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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA

XLIX (2003), 5 – 31

Observaciones etimológicas sobre lit. kāmanos, kamiėnas, kumėlė

BERND GLIWA

Sargeliai

Se aporta nuevo material para una etimología de lit. kāmanos ‘freno’, kamiėnas ‘tronco, extremo del tronco (de un árbol, madera)’, kumėlė ‘yegua’, kamantinis ‘caballo de montar; salto’ etc. Se presta especial atención a los aspectos prácticos y etnológicos del problema, desatendidos por etimólogos anteriores. Se analiza la derivación semántica de estas palabras en relación con distintas raíces indoeuropeas *(s)kem- ‘presionar, obstaculizar, apretar’, *(s)kem- ‘doblar, curvar, inclinar’. Se esboza la correspondencia entre bált. k-, germ. h- y esl. ch-, probablemente procedentes del indoeuropeo *(s)k-. Se considera kāmanos una formación deverbal de bált. *kam- ‘domesticar’ < indoeuropeo *(s)kom- ‘presionar, obstaculizar’, con el significado inicial *‘domesticación; herramienta empleada para domesticar’. Se sostiene que lit. žaboti ‘poner un bocado entre los dientes del caballo, embridar, controlar’ está relacionado con žābtas ‘boca...’, y no con žābas ‘rama...’. Se rechazan las etimologías de kāmanos ‘freno’ basadas en el supuesto significado *‘equipado con bocados de madera’, por razones prácticas y datos arqueológicos. A partir del mismo verbo bált. *kam- ‘domesticar’, kumėlė ‘yegua’ podría haber significado originalmente *‘caballo domesticado’. Kamiėnas ‘tronco, extremo del tronco’ podría referirse a la curvatura cóncava que muestra la superficie del tronco en dirección axial cerca de la raíz < indoeuropeo *(s)kem- ‘doblar, curvar, inclinar’.

1. Būga compara lit. kāmanos ‘arnés’ con let. kamanas ‘trineo’ y lo justifica así: «En la antigüedad, los bálticos llamaban kāmana al tronco cortado del árbol junto con sus raíces [...] Dos troncos con raíces, como dos cuernos (de ahí: ragės arba rogės ‘trineo’)» (Būga 1959: 295). La parte técnica del asunto es sencilla e ingeniosa en lo que respecta al trineo: el tronco proporciona un patín recto y la raíz, una curvatura resistente. Es fácil encontrar árboles adecuados y no hay que, como el zorro del cuento, conjurar a un árbol para que adquiera la forma apropiada: «Pakump kumpk, viso miško medelis, pakumpk kumpk... Ir pakumpės. Lape ir pasidirbo rogelas.» (Slančiauskas 1974: 65). Esto solo sirve para señalar que kumpti ‘volverse curvo’ es apropiado para describir la forma del patín, al igual que lėnkė ‘patín de trineo’ (más ejemplos al respecto: Morkūnas 1977: 101).

Las observaciones adicionales de Būga son menos convincentes: «Que antiguamente kamanų no tenían nada que ver con la correa ni con el hierro lo demuestra la expresión kamanoms reikia žaboty’, es decir, meterle al caballo en las fauces žabą: žabą ‘rama’...» (Būga 1959: 295). Siempre es posible y habitual formar, a partir de un sustantivo, derivados o verbos que describen acciones realizadas con el objeto concreto. Sin embargo, cada caso particular debe examinarse, sobre todo cuando hay dificultades semánticas, y también debe considerarse la posible homofonía. Lit. žābas

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‘Rama; mango; vara; arbusto, matorral; *bocado’; en sentido figurado: algo seco ø’ (LKŽₓₓ 15f.) constituye la base, por ejemplo, de žābaras ‘rama delgada, palito; mango; arbusto; vara; astilla’ (LKŽₓₓ 11f.), así como de žābyti ‘golpear, pegar’ (LKŽₓₓ 18), ž̇abūoti ‘cubrir con ramas; golpear con una vara; picar ramas’. Sin embargo, es dudoso que žābas ‘rama; mango; vara...’ sea también la base de žābōti ‘meter el bocado en la boca del caballo; domar, controlar; meter una cuerda o paja en la boca de una res mansa; chocar con algo con la rueda; tender una red; abrirse’ (LKŽₓₓ 19f.) y žābinti ‘abarcar, sujetar’, ¹ž̇abūoti ‘embridar un caballo’, žābāngai ‘trampa; bocado del arnés; intrigas’ (LKŽₓₓ 9).

Ahora bien, las palabras que designan con certeza el bocado (quizá junto con otros significados) son, en el mejor de los casos, derivados de žābōti y no de žābas: žābōkliai, žābōklai, žābōklis, žābōklės, entre otras (LKŽₓₓ 19), y también žābotinė ‘un tipo de rienda’ (LKŽₓₓ 23). Si se tratara de un tipo determinado de ramas, por ejemplo destinadas a un uso concreto, cabría esperar una denominación formada directamente a partir de žābas. Además, žāslai ‘bocado; hocico’ (LKŽₓₓ 208) es un término muy extendido para designar el bocado. Se compara con žāndas ‘mandíbula, quijada, mejilla’ (Fraenkel 1965: 1289, cf. Pokorny 1994: 381f.). Además, dado que se encuentran lit. žabtà ‘hocico, boca, borde de esta; boca’, žābtai ‘íd.; herramienta con la que se aprieta algo; parte del arnés a la que se fijan las riendas’, ¹žābtas ‘hocico, boca; mejilla, rostro; alimento’, žābùčiai ‘mordaza para el lechón al que se desteta de la leche de cerda’, žābùkas ‘bocado, arnés’, žābùkliai ‘bocado’, žābùklai ‘íd.; trampa’, žābulai ‘boca’, ²žābtas ‘glotón; persona insistente’, ³žābtas ‘ávido, que habla con insistencia’, žābùs ‘voraz’, žābtùs ‘de lengua afilada; muy hablador; enérgico’ (LKŽₓₓ 23ff.), žāplė ‘encía’, žāplos ‘bocado del arnés’, žāpsėti ‘picotear ávidamente, engullir; en sentido figurado: comer’ (difícilmente onomatopéyico) (LKŽₓₓ 162), y, con nasal, žamba ‘hocico’, žambai ‘amígdalas, adenitis colli’² (LKŽₓₓ 151), resulta muy plausible suponer aquí una formación semasiológicamente análoga a la que está demostrada para žāslai ‘bocado; hocico’. En ese caso, no tendría nada que ver con ramas supuestamente usadas como bocados, sino con el hecho de que el bocado se introduce en la boca y se une, a los lados de esta, al resto del arnés y a las riendas. En este sentido, cabe suponer un verbo bált. *žab- ‘quedar abierto, abrirse de par en par (por ejemplo, referido a la boca)’, sobre cuya base lit. žābtas *‘lo que queda abierto, lo que se abre de par en par’ sería una formación deverbal en *-to, próxima a un participio pasivo. También relacionaría con esto žābāngai, contra la opinión de Fraenkel (1965: 1282f.), quien lo vincula con žābas³, con un significado análogo *‘lo que se abre’, pues, tanto si se trata de un lazo, una red o una trampa de cierre-

1 El significado *‘bocado del arnés’ es una reconstrucción y procede de los escritos lingüísticos, es decir, metalingüísticos, de Būga y Salys; por tanto, no constituye un hecho lingüístico en sentido estricto.

2 Siehe auch Pokorny (1994: 369, 382), dessen Frage „ob gémbh- ‘beißen’ als nasalierte Form zu [gép(h)-, gébh- ‘Kiefer, Mund; essen, fressen’] gehört?“ (1994: 382) hier ein bejahendes Indiz erhält.

3 No alcanzo a imaginar, desde mi experiencia práctica, cómo se construye una trampa con ramas, salvo que se piense en una fosa-trampa cubierta con ramas, aunque en tal caso se habría llamado más bien por la fosa o por la caída en ella (cf. también Kluge 1999: 247) que por las ramas.

Lit. kāmanos, kamienas, kumelė

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En el caso correspondiente, esta está primero abierta. O bien se considera 3žabti ‘presionar con fuerza’ y se reconstruye *žab- ‘presionar con fuerza, morder’ > žābtas ‘*lo que muerde, lo que aprieta’ > ‘hocico’, en cuyo caso un desarrollo semejante también podría haber dado lugar a ‘trampa’. Sin embargo, específicamente en el caso de žābtas ‘hocico...’, la formación en *-to se opone más bien a tal desarrollo.

En este punto quisiera tratar dos palabras prusianas, sbeclis – veder (E 539) y slango – gebys (E 452), para las que recientemente se ha propuesto una nueva etimología, concretamente su procedencia por préstamo del alemán (Smoczyński 2000: 198–201). La crítica a la comparación hasta ahora establecida con el lituano žabóklai ‘dentadura’ (cf. Mažiulis 1997: 78) se debe, por una parte, a consideraciones semánticas, pues, si se acepta el paso anteriormente cuestionado de žābas ‘rama, palo’ > žabóklai ‘dentadura’, resulta difícil explicar a partir de ahí una evolución hacia sbeclis ‘resorte de una cerradura’. En segundo lugar, se considera que el grupo inicial sb- (con valor fonético alemán), que fonológicamente corresponde a žb-, carece de paralelos en las lenguas bálticas y, por tanto, se interpreta como sp- (cf. Smoczyński 2000: 198). Quisiera rebatir esta argumentación, pues no se justifica aducir primero sbeclis como caso aislado de la presencia de sb-, si poco después también se presenta slango como error de escritura por *sbango (Smoczyński 2000: 201). Así pues, hay dos casos de sb- que se apoyan mutuamente. A mi juicio, la falta de paralelos en las demás lenguas bálticas se explica por una peculiaridad del prusiano: la pérdida de la vocal átona de la primera sílaba, como, por ejemplo, en el topónimo Parengel (1298), > posteriormente Prengel (Smoczyński 2000: 24, 43). En cuanto a la evolución semántica, de las consideraciones anteriores se desprende que, morfológicamente, el prusiano slango ‘dentadura’ corresponde al lituano žabángai ‘trampa’, y el prusiano sbeclis ‘resorte de una cerradura’, al lituano *žabēklis (Mažiulis 1997: 78), con una distribución de significados casi diametralmente opuesta. Si dejamos de lado el lituano žābas ‘rama, palo’ y comparamos semasiológicamente con el lituano spęsti ‘tensar; tender una trampa’, spąstai, spąslai ‘trampa’, spendėlė ‘resorte de una cerradura’ < y el indoeuropeo *(s)pen-d- ‘tensar, tirar, hilar’ (Fraenkel 1965: 862, 865), se observa que una evolución de este tipo es perfectamente habitual; en este caso, quizá sería más apropiado postular para el anterior *žab- ‘abrirse de par en par, desgarrarse (por ejemplo, la boca)’ el significado ‘(ten)der’. Así pues, debe mantenerse la comparación tradicional con los equivalentes lituanos, aunque separándola estrictamente de žābas ‘rama, palo’.

El lituano ¹žabúoti ‘ponerle la brida al caballo’ y žabóti ‘meter el bocado en la boca del caballo; domar, dominar; meter una cuerda o paja en la boca de una res domesticada; chocar con algo con la rueda; tender una red;’ pertenecen a la familia de žabùs ‘glotón’, ¹žābtas ‘hocico...’, mientras que ²žabúoti ‘cubrir con ramas; azotar con una vara; picar ramas’ sí es una formación derivada de žābas ‘rama; mango; vara’. También quisiera señalar que el sentido figurado de žabóti ‘domar, dominar’, žabóklai ‘2. prohibición, obstáculo’ no tiene necesariamente que derivar de ‘ponerle un bocado al caballo’, sino que también puede proceder de žābyti ‘golpear, pegar’, ²žabúoti ‘azotar con una vara’, es decir, del uso de la vara como herramienta para pastorear, con la que se arreaba a los animales y, en caso necesario, se les golpeaba. Si existiera una derivación de este tipo a partir de žābas ‘rama; mango; vara...’, habría que explicarla así.

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2. Si se sigue, pues, la idea de que las cuchillas del trineo se fabricaban a partir de un árbol desenterrado junto con una de sus raíces principales, se observa que la curvatura de la cuchilla se encuentra exactamente en el punto donde la raíz se desvía del tronco. Por ello, resulta muy interesante comprobar si el lituano kamienas ‘extremo grueso del tronco’ no se refiere precisamente a ese punto del tronco, pues el inicio de las raíces produce un engrosamiento del tronco que lo aparta allí de su forma, aproximadamente cónica por lo demás, y hace que la superficie del tronco presente una curvatura cóncava en la dirección del crecimiento. En concreto, ¿podría tratarse de una formación basada en un verbo báltico *kam- ‘doblar’? Simas Karaliūnas ha señalado la proximidad de los significados ‘doblar, girar’ y ‘extremo grueso del tronco, tronco’ mediante estos pares: žuolis ‘árbol grueso, tronco, traviesa de ferrocarril’: žvilti ‘inclinarse, doblarse’, kūkė ‘trozo de madera, bloque, trozo de tronco...’: kūkti ‘doblar, inclinar hacia abajo’, giūoga, guōgas ‘garrote, maza de extremo grueso’: giogti ‘inclinar’, lat. gudžēt ‘sentarse con la espalda encorvada’ (Karaliūnas 1987: 12–13). También apoyan la idea de que el lituano kamienas no significaba originalmente todo el tronco, sino solo su extremo grueso, las entradas del manuscrito del siglo XVII Lexicon Lithuanicum: kamiēna – Stamend des Baums y liemū – Stam eines Baums (Drotvinas 1987: 357), aunque el editor anota en el índice: «kamiena, medžio liemuo: kamiēna» (Drotvinas 1987: 509). Puesto que este también escribe «Kai abejojama dėl atstatymo tikrumo, rašomas klaustukas, o tokių žodžių reikšmė aiškinama pagal vokiečių kalbos žodžių reikšmę» (Drotvinas 1987: 481), se puede deducir que aquí no se puso en duda el significado, de manera precipitada. Además, kamėna ‘extremo del tronco; extremo grueso de un árbol talado’ (Nesselmann, LKŽv 175), kamblys ‘tronco, tallo; extremo grueso del tronco’ (LKŽv 174).

Un reseñador de una versión anterior de este artículo había objetado que el letón kamanas ‘trineo’ debía compararse primero con el letón kamans ‘extremo grueso de una viga’, así como con el checo kmen, el polaco kien, etc. Fraenkel añade además el ruso kom ‘terrón’ a esta interpretación tradicional (1962: 212). No se puede aceptar esto tal cual, pues, en primer lugar, las cuchillas del trineo (en su mayoría pluralia tantum) son curvadas, no engrosadas; y, en segundo lugar, el extremo grueso de una viga es idéntico al extremo grueso de un tronco talado, ya que los troncos aserrados no existen desde hace mucho tiempo; además, esas vigas tampoco tendrían un extremo grueso. Aquí, por tanto, se aplica lo dicho sobre kamiēnas. Mientras que, por ejemplo, kāmpa ‘protuberancia en la madera, veta...’ (LKŽv: 179) todavía puede concebirse como algo bulboso, tal interpretación resulta forzada en el caso de un tronco o tallo. Como estos no tienen forma de terrón ni se aglomeran, habría que suponer una extensión semántica, quizá a partir de ‘bloque’ o ‘tocón’, que tampoco son especialmente grumosos.

Mi propuesta alternativa: el significado parte del báltico *kam- ‘curvar’ y se refiere al punto de un tronco o tallo donde este se une con la raíz, o también al lugar del que se desprenden las ramas.

Generalizado por sinécdoque (pars pro toto), con ello puede designarse el tronco o tallo entero. Quedan el bloque y el tocón. El tocón se obtiene al talar el tronco, precisamente en el punto donde presenta la curvatura cóncava. Así pues, tienen

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así pues, ambos, el tronco y el tocón, son partes de la curvatura y tienen derecho a llevar este nombre. Es de esperar que posteriormente se produzca una lexicalización y que el significado se restrinja a ‘tronco’ o ‘tocón’; ello no contradice lo anterior. En cuanto al bloque de madera, cabe hacer aquí algunas observaciones prácticas: se tala un árbol para obtener madera de construcción o leña. Las secciones torcidas y con muchos nudos, las ramificaciones, no son adecuadas como madera de construcción. Las ramas también son difíciles de partir y, por ello, como los cepellones, no sirven como leña (salvo en una hoguera al aire libre o para obtener brea). Sin embargo, precisamente porque no se pueden partir y la madera es especialmente densa y resistente, estas secciones con muchas ramas son muy adecuadas como bloque para cortar, para los carniceros, etc. Así pues, también aquí la curvatura de las ramas o raíces que se bifurcan puede servir de base, y la objeción mencionada queda invalidada como tal; de hecho, concuerda plenamente con lo expuesto aquí, en la medida en que todos los términos pueden remitirse a una base indoeuropea *kom- ‘curvar’.

Aparte de ello, la comparación de piedra con el checo tallo ‘paja, tronco’, y el polaco kien ‘bloque, tocón, vara’ es controvertida. ESSJ reconstruye el eslavo *kmenъ, de donde procedería el checo kmen ‘mango, sexo, linaje’⁴, < indoeuropeo *kn-men con el sufijo -men- (ESSJₓ₃ₙ 196), y la forma emparentada con el formante -n- *kъnъ/kъnь (ESSJₓ₃ₙ 196, 205), con la que se relaciona el polaco kien ‘bloque, tocón, vara’ (ESSJₓ₃ₙ 205), que a su vez se compara con el lituano kūnas ‘cuerpo’, tanto semánticamente —‘cuerpo’–‘bloque’— como formalmente con *kū ‘hincharse, abultarse’ (ESSJₓ₃ₙ 205), con lo que quizá se relacionen también el ruso antiguo кинятися, кынятися ‘reunirse en un lugar’, киняхуся ‘pulular, arremolinarse (especialmente de las abejas)’ (ESSJₓ₃ₙ 264). Según ESSJ, el lituano piedra probablemente se relaciona más bien con el eslavo *komъ (ESSJₓ₃ₙ 196) > y el polaco dialectal kom ‘bulto, ovillo’, entre otros (ESSJₓ 179f.). Fraenkel niega la relación de kūnas con el polaco kien por la ū lituana y relaciona kien con kāmanos, que a su vez compara con kamuolỹs, kamuóti, etc., y el eslavo *kъmy (gen. *kъmene, tema en n), ruso kom ‘bulto’ (1962: 214). La evolución semántica propuesta no convence en ninguno de los dos casos.

La idea de que kamiènas, kamièna ‘tronco, extremo grueso del tronco’ fuera originalmente un adjetivo, con la terminación -iena- < *-eina- (Skardžius 1996: 287 y sig.) y que, por tanto, constituyera un nomen attributivum en sentido semántico (Ambrazas 2000: 152), no contradice en absoluto la perspectiva expuesta; solo que, semánticamente, es preferible relacionarlo con el báltico *kam- ‘curvar’ en vez de con *kam- ‘aglutinar’. Kamiènas es, pues, la parte del tronco que presenta una curvatura.

3. Kāmanos, kamanà, kāmana designa ‘arnés de cuero con bocado’ (LKŽᵥ 167–169), aunque la mención por separado: [arklys] nuog kamanų ir žąslių tuoj nurimsta (LKŽᵥ 169), matiza esta afirmación, pues si kāmanos incluyera inequívocamente el bocado, tal mención sería superflua⁵. La expresión habitual en las canciones: iš šilkų kasų kamanėlės (por ejemplo, ø LKŽᵥ 169), probablemente deba entenderse en sentido figurado.

4 Los términos del ámbito familiar son transferencias secundarias de imágenes vegetativas (o prototípicas), como también lo son, por ejemplo, en alemán moderno Stamm, Stammbaum, seine Wurzeln irgendwo haben, Spross, Geschlecht.

5 Tampoco se dice *voy en coche y con cuatro ruedas, puesto que el coche incluye necesariamente las ruedas.

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Bernd Gliwa

y se refiere a žirgas ‘caballo, caballo de montar’, cuando simboliza al joven (por ejemplo, Sruoga 1957: 307–312); no obstante, bajo el término kāmanos también se incluye la rienda: kamanužės rankužėlei jojau (Juška 1955: II 160 y sig., n.º 564). El arnés sin bocado se llama, por ejemplo, apinast̃ris, como se desprende de la afirmación kamanos su žabokliais, o apinastris be žaboklių – jis tik art (LKŽₓₓ 19), o también apīnasris (LKŽ₁ 216), apýgalvis (LKŽ₁ 205, 1063); además, se señala que, en el caso de un buen caballo —aquí, en el sentido de bien domado—, este también sustituye a las kāmanos. Por otro lado: gero arklio ir už apinastrio nenuturėsi (LKŽ₁ 216), donde geras arklys probablemente significa aquí ‘caballo fuerte’.

A este sistema de correas se le puede fijar un bocado y, justo en el punto donde el bocado se une a las correas y actúa también la rienda, puede colocarse a cada lado una pieza lateral, en lituano laužtukai (para material arqueológico y una reconstrucción ilustrativa, véanse, por ejemplo: Volkaitė-Kulikauskienė 1999: 316–327, Kulakov 2002: 215 y sig.); al tirar de la rienda, esta pieza ejerce una presión adicional sobre la mejilla del caballo y lo obliga así a cambiar de dirección. Un freno de este tipo se llama plėstinės o laužtinės: plėbtinnes – Brechzaum (LEX 19a, en: Drotvinas 1987: 102), kamanos plėbtinės / zyfly / ydilay – monßuk końfki (SD₃ 179, en: Lyberis 1979: 277), laužtinės, laužtiniai, laužtinis, laužtuvės ‘arnés con piezas laterales’ Stov žirgeli... laužtinėliais pažaboti (letra de canción, KlvD 236, cit. LKŽᵥᵢᵢ 207), laužtukai ‘pieza lateral del bocado’ (LKŽᵥᵢᵢ 207 y sig.). En ambos casos, la etimología es evidente e indica el uso de la fuerza: láužti ‘1. romper; 6. cambiar de dirección; 10. pinchar, doler; 11. obligar...’ (LKŽᵥᵢᵢ 201 y sig.), plėšti ‘1. arrancar; 2. tirar con fuerza hacia un lado...’ (LKŽₓ 179 y sig.).

La evolución del lituano brizgilai, brizgilas, brizgilis, brizgilos ‘bocado; arnés con bocado; adorno del arnés; herrajes del trineo; boca’ (LKŽ₁ 1063 y sig.), del prusiano antiguo brisgelan ‘freno (arnés)’, quizá emparentado con bružduklis ‘arnés (solo correas)...’ (LKŽ₁ 1099), resulta comparativamente poco clara (Fraenkel 1962: 60 y sig., Mažiulis 1988: 157 y sig., 161 y sig., y bibliografía allí citada). Desde el punto de vista semántico, puede suponerse un significado originario de *‘colgar, tintinear’ (Toporov 1975: 252 y sig.); compárese brazgiliai ‘campanillas en la correa del cuello del caballo’ y el ruido que se produce por el contacto entre los dientes y el bocado; o bien *‘algo que se ha desprendido y sirve como bocado’ (Mažiulis 1988: 158). No está clara la posible relación con brazlai ‘pieza de hierro del arnés y del aparejo’, brazgėti ‘crujir’, entre otros, ni con branktas ‘madero de tiro; balancín; (en general, leño destinado a usos específicos)’ (LKŽ₁ 1002 y sig.), que presenta un número llamativo de significados comunes con bružduklis.

Tras este breve repaso de las partes y denominaciones del arnés, podemos volver, con ciertos conocimientos especializados, a kāmanos. V. Mažiulis reconstruye el báltico oriental *kamana- ‘que presenta ciertos ovillos, irregularidades’ < sustantivo báltico-eslavo *kama- ‘aglomeración, ovillo’, con el sufijo *-na (Mažiulis 1993: 102). No está claro dónde se encontraría aquí algo con forma de ovillo. Mažiulis lo explica así, partiendo de la idea de Būga citada al comienzo: „*‘primityvią rogių pavažą (mažytę) kai kuo primenantis žąbas’ = *‘medinis žaboklis’“ (Mažiulis 1993: 102). Fraenkel también parece considerar que el Gebiss, como forma con aspecto de bulto o vara, motivó la denominación, y lo compara con el letón kamans ‘extremo grueso de una viga’, kamanas ‘trineo’, el checo kmen ‘paja, tronco’, y el polaco kien ‘bloque, tocón,

Lit. kāmanos, kamienas, kumėlė

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Stange’, russ. kom ‘Klumpen’, lett. kams ‘Klumpen, große Masse, Kloß’ (1962: 212). Wie man den Ausführungen weiter oben entnehmen kann, ist ein Zaumzeug ohne Gebiss sehr wohl möglich, nicht aber ein Gebiss ohne Zaumzeug. Mit einiger Sicherheit ist auch die technische Entwicklung in dieser Reihenfolge vonstatten gegangen und es ist sinnvoll, anzunehmen, dass es eine Bezeichnung des Zaumzeugs ohne Gebiss gegeben hat. Ob diese Bezeichnung erhalten ist, ist natürlich überhaupt nicht sicher. Wenn sie erhalten ist, dann kommen kāmanos und brizgilai in die engere Wahl, evtl. auch apinasris. Es ging bei dem Zaumzeug zunächst nicht um die konkrete Form6, sondern zunächst um eine Funktion, nämlich das Pferd zu zähmen und zu beherrschen. Diese funktionelle Sicht spiegelt sich etwa in arklys < *arklja ‘Pferd, das einen Hakenpflug zieht’ dar (Skardžius 1996: 62; Mažiulis 1993: 103). Das Zaumzeug kāmanos ist nun das wichtigste Mittel, um das Pferd zu zähmen und zur Arbeit verwenden zu können. Für die Arbeit, die erst nach dem Zähmen einsetzen kann, kommen dann noch weitere Geschirre hinzu, etwa Kummet mit Gurten, um Pflug oder Wagen anzuspannen.

Coincido con la perspectiva de Mažiulis: sust. kāmanos < adj. kamana *‘que presenta ciertas irregularidades, nudos’ < sust. bált.-esl. *kama- ‘bulto, aglomeración’ < verbo bált.-esl. *kam- ‘comprimir, aglomerar’ (1993: 102) en cuanto a la reconstrucción *kam- ‘comprimir, aglomerar’, pero no veo razón alguna que se oponga a una formación deverbal directa. Sin duda es correcto que se forma un número considerable de adjetivos con el sufijo -ana-, como, por ejemplo, dárganas ‘tiempo desagradable y lluvioso’: dárga ‘íd.’ (Skardžius 1996: 226 ss.; Otrębski 1965: 174). Pero eso no permite reivindicar la exclusividad, pues junto a ellas también existen formaciones verdaderamente deverbales con -ana: gābana ‘un brazo de heno o algo parecido’ liẽkana ‘resto’, palūkanos ‘cosecha; intereses’, plėiskana ‘cáñamo deshilachado (cáñamo macho)’, trāškana ‘pus ocular’ (Skardžius 1996: 227 ss.), rāgana ‘bruja’ (Gliwa 2003: 1–8), dovanà ‘regalo; acto de dar’ (LKŽ II 616), así como con -ena: mūšenos, mūšena ‘golpe’, bārena ‘regaño’, dovanà ‘regalo; acto de dar’ (LKŽ II 616, Ambrazas 1993: 59 s., 94 s.). Sin embargo, faltan formaciones directamente deverbales de este tipo con -anas, al igual que -ena con alternancia apofónica o -sena, con *-s- adicional, que parece proceder de un marcador de futuro (proto)báltico, para formar abstractos como eisena ‘marcha; traslado’; por regla general, estos no presentan formas correspondientes en -enas o -senas. A esta categoría pertenecen posiblemente formas verbales (semiparticipios activos) fragmentariamente atestiguadas, con alternancia apofónica en grado cero, en -ina-: tẽkinas ‘apresurándose’, vẽdinas ‘conduciendo’, cuya formación, por razones sintácticas, debe ser claramente preindividual lingüística (cf. Gliwa 2003a).

Un reseñista de este artículo presenta la cuestión de manera algo distinta a Mažiulis: según él, se trataría de un bocado de madera que se introducía en la boca del caballo.

6 Si se tiene en cuenta el proceso de su fabricación, habría que volver a significados como ‘atar, anudar, envolver’.

7 También sería interesante la cuestión de cómo concuerda la desacralización del caballo, antaño importante en el culto religioso (cf. Puhvel 2001: 293; Gimbutienė 1996: 263), con su domesticación. Precisamente por eso se hizo necesario un nombre nuevo frente al heredado ašva- ‘caballo’.

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que se introducía en la boca del caballo, pues aquí ya no se trata principalmente de la forma, sino del material; es decir, de un derivado de un bált. no atestiguado *kama- ‘tronco, mango’ > kāmanos *‘lo que es de madera’ > *‘arnés con bocado de madera’. En primer lugar, el uso abrumadoramente predominante como pluralia tantum no apunta a que se lo denominara por una sola8 pieza de madera que se habría introducido en la boca del caballo a modo de bocado. Además, es una afirmación tajante sostener que el bocado fuera de madera. Los arneses hallados por los arqueólogos tienen bocados de metal (p. ej., Volkaitė-Kulikauskienė 1999: 316–327, Kulakov 2002: 215 s.) o de cuerno o hueso (hallazgos de alrededor de 4500 a. C., Gimbutienė 1996: 259; I milenio a. C., Luchtanas 1992: 70), por no hablar de los datos etnográficos. No conozco ninguna referencia a embocaduras de madera en la bibliografía arqueológica. Sin embargo, eso demuestra poco, pues aquí es válida la objeción de que probablemente la madera no se habría conservado. Además, las primeras tumbas de caballos halladas en territorio lituano, principal fuente de hallazgos de arneses, se datan solo hacia los siglos II–IV d. C. (Volkauskaitė-Kulikauskienė 1999: 310, Varnas 1998: 291–294). Así pues, abordemos la cuestión desde un punto de vista práctico: ¿pudo haber bocados de madera? ¿Es posible fabricarlos y utilizarlos? Para responder a esta pregunta, lo más conveniente es consultar a criadores de caballos con sentido práctico. Se considera con mucho escepticismo que pudiera emplearse roble para ello, aunque se subraya enseguida: «arklys gi sveikatos turi» (S. Sigitavičius 2002, comunicación personal). El grosor posible de una pieza de madera semejante estaría limitado por el hecho de que el caballo aún tiene que poder respirar, no se le debe inmovilizar la lengua ni mantener la boca abierta. Para comer, quizá podría quitarse la embocadura; algunos criadores hacen lo mismo incluso con el bocado de hierro articulado de dos piezas (¡para permitir el movimiento de la lengua!), sobre todo antiguamente, cuando los caballos tenían más trabajo y eran más importantes que hoy. Así pues, en situaciones extremas podrían utilizarse bocados de madera desechables, típicos de usar una vez y tirar. La conjetura de Sigitavičius de que ya se conocían y utilizaban metales cuando se empezó a embridar a los caballos (2002, comunicación personal) coincide plenamente con lo que afirman tanto los lingüistas especializados (metal entre los indoeuropeos hacia 4000 a. C., Euler 2002: 47 s.) como los arqueólogos (con la salvedad de la incertidumbre en la atribución de los hallazgos a grupos lingüísticos), y priva a la discusión de casi todo fundamento. Pues, si era posible fabricar embocaduras metálicas relativamente duraderas, las piezas de madera en esa función quizá no fueran más que un sustituto de calidad inferior y difícilmente pudieron motivar la denominación. El hueso también es mucho más adecuado y, con seguridad, estaba disponible; sin embargo, J. Šeškauskas atribuye al hueso una durabilidad de apenas unas semanas y recuerda que, cuando era joven agricultor (hasta 1950), ya utilizaba embocaduras muy delgadas y desgastadas (2003, comunicación personal), lo que muestra incluso la limitada vida útil de los bocados de hierro.

Si se pone el énfasis en la función del arnés y se considera la reconstrucción bált. *kam- ‘comprimir, aglomerar’ como base de una formación posiblemente deverbal…

8 Tallar eslabones de madera es posible, pero resulta extremadamente laborioso y su durabilidad es muy escasa.

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puede inferirse, con respecto a lo que pertenece a este grupo, una acepción figurada próxima al proceso de domesticar y dominar al animal en 9kamantinė́ti ‘preguntar, interrogar; molestar con preguntas’ (LKŽV, 170) y kamúoti ‘esforzarse, atormentar; servir...’ (LKŽV, 191; también Fraenkel 1962: 214), aunque falta el significado concreto ‘domesticar, hacer doméstico’ < *‘acostumbrar a la casa’ (Euler 2002: 46; Pokorny 1994: 198–200). Sin embargo, los términos lituanos que designan la domesticación tienen motivaciones distintas: por un lado, el lit. (pri-)jaukìnti ‘acostumbrar (algo, a alguien)’, jaukėti, ²jaukti ‘acostumbrarse a algo’: jaukas ‘cebo’ (LKŽIV 300 ss.), (pri-)jùnkinti, jùnkyti, jùnkti ‘acostumbrar’: junklas ‘cebo’ (LKŽIV 385 ss.), < *‘acostumbrar mediante cebo, alimento’; por otro lado, también hacen referencia a la otra parte de la receta «pan y palo», a saber, trám(d)yti ‘consolar, aliviar; domesticar, contener, someter; prohibir; destruir...’10 (LKŽXVI 556 ss.): tremìti ‘derribar, golpear, desterrar...’ (Fraenkel 1965: 1117); tvárdyti ‘calmar, dominar, frenar’ (LKŽXVII 217): tvérti ‘asir, agarrar; cercar...’ (Fraenkel 1965: 1152 s.). Por tanto, parece posible designar la domesticación violenta o el dominio —y precisamente para ello se necesita el freno (cf. ¡romper, desgarrar!)— mediante el bált. *comprimir, apelmazar, que implica aplicar fuerza, en particular presionar, a partir del indoeuropeo *< comprimir, prensar, impedir (Pokorny 1994: 555 s.; Rix et al. 2001: 329).

En cuanto a la formación de palabras: las formaciones bálticas primarias en -ana parecen designar principalmente abstractos (nombres de acción), de los que se habría producido un cambio semántico hacia concretos (nombres de resultado): dovanà ‘acción de regalar’ > ‘regalo’, junto a dõvis ‘dar; ración; dote’, dõtas, dotìlas ‘regalo, dote’ (LKŽII 615 ss.), o hacia nombres instrumentales. Ambrazas sostiene esta perspectiva también para -ena: kãsena ‘la acción de cavar’ > ‘herramienta para tallar recipientes’, mėtena ‘golpe’ > ‘látigo, vara; lazo’ (Ambrazas 1993: 194). Junto a ellas se encuentran también concretos primarios, como liekana ‘resto’ < *‘lo que se dejó atrás’: lìkti ‘dejar atrás’, trãskana ‘pus ocular’ < *‘lo que se exprimió’: trėkšti ‘salpicar, exprimir’.

Por tanto, la interpretación según la cual kāmanos habría sido primero un abstracto *‘la doma’, cuyo significado habría pasado después a *‘lo que se necesita para domar, arnés’, resulta semánticamente plausible y no constituye un caso aislado desde el punto de vista morfológico11.

Una incursión en la fraseología y en los motivos folclóricos estables aporta indicios adicionales sobre kāmanos. En varios cuentos aparece la advertencia pard(u)odamas aržilą, neparduok su kamanom (LKŽV: 169). Se trata de un aprendiz de mago que, para ganar dinero, se transforma en un semental que su padre debe vender. Debe venderlo sin arnés, pues solo así puede recuperar su forma y huir (o, a la inversa, huir y recuperar su forma).

9 Rix et al. reconstruyen *kem- ‘apretar, presionar’ y *kemh₂- ‘cansarse, fatigarse’ (Rix et al. 2001: 329, 350), ¿a lo que también podría pertenecer kamúoti, con reflejo centum?

10 El significado ‘consolar, aliviar’ debe entenderse probablemente en sentido figurado, bajo la influencia de raminti ‘calmar, aliviar el dolor’ kur tramas, ten ramas (LKŽXVI 555).

11 Esta interpretación también puede proponerse, por ejemplo, de manera bastante elegante para ragana *‘resurrección; aparición, rostro’ > ‘lo que ha resucitado, lo que se manifiesta’ > ‘fantasma’; hasta ahora no había reparado en ello (sobre la etimología de ragana: Gliwa 2003: 1–8).

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(Basanavičius 1998: 208, n.º 104). Hay versiones correspondientes con una cuerda y un jabalí o un buey; a veces el padre olvida quitar la cuerda o el Zaumzeug, y entonces el aprendiz de brujo no puede huir. Sin embargo, la historia termina bien, pues alguien acaba quitando el freno, lo que permite que se produzca la transformación inversa (Kerbelytė 1999: 158 y ss.).

In anderen Märchentypen (Kerbelytė 1999: 196, 210, 313, 337) und auch in Sagen gibt es das Motiv, dass eine Hexe durch Überwerfen des Zaumzeugs einen Bursche in ein Pferd verwandelt, bzw. umgekehrt der Bursche die Hexe oder Hexentochter in eine Stute: jis greitai paėmė ir užmetė apynasrį. Ta pavirto į kumelę. (Vėlius 1979: 213), šeimininke kamanas ant jo galvos užmauna, paverčia jį arkliu, užsėda ir joja ant Šatrijos kalno (1979: 226; LKŽII 88).

Puesto que existe un motivo análogo, por ejemplo, también en los cuentos indios, aunque allí con bueyes y una cuerda de conducción, y la transformación inversa solo puede producirse cuando la cuerda se desgarra y sale del agujero del tabique nasal (Hertel 1998: 138), difícilmente se tratará de una creación báltica reciente. Lo esencial es, pues, que con el Zaumzeug (la realización concreta está sujeta al desplazamiento de los elementos del relato; cf. Lüthi 1996: 84) se puede ejercer un poder absoluto sobre el ser humano y el animal. Al considerar lo que hoy puede parecer mágico o meramente propio de los cuentos, no hay que olvidar, sin embargo, que la domesticación del ganado tenía relevancia religiosa; al fin y al cabo, los antepasados difuntos de los indoeuropeos eran representados, entre otras cosas, como reses (cf. Vėlius 1987: 163 y ss.). El paso del animal concebido como representante de los antepasados al ganado de utilidad económica (economización) va acompañado de una desacralización. Si se considera así al animal como igual al ser humano, aunque en otra forma, entonces, mediante el Zaumzeug como instrumento, ese ser humano con forma animal pasa a ser ganado, que puede poseerse y dominarse. Por último, existe un dicho: Jei randi arklio kaukolę ir tą pažabok – taip sakydavo (J. Šeškauskas 2002, com. pers.), que solo puede tener sentido en un contexto religioso.

La acepción de letón kamana ‘1. trineo, 2. mujer encorvada’ (Mühlenbach 1927: 148) también respalda un significado originario ‘curvo’; esta última acepción puede entenderse tanto como adjetivo sustantivado como sustantivo deverbal, al igual que ‘trāskana pus ocular’, <*‘lo que fue exprimido’: trēkšti ‘salpicar, exprimir’.

4. El origen del alemán Hamen ‘Kummet’, posiblemente idéntico a Hamen ‘red’, se considera incierto; sin embargo, se ha contemplado una comparación con el lituano kāmanos, el griego αημός ‘bozal, tapa trenzada de una urna de votación, nasa para peces, venda de barro, entre otras acepciones’, o hemmen (Kluge 1999: 352). En cambio, Kummet < es un préstamo del polaco chomąto / del alto sorabo chomot ‘íd.’, «quizá una correspondencia de Hamen» (Kluge 1999: 493). Según Fraenkel, el lituano kamanītai ‘Kummet’ también procede del polaco chomąt(o) ‘íd.’. Quisiera expresar mis dudas al respecto. Por un lado, kamanītai puede etimologizarse en el contexto báltico; por otro, su significado difícilmente se limita a ‘Kummet’.

Se indican los siguientes significados: ¹kamaňtas ‘collera, arco de madera del arnés; arnés, atalaje de tiro; correa pectoral del atalaje de tiro; holgazán, canalla’, ²kamantas ‘interrogatorio, acoso’, ³kamántas ‘trozo, parcela’ (LKŽV 169 y ss.). Por su formación, siempre que no sean préstamos, pueden compararse con ramāntas ‘soporte, muleta’.

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(Ulvydas 1965: 393), gramanìtas ‘terrón’, lamanìtas ‘trozo’; topónimos: Kūkantas ‘colina en la región de Skaudvilė’, Šalantas ‘afluente derecho del Minija’, entre otros (Skardžius 1996: 374). Sin embargo, se trata de «una formación muy antigua, no solo para participios, sino también [...] especialmente para sustantivos» (Skardžius 1996: 376). En un estudio detallado sobre los hidrónimos con el elemento -nt-, Skardžius concluye que al menos una parte de estos nombres son formaciones propias de cada lengua, que, por un lado, emplean el sufijo orgánico -ant-, por ejemplo, Kražāñtė ‘río que atraviesa Kražiai’: Kražiai ‘ciudad del distrito de Kelme’ (Skardžius 1998: 894), y, por otro, insertan -t- en terminaciones del tipo -ana-, -ena-; por ejemplo, Kieméntas ‘lago de la región de Giedraičiai’ (llamado también antiguamente Kiemeitis): kiemena ‘costumbre, particularidad de una granja’ (Skardžius 1998: 894). Estas dos categorías son de naturaleza denominal (Skardžius 1998: 918–927). Un tercer tipo de formación, deverbal, es relativamente poco frecuente: Bėgantỹs ‘afluente del Dubysa’, Tėkančioji ‘afluente del Nevėžis’; estas formaciones son casi idénticas al participio presente activo, y en muchos casos ya no es posible determinar cómo se formaron (Skardžius 1998: 939). En cuanto a los nombres comunes, gramanìtas ‘terrón, trozo grande’: grāmatas ‘montón, grupo’: grāmas ‘bolo ruminal’ y lamanìtas ‘terrón, trozo’, lamātas ‘trozo’, lamākas ‘trozo, parcela’, lāmas ‘íd.’ (Skardžius 1998: 922 y ss.) parecen pertenecer a las formaciones denominales; en cambio, ramanìtas ‘muleta, trozo’, remēntas, ramenìtas ‘muleta’, junto a rāmstis ‘soporte, muleta, barandilla’: rēnti ‘sostener, sujetar, construir...’, (LKŽₓᵢ 118 y ss., 428 y ss.), apuntan más bien a una formación próxima al participio, con el significado básico *‘lo que sostiene’.

Así pues, para kamantas se abren también varias vías posibles. Para ¹kamántas ‘trozo, parcela’, ²kāmas ‘terrón, masa; papilla’ resulta una base plausible para una formación denominal. ²Kamantas ‘interrogatorio, acoso’ y kamantà ‘quien interroga’ (LKŽᵥ 169) están relacionados con kamantinėti ‘interrogar, importunar con preguntas’, kamantìnti ‘íd.; atormentar’; más exactamente, constituyen la base de estos últimos verbos y no pueden derivarse de ellos. Por ello, considero ²kamantas ‘interrogatorio, acoso’ y kamantà ‘quien interroga’ formaciones deverbales (≈ participio presente activo), derivadas de una base *kam- ‘domesticar, someter a la voluntad, atormentar’; de ahí también kamiuoti ‘atormentar, servir’, que, a su vez, representa una transferencia semántica del báltico ya tratado *kam- ‘presionar, apretar; impedir’ (cf. Pokorny 1994: 555)¹². El significado propio de un participio presente activo se conserva con especial claridad en kamantà ‘quien interroga’. De manera análoga, ¹kamanìtas ‘collera, arco de madera del arnés; atalaje de tiro; correa pectoral del atalaje de tiro; holgazán’ puede entenderse como una formación con el significado *‘lo que domestica’, empleado concretamente como nombre de instrumento; por su formación, encuentra un paralelo exacto en ramanìtas *‘lo que sostiene’. Como alternativa, cabría una evolución kamana ‘Zaumzeug’ (<* ‘con lo que se domestica’) > kamanìtas ‘arnés, etc.’, de acuerdo con las líneas evolutivas propuestas por Skardžius; en este caso, se trataría probablemente de un proceso propio de una lengua concreta, que podría haber recibido la influencia del polaco chomąto y, por tanto, sería inseparable de un préstamo. La primera variante sugiere, sin duda, una formación más antigua, sobre todo porque se ha planteado si en eslavo *chomotъ/chomotъ -otъ es

12 Cf. el lituano slogutìs ‘pesadilla, mal sueño’: slégti ‘presionar, apretar’ y ‘atormentar’.

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se trataría del antiguo sufijo del participio presente activo (cf. ESSJVIII 70), o bien de si la palabra eslava podría haberse tomado del gótico *hamands (Pokorny 1994: 555, ESSJVIII 70 y lit.). ESSJ señala la diversidad de significados; dado que aquí, además de «collera», aparecen términos para «manojo», «haz» y «red de pesca», difícilmente se trataría de un préstamo. Se propone una formación a partir del indoeuropeo *(s)kom- ‘comprimir, apretar’, comparándola con el lituano kāmanos y el alemán Hamen (ESSJVIII 70).

El término derivado kamantinis aparece como palabra de una adivinanza: Atlēkē šaltabarzdis, pasiëmē kikibarzdži. Pasiimčiau kamantinį, pasivyčiau šaltabarzdį, atsimėčiau kikibarzdį, con lo que se alude cifradamente al lobo, la oveja y el caballo (LKŽV 170). Un paso más allá, de ahí surge kamantikai, también en una adivinanza: Atbēgo vogìbasai, pagavo kikirmikį, nuvijo kamantininkai ‘lobo, oveja, pastores (a caballo)’ (LKŽV 170). Kamantinis es una formación adjetival con -inis sobre la base kamant-as13; tales adjetivos expresan propiedades, pertenencia, procedencia, entre otras cosas (Ulvy das 1965: 568ss.). Dadas las acepciones documentadas y reconstruidas de kamantas ‘arnés; cincha pectoral...’ *‘*lo que doma’, para kamantinis ‘caballo’ resulta plausible un significado de partida *‘caballo embridado’. Quienes defienden que el lituano kamāntas ‘collera’ es un préstamo (las otras acepciones serían entonces transferencias o generalizaciones) podrían objetar que habría que reconstruir el significado *‘caballo con collera’. Además de la diversidad de significados de la palabra, cabe señalar que un caballo de montar no se engancha con una collera. Aun así, podría suponerse que ‘caballo’ se entiende como una generalización de ‘caballo de tiro’; en ese caso, sin embargo, resulta sorprendente que la palabra designe exclusivamente al caballo de montar. Kamantinis ‘caballo de montar’ debe subyacer también a la palabra de la adivinanza kamantinkai ‘pastores a caballo’.

Mažiulis considera formalmente similar el desarrollo que condujo al antiguo ruso комонь ‘caballo de batalla’: sustantivo eslavo *kamana ‘bocado de madera’ > adjetivo *kamanja- ‘provisto de bocado’ > sustantivo *kamanja- ‘corcel (caballo cuyo control requiere un bocado)’ > antiguo ruso комонь ‘caballo de batalla’ (Mažiulis 1993: 102s.). Las objeciones se refieren al desarrollo semántico. La hipótesis del bocado de madera debe sustituirse por un concepto más abstracto, *‘con lo que se doma un caballo’, o, más concretamente, *‘arnés’; además, es sumamente improbable que el antiguo ruso комонь ‘caballo de batalla’ se haya desarrollado a partir de *‘caballo cuyo control requiere un bocado’, pues precisamente un caballo de batalla debe estar tan bien adiestrado que responda a la presión de las piernas o a una orden, ya que en combate el jinete por lo general no tiene ninguna mano libre para manejar las riendas y sus accesorios14. Sin embargo, como formalmente puede postularse sin dificultad *kamanja- ‘corcel (caballo domado y adiestrado)’, esto no plantea dificultades serias. De un adjetivo prusiano análogo *kamanja-

13 Análogamente, ramanītis ‘muleta’, ramantinis ‘garrote grueso’ (LKŽXI 118), también sustantivado.

14 Esto se aplica tanto al caballero medieval (armado con escudo y espada o con una espada de guerra de dos manos) como a los primeros guerreros ecuestres indoeuropeos (arco y flechas). A menudo se considera a estos últimos nómadas guerreros que, gracias a sus guerreros a caballo, derrotaron a sus enemigos y se expandieron rápidamente (Gimbutienė 1996: 256ss.; Renfrew 2000: 40–48, entre otros, argumenta en contra).

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también podrían haberse desarrollado > sustantivo kamanis > sustantivo diminutivo kamanītis > prusiano antiguo (GrC) kampnit ‘caballo’, (GrG) camnet ‘íd.’ (Mažiulis 1993: 105). Toporov, en cambio, interpreta el prusiano antiguo camnet ‘caballo’ como *kam(a)n-ēt-(a)s > camnet, que correspondería al participio lituano *kaman-ét-as; el hecho de que el lituano kamanėti ‘mover, desplazar’ (LKŽᵧ 168) solo esté documentado con un significado diferente no afecta a la interpretación. Toporov también está de acuerdo con la comparación con el antiguo ruso комонь ‘caballo de batalla’ (1980: 194).

5. Puesto que el grado cero indoeuropeo *kṃ- puede dar lugar no solo al báltico *kim-, sino también a *kum-, conviene examinar si el lituano kumėlė ‘yegua’ y kumelỹs ‘semental, potro’ podrían pertenecer también a este grupo. Con un verbo báltico *kam- ‘domar’, kumėlė sería una formación sufijal en grado cero. A este respecto, Ambrazas señala: «Išvestinė priesaga *-elo-/-olo- gali būti gana sena. Su ja veikiausiai jau indoeuropiečių prokalbėje buvo daromi veiksmažodiniai būdvardžiai, kurie vėliau sud daiktavardėjo ir gavo veiksmų, jų rezultatų ar veikėjų reikšmes» (Ambrazas 1993: 71), pero no se pronuncia sobre la cuestión de si kumėlė es una formación de ese tipo.

La interpretación según la cual kumėlė tendría el significado de *‘yegua domada’ (resultado de la acción) estaría funcionalmente motivada y encontraría un paralelo semasiológico en jáutis ‘buey, bovino macho’ < *‘animal uncido al yugo’ (Fraenkel 1962: 191). Una comparación semasiológicamente esclarecedora es la del persa nuevo dām ‘animal doméstico’, el indio antiguo dām-: dāmyati ‘ser manso; domar’, damana ‘que doma, que somete; domador de caballos; doma; castigo’, damya ‘toro joven que ha de ser domado’, damin ‘domado; que doma; que se domina’, el griego δαμάλης ‘que somete, que doma; toro joven’, ‘vaca joven’, δάμαλις ‘ternero’, δαμάλη ‘vaca joven; muchacha’ (Pokorny 1994: 199, Kaegi 1990: 160, Mylius 2001: 201), ἀδαμάντινος ‘de acero, firme, duro’ < ἀδάμας ‘invencible’ (Kaegi 1990: 9), δαμάζω ‘act. y med.: domar, amansar, adiestrar; (casar a una muchacha); vencer, someter; aturdir; debilitar; matar en combate; pas.: ser domado, quedar sometido’ (Kaegi 1990: 160).

Sabaliauskas (1968: 156 u. Lit.) erörtert, ob es sich bei kumėlė um eine primäre Bedeutung *‘kastriertes Pferd’ handeln könnte, ähnlich wie sl. *komolъ(jь) ‘hornlos; Stumpf, Stummel’ (ESSJₓ 174f.)¹⁵. Schließlich favorisiert er den Vergleich mit комонь, bedauert aber, dass „jų giminystė įrodyti kol kas neįmanoma” (Sabaliauskas 1968: 156).

Kazlauskas critica el estudio de Sabaliauskas porque en el análisis no se tuvieron en cuenta otros significados de kumelỹs y de palabras emparentadas (1970: 132). Entre ellos cabe mencionar, en primer lugar, kumėlė ‘1. yegua; 2. palabra malsonante; 3. puente sobre el que descansan las cuerdas del violín y de otros instrumentos¹⁶; 4. contrabajo; 5. ojal de la muela en el que se inserta el mango¹⁷; 6. barra de agarre de la muela; 7. defecto en los cabos del torno o en las cadenas de los telares (en forma de lazo); 8. travesaño en el

15 En un estudio onomasiológico independiente habría que demostrar que, precisamente, la abundancia de términos lituanos para ‘sin cuernos; romo, muñón’ se basa en el concepto de ‘ser curvo’, junto con otro menos frecuente, ‘ser liso’; por ello, esta comparación con los términos eslavos no está fuera de lugar.

16 Esta parte de los instrumentos se denomina en muchas lenguas con términos equivalentes a «caballo», «yegua» y «burro» (G. Kirdienė, 2002, comunicación personal).

17 El ojal también se denomina šuniukas, ausis (LKŽₓᵥ 365).

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Red de arrastre; 9. herramienta para doblar las llantas; 10. potro de tortura; 11. hongo comestible de pie grueso y sombrero grueso (LKŽVI 867); otras acepciones añaden kumeliūkas ‘1. potro; 2. un juego; 3. palanca larga dentada para presionar los listones de sujeción sobre la capa de paja de un tejado de paja18; 4. curva en la franja segada; 5. yema de huevo’ y kumelỹs: ‘1. caballo, semental; 6. tabla para apisonar y alisar el tejado de paja; 9. boca de la red de arrastre; 10. flotador de la red; 11. irregularidades en una cuerda o un látigo; 12. abultamientos que se forman en la guadaña al martillarla19; 13. columna vertebral’ (LKŽVI 868 y ss.). Conviene ordenar un poco estas acepciones. Lo que sigue ha de entenderse como un intento de hacerlo. El uso como insulto, particularmente para designar a mujeres robustas, coincide con el uso de al. Stute ‘yegua’ o Kuh ‘vaca’; también pertenece aquí el contrabajo, por su forma. Desde el punto de vista semasiológico, el puente del violín y el potro de tortura guardan relación con el Pferd ‘caballo’ de los gimnastas o el Sägebock ‘borriqueta’. Hasta aquí, se trata, pues, de transferencias semánticas que parten del concepto ya establecido de caballo. En cambio, las herramientas para cubrir tejados y doblar llantas se presentan como formaciones independientes, que relacionaría con una base báltica en grado cero *kum- ‘apretar, presionar’; también kumeliūkas ‘yema de huevo’, que razonablemente puede compararse con kãmas ‘grumo, ovillo; papilla’ (LKŽV, 172), y el hongo de consistencia gruesa probablemente pertenecen a este grupo. Relaciono con una base *kum- ‘curvar, girar’ kumelỹs ‘irregularidades en una cuerda; abultamientos en la guadaña; columna vertebral20’ y kumėlė ‘ojal en el molino o en la piedra de moler donde se inserta el mango; barra de agarre de la piedra de moler; defecto en los cabrestantes’. Por falta de conocimientos especializados, prefiero abstenerme de asignar las acepciones relacionadas con la pesca; tampoco conozco el desarrollo del juego.

Hay, por tanto, varias formaciones idénticas y homófonas, pero en gran medida independientes entre sí, que ponen de relieve la pertinencia de una formación de este tipo, capaz de producir tanto nombres concretos deverbales (resultado de la acción) como denominaciones de herramientas (nominativo instrumental).

Fraenkel relaciona kumėlė «probablemente, sobre todo, con ai. kumārā- ‘niño (recién nacido), muchacho, joven, hijo’» (Fraenkel 1962: 309), que, a su vez, deriva de < *ku-mel- con el prefijo *ku-21 añadido a la raíz *-mel- ‘suave, delicado, joven’ (ESSJX 178). Esta etimología presenta al menos una deficiencia evidente: supone un prefijo *ku- que, por lo demás, no está documentado en báltico. Como argumento para sostener que kumėlė no puede ser una derivación sufijal de *kum-, se señala que kumė habría sido simplemente una formación regresiva22 (Fraenkel 1962: 309) y no tendría relación alguna con el ruso комонь.

18 Además de kumeliõkas, kumelỹs, esta herramienta también se denomina erzīlas ‘semental’, probablemente por una transferencia semántica (LKŽII 1152).

19 También se denomina paplampa, klumbė (LKŽVI 869).

20 Desde el punto de vista semasiológico, cabe señalar el lituano kãklas, probablemente una formación reduplicada a partir del indoeuropeo *kʷel- ‘girar’ (Fraenkel 1962: 205; Kluge 1999: 351).

21 En ai., ku- suele transmitir, sin embargo, un significado negativo: kūmanas ‘malhumorado’, kumitra- ‘mal amigo, amigo falso’: mitrá- ‘amigo...’ (Mylius 2001 112, 114, 370).

22 La hipótesis de una formación regresiva es muy cuestionable. A primera vista, parece posible que kūmė sea una forma abreviada para satisfacer necesidades rítmicas (métricas), pues en las estrofas anteriores aparecen aquí términos bisílabos: Aš turū gãidi, reiks ma vīstos...Aš turū qnti, reiks ma

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tiene (ESSJx 178). Incluso si el atestiguado kumė es una formación regresiva, esto dice muy poco y de ningún modo excluye un *kum-el- originario. Del mismo modo que no se encuentra ežilas, eržalas, erželas, eržilis ‘semental’ (LKŽII 1151f.) *eržas/eržis con el mismo significado, sin que haya motivo para dudar de la formación con el sufijo -l-, tampoco la existencia del lituano kumė constituye de ningún modo un requisito necesario para una formación análoga23 de kumėlė mediante el sufijo -l-.

Si, por tanto, se acepta la idea de que kumėlė significaba originalmente *‘yegua domesticada’, entonces el significado primario de kumelys sería ‘potro’, una formación de pertenencia referida a la yegua madre. M. Gimbutienė considera que los motivos iniciales para la cría de caballos en la estepa fueron el aprovechamiento de la leche y la carne; solo después adquirieron importancia los caballos para montar y trabajar, y más que los usos mencionados en primer lugar (Gimbutienė 1996: 259). También señala que el predominio de hallazgos de huesos de sementales apunta ya a una fase posterior de la cría, mientras que en la fase inicial cabría esperar sobre todo huesos de yegua (1996: 259). También en el Báltico, el hecho de que casi todos los huesos de caballo hallados estuvieran fragmentados demuestra que los caballos se criaban todavía en el primer milenio a. C. principalmente para la producción de carne (Luchtanas 1992: 70). La importancia de la leche de yegua entre los bálticos queda atestiguada por Wulfstan (hacia 890 d. C.): los reyes y los nobles beben leche de yegua, los pobres y los esclavos beben hidromiel (Vėlius 1996: 168).

6. Al igual que el caballo de silla kamantinis, también un lago se llama Kamantinis (cerca de Rimšė, distrito de Ignalina); como interpretación preferida se propone su origen en un nombre personal24, aunque también se considera la comparación con kamàntas ‘parcela’ (Vanagas 1981: 144; Skardžius 1998: 893 s.). Skardžius señala que quizá exista una relación con otros hidrónimos que presentan la raíz kam-, posiblemente con una base kãmas ‘terroncito, montón, ovillo’, etc. (1998: 893). Otras masas de agua son Kamaìnė (río), Kãmė (río), Kamojà (río), Kamanỹs (lago), Kamatis (río), Kãmona (río), entre otros (Vanagas 1981: 144), que por un lado se interpretan como derivados de las denominaciones del caballo (Otrębski 1961: 262 s., cit. en Vanagas 1981: 144), y por otro se relacionan con un significado hipotético y plausible de kamas, a saber, *‘montículo de musgo o mata de hierba’; cf. kėmsa ‘montículo de musgo, tocón cubierto de musgo; mata de hierba’, kìminas ‘musgo de turbera, especies de Sphagnum’, kìmonai ‘íd.’ (LKŽV 802 s.; Vanagas 1981: 144). Cabe objetar que tales montículos de musgo se forman en las orillas de aguas estancadas, especialmente en zonas pantanosas y turberas altas, pero no en cursos de agua ni en sus orillas. Las matas de hierba tampoco suelen crecer junto a

kùru...Aš turiu žirgą, rejks ma kùmės.... Sin embargo, como poco después se rompe la regularidad de la serie… Aš turiù žãmbi, rejks ma akėčios... Aš turiù piėmeni, rejks ma gùlovos... (Juška 1955: I 300ff., n.º 150), difícilmente puede suponerse que esta sea la causa. Además, en las auténticas canciones populares lituanas es bastante común que cada estrofa tenga una melodía algo distinta y que el número de sílabas se ajuste así con facilidad (D. Šeškauskaitė, comunicación personal, 2003).

23 También se dice que Juška creó para erėlis ‘águila’ las formas regresivas ãras, ėras (Fraenkel 1962: 122). Según Skardžius, esto no se debe a Juška, pues la forma aparece en canciones (1996: 21). Puesto que también existe el alemán poético Aar (una forma relicta), de la que procede Adler < mhd. adel-are (Kluge 1999: 15), no hay razón para negar que ãras, ėras sea una forma relicta correspondiente presente en los textos de canciones ni para considerarla una formación regresiva.

24 Este no se conserva, pero puede reconstruirse como una forma que existió a partir del nombre personal Kamantauškas (Vanagas 1981: 144).

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Agua, sino que se encuentran más bien en praderas. Sin duda es correcto derivar helónimos como, por ejemplo, Kemsinaite (charca) < Kemsinė (pastizal) (Bilkis 1999: 57), Kemsėlis (charca) < kėmsas ‘montículo de musgo’25 (Bilkis 1999: 65) de ese modo; para un curso de agua, esta interpretación es dudosa, sobre todo si se trata de nombres primarios, como Kãmė, que difícilmente pueden atribuirse a pastizales cercanos, como, por ejemplo, Kemsinaite (charca). Quisiera, por tanto, remitir a Kumė (río), Kumpė (lago), Kumpalė (río), entre otros (Vanagas 1981: 171), posiblemente relacionados por alternancia vocálica, que Vanagas vincula con el lituano kũmpti ‘doblarse, torcerse’, y el letón kùmt ‘volverse jorobado, torcerse’ (1981: 171). La referencia semántica a los meandros de los ríos es muy frecuente26, como, por ejemplo, Vingis (río): vìngis ‘arco, curva’ (Vanagas 1981: 385), Kulė (río): kulỹs ‘bahía, cabo, recodo, arco; ángulo, borde, pieza’ (Vanagas 1981: 170), Ringė (río): ringė ‘curva’ (Vanagas 1981: 278), Lùnginas (río): lungúoti ‘balancearse, girar...’ (Vanagas 1981: 171), entre otros (véase también Vanagas 1988: 8). Que Kamantinis sea en este caso un lago quizá pueda explicarse como resultado del traslado al lago del nombre correspondiente de su afluente o efluente; sin embargo, no dispongo de datos que respalden esta interpretación en el caso concreto.

Namen wie Kumėlupis (Vanagas 1981: 171) könnten sich durchaus auf Stuten beziehen, müssen sie aber nicht. Einerseits war auf die Bedeutungsvielfalt von kumėlė und kumelys verwiesen worden, der teilweise ein *kum- ‘drehen, krümmen’ zugrunde zu liegen scheint, andererseits hat man eine der Wortbildung nach exakte Entsprechung in Ving-el-upis (F) (Vanagas 1981: 385). Auch hier wäre also ein Bezug auf die Mäander des Flusses als Benennungsmotivation denkbar mit einem erst sekundären Anschluss an kumėlė. Mit einem -r-haltigen Suffix27 könnten zu dieser Wurzel auch Kamarià, Kamãrė (F), Kamarà (F) u.a. (Vanagas 1981: 144) gehören, womit die wenig überzeugende Anlehnung an das Lehnwort kamarà ‘Kammer...’ hinfällig wäre. Dass Kamárkos upėlis (F) auf Kamárka (Wiese) zurückgeht (Vanagas 1981: 145) ist denkbar, mindestens genauso wahrscheinlich ist der umgekehrte Gang: ein Appellativum für Wiese lañkas nannte ursprünglich die Wiese, die sich in einer Flussbiegung befindet (Fraenkel 1962: 339), ist also ursprünglich nach dem sich

25 LKŽ, und darauf verweisend auch Bilkis (1999: 65), geben für kėmsas ‘samanomis ar žole apžėlęs kelmas ar žemės kauburėlis, kašas’ (LKŽ, 563) an, und gehen damit am Kern der Sache vorbei. Die Hügelform resultiert nämlich nicht aus einem unterliegenden Erdhügel oder Stubben, sondern aus der Art des Mooses (Zweige oder Sträucher sind vollkommen ausreichend als Skelett) oder der Grasart (hier kann von einer Unterlage überhaupt keine Rede sein) zu wachsen (seltene Ausnahmen sind möglich, die würde man aber in der Regel auch kelmas ‘Stubben’, kauburys ‘Huckel, Haufen’, kupstas ‘Haufen’: kaupì ‘anhäufen’ bezeichnen). Die Moose, um die es sich handelt sind wesentlich kimìnai ‘Torfmoose, Sphagnum spp.’ und daher ist die Etymologie auch mit diesen zu verknüpfen: die Mooshügel sind nämlich ausgesprochen weich und geben nach, lassen sich zusammenpressen, gehören also zu kimšti ‘stopfen’, evtl. auch als Isoliermaterial im Bau und Verwendung in Kopfkissen etc. Weich, im Vergleich zu einem Erdhügel, sind auch die Grasbüschel (als Hindernis bei der Mahd eventuell ‘verstopfen’ sie vielleicht die Sense – ebenfalls eine zu prüfende Motivation). Daher ist die Etymologie von Fraenkel (1962: 239) „wohl zu der [unter] kemėras ‘unförmiger, großer Gegenstand, ungeschlachte Person’ [...] zusammengestellten Familie“ nur auf die Form orientiert und daher zurückzuweisen, wenngleich weitläufige etymologische Verwandtschaft besteht.

26 Sin embargo, en la Lituania drenada, ya no suele poder reconstruirse a partir de la observación directa.

27 Hay formaciones de significado equivalente con sufijo -r- o -l-, por ejemplo kėmelis ‘dificultad, inconveniente’, kėmeris ‘íd.; cosa enredada, objeto informe’ (LKŽ, 557).

Lit. kāmanos, kamienas, kumėlė

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nombrado por un río sinuoso. Además de los correspondientes nombres de ríos Lankà (F), Lañkenas (F), también se ha propuesto Lankupė (F) (Vanagas 1981: 180), probablemente para distinguirla de la pradera que en otro tiempo recibió su nombre del río. Del mismo modo, Kamárkos upėlis (F) podría haberse formado junto a Kamárka (pradera). Si se descarta el préstamo kamarā como fuente del nombre, se puede suponer sin dificultad que Kamarā es la forma original más antigua, y no es necesario considerarla una «variante artificial tardía» (Vanagas 1981: 145).

En este contexto, quisiera referirme también a un enigma: ¿Adónde corres, kambanka? – ¿Qué te importa, praskustine? (LKŽᵥ, 173), que codifica el río y la pradera segada, al igual que las variantes: ¿Adónde corres, kumpuringe? – ¡Qué te importa, kirpse!; ¿Adónde corres, patekolė...; Kinka ringa, ¿adónde corres...; Kreivarangi, ¿adónde corres... (Korsakas 1968: 461). Es evidente que, salvo patekolė: tekėti ‘fluir...’, todas hacen referencia a los meandros del río. En cuanto a Kinka ringa, cabe mencionar también kinkai ‘conexiones móviles; articulación’, kiñka ‘pierna; bisagra de puerta; pantorrilla; rodilla; muslo...’ (LKŽᵥ, 813). El sufijo -anka se considera eslavo y aparece, por ejemplo, en Liaukiánka (granja), Mazuránka (aldea), Sabaliánka (granja) (Razmukaitė 1998: 164, 197).

7. Otro kamantinis aparece, a su vez, en un enigma: Vytinis kamantinis, aukštyn lėkdamas, kiaušius deda o: Susuktinis pakunktinis lipa aukštyn kiaušinių dėti (LKŽᵥ: 170, Korsakas 1968: 491 s.). Hay que adivinar aquí el lúpulo (Humulus lupulus L.), concretamente la planta femenina, cuyos frutos en forma de cono se comparan con huevos. Mientras que las denominaciones habituales apynys, apynis y sus variantes menores remiten claramente a su crecimiento como planta trepadora, para kamantinis, a la luz de lo expuesto hasta ahora, hay dos posibilidades. Por un lado, se puede establecer una comparación con nombres de ríos: kam-ant-inis *‘lo que se retuerce, serpentea’, que tendría un equivalente semasiológico en apynys. Por otro lado, también es posible seguir la línea sugerida para kamantinis ‘caballo de montar’, aunque en este caso no con el sentido figurado de ‘domar’, sino con el más antiguo *kam- ‘amontonar’, al que pertenece kãmas ‘masa, ovillo’, con el sentido de kam-ant-inis *‘lo que lleva conos; lo que produce conos’. Esta segunda posibilidad encuentra un paralelo en alemán Hopfen ‘Humulus lupulus L.’, que originalmente designaba solo los conos, materia prima esencial para medicamentos y alimentos (Marzell 2000: II 904). Se considera que el nombre botánico humulus es un préstamo de una lengua germánica (Marzell 2000: II 902–903); al parecer, la planta era desconocida en la Antigüedad. En las fuentes escritas, las referencias al lúpulo en Europa central aparecen en el siglo VIII, pero ya entonces relacionadas con humlonariae ‘lupulares’ (Marzell 2000: II 902). Hehn menciona su uso en el Gran Ducado de Lituania en el siglo XV: durante la boda del gran duque Alejandro, su novia, la princesa rusa Elena, fue cubierta de lúpulo (Hehn 1963: 485). Desde esta perspectiva, uno se inclinaría a dar la razón a lo expuesto en ESSJ, según lo cual el lúpulo llegó a Europa desde Oriente y, por tanto, bien podría ser designado por una palabra viajera (desarrollado en detalle en ESSJᵥᵢᵢᵢ 141–145). Sin embargo, los análisis de polen muestran que en las tierras altas de Žemaitija, junto al lago Biržulis, el lúpulo creció abundantemente durante un largo periodo (al menos 1500 años), alrededor del 7000 a. C.; durante esta fase climática más cálida incluso aparecen brevemente hayas

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nachgewiesen (Guobytė, Stančikaitė 1998: 125, Fig. 4). In signifikantem Maße erscheint der Hopfen wieder (gemäß Pollenanalyse) in den ersten Jh. AD (Guobytė, Stančikaitė 1998: 124, Fig. 3). Daraus darf nun aber nicht geschlossen werden, dass der Hopfen in der Zwischenzeit gar nicht vorhanden war. Sicher ist jedoch, dass sich die artspezifische Vegetationsgrenze verschob, möglicherweise zwischenzeitlich bis südlich des heutigen Litauens. Angesichts des vormaligen ausgedehnteren Siedlungsraumes der Balten (sobald man in dem betrachteten Zeitraum von Balten reden kann), kann der Hopfen in diesem aber mit hoher Sicherheit als vorhanden angesehen werden. Šimkūnaitė berichtet, dass Hopfenreste in Ausgrabungen steinzeitlicher Siedlungen gefunden werden (2001: 110)28.

Tampoco es sostenible, a la luz de los datos farmacológicos, la hipótesis de un uso ritual del lúpulo o incluso su comparación con el soma o el haoma (ESSJVIII 144). El lúpulo tiene un efecto sedante y se utiliza como somnífero. Además, se conoce su efecto anafrodisíaco; precisamente por esta razón, al principio se añadía lúpulo a la cerveza en los monasterios: para combatir los deseos diabólicos. La ley de pureza del siglo XVI lo convirtió en norma, de modo que el lúpulo se impuso como condimento de la cerveza ø y desterró de ella, por ejemplo, el beleño (Rätsch 1998: 269–271).

Marzell considera que el germánico *humilo es una palabra heredada, debido al inglés antiguo hymele. También se señala que, además del lúpulo, la correhuela ‘Volvulus spp.’ y la nueza ‘Bryonia spp.’ reciben asimismo en inglés antiguo la denominación hymele. Por ello concluye que el eslavo *chъmelъ es un préstamo (Marzell 2000: II 903). Seebold observa lacónicamente que la dirección del préstamo es objeto de controversia (Kluge 1999: 382 s.).

Si se tiene en cuenta que la correhuela y la nueza también son plantas trepadoras, resulta plausible suponer que subyace un concepto relacionado con ello, algo que difícilmente ocurriría en caso de préstamo. El germánico *hum- < indoeuropeo *ḱm̥- puede considerarse, a su vez, un grado cero del indoeuropeo *kem-. La correspondencia entre el báltico k-, el eslavo ch- y el germánico h- suele explicarse mediante préstamos (p. ej., Büga 1959: 216). ESSJ plantea la cuestión de otra manera: si se postula una s móvil en los cognados eslavos, aquí cabe esperar regularmente ch- (ESSJVIII: 70 et passim). Si se acepta que el báltico k-, el eslavo ch- y el germánico h- (en algunos casos) pueden explicarse por parentesco antiguo, cobra entonces importancia que también el eslavo -ъm- pueda ser el resultado de un grado cero del indoeuropeo *-m-. En lituano, este grado apuntaría a kum- o kim-. Sin embargo, el lituano kamantinis continúa el grado o, por lo que, como mucho, podría tratarse de una formación paralela29.

Mientras un concepto siga siendo etimológicamente transparente, la lexicalización puede basarse perfectamente en distintos grados apofónicos y no tiene por qué indicar necesariamente un préstamo; por ejemplo, kamane ‘abejorro, Bombus spp.’ < indoeuropeo *kom-: alemán Hummel, checo čmel ‘abejorro’ < indoeuropeo ḱm̥- (aunque la multiplicidad de etimologías

28 Se trata de un artículo de divulgación científica sin fuentes; sin embargo, como es sabido que la autora se encargó a menudo del análisis de restos vegetales en excavaciones arqueológicas, no veo motivos para poner en duda esta afirmación.

29 Para la investigación posterior debería ser pertinente el dialectal alemán (Transilvania) Hamê ‘Humulus’, que, según Marzell, procede del rumano hmei, hamei ‘íd.’ (Marzell 2000: II 906). Sin embargo, difícilmente se trata de una palabra heredada del romance, y un préstamo del eslavo también parece poco probable.

Lit. kāmanos, kamiēnas, kumelē

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podría interpretarse en el sentido de que aquí no existe parentesco; cf. ESSJV 145 y Lit., algo que, sin embargo, pongo en duda). Otro ejemplo del mismo campo semántico: en lituano, «mosca» se dice musė (grado cero *-u-), mientras que en las lenguas eslavas se emplea para ello el grado o (*-ou-): polaco mucha. Sí, incluso dentro de los dialectos de una lengua pueden emplearse distintos grados apofónicos para designar realidades idénticas: lituano kaukas ‘duende, espíritu del hogar’: kukas ‘íd.’; asimismo, prusiano antiguo cawx ‘diablo’, cucumbrast ‘vado del diablo’ (Maziulis 1993: 148 ss., 295 s.; para más ejemplos, cf. Kazlauskas 1968: 109). Dicho de otro modo: puede haber inicialmente varias denominaciones competidoras, como variantes dialectales, para realidades similares o idénticas, cuya evolución posterior puede seguir direcciones diametralmente opuestas. Un ejemplo especialmente contundente de ello son las denominaciones avésticas y del antiguo indio para los dioses y los demonios: antiguo indio devá- ‘dios; rey…’, ásura- ‘demonio’, pero también ‘vivo, divino’; avéstico daēva- ‘demonios’, ahura- ‘dios’ (cf. Puhvel 2001: 99; Mylius 2001: 58).

Así queda plenamente justificada la inclusión de kamantinis. Por otro lado, quizá exista el correspondiente grado cero, concretamente en la expresión fraseológica kumelės šlapimas ‘malta cocida o cerveza caliente con miel y leche’ (Šimkūnaitė 2001: 29). Puesto que hoy en día la cerveza suele llevar lúpulo, cabe pensar que la denominación procede del lúpulo. Y kumelė concuerda con el germánico *humilo y el eslavo *chomelb no solo en el grado apofónico, sino también en el sufijo. Como Šimkūnaitė ha mostrado en otro lugar, los nombres que significan šlapimas ‘orina, humedad’ o šūdas ‘excremento’ deben entenderse en sentido figurado; en algunos casos, como pelėšūdžiai ‘literalmente: excremento de ratón’ = ‘cornezuelo del centeno, Secale cornutum’, existe de hecho una semejanza entre lo nombrado —aquí, los esclerocios— y el excremento de ratón (2001: 72). Aunque en el caso de kumelės šlapimas la denominación podría justificarse por cierta semejanza, la motivación principal sigue siendo el uso de una palabra arcaica, como sucede en los acertijos —y la receta es un acertijo, un secreto profesional, al fin y al cabo.

8. Otro caso en el que el eslavo ch- tiene una correspondencia en báltico k- se encuentra en ruso хомяк ‘hámster, Cricetus cricetus’, checo chomík ‘íd.’, entre otros, considerados formaciones regresivas a partir del reconstruido *choměstorb ‘hámster’ (+ un sufijo nuevo) (ESSJVIII 67). En cuanto al ruso antiguo хомпсторъ, хомпстаръ, se considera errónea la denominación transmitida ‘un insecto’; también aquí se supone que el significado original era ‘hámster’ (ESSJVIII 67). La correspondencia alemana Hamster < del alto alemán antiguo hamustro debe considerarse un préstamo del eslavo (< ruso-eclesiástico choměstorb ‘íd.’, Kluge 1999: 353); en cambio, es controvertida la relación entre las palabras eslavas y las bálticas: por un lado, lituano ³kamas ‘rata grande’, kamūklis ‘íd.’ (LKŽV 172 ss.), letón kāmis ‘hámster, Cricetus cricetus’ (Būga 1958: 581); por otro, lituano stãras ‘un animal, Citellus o Spermophilopsis’³⁰ (LKŽXIII 668), con la variante ‘íd.; hámster’ (Fraenkel 1965: 896). Fraenkel, a propósito de kāmas, dice: «las denominaciones bálticas solo pueden conciliarse con las eslavas suponiendo que, como señala Būga, se remontan independientemente a una fuente extranjera» (1965: 213). ESSJ: «No está del todo claro si existió el compuesto lituano *kamastaras < prot eslavo choměstorb o si kāmas y stãras desde el principio

30 Probablemente, la ardilla terrestre de trece bandas, ‘Spermophilus citellus’.

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fueron tomados en préstamo por separado» (ESSJVIII 67). En lo que respecta al hámster, la referencia a sus abazones (ESSJVIII 68), que utiliza para transportar provisiones a su madriguera, es muy pertinente: el hámster tiene fama de llenarse los abazones y acumular grandes reservas. En lituano, esta acción de atiborrarse se expresa acertadamente con kimšti ‘rellenar; comer con avidez; encurtir; reunirse’ (LKŽV 805); con apofonía, kamštis ‘corcho, tapón’, kamšlys ‘persona que come mucho’ < *‘que se atiborra’ kamšėklis ‘íd.’, kamasuoti ‘comer con gran apetito, engullir, atiborrarse’ (LKŽV 172 ss.), ²kimštinis ‘insaciable, glotón’³¹ (LKŽV 805). Por tanto, la comparación con el eslavo *skomiti ‘apretar, prensar’ (ESSJVIII 68) está plenamente justificada. En cuanto al lituano kamūklis, cabe señalar que -uklis es un sufijo típico para formar sustantivos deverbales que designan instrumentos (nomen instrumenti) o agentes (nomen agentis) (Ambrazas 1993: 156, 178). Aunque a veces se da un uso denominal, por ejemplo Ežerūkis ‘charca’ (Bilkis 1998: 83), probablemente se trata entonces de un diminutivo doble < *Ežer-iuk-elis. miegūklis ‘dormilón’, presentado como diminutivo (Ambrazas 2000: 110), pertenece a la categoría citada anteriormente (nomen agentis), mientras que, a mi juicio, barzdūklis, barzdžiūklis ‘cola de caballo, Equisetum arvense L.’ (Ambrazas 2000: 184) debe considerarse un cruce de barzdà ‘barba’ y asiūklis, asiukai ‘cola de caballo’ (para el cruce, cf. Kabašinskaitė 1998: 63 ss.) (o bien un compuesto desgastado *barzdaasiuklis); cf. kaukabarždis ‘literalmente, barba de kaukas’ = ‘cola de caballo’ (LKŽV 419). Así pues, con bastante probabilidad kamūklis puede entenderse como *‘el que atiborra’, ya sea en referencia a la madriguera repleta de provisiones o a los abazones; en tal caso, por supuesto, sería una formación báltica autóctona basada en un verbo *kam- ‘atiborrar’. Būga (1958: 581 s.) justifica que el lituano kāmas, dial. kāms ‘rata’ y, en particular, el letón kāmis ‘hámster’ no son préstamos del ruso por la variación en la cantidad vocálica, que tiene correspondencias en lituano lāsas; letón lase, lāse ‘gota’, lituano vēlės: letón veļi, vēli ‘almas de los difuntos’, entre otros. También señala que el ruso хомяк designa no solo al hámster, sino también a la rata (1958: 581), y que el polaco antiguo chomyk significa ‘topo’ (ESSJVIII 66). Así pues, las denominaciones de la rata y el hámster parecen ser fácilmente transferibles; también lo indica el sinónimo žiurkėnas ‘hámster’, recientemente también ‘marmota de las estepas, Marmota bobac’, formado sobre la base de žiurkė ‘rata, persona inútil y despreciable, ratón, zueco de madera’ (LKŽXX 810 s.).

Lit. stāras wird einerseits mit stirti ‘erstarren’ verglichen (Fraenkel 1965: 896 und Lit.), was für den Hamster: „Begegnet der Feldhamster einem Feind auf dem Boden, dann richtet er sich auf und bläht die Backentaschen auf. Begleitet wird das ganze von wütendem Knurren und Fauchen.“ (www.das-tierlexikon.de/eigentliche-wuehler.htm) wie auch für den Siebenschläfer (auch Steppenmurmeltier, lit. švilpikas, Marmota bobac) plausibel erscheint, da diese am Bau wachen und sich dazu auf den Hinterbeinen aufrichten, bei Gefahr durchdringend pfeifen und dann in den Bau abtauchen

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Como ha mostrado Urbutis a partir del lituano gomùs ‘deseoso, inclinado’ y el letón gāma ‘glotón’, una evolución de este tipo sobre la base del indoeuropeo *gem- ‘apretar, prensar; acumular…’ es perfectamente habitual, de modo que a la acción de comer con avidez (lituano kamuóti, kamuŕkyti) (cf. Urbutis 1981: 62-68) puede añadirse también kamaros ‘lascivia’.

Lit. kāmanos, kamiēnas, kumėlė

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(vgl. z.B. www.darwin.museum.ru/expos/ZooGeo/8_07.htm). Andererseits möchte ich auf starinti ‘schwer ziehen, zerren, tragen; einschneiden, schwer lasten; erstarren’, starỹs ‘wer angespannt zieht’ (LKŽXIII 668t.), sterinti ‘angespannt ziehen’ (LKŽXIII 754), stirénti ‘langsam, ungeschickt stolzieren; schwer tragen; zittern (vor Kälte); zappeln; verenden; toben; schluchzen’, stīrlioti ‘schwer heben oder tragen; streiten’, stīrninti ‘schwer heben, tragen’, stirnóti ‘ds., frierend zittern’, stirnùs ‘kräftig, fest; starr’, styrúoti ‘schwer tragen, sich abmühen, herumquälen; taumeln’ (LKŽXIII 817–830). Es ist nicht ganz klar, ob es sich hier um immer um verwandte Bezeichnungen handelt, oder ob die einzelnen Lemmata in Homophone aufzuspalten wären. Ohne das im Detail erörtern zu wollen32 folge ich der Sicht von Fraenkel, der alle diese Begriffe (sofern von ihm erwähnt) gemeinsam behandelt und zu d. starr etc. stellt (1965: 896; Pokorny 1994: 1022), wohin nach Büga (1959: 259) auch noch stōras ‘dick’ gehört – eine sehr vielschichtige, ausdifferenzierte Sippe. Hier ist jedoch besonders interessant starinti ‘schwer ziehen, zerren, tragen...’, das man wegen mehr oder weniger gleichbedeutender Formen stīrlioti, styrúoti, sterinti, nicht als singuläre Bildung zu einem, als Lehnwort verdächtigten, stãras, nach dem Muster Hamster > hamstern ‘viel zusammentragen, horten’ ansehen kann. Wenn man somit Urverwandtschaft annimmt, könnte man stãras als *‘wer oder was schwer trägt, schleppt’ ansehen, eine treffende Bezeichnung für den Hamster. Somit wäre das zusammengesetzte sl. chomèstōrō als < *‘was vollgestopft schwer schleppt’ zu verstehen. Problematisch bleibt dabei die unsichere Zuordnung der Namen zu dem Hamster einerseits, sowie andererseits, die Frage, ob denn der Hamster bzw. die anderen benannten Tiere in der fraglichen Periode überhaupt im Siedlungsraum der Balten und Slaven lebte. Dazu sind mir leider keine konkreten Daten bekannt, daher einige Überlegungen. Als Steppennagetier dürfte der Hamster in waldigen Gegenden auf Ackerland als Kultursteppe angewiesen sein. Da sich spätestens mit den Indogermanen der Ackerbau ausbreitete, kann diese Bedingung zumindest nicht als Hindernis gewertet werden. Die Existenz weiterer Namen žiurkėnas, šalčias, balėsas ‘Hamster’ kann als Indiz für eine längere Bekanntschaft gewertet werden. Andererseits fehlen der Siebenschläfer und das Ziesel in Litauen, so dass man den Hamster als ursprüngliche Bedeutung annehmen kann, sowohl für stãras als auch für kamùklis – sofern man nicht doch auf Entlehnung besteht.

9. El lituano ¹kamas ‘tipo corriente; siervo; campesino palurdo’, que, dada la existencia de kēmeras, kemèras ‘cosa fea y tosca; dificultad; necio, persona torpe’ (LKŽV 556), kamėga ‘persona torpe y andrajosa’ (LKŽV 175), kēmas ‘cosa confusa, espantajo’, kemėklis ‘quien trabaja torpemente; quien apenas habla o lo hace con dificultad’, kemėklis ‘cachivaches inútiles y molestos; espantajo’, kemėšius ‘persona torpe’ (LKŽV 554 ss.), entre otros términos de significado similar, difícilmente puede ser un préstamo del polaco cham, ruso хам ‘íd.’33, como sostiene LKŽV (172). La correspondencia eslava *ch- tiene en ruso хомяк.

32 Un ejemplo: para stãrãs ‘viento con chubascos de lluvia’, stãruoti ‘llover con viento racheado’ (LKŽXIII 669), cabe señalar el término alemán steife Brise ‘viento fuerte’, que no es idéntico, pero sí resulta cercano.

33 La relación con el Cam bíblico Ham (hebreo HM o, con vocales, HAM; Septuaginta Χαμ; polaco Cham, frente a Chus, hebreo KWS, Sept. Χους, polaco Chus) no está clara. Sin embargo, el texto bíblico (Génesis 9 ss.) parece plantear más bien una clasificación étnica y religiosa que social; de ahí proceden, desde el siglo XVIII, las categorías lingüísticas «semítico» y «camítico» (Körner 1990: 13). La interpretación del pequeño polaco-

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‘cachivaches, cosas informes’ (Kardelytė 1985: IV 533), checheno chomeček ‘anciano’ < *‘persona jorobada’, Chomek ‘nombre de persona’, čumák ‘persona insaciable’ (ESSJVIII 66), con otro sufijo, checo chomor ‘basura, trastos’ (ESSJVIII 68), así como, posiblemente, el alemán Hampelmann, «de origen incierto, probablemente una palabra expresiva, con el significado inicial de ‘simple’» (Kluge 1999: 353). También conviene mencionar aquí de nuevo el letón kamana ‘mujer encorvada’ (Mühlenbach 1927: 148).

Además, hay que mostrar que a las personas torpes e inactivas o a los objetos voluminosos se les aplican denominaciones que, desde el punto de vista semasiológico, se remontan a ‘torcido’. Esto puede apreciarse en los siguientes ejemplos lituanos:

Kerėpla ‘árbol ramificado usado como trípode; silla de montar del arnés; objeto feo y voluminoso; planta frondosa (especialmente arbusto, árbol); persona torpe’, kėrė ‘tocón; tepe; capa sobre una charca cubierta de vegetación, suelo pantanoso esponjoso; parte del torno de hilar; persona pequeña y lenta…’, kerėva ‘persona zanquituerta y coja’ (LKŽV 600 ss.), kerėti ‘crecer, proliferar, ramificarse; hacerse fuerte’ y, antonímicamente, ‘crecer raquíticamente, vegetar’ (LKŽV 605); cf. letón čerba ‘rizo, persona de pelo enmarañado’, ruso kopenь ‘raíz’ (Fraenkel 1962: 241)³⁴. Los demás grados alternantes solo se conservan de forma residual: kárka ‘(en el ganado) rodilla; muslo; fémur’ (LKŽV 289), kirtmuõ ‘curvatura’, kirùlis ‘gancho para remover; herramienta para tensar el tejido en el telar’, kìrlas ‘muleta’, kirkšnis ‘ingle’, kirkšnìmas ‘íd., axila’ (LKŽV 838 ss.), entre otros.

Kevérza ‘árbol pequeño y torcido, con ramas entrelazadas; objeto torcido; persona zanquituerta, torpe y desmañada; necio; persona pequeña y torcida…’, kėvalas ‘cáscara, envoltura; paja; persona desmañada’, keveĩša ‘necio’, keveliuóti ‘desviarse hacia un lado; revolcarse, rodar; reunirse; vagar’, kevėlsės ‘piernas (despectivo)’ (LKŽV 671 ss.), probablemente relacionado con el indoeuropeo *keu- ‘doblar’ (Pokorny 1994: 588).

Kreĩvas ‘torcido; oblicuo, doblado; irregular; injusto; primitivo, malo’, kreĩvis ‘lo que está torcido (árbol o persona); persona que no acierta’, kreĩvys ‘persona zanquituerta; jorobado; zurdo’, kreivùklis ‘quien camina torcido (borrachos)’ (LKŽVI 508 ss.).

Lìngius ‘persona alta y encorvada’, linginėti ‘inclinarse, asentir con la cabeza; vagar sin trabajar’, lingýnas ‘terreno fangoso, pantano’, lingė ‘arco’, lingti ‘doblar’ y lìngti ‘amar’ (LKŽVII 526 ss.); cf. desde el punto de vista semasiológico, estar inclinado hacia alguien, inclinación: inclinarse: asentir con la cabeza.

Algo similar se encuentra en alemán, por ejemplo, en krummes oder linkes Ding (‘cosa torcida o siniestra’) frente a gerade, recht, richtig (‘recto, justo, correcto’), así como en links, linkisch ‘torpe’; sueco linka ‘cojear’ (Kluge 1999: 521); Gelenk (‘articulación’), comparado con el lituano leĩkti ‘doblar’, como variante g/k (Kluge 1999: 310). Probablemente sea mejor remitir directamente a lingti ‘íd.’, entre otros (véase arriba).

nobleza, según la cual la plebe desciende de Cam, se explica más bien por una adaptación de la interpretación bíblica a términos ya existentes que por la creación de un concepto basado en este pasaje bíblico. Agradezco al profesor A. Holvoet haberme señalado la posible influencia de este pasaje bíblico en relación con un préstamo y haberme transmitido amablemente las anotaciones de los nombres en las Biblias hebrea, griega y polaca.

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Der erwogene Anschluss an *(s)ker- ‘schneiden’ (Fraenkel 1965: 241) kann nicht überzeugen, vgl. die obigen Erörterungen zu kamienas.

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10. SÍNTESIS

Contamos, por tanto, con una serie de correspondencias que presentan respectivamente las consonantes iniciales lit. k-, germ. h-, esl. ch- / k-. La manera más directa de reunirlas es suponer una s móvil en los casos eslavos, a partir del indoeuropeo *(s)k- > esl. chrustěti, letón skrāustēt ‘crujir, chasquear’, para el eslavo mediante una etapa intermedia *ksroust-, y esl. chrupati < ksroup-: lit. skùpsnūs, skrūpsi, skrupsėti ‘chasquear, crujir’, skràubis ‘miedo, sobresalto’ (Būga 1958: 443). Mel’ničuk pone en duda esta evolución y, salvo unas pocas excepciones, considera que la evolución indoeuropea *sk- > esl. *ch- es «недоказана и по чисто теоретическим соображениям невероятно» (Mel’ničuk 1968: 215–6). Por ello, lit. skujà ‘piña de conífera; aguja de conífera; rama de pino...’ (= esl. chvoj-) debería considerarse una formación antigua con metátesis de *ks- inicial > sk- ante bált. *ks- > š- (Mel’ničuk 1968: 215–6). Por otro lado, la existencia primaria de *ks- no siempre es evidente, y el paso intermedio obligatorio *sk- > *ks- > esl. ch- resulta bastante artificial. Por tanto, es plausible la postura pragmática del ESSJ (p. ej., ESSJᵥᵢᵢᵢ 22 y otros), indoeuropeo *(s)k > esl. ch-, aunque queda a criterio de cada cual suponer una formación análoga a la que aparece en el par skujà ‘piña de conífera...’: esl. *chvoja > checo chvoja ‘pino...’ y otros (ESSJᵥᵢᵢᵢ 125f.), con todas las implicaciones relativas a la antigüedad y la metátesis.

Para el lúpulo contamos, pues, con lit. kamantai; kumėlė es incierto; esl. *chъmelъ > ruso хмель: germ. *humilo- > danés humlekop, latín humulus (Marzell 2000: II 906). Debido al anglosajón hymele ‘lúpulo’ y ‘correhuela, nueza’, hay que partir de una base indoeuropea *(s)kem- ‘enredarse, doblarse’.

Para el Kummet: lit. kamantāi ‘Kummet’, polaco chomąto / sorabo superior chомот ‘íd.’, alemán Hamen ‘Kummet’. Cabe señalar que las denominaciones de la red —alemán Hamen ‘red’, esloveno homôt ‘red’ (ESSJᵥᵢᵢᵢ 69)— y, con otro grado apofónico, posiblemente kumelys: ‘9. boca de la red de arrastre; 10. flotador de la red’, también pertenecen a este grupo. Esto, como ya formuló el ESSJ, constituye un argumento suficiente contra un préstamo y justifica la comparación con lit. kāmanos (ESSJᵥᵢᵢᵢ 70), suponiendo un significado más general sobre la base indoeuropea *(s)kem- ‘retener; domar’ (cf. Pokorny 1994: 555).

Letón kāmis ‘hámster’ y ruso хомяк ‘íd.’ deben considerarse cognados, sin perjuicio de la incertidumbre sobre la distribución histórica del roedor, sobre la base indoeuropea *(s)kem- ‘apretar, prensar’, en el significado específico de ‘rellenar’, que aparece en lit. kimšti; es decir, literalmente, *‘el que se llena las mejillas’.

Lit. kamas ‘tipo corriente; siervo; campesino palurdo’, kamėga ‘persona torpe y andrajosa’, kemėšius ‘persona desmañada’, polaco cham, ruso хам ‘íd.’, checo chomeček ‘anciano’ (¿jorobado?), alemán Hampelmann se consideran miembros de una familia cognada basada en *(s)kem- ‘encorvar, doblar’.

Zu den lit. Flussnamen Kamainė, Kāmė, Kamoja, Kamatis, Kāmona (Vanagas 1981: 144), Kumė, Kùmpė, Kumpālė (Vanagas 1981: 171), vgl. lit. kùmpti ‘biegen, krumm werden’, lett. kùmt ‘bucklig, krumm werden’, ebenso Kumėlupis (Vanagas 1981: 171), Kamarià, Kamārė, Kamarà (Vanagas 1981: 144) und den Rätselworten kambanka, kumpuringė ‘Fluss’ stelle ich die ukr. Flussnamen Хомо́ра, Хомор, Хомур, (ESSJᵥᵢᵢᵢ

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69). Más adelante, a una base *(s)kom- ‘doblar’: eslovaco dialectal chomola ‘cuello’ (ESSJVIII 68), cf. semasiológicamente lit. kākłas ‘cuello’ (Fraenkel 1962: 205f.) y kumelvš ‘13. columna vertebral’, checo antiguo chomol ‘cima, cúspide’: lit. kaukurė ‘colina, cima’ < indoeuropeo *kou-k- ‘doblar, abombar’ (cf. Pokorny 1994: 589), polaco antiguo chomla ‘corona que sujeta el pelo’, ucraniano χόмля, хомівка ‘tocado de mujer’ (ESSJVIII 68f.).

Otra posibilidad para integrar esl. ch- en este contexto quizá consista en postular esl. ch < *kh₂, que Kortlandt (1988: 303) menciona sin referencias bibliográficas. En cuanto al ejemplo que ofrece, ruso xanatʹ ‘agarrar, asir’ (Kortlandt 1988: 303), el ESSJ afirma, sin mencionar una etimología con laringal: «Основано, в конечном счете, на звукоподражании», y lo compara con los eslavos análogos *capati, *gabati (ESSJVIII 19). En los casos anteriores, el análisis de ch- < kh₂- presenta una desventaja importante: la laringal no puede ser facultativa y no deberían aparecer dobletes eslavos con inicial k- o ch-35.

Así, se distinguen claramente dos raíces distintas, aunque homófonas (al menos en una etapa tardía): *(s)kem- ‘doblar, encorvar, enroscarse’36 y *(s)kem- ‘apretar, prensar, impedir’37, de donde también ‘domar, someter’ y ‘atormentar’: kamuiti, kamuoti, kamuoti ‘varginti, kankinti; sunkiai dirbti, vergauti…’, por un lado, y kimšti ‘rellenar’, por otro. No debe pasarse por alto que la homofonía puede dar lugar a interferencias semánticas y contaminaciones; por ejemplo, el significado ‘domar’ también puede desarrollarse a partir de ‘doblar, hacer inclinar’: cf. lit. palankùs ‘sumiso, flexible, inclinado’ (LKŽIX: 239) en el contexto Kartais net sunku patikėti, kad laumė – tai suasmeninta pirmykščiam žmogui pavojinga ir grasi gamtos, visų pirma, vandens, stichija, kurią jis stengiasi pažaboti, palenkti savo labui (Vėlius 1979: 9), y también la expresión jemanden unters Joch beugen ‘domar, dominar, educar a alguien’.

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35Un enfoque con metátesis ig. *k/HVm- (>k-) > sl. *k/HVm- (>ch-) donde H, como l, r en ruso голова, polaco głowa: lituano galvà ‘cabeza’, ruso голова ‘ciudad’, polaco gród ‘fortaleza’: lituano gardas ‘recinto’, bastaría formalmente. Sin embargo, no hay ninguna evidencia de tal metátesis laríngea.

36 Hierzu lit. kumpis, ne. ham ‘kumpis’, fnhd. Hämchen – karka (Drotvinas 1987: 206), lett. kamps ‘krumm’, ai. kmárati ‘ist gebogen, krumm’ < ig. *kam-(?). *kṃ- ‘gebogen, krumm sein’ (Fraenkel 1962: 309), lit. kė́mos ‘Schenkel’ (LKŽV: 561), kìmbra ‘Bein (abwertend)...’ (LKŽV: 800).

37A este respecto, armenio kamel ‘apretar, retorcer’, nórdico antiguo hemja ‘refrenar, contener’, bajo alemán hamme ‘campo cercado’ (Pokorny 1994: 555).

38Deseo expresar mi sincero agradecimiento al Dr. A. Judžentis por su ayuda para conseguir bibliografía.

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Bernd Gliwa

Recibido el 16/10/2003

Sargeliai

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