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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA

XLVII (2002), 103–107

Sobre el destino de las formas duales (una comparación checo-letón-lituano-soraba con algunas observaciones generales)*

Bohumil Vykypěl

Ústav pro jazyk český AV ČR

En el presente artículo se comparan formas morfológicas checas, letonas, lituanas y sorabas. Se formulan algunas observaciones generales sobre (a) la diferencia entre el punto de vista diacrónico de la lingüística histórica y el punto de vista acrónico de la lingüística comparada, (b) la proyección de la diacronía en la sincronía y (c) la diferencia entre dos formas de pérdida de categorías morfológicas.

Al profesor Radoslav Večerka, con motivo de su 75.º cumpleaños

1. Como es sabido, el checo antiguo tenía la categoría morfológica del dual (entendemos por categoría morfológica el conjunto de morfemas que comparten un sem de Skalicka determinado; en el caso de la categoría dual, el sem dual). Sin embargo, durante los siglos XV y XVI el dual desapareció. Desde el punto de vista de la morfología formal diacrónica del checo, resulta interesante la cuestión de qué ocurrió con las formas duales originales. En cuanto a la lengua escrita, en algunos lexemas estas asumieron parcialmente la función del plural (véase Berger 1999 para un tratamiento detallado). En algunas variedades subestándar del checo, la terminación del dativo-instrumental dual se generalizó sin restricciones léxicas con la función del instrumental plural. Se encuentran ejemplos frecuentes de ello desde finales del siglo XVI (véase Gebauer 1896: 20; Oberpfalcer 1935: 173). Esta asunción de una función plural por parte de una terminación originalmente dual tiene un interesante paralelo en la historia de la declinación letona. Como es sabido, el letón actual tiene las siguientes terminaciones del dativo plural: -iem, -’iem, -ām, -ēm, -īm. Si se interpreta la base vocálica de estas terminaciones, es decir, ie, īe, ā, ē e ī, en cada caso como un formante temático (tema), entonces -m puede considerarse la forma propiamente dicha del morfema de dativo plural, común a todas las declinaciones. Sin embargo, en documentos lingüísticos más antiguos también se encuentran

* Agradezco a Markus Giger (Praga) la corrección lingüística.

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-iems, -’iems, -āms, -ēms, -īms, es decir, sin base vocálica -ms. Estas terminaciones —salvo excepciones insignificantes, que también podrían considerarse errores de imprenta— aparecen como únicas desde los primeros documentos escritos en letón, de los años 80 del siglo XVI, hasta los años 30 del siglo XVII. Aproximadamente desde mediados del siglo XVII comienza una alternancia entre -ms y -m. Desde finales del siglo XVII predomina la terminación -m, que finalmente, a lo largo del siglo XVIII, desplaza por completo la terminación -ms. La terminación -ms solo aparece en los dialectos de Curlandia occidental. (Véase Endzelin 1923: 296f., §231, 307, §255, 311, §270, 320, §283; Vanags 1994: 123.) Sin embargo, como es sabido, la terminación -ms también aparece en el letón estándar moderno, concretamente en el paradigma de la designación plural del hablante y del interlocutor mu-ms «nos», ju-ms «os; a ustedes».

El único medio para determinar la función cronológicamente primaria de estas formas letonas es el método comparativo, es decir, en este caso, la comparación con el lituano. El lituano posee tres semas de número: singular, plural y dual. En la lengua actual, como es sabido, los morfemas duales son periféricos en cuanto a su uso (casi no se utilizan); no obstante, existen como una categoría plena y paradigmáticamente completa. En lo que respecta al dativo, hay las siguientes terminaciones: en plural -ams, -oms, -ēms, -ims, -ums, -iems; en dual -am, -om, -ēm, -im, -um, -iem; es decir, sin base vocálica como tema: -ms y -m.

A partir de la comparación del letón con el lituano, puede presentarse la siguiente explicación (véase también Rūķe-Draviņa 1977: 98): en el sistema de partida, la forma -ms tiene la función de dativo plural y la forma -m, la función de dativo dual; tras la pérdida del dual, la terminación -m pasó a funcionar en letón como plural, y solo en la designación del hablante y del interlocutor se mantuvo la terminación -ms (es decir, en categorías claramente delimitadas frente a las demás designaciones, ya que estas últimas aparecen en tercera persona).

Está claro que entre la descripción de la evolución del instrumental plural checo y la descripción de la evolución del dativo plural letón existe una diferencia NOÉTICA: el conocimiento que ofrece la primera descripción tiene un valor distinto del que ofrece la segunda. Mientras que en el primer caso se describe algo que existe, en el segundo esto solo es parcialmente cierto.

En este ejemplo también puede observarse muy claramente la diferencia entre el carácter del método de la lingüística HISTÓRICA y el de la lingüística COMPARADA. Mientras que la primera puede llamarse con razón DIACRÓNICA, la segunda es más bien ACRÓNICA: en efecto, en el momento decisivo no se puede aplicar aquí el método histórico, pues, en palabras de Antoine Meillet (1934: 49), «on ne peut expliquer historiquement une forme que par une forme plus ancienne». Pero, si no existe una forma anterior, solo puede construirse un modelo explicativo basado en la comparación con determinados otros sistemas lingüísticos, que en sí mismo no está ligado ni al tiempo ni al espacio (véase Meillet 1925: 15; Hjelmslev

ZUM SCHICKSAL DER DUALFORMEN

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1968: 34). La diferencia entre el punto de vista diacrónico de la lingüística histórica y el acrónico de la lingüística comparativa puede compararse con la diferencia entre historia y evolución: la primera sitúa los objetos que han de estudiarse en el tiempo y la cultura y presenta una sucesión no necesaria de los cambios, mientras que la segunda establece, más bien, las relaciones entre los objetos y constituye un orden necesario de los cambios. Paul Diderichsen (1966: 307, 338) escribió al respecto:

«Podemos ir incluso más lejos y sostener que la evolución no tiene nada que ver con la “verdadera historia” o el “tiempo” en el sentido habitual. La tarea primordial consiste en ordenar las variantes en una jerarquía estructural; es secundario que podamos formular hipótesis sobre manifestaciones de estas estructuras que se suceden en el tiempo y el espacio». […] «La confusión de los conceptos de evolution y history ha conducido a una visión unilateral de la lingüística. El segundo término debe usarse únicamente cuando se considera la lengua como parte de la historia cultural (por tanto, tiene que ver con la distribución geográfica de los dialectos y cuestiones similares). El primero es mucho más difícil. Implica que podemos hallar leyes generales aplicables al cambio lingüístico».

Sin duda, sería posible construir también otros modelos explicativos para las terminaciones del dativo plural letón. Sin embargo, creemos que el que hemos presentado más arriba (y que, por lo demás, resulta evidente) tiene la ventaja de ser el más sencillo, es decir, el que deja sin respuesta el menor número de preguntas.

2. Como ya se ha dicho, el lituano estándar moderno ya no utiliza los morfemas duales aproximadamente desde el período de entreguerras (cf. Zinkevicius 1980: 180). La mayoría de los dialectos lituanos tampoco conservan el dual. En cuanto al dativo plural, se encuentran en los distintos dialectos situaciones diversas, que se corresponden con las de los distintos períodos de la historia de la lengua letona. Los dialectos žemaitianos tienen -ms (como los documentos lingüísticos letones más antiguos). En algunos dialectos del lituano central hay alternancia entre las terminaciones -ms y -m (como en los documentos lingüísticos letones desde la década de 1630 hasta el siglo XVIII). Por último, en los dialectos aukštaitianos aparece la terminación -m (como en letón desde el siglo XVIII). Solo se distingue entre la terminación dual -m y la plural -ms en los dialectos de los alrededores de Klaipėda (como en el uso escrito del lituano antiguo). (Cf. Zinkevicius 1966: 205, 234f.; 1980: 181.) Así pues, puede decirse que los dialectos aukštaitianos trataron la terminación dual -m del mismo modo que el letón.

Esta dicotomía aukštaitiana-žemaitiana en la forma del morfema de dativo plural tiene su correspondencia en el período del lituano antiguo. Allí existe, en efecto, otra terminación, a saber, -mus. Las terminaciones -mus y -ms compiten entre sí y, a lo largo del siglo XVIII, se impone gradualmente la terminación -ms. Este proceso avanza más rápidamente entre los autores originarios de la región lingüística žemaitiana: entre ellos, -ms predomina ya en los textos más antiguos, mientras que entre los autores aukštaitianos esto sucede solo más tarde (cf. Senn 1966: 95; Zinkevicius 1980: 193f.; 1987: 180).

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Desde un punto de vista general, cabe señalar que la comparación de las terminaciones del dativo plural entre los dialectos lituanos y la historia del letón constituye claramente una hermosa ilustración de la antigua tesis de la escuela de Praga, según la cual la diacronía se proyecta en la sincronía, ya sea verticalmente, a través de la estratificación social y estilística de la lengua, o bien horizontalmente, en los dialectos. En nuestro ejemplo lituano se dio este último caso.

3. El destino de la categoría morfológica del dual en las lenguas mencionadas resulta instructivo también en otro sentido: permite mostrar claramente que la pérdida de una categoría morfológica puede adoptar dos formas. Una modalidad de pérdida puede denominarse desintegración y la otra desaparición. En el primer caso se trata, en efecto, de una desintegración real de la categoría o de sus morfemas, es decir, de una separación de las formas morfemáticas de sus funciones. Sin embargo, las formas correspondientes, o al menos algunas de ellas, no desaparecen de la lengua, sino que se asignan a otras funciones. En el caso de la desaparición de una categoría morfológica, simplemente se abandonan las formas morfemáticas y se deja de usarlas. En cuanto a la categoría del dual, hemos visto que se ha desintegrado en checo y en la mayoría de los dialectos lituanos, y también hemos supuesto su desintegración en letón. La desaparición se ha producido en el lituano estándar moderno (si puede considerarse concluido este proceso) y en algunos dialectos lituanos occidentales.

La situación del sorbio también es interesante e instructiva a este respecto. En la lengua escrita (en sus dos variantes) existe el dual. Sin embargo, en la lengua hablada puede observarse el retroceso del dual (el proceso de pérdida aún no ha concluido; cf. Faßke, Michalk 1981: 428–430). Los dialectos pueden dividirse en tres grupos en lo que respecta al dual (cf. Faßke 1975: 19–36). En algunos dialectos existe el dual y se utiliza (la situación varía en cuanto al número de posiciones en las que el plural puede sustituir al dual). En otros dialectos, el dual existe, pero el plural puede sustituirlo en todas las posiciones (se trata, por tanto, del retroceso de la categoría). Por último, en el grupo de los dialectos meridionales se ha producido la pérdida de la categoría morfológica del dual, concretamente su desintegración: las antiguas formas duales aparecen aquí como variantes facultativas de formas plurales o como formas plurales de algunos lexemas.

Es evidente que la lingüística histórica puede dar cuenta de ambas formas de pérdida de una categoría morfológica, mientras que la lingüística comparativa solo puede dar cuenta de la primera, la desintegración. En otras palabras, si una categoría morfológica se pierde en el período prehistórico de una lengua, solo es posible constatarlo cuando la pérdida adoptó la forma de desintegración. Por consiguiente, ningún ingenio en el mundo podría reconstruir la terminación latina -ibus a partir de las lenguas romances.

Zum Schicksal der Dualformen

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LITERATURVERZEICHNIS

Berger, T. 1999: Zur scheinbaren Produktivität des Duals im Tschechischen. Girke, W., Guski, A., Kretschner, A., Hrsg., Vertragdbinnogenetiv. Festschrift für Helmut Jachnow, München: Otto Sagner, 9–20. (Specimina philologiae Slavicae, Supplementband 64.)

Diderichsen, P. 1966: Helhed og struktur, Köbenhavn: C. E. G. Gads Forlag.

Endzelin, J. 1923: Lettische Grammatik, Heidelberg: Carl Winter.

Fasske, H. 1975: Sorbischer Sprachatlas 11. Morphologie. Die grammatischen Kategorien – Die Paradigmatik des Substantivs, Bautzen: Domowina.

Fasske, H., Michalk, S. 1981: Grammatik der obersorbischen Sprache der Gegenwart. Morphologie, Bautzen: Domowina.

Gebauer, J. 1896: Historická mluvnice jazyka českého III/1, Praha–Vídeň: Nákladem F. Tempského.

Hjelmslev, L. 1968: Die Sprache. Übers. von O. Werner, Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft.

Meillet, A. 1925: La méthode comparative en linguistique historique, Oslo: H. Aschehoug & Co.

Meillet, A. 1934: Introduction à l’étude comparative des langues indo-européennes. 7ᵐᵉ édition, Paris: Hachette.

Oberpfalcer, F. 1935: Jazyk knih černých, jinak smolných, Praha: Nákladem České akademie věd a umění. (Rozpravy České akademie věd a umění. Třída III. Číslo 73.)

Rūke-Dravina, V. 1977: The Standardization Process in Latvian, Stockholm: Almqvist & Wiksell. (Stockholm Slavic Studies, 11.)

Vanags, P. 1994: Die Entwicklung der Kasusendungen in den ältesten lettischen Sprachdenkmälern. Linguistica Baltica 3, 121–130.

Senn, A. 1966: Handbuch der litauischen Sprache I, Heidelberg: Carl Winter.

Zinkevičius, Z. 1966: Lietuvių dialektologija, Vilnius: Mintis.

Zinkevičius, Z. 1980: Lietuvių kalbos istorinė gramatika I, Vilnius: Mokslas.

Zinkevičius, Z. 1987: Lietuvių kalbos istorija II, Vilnius: Mokslas.

Bohumil Vykypěl Ústav pro jazyk český AV ČR etymologické oddělení Veveří 97 CZ-60200 Brno [email protected]

Gauta 2002 12 05

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