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La modernidad incumplida: la quiebra de una gran ilusión

Abstract

La tesis por compendio de publicaciones presentada por Francisco Márquez Pedrosa, "La modernidad incumplida: la quiebra de una gran ilusión", recoge un conjunto de capítulos de libros y artículos, que registran un período representado por el ciclo que recorre la cultura burguesa. Desde su inicio, con la caída del sistema feudal y la formación del sistema económico capitalista, hasta nuestros días, es el período donde entendemos se hace comprensible la modernidad, más allá de cualquier operación de clasificación estilística o asignación nominal. Este marco comprensivo tiene un campo de verificación vinculado al territorio andaluz, donde se intenta recorrer, mediante catas temáticas concretas, el ciclo cultural burgués, desde el siglo XV hasta el XX. Existen incursiones en la geografía europea, ante la necesidad de tener una referencia fiable en el marco del alojamiento masivo y la intervención urbana durante el período de las vanguardias históricas. Se aborda también, el problema de la vivienda colectiva en los años 50' en Sevilla. Para finalmente concluir con una reflexión sobre algunas de las cuestiones contemporáneas más relevantes en la arquitectura de principios del siglo XXI, como son los problemas de la intervención en el patrimonio arquitectónico y la adecuación del instrumental disciplinar para poderse enfrentar con ciertas garantías a la crisis sistémica actual. El material reunido en el presente trabajo constituye una base suficiente para poder llegar a conclusiones relevantes en el entendimiento de la Modernidad.

Read accessible full text

La modernidad incumplida: la quiebra de una gran ilusión

Author: Márquez Pedrosa, Francisco Javier
Year: 2016
Source: https://idus.us.es/bitstreams/02cb8318-4c50-4854-8666-9ec901fd6997/download
Tesis doc o al
LA MODERNIDAD INCUMPLIDA
la quieb a de una g an ilusión
Au o . F ancisco Má quez Ped osa
Di ec o de Tesis. D . Víc o Pé ez Escolano
Ca ed á ico del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas
Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas
Diciemb e de 2015
Au o . F ancisco Má quez Ped osa
Di ec o de Tesis. D . Víc o Pé ez Escolano
Ca ed á ico del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas
Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas
Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a
Uni e sidad de Se illa
Diciemb e de 2015
Ilus ación de po ada: "Angelus No us". Paul Klee. Adqui ido pos e io men e po el ilóso o
Wal e Benjamin. Museo de Is ael, Je usalén.
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Tesisdoc o al
LA MODERNIDAD INCUMPLIDA
la quieb a de una g an ilusión
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Au o . F ancisco Má quez Ped osa
Di ec o de Tesis. D . Víc o Pé ez Escolano
Ca ed á ico del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas
Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas
Diciemb e de 2015
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“Hay un cuad o de Klee que se llama “Angelus No us”. En él, se
ep esen a a un ángel que pa ece es a a pun o de aleja se de algo
en lo que ija su mi ada. Sus ojos es án desmesu adamen e abie os,
la boca abie a y ex endidas las alas. Y es e debe á se el aspec o del
ángel de la his o ia. Ha uel o el os o hacia el pasado. Donde a
noso os se nos mani ies a una cadena de da os, él e una ca ás o e
única que amon ona incasablemen e uina sob e uina, a ojándola a
sus pies.
Bien quisie a él de ene se, despe a a los mue os y ecompone lo
despedazado. Pe o desde el pa aíso sopla un hu acán que se ha
en edado en sus alas y que es an ue e que el ángel ya no puede
ce a las. Es e hu acán le empuja i esis iblemen e hacía el u u o, al
cual da la espalda, mien as que mon ones de uinas c ecen an e él
has a el cielo. Ese hu acán es lo que noso os llamamos p og eso.”
BENJAMIN, W. “Sob e el concep o de His o ia”. Tesis IX, 1942.
“Lo que Benjamin iene en mien es es la idea bien p o ana de que el
uni e salismo é ico ha de oma ambién en se io la injus icia ya
sucedida y a odas luces i e e sible; de que se da una solida idad
en e los nacidos después y los que le han p ecedido, una solida idad
con odos los que po la mano del homb e han sido he idos alguna
ez en su in eg idad co po al o pe sonal; y que esa solida idad sólo
puede es imonia se y gene a se po la memo ia. Aquí la ue za
libe ado a del ecue do no se e ie e, a la disolución del pode del
pasado sob e el p esen e sino al pago de una deuda que la ac ualidad
iene con aída con el pasado.”
HABERMAS, J. "El discu so ilosó ico de la mode nidad", 1985.

Índice de con enidos
7
Índice
1. In oducción. ....................................................................................... 11
2. Obje i os. ............................................................................................ 19
3.1.1. A qui ec u a (en Andalucía). ............................................................. 21
A qui ec u a (en Andalucía) .................................................................... 21
La conciencia del e i o io ...................................................................... 22
La cons ucción e i o ial omana ........................................................... 28
El con ol del e i o io en Al-Andalus ....................................................... 34
Rees uc u ación e i o ial y eno ación u bana ........................................ 37
Los in en os de una nue a a iculación e i o ial ....................................... 44
La especialización e i o ial .................................................................... 47
Te i o ialización egional y descen alización ............................................ 53
Desa iculación-desequilib io e i o ial y des egulación u bana ................... 57
Sec o ialización y los in en os de cons ucción de un modelo e i o ial. ....... 62
3.1.2. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía.
.............................................................................................................. 68
3.2.1. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación ........................... 87
Ilus ación y Mode nidad ........................................................................ 87
De la u opía del lenguaje a la u opía de la o ma ....................................... 89
A qui ec u a y/o Re olución .................................................................... 91
3.2.2. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII ................................ 93
Ola ide y Andalucía ............................................................................... 96
Nue as Poblaciones en Baja Andalucía ....................................................106
Luisiana ..............................................................................................113
Ca lo a ................................................................................................114
Fuen e Palme a ....................................................................................116
Bibliog a ía ..........................................................................................137
3.2.3. La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña.
.............................................................................................................138
Se illa .................................................................................................142
Las nue as poblaciones de Sie a Mo ena y la Campiña .............................144
Conclusiones ........................................................................................153
Bibliog a ía ..........................................................................................154
Índice de con enidos
8
3.2.4. His o ia u bana de la ciudad. E olución del plano ...............................155
In oducción ........................................................................................155
1. Encla e polinuclea ...........................................................................158
2. 1730-1775. Encla e mili a ................................................................159
3. 1775-1790. Consolidación u bana .......................................................161
4. 1790-1823. C isis y nue os ejidos .....................................................163
5. 1823-1868. Especialización u bana y equipamien os .............................165
6. 1868-1900. Clases y localizaciones .....................................................166
3.2.5. La casa en San Fe nando en los siglos XVIII y XIX .............................169
La casa en el iempo de la Ilus ación......................................................169
La casa en el iempo del Libe alismo .......................................................178
3.2.6. La Se illa de Richa d Fo d. La mi ada sob e su e i o io. ....................181
Bibliog a ía ..........................................................................................194
3.3.1. Habi a mode no. Mies e sus Hä ing. ..............................................195
Bibliog a ía ..........................................................................................204
3.3.2. P oducción de nue os ejidos u banos en las angua dias y su capacidad
de p omo e alojamien o pa a las nue as cul u as u banas: F ank u , Be lín,
Dessau. .................................................................................................205
Bibliog a ía ..........................................................................................216
3.3.3. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y
esidencia colec i a en e 1953 y 1965. .....................................................217
Te i o ios u ales .................................................................................223
Te i o ios de la ul a-pe i e ia. Los sec o es popula es..............................223
Te i o io de los sec o es acomodados. Los “ensanches” de Ne ión y Los
Remedios ............................................................................................226
Te i o ios in e medios. La clase media en la pe i e ia inmedia a ................229
Te i o ios consolidados en econs ucción pa a los sec o es acomodados ....230
Te i o ios de la ul a-pe i e ia. Los sec o es popula es. Los g andes conjun os
esidenciales ........................................................................................231
Á bol Go do. 460 i iendas. 1953. .......................................................231
Candela ia. 1124 i iendas. 1954. .......................................................232
Pío XII. 2047 i iendas. 1956..............................................................239
ICOVESA. Je ez de la F on e a. 810 i iendas. 1956. .............................244
ENE. 196 i iendas 1957. ...................................................................246
SACA. 294 i iendas. 1958. ................................................................248
Índice de con enidos
9
Los Paja i os. 1.125 i iendas. 1958. ...................................................250
Vi gen del Ca men. 805 i iendas. 1959. ..............................................253
M-148 y 149 en Los Remedios. 182+113 i iendas. 1959. ......................257
To eblanca. 1.080 i iendas. 1960. ....................................................260
San Je ónimo. 1.656 i iendas. 1961. ..................................................263
Elcano. 512 i iendas 1961. ................................................................265
La C uz. Lo a del Río. 1.040 i iendas. 1962. ........................................266
Ca e e a de Alcalá. 376 i iendas. 1962. .............................................268
M-150 López de Goma a II. 128 i iendas. 1964 ...................................270
Te i o ios u ales .................................................................................271
Los To e os. Alcalá de Guadai a. 306 i iendas. 1960. ...........................271
La Rehoya. Osuna. 143 i iendas. 1961. ..............................................273
El Pan ano. Mo ón de la F on e a. 349 i iendas. 1961. ..........................275
Te i o io de los p i ilegiados. Los “ensanches” de Ne ión y Los Remedios.
.......................................................................................................277
E olución de un ipo pa a la clase media de en a limi ada en la pe i e ia. ...299
Te i o ios consolidados en econs ucción pa a las clases acomodadas. ......307
Conclusiones ........................................................................................318
3.4.1. Relación en e a qui ec u a y pa imonio. Es a egias de in e ención. ..321
3.5.1. El p oyec o a qui ec ónico como a ea in es igado a en la a qui ec u a .331
3.5.2. La mode nidad incumplida ..............................................................338
4. Discusión. ...........................................................................................347
5. Conclusiones. ......................................................................................383
In oducción
16
la in ensa ac i ud c í ica de los in elec uales, an e la de i a libe al que a a
desa a la p ime a e olución indus ial y los g a es p oblemas mig a o ios y de
las ans o maciones u banas y e i o iales. El caso español y su secula a aso
con espec o al cen o del sis ema queda expues o con oda dia anidad en los
dibujos y esc i os de Richa d Fo d.
Un lus o después, en el ma co de la celeb ación del Bicen ena io de las Co es
de Cádiz, ganamos el concu so, que do aba una beca de in es igación, pa a la
ealización de la "Guía de A qui ec u a de San Fe nando. Siglo XIX." Tex o sob e
el cual pudimos hace con e ge expe iencia p o esional
26
y expe iencia docen e
e in es igado a, p oduciéndose, desde un abajo en equipo, unos esul ados que
cub ían an o el ámbi o di ulgado como el in es igado . En los apa ados de la
"His o ia u bana de la ciudad. E olución del plano",
27
se puede e i ica la
pe inencia de una in es igación desde el ins umen al especí icamen e
a qui ec ónico, con la elabo ación de planime ía ealizada "ex no o", y la
ac ualización de la in o mación, ecogiendo an o uen es documen ales g á icas
como esc i as, así como la plasmación de algunos p oyec os que no consiguie on
se ealizados pe o su simple o mulación llegó a ene un impac o ácilmen e
as eable en la ciudad. El siguien e apa ado de la Guía, "La a qui ec u a
domés ica en San Fe nando",
28
nos pe mi ió abo da una cues ión sob e la que
eníamos in e és en dilucida , la apa ición de ipos edi ica o ios en San Fe nando
que has a ese momen o sólo se había plan eado desde lo isibilis a
29
y de me as
desc ipciones del in e io , cuando la in uición, que luego se con i mó, iba más
allá de esas elemen ales ap eciaciones pa a p o undiza en las singula es
condiciones, que en el sola de la nue a ciudad, se es aban p oduciendo al calo
de las in e siones mili a es y que espondía al in en o de es ablece una
es a egia de dimensión e i o ial de escala con inen al.
Alcanzando el inal del ciclo cul u al de la mode nidad, es deci nues a
con empo aneidad, se p esen an es a ículos. Los dos p ime os in en an
posiciona se sob e la comp ensión plu al del pe iodo de las angua dias
his ó icas. Se abo dan dos si uaciones que son nuclea es en la comp ensión de
ese momen o: la p ime a,
30
e e ida al p ocede de los a qui ec os en e e encia
al ins umen al con igu ado , pa a ello elegimos dos a qui ec os que nos puedan
ap oxima a ese es ado de plu alidad de los dis in os posicionamien os, Mies y
Hä ing, y sus ealizaciones en el ámbi o de la casa. La segunda,
31
adop a una
escala mayo pa a pode en ende los p ocesos u banos y las es a egias
26
Rehabili ación del Tea o de Las Co es, 1999 y P oyec o pa a la ehabili ación del Ayun amien o de San Fe nando, 2010.
27
San Fe nando. Guía de A qui ec u a del Siglo XIX. pp 51 a 75.
28
San Fe nando. Guía de A qui ec u a del Siglo XIX. pp 76-97.
29
Lo e iden e de las achadas con a ias en adas.
30
Habi a mode no. Mies e sus Hä ing, incluido como capí ulo 3.3.1 de la p esen e esis. P oduc o de la in es igación
asociada al mon aje del p og ama en 2007 de la asigna u a de Vangua dias, Alojamien o de Masas y Nue as Cul u as
U banas, y de la ponencia p esen ada en la Uni e sidad de Tella, Buenos Ai es en sep iemb e de 2009.
31
P oducción de nue os ejidos u banos en las angua dias y su capacidad de p omo e alojamien o pa a las nue as
cul u as u banas: F ank u , Be lín, Dessau, incluido como capí ulo 3.3.2 de la p esen e esis. Su génesis es pa alela a la del
capí ulo an e io .

In oducción
17
e i o iales que se ponen en juego po pa e de la angua dia a qui ec ónica y
su elación con el uni e so polí ico y sindical. El e ce a ículo, in en a e i ica
las concep ualizaciones que su gen de los dos an e io es, en el ámbi o andaluz y
más conc e amen e se illano, al es udia a dos a qui ec os Fe nando y Joaquín
Ba quín,
32
sob e los que pi o a g an pa e de la expe iencia que se desa olla
sob e la i ienda colec i a en la Se illa de los años 50´y 60´, cuando la España
anquis a abandona la época de la Au a quía y se inco po a al desa ollismo
impe an e a pa i de los pac os con la San a Sede y los Es ados Unidos.
Con es e g upo de a ículos eseñados se in en a aba ca , has a el momen o, la
o alidad del "ciclo cul u al que eco e la cul u a bu guesa" pa a así pode ene
p esen e el conjun o de ealizaciones que con o ma la mode nidad.
No obs an e, no acaba aquí el es ue zo in es igado po acla a las p oducciones
y los e ec os que ha desa ollado la a qui ec u a mode na en nues a cul u a,
sino que se ha is o ampliado con la elabo ación de una se ie de ex os, más
eó icos, que han p e endido p o undiza en la alidez de los ins umen os
disciplina es en nues o p esen e. Sob e odo, el más especí ico, el p oyec o.
Es a in es igación se ha ealizado en un ámbi o ex emadamen e ele an e en
nues o p esen e y que exige al ins umen al de la disciplina a qui ec ónica un
es ue zo adical po plan ea p opues as cohe en es y acionales más allá del
juego o mal. Es e ámbi o es el de la in e ención en el pa imonio
a qui ec ónico.
Dos a ículos abo dan es a emá ica, y ienen una pe manen e deuda con la
in e ención ealizada en 1992 en el semina io de A qui ec u a y Pa imonio,
"Relación en e a qui ec u a y pa imonio. Es a egias de in e ención”
33
y
"Nue as es a egias ehabili ado as en la in e ención de las a qui ec u as
cons uidas",
34
ambos compa en un núcleo común de a gumen ación, pe o
di igen su es ue zo hacia obje i os dis in os. Si el p ime o se si úa, en el ya la go
deba e sob e si la in e ención en el pa imonio es una p olongación de la p opia
ob a a ehabili a , o si es un elemen o ajeno que e mina iolen ando al obje o
in e enido, pa a op a po un eplan eamien o de los concep os de iempo,
memo ia y pasado, y con ello pode aden a nos en es a egias capaces de
gene a un nue o sen ido de la in e ención, desde el igo de la in es igación,
que si a de sopo e a la acción c ea i a de la modi icación p opues a. El
segundo, abo da un p oblema que sob e iene a la c isis ac ual y el exceso de
a qui ec u a cons uida, que inexo ablemen e lle a á a la p o esión a cons ui
sob e lo cons uido y que se anuncia como un p oceso capaz de bo a odo
es igio de la cul u a a qui ec ónica de nues o p esen e.
32
"una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia en e 1953 y 1965".Capí ulo del lib o
"Fe nando Ba quín y Ba ón-Joaquín Ba quín y Ba ón. A qui ec os. Imágenes de sus a chi os en los ondos FIDAS"
33
Semina io P oyec a la Memo ia II. IPCE. Náje a, publicado en 2015.
34
5º Jo nadas In e nacionales IAU -In es igación sob e A qui ec u a y U banismo-. Las Palmas De G an Cana ias. Oc ub e
2013.
In oducción
18
Es e abajo, ealizado en los úl imos años, nos ha lle ado a un posicionamien o
sob e lo que debe se la in es igación en a qui ec u a, más allá de las disciplinas
que se u ilizan pa a esol e la al a de abajos capaces de elabo a una
in es igación ealizada desde el ins umen al especí ico de la a qui ec u a. Es os
posicionamien os ie on la luz en las II Jo nadas IUA
35
y en el Semina io de
in es igación de A qui ec u a y Pensamien o,
36
y quie en deja e idencia de cuál
es la o ien ación que p e enden adqui i nues as in es igaciones, siemp e
apoyadas en la ma e ialidad del obje o a qui ec ónico y su ins umen al
disciplina .
37
En endemos, po an o, que es á su icien emen e jus i icada la p esen ación,
pa a su e aluación, del conjun o de abajos publicados po el doc o ando, en el
sen ido que es án ín imamen e elacionados con el p oyec o de esis doc o al,
cuyo obje i o p incipal esidía en el escla ecimien o de lo que se en iende po
mode nidad y su de eni has a la si uación ac ual, al como se ha expues o en
es e apa ado.
35
Segundas Jo nadas sob e In es igación en A qui ec u a y U banismo. Escuela de A qui ec u a del Vallés. Sep iemb e de
2006.
36
Cua o Semina io de In es igación ARQUITECTURA Y PENSAMIENTO. 2013-2014. ENERO-MAYO. La Ilusión de la
Du ación de la A qui ec u a. Sesión 27 de Feb e o.
37
Ca og a ías, los ins umen os g á icos y su e olución digi al, los p ocedimien os de con igu ación o mal de la a qui ec u a
y del u banismo...
Obje i os
19
2. Obje i os.
A lo la go de la his o iog a ía sob e la mode nidad en la a qui ec u a, han
exis ido y exis en a ios posicionamien os sob e cuál es la ma iz comp ensi a y
el pe iodo empo al donde se p oduce. De igual mane a exis en in e p e aciones
sob e el de eni de la mode nidad y su si uación p esen e; concluida,
38
ago ada,
supe ada, inacabada.
39
El obje i o es pone de elie e las dis in as posiciones y
p oduci una con on ación-comp obación en de e minados momen os de la
his o ia andaluza sob e el p oceso que sigue la cul u a a qui ec ónica y sus
ealizaciones con espec o a la mode nidad. La ma iz comp ensi a, en es e caso,
iene su campo de e i icación en el ámbi o del e i o io andaluz, pa a lo cual
u iliza emos el ma e ial p esen ado, que es el esul ado de un p oyec o de
in es igación de mayo alcance, al como se ha expues o en el apa ado p ime o
e e en e a la jus i icación.
No obs an e, la p opia modalidad de Tesis po compendio de publicaciones nos
si úa en un luga poco usual de lo que se ía una esis con encional, ya que los
obje i os en ez de se una guía pa a el desa ollo de un de e minado discu so,
se han ido des elando poco a poco en cada una de las in es igaciones pa ciales
p esen adas.
Se a a de analiza , en de e minados momen os his ó icos, cómo la p oducción
a qui ec ónica se ha si uado en elación con los p ocesos hegemónicos, en la
cul u a a qui ec ónica, u bana y e i o ial en Andalucía, y es ablece cuál es el
ma co de sus p oposiciones, in en ando comp ende el con ex o his ó ico donde
se han p oducido.
Es e análisis se desa olla á en las di e en es in es igaciones, no sólo desde el
ámbi o documen al, sino a pa i de:
- la espacialización del conocimien o, u ilizando ca og a ías con empo áneas con
la ins umen ación disciplina de que disponemos pa a ope a ac ualmen e en el
e i o io -Sis emas de In o mación Geog á ica-, como base pa a edibuja las
ca og a ías y planime ías his ó icas sob e las mismas, y ab i la e lexión sob e
las elaciones que se hacen pa en e, en e las di e en es escalas de la
u banización, y en e los nue os plan eamien os y las condiciones p eexis en es.
- La pues a en escala de las p opues as, su inse ción en planime ías y
ca og a ías de p ecisión, ha de pe mi i en p ime a ins ancia ex ae los
es ánda es u banís icos de las p opues as, pa a su compa ación con los de o os
iempos, con los de o as ope aciones, e incluso pa a de ec a las di e encias
38
Po pa e de los ep esen an es del pensamien o neoconse ado .
39
DAL CO, F. Dilucidaciones. Buenos Ai es 1990. P ólogo, "sino una acionalidad no colonizada pe mi i á la aglu inación
según Habe mas". Lie nu .
Obje i os
20
en e las in enciones iniciales, las no mas egulado as y la ealidad de lo
inalmen e cons uido.
- el des elamien o de las in enciones, di icul ades y elaciones en e di e en es
ac o es que se encuen an en los p ocesos p oyec uales, a a és de la
indagación de las di e encias en e p opues as, de las que se conse a
documen ación g á ica, y de su con as e con el co ela o de acon ecimien os
o ganizados en el iempo.
- la p oducción de diag amas en los que con ex ualiza las ope aciones en
es udio, con las ans o maciones u banas desa olladas en el mismo ámbi o po
o as ins ancias pa a acili a p ocesos de concep ualización.
- la pues a en elación de las nue as ca og a ías, con los análisis en pa alelo de
edi icaciones ca en es de documen ación, sin hace dis inciones en e
a qui ec u a singula y a qui ec u a meno .
- el con as e en e la ins umen ación desplegada en el desa ollo de las
p opues as y el es ado más a anzado de la disciplina en ese momen o.
- el des elamien o de las elaciones en e abajo in elec ual y los agen es que
in e ienen de mane a di ec a e indi ec a en el p oceso (adminis aciones,
agen es ecnológicos, asociaciones, usua ios...)
De ini a qui ec ónicamen e el a co empo al que eco e la mode nidad en
Andalucía y compa a sus p oposiciones en o no a la his o ización de
de e minadas cues iones que ambién se es án p oduciendo en Eu opa.
40
A pa i de la compa ación, in en a emos sis ema iza aquellos concep os e
ideas pa a ene p esen e el abanico de su a gumen a io, y pode en ende con
cla idad los plan eamien os expues os.
C i ica los di e en es plan eamien os pa a pode es ablece un posicionamien o
p opio que p e enda se lo más escla ecedo sob e el en endimien o del p oceso
que eco e la mode nidad en Andalucía, y explo a el de eni del ins umen al
disciplina y su e icacia de ca a a las a eas que el e i o io andaluz eclama,
sob e odo las e e en es a la in e ención en el pa imonio a qui ec ónico.
41
40
En es e pun o pa ecía imp escindible acome e una ap oximación, en el ema de la i ienda colec i a, a la expe iencia de
la angua dia eu opea. A ículos de Mies s Ha ing –capí ulo 3.3.1. de es a esis-, y Alojamien o colec i o: F ank u , Be lín,
Dessau –capí ulo 3.3.2-.
41
LAN, es udio de a qui ec u a, Hace A qui ec u a pp. 75-90, en la colección Cuade nos, nº IV, A qui ec u a y Pa imonio.
1992. MARQUEZ, F y CASCALES, J. Relación en e a qui ec u a y pa imonio. Es a egias de in e ención, en P oyec a la
Memo ia II. Ed. Rueda. 2015.
A qui ec u a (en Andalucía)
21
3.1.1. A qui ec u a (en Andalucía).
El enca go po pa e de la edi o ial C&T de edac a la oz a qui ec u a pa a la
Enciclopedia Gene al de Andalucía, supuso un es ue zo más allá de las
dedicaciones usuales en la p ác ica docen e y p o esional como a qui ec o. No es
un ex o, que se ija po la c onología exhaus i a, ni po las
compa imen aciones emá icas, ni po las iden i icaciones ilológicas, sino un
ensayo inspi ado en la ilusión de p oduci un ace camien o a la ine i able
e i o ialización de los p oduc os a qui ec ónicos y su elación con los
acon ecimien os que esul an es uc u an es de un de e minado pe íodo, pa a
a icula una comp esión más amplia, que los manuales al uso capaces de
ci cunsc ibi la a qui ec u a a los edi icios monumen ales y sus ca ac e ís icas
isuales.
A qui ec u a (en Andalucía)
Resul a ía inco ec o, cuando no p e encioso, in en a ene una comp ensión
o alizan e de la a qui ec u a a lo la go del iempo his ó ico. De igual mane a,
p e ende escla ece la exis encia de una a qui ec u a andaluza, supone esol e
un p oblema de dimensiones cien í icas que excede el ámbi o de es a apo ación,
y que debe ía con oca o as ins ancias disciplina es al deba e sob e la exis encia
de una iden idad au óc ona his ó icamen e cons uida y cul u almen e
consolidada.
La a ea que pa ece asumible, -más allá de cualquie ac i ud nos álgica de
iden i ica de e minada época pasada donde la hegemonía cul u al, polí ica y
mili a i adiaba in luencia sob e los pueblos y e i o ios adyacen es-, es aquella
que in en a escla ece la cons elación de acon ecimien os, que sob e el e i o io
de lo que hoy en endemos po Andalucía, se han p oducido y han con igu ado
his ó icamen e su paisaje.
Se ía con enien e ad e i que po “a qui ec u a” en endemos una p oducción
his ó icamen e de e minada, que no siemp e se pe cibe de la misma mane a, ni
se p oduce con los mismos obje i os, ni ampoco se e ie e al mismo ámbi o de
las ealizaciones ma e iales, ni es cons uida y p omo ida po los mismos
agen es. Nues a o ien ación in en a supe a la comp ensión de la a qui ec u a
como una en idad obje ual y de ele ancia ins i ucional, ya sea de edi icios o
conjun os de edi icios más o menos impo an es, pa a amplia la no sólo a los
ámbi os de la sociabilidad de los es ablecimien os humanos, sino ambién al
conocimien o de la a qui ec u a como una ac i idad cuyo des ino es cons ui el
mundo, en el sen ido que cons uye la o ma que hace habi able, desde una
cosmo isión his ó icamen e de e minada.

A qui ec u a (en Andalucía)
22
A ibuimos a la a qui ec u a, en su de eni his ó ico, la a ea de cons ui el
mundo independien e de quién iene la a ibución de ealiza la, y en endiendo
es a cons ucción como con igu ación de una conc e a o ganización del e i o io,
a pa i de la cual se pone de mani ies o una imagen, un paisaje, en el que el
mundo se hace comp ensible y habi able.
Po an o, e i o io, ciudad y edi icios, así como el con ex o cul u al y polí ico de
las ealizaciones, son los elemen os desde los que o ganiza , en su sen ido más
amplio, una co ec a comp ensión de lo que es hoy la a qui ec u a.
La conciencia del e i o io
Los p ime os es igios humanos en el e i o io que hoy conocemos como
Andalucía, es án some idos a la polémica de sí es e osímil una pene ación de
las iniciales poblaciones a icanas po el Es echo de Gib al a , o si po el
con a io la única ía posible de apa ición de los p ime os poblado es, es a a és
de la expansión po Eu opa Cen al ía O ien e Medio.
De igual mane a pe enece a la polémica, la acep ación la apa ición de es os
humanos en el yacimien o de O ce en G anada (1.000.000 a. C.), lo cual si ua ía
la p ime a p esencia humana en la Península Ibé ica en Andalucía, en e a los
es os econocidos de A apue ca en Bu gos (800.000 a. C.)
Lo que sí podemos cons a a es la apa ición de yacimien os en la zona occiden al
de la p o incia y Bahía de Cádiz ca ac e izada po los bi aces de sílex en El
Aculade o y Conil, y de es os de la indus ia de los can os abajados en Veje .
Son es os yacimien os los que dan pábulo al sal o de los poblado es a icanos del
Es echo de Gib al a . Jun o a es os yacimien os hay que señala los
descub imien os en La Solana y Baza, en G anada.
A es e p ime pe íodo del Paleolí ico In e io (1.000.000 -125.000 a. C.), donde
iene luga sucesi as y g andes glaciaciones, le co esponde a Sie a Ne ada se
la zona de glaciación del Su Peninsula , ya que pa ece posible que exis ie an
nie es pe pe uas a pa i de los 1.600 m de al i ud. Apa eciendo sucesi amen e
clima sub-á ico en los pe íodos de glaciación y desé ico y sub- opical y con
una in ensa plu iosidad en los pe íodos in e glacia es.
En es e e i o io de di ícil habi abilidad, nos encon amos unas poblaciones
ag upadas en pequeñas ho das, dedicadas a la caza y la ecolección, nómadas
po su necesidad de i as las manadas pa a pode alimen a se y si iéndose de
los acciden es geog á icos y cue as ce ca de los manan iales y íos, como luga
de asen amien os p o isionales y es acionales. Cos a Occiden al de Cádiz y
Huel a, Valle del Guadalqui i con las localizaciones de Ca mona, He nán del
Valle y Puen e Mocho, así como Sie a Ne ada con La Solana del Zambo ino,
Baza y Cúlla , con igu an los luga es de los yacimien os que con i man los
asen amien os del homo e ec us (picán opos) has a aho a conocidos.
A qui ec u a (en Andalucía)
23
La paula ina so is icación en las a eas de la alla de la pied a y la apa ición del
homo sapiens nea de halensis da luga al pe iodo Mus e iense (125.000 –
35.000 a. C.) Paleolí ico Medio, y cons i uye un mundo de g an complejidad,
a iedad y mul i o me, coincidiendo los asen amien os en los en o nos an e io es
pe o algo desplazados al Es e. La Laguna de la Janda en Cádiz y las cue as del
Diablo y de Go ham en Gib al a , así como las cue as de Ca igüela y la cue a de
Zája a en Alme ía, consolidan y con i man en el e i o io andaluz las á eas de
los asen amien os p imigenios del co dón cos e o occiden al y o ien al, del alle
del Guadalqui i y de las p oximidades de Sie a Ne ada como los encla es
poblacionales más consolidados.
Los pe iodos siguien es, Paleolí ico Supe io I (35.000 – 20.000 a. C.) y
Paleolí ico Supe io II (20.000 – 13.000 a. C.), mani ies an un pano ama cul u al
y e olu i o muy desa ollado alcanzando un mundo espi i ual complejo, con una
mani es ación a ís ica de cla o sen ido eligioso y de unas cos umb es muy
elabo adas i ualmen e. La apa ición del homo sapiens coinciden e con el in de
las glaciaciones pe mi e compa ibiliza los ag upamien os no sólo en cue as sino
ambién al ai e lib e. La mejo a climá ica desplaza la caza hacia el no e y al
a anza en el pe iodo Paleolí ico Supe io III (13.000 – 8.000 a. C.), se
desa ollan nue os mé odos de cap u a de alimen os sob e odo en la pesca,
inco po ando una nue a indus ia cuya ma e ia p ima es el hueso, que a
sus i uyendo a la pied a, sin abandona los abajos en sílex, es ableciendo un
p oceso de mic oli ización de los ú iles. Es as ans o maciones indican un g ado
de especialización en la cul u a de la caza que unido a la mejo a del clima,
p o oca un desplazamien o de las g andes manadas hacia el No e peninsula
donde se p oduci á un mayo desa ollo y una mayo concen ación de cue as
pin adas, en e las que se encuen a la Cue a de Al ami a (Can ab ia), mien as
que en el Su Peninsula , la apa ición de cue as pin adas es más espo ádica,
esal ando los ejemplos de las cue as de La Pile a en Benaojan y Ne ja, ambas
en Málaga.
Es e deambula , de e minado po los mo imien os mig a o ios de las manadas,
de los pequeños g upos nómadas, se p oducen asen amien os ap o echando
acciden es geog á ico y cue as na u ales, pe o es os encla es no se pueden
en ende sólo desde la necesidad de ab igo y de de ensa de los dep edado es,
sino que suponen una de e minada ap opiación del en o no na u al es ableciendo
una iden i icación con el luga como deposi a io, no sólo de la ac i idad
domés ica, sino del conjun o de mani es aciones que demues an un al o
desa ollo de la ida espi i ual e in elec ual y po an o un g ado de conciencia
del e i o io como en o no habi able.
El Neolí ico supone el paso de una economía dep edado a basada en la
ecolección, la caza y la pesca a o a economía p oduc i a, basada en la
ag icul u a y la ganade ía; el cambio ecnológico que p oduce la pulimen ación
del sílex como componen e de las he amien as pa a las a eas ag ícolas; y la
A qui ec u a (en Andalucía)
24
apa ición de una ce ámica, que ep esen ó la in oducción de la cocina del
he ido.
En el p ime pe iodo, Neolí ico I (6.000 – 4.500 a. C.), se desa olla una “cul u a
de ce ámica imp esa e incisa”. Los yacimien os más in e esan es del Su
peninsula es án localizados en la cue a de Ne ja (Málaga), en las cue as de Los
Mu ciélagos de Zuhe os (Có doba) y La Ca igüela (G anada). Pos e io men e el
Neolí ico II (4.500 – 3.000 a. C.) supone la consolidación en el su es e
peninsula de la “Cul u a de Alme ía”. In e esa esal a de es a cul u a que si
bien sus p ime os asen amien os se p oducen en cue as, p on o se pasa a
localiza en las ibe as de los íos poblados o mados po pequeños g upos de
cabañas. La apa ición de la me alu gia en el Medi e áneo o ien al y su pos e io
expansión al oes e, no hace o a cosa que consolida el desa ollo ag ícola y
pas o il, necesi ando nue os e i o ios y núcleos p eu banos que ienen como
base undacional los poblados p ima ios de las comunidades ag ícolas iniciales.
Las ie as con yacimien os mine os se con ie en en ocos de desa ollo de una
incipien e cul u a u bana que es ablece una sup emacía e i o ial, p omo iendo
una desigualdad que e mina á gene ando nue os elemen os di e enciales en la
escala social y una especialización de cie as zonas del e i o io inculados a la
exis encia y explo ación de mine ales, p incipalmen e cob e.
Se á en la “Cul u a de los Milla es”, co espondien e a la Edad de B once I (3.000
– 2.200 a. C.), ubicada en la zona del es e me idional de la Península, donde
más cla amen e se dan las condiciones an e io men e expues as. Dos cues iones
impo an ísimas apa ecen ligadas a es a cul u a, el megali ismo y la apa ición de
aso campani o me.
Las cons ucciones megalí icas son de a ios ipos, dependiendo del amaño, de
las peculia idades o males, an o en plan a como en sección, y de sus mé odos
cons uc i os. Los dólmenes, como se les llama a es as cons ucciones
megalí icas, des inadas a los en e amien os y i os une a ios, pueden
clasi ica se según los ipos siguien es: de caja, cons i uido po una especie de
cáma a con una g an losa como cubie a, de pequeñas dimensiones y es uc u a
simpli icada; de co edo , cuando a la cáma a an e io se le añade una en ada
en o ma de co edo ; y de gale ía cuando la cons ucción son dos pa edes
ap oximadamen e pa alelas y no se puede dis ingui el co edo de la cáma a. El
des ino de es as cons ucciones e a acoge el i ual une a io, pe o en es e caso
los en e amien os e an colec i os en e a los indi iduales, o de pa eja, que
ue on ípicos del Neolí ico.
Con espec o al su peninsula debe íamos des aca en la zona occiden al, los
dólmenes de Vie a, de una sola sala al inal de un co edo , y el de Rome al, que
apo a como singula idad la o ma de cub i las dos salas con una alsa cúpula
ema ada con una g an losa, ambos pe enecen al ipo co edo y es án
localizados, jun o con el de Menga que es del ipo de gale ía, en An eque a
A qui ec u a (en Andalucía)
25
(Málaga), a los que hay que añadi el dolmen de Ma a ubilla (Se illa) y Pozuelo
(Huel a). Y en la zona o ien al los dólmenes del á ea de los Milla es (Alme ía) y
el poblado del Ce o de la Vi gen en O ce (G anada).
Coe ánea con la apa ición de las cons ucciones megalí icas y el con ac o con las
cul u as o ien ales que enían en busca de me ales, su ge o o enómeno
cul u al, asociado a la me alu gia del b once, el aso campani o me. A pa e de
la polémica de su o igen, lo que nos in e esa esal a es la localización de un oco
de di usión a oda la Península en el alle del Guadalqui i (Ca mona), jun o con
los Milla es, que es o a de las localizaciones ele an es, y sumados a los
impo an es yacimien os de mine al en la zona, dan o igen a la “Cul u a del
A ga ”, la más impo an e que se desa olla en la península en la Edad de B once
II (2.500 – 1.500 a. C.) y que ex iende su hegemonía en un la go pe íodo has a
la Edad de B once III (1.500 – 900 a. C.) du an e el cual se p oduce la llegada
de los pueblos cél icos a la Península.
Las consecuencias inmedia as que p odujo el cambio de una economía
dep edado a a una economía p oduc i a suponen el aumen o y desa ollo de los
poblados y la e olución de la a qui ec u a y de la o ganización de los
asen amien os, que es ablecen una u ilización del espacio p opio de las
sociedades ag ícolas, mos ando una e olución an o desde el pun o de is a
ecnológico como social. La mo ología y la dis ibución de es os asen amien os,
elacionados con la apa ición de nue as o mas económicas con base en las
a eas ag ícolas, p omue en un mayo seden a ismo y es abilidad en las
poblaciones.
El seden a ismo es el elemen o más no edoso y signi ica i o que conlle a el
habi a ag o-pas o il, aunque no se excluye la posibilidad de poblados
p o isionales en e los cazado es- ecolec o es, la e dade a seden a ización se
p oduce con la apa ición de nue as ue zas p oduc i as. Una explo ación más
in ensi a de los ecu sos desde la nue a o ien ación económica necesi a un
medio ísico más di e si icado en las p oximidades de los asen amien os, lo que
p omue e campamen os de mayo es dimensiones y po lo an o un mayo
es ue zo o ganiza i o del espacio que si e de localización a las edi icaciones que
o man pa e de él, y p omue en en de ini i a un mayo es ue zo a qui ec ónico.
No obs an e, podemos plan ea algunas p ecisiones e e en es a la mane a en
cómo se p oducen los asen amien os y cómo se adquie e una cie a conciencia
del e i o io. El p oblema de la habi ación, se esuel e ap o echando los
acciden es geog á icos, luga es de ab igo y es ibaciones dominan es, y en la
medida que se desa ollan las sociedades se es ablece un p oceso que a de la
cabaña has a la casa.
A las comunidades cazado as- ecolec o as le co esponde ía un ipo de
habi ación de pequeñas cabañas ci cula es con cimien os de pied a o ca ados en
el e eno, po ejemplo los yacimien os encon ados en la zona de Huel a ipo
silos, de osos ca ados en el e eno y odeados de zanjas, llamados “papau as”,
A qui ec u a (en Andalucía)
32
po icado y o namen ado pasa a con e i se en el siglo IV en e ede o, a
despobla se, e incluso a se sopo e de en e amien os.
Pe o la esis de una p og esi a degene ación lineal de las g andes u bs omanas
es á ac ualmen e pendien e de ma izaciones as la ecien e apa ición del
Pala ium más g ande, has a el momen o exca ado en el impe io, en el pa aje
de Ce cadilla a las a ue as de Co duba en di ección No oes e. Fechado a inales
del siglo III se a a de un complejo de di e en es salas adiales a iculadas po
un c ip opó ico -gale ía semici cula semien e ada- de 150 m de longi ud.
La mayo ía de las ciudades adquie en un ue e ca ác e u al dependien e de la
ag icul u a, que, en el caso de cen os u banos de mayo impo ancia, juegan el
papel de me cado egional de su e i o io adyacen e. Los g andes p opie a ios
de ie as dejan la ciudad y se an a i i al campo e o zándose el enómeno,
que ya al inal del impe io omano o igina los g andes es ablecimien os ag a ios:
las illae us icae, que apa e de las más conocidas de Ecija y To ox, ienen
un g an desa ollo en las zonas de Ca mona, Lo a del Río, Alcalá del Río y
Se illa, pe o sob e odo en el á ea de Los Alco es, donde se dan g andes
supe icies ag a ias de cul i o, en las que exis en ins alaciones y cons ucciones
espaciosas, ce canas a pozos y que gene an a cie a dis ancia, pe o elacionada
con la illae, pequeñas aglome aciones esidenciales.
A inales del siglo IV se p oducen sucesi os acon ecimien os, como son los
mo imien os sociales que en en ándose al pa iciado omano ocupa on el
no es e de Hispania, las incu siones de los pueblos be ebe es del no e de Á ica
en la Bé ica, la p esión de los pueblos desplazados hacia el su po la in asión de
los hunos, y inalmen e sue os, ándalos y alanos i umpen en Hispania po
Ronces alles y se epa en el e i o io hispano sin apenas es ue zo bélico.
Se desconoce con exac i ud los mo imien os y asen amien os de es os pueblos
en los p ime os y con usos años de la ocupación, pe o el esul ado inal es que
los ándalos asdingos, después de desplaza a los ándalos silingos, se
es ablecie on en la Bé ica. Los isigodos llegan has a el Su , bajando po la cos a
de Le an e y al no pode pasa a Á ica, uel en sob e sus pasos y se es ablecen
en el Su oes e de F ancia. Son los Sue os los p ime os en es ablece un eino de
cie a es abilidad que co espondía e i o ialmen e a las p o incias omanas de
Gallaecia, Lusi ania y Bé ica, quedando la mi ad peninsula has a el Es e como
e i o io omano de ac o, es ableciéndose un pac o en e omanos y isigodos
pa a ena el a ance de los sue os, que e mina po consolida , después de los
en en amien os, una zona ocupada po godos (Campus Go ho um) en la mese a
no oes e de la península.
Los einos ge mánicos, ag icul o es y ganade os ue on e íme os a escala
his ó ica. Las ie as que ocupa on su ie on e ocesos demog á icos, las
ciudades se despobla on y las o mas cul u ales hispano- omanas ue on
desapa ecie on.

A qui ec u a (en Andalucía)
33
La condición de nómadas de los pueblos ge mánicos que ocupa on la Península
iene como consecuencia el que no exis an nue os asen amien os, ni ob as de
in aes uc u a que esal a , su base es el campamen o y i en del pas o eo y
del saqueo.
Los in en os expansionis as de los sue os hacia el Es e aen como eacción la
ocupación po pa e de los isigodos del cen o y su peninsula , p ime o, y con
pos e io idad del Es e, llegándose, una ez ecupe adas las zonas cos e as del
su ocupadas po Bizancio, a la uni icación peninsula bajo el pode isigodo. La
o ganización e i o ial esul an e de es a uni icación oma como modelo la
es ablecida po los omanos, siendo la Bé ica la única que su e una nue a
di isión en dos pa es: la occiden al pasa a se Hispalis y la o ien al oma el
nomb e o igina io de la Bé ica. El siguien e escalón o ganiza i o se le asigna a
de e minados encla es u banos que iene la esponsabilidad del con ol de su
e i o ium, ju isdicción an o ci il como mili a .
Una ez consolidado el eino isigodo, el es ue zo p incipal es el de o i ica
disminuyendo la pe meabilidad del e i o io median e encla es de ensi os, an o
en el Es echo de los a aques bizan inos y be ebe es, como en el No e.
P oduciéndose un paula ino cambio de men alidad que supe a el concep o de
pe enencia ge mano -clan, ibu-, pa a asumi el concep o de e i o ialidad
he ede o de la cons ucción e i o ial hispano- omana.
Pe o es a asunción de la cons ucción e i o ial hispano- omana iene una
a ian e impo an e con espec o a la an e io , que d enaba sus ías de
comunicación hacia la cen alidad de Roma. Los isigodos usan las ías omanas
cuando les in e esa. Pe o la nue a cen alidad polí ica de Toledo con igu a un
nue o eje peninsula , que pa iendo de Gades, ya en plena decadencia, y
coincidiendo con la ía Augus a pasa po Hispalis y Co duba, en ez de segui
hacía Cás ulo oma di ección no e di ec a hacia Toledo, Za agoza y Ta agona.
Se pasa de un modelo de ías en abanico y con e gen es hacia el Es e, a un
modelo de cen alidad con Toledo como e e encia. A lo que hay que añadi un
hecho de g an ele ancia, como es la legislación que se p omue e sob e las
calzadas omanas, que es ablece la obliga o iedad de espacios lib es a ambos
lados de las u as con el obje i o del que caminan e pudie a descansa , así como
la acul ad de los iaje os de des ui odo ipo de ce cados que impidie an su
desplazamien o, o que se pudie a u iliza los má genes del camino pa a o aje
de los animales.
Es e nue o eje, que To es Balbás llama á “la u a axial de al-Andalus”, cuyo
in e és es aba en e o za la cen alidad polí ica de Toledo, y po encia el auge
de la na egación lu ial y el modelo de comunidades u ales que debió segui un
esquema de au osu iciencia, disminuyendo las in ensas comunicaciones
an e io es en el e i o io hispano que de i a á con el iempo en una o ganización
de á eas egionales.
A qui ec u a (en Andalucía)
34
El con ol del e i o io en Al-Andalus
Más allá de las polémicas de si la in asión á abe obedecía a los apoyos de pa e
de la nobleza isigoda con a Rod igo, o e a un plan p e is o de an emano, lo
cie o es que se ca ac e izó po su apidez, audacia y acilidad. En muy poco
iempo casi oda la Península queda en manos á abes, excep o la co nisa
can áb ica en el No e. Todo el e i o io conquis ado ecibe el nomb e de al-
Ándalus.
Al-Ándalus desa olla una ci ilización eminen emen e u bana inculada a una
economía me can il, es ando el mundo u al y su g an capacidad p oduc i a
supedi ada al abas ecimien o de las g andes ciudades y al come cio ex e io . Los
musulmanes se asen a on inicialmen e en las ciudades p eexis en es, las cuales
se amplia on, o i ica on, y do a on de nue os ecin os palaciegos y eno ado
equipamien o, es i uyendo pa e del al o g ado de cons ucción y ocupación del
e i o io omano que paula inamen e se había debili ado con la p esencia de los
pueblos ge mánicos en la península.
La o ganización del e i o io se es ablece, p incipalmen e, desde el aspec o de la
dominación y con ol, con encla es que impiden la pene ación del enemigo. Son
las plazas ue es, los cas illos y demás elemen os de ensi os con el apoyo de las
ciudades amu alladas quienes es uc u an y con olan el e i o io y eje cen el
dominio desde su p esencia. Se gene a una mane a peculia de elación en e el
medio ísico y las ealizaciones de ensi as conocida como las ma cas: zona
on e iza, de ci cunsc ipción mili a en pe manen e es ado de ale a y gue a,
que con el a ance de los einos c is ianos a desplazándose hacia el Su ,
cons i uyendo una es uc u a e i o ial lineal de asen amien os o i icados y
comunicados. El sis ema de asen amien os y de encla es de ensi os se ealiza de
o ma di e en e a ambos lados de la on e a. Del lado c is iano, el e i o io se
o ganiza en es ámbi os con un iple sis ema de asen amien os: illas base de
abas ecimien o -Je ez, Se illa, Ca mona, Ecija, Có doba, Jaén, Úbeda, Baeza,
Segu a, e c, en el alle del Guadalqui i , plazas ue es en segunda línea, y
o es y cas illos en p ime a línea. Es a je a quía de asen amien os no se
p oduce del lado naza í, donde es uc u a poblacional y mili a coincide en los
mismos encla es. La co dille a Subbé ica y sus alles ci cundan es es ablece án
du an e ce ca de 250 años la úl ima on e a del eino naza í.
Complemen a ia a las ma cas, ci cunsc ipciones e i o iales on e izas, exis en
las co as que son ci cunsc ipciones e i o iales in e nas asimilables a p o incias.
Es a dualidad de o ganización e i o ial es cohe en e con la necesidad exis en e
de con ol. La p opia di e sidad de clanes be ebe es, si ios, yemeníes, y o os,
que se asien an en la Península plan ea un epa o del p opio e i o io de al-
Andalus. Los be ebe es ocupa án gene almen e las co as de las sie as,
quedándose los clanes á abes con las co as más é iles de los alles, lo que da á
luga a un e i o io en al amen e u banizado y, como an e io men e hemos
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plan eado, con una impo an e capacidad ag a ia, an o pa a el abas ecimien o
como pa a el come cio, que jun o a la ac i idad me can il cons i uían la base de
la economía andalusí.
Los musulmanes localizan la ac i idad come cial y me can il en las an iguas
ciudades omanas, que amplían, enomb an y do an de los elemen os
ca ac e ís icos de su cul u a u bana: la medina en el cen o, donde es án
ubicadas la mezqui a mayo , el zoco, los baños, a pa i de la cual los a abales
c ecen unos al lado del o o, con la peculia ca ac e ís ica de su au osu iciencia
u bana al con a con mezqui a, me cado y baños cada uno de ellos, de iniendo
una de las ca ac e ís icas de la ciudad musulmana -su cons ucción po
ag egación, que do a a la imagen u bana de una supues a al a de egula idad al
no e idencia se su o den in e no-.
Las edi icaciones ep esen a i as de lo público cob an la impo ancia de
con e i se en e e en es y elemen os de o ien ación en el magma indi e enciado
de lo esidencial, que cons i uye la o a ca a de la moneda de la comp ensión
u bana musulmana, el ámbi o de lo p i ado. La concepción de la ciudad
musulmana cons uye una dico omía cla a en e lo público y lo p i ado. El
espacio público donde se desa olla la ida ciudadana, -el me cado, la mezqui a-
iene en el homb e la igu a p edominan e, mien as que el espacio p i ado -la
casa- es á ese ada de las mi adas ex añas y domina la igu a de la muje .
Sólo cuando el país es uni icado po Abde amán I, el p ime omeya de al-
Ándalus, se cons uye una o ganización p opia y au ónoma, desligada de las
he encias isigodas an e io es, y se consolida un es ado musulmán
independien e, a i mado su iden idad con una undación eligiosa sin
p eceden es, la mezqui a de Có doba. A pa i de es e acon ecimien o y a pesa
de la pe manen e con ienda con los einos c is ianos, la cul u a de al-Andalus
desa olla una capacidad sin p eceden es en sus ealizaciones.
La mezqui a mayo de Có doba, edi icada jun o a la calzada omana que
con inuaba del puen e, es inicialmen e un ecin o cuad ado de casi unos 80 m.
de lado, que luego en sucesi as ampliaciones, ealizadas po Abde amán II, al-
Hakam II y la úl ima po Al-Mansu b. Abi´Ami , alcanza su ac ual dimensión de
128 x 179 m. Cons i uye una de las ealizaciones más deslumb an es del pode
Omeya, a lo que con ibuyó el que las sucesi as ampliaciones no des i ua an la
es uc u a o iginal, man eniendo la escala de los dobles a cos de he adu a
supe pues os de la sala in e io de ezos y la unidad de la imagen se iada de
dicha sala. Abde amán III hizo cons ui el nue o y monumen al almina de
sección cuad ada que se i ía de e e encia a los igualmen e amosos de Se illa y
Ma akech.
El a án cons uc o de Abde amán III se p olongó en la ampliación del Alcáza
de Có doba y sob e odo, en cuan o omó el í ulo de cali a, en la p omoción de
una nue a ciudad polí ico-adminis a i a y esidencia cali al, Medina al-Zah a,
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si uada a dos leguas de Có doba a los pies de la sie a, edi icada sob e es
pla a o mas escalonadas: la supe io des inada a palacio del cali a, la cen al a
ja dines y la in e io co espondien e al á ea adminis a i o-come cial y a la
mezqui a. Su esplendo du ó has a que al llega al ono al-Mansu b. Abi ´Ami
unda su p opia ciudad de gobie no Medina al-Zahi a.
Los almohades, a pesa de su asce ismo inicial que p osc ibía cualquie ipo de
lujo, cons uyen la nue a Mezqui a Mayo de Se illa, de diecisie e na es, y de
una su ileza o mal que despe ó admi ación has a en la c is iandad, de la que
sólo queda ac ualmen e el pa io, con pa e de sus al as a cadas de lad illo, las
Pue as de Pe dón y de O ien e y el almina , ala de de la cons ucción en lad illo
de 50,85 m. de al o, le an ado en plan a cuad ada con un elemen o cen al
sob e el que se desa olla una ampa que da acceso a la pa e supe io de la
o e, cuyo ema e o iginal ue sus i uido, después de la oma de la ciudad po
Fe nando III, po la co onación que ac ualmen e puede admi a se.
En las edi icaciones mili a es, los almohades, p oduje on una p o unda
eno ación sob e odo en los sis emas de lanqueo, con la apo ación de las
o es alba anas, elemen o sepa ado de la mu alla y unida median e un doble
pa ape o al ecin o, cuyo ejemplo más di undido es la To e del O o en Se illa. La
o aleza de Alcalá de Guadai a, con su excelen e posición es a égica y
compues a de es ecin os de ensi os, y la Alcazaba de Málaga, con dos
mu allas odeadas de o es, son ealizaciones impo an es de es a eno ación
en las cons ucciones de ensi as.
Pe o son los naza íes en G anada quienes lle an a cabo el p og ama edi ica o io
más complejo y so is icado sob e el ce o ocoso de la Sabica, en el luga
llamado al-Ham a -la Roja-, que empieza con las p ime as de ensas de
Muhammad I, que ap o echa las condiciones na u ales, y sigue con Muhammad
II que p osiguió las ob as y se le a ibuye la cons ucción de las To es de las
Damas y de los Picos, en la ca a no e. La Alamb a a p incipios del siglo XIV
había adqui ido po las dimensiones de sus edi icaciones la condición de una
ciudad independien e del ecin o u bano g anadino. Muhammad II hizo cons ui
una Mezqui a y Mayo y los baños públicos, y sucesi amen e los sul anes
naza íes ue on e igiendo palacios, o es, salas, pa ios que no hicie on sino
e o za es a condición de ecin o u bano au ónomo, de ciudad sob e la ciudad,
en una a iculación de ecin os, a enidas, albe cas, de inigualable p ecisión
planimé ica. Yusu I y Muhammad V con inúan aumen ado el p og ama, que a
desde las o es de Candil, Cau i a, Machuca, y de Coma es, pasando po los
pa ios de la Albe ca y de los A ayanes, pa a culmina en el pa io de los Leones,
odeado de las cua o salas de Mocá abes, de los Reyes, de los Abence ajes y de
las Dos He manas, que a a és de una sala da acceso a la alcoba-mi ado de
Da axa, pa a culmina en la hue a-ja dín del Gene ali e.
El p og ama esidencial cons i uye una de las peculia idades más de ini o ias de
la cul u a musulmana en al-Ándalus. La casa, como ámbi o po excelencia de lo
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p i ado, basa su o ganización o mal en el pa io, que si bien es he encia del
omano, niega su pe meabilidad, al egis a se desde el ex e io a a és un
es íbulo acodado, pa a cons i ui se en cen o de la ida domés ica. Al ededo se
si úan salas poco p o undas con en ilación exclusi a al pa io ampa adas bajo la
gale ía, que en plan a al a da acceso a las es ancias emeninas, úl imo ecin o de
lo ín imo.
Rees uc u ación e i o ial y eno ación u bana
A inales del siglo XV y p incipios del de XVI, coincidiendo con dos
acon ecimien os que ienen luga en Andalucía: la oma de G anada, que
es ablece las bases pa a una u u a uni icación de los einos y e i o ios
peninsula es; y la salida de Palos de Mogue de la expedición en busca de una
u a al e na i a po el oes e a los países o ien ales; su gió en el ámbi o eu opeo
una economía-mundo, que enía a con i ma la culminación del p oceso de
ánsi o del sis ema eudal al nacien e sis ema capi alis a.
Cohe en e con es a si uación el e i o io eu opeo su i á modi icaciones en su
es uc u a, he ede a del eudalismo, enden es a uncionaliza el papel de cen o
en el sis ema-mundo. El eino de España se cons i uye en la cabeza de puen e de
la necesa ia expansión del olumen geog á ico que el sis ema de la economía-
mundo necesi a como condición pa a su consolidación, a a és de la c eación de
un apa a o de es ado ela i amen e ue e.
El sis ema e i o ial eudal o ganizado cohe en emen e pa a economías
ela i amen e pequeñas y ela i amen e au osu icien es a a su i una
ees uc u ación a ni el eu opeo, en gene al, y español, en pa icula , enden e a
consolida una ed de comunicaciones que hicie a pe meable Eu opa al come cio
c ecien e, base de la ac i idad me can il. Se illa se á inicialmen e cen o de
ecepción y dis ibución de oda la ac i idad come cial con las Indias y se
con e i á en la p ime a me ópoli de es a economía-mundo.
Es ácil cons a a que a es a ees uc u ación e i o ial le co espondió una
eno ación u bana sin p eceden es de aquellas ciudades, que se bene icia on de
las nue as ac i idades come ciales y me can iles. Se án las ciudades del Su
peninsula , jun o con las cas ellanas, obje i os p io i a ios de es a necesa ia
ans o mación, donde el p og ama humanis a ope a como el disposi i o más
e icaz, a la ez que a i ma su capacidad de acionalización de los ejidos
polies a i icados de la ciudad medie al. Pe o no es sólo azón u bana, es
ambién, y sob e odo ideología uncional con el nue o sis ema eme gen e, e
ins umen o que liquide cualquie es igio del pasado medie al. Mucho más en el
caso andaluz cuando al pasado medie al se le añade la cons an e y p esen e
imagen de su pasado islámico.

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Bas a señala algunas ac uaciones emblemá icas: la p ime a, del i ine an e ey
Ca los V, pa a su palacio en el sola que queda as el de ibo de las caballe izas
de la Alhamb a, donde el a qui ec o Ped o Machuca inse a su p opues a, que a
pesa de la ingenuidad de su a iculación con la áb ica naza í, e idencia una
eno ación adical e incluso iolen a de la imagen musulmana p eexis en e y que
no sólo alcanza a lo con unden e del ipo elegido, sino ambién al igo con que
es á a ado el lenguaje a qui ec ónico como mani es ación de la nue a y
iun an e ideología humanis a. La segunda ambién en G anada, p e ende dila a
el mismo discu so a un ámbi o menos simbólico en lo polí ico, pe o más
ele an e de ca a al pueblo, al enca ga a Diego de Siloé la di ícil a ea de bo a
odo es igio gó ico de la undación ca ed alicia, de la que sale ai oso mos ando
una g an capacidad en el manejo de la sin axis de los ó denes al se capaz de
ans o ma unas azas gó icas en un discu so de inequí oco ca ác e
humanis a, a pesa del uso desp ejuiciado de los códigos y uen es clasicis as.
Es a capacidad de manejo del lenguaje clasicis a en Diego de Siloé, se p olonga
como capacidad de expe imen ación en la igu a de And és de Vandel i a. Dos
ejemplos que compa en el mismo p og ama, -la ealización de una sac is ía-,
con igu an una ayec o ia que nos pe mi i ía comp oba sus desp ejuiciadas
in es igaciones: la p ime a en la iglesia del Sal ado de Úbeda, cuyas azas se
a ibuyen a Diego de Siloé y que Vandel i a e mina, añadiéndole po enca go
pos e io , el cue po de la sac is ía es iado del eje de la iglesia, que gene a
a i icialmen e un p oblema obligándolo o za las soluciones o males. La
segunda, en la Ca ed al de Jaén, cuya sac is ía se esuel e con una es uc u a
mu a ia de supe posición de a cadas, en cla a e e encia a uen es clasicis as.
Pe o se á en el Hospi al de San iago de Úbeda donde Valdel i a lle e más lejos
su a án expe imen alis a, con unas azas desag egadas, donde pa io, gale ía y
dependencias anexas, desmesu ada escale a, iglesia y sac is ía, hacen de ondo
de una eno me c ujía de en ada en elación al es o del conjun o, jalonada po
dos imponen es o es, e idenciando es a más pendien e del papel pe suasi o
que debe ansmi i el edi icio, si uado a las a ue as del ecin o u bano, que de la
uni a iedad abs ac a de su plan eamien o planimé ico.
Pe o la nue a es uc u ación e i o ial que eclama la cen alidad de Se illa
como sede del monopolio come cial con la Indias, concen a en es a ciudad una
se ie de in e enciones que son pun os de apoyo undamen ales en las
as o maciones u banas del sola musulmán-medie al se illano. El p oblema
que su ge de la p opia o ganización u bana medie al basada en las collaciones,
o ma de epa o del sola u bano, an o a los que in e inie on en la conquis a
c is iana de la ciudad, como a las ó denes mili a es y eligiosas. Es as collaciones
uncionan como pa es au ónomas con uncionalidad especí ica y je a quizada,
donde la iglesia, -an igua mezqui a en la mayo ía de los casos-, es cen o de la
o ganización de las ac i idades ci iles, eligiosas y me can iles, cons i uyéndose
en au én icos mic ocosmos que do an a la ciudad de una es uc u a policén ica.
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Se á el i ine a io seguido po Ca los V en su en ada en 1526, con mo i o de su
boda, cons i uyendo un eje i ual No e-Su desde la Maca ena, pasando po
S a. Ma ina, San Ma cos, San a Ca alina, El Sal ado , pa a llega a las g adas de
la Ca ed al, el elemen o capaz de a icula y je a quiza la o ganización
molecula y policén ica de la ciudad musulmana-medie al, jun o con el
p og ama humanís ico que end á apoyado po F ancisco del Cas illo, desde el
Cabildo Ca ed alicio, y po un pa iciado u bano en iquecido, los episodios de una
eno ación u bana que es ablece á dos o ien aciones: la p ime a, más uncional,
espondiendo a las demandas que in oduce la nue a o ganización el come cio y
la ac i idad manu ac u e a, do ando de se icios a la ciudad, mejo ando su
in aes uc u a y c eando nue os ámbi os de elación; la segunda, más
undacional, que incula el iun o polí ico-mili a y eligioso c is iano al lenguaje
clasicis a, p e endiendo liquida con es a ope ación cualquie es igio del pasado
islámico.
La ans o mación de la laguna, -an iguo b azo del ío, en Alameda de Hé cules
ealizada po el asis en e Conde de Ba ajas, que do a a la ciudad del espacio
u bano de ocio más emblemá ico- y las O denanzas de 1527, -que con ibuyen a
la acionalización de in e enciones u banas-, o man pa e del p og ama más
uncional. Pe enecen a la o ien ación más undacional: la so p enden e
con inuidad de las supe icies que consag an la unidad espacial de la Sala
Capi ula de la Ca ed al, a ibuida a F ancisco del Cas illo; el inquie an e
expe imen alismo espacial de He nán Ruiz II, en la iglesia del Hospi al de Las
Cinco Llagas, al no lle a has a el suelo las pilas as que sopo an las cúpulas,
haciéndolas descansa sob e unos capi eles-péndolas que a i man su ing a idez,
aumen ada con el ecu so de in oduci bajo la balconada del p ime o den, las
umb ías capillas la e ales que no hacen sino e o za con su zona de somb a la
ola ilidad del conjun o. Pe o sob e odo, el eje cicio más emblemá ico de la
ideología iun an e, lo ealiza He nán Ruiz II en la co onación del an iguo
almina almohade, con el cue po de campanas que ema a la es a ua del T iun o
de la Fe, popula men e El Gi aldillo, ala de de conocimien o cons uc i o que
mues a una g an capacidad de ensamblaje de los elemen os del lenguaje
clasicis a en un p og ama al amen e condicionado po la edi icación p eexis en e,
que se con ie e en hi o u bano po excelencia, cons i uye la e e encia
iden i a ia de la nue a ciudad.
Es a supues a iden idad, en e p og ama de eno ación u bana y p oyec o
impe ial, acasa po el gi o impues o po Felipe II a la polí ica impe ial, que
ae á como consecuencia la ans o mación de la concepción e i o ial an e io ,
en i ud de la nue a cen alidad, que desde ese momen o, juga á Mad id como
sede del pode . Las nue as concepciones a qui ec ónicas que Felipe II impone
son con a ias a la plu alidad de endencias, capacidad de expe imen ación y
o iginalidad que la a qui ec u a andaluza había pues o de mani ies o en sus
ealizaciones, que p opiciaban los dis in os pode es ci iles, que a pa i de ese
momen o quedan supedi adas a las necesidades uncionales del monopolio.
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Del eje No e-Su que p e endía a icula la o ganización molecula de Se illa, se
pasa a la secuencia u bana de la Aduana, Casa de la Moneda, Casa Lonja, que
más allá de la ans o mación de la ciudad p e ende impone con su p esencia y
uncionalidad, el p oceso de acionalización ins i ucional del monopolio, como
ins umen o del pode impe ial.
La Casa Lonja ac ual A chi o de Indias; cuyas azas p epa a Juan de He e a y
cons uye Juan de Minja es, es, de las es ealizaciones, la que asume de
mane a más e iden e su papel de se imagen ma e ial de las abs ac as
elaciones del pode . Si uada en e la Ca ed al y las mu allas del Alcáza , su ge
sob e un pedes al escalonado que sal a el desni el del e eno, con cua o
achadas idén icas, que encie an una c ujía pe ime al de 200 pies de lado,
se ida po una ancha gale ía y pa io cen al. Las achadas p esen an dos al u as
con un o den oscano apilas ado, y es pue as cada una, dos alineadas con las
gale ías y o a cen al, en las esquinas y coincidiendo con las gale ías, donde se
duplica el apilas ado pa a asumi la imagen de o e, los pa amen os en e las
pilas as pé eas son de lad illo ojo. En las azas de He e a sólo exis en, en
plan a baja, cua o ámbi os ce ados que se co esponden con las cua o
esquinas del edi icio, el es o es un pó ico abie o, con inuo y pe meable en
cualquie di ección. De es a o ma el edi icio se con ie e en a io u bano, que
aco a y especializa una pa e de la ciudad, sin que pie da su ca ác e público.
Pa a He e a, aposen ado de Felipe II, la a qui ec u a es una mane a de conoce
el mundo y no solo un conjun o de ins umen os ope a i os pa a in e eni en lo
edi ica o io y lo u bano. La Lonja como edi icio exen o, desalineado de la
Ca ed al, se ea i ma como una me á o a de la nue a ciudad, sede única y
dis anciada de la azón que el pode impone.
Es a pa i de la é ea acionalización que impone el gobie no ilipino, que sin
desp ende se del legado polí ico an e io , insis e en la cons ucción de un
impe io-mundo en e a la mayo e icacia de los pequeños es ados en el seno de
la nacien e economía-mundo, desde donde podemos comp ende las icisi udes
po las que pasa el Reino de España has a con e i se en una po encia
semipe i é ica, de segunda ila, en el escena io eu opeo. Po an o la
alen ización del c ecimien o del siglo XVII no ue esul ado de la c isis del
sis ema mundo, sino pa e del p oceso de su consolidación. La cues ión es que
en nues o caso, el inexo ablemen e c ecien e las e económico de una
es uc u a de pode o ien ada a a o ece un sis ema impe ial suponía, a medio
plazo, la imposibilidad de compe i con el es o de es ados eu opeos po la
hegemonía en el ámbi o de la economía-mundo capi alis a.
A p incipios del siglo XVII, cuando oda ía el pode y con ol ideológico an e io
seguía ope ando, la c ea i idad a qui ec ónica es á oda ía inculada a la
acionalidad en el manejo del lenguaje clasicis a, como p ueba de la condición
in elec ual que poseía el abajo p o esional de a qui ec o. Di ícilmen e
pod íamos encon a mejo ejemplo que el de Juan de O iedo, que como pla ea
A qui ec u a (en Andalucía)
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el p o eso Pé ez Escolano, asciende desde e ablis a-escul o , donde adquie e
des eza y expe iencia en el manejo del lenguaje y de lo e íme o, has a la de
a qui ec o, a pa i de la opo unidad de ensaya de e minados modelos pa a
se i de expe iencia en su p opues a, elegida pa a le an a el g an úmulo
une a io de Felipe II en la Ca ed al de Se illa. A pa i de aquí, le su ge la
opo unidad de abaja en a ias p opues as con en uales, siendo la Me ced,
hoy Museo de Bellas A es, con g andes al e aciones en el in e io y achada, y
S a. Cla a algunos de los más in e esan es a des aca . Culminada su labo
p o esional como ingenie o en las cos as gadi anas y en el Pi ineo, mue e en el
asal o pa a la oma mili a en Ca agena de Indias.
En el ma co de las calamidades inancie as y epidémicas po las que pasa
Andalucía y den o del ambien e de con on ación social y p esión eligiosa, se
llegan a suspende las ep esen aciones ea ales po dos eces y du an e
bas an es años du an e es e siglo. La ins i ución eligiosa se ap opia del d ama
como ep esen ación colec i a, a a és de sus múl iples y a iados
ce emoniales, del que puede se un ejemplo, la ida de Miguel de Maña a,
p omo o del Hospi al de la Ca idad ealizado po Be na do Simón de Pineda, que
lab a sob e los mu os de la A a azanas medie ales un p og ama iconológico
pe ec amen e adecuado a la e ó ica pe suasi a de la época.
En la o a pa e de Andalucía, Alonso Cano, en la misma línea de p ese a una
cie a acionalidad en el manejo del lenguaje clasicis a ealiza la achada de la
Ca ed al de G anada. De igual ascendencia se ían los abajos de Eu asio
López de Rojas pa a la achada de la Ca ed al de Jaén, con lo que en amos de
lleno en la elación ecunda que el p oblema de las achadas inconclusas o
mejo ables, obligando desde la necesidad de expe imen a nue os elemen os
pa a pode soluciona es e ipo de p oblema, a una nue a eelabo ación de lo
ep esen a i o.
Po ada y e ablo se án el banco de p ueba de las múl iples posibilidades que el
lenguaje, libe ado de su componen e acional y sin ningún eque imien o
p og amá ico ni cons uc i o, pueda eco e en sus p opues as más exaspe adas
la acumulación deco a i a, como e ó ica e ins umen o de p opaganda de lo
eligioso y de la e ca ólica.
A mediados del Siglo XVII, es e p oceso se adicaliza en ando en un deli io
deco a i o, donde odo queda cubie o pa a que ningún acío e idencie la
pob eza de los ma e iales o alguna o a cues ión de mayo en idad
a qui ec ónica. Leona do de Figue oa en Se illa, con una p oducción as ísima y
p olongada en el iempo en su dinas ía, es el des inado a consolida es e
discu so, donde lo deco a i o en endido como e ó ica global se inse a en las
endencias in e nacionales, aunque en algunos momen os ope e con su
ins umen al más p opio que su ge de la expe iencia de los e ablos, y que an a
con igu a el modelo de lo supe pues o, en endido como au én ica másca a bajo
cuya capa queda ocul a an o la pob eza es uc u al como la de los ma e iales
A qui ec u a (en Andalucía)
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Los úl imos 300 años de mona quía absolu a se sos enía económicamen e
g acias a la en ada de los dine os indianos, pe mi iendo a la Co ona man ene se
ic iciamen e como g an po encia, sin ene que p oduci una e o ma iscal que
oca a los p i ilegios de la nobleza y el cle o.
La necesidad de abo da una e o ma polí ica que pe mi ie a la mode nización
del es ado y el in de los p i ilegios c is aliza en la Cons i ución que p omulgan
las Co es de Cádiz, que en e o as cues iones de g an calado como la libe ad
de p ensa, la abolición de los seño íos y la abolición de la Inquisición, p omue e
una adical eo ganización polí ico-adminis a i a del e i o io español.
Desapa ecen los concejos, se sup imen las an iguas di isiones de los einos e
in endencias y se c ea una di isión e i o ial po p o incias, con un gobe nado
ci il a la cabeza y gobe nada po una Dipu ación P o incial.
Todo el e i o io nacional queda egula izado y acionalizado, p oduciéndose una
uni o mación capaz de pe mi i la implan ación de un modelo polí ico-
adminis a i o cen alizado. Las p o incias andaluzas son seis: Se illa, Có doba,
Jaén, G anada, Málaga y Cádiz, es ando la ac ual Huel a abso bida en Se illa y
Alme ía en G anada. El c i e io de di isión p o incial e a que la ex ensión ue a lo
más simila posible; que la o ma se egula iza a en elación a c i e ios
geog á icos, cuencas de íos, cadenas mon añosas; y que su núme o e i a a
pa iciones excesi amen e g andes.
La llegada en 1814 de Fe nando VII supone un inespe ado e oceso polí ico, que
se inaugu a con la abolición de la Cons i ución de 1812, lo que en e o as
cues iones deja sin e ec o la di isión p o incial p opues a, e inaugu a en España
un pe íodo de con on aciones polí icas y sociales que eco e án odo el siglo
XIX, y p oduci án una cons an e si uación de gue a, haciendo es é il los
múl iples in en os de eno ación social y que paula inamen e c ispa á y
adicaliza á los discu sos polí icos.
El e oceso que supone la pa alización de las medidas o ganizado as del
e i o io e ae a una si uación an e io y bloquea el posible desa ollo
económico, y como consecuencia se p oduce un es ancamien o en las
ans o maciones de las ciudades andaluzas donde los cambios se án p oduc o
de la ine cia de la he encia dieciochesca.
La mue e de Fe nando VII, a la ez que desa a la gue a dinás ica po los
p e endien es D. Ca los en e a la meno de edad Isabel II, supone la llegada al
pode de los libe ales, que a pesa de sus luchas in e nas, mode ados en e a
exal ados, inician un p oceso de ecupe ación de los a ances p opues os po la
Cons i ución que p omulga on las Co es de Cádiz. Se ecupe a la di isión
p o incial, casi la misma que ha llegado has a hoy, sup imiendo las ju isdicciones
y seño íos del An iguo Régimen, y p oduciendo un modelo e i o ial cen alizado.
Andalucía queda di idida en ocho p o incias: Huel a, Se illa, Có doba, Jaén,
Alme ía, G anada, Málaga y Cádiz, que se i á de base pa a la o ganización

A qui ec u a (en Andalucía)
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judicial en dos dema caciones o Audiencias Te i o iales con sede en Se illa y
G anada lo que con i ma á la secula di isión de Andalucía Occiden al y O ien al.
Se p oduce un mo imien o e o mis a, que p e ende á con la desamo ización, a
pa e de la necesidad de inancia la p ime a gue a ca lis a, la c eación de una
clase media de p opie a ios que sos u ie a al égimen libe al. La desamo ización
de Mendizábal (1836-1844) c ea á unas condiciones, po la desa ec ación de
bienes eclesiás icos, a o ables pa a acome e algunas ans o maciones u banas
en las ciudades andaluzas. Aunque su obje i o p incipal de epa o de la ie a
queda á aicionado, po que la pob eza de los campesinos les impedi á el acceso
a los lo es o ganizados a a és de jun as con oladas po los g andes
p opie a ios, a los que da á acceso de o ma mayo i a ia y acumula án g an
pa e de las ie as desamo izadas, y consolidando un sis ema de p opiedad de
la ie a, sob e odo en Andalucía, que se á de ini i o en la ca ac e ización del
e i o io andaluz, con i mando la es uc u a la i undis a impidiendo a la
ag icul u a juga el papel de acumulación p ima ia pa a el desa ollo p oduc i o
de la egión.
La desamo ización al p oduci la acumulación de la ie a en pocas manos,
expulsa á a los a enda a ios y campesinos, e inicia án un p oceso de
p ole a ización de los abajado es del campo has a con e i los en jo nale os,
mano de ob a de ese a ag ícola, a la espe a de una con a ación
undamen almen e empo e a. Los jo nale os se concen aban en los encla es
u ales, los cuales alcanza án un amaño desp opo cionado pa a su ac i idad
económica, e minado po con i ma uno de los aspec os más ca ac e ís ico de
los asen amien os u ales andaluces, el g an amaño de sus pueblos.
La segunda desamo ización de Madoz (1855-1868), llamada gene al, po que
enajena no solo los bienes eclesiás icos, sino odos los amo izables, an o los del
Es ado como de los municipios, end á su mayo epe cusión en el ámbi o
u bano, gene ando un olumen de en as u banas que incidi á en las ciudades de
mane a decisi a en la p omoción de nue as in e enciones an o públicas como
p i adas.
Si la p ime a desamo ización c ea á las bases pa a un pe iodo de expansión del
sec o ag a io andaluz al pone en ca ga muchas más ie as de cul i os; la
segunda desamo ización pe mi i á un desa ollo u bano de dimensiones
desconocidas has a la echa, que ac ua á an o en el cen o de las ciudades
andaluzas como en su pe i e ia. Es os dos enómenos con ibui án a la pues a en
ma cha del p oceso de indus ialización en Andalucía, que end án ca ac e ís icas
di e sas y desigual o una.
Los cul i os del oli a y de iñedos se án los que p opicien los aumen os de las
ie as de cul i o jun o con los ce eales, sob e la base de la concen ación de la
p opiedad ag ícola, gene ando una p ole a ización de los campesinos que se
concen a en g an núme o en los pueblos que es án en el en o no de las g andes
p opiedades ag a ias. Los asen amien os u ales se ans o man en g andes
A qui ec u a (en Andalucía)
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pueblos ag ícolas, como es el caso de Mo ón, Osuna, Leb ija, Je ez, Loja, que
jun o con los ipos y aumen o de las ie as de cul i o p oduci án cambios
sus anciales en el paisaje andaluz.
Las nue as en as ag a ias y u banas, p oduc o de las desamo izaciones, son el
sopo e sob e el que asien a la indus ialización andaluza, una de las p ime as de
España, siendo Málaga el oco inicial con la ins alación de la side u gia de
Ma bella, que, pa alelamen e a la indus ia de ans o mación i i inícola de
Je ez, eclama án el inicio de la cons ucción de la ed e o ia ia andaluza, cuyo
p ime ama se á el de Je ez-Los Pue os-Cádiz, buscado la salida ma í ima de
su come cialización, pa a con inua el amo Se illa-Có doba, quedando
pendien e, a pesa de los cons an es in en os po pa e de los emp esa ios
malagueños de ace ca el ca bón co dobés a su side u gia, la pues a en ma cha
del amo Málaga-Có doba, el cual no se acome e á has a la década de los
sesen a, que coincidiendo con la cons ucción del amo Có doba-Manzana es
comple a á la conexión con el cen o de la ed adial española. A la ez, se
ealiza la pequeña conexión as e sal de U e a-Mo ón-Osuna. En los años
siguien es se conec a á un amal desde G anada a la línea Málaga-Có doba y se
ejecu a án los e oca iles mine os de Huel a. Es a o ma de la ed e o ia ia,
que se gene a desde los eque imien os exclusi amen e de economías pa ciales,
adolece de capacidad a iculado a del e i o io andaluz, po enciando la
cen alidad se illana, y elegando a la pa e o ien al de Andalucía a una secula
di icul ad de inco po ación a la ed de comunicaciones po e oca il.
Pe o se á el sec o mine o el que concen e el mayo impulso de la
indus ialización andaluza, aunque sus bene icios no e ie en sob e Andalucía, al
se , en su mayo ía, concesiones es a ales a emp esas ex aje as, quedándose en
Mad id los pagos po a endamien o o en a y saliendo pa a las bolsas eu opeas
los bene icios de la ac i idad ex ac i a.
El esul ado de la ac i idad ag a ia e indus ial en Andalucía du an e es e pe iodo
es de especialización del e i o io andaluz, ya sea po los monocul i os
“coma cales” del iñedo y oli a o el de la ac i idad mine a, dando luga a unas
in aes uc u as demasiado uncionales con las zonas p oduc i as y elegando a
las o as pa es del e i o io andaluz a una g an desa iculación, que i á
inc emen ándose his ó icamen e.
Ligado a es e p oceso de especialización e i o ial, la segunda desamo ización
es ablece las bases de los p ocesos de alo ización sob e los que se desa olla án
las ans o maciones u banas de las g andes ciudades andaluzas. La
desamo ización libe a suelos u banos su icien es pa a abso be las necesidades
de espacio que se eclaman, an o desde los p og amas pa a los nue os
equipamien os u banos, como desde las necesidades esidenciales de los
inc emen os poblacionales.
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El p oceso de indus ialización exige nue as y ápidas comunicaciones, siendo el
e oca il quién asume el papel de mo ilidad de las me cancías en el in e io ,
p oli e ando en las ciudades a donde llega el e oca il es aciones, edi icaciones
e o ia ias y azados, que inco po an al paisaje u bano una imagen no edosa,
no solo po la en e gadu a de las ins alaciones, sino ambién po la inco po ación
de nue os ma e iales a la edi icación que p on o se in eg a án al conjun o de la
ac i idad edi ica o ia. La es ación de Cádiz, hoy en desuso, o la de San Be na do
en Se illa, si en de ejemplo demos a i o de las posibilidades de los nue os
ma e iales con sus g andes es uc u as de hie o y c is al pa a cub i los
andenes, que enseguida como hemos plan eado an e io men e se ans ie e a
o as edi icaciones, sob e odo las de ca ác e público. Hab á que des aca ,
inculado al e oca il, la cons ucción de muelles y emba cade os de mine ales
en los pue os de Huel a, que llegó a con a con cua o y el de Alme ía.
Vinculadas a la indus ialización es a ían ambién las edi icaciones ab iles o de
ans o mación con base ag a ia, donde cohe en emen e se ei e a el uso de los
nue os ma e iales y de la aplicación de un c i e io de sis ema ización y mon aje
de elemen os, que pe mi an la se iación del p oceso cons uc i o, como
pod íamos cons a a en una pa e impo an e de la edi icación bodegue a, donde
se impo a modelos del ex anje o, como es el caso de la bodega de La Alcubilla
en Je ez, con pa en e del ingenie o Ei el, o en las ins alaciones de la an igua
Fáb ica de Tabacos de Cádiz, en el uso gene alizado de sus los elemen os
es uc u ales.
La o a cues ión de g an ele ancia, a pesa de su concen ación en o no a las
explo aciones mine as, se ía los nue os asen amien os poblacionales, donde se
localizan desde la i iendas pa a ob e os y sus edi icaciones complemen a ias -
economa os, escuelas, dispensa ios, has a las i iendas de los capa aces y
di ec i os-, odo pe ec amen e seg egado y je a quizado. Poblados edi icados
po pa e de las compañías pa a inc emen a la e icacia p oduc i a y es ablece
un mayo con ol de la mano de ob a, donde el in e encionismo de la Río Tin o
Company Limi ed no solo alcanza a sus asen amien os de las explo aciones
mine as, sino que ex iende su ideología an iu bana a o as in e enciones, como
po ejemplo, las casas de ec eo de Pun a Umb ía o el Ba io Ob e o de Huel a.
Las in e enciones u banas, que mejo an las condiciones a asadas de las
ciudades andaluzas, se basan en las nue as alineaciones y ape u as cuando se
p oducen en el cen o de las ciudades, y en nue os asen amien os en la
pe i e ia, cons i uyendo una o ma de ac uación uncional con el ni el de
c ecimien o y mode nización a escala de las economías u banas andaluzas, que
no necesi an del ensanche, como en el caso de Ba celona con el Plan Ce dá, sino
de ope aciones pun uales de meno escala, que end án mayo o meno
capacidad de a icula se dependiendo de lo ace ado de las polí icas u banas que
se p omue an y de la capacidad de los p o esionales que las p og amen y
ejecu en.
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Se á ejempla la labo desempeñada en Se illa po Balbino Ma ón, esponsable
como a qui ec o municipal de oda una cons elación de in e enciones de
ape u as y nue as alineaciones en la ciudad, y ap o echando las posibilidades
que le b inda las desamo izaciones y los enca gos elacionados con el
es ablecimien o en la ciudad de los Duques de Mon pensie . Des acando sus
in e enciones pa a la ins alación de la es ación y del en o no de la Plaza de
A mas, la plaza de la Magdalena, plaza de D. Al onso -ac ual San Ped o-, Plaza
del Sal ado , Plaza del T iun o y sob e odo Plaza Nue a, en lo que se e ie e a la
ape u a de espacios públicos; siendo impo an e la labo en el azado de
nue as alineaciones como Alameda de Hé cules o del puen e nue o de T iana, la
in e ención emblemá ica del palacio de San Telmo como esidencia de los
Mon pensie , que en complicidad con la o denación del Paseo Colón concibe la
pe i e ia como un uni e so dis in o del cen o u bano, pe o cohe en e con un solo
p oceso ideológico, como ace adamen e plan ea González Co dón.
Es as dos mane as de p ocede en la eno ación u bana, con ape u as y nue as
alineaciones en el cen o y nue os asen amien os en la pe i e ia, de las ciudades
andaluzas queda e lejado en ape u as y nue os azados de plazas como
Candela ia, Mina y Cons i ución -hoy San An onio-, en Cádiz, la plaza del Tea o
y de la Cua o Calles -hoy Cons i ución-, en Málaga, la ape u a de la a enida
del G an Capi án y los ja dines de la Me ced en Có doba; y la de la G an Vía en
G anada; a lo que hab ía que añadi las nue as alineaciones del paseo de la
Alameda en Cádiz; y las del mu allón y paseo de ibe a del ío en Có doba; y de
la calle La ios en Málaga. Siendo los asen amien os pe i é icos más eseñables,
los que iene que e con ins alaciones ab iles o asen amien os esidenciales de
ec eo, como en el caso del sal o del ío Guadalmedina que p opo cionan suelos
pa a las nue as áb icas y los asen amien os ob e os en Málaga, mien as que
las esidencias bu guesas lo ha án al o o lado de la ciudad po el camino de
Vélez; o de mane a simila en Cádiz, donde cons ucciones y áb icas de ca ác e
mili a se localizan ce cano al ya exis en e ba io de San José, compa iendo el
is mo con las casas de ec eo bu guesas, una ez que se cons uye el camino
pa alelo al li o al de la playa que une el nue o cemen e io con las Pue as de
Tie a.
Toda es a ac i idad de eno ación u bana lle a a en pa alelo un p og ama de
equipamien os u banos de ca ác e ci il sin p eceden es en las ciudades
andaluzas: me cados, como el Cen al de Abas os de Cádiz, que cons uye Juan
Dau a sob e azas de To cua o Benjumea, edi icado en el sola de la an igua
hue a del con en o de los Descalzos, con los pues os colocados pe ime almen e
dejando un g an espacio cen al celeb a i o, hoy ocupado, el del Ba anco,
an iguo del Pescado, en Se illa, cons uido en hie o po Po illo, Whi e y Cía.,
igual que el Cen al de Abas os de Alme ía de Cué a a; y ea os, como el
Ce an es de Málaga de J. Cue os y A. Campos, el G an Capi án de Có doba de
Amadeo Rod íguez, el ac ual Falla de Cádiz sob e azas de A. Mo ales de los Río
y A. Del Cas illo; así como el puen e de T iana de Be na de y S einache .
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Re e en e al p og ama esidencial, end íamos que di e encias dos ámbi os:
p ime o, el que se e ie e a la i ienda popula , donde su gen los p ime os
in en os de desa olla p og amas colec i os de nue a plan a, aunque se si úen
en localizaciones casi esiduales en la ciudad, ya sea ocupando cen o de
manzanas, en con inuidad con la expe iencia de los co ales de los siglos
an e io es, pe o con mejo as e inco po aciones de ipo higienis as, o ealizando
ape u as que habili en nue as achadas como es el caso de los pasajes, como
po ejemplo el pasaje González Quijano al inal de la Alameda de Hé cules en
Se illa; los ejemplo de casa de ecinos de Callejones Ca doso en Cádiz, el pasaje
de Chini as de Diego Cla e o en Málaga. El segundo ope a con bas os p og amas
esidenciales- ep esen a i os de las bu guesías locales que desa ollan g andes
complejos edi ica o ios como es el caso de la casa palacio de Manuel Mo eno de
Mo a de Juan de la Vega en Cádiz, la Casa de las Si enas de J. Fe nández en
Se illa, y la casa palacio de Tomás Bolín de Fe nando Gue e o S achan en
Málaga.
Te i o ialización egional y descen alización
La c isis que, a pa i de 1898, p oduce la conquis a de la independencia de las
úl imas p o incias de ul ama , la ine cia de una polí ica ex e io anclada en los
esquemas colonialis as de An iguo Régimen, el a aso es uc u al debido a la
ausencia de una e dade a e olución indus ial, la consolidación de un pode
oligá quico, desgas a inexo ablemen e al sis ema polí ico español has a lími es
insospechables.
El bipa idismo ins i ucionalizado po la al e nancia en el pode de los
conse ado es y la manipulación pe manen e de las elecciones con i ma en el
pode a una oliga quía, que se sus en a en el apoyo de la iglesia, los mili a es de
al a g aduación y los g andes p opie a ios ag ícolas, y consolida un cen alismo
cada ez más exace bado en la medida que se ac ecien an los con lic os
ins i ucionales con los nacionalismos y los sociales con la bu guesía
emp endedo a y los sec o es popula es del campesinado y los ob e os u banos.
Es a si uación, que suma a un e i o io excesi amen e especializado en los
p ocesos de indus ialización del siglo pasado, un cen alismo cada ez más
as ixian e, gene a mo imien os de descen alización que cuen a cada ez con
más apoyos, an o desde el ámbi o polí ico, como desde el económico y que
end á como consecuencia la pues a en c isis del modelo de c ecimien o,
in en ando ins umen a disposi i os de ges ión más egionalizados y a iculados,
con disposi i os capaces de es ablece pau as de c ecimien o en las ciudades que
ins i uyan unas eglas de juego menos monopolizadas po pa e de los sec o es
en is as, ep esen ados po las oliga quías locales, y más a o ecedo as de los
nue os in e so es u banos que nos son o os que la bu guesía emp endedo a.

A qui ec u a (en Andalucía)
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Los sucesi os in en os de mejo a las condiciones de las ciudades, como son la
de e undición de las an e io es ley de Ensanches y ley de Saneamien o y
Re o ma In e io (1920); el Es a u o Municipal (1924), que a ibuye la ac i idad
u banís ica a los municipios; los deba es en el XI Cong eso Nacional de
A qui ec os (1936), y el Cong eso Municipalis a de Gijón (1934),sob e los
sis emas de exp opiación y la necesidad de una ley nacional de u banismo, se
o ien an a desa olla oda una ideología descen alizado a que o mula á la
necesidad de una e i o ialización egional, y end á su exp esión más a anzada
en los abajos que la Gene ali a desa olla a pa a el Plan de Zonas del Te i o io
Ca alán y sob e el que g a i a á la in luencia de la ponencia “Ca alunya-Ciu a ”,
p esen ada Nicolau M. Rubió i Tudu i pa a el XI Cong eso de Nacional de
A qui ec u a, celeb ado en Mad id en 1926.
En Andalucía, los p ocesos de egionalización e i o ial no con a án con la
es uc u a económica ni con una base ei indica i a polí ica an sólida como la de
Ca aluña, sino que ap o echa á el modelo de cen alidad se illana, que consolidó
los p ocesos de a iculación de la ed e o ia ia en el siglo XIX, a lo que suma á
el impulso de las ob as pública que pone en ma cha el pe iodo de la dic adu a de
P imo de Ri e a, y el es ue zo de la celeb ación, que se enía in en ando desde
p incipio de siglo, de la Exposición Ibe oame icana de 1929. Cen alidad que
e mina á con i mándose cuando el amo Je ez-Ca agena quede inconcluso,
e apo ándose las posibilidades de a iculación Es e-Oes e de Andalucía.
Pe o mien as que el Plan de Dis ibución en Zonas del Te i o io Ca alán es
p o undamen e esc upuloso con la necesidad de po encia un modelo ag a io que
le ga an ice su p opia alimen ación, pa ece e iden e que las in e enciones en
las que se apoya la cons ucción de una cie a egionalidad basada en la
cen alidad se illana, ob ia la secula p oblemá ica que en Andalucía plan ea la
cues ión ag a ia.
Las ciudades andaluzas siguen uncionando con la disponibilidad de suelo que la
polí ica de ape u a y nue as alineaciones an e io es le a suminis ando; Cádiz
a ocupando el is mo de ex amu os, ya bas an e consolidado, sob e odo a
pa i de dos hechos ele an es: la implan ación en 1906 de la línea de an ías
de Cádiz-San Fe nando-La Ca aca, que es ablece una conexión in e u bana y la
inclusión en 1907 en la ley de Ensanches a pe ición del alcalde Caye ano del
To o. Se illa a desg anando, con el elón de ondo de los sucesi os in en os de
pone en pie un e en o in e nacional, una se ie de planes enden es a e o za su
cen alidad egional, que desde el Plan de Re o ma de Sáez López (1895),
pasando po las apo aciones del concu so de 1904, p opues o po Alejand o
Guicho , a los de Aníbal González de 1909 y 1911, o el p omo ido po el alcalde
Halcón y ealizado po Sánchez-Dalp de 1912, pa a segui con los de Colombí
(1915) y Tala e a (1917), e minando con los concu sos sob e la u banización de
T iana-Los Remedios, desde los p ime o in en os de Zuazo (1924), has a las
úl imas p opues as en el concu so de 1930 de Ga cía Me cadal y Ula gui,
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coincidiendo los dos en un Es udio P e io pa a el Plan de Ex ensión e Se illa que
incluye las dos co onas de poblaciones adyacen es a Se illa, manejando una
dimensión e i o ial desconocida has a en onces, y que i á chocando con los
emo es de la Liga de P opie a ios de Fincas U banas de Se illa, an e la
posibilidad de o e a de nue os suelos, que pusie a en en e dicho su é eo
monopolio sob e las en as u banas.
Apoyado en el cen alismo se illano, se in en a gene a una al e na i a polí ica
au óc ona que supe e la g an c isis e in en e a icula el g ado al ísimo de
con lic i idad social. Un g upo de in elec uales ena bolan la necesidad de
cons ui una nacionalidad andaluza. Blas In an e en 1915 desde su Ideal
Andaluz p e ende aglu ina una espues a al e na i a al pode cen al.
El deba e de la a qui ec u a en España que Vicen e Lampé ez, a a és de su
docencia en la Escuela de A qui ec u a y de sus esc i os, o ien aba hacia la
cons ucción de un “es ilo nacional”, enía su pun ual con es ación desde los
plan eamien os, que p opugnaban una a qui ec u a desligada de los es ilos
his ó icos y de las ideologías pendien es de ememo a glo iosos pasados an es
que a ende a los p oblemas de la nue a sociedad española, y que
ep esen aban los a qui ec os inculados al GATEPAC y GATPAC.
La insol encia in elec ual que ep esen a la p opues a de acoge al conjun o de la
p oducción a qui ec ónica bajo el lema de una “a qui ec u a nacional” hace que
el deba e adquie a con enidos de ensi os po pa e de la cul u a dominan e, que
en iende que cualquie inno ación pone en c isis su hegemonía, y encuen a en
el e aso es uc u al del capi alismo español el sopo e más idóneo pa a
legi ima su ac i ud, modi icando sus p emisas, una ez acasado los in en os de
cons ui un “es ilo nacional”, en un in en o de que sean las e e encias
au óc onas y egionales las que den con inuidad al p oyec o.
El deba e a qui ec ónico que en es os años con on a adición y mode nidad,
como se comp oba a en la ponencia que Rucabado y Aníbal González p esen an
al VII Cong eso Nacional de A qui ec os, con ie e en ope a i a la al e na i a de
una “a qui ec u a nacional” exal ando los aspec os más genuinos de lo egional y
lo local. En lo que espec a a Andalucía y su e e en e Se illa, se a a al in y al
cabo de cons ui la imagen de lo que José Ma ía Izquie do, compañe o de Blas
In an e en la Re is a Bé ica, y que usaba el seudónimo de Jacin o Ilusión,
llamaba la “ciudad de la g acia”. “Hay ciudades de la co e -decía Izquie do-,
ciudades del come cio, de la indus ia... ¿po qué no ha de habe ciudades pa a
ama ?”. O la más pe eg ina exal ación del Conde de las To es de Sánchez-Dalp
cuando a i maba que “Se illa es una ciudad hemb a po que sus casas es án
hechas pa a hemb as”.
Es os plan eamien os los podemos encon a en un conjun o de in e enciones
que apa ecen en las e is as Bé ica y La Exposición, en la p ensa dia ia y, de
una mane a más e iden e y sis emá ica, en las in es igaciones de A. Guicho ,
A qui ec u a (en Andalucía)
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pa a quién, como ecoge el p o eso Pé ez Escolano “el es ilo a qui ec ónico
se illano su ge de la conjunción en e unos elemen os es ilís icos his ó icos y
unos elemen os cons uc i os o iginales [...] el es ilo se illano es el esul ado de
pasa po el amiz de las écnicas y a esanías cons uc i as locales y la
capacidad del a qui ec o, el mues a io di e so de los es ilos his ó icos, siendo
cla e pa a él, an o el mudeja ismo como el clasicismo”.
La o ma de pe i ica cualquie con enido de angua dia se á en ende el
p og eso desde la econs ucción de la con inuidad his ó ica con aquél pasado de
esplendo y g andeza que dis u ó Se illa. A a és de es e mecanismo, el
p og eso se o na adición y cualquie e e encia a la mode nidad es ajena al
espí i u de la ciudad. Po an o, p og eso y adición son una misma cosa, que se
plan ea como ho izon e alcanza y ecupe a la pasada g andeza: la de la ciudad
pue o de Indias, luga de llegada de los abulosos eso os jamás soñados,
enc ucijada de azas, y caminos, empo io uni e sal. F en e a la ince idumb e del
p esen e se diseña la anquilizado a opción del pasado, que no p e ende una
uel a a ás, sino sa u a la he ida abie a po el espí i u mode no en el se de la
ciudad de Se illa.
Así se hace cohe en e el acaso de los p ime os in en os mode nis as que
algunos a qui ec os como A. González y J. Espiau, p omue en en los p ime os
años de eje cicio p o esional, como queda pa en e en las casas de la calle
Al onso XII y la calle O ila espec i amen e. Es as si uaciones lle an al llamado
“es ilo se illano” a una inde inición en la es uc u a del lenguaje y que a pa i de
la búsqueda de su iden idad es ilís ica es capaz de admi i cualquie a ian e
his ó ica, así como la combinación de sus elemen os o males. Camino que
ealiza á median e un eco ido po la his o ia de la a qui ec u a pa a encon a
nue as e e encias o males, yendo del mudéja a la “ achada blanca” pasando
del pla e esco al ba oco, ansi o que pond á en e las cue das a la a qui ec u a
en endida como ac i idad especí ica, pe o que le pe mi e in eg a se en el ma co
de unas ecnologías muy poco a anzadas p opias de las ca ac e ís icas del
capi al andaluz, de inido po una si uación a asada, que no oma como
e e encias las más a anzadas de o os luga es, sino que a a de in eg a se en
el sis ema oda ía a esanal de las pequeñas indus ias manu ac u e as de la
ce ámica, de la o ja y del lad illo, pa a así busca un acomodo en e p oyec o y
p oducción, que ga an ice un inmedia o consumo de lo a qui ec ónico, más allá
de cualquie polémica cul u al sob e el papel de la a qui ec u a.
Se án las expec a i as que le an a la Exposición Ibe oame icana las que an a
p olonga es e p oceso más allá de sus p opia capacidad p oposi i a, haciendo
eco e a la a qui ec u a andaluza y se illana un camino con adic o io, en las
que las p opues as de econs ucción de un ideal se con ie e en acción
des uc o a de impo an es monumen os del pa imonio a qui ec ónico se illano.
Bas en los ejemplos de e o ma del palacio de los Monsal es, donde Aníbal
González des uyó uno de los más aliosos ejempla es de la a qui ec u a
A qui ec u a (en Andalucía)
57
domés ica se illana del siglo XVI, o la e o ma del palacio de los Duques de
Medina Sidonia, de Ba is, que supuso el de ibo casi o al de la áb ica de un
edi icio que llegó a despe a la en idia de Felipe II.
Pe o e iden emen e la g an ob a del “es ilo se illano” es la p opia Exposición
Ibe oame icana Aníbal González, encedo del concu so de 1911, desa olla
undamen almen e en los ja dines diseñados po Fo es ie y los e enos del
P ado de San Sebas ián, con mayo o una y acie o o ganiza i o, el edi icio-
pabellón de España des inado a se el elón de ondo que end á como escena io
celeb a i o de la exposición, la plaza de España de o ma semielíp ica,
complemen ado po el complejo de plaza de Amé ica con los es pabellones
esuel o en es es ilos di e en es. Vicen e T a e que sus i uye a. González po
los en en amien os con el Comisa io C uz Conde, cons ui á el pabellón de
Se illa y Casino de la Exposición.
La Exposición Ibe oame icana del 29 se con ie e en simulac o de lo que
acon ece á después co idianamen e. Se á el banco de p ueba donde los
ins umen os, las in e siones, las p opues as, ensaya án y expe imen a án los
mecanismos de con ol y alo ización del desa ollo u bano, a la ez que
o ien a á hacia el Su el desa ollo de lo que a a se la u u a ciudad. Los
abajos de Gab iel Lupiáñez pa a el me cado de la pue a de la Ca ne, la
a o unada colabo ación en e Juan Tala e a y An onio Delgado Roig pa a la Casa
Las ucci, y los p ime os ejemplos de a qui ec os más jó enes que se inco po an
al abajo p o esional después de la Exposición, como José Galna es, el único de
los a qui ec os se illanos que es udia en Ba celona, con el edi icio de o icinas en
Rod íguez Ju ado esquina con la a enida de la Cons i ución, el pequeño edi icio
de i iendas de Joaquín Díaz Langa en la calle Reca edo, concluyendo con la
singula casa Duclós de Se , son hon osa excepciones de una p oducción
a qui ec ónica o ien ada en consolida un ma co pe ec o pa a los in e eses
expansionis as del capi al se illano, in e esado en es ablece un p oceso que sea
capaz de inco po a el e i o io como ue za p oduc i a, desa ollando p ocesos
de alo ación ápido y poco cos osos.
El golpe de es ado de julio de 1936 p oduci á un co e cul u al sin p eceden e en
España, que nos deja á hué anos de in elec uales y que ompe á sin o a
posibilidad de econs ucción la adición cul u al española an o en la
a qui ec u a como en cualquie o o ámbi o de la cul u a.
Desa iculación-desequilib io e i o ial y des egulación u bana
El inal de la gue a, que siguió al golpe de es ado de julio de 1936, dejó una
España con un al o g ado de des ucción ma e ial y una g an me ma de sus
ecu sos humanos, an o en lo que se e ie e a los abajado es manuales como
a los in elec uales. En lo conce nien e a los p o esionales a qui ec os, igual que
en los demás campos disciplina es, se quieb a una adición, po la mue e o el
A qui ec u a (en Andalucía)
64
cabeza isible de un ex enso equipo; y los p omo idos po la Di ección Gene al
de U banismo pa a Écija, Leb ija, An eque a y un conjun o de ciudades medias.
De igual mane a, y desde las Conseje ías de Salud, Polí ica Te i o ial- más
adelan e Ob as Públicas y T anspo es-, Cul u a y Educación, Se icios Sociales,
Ag icul u a, Indus ia, se o ganiza án polí icas sec o iales de choque, con la
in ención de eequilib a e i o ialmen e Andalucía y do a la de los
equipamien os y se icios necesa ios. No es es e el luga , a pesa de lo
in e esan e que se ía, desglosa el conjun o de polí icas sec o iales y el g ado de
éxi o que u ie on en su implemen ación, pe o al menos ci emos algunas que ya
sea po su e ec o cuan i a i o, no exen o de cualidad, y po lo ele an e y
no edoso de su apo ación nos dé la escala de la dimensión de la a ea
descen alizado a que ha signi icado la pues a en ma cha de las au onomías en
el conjun o del es ado español.
Po la dimensión que nos apo aba de comp esión de los p oblemas a que nos
en en amos, y po su capacidad de se un ac o de equilib io del e i o io, el
mapa de los dis i os sani a io de Andalucía, ha sido uno de las elabo aciones
que ha esis ido mejo el paso del iempo y ha pe mi ido la pues a en ma cha de
unos de los p og amas undamen ales del Se icio Andaluz de Salud, la
cons ucción de los Cen os de A ención P ima ias. Unos de los p ime os
labo a o ios donde los a qui ec os andaluces han podido medi se con p og amas
de al o con enido social, pe o que muchas eces quedó sólo en un eje cicio
o mal, pe diéndose la opo unidad, a excepción de hon osas ealizaciones como
po ejemplo el Cen o de Salud de San Juan del Pue o (Huel a) de E. Alba acín
y Ubaldo Ga cía, de di undi al conjun o de los población que dis u a es os
se icios las apo aciones las apo aciones, que his ó icamen e la a qui ec u a
pública con empo ánea ha sido capaz de pone en alo , eno ando los
p og amas de los se icios sociales y digni icando los encla es u banos donde se
han localizado.
De igual mane a y po sus e ec os cuan i a i os de g an alcance, los dis in os
p og amas de i ienda de la Di ección Gene al de A qui ec u a mani ies an una
g an capacidad de ges ión y de sensibilidad a la ho a de abo da las múl iples
dimensiones que el p oblema de la habi ación compo aba pa a Andalucía.
Des acan las p ime as p omociones en g andes polígonos, oda ía incomple os o
incumplidas las ealizaciones de sus equipamien os po la ne as a polí ica
anquis a, de las que podíamos des aca las in e enciones en la Ba iadas de La
Paz en Cádiz, en e las que cab ía esal a las ealizadas po G. Vázquez
Consueg a; las de meno núme o de i iendas pe o de igual capacidad que las
an e io es de digni ica la a qui ec u a de p omoción pública en Alcalá de
Guadaí a de F. Ca ascal y J. M. Fe nández; y las p omo idas po la Emp esa
Pública de Suelo de F. Pozo y A. To es en Huel a. Señala la impo ancia de
algunas in e enciones u banas como ealizadas en Campo de Su (Cádiz) po A.
Cab e a y O. Rod íguez, y las in e enciones en cen os his ó icos de Mª J.

A qui ec u a (en Andalucía)
65
Lasaosa y R. De To es en La Chanca de Alme ía. Sin deja de menciona la labo
de la Di ección Gene al de In aes uc u a y Se icios de T anspo e, que con un
meno núme o de in e enciones gene a una epe cusión de al a capacidad de
a iculación e i o ial como las in e enciones en Es aciones an o de Fe oca il
como de Au obuses en e las que podemos des aca las de Se illa y Huel a
espec i amen e de A. C uz y A. O iz.
Tend á especial impo ancia la c eación del Ins i u o Andaluz de Pa imonio po
pa e de la Conseje ía de Cul u a, que asumi á la esponsabilidad de la
p o ección, di usión y sal agua da del pa imonio a qui ec ónico y mueble de
Andalucía y que se á en su p opia sede en el Monas e io de la Ca uja, donde
ensaye los c i e ios de in e ención que después pond á en ma cha en sus
dis in as in e enciones, con ocando pa a es e eje cicio a J. R. y R. Sie a, G.
Vázquez Consueg a y F. To es.
La Conseje ía de Educación, que con aba con una es uc u a ans e ida más
expe imen ada, segui á p omo iendo sus p og amas pa a la enseñanza p ima ia
y media de una mane a mecánica y pe diendo po an o la opo unidad de
eno a , como en oda Eu opa se había ealizado en décadas an e io es, no solo
los p og amas de las edi icaciones educa i as, sino las a qui ec u as que los
acogían. No obs an e algunos a qui ec os in en an in oduci nue as
concepciones, que después no ienen con inuidad, como es el caso de M.
Cen allas en el Ins i u o de Bachille a o en Víca (Alme ía). Las ei e adas
ei indicaciones locales impulsan en el ámbi o de la enseñanza uni e si a ia el
g an e o de con ibui , desde el desa ollo en cada p o incia de una uni e sidad,
al inc emen o del equilib io e i o ial andaluz, es ue zo que po ex enso end á
como esul ado, dado la pequeña pa icipación del capí ulo educa i o en el
p esupues o andaluz, el aqui ismo de las ealizaciones uni e si a ias.
Un elemen o de la polí ica sec o ial que con ibuye an o al equilib io e i o ial
como a la cohesión social es la siemp e pendien e e o ma ag a ia, que no se ha
desa ollada a pesa de se una cues ión siemp e p esen e en las ei indicaciones
y la cul u a polí ica andaluza, pe o al menos con amos con el excelen e complejo
ins i ucional concebido po A. González Co dón como sede de la Conseje ía,
sob e las an iguas ins alaciones de almacenamien o del Minis e io de Ag icul u a,
en Se illa.
Dos cues iones end íamos que señala en es e sucin o epaso de la a qui ec u a
inculada a las di e en es polí icas sec o iales: la p ime a, se e ie e a la al a de
p e isión de las co po aciones locales a la ho a de do a el suelo, donde an a
implemen a se las p omociones de las di e en es polí icas sec o iales, o eciendo
los sola es peo es en su localización y condición, con lo cual se es a a la
in e ención, su capacidad de con ibui a la cons ucción de la ed de espacios
públicos de la ciudad. Y la segunda, insis e en la di icul ad de encon a un
modelo e i o ial capaz de acoge y po encia el emendo es ue zo que desde
las polí icas sec o iales se ha ealizado pa a esol e la desa iculación y
A qui ec u a (en Andalucía)
66
desequilib io en que la que se encon aba Andalucía, quedándose en papel
mojado los di e en es in en os de elabo ación de un mapa “coma cal”, que
pe mi ie a a anza en mancomuna los es ue zos, an o de los pequeños
asen amien o, como las g andes aglome aciones u banas, y que la esis encia en
desman ela el pode de las dipu aciones nos impide a anza sob e modelos
e i o iales más cohe en es y aco des con los e os que el incie o u u o nos
plan ea.
Pe o si al aba una o ien ación capaz de cons ui un sen ido e i o ial andaluz,
un acon ecimien o no p e is o en los inicios de los abajos sec o iales
au onómicos, a as a á, po el calado de sus in e siones y la epe cusión de su
celeb ación, al conjun o de in e siones es uc u an es a cons ui un modelo
e i o ial muy conc e o y especi ico, la Exposición Uni e sal de Se illa pa a
1992, sob e los e enos de un an iguo Ac u no ejecu ado, pe o si exp opiado, y
que end á la bondad de en a en cohe encia con el papel que Eu opa le asigna
al e i o io español y conc e amen e a Andalucía y Se illa: se cabeza de puen e
de dis ibución y almacenamien o pa a los nue os me cados a icanos que los
u u os Es ados Unidos de Eu opa en iende, son su expansión na u al, en la
compe encia con el gigan e ame icano y el eme gen e asiá ico. Todo pa ecía
a o able, incluso el hecho de habe podido gana le el pulso a Lisboa en p incipio
mejo si uada que Se illa pa a juga el papel de puen e, pe o la so p enden e e
imp e is a caída del égimen en la Unión So ié ica y pos e io men e la de los
países inculados al Pac o de Va so ia, pone al alcance de los países
hegemónicos eu opeos cen ales, no solo un me cado de mayo es dimensiones,
sino e i o ios his ó icos y cul u almen e inculados a Eu opa, con un capi al
humano mucho mejo p epa ado y unas in aes uc u as, aunque obsole as, más
desa olladas que las a icanas. E iden emen e, el expansionismo eu opeo
cambia adicalmen e de o ien ación dejando sin pe spec i a u u a, lo que en
p incipio e a una si uación a o able que e o zaba la cen alidad se illana a
pa i de la cons ucción del azado de AVE y mejo a de la an igua ca e e a N-
IV en au o ía, queb ando las expec a i as que con una g an di icul ad habían
empezado a desa olla se posi i amen e. Los e enos de la Isla de la Ca uja,
u banizados pa a se i de sopo e al u u o Pa que Tecnológico de la Ca uja,
iene que su i una ebaja de sus expec a i as y asumi una len a ocupación de
dudosos usos, pa que emá ico, nue as ubicaciones uni e si a ias, que oda ía
hoy no son capaces de en abiliza el g an es ue zo ealizado. Po el con a io,
las a qui ec u as que pe manecie on después del e en o, en algunos casos, son
capaces de e oca una espe anza de posible ecupe ación, a pesa de que
pabellones de la calidad y cos e como el de La Na egación, de G. Vázquez
Consueg a siga espe ando un mejo des ino. Poco a poco, las ins i uciones, al i
ocupando los espacios y pabellones se con ie en en ga an es de los usos
supues amen e en ables.
Queda pendien e como elemen os imp escindibles pa a culmina el p oceso de
a iculación y de eequilib io e i o ial, las dos conexiones con los a cos a lán ico
A qui ec u a (en Andalucía)
67
y medi e áneo, el p oblema de la conexión Es e-Oes e, que la A-92 no e minó
de a icula debido a las ebajas en su azado, la g a e dis unción del co dón
cos e o medi e áneo y su desdoblamien o, la conexión ápida, con o os cen os
simila es y capaces de po encia o alezas y expec a i as, en e Málaga y
Lisboa, que pasando po Se illa sea capaz de saca al elemen o de le cen alidad
andaluza de su p eponde an e conexión No e, pa a si ua la en una ed capaz de
di e si ica sus u u as posibilidades.
A pa i de es e g an es ue zo, la a qui ec u a, en e la ine cia an e io y la
ince idumb e u u a, in en a busca no edosas o ien aciones e ugiándose en las
explo aciones o áneas, o epi iendo los éxi os con i mados en las in e enciones
an e io es, una ez que pa ece exo cizado el echazo, que en el pasado se u o
po ajena, la mode nidad.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
68
3.1.2. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo
XX en Andalucía.
La cul u a a qui ec ónica en Andalucía a p incipios del siglo XX e ela una escasa
capacidad p oduc i a an o en el ámbi o de la eo ía como en el de la c í ica.
Es e pano ama se en iende en el ma co del educido núme o de a qui ec os
42
en
eje cicio o mados en las dos únicas Escuelas de A qui ec u a exis en es en
España, Mad id y Ba celona, y po an o, en la inexis encia en Andalucía de una
ins i ución docen e especí ica de la a qui ec u a que pe mi ie a la apa ición de
in e eses académicos capaces de p oduci , con mayo o meno o una, una
cul u a a qui ec ónica p opia.
Es e acío e a cohe en e con el escaso desa ollo de las ue zas p oduc i as
andaluzas, donde los p ocesos de acionalización de la p oducción edi ica o ia no
o maban pa e del in e és de los agen es inmobilia ios, que ope aban con un
bajo pe il en la p omoción de p og amas habi acionales pa a las clases medias y
bajas, lo que les impedía supe a el ca ác e manu ac u e o de la indus ia de la
cons ucción, con olada p incipalmen e po los maes os de ob a.
Desde es a pe spec i a, el deba e a qui ec ónico indisolublemen e ligado a la
c isis del sis ema polí ico español adquie e con enidos de ensi os po pa e de la
cul u a dominan e, que en endía que cualquie inno ación ponía en c isis su
hegemonía. El legado his o icis a e a un sopo e disciplina idóneo y el desa ollo
de los nacionalismos la pla a o ma ideológica pe ec a pa a p olonga , en el
eclec icismo, la isión con inuis a que del discu so a qui ec ónico enía la
co ien e his o icis a.
El p edominio de es a co ien e lo eje cen: Juan Bau is a Láza o de Diego, cuya
ayec o ia p o esional enía un ca ác e ma cadamen e nacional, en el que
empleaba con p o usión el lad illo, las composiciones neomudéja es y los mo i os
deco a i os de inspi ación medie al; José Ma añón Gómez, con su emodelación
del Palacio del Conde de Vis ahe mosa; y sob e odo el Ma qués de Cubas, que
p oyec a su his o icismo como un p oceso que se o ien a hacia una a qui ec u a
“genuinamen e” española. Es as ac i udes se ían supe adas po Emilio Rod íguez
Ayuso, conside ado como uno de los p ecu so es más impo an es de la co ien e
conocida como “a qui ec u a española”, que abajó p o usamen e el es ilo
neomudéja y p opugnaba soluciones a qui ec ónicas basadas en elemen os
au óc onos y del pasado his ó ico peninsula como espues a a la c isis de inales
del siglo XIX.
42
38 a qui ec os son los que eje cen a p incipios del siglo XX esiden es en Se illa. VILLAR MOVELLÁN, An onio.
A qui ec u a del Regionalismo en Se illa, 1900-1935, Je ez de la F on e a (Cádiz): Excma. Dipu ación de Se illa, 1979.
Relación de Ob as y P oyec os, pp. 492-540.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
69
Pe o se ía Juan de Dios de la Rada y Delgado, abogado y ca ed á ico de
A queología, Epig a ía y Numismá ica de la Escuela Supe io Diplomá ica, el que
a ma ía el en amado eó ico en su discu so de ing eso en la Real Academia de
Bellas A es de San Fe nando, i ulado Ca ac e es de la A qui ec u a
Con empo ánea, asumiendo el desa ío de es ablece los c i e ios sob e los que
debe ía desen ol e se la a qui ec u a española.
La c isis de 1898, ag a ada con la pé dida de las úl imas colonias, no sólo a ec ó
al ámbi o polí ico e in elec ual, sino ambién, a odos los ámbi os de la cul u a,
las ciencias y las a es. Es o aslada a la siguien e gene ación la esponsabilidad
de asumi plenamen e la ope a i idad de la ac i ud ecléc ica, in en ando pa i de
unas bases más igu osas, an o en su o ien ación e nácula como his o icis a.
El deba e a qui ec ónico del p ime e cio del siglo XX en España, se es ablece
desde una pe manen e disyun i a en e eclec icismo y angua dia, con aminado
del ca ác e de ensi o en que es á ins alada la cul u a dominan e. No se a aba
de una discusión sob e qué o ien ación se ía la más co ec a, sino sob e cómo
asegu a la pe manencia de los alo es más p opios y genuinos de la cul u a
española.
El deba e a qui ec ónico en España en es e pe íodo se p oduce bajo la in luencia
del a qui ec o e his o iado Vicen e Lampé ez y Romea, que eje ce su hegemonía
ideológica desde su cá ed a de Teo ía de la A qui ec u a en la Escuela de
A qui ec u a de Mad id, como miemb o de la Real Academia de His o ia y de la
Academia de Bellas A es de San Fe nando, en la que ing esó en 1917. V.
Lampé ez asume como p opio el plan eamien o, que al inal del siglo XIX hacía el
Ma qués de Cubas, de cons ui un es ilo a qui ec ónico que es ableciese las
bases de lo que debe ía se la a qui ec u a en España, bajo el ideal de la
cons ucción de una a qui ec u a nacional y c is iana, como desa olla
pe ec amen e en sus esc i os sob e La a qui ec u a Ci il Española y sob e odo
en La His o ia de la A qui ec u a C is iana Española.
Es e pensamien o hegemónico, que se opone a cualquie plan eamien o “exó ico”
en el sen ido de o áneo, ana ema iza y censu a cualquie in en o de es ablece
una expe iencia a qui ec ónica inculada a los plan eamien os de angua dia, al
conside a la ex anje izan e y po an o echazable en el ámbi o cul u al de la
a qui ec u a en España.
La decan ación de es e deba e en con a de las ideas de angua dia, que es án
alcanzando en Cen o-Eu opa una p esencia cada ez mayo p omo iendo
alianzas ins i ucionales an o públicas como p i adas, ab e las pue as a una
ac i idad in es igado a, que enía sus an eceden es en el siglo an e io , en dos
sen idos: de un lado, los análisis de los es ilos his ó icos -pla e esco, mudéja ,
ba oco, e c.-. Y de o o, los análisis de la a qui ec u a e nácula, in en ando
con e i ambas líneas en los sopo es eó icos de es a ac i ud.

P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
70
No obs an e, la p eca iedad de la p oducción eó ica en Andalucía inculada a la
ac i idad especí ica de la a qui ec u a no debe con undi se con el hecho de que
no exis ie an p onunciamien os desde o os ámbi os cul u ales como el
pe iodismo, la polí ica municipal, o la li e a u a exal ado a de los alo es locales
y egionales, capaces de aglu ina de e minadas concepciones que incidi ían en
la p oducción a qui ec ónica, an o o más que cualquie in en o eó ico o c í ico
p oducido desde el ámbi o de la p o esión.
En Andalucía y en conc e o en Se illa, la adición que José Ges oso consolida en
las úl imas décadas del siglo XIX, es ableciendo una elación indisoluble en e los
conocimien os his ó icos y la c eación a qui ec ónica local, an o en lo que se
e ie e a sus esc i os, como a las ob as de es au ación que di ige a pesa de no
se a qui ec o, eco iendo iun an e el p ime e cio del siglo XX, y si iendo de
apoyo pa a p onunciamien os pos e io es de mayo alcance p opagandís ico y
especula i o.
La con inuidad de es as o ien aciones se puede as ea en un conjun o de
in e enciones que apa ecen en las e is as; La Exposición
43
, Bé ica
44
, del cí culo
egionalis a del A eneo Se illano, que inco po a el ideal andaluz de Blas In an e,
seguidas de G ecia
45
y Mediodía
46
, en la que se aglu ina o a gene ación. La
mani es ación más celeb ada desde es os plan eamien os, se alcanza ía con la
publicación en 1914 de Di agando po la Ciudad de la G acia, de José Ma ía
Izquie do.
Manuel Cha es Nogales publica La Ciudad en 1921, donde “analiza la complicada
alma de la ciudad de Se illa”, en endiendo la ciudad como escena io. Las
in es igaciones de Alejand o Guicho adquie en una dimensión más sis emá ica
cuando publica en 1928 en A e Hispalense; Desde Diego de Riaño has a Aníbal
González. Cons i ución de la Escuela de Es ilo A qui ec ónico Se illano.
Las apo aciones de los a qui ec os se illanos en los di e en es Cong esos
Nacionales de A qui ec u a que se celeb an du an e el p ime e cio del siglo XX,
e lejan los posicionamien os eó icos de los p o esionales andaluces den o del
deba e a qui ec ónico que se es aba p oduciendo en España.
En 1915, en el VI Cong eso en San Sebas ián, Leona do Rucabado jun o con
Aníbal González p esen an la ponencia O ien aciones pa a el esu gimien o de la
A qui ec u a Nacional, donde de ienden la “a qui ec u a egionalis a” como una
consecuencia algo más elabo ada de la ya acasada “a qui ec u a nacional”.
Pa a el siguien e, que se celeb a ía en Se illa en 1917, An onio Gómez Millán
p esen aba la ponencia C i e io que debe segui el a qui ec o pa a la
u banización y ensanche de poblaciones his ó icas y modos de enlaza las pa es
43
Edi ada en e 1911 y 1922.
44
Edi ada en e 1913 y 1917, pa icipan Blas In an e, Alejand o Guicho y Aníbal González.
45
Edi ada en e 1918 y 20, pa icipan Ra ael Cansino Assens y Ra ael Lasso de la Vega.
46
Edi ada en e 1926 y 1933, pa icipan Joaquín Rome o Mu ube, Alejand o Collan es, Ra ael Po lán, Juan Ramón
Jiménez, Fede ico Ga cía Lo ca, Fe nando Villalón e Ignacio Sánchez Mejía.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
71
an iguas y mode nas, con un ma cado ca ác e localis a y au ojus i ica i o de las
ope aciones, an o a qui ec ónicas como u banís icas, en lo e e en e a la
o ien ación de un es ilo egionalis a, dando con inuidad a las esis del ándem
Rucabado-González, como ea i mación de la opción po la a qui ec u a
egionalis a en la Exposición Ibe oame icana.
La hegemonía de los posicionamien os más conse ado es u o con es ación
an o desde los Cong esos Nacionales de A qui ec os como desde las
publicaciones pe iódicas de a qui ec u a, es ando ambos en es lide ados po los
a qui ec os Teodo o Anasagas i y Leopoldo To es Balbás.
Aunque no co esponde en es e ex o desa olla la labo de es os dos
a qui ec os y eó icos en los dis in os campos de la disciplina a qui ec ónica,
an o en lo e e en e a la enseñanza, como en la de ensa de una ac i ud
decididamen e mode na en el desa ollo de la ac i idad a qui ec ónica en la
sal agua da del pa imonio a qui ec ónico, es de des aca su ac i ud de
supe ación de las in e enciones “ es au ado as” inculadas al idea io de Violle
Le-Duc, di undidas y de endidas en España po Vicen e Lampé ez.
To es Balbás eclamaba una ac i ud más espe uosa con el monumen o y una
in e ención más igu osa en la conse ación de sus a qui ec u as, que no
debían se des i uadas en a as de una “unidad de es ilo” que e mina siemp e
des uyendo los alo es pa imoniales e his ó icos del edi icio. Su abajo como
conse ado de La Alhamb a de G anada en e 1923 y 1936, aplicando sus
a anzadas eo ías sob e la in e ención pa imonial, es i uyó una imagen del
conjun o palaciego llena de igo y de una g an sensibilidad, dejando una huella
indeleble en la cul u a a qui ec ónica andaluza, has a el pun o de que no se ía
a iesgado a i ma , a pesa del desman elamien o que el golpe de es ado de
1936 p oduce de los mo imien os más p og esis as y de angua dia de la
a qui ec u a en España, la ejempla idad de las ac uaciones de To es Balbás en
La Alamb a, cons i uyen un e e en e cons an e, an o en lo eó ico, como en el
en endimien o de una p ác ica igu osa en la mane a de in e eni en el
pa imonio a qui ec ónico en Andalucía.
Teodo o Anasagas i ambién abajó en Andalucía in e iniendo: en la Casa
Co eos de Málaga; en el Alcáza y en el Tea o Villama a de Je ez; en la Capilla
Real y en el Ca men de Rod íguez Acos a, en G anada.
En 1930 e mina la Exposición Ibe oame icana de Se illa, coincidiendo con la
undación del GATEPAC y la c eación de los Colegios de A qui ec os. Un año más
a de, se p oclama la II República, y las p opues as de eno ación de la disciplina
a qui ec ónica en España ienen una opo unidad de pode desa olla se y da
es a u o de ealidad a las ideas más a anzadas que las úl imas gene aciones de
a qui ec os enían p econizando.
Andalucía y Se illa en conc e o, no queda on al ma gen de es a opo unidad, y a
pesa del la go y pesado legado que la a qui ec u a egionalis a había ins alado
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
72
en la p ác ica a qui ec ónica, eme gie on plan eamien os eó icos y ealizaciones
cla amen e inculadas a las opciones de angua dia. No es baladí ae a colación
el c onog ama que el p o eso y a qui ec o José Ma ía Jiménez Ramón ealiza
pa a compa a las echas del p oyec o del Me cado de la Ca ne de Gab iel
Lupiáñez con las es ob as que el his o iado Ca los Flo es
47
en iende como
undacionales de la a qui ec u a mode na en España: la casa Villo a de
Be gamín, p oyec ada en 1926, cons uida en 1927 e inaugu ada en 1928; la
gasoline a de Fe nández Shaw y el Rincón de Goya, ambos p oyec ados en 1927,
e minadas en el mismo año la p ime a, y en mayo del 1928 la
segunda
48
.“Cuando se p esen a el p oyec o del Me cado de la Ca ne, en
diciemb e de 1926, sólo es á p oyec ada, de las es amosas p ecu so as, La
Casa de Ma qués de Villo a. Tan o la gasoline a como el Rincón de Goya, no sólo
no se habían publicado ni cons uido, sino que ni siquie a se habían p oyec ado”.
No se a a de da pábulo a ninguna polémica sob e el o igen de la a qui ec u a
mode na en España, pe o se ía necesa io des aca el es ue zo de J. M. Jiménez
como a gumen o pa a da solidez a la que puede se la p ime a e lexión eó ica,
especí icamen e disciplina , en lo e e en e a la a qui ec u a andaluza, que
apa ece en el pano ama de la cul u a a qui ec ónica se illana, publicada en 1935
de la mano de la e is a poé ica Hojas de Poesía
49
, con el í ulo Es udio sob e
Se illa. La ciudad uncional, i mado po Gab iel Lupiáñez Gely.
Tampoco es és e el luga adecuado pa a una alo ación exhaus i a del
documen o ni pa a ahonda en su simili ud con la p opues a de Richa d Neu a
en Rush Ci y Re o med, que él mismo ci a como e e encia en su esc i o, o la
deuda con la e is a AC, donde en 1933 se publican las conclusiones del IV
CIRPAC sob e La Ciudad Funcional. Tan sólo señala dos cues iones que pa ecen
ele an es: la p ime a, se e ie e a la conside ación de olca la nue a ciudad al
Río Guadalqui i , al que Se illa le ha dado his ó icamen e la espalda en su
in eg ación con la ciudad; y la segunda, pe o no menos ele an e, la in eg ación
e i o ial de la p opues a con los núcleos del Alja a e, ecogiendo la segunda
co ona de Valencina, Gines, Bo mujos, Mai ena y Gel es, pa a esol e
adialmen e las conexiones de la p ime a co ona con la nue a y con la ciudad
exis en e.
Es e in en o de inse a se en el deba e a qui ec ónico nacional e in e nacional
po pa e de la cul u a a qui ec ónica andaluza, o más conc e amen e se illana,
cuen a con más e e en es, ya sean las ob as del p opio Lupiáñez o el hecho
anecdó ico de la cons ucción de la casa Duclós po J. L. Se , o las ob as de los
a qui ec os José Galna es, Delgado Roig, A é alo Ca asco, o las apa iciones
pun uales de Zuazo y Ga cía Me cadal en el concu so pa a el ba io de Los
47
FLORES, Ca los. 1927: P ime a a qui ec u a mode na en España. Hoga y A qui ec u a, en mayo-junio de 1967, nº 70,
Mad id.
48
JIMÉNEZ RAMON, José Ma ía. A qui ec u a del Mo imien o Mode no en Se illa. Se illa. Dipu ación P o incial de Se illa.
1999. p. 100
49
Como suplemen o en su núme o 1, en ab il de 1935 y en un o ma o de 34,5 x 24,5 cm a doble página.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
73
Remedios y las i iendas de la calle Salado. Es e impulso inicial queda ía
desman elado y co ado de aíz a pa i del le an amien o del 36 y la la ga
gue a que necesi a on las ue zas eacciona ias pa a impone al país el golpe de
es ado que die on los mili a es a icanis as.
De 1936 a 1939 se p oduce una pa alización de la ac i idad a qui ec ónica, la
desapa ición de ele an es a qui ec os como José Manuel Aizpú ua y José To es
Cla é, y el exilio de una g an pa e de los a qui ec os que habían pa icipado de
o ma ac i a en la eno ación de la a qui ec u a española
50
, lo que u o
consecuencias más g a es: la up u a de una adición cul u al eno ado a sin
p eceden es en la a qui ec u a en España.
T as la de o a de las ue zas leales a la República y con la usu pación del pode
legalmen e cons i uido po el égimen nacional-ca ólico, la a qui ec u a, los
a qui ec os y la cul u a a qui ec ónica andaluza i ie on años de aislamien o y
ausencia de cualquie deba e cul u al eseñable
51
, has a que en 1959, a pa i de
los Planes de Es abilización, se es ablecie on unas condiciones de mayo
libe alización, y apa ecie on nue os di igen es, pe enecien es al Opus Dei, cuyo
obje i o e a si ua a España en la es e a de in luencia del nue o desa ollismo
su gido del inal de la II Gue a Mundial y el inicio del an agonismo de los
bloques.
La si uación de la a qui ec u a en Andalucía, aunque pe mi ía la eme gencia de
algunas ealizaciones de in e és
52
, di ícilmen e omen aba un deba e c í ico a la
ez que se soslayaba cualquie e lexión eó ica. La apa ición de expe iencias
p o esionales como la del g upo OTAISA, lide ado po Felipe y Rod igo Medina
Benjumea, Luis Gómez Es e n y Al onso To o, pe mi ie on un caldo de cul i o y
una su icien e masa c í ica, desde la singula idad de la o ganización del es udio,
pa a que apa ecie an la necesidad de una cie a e lexión al hilo de una cuan iosa
ac i idad p o esional. Se ía Luís Gómez Es e n quién asumi á la a ea de eje ce
una labo eó ica en elación al conjun o de la ac i idad de la sociedad, desde su
pues o de a qui ec o municipal del Ayun amien o de Se illa, publicando el lib o
La A qui ec u a Ci il Se illana, en colabo ación con F ancisco Collan es de Te án,
años después de habe desa ollado las o denanzas municipales y el ca álogo de
p o ección. Es eseñable igualmen e su in e és po los emas de u banismo y
ja dine ía que da ía luga a a ias pa icipaciones en publicaciones y cong esos.
A pesa de con a con a qui ec os
53
y a qui ec u as de in e és en las décadas de
los 50’-60’ en casi odo el pano ama andaluz, end íamos que lamen a su
ac i ud de ág a os de la a qui ec u a, segu amen e en “malos iempos” pa a la
50
FLORES, Ca los. A qui ec u a Española Con empo ánea. Bilbao. Edi o ial Aguila . 1961. p. 181
51
FLORES, Ca los. A qui ec u a Española Con empo ánea. Bilbao. Edi o ial Aguila . 1961. pp. 177 y 188
52
MOSQUERA ADELL, Edua do. PEREZ CANO, Ma ía Te esa. La Vangua dia Imposible. Je ez (Cádiz). DGAV de la
Conseje ía de Ob as Públicas y T anspo es de la Jun a de Andalucía. 1990. p. 15.
53
En e los que pod íamos ci a a los eg esados y sus ealizaciones de la gene ación de los años 20’: Sánchez Es é ez
(1921), Langle (1923), Lupiáñez (1927), de la Cuad a (1928), Delgado Roig (1929); y la siguien e gene ación que e mina
sus es udios du an e la República: Galna es y Díaz Langa (1932), Rod igo y Felipe Medina, y Gómez Es e n (1934)
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
80
Hab ía que des aca el es ue zo del Depa amen o de P oyec os de la ETSAS po
p omo e en su seno el deba e eó ico en los in en os de eno ación de sus
enseñanzas, con los p imigenios ex os de A p opósi o de lo O o
63
p oducido
colec i amen e po la Unidad Docen e que di igía Pepe Mo ales, edi ado po la U.
de Se illa en 1991. Dos años más a de, Juan Luis T illo insis e en el mismo
ema con Razones poé icas en A qui ec u a, edi ada igualmen e po la U. de
Se illa.
Aunque, pa adójicamen e, ue la o ganización de los alle es de e ano de
Aguadulce en Alme ía, di igidos po G. Vázquez Consueg a, el ma co o ma i o
que a la dis ancia, más ha in luido en el de eni de la a qui ec u a andaluza a
pa i de los 90’. En una coyun u a en la que los a qui ec os del depa amen o de
P oyec os habían ansi ado desde la Tendenza hacia el posmode nismo, la
p esencia de Ál a o Siza Viei a en es os cu sos y los enca gos que pun ualmen e
compa e con algunos p o esionales andaluces, azan un ec o que ein oduce
undamen os disciplina es en o no la impo ancia de la inca dinación de la
a qui ec u a en el luga , la comp ensión de lo e náculo como ehículo del
habi a de los sec o es popula es, su aus e idad en uso de ma e iales y en la
con igu ación o mal de su a qui ec u a, dando luga al nue o código o mal que
se hace hegemónico en los concu sos p omo idos po la Jun a de Andalucía,
como e sión de aluada del maes o po ugués.
El Ins i u o Andaluz de Pa imonio His ó ico, di igido desde su undación po el
a qui ec o Román Fe nández-Baca, edi a desde 1992 la e is a pe iódica PH,
impulsada en sus p ime as ases po Ma celo Ma ín y los Cuade nos, publicación
donde queda cons ancia de los cu sos p omo idos po el p opio IAPH. En ese
mismo año se p omue en dos cu sos sob e A qui ec u a y Pa imonio del que se
enca gan José Ramón Mo eno Pé ez y Félix de la Iglesia y que p e endían
epensa la incie a elación en e las dos ins ancias que componían el í ulo del
cu so. La dimensión eó ica de los obje i os pe seguidos, quedó pa en e en las
in e enciones de E. Mosque a, insis iendo en la ele ancia del papel de la
a qui ec u a en los p oblemas pa imoniales, de LAN Es udio de A qui ec u a, que
se posiciona desde una dimensión é ica, en un nue o en endimien o de lo que
signi ica el pasado y su supues o an agónico con el u u o y la de Pepe Mo ales,
que plan ea la con on ación en e ol ido y memo ia, en el ámbi o de las
expe iencias de las angua dias a ís icas
64
.
En 1994, J. López de Asiain y R. González Sandino uel en a insis i en la línea
medioambien al, en la colección de Tex os de A qui ec u a de la ETSAS,
publicando Análisis Bioclimá ico de la A qui ec u a, con la p e ensión de
es ablece una undamen ación de es os nue os en oques de lo a qui ec ónico.
63
Au o es: LOPEZ CANTI, J. E., IGLESIA, F de la, VAZQUEZ AVELLANEDA, J.J., MORALES, J.
64
MOSQUERA ADELL, Edua do, De la u ilidad de la a qui ec u a pa a el pa imonio. MARQUEZ, F., ALBARREAL, M.J.,
TAVERA, B., GARAY, R., VAZQUEZ, J.J. Hace A qui ec u a. MORALES, J. La cons ucción del ol ido. Memo ia, his o ia,
p oyec o. A qui ec u a y Pa imonio. Se illa. IAPH. Conseje ía de cul u a y medioambien e de la Jun a de Andalucía. 1994.
ISBN 84-87826-47-4.

P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
81
Años después, en 1996 apa ece, en la misma colección, con un in e esan e
p ólogo de E. Mosque a, El espí i u de la e ce a gene ación en la a qui ec u a
se illana de los años 60, donde J. López de Asiain ajus a cuen as con el ol ido al
que se ha some ido a la gene ación de a qui ec os a la que él pe enece. Se
empieza a edi a Rizoma
65
, una e is a ape iódica imp esa en o ocopia, de
ca ác e in e disciplina , que iene como obje i os el omen o de la c ea i idad y
de la subje i idad indi idual y colec i a, que ecoge las inquie udes de un g upo
de jó enes in elec uales malagueños sob e la p oblemá ica del e i o io y la
ciudad, pa e de los cuales se inco po a án a la ecién inaugu ada ETSA de
G anada. Ac ualmen e, se edi a en o ma o digi al econ e ida en Rizoma
Fundación. Pocos meses después, el colec i o Al -q
66
edi a la e is a elec ónica
EnTeo ía, inculada al p og ama de Teo ía de la A qui ec u a impa ido po Paco
Má quez en la ETSA de Se illa.
A pa i de es os años an a coincidi múl iples es ue zos edi o iales en un
in en o de consolida las di e en es ayec o ias de los colec i os in e esados en
el desa ollo de la eo ía y la c í ica a qui ec ónica. En 1995 se ealiza el
Semina io Ace ca de la Casa II. Hace i ienda en Se illa, pa ocinado po la
DGAV/COPT, de la Jun a de Andalucía, coo dinado po P. To es, R. González
Sandino, J. R. Mo eno Pé ez y F. de la Iglesia, donde se an a da ci a la mayo ía
de los p o eso es e in es igado es de la ETSA de Se illa. J. R. Sie a p onuncia
en la ETSA de Ba celona la con e encia Sob e el des ino poé ico de los obje os
co idianos: En la casa del a is a no adolescen e no habi a el diseño
67
, con
p ólogo de Elías To es; un año después se publica en el ca álogo de la
monumen al exposición La Casa en Se illa
68
, donde apa ecen ecopilados odos
sus a ículos, que du an e los años an e io es han ido iendo la luz sob e la
a qui ec u a domés ica popula ; al año siguien e, el IUCC edi a Manual de Dibujo
de la a qui ec u a. Con a la Rep esen ación
69
, donde José Ramón a a desplega
un conjun o de e lexiones con una al a dosis de con on ación con los modelos
impe an es en la enseñanza del dibujo en las escuelas de a qui ec u a españolas.
La undación, en años an e io es del depa amen o de His o ia, Teo ía y
Composición A qui ec ónicas, pe mi i á, con la apo ación de la DGAV/COPT de la
Jun a de Andalucía, la publicación pe iódica de Re is a de His o ia y Teo ía de la
A qui ec u a, cuya p e ensión cons a ada la inexis encia de un ehículo
académico de es udios cien í icos que eunie a los abajos ela i os al
conocimien o his ó ico y eó ico de la a qui ec u a y la ciudad, es o ece un
65
Compues o po José Ma ía Rome o, Al edo Rubio, Ra ael Reinoso, Edua do Se ano y Ra ael de Lacou .
66
Compues o po Paco Má quez, Ma ía J. Alba eal, Mónica González, Juan Cascales, An onio Rome o, Ca los In an e y
Ma a B a o.
67
SIERRA DELGADO, José Ramón. Sob e el des ino poé ico de los obje os co idianos: En la casa del a is a no
adolescen e no habi a el diseño. Ba celona. Uni . Poli écnica de Ca aluña. 1996. ISBN 84-7653-614-3.
68
SIERRA DELGADO, José Ramón. La Casa en Se illa 1976-1996. Se illa. Ed. Fundación El Mon e & Elec a. 1996. ISBN
84-8156-104-5.
69
SIERRA DELGADO, José Ramón. Manual del dibujo de la a qui ec u a, e c. Con a la ep esen ación. Se illa. Ed. IUCC.
1997.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
82
sopo e pa a el deba e de las di e en es líneas de in es igación que con i en en
el depa amen o.
O a de las á eas de in es igación p omo idas po el IAPH y inculada a la
expe iencia del DOCOMOMO, dio luga en 1997, a un cu so en la Uni e sidad
In e nacional de Andalucía sob e La a qui ec u a mode na en Andalucía: un
pa imonio po documen a y conse a
70
, desde donde se p e ende da es a u o
pa imonial y isibilidad al legado de la a qui ec u a con empo ánea. Al hilo de
es a e e encia, es impo an e esal a el es ue zo de J. M. Jiménez, en polémica
con los his o iado es mad ileños y ca alanes, po hace eme ge con cla idad el
es ue zo de algunos a qui ec os se illanos po incula se cla amen e a las
co ien es de angua dia, con una p oducción es imable de ob as,
conscien emen e ob iadas po la c í ica y ejempli icada en la igu a de Lupiáñez,
en el ex o La a qui ec u a del mo imien o mode no en Se illa. T es apo aciones
c uciales de Gab iel Lupiáñez Gely.
Al inal de es a década y de la mano de los es ue zos po ei indica como
pa imonio las ob as inculadas a la ac i idad p oduc i a andaluza, Julián Sob ino
ab e un in e esan e en e, que ya enía abajando con publicaciones como
A qui ec u a Indus ial en España 1839-1990 y A qui ec u a de la indus ial en
Andalucía
71
, sob e la sal agua da del pa imonio indus ial en nues as ciudades.
Es de des aca la apa ición de a qui ec os andaluces en es ue zos edi o iales
o áneos, como es el caso de P. Mo ales en su ínculo con ACTAR y su apo ación
en Me 1.0: Ba celona Me ápolis, es i al de ideas pa a la u u a ciudad y Me
2.0, y su apo ación a la elabo ación del Dicciona io Me ápolis de A qui ec u a
A anzada.
La c onología de cie e del siglo XX no se co esponde con el de eni his ó ico de
los acon ecimien os, ela i izando la con ención de los núme os y delineando un
a co de iempo más amplio en el que se culmina un ciclo. El inal del Siglo XX se
dila a así en al menos una década, a a és de una cadena de acon ecimien os
sin p eceden es en elación con su pasado. La c isis económica sis émica, el inal
de la sociedad del consumo y el desman elamien o p og esi o de las conquis as
del Es ado del Bienes a en los países desa ollados, la cons a ación del pelig o
de la ene gía a ómica -Che nóbil y Fukushima-, las e uel as ci iles y laicas en
los países á abes, pueden se algunos hi os de e e encia del inal del siglo XX.
En es a década, la in es igación en gene al y en a qui ec u a en pa icula , se ha
is o a ec ada po algunos acon ecimien os que han eo ien ado sus es ue zos.
La ape u a del Espacio Eu opeo de Educación Supe io , conocido coloquialmen e
como p oceso Bolonia y la coincidencia en España con la p omulgación en el
70
AAVV. La a qui ec u a mode na en Andalucía: un pa imonio po documen a y conse a . G anada. Ed. IAPH. Conseje ía
de Cul u a de la Jun a de Andalucía. 1999. ISBN 84-8266-115-9.
71
SOBRINO SIMAL, Julián. A qui ec u a Indus ial en España, 1830-1990. Mad id. Cá ed a. 1996. ISBN 978-84-376-1441-0,
y A qui ec u a de la Indus ia en Andalucía. Se illa. Ins i u o de Fomen o de Andalucía. 1998.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
83
2001 po el gobie no del PP de la LOU
72
y su e o ma en el 2007 po el PSOE
73
,
consolida una o ma de p omoción del p o eso ado que a ec a di ec amen e a la
necesidad de publicación como o ma usual de cuan i icación de la in es igación.
Es a si uación p omue e la apa ición, o consolidación en su caso, de las e is as
“cien í icas” y de la publicación inculada a cualquie e en o cul u al. Si uación
que no es ajena la enseñanza de la a qui ec u a, que se e a ec ada,
a o unadamen e, en la ealización del es ue zo p omocional y di ulga i o, más
allá de los que ealizaban los habi uales en es as a eas. Así, las e is as Neu a,
Re is a His o ia y Teo ía de la a qui ec u a, las publicaciones de la Fundación de
A qui ec u a Con empo ánea, DA y la con e sión en o ma o digi al de
Geome ía, Fundación Rizoma o las exposiciones, se con ie en en “obje o de
deseo” de los p o eso es, sin dis inción en e unciona ios y con a ados.
La Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a nos puede se i de guía pa a
e leja los es ue zos po implemen a la p oducción eó ico-c í ica. No es a ía de
más empeza po el a ículo de V. Pé ez en el nº 2-3 sob e La ¿década con usa?
Campos de in e és eó ico en la a qui ec u a española de los años sesen a,
donde plan ea los ínculos en e la p ác ica de la a qui ec u a española de esos
años y la eo ía, que sólo a a ez se hacen explíci os. Des aca el la go
desa ollo que oma su in es igación sob e la a qui ec u a y el e i o io
inculado a los p ocesos de colonización du an e el anquismo, que iene su
ma e ialización en las publicaciones mix as papel-digi al de la Fundación de
A qui ec u a Con empo ánea, en la que es acompañado en sus úl imas
ealizaciones po Manuel Calzada.
72
La ley de O denación Uni e si a ia del 2001, cambió odo el p oceso de consolidación y p omoción del p o eso ado
uni e si a io que la LRU había ins alado, in oduciendo una ca e a docen e, en la que los p ocesos de habili ación y
oposición pa a cada p omoción es ablecían un i ine a io in e minable de p uebas ala gando la ca e a docen e has a lími es
insopo ables i almen e. A es a si uación había que añadi le que dichas p uebas es aban con oladas po la Agencia
Nacional E aluación y Calidad (ANECA), que en su con igu ación p omo ió una cen alización y con ol je á quico de las
comisiones de e aluación, llegándose a un colapso de la p omoción del p o eso ado po la acumulación de p uebas a
ealiza y po la mul i ud de habili aciones, que “incomp ensiblemen e” se deja on desie as.
73
La Re o ma de la LOU de 2007, supuso una g an decepción pa a la comunidad uni e si a ia, sob e odo después de que
J.L.R. Zapa e o p ome ie a -en la en e is a adio ónica que le ealizó Iñaqui Gabilondo en el pa anin o de la Uni e sidad de
Se illa-, la de ogación de la LOU si llegaba a la p esidencia del Gobie no. P omesa que incumplió, ealizando una e o ma
de la ley que sólo alige ó el p oceso de p omoción haciendo de la habili ación un p oceso “obje i o” pe o sin desmon a oda
la pi ámide je á quica que con olaba las oposiciones. La p esión de los an iguos PNN “socialis as”, ya ca ed á icos e
ins alados en el pode uni e si a io, ue de e minan e pa a que las cosas no cambia an, dada su posición de p i ilegio
adqui ida en la e o ma p omo ida po la de echa. Como esul ado de es os p ocesos legisla i os se han desmon ado los
es ue zos democ a izado es ealizados en la ansición pa a desje a quiza la ins i ución uni e si a ia, con odas las
consecuencias nega i as que es o ha aca eado: excesi a dependencia de los jó enes espec o a los unciona ios de más
al o ango, dando luga a una disminución del campo de libe ad y del deba e in elec ual, ac o es cen ales pa a p omo e la
capacidad c í ica que impulsa el a ance del conocimien o; man enimien o de una es uc u a de pe sonal con una g an
p eca iedad en la base, p ecisamen e donde hay mayo capacidad de abaja e inno a , y mayo conexión con la dinámica
ealidad cul u al; a inconamien o de la ac i idad o ma i a en e a una ac i idad in es igado a, en la que se man ienen
unos p ocesos de e aluación que p iman la can idad de sub enciones ob enidas e in es igaciones desa olladas, al ma gen
po comple o de sus esul ados y de su ele ancia social; y en de ini i a la p omoción de un sis ema al amen e
bu oc a izado, donde el in es igado es á some ido du an e oda la ca e a docen e a un la go p oceso de p uebas -que de
hecho colocan a las labo es docen es en un segundo plano-, con oladas po una educida eli e a escala nacional, que
como en el anquismo iene en su mano la p omoción de cien os de p o eso es-in es igado es de odo el país.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
84
En DADocumen os de A qui ec u a, que du an e an os años y con an o empeño
di ige Miguel Cen ellas, el p opio V. Pé ez se emplea en acla a el pano ama de
la a qui ec u a española a inales del siglo XX en el a ículo Di usión e sus
Teo ía publicado en el nº 59. No se puede ob ia su apoyo y apo ación como
p ologuis a a las in es igaciones que an iendo luz, como el ex o Ci cunloquios
y Al e aciones, pa a in oduci el lib o de P. Mo ales En a o de una a qui ec u a
ins alada
74
, lo que nos da pie pa a ae a colación su o a publicación de in e és,
La disolución de la es ancia
75
.
En el es ue zo po eno a las enseñanzas de las ma e ias de his o ia de la
a qui ec u a, se enma can algunas de las esis ealizadas en los úl imos años
en e las que end íamos que des aca la de Ca los Ga cía Vázquez, Be lin-
Po sdame Pla z: Me opoli y A qui ec u a en T ansición, que log a su publicación
en la colección ARQUITHESIS de la Caja de A qui ec os, sin ol ida su pos e io
apo ación c í ica sob e las di e en es condiciones de la ciudad con empo ánea en
La Ciudad Hojald e
76
.
E. Mosque a y M. T. Pé ez p oducen un ex o exhaus i o y ameno sob e la ob a
p imigenia de La Hoz y Ga cía de Pa edes, La Cáma a de Come cio e indus ia,
Có doba, 1950-1954. Des aca emos la pa icipación, en es e caso sólo de
Edua do en el ca álogo de la exposición Paisaje u bano y memo ia. La ciudad de
Cádiz en el siglo XX, donde da con inuidad a su in es igación de la a qui ec u a
mode na gadi ana con su a ículo Islas de Mode nidad. A qui ec u a en Cádiz:
1930-2000. En es a línea de análisis c í icos y po meno izados de edi icios, no
podíamos ol ida nos del despliegue edi o ial, de in o mación y de es ue zo
in e p e a i o que hace Ra ael Moneo en el lib o sob e el Ca men Rod íguez
Acos a
77
y po p oximidad geog á ica, del ex o conmemo a i o Mani ies o de la
Alhamb a. 50 años después. El monumen o y la a qui ec u a con empo ánea,
con a ículos de A. Isac, Juan Cala a a y V. Pé ez
78
.
En o o o den de a eas, son eseñables los es ue zos exposi i os y de
ac i idades cong esuales, que lle an apa ejados sus ca álogos, di igidos po
p o eso es del Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas.
La Se illa de Richa d Fo d 1830-1833, de la que es comisa io J. Rod íguez
Ba be án, que ae po p ime a ez a Se illa los dibujos o iginales de R. Fo d de
la colección amilia , donde pa icipan, en e o os, los p o eso es del
74
MORALES SANCHEZ, José, GILES DUBOIS, Sa a & GONZALEZ MARISCAL, Juan. MGM a a o de una a qui ec u a
ins alada. Mad id. Ed. Rueda. 2004. ISBN 978-84-7201-143-8
75
MORALES SANCHEZ, José. La disolución de la es ancia: ans o maciones domés icas 1930-1960. Mad id. Ed. Rueda.
2005. ISBN 84-7207-175-8
76
GARCIA VAZQUEZ, Ca los. La ciudad Hojald e. Ba celona. Ed. Gus a o Gili. 2004. ISBN 84-252-1970-1.
77
MONEO VALLES, Ra ael. El Ca men Rod íguez Acos a. G anada. Fundación Rod íguez Acos a. 2001. ISBN 84-607-
2394-1
78
AAVV. Mani ies o de la Alhamb a. 50 años después. El monumen o y la a qui ec u a con empo ánea. G anada. Pa ona o
de la Alhamb a y Gene ali e. 2006. ISBN 84-86827-21-3.
P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
85
Depa amen o V. Pé ez, J. Sob ino, el p opio Ja ie con a ios a ículos y Juan
Cascales y Paco Má quez
79
.
J. Sob ino di igi á el Fo o de A qui ec u a Indus ial, en un in en o de hace
isible un pa imonio ex enso y de i al ele ancia pa a la comp ensión del
es ue zo his ó ico po indus ializa Andalucía, con una pa icipación masi a y
plu idisciplina de in es igado es andaluces y o áneos, donde uel en a da se
ci a un amplio núme o de p o eso es del Depa amen o
80
de HTCA, y donde J.
Cascales coges iona, con A ón Cohen, la mesa de Pensa en Pa imonio Indus ial
desde el Te i o io. El COAC o ganiza, jun o con la Fundación DOCOMOMO
Ibé ico, su VI Cong eso di igido po Ramón Pico y Julio Malo con una ponencia
cen al de V. Pé ez, Re ó ica del P og eso. Pa adojas pa imoniales en e
a qui ec u a mode na y écnica.
La DGAV ha enido abajando en un p oyec o ingen e de in es igación
coo dinado po Fe nando Olmedo, ubicado en e la pues a en alo del
pa imonio p oduc i o andaluz del medio u al y el análisis de las elaciones en e
cul u a, a qui ec u a y e i o io. Además de los omos p o inciales, donde se ha
in en a iado la a qui ec u a dispe sa de la comunidad au ónoma, han edi ado
ecien emen e, como ema e Co ijos, haciendas y laga es en Andalucía.
A qui ec u a de las g andes explo aciones ag a ias
81
, con la pa icipación en e
o os de J. R. Sie a en el capí ulo A qui ec u as Co ale as.
La exposición homenaje a los he manos y a qui ec os Fe nando y Joaquín
Ba quín y Ba ón, o ganizada po el COAS y di igida po José Ma ía Gen il y Ana
Yanguas, abo da el esca e de dos p o esionales ol idados, pe o cen ales, an o
po la escala de su p oducción, como po la cualidad de las líneas de in e ención
que pusie on en ma cha en e a la magni ud de las ca encias p o ocadas po el
pe íodo au á quico. En elación al es udio de las elaciones en e ciudad y
p oducción masi a de i ienda son escla ecedo es los a ículos, Una expe iencia
a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e
1953 y 1965, de J. Cascales y P. Má quez donde se analiza oda la a qui ec u a
esidencial pública y p i ada del mayo de los Ba quín y el de Fe nando y Joaquín
Ba quín. La p o incia de Cádiz, en e la i ienda social y la explosión u ís ica de
José Alad o
82
.
O a apo ación o iginal en el ámbi o de la comp ensión de las elaciones en e
polí ica, economía, e i o io y a qui ec u a en un espacio- iempo conc e o de
Andalucía, se p oduce en las Jo nades In e nacionals d’U banisme i A qui ec u a
de la Il-lus ación, pa ocinada po la Asociación In e nacional de Ciudades y
En idades de la Ilus ación, en Almacelles, Lleida, a a és de la ponencia de J.
79
AAVV. La Se illa de Richa d Fo d 1830-1833. Se illa. Fundación El Mon e. 2007. ISBN 978-84-8455-229-1.
80
Pa icipan ambién; En ique La i e, Fe nando He e a, Ho acio Capel, Inmaculada Ca a aca, A. Miguel Be nal, Rosa io
Alonso, Juan F ancisco Ojeda, Víc o Pé ez, Paco Da oca, Ramón Pico, Ped o Salme ón, Román Fe nández-Baca, José R.
Sie a…
81
Edi ado en Se illa en 2010 po la COPV de la J.A. bajo la coo dinación de F. Olmedo y M. To es.
82
AAVV. Fe nando y Joaquín Ba quín y Ba ón. Se illa. COAS-FIDAS. 2007. ISBN 978-84-935-171-6-8.

P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía
86
Cascales y P. Má quez, Te i o io y Paisaje en Andalucía en el siglo XVIII, donde
se ac ualiza c í icamen e el p oceso de implan ación, di igido po Ola ide, de las
Nue as Poblaciones en la campiña andaluza. En es a línea, P. Má quez asume el
enca go de ealiza la oz a qui ec u a en la Enciclopedia de Andalucía, edi ada
po C&T, que en su ex ensión o iginal se publica ambién, con el í ulo
A qui ec u a Andaluza, en la Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a 6-7,
que se p e endía que es u ie a inicialmen e dedicada a Andalucía y en la que
apa ecen o os a ículos como ¿Un c ono opo andaluz? 144 palab as de Ca los
Tapia, Apun es pa a una b e e his o ia de la A qui ec u a Mode na en Andalucía
de C. Ga cía Vázquez y Ampliación. Un nue o sopo e pa a la A qui ec u a
Andaluza de F ancisco González de Canales, quién se e ía implicado jun o a
Ignacio Fe nández To es y Ángel Ma ínez Ga cía Posadas en la di ección inicial
de la e is a Neu a, p omo ida po el COAS y que en su e apa ac ual di igen
Paula Ál a ez, Vicen Mo ales y Juan An onio Sánchez.
La Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a, acoge el es ue zo in es igado
en elación a las emá icas que es án desa ollando los p o eso es del
Depa amen o de HTCA y en sus núme os podemos encon a a ículos de
in e és de Ca men Gue a, Ma Lo en, Ma iano Pé ez Humanes, Plácido González,
Ca los Ma ía Fe nández, J. R. Mo eno Pé ez, y de los ya ci ados con an e io idad.
La e is a, en el man enimien o en el iempo de su es ue zo edi o ial, se ha
con e ido en un e e en e de la p oducción eó ica y c í ica de la a qui ec u a en
Andalucía.
Segu o que se han p oducido ol idos impe donables, pe o un siglo es un pe iodo
demasiado la go como pa a pode isualiza lo en oda su dimensión. Sin
emba go no podemos eludi el a ance que en las úl imas décadas ha ealizado la
p oducción eó ico-c í ica andaluza, sin ol ida nos de la labo undacional que los
p ime os a qui ec os, ecién eg esados de la jo en escuela de a qui ec u a de
Se illa, lle a on a cabo en el pá amo cul u al donde se ie on obligados a
desen ol e se. G acias a su es ue zo y cons ancia, o os han podido anda ese
camino con mucha más anquilidad y sosiego. Espe emos que sepan
ag adece lo y que las ac i udes caini as, de las que an ácilmen e suele hace
gala nues a comunidad in es igado a, se o ne en deba e in elec ual, sin
enuncia a la c í ica desde la hones idad de cada una de las posiciones.
T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación
87
3.2.1. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación
Ilus ación y Mode nidad
Si los es ue zos po unda una c í ica cien í ica se concen an en acla a las
condiciones de nues o p opio p esen e; la mode nidad, el análisis de su
ago amien o y de las posibles "al e na i as" que de ella se de i a ían, nos si úan
hoy en la necesidad de escla ece cuáles son sus o ígenes.
Sin emba go cuan o más igu osa es nues a búsqueda del o igen de la
mode nidad, más emo o nos pa ece es a és e. En el ondo de es e " e o no"
po la his o ia de la a qui ec u a exis e un hecho que lo hace cohe en e; desde la
caída del sis ema eudal has a nues os días podemos a i ma sin ninguna duda
que nos encon amos en el mismo ciclo cul u al. Y econoce el ca ác e uni a io
del ciclo cul u al eco ido po la cul u a bu guesa, es impo an e po que nos
pe mi e ene p esen e el cuad o comple o de sus elabo aciones. Ya que es un
hecho acep ado po la c í ica, que el paso a la sociedad capi alis a no se con i ma
his ó icamen e como un sal o e oluciona io, sino que "…se dila a en un la go
pe íodo his ó ico en que los nue os p ocesos de alo ización del capi al se miden
a a és de la p og esi a mani es ación del abajo p oduc i o, ue za de abajo
como clase ob e a... "
83
.
El inicio de es e p oceso es á en la liquidación del sis ema eudal y en el
ad enimien o, -al p incipio localizado geo g á icamen e en el no e de I alia y
luego en Ingla e a y Países Bajos-, de un modo de p oducción dis in o y de unas
es uc u as de pode o almen e di e en es, que ienen su luga en las "ciudades
es ados" y es ablecen su hegemonía a pa i de modos de p oducción más
in eg ados, es deci : más e icaces en el sen ido de su capacidad ep oduc i a,
liquidando p og esi amen e la an e io es uc u a social y gene ando, en su
desa ollo, una nue a di isión social del abajo, que poco a poco consolida la
hegemonía de la bu guesía sob e el conjun o de los demás sec o es sociales
p oduc i os.
En es e dila ado p oceso se consolidan, no sólo es uc u as p oduc i as y de
pode , sino el p opio sis ema ideológico. La explo ación sis emá ica del deba e
que se p oduce en el seno de la Ilus ación, pe mi e ecoge , en su ni el
ideológico pu o, g an pa e de las con adicciones que acompañan, en su
desa ollo, a la mode nidad.
La Ilus ación en endida, en su sen ido más amplio, como pensamien o en
con inuo p og eso, ha pe seguido siemp e como obje i o “...el qui a miedo a los
83
Colgadelli, U. "Fo za la o o e suiluppo capi alis ico". Con apiano, nº1 1969.
T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación
88
homb es y con e i los en amos de sí mismos". Desde es os p esupues os, la
"época de las luces" a i ma que la supe io idad del homb e eside en el sabe . Y
el sabe es pode , no conoce lími es. Y lo que los ilus ados quie en ap ende de
la Na u aleza es la o ma de u iliza la pa a log a el dominio in eg al de ella. Y en
úl ima ins ancia el dominio de los p opios homb es.
A pa i de es as p emisas, aquellos dos pos ulados que se ins au a on con la
a qui ec u a del humanismo clasicis a; “la iden idad Razón-Na u aleza" y "el
econocimien o de la clasicidad como segunda y más pe ec a na u aleza”
84
,
comienzan a queb a se. Y en es e p oceso ocu e algo que las con inuas c isis
desde el Renacimien o has a el Ba oco habían conseguido e i a ; la liquidación
de la adhesión de los p ocesos a ís icos a p ocesos na u ales, desmo onándose
con ello odo el sos én clasicis a, an o como epe o io o mal como conjun o de
ins umen os disciplina es.
Pa a los ilus ados lo más impo an e e a de iba aquellos mi os que cons i uían
el sopo e del "An iguo Régimen", y el más impo an e de aquellos mi os e a la
elación en e a e y na u aleza.
Dos elemen os con ibuyen, a ni el ideológico, a es e de ibo. El p ime o, ope a
desde las concepciones an i-u banas de las ideas isioc á icas, -doc ina
económica que signi ica el gobie no de la na u aleza y que Ma x iden i icó como
undado a de la economía polí ica
85
, asimilando la ciudad a un obje o "na u al"
liquidando con ello oda posibilidad de ealiza una lec u a es uc u al de la
ciudad, y del e i o io, y de des ela la e dade a na u aleza de los p ocesos y
mecanismos de acumulación que el capi alismo gene a en la ans o mación de
los p ocesos de explo ación del suelo y de las en as an o ag ícolas como
u banas. El segundo, su ge de la necesidad de asegu a a la ope ación a ís ica
un papel uncional con es a doc ina económica, asumiendo un na u alismo, bajo
el cual queden ocul os los p ocesos que la bu guesía pone en pie pa a consolida
su hegemonía polí ico-social. No es casual que en es e momen o a pa i del cual
la bu guesía dimensiona " uncionalmen e" sus p opios mé odos de p oducción e
in e cambio, el abajo in elec ual, desde su apelación a la Na u aleza, ocul e el
uncionamien o eg esi o de un p og eso, gene ado de nue as desigualdades
sociales y p omo o de mise ias indi iduales.
Consumado el de ibo del mi o de la elación en e na u aleza y a e, y desde
és a ma iz ideológica, la ciudad no es en endida desde sus condiciones
ma e iales sino que asimilada a un o ganismo “na u al”, libe ando los e enos de
las “an iguas” leyes pa a implan a la nue a lógica; la ciudad no eclama ningún
o den que opone al deso den de las múl iples inicia i as que impone la " azón"
bu guesa. La "ciencia" u bana y del e i o io, a pun o de nace , se cons i ui á
como " écnica" de la explo ación del suelo u bano y del e i o io, “cualquie
84
Ta u i, M. "La a qui ec u a en la edad del humanismo". Mad id. 1978.
85
Ma x, K. "18 B uma io" en Ob as Escogidas. Moscú. 1968.
T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación
89
p oyec o de ciudad se á odo lo más una u opía, nos algia de la Fo ma,
pensamien o que no se ealiza, sal o hacia a ás”
86
.
El es ue zo se concen a en nega la di e encia en e campo y ciudad, siendo uno
de los elemen os básicos y es uc u ales del desa ollo capi alis a, pa a
uni icando es a di e encia asimila los p ocesos de alo ación de la na u aleza a
los de alo ación de la ciudad. Poniendo en ma cha nue as o mas de
acumulación, a a és del agmen a ismo u bano pa a la eadap ación del
ma e ial p eexis en e de la ciudad "his ó ica". Razón y Na u aleza, deben uni se;
y en es e p oceso de uni icación el acionalismo ilus ado, abandona la
esponsabilidad de con ola los p ocesos que él mismo ha gene ado.
En el la go pe íodo en que los an iguos p ocesos de p oducción a esanal an
ans o mándose en nue os p ocesos de p oducción indus ial, los a is as, se
ans o man en in elec uales "o gánicos" de la bu guesía, pe o al e se excluidos
de és os p ocesos, gene an, a eces, una du a polémica con su misma clase.
Desde es a exclusión se ab e paso a uno de los asgos más esenciales de la
Ilus ación: su ue e ac i ud c í ica. Y como bien dice A gan: "... así como la
c í ica social lle a a la acción en el e eno social o la c í ica polí ica a la acción
polí ica, la c í ica a ís ica conduce a la acción a ís ica... (y). Si la c í ica es el
p oceso mismo, o un momen o esencial del p oceso del a e, y es al mismo
iempo, como no puede deja de se lo, un ac o acional, ya no es posible c ee
que el a e es u o de una inspi ación, na u al o sob ena u al"
87
.
De la u opía del lenguaje a la u opía de la o ma
Apenas la a qui ec u a de la Ilus ación log a de ini sus " écnicas" pa a la
cons ucción de la o ma, -es deci : pone en pie el conjun o de ins umen os
disciplina es suscep ibles de se asumidos po el colec i o de los p o esionales de
la a qui ec u a-, comienza a con i ma se la ape u a de una p o unda c isis en el
seno de su p opia disciplina. En e 1.750 y 1.790, los a qui ec os empiezan a
econoce la dis ancia que sepa a al “p oyec o ilus ado” de la posibilidad de se
lle ado a la p ác ica; el sueño po ma e ializa la u opía se des anece, sólo
queda econocible la “ideología”: como conjun o de ideas de lo que se habían
p opues o ins au a .
Con i mado el hundimien o de la u opía, la p e endida unidad y uni e salidad del
"p oyec o ilus ado" se ompe en múl iples endencias. Y a pa i de es e
momen o odos los es ue zos se di igi án, desde la con ibución de cada una de
es as endencias hacia el in en o de su “ econs ucción” de un lado: las
in es igaciones a queológicas, - omen adas po la necesidad de asis i
ins umen almen e a la consolidación de un "lenguaje uni e sal" pa a la
86
Teysso , G. ''Ilus ación y a qui ec u a. In en o de his o iog a ía''. Mad id. 1980.
87
A gan, G.C. "La pi u a dell "Iluminismo in Inghil e a". Roma. 1963.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
96
Ola ide y Andalucía
En el cu so de un año Pablo de Ola ide a a acumula los ca gos de Di ec o del
Hospicio de San Fe nando (junio, 1766), Pe sone o del Común de Mad id (ene o,
1767), e In enden e de Andalucía, Asis en e de Se illa y Supe in enden e pa a
las Nue as Poblaciones de Sie a Mo ena (junio, 1767). Es a ayec o ia
e idencia la p emu a con la que se p e enden pone en ma cha las e o mas, el
éxi o de su ges ión en las p ime as a eas encomendadas ce ca de la Co e, y la
es echa elación y g an con ianza cons uida con el equipo ilus ado de
gobie no.
An es de en a a analiza la ope ación que se le encomienda pa a coloniza
baldíos en Sie a Mo ena es impo an e es udia su pensamien o en o no al
ema de la ag icul u a en Andalucía, que quedó ijado en un documen o esc i o
unos ocho meses después de su a anque.
El “In o me sob e la Ley Ag a ia” esul a especialmen e escla ecedo de los
c i e ios, obje i os y es a egias que se pe siguen. Aunque es á echado el 20 de
Ma zo de 1768, como espues a a un cues iona io en iado po Campomanes a
odos los in enden es pa a la elabo ación de una Ley Ag a ia, la echa de emisión
del cues iona io an sólo un mes an es y la ex ensión en da os y análisis, así
como la complejidad de las p opues as y es a egias plan eadas, lle an a pensa
-como el p opio Ola ide sugie e-, que se a a de una a ea apoyada en un
amplio conocimien o del medio, en las ideas “económicas” con empo áneas, y
bajo el aseso amien o de un cie o núme o de agen es. Po an o, y dado el
pa alelismo a gumen al en muchos amos con ex os an e io es del p opio
Campomanes, es amos an e un documen o que exp esa de mane a bas an e
anspa en e las posiciones en o no al p oblema de la ie a que iene el equipo
de gobie no ilus ado cuando o mula el p oyec o más ambicioso de in e ención
en el e i o io pa a pone en p oducción baldíos en el in e io de Andalucía.
91
Se desp ende de la lec u a del In o me que la ope ación que se es á lle ando a
cabo en pa alelo en Sie a Mo ena y en el en o no de Écija, o ma pa e de un
conjun o de medidas más amplias des inadas a p oduci “indi ec amen e y sin
iolencia” una ees uc u ación p og esi a del e i o io andaluz.
F en e a las p opues as que a anza el Consejo pa a su deba e a los dis in os
implicados, y que es án des inados a p oduci una acionalización in eg al de la
ag icul u a median e una nue a ley, Ola ide plan ea una es a egia de mayo
complejidad.
Él no c ee, as un análisis del e i o io, la población y la p oducción andaluza,
que se es é en disposición de p omulga una Ley Ag a ia. La posición de
91
En su lib o El E angelio en T iumpho o his o ia de un philosopho desengañado uel e a dedica , muchos años después
de habe sido cesado, una ca a comple a al ema de la e o ma ag a ia. En és a se e idencia su in e és y conocimien o, en
un ex o que mues a además una ac ualización de sus ideas, en línea de cohe encia con sus abajos en las N.P.

Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
97
Campomanes como legislado y miemb o del gobie no es muy di e en e, a pesa
de las a inidades ideológicas, de la de Ola ide que lle a algo más de un año
ba allando en el seno del pode municipal de las dos ciudades más g andes de la
nación con las oliga quías locales. Conoce y expe imen a dia iamen e la
magni ud de los in e eses c eados y de echos adqui idos como pa a come e la
ingenuidad de pensa que una es uc u a bu oc á ica an ágil como la del
Es ado dieciochesco a una cie a dis ancia de la Co e, enga la posibilidad de
impone medidas que los iolen en.
No en iende iable en su si uación p esen e el es ablecimien o de un amaño
máximo de p opiedad po lab ado y la consecuen e medida po an o de
“ educción de co ijos a pueblos”, con la epa celación de sus ie as en e los
ecinos. Es o no signi ica que no compa a es os obje i os, de hecho apoya
incondicionalmen e el es o, sino que pe cibe que unas no mas como és as, an
p oduci un echazo inmedia o de odo el conjun o de la Ley, como de hecho
sucedía en Se illa con la mayo pa e de las Ó denes dic adas po el Consejo de
Cas illa.
Es o nos mues a a un Ola ide que en e a la cul u a au o i a ia del despo ismo
ilus ado con ía, desde su ce canía a la acción, mucho más en medidas
induc i as, que en medidas coe ci i as. De ou neax nos cuen a en su biog a ía
cómo conscien e de su ni el in elec ual, juega en las e ulias que man iene en
su esidencia, con los in e locu o es del cle o o de es amen os adicionales,
nunca a gumen ando en con a, sino conduciéndolos su ilmen e hacia el abismo
de sus p opias con adicciones. La o mación ilus ada le pone en disposición de
o mula cambios y e o mas en su ealidad, pe o siemp e en el ámbi o del
deba e y de la acionalidad, no en el de la con on ación di ec a, donde c eencias
y subje i idades son oda ía imba ibles, dado el aqui ismo del es amen o
ilus ado.
Ola ide con ía en que los indi iduos inalmen e se mue en po in e eses p opios,
y él a a dibuja les un ho izon e lo su icien emen e a ac i o, como pa a que
deseen mo e se hacia él.
A a és del conocimien o que iene de Andalucía pe cibe las ne as as
consecuencias que puede ene en la coyun u a -como ya pasó con la ley de
g anos de 1765-, el desmon aje del sis ema p oduc i o exis en e en e an o se
consolide una nue a cul u a p oduc i a, que necesi a á pa a se e icaz de años
de implan ación, en los que las necesidades inmedia as
92
pueden da al as e
con las e o mas plan eadas an es de que és as engan la opo unidad de
mos a su in e és. Además Ola ide es conscien e del eno me alcance de las
e o mas y, a di e encia de quienes es án lejos de la ges ión, sabe que no es
posible an icipa un plan o eglamen o ce ado, cuando de lo que se a a es de
92
Es as necesidades inmedia as las ha i ido ya c udamen e en el Concejo de Mad id, cuando se queda aislado
de endiendo la eliminación de las asas pa a el acei e. Ni siquie a los dipu ados elec os po el pueblo le apoyan an e el
miedo de los es agos que se pueden p oduci a co o plazo.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
98
ins ala una nue a cul u a del abajo y una nue a elación con la ie a, donde
lo que da alo y dignidad al suje o no es ya la ex ensión de lo que posee, o los
de echos que iene sob e amplios e i o ios, sino la iqueza que es capaz de
ex ae de un e eno conc e o, sob e el cual po con as e con la si uación
an e io iene plenos de echos y ga an ías.
Po es o Ola ide ope a a a és de líneas de acción como las Sociedades de
Amigos del País pa a di undi los nue os sabe es, la e o ma uni e si a ia pa a
ins ala un nue o ma co de elación con la ealidad desde la acionalidad y la
obje i idad, o su pa icipación en la eno me emp esa de pues a en p oducción de
alguno de los eno mes baldíos de Andalucía, como expe imen o es a égico
des inado a e idencia el in e és eal ob enido con la pues a en ma cha de las
e o mas que p opone pa a odo el e i o io. Con es o no aspi a a lle a el
expe imen o es a al a odas pa es, sino que p e ende induci a o os a adop a
soluciones pa a las que él mismo apo a las cla es dependiendo de las di e en es
condiciones de pa ida. Po es o es an impo an e la elección de los baldíos en la
ca e e a p incipal del eino, po el alo de p opaganda in e na pa a es imula a
o os con los g andes bene icios que apo an las nue as p ác icas, y de
p opaganda ex e na en la medida en la que España mues a su capacidad de
ges ión, su olun ad de adop a las o mas capi alis as de p oducción más
a anzadas, en coincidencia con el deba e que se es á p oduciendo ue a, y su
capacidad de supe a su agilidad poblacional, hecho que se pe cibe como
causan e de su pé dida de pode en Eu opa.
An es de con igu a los es campos es a égicos de medidas pa a la e o ma de
la ag icul u a, Ola ide p esen a en su in o me un diagnós ico de los p oblemas
gene ales, enuncia muy sucin amen e los obje i os que se debe ían pe segui y
uel e a en a en un análisis y diagnós ico más de allado de la ealidad de la
ag icul u a y la población en Andalucía.
Resume los p oblemas p incipales en la escasa p opo ción de suelo cul i ado,
que es ima en un sex o del o al, en la escasa población ac i a, y en que lo que
se lab a, se abaja mal y con p oduc i idad ín ima. Denuncia el a aso
p oduc i o undado en las écnicas de explo ación u ilizadas, en una p eca ia
o ganización del abajo, en la es uc u a inmó il de p opiedad de la ie a y en
de ini i a en la es uc u a e i o ial cons i uida po un sis ema de asen amien os
muy inadap ado pa a su pues a en ca ga p oduc i a y mal conec ados, dando
luga a una escasa pe meabilidad a la ci culación de p oduc os y población.
Igualmen e denuncia que a es e sis ema e i o ial inadecuado le co esponde
una es uc u a de g upos sociales excesi amen e desequilib ada.
Como ilus ado conocedo de las doc inas de su iempo, en iende que la
desigualdad social es necesa ia e imp escindible pa a el sos én global del
sis ema, pe o al iempo sabe que una desigualdad ex ema bien sea po que haya
una mino ía muy ica o una mayo ía muy pob e, conduce al colapso. De ahí que
los obje i os de la e o ma se di igiesen a la c eación de una clase de lab ado es
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
99
con más ie as y pode , como eslabón in e medio con los más icos, y a la
con igu ación de un sis ema poblacional al e na i o que pe mi iese acaba con la
ex ema pob eza de los jo nale os ace cándolos a la ie a. Ap opiándose del
mecanismo de análisis que u iliza Can illón cuando clasi ica los ipos de
poblaciones, según su economía p opia y los es amen os sociales que sopo an,
Ola ide enume a los cua o g upos sociales que in e ienen en la ag icul u a, y
desc ibe su ac i idad, su ni el de bienes a , sus p oblemas y sus
po encialidades, ol iendo a a eme e con a una ed de asen amien os
desequilib ada, con concen aciones excesi as y g andes in e alos acan es,
que lle an a una dis ancia en e luga de abajo y de esidencia excesi o, que
ensiona emendamen e los e enos a menos de una legua del luga
inc emen ando los p ecios y abonando co up elas, mien as que condena a g an
pa e del e i o io a un ipo de g an explo ación poco p oduc i a y que demanda
además un ipo de abajado empo al obligado en in ie no a mendiga en las
g andes capi ales andaluzas, que comienza a se pe cibido como pelig oso, y
suscep ible po an o de se ecluido en hospicios.
T es son las líneas di ec i as en o no a las cuales se a iculan conjun os de
medidas “p ecu so as y con enien es pa a que p ospe e la ag icul u a”;
93
pone
las ie as en su jus o alo , que se lab e mejo lo que se lab a y que se lab e
más cul i ando la ie a que es á incul a.
Mien as que la p ime a línea di ec i a se plan ea con el in de mejo a la
si uación de la ag icul u a a co o plazo y de es ablece mayo equidad y
ga an ías con medidas que no a ec an a la es uc u a e i o ial, las o as dos
es án a iculadas pa a ees uc u a dos ipos di e en es de ealidades
e i o iales.
La segunda línea di ec i a abo da oda la casuís ica de las medias y g andes
p opiedades en p oducción -casi el o al del e cio de la supe icie de Andalucía
que ha es imado p e iamen e-. En es e capí ulo las medidas que se oman
a ec an undamen almen e a la a is oc acia e a enien e y al cle o, sob e odo el
egula , como poseedo es y ges o es de los e enos. De aquí que plan ee una
cie a panoplia de posibilidades, enden es a incen i a pa celaciones,
ce camien os y a endamien os la gos, pe o dejando un amplio ma gen de
libe ad una ez queden ga an izados unos mínimos explici ados en el p ime
g upo de medidas.
Obje i o cla e aquí pa a Ola ide es acili a e induci la en a de la p opiedad
comple a o mejo pa celada a pequeños p opie a ios. En la línea de las doc inas
que conoce, donde la elocidad de ci culación del dine o y los p oduc os es muy
impo an e, a aca p incipalmen e a una cul u a de la p opiedad de la ie a, que
aún en la ac ualidad podemos pe cibi en algunos ámbi os u ales, donde ie a y
suje o, o mejo ie a y linaje quedan inculados. Se p e ende omen a la
93
CARANDE 1956, Folio 218.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
100
mo ilidad social y consolida el alo de la ie a como me cancía pa a omen a
su in e cambiabilidad, en endiendo de es a o ma que quien comp a o posee un
e eno lo hace pa a in e i en él y saca le el máximo p o echo, con la ga an ía
de que siemp e puede ende lo pa a cambia de ac i idad.
El e ce obje i o abo da medidas pa a pone en p oducción odo lo que sea
posible de los dos e cios de ie as “incul as y desie as”, es deci los baldíos y
las dehesas. En cuan o a las segundas si bien no plan ea su ans o mación
o zosa, sí que p e ende desac i a la p ohibición de su “ ompimien o” con la
excepción de las boyales, pa a pe mi i su lab anza.
En cuan o a los baldíos despliega es es a egias di e en es pa a in oduci en la
economía a los es g upos sociales que no poseen ie as:
- La en a de sue es de en e 33 y 128 Ha pa a las clases acomodadas o
campesinos de cie o ni el pa a hace los p oduc o es p opie a ios.
- La en a de e enos que no excedan las 1.300 Ha con el in de pode cap a
los bene icios come ciales e indus iales de los bu gueses de al o ni el
económico, impedi que salgan del país, sa is ace sus demandas pa a en a a
o ma pa e de los e a enien es con i iéndolos en g andes a enda a ios y
emp esa ios ag opecua ios, y al iempo, da la posibilidad de a inca a los
b ace os en pa celas, con las que puedan p oduci , mejo a sus condiciones de
ida pagando el canon más al o p e is o -un oc a o de los u os-, al p opie a io.
És e a cambio end ía obligación de “habili a los con casa, bueyes y demás
ins umen os”, y de o o ga les el “dominio ú il” po más de cien años, siemp e
que cumplan con el man enimien o de unos mínimos de p oducción.
- La concesión de sue es de 33 Ha a odo el que posea dos pa es de bueyes, no
siendo p opie a io de más de 13 Ha, con la obligación de paga un oc a o de
canon al Es ado, cons ui “una co aliza, un hoga y un do mi o io, en que
habi a con sus ganados den o de un año, y ce ca la sue e den o de dos”.
94
Se le ga an iza la posesión si paga egula men e, impidiéndosele p oduci ca gas
sob e el e eno -al no se p opie a io-, y saca más bene icio en caso de
ansmisión que el que le co esponda po las mejo as p oducidas -ce ca, casa-.
Las medidas se p oponen no sólo pa a la ac i ación p oduc i a y económica, sino
ambién como ía de supe ación de los eno mes desequilib ios poblacionales,
dando la posibilidad a los más pob es de en a a o ma pa e de la población
ac i a, y a los poseedo es de algún capi al de en a en el negocio de la ie a, a
dis in as escalas.
Sólo es os dos aspec os ya suponen cambios conside ables a escala e i o ial,
pues o que hab án de unda se mul i ud de pequeños asen amien os u ales, al
iempo que se gene a á una conside able can idad de población dispe sa,
dejando a las ciudades libe adas de pe sonas sin o icio ni labo . Pe o aún queda
94
CARANDE 1956, Folio 253.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
101
una p opues a más pa a en abiliza la eno me a luencia de capi ales que el
Es ado a a pe cibi po la enajenación y concesión de sus baldíos, que no sólo
iene una impo an e epe cusión e i o ial, sino que ambién con ibui á al
mon aje de una es uc u a es a al más po en e en las p o incias pa a iabiliza la
ges ión de odo el p oyec o y sob e odo pa a gene a una “Caja P o incial” -con
doble con ol adminis a i o- que pe mi a “la cons ucción de caminos, ega las
ie as que se puedan, hace los íos na egables, cons ui los canales posibles,
es ablece Academias de Ag icul u a p ác ica, con ondos su icien es pa a hace
expe iencias, p ocu ando in oduci en su p o incia los nue os en ajosos
mé odos que han in en ado las naciones ag ícolas.”
95
Pone como obje i os conc e os de in e sión en Andalucía, la de ini i a
cons ucción del camino Cádiz-Mad id, la na egabilidad del Guadalqui i , y la
u ilización de és e, del Genil y del Co bones pa a amplia la supe icie de
egadíos.
Po úl imo plan ea una e lexión y a anza p opues as sob e e ias y me cados
pa a ga an iza la pues a en ci culación de la mane a más compe i i a de los
p oduc os gene ados en el medio u al, e idenciándose así que el in e és
p es ado al sec o p ima io es sólo pa e, aunque quizás la más ele an e, de
una ea iculación p oduc i a de ca ác e global pa a odo el país y odos los
sec o es.
El pensamien o polí ico de Ola ide es, como se puede deduci de su In o me y de
El E angelio en T iumpho…, pa alelo a las ideas isioc á icas y a lo que és as
oman de la doc ina de Can illón, en lo e e en e a la Co ien e Ci cula de la
economía, la p omoción de una g aduada escala de g upos sociales pa a
omen a la ci culación, y sus espec i os sis emas de asen amien os en el
e i o io. Po an o no es posible lee las di e en es ac uaciones del In enden e
de Andalucía como ensayos pa a el es ablecimien o de sociedades ideales o
u ópicas, en e a la ealidad de su iempo. No son ideales ni u ópicas po a ias
azones: Compa en odos los asgos con las p opues as elabo adas en su
In o me pa a su implan ación a escala de oda la Nación. No son modelos a
u iliza indi e enciadamen e en cualquie pa e, sólo bajo de e minadas
condiciones: deben ealiza se en baldíos, y es a des inados a b ace os o
pelan ines -lab ado es sin ie as pe o poseedo es de yun as de bueyes-. En
o os ámbi os, o pa a o os g upos sociales la solución p opues a es o a. Po
supues o no son u opías po que las p opias ac uaciones asumen la ealidad
exis en e sin sub e i la. Lo que se plan ea es un p oceso de e o mas sucesi as
a a és de incen i os, donde ope aciones como la de las Nue as Poblaciones de
Andalucía o el ce camien o de los e enos comunales de Se illa, han de lee se
como expe imen os pa a p oduci un a anque de o a polí ica e i o ial
o ien ada a la pues a en p oducción de la mayo can idad de supe icie posible, y
95
CARANDE 1956, Folio 256.

Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
102
a mos a las eno mes en ajas o ecidas an o po las nue as écnicas, como
po la nue a o ma de o ganización e i o ial.
Ola ide ya ha pues o en ma cha como Asis en e de Se illa, en cumplimien o de
la disposición de 12 de Junio de 1767 del Consejo de Cas illa,
96
y en pa alelo a la
ope ación de las Nue as Poblaciones p omo idas po la Co ona, pa e de las
p opues as que plan ea en su in o me, al e ando pa a ello con pe miso, los
c i e ios de epa o en e la población. En los e enos comunales de Se illa ha
epa ido las dehesas si uadas inmedia amen e al su de la ciudad en e
b ace os, mien as que las de P ado del Rey y A majal (4.935Ha) a bas an e
dis ancia -hoy en la p o incia de Cádiz-, se u ilizan pa a una ope ación muy
simila -en lo eo y undación de asen amien os-, a la que se es á lle ando a cabo
po p omoción Real, pe o con la di e encia de que la población a la que a
des inada son pelan ines de Se illa. Lo que se plan ea es po an o una
acionalización de los ecu sos de la ciudad pa a bene icio de sus habi an es, a
un p ecio bas an e educido, pues o que el Concejo sólo cos ea el apa a o
bu oc á ico de la ope ación. No es necesa io p o ee de ape os ni bueyes a los
abajado es, pues o que a los p ime os se les dan pa celas muy pequeñas y no
los necesi an, y los segundos ya los ienen, y an sólo han de desplaza se a i i
a su nue a concesión y cons ui su casa.
A pesa de lo en ajoso de la ope ación pa a la mayo ía de los suje os, es o
suponía un co e adical con los adicionales a endamien os a g andes
ganade os. És os enían ejidas desde an iguo edes de in luencia y co upción
con el Concejo y po an o con los pode es ác icos de la Ciudad que nunca la
acogie on bien.
Como Supe in enden e a ca go de la ejecución del ue o de Nue as Poblaciones,
Ola ide lle a a cabo y ges iona la delimi ación de baldíos (89.705Ha),
pa celación y cons ucción de una nue a ed de asen amien os en Sie a Mo ena
desde el e ano de 1767, y p opone a inales de ese mismo año la ex ensión del
expe imen o a baldíos (23.386Ha) no con emplados en el ue o en o no a Écija,
an igua capi al de con en o en la Bé ica omana jun o a Cádiz, Se illa y Có doba,
y oda ía en 1797 la sép ima ciudad en población de Andalucía, hoy la núme o
30.
El sis ema de ciudades de Andalucía a inales XVIII que Ola ide se plan ea
ees uc u a iene muy ma cado po los 250 años de pe manencia de una
on e a bas an e es able, en sus asgos gene ales, en la diagonal de la
Comunidad Au ónoma, azada sob e el conjun o de las Sie as Subbé icas. A
cada lado el sis ema de asen amien os es di e en e, a pesa de que ambos einos
cuen an con una densidad simila -22hab/km2 en G anada y 20hab/km2 en
Andalucía-. Al Su es e se despliega una upida ed de poblaciones con
ap oximadamen e el mismo núme o de asen amien os pa a la mi ad de
96
Ex ensión de la R. O. de 2 de Mayo de 1766 pa a el epa o de p opios, baldíos y e enos concejiles en Ex emadu a, a
Andalucía y la Mancha.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
103
supe icie. En es e ámbi o sólo dos ciudades supe an los 30.000 habi an es -
G anada y Málaga- y o as sie e suman más de 8.000.
97
En es e con ex o se en iende la elección en el ue o de e enos si uados en
Sie a Mo ena. P eocupaba el despoblamien o de es a zona y en especial el
ámbi o po donde c uzaban los caminos que unían los dos encla es de pode del
Reino. Debe en ende se po an o que la elección al ma gen del ue o de los
desie os de la Pa illa y la Monclo a en plena campiña, in e calados en e
Có doba y Écija, y en e és a y Ca mona espec i amen e supone además de una
ope ación de colonización y de p o ección del camino, la olun ad de si ua se en
pun os cla e, pa a demos a , en un e eno de opog a ía más ap o echable que
los de Sie a Mo ena, que una nue a o ganización de la p oducción y del
e i o io, puede supe a has a las p opias condiciones ad e sas de pa ida de
e eno y clima.
La ele ancia del expe imen o puede es a se en la esis encia opues a po la
oliga quía de Écija. A poco más de un año del a anque de la ope ación, el
Consejo de Cas illa se e obligado a manda a uno de sus iscales, Pé ez
Valien e, a es udia la si uación, an e las denuncias p esen adas con a Ola ide y
su Equipo. Su misión se in e umpe po o den del p esiden e a los es meses y
el des a o able in o me p esen ado al Consejo no es enido en cuen a,
sal ándose la coyun u a po e ce os in o mes a o ables y el apoyo de
97
El ango que donde encon amos un mayo núme o de núcleos es el de 2000 a 5000 habi an es con 60 ciudades, seguido
del de 1000 a 2000 con 48, siendo signi ica i as ambién las 16 ciudades en el ango de los 5000 a 8000.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
104
Campomanes. Pe o la es ancia de Pé ez Valien e en Andalucía, en su
ap oximación a los in e eses de la a is oc acia as igi ana, c ea una ince idumb e
en o no a la con inuidad del p oyec o que desemboca en una caída de la
población y de la p oducción, desmon ándose pa e de lo a anzado, e
ins alándose una cie a desau o ización del equipo de mando en la zona. Lo
cie o es que el isi ado ha pasado 41 días en Écija y sólo 8 en La Ca lo a. Si a
es o añadimos que en es a ciudad había una abundan e concen ación de í ulos
nobilia ios esidenciados -unos 40- y ece G andes de España, en ende emos
mejo la oposición in e esada de una pa e del Consejo de Cas illa a la a ea de
la colonización.
Los eno mes in e eses c eados con a la ope ación son múl iples. La mejo a de
las condiciones de ida de los jo nale os y pelan ines suponía, no sólo que las
oliga quías locales icas pe de ían su posición cuasi-monopolís ica en el
come cio, sino que además quedaban amenazadas las ie as comunales y de
p opios que se au oadjudicaban y se ían epa idas y po úl imo, pe o no menos
impo an e, la dependencia de los pob es del abajo mise able de los co ijos
quedaba suspendida an e sus nue as posibilidades. El p opio A anda en su
in o me al ey as la e ce a y más se ia ins ucción ap obada po él mismo pa a
inspecciona el p oyec o, jus i ica la imp o isación y sus consecuencias: “¿quién
sabe si hubie a enido e ec o la emp esa manejada con an a de ención y
p ecauciones? Se hubie a dejado iempo a que odas las oposiciones (y en
pa icula las de las ciudades ecinas) se mo ilicen con a dicha emp esa pa a
hace la acasa ”.
98
Se e idencia en es e pasaje la pugna polí ica en e el pode cen al del Es ado y
los Concejos municipales, a los que en o a inicia i a legisla i a pa alela se les ha
obligado a con a con cua o miemb os elec os po su agio uni e sal masculino,
especialmen e comisionados a supe isa la polí ica de abas os y la ges ión de
p opios, a bi ios y ie as concejiles.
La cla a ocación de la mayo ía de las nue as poblaciones po si ua se en los
caminos p incipales, como ha des acado J. Oli e as
99
, es cla e po que consigue
cub i es obje i os: a) p o ege el camino, ganando pa a la causa a los
ep esen an es polí icos de la clase me can il; b) coloca en ci culación ágilmen e
la p oducción gene ada, y c) muy impo an e pa a los p omo o es, el ya
mencionado obje i o de mos a con la máxima di usión los esul ados del
expe imen o.
Ola ide debía se conscien e de los en en amien os que le aca ea ía amplia la
colonización a ie as si uadas en pleno cen o de la campiña andaluza. El hecho
de empeza a medi y a econoce el e i o io seis meses an es de hace la
solici ud al Consejo de Cas illa puede esponde a una ác ica pa a no da iempo
a la oposición a eacciona , aco ando los plazos de la implan ación, y pa a
98
DEFOURNEAUX 1990.
99
OLIVERAS, 1998, 104.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
105
supe a las p eca iedades que habían enido que sopo a en Sie a Mo ena en
los p ime os momen os, al ene que simul anea p ác icamen e odos los
p ocesos. Además una ez que se o maliza la pe ición al Consejo, se u iliza
como “ eclamo” la opo unidad que suponía la inca acan e de la expulsada
Compañía de Jesús de San Sebas ián de los Balles e os, pa a aplica el ue o de
Nue as Poblaciones en ella y en desie os ce canos en o no al camino Cádiz-
Mad id.
La c onología de los acon ecimien os pe mi e pensa en la colonización de Sie a
Mo ena como el a anque de un p oceso de eo ganización e i o ial, en un luga
de amplio consenso, que pe mi ía básicamen e la p omulgación de un ue o, que
pos e io men e pod ía se aplicado en o os ámbi os es a égicamen e más
a ines a los obje i os polí icos del Gobie no, con g an cau ela, apidez y e icacia.
De hecho se u iliza el p ime in ie no, as habe acogido a los p ime os colonos
en La Peñuela, San a Elena y Gua omán, pa a, de una pa e es udia e enos
en la campiña, y de o a a ma una Ley Ag a ia. Es as dos a eas an eceden en
sólo meses a la solici ud de colonización en el en o no de Écija, que se ealiza en
el a anque de la p ima e a, con el iempo jus o pa a deja la implan ada an es
del o oño y pa a no da ma gen a maniob as en con a.
Es os odeos ác icos pa a iabiliza un expe imen o an opues o hacia los
in e eses de los pode es ác icos esiden es en el eino, han acabado po
oscu ece his ó icamen e los obje i os p incipales que se pe seguían. Quizás la
dis ancia que ma có el p opio Supe in enden e al ija su esidencia en La
Peñuela a pa i de 1770, y sus es ue zos allí pa a p o undiza no sólo en la
ejecución de sus e o mas ag opecua ias, sino ambién en la implan ación de
indus ias, en la expe imen ación con nue os cul i os, y en la in oducción en
Andalucía de la ho icul u a, con oda una impo an e labo de ingenie ía de
canales asociada, acaba on po cen a la a ención de los his o iado es en las
p ime as implan aciones hechas en Sie a Mo ena.
Sin emba go el al o ni el de ans o mación del e i o io y de acionalización de
los asen amien os de Baja Andalucía con as a con lo ealizado en la Sie a. En
p ime a ins ancia so p ende que Ola ide cuide an o la p epa ación y ejecución
de la colonización en la campiña, y luego escoja La Peñuela pa a esidi y
p o undiza en la a ea. Va ios posibles mo i os pudie on conduci le a ac ua así.
El p incipal, la g a e c isis que su e la ope ación an e la ins ucción abie a en el
e ano de 1769. Como hemos comen ado és a acaba esol iéndose a su a o ,
pe o el consiguien e debili amien o de su posición y de los que le a alan en el
Consejo supone un oque de a ención, que unido al cons an e en en amien o
con el e ible Concejo de Se illa, le lle a a pone dis ancia. De la documen ación
esca ada po De ou neaux sabemos hoy que es a decisión supuso la de ención
del expedien e que la inquisición local es aba ya a iculando con a él. Quizá po
an o la mejo o ma de sal a la colonización en la campiña ue a di igi la desde
la dis ancia pa a no p o oca , ni da le más a gumen os a la pode osa oliga quía
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
112
A a és de la documen ación de la época podemos accede a algunas cla es
pa a en ende el esquema inal de poblamien o que se adop a. Cuando Ola ide
analiza en su In o me el sis ema de ciudades de Andalucía plan ea que mien as
que las ie as en un adio de media legua de dis ancia de la ciudad son muy
ca as el es o casi no ale nada. Cuando p opone epa i las dehesas de la
ciudad de Se illa es ablece la media legua como e e encia pa a el epa o: a
menos dis ancia pequeñas sue es pa a b ace os, a más pa a pelan ines con
obligación de cons ui casa. Po o o lado sabemos de las di icul ades en los
p ime os años con las epidemias pa a a ende sani a iamen e a la población
dispe sa, y de la implicación del p opio Ola ide en la epa celación y
concen ación de colonos en Mi anda pa a supe a los p oblemas aca eados po
el diseminado.
Cuando es udiamos la ealidad inal del sis ema de poblamien o en las
poblaciones de Baja Andalucía podemos juga con la geome ía y apa ecen
dibujos an so p enden es como los de K. Ty akowski en Sie a Mo ena, pe o que
explican sólo una pa e de la ealidad, y con a gumen os algo ágiles. En cambio
si in en amos analiza el sopo e e i o ial desde las p eocupaciones y obje i os
del momen o, podemos comenza a en ende lo algo mejo .
De la misma mane a que la op imización de la p oducción como uen e de
bienes a pa a odos -ideología de p og eso- ope a como guía en el epa o de
las ie as, ac úa ambién como condicionan e pa a la de inición del modelo de
asen amien os. Sin emba go hay una di e encia impo an e. Mien as que la
implan ación de la e ícula de sue es en la campiña es bas an e independien e
del sopo e na u al, los luga es suscep ibles de cons i ui asen amien os deben
posee una se ie de ca ac e ís icas ineludibles, que impiden un epa o
geomé ico de los mismos. O a ci cuns ancia impo an e que conspi a con a
es e epa o indi e enciado, y inculado sólo a dis ancias, es un hecho
p eexis en e al amen e de e minan e, y que además es la p ime a in o mación
que los ag imenso es apo an; el pe íme o de cada ámbi o a e e i o ializa y
su supe icie. La i egula idad, po ci cuns ancias his ó icas del sis ema de
p opiedades es un condicionan e a asumi con poca capacidad de al e ación. Se
iene no icia de algún que o o canje pa a cuad a e enos y conec a piezas
aisladas, pe o con g an di icul ad y sin llega a log a geome ías egula es.
Los si ios elegidos pa a los diecisie e asen amien os que han pe du ado y c ecido
no ablemen e en Baja Andalucía -sólo se ha pe dido uno-, compa en una se ie
de ca ac e ís icas que e idencian las in enciones de los ingenie os que los
es ablecie on. Es án muy p óximos a alguna uen e o manan ial y a una o a
eces dos aguadas, quedando la población en el pun o más al o y plano del
luga , no malmen e un pequeño ce o que se p oyec a ho izon almen e sob e la
caída na u al del e eno cons i uyendo una e aza na u al. Encla es con es as
ca ac e ís icas opog á icas abundan en el é mino de Ca lo a y en una pa e

Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
113
impo an e de Fuen e Palme a, lo que no ocu e en Luisiana, pudiendo se es a la
causa de las pocas poblaciones undadas allí en elación a las de los o os dos.
P ocede emos a analiza en p incipio independien emen e el sis ema de
asen amien os de cada Población, pa a pos e io men e compa a y ex ae
conclusiones.
Luisiana
Si uado en e Écija y Ca mona a 3 leguas de la p ime a iene el é mino más
pequeño (6.875Ha) y de o og a ía más plana. Una g an planicie sólo al e ada
le emen e en sus ex emos no e y su po dos aguadas, que gene an un cie o
desni el. El camino Cádiz-Mad id cons i uye el lími e su del e i o io, que se
es uc u a median e ocho bandas pe pendicula es a és e y p ác icamen e
pa alelas a los lími es del é mino, que lo eco en longi udinalmen e a lo la go
de legua y media. El núcleo p incipal se apoya sob e el camino en una e aza
que se p oyec a sob e una aguada con p eexis encias de an iguos baños
omanos, jus o al pie, ampliándose un oc a o de legua el e i o io del municipio
al su del camino pa a pode o ganiza hue os jun o al a oyo y u iliza el agua
del manan ial pa a la ciudad.
Se o ganiza on es aldeas en el es o del espacio de las que sólo quedan dos,
si uadas en el eje cen al del é mino en e las bandas cua a y quin a. Se si úan
en pun os donde es e camino cen al de epa o c uza un a oyo, con la misma
condición opog á ica ya desc i a: Cañada Rosal en el ex emo no e, y Campillo
a poco más de una legua al su de és a y a dos e cios de legua
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
114
ap oximadamen e de Luisiana. La e ce a al dispone se en plena planicie sin
ningún aguade o pe manen e ce cano, no sólo ha desapa ecido, sino que la
p opia cuad ícula pa cela ia de su en o no ha quedado p ác icamen e pe dida. El
es o de los colonos ubicados lejos de es os núcleos han cons uido su casa en la
p opia sue e, en los luga es más al os. Jun o a es os dos sis emas de
poblamien o, de dispe sión y concen ación en o no a una “plaza” con i e un
e ce o, que e emos ambién desplegado en Ca lo a. Como expusimos al a a
de la con igu ación del lo eo, la pa celación menuda de las bandas p incipales,
gi a 90º pa a o ece el en e co o al camino y mul iplica po cua o el núme o
de colonos que ienen elación con él. Es a singula idad del lo eo gene a la
p ác ica u banización del camino que se encuen a jalonado de casas cada 250
a as con igu ando una es uc u a híb ida de u banización lineal.
Los es asen amien os compa en esquema. Las dos aldeas o ganizan casas de
en e 11 y 13 a as de achada en o no a un espacio cuyo amaño depende del
núme o de unidades que se equie en. El escaso núme o de encla es ap os pa a
localiza aldeas conlle ó un aumen o impo an e de su amaño.
Ca lo a
Si uado en e Có doba y Écija a cua o leguas de és a iene el é mino más
g ande (7.979Ha) o ganizado en una o ma de T i egula a lo la go del camino
eal y ans e salmen e ecogiendo el alle del a oyo Guadalmazán en el eje y
de sus a luen es Lan iscosa y Ga aba o que discu en po sendos alles casi
pa alelos. El lo eo en bandas de 1000 a as de anchu a se o ganiza como en
Luisiana u ilizando el camino eal como espina dis ibuido a, ans e salmen e a
és a, omando como di ec ices, a un lado y a o o, las ma cadas po el alle
cen al. Es a di ección se adap a con ela i a acilidad al pe íme o del ámbi o en
el onco de la T, mien as que en las alas, su poca anchu a da pie al gi o del
lo eo que se o ien a en pa alelo al camino.
La sede del Concejo, que ambién hace las unciones de subdelegación de las
cua o poblaciones se si úa, como en el caso de Luisiana, apoyada en el camino,
en un encla e que domina opog á icamen e las dos di ecciones ma cadas po el
alle y el p opio camino. El eje de la plaza de la iglesia se p olonga hacia el
su es e como camino de epa o y di ec iz pa a la o ien ación de las bandas. La
p opia si uación del emplo en el eje como ondo de pe spec i a, y las ue es
pendien es en su ase a impiden su p oyección hacia el no oes e. El camino que
es uc u a el lo eo en es e ámbi o a anca en el lími e del núcleo con o mado po
una aguada que acili a la accesibilidad al mismo. La excesi a longi ud de legua
y un cua o de es e camino has a el lími e del ámbi o, da luga a la aldea de
Fuencubie a a poco más de una legua de Ca lo a, en un encla e
opog á icamen e muy simila a és a. Ce canos o incluso en el p opio eje de los
caminos pa alelos a és e, se encuen an en pun os in e medios es aldeas de
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
115
meno en idad que la an e io en encla es ambién opog á icamen e
des acados. Ga aba o en una e aza asomada al a oyo al que da nomb e, Pe i
Ca lo a en la c es a que sepa a el alle cen al del Guadalmazán del Lan iscosa, y
Pinedas en o a e aza al o o lado del alle de és e úl imo a oyo.
La p ác ica o alidad de los colonos del e cio no oes e debía esidi en la ed
con igu ada po es as aldeas de dis ancias siemp e in e io es a los es cua os
de leguas,
102
mien as que el es o de colonos hacia el su es e o habi aban
dispe sos en la p opia sue e, en la capi al o en el con inuo u bano es uc u ado
a lo la go del camino eal como en Luisiana. Aunque a di e encia de és a la
impo an e longi ud del camino en ambas di ecciones de casi legua y media,
jun o, p obablemen e, con la opo unidad de un encla e opog á icamen e
adecuado y con agua pe mi e localiza a una legua y un e cio hacia Có doba una
aldea, Quin ana, que da se icio al e cio no es e del é mino.
La cla idad y cohe encia del sis ema de asen amien os con igu ado hacia el no e
con as a con la ausencia de aldeas al su es e del camino. La meno po encia de
és e ámbi o cuyo lími e es á a es cua os de legua del camino, y p obablemen e
la di icul ad de encon a aguade os pe manen es po la mayo co a, y a oyos
po an o con menos agua, pudie on induci a la dispe sión de la población.
102
En uno de los planos conse ados de la época se apo a el da o de las sue es con casa cons uida y en cons ucción, no
llegando a diez en el e cio no oes e.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
116
Fuen e Palme a
Aunque de supe icie simila a Ca lo a (7.554Ha) se compone de cua o egiones
independien es de condición geomé ica muy i egula y supe icies muy
di e en es, quedando sólo dos de ellas conec adas po un es echo co edo .
Según nos ela a Mª I. Ga cía Cano
103
el p oceso de con igu ación se p odujo a
pa i del econocimien o de los baldíos exis en es y de negociaciones con
algunos p opie a ios pa a in e cambia e enos con el c i e io de cuad a los y
conec a los en lo posible.
El ámbi o de mayo supe icie, unas 4.500 Ha, se encuen a en e los a oyos
Tamuja -Culeb as, cuya cuenca queda ue a, al su oes e, y Picachos al no es e.
El ela i o pa alelismo de es os a oyos da luga a una supe icie in e media
básicamen e ec angula an sólo de o mada en su ángulo no e pa a inclui una
es echa lengua de e eno jun o al Guadalqui i , y en su ángulo su , donde se
amplía pa a acompaña en un amo al camino hacia Écija. Se a a de un
e eno de pendien e muy sua e hacia el no oes e, que in e umpe b uscamen e
el azado del a oyo de los Picachos a su paso po el é mino. El es o de la
planicie sólo queda pe u bada po el paso de sus a luen es Ho cajo y Sacedillo,
y los del Tamuja ; Villalón y Pla a Chica. Es e ni el de i igación pe mi e a es a
103
GARCIA, 1982, 76-79. El exhaus i o abajo documen al de es a publicación nos ha pe mi ido lle a a la ca og a ía oda
la in o mación (con la co ección de algunas e a as) que ha dado luga a los mapas emá icos que sob e la ca og a ía base
de la Jun a de Andalucía, hemos elabo ado pa a Fuen e Palme a.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
117
e aza del Guadalqui i , a di e encia de la de Luisiana, posee una ed de
pequeños asen amien os más upida.
O os dos ámbi os de pe íme o i egula se encuen an a no es e y su oes e
espec i amen e del an e io . El p ime o de 1.136 Ha en e los a oyos Picachos
y Guadalmazán, es el único que inicialmen e no se pa cela quedando como
dehesa, y el segundo de 1.488 Ha, en e el a oyo Culeb as y el alle ío Genil,
se encuen a en una mese a de sua e pendien e alejada de los e enos é iles.
El cua o lienzo de ie a, de mucha meno en idad, se encuen a al su de los
o os en o ma de anja queb ada que acompaña a cañadas p eexis en es en la
zona.
La singula idad de es a población al ma gen del camino C-M, obliga en es e caso
a decidi an o el azado del camino p incipal de epa o a odos los caminos
pa alelos en e las bandas, como la ubicación del núcleo p incipal de la
población. En las o as dos poblaciones la localización de és e quedaba
p ác icamen e de e minada po la con luencia en e las condiciones exigidas al
medio pa a la localización de un asen amien o y su necesa ia ubicación sob e el
camino exis en e. De la co espondencia en e los esponsables de la
colonización, sabemos de la elección de una e aza p oyec ada sob e el alle del
a oyo de la Pla a Chica, que con aba con una uen e jun o a una palme a. Su
posición e idencia una olun ad de cen alidad den o del mosaico de e enos
que componen el é mino, aunque pa a ello quede muy excén ica en elación al
lienzo p incipal en el que se si úa.
La implan ación del cen o adminis a i o y de se icios, mues a además la
in ención de hace cohe en es su es uc u a u bana y el disposi i o de egis o
del e i o io. Ope a como in e cambiado ecogiendo las conexiones con o as
poblaciones ce canas -Écija y Ca lo a-, y las del es o de las aldeas de la
población. Es o se p oduce in eg ando la geome ía de los ejes de la plaza con
los caminos que pa en en una di ección hacia Ca lo a y en la o a hacia Écija, al
iempo que se p olonga és e úl imo en el in e io del lienzo p incipal del é mino
como eje de dis ibución. Su azado ex-no o, su exac a o ien ación No e, y su
p ecisa pe pendicula idad a las bandas pa cela ias cada 1.000 a as, le o o gan
al dibujo inal del e i o io de la población un ni el de abs acción y a i icialidad
mucho más al o que el de Luisiana y Ca lo a.
No pa ece sin emba go, a la is a del plano de Ampudia y Valdés, que la
o ien ación sea la más ajus ada al pe íme o del é mino y a su le e pendien e.
Puede que p ecisamen e la condición undamen almen e plana de és e y la
complejidad añadida po su agmen a iedad e i egula idad impulsa an, den o
de la panoplia de di ecciones posibles del eje p incipal, la más abs ac a No e-
Su . La decisión de adop a el esquema u bano como enlace de los ejes: camino
desde la capi al ema ado con el ondo de pe spec i a de la capilla, y
pe pendicula a és e; camino desde Écija p olongándose en con inuidad como
espina de epa o a las bandas de sue es, limi aba a un a co la panoplia de

Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
118
o ien aciones más a o ables del eje p incipal. Es e a co oscila en e la di ección
No oes e, en pa alelo al alle del Tamuja , y la di ección No e. Cualquie
di ección que sob epase a la p ime a en sen ido an i- eloj da luga a un eje que
no da acceso a odos los caminos en e-bandas y que se sale del p opio é mino.
Y cualquie di ección ue a del a co en sen ido eloj plan ea ía p oblemas a la
di ección pe pendicula pa a di igi se hacia Ca lo a a a és de Fuencubie a,
ala gando innecesa iamen e las conexiones con la mayo ía de aldeas, y pasado
un ángulo empeza ían a queda bandas inaccesibles.
En p incipio, dada la geome ía del é mino y su o og a ía, pod ía pa ece que el
pa alelismo con el alle del Tamuja , pod ía se el que die a luga a un epa o
más egula y acional. Pe o al es a ijada la posición del núcleo p incipal, es e
camino discu i ía en dos amos impo an es p ác icamen e pegado a los
a oyos Villalón y Pla a Chica. Es o supond ía dos p oblemas: despe dicia los
mejo es suelos pa a cul i o en in aes uc u a, y o ganiza un camino de epa o
que equie e cada 1.000 a as, as cada c uce, de un puen e sob e el a oyo.
Un segundo esquema pod ía habe se plan eado azando el eje p incipal como
una línea ec a en e Fuen e Palme a y Aldea del Río, en una a iculación simila
a las pa ejas de asen amien os más dis an es en las o as poblaciones, como
Fuencubie a-Ca lo a, Quin ana-Ca lo a o Campillos-Cañada. La accesibilidad a
las aldeas se ía óp ima, la con inuidad hacia Écija ambién, la egula idad del
pa cela io casi an bueno con en la hipó esis p e ia, e incluso mejo en el lienzo
de las aldeas de Fuen e Ca e e os y Silillos, y la o ien ación del eje
pe pendicula como camino a Ca lo a pod ía se acep able. Quizás la opción
omada no sea -con el ins umen al que enemos hoy-, mejo opción que és a,
pe o es á muy p óxima en p es aciones, y desde luego cuen a con la en aja de
su acilidad de eplan eo al apun a al No e.
La o ien ación que se dio inalmen e al lo eo enía una g an capacidad de
in eg a eque imien os de muy di e sa índole. Po un lado se conseguía inje a
de mane a muy sencilla y e icaz el nue o a i icio a mado po la o denación,
sob e el haz de comunicaciones p eexis en es, al u iliza el eje pasan e del ipo
u bano plan eado, como espina e eb ado a de las bandas de sue es,
enganchada a la conexión con Écija a es leguas y media. Es a o ien ación del
colec o p incipal de comunicaciones consigue además supe a la des en ajosa
posición excén ica del núcleo, espec o del ozo de ie as más g ande a
epa i al dispone se en su diagonal. Y, po o o lado la o ien ación con encional
de iglesia -Es e-Oes e-, que en o os pueblos de Andalucía po esas mismas
echas ha p oducido des ozos en la ama u bana, se sub ie e comple amen e
en es e caso pa a in eg a se en el esquema e i o ial como elemen o simbólico
al inal del eje que llega desde Ca lo a y se ema a en la plaza.
La cohe encia en e la pa illa pa cela ia y el sis ema de poblamien o no se
educe al núcleo p incipal. Las zonas de sue es más dis an es al núcleo p incipal
dan luga a la concen ación de los colonos, bien sea en o ma de aldeas de una
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
119
cie a en idad, como ocu e hacia el no e con la Aldea del Río -a 1.3 leguas-, y
hacia el su es e con Fuen e Ca e e os -a 1.3 leguas-, o en o ma de
u banización lineal a lo la go de un camino como ocu e hacia el su en la
Cañada que lle a a Écija. A es as dos aldeas se hacen co esponde los ámbi os
e i o iales más ex ensos. La p ime a asume en exclusi a el depa amen o 4º,
mien as que a la segunda co esponde un po cen aje muy impo an e del 5º.
Sólo a la cabece a municipal le co esponde una supe icie pa cela ia mayo . Los
cinco es an es asen amien os si uados en una co ona in e media equidis an es
media legua en e sí y a dis ancias de Fuen e Palme a que oscilan en e la media
legua de Silillos, y algo menos de una legua de Villalón, ienen una meno
asignación de colonos, lo que edunda en un amaño u bano meno a las
an e io es.
Lo que compa en casi odas las aldeas, independien emen e de su amaño, es la
implan ación opog á ica en un plano al o, jun o a una o dos lade as de ue e
pendien e hacia un a oyo, en o no al cual encon amos una uen e, con
ab e ade os, y, según cuen an los mayo es, con la ade os hoy despa ecidos.
También se puede obse a una elación cla a en e el amaño del núcleo o iginal
y el núme o de colonos que habían de ocupa la en elación al ámbi o e i o ial
del que disponían.
La p esencia de Desnaux en Fuen e Palme a como ingenie o a ca go de la
plani icación u bana, el le an amien o del mapa, y más a de como máxima
au o idad esponsable de la población, has a que es eclamado pa a ol e a La
Ca olina, nos ha legado dos planos de g an alo : el del p opio núcleo p incipal, y
uno de una aldea, supues amen e ipo pa a odas.
La cons ucción inal de Fuen e Palme a se p oduce con cambios signi ica i os
sob e el dibujo p e io, debido a que en és e, a excepción de la iglesia, el es o de
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
120
edi icios que apa ecen o ulados con sus di e en es ca ac e es, se dibujan en
cambio, como simples casas de colonos odas idén icas. Es comp ensible que en
el momen o de cons ui cá cel, pósi o, sede del Concejo…, cada p og ama
demanda a una espues a especí ica no ecogida en el plan u banís ico.
Sin emba go el plano de la aldea es idén ico en esquema y medidas a la plan a
de Aldea del Río, y ope a como e e en e o ganiza i o en los casos de Fuen e
Ca e e os, He e ía y Ven illa. La p ime a es p ác icamen e idén ica a Aldea del
Río, lo cual es comp ensible dada la o ganización e i o ial plan eada, con la
di e encia de que el eje ia io sólo se p oyec a en una di ección, po la
implan ación de una e mi a en la boca calle que queda en en en e, quedando la
solución inal como híb ido en e el ipo gené ico de aldea y la solución de la
cabece a municipal. Ven illa es como Aldea del Río pe o con casas de una a a
menos de achada y con las calles pa alelas de 5 en ez de 7 a as. He e ía
sigue el modelo de Fuen e Ca e e os, con la misma pau a de educción. Es e
juego c uzado de esquemas y amaños sólo iene explicación desde la lógica
e i o ial. Fuen e Ca e e os iene e mi a desde el inicio po la excesi a lejanía a
la capilla de Fuen e Palme a. En es e mismo sen ido si Aldea del Río no la iene,
a pesa de es a a la misma dis ancia, es po que con la ubicación de la e mi a en
He e ía, que en p incipio es de meno en idad, se consigue da se icio ambién
a Peñalosa y a Villalón. Si bien a He e ía le co esponde un ámbi o e i o ial
meno , su cen alidad espec o a las o as es aldeas que dis an sólo media
legua cada una, la ma can como el luga idóneo pa a ap oxima es e se icio al
máximo a los colonos con el mínimo gas o en do aciones, hecho cla e pa a
omen a la p oducción, disminuyendo los iempos empleados pa a mo e se a
en e las dis in as ac i idades.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
121
Las es aldeas es an es pa ecen es a , es uc u adas según o o ipo di e en e,
que usando ambién una plaza pa a la concen ación de las casas de colonos, se
dispone con una doble sime ía, u ilizando sólo dos ías pasan es po pun os
medios de las achadas de la plaza. Es e ipo iene una capacidad algo meno al
dibujado po Desnaux que ag upa 16 casas, po lo que p obablemen e se usa a
en aquellos emplazamien os des inados a menos de 12 casas. De hecho an o en
Silillos como en Peñalosa, no se llega a ce a la plaza en los p ime os años
cuando los ingenie os es án di igiendo la ope ación en la población, y su
c ecimien o pos e io des i úa bas an e el ipo o iginal. Es e ipo que sólo se usa
en es aldeas en Fuen e Palme a, es sin emba go el más u ilizado en las de
Ca lo a. Apoya el a gumen o de la di e encia de las azones po las que se usa
es e ipo el hecho e i o ial del pequeño núme o de do aciones que
co esponden es os núcleos. Pa a a ma una hipó esis sob e la elación en e las
do aciones epa idas y el luga de esidencia de sus colonos, hemos u ilizado el
lis ado de colonos de la población en 1770, esca ado po M.I. Ga cía Cano de los
a chi os, y las planime ías de la época donde apa ecen las sue es enume adas.
Espacio Cen al
(medidas en a as)
eje
ancho
supe icie
ipo
ancho
eje ial
ancho ial
secunda io
Fuen e Palme a
43
49
2107
eje+2
9
8
Fuen e Ca e e os
39
39
1521
eje+2
9
7
Ocha illos
39
39
1521
eje+2
9
7
He e ía
35
31
1085
eje+2
9
5
Ven illa
34
32
1088
eje+2
8
5
Villalón
34
34
1156
c uz
8
7
Peñalosa
30
32
960
c uz abie a
8
Silillos
33
33
1089
c uz abie a
9
Luisiana
50
48
2400
eje+2
8
6
Campillo
51
50
2550
eje+2
8
6
Cañada osal
51
35
1785
eje+2
9
6
Ca lo a
61
62
3782
eje+2
10
6
Fuencubie a
42
42
1764
eje+2
10
4
Pe i -ca lo a
35
34
1190
c uz
9
8
Ga aba o
37
34
1258
c uz
8
8
Pinedas
46
34
1564
c uz- ec
8
8
Quin ana
36
34
1224
c uz-i eg
9
7
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
128
p og ama de necesidades a iculado y de las condiciones especí icas de cada
é mino.
Pod íamos po an o una ez desc i o el sis ema de poblamien o en cada
municipio, ex ae unas pau as de o denación gene almen e u ilizadas, y analiza
desde es a pe spec i a las singula idades.
En las es poblaciones la cabece a adminis a i a, luga de ubicación del pósi o,
de la ac i idad come cial y de esidencia de a esanos, se localiza sob e la ed de
caminos p eexis en es, como eslabón de enganche en e la p oducción
ag opecua ia y su come cialización. Es a condición de nodo de in e cambio,
p oduce una es uc u a u bana plan eada como in eg ado a del azado del
camino que la conec a a las o as ciudades, y de la elación con el sis ema de
bandas pa celadas que se ex iende en el é mino. Quizás sea Fuen e Palme a el
exponen e más des acado de es a in eg ación, quedando Luisiana menos
a iculada en es e sen ido, debido p obablemen e a su excen icidad y la
di icul ad que le plan ea el sopo e opog á ico sob e el que se asien a.
El paso del camino C-M po Luisiana y Ca lo a da pie a la u ilización del mismo
esquema o ganiza i o. Al no e del camino, a una cie a dis ancia de és e en un
al o se localiza la plaza con el emplo ce ando la pe spec i a del eje ia io que la
conec a con el camino. En la di ección pe pendicula , dos calles salen de la plaza
po los ex emos. La que es á más p óxima al camino conduce a unas a as de
dis ancia a un segundo espacio u bano abie o a és e. Ambas plazas ienen
asignadas di e en es unciones. La p ime a acogía los se icios locales y
esidencias de las au o idades; la segunda debía ope a como “ es íbulo” u bano
de la población dando espacio a la posada y p obablemen e sopo e al me cado
semanal.
Lo u bano no se con o ma po an o ni como una igu a geomé ica, ni ampoco
como el ge men de una ama de manzanas pensada pa a ex ende se. Se
es uc u a básicamen e a a és de la in eg ación de los di e en es ipos
a qui ec ónicos dic ados po el p og ama, y su ubicación adecuada en unción de
su papel den o de una escena u bana plan eada pa a la con luencia. Si en los
planos de Desnaux pa a los asen amien os de Fuen e Palme a queda mani ies o
el en endimien o de es os núcleos como en idades ce adas, no se pe cibe lo
mismo en los casos de Luisiana y Ca lo a. Son pequeñas en idades u ales
ambién plani icadas pa a un núme o de colonos y una se ie de edi icios
do acionales de e minados, y po an o no pensadas pa a c ece , como e idencia
el limi ado sopo e opog á ico elegido pa a su asen amien o. Sin emba go es án
plani icadas pa a in eg a y da se icio a odo el sis ema lineal de poblamien o
que se a icula a lo la go del camino, dando luga a una ingeniosa solución pa a
el p oblema, que an o p eocupaba a Ola ide, de la elación en e esidencia,
abajo y p es ación de se icios.

Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
129
O ganización del e i o io, p oyec o u bano y doc inas y polí icas pa a la
c eación de iquezas se conjugan así pa a da luga a un nue o e i o io. La
impo ancia o o gada a su pues a en ca ga p oduc i a y a las in aes uc u as de
anspo e como ehículo de ci culación de dine o y me cancías, iene su e lejo
en la a iculación de nue os sis emas de poblamien o. A medida que las écnicas
de explo ación del e i o io y de anspo e ayan so is icándose a lo la go del
XIX y XX i emos asis iendo a la o malización de cada ez más p opues as en
es e sen ido; ciudades lineales, B oadac e, Plan Obus pa a A gel…
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
130
Sin emba go no es amos an e un in en o de los ag imenso es e ingenie os
mili a es en La Pa illa. Podemos e endencias de c ecimien o en algunos
pueblos de Sie a Mo ena que es án pasando de se pequeños núcleos
medie ales, a p incipios del XVIII, a ene un c ecimien o impo an e, que se
p oducen ambién muy apoyados a lo la go de los caminos y con espacios
u banos de ansición con los núcleos cen ales como sopo e del c ecien e
come cio in e municipal de la época.
A di e encia de las dos poblaciones u banizadas en el camino Cádiz-Mad id,
Fuen e Palme a e a ondo de saco, y se conec aba con Ca lo a hacia el Es e y con
Écija hacia el Su . La ausencia po an o de un camino de paso, ma ca a es a
población con el ca ác e exclusi o de cen o adminis a i o y de se icios de su
é mino. Mo ológicamen e po an o es más sencilla, y se educe a un
ag upamien o de edi icaciones en o no a una plaza, cuyas dimensiones ienen
de e minadas en g an medida po el núme o de unidades edi ica o ias que la
componen. El esquema es muy simila al de las plazas de Luisiana y Ca lo a sólo
que al ag upa un meno núme o de cons ucciones iene un meno amaño.
Aunque las edi icaciones es án cla amen e olcadas hacia el in e io , po an o
con los co ales como achada u bana, se pe cibe en el plano de Desnaux una
p eocupación po la imagen de la población hacia las en adas en el hecho de
plan a con á boles los bo des isibles desde los caminos, que a su ez ambién
se lanquean de la misma mane a.
Hay aquí po an o una cie a p eocupación paisajís ica, inculada a la imagen
que desde los caminos se iene de la población, pues o que la espalda que no es
isible no se o maliza. Es in e esan e además la ele ancia que se le da al
camino que a hacia Ca lo a, donde las líneas de á boles se azan
independien emen e a los bo des gene ando espacios públicos pe ime ales. Al
ma gen de es o, los dos planos de Desnaux sólo ep esen an a las poblaciones
como esul ado de la ag upación de ipos p ác icamen e idén icos, donde an sólo
la capilla en la cabece a da una no a di e en e. Es os ipos di ícilmen e los
podemos econoce hoy como i iendas o casas. No llegan al ni el de
so is icación de las casas de la misma época en la Sie a de A acena, pe o sí
compa en a meno escala un ca ác e de casa- ac o ía.
Cuando Ola ide esal a la impo ancia de que los lab ado es i an p óximos a
sus ie as, a gumen a que emplea án menos iempo en desplazamien os, y que
así se á posible que an o hijos como esposa puedan colabo a con el ganado, en
las labo es ag ícolas, o bien elabo ando a pa i de la ma e ia p ima ecogida
algún ipo de p oduc o come cializable. Cuando p esc ibe en su In o me lo que
ha de cons ui el colono: “hoga , do mi o io y co aliza”, es á enunciando el
p og ama que emos e lejado en las plan as del ipo usado. Un ipo que si bien
no es o iginal en Andalucía en la época, sí supone un sal o impo an e espec o a
las edi icaciones de siglos an e io es. La g an dimensión de la achada -en e 12
y 13 a as-, en elación al ela i amen e pequeño amaño de la cons ucción,
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
131
además de e idencia la ausencia de cons icciones en cuan o a la can idad de
suelo, mues a la impo ancia de la co aliza en el p og ama.
104
Pa a que és a
enga una dimensión su icien e pa a los animales asignados, la achada iene que
se impo an e. Es o supone que de oda la supe icie del ipo, los espacios
inculados a la labo ocupan un po cen aje impo an e, sob e odo si enemos en
cuen a que el hoga al iempo que espacio domés ico es ambién p oduc i o, y
que sob e la c ujía edi icada se ubica el doblao -doble cubie a li e almen e-, que
ope a como almacén, paja y secade o de u os, al iempo que unciona como
colchón climá ico.
Es impo an e es a mi ada a la casa ipo de las nue as poblaciones po que es
necesa io esca a la de su condición de pieza que o ma pa e de una manzana
pa a en ende cómo ope a mo ológicamen e. Cuando Desnaux dibuja los planos
pa a los asen amien os, nunca abaja con manzanas, ni es ablece una
cuad ícula pa a se ocupada. Nunca apa ecen más de dos o es unidades
acopladas, y de hecho cuando se ag upan el esul ado son alineamien os, de
edi icaciones con sus co ales ase os que sólo en pocos casos y as décadas
llegan a asdosa se con o as edi icaciones, pues o que es o suponía una
impo an e di icul ad pa a el acceso de las bes ias.
Lo que compa en los 15 asen amien os de Baja Andalucía -sin con a Luisiana y
Ca lo a-, es sin duda su condición de plaza en o no a la cual se disponen las
edi icaciones. Pe o en ealidad la plaza es el esul ado de decisiones que no
ienen que e con su espacio en p incipio, aunque acaban con igu ándola. En
odos los caso la plaza depende en p ime a ins ancia del núme o de unidades
p oduc i o- esidenciales que la población iene que acoge . Si es e núme o es
in e io a 12 se o ganiza con dos piezas en cada ca a sepa adas po la calle que
en a en el eje, y el es o se disponen en los accesos. En el caso de ene que
ubica a más colonos el esquema cambia. Las piezas se ag upan en pa ejas
en e a la plaza, en una di ección dos pa es a cada lado del camino que en a
po el eje de la plaza, mien as que en la o a un pa se coloca en el eje
desdoblando el ia io en los ex emos. Es e mismo esquema se u iliza en las
aldeas de Luisiana pe o p oduciendo ag upaciones mayo es. O os ac o es
de e minan es del espacio u bano de la plaza son la p esencia o no de capilla, la
dimensión de achada del ipo usado que oscila en e 12 y 13 a as, y la escala
de es as edi icaciones que en unos casos cuen an con doblaos algo más
dimensionados que o os.
La decisión del núme o de colonos que habían de con o ma una población
es aba a su ez inculada a un ac o e i o ial. La imposibilidad de dis ibui los
asen amien os con una lógica geomé ica exac a de epa o y dis ancias, dadas
las especiales condiciones que habían de ene los encla es, unido a lo aza oso
104
OLAVIDE, 1799, omo IV, 176, “Sob e odo ha é hace un co al g ande. Es a es la pieza más impo an e; en que hab á
ab igo pa a mis gallinas y pa os, hab á un es ablo pa a mis acas; o o mayo pa a mis o ejas, no al a á un luga pa a mis
pue cos; ni un g ande hoyo o es e cole o pa a echa a pud i y deja madu a el es ié col de mis ganados.”
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
132
del pe íme o de las ie as incluidas en el p oyec o, se compensa a a és del
amaño de la en idad. Son mayo es a ni el gene al, en la medida en que ienen
asociado un depa amen o o pa e de él de mayo amaño, bien sea po que la
aldea es á a más de una legua de su núcleo p incipal, o bien po que den o de la
ed de asen amien os iene que asumi po dis ancias espec o a o os, o po el
azado del bo de un mayo núme o de do aciones.
En gene al la mayo pa e de la población o eside en alguna aldea de la ed o
bien en el conglome ado u bano o mado po la cabece a municipal y el osa io
de casas que se le acoplan a lo la go del camino. La población dispe sa es an e
suele si ua se en el espacio in e medio en e es os dos sis emas de
asen amien os. Es deci nunca en los ex emos más alejados del é mino, donde
como hemos is o en los es casos se si úan las aldeas de mayo en idad.
Hemos cubie o has a aquí un análisis de la ealidad de las Nue as Poblaciones
de Baja Andalucía desde lo e i o ial a escala de la egión, has a el ipo
a qui ec ónico pasando po el hecho u bano. Es o nos coloca en disposición de
eab i algunos emas que en endemos han de e isa se y se i pa a un
pos e io deba e.
1.- La cues ión de la colonización, al menos en es as poblaciones, es secunda ia,
y la u ilización de colonos ex anje os más secunda ia aún. El b illo de la his o ia
de miles de colonos cen oeu opeos di igiéndose hacia Andalucía y las
di icul ades de ges ión de una ope ación así ha enido un p o agonismo excesi o.
Se ha llegado a ansmi i la imp esión de que el o ecimien o de Thu iegel es el
mo o o al menos una cla e impo an e de la ope ación. No se ha encon ado
oda ía e idencia documen al de lo que pensaba Ola ide al espec o del uso de
colonos ex anje os pa a pobla los desie os del in e io de la nación. Pe o
conocemos dos cosas: que no lo ap obó cuando se plan eó la o e a pa a
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
133
coloniza las Indias, y que en endía que la necesa ia e o ma ag a ia end ía que
in oduci se p og esi amen e a a és de una eo denación e i o ial y de un
cambio de cul u a. Pa a la eo denación del e i o io no hacían al a colonos,
pues o que se a aba de edis ibui a la población exis en e en las ciudades
como hemos is o. Quizás pa a in oduci una nue a cul u a sí necesi ase de un
ma e ial humano di e en e, pe o sólo como de onan e pa a desca ila las malas
cos umb es secula es, y mos a nue as posibilidades. Po an o en el caso de
asumi que los colonos ex anje os jugaban algún papel, más allá de la
p opaganda, es e papel es exclusi amen e ác ico. El que g an can idad de
colonos pe ecie an o abandona an no puede lee se como un acaso, pues o que
no e an lo esencial de la ope ación. De hecho Ola ide los ue sus i uyendo
p og esi amen e po españoles, hábiles en la labo pe o sin ie as, du an e los
años en que ges ionó las poblaciones.
Lo impo an e de la ope ación ha quedado ocul o po la épica de la
“colonización”, po que el asomb o an e la can idad de pe sonas, hec á eas y
a eas en uel as en la ope ación y sus di icul ades en aquella época nos han
impedido alo a la e dade a dimensión del in en o.
Ola ide no iene un plan o un p oyec o global pa a Andalucía, pe o sí iene un
conocimien o p eciso de és a y un diagnós ico de sus p oblemas y
po encialidades. La conciencia de su ealidad le impide pensa que puedan
legisla se o plani ica se las soluciones, aunque sí iene cla o los obje i os y las
líneas di ec i as pa a a anca p ocesos de cambio. A pa i de aquí se lanza po
múl iples ías a expe imen a , desde la con icción -que luego e o za á exiliado
en F ancia du an e la Re olución- de que un cambio cul u al no se juega en una
única ba alla, y ni se impone desde una éli e de pode .
La apues a de cambio, iene el obje i o de aumen a la iqueza y lle a a la
población desocupada de las eno mes ciudades andaluzas a los eno mes
desie os, pa a p omo e el bienes a gene al de odos, a a és de su pues a en
p oducción. La nue a cul u a iene que e con la cen alidad del abajo en la
ida. Todos han de abaja , y han de hace lo odos los días, menos en las
ies as. Y además al se es a la ía de supe ación de una ida mise able, ha de
dis u a se con el abajo.
Una de las g andes en ajas que Ola ide encuen a en la localización de las
unidades amilia es jun o a su e eno, es el consecuen e alejamien o de los
luga es del “ icio” habi uales que a uinan la nue a o ma de ida que p e ende
a icula se en o no al abajo. Si la ganade ía de cucaña es o icio de holgazanes,
que i en a cos a del es ue zo de los lab ado es que cul i an la ie a, és os
ampoco enían, dada la dis ancia en e esidencia y campo, una u ina de
abajo mucho mayo . T as la semen e a y sob e odo en in ie no el campo
quedaba p ác icamen e abandonado has a la llegada de la p ima e a, en la cual
los días de llu ia se pe dían ambién como labo ables.

Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
134
De cada amilia abajaba sólo el pad e y muy ci cuns ancialmen e, quedando
po an o g an iempo odos demasiado ce ca del pelig o de las abe nas y de
una ida ociosa. El nue o sis ema poblacional es á diseñado pa a que odos
abajen, y lo hagan además seis días a la semana. La p opiedad ú il libe a a los
humildes de la mise ia pe o sólo a cambio de juga un du o papel en la cadena
p oduc i a.
También po an o se o ganiza un nue o ipo de ocio uncional con los obje i os
gene ales del p oyec o. Pa a ello es necesa io dispone un nue o escena io de
g an o iginalidad. Se a a de la o denación de una alameda en el bo de de la
población pa a el paseo de los ciudadanos. Es e paseo es á concebido como
ac i idad donde los ciudadanos e idencian y mues an el esul ado de su abajo,
a a és de sus opas y complemen os. Pa a ameniza lo deben dispone se en
es e espacio “di e sos juegos, en que según su edad y gus o puedan
en e ene se, como po ejemplo de pelo a, de bochas, de bolos, de i a a la
ba a y o os de esa especie, que al mismo iempo los dis aen de la abe na y
o os icios, y aumen an la agilidad y las ue zas.” Es anspa en e que además
del en e enimien o se pe siguen o os ines, como es imula la compe i i idad e
indi ec amen e “el amo al abajo”, o o ma a los ús icos lab ado es en el aseo
y el aliño “pa a p esen a se con mayo decencia; y es e cuidado de limpieza, que
es an ú il pa a la salud del cue po, in luye mucho pa a sua iza la aspe eza del
a o humano, y a ina la na u al us icidad y g ose ía de los que en poco a las
gen es. Al mismo iempo el deseo de es i se con alguna dis inción es un i o
es ímulo que nos inci a al abajo, pues el sólo les puede da los medios de
ob ene lo. Y odo es o p oduce en los ánimos un sen imien o común de
bene olencia, co esía y a ención, que se de ama en odos, que se hace
gene al, y de que esul a lo que se llama u banidad; calidad necesa ia pa a que
una sociedad de homb es pueda i i con dulzu a y a ención ecíp oca: y calidad
que no pueden ene los homb es g ose os, que cubie os de g asas se esconden
en sus and ajos, y i en sepa ados unos de o os, como los osos en sus cue as.”
2.- El discu so ilus ado de Ola ide es una pe manen e demos ación de las
posi i as y a iadas epe cusiones que una ges ión acional del e i o io puede
desplega . El compendio no ma i o que p opone en su In o me se jac a de su
capacidad pa a p oduci iqueza, dinamiza la p oducción ag ícola y ganade a,
u iliza los ecu sos de es a acumulación p ima ia pa a pode desa olla
indus ia y come cio, mejo a las condiciones de ida de la población, aumen a
la población ac i a al iempo que se lib a a las ciudades de la mul i ud de
mendigos que la habi aba y en de ini i a ans o ma in eg almen e el paisaje de
la nación embelleciéndolo.
Pa a el pensamien o ilus ado español un paisaje bello iene que e con la
con igu ación de un nue o paisaje a i icial egis able a a és de una ed de
canales y caminos pa a omen a la ci culación de las iquezas, al iempo que
compa imen ado po ce cas con hile as de á boles asociados, y apizado en
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
135
o ma de mosaico de cul i os, o ganizados según las écnicas impo adas de
o ación y p ade as a i iciales.
En con a de la imagen que supe icialmen e puede o ece la es uc u a
e i o ial que se in en aba cons ui , de po enciación de una población
u alizada, mayo i a iamen e dispe sa en los campos, el obje i o del gobie no
ilus ado es el de u baniza el e i o io. Pa a Ola ide la es uc u a e i o ial de
Andalucía sólo es explicable desde “la desg acia de las gue as in e io es que
su ió la Nación con los Mo os (que) obligó a que po emo de las inopinadas
incu siones se abandonase la habi ación de los campos, y que cada Población se
econcen ase en un pun o, pa a no se so p endida y de ende se mejo ” y la
pos e io “ al a de ideas sob e economía polí ica”.
F en e a una ed de ciudades de cie a en idad he edadas de una cons ucción
e i o ial mili a medie al, y an e el nue o papel del sabe como no e polí ico,
el e o es el de a icula un nue o sis ema de poblamien o de ma cada je a quía
uncional, con los obje i os de pone en p oducción el país, y lle a los se icios
y la u banidad has a el úl imo incón, como ía pa a ija la población en el
medio, al iempo que se le do a de ecu sos y de una cie a o mación.
3.- Es impo an e des aca cómo quienes se emba can en la a en u a de
cons ui su mundo, o e o ma lo, ope an desde campos sup a-disciplina es, algo
que pos e io men e sólo pod emos ol e a con empla en con adas ocasiones:
las angua dias de p incipios de siglo XX, o los ecien es in en os desde las
ciencias de la complejidad, o los cul u al s udies de supe a la compa imen ación
del conocimien o como ía de a anza en és e.
La in eg ación de las polí icas, la ans e salidad del conocimien o, la
lexibilización de la plani icación, la impo ancia de la expe imen ación, la
acionalidad ca en e de homologación, es án p esen es en el abajo de las
Nue as Poblaciones y eclaman nues a a ención p ecisamen e po la di icul ad
que hoy enemos an e la descoo dinación de las polí icas, el aislamien o
disciplina , la excesi a impo ancia que se o o ga al cie e de un plan en elación
al ecuen e ol ido de su ges ión, el abandono a las soluciones ya ensayadas y la
descon ianza an e p ocesos donde no podemos an icipa o almen e el esul ado.
Se ía necesa io p egun a nos, una ez desa ollada la ponencia y demos ado el
alcance y ma e ialización de las p opues as que los polí icos ilus ados españoles
lle a on a la p ác ica, po qué exis e el p ejuicio, di undido e iden emen e po
in elec uales españoles de econocido p es igio, de que la ilus ación española
cons i uye una insigni icancia his ó ica, ya sea po no se más que “una secuela
de doc inas o áneas” o bien po no se conside ada una ealidad “genuina”,
como plan eaba Menéndez Pelayo, o como se lamen aba O ega y Gasse la
“desas osa ausencia del siglo XVIII español”. Es o ha pe mi ido igno a el
pensamien o de la ilus ación española, ayendo como ne as a consecuencia el
hecho de que la iden idad cul u al española es p e ia a la Ilus ación y que
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
136
ciencia, p og eso, a ances ecnológicos y exac i ud epis emológica, no ienen
cabida en nues o ámbi o cul u al.
La azón que impide da es a u o de exis encia al pensamien o ilus ado español,
es el emo de que su econocimien o ae ía ine i ablemen e a la escena
his ó ica, en e o as cosas, el asgo inequí oco de la Ilus ación como ac i idad
c í ica, lo cual pond ía en pelig o el o den de las cosas exis en es, po que, y
segu amen e sea lo más impo an e, la ep esión de la igu a his ó ica de la
Ilus ación ga an iza el ocul amien o de los elemen os cons i uyen es de la
mode nidad española, cuya p esencia ae ía como consecuencia la isualización
de los es ue zos y p eocupaciones, como ha quedado pa en e en es a ponencia,
po cons ui una pa e de nues a iden idad his ó ica bajo el signo de la c í ica y
de la ans o mación social.
O o e ec o de es e ocul amien o de los log os del pensamien o ilus ado, iene
una consecuencia más d amá ica, como es la cons ucción de una al e idad al yo
hispánico y “cas izo”, a i mando que los ilus ados son los “o os”, la “o a
España” como maldecía Menéndez Pelayo, e i iéndose a es e e i o io his ó ico
y nomb ándolo como de las “dos Españas”, - adicionalis as s a ancesados,
a is o élicos s no ado es…-.
Y es a insol encia in elec ual, se unda en el obje i o de impedi el a ance y la
legi imación in elec ual de los in en os po desa olla la mode nidad, ya que
odo p og eso se legi ima desde la econs ucción de la con inuidad his ó ica de
aquel pasado de esplendo y g andeza. Es a a és de es e mecanismo como el
p og eso se o na adición y cualquie e e encia a la mode nidad es ajena al
espí i u español, po an o, p og eso y adición son una misma cosa, que
plan ea en e a las ince idumb es del p esen e, ins ala se en el inmo ilismo que
cons uye la anquilizado a opción de insis i en que las cosas no cambien, y
cuyo obje i o no es plan ea una uel a a ás, sino sa u a la he ida abie a,
momen áneamen e, po la mode nidad, en la unidad de des ino his ó ico de eso
que enimos llamando España.
Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII
137
Bibliog a ía
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La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
144
abajado es en su iempo de ocio, median e ac i idades o ma i as de la
ciudadanía y p omo o as de la sociabilidad y del consumo como el ea o y el
paseo.
Las nue as poblaciones de Sie a Mo ena y la Campiña
El p oyec o de c eación de Nue as Poblaciones en Andalucía ue posible en
p ime a ins ancia po la con luencia de in e eses en e el sec o del Consejo de
Cas illa inculado al sec o me can il -comp ome ido con la mejo a de la
segu idad de la ca e e a Mad id-Cádiz-, y los sec e a ios de es ado de Ca los III,
p omo o es de e o mas más amplias, enden es a aumen a la población y su
capacidad p oduc i a, y a educi la eno me b echa social en e las masas de
jo nale os y un escuálido núme o de amilias p i ilegiadas, que impedía el
desa ollo de una es uc u a de me cado mode na, al iempo que dibujaba en las
ciudades un paisaje de masas de población muy pob e y ociosa.
El análisis de las di e encias en e el ex o del Fue o edac ado pa a la
colonización de Sie a Mo ena, y su implemen ación ma e ial sob e el e i o io
nos pe mi e p o undiza en la comp ensión de los obje i os de los agen es
implicados en el p oceso, y abo da con mayo igo una e aluación an o de las
di ec ices e in enciones emanadas del Consejo de Cas illa, como de las
es a egias y e o mulaciones p oducidas en la ges ión di ec a del p oyec o en la
Sie a.
En el Fue o se disponía que los asen amien os –de en e 15 y 30 casas- se
localizasen siemp e en la ca e e a o en sus p oximidades, y que en los casos en
que las dis ancias desde és os a las sue es uesen mayo es a un cua o de
legua, se cons uyesen sus casas en las p opias sue es. En e es y cinco
poblaciones cons i uían el ango pa a o ma un Concejo y compa i así iglesia,
cá cel, casa consis o ial, escuela de p ime as le as y me cado anco semanal,
op imizando las do aciones y po an o la in e sión de la Co ona en la emp esa.
En pa alelo se es ablecían c i e ios adicionales de localización indica i os de la
p eocupación po las condiciones de salub idad -de ca a disminui la mo alidad y
asegu a un mayo c ecimien o poblacional- y de segu idad pa a los iaje os del
camino y de los p opios luga es, a a és de una egulación de dis ancias
máximas en e asen amien os.
La ansposición g á ica li e al y abs ac a de es as disposiciones da luga a una
es uc u a o mal cohe en e que incula un núme o de sue es conc e as;
dieciséis, con un asen amien o o mado po idén ico núme o de casas, que
cumple con el equisi o de dis ancias en e poblaciones y en e casa y sue e. A
su ez la ag upación de en e 3 y 5 de es as poblaciones nos pe mi e conoce la
ex ensión que indi ec amen e es ablecía el ue o pa a un Concejo, que es a ía
en e las 2.560 y 5.120 Ha.

La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
145
Aunque odos los a ículos del ue o que dan c i e ios numé icos conc e os lle an
apa ejados ías de escape an e las singula idades del sola , el concep o espacial
que se deduce del diag ama gene ado po sus di ec ices, es el de una
a iculación e i o ial de ca ác e axial, con escasa pe meabilidad en la di ección
pe pendicula a la ca e e a.
La ealidad de las nue as poblaciones le an adas con es e ue o dis a sin
emba go mucho de limi a se a e leja es a es uc u a e i o ial cons uida en
o no a la ca e e a, y desa olla al e na i as a pa i de las excepcionalidades
que pe mi ía una in e p e ación muy abie a del a iculado de la ley, que nos
lle an a concebi que los ges o es de la colonización sob e el e eno enían una
pe spec i a mucho más amplia de la emp esa. Dos hechos his ó icos p obados
apun an además en es a di ección. Po un lado la o den del Consejo de Cas illa
ampa ando el abajo de Ola ide en e a las denuncias dimanadas de la
polémica isi a de los inspec o es del p opio Consejo, pe o que eco daba al
Supe in enden e su obligación de suje a se al Fue o y abandona las poblaciones
que es aban ue a de la ca e e a. Po o o lado la p opia c onología del p oceso
colonizado , en la que Ola ide en ió ag imenso es a los baldíos eales si uados
en o no a Écija an es de solici a a Mad id el pe miso pa a amplia el p oyec o a
un nue o sola muy di e en e al de la Sie a, con la excusa de es a ambién en
la ca e e a, y de demanda de una in e ención del In enden e pa a pone en
ca ga las p opiedades que los Jesui as u ie on que cede al Es ado cuando
ue on expulsados el año an e io , en 1767. Cuando Ola ide plan eó la solici ud,
ya conocía los e enos, los enía ca og a iados, y a pesa de que la plan eaba
ampa ado en la eac i ación de la explo ación de la mencionada inca de los
Jesui as –de cuyas casas andaluzas Ola ide u ilizó los muebles y ense es pa a
equipa el p oyec o de las nue as poblaciones, con el benepláci o de sus
supe io es-, és a no es más que una pequeña po ción de lo que enía p e is o
epa i . Es o le cos ó la p ime a g an polémica con la a is oc acia as igi ana que
ei indicaba esos suelos como p opios en e al equipo ilus ado que los
conside aba baldíos eales.
Aunque Ola ide llegó a la península desde Pe ú, no es posible que desconocie a
que Écija -una de las ciudades mayo es de Andalucía en el siglo XVIII-, se
epu aba po la acumulación de un g an núme o de a is óc a as la i undis as,
muchos de los cuales e an además G andes de España. Debía exis i po an o
un in e és especial en si ua se en ese luga , ubicado en el cen o de la campiña
andaluza, con achada a odos los nacionales y ex anje os que iajaban en e
Mad id y Cádiz, y en es echo ecinda io – odeando de hecho-, con el colec i o
p obablemen e más diame almen e opues o a su concep o de e i o io y
sociedad.
T as un le an amien o sob e ca og a ía ac ual del sis ema de asen amien os, y
de la es uc u a de lo eos ag a ios que se con igu ó en ambos espacios
andaluces, en compa ación con los pa áme os egulados en el Fue o podemos
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
146
ex ae unas p ime as conclusiones gene ales. Si bien la ealidad de la
colonización se dis anció bas an e del modelo e i o ial p e is o en la le a del
Fue o, an o en la Sie a, como sob e odo en la Campiña, no se puede a i ma
que Ola ide aiciona a los obje i os del p oyec o. Más bien deducimos que en la
implemen ación de la colonización se desplegó una es uc u a más compleja con
el in de alcanza o os obje i os que no es ando ecogidos en el Fue o
pe enecían al idea io ilus ado que compa ía con Campomanes.
P obablemen e la única di e encia en e ambos ue a que és e legislaba en
Mad id mien as que el pe uano, ubicado en la p ime a línea de las e o mas, no
podía pasa po al o la ealidad del e i o io y de la sociedad andaluza, y es aba
con encido de que una legislación ag a ia que cambia a sus ancialmen e las
condiciones del campo andaluz, impues a desde la capi al nunca se ía aplicada.
Ola ide, con iado ex emadamen e en sus capacidades in elec uales, explica en
su In o me sob e la Ley de Re o ma Ag a ia, que el camino del cambio se
pa imen aba en la p omoción de incen i os y en la adopción de medidas
libe alizado as es a égicamen e diseñadas, así como, en la pues a en ma cha de
expe imen os como el de las Nue as Poblaciones, o el de la in e sión del epa o
de los suelos de p opios del cabildo Se illano, que se concibie an como
labo a o ios abie os y publici ados en la mayo medida posible, pa a que a o os
pudie a in e esa les emba ca se en emp esas simila es.
La p ác ica o alidad de los Nue os Asen amien os en la Sie a y en la Campiña
se asen a on en sola es que compa en pau as de localización comunes, que son
plenamen e cohe en es con los obje i os de salub idad del Fue o y que no
supe an el núme o máximo de casas p e is os po población, y es o a pesa de
que no hubo iempo pa a e mina un plan de asen amien os con la es uc u a de
aldeas y lo eos an es de ene allí a los colonos, al y como se había dispues o.
F en e a eo ías, como la de Ty ako ski, que
educe el abajo ilus ado de o ganización
e i o ial y del sis ema de poblamien o a una
me a implemen ación de es uc u as
geomé icas pu as; hexágonos y cí culos, que
lo mismo ope an en la escala del e i o io que
en la del asen amien o, en endemos que el
p oyec o e i o ial de las Nue as Poblaciones,
esponde a una concepción de pues a en ca ga
p oduc i a del medio, a a és de la aplicación
los pa áme os que hemos esumido
an e io men e del a iculado del Fue o, y de la
a ea de su adecuación a las dis ancias
obligadas po la necesidad de si ua los
asen amien os en pequeñas ele aciones, con
agua ce ca.
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
147
El c i e io del Fue o que ma caba el núme o de poblaciones que debían
con o ma un Concejo ue en la p ác ica imposible de aplica , como ya se dejaba
in ui en su ex o al ab i excepcionalidades, debido a la necesidad de encon a
un sopo e adecuado pa a ga an iza la exis encia de agua, la economía y
du abilidad de las cons ucciones, y las condiciones de salub idad. Sin emba go
an e es as e en ualidades se o ganiza on soluciones muy ingeniosas que
compensaban las di icul ades na u ales a a és de los má genes que el p opio
Fue o pe mi ía, dando luga a es uc u as e i o iales e icula es más complejas,
en las que in a iablemen e se man enían los obje i os cen ales del expe imen o
que los ilus ados impulsaban: po un lado, o ganiza una sociedad nue a de
pequeñas unidades amilia es de campesinos independien es, con una do ación
domés ica de ganado, una casa con co al, un ce cado p óximo pa a pode lo
abaja y cuida , y una in aes uc u a de do aciones que los man u ie a en el
ámbi o y les di icul a a incluso sali , acili ándoles la colocación de su p oducción
en el me cado, y po o o publici a lo p opagandís icamen e con odos los
ecu sos disponibles.
Aunque el ue o se esc ibió especí icamen e pa a pobla el lienzo de Sie a
Mo ena po el que pasaba la ca e e a, y po an o los mayo es es ue zos se
concen a on en es e ámbi o, en la campiña el equipo de Ola ide u o la en aja
de conoce y ca og a ia el sopo e con algo de an elación, y de habe
acumulado el año an e io la expe iencia de la p ime a ase del despliegue en la
Sie a. Es o acili ó el desa ollo de una mayo so is icación del sis ema de lo eos
y de asen amien os que se implemen a ía en las sua es lomas de los baldíos
en e Se illa y Có doba.
Mien as que en la Sie a queda on amplias supe icies en cada población sin
lo ea , en consonancia con el a ículo 9º que p e eía la exis encia de mon es
comunales, en la campiña el lo eo del e i o io pa a cul i os ue in eg al. En
ambos casos la es uc u a de las sue es es una e ícula o ogonal, o ien ada
pa a op imiza la ci culación de bienes y pe sonas, ya que no sólo es uc u a el
sis ema de p opiedades, sino que ambién es base del sis ema de caminos.
Aunque las elabo adas ca og a ías de Ampudia y Valdés asladan la imagen de
un dame o isó opo, hemos de ene en cuen a que se a a de le an amien os
hechos más de una década después del inicio, y con el obje i o p incipal de
ca as a las p opiedades de la Co ona en ese momen o. En los c oquis más
an iguos que se conse an de la ges ión de algunos depa amen os, se obse a
que las sue es se o ganizan en i as, adosadas po su lado más la go, que a su
ez quedan sepa adas de las i as adyacen es po caminos que dan acceso po el
lado co o a odas las sue es.
La o ien ación de la e ícula pe seguía dispone es as bandas de sue es
adosadas de al mane a que los caminos que les daban acceso u ie an el meno
desni el posible, mien as que se in en aba o ece a la ca e e a el mayo
núme o de sue es posibles. En Sie a Mo ena es o se adujo en la o ganización
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
148
de caminos pa alelos a la ca e e a y sue es pe pendicula es a és a. Desde la
ca e e a a los caminos secunda ios había que in oduci o os caminos, en un
despliegue poco e icaz, sal able sólo debido al escaso núme o de bandas
pa alelas de lo eo que se o ganiza on. El azado de la ca e e a a a és del
ondo de los alles de la Sie a debía es a en la men e de los edac o es del
Fue o, que an icipa on con cie a p ecisión la es uc u a e i o ial axial de
asen amien os y pa celaciones que se ue con igu ó sob e el e eno.
En el p ime p oceso de colonización en la Sie a se hubo de da espues a no
obs an e a algunas pa icula idades e imp e is os que obliga on a in oduci
complejidad en la ed de asen amien os. Sob e el e eno se op ó po ubica en
la ca e e a sólo las poblaciones p incipales y algunas aldeas, mien as que la
mayo ía de és as se ubica on ue a como al e na i a a la ecomendación del
ue o de dispe sa a la población a la que le había ocado en sue e los lo es más
alejados. Dependiendo de la p o undidad del lo eo en el e i o io espec o al
camino, la ed de aldeas y de poblaciones dibujaba un esquema al esbolillo,
pa a op imiza su posición en é ices de la e ícula del epa o en el caso de
Gua omán y Ca bone os, o se si uaban en co onas, a modo de sa éli es espec o
a su población p incipal en el caso de La Ca olina, donde la ex ensión del lo eo
alcanzaba g andes dimensiones. Las poblaciones de San a Elena o Mon izón,
ubicadas en amos de caminos azados en alles más encajados, se
es uc u a on median e un esquema de lo eo y una ed de aldeas y poblaciones
como aslado casi li e al de la le a de la ley al e i o io, con dis ancias siemp e
algo mayo es a las p esc i as, en o no a la media legua.
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
149

La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
150
En el segundo p oceso de colonización, en la campiña, el esquema se ol e ía
más complejo aún. En Sie a Mo ena la geome ía ope ó como ins umen o pa a
el epa o de ie as a a és de la e ícula o ogonal, y de cons elaciones de
asen amien os o ganizados sob e sus é ices con esquemas o males
con igu ados pa a op imiza las dis ancias en e las sue es y las aldeas, y en e
és as y las cabece as de cada población. En la campiña se abandona on los
ígidos esquemas geomé icos de las edes de asen amien os, en un in en o de
mejo a su ubicación. A excepción de las cabece as que es aban ancladas a los
caminos y e an gene ado as de las líneas de epa o, el es o de aldeas queda on
ue a de los ejes de la e ícula pa a localiza se en pequeñas mese as con
manan iales en sus p oximidades. El núme o de encla es idóneos pa a le an a
asen amien os de e minaba an o el núme o de casas del mismo como el ipo
u ilizado. Mien as que en La Luisiana sólo se o ganiza on cua o asen amien os,
incluida la cabece a, en Fuen epalme a se ins ala on el doble pa a una supe icie
o al simila . La ausencia de encla es adecuados pa a cons ui asen amien os en
la p ime a población se compensaba in oduciendo a iaciones sob e el esquema
ipo de ag upamien os de casas-co al en o no a una plaza, que pe mi ía
aumen a el núme o o al de unidades ecinales.
La in o malidad geomé ica de las edes de asen amien os de las poblaciones de
la campiña, no supuso sin emba go un paso a ás espec o a las geome izadas
edes de la Sie a. Hay que en ende es as cons elaciones como el esul ado del
manejo de una mayo complejidad de eque imien os que an e io men e no
habían sido asumidos. A pesa del peso de las condiciones geog á icas a la ho a
de localiza y cons ui aldeas, es as condiciones habían de compa ibiliza se con
o os c i e ios gene ales no edosos espec o a las ope aciones an e io es.
En las poblaciones de la campiña -como en la sie a-, las cabece as de se icio
es aban en la ca e e a o en un camino secunda io cuando és a no pasaba po su
e i o io –Fuen epalme a-, y el es o de los asen amien os se o ganizaban de al
mane a que en los luga es más apa ados del é mino se ins alaban las aldeas
mayo es, do adas de algunos se icios colec i os al es a a algo más de una
legua de dis ancia espec o a la sede cen al. En los espacios in e medios se
le an aban aldeas de amaño medio po lo gene al, mien as que a lo la go de la
ca e e a se cons uye on casas en odas las sue es que lindaban con ella. Pa a
aumen a la densidad de es as cons ucciones, op imiza la ci culación en e las
cabece as y las aldeas, y lle a los caminos de epa o po azados de
pendien es mínimas, se gi ó el lo eo p incipal en bandas de sue es, y con ellas
los caminos in e medios de epa o, pa a queda p ác icamen e pe pendicula a
la ca e e a, que de es a mane a se cons i uía en la espina do sal de las
poblaciones que a a esaba.
Una ez o ganizado un p ime epa o en anjas de 100 a as a lo la go de odo
el é mino, cada una de es as se subdi idía -como en la sie a-, pa a gene a las
sue es. La no edad en es a segunda e apa ue, que pa a p omo e el mayo
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
151
núme o de sue es y casas con en e a la ca e e a, el p ime amo de cada
banda se lo eó en pe pendicula al es o, lo que pe mi ía ambién abso be el
pequeño es iaje del lo eo p incipal, p omo ido pa a adecua el sis ema de
caminos secunda ios de epa o al sis ema de a oyos y alles del é mino,
minimizando sus pendien es.
Es a p eocupación po u baniza el camino no sólo e a un elemen o pe suasi o
de segu idad, sino que ambién es aba undado en la di usión p opagandís ica del
expe imen o, lo que esul ó al amen e exi oso como podemos comp oba años
después, en las desc ipciones de iaje os como Townsend y Dal ymple. En el año
que ue en e la p ime a ase de colonización en la sie a y la segunda en la
campiña, el abajo de o ganización e i o ial, que enía apoyándose en la
geome ía como ins umen o p incipal pa a alcanza los obje i os del p og ama,
se ees uc u ó pa a in eg a en el p oceso las p opias condiciones del sopo e,
pa a mejo a la uncionalidad de la ed de comunicaciones y pa a maneja un
abanico más amplio y no malizado de ipos de asen amien os di e en es,
dependiendo del núme o de casas-co al en elación con su á ea e i o ial de
in luencia, y del ni el de do aciones en elación con su papel uncional en la
escala de asen amien os de la ed. Es o no supuso el abandono del uso de la
geome ía como ins umen o, si bien es cie o que pasa ía a se o o ecu so más
de los u ilizados en los p ocesos de u banización e i o ial pa a alcanza
obje i os más complejos.
Al no e de Écija y en la con luencia del ío Genil con el Guadalqui i se le an ó
Fuen e Palme a, que po su localización apa ada del Camino Real, pe mi ió el
desa ollo de un expe imen o bas an e a anzado de epa o de ie as y c eación
de un nue o sis ema de asen amien os, al ma gen de es e pesado condicionan e.
La publicación po M. I. Ga cía de los lis ados de colonos e e enciados a los
núme os de las sue es, nos ha pe mi ido ca og a ia es a documen ación pa a
pode es udia el sis ema de epa os, en ende los c i e ios que se aplica on y
e i ica el cumplimien o del Fue o y las inno aciones in oducidas en su
implemen ación. La pues a en elación de es as ca og a ías con la es i ución de
los asen amien os o iginales a pa i de los dos planos que se conse an –el de
Fuen epalme a y el de una aldea ipo-, y del plano de la población de Ampudia y
Valdés, nos pe mi ió desg ana las es echas elaciones en e casa,
asen amien o, ce cados y e i o io, en el abajo desa ollado pa a las Jo nadas
de U banismo del Pe íodo de la Ilus ación de Almacelles en 2005.
Hemos in en ado ambién diag ama iza el esul ado de las es uc u as
e i o iales a madas en la campiña, en las a ian es expe imen ales que se
desa olla on pa a esponde al e o de ace ca la población a e enos baldíos,
pa a ac i a su p oduc i idad, lle ando al mismo iempo al campo p ocesos de
u banización al e na i os a la ciudad compac a o al diseminado indisc iminado de
la población.
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
152
El abajo sob e el e i o io no se desa olló a pa i de soluciones o males
ap io ís icas, sino que ope ó c ea i amen e a a és de la necesidad de aplica
c i e ios p og amá icos -de salub idad, segu idad, se icios, sociabilidad y
p oduc i idad-, e in eg a los con las cons icciones na u ales del sopo e y con
las in aes uc u as e i o iales de o den supe io .
La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña
153
Conclusiones
El p og ama polí ico subyacen e en el p oyec o del Fue o de las Nue as
Poblaciones p e endía ans o ma las condiciones de económicas, sociales y
p oduc i as del campo andaluz, c eando una es uc u a e i o ial de un al o
g ado de u banización que si iese de sopo e a un nue o sec o social ag a io
de pequeños p opie a ios.
En 1787 la densidad de los encla es donde se implan a on los asen amien os de
las Nue as Poblaciones e a ya el doble de la media de Andalucía.
Es a capacidad de habi abilidad del e i o io se hizo posible g acias a la
cons ucción de una es uc u a e i o ial compleja, que en endía el medio
na u al como un sola a o ganiza , en o no a los obje i os a iculado es de una
polí ica in eg ado a de las unciones asignadas a cada pa e del eino.
A es os p ocesos de in ensa u banización le co espondía una polí ica de
cons ucción de una ed de in e cambios e in aes uc u as, sin la cual hubie a
sido es é il el es ue zo de aumen a la capacidad p oduc i a de los nue os
e i o ios u banizados.
Es e colosal es ue zo de u banización e i o ial supuso la pues a en ca ga de 150
Km² en Andalucía. A pesa del acaso que supuso la al a de con inuidad del
p oyec o de los isióc a as ilus ados españoles, la ealidad es que es e in en o
consiguió aumen a el suelo cul i ado, in oduci nue as écnicas en los cul i os,
cambia las concepciones que has a ese momen o se p ac icaban en el sis ema
de asen amien os, que se en endían desde pa áme os más undacionales que
p oduc i os. Consiguió ambién disminui las di e encias sociales donde el
p oyec o se consolidó, pudiéndose oda ía ap ecia en nues o p esen e, a pesa
de los p ocesos de ag egación de las sue es o iginales, el equilib io social de la
p opiedad de los luga es donde se desa olló el Fue o, y como consecuencia más
ele an e pa a el p oceso de desa ollo del capi alismo español, log ó in oduci
en el me cado a las ie as, que el sis ema del mayo azgo y p i ilegios enía
as ixiado.
El legado más ele an e a des aca , se ía en endimien o de la polí ica e i o ial
como una ac i idad in elec ual cen ada en lo p oduc i o, ab iendo una de las
pue as más e iden es de en ada en la mode nidad, aunque después
desg aciadamen e se ce a a con la aición del ey Fe nando VII al espe anzado
p oceso de eno ación que supuso la Cons i ución de Cádiz.
Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia
colec i a en e 1953 y1965
256
conca enación de Y dando luga a una secuencia de es e os y espacios i ide os
en e ellos. Es o se hace posible median e una ingeniosa solución de uel a en
las esquinas añadiendo o os bloques Y. La segunda línea de es as edi icaciones
se sus i uyó po una doble i a de bloques H conca enados, dando luga a una
manzana de g an anchu a.
La p opues a gana calidad en la p opia complejización de la solución adop ada.
La p ime a o denación suponía abo da una geome ía del p edio endiablada con
una ama o ogonal que dejaba demasiados espacios sin esol e , adqui iendo
excesi a impo ancia el acío que quedaba al su es e de la calle es e-oes e. La
nue a solución del en e u bano a icula una hábil ocupación de es e acío,
g acias a la densi icación de la p ime a manzana y la cu a u a in oducida en la
calle pa alela al paseo y en la secuencia de bloques H que la acompañan. Es a
decisión alige a la p opues a en el es o del sec o y p escinde de una de las dos
calles No e-Su del azado an e io .
Con es os cambios se a iculan escenog a ías especí icas pa a cada una de las
calles según su papel, se complejiza el sis ema de espacios lib es que es aba
basculado hacia el Es e, y se gana el paseo cons uyendo una achada u bana
pa a la ba iada.
Vi gen del Ca men. Secuencia de o omon ajes de su cons ucción desde el NE.

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Lamen ablemen e, el iempo no sólo no ha con ibuido a compensa los dé ici s
de pa ida, sino que ha ag a ado su aislamien o, ya que la ampliación de D .
Fed iani se ha hecho a cos a del mencionado paseo, dejando incluso la co a de la
ba iada hundida espec o a la nue a a e ia. Y si a es o unimos, que la
o malización de la o a onda como ía ápida, ha supues o el cie e del acceso
de la calle que conec aba con ella, nos quedan 805 i iendas con sólo una placi a
de 1.700 m2 y una única calle de acceso y salida de di ección única.
M-148 y 149 en Los Remedios. 182+113 i iendas. 1959.
A inales de 1959, la p omo o a Almola S.L., daba un sal o de escala pa a
abo da la cons ucción de 182 i iendas de en a limi ada y locales come ciales
en la manzana 148, del ensanche de Los Remedios. Se a a p obablemen e de
una de las ope aciones esidenciales de más calidad p oyec adas po Fe nando
Ba quín, y p obablemen e es o se deba a la singula idad de las condiciones de
pa ida que odeaban a es e p oyec o.
En elación al enca go, se a aba de la p ime a p omoción g ande de la emp esa
c eada po inicia i a del p opio Ba quín, y que has a la echa había e minado
una casa de es i iendas en el cen o y enía o a ce cana de sie e i iendas en
ob as. La al a de expe iencia de la emp esa le pe mi ió abaja con un ni el de
complejidad p oposi i a que no ol e ía a pode desplega una ez eng asa la
maquina ia emp esa ial.
Aunque el abajo en la ba iada de Pío XII había comenzado hacía ya unos años,
el éxi o acumulado y la eno me demanda que se p oducía en e la población
modes a pa a que se desa olla an nue as ases, con i maban la exis encia de un
amplio me cado esidencial pa a es os ni eles de en a. Has a ese momen o la
p omoción de i ienda se había di igido p io i a iamen e a las clases medias y
al as, y po inicia i a del RPCB a los más pob es. No esul a po an o a en u ado
Emplazamien o de la manzana 148. Manzana 148 e minada y 149 en ob as en C/As u ias.
Julio 1960.
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plan ea la hipó esis de que odos los socios de la p omo o a espe aban una
a alancha de solici udes pa a la comp a de es os “pisos”. Apoya es o el hecho de
que el Minis e io de Vi ienda c eado en 1957, había o ien ado oda la polí ica del
sec o a hace de cada “p ole a io un p opie a io”.
La ubicación del sola en la ciudad e a ambién singula , en el sen ido de que
podía ende se la ope ación inculada a Los Remedios, ba io ep esen a i o en
ese momen o de al o ni el económico y de mode nidad, aunque en ealidad
es aba localizado en la ase a de T iana y con en e al ba io de i iendas
humildes ecién cons uido del Ta dón. Se a aba po an o de un encla e
equi alen e al de Pío XII, pe o en o o sec o algo mejo in eg ado en la ciudad.
Además ac ualmen e López de Goma a es una a enida impo an e en la medida
en que o ma pa e de un a co u bano de g an desa ollo, pe o en onces la
conexión e a únicamen e posible po San Jacin o, ya que el amo has a
República A gen ina e a un descampado.
Plan a baja de la manzana 148. Julio 1960.
Maque a de la manzana 148. Vis a on al desde la C/As u ias.
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Se a a po an o de un enca go di ícil de encasilla e i o ialmen e, y al que se
dio una espues a u bana y a qui ec ónica con g an pe spec i a de u u o. La
manzana en cues ión enía ce ca de doscien os me os de la go, de los que un
amo de 40 m es aba ocupado po un cine de e ano que quedaba ue a de la
in e ención. La anchu a a iaba linealmen e en e 20 y 35 me os. Es o
indudablemen e e a una ci cuns ancia que complicaba la solución ya que es a
a iación en 160 me os no e a ácil de maneja , en la medida en que la apues a
po o maliza un en e a la u u a a enida enía que pa i de asumi su
alineación, sin que ampoco u ie a sen ido desalinea se espec o a la calle
ase a, ac ual As u ias in eg ada en el ejido compac o del a abal iane o.
El p oyec o pa e de explo a las con adicciones de abaja en un sola , que es
a un iempo en e de una g an a enida, que ma ca la ansición hacia el ejido
abie o de la ciudad con empo ánea y las úl imas piezas de un ejido his ó ico
compac o de manzanas y calles, y de esponde a dos alineaciones dispa es
en e sí. La solución con encional an e es as ansiciones suelen esul a
ag esi as, como se puede comp oba en o as in e enciones en la calle Salado.
La apues a del p oyec o es á en la a iculación de una secuencia compleja en la
que se al e nan piezas cons uidas a la escala de la onda, con o as a escala del
a abal. La secuencia es á pau ada po cua o bloques de doble c ujía de nue e
plan as, cada 50 me os, colocados a 90º con espec o a la a enida. Los
diecisie e me os de la go que ienen, quedan en odos los casos
con enien emen e e anqueados de la linde ase a. El abajo ino de encaje
es á ealizado en los es ámbi os in e medios, que se edi ican con piezas más
compac as de cua o plan as con soluciones di e en es pa a ajus a se a ambas
alineaciones. En el caso de es as piezas, el e anqueo se p oduce en pa alelo a
la a enida en unos 2,5 me os, espacio en el que se aloja un pó ico, – e aza
pa a las i iendas del 1º piso-, que a cosiendo odas las piezas y cuali ica el
en e de locales come ciales si uados bajo las edi icaciones.
Manzana 148 desde C/López de Goma a. Manzana 149 desde C/As u ias.
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Es e elabo ado abajo de implan ación y cons ucción del paisaje u bano iene
complemen ado po un eno me esme o en el desa ollo a qui ec ónico de odos
sus elemen os y espacios, man eniendo la sis ema ización y aus e idad p opia de
una p omoción de i ienda económica. La condición di e encial del bloque que
hace en e con el nudo de San Jacin o le lle a a o ien a lo in e samen e a las
demás con la achada de es a es y e azas a no oes e. Las o as es en la
medida en que se p esen an a la ciudad la e almen e, a iculan las e azas a lo
la go del es e o, cuali icando es e alzado. También hay una e olución espec o a
las ase as de los bloques equi alen es de Pío XII, median e la inclusión de un
cue po de la ade os olado en el amo cen al pin ado en o o colo . El
desplazamien o de las e azas p incipales hacia los ex emos del bloque y el
ehundido de los ondos que se p ac ica en ellas es cohe en e o malmen e con el
a amien o de los di e en es planos de las piezas en colo es dis in os.
En las o og a ías en blanco y neg o se ap ecian las a iaciones de ma iz de
dis in os g ises de un conjun o edi icado que u o que se muy impac an e, has a
el pun o que du an e la p ime a década e an conocidos como los “pisos e des”.
Casi en pa alelo en el iempo, la misma p omo o a adqui ía un sola en la calle
As u ias, jus o de ás del an e io , de 170 me os de la go po 18 de ondo, en e
mediane as. En o al se cons uye on 113 i iendas en cua o plan as, odas
ex e io es g acias a la u ilización del ipo T abie o, de es i iendas po plan a,
en una la ga secuencia con enien emen e plegada en los ex emos con
soluciones di e en es a las u ilizadas con an e io idad. La asignación de un ipo
an p obado en an e io es ocasiones y con un p esupues o algo más holgado, le
pe mi ió lle a la solución a co as muy al as de calidad, cons uyendo en lad illo
is o el ni el in e io , ab iendo e azas co idas en odo el en e de los pa ios,
colocando e azas asimé icas en el es e o on al pa a la e ce a i ienda, y
u ilizando una di e si icada pale a de colo es pa a los ondos de és as, las losas
oladas y los cubos alineados con las calles.
To eblanca. 1.080 i iendas. 1960.
La ap obación en no iemb e de 1957 del nue o égimen de i iendas
sub encionadas, en pa alelo con la eo ganización a ni el nacional de la polí ica
de i ienda, a a és de la c eación del Minis e io de la Vi ienda, y la
consecuen e e o ma de los Consejos P o inciales y Locales del Ins i u o Nacional
de la Vi ienda, ue on cambios que nos pe mi en ap oxima nos a la de i a
p o esional de Fe nando Ba quín a pa i del año 60’. Sólo en su es udio se
habían p oyec ado algo más de 5.000 i iendas en g andes ba iadas en cinco
años, lo que con ibuyó a que en es e co o espacio de iempo se pusie a en
ma cha un ejido emp esa ial y p oduc i o que demandaba la ampliación del
campo de negocio. Es o se hizo posible a a és de la dila ación de los e i o ios
de in e ención. Todas las g andes ope aciones que ealiza ía en adelan e el
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es udio Ba quín, se desa olla on en suelos dis an es y desconec ados de la
ciudad ma cando los nue os lími es del c ecimien o me opoli ano. La expansión
se complemen aba con la p omoción de ba iadas en los g andes pueblos de
Se illa, ab iendo así un nue o ámbi o de in e ención a escala p o incial.
En ma zo de 1960 se i mó el p oyec o de 1.080 i iendas sub encionadas en
To eblanca la Nue a, bajo la p emisa de ealoja a las 947 amilias que
habi aban en chabolas en el Vacie. Según A. Ma ín se a aba de un encla e
nacido a inales del XIX, al calo de la ac i idad indus ial en la zona y las
haciendas “El Rosa io” y “El Pino”, u o de lo eos especula i os de suelos.
En el mes de ab il el Ayun amien o ap obó pa icipa con seis millones de
pese as en la u banización de las cons ucciones exis en es en la hacienda “El
Rosa io” y en la de las nue as i iendas p oyec adas po RPCB, a cambio de que
el p opie a io cedie a g a ui amen e el suelo necesa io pa a el desa ollo de es e
nue o polígono.
En No iemb e de 1960 se concede licencia a es a p ime a ase que se componía
de 1.008 i iendas en bloques de cua o plan as y 72 uni amilia es adosadas,
con un in o me i mado po el a qui ec o municipal en sep iemb e que ejempli ica
de mane a muy cla a, las con adicciones con las que los p o esionales enían
que con i i , en un égimen que había desa ollado la capacidad especial de
a o ece los in e eses de los más p i ilegiados, y al iempo mejo a las
To eblanca. O denación gene al. Ma zo 1960.

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condiciones mínimas y obje i as de ida de los más pob es, a cos a de su
concen ación en e i o ios con enien emen e seg egados y ce canos a los
encla es p oduc i os necesi ados de mano de ob a ba a a.
En el in o me - esca ado po AMG-, as ubica el núcleo a seis kilóme os del
Tama guillo y de desc ibi las condiciones “lamen ables” de sus
au ocons ucciones con inúa; “el núme o ap oximado de habi an es de aquel
sec o es de unos 5.000. Su c ecimien o y ac ual emplazamien o no se jus i ican
más que po que ha exis ido en la zona un p opie a io que, que iendo especula
con sus e enos ag ícolas, ha pa celado y endido a amilias modes as, que no
han podido encon a o a pa celación más adecuada, con p ecios de sola es más
a ono con sus posibilidades pecunia ias.”
“Se p esen a aho a po el RPCB un p oyec o, colindan e con es a ba iada de
1.080 i iendas sub encionadas. Es as i iendas, sin delimi ación po ninguna
zona e de que impida su pos e io c ecimien o, con inua án aumen ando como
una go a de acei e, cons i uyendo una ciudad sa éli e de Se illa, sin se icios
u banos adecuados, ya que su do ación de agua p ocede de un pozo cuyo caudal
ha de esul a en b e e insu icien e y su e acuación po ube ía a un a oyo
p óximo esul a, a juicio del a qui ec o que susc ibe, no muy adecuado”.
“Si las i iendas ac ualmen e exis en es ienen un cie o aspec o u al, las que
aho a se p oyec an, de cua o plan as, cambian o almen e es e aspec o
an e io , o mando ya de una mane a de ini i a una ciudad sa éli e
exclusi amen e esidencial, donde no exis en sino a dis ancias indus ias y zonas
de abajo pa a los que habi an es a ciudad-do mi o io. Se ía p eciso esol e
es e g a e incon enien e, p ocu ando da un con enido de abajo p óximo a
es a población c ecien e.”
El in o me p e enía de las consecuencias que end ía una ope ación como és a,
ya que suponía la consolidación de un núcleo pequeño in o mal como ciudad-
do mi o io, con los consecuen es se icios que hab ía que p es a a g an cos e, y
el ejido p oduc i o que hab ía que c ea pa a da le ca ác e u bano au ónomo.
Además se puede lee una cie a p eocupación po el p eceden e sen ado al
p es a apoyo público, e i al esca e de zonas u banizadas al ma gen de la ley.
No obs an e y a pesa de los g a es incon enien es plan eados, la
ecomendación inal de plani ica ejido p oduc i o ce ca de la zona, deja aduci
la escasa ele ancia y la al a de comp omiso de los a qui ec os-u banis as en las
decisiones inales que a ec an a la cons ucción de la ciudad.
A Fe nando Ba quín no le queda o a opción que o ma pa e de la maquina ia
gene al u banizado a, y en es e sen ido, como pe cibe cla amen e el écnico
municipal, plan ea una o denación emendamen e abie a y expandible en
a ias las di ecciones una ez que el Ayun amien o y la inanciación del INV han
abie o el paso asumiendo los cos es iniciales y los de i ados de la ope ación.
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No es posible en ende los cambios de c i e io in oducidos en es a o denación y
en las siguien es al ma gen de es e complejo con ex o socio-polí ico. Se
abandonó la es a egia habi ual que se enía u ilizando en es os polígonos de
i ienda social, de c eación de espacios colec i os semi-abie os a la ciudad, y de
cuali icación del paisaje u bano median e la combina o ia expe imen al de a ios
ipos básicos. En To eblanca se da el p ime paso de una cie a eg esión al
e oma la es a egia decimonónica de ce a las manzanas y de de ini
ní idamen e las alineaciones de la edi icación a las calles. Sólo en algunas de
es as manzanas, aliado con el c i e io de minimiza ia io odado, se abajó
plegando la pas illa con inua de doble c ujía pa a ab i placi as adyacen es a la
calle, da le ida a és a a iculando soluciones con apues as en sus en es
u banos, y de paso aumen ando la capacidad esidencial del polígono.
A cambio de la eno me au o- es icción que debió supone esol e oda la
edi icación plu i amilia sob e la base de un único ipo –con algunas a iaciones
meno es-, se consiguió un égimen algo más homogéneo pa a odos los ecinos
de los bloques, que dis u aban siemp e de i iendas ex e io es y de una caja de
escale as cada ocho. También el “bajo” cos e de los suelos, la u ilización de
i iendas uni amilia es y la necesidad de cons ui odas las do aciones pa a el
asen amien o, pe mi ió baja la densidad a 129 i /ha. A pesa de es as mejo as
y del in en o de compensación de la mono onía u bana del conjun o a a és de
la es a egia de los pliegues, el esul ado inal es más epe i i o y pob e a ni el
o mal, olumé ico y en el uso de los colo es, que las in e enciones an e io es.
Es a ba iada con mucha menos densidad, con más do aciones de ba io y ipos
obje i amen e mejo es, a ni el de dis ibución que las an e io es in e enciones,
es un ejemplo cla o de la poca ele ancia del diseño, en elación a las decisiones
iniciales de implan ación y a la polí ica sis emá ica de concen ación de la
ma ginalidad.
San Je ónimo. 1.656 i iendas. 1961.
En Agos o de 1961 se i ma on los planos de o denación gene al de la ba iada
de i iendas sub encionadas en San Je ónimo, p omo ida po el RPCB sob e
suelos adqui idos, a un p ecio simbólico, al p opie a io del Co ijo de la Te cia del
que o maban pa e, jus o de ás del ba io de San Je ónimo. Los suelos
escogidos, de unas once hec á eas con o ma de cuña ala gada, lindaban al su
con la iglesia y escuelas del asen amien o au ocons uido p eexis en e, al Oes e
con un camino pa alelo al canal de Desagüe de la Te cia y al Es e con la
ca e e a a Cas ilblanco, de ás de la cual se localizaba un núcleo ab il inculado
al Empalme, luga de conexión de los dos amales e o ia ios.
La desconexión de la zona con la ciudad, cuyo bo de ex e io es aba a unos dos
kilóme os, y su ubicación al o o lado de las ías del en, en e dos encla es
e o ia ios impo an es, es ablecen simili udes e i o iales con el polígono
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p oyec ado unos meses an es de To eblanca, y explica la con e gencia de
algunas de las soluciones empleadas.
La o ganización gene al de la o denación, como dela a ambién la p opia
o ien ación de la planime ía, es á plan eada desde la in ención de cons ui una
achada u bana a la ca e e a y apila al ondo los suelos pa a los equipamien os,
pa cialmen e ocluidos po i as de edi icación esidencial abie as. In e io men e
el polígono se es uc u a a a és de un ia io longi udinal, pa alelo en unos dos
e cios de su eco ido a la ca e e a, pa a después da dos pequeños quieb os y
conec a , en uno de los é ices, con enc ucijada de la ca e e a de La Algaba. El
sis ema de espacios lib es públicos se esuel e de mane a simila al
plan eamien o de To eblanca, p oyec ando dis in as plazas a lo la go del
complejo pa a di e si ica los encla es. Unas se si úan en los bo des donde no se
puede llega po las di icul ades geomé icas con la edi icación, o po el in e és
de amo igua los encuen os, mien as que las más ele an es de la ba iada se
desa ollan en dos espacios cen ales, en el eje ia io p incipal.
El p ime o, con o ma semici cula y el diáme o abie o a la calle, es el esul ado
de lle a al ex emo la es a egia, que pe mi e el ipo de doble c ujía, de
plega se gene ando una o ma con inua. F en e a la solución con encional de
asdosa las edi icaciones p eexis en es con un bloque pa alelo, se adop a el
esquema o iginal de ab i una plaza pa a do a al sec o su de un impo an e
espacio lib e que si a de es íbulo u bano al cine de e ano que exis ía en la
zona.
El segundo espacio público al que nos e e imos, ope a como co azón uncional y
o mal del complejo, y es á a iculado de o ma muy in e esan e al cons ui el
en e a la ca e e a a pa i del ecu so u ilizado a ias eces, de ubica cua o
pas illas de seis plan as secuenciadas y colocadas a modo de dia agma en e
San Je ónimo, o denación gene al. Agos o 1961. RPCB
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plaza y ca e e a. Se a a de una solución que unde el esquema u ilizado en Pío
XII en e a la a enida, con el de SACA en e a la plaza del polígono. Sin
emba go, mien as que en las o as ocasiones la secuencia de los bloques es aba
siemp e localizada en un ex emo p oduciendo un e ec o de ansición, en La
Te cia las cua o piezas ubicadas en medio de dos la gos en es de achada
con inua, p omue e un e ec o escenog á ico de g an p o undidad, debido a la
posición ase a de la plaza, con as ando con los dos en es ciegos de g an
longi ud en e los que se encuen a. Su condición cen al no se debe
exclusi amen e a que es é en medio de odo, sino a que es á conec ada an o al
eje ia io odado in e io , como a la ca e e a de mane a indi ec a y a la senda
que es á en e ambas y que eco e el polígono, conec ando los espacios lib es
de los ex emos con el cen al. Además la plaza ec angula es p ác icamen e el
único espacio do ado de sime ía, y de un o den o ogonal que, a medida que se
p oyec a con a los lími es, a su iendo de o maciones pa a adap a se a las
i egula idades del p edio.
En lo que se e ie e a la u ilización del doble c ujía en i as semiabie as y en
manzana ce adas como en To eblanca, se p oduce un cie o a ance al
in oduci el ipo L pa a o maliza de mane a más cohe en e las esquinas. No
obs an e, y a excepción de la e icacia gene al del sis ema y de la calidad
pa icula de los espacios lib es mencionados, el es o de complejo, esuel o con
manzanas ce adas o casi ce adas de poca anchu a, ha dado luga a un paisaje
u bano monó ono y unos cen os de manzana pa celados, p i a izados y de
imagen muy deg adada.
Elcano. 512 i iendas 1961.
En Mayo de 1958, Fe nando Ba quín i mó un p oyec o que, a pa i de la
p olongación del ia io longi udinal de las 196 i iendas hacia el ío, es uc u aba
el colegio, el complejo depo i o y el cen o cí ico. Aunque es e p oyec o no llegó
a cuaja , la in ención de ocupa es os suelos quedó en la memo ia de la emp esa
y a inales de 1961 maneja un nue o p oyec o, es a ez sin equipamien os, a lo
la go del mismo ial. Es e p oyec o debió queda aplazado, ya que en ma zo de
1962 se i ma un nue o plano del es ado gene al de la o denación de la zona,
donde apa ece ecogido el p oyec o del año an e io como “en p e isión”.
En es e documen o y en la b e e memo ia que le acompaña, se p esen a un
nue o p oyec o de u banización de la p olongación del eje de la a enida de N a.
S a. de la Espe anza. Aunque se abandona la ambien ación gene al de ciudad
ja dín de la p ime a ampliación, op ándose po la ipología de bloque doble c ujía
de cua o plan as, el man enimien o de la misma densidad en el esquema –123
i /Ha-, y el aumen o de la al u a de las edi icaciones, le pe mi e libe a mucho
suelo pa a espacios lib es y gene a una p omenade de in e és.
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A es o hay que añadi la des a o able opog a ía de la loma en la que hab ían de
si ua se las i iendas, con unas a lo aciones ocosas en la cima, que dada la
p eca iedad de medios de la época u ie on que se so eadas en la o denación
po las i iendas.
Bda. De los To e os Alcalá de Guadai a. Fo o aé ea del conjun o e imagen de una de las calles-
sendas.
Ba iada de los To e os. Alcalá de Guadai a. RPCB. O denación gene al. 1960. El no e es á mal
o ien ado.

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La p opues a se a icula dando espues a, po un lado, a la doble i a de casas
p eexis en es de la calle Alonso Gascón, hacia el Es e, -que de hecho pa ía en
dos el conjun o-, y po o o a la o og a ía de la pa cela. A lo p ime o se esponde
asdosando la mediane ía con una i a de edi icación, mien as que a lo
segundo, pa a e i a mo imien os de ie a, mu os de con ención y pendien es
excesi as en los co ales, se quieb a la geome ía de calles y manzanas
adap ándose a la alda de la loma. Es o no se lle a a cabo linealmen e, sino que
se u iliza como ecu so pa a in oduci complejidad en la escena u bana,
in en ando e i a la mono onía apa ejada a la epe ición ipológica, y
ap o echando los luga es de encuen o de las amas en pun os cen ales pa a
ab i pequeñas placi as con is as al pueblo. No obs an e el educido amaño de
las i iendas y la ocupación p i ada in ensi a del suelo se aducen en
densidades de en o no a las 150 i /ha, al no lle a apa ejada la ope ación
ningún ipo de equipamien o.
La Rehoya. Osuna. 143 i iendas. 1961.
En oc ub e de 1960 como consecuencia de una campaña municipal pa a elimina
el chabolismo, se comp an e enos en la alda de la zona monumen al, muy
ce ca del cen o del pueblo, y se enca ga a Fe nando Ba quín el p oyec o de 143
i iendas sub encionadas a a és del Pa ona o del Hoga de Osuna.
En oc ub e de 1961 es á i mado el p oyec o y en julio de 1963 la cons uc o a
Almedi ecibe el ce i icado de in de ob as as habe en egado 52 i iendas de
unos 82 m² cons uidos y 91 de 63 m².
A pesa de la p oximidad al cen o se encon aba en una lade a de ue e
pendien e con unos quince me os de desni el, ce ada a la ama u bana po
una i a de edi icaciones con co al ase o al pie de la misma -apoyada en una
calle a unos cinco me os más baja que la co a in e io del lo e-, que di icul ada
su conec i idad.
Ba iada de la Reholla. Osuna. Fo o aé ea.
Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia
colec i a en e 1953 y1965
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El p oyec o se es uc u a sob e la base de un ial odado azado en pa alelo al
exis en e y conec ado en sus ex emos, ue a del sec o con la ciudad y en un
camino del ex a adio. En medio de es a calle p incipal coloca una plaza bien
dimensionada que había de conec a se, median e la exp opiación de dos
pa celas, con el ial in e io p eexis en e median e calles escalonadas. En o no a
la plaza y la calle p incipal se si uaban “las mejo es casas”, y lade a a iba,
apoyado en sendas pea onales escalonadas de azado “pin o esco”, se
desa ollaba el es o de case ío. Una calle odada eco ía el pe íme o de es e
conglome ado a iculando los accesos y dando sopo e a la ci culación de
ehículos.
La ob a se ejecu a según el p oyec o, con pequeñas a iaciones
undamen almen e p o ocadas po la op imización de la localización de las casas
mayo es, más p óximas al cen o del pueblo, y po que no se cons uyen dos de
las conexiones as e sales p e is as.
El pin o esquismo que se decla a pe segui en la memo ia de o denación, y que
iene como obje i o con ex ualiza una ope ación masi a de i iendas
es anda izadas, muy pequeñas en elación a la escala de la a qui ec u a del
XVIII en el pueblo, y cons uidas con ecnologías con empo áneas -bloques de
ho migón y cubie a plana-, se in en a alcanza median e la u ilización de un
sis ema de lo eo complejo, que en elaza dos amas e icula es gi adas en e sí.
Una se a icula a pa i de los ejes o ogonales de la plaza o ien ada
Ba iada de la Reholla. Osuna. O denación gene al. Feb e o 1961.
T amadas de azul las i iendas mayo es en p oyec o. Con o neados en neg o las i iendas
mayo es cons uidas.
Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia
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ap oximadamen e según el eje del an i ea o na u al que o ma el e eno,
mien as que la o a, se gi a ap oximadamen e unos 30º espec o a la p ime a
pa a si ua un g upo de pa celas en cada la e al en línea de máxima pendien e
con la lade a.
La complejidad del azado se a ob eniendo en la medida en que se si úa un
e ce g upo de pa celas gi adas en el cen o de la aguada, lo que obliga al
escalonamien o de la edi icación que sigue la o ogonal de la plaza, ab iendo al
iempo pequeños espacios lib es simila es a los de Alcalá. Es e esquema
p io izaba el aho o en mo imien os de ie as y mu os de con ención, y la
planeidad de los co ales, más impo an es que la accesibilidad odada di ec a a
las i iendas, que se ese a exclusi amen e a las más ca as.
El Pan ano. Mo ón de la F on e a. 349 i iendas. 1961.
En pa alelo al p oyec o de Osuna, y as asando ipos y ecnología, se abo da
po el RPCB el p oyec o de 349 i iendas sub encionadas en la zona conocida
como El Pan ano, si uada a las a ue as de Mo ón, en unos suelos alejados de los
caminos y ca e e as de acceso al pueblo, muy po debajo de la co a de és e, y
en el sen ido con a io al c ecimien o his ó ico hacia la salida Oes e, di ección
Se illa. A es o hay que añadi además, que se encon aban al o o lado de un
a oyo, en e enos llanos pe o muy bajos y pe iódicamen e inundados, y
siguiendo el pa ón gene al, en un en o no de áb icas ag oindus iales, que
aumen aban la desconexión y el aislamien o espec o a la población.
A pa i de es as condiciones an des a o ables se gene ó una p opues a que una
ez conec ada con el núcleo del pueblo, y ex endida hacia el no e sob e
esquemas simila es a los iniciales, se ha con e ido en un ejido u bano
consolidado de mayo calidad habi acional que o as in e enciones como el
Rancho, polígono de edi icación plu i amilia de los 70’, o las ecien es
u banizaciones de la Alameda de i iendas adosadas.
El modelo de c ecimien o de los años 90’ de Mo ón en la zona de la Alameda
des inado a las clases medias, y po an o más cos eado, se ha desa ollado
sob e la base de la i ienda uni amilia adosada con unos sie e me os de en e,
pa io delan e o y ase o, una es uc u a ia ia pensada pa a el á ico odado y
unos espacios do acionales localizados en los e enos esiduales. La densidad de
i ienda puede se ap oximadamen e la mi ad de las 140 i /Ha del Pan ano, y
sin emba go analizados uno jun o a o o, los dos ejidos, a mados ambos a pa i
de ipos uni amilia es es anda izados y epe i i os, esul an en p opues as muy
di e en es, que han gene ado sociabilidades ambién dis in as.
En el ejido de los adosados de la Alameda las calles ienen odas dimensiones
simila es, habi ualmen e las mínimas ma cada po la no ma i a. Es os iales y
los espacios lib es localizados en los bo des de las u banizaciones no pueden se
sopo e de sociabilidad, ni in i an al paseo, po que es án diseñados
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exclusi amen e pa a el ánsi o odado de acceso a cada pa cela. Son
in e enciones concebidas desde c i e ios de zoni icación de las ac i idades
ca en es de in eg ación y a iculación u bana.
Las i iendas del Pan ano han sido muy al e adas po su p eca iedad
cons uc i a y educida supe icie. Se han con e ido cubie as en azo eas,
cons uido cas ille es, ce ado e azas, añadido zócalos, alsos ale os de eja,
ejas his o iadas, que han de e io ado en muchos casos la imagen, pe o es o no
ha a ec ado a la sociabilidad que se ha gene ado en sus calles y plazas. La
imposibilidad de p e e en 1961 el eno me c ecimien o del núme o de coches
que se ha p oducido ha gene ado un p oblema de apa camien o que ha dado
luga a la ocupación de las plazas pa a es e in en lo co idiano. Pe o en las ies as
aún es án disponibles, y además el menudo ejido de sendas pea onales de 3,8m
de anchu a y la calle cen al de sólo 6m que conec a las dos plazas aún pe mi e
o a o ma de habi a la ciudad.
Ba iada El Pan ano. Mo ón de la F on e a.
Si uación de ipos sob e plano con empo áneo:
Bloques de 4 plan as (azul). Uni amilia es con e aza (na anja) y sin e aza ( e de).
Locales con i iendas en plan a supe io ( ojo).
Elabo ación p opia.
Ba iada el Pan ano. Mo ón de la F on e a.
Tipo C, con locales en plan a baja y i iendas en la supe io .
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Has a cie o pun o las ob as que se han desa ollado en las i iendas es aban ya
en el guion del p oyec o. En la memo ia se explici a que se p o ee a los
habi an es de un sopo e mínimo que hab án de comple a . Se ha pe dido en las
di e en es ob as de dudosa mejo a, de un lado, el con as e en e lo masi o de
las achadas en los ipos no males y la lige eza de los espacios cen ales,
cons uidos en su pe íme o po un ipo especial que e anquea, den o del
ma co de la achada, oda la plan a p ime a pa a habili a una e aza; y de o o,
el a amien o especial po icado con gale ía con inua olada en dos en es de la
placi a p incipal. No obs an e casi odos los que han ce ado la e aza han uel o
a cons ui un balcón, con lo que la in ención de es ablece una mayo in ensidad
de elación in e io -ex e io en es os espacios se ha man enido.
Te i o io de los p i ilegiados. Los “ensanches” de Ne ión y Los Remedios.
En el a anque del p oceso cons uc i o a pa i de 1953 ue undamen al el
papel jugado po las ins i uciones públicas y bené icas, que abaja on en los
p ime os años en un sec o abandonado po la inicia i a p i ada.
Como se ha eco dado, en los p ime os años, el mayo olumen de edi icación
que se cons uyó ue el des inado a los g upos más al os de Ren a Limi ada pa a
la clase media y los más p i ilegiados. Los inmuebles de más lujo p oyec ados
po Fe nando Ba quín se concen an odos en e 1953 y 1957.
El p ime o en el que abajó, una ez que se ees uc u ó el RPCB, ue el
p oyec o enca gado po es a ins i ución de 40 i iendas en Felipe II. Se
a aba de una p omoción de i iendas de al a calidad di igidas a amilias con
dine o. El obje i o e a saca en abilidad a un sola posicionado en un sec o
eme gen e de la ciudad, como e a el ba io del Po eni , en la que se es aba
con igu ando como su a e ia p incipal, pa a in e i lo en la p ime a g an
El Pan ano. Eje cen al. Uni amilia es o iginales y al e adas.

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ope ación del RPCB que se es aba plani icando en Ama e. Pa ece se que el
obje i o de acumula capi al no se consiguió, aunque los edi icios sí se
cons uye on con un ni el de calidad al o.
La pa cela e a un es o de escasa anchu a que quedaba en e dos piezas
p eexis en es de i iendas del RPCB y la alineación de la nue a a enida en onces
en cons ucción. Es as edi icaciones en o ma de doble T albe gaban 74 i iendas
y se habían p omo ido en el p ime cua o de siglo en pleno descampado. El
nue o p oyec o se plan ea, desde los p ime os bo ado es, seg egado en dos
piezas, cada una de las cuales se adosa a los es e os de una de las edi icaciones
p eexis en es pa a ap o echa el máximo de anchu a. Es o le pe mi e plan ea
dos bloques simé icos de doble c ujía con 9.5m de ancho y ce ca de 60m de
la go, esuel os a su ez con dos cajas de escale as y cua o i iendas po
plan a. Aunque cada bloque p esen a a achada una imagen simé ica, las
i iendas de los ex emos esuel en su dis ibución in e io de mane a di e en e,
debido a la posición asimé ica de las mediane ías.
Edi icio Oes e en Felipe II. Plan a ipo. P opues a p e ia.
Vi iendas en Felipe II. RPCB. Fo os de la época de cons ucción.
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A di e encia de los ipos de i ienda mínima de las ba iadas, los ipos pa a es os
p oyec os de i ienda de lujo buscan el máximo con o . La poca anchu a de la
que dispone le impide u iliza el ipo L con el ala de se icio independien e del
doble c ujía on al, y con accesos di e enciados como en los ipos de las
i iendas de Dipu ación cuyas ob as es aba di igiendo en pa alelo.
La solución a es e p oblema es o iginal. P oyec a un doble sis ema de
comunicaciones e icales; el p incipal encajado en el doble c ujía, p oyec ando
hacia ue a el descansillo cu o de la escale a pa a habili a espacio de acceso
su icien e en cada plan a, y o o exen o de ás pa a el se icio, en el espacio de
pa io que se con igu aba con las edi icaciones p eexis en es, conec ado po
gale ías ex e io es con las cocinas. De es a mane a la mayo pa e de la c ujía
ase a quedaba pa a la se idumb e y baños, mien as que odo el p og ama
habi acional se alojaba en achada, ab iendo la sala y uno de los do mi o ios a
e azas de unos 10 y 17 m2 espec i amen e. La o ien ación su de la achada,
la bondad del clima en la mayo pa e del año, el hábil e anqueo de 1.5 del
ce amien o que p o egía la mi ad de la anchu a de la e aza, y el diseño lige o
de las ba andillas con sus co espondien es ja dine as, con e ían es os espacios
en habi aciones cuali icadas de la casa.
Todas las i iendas se p oyec a on en un p incipio con unos 120 m2 ú iles sin
con a e azas, pe o en el p oceso de p oyec o la solución inal cambió,
di e si icándose eno memen e los ipos de i iendas de ás de la anquila
homogeneidad de la achada, y educiéndose algo la anchu a de las e azas
in e medias. T es de las cua o plan as se esol ie on inalmen e con es
i iendas, la meno de 120 m2 en la esquina, o a de 170 m2 en medio y en la
lado opues o la mayo de unos 190 m2, que en ealidad o ganizaba el ala de
se icio a un lado de la caja de escale as, quedando el es o pa a do mi o ios y
demás piezas nobles. En cada bloque una plan a se dis ibuía con sólo dos
i iendas de unos 240 m2 cada una.
El edi icio se man iene hoy en día en es ado de conse ación bueno, pudiéndose
ap ecia incluso algo del abajo o iginal de polic omía y de ex u as en achadas
y po ales de las i iendas. No obs an e, el esul ado o iginal es á algo
ans o mado po que en un p incipio los ondos de las e azas es aban pin ados
en colo oscu o, muy p obablemen e e de. De hecho en las o os de la época en
blanco y neg o, se pe ciben cla amen e las es in ensidades: ondos oscu os,
en es medios y losas de balcones, co nisas y á ico en cla o. Así el olumen
compac o de la pieza se ompía comple amen e en cada anja de e azas,
cuyas losas jun o a la co nisa de ema e, conseguían cose los agmen os
ecomponiendo la unidad.
El esul ado inal es una a qui ec u a muy singula . Po el abajo olumé ico
esal ado con los colo es se empa en a di ec amen e con los abajos be lineses
de B uno Tau cuando in en aba, a pa i de los expe imen os cubis as y de la
in luencia w ig hiana descompone el plano de achada añadiendo
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idimensionalidad. Pe o, an o las eno mes e azas oladas como los amplios
po ales con dobles dia agmas, son apo aciones p opias enden es a c ea una
a qui ec u a especí ica pa a el luga .
La u banización de la ac ual calle Asunción po pa e del Ayun amien o como
con apa ida a Remedios S.A. po la cesión de e enos pa a el aslado de la
Fe ia a inicios de los 50’, la disponibilidad de c édi os del INV y la pulsión
edi icado a del en onces p esiden e de la Dipu ación Ramón de Ca anza,
desemboca on en la p omoción po pa e de es a ins i ución de 568 i iendas
pa a ende a unciona ios públicos. Aunque las i iendas es aban acogidas al
égimen de p o ección de la ley de ab il del 1939, pe enecían a la ca ego ía más
al a en p ecio y supe icie.
Es as cues iones impo an en la medida en que e idencian las o mas y los
obje i os pe seguidos po la clase di igen e y el papel asignado a a qui ec os en
el p oceso.
Fe nando Ba quín se unió al g upo de a qui ec os que las había p oyec ado pa a
di igi las ob as de los bloques 5º y 6º de la manzana 164, que empeza on en
1953 sin licencia, y con di icul ades pa a su ami ación debido a que sólo la calle
Asunción es aba u banizada en ese momen o; los uelos de las e azas
incumplían la o denanza; y los bloques que lindaban con Vi gen de Luján se
excedían en dos plan as espec o al plan del ensanche. Es as i egula idades
denunciadas po los écnicos en 1955 no e an subsanables al habe se inalizado
la mayo ía de las ob as en diciemb e del año an e io . No obs an e ya en la
o denación se compensaba el exceso de al u a aumen ando la anchu a de la
a enida a 25 me os.
Bloque 5 en E. Da o. Dipu ación. Plan a baja.
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A anzadas las cons ucciones en Los Remedios Fe nando Ba quín p oyec ó
conjun amen e con Espiau los bloques 4, 5 y 6 que la Dipu ación iba a le an a
en Edua do Da o. Espiau se había enca gado de o dena el sec o epa ido en
6 bloques alineados a la a enida, pe o a ec ados po la e ícula o ogonal del
ensanche, que en ese amo se es iaba lige amen e de Edua do Da o. El
p oyec o es uc u a es as es piezas de mane a que los bloques 4 y 6 se diseñan
idén icos y apezoidales, pa a gi ados 180º abso be el ángulo de las calles
ans e sales, quedando el 5º en medio pe ec amen e ec angula . Los bloques
p esen an ipos e imagen simila es a los del o o lado del ío, aunque se ap ecia
una mayo aus e idad al desapa ece la mayo pa e de los elemen os
acceso ios: ema es sob e p e iles, a amien o di e enciado del úl imo ni el y
pilas as, y quedando educidos a sólo lad illo y e oco los acabados
pa amen ales. A cambio se e i an los pila es de las esquinas del olumen,
Bloques 4 y 6 en E. Da o. Dipu ación. Plan a ipo.
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En es e p oyec o se e oman emas pe didos en la p opues a inal de la m-156.
De o ma análoga a la p opues a de Junio de 1954 pa a es e p oyec o, Fe nando
Ba quín no in en a i en con a de las di e en es condiciones que exis en en e la
esquina y la mediane ía o en e un segundo piso y un quin o. Muy al con a io
explo a a su a o las di e encias pa a gene a un abanico de soluciones
esidenciales donde elegi .
En plan a se p ima la supe icie de la i ienda de esquina po ene más achada
-230 m² ú iles en e a 210 m²-, lo que a e ec os de p og ama se aduce en una
pieza más de la zona de ecepción. Como compensación en la i ienda de la
mediane a la zona de noche iene más supe icie y se encuen a seg egada en
dos ámbi os; baño, un eno me es ido y do mi o io p incipal en achada y en la
pa e ase a los o os es do mi o ios, independizados median e la in e posición
de un pa io de luces y la zona de se icio. A la i ienda de la esquina se la do a
de una e aza gale ía más amplia, acompañando a la secuencia de es ancias que
se desa olla en achada, mien as que en la o a i ienda la e aza se
República A gen ina nº10. República A gen ina nº10.
Plan as supe io es y alzado. Oc ub e 1955. Plan a ipo de p opues a de ini i a. Ene o 1957.

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dimensiona como una pieza más, en es e caso abie a, y se p oyec a o a meno
en el do mi o io cen al ase o.
Es e abajo de di e enciación pa a cons ui un discu so p opio de cada i ienda
se p oduce en es echa elación con la o malización del edi icio como conjun o.
El abajo o mal en plan a ope a pa a alcanza un sen ido habi acional y
dis ibu i o, pe o es o no se p oduce deduc i amen e, po que iene ambién que
coope a en la cons ucción del discu so de la p esencia u bana.
Es e elabo ado abajo de la plan a, en la medida en que se a iculan las o mas
y se eligen los ma e iales, acen úa el con as e en e el ondo ib an e de
g esi es a iados de onos e des oscu os, po de ás del pó ico de achada en
las e azas, con los lienzos de lad illo is o del ce amien o cons uidos sob e la
alineación. A la densidad de la áb ica oja se con apone la lige eza de las losas
oladas en cla o y el podio, con local y sopo ales muy pe meables en aplacado
g is, alige ado en la en eplan a median e un dia agma olado de lamas
e icales, pa a ecibi encima el cue po de las i iendas.
No se a a sólo de un eje cicio de composición de la achada, sino de un abajo
con olúmenes a mado pa a des ui la condición de caja de la pieza. De hecho a
pesa de los 20 me os de ondo se op a po ab i el pa io cen al a la ase a, y
desa olla a pa i de la mediane ía oda una se ie de mo imien os: olando
losas; pe o ando el plano de la áb ica de lad illo; olando cue pos ce ados
comple os; pe o ando es os cue pos, cosiéndolos al es o con las e azas;
cu ando la esquina; independizando el cue po de i iendas con la e aza
co ida de la p ime a plan a espec o del podio; y ema ando el edi icio con una
logia co ida que ama a isualmen e la pesada esquina a la mediane ía,
median e el ai oso escalonamien o que p oducen sus losas oladas con la del
á ico e anqueado.
República A gen ina nº10.
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En el esul ado inal se aducen las in enciones de Fe nando Ba quín con su
a qui ec u a. Se u ilizan ecu sos p es ados de las angua dias eu opeas,
incluidas las peninsula es, pe o no se copia li e almen e. Hay un es ue zo po
cons ui una a qui ec u a pa a Andalucía, aco de con su clima, con la clase
social a la que se di ige, con el ipo de ida que se lle a aquí, pe o ambién en
es echa elación con la cul u a con empo ánea, sin ningún ipo de apego a la
adición.
Con el p oyec o de i iendas de la a enida Moliní -ac ual A d. Raza-, se
iniciaba la colabo ación en una la ga se ie de p oyec os con la Emp esa Nacional
Elcano, sus i uyendo a José Galna es, que al pa ece di igi ía oda ía alguna de
las ob as. En 1953 es e a qui ec o había p oyec ado el edi icio Elcano llegándolo
a cons ui , si bien se conse an pe spec i as a colo donde se comp ueba que
se habían p oyec ado dos bloques sob e un podio compa ido de o icinas. En el
dibujo se ap ecia un a amien o pa a el segundo bloque mucho más elemen al.
Con cinco plan as menos de al u a p obablemen e pa a no p oyec a somb a
sob e el bloque 1º, sus achadas se esol ían con el mismo a amien o dado al
cue po in e medio de és e, y ca en e po comple o de ema e o co onación
alguna en las úl imas plan as.
Edi icio Elcano II. ENE. Alzados y plan a ipo. Diciemb e 1955.
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En diciemb e de 1955 es aban delineados y i mados po Fe nando Ba quín los
planos pa a el segundo bloque. En es e p oyec o se asumía el esquema y la
olume ía gene al concebida po Galna es, aunque se a iculaba una es a egia
de de inición di e en e de las pieles.
Es impo an e esal a que es e edi icio no se p oyec a como pieza o malmen e
au ónoma, sino como pa e de un conjun o p e iamen e plani icado. Es o quizás
pueda explica su singula idad en elación al es o de la a qui ec u a esidencial
p oyec ada pa a la clase media, donde se in en ó apos a siemp e po
edi icaciones abie as y de mayo complejidad o mal. Llama en es e sen ido la
a ención la ausencia de un a amien o especial pa a la co onación del edi icio,
pe o p obablemen e se a e de una es icción au oimpues a pa a no ce a
composi i amen e la pieza y man ene la elación con el bloque no e.
Sin emba go es as concesiones a a o del conjun o no le impidie on desa olla
oda una se ie de cambios en los que el p oyec o ganó bas an e in e és a ni el
de imagen u bana y de cuali icación de las i iendas. F en e a la homologación
dis ibu i a del bloque p incipal, en és e se p oyec an sie e i iendas po plan a
di e enciándolas según su o ien ación: las dos mayo es de 160 m2 abie as al
su ; dos pa ejas simé icas, sensiblemen e iguales, abie as a Es e y Oes e de
unos 125 m2; y la meno de 93 m2 en la ca a No e y po an o sin e azas, pe o
con un núcleo de escale as exclusi o. El pa io cen al a excepción de dos
do mi o ios de las i iendas in e medias, quedaba ese ado pa a odas las
es ancias de se icios y se cub ía con mon e a en el ni el in e io uncionando
como apa camien o pa a 17 ehículos.
Es a o ganización de las i iendas le pe mi ía en en a a la pieza de Galna es un
en e e iculado de huecos simila al que él enía p e is o pa a odas las
achadas, mien as que en el cen o de las o as es in e umpía en los cua o
ni eles esidenciales la áb ica de lad illo is o pa a encaja las e azas
compa idas. El o o cambio que a ni el de imagen se in oduce, es la educción
Edi icio Elcano II desde an igua A da. Molini.
Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia
colec i a en e 1953 y1965
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del podio aplacado al ni el in e io . En ambos edi icios la plan a p ime a e a de
o icinas y aunque es aba in e umpida en el espacio in e medio, Galna es las
e es ía con el mismo a amien o en pied a. En el bloque p incipal uncionaba
mejo escala men e, pe o en el más pequeño esul aba desp opo cionado.
Ba quín acompaña el escalonamien o de ambos olúmenes educiendo el podio
de su pieza y lle ando el lad illo is o al ni el de las o icinas. Es o le pe mi ía
además o malmen e aisla las losas oladas en el cen o de las achadas y da le
con inuidad a a és de es a p ime a plan a a la piel ce ámica, eco ándola po
comple o desde la p ime a e aza has a la co onación. A es e ecu so se unen la
p o undidad que se les da a las e azas - ex u adas en e de-, con el ondo po
de ás del pó ico, dejando los pila es edondos exen os, añadiendo o as
e azas en los quieb os la e ales pa a los do mi o ios de las i iendas g andes, y
sup imiendo en odas ellas la losa de cub ición de la úl ima e aza.
Hay un es ue zo lle ado has a los úl imos de alles, po con e i el olumen
compac o de lad illo p oyec ado po Galna es, en una piel lige a eco ada en el
cen o de las i iendas pa a saca al ex e io la ida de és as y alige a a un
iempo el peso de la a qui ec u a. El inal de las ob as se i maba en eb e o de
1957.
Si en es e p oyec o pa a los ingenie os del pue o, el in e és es á en cómo se
ema a un enca go muy condicionado en sus asgos gene ales, en mayo de 1960
u o la opo unidad de a on a un p oyec o pa a p o esionales de un ni el
simila de la Asociación de la P ensa, pe o con o al libe ad. Se a aba de
una zona p io i a ia pa a el Ayun amien o du an e los años 50’, a la que dedicó
sus es ue zos pa a cons ui la “au opis a San Pablo”, que conec a ía el nue o
ae opue o, -en pugna en esos momen os po se la pue a de Eu opa-,
cali icando el sec o en 1956 como p e e en e pa a la cons ucción de i iendas
de en a limi ada.
Asociación de la P ensa. Emplazamien o. Mayo 1960.
Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia
colec i a en e 1953 y1965
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La pa cela en cues ión o ecía unos 85 me os a la a enida con unos 50 de ondo
y debía es a en la in e sección de la au opis a -hoy Kansas Ci y-, con la a enida
El G eco, jus o donde comienza el polígono San Pablo. La p opues a de Ba quín
se adelan ó a su iempo apos ando po una implan ación de edi icaciones
abie as de baja ocupación. De los 4.335 m2 de la pa cela no llegaba a ocupa el
22%, libe ando mucho espacio lib e, que se compensaba median e la edi icación
en al u a de una o e singula de 13 plan as a 45º en e ambas ías ápidas
muy p óxima al nudo, y dos dobles c ujías de ás a odo lo ancho, en
pe pendicula a la a enida, con es ni eles y las zonas de se icio en en adas
en e sí, dando a un espacio de 10 me os de ancho semi-ce ado en los
ex emos po e azas y allas a ni el de calle.
Se a aba de una es a egia u bana nue a de alojamien o pa a la clase media en
una zona de baja densidad pa a la época –en o no a 1,15 de edi icabilidad ne a-
, y amplios espacios lib es. Las piezas de baja al u a no ep esen an
inno aciones ipológicas ni o males, an sólo quizás en el pseudo-pa io, donde
las e azas la ade os, ce adas median e una celosía de asgadu as e icales
Asociación de la P ensa. To e. Plan a ipo. Mayo 1960.
Asociación de la P ensa. To e. Alzados. Mayo 1960.

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