T esis doctoral
Metamor fosis domésticas
Cuatro arquitectur as residenciales transformadas por sus usuar ios
Antonio Ángel Haro Greppi
T esis doctoral
Metamor fosis domésticas
Cuatro arquitectur as residenciales transformadas por sus usuarios
Antonio Ángel Haro Greppi
Director:
Francisco J. Montero F er nández
Departamento de Proyectos Arquitectónicos
Escuela T écnica Superior de Arquitectura
Univ ersidad de Sevilla
Agradecimientos:
A todos los que me han acompañado y animado durante estos años de formación, busque-
das y trabajo.
Al Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la ETSA de la Univ ersidad de Sevilla; a los
compañeros de la Unidad Docente B; a los responsables de la Biblioteca de la ETSA; y a los
innumerables estudiantes con los que compar tí docencia y aprendizajes.
A los que fueron mis profesores de Proy ectos: F . de la Iglesia, J. L. T rillo y A. Ruiz; a los com -
pañeros de los estudios profesionales con los que conocí y disfruté de arquitecturas domés-
ticas varias: Seviya, gabinete de proy ectos; I. Capitán; E. Larive, J. C. Oliv a y T omás García.
A mi director de tesis: Curro Montero, y a José Joaquín P arr a.
A Iris,
a mis padres: Antonio y Mª Dolores
y a mis hermanos
PRÓLOGO 11
1_Bases y objetiv os de la tesis 17
1.1 Cambios en los valores y en los hábitos de la sociedad actual 29
1.2 Nuevas tendencias en el individuo y la familia 33
1.3 Formas de vida: ideas sobre la vivenda social 41
1.4 Bibliografía 47
2_Metodología 53
3_Contexto y panorama 61
3.1 Viviendas estandarizadas 69
3.2 Viviendas experimentales 77
3.3 Viviendas e v olutivas 85
3.4 Viviendas participativas 95
3.5 Viviendas sin jerarquías 103
3.6 Bibliografía 113
4_Laboratorios de vida. Laboratorios de proy ectos 121
_Inv estigaciones previas 123
_Un enjambre ordenado de anónimas vidas 137
_La galería que jamás se habitó 139
_Las otras habitaciones: (las) ex teriores 141
_El ensamblaje de las habitaciones 143
_Bibliografía 145
5_Un enjambre ordenado de anónimas vidas. 149
Viviendas en la calle Galera, Sevilla, 1933-1935
Aurelio Gómez Millán
6_La más fría galería que jamás se habitó. 241
Viviendas sociales en Nemausus, Nimes, 1987-1994
Jean Nouv el (y Jean-Marc Ibos, Jean-R émy Negro Frederic Chambon)
7_Las otras habitaciones: (las) exteriores 365
Viviendas e xperimentales en Cite Manifeste, Mulhouse, 2001-2005
Duncan Lewis_Scape Architecture y Block Architectes
8_El ensamblaje de las habitaciones 487
De Saint-Michel de Montaigne al barrio de Santa Catalina en
Medina Sidonia, Cádiz; de 1571-80 a 2003
Antonio Á. Haro y Enrique Lariv e
9_Conclusiones 581
La arquitectur a, el continente y el contenido
10_Bibliograf ía 587
17
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
1 Bases y objetiv os de la tesis
Sociedad, familia y vivienda
1.1 Cambios en los valores y en los hábitos de la sociedad actual 29
Nuev os modos de vida. Estudio de los compor tamientos sociales
1.2 Nuevas tendencias en el individuo y la familia 33
Otras formas de agr upación y conviv encia
1.3 Formas de vida: ideas sobre la vivienda social 41
La arquitectur a como respuesta a los nuev os modos de habitar
1.4 Bibliogr af ía 47
19
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
Sociedad
Las formas de la vida moderna pueden diferir en algunos aspectos, pero lo que
las une a todos es precisamente su fragilidad, su pro visionalidad, su vulnerabili-
dad y su tendencia al cambio constante. 1
Nuestra sociedad y nuestr a forma de vivir y convivir se está transformando día a
día, casi imperceptiblemente pero de maner a acelerada y , en ocasiones, incluso de
manera r adical durante las últimas décadas. Las causas son múltiples, y par a ello
solo ha y que mir ar los acontecimientos que se suceden v er tiginosamente en nues-
tra sociedad en los últimos años, desde la re volución digital, la crisis económica
de principios del siglo X XI, la reciente pandemia del covid-19 hasta la actual ines-
tabilidad política, económica y social, que han introducido sucesiv amente nuevas
e inesperadas variables en nuestras vidas, y a las que la sociedad ha tenido que ir
adaptándose y respondiendo con máxima celeridad a las diferentes realidades.
En este sentido, posiblemente, ha llegado el momento de preguntarse en qué es-
tábamos pensando, desde principios de siglo e incluso en que seguimos pensando
en estos momentos, tr as todo lo vivido. Si miramos hacia más atr ás, y nos remon-
tamos varias décadas; el sistema de libertades se han impuesto definitivamente;
las ideologías dominantes han cambiado, y lo que presumiblemente aún queda; la
capacidad económica del país, que se había aceler ado y crecido notablemente tras
la entrada en la Unión Europea, ha caído en tan sólo unos pocos años; los modelos
de relación, de convivencia y composición familiar son muy dif erentes a hace tan
sólo unos años; la tasa de natalidad continua bajando lo que hace que la ocupación
media de las viviendas igualmente baje sensiblemente; la mujer está insertada en
el mercado laboral; los medios de producción y construcción han evolucionado
significativamente; la tecnología en los campos de la informática y de las comunica-
ciones ha tenido a vances rev olucionarios y se ha instalado en nuestros quehaceres
más cotidianos; la sensibilidad y la preocupación por el medio ambiente y la ecolo-
gía se han generalizado; y por último, hasta las pref erencias estéticas y la idea y el
deseo de un buen vivir han variado. Será necesario conocer y describir el per fil de
los usuarios de forma más específica para diseñar proyectos domésticos adaptados
a las necesidades sociales de los habitantes.
1 BA UMAN, Z. (2004). p. 83.
1.01
1.01 Fotocomposición, a modo de mosai-
co, con un muestrario de personas de la
sociedad actual.
21
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
La coincidencia y la mezcla de todos estos factores socio-culturales, socio-económi-
cos y socio-demográficos, junto a las transformaciones ideológicas y culturales, han
dado lugar a una sociedad individualista y privatizada, con un gran reconocimiento
de la autonomía individual, y marcada por el car ácter temporal e inestable de sus
relaciones, más líquida , marcada por la fragilidad y la precariedad de los vínculos
humanos, como la definió el filosofo Zy gmunt Bauman; y que en lo que concier ne
a las familias, ha conllevado al decliv e de la denominada f amilia tradicional , y a la
redefinición de la idea de familia y la aparición de nuevas f ormas de agr upación y
conviv encia.
Familia
¡la familia! De otro tipo, mejor , la familia pactada, la familia cambiante, la familia
múltiple, surgida del fenómeno de la separación, de nuev os matrimonios, de
hijos de pasados o presentes familiares tuyos, míos, nuestros; el crecimiento de
la familia reducida. La unión de individuos aislados, el cuidado y énfasis de la
misma, debido en gr an medida al carácter de monopolio que va adquiriendo
como un mundo alternativo viable en una sociedad de riesgo y bienestar actual,
desgajada de la tradición, abstracta y carac terizada por las catástrofes. 2
Estos cambios sociales ocurridos en las últimas décadas han repercutido en las per-
sonas, no sólo a nivel individual, sino colec tivamente en su forma de agruparse para
convivir o cohabitar . Y a no podemos pensar o considerar y proy ectar las viviendas
para un único per fil de convivencia, una única forma de agrupación, la tradicio-
nal f amilia nuclear , la derivada de lazos de parentesco y sangre, dur ante siglos la
institución v er tebral de nuestr a sociedad, sino que, por el contr ario, el paisaje de la
vida familiar se ha abierto y multiplicado, de manera que lo que se va rev elando es
el fin de la univocidad , según Zygmund Baumann, y han surgido toda una plé yade
de estructur as familiares.
Ahora, junto al modelo tradicional, que no está extinguido, sino que tan solo ya no
es el único, surgen de un modo creciente, otras formas de vida que van ganando en
aceptación y difusión, muchas veces basadas en el deseo o el impulso de la indivi-
dualización derivado de las ansias de libertad que hoy recorre nuestras sociedades.
Como consecuencia de ello, los anteriores lazos familiares, los basados y construi-
dos en torno al vínculo sanguíneo y fr aternal, son redefinidos y sur gen otr as formas
de vida, y de relación y convivencia.
Surgen nue vas posibilidades de agrupación doméstica, nue vas opciones y espacios
de decisión: así ha y personas que directamente deciden vivir solas, otros no quieren
tener hijos, los hay que deciden seguir apostando por la tradicional o biparental
con hijos, algunos deciden separ arse o son forzados a ello, existen personas que
2 BECK-GERNSHEIM, B. (2011). 25 p.
1.02 a 1.06 Fotografías del repor taje Estas
f amilias han roto moldes en El País S, nº
78, 2006.
1.02 1.03
1.04
1.05
1.06
23
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
eligen compañeros sólo durante un periodo de vida, ha y quien no se quiere ir de
casa de sus padres, los hay que deciden tener una relación de pareja y que man -
tienen residencias separadas y sin convivencia diaria, ha y familias reconstituidas o
compuestas, las hay monoparentales, también están las de acogida, las de amistad
e incluso las de conv eniencia…
Este amplio panorama constituye una auténtica y constante rev olución familiar ,
siempre en movimiento, que sin duda debería llevar aparejado un cambio en la f or-
ma de entender la vivienda y el habitar , deriv ada de la libre relación que establece
una persona con otras y con los lugares que habitan y les rodean; y esto demanda
hogares flexibles , que eviten jerarquías tr asnochadas, y que aparezcan espacios y
soportes domésticos que den la posibilidad de otros desar rollos y actividades per-
sonales y otras relaciones, más igualitarias entre todos los miembros que viv en en
la vivienda.
Vivienda
La vivienda de nuestro tiempo querrá ser nuestr a individualidad. Mostr ará el
mestizaje de la sociedad porque permitir á mantener las diferencias. Otr as perso-
nas, otr as obsesiones. Se harán específicas par a cada demanda. Para gente que
necesita alquilar una habitación, par a gente que hace deporte, para gente que
quiere mudarse sin mov erse, par a parejas aisladas, par a lofts, para una secta, con
cocinas grandes o pequeñas, para gente de alquiler por un mes, para gente des-
esperanzada, para inmigrantes ilegales, para gente sin interés, convencionales,
irrev erentes, para gente que almacena y almacena basura…
La vivienda de nuestro tiempo es un paisaje de acontecimientos. 3
Las transformaciones sociales y una diversidad en las nue vas formas de conviv encia
y de vida doméstica, cotidiana e íntima, constituy en la base de este trabajo, y el
reconocimiento de su existencia, y su entendimiento, deben de ser vir nos para ev o-
lucionar , hacia nue vos modelos de vivienda más acordes, en gener al, con los cons-
tantes cambios en una sociedad actual, cada v ez más compleja, cambiante y libre y ,
en particular , con los usuarios, a los que en última instancia están destinadas. A las
nuevas familias y grupos de conviv encia se le deben ofrecer viviendas, como dice
Federico Soriano, como paisajes de acontecimientos , como escenar ios disponibles ;
se podría añadir viviendas dignas y que sean, sobre todo, habitables y estimulantes,
en la inserción en sus ciudades y en la integración en sus contex tos culturales; que
redefinan el concepto de espacio doméstico, de un modo más flexible, más indeter-
minado y de calidad, y que sean capaces de acercarse a albergar y amparar los di-
ferentes e impre visibles, en ocasiones, estilos de vida de sus cambiantes habitantes.
3 SORIANO, F . (2009). p. 49.
1.07 a 1.11 Andreas Gefeller , Untitled (P a-
nel Building 1 a 5) , 2004, pertenecientes a
la serie Super visions, 2002-15.
1.07
1.09
1.08
1.10
1.11
25
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
La vivienda -como ámbito en el que se desarrolla la privacidad y la intimidad de
nuestras vidas- constituye sin duda alguna uno de los temas más complejos desde el
punto de vista social, político y arquitectónico, siendo esta la causa de que en la ac-
tualidad la percibamos como una estructur a antigua y retrasada respec to a nuestros
actuales anhelos, intereses o preocupaciones, éstos, mucho más a vanzados, v oláti-
les y ligeros. T enemos la impresión de que no somos capaces de encajar nuestros
cuerpos y nuestras vidas en esos espacios, vivimos con cierto malestar doméstico,
que nos demos cuenta de ello, nos advier ten Lacaton&V assal que: Seamos lúcidos:
vivimos algo atrapados y a disgusto ; y a su v ez, esos espacios no son capaces de
recibirnos y satisfacer nos, no llegan a representar nos, como Vicente V erdú decía:
las casas siempre pr edican sobre sus habitantes, son h abladoras… , es decir , capaces
de presentarnos y representar nos con nuestras ansias de moder nidad .
La lentitud y rigidez administrativa, así como cierto conser vadurismo social, hacen
que frecuentemente sigamos sujetos a antiguas regulaciones, en algunos casos,
completamente desfasadas y obsoletas. Sin embargo, estas nor mativas y ordenanzas
sobre vivienda se siguen manteniendo, de tal forma que, si tomamos como ejem-
plo las ordenanzas españolas vigentes de la Vivienda Protegida, obser vamos que
vienen reguladas desde hace décadas, sin apenas actualizaciones. Y eso hace que
aún hoy se sigan usando esquemas tipológicos, distributiv os o de organización, que
ofrecen soluciones y viviendas estándar , que deberían estar ampliamente supera-
dos, y que responden a criterios de zonificación, meramente funcionales y de uso
de las estancias, más cercanos al existezminimum que a esquemas más adaptables,
como señala Paolo A ustersic:
Lo que sí parece ya suficientemente claro es que la vivienda -que a menudo se
sigue proy ec tando según la lógica del existezminimum- ya está resultando in-
adecuada para las necesidades de un habitante mucho más exigente y mutable. 4
Estas circunstancias constituyen una razón suficiente para abrir un debate, y un tra-
bajo de inv estigación que analice los modelos de vivienda que gener a la normativa
vigente, y su adecuación a la realidad social, familiar , económica y cultural actual,
que debería ser vir para definir nuev os instrumentos y mecanismos básicos, para
proponer proy ectos alter nativos domésticos, innovadores en sus tipologías y donde
el individuo, con las formas de convivencia que desee, sea la referencia central en
la vivienda.
Las cosas y las personas se afectan mutuamente. Es importante utilizar la arqui -
tectura como instr umento para explorar nuevas formas de relación. Cuando la
arquitectura está constr uida, el uso que le dan los ciudadanos supone, muchas
v eces, nue vas variaciones, y esas variaciones siguen siendo un viaje que mantie-
ne viva la arquitectura. 5
4 A USTERSIC, P . (2001). p. 32.
5 MIRALLES, E. (1999). p. 62.
1.12 Aneta Grzeszykowska y Jan Smaga,
Plan Composicion 8 , 2003.
1.13 Aneta Grzeszykowska y Jan Smaga,
Plan Composicion 8, 2003.
1.12
1.13
27
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
Este trabajo de investigación propone la re visión y análisis en profundidad de los
actuales modelos de habitar , implantados en nuestra sociedad de las viviendas co-
lectivas, que hoy están generando las diferentes normativas en vigor par a, en última
instancia, constatar y entender los cambios que el usuario introduce en estos mode-
los. Analizaremos a trav és de cuatro casos ejemplares la forma en la que el residente
viv e y se siente en un espacio, v eremos y contaremos de qué manera los usuarios
de las viviendas, esas nuevas convivencias , con sus objetos, enseres y cosas, con
su cotidianeidad diaria, realizan variaciones, modificaciones y apropiaciones en
los espacios domésticos y como re-elaboran estos lugares, para que permitan dar
cabida a sus necesidades.
Los habitantes y residentes de esas viviendas establecen una estrategia de ocupa-
ción y apropiación de la casa en el tiempo, y definen la maner a en que desean
habitarlas e incluso de qué manera ellos son habitados por ella, en un juego de
mutua reciprocidad, hasta que la casa se ter mina convirtiendo en una imagen de
sus cuerpos. Como esos espacios domésticos, muchas veces encorsetados, y mono
funcionales, con dificultades a la hor a de adaptar a lo largo de los años una distri-
bución pensada para unos tér minos y usos concretos, son finalmente subv er tidos
en el uso de los mismos, a unos nuev os hábitos ac tuales, y se convier ten en los
escenarios de las más div ersas acciones y despliegues personales y familiares, como
nos indica Beatriz Colomina:
La casa es el escenario para el teatro de la familia, un lugar donde las personas
nacen, viven y mueren. Mientras que una obr a de arte, un cuadro, se presenta
para su valoración crítica como un objeto, la casa se percibe como un entorno,
como un escenario. 6
6 COLOMINA, B. (1995). p. 20.
29
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
1.1 Cambios en los valores y en los hábitos de la sociedad actual
Nuev os modos de vida. Estudio de los compor tamientos sociales
Los hombres se parecen más a su época que a sus padres. Y los hombres y mu-
jeres difieren de sus padres y de sus madres porque viv en en un presente que
quiere olvidar el pasado y ya no parece creer en el futuro. 7
Hoy en día existe una realidad social mucho más poliédrica y heterogénea, basada
en el deseo de libertad e individualidad de los ciudadanos, y una sociedad que viv e
con constantes e incluso acelerados cambios en sus valores y en sus hábitos, que
nos hacen vivir en la fragilidad y la provisionalidad, o como dice Zygmunt Bau-
man: La ma yor ía de las r elaciones se caracter izan por su estatus fluido, transitor io
y eminentemente revocable , 8 que nos implican en unos nuevos modos de vida,
tanto en la esfera pública, como en la privada. Se hace imprescindible invitar , par a
escuchar y debatir , a profesionales de otras disciplinas como etnólogos, sociólogos,
y antropólogos, a apor tar un estado de la cuestión que ponga de manifiesto la posi-
ble obsolescencia o desajustes entre los modelos tipológicos residenciales al uso, y
estos ciudadanos y usuarios de las viviendas, que han ev olucionado e incorpor ado
progresivamente en su vida diaria y cotidianeidad nuev os valores sociales y otras
formas de conviv encia, y que parecen no tener cabida en los escenarios domésticos
que se les propone habitar .
Hemos ev olucionado adquiriendo nuev os valores, definiendo otros pr oyectos de
vida , en una sociedad regida por la cultura de masas, y en términos generales, con
un masiv o aburguesamiento de sus individuos, pero que con esta r apidez con la
que se producen los cambios, una buena par te de la sociedad se queda en situa-
ciones intermedias: se adquieren nuev os valores colectivos a la v ez que se fomenta
al límite la individualidad; el corto plazo ha reemplazado al largo plazo; estamos
situados también entre lo transitorio y lo dur adero, entre la asunción de responsa-
bilidades y la preferencia por vivir el momento, y entre estímulos de vulner abilidad
social a la v ez que con sensaciones de seguridad personal.
7 DEBORD, G. (1990). p. 14.
8 BA UMAN, Z. (2006). p. 79.
30 BASES Y OBJETIVOS
Entre estos valores que la sociedad ha ido modificando o adquiriendo progresiva-
mente podemos señalar los siguientes: la importancia del individualism o frente al
interés colectivo; la aparición del concepto de la temporalidad y la movilidad en la
esfera de lo privado y lo público; la ma yor tolerancia a la diver sidad ; la aceptación
de la cultura de la globalización ; la gener alización de la sociedad del consumo ; el
progresiv o laicismo de la sociedad; el reconocimiento de la igualdad de sexos ; la
aceptación de la homosexualidad y la transexualidad; una cierta indiferencia ante
las g randes ideologías ; la implantación de los medios tecnológ icos e informáticos ;
la mejora del nivel de educación y for mación ; la definitiva incorporación masiva
de la mujer a la univer sidad ; la consolidación de la incorporación de la mujer al
mercado de trabajo ; la aparición de la conciencia de la sostenibilidad y el medio
ambiente ; la preocupación por el cambio climático y la ecolog ía ; el aumento del
tiempo libre y la variación en las actividades de ocio ; el reconocimiento y preocu-
pación por el cuer po, la salud y el depor te …etc.; todos influyendo en las nuevas
maneras de relacionar nos así como de convivir , y a las que podríamos añadir otros
dos valores más de importancia, que inciden directamente en la familia o en las
familias o en las formas de vida familiar , que de todas las maneras las podemos
llamar , como son, por un lado, debido al carácter más voluble de nuestra sociedad
y menos constante o durader a en sus proy ec tos, las per manentes reconstr ucciones
y reestr ucturaciones per sonales y f amiliares , y por otro, la aceptación generalizada
de ag r upaciones f amiliar es y de convivencia que no der ivan únicamente de los vín-
culos de consanguineidad .
Como consecuencia de todos estos cambios, la sociedad y las personas han ido
adquiriendo unos nuev os modos y maneras de vivir y entender la vida, que tienen
lógicamente su reflejo en sus necesidades, usos y costumbres, en sus hábitos públi-
cos y privados, también en los íntimos; entre cuyas manifestaciones más destacables
conv endría mencionar al menos, las siguientes:
- Re volución familiar frente a la antigua unidad familiar que se traduce en un pre-
dominio creciente de las relaciones div ersificadas entre individuos por encima de
los vínculos de sangre, con emergentes ag r upaciones f amiliar es y nuev as formas
de conviv encia.
- Nueva conciencia de un tipo de vida doméstica e x teriorizada, compatible con
la más tradicional, que se disemina progresivamente en la ciudad. La simultanei-
dad del espacio privado con un espacio de servicios comunes desplegado a nivel
urbano (la vanderías, bares, clubes deportivos, etc.) en una ciudad cada vez más
conv er tida en casa disper sa par a un usuario nómada que, sin embargo, cada vez
con más intensidad trabaja en casa, ocasionalmente o incluso permanentemente,
acrecentado especialmente en este último periodo de pandemia, el cual también ha
v enido par a quedarse.
31
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
- Progresiva copar ticipación de los miembros activos en la economía familiar -en
los modelos clásicos los hijos cada v ez salen con may or edad de la vivienda fa-
miliar-, que conlleva una necesidad de reducción de las tareas domésticas que
fa vorece una nue va concepción de los espacios ser vidores en la vivienda que se
convierten en verdaderas áreas mixtas de uso, frente a la tr adicional clasificación
funcional de descanso-producción-ocio.
- Exigencia de viviendas entendidas como un sopor te abier to de vida , como un es-
pacio temporal y flexible en el tiempo que tenga la capacidad para albergar otros
escenarios y paisajes domésticos, que admitan una progr amación múltiple, cam-
biante y variable de los ritmos de vida de sus habitantes, más cercana a sus deseos,
necesidades, hábitos y posibles cambios vitales. Ante la estandarización habr á que
buscar la singularidad, la adaptación a cada habitante y cada individuo par a que el
espacio de vivir sea único y personal.
- De la concepción tradicional de vivienda social como espacio doméstico digno,
la sociedad demanda un nuev o enfoque que pasa necesariamente por entender la
vivienda social como un lugar estimulante . Una idea de hábitat ligada a la calidad
de vida de sus habitantes y a la posibilidad del placer , del goce de la pro yección
personal. Se trata de pasar de la dignidad de vivir , al placer de vivir y al bienestar
de convivir .
1.18
1.17
1.13
1.14
1.15
1.16
1.13 a 1.18 Fotografías de la exposición:
Retratos de f amilia: miradas a las familias
españolas del siglo XXI , en Sala de expo-
siciones Libreros 23, Alcalá de Henares,
Madrid. Organiza Instituto Cer vantes, 2009.
33
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
1.2 Nuev as tendencias en el individuo y la familia
Otras formas de agrupación y convivencia
Lo que hace de la pluralidad familiar un hecho relevante como indicador del
cambio social no es tanto su carácter de novedad, puesto que siempre han existi-
do modelos familiares diferentes al predominante, sino la admisión de su nor ma-
lidad por el conjunto de las sociedad; la aparición de una actitud de tolerancia
ante las formas div ersas y diferentes de constituir una familia, y la emergencia de
comportamientos consider ados ilegítimos hasta hace unos años: la cohabitación,
la separación, la homosexualidad y el nacimiento de hijos e x tramatrimoniales. 9
Los cambios socioculturales, e incluso los socioeconómicos, acaecidos en la so -
ciedad en las últimas décadas han llevado a cambios sociodemográficos, que han
afectado directamente a la familia. La ciencia, con el consiguiente aumento de la
esperanza de vida, el último y acelerado desarrollo económico, y a continuación
el v er tiginoso retroceso económico vivido con especial virulencia en España, la
tolerancia social hacia el ejercicio de las liber tades personales y/o la creciente
independencia de las mujeres están detrás de la historia más reciente de muchas
familias españolas.
Algunos de ellos han afectado directamente a la estructur a familiar clásica a la que
han hecho ev olucionar y cambiar . Entre esos factores cabria destacar los siguientes:
la estructur a de edades de las sociedades occidentales está cambiando como conse-
cuencia de la “ ma yor esperanza de vida” ;” la enorme y preocupante reducción de
las tasas de fecundidad y como consecuencia de ello el descenso de la natalidad ;
otro de los hechos destacables de la realidad familiar española de las últimas dé-
cadas es la emancipación tardía de los jóvenes que cada v ez abandonan a ma yor
edad el domicilio familiar , viviendo en casa de sus padres incluso después de haber
encontrado un tr abajo; el aumento en el númer o de mujer es que trabajan fuera del
hogar , que lo hacen posiblemente fuera y dentro del hogar , tr abajo extr a-doméstico
de la mujer; la elevación en la edad media a la que se contrae el pr imer matr imo-
nio, que se retrasa cada día más; el descenso de la nupcialidad , es decir , la reduc-
ción en el número de matrimonios constituidos; el aumento en las tasas de divorcio ,
9 RIV AS, A. M. et al . (2011). p.
124.
1.19 a 1.24 Fotografías del reportaje La
revolución familiar en El P aís Semanal, nº
1515, 9 de octubre de 2005.
1.12
1.22
1.19 1.21
1.20
41
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
1.3 F or mas de vida: ideas sobre vivienda social
La arquitectura como respuesta a los nuevos modos de habitar
Vivimos en el espacio de a yer una vida de ciencia ficción. En la may oría de
los casos, la vivienda r acional incorporada desde los CIAM, es el elemento que
mantenemos dentro de la propia disciplina de la arquitectura. Unas cuantas ins-
talaciones se han superpuesto a los esquemas espaciales vigentes desde el Movi-
miento Moderno, pero todo sigue obedeciendo a los mismos patrones.
La cotidianidad supera la arquitectur a. Lo habitual, como extremo de la ignoran-
cia, se refugia en la seguridad que gar antiza la cercanía de las cosas, las personas
y las acciones, tergiv ersando la mir ada. La supresión de lo habitual puede ser
un momento poderoso de conocimiento. Es necesario definir nuevas reglas de
juego, tr ansgrediendo todas aquellas leyes creadas para controlar las formas y
las personas.
Y ello implica en primer lugar tomar conciencia de que la primacía tipológica
como posibilidad instrumental, basada en la estabilidad de las f or mas asociadas
al habitar , pierde consistencia como método de identificación proy ectual según
los individuos van transformando sus pautas desde la vida familiar sedentaria
hasta una instalación en el mundo describible como nomádica, ajena a los patro-
nes espaciales tradicionales. 13
Es evidente que, en líneas generales las viviendas ac tuales no responden a los de-
seos, necesidades y requerimientos de la nueva sociedad, y de las nuevas f or mas de
conviv encia que sus ocupantes y usuarios desean establecer . “Vivimos en el espacio
de a yer una vida de ciencia-ficción” , nos dice Juan Herreros al inicio de la cita an-
terior , y esto no es nue vo, casi históricamente esto ha sido así, y esa adaptación es
solicitada reiterada y periódicamente tanto por la sociedad y los usuarios de las vi-
viendas, como por los propios arquitectos, muchas v eces incapaces, con los medios
que poseen, de satisfacer esas demandas sociales y domésticas.
Recordemos la adv er tencia de Le Corbusier: “El problema de la casa no se ha plan-
teado” , proclamada en 1924, no es nuev a hoy en día par a nosotros, este tipo de
expresiones la hemos leído y escuchado muchas v eces desde entonces, y no nos
extr aña en absoluto escucharla porque de alguna manera seguimos pensando más
13 HERREROS, J. (1994). p. 169.
42 BASES Y OBJETIVOS
o menos lo mismo, la seguimos sintiendo nuestr a y presente; una idea en la que
el arquitecto insiste: “Somos desgraciados por habitar casas indignas que arr uinan
nuestra salud y nuestr a moral” , persiste en la misma demanda en su libro Hacia
una arquitectura . P or mucho que Le Corbusier plantease la solución proponiendo
“una maquina de habitar” , años después aceptó que no es desde ella desde la que
se debe solucionar el problema, sino que se debe afrontar desde el entendimiento
de la vida , sin subestimar esta.
No era el único en aquellos años, Mies van der R ohe, desde una posición alejada
de la de sus compañeros, los arquitectos alemanes del existenz-minimun , empeña-
dos en una idea de vivienda que nos describe Iñaki Ábalos: “En las inv estigaciones
de estos arquitectos el objetivo es obtener tipologías sistematizables de bajo coste,
buena orientación solar y un buen aprov echamiento de la parcela para familias tipo,
de clase obrera o burguesa” , 14 que pudo ser v alida inicialmente par a el alojamiento
de masas, pero que al poco tiempo se demostró insuficiente par a la buena vida
de las personas. P or el contrario, Mies como nos recuerda Josep Quetglas, exige
con claridad ya en 1930, frente a sus compatriotas, que: “La vivienda de nuestro
tiempo aún no existe, sin embargo, la tr ansformación del modo de vida exige su
realización” , 15 en una clara apuesta por una arquitectura doméstica que tiene que
obedecer también a otras cuestiones, como son las relativas a la individualización y
a unos nuev os modos de vida.
T r as ellos, y a lo largo de todo el siglo X X, según las necesidades y aspir aciones
del momento, han sido numerosos los arquitectos que se han expresado de maner a
similar a la de los citados, llegando así hasta nuestr a época, donde inaugur ado el
siglo X XI seguimos con las mismas reclamaciones. En términos gener ales, la nor -
mativa va retardada, pero también los arquitec tos siguen utilizando esas tipologías
obsoletas, aunque también es cier to que, en líneas generales, están al margen de la
enorme producción de viviendas; en cualquier caso, sea cual sea la razón, la vivien-
da va siempre retrasada respecto a los cambios cultur ales, sociales y tecnológicos
de la sociedad. Como reclama Francisco T orres:
Promociones de viviendas destinadas a un segmento muy homogéneo de pobla-
ción, que han sido proyectadas de acuerdo con unos programas y car acterísticas
distributivas establecidos en normativas rígidas, y formalizadas por arquitec tos
con criterios normalmente alejados de las expectativas de los futuros ocupantes. 16
Estos clásicos y permanentes requerimientos, lamentos o quejas, que no son siem-
pre exactamente los mismos, sino que están en constante ev olución, adaptándose
a los diferentes tiempos y sociedades en las que se enmarcan, no son nunca sufi-
cientemente satisfechos. Se está produciendo un paisaje doméstico, en el incesante
crecimiento de las ciudades, lleno de enor mes edificios de viviendas, que siguen
aún utilizando como propuestas de habitar unas tipologías y unos modelos que no
han variado apenas desde la primera modernidad, antiguos esquemas trasnochados
de distribuciones funcionales que deberían haber quedado hace tiempo muy atrás,
43
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
14 ÁBALOS, I. (200). p. 21.
15 QUET GLAS, J. (1994). p. 1.
16 T ORRES, F . (1995). p. 144.
17 LA CA TON & V ASSAL. (2007). p. 35.
pero que siguen siendo, liger amente modificados, estéticamente maquillados, cu-
biertos de decor ativas y vistosas v estimentas de la más r abiosa contemporaneidad,
y así ofrecidos a la sociedad.
Viviendas y espacios domésticos v acíos de interés y muy similares entre sí, que
como dice Anne Lacaton:
(…) en un ser vicio subsidiario a una larga cadena de decisiones o reducida a su
capacidad decorativa para justificar alguna que otr a operación, la arquitectura
parece copiarse a si misma una y otra vez a riesgo de perderse en ese intento. 17
y que tienen una absoluta confianza en una tipología edificatoria y una mor fología
urbana –el bloque, la torre, la manzana y la hilera-, ideados desde una estandariza -
ción de objetos arquitectónicos, plenos de f ormalismos vacuos e intr ascendentes,
que dan como resultado ciudades y viviendas estandarizadas toda vía, que inducen
a la monotonía. O por el contrario, en el otro extremo, pero con el mismo desin-
terés por las cuestiones domesticas, muchos edificios de viviendas parecen más
pensadas desde una cultura de la imagen, de lo dado y de lo publicitario, sin un
pensamiento arquitectónico y doméstico actualizado que las sopor te, todo lo más,
esas viviendas terminan siendo envueltas en ex trav agantes diseños formales y cons-
tructivos, convertidas en edificios-objeto de falso interés y complejidad.
Promociones de viviendas, tejidos residenciales y estruc turas edificatorias ex nov o,
que se sitúan sin solución de continuidad, en las nuevas zonas de expansión de
la ciudad y , en ocasiones, con crecimientos tentaculares pero ajenos a la misma y
al contexto donde se inser tan, con modelos invasivos de urbanismo y ocupación
del territorio que se olvidan del mismo; ignorando tanto la ecología urbana, sin
establecer relaciones con el exterior y los paisajes, como la ecología doméstica,
promoviendo arquitecturas que se alejan de la eficiencia de la sostenibilidad pasi-
va. Lugares y situaciones que son indiferentes al espacio público, que terminan sin
apenas actividad urbana y humana, sin fav orecer la conviv encia en la diversidad, y
sin generar espacios inter medios entre lo público y lo privado para sus habitantes.
Espacios comunes de encuentro para vivir también en ellos, para convivir , que f o-
menten el espacio común de acceso a las viviendas para fav orecer el uso colec tiv o
y para que sean usados en comunidad por sus vecinos.
La realidad es que, una vez entregadas las viviendas y con los arquitectos de vuelta
en su estudios, se inicia un proceso lento y persistente de cambios que van mar-
cando la ev olución de la vivienda original hacia otra más densa, compleja y div ersa,
más inesperada, en muchos casos en contra de las intenciones del proy ec to, pero
a su v ez más ajustadas a las necesidades reales de sus inquilinos, haciendo que la
realidad ponga en crisis la estrategia de proyecto. Las instancias de este proceso son
demasiadas para poder quedar consignadas en dibujos o datos precisos: una obr a
conjunta y abierta, enorme, cuya e volución nunca cesa de escribirse. Los usuarios
realizan todo tipo de modificaciones y variaciones, las esperadas e intuidas por
44 BASES Y OBJETIVOS
los arquitectos, y las inesperadas y sorpresivas de sus moradores, muchas alejadas
de las intenciones arquitectónicas originales de sus autores, para responder a la
necesidad de apropiación de unos espacios que consideran ajenos y que no se
ajustan a sus demandas y necesidades, tanto en el interior de las viviendas, con
una modificación de la distribución interna: compar timentaciones, redistribucio-
nes de estancias, eliminación de tabiques, cambios de puertas, cambios de baños
y sanitarios, aparición de or namentos como rejas y llamativas molduras, como en
el aspecto exterior que tampoco parece agr adar , cuando es posible, y esto suele
ocurrir en las viviendas adosadas, más fácil de realizar que en bloques colectiv os,
con la aparición de elementos que recomponen la imagen inicial, la expresión ex-
terior: cambios estéticos como son los de color en las fachadas y en los acabados,
ocupación de todos los espacios exteriores posibles par a incluirlos en la vivienda,
cerramiento de sopor tales, cubrición de terrazas, alteraciones de v entanas y puer tas,
aparición de v olúmenes ex teriores con almacenes, talleres, habitaciones que modi-
fican notoriamente los v olúmenes edificados. Alter aciones y transformaciones muy
desafortunadas en ocasiones, donde además de los mencionados cambios estéticos
se produce un deseo ilimitado de ocupación de los espacios intermedios y ex te-
riores de la vivienda, ampliando y densificando la vivienda, pero que en cualquier
caso lo que pretenden es satisfacer las necesidades, deseos y anhelos singulares de
las familias que las ocupan.
Es tarea del arquitecto dar un salto hacia delante, entender esas necesidades y de -
mandas, responder a los estímulos sociales, y ponerse al ser vicio de una sociedad
más dispersa y plural, respondiendo a sus requerimientos y solicitudes, a sus nece -
sidades, pues como dice Er nest Rogers:
Un profesional honesto -aunque la medida de su talento sea “limitada”- podrá ser
siempre útil si ha sido preparado par a reconocer , por lo menos como tendencia,
los objetiv os últimos de la sociedad. 18
Es necesario reconocer la complejidad del habitar , y valor ar otras realidades alter-
nativas, pues las preferencias domésticas no están estandarizadas, y se encuentran
alejadas de las de una domesticidad estereotipada y encorsetada, y por tanto, de las
viviendas que sólo ofrecen espacios compartimentados y de un solo uso, que no
se ajustan a las exigencias reales de sus inquilinos, sin flexibilidad para cambiar y
adaptarse a otras situaciones personales y familiares por venir .
Se necesita flexibilidad, viviendas flexibles, espacios y sopor tes flexibles que ge-
neren las condiciones para crear escenarios que posibiliten cambios y ajustes. Y
esa flexibilidad debe ser doble: P or un lado, se deben ofertar a los ciudadanos una
amplia gama tipológica, diversa y plural -no es posible ofrecer un único tipo de
vivienda-, aun cuando esas viviendas tuviesen márgenes para el desarrollo de la
flexibilidad; no es suficiente, de entr ada se deben plantear ya diferentes y variados
hábitats, huir de la uniformidad, como señala Constantinos Do xiais cuando dice:
45
MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
Unos de nuestros grandes problemas en la arquitectur a actual es, por ejemplo,
la uniformidad hacia lo que nos lleva la estandarización, etc.; una uniformidad
que está alcanzando un punto en el que no podemos por más tiempo distinguir
nuestra propia casa de la de nuestros vecinos. 19
para que cada persona o grupo de convivencia busque y encuentre el más adecua-
do a sus deseos y condiciones personales y familiares.
P or otro lado, además, estas div ersas tipologías deben ser flexibles huyendo de es-
pacios compartimentados y decididos desde la función y el uso, que no se ajustan
a las exigencias demandadas, y ha y que ser capaces de proponer viviendas más
inacabadas e incompletas, que sean menos deter minantes a la hora de decir nos
como hemos de ocuparlas y vivirlas. Viviendas v aciadas, que el espacio interior
sea vaciado, eliminadas muchas de sus compar timentaciones, las innecesarias, y los
ser vicios concentrados, como indicaba Charles Moore:
Las habitaciones son espacios vacíos no específicos, escenarios vacíos para la
acción humana en los que realizamos los ritos y las improvisaciones de la vida.
Espacios con cualidades esenciales que dotan a las casas de un sentido memora-
ble de ser lugares especiales para habitar . 20
Viviendas y estancias no determinadas y especificas, sin usos predefinidos, sin fun-
ciones asociadas a priori. El grado de satisfacción en nuestr a sociedad se mide
también en base a nuestra satisfacción con nuestros espacios domésticos, la casa
necesita flexibilizarse, hacerse dúctil, para dejar lugar al que debe ser el protagonis-
ta, el habitante, como señalaba Y ona Friedman:
La tesis principal que defiendo en arquitectura, es que el personaje central no
es el arquitecto sino el usuario del edificio, el habitante. Esta habitante no es el
“hombre promedio” , una entidad imaginaria de los estadistas, sino una persona
física, un individuo que es diferente a todos los otros. Además, hoy , el es diferen-
te de aquel que fue a yer y del que será mañana. 21
La vivienda como paisaje de acontecimientos posibles, como escenario de nuestr a
cotidianidad para los cambios por venir , para conseguir el acomodo de y entre sus
habitantes, que ponga la vida y sus nuev os estilos de vida, y las nue vas realidades
en el centro del proy ec to doméstico, par a un individuo más libre y fluido, como la
sociedad en la que nos deslizamos, como señaló Josep Quetglas hace unos años,
en la definición sobre lo que la casa y el “habitar” significa:
Entonces la casa, desaparecida como institución como lugar específico opuesto
a los otros lugares -por cuanto el ocio dejará de ser la aparente oposición al
trabajo, y lo privado dejará de ser la aparente oposición al colectiv o-, estará por
todas partes: ser á cualquier lugar , cada espacio y cada tiempo donde se afirme y
reencuentre un sujeto libre y múltiple, igualitario y real. 22
18 ROGERS, E. (1965). p. 50.
19 DO XIADIS, C. A. (1963). p. 211.
20 MOORE, C. et al. (1964).p. 80.
21 FRIEDMAN; Y . (2011). p. 16.
22 QUET GLAS, J. Opus cit . (1994). p.
3 .
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MD 01 I BASES Y OBJETIVOS
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2 Metodología
2.1 Introducción 55
2.2 Estudios previos 56
2 .3 T rabajo de campo 56
2.4 Análisis y reelabor ación del material de trabajo obtenido 58
2.5 Bibliograf ía 59
55
MD 02 I METODOLOGÍA
2.1 Introducción
En base a los objetiv os y criterios planteados anteriormente, el desarrollo de este
trabajo consiste en una metodología que comienza con un estudio previo de los
modelos residenciales seleccionados, posteriormente se realiza un tr abajo de campo
y finalmente el análisis y estudio del material acumulado según los div ersos aparta-
dos de la tesis, incluyendo la e xtr acción de conclusiones. Una metodología prác tica
y real, que nos permita elabor ar un impor tante trabajo de campo in situ , entendido
éste como una extensa base de datos de la que extr aer una serie de conclusiones
a partir , por un lado, del estudio y análisis de modelos de vivienda de reconocida
calidad, desarrollados en las últimas décadas y , por otro lado, del análisis de las
necesidades, demandas y deseos reales y cambiantes de los usuarios, así como de
las modificaciones, transformaciones y cambios realizados en las viviendas.
El núcleo de la inv estigación consistió en visitar las viviendas seleccionadas, lo que
se ha denominado trabajo de campo, con el objeto de que la inv estigación se reali-
zase con información de primera mano; visitando y palpando las realidades domés-
ticas, porque como decía Bertold Brecht: “solo instruidos por la realidad podremos
cambiar la realidad” , y poder así realizar los levantamientos actualizados que nos
permiten compar arlos con el estado inicial de la viviendas y registrar las modifica-
ciones y variaciones en ellas acaecidas, así como las ocupaciones realizadas por sus
usuarios, para ex traer las conclusiones que nos per mitan, en el futuro, apostar por
unas viviendas con modelos basados en las realidades encontradas, más proposi-
tivas y más cercanas y adecuadas a las exigencias sociales, familiares y personales.
Un trabajo de campo realizado sobre diferentes modelos de viviendas, construidos
con diferentes normativas, en diferentes países, con variados contextos sociales
culturales y económicos, para estudiar su ev olución en el tiempo y sobre unos mo-
delos recientes que nos permitan comprobar su gr ado de ajuste y adaptabilidad a la
aparición de las nuevas y constantes demandas de los usuarios. P ara este tr abajo de
inv estigación, se descartaron, promociones estudiadas y analizadas en los trabajos
realizados anteriormente y se ter minaron por seleccionar viviendas de reconocida
calidad en el ámbito de la arquitectura nacional y europea, realizados en los últi-
mos cuarenta años aproximadamente, aquellas realizadas después del proyecto de
la Quinta da Malagueira de Siza, que nos permitieran ver y testar que uso hacen de
ellas las personas que las ocupan, a lo largo de estos años transcurridos.
56 METODOLOGÍA
2.2 Estudios previos
Se trata por tanto, en un primer momento, de realizar un estudio previo y teórico,
para analizar y comprender críticamente los proyectos domésticos seleccionados,
obteniendo toda la documentación más relevante posible, e inv estigar en los entre-
sijos de la documentación recabada, detectando y ordenando las diferentes v ersio-
nes encontradas de los proyectos, así como compar ando las variaciones o discre-
pancias entre las publicaciones especializadas en arquitectura y otr as ar tes -libros,
revistas y prensa-, archivos, bibliografías, páginas w eb, colecciones digitalizadas y
bases de datos on-line, para un total entendimiento del proyecto y sus intenciones,
estudiando sus planos, dibujos, fotografías, memorias y escritos realizados sobre las
viviendas. Y además, se ampliará el campo de estudio a otras disciplinas o ar tes
v ecinas, que son conv ocadas, al modo en el que se reivindica desde el Proy ecto
Internacional Casa de Citas: Lugares de encuentr o de la arquitectura, la literatura
y otras ar tes vecinas ; 1 donde esas otr as ar tes, que con visiones menos disciplinares
que la que la propia arquitectura nos proporciona, pero conectadas con ésta por
pasadizos o pasajes subterráneos, nos a yuden a relacionar , entender y e xtender las
intenciones últimas del habitar que los arquitectos nos proponen.
2.3 T rabajo de campo
En un segundo momento, la inv estigación consistirá en el cuerpo principal de la
misma, el trabajo de campo, la visita a las viviendas y la adquisición de la inf or-
mación in situ , para comprobar así, por un lado, su estado actual respec to a la
documentación anteriormente conocida, y por otro lado, detectar y contr astar en la
realidad de los salones, dormitorios, estancias, cocinas, baños, habitaciones exte-
riores, cubiertas… cuales han sido las variaciones y modificaciones o alter aciones y
transformaciones realizadas por los residentes en las viviendas, y también, cual es
la ocupación del espacio domestico realizado con los enseres y cosas que utilizan
sus ocupantes, en definitiva, como usan diariamente en su vida más habitual su casa
y sus habitaciones. Obser var como la casa y sus espacios ter mina env olviendo al
hombre y sus objetos, aquellos que son necesarios para su cotidiana vida.
P osterior mente, una v ez asegur adas las posibilidades reales de los viajes, comienza
la preparación del viaje con el máximo entusiasmo e ilusión por la inv estigación
a realizar , dentro de la diversión personal que en general debe generar una tesis,
sin sentir esa div ersión es muy difícil realizarla, recordemos la reivindicación de
la div ersión que realiza Umberto Eco en su libro Como se hace una tesis , 2 donde
manifiesta: “Hacer una tesis significa div er tirse y la tesis es como el cerdo, en ella
todo tiene prov echo” . Se continúa con el estudio y el conocimiento de la ciudad, así
como el entorno y las calles más cercanas donde se inser tan las viviendas y , se rea -
lizan y preparan fichas que ayuden a preparar y programar las visitas a las viviendas
de forma que se sistematicen y ordenen las mismas, eviten olvidos y desigualdades
entre los temas a analizar .
57
MD 02 I METODOLOGÍA
El acceso a las viviendas es sin duda el momento más delicado, de ello depende el
éxito o no del viaje e incluso dado el caso, de la inclusión o no de esas viviendas
en el trabajo de investigación. T odo depende de ser capaz, en brev es segundos, en
apenas unos minutos en todo caso, y en ocasiones en otro idioma, de lograr que
el residente te permita el paso; poder tr asmitirle que estas elaborando un tr abajo
de inv estigación sobre su casa y sobre como la habita -todo ello con un carnet de
la Univ ersidad de Sevilla en la mano, una carpeta en la otr a y la cámara de fotos
colgada del cuello- ser capaz de que te abra la puer ta del todo y te fr anquee el paso
a los espacios que tiene bajo su control, a sus estancias, al lugar de su privacidad
personal o familiar , que vas a recorrer con ojos escr utadores y sin consideración vi-
sual alguna, recordemos que Le Corbusier reiteraba siempre lo impor tante es mir ar ,
queriendo casi escanear mentalmente sus habitaciones más intimas.
Nunca sabrás porque unos te lo per mitieron y otros, pero ellos son los que esco-
gen a quien entra, cuando, como y porqué en su casa, en su espacio doméstico,
sólo ellos saben porque se produce, si se produce, la aceptación de la propuesta
y el permiso a tr aspasar el límite entre la esfera publica y la privada de su casa, y
por tanto, el acceso a su cotidianidad, o si por el contrario, uno es rechazado, unas
v eces con educación y tras minutos de conversación, y otr as v eces con un por tazo
en la cara.
Se inician así, en un recorrido o periplo casero, unas v eces más cor to y otras más
largo e intenso, las conv ersaciones y entrevistas, casi inter rogatorios, y en ocasiones
complicadas por la barrera del idioma, si la vivienda tiene, o no, la capacidad de
ir adaptándose y satisfaciendo las costumbres y necesidades, reales o caprichosas,
pero siempre variables y cambiantes en el tiempo, aquellos ritmos vitales de sus
moradores. El inconv eniente del idioma en las visitas a las viviendas en Francia fue-
ron solv entadas gracias a la colabor ación de Iris, que funcionando de interprete me
permitía en el recorrido ir fotografiando los interiores con may or liber tad.
Y de esta manera se va gestando la investigación in situ, en las viviendas, con la
proximidad y el contacto con sus moradores, y sus usos y costumbres; con las
conv ersaciones con los inquilinos o propietarios, escuchando sus demandas, en
ocasiones realizadas ya, tras años de ocupación y uso de las viviendas; con el en-
tendimiento y comprensión de las mismas que dan la visitas; con la toma de datos
gráfica, con dibujos y croquis, y fotográfica, de las actuaciones realizadas por sus
usuarios; con la transcripción r ápida e inmediata de la información obtenida, para
evitar equiv ocaciones, mal interpretaciones y olvidos.
Así se realiza esa toma de datos con la generosa a yuda de sus habitantes, con las
explicaciones del porqué de determinadas actuaciones acometidas por ellos, que
si no serían en ocasiones difíciles de entender , y de esta maner a se ordenan cro-
nológicamente, a partir de entrelazar los levantamientos de las viviendas con las
historias familiares y las narraciones personales recogidas en las conversaciones
1 El Pr oyecto Internacional Casa de Citas:
Lugares de encuentr o de la arquitectura, la
literatura y otras ar tes vecinas, tendrá en la
primavera de 2024 su quinta edición: Casa
de citas CdC 5_SdB 2023 . Dar lugar a los
lugares .
2 ECO, U. (1989).
58 METODOLOGÍA
mantenidas, y con ellos descubrimos y desgranamos los procesos que per miten
entender la articulación entre la vivienda original proyectada por el arquitecto y la
vivienda actual proyectada por sus habitantes.
2.4 Análisis y reelabor ación del material de trabajo obtenido
La tercera fase del tr abajo comenzará con ordenar convenientemente toda la in-
formación recabada, y el dibujo, con sus múltiples posibilidades, será la principal
herramienta de estudio y análisis, desde los croquis realizados en las viviendas,
hasta los levantamientos planimétricos actuales, reales, modificados, adaptados y
ocupados por los diferentes usuarios, pasando por diagr amas y esquemas, para
comprender porque en ocasiones el espacio doméstico que se les ofrece no se
ajusta, o sí, a sus necesidades reales.
En ese sentido conv endría recordar la recomendación de Le Corbusier: “Prefiero
dibujar a hablar , ya que el dibujo es más r ápido y deja menos espacio par a la
mentira”; de forma que se elabor arán planos, perspectivas y representaciones tridi-
mensionales de las viviendas, con sus variaciones y cambios, así como de todos los
enseres, objetos y cosas que puedan contener y que nos aporten información sobre
las historias personales de cada una de las casas y sus ocupantes. For mas de expre-
sión gráficas concebidas como bandejas acumulativas de información, que a yuden a
desv elar el complejo y vital entramado establecido entre estancias y usuarios, entre
habitaciones y objetos. La realidad encontr ada en esas habitaciones, no la idealizada
por los arquitectos autores de los proyectos, ni la futur a, inexistente y desconocida
como Adolf Loos recalcaba:
Guárdate de ser original; a esto te lleva fácilmente el diseño. Ha y que hacer a
menudo un gran esfuerzo cuando se dibuja par a alejar todas las ideas originales.
¿Cómo vivirán dentro de cincuenta años las gentes par a quién trabajo?. 3
Se entiende el valor del dibujo como modo de inv estigación, donde la precisión y
semejanza con la realidad no importar á tanto como que se convier ta en una he-
rramienta abier ta par a pensar y analizar , entendido como un mapa que establece
relaciones. Una suer te de car tog rafías domésticas situada en un acto de presente
pero que, como los mapas, y bien lo sabía Borges, nunca están completamente for-
mados y acabados, y por tanto, deberían estar abiertos a sucesivas modificaciones
y transformaciones, un medio de acción que pueda ser alterado para adaptarse a
sucesivas realidades v enider as como lo están o deberían estarlo estas viviendas,
variables y mutables.
Las antiguas representaciones estáticas dejan paso a diagramas, ideogramas, in-
fogramas y simulaciones dinámicos. Capaces de sintetizar decisiones básicas (cri-
terios de acción) y combinaciones de movimientos (sistemas operativ os) mapas
tácticos y mapas operativos en los que se fusionaran, acciones y actividades. 4
59
MD 02 I METODOLOGÍA
3 LOOS, A. (1998). p. 18.
4 SORIANO, F . (2001). p. 390.
Se han llevado a cabo le vantamientos planimétricos dibujados sobre las plantas
originales de los proy ectos, recogiendo y e xplicando el porqué de las actuaciones
vistas, y se han realizado perspectivas axonométricas que e xpliquen espacialmente
las viviendas y sus transformaciones posteriores. Así mismo la otra herramienta de
trabajo par a el estudio y análisis de las viviendas y de lo que en ellas o de lo que
de ellas puedan hacer , o no hacer , sus usuarios será la maqueta.
Se ordenan y catalogan las fotografías, con la misma intención, estableciendo com-
paraciones entre las imágenes recién finalizadas y las fotografías tomadas en las
viviendas, e incluso, cuando se nos ha permitido, también a sus usuarios. Así años
después de haberse finalizado y entregado las viviendas, en los levantamientos
realizados y las fotografías realizadas, pueden percibirse las simples o sofisticadas
inter v enciones, las más ingeniosas o torpes variaciones, según los casos, con las que
los moradores buscan encuentros y alianzas fruc tíferas entre sus requerimientos
y los atributos de cada estancia doméstica. La arquitec tura se modifica constan-
temente, quizás “los proyectos de los usuarios” , no sean tan memorables por sus
cualidades plásticas o formales, pero sin duda habrán ganado posibilidades en las
viviendas, en una auténtica lección de “arquitectur a sin arquitectos” , de humildad,
pues el futuro del proy ecto doméstico no ha quedado congelado en la visión origi-
nal del autor y este trabajo es, a su modo, un registro documental a la vez que un
proy ecto de investigación del que e xtr aer conclusiones.
En definitiva, creemos que toda investigación inicia un camino incierto que precisa
para su éxito de unas bases cier tas que definan de forma clara el marco de tr abajo
en el que debemos mov er nos. La propuesta de investigación está apoyada en la
experiencia como arquitecto, profesional y docente, en el proyecto de viviendas;
por tanto el método que proponemos es también el derivado de nuestra activi-
dad diaria: la inv estigación sobre experiencias dibujadas, constr uidas y habitadas;
su análisis y estudio como base para ex traer finalmente unas conclusiones que
pudiesen ser ensa yadas e incorporadas, posteriormente, en nuev os proyectos de
viviendas. Conclusiones par a la revisión y adaptación de los espacios domésticos
actuales, derivadas del uso real que hacen los habitantes de sus viviendas y sus
espacios domésticos.
3.3 “Media casa” en construcción , 484 vi-
viendas en Villa V erde , en Constitución,
ELEMENT AL, 2009-13.
3.4 Estudios volumétricos de los tipos A y
B, con las v ariantes T2 a T5, para el Barr io
de la Malagueira, Évora , Álv aro Siza, 1979.
3.5 Vista general del salón de una vivienda
en esquina, en la última planta, de las 53
Viviendas en Saint-Nazarie , Lacaton & V as-
sal, 2011-15.
3.3
3.5
3.4
67
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
Una interpretación posterior de esta estrategia de tipologías de crecimiento “ev olu-
tiv o” y progresivo de la arquitectura doméstica fue la planteada, en un hábitat rural,
por el arquitecto Álvaro Siza en el proy ecto del Barrio de la Malagueir a, como e x-
pansión periférica de Év or a, desde 1973 hasta la ac tualidad; donde en unas parcelas
idénticas en super ficie, que albergan a la vivienda y su patio correspondiente, las
viviendas son resueltas únicamente con dos tipos, A y B, que se construirán y evo-
lucionarán, según las “ordenanzas de regulación” del arquitecto; aunque la ilusión
y el sueño, en palabras del propio arquitecto, sería: “... el sueño de un arquitec to
es no ser necesario” , 6 en sintonía, quizás, con aquella Arquitectura sin arquitectos
de Bernard Rudofski. 7 Las viviendas crecerían únicamente en planta primer a, según
los diferentes tipos pre vistos, sin la ocupación de los patios, en un juego dinámico
de relaciones entre los v olúmenes construidos, el patio y la presencia en la calle.
Las cinco propuestas de viviendas del colectivo de arquitectos Elemental, dirigido
por Alejandro Arav ena, desde inicios del siglo XXI, entre Chile y Mé xico, plantean
una estrategia donde, desde el inicio, se controlan y construyen los v olúmenes
máximos que las viviendas podrán llegar a alcanzar . Ser á dentro de ellos, gracias
al carácter poroso de las volumetrías proy ec tadas, donde estas viviendas podrán
crecer hacia esos vacíos interiores para completarse; se expenderán y ocupar án los
vacíos contiguos esas “medias casas” , que quedaron en bruto y por hacer . Se cons-
truye la mitad que el cliente puede permitirse, quedando el resto en una situación
fácil de completar , pues como dice Ar av ena: “El punto es que un buen proyecto de
vivienda progresiva se mide en la capacidad de hacerle fácil, económica y segur a la
segunda mitad de la casa auto construida a esa familia” . 8 Si las dos anteriores inicia-
tivas ejemplifican un modelo de “habitar con crecimiento hacia fuera” , estas últimas
propuestas sudamericanas lo hacen de un modelo de “habitar con crecimiento ha-
cia dentr o” , en función de los mecanismos facilitados de crecimiento de la vivienda.
P or ultimo, estudiaremos en el pro yecto de las 53 viviendas en Saint-Nazarie de
Lacaton & V assal de 2007-11, como esa atención al futuro habitante se canaliza
mediante proy ectos que no crecen, ni hacia fuera ni hacia dentro, no evidencian
síntomas de crecimiento v olumétrico, ni señales de identificación personal en el
exterior , pero las diferentes utilizaciones que hacen los residentes de los “espacios
vacíos” dados, “grandes” espacios de belleza, generosos y fle xibles, que se proyec-
tan liberados de usos y funciones específicas, con esa sensación de incompletos y
de acabados en bruto, dejan su protagonismo a la ocupación que de los mismos
hacen sus usuarios en su quehacer diario y cotidiano, son evidentes. En palabras de
los arquitectos: “Los diferentes espacios estarían fuer temente carac terizados no por
funciones precisas, sino por particularidades cualitativas muy marcadas... Más bien,
un catálogo de espacios de calidades complementarias y contrastadas” . 9 La domes-
ticación en la vivienda de estos espacios sin jerarquías o indiferenciados tiene que
v er , con la posibilidad abier ta del cobijo y del desempeño de pr ácticas y rutinas
cotidianas y , por lo tanto, con la vida ordinaria en espacios de calidad.
6 Álvaro Siza, según Carles Muro, en la pre-
sentación de una exposición sobre su obra,
en MOL TENI, E. (1997). p. 9.
7 Se hace referencia al libro de Bernard Ru-
dofsky Arquitectura sin arquitectos , que se
publica en el año 1964.
8 Vivienda y Espacio Doméstico en el Siglo
XXI . (2008). p. 122.
9 DRUO T , F ., LA CA TON, A., V ASSAL, J.-P .
(2007). p. 36.
3.6
3.6 P erspec tiva axonométrica Quartier s
Modernes Fr ugès . 1925.
3.1 Viviendas estandarizadas
Caso de estudio: Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac
Le Corbusier y Pierre Jeanneret
1924-26
70 CONTEXTO Y PANORAMA
3.8
3.7 P erspec tiva axonométrica de Quartier s
Modernes Fr ugès con estudio de los colores
de la fachada.
3.8 Tipos de viviendas: Quinconce; Arca-
de ; Gratte-ciel; Zig_zag ; Chimère; Isolee y
Jumelles.
3.9 P or tada de la primer a edición del libro
de Philippe Boudon P essac de Le Corbusier .
1929-1967. Estudio socio-arquitectónico .
1969.
3.10 Vista general del barrio Quar tier s Mo-
derns Fr ugès en la actualidad.
3.7
71
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
10 RAMÍREZ, J. A. (1999). p. 55.
11 BUDON, P . (1985). Opus cit .
12 LUCAN, J. (1987). p. 97. Henri Frugès
continua: “En una palabra, les pido que se
planteen el problema de planificación de
una vivienda, que encuentren la estanda-
rización adecuada, usando muros, suelos,
techo, de acuerdo con la más rigurosa so-
lidez y eficacia, prestándose a una v erda-
dera taylorización mediante el empleo de
máquinas que les autorizo a adquirir . ”
Le Corbusier , el arquitecto que nos prometió maquinas de habitar , terminó cons-
truyendo maquinas de emocionar . 10
Para analizar viviendas y estudiar las modificaciones realizadas por sus usuarios,
lo primero que deberíamos hacer es tener muy presente la experiencia de Le Cor-
busier y Pierre Jeanneret, hace ya un siglo, con los habitantes del primer conjunto
significativ o de viviendas que construían, y que el arquitecto francés Philippe Bou-
don relata, basándose en las encuestas que realiza en 1967, casi como si de un es-
tudio sociológico se tratase, en el libro: P essac de Le Corbusier . 1929-1967. Estudio
socio-arquitectónico. 11 Estas viviendas denominadas Quar tier s Modernes Fr ugès , en
el barrio hoy conocido como Cité Fr ugès , están situadas en una antigua finca de
P essac, ciudad limítrof e con Burdeos, y que en 1923 compra un altruista industrial
azucarero y amante del arte llamado Henri Fr ugès, para alojar a una par te de sus
trabajadores en una ciudad jardín de tipo ta ylor ista ; el cual había expresado a los
dos arquitectos suizos lo siguiente: “Les autorizo a realizar en la pr áctica sus teorías,
hasta sus consecuencias más extremas. P essac debe ser un labor atorio ”. 12
Es pertinente recordar lo allí ocur rido porque es el ejemplo de lo que aquí se esta
inv estigando, un proy ecto de viviendas, más allá de la indudable calidad arquitec -
tónica, que fue ideado y construido alejado de los usuarios. Estas viviendas deno-
minadas Quar tier s Moder nes Fr ugès , y finalizadas en 1926, fueron visitadas y exa-
minadas al detalle por Boudon, y en ellas entrevistó a sus habitantes y documentó
las modificaciones realizadas desde su finalización hasta el momento del trabajo y
posterior publicación. En ese libro se recogen los comentarios, análisis y críticas
realizados por los usuarios de las mismas, cuarenta años después de la finalización
de las mismas. Las viviendas de P essac, que son planteadas por Le Corbusier como
un “labor atorio” en el que resolver el problema de la carestía de la vivienda, fueron
transformadas y alter adas desde el mismo momento en que sus habitantes tomaron
posesión de ellas, por ser consideradas demasiado vanguardistas para la época, e
intentaron la apropiación personal y familiar de estos espacios domésticos, que los
consideraban ajenos, para llegar a construir sus propios hogares, cambiando sus
mor fologías y v olumetrías. Las transformaciones planteadas por los usuarios preten-
3.10
3.9
72 CONTEXTO Y PANORAMA
3.11
3.15
3.11 y 3.12 Vista general de Quar tier s Mo-
derns Fr ugès el dia de la inaugur ación en
1926 (izquierda) y 2015 (derecha).
3.13 y 3.14 Vista de las viviendas Grat-
te-Ciel , 1926 (izquierda) y 2015 (derecha).
3.15 V ista interior del salón, en la planta
primera de una vivienda Gratte-Ciel, hacia
el exterior , hacia las viviendas Quinconces ,
2015.
3.16 Vista de las viviendas Quinconce , 1926
(arriba), 1998 (medio) y 2015 (abajo).
3.17 Vista del alzado lateral de las vivien-
das Gratte-Ciel , 2015.
3.12
3.14 3.13
73
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
13 LE CORBUSIER. (1977). p. 73.
14 LE CORBUSIER. (1956). Opus cit. p. 34.
15 P ARE, R., y COHEN, J.-L. (2020). p.
X X.
16 P ARE, R., y COHEN, J.-L. (2020). Ibídem .
p. 64.
dían dotarlas de una imagen y un estilo que consideraban más cercano a ellos; sen-
tían no sólo un extr añamiento respecto a los espacios diseñados por Le Corbusier y
Pierre Jeanneret, sino que e xistía una distancia abismal de identidad e identificación
con los planteamientos de viviendas estandarizadas realizados por Le Corbusier .
Estas viviendas responden y recogen los planteamientos teóricos y prácticos, reali-
zados previamente por Le Corbusier como son los textos escritos publicados en la
revista L ’Espr it Nouveau entre 1920 y 1923 -recogidos posteriormente en su libro
Hacia una arquitectura de 1923-, y los proyectos Maison Dom-ino de 1914 y la
Maison Citr öhan de 1920, que no llegaron a construirse. En todas estas inv estigacio-
nes insiste el arquitecto en describir “la casa como una maquina de habitar ”, 13 desde
la estandarización e industrialización, para la construcción de viviendas en serie. Le
Corbusier utiliza para el diseño de las viviendas un módulo experimental estándar
de 5x5 metros, y sus posibles combinaciones añadiendo una o varias crujías, ge-
nerando siete tipos diferentes de maisons o casas: Arcade ; Quinconce; Gratte-ciel;
Isolee; Zig_zag ; Jumelles y Chimère (sólo una unidad y destruida), probando en ellas
lo que poco después, en 1926, anunciaría como los “cinco puntos de la arquitectur a
moderna”: la planta libre, la fachada libre, la ventana alar gada, la azotea y los pilotis.
Así, estas cincuenta y una viviendas que se construyeron, de las ciento treinta origi-
nalmente contempladas, pues sólo se realizo el sector A, y que fueron propugnadas
por Le Corbusier como “máquinas de habitar” , con soluciones racionales y técnicas
de construcción de vanguardia, de v olúmenes puros diseñados con cuidado, con
terrazas en las cubier tas, garaje para los coches, v entanas alargadas con marcos me-
tálicos y persianas correderas; fueron proyectadas de una manera muy atenta a las
condiciones higiénicas y de salud: con cuartos de baño y aseos con desagües en el
suelo, y un sistema de calefacción por conductos. Ambicionaban un nuev o ar te de
vivir que cuestionaba los modos de vida tradicionales de las clases tr abajadoras, y
pretendían actualizar el espacio doméstico a las nuevas f ormas de vida, y resolv er
así el problema de la vivienda, como el arquitecto dejo claro en la publicación de su
obra completa: “P essac es una nov ela de Balzac. Un individuo generoso se propone
demostrar a su país que es posible resolver el problema de la vivienda” . 14
P ero el hábil y siempre contr adictorio Le Corbusier , no solo reivindicó este proy ecto
de viviendas bajo la bandera de la industrialización y la estandarización, sino que
también lo hizo desde la poesía y la belleza, como dejó claro en su discurso de
inauguración, en junio de 1926, cuando exaltó “la poesía de su obr as” , 15 y en las
numerosas cartas impregnadas de autosatisfacción, que escribió en aquella época a
su madre, donde llegó a afirmar que: “P essac es un poema mediterr áneo, un flore-
cimiento ateniense” . 16 Le Corbusier no construyó villas blancas, de arquitectur a ma-
quinista, precisa y técnica, sino que, para descomponer los r acionalistas v olúmenes
de hormigón de las densas viviendas, recurrió a la paleta de colores ya empleada en
sus bodegones puristas: un azul celestón, un amarillo oro, un rosa pálido, un v erde
jade, un blanco cremoso y un castaño algo marrón, fueron los colores utilizados.
3.16
3.17
74 CONTEXTO Y PANORAMA
3.18
3.20
3.22
3.18 y 3.19 Vista de las viviendas Quincon-
ce , 1926 (izquierda) y 2015 (derecha).
3.20 y 3.21 Vista de las viviendas Zig-Zag :
1926 (izquierda), y 2015 (derecha).
3.22 Vista interior del salón en la planta
primera de una vivienda Gratte-Ciel , XXXX .
3.23 Vista de una vivienda Zig-Zag , 2015.
3.24 Vista de las viviendas Arcade , 2015.
3.25 Vista interior del dormitorio en la
planta segunda de una vivienda Grat-
te-Ciel , 2015.
3.19
3.21
75
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
17 MONT ANER, J. M. (2015). p. 78.
18 LE CORBUSIER. (1956). Opus cit. p. 34.
19 LE CORBUSIER. (1977). Opus cit . p. 182.
20 BUDON, P . (1985). Opus cit . p . 2 .
Este estudio “socio-arquitectónico” , que basado en la arquitec tura utiliza una meto-
dología interdisciplinar apoyándose en la etnografía, la antropología y la sociología,
analiza el sentido de las enormes tr ansformaciones introducidas por los habitantes
en las innovadoras y vanguardistas viviendas construidas por Le Corbusier . Estas no
fueron ocupadas hasta 1929, y no tuvieron mucho éxito, más bien fueron rechaza-
das, llegando a ser despectivamente denominadas “barrio mar roquí” , y rápidamente
fueron modificadas y su mor fología cambiada, sufrieron una metamor fosis con todo
tipo de alteraciones: fueron repintadas sus paredes y tr ansformaciones sus v olume-
trías, cerraron patios par a convertirlos en habitaciones, tapiaron las plantas bajas,
cubrieron las terrazas con techos inclinados, agrandaron algunas ventanas e inte -
rrumpieron ventanas corridas, incorpor aron anexos y destruy eron jardines, sustitu-
yeron carpinterías, decoraron las fachadas con cor nisas, en definitiv a, rechazaron
así todo lenguaje abstracto proveniente del mo vimiento moderno. El barrio deni-
grado y lleno de casas desfigur adas y abandonadas estuv o a punto de desaparecer ,
y así estuv o hasta que en 1973 se renov ó la primer a casa, y una nueva clase media
apareció y fue reemplazando a los ocupantes anteriores, y comenzó a dev olver los
edificios, ahora protegidos, a su estado original con a yuda de financiación pública,
en un proceso de recuperación o, quizás más adecuado sería decir , de inv olución,
que sigue vigente y es apreciable si se visitan las viviendas.
Como señala José María Montaner: “Boudon argumenta que dichos usuarios han
demostrado que “el habitar es una actividad” que se pr actica viviendo activamente,
introduciendo cualidades, significados y diferencias” . 17 Le Corbusier que respecto
a estas alteraciones y tr ansformaciones por par te de los habitantes, no las había
anticipado, ni programado, ni intuido, convencido como estaba de un necesario
comportamiento funcional, racional y tecnológico de las viviendas, quizás pecó de
falta de experiencia en esta temprana obra; pues si en una de sus visitas posteriores,
se había quejado amargamente: “Es increíble lo que han hecho… se permitió a la
gente retozar y entregarse a su incompetencia y no entienden nada”; 18 sin embar go,
cuando años más tarde se le preguntó acerca de estas transformaciones de su obr a,
parecía recordar aquella otra fr ase que también fue escrita por el: “La arquitec tura
expresa la vida humana, y las máquinas no” , 19 cuando respondió, desencantado o
resignado, con un: “Sabes, siempre es la vida la que tiene razón, y el arquitec to el
que está equiv ocado” , 20 frase de Le Corbusier que Boudon eligió como cita par a
iniciar su libro.
3.23
3.24
3.25
3.26
3.26 Vista aérea del barrio PREVI de Lima
en 1975.
3.2 Viviendas experimentales
Caso de estudio: Concurso Proy ecto Experimental de Vivienda (PREVI) en Lima
V arios equipos de arquitectos
1965-75
78 CONTEXTO Y PANORAMA
3.28
3.27 Fotomontaje con el estado de las vi-
viendas en el año 1985.
3.28 Vista aérea extraida de Google Earth
del barrio PREVI de Lima en 2023.
3.29 Fotomontaje con el estado de las vi-
viendas en el año 2003.
3.27
79
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
21 LUCAS, P . (2015). p.38.
22 LUCAS, P . (2015). Ibídem . p. 32.
23 LUCAS, P . (2015). Ibídem . p. 32.
24 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008).
Opus cit .
T odos los diseños de las viviendas, así como la tecnología de la construcción,
deberán estar basados en el concepto de flexibilidad y de crecimiento progresiv o
(horizontal y/o v ertical), para satisfacer el carácter dinámico y cambiante de las
familias que integran la comunidad en sus aspectos social, cultural y económi-
co. 21
El concurso y experiencia más célebre y sobresaliente de viviendas sociales que
prev eían su crecimiento y el cambio en el tiempo, por parte de sus ocupantes, es el
del Proy ecto Experimental de Vivienda (PREVI), en Lima, P erú. Se concibe a finales
de los sesenta y no se empezó a reconocer hasta treinta años después. Pretendía
la construcción de todo un gran bar rio residencial de nueva planta, que buscaba
organizarse como una entidad abierta, inacabada, para que posterior mente fuese
finalizado por parte de sus usuarios. Desde sus bases el concurso hace hincapié
en el problema de la vivienda y en “buscar nuev as soluciones para la construcción
masiva de casas” , 22 desde la experimentación en la innovación tipológica como res-
puesta a las nuevas f ormas de conviv encia que ya surgían: “debido a la aparición
constante de nuev os patrones sociales en las familias y las comunidades” . 23
Este proy ecto y su posterior ev olución, igual que el proy ecto de viviendas Frugès
de Le Corbusier , fue estudiado y documentado en un libro, treinta años después de
su realización, ¡El tiempo constr uye! Time Builds!. El Pr oyecto Experimental de Vi -
vienda (PREVI) de Lima: génesis y desenlace, 24 que entre otras cuestiones pretendía
poner en valor la obra casi irreconocible de los arquitectos tr as las inter v enciones
de sus habitantes, así como la idea de las unidades v ecinales propuestas, en un
urbanismo abierto donde las viviendas er an entendidas como sopor tes que admi-
tiesen las modificaciones de las familias.
El problema de la vivienda social era, en ese momento, una cuestión vital en P erú,
y el concurso de viviendas experimentales y crecederas para gente con pocos re -
cursos, que fue iniciado en 1965 por el gobierno peruano, contó con la a yuda del
Programa de las Naciones Unidas par a el Desarrollo (PNUD), y cuy o presidente
Fernando Belaúnde, que era arquitecto, invitó al tambén arquitecto y urbanista
3.29
80 CONTEXTO Y PANORAMA
3.31
3.32
3.33
3.30 Fotomontaje con el estado de las vi-
viendas en el año 1985.
3.31 Vistas de las viviendas de Juan R eiser
de P erú, 1978 (izquierda) y 2003 (derecha).
3.32 Vistas de las viviendas de Miró-Que-
sada, W illiams y Núñez de P er ú, 1978 (iz-
quierda) y 2003 (derecha). de
3.33 Vistas de las viviendas de Aldo van
Eyck de Holanda, 1978 (izquierda) y 2003
(derecha).
3.34 Fotomontaje con el estado de las vi-
viendas en el año 2003.
3.30
81
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
25 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008).
Opus cit . p. 10-25.
26 HANSEN, O. (1964). p. 141.
27 Los trece concursantes internacionales
fueron: Herbert Ohl de Alemania, James
Stirling de Inglaterra, Knud Sv enssons de
Dinamarca, Rafael Esguerra, Álv aro Saenz,
Rafael Urdaneta y Germán Samper de Co-
lombia, Atelier 5 de Suiza, T oivo K orhonen
de Finlandia, Charles Correa de India, Fu-
mihiko Maki, Kisho K urokawa, Kiyonori
Kikutake, de Japón (premiado), José Luis
Íñiguez de Onzoño y Antonio V ázquez de
Castro de España, Oskar Hansen y Sv ein
Hatloy de P olonia, Aldo van Ey ck de Ho-
landa, Geor ges Candilis, Alexis Josic y Sha-
drach W ood de Fr ancia y Centre for Envi-
ronmental Structure -Christopher Alexander
de los Estados Unidos.
28 Los trece concursantes peruanos fue-
ron: Miguel Alvariño; Ernesto Paredes; Luis
Miró Quesada; Carlos Williams y Osw aldo
Núñez; Juan Gunter y Mario Seminario;
Carlos Morales y Eugenio Montagne; Juan
Reiser; Eduardo Orrego; Luis Vier y Con-
suelo Zanelli; Franco V ella, José Bentín,
Raúl Quiñones y Luis T akahashi; Elsa Maz-
zari y Manuel Llanos (premiado); Frederick
Cooper , José García-Bryce, Antonio Graña
y Eugenio Nicolini; Fernando Chaparro,
Víctor Ramírez, Víctor Smirnoff y Víctor
Wisk owsky; Jaques Crousse, Jor ge P áez y
Ricardo P érez-León.
29 Los premiados fueron tres equipos in-
ternacionales: Atelier 5 de Suiza, Herbert
Ohl de Alemania (sin construir) y Kiyonori
Kikutake, de Japón, y tres peruanos: Ma-
nuel Llanos, Ricardo P érez-León y Consuelo
Zanelli (sin construir).
P eter Land a su ideación y lanzamiento. 25 Logr aron poner de acuerdo a los soció-
logos y arquitectos en su concepción y promoción, y permitió reunir las opiniones
de algunos de los defensores más directos del concepto de “arquitec tura abier ta” o
“forma abierta” como, Oskar Hansen, Fumihik o Maki, Geor ges Candilis y Aldo van
Eyck, que serían invitados a par ticipar en el llamado proyecto PREVI. Oskar Hansen
es, sin duda, entre todos ellos, el protagonista de la apuesta por esta arquitectura,
aquella que admite con pautas de anticipación su crecimiento y su cambio; ya en
1959 en el congreso del CIAM en Otterlo había presentado la noción de “f orma
abierta” como: “la posibilidad de atender al desarrollo del individuo como par te del
colectivo” , 26 y que deber á acercarse a la simplicidad, a lo cotidiano, a lo encontrado
y a lo casual.
Los objetiv os del concurso deberían ser: unas viviendas que, desde la experimen-
tación, permitiesen el crecimiento de los hogares, de las unidades básicas, según
las futuras necesidades de sus familias; proyectar un diseño urbano basado en la
posibilidad de una futura expansión, tipo cluster , una asociación de viviendas en
crecimiento; una actuación de media densidad, a la escala humana en un entorno
de calles peatonales; y plantear el ensa yo con nue vas tecnologías de construcción,
preferentemente de auto construcción a bajo coste. En definitiva, generar una es-
tructur a urbana “entretejida” entre todas sus zonas, con unas viviendas de fácil
construcción, que en su e v olución y transformación, buscaran el acuerdo entre la
arquitectura especializada de los arquitec tos y la construcción anónima y auto pro-
ducida de sus habitantes.
Se realizó una invitación en 1968, a presentar una propuesta al concurso PREVI a
trece equipos de arquitectos de prestigio internacional en el tema de la vivienda,
en representación de diferentes regiones del mundo, 27 y a un número igual de pe-
ruanos, 28 siendo algunos de ellos: Kisho K urokawa, James. Stirling, Atelier 5, Aldo
van Eyck, Christopher Alexander , Charles Correa y , por España, Antonio V ázquez de
Castro. Se seleccionaron las propuestas en agosto de 1969, y el jurado otorgó seis
premios, 29 tres a equipos internacionales y tres a equipos de P erú. Sin embar go, se-
gún P eter Land, la calidad de las propuestas presentadas por todos los participantes
3.34
82 CONTEXTO Y PANORAMA
3.35
3.36
3.37
3.38
3.39
3.35 Vistas de las viviendas de Candilis, Jo-
sic y W oods de Francia, 1978 (izquierda) y
2003 (derecha).
3.36 Vistas de las viviendas de Íñiguez de
Ozaño y V ázquez de Castro de España,
1978 (izquierda) y 2003 (derecha).
3.37 Vistas de las viviendas de T oivo K or-
honen de Finlandia, 1978 (izquierda) y
2003 (derecha).
3.38 Vistas de las viviendas de Christopher
Alexander , de Estados Unidos, 1978 (iz-
quierda) y 2003 (derecha).
3.39 Vistas de las viviendas de Charles Co-
rrea de India, 1978 (izquierda) y 2003 (de-
recha).
83
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
30 Para obtener más información acerca de
los miembros del jurado y los ganadores
del concurso ver: “Previ/Lima. Low Cost
Proyecto de V ivienda” . (1970). p. 187-205.
31 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008).
Opus cit . p. 26.
32 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008).
Ibídem . p. 28.
33 En una entrevista concedida en 2011
Nuno P ortas confirmó esta visita a Lima y
a las viviendas PREVI, ver “Entrevista con
Nuno P ortas” , en CAR V ALHO, M. (2012), en
Investigação em Arquitectura. O Contributo
Nuno Portas . p. 319.
34 CAR V ALHO, M. (2012). Ibídem . p. 319.
35 PORT AS, N. y DIAS, F . (1972). p. 100-
121.
en la competición fue tal que se decidió que todos los participantes, los v eintiséis,
deberían tener presencia. 30 Finalmente, sólo se construyeron v einticuatro de las
propuestas, y de las 1.500 viviendas previstas solamente se realizaron 500 viviendas,
cada equipo de arquitectos construyó una agrupación de 20 viviendas.
Más de medio siglo después este “denso collage urbano ” , combina dos tipos mor -
fológicos de ordenación del barrio y sus viviendas, que ya habían sido propuestos
por los arquitectos del team X: los cluster s y los mat-buildings ; ambos per miten
el cambio y el crecimiento de v olúmenes exteriores, a lo lar go del tiempo, par a la
definición y culminación de las viviendas, todo ello acorde a las exigencias de los
habitantes. Los proy ectos de los diferentes equipos internacionales y peruanos de
arquitectos fueron concebidos desde una gran variedad tipológica, e ideados desde
estrategias de proyectos domésticos fle xibles y abier tas, con viviendas incompletas
y básicas, que desde un núcleo básico delegaban al futuro usuario la posibilidad y
responsabilidad de completarla mediante la autoconstrucción, pues así se solicitaba
desde las bases del concurso, “como proceso por encima de su valor de objeto; lo
abierto e indeter minado por encima de lo concluso, clausurado y finito ”, 31 como
explica Rodrigo P érez de Arce.
Algunas de esas posibilidades de alteración y crecimiento de las viviendas er an
esbozadas y previstas por los propios arquitectos, incluso con un manual de creci-
miento de las mismas, dentro un sistema semicerrado y controlado, pero no siempre
ocurrió así, y fueron muchas las modificaciones y transformaciones que se desarro-
llaron lentamente, y con el paso de los años, fuera de lo previsto, “jamás quedaron
congelados en la visión original del autor en todos sus aspectos” , 32 desfigurando
y haciendo absolutamente irreconocibles los viviendas iniciales. Aunque algunas
actuaciones demostraron que había otr as y diferentes posibilidades de desarrollo
que también revitalizaron el conjunto del barrio, sin responder a los planes y pre-
visiones iniciales, incorporando nuev os usos no previstos, como tiendas, talleres,
viviendas con dos accesos diferentes y apartamentos independientes para alquilar .
Es esclarecedora e impor tante, en este sentido, la visita que el arquitecto por tugués
Nuno P or tas realizó a Sudamérica a finales de la década de 1960, y las declaracio-
nes realizadas años después: “Fui allí para v er el resultado del concurso PREVI” 33
y “Fuimos a v er la exposición de los pro yectos y hablar con la gente... ” , 34 pues
posteriormente P ortas contribuyó en P or tugal, al desarrollo de la noción de f orma
abierta, como soporte básico par a potenciar los márgenes de libertad y necesidad
del individuo mediante el crecimiento progresiv o y el cambio en las viviendas,
con el trabajo realizado junto a Fr ancisco Dias Silva, Habitación Evolutiva. 35 Nuno
P or tas que tan estrecha relación guardó, tras ser nombrado Secretario de Gobier no
del Estado de Vivienda y Urbanismo de P ortugal, con el proy ecto de expansión del
Barrio de la Malagueira, en Év ora, realizada por Álvaro Siza y sus “viviendas evolu-
tivas” , “crecederas” o “progresivas” .
3.40
3.40 Primeras intenciones: variaciones de
las viviendas, Barrio da Malagueira, Álvaro
Siza, 1977.
91
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
43 En palabras de Siza: “La selección de la
casa dotada de patio no convenció a todos
y , por consiguiente, en poquísimos casos,
recibí peticiones de colocar el patio en
la parte tr asera de las casas” , en SIZA, Á.
(2003). p. 111.
44 Acerca de la casa. (1994). p. 60.
45 SIZA, Á. (2003). Opus cit. p. 111.
46 SIZA, Á. Ibídem . p. 111.
47 SIZA, Á. Ibídem . p. 111.
48 V éase MA URE, L. (2009). p. 4, donde
señala: “El tipo, como entidad que estable-
ce determinadas relaciones, subyace en la
arquitectura preexistente como solución
capaz de adaptarse a los condicionantes
específicos de cada proyecto. A dif erencia
del modelo, que produce la copia fi el, el
tipo incita a su imitación, a la interpretación
de sus características que, en arquitectura,
siempre viene ligadas a las relaciones ente
sus distintos elementos” .
49 P osteriormente, a lo lar go de la déca-
da de 1980, Siza continuará proy ectando
variantes y v ersiones diferentes para las
viviendas que van encargando las nue vas
cooperativas de vecinos.
50 A este respecto ver TUÑON, E. (1993). p.
3. Donde T uñon añade: “Y es que la per ti-
nencia de los sistemas repetitiv os, seriados
a partir de cier tos invariantes supuestamen-
te objetivos, no excluye la existencia de la
realidad azarosa, cambiante, contingente,
que todo proceso o sistema conlleva” .
que en primer lugar seleccione que vivienda desea, 43 y con el tiempo decida, si así
lo hace finalmente, como indica el arquitecto Francisco T orres, como han de crecer:
“En los dos tipos propuestos el arquitecto deja a cada futuro habitante par te o toda
esa planta alta disponible para crecer ”. 44
Aunque a ambos tipos se accede a tra v és del patio, la posición del patio en la par-
cela respecto a los volúmenes construidos será la diferencia principal entre los dos
tipos presentados: en el tipo A, el patio ocupa el lado de la calle, inmediatamente
tras el muro de fachada, dándole la vuelta a la disposición tradicional, y en el tipo
B, accediendo por un vacío menor , el patio se colocó en el lado opuesto de la
calle, totalmente interiorizado, en el fondo de la parcela. Esto evidentemente pro-
v oca cambios en el diseño de la vivienda, en el futuro crecimiento de las mismas y ,
también, en la construcción de la imagen urbana, pero lo cier to es que cuando Siza
tiene que explicar la tipología utilizada hace referencia a una única tipología: “Las
viviendas proy ectadas corresponden a un único tipo…” , 45 e insiste “la selección de
una única tipología para todos ”. 46 Cuestión que le planteó a Siza los peores proble-
mas de entendimiento y aceptación de su proy ecto:
este miedo a la monotonía es un desafío para perseguir la diversidad, que no
puede ser resuelto como un problema estético, porque de este modo, el resulta-
do inmediatamente aparecería artificial, caricaturizado o inv entado. 47
Álvaro Siza, muy consciente de los procesos y transformaciones sufridas por las vi-
viendas populares portuguesas por par te de sus propietarios, diseña la vivienda en
el sentido de la variabilidad desde el “tipo” , frente al “modelo” , 48 de forma que pue-
de variar , y en este caso su variación se produce mediante un proceso e v olutiv o en
el que se van agregando habitaciones. El “tipo” en este caso, supone la repetición y
variación en la forma de ocupar la parcela, en la relación entre sus llenos y vacíos,
sus conexiones y apertur as y las relaciones tanto entre ellos como con el exterior .
Siza explora al límite el potencial de la limitación autoimpuesta de utilizar única-
mente un tipo de vivienda, o dos, como finalmente son presentados, que sin em-
bargo, se prestan a crear infinidad de combinaciones. 49 El arquitecto a la hor a de
presentar y explicar el proy ecto y sus tipos de vivienda y , sobre todo la posibilidad
del crecimiento gradual, incluy e infinidad de dibujos e incluso una maqueta donde
combina los tipos proy ectados y juega con los mismos incluyendo las dif erentes
variaciones de los mismos. Viviendas que se repetirán, por tanto, una y otr a v ez, en
agrupaciones o racimos de viviendas que compaginan en equilibrio, la regla y la
excepción, la unidad y la variación intrínseca a los tipos propuestos. 50 Como un sis-
tema ev olutiv o y gr adual de incremento de habitaciones en función del crecimiento
de cada familia, por tanto, viviendas crecederas en el tiempo.
La ordenación general y la idea de casa propuesta por Siza tiene que ver especial-
mente con el encuentro con el medio natural, y con este objetiv o Siza recur re a la
utilización del patio, buen conocedor de la procedencia de los futuros usuarios, de
3.58
92 CONTEXTO Y PANORAMA
3.59
3.58 Maqueta incorporando algunas de las
variaciones v olumétricas realizadas.
3.59 a 3.61 Vistas hacia arriba, en el interior
de los patios, mostrando los crecimientos
volumetricos y de la v egetación en los mis-
mos. 2017.
3.62 Dibujo de Álvaro Siza del interior de
un patio.
3.63 Vista de uno de los patios cubierto por
una parra.
3.58
3.60 3.61
93
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
su carácter agrícola, y de la costumbre de tener espacios exteriores libres para su
utilización y ocupación con útiles y aperos de labranza. Así conv er tirá al patio en el
v erdadero protagonista de estas viviendas, la gran habitación común, presente en
todas las viviendas, tipos y variantes que el arquitecto plantea, en una arquitectura
donde se pretende construir lugares y hogares para sus ocupantes.
Francisco T or res explica la dif erente configuración de las viviendas, desde el punto
de vista quizás más interesante, la diferente posición del patio en la parcela, en el
recinto: “un espacio libre de dimensiones comparables a las de una pieza de una
casa más de la casa” , 51 es decir , valor ando la incorporación del vacío a la vivienda
en la parcela, “vacío necesario como par te del ingreso en un caso y , siempre, como
patio al que abrir las habitaciones” . 52 La casa no deberá crecer entonces ocupando
el patio, tiene otras pautas y posibilidades indicadas, si podrá hacerlo elev ando lo
construido hasta alcanzar el volumen máximo en las dos plantas.
La intención de Álvaro Siza será par tir de una misma parcela, con la misma profun-
didad, el mismo patio, e idéntica posición y orientación de la vivienda en la misma;
para que desde esta igualdad y repetición de viviendas, y con la intervención de
los usuarios, terminen siendo, dif erentes, individualizadas y propias. Siza oper ará
con un sistema que conjugará toda una serie de reglas y variables, “reglamento de
regulación” , como una “tabla de variantes” , para conseguir viviendas diferentes y
variadas. Siza en el fondo, par tiendo de la definición de un tipo, de dos tipos de v o-
lúmenes puros, busca que todas las viviendas se conviertan, tras un procedimiento
de sucesivas alteraciones volumétricas, en proyectos individualizados, lejos de la re-
petición sistemática y estandarizada, y por tanto, alejados de la mano del arquitecto.
3.62
3.63
51 T ORRES, F . (1994). Opus cit . p. 60.
52 T ORRES, F . (1994). Ibídem . p. 60. A lo
que T orres añade: “De los dos tipos de pro-
puestos, quizás sea el tipo A el de ma yor
fortuna. La operación de volv er del rev és
la forma de ocupación más tradicional -que
propondría consolidar la fachada con dos
plantas y reservar el patio atr ás- asume lo
programático del proyecto, al rev elar hacia
la calle el mundo indeterminado, crecede-
ro, inacabado de los corrales de las casas
rurales. El tipo B si dispone el patio al
fondo aunque se siga entrando a trav és de
un vacío menor , aunque no agota la crujía
delantera hasta la variante de may or super-
ficie” .
3.64 Maqueta de las viviendas en Renca,
Santiago de Chile, personalizada por los
propios usuarios en los talleres formativos.
3.64
3.4 Viviendas par ticipativas
Caso de estudio: Cuatro proy ectos de viviendas sociales en Chile y uno en Méjico
Alejandro Arav ena_Elemental
2001-14
96 CONTEXTO Y PANORAMA
3.65
3.65 Plantas de las viviendas de Quinta
Monroy , en Iquique, Chile.
3.66 Montaje fotográfico para compar ar las
diferencias entre las viviendas de Quinta
Monroy recien finalizadas, y las mismas tras
años de auto-construcción, personalización
y uso por parte de sus usuarios.
97
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
53 Elemental. Alejandr o Aravena . (2016).
p. 3.
54 Elemental es un estudio de arquitectura,
un Do T ank , que trabaja en proy ectos ur-
banos de infraestructur a, espacio público,
transpor te y vivienda utilizando la ciudad
como atajo hacia la igualdad. Con el tiem-
po, comenzó a trabajar en proy ectos no
sólo de viviendas, sino también en espacios
públicos e infraestructur a. En la actualidad
tiene como socios a los profesionales que
trabajan en los proyectos, a la Universidad
Católica de Chile y a la Empresa Chilena de
P etróleos COPEC.
55 Elemental esta constituido como una
estructura abier ta de par ticipación y cola-
boración, donde además de los miembros
ya nombrados, han contado con: Alf onso
Montero, T omás Cortese, Emilio de la Cer-
da, Gonzalo Arteaga, Juan Cerda, Víctor
Oddó, Diego T orres… entre otros.
56 Las viviendas “par ticipativas” o “incre-
mentales” realizadas hasta la fecha por
Elemental son: 93 Viviendas en Quinta
Monroy , Iquique, en Chile, 2001-04; 170 V i-
viendas y 1 sede social en Renca, Santiago
de Chile, en Chile, 2006-08; 70 Viviendas en
Monterrey , en Mé xico, 2008-10; 150 Vivien-
das y 1 sede social, en una primera fase,
y 213 viviendas y 2 sedes sociales, en una
segunda fase, en la Colonia Lo Barnechea,
Santiago de Chile, en Chile, 2008-2014 y
484 Viviendas en V illa V erde, Constitución,
en Chile, 2009-13.
57 En este contexto operan en el ámbito
del nuev o programa VSDSD -Vivienda So-
cial Dinámica sin Deuda- puesto en marcha
por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo
en marzo de 2001, y dirigido específica-
mente a la población más desfav orecida, es
decir , a aquellos sujetos que no tienen la
posibilidad de dev olv er una hipoteca.
Las medias casas de Elemental prestan tanta atención a la par ticipación popular y
a los mecanismos financieros como a los factores estéticos y al idioma propio de
la disciplina, pero no son por ello medias arquitecturas , sino emblemas de una
nueva actitud ante la vivienda y la ciudad: una f orma de hacer frente a los dile-
mas del presente que tiene raíces en las mejores experiencias de los años 1960. 53
Los trabajos más significativos e inno vadores en los últimos años sobre viviendas
sociales, que tienen en cuenta la futura par ticipación de los habitantes, son los rea-
lizados por el estudio Elemental Chile, conocido normalmente como Elemental, 54
que comenzó en 2001 en la Univ ersidad de Har vard en Boston como una iniciativa
para investigar sobre la vivienda social, a tr a v és de la práctica real y la constr ucción.
Fue fundado por el arquitecto chileno Alejandro Arav ena junto al arquitecto P ablo
Allard y al ingeniero Andrés Iacobelli. 55
Los cinco conjuntos de viviendas sociales realizados hasta el momento, 56 en asocia-
ción con la P ontifica Universidad Católica de Chile y Copec (empresa Chilena de pe-
tróleo), tienen como objetiv o el desarrollo de inter v enciones urbanas de edificación
social pública. Elemental opera y acepta las condiciones del mercado actual, sin
restricciones, para desde allí mejor ar significativamente la calidad de unas viviendas
sociales que no se alquilan sino que el estado las entrega a los beneficiarios. 57
La a yuda para estas viviendas suponía, en el mejor de los casos, constr uir una
vivienda de unos treinta y seis metros cuadrados, de tal manera que Elemental
replantea el problema y propone otra posibilidad diferente a las que el cliente le
planteaba inicialmente, y es que en lugar de construir una pequeña casa de esa
super ficie, el adjudicatario se construya la mitad de una buena casa, una “media
casa” de calidad, con esa superficie, y además debía ser la mitad más difícil, con
un núcleo de baño y cocina; y posteriormente, el usuario, a lo largo de su vida,
podrá ir construyendo la otra mitad en un proceso de autoconstr ucción. Así sur ge
el concepto de “medias casas” , con el que se define a estas inacabadas viviendas.
3.66
98 CONTEXTO Y PANORAMA
3.68
3.67
3.67 Montaje fotográfico comparando la
maqueta de como podrían terminar los
usuarios de auto-construir sus viviendas y
como acabaron años después.
3.68 Los usuarios tr abajando con dibujos y
maquetas sobre los diseños de sus casas, en
los talleres formativos.
3.69 Guía Practica par a evaluar la Of erta
habitacional. viBienda.
99
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
58 Guía Práctica par a evaluar la Of erta Ha-
bitacional. viBienda.
ADN de clase media para los tamaños: 1.
Dormitorios que puedan tener camas ma-
trimoniales, 2. en los que se pueda hacer
la cama. 3. Living-comedor y no, living
“o” comedor . 4. Ancho mínimo 4,5 metros
(3metros para recintos y 1,5 metros para
circulación y servicios)
ADN de clase media para las relaciones de
los recintos: 5. No circular por el living para
ir al baño 6. P osibilidad de crecer hacia el
patio. 7. Sin bloquear baños ni cocina
ADN de clase media para el programa: 8 .
P osibilidad de segundo bañ0. 9. Si no tiene
living ahora, que pueda tener en el futuro.
10. P osibilidad de extender living comedor
hacia terraza.
59 GALMÉS, A. (2014). p. 54.
La Quinta Monroy en Iquique, en Chile, 2001-04, fue su primer a experiencia, y
definió las bases de los posteriores proy ectos de vivienda “participativas” o “incre-
mentales” , como el estudio define a estas “medias casas” , que mediante la partici-
pación de los futuros residentes, consiguen mejorar las condiciones de par tida y
que las casas se v ean rev alorizadas con el tiempo. Estas viviendas “incrementales”
o “ev olutivas” , y también “creceder as” o “progresivas” , en su construcción y defini-
ción a lo largo del tiempo, se basan en que el volumen capaz, el máximo v olumen
que alcanzarán, es definido desde el mismo proy ecto. Su volumetría porosa está
definida desde el proy ecto de arquitectur a para que la expansión de la vivienda
se realice dentro de los limites ya definidos, y su crecimiento sea hacia el interior ,
ocupando y llenando los vacíos existentes en el v olumen total, en ocasiones, bajo
una cubierta, construyendo los nue v os forjados, en un proceso acompasado con las
demandas y necesidades familiares de sus ocupantes hasta que posiblemente, como
ya se puede apreciar , con el tiempo transcur rido desde las primeras construcciones,
la v olumetría quede totalmente colmatada. Con esta estrategia de expansión interior
y colmatación se evitan y controlan los ef ectos negativ os que la autoconstrucción
informal, sin condiciones v olumétricas exteriores previamente establecidas, suelen
prov ocar con el tiempo sobre los entornos urbanos.
Las viviendas se entregan desnudas, sin acabados, y se construyen con soluciones
ensambladas a base de elementos industrializados que sir v en, anticipando y guian-
do las necesidades de crecimiento, para la posterior autoconstrucción mediante
transformaciones r ápidas, económicas y seguras. Son los beneficiarios de los prés-
tamos, los futuros habitantes, quienes “dinámicamente” deben, por un lado finalizar
las “medias casas” dadas en br uto y , por otro lado, expandir éstas hasta completar
los vacíos contiguos, y obtener una “casa completa ” , con el paso del tiempo.
Elemental en su pagina w eb y en abierto dispone su guía “viBienda” para una
buena vivienda: “5 condiciones de diseño para una buena vivienda y guía prác tica
para evaluar la oferta habitacional incluye una Guía Práctica para evaluar la Oferta
Habitacional” , 58 donde establece las condiciones de diseño par a una buena vivienda
indicando los tamaños mínimos, las relaciones entre habitaciones y el programa,
para que sean los habitantes los que finalicen este proceso par ticipativo de cons-
trucción de sus viviendas.
Evidentemente, la imagen exterior también cambia, por mucho control v olumétrico
que se plantee, y desde una apariencia neutra e inacabada de las viviendas, se v an
produciendo, a la v ez que las colmataciones de los vacíos iniciales, otr as modifica-
ciones exteriores que van personalizando cada una de las unidades domésticas con
el color y los materiales empleados, con la decoración sobrepuesta o incluso con
porches o balcones, como indica Álvaro Gálmes:
Se dejan abiertas múltiples posibilidades de tr ansformación no solamente físicas
sino también de otra índole, facilitando una apropiación simbólica que coloniza-
se el espacio con una iconografía personal. 59
3.69
100 CONTEXTO Y PANORAMA
3.70
3.71
3.72
3.70 Vista interior de una vivienda en R en-
ca acabada en bruto y recien entregada a
sus usuarios.
3.71 y 3.72 Vista interior de dos viviendas
en Renca años despues de ser ocupadas y
modificadas.
3.73 y 3.74 Viviendas en Monterrey , Méxi-
co, recien finalizadas en 2010.
3.75 y 3.76 Viviendas en la Colonia Lo Bar -
nechea, Santiago de Chile, recien finaliza-
das en 2014.
3.77 y 3.78 Viviendas en V illa V erde, Cons-
titución, recien finalizadas en 2013.
3.73
3.74
101
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
60 V ivienda y Espacio Doméstico en el Siglo
XXI . (2008). Opus cit . p. 122.
El diseño de las viviendas ha ido progresivamente variando, retroalimentándose de
sus propias y sucesivas experiencias, siempre con las condiciones establecidas de
entregar la mejor mitad posible en bruto, y con posibilidad de crecer controlada-
mente; siempre ideadas desde la innovación, como recalca Arav ena:
P or lo tanto estamos obligados a innovar o estamos obligados a la utopía...; eso
era impor tante transmitírselo a las familias par a que entendieran que la innova-
ción era una necesidad par a la ecuación que había que resolv er . 60
En la Quinta Monroy , en Iquique, 2001-04, disponen una vivienda en planta baja
y un dúplex superior , con un acceso independiente, de tal manera que puedan
crecer hacía los vacíos laterales, tanto las situadas en planta baja como el dúple x.
P osterior mente, en Renca, Santiago de Chile, 2006-08, el volumen de las viviendas
muestra menor porosidad, y éstas se modulan a partir de un elemento medianero
de tres alturas que alberga las zonas técnicas -estructur a, instalación y cor tafuegos-
liberando el interior de las viviendas par a que los usuarios completen los forjados.
Estas dos experiencias al ser las primeras y por las que ha transcur rido un ma yor
tiempo de ocupación y modificaciones, son las que presentan ya may ores eviden-
cias de personalización por parte de los propietarios.
En Monterrey , en Mé xico, 2008-10, las casas son la versión actualizada de las ejem-
plares viviendas de Quinta Monroy , con una vivienda en planta baja y un dúplex
superior , y con superficies ligeramente may ores. La propuesta mejora la tipología
usada en Quinta Monroy al cubrir todo el v olumen edificable con un losa de hor-
migón, evitando que durante la constr ucción los habitantes tengan que resolv er esa
cubrición. Y en la Colonia Lo Barnechea, Santiago de Chile, 2008-2014, la de ma yor
número de viviendas, la propuesta no presenta porosidad en las volumetrías, se
utiliza un tipo de vivienda con desarrollo vertical en tres niv eles y posibilidades de
ampliación hacia el interior , y están or ganizadas en torno a patios colec tiv os. P or
último, en Villa V erde, Constitución, 2009-13, en este caso la estr uctura se entrega
casi completa dejando pendiente para los usuarios la autoconstrucción de un único
forjado y los dos cerramientos exteriores cor respondientes bajo la cubierta a dos
aguas de cada vivienda.
En todos los casos, el edificio esponja su volumetría inicialmente, y en las plantas
podemos obser var dibujadas posibles alternativas para las colmataciones de los va-
cíos que indican a los futuros auto constructores como pueden ser acabadas estas
“medias arquitecturas” . En Monterrey , incluso se construy e una vivienda completa,
las dos mitades, que se pinta en amarillo a modo de ejemplo par a enseñar como
pueden ser en el tiempo. Además, en este mismo sentido, una v ez finalizadas las
“medias casas” siempre se organizan talleres f or mativ os y de consulta par a la cons-
trucción de las ampliaciones cuando en el futuro cercano, y con la participación de
los usuarios, se completen las otr as “medias casas” .
3.75
3.76
3.77
3.78
3.79 Maqueta de las viviendas en su con-
texto urbano.
3.79
3.5 Viviendas sin jerarquías
Caso de estudio: 53 viviendas semicolectivas HLM 61 en Saint-Nazarie
Anne Lacaton & Jean-Philippe V assal
2007-11
61 Las viviendas HLM o Habitation à Lo yer
Modéré (viviendas de bajos ingresos) en
Francia, son las viviendas gestionadas por
una organización de carácter público o pri-
vado que se beneficia de una financiación
pública, para apoyar la creación de vivien-
das en alquiler .
104 CONTEXTO Y PANORAMA
3.80 Plantas de las viviendas T2, T3 y T4,
en plantas primera y segunda.
3.81 Maqueta de Saint-Nazarie, con la situa-
ción de los diferentes proy ectos de vivien-
das de los arquitectos en la ciudad.
3.82 Maqueta con la ordenación en bandas
de las viviendas.
3.80
105
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
62 CAPOROSSI, C. (2015).
63 Los proyectos de viviendas en Saint-Na-
zarie son los siguientes: Las 53 viviendas
HLM semicolectivas de 2007-11, la trans-
formación de la torre de 20 viviendas La
Chesnaie de 2014-16, y las 23 viviendas en
la vecina Trignac de 2010. Sin constr uir se
quedaron la T ransformación del barrio Petit
Maroc en 2004, junto al puerto, y el eco
Barrio La V acquerie de 2009, en las afueras
de la ciudad.
Habitar es para nosotros una dimensión fundamental de la arquitectur a. Habitar
el espacio nos remite al placer , a la generosidad, a la libertad de ocupar un espa -
cio, más allá de lo funcional. Habitar cuestiona las posibilidades, las capacidades
del espacio que se tiene en torno a uno y frente a uno. Concebir la arquitectura
desde la idea de habitar nos remite a disfrutar el espacio desde adentro y no des-
de afuera, como si se tratara de un solo objeto. Habitar se refi ere en primer lugar
por supuesto a la habitación, a la vivienda, pero en f or ma más amplia a todo
espacio de uso ya sea privado o público. El espacio habitable debe ser generoso,
confortable, adoptable, flexible y accesible para todos. 62
Habría que recomendar a todo arquitecto interesado en estas cuestiones domés-
ticas, y que se pudiese encontr ar en las inmediaciones de la desembocadura del
Loira, o por la costa atlántica francesa, visitando por ejemplo, el Quar tier s Moder nes
Fr ugès en P essac, o la Unité d´Habitation de Nantes, ambas edificaciones residen-
ciales de Le Corbusier , o visitando en Burdeos la transformación de las 530 vivien-
das de los propios Lacaton y V assal, o las últimas viviendas construidas por Jean
Nouv el Ateliers o MVRD V ; o incluso, si este arquitecto estuviese además interesado
en temas literarios, y por casualidad estuviese, más alejado aún, visitando la torre y
las habitaciones en las que habitó el escritor Michel de Montaigne, que se acercasen
a Saint-Nazarie, par a v er y visitar el conjunto de viviendas colectivas realizadas en
la ciudad y alrededores, por los arquitectos Anne Lacaton y Jean-Philippe V assal. 63
3.81
3.82
106 CONTEXTO Y PANORAMA
3.84
3.83 Vivienda situada en planta baja donde
se aprecia la relación entre el jardín y el
interior .
3.84 Vista interior de un salón en planta
primera.
3.85 Fotografía desde el interior del salón
hacia el “jardin de invier no” en una vivien-
da situada en planta segunda.
3.86 Fotografía del “jardín de invier no” de
una vivienda situada en planta segunda.
3.83
3.85
107
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
64 Estos jadin d’hiver , y en español, jardín
de invierno, es la denominación francesa
para estos espacios adosados a las fachadas
como invernaderos.
Y según Monique Eleb: “La moda de estos
invernaderos de jardín integrados en las
viviendas y en las viviendas consideradas
intermedias entre colectivas e individuales
-que han difundido los arquitectos Lacaton
&V assal- ha cobrado fuerza en los últimos
años. Y , de Mulhouse a Burdeos, estos in-
vernaderos se convierten en jardines de
invierno o auténticos salones en todas las
estaciones, que siempre pueden cerrarse
cuando sea necesario, con cortinas térmi-
cas aislantes protectoras tanto en invier no
como en verano” , en ELEB, M. (2015). pp.
94-95
65 Lacaton & V assal. Obra reciente . (2001).
p. 17-25.
P osiblemente estos dos arquitec tos franceses sean los que más han tr abajado y
aportado al tema de la vivienda social en los últimos años, en cuestiones como
la fle xibilidad, adaptabilidad, v ersatilidad, permeabilidad, sostenibilidad…etc. Con-
ceptos que convierten en los protagonistas principales de sus proyectos de vivien-
das, donde plantean un habitar centr ado en el ser humano, en la capacidad de dar
placer , en el disfrute del espacio y en el “estar bien” , dando márgenes de libertad a
sus usuarios; todo ello mucho más importante y antes, que la forma o la forma del
objeto, y aún más que la función, como podemos comprobar en estas 53 viviendas
semicolectivas HLM de Saint-Nazarie.
Lacaton&V assal están interesados en trasladar las ventajas de la vivienda individual
a la colectiva, como ya lo estuvo la arquitectura del organicismo, aquella arqui-
tectura del movimiento moder no que, como tantas otras, ambicionaba integrar las
cualidades propias de la casa unifamiliar en la vivienda colectiva, la vivienda como
una “villa” . Es evidente en estas semicolectivas viviendas, ese deseo de construir la
arquitectura de la vivienda colec tiva como un apilamiento de parcelas, de casas con
jardín, con espacios comunes y accesos ex teriores o semiexteriores, cuestión plan-
teada también por el grupo de arquitectos MVRD V en algunos proyectos. Y que se
consigue en estas viviendas con una propuesta entre jardines, con tres bandas de
viviendas paralelas, interrumpidas por las pasarelas y escaleras abier tas de acceso,
que producen fragmentaciones en las bandas, y que se apro vechan para generar
un pequeño desniv el en cada tr amo, ajustándolas así a la pendiente del terreno, y
que producen una sutil vibración en el conjunto. A demás cada vivienda dispone de
espacios exteriores y semiexteriores, es decir , un balcón exterior y un espacio in -
termedio, jardin d’hiver o “jardín de invierno” , 64 adosados a los espacios interiores.
Los arquitectos que empiezan sus proyectos por preguntarse, como usuarios, como
quisiéramos habitar o, siendo arquitectos, qué queremos construir par a que la gente
habite bien, quieren proporcionar espacios de gr an calidad, lujo y belleza, y par a
ello piensan que es necesario generar espacios gr andes, los más grandes posible,
coincidiendo en este punto con Jean Nouv el, cuando ideó décadas antes los edi-
ficios de viviendas Nemausus . Las propuestas domésticas de estos arquitectos van
encaminadas a disfrutar el espacio desde dentro, a generar un soporte doméstico
de calidad y confort, con flexibilidad, dirigido al placer de la persona. Para ellos la
idea de lujo no está asociada a los acabados materiales, sino al espacio gener ado, y
para ello proponen, ajustando los costes y reduciendo otros espacios, aumentar las
super ficies habitables frente a la antigua idea moderna, y aún vigente en muchos
ámbitos, de la vivienda mínima. Con los mismos presupuestos ellos demuestr an lo
contrario, como hizo Nouv el, para que pueda ocurrir “algo” , como ellos explican:
Al duplicar el espacio de una casa, la maner a de habitarla cambia de manera ra-
dical puede ocurrir “algo” y ese algo puede estar en continuidad con el progr ama
inicial o no estarlo... Nosotros queremos construir gr ande para crear movilidad y
relaciones en el seno de los espacios. 65
3.86
108 CONTEXTO Y PANORAMA
3.88
3.87 Vista general del salón de una vivien-
da en planta segunda, situada en esquina
hacia la pista deportiva.
3.88 Vista del salón de una viv enda en
planta primera.
3.89 Vista que muestra la relación y conti-
nuidad entre el salon, el “ jardin de invier-
no” y el balcón en una vivienda en planta
segunda.
3.90 Vista del “jardín de invierno” de una
vivienda visitada.
3.87
3.88
3.89
109
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
66 Sus teorías son recogidas en HA-
BRAKEN, N. J. et al . Soportes: una alter nati-
va al alojamiento de masas, (1975), y en El
diseño de sopor tes, (2000).
67 Lacaton & V assal. 1993-2015 . (2015).
p. 36.
68 Ibídem . p . 41 .
69 Sobre la utilización de la idea de los es-
pacios tratados como invernaderos, como
jadin d’hiver , en las viviendas v er YNZEN-
GA, B. (2014). p. 34.
70 El sentido que dan los arquitectos del
espacio intermedio es que: “La intersección
entre interior y exterior puede convertirse
en un espacio permeable, de intercambio y
de invención” . LA CA TON & V ASSAL. (2017).
p. 96.
La organización en planta de estas viviendas se plantea como una escenario libre,
de estructur a neutra que, sin embar go, nos recuerda las propuestas de J. N. Ha-
braken en la década de 1960, con su teoría de los “soportes” , 66 aquellas que con
sus bandas paralelas a las fachadas, pretendían dif erenciar entre sopor te y relleno,
es decir , entre lo fijo y permanente, y lo variable y fle xible, y que debían permitir
una más fácil apropiación y modificación de la vivienda por parte de los usuarios.
En estas plantas, sin embargo, las franjas parecen diluirse y perder intensidad, que-
darse en un discreto segundo plano, no fijando los elementos, ni bloqueando las
compartimentaciónes, y sí dando la sensación de que todos ellos están como dilui-
dos, par a dejar el protagonismo a las personas y sus objetos y enseres. Plantas de
distribución que proponen la continuidad espacial en el interior de las viviendas y
la conexión de sus espacios; eludiendo uso y funciones, y con tendencia a la fluidez
del espacio para que el habitante pueda así conquistar nuev os gr ados de libertad.
Plantas libres y abiertas, que eliminan jerarquías claras, que van más encaminadas
a generar un sopor te doméstico con variabilidad, con indeter minación y despro-
gramado, estancias o espacios sin una función o un uso dado y prefijado, es decir ,
adjudicado antes de la aparición de sus moradores, sino que lo que se pretende es
que sean sus usuarios, con sus muebles, objetos, cosas y enseres “los que conquis-
ten grados de liber tad” . 67 Unas viviendas que no están ter minadas al último detalle,
con márgenes de actuación en el tiempo por parte de los usuarios, que añadirán
flexibilidades desconocidas y no pre vistas por los arquitectos, como señala Juan
Herreros: “les entrega el espacio un tanto inacabado para ocuparlo y manipularlo a
sus anchas con un dilatado margen de impro visación” . 68
Lacaton y V assal consiguen desplazar el interés de sus plantas al concentrar esas
franjas en el perímetro de la vivienda, adosando un sistema doble de franjas en
relación con el exterior , por un lado, un balcón exterior , en plantas superiores y un
jardín en baja, y por otro, un espacio semi e x terior , entre el balcón y la vivienda,
denominado jadin d’hiver o jardín de invier no. 69 Este especio “inter medio” 70 , semi
exterior , es un filtro espacial, construido con filtros y tr ansparencias, que permite
cualificar y graduar la relación deseada del interior de la vivienda con el espacio
exterior , como la cantidad de luz, la cantidad de v entilación o la cantidad de jardín
percibido desde las estancias vivideras interiores, y que visitándolos recuerda, en
las plantas superiores, a los espacios invernaderos yuxtapuestos, tanto en la casa
Latapie de Floirac-Burdeos como en la de Coutr as, y posteriormente tr asladado, a
las terrazas invernaderos del piso superior de las viviendas de T rignac, y de Mul-
house; un espacio extr a, semiexterior , sin restricción de uso, para que sea definido
por éstos. Y que aumenta su sentido en los casos en los que se accede al interior de
las mismas a trav és de él, convirtiéndose en el umbr al de la vivienda, y en el espa-
cio de la presentación y representación de sus habitantes, en definitiva, un espacio
comodín pleno de luz, que per mite que sus moradores puedan apropiarse de él de
diferentes f or mas, como podemos apreciar en las fotos.
3.90
116 CONTEXTO Y PANORAMA
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118 CONTEXTO Y PANORAMA
“Viviendas sociales en Quinta da Malagueira” . (1994), en Álvar o Siza 1958-1994, El
Cr oquis, nº 168-69 . Madrid: El Croquis. pp. 76-81.
119
MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA
4_Laboratorios de vida. Labor atorios de proy ectos
4 experiencias, 17 modificaciones y 3 habitaciones
._Inv estigaciones previas 123
._Un enjambre ordenado de vidas anónimas 137
._La galería que jamás se habitó 139
._Las otras habitaciones: (las) e x teriores 141
._El ensamblaje de habitaciones 143
._Bibliograf ía 145
123
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
._Inv estigaciones previas
Este tesis pretende conocer y estudiar como están siendo realmente ocupadas y
utilizadas las viviendas por parte de sus usuarios, incluso si están respondiendo
a las expectativas y deseos, depositadas en ellas, por sus habitantes. Y se plantea
sobre una selección de modelos domésticos, cuatro conjuntos residenciales, que en
teoría saben atender y satisfacer las necesidades de los usuarios, y sobre los que ha
pasado un tiempo suficiente de utilización para que se pueda contr astar la realidad.
Parece necesario hacer constar aquí los trabajos previos, imprescindibles y relacio-
nados con esta inv estigación, toda la e xperiencia anterior en este campo, pues de
ellos arranca el presente tr abajo, y de ellos se aprendió par a la definición, objetivos,
procedimientos y , especialmente, par a la selección de los modelos habitacionales a
considerar e incluir en esta tesis par a su estudio. Estos trabajos realizados anterior-
mente, con un car ácter académico, experimental e inv estigador , dieron la experien-
cia y base para definir y decantar el camino a seguir en éste, y su e volución, son
los tres siguientes:
- En el ámbito de la docencia y desde el Departamento de Proyectos Arquitectó-
nicos de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, y sólo
centrándonos en la asignatur a de Fundamentos del Habitar (plan de estudios de
1998). Las clases, progr amas docentes y ejercicios finales desarrollados con y por
los alumnos, dur ante los cursos académicos de 2003 a 2008:
curso 2003-2004: NUEV OS MODOS DE HABIT A CIÓN
curso 2003-2004: NUEV OS ESCENARIOS. LA VIVIEND A COMO INVESTIGA CIÓN
curso 2004-2005: ESCENARIOS DOMÉSTICOS A COMIENZOS DEL SIGLO XXI
curso 2005-2006: EL ESP A CIO DOMÉSTICO Y SUS USU ARIOS
curso 2006-2007: EL ESP A CIO DOMÉSTICO Y SUS TRANSFORMA CIONES
curso 2007-2008: TRANSFORMA CIONES DOMÉSTICAS Y NUEV OS USU ARIOS
4.01 P or tada Espacio doméstico y nuevos
usuarisos. Hábitos y transfor maciones en la
vivienda . T omo I. Antonio Á. Haro y T omás
García, 2010.
4.01
125
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
Consistentes, bajo los diferentes enfoques programáticos y docentes de cada año,
en que los alumnos visitarán y analizar án decenas de las últimas y más significativas
construcciones de viviendas de iniciativa pública ejecutadas en Sevilla capital y en
los pueblos más cercanos a la misma, la may oría de ellas actuaciones promovidas
por la Dirección General de Arquitectur a y Vivienda de la Consejería de Obras
Públicas de la Junta de Andalucía; para analizar la realidad de las mismas, años
después de su finalización, y tr as las alteraciones, modificaciones y/o ampliaciones
realizadas por sus habitantes, así como comprender las necesidades y demandas de
los residentes.
- Coincidente con la dirección de estos trabajos universitarios de los alumnos se
optó en 2007 a una de las subv enciones de la Orden 30 de Junio de 2005: Subv en-
ción para actividades de investigación en materia de arquitectura y vivienda. Di -
rección General de Arquitectur a y Vivienda. Consejería de Obr as Públicas y T rans-
portes, Junta de Andalucía. La subvención se adjudicó para el siguiente trabajo de
inv estigación:
ESP A CIO DOMESTICO Y NUEV OS USU ARIOS:
Hábitos y transformaciones en la vivienda
2008-2010
El objetiv o de este tr abajo consistió en una INVESTIGA CION DE PROPUEST AS
AL TERNA TIV AS DE HABIT AR que analicen los modelos de vivienda que estaba
generando la nor mativa andaluza y su adecuación a la realidad social, como base
para proponer proyectos de regulación alternativos y deriv ados de las conclusiones
obtenidas en el trabajo de investigación. El tr abajo tomó como ámbito de referencia
25 promociones de vivienda pública repartidas por la geogr afía andaluza.
127
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
- P or último, en el año 2013, se realizó el trabajo para obtención de la valoración
global y capacidad Inv estigador a, dentro del Progr ama de Doctorado de arquitec tu-
ra El Proyecto Contemporáneo I: Diploma de estudios av anzados DEA, 2013.
HÁBIT OS Y TRANSFORMA CIONES EN L OS ESP A CIOS DOMÉSTICOS
Nuevas pr opuestas domésticas en la sociedad andaluza actual. 2013
T rabajo de investigación que continuó, en la misma línea de estudio, avanzando y
profundizando en el estudio de cuestiones sobre la vivienda social y su adecuación
y uso, años después de su finalización, a las necesidades, deseos y realidades de
sus usuarios, realizado sobre 10 ejemplos de promoción pública de viviendas en
Andalucía que se seleccionaron y analizaron en profundidad por su interés arqui-
tectónico y lo clarificador de sus resultados.
Como último eslabón, el cuar to de momento, se realiza esta tesis, en la secuencia de
trabajos de investigación sobre el proy ecto de la vivienda social, y sobre su cotidia-
neidad y ajuste real a las necesidades de sus residentes; donde la intención primera
es superar el campo de investigación de las viviendas realizadas en Andalucía bajo
una estricta normativa, para seleccionar y estudiar otros casos, otros ejemplos, otras
realidades diferentes en la geografía nacional y europea, y que, en última instancia,
viniesen a contrastarse con la realidad andaluza, ya suficientemente analizada en
los trabajos anteriores.
129
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
Se preguntaba la socióloga francesa Monique Eleb, hace unos años: “¿Se interesan
los arquitectos por los cambios sociales y los nuev os modos de vida que se originan
al concebir una vivienda?” , al inicio de un artículo donde analizaba la situación de
la vivienda en Francia, según su parecer muy parecida a la de España, y como eran
trasladadas a éstas, por parte de los arquitectos, las e voluciones e inno vaciones
sociales en el hábitat, cómo han ev olucionado las formas de vivir . Y Eleb finaliza
proponiendo a los arquitectos:
Que vuelvan a trabajar sabiamente sobre la ubicación de las piezas y sus relacio-
nes, que reflexionen, como todos sus predecesores, sobre dispositiv os adaptados
a los modos de vida actuales, pero suficientemente fl exibles para per manecer en
un futuro próximo, que nos proporcionen el placer de la luz, el mo vimiento y el
juego en el espacio. 1
Este trabajo de investigación se realiza sobre una selección de edificios residencia-
les, de viviendas colectivas de las últimas décadas, y de dif erente índole, pero que
en su ma yoría proponen proy ec tos de vivienda actualizados a su época, al periodo
de tiempo en el que fueron ideados, donde la habitación es el origen y centro prin -
cipal de reflexión sobre el que gira la vivienda.
T esis que se plantea sobre una selección de modelos domésticos, que son contados
por sus propios autores, e igualmente reconocidos de esa maner a por la crítica
arquitectónica, como pro yectos que saben recoger y satisfacer las necesidades de-
mandadas por los nuev os usuarios, viviendas que super an antiguos esquemas ya
obsoletos y que ofrecen viviendas estimulantes para sus residentes, y sobre los que
además ya ha pasado un tiempo prudencial y suficiente de utilización por ellos,
para comprobar si sus objetivos han sido satisfactorios, y las expectativas deposita-
das sobre ellos han sido alcanzadas.
T an sólo uno de los cuatro casos de estudio incumple la condición de ubicación y
temporalidad, es el caso de las anónimas viviendas de la calle Galera situada en Se-
villa, y construidas hace cerca de un siglo, que dado el conocimiento que de ellas se
ha alcanzado se consideran un caso representativo de viviendas obreras que han sa-
bido ir transformándose con las necesidades de sus mor adores. Y cierra la serie la
vivienda torre del escritor Montaigne como caso de ocupación y adaptación a fines
domésticos de una arquitectura que no fue ideada ni pensada con fines domésticos.
1 ELEB, M. (1996).
130 LABORATORIOS DE VIDA
La casa es tanto producto de una decisión de quien proyecta, como objeto de la
experiencia de quien la viv e. [...] ¿Cómo recuper ar esa complejidad de la expe-
riencia; cómo recuperar los laberintos topológicos de los gr andes caseríos rurales
en viviendas y apartamentos que apenas tienen cien metros cuadr ados?. 2
Entre los años 2013 y 2019 realizo, a la búsqueda de esa “complejidad de la expe-
riencia” a la que alude Iñaki Ábalos, las visitas a algunas de las viviendas estudiadas
en los antecedentes: Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac, el Bar rio de la Mala-
gueira y las 53 viviendas HLM en Saint Nazarie, que he encuadrado en el punto 03_
Contexto y panor ama; a los proy ectos preseleccionados y , finalmente, a los cuatro
conjunto de viviendas seleccionados. Las primeras visitas realizadas ser vían siempre
para comprobar si er a o no acertada la incorpor ación y estudio de aquel proyecto,
y en los casos, en que se encontr aban cercanos, siempre había una segunda visita,
que permitía analizar el proceso de tr ansformación, modificación y ocupación de
las viviendas. El acceso a cada conjunto de viviendas, al interior de las viviendas, y
los resultados obtenidos, como no podía ser de otr a manera, dado lo heterogéneo
que eran las viviendas, han sido muy dispares.
El objeto de la inv estigación, tras las experiencias recogidas en los trabajos universi -
tarios, la Beca de Investigación otor gada y el diploma, se decidió que fueran fuera
de Andalucía con objeto de ampliar el campo de estudio, más allá del ya tr atado,
el más cercano y andaluz, seleccionando actuaciones de vivienda social de recono-
cido prestigio o garantías de que fueron pensadas, pro yectadas y construidas con
especial énfasis e interés en satisfacer las necesidades más actuales y reales de la
sociedad hoy .
Dentro de España fueron visitadas: en Ceuta, las viviendas sociales instaladas en el
Monte Hacho como consecuencia del Primer Premio en el concurso Europan V del
equipo de arquitectos MGM, Morales, Giles y González, 1998-2009; en Barcelona,
las 27 viviendas sociales para jóv enes de Mónica Rivera y Emiliano López, 2003-
07; y en Madrid, entre otros: las 82 viviendas sociales en Car abanchel, 2005-09; las
viviendas sociales en V allecas de Rueda & Pizar ro, 2006-11; el edificio de viviendas
Celosía en Sanchinarro de Blanca Lleó en colaboración con MVRD V , 2001-08; las
156 viviendas en Carabanchel de Begoña Díaz-Urgorri en colaboración con Mor-
phosis, 2000-03, y las viviendas sociales en Carabanchel de Dosmauno, 2004-08.
Fuera de España, en Francia fueron visitadas: en Nimes, las viviendas Nemausus de
Jean Nouv el, 1987-94; y en Mulhouse, en la Citè Manifeste: las 12 viviendas de Dun-
can Lewis_Scape Architecture y Block, 2001-05; las 12 viviendas de Lacaton&V assal,
2001-05; y las 12 viviendas de Jean Nouv el, 2001-05, así como los jardines Neppert,
las 59 viviendas de Lacaton&V assal, 2009-15. Mientras que en la costa atlántica,
en Burdeos: la transformación de las 530 viviendas sociales de Lacaton&V assal,
Frédéric Druot y Christophe Hutin, 2008-16, y en los alrededores de la ciudad las
viviendas de Jean Nouv el en Cenon, en Lormont y en Armangc, todas ellas en 2007-
11, y las 92 viviendas en Genicar t de Duncan Lewis, 2001-15; en Saint_Nazarie, las
131
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
53 viviendas de Lacaton & V assal, 2007-2011; las 23 viviendas en T rignac, 2006-10;
las 80 viviendas de la transformación y ampliación de un edificio de la Chesnaie,
de 2014-16.
En P ortugal: en Évora, el Barrio de la Malagueira de Álvaro Siza, 1973-77, y en
Oporto, las viviendas en Bouça de Álvaro Siza, 1976-2020.
Se intentó contactar con las asociaciones de vecinos, lo cual no fue fácil y posible
en todas, y las respuestas fueron negativas, finalmente ninguna de las dos contesta-
ciones aseguraba nada, pues se entendía que cada v ecino podía dejar entrar en su
casa a quién quisiese y punto; de manera que hubo que decidirse por hacer el tr a-
bajo de campo directamente y sin concer tar ni acordar nada con nadie previamente.
Había que viajar y visitarlas arriesgarme a no conseguir el objetivo de que me facili-
taran el acceso al interior de las mismas, y que no pudiese mantener una conv ersa-
ción con las personas que ocupaban las viviendas, par a que me contaran, en primer
lugar , sobre ellos mismos, y , en segundo lugar , sobre el modo en que las estaban
utilizando, y sobre el nivel de satisfacción en las mismas.
Antes de la visita se redactó una car ta de presentación explicando el objetiv o de la
inv estigación, con lo que necesitábamos, y una ficha que permitiese ordenar la vi-
sita a la vivienda y la conv ersación con los temas a tr atar . Se tradujo al francés par a
las visitas a las viviendas en el país galo.
De esta manera, me ví abocado a viajar y presentarme en las viviendas sin a viso
previo, ni contacto alguno y con la inseguridad sobre como iba a ser recibido por
unas personas a las que iba a llamar a su timbre, les iba a intentar explicar la in-
v estigación en curso, y les iba a solicitar no sólo que me facilitara el acceso a sus
viviendas y espacios más íntimos, si no que además les iba a pedir que me dejar an
fotografiar las diferentes estancias de las viviendas y a ellos mismos, sin saber a
ciencia cierta si todo lo contado er a cier to y con que último fin iba a ser utilizado
el material obtenido, especialmente el fotográfico.
En total, entre las 114 viviendas de Nemausus, las 12 de Mulhouse y las 78 del
Monte Hacho, suman 204 viviendas. Se pretendió y se intentaron visitar todas, y se
consiguió a plena satisfacción en 4 de Mulhouse, 15 de Nemausus y 17 de Monte
Hacho, en total, 36 viviendas sobre las 204 mencionadas, es decir , un 17%, lo cual
se entiende como un porcentaje suficiente, par a poder establecer unas conclusiones
satisfactorias sobre las mismas, y la f orma de vivir en ellas de sus mor adores.
Dejando sin considerar las que se encontr aban vacías y desocupadas los días de las
visitas y aquellas en las que posiblemente no contestaron a la llamada de los tele-
fonillos, por causas desconocidas pero entendibles, por el camino quedaron otr as
visitas que podemos denominar “a medias” a las viviendas, y que no se pueden
considerarse plenamente satisfactorias par a ser registrada y documentadas como
2 ÁBALOS, I. (2000). p. 199.
132 LABORATORIOS DE VIDA
casos de viviendas específicas analizadas, bien porque se negaron directamente y
rápidamente a la posibilidad del acceso y la visita, o solo accedieron a una con -
v ersación a la puer ta de la vivienda, o bien, permitieron el acceso y visita pero sin
poder fotografiar el interior de la vivienda. Esta situación sucedió en 8 viviendas
de Nemausus, en 2 de Mulhouse y 6 de Montehacho, es decir , 16 viviendas. En
cualquier caso, también de estas se obtuvo una inf or mación, aunque no completa
y tangible, que venía a corroborar los datos e impresiones que se iban acumulando
en las series de visitas.
Es importante utilizar la arquitec tura como instrumento par a explorar nuevas
formas de relación, cuando la arquitec tura está construida; el uso que le dan los
ciudadanos supone, muchas veces, nuevas variaciones, y esas variaciones siguen
siendo un viaje que mantiene viva la arquitectura. 3
Así como Miralles defiende una arquitectura viva mediante las variaciones que los
ciudadanos aportan a la arquitec tura construida, es decir , a la arquitectura en ge-
neral, y entendemos que esta haciendo ref erencia especialmente a la arquitectur a
pública, por los tér minos empleados; es posible pensar , que ese mismo proceso de
variaciones se realiza también en la arquitectura más pequeña, más cercana y más
domestica, aquella en la que los ciudadanos convertidos en usuarios, habitantes y
residentes vivimos, y poseemos o al menos controlamos a diario, como es la arqui-
tectura residencial o doméstica.
Y con objeto de estudiar esas variaciones y ajustes domésticos que los moradores
realizan en las viviendas, en esta tesis se analizan cuatro proyectos domésticos, de
viviendas colectivas, que responden a cuatro situaciones muy diferentes. P ero que
se entienden que presentan un panorama amplia de posibilidades sobre el habitar ,
sobre la adecuación de las viviendas a las exigencias de sus habitantes, y todos ellos
entendidos como laboratorios de vida; labor atorios preparados par a el encuentro
doméstico entre las personas y sus casas.
Estos espacios domésticos son lugares para la experimentación por par te de sus
usuarios a trav és de una práctica cotidiana y diaria en evolución constante, a trav és
de un habitar que se realiza por la vía de la apropiación, la inter acción con la vi-
vienda y la domesticación de la habitación cotidiana.
Entender la vivienda como un escenario vacío, un paisaje abier to y disponible que
cobra vida con la aparición de los ocupantes que establecen estr ategias cotidianas
de ocupación de la misma. Un escenario potencial de posibilidades domésticas
siempre, más allá de las concebidas por el proyectista, y que se derivan de la ma-
nera en que se habita, e incluso en la manera en que el sujeto es habitado por la
vivienda.
Espacios dispuestos para la ocupación, la presentación, e incluso la representación
real de la vida familiar y cotidiana. Esta claro que para abrir nuevas vías en la inv es-
tigación y el desarrollo de proyectos de viviendas ha y que experimentar , y la casa es
133
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
un lugar de experimentación; y ha y , por tanto, que aprender de los lugares y de los
experimentos ya realizados por los usuarios, de las experiencias de lo real ya tran-
sitadas. Pues son los usuarios los mejores especialistas en sus propias necesidades.
Ha y que estudiar no sólo los cambios, alteraciones, modificaciones y tr ansformacio-
nes realizadas en los espacios que la conforman y las paredes que la delimitan, sino
que también ha y que analizar la asignación de usos y funciones que realizan en las
distintas habitaciones, cuando esto sea posible y los usuarios tengan posibilidades
de hacerlo. Del mismo modo que hay que observar con detenimiento, puesto todo
esta relacionado y conectado, la or ganización del espacio domestico mediante la
colocación y disposición de los objetos y enseres más domésticos y personales que
determinan, en última instancia, un modo de vida, una maner a de vivir la vivienda.
Ha y que convertirse para ello en un interesado obser vador de lo cotidiano.
3 MIRALLES, E. (1999). p. 38.
141
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
._Las otras habitaciones: (las) e x teriores
Viviendas e xperimentales en Cité Manifeste . Nimes
Duncan Lewis_Scape Architecture y Block Architectes. 2001-05
De todos los inter vinientes en la Cité Manifeste, estos son los arquitectos que mejor
recogen la herencia recibida, reinterpretando el barrio y su evolución, desarrollando
su mor fología urbana y poniendo el énfasis en la memoria colectiva, es decir , en
las actuaciones y transformaciones oper adas por los usuarios, primero alquilados
y pronto propietarios, en las viviendas y , por tanto, en la ciudad. Esta propuesta
de viviendas experimenta y da continuidad a las v ecinas casas así como al modelo
urbano existente, trabajando sobre la relación de la vivienda con la ciudad, res-
pondiendo a las nuevas condiciones de habitabilidad e xigidas desde una escala
doméstica y humana.
Las v ecinas casas del barrio obrero ideadas por el ingeniero Emile Müller quedan
absorbidas por los añadidos posteriores, por el juego de pequeñas y constantes
transformaciones y acumulaciones, de manera que su inicial y claro v olumen queda
desdibujado, super ado, y convertido en una suma de fragmentos, muchas v eces in-
conexos. La vivienda desborda los muros originales que la contenían y se extiende
de un modo u otro, con un uso u otro y con un objetivo u otro, sobre todo el solar ,
colonizando todo el terreno, llegando a los límites y cerramientos de la parcela ori-
ginal, construyendo todo un mecanismo de superposición de límites y filtros con la
ciudad, entre lo público y lo privado.
Duncan Lewis propone una revisión de las necesidades reales y vitales de los usua-
rios comprobando los cambios que se producen en el hábitat contemporáneo y las
nuevas relaciones con el medio donde se insertan, mediante tres incorpor aciones
que hacen que las viviendas de Emilie Müller ev olucionen y se actualicen.
En esta búsqueda de prototipos de viviendas que puedan ser interpretados por sus
futuros usuarios, que Her tzberger nos proponía realizar , es donde Duncan Le wis y
su equipo trabaja par a que en la vivienda cada individuo pueda desarrollar su relato
de vida, su modo de vida, de tal modo que todas las vidas dif erentes que puedan
acoger , encajen en la arquitectura dada y la interpreten con los márgenes suficientes
para crear sus escenarios individuales, utilizando y entremezclándose con la arqui-
tectura y ésta, a su v ez, construya la ciudad.
Ofrecimos un híbrido entre Io que hace un arquitecto y Io que luego los usuarios
harán por su cuenta. P ero pro yectar esta flexibilidad no es sencillo puesto que
ha y que cer rar el proyecto en una situación del proceso que funcione, y que
responda al programa de necesidades en el momento de su entrega, y a la v ez
permitir que admita modificaciones posteriores. 7
7 ASSANTE, D. y LL ORAC, E. (2005). Opus
cit . p. 40.
4.05
4.05 Maqueta de la propuesta de las vivien-
das del barrio de Santa Catali¡na de Medina
Sidonia.
143
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
._El ensamblaje de habitaciones
De Saint-Michel de Montaigne al barrio de Santa Catalina en
Medina Sidonia, Cádiz, de 1571-80 a 2003
Esta tesis se cierra con esta última investigación, que se realiza sobre el habitar en
“espacios imposibles” , sobre el habitar en otros lugares; en un espacio de carácter
defensiv o que nunca fue ideado, ni pensado, ni proy ectado con tal fin, y que no fue
construido para ser ocupado y utilizado como habitación doméstica.
Estamos hablando de la torre del Ch ateau de Michel de Montaigne, del siglo XIV ,
donde el escritor se instala y recluye desde el año 1571 a 1580 para escribir , ine-
vitablemente vivir , y en última instancia leer , el resto de su vida; toda v ez que se
niega a continuar conviviendo con su esposa en su propio castillo, y se concentr a
así en la redacción de sus famosos Ensa yos, y par a ello transforma la T orre en un
conjunto de habitaciones y estancias donde consigue aunar el espacio de la vida y
del trabajo.
Es la ex cepción, en este estudio de viviendas colectivas pero que, sin embargo,
sir v e de sustento a la propuesta de viviendas presentadas al concurso del barrio de
Santa Catalina en Medina Sidonia. Como nos indica Louis Khan con su expresión
“un ensamblaje de estancias” con la que hemos interpretado la T orre de Montaigne,
en un ensamblaje o acumulación de habitaciones, en este caso unos sobre otros, en
v er tical; así también se piensa la propuesta presentada al concurso de viviendas en
Medina Sidonia en 2003, consistente en este caso, en un ensamblaje de habitacio-
nes, donde esa agregación se produce en horizontal.
Esta torre consiste en un conglomerado de constr ucciones de origen defensiv o, de
diferentes f or mas, tamaños y funciones, que fueron adosadas, ampliadas y transfor-
madas paulatinamente en el tiempo, que ex teriormente no presenta una forma clar a
y reconocible en su v olumetría final. Interiormente, el escritor realiza, conv ertido
ahora en habitante de la torre, habitación por habitación, una transformación crítica
de los espacios de la torre hasta convertirlos en sus estancias domésticas cotidianas,
recintos austeros y casi monacales.
Mientras que en la propuesta de las viviendas de Median Sidonia ese “ensamblaje”
de habitaciones pasa a desarrollarse en horizontal sobre las tres parcelas objeto
del concurso, en tor no al eje estructur ante de los recorridos y las viviendas que
atraviesan dichas parcelas. Una colección de cincuenta y seis viviendas diferentes
y discontinuas, donde los usuarios deberían haber sido aquellos que estableciesen
libremente las relaciones entre las habitaciones.
Es curioso constatar que al actuar así, la f or ma del edificio, o su car ácter , se vuel-
v e independiente del perímetro o la forma –puesto que podría ser más ancho,
añadirle módulos, restarle patios o cualquier otr a operación, y el edificio tendría
sustancialmente el mismo carácter o sería recordado de igual maner a. 8
8 MANSILLA, L y TUÑON, E. (2003). p. 24.
145
MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA
SM MOLINA, S. de. (2018). La vida de los
edificios . p . 1 7
._Bibliografía
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Barcelona: Gusta vo Gili.
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5 . E scenogr afías habitacionales 01: Un enjambre ordenado de vidas anónimas
Viviendas en la calle Galera
Aurelio Gómez Millán
Sevilla
1934-35
5.1 La casa en la calle Galera, antigua Cestería, número 29, antiguo 35 151
5.2 Proy ectos de 1934 y 1935 157
5.3 Los usuarios: apuntes biogr áficos y modificaciones realizadas 171
5.4 La edificación descubier ta y su capacidad para tr ansfromarse 197
5.5 La llegada del estudio de arquitectur a 201
5.6 Ampliación y desplazamiento del estudio 207
5.7 Nuev o proy ecto de habitaciones y “cuar tos” en Galer a 213
5.8 Bibliograf ía 233
150 GALERA
02
5.1 Fachada de la casa número 29 de la
calle Galera, Sevilla.
5.1
151
MD 05 I GALERA
5.1 La casa en la calle Galera, antigua Cestería, número 29, antes 35 1
P ero si ev oco estas cosas aquí no es para tr ansmitirle al lector las cuitas polémi-
cas de los historiadores actuales, sino porque de siempre me ha escandalizado
–más, he de confesarlo, cuando se tr ata de los que se dedican a estudiar temas
de arte- que alguien pudiese ignor ar olímpicamente Ia vida, que es siempre la
de los individuos anónimos, esa gente par ticular sin impor tancia, cuya difícil y
peligrosa crónica ocupaba la mente de los nov elistas, los cuales según Fielding,
historiadores de la vida privada, rebuscaban en los más ocultos rincones para
exponer muestras de bondad y vicio extraídas de los agujer os y escondr ijos del
mundo . Sin esta investigación no ha y ar te, pero tampoco historia del arte, ni, en
realidad, nada que merezca ser recordado. 2
Las primeras noticias de esta casa de la calle Galer a de Sevilla, 3 las viviendas que
contiene, de sus vecinos y sus e xistencias, las tengo en el año 2001, mientras estaba
pensando y buscando donde establecer “definitivamente” el estudio de arquitec tura,
y es entonces, cuando surge la posibilidad de ocupar , según la denominación que
figura en las escritur as, “el cuar to izquierda de la segunda planta” , 4 de la casa núme-
ro 29 de la calle Galera, en Se villa. El antiguo inquilino había fallecido y el nuev o
propietario, que recientemente había heredado todo el inmueble, con la ma yoría
de las viviendas ocupadas por arrendatarios de renta antigua, ya podía disponer de
esta vivienda para su alquiler . T r as varias conv ersaciones, llegamos a un acuerdo
que incluía, par a su ocupación, las obras necesarias, por nuestra par te, de adapta-
ción del mencionado “cuarto” para estudio de arquitectura. En aquel momento, con
ese acuerdo v erbal, estaba lejos de imaginar que empezaba una historia prof esio-
nal, y sobre todo vital, que aún me ocupa cuando escribo estas líneas, pues como
bien advirtieron Alison y P eter Smithson, la arquitectura absorbe todo y termina
absorbiéndonos a nosotros mismos: “La arquitectura absorbe todo el tiempo. No es
únicamente nuestro trabajo, es el impulso de todas nuestras emociones” . 5
El edificio de aspecto humilde, que en aquel momento descubrimos y ho y bien co-
nocemos, presentaba una fachada como se puede obser var , que estaba conf orma-
da, como si se tr atase de un collage super ficial, por zócalos, v entanas, paramentos
y persianas de diferentes colores y tipos, prov ocado por la actuación independiente,
casi de bricolaje, de cada uno de los usuarios. A pesar de esta primer a impresión,
propiciada por la apariencia de la fachada, pudimos obser var que el edificio tenía
1 Esta casa de viviendas que ocupa actual-
mente el número 29 de la calle Galera de
Sevilla, y según el fragmento de las escri-
turas de notaria a las que se ha tenido ac-
ceso, anteriormente tuv o: los números 24
“antiguo” , 18 “moderno” y 35 “modernísi-
mo” . El número 18 “moderno” , correspon-
de a la fecha de 1881, según se contempla
en el plano histórico de alineaciones de la
GMU de Sevilla de esa fecha, y el número
35 “moder nísimo” , era el que tenía en el
momento de la construcción.
2 CAL V O, F . (2011). p. 53.
3 La primera referencia de la calle Galera
aparece en un padrón de 1431 y aparece
denominada Ancha de la Cestería, en con-
tinuidad con la calle Narciso Campillo, y
entre ambas forman un trazado en diago-
nal que discurre, como calle principal, por
el interior del barrio de la Cestería, desde
la antigua Puerta de T riana hasta el centro
del Arenal. Posteriormente, ambas calles se
denominan por separado, y lo que hoy es
Galera pasó a denominarse Cestería, y al
otro tramo de la calle, el tramo en diagonal,
se le denominó Narciso campillo, nombre
que aún conserva. V éase COLLANTES DE
TERAN, A. (1993). p. 382.
4 “Cuar to” es la denominación que en la
época aún se utilizaba para designar a las
viviendas de los trabajadores, heredada de
las habitaciones o cuartos que componían
los corrales. Normalmente constaban de
una o a lo sumo dos habitaciones. Según
el diccionario de la RAE, en su v ersión más
reciente, la 23.ª, en su 3.ª acepción es una
habitación (espacio entre tabiques de una
vivienda); en su 4.ª es dormitorio y en la
16.ª, poco usada es piso (vivienda).
5 VIDOTT O, M. (1997). p. 18.
152 GALERA
una coherencia y una unidad en su conjunto. Fue con el paso de los años y el cono-
cimiento de las viviendas y sus habitantes, cuando comprendimos que er a una edi-
ficación que siempre había estado viva, en movimiento, resultado de una sucesión
de pequeñas transformaciones, modificaciones y superposiciones, realizadas sobre
la construcción original por sus propietarios y arrendatarios, a lo lar go de sesenta y
cinco años de vida de la casa. El edificio terminó por desvelar lo escondido y oculto
que albergaba en su interior , en sus viviendas y escasos espacios comunes, como
había ocurrido en la fachada, aquellas señales y huellas resultado de las sucesiv as
inter v enciones que el arquitecto y los usuarios, en su quehacer diario, habían de-
jado depositadas en estos espacios domésticos durante el tiempo que los habían
ocupado, como apunta Raúl Br andao.
En todas las almas, como
en todas las casas, además
de fachada, hay un
interior escondido. 6
Las viviendas ocupan hoy el número 29 de la calle Galera, anteriormente número
35, de la antigua calle “ Ancha de la Cestería” , y posterior mente sólo Cestería, en el
sevillano barrio del Arenal; un extenso espacio vacío e inundable, situado extr amu-
ros de la ciudad histórica junto al río Guadalquivir , que inicialmente sólo era ocu-
pado con chozas y cobertizos par a refugio de guardianes y mercancías. El Arenal
consistía en una amplia pla ya de riber a, formada por apor tes de materiales de la
corriente fluvial, que siempre estuvo condicionado por su situación entre el río, la
muralla y sus puer tas, 7 se encontraba, dentro del enorme frente por tuario histórico
de Sevilla, delimitado en sus extremos opuestos desde el siglo XIV , cuando al fin se
permiten las primer as construcciones sólidas, por dos arrabales, estr atégicamente
5.2 Vista de la ciudad de Se villa , Ambroius
Brambilla, 1585.
5.3 Fachada de la casa número 29 de la
calle Galera.
5.4 Fragmento de la zona del Arenal ex-
traído del Plano T opographico de la M.N y
M.L. Ciudad de Sevilla , “plano de Ola vide” ,
1771.
5.3
5.2
153
MD 05 I GALERA
situados junto a las puertas y postigos de la ciudad. 8 Al sur se situaba el ar rabal de
la Carretería, junto a las Atarazanas, la muralla y las puer tas del Mar y del Aceite, y
al norte el de la Cestería, en relación directa con el puente de barcas y la antigua
puerta de T riana. En el centro se situaba el cerro del Bar atillo, un conglomer ado
de casetas y sombrajos par a almacenar mercancías, sobre lo que antes fue el mer-
cadillo de ropa vejeros anticuarios. Entre ambos arr abales, en un ter reno pantanoso,
“marginal” y “de mal vivir” , 9 a lo largo de los siglos XIV y XV , se fue desarrollando
lentamente una incipiente trama urbana, con una estructura viaria básica, basada en
los antiguos caminos y canales que recorrían y cruzaban el Arenal en todas las di-
recciones, con humildes casetas y abundantes almacenes, depósitos y manufacturas
náuticas y ultramarinas, diseminados por la zona. T odo este paisaje urbano conf or-
ma las representaciones más arquetípicas y clásicas de la ciudad y su río, como la
de Ambroius Brambilla de 1585.
El antiguo arrabal de la Cestería, 10 el menos mercantil del Arenal, denominado así
por acoger al gremio de los cesteros, profesión ligada al tráfico marítimo, donde se
encuentra la edificación que nos ocupa, constaba de un humilde caserío, que con-
formaba un apretado trazado de calles adosadas y par alelas a la muralla por su car a
exterior , a ambos lados de la antigua puerta de T riana. 11 Este arrabal progresa sig-
nificativamente durante los siglos X VII-X VIII, como se observa en el “plano de Ola-
vide” , tras la finalización de la construcción de la nueva puerta de T riana en 1592,
consolidando la trama con precarias edificaciones, a la v ez que aparecen algunos
edificios singulares en la zona, como el convento del P ópulo, en 1625, (posterior
cárcel de mujeres, en 1823, y , tras su demolición en 1935, es en la ac tualidad el mer -
cado del Arenal), así como la Plaza de T oros de la Real Maestranza de Caballería,
inicialmente de madera y construida definitivamente en fábrica entre 1761 y 1881.
6 SARAMA GO, J. (2009). Contrapor tada.
7 “La forma cerr ada de la ciudad, carente
de espacios públicos abiertos en su interior ,
de prieto caserío ensimismado sobre sus
patios, estructurada sobre calles may ores
que radiaban hacia las diferentes puertas
de su cerca; y de otro lado la condición
cerrada de su puer to, es la e xpresión del
carácter primario de la Sevilla representada
en el plano que hizo levantar el asistente
Olavide” , en BARRIONUEVO, A. (2003). p.
97.
8 “Los arr abales del Arenal, toler ados des-
de el siglo XIV por su función de sostén
del quehacer portuario, preludian el salto
generalizado de la muralla que se produ-
cirá en el Quinientos… Los arr abales del
Quinientos, sin embar go, fueron fundados
a sabiendas de que ya no habría más mu-
rallas tras las que guarecerse ” , en PO ZO, A.
(2003). pp. 63-64.
9 “…por ser el sitio del arenal sujeto a mu-
chas inquietudes, y asistir de ordinario por
el comercio del río mucha gente vagabun-
da, y de mal vivir como se ha e xperimenta-
do, que siendo así que al principio de dicha
fundación sucedían innumerables penden-
cias, y no pocas muertes violentas hoy es
muy rara la que sucede…” , en HAL CON, F .
(1990). p. 73.
10 El arrabal de la Cestería de Sevilla ya fue
citado en la Crónica de los Rey es Católicos
de 1485 por su cronista Andrés Bernáldez:
“Las viviendas quedaban adosadas a la mu-
ralla por fuera, en lo que ahora son la calle
Santas Patronas, la calle Narciso Campillo y
la calle Galera. Su trazado puede v erse en
el célebre plano de Olavide 1771, donde
aparecen edificadas la calle Santas Patro-
nas (entonces denominada calle Vír genes),
Cestería, que actualmente es el primer tra-
mo de la calle Pastor y Landero, y Galera,
así llamada por ser prisión de mujeres” , en
BERNÁLDEZ, A. (1962). p. 122.
11 “La estruc tura viaria del arr abal es resul-
tado de los caminos que desde la antigua
puerta de Triana se dirigían al puente de
barcas (Real de la Cestería: actual Almansa),
la que se dirigía en diagonal al centro del
arenal (Ancha de la Cestería: Narciso Cam-
pillo y Galera), y la que paralela a la mura-
lla se dirigía a la puerta del Arenal (Vírge-
nes Justa y Rufina, actual Santas P atronas),
esta fue la primera calle del arr abal y desde
el siglo XVI tuvo un hospital que le dio el
nombre a la calle” , en ALBARDONEDO, A.
J. (2002). p. 101.
5.4
154 GALERA
En el momento de la construcción del edificio que nos ocupa, 1934, siglo y medio
después del plano del asistente Ola vide, de 1771, que recoge la situación antes
descrita con las modificaciones derivadas del desplazamiento y construcción de
la nueva puerta de T riana, finalizadas en 1592, la zona ya estaba completamente
colmatada y su integración en la ciudad consolidada. Esto es debido, entre otr as
causas, a que en la primer a mitad del siglo XIX se produce un a vance económi-
co en la ciudad que permite que se realicen, a propuesta de Arjona, entre 1825 y
1832, nuevas ordenaciones y paseos con plantaciones de arbolado en el Arenal,
que transforman la percepción histórica, que de él se tenía. T ras la constr ucción
del puente de T riana, finalizado en 1852, y la nueva calle R eyes Católicos, se da el
impulso definitiv o par a la ordenación de los terrenos de esta orilla para la cons-
trucción de viviendas, por parte de Balbino Marrón, en 1859, donde por un lado, al
norte se lotea y urbaniza el lugar denominado ”Afuer as de la Puer ta de T riana” , 12 y
por otro, al sur se organiza el Arenal con la imagen que presenta ho y en día, con
el trazado de tres nuevas manzanas irregulares, alrededor del antiguo Convento
del P ópulo, que originan las nuevas calles Almansa, Genil y Arenal, y se definen y
continúan las calles Adriano y P astor y Landero.
La gran ordenación ex tramuros de Balbino Marrón, incluía, en la zona del Are-
nal, también la alineación de la apretada configur ación del histórico arrabal de la
Cestería, donde se pretendía, con la típica operación decimonónica de ensanche,
regularizar y atirantar las líneas de fachada, con objeto de dar ma yor anchura a las
calles Galera y Santas Patronas, y que, sin embargo nunca fue llev ada a cabo ínte-
gramente. 13 P or ello, el barrio sigue manteniendo una abigarrada tr ama, y la calle
Galera una manifiesta estrechez, que hace que esta calle per manezca intercalada
y oculta, en un discreto segundo plano, entre las más amplias Pastor y Landero y
Santas Patronas, sin salida a Rey es Católicos, como se comprueba en el plano de
ordenación de Balbino Marrón, y más detalladamente en el Plano de alineaciones
5.5 Plano: Reedificación del Pr oyecto de Re-
forma de las afueras de la Puer ta de Tr ia-
na , Balbino Marrón. Sevilla, 16 de may o de
1859.
5.6 Calle Galera hacia 1950.
5.7 Azulejo en la calle Galera con la antigua
denominación: Calle de la Cestería.
5.8 Plano de alineaciones históricas de la
calle Galera , A utor desconocido. Se villa, 13
de julio de 1881.
5.6
5.7
5.5
155
MD 05 I GALERA
12 Para la ordenación propuesta por Balbi-
no Marrón ver MORALES, A. J. (1982). pp.
43-50.
13 SU ÁREZ, J. M. (1986). p. 242.
14 Como consecuencia del proyecto de ali-
neación del barrio de la Cestería, el primer
tramo de la calle, entre Re yes Católicos y
Almansa, desaparece parcialmente en 1858,
y aún hoy podemos observar par te de este
primer tramo convertido en un privatizado
callejón sin salida en la calle Almansa.
15 Historia de Se villa . (1992). p. 240.
16 “El caserío sevillano de entonces fue, en
general, bastante modesto. Ladrillo, teja y
tapial, cal, yeso y estuco como materiales
de construcción y ornamento tr adicionales,
encañados y maderas para las techumbres,
pavimentos de ladrillo, barro o argamasa.
La piedra era un lujo escaso, y el azulejo
adorno de umbrales, entradas y pozos” , en
AA. VV . Ibídem. p. 56.
17 ALMUEDO, J. (1996). p. 84.
18 En las seis calles que componen el ba-
rrio de la Cestería y según las investigacio-
nes de Alberto Villar , recogidas en su libro
Intr oducción a la arquitectura regionalis-
ta: El modelo Sevillano (2007), se localizan
otros dieciséis edificios de viviendas rea-
lizados desde el inicio del siglo XX hasta
1929: En la calle Galera además del que
es objeto de estudio existen otros dos: nº
7, Aníbal González, entre 1912-13; nº 27,
José Espiau y Muñoz, 1921-22. En la calle
Almansa tres: nº 9, esquina a Galera, José
Gómez Millán, 1913-14; nº 11, esquina a
Galera, Aníbal González, 1911-15; nº 17,
esquina a Pastor y Landero, Juan T alav er a
y Heredia, 1925-26. En la calle Antón de
la Cerda uno: nº 6, Antonio Gómez Millán,
1929-30. En la calle López de Arenas dos:
nº 6, Mariano González R ojas, 1925; nº 7,
esquina Adriano, Mariano González Rojas,
1925-27. En la calle Pastor y Landero dos:
nº 13, Antonio Gómez Millán, 1928-29; nº
22-24, esquina triangular con A driano 24,
Antonio Gómez Millán, 1912-14. En la calle
V aldés Leal uno: nº 3-5, Ramón Balbuena
Huertas, 1922-23. En la calle Santas Patro-
nas cinco: nº 5, Aníbal González, 1914-15;
nº 6, Antonio Gómez Millán, 1920-21; nº 39,
Juan José López Sáez, 1928-29; nº 47, Ma-
nuel Martínez Mas, 1924-25; nº 50-52, Juan
V ázquez de Pablo, 1918-20.
histór icas de la calle Galera de 1881. 14 La tradicional relación ancho/profundidad
½ de las edificaciones del centro histórico es rota, en este caso, inv er tida incluso,
debido a que el fondo edificatorio de todas las casas de esta calle, salv o las parcelas
que también dan a una de las paralelas, es realmente escaso, lo cual hace que esta
limitación se convierta en ventaja al tener un gran frente de fachada.
El barrio, como las ciudades, en última instancia, está hecho de car ne, no de hor mi-
gón, por tanto nos deberíamos preguntar , como hace Shak espeare: “¿Qué es la ciu-
dad sino su propia gente?” . En este caso, esa gente, que vivió dispersa por la zona
siglos atrás, era la de la mar , es decir , los señores de la naos, maestres, cómitres,
pilotos, calafates, marineros, gr umetes, barqueros del río, etc. 15 P osteriormente, se
fue estableciendo, debido a la gr an actividad comercial vinculada al tráfico por tua-
rio, una población eminentemente obrer a y de carácter popular , que ocupaba un
barrio compuesto de humildes casas bajas, 16 pequeños almacenes, talleres menores
y comercios relacionados con la actividad industrial y de abastecimiento del puer-
to. En los años previos a la construcción de estas viviendas aumenta de manera
inusitada su actividad mercantil y por tuaria, como consecuencia de la Exposición
Iberoamericana de 1929, que además prov oca la llegada esper anzada a la ciudad y
al barrio de gentes atraídas por la ilusión de la riqueza que gener aría dicho ev ento,
como señala Almuedo: “entre 1916 y 1930 llegaron a la ciudad varias decenas de
miles de inmigrantes” . 17 Como consecuencia del auge económico de la Exposición,
en las primeras décadas del siglo X X, se inicia un periodo reno vador de algunos
edificios de la zona de los siglos X VII y X VIII, que son progresivamente sustituidos
por una nueva arquitectura, la denominada Regionalista, la imper ante en esos años,
y que a yudó, con estas construcciones a consolidar la actual imagen del Arenal. 18
Esta situación se v er á acentuada posteriormente, a lo lar go de las décadas centrales
del pasado siglo X X, con una impor tante destrucción de las edificaciones de aque-
llos siglos.
5.8
156 GALERA
5.9 Ficha correspondiente a la casa de la
calle Galera número 29 extr aída del Catálo-
go de edificios del Sector 13 “EL ARENAL ” ,
del Plan Especial de Protección del Con-
junto Histórico de Sevilla del Plan General
de Sevilla.
5.10 Plano de situación del número 29 en
la calle Galera. E. 1:2000.
5.11 Fragmento de las escrituras de la casa
de la calle Galera nº 29, de fecha desco -
nocida.
5.9 5.11
8.10
CALLE SANT AS P A TRONAS
5.10
8.9
CALLE PASTOR Y LANDERO
CALLE GALERA
CALLE REYES CATÓLICOS
PLANO DE SITUACIÓN E.1:2.000
C/ NARCISO CAMPILLO
157
MD 05 I GALERA
5.2 Proy ectos de 1934 y 1935
En 1934, el arquitecto Aurelio Gómez Millán (1898-1991), 19 proy ectó ésta edificación
de nueva planta en un solar con una sencilla geometría rectangular , sin conocerse
si el edificio v enía a sustituir alguna construcción anterior , a requerimiento de Dª
Susana García, Vda. de Aparicio, propietaria de una de tantas pequeñas empresas
familiares de la zona relacionadas con el transpor te de mercancías en el cercano
puerto, que sur gieron como consecuencia de la dinamización que supuso par a la
economía sevillana la Exposición de 1929. El edificio se constr uyó inicialmente,
según el proy ec to solicitado, con dos plantas; en planta baja se situaría un alma-
cén, como tantos otros en el barrio y en la misma calle, complementario de otro
perteneciente al cercano negocio familiar , y en planta primer a o planta principal, se
dispondrían dos viviendas con objeto de ser arrendadas. El arquitecto, v ecino de la
cercana collación de la iglesia de la Magdalena, y buen conocedor del barrio por
los proy ec tos de casas que v enía realizando en esos años para la Real Maestranza
de Caballería en la contigua calle Adriano, 20 llega a un acuerdo para su compra, en
1935, en plena fase de ejecución.
Inmediatamente, tr anscurrido apenas un año del encargo inicial, y aún en obras, la
edificación sufre la primera tr ansformación. El arquitecto y ahor a nuev o propietario,
Gómez Millán, con la idea de convertir el edificio en un bloque de viviendas que
fuesen arrendadas a los innumerables tr abajadores de la zona, vuelv e a tr abajar so-
bre su anterior proy ec to, ampliándolo de la única manera posible, añade una planta
nueva para dos viviendas más, repitiendo la distribución de la planta principal, que
toda vía se estaba construyendo. Esta manera de proceder , nos recuerda Witold
Rybczynski, er a el modo tradicional de crecimiento de las casas: “ A medida que las
familias se iban haciendo más prósperas, esas casas bajas se ampliaban en la única
dirección posible: hacia arriba. Se añadían dos pisos, y a v eces tres” . 21 Mientras que
en planta baja se modifican los iniciales almacenes, cerr ando los dos huecos de
acceso al almacén o almacenes, puesto que realmente se encontraba dividido en
dos espacios independientes, que son tr ansformados en dos viviendas de similares
distribuciones a las superiores. 22
En la fachada, aún hoy se aprecian claramente los cambios sufridos en el proyecto
inicial: por un lado, se obser va la cornisa, al niv el del último forjado que remataba
la primera edificación, y sobre la que únicamente debería aparecer el pretil de la
azotea, sin embargo, lo que sobre ella aparece es el plano de fachada de la segunda
19 Nacido en Sevilla en 1898, se tituló en
Madrid en 1922 y es hijo del también arqui-
tecto José Gómez Otero, con el que traba-
jo y colaboró, y el hermano menor de los
también arquitectos Gómez Millán, José y
Antonio; fue discípulo de Aníbal González.
Realizó una extensa y prolija carrera profe-
sional, recogida en GÓMEZ DE TERREROS,
Mª. del V . (1998). Aurelio Gómez Millán:
arquitecto , donde destaca el teatro Reina
Mercedes Coliseo, de 1925-1930, de estilo
regionalista, en colaboración con su herma-
no Antonio, y el Mercado de la Puerta de
la Carne 1926-1929, ya de estilo raciona-
lista, en colaboración con Rafael Arévalo,
Ramón Balbuena y Gabriel Lupiañez, entre
otras obras. Así mismo fue arquitecto titu-
lar de los Reales Alcázares de Sevilla entre
1875-1920.
20 Aurelio Gómez Millán realiza más de 218
proyectos a lo lar go de su tr a yectoria profe-
sional, y entre los más de 50 pro yectos de
viviendas, se encuentran los proy ectos do-
mésticos realizados para la Real Maestranza
de Caballería, en uno de los laterales de
la manzana triangular que contiene en su
interior la plaza de T oros, y que conforman
parte de la actual imagen de la calle Adria-
no. Dichos proyectos son realizados entre
los años 1929 y 1940, y se corresponden
con los actuales números: 27 (antiguos 31,
33 y 35) entre 1929-33, 25 (antiguos 23, 25,
27 y 29) entre 1932-33, 29 (antiguos 37 y
39) entre 1933-35, además de los 33, 35 y
37 (antiguos 51, 53 y 55) entre 1937-38 y ,
31 (antiguos 41, 43, 45, 47 y 49) entre 1938-
40. V éase GÓMEZ DE TERREROS, Mª. del
V . (1998).
21 R YBCZYNSKI, W . (1992). p. 66.
22 “Esta casa, levantada sobre un solar de
122,46 metros cuadrados, se proy ectó en
un principio con dos plantas, la baja para
almacenes y la superior para dos viviendas;
en 1935, al comprarla el arquitecto, se elevó
una planta más y se hicieron viviendas en
el bajo” , en GÓMEZ DE TERRER OS, Mª. del
V . (1998). Opus cit. p. 332.
158 GALERA
8.12 Fotografía de la placa de la casa de la
calle Galera 29 de la “Ley de P aro de 25 de
junio de 1935” , a cuy os beneficios la casa
se acogió.
8.13 Publicación en la Gaceta de Madrid de
la “Ley de Paro de 1935” , con f echa 20 de
septiembre de 1935.
planta, la de la ampliación, donde, además, se aprecia incorporado a la composi-
ción del alzado, el remate horizontal del antiguo pretil, y aparece por último, la
repetición de la anterior cornisa; por otro lado, en la planta baja, los dos antiguos
huecos de acceso a los almacenes se reconvirtieron en ventanas y se mantuvieron
los recercados de ladrillo de los mismos. En cualquier caso, una fachada auster a
alejada del abusiv o uso del ladrillo visto tan empleado por el regionalismo en aque-
llos años. 23
Siempre me llamó la atención la placa de bronce situada en la fachada, sobre la
puerta de acceso a las viviendas, con una singular inscripción, cuya razón de ser y
mensaje me resultaban desconocidos, pues nunca había visto ninguna inscripción
igual: “Ministerio de T r abajo. Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley de
Paro del 25 de junio de 1935” . La f echa de la mencionada ley , coincide con la del se -
gundo proy ecto, el de ampliación de la edificación, año 1935. P osteriormente, con
el paso del tiempo y tras algunas investigaciones, el significado de la placa alcanzó
su total explicación: hacía referencia a la “Ley de Paro ” , también conocida como la
“Ley Salmón” , 24 aprobada en el año 1935 por el gobier no cedista de la República
que, tr as la crisis económica generada en España a principios de los años treinta,
como ha estudiado Carlos Sambricio, pretendía luchar contr a el enorme desempleo
generalizado en el país, con ex enciones fiscales aplicadas a la construcción incen-
tivada de bloques de viviendas destinadas al alquiler para las clases trabajador as. 25
8.12 8.13
159
MD 05 I GALERA
Frente a políticas anteriores que promocionaban la construcción de viviendas ul-
trabar atas en los barrios periféricos y más alejados de los centros de la ciudad, 26
esta ley apostó por hacerlo en los nuev os ensanches y ex tensiones de las ciudades,
así como por la renovación en los centros históricos. El impor tante aumento de la
población en el segundo decenio del siglo X X en Sevilla pro vocó el incremento
de desahucios y contribuyó a que se intensificara el chabolismo. 27 Esta apuesta por
una política de alquileres, como reconoce Bohigas, 28 tuvo un é xito inmediato, y
permitió, durante su corta vigencia, que algunos trabajadores pudiesen permanecer
y otros se asentasen en zonas que eran económicamente imposibles par a ellos,
puesto que era la gente a la que también se dirigía la ley , como ocurre en este
caso, con las familias humildes del Arenal, que trabajaban allí, incluso en la misma
calle, y que disponían de pocos recursos par a afrontar la compra de una vivienda
y menos aún en esa zona. Recordemos que esta misma exigencia de una política
de alquiler de viviendas, que además debía asegur ar unas condiciones higiénicas
mínimas, er a reclamada en ese momento por los principales arquitectos del Movi-
miento Moderno; baste recordar la ponencia leída por Er nst Ma y en Fr ankfurt en
1929, en el II Congreso de los CIAM, bajo el título abre viado de “Vivienda mínima” ,
donde se exigía: “Dadnos viviendas, aunque pequeñas, pero que sean higiénicas y
acogedoras y sobre todo con alquileres asequibles” . 29
Es ahora, entendiendo plenamente las intenciones, objetiv os y desarrollo de la
“Ley Salmón” cuando se comprende el porqué de la modificación de la edifica-
ción original y de la iniciativa empresarial del entonces jov en arquitec to Aurelio
Gómez Millán, pues es en el año 1935, con sólo 37 años de edad, cuando decide
simultanear , acogiéndose a los beneficios fiscales que proporcionaba la citada le y ,
la condición de promotor y proy ec tista, comprando la edificación en constr ucción,
para tr ansformar el almacén y ampliar el edificio hasta disponer de un total de seis
viviendas, en una popular casa de pisos, para arrendar a gente trabajador a del ba-
rrio, situación que se mantuv o mientr as estuv o en manos de sus descendientes. Esta
placa, y algunas otr as que aún quedan repartidas por Sevilla, son las únicas de las
que podríamos decir que poseen la doble condición de ser son placas republicanas
y franquistas a la vez.
23 “En la fachada se acusan clar amente los
cambios sufridos por el proyecto inicial, en
las ventanas bajas y el piso superior . Por
lo demás, es una simple combinación de
distintos tipos de vanos, impostas, zócalo y
cornisa” , en GÓMEZ DE TERREROS, Mª. del
V . (1998). Ibídem. p. 332.
24 Conocida popularmente así en referen-
cia a Federico Salmón, su principal impul-
sor y Ministro de T rabajo cuando se apro-
bó la famosa “Ley de la Previsión contra
el Paro de 25 de Junio de 1935” , también
conocida como “Ley de Paro” de manera
abreviada.
25 La placa, como consecuencia de la ad-
miración que aquella Ley Salmón suscitó en
las autoridades franquistas, fue colocada a
instancias de la Orden de 27 de Noviem-
bre de 1941 (firmada por Girón de V elasco)
que declaró obligatorio para los propieta-
rios de inmuebles acogidos a la Ley colocar
en su fachada una placa, grabada en bisel
y en tipo de letra española, con la indica-
ción Ministerio de T rabajo. Esta casa está
acogida a los beneficios de la Ley del Paro
del 25 de junio de 1935. SAMBRICIO, C. y
MUÑO Z R. (2008). pp. 28-36.
26 La tesis doctoral de Antonio González
Cordón estudia y detalla la situación social
de la población trabajadora y los proyec-
tos de viviendas realizados justamente en
el periodo anterior al de esta edificación,
en zonas de ensanche no consolidadas y
del extrar radio de Sevilla: GONZALEZ, A.
(1985).
27 ALMUEDO, J. (1996). Opus cit. p. 184.
28 Oriol Bohigas reconoce a esta ley su
éxito inmediato, aunque fuese r ápidamente
truncada, y le da el principal éxito a la re-
pública en el campo de la vivienda: “La ley
promulgada por el Ministerio de T rabajo, J.
Salmón, en 1935 (…) que se basó simple-
mente en ofrecer los beneficios fiscales de
la Ley de Ensanche a todas las viviendas
cuyo alquiler no superara unos cier tos lími-
tes (doscientas cincuenta pesetas mensua-
les en Madrid y Barcelona y cifras menores
en capitales de menor volumen demográfi-
co” . BOHIGAS, O. p 31.
29 L´HABIT A TION MINIMUN . (1957). p. 59.
166 GALERA
La vivienda se convierte en toda Europa en el eje centr al de la investigación desa-
rrollada en el ámbito disciplinar de la arquitectur a y el urbanismo desde las prime-
ras décadas del siglo X X y éstas viviendas, en concreto, se proy ectan en el momento
que se está debatiendo en Europa sobre cómo debe ser la vivienda mínima, cuál
debe ser el tipo y cuál debe ser la nueva distribución en planta. Es decir , apenas
unos años después de la celebración del II Congreso de los CIAM, celebrado en
Frankfur t am Main en 1929, centrado en el tema de la ”V ivienda mínima” , donde los
asistentes discutieron posibles soluciones para producir vivienda de forma masiva
y sobre cuales debían ser los mecanismos a utilizar para explorar la nueva arqui-
tectura. Las actas de 1933 del congreso contienen un conjunto de 100 interesantes
propuestas de viviendas mínimas para tr abajadores, algunas de las cuales se pue-
dan obser var aquí. En el congreso se cuestiona la idea de vivienda defendida por
Le Corbusier , la vivienda unifamiliar , basaba en los cinco puntos, par a centrar el
debate en cual debía ser la vivienda moderna social, olvidando cualquier refl exión
sobre la experiencia física del espacio doméstico por parte de los destinatarios, y
se cuestionaba sobre cuál era el concepto mínimo de la célula y cual debía ser su
soporte conceptual.
Este debate sobre la vivienda social se planteó en la definición de una vivienda,
tanto buscando una innovación de los tipos tanto en la distribución mínima de la
planta, como sobre la posible aplicación de criterios industriales, racionalización y
5.23 a 5.28 Planos de viviendas plurifami-
liares presentados y debatidos en el II Con-
greso de los CIAM, celebrado en Frankfurt
am Main en 1929.
5.25 5.24 5.23
167
MD 05 I GALERA
32 L´HABIT A TION MINIMUN . (1997). Opus
cit . p. 44.
33 L´HABIT A TION MINIMUN . (1997). Ibí-
dem . p. 73.
estandarización en el proceso productivo para bajar costes a la misma. Se entiende
además, como señala Carlos Sambricio, que: “la vivienda mínima no er a ya la so-
lución económica a un problema sino el resultado de estudiar el nuev o espíritu de
los tiempos” . 32 Gropius en su ponencia, señalaba además que ésta no se podía rea-
lizar como la reducción del esquema burgués a una menor superficie, “reduciendo
únicamente la cantidad de habitaciones y el tamaño de la super ficie de uso de la
vivienda grande” , 33 sino que el problema de la vivienda mínima era el de establecer
el mínimo elemental de espacio, aire, luz y sol indispensables al hombre par a que
pueda desarrollar completamente sus funciones vitales sin restricciones debidas a
las viviendas, es decir , establecer un modus vivendi mínimo en lugar de un modus
non mor iendi .
Lo cierto es que podemos subr ayar que estas viviendas utilizan un tipo racional,
similar a los que se v enían empleando y ensayando en Europa, con una distribu-
ción parecida a ellas, y que a pesar de estar situadas en una parcela inscrita en una
ciudad histórica, con fuer tes limitaciones de fachada, logr a proy ectar , por un lado,
unas viviendas simples que delimitan las funciones en espacios y habitaciones se-
gregadas, con un repar to exclusiv o de usos por habitaciones, como se solicitaba, y
por otro, que se ordenen según sean espacios de ser vicio o principales, buscando
ordenar cocina y baño en una crujía y habitaciones en otras, en este caso estaría ha-
blando aproximadamente de una crujía y media (6,90m), la crujía completa par a los
5.28 5.27 5.26
168 GALERA
estancias principales y el resto, la banda estrecha del fondo de la edificación, para
los espacios de ser vicio. Es de señalar que estas viviendas disponen de unas super -
ficies similares a las que se estaban proponiendo en Europa para los tr abajadores,
y que Ernst May criticaba en ese mismo Congreso de los CIAM de “alrededor de 50
metros cuadrados de super ficie mínima” . 34 En este caso, el esquema compositiv o
de la vivienda utiliza un pasillo distribuidor , situando al f ondo de la misma la zona
de noche y delante la zona de día, quedando así ligadas y dependientes a tr a v és
de un pasillo. Es decir , como ya hemos señalado, se asegur a la privacidad de las
estancias más íntimas con tal de que el salón o “comedor” , situado al inicio y con
menor super ficie incluso que el dormitorio principal, no interfiera y se mezcle de
usos más privadas. Así mismo se atiende a los estándares mínimos que se barajan
en Europa respecto, no sólo al espacio, sino que también, al aire, la luz y el calor .
La vida social y familiar , que entonces ofrecía una permanencia relativa, hoy a visa
de todo lo contrario. P or tanto, es evidente para nosotros, ahora en 2018, inmersos
en una dinámica de fomento de la individualización de la persona, con una rela-
ciones entre individuos, como señala Zygmunt Bauman, que se carac terizan por:
“su estatus fluido, tr ansitorio y eminentemente rev ocable” , 35 que la diversidad en los
5.29 Maqueta interior , desmontando la fa-
chada y mostrando la distribución y tabi-
quería original del edificio de la calle Ga-
lera 29.
5.30 a 5.32 Puertas de entr ada a las vivien-
das situadas en la planta baja izquierda,
planta primera izquierda y planta segunda
izquierda, respectivamente.
5.29
169
MD 05 I GALERA
34 L´HABIT A TION MINIMUN . (1997). Opus
cit . p. 59.
35 BA UMAN, Z. (2004). p. 75.
36 P ARICIO, I. y SUST , X. (1998). p. 24.
37 En este punto insiste Vicente V erdú: “ An-
tes la casa representaba, por e xcelencia, el
mundo de la vida familiar estanca pero hoy
las familias se encuentran en acción, abier -
tas por todas partes, sin jerarquías fijas, sin
modelos únicos, sin necesarios ne xos gené-
ticos” , en VERDÚ, V . (2012). Opus cit . p. 53.
modos de vida actuales y los diferentes tipos de unidades familiares exigen plurali-
dad y ambigüedad en la definición de las diferentes viviendas, para que satisfagan
la variedad existente en su sociedad, y que posean, además, la suficiente capacidad
de adaptación a los futuros cambios que puedan ocurrir en la vida de sus habitan-
tes; todo ello impensable en aquellos momentos. Aunque estas viviendas ensa yan
unos nuev os esquemas distributiv os que per miten incorporar los primeros cambios
que se estaban produciendo en la sociedad, a principios del siglo X X, cuesta tra-
bajo pensar que su diseño y distribución pudiesen haber sido proy ec tados de una
manera muy diferente, pues estas viviendas, con este programa de usos segregados,
y con unas compartimentaciones repetidas en todas las plantas, como se observa
en la maqueta, er an las que se demandaban por parte de las familias obrer as que
iban a ocuparlas.
Estas viviendas, a pesar de la adopción de un diseño relativamente moderno, se-
guían la tradicional identificación de vivienda con familia, como nos indica Xa vier
Sust: “No se concibe una vivienda que no se identifique a una familia” . 36 Y como
sólo existía un tipo de familia, no nos debe extrañar lo más mínimo, que siempre
todas las viviendas fuesen iguales o lo más parecidas posible, más allá de los pe-
queños ajustes necesarios de cada una de ellas en el proy ec to conjunto. El esquema
de la familia tradicional, heterosexual, y con hijos er a, aplastantemente, el domi-
nante en aquella época, pues se estaba muy lejos de imaginar una sociedad como
la actual, basada en unos vínculos cada v ez más fr ágiles, con una rev olución en las
formas de agrupación y conviv encia familiar y con unos nuev os modos de vida,
como ha ocurrido décadas después. 37
5.30 5.31 5.32
170 GALERA
5.33 Maqueta de la casa de la calle Gale-
ra nº 29, recogiendo las modificaciones y
transformaciones realizadas por los usua-
rios en sus viviendas.
5.34 P or tada del libro recopilatorio y auto-
biográfico de Georges Candilis, elabor ado
por Michel Lefbvre, Batir la vie: Un archi-
tecte témoin de son temps , ( Constr uyendo
vida: Un arquitecto testigo de su tiempo ),
Paris, 1977, donde entre otras cuestiones
explica sus últimas reflexiones sobre la vi -
vienda contemporánea. En la portada apa-
rece la foto Les locataires , (Los inquilinos),
de Robert Doisneau, 1962.
5.33
171
MD 05 I GALERA
5.3. Los usuarios, apuntes biogr áficos y las modificaciones realizadas
Este no es un relato imaginario. T odo lo que se consigna en él ocurrió en rea-
lidad. Los protagonistas de esta historia existieron de v erdad, pero mientras re-
construía los pasajes, leía las cartas y conocía más de cerca a las personas que
habían participado en ella, descubrí la importancia que revisten los detalles mí-
nimos: los objetos sin valor , los muebles de gusto dudoso, de hecho, pueden
rev elar escenarios de inusitada pasión. 38
La historia de la casa de la calle Galera es la de su proyecto inicial, la de su cam-
bio de propiedad e inmediata ampliación, la de la vida de sus habitantes, la de
las posteriores transformaciones realizadas por sus usuarios, la de su transmisión
hereditaria, la de la llegada del estudio de arquitectur a al “cuarto” de la segunda
planta, la de su ampliación y posterior desplazamiento, la de la progresiv a muer te
o abandono de sus v ecinos, la del ilusionante pro yecto de rehabilitación y reforma
no ejecutado, o no ejecutado en su totalidad, y por último, la de la reciente venta
a un grupo inversor especulativ o par a la transformación en viviendas turísticas. En
definitiva, la de sus sucesiv os proyectos arquitectónicos y de vida, sostenidos y di-
latados en el tiempo, dur ante casi un siglo de vida, y que no se entenderían en ab-
soluto sin conocer las vidas de sus usuarios, entrelazadas con la propia arquitectur a;
como se evidencia en la maqueta que muestra ya las modificaciones de distribución
y en cubierta, especialmente. Es aplicable en este caso la obser vación de Alexander
Mitscherlich cuando indica: “que una vivienda se transforma en un v erdadero hogar
cuando lo que la soporta y mantiene viva no son sólo las costumbres, sino la per-
manencia viva de las relaciones entre sus habitantes” . 39
El hecho de que el edificio albergase desde el primer pro yecto dos viviendas para
el alquiler , y que después se aumentaran hasta seis, para el ar rendamiento a fami-
lias trabajador as llegadas a la zona, plantea, como señala Vicente V erdú, cómo eran
histórica y socialmente vistas estas familias que accedían a una vivienda a trav és del
alquiler: “¿Se tratar á el inquilino de alguien que ni siquiera puede costearse su hogar
o de aquél sujeto extr año que no se arraiga o vive como un furtivo?” , 40 como sobre
ellas caía una duda llena de sombras… Estas familias tr abajadoras que se vinieron
a estas viviendas, y deter minaron en gran par te su carác ter , fueron la que unas dé-
cadas más tarde, super ados los efectos de la guerra civil sobre la economía, se ter -
minaron convirtiendo en la clase media española, y en este caso, aún manteniendo
durante años y décadas una situación de alquiler , si fueron capaces de arr aigar a sus
moradores al edificio y al barrio, el antiguo arrabal de La Cestería.
38 FOSCHINI, L. (2013). P . 18.
40 VERDÚ, V icente. (2005). p. 43.
5.34
172 GALERA
El relato que ahora intento poner en pie es el de un pequeño y ordenado enjambre
de vidas en una casa de pisos, enraizadas en el bar rio del Arenal, que interaccionan
entre ellos y con el edificio, y que a medida que habitan las viviendas, y con el paso
del tiempo, las van modificando y transformando, así como reescribiendo y enri-
queciendo, pues ellos mismos se convier ten, en última instancia, en responsables
de lo que allí ocurra. Las vidas de los habitantes y que siempre suponen un ines-
perado impulso de vida par a un edificio, fueron escuchadas mediante fr agmentos,
a trozos y retazos, durante más de quince años de convivencia, después de horas
de largas conv ersaciones y chistes en la escaler a, quebr adas charlas en la calle, y
brev es entradas y salidas de algunas de sus viviendas, desde el mismo día que de -
cidimos instalarnos en el “cuar to izquierda de la segunda planta” . Unos inquilinos
que desarrollaron aquí sus vidas, algunos de ellos prácticamente toda ella, y que
ahora me atrev o a relatar y mostr ar , no sin cierto pudor , intentando adentrarme en
mis recuerdos, par a recuperarlos, salv ando las distancias, como lo dejó por escrito
M. Proust “Recordar los lugares, las personas que allí conocí, lo que vi de ellas y lo
que ellas me contaron” . 41
Para rev elar la verdad sobre la historia del edificio debemos mostrar los interiores
de estos espacios domésticos, cómo fueron concebidos en su momento, y saber
que aconteció a diario en sus interiores durante años, pero sobre todo cómo son en
la actualidad. Así como conocer que sucedió en la interioridad de cada inquilino,
y las experiencias anónimas y los singulares a vatares allí vividos por estas familias;
inv estigaremos sobre el pasado a tr a v és de una memoria personal de interiores
encargada de recordárnoslo.
5.35 Dibujo en sección de un edificio de
viviendas parisino sin la fachada, 1833 .
5.36 Dibujo de Steinberg Saul, 1946.
5.37 Apuntes preparativos para La vie mode
démploi, Georges P erec, 1976.
5.38 Apuntes preparativos para La vie mode
démploi, Georges P erec, 1976.
5.35 5.36
Para indagar y conocer esas viviendas, y el nuev o orden a ellas dado, que no es
sino el desorden de la vida dada por sus usuarios, diseccionaremos las mismas,
como si pudiésemos quitar la fachada de la edificación, para ver , oír , escudriñar y
aprender de sus ocupantes a usar las viviendas y así obser varemos que éstas no son
ni blancas, ni inmaculadas, ni asépticas, sino que por el contr ario, se ha escrito en
ellas, y hay registros y huellas, r astros y objetos acumulados por el uso, que no se
terminan de comprender , y es por tanto necesario descifrarlos, con la a yuda de sus
protagonistas y el tiempo, como coprotagonista siempre presente en sus vidas, para
construir un relato aproximado de lo allí acontecido.
Esta estrategia de análisis fue la que liter ariamente George P erec siempre reconoció
que utilizó en su famosa nov ela La vida instr ucciones de uso, 42 y que estaba en
deuda, de alguna maner a, con el dibujo Doubling Up de Saul Steinberg, aparecido
en el libro The Art of Living, 43 en el que una parte de la fachada, ha sido eliminada
para, intencionadamente, v er el interior del inmueble, sus habitaciones y la vida de
sus habitantes. P erec cuenta, con su quebr anto constante de las normas de escribir ,
“las habitaciones puestas al descubierto y las ac tividades que en ellas se desarro-
llan” , las más de cien historias entrelazadas de estos moradores del inmueble, como
una sucesión continua y cruzada de acontecimientos mínimos de las vidas de sus
personajes, y lo realiza con la may or precisión y detalle posible pero a la v ez como
si de un juego se tratase, como un juego de muñecas rusas, donde las historias,
encadenadas unas a otras, a la v ez contienen otras, como ya se e videncian en sus
dibujos preparatorios de la nov ela.
41 Citado en PIGLIA, R. (2015). p. 175.
42 La vida instr ucciones de uso es una no-
vela del escritor francés Geor ges Perec, pu-
blicada en París, en 1978.
43 “(...) los orígenes de este proyecto son
muchos. Uno de ellos es un dibujo de Saul
Steinberg, aparecido en The Art of Living
(Londres, Hamish Hamilton, 1952) que re-
presenta un edificio (...) del que una parte
de la fachada ha sido eliminada, dejando
ver el interior de unas v eintitrés habitacio-
nes (...:) el solo inventario –y no sería ni
siquiera exhaustivo- de los elementos del
mobiliario y de las acciones representadas
tiene algo de auténticamente v er tigino-
so…” , en PEREC, G. (2004). p. 72.
5.37 5.38
174 GALERA
Ese dibujo de Steinberg, donde una par te de la fachada ha sido eliminada para
v er el interior de unas veintitantas habitaciones en un inmueble neo yorquino, está
posiblemente basado, en las representaciones de los interiores de los inmuebles
parisinos del siglo XIX que poseen una estructur a fuer temente jerarquizada, pero
que sin embargo, cuando es asumida por P erec, es interrogada, puesta en duda, y
queda finalmente desestructur ada a la v ez que se reconstruye de nuev o con una
estrategia integr adora entre los habitantes y sus espacios. Un conjunto de narra-
ciones que se quieren visuales y espaciales, que relatan las historias de vida y las
relaciones fragmentadas y cruzadas de unos personajes y otros, sin límites ni mapas
previos o pre visibles, en las que todo parece digno de ser contado, y todo puede
llegar a ser una buena historia.
Quién si da un paso más, quizás el penúltimo, el más artístico y arquitectónico,
en este interés por enseñarnos los interiores de los edificios, aportando un carác-
ter transgresor y dinámico con sus per formances, con sus acciones sobre la vida
cotidiana, y que se desarrollan a tr a vés del espacio en edificios abandonados, es
Gordon Matta-Clark. Esa manera de proceder suya con la arquitec tura: “Meterme
allí y alterarla” , tr ata de transmitir la no aceptación del espacio definido sólo por
sus límites arquitectónicos y pretende enseñarnos que son las ac tividades vitales, en
última instancia, las que deter minan el espacio. El proceso creativ o de Matta se basa
5.39 5.40
5.39 Splitting , Gordon Matta-Clark, 1962.
5.40 “Vivienda seccionada” , como conse-
cuencia del derrumbe de la medianera, en
Villanue va del Arzobispo, Jaén, 2019.
175
MD 05 I GALERA
en la interactividad, con el tiempo, el espacio y el movimiento, como material de
trabajo, y los utiliza insistentemente, para mostr arnos otr a realidad diferente de la
que normalmente se piensa: “los edificios son entidades fijas en la mente de la ma-
yoría de la gente –la noción de un espacio mutable es prácticamente tabú- incluso
en la propia casa” . 44 P or eso el interés en su trabajo, que consiste constantemente en
atrav esar los edificios para sorprender: “Sólo ha y problemas a causa de la resistencia
humana-atrav esar la resistencia. La sorpresa es atrav esar y v er lo que siempre se
ha esperado” . 45 para conseguir que un edificio se manifieste como algo viv o, que
hable, y la sorpresa resultante deje abier ta la puerta a las múltiples interpretaciones.
Esa es nuestra intención a la hor a de contar este edificio, también abrir las vivien-
das, mostr ar los interiores, tan solo no quitaremos los muebles como Matta-Clark y
escucharemos como fueron y son las vidas de sus usuarios. No seremos nosotros
los que desordenemos el sistema “supuestamente” estable en el que todo estaba
puesto y predispuesto, nosotros obser varemos que el orden previsto ya no existe,
que hace tiempo que estas gentes, en su quehacer diario y en su identificación con
las viviendas, ya lo habían desordenado. Actuaciones, per formances, las del artista,
no tan insólitas, y extr añas de v er aún ocasionalmente, como cuando una mediane-
ra, en un pueblo de Jaén, se desprende sorpresivamente o cae, v oluntaria o invo-
luntariamente, dentro de un proceso de entropía y de constante tr ansformación de
la materia, y vemos sus interiores, y sus espacios ocultos, como espacios palpitan-
tes, maleables e incluso elásticos, refl ejo de sus propietarios, sin pudor alguno: los
elementos estructur ales y por tantes, como organizadores de los espacios interiores;
el nuev o tabique de la planta baja, independiente de la medianer a hecha escom-
bros; los armarios y alacenas de los dor mitorios de la planta primera; la buhardilla
apenas ocupada, tr as la chimenea inutilizada, los arcos de descarga de la cubierta.
No se trata, como señala el escritor Ricardo Piglia, de conv er tir , con estos relatos
de los v ecinos, “el tr abajo en un documento de ficción, ni de explicar dónde está la
v erdad en lo que narro” , 46 se trata de definir y tr ansmitir , elaborar incluso, “mediante
la autobiografía, la observación y la reflexión” , 47 un cuadro general, una cartogr afía
única de descripciones fragmentadas, que contenga combinadas, como si fuesen
la misma cosa, las viviendas, los usuarios y los recuerdos de los mismos, tr as la
recopilación y la elaboración de los materiales reales de este testigo y cronista, que
nos permita descifr ar y comprender , tras la apariencia compacta de la edificación,
como estas viviendas se vieron afectadas por la vida de sus usuarios, y por el paso
del tiempo de una manera concreta y singular .
44 Gordon Matta-Clark . (2006). p.17.
45 Gordon Matta-Clark . (2006). Ibídem .
p.19.
46 PIGLIA, R. (2016). p. 14.
47 PIGLIA, R. (2016). Ibídem . p. 87.
176 GALERA
5.41 Planta baja, vivienda derecha. 2001.
Escala 1:175.
5.42 Maqueta de la casa de la calle Galera
nº 29, planta baja tras la finalización de la
construcción en 1935. 2020.
5.43 Maqueta de la casa de la calle Galera
nº 29, recogiendo las transformaciones rea-
lizadas por los usuarios en ambas viviendas
de la planta baja en 2001. 2020.
5.44 Interior de la vivenda ocupada por el
pintor , espacio unido de las dos habitacio-
nes, una v ez que abandona la vivienda y
desmonta el estudio.
5.45 Luz solar . Motas de polvo bailando
en los ra yos de sol , W ilheim Hammershoi,
1900.
5.44
5.42
5.43
5.41
PLANTA BAJA
0 1 2 5 E. 1:175
177
MD 05 I GALERA
48 Aprov echo esta coincidencia par a hacer
referencia al pintor Antonio Milla Jiménez
(1924-2015), que fue mi profesor dibujo en
el Colegio San Alberto Magno, durante dos
cursos, cuarto y quinto de la antigua EGB,
en la sede de la calle Brasil nº 4 y en el
Palacio de San T elmo de Sevilla, cuando
aún era seminario. R eproduzco una sín-
tesis de su actividad profesional recogida
en una comunicación en el diario ABC de
Sevill, a r aíz de su fallecimiento el 20 de ju-
nio de 2015: “Comenzó su andadura como
gran viajero por toda Europa, Rusia o los
EEUU. Fue académico de la Real Academia
de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría,
y socio de Honor del Excmo. Ateneo His-
palense y fue Presidente de la Sección de
Bellas Artes del Ateneo. Realizó numerosas
exposiciones personales y colectivas en
diversas ciudades españolas. Fue miembro
fundador junto con otros artistas, esculto-
res y poetas, del grupo La Camilla Guadal-
quivireña y más tarde de La Jov en Escuela
Sevillana. Concurre a diferentes Bienales
Hispanoamericanas. Obr as suyas se en-
cuentran distribuidas en diferentes institu-
ciones públicas y en numerosas coleccio-
nes privadas. Obtiene entre otros premios
el “Gonzalo Bilbao” del A yuntamiento de
Sevilla en 1958, la beca “Bar tolomé Esteban
Murillo” de la Diputación de Sevilla en 1960
o la “Diego V elázquez” de la misma insti-
tución en 1962. En la Universidad Laboral
de Sevilla ejerció la docencia durante más
de 30 años” .
49 De una manera similar a como lo expre-
saba el pintor y arquitecto Jose Ramón Sie-
rra: “La casa del pintor es un cuenco de luz,
pero lo importante como en aquel cuento
de Calvino lo importante no es el cuenco
sino el reborde donde la luz encuentra el
cuenco” , en SIERRA, J. R. (1994). p. 28.
La vivienda de la planta baja derecha se mantuv o dur ante los últimos veinte años
alquilada a un desconocido pintor , que tr abajaba de administrativo en la Gerencia
Municipal de Urbanismo de Sevilla, y que dedicaba sus largas tardes libres a su
gran pasión y afición, cual era la pintura de temática variada, que abarcaba desde
la ciudad de Sevilla a temas marineros, pasando por extr añas composiciones con
objetos industriales, hasta las representaciones del estudio del ar tista, imbuidas en
una atmosfera propia. Sin ser entendido en pintur a, creo recordar de lo explicado
por él, que sus obr as, de las cuales sólo conservo una f oto, arrancaban desde una
base figurativa, que era posteriormente, en el proceso de elaboración del cuadro,
progresivamente destruida para llegar a un resultado pictórico con fuer tes cargas
de abstracción. Es, en la relación con este pintor , cuando se confirma, una v ez más,
que son las casualidades las que tejen la vida, pues es en las conversaciones man-
tenidas con él donde descubro que recibió tuv o relación y recibió aprendizaje del
pintor y académico sevillano, ya fallecido, Antonio Milla, 48 el cual yo había tenido
como profesor de dibujo en mis años escolares.
El pintor mantiene la vivienda tal cual estaba, con la pieza de may or super ficie al
fondo, como taller principal de trabajo dado su óptimo tamaño, para años después
y tras la autorización del propietario, realizar la única transformación en la vivienda,
en los quince años que la alquila y ocupa, que es unir las dos primer as habitacio-
nes con objeto de obtener , según contaba, un lugar alternativ o de tr abajo donde
almacenar los cuadros finalizados e incluso, en deter minadas ocasiones, e xhibir el
trabajo a espor ádicos visitantes. Er a curioso, contrariamente a lo que parece lógico
o necesario para un pintor , que apenas abriese las v entanas y contr av entanas de la
vivienda a la calle con objeto de que entrase la luz suficiente, y que éstas estuvie-
sen prácticamente cer radas siempre, manteniendo el estudio como un espacio en
penumbra y aislado; solía decir que la mejor luz er a la que le entraba por las fisur as
que apenas dejaban los tapaluces y protecciones de las v entanas a la calle, y la luz
rebotada de las blancas paredes del patio interior , 49 una luz neutra que generaba
un ambiente propio y que recordaba al de algunos cuadros del calvinismo nórdico.
Al visitar la vivienda ya vacía y abandonada por el pintor , y obser var las v entanas
al exterior de la misma, ésas que apenas abría, obser v ese la foto, se me vienen a
la memoria algunos de los cuadros del pintor nórdico Vilhelm Hammershoi, esos
cuadros con habitaciones despejadas de muebles u objetos por cuyas v entanas se
cuela la fría luz de la mañana.
Espacio doméstico que se fue per fectamente transformando, con el paso de los
años, hasta convertirse en el dispositivo idóneo de luz para el trabajo de un pintor .
Este finalmente se vio forzado, por el nuev o compr ador del inmueble, a dejar el ta -
ller de pintura y tr asladar su lugar de ocio y trabajo al bar rio de San Julián, próximo
a su vivienda, a la vuelta de las vacaciones del verano del año 2016.
5.45
178 GALERA
5.46 Planta baja, vivienda izquierda. 2001.
Escala 1:175.
5.47 Interior de la vivienda desde la puerta
de acceso, donde se observa la cocina y el
salón. 2017.
5.48 Interior de la vivienda desde el salón,
donde se observa el patio ya cerr ado, el
salón y la puerta hacia el dor mitorio. 2017.
5.49 ¿Qué es lo que hace que las casas de
ho y sean tan diferentes, tan atractivas? , R i -
chard Hamilton, 1956.
5.47
5.48
5.46
PLANTA BAJA
0 1 2 5 E. 1:175
179
MD 05 I GALERA
La vivienda de enfrente, el bajo izquierda, es la que sufre la perdida de superficie
por el acceso a la finca respecto a las viviendas superiores, y es la que más rotación
ha tenido a lo largo de los muchos años en que estuv o de alquiler . La última inquili-
na es una chica llamada Nuria, a la que por tempor adas se le unía su pareja, trabaja
en una céntrica auditoría, y puntualmente todos los días, a las siete y diez minutos
de la mañana saca de paseo a Rocky , su perro de raza gr an danés.
Esta colorida y luminosa vivienda es la que sufre una ma yor transformación de to-
das, como consecuencia de una ampliación, que consiste en la ocupación del patio
izquierdo a niv el de la planta baja, al que tiene acceso directo desde su vivienda,
apropiándose del mismo, mediante una cubrición a nivel del f orjado superior . Este
nuev o espacio obtenido amplía el antes exiguo salón, y da acceso a la cocina, a lo
que se suma la eliminación del baño de la posición original en fachada, que es tr as-
ladado a la medianera del fondo, de maner a que se obtuvo un amplio salón para
la vivienda, y por el que se accede direc tamente a la misma. Se elimina el pasillo y
este nuev o salón, que va de fachada a medianera, se convierte en una pieza de paso
para acceder al dor mitorio, el cual alberga en su interior el nue vo baño. Con esta
transformación se consigue tr astocar el esquema de funcionamiento con el que fue
pensada la vivienda, y darle la vuelta a la distribución original, situando el salón a la
entrada, con una ma yor superficie a la inicial, eliminando el pasillo y concentrando
las instalaciones en la medianera tr asera, dando pautas así, par a lo que podría ser
el camino a seguir en una transformación futur a de estas viviendas.
Manolo, el vecino del segunda derecha, siempre sagaz y agudo, cuando coincidía
con ella o se la cruzaba en la entrada por las tardes, solía demorarse en su puer ta
con sus innumerables anécdotas y eso siempre nos per mitió v er la vivienda, en esas
ocasiones con las puertas abier tas de par en par . Esta er a quizás la vivienda más
actual, la más moderna, la más jov en, como si fuese una de esas casas sin hacer ,
siempre por hacer , con una decor ación y mobiliario que parecía hecha a golpe de
Ikea, con esos muebles vulgares para ensamblar , que pretendiesen domesticar el
espacio a base de una enorme profusión de objetos de diferentes materiales, colo -
res y tonos, pero ninguno de ellos de gr an valor . De una manera desordenada esta
casa actualizaba la versión pop del cuadro collage de Richard Hamilton, ¿Qué es lo
que h ace que las casas de ho y sean tan diferentes, tan atractivas? , de 1956, donde el
artista introducía los objetos más publicitados y más consumidos en aquella época,
televisión incluida, como ocurre hoy en día en esta vivienda, con los muebles de
Ikea y los productos tecnológicos actuales 50 .
Después de años ocupando la vivienda, tejiendo toda una red de experiencias y
relaciones en la casa y el barrio, y con todos sus objetos, que colonizaban y daban
vida a su vivienda, el contr ato de Nuria ter minó en junio de 2017 y no le fue reno-
vado, y por lo tanto, tuv o que desmontar sus muebles y buscar un nuev o apar ta-
mento, eso sí, en una cercana calle, donde volv er a montarlos, y desde el que sigue
saliendo a pasear a su gran danés, a las siete y diez minutos de la mañana.
50 V éase la propuesta Ik ea Disobedent .
Madrid, 2011; Ne w Y ork 2012. Andrés Ja-
que/Office for P olitical Innovation, donde
se plantea lo siguiente: “se reapropia de
la estrategia transmedia de IKEA par a po-
tenciar domesticidades alternativas, donde
se encuentran la otredad y el compromiso” .
5.49
180 GALERA
5.50 Planta primera, vivienda izquierda.
2001. Escala 1:175.
5.51 Maqueta de la casa de la calle Galera
nº 29, planta primera tras la finalización de
la construcción en 1935. 2020.
5.52 Maqueta de la casa de la calle Galera
nº 29, recogiendo las transformaciones rea-
lizadas por los usuarios en ambas viviendas
de la planta primera en 2001. 2020.
5.53 V ocación de san Mateo , Caravaggio,
1601.
5.54 Comedor o salón de la vivienda des-
de la puerta de acceso de la pieza hacia la
calle. 2017.
5.55 Baño de la vivienda desde la puerta
de acceso de la pieza hacia la calle. 2017.
5.51
5.52
5.50
PLANTA PRIMERA
0 1 2 5 E. 1:175 PLANTA PRIMERA
0 1 2 5 E. 1:175
181
MD 05 I GALERA
En el principal izquierda, ac tualmente tan sólo habita D. Fr ancisco Delgado Martí-
nez, y es el mejor ejemplo de la ev olución conjunta de familia y casa. Paco, había
sido anteriormente el vecino del principal derecha desde su niñez, y desde su
juv entud le “hablaba” a su v ecina, Isabel, con la que, tras años de relación vecinal
y amorosa, ter mina casándose. Paco e Isabel tan solo tuvieron que decidir qué día
salía él de su casa, con sus escasas per tenencias, para que Isabel le abriese la puer ta
de su vivienda, la situada enfrente, y pudiese vivir bajo el mismo techo con su an-
tigua v ecina, posterior no via y finalmente mujer , hasta el fallecimiento de ella. Este
hombre siempre fue “el manitas” de la comunidad de vecinos, excelente cocinero
debido a su ascendencia vasca y de profesión mecánico, que trabajaba en un taller
situado en la misma calle y hoy desaparecido, pero quizás lo más insólito de este
v ecino es que dur ante años fue socio de los dos equipos de de la ciudad, Se villa
F .C. y Real Betis B., par a así poder ir en su moto, decía, a v er , fútbol todos los fines
de semana.
Isabel, (María Isabel Cr u Escobar), conocida por el cariñoso apodo de “la cantaor a” ,
nace en el principal izquierda, donde reside toda su vida hasta su fallecimiento en
2010, con aproximadamente setenta años, como consecuencia de la enf er medad de
Alzheimer . Hija única, pasa su infancia y adolescencia en la mencionada vivienda,
con su abuela materna, madre y padre, quedando huér fana años más tarde, en su
juv entud. P er manece viviendo con su abuela en la vivienda hasta su boda con Paco,
al que conoce desde su infancia, y que sólo tuvo que cruzar el rellano de la escalera
para casarse e irse a vivir con la niña con la que siempre jugó en la escaler a, y en
el escaso espacio común de la finca. Años más tarde, Isabel amenizaba las horas de
trabajo en el estudio cuando, a media mañana, arr ancaba a cantar todo el reper torio
de canciones de la copla española, mientr as que el olor a puchero casero subía por
el pequeño patio hasta nuestro estudio y nos indicaba que era hor a de irse a comer .
La vivienda del matrimonio, cuando yo la conocí y visité ocasionalmente, se com -
ponía de una serie de habitaciones que siempre, independientemente del momento
del día o de la época del año en la que se la visitase, conformaban un conjunto de
diferentes penumbras, pues éstas, en cada estancia, variaban su intensidad, según la
cálida luz procedente de las v entanas, y que bañaba sus interiores, fuese gr aduada
y filtrada a tr a v és de las antiguas y verdes persianas de madera de la casa. La casa,
como si de un cuadro de Caravaggio se tratase, te ofrecía cobijo en los claroscuros
de su interior , desterrando la luz del día, y transformaba su falta de espacio e inti-
midad en algo que les daba seguridad propia.
A la vivienda se accedía cruzando el original v estíbulo par a llegar al pequeño salón
en cuyo centro había una mesa de comedor , un sofá y un mueble para la televisión.
Habían realizado algunos cambios en la misma, pequeñas modificaciones par a ir
acomodándola a las circunstancias familiares, pero el baño mantenía la posición
en fachada, lo cual par a ellos er a el lujo de la casa, por tanto, la vivienda no había
llegado a perder , como ocurría en las situadas en planta baja, el espíritu de la ori -
8.55
5.53
5.54
182 GALERA
ginal. Esta vivienda te enseñaba que había que aprender a ver la belleza en lo co -
mún y corriente, pues en ella se amontonaban ordenadamente multitud de objetos
acumulados con los años, posiblemente sin saber , la ma yoría de las v eces, pasado
un tiempo, de donde venían, par a que ser vían o la razón de su uso o per manencia
junto a Paco e Isabel.
Con toda seguridad este matrimonio y sus dos hijos, en los más de cincuenta años
que ocupan la vivienda, y conocidas sus tr ay ectorias vitales, son los que ma yores
viv encias y emociones tuvieron en ella, los que ma yor impronta de todos estos v e-
cinos dejaron en la edificación y en el barrio, donde aún son recordados. No sólo
modificaron su vivienda, sino que fueron los que may or uso hicieron del edifico, los
más identificados con el mismo, y más tr ansformaciones incorpor aron en beneficio
propio y de la comunidad. Paco, “el manitas” , fue el encar gado de la instalación
de la puerta con reja en el acceso, para tener por fin el ansiado zaguán, colocó
el tendedero en la parte superior del hueco de la escaler a, cuyas marcas aún ho y
se aprecian, y realizó el tendido de una red par alela de suministro de agua hasta
los la vaderos de la cubier ta, una v ez que el propietario dejó de atender las nuevas
necesidades del edificio. Ellos fueron también, los que ma yor partido sacaron a la
cubierta pues en las calurosas noches de verano, subían con sus hijos para instalar-
se allí durante hor as a cenar y aprov echar la gr an altura de la medianer a tr asera del
número 33 de la calle Pastor y Landero, que sobrepasaba la casa situada enfrente,
y proy ectar las diapositivas, fotos y películas de la familia, en una reunión festiva
conocida en toda la calle.
Pasados v arias décadas de la constr ucción de la vivienda, aproximadamente a fi-
nales de los años ochenta, se produce una ampliación en la casa de vecinos, casi
la única posible ya, una especie de oper ación de remonte, con la aparición de una
habitación en la planta de cubiertas, sobre ese plano de azoteas, repleto de casti-
lletes, áticos, tendederos y antenas, que siempre he pensado, que sin pertenecer te
5.56 Planta de cubierta. 2001. Escala 1:175.
5.57 Descansillo de la escalera en planta
de cubierta con las puer tas de acceso a la
azotea y a la habitación satélite.
5.58 Interior del lav adero de la cor respon-
diente al segundo izquierda, conv ertido en
trastero.
5.59 Medianera traser a de la edificación del
número 33 de la calle Pastor y Landero.
5.56
PLANTA DE AZOTEA
0 1 2 5 E. 1:175
183
MD 05 I GALERA
plenamente, te per mite disfrutar de otr as situaciones y vistas, y conocer el entorno
más cercano. Este nuev o volumen esta adosado al castillete de escalera, en el espa-
cio libre entre el mismo y el patio derecho, se convier te en una habitación a la que
se accede directamente desde la escalera. Este tipo de crecimiento en altura ya ha-
bía sido experimentado en esta propia casa, primero con la construcción completa
de la planta segunda, posterior mente con la aparición de los lav aderos y ahor a con
esta habitación en el único espacio libre de la azotea retirado de la fachada.
Lo más curioso es que esta nueva habitación no viene a satisfacer ninguna necesi -
dad de uso colectivo, ni de trasteros, ni de la vaderos, sino que surge como una am-
pliación privada “a distancia” de la vivienda del segundo izquierda, la casa de Isabel
y Paco. Una nueva habitación, “habitación satélite” 51 la denomina Xa vier Monteys,
principal valedor de esta dispersa opción habitacional, cuya aparición fue pactada
y acordada con el propietario ante las nuevas necesidades familiares, el crecimiento
de los hijos y la necesidad de un espacio aislado para los estudios de medicina que
ambos hijos acababan de iniciar . La escasa dimensión de la vivienda empezaba a
quedar insuficiente para las necesidades familiares, se necesitaba más espacio y , o
bien había que trasladarse a otr a vivienda, o bien se buscaba una solución imagina-
tiva que les permitiese permanecer en la casa de la que tan orgullosos se sentían, a
pesar de no ser los propietarios.
5.57
5.58
5.59
51 “Una habitación satélite posibilita que
la casa crezca temporalmente de acuerdo
con sus necesidades. Se tr ata de una es-
tancia aparte, contigua a la vivienda o bien
situada unos pisos más arriba o más abajo,
siempre dentro del mismo edificio. La ne -
cesidad de un espacio propio, la visita de
un pariente o de un amigo, la aspiración
de independencia de un hijo, el cuidado
de una persona may or o el tr abajo en casa
son, entre otras, situaciones que, gracias a
la presencia de habitaciones satélite en los
bloques, se hacen más lle vader as” , en r eha -
bitar en nueve episodios . (2012). pp. 47-94.
184 GALERA
5.60 Vista de la cubierta hacia el inicio de
la calle, hacia poniente.
5.61 Vista de la cubierta hacia el final de la
calle, hacia naciente.
5.62 Interior del lav adero de la cor respon-
diente al primero izquierda.
5.63 Interior del lav adero de la cor respon-
diente al bajo derecha.
5.60
5.61
191
MD 05 I GALERA
cierto calado en su vivienda del segundo derecha. Como consecuencia de la nece-
sidad de que su hermana enferma fuese ayudada y asistida por el propio Manuel, y
no continuase viviendo sola, se viene a vivir con su her mano, y éste tiene que unir
el dormitorio contiguo al salón par a conseguir un espacio que sea lo suficientemen-
te amplio para instalar la cama de la her mana, con lo que en esta nueva habitación
se simultanearon los usos de dormitorio de ella y estar , mientras que el tr asladó su
dormitorio a la habitación junto a la entr ada. Con anterioridad, se había ampliado
la cocina a costa del salón, y se había colocado un ar mario en el mismo, que con la
transformación antes descrita y la nueva distribución del mobiliario había quedado
inutilizado con un sofá colocado por delante que allí quedo por siempre.
“T odo esto, como dijo Rimbaud, ha pasado” . Estas viviendas, este tiempo, y , por
ende, la historia aquí contada, estos pequeños relatos de la vida de los usuarios, con
ma yor o menor detalle, con sus vivencias, sus deseos y anhelos, contenidos en una
arquitectura que preser va la memoria de los hombres, y que nos han ser vido par a
aproximarnos a sus escenarios domésticos, les pertenece a ellos. Estas historias,
con sus refle xiones, sus tr ay ectorias y sus relaciones, hacen patente la aparición
en el edifico de otras relaciones, jerarquías y posibilidades, de otros usos y apro-
v echamientos que super an la propia idea inicial del progr ama doméstico. En estos
últimos diecinuev e años, nosotros tan sólo hemos sido testigos de primera mano de
la necesidad y casi obligación de estas familias de ir modificando, a lo largo de su
vida las viviendas, como podemos apreciar en las plantas ac tualizadas que recogen
las mencionadas modificaciones y las maquetas que muestran los cambios en las
tabiquerías y compartimentaciones interiores: desde la inicial distribución, pensada
y proy ectada hace ochenta y cinco años, con unas exigencias domésticas y familia-
res ya superadas, a las alteraciones y modificaciones que ellos mismos iban requi-
riendo y generando, con lo que, de este modo, quedaba afianzada la relación entre
las viviendas y la vida de sus usuarios, con el tiempo como testigo y protagonista.
Es evidente que el trabajo de apropiación, por mínimo que fuese en algunos casos,
y el uso y ocupación que de estas habitaciones se realizó por los habitantes de
estas viviendas, tr ansformó la percepción de los espacios originales que ellos ob-
ser varon la primera vez que entraron en estas habitaciones. Espacios que en aquel
lejano 1935, estaban vacíos y limpios, blancos e inmaculados, y que ahor a vemos
ocupados y llenos de huellas depositadas con el tiempo, en sus paredes y muebles,
por unas historias muy personales. Escenas y voces de familias que parecen ya
desvanecidas o disueltas en el tiempo como lo hace el vaho sobre el cristal, pero
que a la v ez conser van toda la fuerza de lo que han sido, par a que incluso, aún
hoy , con los años transcurridos nos hagan sentir estas viviendas sobrecargadas de
vida, como señala Vicente V erdú: “T r as un determinado tiempo, el hogar original
va llenándose de objetos y memorias, manchas y vicios, caricias y restregones que
graban sus rutinas. Unas rutinas, cargadas o no de afecto, pero que en su ejercicio
asfixian más que los muebles deslucidos” . 57
57 VERDÚ, V . (2005). Opus cit . p. 43.
5.77
5.79
5.78
192 GALERA
5.80 Maqueta de la casa de la calle Galera
29, recogiendo las transformaciones reali-
zadas por los usuarios en la planta baja,
primera y segunda en 2001. 2020.
5.81 Maqueta de la casa de la calle Galera
29, recogiendo las transformaciones reali-
zadas por los usuarios en la planta baja y
primera en 2001. 2020.
5.82 Maqueta de la casa de la calle Galera
29, recogiendo las transformaciones reali-
zadas por los usuarios en la planta baja en
2001. 2020.
5.83 Sin título [Esquema de la casa de Lo-
riol en 7 niveles, las 3 casas, todas las habi-
taciones y a la derecha esquema genealógi-
co], Étienne-Martin, s/f.
5.84 Sin título [Esquema completo de la
casa de Loriol, corte v er tical con indicacio-
nes de correspondencias y circulaciones],
Étienne-Martin, s/f .
5.80
5.81
5.82
193
MD 05 I GALERA
La reconstrucción de estas adaptaciones y modificaciones dilatadas en el tiempo,
que podemos obser var por niv eles en la maqueta, nos trae a la memoria las claras
y concisas palabras de Rasmussen, porque tras tener la experiencia de v er , visitar ,
dibujar , maquetar y comparar estas viviendas, que en un principio tenían idénticas
distribuciones, y que fueron tomando derivas diferentes según la gente que las
habitó, cobr a en este momento su pleno sentido: “Dos viviendas una encima de
la otra con habitaciones de dimensiones exactamente iguales y con los mismos
huecos, pueden ser totalmente distintas sólo por las cor tinas, el papel pintado y los
muebles” . 58
Aparece, una ev olución constante en todas las inter v enciones realizadas en estas
viviendas, como consecuencia de las necesidades más cotidianas: el deseo de ir eli-
minando progresivamente tabiques, reducir al máximo la compar timentación, unir
estancias y liberar espacios, como indica V erdú:
La casa, vieja metáfora del cuerpo humano, con su recibidor , su salón de las vi-
sitas, su coqueto cuar to de estar , sus corredores hacia la intimidad or gánica, sus
alcobas infranqueables, sus retretes ocultos y oscuros, ha sido sustituida por un
constructo valorado por la luminosidad y su estr uctur a abierta, fle xible y fa vora-
ble al multiuso funcional y , por lo tanto, pagano. 59
Estas transformaciones, modificaciones y viv encias realizadas por estas familias
arrendatarias, con contratos de inquilinato, después llamados de renta antigua, con
objeto de ir ajustando y adaptando las viviendas originales a los cambios en el
propio núcleo familiar e incluso a las nuevas necesidades sociales que sur gían, no
hubiesen sido posibles, y es impor tante señalarlo aquí, sin la absoluta compren-
sión y autorización de la necesidad de estos cambios para estas humildes familias,
mediante generosos acuerdos por parte de la propiedad, primero el arquitecto y
propietario Aurelio Gómez Millán y , posteriormente, sus herederos.
Una v ez que se organizan los recuerdos como cadenas de recuerdos fragmentados,
se reúne el escaso material fotográfico disponible de esta casa y de estos habitan-
tes, se repasa mentalmente lo aquí vivido, sus viv encias y sus modos de vida como
acontecimientos ligados los unos a los otros en estas viviendas, me pregunto, como
Félix de la Iglesia se cuestionaba en su momento, adaptando su pregunta a este
edificio: “¿6 viviendas y 1 habitación son una casa?, ¿es esta una casa hecha de va-
rias casas? ¿21 estancias son una casa?” . 60 Convenimos en pensar que esto es posble,
pues se v en ahor a a todos sus vecinos como miembros de una única familia, y no
deja uno de pensar en la posibilidad de entender esta “casa de casas” , esta casa de
“cuartos” , como una única casa llena de habitaciones, estancias y cuar tos que se
encuentran repar tidos y proyectados por todo el inmueble, repletos de relaciones
entre ellos, evidentes unas v eces, e intangibles las otr as. Proyección-extensión como
la casa de Loriol, de Étienne-Mar tin, según los esquemas, dibujos y croquis psico-
gráficos de relaciones entrecruzadas y superpuestas con los que la representaba.
58 RASMUSSEN, S. E. (2007). p. 31.
59 VERDÚ, V . (2012). Opus. cit . p. 102.
60 V éase al respecto la tesis doctoral de Fé-
lix de la Iglesia, donde dice: “¿36 viviendas
forman una casa? ¿Y una ciudad?” , y “aquí
habitaron hombres cuyo horizonte eran sus
límites, sucedieron acontecimientos ligados
a otros ciclos del tiempo, se alentaron es-
peranzas que hoy flotan entre los muros
de sus escenarios. ¿Podría alentarse, cuan-
do todo ha terminado, una posibilidad de
subsistencia para el habitar inherente a este
lugar?” , en IGLESIA, F . de la (2006). p. 77.
Y de modo similar a como lo plantea José
Morales en “Una silla de ruedas, seis ha-
bitaciones, trece v entanas y catorce llav es” ,
donde indica: “ Atrás los arquitectos recuer-
dan el mundo encerrado en esta vivienda
de seis habitaciones, catorce llav es y una
silla de ruedas, toda la infinidad de paisajes
y mundos que cualquier proyecto ref orma-
dor de la vivienda no podría pasar por alto.
Cualquier proyecto racional que uniformara
esta gran heterogeneidad de acontecimien-
tos humanos y espaciales hubiera supuesto
la derrota doméstica y urbana para el señor
de la silla de ruedas; para el que su casa er a
su ciudad, y su habitación la trinchera que
defender” , en MORALES, J. (2009). p. 71.
5.83
5.84
194 GALERA
Vidas que quedaron unidas y trabadas, como las de una única familia constituida
por los años y el roce, y vidas constr uidas, también, a la par que la casa, pues esta
creció y se fue haciendo con sus habitantes, con sus primer as ocupaciones, con sus
ajustes y modificaciones, con sus posteriores tr ansformaciones, incluidas sus incon-
gruencias, pues, como nos decía A dolf Loos: “V uestro hogar se har á con vosotros y
v osotros con vuestro hogar” , nos hacemos a la v ez que la casa y el hogar se hacen.
De esta forma ocurre en la presentación que Étienne_Mar tin hace de su morada
familiar , una representación psicográfica que multiplica el espacio doméstico, como
un laberinto mental, donde el edificio que representa, el de su infancia, contiene
tres viviendas repartidas en siete plantas, queda así modelado o ensamblado de una
forma plástica, como un r acimo de vida, donde las viviendas alternan la dispersión
y la concentración.
Daniel Gascón, en la nov ela Entresuelo, 61 nos relata de este modo entrelazado, la
manera en la que su vida se construye a la v ez que la casa de sus abuelos, un piso
de Zaragoza al que se fue a vivir a los cuatro años y volvió en v arias ocasiones. Con-
virtiéndose dicho piso, con sus “habitaciones desplegables” en la “casa ex tensible”
del autor y su familia, en el protagonista de su vida y la nov ela, conceptos a los que
podemos añadir: estancias desplazadas, cuar tos estir ables, casa des-hecha, espacios
superpuestos, casa abier ta, casa como soporte del habitar , casa como convocatoria
de cosas y personas..., así hasta acercarse con sus descripciones a las representa-
ciones de las construcciones geométricas con las que Paul Klee dibujaba las casas,
casas extendidas, desplegadas, desbordadas, gir adas; donde el protagonismo de sus
dibujos residía en su línea, en la “línea que sueña” como solía repetir Pablo P ala-
zuelo al referirse a P aul Klee, casas que superan sus límites para responder a otros
modos de vida por v enir .
El conjunto de tabiques variados y modificados, simplificados y reducidos por los
residentes de estas viviendas se despliegan como un paisaje doméstico de compo-
siciones abstractas y geometrías cambiantes, construidas inconscientemente, son
similares a las esculturas realizadas por Pablo P alazuelo en su serie P aisajes de
1996, aquellas escultur as-paisajes, de geometrías imaginadas y recorridos laberínti-
cos, dotadas de la escala de una pieza habitable, que intentan expresar el cambio y
la metamor fosis de los espacios “vivientes” , domésticos y natur ales, por los que nos
mov emos y transitamos a lo largo de la vida.
5.85 Casa giratoria , P aul Klee, 1921.
5.86 Dinamización de las casas , Paul Klee,
s/f .
5.87 P aisajes I , P ablo Palazuelo, 1996.
5.88 P aisajes II , P ablo palazuelo, 1996.
5.89 P aisajes IV , P ablo palazuelo, 1996.
5.90 Maqueta de los tabiques transforma-
dos por los usuarios de la casa de la calle
Galera 29, planta baja, en 2001.
5.91 Maqueta de los tabiques transforma-
dos por los usuarios de la casa de la calle
Galera 29, planta primera, en 2001.
5.92 Maqueta de los tabiques transforma-
dos por los usuarios de la casa de la calle
Galera 29, planta segunda, en 2001.
5.85
5.86
61 GASCÓN, D. (2013).
5.87
5.88
5.89
5.90
5.91
5.92
196 GALERA
5.93 Maqueta de la casa de la calle Galera
29, sin la tabiquería interior , ni los cerra-
mientos a los patios. 2020.
5.94 Planta baja, primera y segunda, de la
casa de la calle Galera 29, sin la tabiquería
interior . Escala 1:175.
5.95 Acompañame, tenemos una mesa
junto a la ventana , Miguel Gómez Losada,
2019.
5.93
5.76
PLANTA BAJA E.1:175
PLANTA BAJA
197
MD 05 I GALERA
5.4 La edificación descubier ta y su capacidad par a transformarse
Hacer una planta es precisar , fijar ideas. Es haber tenido ideas. Es ordenar esas
ideas para que se vuelvan inteligibles, ejecutables y transformables. Hay pues
que manifestar una intención precisa, haber tenido ideas, para haber podido dar-
se una intención. Una planta es, de alguna manera, un concentr ado, como una
tabla analítica de matérias. Bajo una forma tan concentr ada que aparece como
un cristal, como un dibujo de geometría, contiene una enorme cantidad de ideas
y una intención motriz. 62
Abierto, diseccionado y analizado el edificio de la calle Galera, sus viviendas y sus
habitantes, y conocidos sus usuarios y par te sus vidas. Entendidas las transforma-
ciones y usos realizados a lo largo de décadas en las viviendas, mínimas en algunos
casos, pero siempre impor tantes par a el desarrollo de la vida de sus ocupantes,
conv endría señalar , que es precisamente, la necesidad de tener originalmente en
planta baja un espacio vacío para almacén, que reduce los elementos portantes de
su interior , y que se extendió a las plantas superiores, las de las viviendas, es lo que
permite hoy liberar los espacios interiores de elementos estr uctur ales intermedios,
esta fue la “idea fija” que posibilitó la opor tunidad par a la realización de los pos-
teriores acontecimientos de vida de sus habitantes, como podemos obser var en la
maqueta y plantas incorporadas.
Aurelio Gómez Millán, arquitecto riguroso en la ejecución de sus obr as, y especial-
mente en el estudio y definición de los elementos técnicos y constructivos, ideó
una solución estructur al sencilla e inteligente que fue definitiva para la ordenación
espacial de la edificación y , en consecuencia, también par a las viviendas y su poste-
rior dev enir . Esto fue posible gracias a la propia geometría rectangular de la parcela,
unido a que el arquitecto supo introducir , como “valor de moder nidad” , el uso de
la estructur a metálica en la ejecución de estas viviendas económicas, para alcanzar
las luces necesarias que reduzcan los elementos v er ticales interiores. La razón de
esta necesidad estructur al se encuentra en los condicionantes de par tida cuando le
fue realizado el encargo, 63 la demanda de una planta baja de carácter industrial, que
iba a ser utilizada como espacio de almacenaje, una planta baja diáfana, un espacio
único y con el menor número de elementos que condicionaran su uso posterior . P or
tanto, el diseño de su estr uctur a v er tical es clav e en el desarrollo del proyecto para
liberar a la planta de sopor tes y elementos inter medios, combinando muros de car-
ga de ladrillo en el perímetro de la edificación, con dos únicos pilares metálicos, 64
que posibilitan, en definitiva, la total liberación del espacio interior .
62 Le Corbusier . (1924). p. 186.
63 Recordemos la insistencia del profesor
Mariano P érez Humanes, profesor del De-
partamento de Historia de la ETSAS, a la
hora de estudiar y analizar un proyecto de
arquitectura, de conocer y profundizar en
el estudio de los condicionantes bajo los
que se le realiza al arquitecto el encargo,
para encontrar en ellos las claves de mu -
chas de las decisiones y razones adoptadas
por el arquitecto para resolver el proy ecto.
64 “La construcción se ejecutó con hierro
y ladrillo como componentes fundamenta-
les” , en GÓMEZ DE TERREROS. 1988. Opus
cit. p. 332.
5.95
198 GALERA
5.96 Maqueta vaciada de tabiques interio-
res de distribución y compartimentación de
la casa de la calle Galera 29. 2020.
5.97 Propuestas de plantas libres y me-
dianeras técnicas. De arriba a abajo: Pro-
puesta de Delsalle_Laucourdre en concurso
P AN 14, Nouv eau Habitat; Propuesta de
Béal-Brunet en concurso Nuev o Hábitat
H/C, Barcelona, 1990; Edificio de vivien-
das De Kaai de Neutellings-De K ooning,
en Amberes, 1990-92; Propuesta de Lacos -
te-Robain para 41 viviendas P .L.S, P arís,
1992.
Esta solución estructur al, que combina muros de carga de ladrillo con pilares, vigas
y forjados metálicos, permite aumentar las luces de la edificación par a apenas inter-
ferir en el funcionamiento interior de los espacios, y anticipa algunas de las opcio-
nes planteadas actualmente para conseguir una liber ación de los espacios domés-
ticos interiores mediante la creación de bandas, como propone Manuel Gausa, que
den así cabida a otros usos posteriores e imprevistos a los inicialmente propuestos:
Los nuev os cambios en las técnicas estruc turales per mitirían fav orecer , asimismo,
una progresiva liberación del espacio interior (concebido como una gran bande-
ja técnica) y la concentración de los espacios de ser vidores en bandas funciona-
les cada v ez más periféricas. 65
Como consecuencia de esta concentración de los elementos más funcionales del
programa doméstico en una banda periférica, junto a la medianer a tr asera, como
una medianera técnica, se consigue esta máxima libertad ofrecida al habitante a la
hora de ocupar estos espacios. Estrategia de concentración de núcleos húmedos
que Gausa define de la siguiente manera: “ La definición de la pared medianera, no
ya como una simple línea divisoria, sino como un “anch o técnico ” , un “ mur o grue-
so ” , una “pared equipada” . 66 Gr acias a la concentración de los elementos técnicos y
húmedos de las viviendas en esa medianera, en ese “ancho técnico” de instalacio -
nes junto a escalera y patios de iluminación, se puede obtener una banda media-
nera compacta y densa en elementos fijos de ser vicio, que nos per mita entender
el resto del espacio de la vivienda, como un espacio habilitado, disponible y libre.
De esta manera, si hacemos una operación de vaciado interior de la edificación y
eliminamos todos los elementos de distribución y compartimentación interior de las
viviendas, e incluso cocinas y baños, es decir , todos los que pueden ser modificados
por los usuarios, y dejásemos presente únicamente los relacionados con los que
Habraken denominó, en 1962, “sopor tes” , 67 la estruc tura, muros portantes y pilares,
y los elementos colectivos del pro yecto –acceso, escalera, patios e instalaciones-, es
decir , todos los elementos soporte y que no pueden ser modificados por los habi-
tantes, el resultado sería una planta y un volumen libre.
5.97 5.96
199
MD 05 I GALERA
Ha y otro aspec to del proyecto que podría parecer de menor orden, pero que cier-
tamente es de gran impor tancia, y que constituy e un argumento importante par a
la definición de los espacios interiores y es la composición, ex tremadamente orde-
nada y homogénea de los siete huecos, dispuestos en la larga fachada a la calle,
con un ritmo repetido y regular , y que no resulta tedioso gracias a la alternancia de
huecos cortos y huecos largos, es decir , v entana, balcón, v entana...sucesivamente.
El hecho de que todos los huecos, los siete, tengan la misma anchura, tanto los tres
pertenecientes a una de las viviendas y los cuatro de la otr a, independientemente
del tipo de huecos que sean, ventana o balcón, y sobre todo, que se dispongan
equidistantes y , por tanto, no marquen posiciones preferentes que condicionen o
privilegien algunos espacios interiores de la edificación o de las viviendas frente a
otros, ser á otro elemento más que contribuya a definir una planta interior versátil.
Existe otra realidad en estas viviendas que no por evidente deja de ser menos im-
portante en la valor ación de las mismas, y que viene a reforzar la idea de este edifi -
cio como una gran caja contenedor a, y es la altura interior libre de las viviendas, de
3,40 m., que contribuye a entenderlas como un v olumen vacío y disponible, y no
sólo como una planta liberada, y poder hablar de ellas en m3 en lugar de en m2,
con un v olumen interior de aproximadamente 290 m3, en cada vivienda. Este es-
pacio libre de elementos portantes interiores salvo un pilar metálico ex ento en una
vivienda, nos per mite tener una idea más espacial de la vivienda y sus estancias, y
por tanto más cerca de considerarla un volumen contenedor .
Si bien es cierto que en aquel momento, en el año 1934, el objetivo era “únicamen-
te” conseguir unas viviendas dignas –en dimensiones, instalaciones, iluminación
y v entilación-, y con distribuciones lógicas y sencillas, -ceñidas a las demandas y
necesidades de las familias de la época-, ahor a nosotros, en 2018, somos capaces
de entender el proy ecto en términos de flexibilidad y capacidad espacial. Una de
las cualidades del proy ecto original es el haber diseñado unas viviendas donde es
posible obtener una planta liberada, sin ataduras estructur ales ni distributivas, y un
espacio libre, “ no condicionado ” , un v olumen contenedor disponible, para que dé-
cadas después, con unas solicitudes y demandas totalmente diferentes a las inicia-
les, podamos pensar que esta edificación es, actualmente, un “sopor te” v álido para
proy ectar viviendas adaptables a unos nuev os requerimientos y modos de vida.
Obser vando la planta libre obtenida, los huecos no condicionantes en la fachada,
el v olumen interior disponible, y eliminando todos los elementos transformables, es
decir , separando “lo que per manece de lo que cambia” , como señala Habraken, 68
per fectamente podríamos pensar que nos encontramos ante una propuesta similar a
las planteadas, desde la última década del siglo pasado, por arquitectos interesados
en plantear soluciones al tema de la vivienda desde la flexibilidad y la adaptabilidad,
en las que se distinguen entre los elementos estructur ales, contenidos en “bandas
técnicas” , de car ácter fijo, y los componentes de compartimentación modificables
por parte de los usuarios. Como podemos v er en las diferentes propuestas adjuntas.
65 GA USA, M. (2006). p. 85.
66 GA USA, M. (1998). p. 29.
67 HABRAKEN, N. J. et al . (1979).
68 HABRAKEN, N. J. et al . (1979). Ibídem .
p. 13.
200 GALERA
5.98 Planta segunda, vivienda derecha, en
2001. Escala 1:175.
5.99 Vista interior del “cuar to” segundo iz-
quierda durante las obras par a el estudio.
2001.
5.100 Detalle del muro interior de apoyo
de la escalera durante las obr as para el es-
tudio. 2001.
5.99
5.98
PLANTA SEGUNDA
0 1 2 5 E. 1:175
201
MD 05 I GALERA
5.5 La llegada del estudio
El narrador a veces se confunde en el orden, o se salta alguno de los pasos, o deja el
texto intencionadamente interr umpido y , por tanto, es ahora el momento oportuno
y no antes, cuando recorríamos las casas y conocíamos a sus inquilinos, y dejamos
interrumpido este relato fr agmentado en el cuar to segundo derecha, de retomarlo
de nuev o para completarlo.
Y ya es tiempo de que lo sepa el lector porque lo omití en el lugar en que
aconteció, no por olvido, sino pensando en que, de ponerlo allá, se me hubiera
olvidado aquí, que es donde más conviene. 69
La vivienda del segundo izquierda es la única que se había mantenido según el pro-
yecto del año 1935 y en la que nada se había tocado aparentemente, y de la que no
hemos hablado de sus usuarios. A finales del año 2000 acababa de morir su último
ocupante, de hecho aún permanecía su bombona de oxígeno en la vivienda, un an-
tiguo viajero de negocios, una especie de representante comercial de una empresa
familiar de productos de droguería, perfumería, etc., que se había trasladado a esta
vivienda después de que fuera abandonada por su anterior inquilina, una tal Cata-
lina García, tras cier tas desav enencias con la propiedad. Ocupó solo esta vivienda
unos escasos diez años, donde se instaló tras un tardío divorcio, sin establecer
69 STERNE, L. (2007). p. 45.
5.100
202 GALERA
apenas relaciones con sus v ecinos que decían que era un solitario y a quien veían
en escasas ocasiones. Nada más sabemos de su vida personal, pues no coincidimos
evidentemente con él y no tenía relaciones de ningún tipo con la v ecindad, eso
nos cuentan y así lo dejamos estar . Suponemos que desde esta morada el viajero se
asomaba y viajaba por el mundo, donde diluía su soledad, y por tanto, su casa era el
origen de cada viaje por un agitado y cada v ez más fragil mundo, y ésta se convirtió
en su refugio, el lugar quieto a donde uno vuelve en busca de seguridades. Quizás
esta casa, como otras, estuv o siempre dispuesta para el viaje y la muer te. “Una casa
nace, vive y muere, y es llamada casa” , nos dice John Hedjuk. 70
En cualquier caso, este usuario, insisto, er a el único que constatamos que no había
modificado la distribución de la vivienda recibida, como tampoco lo habían hecho
sus predecesores, y así nos encontramos con la única vivienda en la que no habían
sido tocados o alterados ni la distribución ni los usos de las piezas originales. Sus
habitaciones, sin apenas muebles, con espacio de sobra, resultaban ahora amplias
y luminosas, pero sin embargo presentaban un aspecto de cierta decrepitud, como
suele ocurrir en las viviendas que sufren las consecuencias de una cier ta dejadez
por falta de recursos para su mantenimiento o de largas ausencias, algunas de ellas
estaban empapeladas y otras con desconchones en la pintur a, contenían objetos
sueltos que nunca fueron recogidos o retirados por familiares o conocidos. El ha-
llazgo de esta vivienda y la posibilidad de transformarla par a instalarnos nosotros
5.101 Interior del “cuar to” segundo izquier-
da en obras. 2001.
5.102 Detalle del pilar metálico. 2006.
5.103 Interior del “cuar to” segundo izquier-
da en obras. 2001.
5.101
5.102
203
MD 05 I GALERA
allí, para meter nos en esta casa y par a que se convir tiese en nuestro estudio de ar-
quitectura, tras muchas dudas, fue un pro yecto realmente ilusionante en el que nos
embarcamos, finalmente, Enrique Lariv e y yo. 71 Era en cualquier caso, una situación
extr aña, pues la vivienda a pesar de estar abandonada y vacía, cuando la propiedad
nos dio la lla ve y comenzamos a visitarla para decidir cómo interveníamos, nos ge -
neraba la sensación de estar invadiendo la casa de otra persona, una casa ajena con
otros códigos y otras reglas de uso, e incluso estar violando un espacio de intimidad
personal que no nos pertenecía. Miralles decía, tiempo después, cuando encuentran
su nueva casa y despacho donde establecerse, que lo mejor de estas sensaciones
es: “lo que vas descubriendo” , y así nos ocurrió también a nosotros, íbamos descu-
briendo cosas y más que queríamos descubrir para rescatarlas y hacerlas presentes
en la casa donde siempre estuvieron. Así nos cuenta Miralles el descubrimiento en
su casa:
Cambiarse de sitio, sí; vivir de prestado. Benedetta encontró nuestr a casa y el
despacho, y para mi verdaderamente fue una ocasión más de valorar esa cosa de
vivir de prestado, de meterse uno en una casa como en un vestido de segunda
mano, en el que lo más interesante es lo que vas descubriendo. Y o me paso le
vida allí, dentro de casa. 72
La inter v ención inicial par a la adaptación de la vivienda a estudio de arquitectura,
por cuestiones económicas evidentes y “para poder entr ar ya” como se suele decir ,
fue realmente mínima, pero sobre todo nos aconsejaba acercarnos a la vivienda
desde esa actitud de descubrimiento de Miralles y que tenía como referente la uti-
lizada por los Smithson, pretendíamos valorar el espacio encontr ado, lo hallado y
teníamos muy presente, por tanto, su expresión “ As found” , que ellos e xplicaban
del siguiente modo:
El “según se encuentr a” , donde el ar te se encuentra en recoger , dar la vuelta y
poner con… y lo “encontr ado” , donde el ar te está en proceso y en el ojo obser-
vado (…). El “según se encuentr a” era una nueva manera de ver lo ordinario,
una evidencia de cómo las “cosas” prosaicas podían revitalizar nuestra ac tividad
inv entiva. 73
Un proy ecto, cuya primera condición pasaba por valorar lo existente, lo encon-
trado, lo antes desconocido y después regalado y apreciado, que pretendía con
una arquitectura del reciclaje, una puesta en valor de la capacidad espacial de la
vivienda, que comenzó con la eliminación de los escasos pequeños muebles que
quedaban y la demolición, la mínima e imprescindible de los tabiques innecesarios,
los que delimitaban y separaban las piezas principales, las situadas con huecos a la
calle, los dos dormitorios y comedor , y las del propio baño que era eliminado de
su privilegiada situación en la fachada, poco más. Una segunda decisión fue la de
mantener lo encontrado, los materiales, “el respeto a los materiales” , activar estra-
tos de la realidad: conser var la antigua solería hidráulica que marcaba la primitiva
compartimentación del espacio, mantener las desv encijadas carpinterías exteriores
70 HEDJUK, J. (2022). p. 21.
71 Enrique Larive, profesor de Historia en
la ETSAS, y y o nos volvíamos a encontrar
después de algunos años alejados, desde la
finalización de los estudios de arquitectu-
ra y ahora, tras varios avatares, parecía el
momento oportuno de comenzar una av en-
tura profesional que se decantó, pequeños
encargos domésticos aparte, por la partici-
pación, durante cinco años, en concursos
de arquitectura. Con la colaboración de
arquitectos que anteriormente fueron mis
antiguos alumnos: José Carlos Garrido, Ma-
nolo Romera, Da vid “el Yiyi” , Felipe García,
Javi Oliv a.
72 TUÑON, E. y MORENO, L. (2005). p. 13.
73 FERNÁNDEZ, N. (2012). pp. 24-25.
8.103
204 GALERA
e interiores de madera, y sobre los muros de car ga, se realizó, cuando fue posi-
ble, un picado de los rev estimientos añadidos sobre la primitiva fábrica de ladrillo
macizo con la que se habían construido las casas, un ra yado o arañado sobre la
irregular topografía de los par amentos y cerr amientos, en un proceso inv erso de
descubrimiento de la estratificación acumulada a lo largo de los años, como le inte-
resaba a Gordon Matta-Clark, 74 y como es evidente en las f otos de las obr as para la
rehabilitación. P or último, se quiso hacer e vidente y dejar muy presente el esbelto
doble pilar metálico, compuesto por dos pequeños per files en forma de U, unidos
y empresillados mediante chapas metálicas roblonadas.
Era necesario, por poco que se fue a realizar , cierta destrucción de lo que allí
había, “para encontr ar su forma” , T antas veces he representado la destrucción de
un edificio para encontr ar cuál era su forma, o para hacer aparecer cuál ha sido
su proceso de formación, su hacerse. 75
Vista la demolición y los escombros de la vivienda esparcidos por toda la casa, uno
se acuerda de Paul A uster cuando se preguntaba: “¿En qué momento una casa deja
de ser una casa?, ¿cuando las paredes se desmoronan?, ¿cuando se convierte en un
montón de escombros?. 76 T odo esto nos llev ó a pensar en un proyecto de demo-
lición que nos apasionaba y nos acercaba a los espacios, como señala Fernando
Castro, del ar te demolido contemporáneo en el que “el original es la ruina misma” . 77
Lo que nos llev ó a ver , relacionar y entender , durante los meses de demolición, a
estas habitaciones en relación con la serie fotográfica de espacios interiores de Jeff
W all o Adrian Tyler , aquellos interiores ruinosos y abandonados por el ser humano,
pero donde aún se respira la vida pasada, como en La h abitación destr ozada de
W all, de 1978, o Benbecula II de Tyler , de 2006.
5.104 Planta segunda de la casa de la calle
Galera, con la vivienda derecha y el estudio
en la izquierda, en 2001.
5.105 La habitación destrozada , Jeff Wall,
1978.
5.106 Benbecula II , 2006, Adrian Tyler.
5.104
PLANTA SEGUNDA
0 1 2 5 E. 1:175
205
MD 05 I GALERA
Sugerente espacio en ruinas que nos ev ocaba de nuev o las imágenes de las inter-
v enciones de Gordon Matta-Clark en las casas, Spittling y Bingo Collage , ambas de
1974, en esa especie de limpieza, corte y partición que estábamos realizando en
la casa, prov ocando una nueva mirada sobre los espacios interiores, y sobre las
cuales el propio artista indicaba: “...en la cicatriz sigue descifr ándose una casa. En
ambos proy ectos, no podía esperarse más que una modesta alteración de la estr uc-
tura y la percepción, en el contexto de la tipología residencial omnipresente” . 78 La
vivienda del segundo izquierda estaba abandonada, como las de Matta-Clark pero,
sin embargo, se percibía la cercana presencia de su habitante; si en las anteriores
los espacios aparecían abandonados, vacíos, desolados y con cier ta frialdad, por el
contrario, esta casa estaba llena de señales, marcas y vestigios; en el espacio donde
se desplegó la vida aún quedaban, permanecían, las sombras y las huellas de la
pérdida más reciente.
La transformación consistió en la eliminación mínima e imprescindible, lle vó a la vi-
vienda de un extremo al otro, de ser la única vivienda a la que no se le había tocado
nada, y mantenía la distribución y tabiquería original, a cambiar de uso y conv er tir-
se en un espacio de trabajo abier to y diáfano, un pequeño estudio de arquitectura,
al que se le habían eliminado todas las particiones existentes. Se había potenciado
la inicial “medianer a técnica” , con tan sólo ligeras modificaciones, eliminando el
baño de fachada y transformando la cocina en un aseo y almacén, junto al patio de
luz, y dejando así libre toda la super ficie disponible junto a la fachada, consiguien -
do un espacio longitudinal diáfano y ajustado a las necesidades del estudio profe-
sional que necesitábamos. Se liberó todo el v olumen interior , generando un único
espacio de trabajo que se debía organizar en función de los huecos en la fachada,
que cualificaban y organizaban el interior del mismo. La ocupación del espacio
fue realmente fácil, el ritmo de los huecos en fachada, cuatro, dos ventanas y dos
balcones, nos marcaba clarísimamente la pauta para la colocación de los diferentes
ámbitos de trabajo. En un e x tremo situamos la biblioteca y , por un azar de la vida,
la gran mesa de reunión, la que en su día perteneció al arquitecto Aurelio Gómez
de T erreros; y a continuación, intercalados entre los huecos, unas v eces ventanas y
otras balcones, situamos de una manera equidistante las mesas, los ordenadores, los
libros, las ilusiones. Finalmente, al f ondo, en el otro extremo y junto a la medianer a
traser a, situamos nuestro pequeño taller de maquetas, la herramienta fundamental
en el proceso de trabajo de aquel estudio.
Aquí la maqueta es la realidad, una construcción. P ero en el estudio, las maque-
tas son sobre todo una herramienta de comunicación entre nosotros, es decir , no
tanto una inv estigación formal, sino una manera de que las quince personas que
están encima de un trabajo estén en lo mismo: lo ven, lo entienden, lo saben. 79
74 “Es probable que lo relativo a la estrati-
ficación me interesa más que las perspecti-
vas imprevistas que generan las extraccio-
nes; no pienso en la superficie, sino en el
borde plegado, la superficie escindida que
rev ela el proceso autobiográfico de su crea-
ción” , en MA TT A-CLARK, G. (2006). Opus
cit . p. 53.
75 “Y ocurría que en cualquier a de los es-
tados de deformación y ruina, la construc-
ción conservaba sus mejores cualidades...
De ahí nace el interés por los cimientos,
por las huellas que los edificios dejan en
el tiempo, por una noción de la f orma en
la que el recuerdo es parte principal” , en
MIRALLES, E. (2011). p. 171.
76 A USTER, P . (1994). p. 41.
77 Cita de Félix Duque en CASTRO, F .
(2004). p. 34, donde el autor añade: “ A pe-
sar de todo, somos capaces de habitar en
medio de la demolición, esa palabr a que
podría resumirlo todo” .
78 MA T T A-CLARK, G. (2006). Opus cit . p .
142.
79 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Opus
cit . p. 13.
5.105
5.106
206 GALERA
5.106 a 5.109 Vistas del estudio en la vi-
vienda del segundo izquierda. 2001
5.110 Vista del estudio, con los alumnos
colaboradores trabajando en una maqueta:
Jose Carlos Garrido, Y iyi y Javi Oliv a. 2004.
5.106
5.107
207
MD 05 I GALERA
5.6 Ampliación y desplazamiento del estudio
La edificación mostró con esta transformación la capacidad de adaptación par a con-
v er tir unas viviendas, con un progr ama doméstico tradicional, a un espacio de tra-
bajo abierto y de uso profesional. Existían evidentemente esas condiciones previas.
Este proy ecto de arquitec tura total, a pesar de su escasa entidad, de tr ansformación
de una vivienda en estudio de arquitectura, siempre tuv o un carácter de proyecto
doméstico, por la inter vención realizada, por su escala, por la ocupación del es-
pacio, por la disposición de sus muebles y objetos, por la personalidad y caracte-
rísticas de todas las personas que en aquellos años hicimos uso de él, “el material
de trabajo son más bien las personas…” , 80 y por los acontecimientos y sucesos, de
todo tipo, que tuvieron lugar allí (concursos, charlas, proyectos, cenas, risas, etc.).
Años más tarde, en 2007, tras el abandono de Manuel Chas, el “cuar to” segundo
derecha se queda vacío, y se retoman las conv ersaciones, tantas v eces iniciadas, elu-
cubradas o soñadas anterior mente, con la propiedad, sobre la posibilidad de ocupar
esta vivienda y comunicar ambas para ampliar el estudio. Estas conversaciones y
sus intenciones fueron incluso alentadas por Manolo, cuando vio inaplazable su
traslado a la residencia. En este tiempo Enrique había dejado el estudio y retomado
su actividad por otros derroteros, actividad prof esional con Vicky , sus proy ectos en
el IAPH y finalmente su incorporación al depar tamento de Historia de la ETSAS.
T r as un periodo de trabajo con José Carlos Oliva, se había unido poco tiempo antes,
en 2006, T omás García, el que además de amigo desde la infancia y compañero
de carrera, el que estaba llamado a ser el socio natural de estudio profesional. El
estudio en aquellos momentos tenía algunos trabajos en elabor ación y aparecieron
otros encargos nue vos, no sé si había crecido o había adquirido una cier ta madurez
o experiencia, si es que eso ocurre alguna vez, pero el caso es que, tras no pocas
dudas y vacilaciones, nos embarcamos en esta nueva a ventura, otra vez envueltos
en la duda, tan valorada por Montaigne: “Debe proponérsele esta variedad de jui-
cios; que elija si puede; si no, que permanezca en la duda” . 81
La ampliación, consistía en la ocupación y transformación de la antigua vivienda
de Manolo Chas y la unión con el existente estudio, que en principio, era sencilla
pues ya habíamos habitado y experimentado el espacio y su arquitectura, como
nos aconseja Rasmussen: “hay que experimentarla” , “vivir los espacios” . 82 Habíamos
ocupado durante años ya la vivienda colindante; tan sólo er a necesario transformar
la vivienda vacía y demoler el tabique de separación entre ambos espacios y se con-
80 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Ibí-
dem . p. 16.
81 MONT AIGNE, M. de, (2007). Los ensa-
yos . p. 1202.
82 La cita completa es: “No basta con ver
la arquitectura; hay que experimentarla.
Hay que observar cómo se proy ectó par a
satisfacer un cometido especial y cómo se
adaptó a las ideas y al ritmo de una época
específica. Hay que vivir los espacios, sentir
cómo se cierran entor no a nosotros, obser -
var con qué naturalidad se nos guía de uno
a otro” , en RASMUSSEN, S. E. (2007). Opus
cit. p 31.
5.108
5.109
5.110
208 GALERA
5.111 Planta del estudio ampliado, unien -
do y comunicando las dos viviendas de la
planta segunda, en 2007. Escala 1:175
5.112 Planta de L´Atelier de Le Corbusier en
la Rue de Sevres 35, primera planta, según
la reconstrucción de Arthur Rüegg and Bar-
bara Thommem, 1988, en Le Corbusier , Mo-
ments in the lif e of a Great Ar c hitect . 1999.
p. 40. Aprox. escala 1:175.
5.113 Vista del espacio de planta baja de
acceso al L´Atelier de Corbusier , este espa-
cio tiene las mismas dimensiones que el
L´Atelier de la planta primera.
5.114 Le Corbusier y sus colaboradores, en
L ’Atelier de la Rue de Sèvres 35, hacia 1950.
seguía, en una nueva vuelta de tuerca a este edificio, enfrentar nos y av entur arnos
en un espacio que doblaba su tamaño. Y así se hizo y la nuev a planta contemplada
ahora en conjunto, con toda su dimensión en fachada, como nunca antes había sido
vista, impresionaba por su longitud, v einte metros y siete huecos en fachada; cuatro
v entanas y tres balcones; Miralles decía: “lo ideal es que las casas sean gr andes,
pero si no lo pueden ser , al menos que sean largas” , 83 y si algo tenían estas casas,
es que nunca fueron largas, sin embargo, ahora unidas y convertidas en estudio
profesional, er an largas. Er a un espacio que mantenía y reforzaba sus característi-
cas espaciales propias: su gran longitud, además se seguía manteniendo la banda
técnica, o ser vidor a, junto a la medianera tr aser a, dejando el resto del espacio libre
y disponible junto a la fachada, a pesar del estrechamiento central provocado por
el muro de la escalera, que incluso más que molestar en la or ganización lineal del
estudio, ordenaba y matizaba, con su aparición, la comunicación entre las antiguas
viviendas.
Ahora si parecía opor tuna una mínima compar timentación del espacio, de tal ma-
nera que en la nueva zona decidimos situar un módulo fijo y equipado, que ha-
cía las v eces de contenedor-almacén-biblioteca ex ento, que pautara mínimamente
tanto espacio longitudinal y articular a el encuentro entre ambas viviendas, como
podemos apreciar en la nueva planta. El estudio se organizó de nue vo linealmente,
de una manera sincronizada con los numerosos huecos a la calle, con una fila de
mesas perpendiculares a la fachada. En cualquier caso generando ámbitos de tr a-
bajo y lugares de encuentro polivalentes desde los que nos movíamos libremente e
íbamos ocupando casi aleatoriamente.
8.113
2.112
8.112
PLANTA L’ATELIER LE CORBUSIER
5.111
PLANTA SEGUNDA
0 1 2 5 E. 1:175
209
MD 05 I GALERA
El peine funciona muy bien para organizar a la gente; es como arar los campos.
Lo que pasa es que en este caso, cuando hay un número tan grande de personas,
las separas y las juntas como harías con cualquier fluido; la gente es el material
de trabajo. 84
Viendo la planta del nue v o estudio, con las dos viviendas unidas y transformadas
en un único y abierto ámbito de tr abajo, las ref erencias a espacios longitudinales si-
milares en la historia de la arquitectura er an muchas y evidentes; sin embar go, para
nosotros la primera y principal, la que se nos v enía a la cabeza er a el espacio “ja-
balina” 85 del mismísimo Le Corbusier , su estudio de arquitectur a L ’Atelier en la Rue
de Sèvres 35, P aris. Se puede obser var la relación entre las dimensiones de ambas
plantas. Aquella sala lar ga y estrecha, aquel también longitudinal “cuar to” , situada
en la primera planta de un ala en desuso en el claustro del monasterio jesuita de
la Église Saint-Ignace , donde a finales de 1923, Le Corbusier abre oficialmente su
propio estudio, a raíz del encargo del proyecto de las viviendas estandarizadas y ex-
perimentales de Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac, hasta junio de 1940, cuando
con la invasión nazi de P aris se ven obligados a cerrarlo. Aquel L ’Atelier o taller de
arquitectura situado en una habitación alargada y de altos techos, era iluminado la-
teralmente desde las ventanas que daban al patio principal del monasterio, y como
ocurrió en el estudio de la calle Galera, era un espacio también adaptado a otro uso
del inicialmente previsto.
Después de la aparición del estudio de Le Corbusier en nuestro imaginario, sur-
gieron además, como en un juego constante de adivinanzas, dos ref erencias enca-
denadas, a la hora de hablar de la nueva situación generada por el doble acceso
del estudio. P or un lado, el comentario admirativ o de Mansilla y T uñón sobre la
circularidad a trav és del patio en el estudio de Mir alles, 86 y , por otro lado, la expli-
cación que dan Cristina Díaz y Efrén García sobre el funcionamiento del estudio
de Mansilla+T uñón tras su ampliación, donde se encuentran dos puer tas. 87 Con lo
cual habíamos conseguido aunar las dos condiciones mencionadas anteriormente,
por un lado, la circularidad del estudio de Miralles, y por otro, la doble puerta del
estudio de Mansilla+T uñón. Ocurría así una de las cosas más divertidas del mismo
y consistía en el hecho de encontrar nos con dos puertas de entr ada al espacio
interior , que aun dando al mismo ámbito comunicado, un poliv alente espacio de
reunión, te hacían entrar en el mismo en direcciones opuestas. A demás ambas per-
manecían normalmente abier tas al espacio de la escaler a, por la que apenas pasaba
nadie, y prác ticamente formaba par te de nuestro estudio. La entrada al estudio se
podía realizar libremente, por una u otra, y gracias a esta liber tad, se apor taba un
grado más de flexibilidad al estudio, todo el mundo utilizaba una u otr a según le
conv enía. Era un estudio de puer tas abier tas, dos, por las que se nos deslizaban,
desplazaban y perdían los concursos…
83 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Opus
cit . p. 12.
84 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Ibí-
dem . p. 13.
85 “Si te fijas en su estudio de la Rue de
Sèvres por ejemplo, dentro de esa jabalina
de donde salieron tantas y tantas lecciones
perdurables, sorprende comprobar las di-
mensiones que tuvo su cuarto” , en MARTÍ-
NEZ, L. (2001). Opus cit . p. 113.
86 “Es fantástico este estudio alrededor
del patio, en el que sales por una puerta
y , recorriendo todo el estudio, vuelv es a la
misma habitación por la puerta contr aria.
El taller de maquetas…” , en TUÑON, E. y
MORENO, L. (2000). Opus cit. p. 8.
87 “T r as descartar Ia mudanza a un local
de superficie más generosa, Mansilla y T u-
ñón eligieron hacerse con más espacio de
trabajo extendiendo su oficina a Ia planta
inferior , de un modo que ellos mismos po-
drían utilizar como metáfora de su forma
de trabajar , dos estudios de idéntico tama-
ño pero ocupados de formas ligeramente
distintas; con las puertas siempre abier tas y
unidos por Ia escalera pública del edificio
una vía abierta al mundo de ahí fuer a, a
trav és de la que Io inesperado, los errores y
las casualidades pueden colarse en su uni-
verso priv ado” , en DÍAZ, C. y GAR CÍA, E.
(2003). p. 6.
5.114
216 GALERA
5.119 Maqueta de la casa de la calle Gale-
ra 29, sin la tabiquería interior en la planta
primera y segunda.
5.120 Maqueta de la casa de la calle Gale-
ra 29, sin la tabiquería interior en la planta
baja.
5.119
5.120
217
MD 05 I GALERA
99 LA CA T ON & V ASSAL. (2021). p. 86.
100 SIERRA, J. R. (1994). p. 113.
101 Extr acto de la memoria del Programa
Docente de los cursos de la asignatura P9
“Ciudad” , grupo 5.08, ETSAS, durante los
cursos 18-19, 19-20, 20-21, 21-22 y 22-23.
El proy ecto er a una opor tunidad. Recordemos las palabras de Lacaton & V assal al
respecto: “Siempre consideramos lo existente como una opor tunidad. T odas las
situaciones ofrecen un potencial y unos v olúmenes que pueden reutilizarse, reacti-
varse e integrarse” . 99 Las cla ves del pro yecto estaban en el propio edificio existente,
en la manera en la que ya había sido utilizado por sus usuarios, y en potenciar “lo
encontrado” proponiendo pequeñas interv enciones de puesta en valor del sopor te,
para desde ahí tr ansformar lo que allí había, quizás er a suficiente con cier ta opera-
ción de limpieza, de eliminación de algunos elementos, o de mo vimiento y traslado
de otras, o incluso la vuelta atrás en determinadas situaciones muy concretas, para
que el edificio empezase a entenderse y vivirse de otra maner a.
En este sentido José Ramón Sierr a nos recuerda, cuando piensa en las “formas de
la historia” , cuando habla del encuentro de la “casa anterior” con la “casa renacida” ,
de lo viejo y lo nuev o:
(…) como partes aún vivas que ser án integradas por completo en la nueva arqui-
tectura de ellas renacida (rehecha). Ahora no restaurada (como antes). R ehabili-
tada, reformada. La casa nueva construida con las par tes de las casas anteriores
que la misma casa fue.
Esta mágica relación entre lo viejo y lo nuev o, unidos en una íntima y esencial
conviv encia, es justamente una de las aportes esenciales de toda v erdader a ar-
quitectura, donde cada gesto, cada artefac to, está destinado a destruir , cambiar
y modificar los equilibrios anteriores, sean también ar tificios o aún residuos de
alguna naturaleza. 100
Era la posibilidad de tr abajar en un proyecto prof esional similar a los propuestos en
la docencia, cuando trasladamos a los alumnos la posibilidad “re” , la necesidad “re” ,
la obligación de “re- pensar” nuestra manera de afrontar la ciudad y la arquitectur a
a trav és de los ejercicios de la asignatur a de Proyectos en la Escuela:
Re- es una oportunidad.
Re- es pensar , y v olver a pensar , es refl exionar , sobre lo ya pensado.
Re- es también rehabitar , es rehabilitar pero con nuev os usos.
Re- es repetición, es desplazamiento hacia atr ás y vuelta adelante.
Re- es dar un nue vo significado, es dar otr a opor tunidad, otr a posibilidad.
Re- es actuar sobre lo existente y lo preexistente.
Re- es v olver a construir y de-construir , hacer y deshacer , montar y desmontar .
Re- es contrario a la idea de desecho.
Re- implica un posicionamiento frente a un estímulo.
Re- no está acabado, es proceso. 101
218 GALERA
5.121
0 1 2 5 E. 1:175 PLANTA PRIMERA Y SEGUNDA
PLANTA BAJA
5.121 Plantas baja , primera y segunda, va-
cías y limpias de elementos y particiones
interiores.
219
MD 05 I GALERA
El programa del nuev o conjunto de viviendas requería una variedad tipológica,
superar los desfasados y rígidos esquemas tipológicos de la moder nidad, y pro-
poner unas viviendas adaptables y flexibles que tuvieran en cuenta a los futuros y
posibles usuarios, que ya no serían iguales a los habitantes que estaban abando-
nando la edificación, aquellas tradicionales familias de clase tr abajador a del primer
tercio del siglo pasado. Si antes aquí se necesitaban viviendas tradicionales y con
un programa clásico par a una familia nuclear , ahor a, por su situación en la ciudad,
por la transformación del centro histórico, por la falta de servicios, por la presión
inmobiliaria, y la progresiva peatonalización del centro, se requerirían espacios do-
mésticos amparados en una propuesta neutr a y abier ta, con ambigüedad, pluralidad
y flexibilidad de usos. Debería ser una pequeña actuación doméstica encaminada y
actualizada para albergar formas de conviv encias diversas, posiblemente par a jóv e-
nes, solteros, parejas sin hijos, separ ados con o sin hijos, estudiantes, trabajadores,
profesionales independientes que posiblemente demandasen ámbitos de trabajo en
las viviendas...
La viabilidad del proy ecto er a evidente, por una par te, el car ácter doméstico lo tenía
el edificio desde su origen y las viviendas ya existían, e incluso ya habíamos visto y
casi compartido como las usaban y modificaban sus propietarios, ahora tan sólo era
necesario transformarlas par a que se adaptasen a las nuevas situaciones familiares
variables, a nuev os modos de vida cambiantes y a los requerimientos ac tuales en
la sociedad. 102 P or otr a par te, la posibilidad de establecer en el edificio espacios de
trabajo, despachos prof esionales, era ya evidente, una vez que nosotros mismos ha-
bíamos probado y ensa yado la versatilidad del espacio, además lo habíamos hecho
de diferentes maneras y con distintas ocupaciones, casi todas las posibles.
El planteamiento del proy ecto er a buscar , desde el espacio de oportunidad dispo-
nible, un mecanismo flexible que permitiese cambios en el espacio y en el tiempo,
pero una flexibilidad no sólo de concepción del espacio, sino en los tipos de
vivienda que diesen respuesta a una div ersidad social creciente y mutante, y que
fuese capaz, desde el sopor te dado, de gener ar una situación de conviv encia libre y
abierta, de manera que las viviendas pudiesen ceder o asumir super ficies y habita-
ciones, y así pudiesen crecer y/o decrecer . P ero además plantear un dispositivo tan
abierto que combinase progr amas mix tos de vivienda y/o trabajo, coincidentes en
el tiempo o alternativamente.
Era necesaria esa adaptabilidad -tener la capacidad de tr ansformarse para albergar
otros usos diferentes a los pensados inicialmente-, e incluso su rev ersibilidad en
el tiempo, en el sentido en el que apunta Manuel Gausa: “ Aquella acción capaz
de cambiar el sentido de su propio movimiento y/o restituir las cosas a un estado
sensiblemente similar al que presentaba previamente” 103 . En la creencia de que las
dinámicas de intercambio entre ambas demandas enriquecían las posibilidades del
proy ecto y especialmente a los espacios domésticos.
102 “ La nueva situación de los hogares es-
pañoles, en los que encontramos familias
monoparentales, jó venes, ancianos, emi-
grantes, y las múltiples posibilidades que
a su vez tiene cada grupo, no nos puede
llevar a guetificar la ciudad. Por el contra-
rio, nos da la opor tunidad para conseguir la
deseada integración y conseguir un tejido
urbano equilibrado ” , en MO Y A, L. (2008).
pp. 178-179.
103 GA USA, M. (2001) “rev ersibles” . p. 518.
220 GALERA
5.122 Desarrollo d el apropuesta sobre la
planta tipo, las de primera y segunda plan-
ta.
5.122
221
MD 05 I GALERA
Si concebimos el espacio habitable como vacío, nos permite incorpor ar la noción
de temporalidad, de transitoriedad.
Si las partes fijas, permanentes, se agrupan en núcleos de servicios y las par tes
cambiables se alojan sin divisiones rígidas y con criterios de temporalidad, los
cambios que sufra la unidad familiar a lo largo del tiempo serán resueltos sin
profundas y costosas transformaciones.
En la definición de la vivienda hemos de fijar y agrupar claramente lo que es
permanente y lo que es efímero, lo que es fijo y lo que es susceptible de ser
cambiado. 104
Propuesta de inter v ención que par a conseguir este objetiv o de flexibilidad, agr u-
pando “ claramente lo que es per manente y lo que es efímero ” , como señalan Aran-
guren y González, debe establecer un orden, fijar unas pautas de ref erencia o de
organización que faciliten esa fl exibilidad, y que como indica Manuel Gallego,
posteriormente: “ per mitiesen esas cier tas variaciones ”. 105 P ara ello se emplean y
combinan dos estrategias de proyecto: por un lado, el establecimiento y definición
de una medianera gruesa “ constante ” a modo de banda técnica con instalaciones,
potenciando y fortaleciendo la ya existente, y por otro lado, en el resto de la super -
ficie liberada y ya disponible, la aparición de unas habitaciones “ concatenadas ”, c o -
nectadas unas con otras, y de similares superficies, que ordenen en una secuencia
flexible las estancias, espacios domésticos o de tr abajo. Organización espacial y en
planta, la de “ los baños y cocinas como espacios constantes ” , que ya fue defendida
por Mies van der Rohe hace décadas como la mejor herramienta de proy ecto par a
“ satisfacer cualquier requisito de habitabilidad ”. 106
Lo cierto es que la medianer a o banda técnica, ya estaba, pr ácticamente existía en
la edificación desde el proy ecto inicial de Aurelio Gómez Millán, si bien a falta de
completarla o potenciarla. Espacio de concentración que recorría toda la longitud
de la medianera tr asera, alber gaba en una anchura constante elementos tanto ge-
nerales de la edificación como privados de las viviendas. Ahora tanto sólo consistía
en colmatarla, ahondar en ella y completarla de sentido, lle varla con claridad de
extremo a extremo, de medianera a medianera later al.
Medianera técnica que continua albergando los espacios ya existentes, gener ales y
comunes: la escalera y los dos patios de luces, que si bien ya cumplían una labor
esencial ahora deberían ser potenciados aún más, eliminando los cerramientos opa-
cos de los patios, para convertirse, con los cerramientos completamente acristalados
como linternas de luz, en pozos de aire que a yudasen a una eficaz ventilación cru-
zada. Medianera que se colmata y compacta con todos los elementos técnicos, de
almacenamiento y de ser vicio –sanitarios, cocinas e instalaciones-, que funcionan
como el soporte de las habitaciones o espacios de tr abajo adyacentes, y por tanto
difíciles y complicados de mov er con posterioridad. La e xistencia y capacidad de
esta medianera funcional es la que per mite vaciar el resto del espacio disponible.
104 ARANGUREN, M. J. y GONZÁLEZ, J.
(2001). p. 604.
105 La cita completa es: “P ensaba y sigo
pensando que una forma de enfrentarse
con el tema era, en lugar de establecer un
organigrama concreto, establecer un orden,
fijar unas pautas de comportamiento, de
referencia o de or ganización que per mitie-
sen ciertas variaciones, como estableciendo
los elementos prefijados” , GALLEGO, M.
(1995). p. 169.
106 La cita completa es: “En la actualidad,
los motivos económicos e xigen racionalizar
y normalizar la construcción de viviendas
de alquiler . P ero por otr a parte, esta cre-
ciente diferenciación de nuestros requisitos
de habitabilidad exige ma yor libertad en el
tipo de uso. (...) Si nos limitamos a configu-
rar sólo el baño y la cocina como espacios
constantes, debido a sus instalaciones, y
optamos por dividir el resto de la superficie
habitable con paredes móviles, creo que se
puede satisfacer cualquier requisito de ha-
bitabilidad” , NEUMEYER, F . (1995). p. 396.
PLANTA PRIMERA Y SEGUNDA
5.123
5.123 Desarrollo base de la propuesta so-
bre la planta tipo, las de primera y segunda
planta.
5.124 Cuadro completo de posibilidades
de reparto de las tres plantas entre dos vi-
viendas.
5.124
Esta apuesta por la concentración de espacios técnicos, de instalaciones y servicios,
en una banda muy clara y deter minada, lo que pretendía er a un vaciado del resto
de la planta junto al plano de fachada. Como señala Monique Eleb: “ La flexibilidad
como un dispositiv o que permite tr ansformar constantemente el interior de las vi-
vienda. La disposición de los elementos fijos, agrupados en las paredes medianer as
o en las fachadas, libera el interior de la vivienda ”. 107 Una liber ación total del espa-
cio interior , apoyada en la propia configuración espacial y estruc tural del edificio,
que permite entenderlo como un vacío disponible y adaptable, versátil y fl exible.
Espacio per fectible, ambiguo y ev olutiv o.
Esta indeterminación espacial creada gener a la posibilidad de reorganizar la vivien-
da, adaptándola continuamente a la nueva div ersidad habitable que la solicita. De
tal manera que una vez que se consigue realizar un vaciado del espacio disponible,
cierto es reconocer que el espacio dado tiene una gr an potencialidad, este queda
como un espacio absolutamente abierto y versátil. T an sólo queda como organizarlo
con flexibilidad y con las mínimas ataduras posibles, como posicionar las funciones
y actividades en él de forma que no se pierdan las mencionadas carac terísticas in-
herentes a él. T an sólo queda decidir el orden de las actividades, como dice Txatx o
Sabater: “El orden de las actividades que subdividen el espacio” . 108
Este espacio resultante se deseaba que funcionase con flexibilidad, alejándonos
de la idea de un espacio único, continuo y abier to, un tipo “loft” ya super ado en
muchas ocasiones, y alejándonos también de la flexibilidad conseguida por una
sobresaturación de mecanismos móviles o desplazables, sino que por el contr ario
se buscaba una organización fl exible con espacios polivalentes y mutables que fa-
cilitasen la idea de intercambiabilidad de actividades entre habitaciones y estancias.
Unos espacios sin jerarquías, una indeterminación en la jerarquía de las habitacio-
nes que componen la vivienda fomentando por el contrario la polifuncionalidad en
las diferentes estancias que facilite otras maneras de vivir y usar los espacios.
En este edificio cargado de posibilidades, tr as la eliminación de antiguas compar-
timentaciones, el espacio, la estructura y lo indispensable subsisten, recalcando las
cualidades del espacio vaciado; basta con una or ganización clara y el ajuste en el
tamaño de las crujías para eliminar las zonas de paso. En la propuesta se e vitan los
espacios específicos y mono funcionales como los v estíbulos, los pasillos, u otr as
conexiones, para que todo funcione casi simultáneamente como lugar de tr ansito
y paso, o lugar de estancias, entre las dif erentes habitaciones que conforman este
habitar . Y los inevitables elementos de compar timentación que aparezcan deberán
ser fle xibles y rev ersibles, ajustables a los gr ados de permeabilidad y comunicación
entre las habitaciones generan espacios de estancias que multiplican las posibilida-
des de uso.
107 ELEB, M. (1998). p. 172.
108 SABA TER, T . (1998). p. 219.
Espacio liberado y disponible par a el proyecto doméstico, par a la vida cotidiana,
para su utilización y ocupación, para la aparición de esa segunda estrategia de
proy ecto que nos per mita ocupar con flexibilidad el espacio vaciado. Organizán-
dose este espacio mediante el encadenamiento de estancias o habitaciones sin uso
definidos a priori, de similares super ficies, apo yadas en el indiferenciado muro de
fachada y sin elementos intermedios de unión o ar ticulación en la búsqueda de
una organización del espacio y la plant a con habitaciones que como principal valor
tuviesen la polivalencia y la ambigüedad. Como defendía Robert V enturi:
La habitación multifuncional es posiblemente la respuesta más auténtica al arqui-
tecto moderno preocupado por la flexibilidad. La habitación con un propósito
genérico en lugar de específico, y con muebles movibles en lugar de tabiques
movibles, fomenta una fl exibilidad perceptiva en lugar de una fle xibilidad física
y permite la rigidez y la per manencia, que todavía son necesarias en nuestros
edificios. La ambigüedad válida fomenta la fl exibilidad útil. 109
3 4
+
vivienda vivienda
3 4
+
vivienda vivienda
3 4
+
4 3
+
vivienda vivienda
4 3
+
vivienda vivienda
4 3
+
Esquemas de división de la planta tipo, la
primera y segunda, con el reparto de las
siete habitaciones y una de las posibles uti-
lizaciones.
5.125 Vivienda derecha de 3 habitaciones e
izquierda de 4 habitaciones.
5.126 Vivienda derecha de 4 habitaciones e
izquierda de 3 habitaciones.
5.127 Vivienda derecha de 2 habitaciones e
izquierda de 5 habitaciones.
5.128 Vivienda derecha de 5 habitaciones e
izquierda de 2 habitaciones.
5.125 5.126
Se pretendía seguir manteniendo la idea de un espacio abierto, que se siguiese
entendiendo como un único espacio con múltiples posibilidades, para ello había
que buscar una organización fl exible con espacios mutables y polivalentes. Una
organización aparentemente aleatoria, que fomentase la idea de intercambiabilidad
de actividades utilizando como mecanismo de compar timentación el mobiliario,
“introducir la compartimentación como un mobiliario” . 110
Flexibilidad, en última instancia, basada en la regularidad y homogeneidad de las
habitaciones, estancias o “cuar tos” , en unos momentos que, como nos recuerda
Joan Rav ellat, la rapidez de los cambios sociales y tecnológicos, nos hace imposible
saber que ocurrirá en los espacios domésticos, cual será la vivienda deseada, la
buena vivienda del futuro:
Reclamaba fl exibilidad justamente porque la v elocidad de los cambios hacen
imprevisibles lo que pueda pasar en pocos años, incapacitándonos para detectar
cual va a ser el programa, el uso, las necesidades en un brev e plazo de tiempo. 111
2 5
+
2 5
+
vivienda vivienda
2 5
+
vivienda vivienda
5 2
+
vivienda vivienda
5 2
+
vivienda vivienda
5 2
+
109 VENTURI, R. (1987). p.53.
110 ARANGUREN, M. J. y GONZÁLEZ, J.
(1997). p. 258.
111 RA VELLA T , J. P . (1995). p. 57.
5.127 5.128
ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE OCUPACIÓN
CON UNA DIVISIÓN DE 3 (D) Y 4 (I) HABITACIONES
ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE OCUPACIÓN
CON UNA DIVISIÓN DE 4 (D) Y 3 (I) HABITACIONES
5.129 5.130
Esquemas con las diferentes posibilidades
de uso y ocupación de las habitaciones, se -
gún las divisiones anteriormente dibujadas:
5.129 Vivienda derecha de 3 habitaciones e
izquierda de 4 habitaciones.
5.130 Vivienda derecha de 4 habitaciones e
izquierda de 3 habitaciones.
5.131 Vivienda derecha de 5 habitaciones e
izquierda de 2 habitaciones, en las 2 plantas
superiores y a la inv ersa en las 2 inferiores.
5.132 Viviendas donde toda la planta se
estructura como espacios polivalentes de
oficinas, con distintas particiones.
ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE OCUPACIÓN
CON UNA DIVISIÓN DE 2 Y 5 HABITACIONES
ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE UTILIZACIÓN
COMO ESPACIOS DE OFICINAS
5.131 5.132
228 GALERA
5.134 Fotocomposición a partir del dibujo
13, r ue del Percebe, 1961, de Francisco Iba-
ñez, sobre el que se v acían las habitaciones
y se dejan blancas y vacías, como si de la
calle galera 29 se tratase.
5.135 Fotocomposición a partir del dibu-
jo 13, r ue del P ercebe, 1961, de Francisco
Ibañez, sobre el que se cambia el rótulo d
ela dirección, como si de la calle galera 29
se tratase.
5.136 Fotocomposición a partir del dibujo
13, r ue del Percebe, 1961, de Francisco Iba-
ñez, sobre el que se v acían las habitaciones
y se dibujan como habitaciones turísticas
de alquiler , como si de la calle galera 29
se tratase.
5.133
5.135
5.134
229
MD 05 I GALERA
El continuo vaiv én de cambios y modificaciones que la edificación ha ido teniendo
a lo largo de su e xistencia, en apenas unos nov enta y cinco años de vida, podrían
ser narrados de la siguiente maner a: inicialmente la edificación fue concebida como
un pequeño edifico híbrido, de usos compar tidos, con almacenes en su planta baja
y una planta superior con dos viviendas. Después, sin finalizar la obra, vino la
transformación de los almacenes de planta baja en viviendas, y la ampliación por
remonte con una planta completa más, idéntica a la de las viviendas de la planta
inferior , quedando así tr ansformado el inmueble en su totalidad en un edificio
de viviendas destinadas al alquiler . P osteriormente, durante décadas y lentamente,
vinieron los cambios acordados entre las familias residentes y la propiedad, par a
ir acompasando la edificación en general, y las viviendas en particular , a las nece-
sidades y cambios en la demanda de las diferentes familias. Finalmente, a medida
que los antiguos arrendatarios iban abandonando el edificio, se produjo la transfor -
mación de algunas viviendas en diáfanos espacios de trabajo, de manera que hasta
dos estudios de arquitectura llegaron a estar establecidos allí.
Durante estos últimos años, se fue gestando la posibilidad de una intervención
global sobre la edificación con un proy ecto doméstico, que fuese compatible con
espacios de trabajo independientes, y que, por tanto, debía plantearse con esa
ambigüedad y posibilidad. Las viviendas y espacios domésticos, sus habitaciones y
conjuntos de habitaciones, se planteaban repensando tipologías y experiencias do-
mesticas superadas, con objeto de proponer espacios y paisajes domésticos nue v os
y de ma yor flexibilidad, en el espacio y el tiempo, par a unos diferentes modos de
habitar , para unos nuev os tipos de familia o nuevas agrupaciones de conviv encia, y
sus reales y cambiantes necesidades.
Habitaciones y viviendas variadas y adaptables, que fuesen capaces de propor-
cionar un div erso y buen vivir a sus mor adores, al modo de aquellos pequeños
placeres de la vida que nos proponían Alison y P eter Smithson 112 , dando lugar a la
cotidianidad de las personas, o con palabr as de Eileen Gr a y: “Debemos construir
para la gente de tal maner a que pueda encontrar , una v ez más, en la arquitectura
la alegría de aumentar el poder y la realización completa de sus potencialidades” .
P or último, se produjo lo inevitable muchas v eces, la necesidad de v ender el inmue-
ble por parte de la propiedad y descar tándose, por tanto, el proyecto de viviendas;
la compra del edificio de la calle Galer a 29 por par te de un inv ersor inmobiliario
ajeno a la ciudad supuso la transformación de las viviendas en unos reducidos apar-
tamentos turísticos al uso, con una propuesta especulativa, basado en el máximo
112 SMITHSON, A. y P . (1957).
230 GALERA
231
MD 05 I GALERA
aprov echamiento del espacio y en la extrema compar timentación del espacio, con
el ma yor número de habitaciones posibles, que significa el ma yor número de camas.
Una parálisis, una inv olución, que ha hecho retroceder al inmueble a una situación
de hace décadas, contr aria a las actuales demandas domésticas con este cambio de
uso desde parámetros ajenos a la ciudad, a la edificación y a las viviendas.
Esta tendencia generalizada, esta brutal presión inmobiliaria y especulativa que
sufren los v ecinos, en la calle Galera y en todo el barrio, está produciendo una se-
gregación socio-espacial en la ciudad, de la que es buen ejemplo esta edificación,
con la exclusión de residentes en el centro de la misma, y la homogeneización, en
el sentido más empobrecedor de la palabra, del antiguo arrabal de la Cestería, como
ocurre en otros barrios de la ciudad, con otras aéreas turísticas de la ciudad que
sufren la misma presión o con otras ciudades.
Una calle y una ciudad, que estuvo car gada de memoria e historia y que lentamen-
te va quedando huérfana, que de pertenecer y ser tomada por los tr abajadores y
residentes de la misma, queda desier ta en muchas épocas del año y sólo invadida
en días y fechas contados por ef ec to de la turisficación; con la progresiva pérdida
de los antiguos usos y costumbres, de la vida de bar rio y de su estructur a comercial
histórica. 113 Barrios y ciudades desnatu ralizados que van camino de la implosión,
como irónicamente argumentaba R em K oolhaas en La ciudad genér ica , en 2006;
ciudades despojadas de identidad que podrían ser cualquier ciudad, y cas as que
podrían ser cualquier casa; ciudades y casas genéricas.
La ciudad, la calle y los habitantes de la casa de Galer a que recuerdo, han abando-
nado la casa, han desaparecido, la edificación, sin ellos, sin su vida cotidiana, sin
los modos de vida de sus habitantes, sin sus pautas y protocolos, se ha conv er tido
en una cáscara vacía de vida, pues ya no cobija y alienta a sus antiguos moradores,
pues como decía Vicente V erdú:
La casa es nuestra cáscar a. Más que el capar azón de una tor tuga que, en defini-
tiva, no al envuelve por entero. La casa es nuestra investidura. Siempre vamos o
v enimos de casa y la casa, mientr as cumplimos la vida cotidiana nos acompaña
sin cesar . 114
Los usuarios hacen y construyen sus viviendas, pero también son las casas, los
“cuartos” y las habitaciones, donde vivimos y nos mov emos, los que moldean a
sus moradores, y todos juntos son los que en última instancia definen, forman y
moldean la calle y la ciudad.
113 Esta situación ha sido estudiada re-
cientemente, entre otros trabajos, por los
investigadores Carmen Mínguez, de la Uni-
versidad Complutense de Madrid, Asunción
Blanco-Romero, de la Universidad Autóno-
ma de Barcelona; y Alfonso Fernández-T a-
bales, de la Univ ersidad de Sevilla en el tra-
bajo de investigación “Ciudades para vivir
vs. Ciudades para visitar . El turismo como
factor de segregación urbana” , publicado
en el libro Geog rafía Social. Permanencias,
cambios y escenarios futur os (2022).
114 VERDÚ, V . (2002).
232 GALERA
233
MD 05 I GALERA
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tamiento de Sevilla.
6.1 La galería inhabitada 243
6.2 Desde arriba, la ciudad a lo lejos 253
6.3 Planta baja y escaleras, lugares para lo colectivo 263
6.4 La estricta retícula que configura el esqueleto 269
6.5 La combinación de módulos como viviendas 275
6.6 V aciar el espacio 281
6.7 La vivienda que se asemeja al loft 287
6.8 Grandes volúmenes de aire en los dúplex y triple x 289
6.9 El espacio se entrega en “crudo” 293
6.10 T r ansparencia y tr anslucidez en las plantas superiores 295
6.11 Relación con el exterior: las terrazas 303
6.12 Usuarios y ocupaciones en habitaciones próximas al loft 359
6.13 Bibliografía 363
6 . E scenogr afías habitacionales 02: La galería que jamás se habitó
Edificios de viviendas Nemausus
Jean Nouv el (y Jean-Marc Ibos, Jean-Rémy Negro y Frederic Chambon)
Nimes
1987-1994
242 NEMAUSUS
6.1 Vista de los dos bloques Nemausus des-
de A venue du General Leclerc.
6.2 Vista de los dos bloques Nemausus en-
tre las construcciones vecinas.
6.1
6.2
03 Fotografía desde la escalera del bloque
1.
243
MD 06 I NEMAUSUS
6.1 La galería inhabitada
Búsqueda de una nueva v ariedad tipológica que pueda dar respuesta a necesida-
des y v oluntades distintas entre los usuarios; una identidad urbana que dote de
imagen a esta operación y signifique un valor añadido impor tante; una calidad
espacial medida por su entorno y por el nivel de privacidad que ofrece; eficien-
cia en los ser vicios de la vivienda y en los espacios comunes como exigencia
prioritaria... 1
Más allá de recorrer el barrio una y otr a v ez, callejear entre las viviendas unifamilia-
res más cercanas, par a divisar a lo lejos, sobre volando el entorno, por encima de las
edificaciones y las copas de los árboles, las viser as de coronación de los dos edifi-
cios del complejo de viviendas denominados Nemausus; fotografiar una y otra vez
ambas proas metálicas, en aparente movimiento; super ar la nueva v alla de cierre de
los bloques, ahor a aislados, para acceder a la parcela; recorrer y atrav esar la parcela
de un extremo a otro, bajo la sombra de las dos filas centrales de plátanos; salvar
el desniv el de los aparcamientos parcialmente subter ráneos, quedando deprimidos
y abiertos; obser var y curiosear las tres líneas de terr azas privadas de cada bloque,
ya ocupadas por sus usuarios.
Será necesario subir y hacer el recorrido de la completa escenogr afía dispuesta por
Jean Nouv el, subiendo las escaleras exteriores de aluminio per forado hacia las ga-
lerías superiores, par a recorrerla y acceder a las viviendas. Ni siquiera abandonando
las escaleras metálicas de chapa, y pasear por las galerías de acceso a las viviendas,
se abandona una cierta sensación de soledad y vértigo, pues allí, en medio de la
galería, obser vando la ciudad a lo lejos, uno cree estar casi suspendido en el aire.
Si analizamos un edificio, hemos de hacerlo en función de la escenografía ge-
nerada por la circulación de quienes lo experimentan. ¿Cómo se percibe el edi-
ficio desde muy lejos? ¿Y cuando me v oy acercando a él? ¿Y cuando entro en su
interior?. 2
El edificio sigue el esquema clásico de acceso a las viviendas, arquetipo ya, que son
ser vidas mediante galería, el más próximo a satisfacer el deseo de muchos usuarios
de acceder individualmente a su casa. Las tres galerías de acceso a las viviendas de
cada bloque, situadas cada dos plantas, recorren longitudinalmente todo edificio.
1 BUSQUETS, J. (2003). p. 4.
2 ZAERA, A. (1994). p. 39.
244 NEMAUSUS
6.3 Fotomontaje de la “calle elevada” o
dec k de Golden Lane, en Londres, Alison y
P eter Smithson, 1952.
6.4 Vista de la “calle elevada” o deck en
Robin Hood Gardens, en Londres, Alison y
P eter Smithson, 1966-72.
Nouv el crea galerías amplias y dilatadas, entendidas como corredores o “calles
elevadas” que se pretenden como una continuidad de la calle, en ele vación en el
bloque, par a crear así zonas públicas elevadas y abiertas. Este esquema de acceso
a la vivienda colectiva, ya clásico desde la primer a moder nidad, es el modelo de
la “calle elevada” , y cuando se utiliza no sólo se hace pensando en obtener calles
de acceso en el aire, sino que sean capaces de gener ar lugares, incluso llegar a
conv er tirse en plazas de encuentro. Un sistema de espacios colectiv os, que sean la
transición entre la calle y la vivienda.
Es evidente que Nouv el tenía presente, entre todas las propuestas de edificio li -
neales con acceso por galería corredor , algunas de las propuestas de los Smithson
de calles peatonales elevadas y superpuestas; tanto la propuesta no ganadora para
Golden Lane, de 1952, como el proy ec to construido de Robin Hood Gardens, de
1966-1972, y finalmente demolido, ambas en Londres.
Este concepto de “calle elevada” peatonal o deck es uno de los términos más im-
portantes definidos o etiquetados por los T eam X, en gener al, y los Smithson en
particular , cuando lo plantean en los Congresos CIAM de los años cincuenta, como
bien señala Cortés:
El término deck o calle peatonal elev ada hace referencia al término corredor pero
un corredor con carac terísticas distintas. Sacado fuer a de los estrechos límites de
la vivienda, planteado como elemento de relación y no de separación, el dec k es
entendido por los Smithson no como un mero corredor , sino como un v erdadero
lugar . 3
6.3
6.3
245
MD 06 I NEMAUSUS
3 CORTÉS, J. A. (2016). p. 32.
4 CORTÉS, J. A. (2016). Ibídem . p. 33.
5 PÉREZ DE ARCE, R. (2006). p 107.
El término deck que utilizaron para definir estas “calles en el cielo” , herencia del
ideario de Le Corbusier , de amplios balcones de hormigón con vistas amplias a la
ciudad y .situados a cualquier altura respecto al nivel del suelo, y que los propios
Smithson precisaron: “Los dec ks serían lugares, no corredores o galerías” . 4 Es decir ,
se intenta reproducir una calle conv encional y no sólo espacios par a pasar , sino que
eran propuestas como lugares, como calles lo suficientemente anchas para caminar ,
jugar y estar .
La propuesta de Golden Lane , donde se formula el concepto de cluster , fue y es
también unánimemente valorada por el planteamiento que realizaba de “calle en el
aire” , entendida como una re visión y critica de la calle interior , construida el mismo
año, por Le Corbusier en la Unité d´habitation de Marsella. P or el contr ario, esta
galería exterior y espaciosa, como se e videncia en el fotomontaje de los Smithson,
debería funcionar como una calle de v ecinos que diese acceso a las viviendas por
debajo y por encima de ella, reuniendo la ac tividad de la galería con la vida en las
viviendas, y además con la intención de plantear una coexistencia entre la gente
que comparte un mismo edificio o comunidad:
…Nuestro propósito es crear una v erdadera calle aérea, cada calle poseedora de
un número importante de personas que dependan de ella como acceso…a de -
más algunas calles podrán ser atr a viesos, es decir , conectarán a lugares de modo
que podrán adquirir car acterísticas especiales, pudiendo en el hecho ser identi-
ficadas… estas calles serán lugares y no corredores o bacones… los atr aviesos
poseerán pequeños comercios, kioscos telef ónicos, etc... 5
6.4
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