Alice in otherlanda: traducción literaria e identidades culturales
Abstract
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Full text
Alice in Otherland. Traducción literaria e identidades culturales Celia Martín de León The traditional dichotomy «exoticization/assimilation» seems inadequate to explain the different approaches to translation, in particular to literary translation. On the one hand, an assimilating strategy can hide the dijferences between cultures and the discontinuity of the translation process, but it can also emphasize such differences and that discontinuity, as in the case of Brasilian «canibalism». On the other hand, exoticization practices that claim to give the reader the «otherness» of the source text in most cases turn out to be a recreation of cultural stereotypes. Literary translation as a process involves the participation of at least two cultures: a complete elimination of the traces of such participation, so as to render a text in which only the source or the target culture can be recognized, seems in strict sense not possible at all.
1. Introducción En las últimas décadas se ha producido un desarrollo considerable de los estudios relacionados con la traducción y una nueva disciplina, la traductología, ha ido independizándose de la lingüística y abriéndose paso en publicaciones y congresos, así como en las facultades de traducción e interpretación'. Se han desarrollado diferentes escuelas o tendencias traductológicas que reflejan formas distintas de enfocar los problemas propios de este ámbito, pero en general puede afirmarse que se ha reducido el carácter normativo de la disciplina en favor de un enfoque más científico (ya sea en las teorías funcionalistas, que relativizan este carácter normativo en función del objetivo de la traducción, ya sea en las teorías descriptivas, que renuncian a toda tarea prescriptiva). Sin embargo, a la hora de enfrentarse a la didáctica o a la evaluación crítica de una traducción, así como a la práctica traslatoria, surgen a veces con nuevos ropajes algunas de las viejas preocupaciones del traductor. El lector que desconoce la mediación que supone el proceso traslatorio quiere encontrar el original en el texto traducido, el estudiante que va haciéndose consciente de esta mediación se pregunta si es posible, en definitiva, mostrar al otro a través de una traducción. ' Cfr. KAINDL, 1997, donde se ofrece un perfil de esta nueva disciplina. Revista de Lenguas para Fines Específicos N™ 5 y 6 (1998-1999) 357
Celia Martín de León 2. Exotízación-asimilación Si planteamos la cuestión en términos de la dicotomía exotización-asimilación, parece que nos movemos en el terreno del viejo dilema planteado por Schleiermacher: O bien el traductor deja lo más tranquilo posible al escritor y mueve al lector hacia él, o bien deja al lector lo más tranquilo posible y mueve al escritor hacia éP. ¿Pero qué significa, en el ámbito de la traducción, dejar lo más tranquilo posible al escritor? En sentido estricto, sólo puede significar una cosa: no traducir su obra. Pues toda traducción es una mediación que necesariamente va a intranquilizar al autor, lo va a separar de la tranquilidad de su cultura, de la obviedad y familiaridad de lo conocido para hacerlo viajar a otras culturas. Los viajes nunca son cómodos. Por otra parte, ¿qué puede significar dejar al lector los más tranquilo posiblel ¿Darle una versión de la obra traducida que no lo incomode, que no lo mueva de sus hábitos culturales y lingüísticos? Esta posibilidad, para cuya denominación se utilizan una serie de metáforas digestivas que van de la asimilación al canibalismo, adopta matices muy diversos según la cultura que la desarrolle y el objetivo con que lo haga, como veremos más adelante. Lo que parece claro a primera vista es que en traducción no valen las recetas fáciles (llámense fidelidad, lealtad, equivalencia comunicativa, etc.), ni las dicotomías simplistas, que nos movemos en un terreno en el que se plantean no sólo cuestiones culturales, sino también éticas, políticas e históricas, y que quizá haya que renunciar a las soluciones a priori (no estamos ante una ciencia exacta) y analizar en cada caso las diferentes posibilidades, cuyo abanico se despliega cada vez más. 2 SCHLEIERMACHER 1838 [1813], 218; cit. en REIB + VERMEER 1996, 42. 358 Revista de Lenguas para Fines Específicos N" 5 y 6 (1998 y 1999)
Alice in Otherland. Traducción literaria e identidades cuUurales 3. Traducción asimiladora y traducción indigesta [When] a reviewer neglects to mention the translation at all, the translator should take this omission as a compliment: it means that the reviewer simply wasn't aware that the book had been written originally in another language. For a translator, this kind of anonymity can be a real achievement^. En esta cita del traductor William Weaver se resume muy bien la actitud mantenida en algunas culturas occidentales, en particular las anglosajonas, con respecto a la traducción: lo mejor es que no se note en absoluto que se trata de una mediación, que no se sepa que el texto de partida procede de otra cultura, lo deseable es que el texto traducido se lea como si fuera un original: sin sobresaltos, sin incomodidades, sin sorpresas. Esta actitud, que tiene su reflejo en una práctica traslativa que se ha dado en denominar asimiladora, y que básicamente consiste en correr un tupido velo sobre el proceso traslatorio, ha sido duramente criticada por Venuti'*, quien utiliza el término invisibility para referirse a la situación del traductor en la cultura angloamericana. La práctica traslativa en esta cultura, según Venuti, está orientada a lograr una ilusión de transparencia y fluidez que disimula el carácter mediador de la traducción y hace creer al lector que se encuentra ante un original. Por otra parte, esta práctica responde a una política editorial aggressively monolingual, unreceptive to the foreign, accustomed to fluent translations that invisibly inscribe foreign texts with English-language valúes and provide readers with the narcissistic experience of recognizing their own culture in a cultural other^. La traducción asimiladora, denominada también por Venuti domesticating method^, trata pues de borrar las diferencias de la cultura de partida respecto a la cultura meta, de allanar las dificultades ' VENUTI 1982, 26; cit. en VENUTI 1992, 4. "Cfr. VENUTI 1992 y VENUTI 1995. ' VENUTI 1995, 15. '' íbíd. 27. Revista de Lenguas para Fines Específicos N°" 5 y 6 (1998 y 1999) 359
Celia Martín de León lingüísticas y culturales del texto traducido para simular los paisajes tranquilizadores de la propia cultura. Veamos un ejemplo sencillo, tomado de la traducción al inglés de la obra de J. Gaarder El mundo de Sofía'': en la obra noruega se menciona a un tal Ceniciento, que, segiín una nota a pie de página de las traductoras de esta obra al español, es un conocido personaje procedente del folklore noruego. Pues bien, en la versión inglesa, este personaje típicamente noruego deja su lugar a otro personaje típicamente inglés y conocido en todo el mundo a través de la empresa Disney: Mary Poppins. El lector anglosajón queda dispensado del esfuerzo de leer una nota a pie de página para enterarse de la identidad de Ceniciento; no necesita asomarse más allá de los límites de su cultura, que por otra parte ha logrado imponerse mucho más allá de sus actuales límites geográficos. Y llegamos aquí a una constelación de temas que nos va a servir de punto de inflexión para comparar las prácticas asimiladoras de la cultura anglosajona con las prácticas canibalísticas de la cultura brasileña: las relaciones coloniales y poscoloniales, el poder político y económico de las diferentes culturas. Si la tradición domesticadora de la cultura angloamericana responde a una situación histórica de preeminencia frente a otras culturas, la práctica canibalística desarrollada en Brasil es más bien una respuesta al colonialismo europeo^. El Movimiento Antropofágico surgió en el Brasil de los años veinte como un intento de afirmar las propias raíces indígenas frente a la supremacía cultural de los países industriales. Su método consistía en devorar los valores culturales europeos confrontándolos con los de la propia tradición brasileña. Los hermanos Augusto y Haroldo de Campos retomaron esta postura en los años sesenta y desarrolla- ' Este ejemplo procede de la Memoria de Traducción e Interpretación de Rocío Sierra Trapiello (1998, sin publicar), pp. 54-62, donde la autora compara, al hilo de las notas a pie de página, la forma de proceder de los traductores anglosajones y españoles, y donde se pone de manifiesto la práctica asimiladora de los primeros. »Cf. WOLF 1997, 13 y ss. 360 Revista de Lenguas para Fines Específicos N°= 5 y 6 (1998 y 1999)
Alice in Otherland. Traducción literaria e identidades culturales ron un modelo de práctica traslatoria para el Tercer Mundo como forma de resistencia frente al colonialismo cultural. No se trataba, sin embargo, de ignorar al otro en el texto, como ocurre en la tradición anglosajona, sino de absorberlo y recrearlo a través de un diálogo con elementos procedentes de la cultura autóctona. Como puede observarse, las dos prácticas asimiladoras descritas responden a situaciones, objetivos y procedimientos muy diferentes. En un caso, se trata de reafirmar una posición de supremacía ignorando las voces de otras culturas en el texto traducido, al mismo tiempo que se pretende transmitir el original en una traducción transparente que mantiene invisible al traductor. En el otro, se trata de responder a la posición de superioridad de los países europeos violentando sus valores culturales y obligándolos a dialogar con los de la propia cultura colonizada. Pese a compartir una tendencia asimiladora, ambas prácticas responden a movimientos opuestos y tienen como resultado productos diferentes, pues si en la cultura anglosajona tienden a borrarse las huellas de toda mediación traslativa, en la práctica canibalística lo que se hace es poner de manifiesto esas huellas, esa confrontación de culturas en que consiste toda traducción. La sencilla dicotomía planteada al principio parece que no lo es tanto en lo que al extremo asimilador se refiere. Veamos lo que ocurre con la práctica supuestamente contraria, con la exotización. 4, Traducción exotizante Imaginemos ahora que un traductor, en lugar de entregarse a las prácticas gastronómicas que acabamos de comentar, decide servir a sus lectores el plato de la cultura de partida tal y como es, con todo su sabor original y sin aliños de ninguna clase. Semejante empresa es, en sentio riguroso, imposible: ni siquiera dos lectores de la cultura de partida encontrarán el mismo sabor en el texto de origen. Pero supongamos que nuestro traductor se ha fijado el objetivo de mostrar, al menos en parte, la especificidad cultural de dicho texto: Revista de Lenguas para Fines Específicos N™ 5 y 6 (1998 y 1999) 361
Celia Martín de León siempre correrá el peligro de acabar preparando un plato exótico, es decir, de ofrecer una imagen más o menos estereotipada de esa cultura que se quería dar a conocer. Como señala Witte, las imágenes culturales transmitidas/evocadas mediante una traslación, hasta cierto punto, son creaciones del propio traductor^. La especificidad cultural, el color local, existen como tales solamente en comparación con otras culturas, no son valores objetivos. This is why the endeavour, claimed over and again in translation, to «maintain the foreignness» of the original can actually be no more than an illusion based on «wishful exoticizing»: The source culture will not be «foreign» to itself, will it? It becomes foreign for us when we are perceiving (interpreting/evaluating) it from our cultural viewpoint. We ourselves are creating its foreignness through our observing it^°. Si, como afirma Witte'\ la actividad traductológica envuelve siempre una comparación más o menos explícita de las culturas en cuestión, si el receptor del texto meta va a realizar también, por su parte, una comparación similar tomando como punto de referencia su propia cultura materna, y si inevitablemente vamos a recrear la cultura de partida, entonces quizá lo que distinga a un procedimiento traductológico de otro no sea su grado de asimilación o de exotización, sino la mayor o menor explicitud con que se lleva a cabo esta comparación. Si ofrecemos al lector una versión domesticada del texto de partida, ocultando la labor mediadora del proceso de traducción y la comparación o confrontación de las culturas en juego, en el fondo estamos procediendo de forma similar que si ofrecemos una versión exotizada del mismo texto sin cuestionar los estereotipos culturales que ponemos en circulación. ' Witte 1994 (la cita procede del abstract publicado). Cfr. también Vermeer + Witte 1990. "> Witte 1996, 76. " Witte 1994 y Witte 1996. 362 Revista de Lenguas para Fines Específicos N°» 5 y 6 (1998 y 1999)
Alice in Otherland. Traducción literaria e identidades culturales A continuación trataré de ilustrar con un ejemplo cómo es posible combinar una cierta asimilación con un intento de mostrar en la traducción las huellas que la cultura de partida dejó en el texto de origen. ¿Por qué dejar hablar a una sola de las culturas, la de partida o la de llegada, si ambas forman parte del proceso de traducción? 5. Alice in Otherland El texto que va a servir de base para el presente análisis forma parte de la popular obra de Lewis Carroll Alice's Adventures in Wonderland, conocida en nuestra cultura como Alicia en el País de las Maravillas. Se trata de un cuento infantil (si bien su amplio círculo de receptores incluye al público adulto), publicado por primera vez en 1865, en el que se narran las aventuras de una niña de 7 años en un mundo subterráneo donde se subvierten de forma extraña las reglas de la lógica, las leyes de la física y las normas sociales de la época victoriana en que fue escrito. Su autor, Lewis Carroll (seudónimo de Charles Lutwige Dodgson), nos sumerge con Alicia en un mundo poblado por estrafalarios personajes, animales y naipes dotados de la capacidad de utilizar el lenguaje pero al parecer ajenos a las reglas lógicas y pragmáticas que rigen su uso en el mundo de arriba, en el mundo real del sentido común. Sin embargo, esta contraposición entre mundo de superficie y mundo subterráneo no resulta tan sencilla, pues también en la profundidad por la que vaga Alicia rigen las normas de un sentido que parece común a todos sus habitantes. Lo que ocurre es que su lógica es a veces «más lógica», más literal, más aplastante y paradójica que la nuestra. Tensando los resortes de la lengua, interpretando literalmente los enunciados sin atender a su aplicación pragmática, Carroll parece asomarse al mundo artificial de la lógica abstracta o al universo peculiar de los razonamientos infantiles. Nos movemos en un espacio de muda y mutación: junto a las transformaciones operadas en las implicaciones lógicas del propio Revista de Lenguas para Fines Específicos N™ 5 y 6 (1998 y 1999) 363
Celia Martín de León lenguaje que configura el texto, encontramos la serie interminable de metamorfosis que sufre la protagonista de la narración. Desde su caída en la madriguera hasta el último momento antes de despertar (y el paso de la vigilia al sueño y del sueño a la vigilia que dan principio y fin a la narración son también una especie de metamorfosis), no para de cambiar de tamaño y de forma. Una y otra vez se le ofrecen sustancias que producen extraños efectos al ser ingeridas, y este cambio perpetuo hace dudar a Alicia de su propia identidad. ¡Vaya día que estoy pasando! —se confiesa a sí misma en el capítulo primero— Y pensar que ayer mismo todo sucedía como de costumbre... ¿Será que he cambiado durante la noche? Vamos a ver, ¿era yo la misma cuando me levanté esta mañana? Ahora que lo pienso, recuerdo que me sentía un poco extraña, como si fuera diferente. Pero si ya no soy la misma, entonces ¿quién demonios soy? /Ahí está el intríngulis! (Carroll 1995, 122-123)'2. El telón de fondo sobre el que se dibuja nuestra identidad en el mundo lo constituye la memoria. Pero una de las causas del extrañamiento de Alicia en el mundo subterráneo es la metamorfosis que sufren sus recuerdos. Cuando trata de recitar poemas de memoria, estos aparecen deformados, violentados hasta la pérdida del sentido: Carroll nos ofrece una versión metamorfoseada de los mismos que se convierte en nonsense paródico. Y llegamos por fin al objeto de nuestro análisis: How doth the little crocodile Improve his shining tail. And pour the. waters of the Nile On every golden scale! How cheerfully he seems to grin, How neatly spreads his claws, '^ Los textos citados en'español proceden de la traducción dé Ramón Buckley (Lewis Carroll, 1995), autor de la .versión que sirve de objeto a este estudio. 364 Revista de Lenguas para Firtes Específicos N"" 5 y 6 (1998 y 1999)
Alice in Otherland. Traducción literaria e identidades culturales y compone un alegato contra el vicio que en la versión de Buckley se metamorfosea en nonsense grotesco cuya moraleja, al no dar el salto de lo concreto a lo abstracto, resulta un completo sinsentido: ... los tigres, por comilones, perecen en las prisiones del hambre que los domina. Más cercana al universo del trabalenguas {Un tigre, dos tigres, tres tigres...) que al de la fábula moral, la parodia propuesta por Buckley como traducción hace volar el sentido del poema de Samaniego, permitiendo a la vez al lector reconocer sus rasgos formales y evocarlo. Se logra así un efecto parecido al del texto de partida (en la cultura inglesa del siglo pasado) mediante una estrategia claramente asimiladora. Sin embargo, la asimilación de este poema aparece, en el cotexto más amplio de la narración, como una práctica canibalística: el poema deformado de Samaniego convive alegremente con personajes y elementos típicamente ingleses (basta con recordar al sombrerero obligado a tomar té incesantemente porque el tiempo, enfadado con él, se ha detenido a las cinco de la tarde). 11. La nota a pie de página. La traducción visible El procedimiento seguido por Buckley para traducir la parodia carrolliana resulta en general aceptable en nuestra cultura, si bien han de cumplirse, y en este caso se cumplen, ciertas condiciones. Del traductor de una obra literaria que se desvía ostensiblemente del puro significado de un texto, es decir, de su contenido semántico, en aras de su sentido en el contexto más amplio de la situación comunicativa, se espera que explique su proceder en el submundo de las notas a pie de página, uno de los pocos espacios desde los que el traductor nos habla en primera persona. De él se espera también que ofrezca una subtraducción atenta al significado del texto de partida que informe al lector sobre su contenido semántico. Revista de Lenguas para Fines Específicos N"» 5 y 6 (1998 y 1999) 371
Celia Martín de León De este modo ha procedido el traductor de la obra de Carroll, mostrando y aclarando así al lector la estrategia traductológica aplicada y rompiendo al menos en parte la invisibilidad del proceso traductológico. Al sumergirnos en el submundo de las notas a pie de página se nos deja atisbar el laboratorio del traductor y se nos muestra una parte de su trabajo. Aquí podemos ver la comparación o confrontación de elementos propios de una y otra cultura que subyace al proceso traslativo. En este sentido, si consideramos que las notas a pie de página forman parte también del texto traducido (aunque su carácter metalingüístico quiera mantenerse higiénicamente separado del resto), podemos ver en ellas un espacio donde es posible (de acuerdo con las convenciones traslativas de nuestra cultura) mostrar la discontinuidad que supone el proceso traslativo, del mismo modo que la parodia de Carroll (y una parodia es también una especie de traducción) mostraba la discontinuidad de la tradición cultural británica. 12. Conclusión Al plantear los problemas traductológicos en términos de una dicotomía entre la asimilación o la exotización está ya falseándose la cuestión desde el principio. Lo que se pretende es crear una aparente continuidad en el proceso traslativo, de modo que se muestre sólo la cultura de partida o sólo la de llegada. Con ello se trata de suturar el corte producido por la mediación traslativa, de borrar toda cicatriz, de negar lo obvio: que el texto traducido es un texto dividido, un texto en el que necesariamente se oye más de una voz- ¿Pero acaso no ocurría lo mismo con el texto literario del que partíamos? ¿Es que hay texto literario en el que no se oiga más de una voz? OBRAS CITADAS Bravo, S. Traducción e identidad nacional. I Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación. Buenos Aires, septiembre de 1996. (Sin publicar.) 372 Revista de Lenguas para Fines Específicos N"^ 5 y 6 (1998 y 1999)
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