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MOKSLO KALBOS KULTŪROS IR TERMINOLOGIJOS PROBLEMOS LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI, XXIV (1985)

HENN SAARI

PARES DE TÉRMINOS DE LENGUA PROPIA Y EXTRANJEROS

(ANÁLISIS MULTIDIMENSIONAL)1

Las palabras que suelen denominarse «extranjeras», «de otras lenguas» o «internacionales» (los conceptos correspondientes no coinciden por completo) se caracterizan más convenientemente, desde el punto de vista del estonio moderno, no por su origen, sino, ante todo, por sus rasgos estructurales. Cabe suponer que la parte del material léxico prestado que presenta determinados rasgos estructurales ajenos al léxico estonio autóctono constituye, en la conciencia y competencia de los hablantes, un grupo claramente delimitado, mientras que los préstamos sin esos rasgos se distinguen de manera imprecisa, o no se distinguen en absoluto, del material autóctono. Para el gramático y el lexicólogo, dicha parte del léxico también constituye una categoría relativamente fácil de identificar y susceptible de una descripción y un análisis fructíferos. Proponemos llamar extranjeras a las palabras estonias que pertenecen a ella, en contraste con las de lengua propia, cuya estructura, independientemente de su origen, corresponde al tipo autóctono estonio. Por cierto, junto a los préstamos extranjeros se encuentran unas pocas formaciones de tipo extranjero surgidas en la propia lengua estonia.

La cuestión de las características secundarias de las palabras de lengua propia y de las palabras extranjeras equivalentes no es especializada ni terminológica. La diferencia entre el fenómeno que observamos en el ámbito del léxico especializado y el mismo fenómeno en la lengua general corresponde al nivel teórico en el que se aborda la posibilidad y la naturaleza de la sinonimia completa o verdadera. La sinonimia completa entre palabras (más exactamente, entre sus variantes léxico-semánticas), desde el punto de vista de la lengua en general, es inestable: debido tanto a los distintos contextos y situaciones comunicativas como a cambios semánticos más profundos, pasa con relativa facilidad a ser incompleta. A diferencia de esta situación, la sinonimia completa entre términos es, en principio, estable, pues está vinculada a la fijación del plano del contenido

1 Una exposición detallada con introducción teórico-lingüística (en estonio): Saari H. Omasõna ja võõrsõna paarid eesti oskussõnavaras (1): Eelduste loomine.— Keel ja Kirjandus, 1980, nr. 11, lk. 654—666; nr. 12, lk. 737—743; Saari H. Omasõna ja võõrsõna paarid eesti oskussõnavaras (2): Omast vaatenurgast.— Keel ja Kirjandus, 1981, nr. 4, lk. 201—210; nr. 5, lk. 282—288.

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del término. Señalemos que la evolución de los conceptos, por regla general, no perjudica la estabilidad de los pares plenamente sinónimos, ni en la terminología ni en la lengua general.

Así pues, si no hacemos hincapié en la diferencia entre la sinonimia en principio inestable y la que es en principio estable, el análisis de los pares de términos de lengua propia y extranjeros (PCI) puede aplicarse, sin modificaciones sustanciales, también al nivel de la lengua general. La lengua de la ciencia y la técnica es un subcódigo natural de la lengua literaria, y muchos resultados de las investigaciones y observaciones sobre este subcódigo pueden utilizarse, con cierta cautela, también al elaborar una teoría de la lengua literaria en su conjunto.

Al exponer el método para el análisis de «segundo orden» de los PSI, explicaremos primero qué entendemos por análisis de «primer orden». Se trata de establecer los PSI partiendo de la corrección, o normatividad, de ambos miembros de cada par. El análisis primario sigue la conocida vía de la evaluación ortológica 2. Si ambos miembros del par están atestiguados en una lengua dada y ninguno de ellos posee cualidades que susciten una valoración negativa, entonces, sobre la base del llamado principio de riqueza, ambos se reconocen como medios de expresión «correctos», conformes con la norma literaria. En muchas lenguas se conocen pares sinónimos admisibles de este tipo. Han atraído en repetidas ocasiones la atención de investigadores rusos, lituanos y letones 3.

Aunque ambos miembros de un par de este tipo sean aceptables en la lengua literaria sin diferencia alguna de significado, se distinguen formalmente entre sí. Nos interesa el efecto de esa diferencia tanto en la comunicación como en la evolución posterior de la lengua. La constatación de esta desigualdad secundaria no debe entenderse como una preferencia incondicional por uno u otro miembro del par. Al contrario, las distintas cualidades, en la medida en que resultan útiles, permiten que distintas variantes formales coexistan incluso en el léxico especializado.

Llamemos la atención sobre el hecho de que, si existen PSI plenamente sinónimos que han superado el filtro del análisis de primer orden, y el aspecto funcional de unos miembros no coincide por completo con el de los otros, entonces hay casos en que las unidades de la lengua poseen algún aspecto o varios aspectos

2 La ortología, tal como la entendemos, es la cultura del habla como disciplina lingüística. El adjetivo correspondiente es ortológico.

3 Por ejemplo: Danilenko V. P. Русская терминология/Опыт лингвистического описания.— М.: Наука, 1977, с. 175; Klimavičius J. Tarptautinių ir lietuviškųjų terminų sinonimija terminografijoje.— Lietuvių terminologija (Lietuvių kalbotyros klausimai), 1975, t. 16, p. 91—123; Скуйня В. П. Соотношение интернациональных элементов в латышской и русской научной терминологии.— В кн.: Вопросы разработки научно-технической терминологии. Рига, 1973, с. 149—160.

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contenidos que no se incluyen en el marco de su estructura semántica en el sentido lingüístico habitual; es decir, el aspecto funcional de las unidades lingüísticas puede ser más amplio que su semántica.

Suponiendo una sinonimia completa entre los miembros de una pareja de términos paralelos, que se da dentro de un campo terminológico bastante limitado, preferimos llamar a esos miembros no términos distintos, sino alomorfos, es decir, variantes alfabético-fonéticas de un mismo término.

Al comenzar la exposición de los procedimientos (criterios) de análisis de segundo orden, nos detendremos primero en las orientaciones interna y externa de los alomorfos. Estos suelen diferenciarse entre sí porque el alomorfo vernáculo parece estar «orientado» hacia dentro, es decir, hacia el pueblo hablante de la lengua en cuestión, mientras que el alomorfo extranjero se dirige al círculo internacional de especialistas (y esto es precisamente la orientación externa). La orientación interna del término es «más amplia» en el sentido de que toma en cuenta a todos los hablantes de esa lengua («nuestra»), mientras que su orientación externa considera únicamente a quienes conocen la especialidad en cuestión (el concepto especializado). A su vez, la orientación externa es más amplia en el sentido de que, entre los especialistas de esa rama del saber, toma en cuenta también a quienes no dominan «nuestra» lengua. Naturalmente, la orientación externa es eficaz cuando el término extranjero es verdaderamente interlingüístico (internacional), no solo por su forma externa, sino también por su contenido.

La orientación externa tiene dos aspectos: pasivo y activo. El aspecto pasivo consiste en que, si en una lengua determinada hay una palabra extranjera, en condiciones favorables también entendemos su correlato en un texto escrito en otra lengua. El aspecto activo consiste en que, si insertamos un término extranjero interlingüístico en un texto escrito en nuestra lengua materna, cabe suponer que a un especialista cuya lengua materna sea otra le resultará algo más fácil entender nuestro texto. De ello se desprende que la orientación externa tiene un valor desigual para las lenguas en las que se produce una gran cantidad de literatura especializada destinada a la exportación y para aquellas cuya literatura especializada no tiene una amplia difusión externa.

Dentro de la orientación interna se observan la «condición vernácula simple» y la «transparencia». La condición vernácula simple se manifiesta en que, en los textos, una gran cantidad de unidades lingüísticas vernáculas se considera más favorable que una gran cantidad de unidades extranjeras. De ahí que la cualidad de ser simplemente vernáculo se transfiera también a palabras aisladas. La transparencia, o transparencia léxica, de una palabra es un concepto conocido en la lingüística contemporánea. No resulta del todo fácil encontrar ejemplos en los que la preferencia por una palabra en el habla debido a su condición vernácula simple se manifieste de forma pura, es decir, sin el apoyo de la transparencia léxica. Una de esas palabras es el estonio löge «fontanela», que forma pareja con el término extranjero fontiikul. Este último aparece

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muy raramente, pese a que la raíz de esta palabra se conoce por la palabra fontāin «fuente», y la propia loge no se asocia con nada más en la lengua literaria. Loge es una palabra dialectal a la que los médicos han atribuido el significado de «fontanela». Sin embargo, es precisamente esta palabra la que han adoptado tanto el pueblo como los médicos. Hay muchos ejemplos de parejas con una palabra vernácula más transparente: suhkurtõbi — mellitdiabeet «diabetes sacarina, diabetes mellitus», kahepaiksed — amfiibid «anfibios», eemaidumus — elongatsioon «elongación», etc.4

Las palabras extranjeras también suelen ser transparentes. Su transparencia léxica depende en gran medida de la persona: de su dominio de lenguas extranjeras y de su capacidad para analizar palabras extranjeras. Comparemos los alomorfos kontraforss y tugipillar5. Si una persona determinada desconoce el término arquitectónico pillar «pilono», pero conoce las raíces kontra- y forss (eerima) «forzar», el alomorfo extranjero kontraforss le resulta transparente, cosa que no puede decirse de su equivalente vernáculo. Así pues, algunos miembros extranjeros de las parejas poseen una orientación interna relativa, y la frontera entre las distintas orientaciones no coincide con la que separa el carácter vernáculo del carácter extranjero de las palabras.

A continuación, conviene detenerse en la capacidad de precisión de los alomorfos. Para ello es necesario aclarar el concepto de «precisión». Hemos analizado las afirmaciones pertinentes de la literatura terminológica. Resulta que «precisión» tiene dos sentidos distintos en terminología. Por ello, distinguimos entre precisión significativa y precisión comunicativa. La precisión significativa comprende, ante todo, la univocidad del término y, además, que su significado sea suficientemente conocido para la comunicación especializada. Así, la precisión significativa pertenece al plano del contenido de las unidades léxicas. Al hablar de precisión significativa, lo más sencillo es suponer que en ambos extremos del canal de comunicación el código (la forma y el contenido de la unidad) es idéntico y se conoce en igual medida.

Entendemos por precisión comunicativa la capacidad del aspecto formal de una unidad para evitar que resulte incomprensible al final del canal, es decir, al recibir el mensaje. Para lograr precisión en este sentido, la envoltura alfabético-fonética del término debe distinguirse claramente de las demás. Además, la precisión comunicativa se consigue mediante una orientación acertada de la forma interna de la unidad y una selección correcta de los rasgos del concepto expresados explícitamente. Así, cuando hay precisión comunicativa, la totalidad

4 suhkur- «azúcar», tõbi «enfermedad»; kahe- «dos, bi-», paik «lugar; medio», -ne — sufijo; eemale- «alejarse», eemaidumus es un sustantivo de estado derivado de un verbo.

5 La palabra kontraforss corresponde bien por su significado y su forma al ruso контрфорс; tugi- «de apoyo», pillar «pilono».

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No se presupone que el código sea idéntico en ambos extremos del canal. Si el contenido del término no le queda del todo claro a quien recibe el mensaje, intenta comprenderlo a partir de sus componentes. Las situaciones didácticas son un ejemplo típico de este tipo de casos. Un término dotado de precisión comunicativa se recuerda con mayor facilidad y contribuye a comprender la disciplina que se enseña. Está claro que una unidad léxica puede poseer al mismo tiempo precisión tanto significativa como comunicativa.

Las observaciones sobre la terminología estonia permiten concluir que existen pares de palabras autóctonas y foráneas cuyos miembros foráneos pueden transmitir el significado del término con mayor precisión que sus equivalentes autóctonos. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, el primer componente de palabras compuestas koht-, cuyos distintos significados se ponen de manifiesto al compararlo con los equivalentes foráneos lokaal- «local» y statsionaar- «estacionario». Sin embargo, en nuestro material abundan más los casos en que las aloformas autóctonas resultan más precisas; por ejemplo, ökonoomia, por un lado, y majandus, majandusteadus y kokkuhoid, por otro ([ueo] majandus «economía [del transporte]», majandusteadus «economía (como ciencia)», kokkuhoid, de kokku hoitma, «ahorrar»).

La pérdida de precisión de las palabras foráneas suele estar relacionada con su polisemia, surgida y consolidada en el uso internacional y, por ello, difícil de eliminar en una sola lengua, el estonio. La eliminación de la polisemia de las palabras foráneas mediante la restricción de sus campos semánticos a menudo produce resultados positivos. Por ejemplo, telefon tiene dos significados en un mismo campo terminológico restringido: 1) tipo de comunicación; 2) cápsula receptora, auricular (parte del auricular telefónico o de los auriculares). Para el segundo significado se creó una palabra específica, kuular (de kuula- «escuchar»). La cuestión ahora es si puede restringirse el uso de la palabra telefon de modo que deje de utilizarse con el significado de «auricular». Regular el uso de palabras autóctonas y crear otras nuevas para ellas suele ser más fácil que regular el uso de palabras interlingüísticas.

Los miembros de los PAI pueden analizarse desde el punto de vista de su capacidad de formación de palabras y de su brevedad. Es sabido que cuanto más cortas son las palabras, más fácil resulta formar palabras a partir de ellas. Las observaciones realizadas durante muchos años por el autor de este artículo, y no solo por él6, indican que, en promedio, los términos autóctonos estonios son algo más cortos que sus equivalentes foráneos. Y no habríamos dudado de la validez de nuestra convicción si no hubiéramos encontrado en la bibliografía afirmaciones según las cuales los términos foráneos (internacionales) suelen ser más breves7. Según V. V. Akulenko, cuando la internacionalización de la terminología es escasa

6 Напр.: E g e r e l t T. Eesti oskuskeel.— Tallinn: Valgus, 1982, lk. 75.

7 К в и т к о И. С. Термин в научном документе.— Львов: Вища школа, 1976, с. 69; Д а н и л е н к о В. П. Указ. соч., с. 210.

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con la internacionalización de la terminología, los mensajes se alargan notablemente, «como lo demuestra la práctica de algunas lenguas germánicas, finoúgricas y otras»8. Puesto que el estonio es una de las lenguas finoúgricas, nos interesó averiguar si esta afirmación se aplica también a él.

Para garantizar la fiabilidad de los resultados, analizamos previamente desde este punto de vista diversas fuentes del léxico especializado estonio y escogimos para el análisis estadístico un nuevo diccionario de términos matemáticos9. Este representa una de nuestras terminologías más antiguas y consolidadas. El libro está prácticamente libre de la tendencia moderna a la brevedad. Se midió la longitud de las palabras en sílabas. Se analizaron 172 pares. Resultó que, en promedio, la longitud de las palabras autóctonas no supera el 84% de la longitud de sus equivalentes foráneos. Además, se analizaron los mismos pares en cuanto a su transparencia (y, por tanto, a su precisión comunicativa). De los 36 pares en los que la aloforma autóctona era más larga que la foránea, un tercio correspondía a casos en los que superaba a la foránea en transparencia. En los otros 24 casos no fue posible establecer que ninguna de las dos aloformas tuviera mayor transparencia.

Puede suponerse que, actualmente, la longitud media de los términos autóctonos estonios tiende más a disminuir que a aumentar. La longitud silábica relativa de los términos normalizados disminuyó notablemente durante la década de 1970 y a comienzos de la de 1980. (Llamamos longitud relativa al número de sílabas del término estonio dividido por el número de sílabas de su equivalente ruso normalizado; se expresa en porcentaje). Aplicando el método de los mínimos cuadrados (correlación lineal), establecimos que, en las normas republicanas de la RSS de Estonia del tipo «Términos y definiciones», la disminución anual de la longitud silábica relativa de los términos básicos estonios es, en promedio, del 2%. Está claro que una tendencia tan marcada no puede perdurar eternamente. Sin embargo, dado que la mayoría de los términos normalizados son autóctonos, cabe suponer que, durante ese período, esta tendencia contribuyó a mantener la diferencia de longitud entre los términos foráneos y los autóctonos a favor de estos últimos.

Cabe señalar que la reducción gradual de los términos estonios, en la medida en que se observa, no se explica por la abreviación ni por el uso de palabras compuestas abreviadas. La brevedad, al menos de los términos básicos, se consigue mediante el empleo de los recursos estructurales naturales de la lengua, cuya identificación ha ocupado durante muchos años a filólogos estonios interesados en la terminología.

8 Акуленко В. В. Научно-техническая революция и проблема интернациональной терминологии. — В кн.: Научно-техническая революция и функционирование языков мира. М., 1977, с. 81.

9 Matemaatika oskussõnastik. — Tallinn: Valgus, 1978. — 200 lk.

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Los procedimientos de evaluación presentados anteriormente, al parecer, no agotan la lista de posibles criterios para analizar los miembros de las PSE. Unas breves observaciones sobre la capacidad sistémica de las aloformas. La cuestión es cómo contribuyen los distintos miembros de las PSE a la isomorfía («simetría») de las series conceptuales y léxicas, o cómo se oponen a ella. El estonio se caracteriza por la abundancia de unidades compuestas y por la posibilidad de formar palabras —cadenas de varias (incluso hasta 5—6) bases—. Gracias a este rasgo característico de la lengua, son posibles series de palabras isomorfas a sistemas o secuencias conceptuales. Esta posibilidad se realiza de distintas maneras según los casos. Si, por ejemplo, la aloforma näokolu es más transparente que vistseraalkolu (ambas significan «cráneo facial»; näo significa «facial»), la última integra mejor su denotado en el sistema de unidades anatómicas, pues ella misma se integra en un sistema de términos con componentes determinativos que indican posición relativa o dirección.

A veces, las aloformas autóctonas inducen un concepto subordinado o situado en un nivel superior de la jerarquía. Por ejemplo, los términos kõrg-rõhkkond «anticiclón» y madalrõhkkond «ciclón»10 contienen la palabra derivada rõhkkond, que, aunque no tiene equivalente foráneo, expresa un concepto que evidentemente existe y abarca los conceptos de «ciclón» y «anticiclón».

Por último, señalemos que no todas las parejas de términos autóctonos y foráneos quedan sujetas al método de análisis que hemos descrito. Una parte de las PSE pertenece a la categoría de términos de un solo denotado y significado distinto. Los miembros de tales parejas son sinónimos completos desde el punto de vista del significado denotativo, mientras que sus significados significativos (semánticos) no coinciden. Si se reconoce únicamente el significado significativo (como se hace a menudo en la lingüística pura), no son sinónimos. Si se reconocen tanto el significado significativo como el denotativo (lo cual es natural en la terminología), pueden considerarse una clase especial de sinónimos parciales. El denotado se contempla, por así decirlo, desde una perspectiva u otra. Un ejemplo son los primeros componentes koht- y monoliit- en las palabras compuestas kohtbetoon y monoliitbetoon. Ambas palabras se traducen como «hormigón monolítico», pero la variante autóctona no alude a la monoliticidad del producto de hormigón, sino a su fabricación in situ. Las palabras õpiaeg y õppeaeg (aeg significa «tiempo») designan lo mismo, «tiempo de estudio», pero la primera lo hace desde el punto de vista del estudiante y la segunda, desde el de los docentes y la organización escolar. La decisión acerca de la necesidad de términos de un solo denotado y significado distinto en el léxico especializado forma parte del conjunto de problemas propios de las especialidades correspondientes. En la lengua general, en cambio, enriquecen el idioma con sinónimos parciales, recursos que permiten transmitir distintos matices de significado.

10 kõrg- significa «alto»; rõhk, «presión»; -kond es un sufijo colectivo; madal- significa «bajo».

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