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Realidades nacionales: denominaciones, términos y su uso

REGINA KVAŠYTĖ

Šiaulių universitetas

NOTAS INTRODUCTORIAS

La comunicación intercultural ayuda a conocer la cultura de otros pueblos y a difundir la cultura propia en su entorno. Al hablar de las manifestaciones culturales de un pueblo, la expresión lingüística desempeña un papel importante. En primer lugar, la atención se dirige al léxico de distinto estilo —empleado en textos científicos, de divulgación científica, periodísticos y literarios— y con diferentes propósitos, que se caracteriza por su colorido nacional. Este tipo de léxico existe en todas las lenguas. Los hablantes de cada lengua adquieren primero conocimientos sobre su propio pueblo y las realidades de su vida, y más tarde conocen la cultura de pueblos extranjeros. El colorido nacional de un texto viene dado por el uso de nombres propios (nombres de personas, topónimos y denominaciones simbólicas) y nombres comunes (denominaciones de realidades y fenómenos de la cultura material y espiritual, etc.). En este artículo, estos nombres comunes se denominan nombres de realidades nacionales, es decir, de objetos y fenómenos reales de la cultura material y espiritual caracterizados por su especificidad nacional. Estos constituyen asimismo el objeto de estudio de este trabajo, cuyo objetivo es examinar, desde la perspectiva de la lengua propia y de otras lenguas, la terminología que designa las realidades nacionales. La revisión teórica se basa en publicaciones en lituano y en otras lenguas, y se han elegido como fuentes de los ejemplos ilustrativos diversos diccionarios bilingües y explicativos.

CLASIFICACIÓN DE LAS REALIDADES NACIONALES

Se afirma que «las propiedades semánticas de una palabra en un acto de habla concreto no son irrelevantes: ayudan a suscitar unas u otras imágenes y a actualizar de manera ligeramente distinta el contenido de la conciencia de los hablantes. <...> El trasfondo léxico tiene una especificidad nacional, pues las palabras equivalentes en distintas lenguas pueden suscitar asociaciones diferentes <...> Algo distinto es el halo semántico de la palabra, alimentado por los textos del folclore, la tradición cultural del pueblo y las raíces de su pasado histórico» (Gudavičius 2000: 84–85). Todas las realidades nacionales pueden dividirse en determinados grupos según los objetos que designan. El etnolingüista

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Aloyzas Gudavičius distinguió las siguientes áreas generales de uso del léxico nacional: cocina nacional, vestimenta, instrumentos musicales, danzas nacionales, tradiciones y costumbres, folclore y mitología, y aspectos de la historia del pueblo (Gudavičius 2000: 79–80). Más tarde, el autor precisó esta clasificación y sostuvo que pueden servir de «ejemplos que reflejan la especificidad de la cultura material»: 1) denominaciones de platos y bebidas de la cocina nacional; 2) denominaciones de instrumentos musicales; 3) denominaciones de ropa y calzado; 4) denominaciones de enseres domésticos y herramientas, y 5) denominaciones de «fenómenos de la cultura doméstica y de la vida social» (Gudavičius 2009: 94). Cabe estar de acuerdo en que los cuatro primeros grupos semánticos mencionados corresponden efectivamente a aspectos de la cultura material de un pueblo, pero las denominaciones del último grupo, es decir, de los fenómenos de la cultura doméstica y de la vida social, reflejan «la esfera de los fenómenos de la cultura espiritual». A continuación se enumeran, ante todo, elementos de la cultura popular. Como ejemplos, A. Gudavičius ofrece nombres de danzas (pero no distingue las canciones, aunque menciona tanto la sutartinė, como las formas de canto raliuoti, valiuoti), así como «nombres de seres mitológicos y personajes de cuentos, además de otro léxico folclórico, por ejemplo, krivis ‘sacerdote, vidente de los antiguos lituanos’, romuva ‘santuario báltico’, alkas ‘lugar sagrado de sacrificio’; seres fabulosos aitvaras, kaukas, giltinė, laumė» (Gudavičius 2009: 94–95). Parecería que rūpintojėlis y koplytstulpis, adscritos al grupo de fenómenos de la cultura doméstica y de la vida social, deberían incluirse en el grupo de realidades de la cultura material. Otro grupo diferenciado es el de las tradiciones, los rituales y las fiestas populares (los ejemplos presentados indican que sería más preciso hablar de los fenómenos que les son propios) (Gudavičius 2009: 94–95). También se consideran palabras que revelan la especificidad nacional «las denominaciones del entorno vital del pueblo —objetos geográficos, fauna y flora, fenómenos climáticos de la naturaleza— y el distinto grado de detalle de dichas denominaciones» (Gudavičius 2000: 80). Basándose en la clasificación de A. Gudavičius, pero perfeccionando ligeramente la clasificación propuesta, el léxico teñido de colorido nacional puede dividirse semánticamente en tres grupos: 1) realidades de la cultura material popular; 2) realidades de la cultura espiritual popular, y 3) realidades de la historia del pueblo. A continuación, cada uno de estos grupos puede subdividirse en grupos semánticos más específicos; por ejemplo, dentro del grupo de realidades de la cultura material se distinguen claramente los grupos de denominaciones de ropa, calzado, adornos, herramientas, comidas, bebidas, etc. Entre las realidades de la cultura espiritual convendría incluir las denominaciones de canciones, formas de canto, danzas, juegos, fiestas, tradiciones, costumbres, etc. Desde luego, el grado de detalle de la clasificación depende de la necesidad de distinguir unidades léxicas como partes de un conjunto determinado. Por ejemplo, las denominaciones de herramientas pueden clasificarse según los ámbitos en los que

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se utilizan: la herrería, la alfarería, el tejido, la talla de cruces, etc., y las tradiciones, según las fiestas del calendario u otros criterios semejantes. De este modo se desarrolla un esquema de clasificación articulado mediante relaciones jerárquicas, que, si es necesario, puede ampliarse aún más. Puede aplicarse al análisis de realidades y fenómenos tanto de la cultura propia como de culturas ajenas: etnografismos y exotismos.

TÉRMINOS PARA CLASIFICAR LAS REALIDADES NACIONALES DE LA PROPIA LENGUA

Los etnografismos, es decir, las palabras que designan realidades de la cultura material o espiritual de un pueblo y que han pasado a la lengua común (cf. etnografismo, «denominación de una realidad de la cultura material o espiritual de alguna nacionalidad que ha pasado a la lengua literaria <...>» (KTŽ 1990: 60)), sería más preciso llamarlos realidades del propio pueblo. El Diccionario de términos lingüísticos, al afirmar en la definición que se denominan así las realidades «de alguna nacionalidad», permite suponer que se adopta una perspectiva interna, valorándolas desde el punto de vista de la lengua de la que se habla. En los diccionarios, en estos casos suelen emplearse las marcas etnogr. o etn. para señalar elementos de la etnografía en la lengua (cf. etnografía, «1. ciencia que estudia los pueblos y otras comunidades étnicas, así como su cultura material y espiritual; 2. recopilación, descripción y acopio de hechos relativos a la cultura material y espiritual de los pueblos y otras comunidades étnicas» (TŽŽ 2001: 220)). El uso de estas palabras en textos de la propia lengua no suele plantear problemas, o bien los que surgen se relacionan con la ortografía o con el uso correcto de la lengua. Por ejemplo, en lituano se emplea con más frecuencia la palabra cepelinas que didžkukulis para designar un plato culinario (DŽ, 2006; KP 2005: 36), mientras que en letón el queso letón especial, «elaborado con requesón y leche, a los que se añade mantequilla, huevos, sal y, a menudo, también comino; no requiere un período especial de maduración» (LLVV 4, 1980: 26), se denomina mediante el compuesto jāņusiers y mediante grupos en genitivo plural o singular cuyo segundo elemento es un nombre propio: Jāņu siers, Jāņa siers [queso de Jāņi — R. K.]. También pueden encontrarse en otras lenguas particularidades de uso o variaciones similares en los nombres de realidades nacionales. Sin embargo, el término etnografismo no es adecuado cuando se necesita describir, por ejemplo, fenómenos de la historia del propio pueblo, movimientos nacionales y otros semejantes, que también pertenecen al léxico que expresa la identidad nacional. Este léxico debe considerarse histórico.

El léxico histórico, o los historicismos, como denominaciones de realidades obsoletas, «suelen recordarse cuando hace falta nombrar objetos y fenómenos de épocas pasadas. Los historicismos evocan la antigüedad (romuva, “santuario de las antiguas tribus bálticas, centro de su vida cultural”; krivis, “sacerdote pagano de los antiguos lituanos,”

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žynys“)“ (LK 1995: 41). Kai kurie istorizmai įtraukiami ir į aiškinamuosius, ir į verčiamuosius žodynus, pavyzdžiui, apibrėžtasis istorizmas krūvis lietuvių-anglų kalbų žodyne aprašomas kaip „Lithuanian pagan priest“ (NALKŽ 2002: 370). Taip pat elgiamasi ir Lietuvių-rusų kalbų žodyne, tik dar pridedama atitinkama istorizmo pažyma «istor. (литовский) языческий жрец» (LRKŽ 2001: 370). Akivaizdžia kita lietuvių kalbos istorizmo – knygnešys – tautinė specifika taip pat atsispindi dvikalbiuose žodynai. Lietuvių-latvių kalbų žodyne šis žodis apibrėžtas aprašomuoju būdu: „vēst. grāmatu iznēsātājs; (aizliegtu) grāmatu izplatītājs“ [ist. knygų išnešiotojas, (uždraustų) knygų platintojas]1 (LLV 1995: 235), ten pat panašiai apibūdintas ir vedinys knygnešystė „(cara cenzūras aizliegtu) grāmatu iznēsāšana (izplatīšana)“ [(caro cenzūros uždraustų) knygų išnešiojimas (platinimas)]. Kūrybo vartojimas rodo, kad kai kurie apibrėžties elementai pateikiami kaip komentarai. Žodis knygnešys ir lietuvių kalboje yra išgyvenęs tam tikrus reikšmės pokyčius: reiškęs „slaptą lietuviškų knygų gabentoją per sieną“, vėliau imtas vartoti reikšme „knygų platintojas“ (senesnioji reikšmė jau virto semantiniu istorizmu) (Palionis 1979: 301)2. Būtent tai ir bando parodyti cituoto žodyno sudarytojai, vis dėlto palikdami galimybę šį žodį vartoti šiuolaikiškesne reikšme, kuri matoma atmetus komentarus ir pažymą. Anglų kalbos žodyne jau skiriamos šiuolaikinė ir istorinė šio žodžio reikšmės: “1. (knygų platintojas) bookdistributor; 2. ist. book spreader; book-hawker” (NLAKŽ 2002: 356). Lietuvių-rusų kalbų žodyne su pažyma istorija pateiktas tik vertinys книгоноша (LRKŽ 2001: 357). Kitų šalių istorizmų randama ir lietuvių kalbos vartotojams skirtuose žodynuose, pavyzdžiui, Latvių-lietuvių kalbų žodyne kaip istorizmai fiksuotos tokios Latvijos gyvenimo realijos: jaunlatvieši „ist. jaunalatviai (XIX a. šeštojo ir septintojo dešimtmečių kultūrinio-nacionalinio sąjūdžio Latvijoje dalyviai)“ (LLŽ 2003: 308); jaunstrāvnieki „ist. latvių inteligentijos demokratinio „Naujosios srovės“ sąjūdžio XIX a. paskutiniojo dešimtmečio dalyviai“ (LLŽ 2003: 308). Iš pastarojo pavyzdžio matyti, kad istorizmas nei verčiamas, nei rašomas sulietuvinta forma (tokia galimybė buvo – reikėjo tik pakeisti galūnę) – pateikiamas tik komentaras (plg. aiškinamajame latvių kalbos žodyne „vēst. Jaunās strāvas dalībnieki“ (LLVV 4, 1980: 40))3. Kitų kalbų šaltiniuose, pavyzdžiui, Latvių-rusų kalbų

1En este artículo, las explicaciones de los significados de las palabras letonas se traducen al lituano.

2Para más detalles, véase Kvašytė, Čepaitienė, Župerka 2006; véase también Vilkaitė, Kvašytė 2006.

3 Apie Latvijos realijų pavadinimus, tarp jų ir istorizmus, plačiau žr. Kvašytė 2005.

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el diccionario presenta calcos de compuestos letones acompañados de comentarios entre paréntesis («младолатыши (прогрессивные деятели национального антифеодального и просветительского движения XIX века в Латвии») (LKV 1, 1979: 487), «новотеченцы (участники демократического движения интеллигенции в 90-ые годы XIX века в Латвии») (LKV 1, 1979: 488). La denominación de una unidad monetaria que ilustra cierto período de la historia rusa, červoncas, se incluye en los diccionarios de palabras internacionales de ambas lenguas bálticas: «1. nombre de una moneda de oro rusa (desde el siglo XVII); 2. billete del Banco Estatal de la SSSR, equivalente a 10 rublos, en circulación entre 1922 y 1947; 3. moneda de oro de la SSSR acuñada en 1923 (principalmente para pagos con otros Estados)» (TŽŽ 2001: 142) (cf. la definición de la palabra červoncs en letón: «1. Krievijā (līdz 1917. g.) zelta monēta 3 rubļu vērtībā. 2. Padomju Savienībā (no 1922. līdz 1947. g.) – naudaszīme 10 rubļu vērtībā» [1. En Rusia (hasta 1917), moneda de oro con un valor de 3 rublos. 2. En la Unión Soviética (de 1922 a 1947), billete con un valor de 10 rublos] (SV 1999: 129)). El Diccionario ruso-lituano registra hasta tres significados de la palabra rusa mencionada, y solo uno de ellos se representa en forma transcrita: «1. moneda de oro rusa (hasta 19171); 2. č e r v o n c a s [espaciado en el original por la autora de este artículo], moneda de diez rublos (1922–1947); 3. coloquial, diez rublos» (RLKŽ 2002: 834), mientras que la palabra no figura en el diccionario ruso-letón. Los casos examinados permiten afirmar que la perspectiva pragmática sobre los historicismos varía.

TÉRMINOS PARA CLASIFICAR LAS REALIDADES NACIONALES DE LENGUAS AJENAS

Para designar elementos específicos de lenguas ajenas se utiliza el término e g - z o t i s m a s: «extranjerismo, préstamo que designa una realidad de la vida cotidiana o de la cultura desconocida y característica de un país extranjero (especialmente lejano)» (TŽŽ 2001: 190). En la bibliografía lingüística también se emplea, como sinónimo del término simple (y su equivalente plural), el término compuesto léxico exótico (cuando se hace referencia al conjunto de esas palabras): «Palabras o expresiones especiales tomadas de lenguas lejanas y poco conocidas con el fin de conferir un colorido particular al estilo <...>» (KTŽ 1990: 55). El Diccionario de términos lingüísticos ofrece una definición que hace hincapié en el propósito del uso de estas realidades nacionales. Como afirma Nina Mečkovskaja, sociolingüista rusa, «los exotismos no tanto revelan o explican una cultura ajena como la simbolizan» (Мечковская 2000: 52). El término

1Es probable que se trate de un error de imprenta en el diccionario: debería decir «m».

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exotismo, a diferencia del etnografismo mencionado anteriormente, se utiliza para denominar realidades de otras lenguas; sin embargo, con ciertas salvedades, el término exotismo no es apropiado para designar las palabras que nombran realidades de lenguas y culturas estrechamente emparentadas, por ejemplo, las lituanas y las letonas, ya que las realidades de los pueblos mencionados, aunque sean desconocidas, no son exóticas en el verdadero sentido de la palabra.

Hay razones para afirmar que los términos descritos, etnografismo y exotismo, forman cierto par de antónimos al clasificar las denominaciones de realidades nacionales según pertenezcan a la lengua propia o a una lengua extranjera. Pero ¿cómo habría que denominar ese léxico cuando, al traducir, se traslada de la lengua original al texto en otra lengua?

Todo aquello que un representante de otra cultura ha observado, pero no ha comprendido, lo que le parece extraño y requiere interpretación, es señal de que el texto contiene elementos específicos de la cultura que refleja el texto creado; según la lingüista cultural Valentina Maslova, estos se denominan lagunas (Маслова 2001: 111). Si se restringe esta afirmación al nivel léxico, puede decirse que las lagunas, o léxico lagunar, son unidades léxicas de una lengua que no tienen un equivalente léxico-semántico directo en otra lengua (Bankavas 2001: 9). Se afirma que el término laguna es propio de la tradición cultural francófona (Иванов 2006: 79), y que los primeros en aplicar este término a la lingüística fueron los investigadores canadienses Jean-Paul Vinay y Jean Darbelnet (Дюнь 2007: 135). El término laguna se utiliza en muchas lenguas, entre ellas el inglés, el francés, el letón (Bankavas 2006) y el ruso (Степанов 1965; Муравьев 1975 y otros). Sin embargo, la definición de la palabra de origen latino laguna que ofrece el Diccionario de palabras internacionales —«[del lat. lacuna: depresión, brecha] vacío en un texto, omisión, lugar faltante» (TŽŽ 2001: 425)— da motivos para dudar de que este término sea adecuado para denominar el léxico en cuestión. Se afirma que la especificidad nacional y cultural puede manifestarse no solo en la presencia de palabras específicas, sino también en la ausencia de palabras en otra lengua para expresar determinados significados. Así pues, esas «brechas», esos «espacios en blanco en el mapa semántico de la lengua», reciben la misma denominación (Степанов 1965: 120). «En un caso, la aparición de lagunas se debe a las diferencias entre las culturas correspondientes <...>. En otro, la laguna no se debe a la ausencia del referente de un equivalente en una lengua, sino a que a la lengua parece no importarle distinguir aquello que otra lengua distingue» (Мечковская 2000: 53). El lingüista letón Andrejis Bankavas divide este léxico en lagunas absolutas y relativas, y las primeras, a su vez, en dos subgrupos: «lagunas etnográficas (balzams, sagša, sakta, Līgo vakars, lats, auseklītis, dainas, Pērkons, suitu sievas) <...> y lagunas lingüísticas <...>. Según su distribución, las lagunas se clasifican en nacionales (balzams, GNP, kokle) y regionales (kefīrs, kvass, ķimelis, rupjmaize» (Bankavas 2001:

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(9–10). Es evidente que una misma palabra puede corresponder a varios tipos de clasificación; por ejemplo, balzams pertenece tanto al grupo de las unidades léxicas etnográficas como al de las nacionales. Sin embargo, esta clasificación resulta bastante compleja, porque no siempre es fácil asignar una palabra determinada a un solo subgrupo. Así, la palabra letona balzams (si no se trata de la palabra nomenclatural del nombre de un producto concreto que representa a Letonia, Rīgas melnais balzams, que a menudo sustituye pragmáticamente el nombre completo del producto) también podría ser una laguna regional, puesto que se producen bebidas similares en otros lugares, no solo en Letonia (cf. Bitnerio balzamas y otras), o incluso carecer de coloración nacional (cf. los significados del préstamo del griego balzamas: «[del gr. balsamon: resina aromática] 1. disolución de resinas naturales o sintéticas en aceites esenciales; los ~ naturales son productos del metabolismo vegetal; 2. farm. preparado medicinal o cosmético elaborado a partir de dicha disolución; 3. bebida alcohólica fuerte preparada con extractos o aceites de bálsamo» (TŽŽ 2001: 90). Desde el punto de vista del letón, la realidad denominada mediante un préstamo del griego se clasifica como etnografismo; por eso laguna se entiende de dos maneras: como un espacio en un texto que hay que llenar y, por otro lado, como el término que denomina una realidad que debe describirse mediante los recursos de otra lengua. No obstante, existe también otra opinión; por ejemplo, A. Gudavičius subraya que «laguna5 designa la ausencia de una palabra en una lengua (ingl. lack ‘falta, carencia’) con respecto a otra lengua, cuando en la realidad reflejada por ambas lenguas existe el objeto, fenómeno, etc. correspondiente. Por tanto, la causa de la existencia de lagunas no es la diversidad del mundo real, sino las particularidades de la categorización del mundo en la lengua» (Gudavičius 2007: 93).

Otros autores relacionan las denominaciones de realidades nacionales específicas con la equivalencia: «es difícil encontrar equivalentes en otra lengua, porque en la vida de otros pueblos no existen los objetos o fenómenos designados. Este léxico, que podría llamarse i n e q u i v a l e n t e [cursiva de la autora del artículo], es muy importante para conocer la cultura material y espiritual de un pueblo» (Gudavičius 2000: 79; Gudavičius 2009: 93–94). Del término de origen latino equivalente —«[del lat. aequivalens (gen. aequivalents)] objeto de igual valor, de igual significado; valor equivalente, magnitud equivalente; nivel, correspondencia» (TŽŽ 2001: 198)— deriva un término que se utiliza tradicionalmente en los trabajos de lingüistas de diversos países, aunque su significado puede variar (Černė 2006; Papaurelytė-Klovienė 2007; Polkovņikova 2006; Влахов, Флорин 2006; Иванов 2006; Саевич 1999 y otros). Otro término, formalmente próximo y que expresa una relación similar con la equivalencia, en lituano es léxico no equivalen-te, definido como «palabras de la lengua original o

5 A. Gudavičius vartoja rašybos variantą lakuna (Gudavičius 2007: 93).

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grupos de palabras que designan objetos, procesos, fenómenos u otros hechos de la vida para los que no hay equivalentes en la lengua de traducción» (Ambrasas-Sasnava 1978: 132). Sin embargo, resulta más cómodo usar el componente subordinado del término compuesto en su forma más breve, es decir, con el prefijo in-. Los «adjetivos relacionales formados a partir de sustantivos con el prefijo in- designan una propiedad que deriva de la ausencia de aquello que nombra el sustantivo base» (Keinys 1999: 80). Tanto los etnografismos como los exotismos pueden considerarse no equivalentes si se evalúa el léxico marcado por una coloración nacional desde el punto de vista de la lengua de traducción. Incluso se propone distinguir este léxico del que, en general, carece de equivalentes en una lengua (Влахов, Флорин 2006: 56).

En la literatura lingüística letona se utiliza el término léxico geográfico regional con un significado similar al de léxico no equivalente (letón reģionālģeografiskā leksika). Lo emplea la lingüista letona Ilga Migla, que estudia la transmisión al alemán de realidades letonas (Migla 1996: 2). Este término destaca el componente territorial, no el semántico ni el de equivalencia. En el nuevo diccionario letón de términos de lingüística (Valodniecības pamatterminu skaidrojošā vārdnīca), el léxico para cuya expresión no se encuentran palabras en la lengua propia se denomina préstamos culturales (letón kultūraizguvumi). La definición indica que se trata de una palabra, expresión o fraseologismo de la lengua original (letón avotteksts) que, si no se encuentra un equivalente adecuado en la lengua de traducción (letón mērķteksts), se traslada a ella (si ambas lenguas usan el mismo alfabeto, se translitera; si usan alfabetos distintos, se transcribe). Además, también se indica que los etnografismos ya mencionados constituyen una capa de este tipo de préstamos (VPSV 2007: 198). Aunque el término letón es cómodo de usar, no es perfecto en cuanto a su contenido, pues destaca un único método de transmisión de este léxico nacional: el traslado directo; desde un punto de vista pragmático, también pueden elegirse otros métodos para transmitir el léxico en cuestión, como el comentario, la explicación, la sustitución, etc., es decir, buscar otros equivalentes sin limitarse a la transliteración o la transcripción. Por eso no sería correcto emplear únicamente este término (además, este término compuesto carece de tradición de uso en lituano y, en cuanto a comodidad, es inferior al neologismo letón). A veces, en general, no hay fundamento para hablar de la aparición de préstamos.

En diversos diccionarios se encuentran ejemplos de distinta manera de registrar este léxico no equivalente: tanto en diccionarios explicativos⁶ como bilingües⁷. Sus autores

⁶ Plačiau apie liaudies šokių ir žaidimų pavadinimus žr. Černė 2006.

⁷ Plačiau apie latvių kalbos realijas kitų kalbų žodynuose žr. Kvašytė 2003, apie lietuvių kalbos realijas latvių kalba žr. Kvašytė 2005.

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intenta reflejar el colorido nacional de la palabra en comentarios o, al menos, en una nota. Por ejemplo, en el grupo de realidades de la cultura popular espiritual, el nombre del modo de canto especialmente característico de los lituanos, sutartinė Lietuvių–latvių kalbų žodyne, aparece acompañado de una nota. La palabra en sí no se traduce, sino que se ofrece únicamente un comentario: «folk. sutartine (lietuviėšu tautas dziesmu žanrs)» (LLV 1995: 495), mientras que en inglés la palabra lituana se sustituye por una descripción: «flk. Lithuanian polyphonic part-song» (NLAKŽ 2002: 768); lo mismo ocurre en el Lietuvių–rusų kalbų žodyne: «сутартине», многоголосая хоровая литовская народная песня» (LRKŽ 2001: 802). En el Lietuvių–latvių kalbų žodyne se registra el nombre de un alimento específico, un pastel, šakotis: «2. kul. šakotis (lietuviėšu nacionālais zarains pīrāgs no olām)» (LLV 1995: 502); en lituano se transcribe el término, mientras que a los anglófonos se les explica cómo es el šakotis: «kul. pyramidal cake (resembling the tree-trunk with spikes)» (NLAKŽ 2002: 778); también se alude a su aspecto en el Lietuvių–rusų kalbų žodyne: «3. kul. песочный торт в форме елки» (LRKŽ 2001: 816). En el Rusų–lietuvių kalbų žodyne, el nombre del instrumento de música popular rusa балалайка se expresa mediante el equivalente transliterado «muz. balalaika» (RLKŽ 2003: 26); se procede de manera similar en el Rusų–latvių kalbų žodyne: «балалайка» (KLV 1988: 25). Además, tanto en lituano como en letón (o en uno de ellos) se explican palabras como el nombre de una canción popular, частушка: «častuška (canción popular rusa humorística)» (RLKŽ 2003: 883); «častuška (krievu tautas dziesma)» (KLV 1988: 563), o el nombre de un tocado femenino, кокошник – «kokošņiks (adorno para la cabeza del traje popular femenino ruso» [kokošnikas (tocado femenino ruso)] (KLV 1988: 196). Como se desprende de las definiciones, además de la explicación general de que se trata de una canción popular rusa, los lituanos precisan también su carácter: humorístico. No queda ninguna alusión a su carácter nacional cuando el etnografismo ruso самовар se expresa en lituano con la palabra virdulys (RLKŽ 2003: 722). El equivalente letón de ese mismo etnografismo ruso es el calco compuesto patvāris [el que hierve por sí mismo], que conserva en parte el matiz característico de la cultura rusa. Esto también se refleja en el diccionario explicativo de la lengua letona: «pārnēsājama tējas gatavošanas ierīce, kurā ūdeni karsē kurtuvē vai elektrisks sildītājs» [aparato portátil para calentar agua, en el que esta se calienta en un fogón o mediante un calentador eléctrico]; todos los ejemplos ilustrativos están relacionados con Rusia (LLVV 6(1), 1986: 533). Para quienes conocen la cultura rusa, este objeto evoca un utensilio de forma y uso específicos; sin embargo, tales asociaciones no surgen sin un contexto más amplio al oír o leer la palabra lituana virdulys. En las publicaciones sobre el uso correcto de la lengua, la palabra samo-varas se considera un extranjerismo no recomendado (KP 2005: 99).

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Parte de este léxico sin equivalente —cuyo estatus se aproxima más al de los préstamos— se incluye en diccionarios de términos internacionales: balalaika «instrumento de cuerda de la música popular rusa, con 3 cuerdas y caja triangular; se toca con los dedos» (TŽŽ 2001: 88), kokošnikas «1. antiguo tocado festivo de las mujeres rusas casadas; 2. elemento arquitectónico decorativo, moldurado y en forma de arco, de las iglesias rusas» (TŽŽ 2001: 378), častuška «en la creación oral popular rusa, canción breve (generalmente de cuatro versos) de contenido actual» [en la creación oral popular rusa, canción breve de contenido actual (generalmente de cuatro versos)] (SV 1999: 128–129). Es evidente que cada lengua (y cada equipo concreto de lexicógrafos) elige cómo registrar palabras teñidas de este colorido nacional.

CONCLUSIONES

En suma, cabe concluir que existe diversidad en los términos empleados para clasificar las realidades nacionales de la lengua propia y de las lenguas extranjeras. Los términos etnografizmas y egzotizmas, como par de antónimos, son importantes al hablar del léxico con rasgos distintivos nacionales desde la perspectiva de la lengua propia. Para denominar el léxico utilizado con fines lexicográficos o, en un sentido más amplio, de comunicación intercultural, los lingüistas de distintos países emplean términos como laguna, léxico geográfico regional, préstamos culturales, léxico sin equivalente, entre otros. En la lingüística lituana, el término más adecuado parece ser léxico sin equivalente, aunque hay que admitir que también es convencional (conviene recordar que, en general, el uso de los términos es una cuestión de acuerdo): en todos los casos es necesario encontrar un equivalente, pero no existe un equivalente léxico directo en otra lengua. La pragmática de la elección del equivalente depende de diversas circunstancias y condiciones, como el parentesco entre la lengua de traducción y la original, el tipo de texto y las tradiciones y objetivos de uso de cada palabra.

ŠALTINIAI

DŽ – Dabartinės lietuvių kalbos žodynas. Šeštasis (trečiasis elektroninis) leidimas. Ats. red. S. Keinys, Vilnius, 2006.

KLV – Krievu–latviešu vārdnīca. Izlabots un papildināts otrais izdevums, Rīga, 1988.

LKV – Latviešu–krievu valodu vārdnīca. Rīga, 1979.

LIV – Balkevičius J., Balode L., Bojāte A., Subatnieks V. Lietuviešu–latviešu vārdnīca, Rīga, 1995.

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NATIONAL REALIA: NAMES, TERMS AND THEIR USAGE

The object of this research is appellative nouns which reflect the peculiarities of life, traditions and environment of a certain nation. The aim of the article is to find a term which is the most appropriate for naming of such national realia. Some authors use the term lacuna when naming things which seem unusual to a representative of another culture and which require interpretation. Other authors relate them with equivalency.

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Regina Kvašytė | Tautinės realijos: pavadinimai, terminai...

Since it is sometimes difficult to find equivalents in a language when the speakers of it are not familiar with a certain things or phenomena existing in another culture, the term non-equivalent lexis can be used. In linguistic literature other terms are also used, for example exotism and exotic vocabulary, though these are not suitable for closely related languages. The term ethnographism which names some national realia is not suitable for describing national historical events, national movements and other things the names of which belong to the specific national lexis. Moreover, ethnographisms first of all denote national realia which do not cause problems for native speakers when used in a text. It is more difficult with foreign cultural phenomena and translation of their names.

A conclusion could be drawn that the most suitable term for the lexis referring to national realia is non-equivalent lexis. Is has to be admitted that this term may not always be applicable because it is necessary to find a certain equivalent while translating a text. The choice of the equivalent depends on many things, for example the affinity of the source language, the character of the text and the tradition and intention of the usage of a particular word.

Gauta 2009-12-13

Regina Kvašytė Šiaulių universitetas P. Višinskio g. 38, LT – 76352, Šiauliai E. paštas [email protected]

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