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De Vox a Ana Rosa (y viceversa): el fenómeno de la okupación en los programas de infoentretenimiento

Abstract

Political forces such as Vox consider squatting a serious problem for Spanish society. They highlight its dangers, promote measures such as 'anti-squatting offices,' and demand legislative modifications to speed up evictions. This study examines whether the media, specifically “El Programa de Ana Rosa” (Telecinco), share this perspective. We identify the discursive frames about squatting deployed by the party during the 2023 general election campaign and compare them with the frames of the TV show. We analyze how these squatters are represented and how the TV show relates this problem to the housing market.; Fuerzas políticas como Vox consideran que la okupación de viviendas constituye un grave problema para la sociedad española: subrayan sus peligros, impulsan medidas como las ‘oficinas antiokupación’ y reclaman modificaciones legislativas para agilizar los desahucios. Este trabajo estudia si los medios y, específicamente, “El Programa de Ana Rosa” (Telecinco), comparten dicho relato. Para ello, identificamos qué marcos discursivos sobre la okupación desplegó el partido durante la campaña de las elecciones generales de 2023 y los comparamos con los encuadres del magacín. Así, analizamos cómo son representados esos okupas y cómo se relaciona dicha problemática con el mercado de la vivienda.

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De Vox a Ana Rosa (y viceversa): el fenómeno de la okupación en los programas de infoentretenimiento

Author: Márquez Martínez, Lucía
Publisher: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatearen Argitalpen Zerbitzua
Year: 2024
DOI: 10.1387/zer.26189
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/68920/1/6665fce4475ec.pdf
h ps://doi.o g/10.1387/ze .26189 19
e is a de es udios de comunicación
komunikazio ikaske en aldizka ia
Ze , 2024, 29(56) 19-40 eISSN 1137-1102
h ps://doi.o g/10.1387/ze .26189 eISSN 1989-631X
De Vox a Ana Rosa (y ice e sa):
el enómeno de la «okupación»
en los p og amas de in oen e enimien o1
Voxe ik Ana Rosa a (e a alde an ziz):
«okupazioa en» enomenoa in oen e enimenduko p og ame an
F om Vox o Ana osa (and ice e sa):
he phenomenon o 'squa ing' in in o ainmen shows
Lucía Má quez Ma ínez*
Uni e sidad de Valencia
RESuMEn: Fue zas polí icas como Vox conside an que la «okupación» de i iendas cons i uye un g a e p oblema pa a la so-
ciedad española: sub ayan sus pelig os, impulsan medidas como las «o icinas an iokupación» y eclaman modi icaciones legisla i as
pa a agiliza los desahucios. Es e abajo es udia si los medios y, especí icamen e, «El P og ama de Ana osa» ( elecinco), com-
pa en dicho ela o y has a qué pun o encaja con los plan eamien os de los mo al panics. Pa a ello, iden i icamos qué ma cos discu -
si os sob e la «okupación» desplegó el pa ido du an e la campaña de las elecciones gene ales de 2023 y los compa amos con los
encuad es del magacín. Así, analizamos cómo son ep esen ados esos «okupas» y cómo se elaciona dicha p oblemá ica con el me -
cado de la i ienda.
PALAB AS CLAVE: okupas; in oen e enimien o; Vox; i ienda; El P og ama de Ana osa; pánico mo al.
Abs RAc : Poli ical o ces such as Vox conside squa ing a se ious p oblem o Spanish socie y. They highligh i s dange s, p omo e meas-
u es such as «an i-squa ing o ices», and demand legisla i e modi ica ions o speed up e ic ions. This s udy examines whe he he media, spe-
ci ically «El P og ama de Ana Rosa» (Telecinco), sha e his pe spec i e and o wha ex en i i s wi h he mo al panic heo ies. We iden i y he
discu si e ames abou squa ing deployed by he pa y du ing he 2023 gene al elec ion campaign and compa e hem wi h he ames o he TV
show. We analyze how hese squa e s a e ep esen ed and how he TV show ela es his p oblem o he housing ma ke .
KEyWORDS: squa ing; in o ainmen ; Vox; housing; El P og ama de Ana Rosa, mo al panic.
1 Financiación: Es a publicación o ma pa e del p oyec o de I+D+i PID2020-113574 B-I00
«Flujos de desin o mación, pola ización y c isis de la in e mediación mediá ica (Dis lows)», inanciado/a
po MCIN/AEI/10.13039/501100011033/
* Co espondencia a / Co esponding au ho : Lucía Má quez Ma ínez. Facul ad de Filología, T aducción y Comunicación. A . Blasco Ibá-
ñez, 32 (46010 Valencia) – [email p o ec ed] – h ps://o cid.o g/0000-0002-3264-4252
Cómo ci a / How o ci e: Má quez Ma ínez, Lucía (2024). «De Vox a Ana Rosa (y ice e sa): el enómeno de la “okupación” en los p og amas
de in oen e enimien o», Ze , 29(56), 19-40. (h ps://doi.o g/10.1387/ze .26189).
Recibido: 31 ma zo, 2024; acep ado: 23 mayo, 2024.
ISSN 1137-1102 - eISSN 1989-631X / © UPV/EHU P ess
Es a ob a es á bajo una Licencia
C ea i e Commons A ibución-NoCome cial-SinDe i adas 4.0 In e nacional
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Lucía Má quez Ma ínez
In oducción
Du an e los comicios au onómicos de mayo y los gene ales de julio de 2023,
el pa ido polí ico Vox adop ó la «okupación» de i iendas como uno de sus emas
des acados de campaña. Es a p oblemá ica ue abo dada con p o usión en mí ines y
en e is as, edes sociales, a gumen a ios y encuen os con simpa izan es. En es as
in e enciones, desplega on di e sos discu sos con a la «okupación» que en a izaban
la necesidad de una espues a ins i ucional con unden e an e es a cues ión (median e
exp esiones como exigi una «pa ada en la pue a» a los pisos «okupas» y una «pa ada
en el culo inmedia amen e» a los «okupas» po pa e de las au o idades).
En es e con ex o, conside amos ele an e analiza si los medios de comuni-
cación, y especí icamen e el magacín ele isi o «El P og ama de Ana osa» ( e-
lecinco), ambién llamado «A », compa e los en oques de Vox sob e la «oku-
pación» o si p esen an ma cos discu si os p opios y dis anciados de la o mación
polí ica. De igual modo, esul a necesa io de e mina qué ca ac e ís icas especí icas
p esen an dichos con enidos.
1. Ma co eó ico
1.1. Mo a l Pa n i c s
El é mino «pánico mo al» es acuñado po Cohen como «un acon ecimien o,
pe sona o g upo de pe sonas a quienes se les de ine como una amenaza a los alo-
es e in e eses sociales, p esen ados po los medios de comunicación de mane a es e-
eo ipada» (2022: 51). No se plan ea, pues, el miedo únicamen e al elemen o pe u -
bado en conc e o, sino al pelig o que és e supone pa a el man enimien o del o den
social. Pa a que un caso de pánico mo al sea exi oso se deben cumpli es ca ac e-
ís icas: «un enemigo adecuado» con poco pode , escasa p esencia en los medios y
ácilmen e denunciable; «una íc ima adecuada, con quien uno pueda iden i ica se
ácilmen e», y que se gene e «un consenso espec o de las c eencias y acciones que
se denuncian» que las iden i iquen como cues iones que pueden ocu i en cualquie
escena io, no como sucesos aislados (2022: 15). Median e el comba e y ex e minio
de ese mal se pod án exo ciza esos espec os colec i os. En cuan o a los elemen-
os que con o man el sen imien o de pánico mo al, se ían: la p eocupación sob e la
amenaza po encial o imaginada; la hos ilidad, en endida como «indignación mo al
hacia los ac o es (demonios popula es) que enca nan el p oblema» y hacia las ins i-
uciones, esponsables en úl ima ins ancia del asun o; un «acue do gene alizado» de
que la amenaza exis e, es g a e y equie e de una eacción; la desp opo cionalidad
(«exage ación del núme o y ue za de los casos, en é minos de daños p o ocados,
o ensa mo al y iesgo po encial»), y la ola ilidad, pues el pánico «se desencadena y
disipa de mane a epen ina y sin p e io a iso» (2022: 32).
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De Vox a Ana Rosa (y ice e sa): el enómeno de la «okupación» en los p og amas de in oen e enimien o
Según Ga cía Molina, Walsh conside a el pánico mo al como «un es ado de
ale a en el que cie os acon ecimien os o conduc as se pe ciben como un iesgo
pa a los alo es y las no mas de una sociedad» (2022: 254). Y no se a a ía de un e-
nómeno espon áneo, sino que, pa a Walsh, nace del ínculo en e «los agen es de
con ol social, los medios y el público». No en ano, los medios son «los p incipa-
les impulso es y bene icia ios del pánico mo al: la mayo ía de la sociedad con agiada
po es a ala ma colec i a no expe imen a di ec amen e el p oblema, sino que son los
medios los que publici an la indignación, o ecen pe spec i as sob e el con ol social
y hacen que exis an es os “demonios popula es”» (2022: 255).
Siguiendo a Amadeo y A ugue e y a Danieli y Paz Ga cía, Ga cía Molina in-
oduce o os dos concep os complemen a ios al mo al panic: la insegu idad y las
olas de iolencia. La insegu idad se plan ea como «una pe cepción con ela i a au-
onomía espec o del deli o e ec i o, ya que aumen a a pesa de la disminución de
los deli os. Es e sen imien o a ec a a la calidad de ida y a o ece el apoyo ciuda-
dano a polí icas ue emen e puni i as» (2022: 255). espec o a las «olas de io-
lencia» alude a «una ag upación de casos iolen os que gene an un e ec o cascada
y una ampli icación de la pe cepción de la insegu idad» (2022: 255). F ecuen e-
men e, es as «olas» se na an de o ma descon ex ualizada «dando luga a exp esio-
nes como «o o caso más», lo que impide conoce las causas de ondo y gene a un
deba e igu oso sob e sus consecuencias y soluciones»; una p ác ica que alimen a
«los p ejuicios hacia colec i os ulne ables y una concepción de un «noso os» y
un «ellos» (2022: 255).
1.2. Miedo y iesgo
Bauman (2007) conside a que los emo es con empo áneos cons i uyen una
ins ancia moldeable, dúc il y cambian e; un ac o al se icio del pode que puede
adap a los a sus necesidades y hace los mu a , pe o ambién un elemen o que puede
iden i ica se y comba i se. El miedo es «el nomb e que damos a nues a ince idum-
b e: a nues a igno ancia con espec o a la amenaza y a lo que hay que hace (…)
pa a de ene la» (Bauman, 2007: 10). Un paso más allá, encuen a el au o el «miedo
de i a i o», que de ine como la sensación de se «suscep ible al pelig o» (2007: 11),
un sen imien o de cons an e insegu idad, ya que el mundo es á eple o de desg acias
imp e is as an e las que la humanidad es ulne able.
Según Beck (1998), la ciudadanía con empo ánea i e en en ada a un so-
b esal o con inuo que le impide cen a se en los g andes p oblemas sis émicos.
Así, la p oducción de iqueza « a acompañada sis emá icamen e po la p oduc-
ción social de iesgos» (1998: 25). Y es que, la sociedad del iego es «una socie-
dad ca as ó ica» (1998:30), su cada po iesgos in isibles, pe o no po ello menos
eales.
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El miedo puede en ende se como cons ucción social, pues la sociedad ab ica-
ía «sus p opios miedos» (Baeza en Mo án San Juan, 2018: 21). El miedo se p esen a
ecuen emen e «como un me o sen imien o (…), una cosa que nos in ade, que se
apode a li e almen e de las pe sonas (…) el miedo es esul an e de una expe iencia
exis encial de e minada (...). El miedo es siemp e miedo a, sen imien o p o ocado
po » (Baeza, 2008: 465).
Pa a Delumeau (1989), el miedo es ambiguo e inhe en e a la humanidad, una
p o ección en e a los pelig os que o ece una escapa o ia empo al de la mue e.
Po ello, halla las causas de un mal pe mi i á cons ui de nue o un ma co de segu-
idad. Es deci , se á necesa io encon a un chi o expia o io indi idual o colec i o.
Esos po enciales culpables se ían «los ex anje os, iaje os, ma ginales y odos aque-
llos que no es án pe ec amen e in eg ados en una comunidad, bien po que no quie-
an acep a sus c eencias (...), bien po que ha sido p eciso echaza los (...) a la pe i e-
ia del g upo (...) bien, simplemen e, po que ienen de o a pa e, y po es e mo i o
son, en cie a medida, sospechosos» (1989: 206).
1.3. Hegemonía y o edad
Al habla de hegemonía, aludimos a la noción g amsciana de la misma, en en-
diéndola como la in luencia y dominio polí ico y cul u al que una clase social eje ce
«sob e el conjun o de la sociedad» y que se legi ima median e mecanismos como
el consenso social. Puen es Cala y Suá ez Pinzón hablan de «un di eccionamien o
ideológico» (2016: 452) que esponde a los in e eses de unos g upos sob e o os y
pe mi e cons ui una « olun ad colec i a» (G amsci, 1986: 314) median e pa áme-
os cul u ales, económicos y polí icos.
La hegemonía se ía aquí el p oduc o de asumi los ela os del pode y «de la
uni icación de los alo es con espec o a lo social, lo polí ico y lo cul u al» (Puen-
es Cala y Suá ez Pinzón, 2016: 454). Debemos a ende al ol de la sociedad ci il,
es deci , a aquellas en idades que pa icipan en gene a «signi icados y alo es que
man ienen el consen imien o y la acep ación más o menos espon ánea de un de e -
minado s a u quo po pa e de a ios sec o es sociales» (Nie o-Galán, 2007: 08). Po-
de y con ol social es a ían más ce ca de la hegemonía cul u al de la sociedad ci-
il que del pode ep esi o di ec o de la sociedad polí ica: las ideas y opiniones no
su gen espon áneamen e en cada suje o, sino que pa en de «un cen o de o ma-
ción, i adiación, di usión y pe suasión, un g upo de homb es o ambién una pa -
icula indi idualidad que las elabo ó y p esen ó en la o ma polí ica de ac ualidad»
(G amsci, 1980: 97). El apa a aje ideológico de la bu guesía como clase dominan e
supond ía un «ins umen o de gobie no (…) pa a ob ene el consenso y eje ce la
hegemonía sob e clases subal e nas» (Ma ínez Ma ías, 2020: 22). Cen ándonos en
las indus ias cul u ales, los modos de con a hegemónicos se basan, en g an pa e,
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De Vox a Ana Rosa (y ice e sa): el enómeno de la «okupación» en los p og amas de in oen e enimien o
en un canon impe an e desde los pode es económicos y cul u ales (Ma inez Fe -
nandez, 2020), po lo que el neolibe alismo se ha uel o hegemónico como discu so
(Ha ey, 2007).
Jun o al concep o de «hegemonía» podemos halla el de «sen ido común» al
y como lo en oca S ua Hall a pa i de las elabo aciones g amscianas. Así, és e se
conside a una ins ancia de pensamien o co idiano que despliega ma cos de signi i-
cado con los que es posible da sen ido al mundo. Se habla, pues, de «sen ido co-
mún» como de un conocimien o al que es ácil accede , popula , in eg ado po ideas
sencillas, compa ido po g an pa e de la sociedad y que no emplea a gumen os so-
is icados ni equie e de una e lexión p o unda o amplia (Hall y O’Shea, 2015). En
esa cons ucción del «sen ido común» esul a undamen al el papel de los medios de
comunicación a la ho a de es ablece qué plan eamien os son asumidos colec i a-
men e como pa e del mismo. Al in y al cabo, la ealidad «se cons uye socialmen e»
(Be ge y Luckman, 2003: 37).
Habla de hegemonía supone habla de o edad, pues, pa a Ba a «el Yo y
el O o son insepa ables» (1996: 250), es deci , que la igu a de ese «o o» a a se
siemp e edi icada desde la expe iencia, e e en es y c eencias de quien lo desc ibe.
En ende emos la al e idad como la cons ucción de lo di e en e, lo ex año: esul a
esencial «la negación de la humanidad o al o pa cial del o o pa a a i ma el yo. Ese
p oceso de deshumanización aba ca desde la ca ac e ización ísica has a la mo al.
(...) “el o o” se cosi ica» (Dacos a, 2017: 108). ambién ecu i emos a Van Dijk
(2003), pa a quien las ideologías son c eencias undamen ales que cons uyen los ci-
mien os de la ep esen ación social de una comunidad y se p esen an en la memo ia
colec i a como «esquemas del g upo» que de inen su iden idad.
1.4. F a M i n g
oma emos como pun o de pa ida me odológico la eo ía del aming, «un
p oceso en el que se seleccionan algunos aspec os de la ealidad, a los que les o o -
ga á un mayo én asis o impo ancia de mane a que se de ine el p oblema, se diag-
nos ican sus causas, se sugie en juicios mo ales y se p oponen soluciones y conduc-
as ap opiadas a segui » (A dè ol-Ab eu, 2015: 424). Pe mi e, po an o, es udia
cómo se mues an los acon ecimien os «y la in e p e ación que p omue en los me-
dios en unción de los en oques que p i ilegian y los que omi en» (Ga cía Molina,
2022: 257).
Pa a de ec a esos ames no iciosos se puede op a po dos ías: deduc i a o in-
duc i a. La p ime a «pa e de encuad es p ede inidos po o os au o es que se aplican
al análisis conc e o que se quie e ealiza » (2022: 257). Es a opción iene mayo e-
plicabilidad y es más sencilla de ealiza , pe o p esen a «una pé dida de in o mación».

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En cambio, la ía induc i a exige «una ap oximación abie a a la mues a» pa a iden-
i ica sus posibles ma cos, pues no se basa en encuad es p ede inidos, «un p oceso
más complejo, pe o que pe mi e de ec a con mayo p ecisión y de alle los ames del
obje o de es udio» (2022: 257).
1.5. Media ización, in oen e enimien o, sensacionalismo
Los con enidos que di unden los medios de masas no ac úan de mane a aislada
al sus a o económico del que eme gen (He nández Pé ez, 2019), sino que cons-
i uyen p oduc os del mismo. Los medios oman un ol esencial en la cons uc-
ción social de la ealidad median e dos unciones: mos a agmen os del mundo
ajenos a la ida co idiana y es ablece se como pa e esencial de esa ida (Be ge y
L uckman, 2003). Además, los medios, en es e caso la ele isión, juegan un papel
cla e pa a es uc u a en el g upo social «un sen ido común de la ealidad» (2003:
39). La ele isión cons i uye, pues, un medio undamen al en cuan o a in luencia so-
cial: ayuda a edi ica la opinión pública y juega un ol esencial en el p oceso polí ico
(quin ana, 2005). En su ayec o ia, Eco dis ingue dos e apas: la p imigenia Paleo e-
le isión, que eje cía como en ana al mundo ex e io y la Neo ele isión, que aba ca ía
la con empo aneidad y habla «de sí misma y del con ac o (...) con el público» (1986:
15). Ya en el siglo xxi, in oducimos o a ca ego ía, la hipe ele isión, en la que los
códigos y modos de hace de la neo ele isión se acen úan «de o ma hipe bólica»
(Go dillo, 2009: 15).
Las ans o maciones ecnológicas de inales del siglo xx con i ie on a los me-
dios de comunicación en agen es media izado es de la ealidad social; es deci , en
los ac o es undamen ales pa a edi ica esa ealidad (Fe nández, 2008). Es a media-
ización alcanza ales co as que pa a pa e de la población únicamen e exis e y p e-
sen a ele ancia y ascendencia aquello que di unden los medios. Aquello que es os
mues an como «no mal, co ec o y ape ecible acaba siendo lo no mal, lo co ec o y
lo ape ecible» pa a la mayo ía de la ciudadanía (Fe nández, 2008: 12). En es a « ea-
lidad media izada», se p oduce una hib idación de con enidos y o ma os. Al mismo
iempo, la espec acula ización in o ma i a ecu e a la d ama ización pa a edi i-
ca una ealidad di e en e a la egida po p emisas me amen e obje i as (Mo án San
Juan, 2018). Espec áculo, d ama y con lic o dominan aho a los c i e ios de no icia-
bilidad, in eg an la iden idad del discu so mediá ico y o ecen un modelo de «hi-
pe eali dad» (Fe é, 2013).
esul a imposible en ende es e p oceso de media ización sin p es a a ención
al auge del in o ainmen o in oen e enimien o. Es e enómeno supone la hib idación
de cie as p emisas p opias del géne o in o ma i o con o as pe enecien es al en e-
enimien o. Una endencia (gene alizada en un p ime momen o en Es ados Unidos
y más a de en muchos o os países, como es el caso español), que ha expe imen ado
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un éxi o ema cable en las úl imas décadas po su acilidad pa a cosecha índices de
audiencia posi i os con una baja in e sión p esupues a ia (Ca a alá y Pe is-Blanes,
2023). Así, se ha con e ido en un géne o de e e encia pa a « ija los emas p inci-
pales de la opinión pública y elabo a ma cos cogni i os de in e p e ación sob e los
más a iados asun os de la ac ualidad» (2023: 238). En conc e o, en la pa illas e-
le isi as, en endemos el «in oen e enimien o» como la inco po ación de so news,
den o de los in o ma i os adicionales y la que encia po abo da asun os ascen-
den ales del deba e público en espacios ele isi os apa en emen e di igidos al espa -
cimien o (Ca a alá y Pe is-Blanes, 2023). De hecho, el in oen e enimien o se ha
il ado ya en odo ipo de o ma os ca ódicos, desde los in o ma i os has a los ma-
gacines de ac ualidad (Mon agu y Ca illo, 2017).
En es e sen ido, nos ijamos ambién en la gene alización c ecien e de la «polí-
ica pop» (Mazzoleni y S a dini, 2009), en endiéndola como un mé odo desplegado
po los líde es polí icos y sus equipos pa a a ae a aquellos segmen os poblacionales
menos in e esados po la ac ualidad polí ica. Pa a ello, se emplean pa a ello ó mu-
las p opias del espec áculo o de la «celeb i ización», es deci , del uso es a égico de
elemen os de la cul u a de la ama en la con o mación de la imagen pública de los
di igen es de los pa idos (Oli a e al., 2015). Además, pa iendo de la es e a del in-
o ainmen , nos ace camos ambién a la idea de «poli ainmen » al y como la abo da
Be ocal-Gonzalo (2017), es deci , de la endencia que hib ida en e enimien o y
polí ica. De hecho, habla incluso de las no icias polí icas comen adas en las e ulias
como un escena io pa a el «in o ainmen » del «poli ainmen » y, es más, conside a el
in oen e enimien o una mani es ación mediá ica de una endencia a la espec acula-
ización que imp egna o as es e as de la es e a pública (Be ocal-Gonzalo, 2017).
En la expansión del in oen e enimien o esul a undamen al el magacín ma-
inal de ac ualidad, en el que des aca la b e e du ación en las in e enciones de los
colabo ado es «que impide a a los emas en p o undidad y hace que a lo e la polé-
mica, lo que despie a el in e és de la audiencia» (López Domínguez, 2020: 94-95).
Podemos desc ibi el o ma o del magacín como un p og ama de una a cua o ho-
as que supone un géne o híb ido en el que se que combinan in o mación, opinión
y en e enimien o y suele inclui epo ajes sociales (habi ualmen e con conexiones
en di ec o) p o agonizados po «pe sonajes anónimos y co idianos que denuncian,
lamen an o des acan sucesos que les acon ecen (...) ligados al mo bo, el sensaciona-
lismo, a la espec acula ización de la ealidad (...), buscando engancha emocional-
men e al espec ado » (2020: 76).
Igualmen e, Pe is-Blanes y Pé ez-Sánchez des acan como asgo esencial de es-
os o ma os la d ama ización del discu so a a és de es a egias como la cons uc-
ción de la ac ualidad a modo de ela o ejido po «un compendio de anécdo as y e-
mas asociados a la me apolí ica, que eclipsan p opues as, polí icas y análisis complejos
de la ealidad» (2021: 75). ambién median e el uso de pues as en escena que sub a-
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yan las emociones, an o con mo imien os de cáma a, ecu sos como la pan alla pa -
ida, sonidos de ensión, e ec os de mon aje o g á icos en o ma de i ula es (Pe is-
Blanes y Pé ez-Sánchez, 2021).
Además, esul a «innegociable» inclui en es os magacines espacios de e ulia
de polí ica y ac ualidad, «el caldo de cul i o pe ec o pa a a ae audiencia e in o -
ma de o ma espec acula izada» (López Domínguez, 2020: 76). Po ello, las e u-
lias se conside an un o ma o opina i o es a égico (Mon agu y Ca illo, 2017) y las
cadenas ele isi as u ilizan en es os espacios ó mulas de espec acula ización como
«la pe sonalización, la cons ucción d amá ica de los agen es polí icos, la en oniza-
ción de la anécdo a o búsqueda del impac o emocional en las o mas» (2017: 622).
Los p o agonis as de los acon ecimien os abo dados en en las e ulias son p esen a-
dos como «hé oes» y «an ihé oes» y, en ellas, lo mo boso se impone en e al análi-
sis polí ico (Mon agu y Ca illo, 2017). Des acan, igualmen e que las e ulias no
equie en de una es uc u a ígida ni de la pues a en ma cha de una a gumen ación
p o unda y me iculosa, pues los a gumen os empleados suelen basa se «en luga es
comunes y anécdo as pe sonales, mien as que en pocos casos se apo a a gumen a-
ción con da os y de con ex o» (2017: 627).
Po odo ello, conside an las e ulias como un géne o que albe ga o mas de
espec acula ización ob ias en sus es a egias de cons ucción del discu so polí ico y
mediá ico, an o a ni el de con enido como a ni el o mal» (2017: 623). De igual
modo, pa a León-G oss y Gómez-Calde ón (2011), las e ulias de ac ualidad des-
acan po su capacidad pa a es ablece no solo los emas dominan es en la con e sa-
ción, sino ambién sus encuad es
En cuan o a los magacines de ac ualidad en los que se desa ollan esas e ulias,
ale la pena p es a a ención a sus p esen ado es, quienes, como Ana osa quin-
ana, eje cen de igu a cen al que uni ica el p og ama, di ige las secciones y suelen
se conside ados líde es de opinión (López Domínguez, 2020). quin ana en a ía así
en la ca ego ía de p esen ado es que eje cen como «maes o de ce emonias», pues su
papel no es únicamen e conduci el deba e, sino que in e iene en él de mane a ac-
i a, «apo ando comen a ios y haciendo apa es, a menudo i ónicos, pa a baja la
ensión» (Pe is-Blanes y Pé ez-Sánchez, 2021: 72).
espec o a los e ulianos habi uales de es os espacios, Pe is-Blanes y Pé ez-
Sánchez señalan que se han con e ido p ác icamen e «en un nue o s a sys em e-
le isi o» y, de hecho los conside an «cla e pa a el éxi o de es os p og amas» (2021:
74). Así, se busca que es os colabo ado es sean capaces de sume gi se en discusio-
nes sin demasiados epa os, que no se dejen in imida po el con incan e dialéc ico
y que se exp esen con un posicionamien o ideológico ácil de iden i ica (Pe is-Bla-
nes y Pé ez-Sánchez, 2021). Pa a es os «c eado es de opinión p o esionales» lo un-
damen al es ansmi i su mensaje del modo más e icaz, incluso ecu iendo a a gu-
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De Vox a Ana Rosa (y ice e sa): el enómeno de la «okupación» en los p og amas de in oen e enimien o
men os demagógicos o ag esi os, que son in e p e ados po el público como pa e
del espec áculo (2021). No esul a so p enden e pues, que sus in e enciones es én
egidas po «la b e edad, exage ación, simpli icación» y cons uidas desde un léxico
«in o mal, bélico y emo i o» (Pe is-Blanes y Pé ez-Sánchez, 2021: 75). Unas apo a-
ciones e bales que se en acompañadas po ac i udes no e bales egidas po la exa-
ge ación y los aspa ien os a ec ados (2021).
eco demos, además, que en es e ipo de o ma os, los pe iodis as y comen a-
is as adop an el ol de «cop o agonis as» de la in o mación: no ac úan como simples
es igos de las no icias expues as, sino que se implican en ellas e inco po an «su pe -
sonalidad a a és de sus ges os y de los comen a ios que in oducen en la na ación
de los hechos. De es a o ma se gene a en la audiencia un p oceso de iden i icación
con el pe iodis a-pe sonaje» (Be ocal-Gonzalo, 2017: 42).
Po su pa e, el sensacionalismo implica modi ica la ep esen ación del hecho
no icioso «en a o de sus aspec os más espec acula es (...) exage ando su impo an-
cia y exhibiéndolos de o ma a i iciosa y e ec is a» ( edondo, 2011: 136). Sus as-
gos undamen ales se ían el «én asis en los pe sonajes y lo pe sonal», la «p e e encia
de las no icias i iales» sob e «las más impo an es o signi ica i as» y usa un «len-
guaje coloquial» (2011: 134).
1.6. La «okupación», en ci as
La i ienda esul a de e minan e en el acceso a los ecu sos sociales y pa icipa
«en la c eación de las elaciones de pode » (Madden y Ma cuse, 2016: 107), pe o ha
su ido un p oceso de me can ilización, pues su papel como «bien inmueble iene
p io idad sob e su u ilidad como luga en el que i i » (2016: 41). Cen ándonos
en los da os o iciales del Minis e io del In e io descub imos que, aunque se p e-
sen a on 16.726 denuncias po allanamien o de mo ada y usu pación de inmuebles
en 2022, es a ci a supuso una disminución del 3,2% con espec o a 2021, lo que su-
gie e una es abilización del enómeno.
Asimismo, de acue do con el Minis e io de anspo es, Mo ilidad y Agenda
U bana, las i iendas «okupadas», según las denuncias ecibidas, ep esen a on solo
un 0,06% del o al de inmuebles españoles en 2021. Es deci , si bien es un p o-
blema eal, su magni ud no pa ece se an ala man e como algunas na a i as polí i-
cas y mediá icas sugie en. Po su pa e, el Ba óme o del CIS de julio de 2023 e ela
que la «okupación» es pe cibida como el p incipal p oblema de España pa a un 0,1%
de los encues ados, el segundo pa a un 0,7% y el e ce o pa a un 0,6%, sumando un
o al del 1,5%. A endiendo a es os esul ados, pod íamos deduci que, si bien exis e
una p eocupación mino i a ia al espec o, no es un ema en absolu o p io i a io pa a
la mayo ía de la población.
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mue e la en e is a al po a oz de S op Desahucios, que incide en que esos «okupas»
son « amilias ulne ables» (17/07/2023).
El es o de la a gumen ación (con p esencia cons an e en los ca o ce episodios)
lo lle an e ulianos, p esen ado es y epo e os (jun o a ecu sos como g a ismos
y oz en o ). En cuan o a especialis as, solo des aca la en e is a a Víc o Palomo,
po a oz del Sindica o de Inquilinas (28/06/2023). En es e caso, Ana osa quin-
ana in oduce el ma co de la insegu idad ju ídica, que es negada po Palomo pe o
espaldada po los e ulianos. espec o a las uen es no encon adas, des acan la au-
sencia de in e enciones de emp esas de «desokupación», ep esen an es de ue zas
de segu idad y gube namen ales. ampoco localizamos decla aciones de ep esen-
an es polí icos más allá de las en e is as elec o ales.
3.3. Secciones
Sob e la dis ibución de emas po sección, obse amos que la mayo ía de ca-
sos en los que el asun o se a a con cie a p o undidad, es deci , más allá de alguna
in e ención ugaz, pe enecen al apa ado de Ac ualidad (doce de ca o ce). En ese
sen ido, apa ecen en emezclados con asun os como un obo iolen o a ancianos, un
apuñalamien o a meno es o una muje empa edada. En ese con ex o de c ónica ne-
g a b o an in e enciones «indignadas» de los e ulianos: «es de e güenza, de- e -
güen-za» (P a , 13/07/2023). Pe o al a a se, en eo ía, de una mesa de ac ualidad
gene al, ambién su gen piezas mucho menos uculen as —el aumen o del p ecio
de los alimen os o la EBAU— e incluso í olas: una a dilla que inge su mue e, el
campeona o eu opeo de sexo, celes inas con empo áneas…
En cuan o al apa ado de polí ica, la «okupación» se a a undamen almen e
en es en e is as: al ep esen an e del Sindica o de Inquilinas, a Abascal y a Feijóo.
En es as úl imas, el ema o ma pa e de la en e is a y a an las p opues as elec o a-
les de sus pa idos al espec o. esul a llama i o que dicho asun o no apa ezca en las
en e is as a los líde es de las o maciones que en ese momen o gobe naban: Ped o
Sánchez (04/07/2023) y Yolanda Díaz (06/07/2023).
4. Conclusiones
Cen ándonos en la P1, la na a i a p esen ada en «A » espec o a los «okupas»
mues a una coincidencia no able con los en oques p omo idos po Vox du an e la
campaña elec o al de julio de 2023, con nue e de los doce ames compa idos de
o ma ecu en e. Sin emba go, es a con e gencia no sugie e an o una in oduc-
ción del ema po pa e de Vox en la agenda del p og ama, sino que más bien ambos
compa en una misma na a i a. La decidida apues a de «El p og ama de Ana osa»

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De Vox a Ana Rosa (y ice e sa): el enómeno de la «okupación» en los p og amas de in oen e enimien o
po alinea se polí icamen e con los pos ulados de los pa idos más conse ado es, en
es e caso, VOX, cons i uye un ejemplo sólido de la endencia ac ual a la que se es-
án sumando di e sos p og amas de in oen e enimien o que no dudan en posicio-
na se polí icamen e en e a de e minados asun os de ac ualidad (Ca a alá y Pe is-
Blanes, 2023) y legi ima en la opinión pública una se ie de discu sos —en es e caso,
coinciden es con la ex ema de echa— que has a hace poco no habían encon ado
eco en la con e sación colec i a.
Desde esa pe spec i a, des aca quizás la ausencia de ep esen an es de VOX
al abo da casos de okupación: no es a ellos a quienes se ecu e pa a condena es a
p oblemá ica y, de hecho, solo encon amos una mención explíci a al ínculo en-
e es a o mación polí ica y la «okupación» en la en e is a a su candida o. Pod ía-
mos deci que ni siquie a es necesa ia la p esencia de esos po a oces, pues son los
e ulianos, el o de los epo ajes y los p esen ado es quienes di unden los mismos
ma cos que despliega Vox. A in de cuen as, pa a Hall e al., el pánico mo al supone
«una de las o mas p incipales que adop a la conciencia ideológica, median e la cual
se gana el apoyo de la “mino ía silenciosa” pa a adop a medidas cada ez más coe -
ci i as po pa e del Es ado, p opo cionando legi imidad a o mas excepcionales de
eje ce el con ol» (1978: 221). An e es os pánicos mo ales, la ciudadanía se mues a
como un bloque compac o y a acado po un elemen o ex e no, que amenaza con
dinami a lo, «po lo que el pode debe man ene a la sociedad en calma y p o ege
el s a u quo» (1978: 291).
De hecho, en los casos es udiados po Hall e al., incluso sin se « íc imas ea-
les, muchas pe sonas llega on a e se a sí mismas como íc imas po enciales y, sin
duda, se había soca ado un sen ido de “con ianza” y segu idad» (1978: 20). No en
ano, las na aciones sob e los pánicos mo ales «se c uzan di ec amen e con las an-
siedades en e homb es y muje es comunes que salen a la supe icie cuando la ida
pie de epen inamen e su umbo y las cosas amenazan con desca ila se» (1978: 245).
Pa a Gil Cal o, la base de la opinión pública como «ins i ución social» es «gene a y
eje ce la ep esen ación colec i a del miedo» (2003: 41). El clima de la opinión pú-
blica se cons uye, pues, «en elación a la eme gencia pa en e o la en e del miedo
colec i o» (2003: 41): se asume que es ine i able con agia se del miedo; nadie es es-
ponsable de ex ende la ala ma colec i a, el mal queda jus i icado socialmen e. El
miedo supone «una elación social»: la sensación de pelig o y el cues ionamien o del
mal como al su gen de la in e acción humana; son los pode es económicos y polí i-
cos «quienes ges ionan el iesgo social y son capaces de aplica mecanismos pa a con-
ola lo» (2003: 42).
espec o a nues a P2, la «okupación» es a ada como una ca ego ía más de la
sección de Sucesos. Supone una ins ancia de lo macab o, no un deba e ideológico:
en luga de abo da los p oblemas de acceso a la i ienda desde una pe spec i a po-
lí ica o socioeconómica, se alude a la ine icacia ins i ucional y ju ídica pa a p o ege
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al «ciudadano común» o se condenan los ínculos en e «okupación» y c iminalidad.
De hecho, los medios emplean el miedo como es a egia «pa a apela a los sen i-
mien os del público y así llama su a ención. De ahí que sea en endido como una
implicación sociocul u al que nace de la mediación simbólica» (Mas de Xaxás en
Mo án San Juan, 2018: 26). Sensacionalismo y en e enimien o apa ecen en elaza-
dos, pues compa en obje i o: «ga an iza audiencia» (López Domínguez, 2020: 94).
Ligada con es a cues ión encon amos la P4: «A » es ablece la «okupación»
como p oblema omnip esen e, monolí ico y uní oco, sin ma gen pa a el disenso.
No exis e apenas deba e sob e las causas de la «okupación» o su papel eal en la co-
idianeidad española. Es más, la mayo ía de e ulianos coinciden en los p incipales
pos ulados y ma cos sob e la «okupación», así como los epo e os y p esen ado es.
Así, «A » p e ie e comen a posibles soluciones pa a los p opie a ios y eci-
nos a ec ados (que suelen limi a se a eclama mayo in e ención de las au o ida-
des y e o mas legales). Concep os como «alquile social» o «al e na i a habi acional»
sólo su gen cuando se habla de casos de amilias ulne ables, es ablecidas como una
excepción en e a la g an masa «okupa» ligada a la c iminalidad. Se de iende el de-
echo a la p opiedad p i ada incluso haciendo e e encia a la Cons i ución, pe o no
se dedica ese es ue zo a de ende el de echo a una i ienda digna, ambién ecogido
po la Ca a Magna.
Siguiendo a Mo uno, la ideología es, undamen almen e, un p oceso social, «un
hilo (...) que a icula socialmen e nues a psique y la ida colec i a (...)». ecalca,
pues, que la ideología se encuen a en aspec os co ien es, en asun os que pasan in-
ad e idos, y iun a en an o que su p esencia sea «su ausencia» (2018:33). eco de-
mos que no se pueden examina los discu sos de las indus ias cul u ales sin a ende
al modo de p oducción del que o man pa e: el papel undamen al de las indus ias
cul u ales con empo áneas es cons ui y ep oduci los discu sos que pe mi en «la
ep oducción del modo de p oducción» (He nández Pé ez, 2019: 66). La hegemo-
nía no alude solamen e a la de ensa de las opiniones dominan es, sino que «ab aza la
o alidad de nues a ealidad, odos nues os hábi os y espe anzas; es nues a pe cep-
ción de la ealidad, nues o absolu o» (Williams en Nie o-Galan: 2007: 08).
Igualmen e, el a amien o mediá ico de la «okupación» en «A » se basa en
cues iones emocionales, sensacionalis as y isce ales, especialmen e el miedo y la
us ación. Un en oque que queda apun alado po el léxico empleado, donde abun-
dan hipé boles, exage aciones, «palab as y exp esiones (...) que e ique an la ealidad
como algo inusi ado y apasionan e, y emulan (...) el lenguaje del ma ke ing y la pu-
blicidad» ( edondo, 2011: 136). En ese sen ido, Ca a alá y Pe is-Blanes (2023) in-
ciden en la explo ación de las emociones como ca ac e ís ica dis in i a del in oen e-
enimien o, ecu so que puede con ibui a dis o siona la pe cepción de la ealidad
al basa se en elemen os i acionales y no e i icables.
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De Vox a Ana Rosa (y ice e sa): el enómeno de la «okupación» en los p og amas de in oen e enimien o
Es a ap oximación encaja ía con la de F ankling: el obje i o mediá ico ac ual
es «busca his o ias que in e esen al público, en luga de his o ias de in e és público»
(1997: 4). Los medios p esen an una mezcla de «neu alidad y sensacionalismo, de
obje i idad y espec acula idad. No sólo consumimos obje os y películas, ambién la
ac ualidad esceni icada, lo ca as ó ico, lo eal a dis ancia. La in o mación se p oduce
y unciona como animación hipe ealis a y emocional de la ida co idiana, como un
show semiangus ian e, semi ec ea i o, que i ma las sociedades indi idualis as del
bienes a » (Lipo e sky y Se oy, 2010: 10).
espec o a las p incipales oces ecogidas (P3), la expe iencia ecinal se asume
como e dad absolu a sin necesidad de acudi a expe os en cues iones ju ídicas, ac-
i is as po el acceso a la i ienda o incluso a los p opios «okupas». Asimismo, no se
ecu e a la p esen ación de ci as o iciales o la con ex ualización de los casos. am-
poco se ealizan seguimien os de los a ec ados a lo la go del iempo, cada caso apa-
ece en una en ega y se des anece en pos e io es escale as (solo los asun os más
es ambó icos se e oman en los siguien es días). No llega emos a conoce los an e-
ceden es de la si uación, su desenlace o las consecuencias pa a los implicados.
Y es que, la ealidad solo esul a seduc o a pa a el público «con el ade ezo de lo
d amá ico, lo inusual, lo ex emo, lo llama i o, lo escab oso, lo emo i o, en suma,
lo espec acula » (Cáce es Zapa e o, 2007: 5). La espec acula ización se á exigida «po
la dinámica indus ial» de los medios masi os ( e ibas y Puig, 2001: 1) como o ma
de «ga an iza el éxi o y la en abilidad de la p oducción ele isi a» (Be na do-Pa-
niagua y Pellisse , 2010: 30). Es es a ci cuns ancia la que se encuen a «en la base de
las cons ucciones y ep esen aciones ( uncionales o iccionales) de la ealidad social,
de las ansmisiones de unos de e minados mensajes y de las pues as en escena de esas
ep esen aciones en espacios y iempos conc e os» (2010: 30). En de ini i a, la cul-
u a ansmi ida po ele isión se ans o ma en espec áculo, el cual, apa an emen e,
«apa iencia, a a sob e lo que es eal, sob e lo que es á ocu iendo a nues o al ede-
do » (Débo d en Mo án San Juan, 2018: 18).
Po el con a io, en es os episodios apenas se da oz a los «okupas» o sus e-
p esen an es, po lo que sus pun os de is a o a gumen os quedan o bien silenciados
e igno ados o, al menos, minimizados. Y, cuando sí se ecogen sus es imonios, se
sub ayan esos casos como excepcionales: se incide en que p ecisamen e esos es imo-
nios co esponden a amilias ulne ables (po ejemplo, con niños pequeños) que ne-
cesi an ayuda ins i ucional. Así, el ela o de «A » es ablece implíci amen e una di-
isión en e «okupas malos» —in oluc ados en con lic os ecinales, d ogadicción y
o as p ác icas ilegales— y o os «okupas buenos», íc imas de las ci cuns ancias. Al
in y al cabo, esos «demonios popula es» que a a iesan los pánicos mo ales, po una
pa e, se nos ace can «inespe adamen e, desde la oscu idad, desde la nada», pe o, po
o a, esul an sospechosamen e amilia es: «los conocemos an es de que apa ezcan. Es
la imagen in e sa, la al e na i a a odo lo que conocemos: la negación. Es el miedo
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al acaso que se esconde en el co azón del éxi o, el pelig o que acecha den o de la
segu idad (...). Cuando las cosas amenazan con desin eg a se, los demonios popu-
la es no solo se con ie en en po ado es de odas nues as ansiedades sociales, sino
que ol emos con a ellos oda la i a de nues a indignación» (Hall e al., 1978: 161).
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