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Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México

Calvario Parra, José E.,Díaz Caravantes, Rolando E.

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Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 171 - Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Health, gender and climate in internal and international migrants in Sonora, Mexico José Eduardo Calvario Parra1, Rolando Enrique Díaz Caravantes 2 1 Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Programa Cátedras comisionado en El Colegio de Sonora, Hermosillo, México 2 Centro de Estudios en Salud y Sociedad, El Colegio de Sonora, Hermosillo, México Recibido: 31/10/2017 Aceptado: 04/07/2018 Correspondencia: José Eduardo Calvario Parra. Avenida Obregón 54, Col. Centro C. P. 83000. México. E-mail: [email protected] © Revista Internacional de Estudios Migratorios. CEMyRI. UAL (España) José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 172 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. Resumen Introducción: La experiencia migratoria tanto interna como internacional está compuesta por un conjunto de situaciones de peligros y riesgos que ponen en jaque la integridad física y emocional de las personas. El objetivo de este artículo es documentar las experiencias de los/as migrantes ante altas temperaturas y su salud tanto de quienes se dirigen de México o Centroamérica hacia los Estados Unidos de América como los que se desplazan al interior de México rumbo a los campos agrícolas del noroeste. Método: Este trabajo se basa en un estudio de corte cualitativo por medio de entrevistas semiestructuradas sobre el riesgo climático y la salud en migrantes internacionales e internos en la frontera norte de México, particularmente en el estado de Sonora. Resultados: La migración es un punto de inflexión en la vida de las personas entrevistadas. Existe una asocación cualitativa entre la masculinidad y el hecho de emigrar; la noción de proveduria e idea de la aventura son cruciales para entender el proceso migratorio. El afrontar distintos peligros como la violencia y los factores medioambientales generan daños físicos y emocionales. Discusión y/o Conclusión: Existe un proceso de relativización del riesgo climático, en este caso, la minimización de los daños en la salud por las altas temperaturas. La idea de la autosuficiencia e independencia es parte de las identidades de género en los varones migrantes entrevistados. Palabras Clave: Migración, género, salud, altas temperaturas, jornaleros agrícolas Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 173 - Abstract Introduction: The migrational experience, both internal and international is composed by a combination of hazardous and risk situations that threaten the physical and emotional integrity of individuals. The goal of this article is to document the experiences and the health of migrants facing high temperatures when heading from Mexico or Central America towards the United States of America, as well as those that transit through the interior of Mexico towards the agricultural fields of the Northwest. Method: These findings are based on a qualitative method study that used semistructured interviews that delve into weather and health risks in international and internal migrants on the Mexican northern border, particularly in the state of Sonora. Results: Migration is a turning point in the lives of the people interviewed. There exists a qualitative association between masculinity and the act of migrating; the notion of being a provider and the idea of adventure are crucial for understanding the migrational process. Facing different hazards like violence and environmental factors generates physical and emotional damage. Conclusion: There exists a relativization process of weather risks, on this case, the minimization of the damage to health due to high temperatures. The idea of selfsufficiency and independence is part of the gender identities of the migrant males interviewed. Keywords: Migration, gender, health, high temperatures, agricultural day laborers. José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 174 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. 1. Introducción En México, las miradas para analizar la migración como fenómeno social se han centrado en las motivaciones, los efectos, los arreglos familiares, la inserción en el lugar de destino, el mercado de trabajo, el género, etcétera (Barrera y Oechmichen, 2000; Lozano et al., 2015; Kanaiaupuni, 2000; Tuñon y Rojas, 2012; Izcara, 2013). No obstante, poco se han atendido las condiciones socioambientales durante las trayectorias migratorias, y menos aún, vinculadas con el género. Los escenarios críticos, y a veces límites, de los/as migrantes están acompañados por un conjunto de situaciones que les hace más difícil el desplazamiento a su lugar de destino. Por ejemplo, al transitar por el desierto, enfrentar un clima extremo y/o la violencia circundante de los lugares de paso, pueden desencadenar lesiones graves o hasta la pérdida de la vida. En este trabajo ponemos atención en la experiencia con las altas temperaturas por parte de los migrantes que transitan por Sonora, México, y la relación entre lo que se ha llamado construcción social de la masculinidad, el riesgo y los daños a la salud. Lo anterior ayuda a entender cómo los varones migrantes viven dichos procesos socioambientales. No es que las mujeres migrantes no enfrenten factores de amenaza sino que los experimentan de manera distinta (Ramírez, 2016). Para Ruiz (2001), a principios de la década de los noventa se empezó a documentar la situación de muerte y de salud de los/as migrantes rumbo a los Estados Unidos. En cifras oficiales, se registró en el periodo de 1995-2002, según el Servicio de Migración y Naturalización de los Estados Unidos, 1423 muertes; en tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México dio a conocer 2040 decesos (Cortés, 2003, citado en Salgado de Snyder et al., 2007). Solo en 2005, la patrulla fronteriza de Estados Unidos reportó 473 muertes por exposición al calor, ahogamiento, accidentes vehiculares y otras causas (Kovic y Kelly, 2006). Como en otro lugar señalamos, para un período más largo de tiempo especialmente de 2001 a 2013 la organización no gubernamental Human Borders (2014) contabilizó 2184 muertes para la frontera norte, especialmente la zona del noroeste, y concretamente en el sur de Arizona; la mayoría de estas se debieron a causas ambientales como hipertermia, golpe de calor o deshidratación; de dichas muertes, 1785 eran hombres y 377 mujeres (Díaz y Calvario, 2017). Según Pettiti, Harlan, Chowell y Ruddell, encontraron que la población masculina de origen hispano de un condado de Arizona (Maricopa) tienen poco más de dos veces de probabilidad de morir por causas directas o relacionadas al calor en Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 175 - comparación a los blancos no hispanos (Pettiti et al., 2013). El clima extremo de la zona del desierto sonorense es un elemento del entorno ambiental que se convierte clave para el éxito o fracaso en la meta final de los migrantes que deciden cruzar por la ruta del pacífico, especialmente en las personas que entrevistamos. En la zona sur de la frontera de México y Centroamérica, durante 1998 se registraron de una a dos defunciones por día en la frontera de Guatemala y México, principalmente. En este periodo, según Ruiz y la Red de las Casas del Migrante (R. C. M.), se registraron casos de muertes por insolación y deshidratación, pero más del 60% de los accidentes registrados en la ruta del Soconusco (Chiapas) se debieron a vehículos de carga y el tren carguero (2001: 22). En un informe reciente de Médicos sin Fronteras, por medio de entrevistas y encuestas a migrantes de la frontera sur que utilizaron el servicio que presta dicha organización en 2015 y 2016, se menciona que una de cada cuatro consultas médicas se relacionaron con lesiones físicas y traumatismos intencionados, y casi la mitad de las atenciones sobre salud mental tuvieron relación con la violencia, y el 80% de las personas migrantes que usaron los servicios eran varones (Médicos sin Fronteras, 2017). Por otro lado, los/as trabajadores/as agrícolas migrantes también se enfrentan con una serie de riesgos y peligros que eventualmente les genera una serie de daños de diversa índole. En el caso del presente trabajo, y ante los objetivos del mismo, los/as jornaleros/as comparten con aquellos que intentan cruzar la frontera norte condiciones climáticas extremas, especialmente en Sonora con el calor intenso, al momento del desplazamiento desde sus lugares de origen.1 Durante el desempeño de sus actividades se exponen a distintas amenazas tanto socioambientales, por ejemplo 83% se exponen a temperaturas extremas y lluvias; el 81.8% permanecen agachados o de pie por largos periodos; el 68.1% cargan cosas pesadas y 54.8% se exponerse a agroquímicos (SEDESOL, 2011: 50). 1 Para el año 2000 se calculaba 3 millones sin distinguir los/as permanentes frente a los/as que se regresaban a sus lugares de origen; ya para 2009 había un cálculo de poco más de 2 millones exclusivamente de jornaleros/as temporales (SEDESOL, 2011: 22; Grammont y Lara, 2004: 13). Al siguiente año, la misma SEDESOL, Secretaria del Desarrollo Social de México (2011) proporcionó la cifra de 3.3 millones de jornaleros mayores de 16 años y los integrantes de sus familias. Según la ENJO (Encuesta Nacional de Jornaleros), casi el 22% de los/as jornaleros/as se desplazan hacia los campos o viñedos agrícolas del país; y de estos, el 17% son mujeres, es decir, son en su mayoría varones quienes emigran de sus lugares de origen hacia alguna zona agrícola de México (SEDESOL, 2011: 8). Para Sonora, el Censo Agropecuario reportaba 32 795 cuando por medio de otros registros se calculaban alrededor de 80 000 jornaleros/as (Grammont y Lara, 2004:17). José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 176 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. En este artículo nos referimos a dos modalidades de migración las cuales se expresan a lo largo del territorio mexicano en distintos escenarios medioambientales, particularmente ponemos énfasis en las respuestas de las personas que se desplazan ante las altas temperaturas y la salud. Se trata de un acercamiento cualitativo de las experiencias de los/as migrantes en los peligros y para contextualizar recurrimos a cifras sobre los daños como los accidentes y las muertes (por exposición al medioambiente). Por medio de entrevistas a migrantes internos, principalmente jornaleros agrícolas temporales, y, por otro lado, migrantes internacionales (mexicanos y centroamericanos) que se desplazan hacia Estados Unidos, se exploran las prácticas de los discursos del cuidado a la salud y la percepción del riesgo desde el lente teórico del género; en este sentido, representa una primera articulación analítica respecto a las similitudes entre ambos grupos en base a sus vivencias frente al clima extremo de Sonora. En dicho sentido, se documentan las experiencias subjetivas en torno al proceso migratorio de varones que transitan por territorio mexicano ya sea hacia el vecino país del norte (Estados Unidos) o hacia al noroeste mexicano, especialmente a Sonora. La pregunta principal que guía este trabajo se ciñe a las formas en que los migrantes experimentan las adversidades como parte de sus itinerarios biográficos y su relación con el género especialmente respecto a las normativas que acompañan sus discursos frente al clima extremo de Sonora. Las principales categorías analíticas que utilizamos para estudiar las dinámicas migratorias y el clima se refieren al género y la masculinidad. La historia de la aparición teórica del género y la masculinidad ya ha sido reseñada y analizada por Enrique Gómariz (1992), por razones de espacio solo diremos que fue el feminismo en tanto movimiento político, académico e intelectual el cual impulsó el término género como categoría y perspectiva analítica. Representó una nueva mirada en torno a los sexos, y las diferencias fueron llevadas al terreno social con lo cual evidenció la subordinación femenina y la consideración de los varones y sus relaciones como objeto de estudio (Connell, 2009). Para nosotros, el género es un conjunto de relaciones sociales que ubican a los individuos en coordenadas de distinción sustentadas en jerarquías; una de ellas, la principal, es aquella que traduce culturalmente a los machos humanos en “hombres”, ubica a estos en una posición superior con respecto a las “mujeres”. Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 177 - Sostenemos que, en caso de los entrevistados sus experiencias frente al calor tienen una relación con las normativas de género.2 Por supuesto dicha categoría no explica todo el abanico de prácticas frente al clima sino que proporciona algunas pistas para entender aspectos de la experiencia de nuestros informantes. Las relaciones de género pueden llegar a des/estimular el cuidado frente al clima, y en contextos altamente críticos en términos no solo de precariedad sino de inseguridad, las ideologías masculinas de género pueden inclinar la balanza ya sea en la identificación y desestimación del peligro. Asimismo, nos servimos del concepto de experiencia en términos antropológicos para entretejer los relatos de vida de los entrevistados con el género y la masculinidad; dicha experiencia la relacionamos con el peligro pues a lo largo de la travesía y el desplazamiento de sus lugares de origen se re-constituye la percepción subjetiva del riesgo, y sostenemos que hay particularidades de la migración varonil en el contexto de los imperativos de género. Los agentes sociales viven en permanente peligro y los elementos simbólicos que le dan sentido tienen asidero en una matriz sociocultural. Para este estudio el peligro está constituido por la interacción de factores socioambientales. Las prácticas realizadas alrededor de lo que se considera peligro cobran el calificativo de riesgo en el sentido de azuzar las posibilidades de un daño ya sea de manera consciente o no. La premisa de la que partimos es que los peligros y los riesgos son distintas partes de un mismo proceso, el primero está compuesto por elementos factuales de orden ambiental que cobran sentido en términos de amenazas, y el segundo implica comportamientos, y para nuestro caso, prácticas sociales en las cuales la intersubjetividad está en constante interacción con la dimensión material de la amenaza; y por ende, tanto el peligro y el riesgo, es decir, la amenaza y la conducta, están imbricadas. 2. Método El presente trabajo es producto de una investigación realizada entre el 2013 y el 2014 cuyo eje de indagación fue la salud y la prevención ante las altas temperaturas por parte de migrantes temporales y en tránsito por Sonora. Se realizaron entrevistas semiestructuradas en una comunidad receptora de jornaleros/as migrantes y en albergues para personas en situación de paso, en algunos casos deportados. 2 Un antecedente directo del presente trabajo desde el análisis de género es Calvario y Diaz (2017). José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 178 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. En términos metodológicos el enfoque es el cualitativo entendiéndolo como el conjunto de principios y técnicas respecto a la manera que se registra y analizara la información empírica; lo que importa son los discursos y/o prácticas sociales desde el sentido que le otorga la persona así como las relaciones que se construyen en dicho proceso. La principal herramienta de investigación fue la entrevista semiestructurada con una guía construida a partir de la experiencia previa y perfeccionada por medio de entrevistas piloto. Con dicha técnica se persiguió registrar las experiencias de los migrantes desde su punto de vista teniendo como referencia metodológica los relatos biográficos (Bertaux, 1997). Partimos de una premisa metodológica básica, las personas son agentes con capacidad de decisión pero bajo lógicas constrictivas como las condiciones estructurales; de este modo, consideramos que los agentes comparten escenarios comunes, en particular lo que Daniel Bertaux llama categoría de situación en la cual se captan mecanismos y procesos que permiten a ciertos individuos encontrarse en una situación dada (1997: 19). Dichas situaciones están sustentadas por un conjunto de experiencias las cuales son de índole próximas y/o distantes según la distinción de Clifford Geertz (1990). El análisis que llevamos a cabo está centrado en la narrativa oral apoyada con observaciones empíricas realizadas en dos tipos de espacio, por un lado, albergue para migrantes internacionales, y por otro, cuarterías3 para jornaleros/as agrícolas migrantes internos. Básicamente centramos la mirada en dos elementos comunes: 1) la migración como punto de inflexión en sus itinerarios biográficos; 2) y los escenarios que les producen desafíos constantes como puntos críticos, el desierto y el campo agrícola. Para efectos del presente análisis se realizaron observaciones en la localidad agrícola del Poblado Miguel Alemán (PMA), municipio de Hermosillo4, y la Ciudad de Agua Prieta5, ambos del estado de Sonora, México. Las observaciones se realizaron en 3 Conjunto de habitaciones conocidos como cuartos para rentar por determinada cantidad semanal, de ahí el término cuartería. 4 El PMA es sede de la comisaría Miguel Alemán, y a su vez, forma parte del municipio de Hermosillo, ubicado en la zona rural poniente del mismo; en 2005 contaba con 25 738 habitantes, y para 2010, su población ascendió a 30 869 personas. Cuenta con dos bancos, varios supermercados locales y nacionales, oficina de correo, registro civil, oficina de la administración pública del Ayuntamiento, comandancia de policía, bomberos, Cruz Roja y oficinas de ministerio público estatal (ver figura 1). 5 Agua Prieta es una localidad urbana cabecera del municipio del mismo nombre, ubicada en el norte de Sonora, que en 2005 contaba con 68 402 personas y ya en 2010 su población creció a 77 254 personas. Junto con Nogales y San Luis Río Colorado, es una de las tres ciudades más importantes ubicadas en la frontera norte del estado de Sonora. Además de contra con un buen número de comercios, cuenta con un puerto de entrada a los Estados Unidos. Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 179 - el lugar de estancia de los sujetos en estudio, se consideraron 13 entrevistas semiestructuradas a jornaleros en el Poblado Miguel Alemán, y 14 personas que estaban en un albergue de Agua Prieta, Sonora. El criterio que guió el número de conversaciones no fue cuantitativo sino la calidad de la información recabada y el tiempo disponible dados los contextos particulares. Los encuentros cara a cara tuvieron una duración entre 40 y 110 minutos con previo consentimiento informado respecto a las características de las preguntas y resguardo de la información incluyendo el derecho al anonimato. Se pactaron en el mismo sitio del primer encuentro dada la alta movilidad espacial de la población en referencia. Figura 1. Ubicación geográfica del PMA y Agua Prieta Sonora Fuente: Elaboración propia. El analisis cualitativo consistió en la codificación de las entrevistas con los siguientes ejes de referencia empírica: el proceso migratorio, la exposición a las altas temperaturas, las respuestas ante las amenazas y las condiciones estructurales. Se leyeron en varias ocasiones las entrevistas para identificar la información clave. Dado los ejes analíticos como la masculinidad, el género y la experiencia se realizaron diagramas de relaciones para generar líneas interpretativas del corpus analizado. José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 186 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. hecho de caminar por mucho tiempo es motivo suficiente para que se convierta en un desafío físico y emocional monumental. Referente a este tipo de travesías, existe una creencia de que son las mujeres las menos aptas para tal situación (tanto en los campos agrícolas como en el desierto) y en ocasiones los hechos lo confirman; nuestro informante sostiene que eran las mujeres las que ya no aguantaban.9 No obstante, no estamos frente una invulnerabilidad natural de los hombres, por lo menos, uno de nuestros entrevistados menciona que tuvo que prepararse físicamente para un recorrido como el señalado. Originario de Morelos, y con 27 años de edad, vía telefónica se enteró del grado de dificultad del eventual cruce por lo que tuvo que “entrenarse” físicamente pues comenta que se preparó corriendo todos los días en su pueblo natal. Cuando llegó a la ciudad de Agua Prieta, Sonora, el pollero les advirtió a todos que al momento de iniciar la travesía por el desierto tenían que luchar por sus vidas. Los relatos sobre las experiencias en el desierto aluden en la mayoría de los casos a situaciones extenuantes. Aunque existen distintas valoraciones sobre la gravedad de los episodios ya sea de peligro como de enfermedad, hay una tendencia a relativizar los malestares físicos y emocionales. Solo cuando el hecho cruza el umbral de la integridad física como por ejemplo la violencia y/o la amenaza de muerte, se genera una especie de alerta psicológica traducida en miedo o precaución extrema. Cuando los problemas se relacionan con las molestias por enfermedades, la estructura narrativa se compone por alusiones sobre la resistencia del cuerpo, la adaptabilidad y la experiencia previa; en dicho sentido, un varón de 40 años, proveniente de Guatemala relata sus molestias a consecuencia de una gripa por la variabilidad climática: “[…] Me dicen que me mandan al hospital general a que me den medicinas y les digo “no, está bien” no me gusta andar batallando. Pero pues sí siempre de niño he andado en las calles trabajando, vagando, entonces no me molesta estar en lo frio, en lo caliente, dentro del agua ni nada. Pues allá en Guatemala en tiempos de cosecha de café anda lloviendo y uno anda en las fincas trabajando […], se acostumbra uno, el cuerpo también se acostumbra; (he tenido) solo gripes pasajeras, pero grave no.” La construcción social de la identidad masculina, más allá de los matices regionales, alude a la idea de que los varones se la pueden arreglar ellos mismos, y en 9 Un conjunto de testimonios recopila y analiza Martha Elena Ramírez en su investigación de tesis de maestría, en la cual, mujeres narran sus experiencias sobre el cruce hacia Estados Unidos por el desierto y el calor natural excesivo (2016). Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 187 - consecuencia se cultiva el presupuesto de una resistencia y aguante ante la adversidad.10 El anterior relato también nos muestra la experiencia agrícola previa lo cual concuerda con el perfil de la mayoría de los entrevistados jornaleros. Más específicamente, documentamos la presencia de migrantes internacionales que tenían antecedentes de trabajo agrícola en Sonora, y viceversa. En este orden de ideas, un varón de 30 años de edad, originario de Chiapas y migrante internacional, identifica otro escenario, además del desierto, en que también se vive episodios de altas temperaturas: “[…] de Sonora también (escuché sobre el calor antes de venirme), bueno más o menos de Altar y Caborca creo, porque tengo mis primos ahí también que vienen a chambear de corte de uva, y eso también me dijo que el corte de uva hay mucho dinero nada más que está fuerte el calor.” Otro frente de batalla para los/as que se desplazan geográficamente hacia las tierras norteñas lo representa los campos agrícolas, no solo por las condiciones laborales que de ahí derivan sino que, se le agrega, además, el clima extremo. En otro lugar se ha documentado las condiciones laborales en los campos agrícolas de la Costa de Hermosillo los cuales se han caracterizado por la endeble protección a sus trabajadores/as debido a la exposición de factores tanto intra como extra organizacionales que frecuentemente les producen accidentes, lesiones y enfermedades (Calvario, 2003, 2014). Aunque existen campos agrícolas que proporcionan suero oral en polvo, agua helada, botiquín y consultorio médico, los jornaleros entrevistados señalan que la mayoría no lo hacen.11 Los relatos respecto a las experiencias del trabajo en el surco refieren a la manera en que el cuerpo sufre los estragos del calor por medio de la sudoración excesiva, mareos, infección en la orina, vómito, cansancio. Los varones (y mujeres) que arriban a tierras sonorenses por primera vez, y se contratan en las faenas agrícolas expresan mayores malestares a diferencia de los que en repetidas ocasiones salen de sus pueblos rumbo a Sonora. Aun así, hay quienes a pesar de ser migrante pendular, es decir, que van y vienen periódicamente, expresan sus molestias por el 10 No quiere decir que las mujeres migrantes no tengan dichas nociones sino más bien la significación es distinta debido justamente al orden de género. Para ver la diferencia entre varones y mujeres jornaleras/os consúltese (Calvario, 2014). 11 Una excepción es el grupo empresarial Alta, el cual es propietario de 7 campos agrícolas en el estado de Sonora, y solo 3 en la región de la Costa de Hermosillo. Por medio de su fundación promueven mejoras en las condiciones laborales y de vivienda; brindan servicios de salud (consultorio médico y dental). José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 188 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. trabajo en el campo. Un elemento importante que relativiza el aguante, los malestares, es la manera en que se encara las faenas en el campo agrícola; nos referimos a las normativas interiorizadas que se aprenden en el largo proceso de socialización de los hombres como hombres en el contexto de la identidad masculina. Se expresa mecanismos sociales de la masculinidad dominante: el aguantarse es prerrequisito, la minimización del calor es colateral. En las prácticas de atención ante un malestar en el lugar de trabajo aparecen estigmas que pueden significar una sanción simbólica y/o rechazo social. Es el caso de cuando se usa el término “ese wey” con la idea de señalar a alguien que está fingiendo una molestia corporal para no laborar. Se adjudica para el caso de los varones jornaleros, si bien, también para las mujeres trabajadoras existe la presión laboral para que rindan más, eleven su productividad, pero ocurre en otra lógica, o por lo menos, en otro sentido. El varón al que se le señala como “ese wey” puede verse cuestionado no solo como trabajador a secas sino como hombre trabajador, produciéndose un sentimiento llamado vergüenza. Además, la condición étnica de algunos migrantes jornaleros produce la desvalorización social, la alusión de la frase “ese wey” también lleva implícita dicha situación. A diferencia de los migrantes internacionales, no se encontraron expresiones equivalentes o situaciones que mediara la categoría cultural de la vergüenza cuando se padece algún malestar. El campo agrícola y el desierto como espacios simbólicamente construidos son representados en el imaginario social, especialmente migrante, en tanto lugares relacionados con el agotamiento, el sobreesfuerzo, y que en ellos existen amenazas circundantes con potencial daño a la salud. En el caso del campo agrícola, la asociación está fincada en una actividad laboral, es decir, la representación sobre el campo le implica necesariamente un ingreso económico. En el caso del desierto, es una de las vías de tránsito hacia el “sueño americano”, no se trata propiamente de un escenario laboral. Los entrevistados refieren para los dos escenarios elementos de peligro como animales venenosos y el clima extremo. Claro está que la intensidad y/o gravedad de estas amenazas es distinta con especial acentuación en el desierto fronterizo. En ambos escenarios es necesario, se dice, llevar agua y suero; para la travesía en el desierto, se insiste más en el agua y provisiones, y suero para las fatigosas jornadas en los campos. Es entendible que varios de los informantes releguen a segundo plano las amenazas a la salud debido a las altas temperaturas cuando la adrenalina aumenta por los asaltos y la necesidad de asegurar su integridad y alimentación. La seguridad física y Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 189 - alimentaria son requisitos necesarios de la sobrevivencia. En el siguiente relato se refleja la situación mencionada en la que se entrecruza la experiencia en el desierto y el campo agrícola: “[…] he escuchado que está feo por lo mismo que le digo que hay mucho levantón y todo eso, lo que me decían mucho allá mi papá, “cuídate allá porque dicen que allá está muy duro, matan a la gente, la venden, la secuestran”, y solo eso escuchaba. Bueno el clima de Sonora pues yo ya lo había sentido porque yo he pizcado uva aquí en el Miguel Alemán por 4 años.” El calor es un marcador de aguante para muchos migrantes pero no necesariamente representa en términos inmediatos una amenaza letal. Aun así, el desierto y el campo agrícola representan espacios geográficos con simbolismo relacionados a los peligros, y como tal, las altas temperaturas le significan molestias, malestares que son leídas desde sus experiencias próximas y condición de género. La confrontación de los dos escenarios es sin duda la mejor síntesis de las adversidades que pueden llegar a ser letales: la inseguridad por una parte y el entorno medioambiental adverso por otra. Los colectivos, en este caso los/as migrantes, echan mano de cualquier recurso para mitigar y/o afrontar los peligros; en este trabajo se intentó documentar uno de ellos, y específicamente por parte de los varones. La masculinidad en tanto sistema de significados y prácticas para validar el “ser hombre” puede actuar como recurso simbólico en distintos ámbitos sociales; los imperativos del aguante y de la valentía, por ejemplo, pueden jugar en dos sentidos para los migrantes entrevistados, como resorte social ante los peligros y, a la vez, arrojar como consecuencia un efecto físico por la exposición al calor. En otras palabras, la construcción social de la masculinidad puede incentivar y servir como recurso ante el daño, y a la vez, puede generar el mismo daño. 4. Conclusiones Las personas entrevistadas nos relataron sus vicisitudes al transitar por una serie de sucesos durante sus trayectorias migratorias, y sus efectos en la salud. Ellos experimentaron situaciones que les son más significativas que otras, pero dichas experiencias están cruzadas con el orden social de género. La jerarquización de las prioridades para cuidarse tendrá asidero en los daños que eventualmente produzcan dichas amenazas leídas desde su marco de significado producido en el lugar de origen como el trayecto y/o destino. La experiencia próxima remite a que los individuos logran José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 190 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. aprehender un mundo de significados cercanos, y a la vez, lejanos en tanto que enfrentan situaciones culturales ajenas a su marco referencial. El género como sistema de significados y prácticas es un importante factor que, en el caso de los varones entrevistados, sustenta la idea del aguante y resistencia, pero no en abstracto sino ante situaciones específicas; las relacionadas con la violencia y la amenaza a su vida se muestran en primer nivel de atención. Los daños en la salud de los migrantes entrevistados los relegan a segundo plano, no obstante, las narrativas sobre las altas temperaturas reflejan malestares que le significan una experiencia que puede desembocar en efectos en su salud e interrumpir la ruta migratoria establecida. Una de las similitudes entre los migrantes internos e internacionales entrevistados tiene que ver con la manera en que perciben los peligros y, por ende, los riesgos; especialmente en este trabajo enfatizamos las normativas de género interiorizadas. La violencia y el calor fueron dos de los principales peligros o problemas identificados; la relación calor y masculinidad se reflejó en la manera de minimizar los efectos, y de relativizar o redefinir los umbrales de tolerancia. Esta misma percepción del riesgo puede estimular prácticas dañinas pues la invulnerabilidad subjetiva los hace más propensos a no tomar medidas para conservar la salud, que puede ir desde la ingestión de más agua hasta, en el caso de los migrantes internacionales, decidir no cruzar la frontera. La construcción social de la identidad masculina proporciona una pista clave para explicar cómo los migrantes perciben los riesgos e identifican las amenazas con sus potenciales efectos en la salud. No es casual que sean mayoritariamente varones quienes transitan por territorio mexicano, y sonorense; aunque ha existido un aumento de la migración femenina, la masculina sigue siendo mayoritaria. En dicho sentido, el acto de migrar en los varones implica, además de las expectativas de la mejoría en la calidad vida, sortear los peligros en la tónica de la autosuficiencia e independencia. En cuanto al proceso migratorio, los/as jornaleros/as se embarcan en su aventura a sabiendas que tendrán una sujeción directa al patrón; los que intentan cruzar, o cruzaron, la frontera norte, fijan su proyecto en la lógica del sueño americano, pero con un mayor margen de movilidad y de decisión. Las experiencias en torno al calor, al clima, están dadas por la intensidad de otros factores de amenaza como la violencia y la posibilidad de perecer, especialmente con los migrantes centroamericanos. Las políticas migratorias que han hecho más inseguras las rutas hacia los Estados Unidos, al parecer, en nuestros entrevistados no los desanimaron a pesar de las Salud, género y clima en migrantes internos e internacionales por Sonora, México Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. - 191 - altas temperaturas de verano en Sonora. El caso de los migrantes internos, y en especial de los jornaleros agrícolas, la poca regulación del mercado de trabajo y de las condiciones de trabajo promueven un panorama que poco ayuda para mitigar los efectos en la salud ante altas temperaturas. Hasta ahora la investigación sobre el riesgo climático y la migración no ha sido sistemáticamente considerada. Esperamos que con esta contribución se abra posibilidades de estudio en otras regiones de México en las que no solo las altas temperaturas hacen estragos sino también las lluvias, las granizadas, el frío, los vientos. José Eduardo Calvario Parra y Rolando Enrique Díaz Caravantes - 192 - Revista Internacional de Estudios Migratorios, ISSN: 2173-1950, 2018, Vol. 8(2), pp. 171-194. Referencias Alonso, G. (2013). El desierto de los sueños rotos: detenciones y muertes de migrantes en la frontera México-Estados Unidos 1993-2013. Tijuana, México: Albricias Editorial. Barrera, D., y Oechmichen, C. (eds.). (2000). 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