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Dinámicas de la contienda ambiental: un análisis de las protestas ecologistas en las Islas Canarias (1969-1992)

Brito Díaz, Juan Manuel

Abstract

This article explores the evolution of the environmental conflict in Canary Islands between 1969 and 1992, through an analysis based on a new and wide database of environmental protest events. The analysis allows to distinguish the characteristics of this protest through four groups of variables: a) volume, cycles and thematic profile; b) levels of mobilization and fields of the demands; c) repertoires and intensity of the protest; and d) actors and mobilization potential. The relationship between the data and contextual factors, mainly of a political nature, allows to identify the particularities that define the Canarian environmental contention and its interrelation with the evolution and impact of the Canarian environmental movement in that period. Likewise, the work shows how the methodology of protest events analysis can contribute to reinforce historical research on social movements.; Este artículo explora la evolución de los conflictos ambientales en las islas canarias entre 1969 y 1992, a través de un análisis basado en una nueva y amplia base de datos de eventos de protesta ecologista. El análisis permite distinguir las características de esta, a través de cuatro grupos de variables: a) volumen, ciclos y perfil temático; b) escalas de movilización y ámbitos de las demandas; c) repertorios e intensidad de la protesta; y d) actores y potencial de movilización. La relación de los datos obtenidos con factores contextuales, principalmente de tipo político, permiten identificar las particularidades que definen la contienda ambiental canaria y su interrelación con la evolución y alcance del movimiento ecologista canario en el periodo. Asimismo, el trabajo muestra cómo la metodología de análisis de eventos de protesta puede contribuir a reforzar la investigación histórica sobre movimientos sociales.

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729 HC * Correspondencia a / Corresponding author: Juan Manuel Brito Díaz. Departamento de Ciencias Históricas. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Edificio Agustín Millares Carló. Anexo Humanidades. Campus del Obelisco. C/Pérez del Toro, 1 (35004, Las Palmas de Gran Canaria–[email protected]–https://orcid.org/0000-0001-5351-4345 Cómo citar / How to cite: Brito, Juan Manuel (2024). «Dinámicas de la contienda ambiental: un análisis de las protestas ecologistas en las islas Canarias (1969-1992)», Historia Contemporánea, 75, 729-772. (https://doi.org/10.1387/hc.23633). Recibido: 12 mayo, 2022; aceptado: 30 septiembre, 2022. ISSN1130-2402 - eISSN2340-0277 / © 2024 Historia Contemporánea (UPV/EHU) Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 https://doi.org/10.1387/hc.23633 DINÁMICAS DE LA CONTIENDA AMBIENTAL: UN ANÁLISIS DE LAS PROTESTAS ECOLOGISTAS EN LAS ISLAS CANARIAS (1969-1992) DYNAMICS OF ENVIRONMENTAL CONTENTION: AN ANALYSIS OF ECOLOGIST PROTESTS IN CANARY ISLANDS (1969-1992) Juan Manuel Brito Díaz* Universidad de Las Palmas de Gran Canaria-España RESUMEN: Este artículo explora la evolución de los conflictos ambientales en las islas canarias entre 1969 y 1992, a través de un análisis basado en una nueva y amplia base de datos de eventos de protesta ecologista. El análisis permite distinguir las características de esta, a través de cuatro grupos de variables: a) volumen, ciclos y perfil temático; b) escalas de movilización y ámbitos de las demandas; c) repertorios e intensidad de la protesta; y d) actores y potencial de movilización. La relación de los datos obtenidos con factores contextuales, principalmente de tipo político, permiten identificar las particularidades que definen la contienda ambiental canaria y su interrelación con la evolución y alcance del movimiento ecologista canario en el periodo. Asimismo, el trabajo muestra cómo la metodología de análisis de eventos de protesta puede contribuir a reforzar la investigación histórica sobre movimientos sociales. PALABRAS CLAVE: movimiento ecologista, protesta social, conflictos ambientales, contienda política. ABSTRACT: This article explores the evolution of the environmental conflict in Canary Islands between 1969 and 1992, through an analysis based on a new and wide database of environmental protest events. The analysis allows to distinguish the characteristics of this protest through four groups of variables: a) volume, cycles and thematic profile; b) levels of mobilization and fields of the demands; c) repertoires and intensity of the protest; and d) actors and mobilization potential. The relationship between the data and contextual factors, mainly of a political nature, allows to identify the particularities that define the Canarian environmental contention and its interrelation with the evolution and impact of the Canarian environmental movement in that period. Likewise, the work shows how the methodology of protest events analysis can contribute to reinforce historical research on social movements. KEYWORDS: environmental movement, social protest, environmental conflicts, political contention. 730 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz Introducción En los últimos años ha surgido en las ciencias sociales un amplio campo de estudios que ha puesto de manifiesto la importancia que han tenido y tienen los conflictos ambientales y la protesta social que estos generan. Muchos trabajos, principalmente desde la Antropología, la Sociología, la Historia, la Geografía, la Economía Ecológica y la Ecología Política, han destacado que los conflictos ambientales no pueden reducirse a un lugar socialmente marginal o a una moda intelectual, sino que representan una parte fundamental de la conflictividad social. La aparición de los conflictos medioambientales como asunto de atención pública relevante, se ha debido tanto a que en ellos se han visto implicadas, de manera activa o pasiva, las propias condiciones de existencia y reproducción de la especia humana y de cada uno de sus arreglos sociales1, como a que, en gran medida gracias a los movimientos ecologistas, se ha expandido una mayor sensibilidad social sobre sus impactos, una irritación social específica y una exigencia de respuestas, con amplias presiones, como parte de esos conflictos2. Aunque en la literatura especializada han ido apareciendo varios conceptos, clasificaciones y enfoques diversos3, mayoritariamente se observa un amplio consenso en cuanto a caracterizar los conflictos ambientales como un tipo particular de conflicto social, ya que no existiría «conflicto ambiental» sin dimensión social y política4. A ello han contribuido enormemente el desarrollo tanto de la historia y la sociología ambiental como de los estudios de los movimientos sociales. Estas subdisciplinas han aportado elementos centrales para avanzar en el análisis de la conflictividad y la acción colectiva derivadas de los problemas ecológicos. Por un lado, desde la historia y la sociología ambiental se pueden destacar tres aportaciones5: en primer lugar, que los conflictos sociales y los territoriales contienen una fuente potencial de cambio y son un factor de primera importancia que influyen en la dinámica evolu1 Soto Fernández et al., 2007. 2 Martínez-Alier, 2005. 3 Para una presentación general de las controversias en torno a enfoques y definiciones: Walter, 2009. 4 Fontaine, 2004. 5 Para una visión más en profundidad: Infante-Amate, González de Molina y Toledo, 2017. https://doi.org/10.1387/hc.23633 731 Dinámicas de la contienda ambiental tiva del metabolismo social y de las relaciones ecosociales6; en segundo lugar, que la relación entre conflictividad y movimientos ecologistas no es directa, causal y lineal, y que a lo largo de la historia se han producido conflictos ecológicos-distributivos7 en los que no han tenido protagonismo alguno los movimientos ambientalistas, pero que, ciertamente, desde el surgimiento y expansión de los movimientos ecologistas en la segunda mitad del siglo xx éstos han contribuido decididamente a intensificar y canalizar la conflictividad ecosocial8; y en tercer lugar, que la movilización ambiental no es algo propio y exclusivo de las sociedades posmaterialistas o posinsdustriales que aparentemente tienen sus necesidades cubiertas9, dado que existe una amplia gama de ejemplos históricos y actuales de conflictos ecológicos en contextos no posmaterialistas10. Por otro lado, desde los estudios sobre movimientos sociales se han aportado otras perspectivas importantes: que las transformaciones y las continuidades temporales y espaciales de los movimientos ecologistas, nos sitúan ante un tipo de movimientos sociales muy tensionados por las dinámicas globales, pero, al mismo tiempo, fuertemente territorializados, es decir, enmarcados en contextos políticos y culturales diversos11; y que los impactos de los movimientos no dependen sólo de factores externos relacionados con los cambios en el metabolismo social o los sistemas políticos, y que es necesario considerar las estructuras de movilización, la construcción social de los problemas, así como su capacidad para la formación de consensos sociales en torno a dichos asuntos12. Finalmente, tanto desde la ecología política como desde los estudios de los movimientos sociales se ha destacado la relevancia que los movimientos ecologistas han tenido como agentes políticos democratizadores decisivos, tanto por incorporar los problemas de la crisis ambiental en las agendas públicas, como porque buena parte de sus reivindicaciones específicas han incluido explícitamente una crítica a los límites de las democracias liberales-representativas y una apuesta por la relación entre democratización y justicia ambiental. 6 González de Molina, Soto Fernández y Garrido Peña, 2016, p. 3. 7 Martínez-Alier y O’Connor, 1996. 8 Soto Fernández et. al, 2007. 9 Inglehart, 1991. Para una crítica extensa de los planteamientos postmaterialistas: Riechmann, 2001. 10 Martínez-Alier, 2005. 11 Rootes, 1999. 12 Klandermans, 1994. 732 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz En Canarias, la relevancia pública que la conflictividad ambiental ha ido adquiriendo en la historia reciente de las islas, es una muestra de las estrechas vinculaciones entre las dimensiones ambientales, sociales y políticas. Más concretamente, como han venido insistiendo diversos investigadores, las cuestiones ambientales son un síntoma de los problemas democráticos de la sociedad canaria13. De este modo, en el presente trabajo se ha optado por utilizar el concepto contienda ambiental para insertar el conjunto de episodios de protesta que se analizan. Tomando como referencia la categoría contienda política desarrollada por Doug McAdam, Sidney Tarrow y Charles Tilly14, se pretende destacar así, el marcado carácter político de los conflictos ambientales, no sólo porque compartamos la opinión de que la disputa por un recurso o por las externalidades que produce su uso sea un fenómeno político15 sino porque, además, los impactos de este tipo de episodios trascienden el ámbito meramente medioambiental del recurso afectado y tiene ramificaciones claramente políticas que en última instancia están relacionadas con la cuestión de la democratización. Como ha señalado Enrique Leff, el ecologismo ha contribuido decididamente a articular la conflictividad ambiental desde la perspectiva de que las soluciones a las demandas deben partir necesariamente de la participación ciudadana en la gestión de los recursos naturales y en la construcción de nuevos modelos de desarrollo, fundamentados en principios de sustentabilidad ecológica, equidad social, diversidad étnica y autonomía cultural16. En este sentido, tal y como se ha venido planteando en trabajos anteriores, la ambientalización de la política canaria supone una particularidad derivada del carácter estructural y estructurante que las cuestiones ecosociales han tenido en la dinámica política insular17. Esto ha sido así, como explicaremos posteriormente, tanto por los impactos del modelo de desarrollo económico y la conflictividad derivada de las políticas de colonización del territorio, como por el papel desempeñado por las instituciones y los gobiernos en promover dicho modelo, lo que les ha situado en el centro de la conflictividad 13 Aguilera y Sánchez, 2006. 14 Estos autores entienden por contienda política: «La interacción episódica, pública y colectiva entre los reivindicadores y sus objetos cuando: (a) al menos un gobierno es uno de los reivindicadores, de los objetos de las reivindicaciones o es parte en las reivindicaciones, y (b) Las reivindicaciones, caso de ser satisfechas, afectarían a los intereses de al menos uno de los reivindicadores» (McAdam, Tarrow y Tilly, 2005, p. 5). 15 Robbins, 2004. 16 Leff, 1998, pp. 139-156. 17 Brito, 2018, pp.72-73. https://doi.org/10.1387/hc.23633 733 Dinámicas de la contienda ambiental como objeto de las demandas y reivindicaciones de los movimientos ecologistas. Además, conviene señalar que la carencia de espacios institucionales para canalizar las demandas ciudadanas de manera efectiva hacia los gobernantes ha incentivado el recurso a la conflictividad y la protesta como principal forma de participación política. De este modo, se puede decir que, a través de sucesivos episodios de contienda política, el movimiento ecologista canario se ha convertido en el principal actor no institucional, propiciando un eje temporal de conflicto permanente en torno a las cuestiones medioambientales y la democratización de la vida pública isleña18. Con todo ello, consideramos que el caso canario es un laboratorio ecosocial que nos permite desarrollar análisis que, aunque están enmarcados geopolíticamente, presentan resultados y propuestas interpretativas mucho más amplias. Partiendo de estas consideraciones, la investigación sobre la conflictividad ambiental y los impactos del movimiento ecologista canario sigue siendo un campo por desarrollar, en la que tanto la historia ambiental como la historia de los movimientos sociales tienen mucho que aportar. Hasta la actualidad, los trabajos publicados se limitan a algunos estudios de caso o interpretaciones generalistas19 que se mueven en un terreno altamente especulativo. Más allá de seguir ampliando los temas de investigación, se necesita avanzar en una mayor profundización y complejización de los mismos, a partir de un programa de investigación global sobre la contienda política canaria, que incluya enfoques fronterizos y metodologías pluralistas20. Este trabajo presenta una cartografía de la protesta ambiental durante el ciclo de surgimiento y articulación del movimiento ecologista canario entre 1969 y 1992, a partir de una metodología de análisis de acontecimientos de protesta (PEA, por sus siglas en inglés: Protest Event Analysis21), aplicada a una base de datos diseñada para el estudio de la protesta social en la historia contemporánea de Canarias22. 18 Para una profundización sobre esta cuestión: Brito, 2023a. 19 Algunos ejemplos: Trujillo, 2004; Hernández, Sánchez y Sánchez, 2004; Déniz, 2005; Dávila, 2006; Betancor, 2011; Cruz, 2011; Brito, De León y Robayna, 2011; Brito, 2015, Sánchez, 2015; Brito, 2020a. 20 Para una profundización historiográfica sobre estas cuestiones: Brito, 2020b. 21 El Protest Event Analysis (PEA) se ha convertido en un método clave de la investigación sobre acción colectiva en las últimas décadas, hasta tal punto que algunos autores lo sitúan como una de las principales tendencias emergentes en la investigación sobre movimientos sociales (Oliver, Cadena-Roa y Strawn, 2003). 22 Se trata de la Base de Datos para estudio de la protesta social contemporánea del Centro de Estudios y Difusión del Atlántico, diseñada en el marco del proyecto Archivo y 734 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz Se trata de una metodología de investigación que consiste inicialmente en la creación de un base de datos en la que se incluyen diversas variables que permitan analizar el contenido y alcance de eventos de protesta con el objetivo de sistematizar el contenido de los mismos y analizar e interpretar las protestas en un período determinado de tiempo (desde cortos períodos de tiempo hasta varias décadas) y en un área geográfica determinada (ya sea local, regional, nacional o trasnacional)23. El PEA no es una metodología meramente cuantitativa. Aunque, hasta cierto punto, se trata de transformar conceptos abstractos en datos cuantitativos que luego puedan ser utilizados estadísticamente24, es importante señalar que más allá de obtener un censo exacto de eventos de protesta proporciona una forma de cartografiar las circunstancias políticas y de acción colectiva (frecuencias, tiempos, participantes, localización, duración, demandas, etc.) para análisis comparativos25. Partiendo de la consideración de que cada movimiento de protesta, en cada contexto, seguirá una pauta distinta de adaptación a los condicionantes políticos que influyen en su configuración y la consecución de sus objetivos políticos, el PEA ofrece herramientas metodológicas útiles para abordar la cuestión de los impactos políticos de la movilización social y la acción colectiva, ya que proporciona posibles respuestas a la cuestión de cómo la configuración y dinámicas de las estructuras políticas influyen en los niveles y los modos de movilización de la protesta, al mismo tiempo que nos ofrece la oportunidad de analizar la evolución de los repertorios de acción colectiva y la incidencia política de la movilización social en un período de tiempo determinado26. Más allá de estas cuestiones, permite estudiar también elementos que tienen que ver con las formas organizativas, las dinámicas de participación o las (sub)culturas políticas predominantes. Indudablemente, todas estas posibilidades de investigación que ofrece el PEA están directamente relacionadas con la consideración de que los estudios de acción colectiva, y más concretamente, sobre la movilización social deben memoria de los movimientos sociales en la historia reciente de Canarias, financiado por el Cabildo de Gran Canaria. (Suárez, García y Brito, 2020). 23 Para una visión general de la metodología y un repaso de las principales investigaciones, véanse Koopmans y Rucht, 2002; Hutter, 2014. 24 Franzoni, 2004. 25 Klandermans y Staggenborg, 2002. 26 Ibídem, p. 7 https://doi.org/10.1387/hc.23633 735 Dinámicas de la contienda ambiental plantearse de manera dinámica y relacional27, por lo que su capacidad explicativa estará en función de las preguntas de investigación y, posteriormente, en la selección de datos para su interpretación. Tomando en consideración todas estas cuestiones, esta investigación se ha elaborado a partir de la construcción de una base de datos PEA que compila eventos de protesta ambiental en el ámbito de las Islas Canarias, registrados entre el 1 de enero de 1969 y el 31 de diciembre de 1992. Se trata de la primera base de datos PEA sobre la que se basa una publicación referida a Canarias y uno de los escasos ejemplos de investigación PEA sobre protesta ambiental que se han realizado en España28. Para definir la unidad de análisis, se ha tomado como referencia de la definición de evento de protesta ambiental propuesta por Manuel Jiménez, como «una acción colectiva pública (deliberadamente elegida, organizada y puesta en marcha de manera estratégica) por parte de actores no estatales, con el propósito expreso de realizar una demanda política con relación a la protección y mejora del medio ambiente»29. Las fuentes utilizadas para ensamblar la base de datos han sido exclusivamente hemerográficas, si bien se ha recurrido a fuentes de archivo que han contribuido significativamente a clarificar los procesos de búsqueda y selección, así como han ofrecido otro tipo de información relevante de tipo relacional30. En concreto se ha utilizado el Archivo de Prensa Digital Jable de la Biblioteca de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria31, obteniendo información proveniente de 10 publicaciones periódicas distintas32. Mediante la introducción de palabras clave en 27 McAdam, McCarthy y Zald, 1999. 28 En España utilizando esta metodología se han publicado los trabajos de Manuel Jiménez, que hacen referencia a la protesta ambiental en el ámbito estatal entre 1988 y 1997 (Jiménez, 2005); y los referentes a la acción colectiva ecologista en Euskadi: Bárcena et. al, 2003: que incluye el período 1988-1997; y Ciordia, 2020; que añade datos del periodo 2007-2017. 29 Jiménez, 2005, p. 89. 30 Se han consultado los siguientes archivos: Archivo Histórico de la Fundación canaria La Colectiva, Archivo Histórico de la Asociación Canaria de Amigos de la Naturaleza (ASCAN), ambos en Gran Canaria; Archivo de la Coordinadora Popular Ecologista de El Rincón (Tenerife) y Archivo de Fuentes Orales del Centro de Estudios y Difusión del Atlántico (Gran Canaria). 31 En este archivo de prensa digital actualmente, se pueden consultar 7.550.787 páginas de prensa correspondientes a 237.860 ejemplares de 719 cabeceras, publicadas desde 1808 hasta la actualidad (https://jable.ulpgc.es). 32 En concreto: El Eco de Canarias, La Provincia, Diario de Las Palmas, Diario de Avisos, Canarias 7, La voz de Lanzarote, Lancelot, La voz de Fuerteventura, La Gaceta de Canarias y Malpaís. 736 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz el buscador, se organizaron dosieres de noticias publicadas entre el 1 de enero de 1969 y el 31 de diciembre de 1992, que fueron revisadas manualmente y analizadas cuidadosamente durante seis meses de plena dedicación33. De este modo se incluyeron un total de 531 eventos de protesta ambiental, que se fueron codificando manualmente mediante un formulario que incluía 27 unidades de codificación y 234 variables agrupadas en torno a los siguientes aspectos con interés empírico y teórico: temporalización, localización, contexto político, actores, aliados/adversarios, intensidad de la protesta, repertorios de acción, temáticas, tipo de demandas, grado de violencia y número de participantes. Finalmente, para el análisis posterior se han tratado las variables (limpieza, recodificación y selección final a incluir) mediante una tabla de Microsoft Excel. Ello ha permitido desarrollar una serie de análisis univariables y bivariables que facilitarán los resultados y conclusiones que se exponen en este artículo. El objetivo de este trabajo es doble. En primer lugar, se pretende contribuir al mejor conocimiento de los impactos políticos del movimiento ecologista canario, sistematizando aspectos que no aparecen en los estudios de caso publicados hasta el momento y atendiendo a aquellas afirmaciones realizadas con un carácter tentativo. En segundo lugar, se persigue mostrar las aportaciones ventajosas que el uso de la metodología PEA puede ofrecer a la investigación histórica sobre movimientos sociales. Para ello, el artículo se estructura de la siguiente forma. Un primer apartado, presenta muy sucintamente los principales factores contextuales que definen la dinámica de la contienda ambiental canaria entre 1969 y 1992. Un segundo epígrafe muestra y discute los resultados del PEA dividiéndose en subapartados de acuerdo con cuatro grupos de variables: a) volumen, ciclos y perfil temático; b) escalas de movilización y ámbitos de las demandas; c) repertorios de acción colectiva e intensidad de la protesta; y d) actores y potencial de movilización. Cierra el artículo un apartado de conclusiones relacionales en el que se recogen las principales aportaciones de la investigación. 33 En total se introdujeron 156 palabras claves para realizar las búsquedas, incluyendo las denominaciones de todos los colectivos y plataformas ecologistas localizados en el periodo, conflictos ambientales detectados en cada isla, y búsquedas más amplias a través de palabras clave como, por ejemplo, «manifestaciones ecologistas», «concentraciones ecologistas» o «protestas ecologistas». https://doi.org/10.1387/hc.23633 737 Dinámicas de la contienda ambiental 1. Factores de la dinámica de la contienda ambiental canaria (1969-1992) Como hemos señalado anteriormente, la propuesta de interpretación de este artículo plantea la necesidad de relacionar los resultados del PEA con factores de tipo contextual que nos permitan desplegar unas conclusiones que vayan más allá de lo meramente descriptivo. Para poder analizar la protesta ecologista canaria es necesario comprender previamente el carácter permanente y estructurante que la conflictividad ambiental ha tenido en la historia reciente de las Islas. En este apartado, se presentan muy resumidamente algunos de los aspectos centrales que, durante el periodo estudiado, definen la dinámica de lo que venimos denominando como contienda ambiental canaria, agrupados bajo cuatro variables relacionadas: los impactos ambientales del modelo de desarrollo económico canario, los cambios en el sistema político, el carácter de las políticas ambientales y la configuración del movimiento ecologista canario. En primer lugar, hay que señalar que, desde los primeros años de la década de los sesenta del siglo xx, las políticas desarrollistas del final del franquismo propiciaron el arranque del boom turístico. En un período de quince años (1960-1974) se. provocó una vertiginosa transformación del metabolismo social de las islas, que implicó una nueva jerarquización de la geografía insular, en la cual el litoral pasó a ocupar un lugar predominante dado su valor como recurso turístico34. Se trató, además, de un proceso caracterizado desde sus orígenes por el fuerte componente especulativo de las actuaciones urbanísticas y un tipo de capital inmobiliario con una fuerte presencia de la inversión extranjera35. Buena parte de los rasgos estructurales del modelo turístico canario que se implantó en Canarias en esta fase se proyectaron a la siguiente, superando el límite cronológico de la dictadura y abarcando los años de la transición y de implantación del gobierno autonómico. Así, durante la etapa 1975-1990 se terminó por configurar definitivamente el modelo de crecimiento turístico canario, a través de una colonización territorial expansiva. En términos generales esta fase implicó cuatro dinámicas36: una expansión territorial del suelo virgen urbanizado y urbanizable; un crecimiento sustantivo del número de turistas que esta expansión urbanística trajo consigo, pasando de aproxi34 Vega y Pérez, 2008. 35 Domínguez, 2008. 36 Para una caracterización general por etapas del desarrollo del turismo de masas en Canarias: Ramón, González y Hernández, 2016, pp. 43-56. 744 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz lles, carriles para bicicletas), zonas verdes y parques, denuncia de la contaminación y residuos (gestión de la recogida, ubicación de vertederos). 5% 12% 5% 41% 21% 2% 7% 7% ANTINUCLEAR CONSERVACIÓN DE FLORA Y FAUN A CONTAMINACIÓN PLAYAS/LITORAL DEFENSA DEL TERRITORIO ECOLOGISMO URBANO ENERGÍA GENERALISTAS OTRAS Gráfico 2 Principales temáticas de protesta ambiental (N = 531) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. De este modo, el progresivo desarrollo de la conflictividad ambiental estuvo mayoritariamente vinculada con los impactos del modelo de desarrollo económico, del que el turismo y la construcción fueron sus principales motores de crecimiento. Hasta un 62% de las protestas ambientales estuvieron asociadas directamente con estos asuntos. Sin embargo, tal y como se puede observar en el Gráfico 3, las temáticas ambientales de la protesta no tuvieron la misma relevancia a lo largo del periodo. Si bien durante el franquismo la actividad ambiental tuvo un fuerte carácter conservacionista, ésta fue perdiendo relevancia durante la Transición, dando paso a un mayor protagonismo de las temáticas propias del ecologismo social. Desde 1979 se observa un cambio en el perfil temático, ganando relevancia las cuestiones del ecologismo urbano, sobre todo entre los años 1979 y 1987, es decir, durante los dos primeros gobiernos municipales democráticos. En ese periodo, los temas del ecologismo urbano supusieron un 31% de las protestas ambientales, muy cerca del 34% https://doi.org/10.1387/hc.23633 745 Dinámicas de la contienda ambiental de las vinculadas a la defensa del territorio. Entre 1982 y 1987 se desarrollaron las protestas vinculadas a los temas antinucleares, llegando a ocupar un 27% de las acciones de protesta en 1983, y desapareciendo posteriormente. Por último, lo más significativo es cómo desde 1983 se produjo un despunte de la protesta en defensa del territorio que pasó a ser el principal tema de movilización con diferencia sobre el resto de las temáticas. Así, entre 1983 y 1992, la protesta en defensa del territorio supuso aproximadamente la mitad del total de los eventos incluidos, aumentando ligeramente entre 1987 y 1992, mientras que 1990 fue el año con mayor número de eventos de protesta en defensa del territorio, dado que aproximadamente 3 de cada 4 eventos de protesta estuvieron motivados por dicha temática. Más allá del volumen de protesta, la evolución de los temas y su intensidad a lo largo del ciclo debemos insertarlas en el entramado político y cultural de la época, en tanto que es una muestra de la relevancia que progresivamente van adquiriendo en las islas las cuestiones ambientales, contribuyendo a complejizar las agendas políticas e incidiendo en la cultura política isleña. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 ANTINUCLEAR CONSERVACIÓN DE FLORA Y FAUNA CONTAMINACIÓN PLAYAS/LITORAL DEFENSA DEL TERRITORIO ECOLOGISMO URBANO ENERGÍA GENERALISTAS OTRAS Gráfico 3 Evolución de eventos anuales según área temática (N = 531) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. 746 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz Para poder relacionar estos cambios en los niveles y las temáticas de la protesta ambiental con factores políticos hemos desarrollado el Gráfico 4, relacionando la evolución del volumen de protestas (N = 484) con las demandas ambientales en los distintos tipos de gobierno desde la Transición. Esto nos ofrece algunas pistas sobre los factores políticos que definen la dinámica de la contienda ambiental canaria durante este periodo. Así, podemos señalar que en líneas generales el nivel de la protesta ambiental tuvo una evolución ascendente a lo largo de cada gobierno hasta 1991. En este sentido, es importante destacar varias cuestiones. En primer lugar, que el elevado nivel de movilización durante la etapa preautonómica estuvo muy vinculada al potencial movilizador que adquirió el ecologismo urbano a partir de 197948. En segundo lugar, el creciente protagonismo de las protestas en defensa del territorio hay que situarlo en un contexto de inicio del autogobierno canario en el que se asumen nuevas competencias en materia de política ambiental, por parte de las instituciones canarias: el gobierno autonómico y los cabildos insulares. Por último, hay que destacar que la evolución del volumen y las temáticas de la protesta coinciden con ciertas decisiones estratégicas del movimiento ecologista canario. Así, el inicio del incremento de las movilizaciones en defensa del territorio que se produjo durante la legislatura del gobierno progresista coincidiría con el surgimiento y desarrollo de algunas campañas ecologistas en 1984, como fueron las de Salvar Malpaís de La Corona (Lanzarote) y Salvar Veneguera (Gran Canaria), las cuales desplegaron una intensa agenda de acciones de protesta. Al mismo tiempo, la movilización antinuclear se articuló en Canarias en torno a la campaña contra los vertidos radioactivos en aguas cercanas a Canarias, entre 1983 y 1985. A partir de 1986, el considerable aumento de las protestas en defensa del territorio coincide con el desarrollo de una etapa de articulación del movimiento ecologista canario que, como tendremos ocasión de comentar posteriormente, se corresponde con una mayor expansión geográfica y una mayor intensidad de la protesta49. En ese período se desarrollaron importantes campañas ecologistas en distintas islas como, entre otras, el surgimiento del movimiento en defensa de El Rincón en Tenerife50, las prime48 Brito, 2021 y 2023c. 49 Para un análisis de la articulación organizativa y los marcos discursivos del movimiento ecologista canario: Brito, 2022. 50 Brito, 2020a. https://doi.org/10.1387/hc.23633 747 Dinámicas de la contienda ambiental ras acciones contra la instalación de la base militar de Malpaso en la isla de El Hierro51, las movilizaciones en oposición a la urbanización turística de Los Cascajos y Puerto Naos en La Palma52, o las movilizaciones contra la colonización turística y militar del territorio en Fuerteventura53. 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 JUNTA DE CANARIAS (1978-1983) PSOE / PSOE-PCE-PRCAM (1983-1987) CDS-AIC-AP (1987-1991) PSOE-AIC (1991-1992) ANTINUCLEAR CONSERVACIÓN DE FLORA Y FAUNA CONTAMINACIÓN PLAYAS/LITORAL DEFENSA DEL TERRITORIO ECOLOGISMO URBANO ENERGÍA GENERALISTAS OTRAS Gráfico 4 Evolución del volumen y las temáticas de la protesta ambiental por tipos de gobiernos, 1978-1992 (N = 484) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. 51 «Manifestación en El Hierro contra la instalación militar en Malpaso», Diario de Avisos, 28-12-1986, p. 34. 52 «Asamblea Irichen», 1988, Caja 77: Grupos ecologistas 1979-1992, Carpeta: Grupos ecologistas de La Palma, Documento: 02856, AH-FCLC, Las Palmas de Gran Canaria. 53 «Los colectivos ecologistas de Fuerteventura unifican criterios de acción», Canarias 7, 13-7-1988, p. 18. 748 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz La dimensión territorial: escalas de movilización y ámbito de las demandas La dimensión territorial constituye un aspecto relevante de la contienda ambiental objeto de nuestro análisis. Se trata de una propiedad básica y especialmente interesante para una realidad como la canaria, condicionada por su dimensión insular. En concreto, nos referimos a las escalas de la movilización y al ámbito de las demandas. 55,18% 15,63% 13,37% 8,85% 5,08% 1,51%0,38% Gran Canaria Tenerife Lanzarote Fuerteventur a La Palma La Gomera El Hierro Gráfico 5 Distribución de eventos de protesta por islas, 1969-1992 Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. En el Gráfico 5 se observa la distribución de la protesta por islas, en la que Gran Canaria acogió un 55,18% de los eventos de protesta ambiental (N = 293). Esta sobrerrepresentación se explicaría tanto por el mayor peso del asociacionismo ecologista en la isla, la relevancia del ecologismo urbano en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, y su carácter de capital insular-autonómica, aunque también por cierta tendencia de las fuentes a otorgar una mayor visibilidad política a esta isla. https://doi.org/10.1387/hc.23633 749 Dinámicas de la contienda ambiental Es llamativo el caso de Lanzarote, que acoge un 13,37% (N = 71) de las protestas, muy cerca de las incluidas de Tenerife, que suponen un 15,63% (N = 83). A pesar de no ser una isla capitalina y soportar mucha menos presión urbanística sobre el territorio, lo cierto es que en Lanzarote se sucedieron intensas campañas ecologistas, desde las primeras Salvar Malpaís de La Corona y Salvar Papagayo, hasta las protagonizadas por el colectivo ecologista El Guincho, constituido en 1987, que ayudan a explicar los niveles de protesta en la isla. 38,10% 8,06% 6,78% 3,66% 3,11% 40,29% Las Palmas de Gran Canaria Santa Cruz de Tenerife Arrecife Santa Cruz de la Palma Puerto del Rosario Resto (55 municipios) Gráfico 6 Eventos de protesta por municipios, 1969-1992 (N = 546) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. La dimensión local de la protesta queda reflejada en el Gráfico 6, en el que se muestra claramente cómo buena parte de la protesta se desarrolló en las capitales de las islas, y más concretamente en Las Palmas de Gran Canaria. El 59,71% (N = 326) de la actividad ecologista tuvo lugar en cinco de las siete capitales insulares, y el 38,10% (N = 208) se acome- 750 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz tió en Las Palmas de Gran Canaria. Esto se explica por la eclosión de la conflictividad ecosocial producto de los cambios en el metabolismo urbano, que dio lugar a la aparición de movimientos por la justicia ambiental54. Sin embargo, el hecho más significativo tiene que ver con la expansión territorial de la protesta, ya que, 60 municipios de un total de los 87 municipios canarios del momento albergaron algún tipo de protesta ambiental. El 40,29% (N = 220) de los eventos de protesta tuvo lugar en 55 municipios, entre los que destacan los municipios en los que se producen una mayor colonización del territorio por la actividad de la construcción vinculada al turismo, como La Oliva, Tías, Pájara, Mogán, Haría, San Bartolomé de Tirajana o Teguise, que conjuntamente acogieron el 11,35% (N = 62) de las protestas. El ámbito de las demandas constituye el otro aspecto a considerar en relación con la dimensión territorial de la protesta ambiental objeto de nuestro análisis. El Gráfico 7 muestra la distribución porcentual de los eventos de protesta según las demandas ambientales van dirigidas a las autoridades políticas locales, insulares, autonómicas, estatales o internacionales. De acuerdo con los resultados obtenidos entre 1969 y 1992, el 45% (N = 241) de los eventos de protesta tuvieron una motivación insular en sus demandas y un 41% (N = 220) lo tuvieron de tipo local. Es decir, como dinámica general, 8,7 de cada 10 protestas ambientales estuvo dirigida a los cabildos insulares o a las corporaciones locales. Este marcado carácter insular-local de la dinámica de la contienda ambiental canaria tiene varios factores explicativos. En primer lugar, muestra el marcado peso que la insularidad tiene en la dinámica de la contienda política canaria55, así como la relevancia de los cabildos insulares en el desarrollo de las políticas públicas, y más concretamente, en materia de planificación territorial y gestión ambiental. En segundo lugar, el carácter local está muy vinculado con la existencia de un ecologismo urbano, que como ya se ha comentado, se consolida al tiempo que se van produciendo importantes cambios urbanísticos que transforman a Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna, Telde, Arrecife, Puerto del Rosario o Santa Cruz de La Palma. 54 Brito, 2023c. 55 Para una reflexión sobre el condicionante de la insularidad en las dinámicas de la contienda política canaria en la historia reciente: Brito, 2018, p. 62 y Brito, 2020b, pp. 208-210. https://doi.org/10.1387/hc.23633 751 Dinámicas de la contienda ambiental 41,43% 45,39% 4,71% 4,52% 3,39%0,56% LOCAL INSULAR AUTONÓMIC O ESTATAL INTERNACIONAL GENERAL Gráfico 7 Ámbito de las demandas, 1969-1992 (N = 531) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. A su vez, el escaso peso que tienen las demandas autonómicas, con un 4,71% (N = 25) sobre el total, hay que considerarlo en relación con la ejecución más tardía de las competencias transferidas en materia de planificación territorial y de gestión de ambiental que, como comentamos anteriormente, comenzaron a implementarse desde 1987. Finalmente, los bajos niveles de representación de las demandas estatales e internacionales56, estarían relacionadas con la debilidad organizativa y la lejanía de los centros de poder en ambas esferas. La no existencia de una única organización autonómica y las limitaciones de articulación del movimiento ecologista durante gran parte del periodo, con la consecuente volatilidad, atomización y debilidad de recursos de las asociaciones ecologistas canarias, pueden darnos pistas de un desincentivo, dados 56 Las demandas internacionales que supusieron un estuvieron vinculadas al completo a la cuestión de los vertidos radioactivos en las aguas internacionales cercanas al archipiélago canario y en muchas ocasiones las acciones estuvieron dirigidas hacia las instituciones autonómicas y estatales. 752 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz los elevados costes que supondrían para desarrollar una acción colectiva con posibilidades de incidencia política sobre los gobiernos centrales y los organismos internacionales. Repertorios de acción colectiva e intensidad de la protesta ambiental Los movimientos sociales tienen a su disposición un amplio abanico de tácticas de acción colectiva. La elección de una forma u otra no es casual, sino que responde a criterios tanto de tipo estratégico-político como de carácter ético-cultural. Así, los distintos repertorios de acción utilizados por los movimientos sociales permiten comprender mejor la naturaleza de la protesta. Su caracterización sirve como medio para analizar aspectos de la cultura política de los movimientos y su relación con los cambios en los condicionamientos políticos57. En este sentido, el primer aspecto a señalar es la existencia de un amplio abanico de repertorios. Hasta un total de 24 variables de tipos de protesta han sido identificadas en este trabajo. En el Gráfico 8 se representa esta amplitud en diez grupos de variables para facilitar su explicación. Como se puede observar, el repertorio más utilizado, con un 24% (N = 155) es el que se presenta como manifestación, incluyendo en este grupo a todos aquellos eventos que implicaban la ocupación momentánea de un espacio público y abierto por parte de grupos de personas, y que directa o indirectamente conllevaban la expresión de opiniones y/o demandas ambientales58: manifestaciones con recorrido por las calles, concentraciones en espacios públicos, pasacalles, happenings, acampadas, marchas en bicicleta, etc. Una segunda variable son las peticiones, que representan un 20% (N = 128), incluyendo la presentación pública de escritos dirigidos a las instituciones o a los gobernantes con algún tipo de demanda ambiental. El grupo de las acciones culturales, que supone un 14% (N = 86) de los eventos incluidos en la base de datos, incluye una variedad de actividades, como exposiciones de flora, fotografía o pintura; concursos; festivales musicales o recitales… Las reuniones públicas, que suponen un 11% (N = 71), hacen referencia a jornadas, congresos, coloquios, conferencias o talleres que incluían temáticas ambientales y en los 57 Traugott, 2002; Tilly, 2006; Cruz, 2008. 58 Para una reflexión en profundidad sobre el concepto y significado la manifestación: Fillieule y Tartakowsky, 2015. https://doi.org/10.1387/hc.23633 753 Dinámicas de la contienda ambiental que participaba algún actor ecologista. El resto de los grupos se sitúan por debajo del 10%, incluyendo las actividades de reforestación de montes (8%; N = 52); acciones expresivas (6%; N = 37): despliegue de pancartas, pintadas de murales y acciones simbólicas; acciones directas no violentas (5%; N = 29): ocupaciones de espacios públicos, encierros en sedes institucionales, boicots, cadenas humanas, cortes de calles y huelgas de hambre; limpieza de playas y montes públicos (4%; N = 27); recogida de firmas para el apoyo a demandas ambientales (3%; N = 18) y otros repertorios de acción muy variados escasamente utilizados (5%; N = 33). 24% 20% 14% 11% 8% 6% 5% 5% 4% 3% MANIFESTACIÓN PETICIONES ACCIONES CULTURALES REUNIONES PÚBLICAS REFORESTACIÓN ACCIONES EXPRESIVAS OTRAS ACCIÓN DIRECTA NO VIOLENT A LIMPIEZA DE ESPACIOS PÚBLICOS RECOGIDA DE FIRMAS Gráfico 8 Repertorios de acción colectiva, 1969-1992 (N = 636) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. Un análisis longitudinal de la protesta ambiental canaria resulta especialmente interesante, no sólo para observar la evolución de las distintas formas de acción y las innovaciones tácticas de las organizaciones ecolo- 760 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz 39% 26% 10% 20% 5% <100 101-500 501-1000 1001-5000 >5000 Gráfico 11 Eventos de protesta según número de participantes, 1969-1992 (N = 108) Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. En relación con la capacidad de movilización hay que señalar que disponemos de menos información sobre el número de participantes. Tan sólo en 108 eventos de protesta hemos podido identificar alguna referencia específica o aproximada al número de participantes. Si excluimos las peticiones de la lista de eventos a considerar, dado que no implican una ocupación física del espacio público cuantificable en número de asistentes, esta representación supondría un 25,41% de los eventos. Partiendo de esta limitación, consideramos que la muestra es lo suficientemente representativa y que, considerando otros aspectos, nos sirve de base para presentar algunos elementos de interés. Así, podemos afirmar que la gran mayoría de los eventos de protesta ambiental fueron acciones que movilizaron a grupos de personas relativamente reducidos (Gráfico 11): el 65% de las protestas fueron acciones que movilizaron a menos de 500 personas, ascendiendo hasta un 75% si sumamos a las primeras las que se situaban entre 501 y 1000 asistentes. El 25% restante superaron el millar de personas, de las cuales sólo un 5% congregaron a más de 5000 personas. Sobre estas últimas hay que señalar que en to- https://doi.org/10.1387/hc.23633 761 Dinámicas de la contienda ambiental tal estamos haciendo referencia a seis eventos, de los cuales cinco fueron actividades de reforestación realizadas en Gran Canaria, con motivo del Día del Árbol, un tipo de actividad que con el paso del tiempo se ha ido constituyendo como un evento multitudinario, el cual si bien fue promovido durante este periodo por los grupos de montañeros y otros colectivos ecologistas, tuvo un amplio respaldo institucional sobre todo por parte del Cabildo Insular de Gran Canaria70. De este modo, tal y como re recoge en la tabla 2, las manifestaciones ecologistas con más de 1000 participantes se reducen a cinco, y sólo una superó la estimación por encima de los 5000 asistentes. Tabla 2 Manifestaciones identificadas con mayor número de asistentes, 1969-1992 Demanda Fecha Organizador Número Isla Localidad Contra el vertedero de basuras en el Barranco de La Ballena 20/9/77 AAVV 1500 GC LPGC Manifestación contra la contaminación ambiental urbana 08/4/79 Magec >5000 GC LPGC Carriles para bicicletas 10/4/83 COCABI 1500 GC LPGC Carriles para bicicletas 06/3/84 COCABI 1500 GC LPGC Contra la ubicación del Auditorio en La Puntilla 08/1/87 Salvar La Puntilla 1500 GC LPGC Contra la urbanización turística en Los Pocillos 28/8/88 El Guincho 2000 LZ Tías Leyenda: AAVV: Asociaciones vecinales; COCABI: Colectivo canario de amigos de la bicicleta; GC: Gran Canaria; LZ: Lanzarote; LPGC: Las Palmas de Gran Canaria. Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. Por otro lado, la capacidad de movilización de los colectivos ecologistas queda reflejada en la tabla 3, que recoge que el 46,32% (N = 246) de los eventos de protesta fueron protagonizados por diez grupos ecolo70 Cardona, 2015 762 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz gistas, es decir, por el 4,65% del total de entidades. Estos porcentajes aumentan ligeramente si nos ceñimos a los eventos promovidos por colectivos y coordinadoras ecologistas. Así, de los 484 eventos de protestas impulsados por estos, un 50,82% fueron protagonizados por estos diez grupos, que suponen un 11,49% del total de entidades ecologistas. Además, la distribución temporal de la protesta desplegada por este grupo de entidades nos da algunas pistas sobre los vectores de movilización ambiental y su papel en los procesos de realineamiento del movimiento ecologista. Hay que tener en cuenta que en algunos casos se producen nexos de continuidad entre algunas entidades y campañas de movilización, como es el caso, del MEVO y la Coordinadora Ecologista Popular de El Rincón71, en Tenerife; del colectivo Azuaje y el movimiento Salvar Veneguera, en Gran Canaria72; y entre los movimientos en defensa del Malpaís de La Corona y Salvar Papagayo con la asociación El Guincho, en Lanzarote. Desde esta consideración, la evolución del volumen de eventos de protesta ambiental de estos colectivos refuerza las afirmaciones que los destaca como relevantes vectores sobre los que se articuló la creación de la Federación Ecologista Canaria Ben Magec, entre 1989 y 199273. Por otro lado, hay que señalar el papel de ASCAN que mantiene una evolución cíclica, destacando su alto número de acciones entre 1989 y 1992. Es especialmente significativo que en 1991 cuando buena parte de los colectivos ecologistas dedicaban esfuerzos y recursos a impulsar los espacios organizativos unitarios, ASCAN presenta el mayor número de acciones en un año en el que la actividad ecologista descendió, debido a los importantes esfuerzos organizativos internos que el proceso exigía. Del total de acciones de ese año (N = 40), ASCAN impulsó el 40%. Esto es indicativo de las conflictivas relaciones que la entidad pionera mantuvo en el proceso de articulación organizativa del movimiento ecologista canario, que hizo que finalmente no se integrase en la constitución de la Federación Ben Magec74. 71 Brito, 2020a, p. 94. 72 Brito, 2011, p. 143. 73 Brito, 2015, pp. 15-19 74 Ibídem. https://doi.org/10.1387/hc.23633 763 Dinámicas de la contienda ambiental Tabla 3 Actores ecologistas destacados y números de eventos de protesta por año (1979-1992) Año 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 Actores ecologistas ASCAN 4 2 2 6 1 0 0 0 0 0 4 6 16 3 44 ATAN 0 0 1 0 0 0 0 1 1 0 2 5 3 1 14 Magec 16 6 7 6 2 0 0 0 — — — — — — 37 El paño — — — — 8 6 1 0 1 — — — — — 16 MEVO 1 4 5 2 1 2 1 — — — — — — — 16 El rincón — — — — — — — 3 2 1 1 5 3 — 15 Azuaje 3 6 1 7 4 2 — — — — — — — — 23 Veneguera — — — — — 11 5 0 0 0 0 2 0 2 20 Malpaís de la corona-papagayo — — — 1 1 11 0 3 — — — — — — 16 El Guincho — — — — — — — — 11 14 9 6 2 3 45 Fuente: Base de datos de Eventos de Protesta Ambiental en Canarias (1969-1992). Elaboración propia. Conclusiones La base de datos PEA sobre la que se apoya este trabajo sistematiza una gran cantidad de eventos durante un largo periodo de tiempo (19691992), componiendo un amplio censo que hasta la fecha no existía para el caso de las islas Canarias. Su implementación nos ha permitido desarrollar una cartografía más amplia y precisa de la conflictividad ambiental, y en general, abordar un análisis de la contienda ambiental canaria que permite avanzar sobre las interpretaciones, marcadamente tentativas, que se venían manejando a partir de los escasos estudios de caso publicados hasta el momento. A partir de una interpretación de los datos obtenidos en relación con los factores políticos, una de las aportaciones de este trabajo ha sido caracterizar la evolución de la contienda ambiental canaria durante el proceso de surgimiento y configuración del movimiento ecologista canario, 764 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz entre 1969 y 1992. Así, se ha podido constatar con mayor detalle cómo a lo largo de este periodo se fue desarrollando un proceso de expansión y territorialización de la dinámica de la contienda ambiental canaria. La expansión de la protesta se expresó tanto en la evolución sostenida del volumen de las protestas ambientales, como en la expansión espacial de la protesta, que se observa en el hecho de que la conflictividad ambiental estuvo presente en todas las islas y hasta en 60 municipios. En este sentido, hemos vinculado esta extensión de la conflictividad tanto con los impactos socioambientales derivados de los procesos de transformación urbana y colonización del territorio, como con la evolución del proceso de democratización. También se ha explicado como el desarrollo de la conflictividad ambiental mantiene relaciones con factores de tipo político como el modelo de cierre institucional que se generó en la Transición, los cambios en el sistema de partidos canario y el desarrollo de políticas públicas ambientales en el marco de construcción autonómica. Por otro lado, la territorialización de la conflictividad ambiental se relaciona directamente con la dimensión interna de la insularidad, es decir, con su condición archipielágica, que hace que debamos comprenderla, no como un mero contenedor espacial de los procesos, sino en su dimensión contingente de la política. Desde esta consideración, hay que situar la territorialización como un aspecto central de la conflictividad ambiental canaria, y entender que la conflictividad en torno al territorio ha sido mucho más que una mera disputa por la propiedad y el uso de los recursos, y que podemos encontrar en los diferentes episodios de protesta ambiental, una expresión de conflictos de intereses y afirmación de valores entre quienes entienden el territorio como un recurso económico, y quienes lo defienden como un espacio del bien común donde se despliega la vida. Otra de las aportaciones de esta investigación ha sido la identificación de los principales actores de la protesta ambiental y las más destacadas campañas de movilización. Así se ha constatado cómo se dio una relación bidireccional entre el desarrollo de la contienda ambiental y la configuración del movimiento ecologista canario. La gran cantidad de colectivos y coordinadoras ecologistas que, a partir de 1979, promovieron eventos de protesta ambiental hace que podamos referirnos igualmente a la contienda ambiental como contienda ecologista. Además, hemos podido identificar el papel destacado de un grupo reducido de organizaciones ecologistas que, a lo largo del tiempo, a través del desarrollo de intensas campañas de movilización, jugaron un papel determinante en la articulación del movimiento ecologista canario. https://doi.org/10.1387/hc.23633 765 Dinámicas de la contienda ambiental El análisis del potencial movilizador, los repertorios de acción colectiva y la intensidad de la protesta ambiental cierran la caracterización general de la contienda ambiental y del movimiento ecologista canario como principal artífice de esta. Así, se ha podido observar cómo la capacidad de movilización en cada acontecimiento durante todo el periodo fue relativa, dado el escaso número de eventos multitudinarios identificados. Sin embargo, esta relativa capacidad para impulsar acontecimientos con altos niveles de participación fue compensada con una fuerte aptitud de innovación en torno a las formas de canalizar la protesta, lo cual se tradujo en el aumento progresivo de las acciones de tipo disruptivo y de carácter expresivo que tenían la finalidad de impactar sobre la opinión pública, a través de su proyección mediante los medios de comunicación social. La innovación, en este sentido, se vio reflejada en el amplio abanico de repertorios de acción colectiva utilizadas durante buena parte del periodo, especialmente durante la fase de emergencia del movimiento ecologista entre 1981 y 1988. Además, la contextualización política de los datos obtenidos nos ha permitido una mayor concreción en el análisis, identificando aspectos de cambio y continuidad, que nos llevan a distinguir tres periodos bien delimitados en la evolución de la contienda ambiental canaria entre 1969 y 1992: a) fase de surgimiento: 1969-1978; b) fase de emergencia: 19791988; y c) fase de consolidación: 1989-1992. El primer periodo se produjo durante el tardofranquismo y el inicio de la Transición, en el que la conflictividad ambiental comienza a expresarse muy tímidamente, debido al carácter marginal de las políticas medioambientales en esos años y al mayoritario enfoque apolítico y movilizador de los actores sociales. En consecuencia, la contienda ambiental canaria durante este primer periodo estuvo en consonancia con las características propias de los movimientos conservacionistas españoles del momento, centrando su actividad en temáticas vinculadas a la conservación de la flora y la fauna autóctonas, mediante un repertorio convencional limitado: eventos de sensibilización, acciones de reforestación y peticiones dirigidas a las autoridades para la protección de espacios naturales. La segunda etapa tuvo su inicio en plena Transición y se prolongó durante la primera legislatura autonómica. Durante este contexto de democratización, que en su conjunto supuso una expansión de las oportunidades políticas, se produjo una eclosión de un nuevo ecologismo social y popular, que impulsó una nueva agenda vinculada a los nuevos problemas ambientales urbanos y a los impactos socioambientales derivados de la colonización 766 Historia Contemporánea, 2024, 75, 729-772 Juan Manuel Brito Díaz del suelo para el desarrollo del turismo de masas. Un aspecto destacado del periodo fue el aumento del volumen de las protestas, y el recurso a la manifestación como principal repertorio de acción, junto a otros métodos de tipo disruptivo y de mayor confrontación con las autoridades. Por último, la tercera etapa, se produjo entre 1988 y 1992, en un momento caracterizado por el impulso de las políticas autonómicas ambientales y la planificación de una nueva fase de expansión de la colonización del territorio al servicio del crecimiento turístico. En esta fase, se mantuvo como temática destacada la defensa del territorio. Sin embargo, el volumen de la protesta, a pesar de mantenerse relativamente alto, se expresó más irregularmente, debido a la disminución del número de actores y a los esfuerzos que dedicaron la mayoría de los grupos ecologistas a su fortalecimiento estratégico y organizativo, que terminó fraguando en la creación de la Federación ecologista canaria Ben Magec. En este momento, es importante señalar cómo se produjo un ligero cambio en relación con los tipos de protesta ambiental, combinando estrategias de acción de ocupación del espacio público con otras más institucionalizadas, como las peticiones, la participación en comisiones técnicas de la administración o la Iniciativa Legislativa Popular, repertorios que pasarían a ser destacados en el futuro. Finalmente, debemos concluir señalando que tal y como ha quedado reflejado, la sistematización de los datos obtenidos a través de una base de datos PEA y su análisis relacional con los factores contextuales, es un buen instrumento para conocer las dinámicas de interacción entre movimientos sociales y los condicionantes políticos. Su utilización refuerza, sin duda, la investigación histórica de los movimientos sociales. En este caso, nos ha permitido presentar una radiografía general de la dinámica de la contienda ambiental canaria, y más concretamente del movimiento ecologista durante su periodo de surgimiento y primera articulación. Con ello, se abre un camino para seguir avanzando en este campo de investigación, confrontando lo aquí expuesto con nuevos estudios de caso y nuevos análisis longitudinales, que permitan una mejor compresión de la conflictividad ambiental y el papel del movimiento ecologista como vectores destacados de la contienda política en la historia reciente de Canarias. Fuentes Archivo de prensa digital Jable. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Archivo de Fuentes Orales del Centro de Estudios y Difusión del Atlántico (CEDA). Las Palmas de Gran Canaria. https://doi.org/10.1387/hc.23633 767 Dinámicas de la contienda ambiental Archivo de la Fundación canaria La Colectiva. Las Palmas de Gran Canaria. Archivo de la Asociación Canaria para la Defensa de la Naturaleza (ASCAN). Las Palmas de Gran Canaria. 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