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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA

XLVIII (2003), 97–103

Grados de evaluación de los fenómenos lingüísticos

RITA MILIŪNAITĖ

Instituto de la Lengua Lituana, Vilnius

El objetivo del artículo es presentar un sistema de grados de evaluación de los fenómenos lingüísticos que, aplicado a la lingüística prescriptiva, podría aumentar la coherencia del trabajo normativo y la eficacia de las recomendaciones lingüísticas. Los grados de evaluación reflejan distintos tipos de relación entre los fenómenos lingüísticos en cuestión y las normas codificadas de la lengua estándar. Para asignarlos, se tienen en cuenta las características de esas normas, a saber, la variación, la estabilidad, el cambio lingüístico, la diferenciación funcional y estilística, etc. La autora analiza cuatro grados de evaluación, define sus características fundamentales y examina cómo funcionan en la práctica.

1. OBSERVACIONES INTRODUCTORIAS

En la teoría y la práctica de la cultura lingüística, algunas de las cuestiones más importantes son cómo evaluar unos u otros fenómenos lingüísticos, qué principios y criterios normativos seguir y cómo mostrar el distinto valor de los fenómenos y las particularidades de su uso. La cuestión de un sistema de distintos grados de evaluación —el último de estos asuntos— cobra especial actualidad, y surge de forma natural, ante todo, porque la lengua lituana estándar ha alcanzado ya un nivel de desarrollo que le permite evolucionar de manera autónoma y apoyarse en sus propios recursos; sin embargo, al mismo tiempo, está sometida a influencias externas apreciables, y todo este proceso se ha intensificado mucho en los últimos tiempos.

Otro aspecto es que el uso actual de la lengua lituana estándar está cada vez más fragmentado en diversos géneros y ámbitos, y los límites de los estilos funcionales, antes considerados bastante definidos, se están desdibujando considerablemente. La variedad hablada de la lengua estándar resulta especialmente difícil de delimitar, pues en ella suelen entremezclarse elementos de la propia lengua estándar, de los dialectos y de la jerga. Así pues, la diversidad de usos de la lengua estándar impulsa una intervención consciente más activa de los normativizadores en el proceso de desarrollo de esta lengua, para evitar que prevalezca la espontaneidad, pues eso sería esencialmente contrario a la propia naturaleza de la lengua estándar.

Los usuarios de la lengua estándar también están cambiando. Durante varias décadas, en el trabajo de normalización del lituano, el papel de la autoridad (el normativizador lingüístico) y de la tradición normativa fue bastante importante. En los últimos tiempos, los usuarios de la lengua ya no se conforman con una respuesta sencilla a la pregunta de si se puede usar o no un determinado fenómeno. Piden que se justifique por qué. Quieren que las recomendaciones lingüísticas sean coherentes, sistemáticas y lógicas, y expresan su descontento ante la evaluación dispar de un mismo fenómeno en distintas fuentes normativas.

En las publicaciones normativas de los últimos tiempos, en diversas recopilaciones de consejos lingüísticos, artículos sobre práctica lingüística, reseñas, etc., no existe un sistema común y claro para evaluar los fenómenos lingüísticos. Las denominaciones evaluativas de las normas y los errores lingüísticos…

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Las evaluaciones varían considerablemente y no siempre es posible entender si el autor considera que un fenómeno es un error lingüístico o simplemente una infracción de las normas estilísticas, etc. Por ello, parece conveniente examinar al menos los aspectos más importantes de un posible sistema de evaluación de los fenómenos.

Teniendo todo esto en cuenta, debemos abordar la evaluación de los fenómenos lingüísticos desde una perspectiva algo distinta de la habitual hace aproximadamente una década: los usuarios de la lengua estándar empiezan a necesitar, tanto cuantitativa como cualitativamente, más información que la publicada en las obras normativas anteriores (por ejemplo: Kalbos praktikos patarimuose, 1985; Dabartinės lietuvių kalbos žodyne, 2000; Dabartinės lietuvių kalbos gramatikoje, 1994, etc.2). En otras palabras, no solo es necesario tener en cuenta los cambios más recientes de la lengua estándar (la aparición de nuevos préstamos, nuevos significados de palabras y construcciones enteras, el retroceso de algunos fenómenos en el uso y la diferenciación funcional y estilística de diversos recursos expresivos), sino también buscar maneras de perfeccionar el sistema de evaluación de los fenómenos variables.

El esbozo de este artículo surgió ya en 1998, cuando la Comisión Estatal de la Lengua Lituana debatía los fundamentos y principios de una nueva edición de Kalbos praktikos patarimų3. Era necesario justificar el sistema de evaluación de los fenómenos lingüísticos elegido para esa publicación, y se propuso aplicar cuatro grados de evaluación4.

Antes de describir los grados de evaluación de los fenómenos lingüísticos, es necesario tratar brevemente los conceptos principales relacionados con ellos. Conviene subrayar desde el principio que el grado de evaluación es una magnitud derivada. Depende de cómo definamos la norma de la lengua estándar.

2. CARACTERÍSTICAS DE LAS NORMAS DE LA LENGUA ESTÁNDAR

Sin detenernos aquí en mayor profundidad en las consideraciones teóricas, deberíamos presentar la definición de norma de la lengua estándar que nos resulta más aceptable y describir aquellos rasgos suyos que son importantes para examinar a continuación los grados de evaluación de los fenómenos lingüísticos. No es una tarea sencilla, pues la teoría de la cultura lingüística lituana presenta, en este ámbito, tanto confusión terminológica como distintas concepciones de la norma, especialmente en lo relativo a la relación entre norma y uso (cf.: Girdenis, Pupkis 1978: 56; Knūkšta 1979: 85; Pupkis 1980: 20; Gaivenis, Keinys 1990: 134; Ambrazas, ed., 1999: 295–296; Klimavičius 2002: 19).

La definición más neutral y universal parece ser la de la «Enciclopedia de la lengua lituana»: norma lingüística (del lat. norma, ‘medida, regla’) —«conjunto de hechos lingüísticos y de sus modos de uso reconocidos en una sociedad determinada y en un momento dado» (Amb-

1 Esta edición reproduce esencialmente la edición de 1993.

2 Cf. también la afirmación de un manual escolar que ya no responde a las necesidades actuales: «La norma de la lengua estándar es bastante estricta; se basa en dos criterios de evaluación: correcto – incorrecto, puro – impuro» (KOŽENIAUSKIENĖ R., DOBROVOLSKIS B., ZINKEVIČIUS Z. Lietuvių kalba. Vadovėlis IX klasei, Kaunas: Šviesa, 2001, 3.ª edición, 15).

3 La Comisión aprobó esos principios y los publicó en la revista Gimtoji kalba (1998, 12, 4–6).

4 Al desarrollar y sintetizar las ideas expuestas fragmentariamente sobre este tema en sus artículos anteriores, la autora se basa asimismo en la experiencia adquirida al analizar las recomendaciones de las obras de normativización lingüística, así como al examinar en la Comisión de la Lengua Lituana los fenómenos gramaticales de Kalbos patarimų y debatir en numerosas ocasiones la esencia de este sistema de grados de evaluación y los principios de su aplicación práctica.

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razas, red., 1999: 295). Iš čia išvedamas ir bendrinės kalbos normų apibrėžimas: „bendrinei kalbai būdingų ir joje vartojamų kalbos faktų bei taisyklių visuma“ (ten pat). Čia galima įžvelgti du normų aspektus: normas kaip visuotinai pripažintą vartoseną ir normas kaip kalbos dėsnių ir taisyklių visumą. Pirmuoju atveju galima kalbėti apie REALIĄSIAS (funkcionuojančias) normas, antruoju – apie KODIFIKUOTĄSIAS (idealizuotas).

El segundo aspecto de las normas de la lengua estándar —la codificación— es esencial, pues distingue las normas de la lengua estándar de las normas lingüísticas en general. Sin embargo, es erróneo pensar que solo puede considerarse norma de la lengua estándar aquello que está codificado. En más de un caso, la codificación puede estar desfasada e incompleta, y no reflejar la situación real, pues normalmente va a la zaga de las normas reales. Por ejemplo, DLKŽ₄ no incluye las palabras aplinkosauga, jogurtas, rankinė, žiniasklaida, entre otras, aunque en el uso de la lengua estándar ya están plenamente asentadas y, por tanto, constituyen normas reales.

Las normas de la lengua estándar pueden describirse también atendiendo a varios otros rasgos:

1) según constituyan el núcleo o la periferia de la lengua estándar, las normas pueden ser PRINCIPALES y SECUNDARIAS;

2) desde el punto de vista temporal, las normas de la lengua estándar pueden ser EN RETIRADA (desfasadas), ACTUALES y FUTURAS (que empiezan a consolidarse) (cf. la teoría dinámica de la norma, Pupkis 1980: 21–24);

3) según pertenezcan al uso general (universal) o a alguno de los estilos funcionales de la lengua estándar, pueden ser GENERALES y ESPECIALES (cf. Klimavičius 2002: 23).

Como se ha señalado, el grado de valoración es una magnitud derivada y relativa, que depende de la concepción de las normas de la lengua estándar; por ello, el sistema de grados de valoración debe reflejar la diversidad de las normas de la lengua estándar (su variación, estabilidad y evolución, las relaciones entre las normas reales y las codificadas, la división de las normas según su estilo funcional, etc.).

3. GRADOS DE VALORACIÓN Y SUS TIPOS

Que los fenómenos lingüísticos reciben valoraciones distintas y que su relación con las normas de la lengua estándar se describe de diversas maneras se desprende de la historia, relativamente breve, de la normalización de nuestra lengua estándar.

Ya en la práctica correctora de Jonas Jablonskis empieza a perfilarse la tendencia no solo a trazar una frontera tajante entre norma y error, sino también a reconocer relaciones más numerosas y variadas entre ambos. Esto se relaciona tanto con la naturaleza diversa de las normas de la lengua estándar, ya examinada, como con las particularidades de su funcionamiento. Diversas publicaciones normativas procuran mostrar, de una u otra manera, qué formas no deben usarse y distinguir entre lo que constituye un error leve y lo que resulta más o menos aceptable en la lengua estándar (por ejemplo, sobre el sistema de grados de valoración de «Kalbos patarėjas» (1939), véase Miliūnaitė 2000: 24–35). En este sentido, se avanzó considerablemente con la preparación de la primera edición de Kalbos praktikos patarimų (1975) (véase Labutis 1972: 12–16; allí se hablaba de tres grados distintos de normalización, o de adecuación a la norma, aunque en la propia publicación pueden distinguirse fácilmente cuatro).

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El grado de valoración indica la relación del fenómeno lingüístico valorado con la norma de la lengua estándar. Para determinar el grado de valoración de un fenómeno, primero hay que responder a la pregunta: ¿EL FENÓMENO LINGÜÍSTICO ES NORMA?

Dado que no siempre es posible determinar con precisión los límites entre los errores y las normas debido a los cambios constantes de la lengua y a los casos intermedios que de ellos surgen, a las diversas excepciones, etc., caben al menos cuatro respuestas: (1) se trata de una norma lingüística reconocida universalmente (si es variable, sus variantes son equivalentes); (2) se trata de una norma, pero solo de una variante competidora (secundaria); (3) no se trata de una norma sancionada universalmente, pero tampoco puede considerarse un error grave; (4) no es una norma, sino una infracción de esta reconocida universalmente (es decir, un error).

Esto puede representarse mediante el siguiente esquema:

Así pues, se distinguen cuatro grados de valoración de los fenómenos lingüísticos, que indican qué es admisible en la lengua estándar, qué puede usarse en determinados casos, qué conviene evitar y qué no es admisible. De manera convencional, se representan así (a: fenómeno valorado; b: fenómeno normativo): (1) a+ o a | b; (2) a || b; (3) a vngt. – b, (4) a ntk. = b.

3.1. a+, a | b

Este grado de valoración indica que el fenómeno valorado es una norma (a+) o que, si la norma presenta variantes, los fenómenos valorados son COMPLETAMENTE EQUIVALENTES desde el punto de vista normativo (a | b), es decir, en la mayoría de los casos, sinónimos absolutos (dobletes) de distintos niveles, por ejemplo: Kažkas pasibeldė (| pabeldė) į duris5. Estos fenómenos forman el núcleo de la norma y están codificados positivamente, es decir, se consideran correctos.

Desde el punto de vista del funcionamiento, si la norma presenta variantes, estos fenómenos pueden tener ciertos matices funcionales y estilísticos, relativamente poco marcados, que suelen deberse al origen de los fenómenos, a la tradición de uso, a su difusión, al ámbito de uso, etc. Con el tiempo, al coexistir en el uso sin competir entre sí, pueden adquirir rasgos adicionales y dejar de considerarse dobletes, o bien uno de ellos puede salir del núcleo de la norma.

5 Dado que el artículo trata de los propios rasgos de los grados de valoración y de los principios para distinguirlos, se ofrecen deliberadamente pocos ejemplos concretos; pueden encontrarse ejemplos presentados conforme al sistema de grados de valoración aquí analizado en la serie de folletos «Kalbos patarimai» (véase Kalbos patarimai I. Gramatinės formos ir jų vartojimas. Ed. jefe A. PUPKIS, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas, 2002; Kalbos patarimai II. Sintaksė: 1. Linksnių vartojimas. Ed. jefe A. PUPKIS, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas, 2003).

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3.2. a || b

Šiuo vertinimo laipsniu žymimi NORMOS VARIANTŲ santykiai (plg. Miliūnaitė 2002: 38–39), kai gerėlesni, labiau bendrinės kalbos polinkius ir vartosenos poreikius atitinkantys kalbos reiškiniai teikiami vietoj ne pačių gerųjų, bet nelaikomų klaida reiškinių. Tokie variantai dažniausiai santykiauja kaip normos branduolys (neutralioji, visuotinė norma) ir periferija (šalutiniai normos variantai), pavyzdžiui: vieneri (II vieni) metai; čia pirmasis variantas vieneri yra sistemiškesnis, bet dirbtinis, o antras nuo seno tradiciškai vartojamas ir teikiamas kaip pagrindinė norma. Palaikant bendrinės kalbos grynumą, šiuo laipsniu vertintini dalis tarptautinių žodžių (ypač turint galvoje visuotinę, ne specialiąją vartoseną) – tada, kai jiems esama visiškai lygiaverčių pakaitų, pavyzdžiui: siurprizas (II staigmena, netikėtumas).

Además, estas variantes pueden presentar diferencias estilísticas funcionales y, en ese caso, se relacionan como fenómenos estilísticamente no marcados y marcados, por ejemplo: diega šonas (II šoną); en este caso, el nominativo es una norma secundaria, propia de los estilos informales, mientras que el acusativo es la norma neutra.

Así, al dar preferencia a las variantes mejores, también se TOLERAN las peores, y los usuarios pueden elegir según el estilo funcional, sus hábitos lingüísticos, etc. (por ejemplo, se recomiendan las variantes mejores para el lenguaje prestigioso y se presentan como las principales al enseñar lituano a quienes no son hablantes de lituano).

Las variantes a valoradas en el segundo grado constituyen la parte fluctuante de la norma. Con el tiempo, una variante secundaria de la norma puede desplazar a la principal, es decir, intercambiar posiciones con ella, o desaparecer del uso y dejar de considerarse norma de la lengua estándar.

3.3. a vngt. – b

En este grado se valoran los fenómenos lingüísticos que se encuentran en la frontera entre la norma y el error, en la llamada zona gris, donde a menudo apenas se están cristalizando ciertas tendencias lingüísticas, por lo que no siempre son fáciles de percibir y definir.

Estos fenómenos lingüísticos no están universalmente legitimados (es decir, pueden estar codificados negativamente o no figurar en absoluto en las publicaciones normativas, ni como norma ni como error). En muchos casos, estos fenómenos se consideran desviaciones de la norma, tendencias lingüísticas inadecuadas; por ejemplo, la competencia entre formas comparativas analíticas y sintéticas: Dabar atliksime labiau sudėtingą (–sudėtingesnį) pratimą.

Se trata de casos intermedios entre el error y la norma, que surgen por diversas razones: 1) la evolución de la lengua y las contradicciones resultantes de la intersección del sistema y el subsistema, o de varios subsistemas (por ejemplo, fenómenos del mismo tipo, pero con distinta expresión léxica, pueden haberse asentado en la lengua en diferente medida); 2) el conocimiento incompleto de la esencia del fenómeno y la falta de debate sobre su valoración; 3) la variación estilística, etc. Este grado de valoración también puede indicar la situación de una norma emergente o en retroceso (que existió y ya no tiene perspectivas); por ejemplo, hace una década se intentó erróneamente recuperar el plural spalių mėnuo. Por ello, se aconseja evitar estas variantes y elegir una forma de expresión más adecuada, con la esperanza de frenar así la difusión de fenómenos indeseables en el uso actual de la lengua estándar.

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3.4. a ntk. = b

Se trata de ERRORES CLAROS DE LA LENGUA, en su mayoría infracciones del sistema. Estos fenómenos no se recomiendan en absoluto para el uso en la lengua estándar y se corrigen estrictamente. En los trabajos normativos suelen describirse mediante las abreviaturas ntk., nevart.. En este grupo se incluyen también todos los casos de la Lista de errores lingüísticos graves6. Además, aquí corresponden las infracciones de las normas del léxico especializado (terminología).

Se trata principalmente de fenómenos surgidos por influencia de lenguas extranjeras: extranjerismos léxicos, calcos o significados ajenos de palabras, expresiones y construcciones sintácticas calcadas, etc.; por ejemplo: imidžas (= įvaizdis), komisijos sąstatas (= sudėtis), las conjunciones kad, jei(gu) con infinitivo para expresar finalidad, etc.

Además, aquí pueden incluirse fenómenos lingüísticos incorrectos surgidos en la propia lengua, dialectalismos muy restringidos y elementos completamente anticuados y ajenos al uso actual: aquello que contradice el sistema de la lengua estándar y entra en conflicto con sus leyes y reglas.

4. OBSERVACIONES FINALES

Las relaciones entre los rasgos de la norma y el sistema de grados de valoración podrían describirse más concretamente de la siguiente manera.

1. La oposición entre los fenómenos codificados positiva y negativamente se corresponde con la distinción entre los grados de valoración I y II, por un lado, y III y IV, por otro. Las normas reales pueden coincidir (y en muchos casos coinciden) con las codificadas; si todavía no se han codificado, en general les corresponde el grado de valoración III.

2. La distinción entre normas principales y secundarias se corresponde con los grados de valoración I y II.

3. Es importante que tanto la norma principal (grado I) como el error (grado IV) estén protegidos frente a cambios demasiado bruscos: los separan dos grados de transición (II y III).

4. El grado de valoración III («conviene evitarlo») es adecuado para reflejar la dinámica de las normas en retroceso (anticuadas) y de las futuras (que empiezan a consolidarse). Con el tiempo, algunos de estos fenómenos pueden convertirse en errores (grado IV), mientras que otros pueden ser reconocidos como normas (es decir, pueden codificarse) (grados II y I).

5. La diferenciación funcional y estilística de las normas de la lengua estándar (en esencia, la distinción entre normas generales y especiales) solo puede constituir un rasgo complementario de los grados de valoración. Conviene indicarla mediante marcas apropiadas junto al fenómeno evaluado a. Por ejemplo, si se considera que el fenómeno evaluado está funcionalmente anticuado, puede marcarse así: a psn. vngt. – b; si es dialectal: a trm. vngt. – b, etc. Cabe subrayar que la condición indispensable para la existencia de fenómenos propios de diversos estilos funcionales en la lengua estándar es que sean correctos; por tanto, solo cabe hablar de la pertenencia a algún estilo funcional o grupo de los fenómenos valorados en los grados I y II7. Por ejemplo, si el fenómeno es característico del estilo coloquial-

6 Lietuvių kalbos komisijos nutarimai 1977–1998, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas, 1998, 123–176.

7Aquí no se tienen en cuenta los fenómenos no normativos empleados con justificación, por ejemplo, en el estilo literario, que solo en parte puede considerarse un ámbito de uso de la lengua estándar.

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En los estilos públicos (periodístico, literario y coloquial), es decir, como oposición a los estilos oficiales (informativo, administrativo y científico), esto puede representarse así: a libre. || b o a libre. || b. En estos casos, el fenómeno b se considera principal, estilísticamente neutro y característico del uso general.

El sistema de grados de evaluación de los fenómenos de la lengua estándar aquí expuesto permite aplicar no solo el principio de cambio de las normas de la lengua estándar, sino también el de estabilidad de dichas normas; es decir, contribuye a reducir la brecha entre la norma codificada y la real. Se trata de una especie de salvaguarda de la estabilidad de las normas, que impide cambiarlas sin motivo y de manera irreflexiva, o al menos atenúa sus inevitables fluctuaciones. Al mismo tiempo, este sistema de grados de evaluación también constituye un mecanismo de cambio de las normas, pues, teniendo en cuenta la evolución de la lengua, permite modificarlas cuando sea necesario y hacerlo únicamente a través de variantes, sin saltarse varios niveles (a ntk = b → a vngt. – b → a || b → a o en orden inverso). De este modo, pueden reducirse las discrepancias que aparecen actualmente en diferentes obras normativas. Por tanto, precisamente el valor del fenómeno, determinado con base en el sistema de grados de evaluación y aplicando los principios y criterios de normalización de la lengua estándar, debe ser el principal objeto de debate lingüístico entre quienes establecen las normas.

LITERATŪRA

AMBRAZAS, V., red. 1999: Lietuvių kalbos enciklopedija, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas.

GAIVENIS, K., KEINYS, S. 1990: Kalbotyros terminų žodynas, Kaunas: Šviesa.

GIRDENIS, A., PUPKIS, A. 1978: Bendrinės kalbos norminimo ir kodifikavimo principai. Baltų kalbos ir jų tyrinėjimo metodai, Vilnius, 53–66.

KLIMAVIČIUS, J. 2002: Lietuvių bendrinė kalba: ribos ir beribiškumas, sistema, norma ir kodifikacija. Terminologija 9, 7–25.

KNIŪKŠTA, P. 1979: Lingvistinis ir socialinis kodifikacijos santykis su norma. Lietuvių kalbotyros klausimai 19, 85–91.

LABUTIS, V. 1972: Leksikos ir žodžių darybos norminimo principai. Mūsų kalba 8, 12–16.

MILIŪNAITĖ, R. 2000: Kalbos reiškinių vertinimo laipsniai „Kalbos patarėjuje“. Kalbos kultūra 73, 24–35.

MILIŪNAITĖ, R. 2002: Gramatikos normų variantai ir jų vertinimo ypatumai. Kalbos kultūra 75, 35–46.

PUPKIS, A. 1980: Kalbos kultūros pagrindai, Vilnius: Mokslas.

Rita Miliūnaitė Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, 2055 Vilnius, Lietuva [email protected]

Gauta 2003 03 28

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