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167 ISSN 1698-7446 – eISSN 2444-3107 GIZAEKOA. Revista Vasca de Economía Social, 2023, 20, 167-195 https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 Cooperativismo y digitalización laboral en Cuba: realidad, retos y perspectivas Cooperativism and labor digitalization in Cuba: reality, challenges and perspectives Sandys Menoya Zayas* Profesor Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universidad de Pinar del Río (Cuba) Resumen: El dilema planteado entre las urgencias del desarrollo, la competencia y la rentabilidad empresarial, de un lado; y la necesidad de evitar vacíos de justicia, garantizar la protección social de los trabajadores, así como respetar los derechos humanos, impacta en el mundo del cooperativismo, cuya identidad histórica se ha basado en la solidaridad y demanda la atención del Derecho del Trabajo ante la posible pérdida de la esencia social del modelo cooperativo. En un contexto marcado por el impacto de la pandemia de la Covid-19, la digitalización deviene imperativo para las organizaciones y a su vez un reto para las entidades de la economía social y solidaria a nivel mundial. En el caso cubano, los desafíos son enormes: desde la necesidad de desarrollar las infraestructuras que soporten la transformación digital para todo tipo de empresas, incluidas las cooperativas; pasando por un replanteamiento del propio modelo cooperativo existente, hasta el establecimiento de cursos de acción en la gestión tanto pública como privada del sector cooperativo. De ahí que este trabajo tiene como objetivo analizar los retos y perspectivas de la digitalización laboral en el sector cooperativo cubano. Mediante el empleo de métodos y técnicas de investigación cualitativa, se examinan las condiciones actuales y potencialidades para la digitalización laboral en las cooperativas cubanas, así como se proponen los aspectos a tener en cuenta en las estrategias de transformación digital. Palabras clave: Cooperativa; Digitalización; Modelo cubano; Trabajo. Abstract: The dilemma posed between the urgencies of development, competition and business profitability, on the one hand; and the need to avoid gaps in justice, guarantee the social protection of workers, as well as respect human rights, impacts the world of cooperativism, whose historical identity has been based on solidarity and demands the attention of Labor Law in the face of the possible loss of the social essence of the cooperative model. In a context marked by the impact of the Covid-19 pandemic, digitization has become an imperative for organizations and a challenge for social and solidarity economy organizations worldwide. In the Cuban case, the challenges are enormous: from the need to develop the infrastructures that support the digital transformation for all types of enterprises, including cooperatives; through a rethinking of the existing cooperative model itself, to the establishment of courses of action in both public and private management of the cooperative sector. Hence, this paper aims to analyze the challenges and prospects of labor digitalization in the Cuban cooperative sector. Through the use of qualitative research methods and techniques, the current conditions and potentialities for labor digitalization in Cuban cooperatives are examined, as well as the aspects to be taken into account in digital transformation strategies are proposed. Keywords: Cooperative; Digitalization; Cuban model; Work. EconLit Subject Descriptors: B55, K31, O33, P13, Q13 * Correspondencia a/Corresponding author: Sandys Menoya Zayas. Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Pinar del Río (Cuba)– [email protected]– https://orcid.org/0000-0002-3249-7248 Cómo citar/How to cite: Menoya Zayas, Sandys (2023). «Cooperativismo y digitalización laboral en Cuba: realidad, retos y perspectivas», GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social, 20, 167-195. (https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737). Recibido:31/03/2023; aceptado:21/04/2023. ISSN1698-7446 - eISSN2444-3107 / © 2023 UPV/EHU Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional
SanDyS Menoya ZayaS 168 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 1. Notas introductorias Para hablar de digitalización en el mundo del trabajo hay al menos tres tendencias globales a las que será inexcusable aludir: la revolución tecnológica, marcada por el uso intensivo de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y sobre todo de Internet; la globalización (económica, financiera, comercial, social, cultural, tecnológica, ambiental y política); y el cambio cultural que las acompaña como resultante (Ministerio Federal de Trabajo de alemania, 2017). Todas ellas impactan sobre el empleo y las relaciones laborales, y no siempre de manera positiva: humanización vs. pérdida de puestos de trabajo, flexibilidad vs. protección de datos o derecho a la desconexión, por solo citas algunas contradicciones latentes, se interrelacionan de una forma cada vez más fuerte. el principal reto está en garantizar, por un lado, el trabajo decente dentro del cambio digital; y por otro, en plantear límites legales, sociales y económicos a la digitalización desenfrenada, de manera que no se comprometa el derecho al trabajo como vía para la reproducción material y espiritual del ser humano y se produzca la llamada «desocupación tecnológica» (Ministerio Federal de Trabajo de alemania, 2017, p.7). asimismo, se han considerado otros desafíos o tendencias, como son: la flexibilización laboral, el desentendimiento del estado y los empleadores en favor de la mayor autonomía de los trabajadores de plataforma, los riesgos y desventajas asociados al trabajo a distancia y el teletrabajo, o las nuevas formas de organización empresarial, intermediación laboral y tercerización, entre otros. Sin dudas, todo ello entraña el despliegue de mecanismos más eficaces en cuanto a la negociación colectiva, el asesoramiento jurídico empresarial y sobre todo laboral, la seguridad social, la calificación, desarrollo y especialización laboral y profesional, la cultura organizacional y la innovación. es que la digitalización como sinónimo de progreso económico no puede significar retroceso desde el punto de vista social, sino una oportunidad para continuar humanizando el trabajo y brindar mayores posibilidades de inserción a los diferentes colectivos, a tono con los postulados del trabajo decente y el estado social de derecho, cuyo principal desafío en la era de la digitalización «consiste en hallar soluciones estables y viables en el futuro, que se integren a la economía social de mercado y al mismo tiempo aseguren a todos los ciudadanos una protección colectiva suficiente» (Ministerio Federal de Trabajo de alemania, 2017, p.17). La intención de este trabajo no es la de referirse a la digitalización cooperativa, sino a la digitalización de las cooperativas y de su actividad como negocio basado en el trabajo de los socios, que es cosa bien distinta. La primera se refiere a una cualidad del proceso de digitalización en
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 169 sí mismo, válida para cualquier ámbito en el cual se lleve a cabo —ya sea económico-productivo, organizativo o institucional, como forma de propiedad o como modelo de gestión— y que se caracteriza por la naturaleza social, compartida, colaborativa o corresponsable de las actuaciones de los entes, sujetos o actores que intervienen en la transformación digital de una manera más directa, como condición base de las formas de economía solidaria; mientras que la segunda alude a la digitalización de los procesos en la actividad de generación de valor por parte de la cooperativa como entidad empresarial que es, dentro de los cuales el trabajo humano constituye el recurso esencial con independencia de la clase de cooperativa. aunque se trata de un fenómeno complejo, dado que ya existen tanto cooperativas de plataforma, como plataformas gestionadas por cooperativas en las cuales las plataformas son complementarias a las operaciones del emprendimiento (Mannan y Pek, 2021). Hay desarrollos en otros contextos nacionales distintos del cubano, marcados por el reconocimiento de la importancia del sector cooperativo y en general de la economía social y solidaria en los procesos de desarrollo local o a escalas microeconómicas con un mayor impacto en las comunidades, tales como el cooperativismo de plataformas previamente mencionado, pero esas son cuestiones en las cuales, a criterio de este autor, el modelo cubano ha quedado rezagado y demasiado circunscrito al entorno nacional. aun cuando en el caso de Cuba puede hablarse de una tradición cooperativa, básicamente en el sector agropecuario y sobre todo desde la Revolución de 1959 (Maqueira y Triana, 2011), no hay antecedentes teóricos ni normativos relacionados con la digitalización laboral en las cooperativas. Los estudios científicos se han orientado sobre todo hacia la concepción del fenómeno cooperativo con particularidades cubanas, las cuestiones relativas a la forma de propiedad y su regulación jurídica, los aspectos relacionados con la identidad cooperativa y la expresión, concreción o implementación de los principios del movimiento cooperativo internacional en el contexto cubano, así como los elementos estructurales y funcionales consustanciales a los periodos de evolución de las formas productivas cooperativas y los modelos de gestión que las mismas han venido adoptando a lo largo de las últimas seis décadas. Diversos factores tanto internos como externos han condicionado la puesta en marcha de un proceso de digitalización, que toma como punto de partida la llamada informatización de la sociedad y el reconocimiento del rol e impacto de las TIC en la actualización del modelo cubano de desarrollo socialista, en el cual constituye una prioridad estratégica el impulso a los nuevos actores económicos y con ello la expansión del cooperativismo a los sectores no agropecuarios. Si a ello se une el impacto provocado por la pandemia de la Covid-19, se desemboca inevitablemente en la necesidad
SanDyS Menoya ZayaS 170 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 de que los sujetos económicos cubanos se coloquen en una situación que les permita optimizar y humanizar sus procesos, ser más eficientes y competitivos a nivel social, productivo y de mercado, para lo cual la transformación digital representa más que una solución, un imperativo. Para Cuba el reto es doblemente significativo en el ámbito del cooperativismo, teniendo en cuenta por un lado la existencia de un contexto signado por dificultades materiales, tecnológicas, de infraestructura y financieras; y por otro, la necesidad de uniformar el sector cooperativo desde las perspectivas institucionales, organizativas, estructural-funcionales y jurídico-normativas. De ahí que el presente estudio se haya planteado responder al siguiente problema: ¿Sobre qué bases teóricas, empíricas y jurídiconormativas debería concebirse, implementarse y desarrollarse el proceso de digitalización laboral del sector cooperativo cubano? Partiendo de ese presupuesto, el objetivo de la contribución consiste en analizar los retos y perspectivas de la digitalización laboral en el sector cooperativo cubano, sobre la base de las potencialidades del contexto nacional y las tendencias actuales en otras latitudes. Se trata, pues, de un análisis sustentado en el reconocimiento de la realidad cubana que se investiga, acotado a los niveles más bajos de la digitalización en los cuales se encuentra Cuba en estos momentos, así como también del plano normativo existente, pero a su vez ampliando la visión a realidades de países política y económicamente organizados de manera distinta a Cuba, lo que posibilita extraer experiencias que contribuyan a articular una propuesta válida de posibilidades que apunten a la digitalización del sector cooperativo cubano. esta investigación responde a un enfoque cualitativo y un diseño de carácter exploratorio. Principalmente, debido a que la literatura científica en torno al objeto de estudio de este trabajo es muy escasa para el contexto cubano y no existen datos empíricos de investigaciones previas en el terreno de la digitalización laboral en empresas cooperativas cubanas. De esta forma, el estudio deviene aproximación a una nueva línea de investigación a partir de la cual surjan futuras investigaciones que logren trascender la fase descriptiva del objeto de investigación. La metodología utilizada para lograr el desarrollo del objetivo se basa en los métodos teóricos histórico-lógico y de análisis-síntesis, así como en las técnicas de análisis bibliográfico y revisión documental, las cuales permitieron procesar fuentes de información secundaria tales como artículos científicos, informes de investigación y de trabajo institucionales, sobre los núcleos conceptuales que sirven de ejes temáticos y se expresan en la estructura del contenido central del artículo, a saber: la digitalización de las relaciones laborales en el cooperativismo cubano, analizada a partir de la digitalización en el mundo del trabajo y su impacto en las cooperativas; la digitalización de las cooperativas; la digitalización del trabajo en Cuba y la digitalización de las cooperativas cubanas. Fi-
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 171 nalmente, se exponen algunas consideraciones finales a manera de conclusiones y se sugieren líneas de actuación para trabajos futuros. 2. Digitalización de las relaciones laborales en el cooperativismo cubano: entre la realidad y la necesidad en el escenario mundial actual, caracterizado por la velocidad de las transformaciones de todo tipo y la influencia de varios factores como la globalización, el cambio climático, la innovación tecnológica, la escasez de recursos o los cambios demográficos, «el proceso de transformación digital se erige como un elemento catalizador y a la vez acelerador de muchos de estos cambios» (Jorge etal., 2019, p.43). Parviainen etal. (2017) definen transformación digital como cambios en las formas de trabajo, roles y oferta de negocios causados por la adopción de tecnologías digitales en una organización, o en el entorno de operación de la organización; por lo que estos cambios se manifiestan en varios niveles, tanto los internos relativos a procesos, prácticas y servicios, como los externos que implican la extensión de los roles y participación de la empresa dentro de una cadena o ecosistema de valor, o hacia la sociedad en general. en las publicaciones actuales se ha definido la digitalización o la transformación digital como «cambios relacionados con la aplicación de la tecnología digital en todos los aspectos de la sociedad humana» (organización Internacional del Trabajo [oIT], 2021, p.9). en el contexto de sectores económicos específicos, la digitalización introduce cambios en la forma de trabajar, los perfiles laborales y los modelos empresariales que se utilizan. el futuro de la economía en general pasa por la digitalización (Ministerio de agricultura, Pesca y alimentación de españa, 2019). Si se entrecruzan las visiones aportadas por los referentes consultados, puede considerarse que dicha digitalización debe ser enfocada desde, al menos, tres aristas: la primera, la existencia de tecnologías habilitadoras o facilitadoras del proceso; la segunda, la capacidad de transferencia, adaptabilidad o asimilación de tales tecnologías; y por último, su accesibilidad, fiabilidad y seguridad (Sotomayor etal., 2021; vañó vañó, 2022). Como tendencia, se ha señalado que la mayoría de los sectores digitalizados mejoran su productividad más rápido que los sectores menos digitalizados1. en este sentido, debe constar —aunque parezca una idea 1 Para un mejor desarrollo de estas ideas, consúltese el informe «La reinvención digital: una oportunidad para españa» (beltrán etal., 2017), disponible en https://circulodeempresarios. org/transformacion-digital/wp-content/uploads/PublicacionesInteres/05.La-reinvencion-digitalde-espana.pdf
SanDyS Menoya ZayaS 172 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 baladí— que la también llamada transformación digital va más allá de contar con un departamento de informática, redes o sistemas; o de disponer de tecnologías o paquetes de aplicaciones telemáticas que los trabajadores sepan utilizar; o de contar con una página web o perfiles de redes sociales (Federación andaluza de empresas Cooperativas de Trabajo, 2020). Se afirma que la transformación digital es uno de los retos que todas las instituciones públicas y privadas están afrontando una vez superada la pandemia de la Covid-19, en función de ofrecer servicios adecuados a los ciudadanos, favorecer la productividad y mejorar el rendimiento de los trabajadores (garcía-Tudela etal., 2022). Con respecto a Cuba, hay que decir que en condiciones de un subdesarrollo marcado por el atraso y la obsolescencia tecnológica debida a factores diversos, el salto hacia la digitalización ha sido lento, complejo, atomizado y bastante tardío en relación con el resto del mundo. esto se refleja también en la insuficiencia de estudios teóricos y científicos sobre el tema, en los cuales por un lado se plantean propuestas que implican asumir de manera contextualizada patrones tecnológicos foráneos —vía inversión extranjera, proyectos de colaboración, formación profesional de especialistas, asesoramiento experto, entre otras—; describir y socializar los aportes que se han venido haciendo desde un punto de vista endógeno a partir de las capacidades generadas; o simplemente sistematizar teóricamente las características y enfoques del proceso o fenómeno en sus aristas tecnológica y humana, sus ventajas y desventajas, sus retos y perspectivas de aplicación a diferentes campos del conocimiento científico y de la vida cotidiana2. Desde el punto de vista práctico, lo realizado sobre todo en los últimos veinte años, como se verá más adelante, es en esencia un proceso en construcción que nace de las políticas, programas y proyecciones institucionales planteadas desde el estado, el gobierno y el Partido Comunista de Cuba en sus lineamientos para el desarrollo económico y social y el perfeccionamiento continuo del modelo socialista. 2 en este sentido, la salida a la luz de la Revista Cubana de Transformación Digital en enero de 2020, bajo el auspicio de la joven Unión de Informáticos de Cuba (UIC), ha venido a llenar un vacío en la concepción y comprensión holística de la transformación digital desde sus componentes y patrones de uso, las vías para adoptarla y los principales impactos esperados para el contexto cubano. al respecto, se recomienda la lectura de: Delgado Fernández, T. (2020). Taxonomía de transformación digital. Revista Cubana de Transformación Digital, vol.1, n.º1, pp.4-23, https://rctd.uic.cu/rctd/article/view/62.
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 173 2.1. La digitalización en el mundo del trabajo y su impacto en las cooperativas La pandemia de la Covid-19 parece haber acelerado el proceso de digitalización en la organización del trabajo y las empresas, sobre todo a partir del incremento del trabajo a distancia y el teletrabajo (Menoya Zayas, 2022), que supuso además la necesidad de ampliar y replantear sus marcos regulatorios. algunos analistas consideran que la automatización, la tecnología 4.0, el teletrabajo y el trabajo en plataformas digitales han venido para quedarse; y que a su vez entrañarán efectos sociales, en particular sobre el volumen de empleo (Drahokoupil, 2020, citado en Martín artiles, 2021). Sin embargo, no existe consenso en cuanto a si la digitalización devendrá automatización ahorradora de puestos de trabajo como ha sido históricamente la tónica del progreso tecnológico (Martín artiles, 2021); si el cambio estructural digital no modificará sustancialmente el nivel de empleo, sino que afectará más bien la distribución de puestos de trabajo según profesión, sector y calificación (Ministerio Federal de Trabajo de alemania, 2017); o si el impacto será limitado a las tareas de trabajo3. en la actual era de las plataformas digitales en el medio global, considera Pastor Sempere (2021) que: «nos encontramos ante una nueva oportunidad única para aprovechar y «humanizar» la cuarta revolución industrial, y los cambios sociales que desencadena, para ayudar a abordar los problemas sociales…» (p.34). La digitalización aumenta la tendencia a flexibilizar el trabajo en materia de horarios y lugares, y ofrece nuevas posibilidades a la actividad por cuenta propia y a la conciliación trabajo-familia. Sin embargo, conlleva el riesgo de que se «eliminen las fronteras» (Ministerio Federal de Trabajo de alemania, 2017, p.1) del trabajo y se fragmente el personal, lo que dificulta la búsqueda y la representación de intereses colectivos. al hilo de estas ideas, han emergido al debate académico y social otras preocupaciones en torno a la «invasión» a la vida privada y la no neutralidad que supone la automatización, de la mano de los llamados algoritmos digitales como una de las salidas del proceso y herramienta a la que las empresas están recurriendo con mayor frecuencia hoy en día para la toma de decisiones, en franco reemplazo de la subjetividad y humanismo de las relaciones laborales, y también como instrumento de vigilancia a sus empleados (aragüez valenzuela, 2022). 3 Como punto de partida, no es ocioso dejar claro que la automatización puede entenderse como el proceso de lograr que una tarea o procedimiento se pueda ejecutar sin asistencia humana, o con asistencia humana reducida, mientras que los procesos de digitalización son más amplios y complejos (abarcan tecnologías como inteligencia artificial, cadenas de bloques, análisis de datos, Internet de las cosas y automatización de los procesos robotizados).
SanDyS Menoya ZayaS 174 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 en este sentido, el «cooperativismo de plataforma» es uno de los nuevos movimientos en la economía digital que está emergiendo con fuerza como modelo alternativo para devolver estas infraestructuras digitales a las personas bajo formas cooperativas, esquemas redistributivos y democráticos en los cuales las plataformas sirven a las personas y no al contrario (Pastor Sempere, 2021). De tal suerte, el Parlamento europeo recientemente emitió un informe sobre el trabajo en las plataformas, donde destaca el potencial de las cooperativas en la economía de plataforma y muestra su apuesta firme en la adopción de medidas legislativas para garantizar «el trabajo decente» en este medio, haciendo un llamado a la Comisión europea en función del reconocimiento de un estatuto de las plataformas laborales digitales4. Sin embargo, según antúnez Sánchez (2022) se ha valorado que el trabajo en las plataformas digitales tiene poco que ver con la economía colaborativa, a pesar de que en sus primeros momentos generara cierta identidad con esta y se apropiara de algunos de sus elementos culturales. De acuerdo con el informe «Digitalización y Servicios Públicos: Una Perspectiva desde el Trabajo», la digitalización afecta a los mercados laborales de cinco maneras principales: 1. Creando empleos y nuevas profesiones relacionados con nuevas tecnologías digitales (por ejemplo, analista de grandes datos; diseñadores de aplicativos, especialistas en ciberseguridad; especialistas en dispositivos digitales y en mantenimiento, investigación digital e ingenieros de desarrollo, etc.). 2. Destruyendo empleos y tareas que pueden ser digitalizadas, automatizadas o robotizadas, especialmente en el caso de bajo valor agregado y bajas habilidades, casos simples, tareas repetitivas o peligrosas, tediosas o bien trabajo agotador (por ejemplo, manipulación y procesamiento de facturas, gestión de la base de datos, tareas administrativas, seguridad y patrullaje de vigilancia, recorrido de testeos médicos, etc.). 3. Modificando el contenido del empleo (por ejemplo, complicándolo con más habilidades y tareas requeridas para realizar el mismo trabajo), desdibujando el lugar de trabajo y las fronteras de trabajo/vida (combinando trabajo móvil, trabajo en oficina y teletrabajo), e instaurando nuevas formas de gestión habilitada digitalmente (por ejemplo, chequeo digital sobre el tiempo de trabajo y la performance, compartir el escritorio digital y el software del grupo de trabajo, etc.). 4 véase Resolución del Parlamento europeo, de 16 de septiembre de 2021, sobre condiciones de trabajo, derechos y protección social justos para los trabajadores de plataformas: nuevas formas de empleo vinculadas al desarrollo digital (2019/2186 (InI)), disponible en: https:// www.europarl.europa.eu/doceo/document/Ta-9-2021-0385_en.html.
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 175 4. Modificando la relación con ciudadanos/usuarios del servicio, notablemente reduciendo el contacto humano y la interfaz (por ejemplo, interfaces de máquinas inteligentes, y servicios digitales para usuarios y cuidado; atenciones telefónicas reemplazadas por servicios computadorizados, interfaces en línea para acceso al servicio e instalaciones digitales de autoservicio, tal como un servicio de registro y bibliotecas; contadores inteligentes y sensores de consumo automatizados, etc.). 5. Desplazando la relación laboral, tras el auge de los servicios digitales de empleo y del trabajo en plataformas, normalmente para la subcontratación y la privatización (por ejemplo, en la salud y los servicios sociales), que se asocia con la difusión de formas de empleo no estándar y precarias, incluidos los «falsos» autónomos sin contrato de trabajo formal y los contratos de «cero horas» con protección social y cobertura de seguridad parciales o inexistentes (Colclough, 2021). 2.1.1. Digitalización de las cooperativas Una de las notas características fundamentales de la cooperativa es su capacidad de innovación social, referida no solo a la necesaria innovación tecnológica sino a la innovación organizacional y la capacidad de emprendimiento colectivo. De ahí que las comunidades de trabajo digital constituyen entornos idóneos para estimular y desarrollar la autonomía e independencia, la capacidad creativa y emprendedora de personas que en colectivo se atreven a asumir riesgos y además facilitan un mayor acceso de las personas en riesgo de exclusión digital (Pastor Sempere, 2021). La propiedad conjunta y la gestión democrática de las sociedades cooperativas permiten compartir y descentralizar objetivos, decisiones, actividades, beneficios y riesgos, pero a la vez contribuyen a reducir la dispersión salarial. La doble condición de socio y trabajador que conlleva la cooperativa permite un fuerte arraigo local de estas empresas, y además una estructura flexible que puede adaptarse a las demandas del mercado y la aleja de la rigidez de la fuerza laboral vehiculizada por el contrato laboral por cuenta ajena (Pastor Sempere, 2021). Según Jesús Fernández en su blog personal, la unión entre digitalización y cooperativismo entraña una dificultad, pero si se considera al trabajo como una herramienta de transformación social, ambas categorías encajan con absoluta naturalidad (Fernández, 2022). Para Pastor Sempere (2021), la digitalización de la sociedad cooperativa no solo significa la humanización de la empresa digital, mediante la
SanDyS Menoya ZayaS 182 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 Se trata de un proceso evolutivo de más de seis décadas, cuyos rasgos se pueden sintetizar, según los referentes citados, en los siguientes elementos: concepción inicial estatizada; circunscritas casi exclusivamente al sector agropecuario, con escasa autonomía y entendidas sobre todo como una forma de propiedad al amparo constitucional (Maqueira y Triana, 2011; Rodríguez Musa, 2019; Rodríguez Musa y Hernández aguilar, 2022). en dicho trayecto histórico hasta el presente es posible reconocer como un primer hito el surgimiento en el año 1993, a tenor del DecretoLey no.142 de 20 de septiembre, de las Unidades básicas de Producción Cooperativa (UbPC), «como alternativa a la incapacidad para mantener centenares de empresas agropecuarias estatales ineficientes e improductivas en medio del momento más difícil del Periodo especial» (Maqueira y Triana, 2011, p.332). Tal decisión configuró un panorama integrado por tres tipos de producción cooperativa en los campos cubanos, aún existentes: las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), las Cooperativas de Producción agropecuaria (CPa) y las UbPC, agrupadas todas hoy bajo la denominación de Cooperativas agropecuarias, según el Decreto-Ley no.365 «De las Cooperativas agropecuarias» y su Reglamento, el Decreto no.354 de 24 de mayo de 2019, que en tal sentido unificador vinieron a derogar tanto el mentado Decreto-Ley no. 142/1993 «Sobre las Unidades básicas de Producción Cooperativa» como la Ley no.95 «Ley de Cooperativas de Producción agropecuaria y de Créditos y Servicios», de 2 de noviembre de 200210. el segundo punto de giro lo marca sin dudas la decisión gubernamental y política de crear cooperativas fuera del sector agropecuario, en el marco del proceso de actualización del modelo económico y social cubano, halado por los Lineamientos del vI Congreso del Partido Comunista de Cuba aprobados en abril de 2011. Dicha política se materializó en un compendio de disposiciones jurídicas publicadas en la gaceta oficial no.53 extraordinaria de 11 de diciembre de 201211, las cuales configura10 Los respectivos reglamentos generales de estas formas productivas fueron aprobados por la vía de acuerdos del Comité ejecutivo del Consejo de Ministros de la República de Cuba: acuerdo n.º5454, de 17 de mayo de 2005, para las CPa y las CCS; y acuerdo n.º7271, de 19 de julio de 2012, para las UbPC. Cabe agregar que el segundo PoR CUanTo del Decreto-Ley n.º365, expone la necesidad de regular en un solo cuerpo legal la organización y funcionamiento de las cooperativas agropecuarias, en correspondencia con las transformaciones que requiere el proceso de perfeccionamiento de la base productiva del sector agropecuario cubano, con lo cual tales acuerdos quedaron asimismo sin efectos por la aplicación del referido Decreto n.º354/2019. 11 a saber: los decretos leyes 305 y 306 del Consejo de estado, el Decreto 309 del Consejo de Ministros, la Resolución 570 del Ministro de economía y Planificación, y la Resolución 427 del Ministro de Finanzas y Precios.
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 183 ron el marco regulatorio para las llamadas Cooperativas no agropecuarias (Cna) en Cuba con carácter experimental (Rodríguez Musa y Hernández aguilar, 2022). al decir de Maqueira y Triana, este fue un paso bastante revolucionario que […] significó el reconocimiento de la necesidad de derivar una parte de la actividad productiva y de servicios en manos del Estado hacia formas de gestión no estatales, […] [y] fue la respuesta institucional socialista a una posible mayor expansión del sector del trabajo por cuenta propia. (2011, p.333) Sobre la base de este último criterio —obviamente con matices políticos— apuntan los citados Rodríguez Musa y Hernández aguilar que hacia 2018 fue preciso «atajar las desviaciones existentes […] reforzando las medidas de control administrativo e implementando cambios legislativos» (2022, p.271). en ese sentido, fueron aprobados el DecretoLey n.º366/2018 «De las Cooperativas no agropecuarias» y el Decreto n.º356/2019 «Reglamento de las Cooperativas no agropecuarias», los cuales mantuvieron el carácter experimental de este actor socioeconómico. Un tercer parteaguas lo supuso la entrada en vigor el 10 de abril de 2019 de la nueva Constitución de la República, derogatoria de la anterior de 1976 —reformada en 1978 y 2002— y cuyo artículo22.b) reconoce a la propiedad cooperativa12 de manera genérica sin constreñirla al sector primario de la economía, precepto que encuentra desarrollo en el DecretoLey n.º47/2021 «De las Cooperativas no agropecuarias», que ha significado el comienzo de una nueva etapa en la que se aspira a rectificar las malas prácticas del proceso precedente, garantizar la generalización de este actor y la eliminación de las trabas existentes para su expansión. esta novedosa regulación jurídica constitucional, compartida con el reconocimiento de la propiedad privada (art.22.d) del propio texto legal) y la regulación de los nuevos actores económicos dentro de esta forma de propiedad (vía Decreto-Ley no.46/2021 «Sobre las micro, pequeñas y medianas empresas» del Consejo de estado), hizo que se descorriera el velo corporativo que hasta ese momento venían usando los trabajadores por cuenta propia con el traje de cooperativistas no agropecuarios (Rodríguez Musa y Hernández aguilar, 2022). 12 Para una mejor comprensión del fenómeno cooperativo cubano desde una postura constitucional crítica, se recomienda la lectura del trabajo de Rodríguez Musa y Hernández aguilar que se ha venido refiriendo.
SanDyS Menoya ZayaS 184 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 es que son precisamente estos «nuevos actores económicos» los que imprimen dinamismo, creatividad y pertinencia a la digitalización. Sin embargo, la agenda Digital cubana ha marchado paralela —por no decir que al margen— de las particularidades y potencialidades de estos sujetos empresariales. en ningún caso, las regulaciones aprobadas se adentran específicamente en el terreno de las TIC, pues aún se dan pasos iniciales, bastante generalistas y a nivel de políticas de estado, en tanto se trata de normas enfocadas a cuestiones estructurales, organizativas y de funcionamiento de los referidos actores económicos. Conociendo el panorama institucional actual de la sociedad cooperativa en Cuba, se valoran a continuación las potencialidades y limitaciones para su inserción en el contexto de transformación digital que impulsa el país. en el ámbito de la relación cooperativismo-digitalización, se encontraron algunos estudios recientes que evidencian la necesidad de fortalecer la digitalización por cooperativas y cooperativistas, los cuales se comentan a continuación: 1. Caballero Reyes y Pañellas Álvarez (2018): se trata quizás de la primera contribución que toca el tema de la digitalización de la actividad cooperativa en predios cubanos, y lo hace respecto de las cooperativas no agropecuarias. Solo que el análisis se enfoca básicamente en los factores condicionantes del uso y acceso a las redes y plataformas digitales por parte de los cooperativistas que integran estas formas y cuáles son los principios cooperativos que con más fuerza se involucran en las prácticas digitales de los socios. no hay una discusión en torno a la influencia de la digitalización en el modelo de cooperativismo y el proceso de trabajo. 2. Perdigón Llanes (2020): su investigación consistió en diseñar una estrategia para contribuir al fortalecimiento de la gestión comercial de las cooperativas agropecuarias cubanas mediante el empleo de las TIC, o sea, orientada básicamente a la función de marketing empresarial para esta tipología de cooperativas, mediante el uso de redes sociales como Facebook. 3. Hernández Quintana etal. (2021): aun cuando el enfoque de su estudio supera la limitada mirada comercial, su análisis se conduce hacia la cuestión del uso, aprovechamiento y valorización de la presencia o posicionamiento de las cooperativas en Internet, así como el desarrollo de la competencia digital en los socios, cuestión que en alguna medida roza lo laboral desde el ámbito de la formación y capacitación. este trabajo también se circunscribe a las cooperativas agropecuarias.
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 185 4. Rodríguez Musa y Hernández aguilar (2022): estos autores se ocupan de valorar la manera en que impactan las cooperativas en el proceso de digitalización en la Isla y cómo estas formas asociativas se insertan al proceso de transformación digital cubano. Siguiendo la lógica de sus análisis, se identifican al menos tres direcciones en las cuales el sector cooperativo cubano puede aprovechar las oportunidades para la digitalización que provee el contexto: a)el desarrollo del comercio electrónico, b)la implementación del teletrabajo y trabajo a distancia (más que todo para las organizaciones no agropecuarias cuya esfera de actividad económico-productiva lo permita) y c)el desarrollo de la industria nacional de programas y aplicaciones informáticas (dentro de la cual pueden insertarse las cooperativas que se dediquen a este campo, incluso desde una perspectiva exportadora de servicios). no obstante, al igual que Perdigón Llanes, acogen la idea de que las medidas adoptadas por el estado y el gobierno cubanos en función de la digitalización interesan a las cooperativas fundamentalmente en lo «atinente al comercio electrónico» (Rodríguez Musa y Hernández aguilar, 2022, pp.276-277) unido a la bancarización, lo cual supone una mirada restringida sobre el alcance del fenómeno hacia los otros dos aspectos señalados. a partir de la revisión de la literatura consultada, se constata la carencia de estudios y propuestas dirigidas a implementar y desarrollar la digitalización del trabajo en las cooperativas cubanas. De hecho, se trata de un aspecto no abordado por los iuslaboralistas cubanos. Solo el autor antúnez Sánchez ha venido trabajando en una línea de investigación enfocada a la economía digital y la digitalización del mercado laboral, pero desde visiones doctrinales y desde el diagnóstico de limitaciones normativas para la implementación del trabajo en plataformas, el trabajo híbrido o el trabajo 3.0 en Cuba –muchas veces «reciclando» la misma información en publicaciones distintas13; pero no aborda el fenómeno cooperativo como tal. 13 Consúltense al respecto: antúnez Sánchez, a. (2023). análisis del trabajo híbrido en Cuba. Revue européenne du Droit Social, 3(60), 41-65, https://www.ceeol.com/content-files/ document-1164055.pdf; antúnez Sánchez, a. (2023). el Trabajo 3.0 en la economía de plataformas en Cuba. Revista Internacional y Comparada de Relaciones Laborales y Derecho del empleo, volumen 11, número 1, pp.268-310, https://ejcls.adapt.it/index.php/rlde_adapt/article/view/1247; antúnez Sánchez, a. (2022). el trabajo 3.0. análisis de la laboralidad en la economía de plataformas en Cuba. Revue européenne du Droit Social, 2(55), 12-33, https://www. ceeol.com/search/article-detail?id=1023742; Díaz ocampo, e., Morales Somoza, a. y antúnez Sánchez, a. (2022). el trabajo digital. análisis de la economía de plataformas en Cuba y ecuador, Labos, vol.3, n.º2, pp.198-224, doi: https://doi.org/10.20318/labos.2022.7070.
SanDyS Menoya ZayaS 186 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 Desde una perspectiva tecnológica, Cuba cuenta con una de las infraestructuras de telecomunicaciones más atrasadas y con uno de los sistemas bancarios e instrumentos de pagos de menos desarrollo en la región de américa Latina y el Caribe (vidal alejandro, 2023), por lo que resulta obvio que la banca presencial seguirá siendo el principal modelo de banca cooperativa (alianza Cooperativa Internacional [aCI], 2021). es por ello que la transición digital requiere no solo de dicha infraestructura, sino de soportes tales como un marco normativo claro, prácticas de gobernanza bancaria segura y modelos de negocios innovadores y abiertos, cuestiones que continúan teniendo deudas pendientes en el contexto nacional cubano. Pero esto es válido no solo para las cooperativas financieras, sino también para todas aquellas que sean capaces de comprender y asumir la transformación digital como una oportunidad para el desarrollo. Con respecto al marco normativo, el autor considera que las políticas públicas ya definidas deberán encontrar desarrollo en disposiciones jurídicas específicas para el sector empresarial, partiendo del presupuesto de que todos los actores económicos participan o se insertan en la trama mercantil nacional en igualdad de condiciones, sin distingos —a veces peyorativos; otras discriminatorio— entre formas de gestión estatales y no estatales; por otro, asumiendo el entendido de que la cooperativa es también una empresa o emprendimiento desde el punto de vista económico y por tanto necesita ser competitiva, rentable y sostenible; y finalmente, viéndolas como un único ente con su cualidad esencial o identitaria y no como una separación entre las que «viven» del agro y aquellas que se dedican a prestar servicios, un fenómeno que a estas alturas solo se está dando en Cuba, incluso con un reconocimiento bastante limitado de estas últimas si se compara con otras realidades foráneas. en cuanto a los modelos de negocios, su diseño e implementación tendrá necesariamente que basarse en lo antes dicho; pero sobre todo, considerando las limitaciones económicas, materiales, comerciales y financieras que presenta el país. Por tanto, la digitalización representa una oportunidad para paliar las visibles dificultades logísticas, orientarse a las alianzas o encadenamientos productivos locales y regionales; así como a aprovechar las potencialidades existentes para la exportación de bienes y servicios, tanto en frontera como hacia el exterior, y las oportunidades que brinda la inversión extranjera directa para la transferencia de tecnología, las mejoras en infraestructura y la propia transformación digital. Tener un viaje exitoso hacia la transformación digital implica definir una estrategia digital (Catlin etal., 2015), entendida también como una estrategia de negocio, inspirada en las capacidades que aportan las tecnologías (Sebastian etal., 2017). en este sentido, Parviainen etal. (2017) proponen un modelo para enfrentar la transformación digital
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 187 consistente en cuatro pasos: 1.posicionar la organización en la digitalización, 2.revisión del estado actual, 3.hoja de ruta y 4.implementación y validación; mientras que Perdigón Llanes (2020) en su estrategia digital para fortalecer la gestión comercial de las cooperativas agropecuarias cubanas, establece cuatro etapas: diagnóstico, planificación, ejecución y retroalimentación. Sobre la base de los criterios teóricos y metodológicos analizados hasta aquí, el autor considera que una estrategia o programa de digitalización de una empresa cooperativa deberá contener los siguientes pasos básicos: — Paso 1. Análisis o diagnóstico inicial: su objetivo consiste en evaluar en qué punto de la digitalización se encuentra la cooperativa, como base para iniciar el despliegue de un plan de digitalización, o si se trata de una organización predigital situada en un nivel nulo de digitalización (gonzález etal., 2020). — Paso 2. Fundamentación de su necesidad de acuerdo con el contexto: en este paso es necesario justificar por qué interesa a la cooperativa dar el salto digital y hacerse preguntas tales como: ¿es viable? ¿Será sostenible? ¿Cuáles son los procesos o actividades susceptibles de digitalizar y qué grado de estandarización tienen las tareas? — Paso 3. Capacitación y aprendizaje colaborativo entre los socios: debe tenerse en cuenta la importancia de la formación para el cambio digital (garcía-Tudela etal., 2022) y resulta imprescindible en este punto determinar cómo prepararse para este cambio y quiénes lo asumirán. el precisamente la gestión digital del talento humano una de las brechas a cubrir en este sentido, ya que existen muchas personas sin la preparación necesaria para enfrentar las nuevas tecnologías e imposibilitadas de usarlas de forma eficiente (Padilla & Sepúlveda, 2019). — Paso 4. Aseguramiento de recursos y herramientas de implementación: se debe precisar con qué recursos financieros, infraestructuras, tecnologías y programas se cuenta en la cooperativa; determinar las necesidades de contratación de servicios de asesoría, entrenamiento, asistencia, etc.; así como realizar un benchmarking de otras cooperativas en este campo de actuación. — Paso 5. Seguimiento y mejora continua: este paso de cierre implica tanto mecanismos de control y adaptación, como mantener los espacios de formación y desarrollo basados en el principio de la educación cooperativa, de manera que se consiga la sostenibilidad que se cuestionaba en el paso 2, así como la trazabilidad de los procesos digitalizados (vañó vañó, 2022).
SanDyS Menoya ZayaS 188 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 estas consideraciones no serían suficientes si no se tiene en cuenta la cuestión de las políticas públicas y el rol de los gobiernos regionales y locales en este proceso. Hay buenos ejemplos en esta dirección. Como botón de muestra se pueden presentar los casos de Castilla-La Mancha y andalucía en españa: el primero, mediante la aprobación por el Consejo de gobierno de la región de un sistema de ayudas que pretenden impulsar el empleo y la generación de riqueza en el sector cooperativo (orientadas a aspectos tales como: fomento, incorporación e inclusión laboral, formación y asistencia técnica) (Consejo de gobierno de la Región de Castilla-La Mancha, 2022); y el segundo, a través de subvenciones destinadas a la modernización digital de autónomos y entidades de economía Social, de manera que se potencie su adaptabilidad a los nuevos contextos, su capacidad de absorción de nuevas tecnologías y procesos, así como la capacidad de respuesta a crisis como la pandemia de la Covid-19 (Consejería de empleo, empresa y Trabajo autónomo de la Junta de andalucía, 2021). esto revela que los impactos que las tecnologías digitales pueden tener sobre la noción, la organización y la calidad del trabajo; sobre los derechos de los trabajadores y de los sindicatos; sobre los derechos humanos y sobre las formas o modalidades de trabajo, también son esencialmente un resultado de la regulación que exista y de la institucionalidad. así, el análisis riesgo-beneficio plantea que la crisis económica seguirá presionando a los gobiernos a realizar recortes presupuestarios, lo que hará que vean en la transformación digital una salida; de ahí que el mayor reto para los estados consiste en garantizar que la cada vez más acelerada adopción de las nuevas tecnologías no se produzca a costa de los consumidores y de los trabajadores. en el caso cubano, hay dos cuestiones que devienen fortalezas para el proceso de digitalización en el sector cooperativo: 1.la concepción de la entidad cooperativa como una forma de gestión no estatal consustancial al modelo socialista y por tanto el tipo de propiedad que por sus fines mejor complementa a la propiedad estatal socialista como forma fundamental de dicho modelo (Partido Comunista de Cuba, 2021); y 2.la prioridad que derivada de dicha concepción se le brinda dentro del resto de las formas no estatales y que se materializa en una atención especial y una regulación que la impulsa (a pesar de que las estadísticas reflejan una dinámica más activa a favor de las micro, pequeñas y medianas empresas —mipymes— privadas, muy superior en número con respecto a mipymes estatales y cooperativas no apropecuarias14). 14 Según datos obtenidos de la Plataforma de actores económicos del Ministerio de economía y Planificación de Cuba, al cierre del 31 de enero de 2023, de un total de 6 mil 704 nuevos actores económicos aprobados a tenor de las nuevas disposiciones jurídicas en torno a estos, 6 mil 564 eran mipymes privadas, 79 mipymes estatales, 155 proyectos de desarrollo local y solo 64 cooperativas no agropecuarias. al respecto, revísese: Pérez Izquierdo, v. (8 de febrero
CooPeRaTIvISMo y DIgITaLIZaCIón LaboRaL en CUba: ReaLIDaD, ReToS y PeRSPeCTIvaS https://doi.org/10.1387/gizaekoa.24737 189 Desde el punto de vista de la digitalización de los procesos dentro de la actividad cooperativa, ocupará sin lugar a dudas un rol determinante la capacidad de los socios de aportar e invertir en dicha esfera de desempeño y desarrollo, teniendo en cuenta que el patrimonio cooperativo se conforma a partir del capital de trabajo inicial y demás bienes y derechos cuya titularidad adquiere la cooperativa de forma lícita e independiente de los de sus socios por separado; así como también será definitorio el espíritu emprendedor y la capacidad de innovación, orientación a la tecnología y enfoque en TIC, que posean los líderes cooperativos para impulsar dicha transformación digital. Sin embargo, hoy el punto de mira institucional parece estar más enfocado a las llamadas cooperativas no agropecuarias, concebidas al amparo de la estrategia económico-social de país, y de manera particular a la generalización de este actor y la eliminación de las restricciones existentes para su despliegue. Se está entendiendo como un actor distinto de las formas cooperativas agropecuarias y a su vez se le está dando tratamiento de «nuevo actor económico» a la par de los trabajadores por cuenta propia (autónomos) y las mencionadas mipymes, lo que refuerza esas ventajas a las que hacía referencia previamente. a ello se suma, tal y como se expresó en la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista y en los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución para el período 2021-2026, la concepción de un órgano estatal para la atención y representación de las cooperativas encargado de promover y fomentar su desarrollo, así como las relaciones entre estas y de estas con el estado (Partido Comunista de Cuba, 2021), finalmente concretado en el denominado Consejo nacional de actores económicos. 3. Consideraciones finales a medida que quedan más claras las consecuencias sociales y económicas de la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19, se revela con más claridad y urgencia la necesidad del salto digital en el mundo del trabajo. Impulsar la digitalización implica no solo creación de infraestructuras y capacitación, sino acceso a las TIC y reducción de la brecha digital, como prerrequisitos para la gestión de datos, redes y plataformas y la asunción de nuevos modelos de negocios en función del desarrollo empresarial. Reducir la brecha digital, tanto la urbana-rural como la existente entre pequeñas y grandes empresas, significa sobre todo lograr que haya conectividad para de 2023). Caracterización de los nuevos actores económicos en Cuba. Algunas reflexiones. Proyecto: «Cultura del trabajo en la etapa post Covid 19. Contrapunteando a las micro industrias agropecuarias y otros actores económicos», 45 p.
SanDyS Menoya ZayaS 190 GIZAEKOA - Revista Vasca de Economía Social 20 (2023), 167-195 todos, entendiéndose que esa brecha es física, de infraestructura y relativa a la capacitación para adoptar las nuevas tecnologías. esta concepción sin dudas rompe con la asentada tradición de que la transformación digital resulta únicamente válida para los entornos urbanos, con lo cual se hace una llamada a repensar y rediseñar las estrategias de desarrollo del sector cooperativo en Cuba y con ello las formas, métodos y estilos de trabajo. Si de veras se pretende lograr productividad, competitividad y sostenibilidad sobre bases científicas e innovadoras, es imperativo que el proceso de adopción digital llegue a todos los actores, agentes y sujetos económicos del país, y sobre todo a las cooperativas agropecuarias, forestales y del medio rural en general, las cuales han sido históricamente las más desfavorecidas. Como se ha visto, las investigaciones realizadas hasta el presente en gran medida se debaten en torno al uso de Internet desde y para las cooperativas, aun y cuando para el sector cooperativo patrio se han abierto oportunidades relevantes en materia de comercio electrónico, teletrabajo e inserción en la industria cubana del software. Sobre la base de las ideas planteadas, como trabajo futuro en esta línea de investigación se sugiere emprender estudios más detallados en los que intervengan académicos, decisores y cooperativistas, a fin de identificar y aprovechar las reservas de desarrollo existentes; profundizar en las dimensiones, niveles y variables del modelo de negocio digital cooperativo que se implemente y extraer buenas prácticas del contexto, sistematizarlas y establecer criterios generales de actuación que superen la persistente y perniciosa dicotomía actual cooperativa agropecuaria/cooperativa no agropecuaria, y vayan más allá de comportamientos o tendencias asociadas a bondades o trabas del propio entorno. en resumen, la digitalización laboral no es una opción para las entidades del sector cooperativo cubano, sino que el acceso a las nuevas tecnologías y el impulso de su utilización en las sociedades cooperativas debe ser un imperativo, en aras de conseguir su permanencia en el mercado, una mayor competitividad y el cumplimiento de los fines y roles que tienen como entes de la economía social y solidaria dentro de un estado de derecho y justicia social que pretende construir el socialismo. Bibliografía alianza Cooperativa Internacional [aCI] (23 de junio de 2021). estrategias de digitalización compartidas entre cooperativas de crédito y bancos cooperativos. blog institucional, https://www.ica.coop/es/sala-de-prensa/noticias/estrategiasdigitalizacion-compartidas-cooperativas-credito-bancos alianza Cooperativa Internacional [aCI] (1995). Declaración sobre la Identidad Cooperativa, Manchester. https://www.ica.coop/sites/default/files/news-itemattachments/25-anniversary-concept-note-final-draft-es-854566612.pdf
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