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Religiosos, doctrinas y excedente económico indígena en el Perú a comienzos del siglo XVII

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Religiosos, doctrinas y excedente económico indígena en el Perú a comienzos del siglo XVII

Author: Acosta Rodríguez, Antonio
Publisher: Pontificia Universidad Católica del Perú
Year: 1982
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4b600a01-1436-4628-bfff-28ea50e41f2c/download
HISTORJCA, Vol. VI, Núm.
l,Julio
de 1982.
RELIGIOSOS, DOCTRINAS Y EXCEDENTE ECONOMICO
INDIGENA
EN
EL PERU A COMIENZOS DEL SIGLO XVll
Couside aciones
gene:mles
An o úo Acos a
Uni e sidad
de
Se illa
El p oceso de expansión y dominación colonial eu opea
en
Amé ica ue
lle ado a cabo po odos los sec o es sociales y a a és de odas las ins i uciones
ansplan adas al nue o
~ inen e.
Una de las más ac i as en es a acción, sin
duda, ue la Iglesia. P esen e desde el descub imien o, su di usión e i o ial ue
simul ánea a la del pode ci il
!Y
su in luencia
en
los dis in os ámbi os de la ida
ame icana acompa ó a
esa
di usión. Es a
se
desa olló sob e una in aes uc u a
admi ús a i a con base en
las
diócesis, pa oquias y doc inas de indios
y,
pa alelamen e, en las p o incias
de
las ó denes eligiosas. Es as úl imas, como es
sabido, u ie on una mayo p esencia que el cle o secula
al
comienzo de la
colo úa en el abajo de e angelización de los indios. La o ganización pa alela
del cle o egula y secula , con cla a in e e encia de unciones acen uada desde
•
la bula "Omnímoda" de Alejand o VI (1522), e lejaba, en pa e, la agmen a·
ción de pode es de o igen eudal eu opeo e iba a se uen e cons an e de con lic-
os en e ambos sec o es de la Iglesia, máxime cuando choca an con los in en os
cen alizado es de la mona quía absolu is a espa lola, sob e odo a pa i de
Felipe
ll
(Rica d, 1931; A mas, 1953; B uno, 1967; Vázquez, 1965).
En la expansión de la
Iglesia
y
en
lo conce nien e al con ac o con el indígena,
un
ni el admi ús a i o
de
la ins i ución
se
peñüa
con una impo ancia ex ema:
el
de
las
doc inas de indios. Es e a ículo es á dedicado a es udia algunas de las
ac i idades económicas
de
los indi iduos que las ocupaban, sob e la base de
cie os ejemplos que comen a é más adelan e.
La
ascendencia de la igu a del doc ine o, aun cons i uyendo
el
escalón
in e io
de
la es uc u a admi ús a i a eclesiás ica, di ícilmen e puede se
exage ada. A
él
le
es aban encomendadas las unciones
de
la
con e sión del
indígena a
la
eligión ca ólica median e ins ucciones que desc ibían, a eces con
de alle, cómo p ocede
y,
en gene al, debían consegui la adap ación
de
los
indios a
la
cul u a eu opea (Va gas Uga e, 1951, ol. II). Los doc ine os
con olaban
en
amplia medida la g an mayo ía
de
la
población conquis ada en
Amé ica, cons i uyendo p obablemen e uno
de
los g upos
de
la
sociedad eu opea
que, en
la
ida dia ia, más
en
con ac o es aba con los indígenas.
Más
que
los
p opios encomende os que, con ecuencia, i ían ue a de
sus
encomiendas.
Aho a bien, en
el
complejo en amado o ganizado po
el
Es ado cas ellano en
Amé ica pa a eje ce la labo colonial, la Iglesia
en
su conjun o no
se
limi ó a
desempeña una ac i idad pu amen e espi i ual. El aspec o men al
de
la coloni-
zación, a a és
de
la di usión e in en o
de
implan ación
de
la
eligión ca ólica,
se
ealizó en ín ima unión con o os elacionados con la ida social y económica.
Es a unción mul i alen e de la Iglesia puede ap ecia se, bien conside ando a la
ins i ución en
su
conjun o, o bien eniendo en cuen a
las
dis in as ins ancias de
su o ganización, y has a a sus miemb os indi iduahnen e. En elación con el
plano
de
lo económico, la impo ancia
de
algunos sec o es eclesiás icos ha sido
es udiada desde hace iempo
po
dis in os au o es, con a iada p o undidad y
en oque, p ác icamen e a lo la go
de
oda Amé ica. Pa ece cla o que el más
a endido ha sido el de las ó denes eligiosas y, en especial, la Compa iía
de
Jesús,
des acando como una
de
las mayo es acapa ado as
de
ie as du an e el pe íodo
de consolidación colonial
(Cl}.e alie ,
1953; Mace a, 1966; Colmena es, 1969;
Da ies, 1974; Mome , 1975).
Las
ac i idades econ6micas
de
los doc ine os,
po
el
con a io, no
han
sido obje o del es udio que
el
ema pa ece me ece ,
aunque di ícilmen e
podían
deja de se apun adas po los au o es que han
es udiado cues iones económicas, e incluso, pu amen e ins i ucionales, po
lo
abundan e que esul a
la
p esencia del ema en las uen es (Loh nann, 1957;
To d, 1974; O'Phelan, 1979)1.
La ins i ución
de
la doc ina daba o igen a
un
sínodo o sala io que, du an e
g an pa e del siglo XVI, e a pagado
po
la
comunidad indigena en p oduc os.
La can idad e a ijada
en
el momen o de la asa de la población, pe o es a o ma
dejó
paso
al
pago
de
dicho sala io
en
dine o a mes de siglo y,
ya
en la época que
cub e es e abajo, es a úl ima modalidad
se
hallaba gene alizada. La e oluci6n
del
pago
de p oduc os a dine o hace pensa en la que siguió el ibu o du an e
2
En un ecien e
abajo
(1979)
Sca le
O'Phelan hace mención a alguno de
los
emas
plan eados aquí.
Aunque
su
a ículo
se e ie e al siglo XVIII y
la
pe spec i a
de
su es u-
dio
es di e en e,
lo
he
omado
como
un
pun o
impo an e
de e e encia pa a los p <
blemas que a o.
el mismo pe íodo, siendo p obable
la
misma mo i ación pa a ambos casos
(Assadou ian, 1979: 234-275). Además, la doc ina disponía de un n ime o
de
indios
de
mi a pa a
el
se icio
de
doc ine o2.
La
ins i ución,
no
el doc ine o en
es e caso,
se
bene iciaba
del
p oduc o de los bienes que ecibie a espon ánea-
men e
de
la
comunidad, como ie as po ejemplo, en concep o
de
limosna o
donación.
La
necesidad
de
que es as donaciones ue an lib es y espon áneas
e a ecalcada po
la
legislación canónica, en
an o
que o o ipo de ob enciones
o de echos eclesiás icos es aba exp esamen e p ohibido (Va gas Uga e, 1951,
ol.
1,
Concilio
11,
sess.
2~.,
caps. 26 y
30
; Conc. III, sess. 2a., cap. 38;
Sinodales, 1614, Lib o
JO.,
Tí ulo
V,
cap. XXIII, Lib. 30.,
Tí .
IV, cap. XII,
ibid., Tí . VIII, cap. IX, Lib. 40.,
Tí .
1,
cap. VII). No cabe inclui en e
los
mg esos p opios
de
la
doc ina, como ins i ución, o gene ados po ella, los
co-
espondien es a co adías que allí es u iesen undadas; és as pueden se conside-
adas como ins i uciones apa e.
Mas,
a pesa
de
es o, el doc ine o
se
ap opiaba,
en ocasiones,
de
pa e del exceden e indígena que enía como des ino las co a-
días
de
la doc ina, que ambién podía se bene icia ia de algún censo impues o
en su a o .
El
doc ine o, po o a pa e, enía la posibilidad de dis u a
de
alguna capellanía, cuyos ing esos
se
acumula ían a los que
le
p opo cionaba la
ins i ución que ocupaba.
Al
ma gen
de
es o,
el
doc ine o podía
"come e
abusos", po exp esa lo en
é minos
de
la
época que, anac ónicamen e,
se
han man enido has a nues os
días o, en o as palab as, emp ende ac i idades econbmicas
de
di e so ipo,
que
le
es aban absolu amen e p ohibidas bajo la conocida exp esión
de
" a o,
con a o,
ni
g ange ía" (Va gas Uga e, 1951, ol.
l,
Conc. III,
sess.
3_~··
caps.
4 y 5). Pe o aun di e enciando y ma izando debidamen e, sob e la base del
de-
echo canónico, en e los ing esos ijados pa a el doc ine o y lo que adqui ía
po o os medios, desde
el
pun o
de
is a econ6mico in e esan ambas ace as
de
la cues ión,
si
es
que
se
p oducían jun as, o
una
sola,
si
ese e a
el
caso. Desde
el sala io has a
el
más
espec acula
de
los negocios o ganizado po un doc ine-
o,
el
esul ado cons i uía una
de
las ías que omaba el exceden e económico
de
la comunidad indígena y que
se
ap opiaba la Iglesia en es e ni el de la doc i-
na. Y con ello, una
de
las
o mas de ealización de la dominación colonial. En
suma, más que p ecisa qué e a lo legal y qué lo abusi o en la ap opiación del
exceden e po
la
Iglesia, o po cualquie o o sec o
de
la sociedad eu opea en
Amé ica, lo que hay que p egun a se
es
en i ud
de
qué
se
lle aba a e ec o
2 Po una o denanza del Vi ey Cañe e, a los
doc ine os
se les
pe mi ía
dispone
de
" es
muchachos y dos iejas"
de
mi a.
V.
Balles e os,
1752,
ei np.,:
Lib.lll,
Tí .
X,
o denan-
za XXXIII.
3
dicha ap opiación y qué onnas adop aba. No cabe duda
de
que,
en
cuan o a
lo p ime o, la ap opiación
se
e ec uaba en azón
de
la elación
de
ue za que
se
desa olló con la conquis a. La segunda cues ión
es
la
que me ocupa en es e
a ículo.
A comienzos del
siglo
XVII, coincidiendo con la acele ación de,la adquisición
de
bienes aíces
po
las
ó denes eligiosas,
se
acen Oa la i alidad en e el cle o
secula y el egula en el seno
de
la Iglesia y en
la
sociedad en su conjun o.
La
expansión de la p opiedad
de
la
ie a
es
quizás
más
conocida en el caso
de
los jesui as, pe o ambién u ie on pa e en el p oceso, aunque en meno
medida, o as cong egaciones y ue un enómeno gene alizado en oda Amé ica,
incluido, desde luego, el Pe ú (A mas, 1966)3. Hacia 1,600 el ema adqui ió
g a edad pa a
las
pa es a ec adas que o na on, cada
ez
más se iamen e, ca as
en el asun o. Como es sabido, el p oblema
se
plan eaba po que, al es a exen as
del pago
de
los diezmos,
las
ó denes eligiosas me maban con
su
expansión los
ing esos
de
los Cabildos eclesiás icos, p incipalmen e, y
de
la Hacienda Real,
que e an los máximos bene icia ios
de
los diezmos. Es o
ue
lo que lle ó a
Felipe
11,
en 1576, a in en a limi a dicha ca e a expansionis a
de
las
ó denes,
apoyando así, al mismo iempo, los in e eses
de
los obispados (Annas, 1966;
Piho, 1977).
Simul áneamen e, el sec o secula del cle o, con los cabildos eclesiás icos a
la cabeza, a acaba a
las
ó denes en o o e eno ín imamen e elacionado con el
ema de los diezmos, donde ambién su ía la compe encia de las cong egaciones
eligiosas: el con ol
de
las
doc inas
de
indios (A mas, 1952; Cas a i.eda, 1976).
Aquí es aba en juego, po un lado, el p incipio
de
pode y
de
ju isdicción sob e
un sec o amplísimo
de
la
población indígena, po medio
del
nomb amien o y
designación, p e ios exámenes y licencias,
de
los doc ine os, as la discusión
del concep o y eje cicio
de
la labo
de
la cu a de indios. Pe o ambién
se
diluci-
daba algo mucho
más
impo an e y ' ascenden al que éso. Si e a cie a la
suge-
en e ase del i ey Ma qués
de
Mon escla os: "la más uin doc ina ale más
el
día
de
hoy que ningún epa imien o"4, pudiendo nomb a y des i ui a los
doc ine os, los obispos disponían
de
una
lla e
de con ol social y económico
de
alo incalculable. Además,
es
líci o, como mínimo, sospecha que
algo
de
cie o había en
las
acusaciones
de
co upción que, po pa e
de
los eligiosos,
se
3 Sob e el ema de
la
adquisición de bienes aíces
po
las ó denes eligiosas y la polémica
de los diezmos
en
Pe ú, e Ma ebena (1978:125-158).
4.
R.
Po as Ba enechea,
HUilTTIIln
Poma
de
Aya/a. Lima, 1948:47, apud. DuViols,
· 966:
219.
4
hacían
sob e las isi as e ec uadas a
lm
dén~u!>
en sus doc inas,
cuando
decían
que is os
daban
dine o
al
juez
Visi ado co espondien e, consiguiendo así que
les ue an pasadas
po
al o e en uales i egula idades come idas
en
su
labo
F .
Ped o
Gu~ ez
Flo es OFM,
in o maba
al
Rey
en
1606
que, en e o a.'
p ác icas ec:onómicas, algunos Visi ado es del a zobispado
de
Lima llegaban a
CIOIDCgUi
en
dos
dos
de
su
labo
en e
20,000 y
30,000
ducados.
(F .
P.
Gu·
ié ez Flo es,
Pnmncial
de San F ancisco
en
Pe ú, a S.M., Lima, 18 de Mayo
de
1606. AGI,
lima,
323).
De
hecho,
en
la legislación canónica se e ie on
ld e encias sob e
la
o ma en
que
se
debían
lle a a
cabo
es as isi as. ecomen-
dúldose
mode ación
en
el
compo amien o
de los isi ado es, lo cual es
sei'lal
de
~
no
la había su icien emen e (Va gas Uga e,
oL
1,
1951: Conc.
lll,
aess~
.•
caps. 1-4).
Adcmú.
a los obispos y miemb os del cabildo eclesiás ico iba des inada
la
Cua a Fune al, ecolec ada en las Visi as a los pá ocos y doc nne os, que e a
un
po cen aje de los ing esos habidos
po
el cu a
po
los de echos eclesiás icos
de los unenles
-a
pesa
de
que a los doc ine os les es aba p ohibido cob a -
los, como
1e
~-
Aunque
pudie an
exis i dudas,
po
no
apa ece ecogido es e
ing eso
en
la documen ación
con able
eligiosa, las denuncias de los ailes y
has a
de
Ja
Audiencia
en
es e
sen ido
son inequí ocas (Real Audiencia al Rey,
lima,
8
de
Ma zo
de 1627, AGI, U na
308).
Pe o los
ailes.
po
su
pa e,
no
es aban exen os de es os p oblemas; en su
caso,
el
dine o o ecido a sus
supeño es
en las isi as
que
es os ealizaban
omaba
el
nomb e
de
..
besamanos" y
lo
impo an e
es que adqui ía ni eles de has a
SOO
y
1,000
pelOS.
AJg6n es igo de la In o mación sob e doc inas
de.
ailes
elabo ada
po
el
A zobispo de
Lima,
Ba olomé
Lobo
Gue e o,
en
1614,a i ma
que
los supe io es de los eligiosos salían
muy
icos de las isi as, al
iempo
que
na a la con esión
que
un
aile le
había
hecho:
.....
odo
el a o andamos
a anando
y
jun ando
pla a
pa a es cosas, una el
con en o,
o a
nues o pad e p o incial y
o a
pa a
nobis; y la
pa e
de
nues o
p o incial la enemos
apa ada
lo
p ime o y
así
odo
se absuel e con
agua bendi a, po que aunque bagamos
las
doc inas como San Pablo,
si
no
hay
pecunia
no
quedamos
en
ellas, y
así
p ocu amos siemp e
ene
pla a
p e enida
pa a
es o ... " (AGI,
Lima
301,
In o mación ... 1614).
De
es a
o ma,
jun o
al
p oblema
de
los diezmos, que dio luga a
un
la guí-
simo con encioso, el de las
doc ñnas
e a
ambién impo an e, o iginando la
endencia a
la
secula ización
de
las
mismas, que e minó o o gando
una
mayo
5

p eponde ancia del sec o secula del cle o sob e
el
egula
ya
en el mismo
siglo XVII.
El
ondo del con lic o, en ealidad, es aba en dispone del acceso a
una pa e impo an e del exceden e indígena que p opo cionaba el con ol
de
las doc inas, pe o, en é 'llÚnos sociales,
el
asun o omaba la o ma
de
una pugna
en e los dos supues os g upos en que
se
di idían los elemen os eclesiás icos
en lucha: los "clé igos i uosos, hijos
de
la
ie a y muy buenas lenguas"
po un lado, y los "codiciosos eligiosos, igno an es
de
la lengua indígena",
en gene al, po o o. Aunque la inalidad de es e a ículo es ap oxima se a la
ac i idad económica de algunos ailes doc ine os, es e aspec o del ema me ece
algunas conside aciones pues,
de
hecho, ue lo que mo i ó pa e de la documen-
ación que u ilizo en el abajo.
El
ema de
la
pugna en e ailes y cle o secula , elacionándola con o os
g upos
de
la sociedad eu opea,
ha
sido a ado po di e en es au o es y, en los
úl imos años, po Jona han Is ael, e i iéndose a la misma época que cub e es e
a ículo, aunque pa a el i eina o de Nue a Espa ia (Is ael, 1974). Si en o os
pun os de su abajo la apo ación de Is ael
es
muy p o echosa, en
lo
ocan e a
la elación en e ailes y co egido es, señ.ala, pe o no esuel e de o ma de mi-
i a, el ca ac e de la con on ación que los oponía en su común polí ica de
"ex o sión" (ibid.: 50), aunque a eces ambién pudie an se cómplices en
ella. Pe o, a pesa
de
que
el
au o inglés adi ina que pugnaban
po
un mismo
sec o del exceden e indígena, de hecho el asgo de e 'llÚnan e
en
es a elación
es, pa a él, una supues a y con usa "polí ica de seg egación" que opond ía a
co egido es, gene almen e
no
c iollos, con ailes, que debemos supone que
sí
lo e an en su mayo ía (ibid. :49-50). El si ua
la
cla e del p oblema
aquí
no
pa ece ace ado y, p ecisamen e, en
la
acep ación
de
es os supues os y sus im-
plicaciones económicas, de o ma gene alizada y ac í ica,
se
encuen a quizás
la mayo di icul ad
de
los plan eamien os que
se
han man enido has a aho a
sob e el ema.
Pe o lo que queda- explicado, de o ma a i icial en la exposición de Is ael
es
el súbi o cambio de in e eses que, hacia
162Ó,
lle ó a alia se a ambos g upos,
co egido es y ailes,
en
con a del cle o secula , que hizo su apa ición en
escena con una ue za digna de se mencionada (ib d.). La explicación es insa is-
ac o ia
no
po que sea in e osímil, pues en ealidad es pe ec amen e posible
es e cambio de alianzas, así como el con a io ambién, sino po que a ándose
de una lucha con una base económica
-el
mismo
au o
habla de
"polí ica
de
ex o sión" y de "a a icia" en
la
adminis ación
de
las pa oquias
po
pa e
de
los ailes-, la explicación o ecida en
el
desenlace
se
base en a gumen os polí-
6
icos, como
las
decisiones
de
es e ipo omadas po
los
i eyes, y sociológicos,
como
el
en en amien o c iollos-gachupines. Es a úl ima oposición que,
de
odas o mas, desempeñó un papel en muchos con lic os du an e
la
colonia
ha sido obse ada, en gene al, po mul i ud
de
au o es
y,
en pa icula pa a
el
caso
de
las
ó denes eligiosas,
A.
Tibesa
la
es udió con especial de alle, aunque
sin
llega a plan ea la en su elación con el con ex o económico (Tibesa , 1955).
Finalmen e hay que pensa que sólo un es udio
de
casos, sob e bases econó ni·
cas, puede mejo a
el
es ado ac ual
de
nues os conocimien os en es e ema.
En
el
Pe ú el asun o ambién
es
impo an e y a ec a
de
lleno a es e abajo.
En elación con
el
p oblema, Paulino Cas añeda, en un a ículo en
omo
a
la
igu a del a zobispo Lobo Gue e o {Cas a leda, 1976), comen a
la
In o mación
p omo ida po es e P elado y ya mencionada
mAs
a iba, que iba con des ino
al
Consejo, y dice:
"
...
(Lobo Gue e o) deseando
i
al ondo del p oblema {la si uación de
las
doc inas
de
los eligiosos), o dena una in es igación.
Se
ealizó
en
1614.
Buscó es igos cuali icados, conocedo es del asun o y capaces
de
deci
la
e dad sin e icencias. Fue on diez es igos que po azón de sus ca gos cono-
cie on
los
p oblemas p ác icamen e en odos los co egimien os ...
... odos los es igos, con a a unanimidad, p esen an a los clé igos secula es
como doc ine os modélicos en odos los sen idos: conocen la lengua de
los
indios, " i en como deben", adoc inan mejo y no ienen g anje ías, con
Jo
cual les a an con más ca idad y conside ación ... " (Cas ai'ieda, 1976:
9-10).
Paulino Cas añeda da po impa ciales
las
decla aciones de
los
es igos en
la
mencionada In o mación de Lobo Gue e o, consíde Andolos capaces
de
deci
la
e dad sin
el
meno a isbo
de
duda, a pesa
de
que, como
el
mismo se iala,
cinco
de
los diez habían sido co egido es, dos, encomende os, y o os dos
habían abajado
en
colabo ación con an e io es obispos. Co egido es y enco-
mende os, po
su
posición en el sis ema econónüco colonial como ya
se
ha
comen ado, dispu aban a los eligiosos a los que acusaban
la
núsma pa e
de
la
p oducción indígena y, como dice Is ael, e an i uales enemigos en su polí ica
de ex o sión; po ello,
no
es lógico admi i ,
en
p incipio y sin
más
ese as, que
ue an es igos "capaces de deci
la
e dad sin e icencias". Po o a pa e,
es
de
sospecha que los dos es igos que habían sido an e io men e asis en es
de isi as pas o ales con o os p elados pudie an que e amplia el campo
de
acción
de
las isi as, con ibuyendo a des i ui eligiosos de sus doc inas pa a
sus i ui los po clé igos, pues es os úl imos podían se isi ados po
los
obispos
"de i a
e
mo ibus"
al
con a io que los an e io es; máxime
si
e a cie o que
las
7
isi as p opo cionaban pingües
gananc•a~
a
lo~
4ue pa icipaban
en
ellas. Desde
luego, en suma, lo que
no
se debe ol ida es que los obispos. y
Lobo
Gue R o
en e ellos, e an una de las pa es más di ec amen e a ec adas
en
la
dispu a
con
las
ó denes eligiosas y una in o mación p o enien e de ellos
con a
la
o a
pa e
hay que oma la con
la
máxima p ecaución.
Aho a bien, ¿exage a on los es igos
en
sus a usaciones sob e
las
ac i idades
económicas de los ailes?, ¿e an los clé igos el
con apun o
de aquellos
en
su
compo amien o?. Una ápida ojeada a la documen ación
de
los
Tnñunales
Eclesiás icos conse ada
hoy
en los a chi os episcopales pe uanos
bas a
pa a
da se cuen a de que no pa ecen exage adas
Jas
acusaciones
de
la
In onnación
ci ada;
al
con a io, el es ado de cosas que
se
asluce de
las
decla aciones,
con as ándolo con los da os con enidos
en
los plei os
que
se lle a on
an e
esos mencionados ibunales, pa ece que se haDaba ex endido
en
las doc inas
del i eina o. Es deci ,
en
cuan o
al
ono
de las denuncias, las decla aciones de
los es igos de las In o maciones
(ya
se
e á que hay una segunda, además
de
la
mencionada) quedan a i icadas
po
documen ación de o as ins ancias
de
la
adminis ación eclesiás ica gene ada pa a
o os
obje i os.
Sin emba go,
en
un de e minado aspec o es a misma documen ación
sí
con adice las decla aciones
de
los es igos; en conc e o,
una
g an
can idad
de
clé igos doc ine os
enía
p oblemas judiciales pendien es
an e
el
P o iso
del
A zobispado de
U na
po
los mismos a os
en
que Lobo Gue e o con ecciona-
ba
sus In o maciones, y
po
mo i os idén icos a las acusaciones
que
cons an
en
ellas con a los ailes5. Los es igos, pues,
men ían
en
es e
pun o,
al deci
que
los clé igos hijos de la ie a e an
mucho
mú
i uosos que los ailes
-a uma-
ción que ya a p ime a ís a pa ece
a bi a ia-.
nñen as que el
aaobispo,
po
su
pa e, ocul aba de o ma conscien e e in e esada an e
el
Consejo
de
Indias
los plei os de sus clé igos, buscando decla aciones que esal a an, insis en e y
exclusi amen e, sus supues as i udes y des acando,
en
con aposición, imica-
men e las ac i idades económicas de los ailes. Las In o maciones
no
e an
más que
una
de
las a mas u ilizadas
en
la pugna
de
ca ác e
económico
con a
las ó denes eligiosas y Ba olomé Lobo Gue e o apa ece,
de es a o ma, como
un
pe sonaje di ec amen e implicado
en
eUa. A
al a
de
un
es udio a ondo del p oblema, la hipó esis que pa ece adqui i ue za
es
que
las
5 La documen ación a que me e ie o o ma
pa e
de
la
co n:spoudieu e a
los
T ibunales
Eclesiás icos de los obispados
y,
especialmen e,
al
del a zobispado
de
Lima.
Sob e
la
p oblemá ica en que
se
enma can es os con lic os
me
encuenbo
ealizando
una
in es i-
gación ac ualmen e.
8
doc inas
de
los clé igos y
las
de
los eligiosos, en
lo
que
se
e ie e a las elaciones
económicas con
la
comunidad indígena, uncionaban
de
mane a simila , en
é minos gene ales.
Finalmen e, los es igos
de
las In o maciones e an en su mayo ía peninsula es.
Es o ocu ía en 1614 y
su
en en amien o con los eligiosos co esponde a
las
obse aciones
de
Is ael pa a México. Pe o, ¿hay que supone que es a oposición
e a debida básicamen e a
la
"polí ica de seg egación"; que los ailes e an en
su
mayo ía c iollos en es os
a los
y, sob e odo, que la dis ibución
de
sus o ígenes
geog á icos cambió b uscamen e hacia 1620?. En elación con es o es impo ·
an e señala que o os co egido es y o os encomende os, dis in os a los
es igos
de
las
In o maciones,
se
hallaban en uel os en los plei os, ya ci ados, que
los clé igos doc ine os enían pues os an e
el
T ibunal Eclesiás ico
de
U na.
Igualmen e impo an e
es
da se cuen a de que en e los es igos de
las
In o maciones que an ehemen emen e de endían los in e eses
de
los "hijos
de
la ie a" había alguno, como
el
no a io de isi as eclesiás icas Juan Rod íguez
Mu ioz, que lle aba 1nicamen e cua o a íos y medio en Pe ú, po lo que
es
di ícil imagina que
se
hubie a iden i icado an o, en an co o iempo, con
el
pun o
de
is a e in e eses
del
e en ual "g upo c iollo" como pa a de ende lo
sólo a causa
de
su
o igen. Po
el
con a io, c eo que es o apoya la hipó esis de
que
las
alianzas y los en en amien os en es e e eno es aban condicionados
más
po la elaciones y dependencias pe sonales
de
los indi iduos, que po
su
posición en la es uc u a adminis a i a o po sus o ígenes geog á icos.
Lo que
se
denominan "abusos"
de
los doc ine os sob e la población indígena
no e a
más
que un componen es esencial al sis ema colonial, y lo que
se
hace
necesa io
es
p ecisa el g ado
de
gene alización y la in ensidad
de
su p ác ica.
Yo p e endo es udia , sob e de e minados ejemplos, la can idad
de
exceden e
ap opiado po el doc ine o y la o ma que adop aba. No in en o abo da
el
es udio del papel económico del cu a has a
sus
úl imas consecuencias. Los
lími es que
me
ijo comp enden 1nica l)en e el momen o
de
la ap opiación y
dejo al ma gen pasos p e ios, como son el del o igen y o ma
de
adquisición
de
las ma e ias p imas en el caso
de
los ob ajes y amasijos
de
pan,
po
ejemplo,
y p oblemas pos e io es
al
de
la ap opiación, como es el de la o ma en que
el
exceden e ap opiado
se
inco po a a la ci culación y qué des inos o na. Es e
úl imo
es
cie amen e un e na c ucial y
su
magni ud excede las posibilidades
de
un a ículo b e e como es e. En e o os e nas se ía necesa io conside a lo
consumido po
el
p opio doc ine o y po
las
pe sonas que con i ie an con el;
lo des inado
al
man enimien o y o namen ación
de
la doc ina, en escul u as,
9
a an con
euu~.
Pe o
la
mano
de
ob a indígena enía o os usos pa a
los
doc ine os.
El
cuidado
de
sus animales domés icos po los jó enes que acudían a
la
doc ina a
se e angelizados debía se una ac i idad ecuen e, pues o que e a ecogida en
Concilios y Sínodos y p ohibida (Va gas Uga e,
ol.
1,
1951: Conc.
lll,
sess. 2a.,
cap. 39).
El
cacique PoJa icona,
de
Cha aca o, acusaba
al
Pad e Aguila de
emplea a los muchachos en ello y ambién los me cada ios
de
Huamalíes son
denunciados po el mismo hecho, que peijudicaba el ap endizaje de
la
doc ina
po
los
jó enes.
El
abajo
se
hacía más du o cuando los ailes exigían la apo a-
ción
de
ca gas
de
hie ba pa a los animales, desde luego sin paga nada po ello.
In e esan es son los casos de lo que
se
puede denomina , aunque en peque a
escala, explo ación ganade a
de
los eligiosos.
La
exis encia
de
mulas y caballos
"pa a engo da y ende " en manos
de
algunos doc ine os,
sin
especi ica se en
gene al
las
doc inas, e a expues a
po
algunos es igos, que explicaban que en
Ja
labo
de
ae ca gas
de
hie ba pa a el ganado
se
ocupaban los muchachos
de
la
doc ina
sin
ecibi nada a cambio. En conc e o,
el
agus ino
de
San iago
de
Chuco "cazaba y domaba caballos y mulas pa a e ende los y gana con ellos".
Pa a es e negocio,
el
aile ponía en mo imien o a
más
de
30
ó
40
pe sonas,
en e indios e indias, sol e as y casadas, que dia iamen e le aían dos "caminos"
(sic)
de
hie ba. Es os e an medidos y pesados po el doc ine o que imponía
cas igos
si
el abajo no e a cumplido debidamen e. Una acusación simila
se
o muló con a el me ceda io de Huac achuco.
Los
indios e an u ilizados ambién en las ac i idades come ciales
de
los
eli-
giosos, an o den o como ue a
de
la
comun1dad. Las muje es, undamen al-
men e, e an empleadas en abe nas endiendo di e sos p oduc os, como u a,
ino y chicha. Un me ceda io
de
Huamalies ocupaba a cua o indias en
su
abe na, y los doc ine os de Jauja, .sin especi ica se
de
qué doc inas
se
a aba,
ocupaban a indias sol e as
en
la ab icación
de
pan, con. imposición
de
penas
económicas
si
no cumplían su abajo. Sob e di e en es zonas
-Jauja,
Yauyos,
Andajes, A a illos-
se
dice que los doc ine os -dominicos y me ceda ios p in-
cipalmen e- en iaban a los indios ue emen e ca gados ue a
de
sus doc inas,
como consecuencia
de
lo cual habían mue o muchos. El des ino de es os en ios
de
me cancías con mano
de
ob a indígena e a siemp e Lima, y
Ja
ca ga, papas,
hue os, gallinas, pollos y o os p oduc os
de
Ja
ie a. Es os en íos,
se
dice, los
hacían pa a
su
p o echo y pa a egala a sus supe io es
y,
desde luego, sin paga
a los indios lo debido.
Como úl ima ac i idad egis ada en que e a empleada
la
mano
de
ob a india
16

ha
dejado
la
ab icaciún
de
chicha po
las
muje es.
Es
bas an e ecuen e es e
ema, aunque menos que
el
de
la
ab icación
de
ejidos.
Se
epi e en elación
con Cha aca o, Nomb e
de
Jesús, Los Baños, Huamachuco y Cajama ca, en
gene al, que las muje es hacían chicha y, en o os luga es, que e a endida po
los doc ine os, aunque
sin
especi ica se
si
se
elabo aba all mismo. La g an
demanda
de
la bebida en e
la
población indígena es imulaba, sin duda,
la
ac i idad
de
es a p oducción, a pesa de
la
insis encia po las au o idades ecle·
siás icas p ohibiéndola exp esamen e.
Se
comp ueba. después
de
ci ados odos es os ejemplos, que el uso
de
la
ue za
de
abajo india
se
ealizaba en dis in as condiciones.
Po
un
lado,
el
caso de los yanaconas de
la
hacienda
de
la
Compa!Ha de Jesús co esponde, a
g andes asgos,
al
que Pablo Mace a
ha
ipi icado cla amen e
en
uno
de
sus
abajos (Mace a, 1968:
XXI
y ss.). Los yanaconas, a cambio de abaja una
pa e de su iempo pa a los jesuí as, disponen pa a sí de la
o a
pa e, además
de
e pagada
su
asa
po
aquéllos. Con
odo,
los jesui as consiguen
una
ganancia
median e aho os de sala ios, del
400
o/o y la en aja de dispone de
mano
de
ob a segu a.
Jun o
a es o, los demás doc ine os, a eces, pa ece que u ilizaban
mano de ob a india
en
ob ajes, sin que al
men~s
exis ie an quejas de los indios en
cuan o a
la
paga, lo que obliga a admi i la posibilidad de que
se
a a a
de a·
bajo emune ado. Cie amen e
no
hay segundad de ello ni, consiguien emen e,
de
cuál pudie a se el ni el
de
la
e en ual emune ación. Hay que
ene
en
cuen a,
po
lo demás, que
el
cu a disponía de medios su icien es
pa a
consegui
mano de ob a de la comunidad sin necesidad de paga la, ni siquie a
de
compele
a los indios a p es a la.
Sin emba go, la mayo ía
de
los ejemplos conside ados hablan de la u ilización
de ue za de abajo
po
los eligiosos,
en
di e sidad de ocupaciones, sin se
emune ada en absolu o. En es os casos, sal ando las ac i idades
en
que el cu a
comp a a la ma e ia p ima, como pa ece que sucedía en algunos ob ajes,
las
ganancias ne as debían se muy al as. En casi ninguna de las ac i idades obse a-
das exis ían gas os complemen a ios que el aile u ie a que ealiza e incluso,
en los casos
de
omos y ela es, las ins alaciones
se
dice que e an
"he edadas"
de
unos doc ine os a o os.
b) El ema de la chicha, is o más a iba, nos conduce a p egun a
po
el maíz.
De
los dos co egimien os ci ados
en
úl imo luga , Huamachuco y Cajama ca,
se
dice ex ualmen e en
las
In o maciones de Lobo Gue e o que los doc ine os,
"del maíz que ecogen en las doc inas,
lo
epa en y mandan hace chicha a las
17
indias sol e as".
En e ec o, o o
de
los
ac o es de p oducción
al
que enían acceso los doc i-
ne os e a
la
ie"a. y no sólo
la
que e a p opiedad
de
la
doc ina po donaciones
más o menos olun a ias, sino
la
que e a p opiedad indiscu ida
de
los indios.
P;.na
ilus a es e ipo
de
in e ención económica
se
puede acudi a dos ejemplos
apa ecidos en
la
documen ación, si uados ambos en A equipa.
El
p ime o co esponde a 1622, cuando
el
a endado
de
los diezmos del
obispado de A equipa, Miguel Pé ez Rome o, hizo una pe ición
al
obispo en
elación con un p oblema que
le
su gió
al
e ec ua la ecolección de los diezmos.
El
dominico Miguel Co ea, cu a
de
La Chi nba, p óximo a
la
ciudad, había
hecho una
"semen e a en ie as
de
indios Yanahua as, de su cu a o, en un pago llamado
Chullo
y,
de los opos que semb ó, cogió más
de
lOO
anegas
de
igo y
30
de cebada
y,
aunque
le
he pedido
el
diezmo
de
ello, no ha que ido paga
diciendo que es mendican e".
Pe o a ándose de ie as que no e an de su p opiedad y
de
una p oducción
que, ob iamen e, no e a pa a el p opio consumo o el
de
su comunidad sóla nen-
e, el a endado conside aba que el aile debía paga
el
diezmo co espondien-
e.
El
P. Co ea, po su pa e, que lle aba ya es anos en La Chi nba
en
1623,
decla aba que únicamen e el an e io había semb ado cua o anegas y media·
de semilla,
"con
licencia que
le
dio su P elado Supe io , pa a su sus en o",·
es deci ,
el
Supe io de su o den, ecogiendo 72 anegas
de
igo y
24
de cebada
que nació en e el igo. A lo la go del plei o, pa a jus i ica que los dominicos
enían p i ilegio pa a semb a en ie as diezmales
sin
paga diezmo, el P. Co ea
adujo di e en es Bulas y B e es concedidos a su o den po dis in os Papas, a
pesa
de
lo cual el obispo
de
A equipa dio manda os
de
que el aile pagase el
diezmo de lo exp esado en el anscu so de es días, más el del
maíz--cabe
la
duda
de
si había semb ado ambién maíz, o
de
si
se
a a
de
un e o en luga de
cebada-,
den o de los es días
de
ecogido. Hay que supone que el P. Co ea,
como doc ine o, pe cibía su sala io y, quizás, ambién algunos de echos ecle-
siás icos
po
los sac amen os adminis ados a
los
indios, al ma gen de lo cual
u ilizaba 1
O opos de
sus
ie as, consiguiendo una can idad
de
g ano que e a
m! s
que su icien e pa a su sus en o y que, p obablemen e, come cializaba
en
pa e.
Además, queda la incógni a de cuál se ía la mano de ob a que u iliza ía pa a
abaja la ie a y en qué condiciones.
18
Pa ec1do e a
el
caso
de
Cha aca o.
Aquí
el cacique
se
quejaba de que el P.
AguiJa hacía dos anos que semb aba
cua o
opos
de i as de la comunidad
pa a cul i a maíz. sin paga ningún ipo de en a a los indios.
La
impo ancia
de los casos, más allá del olumen de ie as u ilizadas y de la cosecha ob enida,
es iba en mos a el ipo de elación de los eligiosos
con
las comunidades,
sob e cuyos de echos aquellos imponían su en ajosa condición de colonizado .
e)
En
las asas que eglamen aban el
ibu o
indígena en el siglo XVI, el sala io
del doc ine o e a pagado, gene almen e,
en
o ma de me cancías que se elacio-
naban a con inuación del
ibu o
que debía ecibi
el
encomende o. Al
i
adqui-
iendo
el
ibu o,
p og esi amen e, la o ma de dine o
en
algunos luga es, el
sala io del cu a pasó a se ie asignado ambién
en
dine o y, a
pa i
de en onces,
el
cu a debió comp a a la comunidad
una
can idad
mayo
de las me cancías
que necesi aba, o de adqui i las
po
o os medios. Exis en e e encias a que es as
elaciones come ciales en e el cu a y los indios, las
11nicas
que le es aban pe mi-
idas
po
o a
pa e,
no
e an simé icas, pues,
dada
la posición de ue za de que
aquél gozaba ambien en es e
ema,
conseguía sali bene iciado.
En e ec o, de las ocho doc inas de los dominicos
en
Yauyos,
se
a i ma
po
el es igo co espondien e
en
la In o mación de
Lobo
Gue e o de 1614, que los
ailes comp aban a los indios ••gallinas, pollos y hue os a menos
de
la asa del
Seño Vi ey".
Es a
ase pa ece deno a ,
en
p ime
luga , la exis encia de
una
eglamen ación de p ecios
po
el gobie no
pa a
las elaciones come ciales con los
indios pe o, sob e odo, una ope ación luc osísi na de ailes que después e en-
dían
las me cancías, como
se
ió, ue a de las doc inas.
Una
ac uación simila
pa ece deduci se de las quejas del cacique Pola icona, de Cha aca o, cuando dice:
" ... las a es y pollos que
le
damos le cos a al pad e que se hallan mal y
una
india
Lucía CURA comp ó en seis eales y un pollo en
dos
eales ... " (sic).
En
es e caso
no
es á cla o que
se
a a a de una elación come cial la es ablecida en e los
indios y el eligioso, aunque
sí
es e iden e el es ue zo que
deben
hace aquellos
pa a en ega las me cancías al doc ine o.
Es e
11l imo
ap o echJba o as posibilidades
pa a
ecibi
una
can idad a iable
de dis in os p oduc os. Po ejemplo,
un
cas igo que pa ece ecuen e
po
pa e
de los doc ine os, además de las penas ísicas,
e a
incau a se
de
las man as de
los indios cuando al aban a algunas de las imposiciones
de
que e an
obje o.
Así ac uaba ay F ancisco de Aguila , en Cha aca o, cuando los indios
no
acudían desde sus chac as, a dos leguas o más, o desde sus poblaciones a p esen-
a
o endas a la co adía de La Sal e, que él mismo undó. De la misma o ma
19
eaccionaban
los
doc incH~S
de
JauJa
cuando los uni1os dejaban
de
acudn a
la~
1es as
de
la
doc ina, o cuando
las
indias no pagaban en pla a
el
pan que
no
habían sido capaces
de
ende .
Es
posible que muchas de es as p endas,
al
no
pode
se
ecupe adas po sus dueños, aisladamen e o acumuladas
al
conjun o
de
la
p oducción
de
los
ob ajes, ue an lle adas después al me cado.
Las
celeb aciones ehgiosas, como casamien os, bau izos, ies as
de
Todos
Jos
San os y o as, daban luga a un pago, ancamen e al o en algunos casos,
en
elas
que
hace pensa en
la
impo ancia que enían en el apa a o o namen al
de
.l.. s
iglesias
y que pe du a has a nues os días. Los indios
se
quejaban
de
la
ca ga
que
les
suponía la en ega de cua o
elas
de
a cua a po casamien o en egadas
po
el
con ayen e, y una po bau izo, en el alle
de
Jauja.
En
Cha aca o, ay
F ancisco
de
Aguila solici aba elas ambién
en
domingos y es i os y,
al
con a-
io
que
Jos
cu as que
le
p ecedie on en
la
doc ina, no las encendía, quizás pa a
en ia las
al
p óximo cen o u bano de A equipa.
También
en
Cha aca o, a pesa
de
es a p ohibido
po
los Concilios Limenses,
en
la
ies a de Todos los San os los indios es aban acos umb ados a cub i
las
sepul u as de sus di un os con lo que cada
uno
podia, has a que
la
llegada del
P.
Aguila lo impidió, ap opiándose él del "maíz, ocas y papas" que es aban
des inadas a al e ec o. El mismo cambió la cos umb e de celeb a las ies as
de
las
co adías, más las de San F ancisco, San Juan y San iago, en casa
de
los
al e eces pa a celeb a las en
su
casa, con lo que, en año y medio, habían enido
luga
seis
ies as y
la
comunidad había debido gas a en "a es, pollos, hue os,
eme os, ca ne os, cab i os y ha ina", más
un
eal
po
pe sona, la can idad
de
240 pesos. La ap opiación de bienes de consumo e a, pues, un apa ado impo -
an e en
la
ac i idad económica de los doc ine os de indios.
Si
en algunos de los ejemplos mencionados es sólo posible imagina que pa e
de
lo ob enido po el cu a end ía po des ino el me cado, en o os no cabe
ninguna duda de ello, pues o que en los documen os
se
menciona exp esamen e
la
ac i idad me can il
de
los p opios doc ine os. Los me ceda ios
de
Huamalíes
y
el
agus ino de San iago
de
Chuco comp aban y "cazaban" (sic) caballos y
mulas pa a engo dados, domados y ende los. Igualmen e, los doc ine os
de
Jauja, en gene al, y en pa icula el
de
Comas
- anciscano-,
así como los
de
Yauyos, muy ac i os come cialmen e, e endían en
U na
los p oduc os de
la
ie a que, p e iamen e, hab ían ob enido
de
los indios como o endas o, quizás,
a menos p ecio, como de hecho hacían los de Yauyos. A la ope ación
de
lle a
las me cancías a Lima empleando mano de ob a india ya he dedicado más a iba
un comen a io. Po
su
pa e,
los
eligiosos de Jauja endían
el
pan que, como
20
ci 6, ab icaban ambién
con
mano
de
ob a
indígena, y los de Huamalíes y San-
iago
de
UocDa
en
pa icula , chicha.
En
es e
6l imo luga
1e
endía ambién
pan, u a y ino que el aile hacía
ae
desde Huánuco.
El aile me ceda io de Nomb e de Jesús salía de
su
ju isdicción, posiblemen e
sin
licencia, a cumpli ope aciones oome ciales, mien as
que
el agus ino de
San iago de Chuco
comp aba
"algunas me cade ías de China y o as cosas" y
las e endía. Desde luego,
muchos
de los ejidos elabo ados en los ob ajes de
la~
doc inas e an lle ados di ec amen e a la en a
po
los eligiosos.
Uno
de
es m
mencionado en la In o mación de 1614,
habla
llegado a U na
"con
much-as
cabalgadu as ca gadas de
opa
que
los indios habian
hecho".
O o, agus ino,
en
Huamachuoo, seg6n
había
oído
deci el co espondien e es igo, había ganado
en a o y medio
que
e a doc ine o
más
de 6,000 6 7,000 pesos, a base de sus
"muchas g anje ías
con
indios e indias
en
hila cosas de seda".
AJgo
más
baja..~
e an las es imaciones ealizadas
po
o o
es igo sob e
las
ganancias de los me ce-
da ios, p incipalmen e
en
Huamalíes,
al
ma gen de
sus
sala ios y es ipendios, que
calculaba en más de
2,000
ducados, ap oximadamen e
2,750
pesos.
d)
En
la legislación canónica, desde el
lliglo
XVI, el
6nico
ing eso pe mi ido a
los doc ine os e a el
sínodo
o sala io, deducible del
o al
del
ibu o
pagado
po
los indios. Sólo
podía
a adí sele las limosnas y o endas que,
de
o ma olun-
a ia, quisie an en ega es os.
En
el
siglo XVII el sala io se compu aba
bbica-
men e
en
dine o
y desde los p ime os casos de sala ios conocidos, ci ados
po
Lockha pa a mediados del siglo XVI, que e an de
300
i
500
(Lockha , 1968:
52)
has a
los que
he
encon ado
pa a
las doc inas es udiadas aquí,
su
ni el
no
pa ece habe subido sus ancialmen e. Conc e ándome a los
casos
que in e esan,
los da os son los siguien es:
O den de San o Domingo:
-Huaylas:
11
doc inas
con
450
pesos ensayados cada
una
-Yauyos. 9 doc inas
con
400
pesos ensayados cada
una
-Jauja. 5 doc inas con 500 pesos ensayados cada
una
O den
de
San
F ancisco:
-Cajama ca: 5 doc inas
con
226 pesos ensayados cada
una
-Jauja: 4 doc inas con
400
pesos ensayados cada
una
O den
de
San
Agus ín:
-Huamachuoo: 7 doc inas
con
178.6 pesos ensayados
cada
una.
21

O den
de
La
Me ced
Huánuco: 6 doc nnas con 450 pesos ensayados cada
un;~
.
Tomando como bases es os da os, el sala io medio
de
una
doc ina ascendía
a 377 pesos ensayados, que co espondían ap oximadamen e a
600
pesos de a
ocho, can idad que hay que oma pa a acumula la a o os ing esos del doc i-
ne o en o ma
de
dine o. No obs an e, a e ec os
de
la cuan i icación inal, aun
a iesgo
de
subes ima los esul ados, en conside ación a
la
e en ualidad de que
o as doc inas que no es én ecogidas en es e abajo u iesen sínodos in e io es
a es a media, es ima é sólo 500 pesos
de
sala io po doc ina.
Al ma gen
del
sínodo, como quedó dicho,
el
doc ine o no podía cob a
de echos po
la
adminis ación
de
sac amen os, así como ampoco exigi limos-
nas
ni
o endas en
las
misas o es i idades, pe o la insis encia de es a p ohibi-
ción
en la legislación hace sospecha que el cob o
de
dichos concep os debió
se
una p ác ica ecuen e. Desde luego, en la documen ación u ilizada exis en
e e encias sob adas en es e sen ido.
Según uno de
los
es igos
de
la
In o mación
de
Lobo Gue e o
de
1612, en
los
co egimien os
de
Conchucos, Huamal es y Caja na ca los doc ine os, en
gene al, lle aban po la limosna
de
la
misa
un
eal a cada indio casado y a los
sol e os, medio, exigiéndoles además las a as a es os úl imos cuando
se
casa-
ban. El mismo es igo p ecisa que
los
indios o as e os debían en ega cua o
pesos
de a nue e eales, ambién po la limosna
de
la
misa.
Es
pa icula men e
impo an e es e da o, que puede se indicio de que los cu as saca an p o echo
ex ao dina io
de
los o as e os que
se
hallaban en una si uación i egula ,
ex o sionándolos en luga de de ol e los a su luga
de
o igen, como es aba legis-
lado.
En la In o mación de 1614
se
denuncia la p ác ica de exigi compulsi amen e
o endas en
las
es i idades,
de
medio eal a los homb es y medio a las muje es,
en el caso de los dominicos
de
Jauja, que enca celaban o qui aban
las
man as
a aquellos que no podían paga las. Del mismo modo ac uaban los de Yauyos,
quienes llamaban po pad ón a los indios en la pue a
de
la iglesia, acompañados
del sac is án y del iscal y exigían, desde los muchachos de 19 años has a los
1 Relación de las p o incias, con en os, doc inas, ailes, en as y haciendas que ienen
las o denes que han undado en los Reinos del Pe ú. El Ma ques de Mon escla os.
(1612)
AGI, Lima, 36. Es e
documen o,
que ya ue u ilizado
po
F.
de
A mas (A mas,
1966),
aunque con iene los sínodos de las doc inas
no
es iable
en
1 o
que
a ec a a las haciendas
Y demás en as de las Ó denes, que
se
encuen an ob iamen e subes imadas.
22
Vl 'JOS,
un
eal
a
h.>s
homb es y medio a
las
muje es.
El
que no enia dine o,
como en Jauja, en egaba
su
man a y
el
cacique, pa ece que colabo ando con
el
doc ine o en es e caso,los ponía en una memo ia pa a cob a les pos e io men e
Si
alguna muje enía a
su
ma ido ausen e, incluso desde hacía es anos, debía
ambién paga po él.
La
iolencia
en
la
exigencia
de
o endas
es
igualmen e
denunciada en doc inas
de
Huaylas, Huánuco,
Caja
ambo y Can a.
En
lo e e en e a de echos eclesiás icos, o o es igo
se ala
que en las doc i-
nas
de
Jauja
los
dominicos exigían a los indios en sus ma imonios a as
de
13
eales,
más
una o enda cuyo impo e
no
se
especi ica. A los bau ismos debían
apo a , además
de
elas, dos eales
de
o enda y el pad ino y la mad ina, o os
dos.
En
los
en ie os
se
les
cob aba acompa amien o y posa
po
alo inde e -
minado. Además
de
es os es sac amen os
de
cumplimien o obligado pa a odo
c is iano, po cada misa can ada debían paga es pa acones y
si
e a con igilia,
cinco. En es a misma decla ación apa ece una de
las
acusaciones sob e las
manipulaciones
de
que e an obje o los he ede os de los di un os
po
pa e de los
eligiosos: el es igo a inna que
si
algún di un o pob e dejaba el enca go
de
que
se
dije a misa ezada po
su
alma, aquellos la ocaban
po
misa can ada, pa a
log a así una o enda
más
cuan iosa. Mani es aba igualmen e que había is o
mo i algunos indios e indias sin hace es amen o y queda se los eligiosos con
sus haciendas, dejando a los he ede os sin qué come y endiéndoles las
casas
pa a deci misas can adas.
O a denuncia po cob o indebido
de
de echos po la adminis ación del
ma imonio
es
p esen ada po el cacique Pola icona,
de
Cha aca o. De
la
edac-
ción
de
la
acusación pa ece desp ende se que, además
de
las
elas y
de
cua o
pesos y un eal po cada ma imonio,
los
con ayen es debían con ibui con
a as, a pesa de que la iglesia disponía
de
a as pa a se usadas
en
común po la
población indígena, habiéndose p ac icado así con el an e io doc ine o ay
Ma ías P ado.
E iden emen e .el pago
de
ob enciones jun o a
las
limosnas y o endas, a
eces en egadas
de
o ma o zosa, p opo cionaban
al
cu a unos saneados ing e-
sos, ijos y ela i amen e cuan iosos, a ándose
de
acon ecimien os po los que
debía pasa
la
población obliga o iamen e es
eces
en
la
ida.
Po o a pa e, en Cha aca o los indios debían paga
un
eal en
las
celeb acio-
nes
de
la co adía
de
La Sal e, segunda exis en e en
la
doc ina; posiblemen e
e a la misma can idad que end ian que en ega pa a la o a co ad a, la de la
23
limpia
Concepción, además
de
en los días
de
San F ancisco,
San
Juan y
San iago. Aunque los días
de
ies as es ablecidos pa a los indios e an bas an es
más
de es,
las
quejas del cacique Pola icona sólo hacen e e encia a ellos.
Al in e esan e papel cumplido
po
la co adía en o os aspec os
de
la ida
social,
se
unía
así el se un medio u ilizado po
el
cu a pa a abao be una pa e
del
exceden e de la comunidad. La co adía
es
una ins i ución compleja en su
o ganización y uncionamien o
y,
aunque
es
cla o que
una
a i mación como es a
no exime
de
la necesidad e impo ancia
de
su es udio, a en u a se a opina sob e
la
elación del cu a con los bienes
de
la
co adía puede esul a a iesgado sin
un
es udio de enido
de
la ins i ución. Pa a a adi a la cuan i icación inal sólo
conside a é una pequeiia can idad de limosnas en dine o
po
la es i idad
de
la
ad ocación de la co adía que, en ealidad,
no
modi ica á
de
mane a impo an e
la
suma
o al,
p e i iendo calcula
po
de ec o que
po
exceso el esul ado inal.
Po úl imo, los eligiosos imponían penas pecunia ias, a eces de has a a ios
pesos, a los indios
po
no
cumpli algunas
de
las
obligaciones que les exigían,
po
casos
de
.. amancebamien o", e incluso po al a a una palab a dada
de
ma imonio.
Casos
de
es os cas igos en dine o
e
ci an de Huamachuco, Caja-
ma ca, Hua nalíes, Conchucos y Jauja.
Una ap oximación a la cuan i icación
El
cu a
conseguía, como
se
ha podido obse a , ap opia se
de
una
pa e del
exceden e de la comunidad de su doc ina, bien bajo la o ma de me cancías,
o de dine o conseguido po la comunidad a cambio de su p opia p oducción o
endiendo su
mano
de ob a, o bien de pa e
de
su ue za de abajo aplicada
po
el doc ine o a di e sas ac i idades. Po el momen o no pa ece posible calcula
con p ecisión cuál de es as es o mas del exceden e suponia la
mayo
pa e
del alo
de
lo ap opiado
po
el cu a. Si acaso,
se
puede
in en a
ene
una
idea ap oximada de algunos de los casos. En ealidad, dado el
nóme o
de ejem-
plos conside ado y
lo
he e ogéneo
de
los da os disponibles, p e ende mucho
más
se ía excesi o.
En cuan o a la ue za de abajo,
ya
apun é la posibilidad
de
que
la mano
de
ob a u ilizada en ob ajes ue a, en ocasiones, emune ada. Pe o, dado que
se
a a
de
una
posibilidad sólo y de que
no
exis e ni una e e encia al pago que
el cu a e ec ua a ni, consiguien emen e, a la e en ual di e encia
con
o os que
los indios pudie an gana
ocupmdose
pa a o os ob aje os, el asun o
no
me ece
de ene se en él.
24
Po el con a io, las alusiones a que
el
eligioso ocupaba mano de ob a india
sin
paga le nada son abundan es y
no
sólo en elación con los ob ajes.
Si
acep a-
mos un ni el de sala ios de un eal
-mínimo·
y conside amos
cin~o
indios
abajando
300
días
al
año en a eas como aca eo
de
hie ba pa a el ganado del
cu a, amasa el pan, anspo e de me cancías a Lima, ende p oduc os en
es ablecimien os del cu a, e c. que pa ecen habe sido ac i idades egula men e
man enidas, una es imación de 200 pesos anuales aho ados
en
sala ios po
el
eligioso puede conside a se azonable,
si
no baja.
En
ma e ia
de
ob ajes,
sin
emba go,
las
ganancias una
ez
endida
la
p o-
ducción pa ece que e an más al as; aquí
el
aho o
se
conseguía en sala ios
de
hila u a, ejido y, cabe sospecha ambién, median e
la
adquisición
de
ma e ias
p imas. Hay da os p ecisos pa a dos eligiosos que consiguie on
::!,750
pesos y
de
6,000 á 7,000 espec i amen e, que debían se ganancias ne as casi en
su
o alidad, en an o que
de
o o
se
dice que
llegó
a Lima con
50
cabalgadu as
de
opa pa a ende . Tomando como e e encia
la
p ime a ci a, 2,750 pesos,
los
ailes que dispusie an
de
ob aje, caso ecuen e en e los ejemplos obse a-
dos, podían consegui un mínimo de 3,000 pesos median e
el
uso de ue za
de
abajo indígena no emune ada, aunque
si
el cálculo
se
hace sob e la base de la
segunda can idad, la suma podía ascende a ce ca de 7,000 pesos. Sin dispone
de
ob aje, el aho o po el concep o ci ado, en o as palab as, el bene icio del
cu a e a sensiblemen e meno . La o a modalidad comen ada de ap opiación
de ue za
de
abajo ue la co espondien e a los yanaconas
de
la Compañía de
Jesús, en Guasacache. Es os disponían
de
es días de abajo indígena a
la
se-
mana
Jo
que suponía, conside ando sala ios ag ícolas de dos eales,
un
aho o de
30 á 32 pesos
po
ibu a io
al
año.
En segundo é mino, po lo que
se
e ie e a las me cancías, las alusiones
en
los documen os u ilizados no pe mi en p ác icamen e ninguna cuan i icación.
Se
sabe que algunos
de
los eligiosos ap o echaban las conmemo aciones de
es-
i idades eligiosas, como Todos los San os o la del pa ón
de
alguna co adía,
pa a exigi la en ega
de
cie a can idad de bienes de consumo. El cacique
Pola icona, de Cha aca o, cuya decla ación es
la
única que acili a una ap ecia-
ción cuan i a i a, llega a deci que en
seis
ies as celeb adas
en
casa del eligioso
en año y medio, habían enido que gas a 240 pesos en
a es,
hue os, eme os,
ca ne os, cab i os y ha ina, más 'cie a can idad desconocida
de
pla a,
en
in i a
al
cu a
-lo
que no quie e deci que odo
se
lo
ap opiase
és e-.
El p opio eli-
gioso les omaba el maíz, las ocas y papas que la comunidad solía pone , an es
de
que él llega a como doc ine o, sob e
las
umbas de sus an epasados el
día
de
25
llegó a Pe ú.
Ha
sido co egido en Chimbo
-Qui o-,
Huamalíes y Huay-
las y en la illa de Can.e e.
Obj. decla .: 3 6 4 doc inas
de
me cada ios en Huamalíes y 6
de
domini-
cos en Huaylas.
Tes . y exp.: Be na do
de
Alcoce Salcedo, na u al de Toledo, es an e en
Lima. Hace más de 20 anos que anda
po
doc inas; es u o
11
al se icio
del a zobispo Mog o ejo,
en
sus isi as.
Tes . y exp.: CapiUn.
don
Luis
de la Reinaga Salaza ,na u al de U na y ecino
de
ella. Encomende o del epa imien o
de
Huac achuco, P o incia de
Huánuco.
Obj. decla .: El doc ine o me ceda io de su encomienda que
lo
es desde
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