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Metamorfosis domésticas. Cuatro arquitecturas residenciales transformadas por sus usuarios

Haro Greppi, Antonio Ángel

Abstract

La tesis estudia cuatro casos de arquitecturas residenciales que, como consecuencia de los nuevos requerimientos sociales, en una situación de fluidez social, y de las necesidades reales y cambiantes de las nuevas familias o grupos de convivencia que en ellas residen, son modificadas, alteradas o transformadas por sus habitantes. Se estudia la capacidad de estas viviendas para responder a estas nuevas solicitudes y si están respondiendo o no; si tienen la suficiente flexibilidad en su configuración para adaptarse a estas solicitudes domésticas. Los cinco proyectos son: el edificio de viviendas en calle Galera en Sevilla (Aurelio Gómez Millán, 1934-35); las viviendas sociales Nemauus en Nimes (Jean Nouvel, 1987-94); las viviendas experimentales en la Cité Manifeste en Mulhouse (Duncan Lewis_Scape Architecture y Block Architecs, y por último, se incluye la única que inicialmente no fue ideada para residencial pero o terminó siendo, la Torre de Montaigne que se estudia junto a la propuesta presentada en su día al concurso de viviendas en el barrio de Santa Catalina en Medina Sidonia (Antonio Á. Haro y Enrique Larive, 2003). Se analizan los cuatro proyectos seleccionados, averiguando sus intenciones iniciales, y se explican y dibujan, por un lado, las ocupaciones y utilizaciones que de ella hacen los moradores, y por otro, las transformaciones introducidas a lo largo de los años por lo residentes. Con el objetivo de comprobar y verificar si estas son los suficientemente flexible y adaptables a los deseos, anhelos y sueños de las personas que las ocupan. Del estudio realizado en esta tesis de estos proyectos, de estas viviendas y del uso que de ellas han ello sus habitantes parece evidente que los arquitectos no prevén los usos y resultados posteriores que se desarrollan en las mismas, o no totalmente, y eso está bien; quizás los arquitectos sólo deban entender la casa como un espacio de vida, y se deban limitar a dar las bases, las pautas iniciales de cómo ser habitadas, nunca leyes ni obligaciones univocas, y entender que ellos no son los protagonistas centrales, sino el habitante; y ofrecer por el contrario, un soporte lo suficientemente generoso, flexible y abierto para que los habitantes desarrollen sus vidas, y tan sólo se les oriente en el desarrollo de las mismas. Es necesario que estos puedan incorporar su personalidad a las viviendas, que añadan sus cosas, muebles, enseres y afectos, dentro los espacios más personales de sus viviendas.

Full text

T esis doctoral Metamor fosis domésticas Cuatro arquitectur as residenciales transformadas por sus usuar ios Antonio Ángel Haro Greppi T esis doctoral Metamor fosis domésticas Cuatro arquitectur as residenciales transformadas por sus usuarios Antonio Ángel Haro Greppi Director: Francisco J. Montero F er nández Departamento de Proyectos Arquitectónicos Escuela T écnica Superior de Arquitectura Univ ersidad de Sevilla Agradecimientos: A todos los que me han acompañado y animado durante estos años de formación, busque- das y trabajo. Al Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la ETSA de la Univ ersidad de Sevilla; a los compañeros de la Unidad Docente B; a los responsables de la Biblioteca de la ETSA; y a los innumerables estudiantes con los que compar tí docencia y aprendizajes. A los que fueron mis profesores de Proy ectos: F . de la Iglesia, J. L. T rillo y A. Ruiz; a los com - pañeros de los estudios profesionales con los que conocí y disfruté de arquitecturas domés- ticas varias: Seviya, gabinete de proy ectos; I. Capitán; E. Larive, J. C. Oliv a y T omás García. A mi director de tesis: Curro Montero, y a José Joaquín P arr a. A Iris, a mis padres: Antonio y Mª Dolores y a mis hermanos PRÓLOGO 11 1_Bases y objetiv os de la tesis 17 1.1 Cambios en los valores y en los hábitos de la sociedad actual 29 1.2 Nuevas tendencias en el individuo y la familia 33 1.3 Formas de vida: ideas sobre la vivenda social 41 1.4 Bibliografía 47 2_Metodología 53 3_Contexto y panorama 61 3.1 Viviendas estandarizadas 69 3.2 Viviendas experimentales 77 3.3 Viviendas e v olutivas 85 3.4 Viviendas participativas 95 3.5 Viviendas sin jerarquías 103 3.6 Bibliografía 113 4_Laboratorios de vida. Laboratorios de proy ectos 121 _Inv estigaciones previas 123 _Un enjambre ordenado de anónimas vidas 137 _La galería que jamás se habitó 139 _Las otras habitaciones: (las) ex teriores 141 _El ensamblaje de las habitaciones 143 _Bibliografía 145 5_Un enjambre ordenado de anónimas vidas. 149 Viviendas en la calle Galera, Sevilla, 1933-1935 Aurelio Gómez Millán 6_La más fría galería que jamás se habitó. 241 Viviendas sociales en Nemausus, Nimes, 1987-1994 Jean Nouv el (y Jean-Marc Ibos, Jean-R émy Negro Frederic Chambon) 7_Las otras habitaciones: (las) exteriores 365 Viviendas e xperimentales en Cite Manifeste, Mulhouse, 2001-2005 Duncan Lewis_Scape Architecture y Block Architectes 8_El ensamblaje de las habitaciones 487 De Saint-Michel de Montaigne al barrio de Santa Catalina en Medina Sidonia, Cádiz; de 1571-80 a 2003 Antonio Á. Haro y Enrique Lariv e 9_Conclusiones 581 La arquitectur a, el continente y el contenido 10_Bibliograf ía 587 17 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS 1 Bases y objetiv os de la tesis Sociedad, familia y vivienda 1.1 Cambios en los valores y en los hábitos de la sociedad actual 29 Nuev os modos de vida. Estudio de los compor tamientos sociales 1.2 Nuevas tendencias en el individuo y la familia 33 Otras formas de agr upación y conviv encia 1.3 Formas de vida: ideas sobre la vivienda social 41 La arquitectur a como respuesta a los nuev os modos de habitar 1.4 Bibliogr af ía 47 19 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS Sociedad Las formas de la vida moderna pueden diferir en algunos aspectos, pero lo que las une a todos es precisamente su fragilidad, su pro visionalidad, su vulnerabili- dad y su tendencia al cambio constante. 1 Nuestra sociedad y nuestr a forma de vivir y convivir se está transformando día a día, casi imperceptiblemente pero de maner a acelerada y , en ocasiones, incluso de manera r adical durante las últimas décadas. Las causas son múltiples, y par a ello solo ha y que mir ar los acontecimientos que se suceden v er tiginosamente en nues- tra sociedad en los últimos años, desde la re volución digital, la crisis económica de principios del siglo X XI, la reciente pandemia del covid-19 hasta la actual ines- tabilidad política, económica y social, que han introducido sucesiv amente nuevas e inesperadas variables en nuestras vidas, y a las que la sociedad ha tenido que ir adaptándose y respondiendo con máxima celeridad a las diferentes realidades. En este sentido, posiblemente, ha llegado el momento de preguntarse en qué es- tábamos pensando, desde principios de siglo e incluso en que seguimos pensando en estos momentos, tr as todo lo vivido. Si miramos hacia más atr ás, y nos remon- tamos varias décadas; el sistema de libertades se han impuesto definitivamente; las ideologías dominantes han cambiado, y lo que presumiblemente aún queda; la capacidad económica del país, que se había aceler ado y crecido notablemente tras la entrada en la Unión Europea, ha caído en tan sólo unos pocos años; los modelos de relación, de convivencia y composición familiar son muy dif erentes a hace tan sólo unos años; la tasa de natalidad continua bajando lo que hace que la ocupación media de las viviendas igualmente baje sensiblemente; la mujer está insertada en el mercado laboral; los medios de producción y construcción han evolucionado significativamente; la tecnología en los campos de la informática y de las comunica- ciones ha tenido a vances rev olucionarios y se ha instalado en nuestros quehaceres más cotidianos; la sensibilidad y la preocupación por el medio ambiente y la ecolo- gía se han generalizado; y por último, hasta las pref erencias estéticas y la idea y el deseo de un buen vivir han variado. Será necesario conocer y describir el per fil de los usuarios de forma más específica para diseñar proyectos domésticos adaptados a las necesidades sociales de los habitantes. 1 BA UMAN, Z. (2004). p. 83. 1.01 1.01 Fotocomposición, a modo de mosai- co, con un muestrario de personas de la sociedad actual. 21 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS La coincidencia y la mezcla de todos estos factores socio-culturales, socio-económi- cos y socio-demográficos, junto a las transformaciones ideológicas y culturales, han dado lugar a una sociedad individualista y privatizada, con un gran reconocimiento de la autonomía individual, y marcada por el car ácter temporal e inestable de sus relaciones, más líquida , marcada por la fragilidad y la precariedad de los vínculos humanos, como la definió el filosofo Zy gmunt Bauman; y que en lo que concier ne a las familias, ha conllevado al decliv e de la denominada f amilia tradicional , y a la redefinición de la idea de familia y la aparición de nuevas f ormas de agr upación y conviv encia. Familia ¡la familia! De otro tipo, mejor , la familia pactada, la familia cambiante, la familia múltiple, surgida del fenómeno de la separación, de nuev os matrimonios, de hijos de pasados o presentes familiares tuyos, míos, nuestros; el crecimiento de la familia reducida. La unión de individuos aislados, el cuidado y énfasis de la misma, debido en gr an medida al carácter de monopolio que va adquiriendo como un mundo alternativo viable en una sociedad de riesgo y bienestar actual, desgajada de la tradición, abstracta y carac terizada por las catástrofes. 2 Estos cambios sociales ocurridos en las últimas décadas han repercutido en las per- sonas, no sólo a nivel individual, sino colec tivamente en su forma de agruparse para convivir o cohabitar . Y a no podemos pensar o considerar y proy ectar las viviendas para un único per fil de convivencia, una única forma de agrupación, la tradicio- nal f amilia nuclear , la derivada de lazos de parentesco y sangre, dur ante siglos la institución v er tebral de nuestr a sociedad, sino que, por el contr ario, el paisaje de la vida familiar se ha abierto y multiplicado, de manera que lo que se va rev elando es el fin de la univocidad , según Zygmund Baumann, y han surgido toda una plé yade de estructur as familiares. Ahora, junto al modelo tradicional, que no está extinguido, sino que tan solo ya no es el único, surgen de un modo creciente, otras formas de vida que van ganando en aceptación y difusión, muchas veces basadas en el deseo o el impulso de la indivi- dualización derivado de las ansias de libertad que hoy recorre nuestras sociedades. Como consecuencia de ello, los anteriores lazos familiares, los basados y construi- dos en torno al vínculo sanguíneo y fr aternal, son redefinidos y sur gen otr as formas de vida, y de relación y convivencia. Surgen nue vas posibilidades de agrupación doméstica, nue vas opciones y espacios de decisión: así ha y personas que directamente deciden vivir solas, otros no quieren tener hijos, los hay que deciden seguir apostando por la tradicional o biparental con hijos, algunos deciden separ arse o son forzados a ello, existen personas que 2 BECK-GERNSHEIM, B. (2011). 25 p. 1.02 a 1.06 Fotografías del repor taje Estas f amilias han roto moldes en El País S, nº 78, 2006. 1.02 1.03 1.04 1.05 1.06 23 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS eligen compañeros sólo durante un periodo de vida, ha y quien no se quiere ir de casa de sus padres, los hay que deciden tener una relación de pareja y que man - tienen residencias separadas y sin convivencia diaria, ha y familias reconstituidas o compuestas, las hay monoparentales, también están las de acogida, las de amistad e incluso las de conv eniencia… Este amplio panorama constituye una auténtica y constante rev olución familiar , siempre en movimiento, que sin duda debería llevar aparejado un cambio en la f or- ma de entender la vivienda y el habitar , deriv ada de la libre relación que establece una persona con otras y con los lugares que habitan y les rodean; y esto demanda hogares flexibles , que eviten jerarquías tr asnochadas, y que aparezcan espacios y soportes domésticos que den la posibilidad de otros desar rollos y actividades per- sonales y otras relaciones, más igualitarias entre todos los miembros que viv en en la vivienda. Vivienda La vivienda de nuestro tiempo querrá ser nuestr a individualidad. Mostr ará el mestizaje de la sociedad porque permitir á mantener las diferencias. Otr as perso- nas, otr as obsesiones. Se harán específicas par a cada demanda. Para gente que necesita alquilar una habitación, par a gente que hace deporte, para gente que quiere mudarse sin mov erse, par a parejas aisladas, par a lofts, para una secta, con cocinas grandes o pequeñas, para gente de alquiler por un mes, para gente des- esperanzada, para inmigrantes ilegales, para gente sin interés, convencionales, irrev erentes, para gente que almacena y almacena basura… La vivienda de nuestro tiempo es un paisaje de acontecimientos. 3 Las transformaciones sociales y una diversidad en las nue vas formas de conviv encia y de vida doméstica, cotidiana e íntima, constituy en la base de este trabajo, y el reconocimiento de su existencia, y su entendimiento, deben de ser vir nos para ev o- lucionar , hacia nue vos modelos de vivienda más acordes, en gener al, con los cons- tantes cambios en una sociedad actual, cada v ez más compleja, cambiante y libre y , en particular , con los usuarios, a los que en última instancia están destinadas. A las nuevas familias y grupos de conviv encia se le deben ofrecer viviendas, como dice Federico Soriano, como paisajes de acontecimientos , como escenar ios disponibles ; se podría añadir viviendas dignas y que sean, sobre todo, habitables y estimulantes, en la inserción en sus ciudades y en la integración en sus contex tos culturales; que redefinan el concepto de espacio doméstico, de un modo más flexible, más indeter- minado y de calidad, y que sean capaces de acercarse a albergar y amparar los di- ferentes e impre visibles, en ocasiones, estilos de vida de sus cambiantes habitantes. 3 SORIANO, F . (2009). p. 49. 1.07 a 1.11 Andreas Gefeller , Untitled (P a- nel Building 1 a 5) , 2004, pertenecientes a la serie Super visions, 2002-15. 1.07 1.09 1.08 1.10 1.11 25 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS La vivienda -como ámbito en el que se desarrolla la privacidad y la intimidad de nuestras vidas- constituye sin duda alguna uno de los temas más complejos desde el punto de vista social, político y arquitectónico, siendo esta la causa de que en la ac- tualidad la percibamos como una estructur a antigua y retrasada respec to a nuestros actuales anhelos, intereses o preocupaciones, éstos, mucho más a vanzados, v oláti- les y ligeros. T enemos la impresión de que no somos capaces de encajar nuestros cuerpos y nuestras vidas en esos espacios, vivimos con cierto malestar doméstico, que nos demos cuenta de ello, nos advier ten Lacaton&V assal que: Seamos lúcidos: vivimos algo atrapados y a disgusto ; y a su v ez, esos espacios no son capaces de recibirnos y satisfacer nos, no llegan a representar nos, como Vicente V erdú decía: las casas siempre pr edican sobre sus habitantes, son h abladoras… , es decir , capaces de presentarnos y representar nos con nuestras ansias de moder nidad . La lentitud y rigidez administrativa, así como cierto conser vadurismo social, hacen que frecuentemente sigamos sujetos a antiguas regulaciones, en algunos casos, completamente desfasadas y obsoletas. Sin embargo, estas nor mativas y ordenanzas sobre vivienda se siguen manteniendo, de tal forma que, si tomamos como ejem- plo las ordenanzas españolas vigentes de la Vivienda Protegida, obser vamos que vienen reguladas desde hace décadas, sin apenas actualizaciones. Y eso hace que aún hoy se sigan usando esquemas tipológicos, distributiv os o de organización, que ofrecen soluciones y viviendas estándar , que deberían estar ampliamente supera- dos, y que responden a criterios de zonificación, meramente funcionales y de uso de las estancias, más cercanos al existezminimum que a esquemas más adaptables, como señala Paolo A ustersic: Lo que sí parece ya suficientemente claro es que la vivienda -que a menudo se sigue proy ec tando según la lógica del existezminimum- ya está resultando in- adecuada para las necesidades de un habitante mucho más exigente y mutable. 4 Estas circunstancias constituyen una razón suficiente para abrir un debate, y un tra- bajo de inv estigación que analice los modelos de vivienda que gener a la normativa vigente, y su adecuación a la realidad social, familiar , económica y cultural actual, que debería ser vir para definir nuev os instrumentos y mecanismos básicos, para proponer proy ectos alter nativos domésticos, innovadores en sus tipologías y donde el individuo, con las formas de convivencia que desee, sea la referencia central en la vivienda. Las cosas y las personas se afectan mutuamente. Es importante utilizar la arqui - tectura como instr umento para explorar nuevas formas de relación. Cuando la arquitectura está constr uida, el uso que le dan los ciudadanos supone, muchas v eces, nue vas variaciones, y esas variaciones siguen siendo un viaje que mantie- ne viva la arquitectura. 5 4 A USTERSIC, P . (2001). p. 32. 5 MIRALLES, E. (1999). p. 62. 1.12 Aneta Grzeszykowska y Jan Smaga, Plan Composicion 8 , 2003. 1.13 Aneta Grzeszykowska y Jan Smaga, Plan Composicion 8, 2003. 1.12 1.13 27 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS Este trabajo de investigación propone la re visión y análisis en profundidad de los actuales modelos de habitar , implantados en nuestra sociedad de las viviendas co- lectivas, que hoy están generando las diferentes normativas en vigor par a, en última instancia, constatar y entender los cambios que el usuario introduce en estos mode- los. Analizaremos a trav és de cuatro casos ejemplares la forma en la que el residente viv e y se siente en un espacio, v eremos y contaremos de qué manera los usuarios de las viviendas, esas nuevas convivencias , con sus objetos, enseres y cosas, con su cotidianeidad diaria, realizan variaciones, modificaciones y apropiaciones en los espacios domésticos y como re-elaboran estos lugares, para que permitan dar cabida a sus necesidades. Los habitantes y residentes de esas viviendas establecen una estrategia de ocupa- ción y apropiación de la casa en el tiempo, y definen la maner a en que desean habitarlas e incluso de qué manera ellos son habitados por ella, en un juego de mutua reciprocidad, hasta que la casa se ter mina convirtiendo en una imagen de sus cuerpos. Como esos espacios domésticos, muchas veces encorsetados, y mono funcionales, con dificultades a la hor a de adaptar a lo largo de los años una distri- bución pensada para unos tér minos y usos concretos, son finalmente subv er tidos en el uso de los mismos, a unos nuev os hábitos ac tuales, y se convier ten en los escenarios de las más div ersas acciones y despliegues personales y familiares, como nos indica Beatriz Colomina: La casa es el escenario para el teatro de la familia, un lugar donde las personas nacen, viven y mueren. Mientras que una obr a de arte, un cuadro, se presenta para su valoración crítica como un objeto, la casa se percibe como un entorno, como un escenario. 6 6 COLOMINA, B. (1995). p. 20. 29 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS 1.1 Cambios en los valores y en los hábitos de la sociedad actual Nuev os modos de vida. Estudio de los compor tamientos sociales Los hombres se parecen más a su época que a sus padres. Y los hombres y mu- jeres difieren de sus padres y de sus madres porque viv en en un presente que quiere olvidar el pasado y ya no parece creer en el futuro. 7 Hoy en día existe una realidad social mucho más poliédrica y heterogénea, basada en el deseo de libertad e individualidad de los ciudadanos, y una sociedad que viv e con constantes e incluso acelerados cambios en sus valores y en sus hábitos, que nos hacen vivir en la fragilidad y la provisionalidad, o como dice Zygmunt Bau- man: La ma yor ía de las r elaciones se caracter izan por su estatus fluido, transitor io y eminentemente revocable , 8 que nos implican en unos nuevos modos de vida, tanto en la esfera pública, como en la privada. Se hace imprescindible invitar , par a escuchar y debatir , a profesionales de otras disciplinas como etnólogos, sociólogos, y antropólogos, a apor tar un estado de la cuestión que ponga de manifiesto la posi- ble obsolescencia o desajustes entre los modelos tipológicos residenciales al uso, y estos ciudadanos y usuarios de las viviendas, que han ev olucionado e incorpor ado progresivamente en su vida diaria y cotidianeidad nuev os valores sociales y otras formas de conviv encia, y que parecen no tener cabida en los escenarios domésticos que se les propone habitar . Hemos ev olucionado adquiriendo nuev os valores, definiendo otros pr oyectos de vida , en una sociedad regida por la cultura de masas, y en términos generales, con un masiv o aburguesamiento de sus individuos, pero que con esta r apidez con la que se producen los cambios, una buena par te de la sociedad se queda en situa- ciones intermedias: se adquieren nuev os valores colectivos a la v ez que se fomenta al límite la individualidad; el corto plazo ha reemplazado al largo plazo; estamos situados también entre lo transitorio y lo dur adero, entre la asunción de responsa- bilidades y la preferencia por vivir el momento, y entre estímulos de vulner abilidad social a la v ez que con sensaciones de seguridad personal. 7 DEBORD, G. (1990). p. 14. 8 BA UMAN, Z. (2006). p. 79. 30 BASES Y OBJETIVOS Entre estos valores que la sociedad ha ido modificando o adquiriendo progresiva- mente podemos señalar los siguientes: la importancia del individualism o frente al interés colectivo; la aparición del concepto de la temporalidad y la movilidad en la esfera de lo privado y lo público; la ma yor tolerancia a la diver sidad ; la aceptación de la cultura de la globalización ; la gener alización de la sociedad del consumo ; el progresiv o laicismo de la sociedad; el reconocimiento de la igualdad de sexos ; la aceptación de la homosexualidad y la transexualidad; una cierta indiferencia ante las g randes ideologías ; la implantación de los medios tecnológ icos e informáticos ; la mejora del nivel de educación y for mación ; la definitiva incorporación masiva de la mujer a la univer sidad ; la consolidación de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo ; la aparición de la conciencia de la sostenibilidad y el medio ambiente ; la preocupación por el cambio climático y la ecolog ía ; el aumento del tiempo libre y la variación en las actividades de ocio ; el reconocimiento y preocu- pación por el cuer po, la salud y el depor te …etc.; todos influyendo en las nuevas maneras de relacionar nos así como de convivir , y a las que podríamos añadir otros dos valores más de importancia, que inciden directamente en la familia o en las familias o en las formas de vida familiar , que de todas las maneras las podemos llamar , como son, por un lado, debido al carácter más voluble de nuestra sociedad y menos constante o durader a en sus proy ec tos, las per manentes reconstr ucciones y reestr ucturaciones per sonales y f amiliares , y por otro, la aceptación generalizada de ag r upaciones f amiliar es y de convivencia que no der ivan únicamente de los vín- culos de consanguineidad . Como consecuencia de todos estos cambios, la sociedad y las personas han ido adquiriendo unos nuev os modos y maneras de vivir y entender la vida, que tienen lógicamente su reflejo en sus necesidades, usos y costumbres, en sus hábitos públi- cos y privados, también en los íntimos; entre cuyas manifestaciones más destacables conv endría mencionar al menos, las siguientes: - Re volución familiar frente a la antigua unidad familiar que se traduce en un pre- dominio creciente de las relaciones div ersificadas entre individuos por encima de los vínculos de sangre, con emergentes ag r upaciones f amiliar es y nuev as formas de conviv encia. - Nueva conciencia de un tipo de vida doméstica e x teriorizada, compatible con la más tradicional, que se disemina progresivamente en la ciudad. La simultanei- dad del espacio privado con un espacio de servicios comunes desplegado a nivel urbano (la vanderías, bares, clubes deportivos, etc.) en una ciudad cada vez más conv er tida en casa disper sa par a un usuario nómada que, sin embargo, cada vez con más intensidad trabaja en casa, ocasionalmente o incluso permanentemente, acrecentado especialmente en este último periodo de pandemia, el cual también ha v enido par a quedarse. 31 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS - Progresiva copar ticipación de los miembros activos en la economía familiar -en los modelos clásicos los hijos cada v ez salen con may or edad de la vivienda fa- miliar-, que conlleva una necesidad de reducción de las tareas domésticas que fa vorece una nue va concepción de los espacios ser vidores en la vivienda que se convierten en verdaderas áreas mixtas de uso, frente a la tr adicional clasificación funcional de descanso-producción-ocio. - Exigencia de viviendas entendidas como un sopor te abier to de vida , como un es- pacio temporal y flexible en el tiempo que tenga la capacidad para albergar otros escenarios y paisajes domésticos, que admitan una progr amación múltiple, cam- biante y variable de los ritmos de vida de sus habitantes, más cercana a sus deseos, necesidades, hábitos y posibles cambios vitales. Ante la estandarización habr á que buscar la singularidad, la adaptación a cada habitante y cada individuo par a que el espacio de vivir sea único y personal. - De la concepción tradicional de vivienda social como espacio doméstico digno, la sociedad demanda un nuev o enfoque que pasa necesariamente por entender la vivienda social como un lugar estimulante . Una idea de hábitat ligada a la calidad de vida de sus habitantes y a la posibilidad del placer , del goce de la pro yección personal. Se trata de pasar de la dignidad de vivir , al placer de vivir y al bienestar de convivir . 1.18 1.17 1.13 1.14 1.15 1.16 1.13 a 1.18 Fotografías de la exposición: Retratos de f amilia: miradas a las familias españolas del siglo XXI , en Sala de expo- siciones Libreros 23, Alcalá de Henares, Madrid. Organiza Instituto Cer vantes, 2009. 33 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS 1.2 Nuev as tendencias en el individuo y la familia Otras formas de agrupación y convivencia Lo que hace de la pluralidad familiar un hecho relevante como indicador del cambio social no es tanto su carácter de novedad, puesto que siempre han existi- do modelos familiares diferentes al predominante, sino la admisión de su nor ma- lidad por el conjunto de las sociedad; la aparición de una actitud de tolerancia ante las formas div ersas y diferentes de constituir una familia, y la emergencia de comportamientos consider ados ilegítimos hasta hace unos años: la cohabitación, la separación, la homosexualidad y el nacimiento de hijos e x tramatrimoniales. 9 Los cambios socioculturales, e incluso los socioeconómicos, acaecidos en la so - ciedad en las últimas décadas han llevado a cambios sociodemográficos, que han afectado directamente a la familia. La ciencia, con el consiguiente aumento de la esperanza de vida, el último y acelerado desarrollo económico, y a continuación el v er tiginoso retroceso económico vivido con especial virulencia en España, la tolerancia social hacia el ejercicio de las liber tades personales y/o la creciente independencia de las mujeres están detrás de la historia más reciente de muchas familias españolas. Algunos de ellos han afectado directamente a la estructur a familiar clásica a la que han hecho ev olucionar y cambiar . Entre esos factores cabria destacar los siguientes: la estructur a de edades de las sociedades occidentales está cambiando como conse- cuencia de la “ ma yor esperanza de vida” ;” la enorme y preocupante reducción de las tasas de fecundidad y como consecuencia de ello el descenso de la natalidad ; otro de los hechos destacables de la realidad familiar española de las últimas dé- cadas es la emancipación tardía de los jóvenes que cada v ez abandonan a ma yor edad el domicilio familiar , viviendo en casa de sus padres incluso después de haber encontrado un tr abajo; el aumento en el númer o de mujer es que trabajan fuera del hogar , que lo hacen posiblemente fuera y dentro del hogar , tr abajo extr a-doméstico de la mujer; la elevación en la edad media a la que se contrae el pr imer matr imo- nio, que se retrasa cada día más; el descenso de la nupcialidad , es decir , la reduc- ción en el número de matrimonios constituidos; el aumento en las tasas de divorcio , 9 RIV AS, A. M. et al . (2011). p. 124. 1.19 a 1.24 Fotografías del reportaje La revolución familiar en El P aís Semanal, nº 1515, 9 de octubre de 2005. 1.12 1.22 1.19 1.21 1.20 41 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS 1.3 F or mas de vida: ideas sobre vivienda social La arquitectura como respuesta a los nuevos modos de habitar Vivimos en el espacio de a yer una vida de ciencia ficción. En la may oría de los casos, la vivienda r acional incorporada desde los CIAM, es el elemento que mantenemos dentro de la propia disciplina de la arquitectura. Unas cuantas ins- talaciones se han superpuesto a los esquemas espaciales vigentes desde el Movi- miento Moderno, pero todo sigue obedeciendo a los mismos patrones. La cotidianidad supera la arquitectur a. Lo habitual, como extremo de la ignoran- cia, se refugia en la seguridad que gar antiza la cercanía de las cosas, las personas y las acciones, tergiv ersando la mir ada. La supresión de lo habitual puede ser un momento poderoso de conocimiento. Es necesario definir nuevas reglas de juego, tr ansgrediendo todas aquellas leyes creadas para controlar las formas y las personas. Y ello implica en primer lugar tomar conciencia de que la primacía tipológica como posibilidad instrumental, basada en la estabilidad de las f or mas asociadas al habitar , pierde consistencia como método de identificación proy ectual según los individuos van transformando sus pautas desde la vida familiar sedentaria hasta una instalación en el mundo describible como nomádica, ajena a los patro- nes espaciales tradicionales. 13 Es evidente que, en líneas generales las viviendas ac tuales no responden a los de- seos, necesidades y requerimientos de la nueva sociedad, y de las nuevas f or mas de conviv encia que sus ocupantes y usuarios desean establecer . “Vivimos en el espacio de a yer una vida de ciencia-ficción” , nos dice Juan Herreros al inicio de la cita an- terior , y esto no es nue vo, casi históricamente esto ha sido así, y esa adaptación es solicitada reiterada y periódicamente tanto por la sociedad y los usuarios de las vi- viendas, como por los propios arquitectos, muchas v eces incapaces, con los medios que poseen, de satisfacer esas demandas sociales y domésticas. Recordemos la adv er tencia de Le Corbusier: “El problema de la casa no se ha plan- teado” , proclamada en 1924, no es nuev a hoy en día par a nosotros, este tipo de expresiones la hemos leído y escuchado muchas v eces desde entonces, y no nos extr aña en absoluto escucharla porque de alguna manera seguimos pensando más 13 HERREROS, J. (1994). p. 169. 42 BASES Y OBJETIVOS o menos lo mismo, la seguimos sintiendo nuestr a y presente; una idea en la que el arquitecto insiste: “Somos desgraciados por habitar casas indignas que arr uinan nuestra salud y nuestr a moral” , persiste en la misma demanda en su libro Hacia una arquitectura . P or mucho que Le Corbusier plantease la solución proponiendo “una maquina de habitar” , años después aceptó que no es desde ella desde la que se debe solucionar el problema, sino que se debe afrontar desde el entendimiento de la vida , sin subestimar esta. No era el único en aquellos años, Mies van der R ohe, desde una posición alejada de la de sus compañeros, los arquitectos alemanes del existenz-minimun , empeña- dos en una idea de vivienda que nos describe Iñaki Ábalos: “En las inv estigaciones de estos arquitectos el objetivo es obtener tipologías sistematizables de bajo coste, buena orientación solar y un buen aprov echamiento de la parcela para familias tipo, de clase obrera o burguesa” , 14 que pudo ser v alida inicialmente par a el alojamiento de masas, pero que al poco tiempo se demostró insuficiente par a la buena vida de las personas. P or el contrario, Mies como nos recuerda Josep Quetglas, exige con claridad ya en 1930, frente a sus compatriotas, que: “La vivienda de nuestro tiempo aún no existe, sin embargo, la tr ansformación del modo de vida exige su realización” , 15 en una clara apuesta por una arquitectura doméstica que tiene que obedecer también a otras cuestiones, como son las relativas a la individualización y a unos nuev os modos de vida. T r as ellos, y a lo largo de todo el siglo X X, según las necesidades y aspir aciones del momento, han sido numerosos los arquitectos que se han expresado de maner a similar a la de los citados, llegando así hasta nuestr a época, donde inaugur ado el siglo X XI seguimos con las mismas reclamaciones. En términos gener ales, la nor - mativa va retardada, pero también los arquitec tos siguen utilizando esas tipologías obsoletas, aunque también es cier to que, en líneas generales, están al margen de la enorme producción de viviendas; en cualquier caso, sea cual sea la razón, la vivien- da va siempre retrasada respecto a los cambios cultur ales, sociales y tecnológicos de la sociedad. Como reclama Francisco T orres: Promociones de viviendas destinadas a un segmento muy homogéneo de pobla- ción, que han sido proyectadas de acuerdo con unos programas y car acterísticas distributivas establecidos en normativas rígidas, y formalizadas por arquitec tos con criterios normalmente alejados de las expectativas de los futuros ocupantes. 16 Estos clásicos y permanentes requerimientos, lamentos o quejas, que no son siem- pre exactamente los mismos, sino que están en constante ev olución, adaptándose a los diferentes tiempos y sociedades en las que se enmarcan, no son nunca sufi- cientemente satisfechos. Se está produciendo un paisaje doméstico, en el incesante crecimiento de las ciudades, lleno de enor mes edificios de viviendas, que siguen aún utilizando como propuestas de habitar unas tipologías y unos modelos que no han variado apenas desde la primera modernidad, antiguos esquemas trasnochados de distribuciones funcionales que deberían haber quedado hace tiempo muy atrás, 43 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS 14 ÁBALOS, I. (200). p. 21. 15 QUET GLAS, J. (1994). p. 1. 16 T ORRES, F . (1995). p. 144. 17 LA CA TON & V ASSAL. (2007). p. 35. pero que siguen siendo, liger amente modificados, estéticamente maquillados, cu- biertos de decor ativas y vistosas v estimentas de la más r abiosa contemporaneidad, y así ofrecidos a la sociedad. Viviendas y espacios domésticos v acíos de interés y muy similares entre sí, que como dice Anne Lacaton: (…) en un ser vicio subsidiario a una larga cadena de decisiones o reducida a su capacidad decorativa para justificar alguna que otr a operación, la arquitectura parece copiarse a si misma una y otra vez a riesgo de perderse en ese intento. 17 y que tienen una absoluta confianza en una tipología edificatoria y una mor fología urbana –el bloque, la torre, la manzana y la hilera-, ideados desde una estandariza - ción de objetos arquitectónicos, plenos de f ormalismos vacuos e intr ascendentes, que dan como resultado ciudades y viviendas estandarizadas toda vía, que inducen a la monotonía. O por el contrario, en el otro extremo, pero con el mismo desin- terés por las cuestiones domesticas, muchos edificios de viviendas parecen más pensadas desde una cultura de la imagen, de lo dado y de lo publicitario, sin un pensamiento arquitectónico y doméstico actualizado que las sopor te, todo lo más, esas viviendas terminan siendo envueltas en ex trav agantes diseños formales y cons- tructivos, convertidas en edificios-objeto de falso interés y complejidad. Promociones de viviendas, tejidos residenciales y estruc turas edificatorias ex nov o, que se sitúan sin solución de continuidad, en las nuevas zonas de expansión de la ciudad y , en ocasiones, con crecimientos tentaculares pero ajenos a la misma y al contexto donde se inser tan, con modelos invasivos de urbanismo y ocupación del territorio que se olvidan del mismo; ignorando tanto la ecología urbana, sin establecer relaciones con el exterior y los paisajes, como la ecología doméstica, promoviendo arquitecturas que se alejan de la eficiencia de la sostenibilidad pasi- va. Lugares y situaciones que son indiferentes al espacio público, que terminan sin apenas actividad urbana y humana, sin fav orecer la conviv encia en la diversidad, y sin generar espacios inter medios entre lo público y lo privado para sus habitantes. Espacios comunes de encuentro para vivir también en ellos, para convivir , que f o- menten el espacio común de acceso a las viviendas para fav orecer el uso colec tiv o y para que sean usados en comunidad por sus vecinos. La realidad es que, una vez entregadas las viviendas y con los arquitectos de vuelta en su estudios, se inicia un proceso lento y persistente de cambios que van mar- cando la ev olución de la vivienda original hacia otra más densa, compleja y div ersa, más inesperada, en muchos casos en contra de las intenciones del proy ec to, pero a su v ez más ajustadas a las necesidades reales de sus inquilinos, haciendo que la realidad ponga en crisis la estrategia de proyecto. Las instancias de este proceso son demasiadas para poder quedar consignadas en dibujos o datos precisos: una obr a conjunta y abierta, enorme, cuya e volución nunca cesa de escribirse. Los usuarios realizan todo tipo de modificaciones y variaciones, las esperadas e intuidas por 44 BASES Y OBJETIVOS los arquitectos, y las inesperadas y sorpresivas de sus moradores, muchas alejadas de las intenciones arquitectónicas originales de sus autores, para responder a la necesidad de apropiación de unos espacios que consideran ajenos y que no se ajustan a sus demandas y necesidades, tanto en el interior de las viviendas, con una modificación de la distribución interna: compar timentaciones, redistribucio- nes de estancias, eliminación de tabiques, cambios de puertas, cambios de baños y sanitarios, aparición de or namentos como rejas y llamativas molduras, como en el aspecto exterior que tampoco parece agr adar , cuando es posible, y esto suele ocurrir en las viviendas adosadas, más fácil de realizar que en bloques colectiv os, con la aparición de elementos que recomponen la imagen inicial, la expresión ex- terior: cambios estéticos como son los de color en las fachadas y en los acabados, ocupación de todos los espacios exteriores posibles par a incluirlos en la vivienda, cerramiento de sopor tales, cubrición de terrazas, alteraciones de v entanas y puer tas, aparición de v olúmenes ex teriores con almacenes, talleres, habitaciones que modi- fican notoriamente los v olúmenes edificados. Alter aciones y transformaciones muy desafortunadas en ocasiones, donde además de los mencionados cambios estéticos se produce un deseo ilimitado de ocupación de los espacios intermedios y ex te- riores de la vivienda, ampliando y densificando la vivienda, pero que en cualquier caso lo que pretenden es satisfacer las necesidades, deseos y anhelos singulares de las familias que las ocupan. Es tarea del arquitecto dar un salto hacia delante, entender esas necesidades y de - mandas, responder a los estímulos sociales, y ponerse al ser vicio de una sociedad más dispersa y plural, respondiendo a sus requerimientos y solicitudes, a sus nece - sidades, pues como dice Er nest Rogers: Un profesional honesto -aunque la medida de su talento sea “limitada”- podrá ser siempre útil si ha sido preparado par a reconocer , por lo menos como tendencia, los objetiv os últimos de la sociedad. 18 Es necesario reconocer la complejidad del habitar , y valor ar otras realidades alter- nativas, pues las preferencias domésticas no están estandarizadas, y se encuentran alejadas de las de una domesticidad estereotipada y encorsetada, y por tanto, de las viviendas que sólo ofrecen espacios compartimentados y de un solo uso, que no se ajustan a las exigencias reales de sus inquilinos, sin flexibilidad para cambiar y adaptarse a otras situaciones personales y familiares por venir . Se necesita flexibilidad, viviendas flexibles, espacios y sopor tes flexibles que ge- neren las condiciones para crear escenarios que posibiliten cambios y ajustes. Y esa flexibilidad debe ser doble: P or un lado, se deben ofertar a los ciudadanos una amplia gama tipológica, diversa y plural -no es posible ofrecer un único tipo de vivienda-, aun cuando esas viviendas tuviesen márgenes para el desarrollo de la flexibilidad; no es suficiente, de entr ada se deben plantear ya diferentes y variados hábitats, huir de la uniformidad, como señala Constantinos Do xiais cuando dice: 45 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS Unos de nuestros grandes problemas en la arquitectur a actual es, por ejemplo, la uniformidad hacia lo que nos lleva la estandarización, etc.; una uniformidad que está alcanzando un punto en el que no podemos por más tiempo distinguir nuestra propia casa de la de nuestros vecinos. 19 para que cada persona o grupo de convivencia busque y encuentre el más adecua- do a sus deseos y condiciones personales y familiares. P or otro lado, además, estas div ersas tipologías deben ser flexibles huyendo de es- pacios compartimentados y decididos desde la función y el uso, que no se ajustan a las exigencias demandadas, y ha y que ser capaces de proponer viviendas más inacabadas e incompletas, que sean menos deter minantes a la hora de decir nos como hemos de ocuparlas y vivirlas. Viviendas v aciadas, que el espacio interior sea vaciado, eliminadas muchas de sus compar timentaciones, las innecesarias, y los ser vicios concentrados, como indicaba Charles Moore: Las habitaciones son espacios vacíos no específicos, escenarios vacíos para la acción humana en los que realizamos los ritos y las improvisaciones de la vida. Espacios con cualidades esenciales que dotan a las casas de un sentido memora- ble de ser lugares especiales para habitar . 20 Viviendas y estancias no determinadas y especificas, sin usos predefinidos, sin fun- ciones asociadas a priori. El grado de satisfacción en nuestr a sociedad se mide también en base a nuestra satisfacción con nuestros espacios domésticos, la casa necesita flexibilizarse, hacerse dúctil, para dejar lugar al que debe ser el protagonis- ta, el habitante, como señalaba Y ona Friedman: La tesis principal que defiendo en arquitectura, es que el personaje central no es el arquitecto sino el usuario del edificio, el habitante. Esta habitante no es el “hombre promedio” , una entidad imaginaria de los estadistas, sino una persona física, un individuo que es diferente a todos los otros. Además, hoy , el es diferen- te de aquel que fue a yer y del que será mañana. 21 La vivienda como paisaje de acontecimientos posibles, como escenario de nuestr a cotidianidad para los cambios por venir , para conseguir el acomodo de y entre sus habitantes, que ponga la vida y sus nuev os estilos de vida, y las nue vas realidades en el centro del proy ec to doméstico, par a un individuo más libre y fluido, como la sociedad en la que nos deslizamos, como señaló Josep Quetglas hace unos años, en la definición sobre lo que la casa y el “habitar” significa: Entonces la casa, desaparecida como institución como lugar específico opuesto a los otros lugares -por cuanto el ocio dejará de ser la aparente oposición al trabajo, y lo privado dejará de ser la aparente oposición al colectiv o-, estará por todas partes: ser á cualquier lugar , cada espacio y cada tiempo donde se afirme y reencuentre un sujeto libre y múltiple, igualitario y real. 22 18 ROGERS, E. (1965). p. 50. 19 DO XIADIS, C. A. (1963). p. 211. 20 MOORE, C. et al. (1964).p. 80. 21 FRIEDMAN; Y . (2011). p. 16. 22 QUET GLAS, J. Opus cit . (1994). p. 3 . 47 MD 01 I BASES Y OBJETIVOS 3.06 Bibliograf ía Acerca de la Casa. Cur sos de la Univer sidad Antonio Mac hado, Baeza 1992 . (1994). Sevilla: Junta de Andalucía. Acerca de la Casa 2. Hacer vivienda. Seminario´95 . (1998). Sevilla: Junta de Anda- lucía. Acerca de la Casa 2. Hacer vivienda. T extos . (1998). Sevilla: Junta de Andalucía. Amaneceres domésticos . T emas de vivienda colectiva en la Europa del siglo XXI. (Catálogo de Exposición). Madrid: Fundación ICO. Ediciones Asimétricas. (2022). Dinámicas f amiliar es, or ganización de la vida cotidiana y desarr ollo inf antil ado- lescente en f amilias homo parentales . (2011). Madrid: Comunidad de Madrid. ÁBALOS, Iñaki. (2000). La buena vida. V isita guiada a las casas de la moder nidad . Barcelona: Gusta vo Gili, 2000. ALBERDI, Inés, FLA QUER, Lluis y IGLESIAS, Julio. (1994). 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CSCAE. 2 Metodología 2.1 Introducción 55 2.2 Estudios previos 56 2 .3 T rabajo de campo 56 2.4 Análisis y reelabor ación del material de trabajo obtenido 58 2.5 Bibliograf ía 59 55 MD 02 I METODOLOGÍA 2.1 Introducción En base a los objetiv os y criterios planteados anteriormente, el desarrollo de este trabajo consiste en una metodología que comienza con un estudio previo de los modelos residenciales seleccionados, posteriormente se realiza un tr abajo de campo y finalmente el análisis y estudio del material acumulado según los div ersos aparta- dos de la tesis, incluyendo la e xtr acción de conclusiones. Una metodología prác tica y real, que nos permita elabor ar un impor tante trabajo de campo in situ , entendido éste como una extensa base de datos de la que extr aer una serie de conclusiones a partir , por un lado, del estudio y análisis de modelos de vivienda de reconocida calidad, desarrollados en las últimas décadas y , por otro lado, del análisis de las necesidades, demandas y deseos reales y cambiantes de los usuarios, así como de las modificaciones, transformaciones y cambios realizados en las viviendas. El núcleo de la inv estigación consistió en visitar las viviendas seleccionadas, lo que se ha denominado trabajo de campo, con el objeto de que la inv estigación se reali- zase con información de primera mano; visitando y palpando las realidades domés- ticas, porque como decía Bertold Brecht: “solo instruidos por la realidad podremos cambiar la realidad” , y poder así realizar los levantamientos actualizados que nos permiten compar arlos con el estado inicial de la viviendas y registrar las modifica- ciones y variaciones en ellas acaecidas, así como las ocupaciones realizadas por sus usuarios, para ex traer las conclusiones que nos per mitan, en el futuro, apostar por unas viviendas con modelos basados en las realidades encontradas, más proposi- tivas y más cercanas y adecuadas a las exigencias sociales, familiares y personales. Un trabajo de campo realizado sobre diferentes modelos de viviendas, construidos con diferentes normativas, en diferentes países, con variados contextos sociales culturales y económicos, para estudiar su ev olución en el tiempo y sobre unos mo- delos recientes que nos permitan comprobar su gr ado de ajuste y adaptabilidad a la aparición de las nuevas y constantes demandas de los usuarios. P ara este tr abajo de inv estigación, se descartaron, promociones estudiadas y analizadas en los trabajos realizados anteriormente y se ter minaron por seleccionar viviendas de reconocida calidad en el ámbito de la arquitectura nacional y europea, realizados en los últi- mos cuarenta años aproximadamente, aquellas realizadas después del proyecto de la Quinta da Malagueira de Siza, que nos permitieran ver y testar que uso hacen de ellas las personas que las ocupan, a lo largo de estos años transcurridos. 56 METODOLOGÍA 2.2 Estudios previos Se trata por tanto, en un primer momento, de realizar un estudio previo y teórico, para analizar y comprender críticamente los proyectos domésticos seleccionados, obteniendo toda la documentación más relevante posible, e inv estigar en los entre- sijos de la documentación recabada, detectando y ordenando las diferentes v ersio- nes encontradas de los proyectos, así como compar ando las variaciones o discre- pancias entre las publicaciones especializadas en arquitectura y otr as ar tes -libros, revistas y prensa-, archivos, bibliografías, páginas w eb, colecciones digitalizadas y bases de datos on-line, para un total entendimiento del proyecto y sus intenciones, estudiando sus planos, dibujos, fotografías, memorias y escritos realizados sobre las viviendas. Y además, se ampliará el campo de estudio a otras disciplinas o ar tes v ecinas, que son conv ocadas, al modo en el que se reivindica desde el Proy ecto Internacional Casa de Citas: Lugares de encuentr o de la arquitectura, la literatura y otras ar tes vecinas ; 1 donde esas otr as ar tes, que con visiones menos disciplinares que la que la propia arquitectura nos proporciona, pero conectadas con ésta por pasadizos o pasajes subterráneos, nos a yuden a relacionar , entender y e xtender las intenciones últimas del habitar que los arquitectos nos proponen. 2.3 T rabajo de campo En un segundo momento, la inv estigación consistirá en el cuerpo principal de la misma, el trabajo de campo, la visita a las viviendas y la adquisición de la inf or- mación in situ , para comprobar así, por un lado, su estado actual respec to a la documentación anteriormente conocida, y por otro lado, detectar y contr astar en la realidad de los salones, dormitorios, estancias, cocinas, baños, habitaciones exte- riores, cubiertas… cuales han sido las variaciones y modificaciones o alter aciones y transformaciones realizadas por los residentes en las viviendas, y también, cual es la ocupación del espacio domestico realizado con los enseres y cosas que utilizan sus ocupantes, en definitiva, como usan diariamente en su vida más habitual su casa y sus habitaciones. Obser var como la casa y sus espacios ter mina env olviendo al hombre y sus objetos, aquellos que son necesarios para su cotidiana vida. P osterior mente, una v ez asegur adas las posibilidades reales de los viajes, comienza la preparación del viaje con el máximo entusiasmo e ilusión por la inv estigación a realizar , dentro de la diversión personal que en general debe generar una tesis, sin sentir esa div ersión es muy difícil realizarla, recordemos la reivindicación de la div ersión que realiza Umberto Eco en su libro Como se hace una tesis , 2 donde manifiesta: “Hacer una tesis significa div er tirse y la tesis es como el cerdo, en ella todo tiene prov echo” . Se continúa con el estudio y el conocimiento de la ciudad, así como el entorno y las calles más cercanas donde se inser tan las viviendas y , se rea - lizan y preparan fichas que ayuden a preparar y programar las visitas a las viviendas de forma que se sistematicen y ordenen las mismas, eviten olvidos y desigualdades entre los temas a analizar . 57 MD 02 I METODOLOGÍA El acceso a las viviendas es sin duda el momento más delicado, de ello depende el éxito o no del viaje e incluso dado el caso, de la inclusión o no de esas viviendas en el trabajo de investigación. T odo depende de ser capaz, en brev es segundos, en apenas unos minutos en todo caso, y en ocasiones en otro idioma, de lograr que el residente te permita el paso; poder tr asmitirle que estas elaborando un tr abajo de inv estigación sobre su casa y sobre como la habita -todo ello con un carnet de la Univ ersidad de Sevilla en la mano, una carpeta en la otr a y la cámara de fotos colgada del cuello- ser capaz de que te abra la puer ta del todo y te fr anquee el paso a los espacios que tiene bajo su control, a sus estancias, al lugar de su privacidad personal o familiar , que vas a recorrer con ojos escr utadores y sin consideración vi- sual alguna, recordemos que Le Corbusier reiteraba siempre lo impor tante es mir ar , queriendo casi escanear mentalmente sus habitaciones más intimas. Nunca sabrás porque unos te lo per mitieron y otros, pero ellos son los que esco- gen a quien entra, cuando, como y porqué en su casa, en su espacio doméstico, sólo ellos saben porque se produce, si se produce, la aceptación de la propuesta y el permiso a tr aspasar el límite entre la esfera publica y la privada de su casa, y por tanto, el acceso a su cotidianidad, o si por el contrario, uno es rechazado, unas v eces con educación y tras minutos de conversación, y otr as v eces con un por tazo en la cara. Se inician así, en un recorrido o periplo casero, unas v eces más cor to y otras más largo e intenso, las conv ersaciones y entrevistas, casi inter rogatorios, y en ocasiones complicadas por la barrera del idioma, si la vivienda tiene, o no, la capacidad de ir adaptándose y satisfaciendo las costumbres y necesidades, reales o caprichosas, pero siempre variables y cambiantes en el tiempo, aquellos ritmos vitales de sus moradores. El inconv eniente del idioma en las visitas a las viviendas en Francia fue- ron solv entadas gracias a la colabor ación de Iris, que funcionando de interprete me permitía en el recorrido ir fotografiando los interiores con may or liber tad. Y de esta manera se va gestando la investigación in situ, en las viviendas, con la proximidad y el contacto con sus moradores, y sus usos y costumbres; con las conv ersaciones con los inquilinos o propietarios, escuchando sus demandas, en ocasiones realizadas ya, tras años de ocupación y uso de las viviendas; con el en- tendimiento y comprensión de las mismas que dan la visitas; con la toma de datos gráfica, con dibujos y croquis, y fotográfica, de las actuaciones realizadas por sus usuarios; con la transcripción r ápida e inmediata de la información obtenida, para evitar equiv ocaciones, mal interpretaciones y olvidos. Así se realiza esa toma de datos con la generosa a yuda de sus habitantes, con las explicaciones del porqué de determinadas actuaciones acometidas por ellos, que si no serían en ocasiones difíciles de entender , y de esta maner a se ordenan cro- nológicamente, a partir de entrelazar los levantamientos de las viviendas con las historias familiares y las narraciones personales recogidas en las conversaciones 1 El Pr oyecto Internacional Casa de Citas: Lugares de encuentr o de la arquitectura, la literatura y otras ar tes vecinas, tendrá en la primavera de 2024 su quinta edición: Casa de citas CdC 5_SdB 2023 . Dar lugar a los lugares . 2 ECO, U. (1989). 58 METODOLOGÍA mantenidas, y con ellos descubrimos y desgranamos los procesos que per miten entender la articulación entre la vivienda original proyectada por el arquitecto y la vivienda actual proyectada por sus habitantes. 2.4 Análisis y reelabor ación del material de trabajo obtenido La tercera fase del tr abajo comenzará con ordenar convenientemente toda la in- formación recabada, y el dibujo, con sus múltiples posibilidades, será la principal herramienta de estudio y análisis, desde los croquis realizados en las viviendas, hasta los levantamientos planimétricos actuales, reales, modificados, adaptados y ocupados por los diferentes usuarios, pasando por diagr amas y esquemas, para comprender porque en ocasiones el espacio doméstico que se les ofrece no se ajusta, o sí, a sus necesidades reales. En ese sentido conv endría recordar la recomendación de Le Corbusier: “Prefiero dibujar a hablar , ya que el dibujo es más r ápido y deja menos espacio par a la mentira”; de forma que se elabor arán planos, perspectivas y representaciones tridi- mensionales de las viviendas, con sus variaciones y cambios, así como de todos los enseres, objetos y cosas que puedan contener y que nos aporten información sobre las historias personales de cada una de las casas y sus ocupantes. For mas de expre- sión gráficas concebidas como bandejas acumulativas de información, que a yuden a desv elar el complejo y vital entramado establecido entre estancias y usuarios, entre habitaciones y objetos. La realidad encontr ada en esas habitaciones, no la idealizada por los arquitectos autores de los proyectos, ni la futur a, inexistente y desconocida como Adolf Loos recalcaba: Guárdate de ser original; a esto te lleva fácilmente el diseño. Ha y que hacer a menudo un gran esfuerzo cuando se dibuja par a alejar todas las ideas originales. ¿Cómo vivirán dentro de cincuenta años las gentes par a quién trabajo?. 3 Se entiende el valor del dibujo como modo de inv estigación, donde la precisión y semejanza con la realidad no importar á tanto como que se convier ta en una he- rramienta abier ta par a pensar y analizar , entendido como un mapa que establece relaciones. Una suer te de car tog rafías domésticas situada en un acto de presente pero que, como los mapas, y bien lo sabía Borges, nunca están completamente for- mados y acabados, y por tanto, deberían estar abiertos a sucesivas modificaciones y transformaciones, un medio de acción que pueda ser alterado para adaptarse a sucesivas realidades v enider as como lo están o deberían estarlo estas viviendas, variables y mutables. Las antiguas representaciones estáticas dejan paso a diagramas, ideogramas, in- fogramas y simulaciones dinámicos. Capaces de sintetizar decisiones básicas (cri- terios de acción) y combinaciones de movimientos (sistemas operativ os) mapas tácticos y mapas operativos en los que se fusionaran, acciones y actividades. 4 59 MD 02 I METODOLOGÍA 3 LOOS, A. (1998). p. 18. 4 SORIANO, F . (2001). p. 390. Se han llevado a cabo le vantamientos planimétricos dibujados sobre las plantas originales de los proy ectos, recogiendo y e xplicando el porqué de las actuaciones vistas, y se han realizado perspectivas axonométricas que e xpliquen espacialmente las viviendas y sus transformaciones posteriores. Así mismo la otra herramienta de trabajo par a el estudio y análisis de las viviendas y de lo que en ellas o de lo que de ellas puedan hacer , o no hacer , sus usuarios será la maqueta. Se ordenan y catalogan las fotografías, con la misma intención, estableciendo com- paraciones entre las imágenes recién finalizadas y las fotografías tomadas en las viviendas, e incluso, cuando se nos ha permitido, también a sus usuarios. Así años después de haberse finalizado y entregado las viviendas, en los levantamientos realizados y las fotografías realizadas, pueden percibirse las simples o sofisticadas inter v enciones, las más ingeniosas o torpes variaciones, según los casos, con las que los moradores buscan encuentros y alianzas fruc tíferas entre sus requerimientos y los atributos de cada estancia doméstica. La arquitec tura se modifica constan- temente, quizás “los proyectos de los usuarios” , no sean tan memorables por sus cualidades plásticas o formales, pero sin duda habrán ganado posibilidades en las viviendas, en una auténtica lección de “arquitectur a sin arquitectos” , de humildad, pues el futuro del proy ecto doméstico no ha quedado congelado en la visión origi- nal del autor y este trabajo es, a su modo, un registro documental a la vez que un proy ecto de investigación del que e xtr aer conclusiones. En definitiva, creemos que toda investigación inicia un camino incierto que precisa para su éxito de unas bases cier tas que definan de forma clara el marco de tr abajo en el que debemos mov er nos. La propuesta de investigación está apoyada en la experiencia como arquitecto, profesional y docente, en el proyecto de viviendas; por tanto el método que proponemos es también el derivado de nuestra activi- dad diaria: la inv estigación sobre experiencias dibujadas, constr uidas y habitadas; su análisis y estudio como base para ex traer finalmente unas conclusiones que pudiesen ser ensa yadas e incorporadas, posteriormente, en nuev os proyectos de viviendas. Conclusiones par a la revisión y adaptación de los espacios domésticos actuales, derivadas del uso real que hacen los habitantes de sus viviendas y sus espacios domésticos. 3.3 “Media casa” en construcción , 484 vi- viendas en Villa V erde , en Constitución, ELEMENT AL, 2009-13. 3.4 Estudios volumétricos de los tipos A y B, con las v ariantes T2 a T5, para el Barr io de la Malagueira, Évora , Álv aro Siza, 1979. 3.5 Vista general del salón de una vivienda en esquina, en la última planta, de las 53 Viviendas en Saint-Nazarie , Lacaton & V as- sal, 2011-15. 3.3 3.5 3.4 67 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA Una interpretación posterior de esta estrategia de tipologías de crecimiento “ev olu- tiv o” y progresivo de la arquitectura doméstica fue la planteada, en un hábitat rural, por el arquitecto Álvaro Siza en el proy ecto del Barrio de la Malagueir a, como e x- pansión periférica de Év or a, desde 1973 hasta la ac tualidad; donde en unas parcelas idénticas en super ficie, que albergan a la vivienda y su patio correspondiente, las viviendas son resueltas únicamente con dos tipos, A y B, que se construirán y evo- lucionarán, según las “ordenanzas de regulación” del arquitecto; aunque la ilusión y el sueño, en palabras del propio arquitecto, sería: “... el sueño de un arquitec to es no ser necesario” , 6 en sintonía, quizás, con aquella Arquitectura sin arquitectos de Bernard Rudofski. 7 Las viviendas crecerían únicamente en planta primer a, según los diferentes tipos pre vistos, sin la ocupación de los patios, en un juego dinámico de relaciones entre los v olúmenes construidos, el patio y la presencia en la calle. Las cinco propuestas de viviendas del colectivo de arquitectos Elemental, dirigido por Alejandro Arav ena, desde inicios del siglo XXI, entre Chile y Mé xico, plantean una estrategia donde, desde el inicio, se controlan y construyen los v olúmenes máximos que las viviendas podrán llegar a alcanzar . Ser á dentro de ellos, gracias al carácter poroso de las volumetrías proy ec tadas, donde estas viviendas podrán crecer hacia esos vacíos interiores para completarse; se expenderán y ocupar án los vacíos contiguos esas “medias casas” , que quedaron en bruto y por hacer . Se cons- truye la mitad que el cliente puede permitirse, quedando el resto en una situación fácil de completar , pues como dice Ar av ena: “El punto es que un buen proyecto de vivienda progresiva se mide en la capacidad de hacerle fácil, económica y segur a la segunda mitad de la casa auto construida a esa familia” . 8 Si las dos anteriores inicia- tivas ejemplifican un modelo de “habitar con crecimiento hacia fuera” , estas últimas propuestas sudamericanas lo hacen de un modelo de “habitar con crecimiento ha- cia dentr o” , en función de los mecanismos facilitados de crecimiento de la vivienda. P or ultimo, estudiaremos en el pro yecto de las 53 viviendas en Saint-Nazarie de Lacaton & V assal de 2007-11, como esa atención al futuro habitante se canaliza mediante proy ectos que no crecen, ni hacia fuera ni hacia dentro, no evidencian síntomas de crecimiento v olumétrico, ni señales de identificación personal en el exterior , pero las diferentes utilizaciones que hacen los residentes de los “espacios vacíos” dados, “grandes” espacios de belleza, generosos y fle xibles, que se proyec- tan liberados de usos y funciones específicas, con esa sensación de incompletos y de acabados en bruto, dejan su protagonismo a la ocupación que de los mismos hacen sus usuarios en su quehacer diario y cotidiano, son evidentes. En palabras de los arquitectos: “Los diferentes espacios estarían fuer temente carac terizados no por funciones precisas, sino por particularidades cualitativas muy marcadas... Más bien, un catálogo de espacios de calidades complementarias y contrastadas” . 9 La domes- ticación en la vivienda de estos espacios sin jerarquías o indiferenciados tiene que v er , con la posibilidad abier ta del cobijo y del desempeño de pr ácticas y rutinas cotidianas y , por lo tanto, con la vida ordinaria en espacios de calidad. 6 Álvaro Siza, según Carles Muro, en la pre- sentación de una exposición sobre su obra, en MOL TENI, E. (1997). p. 9. 7 Se hace referencia al libro de Bernard Ru- dofsky Arquitectura sin arquitectos , que se publica en el año 1964. 8 Vivienda y Espacio Doméstico en el Siglo XXI . (2008). p. 122. 9 DRUO T , F ., LA CA TON, A., V ASSAL, J.-P . (2007). p. 36. 3.6 3.6 P erspec tiva axonométrica Quartier s Modernes Fr ugès . 1925. 3.1 Viviendas estandarizadas Caso de estudio: Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac Le Corbusier y Pierre Jeanneret 1924-26 70 CONTEXTO Y PANORAMA 3.8 3.7 P erspec tiva axonométrica de Quartier s Modernes Fr ugès con estudio de los colores de la fachada. 3.8 Tipos de viviendas: Quinconce; Arca- de ; Gratte-ciel; Zig_zag ; Chimère; Isolee y Jumelles. 3.9 P or tada de la primer a edición del libro de Philippe Boudon P essac de Le Corbusier . 1929-1967. Estudio socio-arquitectónico . 1969. 3.10 Vista general del barrio Quar tier s Mo- derns Fr ugès en la actualidad. 3.7 71 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 10 RAMÍREZ, J. A. (1999). p. 55. 11 BUDON, P . (1985). Opus cit . 12 LUCAN, J. (1987). p. 97. Henri Frugès continua: “En una palabra, les pido que se planteen el problema de planificación de una vivienda, que encuentren la estanda- rización adecuada, usando muros, suelos, techo, de acuerdo con la más rigurosa so- lidez y eficacia, prestándose a una v erda- dera taylorización mediante el empleo de máquinas que les autorizo a adquirir . ” Le Corbusier , el arquitecto que nos prometió maquinas de habitar , terminó cons- truyendo maquinas de emocionar . 10 Para analizar viviendas y estudiar las modificaciones realizadas por sus usuarios, lo primero que deberíamos hacer es tener muy presente la experiencia de Le Cor- busier y Pierre Jeanneret, hace ya un siglo, con los habitantes del primer conjunto significativ o de viviendas que construían, y que el arquitecto francés Philippe Bou- don relata, basándose en las encuestas que realiza en 1967, casi como si de un es- tudio sociológico se tratase, en el libro: P essac de Le Corbusier . 1929-1967. Estudio socio-arquitectónico. 11 Estas viviendas denominadas Quar tier s Modernes Fr ugès , en el barrio hoy conocido como Cité Fr ugès , están situadas en una antigua finca de P essac, ciudad limítrof e con Burdeos, y que en 1923 compra un altruista industrial azucarero y amante del arte llamado Henri Fr ugès, para alojar a una par te de sus trabajadores en una ciudad jardín de tipo ta ylor ista ; el cual había expresado a los dos arquitectos suizos lo siguiente: “Les autorizo a realizar en la pr áctica sus teorías, hasta sus consecuencias más extremas. P essac debe ser un labor atorio ”. 12 Es pertinente recordar lo allí ocur rido porque es el ejemplo de lo que aquí se esta inv estigando, un proy ecto de viviendas, más allá de la indudable calidad arquitec - tónica, que fue ideado y construido alejado de los usuarios. Estas viviendas deno- minadas Quar tier s Moder nes Fr ugès , y finalizadas en 1926, fueron visitadas y exa- minadas al detalle por Boudon, y en ellas entrevistó a sus habitantes y documentó las modificaciones realizadas desde su finalización hasta el momento del trabajo y posterior publicación. En ese libro se recogen los comentarios, análisis y críticas realizados por los usuarios de las mismas, cuarenta años después de la finalización de las mismas. Las viviendas de P essac, que son planteadas por Le Corbusier como un “labor atorio” en el que resolver el problema de la carestía de la vivienda, fueron transformadas y alter adas desde el mismo momento en que sus habitantes tomaron posesión de ellas, por ser consideradas demasiado vanguardistas para la época, e intentaron la apropiación personal y familiar de estos espacios domésticos, que los consideraban ajenos, para llegar a construir sus propios hogares, cambiando sus mor fologías y v olumetrías. Las transformaciones planteadas por los usuarios preten- 3.10 3.9 72 CONTEXTO Y PANORAMA 3.11 3.15 3.11 y 3.12 Vista general de Quar tier s Mo- derns Fr ugès el dia de la inaugur ación en 1926 (izquierda) y 2015 (derecha). 3.13 y 3.14 Vista de las viviendas Grat- te-Ciel , 1926 (izquierda) y 2015 (derecha). 3.15 V ista interior del salón, en la planta primera de una vivienda Gratte-Ciel, hacia el exterior , hacia las viviendas Quinconces , 2015. 3.16 Vista de las viviendas Quinconce , 1926 (arriba), 1998 (medio) y 2015 (abajo). 3.17 Vista del alzado lateral de las vivien- das Gratte-Ciel , 2015. 3.12 3.14 3.13 73 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 13 LE CORBUSIER. (1977). p. 73. 14 LE CORBUSIER. (1956). Opus cit. p. 34. 15 P ARE, R., y COHEN, J.-L. (2020). p. X X. 16 P ARE, R., y COHEN, J.-L. (2020). Ibídem . p. 64. dían dotarlas de una imagen y un estilo que consideraban más cercano a ellos; sen- tían no sólo un extr añamiento respecto a los espacios diseñados por Le Corbusier y Pierre Jeanneret, sino que e xistía una distancia abismal de identidad e identificación con los planteamientos de viviendas estandarizadas realizados por Le Corbusier . Estas viviendas responden y recogen los planteamientos teóricos y prácticos, reali- zados previamente por Le Corbusier como son los textos escritos publicados en la revista L ’Espr it Nouveau entre 1920 y 1923 -recogidos posteriormente en su libro Hacia una arquitectura de 1923-, y los proyectos Maison Dom-ino de 1914 y la Maison Citr öhan de 1920, que no llegaron a construirse. En todas estas inv estigacio- nes insiste el arquitecto en describir “la casa como una maquina de habitar ”, 13 desde la estandarización e industrialización, para la construcción de viviendas en serie. Le Corbusier utiliza para el diseño de las viviendas un módulo experimental estándar de 5x5 metros, y sus posibles combinaciones añadiendo una o varias crujías, ge- nerando siete tipos diferentes de maisons o casas: Arcade ; Quinconce; Gratte-ciel; Isolee; Zig_zag ; Jumelles y Chimère (sólo una unidad y destruida), probando en ellas lo que poco después, en 1926, anunciaría como los “cinco puntos de la arquitectur a moderna”: la planta libre, la fachada libre, la ventana alar gada, la azotea y los pilotis. Así, estas cincuenta y una viviendas que se construyeron, de las ciento treinta origi- nalmente contempladas, pues sólo se realizo el sector A, y que fueron propugnadas por Le Corbusier como “máquinas de habitar” , con soluciones racionales y técnicas de construcción de vanguardia, de v olúmenes puros diseñados con cuidado, con terrazas en las cubier tas, garaje para los coches, v entanas alargadas con marcos me- tálicos y persianas correderas; fueron proyectadas de una manera muy atenta a las condiciones higiénicas y de salud: con cuartos de baño y aseos con desagües en el suelo, y un sistema de calefacción por conductos. Ambicionaban un nuev o ar te de vivir que cuestionaba los modos de vida tradicionales de las clases tr abajadoras, y pretendían actualizar el espacio doméstico a las nuevas f ormas de vida, y resolv er así el problema de la vivienda, como el arquitecto dejo claro en la publicación de su obra completa: “P essac es una nov ela de Balzac. Un individuo generoso se propone demostrar a su país que es posible resolver el problema de la vivienda” . 14 P ero el hábil y siempre contr adictorio Le Corbusier , no solo reivindicó este proy ecto de viviendas bajo la bandera de la industrialización y la estandarización, sino que también lo hizo desde la poesía y la belleza, como dejó claro en su discurso de inauguración, en junio de 1926, cuando exaltó “la poesía de su obr as” , 15 y en las numerosas cartas impregnadas de autosatisfacción, que escribió en aquella época a su madre, donde llegó a afirmar que: “P essac es un poema mediterr áneo, un flore- cimiento ateniense” . 16 Le Corbusier no construyó villas blancas, de arquitectur a ma- quinista, precisa y técnica, sino que, para descomponer los r acionalistas v olúmenes de hormigón de las densas viviendas, recurrió a la paleta de colores ya empleada en sus bodegones puristas: un azul celestón, un amarillo oro, un rosa pálido, un v erde jade, un blanco cremoso y un castaño algo marrón, fueron los colores utilizados. 3.16 3.17 74 CONTEXTO Y PANORAMA 3.18 3.20 3.22 3.18 y 3.19 Vista de las viviendas Quincon- ce , 1926 (izquierda) y 2015 (derecha). 3.20 y 3.21 Vista de las viviendas Zig-Zag : 1926 (izquierda), y 2015 (derecha). 3.22 Vista interior del salón en la planta primera de una vivienda Gratte-Ciel , XXXX . 3.23 Vista de una vivienda Zig-Zag , 2015. 3.24 Vista de las viviendas Arcade , 2015. 3.25 Vista interior del dormitorio en la planta segunda de una vivienda Grat- te-Ciel , 2015. 3.19 3.21 75 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 17 MONT ANER, J. M. (2015). p. 78. 18 LE CORBUSIER. (1956). Opus cit. p. 34. 19 LE CORBUSIER. (1977). Opus cit . p. 182. 20 BUDON, P . (1985). Opus cit . p . 2 . Este estudio “socio-arquitectónico” , que basado en la arquitec tura utiliza una meto- dología interdisciplinar apoyándose en la etnografía, la antropología y la sociología, analiza el sentido de las enormes tr ansformaciones introducidas por los habitantes en las innovadoras y vanguardistas viviendas construidas por Le Corbusier . Estas no fueron ocupadas hasta 1929, y no tuvieron mucho éxito, más bien fueron rechaza- das, llegando a ser despectivamente denominadas “barrio mar roquí” , y rápidamente fueron modificadas y su mor fología cambiada, sufrieron una metamor fosis con todo tipo de alteraciones: fueron repintadas sus paredes y tr ansformaciones sus v olume- trías, cerraron patios par a convertirlos en habitaciones, tapiaron las plantas bajas, cubrieron las terrazas con techos inclinados, agrandaron algunas ventanas e inte - rrumpieron ventanas corridas, incorpor aron anexos y destruy eron jardines, sustitu- yeron carpinterías, decoraron las fachadas con cor nisas, en definitiv a, rechazaron así todo lenguaje abstracto proveniente del mo vimiento moderno. El barrio deni- grado y lleno de casas desfigur adas y abandonadas estuv o a punto de desaparecer , y así estuv o hasta que en 1973 se renov ó la primer a casa, y una nueva clase media apareció y fue reemplazando a los ocupantes anteriores, y comenzó a dev olver los edificios, ahora protegidos, a su estado original con a yuda de financiación pública, en un proceso de recuperación o, quizás más adecuado sería decir , de inv olución, que sigue vigente y es apreciable si se visitan las viviendas. Como señala José María Montaner: “Boudon argumenta que dichos usuarios han demostrado que “el habitar es una actividad” que se pr actica viviendo activamente, introduciendo cualidades, significados y diferencias” . 17 Le Corbusier que respecto a estas alteraciones y tr ansformaciones por par te de los habitantes, no las había anticipado, ni programado, ni intuido, convencido como estaba de un necesario comportamiento funcional, racional y tecnológico de las viviendas, quizás pecó de falta de experiencia en esta temprana obra; pues si en una de sus visitas posteriores, se había quejado amargamente: “Es increíble lo que han hecho… se permitió a la gente retozar y entregarse a su incompetencia y no entienden nada”; 18 sin embar go, cuando años más tarde se le preguntó acerca de estas transformaciones de su obr a, parecía recordar aquella otra fr ase que también fue escrita por el: “La arquitec tura expresa la vida humana, y las máquinas no” , 19 cuando respondió, desencantado o resignado, con un: “Sabes, siempre es la vida la que tiene razón, y el arquitec to el que está equiv ocado” , 20 frase de Le Corbusier que Boudon eligió como cita par a iniciar su libro. 3.23 3.24 3.25 3.26 3.26 Vista aérea del barrio PREVI de Lima en 1975. 3.2 Viviendas experimentales Caso de estudio: Concurso Proy ecto Experimental de Vivienda (PREVI) en Lima V arios equipos de arquitectos 1965-75 78 CONTEXTO Y PANORAMA 3.28 3.27 Fotomontaje con el estado de las vi- viendas en el año 1985. 3.28 Vista aérea extraida de Google Earth del barrio PREVI de Lima en 2023. 3.29 Fotomontaje con el estado de las vi- viendas en el año 2003. 3.27 79 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 21 LUCAS, P . (2015). p.38. 22 LUCAS, P . (2015). Ibídem . p. 32. 23 LUCAS, P . (2015). Ibídem . p. 32. 24 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008). Opus cit . T odos los diseños de las viviendas, así como la tecnología de la construcción, deberán estar basados en el concepto de flexibilidad y de crecimiento progresiv o (horizontal y/o v ertical), para satisfacer el carácter dinámico y cambiante de las familias que integran la comunidad en sus aspectos social, cultural y económi- co. 21 El concurso y experiencia más célebre y sobresaliente de viviendas sociales que prev eían su crecimiento y el cambio en el tiempo, por parte de sus ocupantes, es el del Proy ecto Experimental de Vivienda (PREVI), en Lima, P erú. Se concibe a finales de los sesenta y no se empezó a reconocer hasta treinta años después. Pretendía la construcción de todo un gran bar rio residencial de nueva planta, que buscaba organizarse como una entidad abierta, inacabada, para que posterior mente fuese finalizado por parte de sus usuarios. Desde sus bases el concurso hace hincapié en el problema de la vivienda y en “buscar nuev as soluciones para la construcción masiva de casas” , 22 desde la experimentación en la innovación tipológica como res- puesta a las nuevas f ormas de conviv encia que ya surgían: “debido a la aparición constante de nuev os patrones sociales en las familias y las comunidades” . 23 Este proy ecto y su posterior ev olución, igual que el proy ecto de viviendas Frugès de Le Corbusier , fue estudiado y documentado en un libro, treinta años después de su realización, ¡El tiempo constr uye! Time Builds!. El Pr oyecto Experimental de Vi - vienda (PREVI) de Lima: génesis y desenlace, 24 que entre otras cuestiones pretendía poner en valor la obra casi irreconocible de los arquitectos tr as las inter v enciones de sus habitantes, así como la idea de las unidades v ecinales propuestas, en un urbanismo abierto donde las viviendas er an entendidas como sopor tes que admi- tiesen las modificaciones de las familias. El problema de la vivienda social era, en ese momento, una cuestión vital en P erú, y el concurso de viviendas experimentales y crecederas para gente con pocos re - cursos, que fue iniciado en 1965 por el gobierno peruano, contó con la a yuda del Programa de las Naciones Unidas par a el Desarrollo (PNUD), y cuy o presidente Fernando Belaúnde, que era arquitecto, invitó al tambén arquitecto y urbanista 3.29 80 CONTEXTO Y PANORAMA 3.31 3.32 3.33 3.30 Fotomontaje con el estado de las vi- viendas en el año 1985. 3.31 Vistas de las viviendas de Juan R eiser de P erú, 1978 (izquierda) y 2003 (derecha). 3.32 Vistas de las viviendas de Miró-Que- sada, W illiams y Núñez de P er ú, 1978 (iz- quierda) y 2003 (derecha). de 3.33 Vistas de las viviendas de Aldo van Eyck de Holanda, 1978 (izquierda) y 2003 (derecha). 3.34 Fotomontaje con el estado de las vi- viendas en el año 2003. 3.30 81 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 25 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008). Opus cit . p. 10-25. 26 HANSEN, O. (1964). p. 141. 27 Los trece concursantes internacionales fueron: Herbert Ohl de Alemania, James Stirling de Inglaterra, Knud Sv enssons de Dinamarca, Rafael Esguerra, Álv aro Saenz, Rafael Urdaneta y Germán Samper de Co- lombia, Atelier 5 de Suiza, T oivo K orhonen de Finlandia, Charles Correa de India, Fu- mihiko Maki, Kisho K urokawa, Kiyonori Kikutake, de Japón (premiado), José Luis Íñiguez de Onzoño y Antonio V ázquez de Castro de España, Oskar Hansen y Sv ein Hatloy de P olonia, Aldo van Ey ck de Ho- landa, Geor ges Candilis, Alexis Josic y Sha- drach W ood de Fr ancia y Centre for Envi- ronmental Structure -Christopher Alexander de los Estados Unidos. 28 Los trece concursantes peruanos fue- ron: Miguel Alvariño; Ernesto Paredes; Luis Miró Quesada; Carlos Williams y Osw aldo Núñez; Juan Gunter y Mario Seminario; Carlos Morales y Eugenio Montagne; Juan Reiser; Eduardo Orrego; Luis Vier y Con- suelo Zanelli; Franco V ella, José Bentín, Raúl Quiñones y Luis T akahashi; Elsa Maz- zari y Manuel Llanos (premiado); Frederick Cooper , José García-Bryce, Antonio Graña y Eugenio Nicolini; Fernando Chaparro, Víctor Ramírez, Víctor Smirnoff y Víctor Wisk owsky; Jaques Crousse, Jor ge P áez y Ricardo P érez-León. 29 Los premiados fueron tres equipos in- ternacionales: Atelier 5 de Suiza, Herbert Ohl de Alemania (sin construir) y Kiyonori Kikutake, de Japón, y tres peruanos: Ma- nuel Llanos, Ricardo P érez-León y Consuelo Zanelli (sin construir). P eter Land a su ideación y lanzamiento. 25 Logr aron poner de acuerdo a los soció- logos y arquitectos en su concepción y promoción, y permitió reunir las opiniones de algunos de los defensores más directos del concepto de “arquitec tura abier ta” o “forma abierta” como, Oskar Hansen, Fumihik o Maki, Geor ges Candilis y Aldo van Eyck, que serían invitados a par ticipar en el llamado proyecto PREVI. Oskar Hansen es, sin duda, entre todos ellos, el protagonista de la apuesta por esta arquitectura, aquella que admite con pautas de anticipación su crecimiento y su cambio; ya en 1959 en el congreso del CIAM en Otterlo había presentado la noción de “f orma abierta” como: “la posibilidad de atender al desarrollo del individuo como par te del colectivo” , 26 y que deber á acercarse a la simplicidad, a lo cotidiano, a lo encontrado y a lo casual. Los objetiv os del concurso deberían ser: unas viviendas que, desde la experimen- tación, permitiesen el crecimiento de los hogares, de las unidades básicas, según las futuras necesidades de sus familias; proyectar un diseño urbano basado en la posibilidad de una futura expansión, tipo cluster , una asociación de viviendas en crecimiento; una actuación de media densidad, a la escala humana en un entorno de calles peatonales; y plantear el ensa yo con nue vas tecnologías de construcción, preferentemente de auto construcción a bajo coste. En definitiva, generar una es- tructur a urbana “entretejida” entre todas sus zonas, con unas viviendas de fácil construcción, que en su e v olución y transformación, buscaran el acuerdo entre la arquitectura especializada de los arquitec tos y la construcción anónima y auto pro- ducida de sus habitantes. Se realizó una invitación en 1968, a presentar una propuesta al concurso PREVI a trece equipos de arquitectos de prestigio internacional en el tema de la vivienda, en representación de diferentes regiones del mundo, 27 y a un número igual de pe- ruanos, 28 siendo algunos de ellos: Kisho K urokawa, James. Stirling, Atelier 5, Aldo van Eyck, Christopher Alexander , Charles Correa y , por España, Antonio V ázquez de Castro. Se seleccionaron las propuestas en agosto de 1969, y el jurado otorgó seis premios, 29 tres a equipos internacionales y tres a equipos de P erú. Sin embar go, se- gún P eter Land, la calidad de las propuestas presentadas por todos los participantes 3.34 82 CONTEXTO Y PANORAMA 3.35 3.36 3.37 3.38 3.39 3.35 Vistas de las viviendas de Candilis, Jo- sic y W oods de Francia, 1978 (izquierda) y 2003 (derecha). 3.36 Vistas de las viviendas de Íñiguez de Ozaño y V ázquez de Castro de España, 1978 (izquierda) y 2003 (derecha). 3.37 Vistas de las viviendas de T oivo K or- honen de Finlandia, 1978 (izquierda) y 2003 (derecha). 3.38 Vistas de las viviendas de Christopher Alexander , de Estados Unidos, 1978 (iz- quierda) y 2003 (derecha). 3.39 Vistas de las viviendas de Charles Co- rrea de India, 1978 (izquierda) y 2003 (de- recha). 83 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 30 Para obtener más información acerca de los miembros del jurado y los ganadores del concurso ver: “Previ/Lima. Low Cost Proyecto de V ivienda” . (1970). p. 187-205. 31 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008). Opus cit . p. 26. 32 GARCÍA-HUIDOBRO, F . et al . (2008). Ibídem . p. 28. 33 En una entrevista concedida en 2011 Nuno P ortas confirmó esta visita a Lima y a las viviendas PREVI, ver “Entrevista con Nuno P ortas” , en CAR V ALHO, M. (2012), en Investigação em Arquitectura. O Contributo Nuno Portas . p. 319. 34 CAR V ALHO, M. (2012). Ibídem . p. 319. 35 PORT AS, N. y DIAS, F . (1972). p. 100- 121. en la competición fue tal que se decidió que todos los participantes, los v eintiséis, deberían tener presencia. 30 Finalmente, sólo se construyeron v einticuatro de las propuestas, y de las 1.500 viviendas previstas solamente se realizaron 500 viviendas, cada equipo de arquitectos construyó una agrupación de 20 viviendas. Más de medio siglo después este “denso collage urbano ” , combina dos tipos mor - fológicos de ordenación del barrio y sus viviendas, que ya habían sido propuestos por los arquitectos del team X: los cluster s y los mat-buildings ; ambos per miten el cambio y el crecimiento de v olúmenes exteriores, a lo lar go del tiempo, par a la definición y culminación de las viviendas, todo ello acorde a las exigencias de los habitantes. Los proy ectos de los diferentes equipos internacionales y peruanos de arquitectos fueron concebidos desde una gran variedad tipológica, e ideados desde estrategias de proyectos domésticos fle xibles y abier tas, con viviendas incompletas y básicas, que desde un núcleo básico delegaban al futuro usuario la posibilidad y responsabilidad de completarla mediante la autoconstrucción, pues así se solicitaba desde las bases del concurso, “como proceso por encima de su valor de objeto; lo abierto e indeter minado por encima de lo concluso, clausurado y finito ”, 31 como explica Rodrigo P érez de Arce. Algunas de esas posibilidades de alteración y crecimiento de las viviendas er an esbozadas y previstas por los propios arquitectos, incluso con un manual de creci- miento de las mismas, dentro un sistema semicerrado y controlado, pero no siempre ocurrió así, y fueron muchas las modificaciones y transformaciones que se desarro- llaron lentamente, y con el paso de los años, fuera de lo previsto, “jamás quedaron congelados en la visión original del autor en todos sus aspectos” , 32 desfigurando y haciendo absolutamente irreconocibles los viviendas iniciales. Aunque algunas actuaciones demostraron que había otr as y diferentes posibilidades de desarrollo que también revitalizaron el conjunto del barrio, sin responder a los planes y pre- visiones iniciales, incorporando nuev os usos no previstos, como tiendas, talleres, viviendas con dos accesos diferentes y apartamentos independientes para alquilar . Es esclarecedora e impor tante, en este sentido, la visita que el arquitecto por tugués Nuno P or tas realizó a Sudamérica a finales de la década de 1960, y las declaracio- nes realizadas años después: “Fui allí para v er el resultado del concurso PREVI” 33 y “Fuimos a v er la exposición de los pro yectos y hablar con la gente... ” , 34 pues posteriormente P ortas contribuyó en P or tugal, al desarrollo de la noción de f orma abierta, como soporte básico par a potenciar los márgenes de libertad y necesidad del individuo mediante el crecimiento progresiv o y el cambio en las viviendas, con el trabajo realizado junto a Fr ancisco Dias Silva, Habitación Evolutiva. 35 Nuno P or tas que tan estrecha relación guardó, tras ser nombrado Secretario de Gobier no del Estado de Vivienda y Urbanismo de P ortugal, con el proy ecto de expansión del Barrio de la Malagueira, en Év ora, realizada por Álvaro Siza y sus “viviendas evolu- tivas” , “crecederas” o “progresivas” . 3.40 3.40 Primeras intenciones: variaciones de las viviendas, Barrio da Malagueira, Álvaro Siza, 1977. 91 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 43 En palabras de Siza: “La selección de la casa dotada de patio no convenció a todos y , por consiguiente, en poquísimos casos, recibí peticiones de colocar el patio en la parte tr asera de las casas” , en SIZA, Á. (2003). p. 111. 44 Acerca de la casa. (1994). p. 60. 45 SIZA, Á. (2003). Opus cit. p. 111. 46 SIZA, Á. Ibídem . p. 111. 47 SIZA, Á. Ibídem . p. 111. 48 V éase MA URE, L. (2009). p. 4, donde señala: “El tipo, como entidad que estable- ce determinadas relaciones, subyace en la arquitectura preexistente como solución capaz de adaptarse a los condicionantes específicos de cada proyecto. A dif erencia del modelo, que produce la copia fi el, el tipo incita a su imitación, a la interpretación de sus características que, en arquitectura, siempre viene ligadas a las relaciones ente sus distintos elementos” . 49 P osteriormente, a lo lar go de la déca- da de 1980, Siza continuará proy ectando variantes y v ersiones diferentes para las viviendas que van encargando las nue vas cooperativas de vecinos. 50 A este respecto ver TUÑON, E. (1993). p. 3. Donde T uñon añade: “Y es que la per ti- nencia de los sistemas repetitiv os, seriados a partir de cier tos invariantes supuestamen- te objetivos, no excluye la existencia de la realidad azarosa, cambiante, contingente, que todo proceso o sistema conlleva” . que en primer lugar seleccione que vivienda desea, 43 y con el tiempo decida, si así lo hace finalmente, como indica el arquitecto Francisco T orres, como han de crecer: “En los dos tipos propuestos el arquitecto deja a cada futuro habitante par te o toda esa planta alta disponible para crecer ”. 44 Aunque a ambos tipos se accede a tra v és del patio, la posición del patio en la par- cela respecto a los volúmenes construidos será la diferencia principal entre los dos tipos presentados: en el tipo A, el patio ocupa el lado de la calle, inmediatamente tras el muro de fachada, dándole la vuelta a la disposición tradicional, y en el tipo B, accediendo por un vacío menor , el patio se colocó en el lado opuesto de la calle, totalmente interiorizado, en el fondo de la parcela. Esto evidentemente pro- v oca cambios en el diseño de la vivienda, en el futuro crecimiento de las mismas y , también, en la construcción de la imagen urbana, pero lo cier to es que cuando Siza tiene que explicar la tipología utilizada hace referencia a una única tipología: “Las viviendas proy ectadas corresponden a un único tipo…” , 45 e insiste “la selección de una única tipología para todos ”. 46 Cuestión que le planteó a Siza los peores proble- mas de entendimiento y aceptación de su proy ecto: este miedo a la monotonía es un desafío para perseguir la diversidad, que no puede ser resuelto como un problema estético, porque de este modo, el resulta- do inmediatamente aparecería artificial, caricaturizado o inv entado. 47 Álvaro Siza, muy consciente de los procesos y transformaciones sufridas por las vi- viendas populares portuguesas por par te de sus propietarios, diseña la vivienda en el sentido de la variabilidad desde el “tipo” , frente al “modelo” , 48 de forma que pue- de variar , y en este caso su variación se produce mediante un proceso e v olutiv o en el que se van agregando habitaciones. El “tipo” en este caso, supone la repetición y variación en la forma de ocupar la parcela, en la relación entre sus llenos y vacíos, sus conexiones y apertur as y las relaciones tanto entre ellos como con el exterior . Siza explora al límite el potencial de la limitación autoimpuesta de utilizar única- mente un tipo de vivienda, o dos, como finalmente son presentados, que sin em- bargo, se prestan a crear infinidad de combinaciones. 49 El arquitecto a la hor a de presentar y explicar el proy ecto y sus tipos de vivienda y , sobre todo la posibilidad del crecimiento gradual, incluy e infinidad de dibujos e incluso una maqueta donde combina los tipos proy ectados y juega con los mismos incluyendo las dif erentes variaciones de los mismos. Viviendas que se repetirán, por tanto, una y otr a v ez, en agrupaciones o racimos de viviendas que compaginan en equilibrio, la regla y la excepción, la unidad y la variación intrínseca a los tipos propuestos. 50 Como un sis- tema ev olutiv o y gr adual de incremento de habitaciones en función del crecimiento de cada familia, por tanto, viviendas crecederas en el tiempo. La ordenación general y la idea de casa propuesta por Siza tiene que ver especial- mente con el encuentro con el medio natural, y con este objetiv o Siza recur re a la utilización del patio, buen conocedor de la procedencia de los futuros usuarios, de 3.58 92 CONTEXTO Y PANORAMA 3.59 3.58 Maqueta incorporando algunas de las variaciones v olumétricas realizadas. 3.59 a 3.61 Vistas hacia arriba, en el interior de los patios, mostrando los crecimientos volumetricos y de la v egetación en los mis- mos. 2017. 3.62 Dibujo de Álvaro Siza del interior de un patio. 3.63 Vista de uno de los patios cubierto por una parra. 3.58 3.60 3.61 93 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA su carácter agrícola, y de la costumbre de tener espacios exteriores libres para su utilización y ocupación con útiles y aperos de labranza. Así conv er tirá al patio en el v erdadero protagonista de estas viviendas, la gran habitación común, presente en todas las viviendas, tipos y variantes que el arquitecto plantea, en una arquitectura donde se pretende construir lugares y hogares para sus ocupantes. Francisco T or res explica la dif erente configuración de las viviendas, desde el punto de vista quizás más interesante, la diferente posición del patio en la parcela, en el recinto: “un espacio libre de dimensiones comparables a las de una pieza de una casa más de la casa” , 51 es decir , valor ando la incorporación del vacío a la vivienda en la parcela, “vacío necesario como par te del ingreso en un caso y , siempre, como patio al que abrir las habitaciones” . 52 La casa no deberá crecer entonces ocupando el patio, tiene otras pautas y posibilidades indicadas, si podrá hacerlo elev ando lo construido hasta alcanzar el volumen máximo en las dos plantas. La intención de Álvaro Siza será par tir de una misma parcela, con la misma profun- didad, el mismo patio, e idéntica posición y orientación de la vivienda en la misma; para que desde esta igualdad y repetición de viviendas, y con la intervención de los usuarios, terminen siendo, dif erentes, individualizadas y propias. Siza oper ará con un sistema que conjugará toda una serie de reglas y variables, “reglamento de regulación” , como una “tabla de variantes” , para conseguir viviendas diferentes y variadas. Siza en el fondo, par tiendo de la definición de un tipo, de dos tipos de v o- lúmenes puros, busca que todas las viviendas se conviertan, tras un procedimiento de sucesivas alteraciones volumétricas, en proyectos individualizados, lejos de la re- petición sistemática y estandarizada, y por tanto, alejados de la mano del arquitecto. 3.62 3.63 51 T ORRES, F . (1994). Opus cit . p. 60. 52 T ORRES, F . (1994). Ibídem . p. 60. A lo que T orres añade: “De los dos tipos de pro- puestos, quizás sea el tipo A el de ma yor fortuna. La operación de volv er del rev és la forma de ocupación más tradicional -que propondría consolidar la fachada con dos plantas y reservar el patio atr ás- asume lo programático del proyecto, al rev elar hacia la calle el mundo indeterminado, crecede- ro, inacabado de los corrales de las casas rurales. El tipo B si dispone el patio al fondo aunque se siga entrando a trav és de un vacío menor , aunque no agota la crujía delantera hasta la variante de may or super- ficie” . 3.64 Maqueta de las viviendas en Renca, Santiago de Chile, personalizada por los propios usuarios en los talleres formativos. 3.64 3.4 Viviendas par ticipativas Caso de estudio: Cuatro proy ectos de viviendas sociales en Chile y uno en Méjico Alejandro Arav ena_Elemental 2001-14 96 CONTEXTO Y PANORAMA 3.65 3.65 Plantas de las viviendas de Quinta Monroy , en Iquique, Chile. 3.66 Montaje fotográfico para compar ar las diferencias entre las viviendas de Quinta Monroy recien finalizadas, y las mismas tras años de auto-construcción, personalización y uso por parte de sus usuarios. 97 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 53 Elemental. Alejandr o Aravena . (2016). p. 3. 54 Elemental es un estudio de arquitectura, un Do T ank , que trabaja en proy ectos ur- banos de infraestructur a, espacio público, transpor te y vivienda utilizando la ciudad como atajo hacia la igualdad. Con el tiem- po, comenzó a trabajar en proy ectos no sólo de viviendas, sino también en espacios públicos e infraestructur a. En la actualidad tiene como socios a los profesionales que trabajan en los proyectos, a la Universidad Católica de Chile y a la Empresa Chilena de P etróleos COPEC. 55 Elemental esta constituido como una estructura abier ta de par ticipación y cola- boración, donde además de los miembros ya nombrados, han contado con: Alf onso Montero, T omás Cortese, Emilio de la Cer- da, Gonzalo Arteaga, Juan Cerda, Víctor Oddó, Diego T orres… entre otros. 56 Las viviendas “par ticipativas” o “incre- mentales” realizadas hasta la fecha por Elemental son: 93 Viviendas en Quinta Monroy , Iquique, en Chile, 2001-04; 170 V i- viendas y 1 sede social en Renca, Santiago de Chile, en Chile, 2006-08; 70 Viviendas en Monterrey , en Mé xico, 2008-10; 150 Vivien- das y 1 sede social, en una primera fase, y 213 viviendas y 2 sedes sociales, en una segunda fase, en la Colonia Lo Barnechea, Santiago de Chile, en Chile, 2008-2014 y 484 Viviendas en V illa V erde, Constitución, en Chile, 2009-13. 57 En este contexto operan en el ámbito del nuev o programa VSDSD -Vivienda So- cial Dinámica sin Deuda- puesto en marcha por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo en marzo de 2001, y dirigido específica- mente a la población más desfav orecida, es decir , a aquellos sujetos que no tienen la posibilidad de dev olv er una hipoteca. Las medias casas de Elemental prestan tanta atención a la par ticipación popular y a los mecanismos financieros como a los factores estéticos y al idioma propio de la disciplina, pero no son por ello medias arquitecturas , sino emblemas de una nueva actitud ante la vivienda y la ciudad: una f orma de hacer frente a los dile- mas del presente que tiene raíces en las mejores experiencias de los años 1960. 53 Los trabajos más significativos e inno vadores en los últimos años sobre viviendas sociales, que tienen en cuenta la futura par ticipación de los habitantes, son los rea- lizados por el estudio Elemental Chile, conocido normalmente como Elemental, 54 que comenzó en 2001 en la Univ ersidad de Har vard en Boston como una iniciativa para investigar sobre la vivienda social, a tr a v és de la práctica real y la constr ucción. Fue fundado por el arquitecto chileno Alejandro Arav ena junto al arquitecto P ablo Allard y al ingeniero Andrés Iacobelli. 55 Los cinco conjuntos de viviendas sociales realizados hasta el momento, 56 en asocia- ción con la P ontifica Universidad Católica de Chile y Copec (empresa Chilena de pe- tróleo), tienen como objetiv o el desarrollo de inter v enciones urbanas de edificación social pública. Elemental opera y acepta las condiciones del mercado actual, sin restricciones, para desde allí mejor ar significativamente la calidad de unas viviendas sociales que no se alquilan sino que el estado las entrega a los beneficiarios. 57 La a yuda para estas viviendas suponía, en el mejor de los casos, constr uir una vivienda de unos treinta y seis metros cuadrados, de tal manera que Elemental replantea el problema y propone otra posibilidad diferente a las que el cliente le planteaba inicialmente, y es que en lugar de construir una pequeña casa de esa super ficie, el adjudicatario se construya la mitad de una buena casa, una “media casa” de calidad, con esa superficie, y además debía ser la mitad más difícil, con un núcleo de baño y cocina; y posteriormente, el usuario, a lo largo de su vida, podrá ir construyendo la otra mitad en un proceso de autoconstr ucción. Así sur ge el concepto de “medias casas” , con el que se define a estas inacabadas viviendas. 3.66 98 CONTEXTO Y PANORAMA 3.68 3.67 3.67 Montaje fotográfico comparando la maqueta de como podrían terminar los usuarios de auto-construir sus viviendas y como acabaron años después. 3.68 Los usuarios tr abajando con dibujos y maquetas sobre los diseños de sus casas, en los talleres formativos. 3.69 Guía Practica par a evaluar la Of erta habitacional. viBienda. 99 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 58 Guía Práctica par a evaluar la Of erta Ha- bitacional. viBienda. ADN de clase media para los tamaños: 1. Dormitorios que puedan tener camas ma- trimoniales, 2. en los que se pueda hacer la cama. 3. Living-comedor y no, living “o” comedor . 4. Ancho mínimo 4,5 metros (3metros para recintos y 1,5 metros para circulación y servicios) ADN de clase media para las relaciones de los recintos: 5. No circular por el living para ir al baño 6. P osibilidad de crecer hacia el patio. 7. Sin bloquear baños ni cocina ADN de clase media para el programa: 8 . P osibilidad de segundo bañ0. 9. Si no tiene living ahora, que pueda tener en el futuro. 10. P osibilidad de extender living comedor hacia terraza. 59 GALMÉS, A. (2014). p. 54. La Quinta Monroy en Iquique, en Chile, 2001-04, fue su primer a experiencia, y definió las bases de los posteriores proy ectos de vivienda “participativas” o “incre- mentales” , como el estudio define a estas “medias casas” , que mediante la partici- pación de los futuros residentes, consiguen mejorar las condiciones de par tida y que las casas se v ean rev alorizadas con el tiempo. Estas viviendas “incrementales” o “ev olutivas” , y también “creceder as” o “progresivas” , en su construcción y defini- ción a lo largo del tiempo, se basan en que el volumen capaz, el máximo v olumen que alcanzarán, es definido desde el mismo proy ecto. Su volumetría porosa está definida desde el proy ecto de arquitectur a para que la expansión de la vivienda se realice dentro de los limites ya definidos, y su crecimiento sea hacia el interior , ocupando y llenando los vacíos existentes en el v olumen total, en ocasiones, bajo una cubierta, construyendo los nue v os forjados, en un proceso acompasado con las demandas y necesidades familiares de sus ocupantes hasta que posiblemente, como ya se puede apreciar , con el tiempo transcur rido desde las primeras construcciones, la v olumetría quede totalmente colmatada. Con esta estrategia de expansión interior y colmatación se evitan y controlan los ef ectos negativ os que la autoconstrucción informal, sin condiciones v olumétricas exteriores previamente establecidas, suelen prov ocar con el tiempo sobre los entornos urbanos. Las viviendas se entregan desnudas, sin acabados, y se construyen con soluciones ensambladas a base de elementos industrializados que sir v en, anticipando y guian- do las necesidades de crecimiento, para la posterior autoconstrucción mediante transformaciones r ápidas, económicas y seguras. Son los beneficiarios de los prés- tamos, los futuros habitantes, quienes “dinámicamente” deben, por un lado finalizar las “medias casas” dadas en br uto y , por otro lado, expandir éstas hasta completar los vacíos contiguos, y obtener una “casa completa ” , con el paso del tiempo. Elemental en su pagina w eb y en abierto dispone su guía “viBienda” para una buena vivienda: “5 condiciones de diseño para una buena vivienda y guía prác tica para evaluar la oferta habitacional incluye una Guía Práctica para evaluar la Oferta Habitacional” , 58 donde establece las condiciones de diseño par a una buena vivienda indicando los tamaños mínimos, las relaciones entre habitaciones y el programa, para que sean los habitantes los que finalicen este proceso par ticipativo de cons- trucción de sus viviendas. Evidentemente, la imagen exterior también cambia, por mucho control v olumétrico que se plantee, y desde una apariencia neutra e inacabada de las viviendas, se v an produciendo, a la v ez que las colmataciones de los vacíos iniciales, otr as modifica- ciones exteriores que van personalizando cada una de las unidades domésticas con el color y los materiales empleados, con la decoración sobrepuesta o incluso con porches o balcones, como indica Álvaro Gálmes: Se dejan abiertas múltiples posibilidades de tr ansformación no solamente físicas sino también de otra índole, facilitando una apropiación simbólica que coloniza- se el espacio con una iconografía personal. 59 3.69 100 CONTEXTO Y PANORAMA 3.70 3.71 3.72 3.70 Vista interior de una vivienda en R en- ca acabada en bruto y recien entregada a sus usuarios. 3.71 y 3.72 Vista interior de dos viviendas en Renca años despues de ser ocupadas y modificadas. 3.73 y 3.74 Viviendas en Monterrey , Méxi- co, recien finalizadas en 2010. 3.75 y 3.76 Viviendas en la Colonia Lo Bar - nechea, Santiago de Chile, recien finaliza- das en 2014. 3.77 y 3.78 Viviendas en V illa V erde, Cons- titución, recien finalizadas en 2013. 3.73 3.74 101 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 60 V ivienda y Espacio Doméstico en el Siglo XXI . (2008). Opus cit . p. 122. El diseño de las viviendas ha ido progresivamente variando, retroalimentándose de sus propias y sucesivas experiencias, siempre con las condiciones establecidas de entregar la mejor mitad posible en bruto, y con posibilidad de crecer controlada- mente; siempre ideadas desde la innovación, como recalca Arav ena: P or lo tanto estamos obligados a innovar o estamos obligados a la utopía...; eso era impor tante transmitírselo a las familias par a que entendieran que la innova- ción era una necesidad par a la ecuación que había que resolv er . 60 En la Quinta Monroy , en Iquique, 2001-04, disponen una vivienda en planta baja y un dúplex superior , con un acceso independiente, de tal manera que puedan crecer hacía los vacíos laterales, tanto las situadas en planta baja como el dúple x. P osterior mente, en Renca, Santiago de Chile, 2006-08, el volumen de las viviendas muestra menor porosidad, y éstas se modulan a partir de un elemento medianero de tres alturas que alberga las zonas técnicas -estructur a, instalación y cor tafuegos- liberando el interior de las viviendas par a que los usuarios completen los forjados. Estas dos experiencias al ser las primeras y por las que ha transcur rido un ma yor tiempo de ocupación y modificaciones, son las que presentan ya may ores eviden- cias de personalización por parte de los propietarios. En Monterrey , en Mé xico, 2008-10, las casas son la versión actualizada de las ejem- plares viviendas de Quinta Monroy , con una vivienda en planta baja y un dúplex superior , y con superficies ligeramente may ores. La propuesta mejora la tipología usada en Quinta Monroy al cubrir todo el v olumen edificable con un losa de hor- migón, evitando que durante la constr ucción los habitantes tengan que resolv er esa cubrición. Y en la Colonia Lo Barnechea, Santiago de Chile, 2008-2014, la de ma yor número de viviendas, la propuesta no presenta porosidad en las volumetrías, se utiliza un tipo de vivienda con desarrollo vertical en tres niv eles y posibilidades de ampliación hacia el interior , y están or ganizadas en torno a patios colec tiv os. P or último, en Villa V erde, Constitución, 2009-13, en este caso la estr uctura se entrega casi completa dejando pendiente para los usuarios la autoconstrucción de un único forjado y los dos cerramientos exteriores cor respondientes bajo la cubierta a dos aguas de cada vivienda. En todos los casos, el edificio esponja su volumetría inicialmente, y en las plantas podemos obser var dibujadas posibles alternativas para las colmataciones de los va- cíos que indican a los futuros auto constructores como pueden ser acabadas estas “medias arquitecturas” . En Monterrey , incluso se construy e una vivienda completa, las dos mitades, que se pinta en amarillo a modo de ejemplo par a enseñar como pueden ser en el tiempo. Además, en este mismo sentido, una v ez finalizadas las “medias casas” siempre se organizan talleres f or mativ os y de consulta par a la cons- trucción de las ampliaciones cuando en el futuro cercano, y con la participación de los usuarios, se completen las otr as “medias casas” . 3.75 3.76 3.77 3.78 3.79 Maqueta de las viviendas en su con- texto urbano. 3.79 3.5 Viviendas sin jerarquías Caso de estudio: 53 viviendas semicolectivas HLM 61 en Saint-Nazarie Anne Lacaton & Jean-Philippe V assal 2007-11 61 Las viviendas HLM o Habitation à Lo yer Modéré (viviendas de bajos ingresos) en Francia, son las viviendas gestionadas por una organización de carácter público o pri- vado que se beneficia de una financiación pública, para apoyar la creación de vivien- das en alquiler . 104 CONTEXTO Y PANORAMA 3.80 Plantas de las viviendas T2, T3 y T4, en plantas primera y segunda. 3.81 Maqueta de Saint-Nazarie, con la situa- ción de los diferentes proy ectos de vivien- das de los arquitectos en la ciudad. 3.82 Maqueta con la ordenación en bandas de las viviendas. 3.80 105 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 62 CAPOROSSI, C. (2015). 63 Los proyectos de viviendas en Saint-Na- zarie son los siguientes: Las 53 viviendas HLM semicolectivas de 2007-11, la trans- formación de la torre de 20 viviendas La Chesnaie de 2014-16, y las 23 viviendas en la vecina Trignac de 2010. Sin constr uir se quedaron la T ransformación del barrio Petit Maroc en 2004, junto al puerto, y el eco Barrio La V acquerie de 2009, en las afueras de la ciudad. Habitar es para nosotros una dimensión fundamental de la arquitectur a. Habitar el espacio nos remite al placer , a la generosidad, a la libertad de ocupar un espa - cio, más allá de lo funcional. Habitar cuestiona las posibilidades, las capacidades del espacio que se tiene en torno a uno y frente a uno. Concebir la arquitectura desde la idea de habitar nos remite a disfrutar el espacio desde adentro y no des- de afuera, como si se tratara de un solo objeto. Habitar se refi ere en primer lugar por supuesto a la habitación, a la vivienda, pero en f or ma más amplia a todo espacio de uso ya sea privado o público. El espacio habitable debe ser generoso, confortable, adoptable, flexible y accesible para todos. 62 Habría que recomendar a todo arquitecto interesado en estas cuestiones domés- ticas, y que se pudiese encontr ar en las inmediaciones de la desembocadura del Loira, o por la costa atlántica francesa, visitando por ejemplo, el Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac, o la Unité d´Habitation de Nantes, ambas edificaciones residen- ciales de Le Corbusier , o visitando en Burdeos la transformación de las 530 vivien- das de los propios Lacaton y V assal, o las últimas viviendas construidas por Jean Nouv el Ateliers o MVRD V ; o incluso, si este arquitecto estuviese además interesado en temas literarios, y por casualidad estuviese, más alejado aún, visitando la torre y las habitaciones en las que habitó el escritor Michel de Montaigne, que se acercasen a Saint-Nazarie, par a v er y visitar el conjunto de viviendas colectivas realizadas en la ciudad y alrededores, por los arquitectos Anne Lacaton y Jean-Philippe V assal. 63 3.81 3.82 106 CONTEXTO Y PANORAMA 3.84 3.83 Vivienda situada en planta baja donde se aprecia la relación entre el jardín y el interior . 3.84 Vista interior de un salón en planta primera. 3.85 Fotografía desde el interior del salón hacia el “jardin de invier no” en una vivien- da situada en planta segunda. 3.86 Fotografía del “jardín de invier no” de una vivienda situada en planta segunda. 3.83 3.85 107 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 64 Estos jadin d’hiver , y en español, jardín de invierno, es la denominación francesa para estos espacios adosados a las fachadas como invernaderos. Y según Monique Eleb: “La moda de estos invernaderos de jardín integrados en las viviendas y en las viviendas consideradas intermedias entre colectivas e individuales -que han difundido los arquitectos Lacaton &V assal- ha cobrado fuerza en los últimos años. Y , de Mulhouse a Burdeos, estos in- vernaderos se convierten en jardines de invierno o auténticos salones en todas las estaciones, que siempre pueden cerrarse cuando sea necesario, con cortinas térmi- cas aislantes protectoras tanto en invier no como en verano” , en ELEB, M. (2015). pp. 94-95 65 Lacaton & V assal. Obra reciente . (2001). p. 17-25. P osiblemente estos dos arquitec tos franceses sean los que más han tr abajado y aportado al tema de la vivienda social en los últimos años, en cuestiones como la fle xibilidad, adaptabilidad, v ersatilidad, permeabilidad, sostenibilidad…etc. Con- ceptos que convierten en los protagonistas principales de sus proyectos de vivien- das, donde plantean un habitar centr ado en el ser humano, en la capacidad de dar placer , en el disfrute del espacio y en el “estar bien” , dando márgenes de libertad a sus usuarios; todo ello mucho más importante y antes, que la forma o la forma del objeto, y aún más que la función, como podemos comprobar en estas 53 viviendas semicolectivas HLM de Saint-Nazarie. Lacaton&V assal están interesados en trasladar las ventajas de la vivienda individual a la colectiva, como ya lo estuvo la arquitectura del organicismo, aquella arqui- tectura del movimiento moder no que, como tantas otras, ambicionaba integrar las cualidades propias de la casa unifamiliar en la vivienda colectiva, la vivienda como una “villa” . Es evidente en estas semicolectivas viviendas, ese deseo de construir la arquitectura de la vivienda colec tiva como un apilamiento de parcelas, de casas con jardín, con espacios comunes y accesos ex teriores o semiexteriores, cuestión plan- teada también por el grupo de arquitectos MVRD V en algunos proyectos. Y que se consigue en estas viviendas con una propuesta entre jardines, con tres bandas de viviendas paralelas, interrumpidas por las pasarelas y escaleras abier tas de acceso, que producen fragmentaciones en las bandas, y que se apro vechan para generar un pequeño desniv el en cada tr amo, ajustándolas así a la pendiente del terreno, y que producen una sutil vibración en el conjunto. A demás cada vivienda dispone de espacios exteriores y semiexteriores, es decir , un balcón exterior y un espacio in - termedio, jardin d’hiver o “jardín de invierno” , 64 adosados a los espacios interiores. Los arquitectos que empiezan sus proyectos por preguntarse, como usuarios, como quisiéramos habitar o, siendo arquitectos, qué queremos construir par a que la gente habite bien, quieren proporcionar espacios de gr an calidad, lujo y belleza, y par a ello piensan que es necesario generar espacios gr andes, los más grandes posible, coincidiendo en este punto con Jean Nouv el, cuando ideó décadas antes los edi- ficios de viviendas Nemausus . Las propuestas domésticas de estos arquitectos van encaminadas a disfrutar el espacio desde dentro, a generar un soporte doméstico de calidad y confort, con flexibilidad, dirigido al placer de la persona. Para ellos la idea de lujo no está asociada a los acabados materiales, sino al espacio gener ado, y para ello proponen, ajustando los costes y reduciendo otros espacios, aumentar las super ficies habitables frente a la antigua idea moderna, y aún vigente en muchos ámbitos, de la vivienda mínima. Con los mismos presupuestos ellos demuestr an lo contrario, como hizo Nouv el, para que pueda ocurrir “algo” , como ellos explican: Al duplicar el espacio de una casa, la maner a de habitarla cambia de manera ra- dical puede ocurrir “algo” y ese algo puede estar en continuidad con el progr ama inicial o no estarlo... Nosotros queremos construir gr ande para crear movilidad y relaciones en el seno de los espacios. 65 3.86 108 CONTEXTO Y PANORAMA 3.88 3.87 Vista general del salón de una vivien- da en planta segunda, situada en esquina hacia la pista deportiva. 3.88 Vista del salón de una viv enda en planta primera. 3.89 Vista que muestra la relación y conti- nuidad entre el salon, el “ jardin de invier- no” y el balcón en una vivienda en planta segunda. 3.90 Vista del “jardín de invierno” de una vivienda visitada. 3.87 3.88 3.89 109 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 66 Sus teorías son recogidas en HA- BRAKEN, N. J. et al . Soportes: una alter nati- va al alojamiento de masas, (1975), y en El diseño de sopor tes, (2000). 67 Lacaton & V assal. 1993-2015 . (2015). p. 36. 68 Ibídem . p . 41 . 69 Sobre la utilización de la idea de los es- pacios tratados como invernaderos, como jadin d’hiver , en las viviendas v er YNZEN- GA, B. (2014). p. 34. 70 El sentido que dan los arquitectos del espacio intermedio es que: “La intersección entre interior y exterior puede convertirse en un espacio permeable, de intercambio y de invención” . LA CA TON & V ASSAL. (2017). p. 96. La organización en planta de estas viviendas se plantea como una escenario libre, de estructur a neutra que, sin embar go, nos recuerda las propuestas de J. N. Ha- braken en la década de 1960, con su teoría de los “soportes” , 66 aquellas que con sus bandas paralelas a las fachadas, pretendían dif erenciar entre sopor te y relleno, es decir , entre lo fijo y permanente, y lo variable y fle xible, y que debían permitir una más fácil apropiación y modificación de la vivienda por parte de los usuarios. En estas plantas, sin embargo, las franjas parecen diluirse y perder intensidad, que- darse en un discreto segundo plano, no fijando los elementos, ni bloqueando las compartimentaciónes, y sí dando la sensación de que todos ellos están como dilui- dos, par a dejar el protagonismo a las personas y sus objetos y enseres. Plantas de distribución que proponen la continuidad espacial en el interior de las viviendas y la conexión de sus espacios; eludiendo uso y funciones, y con tendencia a la fluidez del espacio para que el habitante pueda así conquistar nuev os gr ados de libertad. Plantas libres y abiertas, que eliminan jerarquías claras, que van más encaminadas a generar un sopor te doméstico con variabilidad, con indeter minación y despro- gramado, estancias o espacios sin una función o un uso dado y prefijado, es decir , adjudicado antes de la aparición de sus moradores, sino que lo que se pretende es que sean sus usuarios, con sus muebles, objetos, cosas y enseres “los que conquis- ten grados de liber tad” . 67 Unas viviendas que no están ter minadas al último detalle, con márgenes de actuación en el tiempo por parte de los usuarios, que añadirán flexibilidades desconocidas y no pre vistas por los arquitectos, como señala Juan Herreros: “les entrega el espacio un tanto inacabado para ocuparlo y manipularlo a sus anchas con un dilatado margen de impro visación” . 68 Lacaton y V assal consiguen desplazar el interés de sus plantas al concentrar esas franjas en el perímetro de la vivienda, adosando un sistema doble de franjas en relación con el exterior , por un lado, un balcón exterior , en plantas superiores y un jardín en baja, y por otro, un espacio semi e x terior , entre el balcón y la vivienda, denominado jadin d’hiver o jardín de invier no. 69 Este especio “inter medio” 70 , semi exterior , es un filtro espacial, construido con filtros y tr ansparencias, que permite cualificar y graduar la relación deseada del interior de la vivienda con el espacio exterior , como la cantidad de luz, la cantidad de v entilación o la cantidad de jardín percibido desde las estancias vivideras interiores, y que visitándolos recuerda, en las plantas superiores, a los espacios invernaderos yuxtapuestos, tanto en la casa Latapie de Floirac-Burdeos como en la de Coutr as, y posteriormente tr asladado, a las terrazas invernaderos del piso superior de las viviendas de T rignac, y de Mul- house; un espacio extr a, semiexterior , sin restricción de uso, para que sea definido por éstos. Y que aumenta su sentido en los casos en los que se accede al interior de las mismas a trav és de él, convirtiéndose en el umbr al de la vivienda, y en el espa- cio de la presentación y representación de sus habitantes, en definitiva, un espacio comodín pleno de luz, que per mite que sus moradores puedan apropiarse de él de diferentes f or mas, como podemos apreciar en las fotos. 3.90 116 CONTEXTO Y PANORAMA sidad P olitécnica de Barcelona. pp. 88-95. MA URE, Lilia. (2009). “La superación del concepto de “tipo” en la arquitec tura con- temporánea” , en Cuader no de notas, nº 12 . Madrid: Depar tamento de Proyectos Arquitectónicos. ETSA. Universidad P olitécnica de Madrid. MOL TENI, Enrico. (1997). Álvaro Siza, Barrio de la Malagueir a, Évora. T extos i do- cuments d’arquitectura, nº 5. San Cugat del V allés: Edicions UPC. MONA CO, Antonello. (1994). Desde la transf or mación de la arquitectura a la ar- quitectura de la transformación. Hacia un pr o yecto de cr ecimiento . 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Madrid: El Croquis. pp. 76-81. 119 MD 03 I CONTEXTO Y PANORAMA 4_Laboratorios de vida. Labor atorios de proy ectos 4 experiencias, 17 modificaciones y 3 habitaciones ._Inv estigaciones previas 123 ._Un enjambre ordenado de vidas anónimas 137 ._La galería que jamás se habitó 139 ._Las otras habitaciones: (las) e x teriores 141 ._El ensamblaje de habitaciones 143 ._Bibliograf ía 145 123 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA ._Inv estigaciones previas Este tesis pretende conocer y estudiar como están siendo realmente ocupadas y utilizadas las viviendas por parte de sus usuarios, incluso si están respondiendo a las expectativas y deseos, depositadas en ellas, por sus habitantes. Y se plantea sobre una selección de modelos domésticos, cuatro conjuntos residenciales, que en teoría saben atender y satisfacer las necesidades de los usuarios, y sobre los que ha pasado un tiempo suficiente de utilización para que se pueda contr astar la realidad. Parece necesario hacer constar aquí los trabajos previos, imprescindibles y relacio- nados con esta inv estigación, toda la e xperiencia anterior en este campo, pues de ellos arranca el presente tr abajo, y de ellos se aprendió par a la definición, objetivos, procedimientos y , especialmente, par a la selección de los modelos habitacionales a considerar e incluir en esta tesis par a su estudio. Estos trabajos realizados anterior- mente, con un car ácter académico, experimental e inv estigador , dieron la experien- cia y base para definir y decantar el camino a seguir en éste, y su e volución, son los tres siguientes: - En el ámbito de la docencia y desde el Departamento de Proyectos Arquitectó- nicos de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, y sólo centrándonos en la asignatur a de Fundamentos del Habitar (plan de estudios de 1998). Las clases, progr amas docentes y ejercicios finales desarrollados con y por los alumnos, dur ante los cursos académicos de 2003 a 2008: curso 2003-2004: NUEV OS MODOS DE HABIT A CIÓN curso 2003-2004: NUEV OS ESCENARIOS. LA VIVIEND A COMO INVESTIGA CIÓN curso 2004-2005: ESCENARIOS DOMÉSTICOS A COMIENZOS DEL SIGLO XXI curso 2005-2006: EL ESP A CIO DOMÉSTICO Y SUS USU ARIOS curso 2006-2007: EL ESP A CIO DOMÉSTICO Y SUS TRANSFORMA CIONES curso 2007-2008: TRANSFORMA CIONES DOMÉSTICAS Y NUEV OS USU ARIOS 4.01 P or tada Espacio doméstico y nuevos usuarisos. Hábitos y transfor maciones en la vivienda . T omo I. Antonio Á. Haro y T omás García, 2010. 4.01 125 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA Consistentes, bajo los diferentes enfoques programáticos y docentes de cada año, en que los alumnos visitarán y analizar án decenas de las últimas y más significativas construcciones de viviendas de iniciativa pública ejecutadas en Sevilla capital y en los pueblos más cercanos a la misma, la may oría de ellas actuaciones promovidas por la Dirección General de Arquitectur a y Vivienda de la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía; para analizar la realidad de las mismas, años después de su finalización, y tr as las alteraciones, modificaciones y/o ampliaciones realizadas por sus habitantes, así como comprender las necesidades y demandas de los residentes. - Coincidente con la dirección de estos trabajos universitarios de los alumnos se optó en 2007 a una de las subv enciones de la Orden 30 de Junio de 2005: Subv en- ción para actividades de investigación en materia de arquitectura y vivienda. Di - rección General de Arquitectur a y Vivienda. Consejería de Obr as Públicas y T rans- portes, Junta de Andalucía. La subvención se adjudicó para el siguiente trabajo de inv estigación: ESP A CIO DOMESTICO Y NUEV OS USU ARIOS: Hábitos y transformaciones en la vivienda 2008-2010 El objetiv o de este tr abajo consistió en una INVESTIGA CION DE PROPUEST AS AL TERNA TIV AS DE HABIT AR que analicen los modelos de vivienda que estaba generando la nor mativa andaluza y su adecuación a la realidad social, como base para proponer proyectos de regulación alternativos y deriv ados de las conclusiones obtenidas en el trabajo de investigación. El tr abajo tomó como ámbito de referencia 25 promociones de vivienda pública repartidas por la geogr afía andaluza. 127 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA - P or último, en el año 2013, se realizó el trabajo para obtención de la valoración global y capacidad Inv estigador a, dentro del Progr ama de Doctorado de arquitec tu- ra El Proyecto Contemporáneo I: Diploma de estudios av anzados DEA, 2013. HÁBIT OS Y TRANSFORMA CIONES EN L OS ESP A CIOS DOMÉSTICOS Nuevas pr opuestas domésticas en la sociedad andaluza actual. 2013 T rabajo de investigación que continuó, en la misma línea de estudio, avanzando y profundizando en el estudio de cuestiones sobre la vivienda social y su adecuación y uso, años después de su finalización, a las necesidades, deseos y realidades de sus usuarios, realizado sobre 10 ejemplos de promoción pública de viviendas en Andalucía que se seleccionaron y analizaron en profundidad por su interés arqui- tectónico y lo clarificador de sus resultados. Como último eslabón, el cuar to de momento, se realiza esta tesis, en la secuencia de trabajos de investigación sobre el proy ecto de la vivienda social, y sobre su cotidia- neidad y ajuste real a las necesidades de sus residentes; donde la intención primera es superar el campo de investigación de las viviendas realizadas en Andalucía bajo una estricta normativa, para seleccionar y estudiar otros casos, otros ejemplos, otras realidades diferentes en la geografía nacional y europea, y que, en última instancia, viniesen a contrastarse con la realidad andaluza, ya suficientemente analizada en los trabajos anteriores. 129 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA Se preguntaba la socióloga francesa Monique Eleb, hace unos años: “¿Se interesan los arquitectos por los cambios sociales y los nuev os modos de vida que se originan al concebir una vivienda?” , al inicio de un artículo donde analizaba la situación de la vivienda en Francia, según su parecer muy parecida a la de España, y como eran trasladadas a éstas, por parte de los arquitectos, las e voluciones e inno vaciones sociales en el hábitat, cómo han ev olucionado las formas de vivir . Y Eleb finaliza proponiendo a los arquitectos: Que vuelvan a trabajar sabiamente sobre la ubicación de las piezas y sus relacio- nes, que reflexionen, como todos sus predecesores, sobre dispositiv os adaptados a los modos de vida actuales, pero suficientemente fl exibles para per manecer en un futuro próximo, que nos proporcionen el placer de la luz, el mo vimiento y el juego en el espacio. 1 Este trabajo de investigación se realiza sobre una selección de edificios residencia- les, de viviendas colectivas de las últimas décadas, y de dif erente índole, pero que en su ma yoría proponen proy ec tos de vivienda actualizados a su época, al periodo de tiempo en el que fueron ideados, donde la habitación es el origen y centro prin - cipal de reflexión sobre el que gira la vivienda. T esis que se plantea sobre una selección de modelos domésticos, que son contados por sus propios autores, e igualmente reconocidos de esa maner a por la crítica arquitectónica, como pro yectos que saben recoger y satisfacer las necesidades de- mandadas por los nuev os usuarios, viviendas que super an antiguos esquemas ya obsoletos y que ofrecen viviendas estimulantes para sus residentes, y sobre los que además ya ha pasado un tiempo prudencial y suficiente de utilización por ellos, para comprobar si sus objetivos han sido satisfactorios, y las expectativas deposita- das sobre ellos han sido alcanzadas. T an sólo uno de los cuatro casos de estudio incumple la condición de ubicación y temporalidad, es el caso de las anónimas viviendas de la calle Galera situada en Se- villa, y construidas hace cerca de un siglo, que dado el conocimiento que de ellas se ha alcanzado se consideran un caso representativo de viviendas obreras que han sa- bido ir transformándose con las necesidades de sus mor adores. Y cierra la serie la vivienda torre del escritor Montaigne como caso de ocupación y adaptación a fines domésticos de una arquitectura que no fue ideada ni pensada con fines domésticos. 1 ELEB, M. (1996). 130 LABORATORIOS DE VIDA La casa es tanto producto de una decisión de quien proyecta, como objeto de la experiencia de quien la viv e. [...] ¿Cómo recuper ar esa complejidad de la expe- riencia; cómo recuperar los laberintos topológicos de los gr andes caseríos rurales en viviendas y apartamentos que apenas tienen cien metros cuadr ados?. 2 Entre los años 2013 y 2019 realizo, a la búsqueda de esa “complejidad de la expe- riencia” a la que alude Iñaki Ábalos, las visitas a algunas de las viviendas estudiadas en los antecedentes: Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac, el Bar rio de la Mala- gueira y las 53 viviendas HLM en Saint Nazarie, que he encuadrado en el punto 03_ Contexto y panor ama; a los proy ectos preseleccionados y , finalmente, a los cuatro conjunto de viviendas seleccionados. Las primeras visitas realizadas ser vían siempre para comprobar si er a o no acertada la incorpor ación y estudio de aquel proyecto, y en los casos, en que se encontr aban cercanos, siempre había una segunda visita, que permitía analizar el proceso de tr ansformación, modificación y ocupación de las viviendas. El acceso a cada conjunto de viviendas, al interior de las viviendas, y los resultados obtenidos, como no podía ser de otr a manera, dado lo heterogéneo que eran las viviendas, han sido muy dispares. El objeto de la inv estigación, tras las experiencias recogidas en los trabajos universi - tarios, la Beca de Investigación otor gada y el diploma, se decidió que fueran fuera de Andalucía con objeto de ampliar el campo de estudio, más allá del ya tr atado, el más cercano y andaluz, seleccionando actuaciones de vivienda social de recono- cido prestigio o garantías de que fueron pensadas, pro yectadas y construidas con especial énfasis e interés en satisfacer las necesidades más actuales y reales de la sociedad hoy . Dentro de España fueron visitadas: en Ceuta, las viviendas sociales instaladas en el Monte Hacho como consecuencia del Primer Premio en el concurso Europan V del equipo de arquitectos MGM, Morales, Giles y González, 1998-2009; en Barcelona, las 27 viviendas sociales para jóv enes de Mónica Rivera y Emiliano López, 2003- 07; y en Madrid, entre otros: las 82 viviendas sociales en Car abanchel, 2005-09; las viviendas sociales en V allecas de Rueda & Pizar ro, 2006-11; el edificio de viviendas Celosía en Sanchinarro de Blanca Lleó en colaboración con MVRD V , 2001-08; las 156 viviendas en Carabanchel de Begoña Díaz-Urgorri en colaboración con Mor- phosis, 2000-03, y las viviendas sociales en Carabanchel de Dosmauno, 2004-08. Fuera de España, en Francia fueron visitadas: en Nimes, las viviendas Nemausus de Jean Nouv el, 1987-94; y en Mulhouse, en la Citè Manifeste: las 12 viviendas de Dun- can Lewis_Scape Architecture y Block, 2001-05; las 12 viviendas de Lacaton&V assal, 2001-05; y las 12 viviendas de Jean Nouv el, 2001-05, así como los jardines Neppert, las 59 viviendas de Lacaton&V assal, 2009-15. Mientras que en la costa atlántica, en Burdeos: la transformación de las 530 viviendas sociales de Lacaton&V assal, Frédéric Druot y Christophe Hutin, 2008-16, y en los alrededores de la ciudad las viviendas de Jean Nouv el en Cenon, en Lormont y en Armangc, todas ellas en 2007- 11, y las 92 viviendas en Genicar t de Duncan Lewis, 2001-15; en Saint_Nazarie, las 131 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA 53 viviendas de Lacaton & V assal, 2007-2011; las 23 viviendas en T rignac, 2006-10; las 80 viviendas de la transformación y ampliación de un edificio de la Chesnaie, de 2014-16. En P ortugal: en Évora, el Barrio de la Malagueira de Álvaro Siza, 1973-77, y en Oporto, las viviendas en Bouça de Álvaro Siza, 1976-2020. Se intentó contactar con las asociaciones de vecinos, lo cual no fue fácil y posible en todas, y las respuestas fueron negativas, finalmente ninguna de las dos contesta- ciones aseguraba nada, pues se entendía que cada v ecino podía dejar entrar en su casa a quién quisiese y punto; de manera que hubo que decidirse por hacer el tr a- bajo de campo directamente y sin concer tar ni acordar nada con nadie previamente. Había que viajar y visitarlas arriesgarme a no conseguir el objetivo de que me facili- taran el acceso al interior de las mismas, y que no pudiese mantener una conv ersa- ción con las personas que ocupaban las viviendas, par a que me contaran, en primer lugar , sobre ellos mismos, y , en segundo lugar , sobre el modo en que las estaban utilizando, y sobre el nivel de satisfacción en las mismas. Antes de la visita se redactó una car ta de presentación explicando el objetiv o de la inv estigación, con lo que necesitábamos, y una ficha que permitiese ordenar la vi- sita a la vivienda y la conv ersación con los temas a tr atar . Se tradujo al francés par a las visitas a las viviendas en el país galo. De esta manera, me ví abocado a viajar y presentarme en las viviendas sin a viso previo, ni contacto alguno y con la inseguridad sobre como iba a ser recibido por unas personas a las que iba a llamar a su timbre, les iba a intentar explicar la in- v estigación en curso, y les iba a solicitar no sólo que me facilitara el acceso a sus viviendas y espacios más íntimos, si no que además les iba a pedir que me dejar an fotografiar las diferentes estancias de las viviendas y a ellos mismos, sin saber a ciencia cierta si todo lo contado er a cier to y con que último fin iba a ser utilizado el material obtenido, especialmente el fotográfico. En total, entre las 114 viviendas de Nemausus, las 12 de Mulhouse y las 78 del Monte Hacho, suman 204 viviendas. Se pretendió y se intentaron visitar todas, y se consiguió a plena satisfacción en 4 de Mulhouse, 15 de Nemausus y 17 de Monte Hacho, en total, 36 viviendas sobre las 204 mencionadas, es decir , un 17%, lo cual se entiende como un porcentaje suficiente, par a poder establecer unas conclusiones satisfactorias sobre las mismas, y la f orma de vivir en ellas de sus mor adores. Dejando sin considerar las que se encontr aban vacías y desocupadas los días de las visitas y aquellas en las que posiblemente no contestaron a la llamada de los tele- fonillos, por causas desconocidas pero entendibles, por el camino quedaron otr as visitas que podemos denominar “a medias” a las viviendas, y que no se pueden considerarse plenamente satisfactorias par a ser registrada y documentadas como 2 ÁBALOS, I. (2000). p. 199. 132 LABORATORIOS DE VIDA casos de viviendas específicas analizadas, bien porque se negaron directamente y rápidamente a la posibilidad del acceso y la visita, o solo accedieron a una con - v ersación a la puer ta de la vivienda, o bien, permitieron el acceso y visita pero sin poder fotografiar el interior de la vivienda. Esta situación sucedió en 8 viviendas de Nemausus, en 2 de Mulhouse y 6 de Montehacho, es decir , 16 viviendas. En cualquier caso, también de estas se obtuvo una inf or mación, aunque no completa y tangible, que venía a corroborar los datos e impresiones que se iban acumulando en las series de visitas. Es importante utilizar la arquitec tura como instrumento par a explorar nuevas formas de relación, cuando la arquitec tura está construida; el uso que le dan los ciudadanos supone, muchas veces, nuevas variaciones, y esas variaciones siguen siendo un viaje que mantiene viva la arquitectura. 3 Así como Miralles defiende una arquitectura viva mediante las variaciones que los ciudadanos aportan a la arquitec tura construida, es decir , a la arquitectura en ge- neral, y entendemos que esta haciendo ref erencia especialmente a la arquitectur a pública, por los tér minos empleados; es posible pensar , que ese mismo proceso de variaciones se realiza también en la arquitectura más pequeña, más cercana y más domestica, aquella en la que los ciudadanos convertidos en usuarios, habitantes y residentes vivimos, y poseemos o al menos controlamos a diario, como es la arqui- tectura residencial o doméstica. Y con objeto de estudiar esas variaciones y ajustes domésticos que los moradores realizan en las viviendas, en esta tesis se analizan cuatro proyectos domésticos, de viviendas colectivas, que responden a cuatro situaciones muy diferentes. P ero que se entienden que presentan un panorama amplia de posibilidades sobre el habitar , sobre la adecuación de las viviendas a las exigencias de sus habitantes, y todos ellos entendidos como laboratorios de vida; labor atorios preparados par a el encuentro doméstico entre las personas y sus casas. Estos espacios domésticos son lugares para la experimentación por par te de sus usuarios a trav és de una práctica cotidiana y diaria en evolución constante, a trav és de un habitar que se realiza por la vía de la apropiación, la inter acción con la vi- vienda y la domesticación de la habitación cotidiana. Entender la vivienda como un escenario vacío, un paisaje abier to y disponible que cobra vida con la aparición de los ocupantes que establecen estr ategias cotidianas de ocupación de la misma. Un escenario potencial de posibilidades domésticas siempre, más allá de las concebidas por el proyectista, y que se derivan de la ma- nera en que se habita, e incluso en la manera en que el sujeto es habitado por la vivienda. Espacios dispuestos para la ocupación, la presentación, e incluso la representación real de la vida familiar y cotidiana. Esta claro que para abrir nuevas vías en la inv es- tigación y el desarrollo de proyectos de viviendas ha y que experimentar , y la casa es 133 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA un lugar de experimentación; y ha y , por tanto, que aprender de los lugares y de los experimentos ya realizados por los usuarios, de las experiencias de lo real ya tran- sitadas. Pues son los usuarios los mejores especialistas en sus propias necesidades. Ha y que estudiar no sólo los cambios, alteraciones, modificaciones y tr ansformacio- nes realizadas en los espacios que la conforman y las paredes que la delimitan, sino que también ha y que analizar la asignación de usos y funciones que realizan en las distintas habitaciones, cuando esto sea posible y los usuarios tengan posibilidades de hacerlo. Del mismo modo que hay que observar con detenimiento, puesto todo esta relacionado y conectado, la or ganización del espacio domestico mediante la colocación y disposición de los objetos y enseres más domésticos y personales que determinan, en última instancia, un modo de vida, una maner a de vivir la vivienda. Ha y que convertirse para ello en un interesado obser vador de lo cotidiano. 3 MIRALLES, E. (1999). p. 38. 141 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA ._Las otras habitaciones: (las) e x teriores Viviendas e xperimentales en Cité Manifeste . Nimes Duncan Lewis_Scape Architecture y Block Architectes. 2001-05 De todos los inter vinientes en la Cité Manifeste, estos son los arquitectos que mejor recogen la herencia recibida, reinterpretando el barrio y su evolución, desarrollando su mor fología urbana y poniendo el énfasis en la memoria colectiva, es decir , en las actuaciones y transformaciones oper adas por los usuarios, primero alquilados y pronto propietarios, en las viviendas y , por tanto, en la ciudad. Esta propuesta de viviendas experimenta y da continuidad a las v ecinas casas así como al modelo urbano existente, trabajando sobre la relación de la vivienda con la ciudad, res- pondiendo a las nuevas condiciones de habitabilidad e xigidas desde una escala doméstica y humana. Las v ecinas casas del barrio obrero ideadas por el ingeniero Emile Müller quedan absorbidas por los añadidos posteriores, por el juego de pequeñas y constantes transformaciones y acumulaciones, de manera que su inicial y claro v olumen queda desdibujado, super ado, y convertido en una suma de fragmentos, muchas v eces in- conexos. La vivienda desborda los muros originales que la contenían y se extiende de un modo u otro, con un uso u otro y con un objetivo u otro, sobre todo el solar , colonizando todo el terreno, llegando a los límites y cerramientos de la parcela ori- ginal, construyendo todo un mecanismo de superposición de límites y filtros con la ciudad, entre lo público y lo privado. Duncan Lewis propone una revisión de las necesidades reales y vitales de los usua- rios comprobando los cambios que se producen en el hábitat contemporáneo y las nuevas relaciones con el medio donde se insertan, mediante tres incorpor aciones que hacen que las viviendas de Emilie Müller ev olucionen y se actualicen. En esta búsqueda de prototipos de viviendas que puedan ser interpretados por sus futuros usuarios, que Her tzberger nos proponía realizar , es donde Duncan Le wis y su equipo trabaja par a que en la vivienda cada individuo pueda desarrollar su relato de vida, su modo de vida, de tal modo que todas las vidas dif erentes que puedan acoger , encajen en la arquitectura dada y la interpreten con los márgenes suficientes para crear sus escenarios individuales, utilizando y entremezclándose con la arqui- tectura y ésta, a su v ez, construya la ciudad. Ofrecimos un híbrido entre Io que hace un arquitecto y Io que luego los usuarios harán por su cuenta. P ero pro yectar esta flexibilidad no es sencillo puesto que ha y que cer rar el proyecto en una situación del proceso que funcione, y que responda al programa de necesidades en el momento de su entrega, y a la v ez permitir que admita modificaciones posteriores. 7 7 ASSANTE, D. y LL ORAC, E. (2005). Opus cit . p. 40. 4.05 4.05 Maqueta de la propuesta de las vivien- das del barrio de Santa Catali¡na de Medina Sidonia. 143 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA ._El ensamblaje de habitaciones De Saint-Michel de Montaigne al barrio de Santa Catalina en Medina Sidonia, Cádiz, de 1571-80 a 2003 Esta tesis se cierra con esta última investigación, que se realiza sobre el habitar en “espacios imposibles” , sobre el habitar en otros lugares; en un espacio de carácter defensiv o que nunca fue ideado, ni pensado, ni proy ectado con tal fin, y que no fue construido para ser ocupado y utilizado como habitación doméstica. Estamos hablando de la torre del Ch ateau de Michel de Montaigne, del siglo XIV , donde el escritor se instala y recluye desde el año 1571 a 1580 para escribir , ine- vitablemente vivir , y en última instancia leer , el resto de su vida; toda v ez que se niega a continuar conviviendo con su esposa en su propio castillo, y se concentr a así en la redacción de sus famosos Ensa yos, y par a ello transforma la T orre en un conjunto de habitaciones y estancias donde consigue aunar el espacio de la vida y del trabajo. Es la ex cepción, en este estudio de viviendas colectivas pero que, sin embargo, sir v e de sustento a la propuesta de viviendas presentadas al concurso del barrio de Santa Catalina en Medina Sidonia. Como nos indica Louis Khan con su expresión “un ensamblaje de estancias” con la que hemos interpretado la T orre de Montaigne, en un ensamblaje o acumulación de habitaciones, en este caso unos sobre otros, en v er tical; así también se piensa la propuesta presentada al concurso de viviendas en Medina Sidonia en 2003, consistente en este caso, en un ensamblaje de habitacio- nes, donde esa agregación se produce en horizontal. Esta torre consiste en un conglomerado de constr ucciones de origen defensiv o, de diferentes f or mas, tamaños y funciones, que fueron adosadas, ampliadas y transfor- madas paulatinamente en el tiempo, que ex teriormente no presenta una forma clar a y reconocible en su v olumetría final. Interiormente, el escritor realiza, conv ertido ahora en habitante de la torre, habitación por habitación, una transformación crítica de los espacios de la torre hasta convertirlos en sus estancias domésticas cotidianas, recintos austeros y casi monacales. Mientras que en la propuesta de las viviendas de Median Sidonia ese “ensamblaje” de habitaciones pasa a desarrollarse en horizontal sobre las tres parcelas objeto del concurso, en tor no al eje estructur ante de los recorridos y las viviendas que atraviesan dichas parcelas. Una colección de cincuenta y seis viviendas diferentes y discontinuas, donde los usuarios deberían haber sido aquellos que estableciesen libremente las relaciones entre las habitaciones. Es curioso constatar que al actuar así, la f or ma del edificio, o su car ácter , se vuel- v e independiente del perímetro o la forma –puesto que podría ser más ancho, añadirle módulos, restarle patios o cualquier otr a operación, y el edificio tendría sustancialmente el mismo carácter o sería recordado de igual maner a. 8 8 MANSILLA, L y TUÑON, E. (2003). p. 24. 145 MD 04 I LABORATORIOS DE VIDA SM MOLINA, S. de. (2018). La vida de los edificios . p . 1 7 ._Bibliografía ÁBALOS, Iñaki. (2000). La buena vida: V isita guiada a las casas de la moder nidad . Barcelona: Gusta vo Gili. ASSANTE, Dario y LLORA CH, Enric. (2005). “Duncan Lewis, T razas sensibles y mu- taciones” , en P asajes de Arquitectura y Cr ítica, nº 40 . Madrid: américa ibérica. pp. 38-42. ELEB, Monique. (1996). Urbanité, socialité, intimité. Des logements d’aujourd’hui. Paris: L`Epure. P ARRA, José Joaquín. (2009). Arquitecturas terminales. T eor ía y práctica de la des- tr ucción . Sevilla: Univ ersidad de Sevilla. MONEO, Rafael. (2018). La vida de los edificios . Barcelona: A cantilado. MANSILLA, L y TUÑON, E. (2003). Mansilla + Tuñón: “Sistema y subjetividad”. El Cr oquis 115/116 II . Madrid: El Croquis. MIRALLES, E. (1999). Miralles T agliabue, Arquitecturas del tiempo . p. 38. MOLNA, Santiago de. (2009). (en red). https://www .santiagodemolina.com/2009/08/ espacios-en-espera.html 5 . E scenogr afías habitacionales 01: Un enjambre ordenado de vidas anónimas Viviendas en la calle Galera Aurelio Gómez Millán Sevilla 1934-35 5.1 La casa en la calle Galera, antigua Cestería, número 29, antiguo 35 151 5.2 Proy ectos de 1934 y 1935 157 5.3 Los usuarios: apuntes biogr áficos y modificaciones realizadas 171 5.4 La edificación descubier ta y su capacidad para tr ansfromarse 197 5.5 La llegada del estudio de arquitectur a 201 5.6 Ampliación y desplazamiento del estudio 207 5.7 Nuev o proy ecto de habitaciones y “cuar tos” en Galer a 213 5.8 Bibliograf ía 233 150 GALERA 02 5.1 Fachada de la casa número 29 de la calle Galera, Sevilla. 5.1 151 MD 05 I GALERA 5.1 La casa en la calle Galera, antigua Cestería, número 29, antes 35 1 P ero si ev oco estas cosas aquí no es para tr ansmitirle al lector las cuitas polémi- cas de los historiadores actuales, sino porque de siempre me ha escandalizado –más, he de confesarlo, cuando se tr ata de los que se dedican a estudiar temas de arte- que alguien pudiese ignor ar olímpicamente Ia vida, que es siempre la de los individuos anónimos, esa gente par ticular sin impor tancia, cuya difícil y peligrosa crónica ocupaba la mente de los nov elistas, los cuales según Fielding, historiadores de la vida privada, rebuscaban en los más ocultos rincones para exponer muestras de bondad y vicio extraídas de los agujer os y escondr ijos del mundo . Sin esta investigación no ha y ar te, pero tampoco historia del arte, ni, en realidad, nada que merezca ser recordado. 2 Las primeras noticias de esta casa de la calle Galer a de Sevilla, 3 las viviendas que contiene, de sus vecinos y sus e xistencias, las tengo en el año 2001, mientras estaba pensando y buscando donde establecer “definitivamente” el estudio de arquitec tura, y es entonces, cuando surge la posibilidad de ocupar , según la denominación que figura en las escritur as, “el cuar to izquierda de la segunda planta” , 4 de la casa núme- ro 29 de la calle Galera, en Se villa. El antiguo inquilino había fallecido y el nuev o propietario, que recientemente había heredado todo el inmueble, con la ma yoría de las viviendas ocupadas por arrendatarios de renta antigua, ya podía disponer de esta vivienda para su alquiler . T r as varias conv ersaciones, llegamos a un acuerdo que incluía, par a su ocupación, las obras necesarias, por nuestra par te, de adapta- ción del mencionado “cuarto” para estudio de arquitectura. En aquel momento, con ese acuerdo v erbal, estaba lejos de imaginar que empezaba una historia prof esio- nal, y sobre todo vital, que aún me ocupa cuando escribo estas líneas, pues como bien advirtieron Alison y P eter Smithson, la arquitectura absorbe todo y termina absorbiéndonos a nosotros mismos: “La arquitectura absorbe todo el tiempo. No es únicamente nuestro trabajo, es el impulso de todas nuestras emociones” . 5 El edificio de aspecto humilde, que en aquel momento descubrimos y ho y bien co- nocemos, presentaba una fachada como se puede obser var , que estaba conf orma- da, como si se tr atase de un collage super ficial, por zócalos, v entanas, paramentos y persianas de diferentes colores y tipos, prov ocado por la actuación independiente, casi de bricolaje, de cada uno de los usuarios. A pesar de esta primer a impresión, propiciada por la apariencia de la fachada, pudimos obser var que el edificio tenía 1 Esta casa de viviendas que ocupa actual- mente el número 29 de la calle Galera de Sevilla, y según el fragmento de las escri- turas de notaria a las que se ha tenido ac- ceso, anteriormente tuv o: los números 24 “antiguo” , 18 “moderno” y 35 “modernísi- mo” . El número 18 “moderno” , correspon- de a la fecha de 1881, según se contempla en el plano histórico de alineaciones de la GMU de Sevilla de esa fecha, y el número 35 “moder nísimo” , era el que tenía en el momento de la construcción. 2 CAL V O, F . (2011). p. 53. 3 La primera referencia de la calle Galera aparece en un padrón de 1431 y aparece denominada Ancha de la Cestería, en con- tinuidad con la calle Narciso Campillo, y entre ambas forman un trazado en diago- nal que discurre, como calle principal, por el interior del barrio de la Cestería, desde la antigua Puerta de T riana hasta el centro del Arenal. Posteriormente, ambas calles se denominan por separado, y lo que hoy es Galera pasó a denominarse Cestería, y al otro tramo de la calle, el tramo en diagonal, se le denominó Narciso campillo, nombre que aún conserva. V éase COLLANTES DE TERAN, A. (1993). p. 382. 4 “Cuar to” es la denominación que en la época aún se utilizaba para designar a las viviendas de los trabajadores, heredada de las habitaciones o cuartos que componían los corrales. Normalmente constaban de una o a lo sumo dos habitaciones. Según el diccionario de la RAE, en su v ersión más reciente, la 23.ª, en su 3.ª acepción es una habitación (espacio entre tabiques de una vivienda); en su 4.ª es dormitorio y en la 16.ª, poco usada es piso (vivienda). 5 VIDOTT O, M. (1997). p. 18. 152 GALERA una coherencia y una unidad en su conjunto. Fue con el paso de los años y el cono- cimiento de las viviendas y sus habitantes, cuando comprendimos que er a una edi- ficación que siempre había estado viva, en movimiento, resultado de una sucesión de pequeñas transformaciones, modificaciones y superposiciones, realizadas sobre la construcción original por sus propietarios y arrendatarios, a lo lar go de sesenta y cinco años de vida de la casa. El edificio terminó por desvelar lo escondido y oculto que albergaba en su interior , en sus viviendas y escasos espacios comunes, como había ocurrido en la fachada, aquellas señales y huellas resultado de las sucesiv as inter v enciones que el arquitecto y los usuarios, en su quehacer diario, habían de- jado depositadas en estos espacios domésticos durante el tiempo que los habían ocupado, como apunta Raúl Br andao. En todas las almas, como en todas las casas, además de fachada, hay un interior escondido. 6 Las viviendas ocupan hoy el número 29 de la calle Galera, anteriormente número 35, de la antigua calle “ Ancha de la Cestería” , y posterior mente sólo Cestería, en el sevillano barrio del Arenal; un extenso espacio vacío e inundable, situado extr amu- ros de la ciudad histórica junto al río Guadalquivir , que inicialmente sólo era ocu- pado con chozas y cobertizos par a refugio de guardianes y mercancías. El Arenal consistía en una amplia pla ya de riber a, formada por apor tes de materiales de la corriente fluvial, que siempre estuvo condicionado por su situación entre el río, la muralla y sus puer tas, 7 se encontraba, dentro del enorme frente por tuario histórico de Sevilla, delimitado en sus extremos opuestos desde el siglo XIV , cuando al fin se permiten las primer as construcciones sólidas, por dos arrabales, estr atégicamente 5.2 Vista de la ciudad de Se villa , Ambroius Brambilla, 1585. 5.3 Fachada de la casa número 29 de la calle Galera. 5.4 Fragmento de la zona del Arenal ex- traído del Plano T opographico de la M.N y M.L. Ciudad de Sevilla , “plano de Ola vide” , 1771. 5.3 5.2 153 MD 05 I GALERA situados junto a las puertas y postigos de la ciudad. 8 Al sur se situaba el ar rabal de la Carretería, junto a las Atarazanas, la muralla y las puer tas del Mar y del Aceite, y al norte el de la Cestería, en relación directa con el puente de barcas y la antigua puerta de T riana. En el centro se situaba el cerro del Bar atillo, un conglomer ado de casetas y sombrajos par a almacenar mercancías, sobre lo que antes fue el mer- cadillo de ropa vejeros anticuarios. Entre ambos arr abales, en un ter reno pantanoso, “marginal” y “de mal vivir” , 9 a lo largo de los siglos XIV y XV , se fue desarrollando lentamente una incipiente trama urbana, con una estructura viaria básica, basada en los antiguos caminos y canales que recorrían y cruzaban el Arenal en todas las di- recciones, con humildes casetas y abundantes almacenes, depósitos y manufacturas náuticas y ultramarinas, diseminados por la zona. T odo este paisaje urbano conf or- ma las representaciones más arquetípicas y clásicas de la ciudad y su río, como la de Ambroius Brambilla de 1585. El antiguo arrabal de la Cestería, 10 el menos mercantil del Arenal, denominado así por acoger al gremio de los cesteros, profesión ligada al tráfico marítimo, donde se encuentra la edificación que nos ocupa, constaba de un humilde caserío, que con- formaba un apretado trazado de calles adosadas y par alelas a la muralla por su car a exterior , a ambos lados de la antigua puerta de T riana. 11 Este arrabal progresa sig- nificativamente durante los siglos X VII-X VIII, como se observa en el “plano de Ola- vide” , tras la finalización de la construcción de la nueva puerta de T riana en 1592, consolidando la trama con precarias edificaciones, a la v ez que aparecen algunos edificios singulares en la zona, como el convento del P ópulo, en 1625, (posterior cárcel de mujeres, en 1823, y , tras su demolición en 1935, es en la ac tualidad el mer - cado del Arenal), así como la Plaza de T oros de la Real Maestranza de Caballería, inicialmente de madera y construida definitivamente en fábrica entre 1761 y 1881. 6 SARAMA GO, J. (2009). Contrapor tada. 7 “La forma cerr ada de la ciudad, carente de espacios públicos abiertos en su interior , de prieto caserío ensimismado sobre sus patios, estructurada sobre calles may ores que radiaban hacia las diferentes puertas de su cerca; y de otro lado la condición cerrada de su puer to, es la e xpresión del carácter primario de la Sevilla representada en el plano que hizo levantar el asistente Olavide” , en BARRIONUEVO, A. (2003). p. 97. 8 “Los arr abales del Arenal, toler ados des- de el siglo XIV por su función de sostén del quehacer portuario, preludian el salto generalizado de la muralla que se produ- cirá en el Quinientos… Los arr abales del Quinientos, sin embar go, fueron fundados a sabiendas de que ya no habría más mu- rallas tras las que guarecerse ” , en PO ZO, A. (2003). pp. 63-64. 9 “…por ser el sitio del arenal sujeto a mu- chas inquietudes, y asistir de ordinario por el comercio del río mucha gente vagabun- da, y de mal vivir como se ha e xperimenta- do, que siendo así que al principio de dicha fundación sucedían innumerables penden- cias, y no pocas muertes violentas hoy es muy rara la que sucede…” , en HAL CON, F . (1990). p. 73. 10 El arrabal de la Cestería de Sevilla ya fue citado en la Crónica de los Rey es Católicos de 1485 por su cronista Andrés Bernáldez: “Las viviendas quedaban adosadas a la mu- ralla por fuera, en lo que ahora son la calle Santas Patronas, la calle Narciso Campillo y la calle Galera. Su trazado puede v erse en el célebre plano de Olavide 1771, donde aparecen edificadas la calle Santas Patro- nas (entonces denominada calle Vír genes), Cestería, que actualmente es el primer tra- mo de la calle Pastor y Landero, y Galera, así llamada por ser prisión de mujeres” , en BERNÁLDEZ, A. (1962). p. 122. 11 “La estruc tura viaria del arr abal es resul- tado de los caminos que desde la antigua puerta de Triana se dirigían al puente de barcas (Real de la Cestería: actual Almansa), la que se dirigía en diagonal al centro del arenal (Ancha de la Cestería: Narciso Cam- pillo y Galera), y la que paralela a la mura- lla se dirigía a la puerta del Arenal (Vírge- nes Justa y Rufina, actual Santas P atronas), esta fue la primera calle del arr abal y desde el siglo XVI tuvo un hospital que le dio el nombre a la calle” , en ALBARDONEDO, A. J. (2002). p. 101. 5.4 154 GALERA En el momento de la construcción del edificio que nos ocupa, 1934, siglo y medio después del plano del asistente Ola vide, de 1771, que recoge la situación antes descrita con las modificaciones derivadas del desplazamiento y construcción de la nueva puerta de T riana, finalizadas en 1592, la zona ya estaba completamente colmatada y su integración en la ciudad consolidada. Esto es debido, entre otr as causas, a que en la primer a mitad del siglo XIX se produce un a vance económi- co en la ciudad que permite que se realicen, a propuesta de Arjona, entre 1825 y 1832, nuevas ordenaciones y paseos con plantaciones de arbolado en el Arenal, que transforman la percepción histórica, que de él se tenía. T ras la constr ucción del puente de T riana, finalizado en 1852, y la nueva calle R eyes Católicos, se da el impulso definitiv o par a la ordenación de los terrenos de esta orilla para la cons- trucción de viviendas, por parte de Balbino Marrón, en 1859, donde por un lado, al norte se lotea y urbaniza el lugar denominado ”Afuer as de la Puer ta de T riana” , 12 y por otro, al sur se organiza el Arenal con la imagen que presenta ho y en día, con el trazado de tres nuevas manzanas irregulares, alrededor del antiguo Convento del P ópulo, que originan las nuevas calles Almansa, Genil y Arenal, y se definen y continúan las calles Adriano y P astor y Landero. La gran ordenación ex tramuros de Balbino Marrón, incluía, en la zona del Are- nal, también la alineación de la apretada configur ación del histórico arrabal de la Cestería, donde se pretendía, con la típica operación decimonónica de ensanche, regularizar y atirantar las líneas de fachada, con objeto de dar ma yor anchura a las calles Galera y Santas Patronas, y que, sin embargo nunca fue llev ada a cabo ínte- gramente. 13 P or ello, el barrio sigue manteniendo una abigarrada tr ama, y la calle Galera una manifiesta estrechez, que hace que esta calle per manezca intercalada y oculta, en un discreto segundo plano, entre las más amplias Pastor y Landero y Santas Patronas, sin salida a Rey es Católicos, como se comprueba en el plano de ordenación de Balbino Marrón, y más detalladamente en el Plano de alineaciones 5.5 Plano: Reedificación del Pr oyecto de Re- forma de las afueras de la Puer ta de Tr ia- na , Balbino Marrón. Sevilla, 16 de may o de 1859. 5.6 Calle Galera hacia 1950. 5.7 Azulejo en la calle Galera con la antigua denominación: Calle de la Cestería. 5.8 Plano de alineaciones históricas de la calle Galera , A utor desconocido. Se villa, 13 de julio de 1881. 5.6 5.7 5.5 155 MD 05 I GALERA 12 Para la ordenación propuesta por Balbi- no Marrón ver MORALES, A. J. (1982). pp. 43-50. 13 SU ÁREZ, J. M. (1986). p. 242. 14 Como consecuencia del proyecto de ali- neación del barrio de la Cestería, el primer tramo de la calle, entre Re yes Católicos y Almansa, desaparece parcialmente en 1858, y aún hoy podemos observar par te de este primer tramo convertido en un privatizado callejón sin salida en la calle Almansa. 15 Historia de Se villa . (1992). p. 240. 16 “El caserío sevillano de entonces fue, en general, bastante modesto. Ladrillo, teja y tapial, cal, yeso y estuco como materiales de construcción y ornamento tr adicionales, encañados y maderas para las techumbres, pavimentos de ladrillo, barro o argamasa. La piedra era un lujo escaso, y el azulejo adorno de umbrales, entradas y pozos” , en AA. VV . Ibídem. p. 56. 17 ALMUEDO, J. (1996). p. 84. 18 En las seis calles que componen el ba- rrio de la Cestería y según las investigacio- nes de Alberto Villar , recogidas en su libro Intr oducción a la arquitectura regionalis- ta: El modelo Sevillano (2007), se localizan otros dieciséis edificios de viviendas rea- lizados desde el inicio del siglo XX hasta 1929: En la calle Galera además del que es objeto de estudio existen otros dos: nº 7, Aníbal González, entre 1912-13; nº 27, José Espiau y Muñoz, 1921-22. En la calle Almansa tres: nº 9, esquina a Galera, José Gómez Millán, 1913-14; nº 11, esquina a Galera, Aníbal González, 1911-15; nº 17, esquina a Pastor y Landero, Juan T alav er a y Heredia, 1925-26. En la calle Antón de la Cerda uno: nº 6, Antonio Gómez Millán, 1929-30. En la calle López de Arenas dos: nº 6, Mariano González R ojas, 1925; nº 7, esquina Adriano, Mariano González Rojas, 1925-27. En la calle Pastor y Landero dos: nº 13, Antonio Gómez Millán, 1928-29; nº 22-24, esquina triangular con A driano 24, Antonio Gómez Millán, 1912-14. En la calle V aldés Leal uno: nº 3-5, Ramón Balbuena Huertas, 1922-23. En la calle Santas Patro- nas cinco: nº 5, Aníbal González, 1914-15; nº 6, Antonio Gómez Millán, 1920-21; nº 39, Juan José López Sáez, 1928-29; nº 47, Ma- nuel Martínez Mas, 1924-25; nº 50-52, Juan V ázquez de Pablo, 1918-20. histór icas de la calle Galera de 1881. 14 La tradicional relación ancho/profundidad ½ de las edificaciones del centro histórico es rota, en este caso, inv er tida incluso, debido a que el fondo edificatorio de todas las casas de esta calle, salv o las parcelas que también dan a una de las paralelas, es realmente escaso, lo cual hace que esta limitación se convierta en ventaja al tener un gran frente de fachada. El barrio, como las ciudades, en última instancia, está hecho de car ne, no de hor mi- gón, por tanto nos deberíamos preguntar , como hace Shak espeare: “¿Qué es la ciu- dad sino su propia gente?” . En este caso, esa gente, que vivió dispersa por la zona siglos atrás, era la de la mar , es decir , los señores de la naos, maestres, cómitres, pilotos, calafates, marineros, gr umetes, barqueros del río, etc. 15 P osteriormente, se fue estableciendo, debido a la gr an actividad comercial vinculada al tráfico por tua- rio, una población eminentemente obrer a y de carácter popular , que ocupaba un barrio compuesto de humildes casas bajas, 16 pequeños almacenes, talleres menores y comercios relacionados con la actividad industrial y de abastecimiento del puer- to. En los años previos a la construcción de estas viviendas aumenta de manera inusitada su actividad mercantil y por tuaria, como consecuencia de la Exposición Iberoamericana de 1929, que además prov oca la llegada esper anzada a la ciudad y al barrio de gentes atraídas por la ilusión de la riqueza que gener aría dicho ev ento, como señala Almuedo: “entre 1916 y 1930 llegaron a la ciudad varias decenas de miles de inmigrantes” . 17 Como consecuencia del auge económico de la Exposición, en las primeras décadas del siglo X X, se inicia un periodo reno vador de algunos edificios de la zona de los siglos X VII y X VIII, que son progresivamente sustituidos por una nueva arquitectura, la denominada Regionalista, la imper ante en esos años, y que a yudó, con estas construcciones a consolidar la actual imagen del Arenal. 18 Esta situación se v er á acentuada posteriormente, a lo lar go de las décadas centrales del pasado siglo X X, con una impor tante destrucción de las edificaciones de aque- llos siglos. 5.8 156 GALERA 5.9 Ficha correspondiente a la casa de la calle Galera número 29 extr aída del Catálo- go de edificios del Sector 13 “EL ARENAL ” , del Plan Especial de Protección del Con- junto Histórico de Sevilla del Plan General de Sevilla. 5.10 Plano de situación del número 29 en la calle Galera. E. 1:2000. 5.11 Fragmento de las escrituras de la casa de la calle Galera nº 29, de fecha desco - nocida. 5.9 5.11 8.10 CALLE SANT AS P A TRONAS 5.10 8.9 CALLE PASTOR Y LANDERO CALLE GALERA CALLE REYES CATÓLICOS PLANO DE SITUACIÓN E.1:2.000 C/ NARCISO CAMPILLO 157 MD 05 I GALERA 5.2 Proy ectos de 1934 y 1935 En 1934, el arquitecto Aurelio Gómez Millán (1898-1991), 19 proy ectó ésta edificación de nueva planta en un solar con una sencilla geometría rectangular , sin conocerse si el edificio v enía a sustituir alguna construcción anterior , a requerimiento de Dª Susana García, Vda. de Aparicio, propietaria de una de tantas pequeñas empresas familiares de la zona relacionadas con el transpor te de mercancías en el cercano puerto, que sur gieron como consecuencia de la dinamización que supuso par a la economía sevillana la Exposición de 1929. El edificio se constr uyó inicialmente, según el proy ec to solicitado, con dos plantas; en planta baja se situaría un alma- cén, como tantos otros en el barrio y en la misma calle, complementario de otro perteneciente al cercano negocio familiar , y en planta primer a o planta principal, se dispondrían dos viviendas con objeto de ser arrendadas. El arquitecto, v ecino de la cercana collación de la iglesia de la Magdalena, y buen conocedor del barrio por los proy ec tos de casas que v enía realizando en esos años para la Real Maestranza de Caballería en la contigua calle Adriano, 20 llega a un acuerdo para su compra, en 1935, en plena fase de ejecución. Inmediatamente, tr anscurrido apenas un año del encargo inicial, y aún en obras, la edificación sufre la primera tr ansformación. El arquitecto y ahor a nuev o propietario, Gómez Millán, con la idea de convertir el edificio en un bloque de viviendas que fuesen arrendadas a los innumerables tr abajadores de la zona, vuelv e a tr abajar so- bre su anterior proy ec to, ampliándolo de la única manera posible, añade una planta nueva para dos viviendas más, repitiendo la distribución de la planta principal, que toda vía se estaba construyendo. Esta manera de proceder , nos recuerda Witold Rybczynski, er a el modo tradicional de crecimiento de las casas: “ A medida que las familias se iban haciendo más prósperas, esas casas bajas se ampliaban en la única dirección posible: hacia arriba. Se añadían dos pisos, y a v eces tres” . 21 Mientras que en planta baja se modifican los iniciales almacenes, cerr ando los dos huecos de acceso al almacén o almacenes, puesto que realmente se encontraba dividido en dos espacios independientes, que son tr ansformados en dos viviendas de similares distribuciones a las superiores. 22 En la fachada, aún hoy se aprecian claramente los cambios sufridos en el proyecto inicial: por un lado, se obser va la cornisa, al niv el del último forjado que remataba la primera edificación, y sobre la que únicamente debería aparecer el pretil de la azotea, sin embargo, lo que sobre ella aparece es el plano de fachada de la segunda 19 Nacido en Sevilla en 1898, se tituló en Madrid en 1922 y es hijo del también arqui- tecto José Gómez Otero, con el que traba- jo y colaboró, y el hermano menor de los también arquitectos Gómez Millán, José y Antonio; fue discípulo de Aníbal González. Realizó una extensa y prolija carrera profe- sional, recogida en GÓMEZ DE TERREROS, Mª. del V . (1998). Aurelio Gómez Millán: arquitecto , donde destaca el teatro Reina Mercedes Coliseo, de 1925-1930, de estilo regionalista, en colaboración con su herma- no Antonio, y el Mercado de la Puerta de la Carne 1926-1929, ya de estilo raciona- lista, en colaboración con Rafael Arévalo, Ramón Balbuena y Gabriel Lupiañez, entre otras obras. Así mismo fue arquitecto titu- lar de los Reales Alcázares de Sevilla entre 1875-1920. 20 Aurelio Gómez Millán realiza más de 218 proyectos a lo lar go de su tr a yectoria profe- sional, y entre los más de 50 pro yectos de viviendas, se encuentran los proy ectos do- mésticos realizados para la Real Maestranza de Caballería, en uno de los laterales de la manzana triangular que contiene en su interior la plaza de T oros, y que conforman parte de la actual imagen de la calle Adria- no. Dichos proyectos son realizados entre los años 1929 y 1940, y se corresponden con los actuales números: 27 (antiguos 31, 33 y 35) entre 1929-33, 25 (antiguos 23, 25, 27 y 29) entre 1932-33, 29 (antiguos 37 y 39) entre 1933-35, además de los 33, 35 y 37 (antiguos 51, 53 y 55) entre 1937-38 y , 31 (antiguos 41, 43, 45, 47 y 49) entre 1938- 40. V éase GÓMEZ DE TERREROS, Mª. del V . (1998). 21 R YBCZYNSKI, W . (1992). p. 66. 22 “Esta casa, levantada sobre un solar de 122,46 metros cuadrados, se proy ectó en un principio con dos plantas, la baja para almacenes y la superior para dos viviendas; en 1935, al comprarla el arquitecto, se elevó una planta más y se hicieron viviendas en el bajo” , en GÓMEZ DE TERRER OS, Mª. del V . (1998). Opus cit. p. 332. 158 GALERA 8.12 Fotografía de la placa de la casa de la calle Galera 29 de la “Ley de P aro de 25 de junio de 1935” , a cuy os beneficios la casa se acogió. 8.13 Publicación en la Gaceta de Madrid de la “Ley de Paro de 1935” , con f echa 20 de septiembre de 1935. planta, la de la ampliación, donde, además, se aprecia incorporado a la composi- ción del alzado, el remate horizontal del antiguo pretil, y aparece por último, la repetición de la anterior cornisa; por otro lado, en la planta baja, los dos antiguos huecos de acceso a los almacenes se reconvirtieron en ventanas y se mantuvieron los recercados de ladrillo de los mismos. En cualquier caso, una fachada auster a alejada del abusiv o uso del ladrillo visto tan empleado por el regionalismo en aque- llos años. 23 Siempre me llamó la atención la placa de bronce situada en la fachada, sobre la puerta de acceso a las viviendas, con una singular inscripción, cuya razón de ser y mensaje me resultaban desconocidos, pues nunca había visto ninguna inscripción igual: “Ministerio de T r abajo. Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley de Paro del 25 de junio de 1935” . La f echa de la mencionada ley , coincide con la del se - gundo proy ecto, el de ampliación de la edificación, año 1935. P osteriormente, con el paso del tiempo y tras algunas investigaciones, el significado de la placa alcanzó su total explicación: hacía referencia a la “Ley de Paro ” , también conocida como la “Ley Salmón” , 24 aprobada en el año 1935 por el gobier no cedista de la República que, tr as la crisis económica generada en España a principios de los años treinta, como ha estudiado Carlos Sambricio, pretendía luchar contr a el enorme desempleo generalizado en el país, con ex enciones fiscales aplicadas a la construcción incen- tivada de bloques de viviendas destinadas al alquiler para las clases trabajador as. 25 8.12 8.13 159 MD 05 I GALERA Frente a políticas anteriores que promocionaban la construcción de viviendas ul- trabar atas en los barrios periféricos y más alejados de los centros de la ciudad, 26 esta ley apostó por hacerlo en los nuev os ensanches y ex tensiones de las ciudades, así como por la renovación en los centros históricos. El impor tante aumento de la población en el segundo decenio del siglo X X en Sevilla pro vocó el incremento de desahucios y contribuyó a que se intensificara el chabolismo. 27 Esta apuesta por una política de alquileres, como reconoce Bohigas, 28 tuvo un é xito inmediato, y permitió, durante su corta vigencia, que algunos trabajadores pudiesen permanecer y otros se asentasen en zonas que eran económicamente imposibles par a ellos, puesto que era la gente a la que también se dirigía la ley , como ocurre en este caso, con las familias humildes del Arenal, que trabajaban allí, incluso en la misma calle, y que disponían de pocos recursos par a afrontar la compra de una vivienda y menos aún en esa zona. Recordemos que esta misma exigencia de una política de alquiler de viviendas, que además debía asegur ar unas condiciones higiénicas mínimas, er a reclamada en ese momento por los principales arquitectos del Movi- miento Moderno; baste recordar la ponencia leída por Er nst Ma y en Fr ankfurt en 1929, en el II Congreso de los CIAM, bajo el título abre viado de “Vivienda mínima” , donde se exigía: “Dadnos viviendas, aunque pequeñas, pero que sean higiénicas y acogedoras y sobre todo con alquileres asequibles” . 29 Es ahora, entendiendo plenamente las intenciones, objetiv os y desarrollo de la “Ley Salmón” cuando se comprende el porqué de la modificación de la edifica- ción original y de la iniciativa empresarial del entonces jov en arquitec to Aurelio Gómez Millán, pues es en el año 1935, con sólo 37 años de edad, cuando decide simultanear , acogiéndose a los beneficios fiscales que proporcionaba la citada le y , la condición de promotor y proy ec tista, comprando la edificación en constr ucción, para tr ansformar el almacén y ampliar el edificio hasta disponer de un total de seis viviendas, en una popular casa de pisos, para arrendar a gente trabajador a del ba- rrio, situación que se mantuv o mientr as estuv o en manos de sus descendientes. Esta placa, y algunas otr as que aún quedan repartidas por Sevilla, son las únicas de las que podríamos decir que poseen la doble condición de ser son placas republicanas y franquistas a la vez. 23 “En la fachada se acusan clar amente los cambios sufridos por el proyecto inicial, en las ventanas bajas y el piso superior . Por lo demás, es una simple combinación de distintos tipos de vanos, impostas, zócalo y cornisa” , en GÓMEZ DE TERREROS, Mª. del V . (1998). Ibídem. p. 332. 24 Conocida popularmente así en referen- cia a Federico Salmón, su principal impul- sor y Ministro de T rabajo cuando se apro- bó la famosa “Ley de la Previsión contra el Paro de 25 de Junio de 1935” , también conocida como “Ley de Paro” de manera abreviada. 25 La placa, como consecuencia de la ad- miración que aquella Ley Salmón suscitó en las autoridades franquistas, fue colocada a instancias de la Orden de 27 de Noviem- bre de 1941 (firmada por Girón de V elasco) que declaró obligatorio para los propieta- rios de inmuebles acogidos a la Ley colocar en su fachada una placa, grabada en bisel y en tipo de letra española, con la indica- ción Ministerio de T rabajo. Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley del Paro del 25 de junio de 1935. SAMBRICIO, C. y MUÑO Z R. (2008). pp. 28-36. 26 La tesis doctoral de Antonio González Cordón estudia y detalla la situación social de la población trabajadora y los proyec- tos de viviendas realizados justamente en el periodo anterior al de esta edificación, en zonas de ensanche no consolidadas y del extrar radio de Sevilla: GONZALEZ, A. (1985). 27 ALMUEDO, J. (1996). Opus cit. p. 184. 28 Oriol Bohigas reconoce a esta ley su éxito inmediato, aunque fuese r ápidamente truncada, y le da el principal éxito a la re- pública en el campo de la vivienda: “La ley promulgada por el Ministerio de T rabajo, J. Salmón, en 1935 (…) que se basó simple- mente en ofrecer los beneficios fiscales de la Ley de Ensanche a todas las viviendas cuyo alquiler no superara unos cier tos lími- tes (doscientas cincuenta pesetas mensua- les en Madrid y Barcelona y cifras menores en capitales de menor volumen demográfi- co” . BOHIGAS, O. p 31. 29 L´HABIT A TION MINIMUN . (1957). p. 59. 166 GALERA La vivienda se convierte en toda Europa en el eje centr al de la investigación desa- rrollada en el ámbito disciplinar de la arquitectur a y el urbanismo desde las prime- ras décadas del siglo X X y éstas viviendas, en concreto, se proy ectan en el momento que se está debatiendo en Europa sobre cómo debe ser la vivienda mínima, cuál debe ser el tipo y cuál debe ser la nueva distribución en planta. Es decir , apenas unos años después de la celebración del II Congreso de los CIAM, celebrado en Frankfur t am Main en 1929, centrado en el tema de la ”V ivienda mínima” , donde los asistentes discutieron posibles soluciones para producir vivienda de forma masiva y sobre cuales debían ser los mecanismos a utilizar para explorar la nueva arqui- tectura. Las actas de 1933 del congreso contienen un conjunto de 100 interesantes propuestas de viviendas mínimas para tr abajadores, algunas de las cuales se pue- dan obser var aquí. En el congreso se cuestiona la idea de vivienda defendida por Le Corbusier , la vivienda unifamiliar , basaba en los cinco puntos, par a centrar el debate en cual debía ser la vivienda moderna social, olvidando cualquier refl exión sobre la experiencia física del espacio doméstico por parte de los destinatarios, y se cuestionaba sobre cuál era el concepto mínimo de la célula y cual debía ser su soporte conceptual. Este debate sobre la vivienda social se planteó en la definición de una vivienda, tanto buscando una innovación de los tipos tanto en la distribución mínima de la planta, como sobre la posible aplicación de criterios industriales, racionalización y 5.23 a 5.28 Planos de viviendas plurifami- liares presentados y debatidos en el II Con- greso de los CIAM, celebrado en Frankfurt am Main en 1929. 5.25 5.24 5.23 167 MD 05 I GALERA 32 L´HABIT A TION MINIMUN . (1997). Opus cit . p. 44. 33 L´HABIT A TION MINIMUN . (1997). Ibí- dem . p. 73. estandarización en el proceso productivo para bajar costes a la misma. Se entiende además, como señala Carlos Sambricio, que: “la vivienda mínima no er a ya la so- lución económica a un problema sino el resultado de estudiar el nuev o espíritu de los tiempos” . 32 Gropius en su ponencia, señalaba además que ésta no se podía rea- lizar como la reducción del esquema burgués a una menor superficie, “reduciendo únicamente la cantidad de habitaciones y el tamaño de la super ficie de uso de la vivienda grande” , 33 sino que el problema de la vivienda mínima era el de establecer el mínimo elemental de espacio, aire, luz y sol indispensables al hombre par a que pueda desarrollar completamente sus funciones vitales sin restricciones debidas a las viviendas, es decir , establecer un modus vivendi mínimo en lugar de un modus non mor iendi . Lo cierto es que podemos subr ayar que estas viviendas utilizan un tipo racional, similar a los que se v enían empleando y ensayando en Europa, con una distribu- ción parecida a ellas, y que a pesar de estar situadas en una parcela inscrita en una ciudad histórica, con fuer tes limitaciones de fachada, logr a proy ectar , por un lado, unas viviendas simples que delimitan las funciones en espacios y habitaciones se- gregadas, con un repar to exclusiv o de usos por habitaciones, como se solicitaba, y por otro, que se ordenen según sean espacios de ser vicio o principales, buscando ordenar cocina y baño en una crujía y habitaciones en otras, en este caso estaría ha- blando aproximadamente de una crujía y media (6,90m), la crujía completa par a los 5.28 5.27 5.26 168 GALERA estancias principales y el resto, la banda estrecha del fondo de la edificación, para los espacios de ser vicio. Es de señalar que estas viviendas disponen de unas super - ficies similares a las que se estaban proponiendo en Europa para los tr abajadores, y que Ernst May criticaba en ese mismo Congreso de los CIAM de “alrededor de 50 metros cuadrados de super ficie mínima” . 34 En este caso, el esquema compositiv o de la vivienda utiliza un pasillo distribuidor , situando al f ondo de la misma la zona de noche y delante la zona de día, quedando así ligadas y dependientes a tr a v és de un pasillo. Es decir , como ya hemos señalado, se asegur a la privacidad de las estancias más íntimas con tal de que el salón o “comedor” , situado al inicio y con menor super ficie incluso que el dormitorio principal, no interfiera y se mezcle de usos más privadas. Así mismo se atiende a los estándares mínimos que se barajan en Europa respecto, no sólo al espacio, sino que también, al aire, la luz y el calor . La vida social y familiar , que entonces ofrecía una permanencia relativa, hoy a visa de todo lo contrario. P or tanto, es evidente para nosotros, ahora en 2018, inmersos en una dinámica de fomento de la individualización de la persona, con una rela- ciones entre individuos, como señala Zygmunt Bauman, que se carac terizan por: “su estatus fluido, tr ansitorio y eminentemente rev ocable” , 35 que la diversidad en los 5.29 Maqueta interior , desmontando la fa- chada y mostrando la distribución y tabi- quería original del edificio de la calle Ga- lera 29. 5.30 a 5.32 Puertas de entr ada a las vivien- das situadas en la planta baja izquierda, planta primera izquierda y planta segunda izquierda, respectivamente. 5.29 169 MD 05 I GALERA 34 L´HABIT A TION MINIMUN . (1997). Opus cit . p. 59. 35 BA UMAN, Z. (2004). p. 75. 36 P ARICIO, I. y SUST , X. (1998). p. 24. 37 En este punto insiste Vicente V erdú: “ An- tes la casa representaba, por e xcelencia, el mundo de la vida familiar estanca pero hoy las familias se encuentran en acción, abier - tas por todas partes, sin jerarquías fijas, sin modelos únicos, sin necesarios ne xos gené- ticos” , en VERDÚ, V . (2012). Opus cit . p. 53. modos de vida actuales y los diferentes tipos de unidades familiares exigen plurali- dad y ambigüedad en la definición de las diferentes viviendas, para que satisfagan la variedad existente en su sociedad, y que posean, además, la suficiente capacidad de adaptación a los futuros cambios que puedan ocurrir en la vida de sus habitan- tes; todo ello impensable en aquellos momentos. Aunque estas viviendas ensa yan unos nuev os esquemas distributiv os que per miten incorporar los primeros cambios que se estaban produciendo en la sociedad, a principios del siglo X X, cuesta tra- bajo pensar que su diseño y distribución pudiesen haber sido proy ec tados de una manera muy diferente, pues estas viviendas, con este programa de usos segregados, y con unas compartimentaciones repetidas en todas las plantas, como se observa en la maqueta, er an las que se demandaban por parte de las familias obrer as que iban a ocuparlas. Estas viviendas, a pesar de la adopción de un diseño relativamente moderno, se- guían la tradicional identificación de vivienda con familia, como nos indica Xa vier Sust: “No se concibe una vivienda que no se identifique a una familia” . 36 Y como sólo existía un tipo de familia, no nos debe extrañar lo más mínimo, que siempre todas las viviendas fuesen iguales o lo más parecidas posible, más allá de los pe- queños ajustes necesarios de cada una de ellas en el proy ec to conjunto. El esquema de la familia tradicional, heterosexual, y con hijos er a, aplastantemente, el domi- nante en aquella época, pues se estaba muy lejos de imaginar una sociedad como la actual, basada en unos vínculos cada v ez más fr ágiles, con una rev olución en las formas de agrupación y conviv encia familiar y con unos nuev os modos de vida, como ha ocurrido décadas después. 37 5.30 5.31 5.32 170 GALERA 5.33 Maqueta de la casa de la calle Gale- ra nº 29, recogiendo las modificaciones y transformaciones realizadas por los usua- rios en sus viviendas. 5.34 P or tada del libro recopilatorio y auto- biográfico de Georges Candilis, elabor ado por Michel Lefbvre, Batir la vie: Un archi- tecte témoin de son temps , ( Constr uyendo vida: Un arquitecto testigo de su tiempo ), Paris, 1977, donde entre otras cuestiones explica sus últimas reflexiones sobre la vi - vienda contemporánea. En la portada apa- rece la foto Les locataires , (Los inquilinos), de Robert Doisneau, 1962. 5.33 171 MD 05 I GALERA 5.3. Los usuarios, apuntes biogr áficos y las modificaciones realizadas Este no es un relato imaginario. T odo lo que se consigna en él ocurrió en rea- lidad. Los protagonistas de esta historia existieron de v erdad, pero mientras re- construía los pasajes, leía las cartas y conocía más de cerca a las personas que habían participado en ella, descubrí la importancia que revisten los detalles mí- nimos: los objetos sin valor , los muebles de gusto dudoso, de hecho, pueden rev elar escenarios de inusitada pasión. 38 La historia de la casa de la calle Galera es la de su proyecto inicial, la de su cam- bio de propiedad e inmediata ampliación, la de la vida de sus habitantes, la de las posteriores transformaciones realizadas por sus usuarios, la de su transmisión hereditaria, la de la llegada del estudio de arquitectur a al “cuarto” de la segunda planta, la de su ampliación y posterior desplazamiento, la de la progresiv a muer te o abandono de sus v ecinos, la del ilusionante pro yecto de rehabilitación y reforma no ejecutado, o no ejecutado en su totalidad, y por último, la de la reciente venta a un grupo inversor especulativ o par a la transformación en viviendas turísticas. En definitiva, la de sus sucesiv os proyectos arquitectónicos y de vida, sostenidos y di- latados en el tiempo, dur ante casi un siglo de vida, y que no se entenderían en ab- soluto sin conocer las vidas de sus usuarios, entrelazadas con la propia arquitectur a; como se evidencia en la maqueta que muestra ya las modificaciones de distribución y en cubierta, especialmente. Es aplicable en este caso la obser vación de Alexander Mitscherlich cuando indica: “que una vivienda se transforma en un v erdadero hogar cuando lo que la soporta y mantiene viva no son sólo las costumbres, sino la per- manencia viva de las relaciones entre sus habitantes” . 39 El hecho de que el edificio albergase desde el primer pro yecto dos viviendas para el alquiler , y que después se aumentaran hasta seis, para el ar rendamiento a fami- lias trabajador as llegadas a la zona, plantea, como señala Vicente V erdú, cómo eran histórica y socialmente vistas estas familias que accedían a una vivienda a trav és del alquiler: “¿Se tratar á el inquilino de alguien que ni siquiera puede costearse su hogar o de aquél sujeto extr año que no se arraiga o vive como un furtivo?” , 40 como sobre ellas caía una duda llena de sombras… Estas familias tr abajadoras que se vinieron a estas viviendas, y deter minaron en gran par te su carác ter , fueron la que unas dé- cadas más tarde, super ados los efectos de la guerra civil sobre la economía, se ter - minaron convirtiendo en la clase media española, y en este caso, aún manteniendo durante años y décadas una situación de alquiler , si fueron capaces de arr aigar a sus moradores al edificio y al barrio, el antiguo arrabal de La Cestería. 38 FOSCHINI, L. (2013). P . 18. 40 VERDÚ, V icente. (2005). p. 43. 5.34 172 GALERA El relato que ahora intento poner en pie es el de un pequeño y ordenado enjambre de vidas en una casa de pisos, enraizadas en el bar rio del Arenal, que interaccionan entre ellos y con el edificio, y que a medida que habitan las viviendas, y con el paso del tiempo, las van modificando y transformando, así como reescribiendo y enri- queciendo, pues ellos mismos se convier ten, en última instancia, en responsables de lo que allí ocurra. Las vidas de los habitantes y que siempre suponen un ines- perado impulso de vida par a un edificio, fueron escuchadas mediante fr agmentos, a trozos y retazos, durante más de quince años de convivencia, después de horas de largas conv ersaciones y chistes en la escaler a, quebr adas charlas en la calle, y brev es entradas y salidas de algunas de sus viviendas, desde el mismo día que de - cidimos instalarnos en el “cuar to izquierda de la segunda planta” . Unos inquilinos que desarrollaron aquí sus vidas, algunos de ellos prácticamente toda ella, y que ahora me atrev o a relatar y mostr ar , no sin cierto pudor , intentando adentrarme en mis recuerdos, par a recuperarlos, salv ando las distancias, como lo dejó por escrito M. Proust “Recordar los lugares, las personas que allí conocí, lo que vi de ellas y lo que ellas me contaron” . 41 Para rev elar la verdad sobre la historia del edificio debemos mostrar los interiores de estos espacios domésticos, cómo fueron concebidos en su momento, y saber que aconteció a diario en sus interiores durante años, pero sobre todo cómo son en la actualidad. Así como conocer que sucedió en la interioridad de cada inquilino, y las experiencias anónimas y los singulares a vatares allí vividos por estas familias; inv estigaremos sobre el pasado a tr a v és de una memoria personal de interiores encargada de recordárnoslo. 5.35 Dibujo en sección de un edificio de viviendas parisino sin la fachada, 1833 . 5.36 Dibujo de Steinberg Saul, 1946. 5.37 Apuntes preparativos para La vie mode démploi, Georges P erec, 1976. 5.38 Apuntes preparativos para La vie mode démploi, Georges P erec, 1976. 5.35 5.36 Para indagar y conocer esas viviendas, y el nuev o orden a ellas dado, que no es sino el desorden de la vida dada por sus usuarios, diseccionaremos las mismas, como si pudiésemos quitar la fachada de la edificación, para ver , oír , escudriñar y aprender de sus ocupantes a usar las viviendas y así obser varemos que éstas no son ni blancas, ni inmaculadas, ni asépticas, sino que por el contr ario, se ha escrito en ellas, y hay registros y huellas, r astros y objetos acumulados por el uso, que no se terminan de comprender , y es por tanto necesario descifrarlos, con la a yuda de sus protagonistas y el tiempo, como coprotagonista siempre presente en sus vidas, para construir un relato aproximado de lo allí acontecido. Esta estrategia de análisis fue la que liter ariamente George P erec siempre reconoció que utilizó en su famosa nov ela La vida instr ucciones de uso, 42 y que estaba en deuda, de alguna maner a, con el dibujo Doubling Up de Saul Steinberg, aparecido en el libro The Art of Living, 43 en el que una parte de la fachada, ha sido eliminada para, intencionadamente, v er el interior del inmueble, sus habitaciones y la vida de sus habitantes. P erec cuenta, con su quebr anto constante de las normas de escribir , “las habitaciones puestas al descubierto y las ac tividades que en ellas se desarro- llan” , las más de cien historias entrelazadas de estos moradores del inmueble, como una sucesión continua y cruzada de acontecimientos mínimos de las vidas de sus personajes, y lo realiza con la may or precisión y detalle posible pero a la v ez como si de un juego se tratase, como un juego de muñecas rusas, donde las historias, encadenadas unas a otras, a la v ez contienen otras, como ya se e videncian en sus dibujos preparatorios de la nov ela. 41 Citado en PIGLIA, R. (2015). p. 175. 42 La vida instr ucciones de uso es una no- vela del escritor francés Geor ges Perec, pu- blicada en París, en 1978. 43 “(...) los orígenes de este proyecto son muchos. Uno de ellos es un dibujo de Saul Steinberg, aparecido en The Art of Living (Londres, Hamish Hamilton, 1952) que re- presenta un edificio (...) del que una parte de la fachada ha sido eliminada, dejando ver el interior de unas v eintitrés habitacio- nes (...:) el solo inventario –y no sería ni siquiera exhaustivo- de los elementos del mobiliario y de las acciones representadas tiene algo de auténticamente v er tigino- so…” , en PEREC, G. (2004). p. 72. 5.37 5.38 174 GALERA Ese dibujo de Steinberg, donde una par te de la fachada ha sido eliminada para v er el interior de unas veintitantas habitaciones en un inmueble neo yorquino, está posiblemente basado, en las representaciones de los interiores de los inmuebles parisinos del siglo XIX que poseen una estructur a fuer temente jerarquizada, pero que sin embargo, cuando es asumida por P erec, es interrogada, puesta en duda, y queda finalmente desestructur ada a la v ez que se reconstruye de nuev o con una estrategia integr adora entre los habitantes y sus espacios. Un conjunto de narra- ciones que se quieren visuales y espaciales, que relatan las historias de vida y las relaciones fragmentadas y cruzadas de unos personajes y otros, sin límites ni mapas previos o pre visibles, en las que todo parece digno de ser contado, y todo puede llegar a ser una buena historia. Quién si da un paso más, quizás el penúltimo, el más artístico y arquitectónico, en este interés por enseñarnos los interiores de los edificios, aportando un carác- ter transgresor y dinámico con sus per formances, con sus acciones sobre la vida cotidiana, y que se desarrollan a tr a vés del espacio en edificios abandonados, es Gordon Matta-Clark. Esa manera de proceder suya con la arquitec tura: “Meterme allí y alterarla” , tr ata de transmitir la no aceptación del espacio definido sólo por sus límites arquitectónicos y pretende enseñarnos que son las ac tividades vitales, en última instancia, las que deter minan el espacio. El proceso creativ o de Matta se basa 5.39 5.40 5.39 Splitting , Gordon Matta-Clark, 1962. 5.40 “Vivienda seccionada” , como conse- cuencia del derrumbe de la medianera, en Villanue va del Arzobispo, Jaén, 2019. 175 MD 05 I GALERA en la interactividad, con el tiempo, el espacio y el movimiento, como material de trabajo, y los utiliza insistentemente, para mostr arnos otr a realidad diferente de la que normalmente se piensa: “los edificios son entidades fijas en la mente de la ma- yoría de la gente –la noción de un espacio mutable es prácticamente tabú- incluso en la propia casa” . 44 P or eso el interés en su trabajo, que consiste constantemente en atrav esar los edificios para sorprender: “Sólo ha y problemas a causa de la resistencia humana-atrav esar la resistencia. La sorpresa es atrav esar y v er lo que siempre se ha esperado” . 45 para conseguir que un edificio se manifieste como algo viv o, que hable, y la sorpresa resultante deje abier ta la puerta a las múltiples interpretaciones. Esa es nuestra intención a la hor a de contar este edificio, también abrir las vivien- das, mostr ar los interiores, tan solo no quitaremos los muebles como Matta-Clark y escucharemos como fueron y son las vidas de sus usuarios. No seremos nosotros los que desordenemos el sistema “supuestamente” estable en el que todo estaba puesto y predispuesto, nosotros obser varemos que el orden previsto ya no existe, que hace tiempo que estas gentes, en su quehacer diario y en su identificación con las viviendas, ya lo habían desordenado. Actuaciones, per formances, las del artista, no tan insólitas, y extr añas de v er aún ocasionalmente, como cuando una mediane- ra, en un pueblo de Jaén, se desprende sorpresivamente o cae, v oluntaria o invo- luntariamente, dentro de un proceso de entropía y de constante tr ansformación de la materia, y vemos sus interiores, y sus espacios ocultos, como espacios palpitan- tes, maleables e incluso elásticos, refl ejo de sus propietarios, sin pudor alguno: los elementos estructur ales y por tantes, como organizadores de los espacios interiores; el nuev o tabique de la planta baja, independiente de la medianer a hecha escom- bros; los armarios y alacenas de los dor mitorios de la planta primera; la buhardilla apenas ocupada, tr as la chimenea inutilizada, los arcos de descarga de la cubierta. No se trata, como señala el escritor Ricardo Piglia, de conv er tir , con estos relatos de los v ecinos, “el tr abajo en un documento de ficción, ni de explicar dónde está la v erdad en lo que narro” , 46 se trata de definir y tr ansmitir , elaborar incluso, “mediante la autobiografía, la observación y la reflexión” , 47 un cuadro general, una cartogr afía única de descripciones fragmentadas, que contenga combinadas, como si fuesen la misma cosa, las viviendas, los usuarios y los recuerdos de los mismos, tr as la recopilación y la elaboración de los materiales reales de este testigo y cronista, que nos permita descifr ar y comprender , tras la apariencia compacta de la edificación, como estas viviendas se vieron afectadas por la vida de sus usuarios, y por el paso del tiempo de una manera concreta y singular . 44 Gordon Matta-Clark . (2006). p.17. 45 Gordon Matta-Clark . (2006). Ibídem . p.19. 46 PIGLIA, R. (2016). p. 14. 47 PIGLIA, R. (2016). Ibídem . p. 87. 176 GALERA 5.41 Planta baja, vivienda derecha. 2001. Escala 1:175. 5.42 Maqueta de la casa de la calle Galera nº 29, planta baja tras la finalización de la construcción en 1935. 2020. 5.43 Maqueta de la casa de la calle Galera nº 29, recogiendo las transformaciones rea- lizadas por los usuarios en ambas viviendas de la planta baja en 2001. 2020. 5.44 Interior de la vivenda ocupada por el pintor , espacio unido de las dos habitacio- nes, una v ez que abandona la vivienda y desmonta el estudio. 5.45 Luz solar . Motas de polvo bailando en los ra yos de sol , W ilheim Hammershoi, 1900. 5.44 5.42 5.43 5.41 PLANTA BAJA 0 1 2 5 E. 1:175 177 MD 05 I GALERA 48 Aprov echo esta coincidencia par a hacer referencia al pintor Antonio Milla Jiménez (1924-2015), que fue mi profesor dibujo en el Colegio San Alberto Magno, durante dos cursos, cuarto y quinto de la antigua EGB, en la sede de la calle Brasil nº 4 y en el Palacio de San T elmo de Sevilla, cuando aún era seminario. R eproduzco una sín- tesis de su actividad profesional recogida en una comunicación en el diario ABC de Sevill, a r aíz de su fallecimiento el 20 de ju- nio de 2015: “Comenzó su andadura como gran viajero por toda Europa, Rusia o los EEUU. Fue académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, y socio de Honor del Excmo. Ateneo His- palense y fue Presidente de la Sección de Bellas Artes del Ateneo. Realizó numerosas exposiciones personales y colectivas en diversas ciudades españolas. Fue miembro fundador junto con otros artistas, esculto- res y poetas, del grupo La Camilla Guadal- quivireña y más tarde de La Jov en Escuela Sevillana. Concurre a diferentes Bienales Hispanoamericanas. Obr as suyas se en- cuentran distribuidas en diferentes institu- ciones públicas y en numerosas coleccio- nes privadas. Obtiene entre otros premios el “Gonzalo Bilbao” del A yuntamiento de Sevilla en 1958, la beca “Bar tolomé Esteban Murillo” de la Diputación de Sevilla en 1960 o la “Diego V elázquez” de la misma insti- tución en 1962. En la Universidad Laboral de Sevilla ejerció la docencia durante más de 30 años” . 49 De una manera similar a como lo expre- saba el pintor y arquitecto Jose Ramón Sie- rra: “La casa del pintor es un cuenco de luz, pero lo importante como en aquel cuento de Calvino lo importante no es el cuenco sino el reborde donde la luz encuentra el cuenco” , en SIERRA, J. R. (1994). p. 28. La vivienda de la planta baja derecha se mantuv o dur ante los últimos veinte años alquilada a un desconocido pintor , que tr abajaba de administrativo en la Gerencia Municipal de Urbanismo de Sevilla, y que dedicaba sus largas tardes libres a su gran pasión y afición, cual era la pintura de temática variada, que abarcaba desde la ciudad de Sevilla a temas marineros, pasando por extr añas composiciones con objetos industriales, hasta las representaciones del estudio del ar tista, imbuidas en una atmosfera propia. Sin ser entendido en pintur a, creo recordar de lo explicado por él, que sus obr as, de las cuales sólo conservo una f oto, arrancaban desde una base figurativa, que era posteriormente, en el proceso de elaboración del cuadro, progresivamente destruida para llegar a un resultado pictórico con fuer tes cargas de abstracción. Es, en la relación con este pintor , cuando se confirma, una v ez más, que son las casualidades las que tejen la vida, pues es en las conversaciones man- tenidas con él donde descubro que recibió tuv o relación y recibió aprendizaje del pintor y académico sevillano, ya fallecido, Antonio Milla, 48 el cual yo había tenido como profesor de dibujo en mis años escolares. El pintor mantiene la vivienda tal cual estaba, con la pieza de may or super ficie al fondo, como taller principal de trabajo dado su óptimo tamaño, para años después y tras la autorización del propietario, realizar la única transformación en la vivienda, en los quince años que la alquila y ocupa, que es unir las dos primer as habitacio- nes con objeto de obtener , según contaba, un lugar alternativ o de tr abajo donde almacenar los cuadros finalizados e incluso, en deter minadas ocasiones, e xhibir el trabajo a espor ádicos visitantes. Er a curioso, contrariamente a lo que parece lógico o necesario para un pintor , que apenas abriese las v entanas y contr av entanas de la vivienda a la calle con objeto de que entrase la luz suficiente, y que éstas estuvie- sen prácticamente cer radas siempre, manteniendo el estudio como un espacio en penumbra y aislado; solía decir que la mejor luz er a la que le entraba por las fisur as que apenas dejaban los tapaluces y protecciones de las v entanas a la calle, y la luz rebotada de las blancas paredes del patio interior , 49 una luz neutra que generaba un ambiente propio y que recordaba al de algunos cuadros del calvinismo nórdico. Al visitar la vivienda ya vacía y abandonada por el pintor , y obser var las v entanas al exterior de la misma, ésas que apenas abría, obser v ese la foto, se me vienen a la memoria algunos de los cuadros del pintor nórdico Vilhelm Hammershoi, esos cuadros con habitaciones despejadas de muebles u objetos por cuyas v entanas se cuela la fría luz de la mañana. Espacio doméstico que se fue per fectamente transformando, con el paso de los años, hasta convertirse en el dispositivo idóneo de luz para el trabajo de un pintor . Este finalmente se vio forzado, por el nuev o compr ador del inmueble, a dejar el ta - ller de pintura y tr asladar su lugar de ocio y trabajo al bar rio de San Julián, próximo a su vivienda, a la vuelta de las vacaciones del verano del año 2016. 5.45 178 GALERA 5.46 Planta baja, vivienda izquierda. 2001. Escala 1:175. 5.47 Interior de la vivienda desde la puerta de acceso, donde se observa la cocina y el salón. 2017. 5.48 Interior de la vivienda desde el salón, donde se observa el patio ya cerr ado, el salón y la puerta hacia el dor mitorio. 2017. 5.49 ¿Qué es lo que hace que las casas de ho y sean tan diferentes, tan atractivas? , R i - chard Hamilton, 1956. 5.47 5.48 5.46 PLANTA BAJA 0 1 2 5 E. 1:175 179 MD 05 I GALERA La vivienda de enfrente, el bajo izquierda, es la que sufre la perdida de superficie por el acceso a la finca respecto a las viviendas superiores, y es la que más rotación ha tenido a lo largo de los muchos años en que estuv o de alquiler . La última inquili- na es una chica llamada Nuria, a la que por tempor adas se le unía su pareja, trabaja en una céntrica auditoría, y puntualmente todos los días, a las siete y diez minutos de la mañana saca de paseo a Rocky , su perro de raza gr an danés. Esta colorida y luminosa vivienda es la que sufre una ma yor transformación de to- das, como consecuencia de una ampliación, que consiste en la ocupación del patio izquierdo a niv el de la planta baja, al que tiene acceso directo desde su vivienda, apropiándose del mismo, mediante una cubrición a nivel del f orjado superior . Este nuev o espacio obtenido amplía el antes exiguo salón, y da acceso a la cocina, a lo que se suma la eliminación del baño de la posición original en fachada, que es tr as- ladado a la medianera del fondo, de maner a que se obtuvo un amplio salón para la vivienda, y por el que se accede direc tamente a la misma. Se elimina el pasillo y este nuev o salón, que va de fachada a medianera, se convierte en una pieza de paso para acceder al dor mitorio, el cual alberga en su interior el nue vo baño. Con esta transformación se consigue tr astocar el esquema de funcionamiento con el que fue pensada la vivienda, y darle la vuelta a la distribución original, situando el salón a la entrada, con una ma yor superficie a la inicial, eliminando el pasillo y concentrando las instalaciones en la medianera tr asera, dando pautas así, par a lo que podría ser el camino a seguir en una transformación futur a de estas viviendas. Manolo, el vecino del segunda derecha, siempre sagaz y agudo, cuando coincidía con ella o se la cruzaba en la entrada por las tardes, solía demorarse en su puer ta con sus innumerables anécdotas y eso siempre nos per mitió v er la vivienda, en esas ocasiones con las puertas abier tas de par en par . Esta er a quizás la vivienda más actual, la más moderna, la más jov en, como si fuese una de esas casas sin hacer , siempre por hacer , con una decor ación y mobiliario que parecía hecha a golpe de Ikea, con esos muebles vulgares para ensamblar , que pretendiesen domesticar el espacio a base de una enorme profusión de objetos de diferentes materiales, colo - res y tonos, pero ninguno de ellos de gr an valor . De una manera desordenada esta casa actualizaba la versión pop del cuadro collage de Richard Hamilton, ¿Qué es lo que h ace que las casas de ho y sean tan diferentes, tan atractivas? , de 1956, donde el artista introducía los objetos más publicitados y más consumidos en aquella época, televisión incluida, como ocurre hoy en día en esta vivienda, con los muebles de Ikea y los productos tecnológicos actuales 50 . Después de años ocupando la vivienda, tejiendo toda una red de experiencias y relaciones en la casa y el barrio, y con todos sus objetos, que colonizaban y daban vida a su vivienda, el contr ato de Nuria ter minó en junio de 2017 y no le fue reno- vado, y por lo tanto, tuv o que desmontar sus muebles y buscar un nuev o apar ta- mento, eso sí, en una cercana calle, donde volv er a montarlos, y desde el que sigue saliendo a pasear a su gran danés, a las siete y diez minutos de la mañana. 50 V éase la propuesta Ik ea Disobedent . Madrid, 2011; Ne w Y ork 2012. Andrés Ja- que/Office for P olitical Innovation, donde se plantea lo siguiente: “se reapropia de la estrategia transmedia de IKEA par a po- tenciar domesticidades alternativas, donde se encuentran la otredad y el compromiso” . 5.49 180 GALERA 5.50 Planta primera, vivienda izquierda. 2001. Escala 1:175. 5.51 Maqueta de la casa de la calle Galera nº 29, planta primera tras la finalización de la construcción en 1935. 2020. 5.52 Maqueta de la casa de la calle Galera nº 29, recogiendo las transformaciones rea- lizadas por los usuarios en ambas viviendas de la planta primera en 2001. 2020. 5.53 V ocación de san Mateo , Caravaggio, 1601. 5.54 Comedor o salón de la vivienda des- de la puerta de acceso de la pieza hacia la calle. 2017. 5.55 Baño de la vivienda desde la puerta de acceso de la pieza hacia la calle. 2017. 5.51 5.52 5.50 PLANTA PRIMERA 0 1 2 5 E. 1:175 PLANTA PRIMERA 0 1 2 5 E. 1:175 181 MD 05 I GALERA En el principal izquierda, ac tualmente tan sólo habita D. Fr ancisco Delgado Martí- nez, y es el mejor ejemplo de la ev olución conjunta de familia y casa. Paco, había sido anteriormente el vecino del principal derecha desde su niñez, y desde su juv entud le “hablaba” a su v ecina, Isabel, con la que, tras años de relación vecinal y amorosa, ter mina casándose. Paco e Isabel tan solo tuvieron que decidir qué día salía él de su casa, con sus escasas per tenencias, para que Isabel le abriese la puer ta de su vivienda, la situada enfrente, y pudiese vivir bajo el mismo techo con su an- tigua v ecina, posterior no via y finalmente mujer , hasta el fallecimiento de ella. Este hombre siempre fue “el manitas” de la comunidad de vecinos, excelente cocinero debido a su ascendencia vasca y de profesión mecánico, que trabajaba en un taller situado en la misma calle y hoy desaparecido, pero quizás lo más insólito de este v ecino es que dur ante años fue socio de los dos equipos de de la ciudad, Se villa F .C. y Real Betis B., par a así poder ir en su moto, decía, a v er , fútbol todos los fines de semana. Isabel, (María Isabel Cr u Escobar), conocida por el cariñoso apodo de “la cantaor a” , nace en el principal izquierda, donde reside toda su vida hasta su fallecimiento en 2010, con aproximadamente setenta años, como consecuencia de la enf er medad de Alzheimer . Hija única, pasa su infancia y adolescencia en la mencionada vivienda, con su abuela materna, madre y padre, quedando huér fana años más tarde, en su juv entud. P er manece viviendo con su abuela en la vivienda hasta su boda con Paco, al que conoce desde su infancia, y que sólo tuvo que cruzar el rellano de la escalera para casarse e irse a vivir con la niña con la que siempre jugó en la escaler a, y en el escaso espacio común de la finca. Años más tarde, Isabel amenizaba las horas de trabajo en el estudio cuando, a media mañana, arr ancaba a cantar todo el reper torio de canciones de la copla española, mientr as que el olor a puchero casero subía por el pequeño patio hasta nuestro estudio y nos indicaba que era hor a de irse a comer . La vivienda del matrimonio, cuando yo la conocí y visité ocasionalmente, se com - ponía de una serie de habitaciones que siempre, independientemente del momento del día o de la época del año en la que se la visitase, conformaban un conjunto de diferentes penumbras, pues éstas, en cada estancia, variaban su intensidad, según la cálida luz procedente de las v entanas, y que bañaba sus interiores, fuese gr aduada y filtrada a tr a v és de las antiguas y verdes persianas de madera de la casa. La casa, como si de un cuadro de Caravaggio se tratase, te ofrecía cobijo en los claroscuros de su interior , desterrando la luz del día, y transformaba su falta de espacio e inti- midad en algo que les daba seguridad propia. A la vivienda se accedía cruzando el original v estíbulo par a llegar al pequeño salón en cuyo centro había una mesa de comedor , un sofá y un mueble para la televisión. Habían realizado algunos cambios en la misma, pequeñas modificaciones par a ir acomodándola a las circunstancias familiares, pero el baño mantenía la posición en fachada, lo cual par a ellos er a el lujo de la casa, por tanto, la vivienda no había llegado a perder , como ocurría en las situadas en planta baja, el espíritu de la ori - 8.55 5.53 5.54 182 GALERA ginal. Esta vivienda te enseñaba que había que aprender a ver la belleza en lo co - mún y corriente, pues en ella se amontonaban ordenadamente multitud de objetos acumulados con los años, posiblemente sin saber , la ma yoría de las v eces, pasado un tiempo, de donde venían, par a que ser vían o la razón de su uso o per manencia junto a Paco e Isabel. Con toda seguridad este matrimonio y sus dos hijos, en los más de cincuenta años que ocupan la vivienda, y conocidas sus tr ay ectorias vitales, son los que ma yores viv encias y emociones tuvieron en ella, los que ma yor impronta de todos estos v e- cinos dejaron en la edificación y en el barrio, donde aún son recordados. No sólo modificaron su vivienda, sino que fueron los que may or uso hicieron del edifico, los más identificados con el mismo, y más tr ansformaciones incorpor aron en beneficio propio y de la comunidad. Paco, “el manitas” , fue el encar gado de la instalación de la puerta con reja en el acceso, para tener por fin el ansiado zaguán, colocó el tendedero en la parte superior del hueco de la escaler a, cuyas marcas aún ho y se aprecian, y realizó el tendido de una red par alela de suministro de agua hasta los la vaderos de la cubier ta, una v ez que el propietario dejó de atender las nuevas necesidades del edificio. Ellos fueron también, los que ma yor partido sacaron a la cubierta pues en las calurosas noches de verano, subían con sus hijos para instalar- se allí durante hor as a cenar y aprov echar la gr an altura de la medianer a tr asera del número 33 de la calle Pastor y Landero, que sobrepasaba la casa situada enfrente, y proy ectar las diapositivas, fotos y películas de la familia, en una reunión festiva conocida en toda la calle. Pasados v arias décadas de la constr ucción de la vivienda, aproximadamente a fi- nales de los años ochenta, se produce una ampliación en la casa de vecinos, casi la única posible ya, una especie de oper ación de remonte, con la aparición de una habitación en la planta de cubiertas, sobre ese plano de azoteas, repleto de casti- lletes, áticos, tendederos y antenas, que siempre he pensado, que sin pertenecer te 5.56 Planta de cubierta. 2001. Escala 1:175. 5.57 Descansillo de la escalera en planta de cubierta con las puer tas de acceso a la azotea y a la habitación satélite. 5.58 Interior del lav adero de la cor respon- diente al segundo izquierda, conv ertido en trastero. 5.59 Medianera traser a de la edificación del número 33 de la calle Pastor y Landero. 5.56 PLANTA DE AZOTEA 0 1 2 5 E. 1:175 183 MD 05 I GALERA plenamente, te per mite disfrutar de otr as situaciones y vistas, y conocer el entorno más cercano. Este nuev o volumen esta adosado al castillete de escalera, en el espa- cio libre entre el mismo y el patio derecho, se convier te en una habitación a la que se accede directamente desde la escalera. Este tipo de crecimiento en altura ya ha- bía sido experimentado en esta propia casa, primero con la construcción completa de la planta segunda, posterior mente con la aparición de los lav aderos y ahor a con esta habitación en el único espacio libre de la azotea retirado de la fachada. Lo más curioso es que esta nueva habitación no viene a satisfacer ninguna necesi - dad de uso colectivo, ni de trasteros, ni de la vaderos, sino que surge como una am- pliación privada “a distancia” de la vivienda del segundo izquierda, la casa de Isabel y Paco. Una nueva habitación, “habitación satélite” 51 la denomina Xa vier Monteys, principal valedor de esta dispersa opción habitacional, cuya aparición fue pactada y acordada con el propietario ante las nuevas necesidades familiares, el crecimiento de los hijos y la necesidad de un espacio aislado para los estudios de medicina que ambos hijos acababan de iniciar . La escasa dimensión de la vivienda empezaba a quedar insuficiente para las necesidades familiares, se necesitaba más espacio y , o bien había que trasladarse a otr a vivienda, o bien se buscaba una solución imagina- tiva que les permitiese permanecer en la casa de la que tan orgullosos se sentían, a pesar de no ser los propietarios. 5.57 5.58 5.59 51 “Una habitación satélite posibilita que la casa crezca temporalmente de acuerdo con sus necesidades. Se tr ata de una es- tancia aparte, contigua a la vivienda o bien situada unos pisos más arriba o más abajo, siempre dentro del mismo edificio. La ne - cesidad de un espacio propio, la visita de un pariente o de un amigo, la aspiración de independencia de un hijo, el cuidado de una persona may or o el tr abajo en casa son, entre otras, situaciones que, gracias a la presencia de habitaciones satélite en los bloques, se hacen más lle vader as” , en r eha - bitar en nueve episodios . (2012). pp. 47-94. 184 GALERA 5.60 Vista de la cubierta hacia el inicio de la calle, hacia poniente. 5.61 Vista de la cubierta hacia el final de la calle, hacia naciente. 5.62 Interior del lav adero de la cor respon- diente al primero izquierda. 5.63 Interior del lav adero de la cor respon- diente al bajo derecha. 5.60 5.61 191 MD 05 I GALERA cierto calado en su vivienda del segundo derecha. Como consecuencia de la nece- sidad de que su hermana enferma fuese ayudada y asistida por el propio Manuel, y no continuase viviendo sola, se viene a vivir con su her mano, y éste tiene que unir el dormitorio contiguo al salón par a conseguir un espacio que sea lo suficientemen- te amplio para instalar la cama de la her mana, con lo que en esta nueva habitación se simultanearon los usos de dormitorio de ella y estar , mientras que el tr asladó su dormitorio a la habitación junto a la entr ada. Con anterioridad, se había ampliado la cocina a costa del salón, y se había colocado un ar mario en el mismo, que con la transformación antes descrita y la nueva distribución del mobiliario había quedado inutilizado con un sofá colocado por delante que allí quedo por siempre. “T odo esto, como dijo Rimbaud, ha pasado” . Estas viviendas, este tiempo, y , por ende, la historia aquí contada, estos pequeños relatos de la vida de los usuarios, con ma yor o menor detalle, con sus vivencias, sus deseos y anhelos, contenidos en una arquitectura que preser va la memoria de los hombres, y que nos han ser vido par a aproximarnos a sus escenarios domésticos, les pertenece a ellos. Estas historias, con sus refle xiones, sus tr ay ectorias y sus relaciones, hacen patente la aparición en el edifico de otras relaciones, jerarquías y posibilidades, de otros usos y apro- v echamientos que super an la propia idea inicial del progr ama doméstico. En estos últimos diecinuev e años, nosotros tan sólo hemos sido testigos de primera mano de la necesidad y casi obligación de estas familias de ir modificando, a lo largo de su vida las viviendas, como podemos apreciar en las plantas ac tualizadas que recogen las mencionadas modificaciones y las maquetas que muestran los cambios en las tabiquerías y compartimentaciones interiores: desde la inicial distribución, pensada y proy ectada hace ochenta y cinco años, con unas exigencias domésticas y familia- res ya superadas, a las alteraciones y modificaciones que ellos mismos iban requi- riendo y generando, con lo que, de este modo, quedaba afianzada la relación entre las viviendas y la vida de sus usuarios, con el tiempo como testigo y protagonista. Es evidente que el trabajo de apropiación, por mínimo que fuese en algunos casos, y el uso y ocupación que de estas habitaciones se realizó por los habitantes de estas viviendas, tr ansformó la percepción de los espacios originales que ellos ob- ser varon la primera vez que entraron en estas habitaciones. Espacios que en aquel lejano 1935, estaban vacíos y limpios, blancos e inmaculados, y que ahor a vemos ocupados y llenos de huellas depositadas con el tiempo, en sus paredes y muebles, por unas historias muy personales. Escenas y voces de familias que parecen ya desvanecidas o disueltas en el tiempo como lo hace el vaho sobre el cristal, pero que a la v ez conser van toda la fuerza de lo que han sido, par a que incluso, aún hoy , con los años transcurridos nos hagan sentir estas viviendas sobrecargadas de vida, como señala Vicente V erdú: “T r as un determinado tiempo, el hogar original va llenándose de objetos y memorias, manchas y vicios, caricias y restregones que graban sus rutinas. Unas rutinas, cargadas o no de afecto, pero que en su ejercicio asfixian más que los muebles deslucidos” . 57 57 VERDÚ, V . (2005). Opus cit . p. 43. 5.77 5.79 5.78 192 GALERA 5.80 Maqueta de la casa de la calle Galera 29, recogiendo las transformaciones reali- zadas por los usuarios en la planta baja, primera y segunda en 2001. 2020. 5.81 Maqueta de la casa de la calle Galera 29, recogiendo las transformaciones reali- zadas por los usuarios en la planta baja y primera en 2001. 2020. 5.82 Maqueta de la casa de la calle Galera 29, recogiendo las transformaciones reali- zadas por los usuarios en la planta baja en 2001. 2020. 5.83 Sin título [Esquema de la casa de Lo- riol en 7 niveles, las 3 casas, todas las habi- taciones y a la derecha esquema genealógi- co], Étienne-Martin, s/f. 5.84 Sin título [Esquema completo de la casa de Loriol, corte v er tical con indicacio- nes de correspondencias y circulaciones], Étienne-Martin, s/f . 5.80 5.81 5.82 193 MD 05 I GALERA La reconstrucción de estas adaptaciones y modificaciones dilatadas en el tiempo, que podemos obser var por niv eles en la maqueta, nos trae a la memoria las claras y concisas palabras de Rasmussen, porque tras tener la experiencia de v er , visitar , dibujar , maquetar y comparar estas viviendas, que en un principio tenían idénticas distribuciones, y que fueron tomando derivas diferentes según la gente que las habitó, cobr a en este momento su pleno sentido: “Dos viviendas una encima de la otra con habitaciones de dimensiones exactamente iguales y con los mismos huecos, pueden ser totalmente distintas sólo por las cor tinas, el papel pintado y los muebles” . 58 Aparece, una ev olución constante en todas las inter v enciones realizadas en estas viviendas, como consecuencia de las necesidades más cotidianas: el deseo de ir eli- minando progresivamente tabiques, reducir al máximo la compar timentación, unir estancias y liberar espacios, como indica V erdú: La casa, vieja metáfora del cuerpo humano, con su recibidor , su salón de las vi- sitas, su coqueto cuar to de estar , sus corredores hacia la intimidad or gánica, sus alcobas infranqueables, sus retretes ocultos y oscuros, ha sido sustituida por un constructo valorado por la luminosidad y su estr uctur a abierta, fle xible y fa vora- ble al multiuso funcional y , por lo tanto, pagano. 59 Estas transformaciones, modificaciones y viv encias realizadas por estas familias arrendatarias, con contratos de inquilinato, después llamados de renta antigua, con objeto de ir ajustando y adaptando las viviendas originales a los cambios en el propio núcleo familiar e incluso a las nuevas necesidades sociales que sur gían, no hubiesen sido posibles, y es impor tante señalarlo aquí, sin la absoluta compren- sión y autorización de la necesidad de estos cambios para estas humildes familias, mediante generosos acuerdos por parte de la propiedad, primero el arquitecto y propietario Aurelio Gómez Millán y , posteriormente, sus herederos. Una v ez que se organizan los recuerdos como cadenas de recuerdos fragmentados, se reúne el escaso material fotográfico disponible de esta casa y de estos habitan- tes, se repasa mentalmente lo aquí vivido, sus viv encias y sus modos de vida como acontecimientos ligados los unos a los otros en estas viviendas, me pregunto, como Félix de la Iglesia se cuestionaba en su momento, adaptando su pregunta a este edificio: “¿6 viviendas y 1 habitación son una casa?, ¿es esta una casa hecha de va- rias casas? ¿21 estancias son una casa?” . 60 Convenimos en pensar que esto es posble, pues se v en ahor a a todos sus vecinos como miembros de una única familia, y no deja uno de pensar en la posibilidad de entender esta “casa de casas” , esta casa de “cuartos” , como una única casa llena de habitaciones, estancias y cuar tos que se encuentran repar tidos y proyectados por todo el inmueble, repletos de relaciones entre ellos, evidentes unas v eces, e intangibles las otr as. Proyección-extensión como la casa de Loriol, de Étienne-Mar tin, según los esquemas, dibujos y croquis psico- gráficos de relaciones entrecruzadas y superpuestas con los que la representaba. 58 RASMUSSEN, S. E. (2007). p. 31. 59 VERDÚ, V . (2012). Opus. cit . p. 102. 60 V éase al respecto la tesis doctoral de Fé- lix de la Iglesia, donde dice: “¿36 viviendas forman una casa? ¿Y una ciudad?” , y “aquí habitaron hombres cuyo horizonte eran sus límites, sucedieron acontecimientos ligados a otros ciclos del tiempo, se alentaron es- peranzas que hoy flotan entre los muros de sus escenarios. ¿Podría alentarse, cuan- do todo ha terminado, una posibilidad de subsistencia para el habitar inherente a este lugar?” , en IGLESIA, F . de la (2006). p. 77. Y de modo similar a como lo plantea José Morales en “Una silla de ruedas, seis ha- bitaciones, trece v entanas y catorce llav es” , donde indica: “ Atrás los arquitectos recuer- dan el mundo encerrado en esta vivienda de seis habitaciones, catorce llav es y una silla de ruedas, toda la infinidad de paisajes y mundos que cualquier proyecto ref orma- dor de la vivienda no podría pasar por alto. Cualquier proyecto racional que uniformara esta gran heterogeneidad de acontecimien- tos humanos y espaciales hubiera supuesto la derrota doméstica y urbana para el señor de la silla de ruedas; para el que su casa er a su ciudad, y su habitación la trinchera que defender” , en MORALES, J. (2009). p. 71. 5.83 5.84 194 GALERA Vidas que quedaron unidas y trabadas, como las de una única familia constituida por los años y el roce, y vidas constr uidas, también, a la par que la casa, pues esta creció y se fue haciendo con sus habitantes, con sus primer as ocupaciones, con sus ajustes y modificaciones, con sus posteriores tr ansformaciones, incluidas sus incon- gruencias, pues, como nos decía A dolf Loos: “V uestro hogar se har á con vosotros y v osotros con vuestro hogar” , nos hacemos a la v ez que la casa y el hogar se hacen. De esta forma ocurre en la presentación que Étienne_Mar tin hace de su morada familiar , una representación psicográfica que multiplica el espacio doméstico, como un laberinto mental, donde el edificio que representa, el de su infancia, contiene tres viviendas repartidas en siete plantas, queda así modelado o ensamblado de una forma plástica, como un r acimo de vida, donde las viviendas alternan la dispersión y la concentración. Daniel Gascón, en la nov ela Entresuelo, 61 nos relata de este modo entrelazado, la manera en la que su vida se construye a la v ez que la casa de sus abuelos, un piso de Zaragoza al que se fue a vivir a los cuatro años y volvió en v arias ocasiones. Con- virtiéndose dicho piso, con sus “habitaciones desplegables” en la “casa ex tensible” del autor y su familia, en el protagonista de su vida y la nov ela, conceptos a los que podemos añadir: estancias desplazadas, cuar tos estir ables, casa des-hecha, espacios superpuestos, casa abier ta, casa como soporte del habitar , casa como convocatoria de cosas y personas..., así hasta acercarse con sus descripciones a las representa- ciones de las construcciones geométricas con las que Paul Klee dibujaba las casas, casas extendidas, desplegadas, desbordadas, gir adas; donde el protagonismo de sus dibujos residía en su línea, en la “línea que sueña” como solía repetir Pablo P ala- zuelo al referirse a P aul Klee, casas que superan sus límites para responder a otros modos de vida por v enir . El conjunto de tabiques variados y modificados, simplificados y reducidos por los residentes de estas viviendas se despliegan como un paisaje doméstico de compo- siciones abstractas y geometrías cambiantes, construidas inconscientemente, son similares a las esculturas realizadas por Pablo P alazuelo en su serie P aisajes de 1996, aquellas escultur as-paisajes, de geometrías imaginadas y recorridos laberínti- cos, dotadas de la escala de una pieza habitable, que intentan expresar el cambio y la metamor fosis de los espacios “vivientes” , domésticos y natur ales, por los que nos mov emos y transitamos a lo largo de la vida. 5.85 Casa giratoria , P aul Klee, 1921. 5.86 Dinamización de las casas , Paul Klee, s/f . 5.87 P aisajes I , P ablo Palazuelo, 1996. 5.88 P aisajes II , P ablo palazuelo, 1996. 5.89 P aisajes IV , P ablo palazuelo, 1996. 5.90 Maqueta de los tabiques transforma- dos por los usuarios de la casa de la calle Galera 29, planta baja, en 2001. 5.91 Maqueta de los tabiques transforma- dos por los usuarios de la casa de la calle Galera 29, planta primera, en 2001. 5.92 Maqueta de los tabiques transforma- dos por los usuarios de la casa de la calle Galera 29, planta segunda, en 2001. 5.85 5.86 61 GASCÓN, D. (2013). 5.87 5.88 5.89 5.90 5.91 5.92 196 GALERA 5.93 Maqueta de la casa de la calle Galera 29, sin la tabiquería interior , ni los cerra- mientos a los patios. 2020. 5.94 Planta baja, primera y segunda, de la casa de la calle Galera 29, sin la tabiquería interior . Escala 1:175. 5.95 Acompañame, tenemos una mesa junto a la ventana , Miguel Gómez Losada, 2019. 5.93 5.76 PLANTA BAJA E.1:175 PLANTA BAJA 197 MD 05 I GALERA 5.4 La edificación descubier ta y su capacidad par a transformarse Hacer una planta es precisar , fijar ideas. Es haber tenido ideas. Es ordenar esas ideas para que se vuelvan inteligibles, ejecutables y transformables. Hay pues que manifestar una intención precisa, haber tenido ideas, para haber podido dar- se una intención. Una planta es, de alguna manera, un concentr ado, como una tabla analítica de matérias. Bajo una forma tan concentr ada que aparece como un cristal, como un dibujo de geometría, contiene una enorme cantidad de ideas y una intención motriz. 62 Abierto, diseccionado y analizado el edificio de la calle Galera, sus viviendas y sus habitantes, y conocidos sus usuarios y par te sus vidas. Entendidas las transforma- ciones y usos realizados a lo largo de décadas en las viviendas, mínimas en algunos casos, pero siempre impor tantes par a el desarrollo de la vida de sus ocupantes, conv endría señalar , que es precisamente, la necesidad de tener originalmente en planta baja un espacio vacío para almacén, que reduce los elementos portantes de su interior , y que se extendió a las plantas superiores, las de las viviendas, es lo que permite hoy liberar los espacios interiores de elementos estr uctur ales intermedios, esta fue la “idea fija” que posibilitó la opor tunidad par a la realización de los pos- teriores acontecimientos de vida de sus habitantes, como podemos obser var en la maqueta y plantas incorporadas. Aurelio Gómez Millán, arquitecto riguroso en la ejecución de sus obr as, y especial- mente en el estudio y definición de los elementos técnicos y constructivos, ideó una solución estructur al sencilla e inteligente que fue definitiva para la ordenación espacial de la edificación y , en consecuencia, también par a las viviendas y su poste- rior dev enir . Esto fue posible gracias a la propia geometría rectangular de la parcela, unido a que el arquitecto supo introducir , como “valor de moder nidad” , el uso de la estructur a metálica en la ejecución de estas viviendas económicas, para alcanzar las luces necesarias que reduzcan los elementos v er ticales interiores. La razón de esta necesidad estructur al se encuentra en los condicionantes de par tida cuando le fue realizado el encargo, 63 la demanda de una planta baja de carácter industrial, que iba a ser utilizada como espacio de almacenaje, una planta baja diáfana, un espacio único y con el menor número de elementos que condicionaran su uso posterior . P or tanto, el diseño de su estr uctur a v er tical es clav e en el desarrollo del proyecto para liberar a la planta de sopor tes y elementos inter medios, combinando muros de car- ga de ladrillo en el perímetro de la edificación, con dos únicos pilares metálicos, 64 que posibilitan, en definitiva, la total liberación del espacio interior . 62 Le Corbusier . (1924). p. 186. 63 Recordemos la insistencia del profesor Mariano P érez Humanes, profesor del De- partamento de Historia de la ETSAS, a la hora de estudiar y analizar un proyecto de arquitectura, de conocer y profundizar en el estudio de los condicionantes bajo los que se le realiza al arquitecto el encargo, para encontrar en ellos las claves de mu - chas de las decisiones y razones adoptadas por el arquitecto para resolver el proy ecto. 64 “La construcción se ejecutó con hierro y ladrillo como componentes fundamenta- les” , en GÓMEZ DE TERREROS. 1988. Opus cit. p. 332. 5.95 198 GALERA 5.96 Maqueta vaciada de tabiques interio- res de distribución y compartimentación de la casa de la calle Galera 29. 2020. 5.97 Propuestas de plantas libres y me- dianeras técnicas. De arriba a abajo: Pro- puesta de Delsalle_Laucourdre en concurso P AN 14, Nouv eau Habitat; Propuesta de Béal-Brunet en concurso Nuev o Hábitat H/C, Barcelona, 1990; Edificio de vivien- das De Kaai de Neutellings-De K ooning, en Amberes, 1990-92; Propuesta de Lacos - te-Robain para 41 viviendas P .L.S, P arís, 1992. Esta solución estructur al, que combina muros de carga de ladrillo con pilares, vigas y forjados metálicos, permite aumentar las luces de la edificación par a apenas inter- ferir en el funcionamiento interior de los espacios, y anticipa algunas de las opcio- nes planteadas actualmente para conseguir una liber ación de los espacios domés- ticos interiores mediante la creación de bandas, como propone Manuel Gausa, que den así cabida a otros usos posteriores e imprevistos a los inicialmente propuestos: Los nuev os cambios en las técnicas estruc turales per mitirían fav orecer , asimismo, una progresiva liberación del espacio interior (concebido como una gran bande- ja técnica) y la concentración de los espacios de ser vidores en bandas funciona- les cada v ez más periféricas. 65 Como consecuencia de esta concentración de los elementos más funcionales del programa doméstico en una banda periférica, junto a la medianer a tr asera, como una medianera técnica, se consigue esta máxima libertad ofrecida al habitante a la hora de ocupar estos espacios. Estrategia de concentración de núcleos húmedos que Gausa define de la siguiente manera: “ La definición de la pared medianera, no ya como una simple línea divisoria, sino como un “anch o técnico ” , un “ mur o grue- so ” , una “pared equipada” . 66 Gr acias a la concentración de los elementos técnicos y húmedos de las viviendas en esa medianera, en ese “ancho técnico” de instalacio - nes junto a escalera y patios de iluminación, se puede obtener una banda media- nera compacta y densa en elementos fijos de ser vicio, que nos per mita entender el resto del espacio de la vivienda, como un espacio habilitado, disponible y libre. De esta manera, si hacemos una operación de vaciado interior de la edificación y eliminamos todos los elementos de distribución y compartimentación interior de las viviendas, e incluso cocinas y baños, es decir , todos los que pueden ser modificados por los usuarios, y dejásemos presente únicamente los relacionados con los que Habraken denominó, en 1962, “sopor tes” , 67 la estruc tura, muros portantes y pilares, y los elementos colectivos del pro yecto –acceso, escalera, patios e instalaciones-, es decir , todos los elementos soporte y que no pueden ser modificados por los habi- tantes, el resultado sería una planta y un volumen libre. 5.97 5.96 199 MD 05 I GALERA Ha y otro aspec to del proyecto que podría parecer de menor orden, pero que cier- tamente es de gran impor tancia, y que constituy e un argumento importante par a la definición de los espacios interiores y es la composición, ex tremadamente orde- nada y homogénea de los siete huecos, dispuestos en la larga fachada a la calle, con un ritmo repetido y regular , y que no resulta tedioso gracias a la alternancia de huecos cortos y huecos largos, es decir , v entana, balcón, v entana...sucesivamente. El hecho de que todos los huecos, los siete, tengan la misma anchura, tanto los tres pertenecientes a una de las viviendas y los cuatro de la otr a, independientemente del tipo de huecos que sean, ventana o balcón, y sobre todo, que se dispongan equidistantes y , por tanto, no marquen posiciones preferentes que condicionen o privilegien algunos espacios interiores de la edificación o de las viviendas frente a otros, ser á otro elemento más que contribuya a definir una planta interior versátil. Existe otra realidad en estas viviendas que no por evidente deja de ser menos im- portante en la valor ación de las mismas, y que viene a reforzar la idea de este edifi - cio como una gran caja contenedor a, y es la altura interior libre de las viviendas, de 3,40 m., que contribuye a entenderlas como un v olumen vacío y disponible, y no sólo como una planta liberada, y poder hablar de ellas en m3 en lugar de en m2, con un v olumen interior de aproximadamente 290 m3, en cada vivienda. Este es- pacio libre de elementos portantes interiores salvo un pilar metálico ex ento en una vivienda, nos per mite tener una idea más espacial de la vivienda y sus estancias, y por tanto más cerca de considerarla un volumen contenedor . Si bien es cierto que en aquel momento, en el año 1934, el objetivo era “únicamen- te” conseguir unas viviendas dignas –en dimensiones, instalaciones, iluminación y v entilación-, y con distribuciones lógicas y sencillas, -ceñidas a las demandas y necesidades de las familias de la época-, ahor a nosotros, en 2018, somos capaces de entender el proy ecto en términos de flexibilidad y capacidad espacial. Una de las cualidades del proy ecto original es el haber diseñado unas viviendas donde es posible obtener una planta liberada, sin ataduras estructur ales ni distributivas, y un espacio libre, “ no condicionado ” , un v olumen contenedor disponible, para que dé- cadas después, con unas solicitudes y demandas totalmente diferentes a las inicia- les, podamos pensar que esta edificación es, actualmente, un “sopor te” v álido para proy ectar viviendas adaptables a unos nuev os requerimientos y modos de vida. Obser vando la planta libre obtenida, los huecos no condicionantes en la fachada, el v olumen interior disponible, y eliminando todos los elementos transformables, es decir , separando “lo que per manece de lo que cambia” , como señala Habraken, 68 per fectamente podríamos pensar que nos encontramos ante una propuesta similar a las planteadas, desde la última década del siglo pasado, por arquitectos interesados en plantear soluciones al tema de la vivienda desde la flexibilidad y la adaptabilidad, en las que se distinguen entre los elementos estructur ales, contenidos en “bandas técnicas” , de car ácter fijo, y los componentes de compartimentación modificables por parte de los usuarios. Como podemos v er en las diferentes propuestas adjuntas. 65 GA USA, M. (2006). p. 85. 66 GA USA, M. (1998). p. 29. 67 HABRAKEN, N. J. et al . (1979). 68 HABRAKEN, N. J. et al . (1979). Ibídem . p. 13. 200 GALERA 5.98 Planta segunda, vivienda derecha, en 2001. Escala 1:175. 5.99 Vista interior del “cuar to” segundo iz- quierda durante las obras par a el estudio. 2001. 5.100 Detalle del muro interior de apoyo de la escalera durante las obr as para el es- tudio. 2001. 5.99 5.98 PLANTA SEGUNDA 0 1 2 5 E. 1:175 201 MD 05 I GALERA 5.5 La llegada del estudio El narrador a veces se confunde en el orden, o se salta alguno de los pasos, o deja el texto intencionadamente interr umpido y , por tanto, es ahora el momento oportuno y no antes, cuando recorríamos las casas y conocíamos a sus inquilinos, y dejamos interrumpido este relato fr agmentado en el cuar to segundo derecha, de retomarlo de nuev o para completarlo. Y ya es tiempo de que lo sepa el lector porque lo omití en el lugar en que aconteció, no por olvido, sino pensando en que, de ponerlo allá, se me hubiera olvidado aquí, que es donde más conviene. 69 La vivienda del segundo izquierda es la única que se había mantenido según el pro- yecto del año 1935 y en la que nada se había tocado aparentemente, y de la que no hemos hablado de sus usuarios. A finales del año 2000 acababa de morir su último ocupante, de hecho aún permanecía su bombona de oxígeno en la vivienda, un an- tiguo viajero de negocios, una especie de representante comercial de una empresa familiar de productos de droguería, perfumería, etc., que se había trasladado a esta vivienda después de que fuera abandonada por su anterior inquilina, una tal Cata- lina García, tras cier tas desav enencias con la propiedad. Ocupó solo esta vivienda unos escasos diez años, donde se instaló tras un tardío divorcio, sin establecer 69 STERNE, L. (2007). p. 45. 5.100 202 GALERA apenas relaciones con sus v ecinos que decían que era un solitario y a quien veían en escasas ocasiones. Nada más sabemos de su vida personal, pues no coincidimos evidentemente con él y no tenía relaciones de ningún tipo con la v ecindad, eso nos cuentan y así lo dejamos estar . Suponemos que desde esta morada el viajero se asomaba y viajaba por el mundo, donde diluía su soledad, y por tanto, su casa era el origen de cada viaje por un agitado y cada v ez más fragil mundo, y ésta se convirtió en su refugio, el lugar quieto a donde uno vuelve en busca de seguridades. Quizás esta casa, como otras, estuv o siempre dispuesta para el viaje y la muer te. “Una casa nace, vive y muere, y es llamada casa” , nos dice John Hedjuk. 70 En cualquier caso, este usuario, insisto, er a el único que constatamos que no había modificado la distribución de la vivienda recibida, como tampoco lo habían hecho sus predecesores, y así nos encontramos con la única vivienda en la que no habían sido tocados o alterados ni la distribución ni los usos de las piezas originales. Sus habitaciones, sin apenas muebles, con espacio de sobra, resultaban ahora amplias y luminosas, pero sin embargo presentaban un aspecto de cierta decrepitud, como suele ocurrir en las viviendas que sufren las consecuencias de una cier ta dejadez por falta de recursos para su mantenimiento o de largas ausencias, algunas de ellas estaban empapeladas y otras con desconchones en la pintur a, contenían objetos sueltos que nunca fueron recogidos o retirados por familiares o conocidos. El ha- llazgo de esta vivienda y la posibilidad de transformarla par a instalarnos nosotros 5.101 Interior del “cuar to” segundo izquier- da en obras. 2001. 5.102 Detalle del pilar metálico. 2006. 5.103 Interior del “cuar to” segundo izquier- da en obras. 2001. 5.101 5.102 203 MD 05 I GALERA allí, para meter nos en esta casa y par a que se convir tiese en nuestro estudio de ar- quitectura, tras muchas dudas, fue un pro yecto realmente ilusionante en el que nos embarcamos, finalmente, Enrique Lariv e y yo. 71 Era en cualquier caso, una situación extr aña, pues la vivienda a pesar de estar abandonada y vacía, cuando la propiedad nos dio la lla ve y comenzamos a visitarla para decidir cómo interveníamos, nos ge - neraba la sensación de estar invadiendo la casa de otra persona, una casa ajena con otros códigos y otras reglas de uso, e incluso estar violando un espacio de intimidad personal que no nos pertenecía. Miralles decía, tiempo después, cuando encuentran su nueva casa y despacho donde establecerse, que lo mejor de estas sensaciones es: “lo que vas descubriendo” , y así nos ocurrió también a nosotros, íbamos descu- briendo cosas y más que queríamos descubrir para rescatarlas y hacerlas presentes en la casa donde siempre estuvieron. Así nos cuenta Miralles el descubrimiento en su casa: Cambiarse de sitio, sí; vivir de prestado. Benedetta encontró nuestr a casa y el despacho, y para mi verdaderamente fue una ocasión más de valorar esa cosa de vivir de prestado, de meterse uno en una casa como en un vestido de segunda mano, en el que lo más interesante es lo que vas descubriendo. Y o me paso le vida allí, dentro de casa. 72 La inter v ención inicial par a la adaptación de la vivienda a estudio de arquitectura, por cuestiones económicas evidentes y “para poder entr ar ya” como se suele decir , fue realmente mínima, pero sobre todo nos aconsejaba acercarnos a la vivienda desde esa actitud de descubrimiento de Miralles y que tenía como referente la uti- lizada por los Smithson, pretendíamos valorar el espacio encontr ado, lo hallado y teníamos muy presente, por tanto, su expresión “ As found” , que ellos e xplicaban del siguiente modo: El “según se encuentr a” , donde el ar te se encuentra en recoger , dar la vuelta y poner con… y lo “encontr ado” , donde el ar te está en proceso y en el ojo obser- vado (…). El “según se encuentr a” era una nueva manera de ver lo ordinario, una evidencia de cómo las “cosas” prosaicas podían revitalizar nuestra ac tividad inv entiva. 73 Un proy ecto, cuya primera condición pasaba por valorar lo existente, lo encon- trado, lo antes desconocido y después regalado y apreciado, que pretendía con una arquitectura del reciclaje, una puesta en valor de la capacidad espacial de la vivienda, que comenzó con la eliminación de los escasos pequeños muebles que quedaban y la demolición, la mínima e imprescindible de los tabiques innecesarios, los que delimitaban y separaban las piezas principales, las situadas con huecos a la calle, los dos dormitorios y comedor , y las del propio baño que era eliminado de su privilegiada situación en la fachada, poco más. Una segunda decisión fue la de mantener lo encontrado, los materiales, “el respeto a los materiales” , activar estra- tos de la realidad: conser var la antigua solería hidráulica que marcaba la primitiva compartimentación del espacio, mantener las desv encijadas carpinterías exteriores 70 HEDJUK, J. (2022). p. 21. 71 Enrique Larive, profesor de Historia en la ETSAS, y y o nos volvíamos a encontrar después de algunos años alejados, desde la finalización de los estudios de arquitectu- ra y ahora, tras varios avatares, parecía el momento oportuno de comenzar una av en- tura profesional que se decantó, pequeños encargos domésticos aparte, por la partici- pación, durante cinco años, en concursos de arquitectura. Con la colaboración de arquitectos que anteriormente fueron mis antiguos alumnos: José Carlos Garrido, Ma- nolo Romera, Da vid “el Yiyi” , Felipe García, Javi Oliv a. 72 TUÑON, E. y MORENO, L. (2005). p. 13. 73 FERNÁNDEZ, N. (2012). pp. 24-25. 8.103 204 GALERA e interiores de madera, y sobre los muros de car ga, se realizó, cuando fue posi- ble, un picado de los rev estimientos añadidos sobre la primitiva fábrica de ladrillo macizo con la que se habían construido las casas, un ra yado o arañado sobre la irregular topografía de los par amentos y cerr amientos, en un proceso inv erso de descubrimiento de la estratificación acumulada a lo largo de los años, como le inte- resaba a Gordon Matta-Clark, 74 y como es evidente en las f otos de las obr as para la rehabilitación. P or último, se quiso hacer e vidente y dejar muy presente el esbelto doble pilar metálico, compuesto por dos pequeños per files en forma de U, unidos y empresillados mediante chapas metálicas roblonadas. Era necesario, por poco que se fue a realizar , cierta destrucción de lo que allí había, “para encontr ar su forma” , T antas veces he representado la destrucción de un edificio para encontr ar cuál era su forma, o para hacer aparecer cuál ha sido su proceso de formación, su hacerse. 75 Vista la demolición y los escombros de la vivienda esparcidos por toda la casa, uno se acuerda de Paul A uster cuando se preguntaba: “¿En qué momento una casa deja de ser una casa?, ¿cuando las paredes se desmoronan?, ¿cuando se convierte en un montón de escombros?. 76 T odo esto nos llev ó a pensar en un proyecto de demo- lición que nos apasionaba y nos acercaba a los espacios, como señala Fernando Castro, del ar te demolido contemporáneo en el que “el original es la ruina misma” . 77 Lo que nos llev ó a ver , relacionar y entender , durante los meses de demolición, a estas habitaciones en relación con la serie fotográfica de espacios interiores de Jeff W all o Adrian Tyler , aquellos interiores ruinosos y abandonados por el ser humano, pero donde aún se respira la vida pasada, como en La h abitación destr ozada de W all, de 1978, o Benbecula II de Tyler , de 2006. 5.104 Planta segunda de la casa de la calle Galera, con la vivienda derecha y el estudio en la izquierda, en 2001. 5.105 La habitación destrozada , Jeff Wall, 1978. 5.106 Benbecula II , 2006, Adrian Tyler. 5.104 PLANTA SEGUNDA 0 1 2 5 E. 1:175 205 MD 05 I GALERA Sugerente espacio en ruinas que nos ev ocaba de nuev o las imágenes de las inter- v enciones de Gordon Matta-Clark en las casas, Spittling y Bingo Collage , ambas de 1974, en esa especie de limpieza, corte y partición que estábamos realizando en la casa, prov ocando una nueva mirada sobre los espacios interiores, y sobre las cuales el propio artista indicaba: “...en la cicatriz sigue descifr ándose una casa. En ambos proy ectos, no podía esperarse más que una modesta alteración de la estr uc- tura y la percepción, en el contexto de la tipología residencial omnipresente” . 78 La vivienda del segundo izquierda estaba abandonada, como las de Matta-Clark pero, sin embargo, se percibía la cercana presencia de su habitante; si en las anteriores los espacios aparecían abandonados, vacíos, desolados y con cier ta frialdad, por el contrario, esta casa estaba llena de señales, marcas y vestigios; en el espacio donde se desplegó la vida aún quedaban, permanecían, las sombras y las huellas de la pérdida más reciente. La transformación consistió en la eliminación mínima e imprescindible, lle vó a la vi- vienda de un extremo al otro, de ser la única vivienda a la que no se le había tocado nada, y mantenía la distribución y tabiquería original, a cambiar de uso y conv er tir- se en un espacio de trabajo abier to y diáfano, un pequeño estudio de arquitectura, al que se le habían eliminado todas las particiones existentes. Se había potenciado la inicial “medianer a técnica” , con tan sólo ligeras modificaciones, eliminando el baño de fachada y transformando la cocina en un aseo y almacén, junto al patio de luz, y dejando así libre toda la super ficie disponible junto a la fachada, consiguien - do un espacio longitudinal diáfano y ajustado a las necesidades del estudio profe- sional que necesitábamos. Se liberó todo el v olumen interior , generando un único espacio de trabajo que se debía organizar en función de los huecos en la fachada, que cualificaban y organizaban el interior del mismo. La ocupación del espacio fue realmente fácil, el ritmo de los huecos en fachada, cuatro, dos ventanas y dos balcones, nos marcaba clarísimamente la pauta para la colocación de los diferentes ámbitos de trabajo. En un e x tremo situamos la biblioteca y , por un azar de la vida, la gran mesa de reunión, la que en su día perteneció al arquitecto Aurelio Gómez de T erreros; y a continuación, intercalados entre los huecos, unas v eces ventanas y otras balcones, situamos de una manera equidistante las mesas, los ordenadores, los libros, las ilusiones. Finalmente, al f ondo, en el otro extremo y junto a la medianer a traser a, situamos nuestro pequeño taller de maquetas, la herramienta fundamental en el proceso de trabajo de aquel estudio. Aquí la maqueta es la realidad, una construcción. P ero en el estudio, las maque- tas son sobre todo una herramienta de comunicación entre nosotros, es decir , no tanto una inv estigación formal, sino una manera de que las quince personas que están encima de un trabajo estén en lo mismo: lo ven, lo entienden, lo saben. 79 74 “Es probable que lo relativo a la estrati- ficación me interesa más que las perspecti- vas imprevistas que generan las extraccio- nes; no pienso en la superficie, sino en el borde plegado, la superficie escindida que rev ela el proceso autobiográfico de su crea- ción” , en MA TT A-CLARK, G. (2006). Opus cit . p. 53. 75 “Y ocurría que en cualquier a de los es- tados de deformación y ruina, la construc- ción conservaba sus mejores cualidades... De ahí nace el interés por los cimientos, por las huellas que los edificios dejan en el tiempo, por una noción de la f orma en la que el recuerdo es parte principal” , en MIRALLES, E. (2011). p. 171. 76 A USTER, P . (1994). p. 41. 77 Cita de Félix Duque en CASTRO, F . (2004). p. 34, donde el autor añade: “ A pe- sar de todo, somos capaces de habitar en medio de la demolición, esa palabr a que podría resumirlo todo” . 78 MA T T A-CLARK, G. (2006). Opus cit . p . 142. 79 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Opus cit . p. 13. 5.105 5.106 206 GALERA 5.106 a 5.109 Vistas del estudio en la vi- vienda del segundo izquierda. 2001 5.110 Vista del estudio, con los alumnos colaboradores trabajando en una maqueta: Jose Carlos Garrido, Y iyi y Javi Oliv a. 2004. 5.106 5.107 207 MD 05 I GALERA 5.6 Ampliación y desplazamiento del estudio La edificación mostró con esta transformación la capacidad de adaptación par a con- v er tir unas viviendas, con un progr ama doméstico tradicional, a un espacio de tra- bajo abierto y de uso profesional. Existían evidentemente esas condiciones previas. Este proy ecto de arquitec tura total, a pesar de su escasa entidad, de tr ansformación de una vivienda en estudio de arquitectura, siempre tuv o un carácter de proyecto doméstico, por la inter vención realizada, por su escala, por la ocupación del es- pacio, por la disposición de sus muebles y objetos, por la personalidad y caracte- rísticas de todas las personas que en aquellos años hicimos uso de él, “el material de trabajo son más bien las personas…” , 80 y por los acontecimientos y sucesos, de todo tipo, que tuvieron lugar allí (concursos, charlas, proyectos, cenas, risas, etc.). Años más tarde, en 2007, tras el abandono de Manuel Chas, el “cuar to” segundo derecha se queda vacío, y se retoman las conv ersaciones, tantas v eces iniciadas, elu- cubradas o soñadas anterior mente, con la propiedad, sobre la posibilidad de ocupar esta vivienda y comunicar ambas para ampliar el estudio. Estas conversaciones y sus intenciones fueron incluso alentadas por Manolo, cuando vio inaplazable su traslado a la residencia. En este tiempo Enrique había dejado el estudio y retomado su actividad por otros derroteros, actividad prof esional con Vicky , sus proy ectos en el IAPH y finalmente su incorporación al depar tamento de Historia de la ETSAS. T r as un periodo de trabajo con José Carlos Oliva, se había unido poco tiempo antes, en 2006, T omás García, el que además de amigo desde la infancia y compañero de carrera, el que estaba llamado a ser el socio natural de estudio profesional. El estudio en aquellos momentos tenía algunos trabajos en elabor ación y aparecieron otros encargos nue vos, no sé si había crecido o había adquirido una cier ta madurez o experiencia, si es que eso ocurre alguna vez, pero el caso es que, tras no pocas dudas y vacilaciones, nos embarcamos en esta nueva a ventura, otra vez envueltos en la duda, tan valorada por Montaigne: “Debe proponérsele esta variedad de jui- cios; que elija si puede; si no, que permanezca en la duda” . 81 La ampliación, consistía en la ocupación y transformación de la antigua vivienda de Manolo Chas y la unión con el existente estudio, que en principio, era sencilla pues ya habíamos habitado y experimentado el espacio y su arquitectura, como nos aconseja Rasmussen: “hay que experimentarla” , “vivir los espacios” . 82 Habíamos ocupado durante años ya la vivienda colindante; tan sólo er a necesario transformar la vivienda vacía y demoler el tabique de separación entre ambos espacios y se con- 80 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Ibí- dem . p. 16. 81 MONT AIGNE, M. de, (2007). Los ensa- yos . p. 1202. 82 La cita completa es: “No basta con ver la arquitectura; hay que experimentarla. Hay que observar cómo se proy ectó par a satisfacer un cometido especial y cómo se adaptó a las ideas y al ritmo de una época específica. Hay que vivir los espacios, sentir cómo se cierran entor no a nosotros, obser - var con qué naturalidad se nos guía de uno a otro” , en RASMUSSEN, S. E. (2007). Opus cit. p 31. 5.108 5.109 5.110 208 GALERA 5.111 Planta del estudio ampliado, unien - do y comunicando las dos viviendas de la planta segunda, en 2007. Escala 1:175 5.112 Planta de L´Atelier de Le Corbusier en la Rue de Sevres 35, primera planta, según la reconstrucción de Arthur Rüegg and Bar- bara Thommem, 1988, en Le Corbusier , Mo- ments in the lif e of a Great Ar c hitect . 1999. p. 40. Aprox. escala 1:175. 5.113 Vista del espacio de planta baja de acceso al L´Atelier de Corbusier , este espa- cio tiene las mismas dimensiones que el L´Atelier de la planta primera. 5.114 Le Corbusier y sus colaboradores, en L ’Atelier de la Rue de Sèvres 35, hacia 1950. seguía, en una nueva vuelta de tuerca a este edificio, enfrentar nos y av entur arnos en un espacio que doblaba su tamaño. Y así se hizo y la nuev a planta contemplada ahora en conjunto, con toda su dimensión en fachada, como nunca antes había sido vista, impresionaba por su longitud, v einte metros y siete huecos en fachada; cuatro v entanas y tres balcones; Miralles decía: “lo ideal es que las casas sean gr andes, pero si no lo pueden ser , al menos que sean largas” , 83 y si algo tenían estas casas, es que nunca fueron largas, sin embargo, ahora unidas y convertidas en estudio profesional, er an largas. Er a un espacio que mantenía y reforzaba sus característi- cas espaciales propias: su gran longitud, además se seguía manteniendo la banda técnica, o ser vidor a, junto a la medianera tr aser a, dejando el resto del espacio libre y disponible junto a la fachada, a pesar del estrechamiento central provocado por el muro de la escalera, que incluso más que molestar en la or ganización lineal del estudio, ordenaba y matizaba, con su aparición, la comunicación entre las antiguas viviendas. Ahora si parecía opor tuna una mínima compar timentación del espacio, de tal ma- nera que en la nueva zona decidimos situar un módulo fijo y equipado, que ha- cía las v eces de contenedor-almacén-biblioteca ex ento, que pautara mínimamente tanto espacio longitudinal y articular a el encuentro entre ambas viviendas, como podemos apreciar en la nueva planta. El estudio se organizó de nue vo linealmente, de una manera sincronizada con los numerosos huecos a la calle, con una fila de mesas perpendiculares a la fachada. En cualquier caso generando ámbitos de tr a- bajo y lugares de encuentro polivalentes desde los que nos movíamos libremente e íbamos ocupando casi aleatoriamente. 8.113 2.112 8.112 PLANTA L’ATELIER LE CORBUSIER 5.111 PLANTA SEGUNDA 0 1 2 5 E. 1:175 209 MD 05 I GALERA El peine funciona muy bien para organizar a la gente; es como arar los campos. Lo que pasa es que en este caso, cuando hay un número tan grande de personas, las separas y las juntas como harías con cualquier fluido; la gente es el material de trabajo. 84 Viendo la planta del nue v o estudio, con las dos viviendas unidas y transformadas en un único y abierto ámbito de tr abajo, las ref erencias a espacios longitudinales si- milares en la historia de la arquitectura er an muchas y evidentes; sin embar go, para nosotros la primera y principal, la que se nos v enía a la cabeza er a el espacio “ja- balina” 85 del mismísimo Le Corbusier , su estudio de arquitectur a L ’Atelier en la Rue de Sèvres 35, P aris. Se puede obser var la relación entre las dimensiones de ambas plantas. Aquella sala lar ga y estrecha, aquel también longitudinal “cuar to” , situada en la primera planta de un ala en desuso en el claustro del monasterio jesuita de la Église Saint-Ignace , donde a finales de 1923, Le Corbusier abre oficialmente su propio estudio, a raíz del encargo del proyecto de las viviendas estandarizadas y ex- perimentales de Quar tier s Moder nes Fr ugès en P essac, hasta junio de 1940, cuando con la invasión nazi de P aris se ven obligados a cerrarlo. Aquel L ’Atelier o taller de arquitectura situado en una habitación alargada y de altos techos, era iluminado la- teralmente desde las ventanas que daban al patio principal del monasterio, y como ocurrió en el estudio de la calle Galera, era un espacio también adaptado a otro uso del inicialmente previsto. Después de la aparición del estudio de Le Corbusier en nuestro imaginario, sur- gieron además, como en un juego constante de adivinanzas, dos ref erencias enca- denadas, a la hora de hablar de la nueva situación generada por el doble acceso del estudio. P or un lado, el comentario admirativ o de Mansilla y T uñón sobre la circularidad a trav és del patio en el estudio de Mir alles, 86 y , por otro lado, la expli- cación que dan Cristina Díaz y Efrén García sobre el funcionamiento del estudio de Mansilla+T uñón tras su ampliación, donde se encuentran dos puer tas. 87 Con lo cual habíamos conseguido aunar las dos condiciones mencionadas anteriormente, por un lado, la circularidad del estudio de Miralles, y por otro, la doble puerta del estudio de Mansilla+T uñón. Ocurría así una de las cosas más divertidas del mismo y consistía en el hecho de encontrar nos con dos puertas de entr ada al espacio interior , que aun dando al mismo ámbito comunicado, un poliv alente espacio de reunión, te hacían entrar en el mismo en direcciones opuestas. A demás ambas per- manecían normalmente abier tas al espacio de la escaler a, por la que apenas pasaba nadie, y prác ticamente formaba par te de nuestro estudio. La entrada al estudio se podía realizar libremente, por una u otra, y gracias a esta liber tad, se apor taba un grado más de flexibilidad al estudio, todo el mundo utilizaba una u otr a según le conv enía. Era un estudio de puer tas abier tas, dos, por las que se nos deslizaban, desplazaban y perdían los concursos… 83 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Opus cit . p. 12. 84 TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Ibí- dem . p. 13. 85 “Si te fijas en su estudio de la Rue de Sèvres por ejemplo, dentro de esa jabalina de donde salieron tantas y tantas lecciones perdurables, sorprende comprobar las di- mensiones que tuvo su cuarto” , en MARTÍ- NEZ, L. (2001). Opus cit . p. 113. 86 “Es fantástico este estudio alrededor del patio, en el que sales por una puerta y , recorriendo todo el estudio, vuelv es a la misma habitación por la puerta contr aria. El taller de maquetas…” , en TUÑON, E. y MORENO, L. (2000). Opus cit. p. 8. 87 “T r as descartar Ia mudanza a un local de superficie más generosa, Mansilla y T u- ñón eligieron hacerse con más espacio de trabajo extendiendo su oficina a Ia planta inferior , de un modo que ellos mismos po- drían utilizar como metáfora de su forma de trabajar , dos estudios de idéntico tama- ño pero ocupados de formas ligeramente distintas; con las puertas siempre abier tas y unidos por Ia escalera pública del edificio una vía abierta al mundo de ahí fuer a, a trav és de la que Io inesperado, los errores y las casualidades pueden colarse en su uni- verso priv ado” , en DÍAZ, C. y GAR CÍA, E. (2003). p. 6. 5.114 216 GALERA 5.119 Maqueta de la casa de la calle Gale- ra 29, sin la tabiquería interior en la planta primera y segunda. 5.120 Maqueta de la casa de la calle Gale- ra 29, sin la tabiquería interior en la planta baja. 5.119 5.120 217 MD 05 I GALERA 99 LA CA T ON & V ASSAL. (2021). p. 86. 100 SIERRA, J. R. (1994). p. 113. 101 Extr acto de la memoria del Programa Docente de los cursos de la asignatura P9 “Ciudad” , grupo 5.08, ETSAS, durante los cursos 18-19, 19-20, 20-21, 21-22 y 22-23. El proy ecto er a una opor tunidad. Recordemos las palabras de Lacaton & V assal al respecto: “Siempre consideramos lo existente como una opor tunidad. T odas las situaciones ofrecen un potencial y unos v olúmenes que pueden reutilizarse, reacti- varse e integrarse” . 99 Las cla ves del pro yecto estaban en el propio edificio existente, en la manera en la que ya había sido utilizado por sus usuarios, y en potenciar “lo encontrado” proponiendo pequeñas interv enciones de puesta en valor del sopor te, para desde ahí tr ansformar lo que allí había, quizás er a suficiente con cier ta opera- ción de limpieza, de eliminación de algunos elementos, o de mo vimiento y traslado de otras, o incluso la vuelta atrás en determinadas situaciones muy concretas, para que el edificio empezase a entenderse y vivirse de otra maner a. En este sentido José Ramón Sierr a nos recuerda, cuando piensa en las “formas de la historia” , cuando habla del encuentro de la “casa anterior” con la “casa renacida” , de lo viejo y lo nuev o: (…) como partes aún vivas que ser án integradas por completo en la nueva arqui- tectura de ellas renacida (rehecha). Ahora no restaurada (como antes). R ehabili- tada, reformada. La casa nueva construida con las par tes de las casas anteriores que la misma casa fue. Esta mágica relación entre lo viejo y lo nuev o, unidos en una íntima y esencial conviv encia, es justamente una de las aportes esenciales de toda v erdader a ar- quitectura, donde cada gesto, cada artefac to, está destinado a destruir , cambiar y modificar los equilibrios anteriores, sean también ar tificios o aún residuos de alguna naturaleza. 100 Era la posibilidad de tr abajar en un proyecto prof esional similar a los propuestos en la docencia, cuando trasladamos a los alumnos la posibilidad “re” , la necesidad “re” , la obligación de “re- pensar” nuestra manera de afrontar la ciudad y la arquitectur a a trav és de los ejercicios de la asignatur a de Proyectos en la Escuela: Re- es una oportunidad. Re- es pensar , y v olver a pensar , es refl exionar , sobre lo ya pensado. Re- es también rehabitar , es rehabilitar pero con nuev os usos. Re- es repetición, es desplazamiento hacia atr ás y vuelta adelante. Re- es dar un nue vo significado, es dar otr a opor tunidad, otr a posibilidad. Re- es actuar sobre lo existente y lo preexistente. Re- es v olver a construir y de-construir , hacer y deshacer , montar y desmontar . Re- es contrario a la idea de desecho. Re- implica un posicionamiento frente a un estímulo. Re- no está acabado, es proceso. 101 218 GALERA 5.121 0 1 2 5 E. 1:175 PLANTA PRIMERA Y SEGUNDA PLANTA BAJA 5.121 Plantas baja , primera y segunda, va- cías y limpias de elementos y particiones interiores. 219 MD 05 I GALERA El programa del nuev o conjunto de viviendas requería una variedad tipológica, superar los desfasados y rígidos esquemas tipológicos de la moder nidad, y pro- poner unas viviendas adaptables y flexibles que tuvieran en cuenta a los futuros y posibles usuarios, que ya no serían iguales a los habitantes que estaban abando- nando la edificación, aquellas tradicionales familias de clase tr abajador a del primer tercio del siglo pasado. Si antes aquí se necesitaban viviendas tradicionales y con un programa clásico par a una familia nuclear , ahor a, por su situación en la ciudad, por la transformación del centro histórico, por la falta de servicios, por la presión inmobiliaria, y la progresiva peatonalización del centro, se requerirían espacios do- mésticos amparados en una propuesta neutr a y abier ta, con ambigüedad, pluralidad y flexibilidad de usos. Debería ser una pequeña actuación doméstica encaminada y actualizada para albergar formas de conviv encias diversas, posiblemente par a jóv e- nes, solteros, parejas sin hijos, separ ados con o sin hijos, estudiantes, trabajadores, profesionales independientes que posiblemente demandasen ámbitos de trabajo en las viviendas... La viabilidad del proy ecto er a evidente, por una par te, el car ácter doméstico lo tenía el edificio desde su origen y las viviendas ya existían, e incluso ya habíamos visto y casi compartido como las usaban y modificaban sus propietarios, ahora tan sólo era necesario transformarlas par a que se adaptasen a las nuevas situaciones familiares variables, a nuev os modos de vida cambiantes y a los requerimientos ac tuales en la sociedad. 102 P or otr a par te, la posibilidad de establecer en el edificio espacios de trabajo, despachos prof esionales, era ya evidente, una vez que nosotros mismos ha- bíamos probado y ensa yado la versatilidad del espacio, además lo habíamos hecho de diferentes maneras y con distintas ocupaciones, casi todas las posibles. El planteamiento del proy ecto er a buscar , desde el espacio de oportunidad dispo- nible, un mecanismo flexible que permitiese cambios en el espacio y en el tiempo, pero una flexibilidad no sólo de concepción del espacio, sino en los tipos de vivienda que diesen respuesta a una div ersidad social creciente y mutante, y que fuese capaz, desde el sopor te dado, de gener ar una situación de conviv encia libre y abierta, de manera que las viviendas pudiesen ceder o asumir super ficies y habita- ciones, y así pudiesen crecer y/o decrecer . P ero además plantear un dispositivo tan abierto que combinase progr amas mix tos de vivienda y/o trabajo, coincidentes en el tiempo o alternativamente. Era necesaria esa adaptabilidad -tener la capacidad de tr ansformarse para albergar otros usos diferentes a los pensados inicialmente-, e incluso su rev ersibilidad en el tiempo, en el sentido en el que apunta Manuel Gausa: “ Aquella acción capaz de cambiar el sentido de su propio movimiento y/o restituir las cosas a un estado sensiblemente similar al que presentaba previamente” 103 . En la creencia de que las dinámicas de intercambio entre ambas demandas enriquecían las posibilidades del proy ecto y especialmente a los espacios domésticos. 102 “ La nueva situación de los hogares es- pañoles, en los que encontramos familias monoparentales, jó venes, ancianos, emi- grantes, y las múltiples posibilidades que a su vez tiene cada grupo, no nos puede llevar a guetificar la ciudad. Por el contra- rio, nos da la opor tunidad para conseguir la deseada integración y conseguir un tejido urbano equilibrado ” , en MO Y A, L. (2008). pp. 178-179. 103 GA USA, M. (2001) “rev ersibles” . p. 518. 220 GALERA 5.122 Desarrollo d el apropuesta sobre la planta tipo, las de primera y segunda plan- ta. 5.122 221 MD 05 I GALERA Si concebimos el espacio habitable como vacío, nos permite incorpor ar la noción de temporalidad, de transitoriedad. Si las partes fijas, permanentes, se agrupan en núcleos de servicios y las par tes cambiables se alojan sin divisiones rígidas y con criterios de temporalidad, los cambios que sufra la unidad familiar a lo largo del tiempo serán resueltos sin profundas y costosas transformaciones. En la definición de la vivienda hemos de fijar y agrupar claramente lo que es permanente y lo que es efímero, lo que es fijo y lo que es susceptible de ser cambiado. 104 Propuesta de inter v ención que par a conseguir este objetiv o de flexibilidad, agr u- pando “ claramente lo que es per manente y lo que es efímero ” , como señalan Aran- guren y González, debe establecer un orden, fijar unas pautas de ref erencia o de organización que faciliten esa fl exibilidad, y que como indica Manuel Gallego, posteriormente: “ per mitiesen esas cier tas variaciones ”. 105 P ara ello se emplean y combinan dos estrategias de proyecto: por un lado, el establecimiento y definición de una medianera gruesa “ constante ” a modo de banda técnica con instalaciones, potenciando y fortaleciendo la ya existente, y por otro lado, en el resto de la super - ficie liberada y ya disponible, la aparición de unas habitaciones “ concatenadas ”, c o - nectadas unas con otras, y de similares superficies, que ordenen en una secuencia flexible las estancias, espacios domésticos o de tr abajo. Organización espacial y en planta, la de “ los baños y cocinas como espacios constantes ” , que ya fue defendida por Mies van der Rohe hace décadas como la mejor herramienta de proy ecto par a “ satisfacer cualquier requisito de habitabilidad ”. 106 Lo cierto es que la medianer a o banda técnica, ya estaba, pr ácticamente existía en la edificación desde el proy ecto inicial de Aurelio Gómez Millán, si bien a falta de completarla o potenciarla. Espacio de concentración que recorría toda la longitud de la medianera tr asera, alber gaba en una anchura constante elementos tanto ge- nerales de la edificación como privados de las viviendas. Ahora tanto sólo consistía en colmatarla, ahondar en ella y completarla de sentido, lle varla con claridad de extremo a extremo, de medianera a medianera later al. Medianera técnica que continua albergando los espacios ya existentes, gener ales y comunes: la escalera y los dos patios de luces, que si bien ya cumplían una labor esencial ahora deberían ser potenciados aún más, eliminando los cerramientos opa- cos de los patios, para convertirse, con los cerramientos completamente acristalados como linternas de luz, en pozos de aire que a yudasen a una eficaz ventilación cru- zada. Medianera que se colmata y compacta con todos los elementos técnicos, de almacenamiento y de ser vicio –sanitarios, cocinas e instalaciones-, que funcionan como el soporte de las habitaciones o espacios de tr abajo adyacentes, y por tanto difíciles y complicados de mov er con posterioridad. La e xistencia y capacidad de esta medianera funcional es la que per mite vaciar el resto del espacio disponible. 104 ARANGUREN, M. J. y GONZÁLEZ, J. (2001). p. 604. 105 La cita completa es: “P ensaba y sigo pensando que una forma de enfrentarse con el tema era, en lugar de establecer un organigrama concreto, establecer un orden, fijar unas pautas de comportamiento, de referencia o de or ganización que per mitie- sen ciertas variaciones, como estableciendo los elementos prefijados” , GALLEGO, M. (1995). p. 169. 106 La cita completa es: “En la actualidad, los motivos económicos e xigen racionalizar y normalizar la construcción de viviendas de alquiler . P ero por otr a parte, esta cre- ciente diferenciación de nuestros requisitos de habitabilidad exige ma yor libertad en el tipo de uso. (...) Si nos limitamos a configu- rar sólo el baño y la cocina como espacios constantes, debido a sus instalaciones, y optamos por dividir el resto de la superficie habitable con paredes móviles, creo que se puede satisfacer cualquier requisito de ha- bitabilidad” , NEUMEYER, F . (1995). p. 396. PLANTA PRIMERA Y SEGUNDA 5.123 5.123 Desarrollo base de la propuesta so- bre la planta tipo, las de primera y segunda planta. 5.124 Cuadro completo de posibilidades de reparto de las tres plantas entre dos vi- viendas. 5.124 Esta apuesta por la concentración de espacios técnicos, de instalaciones y servicios, en una banda muy clara y deter minada, lo que pretendía er a un vaciado del resto de la planta junto al plano de fachada. Como señala Monique Eleb: “ La flexibilidad como un dispositiv o que permite tr ansformar constantemente el interior de las vi- vienda. La disposición de los elementos fijos, agrupados en las paredes medianer as o en las fachadas, libera el interior de la vivienda ”. 107 Una liber ación total del espa- cio interior , apoyada en la propia configuración espacial y estruc tural del edificio, que permite entenderlo como un vacío disponible y adaptable, versátil y fl exible. Espacio per fectible, ambiguo y ev olutiv o. Esta indeterminación espacial creada gener a la posibilidad de reorganizar la vivien- da, adaptándola continuamente a la nueva div ersidad habitable que la solicita. De tal manera que una vez que se consigue realizar un vaciado del espacio disponible, cierto es reconocer que el espacio dado tiene una gr an potencialidad, este queda como un espacio absolutamente abierto y versátil. T an sólo queda como organizarlo con flexibilidad y con las mínimas ataduras posibles, como posicionar las funciones y actividades en él de forma que no se pierdan las mencionadas carac terísticas in- herentes a él. T an sólo queda decidir el orden de las actividades, como dice Txatx o Sabater: “El orden de las actividades que subdividen el espacio” . 108 Este espacio resultante se deseaba que funcionase con flexibilidad, alejándonos de la idea de un espacio único, continuo y abier to, un tipo “loft” ya super ado en muchas ocasiones, y alejándonos también de la flexibilidad conseguida por una sobresaturación de mecanismos móviles o desplazables, sino que por el contr ario se buscaba una organización fl exible con espacios polivalentes y mutables que fa- cilitasen la idea de intercambiabilidad de actividades entre habitaciones y estancias. Unos espacios sin jerarquías, una indeterminación en la jerarquía de las habitacio- nes que componen la vivienda fomentando por el contrario la polifuncionalidad en las diferentes estancias que facilite otras maneras de vivir y usar los espacios. En este edificio cargado de posibilidades, tr as la eliminación de antiguas compar- timentaciones, el espacio, la estructura y lo indispensable subsisten, recalcando las cualidades del espacio vaciado; basta con una or ganización clara y el ajuste en el tamaño de las crujías para eliminar las zonas de paso. En la propuesta se e vitan los espacios específicos y mono funcionales como los v estíbulos, los pasillos, u otr as conexiones, para que todo funcione casi simultáneamente como lugar de tr ansito y paso, o lugar de estancias, entre las dif erentes habitaciones que conforman este habitar . Y los inevitables elementos de compar timentación que aparezcan deberán ser fle xibles y rev ersibles, ajustables a los gr ados de permeabilidad y comunicación entre las habitaciones generan espacios de estancias que multiplican las posibilida- des de uso. 107 ELEB, M. (1998). p. 172. 108 SABA TER, T . (1998). p. 219. Espacio liberado y disponible par a el proyecto doméstico, par a la vida cotidiana, para su utilización y ocupación, para la aparición de esa segunda estrategia de proy ecto que nos per mita ocupar con flexibilidad el espacio vaciado. Organizán- dose este espacio mediante el encadenamiento de estancias o habitaciones sin uso definidos a priori, de similares super ficies, apo yadas en el indiferenciado muro de fachada y sin elementos intermedios de unión o ar ticulación en la búsqueda de una organización del espacio y la plant a con habitaciones que como principal valor tuviesen la polivalencia y la ambigüedad. Como defendía Robert V enturi: La habitación multifuncional es posiblemente la respuesta más auténtica al arqui- tecto moderno preocupado por la flexibilidad. La habitación con un propósito genérico en lugar de específico, y con muebles movibles en lugar de tabiques movibles, fomenta una fl exibilidad perceptiva en lugar de una fle xibilidad física y permite la rigidez y la per manencia, que todavía son necesarias en nuestros edificios. La ambigüedad válida fomenta la fl exibilidad útil. 109 3 4 + vivienda vivienda 3 4 + vivienda vivienda 3 4 + 4 3 + vivienda vivienda 4 3 + vivienda vivienda 4 3 + Esquemas de división de la planta tipo, la primera y segunda, con el reparto de las siete habitaciones y una de las posibles uti- lizaciones. 5.125 Vivienda derecha de 3 habitaciones e izquierda de 4 habitaciones. 5.126 Vivienda derecha de 4 habitaciones e izquierda de 3 habitaciones. 5.127 Vivienda derecha de 2 habitaciones e izquierda de 5 habitaciones. 5.128 Vivienda derecha de 5 habitaciones e izquierda de 2 habitaciones. 5.125 5.126 Se pretendía seguir manteniendo la idea de un espacio abierto, que se siguiese entendiendo como un único espacio con múltiples posibilidades, para ello había que buscar una organización fl exible con espacios mutables y polivalentes. Una organización aparentemente aleatoria, que fomentase la idea de intercambiabilidad de actividades utilizando como mecanismo de compar timentación el mobiliario, “introducir la compartimentación como un mobiliario” . 110 Flexibilidad, en última instancia, basada en la regularidad y homogeneidad de las habitaciones, estancias o “cuar tos” , en unos momentos que, como nos recuerda Joan Rav ellat, la rapidez de los cambios sociales y tecnológicos, nos hace imposible saber que ocurrirá en los espacios domésticos, cual será la vivienda deseada, la buena vivienda del futuro: Reclamaba fl exibilidad justamente porque la v elocidad de los cambios hacen imprevisibles lo que pueda pasar en pocos años, incapacitándonos para detectar cual va a ser el programa, el uso, las necesidades en un brev e plazo de tiempo. 111 2 5 + 2 5 + vivienda vivienda 2 5 + vivienda vivienda 5 2 + vivienda vivienda 5 2 + vivienda vivienda 5 2 + 109 VENTURI, R. (1987). p.53. 110 ARANGUREN, M. J. y GONZÁLEZ, J. (1997). p. 258. 111 RA VELLA T , J. P . (1995). p. 57. 5.127 5.128 ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE OCUPACIÓN CON UNA DIVISIÓN DE 3 (D) Y 4 (I) HABITACIONES ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE OCUPACIÓN CON UNA DIVISIÓN DE 4 (D) Y 3 (I) HABITACIONES 5.129 5.130 Esquemas con las diferentes posibilidades de uso y ocupación de las habitaciones, se - gún las divisiones anteriormente dibujadas: 5.129 Vivienda derecha de 3 habitaciones e izquierda de 4 habitaciones. 5.130 Vivienda derecha de 4 habitaciones e izquierda de 3 habitaciones. 5.131 Vivienda derecha de 5 habitaciones e izquierda de 2 habitaciones, en las 2 plantas superiores y a la inv ersa en las 2 inferiores. 5.132 Viviendas donde toda la planta se estructura como espacios polivalentes de oficinas, con distintas particiones. ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE OCUPACIÓN CON UNA DIVISIÓN DE 2 Y 5 HABITACIONES ESQUEMAS DE POSIBILIDADES DE UTILIZACIÓN COMO ESPACIOS DE OFICINAS 5.131 5.132 228 GALERA 5.134 Fotocomposición a partir del dibujo 13, r ue del Percebe, 1961, de Francisco Iba- ñez, sobre el que se v acían las habitaciones y se dejan blancas y vacías, como si de la calle galera 29 se tratase. 5.135 Fotocomposición a partir del dibu- jo 13, r ue del P ercebe, 1961, de Francisco Ibañez, sobre el que se cambia el rótulo d ela dirección, como si de la calle galera 29 se tratase. 5.136 Fotocomposición a partir del dibujo 13, r ue del Percebe, 1961, de Francisco Iba- ñez, sobre el que se v acían las habitaciones y se dibujan como habitaciones turísticas de alquiler , como si de la calle galera 29 se tratase. 5.133 5.135 5.134 229 MD 05 I GALERA El continuo vaiv én de cambios y modificaciones que la edificación ha ido teniendo a lo largo de su e xistencia, en apenas unos nov enta y cinco años de vida, podrían ser narrados de la siguiente maner a: inicialmente la edificación fue concebida como un pequeño edifico híbrido, de usos compar tidos, con almacenes en su planta baja y una planta superior con dos viviendas. Después, sin finalizar la obra, vino la transformación de los almacenes de planta baja en viviendas, y la ampliación por remonte con una planta completa más, idéntica a la de las viviendas de la planta inferior , quedando así tr ansformado el inmueble en su totalidad en un edificio de viviendas destinadas al alquiler . P osteriormente, durante décadas y lentamente, vinieron los cambios acordados entre las familias residentes y la propiedad, par a ir acompasando la edificación en general, y las viviendas en particular , a las nece- sidades y cambios en la demanda de las diferentes familias. Finalmente, a medida que los antiguos arrendatarios iban abandonando el edificio, se produjo la transfor - mación de algunas viviendas en diáfanos espacios de trabajo, de manera que hasta dos estudios de arquitectura llegaron a estar establecidos allí. Durante estos últimos años, se fue gestando la posibilidad de una intervención global sobre la edificación con un proy ecto doméstico, que fuese compatible con espacios de trabajo independientes, y que, por tanto, debía plantearse con esa ambigüedad y posibilidad. Las viviendas y espacios domésticos, sus habitaciones y conjuntos de habitaciones, se planteaban repensando tipologías y experiencias do- mesticas superadas, con objeto de proponer espacios y paisajes domésticos nue v os y de ma yor flexibilidad, en el espacio y el tiempo, par a unos diferentes modos de habitar , para unos nuev os tipos de familia o nuevas agrupaciones de conviv encia, y sus reales y cambiantes necesidades. Habitaciones y viviendas variadas y adaptables, que fuesen capaces de propor- cionar un div erso y buen vivir a sus mor adores, al modo de aquellos pequeños placeres de la vida que nos proponían Alison y P eter Smithson 112 , dando lugar a la cotidianidad de las personas, o con palabr as de Eileen Gr a y: “Debemos construir para la gente de tal maner a que pueda encontrar , una v ez más, en la arquitectura la alegría de aumentar el poder y la realización completa de sus potencialidades” . P or último, se produjo lo inevitable muchas v eces, la necesidad de v ender el inmue- ble por parte de la propiedad y descar tándose, por tanto, el proyecto de viviendas; la compra del edificio de la calle Galer a 29 por par te de un inv ersor inmobiliario ajeno a la ciudad supuso la transformación de las viviendas en unos reducidos apar- tamentos turísticos al uso, con una propuesta especulativa, basado en el máximo 112 SMITHSON, A. y P . (1957). 230 GALERA 231 MD 05 I GALERA aprov echamiento del espacio y en la extrema compar timentación del espacio, con el ma yor número de habitaciones posibles, que significa el ma yor número de camas. Una parálisis, una inv olución, que ha hecho retroceder al inmueble a una situación de hace décadas, contr aria a las actuales demandas domésticas con este cambio de uso desde parámetros ajenos a la ciudad, a la edificación y a las viviendas. Esta tendencia generalizada, esta brutal presión inmobiliaria y especulativa que sufren los v ecinos, en la calle Galera y en todo el barrio, está produciendo una se- gregación socio-espacial en la ciudad, de la que es buen ejemplo esta edificación, con la exclusión de residentes en el centro de la misma, y la homogeneización, en el sentido más empobrecedor de la palabra, del antiguo arrabal de la Cestería, como ocurre en otros barrios de la ciudad, con otras aéreas turísticas de la ciudad que sufren la misma presión o con otras ciudades. Una calle y una ciudad, que estuvo car gada de memoria e historia y que lentamen- te va quedando huérfana, que de pertenecer y ser tomada por los tr abajadores y residentes de la misma, queda desier ta en muchas épocas del año y sólo invadida en días y fechas contados por ef ec to de la turisficación; con la progresiva pérdida de los antiguos usos y costumbres, de la vida de bar rio y de su estructur a comercial histórica. 113 Barrios y ciudades desnatu ralizados que van camino de la implosión, como irónicamente argumentaba R em K oolhaas en La ciudad genér ica , en 2006; ciudades despojadas de identidad que podrían ser cualquier ciudad, y cas as que podrían ser cualquier casa; ciudades y casas genéricas. La ciudad, la calle y los habitantes de la casa de Galer a que recuerdo, han abando- nado la casa, han desaparecido, la edificación, sin ellos, sin su vida cotidiana, sin los modos de vida de sus habitantes, sin sus pautas y protocolos, se ha conv er tido en una cáscara vacía de vida, pues ya no cobija y alienta a sus antiguos moradores, pues como decía Vicente V erdú: La casa es nuestra cáscar a. Más que el capar azón de una tor tuga que, en defini- tiva, no al envuelve por entero. La casa es nuestra investidura. Siempre vamos o v enimos de casa y la casa, mientr as cumplimos la vida cotidiana nos acompaña sin cesar . 114 Los usuarios hacen y construyen sus viviendas, pero también son las casas, los “cuartos” y las habitaciones, donde vivimos y nos mov emos, los que moldean a sus moradores, y todos juntos son los que en última instancia definen, forman y moldean la calle y la ciudad. 113 Esta situación ha sido estudiada re- cientemente, entre otros trabajos, por los investigadores Carmen Mínguez, de la Uni- versidad Complutense de Madrid, Asunción Blanco-Romero, de la Universidad Autóno- ma de Barcelona; y Alfonso Fernández-T a- bales, de la Univ ersidad de Sevilla en el tra- bajo de investigación “Ciudades para vivir vs. Ciudades para visitar . El turismo como factor de segregación urbana” , publicado en el libro Geog rafía Social. Permanencias, cambios y escenarios futur os (2022). 114 VERDÚ, V . (2002). 232 GALERA 233 MD 05 I GALERA 5.7 Bibliograf ía Acerca de la casa. Cur sos de la Univer sidad Antonio Mac hado, Baeza 199 2. (1994). Sevilla: Junta de Andalucía. ALBARDONEDO, Antonio José. (2002). El urbanismo de Sevilla durante el reinado de Felipe II . Sevilla: Guadalquivir Ediciones. ALMUEDO, José. (1996). Ciudad e industr ia. Sevilla 1850-1930 . Sevilla: Diputación Provincial de Se villa. Arquitectos 176, nº 05/4 . (2006). Madrid: CSCAE. ARANGUREN, María José y GONZÁLEZ, José. (1997). “La experiencia euroP AN” , en Nuevos modos de habitar . V alencia: Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad V alenciana. pp. 254-269. ARANGUREN, María José y GONZÁLEZ, José. (2001). “Habitar la caja” , inédito, 1999, en Gausa, M., en “vacío habi(li)tado” , en GA USA, M. et al. Diccionar io Metápolis Arquitectura Av anzada . p. 604. A USTER, Paul. (1994). La invención de la soledad . Barcelona: Anagr ama. BARRIONUEV O, Antonio. (2003). Sevilla. Las f or mas de crecimiento y constr ucción de la ciudad . Sevilla: Univ ersidad de Sevilla. BA UMAN, Zygmunt. 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Sevilla: A yun- tamiento de Sevilla. 6.1 La galería inhabitada 243 6.2 Desde arriba, la ciudad a lo lejos 253 6.3 Planta baja y escaleras, lugares para lo colectivo 263 6.4 La estricta retícula que configura el esqueleto 269 6.5 La combinación de módulos como viviendas 275 6.6 V aciar el espacio 281 6.7 La vivienda que se asemeja al loft 287 6.8 Grandes volúmenes de aire en los dúplex y triple x 289 6.9 El espacio se entrega en “crudo” 293 6.10 T r ansparencia y tr anslucidez en las plantas superiores 295 6.11 Relación con el exterior: las terrazas 303 6.12 Usuarios y ocupaciones en habitaciones próximas al loft 359 6.13 Bibliografía 363 6 . E scenogr afías habitacionales 02: La galería que jamás se habitó Edificios de viviendas Nemausus Jean Nouv el (y Jean-Marc Ibos, Jean-Rémy Negro y Frederic Chambon) Nimes 1987-1994 242 NEMAUSUS 6.1 Vista de los dos bloques Nemausus des- de A venue du General Leclerc. 6.2 Vista de los dos bloques Nemausus en- tre las construcciones vecinas. 6.1 6.2 03 Fotografía desde la escalera del bloque 1. 243 MD 06 I NEMAUSUS 6.1 La galería inhabitada Búsqueda de una nueva v ariedad tipológica que pueda dar respuesta a necesida- des y v oluntades distintas entre los usuarios; una identidad urbana que dote de imagen a esta operación y signifique un valor añadido impor tante; una calidad espacial medida por su entorno y por el nivel de privacidad que ofrece; eficien- cia en los ser vicios de la vivienda y en los espacios comunes como exigencia prioritaria... 1 Más allá de recorrer el barrio una y otr a v ez, callejear entre las viviendas unifamilia- res más cercanas, par a divisar a lo lejos, sobre volando el entorno, por encima de las edificaciones y las copas de los árboles, las viser as de coronación de los dos edifi- cios del complejo de viviendas denominados Nemausus; fotografiar una y otra vez ambas proas metálicas, en aparente movimiento; super ar la nueva v alla de cierre de los bloques, ahor a aislados, para acceder a la parcela; recorrer y atrav esar la parcela de un extremo a otro, bajo la sombra de las dos filas centrales de plátanos; salvar el desniv el de los aparcamientos parcialmente subter ráneos, quedando deprimidos y abiertos; obser var y curiosear las tres líneas de terr azas privadas de cada bloque, ya ocupadas por sus usuarios. Será necesario subir y hacer el recorrido de la completa escenogr afía dispuesta por Jean Nouv el, subiendo las escaleras exteriores de aluminio per forado hacia las ga- lerías superiores, par a recorrerla y acceder a las viviendas. Ni siquiera abandonando las escaleras metálicas de chapa, y pasear por las galerías de acceso a las viviendas, se abandona una cierta sensación de soledad y vértigo, pues allí, en medio de la galería, obser vando la ciudad a lo lejos, uno cree estar casi suspendido en el aire. Si analizamos un edificio, hemos de hacerlo en función de la escenografía ge- nerada por la circulación de quienes lo experimentan. ¿Cómo se percibe el edi- ficio desde muy lejos? ¿Y cuando me v oy acercando a él? ¿Y cuando entro en su interior?. 2 El edificio sigue el esquema clásico de acceso a las viviendas, arquetipo ya, que son ser vidas mediante galería, el más próximo a satisfacer el deseo de muchos usuarios de acceder individualmente a su casa. Las tres galerías de acceso a las viviendas de cada bloque, situadas cada dos plantas, recorren longitudinalmente todo edificio. 1 BUSQUETS, J. (2003). p. 4. 2 ZAERA, A. (1994). p. 39. 244 NEMAUSUS 6.3 Fotomontaje de la “calle elevada” o dec k de Golden Lane, en Londres, Alison y P eter Smithson, 1952. 6.4 Vista de la “calle elevada” o deck en Robin Hood Gardens, en Londres, Alison y P eter Smithson, 1966-72. Nouv el crea galerías amplias y dilatadas, entendidas como corredores o “calles elevadas” que se pretenden como una continuidad de la calle, en ele vación en el bloque, par a crear así zonas públicas elevadas y abiertas. Este esquema de acceso a la vivienda colectiva, ya clásico desde la primer a moder nidad, es el modelo de la “calle elevada” , y cuando se utiliza no sólo se hace pensando en obtener calles de acceso en el aire, sino que sean capaces de gener ar lugares, incluso llegar a conv er tirse en plazas de encuentro. Un sistema de espacios colectiv os, que sean la transición entre la calle y la vivienda. Es evidente que Nouv el tenía presente, entre todas las propuestas de edificio li - neales con acceso por galería corredor , algunas de las propuestas de los Smithson de calles peatonales elevadas y superpuestas; tanto la propuesta no ganadora para Golden Lane, de 1952, como el proy ec to construido de Robin Hood Gardens, de 1966-1972, y finalmente demolido, ambas en Londres. Este concepto de “calle elevada” peatonal o deck es uno de los términos más im- portantes definidos o etiquetados por los T eam X, en gener al, y los Smithson en particular , cuando lo plantean en los Congresos CIAM de los años cincuenta, como bien señala Cortés: El término deck o calle peatonal elev ada hace referencia al término corredor pero un corredor con carac terísticas distintas. Sacado fuer a de los estrechos límites de la vivienda, planteado como elemento de relación y no de separación, el dec k es entendido por los Smithson no como un mero corredor , sino como un v erdadero lugar . 3 6.3 6.3 245 MD 06 I NEMAUSUS 3 CORTÉS, J. A. (2016). p. 32. 4 CORTÉS, J. A. (2016). Ibídem . p. 33. 5 PÉREZ DE ARCE, R. (2006). p 107. El término deck que utilizaron para definir estas “calles en el cielo” , herencia del ideario de Le Corbusier , de amplios balcones de hormigón con vistas amplias a la ciudad y .situados a cualquier altura respecto al nivel del suelo, y que los propios Smithson precisaron: “Los dec ks serían lugares, no corredores o galerías” . 4 Es decir , se intenta reproducir una calle conv encional y no sólo espacios par a pasar , sino que eran propuestas como lugares, como calles lo suficientemente anchas para caminar , jugar y estar . La propuesta de Golden Lane , donde se formula el concepto de cluster , fue y es también unánimemente valorada por el planteamiento que realizaba de “calle en el aire” , entendida como una re visión y critica de la calle interior , construida el mismo año, por Le Corbusier en la Unité d´habitation de Marsella. P or el contr ario, esta galería exterior y espaciosa, como se e videncia en el fotomontaje de los Smithson, debería funcionar como una calle de v ecinos que diese acceso a las viviendas por debajo y por encima de ella, reuniendo la ac tividad de la galería con la vida en las viviendas, y además con la intención de plantear una coexistencia entre la gente que comparte un mismo edificio o comunidad: …Nuestro propósito es crear una v erdadera calle aérea, cada calle poseedora de un número importante de personas que dependan de ella como acceso…a de - más algunas calles podrán ser atr a viesos, es decir , conectarán a lugares de modo que podrán adquirir car acterísticas especiales, pudiendo en el hecho ser identi- ficadas… estas calles serán lugares y no corredores o bacones… los atr aviesos poseerán pequeños comercios, kioscos telef ónicos, etc... 5 6.4 [Document text truncated for crawler view.]