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Religiosos, doctrinas y excedente económico indígena en el Perú a comienzos del siglo XVII

Acosta Rodríguez, Antonio

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HISTORJCA, Vol. VI, Núm. l,Julio de 1982. RELIGIOSOS, DOCTRINAS Y EXCEDENTE ECONOMICO INDIGENA EN EL PERU A COMIENZOS DEL SIGLO XVll Couside aciones gene:mles An o úo Acos a Uni e sidad de Se illa El p oceso de expansión y dominación colonial eu opea en Amé ica ue lle ado a cabo po odos los sec o es sociales y a a és de odas las ins i uciones ansplan adas al nue o ~ inen e. Una de las más ac i as en es a acción, sin duda, ue la Iglesia. P esen e desde el descub imien o, su di usión e i o ial ue simul ánea a la del pode ci il !Y su in luencia en los dis in os ámbi os de la ida ame icana acompa ó a esa di usión. Es a se desa olló sob e una in aes uc u a admi ús a i a con base en las diócesis, pa oquias y doc inas de indios y, pa alelamen e, en las p o incias de las ó denes eligiosas. Es as úl imas, como es sabido, u ie on una mayo p esencia que el cle o secula al comienzo de la colo úa en el abajo de e angelización de los indios. La o ganización pa alela del cle o egula y secula , con cla a in e e encia de unciones acen uada desde • la bula "Omnímoda" de Alejand o VI (1522), e lejaba, en pa e, la agmen a· ción de pode es de o igen eudal eu opeo e iba a se uen e cons an e de con lic- os en e ambos sec o es de la Iglesia, máxime cuando choca an con los in en os cen alizado es de la mona quía absolu is a espa lola, sob e odo a pa i de Felipe ll (Rica d, 1931; A mas, 1953; B uno, 1967; Vázquez, 1965). En la expansión de la Iglesia y en lo conce nien e al con ac o con el indígena, un ni el admi ús a i o de la ins i ución se peñüa con una impo ancia ex ema: el de las doc inas de indios. Es e a ículo es á dedicado a es udia algunas de las ac i idades económicas de los indi iduos que las ocupaban, sob e la base de cie os ejemplos que comen a é más adelan e. La ascendencia de la igu a del doc ine o, aun cons i uyendo el escalón in e io de la es uc u a admi ús a i a eclesiás ica, di ícilmen e puede se exage ada. A él le es aban encomendadas las unciones de la con e sión del indígena a la eligión ca ólica median e ins ucciones que desc ibían, a eces con de alle, cómo p ocede y, en gene al, debían consegui la adap ación de los indios a la cul u a eu opea (Va gas Uga e, 1951, ol. II). Los doc ine os con olaban en amplia medida la g an mayo ía de la población conquis ada en Amé ica, cons i uyendo p obablemen e uno de los g upos de la sociedad eu opea que, en la ida dia ia, más en con ac o es aba con los indígenas. Más que los p opios encomende os que, con ecuencia, i ían ue a de sus encomiendas. Aho a bien, en el complejo en amado o ganizado po el Es ado cas ellano en Amé ica pa a eje ce la labo colonial, la Iglesia en su conjun o no se limi ó a desempeña una ac i idad pu amen e espi i ual. El aspec o men al de la coloni- zación, a a és de la di usión e in en o de implan ación de la eligión ca ólica, se ealizó en ín ima unión con o os elacionados con la ida social y económica. Es a unción mul i alen e de la Iglesia puede ap ecia se, bien conside ando a la ins i ución en su conjun o, o bien eniendo en cuen a las dis in as ins ancias de su o ganización, y has a a sus miemb os indi iduahnen e. En elación con el plano de lo económico, la impo ancia de algunos sec o es eclesiás icos ha sido es udiada desde hace iempo po dis in os au o es, con a iada p o undidad y en oque, p ác icamen e a lo la go de oda Amé ica. Pa ece cla o que el más a endido ha sido el de las ó denes eligiosas y, en especial, la Compa iía de Jesús, des acando como una de las mayo es acapa ado as de ie as du an e el pe íodo de consolidación colonial (Cl}.e alie , 1953; Mace a, 1966; Colmena es, 1969; Da ies, 1974; Mome , 1975). Las ac i idades econ6micas de los doc ine os, po el con a io, no han sido obje o del es udio que el ema pa ece me ece , aunque di ícilmen e podían deja de se apun adas po los au o es que han es udiado cues iones económicas, e incluso, pu amen e ins i ucionales, po lo abundan e que esul a la p esencia del ema en las uen es (Loh nann, 1957; To d, 1974; O'Phelan, 1979)1. La ins i ución de la doc ina daba o igen a un sínodo o sala io que, du an e g an pa e del siglo XVI, e a pagado po la comunidad indigena en p oduc os. La can idad e a ijada en el momen o de la asa de la población, pe o es a o ma dejó paso al pago de dicho sala io en dine o a mes de siglo y, ya en la época que cub e es e abajo, es a úl ima modalidad se hallaba gene alizada. La e oluci6n del pago de p oduc os a dine o hace pensa en la que siguió el ibu o du an e 2 En un ecien e abajo (1979) Sca le O'Phelan hace mención a alguno de los emas plan eados aquí. Aunque su a ículo se e ie e al siglo XVIII y la pe spec i a de su es u- dio es di e en e, lo he omado como un pun o impo an e de e e encia pa a los p < blemas que a o. el mismo pe íodo, siendo p obable la misma mo i ación pa a ambos casos (Assadou ian, 1979: 234-275). Además, la doc ina disponía de un n ime o de indios de mi a pa a el se icio de doc ine o2. La ins i ución, no el doc ine o en es e caso, se bene iciaba del p oduc o de los bienes que ecibie a espon ánea- men e de la comunidad, como ie as po ejemplo, en concep o de limosna o donación. La necesidad de que es as donaciones ue an lib es y espon áneas e a ecalcada po la legislación canónica, en an o que o o ipo de ob enciones o de echos eclesiás icos es aba exp esamen e p ohibido (Va gas Uga e, 1951, ol. 1, Concilio 11, sess. 2~., caps. 26 y 30 ; Conc. III, sess. 2a., cap. 38; Sinodales, 1614, Lib o JO., Tí ulo V, cap. XXIII, Lib. 30., Tí . IV, cap. XII, ibid., Tí . VIII, cap. IX, Lib. 40., Tí . 1, cap. VII). No cabe inclui en e los mg esos p opios de la doc ina, como ins i ución, o gene ados po ella, los co- espondien es a co adías que allí es u iesen undadas; és as pueden se conside- adas como ins i uciones apa e. Mas, a pesa de es o, el doc ine o se ap opiaba, en ocasiones, de pa e del exceden e indígena que enía como des ino las co a- días de la doc ina, que ambién podía se bene icia ia de algún censo impues o en su a o . El doc ine o, po o a pa e, enía la posibilidad de dis u a de alguna capellanía, cuyos ing esos se acumula ían a los que le p opo cionaba la ins i ución que ocupaba. Al ma gen de es o, el doc ine o podía "come e abusos", po exp esa lo en é minos de la época que, anac ónicamen e, se han man enido has a nues os días o, en o as palab as, emp ende ac i idades econbmicas de di e so ipo, que le es aban absolu amen e p ohibidas bajo la conocida exp esión de " a o, con a o, ni g ange ía" (Va gas Uga e, 1951, ol. l, Conc. III, sess. 3_~·· caps. 4 y 5). Pe o aun di e enciando y ma izando debidamen e, sob e la base del de- echo canónico, en e los ing esos ijados pa a el doc ine o y lo que adqui ía po o os medios, desde el pun o de is a econ6mico in e esan ambas ace as de la cues ión, si es que se p oducían jun as, o una sola, si ese e a el caso. Desde el sala io has a el más espec acula de los negocios o ganizado po un doc ine- o, el esul ado cons i uía una de las ías que omaba el exceden e económico de la comunidad indígena y que se ap opiaba la Iglesia en es e ni el de la doc i- na. Y con ello, una de las o mas de ealización de la dominación colonial. En suma, más que p ecisa qué e a lo legal y qué lo abusi o en la ap opiación del exceden e po la Iglesia, o po cualquie o o sec o de la sociedad eu opea en Amé ica, lo que hay que p egun a se es en i ud de qué se lle aba a e ec o 2 Po una o denanza del Vi ey Cañe e, a los doc ine os se les pe mi ía dispone de " es muchachos y dos iejas" de mi a. V. Balles e os, 1752, ei np.,: Lib.lll, Tí . X, o denan- za XXXIII. 3 dicha ap opiación y qué onnas adop aba. No cabe duda de que, en cuan o a lo p ime o, la ap opiación se e ec uaba en azón de la elación de ue za que se desa olló con la conquis a. La segunda cues ión es la que me ocupa en es e a ículo. A comienzos del siglo XVII, coincidiendo con la acele ación de,la adquisición de bienes aíces po las ó denes eligiosas, se acen Oa la i alidad en e el cle o secula y el egula en el seno de la Iglesia y en la sociedad en su conjun o. La expansión de la p opiedad de la ie a es quizás más conocida en el caso de los jesui as, pe o ambién u ie on pa e en el p oceso, aunque en meno medida, o as cong egaciones y ue un enómeno gene alizado en oda Amé ica, incluido, desde luego, el Pe ú (A mas, 1966)3. Hacia 1,600 el ema adqui ió g a edad pa a las pa es a ec adas que o na on, cada ez más se iamen e, ca as en el asun o. Como es sabido, el p oblema se plan eaba po que, al es a exen as del pago de los diezmos, las ó denes eligiosas me maban con su expansión los ing esos de los Cabildos eclesiás icos, p incipalmen e, y de la Hacienda Real, que e an los máximos bene icia ios de los diezmos. Es o ue lo que lle ó a Felipe 11, en 1576, a in en a limi a dicha ca e a expansionis a de las ó denes, apoyando así, al mismo iempo, los in e eses de los obispados (Annas, 1966; Piho, 1977). Simul áneamen e, el sec o secula del cle o, con los cabildos eclesiás icos a la cabeza, a acaba a las ó denes en o o e eno ín imamen e elacionado con el ema de los diezmos, donde ambién su ía la compe encia de las cong egaciones eligiosas: el con ol de las doc inas de indios (A mas, 1952; Cas a i.eda, 1976). Aquí es aba en juego, po un lado, el p incipio de pode y de ju isdicción sob e un sec o amplísimo de la población indígena, po medio del nomb amien o y designación, p e ios exámenes y licencias, de los doc ine os, as la discusión del concep o y eje cicio de la labo de la cu a de indios. Pe o ambién se diluci- daba algo mucho más impo an e y ' ascenden al que éso. Si e a cie a la suge- en e ase del i ey Ma qués de Mon escla os: "la más uin doc ina ale más el día de hoy que ningún epa imien o"4, pudiendo nomb a y des i ui a los doc ine os, los obispos disponían de una lla e de con ol social y económico de alo incalculable. Además, es líci o, como mínimo, sospecha que algo de cie o había en las acusaciones de co upción que, po pa e de los eligiosos, se 3 Sob e el ema de la adquisición de bienes aíces po las ó denes eligiosas y la polémica de los diezmos en Pe ú, e Ma ebena (1978:125-158). 4. R. Po as Ba enechea, HUilTTIIln Poma de Aya/a. Lima, 1948:47, apud. DuViols, · 966: 219. 4 hacían sob e las isi as e ec uadas a lm dén~u!> en sus doc inas, cuando decían que is os daban dine o al juez Visi ado co espondien e, consiguiendo así que les ue an pasadas po al o e en uales i egula idades come idas en su labo F . Ped o Gu~ ez Flo es OFM, in o maba al Rey en 1606 que, en e o a.' p ác icas ec:onómicas, algunos Visi ado es del a zobispado de Lima llegaban a CIOIDCgUi en dos dos de su labo en e 20,000 y 30,000 ducados. (F . P. Gu· ié ez Flo es, Pnmncial de San F ancisco en Pe ú, a S.M., Lima, 18 de Mayo de 1606. AGI, lima, 323). De hecho, en la legislación canónica se e ie on ld e encias sob e la o ma en que se debían lle a a cabo es as isi as. ecomen- dúldose mode ación en el compo amien o de los isi ado es, lo cual es sei'lal de ~ no la había su icien emen e (Va gas Uga e, oL 1, 1951: Conc. lll, aess~ .• caps. 1-4). Adcmú. a los obispos y miemb os del cabildo eclesiás ico iba des inada la Cua a Fune al, ecolec ada en las Visi as a los pá ocos y doc nne os, que e a un po cen aje de los ing esos habidos po el cu a po los de echos eclesiás icos de los unenles -a pesa de que a los doc ine os les es aba p ohibido cob a - los, como 1e ~- Aunque pudie an exis i dudas, po no apa ece ecogido es e ing eso en la documen ación con able eligiosa, las denuncias de los ailes y has a de Ja Audiencia en es e sen ido son inequí ocas (Real Audiencia al Rey, lima, 8 de Ma zo de 1627, AGI, U na 308). Pe o los ailes. po su pa e, no es aban exen os de es os p oblemas; en su caso, el dine o o ecido a sus supeño es en las isi as que es os ealizaban omaba el nomb e de .. besamanos" y lo impo an e es que adqui ía ni eles de has a SOO y 1,000 pelOS. AJg6n es igo de la In o mación sob e doc inas de. ailes elabo ada po el A zobispo de Lima, Ba olomé Lobo Gue e o, en 1614,a i ma que los supe io es de los eligiosos salían muy icos de las isi as, al iempo que na a la con esión que un aile le había hecho: ..... odo el a o andamos a anando y jun ando pla a pa a es cosas, una el con en o, o a nues o pad e p o incial y o a pa a nobis; y la pa e de nues o p o incial la enemos apa ada lo p ime o y así odo se absuel e con agua bendi a, po que aunque bagamos las doc inas como San Pablo, si no hay pecunia no quedamos en ellas, y así p ocu amos siemp e ene pla a p e enida pa a es o ... " (AGI, Lima 301, In o mación ... 1614). De es a o ma, jun o al p oblema de los diezmos, que dio luga a un la guí- simo con encioso, el de las doc ñnas e a ambién impo an e, o iginando la endencia a la secula ización de las mismas, que e minó o o gando una mayo 5 p eponde ancia del sec o secula del cle o sob e el egula ya en el mismo siglo XVII. El ondo del con lic o, en ealidad, es aba en dispone del acceso a una pa e impo an e del exceden e indígena que p opo cionaba el con ol de las doc inas, pe o, en é 'llÚnos sociales, el asun o omaba la o ma de una pugna en e los dos supues os g upos en que se di idían los elemen os eclesiás icos en lucha: los "clé igos i uosos, hijos de la ie a y muy buenas lenguas" po un lado, y los "codiciosos eligiosos, igno an es de la lengua indígena", en gene al, po o o. Aunque la inalidad de es e a ículo es ap oxima se a la ac i idad económica de algunos ailes doc ine os, es e aspec o del ema me ece algunas conside aciones pues, de hecho, ue lo que mo i ó pa e de la documen- ación que u ilizo en el abajo. El ema de la pugna en e ailes y cle o secula , elacionándola con o os g upos de la sociedad eu opea, ha sido a ado po di e en es au o es y, en los úl imos años, po Jona han Is ael, e i iéndose a la misma época que cub e es e a ículo, aunque pa a el i eina o de Nue a Espa ia (Is ael, 1974). Si en o os pun os de su abajo la apo ación de Is ael es muy p o echosa, en lo ocan e a la elación en e ailes y co egido es, señ.ala, pe o no esuel e de o ma de mi- i a, el ca ac e de la con on ación que los oponía en su común polí ica de "ex o sión" (ibid.: 50), aunque a eces ambién pudie an se cómplices en ella. Pe o, a pesa de que el au o inglés adi ina que pugnaban po un mismo sec o del exceden e indígena, de hecho el asgo de e 'llÚnan e en es a elación es, pa a él, una supues a y con usa "polí ica de seg egación" que opond ía a co egido es, gene almen e no c iollos, con ailes, que debemos supone que sí lo e an en su mayo ía (ibid. :49-50). El si ua la cla e del p oblema aquí no pa ece ace ado y, p ecisamen e, en la acep ación de es os supues os y sus im- plicaciones económicas, de o ma gene alizada y ac í ica, se encuen a quizás la mayo di icul ad de los plan eamien os que se han man enido has a aho a sob e el ema. Pe o lo que queda- explicado, de o ma a i icial en la exposición de Is ael es el súbi o cambio de in e eses que, hacia 162Ó, lle ó a alia se a ambos g upos, co egido es y ailes, en con a del cle o secula , que hizo su apa ición en escena con una ue za digna de se mencionada (ib d.). La explicación es insa is- ac o ia no po que sea in e osímil, pues en ealidad es pe ec amen e posible es e cambio de alianzas, así como el con a io ambién, sino po que a ándose de una lucha con una base económica -el mismo au o habla de "polí ica de ex o sión" y de "a a icia" en la adminis ación de las pa oquias po pa e de los ailes-, la explicación o ecida en el desenlace se base en a gumen os polí- 6 icos, como las decisiones de es e ipo omadas po los i eyes, y sociológicos, como el en en amien o c iollos-gachupines. Es a úl ima oposición que, de odas o mas, desempeñó un papel en muchos con lic os du an e la colonia ha sido obse ada, en gene al, po mul i ud de au o es y, en pa icula pa a el caso de las ó denes eligiosas, A. Tibesa la es udió con especial de alle, aunque sin llega a plan ea la en su elación con el con ex o económico (Tibesa , 1955). Finalmen e hay que pensa que sólo un es udio de casos, sob e bases econó ni· cas, puede mejo a el es ado ac ual de nues os conocimien os en es e ema. En el Pe ú el asun o ambién es impo an e y a ec a de lleno a es e abajo. En elación con el p oblema, Paulino Cas añeda, en un a ículo en omo a la igu a del a zobispo Lobo Gue e o {Cas a leda, 1976), comen a la In o mación p omo ida po es e P elado y ya mencionada mAs a iba, que iba con des ino al Consejo, y dice: " ... (Lobo Gue e o) deseando i al ondo del p oblema {la si uación de las doc inas de los eligiosos), o dena una in es igación. Se ealizó en 1614. Buscó es igos cuali icados, conocedo es del asun o y capaces de deci la e dad sin e icencias. Fue on diez es igos que po azón de sus ca gos cono- cie on los p oblemas p ác icamen e en odos los co egimien os ... ... odos los es igos, con a a unanimidad, p esen an a los clé igos secula es como doc ine os modélicos en odos los sen idos: conocen la lengua de los indios, " i en como deben", adoc inan mejo y no ienen g anje ías, con Jo cual les a an con más ca idad y conside ación ... " (Cas ai'ieda, 1976: 9-10). Paulino Cas añeda da po impa ciales las decla aciones de los es igos en la mencionada In o mación de Lobo Gue e o, consíde Andolos capaces de deci la e dad sin el meno a isbo de duda, a pesa de que, como el mismo se iala, cinco de los diez habían sido co egido es, dos, encomende os, y o os dos habían abajado en colabo ación con an e io es obispos. Co egido es y enco- mende os, po su posición en el sis ema econónüco colonial como ya se ha comen ado, dispu aban a los eligiosos a los que acusaban la núsma pa e de la p oducción indígena y, como dice Is ael, e an i uales enemigos en su polí ica de ex o sión; po ello, no es lógico admi i , en p incipio y sin más ese as, que ue an es igos "capaces de deci la e dad sin e icencias". Po o a pa e, es de sospecha que los dos es igos que habían sido an e io men e asis en es de isi as pas o ales con o os p elados pudie an que e amplia el campo de acción de las isi as, con ibuyendo a des i ui eligiosos de sus doc inas pa a sus i ui los po clé igos, pues es os úl imos podían se isi ados po los obispos "de i a e mo ibus" al con a io que los an e io es; máxime si e a cie o que las 7 isi as p opo cionaban pingües gananc•a~ a lo~ 4ue pa icipaban en ellas. Desde luego, en suma, lo que no se debe ol ida es que los obispos. y Lobo Gue R o en e ellos, e an una de las pa es más di ec amen e a ec adas en la dispu a con las ó denes eligiosas y una in o mación p o enien e de ellos con a la o a pa e hay que oma la con la máxima p ecaución. Aho a bien, ¿exage a on los es igos en sus a usaciones sob e las ac i idades económicas de los ailes?, ¿e an los clé igos el con apun o de aquellos en su compo amien o?. Una ápida ojeada a la documen ación de los Tnñunales Eclesiás icos conse ada hoy en los a chi os episcopales pe uanos bas a pa a da se cuen a de que no pa ecen exage adas Jas acusaciones de la In onnación ci ada; al con a io, el es ado de cosas que se asluce de las decla aciones, con as ándolo con los da os con enidos en los plei os que se lle a on an e esos mencionados ibunales, pa ece que se haDaba ex endido en las doc inas del i eina o. Es deci , en cuan o al ono de las denuncias, las decla aciones de los es igos de las In o maciones (ya se e á que hay una segunda, además de la mencionada) quedan a i icadas po documen ación de o as ins ancias de la adminis ación eclesiás ica gene ada pa a o os obje i os. Sin emba go, en un de e minado aspec o es a misma documen ación sí con adice las decla aciones de los es igos; en conc e o, una g an can idad de clé igos doc ine os enía p oblemas judiciales pendien es an e el P o iso del A zobispado de U na po los mismos a os en que Lobo Gue e o con ecciona- ba sus In o maciones, y po mo i os idén icos a las acusaciones que cons an en ellas con a los ailes5. Los es igos, pues, men ían en es e pun o, al deci que los clé igos hijos de la ie a e an mucho mú i uosos que los ailes -a uma- ción que ya a p ime a ís a pa ece a bi a ia-. nñen as que el aaobispo, po su pa e, ocul aba de o ma conscien e e in e esada an e el Consejo de Indias los plei os de sus clé igos, buscando decla aciones que esal a an, insis en e y exclusi amen e, sus supues as i udes y des acando, en con aposición, imica- men e las ac i idades económicas de los ailes. Las In o maciones no e an más que una de las a mas u ilizadas en la pugna de ca ác e económico con a las ó denes eligiosas y Ba olomé Lobo Gue e o apa ece, de es a o ma, como un pe sonaje di ec amen e implicado en eUa. A al a de un es udio a ondo del p oblema, la hipó esis que pa ece adqui i ue za es que las 5 La documen ación a que me e ie o o ma pa e de la co n:spoudieu e a los T ibunales Eclesiás icos de los obispados y, especialmen e, al del a zobispado de Lima. Sob e la p oblemá ica en que se enma can es os con lic os me encuenbo ealizando una in es i- gación ac ualmen e. 8 doc inas de los clé igos y las de los eligiosos, en lo que se e ie e a las elaciones económicas con la comunidad indígena, uncionaban de mane a simila , en é minos gene ales. Finalmen e, los es igos de las In o maciones e an en su mayo ía peninsula es. Es o ocu ía en 1614 y su en en amien o con los eligiosos co esponde a las obse aciones de Is ael pa a México. Pe o, ¿hay que supone que es a oposición e a debida básicamen e a la "polí ica de seg egación"; que los ailes e an en su mayo ía c iollos en es os a los y, sob e odo, que la dis ibución de sus o ígenes geog á icos cambió b uscamen e hacia 1620?. En elación con es o es impo · an e señala que o os co egido es y o os encomende os, dis in os a los es igos de las In o maciones, se hallaban en uel os en los plei os, ya ci ados, que los clé igos doc ine os enían pues os an e el T ibunal Eclesiás ico de U na. Igualmen e impo an e es da se cuen a de que en e los es igos de las In o maciones que an ehemen emen e de endían los in e eses de los "hijos de la ie a" había alguno, como el no a io de isi as eclesiás icas Juan Rod íguez Mu ioz, que lle aba 1nicamen e cua o a íos y medio en Pe ú, po lo que es di ícil imagina que se hubie a iden i icado an o, en an co o iempo, con el pun o de is a e in e eses del e en ual "g upo c iollo" como pa a de ende lo sólo a causa de su o igen. Po el con a io, c eo que es o apoya la hipó esis de que las alianzas y los en en amien os en es e e eno es aban condicionados más po la elaciones y dependencias pe sonales de los indi iduos, que po su posición en la es uc u a adminis a i a o po sus o ígenes geog á icos. Lo que se denominan "abusos" de los doc ine os sob e la población indígena no e a más que un componen es esencial al sis ema colonial, y lo que se hace necesa io es p ecisa el g ado de gene alización y la in ensidad de su p ác ica. Yo p e endo es udia , sob e de e minados ejemplos, la can idad de exceden e ap opiado po el doc ine o y la o ma que adop aba. No in en o abo da el es udio del papel económico del cu a has a sus úl imas consecuencias. Los lími es que me ijo comp enden 1nica l)en e el momen o de la ap opiación y dejo al ma gen pasos p e ios, como son el del o igen y o ma de adquisición de las ma e ias p imas en el caso de los ob ajes y amasijos de pan, po ejemplo, y p oblemas pos e io es al de la ap opiación, como es el de la o ma en que el exceden e ap opiado se inco po a a la ci culación y qué des inos o na. Es e úl imo es cie amen e un e na c ucial y su magni ud excede las posibilidades de un a ículo b e e como es e. En e o os e nas se ía necesa io conside a lo consumido po el p opio doc ine o y po las pe sonas que con i ie an con el; lo des inado al man enimien o y o namen ación de la doc ina, en escul u as, 9 a an con euu~. Pe o la mano de ob a indígena enía o os usos pa a los doc ine os. El cuidado de sus animales domés icos po los jó enes que acudían a la doc ina a se e angelizados debía se una ac i idad ecuen e, pues o que e a ecogida en Concilios y Sínodos y p ohibida (Va gas Uga e, ol. 1, 1951: Conc. lll, sess. 2a., cap. 39). El cacique PoJa icona, de Cha aca o, acusaba al Pad e Aguila de emplea a los muchachos en ello y ambién los me cada ios de Huamalíes son denunciados po el mismo hecho, que peijudicaba el ap endizaje de la doc ina po los jó enes. El abajo se hacía más du o cuando los ailes exigían la apo a- ción de ca gas de hie ba pa a los animales, desde luego sin paga nada po ello. In e esan es son los casos de lo que se puede denomina , aunque en peque a escala, explo ación ganade a de los eligiosos. La exis encia de mulas y caballos "pa a engo da y ende " en manos de algunos doc ine os, sin especi ica se en gene al las doc inas, e a expues a po algunos es igos, que explicaban que en Ja labo de ae ca gas de hie ba pa a el ganado se ocupaban los muchachos de la doc ina sin ecibi nada a cambio. En conc e o, el agus ino de San iago de Chuco "cazaba y domaba caballos y mulas pa a e ende los y gana con ellos". Pa a es e negocio, el aile ponía en mo imien o a más de 30 ó 40 pe sonas, en e indios e indias, sol e as y casadas, que dia iamen e le aían dos "caminos" (sic) de hie ba. Es os e an medidos y pesados po el doc ine o que imponía cas igos si el abajo no e a cumplido debidamen e. Una acusación simila se o muló con a el me ceda io de Huac achuco. Los indios e an u ilizados ambién en las ac i idades come ciales de los eli- giosos, an o den o como ue a de la comun1dad. Las muje es, undamen al- men e, e an empleadas en abe nas endiendo di e sos p oduc os, como u a, ino y chicha. Un me ceda io de Huamalies ocupaba a cua o indias en su abe na, y los doc ine os de Jauja, .sin especi ica se de qué doc inas se a aba, ocupaban a indias sol e as en la ab icación de pan, con. imposición de penas económicas si no cumplían su abajo. Sob e di e en es zonas -Jauja, Yauyos, Andajes, A a illos- se dice que los doc ine os -dominicos y me ceda ios p in- cipalmen e- en iaban a los indios ue emen e ca gados ue a de sus doc inas, como consecuencia de lo cual habían mue o muchos. El des ino de es os en ios de me cancías con mano de ob a indígena e a siemp e Lima, y Ja ca ga, papas, hue os, gallinas, pollos y o os p oduc os de Ja ie a. Es os en íos, se dice, los hacían pa a su p o echo y pa a egala a sus supe io es y, desde luego, sin paga a los indios lo debido. Como úl ima ac i idad egis ada en que e a empleada la mano de ob a india 16 ha dejado la ab icaciún de chicha po las muje es. Es bas an e ecuen e es e ema, aunque menos que el de la ab icación de ejidos. Se epi e en elación con Cha aca o, Nomb e de Jesús, Los Baños, Huamachuco y Cajama ca, en gene al, que las muje es hacían chicha y, en o os luga es, que e a endida po los doc ine os, aunque sin especi ica se si se elabo aba all mismo. La g an demanda de la bebida en e la población indígena es imulaba, sin duda, la ac i idad de es a p oducción, a pesa de la insis encia po las au o idades ecle· siás icas p ohibiéndola exp esamen e. Se comp ueba. después de ci ados odos es os ejemplos, que el uso de la ue za de abajo india se ealizaba en dis in as condiciones. Po un lado, el caso de los yanaconas de la hacienda de la Compa!Ha de Jesús co esponde, a g andes asgos, al que Pablo Mace a ha ipi icado cla amen e en uno de sus abajos (Mace a, 1968: XXI y ss.). Los yanaconas, a cambio de abaja una pa e de su iempo pa a los jesuí as, disponen pa a sí de la o a pa e, además de e pagada su asa po aquéllos. Con odo, los jesui as consiguen una ganancia median e aho os de sala ios, del 400 o/o y la en aja de dispone de mano de ob a segu a. Jun o a es o, los demás doc ine os, a eces, pa ece que u ilizaban mano de ob a india en ob ajes, sin que al men~s exis ie an quejas de los indios en cuan o a la paga, lo que obliga a admi i la posibilidad de que se a a a de a· bajo emune ado. Cie amen e no hay segundad de ello ni, consiguien emen e, de cuál pudie a se el ni el de la e en ual emune ación. Hay que ene en cuen a, po lo demás, que el cu a disponía de medios su icien es pa a consegui mano de ob a de la comunidad sin necesidad de paga la, ni siquie a de compele a los indios a p es a la. Sin emba go, la mayo ía de los ejemplos conside ados hablan de la u ilización de ue za de abajo po los eligiosos, en di e sidad de ocupaciones, sin se emune ada en absolu o. En es os casos, sal ando las ac i idades en que el cu a comp a a la ma e ia p ima, como pa ece que sucedía en algunos ob ajes, las ganancias ne as debían se muy al as. En casi ninguna de las ac i idades obse a- das exis ían gas os complemen a ios que el aile u ie a que ealiza e incluso, en los casos de omos y ela es, las ins alaciones se dice que e an "he edadas" de unos doc ine os a o os. b) El ema de la chicha, is o más a iba, nos conduce a p egun a po el maíz. De los dos co egimien os ci ados en úl imo luga , Huamachuco y Cajama ca, se dice ex ualmen e en las In o maciones de Lobo Gue e o que los doc ine os, "del maíz que ecogen en las doc inas, lo epa en y mandan hace chicha a las 17 indias sol e as". En e ec o, o o de los ac o es de p oducción al que enían acceso los doc i- ne os e a la ie"a. y no sólo la que e a p opiedad de la doc ina po donaciones más o menos olun a ias, sino la que e a p opiedad indiscu ida de los indios. P;.na ilus a es e ipo de in e ención económica se puede acudi a dos ejemplos apa ecidos en la documen ación, si uados ambos en A equipa. El p ime o co esponde a 1622, cuando el a endado de los diezmos del obispado de A equipa, Miguel Pé ez Rome o, hizo una pe ición al obispo en elación con un p oblema que le su gió al e ec ua la ecolección de los diezmos. El dominico Miguel Co ea, cu a de La Chi nba, p óximo a la ciudad, había hecho una "semen e a en ie as de indios Yanahua as, de su cu a o, en un pago llamado Chullo y, de los opos que semb ó, cogió más de lOO anegas de igo y 30 de cebada y, aunque le he pedido el diezmo de ello, no ha que ido paga diciendo que es mendican e". Pe o a ándose de ie as que no e an de su p opiedad y de una p oducción que, ob iamen e, no e a pa a el p opio consumo o el de su comunidad sóla nen- e, el a endado conside aba que el aile debía paga el diezmo co espondien- e. El P. Co ea, po su pa e, que lle aba ya es anos en La Chi nba en 1623, decla aba que únicamen e el an e io había semb ado cua o anegas y media· de semilla, "con licencia que le dio su P elado Supe io , pa a su sus en o",· es deci , el Supe io de su o den, ecogiendo 72 anegas de igo y 24 de cebada que nació en e el igo. A lo la go del plei o, pa a jus i ica que los dominicos enían p i ilegio pa a semb a en ie as diezmales sin paga diezmo, el P. Co ea adujo di e en es Bulas y B e es concedidos a su o den po dis in os Papas, a pesa de lo cual el obispo de A equipa dio manda os de que el aile pagase el diezmo de lo exp esado en el anscu so de es días, más el del maíz--cabe la duda de si había semb ado ambién maíz, o de si se a a de un e o en luga de cebada-, den o de los es días de ecogido. Hay que supone que el P. Co ea, como doc ine o, pe cibía su sala io y, quizás, ambién algunos de echos ecle- siás icos po los sac amen os adminis ados a los indios, al ma gen de lo cual u ilizaba 1 O opos de sus ie as, consiguiendo una can idad de g ano que e a m! s que su icien e pa a su sus en o y que, p obablemen e, come cializaba en pa e. Además, queda la incógni a de cuál se ía la mano de ob a que u iliza ía pa a abaja la ie a y en qué condiciones. 18 Pa ec1do e a el caso de Cha aca o. Aquí el cacique se quejaba de que el P. AguiJa hacía dos anos que semb aba cua o opos de i as de la comunidad pa a cul i a maíz. sin paga ningún ipo de en a a los indios. La impo ancia de los casos, más allá del olumen de ie as u ilizadas y de la cosecha ob enida, es iba en mos a el ipo de elación de los eligiosos con las comunidades, sob e cuyos de echos aquellos imponían su en ajosa condición de colonizado . e) En las asas que eglamen aban el ibu o indígena en el siglo XVI, el sala io del doc ine o e a pagado, gene almen e, en o ma de me cancías que se elacio- naban a con inuación del ibu o que debía ecibi el encomende o. Al i adqui- iendo el ibu o, p og esi amen e, la o ma de dine o en algunos luga es, el sala io del cu a pasó a se ie asignado ambién en dine o y, a pa i de en onces, el cu a debió comp a a la comunidad una can idad mayo de las me cancías que necesi aba, o de adqui i las po o os medios. Exis en e e encias a que es as elaciones come ciales en e el cu a y los indios, las 11nicas que le es aban pe mi- idas po o a pa e, no e an simé icas, pues, dada la posición de ue za de que aquél gozaba ambien en es e ema, conseguía sali bene iciado. En e ec o, de las ocho doc inas de los dominicos en Yauyos, se a i ma po el es igo co espondien e en la In o mación de Lobo Gue e o de 1614, que los ailes comp aban a los indios ••gallinas, pollos y hue os a menos de la asa del Seño Vi ey". Es a ase pa ece deno a , en p ime luga , la exis encia de una eglamen ación de p ecios po el gobie no pa a las elaciones come ciales con los indios pe o, sob e odo, una ope ación luc osísi na de ailes que después e en- dían las me cancías, como se ió, ue a de las doc inas. Una ac uación simila pa ece deduci se de las quejas del cacique Pola icona, de Cha aca o, cuando dice: " ... las a es y pollos que le damos le cos a al pad e que se hallan mal y una india Lucía CURA comp ó en seis eales y un pollo en dos eales ... " (sic). En es e caso no es á cla o que se a a a de una elación come cial la es ablecida en e los indios y el eligioso, aunque sí es e iden e el es ue zo que deben hace aquellos pa a en ega las me cancías al doc ine o. Es e 11l imo ap o echJba o as posibilidades pa a ecibi una can idad a iable de dis in os p oduc os. Po ejemplo, un cas igo que pa ece ecuen e po pa e de los doc ine os, además de las penas ísicas, e a incau a se de las man as de los indios cuando al aban a algunas de las imposiciones de que e an obje o. Así ac uaba ay F ancisco de Aguila , en Cha aca o, cuando los indios no acudían desde sus chac as, a dos leguas o más, o desde sus poblaciones a p esen- a o endas a la co adía de La Sal e, que él mismo undó. De la misma o ma 19 eaccionaban los doc incH~S de JauJa cuando los uni1os dejaban de acudn a la~ 1es as de la doc ina, o cuando las indias no pagaban en pla a el pan que no habían sido capaces de ende . Es posible que muchas de es as p endas, al no pode se ecupe adas po sus dueños, aisladamen e o acumuladas al conjun o de la p oducción de los ob ajes, ue an lle adas después al me cado. Las celeb aciones ehgiosas, como casamien os, bau izos, ies as de Todos Jos San os y o as, daban luga a un pago, ancamen e al o en algunos casos, en elas que hace pensa en la impo ancia que enían en el apa a o o namen al de .l.. s iglesias y que pe du a has a nues os días. Los indios se quejaban de la ca ga que les suponía la en ega de cua o elas de a cua a po casamien o en egadas po el con ayen e, y una po bau izo, en el alle de Jauja. En Cha aca o, ay F ancisco de Aguila solici aba elas ambién en domingos y es i os y, al con a- io que Jos cu as que le p ecedie on en la doc ina, no las encendía, quizás pa a en ia las al p óximo cen o u bano de A equipa. También en Cha aca o, a pesa de es a p ohibido po los Concilios Limenses, en la ies a de Todos los San os los indios es aban acos umb ados a cub i las sepul u as de sus di un os con lo que cada uno podia, has a que la llegada del P. Aguila lo impidió, ap opiándose él del "maíz, ocas y papas" que es aban des inadas a al e ec o. El mismo cambió la cos umb e de celeb a las ies as de las co adías, más las de San F ancisco, San Juan y San iago, en casa de los al e eces pa a celeb a las en su casa, con lo que, en año y medio, habían enido luga seis ies as y la comunidad había debido gas a en "a es, pollos, hue os, eme os, ca ne os, cab i os y ha ina", más un eal po pe sona, la can idad de 240 pesos. La ap opiación de bienes de consumo e a, pues, un apa ado impo - an e en la ac i idad económica de los doc ine os de indios. Si en algunos de los ejemplos mencionados es sólo posible imagina que pa e de lo ob enido po el cu a end ía po des ino el me cado, en o os no cabe ninguna duda de ello, pues o que en los documen os se menciona exp esamen e la ac i idad me can il de los p opios doc ine os. Los me ceda ios de Huamalíes y el agus ino de San iago de Chuco comp aban y "cazaban" (sic) caballos y mulas pa a engo dados, domados y ende los. Igualmen e, los doc ine os de Jauja, en gene al, y en pa icula el de Comas - anciscano-, así como los de Yauyos, muy ac i os come cialmen e, e endían en U na los p oduc os de la ie a que, p e iamen e, hab ían ob enido de los indios como o endas o, quizás, a menos p ecio, como de hecho hacían los de Yauyos. A la ope ación de lle a las me cancías a Lima empleando mano de ob a india ya he dedicado más a iba un comen a io. Po su pa e, los eligiosos de Jauja endían el pan que, como 20 ci 6, ab icaban ambién con mano de ob a indígena, y los de Huamalíes y San- iago de UocDa en pa icula , chicha. En es e 6l imo luga 1e endía ambién pan, u a y ino que el aile hacía ae desde Huánuco. El aile me ceda io de Nomb e de Jesús salía de su ju isdicción, posiblemen e sin licencia, a cumpli ope aciones oome ciales, mien as que el agus ino de San iago de Chuco comp aba "algunas me cade ías de China y o as cosas" y las e endía. Desde luego, muchos de los ejidos elabo ados en los ob ajes de la~ doc inas e an lle ados di ec amen e a la en a po los eligiosos. Uno de es m mencionado en la In o mación de 1614, habla llegado a U na "con much-as cabalgadu as ca gadas de opa que los indios habian hecho". O o, agus ino, en Huamachuoo, seg6n había oído deci el co espondien e es igo, había ganado en a o y medio que e a doc ine o más de 6,000 6 7,000 pesos, a base de sus "muchas g anje ías con indios e indias en hila cosas de seda". AJgo más baja..~ e an las es imaciones ealizadas po o o es igo sob e las ganancias de los me ce- da ios, p incipalmen e en Huamalíes, al ma gen de sus sala ios y es ipendios, que calculaba en más de 2,000 ducados, ap oximadamen e 2,750 pesos. d) En la legislación canónica, desde el lliglo XVI, el 6nico ing eso pe mi ido a los doc ine os e a el sínodo o sala io, deducible del o al del ibu o pagado po los indios. Sólo podía a adí sele las limosnas y o endas que, de o ma olun- a ia, quisie an en ega es os. En el siglo XVII el sala io se compu aba bbica- men e en dine o y desde los p ime os casos de sala ios conocidos, ci ados po Lockha pa a mediados del siglo XVI, que e an de 300 i 500 (Lockha , 1968: 52) has a los que he encon ado pa a las doc inas es udiadas aquí, su ni el no pa ece habe subido sus ancialmen e. Conc e ándome a los casos que in e esan, los da os son los siguien es: O den de San o Domingo: -Huaylas: 11 doc inas con 450 pesos ensayados cada una -Yauyos. 9 doc inas con 400 pesos ensayados cada una -Jauja. 5 doc inas con 500 pesos ensayados cada una O den de San F ancisco: -Cajama ca: 5 doc inas con 226 pesos ensayados cada una -Jauja: 4 doc inas con 400 pesos ensayados cada una O den de San Agus ín: -Huamachuoo: 7 doc inas con 178.6 pesos ensayados cada una. 21 O den de La Me ced Huánuco: 6 doc nnas con 450 pesos ensayados cada un;~ . Tomando como bases es os da os, el sala io medio de una doc ina ascendía a 377 pesos ensayados, que co espondían ap oximadamen e a 600 pesos de a ocho, can idad que hay que oma pa a acumula la a o os ing esos del doc i- ne o en o ma de dine o. No obs an e, a e ec os de la cuan i icación inal, aun a iesgo de subes ima los esul ados, en conside ación a la e en ualidad de que o as doc inas que no es én ecogidas en es e abajo u iesen sínodos in e io es a es a media, es ima é sólo 500 pesos de sala io po doc ina. Al ma gen del sínodo, como quedó dicho, el doc ine o no podía cob a de echos po la adminis ación de sac amen os, así como ampoco exigi limos- nas ni o endas en las misas o es i idades, pe o la insis encia de es a p ohibi- ción en la legislación hace sospecha que el cob o de dichos concep os debió se una p ác ica ecuen e. Desde luego, en la documen ación u ilizada exis en e e encias sob adas en es e sen ido. Según uno de los es igos de la In o mación de Lobo Gue e o de 1612, en los co egimien os de Conchucos, Huamal es y Caja na ca los doc ine os, en gene al, lle aban po la limosna de la misa un eal a cada indio casado y a los sol e os, medio, exigiéndoles además las a as a es os úl imos cuando se casa- ban. El mismo es igo p ecisa que los indios o as e os debían en ega cua o pesos de a nue e eales, ambién po la limosna de la misa. Es pa icula men e impo an e es e da o, que puede se indicio de que los cu as saca an p o echo ex ao dina io de los o as e os que se hallaban en una si uación i egula , ex o sionándolos en luga de de ol e los a su luga de o igen, como es aba legis- lado. En la In o mación de 1614 se denuncia la p ác ica de exigi compulsi amen e o endas en las es i idades, de medio eal a los homb es y medio a las muje es, en el caso de los dominicos de Jauja, que enca celaban o qui aban las man as a aquellos que no podían paga las. Del mismo modo ac uaban los de Yauyos, quienes llamaban po pad ón a los indios en la pue a de la iglesia, acompañados del sac is án y del iscal y exigían, desde los muchachos de 19 años has a los 1 Relación de las p o incias, con en os, doc inas, ailes, en as y haciendas que ienen las o denes que han undado en los Reinos del Pe ú. El Ma ques de Mon escla os. (1612) AGI, Lima, 36. Es e documen o, que ya ue u ilizado po F. de A mas (A mas, 1966), aunque con iene los sínodos de las doc inas no es iable en 1 o que a ec a a las haciendas Y demás en as de las Ó denes, que se encuen an ob iamen e subes imadas. 22 Vl 'JOS, un eal a h.>s homb es y medio a las muje es. El que no enia dine o, como en Jauja, en egaba su man a y el cacique, pa ece que colabo ando con el doc ine o en es e caso,los ponía en una memo ia pa a cob a les pos e io men e Si alguna muje enía a su ma ido ausen e, incluso desde hacía es anos, debía ambién paga po él. La iolencia en la exigencia de o endas es igualmen e denunciada en doc inas de Huaylas, Huánuco, Caja ambo y Can a. En lo e e en e a de echos eclesiás icos, o o es igo se ala que en las doc i- nas de Jauja los dominicos exigían a los indios en sus ma imonios a as de 13 eales, más una o enda cuyo impo e no se especi ica. A los bau ismos debían apo a , además de elas, dos eales de o enda y el pad ino y la mad ina, o os dos. En los en ie os se les cob aba acompa amien o y posa po alo inde e - minado. Además de es os es sac amen os de cumplimien o obligado pa a odo c is iano, po cada misa can ada debían paga es pa acones y si e a con igilia, cinco. En es a misma decla ación apa ece una de las acusaciones sob e las manipulaciones de que e an obje o los he ede os de los di un os po pa e de los eligiosos: el es igo a inna que si algún di un o pob e dejaba el enca go de que se dije a misa ezada po su alma, aquellos la ocaban po misa can ada, pa a log a así una o enda más cuan iosa. Mani es aba igualmen e que había is o mo i algunos indios e indias sin hace es amen o y queda se los eligiosos con sus haciendas, dejando a los he ede os sin qué come y endiéndoles las casas pa a deci misas can adas. O a denuncia po cob o indebido de de echos po la adminis ación del ma imonio es p esen ada po el cacique Pola icona, de Cha aca o. De la edac- ción de la acusación pa ece desp ende se que, además de las elas y de cua o pesos y un eal po cada ma imonio, los con ayen es debían con ibui con a as, a pesa de que la iglesia disponía de a as pa a se usadas en común po la población indígena, habiéndose p ac icado así con el an e io doc ine o ay Ma ías P ado. E iden emen e .el pago de ob enciones jun o a las limosnas y o endas, a eces en egadas de o ma o zosa, p opo cionaban al cu a unos saneados ing e- sos, ijos y ela i amen e cuan iosos, a ándose de acon ecimien os po los que debía pasa la población obliga o iamen e es eces en la ida. Po o a pa e, en Cha aca o los indios debían paga un eal en las celeb acio- nes de la co adía de La Sal e, segunda exis en e en la doc ina; posiblemen e e a la misma can idad que end ian que en ega pa a la o a co ad a, la de la 23 limpia Concepción, además de en los días de San F ancisco, San Juan y San iago. Aunque los días de ies as es ablecidos pa a los indios e an bas an es más de es, las quejas del cacique Pola icona sólo hacen e e encia a ellos. Al in e esan e papel cumplido po la co adía en o os aspec os de la ida social, se unía así el se un medio u ilizado po el cu a pa a abao be una pa e del exceden e de la comunidad. La co adía es una ins i ución compleja en su o ganización y uncionamien o y, aunque es cla o que una a i mación como es a no exime de la necesidad e impo ancia de su es udio, a en u a se a opina sob e la elación del cu a con los bienes de la co adía puede esul a a iesgado sin un es udio de enido de la ins i ución. Pa a a adi a la cuan i icación inal sólo conside a é una pequeiia can idad de limosnas en dine o po la es i idad de la ad ocación de la co adía que, en ealidad, no modi ica á de mane a impo an e la suma o al, p e i iendo calcula po de ec o que po exceso el esul ado inal. Po úl imo, los eligiosos imponían penas pecunia ias, a eces de has a a ios pesos, a los indios po no cumpli algunas de las obligaciones que les exigían, po casos de .. amancebamien o", e incluso po al a a una palab a dada de ma imonio. Casos de es os cas igos en dine o e ci an de Huamachuco, Caja- ma ca, Hua nalíes, Conchucos y Jauja. Una ap oximación a la cuan i icación El cu a conseguía, como se ha podido obse a , ap opia se de una pa e del exceden e de la comunidad de su doc ina, bien bajo la o ma de me cancías, o de dine o conseguido po la comunidad a cambio de su p opia p oducción o endiendo su mano de ob a, o bien de pa e de su ue za de abajo aplicada po el doc ine o a di e sas ac i idades. Po el momen o no pa ece posible calcula con p ecisión cuál de es as es o mas del exceden e suponia la mayo pa e del alo de lo ap opiado po el cu a. Si acaso, se puede in en a ene una idea ap oximada de algunos de los casos. En ealidad, dado el nóme o de ejem- plos conside ado y lo he e ogéneo de los da os disponibles, p e ende mucho más se ía excesi o. En cuan o a la ue za de abajo, ya apun é la posibilidad de que la mano de ob a u ilizada en ob ajes ue a, en ocasiones, emune ada. Pe o, dado que se a a de una posibilidad sólo y de que no exis e ni una e e encia al pago que el cu a e ec ua a ni, consiguien emen e, a la e en ual di e encia con o os que los indios pudie an gana ocupmdose pa a o os ob aje os, el asun o no me ece de ene se en él. 24 Po el con a io, las alusiones a que el eligioso ocupaba mano de ob a india sin paga le nada son abundan es y no sólo en elación con los ob ajes. Si acep a- mos un ni el de sala ios de un eal -mínimo· y conside amos cin~o indios abajando 300 días al año en a eas como aca eo de hie ba pa a el ganado del cu a, amasa el pan, anspo e de me cancías a Lima, ende p oduc os en es ablecimien os del cu a, e c. que pa ecen habe sido ac i idades egula men e man enidas, una es imación de 200 pesos anuales aho ados en sala ios po el eligioso puede conside a se azonable, si no baja. En ma e ia de ob ajes, sin emba go, las ganancias una ez endida la p o- ducción pa ece que e an más al as; aquí el aho o se conseguía en sala ios de hila u a, ejido y, cabe sospecha ambién, median e la adquisición de ma e ias p imas. Hay da os p ecisos pa a dos eligiosos que consiguie on ::!,750 pesos y de 6,000 á 7,000 espec i amen e, que debían se ganancias ne as casi en su o alidad, en an o que de o o se dice que llegó a Lima con 50 cabalgadu as de opa pa a ende . Tomando como e e encia la p ime a ci a, 2,750 pesos, los ailes que dispusie an de ob aje, caso ecuen e en e los ejemplos obse a- dos, podían consegui un mínimo de 3,000 pesos median e el uso de ue za de abajo indígena no emune ada, aunque si el cálculo se hace sob e la base de la segunda can idad, la suma podía ascende a ce ca de 7,000 pesos. Sin dispone de ob aje, el aho o po el concep o ci ado, en o as palab as, el bene icio del cu a e a sensiblemen e meno . La o a modalidad comen ada de ap opiación de ue za de abajo ue la co espondien e a los yanaconas de la Compañía de Jesús, en Guasacache. Es os disponían de es días de abajo indígena a la se- mana Jo que suponía, conside ando sala ios ag ícolas de dos eales, un aho o de 30 á 32 pesos po ibu a io al año. En segundo é mino, po lo que se e ie e a las me cancías, las alusiones en los documen os u ilizados no pe mi en p ác icamen e ninguna cuan i icación. Se sabe que algunos de los eligiosos ap o echaban las conmemo aciones de es- i idades eligiosas, como Todos los San os o la del pa ón de alguna co adía, pa a exigi la en ega de cie a can idad de bienes de consumo. El cacique Pola icona, de Cha aca o, cuya decla ación es la única que acili a una ap ecia- ción cuan i a i a, llega a deci que en seis ies as celeb adas en casa del eligioso en año y medio, habían enido que gas a 240 pesos en a es, hue os, eme os, ca ne os, cab i os y ha ina, más 'cie a can idad desconocida de pla a, en in i a al cu a -lo que no quie e deci que odo se lo ap opiase és e-. El p opio eli- gioso les omaba el maíz, las ocas y papas que la comunidad solía pone , an es de que él llega a como doc ine o, sob e las umbas de sus an epasados el día de 25 llegó a Pe ú. Ha sido co egido en Chimbo -Qui o-, Huamalíes y Huay- las y en la illa de Can.e e. Obj. decla .: 3 6 4 doc inas de me cada ios en Huamalíes y 6 de domini- cos en Huaylas. Tes . y exp.: Be na do de Alcoce Salcedo, na u al de Toledo, es an e en Lima. Hace más de 20 anos que anda po doc inas; es u o 11 al se icio del a zobispo Mog o ejo, en sus isi as. Tes . y exp.: CapiUn. don Luis de la Reinaga Salaza ,na u al de U na y ecino de ella. Encomende o del epa imien o de Huac achuco, P o incia de Huánuco. Obj. decla .: El doc ine o me ceda io de su encomienda que lo es desde hace 7 a os. FUENTES AJclü o Gene al de bldias (AGI), 1Jma 301. ln ODDICi6n p omo ida po Ba o!Om6 Lobo 1612 Gue e o, mobilpo de Lima, ace ca de la "cos umb e que ienen de AGI, Uma301 AGI,Uma309 AGI, Uma309 1622 AGI,Uma309 BIBLIOGJlAFIA en ome ene en las ju idicciones eclesiás icas" los eligiosos doc in~ . oa. ln omw:i6n p omo ida po Ba olomé Lobo Gue e o,. lUZObispo de Uma. en azón de los "excesos que los eligiosos de las ó denes hacen en las doc inas que es án a su cugo". 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