Arqueología experimental
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Enero 1994
onocer cómo vivían los distintos grupos humanos en la Prehistoria es uno de los objetivos principales de los arqueólogos. En ausencia de documentos escritos producidos por esos grupos, el investigador debe emplear una metodología específica que abarca distintos campos de la ciencia. Hoy en día, los avances científicos han permitido reconstruir con una precisión cada vez mayor cómo era ese hombre: su aspecto físico, su dieta, sus enfermedades ... ; y también cómo era el ecosistema en el que le tocaba vivir en cada periodo y lugar geográfico. Sin embargo, es mucho más difícil estudiar las relaciones que se generan entre el hombre y ese medio que le rodea. No sólo es importante poder llegar a establecer qué tecnología se desarrolla en cada momento para explotar de una manera óptima los recursos que ofrece cada lugar, sino que también hay que tener en cuenta otros factores, como la influencia que tiene la cultura y la organización social en la adopción de una estrategia u otra. Las alternativas de análisis para este problema son varias y complementarias, estando en lógica relación con los tipos de datos de los que se dispone para hacerlas. Por un lado, existe una fuente de acercamiento primaria constituida por los propios instrumentos y objetos que se han conservado en los yacimientos arqueológicos de las distintas épocas de la Prehistoria, y que se recuperan en excavaciones sistemáticas. Su análisis proporciona información de primera mano para elaborar hipótesis sobre los posibles sistemas tecnológicos que propiciaron su fabricación. Es decir, podemos saber cómo se elaboraron y, en el caso de los útiles de trabajo, cómo contribuyeron a fabricar otros objetos e instrumentos. Por otra parte, existe asimismo una serie de fuentes escritas de diversas características: se cuenta con documentos de tipo etnohistórico que son, en esencia, narraciones sobre el modo de vida de grupos, hoy en día desaparecidos en su mayor parte, efectuados por europeos. Estos escritos, no tenían en general Objetos tallados en sr1ex. Este material no se encuentra en las islas, pero es p erfectamente válido para la experimentación. Poto: Amelia Rodrigue¡. N1 ím ero 6 Bifaz (objeto de dos caras) empleado para pulir. como objetivo principal el conocimiento de los grupos, e incluso las naciones que aparecen en los relatos. En su mayoría eran apostillas, más o menos extensas según el grado de curiosidad o interés de cada autor, que se incluían en documentos elaborados con otras intenciones: relatos religiosos, de conquistas, de viajes, etc. Estas descripciones parciales son valiosas, por cuanto constituyen en muchos casos la única fuente de. información sobre temas tales como el mundo de las creencias, el ritual, etc., inherentes a esos pueblos. Pero deben ser tomadas con precaución porque son el reflejo de la mentalidad etnocentrista de sus autores europeos. Los objetos arqueológicos proporcionan información sobre las tecnologías que los propiciaron A lo largo del siglo XIX se asiste a un interés por el estudio de los pueblos primitivos que aún existían, con el consiguiente desarrollo de la etnografía. Desde los comienzos, fue muy frecuente el establecer comparaciones entre esos pueblos primitivos y los prehistóricos, dándose lugar a interpretaciones que pecaron de simplismo en la mayoría de las ocasiones. Hoy en día los estudios etnoarqueológicos han adquirido una categoría científica y, gracias a un largo proceso de autocrítica y renovación, se han convertido en una herramienta inestimable para la reconstrucción del modo de vida de los distintos grupos prehistóricos. La etnoarqueología ha permitido conocer con mayor exactitud los procesos de elaboración de diferentes objetos, así como su uso. También es la que ha propiciado una mayor cautela en la interpretación de la funcionalidad de los objetos prehistóricos, ya que ha puesto en evidencia que piezas de factura idéntica pueden tener un uso muy diferente en cada grupo que las emplea. Por fortuCuajara, En ero 1 99 4 111
na se han desarrollado otros métodos directos para dilucidar cuál es la verdadera función de cada pieza de origen arqueológico, de los que hablaremos más adelante. Una de las mejores formas de cont:rastar la validez de los distintos modelos que reconstruyen los sistemas tecnológicos que propician la elaboración de cada objeto es la experimentación. El investigador intenta replicar las condiciones de trabajo en cada momento de la Prehistmia, utilizando las mismas materias p1imas e intentando llegar a las mismas soluciones que se adoptan en cada periodo. La experimentación permite no solamente comprobar que un modelo es válido, sino que, el conocimiento directo de una realidad concreta y su familiarización con los problemas inherentes a la misma, propician que el científico adopte una nueva perspectiva de análisis de los datos que maneja. La experimentación humaniza ese ser abstracto que es "el hombre prehistórico" de cada época y lo acerca hasta nosotros, haciéndonos revivir en cierta forma una pequeña parte de su vida cotidiana. Esta expe1iencia vital sirve además para poner en evidencia aspectos que en un análisis teórico de los datos pueden pasar inadvertidos, dando lugar a la elaboración de nuevos modelos explicativos de ciertas conductas. El investigador intenta reproducir las condiciones de trabajo de la Prehistoria La experimentación tiene también otra aplicación que está directamente relacionada con la interpretación de la función real de cada objeto arqueológico. En los años sesenta se dieron a conocer en occidente los trabajos sobre análisis funcional de los instrumentos prehistóricos de un investigador soviético: Semenov. Su obra demostraba que en dichos objetos quedaban una serie de huellas o estigmas de utilización, que eran característicos de cada tipo de trabajo que hubieran realizado, así como de la clase de materia prima, tanto del instrumento activo como del material sometido a transformación. Este investigador empleó el método analógico o comparativo para determinar qué huellas correspondían a cada tipo de trabajo. Para ello elaboró un vasto programa experimental, sometido a estricto control, que contemplaba la elaboración de instrumentos de piedra semejantes a los de origen arque11ajara , Enero 1994 Microfotografía que muestra las huellas producidas por el uso de una piedra. De esta manera puede interpretarse cómo y para qué ha sido usada. Foto: Archivo Guajara. El investigador trata de reproducir las técnicas de trabajo de los aborígene s, empleando los mismos utensilios y materiales que ellos usaban. ológico, y su empleo en multitud de tareas con los mismos recursos tecnológicos con que se contaba en la Prehistoria. A continuación analizaba macro y microscópicamente esas piezas experimentales, de las que conocía todas las circunstancias de su utilización, para identificar y clasificar las distintas huellas de uso que en ellas se habían producido. De esta manera podría compararlas con éxito con las que detectaba en los verdaderos objetos prehistóricos, emitiendo un diagnóstico sobre cómo fueron empleados y sobre qué tipo de materia. Su labor ha constituido una base espectacular para la interpretación de los instrumentos y de los gestos de los hombres prehistóricos, y ha conocido una gran difusión a partir de los años ochenta en todo el mundo. Utensilios como éste eran empleados por los guanches para trabajar la madera. Número6
Descamando 1111 animal. En Canarias es tradicional el interés por conocer nuestra Prehistoria Como puede desprenderse de lo anterior, cuando los distintos tipos de análisis que han sido expuestos se combinan y validan entre sí, es cuando alcanzan su verdadera dimensión y se convierten en una he1rnmienta insustituible para nuestro conocimiento de los grupos que vivieron en épocas pasadas. El interés por la Prehistoria de nuestro Archipiélago es tradicional, y está muy extendido entre todas las capas de nuestra sociedad. Saber cómo eran y cómo vivían los antiguos habitantes de Número 6 las islas no es una preocupación que atañe sólo a los arqueólogos o a los historiadores sino que ha calado profundamente en el pueblo isleño, que es testigo -y en ocasiones responsabledel estado en que se encuentran los vestigios de nuestro pasado que han sobrevivido a tantos años de abandono y expolio. En Canarias tenemos la suerte de contar con un importante corpus de fuentes escritas, contemporáneas de los contactos medievales de europeos con los canarios, así como del momento de la conquista de las islas y los años posteriores de aculturación. Estos documentos etnohistóricos, Foto: Amelia Rodrigue z. ofrecen una información variopinta sobre los majos; mahoreros, canarios, guanches, gomeros, bimbaches y auaritas contemporáneos a estos sucesos, y durante mucho tiempo se emplearon como una fuente casi exclusiva para explicar la prehistoria de las islas. Sin embargo, todos estos datos tuvieron una repercusión negativa en varios aspectos. Por un lado , contribuyeron a crear la idea de que los distintos pueblos aborígenes siempre vivieron de la misma manera que aparece relatada, sin tenerse en cuenta que eran el producto de una sociedad dinámica que evolucionó a lo largo del tiempo. Por otro lado, y como consecuencia de lo anterior, parecía que no hacía falta realizar excava ciones arqueológicas y estudiar sus materiales, porque se suponía que con la información escrita bastaba. Esta id ea ya stá superada, y hoy en día todos aclmit n que para conocer mejor la evo lu ión prehistórica de las culturas aborf 1 1.: n ·s del Archipiélago, se impon ·I an á li sis de los vestigios material s qu s • e nservan, los cuales deben s r nmur ·ad s convenientemente en una s ·· ·u n · ia i.:ro - nológica que a ún ho y en día falla pura la mayoría de las is la s. El estudio ct ~ los objetos que aparecen en los yu ·imi nlos sirve, como hemos ex pi ic ad o anteriormente, pa ra reconstruir a través d ellos el comportamiento el e los grupos que los produjeron. La s variaciones en su forma o en sus as oc ia ciones implican un cambio en ese comportamiento. Cuajara, Enero 1994 11
Uso práctico de objetos aborígenes fabricados por el equipo de investigación (foto Izquierda). Foto: Amelia Rodrigue z. Muchos artesanos utilizan técnicas guanches Un grupo de investigadores del Area de Prehistoria de la Universidad de La Lagunl!., interesado por estos temas, se ha impuesto Ja tarea de intentar la reconstrucción de las distintas actividades de los aborígenes, utilizando los documentos escritos, el análisis de los objetos arqueológicos y la contrastación experimental cuando ello es posible. En este sentido, se iniciaron una serie de trabajos experimentales que tenían como objetivo el conocer cada vez mejor los sistemas tecnológicos puestos en práctica por los habitantes de las islas para resolver sus problemas cotidianos. Así, una de las primeras líneas de investigación fue la del estudio de la tecnología lítica, es decir, conocer las formas de explotación de las distintas rocas volcánicas existentes en el Archipiélago, que sirvieron como materia prima para fabricar una gran mayoría de Jos utensilios que han llegado hasta nosotros. Los estudios tecnológicos sirven para poner de reJ¡eve las tradiciones culturales de los pueblos, así como su adaptación a los materiales que cada medio les ofrece. La experimentación permite en este caso conocer lo s problemas inherentes a la xplotación de cada tipo de roca (basaltos, bsicliana, traquita s, fonolitas, ... ) y Fo t o: Am clin R od ri gu ez. i' 11 r1/11 m. e 11 em 1 994 cúales son las soluciones impuestas por esas características diferenciales. La talla experimental de esas rocas ayuda también a reconocer cuándo las soluciones adoptadas lo han sido por la necesidad ele dar a un objeto una forma determinada para transformarlo en un instrumento específico y útil para una labor concreta, o el peso que una tradición cultural puede tener en la adopción de una u otra Número 6
E11 la Derecha observamos e11 detalle uno de estos objetos. 'Foto: Archivo forma. Tallando, se pueden reconocer las distintas fases de elaboración de un instrumento, desde el desbastado inicial de la roca elegida como soporte, hasta los momentos de afinado o retoque para darle la forma definitiva e incluso las reparaciones que pueda exigir cuando se cometen fallos en su fabricación o en su uso. Un experimentador entrenado puede reconocer los productos de todas esas fases y, por lo tanto, cuando los analiza en un yacimiento, puede indicar qué fase o fases se llevaron a cabo en el mismo. Otro aspecto de la experilJlentación es, como ya s·e ha explicado, el empleo de los instrumentos para elaborar otros objetos. Para saber cómo trabajar en muchos casos, en Canarias hemos Objetos fabricados en cuerno y que sirven para trabajar la piedra. Foto: Archivo Guajara. recurrido a las encuestas etnográficas para conocer mejor los procesos de elaboración de determinados objetos (cueros, maderas, cestería, ... ), pues en las Islas aún se conserva, aunque con problemas, una rica tradición artesanal, que emplea gran variedad de materiales autóctonos. Este trabajo se ha revelado como muy interesante no sólo para ayudarnos en el proceso de reconstrucción de los modos de vida aborígenes, sino también para preservar tradiciones que en ocasiones están a punto de extinguirse. La elaboración de una colección experimental con piezas líticas que han trabajado diversos tipos de materiales es el paso que se está dando a continuación. Por el momento esta colección cuenta con una centena de piezas de obsidiana y basalto. Con ellas se ha trabajado la madera y se han recolectado plantas; también se han elaborado objetos a semejanza de los arqueológicos, como punzones de hueso o colgantes de concha, o se ha transformado la piel en cuero con el que confeccionar tantas cosas necesarias para la vida cotidiana. Los análisis macro y microscópicos de las mismas han servido para la identificación de las huellas de uso características de cada tipo de roca y cada tipo de ti'abajo. En estos momentos están empezando a realizarse los primeros análisis funcionales de piezas arqueológicas con unos resultados muy esperanzadores. Hasta ahora se han identificado instrumentos líticos de basalto, procedentes de un yacimiento de la isla de La Palma: El Tensa!, que han servido para trabajar la madera y para realizar la descarnización de los animales para su consumo alimenticio. El trabajo experimental es duro, a veces ingrato. El experimentador necesita de muchas horas de dedicación para adquirir un mínimo de eficacia o maestría en la realización de sus obras. Con ello aprende a valorar aún más la figura del artesano y conoce con mayor exactitud cuáles eran los problemas cotidianos a los que se enfrentaba el aborígen, así como el grado de especialización que adquirió para poder llegar a producir obras tan perfectas como las que se han conservado y forman parte de nu estro patrimonio arqueológico. Por eso, s muestra satisfecho cuando su es fu er z. contribuye a acercarno s a aquel los tiempos lejanos y hacerlos m ás r ul s y comprensibles. Amelia Rodriguez e lsab •run ·is· co son arqueólogas, ad scritas al 1 -rmr tamento de Prehisto ri a I' la Uni ve rsi dad de La Lag una • G 11o jol'CI . l ~ 11 r • m 1 9<)4 El