Skip to document
Back
Go to original Localized version was produced by AI. It may contain inaccuracies.
Preparing document pages…

Las tres edades del término

VLADÍMIR LEICHIK

Instituto Estatal de la Lengua Rusa A. S. Pushkin

La aparición de la terminología cognitiva permitió revisar prácticamente todos los conceptos de esta disciplina científica y, ante todo, la comprensión de su concepto principal: el término. Numerosas definiciones del término como medio de fijación de un concepto especializado en un sistema conceptual, con una definición obligatoria o facultativa, pueden considerarse obsoletas. Tales definiciones presentan el término como un fenómeno más o menos estable y de carácter estático. En cambio, la aplicación del enfoque cognitivo considera el término un concepto científico o técnico dinámico, capaz de cambiar (desarrollarse) a medida que crecen la cognición y el conocimiento, tal como los entienden E. S. Kubryakova y sus seguidores (Kubryakova y otros, 1996).

Los primeros planteamientos de una concepción dinámica del término y de su formación en el proceso del habla (en el texto) se formularon antes de que la ciencia cognitiva se aplicara ampliamente a la lingüística y a la terminología: en el manual de L. M. Alekseyeva Problemas del término y de la formación de términos, publicado en 1998. Una definición dinámica del término más detallada apareció en la monografía de L. M. Alekseyeva y S. L. Mishlanova El discurso médico (2002), con una referencia a un artículo anterior de la primera autora: «El término debe entenderse como un componente de un modelo dinámico del lenguaje que combina dialécticamente un sistema de signos estable y su constante reinterpretación... Además, el término puede considerarse una especie de correlato de cierta operación mental que tiene lugar en la conciencia del investigador y, por este motivo, se advierten en el término propiedades subjetivas que representan, en conjunto, el mundo subjetivo de quien lo crea. Al mismo tiempo, el término es una categoría lingüística universal, caracterizada por propiedades comunes al signo lingüístico» (Alekseyeva, Mish-

10

Владимир Лейчик | Три возраста термина

ланова 2002: 15). Комментируя эту развернутую дефиницию, следует подчеркнуть, что она связывает концепт термина как вербализованного научного или технического (специального) понятия с ментальным процессом, включающим как объективные данные, так и субъективное их понимание познающим человеком, причем и ментальный процесс когниции, и языковой процесс вербализации полученного знания совершаются в речи и закрепляются в языковых знаках.

No obstante, no debe olvidarse que esta comprensión del término encaja plenamente en el paradigma cognitivo-discursivo contemporáneo de las ciencias en general, dominante en la ciencia cognitiva y en la aplicación de sus logros a la mayoría de las humanidades. En el nombre del paradigma científico actualmente dominante que acabamos de mencionar, ambos componentes son importantes. En primer lugar, todos los procesos mentales se orientan al conocimiento y a la acumulación de conocimiento —científico, técnico, cotidiano—, es decir, son cognitivos por su función. En segundo lugar, el conocimiento mismo y su acumulación se producen dinámicamente, en el habla (en el discurso), y no como resultado de una consideración estática de los objetos de estudio. En otras palabras, según las observaciones más recientes, un término puede surgir no durante una reflexión o una observación abstractas, sino en el proceso de creación de un acto de habla (recordemos que hace ya más de diez años el autor de estas líneas dividió todos los textos científicos, técnicos y comerciales en tres grupos: los que usan términos —por ejemplo, artículos de revisión, monografías y documentos comerciales—; los que fijan términos —por ejemplo, diccionarios y obras de consulta—; y los que crean términos, entre ellos los artículos de investigación en los que el autor expone por primera vez los resultados de sus experimentos, generalizaciones, etc. Es precisamente en los textos del tercer tipo (Leichik 2002; Leitchik 2004) donde a menudo nacen nuevos términos, de distinta calidad y con diversos grados de profundidad y precisión (de terminologicidad, contenido y volumen de conocimientos e información, en palabras de S. D. Shelov). El estudio de los diversos procesos de formación de términos reviste un enorme interés para la terminología contemporánea; permitirá apreciar toda la riqueza de los conocimientos que la humanidad ha acumulado sobre el mundo y sobre sí misma.

Sin embargo, antes de examinar estos procesos, conviene señalar que deben relacionarse con una concepción general de la vida de los signos lingüísticos en su conjunto. A este respecto, es necesario recordar que existen numerosas teorías que explican los procesos lingüísticos y discursivos

Terminologija | 2007 | 14

11

desde el punto de vista del paradigma científico contemporáneo. En particular, en la ciencia rusa, el profesor V. G. Takov se ocupó de estas cuestiones; y en Francia, Leo Guilbert creó la teoría de la neología (Guilbert 1975), en la que distinguió una sección específica dedicada a los términos (néonymie); además, en uno de sus artículos publicados en Rusia describió tres etapas de la vida de un término: nacimiento, madurez y muerte, asociadas a determinadas condiciones que se expondrán más adelante. Añadamos que V. V. Lopatin dedicó un libro específico al problema del nacimiento de las palabras (Lopatin 1973); durante la etapa de la terminología tradicional, V. P. Danilenko escribió sobre la creación de términos (Danilenko 1967; también tiene otros trabajos sobre temas afines).

Así pues, pueden distinguirse tres «edades» del término: el período de nacimiento, el período de madurez y el período de muerte (desaparición). Si vinculamos esta idea general con el enfoque cognitivo del término, obtendremos, en pocas palabras, el siguiente panorama.

El período —pues se trata precisamente de un período y no de un acto instantáneo— del nacimiento del término está estrechamente vinculado al proceso mental de la cognición, es decir, a la aparición y al proceso inicial de conocimiento. Este proceso se produce cuando el ser humano asimila la realidad objetiva y reflexiona subjetivamente sobre determinados hechos y fenómenos. En ese momento tiene lugar en la conciencia humana el habla interior, cuyas características describieron L. S. Vygotski y, más tarde, N. I. Zhinkin. En el cerebro humano se forman imágenes quizá vagas, o incluso pensamientos claros, con ciertos conceptos especializados, pero todavía no plenamente expresados en palabras y oraciones de una lengua natural determinada. La verbalización de los conceptos, analizada en los trabajos de N. F. Alefirenko y sus colegas (por ejemplo: Problemas de la verbalización de los conceptos...2003), da lugar a la creación de términos, que son precisamente conceptos verbalizados.

Existen varios tipos de formación de términos.

Uno de los tipos más comunes es la creación de términos durante la exposición de una determinada concepción del autor. Así ocurrió, al parecer, al escribir Prolegómenos... de L. Hjelmslev (así se señala en el libro de Yu. K. Lekomtsev Introducción al lenguaje formal de la lingüística (Lekomtsev 1983)).

Otro tipo es la creación de términos en el proceso de comunicación. V. P. Danilenko ofrece un ejemplo destacado y cita

12 Владимир Лейчик | Три возраста термина

Es un hecho bien conocido la conversación entre los grandes físicos Wolfgang Pauli y Enrico Fermi, quienes, durante una conferencia, discutían la posibilidad de que en la estructura del átomo hubiera partículas neutras más pequeñas que el neutrón; el italiano E. Fermi dijo entonces: «Llámelo [pequeño neutrón] neutrino» (Danilenko 1977: 91–92).

Los métodos de formación de términos se examinan en detalle en el manual de L. M. Alekseeva Problemas del término y de la formación de términos; en la segunda parte del libro se muestra que estos métodos dependen de la naturaleza de la explicitación de los elementos formales y de contenido de la «base generadora del término». La autora distingue el tipo de explicitación formal y de contenido (aritmeticidad de los conjuntos matemáticos, solaridad del ojo), el tipo de explicitación formal (gödelianidad efectiva de los lenguajes [del apellido del matemático Gödel], relación mal’ceviana [del apellido del algebrista Mal’cev]) y el tipo de explicitación de contenido (dedúctica: término creado por V. A. Uspenski al estudiar los procesos de demostración en lingüística; principio de la «estructura de marco» en la construcción) (subrayemos que todos estos términos «inmaduros» —termenoides— fueron tomados por la autora del manual de textos que exponen nuevas teorías).

Además, como muestra L. M. Alekseeva, existe un tipo de explicitación metafórica, en el que, de acuerdo con el recurso generalizado de utilizar metáforas (cf. los trabajos de G. Lakoff, M. Johnson y otros estudiosos contemporáneos), el término se crea sobre la base de la semejanza interna o externa entre objetos o fenómenos muy diversos («extinción» de moléculas, perturbación del plasma por un campo). Se observa toda una serie de variantes de metaforización en la creación de términos.

El conocimiento de enunciados, expresiones y designaciones precedentes desempeña un papel importante en la creación de nuevos términos. Como resultado de la metaforización en la denominación de objetos y fenómenos recién descubiertos, pueden utilizarse términos ya conocidos (y no solo términos), y surge la polisemia en el ámbito de la terminología, que luego se convierte en homonimia semántica (sistema, estructura, método, morfología, información, entre otros).

Como vemos, los términos pueden surgir al exponer una nueva concepción, al registrar y comprender el conocimiento acumulado. El término se crea con mayor frecuencia en el proceso comunicativo. Desde este punto de vista, la idea de que el término nace en el texto debe precisarse: por texto no debe entenderse-

Terminologija | 2007 | 14 13

solo una obra coherente y acabada; también puede tratarse de diálogos y debates inconclusos. En otras palabras, el concepto de texto generador de términos se vuelve bastante convencional.

En el período de nacimiento del término, este, como se desprende de los ejemplos citados, todavía está «crudo» y a veces es muy impreciso; su extensión puede variar desde una sola palabra hasta una construcción entera, compuesta por varias palabras vinculadas entre sí de distintas maneras. En la bibliografía se describen «términos» que, durante su creación, llegan a tener hasta 17 palabras (S. V. Grinev, R. Yu. Kobrin y otros).

Al analizar unidades léxicas de este tipo, B. N. Golovin propuso llamar términos del habla a estos términos «crudos» (o, mejor dicho, «termenoides»), en oposición a las denominaciones maduras de conceptos especializados, es decir, los términos de la lengua (Golovin, Kobrin 1987: 60–61). La concepción de los términos del habla, desarrollada en los trabajos de los discípulos de B. N. Golovin, no obtuvo posteriormente respaldo y hoy se menciona muy rara vez. No obstante, los especialistas deben dejar constancia de la existencia de diferencias sustanciales entre los términos en el período de su creación y en el de madurez.

También cabe subrayar que algunos términos, e incluso conjuntos enteros de ellos, siguen siendo «patrimonio» de determinados estudiosos y, por diversas razones, no pasan a formar parte del acervo de las comunidades científicas ni de la ciencia en su conjunto. B. N. Golovin y N. A. Slyusareva las denominaron terminologías de autor (por ejemplo, Golovin 1981).

Es importante señalar que el nacimiento de un término suele dar lugar a la creación de toda una familia de términos basados semántica y estructuralmente en la primera denominación cronológica: robot (a partir del término acuñado por K. Čapek), robotización, robótica; información (en la segunda mitad del siglo XX, con el sentido preciso registrado en varias ciencias nuevas), informatización, informática, informatizar, etc.

La aparición de familias de este tipo indica que un término determinado ha entrado en su período de madurez. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando se formula (en los trabajos de un solo estudioso o de todo un equipo científico de colegas) una teoría coherente que interpreta algún «ámbito» de la realidad objetiva o subjetiva. Puede tratarse de una teoría completa, y esta encuentra

14

Владимир Лейчик | Три возраста термина

su plasmación en un conjunto de términos que recientemente se ha denominado sistema terminológico (termisistema). El termisistema, a diferencia de la terminología que se forma espontáneamente (a veces durante un período prolongado), es construido conscientemente por sus autores.

En otros casos, la terminología evoluciona hasta convertirse en un sistema terminológico cuando surge una nueva teoría (concepto) capaz de explicar el conjunto de hechos de un campo conocido del saber y/o de la actividad. La historia de la ciencia registra varios ejemplos de este tipo. Entre ellos se encuentra, en particular, la taxonomía de animales y plantas de C. Linneo, en la que seres vivos (y plantas) conocidos desde la antigüedad fueron incluidos en una clasificación única y jerárquica de géneros, especies, subespecies y variedades. Tras la creación de la taxonomía de C. Linneo, todos los animales, peces, aves y plantas que se descubrían recibían nombres de acuerdo con el sistema binario de términos adoptado (otra cuestión es que en los últimos años la taxonomía de C. Linneo haya sido objeto de críticas y se esté creando un sistema lógico radicalmente nuevo).

Un segundo ejemplo, no menos destacado, es el sistema periódico de los elementos químicos, creado (como resultado de un único acto de «iluminación») por el químico ruso D. I. Mendeléyev. Basándose en un principio único de diferencia entre los pesos atómicos (actualmente, en un principio algo distinto), el conjunto de sustancias conocido hasta entonces quedó sometido a un principio general, lo que permitió separar las sustancias compuestas por un solo elemento químico de las mezclas de elementos. Y aunque los términos existentes en aquel momento no fueron reemplazados, los científicos llegaron a conocer la diferencia entre cobre y plata, por una parte, y bronce y estaño (como aleaciones), por otra. En cambio, todas las sustancias descubiertas posteriormente empezaron a recibir nombres sistemáticos (por su forma y motivación), por ejemplo, según el principio geográfico: francio, germanio, selenio; o a partir del apellido de un científico u otra persona célebre: curchatovio, mendelevio, etc.

Un hecho sumamente interesante es la relación entre la maduración del término y la teoría que este refleja, si dicha teoría aún no se ha consolidado o se encuentra en proceso de formación. Los documentos normativos sobre terminología señalan acertadamente que no conviene ocuparse de ordenar y fijar los términos en la literatura especializada hasta que se haya consolidado la teoría, los conceptos

Terminologija | 2007 | 14

15

de la cual se expresan mediante esos términos (incluso existe la opinión de que una u otra denominación solo puede clasificarse como término auténtico una vez formulada la teoría/concepción; hasta entonces, esas denominaciones deberían considerarse terminoides).

Podemos encontrar un conjunto de conocimientos en la etapa de formación o cuando la teoría de ese campo ya está plenamente formulada. La ciencia conoce períodos de ruptura de los sistemas de conocimiento. Se trata tanto de las revoluciones científicas de T. Kuhn como del cambio del conocimiento físico, descrito en detalle (la situación de transición de comienzos y mediados del siglo XX) (Мамчур 1975). También se trata de la teoría económica de la nueva época de G. A. Yavlinski, que no puede considerarse acabada y, por tanto, contiene términos «inmaduros» (Лейчик 2003), pero tiende a alcanzar la madurez, tanto la propia teoría como los términos creados y utilizados por su autor.

En dos conocidos libros de L. L. Kutina se presenta un análisis detallado del proceso que va desde las denominaciones iniciales de los objetos y fenómenos que se conocen y describen hasta la consolidación de los términos óptimos para designarlos. Los libros están dedicados a la formación en Rusia, durante el siglo XVIII, de ciencias como la física, la geografía, la geología, la astronomía, entre otras. En ellos se muestra que, en la etapa inicial de formación de una ciencia y de las teorías que la interpretan, un mismo objeto puede recibir toda una serie de términos sinónimos (bahía – golfo – fiordo – ensenada...), que posteriormente pueden desaparecer y, lo que también resulta muy interesante, diferenciarse semánticamente, como ocurrió con los términos mencionados y muchos otros que, en este caso, quedaron fijados para designar distintos tramos costeros, diferenciados por su origen y estructura.

El período de madurez de un término puede ser bastante largo o bastante breve. Puede haber varias razones de peso para sustituir un término maduro. En primer lugar, los científicos pueden encontrar un término más preciso (o, si se quiere, más breve). En particular, en algunos casos un término no motivado, por ejemplo, metafórico, se sustituye por uno motivado (el científico ucraniano T. R. Kiyak considera que los términos motivados tienen ventaja sobre los no motivados (Кияк 1988)). En segundo lugar, llega un período en que cambia la teoría generalmente aceptada de un campo determinado del saber, y los científicos que crean una nueva teoría pueden generar nuevos términos que sirven para verbalizar nuevos conceptos científicos: véanse todos los términos de la genética con

16 Владимир Лейчик | Три возраста термина

de comienzos del siglo XX; en otros casos, utilizan también términos «antiguos», pero con otro significado. Así ocurrió con el cambio de paradigma científico en el sistema de las ciencias físicas, cuando la física de Einstein sustituyó a la de Newton para describir los ámbitos conocidos: el término masa permaneció, pero recibió una interpretación científica completamente nueva. Del mismo modo, en lingüística muchos términos permanecieron, pero hoy se entienden de una manera totalmente distinta a como se entendían aún a comienzos del siglo XX: habla tras la publicación del Curso de F. de Saussure, discurso tras la difusión de la ciencia cognitiva.

El desarrollo de la cognición, por último, puede ser causa de la desaparición y extinción de términos y de sistemas terminológicos enteros. Naturalmente, esto ocurre cuando se considera inadecuada (incorrecta, no objetiva) una teoría, una concepción o una doctrina. A pesar de todo el respeto por la glosemática de L. Hjelmslev,1 la inaplicabilidad práctica de su doctrina a lenguas concretas, reconocida por la mayoría de los científicos, condujo a la desaparición de la mayoría de los términos originales y de autor que creó: cenema, cenemática, plerema, pleremática, interdependencia, determinación, constelación, etc. De prácticamente todo el sistema terminológico de L. Hjelmslev solo se conservaron dos términos: plano del contenido y plano de la expresión, pues denominan adecuadamente conceptos esenciales para la lingüística.

Tras la formación de la teoría física del calor (basada en la aplicación de métodos cuantitativos para medir la temperatura), dejó de ser necesario utilizar el término de los siglos XIX y de muchos siglos anteriores frío (el concepto de frío quedó integrado en la escala de medición de la temperatura, abarcada en su totalidad por la categoría de calor), y el término frío ya no aparece ni siquiera en textos que utilizan o registran términos. Esto no significa que se haya olvidado el morfema «frío»; se ha conservado en términos derivados como refrigerante, refrigerador, etc., pero el término frío puede considerarse muerto.

CONCLUSIONES

En resumen, tras este breve examen del problema de las tres edades del término a la luz de las perspectivas actuales de la terminología cognitiva, cabe decir que los ejemplos presentados confirman la idea de que el término combina rasgos de una unidad estática, perteneciente al léxico de las lenguas de especialidad y destinada a fijar el conocimiento en forma de conocimiento científico, técnico,

Terminologija | 2007 | 14

17

económico u otro concepto especializado verbalizado, y rasgos de una unidad lingüística/del habla dinámica, que surge en el habla (en el proceso de cognición y de su expresión lingüística) y está sujeta a todas las regularidades que rigen la existencia de los elementos de la lengua y del habla, a saber, las regularidades del nacimiento, la maduración y la muerte. El término es un concepto verbalizado que forma parte del sistema de cognición y conocimiento. En este sentido, cumple todo el conjunto de funciones del concepto verbalizado, desde la función de nominación (representación) hasta la función significativa, es decir, la función de designar un concepto especializado. Además, no debe perderse de vista la función comunicativa: como se ha mostrado, el término suele nacer en el proceso del discurso y se convierte en una unidad plena del conocimiento especializado precisamente en el intercambio de información entre interlocutores individuales y colectivos, cuando estos reconocen que una unidad lingüística (palabra o sintagma) tiene derecho a designar o expresar un cuanto de conocimiento. Recordemos, para concluir, las palabras de la conocida lingüista S. E. Nikitina, según las cuales el término es el nombre de un cúmulo de sentido (Nikitina 1987: 29). El término adquiere los rasgos de «nombre de un cúmulo de sentido» como parte de un conjunto de unidades homogéneas que constituyen una terminología, y más a menudo un sistema terminológico; además, dicho conjunto también representa un cúmulo de conocimientos, con capacidad de desarrollarse, perfeccionarse y, cuando se dan las condiciones necesarias, extinguirse.

ЛИТЕРАТУРА

Алексеева Л. М. 1998: Проблема термина и терминообразования. Учебное пособие по спецкурсу, Пермь.

Алексеева Л. М., Мишланова С. Л. 2002: Медицинский дискурс: теоретические основы и принципы анализа, Пермь.

Головин Б. Н. 1981: Типы терминосистем и основания их различения. – Термин и слово. Межвузовский сборник, Горький, с. 3–10.

Головин Б. Н., Кобрин Р. Ю. 1987: Лингвистические основы учения о терминах, Москва.

Даниленко В. П. 1967: Как создаются термины? – Русская речь, 1967, №2, с. 57–64.

Даниленко В. П. 1977: Русская терминология: опыт лингвистического описания, Москва.

Кияк Т. Р. 1988: Мотивированность лексических единиц: качественная и количественная характеристика. Диссертация <…> доктора филологических наук, Москва.

Кубрякова Е. С., Демьянков В. З., Панкрац Ю. Г., Лузина Л. Г. 1996: Краткий словарь когнитивных терминов. Под общей редакцией Е. С. Кубряковой, Москва.

Лейчик В. М. 2002: Элементы терминоведческой теории текста. – Стереотипность и творчество в тексте, Пермь, с. 63–77.

Лейчик В. М. 2003: Несложившаяся терминология формирующейся области знания и деятельности. – Научно-техническая терминология, выпуск 1, с. 13–16.

18 Владимир Лейчик | Три возраста термина

Лекомцев Ю. К. 1983: Введение в формальный язык лингвистики, Москва.

Лопатин В. В. 1973: Рождение слова: Неологизмы и окказиональные образования, Москва.

Мамчур Е. А. 1975: Проблема выбора теории: К анализу переходных ситуаций в развитии физического знания, Москва.

Никитина С. Е. 1987: Семантический анализ языка науки: На материале лингвистики. Проблемы вербализации концептов в семантике языка и текста. Материалы Международного симпозиума, Волгоград, 22–24 мая 2003. В 2 частях. Тезисы докладов, Волгоград.

Guilbert L. 1975: La créativité lexicale, Paris.

Leitchik V. M. 2004: Elements of Terminological Text Theory. – Russian Terminology Science (1992–2002), Vienna, p. 368–386.

TRYS TERMINO AMŽIAUS TARPSNIAI

Remiantis naujausiais požiūriais, terminas apibūdinamas kaip statiškas specialiosios kalbos vienetas, atliekantis specialiųjų žinių fiksavimo funkciją, ir kaip dinamiškas vienetas, atsirandantis pažinimo procese kaip verbalizuota sąvoka. Bet kuris terminas savo gyvavimo laiku pereina tris tarpsnius. Pirmasis tarpsnis – termino atsiradimas (paprastai šnekoje (tekste)), kai jis dar gali būti netobulas (yra keletas terminų atsiradimo būdų). Antrasis tarpsnis – branda, kai terminas yra tam tikrą sritį atspindinčios terminų sistemos vienetas. Trečiasis tarpsnis – išnykimo laikotarpis, kai terminas išnyksta iš vartosenos (paprastai tai įvyksta, kai tam tikrą pažinimo sritį apibūdinančią teoriją pakeičia kita).

THREE AGES OF A TERM

In accordance with the modern views, a term is described as a static unit of a certain language for specific purposes that serves the function of fixation of specific knowledge as well as a dynamic unit that appears in the process of cognition as a verbalized concept. During its existence any term passes through three stages. The first stage is the birth of a term (usually in the process of speech), when it can be incomplete in its quality (there are several types of term-forming). The second stage is the period of adolescence, when a term is a unit of some terminological system that reflects certain sphere of knowledge. The third stage is a period of dying, when a term is excluded from the usage (as a rule that happens when the theory that described this particular sphere of knowledge is substituted by some other).

Gauta 2007-11-10

Владимир Моисеевич Лейчик

Государственный институт русского языка им. А. С. Пушкина (Москва)

Улица академика Волгина, д. 6, 117485, Москва, Россия

Эл. почта домашняя: [email protected]

Terminologija | 2007 | 14

19

Document details