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El kindergarten del Colegio Estudio de Madrid: recuerdos y experiencias

Rodríguez Villa, José Luis

Abstract

The Colegio Estudio of Madrid, founded on 1940, based on the pedagogic experience from the Instituto Escuela, which was suppressed after Civil War, introduce in the pre-school teaching new education procedures, which had been emerged in Germany and others European countries.Through the memories from an old pupil, it has been pro-cured to transfer to the readers of Cabás; El Colegio Estudio de Madrid inició su andadura en el año 1940, basado en la experiencia pedagógica del Instituto Escuela e introduciendo en la enseñanza preescolar técnicas modernas ya implantadas en Alemania y otros países europeos. A través de los recuerdos de un antiguo alumno, se ha procurado trasladarlas a los lectores de Cabás

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http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -201El kindergarten del Colegio Estudio de Madrid: recuerdos y experiencias The “Estudio” school kindergarden: records and experiences José Luis Rodríguez Villa Resumen: El Colegio Estudio de Madrid inició su andadura en el año 1940, basado en la experiencia pedagógica del Instituto Escuela e introduciendo en la enseñanza preescolar técnicas modernas ya implantadas en Alemania y otros países europeos. A través de los recuerdos de un antiguo alumno, se ha procurado trasladarlas a los lectores de Cabás. Palabras clave: Colegio Estudio, enseñanza preescolar, Kindergarten, técnicas modernas de enseñanza, recuerdos. Abstract: The Colegio Estudio of Madrid, founded on 1940, based on the pedagogic experience from the Instituto Escuela, which was suppressed after Civil War, introduce in the pre-school teaching new education procedures, which had been emerged in Germany and others European countries. Through the memories from an old pupil, it has been pro-cured to transfer to the readers of Cabás. Palabras clave: Colegio Estudio, pre-school teaching, kindergardens, new pedagogical practices, memories. Friedrich Froebel, el precursor Friedrich Froebel, pedagogo alemán, es considerado el creador de la educación preescolar y del jardín de infancia -en alemán, Kindergarten-. Nacido en Oberweissbach, un pueblo de Turingia, región alemana donde se desarrolló la causa protestante -su padre era pastor de la iglesia luterana-, fue persona de fuertes convicciones religiosas. Hallándose Oberweissbach en una zona boscosa del denominado monte de Turingia, se aficionó desde niño al contacto con la naturaleza. Descubrió su vocación por el magisterio en 1805, en un Mittelschule o escuela secundaria de Frankfurt, donde se familiarizó con las novedosas ideas pedagógicas de Johann Heinrich Pestalozzi -de hecho, trabajó entre 1808 y 1810 en el Instituto de Pestalozzi en Yverdon-les-Bains (Suiza). En 1821 se reunió en Rudolstadt (Turingia) con otros dos Friedrich Froebel http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -202profesores, Middendorf y Langenthal, que colaborarían con él unos años después en la creación del Instituto de actividades para párvulos en Bad Blankenburg. Con la ayuda económica de personas de la nobleza, entre las que destaca la baronesa Marenholtz-Bülow, el 21 de junio de 1840 - escogió fecha coincidente con el 400 aniversario de la invención de la imprentainaugura el primer jardín de infancia como tal. Lo denominó exactamente “jardín alemán de la infancia”, con la intención de que estos centros se generalizasen por toda Alemania. Sus principios pedagógicos estaban basados en la espontaneidad que permite el juego: “el cuerpo se debe mover de forma activa y libremente”, “a la vida externa bien organizada le corresponde una vida interior afectiva adecuada”. De importancia fundamental es el jardín, la vida al aire libre y el contacto con la naturaleza, por lo que concedió un gran protagonismo a las excursiones. Consideró a las personas del género femenino, por su sensibilidad y tacto maternales, como las mejor capacitadas para llevar a cabo la enseñanza de los niños pequeños. De esta guisa, en el Instituto para la educación y las ocupaciones de los párvulos, su creación previa al Kindergarten, incluyó un “Seminario para la formación de cuidadoras de la infancia”. En su Kindergarten, los niños jugaban con formas sólidas, describiendo movimientos: pelotas, dados, tablillas o maderitas para fomentar la percepción sensorial y la vinculación ojo-mano. También se cantaba y se bailaba o se practicaba la jardinería. Su ilusión era perfeccionar todo el ámbito en el que el niño crece. Durante su etapa de formación, en 1809, y estimulado por la lectura del Libro de las madres de Pestalozzi, adquirió el convencimiento de que el fundamento de toda instrucción del ser humano era la percepción: “sobre la percepción debe basarse toda la instrucción primaria, sin la cual no se forja el lenguaje”. El lenguaje para Froebel es primordialmente imagen, representación de los objetos del mundo exterior. Para cimentar su tesis, concibió el siguiente esquema para la primera enseñanza: percepción (1 a 2 años de edad), conocimiento (2 a 4 años de edad), facultad de lenguaje (2 a 4 años de edad), observación (4 a 7 años de edad) y habilidad en el lenguaje (4 a 7 años de edad). El jardin de infancia del Colegio Estudio El Colegio Estudio fue fundado en Madrid en 1940, poco después de la Guerra Civil, por Jimena Menéndez Pidal, Carmen García del Diestro -de origen santanderinoy Ángeles Gasset, las tres antiguas alumnas y profesoras del Instituto Escuela. El jardín del Kindergarten de Froebel en Bad Blankenburg http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -203El Instituto Escuela, clausurado al término de la Guerra Civil, fue considerado un “laboratorio de pedagogías” y puso en práctica en la España del primer cuarto del siglo XX las corrientes y experiencias educativas más avanzadas de Europa. La ubicación primera del Colegio Estudio fue el llamado “chalé de la calle Oquendo”. A los pocos meses, se adquirió un segundo edificio y este chalecito pasó a albergar la enseñanza primaria. Al realizar estos recuerdos, me llama la atención que del pequeño primer edificio no se conserve ninguna fotografía, especialmente cuando el Archivo Histórico Fundación Estudio cuenta con más de tres mil imágenes de la historia del Colegio Estudio. Por ello, de todos los ámbitos en que se ilustra en este relato acerca de este Kindergarten van acompañados solo del dibujo confeccionado por Santiago Pons Sorolla, compañero mío de clase, distinguido arquitecto y bisnieto del pintor Sorolla. La calle de Oquendo estaba situada en una zona tranquila de Madrid, una calle de chalés próxima a la glorieta de Francisco Silvela. Ingresé yo en el colegio a los cuatro años, en concreto en octubre de 1950 -en Oquendo se impartían cinco cursos-. Cumplidos los ocho años, pasé a cursar el Ingreso y el Bachillerato en el edificio de la calle Miguel Ángel. Entre el profesorado, tuve maestras que habían sido alumnas del citado Instituto Escuela: Nieves Gil, Lolita Corrons, Pura Díaz, Pilar Elorza, por recordar solo a alguna de ellas. En el edificio principal estaban las clases y en el más pequeño, la sala de Trabajo Manual. Disponía de un amplio jardín rectangular, el cual contaba con un foso para saltar y una fila de arbolillos donde colgarse, “enredarse” y sentirse en una selva; al fondo, había una puerta metálica donde chocaban los balones armando estruendo; en un lateral había una franja de tierra para practicar las labores de jardinería. En el jardín se hacían carreras, se saltaba longitud, se jugaba a policías y ladrones o al látigo y se practicaba el balón-tiro. En una caseta se guardaba el material para que la señorita Ángeles nos ofreciese los sábados una sesión de guiñol que ella había apodado “Los curritos”. Entre sus personajes destacaban los siguientes: Pelos, el héroe, un joven decidido que se enfrentaba al dragón y resolvía los problemas a base de palos con una especie de bastoncillo, su “cachiporra”; la princesa, la compañera delicada; Papuchi, el rey, ser justo y bondadoso… que se ponía furibundo cuando las cosas no salían bien; Panchita, una graciosa mestiza, distraída y traviesa; el caballero de pluma y sombrero, elegante, cínico y creído; la bruja que aparece en tantísimos cuentos y Churrupito, un personaje de pocas migas y aire chulesco. El jardín de infancia del Colegio Estudio http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -204Ángeles Gasset (9 de agosto de 1907 - 31 de marzo de 2005) era el alma y factótum que dirigía este jardín de infancia. Siempre sonriente, dinámica, entusiasta, decidida, inteligente; sabía reprender sin causar un trastorno emotivo. Alertaba dando palmadas y tocaba la campana cuando se entraba a clase y cuando terminaba el recreo. Ponía orden con la frase “¡silencio absoluto!”, no consentía las estridencias de voz ni un papel en el suelo. Por la mañana, antes de entrar en clase, todos los días nos dirigía cinco minutos de gimnasia: respirar poniéndose de puntillas, poner los brazos en cruz, saltar…, una puesta a punto saludable. Se formó en Alemania, en concreto en el Gütembergische Staats Institut, Francia e Inglaterra, trayendo consigo unas muy modernas técnicas docentes. Impartía las clases de religión, recitado y poesía. Nos iba leyendo Platero y yo de Juan Ramón Jiménez y episodios de El maravilloso viaje de Nils Holgersson de la escritora sueca Selma Lagerlöff, Premio Nobel 1909. Guardaba lo que perdíamos en una faltriquera que siempre llevaba consigo (los guantes de lana era habitual perderlos porque se llevaban prendidos de las mangas de los abrigos). En el colegio se hacía el almuerzo, que era llevado en tarteras que se entregaban todas las mañanas en la cocina para que los calentaran cuando fuera la hora de comer. Las profesoras nos enseñaban a sentarnos derechos, a hablar sin la comida en la boca y a “no tener tendencia al pesebre”, es decir, a subir la cuchara a la boca sin bajar la cabeza. Las mesas eran en su mayoría redondas y pequeñas, para dar cabida a unos seis de nosotros. Los castigos consistían normalmente en permanecer durante los recreos solos en una esquina mirando hacia la pared. Por el mal comportamiento, se nos apuntaba en el libro negro que había en la secretaría. En la clase de música tocaba el piano la señorita Marianita, que iba siempre muy maquillada. Se cantaba aquello de “¿Qué quieres que te traiga si voy a Madrid? / ¡No quiero que me traigas, que me lleves sí…!”; “En la vega la vecina, alegre y trinadora, canta la aurora / que sin cesar canta siempre así: chirurirurí, chirurirurí / ¡canta pajarito, canta, canta siempre así...!” o ”¡Mi amante cuando se fue / me dijo que no llorara / que echara piernas al aire / pero que no le olvidara / ¡que no voy sola / de noche al baile / que no voy sola / voy con mi amante!”. La señorita Marianita se descalzaba para enseñarnos a bailar y en su clase aprendimos notación musical. La clase de Trabajo Manual encarnaba las tesis de Froebel: se hacían recortables, figuras con plastilina, dibujos, se pegaban recortes con papeles de colores de charol, papiroflexia, se elaboraban cordoncillos trenzados de lana, construcciones con tacos de madera, se confeccionaban hojas Ángeles Gasset http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -205incluyendo minerales, pegados con celo, en otros casos se trataba de plantas, de conchas y otros frutos de mar… Los trabajos se hacían en hojas rayadas y los dibujos en hojas blancas. Todas las hojas llevaban perforaciones, de forma que a final de curso se juntaban y, con unos cordoncillos de lana y unas tapas ad hoc, se confeccionaba el Cuaderno de fin de curso. Los cuadernos venían a tener entre 195 y 200 hojas. El cuaderno correspondiente a la clase 8, último eslabón de la enseñanza primaria, tenía el siguiente contenido: Trabajos de mañana: Cálculo, Lengua, Geografía, Ciencias (naturales), Redacción, Vocabulario, Dictado, Caligrafía, Recitado-Poesía, Dibujo Libre. Trabajos de tarde: Historia, Religión, Ortografía, Copia de Texto, Dictado, Caligrafía, Redacción. A menudo, los trabajos iban acompañados, por aquello del aprovechamiento del tiempo, de un “dibujo libre”. Los cuadernos de mi paso por el Colegio Estudio han sido donados al Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de la Escuela de Polanco, y en su archivo están disponibles para ser consultados. Dibujos de preescolar http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -206- http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -207Dibujos de Primaria Ciencias http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -208- http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 201-214 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2021.21.46.011 -209Ejercicios