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LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, XXXI (1994)

KALBOS NORMALIZACIJOS KLAUSIMAI

RESEÑAS, NOTAS, RECENSIONES, BIBLIOGRAFÍA

Monografía sobre el editor de calendarios

Petkevičiūtė D. Laurynas Ivinskis. V.: Mokslas, 1988. 247 p.

En 1990 se cumplieron 180 años del nacimiento de L. Ivinskis. En las enciclopedias lituanas, L. Ivinskis es presentado como educador popular y literato. Sin embargo, en la conciencia de cualquier intelectual lituano, la imagen de este hombre noble probablemente se asocia ante todo con las ideas de «editor de calendarios» y «maestro». Y también con la imagen de un hombre bondadoso, culto y solitario.

La personalidad de L. Ivinskis y su obra despertaron el interés de J. Basanavičius, J. Šliūpas, Vaižgantas, V. Mykolaitis-Putinas y otros. J. Kruopas, J. Palionis, V. Vitkauskas y otros lingüistas escribieron sobre sus méritos para nuestra lengua estándar. La monografía de D. Petkevičiūtė, que sintetiza todas las investigaciones sobre la obra de L. Ivinskis, pone de relieve y sistematiza los datos de su biografía, sus relaciones con sus contemporáneos y valora los méritos de este célebre educador y literato para nuestra cultura. Es acertada la observación de la autora de la monografía de que «los calendarios de L. Ivinskis son una publicación única en toda la historia de la literatura lituana».

Se dice que unos se adelantan al futuro, mientras que a otros los sobrepasa el pasado. L. Ivinskis fue un hombre culto y progresista. Su talento de científico pragmático destaca más que el de creador. L. Ivinskis fue apreciado por eminentes científicos de su época: A. Bilenšteinas, A. Flamincynas, F. Kuršaitis, M. Voroninas y otros. D. Petkevičiūtė subraya que L. Ivinskis «fue el primero de los educadores de Lituania en plantear el siempre acuciante problema de la protección de la naturaleza». Además, fue el primer divulgador científico y uno de los primeros terminólogos.

Esta monografía es valiosa en muchos sentidos. Ante todo, cabe señalar que se basa —en particular, la parte dedicada a la biografía— en abundante material de archivo, un buen estudio de las fuentes y una síntesis adecuada de estas. D. Petkevičiūtė aborda el legado de L. Ivinskis principalmente desde la perspectiva de la historiadora, la literata y la lingüista. A nuestro juicio, su perspectiva como historiadora es quizá la más perspicaz. La autora de la monografía reconstruyó acertadamente el entorno de la escuela de Kolainiai, donde estudió L. Ivinskis, describió detalladamente su labor pedagógica en las escuelas parroquiales y de agronomía de Rietavas, en la escuela parroquial de Joniškėlis, en Kaunas y durante los últimos días de su vida en Milvydai. Son importantes para la historia de la literatura los colaboradores literarios de los calendarios que identificó recientemente: Mikalojus Gadliauskas (1818—1890), Jokūbas Kurmavičius (1794—1858), Karolis Brunas Rimavičius (1808—1874), Motiejus Žūtautas (1828—1880), entre otros.

La monografía también examina detalladamente el legado literario del propio L. Ivinskis. Tradicionalmente se le atribuyen el relato «Apženėjimas», las narraciones «A matinininkas ir čebatorius», «Turtingas ir menkas kaimynas», «Susimokymas», «Pasigodėjimas» y varias breves estampas. El legado poético de L. Ivinskis también es escaso:

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dos fábulas, dos cuentos en verso y algunos poemas. Al examinar la obra de L. Ivinskis y sus traducciones, D. Petkevičiūtė señala acertadamente que su mayor mérito para la literatura consiste en que sus calendarios publicaron por primera vez los poemas de S. Valūnas «Rašančiam lietuvišką žodinį» y «Birutė», «Anykščių šilelis», de A. Baranauskas, la traducción de K. Praniauskaitė «Žalčio motė», «Mano darželis» y «Gromata pas Tadeušą Čackį», de D. Poška, «Artojas», de J. Pabrėža, y otras obras.

D. Petkevičiūtė no analiza la actividad lexicográfica y terminológica de L. Ivinskis. En la monografía, otros aspectos lingüísticos, en particular los relacionados con la terminología, se explican en algunos pasajes de forma algo superficial e imprecisa. Por ejemplo, en la p. 141 se afirma: «Los nombres de las constelaciones del Zodiaco son lo que mejor se ha logrado en los calendarios. Incluso ahora, transcurridos más de 100 años, las constelaciones del Zodiaco siguen denominándose con los nombres traducidos en los calendarios de L. Ivinskis: Avinas, Jautis, Dvynėj, Wiežis, Lewas, Pana, Swarstikles, Kurklis, Strielczius, Ožis, Wandu, Žuvis». En realidad, los nombres de las constelaciones del Zodiaco no son términos traducidos para los calendarios de L. Ivinskis. D. Poška (y, anteriormente, también M. Sarbievijus) sostenía que los lituanos conocían las constelaciones del Zodiaco y dio sus nombres lituanos١:

«El primero, Avins; el segundo, Bulius; el tercero, llamado Dvynaičiai; el cuarto, Vėžys; el quinto, Levas; el sexto, Panaitė; el séptimo, Svąras; el octavo, Parplys Kirminėlis; el noveno, Šaudytójas; el décimo, Ožragėlis; el undécimo, Vandeninks, que aprovecha la humedad de las nubes; el duodécimo, Žuvis, que no pesca con la red de los dioses»².

En los calendarios de aquella época, los nombres de las constelaciones variaban ligeramente. Por ejemplo, en el calendario «Aušra» se empleaban también estos nombres: Tekis (Avinas), Jautis, Dvinučiai, Vėžis, Liutas, Pana, Swarstiklė, Kurklis, Strėlczis, Ožis, Vandensvaras, Žuvis³.

L. Ivinskis también creó neologismos terminológicos. Así lo muestran la terminología de sistemática vegetal que empleó⁴, sus traducciones de obras literarias y sus artículos de divulgación científica. Sin embargo, para determinar que una palabra es un neologismo, hay que demostrar que no pertenece al habla popular (coloquial) y que no fue utilizada por autores anteriores. En este sentido, D. Petkevičiūtė no es precisa. Por ejemplo, al hablar del relato «Koduras», de J. Krasickis, traducido por L. Ivinskis (p. 164), escribe que L. Ivinskis «empleó en la traducción algunos neologismos propios, por ejemplo, draugininkai, užmusziejas, klastininkai». En realidad, la palabra draugininkas no es un neologismo de L. Ivinskis: con el significado de «amigo, compañero» la había usado K. Sirvydas; también aparece en el libro «Summa Aba Trumpas iszguldimas Ewangeliv… Kiedaynise… 1653», y M. Mažvydas y «Margarita Theologica» la emplearon con el significado de «partícipe, asociado». Lo mismo puede decirse de la palabra klastininkas. Con el significado de «estafador, embaucador» la había usado un contemporáneo de L. Ivinskis, Antanas Ta-

1 Gaivenis K. Žvaigždynų pavadinimai // Kalbos kultūra. 1990. Sąs. 59. P. 51.

2 Poška D. Raštai. V., 1959. P. 89.

3 Kalonaitis R. Saulė eina žvėrių ratu. V. 1976. P. 21.

4 Jankevičius K., Jankevičienė R. Kai kurie nauji duomenys apie L. Ivinskio darbus lietuviškos botaninės terminijos srityse // Botanikos klausimai. 1962. T. 2.

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tarė (1805—1889). Este hecho, por sí solo, no permite demostrar que la palabra klastininkas sea una creación léxica de L. Ivinskis. Tampoco es una creación léxica el término striekis (p. 229). Es un germanismo.

En la monografía se reprocha acertadamente a L. Ivinskis que, al traducir Robinson Crusoe, «formó mal algunas formas de palabras, por ejemplo: ispanczikas, brazilczikai» (p. 229). Al lingüista no puede pasarle inadvertido aquí el concepto de «forma de palabra», pues con él no se alude a la forma de las palabras, sino a un lexema.

Al presentar los términos botánicos latinos empleados por L. Ivinskis, no siempre se han podido evitar errores de corrección, por ejemplo: «Wilkuoge juodoje. Actaca (= Actaea — KG) spicata» (p. 221), «Kartinis musmiris. Agraricus (= Agaricus — KG) muscarius» (p. 221); «Skujej, lapaj eglu, puszun ir kadagiun. Folija (= Folia — KG) ociculares (= acicularis — KG)» (p. 221), etc. Si estos son errores de L. Ivinskis, deberían haberse tratado en las notas a pie de página. Los términos empleados por la propia autora tampoco son siempre precisos; por ejemplo: «En la traducción, L. Ivinskis utilizó incorrectamente el prefijo nu: en palabras compuestas escribía en su lugar el hiperformalismo nuo» (p. 223). Las palabras formadas con prefijos no pueden denominarse ni compuestas ni yuxtapuestas. En otro lugar se escribe: «El dialecto confirma que en las formas nasales se ha conservado el sonido n[…]» (p. 222). En lingüística no existe el concepto de «forma nasal». Todo esto son minucias de diversa índole, pequeños deslices. Sin embargo, dado que en la monografía hay no una ni dos, sino un puñado de estas minucias, uno acaba dudando, quiera o no, del profesionalismo del análisis lingüístico de los textos de L. Ivinskis.

También se puede hacer alguna que otra pequeña objeción al contenido de la monografía. Por ejemplo, su primer capítulo se titula «El camino de la vida». Pero el trabajo de pedagogo o el trabajo en Kaunas también forman parte del camino de la vida. La monografía incluye un índice bibliográfico de las obras, los artículos y las noticias publicados en los calendarios de L. Ivinskis; sin embargo, echamos en falta el índice de nombres, que suele incluirse en monografías de este tipo, así como una lista de ilustraciones.

Al señalar las pequeñas deficiencias de la monografía reseñada, no creemos que por los árboles no se vea el bosque. Aquí el bosque se ve claramente y alegra la vista. El trabajo realizado por D. Petkevičiūtė merece elogios. En palabras del dramaturgo romano Publio Terencio, pro captu lectoris habent sua fata libelli, es decir, el destino de los libros depende de la capacidad de comprensión de sus lectores. Creemos que el destino de este libro será favorable, pues es una obra escrita con rigor y de buen nivel científico.

Kazimieras Gaivenis

LYGUTĖ, Y NO LIGUTĖ

Según Tadas Ivanauskas, una autoridad en ornitología lituana, en la familia de las alondras (Alaudidae), además de la más conocida, la alondra común de los campos — dirvinio vieversio, o vyturio (Alauda arvensis) LPV 134, LP III 167—, y la alondra crestada urbana — kuoduotojo vieversio, o sašlavukės (Galerida cristata; TLE IV crictata es un error de corrección) LPV 135, LP III 173 (también llamada kuodys)—, existe una cuarta especie, muy rara en nuestro país (principalmente en el istmo de Curlandia), la alondra cornuda — raguotojo (en letón, ausainais—ausytasis) vieversio (Eremophila alpestris) LPV 135, LP III 175; también hay una cuarta especie, propia de suelos secos y arenosos (no le gustan los fértiles campos de Suvalkija, Klaipėda

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