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ROLANDAS KREGŽDYS

Instituto de Investigación de la Cultura de Lituania

Líneas de investigación: religión y mitología bálticas antiguas, estudio de fuentes; gramática comparada de las lenguas bálticas y otras lenguas indoeuropeas, etimología.

QUINTAESENCIA DE LA RELACIÓN DE INTERFERENCIA ENTRE LOS NIVELES MORFOLÓGICO Y SEMASIOLÓGICO DE LOS LEXEMAS DE LA LENGUA LITUANA: KIRNIS

Determinación de la relación de interferencia de los lexemas en los niveles morfológico y semasiológico: Kirnis

RESUMEN

El artículo aborda las particularidades del análisis dual (semasiológico / onomasiológico) de la relación de interferencia entre la extensión semántica de los lexemas y su referente. Tras analizar semasiológicamente el nombre de la divinidad Kirnis, mencionado en la obra de Jan Łasicki De Diis Samagitarum (1582), el enfoque onomasiológico del estudio de las palabras se considera casuístico.

Sobre la base de un nuevo análisis textual y gramatical del texto latino, así como de un análisis etimológico del onónimo, se refuta la explicación semántica hasta ahora aceptada del teónimo lituano Kirnis. Este nombre de divinidad se vincula no con un fitónimo, sino con el objeto de culto de un grupo social de leñadores.

ANOTACIÓN

El artículo aborda la determinación de la relación de interferencia entre la extensión semántica y el referente, que debe basarse en los argumentos de un criterio doble (ono-

P A L A B R A S C L A V E: método semasiológico / onomasiológico, teónimo, Janas Łasickis, Kirnis.

P A L A B R A S C L A V E: metodología de investigación léxica onomasiológica / semasiológica, teónimo, Jan Łasicki, Kirnis.

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masiológico y semasiológico). Sobre la base del análisis semasiológico presentado del teónimo lituano Kirnis mencionado en De Diis Samagitarum (1582), de Jan Łasicki, la metodología de investigación léxica onomasiológica se define como casuística.

Asimismo, se presenta una nueva explicación del valor semántico del teónimo Kirnis. La hipótesis de reconstruir el culto de una divinidad de un grupo social específico, el de los leñadores, se basa en la traducción reciente de fragmentos de la obra de Łasicki del latín y en su análisis textual, así como en el análisis etimológico del teónimo. Se refuta que el objeto de culto fuera el cerezo.

0. INTRODUCCIÓN

Los investigadores fundamentan la relación entre la extensión semántica y el referente de los lexemas mediante una metodología doble: 1) el análisis semasiológico, en el que, según Vincas Urbutis, «la investigación va de la expresión al contenido» (LKE 566); 2) el método onomasiológico, en el que «la investigación va del contenido a la expresión» (LKE ibd.), es decir, la motivación de la primera explicación semántica de las palabras se argumenta mediante una secuencia interferencial de semantemas que refleja la connotación del objeto / sujeto designado, mientras que la segunda se explica por una difusión semántica sincrética, cuya taxonomía de elementos estructurales viene determinada por el estatus hiperonímico del objeto / sujeto designado.

Los partidarios del análisis onomasiológico suelen equiparar la influencia predisponente del referente sobre la estructura del extensional semántico con sistemas coherentes de elementos operativos, es decir, evalúan de manera idéntica las formaciones compositivas de los morfemas de una palabra; véase el intento de Vytautas Mažiulis (PEŽ II 195) de interpretar la evolución semántica del sust. lat. cornum ‘cornejo (Cornus); fruto del cornejo’ (OLD 446), de origen aún desconocido (véase Горошева 2009: 306), basándose en el adj. indoeuropeo reconstruido *kr̥nō-(–ā–)– ‘cortado, seccionado’; supuestamente, la palabra latina presupone el semema *‘fruto con un hueso duro (capaz de rayar o cortar)’, es decir, se postula una conexión semántica morfológica hipotética, no atestiguada por los datos, pues no hay constancia de que alguien haya cortado, rebanado o se haya hecho un corte con huesos de cornejo. Además, cabe señalar que en las fuentes escritas de la Antigüedad se destaca la dureza de la madera de algunas plantas designadas con este fitónimo, y no las características morfológicas de las partes constitutivas de sus frutos (véase Анненковъ 1878: 109–110; БСЭ XX 611–612; LE XXVII 149; СД II 492–494); compárese la comparación del cornejo con una lanza: ae-rata torsit graue cuspide O. 8.408, es decir, la lanza de punta de bronce (es decir, el cornejo – R. K.) dirigió; bona bello cornus V. G. 2.448, es decir, cornejo apto para la guerra (para fines bélicos) (véase OLD ibd.).

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1. SUBST. LIE. KIRNIS ‘(BOT.) KRYKLĖ VYŠNIA (PRUNUS CERASUS)’ / SUBST. LIE. KIRNĖ ‘T. P.’ IR TEONIMO LIE. KIRNIS INTERFERENTINIO SANTYKIO PROBLEMA

Al abordar los problemas de etimologización de las palabras, a menudo se recurre precisamente a la determinación onomasiológica de la relación entre el extensional semántico y el referente, que propicia la aparición de hipótesis fantasmagóricas. Algunas de ellas aún no han sido refutadas, y el resultado de una actitud tan inflexible ante el origen de las palabras es la codificación de pseudolexemas y su inclusión en los principales repertorios lexicográficos del lituano (por ejemplo, LKŽ[e]), cuya fiabilidad (o historicidad) documental no suele ponerse en duda. Confiando ciegamente en los datos de los diccionarios mencionados y empleando el método onomasiológico ya citado (es decir, sin tener en cuenta las particularidades de la semejanza propias del método de reconstrucción interna de la lengua), algunos investigadores incluso crearon formas prototípicas de la protolengua indoeuropea (sobre la hipótesis de Hjalmar Frisk y Viacheslav Ivanov, véase más adelante).

Una de esas palabras es el sust. lituano kirnis, con el significado de ‘(bot.) guinda (Prunus cerasus)’, que el Diccionario de la lengua lituana recoge basándose únicamente en dos fuentes: los datos de Kazimieras Būga y de los compiladores de la obra Diccionario botánico lituano. Parte I (compilado por la comisión del Diccionario botánico, presidida por el doc. L. Vailionis. Editado por el dr. J. Dagys. Kaunas 1938) (véase LKŽ[e]); mientras que el sust. lituano kirnė, ‘íd.’, figura solo en la obra Diccionario botánico lituano (LKŽe). Hay motivos fundados para dudar de que se trate de un término botánico artificial, creado según el método del primer investigador de la flora lituana, Jurgis Ambraziejus Pabrėža, quien «‹...› acuñaba neologismos y, entre otros, daba a las plantas nombres de seres mitológicos lituanos (samogitios) —además de Austėja, también Eraičinas, Gardunytis, Guboja, Poklius, Raganė, Ratainytė, Sotvaras, Tvertikas, Gabė, etc.— <...>» (Balsys 2006: 78). Lamentablemente, algunos investigadores tienden a arcaizar estas formas (Senvaitienė 2002: 6), aunque justifican tal conjetura no con argumentos lingüísticos, sino botánicos (véase la nota 4).

Cabe formular la cautelosa hipótesis de que K. Būga, basándose en el teónimo mencionado por primera vez en la obra de Jan Łasicki De Diis Samagitarum Cæterorumque Sarmatarum, & falforum Chriſtianorum. Item de religione Armeniorum (1582)1, el lituano Kirnis2, supuestamente interpretado de forma errónea (véase más adelante) como dios de las cerezas (cf. Kirnis ceraſos arcis alicuius fecundum lacum ſitæ curat, es decir, «Kirnis — protege junto a una,

1 Apie šį veikalą ir jo tyrimo aplinkybes bei peripetijas plačiau žr. Dini 2010: 305–307; Kregždys 2011a: 101–106; Ališauskas 2012.

2 Apie šio teonimo iki šiol nenustatytą funkcinę atribuciją plačiau žr. Senvaitė 2002: 6.

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«cerezos que crecen en la fortaleza situada junto al lago»), venerado en Samogitia3. Praeterea, sunt certis agris, quemadmodum nobilioribus familiis, fingulares dei. videlicet Deuoitis agri Poiurskij, Vetuftis Retovovskij, Guboi ac Tvoerticos Sarakovvskij, Kirnis Plotelfcij, es decir: «Además, ciertas localidades, al igual que las familias más nobles, tienen sus propios dioses particulares. Por ejemplo, en la costa se venera a Deuotis [Dievaitis], en Rietavas a Vetustis, en Sarakas a Guboi y Tvverticos, y en Plateliai a Kirnis» [Łasickis 1969: 19, 21, 40–41]), identificó con este nombre la planta ‘cerezo ácido (Prunus cerasus)’. K. Būga, al parecer, se basó en la hipótesis planteada por Otto Schrader (I 589; 1907: 175), respaldada por Max Niedermann [1902: 97], según la cual el teónimo Kirnis ‘dios protector de los cerezos’, mencionado en la obra de J. Łasicki De Diis Samagitarum..., refleja el proto-báltico *kirnas ‘cerezo’ (→ *Kirnijas) (para más detalles, véase IEW 572; Walde, Hofmann I 277; véase también Грошева 2009: 307–308).

Este intento de los investigadores de reconstruir un antiguo término báltico con grado cero de la raíz parece, al parecer, infructuoso (cf. Beekes I 771), y dio lugar a la aparición de numerosas afirmaciones erróneas mencionadas en obras posteriores4.

Esta suposición puede hacerse por las siguientes razones: I. Discrepancias fácticas: a) los cerezos c u l t i v a d o s empezaron a plantarse en las fincas señoriales de Lituania solo en el siglo XVI5; b) en el folclore lituano esta planta no se poetiza,

3Cabe mencionar por separado que Jakobs Łaskowski, noble polaco de la región de Kalisz y agrimensor de tierras (revisor) de Segismundo Augusto en Samogitia, recopiló y presentó a Jan Łasicki el material mitológico (para más detalles, véase LE 1958: 188). Los lugares que visitó pueden rastrearse a partir de las listas del registro de tierras elaboradas por el propio J. Łaskowski. Por ello se considera (LE ibd.) que J. Łaskowski trabajó en Plateliai y Gargždai (zona de los kretingiškiai de Samogitia septentrional), Josvainiai (zona dialectal de los šiauliškiai de Aukštaitija occidental), Ariogala (zona dialectal de los kauniškiai de Aukštaitija occidental), el pueblo de Šiaudinė (municipio de Kiduliai, distrito de Šakiai, cerca de Kaimelis [cerca de Jurbarkas, zona dialectal de los kauniškiai de Aukštaitija occidental]) y Karšuva, en las tierras de Lituania occidental (véase también Kregždys 2011a: 105; Ališauskas 2012: 32–33).

4Además de en los estudios lingüísticos, este relato fantasmagórico también fue interpretado en trabajos de personas interesadas en la mitología lituana (hay que lamentar que los investigadores del folclore que intentan interpretar cuestiones mitológicas se basen muy raramente en los trabajos de los lingüistas; cf. el análisis lingüístico de Zigmas Zinkevičius [1981: 96–97] sobre la divinidad Apidome mencionada por J. Łasicki (Lascius 1868: 12 [89]), que hasta hoy sigue siendo ignorado [véase Vaitkevičienė 2002: 18; Ališauskas 2012: 45, 113]); cf. las afirmaciones de Antonio Mierzyński (1892: 59, 77), Aleksander Brückner (1980: 212), Wilhelm Mannhardt (1936: 380), Jonas Basanavičius y Petras Klimas sobre una tradición dendrófora de culto a los dioses lituanos basada en el culto a Kirnis (para más detalles, véase LM II 153; 175). Vittorė Pisanis (1950: 91; véase también LM III 71), Walter Jaskiewicz (1952: 85), Marija Gimbutienė (2002: 54), Ignas Narbutas (2003: 617, 618, 619), Gintaras Beresnevičius (2004: 190), Romas Batūra (2005: 115), Marta Eva Bětáková y Václav Blážek (2012: 91–93), entre otros, también desarrollaron esta idea, sumamente dudosa, en sus trabajos. Algirdas Julius Greimas (1990: 95–96) fue quizá el primero en dudar de la autenticidad de la divinidad y sostiene que la descripción funcional que ofrece es un estereotipo propio del Renacimiento; es decir, en lugar del dios de las ciénagas y los lodazales que, en su opinión, correspondía, J. Łasicki creó una divinidad de las cerezas.

5Según Mato Pretorijus (MP II 387), en la Prusia del siglo XVIII ya abundaban los cerezos; es decir, se habían convertido en una planta de jardín habitual (cf. MP III 633).

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t. y. suponuojama labai vėlyva jo etiologija (žr. Balsys 2006: 351). Be to, K. Būga (II 199–201, 225) yra konstatavęs, kad vyšnių – ir laukinės (resp. Cerasus vulgaris), ir kultūrinės (resp. Prunus cerasus L.) – pavadinimai lietuvių pasiskolinti iš slavų kalbų. Pirmieji šio augalo skoliniai datuojami V–VII a., remiantis lie. dial. (žem.) viešnė ‘vyšnia’ Pl (< sl. *vę̑[<-ei-]śnja ‘t. p.’). Skolinį vartojo ir vakarų baltai, plg. pr. wisnaytos ‘vyšnios’ E 620 (žr. PEŽ IV 255), tačiau tai nereiškia, jog tuo metu Lietuvoje tokie augalai buvo auginami. Kultūrinių skolinių statusą galima motyvuoti jų semantine diskrecija, plg. V. Mažiulio (PEŽ ibd.) teiginį, kad pr. *višnai-tā iš pradžių reiškė sememą *‘slyvų vaisiai ir medeliai.’

II. Análisis formales que presuponen la existencia de lapsus calami en la obra de J. Łasicki De Diis Samagitarum....

Al abordar las discrepancias formales, es decir, gramaticales, entre lo. cerasus ‘cerezo (árbol)’ fem.; ‘fruto del cerezo’ neutr. ↔ subst. lo. cerasum ‘fruto del cerezo’ (innovación morfológica, es decir, el género neutro es secundario debido a 1) gr. κεράσιον ‘fruto del cerezo’ neutr. [LS 798]; 2) la asociación con subst. lo. pomum ‘fruto de árbol [en particular, de manzanos, cerezos, higueras, nogales, etc.]’ neutr. — véase Lewis, Short 1958: 317; Дворецкий 1976: 596; OLD 301) y las discrepancias del denotado de la atribución funcional caerasos que señala J. Łasicki, ante todo debe constatarse la relación contradictoria entre las vocales radicales -e- y -ae-, que hasta ahora se ha ignorado, aunque en realidad tiene una importancia decisiva para constatar la ausencia de vínculos genéticos entre estos dos lexemas, pues lo. cerasus es un préstamo del gr. κερασός ‘cerezo’ (Ernout, Meillet 2001: 114; véase también LS 798), no documentado en las fuentes de la Antigüedad con la vocal radical -ae- (véase Ernout, Meillet ibd.), que suele reflejar el diptongo de los préstamos; compárese subst. lo. Graecus ‘griego’, adj. lo. Graecus, -a, -um ‘griego, helénico’ ← gr. Γραικός ‘griego’ (véase también Ernout, Meillet 2001: 280); subst. lo. Aeoles ‘eolios’ ← gr. Αἰολεῖς ‘íd.’, etc. Por supuesto, cabe conjeturar que tal cambio pudo deberse a una tendencia modificadora de los sonidos del latín medieval; compárese subst. lo. aecclesia ‘iglesia’ ↔ ecclesia ‘íd.’ (véase Дробглав 1993: 11; véase también Harrington 1997: 3). Tal conjetura sería correcta si los diccionarios utilizados en el siglo XVI en el Reino de Polonia registraran este cambio. Por desgracia, no es así; compárese V. lo. cerasum ‘fruto del cerezo’ neutr. / V. lo. cerasus ‘cerezo (árbol)’ fem. (véase Maczinsky 1564: 48; véase también Erzepki 1900: 18), es decir, no solo no varía la vocal radical -e-, sino que también se determinan con toda claridad las variantes diferenciadas de las palabras según criterios semánticos y gramaticales, es decir, de género.

Kazimieras Būga (II 201), al explicar que el nombre de esta planta aparece en eslavismos ya en los antiguos escritos lituanos, afirma que «<...> en Lituania no crece silvestre el cerezo ‘prunus avium’», mientras que Dalia Senvaitytė (2002: 7), basándose en estudios botánicos (LP 109), señala que «Los cerezos crecen desde hace mucho tiempo en el territorio de Lituania. Desde tiempos remotos está extendido el cerezo común (también llamado cerezo ácido) (cerasus vulgaris)». Sin embargo, el intento de esta investigadora de fundamentar el estatus de formas heredadas de los fitónimos lituanos kirnis / kirnė ‘(bot.) cerezo silvestre (Prunus cerasus)’ fracasa por completo, pues los nombres de plantas mencionados no se usan en los escritos antiguos y, sobre todo, tampoco en los dialectos. Así pues, al parecer, no debería ponerse en duda el origen muy tardío de estas palabras (véase más arriba).

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el indicador de categoría. Por consiguiente, cabe suponer que las interpretaciones de este pasaje propuestas hasta ahora, según las cuales la divinidad Kirnis es «el dios de los cerezos», pueden ser erróneas:

Kirnis caerasos arcis alicuius secundum lacum sitae curat. in quos, placandi eius causa, gallos mactatos injiciunt, caereosque accendos in eis figunt (Lasic(i)us 1868: 11 [88]; véase también Lasickis 1969: 40) ↔ «Kirnis cuida de los cerezos que crecen junto a una fortaleza situada cerca de un lago. Para apaciguarlo, arrojan entre los cerezos gallos degollados y clavan allí velas de cera encendidas» (Lasickis 1969: 19).

Esta afirmación está respaldada por los resultados del análisis formal, es decir, gramatical: 1) in quos de la segunda oración no concuerda con caerasos de la primera, pues esta última palabra es de género f e m e n i n o, mientras que el sintagma preposicional representa el género m a s c u l i n o o n e u t r o; si estos elementos léxicos concordaran, J. Łasicki habría escrito in quas (si se reflejara la relación con lo. cerasus ‘cerezo’ fem.) o in quae (si se hubiera referido a lo. cerasum ‘fruto del cerezo’ neutr.); 2) in quos probablemente debe interpretarse como un inciso, traducible por ‘por esta razón; por tanto’ (véase OLD 1560 [entrada semántica 16]).

Por tanto, no cabe duda de que el pasaje analizado de la obra de J. Łasicki transmite una información completamente distinta de la que se suele suponer hasta ahora. Cabe conjeturar con cautela que subst. lo. caerasos, que ha suscitado tantas discusiones, refleja un cambio estructural característico de secuencias de formación de diversos periodos con sonante; compárese verb. lo. ar-cesso / accerso ‘llamar, convocar’ (Vaan de 2008: 51), subst. lo. nervous ‘tendón, vena; membrum virile y otros’ ← pralo. *neuros (Vaan de 2008: 408), subst. lo. pūlex ‘pulga’ ← pralo. *pusl- ‘íd.’ < ide. *plus- ‘íd.’ (Vaan de 2008: 497); es decir, el cærafos de lo. cærafos mencionado por J. Łasicki probablemente refleja la transposición de la sonante –r– y la fricativa –s–, que habría provocado la transformación de la forma auténtica con vocal radical etimológica –ae–: lo. caesor ‘leñador’⁶ (← [deverbal] lo. caedo ‘cortar, talar’ [Lewis, Short 1958:

⁶ Ya los antiguos itálicos veneraban divinidades que regían las actividades de los grupos sociales. Se las llamaba lo. numina ‘signos de la voluntad / el poder de los dioses, es decir, voluntad / poder de los dioses ↔ divinidad’. Uno de esos nombres mitológicos era el dios Silvano, protector de los leñadores (Гамильтон 2009: 13). La figura mitológica del leñador aparece con frecuencia en los mitos griegos (para más detalles, véase Hansen 2004: 3–4, 241; Лосев 1957: 142, 1996: 164, 854). También se menciona en las sagas germánicas del norte (MacCulloch 1930: 207, 280). Los celtas veneraban al dios Esus (Esus, Aesus), representado como leñador (Штаерман 1961: 181, 264; véase también Калыгин 2006: 81–82). Los antiguos indios creían que el dios Rudra era el señor de los leñadores (MacDonell 1912:

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265]) → *caer-a-sos (pl.) debido a la contaminación homofónica con el siguiente cae-reosque accendos ‘y las velas de cera / antorchas encendidas’, aparentemente también propició la aparición de la flexión innovadora -os (es decir, intervino el factor de la analogía).

Por ello, cabe suponer que el pasaje citado debería interpretarse así: Kirnis protege / cuida de los leñadores de cierto castillo construido junto al lago. Por eso (ellos, es decir, los leñadores —R. K.—), para atraerlo a su bando, amontonan allí los gallos sacrificados y clavan las antorchas encendidas (respectivamente, en ese lugar —R. K.).

Esta conjetura también puede argumentarse con datos fácticos, pues se sabe que la ciudad de Plateliai está situada junto al lago homónimo, cuyos alrededores eran muy boscosos. Sus habitantes se dedicaban también a la industria maderera: talaban árboles, los aserraban en serrerías, etc. (véase más ampliamente LE XXIII 94–95), y J. Lasicis (Lasicus 1868: 13 [90]) señala que la divinidad Kirnys era venerada precisamente junto al castillo de Plateliai:

Praeterea, sunt certis agris, quemadmodum nobilioribus familijs, singulares dei videlicet Deuoitis agri Piourskij, Vetustis Retowskij, Guboi ac Tverticos Sarakovskij, Kirnis Plotelscij (Lasicis 1969: 41), es decir: «Además, en algunas regiones, al igual que en las familias nobles, hay dioses particulares (respectivamente, propios solo de esa región); a saber: Deuoitis de la región de Pajūris, Vetustis de Rietavas, Guboi y Tverticos de Sarakai, Kirnis de Plateliai».

Es evidente que la interpretación onomasiológica de la expansión semántica del lexema determinó también la orientación de las indagaciones etimológicas sobre el teónimo estudiado y la codificación de su significado gramatical. Este método de investigación de los lexemas determina las particularidades de los sistemas lexicográficos no solo del lituano, sino también de otras lenguas indoeuropeas. Por ejemplo, sin haber realizado un análisis formal del texto latino, Viačeslavas Ivanovas (Gamkrelidze, Ivanov II 554) incluso reconstruye el indoeuropeo *kʰr̥nō- ‘cornejo’, postulando así no solo el estatus de palabra heredada de un vocablo que nunca existió en las lenguas bálticas (Gamkrelidze, Iva-

303). En sus relatos mitológicos está atestiguado el mitónimo s. i. dru-han ‘leñador’, así como la denominación sacralizada del hacha s. i. paraçu (MacDonell 1912: 384, 492). También se encuentran motivos mitológicos semejantes en las leyendas iranias (Алборов II 84).

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nov II 555), sino también el paralogismo del indoeuropeo *kʰr̥nō-, pues el propio V. Ivanov (Gamkrelidze, Ivanov II 554), basándose en la hipótesis de Hjalmar Frisk (I 828), conjetura que el lie. Kirnis sería cognado del sustantivo latino cornus, -ī, -ūs fem. ‘cornejo (Cornus mas L.); madera de cornejo; lanza’ (OLD 446–447), gr. κρᾱ́νον ‘cornejo’, gr. κερασός ‘cerezo’ son préstamos de alguna región de Asia Menor (véase también Vaan de 2008: 137), mientras que el albanés thanë ‘cornejo’ también podría tener un origen completamente distinto (véase Orel 1998: 472) del que sostienen uno de los autores de las hipótesis mencionadas, basándose en descripciones anteriores de este lexema (para más detalles, véase Walde, Hofmann I 277).

Todėl neaiškios kilmės lo. cornus ‘sedula (Cornus mas L.)’ (Ernout, Meillet 2001: 143–144) ir gr. κρᾱ́νον ‘t. p.’ (Beekes I 770–771) negali būti gretinami su teonimu⁷ lie. Kirnis, nereflektuojančiu fitoniminės konotacijos (jo kilmės aprašą žr. 2 poskyryje), kaip tai buvo įprasta daryti iki šiol (plg. Schrader I 589; 1907: 175; Niedermannas 1902: 97; Boisaq 1916: 509; Chantraine II 577; IEW 572; Frisk II 7; Ernout, Meillet 2001: 144; Vaan de ibd.; Walde, Hofmann ibd.; Гошева 2009: 306 ir kt.). Vadinasi, suponuoti graikų, italikų ir baltų tos pačios kilmės izoleksą (plg. Гошева 2009: 308), reiškiančią vyšnią, nėra jokio pagrindo.

2. MODOS DE ETIMOLOGIZAR EL TEÓNIMO LITUANO KIRNIS

Hasta ahora, el teónimo lituano Kirnis se ha interpretado de diversas maneras:

1) como derivado, con la flexión -ys, del sustantivo lituano kìrna 1 ‘raíz de árbol o arbusto socavada por el agua en la orilla de un río’ KzR, ‘lugar pantanoso y cubierto de arbustos’ J, J. Jabl, ‘lugar donde hay árboles caídos, un montón de leña, un claro creado por la caída de árboles’ J, ‘tocón de un arbusto cortado, con brotes afilados’ J, Kv, Sr, ‘haz de varas de mimbre’ K, Slav II 2, ‘multitud, montón, grupo de algo, centro’ Šv, Brž, Ggr, J, ‘avaro’ Trgn ↔ sustantivo lituano dialectal kirnas ‘haz de varas de mimbre’ MŽ, N, | ↔ sustantivo lituano kìrnos 1 (pl.) ‘lugares húmedos, casi impenetrables y cubiertos de arbustos, terrenos pantanosos’ BzBk XXVIII 308, G 91, K. Būg, Dr, Rt (LKŽe); derivado (véase Mannhardt 1936: 380–381; Jaskiewicz 1952: 85; Greimas 1990: 95–96 [véase también la nota 3]; Balsys 2006: 351);

2) relacionado con el prusiano kirno ‘tocón, arbusto’ E 637 (Grienberger 1896: 20–21; Brückner 1980: 214);

3) el topónimo prusiano Kirno 1326 (Mierzyński 1892: 77), que se interpreta como un apelativo derivado del sustantivo prusiano kirno ‘tocón, arbusto’ (sobre el topónimo, véase Gerullis 1922: 63);

7 Este no es el primer intento completamente fallido de relacionar gr. κρᾱ́νον ‘cornejo (Cornus mas L.)’ con un teónimo. Marinus Willem de Visser (1903: 156) propuso la hipótesis de que el epíteto del teónimo gr. Ἀθήνη, Κραναία (P. 10.34), deriva del sustantivo gr. κράνεια ‘cornejo’, aunque su origen es completamente distinto (véase Караговъ 1913: 165–166).

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4) top. lituano Kirnės: topónimos en el distrito de Šilalė, cerca de Pajūris y Piliakalnis (Ališauskas 2012: 62; véase también LATŽ 135)⁸;

5) indoeuropeo *kʰṛnō- ‘cornejo (Cornus)’ > → prusiano antiguo *kirnas ‘cerezo’ → prusiano antiguo *Kirnijas → lituano *kirnys ‘el que vive en el kirnis’ → lituano Kirnis ‘deus cerasorum’ (Schrader I 589, 1907: 175; Niedermann 1902: 97; véanse también ПЯ IV 15; Gamkrelidze, Ivanov II 554; Грошева 2009: 308).

Cabe señalar que este mitónimo no figura en los diccionarios etimológicos de la lengua lituana de Ernst Fraenkel (LEW 241, 257) ni de Wojciech Smoczyński (SEJL 276–277).

A partir del análisis textual y formal realizado del fragmento de la obra de J. Łasicki (véase el apartado 1), cabe conjeturar cautelosamente que el teónimo lituano dialectal Kirnis refleja un género defectivo con el elemento absorbido⁹ -it-: lituano dialectal (samogitiano) Kirnis (J. Łasicki) ↔

8 Esta conjetura de Vytautas Ališauskas (ibd.) es completamente inverosímil debido a una argumentación sumamente extraña, es decir, a la falta de motivación. El autor de la hipótesis, basándose en la metodología onomasiológica de investigación del desarrollo semántico de los teónimos, sostiene que el lituano Kirnis es un apelativo, es decir, un onimo que refleja el referente de la localización del culto a la divinidad toponímica. Por cierto, así interpreta (Ališauskas 2012: 61–63), al parafrasear las explicaciones del origen de los nombres de los dioses creadas por Walter Charles Jaskiewicz según el principio de la etimología popular (véase más ampliamente Kregždys 2011a: 102), no solo el teónimo lituano Kirnis, sino también los lituanos Deuȯitis, Vetustis, Tvverticos, Guboi. Hay que lamentar que este investigador distorsione la información presentada en la obra de J. Łasicki, es decir, cambie la localización del culto a la divinidad (y, con ello, refute su propia conjetura, argumentada mediante la homofonía de los nombres del lugar y de la divinidad): De Diis Samagitarvm, el lugar del culto a la divinidad que menciona el autor —P l a t e l i u s, es decir, la zona de los habitantes de Kretinga del norte de Samogitia, en el distrito de Plungė—, lo «traslada» a un área dialectal de los habitantes de Varniai del sur de Samogitia, en el distrito de Šilalė, situada a varias decenas de kilómetros de distancia, donde se encuentran los topónimos lituanos Kirnės.

Cabe señalar que Vytautas Ališauskas aplica un método sumamente extraño no solo al intentar analizar las mitologemas lituanas, sino también al interpretar lexemas latinos (véase más ampliamente Kregždys 2011a: 102–103) y realidades culturales de otros pueblos indoeuropeos. Por ejemplo, según este investigador, la sintagma griega πότνια θηρῶν ‘señora de las fieras’ Il. 21.470 es «de origen micénico», aunque los especialistas en filología clásica sostienen lo contrario; compárese: «this title of Artemis, so often used by modern scholars, only occurs here in Homer» (Richardson 2000: 94); es decir, esta mitologema no está documentada en los monumentos de la escritura Lineal B, creados durante el apogeo de las culturas cretense y micénica (véanse Kazanskene, Kazanskij 1986; Bartoněk 2002), entre otros casos.

9 Compárense, por ejemplo: 1) el teónimo prusiano Curche /Kurke/ ← *Kur-k-is/-īs/-as ‘dios de los cornudos, es decir, aquel a quien están sometidos los cornudos (el ganado)’ ← *Kur-ya-ka- ‘íd.’ (con absorción del elemento estructural -ya- [véanse más ampliamente Крегждис 2009: 280–281; Kregždys 2012: 108–109]); 2) el mitónimo islandés antiguo Váli ‘hijo de Odín o de Loki’ < *Wa-ni-lo (con absorción del elemento estructural -ni- [véanse más ampliamente Vries 1977: 641; véase también Kempiński 2003: 219; Kregždys 2012: 286]) y otros casos (para más ejemplos, véanse Kregždys 2012: 41, 44, 92, 110, 116, 117, 131, 221, 286, 289–290, 307–308, 348, 355, 363, 373, 412, 414, 496, 497; Kregždys 2013: 94).

No es fácil determinar el género de las formas afectadas por la absorción, sobre todo al establecer la evolución etimológica de las formas onomásticas; compárese, por ejemplo, el antropónimo lituano Širka (compárense también los antropónimos lituanos Širkus, Širkus y Širkaitė), incluidos en el Diccionario de apellidos lituanos (LPŽ II 937), clasificados como nombres propios de origen eslavo o vinculados con los antropónimos bielorrusos (de Samogitia) Шырко, Ширко y los antropónimos rusos Ширков, Ширкин. Sin embargo, tal explicación se fundamenta en criterios de análisis onomasiológico (véase el apartado 0), que son casuísticos, pues el origen del antropónimo ruso Ширков se relaciona con el apelativo ruso Ширяев(в) ← el antropónimo ruso Ширяй *‘trabajador, diligente; hombre de anchos hombros’ /

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*Kirnīs (con terminación acentuada [para los motivos, véase Zinkevičius 2006: 61, 217–218]) ← lit. dialectal *Kirnỹs ‘dios de los leñadores’10 ← lit. dialectal *Kirtinỹs ‘íd.’ (a n t o n o m a s i a, cf. el teónimo lit. Perkūnas ‘[mit.] dios del trueno y del rayo’ B, R, DK 77, LTR [Jz], Jrb [LKŽe] ↔ sust. lit. perkūnas 1 ‘trueno’ Nd, Ob, I. Simon, Pls, SD 251, LMD [Sln], JV 1033, DP 44, Lz, M. Valanč, BsMt II 194, Skd, Eiš, etc. [LKŽe]) ←?11 n. agentis sust. lit. dialectal kirtinys ‘*leñador’ ← n. acti sust. lit. kirtinỹs 3b ‘parcela de bosque talada, claro’12 Skr, ‘árboles talados’ rš (LKŽe), ‘hierba cortada’ Auk, ‘palabras breves’ Snt (LKŽp) (cf. el correlato derivativo sust. lit. kalinỹs, -ẽ 3b ‘quien está encerrado en la cárcel’ K, BŽ 506, NdŽ, Š, SD 398, MŽ 214, Lex 40, M, J, SP II 166, V. Krėv, LC 1886, 23, etc. [LKŽe] ← sust. lit. kalinỹs 3b ‘lo que se golpea’ Šts, Vl ↔ sust. lit. kalinỹs 3b ‘cárcel’ Kv, Ms; S. Stan, Grž, Als, Akm, J, Dglš, BsP II 41, JD 209, M. Valanč, etc. [LKŽe; véase también Skardžius I 260–261]) ← verbo13. lit.

‘caballo vigoroso’ (Ведина 2008: 194; Тупиковъ 1903: 842; РООР 112; Чайкина 1995: 116; Унбегаун 1989: 126 [cf. adj. ruso ширяй ‘de hombros anchos’ (Даль IV 634; véase también Кюршунова 2010: 615)]), cf. el nombre personal bielorruso Ширяй ‘de hombros anchos’ (Бірыла 1966: 194, 1969: 492), aunque también puede ser de origen bielorruso (véase más adelante). Además de esta hipótesis, cabe proponer varias explicaciones posibles más para el origen del nombre personal lit. Širka (Širkus, Širkus / Širkaitė), es decir, derivar estos apellidos de: 1) el apelativo del nombre personal bielorruso Каўбы́рка ← biel. (ant.) ковшарь ‘fabricante de copas’ (Бірыла 1969: 193), con aféresis de Каў-; cf. el nombre personal ucraniano Ле́ра ← Ва-ле́рий (Скрипник, Дзятківська 2005: 45; sobre este tipo de alternancia, véase también Суслова, Суперанская 1991: 99, 111, 115–116; Kregždys 2010: 60, 2011: 148, 2013a: 65, 70); 2) el polonismo lit. šinkorka 1 KŽ, šinkorkà 2 (f.) ‘tabernera’ Ds, N, etc. (LKŽe) ← (ant. / med.) pol. szynkarka ‘propietaria de una taberna, tabernera; esposa del tabernero’ (SW VI 704; SSt VIII 592; Linde V 586) → biel. (dial.) шинкарка / шынкарка ‘tabernera’ (Носовичъ 1984: 710; Байкоў, Некрашэвіч 1993: 353; СБГП V 531), por contaminación con el polonismo lit. šinkorius, -ė 1 (masc.) K I 150, K II 151, K, Rtr, NdŽ, šinkorius 2 ‘tabernero’ NdŽ, Mit VI 76 (SInt), BB 1Moz. 40.1, SD 367, Q 442, R 74, 305, MŽ 98, 409, N, M, L, etc. (LKŽe) ← (ant. / med.) pol. szynkarz ‘propietario de una taberna, tabernero’ (← [ant. / med.] pol. szynk ‘distribución; ejercicio del oficio de tabernero; venta de bebidas alcohólicas; tabernero, -a’ < al. ant. schenke, schenk / v. Schenke ‘taberna, posada’ [SW VI 704; Linde V 586; SSt VIII 592; Brückner 1985: 561; Фасмер IV 439]) → biel. ant. шынкарь ‘tabernero’ (Булыка 1980: 74), biel. шынкар ‘íd.’ (Байкоў, Некрашэвіч 1993: 353), ruso шинка́рь ‘íd.’ (Даль IV 633), suponiendo la absorción de los elementos estructurales -nko- (sobre esta alternancia, véase más arriba).

10 Este mitónimo podría relacionarse con el protector cristianizado de los leñadores de los eslavos orientales, Jacobo el Leñador, venerado el 22 de octubre / 5 de noviembre (СД II 135). Se creía que la función que desempeñaba el leñador era purificadora y que protegía de las enfermedades, la muerte y las desgracias (véase más ampliamente СД III 526). En los relatos búlgaros aparece un motivo cosmológico relacionado con la actividad del leñador: se contaba que las manchas de la Luna aparecieron cuando este apiló leña sobre ella (СД III 152 [para otros alternantes mitológicos de pueblos indoeuropeos, véase más ampliamente la nota 6]).

11Cabe señalar que la forma lit. dialectal n. agentis kirtinỹs 3b ‘leñador’, que aparece en LKŽe, se describe en LKŽk Rš de manera muy distinta a la indicada por los autores del Diccionario de la lengua lituana; es decir, la ficha recoge la forma kirtinėlis, -io, -iai ‘pequeños leñadores’. Por consiguiente, los autores del LKŽ crearon una forma sin el sufijo diminutivo -ėlis. El autor del artículo agradece sinceramente esta información a la Dra. Ritutė Petrokienė (Instituto de la Lengua Lituana).

12 En LKŽKp se registra este significado también en las áreas dialectales de los samogitios y de los aukštaitios occidentales de Kaunas; concretamente, en Vž (según los datos de Birutė Rokaitė-Vanagienė [1962]) y en Dovydai (distrito de Šakiai).

13 No puede descartarse que la palabra base también fuera un sustantivo; cf. sust. lit. dialectal kirtà 4 ‘golpiza’ Grdm, LC 1886, 34 (LKŽe).

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kiršti14 ‘derribar o tumbar golpeando con algo afilado; separar una parte del todo, fragmentar’ J, A. Baran, Ds, Gršl, StnD 3, KlpD 28, S. Dauk, etc.; ‘golpear con algo afilado’ SD 370, R, K, J. Jabl, Vaižg, Alk, Slnt, etc.; ‘segar cereales o heno con guadaña o hoz’ J. Jabl, J, P. Cvir, K. Donel, K II 267, etc.; ‘picar, morder’ J. Jabl, Brb, Vžns, Skr, Lš, Prn, LTR (Rk), etc. (LKŽe) + suf. *-inio- (véase más ampliamente Skardžius ibd.), por lo que podría reflejarse la protosema *‘dios de los leñadores’; cf. el sust. lit. de connotación hiperónima kirtėjas 1, 3], kirtėjas 4 K ‘quien corta árboles con un hacha’ Žem, Slnt, Ps, Vlk, Krp, BB Joz. 9, 21; ‘quien siega cereales con guadaña’ J. Balt, Mrk ↔ sust. lit. dialectal kirtėjys 4 ‘quien corta árboles con un hacha’ Škn (LKŽe).

3. CONCLUSIÓN

La reconstrucción de protoléxemas basada en la metodología de investigación del desarrollo semántico onomasiológico de las formas onomásticas ha llevado a una valoración sumamente negativa del objeto de esta rama de la lingüística (y, en particular, de su análisis etimológico): Radoslav Katičić (I 48) sostiene que muchas descripciones del origen de los nombres se basan en principios de etimología popular, mientras que Aleksandra Superanskaja (Суперанская 1986: 78) señala que tales investigaciones son siempre hipotéticas y se apoyan en datos poco fiables.

Tomando como punto de partida el estatus de hapax legomenon (o, respectivamente, de ocasionalismo) del nombre personal lit. Kirnis, el análisis diacrónico de las posibles isolexas y la reconstrucción de sus protoléxemas deben basarse ante todo en los resultados del método de reconstrucción interna (cf. los argumentos expuestos por Iván Steblin-Kamenski [Стеблин-Каменский 1999: 11]). Por esta razón, la metodología de investigación de las formas onomásticas debe ser coherente en cuanto al análisis de los niveles de la fonomorfología y de la expresión semántica (véase también Kregždys 2012: 38, 513).

4. CONCLUSIONES

1. El método onomasiológico para estudiar la evolución semántica de un lexema, basado en una difusión semántica sincrética cuya taxonomía de elementos estructurales está determinada por el estatus hiperónimo del objeto/sujeto designado, presupone paralogismos etimológicos.

2. El teónimo De Diis Samagitarom... de la obra de J. Łasicki Kirnis ‘dios protector de los cerezos’ no es un reflejo del pralie. *kirnas ‘cerezo’, debido a:

2a) discrepancias fácticas: los cerezos cultivados comenzaron a plantarse en las fincas señoriales de Lituania solo en el siglo XVI;

2b) particularidades del análisis formal, que presuponen un lapsus calami, es decir, V. lo. cerasus ‘cerezo (árbol)’ fem.; ‘fruto del cerezo’ neutro ≠ V. lo. caerasos (J. Łasicki);

14 Plg. verb. lie. dial. (žem.) kiŕtinti ‘duoti kirsti’ (Aleksandravičius 2011: 165).

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2c) V. lo. caerasos fem. (J. Łasicki) no concuerda con la sintagma preposicional in quos (masc./neutro), pues, por el contrario, debería ser in quas, in quae.

3. El teónimo lituano dialectal (samogitio) Kirnis presupone el antropónimo defectivo lituano dialectal *Kirnỹs ‘dios de los leñadores’, derivado del lituano dialectal antonomástico *Kirtinỹs ‘íd.’.

4. No es posible reconstruir el ide. *kʰr̥nō- ‘cornejo (Cornus)’ ni, respectivamente, la isoléxica de las lenguas griega, itálica y báltica que significa ‘cerezo’, basándose en el lituano dialectal *Kirnỹs ‘dios de los leñadores’.

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Acta Linguistica Lithuanica LXX

Lietuvių kalbos leksemų morfologinio ir semasiologinio lygmenų interferencinio ryšio kvintesencija: Kirnis

Determination of the Interferential Relationship of the Lexemes at the Morphological and Semasiological Levels: Kirnis

S U M M A R Y

The article presents a semasiological analysis of theonym Lith. Kirnis mentioned in De Diis Samagitarum (1582) by Jan Łasicki. It also deals with the determination of the interferential relationship of the semantic extens ionale and referent, which is to be based on the arguments of the twofold criteria (onomasiological and semasiological).

The assumption of the deity cult reconstruction by the individual social group of hewers is based on the following conclusions:

1. Onomasiological word research methodology, based on the syncretic semantic distribution of the lexeme, which accounts for hyperonymic status of the definite object / subject in the case of taxonomy of its structural complexes, presupposes the emergence of pseudo-scientific etymologies.

2. Theonym Lith. Kirnis with the meaning ‘protector of the cherries’, mentioned in De Diis Samagitarum by J. Łasicki, cannot be interpreted as a reflection of Proto-Lith. *kirnas ‘cherry’. The said conclusion can be drawn on the basis of

2a. factographic discrepancy, for the cultivation of tamed cherries as plants of the manor in Lithuania began in the 16th c. only;

2b. outcomes of the formal analysis of Łasicki’s text, which is written in Latin, that presuppose existence of lapsus calami, i.e. M.A. Lat. cerasus ‘cherry (tree)’ fem.; ‘cherry (fruit)’ neutr. ≠ M.A. Lat. caerasos (J. Łasicki);

2c. M.A. Lat. caerasos fem. (J. Łasicki) does not agree with the grammatical status of prepositional syntagma in quos (masc. / neutr.), which regularly should be put down as in quas, in quae.

3. Theonym Lith. dial. (Lowland) Kirnis presupposes reconstruction of the defective form Lith. dial. *Kirny̆s ‘deity of hewers’, which is to be derived from Lith. dial. *Kirtiny̆s ‘ditto’. The origin of the last is to be justified by the phenomenon of antonomasia.

4. Given the analysis of the theonym Lith. Kirnis, the possibility of the reconstruction of I-E *kʰrnō- ‘cornel (Cornus’), as well as the existence of Greek, Italic and Baltic isolexeme with the meaning of ‘cherry’ must be rejected.

Įteikta 2014 m. kovo 4 d.

ROLANDAS KREGŽDYS

Lietuvos kultūros tyrimų institutas

Saltoniškių g. 58, Vilnius LT-08105, Lietuva

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