Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por comunidades autónomas en España: un análisis multinivel
Abstract
Incluye JEL classification: C01, D39, I19, R53
Full text
H acienda Pública Española / Revista de Economía Pública, 187-(4/2008): 87-106 © 2008, Instituto de Estudios Fiscales Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por Comunidades Autónomas en España: un análisis multinivel* IGNACIO ABÁSOLO Universidad de La Laguna JAIME PINILLA Universidad de Las Palmas de Gran Canaria MIGUEL NEGRÍN Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Recibido: Mayo, 2008 Aceptado: Noviembre, 2008 Resumen El objetivo de esta investigación consiste en analizar si existe equidad horizontal en la utilización de servicios sanitarios públicos por comunidad autónoma de residencia en España. A partir de la Encuesta Nacional de Salud de 2006, se ha realizado un análisis multinivel, utilizando una función de ajuste logístico binaria para cada uno de los servicios sanitarios públicos estudiados (visitas al médico general, visitas al médico especialista y hospitalizaciones). A nivel individual se ha controlado por necesidad sanitaria y otras características demográficas y socioeconómicas. Se puede concluir que, aunque no hay evidencia de inequidad territorial en la hospitalización, sí que existe inequidad territorial en el caso de las visitas al médico general y al médico especialista, que no puede explicarse por una diferente dotación regional de recursos en ambos niveles de atención sanitaria. Palabras clave: equidad, utilización de servicios sanitarios públicos, análisis multinivel, Comunidad Autónoma. JEL Codes: C01, D39, I19, R53. 1. Introducción La Ley General de Sanidad española (Ley 14/1986) tiene como uno de sus más importantes principios la equidad: “el acceso y las prestaciones sanitarias se realizarán en condiciones de ∗ Esta investigación ha contado con la ayuda financiera del Ministerio de Educación y Ciencia y FEDER (proyecto SEJ2004-08073/ECON). Una versión de este trabajo ha sido publicada previamente como papel de trabajo nº 418 de la Colección de Documentos de Trabajo de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS). Agradecemos las sugerencias y comentarios de dos evaluadores anónimos. Asimismo queremos agradecer la colaboración y sugerencias de Raquel Aguiar y de Lidia García. Cualquier error es de nuestra responsabilidad.
88 IGNACIO ABÁSOLO, JAIME PINILLA Y MIGUEL NEGRÍN igualdad efectiva”...“la política de salud estará orientada a la superación de los desequilibrios territoriales y sociales”. Más concretamente la Ley dice que “los poderes públicos orientarán sus políticas de gasto sanitario en orden a corregir desigualdades sanitarias y garantizar la igualdad de acceso a los Servicios Sanitarios Públicos en todo el territorio español”. La reciente Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (Ley 16/2003) viene a ratificar estos principios y además añade como uno de los principios de esta ley “la coordinación y la cooperación de las Administraciones públicas sanitarias para la superación de las desigualdades en salud”. Los estudios previos sobre equidad en la provisión de servicios sanitarios públicos, han abordado la cuestión de distintas formas según el distribuendum considerado, es decir, según lo que se considere que debe distribuirse de forma equitativa: la utilización sanitaria, el acceso, la salud o los recursos sanitarios. Como acabamos de ver, las leyes sanitarias españolas hacen una clara alusión al acceso al sistema sanitario. Desde este punto de vista, la equidad se conseguiría igualando el acceso entre aquellos con igual necesidad sanitaria (equidad horizontal) y facilitando un mayor acceso a aquellos con mayor necesidad sanitaria (equidad vertical). La primera cuestión clave es pues decidir qué es lo que se entiende por acceso. Para Le Grand (1982) o Mooney (1983) el acceso viene definido como el coste en tiempo (de espera y de desplazamiento) y en dinero para acceder a los servicios sanitarios. Sin embargo, esta no es la única interpretación. Existen otros conceptos de acceso como el de máximo nivel de consumo alcanzable (Olsen y Rogers 1991) pero aplicados en menor medida en estudios empíricos. En la práctica es habitual encontrar investigaciones sobre “equidad en el acceso” que realmente estudian la equidad en la utilización, entendiendo utilización como acceso realizado (Birch et al., 1993). Esta es la interpretación que haremos en esta investigación donde, por tanto, el distribuendum a considerar es la utilización de servicios sanitarios financiados públicamente. La siguiente cuestión que es preciso determinar es la perspectiva del análisis, es decir, las características individuales que son relevantes a la hora de estudiar la equidad horizontal en la utilización sanitaria, como podrían ser el nivel socioeconómico, la edad, el sexo o el área de residencia. Buena parte de los estudios sobre la equidad en la utilización y acceso a los servicios sanitarios se han centrado en investigar inequidades entre distintos grupos socioeconómicos tras ajustar por factores de necesidad (véase Hanratty et al., 2007). Algunos de estos estudios se refieren al contexto español1, mientras que otros se refieren al contexto internacional2. En general, los resultados de estos estudios muestran que en los países desarrollados analizados las desigualdades benefician a los grupos socioeconómicos más favorecidos en el acceso y utilización de servicios especialistas y hospitalarios, mientras que en el acceso y uso de servicios primarios las desigualdades benefician a los grupos socioeconómicos menos favorecidos, hechos que se observan también para el caso particular español. Sin embargo, la característica que es objeto de análisis en esta investigación es el área de residencia, y más concretamente la comunidad autónoma (CA en adelante) de residencia. Este es un aspecto especialmente importante después de completarse el proceso de descentralización de las competencias sanitarias en 2002. De hecho, la CA de residencia podría jugar un
89 Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por Comunidades Autónomas en España... papel importante en los niveles de acceso y utilización de servicios sanitarios, una vez se ajusta por factores socioeconómicos y de necesidad. Por ejemplo, en algunos países –entre los que se encuentra España–, habría un efecto región que contribuiría de forma más intensa a la existencia de una inequidad pro-ricos en la utilización de especialistas que otro tipo de factores individuales, como puede ser el ingreso personal (Van Doorslaer et al., 2004). Estas disparidades regionales pueden estar relacionadas no sólo con la existencia de desigualdades territoriales en salud (López-Casasnovas et al., 2005), sino también con el hecho de que la oferta de servicios sanitarios varía entre comunidades autónomas (CC.AA. en adelante) por distintos factores, entre los que cabe destacar el desigual proceso de traspaso de poder en materia sanitaria a las CA, la distinta provisión de programas sanitarios a nivel regional, y la desigual distribución de camas hospitalarias y de altas tecnologías sanitarias entre regiones (González et al., 2004). El análisis de la equidad en sanidad desde la perspectiva territorial se ha abordado de dos formas distintas. En primer lugar, estarían los estudios que se centran en el análisis descriptivo de la distribución de la salud y los recursos y en la elección del modelo de reparto del gasto público sanitario (Bond y Conniffe, 2002; Diderichsen et al., 1997; López Casasnovas, 1992; Nieto et al., 1993; O’Donnell y Propper, 1991; Sutton y Lock 2000). Se trataría de estudios de la equidad en la distribución del gasto per cápita o estudios del reparto de recursos según la necesidad sanitaria de la población. Estos conceptos son muy sencillos pero, a la vez, de gran utilidad a la hora de realizar una primera aproximación a la equidad en el acceso y utilización por CA. Sin embargo, la evaluación de estas variables debe tener en cuenta el tipo de modelo de reparto de recursos y gasto del sistema sanitario público en cuestión, el concepto de equidad recogido en el marco legal y las propias características del espacio geográfico considerado, como pueden ser el tamaño de la población, su dispersión, la estructura demográfica y/o sus características epidemiológicas. En segundo lugar, están los estudios que han analizado la utilización sanitaria por regiones en España. Entre ellos podemos citar al de Abásolo et al. (2001), que con base en la Encuesta Nacional de Salud de 1993, estimaron la probabilidad de visitar al médico general; aunque no fue el objeto principal del estudio, concluyeron que había diferencias significativas en la accesibilidad al médico general por CA. Regidor et al. (2006), con base en la Encuesta Nacional de Salud de 2001 analiza la asociación entre la renta provincial con la utilización sanitaria, concluyendo que la riqueza del área (a ese nivel de agregación) no se relaciona con la utilización y la accesibilidad de los servicios sanitarios. Montero y Jiménez (2008), haciendo uso de las distintas ediciones de la Encuesta Nacional de Salud hasta 2003, miden la probabilidad de acceso estandarizada de un individuo a los servicios sanitarios públicos en cada CA. Los resultados muestran que, a igual necesidad, la utilización de servicios sanitarios difiere según la CA de residencia. El objetivo de nuestra investigación consiste en estudiar si la CA de residencia es un factor que afecta a la utilización de servicios sanitarios públicos en España, una vez ajustado –a nivel individual– por necesidad sanitaria y otras características demográficas y socioeconómicas que anticipamos que influyen sobre la utilización sanitaria. En otras palabras, consis-
90 IGNACIO ABÁSOLO, JAIME PINILLA Y MIGUEL NEGRÍN te en analizar si existe inequidad horizontal en la utilización sanitaria en el Sistema Nacional de Salud español por razón de CA de residencia. 2. Material y método 2.1. Material Los datos empleados en este trabajo proceden de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 2006. La ENS recoge información sobre el estado de salud general, la utilización de los servicios sanitarios, los hábitos de vida y otras conductas relacionadas con la salud. La ENS cubre el conjunto de personas que residen en viviendas familiares principales y se realiza en todo el territorio nacional, resultando representativa a nivel CA. La encuesta se completa en el período junio 2006-junio 2007. La muestra de adultos de 16 o más años contiene un total de 29.478 observaciones, 28.954 una vez excluidos del análisis los entrevistados en Ceuta y Melilla por homogeneidad en la muestra de CC.AA. En nuestro estudio consideramos como variables de interés, las consultas al médico en las últimas cuatro semanas, diferenciando entre médico general y médico especialista, así como la hospitalización en los últimos doce meses. Nos limitamos solamente al análisis de las visitas y hospitalizaciones relacionadas con recursos de financiación pública. Se considera financiación pública cuando el entrevistado declara que el recurso utilizado pertenece a la seguridad social, o cuando los gastos, en el caso de la hospitalización, corren a cargo de la seguridad social o de una mutualidad pública. A modo de variables de control se incluyen: la edad, el sexo, el estado de salud, nivel educativo, actividad laboral, la renta y la doble cobertura sanitaria, pública y privada, del entrevistado. Como medida del estado de salud del individuo se consideran cuatro indicadores: el estado de salud autodeclarado, el padecimiento de al menos una enfermedad crónica de entre las definidas en la encuesta, el índice de masa corporal, y la existencia, en las últimas dos semanas, de limitaciones en las actividades habituales. En lo que respecta a la educación, a partir de las diez escalas iniciales que incluye la ENS se definen cuatro variables dicotómicas que reflejan el nivel más alto de estudios terminados por el entrevistado: sin estudios, estudios primarios, secundarios y universitarios. Las variables ocupado y parado recogen, respectivamente, a los individuos que pertenecen aunque en distinta situación a la población laboral activa. La variable renta corresponde a la renta equivalente del hogar. Para convertir los ingresos del hogar en renta equivalente hemos aplicado la escala de equivalencia de la OCDE modificada3. La ENS 2006 ofrece un tratamiento de los datos faltantes para la mayoría de sus variables. Aún así, los ingresos mensuales del hogar presentan una elevada tasa de no respuesta, alrededor del 10%. Para evitar sesgos relacionados con la presencia de estos valores missing en la variable renta, imputamos los mismos mediante regresión por intervalos, considerando como variables explicativas la clase social basada en la ocupación del sustentador principal así como otras características del mismo.
91 Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por Comunidades Autónomas en España... En nuestro análisis de la variabilidad en la utilización de servicios sanitarios, controlamos tanto por el efecto de las características propias de cada individuo, como por el contexto o grupo al que pertenece, comportamiento, éste último, delimitado por la CA de residencia, relacionado, por ejemplo, con el simple hecho de tener acceso a una política de salud o a una dotación de recursos diferente. La tabla 1 recoge los principales estadísticos de las variables del estudio. Las variables explicativas se organizan en tres grandes grupos: variables demográficas, variables de estado de salud y variables socioeconómicas. Salvo dos, el índice de masa corporal, como proxy del estado de salud, y el logaritmo de la renta equivalente, el resto de variables explicativas son de respuesta binaria (Sí=1; No=0). Con la discretización de la variable edad en intervalos buscamos capturar el diferente efecto, a lo largo de las distintas etapas etarias del individuo (juventud, edad adulta, edad de jubilación, senectud), que ejerce esta variable en el uso de servicios sanitarios. Tabla 1 DEFINICIÓN Y PRINCIPALES ESTADÍSTICOS DE LAS VARIABLES (N=28954) Variable Definición Media D.S. Variables de utilización sanitaria Visita médico general Si el individuo visitó al médico general público en las últimas 4 semanas (Sí=1; No=0) 0,32 Visita médico especialista Si el individuo visitó al médico especialista público en las últimas 4 semanas (Sí=1; No=0) 0,13 Hospitalización Si fue ingresado en un hospital con financiación pública en el último año (Sí=1; No=0) 0,09 Variables demográficas Sexo Mujer (Sí=1; No=0) 0,60 Edad16_34 (*) Edad entre 16 y 34 años (Sí=1; No=0) 0,22 Edad35_44 Edad entre 35 y 44 años (Sí=1; No=0) 0,20 Edad45_54 Edad entre 45 y 54 años (Sí=1; No=0) 0,17 Edad55_64 Edad entre 55 y 64 años (Sí=1; No=0) 0,14 Edad65_mas Edad mayor de 64 años (Sí=1; No=0) 0,27 Variables de estado de salud Muy buena (*) Estado salud muy bueno en el último año (Sí=1;No=0) 0,14 Buena Estado salud bueno en el último año (Sí=1;No=0) 0,48 Regular Estado salud regular en el último año (Sí=1;No=0) 0,28 Mala Estado salud malo/muy malo último año (Sí=1;No=0) 0,10 Crónico Padece una o más enfermedades crónicas (Sí=1;No=0) 0,76 Limitaciones Limitada actividad normal ult. 2seman. (Sí=1;No=0) 0,16 IMC Índice de masa corporal (Peso kg)/ (altura m)2 25,82 4,4 Variables socioeconómicas Sin estudios Individuo sin estudios (Sí=1; No=0) 0,14 E.primarios Individuo con estudios primarios (Sí=1; No=0) 0,35 E.secundarios Individuo con estudios secundarios o del FP (Sí=1; No=0) 0,36 E.universitarios(*) Individuo con estudios universitarios (Sí=1; No=0) 0,15 Log_renta Logaritmo de la renta equivalente del hogar 6,69 0,3 Ocupado Individuo en el mercado laboral ocupado (Sí=1; No=0) 0,45 Parado Individuo en el mercado laboral parado (Sí=1; No=0) 0,06 Doble seguro Individuo con doble cobertura sanitaria (Sí=1; No=0) 0,113 (*) Categoría de referencia omitida en las estimaciones de los modelos multinivel.
92 IGNACIO ABÁSOLO, JAIME PINILLA Y MIGUEL NEGRÍN 2.2. Método A diferencia de algunos estudios que han analizado esta misma cuestión en el ámbito autonómico con anterioridad (eg. Abásolo et al., 2001; Montero y Jiménez, 2008), hemos partido de un modelo de regresión multinivel, por ser el más indicado en situaciones en las que, como en nuestro caso, se conoce la existencia de una estructura jerárquica de los datos por niveles, con una sola variable dependiente medida en el nivel más bajo y un conjunto de variables explicativas para cada uno de los niveles existentes. Combinando información individual con información agregada evitamos problemas de falacia atomista y falacia ecológica, respectivamente. La virtud de estos modelos reside en poder definir y explorar las variaciones en cada nivel de la jerarquía, después de condicionarlas al conjunto de variables explicativas de interés. La aplicación de los modelos multinivel en economía de la salud está resultando una práctica muy extendida en los últimos años (Clavero y González, 2005). Podemos encontrar aplicaciones recientes en nuestro país como la de Fusté y Rué (2001) a las consultas de atención primaria, la de González et al. (2002) a la prescripción de medicamentos, Vázquez et al. (2005) a la evaluación del coste de la esquizofrenia y, finalmente, la de Regidor et al. (2006) a la accesibilidad y utilización de servicios sanitarios. En nuestro caso disponemos de datos de n=28954 individuos provenientes de la ENS 2006 que se encuentran agrupados en 17 CC.AA. en cada una de las cuales hay nj personas (j=1,…,17). Las variables a estudiar son haber realizado o no consultas al médico en las últimas cuatro semanas, diferenciando entre médico general y médico especialista, así como haber sido hospitalizado en los últimos doce meses. En nuestro caso, la variable a explicar (Yij) se trata de una variable dicotómica que toma valor 1 si se ha realizado una visita a un determinado servicio o 0 en caso contrario. Para su modelización consideramos una función de ajuste logística binaria con una probabilidad p cuando toma valores 1 y 1-p para valores iguales a 0, Yij ~ Bernoulli (pij). El modelo logit convencional quedaría: Logit[pij] = log[pij/(1-pij)]= β0+ X’ijβ1 (1) donde el vector X’ij se refiere al vector de variables explicativas del modelo, que en nuestro caso serían edad, sexo, estado de salud, nivel de estudios, situación laboral y nivel de ingresos, etc. El coeficiente β 0 es la constante del modelo y el vector β 1 = ( β 11, β 12,…, β 1k)’, incluiría los k coeficientes correspondientes a las variables explicativas. En este trabajo hemos propuesto el uso de los modelos multinivel. Los modelos multinivel permiten analizar el efecto del grupo (Comunidad Autónoma) sobre la variable de interés. Para ello consideramos que la constante del modelo ( β 0) es distinta para cada grupo. De esta forma podremos estimar las diferencias en la utilización de servicios sanitarios públicos entre CC.AA. para individuos de similares características. El modelo logit multinivel quedaría definido como: Logit[pij] = log[pij/(1-pij)]= β0j+ X’ijβ1 (2) β0j = β0 + uj
93 Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por Comunidades Autónomas en España... donde β 0 se interpreta como la media de la constante para el total de la población y uj es un efecto aleatorio, distribuido normalmente con media 0 y varianza σ , que recoge las diferen2 u cias debidas a la CA. El modelo anterior puede extenderse considerando el efecto aleatorio CA en el resto de coeficientes del modelo (β1j). Para la estimación de los modelos multinivel utilizamos el procedimiento macro GLLAMM (Generalised Linear Latent and Mixed Models), para modelos lineales generalizados con variables latentes, del paquete estadístico STATA versión 10.0. En los modelos de variable latente multinivel GLLAMM aplica la cuadratura adaptativa para evaluar las verosimilitudes (el manual y las referencias sobre la utilización de la macro GLLAMM está disponible en www.gllamm.org). 3. Resultados Los resultados de la regresión logística multinivel se presentan en la tabla 2. Se han estimado tres modelos separadamente para cada uno de los servicios sanitarios públicos analizados: visita al médico general, visita al médico especialista, y hospitalización. Las variables explicativas a nivel individual se han mantenido en los tres modelos, salvo la variable “limitaciones”, eliminada del tercer modelo por referirse a las limitaciones en las dos últimas semanas, cuando la hospitalización se refiere a un período temporal más amplio (a los últimos doce meses). Tabla 2 REGRESIÓN LOGÍSTICA MULTINIVEL SOBRE LA UTILIZACIÓN DE SERVICIOS SANITARIOS PÚBLICOS Visita al médico Visita al médico Ha sido ingresado en Variables general público últimas 4 semanas especialista público últimas 4 semanas hospital público en los últimos 12 meses (sí=1, no=0) (sí=1, no=0) (sí=1, no=0) Sexo 1,158** 1,128** 0,940 [1,087; 1,233] [1,038; 1,226] [0,852; 1,037] Edad 35_44 0,957 1,031 0,741** [0,867; 1,056] [0,904; 1,175] [0,636; 0,862] Edad 45_54 1,01 1,009 0,512** [0,908; 1,118] [0,880; 1,157] [0,431; 0,608] Edad 55_64 1,333** 1,040 0,461** [1,192; 1,492] [0,897; 1,207] [0,383; 0,555] Edad 65_más 1,671** 0,881 0,630** [1,481; 1,885] [0,752; 1,033] [0,525; 0,755] Salud buena 1,468** 1,585** 1,391** [1,314; 1,639] [1,337; 1,878] [1,139; 1,699] Salud regular 2,546** 3,070** 3,42.3** [2,262; 2,866] [2,571; 3,664] [2,778; 4,216] Salud mala, muy mala 3,096** 5,493** 9,136** [2,686; 3,569] [4,523; 6,671] [7,336; 11,38]
94 IGNACIO ABÁSOLO, JAIME PINILLA Y MIGUEL NEGRÍN Tabla 2 (continuación) REGRESIÓN LOGÍSTICA MULTINIVEL SOBRE LA UTILIZACIÓN DE SERVICIOS SANITARIOS PÚBLICOS Visita al médico Visita al médico Ha sido ingresado en Variables general público últimas 4 semanas especialista público últimas 4 semanas hospital público en los últimos 12 meses (sí=1, no=0) (sí=1, no=0) (sí=1, no=0) Crónico 2,172** 1,990** 1,229** [1,980; 2,384] [1,739; 2,278] [1,058; 1,428] Limitaciones 2,574** 2,083** [2,375; 2,789] [1,898; 2,285] IMC 1,019** 0,997 1,009* [1,012; 1,026] [0,988; 1,006] [0,998; 1,019] Sin estudios 1,464** 0,819** 0,846 [1,269; 1,689] [0,678; 0,989] [0,676; 1,059] E. primarios 1,371** 0,993 0,964 [1,222; 1,537] [0,854; 1,154] [0,802; 1,159] E. secundarios 1,333** 1,108 1,012 [1,199; 1,481] [0,966; 1,272] [0,855; 1,198] Log_renta 0,733** 0,850 0,824* [0,638; 0,841] [0,711; 1,017] [0,664; 1,023] Ocupado 0,786** 0,733** 0,556** [0,725; 0,852] [0,660; 0,815] [0,488; 0,633] Parado 0,966 0,856 0,887 [0,847; 1,102] [0,721; 1,015] [0,730; 1,079] Doble seguro 0,554** 0,534** 0,609** [0,496; 0,620] [0,458; 623] [0,503; 0,737] Constante 0,377** 0,119** 0,192** [0,140; 1,011] [0,033; 0,430] [0,041; 0,890] Varianza de los efectos 0,062** 0,057** 0,013 aleatorios (CA) (0,018) (0,019) (0,008) Nº observaciones 25.079 24.935 25.224 Nº de grupos 17 17 17 Log-likelihood –13.227,71 –8.649,56 –6.526,55 Los coeficientes de las variables explicativas están expresados como odds ratio; [ ] intervalos de confianza al 95% entre corchetes. En la varianza de los efectos aleatorios, ( ) desviación estándar entre paréntesis. Significación: **p-value < 0,05; * p-value < 0,1. 3.1. Servicios de medicina general Diversas variables explicativas resultan claramente significativas. En lo que respecta a las variables relacionadas con el estado de salud, a medida que los individuos declaran tener peor estado de salud mayor es la probabilidad de utilizar este servicio en las cuatro últimas semanas, con un claro gradiente a medida que empeora el estado de salud (con odds ratio
95 Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por Comunidades Autónomas en España... (OR) cada vez de mayor magnitud y estadísticamente significativas). Mayor es también la probabilidad de acudir al médico general en aquellos individuos que padecen alguna enfermedad crónica o han tenido, en las últimas dos semanas, una dolencia que les ha limitado su actividad normal: los individuos con una enfermedad crónica tienen el doble de riesgo relativo (OR=2,17) de visitar al médico general público que los que no padecen de dicha condición, mientras que los que han visto limitada su actividad normal en las últimas dos semanas, tienen un riesgo 2,6 veces mayor de ir al médico general que aquellos que no han sufrido dicha dolencia. Como cuarta variable relacionada con el estado de salud, el índice de masa corporal (IMC) resulta también significativo, con una OR de 1.019. En las variables demográficas, ser mujer aumenta la probabilidad de visitar al médico general. Respecto a la edad, los grupos de edad de 55 a 64 (OR=1,33) y de más de 65 años (OR=1,68) muestran diferencias estadísticamente significativas con respecto al grupo de referencia (entre 16 y 34 años). El nivel socioeconómico también tiene un efecto sobre la utilización de servicios de atención primaria. Por un lado, los individuos con menor nivel de estudios tienen mayor probabilidad de visitar al médico general respecto al grupo de referencia (con estudios universitarios). Los individuos con mayor renta tienen también una menor probabilidad de visitar al médico general público (OR=0,733). Por otra parte, el riesgo relativo de visitar el médico general público se reduce casi en un 22% si el individuo declara estar ocupado en el mercado laboral. La doble cobertura ejerce un efecto negativo y significativo sobre la probabilidad de visita al médico general público: aquellos con doble cobertura tienen la mitad de riesgo de utilizar los servicios del médico general público que los que no la tienen. Finalmente, la varianza de los efectos aleatorios a nivel grupo, CA de residencia, resulta significativa, lo que indica diferencias en la probabilidad de visita relacionada con residir en una u otra CA. En la figura 1 representamos la transformación exponencial del término Gráfico 1. Efecto CA. Visitas al médico general público (Intervalos de confianza al 95%)
102 IGNACIO ABÁSOLO, JAIME PINILLA Y MIGUEL NEGRÍN Tener doble cobertura está significativamente asociado a un menor uso de todos los servicios sanitarios públicos estudiados, hecho consistente con los hallazgos de otros estudios previos (eg. Rodríguez y Stoyanova, 2004). Este hecho sugiere que el seguro privado es de facto un sustituto de los servicios sanitarios públicos. En relación con las características demográficas, ser mujer también está asociado con una mayor probabilidad de utilizar el sistema sanitario (Clavero y González, 2005; Wallace y Gutiérrez, 2005; Redondo et al, 2006), aunque en esta investigación, dicha probabilidad afecta significativamente a la probabilidad de visitar al médico general y al médico especialista, pero no a la hospitalización. Con respecto a la edad, los mayores de 55 años tienen una mayor probabilidad de utilizar los servicios de medicina general (respecto a los más jóvenes, de 16 a 34 años); mientras que a mayor edad (para todos los grupos de edad) hay una menor probabilidad de ser ingresado en un hospital público. No hay evidencia de diferencias de utilización por edad en las visitas al especialista. Para finalizar, debe decirse que el trabajo tiene algunas limitaciones metodológicas que comentamos a continuación. En primer lugar, algunas variables de la ENS 2006 están claramente sobre representadas (sexo, edad,…). La forma natural de tratar esta circunstancia es utilizar medidas ponderadas; los microdatos incluyen un factor de elevación por hogar e individuo que permite ajustar la distribución estimada a los valores poblacionales. Desgraciadamente, la macro GLLAMM que utilizamos en la estimación de los modelos multinivel no contempla esta posibilidad. Sin embargo, el objetivo principal del artículo es el de identificar diferencias en la utilización de servicios sanitarios públicos entre CC.AA., y como la sobre representación se mantiene homogénea en todas las CC.AA. entendemos que esta circunstancia no debería suponer un sesgo importante en nuestro resultados. En segundo lugar, la inclusión de variables aparentemente relacionadas (por ejemplo, estado de salud auto percibido, padecimiento de enfermedades crónicas y limitaciones de actividad en las dos últimas semanas) puede causar multicolinealidad. Sin embargo, en nuestro caso las estimación de modelos alternativos incluyendo o no estas variables no supone cambios en las estimaciones. Probablemente la baja multicolinealidad en las variables de salud es debida al diferente horizonte temporal en el que es medida cada variable (limitaciones 2 últimas semanas, estado de salud autopercibido último año, padecimiento de alguna enfermedad crónica). Finalmente, nuestro modelo multinivel podría extenderse considerando el efecto aleatorio CA en el resto de variables explicativas. Cuando realizamos esta estimación, encontramos que la inclusión de estos efectos aleatorios no varía la estimación de los coeficientes ni la significación estadística de los mismos. Además, dicho efecto aleatorio no resultaba estadísticamente significativo en ninguno de los regresores. 5. Conclusión El objetivo de esta investigación era conocer si la CA de residencia es un factor que afecta a la utilización de servicios sanitarios públicos y, con ello, a la equidad en la utilización sanitaria dentro del Sistema Nacional de Salud. Nuestros resultados evidencian que no
Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por Comunidades Autónomas en España... 103 hay inequidad territorial en el acceso a los servicios hospitalarios. Sin embargo –una vez controladas las características individuales, nivel uno–, sí hay evidencia de diferencias territoriales, nivel dos, tanto en las visitas al médico general como en las visitas al médico especialista. Diferencias que reflejarían una inequidad horizontal por CC.AA. en el Sistema Nacional de Salud, que no pueden explicarse por una desigual dotación territorial de recursos en atención primaria y en atención especializada. De esta forma, los ciudadanos estarían teniendo un mayor (menor) acceso a dichos servicios sanitarios en función de la CA de residencia. Estos resultados podrían tener implicaciones desde el punto de vista de la distribución geográfica de recursos y/o de la organización territorial de los servicios, al menos en lo que a ambos niveles de atención sanitaria se refiere. Notas 1. Rodríguez et al., 1993; Fernández y León, 1996; Regidor et al., 1996; Abásolo 1998, Rajmil et al., 2000; Urbanos, 2000; Abásolo et al., 2001; Borrel et al., 2001. 2. Van Doorslaer et al., 1993; Windmeijer y Silva 1996; Gerdtham 1997; Peacock, Devlin y McGee 1999; Sutton 2002; Van Doorslaer y Koolman, 2004; Van Doorslaer et al., 2004, Van Doorslaer et al., 2006. 3. Según la escala de equivalencia de la OCDE modificada los pesos se distribuyen de la siguiente forma: 1 para el primer adulto, 0,5 para el resto de personas mayores de 14 años y 0,3 para cada niño de menos de 14 años. Referencias Abásolo, I. (1998), “Equidad horizontal en la distribución del gasto público en sanidad por grupos socioeconómicos en Canarias: un estudio comparado con el conjunto español”. Hacienda Pública Española, 147. Abásolo, I.; Manning R. y Jones A. (2001), “Equity in the utilisation of and access to public-sector GPs in Spain”. Applied Economics, 33: 349-364. Birch, S.; Eyles, J. y Newbold, K. B (1993), “Equitable access to health care: methodological extensions to the analysis of physician utilisation in Canada”. Health Economics, 2: 87-101. Bond, D. y Conniffe, D. (2002), “Cross-Regional Equity in Health Care Funding”. Working Paper, 3Jan02. National Institute for Regional and Spatial Analysis. Ireland. Borrell, C.; Fernández, E.; Schiaffino, A.; Benach, J.; Rajmil, L.; Villalbi, J. R. y Segura, A. (2001), “Social class inequalities in the use of and access to health services in Catalonia. Spain: What is the influence of supplemental private health insurance?”, International Journal for Quality in Health Care, 13: 117-125. Carey, K. (2001), “A multilevel modelling approach to analysis of patient costs under manager care”. Health Economics, 9: 435-446. Clavero, A. y Gonzalez, M. L. (2005), “Una revisión de modelos econométricos aplicados al análisis de demanda y utilización de servicios sanitarios”. Hacienda Pública Española, 173 (2): 129-162.
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