminas. Es interesante que en TTŽ 2000: 581 aparezca el nombre propio Tèrminas, de la misma procedencia (lat. terminus), «un dios de la antigua Roma», pero en TŽŽ 2001: 737 ya lleva el acento grave: Tèrminas, «un dios de la antigua Roma»; así aparece acentuado también en Interleksyje y en TŽŽ 2013: 811. Sin embargo, en algunos sitios ese nombre propio lleva acento circunflejo (LTE XI: 273; VLE XXIII: 688, Kuzavinis 2007: 1050; en cambio, AMŽ 1996: 274 y TŽŽ 2007: 1090 dan Tèrminas).

7 No podríamos descartar por completo que se tratara de un ataque consciente, o al menos subconsciente, de rusificación contra toda la lengua lituana. Como es sabido, después de la guerra Lemchenas tradujo al lituano los escritos de Lenin y preparó el Diccionario ruso-lituano (publicado en 1949; sin acentos), por lo que su contacto constante con la lengua rusa pudo influir directa o indirectamente en sus decisiones sobre la acentuación lituana.

8 En realidad, esos pares muestran la oposición entre vocales breves y largas, pero no la autonomía fonémica de la vocal [ę].

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fonemas, aunque junto a ello debemos subrayar el papel mínimo de este sonido» (Dambrauskaitė 1957: 224). No compartía esta opinión el profesor de inglés del mismo instituto, Bronius Svecevičius (1960: 30), pues, en su opinión, en la práctica no percibimos ninguna diferencia entre los dos matices de la vocal e.

Fue necesario determinar con mayor precisión teórica el sistema de fonemas vocálicos del lituano al prepararse la redacción de la primera gramática académica del lituano. Con ese fin, en la segunda mitad de la década de 1950 y la primera mitad de la década de 1960, Valerija Vaitkevičiūtė, investigadora del Instituto de Lengua y Literatura Lituanas, realizó ciertos estudios fonéticos y publicó sus resultados en la colección de trabajos científicos Lietuvių kalbotyros klausimai. Más adelante, los resultados de ese trabajo, ligeramente precisados, se incorporaron a la gramática académica Lietuvių kalbos gramatika, en el capítulo de fonética incluido en su primer volumen (1965).

Vaitkevičiūtė describió correctamente los principios para evaluar los sonidos del habla desde los puntos de vista fonético y fonológico. Basándose en las tesis de la escuela fonética de Leningrado de entonces, escribió que el fonema «se considera la unidad sonora más pequeña que distingue los significados de palabras o morfemas» (Vaitkevičiūtė 1957: 5). «Se llaman fonemas los tipos sonoros históricamente formados que distinguen palabras, sus formas o morfemas, y cuya pronunciación no depende de la posición fonética que ocupan en la palabra» (Vaitkevičiūtė 1961: 19). Para determinar la composición fonémica de una lengua se utiliza el método de los llamados pares mínimos, y estos procedimientos se muestran en los artículos de Vaitkevičiūtė mencionados. Por ejemplo, así la duración y brevedad de las vocales permiten distinguir los fonemas vocálicos largos y breves: lĩs: lìs, mẽs: mès, mãno: màno, etc. Sin embargo, al tratar la vocal breve [ę], que se usa únicamente en palabras internacionales, no se presenta ningún par mínimo; solo se dice que difiere poco de la vocal breve lituana [ę], que en general los matices son poco definidos y que el fonema de las palabras internacionales es más cerrado y «difiere de ella por naturaleza» (Vaitkevičiūtė 1961: 21): tanto en sílaba tónica como átona es breve, mientras que en lituano es larga en sílaba tónica y breve en átona (cf. mėta: metù, lėsa: lesù9).

En estos razonamientos se aprecia la confusión entre el nivel fonético y el fonológico, la falta de una delimitación estricta entre ambos10 y la aplicación de escalas absolutas en lugar de relativas (Girdenis, Žulys 1973: 207, 208). Por estas razones surgió también un error de carácter teórico: la vocal [ę], utilizada únicamente en palabras internacionales, se considera un fonema autónomo de la lengua estándar. Quienes defienden esta postura se apoyan sobre todo en rasgos fonéticos: la vocal [ę] de las palabras internacionales sería más cerrada, más estrecha que la vocal [ę] de las palabras lituanas. Elzbieta Mikalauskaitė (1975: 17) sostiene que esta diferencia es más difícil de percibir; en los dialectos, la diferencia sería menor. Según ella

9 Con esta afirmación, Vaitkevičiūtė contradice la definición de fonema que ella misma había dado, donde se dice que los tipos sonoros de los fonemas no dependen de la posición fonética que ocupan en la palabra.

10 Tanto Jonas Kazlauskas como, en especial, Aleksas Girdenis han criticado en repetidas ocasiones, en nuestras conversaciones, a la escuela fonética de Leningrado por confundir con frecuencia los niveles fonético y fonológico.

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de las consideraciones, también es importante la afirmación de que esa vocal de las palabras de origen extranjero no se usa al final de palabra (Mikalauskaitė 1975: 17).

Antanas Pakerys (1986) plačiai remiasi ir fonetiniais, ir sintagminiais to tarptautinių žodžių balsio [ɛ] požymiais. Lietuvių bendrinės kalbos fonetikos autorius rašo, kad tas balsis vartojamas kirčiuotuose daiktavardžių kamienuose (lietuviškuose žodžiuose balsio ilgumas priklauso nuo (ne)kirčiuotos padėties: gėlia: geliù, plg. dar ãktas: aktù). Padėtinio ilgumo balsis [ɛ] (gėlia) esti tik senuosiuose skoliniuose, pvz., Pẽtras (plg. Petrù), jis atsiranda ir svetimos kilmės žodžiuose po minkštųjų priebalsių vietoj ilgojo [aː]: pliãžas: pliažù. Tas balsis nepr itempa prie žemutinio pakilimo balsių [ɑ], [ɑ], [ɛ], [ɛ] posistemio. Šie ir kiti požymiai rodantys, kad tas tarptautinių žodžių balsis [ɛ] vartojamas panašiai kaip ir vidutinio pakilimo trumpasis balsis [o], plg. ėpas: òmas, genẽžė: prognòžė, fèrma: fòrma (Pakerys 1986: 38–39).

Se dice que la autonomía funcional de las vocales pronunciadas en palabras lituanas y no lituanas puede comprobarse comparando, por ejemplo, las palabras gèstų (genitivo plural del sustantivo gèstas) y gèstų (modo condicional del verbo gèsti). «Según nuestros datos, la mayoría (75–80%) de los oyentes identifica correctamente esas palabras pronunciadas de forma aislada» (Pakerys 1986: 39)11.

Entre los demás argumentos, este sería el indicador más importante de la autonomía de esa vocal. No obstante, en los últimos años este argumento se menciona rara vez, pues se comprende que ese par no es muy apropiado para el estudio: por una parte, se trata de formas morfológicas de distintas clases de palabras, y la sustitución de tales palabras en un mismo texto es prácticamente nula. Y en la posición más importante, la posición clásica de los pares mínimos —al comienzo absoluto de palabra—, apenas podríamos encontrar el par èt: èteris (ètika), pero tampoco se trata de una posición totalmente idéntica (la t final de palabra es aspirada, mientras que ante vocales anteriores está palatalizada o es palatal). En segundo lugar, es aún menos apropiado pedir al público que identifique palabras inventadas expresamente y pronunciadas de forma aislada.

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En el apartado del libro «Acentuación de palabras de origen extranjero», escribió: «En las palabras de origen extranjero, la sílaba con los grupos de sonidos el, er se pronuncia con acento circunflejo, y esas palabras se acentúan según el primer patrón: kẽlneris, desẽrtas, enẽrgija, epidẽrmis, fẽrma, fẽrmeris, hẽrbas, Hẽrmis, inẽrcija, koncertãtas, nẽrvai, pẽršikas, tẽrmosas...» (Laigonaitė 1959: 97). La autora no tiene razón en todos los casos respecto al primer patrón de acentuación: las palabras acentuadas en la penúltima sílaba (fẽrma12, hẽrbas, Hẽrmis, nẽrvai) pertenecen al segundo patrón; pero mucho más importante aquí es leer atentamente la nota a pie de página que acompaña a esta afirmación: «En los diccionarios de la lengua lituana, hasta ahora el acento de este tipo de palabras solía marcarse con el signo de acento grave: kẽlneris, desẽrtas, fẽrma... Sin embargo, esto no se corresponde con el uso vivo de la lengua lituana: en las palabras de este tipo, la vocal e forma con las consonantes l, r diptongos mixtos el, er, que los lituanos solo pueden pronunciar con acento circunflejo o con acento agudo prolongado. El acento breve no es posible aquí, como tampoco lo es en los grupos em, en, am, an, que desde hace mucho tiempo marcamos en las palabras de origen extranjero con el signo de acento agudo prolongado o circunflejo (compárese diktántas, leitenántas, tendeñcija...)» (Laigonaitė 1959: 97).

Al reseñar el primer tomo de la Gramática de la lengua lituana académica, Jonas Kazlauskas señaló que en lituano no hay necesidad ni fundamento alguno para distinguir otra vocal más de las palabras internacionales [e]. En una reseña publicada en 1965 escribió: «En realidad, a veces aparece una e más cerrada en palabras internacionales (por ejemplo, en la palabra poetas), pero su existencia depende claramente de la posición fonética (va después de la vocal breve o). <...> ¿Por qué introducir artificialmente aquí un sonido nuevo y desacostumbrado en un sistema fonológico lituano ya de por sí rico, y complicar con ello el habla teatral y radiofónica?» (Kazlauskas 2000: 223). Cabe añadir que Kazlauskas también presentó aquí pares mínimos y señaló que la vocal e se pronuncia igual que en las palabras lituanas. Un año después, en otro pasaje, afirmó que este sonido «se pronuncia igual que la e de las palabras propias, compárese, por ejemplo, lèmą y lèpti, šèpingas y šèpti, metòdas y metù, bemòlis y berãnķis, etc. El deseo de introducir un nuevo fonema [e] en la lengua literaria es difícil de comprender; además, la práctica lingüística ha convertido estos esfuerzos en inútiles» (Kazlauskas 2000: 136).

Uno de los teóricos y normativizadores más destacados de la lengua hablada estándar, Juozas Senkus, no apoyaba la distinción de una vocal e separada para las palabras internacionales. En un artículo publicado en 1970 sobre las variantes acentuales del Diccionario de la lengua lituana actual (1954), sostuvo que «las palabras con el grupo de sonidos acentuado er deben recomendarse con acento circunflejo y pertenecen al primer o segundo patrón de acentuación; por ejemplo: desẽrtas (2), enẽrgija (1), fẽrmeris (1), hẽrbas (2), inẽrcija (1), koncertãtas (2), nẽrvai (2), pẽršai, pẽršikas (1), rezẽrv as (2), tẽrmosas (1), vẽršija (1)» (Senkus 2006: 543). También respaldaba esta afirmación con la opinión de Laigonaitė, publicada en 1959.

12 Según la ley de Saussure-Fortunatov, debería haber sido fermà.

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En la segunda edición de su manual de acentuación, publicada en 1978, Laigonaitė escribió algo distinto sobre los signos de acento de esos diptongos: «Como se sabe, según las normas actuales de la lengua estándar, los diptongos de acento agudo de las palabras internacionales el, em, en, er deben pronunciarse con la e breve característica de las palabras internacionales. Muy poca gente es capaz de pronunciarlos así. La mayoría de los lituanos, en tales casos, pronuncia estas palabras con acento circunflejo: hėrbas, hėrcas, pėrsai. El uso de algunas de estas palabras ya está registrado en el «Diccionario de la lengua lituana actual». Junto a nèrvo aparece también nèrv̇as; en cambio, entre las palabras internacionales solo se acentúan con circunflejo pèrlas, stèndas, tẽmbras (compárense también las formas más antiguas sè rbas, veñgras). Esto indicaría la necesidad de revisar esta norma de pronunciación y acentuación estándar» (Laigonaitė 1978: 48–49).

Así pues, Laigonaitė ya no afirma aquí que sea imposible pronunciar brevemente el primer componente de tales diptongos, sino que los considera todos en conjunto, es decir, trata el, er igual que em, en. Sin embargo, no está de acuerdo con la marcación acentual entonces vigente para los diptongos el, er y propone adoptar una norma distinta, acorde con el uso vivo de la lengua.

Por cierto, en ese manual de acentuación de 1978, Laigonaitė también se basa en la opinión colectiva expresada en 1971 en Nuestra lengua por el consejo editorial de esta publicación (véase Kuzavinis 1971: 14), que respalda su postura:

La redacción de «Nuestra lengua»13 considera que, en los casos en cuestión (es decir, en los diptongos el, er, em, en), debe marcarse el acento circunflejo porque: 1) en los dialectos se pronuncian o bien únicamente con acento circunflejo, o bien únicamente con acento agudo prolongado y una e alargada (esta última pronunciación no se recomienda en la lengua estándar); 2) el uso de la lengua estándar muestra que aquí se pronuncia un diptongo con acento circunflejo, mientras que èr con acento agudo prolongado y vocal breve e solo saben pronunciarlo uno o dos fonetistas entrenados. Por tanto, «los bisílabos y trisílabos con acento en la penúltima sílaba deben asignarse al segundo patrón de acentuación; los demás, al primero (raramente al tercero). El acento de la sílaba tónica debería marcarse con el signo de acento circunflejo».

Ya antes de la guerra, hacia 1934, Antanas Salys dijo que el llamado [ę] internacional era propio (se pronunciaba) «de las palabras extranjeras [en boca] de la generación mayor» (citado según Pupkis 2010: 397). Más tarde volvió a expresar esa idea en dos artículos escritos para la enciclopedia de Boston. Así, en el artículo «Pronunciación» (LE XXX [1964]) afirmó: «Incluso hoy en la pronunciación estándar hay aspectos que no están del todo consolidados. Por ejemplo, en las palabras extranjeras, unos pronuncian la vocal breve e igual que en las palabras lituanas, y otros como una e medio abierta, como en las lenguas vecinas rusa y polaca. La mayoría de los lituanos pronuncia A m è r i k a y e l e k t r à con una e “parecida a ė, pero más breve”»

13 El contenido de esa opinión fue formulado por Vytautas Būda, miembro del consejo editorial, y el consejo la examinó y editó. Por cierto, Būda mantuvo esa opinión también más adelante. En el librito publicado en 1982 sobre la acentuación de los nombres propios, no mencionó los casos en cuestión: sencillamente los omitió. Los casos en cuestión también se omiten en el artículo de Kuzavinis (1971), mencionado aquí mismo.

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sin embargo, suena de algún modo poco lituano. Para evitar esa pronunciación, heredada de la escuela rusa, tres décadas atrás incluso se intentó escribir, por ejemplo, poezija, poētas, teorēma, pero después se abandonó esa práctica» (Salys 1985: 100).

Un par de años después, Salys expresó en esa enciclopedia su opinión también sobre la notación del acento en los diptongos el, er. Al escribir sobre los diccionarios y mencionar DŽ 1954, afirmó: «Hasta ahora se recomendaba acentuar koncertas, konsertai (como vērtas, mizėrnas), pero ahora se propone konkèrtas, konkèrnas, konsèrvai. Quizá habría que acentuarlos así si aceptáramos que en estas palabras también hay que pronunciar una e semicerrada, como en ruso. Aunque la gramática académica prescribe esa pronunciación para las palabras internacionales, es dudoso que resulte aceptable. A oídos lituanos, universidad y comité pronunciados así (con una e quizá más cerrada, pero breve) suenan muy rusos. Las personas que no han estudiado lenguas extranjeras suelen pronunciar aquí la misma e que en las palabras del lituano estándar tēkti, tēpti» (Salys 1985: 237).

Así pues, incluso más de una década después de que se oficializara la notación de la llamada [e] internacional en los diptongos con el signo de acento agudo, Salys no encontró argumentos que justificaran tal codificación. Sus propios argumentos se basan en datos empíricos, de manera semejante a los de Laigonaitė: 1) la mayoría de los lituanos que hablan una lengua viva, no influida por otras lenguas, no posee (no pronuncia) ese sonido; 2) la naturaleza de ese sonido no es lituana: Salys ve su origen en el uso de otras lenguas (eslavas).

Antanas Salys también mantuvo en la práctica la misma opinión. Por ejemplo, al acentuar las entradas de los tomos II–IV del Lietuvių rašomosios kalbos žodyno, en el tomo II acentuó con acento agudo todo el grupo de palabras de nérvas (6 palabras), p. 166; en el III, con acento agudo o circunflejo, las palabras pérsikas 50, rezèrvas 543, rezèrvinis 543, sèĮteris 634, sèrbas 642 (compárese también rèversas 543, TŽŽ 1951 revèrsas 583); en el IV, stèrlingas 97, teṙminas, tè̇rminis, tè̇rmiškas, tè̇rmosas ir tèrmosas 644, 644, 944, 645, V (en el apéndice de nombres propios y gentilicios), bèlgas, Bèlgija, bèlgiškas, Cèlsijus, Ėlba, Ėlbė, EĮbingas, HeĮsinkis, HeĮbertas, HeĮkulas, keĮtas, keĮtiškas, Kèrčė, Pèrme, pèrsas, Pèrsija, pèrsiskas, Pèrtas, SeĮvinas, Sèrgiijus, Vèlsas 497, 497, 497, 500, 506, 506, 506, 512, 512, 512, 519, 519, 519, 537, 537, 537, 537, 538, 544, 544, 555.

Así pues, Salys acentuaba de manera bastante coherente, sobre todo con acento circunflejo, pero no es posible determinar con mayor precisión por qué unas palabras llevan acento circunflejo y otras, acento agudo. Solo se hizo una excepción como segunda variante para el término. Cabe señalar que los nombres de Kerch y Perm, tomados del ruso, llevan acento circunflejo, aunque, según la norma general, también deberían haberse marcado con el signo de acento agudo (y así se hizo más tarde en las enciclopedias).

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Hay que decir que ni en Lituania ni en Estados Unidos ni en ningún otro lugar del extranjero nadie debatió debidamente los argumentos de Laigonaitė, Kazlauskas y Salys14. No se refutaron ni el uso vivo ni el posible origen de ese sonido en otras lenguas. El paso de los datos empíricos a los argumentos lingüísticos se produjo más tarde, ya con otra generación de lingüistas.

El más destacado fonólogo lituano, Aleksas Gird enis, ya al comienzo de su actividad científica dudaba seriamente de que la vocal [ɛ] de las palabras internacionales debiera considerarse un fonema independiente; la incluyó con un signo de interrogación en el inventario de fonemas vocálicos (véase Girdenis 2000 [I]: 310). Más tarde escribió en su Fonologijoje: «Algunos usuarios de la lengua estándar pronuncian también una [ɛ] cerrada en palabras de origen extranjero (por lo general, solo en sílabas acentuadas) <...>. Es un sonido facultativo, pues, según la norma tradicional “suvalkiana”, en su lugar se pronuncia una [ɛ] breve corriente, como en palabras del tipo sėkti, vežti. Por esa condición facultativa y por otras peculiaridades de uso, [ɛ] (y más aún ɛ) debe considerarse una combinación del fonema /e/ y cierta “prosodema” sociolingüística (o i n d i c a d o r sociolingüístico). Esa “prosodema” cumple una función e x p r e s i v a: indica que la palabra pertenece al estilo elevado y que el hablante exhibe una posición social alta (real o imaginaria)» (Girdenis 1981: 126; cursivas del autor).

Girdenis subrayó el carácter facultativo de ese fonema también en el capítulo de fonética de la Dabartinės lietuvių kalbos gramatikos, escrita junto con Garšva (véase DLKG: 23). Más adelante escribió algo parecido: el sonido [ɛ] no puede considerarse un fonema (ni siquiera periférico), pues la función que desempeña no es distintiva; su uso facultativo tampoco permite tratarlo como fonema. En el mejor de los casos, es un fonema de ciertos sociolectos locales. Cumple una función expresiva —indica el estilo elevado—, por lo que no debería considerarse un fonema verdadero, ya que su función no es distintiva (Girdenis 2003: 191).

Cabe añadir que Vaitkevičiūtė se había propuesto implantar de manera sistemática en la lengua estándar esa norma de pronunciación propia del estilo elevado (véase su obra de 2001). En sus fundamentos de pronunciación y en su diccionario polemizó con los lingüistas de opinión contraria y afirmó que seguía las normas de DŽ, «establecidas por los lingüistas de la generación anterior: A. Salys, el ya mencionado P. Skardžius, J. Balčikonis, entre otros» (Vaitkevičiūtė 2001: 9). Tanto esa vocal [ɛ] de las palabras internacionales como las reglas de pronunciación de [ʎ] prevocálica que ella propugnaba en palabras internacionales, siguiendo otras lenguas (Vaitkevičiūtė 2001: 14, 141–150), así como el distinto grado de arraigo de esos sonidos extranjeros en el uso de la lengua estándar lituana, habrían debido distinguir la pronunciación de la clase alta (la élite) de la pronunciación que se forma en condiciones habituales y encauzar la evolución de toda la lengua estándar por una vía algo distinta de la actual.

14 Antanas Pakerys savo Lietuvių bendrinės kalbos fonetikoje (1986: 39, 6 išn.) apie jų nuomonę neužsimínė. Tiesa, svarstant tų žodžių kirčiavimą VLKK pakomisės posėdyje Laigonaitę paminėjo, bet netiksliai teigė, kad ji esą teikusi, jog „geriau būtų kirčiuoti tvirtagališkai“ (žr. Protokolai 2015).

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En un artículo publicado en 1985, Girdenio ir Pupkio expusieron sólidos argumentos lingüísticos sobre la vocal [ę] de las palabras internacionales, en relación con los fundamentos de la codificación de la acentuación de la lengua estándar (véase Girdenis 2000 (II): 362–363; cursiva del autor). Allí se afirma:

De las normas de acentuación hay que eliminar con el máximo rigor todo lo que no concuerde con el propio sistema prosódico de la lengua estándar. Entre esos elementos, resultan y siempre resultarán especialmente problemáticos la notación ficticia de los diptongos en, em y, sobre todo, el, er de las palabras internacionales con el acento agudo y la inclusión de muchas de esas palabras en la clase acentual 1. Si aceptáramos la norma que indican los diccionarios actuales, tendríamos no dos, sino tres tipos de acento en las sílabas con diptongo, pues en la misma posición coincidirían acentos del tipo ėR, èR ir ėR; compárese kėltai (kėltas) ‘grupo de pueblos indoeuropeos’: kėltas ‘balsa’: kėltiš ‘empeine’, compárese gėltas ‘amarillo’. Esto supondría una destrucción inadmisible de los fundamentos de nuestro sistema prosódico, pues no solo los aukštaitianos sudoccidentales del sur carecen de tres acentos fonológicos, sino también cualquier otro dialecto lituano.

<...>

En suma, la codificación actual de la acentuación de los diptongos del tipo eR en las palabras internacionales es el eslabón más débil de la codificación de nuestra lengua estándar, pues no la justifican ni el sistema lingüístico ni el uso real; no solo resulta incomprensible para los usuarios de la pronunciación estándar, sino que también socava su intuición lingüística —la percepción del sistema— y, con ello, los propios fundamentos de nuestra acentología.

Unos años después, otros dos lingüistas presentaron argumentos lingüísticos similares en una reseña del Lietuvių kalbos tarties žodynui (véase Pupkis, Stundžia 1987). En ella se critica que el diccionario adopte un sistema de vocales de tres duraciones, él: ẹl: èl; ér: eŕ: èr, tomado sin crítica de otros diccionarios. Como consecuencia, el diccionario de pronunciación presenta casos de acentuación distintos que no pueden explicarse lingüísticamente de ningún modo (compárese fėlčeris: kėlneris y otros); además, el uso del acento agudo contradice el uso generalizado entre los profesionales de la televisión y la radio, y su pronunciación koncėrte «no es sino un hecho dialectal de retracción del acento presente en el uso de la lengua estándar» (Pupkis, Stundžia 1987: 52).

En trabajos posteriores de Pupkis también se rechaza, con diversos argumentos, el uso de los diptongos ėl, èr. Un artículo publicado en 1995 ofrece asimismo datos de un estudio sobre la pronunciación y acentuación de palabras del ámbito hablado por los locutores y otros trabajadores de la televisión lituana, que muestran un claro predominio del acento circunflejo (véase Pupkis 1999: 2–3). También pueden encontrarse argumentos en apoyo de esta opinión en Kalbos kultūros studijose (Pupkis 2005: 239–240).

***

En los trabajos de los lingüistas que sostienen la opinión contraria no se examina el valor fonológico de los diptongos en cuestión; solo se constata la existencia del fonema /ę/. Tampoco han respondido hasta ahora, ni responden, a la pregunta de si en la lengua estándar pueden existir tres duraciones de diptongos y tres tipos de acentuación de esos mismos

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diptongos15. Antanas Pakerys presenta ėl, ėr como un hecho: la notación de estos diptongos con acento agudo está consagrada en diccionarios y enciclopedias. Los argumentos son, en su mayoría, extralingüísticos, entre ellos empíricos, educativos y pragmáticos.

Al abordar las cuestiones sistemáticas de la acentuación de los diptongos en cuestión, cabe recordar que la teoría contemporánea de la planificación lingüística también destaca aspectos importantes de la codificación de las normas lingüísticas (véase Cooper 1989), y que en la teoría de la normalización se valoran seriamente los criterios mencionados —empíricos, educativos, pragmáticos, lingüísticos y otros—, y se procura tener en cuenta todos los factores al codificar los fenómenos lingüísticos (compárese Danės 1979). Sin embargo, los argumentos lingüísticos, es decir, sistemáticos, nunca se pierden de vista. Tampoco deben perderse de vista en estos casos; solo hay que señalar que aquí deben tenerse en cuenta las relaciones lingüísticas sistemáticas, no las relaciones gráficas sistemáticas (Protokolai 201516). Una cosa es hablar de argumentos lingüísticos —la realización doble del acento agudo en los diptongos el, er y eu—, y otra, indicar sus signos de acentuación en diccionarios, enciclopedias y otros medios. La revisión de las fuentes muestra que la práctica actual presenta importantes lagunas en la evaluación sistemática de ambos aspectos.

Al autor de este artículo, los aspectos lingüísticos (sistemáticos), al menos en los ámbitos de la fonética y la prosodia, le parecen los más importantes. En efecto, los diptongos de tres duraciones el, er y eu no encajan de ningún modo en el sistema de diptongos y diptongos vocálicos de la lengua estándar: son elementos ajenos a ella, especialmente si se tiene en cuenta el origen occidental de la pronunciación estándar17. En realidad, la práctica actual de diccionarios y enciclopedias consagra una única realización doble del acento agudo en el sistema de la lengua estándar. No hay manera de comprender con sentido común por qué, de todo el sistema de diptongos vocálicos y consonánticos, se distinguen solo esos tres, mientras que los demás —primero em, en y luego también ei— se dejan como están, es decir, se ofrecen principalmente con acento circunflejo. También cabe recordar que Būtenas situó estos últimos diptongos y el diptongo vocálico en la misma serie que otros ejemplos del tipo en cuestión; compárense sus kreĩšeris, kẽlneris (kẽlneris), konferèncija (Būtenas 1931: 113–114). ¿Por qué cientos de palabras internacionales y otros préstamos con el diptongo ei se marcan con el acento circunflejo (raramente con el grave), mientras que terapèutas ya lleva acento agudo? ¿Por qué los diptongos no acentuados el, er se pronuncian en las palabras internacionales igual que en las palabras lituanas (véase Girdenis 1981: 126; 2000: 136)?

Incluso podríamos afirmar que aquí el acento agudo nos devuelve a los antiguos intentos de algunos lingüistas de considerar que el acento de las sílabas breves acentuadas era un acento breve. En realidad, la prosodia de los diptongos se caracteriza únicamente por la oposición entre el acento agudo y el circunflejo, realizada mediante distintos signos de acentuación. Los partidarios de otra opinión, basándose en Kuršaitis

15 Plantear la pregunta de si las sílabas acentuadas con acento agudo en las palabras dárbas, dìrba, diégas son de tres tipos (véase Pakerys 1993: 6) no es correcto, pues esas sílabas pertenecen a clases distintas de diptongos (y diptongos vocálicos).

16 Los protocolos pueden consultarse en la Comisión Estatal de la Lengua Lituana.

17 La realización triple de los acentos no es propia de ningún dialecto lituano.

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siguiendo la tradición de marcar con el signo de acento grave el contorno agudo en los diptongos il, im, in, ir, ul, um, un, ur y ui, y de llamar representante del contorno agudo al signo de acento grave en los diptongos el, er. Sin embargo, entonces no queda claro por qué esos mismos diptongos el y er, al mismo tiempo (cf. kėltas: kél̇tas: kẽltis, Bèrnas: bérnas: bèrtas), cuando tienen contorno agudo, se diferencian por vocales de distinta duración, mientras que esto no puede decirse de los casos de notación de diptongos de Kuršaitis (allí no hay ningún ejemplo de il: íl: iĺ).

Tampoco es correcto fijarse en los diptongos con la vocal breve o18: esos diptongos, «al igual que los diptongos de origen secundario, aquí no vienen al caso, pues en ellos se pronuncia sistemáticamente una vocal que nunca coincide con ninguna vocal “propia”» (véase Girdenis 2000 (II): 362, n. 2).

Así pues, si aceptáramos la opinión hipotética sobre los supuestos diptongos èl, èr, formaríamos el siguiente inventario de diptongos mixtos (véase la tabla 1).

TABLA 1. Tipos de acentuación de los diptongos de la lengua estándar19

tipo l | tipo r | tipo m | tipo n tipo a | ál: àl*: aĺ | ár: àr*: ar̃ | ám: àm*: am̃ | án: àn*: añ tipo e | él: èl*: el̃ | ér: èr*: er̃ | ém: èm*: em̃ | én: èn*: eñ tipo i | ìl: íl*: il̃ | ìr: ír*: ir̃ | ìm: ím*: im̃ | ìn: ín*: iñ tipo u | ùl: úl*: ul̃ | ùr: úr*: ur̃ | ùm: úm*: um̃ | ùn: ún*: uñ tipo o | òl: ól**: ol̃** | òr: ór**: or̃** | òm: óm**: om̃** | òn: ón**: oñ**

De la tabla 1 se desprende que los diptongos del tipo ul, il con contorno agudo se marcan con el signo de acento grave desde los tiempos de Kuršaitis, y marcarlos gráficamente con acento agudo úl, íl sería inusual. Quien pronuncie la forma no estándar spòrtas, con o larga (o una o alargada) spórtas, también pronunciará rajónas, rajõnas, biològija, biolōgija y similares. Parte de los préstamos antiguos, por ejemplo mõrkos, tõlkos, a veces se pronuncian en el habla coloquial con õr, õl circunflejo, pero no forman parte de la norma de la lengua estándar. No es exacto comparar estas últimas palabras con el par mínimo órlaivis: spòrtas debido al origen secundario del diptongo de orlaivio. La acentuación de las enciclopedias Koñtrimas, Moñtoydas, Moñtvila parece bastante extraña frente a las formas que se oyen con más frecuencia en el uso Kòntrimo, Mòntoydo, Mòntvilos; en efecto, las primeras variantes son dialectalismos arraigados en la lengua estándar y quizá las enciclopedias los adaptaron a sus equivalentes estándar (Kańtrimas,

18 El argumento de que, si se exige acentuar fermà, tendremos que permitir también acentuar formà, solo demuestra el analfabetismo prosódico de quienes defienden esa opinión.

19 Un asterisco indica casos inusuales o imposibles de marcación del acento; los diptongos marcados con dos asteriscos son posibles en la lengua estándar, pero excepcionales o no normativos.

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la acentuación de Mañtūydas). Tampoco ofrece nada más claro el Diccionario de apellidos lituanos; cf. Kóntautas, Koñtrimas, Moñgirdas, Moñtrimas, Moñtvilas, Móntvyda. Aquí no aparecen en ningún caso pares distintivos con diptongos ón: òn en los apellidos. Moñtvila: Mòntvila no son más que pronunciaciones propias de distintas zonas de uso.

Cabe añadir que nadie pone en duda la oposición entre la [oː] larga y la [ɔ] breve, y los pares mínimos õtas: Òtas, jótas: jòtas, etc., solo confirman la autonomía fonémica de esas vocales en la lengua estándar20.

No podríamos negar que en el uso actual se puede oír una vocal breve, relativamente cerrada [e], semejante a la vocal [e] de las palabras lituanas, en palabras internacionales. Un ejemplo evidente es la pronunciación de Gintaras Deksnys, presentador de noticias de la televisión LNK. Antanas Salys tampoco negaba que algunos pronunciaran así, pero consideraba tal pronunciación no lituana, sino producto de lenguas extranjeras. También podríamos oír esa vocal en el habla de otras figuras públicas, sobre todo de quienes muestran una nivelación bastante clara de los contornos tonales. Sin embargo, en el uso general predomina la pronunciación circunfleja de esos diptongos, lo cual exige revisar su codificación actual. Los antiguos locutores de la radio lituana y los actores han contado que en la década de 1950 se les enseñaba con bastante insistencia a pronunciar en las palabras internacionales una vocal [e] «distinta» de la de las palabras lituanas. El oído lituano no lograba captar en absoluto la diferencia de esa otra vocal y, con el tiempo, empezaron a pronunciar con tensión las consonantes que la precedían. Así surgieron y se difundieron ampliamente negras, progresas, chemija y formas similares, que, por cierto, también usaban algunos intelectuales de la vieja generación (maestros, etc.). Kazys Ulvydas había denominado aspirada a esa vocal [ɛ] y, como los demás, hizo grandes esfuerzos por erradicarla. Lo consiguió; pero hasta hoy no se ha logrado introducir en el uso general la vocal [ɛ], ajena a la naturaleza de la lengua lituana, y no hay manera de conseguirlo. Cabe suponer que desde los años cincuenta o sesenta se intentó inculcar esa pronunciación tanto en el Instituto Pedagógico de Vilna (hoy Universidad de Educación) como en otros lugares. Pero ¿cómo se explica entonces que, tras décadas de inculcarla, tampoco haya sido posible sistematizarla?

Los resultados de un estudio exploratorio sobre el uso lingüístico de los trabajadores de televisión tampoco confirman el uso extendido de los diptongos èl, èr (véase la tabla 2).

TABLA 2. Proporción de uso de los diptongos con acento agudo y circunflejo er, el, eu en el habla de distintos canales de televisión

èr, èl, èu

ér, él, éu

36 – 16,8%

213 – 83,2%

20 Esto tampoco contradice en absoluto el uso de los alto lituanos occidentales de Kaunas; cf. òpa, òpstais, òtgi, Audrónė y otros.

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Para este propósito, durante algún tiempo (del 14 de abril al 3 de mayo de 2016) se escucharon específicamente los informativos y otros programas de LRT y de otros canales de televisión lituanos, prestando atención a la pronunciación de sus presentadores y corresponsales, y se registraron los casos aquí tratados, en los que aparecen diptongos acentuados el, er, eu (palabras especialmente populares: ekspertas, energija, koncertas, nervai, etc.; nombres propios más antiguos y más recientes: Gerda, Velsas, Berm anas, Eltonas, Melburnas, (Angela) Merkel, etc.), así como em, en, ei (de estos solo se registró una pequeña parte; se anotó la pronunciación de las palabras korespondentas, reidas, así como Džeisonas, Reinas, etc.). La mayoría de los datos se recogieron de la pronunciación y la acentuación de estas personas: Eglė Bučelytė, Gintaras Deksnys, Ugnė Galadauskaitė, Gintarė Grikštaitė, Edmundas Jakilaitis, Viktoras Jakovlevas, Marius Jantys, Andrius Kavaliauskas, Rita Miliūtė, Jolanta Paškevičiūtė, Goda Pečiulytė, Rokas Petkevičius, Rasa Tapinienė, Arūnas Valinskas y Marius Žiedas (su pronunciación puede comprobarse en la Mediatekoje de LRT y en los archivos de audio y vídeo de otras televisiones). En la pronunciación de estos hablantes predomina claramente el acento circunflejo: un 83,2% (de 213 casos, 12 llevaban acento según la regla de la penúltima sílaba —en la terminación— y 10 tenían acento retraído; los casos pronunciados de forma poco clara se asignaron al grupo èl, èr, èu). Los casos con acento circunflejo aumentan aún más si incluimos los diptongos em, en, ei codificados con ese acento: hasta el 93,7%. Naturalmente, si se examinara también el uso de otras fuentes, los resultados serían algo distintos, pero difícilmente cambiarían de manera sustancial las proporciones de los datos aquí indicados.

Los organismos normativos de las lenguas de algunos países incluyen a veces, entre otros criterios de codificación, el criterio de autoridad. En nuestra práctica también se recurre a menudo a la opinión de lingüistas de autoridad. Así, en este artículo se citaron las opiniones de Jonas Jablonskis, Antanas Salys, Pranas Skardžius, Aleksas Girdenis, Antanas Pakerys y otros.

Es necesario hablar por separado de la apelación a la opinión de Skardžius. Como ya se ha mencionado, Skardžius fue uno de los primeros en codificar la pronunciación de este tipo de palabras, característica de la naturaleza de la lengua lituana estándar: se inclinaba por el acento circunflejo. Quizá no tuviera del todo claro cómo debían relacionarse los acentos circunflejo y agudo en las palabras extranjeras, pero no propuso considerar el signo de acento grave como el único signo para marcar el acento en palabras de este tipo. Esta opinión suya quedó claramente confirmada tanto en un manual de acentuación publicado antes de la guerra como en el Lietuvių kalbos vadove, preparado en la posguerra. En su Lietuvių kalbos kirčiavime de 1968 no se dice absolutamente nada sobre las palabras internacionales (quizá se considerara que su codificación aún no estaba del todo establecida) y, como se escribe, «se renunció a todo propósito de normalización» (Skardžius 1999: 474). Se consideró necesario hacerlo porque entonces «se plantea la cuestión del destino de toda la lengua lituana en el extranjero» y «difícilmente alcanzarían su objetivo unas directrices más estrictas para normalizar la acentuación» (ibíd.).

Quizá precisamente por eso, en la primera mitad de la década de 1970, Skardžius cambió sustancialmente su opinión anterior y decidió basarse en la práctica de acentuación de los diccionarios publicados en Lituania: en el libro Lietuviški

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tarptautinių žodžių atitikmenys (1973) beveik visus kalbamo tipo žodžius sužymėjo kairiniu kirčio ženklu ir prie visų prirašė 1-osios kirčiuotės nuorodą. Tiesa, yra ir kitaip sukirčiuotų žodžių, bet tai tik vienetai: fėrma 33, tėrminas 61, gal dar vienas kitas. Čia priimtą praktiką Skardžius pritaikė ir rankraščių likusiame Rašybiniame bendrinės lietuvių kalbos žodyne, rašytame maždaug apie 1974 m. (rankraštis yra Vilniaus universiteto bibliotekos Rankraščių skyriuje, f. 118–134).

Ese cambio de opinión de Skardžius sería comprensible si él u otro acentólogo o especialista en fonética hubiera publicado trabajos importantes sobre esta cuestión, pruebas irrefutables de que era necesario adoptar la notación con el signo de acento grave, etc. Pero en aquel momento no se había refutado ni la opinión de Kazlauskas y Girdenis ni los dos artículos de Antanas Salys publicados a mediados de la década de 1960 en la Lietuvių enciklopedijoje, en los que se exponía claramente una opinión sobre la acentuación de las palabras en cuestión. Al parecer, también en este caso hubo motivos morales o políticos para apoyarse en la práctica de la lingüística soviética, y no en una tradición de preguerra ya consolidada.

Así pues, tras considerar algunos aspectos de la notación del acento y basándonos únicamente en criterios sistemáticos y lingüísticos, debemos concluir que la vocal [ɛ] de las palabras internacionales, usada en el habla de algunas personas, no es más que una variante fonética de la vocal [e] de las palabras lituanas y no debe considerarse un fonema independiente por las siguientes razones: 1) no cumple una función distintiva; 2) al marcarse con el signo de acento grave, queda fuera del sistema de diptongos del lituano y, si se la incluye en él, representa un caso de notación acentual ternario imposible en lituano: una doble expresión del acento agudo.

Estas conclusiones permiten establecer el siguiente inventario de fonemas vocálicos de la lengua estándar (véase la tabla 3).

TABLA 3. Sistema de fonemas vocálicos de la lengua estándar

Vocales posterioresVocales anterioresVocales de elevación alta/u/ /uː//i/ /iː/Vocales de elevación media/ɔ/ /oː//ɛ/Vocales de elevación baja/a/ /aː//e/ /eː/Vocales de elevación variable/uo//ie/

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Aquí hay que añadir que los intentos de algunos fonetistas de basarse en la simetría del sistema de fonemas no están respaldados por datos de otras lenguas sobre este fenómeno: en los sistemas siempre hay casillas vacías. Por tanto, este argumento no puede confirmar la necesidad de que en la tabla de fonemas vocálicos haya una vocal corta correspondiente a la vocal larga [e], [ɛ]. Como vimos antes, el principio de simetría también queda refutado por la práctica formal (gráfica) actual de colocar los acentos en los diptongos que se pronuncian.

Uno de los argumentos más sólidos de los partidarios de la opinión contraria es pragmático: ¿cómo vas a rehacer ahora tantos diccionarios bilingües, especialmente los de términos, y enciclopedias, donde ese acento grave se emplea de manera casi universal? Sin embargo, al examinar la práctica de esa universalización, a menudo aflora no la universalidad, sino un verdadero eclecticismo, que con frecuencia obliga a guiarse no por la intuición del sistema lingüístico, sino a aprender la acentuación de palabras individuales21. Si mantuviéramos la práctica actual de marcar los acentos, obligaríamos aún más a los usuarios a aprender la acentuación de palabras individuales y seguiríamos menoscabando su capacidad psicolingüística para generar automáticamente tipos de acentuación.

Otro argumento tiene que ver con las convicciones: aceptar o no [ɛ] en palabras internacionales es una cuestión de convicciones (véase Protokolai 2015). Si recurrimos a cuestiones de fe incluso en asuntos científicos, entonces ya no puede haber aquí ninguna discusión científica seria.

CONCLUSIONES

La cuestión de la naturaleza fonémica de la vocal [ɛ] en palabras extranjeras y/o internacionales, y de la consiguiente marcación acentual de los diptongos el, er y eu, no es solo una cuestión de fonética, sino también de acentuología: está relacionada con la aplicación de la regla de la penúltima sílaba o con su incumplimiento.

La larga historia de la adaptación acentual de palabras extranjeras e internacionales al lituano muestra que, desde 1929, se avanzó de forma constante hacia la marcación con acento circunflejo de los diptongos que se pronuncian, y que esas disposiciones quedaron definitivamente establecidas en 1948 en el Lietuvių kalbos rašybos žodyne. En él se llevaron a la práctica con bastante precisión las ideas acentuales de Jonas Jablonskis, Pranas Skardžius y Antanas Salys. Más tarde, Adelė Laigonaitė, Jonas Kazlauskas, Juozas Senkus, Aleksas Girdenis y otros lingüistas las respaldaron.

La marcación acentual revolucionaria de los diptongos que se pronuncian (pero solo el, er y eu) con acento grave en el Tarptautinių žodžių žodyne de 1951, acentuado por Chuckelis Lemchenas, puede considerarse un ataque directo al sistema de la lengua lituana, una destrucción de ese sistema y una eliminación de las normas acentuales sistemáticas de la conciencia de los usuarios de la lengua estándar. En un sentido más amplio, esto fue en la segunda mitad del siglo XX

21 Compárense los datos del artículo de Rita Miliūnaitė (http://www.bendrinekalba.lt/Straipsniai/89/Miliunaite_BK_89_straipsnis.pdf), publicado en este tomo de Bendrinės kalbos.

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La teoría de la pronunciación elitista elaborada por Valerija Vaitkevičiūtė, según la cual la pronunciación de las palabras de origen extranjero se orienta no a la adaptación de los extranjerismos naturales al sistema y las tendencias de la lengua que los recibe, sino a la pronunciación de esas palabras en las lenguas que las prestan. Esta pseudoteoría, esencialmente de carácter segregacionista, de la que forma parte como legado la acentuación con acento grave de los diptongos ėl, ēr, ėu, debería ser, en principio, ajena a una sociedad que vive sobre bases democráticas y a la codificación de las normas de su lengua.

Aunque admitamos que en palabras extranjeras, es decir, internacionales, en el uso de algunos hablantes de la lengua estándar puede pronunciarse una vocal [ɛ] más cerrada que en las palabras lituanas, no podemos reconocerla como una verdadera representación del fonema /e/, pues carecemos de datos claros que confirmen su carácter distintivo.

Para resolver definitivamente el estatus fonológico de esta vocal, es necesario considerar los diversos casos de su funcionamiento, que abarcan tanto las relaciones sintagmáticas como las paradigmáticas. Los casos actuales de marcación del acento de los diptongos el, er y eu suponen una doble realización del acento circunflejo, completamente ajena a los sistemas de la lengua estándar y de los dialectos. Por otra parte, la práctica actual de marcación del acento elimina del microsistema de los diptongos numerosos extranjerismos, es decir, palabras internacionales, con diptongos acentuados em, en y ei, que desempeñan en el sistema de la lengua estándar exactamente las mismas funciones que los diptongos el, er y eu. Tampoco hay que olvidar los datos del uso mismo: en él predomina claramente la realización sistemática de los tonos de los diptongos mencionados.

Aunque admitiéramos el carácter parcialmente fonémico de la vocal [ɛ], aun así no podríamos incluirla en el inventario general de fonemas, porque, desde el punto de vista psicolingüístico, el fonema /e/ no genera la vocal [ɛ] de las palabras ya normativizadas (no solo con em, en, sino también con eu, ei; compárese eūras, reidas, y numerosos vocablos de reciente incorporación o que están incorporándose, por ejemplo, Bėrnis, Reiganas, etc.); aquí incluso quienes pronuncian sistemáticamente [ɛ] en otras posiciones pronuncian [ɛ] lituana.

La única manera de eliminar las distorsiones mencionadas del sistema de la lengua estándar sería adoptar de forma consecuente y en todos los casos la marcación con el signo de acento circunflejo para los diptongos mencionados, admitiendo, naturalmente, variantes, pero considerando siempre el circunflejo como la forma primera y principal; el primer paso en esa dirección se dio en 2003 y en recomendaciones posteriores de la VLKK. La regulación de la acentuación de las palabras mencionadas en diccionarios terminológicos y bilingües, enciclopedias y otros recursos es una cuestión de técnica lexicográfica, no de ciencia lingüística.

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Įteikta 2016 05 04

Priimta 2016 07 05

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