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Estudios sobre el guanche : la lengua de los primeros habitantes de las Islas Canarias

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Estudios sobre el guanche : la lengua de los primeros habitantes de las Islas Canarias

Author: Trapero, Maximiano
Publisher: Fundación Mapfre Guanarteme
Year: 2007
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/11423/1/0536490_00000_0000.pdf
001_008 PRIMERAS copia 31 3 07 11 06 Página 2
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
La lengua de los p ime os habi an es
de las Islas Cana ias
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MAXIMIANO TRAPERO
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
La lengua de los p ime os habi an es
de las Islas Cana ias
Las Palmas de G an Cana ia
2007
001_008 PRIMERAS copia 31 3 07 11 06 Página 5

©Fundación Cana ia MAPFRE GUANARTEME
C/ Cas illo, 6 • 35001 Las Palmas de G an Cana ia
©Del ex o: MAXIMIANO TRAPERO •E-mail: m ape o@d e.ulpgc.es
©Del p ólogo:ELADIO SANTANA MARTEL •E-mail: [email p o ec ed]
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HUMBERTO PÉREZ HIDALGO
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Los españoles siemp e con o e ían el nomb e de las cosas
y desp ecia on sus ocablos
y cuando se epa ó pa a as ea les sus cos umb es po más ex enso
no hubo quien die a azón de ello.
GÓMEZ ESCUDERO
Ni menos se en endían los de una isla con los de las o as,
que es a gumen o de que jamás se comunica on,pues no se en endían.
FR.JUAN DE ABREU GALINDO
El nomb e de un pueblo o si io se o iginó y p o iene de alguna ci cuns ancia
y u o signi icado pa a el p ime homb e o sociedad que lo impuso…
Los nomb es que los an iguos cana ios usa on en sus Islas
son o as an as oces que nos es an de su idioma,
aunque noso os no sepamos hoy su signi icado.
JOSÉ AGUSTÍN ÁLVAREZ RIXO
Sea como ue e y cualesquie a que sean los loables es ue zos de los ilólogos,
imposible se á siemp e econs ui , con esos diseminados es os,
las eglas que p ecedie on a la o mación del lenguaje cana io.
AGUSTÍN MILLARES TORRES
Cuan o a los sucesos y modo de se del pueblo guanche
su única uen e es y ha sido la adición,
y hay undamen os pa a a i ma que és a no se ha ecogido
ni es udiado po los his o iado es con la debida esc upulosidad.
JUAN BETHENCOURT ALFONSO
El único monumen o i o
pa a espa ci un poco de luz sob e el o igen de los guanches es su lengua.
ALEXANDER VON HUMBOLDT
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PRÓLOGO de ELADIO SANTANA MARTEL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
I. LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL . 29
1. In oducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
2. An eceden es . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
2.1. Las p ime as no icias e in o mes (siglos XIV,XV y XVI) . . . . . . . . 31
2.1.1. Una lengua pa ecida a la de los a icanos . . . . . . . . . . . 34
2.1.2. Palab as guanches . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
2.1.3. Sob e la iden idad de la lengua de los cana ios . . . . . . . 40
2.1.4. Sob e la unidad y di e sidad de lenguas en las islas . . . . 41
2.2. Las uen es his ó icas de los siglos XVII y XVIII . . . . . . . . . . . . . 42
2.2.1. Ma ín y Cubas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
2.2.2. Geo ge Glas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
2.2.3. An onio Po lie . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
2.2.4. Vie a y Cla ijo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
3. Los p ime os es udios p opiamen e dichos . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
3.1. Bo y de Sain -Vicen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
3.2. Be helo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
3.3. Ál a ez Rixo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
3.4. Chil y Na anjo y Milla es To es . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
3.5. Apo aciones inisecula es a ias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
4. Los es udios del Ma qués de Bu e y de Abe c omby . . . . . . . . . . . . 62
5. Juan Be hencou Al onso y su His o ia del pueblo guanche . . . . . 66
6. Wöl el y sus Monumen a Linguae Cana iae . . . . . . . . . . . . . . . . 71
7. T as la huella de Wöl el . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
ÍNDICE GENERAL
009_016 INDICE 31 3 07 11 02 Página 9
5.1. Topónimos con el p e ijo a--- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 409
5.2. Topónimos con el p e ijo discon inuo --- e . . . . . . . . . . . . . . 410
5.3. Topónimos con la es uc u a --- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 410
5.3.1. El opónimo Timan aya . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 412
5.4. Topónimos con el p e ijo in- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 412
5.5. Topónimos con el p e ijo gua-/gui- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 414
5.6. Topónimos con el p e ijo m- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 415
6. P oblemá ica del elemen o léxico de los guanchismos . . . . . . . . . . 416
7. Las compa aciones con el be ebe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 417
XIII. CATÁLOGO (PROVISIONAL) DE TÉRMINOS GUANCHES
PRESENTES EN LA TOPONIMIA DE CANARIAS . . . . . . . . . . . . . 419
BIBLIOGRAFÍA GENERAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 431
ÍNDICE GENERAL DE TÉRMINOS GUANCHES CITADOS . . . . . . . . . . . 453
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
16
009_016 INDICE 31 3 07 11 02 Página 16

STE úl imo abajo del p o eso Maximiano T ape o, Es udios sob e el
guanche,comp ende un conjun o de a ículos,con e encias y es udios que
se encon aban dispe sos en dis in as publicaciones, cuando no inédi os.
Es a ca ac e ís ica iene dos en ajas: la p ime a consis e en el hecho de p esen a
en un solo olumen el pensamien o y la alo ación del au o sob e un ema an
conc e o y poco di undido; la segunda, que pe mi e al lec o in e esado ahonda
po sí mismo (si se emi e a la bibliog a ía ci ada) en las uen es o iginales y p o-
undiza sob e aquellos aspec os que desee conoce con más de alle o —simple-
men e— de p ime a mano.
Cub e es a publicación los úl imos ece años de la ac i idad in es igado a en
es e e eno de Maximiano T ape o, pues el p ime a ículo (señalado con el núme o
XI) co esponde a 1994 y el úl imo (I en el índice) pe enece al mismo año de la
publicación del ac ual olumen. Pe o si ece son los años in e idos po el au o en
p esen a nos es e conjun o de es udios, casi cua o siglos (desde el
XIII
al
XVI
) son los
que co esponden a la apa ición de pequeñas ano aciones, menciones a las palab as
empleadas po los abo ígenes cana ios,al modo de las glosas,base de las uen es p i-
mi i as sob e la que se han asen ado odos los es udios pos e io es (desde el siglo
XVII
a la ac ualidad). No p e endemos con es e p ólogo eseña el con enido de la
ob a (doce a ículos, un ca álogo de é minos guanches, una bibliog a ía y un índice
gene al de é minos guanches ci ados), pues en el capí ulo in oduc o io es á pe -
ec amen e explicado el p opósi o de cada una de las di e en es pa es que la com-
ponen, y no íbamos a hace lo mejo . Nos p oponemos des aca dos ca ac e ís icas
complemen a ias que e elan pun os de is a dis in os y que ponen de mani ies o la
isión del au o sob e un aspec o de e minado de aquello que ep esen a el g ueso
del conjun o de es e lib o: la oponimia.
Una ca ac e ís ica p edomina en la mayo ía de los es udios his ó icos que se
mencionan en los dis in os a ículos: en muchas ocasiones los au o es epi en —
cuando no copian— lo que han esc i o sus p edeceso es, es deci , que se ha es-
pe ado lo p esen e en el papel, casi siemp e sin habe some ido a análisis si lo
PRÓLOGO
E
LADIO
S
ANTANA
M
ARTEL
017_018 PROLOGO 2 4 07 09 54 Página 17
esc i o debía —o podía— ealmen e se de esa mane a. Nos es amos e i iendo a
la esc i u a, no a lo que e ec i amen e se ha dicho, y que po lo an o, no ha sido
oído, sino a lo que solo se ha plasmado g á icamen e en un documen o. Pe o esa
ansmisión se ha ealizado con unos c i e ios de ep esen ación g á ica no ijados,
a iables de un esc ibien e a o o, a iables —mucho más— de un siglo a o o, y
que hoy (siglos después) in e p e amos en la lec u a como si el alo sono o de
aquel elemen o g á ico u ilizado en su momen o u ie a que co esponde nece-
sa iamen e con el que hoy manejamos en nues a esc i u a del siglo
XXI
,con unos
signos g á icos ijados, con alo es casi inmu ables en los úl imos doscien os años.
Esa ca encia de análisis mencionada ha dado luga al man enimien o de un es-
pe o po lo que ha pe manecido de o ma documen al (sc ip a manen ) que, en
muchas ocasiones —como enemos opo unidad de comp oba en el es udio
X
a
p opósi o de palab as como Yaisa,Sonsamas o Gua daya— no deja de se más
que un espe o supe s icioso a ediciones p imi i as que es án muy lejos de me e-
ce lo. Se a a del espe o indebido a la le a imp esa y an igua, como si lo imp eso
u ie a pe se un alo del que no se puede duda , y como si lo an iguo, ep esen-
a a —po el hecho de se lo— lo genuino de la exis encia.
En a ios a ículos del p esen e olumen se some e a análisis la esc i u a de
muchas exp esiones ( opónimos en su mayo ía) que se han ep esen ado con g a-
ías di e sas po dis in os au o es en a iados iempos.Maximiano T ape o pa e de
la compa ación g á ica, a a de hace una lec u a con los alo es sono os ac uales
de los signos ep esen ados en o as épocas y ecu e —an e la imposibilidad de
elegi una u o a de las o mas esc i as como álida— al único c i e io que le
queda: la o alidad. Fiel a su a ea in es igado a de ecolec o de es e modo de
exp esión, que lo ha lle ado a ecoge ma e iales —como él mismo dice— en
di e sas islas, dis in as penínsulas y a ios con inen es, mani ies a el espe o po lo
que pe manece, pe o no ya en el plano de la esc i u a, sino en el de la exp esión
genuina de la lengua, y así, eniendo en cuen a lo que ha quedado,no duda en p o-
pone que sea es e (la o alidad) el c i e io de ep esen ación ac ual pa a aquellas
o mas que se o ecen como dudosas al habe sido ecogidas con dis in as esc i-
u a que pueden esul a con adic o ias, aunque o almen e no lo son. Es a p o-
pues a suya puede esul a chocan e en una p ime a imp esión, pe o solo se p o-
duce si la imp esión es de ca ác e isual (es amos demasiado acos umb ados a e
esc i a la palab a Gua azoca,po ejemplo), no ocu e, en cambio, si la imp esión
es de ca ác e audi i o, pues es Gua asoca,lo que oímos hoy en la isla de El Hie-
o y lo que segu amen e oyó aquel que un día decidió esc ibi lo po p ime a ez
y no le quedó cla o si debía hace lo de una o de o a mane a.
Si unas líneas más a iba hemos a i mado que el espe o indebido a la le a
imp esa y an igua se p o esa muchas eces a exp esiones que es án muy lejos de
me ece lo, no enemos duda en asegu a que la exp esión que pe manece, que ha
pe manecido du an e siglos, lo me ece sob emane a, incluso no siendo imp esa.
Aunque pa a se cohe en es con algo que hemos dicho an es, no nos quede más
emedio que al e a aquí la ci a la ina y a i ma en onces que e ba manen .
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
18
017_018 PROLOGO 2 4 07 09 54 Página 18
Nlos úl imos doce o ece años he omado el es udio del guanche
como una de las líneas p incipales de mi in es igación.Y digo es udios
sob e «el guanche» (la lengua de los an iguos cana ios),acla ando desde
un p incipio que en absolu o p e enden se lo sob e los guanches, como pue-
blo, o sob e su cul u a u o ganización social, sino solo sob e la lengua, y, den-
o de ella, sob e los únicos elemen os que han pe i ido, pe enecien es al
dominio del léxico.
Mi in e és po el guanche u o, en el p incipio, una doble mo i ación indi-
ec a. La p ime a ue que como p o eso de «El español de Cana ias», asigna-
u a que se implan ó como op a i a en la eno ación de planes de es udios al
comienzo de la década de los no en a en la Uni e sidad de Las Palmas de G an
Cana ia, me opaba siemp e con un capí ulo nue o que enía que explica a
mis alumnos, siendo és e o iginal y único, del que ca ecen odas las o as
modalidades dialec ales del español de España, pues ninguna de ellas iene un
sus a o lingüís ico que pueda iden i ica se p opiamen e como «abo igen». Del
español de España digo, no del español en gene al, pues muchas naciones his-
panoame icanas (po no deci odas) ienen idén icos sus a os ame indios
compa ables al guanche de Cana ias. En unos casos no se a a an solo de sus-
a os,sino de e dade as lenguas,que con i en con el español (caso del maya,
del quechua, del aima a o del gua aní), pe o en o os muchos casos se a a de
simples sus a os léxicos (como en los países del Ca ibe, en donde se pe die-
on sus lenguas abo ígenes), compa ables en más o en menos con lo que ocu-
e con el guanche espec o al español que se habla en Cana ias.
La segunda mo i ación me ino po ía del es udio de la oponomás ica,
disciplina a la que engo dedicándome desde hace muchos años.Y en e ec o,
en el campo de la oponimia de Cana ias hay ambién un capí ulo esencial que
iene que e con el guanche, ambién ca ac e ís ico y único en el pano ama
de los es udios oponomás icos españoles. Cie o aquí que en odas las egio-
INTRODUCCIÓN
019_028 INTRODUC 29 3 07 20 37 Página 19
nes españolas puede habla se de opónimos cel as, o ibe os, o omanos, o isi-
godos, o á abes, e c., cosa que no ocu e en Cana ias, pues ue e i o io
«nue o» que desconoció la imp on a lingüís ica de odas esas ci ilizaciones 1,
pe o ninguna o a iene un co pus oponímico «abo igen» an uni o me y an
ep esen a i o como Cana ias, ni an amplio, ni an ce cano en el iempo, ni
an iden i icable como di e encial. En e ec o, la iden i icación de un opónimo
español como cel a, o como omano, o como isigodo (menos como asco y
menos aún como á abe), es po lo gene al muy di ícil de hace , y es a ea que
queda ese ada gene almen e a los ilólogos y a los e imologis as, pe o en el
caso de Cana ias es ela i amen e ácil dis ingui un opónimo de o igen guan-
che del es o de o igen hispano o ománico,siendo además una dis inción que
suele hace cualquie a y de con inuo.
Así que de la conjunción de esas dos «necesidades» p o esionales,la docen e
y la in es igado a, su gió en mí la mo i ación po el es udio del guanche.Y
o os dos p incipios han guiado mis in es igaciones en es e campo: la p io i-
dad de la o alidad y el léxico de la oponimia. La o alidad como uen e p ima-
ia de documen ación, y la oponimia como campo de es udio necesi ado de
e isión. En esos dos p incipios puede esidi la cie a o iginalidad que engan
mis es udios sob e el guanche. Pues, en e ec o, los muchos es udios que se han
hecho con an e io idad lo han sido de mane a casi exclusi a sob e la docu-
men ación con enida en las uen es documen ales e his o iog á icas de las p i-
me as épocas de la conquis a y pos e io colonización de las Islas. Cie o es
que la lengua de los guanches se pe dió p on o (a lo más,cab ía pensa en dos
o es gene aciones pos e io es a la conquis a de cada isla) y que no hubo
en onces,cuando oda ía es aba i a,homb e conquis ado o c onis a o monje
p edicado o misione o que se p eocupa a po ecoge la y desc ibi la o po
hace una g amá ica o dicciona io de ella, como sí los hubo un siglo después
en Amé ica, y que, po an o, lo que nos ha llegado del guanche, incluso en esa
documen ación esc i a, no pasa de se un conjun o de elemen os suel os e e-
idos con exclusi idad al léxico y que no supe an el concep o de «palab a»
más que en con adísimas ocasiones.
Nos gus a ep oduci con ecuencia las palab as que a es e espec o esc i-
bió el c onis a de la conquis a de G an Cana ia Gómez Escude o, pues e lejan
muy bien lo que acon eció en aquel iempo c ucial de la his o ia de Cana ias
y las consecuencias que de aquello se han de i ado pa a el conocimien o de
la lengua que habla on sus habi an es p ime os:
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
20
1O a cosa es que en Cana ias puedan de ec a se opónimos que engan alguno de esos
o ígenes, pe o no po la acción di ec a de la imposición del nomb e, sino po habe se p e ia-
men e «españolizado» y pues o después a un e i o io po imposición de los colonos cas ella-
nos que ocupa on las Islas a pa i del siglo XV.
019_028 INTRODUC 29 3 07 20 37 Página 20
21
Los españoles —dice el c onis a— siemp e con o e ían el nomb e de
las cosas [de los cana ios] y desp ecia on sus ocablos y cuando se epa ó
pa a as ea les sus cos umb es po más ex enso no hubo quien die a azón
de ello (Mo ales Pad ón 1978: 435).
Así ocu ió: los españoles c onis as, his o iado es o documen alis as de la
p ime a época de la colonia «con o e ie on» los nomb es que los guanches
daban a sus cosas, a los luga es en que i ían, a las p ác icas i uales que
hacían, a sus c eencias, a sus i encias. No hubo en onces ánimo de idelidad,
ni se p eocupa on demasiado los esc ibanos públicos de ecoge los es imo-
nios de los abo ígenes con la exac i ud que ue a deseable.Y así se ha ans-
mi ido lo que de la lengua de los guanches se esc ibió,a la lige a,y po lo gene-
al no oído di ec amen e de los guanches, sino copiado y ecopiado po
esc ibanos mal pagados y descuidados,como exp esamen e denuncia Dominik
Jose Wöl el (1996: I, 53), el p incipal es udioso del guanche.Y así se han
enido ambién epi iendo y epi iendo esos é minos en odos los es udios
que sob e el guanche se han hecho desde el siglo XIX.
Si no dispusié amos de más p ueba documen al del léxico guanche que esas
esc i u as, con ellas debe íamos con o ma nos, pe o ha quedado o a uen e
mucho más comple a y mucho más idedigna, que es la o alidad, y sin emba go
ha sido sis emá icamen e igno ada o egula men e menosp eciada en esos es u-
dios, como si no me ecie a el ca ác e de uen e.Y ello po dos causas p inci-
pales:p ime a,po que los es udiosos del guanche han sido gene almen e ex an-
je os, desconocedo es del español y de la ealidad cana ia, y segunda po que
sus es udios los han hecho «a la dis ancia», sob e lis as y epe o ios p eceden-
es, sin moles a se en some e los a la mínima c í ica de la e acidad y sin des-
cende a la comp obación de los «es udios de campo».Y sin emba go la o ali-
dad es aba ahí, i a y palpi an e, dispues a pa a odos, hablando pa a quien
quisie a oí la. Cie o que la o alidad sob e el guanche llegada a noso os no
puede se enida como «au én icamen e guanche», pues los elemen os de o i-
gen de aquella lengua han sido «españolizados» y desde esa pe spec i a deben
en ende se y a a se. Pe o no menos «españolizadas» en la esc i u a ue on las
palab as guanches de que die on cuen a c onis as e his o iado es,y sin emba go
és as se ienen po más e dade as y iables que las que han pe i ido en el
habla.Y c aso e o es ese, po que más iel es siemp e a la iden idad lingüís ica
lo que se ansmi e de mane a na u al po ía o al que po la esc i u a, pues
es a implica una doble ansmu ación: p ime o en cuan o al cambio del signi i-
can e de una lengua al signi ican e de o a lengua, y después en cuan o a la
ansli e ación de una secuencia sono a en un segmen o o og á ico.
Cie o ambién es que el descuido de la o alidad como uen e de es udio
del léxico guanche no ha sido absolu o, pues un homb e hubo que la omó
INTRODUCCIÓN
019_028 INTRODUC 29 3 07 20 37 Página 21

como base de sus in es igaciones, y jus amen e en un iempo (úl imo e cio
del siglo XIX) y en un luga (p incipalmen e la pa e del su es e de Tene i e) en
que la adición seguía siendo un modo de ida casi inmu able.Ese homb e ue
Juan Be hencou Al onso (1847-1913),médico y an opólogo ine eño, nacido
en la egión de Chasna, que dejó una ob a imp escindible en odo lo e e ido
a los guanches, ambién a su lengua, pe o que es u o inédi a has a los úl imos
años del siglo XX y po an o inhabili ada pa a odos has a aho a.
***
T ece son los es udios que eunimos aquí, algunos inédi os pe o los más
publicados como ponencias en cong esos, como homenaje a de e minadas
pe sonalidades,como capí ulo de un lib o colec i o o como simple a ículo en
e is a especializada.Algunos nacie on p ime o como una con e encia y oma-
on después la o ma de ini i a del a ículo e udi o, y o os nacie on desde el
p incipio con es a o ma y obje i o. La dispe sión de unos y o os hace muy
di ícil su consul a y agmen a la opinión del au o en o no a un ema an con-
c e o y especí ico como es e, po eso la con eniencia de euni los en un solo
olumen. Ob iamen e, pa a publica los aquí jun os los he e isado uno po
uno y los he pues o al se icio del conjun o. A las simples co ecciones de
e a as de los ex os en su p ime a publicación, se añaden aquí las modi ica-
ciones es uc u ales que con enían al conjun o y la e isión de las ci as biblio-
g á icas, acomodándolas a las nue as ediciones habidas en los úl imos años de
de e minadas ob as de e e encia, como los Monumen a Linguae Cana iae
de Wöl el (1996), la c ónica de la conquis a anco-no manda Le Cana ien
(2003) o el capí ulo que sob e Cana ias esc ibió Gaspa F u uoso en su Sau-
dades da Te a (2004).A con inuación se da cuen a del o igen que u o cada
a ículo en pa icula , su ca ác e , el luga y echa de su publicación, en su
caso, y las modi icaciones e ec uadas pa a su publicación aquí.
El es udio I es inédi o.Tu o su o igen en una con e encia que p onuncié
en el Semina io cien í ico que el Ins i u um Cana ium de Viena celeb ó en
El Museo Cana io de Las Palmas de G an Cana ia en mayo de 2005, allí sim-
plemen e esbozado en su línea a gumen al, y pos e io men e ampliado y
esc i o pa a la con e encia de ing eso en el Ins i u o de Es udios Cana ios de
La Laguna, p onunciada el 7 de ma zo de 2007. En a ios aspec os es e es u-
dio es coinciden e y se complemen a con el es udio X, si bien ienen alcan-
ces dis in os: es e p ime o dedicado a odo ipo de es udios sob e el guanche,
y aquél dedicado exclusi amen e a las uen es pa a el es udio de la oponimia
guanche.
El es udio II, «O igen, e imología y signi icado de la palab a guanche», se
ep oduce aquí básicamen e como en su día se publicó en el Anua io de Es u-
dios Cana ios (n.º 44, 1998, págs. 99-196), con la coau o ía de ELENA LLAMAS
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POMBO,p o eso a i ula de Filología F ancesa de la Uni e sidad de Salamanca,
pe o con un signi ica i o cambio en el í ulo, allí en o ma in e ogan e: «¿Es
guanche la palab a guanche? Re isión his ó ica, ilológica y an opológica de
un ópico». Es e cambio en el í ulo e leja la ac i ud del au o en la o mula-
ción de una eo ía cien í ica: allí p esen ada más como hipó esis, aquí ya como
esis o mal. Cla o es á que en es e cambio (de í ulo y de ac i ud del au o )
han mediado nue as e lexiones pa a ea i ma la c eencia en lo que se o -
mula en el siguien e es udio.
El III, «Nue os da os y a gumen os sob e el o igen ancés de la palab a
guanche», se publicó en el Homenaje que la Uni e sidad de Las Palmas de
G an Cana ia indió a la P o eso a Ma ía del P ado Escoba Bonilla (2005, págs.
687-712), y puede conside a se como una con inuación o segunda pa e del
an e io es udio. Na u almen e, debido a su ecien e publicación, se ep oduce
aquí al cual. Fue necesa io insis i en la o mulación de nues a eo ía sob e
el o igen ancés del é mino guanche,a la is a de las eacciones que p odujo
nues o p ime es udio. Lo hizo p ime o la p o eso a LLAMAS POMBO con un
nue o a ículo (2004:783-801) en que pun ualiza el cambio oné ico que pudo
da se en la p onunciación del ancés medie al g(u)anche al español guan-
che,y lo hice yo después apo ando lo que se dice en el í ulo de nues a a í-
culo: nue os da os y e o zados a gumen os sob e el o igen ancés de la pala-
b a guanche.Pa a noso os, es e asun o, po mucho que sea c i icado o
silenciado, a no se que su ja una nue a al e na i a e imológica más con in-
cen e, es ya un ema esuel o y ce ado.
El es udio IV, «Los nomb es guanches: His o ia, ilología y dile an ismo»,
u o su o igen en la con e encia que p onuncié en la sede del Cen o Asociado
de la UNED de Las Palmas de G an Cana ia con mo i o de la inaugu ación del
cu so académico 1997-98, y que se publicó después (1998) de mane a exen a
en la colección «Con e encias inaugu ales» de ese Cen o de la UNED.Se ep o-
duce aquí al cual, con algunas co ecciones y p ecisiones mínimas.
El es udio V,«¿Cómo de e mina el o igen guanche de un é mino del habla
cana ia? A p opósi o de Ala y Abama», puede deci se que se publica aquí po
ez p ime a, al menos al cual aquí se p esen a. En él se plan ea el delicado y
complejo p oblema al que se en en a el es udioso del léxico cana io en la
de e minación de si un é mino xes o no es un guanchismo. En la mayo ía de
los casos, es os é minos ienen una con igu ación mo ológica que los iden i-
ica de en ada, ipo Tija a e, Taco on e o Guiniguada,pe o en o os muchos
casos la iden i icación es muy dudosa po el simple aspec o mal y debe ecu-
i se a su signi icado en la lengua o al mundo de sus e e encias en la geo-
g a ía, en caso de se opónimo. Es el caso conc e o de los dos é minos que
se p oponen como ejemplo, ambos opónimos, y que a la pos e uno esul a
INTRODUCCIÓN
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se lo,Abama,y el o o no,Ala 2.La p esen ación eó ica del p oblema de es e
a ículo p ocede básicamen e del apa ado 3.1. de las «Cues iones in oduc o-
ias» de nues o lib o Pe i encia de la lengua guanche en el habla común
de El Hie o (T ape o 1999b:22-26), y el ejemplo de Ala del apdo. 3.2. de ese
mismo capí ulo y lib o (págs. 26-28), pe o el ejemplo de Abama es inédi o.
El es udio VI, «Impo ancia de la adición o al en el es udio de la oponi-
mia: Roque Nublo ¿un guanchismo?», ei e a nues a posición cien í ica en
a o de la p io idad que deben ene las uen es o ales en el es udio de la
oponimia cana ia en gene al y guanche en pa icula , y lo ilus amos con el
caso del opónimo Roque Nublo,un apa en e cas ellanismo y que esconde un
guanchismo de o igen. El ex o ue publicado po ez p ime a con es e mismo
í ulo en la e is a El Museo Cana io (n.º XLIX,1994, págs. 269-282) y se ep o-
dujo en mi lib o Pa a una eo ía lingüís ica de la oponimia (T ape o 1995a:
153-166). La e sión que aquí se publica pone í ulos a los dis in os apa ados
del ex o (an e io men e solo señalados numé icamen e) y añade un pos
sc ip um con mo i o de unas nue as documen aciones egis adas del opó-
nimo en esc i u as del siglo XVIII que ce i ican la na u aleza guanche del é -
mino ac ual Nublo.
El es udio VII, «Sao:un also guanchismo», plan ea la posición con a ia al
es udio an e io : si Nublo esul a se un guanchismo de o igen e olucionado
hacia una o ma cas ellana, Sao es un cla o cana ismo e olucionado desde el
cas ellanismo sauce pe o que ha sido conside ado como guanchismo po los
más de los au o es de la ilología cana ia. Lo publicamos po ez p ime a en
o ma de a ículo b e e en la e is a Aguay o de la Caja de Cana ias (n.º 202,
Las Palmas, 1993, págs. 16-18) y se ep odujo en nues o lib o Pa a una eo-
ía lingüís ica de la oponimia (T ape o 1995a: 167-172). La e sión que aquí
publicamos es á o almen e e isada y con iene muchas añadidu as y nue os
í ulos, po lo que puede deci se que es nue a, incluso en la es uc u a gene-
al del ex o.
El es udio VIII, «Un ejemplo de bilingüismo en el español de Cana ias: los
nomb es de cab as y o ejas en El Hie o», se publicó al cual en el Homenaje
que el Cabildo de G an Cana ia dedicó a Al onso A mas Ayala (T ape o 2001),
y ambién como capí ulo independien e de nues o lib o Pe i encia de la
lengua guanche en el habla común de El Hie o (T ape o 1999b: 69-118),
aquí con el í ulo «El ocabula io de los colo es de o ejas y cab as en El Hie-
o». La a danza en la publicación del Homenaje a A mas Ayala explica el des-
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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2O os dos ejemplos conc e os se p esen an después en sendos a ículos, el VI y el VII,
con la misma p oblemá ica: el de Roque Nublo,que apa en a se un cas ellanismo y esul a se
un guanchismo, y el de Sao,conside ado como un guanchismo po los es udiosos de la lengua
guanche y que esul a se un cana ismo p oceden e del cas ellano sauce.
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ase de echas en e ambas publicaciones. El es udio a a p incipalmen e de
los nomb es que las cab as y o ejas de El Hie o eciben po pa e de sus pas-
o es mo i ados po el colo de su pelo o de su lana, pe o se añade un apa -
ado inal en que se da cuen a de o as dis inciones léxicas, mo i adas po la
p esencia o dimensión de la co namen a, de las o ejas, de las mamellas, de las
ub es, e c.Y es un ejemplo pe ec o de la «acul u ación» que debió p oduci se
en los p ime os momen os de la colonización de las islas as la conquis a
en e abo ígenes y cas ellanos, aunque segu amen e sea el único que pueda
pone se que pe manezca i o hoy en odo el a chipiélago.
El es udio IX, «Sob e el p e endido a abismo de la lengua guanche:A p o-
pósi o de una elación de opónimos guanches en un dicciona io de a abismos
del siglo XVI», es o almen e inédi o, y ue p epa ado pa a su publicación en el
Anua io de Es udios A lán icos,co espondien e al año 2007, p ecisamen e
en Homenaje a quien ue a su undado y di ec o i alicio,don An onio Rumeu
de A mas. Pe o había dado cuen a de él, anunciándolo, en un a ículo publi-
cado en el Suplemen o Cul u al del pe iódico La P o incia (Las Palmas de
G an Cana ia, 17 de julio de 2006) e e ido a la «cue a pin ada de Gálda », po
cuan o en ese dicciona io de a abismos de inales del siglo XVI de un au o lla-
mado Diego de Guadix, se daba cuen a del nomb e de Gálda y del mo i o de
ese nomb e: po habe en él una «casa p eciosa» (de pa edes y pue a lab adas
a ma a illa y en la que i ían unas doncellas consag adas a los i os de la
comunidad), «casa» que puede iden i ica se con la cue a pin ada. Es e hecho
pun ual nos dio pie pa a a a de un asun o que ha enido una con inuidad
pe sis en e a lo la go de los siglos, y an o en e la gen e común como en e
his o iado es y homb es de cul u a: la alsa c eencia de que la lengua que los
an iguos cana ios hablaban e a el á abe o una lengua empa en ada con el
á abe, como es el caso de Diego de Guadix.
El es udio X se cen a en las «Fuen es pa a el es udio de la oponimia guan-
che», y puede conside a se como complemen o al es udio I sob e los es udios
ealizados sob e el guanche. Pe o como es e capí ulo de uen es se publicó
mucho an es, en 1996, den o del lib o El español de Cana ias hoy: análisis
y pe spec i as,coo dinado po Ja ie Medina y Dolo es Co bella y edi ado po
Ve ue en su se ie «Lingüís ica Ibe oame icana», y con enía en su í ulo an o
el é mino « uen es» como el de «es udios» (T ape o 1996a), en la e sión que
aquí publicamos modi icamos mucho aquella p ime a y la adap amos al con-
jun o del lib o, a ando de no epe i en exceso lo que de mane a au ónoma
sí enía sen ido.
El es udio XI, «Los opónimos guanches de G an Cana ia en la ob a de Juan
Be hencou Al onso», se publicó p ime o en Philologica Cana iensia, e is a
de la Facul ad de Filología de la Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
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de N.S.de la Candela ia,y casi como disculpándose po no habe hallado más,
o como jus i icando las pocas no icias di ec as acumuladas:
Es o es lo que de las cos umb es de los na u ales he podido, con mucha
di icul ad y abajo, acaudala y en ende , po que son an co os y encogidos
los guanches iejos que, si las saben, no las quie en deci , pensando que
di ulga las es menoscabo de su nación. Y así queda yo co o, habiéndolo
omado an a de (pues ha casi cien años que la isla se conquis ó) no es
culpa mía, ni yo me o ecí a da más de lo que podía (Espinosa 1980: 45).
Es o es lo que dice Espinosa al inal de su Lib o P ime o, que es el que
a a «de la desc ipción de la isla de Tene i e, de la gen e y cos umb e de los
na u ales de ella».Y cosas pa ecidas había dicho al comienzo de su His o ia,
en el P ohemio del Au o , insis iendo una y o a ez en el g an abajo que
u o pa a euni sus no icias, po la al a de esc i u as y po la poca memo ia
que de los hechos pasados quedaban en e los guanches i os. Es as son sus
p opias palab as:
Pues habiendo al a de esc i u as, engo que anda mendigando de uno
en o o; sacando de las en añas de los i os lo que ie on los ojos de los
mue os; haciendo p esen es las cosas pasadas y las que es án ya en las inie-
blas del ol ido en uel as, saca las a luz y memo ia (ibid.: 16)
Y así me dispuse luego, a ando de hace lo con la diligencia y idelidad
que al negocio eque ía, no pe donando el abajo incompo able de los
muchos caminos que he andado,ni el gas o excesi o que en ellos he hecho,
pa a in o ma me de pe sonas idedignas, que de las cosas sucedidas de dos-
cien os años a es a pa e me diesen luz (ibid.: 17).
También ad ie o que lo que esc ibo de la isla y de los na u ales de ella
y sus cos umb es, lo he a e iguado con la más ce idumb e que he podido,
escogiendo de lo mucho lo más cie o y llegado a azón y más ecibido. Mas
lo que a e de conquis a, gue as y conquis ado es, pa e, y la más, es de
oídas,y pa e es sacado de los a chi os y esc i o ios en plei os que en e pa -
es se a aban sob e ie as y posesiones he hallado; y si no ue e an po
ex enso odo con ado como ello pasó, no es culpa mía, pues no me pude
halla p esen e cuando ello pasó, ni hay homb e en las islas odas que lo
iese; y más ale sabe algo, aunque b e e y con uso, que no queda de odo
ayuno» (ibid.: 17-18).
Y aún an es del dominico Alonso Espinosa, el i aliano Gi olano Benzoni,
que de paso hacia las Indias se en e u o unos meses en Cana ias, en e 1542
y 1552, esc ibió un B e e discu so ace ca de algunas cosas no ables de las
islas de Cana ias,en el que cuen a lo siguien e:
Los cana ios es án aho a casi comple amen e ex inguidos; yo he is o a
uno solo en la isla de La Palma, de unos 80 años de edad y a quien, po se
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suceso de los p incipales de la isla, los Reyes de España le daban un an o
cada año pa a sus en a se. Hablé con él algunas eces con el in de conoce
la mane a de i i y las cos umb es de ellos, pe o nunca lo pude encon a
lib e de los humos del ino, pues desde que lo p obó odo su place es u o
en embo acha se. Po an o, no puedo da no icias sino de lo poco que he
is o, y de las elaciones que he enido de algunos ancianos españoles.
A endiendo pues a es a ealidad, enía oda la azón el c onis a de la con-
quis a de G an Cana ia Gómez Escude o pa a lamen a se de la poca a ención
con la que los españoles a a on de ap ende la lengua y las cos umb es de
los cana ios abo ígenes:
Los españoles —dice el c onis a— siemp e con o e ían el nomb e de
las cosas [de Cana ias] y desp ecia on sus ocablos [los de los cana ios] y
cuando se epa ó pa a as ea les sus cos umb es po más ex enso no hubo
quien die a azón de ello (Mo ales Pad ón 1978: 435).
Rep oche que uel e a ei e a , es siglos más a de, con más con unden-
cia aún,Agus ín Milla es To es en su His o ia:
El o gullo cas ellano y el desp ecio que pueblos in ieles e idóla as habían
de inspi a a an ie os conquis ado es, ue la causa de que se abandona a
como es é il y pecaminosa oda in es igación di igida a conse a el
ecue do exac o de las leyes, usos, cos umb es, eligión y lenguaje de los
abo ígenes, y que uesen asimismo desp eciadas las adiciones e e en es a
su o igen, llegando en in a desapa ece odo medio segu o de p o undiza
cues iones que luego hab ían de adqui i un in e és an i al pa a la esolu-
ción de muchos e in e esan es p oblemas e nog á icos (1977: I, 3-4).
Y a odo ello, cab ía añadi la «debilidad» que supone la adición o al pa a
la econs ucción del pasado, al cual exp esa pa a el caso conc e o de las an i-
güedades de Cana ias Rumeu de A mas:
Como es de odos sabido, la adición o al [cu si a del au o ] —que
con an o a do in oca Espinosa como base p imo dial de su ela o— es una
uen e sumamen e débil, ajena po comple o a una c onología igu osa; que
p o undiza escasamen e en el iempo, a lo sumo es gene aciones, y que
a as a siemp e una ca ga explosi a de leyenda y an asía. Los ac o es de la
Conquis a, cas ellanos y guanches, habían desapa ecido de es e mundo
mucho an es de 1590; a quienes in e oga Espinosa es a sus nie os y bisnie-
os,los más de ellos anal abe os o incul os y ajenos po comple o a los pode-
osos medios de di usión de los iempos mode nos (1975: 10).
En in, puede deduci se de odo es o que aquellas «sesiones de in o ma-
ción» con los na i os guanches de que se si ie on el Pad e Espinosa y
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Ab eu Galindo pa a elabo a sus esis debían pa ece se un poco a la ulga
«con e sación de so dos», como i ónicamen e las juzga Geo ges Ma cy
(1962: 257-258).
2.1.1. Una lengua pa ecida a la de los a icanos
No son muy explíci as las uen es his o iog á icas p ima ias en el asun o de
la lengua de los abo ígenes, como sí lo son en o os aspec os de su cul u a y
cos umb es.Y aún las no icias que se dan sob e la lengua es án inculadas en
odos los casos al p opósi o de sabe cuál ue a el o igen y p ocedencia de los
p ime os habi an es de las islas.Y eso que, como di ía Humbold , una ez que
conoció a su paso po Cana ias la na u aleza de las Islas y las his o ias que en
ellas se habían sucedido, «el único monumen o i o pa a espa ci un poco de
luz sob e el o igen de los guanches es su lengua, pe o po desg acia solo nos
ha quedado de ella ce ca de 150 oces, de las que algunas exp esan idén icos
obje os según el dialec o de las di e en es islas» (Humbold 1816: 170).
Cuen an los his o iado es de aquellos p ime os momen os y los iaje os
que pasa on po las islas a lo la go del siglo XIV,que a a on de sabe de los
na i os sob e su p ocedencia y sob e el iempo en que habían llegado a las
islas, que la espues a ue en odos los casos muy con usa po que la memo ia
de los an epasados se había o o.
El p ime o de es os es imonios es del aço iano Gaspa F u uoso, que esc i-
bió sus capí ulos sob e Cana ias hacia 1580, bien ue a a pa i de las isiones
di ec as que él había enido de su es ancia en las islas o de las no as que pudo
oma en su isla de San Miguel de quienes habiendo es ado en las Cana ias se
lo ela a on, que es cues ión esa que o ece deba e. En lo conce nien e a es a
in o mación,dice exp esamen e F u uoso que se lo con ó un compa io a suyo
de la isla de San Miguel, llamado And és Ma ins, que había esidido du an e
muchos años en Tene i e y que había enido amis ad con un na u al guanche
de G an Cana ia, llamado An ón Delgado. Ex añábase el aço iano de que no
u iesen memo ia los na u ales de aquellas islas de dónde p ocedían. «Y p e-
gun ándole si enía de es o alguna no icia —esc ibe F u uoso—, le espondió
An ón Delgado, son iéndose, que de dónde podían p ocede sino de es a Be -
be ía, que es aba allí an ce ca.Y le eplicó And és Ma ins que no podía así
se , po que si uesen de allí end ían la ley y sec a de los mo os y la misma len-
gua. A lo que espondió An ón Delgado: Pa ece que en el iempo cuando los
habi an es de Cana ias de la ie a de Á ica inie on a pa a aquí, oda ía no
había la sec a de Mahoma, que aho a siguen los mo os; po que yo en iendo
es lenguas, a sabe , la de Cana ia, la de Tene i e y la de La Gome a, y odas se
pa ecen mucho a la lengua de los mo os.Y aun decía An ón Delgado que bien
podía es o se así, pues los cana ios ienen odas las mane as de los mo os y
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pa ece que aunque cambia on el lenguaje que aían, no cambia on algunas
cos umb es de su ie a, que habían is o con sus ojos y p ac icaban en e
ellos allá.Y aunque los cana ios engan a iedad, sus lenguajes casi odos i an
al de los mo os» (F u uoso 2004: 52-53).
El segundo es imonio es el de Alonso de Espinosa (hacia 1590), el au o
que con an o empeño buscó en e los guanches iejos no icias de sus an e-
pasados. Es o es lo que nos dice que log ó sabe : «En o o iempo ue habi ada
es a isla [Tene i e] de los na u ales que llamamos guanches, cuyo o igen, ni de
dónde hayan enido a ella, no he podido descub i , po que, como los na u a-
les no enían le as, aunque de pad es a hijos hubiese alguna memo ia, como
és a es deleznable y al a, al ó la ciencia de su o igen y descendencia» (Espi-
nosa 1980: 32).Y añade en pá a os pos e io es que su opinión pe sonal es
«que ellos son a icanos y de allá aen su descendencia, así po la ecindad de
las ie as, como po lo mucho que isan en cos umb es y lengua, an o que
el con a es el mismo de unos a o os» (ibid.: 33).
El e ce es imonio es el de Leona do To iani, el ingenie o i aliano que
es u o a ios años en Cana ias con el enca go de Felipe II de asegu a la o -
i icación de las islas y a quien debemos una ines imable Desc ipción de las
islas Cana ias,posiblemen e concluida hacia 1592. Recoge To iani a es e es-
pec o la amosa leyenda de las lenguas co adas, y de ella hace de i a sus con-
clusiones. Ocu ió que un pueblo de a icanos que e a súbdi o de Roma, en
ausencia de los je es, ma ó a los delegados,y en enganza los omanos después
de ma a a los caudillos de la ebelión co a on las lenguas de sus seguido es
y me iéndolos en ba cos los manda on a pobla es as islas.Y sigue To iani: «De
donde esul ó, según la opinión de és os, que los descendien es de es os a i-
canos usa on un lenguaje di e en e de odos los demás; y, a pesa de que
siguiese pa eciéndose mucho más al a icano que a cualquie o o, dicen que
los hijos que nacie on de pad es y mad es mudos die on nomb es a las cosas,
así como la na u aleza se los inspi aba; de modo que an o c eció en e ellos
la con usión de las lenguas, que (casi como los de la o e de Babilonia), un
pueblo no comp endía al o o» (To iani 1978: 20).
Finalmen e,el cua o es imonio es el de Ab eu Galindo,con empo áneo de
Espinosa y de To iani en la esc i u a de su His o ia,aunque es a no ue a
publicada has a 1632, y el más p olijo de los es en la acumulación de no i-
cias ela i as al poblamien o de las islas y a la iden idad de la lengua de sus
poblado es p imi i os. Dice Ab eu que halló en la ca ed al de Las Palmas un
lib o que hablaba de los o ígenes de los cana ios y que decía que e an p o e-
nien es de Á ica, po azón de la ebelión que u ie on con Roma y del cas-
igo que los omanos les hicie on de co a les la lengua, «po que —dice li e-
almen e Ab eu— do quie a que apo asen, no supiesen e e i ni jac a se que
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en algún iempo ue on con a el pueblo omano.Y así, co adas las lenguas,
homb es y muje es y hijos los me ie on en na íos con algún p o eimien o, y
pasándolos a es as islas, los deja on con algunas cab as y o ejas pa a su sus-
en ación.Y así queda on es os gen iles a icanos en es as sie e islas, que se
halla on pobladas» (Ab eu 1977: 31).A es a no icia que daba el lib o de la ca e-
d al de San a Ana, añade Ab eu, de su p opia cosecha po la obse ación que
enía del habla de los isleños lo siguien e: «También me da a en ende hayan
enido de Á ica, e los muchos ocablos en que se encuen an los na u ales
des as islas con las es naciones que había en aquellas pa es a icanas, que
son be be iscos y azanegues y alá abes» (ibid.: 31) 2.Y ci a el nomb e de Telde
como ejemplo,que an o nomb a a una ciudad de la isla de G an Cana ia como
a unas hue as que es án en el Cabo de Ague (ac ual Ma uecos) «no muchas
leguas —dice Ab eu— de la ciudad de Tegas e, donde es u o en e ado el
cue po de San Agus ín 3[...] De mane a —sigue diciendo Ab eu Galindo— que
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
36
2Los alába es (o ala bes,como apa ece en o os con ex os) son los de aza y eligión
á abe, los p oceden es de A abia, mien as que los be be iscos son los be ebe es, los na i os del
no e de Á ica, an e io es a la in asión de los á abes.
3Po la desc ipción an minuciosa que Ab eu hace del luga en que es aba la umba de San
Agus ín, pa ece como si la hubie a is o con sus p opios ojos: «En la cual hue a -sigue diciendo
Ab eu- es á una casa pequeña con una pue a chica en e unas apias, y unas pa as de almuñé-
ca jun o a una acequia de agua, con que se iegan muchas hue as.Y den o de es a casa, en la
pa ed, es á el sepulc o de San Agus ín, en la pa ed on e a como se en a po la pue a, con una
losa neg a encima».Y concluye:«Es a ciudad de Tegas e es á es leguas del ma y ce cana a Fue -
e en u a y jun o al mon e A las, en la aldas dél, po donde descienden muchos íos y a oyos»
(Ab eu Galindo 1977: 32). Pe o en la ubicación del luga del sepulc o de San Agus ín pa ece
es a o almen e equi ocado Ab eu Galindo. Según la adición llegada a noso os, San Agus ín,
nació en Ca ago, es udió en Roma y Milán, ue obispo de Hipona y mu ió en Tagas e o Tagas a,
ac ualmen e pe enecien e a A gelia, ce cano a la on e a con Túnez, con un nue o nomb e
á abe, Souk Ah as,como hemos comp obado pe sonalmen e in si u.También Ál a ez Rixo se
hizo eco de es a ci a de Ab eu, ec i icando en el buen sen ido la ubicación del luga del naci-
mien o del san o, a pa i del p opio es imonio en Con esiones;dice Ál a ez Rixo: «San Agus ín
e a de un pueblo del Á ica, jun o a Ca ago, cuyo nomb e e a Thagas e» (1991: 35).
Al espec o, me pa ece pe inen e e e i aquí una anécdo a pe sonal. Mi hija Ga a, e -
minada su ca e a, decidió p epa a unas oposiciones en una Residencia de Mad id que enía
ama de buen ambien e de es udio. Se llamaba (y se llama) Tagas e.De inmedia o aquel nom-
b e lo elacioné yo con algún opónimo cana io, y le p egun é a mi hija del po qué del nom-
b e de la esidencia mad ileña; me dijo que debía se po la especial elación de aquel cole-
gio con las Islas Cana ias, al se esidencia de muchas alumnas cana ias. El p ime día que ui
a e la al colegio,al en a i en la ecepción un cuad o que de inmedia o iden i iqué con una
leyenda que había oído en mis iempos escola es: un homb e paseaba pensa i o po una la ga
playa, a ando de comp ende el mis e io de la San ísima T inidad, mien as unos niños a a-
ban de llena con unos cubos un hoyo que habían hecho en la a ena. La leyenda seguía
diciendo que aquel homb e pensa i o e a San Agus ín, y que se ace có a los niños y les p e-
gun ó qué es aban haciendo.
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en los nomb es p opios pa ece con o ma , y en muchos ocablos apela i os,
los de es as islas 3.con los a icanos.Y dello se puede colegi qué nación haya
enido a cada isla, con o me a la consonancia de los ocablos» (ibid.: 32). En
ello iene Ab eu mucha azón, an o po lo que se e ie e a los opónimos (los
«nomb es p opios» que dice), po se el caudal incompa ablemen e mayo que
quedaba del léxico guanche, como a los « ocablos apela i os».
Como p ueba de que la lengua de los abo ígenes, po sus simili udes y di e-
encias insula es, pod ía da cuen a del o igen de los guanches de cada isla,
pone Ab eu el siguien e ejemplo: «Pa ece que a Lanza o e, Fue e en u a y
Cana ia a ibó la nación de los alába es, en e los a icanos es imada en más;
po que en es as islas llamaban los na u ales a la leche aho,al pue co yl e,a la
cebada omosen,y ese mismo nomb e ienen los alá abes y be be iscos» (ibid.:
32-33). De la misma mane a, en la desc ipción de las cos umb es de los abo í-
genes de Tene i e, dice que «su habla e a di e en e de las o as islas; hablaban
con el buche, como los a icanos» (ibid.: 295).
Y pa a conclui el capí ulo del o igen de los cana ios, hace Ab eu dos
obse aciones pe sonales ela i as al ca ác e de la lengua que hablaban, de lo
que pa ece deduci se que e dade amen e Ab eu los oyó habla . En la p ime a
dice que «en su lenguaje comienzan muchos nomb es de cosas con » (ibid.:
34), lo cual es absolu amen e cie o, y es obse ación que epe i án después
o os muchos au o es (como noso os mismos, no ya po habe lo oído de los
guanches sino po que se cons a a de mane a ab umado a en las palab as de
o igen guanche que pe i en en el español ac ual de Cana ias, sob e odo en
los opónimos). Hoy sabemos la azón, que en onces desconocía Ab eu, y es
que en la lengua be ebe ,de la que p ocedía el guanche, odos los nomb es lle-
an un elemen o mo ológico usionado a la aíz léxica, equi alen e a nues o
a ículo, con su géne o y núme o co espondien es, y el emenino empieza
siemp e po -. La segunda obse ación se e ie e no a un elemen o pa icula ,
sino a un aspec o gene al, a la o ma an peculia y an ex aña con que la len-
gua de los abo ígenes debía sona en los oídos de quien los enía acomodados
a una lengua ománica.Y así dice Ab eu que la p onunciación del común de
los isleños «e a hi iendo con la lengua en el palada , como suelen habla los
que no ienen lengua lib e, a quien llaman a amudos», que explica desde la
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
—Me iendo el agua del ma en es e hoyo —le con es a on los niños—.
—-¿Y no eis que eso es imposible? —les eplicó san Agus ín—.
—Más imposible es que ú puedas comp ende el mis e io de la San ísima T inidad —le con-
es a on y desapa ecie on—.
Pe o aquel cuad o es aba en aquel colegio no po que u ie a muchas alumnas cana ias, sino
po que e a (y es) un colegio de monjas agus inas. El nomb e de Tagas e —me explicó después
la di ec o a— se lo pusie on po se el pueblo de San Agus ín.
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leyenda el hecho de que «los omanos les hubiesen co ado las lenguas, po
habe sido ebeldes al senado omano» (ibidem.). Lo cual, a su ez, ayudaba a
comp ende las azones po las que el lenguaje de los isleños e a en pa e an
di e en e al de los a icanos.Y concluye Ab eu: «Ayuda po es a azón el que
odos los isleños hayan enido de Á ica, pa a que, no semejándose su lengua
con la de los a icanos en odo, hayamos de c ee que, no eniendo lenguas
pa a exp esa sus ocablos ni da los a en ende a sus hijos, in en asen nue o
lenguaje pa a que se en endiesen, sal o aquellas palab as que con poca lengua
pudie on p onuncia ; que algunas semejan con las de los a icanos (de donde
habemos in e ido se de su nación), y o as que con el discu so del iempo se
muda ían y co ompe ían, como cada día se hace» (ibidem.).
Es os cua o es imonios de F u uoso, Espinosa, To iani y Ab eu sob e la
lengua de los abo ígenes coinciden en lo esencial, como que e a una lengua
a icana y que del iempo y del po qué de la a ibada de sus an epasados a las
islas quedaba una memo ia muy débil, ya o almen e legenda ia. Pe o la in o -
mación de cada uno de ellos o ece ma ices di e en es que, sumados esos ma i-
ces, nos o ecen una isión muy in e esan e de aquella ealidad obse ada
di ec amen e po ellos.
Del es imonio de F u uoso des acamos dos obse aciones: la de que la len-
gua de los cana ios se di e enciaba de la de los a icanos po que aquellos a i-
ba on a las islas en iempos an e io es a «la sec a de Mahoma,que aho a siguen
los mo os», y la de que el abo igen An ón Delgado le con esaba al aço iano
And és Ma ins que él hablaba « es lenguas», las de G an Cana ia,Tene i e y La
Gome a, lo que apun a a la g andes di e encias lingüís icas que debían exis i
en e las islas. Del es imonio de Espinosa des acamos que, pues o que los
guanches no enían esc i u a, la no icia que sob ellegó al iempo de la con-
quis a ue ansmi ida o almen e de pad es a hijos, y que «el con a » (los núme-
os ca dinales) e a el mismo de unos a o os (no sabemos si quie e deci en e
odas las islas, o si en e es as y Á ica). Del es imonio de To iani des acamos
el hecho de que los descendien es de los que a iba on a las islas con las len-
guas co adas 4 u ie on que in en a nue as palab as pa a nomb a las nue as
cosas, de o ma que se o iginó en e ellos una e dade a con usión de lenguas.
Es deci , que pa a To iani la di e sidad lingüís ica del a chipiélago cana io se
explica ía no po las di e encias de o igen de sus habi an es, sino po la nece-
sidad que u ie on es os de c ea un nue o lenguaje, cada uno acomodado «a
la na u aleza» de cada isla.Y del es imonio de Ab eu, des acamos la semejanza
que encuen a de los nomb es cana ios con los a icanos, especialmen e de
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
38
4La leyenda de las lenguas co adas es á en odas las uen es p ime as, empezando po
Le Cana ien (la uen e más an igua que la con iene) has a las his o ias de Espinosa,To iani
y Ab eu, incluso en algunos ex os li e a ios, como en los T iun os cana ios de Díaz Tanco
(de 1520).
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«los nomb es p opios» (aquí especí icamen e de los opónimos),y que de ellos
«se puede colegi qué nación haya enido a cada isla, con o me a la conso-
nancia de los ocablos», como es el caso de que las es islas o ien ales pudie-
an p o eni de una misma lengua, pues en ellas es hay una se ie de palab as
que se decían igual:‘leche’,‘pue co’ y ‘cebada’; que muchas de sus palab as
empiezan po ;y que la lengua común de los abo ígenes enía un acen uado
sonido pala al (como la de los a amudos), de i ado del co e de la lengua, y
que po es a misma causa, al no pode habla con pleni ud, sus hijos u ie on
que in en a un nue o lenguaje pa a en ende se, coincidiendo en es a in e -
p e ación con To iani; de donde se puede deduci (como han hecho an os
au o es) que aquel lib o sob e las cosas de los cana ios an iguos que dice
Ab eu habe is o en la ca ed al de Las Palmas debió se la uen e común de
la que bebie on an o Ab eu como To iani.
2.1.2. Palab as guanches
Ya dijimos an es que po encima del in e és que puedan ene las obse a-
ciones que hicie on los p ime os his o iado es de Cana ias sob e la lengua de
los abo ígenes deben coloca se las palab as suel as (y algunas exp esiones) de
que deja on cons ancia en sus ela os. Apa ecen es as po lo gene al en los
pasajes en que se desc iben los usos y cos umb es de los na i os, ales como
hace Ab eu con los de Lanza o e: «Al es ido llamaban ama go,y al ocado,
guapil;al calzado,maho» (1977: 56); o de El Hie o:«Su común bebe e a agua,
que llamaban ahemon.Su manja e a ca ne cocida o asada, la cual cocían en
gánigos o cazuelas de ba o cocidas al sol. Man eníanse con leche, que llama-
ban achemen,y con man eca, que decían mulan» (ibid.: 88); o de Tene i e:
«Comían cebada os ada y molida, que llamaban aho en,y a la cebada amo.
Había pe os pequeños, que llamaban cancha,y a la cab a axa,y a la o eja
haña» (ibid.: 297); e c. No se ha hecho un ecuen o de cuán as pueden se las
palab as egis adas en es os ex os his o iog á icos p ime os, como ampoco
de los opónimos guanches que se ci an, odos ellos ecogidos y clasi icados
en los Monumen a de Wöl el, pe o sin el es udio pa icula izado que eque i-
ían po cuan o pueden se los es imonios léxicos más segu os que hablen de
la unidad o de la di e sidad lingüís ica del a chipiélago. Lo que sí hace Wöl el
es un ca álogo y es udio pa icula de las « ases» en lengua guanche que eco-
gen las uen es his o iog á icas, y es as no suman más que 21 (Wöl el 1996: II,
407-435). En lo e e en e a la oponimia, noso os mismos hemos hecho un
es udio de conjun o pa a odo el a chipiélago (T ape o 1996a) y o o más pa -
icula sob e la isla de G an Cana ia (T ape o 2004a).
Especial impo ancia iene el egis o y es udio de es as palab as en es as
uen es p ime as po cuan o an a se las que de mane a egula se epi an en
oda la his o iog a ía pos e io . Es e dad que hay algunos au o es pos e io es
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
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a Espinosa,To iani y Ab eu que, además de las de ellos, u ilizan o as uen es
esc i as y po an o dan no icia y o ecen in o mación nue as, incluso de nue-
os é minos guanches, como es el caso de Ma ín y Cubas y de Vie a y Cla ijo;
y que algunos o os u iliza on de e minadas uen es o ales pa a inc emen a
ese conjun o léxico, pe o la base p incipal de los es udios que sob e el guan-
che se han hecho lo cons i uyen las ob as de aquellos es au o es de inales
del siglo XVI.
2.1.3. Sob e la iden idad de la lengua de los cana ios
Todos los es imonios de p ime a ho a, al cual hemos is o, dicen que la
lengua de los abo ígenes se pa ecía a la de los a icanos, pe o nadie se a en-
u ó a p ecisa qué lengua e a, lo cual es lógico en quienes ni e an especialis-
as ni esa cues ión cen aba el in e és de sus his o ias,pues aún hoy, después
de siglos de es udios especí icos al espec o, es amos lejos de esponde odos
los in e ogan es que esa cues ión plan ea. Los más explíci os a es e espec o
ue on F u uoso y Ab eu Galindo. El p ime o a i mando que en el iempo en
que los cana ios a iba on a las islas oda ía no se había asen ado en el no e
de Á ica «la sec a de Mahoma, que aho a siguen los mo os», de donde pode-
mos deduci , como así es, en e ec o, que la lengua de los guanches no e a el
á abe, sino aquella que es aba asen ada en el no e de Á ica desde iempos
emo ísimos y que hoy iden i icamos con el nomb e de be ebe o como líbico-
be ebe o, mode namen e, como amazigh.Y Ab eu a i mando que de e mina-
das palab as de las islas de Lanza o e, Fue e en u a y G an Cana ia e an igua-
les a las que enían «los alá abes y be be iscos».
Nada hay en los pasajes de To iani que hemos comen ado has a aquí que
ahonde en la iden i icación del habla de los cana ios, más allá de que p ocedía
de la de aquella ibu a icana a la que los omanos co a on las lenguas. Pe o
en o a pa e de su Desc ipción dedicada a la isla de Lanza o e sí lo hace, y en
sen ido muy con a io al de sus con empo áneos. Dice To iani que «se piensa
que a es a isla de Lanza o e inie on homb es de A abia, po que en e es os
bá ba os había muchas palab as á abes pu as, como es a: aho,que en ambas
pa es quie e deci ‘leche’; y casi odo su idioma e a co upción del a ábigo»
(1978: 40). Puede que el nomb e de A abia —y desde él el de la lengua a á-
biga— enga en To iani el alo de ‘no e de Á ica’, po me onimia, pe o lo
que no se puede es iden i ica la lengua de los abo ígenes cana ios con «el
á abe», pues es a ue una lengua in oducida en el no e de Á ica po las hues-
es de la eligión de Mahoma en el siglo VII y los cana ios habían salido de su
luga a icano de o igen no menos de seis o sie e siglos an es.Ad ié ase ade-
más que To iani u iliza el mismo ejemplo de Ab eu de la palab a aho ‘leche’,
siendo que Ab eu dice de ella que es palab a «alába e» o «be be isca».
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2.1.4. Sob e la unidad y di e sidad de lenguas en las islas
O a cues ión p io i a ia que apa ece una y o a ez en los ex os his o io-
g á icos cana ios de los p ime os siglos es la ela i a a la unidad o di e sidad
lingüís ica de los abo ígenes. Las no icias y da os apo ados en ellos, que son,
po o a pa e, los únicos que ha conse ado la his o ia, al como dice Milla es
To es,«no esuel en la cues ión y ni aun emo amen e la ilus an.La aguedad
de esas ap eciaciones, las pocas palab as que a an di ícil p oblema se consa-
g an y has a las mismas con adicciones en que incu en los c onis as, dejan
en el ánimo la duda y el deseo de pene a y escla ece an oscu o p oblema»
(ci . po Díaz Alayón y Cas illo 1999: 113)
En los es imonios de las c ónicas de la conquis a de Cana ias, hay quienes
dicen que cada isla enía su idioma y no se en endían, y o os que a i man que
el idioma de los na u ales e a el mismo en odas las islas. En e los p ime os
es án los es imonios de los p ime os eu opeos a ibados a las Islas en los
siglos XIV y XV,como los de Angiolino de Tegghia y Nicoloso da Recco (hacia
1341), a a és de la elación que de su iaje hizo Bocaccio, quien dice que no
pudie on pone se al habla con los isleños po ca ece de in é p e es y po que
los isleños no se en endían unos a o os (Be helo 1978: 25); el de los dos
capellanes de la conquis a be hencou iana (hacia 1404), quienes esc iben que
las islas es aban habi adas «po gen es in ieles, de di e sas leyes y de di e sos
lenguajes» (Le Cana ien:148); el del au o de la C ónica de Juan II (1419); el
del eneciano Cadamos o (hacia 1445), quien esc ibe que «las islas conquis a-
das se componen en su mayo pa e de indígenas, no en endiéndose en e
ellos po la di e sidad de sus dialec os» (Be helo 1978: 46); el de And és Be -
náldez,Cu a de los Palacios,c onis a de los Reyes Ca ólicos (hacia 1488),quien
dice:«Es as sie e islas ienen sie e lenguages, cada una el suyo,que no se en en-
dían ni pa ecían unos a o os» (Mo ales Pad ón 1978: 509); el del c onis a de
Indias López de Góma a,quien in odujo en su His o ia Gene al de las Indias
un capí ulo sob e las Cana ias, al poco de acabada su conquis a, y quien dice
que «cada isla hablaba su lenguaje, y así no se en endían unos a o os» (1985:
I, 312); el del iaje o y come cian e inglés Thomas Nichols que es u o en las
Islas a mi ad del siglo XVI y ad i ió en su Desc ipción amena de las Islas
Cana ias que los abo ígenes de Tene i e «hablaban o o idioma muy di e en e
del de los cana ios [de G an Cana ia] y, en consecuencia, cada isla hablaba un
idioma dis in o» (ci amos po la e sión de Cas illo 2004: 109); o la na ación
ya comen ada del p esbí e o aço iano Gaspa F u uoso que ecogía el es i-
monio del na i o An ón Delgado, quien decía conoce « es lenguas, a sabe , la
de Cana ia, la de Tene i e y la de La Gome a» (F u uoso 2004:52-53),lo que e i-
dencia la di e sidad lingüís ica del a chipiélago. En esumen, las palab as de
Ab eu Galindo nos pa ecen concluyen es en es e ema: «Ni menos se en en-
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po Ab eu, pe o Bo y de Sain -Vicen copió a Glas, Be helo a Bo y, Ál a ez
Rixo a Be helo , Chil y Na anjo a Milla es To es, y Wöl el ol ió a o dena y
clasi ica a odos.
Ninguno de ellos, sin emba go, some ió a c í ica el lis ado de Glas, ni noso-
os lo ha emos aquí,pues no es ese nues o obje i o aho a, pe o sí ad e imos
que la lec u a de esos é minos plan ea impo an es p oblemas. Unos a ec an
al aspec o me amen e o mal de la esc i u a, con unas g a ías e adas o muy
anómalas, como go io (en ez de go io), ga se (en ez de ga oé), aicap (en
ez de aicán), amogan een (en ez de amogan e), ocande (en ez de
acande), enesme (en ez de bellesmén) o yoja (en ez de yoya); o as a la
al a del acen o g á ico, lo que dis o siona la e dade a na u aleza del é mino,
ales como emasen (po emasén), e equen (po e equén), ahemon (po ahe-
món), aco an (po aco án), almoga en (po almoga én), acagua e (po
acagua é), e c. O os a ec an a la aducción de esos é minos, lo que condi-
ciona á ine i ablemen e la compa ación que Glas hace con el shilha, al como
el é mino guapil de Lanza o e y Fue e en u a que no signi icaba ‘capa’, sino
‘go o’; amazanona y asamo an de G an Cana ia, que ienen los signi icado
cambiados, siendo el de ‘cebada’ pa a el p ime o y el de ‘ca ne i a en man-
eca’ pa a el segundo; a o que nunca puede signi ica ‘cebada’, pues o que es
é mino que pe i e has a la ac ualidad con el signi icado básico de ‘cons-
ucción ús ica’; y o os muchos; apa e de que en algunos de esos é minos
se con unde el signi icado de lengua con la designación de una ealidad con-
c e a, al cual ocu e con el é mino de Tene i e a guihon ‘mi a na íos o ba -
cos que apa ecen’, que Ab eu explica como un luga in e medio en e San a
C uz y La Laguna desde donde se di isaban los ba cos que a ibaban a la cos a
de San a C uz, aunque cla o es á que el esponsable de ese « also» signi icado
es Ab eu y no Glas, pe o Glas, basado en la aducción de Ab eu, lo compa a
con el opónimo A guin,del que dice que es el nomb e de un pue o de la
cos a de Á ica muy ecuen ado po los na egan es.Y has a hay en la elación
de Glas un é mino que es un « also guanchismo», el he eño e dones ‘pé i-
gas la gas’, que p ocede del español bo dón (T ape o 1999b: 168), y o o que
es de dudosa p ocedencia guanche, gui e,según opinión mayo i a ia de la
ilología cana ia ac ual.
In e esan e se ía, igualmen e, que pudie a de e mina se la pe i encia o la
desapa ición de esos é minos en el habla i a de las Islas.Noso os es imamos
la pe i encia de es e léxico solo en un 20%, an o sea en los é minos apela-
i os (como majo, go io, guanil, ajinas e,e c.), en los an opónimos (como
Do amas), como en los opónimos (como Gome a, Tacande o Tedo e).Y, po
o a pa e, el po cen aje de los é minos pa a los que Glas encuen a alguna
co espondencia en el shilha, que alcanza el 34%. Respec o a es o, llama la
a ención la al a de co espondencia en e el ocabula io de Tene i e y el
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shilha, y es que Glas llega a deci que la lengua de Tene i e es dis in a de la del
es o del a chipiélago, pa eciéndose al pe uano y a o as lenguas ame indias.
2.2.3. An onio Po lie
En e Glas y Vie a y Cla ijo hay un pe sonaje poco
conocido y poco ci ado en la his o iog a ía cana ia
que e leja muy bien el es ado de la cues ión e e-
ida a los conocimien os y al pensamien o que se
enía en onces sob e los guanches. Es e es An o-
nio Po lie y Sop anis, Ma qués de Bajama , Caba-
lle o de la G an C uz de la O den de Ca los III,
nacido en La Laguna, de noble cuna, homb e ilus-
ado que hizo ca e a en la Península y en Amé-
ica, y que desde su ce canía a la co ona in e en-
d ía en a o de cues iones ela i as a las islas,como
en la c eación de la Uni e sidad de La Laguna. Pues
es e An onio Po lie y Sop anis ing esó en 1753 en la
Real Academia de His o ia de Mad id leyendo una «Dise -
ación his ó ica sob e quienes ue on los p ime os poblado es
de las Islas A o unadas» (Fa ujia de la Rosa 2004: 505-515), que puede
conside a se como una de las mejo es sín esis del conocimien o con uso y
en emezclado de an asía y de ealidad que se enía sob e el o igen de las Cana-
ias y de sus p ime os poblado es an es de que la His o ia de Vie a inie a a
pone un poco de o den y de aciocinio en las ales cues iones.
Pa a An onio Po lie ,las islas debie on en un p incipio se una sola, eniendo
a Tene i e y al Teide como cen o, como o mando pa e de la A lán ida.Apa e
del ecuen o que hace de las islas habi adas y las «inhabi adas» del a chipiélago
cana io, ae Po lie muy al p ime plano la «p oblemá ica» isla de San Bo on-
dón, en la que pa ece c ee , a azón de los casos de gen es que la han «a is-
ado» y del ela o que él mismo hace de las a ias expediciones que se a ma-
on en su busca. Sob e el poblamien o del a chipiélago ae Po lie a colación
oda la sa a de an asías que se desa olla on desde la an igüedad, mezclando
la mi ología con la his o ia, como que el nomb e del a chipiélago le iene de
C ano y C ana,nie os de Noé,quienes ansiosos de ex ende sus dominios na e-
ga on has a la isla de G an Cana ia, en donde se es ablecie on, «mo idos de la
e ilidad y abundancia de odo géne o de u os que allí encon a on, y de la
benignidad del clima», y po ello le die on el nomb e de C ana ia,que des-
pués se co ompió en Cana ia.
Al iempo de su conquis a po los españoles, «los guanches que las habi a-
ban» —dice Po lie — e an «gen e bá ba a y de es a u a gigan ea» (lo que se
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
An onio Po lie
y Sop anis.
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comp ueba —dice— «de los huesos des os,que aun oi se encuen an en a ias
cue as de las Islas»). Sob e la lengua que hablaban los guanches (así los llama,
sin dis inción alguna de en e islas), ecoge An onio Po lie la opinión de
Núñez de la Peña, quien dice que «los de una isla se dis inguían de los de las
o as en el idioma,y quasi odos en e sí»,lo que p oba ía que en e ellos debió
habe dis in os o ígenes.Pe o en es a cues ión se posiciona Po lie con su p o-
pio azonamien o diciendo que esa di e sidad de la lengua en e las islas pudo
debe se al p olongado aislamien o en que los guanches i ie on en ellas, y
pone como ejemplo compa a i o muy bien aído aquí la di e sidad de len-
guas su gidas del la ín:
A mas de que dado caso, que los na u ales de Cana ias u iesen en cada
isla di e so idioma,es o no p oba a a mi ez lo que se obje a, pues pudo mui
bien en la p ime a población ha e sido un idioma uni e sal el que en oda
aquella g ande isla se hablase, y luego que es os poblado es se hu iesen dis-
ibuido en dis ancias o p o incias, digámoslo assi, insensiblemen e se pudo
ha e ido co ompiendo y degene ando en o os di e sos del, al modo que
del La ino se han de i ado an os i an di e sos, como oi conocemos en
Eu opa, lo qual, siendo cie o, no ai epugnancia en que después de la di i-
sión de la ie a, hecha po minis e io de la Na u aleza, quedase di e so
idioma en cada Isla, siendo la al a de come cio en e ellos mismos, causa de
i se in oduciendo di e sidad, assi en oces como en cos umb es,po lo que
no de e pa ece con a ia es a acciden al di e encia al sis ema que queda
sen ado.
2.2.4. Vie a y Cla ijo
La igu a de José de Vie a y Cla ijo [1731-1813] es c ucial en odos los cam-
pos de la cul u a cana ia, y no solo en el de la his o iog a ía, que es en el que
más se le econoce. Cie amen e al í ulo de sus No icias de la His o ia Gene-
al de las Islas Cana ias le sob a ese cali ica i o de «no icias» que empeque-
ñece su «g an» His o ia,la mejo , sin duda, has a el iempo en que la esc ibió
(imp esa en Mad id en e 1772 y 1783), y base de oda la his o iog a ía cana-
ia mode na.Y en cuan o a las e e encias a la lengua de los abo ígenes, la
apo ación de Vie a y Cla ijo es ambién undamen al, pues no se limi a a
ep oduci los da os de las uen es his ó icas an e io es,que conoce en su in e-
g idad (sal o algunas inédi as has a en onces,como la de To iani), sino que los
modi ica con o me a su conocimien o di ec o de la ealidad y los amplía muy
conside ablemen e con una —es a sí, po ez p ime a— e dade a elación de
las poblaciones y pagos de las Islas Cana ias, en e ellos los de nomb e guan-
che.Y si, en e ec o, en su His o ia se limi a undamen almen e a lo que suele
llama se « oponimia mayo », es deci , a los nomb es de poblaciones y g andes
acciden es geog á icos, comple a á esa isión oponímica gene al de Cana ias
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en su Dicciona io de His o ia Na u al (1992b), con ela-
ciones ealmen e minuciosas de nomb es de mon añas,
de ba ancos,de oques, de uen es,de cue as, e c. de
odas y de cada una de las islas.
En es a segunda ob a apa ecen po ez p ime a
muchos nomb es de o igen guanche con sen ido
apela i o que Vie a ecoge de la adición o al,
especialmen e los inculados con la lo a y, en
mucha meno medida, con la auna, obje os p in-
cipales de su Dicciona io.Es e es el caso de las
especies ege ales: balo, cosco o co e-co e,bicá-
ca o, ca isco (en ealidad es cá isco), chibusque,
chi i ía, a o, ga oé,jo iada, mocane a, o o al,
abaiba, a e es, a ahal y ajinas e.Y de las especies
animales: chinipi a, ga ajao, pe inquén, ahoce y a-
masma (así llamada en La Gome a la alpispa).
No edad impo an e en Vie a, como buen acionalis a y «cien í ico» die-
ciochis a que e a, es que la no icia oponímica sob e Cana ias la amos a
encon a bien ag upada y señalada en su His o ia.Se de iene p ime o Vie a
en el po qué del nomb e del a chipiélago y en el de cada isla (cues ión que
le ocupa el lib o I), y si bien conoce y aduce las e imologías p opues as
an e io men e, echaza algunas po idículas y an asiosas, y p opone o as
más juiciosas y azonables, aunque some iéndose —dice— «a las opiniones
que u ie an más solidez» (1982a: I, 63). Dedica después es capí ulos en e os
(los caps.21,22 y 23 del lib o II) a la desc ipción de los « einos» en que es aba
di idida cada isla a la llegada de los cas ellanos, en los que son más los
an opónimos abo ígenes (guana emes, menceyes y caudillos guanches) que
los opónimos, y es os omados undamen almen e de Ab eu (o de las uen es
que habían se ido a Ab eu), con algunas modi icaciones. Se de iene especí i-
camen e en el poblamien o de las islas de G an Cana ia, La Palma y Tene i e a
p incipios del siglo XVI (cap. 3 del lib o XIII).Y desa olla po úl imo una «idea
de la población» de las Islas, dedicándole a cada una de ellas un capí ulo pa -
icula , po es e o den: Lanza o e (cap. 49 del lib o X), Fue e en u a (cap. 29
del lib o XI), La Gome a (cap. 46 del lib o XII), El Hie o (cap. 47 del lib o XII),
G an Cana ia (cap. 87 del lib o XV), La Palma (cap. 88 del mismo lib o) y Tene-
i e (cap. 89 del mismo).
De su conjun o cabe hace cua o obse aciones p incipales. P ime a, que
la inmensa mayo ía de esos nomb es oponímicos con inúan i os en la
misma o ma en que Vie a los esc ibió, lo que signi ica que básicamen e el
poblamien o de las Islas ya es aba hecho a inales del XVIII.Segunda, que Vie a
se mues a muy ce cano a la o alidad en el sen ido de ansc ibi los opóni-
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José de Vie a
y Cla ijo.
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mos al cual suenan, po e ec o del seseo dialec al, sob e odo los de aíz
guanche, como Yaisa, Gua isa, Taso, Gua asoca,e c. (sin emba go, esc ibe
Mazo, Tazaco e y Guamaza), y uniendo los compues os, como Co al-
he moso (Lanza o e), Aguadebueis (hoy Agua de Bueyes), Peñae guida y
Pozoneg o (Fue e en u a), Lainagua (hoy La Inagua) y Pinogo do (G an
Cana ia), Buenpaso (Tene i e, pe o esc i o con -n-) y o os. Te ce a, que un
buen núme o de ellos se p esen a con g a ías o o mas léxicas que implican
una ealización dis in a a la ac ual,o que simplemen e son esc i u as equi oca-
das, como es el caso de El Majón (hoy El Mojón) y Tagiche (hoy Tahiche) en
Lanza o e; La Jampuyen a (hoy La Ampuyen a), Ta ia (hoy Te ía), Te il (hoy
Te i ) y Tieme (hoy El Time) en Fue e en u a; en La Gome a Vie a nomb a
dos Alaje ó,siendo hoy un Alaje ó y una Aloje a); El Pinal (hoy Pina ) y El
Toyo (que debe se mala esc i u a de El Hoyo) en El Hie o; Agüímez (po
Agüimes), Roque de Guai o (hoy esc i o R. Aguay o), Co nadillos (que
debe co esponde con Los Co adillos), Rogiana (que debe se Rosiana),
Foco de Mián (hoy cla amen e Tocodomán), E e cón (po Albe cón), Lage e
(po Agae e), A iñas (po A íñez) y Tama azia e (hoy Tama acei e) en G an
Cana ia; y Foncalien e (hoy Fuencalien e) y Adali (hoy Adalid) en La Palma.
Finalmen e, la cua a, que o os pocos nomb es de poblaciones ci adas po
Vie a o han cambiado de nomb e o han desapa ecido del odo o nos son des-
conocidas, como Taiga, Alcoce e, Iniguadén y Macin a e en Lanza o e;
Mequesegue y Mahoma en La Gome a; Tajas e y Taguasin e en El Hie o; y
algún o o.Algunos de es os opónimos no son guanches, en con a de lo que
pod ía pa ece po sus ex añas o mas (El Toyo, El Majón, El Pinal, Rogiana,
E e cón, A iñas, Foncalien e o Adali), pe o dejamos cons ancia de ellos
como demos ación del descuido con que suelen ci a se es os nomb es en las
esc i u as.
3. LOS PRIMEROS ESTUDIOS PROPIAMENTE DICHOS
Después de Vie a hay que espe a más de un siglo,has a inales del XIX,pa a
encon a se en la his o iog a ía insula con una nue a His o ia gene al de
Cana ias, la de Agus ín Milla es To es (1977-1980). Los Es udios his ó icos de
G ego io Chil y Na anjo (1876-1899) 8,que se publican en echa an e io a la
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8De un in e és excepcional, que quedó inconclusa y que no ha sido eedi ada desde su
p ime a publicación.Aho a puede consul a se en edición ecien e y exen a la pa e dedicada a
los guanches,“el núcleo cen al” y “la apo ación his o iog á ica más impo an e” de la magna
ob a del p ime an opólogo cana io, en palab as de sus edi o es Ma ian Mon esdeoca y An o-
nio Teje a (Chil y Na anjo 2006: 29).Y epá ese que no solo en el í ulo, sino a lo la go de odo
el lib o, Chil y Na anjo usa el é mino único de guanches e e ido a los p ime os habi an es de
odas las islas del a chipiélago cana io, sin dis inción.
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de Milla es, con se una ob a de mucho in e és pa a la his o iog a ía cana ia,
no puede se conside ada «his o ia gene al», pe o es de especial in e és en el
asun o de la lengua guanche, lo mismo que la ob a de Milla es To es. Po que
an o uno como o o conocían y disponían de es udios pa icula es que sob e
el ema habían ealizado o es aban ealizando o os au o es con empo áneos
suyos: Bo y de Sain -Vicen , Be helo , Ál a ez Rixo, Maximiliano Aguila y
Be hencou Al onso, p incipalmen e.
En e ec o, en la segunda mi ad del siglo XIX empieza a in e esa de mane a
muy especial el es udio de la lengua guanche, y a él se dedican de e minados
au o es, p ime o ex anje os y después isleños, pudiendo deci se que es a
dedicación a los guanchismos supone el comienzo de la ilología cana ia en
gene al, si bien ninguno de ellos es ilólogo p o esional y sus in e eses cien í-
icos se di igen más hacia los campos de la p ehis o ia, de la his o ia, de la
an opología y de la paleon ología que p opiamen e al de la lingüís ica. Un
mé odo iciado además se epi e una y o a ez y a pasando de un au o a
o o, y es el que las uen es casi únicas que u ilizan pa a el es udio del léxico
guanche son casi siemp e uen es esc i as, ep oduciéndose has a la saciedad
los mismos e o es que imos e a la ónica gene al en el comienzo de la
his o iog a ía cana ia. Muy pocos au o es pueden ci a se que hicie an sus
in es igaciones en la adición o al,que es la uen e p ime a e indiscu ible pa a
asun os lingüís icos, y la única e dade a pa a asun os de oponimia i a; y de
esos pocos, ninguno, sal o Be hencou Al onso, que dispusie a de ma e iales
léxicos de odas las Islas.
3.1. Bo y de Sain -Vicen
Jean Baup is e G.M. Bo y de Sain -Vicen [1780-1846] ue un e udi o o icial
ancés que se adelan ó al mo imien o que señalamos. En sus Ensayos sob e
las Islas A o unadas,ob a que su au o había publicado en ancés en 1803
y que no se había aducido al español has a 1988, se apun an algunas ca ac-
e ís icas de las hablas abo ígenes y o ece se ies de palab as guanches ag u-
padas po islas, al es ilo de Glas. La uen e p incipal de Bo y es la His o ia de
Vie a, pe o ambién Viana y Espinosa y Ab eu y Núñez de la Peña y Pé ez de
C is o, pe o debió de oma ambién opinión de o as uen es menos conoci-
das y con esadas, incluso de la adición o al, de al o ma que esul a di ícil
es ablece la genealogía de sus in o maciones. Como ad ie e Ál a ez Delgado
en el apéndice que sigue a la edición española de la ob a del o icial ancés,
«Bo y no es una uen e p ima ia, sino un compilado ecien e y descuidado,
po e a as y mala in o mación» (Bo y 1988: 292). Es cie o que sus opiniones
sob e los guanches y más conc e amen e sob e su lengua nada ienen de o i-
ginal,pe o las lis as que de palab as guanches elabo ó in luye on mucho en los
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que inie on después y han sido a as adas sis emá icamen e en odos los
es udios sob e el guanche, has a Wöl el.
La lis a de palab as guanches a la que nos e e imos dice Bo y que la ela-
bo ó «de di e sos au o es y de no as que han enido a bien acili a me», y «que
se han conse ado» (ibid.: 38). Dudamos mucho de la e osimili ud de esa
segunda a i mación, si lo que quie e deci es que es aban i as en el habla de
Cana ias en el iempo en que Bo y esc ibía y no solo que las omó de alguna
uen e esc i a, pues la inmensa mayo ía de las palab as elacionadas de segu o
habían dejado de usa se, y en no meno p opo ción que las elacionadas po
Glas. El lis ado de Bo y con iene 148 é minos, o denados al abé icamen e po
islas: 26 de G an Cana ia, 48 de Tene i e, 22 de La Palma, 31 de Lanza o e y
Fue e en u a (jun as) y 21 de El Hie o y La Gome a (jun as ambién).Apa e
es e pequeño ocabula io, dice Bo y, exis e un «g an núme o de nomb es de
luga es que se han conse ado»,lo cual es e dad —añadimos noso os—, pa a
a i ma a con inuación que «la mi ad de las palab as es común a odas las islas»,
que «Fue e en u a y Lanza o e hablaban absolu amen e la misma lengua», y
que es as p uebas son «más que su icien es pa a despeja odas las dudas que
se pudie an ene sob e la unidad del an iguo idioma de Cana ias» (ibid.: 42).
Y añade a con inuación una ex aña con abilidad de eces que apa ece cada
una de las le as del al abe o en las palab as elacionadas: al ededo de 172 po
a,9 po b,53 po c,e c., odo ello pa a llega a una cla a e idencia: «los eu o-
peos igno a on la esc i u a de los guanches y ue on los españoles quienes nos
asmi ie on las palab as a a és de sus signos, según su o og a ía y ap oxi-
madamen e como las en endían».Y concluye: «Es oy con encido de que las
comp endie on muy mal y que las esc ibie on oda ía peo » (ibidem.).En odo
ello es amos de acue do,pe o eso no da como pa a que Bo y, as ex añas elu-
cub aciones del odo cap ichosas y al as de cualquie undamen o, p oponga
un al abe o guanche compues o «po ein e le as» (ibid.: 43).Y ad ié ase que
dice «le as» y no «sonidos», de al mane a que lo que empezó bien, dis in-
guiendo la esc i u a que hacían los españoles de las palab as que oían p o-
nuncia a los guanches, acaba mal, de endiendo la exis encia de la esc i u a de
los guanches, con un ase o an con a io a lo que ha demos ado la his o ia:
«Es una lás ima dice Bo y que no se haya conse ado la esc i u a de los guan-
ches. Los españoles, quizás pa a no ene que a e gonza se po habe la dejado
pe de , han dicho que los an iguos cana ios no conocían el a e de esc ibi »
(ibidem.).
3.2. Be helo
El ancés Sabin Be helo [1794-1880] esc ibió es ob as sob e las Islas
Cana ias, la más impo an e de las cuales es la E nog a ía y anales de la con-
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quis a,especialmen e po lo que se e ie e a la
lengua de los abo ígenes, a la que p es a una
a ención muy especial, al conside a la en sí
misma y en su elación con los dialec os be ebe-
es (1978,especialmen e en e las págs.116-162).
Si a Glas se debe la p ime a elación, aunque
mínima, de guanchismos po islas, a Be helo la
p ime a sis ema ización de guanchismos ambién
po islas y según su o ien ación designa i a, y
además el p ime as eo que en es e sen ido se
hace de odas las uen es his ó icas disponibles:
la c ónica no manda, al c onis a Be náldez, a los
his o iado es Espinosa, Ab eu, Núñez de la Peña
y Vie a, al poe a Viana y a los iaje os Glas y Bo y
de Sain -Vicen . A ellas añade Be helo las pala-
b as que «hemos eunido dice du an e nues a
pe manencia en las Cana ias» (ibid.: 118). En
o al, unas mil palab as, que él mismo dis ingue
en e 200 nomb es sus an i os, 38 nomb es
numé icos, 467 nomb es de luga y 242 nomb es
p opios [de pe sona]. La clasi icación emá ica
que hace, llega a di e encia los é minos cali ica i os de la di inidad, los
elacionados con la eligión, los í ulos de ango y cas a que enían, la dis in-
ción de sexo y pa en esco, las designaciones hid og á icas, los nomb es de
a mas, los ajes y u ensilios, los comes ibles, los animales, los ege ales, los
nomb es de pe sonas y de luga es, e c. Una apo ación muy conside able, a la
que hay que alo a en su jus a medida, como u o de un sis ema de in es i-
gación decimonónico en los dos sen idos, li e al y igu ado, que iene el é -
mino, que ha se ido, no obs an e, de e e encia pe manen e a los es udios
pos e io es sob e Cana ias.
Desde su conocimien o de las lenguas be ebe es, obse a Be helo que la
mayo ía de las palab as de o igen guanche no ha sido esc i a con su e dade a
o og a ía, que ha sido des igu ada po una p onunciación iciosa y que en su
e minación se ad ie e el ca ác e de la lengua cas ellana (ibid.: 145). Pe o aun
así —dice—, «si se examinan los agmen os que hemos eunido del lenguaje
de las an iguas poblaciones cana ias, y se les compa a con lo que has a el día
se conoce de los di e en es dialec os be ebe es, según los ca álogos de los
au o es, se econoce ácilmen e que el mismo genio ha p esidido a la o ma-
ción de los dos idiomas» (ibid.: 149).
Finalmen e, en elación con el ema de la unidad o di e sidad lingüís ica
del a chipiélago,la posición de Be helo (ibid.:144-162) coincide básicamen e
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Sabin Be helo
(Óleo de Emile Lassale, 1833).
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con la de Vie a:la di e sidad lingüís ica insula puede e leja se como la de dia-
lec os di e sos pe enecien es a una misma lengua mad e, y es a en elación
inequí oca con el be ebe .
3.3. Ál a ez Rixo
José Agus ín Ál a ez Rixo [1796-1884] ue una pe sonalidad singula de la
cul u a cana ia del XIX. Su ob a es muy amplia y a iada, con í ulos de ca ác-
e his ó ico, an opológico, geológico, económico, come cial, sani a io, li e a-
io y lingüís ico. En es e úl imo campo esc ibió un lib o sob e el Lenguaje de
los an iguos isleños (1991), que ha de conside a se como el p ime es udio
—como al lib o— dedicado monog á icamen e al lenguaje de los guanches, y
o o sob e las Voces, ases y p o e bios p o inciales,incluyendo al lado de
las oces de aíz hispánica las que en onces e an guanchismos i os en el
habla común de Cana ias.
Nos impo a el p ime o de ellos, en algunos aspec os supe ado de odo lo
dicho con an e io idad. El p opio Ál a ez Rixo mani ies a su p opósi o de
«hace colección de odos cuan os nomb es y ases indígenas que ue e adqui-
iendo» (1991: 8) a pa i de las uen es his ó icas clásicas más lo que de su
p opia cosecha pudie a allega . Es un au o con encido de que el conoci-
mien o de la lengua de los abo ígenes cana ios se ía un elemen o undamen-
al pa a «inqui i su o igen», y sob e ello emi e juicios muy sensa os, alguno de
los cuales sigue eniendo igencia, como cuando se lamen a de que «en an í-
sima bobe ía como nues os compa io as pudien es han gas ado y gas an su
dine o, no se hubiese animado alguno a iaja po el Á ica inmedia a, o cos-
ea a quien pudiese hace lo, pa a obse a el lenguaje y usos de los pueblos
de las mon añas de Ma uecos y de Suz, que a pesa de halla se ya muy mez-
clados con los á abes, mucho pudie a ilus a nues a his o ia y cu iosidad»
(ibid.: 26). Sin emba go, en a ios luga es de su lib o deja Ál a ez Rixo la duda
de con undi la lengua de los guanches con el á abe «po que las aíces del
idioma son las mismas», dice (ibid.: 34), o que el nomb e de los ba ancos que
empiezan po Gua («que en el in ie no con ienen muchas aguas») deban com-
pa a se con los íos que en la Península empiezan po Guad,po que «los espa-
ñoles han ans o mado el uad de los á abes en guad» (ibid.: 112).
Al igual que an es había hecho Bo y de Sain -Vicen ,con abiliza los «más de
700 ocablos que hemos eunido» po sus iniciales, llegando a conclusiones
que poco ienen de cien í icas, pe o que sí son suge en es, como que hay muy
pocos é minos empezados po d,po n,po py po ;que la lengua de los
guanches no debió ene la ,sino la b,«po que en aquellos iempos los cas-
ellanos no hacían di e encia en la mane a de p onuncia ambas le as», y am-
poco la ll,sino la l,po lo que el nomb e esc i o como Yballa debe ía se solo
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Ybala ( odo ello en pp. 26-27). Hace compa ación de a ios ocablos in e in-
sula es que indican el común o igen de los cana ios, llegando a la conclusión
de que «cualesquie a isleño se ía de in é p e e en o as islas» (ibid.: 30). Igual-
men e encuen a a ios pa alelos en e nomb es guanches y opónimos de la
Península, como Algüai e,jun o al ío Seg e en Ca aluña (pa alelo al é mino
guanche guai e), Guaja as,peñón en el eino de G anada (pa alelo al opó-
nimo de Tene i e), Guaye ba,pa aje ce cano a Tala e a (pa alelo al Guayed a
g ancana io), Ga gue a,pun o inmedia o a Plasencia (pa alelo a los ine eños
Gue gue y Tenegue ge a), Magan [en ealidad es Magán], pueblo de Toledo
(pa alelo al Mogán de G an Cana ia) y Moya y Tejeda,explicándolos po que
en épocas emo as indi iduos de un mismo o igen «pobla on allá y acá» y seña-
lando que esas «compa aciones con si ios y localidades de la Península no sé
que has a aho a le haya ocu ido a au o ninguno» (ibid.: 35-37). De la misma
mane a que compa a o os a ios opónimos guanches con luga es de la pa e
occiden al de Ma uecos: Adeje (Tene i e) con Hedejad ( ibu ma oquí),
Agulo (Gome a) con Agulu (aldea), Fa aga (Cana ia) con Fag’asah (ciudad),
Tabo no (Tene i e) con Tabunos (mon aña), Taso (Gome a) con Tasa (aldea),
Teguise (Lanza o e) con Tegasah (aldea), Temisa (Cana ia) con T emsena (p o-
incia), e c. (ibid.: 112).Y ce i ica la pé dida paula ina de los nomb es guan-
ches, lamen ándose de que «un pa de siglos an es, no [se le] hubiese ocu ido
a o o hace la colección de ellos» (ibid.: 32).
En lo que se e ie e al es udio de los opónimos de o igen guanche, lo ini-
cia Ál a ez Rixo con unas sensa as palab as: «Los nomb es de los luga es,
ba ancos, playas, cues as y mon añas de odas nues as islas ambién deben
se ma e ia digna de obse ación pa a ija el o igen del idioma que hablaban
los an iguos cana ios».Y lo explica con un pensamien o muy mode no y del
odo aco de con las leyes de la oponomás ica ac ual:
El nomb e de un pueblo o si io se o iginó y p o iene de alguna ci cuns-
ancia y u o signi icado pa a el p ime homb e o sociedad que lo impuso.
Y si hay algunos cuya signi icación ya no sabemos es o po la co upción de
aquella oz, al e ada po los pueblos sucesi os que han de as ado los países
al domina los, o po que los del día no u imos pe ec a adición de aquel
ocablo. Pe o es indudable que quien se lo impuso algo quiso signi ica con
ello; luego, los nomb es que los an iguos cana ios usa on en sus Islas son
o as an as oces que nos es an de su idioma,aunque noso os no sepamos
hoy su signi icado (ibid.: 24).
O dena Ál a ez Rixo sus ma e iales oponímicos en una única elación al a-
bé ica, ag upando los de odas las Islas, con indicaciones en cada opónimo de
su condición de aldea, ba anco, co ijo o case ío, g u a o cue a, e c. (el mismo
c i e io de Be helo ) y haciendo un cu ioso ecuen o po le as iniciales: opó-
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pueblos be ebe es y á abes, a juzga po los comen a ios que de ellos hace,
pe o en lo que se e ie e a la lengua nos da la imp esión de que sus comen a-
ios p oceden de g amá icas y dicciona ios del be ebe .Y po lo que espec a
a las uen es del guanche, acep a sin c í ica alguna lo que ha llegado has a él:
Espinosa,Ab eu,Viana, Núñez de la Peña,Vie a, Bo y de Sain -Vicen , Be helo
y Lo d Bu e, con las mismas e óneas ansc ipciones, con el mismo epe o io
anclado en é minos que habían desapa ecido hacía a ios siglos del habla.Y
siguen es ando absolu amen e ausen es las uen es o ales, a pesa de econo-
ce exp esamen e lo mucho que debía dis a del e dade o sonido de la len-
gua guanche a lo que las ansc ipciones que de ella hicie on los españoles
ep esen an, «que come ie on odo ipo de e o es», dice (ibid.: 28). Decimos
noso os que acep a sin c í ica las uen es his o iog á icas,pe o alguna sí hace,
po ejemplo al mé odo de Be helo : «En gene al —asegu a— puede deci se
que las p uebas de Be helo pa a mos a la a inidad en e el cana io y el be é-
be no e an muy sólidas» (ibid.: 88).
Tampoco es el Es udio de Abe c omby «el es udio global» de que hablan
sus edi o es, ni los ma e iales que comp ende son «la gas lis as de é minos
abo ígenes».En ealidad,cuan i a i amen e,el epe o io es udiado po el au o
escocés es el más pa co desde Glas, limi ándose a un o al de unas 200 oces
y a unas 15 ases.Y en él al an los opónimos, po que los poqui os nomb es
de luga que apa ecen en sus lis as lo son po que pueden explica se desde su
signi icado apela i o, ales como Ece ó, Gome a, Tene i e, Aje jo, Ague e o
A guijón.
Respec o a es e úl imo opónimo, y como mues a del p ocede in e p e a-
i o de Abe c omby, podemos deci acep a la explicación del Ma qués de Bu e
y no di ec amen e la de Ab eu, pe o e ue ce la e imología de la oz guanche
has a el ex emo diciendo que, pues o que a signi ica ‘ e ’ y guihon ‘un ba co
g ande’, «si leemos upo a,y hcomo li,ob enemos gailion po la o ma espa-
ñola galión, galeón»,y como los galeones e an los ba cos que los españoles usa-
ban en el iempo de la conquis a de las islas la oz guanche «se ía muy p oba-
blemen e un p és amo del español» (ibid.: 63-64). O sea, que de c ee a
Abe c omby end íamos que conclui que no solo las palab as guanches pasa-
on a la lengua de los conquis ado es, que es lo que siemp e c eímos, sino que
ambién la lengua de los in aso es se me ió en e el léxico de los na u ales.
Desde nues o pun o de is a, lo más no edoso e in e esan e del Es udio
de Abe c omby es la clasi icación que hace de las oces guanches en es
se ies, o ganizadas po islas y de acue do a su pa en esco con las lenguas be e-
be es (ibid.: 41), de la mane a siguien e:
1. Los é minos que pueden explica se comple amen e desde el be ebe ,
an o desde el pun o de is a de la o ma como del signi icado, como aho
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‘leche’, emossen ‘cebada’, gama ‘bas a’, ague e ‘lago’, guanche ‘un ine -
eño’, i ichen ‘ igo’, ago o ‘luga de eunión’, ace ó ‘luga ue e’, edo e
‘colina’, igo ‘nube’, aco ‘un ío’ (dice que debe lee se aso ) o aculan ‘man-
equilla’; en o al 41 é minos.
2. Los que se elacionan dudosamen e con el be ebe , aunque mues an algu-
nos asgos mo ológicos del be ebe , como Ada goma ‘lomas ocosas’,
Alco an/Aco an ‘dios del cielo’, almoga en ‘casa sag ada’, Do amas ‘o i i-
cios nasales’, achaman ‘dios’, adago ‘leche de cab a’ o ubaque ‘o eja
go da’; en o al 34 palab as más 5 ases de Tene i e.
3. Los é minos que son inexplicables según el be ebe mode no, y que
deben p ocede de la an igua ci ilización de los abo ígenes cana ios, el
denominado líbico-be ebe o p o o-be ebe (lo que supone que el a chi-
piélago ue poblado unos 2.000 años a.C.), como aala ‘agua’, alio ‘el sol’,
cela ‘la luna’, gambuesa ‘co al del ganado’, go io ‘comida de cebada y
leche’, guanil ‘ ebaño de cab as sal ajes’, guapil ‘go o’, maho ‘calzado’,
ama co ‘camisa de piel’, o io‘cace ola con mango’,gánigo ‘ ecipien e de
a cilla’, Tame an ‘nomb e abo igen de G an Cana ia’ 9,añepa ‘as a con
bande a’, abona ‘pied a co an e’, ene ‘nie e’, Gome a ‘nomb e de una
isla’10,Aje jo ‘luga de uen es’, i e ‘blanco’ o be o e ‘cha co’; en o al unas
117 oces más 10 ases.
En es as elaciones puede ad e i se que, cu iosamen e, la mayo pa e de
las palab as que han quedado i as en el habla de Cana ias son p ecisamen e
las de la e ce a se ie, las que no encuen an pa alelos en el be ebe mode no.
P opone es as es al e na i as compa a i as implica conoce bien los dos
lados de la compa ación.Y ya hemos is o lo ex emadamen e p oblemá ico
que esul a el conocimien o de esos dos mundos.Po lo que espec a al mundo
be ebe , dice Abe c omby, que no puede e se como un mundo uni a io, pues
en el eno me espacio geog á ico en el que se asien a, pueden dis ingui se es
zonas: la zona no e, que a desde el oasis de Siwah, en el es e, has a el A lán-
ico,en el oes e, a a és de T ipoli ana,Túnez,A gelia y Ma uecos;la zona cen-
al que comp ende las mon añas del A las; y la zona su que comp ende los
e i o ios saha ianos lindan es con los íos Níge y Senegal (ibid.: 37). En ese
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
9Pe o pone con in e ogación la uen e de Ab eu, y da po cie a la de Chil, cosa que es
cie a, ya que Ab eu nunca da esa e imología, a pesa de la a ibución que le hace el p ime o
que o muló al e imología, Manuel de Osuna.
10 Y comen a al espec o:“Glas elacionó la palab a con Gume i una ibu de a icanos. Los
gume i o gome a ue on si uados po León el A icano en el no oes e de Ma uecos en lo que
aho a es la egión del Ri .El nomb e se man iene en el Peñón de Vélez de Gome a en esa misma
á ea. La g an dis ancia que sepa a la isla de la egión del Ri hace dudosa la conje u a de Glas”
(Abe c omby 1990: 70).
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inmenso espacio —sigue diciendo Abe c omby— hay mul i ud de «dialec os»
be ebe es que con ecuencia son «mu uamen e inin eligibles» (ibid.: 38), ade-
más de es a con aminados po la in luencia del á abe. De odos ellos, la com-
pa ación con el guanche se ha p ac icado con unos pocos,y en meno medida
los dialec os saha ianos, que se ían —dice Abe c omby— «los más ú iles pa a
de e mina las a inidades de la lengua cana ia» (ibid.: 39).
Y apa e el léxico, ambién Abe c omby debía ene nociones de la g amá-
ica del be ebe , pues apun a enómenos mo ológicos ales como que el eme-
nino iene una - inicial ( al cual ocu e en los é minos guanches emosen,
aha an o edo e), que el plu al es á o mado po el su ijo -en o -in ( al cual
emosen, hamen/aman o aha en), que el geni i o se o ma con la pa ícula
en ó nin e calada ( al cual Ti-n-i i e ‘ ie a del calo ’), o el es udio de los
nume ales (ibid.: 74-84).
En in, las conclusiones a las que llega Abe c omby en su Es udio son
a ias. P ime a,que la conco dancia en e el guanche y el be ebe «es an es e-
cha y exac a en muchos casos que es imposible no supone que odas ellas
son palab as cognadas que o maban pa e de un núcleo común, que se
emon a en el pasado has a la p ime a colonización del a chipiélago» (ibid.:
92). Segunda, que la no explicación desde el be ebe mode no de muchas de
las palab as guanches implica que la lengua que se ins aló en las Islas debía
pe enece a un sus a o muy an iguo, «un dialec o occiden al del p o o-libio»,
dice Abe c omby (ibid.: 92), cosa que explica ía, po ejemplo, la exis encia del
sonido (y de la le a) /p/,inexis en e en el be ebe pe o sí en el guanche (ibid.:
41 y 84-87).Y e ce a, que cie o núme o de palab as guanches ue on de
in oducción ela i amen e a día,po lo que debió habe una «indudable in e -
conexión en e algunas de las islas y el con inen e an es de la llegada de los
conquis ado es anceses y españoles», como indican los nume ales, y ambién
que «algunas de las palab as be ébe es se in oduje an después de la educción
de las islas po Bé hencou y los españoles, po que ambos solían ealiza
incu siones po la cos a a icana y se aían p isione os» (ibid.: 92).
5. JUAN BETHENCOURT ALFONSO
Y SU HISTORIA DEL PUEBLO GUANCHE
El nomb e del médico y an opólogo ine eño Juan Be hencou Al onso
[1847-1913] me ece un luga apa e en la his o ia de los es udios sob e la
lengua de los abo ígenes cana ios, como lo me ece en cualquie a de los
o os aspec os que se conside e del pueblo guanche. Po que, en e ec o, su
His o ia del pueblo guanche es la apo ación más se ia, más comple a y
mejo documen ada del ema obje o de es udio, desde luego has a el
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momen o de se esc i a,pe o posiblemen e am-
bién has a hoy en día. Y desde luego la mejo ,
sin discusión, en lo que se e ie e a la lengua de
los abo ígenes, obje o monog á ico del p ime
olumen.
La His o ia del pueblo guanche de Be hen-
cou Al onso es una ob a singula y enciclopé-
dica, u o de oda una ida dedicada al es udio
de los es igios de la cul u a guanche en las ie-
as y en la sociedad cana ia de inales del si-
glo XIX,que cons a de es g uesos olúmenes de
los que has a la echa solo se han publicado dos,
el I(1991) dedicado al «o igen, ca ac e es
e nológicos, his ó icos y lingüís icos» —según
eza en el sub í ulo—, el II (1994) dedicado a la
«e nog a ía y o ganización socio-polí ica» de los
abo ígenes cana ios, y el III (1997) dedicado a la
conquis a de Cana ias.
Aunque acabada en los p ime os años del
siglo XX [hacia 1912], la ob a de Juan Be hencou Al onso debe conside-
a se p opia del XIX,pues a lo la go de su úl imo e cio se aguó y den o
de aquel espí i u que animó un mo imien o inisecula po econs ui y
e i i el pasado abo igen en odos sus aspec os (a queológico, an opo-
lógico, e nog á ico, li e a io y lingüís ico), mo imien o del que Be hen-
cou Al onso es un genuino ep esen an e.Siguiendo con el mé odo de sus
an eceso es, el in es igado ine eño acopia y eúne las uen es his ó icas
adicionales, con la inclusión de los es udios de Bo y de Sain -Vicen y de
Be helo , con el dicciona io de Oli e, con ma e iales nue os sacados de
an iguas O denanzas de las Islas,con da os inédi os de sus con empo áneos
Ma io e y Ze olo, con las lis as publicadas po Chil y Na anjo y, sob e odo,
con sus p opias indagaciones en la adición o al. En las uen es de Be hen-
cou Al onso solo echamos en al a la explicable ausencia de las ob as de
To iani y de Ál a ez Rixo, po es a inédi as, la inexplicada de Núñez de la
Peña y las inexplicables del dicciona io de Madoz y del capí ulo de la opo-
nimia guanche de Milla es To es (po más que es a sea epe ición de las
lis as de Chil).
El la go sueño que du mie on los manusc i os de Be hencou Al onso
p i ó de su conocimien o y de su consiguien e uso a odos los in es igado es
del ema guanche de casi odo el siglo XX,y en e ellos a Abe c omby, a Ál a-
ez Delgado y a Wöl el, po lo que les p i ó de las mejo es uen es disponibles
has a esa echas y de unas posiciones eó icas muy consis en es.
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Juan Be hencou Al onso.
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No siemp e ha sido juzgada, sin emba go, de mane a impa cial la ob a de
Juan Be hencou Al onso. Unas eces po «guanchis a», o as po « olkló ica»
y o as po «imp esionis a» (y en los es casos con la ca ga nega i a que ales
cali ica i os ienen), se ha enido la ob a del médico ine eño poco más que
como un u o «cu ioso» inisecula de la in es igación y de la ciencia de
Cana ias.
To almen e injus os y muy equi ocados son ales juicios, en nues a opi-
nión.Si las c í icas an di igidas al «cien i ismo» de la ob a de Juan Be hencou
Al onso, las in as no pueden ca ga se más que sob e los o os au o es con-
empo áneos suyos, y sí menos. Su ob a es —como no pod ía se de o a
mane a— p oduc o de una época, de un iempo, de unas c eencias y de unos
mé odos conc e os. Pe o aun en el mé odo, Be hencou Al onso ue un e -
dade o pione o, pues basó g an pa e de su iempo pa a la econs ucción del
pasado isleño en la adición o al.Y eso, en un iempo en el que la adición
o al cons i uía el mejo y más g ande a chi o his ó ico del pasado cana io. Él
mismo lo dejó dicho de mane a me idiana, adelan ándose a las c í icas que
pod ían sob e eni le:
Tal ez algún zoilo descon en adizo juzgue es as Acla aciones de icien-
emen e documen adas, pe o aun a iesgo de pasa po inmodes o, ¿apo an
acaso los c onis as an as p uebas o indicios, espec o a la época que his o-
iamos? Cuan o a los sucesos y modo de se del pueblo guanche su única
uen e es y ha sido la adición [el sub ayado es nues o] y hay undamen-
os pa a a i ma que és a no se ha ecogido ni es udiado po los his o iado-
es con la debida esc upulosidad (1997: III, 229, no a 4).
G acias al es ue zo y a los nume osísimos da os allegados po Be hencou
(unos p oduc o de la p opia obse ación, o os es imonios di ec os de sus
in o man es, o os ecogidos a ins ancias suyas po e ce as pe sonas), pode-
mos conoce hoy la ida menuda y u ina ia de los isleños, sus cos umb es y
adiciones,sus es idos y alimen ación,los ipos de i ienda en que i ían,sus
ies as y di e siones, e c.; la e dade a his o ia de un pueblo: su in ahis o ia.
Po que habe podido ace case a la adición o al a inales del siglo XIX es
habe la so p endido en su inmu able quie ud: poco más o menos así debie on
i i los cana ios siemp e, desde después de la conquis a. El cambio adical de
usos y cos umb es en el medio u al se p odujo mucho después, bien en ado
el siglo XX.Más eniendo en cuen a que los luga es p incipales de sus bús-
quedas e in es igaciones ue on los de la zona de Chasna, en las ie as del su
y de la cumb e de Tene i e, donde muchos de los an iguos cana ios —los alza-
dos— se habían e ugiado as la conquis a cas ellana, con inuando p ac i-
cando sus an iguos usos y cos umb es y pe i iendo es as, po an o, con más
ue za que en o as pa es.
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La ac i ud y el alan e de obje i idad y de impa cialidad con los que inicia
Be hencou Al onso sus es udios his ó icos quedan bien decla ados en es e
pá a o de su P ólogo a la His o ia del pueblo guanche:
Un pueblo sin his o ia es un pueblo de incluse os que i e a me ced del
cap icho ajeno, pe o un pueblo de his o ia bas a deada po incu ia de sus
hijos se halla a más bajo ni el, a un in e io coe icien e de dignidad social
que aumen a el op obio. Es udiémosla po lo an o con impa cialidad, ele-
ando a la pa nues os co azones al e uño guanche y a la mad e España,
pa ias de nues os an epasados unidas pa a siemp e en un solo des ino
(1991: 49).
Valga deci que el nomb e de guanches lo aplica Be hencou Al onso, sin
dis inción, a los habi an es odos del a chipiélago cana io an e io es a la llegada
de los españoles, y solo espo ádicamen e lo aplica con exclusi idad a los abo í-
genes de Tene i e, especialmen e cuando se a a de juzga los aspec os del o i-
gen acial de los poblado es de cada una de las islas, en la c eencia ex endida de
que, en e ec o, pe enecían a dis in as azas.Así, en espues a a una ca a en que
el g ancana io Chil y Na anjo le pedía su opinión sob e el o igen de los de Tene-
i e, Be hencou Al onso le con es a (el 18 de agos o de 1879):
Me p egun a Ud. si conozco el o igen de los guanches. Nada pa a mí an
di ícil como es a pa e de la an opología especula i a, pues los an eceden-
es que pudie an se i de base a deducciones acionales, los engo po
inconciliables. Los guanches de Tene i e, con sus punzones de hueso y sus
cuen as de a cilla, idén icas a las encon adas en el dolmen de L’A deche, a
las del Loze e y o os; con sus molinillos de mano, pequeños cuchillos de
obsidiana, ga o es más o menos g ose os y obje os de ce ámica que a es i-
guan una indus ia casi nacien e; oglodi as en cue as na u ales no modi i-
cadas po la mano del homb e y es idos de pieles más o menos cu idas
(...); es os guanches, me pa ecen los mismos de La Gome a y Hie o... (ci .
po Fa ujia de la Rosa 2004: 344).
La a ención que p es a Be hencou Al onso a la lengua de los abo ígenes
se mani ies a cla amen e en la o ganización de su ob a. De los 11 capí ulos de
que cons a es e p ime ol., 6 es án dedicadas a la lengua común y uno espe-
cí icamen e a la oponimia (los 4 p ime os es án dedicados a cues iones geo-
g á icas de las islas y a las cues iones his ó icas de la aza guanche y del pobla-
mien o del a chipiélago). Del in e és de la ob a de Be hencou Al onso en el
aspec o lingüís ico gene al, y de su impo ancia des acada en el conjun o de
los es udios sob e la lengua de los cana ios abo ígenes,ha hablado Díaz Alayón
(1993: 361-387) y, singula men e de la oponimia guanche de G an Cana ia
hemos hablado noso os (T ape o 1994a), po lo que no insis i emos mucho
en ello.
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Más de 500 páginas dedica Be hencou Al onso a la muy p oblemá ica
cues ión de la unidad o a iedad de la lengua de los an iguos cana ios (cap. V),
a los lenguajes al e na i os que u iliza on: el silbo a iculado, el lenguaje
buciado, los ajijides y las hogue as y ahumadas (cap. VI), a las insc ipciones lí i-
cas que deja on en las a ias islas (cap. VII),a los elemen os be be iscos o cel a-
be ebe es de la lengua guanche (cap. VIII), a un ex ensísimo ocabula io guan-
che, ag upado po emas, en compa ación con el asco, el galo y el
i landés-gaélico (cap. IX) y, po úl imo, a los an opónimos (cap. X) y a los opó-
nimos p ehispánicos (XI). Po odo ello no dudamos en cali ica la apo ación
de Be hencou Al onso al es udio de la lengua guanche de undamen al, ade-
más de se su lib o pione o ambién de la lingüís ica cana ia.
No podemos de ene nos en los muchísimos aspec os de su es udio que
me ecen comen a io, po la mucha luz que apo an, pe o sí que emos deja
cons ancia de su pensamien o en una cues ión an p incipal como es la de la
discu idísima unidad o a iedad de las lenguas de los isleños p ehispánicos.Ya
hemos ido iendo como a lo la go de los siglos la opinión de los espec i os
au o es ha ido e olucionando desde la posición de la di e sidad lingüís ica, de
que cada isla enía su p opio idioma, has a la posición de la unidad; y en es e
sen ido Be hencou Al onso se mani ies a de mane a más o unda que nadie:
Cuando se conside a que las sie e islas apa ecen en el siglo XV pobladas
po una misma aza y que sal o di e encias acciden ales enían iguales usos,
cos umb es,ins i uciones sociales,c eencias eligiosas,indumen a ias,medios
de ida y demás peculia idades e elado as de un indiscu ible ondo de uni-
dad, no puede menos de inclina se el ánimo a que ambién les e a común el
idioma (ibid.: 137).
Pa a él, la cali icación de «dialec os» ue cosa poco a o unada de los c o-
nis as:
A nues o juicio —dice el an opólogo ine eño—, po el es udio de los
ocabula ios con odas sus lagunas y de iciencias, [...] exis e mayo dispa idad
en e el lenguaje u al de los alencianos, ca alanes y mallo quines o en e
gallegos y po ugueses, que el o ecido en e las islas, ab igando la con icción
de que odos los isleños se en endían con más o menos acilidad (ibid.: 144).
Vale la pena segui con las palab as de Be hencou Al onso, an cue das, an
mode nas y an exac as en es e pun o, guiadas po el es imonio de algunos de
los c onis as que él conside a más iables, po las e idencias que a oja el es u-
dio de los ma e iales lingüís icos conse ados y ambién po el sen ido común:
La doc ina de que de i a on de un pa ón o lengua mad e sie e dialec-
os al ex emo de no en ende se, a i ud de la e olución que expe imen a-
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on en su la go aislamien o, has a nos pa ece idículo aplica la a Cana ias.Ya
sabemos que las lenguas cambian pe o ambién que los cambios es án en
elación con los agen es que los solici an y no exis ían ales agen es.Todo
conspi aba en las islas pa a queda es acionada la ida del lenguaje. No son
bas an e sie e ni más siglos pa a que aquellos pueblos aislados, udos, pas o-
iles, que no e an cien í icos, ni a ís icos, ni li e a ios, ni indus iales, ni me -
can iles, ni na egan es, p incipales ac o es de la inno ación de ideas y po
lo an o de sus signos de exp esión,e oluciona a la lengua has a el pun o de
no comp ende se (ibidem.)
En lo que se e ie e a la oponimia,es os pocos da os da án cuen a de la supe-
io idad absolu a de la ob a de Be hencou Al onso sob e la de sus an eceso es
(y con inuado es):de los 467 opónimos guanches que consigna Be helo ,de los
571 que elaciona Ál a ez Rixo y de los 1.750 que eúne Chil y Na anjo,pasamos
a 3.200 que apo a Be hencou Al onso, si bien unos 1.500 se deben a Tene i e,
isla que,po se la suya na u al y en la que i ió siemp e,conoció e in es igó con
mayo in ensidad que las demás. El es o se dis ibuye así: de Fue e en u a unos
380 opónimos, de La Gome a 340, de El Hie o 300, de Lanza o e 250, de G an
Cana ia 284 y de La Palma 120. Cie o que es as ci as no son p opo cionales a
la po encial ealidad, según la ex ensión de cada isla, lo que e leja la desigual
in es igación que pudo ealiza en cada una. Po que de in es igación di ec a hay
que habla , y además consignando al lado de cada opónimo su e e encia geo-
g á ica y la uen e documen al en que apa ece. Solo la ci a de opónimos de
Be hencou Al onso sob epasa la ci a o al de guanchismos en gene al que eco-
pila on odos los demás au o es que se dedica on a es a cues ión.Y en el caso de
la oponimia de la isla de El Hie o, po segui u ilizando é minos compa ables
con los es imonios p eceden es de Be helo y de Ál a ez Rixo,de los 300 opó-
nimos p ehispánicos que elaciona, 120 se deben a su ecogida pe sonal (o a ins-
ancia suya), y lo que es cuali a i amen e más impo an e, esos son los más e -
dade os en su esc i u a po se los ecogidos di ec amen e de la adición o al,
que es el ámbi o e dade o en el que i e la oponimia.
6. WÖLFEL Y SUS MONUMENTA LINGUAE CANARIAE
Empezamos es e es udio hablando de Wöl el y de la impo ancia de su ob a
en el decu so de los es udios dedicados a la lengua de los abo ígenes cana ios
como un e dade o hi o que ma ca el an es y el después de esos es udios, y
cumple aho a deci cuáles son sus apo aciones y habla de los mé i os que
hacen de sus Monumen a Linguae Cana iae la «biblia» del guanche.
«Los Monumen a de Wöl el», como comúnmen e se le denomina, es una
ob a pós uma y además a día.Vio la luz en 1965, dos años después de habe
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
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mue o su au o (a ca go de algunos de sus ami-
gos y colabo ado es, especialmen e de Alois
Closs y de Hans Biede mann) y a pesa de lle a
ein e años i mado el p ólogo, desde 1945, es
deci de ene lo dispues o pa a la imp en a,
según cons a en el P ólogo del Au o . Pe o se
publicó en Aus ia y en alemán, que e a la lengua
na u al de Wöl el, lo que le p i ó del uso mayo-
i a io que hubie a enido en e mul i ud de in e-
esados en las an igüedades cana ias.En es e sen-
ido, a los Monumen a de Wöl el les pasó algo
pa ecido a lo de la His o ia del pueblo guanche
de Be hencou Al onso, que ue on ob as que
es aban esc i as y que sin emba go no pudie on
se u ilizadas po gene aciones de es udiosos y
de especialis as en la ilología cana ia y aún po
los in e esados en los asun os gene ales de Cana-
ias, aunque con una di e encia no able en e
ambas, que la del ine eño es aba inédi a y e a
desconocida, y la del aus iaco se sabía que
es aba publicada, aunque quizás ue an las di icul ades de su consul a las que
coadyu a an pa a hace la mí ica, pa a con e i la en e e en e inexcusable y
p incipal de los es udios sob e la lengua de los an iguos cana ios.
Hubo que espe a has a 1996 pa a que ie a la luz en español,g acias a una
benemé i a labo de su aduc o Ma cos Sa mien o Pé ez y de las ins i ucio-
nes cana ias que hicie on posible la edición, la Di ección Gene al de Pa imo-
nio His ó ico del Gobie no de Cana ias y del Museo Cana io. De e dade o
acon ecimien o cul u al pa a Cana ias debe conside a se pues es a edición en
e sión española de los Monumen a de Wöl el, 31 años después de que ue a
publicada o igina iamen e en alemán (G az, Aus ia, 1965) y después de que
lle a a muchos años ago ada.
Hablábamos al p incipio del acie o que u o Wöl el en el í ulo de su ob a
( aducido en español como Monumen os de la lengua abo igen cana ia,y
con el sub í ulo de Un es udio sob e la p ehis o ia y la his o ia emp ana
del Á ica Blanca), pues ob a monumen al es an o po lo que se e ie e al
con inen e como al con enido. Su p opia es uc u a e leja la monumen alidad
de la ob a. Di idida en seis pa es, la p ime a es á dedicada a una exposición
c í ica de las uen es u ilizadas sob e la lengua abo igen cana ia, desde las
p ime as conocidas (Recco,Azu a a, Diogo Gomez, Ca da Mos o, Le Cana ien,
las C ónicas,e c.) has a las más ac uales (Ál a ez Rixo, Chil y Na anjo, Milla es
To es,Abe c omby, Ál a ez Delgado, e c.), eniendo pa a ello, en su caso, no
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Dominik Jose Wöl el en los años
de su es ancia en Cana ias.
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solo que u iliza uen es ya descubie as y bien conocidas, sino que descub i
nue as uen es, inédi as has a en onces, como la Desc ipción de las Islas
Cana ias de To iani.Además, esul a undamen al su p incipio de la c í ica de
uen es: «Cualquie in es igación de la lengua abo igen cana ia —dice Wöl el
con jus eza— basada en una compilación del ma e ial lingüís ico sin un análi-
sis c í ico del mismo, es á supedi ada a g a es e o es y ca ece de una base
sólida» (1996: 56).
Ad ie e Wöl el en la p ime a pa e de sus Monumen a que los ma e iales
de la lengua abo igen cana ia nos han llegado de muy di e sas mane as,siendo,
po an o, muy desigual su alo . Una pa e impo an e, y la que más epe cu-
sión ha enido en odos los es udios al espec o, ha sido la del ma e ial alle-
gado en documen os de la época del descub imien o y de la conquis a. Pe o
esos documen os —sigue diciendo Wöl el— no son los o iginales, sino copias
de los egis os, «con eccionadas a la lige a po esc ibanos mal pagados al
iempo que edac aban el documen o o iginal.Además, las palab as abo ígenes
cana ias no es án esc i as de oído, sino que se han copiado de esc i os que, a
su ez, han dado luga a la edacción de los documen os; con ecuencia han
sido copiadas has a es eces an es de llega a noso os» (ibid.: 53).
Es a segunda conside ación de Wöl el es muy cie a y muy impo an e, y
pone el dedo en la llaga de un aspec o que no ha sido gene almen e enido en
cuen a al a a de la lengua de los guanches, cuando se da po bueno,sin más,
cualquie nomb e guanche que p oceda de un documen o an iguo, po el sim-
ple hecho de es a esc i o y de pe enece a una documen ación his ó ica, y,
po el con a io, se igno a o se desconside a la ealización o al, cuando ese
mismo nomb e con inúa i o en el habla de Cana ias, bien sea en el dominio
del léxico común o en el de la oponimia.Y bien se sabe que la lengua es o al,
an es que esc i a, y que la pe i encia de un impo an e conjun o léxico, aun-
que sea de una lengua pe dida, como es el caso del guanche en Cana ias, no
puede deja se de ene en cuen a, pues pe mi e ealiza una c í ica ecíp oca
espec o a los ex os esc i os an iguos.
Pues jus amen e la ausencia mayo que se ad ie e en los Monumen a de
Wöl el son los ma e iales p oceden es de la adición o al. Sospechamos que
Wöl el no inco po ó ni un solo é mino i o ecogido po él (¿in lui ía en ello
su de icien e español?). Ni siquie a pudo con a con los iquísimos ma e iales
que Be hencou Al onso había ecopilado a inales del siglo XIX,po es a iné-
di os en onces,como hemos dicho.Es a ausencia la juzgamos g a e,sob e odo
si se conside a —como se hace de con inuo— la ob a del aus iaco como la
ob a o al y de ini i a de la lengua guanche.
En la II pa e, la más co a de la ob a, acopia los es imonios ex aídos de
las uen es his ó icas sob e la lengua de los abo ígenes, sob e su na u aleza y
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hace se solo po la p oximidad oné ica o g á ica de los signi ican es. «Yo
es imo incon o e ible —dice Ál a ez Delgado— que, en la compa ación de
o mas comunes a un g upo,no bas a una apa en e semejanza adical,sino una
plena iden idad o mal, semán ica y oné ica, pa a deduci conclusiones segu-
as de pa en esco» (ibid.: 54). En es a ap eciación es amos muy de acue do
noso os.
Ge a d Rohl s,p es igioso omanis a y g an ilólogo alemán, ap o echó una
pequeña es ancia en Tene i e en e 1950 y 1951, como p o eso in i ado de la
Uni e sidad de La Laguna, pa a dedica se —según sus palab as— «al p oblema
más cau i ado que se p esen a en el campo de los es udios cana ios» (1954:83),
coleccionando una se ie de palab as indígenas supe i ien es en el habla de
Cana ias (en o al 99 palab as), sob e las que publicó un pequeño a ículo con
el í ulo de Con ibución al es udio de los guanchismos de las Islas Cana ias
(1954). El a ículo es impo an e po que impo an e es su au o y po que las
oces que en él se es udian son palab as i as, ecogidas de la o alidad (de jó e-
nes haciendo el se icio mili a de Tene i e, Gome a y Hie o). Son, pues, oces
e dade as,sal o algunos « alsos guanchismos» que se le cuelan al g an omanis a
alemán como alpa oba, a i e, balango, be il (sic), galpo, ga ia, guaga so
(‘juaga zo’), guinso, ji dana, so imba, ambu o y abobo,en e o as oces
dudosas. Impo an e es el p eámbulo y la c í ica que hace a lo hecho e imagi-
nado sob e el guanche. E impo an es son las conclusiones a las que llega, aun
conside ando la pa quedad del epe o io léxico es udiado. «De nues os ma e-
iales dice Ge ha d Rohl s hay que ob ene la imp esión de un sus a o lingüís-
ico uni a io: de las palab as a adas en nues o abajo,14 se hallan en dos islas,
7 en es islas, 6 en cua o islas, 3 en cinco islas, 4 en seis islas, 5 en sie e islas.
Solo la isla de Hie o se nos mani ies a po un núme o conside able de elemen-
os que son desconocidos a las demás [que son jus amen e las pe enecien es al
ocabula io de los colo es de cab as y o ejas]» (ibid.: 99).
El a ículo de Rohl s p o ocó eacciones c í icas po pa e de a ios au o-
es, como Régulo Pé ez (1956), Giese (1956), S e en (1956) y Pé ez Vidal
(1967), las cuales signi ican, a su ez, nue as apo aciones al es udio de los
guanchismos, a las que no en amos a alo a aquí, po menudas.
Exis en muchos ac o es que pe mi en que de e minados elemen os com-
ple amen e ex años y ajenos al ema obje o de es udio en an a o ma pa e
de ese es udio y aún de e minen su ca ác e ; en e ellos puede ci a se «la al a
de ciencia, la sob a de supe icialidad y lige eza, el exceso de amo hacia el
ámbi o a que pe enece el asun o: el apasionamien o po el mismo obje o de
la indagación cien í ica».Así empieza el es udio que José Pé ez Vidal dedicó
a los «A abismos y guanchismos en el español de Cana ias» (1967: 243), y jus-
amen e pa a juzga c í icamen e los « alsos guanchismos» que apa ecen en el
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a ículo de Rohl s. En ealidad, Pé ez Vidal no apo a en ese es udio ni un solo
guanchismo, pe o ad ie e muy p uden emen e lo a iesgado que esul a «aco-
me e el es udio de los guanchismos o oces p ehispánicas de Cana ias sin
ene en cuen a las copiosas asplan aciones léxicas que se han hecho desde
la Península, desde Á ica y desde Amé ica a las islas en iempos his ó icos»
(ibid.: 249), y de mane a pa icula los a abismos, que a Cana ias llega on
muchos de ellos po ía de los po ugueses.Y como ejemplos de ello, examina
y de e mina la e imología á abe de de e minadas palab as del habla común de
las Islas que se enían po cla os guanchismos, como abe e ‘sue o que se des-
p ende al hace el queso’ y abique ( a ian e de abe e,con la misma e imo-
logía y signi icado), acho ‘ ecipien e g ande pa a coce el melado de la caña
de azúca ’, a i e ‘ e eno malo, incul o y ped egoso’, cha abiscal ‘andu ial’ y
Ca ías, opónimo de La Palma.
Luis Fe nández Pé ez [1883-1954] ue un e udi o gome o que se p eo-
cupó po euni las «palab as indígenas» de su isla, pa a comple a las lis as que
de ella había o ecido Chil y Na anjo. En la p ime a no icia que él mismo dio
de su colección (1940-41) elacionaba 189 o mas, casi odas oponímicas, sin
o a indicación que una aga localización. Su lis a no hace apo aciones nue-
as desde la adición o al, pe o iene conciencia de que «de las palab as que
inse amos han desapa ecido la mayo pa e y solo se encuen an en docu-
men os an iguos» (pág.9).En 1995 Díaz Alayón,Cas illo y Díaz Padilla han dado
a conoce la lis a comple a de Fe nández Pé ez en una edición c í ica que
eng andece la apo ación p ime a del gome o.
Al onso A mas Ayala [1924-1999], p o eso de li e a u a y g an animado
cul u al adicado en G an Cana ia pe o de o ígenes he eños, publicó en 1944
un «pequeño ocabula io oponímico de la isla de El Hie o», que le habían
o ecido los seño es Pé ez Zamo a y Díaz Casañas, quienes, a su ez, lo habían
ob enido «de sus pacien es inquisiciones en e los campesinos de la isla». A
A mas Ayala casi le al ó añadi en el í ulo de su comunicación la palab a guan-
che, pues de los 123 opónimos que elaciona solo 16 no lo son. En e ec o, es
«pequeño ocabula io», pe o iene la cualidad de se eal, de ci a oces que
e ec i amen e exis en en la oponimia de El Hie o, sal o algunas co ecciones.
Sebas ián Jiménez Sánchez [1904-1983],que ue un homb e muy impo -
an e en las in es igaciones a queológicas lle adas a cabo en la p o incia de
Las Palmas en las décadas 40, 50, 60 y 70 del siglo XX,y que ue ambién un
des acado in elec ual en muy a iados asun os cul u ales de Cana ias, publicó
una la ga se ie de a ículos pe iodís icos e e idos a de e minados opónimos
llama i os po su nomb e o po su his o ia, en e los cuales había muchos de
o igen guanche.Y en e los documen os de su a chi o pe sonal, donado al
Museo Cana io de Las Palmas,dejó inédi o un «Dicciona io de Toponimia Cana-
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ia» (aunque con ma e iales exclusi os de la p o incia o ien al, y especial-
men e de la isla de G an Cana ia) que me ece a ención.
Valga deci aquí que, desde los es udios an opológicos ealizados po Ve -
neau a inales del siglo XIX sob e la iden idad acial de los abo ígenes cana ios,
se mezcla on con mucha ecuencia, y muy especialmen e en los pe íodos de la
p ime a a queología p ac icada después de la Gue a Ci il, en los que ue pa e
muy ac i a Sebas ián Jiménez Sánchez, dos sen idos cla amen e di e enciados
que se o o gaban a la palab a guanche.Po una pa e el sen ido pu amen e
« acial», como ‘una de las azas que pobló algunas de las islas de Cana ias’, con-
c e amen e Tene i e, La Gome a y una pa e de G an Cana ia; y po o a el sen-
ido «é nico» más gene al de ‘población abo igen de las Islas Cana ias’ (de odas
ellas, sin dis inción). Sin emba go, en el habla común de las islas (y po supues o
en la oponimia) la palab a guanche seguía eniendo un único e inequí oco sen-
ido, el segundo de ‘habi an e p ehispánico u abo igen de las Islas Cana ias’.
7.2. In es igado es o áneos (desde el be ebe )
Siguiendo con la ecunda dedicación de es udiosos ex anje os a la causa
del guanche iniciada po Glas y con inuada po Bo y de Sain -Vicen , Be he-
lo , Ma qué de Bu e y Abe c omby, en e o os, ambién al ededo del iempo
en que Wöl el es á de lleno olcado al sus Monumen a hay una se ie de apo -
aciones de au o es como Ma cy (1931 y 1962), Giese (1949), Zyhla z (1952),
Vycichl (1952), Galand (1975, 1991 y 1992-93) y Sabi (2001).
Geo ges Ma cy dejó a su mue e (ocu ida en 1946, muy p ema u amen e,
cuando solo con aba 41 años) un manusc i o inédi o en ancés sob e algunos
opónimos y nomb es an iguos de ibus be ebe es en las Islas Cana ias, que
llegó a manos de Juan Ál a ez Delgado y que és e adujo y publicó en 1962 con
algunas co ecciones y abundan es comen a ios.Así que con oda jus icia debe
se conside ado un abajo compa ido po Ma cy y Ál a ez Delgado. En ealidad
se a a de un abajo sob e los nomb es que las Islas u ie on en la an igüedad,
según a es iguan la His o ia Na u al de Plinio y algunas c ónicas del siglo XV,
especialmen e la de la conquis a be hencou iana Le Cana ien.De odos ellos
solo son indígenas, según Ma cy, es deci , guanches, los siguien es:Cana ia (aun-
que la inizada en su e minación, Ma cy 1962: 248-252), aplicado p ime o a la
ac ual isla de G an Cana ia y después al a chipiélago en e o 11;Tene i e (ibid.:
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11 Sob e Cana ia desca a Ma cy la p ime a e imología de Plinio (“así nomb ada a causa
de los pe os de eno me alla que en ella se encuen an en g an núme o, y de los que se lle a-
on dos a Juba”) (Ma cy 1962: 248), y c ee más e dade a la segunda, debida al pueblo libio de
los cana ii alcanzados po Sue onio Paulino en su amosa expedición a a és del A las, (que “se
llamaban cana ios po que i en como pe os y compa en con es os animales las en añas de
las ie as”) (ibid.: 249).
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253-259 y 264-273), que ha conse ado su nomb e has a la ac ualidad; Ti e o-
gakae (ibid.: 259-261), nomb e que Le Cana ien dice que sus p opios habi-
an es daban a Lanza o e; Toicusa o To cusa (ibid.: 261-264), nomb e p oble-
má ico que, sin uen e conocida, algunos han dicho que los poblado es de
Fue e en u a daban a Lanza o e; E bania, A baniy o A bani (ibid.: 273-274),
nomb e que Le Cana ien a ibuye a Fue e en u a con el alo de ‘el luga de
la mu alla’, po la pa ed de pied a i a que di idía la zona de Jandía del es o
de la isla; Ese o (o Ecce o o He o) (ibid.: 274-277), nomb e ambién p oblemá-
ico que según Ma cy es el é imo del ac ual nomb e de la isla de El Hie o 12;
Maho a a (cas ellanizada su e minación, ibid.: 277-284), nomb e que daban a
la pa e no e de Fue e en u a 13;Benahoa e (ibid.: 284-28), an iguo nomb e
que se a ibuye a la isla de La Palma, a pa i del é imo ahua i con que se
designaban a sí mismo los habi an es de aquella isla;y Gome a (ibid.:287-289),
nomb e que ha conse ado has a hoy la isla de La Gome a y que Ma cy in-
cula a la ibu de los gma a en el Ri occiden al.
Y concluye Ma cy su es udio de onomás ica insula de Cana ias con una
a i mación muy o unda espec o a la iden idad exclusi a del guanche es-
pec o del be ebe :
Nues as comp obaciones no excluyen en modo alguno la posible pa -
icipación de o os núcleos no-be be ó onos en los guanches, ambién
enidos del Con inen e a icano. Pe o en el es ado ac ual de nues a docu-
men ación y po nues os es udios lingüís icos de las hablas de los guan-
ches, c eemos pode a i ma que esos an iguos ocupan es no han dejado
huella alguna lingüís ica, o dicho de mane a cien í ica más exac a: el guan-
che no con iene, con oda p obabilidad, sus a o lingüís ico dis in o del
be ebe no ea icano (ibid.: 289).
En ocasiones a ias se ocupó Wilhelm Giese de la lengua guanche, ese-
ñando c í icamen e de e minados es udios de o os au o es, ales como los de
Zyhla z (Giese 1952), de Rohl s (Giese 1956: 96-98) y de Ál a ez Delgado
(Giese 1956: 98-102). Pe o su p opio pensamien o «ace ca del ca ác e de la
lengua guanche» lo había mani es ado con an e io idad en un a ículo de 1949
i ulado de la misma o ma que hemos ma cado.Co o es en ex ensión, apenas
16 págs., pe o ap e ado en con enido y denso en da os.
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
12 Sob e es a con o e ida e imología e aho a T ape o 1998b en donde se esumen odas
las hipó esis y esis o muladas al espec o.
13 De donde se deduce, y al cual dicen ambién o as uen es his ó icas, que la isla de Fue -
e en u a es aba di idida en dos pa es independien es, con sus espec i os nomb es: Maxo a a
al no e y A bani al su (la hoy denominada Península de Jandía), sepa adas con una pa ed de
pied a que a a iesa de es e a oes e la isla en su pa e más es echa. Es a pa e ecibe en la ac ua-
lidad la denominación de Is mo de la Pa ed.
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Conocedo de las uen es his ó icas an iguas en que se egis an las
oces guanches y de los mode nas elaciones que de ellas se hicie on
desde Glas has a el Ma qués de Bu e,con iesa Giese en no a a pie de página
que, como con inuación a una ob a emp endida po su maes o el p o eso
Be nha d Schädel, enía po los años de 1926 encomendada la p epa ación
de un Thesau us Linguae Guanchae que depu a a e o es y pusie a en
o den odo el caudal léxico guanche, y que o as ocupaciones más u gen-
es le ue on apa ando de aquella encomienda, has a que al obje i o ue
ealizado po Wöl el, cuyos manusc i os de los Monumen a Linguae Cana-
iae ya es aban p epa ados pa a la imp en a en 1949, echa en que Giese
publica su a ículo.
Des aca Giese lo siguien e: el g an núme o de palab as que empiezan po
a- (excep o en Fue e en u a), po gua- en Lanza o e, Fue e en u a, G an
Cana ia y Tene i e (en con a de gue- y de gui,que son a os; además al an en
G an Cana ia las iniciadas po gue-), y po a- (y e- y i-) en Tene i e, La Palma,
Gome a y especialmen e El Hie o; po el con a io, son muy a as las palab as
que empiezan po i-.Todo ello demues a que hay una «cie a unidad en la
es uc u a de los dialec os de las di e en es islas» (Giese 1949: 191), lo mismo
que demues a una cie a unidad del léxico el hecho de que algunas palab as
como go io, guan ‘hijo de’, gui e, ama co y o as se encuen en en odas las
islas, aunque —dice Giese— puede se que ales palab as « ue an di undidas
po los españoles» (ibid.: 192). O as palab as, po el con a io, comp ueban la
di e enciación léxica in e insula , como ocu e en la nomencla u a de las
cab as y o ejas (ibid.: 192-193):
Tene i e: ana ‘ca ne o’, haña, jaña, ha a ‘o eja’; a a, axa ‘cab a’
G an Cana ia: aha an, ahaxan ‘o eja’, ihayan ‘ca ne o’
La Palma: egue i e ‘cab a u o eja’, ciguena ‘o eja o cab a’
La Gome a y El Hie o: ju aque, ju aque ‘o ejas go das’
Lanza o e: ciguena ‘o eja y cab a’
Concluye Giese que «una compa ación con el silha (como mues a de un
dialec o be ebe ) comp ueba que el guanche es, po su es uc u a, e ec i a-
men e un dialec o be ebe » (ibid.: 191), además de que en el guanche debe
habe palab as p oceden es del wolo y del á abe (ibid.: 193). Finalmen e
dibuja Giese un mapa de epa ición de los dialec os be ebe es en el no e de
Á ica (ibid.: 196) y analiza una se ie de palab as guanches desde el be ebe
(ibid.: 197-201).
A di e encia de los a ículos de Ma cy y Giese, que apo an da os y consi-
de aciones que suma a los es udios sob e el guanche, el a ículo del be be-
ólogo aus iaco We ne Vycichl (1952) nada nue o de in e és apo a y sí
ei e a muchas cosas que a es as al u as de la c onología de los es udios guan-
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ches pueden conside a se ya como simples epe iciones o como a e idos
dile an ismos.
Po ejemplo, uel e Vycichl a los nomb es an iguos la inos de las Islas a-
ando de explica los desde unos supues os é imos guanches (págs. 169-174).
Así nos dice que Cana ia es aducción de una oz be ebe con el segmen o
bicen (del que de i a ía el guanche ebicina) que signi ica ‘chacal’, de donde
Cana ia end ía a aduci la idea ‘isla de los chacales’, con undida después
como ‘de los pe os’. Que E bania,nomb e que en Le Cana ien se da a Fue -
e en u a, es lo mismo que Cap a ia ‘isla de las cab as’, a pa i del be ebe
a ban ‘macho cab ío’. Que Ningua ia (o Ni a ia) no puede se equi alen e
a Tene i e con el sen ido común de isla de ‘isla de la nie e’, pues o que en
be ebe el concep o ‘nie e’ se nomb a ad el,y Tene i e,desde el be ebe no
signi ica ía o a cosa que ‘la de e i e’ y que es e e i e es á inculado con ‘el
uego’; en ambos casos con e e encia inequí oca al Pico del Teide, pe o con
mo i aciones con apues as: la nie e y el uego. Que la isla de Lanza o e es la
nomb ada po los la inos Plu ia ia,y que el nomb e de Lanza o e es esul-
ado del sinc e ismo de dos é imos dis in os:el p ime o se ía el be ebe anza
‘llu ia’, de donde se o ma ía anza o e ‘isla de la llu ia’, y el segundo el nom-
b e del a en u e o geno és Lancelo o Malocelo.
Son cosas ya epe idas las obse aciones que hace Vycichl de de e minadas
co espondencias del guanche con el be ebe , como, po ejemplo, la ecuen e
al e nancia de - y ch- iniciales; la ambién ecuen e al e nancia de nomb es
con o sin a ículo (Gálda /Agálda , Güimes/Agüimes, Naga/Anaga);la co es-
pondencia del a ículo, bajo el esquema siguien e:
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
mas.
em.
Y son ambién ei e aciones las in e p e aciones que hace Vycichl de de e -
minados opónimos cana ios a pa i de in o maciones his o iog á icas an i-
guas, sin habe pues o de su pa e ni una pizca de indagación c í ica sob e la
e osimili ud que esas in e p e aciones me ecían a la is a de los acciden es
geog á icos a los que aluden.Así po ejemplo, oma de Ab eu la no icia de que
los guanches de El Hie o llamaban Amoco a la capi al de la isla y que los espa-
ñoles la aduje on po Val e de y a a aho a Vycichl de jus i ica la e imolo-
gía de Amoco desde el be ebe diciendo que «la illa de Val e de se llamaba,
en e los indígenas, Amoco,palab a que ecue da al silha uga ‘p ade a’, que
bien puede aduci se po ‘ alle e de’» (ibid.: 181), cuando el luga aquel no
plu al
i-
i-
geni i o: -n- ‘de’
sing.
a-
a-
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es sino una empinada y escab osa lade a sin más ege ación que la me amen e
xe ó ica y con una pe sis en e niebla que hace de su clima el más inclemen e
de la isla.Y con inúa Vycichl con o a e imología o almen e cap ichosa de
o o opónimo he eño:«Ce ca de El Hie o —dice— hay unas ocas llamada[s]
Roques del Zalmo ,en las que hay g andes laga os [...] Nada se ía más na u-
al que habe llamado a es as ocas ‘ oques de laga os’», po que en silha azel-
memmui es el ‘laga o’, y en cabileño aze memmui ,y en ghadamés eze -
mui (ibid.: 181-182), y eso lo dice po que ue po ese iempo cuando se
descub ió que en esos Roques habi aba una especie de laga o gigan e, alcan-
zando la no icia mucha no o iedad en e los ambien es cien í icos eu opeos.
Peo es c í icas que las de Vycichl ha ecibido el es udio que el a ica-
nis a de la Uni e sidad de Hambu go E nes Zyhla z dedicó a la lengua de
los cana ios (conocido en español po Giese 1952) po pa e de Wöl el
(1958) y Díaz Alayón y Cas illo (1995 y 1999), como e emos. C ee Zyhla z
en la plu alidad acial de las Cana ias p ehispánicas, y po consiguien e en
la he e ogeneidad lingüís ica del a chipiélago. Consecuen e con ello, aza
un ‘mapa’ lingüís ico p ehispánico bas an e de allado y plu ilingüe, de la
mane a siguien e:
a) La Palma, La Gome a y El Hie o o man una comunidad lingüís ica p o-
ceden e de los dialec os be ebe es an iguos, p e ios a la islamización,
pe enecien e al líbico mode no, no al p o olíbico, pues o que ue on
pobladas en o no a los años 25 a 29 a.C. po gen es líbicas allegadas con
la expedición de Juba II.Al no e de El Hie o llegó después una pobla-
ción de habla púnica, de campesinos libio- enicios del no e de Á ica,
que se ía la que se mani ies a en la amosa endecha de El Hie o ans-
mi ida po To iani.
b) La lengua de G an Cana ia es una lengua cen um, indoeu opea, p obable-
men e el hi i a, que se ía la que explica a la o a endecha que To iani dice
habe ecogido en G an Cana ia, que ni es á abe ni be ebe .
c) Las de Lanza o e y Fue e en u a o man una unidad, pe o su o igen es
inde e minado.
d) Tene i e o ma o a unidad, de o igen inde e minado.
Pe o como dicen Díaz Alayón, Cas illo y Díaz Padilla (edi o es de Fe nández
Pé ez 1995: 63) es e mapa no esis e la ealidad oponímica, pues opónimos
de una misma aíz, con mínimas a ian es, es án en La Gome a y Tene i e
(A guayoda y A guayo, E que yE que/E ques, Taco en las dos islas, Guani-
code eIcod, Jagüe y Jagua,Gue guenche y Chigue gue,Chingua ime y Chin-
gua o.Y lo mismo hay pa ecidos oponímicos en e La Gome a y El Hie o:
Agando y A agando, E ese, Tecina y Tecine, Tamadis e y Tamadus e, Tacon e
y Taco ón;e c.
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Reconoce Zyhla que en e el léxico guanche exis e bas an e ma e ial be e-
be segu o, pe o lo explica po el con ac o de las Islas con Á ica y po la p e-
sencia en Cana ias de nume osos mo os y mo iscos enidos de la Península al
iempo de la conquis a y con pos e io idad a ella.
Sob e Zyhla z (y ambién sob e Ál a ez Delgado) an di igidos los a aques
de Wöl el en su a ículo de 1958. Dice Wöl el que hay « ilibus e os de la cien-
cia, que cuen an con que la g an mayo ía de sus lec o es y oyen es no pueden
e i ica lo que esc iben o imp imen, po que p ocede de una ama especialí-
sima, y p esen an sin el meno pudo men i as solemnes» (ci . Díaz Alayón y
Cas illo 1999: 287),y concluye que pa a el caso de Zyhla z «sólo hay una expli-
cación que pe mi a un juicio más mode ado: de que es e homb e [Zyhla z], en
in de cuen as, es un caso pa ológico» (Wöl el 1958: 14). Sigue diciendo Wöl el
que a él ambién se le ha conside ado un dile an e, «po que he pene ado
como in uso en los dominios sac osan os de sus especialidades», y ambién
po es a «sen ado sob e mi ma e ial cana io y que me lo quie o ese a odo
pa a mí», pa a conclui o undo y ag esi o: «Pe o yo no puedo p esen a sin la
c í ica de las uen es y sin las p uebas, pues no quie o compe i con Zyhla z y
compañía.¡Es que se pie de demasiado iempo en echa a un lado an a basu a
pues a sob e los p oblemas!» (ibid.: 15).
Es cie o lo que dice Wöl el y es muy de aplicación en es e campo de los
es udios (o seudoes udios) sob e la lengua de los abo ígenes cana ios: es más,
mucho más, lo que se ha esc i o desde el dile an ismo y la cha la ane ía que
desde la ilología y de la ciencia. De al mane a que la a ea p ime a y esencial
en es e campo de es udio (como lo es en cualquie a) es hace una c í ica de
uen es.
Lionel Galand pe enece a o a gene ación más jo en que la de los an e-
io es au o es, y aunque su dedicación a las hablas cana ias an iguas no ha sido
ni ecuen e ni cuan iosa, el g an p es igio que iene es e be be ólogo de la
Uni e sidad de la So bona de Pa is hace que sus opiniones sob e el guanche
me ezcan una eseña. Las ha mani es ado en es asun os pun uales: en el de la
iden i icación de las insc ipciones upes es de Cana ias y su co espondencia
con las del no e de Á ica (Galand 1975), en el de la uncionalidad del ele-
men o (h)- inicial de la oponimia cana ia (1992-93) y en el de la p oblemá-
ica explicación desde el be ebe de las dos endechas «guanches» que To iani
dice habe ecogido en El Hie o y G an Cana ia (1991).A Galand le so p ende
el bajo pa ecido en e los ma e iales cana ios y los del be ebe , po lo que con-
cluye que «no es posible a i ma que el cana io sea una lengua be ebe como
las demás» (Sp inge 2001: 14), con o me en es o a las conclusiones a las que
ambién llegó Wöl el.Y pone de mani ies o, cómo el p opio Wöl el, a pesa del
igo que quiso pone siemp e en el mé odo compa a i o en e los ma e iales
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cana ios con los be ebe es, se dejó en a muchas eces po hipó esis más
ingeniosas que sólidas.Y en cuan o a las insc ipciones de los guanches, dice
Galand que pe enecen a la esc i u a líbico-be ebe , siendo el «líbico» la deno-
minación de la lengua «an igua» del no e de Á ica, de la que el be ebe (o las
lenguas be ebe es) son es a os pos e io es. Lo único que podemos hace es
lamen a que un eó ico de la lingüís ica be ebe de an o p es igio como
Galand no se haya is o inclinado a es udia más a ondo y en mayo núme o
de emas de la lingüís ica guanche.
Una úl ima apo ación al es udio de la lengua guanche desde el ex e io de
las Islas conocemos, debida a Ahmed Sabi (2001), p o eso de español de la
Uni e sidad de Agadi , y que p esen a es g andes no edades: p ime o que es
un lib o en e o, y no un simple a ículo; segundo que ha sido esc i o o igina-
iamen e en español, lo que iene un especial mé i o (a pesa de que el ex o
hubie a necesi ado de una e isión inal po pa e de un español na i o); y e -
ce o, que los é minos del be ebe con que se compa a el léxico guanche han
sido omados de la o alidad, y no de las esc i u as, lo que implica una in es i-
gación p e ia po pa e del au o del lib o y que le con ie en dos cualidades
dignas de se des acadas: su igencia en las hablas ac uales y la e dad de sus
ansc ipciones. Es lás ima que Ahmed Sabi no hubie a hecho la misma a ea
de in es igación desde el o o é mino de la compa ación, el del guanche, am-
bién desde su pe i encia en las hablas ac uales de Cana ias, pues el esul ado
de su compa ación es a ía asen ado en onces en uen es léxicas idedignas.
Po que el conocimien o que iene Sabi de la lengua guanche y de la oponi-
mia cana ia lo es solo po las uen es his o iog á icas cana ias, que acep a sin
c í ica alguna.
Ad e imos desde las p ime as páginas del lib o de Sabi una buena dispo-
sición eó ica, capacidad ilológica su icien e y me odología ap opiada. Sin
emba go, pa e Sabi de una hipó esis muy discu ible: la de que los guanches
p ocedían del su de Ma uecos, en e los íos D a y Senegal, la zona del An ia-
las, que iene po localidad más impo an e la ac ual Agadi (Sabi 2001: 24-
26).Y pa a apoya se en una au o idad de la p opia his o ia cana ia ci a Sabi
un ex o de Vie a y Cla ijo en el que se dice los p ime os habi an es de las Islas
p ocedían de «la egión de Cana o Gana , ie a que se ex endía desde las
aldas del A las has a los e i o ios si uados en e los íos del D a y Senegal,en
la cos a a lán ica del no oes e a icano». Pe o es e ex o p ocede de un ela o
de Plinio el Viejo e e ido a la expedición que el je e omano Sue onio Pauli-
nus di igió al p incipio de nues a e a con a los habi an es de esa egión del
A las donde encon ó a un pueblo llamado cana ii «po se el pe o su ali-
men o común, jun o con la ca ne de las ie as».Y de ahí quie e e Ahmed
Sabi en el opónimo he eño «usado has a la ac ualidad» Mon aña de Tinga-
na (que Sabi examina como Ti-n-Gana ) la co obo ación de aquel o igen
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(pág. 25).A odo es o solo podemos deci que ese opónimo no exis e en El
Hie o y que la his o ia an igua y la a queología, según las in es igaciones más
au o izadas y ac uales de las Islas, se inclinan a conside a que los homb es
que p ime o pobla on las islas p ocedían de e i o ios a icanos ce canos al
Medi e áneo.Además, los pa alelismos léxicos que es ablece en e los é mi-
nos guanches (especialmen e opónimos) y los del shilha son ambién discu-
ibles, po cuan o el signi icado se con unde gene almen e con la simple e e-
encia del opónimo.
Con odo, la apo ación de Sabi debe ene se en cuen a pues o ece
muchas ideas y da os p o echosos.
7.3. Compa ación del guanche con el asco
La elación en e la lengua asca y el guanche, o con más p opiedad con
los opónimos cana ios de o igen guanche, ha sido cues ión apun ada ei e a-
damen e po di e sos au o es, si bien nunca se ha abo dado desde el lado
cana io con las su icien es mues as.Y desde el lado del asco se ha hecho con
más ampli ud, pe o sob e uen es no siemp e iables y muchas eces e óneas.
Fal a,po an o,un es udio de enido,amplio y con igo ilológico,que demues-
e eso que has a aho a solo se ha dicho desde la imp esión.
La simili ud oné ica en e de e minados opónimos guanches y o os nom-
b es ( opónimos o apela i os) ascos es indudable y cualquie a puede ad e -
i la: A inaga, egión y pueblo de G an Cana ia, y Aguinaga en Guipúzcoa y
Na a a; A guineguín,luga de G an Cana ia, y A guiña iz en Na a a; A e-
na a y A ea a,luga es de G an Cana ia, y A eaga,luga es de Vizcaya y de
Na a a; Belga a,ba io de F on e a, en El Hie o, y Ve ga a,ciudad de Gui-
puzcoa; A bona, opónimo an iguo de Cana ias, hoy desapa ecido, y un luga
p óximo a Bayona; e c. Incluso exis e el nomb e Bascos en El Hie o, que de
ninguna mane a puede debe se a la p esencia allí de una población asca as
la conquis a de las Islas, sino que es un opónimo guanche. Pe o es que am-
bién exis e elación en esos nomb es en el plano del con enido.Y ales coin-
cidencias no pueden debe se en odos los casos a las a bi a iedades de la len-
gua (de dos lenguas, en es e caso).
Apa e los a ios au o es que, de pasada, apun a on es a simili ud, el p i-
me o que ijó su a ención en es a cues ión ue Odón Ap áiz Buesa,quien en
1938 esc ibió un pequeño a ículo en el que es udia sie e opónimos guanches
(de Tene i e) «que pueden in e p e a se —dice él— po el euske a o lengua
asca» (1938: 66). Es os son Izaña, Anaga, Ague e, A aca, Abona, A a o y
A ona.Así, Izaña puede descompone se en los segmen os iz-ain-a.Desde el
asco, el segmen o iz- es á elacionado con el agua, sea de ma o de ío o de
lago;el segmen o -ain signi ica en asco ‘sob e’ o ‘al u a’;y la -a inal puede se
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ción o al.Así po ejemplo, en el caso de la oponimia, ci a el lib o de Buena-
en u a Pé ez sob e la oponimia de Tene i e como un «clásico» (pág. 13),
siendo,como ya hemos dicho,un e dade o ba ibu illo,e igno a,sin emba go,
lo que in es igaciones igu osas han ijado como la e dade a oponimia de
o igen guanche en islas como La Palma (Díaz Alayón 1987a y 1987b), G an
Cana ia (Suá ez, T ape o e al. 1997) o El Hie o (T ape o, Domínguez e al.
1997), publicadas odas ellas mucho an es que su G an dicciona io.
Siendo su abajo un lib o de lengua, ienen pa a él mucha más impo an-
cia las uen es e e idas a la p ehis o ia y a la a queología que las ilológicas y
lingüís icas, y p ueba de ello es que en los es udios p elimina es de su Diccio-
na io dedica 21 páginas a las cues iones lingüís icas (desde la 27 a la 48) y 66
(desde la 49 a la 115) a las o mas de o ganización social de los guanches (polí-
ica, cos umb es, eligión, na u aleza, ege ales, e c.). Fal an en su bibliog a ía
los dicciona ios dialec ológicos cana ios más ac edi ados que se han publicado
en los úl imos años, y que con ienen odo lo elacionado con el léxico apela-
i o guanche, pe o comp ende la mayo ía de los í ulos e e idos a los yaci-
mien os a queológicos, po ejemplo.
El sis ema de ci as que u iliza es an pa icula que esul a inin eligible y
has a a igoso, pues exige i de con inuo a la abla inal de equi alencias pa a
su iden i icación; mezcla las uen es an iguas con las in e p e aciones mode -
nas; ae a sus p opias a gumen aciones a i maciones de o os au o es sin la
ci a p ecep i a;acumula sin o den alguno lo que o os au o es han dicho sob e
las ca ac e ís icas del guanche (págs. 27-40), e c.
Con espec o a la iden idad de la lengua guanche y a su implan ación en
las Islas, dice Oso io lo siguien e:
Que la Lengua Guanche [sic, esc i o siemp e en mayúscula] es una sola
en las sie e islas en sus aspec os esenciales,y que su aíz es inequí ocamen e
be ebe es á pa a noso os ue a de oda duda, bien que en el «in e io » de
dicha lengua exis iesen y coexis iesen a ios sis emas lingüís icos (algunos
inin eligibles en e sí, o os pe ec amen e compa ibles), dándose el caso
cu ioso de que miemb os de alguna ibu (¿ einos?) de una isla se en endían
mejo con los de o a isla que con los de la suya p opia (2003: 12).
Tales ase os suponen más una c eencia que una demos ación, pues nada
hay en su G an dicciona io,ni en la pa e eó ica in oduc o ia ni en la pa e
lexicog á ica, que los a gumen e y jus i ique, ni sob e la unidad lingüís ica, ni
sob e las di e encias in e insula es, ni sob e la p ocedencia o al del be ebe ;
apa e de que hay en su a gumen ación una con adicción de eo ía lingüís ica
básica: no puede habe «una sola [lengua] en las sie e islas» y a la ez « a ios
sis emas lingüís icos (algunos inin eligibles en e sí)».
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Todo ello po lo que se e ie e a los p esupues os eó icos de los que pa e,
expues os en las páginas in oduc o ias. Pues po lo que se e ie e al diccio-
na io p opiamen e dicho, nues a c í ica se ía más posi i a si sis emá icamen e
se hicie a dis inción en e los é minos que p oceden de uen es me amen e
esc i as y los que a su ez han sido a es iguados po la o alidad, en e los que
pe i en en la ac ualidad y los que son una me a e e encia his ó ica, y más
aún, en e los que ienen a ian es o mas de esc i u a; es deci , sin una c í ica
de uen es.Así, se esc ibe Abalo,sin acen o, y nada se dice de lo mal esc i o
que es á); se da como dos en adas independien es Abama y Abania,y po
an o como dos opónimos dis in os, siendo simplemen e a ian es de esc i-
u a, y así en innume ables casos.
Aunque el í ulo del lib o de Domingo Oli a Taco on e dice e e i se a la
Onomás ica abo igen de Cana ias (2003), en él solo se con ienen an opóni-
mos, y no hay que ol ida que ambién los opónimos o man pa e de la ono-
más ica. Lo más no edoso de es e lib o (a la ez que pin o esco) es la celeb a-
ción onomás ica que se p opone pa a cada uno de los an opónimos guanches,
a imi ación de los nomb es c is ianos: si es os ienen su p opio día de celeb a-
ción, ¿po qué no han de ene lo los nomb es guanches? Cla o que la de aque-
llos es á a alada po una « adición» eclesiás ica basada en homb es y muje es
homónimos an e io es que ue on p oclamados san os: los Vicen es, Juanes,
Anas y Lucías, celeb an «su día» según el calenda io dice celeb a la onomás ica
de su san o co espondien e. ¿Pe o y los de nomb e que no ienen san o: los
Héc o , Á ica,Amé ico o Penélope? El p opósi o del au o iene con esado en
la in oducción: «Desde hace unas décadas —dice— y después de lucha con-
a las no mas anquis as y a do anquis as de es a democ acia bu guesa los
cana ios ienen la posibilidad [...] de lle a el nomb e de sus an epasados. En
es e con ex o se insc ibe nues o p opósi o de es ablece una onomás ica abo-
igen y un calenda io de ies as p opias [..., a in de que] quienes ienen nom-
b e cana io, o lo han pues o a sus hijos, puedan celeb a lo un día al año, como
sucede con los nomb es p opios impues os po Eu opa» (pág. 16).
Apa e la mezcla que hay en al p opósi o de ideas polí icas y e anchas
nacionalis as, además de las o as mezclas eligiosas con las me amen e cul u-
ales, no se dice cuál ha sido el c i e io pa a la asignación de un de e minado
nomb e a un día conc e o de los doce meses del año, y pues o que no hay días
su icien es en el año pa a con ene la onomás ica comple a guanche (unos
600 nomb es p opios de pe sona dice el au o ecoge ) se acumulan a ios
nomb es pa a un mismo día, al cual se hace ambién en el calenda io ecle-
siás ico.
El Dicciona io cana io de la lengua de José Luis Concepción (2003), si
bien no es exclusi o de guanchismos, ad ie e exp esamen e desde la po ada
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que Incluye léxico guanche,lo que pa ece se un eclamo al lec o (y an es al
comp ado ) del lib o. Es un epe o io lexicog á ico que se p esen a sin nin-
guna bibliog a ía y sin especi ica las uen es de las que se nu e, apa e de las
indagaciones pe sonales, con una mínima in oducción llena de simplicidades
ilológicas y de dispa a es lingüís icos, como con el que se inicia: «En Cana ias
—dice Concepción—, el p ime idioma que se impone al comienzo de la con-
quis a es el ancés, po Jean de Be ancou (sic)» (pág. 5). A lo que hay que
deci que,apa e de esc ibi mal el nomb e del conquis ado y de a ibui e ó-
neamen e esa conquis a a un solo pe sonaje, el ancés nunca se impuso, y
menos en odas las Cana ias; a lo máximo puede deci se que se habló ancés
en Lanza o e y Fue e en u a, pe o solo en e los anceses expediciona ios de
Jean de Bé hencou y de Gadi e de la Salle (y no solo de «Be ancou »).Y con
espec o a los guanchismos que se in oducen en el Dicciona io,que es lo
único que con emplamos aquí, hemos de deci que con unden y desin o man,
más que in o man, pues el lec o no a isado encon a á que en el habla de
Cana ias siguen i as muchas más palab as de o igen guanche de lo que gene-
almen e se dice, pues, apa e de las comunes go io, bai o, abaiba,e c. que
siemp e se ci an, las más son oces que han dejado de exis i hace mucho, y
que el au o oma de las uen es his ó icas, como ahemen ‘agua’, al ahay
‘ alien e’, amolán ‘man equilla’, axe a o a xe ax ‘el g ande’, o lo que es más
dispa a ado, incluye oces que nunca pasa on al español hablado en las islas,
como an/en con el alo de la p eposición ‘de’ o los nume ales a ba ‘cua o’
y odos sus compues os a ba-linago ‘ ein icua o’, a ba-ma ago ‘ca o ce’, e c.
Lib os así son los que siguen alimen ando la bien ganada ama de dile an ismo
y de pseudo ilología en que sigue en uel a la lingüís ica p eehispánica de
Cana ias.
En 1997 se publicó un lib i o de la Edi o ial Globo de San a C uz de Tene-
i e, con el í ulo de Los ma a illosos nomb es guanches,cuyo au o no igu a
ni en la cubie a ni en la po ada in e io , pe o sí en la página de c édi os
como Manuel Mo a Mo ales.El í ulo explica el ca ác e y obje i o que iene
el lib i o (de 30 págs.): el de o ece al público de las Islas una in o mación
escue a pe o e az de los «bellos nomb es p opios» que u ie on los abo íge-
nes y que cada ez se hacen «más comunes» en e la población ac ual del
a chipiélago, a causa —dice el au o en el p ólogo— de la «paula ina ecupe-
ación de nues a iden idad his ó ica y a la p opia belleza de los nomb es
guanches». Deja cons ancia el au o de que los nomb es seleccionados son
odos ellos de homb es y de muje es y no de mon añas, ba ancos o de pue-
blos, y que p oceden de las uen es más idedignas de la bibliog a ía cana ia.
El a amien o que se hace de cada uno de ellos es muy simple: se da el nom-
b e con o me a las esc i u as de que se oma, se dice la isla de p ocedencia, si
es masculino o emenino, las e e encias his o iog á icas que lo ci an y inal-
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men e se o ece una sín esis de su his o ia o leyenda. El lib o, po su obje i o
y po las dimensiones que iene, ca ece de cualquie ipo de c í ica de uen-
es, pe o nos pa ece que cumple con los mínimos equisi os de hones idad
que equie e un ace camien o a ma e ia an llena de p oblemas.
Finalmen e que emos ci a el epe o io lexicog á ico El habla común del
Hie o de Flo a L. Ba e a Álamo (1985), que apa e de inclui en la pa e
cen al del lib o an os nomb es guanches como se usan de o dina io en el
habla común de El Hie o, que son muchos y muy pa icula es, o ece al inal
(págs. 47-71) un apéndice de opónimos que sin deci que son guanches quie-
en se lo, pues las uen es de donde los oma los enían po ales (To iani,
Ál a ez Rixo, Chil y Na anjo, Milla es To es, Wöl el, Ál a ez Delgado y o as
uen es i as locales). La elación cons a de unos 350 nomb es (con ando
epe iciones y a ian es), con indicaciones espo ádicas de donde los oma,
alguna co ección y algún comen a io sob e su ubicación. Como no hace c í-
ica de uen es, ni dis ingue las ansc ipciones an iguas de las mode nas, ni
dice si pe i en o no en la ac ualidad, la lis a a as a odos los de ec os de sus
an eceso es, y aunque añade nue os é minos e dade os, poco apo a a la
esolución del p oblema de la oponimia p ehispánica de El Hie o.Además, se
incluyen en la elación nomb es que nada ienen de guanches como, en e
o os: Bucian, Da es, De abado, Ja al, Jo ado, Lomos, Llanillos, Ma a, Po -
chena, Res inga, Rodade o oSolapa.
7.5. Un epígono de Wöl el: Reyes Ga cía
Ignacio Reyes Ga cía ha omado la in es igación de la lengua guanche con
un dedicación asomb osa, a juzga po la can idad de publicaciones ealizadas
en an pocos años. La inicia en 1998 con un es udio sob e los an iguos nume-
ales cana ios y la ha culminado, has a la echa, con cinco lib os publicados en
un mismo año, 2004: uno sob e la lengua abo igen de los gome os (2004d),
o o sob e la de los palme os (2004e), un e ce o sob e an iguos zoónimos
cana ios (2004a), el cua o sob e la cosmogonía de los cana ios an iguos
(2004b), que ue el ema de su esis doc o al en la Uni e sidad de La Laguna
(p esen ada en el año 2000 con el í ulo «El ocabula io cosmogónico de la
an igua lengua de Cana ias, siglos XIV y XV»), y, inalmen e, el quin o que es un
dicciona io e imológico de é minos guanches (2004c).Y en medio, en e
o os es udios, uno sob e an oponimia p ehispánica (2000b) y o o sob e
cues iones me odológicas en o no al es udio de la lengua guanche (2000a).
Me pa ece que es en es e úl imo es udio ci ado donde el au o es ablece
po ez p ime a los p incipales p esupues os eó icos de su dedicación a la
lengua guanche. Se ija Reyes Ga cía como obje i o es udia la lengua de los
abo ígenes cana ios,p oponiendo una nue a lec u a de los nomb es guanches,
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a pa i de los manusc i os o iginales, espe ando encon a en la oné ica de
aquellas g a ías el pun o de enlace e dade o pa a su compa ación con las len-
guas be ebe es ac uales del No e de Á ica. Es deci , p e ende es ablece la
« ansli e ación paleog á ica» de los enunciados cana ios abo ígenes a in de
pode es ablece la iden idad léxica de las oces guanches, « an o pa a la ija-
ción de los alo es oné icos como pa a la segmen ación mo osin ác ica o la
conc eción de los campos semán icos» (2000a: 1770).Y a pa i de ahí, p ac i-
ca una lingüís ica compa ada «como la mejo elección me odológica» (2000a:
1769). Pa a ello cuen a con el egis o de oces documen adas en los Monu-
men a de Wöl el, de la misma mane a que pa e de las in e p e aciones del
aus iaco en cuan o a la e imología y signi icado de las oces guanches en
compa ación con las lenguas be ebe es.
Es deci , que, po una pa e, es udia el guanche a pa i de los egis os
esc i os disponibles en la his o iog a ía y en la li e a u a an igua, y po o a
es udia el léxico be ebe a pa i de los dicciona ios disponibles de es a(s) len-
gua(s). El es udio compa a i o que se p opone Reyes Ga cía a pa i de es os
p esupues os se nos an oja a noso os an escu idizo como olá il, pues o que
lo p e ende es, p ime o, econs ui el sis ema onológico de una lengua
mue a, el guanche, que se pe dió i emisiblemen e hace siglos sin habe
dejado más huella que la pe i encia de una se ie de elemen os léxicos ple-
namen e adap ados a las leyes oné icas (y a la o og a ía) de la lengua en que
i en (y en la que se esc ibie on), el español, y en segundo luga se oma a las
lenguas be ebe es desde los egis os únicos de unos dicciona ios, hechos
es os gene almen e, po no deci siemp e, po au o es anceses y desde el
ancés.Es deci , econs ui el sis ema onológico de una lengua a pa i de los
egis os esc i os léxicos y lexicog á icos no de esa misma lengua sino de o as
di e en es. Ni siquie a con empla Reyes Ga cía la o alidad en la que pe i en
algunas de esas palab as guanches.
Valga deci aquí que Reyes Ga cía e i a sis emá icamen e nomb a las pala-
b as guanche y be ebe ,no sabemos po qué: pa a la p ime a usa la exp esión
sus i u i a de «an igua lengua de Cana ias», y pa a la segunda, el é mino ama-
zighe (y pa a su esc i u a el é mino amazig ); incluso pa a el guanche usa a
eces la exp esión «an iguo amazighe insula » o «insulismo amazighe».
Pa a pode econs ui el sis ema onológico de la lengua guanche, se e
necesi ado Reyes Ga cía de c ea un nue o y pa icula código de signos g á-
icos ( an o oné icos como o og á icos) que ep esen en aquella supues a
oné ica. Incidimos en lo de «supues a», ya que el guanche es una lengua de la
que desconocemos absolu amen e su sis ema onológico,y de la que ni siquie a
las insc ipciones que han pe du ado en pa edes de pied a o en un ablón de
made a podemos es a segu os que sean esc i u as con un alo lingüís ico
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p ede e minado. El sis ema de signos g á icos ideado po Reyes Ga cía lo
ep oduce en odos sus abajos como guía pa a pode segui sus in e p e a-
ciones, po lo complejo y pa icula que es. Po ello las conclusiones a las que
llega en la o mulación de los elemen os léxicos abo ígenes es án llenas del
signo * de lo hipo é ico. Ni siquie a oma en conside ación en es e pun o,
como p ueba de e minan e, la o alidad en que han pe i ido muchas de esas
palab as.
Sabido es, po o a pa e, las e a as y alsas g a ías con que apa ecen de
con inuo los nomb es guanches en las uen es his o iog á icas cana ias an i-
guas, po el hecho de habe sido esc i os po gen es descuidadas en esos asun-
os. Pe o la única p ueba a la que se puede acudi pa a emi i el juicio de e -
dade a o alsa espec o de una palab a abo igen es a la o alidad. Si no hubie a
pe i ido en la o alidad la palab a e es,¿cómo pod íamos deci que la g a ía
e nes es e ónea? Y si no hubie a pe i ido en la lengua o al el opónimo
A guineguín,¿quién pod ía deci cuál de las seis g a ías (A guyniguy, A gui-
nigui, A guiniguy, A guyneguy, A gyneguy y A gynegy) con que ese nomb e
apa ece esc i o en Le Cana ien e a la e dade a? Pues a la o alidad ha de ecu-
i ambién Reyes Ga cía pa a de e mina como e adas las an as o mas que
apa ecen en las esc i u as an iguas. Un pano ama desolado sob e es o puede
e se si se lee su Dicciona io e imológico de insulismos amazighes (2004c)
y se epa a en la can idad de eces que debe pone «es e a a» as las di e -
sas en adas léxicas.Y a ello hab ía que añadi la can idad de eces que debe
pone las ab e ia u as desus. y an . pa a señala que son oces mue as en las
hablas cana ias ac uales.
Y espec o al o o pun o de la compa ación que oma Reyes Ga cía como
p incipio me odológico de sus in es igaciones, la(s) lengua(s) be ebe (es), es
cues ión que nos desbo da po sus dimensiones.En ealidad se llama «be ebe »
no a una lengua, sino a un conjun o de lenguas en núme o an inde e minado
como puede supone se se hablaban en el inmenso e i o io que e a el no e
de Á ica an es de la ocupación a ábica, desde el Nilo has a el A lán ico y desde
el Medi e áneo has a el Níge .T as la implan ación del á abe en odo ese e i-
o io, el be ebe ha pe i ido en o ma de «islo es lingüís icos» en de e mina-
dos luga es de Libia,Túnez, A gelia, Ma uecos y Mau i ania. El nomb e de
«be ebe » con que se sigue man eniendo la iden i icación de ese complejo de
lenguas es an con encional como quie a imagina se. Po que lo cie o es que,
aunque se dice que las lenguas be ebe es conse an muy i memen e y de una
mane a bas an e uni o me la es uc u a mo ológica de la palab a, los hablan-
es be ebe es de dis in as egiones no se en ienden en e sí.Y no ya los be e-
be es de países dis in os, pongamos po caso los cabilios de A gelia y los ua-
egs de Níge y Mali, sino los be ebe es de un mismo país, pongamos en e un
ma oquí de las mon añas de Agadi hablan e del chelja y o o de las mon a-
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ñas del Ri hablan e de i eño o a i i .Po an o, la cali icación de «lengua»,
«dialec o» o «habla» con que suelen cali ica se las modalidades del be ebe son
an con encionales y an laxas como cada uno quie a conside a las.A es e es-
pec o, el p opio Reyes Ga cía dice que «los dialec os amazighes han desple-
gado desde muy an iguo una amplia a iedad oné ica y léxica, p oduciendo
más de escien as ejecuciones subdialec ales».Y sin emba go —sigue diciendo
nues o au o —, «no obs a pa a que compa an un pa imonio g ama ical y la
unidad sin ác ica que amalgama su de inición lingüís ica [..., po cuan o] la
es uc u a mo osin ác ica de los ocablos amazighes ha pe manecido idén-
ica, po lo gene al, a pesa de los cambios ex e nos».Y concluye Reyes Ga cía:
«Es p ecisamen e has a ese esquele o al que p ocu amos llega pa a en abla
un análisis compa a i o lo más sólido posible» (2000b: 15-16)
Juzga á cada lec o las di icul ades lingüís icas con que se en en a nues o
au o y las ga an ías de sus a e iguaciones cuando pa a la compa ación con el
guanche debe conside a las «lenguas, dialec os y hablas» be ebe es siguien es
(2004c: 13-14):
AH ay Hadiddu:habla de la zona me idional del Ma uecos cen al
AM ay Myill:habla de la zona sep en ional del Ma uecos cen al
AN ay Ndhi :habla de la zona sep en ional del Ma uecos cen al
AS ay Segh uchen:habla de la zona sep en ional del Ma uecos cen al
Awjhabla de Awdjila (Libia)
Bq Iboqqoyen:habla i eña
Ddialec o del Adghagh: adghaq
Fg habla de los sie e oasis de Figuig, en el Saha a ma oquí
Foghabla de el-Fogaha, oasis del Fezzan (Libia)
Gh amajeq:habla de los oasis de Gha y Gane
Ghad ghadamsi:habla de Ghadamés y de Awdjila (Libia)
Hdialec o del Hogga (Ahagga ), del Ajje y de los ay oq: ahagga
Izd ay Izdeg:habla de la zona me idional del Ma uecos cen al
Izn iznasen:habla i eña
Izy iziyan:habla de la zona sep en ional del Ma uecos cen al
Kb cabilio: apbayli o azwawi
Kl ikelayen:habla de Guelaia ( egión del Ri )
Mb mozabi a: umzab ,dialec o de la egión a gelina del Mzab
Mc amazig de Ma uecos cen al
N aneslem :dialec o de los Igellad, egión de Timbuc ú
Ne ne usí ( an usi ) habla del Ad a Ne usa (en T ipoli ania, Libia)
N habla susí de los in i ( egión de Demma , sudes e de Ma aquesh)
R i eño: a i iy ,dialec o del no e y no desde ma oquí
Senh asenhaji :habla de Senhaja de S aï , del Ri cen al ma oquí
Sns asnusi ,habla zena a de los mon es de T enecén (A gelia)
Sok sokna (sawknah), habla de T ipoli ana (Libia)
Sw dialec o del oasis de Siwa (Egip o), lími e o ien al del amazighe
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Saw chawi: habla del Au és, su y es e de la G an Cabilia (A gelia)
Sn asnawi :habla del macizo de Chenua (A gelia)
Taschelja ( ashelhiy ) o susí ( asusi ), dialec o del Sus,Al o A las y An i A las (su
y sudes e ma oquí)
Teg egga g en :habla de Wa gla,A gelia
WE dialec o de los iwellemmedan del es e ( aw ellemme an Denneg)
Y ay :dialec o del Ay y de los Kel-Ge es
Zem zemmu :habla de la zona sep en ional del Ma uecos cen al
Zen zenaga ( aznagi ), dialec o del su mau i ano
Ze hablas i eñas del Ze hun
8. NUEVAS INVESTIGACIONES DESDE LA ORALIDAD
8.1. Manuel Al a
La dedicación de Manuel Al a a la dialec ología cana ia no iene pa angón
posible. La inició en la segunda mi ad de la década de los 50 con el es udio de
El español de Tene i e (1959) y la concluyó en 1998 con la publicación de El
dialec o cana io de Luisiana,a an solo es años de su mue e. En medio
quedan un sin in de publicaciones sob e el habla de las Islas Cana ias, que
con emplan es udios muy di e sos, desde el minúsculo dedicado a la /s/
he eña has a el ALEICan, el A las lingüís ico y e nog á ico de Cana ias (1975-
1978) que di ide en un an es y un después odos los es udios de la ilología
cana ia.
No dedicó nunca Manuel Al a un es udio monog á ico a los guanchis-
mos, pe o en odos sus abajos de emá ica léxica es á p esen e su conside-
ación pa icula sob e los mismos, especialmen e en los dedicados a las
oponimias de Fue e en u a y Lanza o e (Al a 1993a y 1993b, espec i a-
men e). Como él deposi ó en noso os odos los ma e iales inédi os de sus
ecolecciones oponímicas en las Islas, ealizadas con un g upo de colabo a-
do es en los p ime os años de la década de los 70, disponemos de las ano-
aciones y comen a ios que hizo a los opónimos guanches, llenos de sabi-
du ía y de buen ino.
8.2. Agus ín Palla és
Agus ín Palla és ha dedicado una pa e impo an e de su ida al es udio
de la oponimia de Lanza o e. Sus in es igaciones han ido iendo la luz en
pe iódicos locales, y en o ma de b e es a ículos, o con ocasión de celeb a-
ciones y p egones, mien as que los es udios más la gos han sido p esen a-
dos en Cong esos insula es y publicados en sus Ac as.En la e is a Lancelo
de Lanza o e, que ha sido su p incipal ibuna, ha publicado Palla és a ias
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se ies de a ículos sob e de e minados opónimos de la isla, conside ado
cada uno de ellos monog á icamen e: a endiendo a su ubicación, a su des-
c ipción, a los a ios nomb es que ha enido y iene, a las hipó esis de sus
espec i as e imologías y al signi icado local de alguno de los componen es
léxicos de ales opónimos. De en e ellos des aca la se ie dedicada a la Topo-
nimia del Pa que Nacional de Timan aya (publicada a lo la go de 1984) y
la más la ga se ie de a ículos bajo el í ulo gené ico de Rincones de nues-
a isla (años 1990-91 y 2000-02).Además, ha publicado en la p ensa de la
isla y de la p o incia incon ables a ículos suel os sob e aspec os pa icula-
es («e o es», «comen a ios», «e imologías», e c.) de la oponimia lanza o eña.
Y apa e los a ículos de mayo ex ensión y de más elabo ada documen a-
ción p esen ados a las a ias Jo nadas de his o ia de Lanza o e y Fue e-
en u a habidas desde inales de la década de los 80 del siglo pasado y apa-
ecidos en sus Ac as co espondien es.
Has a an o llegue una publicación que jun e odos esos abajos, el mayo
elogio que podemos hace de la dedicación de Agus ín Palla és a la oponimia
de Lanza o e es que es ejempla , pues pa ió del conocimien o del e eno,
indagando de los hablan es locales el nomb e e dade o con que se conocía
cualquie acciden e, has a o ma el co pus oponímico más exhaus i o y ia-
ble de la isla.Valga deci que noso os nos hemos se ido de los conocimien-
os de Agus ín Palla és pa a nues o es udio sob e la oponimia de Lanza o e
(T ape o y San ana,en p ensa) y que él puso gene osamen e en nues as manos
su mapa comple o oponímico de la isla, ealizado con la sis ema icidad y con
la hones idad más exigen es a lo la go de an os años.
Como no podía se menos, den o de esos es udios, los opónimos de Lan-
za o e de o igen guanche han me ecido po pa e de Palla és una a ención
especial (Palla és 1990 y 1995), incluso la p opia palab a guanche ue obje o
de un a inado comen a io suyo (Palla és 1986).
8.3. Na a o A iles
La p eocupación de F ancisco Na a o A iles po los guanchismos le acom-
pañó oda su ida, a pesa de habe dado a la imp en a poco de lo mucho que
había ecogido y enía pensado.Apa e de su dicciona io Tebe i e,ya comen-
ado más a ás, publicó dos es udios no ables (1989 y 1990), más una edición
comen ada del Vocabula io del an iguo dialec o isleño de Agus ín Milla es
To es (1977-1980).Además, publicó a ios a ículos pe iodís icos sob e de e -
minadas palab as guanches y dejó inédi os en su a chi o muchas ano aciones
y es udios a medio hace sob e guanchismos i os en el habla de Fue e en-
u a y sob e opónimos insula es.
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8.4. Díaz Alayón
La p o eso a de la Uni e sidad de La Laguna Ca men Díaz Alayón hizo una
excelen e esis doc o al sob e la oponimia de la isla de La Palma, an o po lo
que se e ie e a la o mación de un nue o co pus oponímico (1987a), eco-
gido de la adición o al, como po el es udio ilológico de sus é minos
(1987b), en e los cuales me ecie on po su pa e una a ención muy especial
las oces de o igen guanche.A pa i de es e abajo inicial, la p o eso a Díaz
Alayón ha ecuen ado con ei e ación la conside ación de la lengua guanche,
unas eces sola y o as con o os au o es, especialmen e con F.J. Cas illo,
poniendo su a ención en la ob a de de e minados au o es «clásicos» de la lin-
güís ica p ehispánica, como Ál a ez Rixo (1991), Be hencou Al onso (Díaz
Alayón 1993 y 1997a), Fe nández Pé ez (1995) y, sob e odo, D. J.Wöl el, al que
ha dedicado una a ención muy especial (Díaz Alayón 1989, 1996b, 1997b,
1997c, 1997d, 1997e y 1998b) y no ha epa ado en hace c í icas descali ican-
es a quienes se han ace cado a la lingüís ica guanche desde el dile an ismo,
poniendo en sus a eas más co azón que cabeza, como a Pé ez Pé ez y a Pando
de Villa oya po sus espec i os dicciona ios (Cas illo y Díaz Alayón 1998 y
Díaz Alayón y Cas illo 1999c). Igualmen e Díaz Alayón ha hecho ace camien os
a cues iones gene ales de la lengua guanche, empezando po la conside ación
del léxico guanche den o de la dialec ología cana ia (Almeida y Díaz Alayón
1988:156-160) y siguiendo con o os epe o ios léxicos pa icula es (Díaz Ala-
yón 1991, 1998a y 1999a), en e los que no podían al a los epe o ios opo-
nímicos (Díaz Alayón 1996a, 1988, 1990, 1999b y T ape o, Domínguez e alii
1997: 83-93).
Todo ello hace que la apo ación de Díaz Alayón a la lingüís ica p ehispá-
nica de Cana ias nos me ezca el cali ica i o de undamen al, siendo una de las
oces que deben ene se en cuen a, si bien su ecuen ación a unos mismos
emas hace ei e adas muchas de sus conside aciones y la g an dispe sión de
sus abajos hace muy di ícil su seguimien o.
8.5. Maximiano T ape o y colabo ado es
Mi in oducción al es udio de los guanchismos se inició po el es udio de
la oponimia cana ia, como sec o léxico muy ca ac e ís ico de la oponimia de
cualquie isla.A su ez, mi p ime ace camien o a la oponimia cana ia lo ue
con el es udio del co pus oponímico de G an Cana ia, iniciado en los p ime-
os años de la década de los 90 y no publicado has a sie e años más a de (Suá-
ez,T ape o e alii 1997). En medio de ese la go pe íodo de iempo, la p oble-
má ica que plan eaban los guanchismos ue omando p o agonismo en nues as
p eocupaciones cien í icas, no solo ya como componen es de un conjun o
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(1966), es e ya sí dicciona io «de au o », pa a mí el mejo que se ha hecho has a
la echa sob e los p esupues os de con empla el léxico i o y que sea ealmen e
«di e encial» de las hablas cana ias, y de ahí el acie o del í ulo, pues en e ec o
en cada una de las oces se hace cons a lo que de pa icula iene su uso en las
hablas de las Islas espec o a la de inición que de ella da el Dicciona io de la
Academia. Po lo que espec a a las oces de o igen guanche, apa e el a a-
mien o lexicog á ico no mal, se decla a su p ocedencia p ehispánica y se dice
en que isla o islas se usan y si son oces de uso común o an icuado.
Y al DDEC,y ambién como consecuencia de él, siguió el Dicciona io his-
ó ico del español de Cana ias (DHEC), es e ya ob a sola de Co ales y Co be-
lla (2001) que se con i ió ambién en el p ime dicciona io his ó ico que
u o una egión dialec al del español. Es a es pa a noso os la ob a cumb e de
la lexicog a ía cana ia has a la echa, po la inmensa acumulación de da os
apo ados pa a la documen ación his ó ica de cada una de las oces incluidas
en el dicciona io, que con empla p ác icamen e odas las uen es his o iog á-
icas y li e a ias exis en es, y el a amien o sis emá ico que se hace de esas
uen es al expone las c onológicamen e den o de cada a ículo.Y especial a-
amien o se da a las oces de o igen p ehispánico, po cuan o se some e a una
c í ica de los p opios au o es del DHEC las in e p e aciones que se han dado
con an e io idad sob e esa su condición p ehispánica.
Po o a pa e, ambién p oceden e de la Uni e sidad de La Laguna, el
equipo o mado po los p o eso es An onio Lo enzo,Ma cial Mo e a y Gonzalo
O ega publica on en 1994 un Dicciona io de cana ismos (DC) que iene el
mé i o de p esen a un ca álogo de oces i as, comp obadas en su mayo ía
po las in es igaciones de campo de los p opios au o es, y po que se hace
cons a el ámbi o de su igencia den o del a chipiélago y los signi icados pa -
icula es que en cada isla han desa ollado. Ningún a amien o especial se
hace aquí de las oces guanches, ni siquie a en la mención de que son oces
p ehispánicas, conside adas como e dade os y simples «cana ismos».
Y po su pa e, uno de los au o es del dicciona io an e io , Ma cial Mo e a,
publicó de mane a indi idual en 2001 un Dicciona io his ó ico-e imológico
del habla cana ia (DHEHC) que coincide en lo undamen al con el DHEC de
Co ales y Co bella, ambién en lo conce nien e a las oces de o igen guanche.
10. LOS ESTUDIOS SOBRE LAS INSCRIPCIONES EPIGRÁFICAS
PREHISPÁNICAS
Uno de los e os más apasionan es en los es udios sob e los abo ígenes
cana ios es el desci amien o de las insc ipciones que deja on sob e pied as y
ocas de a ias islas. Pe o, a su ez, es as insc ipciones lí icas han sido uno de
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los elemen os que más ha con ibuido a aumen a el enigma sob e la iden i-
dad cul u al de los abo ígenes cana ios, aunque esas mismas insc ipciones
sean una de las p uebas más de ini o ias de la pe enencia de los an iguos
cana ios al conjun o de pueblos no ea icanos,p e omanos y de o igen camí-
ico. La ascinación que siemp e han despe ado los pe ogli os ha ido pa alela
a los enigmas que sus esc i u as ep esen an: ¿quién las hicie on?, ¿cuál es su
edad?,¿pueden ealmen e lee se?,¿ ep esen an ealmen e esc i u a lingüís ica?,
¿sob e qué in o man?, e c. son p egun as que se epi en una y o a ez an e
cualquie nue o yacimien o epig á ico. Pe o el desci amien o de algunos de
es os es imonios sob e pied as cons i uye un capí ulo esencial de la in es i-
gación his ó ica y o ma ya pa e del pa imonio cul u al de la humanidad.
El es udio de las insc ipciones lí icas cana ias cons i uye po sí mismo un
ema de in es igación especí ico, de una eno me complejidad, que es á en la
enc ucijada de múl iples disciplinas cien í icas (la a queología, la epig a ía, la
his o ia an igua, la ilología, e c.) y que ha gene ado su p opia bibliog a ía, de
la que la lingüís ica no ha sido el cen o de in e és p incipal. Po lo an o nos
ace ca emos a es e ema solo desde las pe spec i as que in e esan a la lin-
güís ica guanche y solo po cuan o esos es udios han se ido pa a cla i ica
la iden idad de la lengua de los abo ígenes cana ios.
El descub imien o de es as insc ipciones
lí icas ue un hecho de g an epe cusión cien-
í ica y una no icia que a ajo la a ención de la
ciencia eu opea hacia Cana ias. Los p ime os
g abados descubie os ue on los del Julan (isla
de El Hie o) 15,po ob a del p esbí e o he eño
Aquilino Pad ón, en 1879. Desde en onces no
han cesado de apa ece nue os g abados y
p ác icamen e en odas las islas, aunque nin-
gún yacimien o ha igualado en impo ancia al
p imi i o del Julan. El descub imien o de Aqui-
lino Pad ón ue comunicado al na u alis a an-
cés Sabino Be helo , po en onces esiden e
en Cana ias, quien a su ez se lo comunicó al
gene al ancés Faidhe be, es udioso de o as
insc ipciones lí icas semejan es en el no e de
Á ica, quien de e minó lo siguien e: «Es cla o
que ales insc ipciones [a icanas] son ob a del
mismo pueblo que hizo las del Hie o, y que
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
F agmen o de “los le e os” de El Julan
(El Hie o), las insc ipciones upes es más
impo an es de Cana ias
( o o:And és Solana).
15 Julan ha de esc ibi se, con o me a su e dade a p onunciación, y no Julán como
empieza a ex ende se de mane a ala man e en odo ipo de esc i os.
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deben elaciona se con las insc ipciones upes es aídas del Saha a po M .
Du e ye ,con los doscien os o escien os epi a ios de la Numidia y,po úl imo,
con las esc i u as de los Tua eg» (ci . Sp inge 2001: 18).
Po que, en e ec o, a la ez que el descub imien o del Julan, empeza on am-
bién a descub i se yacimien os a queológicos con esc i u as simila es en odo
el no e de Á ica, desde las o illas del Medi e áneo has a países subsaha ia-
nos, como Mali. En e ellos hay uno que iene un signi icado especial, las ins-
c ipciones descubie as en el Mausoleo púnico- omano de Thugga (Túnez),
po la simili ud de sus signos a los de Cana ias y po cuan o ue e igido en el
año 138 a.C., echa que ha sido conside ada po An onio Teje a como an e
quem pa a ase e a que el poblamien o del a chipiélago no debió hace se
an es de esa echa (Sp inge 2001: 18).
A ales esc i u as se les empezó a denomina «líbico-be ebe es», siendo el
líbico la denominación de la lengua «an igua» del no e de Á ica, de la que el
be ebe (o las lenguas be ebe es) son es a os pos e io es. La elación de la
lengua de los abo ígenes cana ios con es as lenguas no ea icanas pasan,
según Pichle (2003: 155-156), po una de es as es in e p e aciones posibles:
a) que el guanche sea,como el egipcio espec o del be ebe , una lengua líbica
(p o obebe );
b) que el guanche sea una lengua an igua del ámbi o medi e áneo, en e-
mezclada con el be ebe , y
c) que el guanche sea uno de los es a os del be ebe , pe o no es be ebe
pleno.
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
114
Signos g á icos de las insc ipciones lí icas de El Julan
(según in e p e ación de Be helo 1980: G abado n.o16)
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Be helo dedicó una pa e de sus An igüedades cana ias (1980) al ema
de las «insc ipciones lapida ias» descubie as en El Hie o y a su compa ación
con las esc i u as líbicas y be ebe es no ea icanas, llegando a la conclusión
de que los g abados cana ios e an ob a de los p opios abo ígenes isleños.Años
más a de, el ambién ancés René Ve neau de endía la esis de que esas ins-
c ipciones debie on se hechas po gen es ajenas a los abo ígenes llegados a
las islas de o ma espo ádica, esis a la que se sumó bas an es años después
Juan Ál a ez Delgado, quien ue el p ime au o que dedicado un lib o en e o
al ema, Insc ipciones líbicas de Cana ias (1964), concluyendo que las ins-
c ipciones no habían sido ob a de los abo ígenes cana ios, sino de « o as e os
a ibados empo almen e a las islas». Respec o a es e ema, concluye Rena a
Sp inge : «En la ac ualidad ningún in es igado se io man iene que las insc ip-
ciones ue an ealizadas po sociedades ajenas a las población abo igen de las
islas» (2001: 26).
T as la ob a de Ál a ez Delgado, el ema de la «epig a ía cana ia» llegó a un
la go compás de espe a has a que en 1994 sale a la luz el lib o de Ra ael
Muñoz sob e la pied a zana a,una pequeña pied a de unos 25 cm con o ma
de pez que había sido descubie a unos años an es en Tene i e y que enía
unos a os asgos insc i os en una de sus ca as, que Ra ael Muñoz, ca ed á ico
de á abe y de lenguas semí icas de la Uni e sidad de La Laguna, leyó como
«zana a».De esa pied a y de esa lec u a se dedujo como indudable que los habi-
an es p imi i os de las Islas Cana ias habían sido los zana a,una ibu be e-
be habi an e de la G an Kabilia en iempos de la dominación omana, y que
po an o quedaba de ini i amen e esuel o el enigma secula de la iden idad
de los abo ígenes cana ios. La pied a «zana a» y la lec u a que Muñoz había
hecho de sus asgos p o ocó una iolen a y adical polémica en e es udiosos
e in e esados en las an igüedades cana ias, has a que pa ece habe se demos-
ado que la pied a ue una alsi icación in e esada y los asgos en ella g aba-
dos «signos pe enecien es a un al abe o mágico no conocido» (Sp inge 2001:
55). Sin emba go, al ma gen de la au en icidad o alsedad de la pied a «zana a»
y de la enigmá ica insc ipción que en ella apa ece, encuen o en el lib o de
Ra ael Muñoz muchas e lexiones in e esan es
sob e las lenguas líbico-be ebe es en gene al y
sob e el guanche en pa icula , y en e ellas la
siguien e conside ación sob e el be ebe . El con-
cep o de «lengua be ebe » es muy di ícil de p eci-
sa . Lo be ébe —dice Ra ael Muñoz— es un con-
cep o an opológico que se de ine po negación:
«Son be ebe es los que no son ni púnicos, ni la inos,
ni á abes, ni bizan inos, ni eu opeos y que i en en
el inmenso e i o io que a desde el Nilo has a el
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
Insc ipciones en la llamada
“pied a zana a” (según in e p e ación
de R. Muñoz 1994: 63).
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Níge . Su unidad les iene de una lengua, de la que el líbico es la o ma a caica
del be ébe , que pe enece a la amilia lingüís ica cami o-semí ica» (1994:194).
Finalmen e, Rena a Sp inge , p o eso a de la Uni e sidad de La Laguna, ha
omado el ema de las insc ipciones guanches de Cana ias como obje o de
es udio pa icula al que ha dedicado odos sus es ue zos, con la isi a a odos
y cada uno de los yacimien os upes es, compa ándolos con los g abados no -
ea icanos, ambién isi ados pe sonalmen e, y p oponiendo un es udio sis e-
má ico y global a pa i de las siguien es ases de abajo: econocimien o de
odos los yacimien os y ecogida sis emá ica de ma e iales, o mación de un
co pus o al de signos, desc ipción e iden i icación de esos signos (lo que
implica, a su ez, su ansli e ación y aducción), clasi icación, compa ación
en e ellos y inalmen e in e p e ación. En ningún caso debe al e a se es e
o den, ad ie e la au o a (2001: 179), y menos empeza po el úl imo que se
debe emp ende , a pesa de se es e úl imo, el de la aducción e in e p e a-
ción, «el sueño de odo in es igado de an iguas esc i u as desconocidas»
(2001: 175). Los múl iples abajos p ime os de Rena a Sp inge die on luga a
su esis doc o al, de endida en la Uni e sidad de La Laguna en 1994, de la cual
es acomodación su ob a La esc i u a líbico-be ebe en Cana ias (2001), lib o
que ha sido conside ado como el hi o que ma ca el an es y el después de los
es udios de la epig a ía cana ia.Y en e ec o lo es, po el igo pues o en la
in es igación, po la sis ema icidad de la búsqueda, po la me odología apli-
cada, po la no icia úl ima que da an o de los yacimien os explo ados como
de los es udios ealizados al espec o, po el conocimien o que mues a de los
di e sos sabe es que deben auna se pa a emp ende el es udio de es a ma e-
ia, po la p udencia que demues a en lle a su in es igación has a el lími e
jus o en que los da os no le pe mi en i más allá, y po la cla idad admi able
con que expone an compleja emá ica. A pesa de que la au o a no llega en
es a ob a a la úl ima y deseada con esada ase de la aducción e in e p e ación
de los ex os cana ios 16,de su lib o podemos ex ae una se ie de conside a-
ciones que a ec an di ec amen e a la lingüís ica guanche,obje o único de nues-
o in e és aquí:
1. Las insc ipciones cana ias cons i uyen una modalidad de la esc i u a líbico-
be ebe , lejana y aislada de odas las demás,lo que signi ica que, a pa i del
momen o de su llegada al a chipiélago cana io, su e olución siguió pa o-
nes dis in os a los de su g upo de o igen (pág. 28).
2. El sis ema g á ico en que es án esc i os los ex os cana ios no pe ene-
cen a un mismo y único sis ema o og á ico, sino al menos a dos, que a
su ez se elacionan con más de un al abe o del con inen e a icano
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
116
16 Aunque más que “ ex os”, deben conside a se «líneas de esc i u a», según decla a An onio
Teje a en la p esen ación del lib o de Sp inge (2001: 19).
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(págs. 28 y 56).Todo ello complica aún más la p oblemá ica de los es i-
monios epig á icos cana ios.
3. La simili ud de las insc ipciones cana ias con las del no e de Á ica de p o-
cedencia líbico-be ebe es indudable, si bien las simili udes mayo es de las
insc ipciones cana ias se es ablecen con las del no e de Túnez y las del
no es e de A gelia (pág. 56) 17.
4. Pe o una cosa es la esc i u a y o a la lengua hablada.Y has a an o no pue-
dan in e p e a se las insc ipciones cana ias queda absolu amen e pen-
dien e la elación de esas esc i u as con la lengua que hablaban los abo í-
genes cana ios.
La pe enencia a un doble sis ema o og á ico de las insc ipciones abo í-
genes cana ias, ha quedado plenamen e demos ado con el descub imien o a
pa i de la década de los 80 del siglo XX de nue os yacimien os upes es en
las islas de Lanza o e y Fue e en u a, es udiados especialmen e po Pichle
(2003), quien los ha desc i o como signos «es iados» pe enecien es a un sis-
ema de esc i u a bau izada como «la ino-cana ia». Son signos esencialmen e
lineales, muy di íciles de lee con p ecisión, po lo débil de su incisión en las
ocas, po lo que hay que p ocu a desci a los cuando el sol es á en el plano
más ho izon al, al amanece o al a a dece (Pichle 2003: 18). Pe o a es os dos
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
Insc ipciones lí icas de Fue e en u a (según in e p e ación de Pichle 2003: G abado P14).
17 A es e espec o es muy ilus a i o el mapa que se incluye en la pág. 171 en que se ilus-
a el g ado de simili udes en e los di e en es al abe os líbico-be ebe es sob e la base de un
mues eo de dis in os yacimien os no ea icanos y cana ios.
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sis emas básicos pod ían añadi se o os dos: el de la «esc i u a logog á ica
megalí ica» desc i os po Wöl el a pa i de algunas insc ipciones de La Palma
y de El Hie o, y el « i inagh» desc i o po Palla és en el yacimien o de Sonsa-
mas en Lanza o e (ibid.: 276-277).
La conclusión a la que lle a Pichle espec o al obje o de su es udio, las
insc ipciones «la ino-cana ias» de Fue e en u a, es la siguien e: «Con un ele-
adísimo g ado de p obabilidad, la lengua de las insc ipciones la ino-cana-
ias es idén ica a la lengua abo igen cana ia hablada en las islas o ien ales
en el pe íodo en o no al nacimien o de C is o o al líbico hablado en esa
época en el no e de Á ica, o es á muy es echamen e empa en ado con
ellas» (ibid.: 151).
El mis e io, pues,de las insc ipciones que los guanches deja on sob e ocas
y pied as sigue casi an incólume como en el momen o en que el clé igo
he eño Aquilino Pad ón descub ió «los le e os» de El Julan.Y no solo las ins-
c ipciones que pa ecen se simplemen e ideog á icas, sino más aún las que
apa en an se al abé icas. Mas los descub imien os de nue os yacimien os epi-
g á icos se suceden de con inuo en odas las islas, incluso en aquellas en las
que se c eía no exis ían, como La Gome a, en donde muy ecien emen e se ha
descubie o una cue a en una de cuyas pa edes con iene el mayo núme o de
signos eunidos conocido has a aho a.Y en El Hie o, isla que iene el mayo
núme o de yacimien os,no dejan de apa ece nue os luga es con signos guan-
ches insc i os en las ocas; uno de los úl imos, el que es á despe digado po el
lajia de La Res inga, al lado mismo del pueblo, lo que pa ece inc eíble que
hubie a pe manecido desconocido has a echas an ecien es.
Sin duda que la p oli e ación de es os yacimien os pe mi i á a ances sus-
anciales en el p oceso de iden i icación e in e p e ación de los signos que los
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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Insc ipciones guanches ecien emen e encon adas en el lajia de La Res inga ( o os del au o ).
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guanches deja on g abados en las ocas.Aunque ampoco hay que espe a de
ellos el desci amien o o al y inal de su cul u a y la esolución de los enigmas
que han dejado a ese pueblo en la a mós e a de lo mis e ioso; más impo an e
que las insc ipciones lí icas nos pa ecen a noso os los ma e iales lingüís icos
guanches que nos son conocidos po la his o iog a ía,una pa e impo an e de
los cuales sigue i a en el habla común de las Islas.
11. CONCLUSIONES
Y las conclusiones a que llegamos noso os, después de odo lo dicho, son
las siguien es:
1. Nos pa ece que,a pesa de los muchos ace camien os que po pa e de an-
os au o es se han hecho, el es udio de la lengua guanche es á oda ía po
hace ;o dicho de o a mane a:es menos lo que se ha hecho que lo que aún
al a po hace .
2. Un es udio lingüís ico o al de la lengua guanche (decimos de la lengua,no
del ocabula io) es una a ea que en endemos condenada al acaso, un
imposible ilológico, pues se a a de una lengua que desapa eció y de la
que no queda on los su icien es elemen os mínimos (de ipo oné ico y g a-
ma ical, sob e odo) pa a pode sabe cómo e a. Pe o esa imposibilidad de
econs ucción de una lengua o al no impide hace «ace camien os» en
muchos aspec os ya e ec uados y menos quie e deci que no deban hace se,
más en un dominio, el del léxico oponímico, del que an os ma e iales
disponemos, siendo es e, segu amen e, el único dominio del guanche en
que pueda hace se.
3. Una a ea así equie e de la dedicación de ilólogos y lingüis as que
conozcan las dos lenguas: el guanche y el español, po cuan o los ma e-
iales léxicos que se pueden es udia , siendo guanches de o igen, han
sido ecogidos desde el español y son oces que uncionan den o del
sis ema del español.
4. Como el conocimien o del guanche es imposible, esa ca encia debe ía
supli se con el conocimien o de la lengua (o lenguas) de la que, p e isi-
blemen e, p ocedía y jus o en el momen o en que, ambién p e isible-
men e, se pobla on las Islas: el be ebe o alguna de las modalidades an i-
guas del be ebe .Y como es e no ue una lengua p opiamen e dicha, sino
un conjun o de dialec os hablados y ex endidos po inmensos e i o ios
del no e de Á ica, an es de la islamización y de la a abización del e i o-
io, el ilólogo y lingüis a dedicado a es a a ea debe á, a su ez, conoce el
be ebe an iguo. Pe o no solo el be ebe : según han pues o de mani ies o
a ios in es igado es conocedo es de las lenguas del A las a icano y de la
LOS ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE ANTES Y DESPUÉS DE WÖLFEL
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cos a medi e ánea, el be ebe no bas a pa a da espues a a odos los p o-
blemas del guanche.
5. El conocimien o del español se explica po el g ado de «españolización»
que inde ec iblemen e ienen los opónimos guanches, po habe sido eci-
bidos y en la mayo ía de los casos conse ados en es a lengua.Dos momen-
os his ó icos cabe dis ingui a es e espec o: a) el de su paso de la lengua
guanche al español,en el momen o de la conquis a de las Islas y de su pos-
e io colonización cas ellana, que debe si ua se muy ampliamen e en e
los siglos XV y XVI,y b) el de su adap ación al español y posible e olución
pos e io con o me a las leyes e olu i as exclusi as del español. Cada uno
de es os dos momen os iene una p oblemá ica pa icula que debe á
ene se muy en cuen a. Además, un conocimien o p o undo del español
e i a á la a ibución de oces de aíz hispánica (o ománica) como « alsos
guanchismos», e o que an o ha p oli e ado en e los es udiosos de la
oponimia (y del léxico en gene al) p ehispánico.
6. Los es udios lingüís icos que se hagan sob e es a ma e ia debe án ene
muy en cuen a las in es igaciones y adelan os que o as ciencias, como la
p ehis o ia, la a queología o la an opología, han ido apo ando en elación
con la iden i icación de las poblaciones abo ígenes de las islas. Las ca en-
cias in ínsecas de la lengua obje o de es udio deben complemen a se con
los da os obje i os que esas ciencias ayan apo ando espec o al o igen de
los guanches, a la c onología de su a ibada a las islas, a las di e encias o
iden idad de sus cul u as, e c.
7. Finalmen e,nos pa ece que la ac i ud mejo que se puede oma en el es u-
dio de la lengua guanche la exp esó el mismo Wöl el: asegu a lo que sea
indudable y cues iona lo dudoso, «sin espe a o aspi a a o os esul ados
di e en es de los posibles» (1996: I, 49).
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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II
1. OBJETIVO Y MÉTODO
OS p oponemos es udia con de enimien o la palab a guanche (y sus
de i ados), an o po lo que se e ie e a su e imología como po lo que
a añe a las signi icaciones que ha enido y iene. Se a a, po an o, de
un es udio, po una pa e, onomasiológico y, po o a, semasiológico, omando
siemp e en conside ación y poniendo en elación los dos componen es de la
oz. Pod ía pensa se que se a a de una cues ión me amen e dialec al, p opia
y exclusi a del español de Cana ias, pe o no es así, pues, si bien su e e encia
se limi a a un aspec o conc e o de la his o ia de Cana ias, la oz es de uso
gene al en el español mode no y, como al,apa ece en el dicciona io de la Aca-
demia y en odos los dicciona ios gene ales de la lengua.
Si nos p oponemos e isa odo lo que se ha dicho sob e la oz guanche
es po que pa imos de la in uición —de momen o, solo in uición— de que las
explicaciones dadas has a aho a no son con incen es, que es án llenas de
ince idumb es y de in e ogan es y que, po an o, deben se e isadas. Pa a
ello, pod íamos pa i , dándolo po bueno, del conjun o de ex os, no icias e
in e p e aciones que algunos au o es han acumulado,en su in en o —pa alelo
al nues o— de explica la palab a guanche,pe o p e e imos pa i de ce o y
hace nues a p opia comp obación, some iendo los ex os que han se ido
de uen e a o os es udiosos a una nue a e isión c í ica, a la ez que nos
de end emos en o as uen es que no han sido enidas en cuen a has a aho a
y que c eemos undamen ales. Na u almen e, conside ando ambién las in e -
p e aciones de quienes, an es que noso os, a a on de explica an p oble-
má ica palab a.
ORIGEN, ETIMOLOGÍA
Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE 1
1En colabo ación con ELENA LLAMAS POMBO,P o eso a Ti ula de Filología F ancesa de la Uni-
e sidad de Salamanca.
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que las de Recco. Los nomb es que Sil es i a ibuye a las islas siguen siendo
los «mí icos» de la An igüedad, p oceden es de Plinio: Junonia, Cap a ia,
Emb iona, Ni a ia,e c. (Ma cos 1996: 155-204).Po lo que espec a a Tene i e,
dice:«Ni a ia es una isla del ma Asiá ico. Es una de las A o unadas de las que
hemos hablado más a iba. Es á siemp e con una a mós e a nebulosa y siemp e
cubie a de nie e; de ahí ha salido su nomb e» (ibid.: 196 8).
Nada dice al espec o el geno és Nicoloso da Recco (h. 1341), au o c u-
cial, sin emba go, en lo e e en e a las p ime as no icias sob e las Islas y sob e
las cos umb es de sus na u ales.Tend emos ocasión de alo a su es imonio
en o as cues iones, pe o nos quedamos aho a con su silencio en cuan o a las
denominaciones de los na u ales cana ios, a quienes llama, simplemen e, insu-
la es o isleños (ed. Peleg ini 1995: 115-130).
El eneciano Al ise de Cadamos o,que iajó en e 1455 y 1457 po la cos a
occiden al a icana con las expediciones po uguesas y pa icipó en la con-
quis a de las Islas de Cabo Ve de, esc ibió un lib o sob e esos iajes h. 1455,
con no icias muy impo an es sob e Cana ias.En él, llama c is ianos a los espa-
ñoles que habi an las 4 islas conquis adas en ese momen o (Lanza o e, Fue e-
en u a, El Hie o y La Gome a), en e a idóla as,que son los habi an es de
las es islas sin conquis a (G an Cana ia, La Palma y Tene i e). O as eces les
dice na u ales del país o insula es;y o as cana ios,en e e encia gene al a
los habi an es de odas las islas (ed.Ma ins da Sil a Ma ques 1944:II,177-178).
El po ugués Gomes Eannes de Azu a a, que o maba pa e del cí culo más
p óximo a En ique el Na egan e y que pa icipó de o ma muy ac i a en las
expediciones po uguesas po las cos as del Á ica occiden al, esc ibió el lib o
C ónica del descub imien o y conquis a de Guinea (en e 1448 y 1451),den-
o del cual se incluye un capí ulo sob e Cana ias muy in e esan e.Llama cana-
ios [cana eos en el o iginal po ugués] en gene al a los de odas las islas:
E da p imei a iinda desdes Cana eos a es e nosso egno, e dou a muy-
as cousas que se passa om ace ca delles, alla emos mais comp idamen e na
c onica gee al do nosso egno (Wöl el 1966: I, 104).
Pe o ambién llama cana ios,especí icamen e, a los habi an es de La Gome a
(Be helo 1978: 39), lo mismo que a los de Tene i e y La Palma (ibid.: 43) y a
los de G an Cana ia (ibidem.). Solo en una ocasión les da el nomb e especí-
ico de gome os a los de La Gome a (ibid.: 40) y el de «homb es de Tene i e»
a los de es a isla, diciendo de ellos que «son muy obus os y muy a e idos»
(ibid.: 44).
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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8Ma cos Ma ínez, el edi o del ex o, p ecisa que el nomb e an iguo de Ni a ia que se da
a Tene i e, p ocede de Solino, no de Plinio.
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Po úl imo, el ambién po ugués Diego Gomez de Cin a, que, como sus
con empo áneos, incluye en su lib o de iajes De Insulis p imo in en is in
ma e oceano occiden is... (1482), un pequeño capí ulo dedicado a Cana ias,
esc i o después de la conquis a de G an Cana ia pe o an es de las de Tene i e
y La Palma, se limi a a deci :
En las dos islas, a sabe :Tene i e y Palma, sus habi an es son de aquella
gen e que llaman Cana ios 9,que es un g an pueblo...Y los cana ios de es a
isla [de Tene i e] son de pequeña es a u a y e oces pa a pelea (Gómez de
Cin a 1940-41: 98).
5.2. La c ónica de la conquis a be hencou iana
En ninguna de las dos c ónicas de Le Cana ien (1402-1405) se ci a nunca
la palab a guanche.Solo se dice que a la isla de Tene i e la llaman del In ie no
o Tene e ix (G34 ) (o Tone iz en la e sión B48 ), y que i en en ella
nume osos habi an es, de pequeña es a u a, son las gen es más in épidas de
cuan as i en en las islas, y nunca ue on asal ados ni educidas a se didum-
b e como las de las o as islas (G34 );
ex o que se copia idén ico en la c ónica B48 . El único nomb e que da Le
Cana ien a los abo ígenes es el de cana ios 10,ya sea en e e encia gene al
a los de odas las islas o en especial a los de alguna de ellas, y a i man los
c onis as espec o a ellos: «Podéis eco e odo el mundo y en ningún si io
encon a éis gen es más he mosas y mejo o madas que los homb es y
muje es de es as islas, que poseen g an en endimien o si alguien los in u-
yese» (B41 ).
5.3. La Pesquisa de Pé ez de Cabi os
Un ex o undamen al pa a la emp ana his o ia de Cana ias es la Pesquisa
que los Reyes Ca ólicos manda on hace a Es eban Pé ez de Cabi os,y que es e
edac ó en 1477, sob e la ealidad de las islas de Seño ío y la iabilidad de la
conquis a de ini i a de las islas que al aban (G an Cana ia, La Palma y Tene-
i e), po pa e de la Co ona, a la is a de la p olongada ine icacia que demos-
aban los Seño es.Pues en al la go y minucioso ex o (Pesquisa 1990) aún no
apa ece la palab a guanche,cues ión ha o signi ica i a, po lo que se e ie e
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
9Las cu si as, an o en és a como en las sucesi as ci as en las que apa ece alguna de las
oces que que emos des aca , son nues as.
10 Apa e o os más gene ales, elacionados con sus c eencias, de gens mesc eans ‘gen es
no c eyen es’, sa azins ‘sa acenos’ y paien(s) ‘paganos’.
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a la da ación del é mino en las uen es his ó icas y po el uso que la oz
pudie a ene en las Islas en la segunda mi ad del siglo XV.
5.4. Las c ónicas de la conquis a cas ellana
Sal ando la g an complejidad de ex os en ec uzados y de c onologías que
ienen las C ónicas de la conquis a cas ellana (Mo ales Pad ón 1978), y que
ag upa an o ex os especí icos (las p opiamen e «c ónicas» O e ense, Lacu-
nense y Ma i ense) como « elaciones» y capí ulos de o as ob as his ó icas
más ex ensas (de López Ulloa, Sedeño y Gómez Escude o, que ampli ican el
ex o de la supues a c ónica o iginal, o las de Alonso de Palencia, Diego de
Va ela y And és Be náldez, que o ecen sus espec i as sín esis de la con-
quis a), se puede deci que es en ellas donde se documen a po ez p ime a
la oz guanche,y jus amen e pa a nomb a solo y especí icamen e a los habi-
an es de Tene i e.
Como las c ónicas se copian las unas a las o as, es ácil localiza las ci as,
pues es án en odos los casos en los dos capí ulos en que la na ación se
e ie e a Tene i e; el p ime o de ellos, cuando Juan Rejón en ía a un g upo de
cana ios (de G an Cana ia) a la explo ación de aquella isla («De como el gobe -
nado Be a echó de la ysla a sien cana ios ch is ianos disiéndoles que uesen
a conquis a a ene i e, y de lo que sob e ello susedió», eza el í ulo del cap.
15 de la O e ense), y el segundo,que a a de su conquis a («De cómo el Seño
Alonso de Lugo alcaide de la o e del Agae e ue an e sus al esas y les pidió
de me ced la conquis a de las yslas de Tene i e y la Palma, y de cómo se la con-
sedie on y de lo que más susedió», dice el cap. 23).
El con enido de es e capí ulo 23 de la O e ense no se de iene solo en la
me ced que Alonso de Lugo pide a los Reyes Ca ólicos y en la concesión que
es os le dan pa a la conquis a de Tene i e, sino que na a esumidamen e la con-
quis a e ec i a de aquella isla, con lo que la da ación de la c ónica —y especí-
icamen e de es e capí ulo— ha de se pos e io a 1496, con la consecuencia
inmedia a que iene pa a la c onología documen al de la oz guanche.Más aún:
siendo es a e sión de O iedo, en opinión de Mo ales Pad ón (1978: 81-85), la
p ime a copia que se hace, de en e las que se conse an, de aquella c ónica
p imi i a de la conquis a de G an Cana ia que esc ibie a el Al é ez Jaime de
So omayo , la da ación de la oz guanche po lo que espec a a es as uen es
no a más a ás del p ime cua o del siglo XVI,conc e amen e de 1525, echa
en la que Mo ales Pad ón c ee ue edac ada la O e ense (ibid.: 83).
Pues bien, en odas las C ónicas se llama de o ma inequí oca guanches
(con algunas a ian es que especi ica emos) a los abo ígenes de Tene i e, a
di e encia de los na u ales de las o as islas, que eciben, en gene al, el nomb e
de cana ios (O .,pág. 111) o, especí icamen e, e e ido a los habi an es de
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G an Cana ia (111, 112, e c.), de Lanza o e y de Fue e en u a (111), o el de
maho e os,que eciben los de Lanza o e (O .:110, y Lac.:188), o el de gome-
os,que eciben los de La Gome a (O .:111) 11.
La o ma guanches es, como decimos, la que se usa de con inuo en odos
los ex os pa a los de Tene i e; po ejemplo:
Y así se conse ó con dos maes os de dos nauíos pa a que se los lleua-
sen y echasen la dicha ysla de Thene i ee, donde como onb es es o zados y
baquianos conquis asen los guanches della (O e ense,cap. 15, Mo ales
Pad ón 1978: 140).
Pe o, además, espo ádicamen e, usan la o ma guanchos la c ónica Ma .,
Gómez Escude o y Be náldez, y la exp esión «jen e Guancha», Gómez Escude o.
Solo Sedeño especi ica en una ocasión que «los de la isla de G an Cana ia e an lla-
mados Cana ios y los de Thene i e Guanachine » (Mo ales Pad ón 1978: 378).
5.5. Las Da as de Tene i e
Se llama gene almen e Da as 12 a las ac as de epa imien o de ie as que
se p oducen inmedia amen e después de e minada la conquis a de las islas de
Realengo (G an Cana ia, La Palma y Tene i e) y que cons i uyen una com-
pilación de las esc i u as (o «albalaes») median e las cuales se adjudicaban las
ie as a los conquis ado es, a los colonizado es y a los abo ígenes. El epa i-
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
11 No se nomb an en las C ónicas de ninguna mane a especial a los de las demás islas: ni
bimbapes a los de El Hie o, ni benahoa i as a los de La Palma. En el caso de bimbapes —bim-
bapes y no bimbaches,como desde la e udición se ha que ido impone — es oz au én ica p i-
mi i a pa a la designación de los na u ales de El Hie o, que se ha conse ado i a has a hoy y
que se u iliza comúnmen e en aquella isla. Po el con a io, en el caso de la denominación de
los na u ales palme os, Wöl el denuncia la « alsedad» de la oz en una ca a que esc ibe a su
amigo palme o Félix Dua e: «Pido su pe dón —le esc ibe— cuando le uego no u iliza la
exp esión aua i as.Jo ge Glas, el inglés, y Sabin Be helo , copiando a és e, iden i icó sin base
ninguna el Benahoa e de Ab eu Galindo con el [sic] ibu be ebe de los Hauwa ah e in en ó
la exp esión «haua i hes» pa a los indígenas de La Palma. In ención g a ui a y alsi icación como
es, engo que e u a al exp esión» (Díaz Alayón 1989: 30). En e ec o, nunca en el habla popu-
la de La Palma ni de ninguna o a isla se ha llamado a los palme os indígenas de esa mane a,
como sí se ha llamado gome os a los de la Gome a, majo e os a los de Fue e en u a, cana ios
a los de G an Cana ia, bimbapes a los de El Hie o, e c. Esa ex aña y di ícil denominación es
«in en o» de unos ilus ados ex anje os que,como en an as o as cosas elacionadas con la an i-
güedad de las Islas, han quedado como dogmas de e en e los a icionados a la his o ia de Cana-
ias, que se epi en y se epi en sin que nadie los ponga en ela de juicio.
12 El nomb e de Da a lo oma del documen o en que solía insc ibi se la da ación de las ie-
as epa idas po o den del conquis ado o bien la solici ud que hacía el in e esado; son hojas
suel as,de amaños muy desiguales, esc i as con calig a ías muy dispa es que, en odos los casos,
debían lle a la i ma del Adelan ado pa a que queda an a i icadas (Se a 1978: 9-13).
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mien o de ie as y de nacien es de aguas como ecompensa a los conquis a-
do es, ue doc ina admi ida gene almen e, y en Cana ias se aplicó p ime a-
men e en G an Cana ia, ecién e minada su conquis a,con una Real Cédula de
1480 po la que los Reyes Ca ólicos o denan a su capi án y conquis ado Ped o
de Ve a que p oceda a epa i ie as y aguas, según sus me ecimien os, en e
«caballe os, escude os e ma ine os, e o as pe sonas ansí de las que es án en la
dicha ysla como o as que ago a an o ue en de aquí adelan e» (Lib o ojo:
28-29). Después, el mismo sis ema se aplicó en las islas de La Palma y Tene i e
(y pos e io men e en Amé ica).
De las Da as de Cana ias, se conse an casi comple as las e e idas a Tene i e,
pues las de G an Cana ia desapa ecie on as el saqueo que los holandeses hicie-
on a la ciudad de las Palmas en 1599 y as el incendio de las Casas Consis o ia-
les ocu ido en 1842, que des uyó o almen e los a chi os an iguos de la ciudad
y de la isla. De los cua o p ime os lib os de da as o iginales de Tene i e (Se a
1978) ob enemos los siguien es da os undamen ales sob e la oz guanche.
Po los ex os examinados has a aho a, es en las Da as de Tene i e donde
po ez p ime a se egis a la oz guanche,siendo la p ime a documen ación
de 1498 (da a 647), que adelan a en más de un cua o de siglo el egis o de
la C ónica O e ense.Los siguien es albalaes son de 1501 (da as 613 y 840), de
1502 (da a 913), de 1503 (da a 609), de 1504 (da a 749), de 1505 (da a 1.220)
y ya de con inuo en da as de años pos e io es.
En cuan o la o ma léxica, es guanche la absolu amen e p edominan e,
seguida del plu al guanches y del emenino guancha (unas eces con e e-
encia a una muje especí ica, «Ca alina la Guancha», da a 840 o «Bea is Guan-
cha», da a 755; o as al colec i o ‘gen e guanche’, da a 463; y en o as con e -
ido ya en opónimo, «Fon e de la Guancha», da a 1.818). Una sola ez
cons a amos en es os cua o p ime os lib os de da as o iginales la o ma guan-
cho (da a 1.121) y o a única la o ma goanches (da a 1.588).
En cuan o a su signi icado, dis in os sen idos hallamos en el uso de la oz
guanche, odos ellos con una unción iden i icado a, bien sea aplicado a una
pe sona, a unas ie as u o a p opiedad, o especí icamen e a la denominación
de la p opiedad da ada. Pe o en odos los casos es indudable el signi icado
‘na u al de la isla de Tene i e’:
a) Mayo i a iamen e, se usa pa a e e i el o igen de la pe sona que se men-
ciona en el albalá ( ipo «G an egina e Juan Guanyacas, guanches, s. de la
dha. isla», da a 547).
b) Es ambién muy ecuen e su uso pa a señala un de e minado lími e de las
ie as donadas ( ipo «abajo de un ago o de los guanches»,da a 819;«donde
es á el a chón de los guanches», da a 913; «camino iejo que solía se del
iempo de los guanches», da a 1.036, e c.).
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c) O pa a e e i una c onología an igua ( ipo «que solían senb a en ienpo
de guanches», da a 169).
d) Pa a la denominación de un linde o que enía su p opio nomb e en la len-
gua guanche ( ipo «que se decía en iempos de los guanches...», da a 609,
o «que se llama en nomb e de guanches...», da a 1.220).
e) Finalmen e, pa a es e úl imo sen ido, se epi e mucho la ó mula «a ue de
guanche» (da as 1.191, 1.315, 1.708, e c.).
Decimos que en las Da as de Tene i e,desde el pun o de is a semasiológico,
hallamos siemp e la oz guanche con un sen ido especí ico e e ido al abo igen
de esa isla, aunque no po ello deba in e p e a se que esa denominación sea
exclusi a pa a los de esa isla. Sin emba go, desde el pun o de is a onomasioló-
gico, pa a el signi icado ‘abo igen de Tene i e’ hallamos a ias denominaciones:
en p ime luga , y mayo i a iamen e, como hemos dicho, guanche,pe o ambién
la exp esión na u ales des a isla (da as 603, 1.303, e c.) y cana io.
Es a úl ima oz cana io iene en las Da as de Tene i e un alcance semán ico
de sen idos múl iples que con iene p ecisa , po cuan o algunas eces se opone
y o as se iden i ica con guanche.El sen ido mayo i a io es el especí ico ‘na u al
de G an Cana ia’, seguido del más gene al ‘na u al de las Islas Cana ias’.
a) En el p ime sen ido de ‘na u al de G an Cana ia’, hay de e minados alba-
laes que jun an las dos oces de cana io y guanche (da as 613, 883, 913,
e c.), po aplicación inequí oca espec i a a un na u al indígena de G an
Cana ia y a o o de Tene i e. Pe o cana io,en es e p ime sen ido de ‘na u-
al de G an Cana ia’ an o puede e e i se al ‘abo igen’ como al ‘español’
nacido en G an Cana ia; ejemplos de unos y o os casos hay muchos: los
son del sen ido ‘abo igen de G an Cana ia’ los usos de las da as 754, 1.104,
1.273, e c., mien as que mani ies an el sen ido ‘español nacido en G an
Cana ia’ las da as 10, 142, 613, 664, 906, e c.; o os, sin emba go, nos pa e-
cen muy imp ecisos, y an o pueden e e i se a uno o a o o, como los de
las da as 754, 1253, 1301, 1500, 1589. Cie o es que en algunos albalaes la
especi icación que se da a un pe sonaje de «conquis ado », po ejemplo,
acla a la si uación. Hallamos ambién con mucha ecuencia la exp esión
na u al de G an Cana ia,que pa ece aplica se en odos los casos solo al
‘español nacido en G an Cana ia’ (da as 69, 108, 348, 684, 729, e c.).Y
en e a ella, la exp esión cana io de G an Cana ia,que in e p e amos
siemp e como ‘indígena de G an Cana ia’ (da as 372, 934, 1.104, 1.347,
1.811, e c.). Pe o es a exp esión segunda añade una imp ecisión e mino-
lógica: si cana io signi ica a siemp e ‘indígena de G an Cana ia’ no se ía
necesa ia la exp esión edundan e «de G an Cana ia», po lo an o,los esc i-
banos de las Da as in e p e aban que había o os cana ios abo ígenes que
no e an de la G an Cana ia.
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
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b) Así es, en e ec o: cana io signi ica ambién ‘abo igen de las Islas Cana ias’,
sin más p ecisión, que puede se na u al de cualquie isla, incluso ‘indígena
de Tene i e’, como in e p e amos, po ejemplo, en las da as 694, 1.124,
1.409 y 1.259. Es a úl ima, echada en 1518, ci a incluso la oz cana io al
lado de guanche,con e idas ambas en opónimos, con lo que ello iene ya
de consag ación léxica:
Juan F ancés, [ecino]. Un pedazo de [ie ]a de s[eque o] en el lomo de
los pinos, q[ue] pod á habe has a 100 [anegas], linde os el ba anco de La
Guancha, el ba anco del Malpaís, y po abajo la [ie ]a de los Cana ios y de
Juan Sua es, y po a iba la mon aña.
Una úl ima especi icación onomasiológica hemos hallado en las Da as de
Tene i e:cuando el albalá se e ie e, no a una pe sona, sino a un cosa o pun o
e e encial del e eno de los indígenas de Tene i e (un camino, una cue a, un
a chón, unas ie as), siemp e se dice guanche,nunca cana io.
5.6. No icias de iaje os del siglo XVI
A lo la go de oda su his o ia, las Islas Cana ias han sido un des ino de muy
especial in e és pa a múl iples pe sonajes ex anje os (y, más a amen e, espa-
ñoles e isleños) que enían con el ánimo de conoce las, eco e las y es udia
algunos de los enómenos insula es (an opológicos, bo ánicos, zoológicos,
mine alógicos, ulcanológicos, e c.), que an o in e és enían pa a la ciencia o
pa a la simple con emplación. Es e in e és iaje o se despe ó muy p on o,
ecién e minada la conquis a, y aún an es si conside amos como ales a los
na egan es i alianos y po ugueses de los siglos XIV y XV.Y no ha cesado nunca.
Lo ealmen e impo an e, u o de esos iajes, han sido las memo ias esc i as
que cada iaje o ha dejado de su expe iencia insula . Po que siemp e iene un
in e és especial el juicio de un ex anje o, que e con ojos dis anciados y
«ex añados» y que, po an o, se ija en ealidades que de o dina io pasan desa-
pe cibidas, po comunes, a los ojos del na i o.
Pues bien, ya en el siglo XVI iene una impo an e lis a de iaje os ex an-
je os a las Islas (los ingleses Nichols y Sco y, el po ugués F u uoso, el español
Díaz Tanco...), cuyas memo ias ienen un alo inap eciable pa a la his o ia
emp ana de Cana ias, con no icias que incluso solo ellos documen an, cual es
el caso sob esalien e de F u uoso. En ellos y en sus no icias no nos ija emos
aquí, sino solo en la da ación de la palab a guanche,que en odos es coinci-
den e su e e encia exclusi a a los na u ales de Tene i e.
El clé igo ex emeño Vasco Díaz Tanco, au o de unos « iun os cana ios»,
es, al deci del p ime edi o de su ob a,An onio Rod íguez-Moñino, «el p ime
poe a que can a [...] las ie as y los homb es isleños» (1934: 12). Eso ocu ió
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h. 1520, es ando el au o en La Gome a, al se icio del Conde Guillén Pe aza
de Ayala. En sus can os, ci a po dos eces a los guanches,solo como na i os
de Tene i e, una en el T iun o Cana io:
Do el Adelan ado magní ico es a a
...
ce cado de guanches allá en la O o a a
(Rod íguez-Moñino 1934: 22)
y la o a en el T iun o Gome o:
Los na u ales ysleños
ienen bi ienda e es e
en e gome os, he eños
assaz guanches y palmeños
con su loquela silues e.
(Rod íguez-Moñino 1934: 30)
Po su pa e, el inglés Thomas Nichols, «me cade de azúca , hispanis a y
he eje», según le cali ica su es udioso y edi o Alejand o Cio anescu (1963),
es u o en Cana ias h. 1526, y en su Desc ipción de las Islas A o unadas dejó
esc i o espec o a los na u ales de Tene i e:
Es a población se llamaba guanches en su p opia lengua. Hablaban o o
idioma,muy di e en e del de los Cana ios,y de igual modo cada isla hablaba
un idioma a pa e (Cio anescu 1963: 116).
Po úl imo, el más explíci o de odos ellos, el po ugués Gaspa F u uoso,
que debió de es a en las Islas 13 en e 1580 y 1590, al e na en la denomina-
ción de los na u ales de Tene i e, a quienes llama unas eces guanches (ed.
1964: 105) y o as ganches (ibid.: 91, 104 y 105), y en ambos casos dando su
equi alencia en po ugués:
Los isleños [de Tene i e] se llaman guanches,que en nues a lengua
quie e deci alien es o ague os (mon añe os) 14 y así son los que hay oda-
ía (ibid.: 105).
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
13 Es e es un da o no comp obado; noso os c eemos que sí, que es u o en las Islas, pues
un ela o an minucioso como el que él hace, sob e odo en de e minados episodios de la his-
o ia y geog a ía de El Hie o, no puede esc ibi se po me as e e encias; o o au o es (en e
ellos, Lobo Cab e a 1997) opinan, po el con a io, que esc ibió el capí ulo sob e las Cana ias
desde su isla na u al de Las Azo es, po no icias que pudie on da le o os iaje os.
14 Eso es lo que dice la aducción española, pe o en el o iginal po ugués se dice en o-
chado es po ‘ ague os’, especi icando los edi o es en no a a pie de página que no descub en
la elación que enga es e é mino con la oz ganche o guanche (ed. 1964: 91).
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Pe o hay que añadi que F u uoso ambién llama a los de Tene i e cana ios
(ibid.: 104), como maho e os a los de Fue e en u a y Lanza o e (ibid.: 97).
5.7. Los Diálogos del b asileño Fe nandes B andão
Sin emba go, o o esc i o de lengua po uguesa, Amb ósio Fe nandes
B andão, a inales del siglo XVI o muy a p incipios del siglo XVII,a ibuye cla a-
men e el nomb e guanches a los habi an es de odas las Islas, al como com-
p obamos en sus Diálogos das g andezas do B asil (ca. 1618).
Es os céleb es Diálogos pe enecen a la llamada «Li e a u a de la Expansión
Po uguesa» y, más conc e amen e, a la li e a u a seiscen is a del B asil inspi-
ada po la cu iosidad an e las nue as ie as. El b asileño c is ianizado Fe -
nandes B andão es conside ado como homb e cul o, conocedo de las au o i-
dades y deseoso de in e p e a los p oblemas del homb e y la na u aleza en su
país. Aunque en es os diálogos en e dos pe sonajes podamos halla algunas
inexac i udes his ó icas, se conside a que es un lib o indispensable pa a la his-
o ia de B asil y de la cul u a po uguesa. Es ú il, pues, pa a la da ación de la
oz guanches,que apa ece en el agmen o siguien e:
BRANDÓNIO: Essas ilhas que ela a A is ó eles ha e em descobe o os
Ca aginenses, abundan es das cousas necessá ias pa a a ida humana, não
são ou as senão as Ilhas das Caná ias,que es a am po oadas,an es de se em
descobe as pelos Cas elhanos, de gen es a que chamam guanches,que
de iam de se descenden es daqueles p imei os Ca aginenses que as des-
cob i am (Fe nandes B andão 1966: 108) 15.
Ad ié ase que el b asileño no indica que los abo ígenes se llama an guan-
ches a sí mismos, sino que e an los cas ellanos quienes los llamaban así.
5.8. Las p ime as «his o ias» de Cana ias
Las conside adas p ime as his o ias gene ales de Cana ias, que son es,
las de Espinosa,To iani y Ab eu Galindo, con empo áneos los es y deudo-
es los dos úl imos de una «his o ia» an e io pe dida (la del amoso y enig-
má ico D . T oya), su gen a inales del siglo XVI,casi dos siglos después de
habe se iniciado la conquis a no manda en las islas de Lanza o e y Fue e-
en u a. Su impo ancia en la his o iog a ía de Cana ias es c ucial, no solo
po lo que cada una de ellas —y en su conjun o— in ínsecamen e ale, que
es mucho, sino, además, po lo que ienen de base pa a oda la his o iog a ía
pos e io (excep o la de To iani, que, po segui inédi a has a 1940, ue des-
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
136
15 En su dicciona io e imológico, Machado mismo ci a es e es imonio pa a la da ación de
la oz en po ugués (DELP,eds. 1952, 1967 y 1977, s. .: guanche / guancho).
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conocida). Y sus espec i os es imonios sob e la oz guanche se án, am-
bién, undamen ales.
El p ime o de es os au o es, el dominico Alonso de Espinosa, di á de los de
Tene i e:
Los na u ales de es a isla,que llamamos guanches,en su lenguaje an iguo
la llama on Achinech [a Tene i e] (Espinosa 1980: 26).
Dos aspec os me ecen des aca se en es a ci a: p ime o, que la oz guanche
la impusie on los eu opeos, los españoles, «que llamamos guanches» —dice—, y
segundo, que la isla de Tene i e e a llamada po sus na u ales Achinech.Vol e e-
mos sob e es as dos cues iones más adelan e, pe o algo más aquí. Insis e Espi-
nosa en o o luga en que la cali icación de guanches se la dan los españoles:
En o o iempo ue habi ada es a isla de los na u ales della que llamamos
guanches,cuyo o igen, ni de dónde hayan enido a ella, no he podido des-
cub i (1980: 31-32).
Y a a, además, de da una explicación e imológica de la oz, poniendo en
con ac o el e nónimo guanche con el nomb e de la isla de Tene i e. Dice:
Guanche quie e deci na u al de Tene i e, como Maho e o na u al de
Fue e en u a, po que Guan quie e deci pe sona y Chinec Tene i e, así que
Guanchinec di á homb e de Tene i e (1980: 35).
F en e a es a elocuencia de Espinosa en o no a la oz guanche, esul a
especialmen e signi ica i o el silencio del ingenie o i aliano Leona do To iani
y la di e sidad de nomb es que o ece el anciscano Juan de Ab eu Galindo.
To iani se queda solo en la denominación de la isla:
Los isleños,an e io men e a la conquis a,le decían Chinechi,y los palme os,
Tene i e,que en su lengua signi ica an o como ‘mon e de nie e’ (1978: 172),
mien as que Ab eu se e ie e p ime o al nomb e de la isla:
Los na u ales de la mesma isla de Tene i e,en su p opio lenguaje y común
habla , la llaman y nomb an el día de hoy Achineche (1977: 291) 16.
y después al de sus na u ales:
A los na u ales de es a isla llaman guanches los que la conquis a on (ibi-
dem).
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
16 Wöl el cons a a achinech en es e ex o de Ab eu, al u iliza una edición dis in a de la
nues a (Wöl el 1996: II, 718-720).
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me o, pe o sin ci a aquí el caso de guanche.Lo que sí es o iginal de Ál a ez
Rixo espec o a la oz guanche,aunque pe enezca a o o lib o suyo, es la
obse ación de que la oz sigue i a en el habla de Cana ias con el signi icado
de «homb e de es a u a al a y seca» (Ál a ez Rixo 1992: s. .).
6.3. Lo que dice el Ma qués de Bu e sob e guanche es de chis e. Después
de un la go discu so sob e las elaciones onológicas en e los signos o og á-
icos by , y w,y wy wg,pa a pode a gumen a sob e las a ian es esc i-
as, concluye con es a pe og ullada: «En la p opia isla de Tene i e he oído in a-
iablemen e la palab a guanche p onunciada wanche». Es o es odo lo que de
sus ancia dice Bu e sob e guanche (ci . TLEC).
Y sin emba go, la lexicog a ía po uguesa ha man enido du an e la go
iempo las eo ías de es e es udioso inglés. Pa a la e imología de la oz guan-
che / guancho en po ugués, Machado ci aba (en el DELP,eds. 1952, 1967 y
1977), única y li e almen e, un comen a io edac ado en 1910 po Gonçál ez
Viana (1931: 155), quien, a su ez, daba po álidos los da os de Bu e, de 1891,
e e en es a los idiomas abo ígenes y a la e imología de guanche (< guanchi-
ne ‘homb e de Tene i e’) 24.
6.4. Lo de John Abe c omby es simila a lo de su compa io a Bu e, solo que
apa en a mayo cien i ismo. Lo suyo es descompone las palab as.Guanche dice
Abe c omby «es una educción de (g)wa-n-Chine ‘el de Chine (Tene i e)’»;bin-
cheni o incheni «son de ui-n-Chine :ui es el plu al de wa ‘él, és e, el que’»; y
concluye con una sa a de e imologías: «En español ui podía esc ibi se bi, i.
Pa a Chine , Chineche c .:(Zenaga) ini‘una g u a,cue a’.(Gebel Ne usa) anu ,
diminu i o de anu, ‘un pozo’, quizá como e e encia al c á e en la cima del
Pico» (ci . TLEC). Es deci , que el elemen o chine ,que pa a Espinosa, Núñez de la
Peña,Vie a, e c., es la base e imológica de Tene i e,sob e la e e encia del ‘pico
blanco’ del Teide, se con ie e en la hipó esis e imologis a de Abe c omby en
‘g u a, cue a, pozo’, ambién con la e e encia al Teide, pe o no al pico, sino, al
con a io, al c á e que iene. Lo dicho: odos ienen e imologías pa a odo.
6.5. Nada o iginal 25,aunque sí no edosa, pues al es a inédi a no había
sido conside ada, es la opinión del médico y an opólogo ine eño Juan
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
144
24 Más ecien emen e, el mismo Machado (DOELP,1984) ha ec i icado su de inición: guan-
ches son ‘os habi an es das Caná ias’. Señala aho a, que el o igen de es a oz es con o e ido
(ci a a Nascen es 1952) y apun a la hipó esis de que al ez se halle ligada al nomb e A lan es,
«con a ios enómenos de disimilación y asimilación ulga es».
25 En lo que sí esul a o iginal Be hencou Al onso, es en la explicación del nomb e
In ie no con que llama on en la An igüedad a la isla de Tene i e. Ese nomb e —dice— no se lo
pusie on los na egan es po el aspec o espan oso de las e upciones, se lo die on «cuando pues-
os en con ac o con los indígenas de Tene i e aduje on ielmen e la oz guanche Chinechi,
Chine e o Achinech,modalidades de un solo é mino, que signi ica ‘in ie no’; que los na u ales
empleaban en el cen o de la isla, donde mo aba Guayo a y demás di inidades in e nales, siendo
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Be hencou Al onso (1847-1913) sob e el asun o de la e imología de guanche:
acoge lo dicho po Vie a y po Be helo . Pe o sí es in e esan e la ea i mación
que hace Be hencou Al onso de algo ya apun ado po Espinosa,Ab eu,Núñez
de la Peña y Vie a: que los nomb es que se e e ían a la isla de Tene i e y a sus
na u ales no e an au óc onos, «sino que ue on dic ados que les aplica on los
de ue a cuando se en e a on de sus c eencias eogónicas» (1991: I, 219) 26.Y
una cosa más: el nomb e de guanches se lo da el an opólogo ine eño como
an es habían hecho o os es udiosos, po ejemplo Chil y Na anjo a los na u a-
les de odo el a chipiélago, sin dis inción en ningún caso, desde el í ulo de su
magna ob a, His o ia del Pueblo Guanche,que es gene al de odas las Islas,
has a la conside ación pa icula de cada una de las islas (ibid., especialmen e
70, 79, 80, e c.).Y hay que eco da que Juan Be hencou Al onso es udió más
in ensamen e y conoció más di ec amen e que nadie la pe i encia de la len-
gua y de la cul u a guanche.
El in e és po la lengua de los guanches y su elación con la de los be e-
be es siguió igen e en el siglo XX,y a su es udio se dedica on no ables be -
be ólogos y ilólogos ex anje os, como Giese,Vycichl, Ma cy,Wöl el o Rohl s,
así como ilólogos cana ios, en e los que des aca Ál a ez Delgado.
6.6. El alemán Wilhelm Giese se ocupó en a ias ocasiones de la lengua
guanche, an o en apo aciones p opias como en el juicio de las ajenas. En un
b e e a ículo de 1949 se de iene en la e imología de guanche y análogos, que
esumimos. La esis de Giese es que en la lengua de los abo ígenes cana ios
había palab as que empezaban po el componen e guan-, que signi ica ‘hijo
de’, como un elemen o an iguo de la lengua guanche (be ébe ), co espon-
dien e alˆsil.ha u- o gu- y al líbico u-; pe o es e guan apa ece ambién en o as
palab as con o os signi icados,como guana eme‘ ey’o guañac‘ epública’ 27.
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
el Echeide o Teide la boca de comunicación con el mundo de los i os o séase la boca del in ie no
[...] Y es o es an o más exac o cuando en nues os días,en la ac ualidad,en pleno siglo XX,cuando
po los pueblos del Su mue e alguna pe sona epu ada de pe e sa, es ecuen e oí ases como
las siguien es: «Es e a a Chinechi», «¡anda, a lo más hondo de Chineche!», «de Chinechi no salgas»;
«po que de allí salen los xaxos condenados a enca na a los i os» (1991: I, 218-219).
26 Y a i ma a con inuación lo siguien e: «Más en lo i me es á Ma ín y Cubas al decla a que
los na u ales la denominaban Guanchini,de donde p obablemen e el nomb e gené ico de
guanches que die on a sus habi an es» (Be hencou Al onso 1991: I, 219). No encon amos es a
ci a en Ma ín y Cubas, ni Wöl el la ecoge en su exhaus i o Glosa io de la pa e III de su Monu-
men a (1996:I, 219-385), po an o no la conside amos.Pe o ad e imos que es és a la única ez
en que Be hencou Al onso se e ie e a los guanches como exclusi os de Tene i e.
27 Y además, se pod ían ci a guanchineme ‘p o e a’ (Wöl el 1996: II, 531), guanchon
‘cue a’ (Ibid.: 644), guancho ‘nomb e p opio de La Gome a’ (Ibid.: 795), guanache-semidán
‘guana eme de Gálda ’ (Ibid.: 803), guañameñes ‘sace do es o adi inos’ (Be hencou Al onso
1991: I, 295), Guanhaben ‘guay e de Telde y céleb e luchado ’ (Ibid.: I, 333), Guancha en ‘na u-
al de G an Cana ia’ (Ibid.: I, 334).
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Y además hay o as palab as que empiezan po ben- (o en-) que ambién
signi ican ‘hijo de’ (en e las cuales es á bincheni,de Ab eu), siendo es e
componen e de o igen á abe.Y concluye: «La in luencia del á abe Ben no
debe se muy an igua; es e Ben pudo se in oducido po elemen os mudé-
ja es españoles en los p ime os iempos de la colonización» (Giese 1949:
196-197). O sea, que guanche iene una e imología di e en e de la de bin-
cheni,como oces p oceden es de lenguas dis in as, y a pesa de ello, algu-
nos au o es pos e io es, como Wöl el (1996: II, 720), a a án de iden i-
ica las.
6.7. El aus iaco We ne Vycichl dedicó ambién un pequeño es udio en
1952 a la lengua de los an iguos cana ios, den o del cual expone una se ie de
obse aciones sob e el nomb e de la isla de Tene i e y de sus na u ales. El
pá a o en que cen a su in e p e ación al espec o dice lo siguien e:
Los habi an es de Tene i e se llamaban, según Ma ín y Cubas, binchini,
que es, cla amen e, n i-n-cini ‘los de Cini’ y se elaciona con Chinechi,nom-
b e de Tene i e ansmi ido po Ab eu Galindo. F u uoso llama a los habi an-
es de la isla guanches,nomb e que, más a de, se ex endió indebidamen e
a los habi an es de las demás islas, y asegu a que que ía deci ‘los alien es’.
Como singula n a-n- asa puede signi ica bien ‘el del alo , el alien e’,
in e p e ación que con i ma la dada pa a A azaica e (ya comen ado) ‘ani-
moso,de g an co azón’, a . A acayca e‘g an co azón’,a a és del sil.ha asa
‘ alo ’, p imi i amen e ‘hígado’ (Vycichl 1952: 192-193).
¿Qué más podemos deci ? Lo ya dicho: que siemp e se puede encon a en
el enigma de las lenguas be ebe es la explicación e imológica con enien e
pa a la obse ación que cualquie au o an iguo hicie a; así, guanche an o
ale como ‘homb e de Chini’, pa a la e imología de Ab eu y Ma ín y Cubas,
como ‘ alien e’, pa a la alo ación de F u uoso 28.
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
146
28 El a ículo de Vycichl es á lleno de explicaciones y soluciones de es e ipo. La más a i i-
ciosamen e elabo ada —y alsa— nos pa ece la que o ece de la oz he eña Amoco.Según
Ab eu Galindo (1977: 85) la an igua capi al de los bimbapes se llamaba Amoco,mien as que la
de los españoles se llama Val e de.Vycichl in e p e a en onces que el español Val e de es a-
ducción exac a del guanche Amoco,y busca un é imo be ebe que dé consis encia ilológica al
apun e de Ab eu, y lo halla en la oz silha uga,que quie e deci ‘p ade a’ y «que bien puede a-
duci se po ‘ alle e de’», dice Vycichl (1952: 181). Pe o el be be ólogo Vycichl, que nunca
es u o en Cana ias y, po lo an o, no conoce la geog a ía de la Val e de he eña, no pudo adi-
ina que la ac ual capi al del Hie o ni iene que e con un alle, ni nada se ca ac e iza po el
e de de la ege ación; al con a io,Val e de es á si uada en una inhóspi a lade a de lomos gene-
almen e pelados, y de íos y de humedades, que la con ie en en uno de los luga es menos
a ac i os, en cuan o al clima y al paisaje, de la isla. El nomb e de Val e de no es, en es e caso,
un mo o opónimo, sino segu amen e el asplan e de un opónimo del que p ocedían sus un-
dado es peninsula es.
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6.8. En una la ga no a a a Geo ges Ma cy (1962: 253-259) de los aspec-
os e imológicos de los nomb es guanches de la isla de Tene i e, que ine i a-
blemen e se inculan con el p opio nomb e de guanche.Según Ma cy, los ele-
men os Chine (Núñez de la Peña), Achinech (Espinosa), Chineche (Ab eu),
Chinechi (Ab eu y Ma ín y Cubas), e c., que apa ecen en los nomb es que se
asignan a la isla de Tene i e, no son sino a ian es, lo mismo que el compo-
nen e de bin-cheni (Ab eu) o wi-n-ceni,li e almen e ‘el de Tene i e’.Todas ellas
lle an al p o o ipo înî ,con a amien o îpo e,al igual que ocu e en las
hablas be ebe es saha ianas. Pe o las ansc ipciones españolas, que empiezan
siemp e po ch-, obligan a supone una es i ución del ipo *kini o * kini ,
«cuya e i icación —dice Ma cy— debili a ía nues a hipó esis» (1962: 254).Y
concluye Ma cy con unas conside aciones sob e las di icul ades que iene la
in e p e ación de los ma e iales léxicos guanches y, po an o, de su p o isio-
nalidad, que esul an del odo ace adas. Los nomb es guanches —dice— los
ecogie on au o es españoles y eu opeos (Espinosa, Ab eu,To iani, Viana...)
que p ác icamen e igno aban del odo la lengua de los na u ales isleños,«y, po
an o, e an incapaces de sepa a con enien emen e las palab as», y po o a
pa e, los iejos indígenas que suge ían es as oces sabían poco más del espa-
ñol.En es as condiciones —concluye— aquellas «sesiones de in o mación» que
p ocu a on Espinosa y Galindo «debían pa ece se un poco a la ulga ‘con e -
sación de dos so dos’» (ibid. 257-258).
6.9. En in, ambién el p o eso de la Uni e sidad de La Laguna, Juan Ál a ez
Delgado (1900-1987), a ó en a ias ocasiones y luga es sob e la oz guanche
(la go esumen en TLEC).Dice p ime o que guanche ue denominación exclusi a
de los indígenas de Tene i e y oz o igina ia del habla de la isla, que se ex endió
luego pa a designa odo lo abo igen del a chipiélago. La hace de i a del be e-
be guán-chen o guán-chin,cuyo p ime elemen o guan es oz cana ia común
a odo el a chipiélago (pe o ín eg amen e, con la n o mando pa e del adical)
y el segundo elemen o chen o chin es la aíz del nomb e indígena de Tene i e,
que Espinosa esc ibe Achinech,pe o To iani y Ab eu consignan Chinichi.Ci a
las dis in as a ian es egis adas en las uen es his ó icas y en la oponimia de
Tene i e y de G an Cana ia y elucub a sob e la posible o ma o igina ia: explica
la al e nancia ganche / guanche «po un ca ác e especial labio ela de la inicial
indígena»; y la acilación guanche / guancho / guancha «es segu o e lejo de la
endencia española a ca ac e iza el emenino», dado que es muy posible que la
o ma o iginal indígena u ie a un inal inadmisible en español 29.
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
29 ¡Qué idícula elucub ación, llena de sinsen idos, omando como « o mas» eales de la lengua
guanche, no las o mas o ales —imposible de sabe cuál ue an—, sino las g a ías de los his o iado-
es, que ya emos que son pu amen e cap ichosas! ¿Y si después se cons a a que guanche es oz
o igina iamen e ománica? ¡Y podemos p esupone que el emenino guancha es adje i o colec i o,
como se dice en Gómez Escude o «jen e guancha», y como en el opónimo La Guancha!
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6.10. Po in llegamos a Wöl el [1888-1963], de quien hemos dicho que es el
p incipal es udioso de los ma e iales lingüís icos guanches (bien que solo sob e
las uen es esc i as), haciéndolo, además, con una admi able sis ema ización. En
cuan o a guanche y oces elacionadas con ella, empieza Wöl el (1996: ol. II,
pa e V,§ 486, págs. 718-720) po ecopila las o mas e e idas a la isla de Tene-
i e en las uen es his ó icas p ima ias 30,que son: achinech (Espinosa y Ab eu),
achinach (Espinosa), achineche (Glas), chinec y chine (Peña), chineche (Ab eu)
y chinechi (To iani) 31.Sigue después con las o mas a ibuidas a los na u ales de
Tene i e: bincheni (Ab eu), incheni (Glas), binchini (Ma ín y Cubas),
ganche/ganches (Gómez Escude o y F u uoso),guanchine y guanchinec (Núñez
de la Peña), guanchine e (Vie a), guanches, guanche y guancha (Espinosa,
Ab eu,López Ulloa,Lac.,Da as, p ocesos,e c.), guanchez (Be náldez) y guanchos
(Be náldez, Ma . y Gómez Escude o) 32.Y ci a, po úl imo, los opónimos que
conoce en que apa ece el nomb e: Guancha (luga de Tene i e, case ío de Fi gas
en G an Cana ia y localidad de Gome a), Guanches (case ío de Tene i e), Guan-
chi ( é mino de Te o , G an Cana ia) y Guanchía (case ío de Te o ) 33.
De sus in e p e aciones, ex ac amos lo más signi ica i o:
a) En las uen es his ó icas p ime as, el é mino guanche se e ie e de o ma
exclusi a a los habi an es de Tene i e.
b) En cuan o al nomb e de la isla de Tene i e,son an as las a ian es dice «que
la búsqueda de pa alelos [be ebe es] esul a ía an sencilla como ú il»
(pág. 719). Pe o lo mismo pod íamos deci añadimos noso os de los nom-
b es e e idos a sus na u ales.
c) El nomb e guanche,de i a de guanchinec(h),con el espaldo de ben-
chini,que se puede econs ui como singula y plu al de una misma pala-
b a: wa-n-cine/wi-n-cinec ‘el de Tene i e/los de Tene i e’. Lo mismo ad i ió
Abe c omby, sin emba go Ma cy lo explica median e wa-n- sä ‘indígena’,
que no es á en consonancia con las uen es.
6.11. Po si al aba algo, Ra ael Muñoz (1994), al cual ya hemos dicho,
uel e a ecapi ula e in e p e a odo lo dicho sob e la palab a guanche,si bien
su obje i o es demos a la elación —o mejo , la iden idad —de es a con la
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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30 Desca amos noso os aquí las ci adas po los in é p e es pos e io es, que en algunos
casos copia on mal las uen es his ó icas.
31 Incomp ensiblemen e, le al ó pone las a ian es de Ma ín y Cubas (chinechi y bin-
chini) y de Vie a y Cla ijo (chine e).
32 En es a elación sí ci a Wöl el a Ma ín y Cubas, pe o sigue silenciando a Vie a.
33 Ni odas es as o mas son cie as ni, sob e odo, es án aquí odos los opónimos exis en-
es con el nomb e de Guanche (o de i ados), como di emos más adelan e, pe o cab ía añadi a
es a elación el opónimo Guanchi i a (localidad de Tene i e),que Wöl el ci a en pág.993 y que
elaciona con Ta i a, Achi i a y A chi i a.
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palab a zana a,insc ipción que,según él (y o os),se lee en una pied a encon-
ada en Tene i e (y que an as polémicas y descali icaciones ha susci ado).
Ag upa Muñoz en cinco ipos los nomb es e e idos a guanche (1994: 219-
243), con un mé odo que impida ex a ia se «en los he e ogéneos y ambiguos
da os que nos han llegado» (220) 34:
a) Tipo achinech y a ian es (Espinosa,To iani,Ab eu y Ma ín y Cubas). Las
a ian es de es e g upo —dice Muñoz— «son la ansc ipción de la palab a
zana a, al como la p onunciaban los an iguos habi an es p ehispánicos»
(223). «Es e nomb e e a el dado a la isla de Tene i e y co espondía [... a lo]
que los á abes esc ibían zanâ a y p onunciaban zenê e» (226).
b) Tipo bincheni y a ian es (Ab eu y Ma ín y Cubas). Es la aíz analizada po
Ál a ez Delgado, a quien a aca Muñoz: «Siemp e que leo las explicaciones de
Ál a ez Delgado, me quedo a óni o. ¿Es posible que llegase a c ee se que la
di e encia en e bincheni y guanche sea solamen e en cuan o al géne o? [...]
Bincheni y los o os ocablos de es e ipo signi ican ‘el que es de la ibu, el
ibal’, como opues o a aquellos que no pe enecían a su g upo» (228-229).
c) Tipo guanchinech y a ian es (Espinosa, Sedeño, Núñez de la Peña y Ma ín
y Cubas) y guanches y a ian es (Espinosa, Ab eu, Espinosa, F u uoso,
Da as,e c. e in e p e aciones de Abe c omby, Be helo , Man ique, Ál a ez
Delgado 35,Wöl el y Teje a).
d) Tipo hene o (que dio el opónimo Gene o en Tene i e). Ci a Muñoz un
ex o de las Da as de Tene i e:«Unas cue as o mo adas q. son en Hene o
q. han po nomb e de los na u ales des a dicha Guina q.son en el ba anco
de las as. que dicen de Guillén Cas ellano» (238).Y e mina con dos con-
clusiones; p ime a: «Hene o es ‘el zana a’, como nomb e de pe sona o de
luga », y segunda: «La palab a guanche p o iene de wa nˆzene ‘el que es
de [la isla de] zana a’» (239).
e) Tipo ache y a ian es (Le Cana ien 36,Ma ín y Cubas, Be helo , Ál a ez
Delgado y Cubillo). La p egun a a la que lle a a Muñoz es a palab a, siendo
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
34 Desca a conside a el g upo guanchine e «po que -dice- no se elaciona con la palab a
guanche» (1994: 219).
35 Vuel e a i oniza aquí Ra ael Muñoz sob e las in e p e aciones de Ál a ez Delgado, c i i-
cándolo du amen e: «Y la cosa es g a e, po que se han epe ido después sus a gumen os, apo-
yándose an ciegamen e en sus palab as, que, a mi modo de e , se ha hecho un daño eno me
pa a el conocimien o del pasado de las islas» (1994: 234).
36 El ex o de es a ci a de Le Cana ien lo ansc ibe Muñoz desde la e sión ancesa; noso-
os lo damos en la e sión española: «Mien as es o sucedía, ue a e le [a Gadi e ] un pagano
de la isla [Lanza o e] llamado A che, que enía deseos de se ey de Lanza o e. El seño Gadi e
y él es u ie on hablando la go a o sob e es e asun o. Luego A che se ma chó y al cabo de unos
días en ió a su sob ino...» (B21 ).
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exclusi a de Lanza o e y pe enecien e a un aspi an e a ey de aquella isla,
es si en Lanza o e se hablaba el zana a; al menos —dice— «la zla p onun-
cia ían a la mane a zana a» (242).
Y llega Muñoz a la siguien e conclusión gene al:Todas las a ian es pe e-
necen al g upo chineche [...] Así, wa n cheneche ‘el de Chineche, el zana a’;
wa n chen ‘el de los chen, el de la ibu’; y, po in, pa a quien c eye a que n
de chen es la pa ícula de pe enencia ‘de’, la hacía desapa ece y se con i ió
así en wa n che ‘el guanche’ (243).
6.12. Finalmen e, desde una pe spec i a más an opológica que iloló-
gica, Joaquín Ca idad A ias (1995: 140-142) sos iene la eo ía de que nume-
osos opónimos ocul an nomb es de di inidades p ehis ó icas; es e se ía el
caso del «nomb e nacional de los guanches», cuyo o igen explica es e au o
median e una a gumen ación ha o en e esada, que sin e izamos a con i-
nuación:
a) Pa a él, guanches no de i a del nomb e de una isla (Cinechi, Chineche,
Achinech, Tinechi o Ténechi), «sino que se e ie e a la p opia di inidad que
ambién dio nomb e a la isla» (140). Guanches iene un sen ido gene al: si
hay elación de es e nomb e con el de Tene i e, «se debe á a que es e iene
igual p ocedencia; dos de i ados del mismo nomb e» (142).
b) Todo pa ece indica —a gumen a Ca idad A ias— que, si Guan-chinech y
Guanche signi ican ‘el o los hijos de Chinech’, y si es a úl ima denomina-
ción es á p esen e en odas las islas, es po que «no se e ie e a la isla de
Tene i e, sino a la di inidad pan-cana ia Ten o Tin,de quien es a isla eci-
bió el nomb e» (ibid.).
c) La o mación del gen ilicio guanches se ía semejan e —pa a el ci ado au o
(140)— a la de odos los pueblos an iguos, que se ponían bajo la p o ec-
ción de una di inidad, denominándose a sí mismos con el nomb e de es a.
De al modo, guan signi ica ‘el hijo de’ y Chinech o Tinec son nomb es con
una e minación de geni i o,que indica la pe enencia a la di inidad;su sig-
ni icado se ía ‘de Teno’,‘de Tino’,‘de Cheno, Chino’. La al e nancia oné ica
[ç] / [ ] se explica ía como mani es ación del doble egis o de la lengua
guanche: uno pa a homb es y o o pa a muje es, las cuales empleaban la
a ian e [ç].
Ca idad A ias no acla a bien si p e ende elaciona con aquella di inidad
Teno o Tino el nomb e A a, Á emi, A emis, A imi o A i imi, «an igua diosa
mad e luna » y sus de i ados. Sal o en una e e encia elogiosa a Bu e, es e
au o no ci a sus uen es; sin emba go, aunque p esen a una nue a «e imolo-
gía», no hace sino con inua oda una adición de descomposición de la pala-
b a guanche en aíces, p e ijos y su ijos de la lengua indígena. Hay un pun o,
no obs an e, en el que conside amos ace ada la a gumen ación de es e au o
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(142): como bien dice, si la palab a guanche signi ica a o igina iamen e ‘uno
de Tene i e’,‘homb e de Tene i e’, no se ía lógica su p esencia en odas las
islas, como an opónimo y como opónimo.
6.13. Has a aquí hemos dejado oí las oces de odos los que han a ado
sob e la oz guanche,cen adas casi odas en la búsqueda de su o igen. ¿Qué
conclusión gene al sacamos? Pues que no hay dos au o es que digan lo mismo.
Que cada uno buscó la e imología que mejo le cuad aba pa a su explicación.
Pe o es e iden e que en una lengua no puede habe an os é imos como pa a
ajus a se a explicaciones an dispa es. Son és as, e imologías conclusi as, que
se hacen a pos e io i, pa a que digan lo que cada uno quie e que digan. La «e i-
mología» esul a así pos e io al nomb e e olucionado, y no al e és. Es la p ác-
ica de quienes in en an un é imo pa a explica un nomb e p oblemá ico y de
an eceden es desconocidos, cuando no exis e o se desconoce la aíz e dade a
a pa i de la cual se deduce el é mino desa ollado.
Lo que se deduce de las in e p e aciones que se han dado a la palab a
guanche es que no hay un é imo be ebe que lo explique,como exp esamen e
econocen Be helo , Ál a ez Rixo, Be hencou Al onso y, has a cie o pun o,
Wöl el, que acep a en es e pun o la opinión de Be helo .Todos se escuda on
en lo indemos able, in ocando un abú, el be ebe , que odo lo puede expli-
ca po que no es e i icable, an o en sen ido posi i o como en sen ido nega-
i o. Po consiguien e, an sencillo y «cien í ico» es deci uno solo de noso os
que no, que guanche no es de o igen be ebe , como complicado y a iado ue
pa a an os o os deci que guanche e a de o igen be ebe .
7. NUEVAS FUENTES SOBRE GUANCHE Y NUEVAS INTERPRETACIONES
7.1. La oponimia como uen e p ima ia
No necesi amos insis i aquí en el alo his ó ico de la oponimia, pues es
es e, segu amen e, el aspec o que con mayo asiduidad se ha ei e ado en los
es udios sob e oponomás ica, y po pa e, además, de au o es de mucha au o-
idad cien í ica en los dis in os campos inclusos en ella, ambién la ilología,
po supues o.
Po ello, llama mucho la a ención que no se haya enido en cuen a la opo-
nimia de las Islas en es a cues ión de guanche,siendo, desde nues o pun o
de is a, an escla ecedo a y de e minan e. Es cie o que Ál a ez Delgado y
Wöl el, al cual lo hemos ano ado, egis a on una media docena de opóni-
mos con la oz Guanche p oceden es de las islas de Tene i e, G an Cana ia y
La Gome a, pe o se limi a on a deci en cada caso ‘luga o case ío o é mino
de...’, sin ningún ipo de alo ación, ni siquie a el comen a io mínimo de que
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
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alguno de esos opónimos es u ie an ue a de la isla de Tene i e, con lo que
ello signi ica 37.
Noso os, que hemos hecho del es udio de la oponimia de Cana ias una
dedicación p olongada e in ensi a, podemos o ece aho a un pano ama cie -
amen e no edoso al espec o, con egis os muchísimo más nume osos que
los que o ecían los mapas mili a es, enidos has a aho a como los más au o i-
zados de la oponimia cana ia. Los egis os que ci amos a con inuación es án
odos ellos comp obados con oda iabilidad, unos ecogidos pe sonalmen e y
o os in o mados po quienes mejo conocen en la ac ualidad las oponimias
espec i as de cada isla.
De la isla de Tene i e es de la única que no enemos in o mación ajena a
la ca og a ía mili a , azón po la que nos basamos en sus egis os, que son
los siguien es:
•La Guancha,pueblo y municipio de la pa e no e de la isla.
•La Guancha,luga del mun. de Candela ia.
•El Guanche,luga del mun. de Buena is a del No e.
•Los Guanches,pun o del mun. de La Laguna.
Los egis os de G an Cana ia que ci amos p oceden de la ecien e eco-
lección y es udio oponímico de la isla en la que noso os mismos hemos pa -
icipado (T ape o, Suá ez e al.1997):
•Ba anquillo y Cue as del Guanche,pun os del mun. de San Ba olomé
de Ti ajana.
•Caide o de Guanchía,pun o del mun. de Te o , secunda io del opónimo
siguien e.
•Guanchía,pequeña localidad del mun. de Te o .
•Hoya del Guanche,pun o del mun. de San a Ma ía de Guía.
•La Guancha,llano del mun. de Gálda .
•La Guancha, e ien e del mun. de Fi gas.
•Pun a, Pun ón y Llano de la Guancha,pun os del mun. de San Ba o-
lomé de Ti ajana.
Los de La Palma los omamos de la excelen e ecolección que Ca men
Díaz Alayón e ec uó en aquella isla como obje o de su esis doc o al (Díaz Ala-
yón 1987):
•Fuen e del Guanche,pun o de Ga a ía.
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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37 Solo ad ie e es e hecho ecien emen e —como señalamos más a iba— Joaquín Ca idad
A ias (1995: 142), quien ci a 20 an opónimos y opónimos de i ados de la oz guanche,p o-
ceden es de G an Cana ia, Lanza o e, La Gome a, El Hie o y Tene i e, p esencia en las Islas que
in alida, pa a es e au o , el signi icado exclusi o de ‘homb e de Tene i e’ que ha sido a ibuido a
la oz guanche.
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•Cue a de los Guanches (o Cue a de la Vi gen), pun o de San a C uz de
La Palma.
•Los Guanches,pun o de San An onio del Mon e, mun. de Ga a ía.
•Los Guanches,zona de La Calde a, mun. de El Paso que, a su ez, iene
o os opónimos meno es: Ba anco, Cue a y Fuen e de los Guanches.
•Los Guanches,zona de El Paso, que, a su ez, iene un opónimo meno :
Ba anco de los Guanches.
•Los Guanchi os,pun o in e medio en e El Mudo y El Palma , mun. de
Ga a ía.
Los egis os co espondien es a la isla de El Hie o los hemos ecogido
pe sonalmen e, jun o a o os in es igado es, y los hemos publicado ecien e-
men e (T ape o, Domínguez e al.1997):
•El Guanche,amplio e i o io de la zona cos e a del no es e, mun. de Val-
e de.
•El Guanche,línea de cos a del no e, mun. de Val e de.
•La Guancha,pun o ele ado de in e io , ce cano al an e io .
•Pun a del Guanche,pun a que se in oduce en el ma , opónimo secun-
da io del segundo, mun. de Val e de.
Los de Fue e en u a los omamos de la ecolección que Manuel Al a ,
jun o a un nu ido g upo de colabo ado es, di igió y ealizó en 1972 (cuyos
ma e iales, inédi os, nos ha con iado su au o pa a su es udio):
•Casa del Guanche,mun. de Pája a.
•Cue a de los Guanches,mun. de An igua.
•Ce ca de la Cue a de los Guanches, opónimo secunda io del an e io ,
mun. de An igua.
De los da os de Lanza o e nos ha in o mado Agus ín Palla és, p o undo
conocedo de la oponimia de su isla na al, en la que ha enido haciendo
desde hace muchos años ecolecciones sis emá icas y es udios pa ciales (c .
Palla és 1986, en donde jus amen e da no icia de la p esencia del opónimo
Guanche en Lanza o e):
•Cue a del Guanche,cue a que p esen a es os guanches, en el Malpaís de
La Co ona, en el no es e de la isla, ce ca de Ó sola, mun. de Ha ía.Tiene, a
su ez, un opónimo secunda io, Hoya de la Cue a del Guanche.
•Cue a de los Guanches,a más de 3 kms de la an e io , ambién con es-
os guanches, si uada a unos 300 m de la amosa Cue a de los Ve des,
mun. de Ha ía.
•Las Casas de los Guanches,supues as casas abo ígenes, p óximas a la
an e io Cue a de los Guanches, con es os de conche os y de ce ámica,
mun. de Ha ía.
ORIGEN, ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA GUANCHE
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Mas cabe deci que la o ma nublo no se usa en el habla popula de las
Islas, al menos no se egis a en ninguno de los muchos epe o ios lexico-
g á icos que exis en sob e el español de Cana ias, ecogidos aho a odos y
o denados en el ex ao dina io TLEC.Ni se egis a ampoco en la oponimia
pa a la e e encia del iempo a mos é ico: en G an Cana ia los adje i os
cali ica i os de opónimos ma cados po el con enido ‘niebla’ o ‘ma de
nubes’ son b uma (como Majada de la B uma en Guía o Fuen e B uma
en Gálda ), b isa (en Tejeda) y humo ( é mino es e muy usado en la oponi-
mia g ancana ia con es a e e encia, como Cañada del Humo en San Nico-
lás de Tolen ino, Degollada del Humo en A ena a y Mo o del Humo en San
Ba olomé de Ti ajana).
A más abundamien o, a la p egun a que Manuel Al a hizo en su ALEICan (II,
lám. 801, mapa 749) «¿Cómo se llama el cielo con nubes»?, las espues as eco-
gie on muchas a ian es oné icas, desde /nubládo/ a /nubláo/,pasando po
ealizaciones in e medias de debili amien o: /nublá:do/,/nublá:o/,e c., mas
ningún /núblo/.Cla o es á que la ausencia de la o ma nublo en el habla popu-
la de Cana ias, no in alida la hipó esis de la c eación española y su implan a-
ción en un opónimo conc e o. O os muchos opónimos han quedado en la
geog a ía de las Islas, que siendo é minos comunes en la oponimia de la
España peninsula no se usan en el español de Cana ias, como sie a, co dille-
a, loma, b eña, na a,e c.En muchos sen idos la oponimia es un egis o lin-
güís ico his ó ico que queda osilizado en esa especí ica unción de opónimo,
al ma gen de la e olución del léxico en la lengua común.Y nublo,como o ma
apocopada (del la . NUBILUS), iene una an igüedad egis ada en el español
equipa able a la de su o ma posi i a nublado.Co ominas (BDELC) egis a
nublado en e 1220 y 1250, y nublo en 1335, en la es o a 134c del Lib o del
Buen Amo del A cip es e de Hi a:
Ca a on dia cla o pa a i a caça ;
desque en el mon e ue on, o ose a le an a
un eba ado nublo, començó a g aniza
e a poca de o a començó a ped ea
Y nos asegu a Co ominas que nublo es o ma epe idísima en oda la his-
o ia del español. Po lo que nada impide conje u a que la exp esión nublo
pudo aplicá sele di ec amen e al oque de G an Cana ia po los p ime os
españoles que llega on a la isla, sin que exis ie a en el habla insula , en es e
caso, p oceso alguno de educción oné ica y léxica sob e la palab a.Vie on
que había un oque eminen e que se ele aba sob e las ecuen es nubes de
aquellas cumb es y al comp oba que no enía nomb e guanche (o al no
hace caso de él) le pusie on el que mejo cuad aba a su condición, ecu-
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iendo pa a ello al caudal léxico de su p opia lengua. Roque Nublo lo lla-
ma on.
3.2.La segunda hipó esis es la de que Nublo sea un guanchismo, adop a-
do como al en la lengua de los conquis ado es, sin modi icación oné ica
alguna.Y como al lo conside an Milla es To es (1977-1980: V,300-332), Chil y
Na anjo (1876-1899: I,549), Be hencou Al onso (1991: I,394), Wöl el (1965:
1039) y Na a o A iles (1981: s. .), odos sob e la ci a p ime a de Vie a y Cla-
ijo ya comen ada. Pe o Vie a no dice nada espec o a que Nublo sea un
guanchismo, ni hay indicio alguno en su ex o que haga pensa en que él c e-
ye a que lo e a.Así que los demás que le siguie on, uno as o o, han dado po
sen ado que lo es sin da a gumen o ni explicación alguna. En es e, como en
an os o os opónimos conside ados guanchismos, bien lo sean e dade a-
men e o solo sean « alsos guanchismos», se copian unos au o es a o os, como
si lo dicho po el p ime o ue a dogma incues ionable.Y di ícilmen e puede
ene se po dogma una lengua —la de los guanches— que desapa eció del
odo dejando solo unas cuan as palab a aisladas, sob e odo en la oponimia,
sin con ex o alguno, y de la que desconocemos odo o casi odo,y desde luego
desconocemos su g amá ica y su oné ica. Una lengua que se ue ex inguiendo
poco a poco, a aíz de la conquis a, sin que los homb es de en onces mos a-
an ni especial a ención po ella ni especiales condiciones de lingüis as po
es imonia con exac i ud sob e ella.
3.3.Y cabe la e ce a hipó esis, la de que Nublo sea una adap ación al
español de una oz guanche p eexis en e. Si ue a así, ¿cuál se ía —o ue— la
palab a abo igen? En es e supues o, la adición o al puede eni en ayuda de
nues a a gumen ación.Desde luego,la ca og a ía (de en e la ac ual oda y de
en e la an igua que con enía el opónimo desde el siglo XVIII) egis a siemp e
—y solo— Nublo,lo mismo la adición esc i a de odo ipo (le e os de ca e-
e as, mapas u ís icos, li e a u a, e c.) que la adición o al (sea cul a o popu-
la ), ajena y lejana a los luga es en que es á el Roque Nublo. En la adición de
los habi an es del es o de la isla de G an Cana ia y de Cana ias en gene al,
que emos deci . Pe o no en e los homb es y muje es que i en a su somb a.
En las minuciosas encues as que se hicie on pa a la con igu ación del co pus
oponímico de G an Cana ia (Suá ez,T ape o e al.1997), en e 1989 y 1990,
se demos ó que los in o man es más «au o izados» del luga —los pas o es y
los ag icul o es que conocen el e eno como la palma de sus manos y saben
de sus nomb es como si con ellos hubiesen nacido, como así es en e ec o—,
los habi an es de la cuenca de Tejeda, decimos, los que ienen al Roque Nublo
siemp e a la is a, conocen el nomb e de Nublo,po supues o, pe o ellos lo
denominan siemp e Roque Nu o.O,mejo , p e e en emen e, po que ambién
se oyen las a ian es Nug o y Nub o.De las es o mas lo hemos oído noso-
os mismos a a ios homb es del Ca izal de Tejeda y de Timagada,dos ba ios
IMPORTANCIA DE LA TRADICIÓN ORAL EN EL ESTUDIO DE LA TOPONIMIA
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o almen e aislados en aquella geog a ía a o men ada que ienen al Nublo
como igía pe manen e de sus idas.
Las a ian es Nub o,Nug o y Ñug o las ecoge ambién Na a o A iles en
su Tebe i e (1981: s. .), aunque sin deci nada de las uen es de que las oma.
Suponiendo que ue a Nu o la palab a guanche p imi i a, la adap ación al
español Nublo pod ía explica se po una cla ísima e imología popula . Los
nue os poblado es de la Isla oi ían de los cana ios abo ígenes algo así como
/nú o/,que nada les decía en su lengua, y que iendo hace anspa en e la
palab a, la in e p e a ían como /núblo/,p óximo oné icamen e a la ealiza-
ción guanche pe o palab a mo i ada semán icamen e con la ealidad a la que
designaba, el oque nublado que enían en lo al o.Y las o as a ian es Nug o
y Nub o (incluso Ñug o) pod ían in e p e a se como ealizaciones españolas
in e medias y sin omá icas del p oceso Nu o > Nublo,nada ex añas, po o a
pa e, al polimo ismo de las ealizaciones cana ias de las consonan es líquidas
en es a posición (Almeida y Díaz Alayón 1988: 66-68 y 71-77).
Pe o cabe pensa que ue an Nug o o Nub o las ealizaciones o iginales
guanches (y la a ian e Nu o), y en onces la e imología popula del español
Nublo se ía más ácil de explica aún.
4. OTRAS FORMAS ANÁLOGAS
La adición o al de la isla de G an Cana ia ha dejado ambién un opó-
nimo de oné ica análoga que puede apoya es a hipó esis. Se a a del opó-
nimo Tau o (y de su de i ado Tau i o,es e cons i uido po un diminu i o
español sob e una aíz léxica guanche) que denomina una amplia zona del
municipio de Mogán (en el su oes e de la isla), que desde el ma a la cum-
b e iene sus pun os conc e os: Playa, O illa, Ba anco,Al o, Lomo, Ensillada
y Mon aña de Tau o.Pe o lo que se oye de los hablan es adicionales de la
zona no es / áu o/sino solo / áb o/, y eniéndose es e opónimo po guan-
chismo de mane a unánime po odos los es udiosos (Wöl el da cuen a de
odas es as a ian es: 1996: 899 y 952-953), debe in e p e a se que la adi-
ción o al es á más ce cana a la o ma oné ica guanche que la palab a esc i a.
Po que,de se así,Tau o se ía solo la o ma que se ijó po esc i o —posible-
men e po una mala audición o una mala in e p e ación de los que eali-
za on las p ime as ca og a ías de la isla— y la que se ha impues o aho a en
la adición gene al, an o esc i a como o al. Pe o los homb es y muje es del
luga siguen diciendo Tab o,lo único que han oído desde siemp e de sus
mayo es.
La hipó esis no ca ece de di icul ades pe o esul a e osímil.Cla o que am-
bién cab ía pensa que las dos o mas que han llegado a noso os, la esc i a
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Tau o y la o al Tab o,son las dos a ian es léxicas guanches, como puede
desp ende se del g an polimo ismo de nomb es de un mismo supues o é imo
que han llegado has a la ac ualidad. Po que, en e ec o, en la oponimia cana ia,
cuando no ambién en la lengua común, ha quedado una g an a iedad de o -
mas léxicas que deben p ocede de un mismo é imo guanche y que o bien ya
p esen aban ese polimo ismo en las lenguas de los abo ígenes o bien las
di e encias se hicie on más os ensibles al adap a se al español.Wöl el ecoge
en sus Monumen a las siguien es o mas (simpli icamos las a ian es me a-
men e o og á icas): ao, ao , ahod, a o, ao o, au o, aodio, chao o, ago o,
ago a, ago e , ago ón, ago o y agó o ;a las que cab ía añadi ago y
aco ón.Pe o debe señala se que Wöl el no ecoge la o ma ab o que hemos
oído noso os, jus amen e po que las uen es del au o aus iaco ue on odas
esc i as.
Las o mas más simples, ao y a o,han quedado en el léxico uncional de
Fue e en u a con el sen ido de ‘cons ucción en o ma de o e ci cula que
se usaba pa a cu a y conse a los quesos’ (Na a o A iles 1981: s. . a o).Y
han quedado ambién en la oponimia de algunas islas en pun os geog á icos
conc e os al os, en los que es de aplicación, po deslizamien o semán ico, el
sen ido que ienen como apela i os.Ál a ez Delgado los de ine como ‘ o e de
mensajes’, una especie de alayo o o balea que se ía incluso después de
la conquis a pa a con oca y a isa «de a o en a o»,y de poblado en poblado,
ex añas in asiones o incu siones del enemigo (ci .Wöl el 1995: 651).Pues esa
e e encia es la que mejo de ine la Mon aña de Tau o del su oes e de G an
Cana ia, que es el pun o más ele an e de la zona, a pa i del cual la zona
en e a oma el nomb e de Tau o,una e dade a a alaya y luga de un impo -
an e yacimien o a queológico abo igen.
Po lo que espec a con exclusi idad a la oponimia de las Islas han que-
dado las siguien es o mas:
•Tao:localidad de Teguise (Lanza o e), pun o de E jos (Tene i e) y uen e
de Te ía (Fue e en u a), con la a ian e Tabo.
•Ta o:un pun o de An igua, la Rosa del Ta o (Fue e en u a).
•Tajo:un ba anco de A ico (Tene i e), con la a ian e Tajos.
•Tao o:an iguo nomb e del menceya o del Valle de La O o a a (Tene i e),
con las a ian es Tao y Tajo o (El Rosa io,Tene i e).
•Tahodio:ba anco de la Sie a de Anaga (Tene i e), con las a ian es Tao-
dio y Tajoyo.
•Taogo:pun o de Ha ía (Lanza o e), con la a ian e Taozo.
•Tau o:zona de Mogán (G an Cana ia), con la a ian e Tab o.
•Tau i o:zona de Mogán (G an Cana ia).
IMPORTANCIA DE LA TRADICIÓN ORAL EN EL ESTUDIO DE LA TOPONIMIA
251_262 Cap VI 29 3 07 21 05 Página 259
5. PERVIVENCIA EN LA TRADICIÓN ORAL
Pues la o ma Nub o que — epe imos— es la más común en e los habi-
an es de las zonas cumb e as desde las que se di isa el Roque Nublo, cu io-
samen e p esen a la misma es uc u a consonán ica as el acen o que Tab o,
lo que nada impide explica lo como un mismo enómeno oné ico, e olucio-
nado a las o mas españolas ac uales Nublo y Tau o po un mismo p oceso,
espec i o, de asociación e imológica, que eso es lo que hay de ás de cual-
quie «e imología popula ».
«Cuando en una comunidad —dice Jungemann— gen es ad enedizas,
gene almen e conquis ado as, han in oducido una nue a lengua que ha
desplazado a la indígena en e la población na i a, cie as modi icaciones
subsiguien es de la nue a lengua se debe án en úl ima ins ancia a la pe du-
ación en ella de asgos o hábi os ca ac e ís icos del idioma e náculo p e-
ceden e» (1956: 17).
Indicios de ese p oceso de adap ación de una palab a guanche a o a espa-
ñola es la unción que Nublo desempeña en el opónimo comple o: Roque
Nublo o Roque del Nublo.El supues o guanchismo Nu o (o sus a ian es)
debió cons i ui po sí solo el opónimo y cumpli una unción equipa able al
sus an i o,mien as que el opónimo español se ha cons i uido en un sin agma
en el que Nublo ha pasado a se un adje i o cali ica i o de Roque,al que se
une sin elemen o p eposicional alguno: Roque Nublo se dice y se esc ibe
siemp e ac ualmen e, o en odo caso El Nublo,sus an i ándolo e indi iduali-
zando el acciden e.
Pe o en los documen os más an iguos no e a así: en el siglo XVIII apa ece
Roque de Nublo en Vie a (1982a: II,395), lo mismo que en el mapa de G an
Cana ia de Tomás López de 1780.Y el mismo Vie a en su Dicciona io de His-
o ia Na u al (1982b: s. . cumb es) ci a ex ualmen e «Roque de Nublo»,
poniendo Nublo en cu si a y poniéndole la p eposición de,como en el mismo
con ex o hace con o os oques que sí ienen nomb e p opio, como «de Ben-
aiga», «de Agando» y o os. Es en el siglo XIX cuando empiezan a al e na se las
denominaciones dando en ada a la ó mula p eposicional más el a ículo:
Roque de Nublo lo llama una ez Madoz en su Dicciona io (1845-1850), pe o
o a ez lo nomb a Roque del Nublo (s. . Tejeda,pág. 199), y una e ce a
simplemen e El Nublo (en el mapa de G an Cana ia que inse a en su ob a).Y
Roque del Nublo es la denominación que se gene aliza desde en onces y la
que apa ece en el mapa que Chil y Na anjo incluye en su ob a (1876-1899:
355), jun o a la o ma Roque Nublo con que apa ece en Ve neau (1981: 186)
y los ya ci ados Milla es To es y Be hencou Al onso.
Así quedan aplicados al caso del Roque Nublo las «leyes» que enunciába-
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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mos al comienzo sob e la elación geog a ía-lingüís ica. Si la adición, an o
o al como esc i a, nos hubie a dejado un solo nomb e pa a el acciden e desig-
nado, el de Nublo,nues a in e p e ación del opónimo se hubie a inclinado
po la p ime a solución, la de la «c eación» léxica: Nublo se ía un cas ella-
nismo impues o po los p ime os conquis ado es al con empla que nubes
ecuen es ocul aban la is a de aquel oque;un opónimo, pues, anspa en e,
semán icamen e mo i ado, «bien bau izado», en de ini i a. Pe o al comp oba
la pe sis encia en la adición o al de la zona donde es á el acciden e geog á-
ico de o as o mas léxicas —Nu o, Nub o y Nug o (noso os no hemos oído
Ñug o)—, inexis en es en el español, an o de las Islas como de la Península,
c eemos más e osímil la in e p e ación de que el opónimo Nublo es una
«adap ación» al español insula de una oz guanche p eexis en e. Mucho más
cuando exis en o as o mas léxicas e e idas a o os acciden es geog á icos
ce canos al Roque Nublo —Tao, Ta o, Tab o, Tau o— que ienen una expli-
cación analógica a Nublo.
La adición o al se impone, pues, a la adición esc i a como más « e da-
de a», es deci , como más ce cana a la e dade a na u aleza o al que iene la
oponimia.
6. NOTA FINAL
Cuando ya es e abajo es aba o ocompues o, co egido y lis o pa a se
imp eso, mi buen amigo Vicen e Suá ez G imón me comunica que en docu-
men os de esc ibanías del siglo XVIII,sob e epa os y he encias de p opieda-
des de la zona de Tejeda, en las que el Roque Nublo si e de e e encia, lo no -
mal es encon a esc i a la o ma Nug o.Y así lo encon amos, en e ec o, en el
legajo 1507 del A chi o His ó ico P o incial de Las Palmas de G an Cana ia, en
un documen o de he edamien o, echado el 30 de no iemb e de 1706, . 307 .,
i mado po el esc ibano Ped o Alejand o de Medina: Roqui o Nug o se le
llama allí.
Es e egis o po esc i o en documen os locales, más p opicios a ecoge
con idelidad las o mas e dade as de la oponimia, ea i ma nues a hipó-
esis y da au o idad documen al a la adición o al que ha pe i ido en la
zona has a hoy.
7. POST SCRIPTUM
Has a aquí llegaba el ex o que publiqué sob e Roque Nublo en la e is a
El Museo Cana io,XLIX (1992-1994), 269-282, ep oducido después en mi
lib o Pa a una eo ía lingüís ica de la oponimia (T ape o 1995a: 153-166).
IMPORTANCIA DE LA TRADICIÓN ORAL EN EL ESTUDIO DE LA TOPONIMIA
251_262 Cap VI 29 3 07 21 05 Página 261

Aho a, en el 2006, cuando es e mismo a ículo iene una nue a opo unidad
de e la luz, se e e o zado en odos sus plan eamien os con la apa ición de
un nue o ex o del p o eso de la Uni e sidad de Las Palmas José Manuel
Pé ez Viga ay (2004) en que apo a nue a documen ación esc i a de los si-
glos XVII y XVIII del A chi o P o incial de Las Palmas en que se cons a an po
esc i o las a ian es Ñug o y Nug o.Más con i mación pa a la «au o idad» de
la adición o al.
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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VII
1. EL CONCEPTO DE «FALSO GUANCHISMO»
O sé quién ue el p ime o que usó el sin agma « also guanchismo» pa a
e e i se al hecho de a ibui un o igen p ehispánico a una oz que es
plenamen e hispánica, pe o a e que ace ó en la cali icación y que
de ec ó con esa denominación uno de los e o es que con más ecuencia se
epi en en los es udios sob e el léxico guanche. Pe o ue Manuel Al a el que
denunció ese p ocede como el «saco sin ondo de lo p ehispánico» (1993:
130) al que se me e oda palab a de dudosa e imología. El p ocede gene ali-
zado en es e caso ha sido el siguien e: Si una palab a egis ada en las hablas
cana ias no enía una e imología conocida y explicable, si no es aba en el dic-
ciona io de la Academia, e a, sin emisión, un guanchismo.
En a ias ocasiones nos hemos e e ido a es os alsos guanchismos, espe-
cialmen e en el campo de la oponimia cana ia, y hemos pues o de elie e el
núme o an conside able de ellos que apa ecen en cualquie a de las lis as que
se conside e, y muy especialmen e en las que han sido elabo adas po au o es
ex anje os, es os po un de ec uoso conocimien o del español. Nadie es á
lib e de incu i en es e e o . Has a un ilólogo de an a al u a como Ge ha d
Rohl s (1954) come ió alguno al a a una pequeña lis a de nomb es guan-
ches,como le hizo cons a en una eseña c í ica Pé ez Vidal (1967). Po ello ha
de p ocede se en es e asun o con mucha cau ela, como ad ie e el p opio
Pé ez Vidal, eniendo en cuen a «las copiosas asplan aciones léxicas que se
han hecho desde la Península, desde Á ica y desde Amé ica a las islas en iem-
pos his ó icos» (ibid.: 249), pe o además, y de mane a muy especial, la con i-
gu ación in e na que ha enido el léxico cana io median e los es p ocedi-
mien os de e minados po Manuel Al a (1993d) y que a la pos e dan como
esul ado los llamados cana ismos:las oces de uso especí ico y peculia que
se usan en las hablas de las Islas Cana ias.
SAO,UN FALSO GUANCHISMO
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Pa a ilus a es e enómeno de los alsos guanchismos nos p oponemos
es udia el caso del é mino sao,común al menos, según el DDEC,en las hablas
de G an Cana ia, La Gome a, La Palma y Tene i e.Y especialmen e en el domi-
nio de la oponimia de G an Cana ia,en la que es e é mino apa ece de mane a
muy abundan e, a di e encia del es o de las islas.
2. GEOGRAFÍA Y LINGÜÍSTICA
Además, el caso del opónimo El Sao en G an Cana ia es un buen ejemplo
pa a mos a las mil y an as di icul ades de las que es á llena la oponimia y la
necesidad que se iene de conoce la geog a ía pa a pode conclui con un
poco de cohe encia espec o al sen ido que ese opónimo conc e o iene en
el luga al que se aplica el nomb e.
Si nos a enemos a la de inición del DRAE,di emos que sao es un ame ica-
nismo, más conc e amen e un cubanismo, de inido como ‘una sabana pequeña
con algunos ma o ales o g upos de á boles’.Y si al VOX, ambién como ame i-
canismo:‘pequeña a boleda como un islo e, en medio de una sabana’.Y, en
e ec o, los cubanos Leo Waibel y Rica do He e a en un es udio sob e La opo-
nimia en el paisaje cubano (1984) dicen que la isla en e a es á llena de Saos,
como «pequeños bosques o maniguas aislados en medio de una sabana», que
cons i uyen lo que Picha do llamó «los oasis de Cuba».Y añaden que en ellos
«la ege ación p incipal es á compues a de palmas como el ya ey y la palma
cana, y un á bol de made a du a, el guayacán (Guaiacum o icinale)». Y e -
minan diciendo que sao es un é mino abo igen (1984: 11).
Siendo muy cie a la his ó ica e in ensa elación de las Islas Cana ias con
Cuba, y po lo demás bien conocida, no ex aña á que alguien, desde Cana ias,
haya in e p e ado que los Saos de la oponimia de Cana ias sean de p oce-
dencia cubana.Así lo hace Se gio Sánchez Ri e o en uno de sus acos umb a-
dos a ículos sob e los pueblos y pa ajes más ecóndi os de G an Cana ia, en
es e caso sob e la localidad El Sao del Su (A guineguín, mun. Mogán) 1.Asegu-
a el pe iodis a que el opónimo «es é mino o igina io de Cuba, con el que se
denominan las p ade as abundan es de á boles —has a aquí ep oduce el sen-
ido del Dicciona io académico, pe o añade de su cosecha pa a acomoda lo a
la geog a ía de G an Cana ia lo siguien e— po una pa e, y de ma os y maleza
po o a».
Pe o ocu e que en Cana ias no hay p ade as, y menos llanu as que puedan
alcanza el cali ica i o de sabanas.Y, sin emba go, sí hay muchos Saos.Solo en
la oponimia meno de G an Cana ia lo hemos egis ado 30 eces.
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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1La P o incia,Las Palmas de G an Cana ia, 28 de no iemb e de 1992.
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O a explicación bien di e en e dan los homb es de los luga es llamados
Saos.Así, Juan Cazo la Ga cía, de El Sao del Su , que ue in e ogado po el
mismo Sánchez Ri e o, dice: «Aquí an es había unos ma os sil es es que se lla-
maban saos,y de ahí se decía que enía el nomb e». «An es había» y «se decía»,
dos espues as popula es bien ca ac e ís icas y comunes de da azón de los
nomb es de las cosas an iguas, po que ya en la ac ualidad los ma os han desa-
pa ecido y de su nomb e ya nadie se acue da.
E imológicamen e, el pu o nomb e cana io sao pod ía explica se ambién
como po uguesismo, con el signi icado de ‘san o’ (po ejemplo Sao Paulo), y
con no menos azones de la in luencia de los po uguesismos en Cana ias que
de los ame icanismos. Pe o los luga es llamados Saos en Cana ias no ienen
ningún a isbo de elaciona se o es a debidos a san o alguno.
Juan Ál a ez Delgado (1949), que es udió el opónimo El Sao,en la cabe-
ce a del Valle de Agae e, desca ó las posibles e imologías de sal o que o os
au o es (Juan del Río Ayala, en es e caso) le habían a ibuido po que «el
ba anco [allí] ha sal ado un g an sal o» —decían—. Igualmen e desca a la
posible p ocedencia del po ugués sao,«pues nada ecue da po allí a ‘san o’
o ‘san ua io’». Y lo mismo la e imología salud,«si cabe elaciona lo con las
aguas y balnea io de los Be azales, po es a El Sao po encima y ue a del sec-
o a aquellas aguas cu a i as».Y, po úl imo, desca a ambién la p ocedencia
de sauce,po que es e «es nomb e español que se conse a en el habla usual y
en la oponimia de Cana ias, y no pudo, aun con el seseo cana io, da o igen a
záuz, záus, sáuz o sáus,ni menos El Sao ac ual de Agae e», concluye el in es-
igado ine eño.
¿En onces de dónde p ocede es a dichosa palab a? Pa a quien conozca la
ayec o ia in es igado a del D .Ál a ez Delgado no le se á di ícil imagina cual
es su p opues a: con o me a su endencia casi gene al de hace guanchismos
a odas aquellas palab as que no ienen una e imología bien de inida (y aún a
las que sí las ienen), en el caso de El Sao «no deja duda azonable sob e el
indigenismo del opónimo» (1949: 35), sen encia.Todo indica —explica Ál a-
ez Delgado— que ese é mino es la conse ación lige amen e al e ado su
inal [...] de un indígena Zaus, Zauz o Saus «que has a el siglo pasado debió
comp ende se así en dos municipios de la Isla de G an Cana ia: Mogán y Aga-
e e» (ibid.: 34).
3. BOTÁNICA Y TOPONIMIA
La bo ánica nos dice que en las Islas Cana ias se llama sao al Salix cana-
iensis,que es un endemismo maca onésico (p opio de Cana ias y Madei a)
(Kunkel 1974: ol. I,lám. 7). Nues o g an his o iado y no menos g an na u a-
SAO,UN FALSO GUANCHISMO
263_270 Cap VII 29 3 07 21 06 Página 265
de hispanización, poco más de un e cio de lo que ue el pe íodo guanche, la
isla de El Hie o se dis ingue ambién ne amen e de la demás Islas, en e o as
muchas cosas, en la lengua, con una modalidad dialec al que hace del he eño
«el mejo hablan e del cas ellano de Cana ias», según exp esión común y gene-
alizada, incluso en e los especialis as.
Son pocos los pueblos que, como el he eño (y el cana io, en gene al), ie-
nen an ce cana la p ehis o ia a su mundo ac ual. En las Islas Cana ias el lími e
en e un iempo y o o lo ma ca la llegada de los eu opeos, a lo la go del siglo
XIV:an es, la p ehis o ia; después, la his o ia. Pe o si hubo en onces un epen-
ino choque de cul u as (un pueblo que i ía en el Neolí ico con o o que
es aba inme so en el Renacimien o),hubo ambién después una mix u a de los
dos pueblos y una in luencia ecíp oca de sus dos cul u as. Quienes a i man
que después de la conquis a cas ellana los bimbapes na u ales (como los guan-
ches del es o de las islas) se ex inguie on, no ienen en cuen a que muchas
de las cos umb es de los p imi i os siguie on p ac icándose sin apenas modi-
icación has a los iempos más ecien es. ¡Que se lo p egun en a los pas o es
más iejos que aún quedan en El Hie o, de El Pina , de Sabinosa, de San
And és! El pas o eo, po encima de cualquie o a ac i idad, aunque no sea la
única que ha con inuado la ida guanche. Has a han conse ado, en pa e, el
léxico de los bimbapes en una medida asomb osa. A las o ejas y cab as las
siguen dis inguiendo, según los colo es, con nomb es mayo i a iamen e guan-
ches,como i anca, cómbaca, ómana, jó ana, más uca o amb acásaca;ellos
mismos, los pas o es, cuando pe manecen en La Dehesa, i en en juaclos,
como i ie on los bimbapes; como los p imi i os, han usado has a hoy los
majos como calzado, y a su mochila la han seguido llamado cai ano;los pas-
o es de hoy han seguido igilando sus ebaños desde las mismas go onas que
cons uye on sus an epasados bimbapes;algunos de sus ganados siguen siendo
guaniles,es deci , i en suel os, como los de los guanches; muchas de las plan-
as que comen sus animales siguen conse ando los nomb es que les die on
los na u ales de la isla: abaiba, calcosa, chi imina, agasas e, só ame, julan;
e cé e a. ¡Y qué deci de los innume ables opónimos que hacen de El Hie o
una isla enigmá ica, plagada de nomb es de exó ica oné ica: Timba omos,
Gua asoca, Tajun an a, Be enama, Timiji aque, Tenesed a, Asánaque,
Tése a, Mencá e e, Bé o e, Tembá gena, Tamájesa, I ámo e, Íco a...! Muchas
eces, cuando se escucha a los he eños nomb a los luga es de su isla, le
pa ece a uno es a oyendo a gen es que hablan dos lenguas, como así es, en
e ec o, en el e eno de la oponimia.
Y no solo en la oponimia. En muchos aspec os, en la isla de El Hie o,
sob e odo en el ámbi o pas o il, no hubo una on e a ní ida en e la p ehis-
o ia de los guanches na u ales y la his o ia de los cas ellanos ocupado es.Con-
quis ada la isla —mejo se ía deci «ocupada» la isla en algunas de sus pa es
ESTUDIOS SOBRE EL GUANCHE
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po la p ime a expedición be hencou iana—, la «españolización» de los na u-
ales ue una ob a len a, de siglos, y no momen ánea y de ini i a: una a ea que
se ealizó paula inamen e y sin uido de a mas —hablamos de la isla de El Hie-
o,no de o as islas—,a base de lo que se llama mode namen e anscul u iza-
ción. No se explica ía de o a o ma la pe i encia de las o mas de ida de los
pas o es,el léxico que hemos comen ado y, sob e odo, el « ipo humano» guan-
che que, según René Ve neau (1981: 270-279), pe i ía en la isla de El Hie o
con los ca ac e es más señalados en los inales del siglo XIX,cuando el an o-
pólogo ancés ealizó su iaje po las islas.
«Sólidos, du os al mal y a la a iga, sob ios y labo iosos» son los homb es de
El Hie o, al deci de Ve neau, pe o, al mismo iempo, «ca i a i os y hospi ala-
ios, a pesa de su mise ia» (ibid.: 273). Es as cualidades de los he eños se han
hecho p o e biales, sin duda po imposición de la ie a en la que han enido
que i i , que o ece an poco, pe o ambién po la con inuidad de la noble
aza abo igen. Son c iados muy hon ados, di á de ellos U usáus egui en el
siglo XVIII,incansables en el abajo, «sin compa ación más que en ninguna o a
pa e».Y di á más: «Ningunos o os ienen más amo a su Pa ia», de al mane a
que cuando se hallan lejos de ella, «claman incesan emen e po e la, que ellos
llaman ene deseo» (1983: 64).Los he eños —concluye Vie a y Cla ijo— «son
como su p opio país: du os, sanos y ecundos.Tienen los cue pos bien o ni-
dos, son blancos y ubios po lo común, ugales, sob ios, labo iosos y de na u-
al compasi o» (1982: II, 99).
No se a a de compa a , y menos de desme ece a los demás isleños, pe o
algo hab á de e dad sob esalien e cuando a odos llaman an o la a ención las
i udes de los he eños. Y pues o que la isla ha i ido p ác icamen e inco-
UN EJEMPLO DE BILINGÜISMO EN EL ESPAÑOL DE CANARIAS
Unos majos de un pas o he eño e ec i amen e
usados ( o o del au o ).
Domingo González y Manuel Pad ón (de Las Casas),
és e nues o p incipal in o man e sob e o ejas.
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municada a lo la go de su his o ia, y que no hubo up u a sino con inuidad
con los bimbapes, a la p opia isla y a sus poblado es na u ales hab á que asig-
na al condición. «Se c ee —dice en una e lexión poé ica U usáus egui—
que es a Isla e a la eliz habi ación de la simplicidad e inocencia en o os iem-
pos» (1983: 64).
2. LAS MARCAS DEL GANADO Y LOS NOMBRES DE COLOR
DE CABRAS Y OVEJAS: SUPERVIVENCIA DE UNA COSTUMBRE
GUANCHE E IMPLANTACIÓN DE UNA COSTUMBRE ESPAÑOLA
Ha habido dos opiniones con apues as sob e las cos umb es conse adas
en cie as islas en o no a los nomb es del colo del ganado (especialmen e
de cab as y o ejas) y de los co es que se les da en las o ejas como signo de
p opiedad. Po una pa e, los que c een que es de o igen exclusi amen e
guanche (po ejemplo, Na a o A iles 1989: 342), y los que c een que ue
cos umb e implan ada po la colonización cas ellano-no manda (po ejemplo,
Gal án Tudela 1997: 67). Noso os c eemos que con luye on en Cana ias dos
adiciones pa alelas, como demues a el léxico co espondien e a esas dos
mani es aciones pas o iles y las p ác icas mismas que aún siguen igen es en
a ias islas.
Po lo que al léxico se e ie e, que es el único es imonio idedigno al que
podemos aga a nos pa a a a de es as cues iones, pues o que la docu-
men ación his o iog á ica no dice lo su icien e al espec o, la adición ac ual
ha conse ado palab as de o igen guanche y palab as de o igen hispánico
(aunque, como luego p ecisa emos, en muy dis in a p opo ción, y no de una
mane a uni o me en odas las islas), an o pa a una (los nomb es de colo es)
como pa a la o a (los nomb es de ma cas) de las dos adiciones cana ias. De
donde se deduce que esas dos p ác icas deben pe enece a unos usos uni-
e sales. O quizás que se eduzcan al ámbi o de los pueblos del no e de
Á ica an e io es a la in asión á abe, es deci , a los be ebe es. En es e caso,
pod ía conje u a se que es os aje an esas dos cos umb es di ec amen e a
las Islas Cana ias en el momen o de pobla las, y na u almen e con sus co es-
pondien es nomb es be ebe es, mien as que a la Península Ibé ica las lle a-
an los á abes (o oda clase de «mo os»: almohades, almo á ides, benime i-
nes, be ebe es, e c. que pa icipa on en la in asión), cuya e minología á abe
(o a abizada) se españolizó.Así que, conquis adas las Islas po los españoles,
y encon ándose que ambién los guanches enían la cos umb e de ma ca a
sus ganados y de denomina los po los colo es de su pelaje, se debió p odu-
ci una usión de ambas adiciones, española y guanche, an o po lo que se
e ie e a los ipos de ma cas como a las denominaciones de es as y del colo
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del ganado. La p imacía de una u o a adición, es deci , la pe i encia de
los usos (y lengua) guanches o la imposición de los usos (y e minología)
españoles, debió esul a de la supe io idad numé ica de quienes se dedica-
on después de la conquis a al pas o eo, o del p es igio lingüís ico (aquí se
puede habla p opiamen e de sociolingüís ica) que impuso la nue a au o i-
dad es ablecida.
Las dos p ác icas se conocen en odas las islas, pe o solo en las más pas o-
iles (Fue e en u a, El Hie o y G an Cana ia, sob e odo) han pe i ido é -
minos guanches e e idos al ámbi o del pas o eo de cab as y o ejas. Mas en
ninguna como en El Hie o han quedado an os, pues allí son incluso más —y
desde luego mucho más llama i os— los é minos guanches que los
ibe o ománicos. Aunque ambién hay que deci , que en El Hie o la p opo -
ción es mucho mayo en el campo léxico de los colo es que en el de las ma -
cas del ganado.
¿Po qué en El Hie o han quedado an os nomb es guanches e e idos al
colo y an pocos a las ma cas,siendo que esos dos usos enían unidos y i ie-
on siemp e jun os en unos mismos ámbi os pas o iles? Es ablecidos los p i-
me os con ac os lingüís icos en e los bimbapes y los cas ellanos, ¿pod ía
supone se que unos mismos hablan es —los pas o es de El Hie o— eligie an
el sis ema de denominaciones de colo de una lengua —el guanche— y el de
las ma cas de la o a lengua —el español—? Ni pa ece p obable, ni es ese el
uncionamien o o dina io de dos lenguas que en an en con ac o, el que elijan
sis emas léxicos di e en es pa a asun os di e en es; más bien lo que esul a es
una usión inde e minada de elemen os léxicos de una lengua y de o a en
p opo ción al núme o de hablan es del sec o co espondien e o de la p e-
ponde ancia en él de de e minados hablan es.Y lo que debió ocu i en El Hie-
o es que se siguió denominando con nomb es guanches a los colo es del
ganado, po que guanches siguie on siendo los pas o es en aquella isla. ¿Y po
qué no se siguió llamando con é minos guanches las ma cas de cab as y o e-
jas? Pues posiblemen e po que nunca los u ie on, es deci , po que no ue a
cos umb e en e los guanches el hecho de ene an as ma cas como luego
empeza on a ene los colonos españoles.
Decimos que no u ie an an as,no que no u ie an ninguna, como a con-
inuación azona emos.Y es lógico que no u ie an an as. Po que las ma cas
del ganado cumplen una unción única y p incipal, la de se un signo de p o-
piedad (Gal án Tudela 1997: 69): mien as más p opie a ios haya en una isla (o
en una zona pa icula de una isla, que no enga con ac o con o as zonas),
mayo end á que se el núme o de ma cas del ganado, pues o que ninguna
puede se igual a o a. En el magní ico abajo que Na a o A iles lle ó a cabo
sob e las ma cas de cab as en Fue e en u a (1989), cen ado en la zona de
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Los Laja es (mun. La Oli a), log ó econoce 18 «golpes» (co es en las o ejas,
que indican a la amilia a la que pe enece el animal) y 6 «di e encias» (co es
en el hocico, que in o man del miemb o de la amilia que es su dueño), es
deci , 24 «ma cas» simples, pe o que al combina se pueden llega has a un
núme o imposible de de e mina en eo ía. En la p ác ica, no es necesa io
hace an as combinaciones: un pas o le con esó a Na a o A iles que con
500 ma cas bas a ía pa a iden i ica odos los ganados de Fue e en u a. ¡Pe o
500 ma cas son muchísimas! ¡Cómo end ían que queda las o ejas de los
pob es cab i os pa a que en ellas queda an señaladas las ma cas que pudie an
dis ingui los de las de los o os 499 ebaños!
La p opiedad del ganado, en un égimen pas o il «de suel a» con olada,
como el que se ha p ac icado siemp e en Fue e en u a y en El Hie o, exigía
esa cos umb e de las ma cas. Pe o si la p opiedad e a comunal —una única
en oda la isla (o en oda una zona)—, ¿pa a qué ma ca al ganado? Todas las
C ónicas de la conquis a de Cana ias y las His o ias más an iguas son
coinciden es en a i ma el hecho de que los guanches de odas las islas no
conocían la p opiedad p i ada, en odo caso había un epa o de ie as en
cada cosecha,según dice Gómez Escude o (Mo ales Pad ón 1978:436),siendo
las únicas encillas en e ellos po causa de los pas os, según a i ma Ab eu
Galindo (1977: 170).
Pe o alguna ma ca sí que debie on p ac ica los abo ígenes cana ios a sus
ganados, pues algún nomb e guanche ha pe i ido en e los pas o es ac uales
con esa e e encia inequí oca, como es el caso de ebe i e en Fue e en u a y
chibi i o en El Hie o.Y además ha quedado el nomb e guanil,que algo nos
puede ilus a al espec o, pues nomb a a los animales sin ma ca y, po an o,
sin dueño. En Pé ez de Cabi os se dice: «en las yslas de Lança o e e Fue e-
en u a e el Fe o se c ían algunos ganados syn señal que es llamado segund
nomb e de la ie a Guani e» (1990: 151).
O a azón pod ía a güi se: la de que los ganados u ie an p e e en emen e
pas o es bimbapes —o descendien es de bimbapes— y que, sin emba go, los
p opie a ios de esos ganados ue an ya colonos españoles a incados en la isla.
Eso explica ía los nomb es cas ellanos de las ma cas, que son signos de p o-
piedad, y los nomb es guanches de los colo es, que son denominaciones de
econocimien o uncional, co idiano.
O a decla ación de p incipios hay que hace .Tan o los nomb es de los
colo es como, sob e odo, los de las ma cas se a ibuyen en Cana ias, si no
con exclusi idad, sí con absolu a p io idad a las cab as, has a el pun o de
que la mayo ía de los abajos que han a ado de es os asun os empiezan
po delimi a en el í ulo el ámbi o «de las cab as» al que se an a e e i .
Pues en El Hie o ocu e jus amen e al e és: las ma cas son idén icas pa a
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los dos ipos de ganado, pe o los colo es ienen sus pa icula es sis emas, y
desde luego es mucho más ico y mucho más in e esan e el de las o ejas.
La azón iene de e minada po el hecho de que las o ejas han sido siem-
p e el ipo de ganado p edominan e en El Hie o, al e és que en el es o
del a chipiélago, sob e odo en Fue e en u a. En Fue e en u a —nos dice
Na a o A iles (1989: 325)— se llama ganado a un ha o compues o unda-
men almen e po cab as (si en él hay algunas o ejas es pu o acciden e); en
El Hie o,po el con a io,el ganado es esencialmen e de o ejas, con alguna
que o a cab a.
3. ANTECEDENTES
3.1. Es udios cana ios an e io es
Es ema an cu ioso es e de las denominaciones de colo y de las ma cas
del ganado, y es de an o in e és lingüís ico y lexicológico, que la bibliog a-
ía especí ica sob e él empieza a se ya cie amen e abundan e, al menos po
lo que se e ie e al ámbi o de Cana ias. Dis ingui emos aquí cua o ipos de
es udios:
a) Los e e idos en gene al a odo el a chipiélago, y con a ención igual a odo
el léxico (sin dis ingui guanchismos de hispanismos). Dos des acamos en
es e apa ado: el magní ico y pione o es udio de Pé ez Vidal (1963) e e ido
a oda la ganade ía cana ia y an o a los aspec os léxicos como a los
e nog á icos, den o del cual dedica un amplio apa ado al comen a io de
los nomb es de cab as y o ejas de El Hie o (sob e la base de los es udios
de A mas Ayala 1944, Ál a ez Delgado 1945-1946 y Rohl s 1954),y el léxico
ecogido po Al a en su ALEICan ( ol. I,«Ganade ía», mapas 329-389), pos-
e io men e analizado po Ga cía Mou on (1991).
b) Los e e idos a una isla en pa icula o a una zona pa icula de una isla,
ambién sin dis inción de o igen léxico: los de Na a o A iles (1989, es e
e e ido a las ma cas del ganado,y 1990) y de Mo e a (1991:117-146 y 147-
152), e e idos a Fue e en u a; el de Almeida (1990: 184-191) e e ido a
G an Cana ia, y el de Ba ios Rod íguez (1998: 141-142) e e ido a La Guan-
cha de Tene i e.
c) Los e e idos a odo el a chipiélago en gene al, pe o al léxico guanche en
pa icula : el más amplio de odos, de Be hencou Al onso (1991:276-280),
el ya comen ado de Rohl s y la b e e conside ación al espec o de Díaz Ala-
yón (1991: 110-111).
d) Y los e e idos especí icamen e a la isla de El Hie o, an o sea los que no
hacen dis inción del o igen del léxico como los cen ados exclusi amen e
UN EJEMPLO DE BILINGÜISMO EN EL ESPAÑOL DE CANARIAS
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en los guanchismos: los de Ague e (1940),A mas Ayala (1944: 53), Ál a ez
Delgado (1946: 161-164 y 282-283), Ál a ez C uz (1995), Ba e a Álamo
(1985), Ga cía Mou on (1991), Gal án Tudela (1997: 66-89) y el inédi o de
Ramos, que no conocemos más que a a és del esumen que de él hace
Mo e a (1991: 141-145) 2.
3.2. Es udios ajenos a Cana ias
Muchos menos son (de en e los conocidos po noso os) los es udios de
ipo lexicológico e e idos al colo y ma cas del ganado ue a del ámbi o de
Cana ias. Po lo que se e ie e a España, des acamos el de Co és Vázquez
(1996) sob e el ganado de pas o eo en Be ocal de Hueb a (Salamanca), y el
de Ál a ez Ga cía (1993) sob e el ocabula io de colo es de cab as en Las
Na as de la Concepción (Se illa).Y po lo que se e ie e a Hispanoamé ica,
el de Malabia (1981) sob e el léxico de colo es del caballo en el su es e de
U uguay.
1.Las «ma cas» del ganado (de e minados co es en las o ejas), como deci-
mos, no ue on exclusi as guanches; se han p ac icado ambién, al menos, en
el occiden e peninsula . Luis Co és (1996) da no icia ex ensa de es a cos um-
b e en Be ocal de Hueb a (Salamanca), ep oduciendo g á icamen e odos los
ipos de co es, con sus nomb es espec i os.
Es os co es en las o ejas de Be ocal de Hueb a se co esponden, más o
menos, con los ipos de ma cas de El Hie o, dados a conoce ambién g á i-
camen e po A mas Ayala (1944: 54-55), incluso los nomb es que cada una de
esas ma cas eciben.Así, de los once ipos de co es base, con sus once nom-
b es espec i os,que ci a A mas Ayala pa a El Hie o,podemos hace las siguien-
es co espondencias con Be ocal de Hueb a:
a) En sie e casos coinciden exac amen e los ipos de co es y sus nomb es
espec i os, en algunos casos con alguna a iación de oné ica dialec al:
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2Pe o en es e esumen se ad ie e una isión muy pa cial del léxico ealmen e u ilizado
po los pas o es del Hie o, y además con algunos nomb es y algunas desc ipciones que no se
co esponden en absolu o con los ecogidos po noso os. En es e esumen, Ramos dis ingue
seis ipos de nomb es según sea la localización de manchas en el cue po de las cab as:
a) ‘en la cabeza’: ca e a ‘en la ca a’, on ina ‘en oda la en e’ y es ellada ‘en lo al o de la
en e’,
b) ‘en el lomo’: gami a ‘de colo cla o’ y ami a (en Iso a) o ubana (en El Pina ) ‘de colo
oscu o o be mejo’,
c) ‘en el onco’: b agada ‘en medio del onco’ y aja ona ‘en la ase a del onco’,
d) ‘en el bajo ien e’: i anca,
e) ‘en las ub es’: blandesa ‘de ub es blancas o osadas’, y
) ‘en el abo’: lo ida.
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b) En dos casos coinciden el ipo de co e, pe o no el nomb e que eciben:
UN EJEMPLO DE BILINGÜISMO EN EL ESPAÑOL DE CANARIAS
El Hie o
aguje o
buje o esga ao
despun ado
golpe
hendido
ho que a
pue a
Be ocal de Hueb a
buje o o bu aco
aguje o asgado
espun ao
golpe
hendido
ho ca
pue a
El Hie o
bocado
chi i i o
Be ocal de Hueb a
muescla
ce cillo
c) Dos casos de co es y nomb es de El Hie o, agusada / abusada ycuchi-
llada,no ienen co espondencia en Be ocal;
d) Cua o nomb es de Be ocal no ienen co espondencia en El Hie o: ahi-
ga ao, escobao, lengua de pája o y o ijano.
Ma cas en las o ejas en las o ejas he eñas (A mas Ayala 1944: 54-55).
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•En cab as: blanca, neg a, jabone a, ga eá, zo a, alba doná, colo á y
cá dena o ca dosa.
•En acas: mo ucha, neg a, ja da, pin a, lomi oja, jabone a, colo á,
gijona, oja, do á, ba dina, emendá, cana, ne á, salina, ca e a, es e-
llá, alija á, picalzá, calzona y b agá.
Po su pa e, Manuel Ál a ez Ga cía nos da cuen a del muy nu ido g upo
de nomb es de colo que se usan en Las Na as de la Concepción (Se illa) pa a
las cab as, di ididos en dos subsis emas léxicos:
a) De un solo colo : azuleja, blanca, canela, cá dena, cas aña, colo ada,
ence ada, neg a, e in a y ubia.
b) De a ios colo es:ba cina, be enda, b agada, calzadi a, capi o a, ca e a,
cinchada, culiblanca, es o nina, lo ida, ji ona, lo i a, llo ona, manialba,
ma quesina, mohína, na anji a, pa ialba, pin a, ome a y u aca o
bu aca.
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Ma cas en las o ejas en Be ocal de Hueb a
(Co és Vázquez 1996: 153).
3Gal án Tudela (1997: 75-76) apo a o o co e con el nomb e de jiga que no apa ece en
la elación de A mas Ayala, pe o no es guanchismo, como di emos en su luga .
e) De odos los nomb es de ma cas
del ganado de El Hie o, sola-
men e uno es de o igen guanche:
chibi i o 3.
2. Po lo que espec a a los nom-
b es de colo del ganado en Be o-
cal de Hueb a (Luis Co és da am-
bién cuen a de las acas), es os
esul an muy pob es en compa a-
ción a los que exis en en El Hie o
pa a cab as y o ejas, pe o muy icos
po lo que se e ie e a los de las a-
cas, jus amen e po que, al e és que
en El Hie o, el ganado p edomi-
nan e allí es el acuno y mucho más
escaso el o ino y el cap ino. Con
odo, en es as elaciones apa ecen
muchos de los nomb es hispanos
que se usan ambién en El Hie o:
•En o ejas: blanca, neg a, ja -
da, abiblanca, co oná, ca-
e a, pa da, alba ina, mo a-
a, zo a y picalzá.
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3.3. Nues as encues as en El Hie o
Si decidimos a on a ambién noso os es a pa cela del léxico he eño es
po que ninguno de los es udios ci ados an e io men e nos sa is acía: unos po
demasiado pa ciales en cuan o al léxico ecogido (algunos me amen e anec-
dó icos),o os po lo muy de icien es que son en la de inición de los é minos,
y po que ninguno abo daba el léxico en su in eg idad (guanchismos e hispa-
nismos) y menos en la conside ación de la es uc u a léxico-semán ica que
ep esen an, e dade o obje i o de odo es udio lexicológico cien í ico y
mode no.Además, pues os en compa ación los es udios an e io es, sob e odo
en lo que se e ie e a las desc ipciones de los colo es, esul aban absolu a-
men e indesci ables, o mejo aún, un e dade o mosaico mul icolo pa a cada
uno de los nomb es, como si cada es udioso hubie a is o cosas dis in as, un
au én ico galima ías de de iniciones, en donde la coincidencia es una pu a
casualidad. Po ejemplo, las o ejas de colo i anque,que es un colo simple y
base de una mul i ud de posibles combinaciones, ue de inido po Be hencou
Al onso como ‘de colo g is o azulado’; po A mas Ayala como ‘caneloso oscu-
o’; po Ál a ez Delgado como ‘de colo g is o e uel o de blanco y neg o’;
Rohl s dice que es ‘de colo g is oscu o’; Al a , ‘que i a a neg o’ y Ba e a
Álamo (que copia a A mas Ayala), que ‘de colo caneloso oscu o’.
Pa a ello, hicimos nues as p opias encues as, pa iendo de ce o, en e los
pas o es de cab as y o ejas de la isla, especialmen e en las localidades de El
Pina , Las Casas e Iso a.
En El Pina ( ambién llamado Taibique) ue on nues os in o man es 4:
•Fe nando Gu ié ez Quin e o, de 82 años, pas o de cab as y o ejas, e i ado.
•Se e ino Quin e o He nández, de 60 años, pas o de cab as, en ac i o.
•C is óbal Quin e o He nández, de 71 años, pas o de cab as, e i ado.
•Juan Quin e o González, 60 años, pas o de cab as y o ejas, en ac i o.
•En ique Pé ez He nández, 58 años, pas o de cab as y o ejas, en ac i o.
En Las Casas:
•Manuel Pad ón Mon e o, «Manolo Cacho a», de 55 años, pas o de o ejas, en
ac i o.
•Domingo González Machín, «Domingo Machina», de 59 años, pas o de o ejas,
en ac i o.
En Iso a:
•Juan Pad ón Mo ales, de 74 años, pas o de cab as y o ejas, e i ado.
Las encues as sob e el léxico pas o il, las iniciamos en 1992, al p incipio
espo ádicamen e, sin sis ema icidad, buscando simplemen e nomb es «dis-
UN EJEMPLO DE BILINGÜISMO EN EL ESPAÑOL DE CANARIAS
4Las encues as, sob e es e asun o, se han ex endido en e 1995 y 1998. Los da os e e idos
a la edad de cada in o man e se co esponden con el año 1995.
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B agada / B egada:‘cab a que iene una anja en la pa e ase a (o en la
ba iga) de dis in o colo al es o del cue po’.Voz ese ada en exclusi a pa a
las cab as. Ál a ez Delgado dice b agada (po la aja de o o colo que iene
en la ba iga).
Es oz común al español gene al. El DRAE lo aplica especialmen e al buey (y
a o os animales) «que ienen la b agadu a de di e en e colo que lo demás del
cue po». En Cana ias es é mino aplicado al ganado acuno y o ino, en el
mismo sen ido que en el español gene al, pe o, además, se usa mucho con el
sen ido de ‘homb e alien e, sin miedo, un poco ma ón’ (TLEC), con o me a la
acepción 3.ª del DRAE, ig. y am., «aplícase a la pe sona de esolución ené gica
y ue e».
Ca e a:‘cab a u o eja que iene la ca a de dis in o colo al es o del
cue po’.Aunque ambién puede da se en e las o ejas, es e ipo es más p o-
pio de las cab as. Gal án Tudela (1997: 82) dice imp opiamen e ‘blanca con
la ca a neg a’.
Es oz de uso común en el español de Cana ias y en el español gene al pa a
oda clase de animales con la misma de inición que damos noso os.
Chocalla:‘o eja cuyo colo p edominan e y uni o me del cue po es el be -
mejo amas ucado’ u ‘o eja be meja con pin as más ucas’. Es nomb e que solo
ecogie on Ál a ez Delgado, como ‘o eja be meja oscu a con pin as blancas’,
y Rohl s como ‘o eja de colo ceniza con cabeza blanca’.
Quien enga que deduci el ipo de o eja he eña llamada chocalla po las
desc ipciones an e io es de su colo , se imagina á es ipos de o ejas dis in-
as.Y es que —lo epe imos de nue o— la ealidad c omá ica es an esbala-
diza que desbo da siemp e los lími es «disc e os» en los que una palab a quie e
a apa la, mucho más cuando se usan é minos de inido es dis in os po cada
au o .
Su e imología es discu ible. Exis e la oz chocallo,como dialec alismo occi-
den al (leonesismo y po uguesismo), con el signi icado de ‘cence o’ (DRAE).Y
de ella de i adas, se usan en Cana ias las oces chocalla ,con el alo ‘en e-
choca dos obje os p oduciendo uido’, chocalle ía ‘di ulga sec e os’ y cho-
calle o ‘chismoso’ ( egis adas en Tene i e, La Palma y Lanza o e, según el
DDEC),apa e la oz chocalla aplicada al colo de las o ejas,exclusi a de El Hie-
o. Chocan la o ma y el signi icado que la oz iene en El Hie o, an p eci-
sos e inequí ocos, en e a los o os usos del leonés y del es o del a chi-
piélago;pe o es di ícil pos ula un é imo guanche a la is a de la o ma hispana.
Cogo eja ( e Rebosada):‘o eja con la pa e delan e a neg a y la pa e a-
se a blanca’. Exclusi a de las o ejas, y solo en es a disposición: Manuel Pad ón
dice que no ha is o nunca o ejas con la combinación de colo al e és.
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