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CONSIDERACIONES, PROPUESTAS

ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA TERMINOLOGÍA DE LA SISTEMÁTICA

En el «Gran diccionario de la lengua lituana» (en adelante, LKŽ), ni en la entrada de karalystė ni en la de karalija encontramos el nombre del taxón principal de mayor rango del mundo de los organismos. En el «Diccionario del lituano contemporáneo» (en adelante, DŽ), en la entrada de karalystė, para la tercera acepción —figurada—, «ámbito en el que algo predomina o impera», encontramos el ejemplo ilustrativo grybų karalystė, pero no se presenta como término de sistemática. Algunos botánicos denominan este taxón con el término karalystė AAS 17, mientras que otros usan karalija G 170. El término más frecuente y de uso más prolongado es karalystė. Este debería considerarse normativo. Además, a veces también se nombran incorrectamente taxones intermedios, por ejemplo: antkaralystė (Superregnum) y pokaralystė (Subregnum). Deberían ser: antkaralystis y pokaralystis.

Los nombres de algunos taxones llevan sufijos específicos tanto en latín como en lituano. Por ejemplo, para nombrar las divisiones de plantas se emplea el sufijo lituano -ūnai (en latín, -phyta); para las clases, -ainiai (en latín, -opsida); para los órdenes, -iečiai (en latín, -ales); y para las familias, -iniai (en latín, -aceae. Sin embargo, su uso aún no es suficientemente coherente. Así, junto al sufijo -iečiai, para denominar los órdenes de plantas también se emplea el formante -žiedžiai. Los nombres de las variedades y cultivares también varían. Solo los propios especialistas de esos ámbitos, junto con los terminólogos, podrían eliminar semejantes divergencias.

A continuación, examinaremos algunas incoherencias que hemos observado en la formación y el uso de términos de este ámbito.

1. La terminología de la entomología aún no está consolidada

¡Tettigonia viridissima! ¡Tettigonia viridissima! Él mismo no sabe que ese es su nombre —desde hace unos cuantos siglos—. Grita cuanto quieras en el prado o en el yermo: nadie responderá ni en latín, ni en lituano, ni siquiera después de muerto.

S. Jonauskas, «El saltamontes verde»

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En el poema citado, el poeta parece jugar con el nombre latino del grillo. Sin embargo, también se escribe de manera parecida en la obra académica «Fauna de Lituania» (I, V., 1995), por ejemplo: «Solo en la costa lituana se encuentran escarabajos halófilos. Son especies adaptadas a vivir en suelos salinos (por ejemplo, Cicindela maritima, Dyschirius obscurus, D. impunatipennis, Bembidion pallidipenne, Pogonus chalceus, Dicheirotrichus rufithorax, Ceryon litoralis, Aegiala arenacia, Coccinella undecimpunctata, Phyllon gibbus)» (p. 24). Pero aquí ya no se trata de una ocurrencia poética, sino de una denominación científica. Sin embargo, ¿por qué no se emplean términos lituanos? Pues más adelante, en la misma obra, muchos de los escarabajos mencionados reciben ya nombres lituanos, por ejemplo: Cicindela – šoklys, Dischirius – nykštukžygis, Bembidion – barzdūkžygis, Dicheirotrichus rufithorax – rudakrūtinį žygis, Ceryon – puvėsinukas, Aegiala arenaria – kopinis mėšlavabalis, Coccinella – boružė, Phylan gibbus – pajūrinis juodvabalis, etc. Estos ejemplos muestran que a los entomólogos les resultan más cómodos los términos profesionales latinos y que a menudo se sirven exclusivamente de ellos en la literatura científica. La terminología entomológica lituana se ha ordenado considerablemente con la publicación de los libros del profesor S. Pileckis y de la obra académica «Fauna de Lituania». Sin embargo, incluso en las publicaciones revisadas aún aparecen casos que convendría corregir. Tomemos, por ejemplo, dos términos: ūsuotiškasis juodvabalis (Upis ceramboides L.) y ūsuotiškasis dulkiagraužis (Pseudocistela ceramboides), LF II 63, 66. También hay una familia de escarabajos llamada ūsuočiai (Cerambycidae), LF II 87. En lituano no existe el adjetivo ūsuotiškas. Los entomólogos lo forman añadiendo el sufijo -iškas, que expresa semejanza. Por tanto, Upis ceramboides – tai į ūsuotį panašus juodvabalis, es decir, un escarabajo oscuro parecido a un longicornio. También está motivado el término krypūnėliškasis juodvabalis (Crypticus quisquilius L.): un krypūnėlis parecido a un juodvabalis. Sin embargo, el término para el mismo taxón, kailiavabalis juodvabalis (Cylindrinotus dermestoides), formado con la misma motivación, emplea el sufijo -inis. El problema es menor: los adjetivos con el sufijo -inis también pueden expresar semejanza. El lingüista P. Kniūkšta, que ha estudiado a fondo los adjetivos con el sufijo -inis, escribe: «Los adjetivos sinónimos con los sufijos -iškas e -inis, como ya hemos señalado al hablar de los adjetivos de semejanza, presentan una distinción de significado. Los adjetivos con -iškas tienen un significado cualitativo que denota una característica propia, mientras que los formados con el sufijo -inis designan una clase de objetos» (PB 183). Por tanto, en este caso sería más apropiado el sufijo -inis para designar la especie, pero con este sufijo

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en la terminología entomológica se forman nombres de especies con otra motivación, por ejemplo: kinivarpinis krypūnėlis (Paromalus parallelipipedus), pjūklelinis vaisiastraublis (Curculio crux), etc. Aquí no se indica semejanza, sino un modo de vida y una alimentación comunes. Dado que en la terminología de este ámbito el sufijo -iškas también se emplea en otros casos para expresar semejanza (por ejemplo, kiaušiniškoji dusia (Hyphydrus ovatus L.), rutuliškasis kūdravabalis (Coelostoma orbiculare), etc.), no debería usarse el sufijo -inis con ese significado. No obstante, convendría normalizar los adjetivos de especie con el sufijo -iškas, por ejemplo: kriaušiškas (=kriaušiškasis) šliužžagys (Cychrus caraboides L.), gaubliškas (=gaubliškasis) kerpvabalis (Amphicyllis globiformis), etc. Así se ofrecería una variante terminológica acorde con la norma de la lengua general.

Son censurables los términos juostuotoji prūdadu­sia (Porhyd­rus lineatus) y paprastoji naradusia (Scarodytes halensis). Una cosa es que la palabra prūdas no sea recomendable, y otra que la terminación de la palabra compuesta debería ser no -ia, sino -ė (cf. paprastoji kūdradusė – Graptodytes granularis L.). No está nada claro con qué habría que relacionar el primer componente de la palabra compuesta naradusia.

A veces los nombres de los escarabajos tienen una formación excesivamente engorrosa, por ejemplo: rausiavabališkasis urvavabalis (Nemadus colonoides), etc. Sería mucho más sencillo llamar a este escarabajo, por ejemplo: rausiavabališkasis urvinėlis. A los Brianavabalius (Micropeplidae) se les podría dar el nombre de briaunėliai. En particular, habría que procurar que los nombres de los géneros fueran sencillos. Así, también los nombres de las especies resultarían más simples.

2. Deformaciones de los nombres de las plantas

Sé indulgente y buena con el eneldo florido, que aún no ha aprendido su nombre latino, ¡Musca domestica!

A. Nyka-Niliūnas, «A la mosca»

Todas las plantas y plantitas ya conocen sus nombres latinos. K. Linneo y sus discípulos se los enseñaron. Pero todavía faltan nombres lituanos.

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o se deforman. Por ejemplo, en el anuncio «FLOREXLIT PAVASARIS 1998», la flor lenktažiedis trimėtis (Salpiglossis sinuata) recibió el nombre lenktažiedis trinyčius. Ese nombre no aparece ni en LKŽ ni en LBŽ, donde se recogen no solo los nombres científicos, sino también los nombres dialectales de las plantas. Pensamos que ese término inexistente surgió de un error de corrección. He aquí otro ejemplo. En el libro «Sodo gėlės» (V., 1996), publicado con gran esmero y de forma muy cuidada, encontramos el término virgininė kalabarpuprė (Physostegia virginiana). En el índice del libro se corrige: virgininė kalabarpupe. Y aun así no está bien. Physostegia es pūstatauris, mientras que Physostigma – kalabarpupe. Así pues, se han confundido dos plantas completamente distintas. Sus nombres lituanos tampoco son, por así decirlo, nada acertados. Solo cabe conservar Pūstataurį porque aparece en LBŽ, pero en lugar de kalabarpu-pės sería preferible la palabra lituana pupuolė.

Debería darse prioridad a los nombres lituanos de las plantas. Por ejemplo, actualmente compiten los términos čeras ir eleboras. Es el nombre de una planta que florece muy temprano, pero es venenosa. El primer término fue usado por J. Pabrėža, y en LKŽ aparece sin cruz (es decir, se considera de uso correcto), mientras que el segundo es el término latino de origen griego adaptado a la gramática lituana Helleborus. No debería olvidarse el término de J. Pabrėža.

Algunos préstamos del latín son difíciles de pronunciar y ni siquiera parecen nombres de plantas. Así, en el libro «Kambarinės gėlės» (V., 1997), muy bien editado, encontramos nombres de plantas insuficientemente adaptados al lituano. Uno de ellos es veltheimija (Veltheilmia). Podría llamarse con el neologismo pluoštažiedė, pues su inflorescencia está formada por muchas flores pequeñas con forma de campanilla. Son extraños los nombres de flores nidularijus, pteris, šaflera. A la primera se la podría llamar lapokė, porque sus hojas son vistosas. A la segunda podríamos darle el neologismo papartūnas, pues «su género comprende unas 280 especies de helechos caducifolios, semiperennifolios y perennifolios», KG 221. Para nombrar la tercera flor podría servir el neologismo šakotė, ya que la ramificación es muy característica de su tallo. Los neologismos lituanos podrían usarse junto a los préstamos, para que con el tiempo se afianzaran en la nomenclatura de este ámbito.

Algunos nombres prestados de flores de exterior o de interior se escriben de manera imprecisa o se adaptan gramaticalmente de forma inadecuada. Por ejemplo, una flor de agradable aroma originaria de Perú y Ecuador recibe el nombre kvapnusis elijotropas (Heliotropium arborescens), SG 86. Debería decirse: kvapnusis

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heliotropas, porque sus florecillas se orientan hacia el sol, que en griego se llama helios. Una de las flores de jardín rocoso recibe el nombre etijonema (Aethionema), SG 100. Debería decirse: etionema. Por lo general, solo se cultiva una de sus especies: didžiažiedė etionema (Aethionema grandiflora). Una flor perenne de las praderas, con elegantes inflorescencias, se denomina con el término compuesto varpotasis lijatris (Liatris spicata), SG 155. El término correcto debería ser liatris. De manera similar, también se escribe de forma imprecisa el término širdžialapė tijarėlė (Tiarella cordifolia). Debería decirse: širdžialapė tiarelė. Un helecho de interior enano se llama con el término prestado adjantas (Adiantum), KG 130. Debería decirse: adiantas. Las palmeras de interior cuyas hojas, muy originales, parecen deshilachadas en las puntas reciben el nombre karijota (Caryota), KG 150. Este término también debe escribirse sin j, concretamente: kariotė.

En los libros traducidos, algunos nombres de plantas de tierras lejanas quedan sin traducir porque no tienen equivalentes en lituano; por ejemplo: Adenium obesum, Beaucarnea recurvata, Exacum affine, Jatropha podagrica, Medinilla magnifica, etc. (KAE 126). Consultando con especialistas, los traductores también podrían proponer neologismos para nombrarlas, sobre todo porque los rasgos distintivos de algunas de las flores mencionadas son muy marcados. Por ejemplo, Adenium obesum podría llamarse tuklōji stiebūnė, pues su tallo es muy grueso y se parece al tronco de un árbol. La planta de la familia de las agaváceas originaria de México, Beaucarnea recurvata, podría llamarse con el término compuesto lenktalapė agavūnė. Para nombrar la fragante planta de interior Exacum affine podría servir el neologismo energìnė žiedūnėlė, ya que florece abundantemente con pequeñas flores y combate la depresión y estimula los pulmones. En otros casos, los nombres latinos de las plantas no se traducen ni siquiera cuando los términos lituanos correspondientes se usan en el mismo libro. Por ejemplo, la caléndula medicinal vaistinę medetką (Calendula officinalis) «combina bien con Ageratum, Salvia farinacea, Tagetes, Delphinium, Heliopsis, Rudbeckia, Calamagrostis», SG 82. En otras partes del mismo texto, Ageratum se llama žydrūnu; Salvia farinacea, miltuotuoju šalaviju; Delphinium, pentiniu; Heliopsis, saulakiu; Rudbeckia, rudbekija; Calamagrostis, lendrūnu. Esta inconsistencia en el uso de los términos es injustificable.

Por cierto, los nombres de las variedades de flores no se traducen.

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ABREVIATURAS

AAS – Galinis V. Aukštesniųjų augalų sistematika, Vilnius, 1984.

DŽ – Diccionario de la lengua lituana contemporánea, Vilna, 1993.

G – Urbanas V. Grybai, Vilnius, 1986.

KAE – Hoffman E. K. Kambarinių augalų energija, Vilnius, 2000.

KG – Plantas de interior, Vilna, 1997.

LF – Fauna de Lituania. Escarabajos 1, 2, Vilna, 1995, 1997.

LBŽ – Lietuviškas botanikos žodynas. Red. J. Dagys. Kaunas, 1938.

LKŽ – Diccionario de la lengua lituana 5, Vilna, 1959.

PB – Kniūkšta P. Priesagos -inis būdvardžiai, Vilnius, 1976.

SG – Hertlė B., Kyrmejeris P., Nikig M. Sodo gėlės, Vilnius, 1995.

Kazimieras GAIVENIS

Kazimieras GAIVENIS

Recibido el 10/06/2001

Instituto de la Lengua Lituana

calle Antakalnio 6, 2055 Vilnius

Correo electrónico: [email protected]

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