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La modernidad incumplida: la quiebra de una gran ilusión

Márquez Pedrosa, Francisco Javier

Abstract

La tesis por compendio de publicaciones presentada por Francisco Márquez Pedrosa, "La modernidad incumplida: la quiebra de una gran ilusión", recoge un conjunto de capítulos de libros y artículos, que registran un período representado por el ciclo que recorre la cultura burguesa. Desde su inicio, con la caída del sistema feudal y la formación del sistema económico capitalista, hasta nuestros días, es el período donde entendemos se hace comprensible la modernidad, más allá de cualquier operación de clasificación estilística o asignación nominal. Este marco comprensivo tiene un campo de verificación vinculado al territorio andaluz, donde se intenta recorrer, mediante catas temáticas concretas, el ciclo cultural burgués, desde el siglo XV hasta el XX. Existen incursiones en la geografía europea, ante la necesidad de tener una referencia fiable en el marco del alojamiento masivo y la intervención urbana durante el período de las vanguardias históricas. Se aborda también, el problema de la vivienda colectiva en los años 50' en Sevilla. Para finalmente concluir con una reflexión sobre algunas de las cuestiones contemporáneas más relevantes en la arquitectura de principios del siglo XXI, como son los problemas de la intervención en el patrimonio arquitectónico y la adecuación del instrumental disciplinar para poderse enfrentar con ciertas garantías a la crisis sistémica actual. El material reunido en el presente trabajo constituye una base suficiente para poder llegar a conclusiones relevantes en el entendimiento de la Modernidad.

Full text

Tesis doc o al LA MODERNIDAD INCUMPLIDA la quieb a de una g an ilusión Au o . F ancisco Má quez Ped osa Di ec o de Tesis. D . Víc o Pé ez Escolano Ca ed á ico del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas Diciemb e de 2015 Au o . F ancisco Má quez Ped osa Di ec o de Tesis. D . Víc o Pé ez Escolano Ca ed á ico del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a Uni e sidad de Se illa Diciemb e de 2015 Ilus ación de po ada: "Angelus No us". Paul Klee. Adqui ido pos e io men e po el ilóso o Wal e Benjamin. Museo de Is ael, Je usalén.            Tesisdoc o al LA MODERNIDAD INCUMPLIDA la quieb a de una g an ilusión  Au o . F ancisco Má quez Ped osa Di ec o de Tesis. D . Víc o Pé ez Escolano Ca ed á ico del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas Diciemb e de 2015  “Hay un cuad o de Klee que se llama “Angelus No us”. En él, se ep esen a a un ángel que pa ece es a a pun o de aleja se de algo en lo que ija su mi ada. Sus ojos es án desmesu adamen e abie os, la boca abie a y ex endidas las alas. Y es e debe á se el aspec o del ángel de la his o ia. Ha uel o el os o hacia el pasado. Donde a noso os se nos mani ies a una cadena de da os, él e una ca ás o e única que amon ona incasablemen e uina sob e uina, a ojándola a sus pies. Bien quisie a él de ene se, despe a a los mue os y ecompone lo despedazado. Pe o desde el pa aíso sopla un hu acán que se ha en edado en sus alas y que es an ue e que el ángel ya no puede ce a las. Es e hu acán le empuja i esis iblemen e hacía el u u o, al cual da la espalda, mien as que mon ones de uinas c ecen an e él has a el cielo. Ese hu acán es lo que noso os llamamos p og eso.” BENJAMIN, W. “Sob e el concep o de His o ia”. Tesis IX, 1942. “Lo que Benjamin iene en mien es es la idea bien p o ana de que el uni e salismo é ico ha de oma ambién en se io la injus icia ya sucedida y a odas luces i e e sible; de que se da una solida idad en e los nacidos después y los que le han p ecedido, una solida idad con odos los que po la mano del homb e han sido he idos alguna ez en su in eg idad co po al o pe sonal; y que esa solida idad sólo puede es imonia se y gene a se po la memo ia. Aquí la ue za libe ado a del ecue do no se e ie e, a la disolución del pode del pasado sob e el p esen e sino al pago de una deuda que la ac ualidad iene con aída con el pasado.” HABERMAS, J. "El discu so ilosó ico de la mode nidad", 1985. Índice de con enidos 7 Índice 1. In oducción. ....................................................................................... 11 2. Obje i os. ............................................................................................ 19 3.1.1. A qui ec u a (en Andalucía). ............................................................. 21 A qui ec u a (en Andalucía) .................................................................... 21 La conciencia del e i o io ...................................................................... 22 La cons ucción e i o ial omana ........................................................... 28 El con ol del e i o io en Al-Andalus ....................................................... 34 Rees uc u ación e i o ial y eno ación u bana ........................................ 37 Los in en os de una nue a a iculación e i o ial ....................................... 44 La especialización e i o ial .................................................................... 47 Te i o ialización egional y descen alización ............................................ 53 Desa iculación-desequilib io e i o ial y des egulación u bana ................... 57 Sec o ialización y los in en os de cons ucción de un modelo e i o ial. ....... 62 3.1.2. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía. .............................................................................................................. 68 3.2.1. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación ........................... 87 Ilus ación y Mode nidad ........................................................................ 87 De la u opía del lenguaje a la u opía de la o ma ....................................... 89 A qui ec u a y/o Re olución .................................................................... 91 3.2.2. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII ................................ 93 Ola ide y Andalucía ............................................................................... 96 Nue as Poblaciones en Baja Andalucía ....................................................106 Luisiana ..............................................................................................113 Ca lo a ................................................................................................114 Fuen e Palme a ....................................................................................116 Bibliog a ía ..........................................................................................137 3.2.3. La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña. .............................................................................................................138 Se illa .................................................................................................142 Las nue as poblaciones de Sie a Mo ena y la Campiña .............................144 Conclusiones ........................................................................................153 Bibliog a ía ..........................................................................................154 Índice de con enidos 8 3.2.4. His o ia u bana de la ciudad. E olución del plano ...............................155 In oducción ........................................................................................155 1. Encla e polinuclea ...........................................................................158 2. 1730-1775. Encla e mili a ................................................................159 3. 1775-1790. Consolidación u bana .......................................................161 4. 1790-1823. C isis y nue os ejidos .....................................................163 5. 1823-1868. Especialización u bana y equipamien os .............................165 6. 1868-1900. Clases y localizaciones .....................................................166 3.2.5. La casa en San Fe nando en los siglos XVIII y XIX .............................169 La casa en el iempo de la Ilus ación......................................................169 La casa en el iempo del Libe alismo .......................................................178 3.2.6. La Se illa de Richa d Fo d. La mi ada sob e su e i o io. ....................181 Bibliog a ía ..........................................................................................194 3.3.1. Habi a mode no. Mies e sus Hä ing. ..............................................195 Bibliog a ía ..........................................................................................204 3.3.2. P oducción de nue os ejidos u banos en las angua dias y su capacidad de p omo e alojamien o pa a las nue as cul u as u banas: F ank u , Be lín, Dessau. .................................................................................................205 Bibliog a ía ..........................................................................................216 3.3.3. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y 1965. .....................................................217 Te i o ios u ales .................................................................................223 Te i o ios de la ul a-pe i e ia. Los sec o es popula es..............................223 Te i o io de los sec o es acomodados. Los “ensanches” de Ne ión y Los Remedios ............................................................................................226 Te i o ios in e medios. La clase media en la pe i e ia inmedia a ................229 Te i o ios consolidados en econs ucción pa a los sec o es acomodados ....230 Te i o ios de la ul a-pe i e ia. Los sec o es popula es. Los g andes conjun os esidenciales ........................................................................................231 Á bol Go do. 460 i iendas. 1953. .......................................................231 Candela ia. 1124 i iendas. 1954. .......................................................232 Pío XII. 2047 i iendas. 1956..............................................................239 ICOVESA. Je ez de la F on e a. 810 i iendas. 1956. .............................244 ENE. 196 i iendas 1957. ...................................................................246 SACA. 294 i iendas. 1958. ................................................................248 Índice de con enidos 9 Los Paja i os. 1.125 i iendas. 1958. ...................................................250 Vi gen del Ca men. 805 i iendas. 1959. ..............................................253 M-148 y 149 en Los Remedios. 182+113 i iendas. 1959. ......................257 To eblanca. 1.080 i iendas. 1960. ....................................................260 San Je ónimo. 1.656 i iendas. 1961. ..................................................263 Elcano. 512 i iendas 1961. ................................................................265 La C uz. Lo a del Río. 1.040 i iendas. 1962. ........................................266 Ca e e a de Alcalá. 376 i iendas. 1962. .............................................268 M-150 López de Goma a II. 128 i iendas. 1964 ...................................270 Te i o ios u ales .................................................................................271 Los To e os. Alcalá de Guadai a. 306 i iendas. 1960. ...........................271 La Rehoya. Osuna. 143 i iendas. 1961. ..............................................273 El Pan ano. Mo ón de la F on e a. 349 i iendas. 1961. ..........................275 Te i o io de los p i ilegiados. Los “ensanches” de Ne ión y Los Remedios. .......................................................................................................277 E olución de un ipo pa a la clase media de en a limi ada en la pe i e ia. ...299 Te i o ios consolidados en econs ucción pa a las clases acomodadas. ......307 Conclusiones ........................................................................................318 3.4.1. Relación en e a qui ec u a y pa imonio. Es a egias de in e ención. ..321 3.5.1. El p oyec o a qui ec ónico como a ea in es igado a en la a qui ec u a .331 3.5.2. La mode nidad incumplida ..............................................................338 4. Discusión. ...........................................................................................347 5. Conclusiones. ......................................................................................383 In oducción 16 la in ensa ac i ud c í ica de los in elec uales, an e la de i a libe al que a a desa a la p ime a e olución indus ial y los g a es p oblemas mig a o ios y de las ans o maciones u banas y e i o iales. El caso español y su secula a aso con espec o al cen o del sis ema queda expues o con oda dia anidad en los dibujos y esc i os de Richa d Fo d. Un lus o después, en el ma co de la celeb ación del Bicen ena io de las Co es de Cádiz, ganamos el concu so, que do aba una beca de in es igación, pa a la ealización de la "Guía de A qui ec u a de San Fe nando. Siglo XIX." Tex o sob e el cual pudimos hace con e ge expe iencia p o esional 26 y expe iencia docen e e in es igado a, p oduciéndose, desde un abajo en equipo, unos esul ados que cub ían an o el ámbi o di ulgado como el in es igado . En los apa ados de la "His o ia u bana de la ciudad. E olución del plano", 27 se puede e i ica la pe inencia de una in es igación desde el ins umen al especí icamen e a qui ec ónico, con la elabo ación de planime ía ealizada "ex no o", y la ac ualización de la in o mación, ecogiendo an o uen es documen ales g á icas como esc i as, así como la plasmación de algunos p oyec os que no consiguie on se ealizados pe o su simple o mulación llegó a ene un impac o ácilmen e as eable en la ciudad. El siguien e apa ado de la Guía, "La a qui ec u a domés ica en San Fe nando", 28 nos pe mi ió abo da una cues ión sob e la que eníamos in e és en dilucida , la apa ición de ipos edi ica o ios en San Fe nando que has a ese momen o sólo se había plan eado desde lo isibilis a 29 y de me as desc ipciones del in e io , cuando la in uición, que luego se con i mó, iba más allá de esas elemen ales ap eciaciones pa a p o undiza en las singula es condiciones, que en el sola de la nue a ciudad, se es aban p oduciendo al calo de las in e siones mili a es y que espondía al in en o de es ablece una es a egia de dimensión e i o ial de escala con inen al. Alcanzando el inal del ciclo cul u al de la mode nidad, es deci nues a con empo aneidad, se p esen an es a ículos. Los dos p ime os in en an posiciona se sob e la comp ensión plu al del pe iodo de las angua dias his ó icas. Se abo dan dos si uaciones que son nuclea es en la comp ensión de ese momen o: la p ime a, 30 e e ida al p ocede de los a qui ec os en e e encia al ins umen al con igu ado , pa a ello elegimos dos a qui ec os que nos puedan ap oxima a ese es ado de plu alidad de los dis in os posicionamien os, Mies y Hä ing, y sus ealizaciones en el ámbi o de la casa. La segunda, 31 adop a una escala mayo pa a pode en ende los p ocesos u banos y las es a egias 26 Rehabili ación del Tea o de Las Co es, 1999 y P oyec o pa a la ehabili ación del Ayun amien o de San Fe nando, 2010. 27 San Fe nando. Guía de A qui ec u a del Siglo XIX. pp 51 a 75. 28 San Fe nando. Guía de A qui ec u a del Siglo XIX. pp 76-97. 29 Lo e iden e de las achadas con a ias en adas. 30 Habi a mode no. Mies e sus Hä ing, incluido como capí ulo 3.3.1 de la p esen e esis. P oduc o de la in es igación asociada al mon aje del p og ama en 2007 de la asigna u a de Vangua dias, Alojamien o de Masas y Nue as Cul u as U banas, y de la ponencia p esen ada en la Uni e sidad de Tella, Buenos Ai es en sep iemb e de 2009. 31 P oducción de nue os ejidos u banos en las angua dias y su capacidad de p omo e alojamien o pa a las nue as cul u as u banas: F ank u , Be lín, Dessau, incluido como capí ulo 3.3.2 de la p esen e esis. Su génesis es pa alela a la del capí ulo an e io . In oducción 17 e i o iales que se ponen en juego po pa e de la angua dia a qui ec ónica y su elación con el uni e so polí ico y sindical. El e ce a ículo, in en a e i ica las concep ualizaciones que su gen de los dos an e io es, en el ámbi o andaluz y más conc e amen e se illano, al es udia a dos a qui ec os Fe nando y Joaquín Ba quín, 32 sob e los que pi o a g an pa e de la expe iencia que se desa olla sob e la i ienda colec i a en la Se illa de los años 50´y 60´, cuando la España anquis a abandona la época de la Au a quía y se inco po a al desa ollismo impe an e a pa i de los pac os con la San a Sede y los Es ados Unidos. Con es e g upo de a ículos eseñados se in en a aba ca , has a el momen o, la o alidad del "ciclo cul u al que eco e la cul u a bu guesa" pa a así pode ene p esen e el conjun o de ealizaciones que con o ma la mode nidad. No obs an e, no acaba aquí el es ue zo in es igado po acla a las p oducciones y los e ec os que ha desa ollado la a qui ec u a mode na en nues a cul u a, sino que se ha is o ampliado con la elabo ación de una se ie de ex os, más eó icos, que han p e endido p o undiza en la alidez de los ins umen os disciplina es en nues o p esen e. Sob e odo, el más especí ico, el p oyec o. Es a in es igación se ha ealizado en un ámbi o ex emadamen e ele an e en nues o p esen e y que exige al ins umen al de la disciplina a qui ec ónica un es ue zo adical po plan ea p opues as cohe en es y acionales más allá del juego o mal. Es e ámbi o es el de la in e ención en el pa imonio a qui ec ónico. Dos a ículos abo dan es a emá ica, y ienen una pe manen e deuda con la in e ención ealizada en 1992 en el semina io de A qui ec u a y Pa imonio, "Relación en e a qui ec u a y pa imonio. Es a egias de in e ención” 33 y "Nue as es a egias ehabili ado as en la in e ención de las a qui ec u as cons uidas", 34 ambos compa en un núcleo común de a gumen ación, pe o di igen su es ue zo hacia obje i os dis in os. Si el p ime o se si úa, en el ya la go deba e sob e si la in e ención en el pa imonio es una p olongación de la p opia ob a a ehabili a , o si es un elemen o ajeno que e mina iolen ando al obje o in e enido, pa a op a po un eplan eamien o de los concep os de iempo, memo ia y pasado, y con ello pode aden a nos en es a egias capaces de gene a un nue o sen ido de la in e ención, desde el igo de la in es igación, que si a de sopo e a la acción c ea i a de la modi icación p opues a. El segundo, abo da un p oblema que sob e iene a la c isis ac ual y el exceso de a qui ec u a cons uida, que inexo ablemen e lle a á a la p o esión a cons ui sob e lo cons uido y que se anuncia como un p oceso capaz de bo a odo es igio de la cul u a a qui ec ónica de nues o p esen e. 32 "una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia en e 1953 y 1965".Capí ulo del lib o "Fe nando Ba quín y Ba ón-Joaquín Ba quín y Ba ón. A qui ec os. Imágenes de sus a chi os en los ondos FIDAS" 33 Semina io P oyec a la Memo ia II. IPCE. Náje a, publicado en 2015. 34 5º Jo nadas In e nacionales IAU -In es igación sob e A qui ec u a y U banismo-. Las Palmas De G an Cana ias. Oc ub e 2013. In oducción 18 Es e abajo, ealizado en los úl imos años, nos ha lle ado a un posicionamien o sob e lo que debe se la in es igación en a qui ec u a, más allá de las disciplinas que se u ilizan pa a esol e la al a de abajos capaces de elabo a una in es igación ealizada desde el ins umen al especí ico de la a qui ec u a. Es os posicionamien os ie on la luz en las II Jo nadas IUA 35 y en el Semina io de in es igación de A qui ec u a y Pensamien o, 36 y quie en deja e idencia de cuál es la o ien ación que p e enden adqui i nues as in es igaciones, siemp e apoyadas en la ma e ialidad del obje o a qui ec ónico y su ins umen al disciplina . 37 En endemos, po an o, que es á su icien emen e jus i icada la p esen ación, pa a su e aluación, del conjun o de abajos publicados po el doc o ando, en el sen ido que es án ín imamen e elacionados con el p oyec o de esis doc o al, cuyo obje i o p incipal esidía en el escla ecimien o de lo que se en iende po mode nidad y su de eni has a la si uación ac ual, al como se ha expues o en es e apa ado. 35 Segundas Jo nadas sob e In es igación en A qui ec u a y U banismo. Escuela de A qui ec u a del Vallés. Sep iemb e de 2006. 36 Cua o Semina io de In es igación ARQUITECTURA Y PENSAMIENTO. 2013-2014. ENERO-MAYO. La Ilusión de la Du ación de la A qui ec u a. Sesión 27 de Feb e o. 37 Ca og a ías, los ins umen os g á icos y su e olución digi al, los p ocedimien os de con igu ación o mal de la a qui ec u a y del u banismo... Obje i os 19 2. Obje i os. A lo la go de la his o iog a ía sob e la mode nidad en la a qui ec u a, han exis ido y exis en a ios posicionamien os sob e cuál es la ma iz comp ensi a y el pe iodo empo al donde se p oduce. De igual mane a exis en in e p e aciones sob e el de eni de la mode nidad y su si uación p esen e; concluida, 38 ago ada, supe ada, inacabada. 39 El obje i o es pone de elie e las dis in as posiciones y p oduci una con on ación-comp obación en de e minados momen os de la his o ia andaluza sob e el p oceso que sigue la cul u a a qui ec ónica y sus ealizaciones con espec o a la mode nidad. La ma iz comp ensi a, en es e caso, iene su campo de e i icación en el ámbi o del e i o io andaluz, pa a lo cual u iliza emos el ma e ial p esen ado, que es el esul ado de un p oyec o de in es igación de mayo alcance, al como se ha expues o en el apa ado p ime o e e en e a la jus i icación. No obs an e, la p opia modalidad de Tesis po compendio de publicaciones nos si úa en un luga poco usual de lo que se ía una esis con encional, ya que los obje i os en ez de se una guía pa a el desa ollo de un de e minado discu so, se han ido des elando poco a poco en cada una de las in es igaciones pa ciales p esen adas. Se a a de analiza , en de e minados momen os his ó icos, cómo la p oducción a qui ec ónica se ha si uado en elación con los p ocesos hegemónicos, en la cul u a a qui ec ónica, u bana y e i o ial en Andalucía, y es ablece cuál es el ma co de sus p oposiciones, in en ando comp ende el con ex o his ó ico donde se han p oducido. Es e análisis se desa olla á en las di e en es in es igaciones, no sólo desde el ámbi o documen al, sino a pa i de: - la espacialización del conocimien o, u ilizando ca og a ías con empo áneas con la ins umen ación disciplina de que disponemos pa a ope a ac ualmen e en el e i o io -Sis emas de In o mación Geog á ica-, como base pa a edibuja las ca og a ías y planime ías his ó icas sob e las mismas, y ab i la e lexión sob e las elaciones que se hacen pa en e, en e las di e en es escalas de la u banización, y en e los nue os plan eamien os y las condiciones p eexis en es. - La pues a en escala de las p opues as, su inse ción en planime ías y ca og a ías de p ecisión, ha de pe mi i en p ime a ins ancia ex ae los es ánda es u banís icos de las p opues as, pa a su compa ación con los de o os iempos, con los de o as ope aciones, e incluso pa a de ec a las di e encias 38 Po pa e de los ep esen an es del pensamien o neoconse ado . 39 DAL CO, F. Dilucidaciones. Buenos Ai es 1990. P ólogo, "sino una acionalidad no colonizada pe mi i á la aglu inación según Habe mas". Lie nu . Obje i os 20 en e las in enciones iniciales, las no mas egulado as y la ealidad de lo inalmen e cons uido. - el des elamien o de las in enciones, di icul ades y elaciones en e di e en es ac o es que se encuen an en los p ocesos p oyec uales, a a és de la indagación de las di e encias en e p opues as, de las que se conse a documen ación g á ica, y de su con as e con el co ela o de acon ecimien os o ganizados en el iempo. - la p oducción de diag amas en los que con ex ualiza las ope aciones en es udio, con las ans o maciones u banas desa olladas en el mismo ámbi o po o as ins ancias pa a acili a p ocesos de concep ualización. - la pues a en elación de las nue as ca og a ías, con los análisis en pa alelo de edi icaciones ca en es de documen ación, sin hace dis inciones en e a qui ec u a singula y a qui ec u a meno . - el con as e en e la ins umen ación desplegada en el desa ollo de las p opues as y el es ado más a anzado de la disciplina en ese momen o. - el des elamien o de las elaciones en e abajo in elec ual y los agen es que in e ienen de mane a di ec a e indi ec a en el p oceso (adminis aciones, agen es ecnológicos, asociaciones, usua ios...) De ini a qui ec ónicamen e el a co empo al que eco e la mode nidad en Andalucía y compa a sus p oposiciones en o no a la his o ización de de e minadas cues iones que ambién se es án p oduciendo en Eu opa. 40 A pa i de la compa ación, in en a emos sis ema iza aquellos concep os e ideas pa a ene p esen e el abanico de su a gumen a io, y pode en ende con cla idad los plan eamien os expues os. C i ica los di e en es plan eamien os pa a pode es ablece un posicionamien o p opio que p e enda se lo más escla ecedo sob e el en endimien o del p oceso que eco e la mode nidad en Andalucía, y explo a el de eni del ins umen al disciplina y su e icacia de ca a a las a eas que el e i o io andaluz eclama, sob e odo las e e en es a la in e ención en el pa imonio a qui ec ónico. 41 40 En es e pun o pa ecía imp escindible acome e una ap oximación, en el ema de la i ienda colec i a, a la expe iencia de la angua dia eu opea. A ículos de Mies s Ha ing –capí ulo 3.3.1. de es a esis-, y Alojamien o colec i o: F ank u , Be lín, Dessau –capí ulo 3.3.2-. 41 LAN, es udio de a qui ec u a, Hace A qui ec u a pp. 75-90, en la colección Cuade nos, nº IV, A qui ec u a y Pa imonio. 1992. MARQUEZ, F y CASCALES, J. Relación en e a qui ec u a y pa imonio. Es a egias de in e ención, en P oyec a la Memo ia II. Ed. Rueda. 2015. A qui ec u a (en Andalucía) 21 3.1.1. A qui ec u a (en Andalucía). El enca go po pa e de la edi o ial C&T de edac a la oz a qui ec u a pa a la Enciclopedia Gene al de Andalucía, supuso un es ue zo más allá de las dedicaciones usuales en la p ác ica docen e y p o esional como a qui ec o. No es un ex o, que se ija po la c onología exhaus i a, ni po las compa imen aciones emá icas, ni po las iden i icaciones ilológicas, sino un ensayo inspi ado en la ilusión de p oduci un ace camien o a la ine i able e i o ialización de los p oduc os a qui ec ónicos y su elación con los acon ecimien os que esul an es uc u an es de un de e minado pe íodo, pa a a icula una comp esión más amplia, que los manuales al uso capaces de ci cunsc ibi la a qui ec u a a los edi icios monumen ales y sus ca ac e ís icas isuales. A qui ec u a (en Andalucía) Resul a ía inco ec o, cuando no p e encioso, in en a ene una comp ensión o alizan e de la a qui ec u a a lo la go del iempo his ó ico. De igual mane a, p e ende escla ece la exis encia de una a qui ec u a andaluza, supone esol e un p oblema de dimensiones cien í icas que excede el ámbi o de es a apo ación, y que debe ía con oca o as ins ancias disciplina es al deba e sob e la exis encia de una iden idad au óc ona his ó icamen e cons uida y cul u almen e consolidada. La a ea que pa ece asumible, -más allá de cualquie ac i ud nos álgica de iden i ica de e minada época pasada donde la hegemonía cul u al, polí ica y mili a i adiaba in luencia sob e los pueblos y e i o ios adyacen es-, es aquella que in en a escla ece la cons elación de acon ecimien os, que sob e el e i o io de lo que hoy en endemos po Andalucía, se han p oducido y han con igu ado his ó icamen e su paisaje. Se ía con enien e ad e i que po “a qui ec u a” en endemos una p oducción his ó icamen e de e minada, que no siemp e se pe cibe de la misma mane a, ni se p oduce con los mismos obje i os, ni ampoco se e ie e al mismo ámbi o de las ealizaciones ma e iales, ni es cons uida y p omo ida po los mismos agen es. Nues a o ien ación in en a supe a la comp ensión de la a qui ec u a como una en idad obje ual y de ele ancia ins i ucional, ya sea de edi icios o conjun os de edi icios más o menos impo an es, pa a amplia la no sólo a los ámbi os de la sociabilidad de los es ablecimien os humanos, sino ambién al conocimien o de la a qui ec u a como una ac i idad cuyo des ino es cons ui el mundo, en el sen ido que cons uye la o ma que hace habi able, desde una cosmo isión his ó icamen e de e minada. A qui ec u a (en Andalucía) 22 A ibuimos a la a qui ec u a, en su de eni his ó ico, la a ea de cons ui el mundo independien e de quién iene la a ibución de ealiza la, y en endiendo es a cons ucción como con igu ación de una conc e a o ganización del e i o io, a pa i de la cual se pone de mani ies o una imagen, un paisaje, en el que el mundo se hace comp ensible y habi able. Po an o, e i o io, ciudad y edi icios, así como el con ex o cul u al y polí ico de las ealizaciones, son los elemen os desde los que o ganiza , en su sen ido más amplio, una co ec a comp ensión de lo que es hoy la a qui ec u a. La conciencia del e i o io Los p ime os es igios humanos en el e i o io que hoy conocemos como Andalucía, es án some idos a la polémica de sí es e osímil una pene ación de las iniciales poblaciones a icanas po el Es echo de Gib al a , o si po el con a io la única ía posible de apa ición de los p ime os poblado es, es a a és de la expansión po Eu opa Cen al ía O ien e Medio. De igual mane a pe enece a la polémica, la acep ación la apa ición de es os humanos en el yacimien o de O ce en G anada (1.000.000 a. C.), lo cual si ua ía la p ime a p esencia humana en la Península Ibé ica en Andalucía, en e a los es os econocidos de A apue ca en Bu gos (800.000 a. C.) Lo que sí podemos cons a a es la apa ición de yacimien os en la zona occiden al de la p o incia y Bahía de Cádiz ca ac e izada po los bi aces de sílex en El Aculade o y Conil, y de es os de la indus ia de los can os abajados en Veje . Son es os yacimien os los que dan pábulo al sal o de los poblado es a icanos del Es echo de Gib al a . Jun o a es os yacimien os hay que señala los descub imien os en La Solana y Baza, en G anada. A es e p ime pe íodo del Paleolí ico In e io (1.000.000 -125.000 a. C.), donde iene luga sucesi as y g andes glaciaciones, le co esponde a Sie a Ne ada se la zona de glaciación del Su Peninsula , ya que pa ece posible que exis ie an nie es pe pe uas a pa i de los 1.600 m de al i ud. Apa eciendo sucesi amen e clima sub-á ico en los pe íodos de glaciación y desé ico y sub- opical y con una in ensa plu iosidad en los pe íodos in e glacia es. En es e e i o io de di ícil habi abilidad, nos encon amos unas poblaciones ag upadas en pequeñas ho das, dedicadas a la caza y la ecolección, nómadas po su necesidad de i as las manadas pa a pode alimen a se y si iéndose de los acciden es geog á icos y cue as ce ca de los manan iales y íos, como luga de asen amien os p o isionales y es acionales. Cos a Occiden al de Cádiz y Huel a, Valle del Guadalqui i con las localizaciones de Ca mona, He nán del Valle y Puen e Mocho, así como Sie a Ne ada con La Solana del Zambo ino, Baza y Cúlla , con igu an los luga es de los yacimien os que con i man los asen amien os del homo e ec us (picán opos) has a aho a conocidos. A qui ec u a (en Andalucía) 23 La paula ina so is icación en las a eas de la alla de la pied a y la apa ición del homo sapiens nea de halensis da luga al pe iodo Mus e iense (125.000 – 35.000 a. C.) Paleolí ico Medio, y cons i uye un mundo de g an complejidad, a iedad y mul i o me, coincidiendo los asen amien os en los en o nos an e io es pe o algo desplazados al Es e. La Laguna de la Janda en Cádiz y las cue as del Diablo y de Go ham en Gib al a , así como las cue as de Ca igüela y la cue a de Zája a en Alme ía, consolidan y con i man en el e i o io andaluz las á eas de los asen amien os p imigenios del co dón cos e o occiden al y o ien al, del alle del Guadalqui i y de las p oximidades de Sie a Ne ada como los encla es poblacionales más consolidados. Los pe iodos siguien es, Paleolí ico Supe io I (35.000 – 20.000 a. C.) y Paleolí ico Supe io II (20.000 – 13.000 a. C.), mani ies an un pano ama cul u al y e olu i o muy desa ollado alcanzando un mundo espi i ual complejo, con una mani es ación a ís ica de cla o sen ido eligioso y de unas cos umb es muy elabo adas i ualmen e. La apa ición del homo sapiens coinciden e con el in de las glaciaciones pe mi e compa ibiliza los ag upamien os no sólo en cue as sino ambién al ai e lib e. La mejo a climá ica desplaza la caza hacia el no e y al a anza en el pe iodo Paleolí ico Supe io III (13.000 – 8.000 a. C.), se desa ollan nue os mé odos de cap u a de alimen os sob e odo en la pesca, inco po ando una nue a indus ia cuya ma e ia p ima es el hueso, que a sus i uyendo a la pied a, sin abandona los abajos en sílex, es ableciendo un p oceso de mic oli ización de los ú iles. Es as ans o maciones indican un g ado de especialización en la cul u a de la caza que unido a la mejo a del clima, p o oca un desplazamien o de las g andes manadas hacia el No e peninsula donde se p oduci á un mayo desa ollo y una mayo concen ación de cue as pin adas, en e las que se encuen a la Cue a de Al ami a (Can ab ia), mien as que en el Su Peninsula , la apa ición de cue as pin adas es más espo ádica, esal ando los ejemplos de las cue as de La Pile a en Benaojan y Ne ja, ambas en Málaga. Es e deambula , de e minado po los mo imien os mig a o ios de las manadas, de los pequeños g upos nómadas, se p oducen asen amien os ap o echando acciden es geog á ico y cue as na u ales, pe o es os encla es no se pueden en ende sólo desde la necesidad de ab igo y de de ensa de los dep edado es, sino que suponen una de e minada ap opiación del en o no na u al es ableciendo una iden i icación con el luga como deposi a io, no sólo de la ac i idad domés ica, sino del conjun o de mani es aciones que demues an un al o desa ollo de la ida espi i ual e in elec ual y po an o un g ado de conciencia del e i o io como en o no habi able. El Neolí ico supone el paso de una economía dep edado a basada en la ecolección, la caza y la pesca a o a economía p oduc i a, basada en la ag icul u a y la ganade ía; el cambio ecnológico que p oduce la pulimen ación del sílex como componen e de las he amien as pa a las a eas ag ícolas; y la A qui ec u a (en Andalucía) 24 apa ición de una ce ámica, que ep esen ó la in oducción de la cocina del he ido. En el p ime pe iodo, Neolí ico I (6.000 – 4.500 a. C.), se desa olla una “cul u a de ce ámica imp esa e incisa”. Los yacimien os más in e esan es del Su peninsula es án localizados en la cue a de Ne ja (Málaga), en las cue as de Los Mu ciélagos de Zuhe os (Có doba) y La Ca igüela (G anada). Pos e io men e el Neolí ico II (4.500 – 3.000 a. C.) supone la consolidación en el su es e peninsula de la “Cul u a de Alme ía”. In e esa esal a de es a cul u a que si bien sus p ime os asen amien os se p oducen en cue as, p on o se pasa a localiza en las ibe as de los íos poblados o mados po pequeños g upos de cabañas. La apa ición de la me alu gia en el Medi e áneo o ien al y su pos e io expansión al oes e, no hace o a cosa que consolida el desa ollo ag ícola y pas o il, necesi ando nue os e i o ios y núcleos p eu banos que ienen como base undacional los poblados p ima ios de las comunidades ag ícolas iniciales. Las ie as con yacimien os mine os se con ie en en ocos de desa ollo de una incipien e cul u a u bana que es ablece una sup emacía e i o ial, p omo iendo una desigualdad que e mina á gene ando nue os elemen os di e enciales en la escala social y una especialización de cie as zonas del e i o io inculados a la exis encia y explo ación de mine ales, p incipalmen e cob e. Se á en la “Cul u a de los Milla es”, co espondien e a la Edad de B once I (3.000 – 2.200 a. C.), ubicada en la zona del es e me idional de la Península, donde más cla amen e se dan las condiciones an e io men e expues as. Dos cues iones impo an ísimas apa ecen ligadas a es a cul u a, el megali ismo y la apa ición de aso campani o me. Las cons ucciones megalí icas son de a ios ipos, dependiendo del amaño, de las peculia idades o males, an o en plan a como en sección, y de sus mé odos cons uc i os. Los dólmenes, como se les llama a es as cons ucciones megalí icas, des inadas a los en e amien os y i os une a ios, pueden clasi ica se según los ipos siguien es: de caja, cons i uido po una especie de cáma a con una g an losa como cubie a, de pequeñas dimensiones y es uc u a simpli icada; de co edo , cuando a la cáma a an e io se le añade una en ada en o ma de co edo ; y de gale ía cuando la cons ucción son dos pa edes ap oximadamen e pa alelas y no se puede dis ingui el co edo de la cáma a. El des ino de es as cons ucciones e a acoge el i ual une a io, pe o en es e caso los en e amien os e an colec i os en e a los indi iduales, o de pa eja, que ue on ípicos del Neolí ico. Con espec o al su peninsula debe íamos des aca en la zona occiden al, los dólmenes de Vie a, de una sola sala al inal de un co edo , y el de Rome al, que apo a como singula idad la o ma de cub i las dos salas con una alsa cúpula ema ada con una g an losa, ambos pe enecen al ipo co edo y es án localizados, jun o con el de Menga que es del ipo de gale ía, en An eque a A qui ec u a (en Andalucía) 25 (Málaga), a los que hay que añadi el dolmen de Ma a ubilla (Se illa) y Pozuelo (Huel a). Y en la zona o ien al los dólmenes del á ea de los Milla es (Alme ía) y el poblado del Ce o de la Vi gen en O ce (G anada). Coe ánea con la apa ición de las cons ucciones megalí icas y el con ac o con las cul u as o ien ales que enían en busca de me ales, su ge o o enómeno cul u al, asociado a la me alu gia del b once, el aso campani o me. A pa e de la polémica de su o igen, lo que nos in e esa esal a es la localización de un oco de di usión a oda la Península en el alle del Guadalqui i (Ca mona), jun o con los Milla es, que es o a de las localizaciones ele an es, y sumados a los impo an es yacimien os de mine al en la zona, dan o igen a la “Cul u a del A ga ”, la más impo an e que se desa olla en la península en la Edad de B once II (2.500 – 1.500 a. C.) y que ex iende su hegemonía en un la go pe íodo has a la Edad de B once III (1.500 – 900 a. C.) du an e el cual se p oduce la llegada de los pueblos cél icos a la Península. Las consecuencias inmedia as que p odujo el cambio de una economía dep edado a a una economía p oduc i a suponen el aumen o y desa ollo de los poblados y la e olución de la a qui ec u a y de la o ganización de los asen amien os, que es ablecen una u ilización del espacio p opio de las sociedades ag ícolas, mos ando una e olución an o desde el pun o de is a ecnológico como social. La mo ología y la dis ibución de es os asen amien os, elacionados con la apa ición de nue as o mas económicas con base en las a eas ag ícolas, p omue en un mayo seden a ismo y es abilidad en las poblaciones. El seden a ismo es el elemen o más no edoso y signi ica i o que conlle a el habi a ag o-pas o il, aunque no se excluye la posibilidad de poblados p o isionales en e los cazado es- ecolec o es, la e dade a seden a ización se p oduce con la apa ición de nue as ue zas p oduc i as. Una explo ación más in ensi a de los ecu sos desde la nue a o ien ación económica necesi a un medio ísico más di e si icado en las p oximidades de los asen amien os, lo que p omue e campamen os de mayo es dimensiones y po lo an o un mayo es ue zo o ganiza i o del espacio que si e de localización a las edi icaciones que o man pa e de él, y p omue en en de ini i a un mayo es ue zo a qui ec ónico. No obs an e, podemos plan ea algunas p ecisiones e e en es a la mane a en cómo se p oducen los asen amien os y cómo se adquie e una cie a conciencia del e i o io. El p oblema de la habi ación, se esuel e ap o echando los acciden es geog á icos, luga es de ab igo y es ibaciones dominan es, y en la medida que se desa ollan las sociedades se es ablece un p oceso que a de la cabaña has a la casa. A las comunidades cazado as- ecolec o as le co esponde ía un ipo de habi ación de pequeñas cabañas ci cula es con cimien os de pied a o ca ados en el e eno, po ejemplo los yacimien os encon ados en la zona de Huel a ipo silos, de osos ca ados en el e eno y odeados de zanjas, llamados “papau as”, A qui ec u a (en Andalucía) 32 po icado y o namen ado pasa a con e i se en el siglo IV en e ede o, a despobla se, e incluso a se sopo e de en e amien os. Pe o la esis de una p og esi a degene ación lineal de las g andes u bs omanas es á ac ualmen e pendien e de ma izaciones as la ecien e apa ición del Pala ium más g ande, has a el momen o exca ado en el impe io, en el pa aje de Ce cadilla a las a ue as de Co duba en di ección No oes e. Fechado a inales del siglo III se a a de un complejo de di e en es salas adiales a iculadas po un c ip opó ico -gale ía semici cula semien e ada- de 150 m de longi ud. La mayo ía de las ciudades adquie en un ue e ca ác e u al dependien e de la ag icul u a, que, en el caso de cen os u banos de mayo impo ancia, juegan el papel de me cado egional de su e i o io adyacen e. Los g andes p opie a ios de ie as dejan la ciudad y se an a i i al campo e o zándose el enómeno, que ya al inal del impe io omano o igina los g andes es ablecimien os ag a ios: las illae us icae, que apa e de las más conocidas de Ecija y To ox, ienen un g an desa ollo en las zonas de Ca mona, Lo a del Río, Alcalá del Río y Se illa, pe o sob e odo en el á ea de Los Alco es, donde se dan g andes supe icies ag a ias de cul i o, en las que exis en ins alaciones y cons ucciones espaciosas, ce canas a pozos y que gene an a cie a dis ancia, pe o elacionada con la illae, pequeñas aglome aciones esidenciales. A inales del siglo IV se p oducen sucesi os acon ecimien os, como son los mo imien os sociales que en en ándose al pa iciado omano ocupa on el no es e de Hispania, las incu siones de los pueblos be ebe es del no e de Á ica en la Bé ica, la p esión de los pueblos desplazados hacia el su po la in asión de los hunos, y inalmen e sue os, ándalos y alanos i umpen en Hispania po Ronces alles y se epa en el e i o io hispano sin apenas es ue zo bélico. Se desconoce con exac i ud los mo imien os y asen amien os de es os pueblos en los p ime os y con usos años de la ocupación, pe o el esul ado inal es que los ándalos asdingos, después de desplaza a los ándalos silingos, se es ablecie on en la Bé ica. Los isigodos llegan has a el Su , bajando po la cos a de Le an e y al no pode pasa a Á ica, uel en sob e sus pasos y se es ablecen en el Su oes e de F ancia. Son los Sue os los p ime os en es ablece un eino de cie a es abilidad que co espondía e i o ialmen e a las p o incias omanas de Gallaecia, Lusi ania y Bé ica, quedando la mi ad peninsula has a el Es e como e i o io omano de ac o, es ableciéndose un pac o en e omanos y isigodos pa a ena el a ance de los sue os, que e mina po consolida , después de los en en amien os, una zona ocupada po godos (Campus Go ho um) en la mese a no oes e de la península. Los einos ge mánicos, ag icul o es y ganade os ue on e íme os a escala his ó ica. Las ie as que ocupa on su ie on e ocesos demog á icos, las ciudades se despobla on y las o mas cul u ales hispano- omanas ue on desapa ecie on. A qui ec u a (en Andalucía) 33 La condición de nómadas de los pueblos ge mánicos que ocupa on la Península iene como consecuencia el que no exis an nue os asen amien os, ni ob as de in aes uc u a que esal a , su base es el campamen o y i en del pas o eo y del saqueo. Los in en os expansionis as de los sue os hacia el Es e aen como eacción la ocupación po pa e de los isigodos del cen o y su peninsula , p ime o, y con pos e io idad del Es e, llegándose, una ez ecupe adas las zonas cos e as del su ocupadas po Bizancio, a la uni icación peninsula bajo el pode isigodo. La o ganización e i o ial esul an e de es a uni icación oma como modelo la es ablecida po los omanos, siendo la Bé ica la única que su e una nue a di isión en dos pa es: la occiden al pasa a se Hispalis y la o ien al oma el nomb e o igina io de la Bé ica. El siguien e escalón o ganiza i o se le asigna a de e minados encla es u banos que iene la esponsabilidad del con ol de su e i o ium, ju isdicción an o ci il como mili a . Una ez consolidado el eino isigodo, el es ue zo p incipal es el de o i ica disminuyendo la pe meabilidad del e i o io median e encla es de ensi os, an o en el Es echo de los a aques bizan inos y be ebe es, como en el No e. P oduciéndose un paula ino cambio de men alidad que supe a el concep o de pe enencia ge mano -clan, ibu-, pa a asumi el concep o de e i o ialidad he ede o de la cons ucción e i o ial hispano- omana. Pe o es a asunción de la cons ucción e i o ial hispano- omana iene una a ian e impo an e con espec o a la an e io , que d enaba sus ías de comunicación hacia la cen alidad de Roma. Los isigodos usan las ías omanas cuando les in e esa. Pe o la nue a cen alidad polí ica de Toledo con igu a un nue o eje peninsula , que pa iendo de Gades, ya en plena decadencia, y coincidiendo con la ía Augus a pasa po Hispalis y Co duba, en ez de segui hacía Cás ulo oma di ección no e di ec a hacia Toledo, Za agoza y Ta agona. Se pasa de un modelo de ías en abanico y con e gen es hacia el Es e, a un modelo de cen alidad con Toledo como e e encia. A lo que hay que añadi un hecho de g an ele ancia, como es la legislación que se p omue e sob e las calzadas omanas, que es ablece la obliga o iedad de espacios lib es a ambos lados de las u as con el obje i o del que caminan e pudie a descansa , así como la acul ad de los iaje os de des ui odo ipo de ce cados que impidie an su desplazamien o, o que se pudie a u iliza los má genes del camino pa a o aje de los animales. Es e nue o eje, que To es Balbás llama á “la u a axial de al-Andalus”, cuyo in e és es aba en e o za la cen alidad polí ica de Toledo, y po encia el auge de la na egación lu ial y el modelo de comunidades u ales que debió segui un esquema de au osu iciencia, disminuyendo las in ensas comunicaciones an e io es en el e i o io hispano que de i a á con el iempo en una o ganización de á eas egionales. A qui ec u a (en Andalucía) 34 El con ol del e i o io en Al-Andalus Más allá de las polémicas de si la in asión á abe obedecía a los apoyos de pa e de la nobleza isigoda con a Rod igo, o e a un plan p e is o de an emano, lo cie o es que se ca ac e izó po su apidez, audacia y acilidad. En muy poco iempo casi oda la Península queda en manos á abes, excep o la co nisa can áb ica en el No e. Todo el e i o io conquis ado ecibe el nomb e de al- Ándalus. Al-Ándalus desa olla una ci ilización eminen emen e u bana inculada a una economía me can il, es ando el mundo u al y su g an capacidad p oduc i a supedi ada al abas ecimien o de las g andes ciudades y al come cio ex e io . Los musulmanes se asen a on inicialmen e en las ciudades p eexis en es, las cuales se amplia on, o i ica on, y do a on de nue os ecin os palaciegos y eno ado equipamien o, es i uyendo pa e del al o g ado de cons ucción y ocupación del e i o io omano que paula inamen e se había debili ado con la p esencia de los pueblos ge mánicos en la península. La o ganización del e i o io se es ablece, p incipalmen e, desde el aspec o de la dominación y con ol, con encla es que impiden la pene ación del enemigo. Son las plazas ue es, los cas illos y demás elemen os de ensi os con el apoyo de las ciudades amu alladas quienes es uc u an y con olan el e i o io y eje cen el dominio desde su p esencia. Se gene a una mane a peculia de elación en e el medio ísico y las ealizaciones de ensi as conocida como las ma cas: zona on e iza, de ci cunsc ipción mili a en pe manen e es ado de ale a y gue a, que con el a ance de los einos c is ianos a desplazándose hacia el Su , cons i uyendo una es uc u a e i o ial lineal de asen amien os o i icados y comunicados. El sis ema de asen amien os y de encla es de ensi os se ealiza de o ma di e en e a ambos lados de la on e a. Del lado c is iano, el e i o io se o ganiza en es ámbi os con un iple sis ema de asen amien os: illas base de abas ecimien o -Je ez, Se illa, Ca mona, Ecija, Có doba, Jaén, Úbeda, Baeza, Segu a, e c, en el alle del Guadalqui i , plazas ue es en segunda línea, y o es y cas illos en p ime a línea. Es a je a quía de asen amien os no se p oduce del lado naza í, donde es uc u a poblacional y mili a coincide en los mismos encla es. La co dille a Subbé ica y sus alles ci cundan es es ablece án du an e ce ca de 250 años la úl ima on e a del eino naza í. Complemen a ia a las ma cas, ci cunsc ipciones e i o iales on e izas, exis en las co as que son ci cunsc ipciones e i o iales in e nas asimilables a p o incias. Es a dualidad de o ganización e i o ial es cohe en e con la necesidad exis en e de con ol. La p opia di e sidad de clanes be ebe es, si ios, yemeníes, y o os, que se asien an en la Península plan ea un epa o del p opio e i o io de al- Andalus. Los be ebe es ocupa án gene almen e las co as de las sie as, quedándose los clanes á abes con las co as más é iles de los alles, lo que da á luga a un e i o io en al amen e u banizado y, como an e io men e hemos A qui ec u a (en Andalucía) 35 plan eado, con una impo an e capacidad ag a ia, an o pa a el abas ecimien o como pa a el come cio, que jun o a la ac i idad me can il cons i uían la base de la economía andalusí. Los musulmanes localizan la ac i idad come cial y me can il en las an iguas ciudades omanas, que amplían, enomb an y do an de los elemen os ca ac e ís icos de su cul u a u bana: la medina en el cen o, donde es án ubicadas la mezqui a mayo , el zoco, los baños, a pa i de la cual los a abales c ecen unos al lado del o o, con la peculia ca ac e ís ica de su au osu iciencia u bana al con a con mezqui a, me cado y baños cada uno de ellos, de iniendo una de las ca ac e ís icas de la ciudad musulmana -su cons ucción po ag egación, que do a a la imagen u bana de una supues a al a de egula idad al no e idencia se su o den in e no-. Las edi icaciones ep esen a i as de lo público cob an la impo ancia de con e i se en e e en es y elemen os de o ien ación en el magma indi e enciado de lo esidencial, que cons i uye la o a ca a de la moneda de la comp ensión u bana musulmana, el ámbi o de lo p i ado. La concepción de la ciudad musulmana cons uye una dico omía cla a en e lo público y lo p i ado. El espacio público donde se desa olla la ida ciudadana, -el me cado, la mezqui a- iene en el homb e la igu a p edominan e, mien as que el espacio p i ado -la casa- es á ese ada de las mi adas ex añas y domina la igu a de la muje . Sólo cuando el país es uni icado po Abde amán I, el p ime omeya de al- Ándalus, se cons uye una o ganización p opia y au ónoma, desligada de las he encias isigodas an e io es, y se consolida un es ado musulmán independien e, a i mado su iden idad con una undación eligiosa sin p eceden es, la mezqui a de Có doba. A pa i de es e acon ecimien o y a pesa de la pe manen e con ienda con los einos c is ianos, la cul u a de al-Andalus desa olla una capacidad sin p eceden es en sus ealizaciones. La mezqui a mayo de Có doba, edi icada jun o a la calzada omana que con inuaba del puen e, es inicialmen e un ecin o cuad ado de casi unos 80 m. de lado, que luego en sucesi as ampliaciones, ealizadas po Abde amán II, al- Hakam II y la úl ima po Al-Mansu b. Abi´Ami , alcanza su ac ual dimensión de 128 x 179 m. Cons i uye una de las ealizaciones más deslumb an es del pode Omeya, a lo que con ibuyó el que las sucesi as ampliaciones no des i ua an la es uc u a o iginal, man eniendo la escala de los dobles a cos de he adu a supe pues os de la sala in e io de ezos y la unidad de la imagen se iada de dicha sala. Abde amán III hizo cons ui el nue o y monumen al almina de sección cuad ada que se i ía de e e encia a los igualmen e amosos de Se illa y Ma akech. El a án cons uc o de Abde amán III se p olongó en la ampliación del Alcáza de Có doba y sob e odo, en cuan o omó el í ulo de cali a, en la p omoción de una nue a ciudad polí ico-adminis a i a y esidencia cali al, Medina al-Zah a, A qui ec u a (en Andalucía) 36 si uada a dos leguas de Có doba a los pies de la sie a, edi icada sob e es pla a o mas escalonadas: la supe io des inada a palacio del cali a, la cen al a ja dines y la in e io co espondien e al á ea adminis a i o-come cial y a la mezqui a. Su esplendo du ó has a que al llega al ono al-Mansu b. Abi ´Ami unda su p opia ciudad de gobie no Medina al-Zahi a. Los almohades, a pesa de su asce ismo inicial que p osc ibía cualquie ipo de lujo, cons uyen la nue a Mezqui a Mayo de Se illa, de diecisie e na es, y de una su ileza o mal que despe ó admi ación has a en la c is iandad, de la que sólo queda ac ualmen e el pa io, con pa e de sus al as a cadas de lad illo, las Pue as de Pe dón y de O ien e y el almina , ala de de la cons ucción en lad illo de 50,85 m. de al o, le an ado en plan a cuad ada con un elemen o cen al sob e el que se desa olla una ampa que da acceso a la pa e supe io de la o e, cuyo ema e o iginal ue sus i uido, después de la oma de la ciudad po Fe nando III, po la co onación que ac ualmen e puede admi a se. En las edi icaciones mili a es, los almohades, p oduje on una p o unda eno ación sob e odo en los sis emas de lanqueo, con la apo ación de las o es alba anas, elemen o sepa ado de la mu alla y unida median e un doble pa ape o al ecin o, cuyo ejemplo más di undido es la To e del O o en Se illa. La o aleza de Alcalá de Guadai a, con su excelen e posición es a égica y compues a de es ecin os de ensi os, y la Alcazaba de Málaga, con dos mu allas odeadas de o es, son ealizaciones impo an es de es a eno ación en las cons ucciones de ensi as. Pe o son los naza íes en G anada quienes lle an a cabo el p og ama edi ica o io más complejo y so is icado sob e el ce o ocoso de la Sabica, en el luga llamado al-Ham a -la Roja-, que empieza con las p ime as de ensas de Muhammad I, que ap o echa las condiciones na u ales, y sigue con Muhammad II que p osiguió las ob as y se le a ibuye la cons ucción de las To es de las Damas y de los Picos, en la ca a no e. La Alamb a a p incipios del siglo XIV había adqui ido po las dimensiones de sus edi icaciones la condición de una ciudad independien e del ecin o u bano g anadino. Muhammad II hizo cons ui una Mezqui a y Mayo y los baños públicos, y sucesi amen e los sul anes naza íes ue on e igiendo palacios, o es, salas, pa ios que no hicie on sino e o za es a condición de ecin o u bano au ónomo, de ciudad sob e la ciudad, en una a iculación de ecin os, a enidas, albe cas, de inigualable p ecisión planimé ica. Yusu I y Muhammad V con inúan aumen ado el p og ama, que a desde las o es de Candil, Cau i a, Machuca, y de Coma es, pasando po los pa ios de la Albe ca y de los A ayanes, pa a culmina en el pa io de los Leones, odeado de las cua o salas de Mocá abes, de los Reyes, de los Abence ajes y de las Dos He manas, que a a és de una sala da acceso a la alcoba-mi ado de Da axa, pa a culmina en la hue a-ja dín del Gene ali e. El p og ama esidencial cons i uye una de las peculia idades más de ini o ias de la cul u a musulmana en al-Ándalus. La casa, como ámbi o po excelencia de lo A qui ec u a (en Andalucía) 37 p i ado, basa su o ganización o mal en el pa io, que si bien es he encia del omano, niega su pe meabilidad, al egis a se desde el ex e io a a és un es íbulo acodado, pa a cons i ui se en cen o de la ida domés ica. Al ededo se si úan salas poco p o undas con en ilación exclusi a al pa io ampa adas bajo la gale ía, que en plan a al a da acceso a las es ancias emeninas, úl imo ecin o de lo ín imo. Rees uc u ación e i o ial y eno ación u bana A inales del siglo XV y p incipios del de XVI, coincidiendo con dos acon ecimien os que ienen luga en Andalucía: la oma de G anada, que es ablece las bases pa a una u u a uni icación de los einos y e i o ios peninsula es; y la salida de Palos de Mogue de la expedición en busca de una u a al e na i a po el oes e a los países o ien ales; su gió en el ámbi o eu opeo una economía-mundo, que enía a con i ma la culminación del p oceso de ánsi o del sis ema eudal al nacien e sis ema capi alis a. Cohe en e con es a si uación el e i o io eu opeo su i á modi icaciones en su es uc u a, he ede a del eudalismo, enden es a uncionaliza el papel de cen o en el sis ema-mundo. El eino de España se cons i uye en la cabeza de puen e de la necesa ia expansión del olumen geog á ico que el sis ema de la economía- mundo necesi a como condición pa a su consolidación, a a és de la c eación de un apa a o de es ado ela i amen e ue e. El sis ema e i o ial eudal o ganizado cohe en emen e pa a economías ela i amen e pequeñas y ela i amen e au osu icien es a a su i una ees uc u ación a ni el eu opeo, en gene al, y español, en pa icula , enden e a consolida una ed de comunicaciones que hicie a pe meable Eu opa al come cio c ecien e, base de la ac i idad me can il. Se illa se á inicialmen e cen o de ecepción y dis ibución de oda la ac i idad come cial con las Indias y se con e i á en la p ime a me ópoli de es a economía-mundo. Es ácil cons a a que a es a ees uc u ación e i o ial le co espondió una eno ación u bana sin p eceden es de aquellas ciudades, que se bene icia on de las nue as ac i idades come ciales y me can iles. Se án las ciudades del Su peninsula , jun o con las cas ellanas, obje i os p io i a ios de es a necesa ia ans o mación, donde el p og ama humanis a ope a como el disposi i o más e icaz, a la ez que a i ma su capacidad de acionalización de los ejidos polies a i icados de la ciudad medie al. Pe o no es sólo azón u bana, es ambién, y sob e odo ideología uncional con el nue o sis ema eme gen e, e ins umen o que liquide cualquie es igio del pasado medie al. Mucho más en el caso andaluz cuando al pasado medie al se le añade la cons an e y p esen e imagen de su pasado islámico. A qui ec u a (en Andalucía) 38 Bas a señala algunas ac uaciones emblemá icas: la p ime a, del i ine an e ey Ca los V, pa a su palacio en el sola que queda as el de ibo de las caballe izas de la Alhamb a, donde el a qui ec o Ped o Machuca inse a su p opues a, que a pesa de la ingenuidad de su a iculación con la áb ica naza í, e idencia una eno ación adical e incluso iolen a de la imagen musulmana p eexis en e y que no sólo alcanza a lo con unden e del ipo elegido, sino ambién al igo con que es á a ado el lenguaje a qui ec ónico como mani es ación de la nue a y iun an e ideología humanis a. La segunda ambién en G anada, p e ende dila a el mismo discu so a un ámbi o menos simbólico en lo polí ico, pe o más ele an e de ca a al pueblo, al enca ga a Diego de Siloé la di ícil a ea de bo a odo es igio gó ico de la undación ca ed alicia, de la que sale ai oso mos ando una g an capacidad en el manejo de la sin axis de los ó denes al se capaz de ans o ma unas azas gó icas en un discu so de inequí oco ca ác e humanis a, a pesa del uso desp ejuiciado de los códigos y uen es clasicis as. Es a capacidad de manejo del lenguaje clasicis a en Diego de Siloé, se p olonga como capacidad de expe imen ación en la igu a de And és de Vandel i a. Dos ejemplos que compa en el mismo p og ama, -la ealización de una sac is ía-, con igu an una ayec o ia que nos pe mi i ía comp oba sus desp ejuiciadas in es igaciones: la p ime a en la iglesia del Sal ado de Úbeda, cuyas azas se a ibuyen a Diego de Siloé y que Vandel i a e mina, añadiéndole po enca go pos e io , el cue po de la sac is ía es iado del eje de la iglesia, que gene a a i icialmen e un p oblema obligándolo o za las soluciones o males. La segunda, en la Ca ed al de Jaén, cuya sac is ía se esuel e con una es uc u a mu a ia de supe posición de a cadas, en cla a e e encia a uen es clasicis as. Pe o se á en el Hospi al de San iago de Úbeda donde Valdel i a lle e más lejos su a án expe imen alis a, con unas azas desag egadas, donde pa io, gale ía y dependencias anexas, desmesu ada escale a, iglesia y sac is ía, hacen de ondo de una eno me c ujía de en ada en elación al es o del conjun o, jalonada po dos imponen es o es, e idenciando es a más pendien e del papel pe suasi o que debe ansmi i el edi icio, si uado a las a ue as del ecin o u bano, que de la uni a iedad abs ac a de su plan eamien o planimé ico. Pe o la nue a es uc u ación e i o ial que eclama la cen alidad de Se illa como sede del monopolio come cial con la Indias, concen a en es a ciudad una se ie de in e enciones que son pun os de apoyo undamen ales en las as o maciones u banas del sola musulmán-medie al se illano. El p oblema que su ge de la p opia o ganización u bana medie al basada en las collaciones, o ma de epa o del sola u bano, an o a los que in e inie on en la conquis a c is iana de la ciudad, como a las ó denes mili a es y eligiosas. Es as collaciones uncionan como pa es au ónomas con uncionalidad especí ica y je a quizada, donde la iglesia, -an igua mezqui a en la mayo ía de los casos-, es cen o de la o ganización de las ac i idades ci iles, eligiosas y me can iles, cons i uyéndose en au én icos mic ocosmos que do an a la ciudad de una es uc u a policén ica. A qui ec u a (en Andalucía) 39 Se á el i ine a io seguido po Ca los V en su en ada en 1526, con mo i o de su boda, cons i uyendo un eje i ual No e-Su desde la Maca ena, pasando po S a. Ma ina, San Ma cos, San a Ca alina, El Sal ado , pa a llega a las g adas de la Ca ed al, el elemen o capaz de a icula y je a quiza la o ganización molecula y policén ica de la ciudad musulmana-medie al, jun o con el p og ama humanís ico que end á apoyado po F ancisco del Cas illo, desde el Cabildo Ca ed alicio, y po un pa iciado u bano en iquecido, los episodios de una eno ación u bana que es ablece á dos o ien aciones: la p ime a, más uncional, espondiendo a las demandas que in oduce la nue a o ganización el come cio y la ac i idad manu ac u e a, do ando de se icios a la ciudad, mejo ando su in aes uc u a y c eando nue os ámbi os de elación; la segunda, más undacional, que incula el iun o polí ico-mili a y eligioso c is iano al lenguaje clasicis a, p e endiendo liquida con es a ope ación cualquie es igio del pasado islámico. La ans o mación de la laguna, -an iguo b azo del ío, en Alameda de Hé cules ealizada po el asis en e Conde de Ba ajas, que do a a la ciudad del espacio u bano de ocio más emblemá ico- y las O denanzas de 1527, -que con ibuyen a la acionalización de in e enciones u banas-, o man pa e del p og ama más uncional. Pe enecen a la o ien ación más undacional: la so p enden e con inuidad de las supe icies que consag an la unidad espacial de la Sala Capi ula de la Ca ed al, a ibuida a F ancisco del Cas illo; el inquie an e expe imen alismo espacial de He nán Ruiz II, en la iglesia del Hospi al de Las Cinco Llagas, al no lle a has a el suelo las pilas as que sopo an las cúpulas, haciéndolas descansa sob e unos capi eles-péndolas que a i man su ing a idez, aumen ada con el ecu so de in oduci bajo la balconada del p ime o den, las umb ías capillas la e ales que no hacen sino e o za con su zona de somb a la ola ilidad del conjun o. Pe o sob e odo, el eje cicio más emblemá ico de la ideología iun an e, lo ealiza He nán Ruiz II en la co onación del an iguo almina almohade, con el cue po de campanas que ema a la es a ua del T iun o de la Fe, popula men e El Gi aldillo, ala de de conocimien o cons uc i o que mues a una g an capacidad de ensamblaje de los elemen os del lenguaje clasicis a en un p og ama al amen e condicionado po la edi icación p eexis en e, que se con ie e en hi o u bano po excelencia, cons i uye la e e encia iden i a ia de la nue a ciudad. Es a supues a iden idad, en e p og ama de eno ación u bana y p oyec o impe ial, acasa po el gi o impues o po Felipe II a la polí ica impe ial, que ae á como consecuencia la ans o mación de la concepción e i o ial an e io , en i ud de la nue a cen alidad, que desde ese momen o, juga á Mad id como sede del pode . Las nue as concepciones a qui ec ónicas que Felipe II impone son con a ias a la plu alidad de endencias, capacidad de expe imen ación y o iginalidad que la a qui ec u a andaluza había pues o de mani ies o en sus ealizaciones, que p opiciaban los dis in os pode es ci iles, que a pa i de ese momen o quedan supedi adas a las necesidades uncionales del monopolio. A qui ec u a (en Andalucía) 40 Del eje No e-Su que p e endía a icula la o ganización molecula de Se illa, se pasa a la secuencia u bana de la Aduana, Casa de la Moneda, Casa Lonja, que más allá de la ans o mación de la ciudad p e ende impone con su p esencia y uncionalidad, el p oceso de acionalización ins i ucional del monopolio, como ins umen o del pode impe ial. La Casa Lonja ac ual A chi o de Indias; cuyas azas p epa a Juan de He e a y cons uye Juan de Minja es, es, de las es ealizaciones, la que asume de mane a más e iden e su papel de se imagen ma e ial de las abs ac as elaciones del pode . Si uada en e la Ca ed al y las mu allas del Alcáza , su ge sob e un pedes al escalonado que sal a el desni el del e eno, con cua o achadas idén icas, que encie an una c ujía pe ime al de 200 pies de lado, se ida po una ancha gale ía y pa io cen al. Las achadas p esen an dos al u as con un o den oscano apilas ado, y es pue as cada una, dos alineadas con las gale ías y o a cen al, en las esquinas y coincidiendo con las gale ías, donde se duplica el apilas ado pa a asumi la imagen de o e, los pa amen os en e las pilas as pé eas son de lad illo ojo. En las azas de He e a sólo exis en, en plan a baja, cua o ámbi os ce ados que se co esponden con las cua o esquinas del edi icio, el es o es un pó ico abie o, con inuo y pe meable en cualquie di ección. De es a o ma el edi icio se con ie e en a io u bano, que aco a y especializa una pa e de la ciudad, sin que pie da su ca ác e público. Pa a He e a, aposen ado de Felipe II, la a qui ec u a es una mane a de conoce el mundo y no solo un conjun o de ins umen os ope a i os pa a in e eni en lo edi ica o io y lo u bano. La Lonja como edi icio exen o, desalineado de la Ca ed al, se ea i ma como una me á o a de la nue a ciudad, sede única y dis anciada de la azón que el pode impone. Es a pa i de la é ea acionalización que impone el gobie no ilipino, que sin desp ende se del legado polí ico an e io , insis e en la cons ucción de un impe io-mundo en e a la mayo e icacia de los pequeños es ados en el seno de la nacien e economía-mundo, desde donde podemos comp ende las icisi udes po las que pasa el Reino de España has a con e i se en una po encia semipe i é ica, de segunda ila, en el escena io eu opeo. Po an o la alen ización del c ecimien o del siglo XVII no ue esul ado de la c isis del sis ema mundo, sino pa e del p oceso de su consolidación. La cues ión es que en nues o caso, el inexo ablemen e c ecien e las e económico de una es uc u a de pode o ien ada a a o ece un sis ema impe ial suponía, a medio plazo, la imposibilidad de compe i con el es o de es ados eu opeos po la hegemonía en el ámbi o de la economía-mundo capi alis a. A p incipios del siglo XVII, cuando oda ía el pode y con ol ideológico an e io seguía ope ando, la c ea i idad a qui ec ónica es á oda ía inculada a la acionalidad en el manejo del lenguaje clasicis a, como p ueba de la condición in elec ual que poseía el abajo p o esional de a qui ec o. Di ícilmen e pod íamos encon a mejo ejemplo que el de Juan de O iedo, que como pla ea A qui ec u a (en Andalucía) 41 el p o eso Pé ez Escolano, asciende desde e ablis a-escul o , donde adquie e des eza y expe iencia en el manejo del lenguaje y de lo e íme o, has a la de a qui ec o, a pa i de la opo unidad de ensaya de e minados modelos pa a se i de expe iencia en su p opues a, elegida pa a le an a el g an úmulo une a io de Felipe II en la Ca ed al de Se illa. A pa i de aquí, le su ge la opo unidad de abaja en a ias p opues as con en uales, siendo la Me ced, hoy Museo de Bellas A es, con g andes al e aciones en el in e io y achada, y S a. Cla a algunos de los más in e esan es a des aca . Culminada su labo p o esional como ingenie o en las cos as gadi anas y en el Pi ineo, mue e en el asal o pa a la oma mili a en Ca agena de Indias. En el ma co de las calamidades inancie as y epidémicas po las que pasa Andalucía y den o del ambien e de con on ación social y p esión eligiosa, se llegan a suspende las ep esen aciones ea ales po dos eces y du an e bas an es años du an e es e siglo. La ins i ución eligiosa se ap opia del d ama como ep esen ación colec i a, a a és de sus múl iples y a iados ce emoniales, del que puede se un ejemplo, la ida de Miguel de Maña a, p omo o del Hospi al de la Ca idad ealizado po Be na do Simón de Pineda, que lab a sob e los mu os de la A a azanas medie ales un p og ama iconológico pe ec amen e adecuado a la e ó ica pe suasi a de la época. En la o a pa e de Andalucía, Alonso Cano, en la misma línea de p ese a una cie a acionalidad en el manejo del lenguaje clasicis a ealiza la achada de la Ca ed al de G anada. De igual ascendencia se ían los abajos de Eu asio López de Rojas pa a la achada de la Ca ed al de Jaén, con lo que en amos de lleno en la elación ecunda que el p oblema de las achadas inconclusas o mejo ables, obligando desde la necesidad de expe imen a nue os elemen os pa a pode soluciona es e ipo de p oblema, a una nue a eelabo ación de lo ep esen a i o. Po ada y e ablo se án el banco de p ueba de las múl iples posibilidades que el lenguaje, libe ado de su componen e acional y sin ningún eque imien o p og amá ico ni cons uc i o, pueda eco e en sus p opues as más exaspe adas la acumulación deco a i a, como e ó ica e ins umen o de p opaganda de lo eligioso y de la e ca ólica. A mediados del Siglo XVII, es e p oceso se adicaliza en ando en un deli io deco a i o, donde odo queda cubie o pa a que ningún acío e idencie la pob eza de los ma e iales o alguna o a cues ión de mayo en idad a qui ec ónica. Leona do de Figue oa en Se illa, con una p oducción as ísima y p olongada en el iempo en su dinas ía, es el des inado a consolida es e discu so, donde lo deco a i o en endido como e ó ica global se inse a en las endencias in e nacionales, aunque en algunos momen os ope e con su ins umen al más p opio que su ge de la expe iencia de los e ablos, y que an a con igu a el modelo de lo supe pues o, en endido como au én ica másca a bajo cuya capa queda ocul a an o la pob eza es uc u al como la de los ma e iales A qui ec u a (en Andalucía) 48 Los úl imos 300 años de mona quía absolu a se sos enía económicamen e g acias a la en ada de los dine os indianos, pe mi iendo a la Co ona man ene se ic iciamen e como g an po encia, sin ene que p oduci una e o ma iscal que oca a los p i ilegios de la nobleza y el cle o. La necesidad de abo da una e o ma polí ica que pe mi ie a la mode nización del es ado y el in de los p i ilegios c is aliza en la Cons i ución que p omulgan las Co es de Cádiz, que en e o as cues iones de g an calado como la libe ad de p ensa, la abolición de los seño íos y la abolición de la Inquisición, p omue e una adical eo ganización polí ico-adminis a i a del e i o io español. Desapa ecen los concejos, se sup imen las an iguas di isiones de los einos e in endencias y se c ea una di isión e i o ial po p o incias, con un gobe nado ci il a la cabeza y gobe nada po una Dipu ación P o incial. Todo el e i o io nacional queda egula izado y acionalizado, p oduciéndose una uni o mación capaz de pe mi i la implan ación de un modelo polí ico- adminis a i o cen alizado. Las p o incias andaluzas son seis: Se illa, Có doba, Jaén, G anada, Málaga y Cádiz, es ando la ac ual Huel a abso bida en Se illa y Alme ía en G anada. El c i e io de di isión p o incial e a que la ex ensión ue a lo más simila posible; que la o ma se egula iza a en elación a c i e ios geog á icos, cuencas de íos, cadenas mon añosas; y que su núme o e i a a pa iciones excesi amen e g andes. La llegada en 1814 de Fe nando VII supone un inespe ado e oceso polí ico, que se inaugu a con la abolición de la Cons i ución de 1812, lo que en e o as cues iones deja sin e ec o la di isión p o incial p opues a, e inaugu a en España un pe íodo de con on aciones polí icas y sociales que eco e án odo el siglo XIX, y p oduci án una cons an e si uación de gue a, haciendo es é il los múl iples in en os de eno ación social y que paula inamen e c ispa á y adicaliza á los discu sos polí icos. El e oceso que supone la pa alización de las medidas o ganizado as del e i o io e ae a una si uación an e io y bloquea el posible desa ollo económico, y como consecuencia se p oduce un es ancamien o en las ans o maciones de las ciudades andaluzas donde los cambios se án p oduc o de la ine cia de la he encia dieciochesca. La mue e de Fe nando VII, a la ez que desa a la gue a dinás ica po los p e endien es D. Ca los en e a la meno de edad Isabel II, supone la llegada al pode de los libe ales, que a pesa de sus luchas in e nas, mode ados en e a exal ados, inician un p oceso de ecupe ación de los a ances p opues os po la Cons i ución que p omulga on las Co es de Cádiz. Se ecupe a la di isión p o incial, casi la misma que ha llegado has a hoy, sup imiendo las ju isdicciones y seño íos del An iguo Régimen, y p oduciendo un modelo e i o ial cen alizado. Andalucía queda di idida en ocho p o incias: Huel a, Se illa, Có doba, Jaén, Alme ía, G anada, Málaga y Cádiz, que se i á de base pa a la o ganización A qui ec u a (en Andalucía) 49 judicial en dos dema caciones o Audiencias Te i o iales con sede en Se illa y G anada lo que con i ma á la secula di isión de Andalucía Occiden al y O ien al. Se p oduce un mo imien o e o mis a, que p e ende á con la desamo ización, a pa e de la necesidad de inancia la p ime a gue a ca lis a, la c eación de una clase media de p opie a ios que sos u ie a al égimen libe al. La desamo ización de Mendizábal (1836-1844) c ea á unas condiciones, po la desa ec ación de bienes eclesiás icos, a o ables pa a acome e algunas ans o maciones u banas en las ciudades andaluzas. Aunque su obje i o p incipal de epa o de la ie a queda á aicionado, po que la pob eza de los campesinos les impedi á el acceso a los lo es o ganizados a a és de jun as con oladas po los g andes p opie a ios, a los que da á acceso de o ma mayo i a ia y acumula án g an pa e de las ie as desamo izadas, y consolidando un sis ema de p opiedad de la ie a, sob e odo en Andalucía, que se á de ini i o en la ca ac e ización del e i o io andaluz, con i mando la es uc u a la i undis a impidiendo a la ag icul u a juga el papel de acumulación p ima ia pa a el desa ollo p oduc i o de la egión. La desamo ización al p oduci la acumulación de la ie a en pocas manos, expulsa á a los a enda a ios y campesinos, e inicia án un p oceso de p ole a ización de los abajado es del campo has a con e i los en jo nale os, mano de ob a de ese a ag ícola, a la espe a de una con a ación undamen almen e empo e a. Los jo nale os se concen aban en los encla es u ales, los cuales alcanza án un amaño desp opo cionado pa a su ac i idad económica, e minado po con i ma uno de los aspec os más ca ac e ís ico de los asen amien os u ales andaluces, el g an amaño de sus pueblos. La segunda desamo ización de Madoz (1855-1868), llamada gene al, po que enajena no solo los bienes eclesiás icos, sino odos los amo izables, an o los del Es ado como de los municipios, end á su mayo epe cusión en el ámbi o u bano, gene ando un olumen de en as u banas que incidi á en las ciudades de mane a decisi a en la p omoción de nue as in e enciones an o públicas como p i adas. Si la p ime a desamo ización c ea á las bases pa a un pe iodo de expansión del sec o ag a io andaluz al pone en ca ga muchas más ie as de cul i os; la segunda desamo ización pe mi i á un desa ollo u bano de dimensiones desconocidas has a la echa, que ac ua á an o en el cen o de las ciudades andaluzas como en su pe i e ia. Es os dos enómenos con ibui án a la pues a en ma cha del p oceso de indus ialización en Andalucía, que end án ca ac e ís icas di e sas y desigual o una. Los cul i os del oli a y de iñedos se án los que p opicien los aumen os de las ie as de cul i o jun o con los ce eales, sob e la base de la concen ación de la p opiedad ag ícola, gene ando una p ole a ización de los campesinos que se concen a en g an núme o en los pueblos que es án en el en o no de las g andes p opiedades ag a ias. Los asen amien os u ales se ans o man en g andes A qui ec u a (en Andalucía) 50 pueblos ag ícolas, como es el caso de Mo ón, Osuna, Leb ija, Je ez, Loja, que jun o con los ipos y aumen o de las ie as de cul i o p oduci án cambios sus anciales en el paisaje andaluz. Las nue as en as ag a ias y u banas, p oduc o de las desamo izaciones, son el sopo e sob e el que asien a la indus ialización andaluza, una de las p ime as de España, siendo Málaga el oco inicial con la ins alación de la side u gia de Ma bella, que, pa alelamen e a la indus ia de ans o mación i i inícola de Je ez, eclama án el inicio de la cons ucción de la ed e o ia ia andaluza, cuyo p ime ama se á el de Je ez-Los Pue os-Cádiz, buscado la salida ma í ima de su come cialización, pa a con inua el amo Se illa-Có doba, quedando pendien e, a pesa de los cons an es in en os po pa e de los emp esa ios malagueños de ace ca el ca bón co dobés a su side u gia, la pues a en ma cha del amo Málaga-Có doba, el cual no se acome e á has a la década de los sesen a, que coincidiendo con la cons ucción del amo Có doba-Manzana es comple a á la conexión con el cen o de la ed adial española. A la ez, se ealiza la pequeña conexión as e sal de U e a-Mo ón-Osuna. En los años siguien es se conec a á un amal desde G anada a la línea Málaga-Có doba y se ejecu a án los e oca iles mine os de Huel a. Es a o ma de la ed e o ia ia, que se gene a desde los eque imien os exclusi amen e de economías pa ciales, adolece de capacidad a iculado a del e i o io andaluz, po enciando la cen alidad se illana, y elegando a la pa e o ien al de Andalucía a una secula di icul ad de inco po ación a la ed de comunicaciones po e oca il. Pe o se á el sec o mine o el que concen e el mayo impulso de la indus ialización andaluza, aunque sus bene icios no e ie en sob e Andalucía, al se , en su mayo ía, concesiones es a ales a emp esas ex aje as, quedándose en Mad id los pagos po a endamien o o en a y saliendo pa a las bolsas eu opeas los bene icios de la ac i idad ex ac i a. El esul ado de la ac i idad ag a ia e indus ial en Andalucía du an e es e pe iodo es de especialización del e i o io andaluz, ya sea po los monocul i os “coma cales” del iñedo y oli a o el de la ac i idad mine a, dando luga a unas in aes uc u as demasiado uncionales con las zonas p oduc i as y elegando a las o as pa es del e i o io andaluz a una g an desa iculación, que i á inc emen ándose his ó icamen e. Ligado a es e p oceso de especialización e i o ial, la segunda desamo ización es ablece las bases de los p ocesos de alo ización sob e los que se desa olla án las ans o maciones u banas de las g andes ciudades andaluzas. La desamo ización libe a suelos u banos su icien es pa a abso be las necesidades de espacio que se eclaman, an o desde los p og amas pa a los nue os equipamien os u banos, como desde las necesidades esidenciales de los inc emen os poblacionales. A qui ec u a (en Andalucía) 51 El p oceso de indus ialización exige nue as y ápidas comunicaciones, siendo el e oca il quién asume el papel de mo ilidad de las me cancías en el in e io , p oli e ando en las ciudades a donde llega el e oca il es aciones, edi icaciones e o ia ias y azados, que inco po an al paisaje u bano una imagen no edosa, no solo po la en e gadu a de las ins alaciones, sino ambién po la inco po ación de nue os ma e iales a la edi icación que p on o se in eg a án al conjun o de la ac i idad edi ica o ia. La es ación de Cádiz, hoy en desuso, o la de San Be na do en Se illa, si en de ejemplo demos a i o de las posibilidades de los nue os ma e iales con sus g andes es uc u as de hie o y c is al pa a cub i los andenes, que enseguida como hemos plan eado an e io men e se ans ie e a o as edi icaciones, sob e odo las de ca ác e público. Hab á que des aca , inculado al e oca il, la cons ucción de muelles y emba cade os de mine ales en los pue os de Huel a, que llegó a con a con cua o y el de Alme ía. Vinculadas a la indus ialización es a ían ambién las edi icaciones ab iles o de ans o mación con base ag a ia, donde cohe en emen e se ei e a el uso de los nue os ma e iales y de la aplicación de un c i e io de sis ema ización y mon aje de elemen os, que pe mi an la se iación del p oceso cons uc i o, como pod íamos cons a a en una pa e impo an e de la edi icación bodegue a, donde se impo a modelos del ex anje o, como es el caso de la bodega de La Alcubilla en Je ez, con pa en e del ingenie o Ei el, o en las ins alaciones de la an igua Fáb ica de Tabacos de Cádiz, en el uso gene alizado de sus los elemen os es uc u ales. La o a cues ión de g an ele ancia, a pesa de su concen ación en o no a las explo aciones mine as, se ía los nue os asen amien os poblacionales, donde se localizan desde la i iendas pa a ob e os y sus edi icaciones complemen a ias - economa os, escuelas, dispensa ios, has a las i iendas de los capa aces y di ec i os-, odo pe ec amen e seg egado y je a quizado. Poblados edi icados po pa e de las compañías pa a inc emen a la e icacia p oduc i a y es ablece un mayo con ol de la mano de ob a, donde el in e encionismo de la Río Tin o Company Limi ed no solo alcanza a sus asen amien os de las explo aciones mine as, sino que ex iende su ideología an iu bana a o as in e enciones, como po ejemplo, las casas de ec eo de Pun a Umb ía o el Ba io Ob e o de Huel a. Las in e enciones u banas, que mejo an las condiciones a asadas de las ciudades andaluzas, se basan en las nue as alineaciones y ape u as cuando se p oducen en el cen o de las ciudades, y en nue os asen amien os en la pe i e ia, cons i uyendo una o ma de ac uación uncional con el ni el de c ecimien o y mode nización a escala de las economías u banas andaluzas, que no necesi an del ensanche, como en el caso de Ba celona con el Plan Ce dá, sino de ope aciones pun uales de meno escala, que end án mayo o meno capacidad de a icula se dependiendo de lo ace ado de las polí icas u banas que se p omue an y de la capacidad de los p o esionales que las p og amen y ejecu en. A qui ec u a (en Andalucía) 52 Se á ejempla la labo desempeñada en Se illa po Balbino Ma ón, esponsable como a qui ec o municipal de oda una cons elación de in e enciones de ape u as y nue as alineaciones en la ciudad, y ap o echando las posibilidades que le b inda las desamo izaciones y los enca gos elacionados con el es ablecimien o en la ciudad de los Duques de Mon pensie . Des acando sus in e enciones pa a la ins alación de la es ación y del en o no de la Plaza de A mas, la plaza de la Magdalena, plaza de D. Al onso -ac ual San Ped o-, Plaza del Sal ado , Plaza del T iun o y sob e odo Plaza Nue a, en lo que se e ie e a la ape u a de espacios públicos; siendo impo an e la labo en el azado de nue as alineaciones como Alameda de Hé cules o del puen e nue o de T iana, la in e ención emblemá ica del palacio de San Telmo como esidencia de los Mon pensie , que en complicidad con la o denación del Paseo Colón concibe la pe i e ia como un uni e so dis in o del cen o u bano, pe o cohe en e con un solo p oceso ideológico, como ace adamen e plan ea González Co dón. Es as dos mane as de p ocede en la eno ación u bana, con ape u as y nue as alineaciones en el cen o y nue os asen amien os en la pe i e ia, de las ciudades andaluzas queda e lejado en ape u as y nue os azados de plazas como Candela ia, Mina y Cons i ución -hoy San An onio-, en Cádiz, la plaza del Tea o y de la Cua o Calles -hoy Cons i ución-, en Málaga, la ape u a de la a enida del G an Capi án y los ja dines de la Me ced en Có doba; y la de la G an Vía en G anada; a lo que hab ía que añadi las nue as alineaciones del paseo de la Alameda en Cádiz; y las del mu allón y paseo de ibe a del ío en Có doba; y de la calle La ios en Málaga. Siendo los asen amien os pe i é icos más eseñables, los que iene que e con ins alaciones ab iles o asen amien os esidenciales de ec eo, como en el caso del sal o del ío Guadalmedina que p opo cionan suelos pa a las nue as áb icas y los asen amien os ob e os en Málaga, mien as que las esidencias bu guesas lo ha án al o o lado de la ciudad po el camino de Vélez; o de mane a simila en Cádiz, donde cons ucciones y áb icas de ca ác e mili a se localizan ce cano al ya exis en e ba io de San José, compa iendo el is mo con las casas de ec eo bu guesas, una ez que se cons uye el camino pa alelo al li o al de la playa que une el nue o cemen e io con las Pue as de Tie a. Toda es a ac i idad de eno ación u bana lle a a en pa alelo un p og ama de equipamien os u banos de ca ác e ci il sin p eceden es en las ciudades andaluzas: me cados, como el Cen al de Abas os de Cádiz, que cons uye Juan Dau a sob e azas de To cua o Benjumea, edi icado en el sola de la an igua hue a del con en o de los Descalzos, con los pues os colocados pe ime almen e dejando un g an espacio cen al celeb a i o, hoy ocupado, el del Ba anco, an iguo del Pescado, en Se illa, cons uido en hie o po Po illo, Whi e y Cía., igual que el Cen al de Abas os de Alme ía de Cué a a; y ea os, como el Ce an es de Málaga de J. Cue os y A. Campos, el G an Capi án de Có doba de Amadeo Rod íguez, el ac ual Falla de Cádiz sob e azas de A. Mo ales de los Río y A. Del Cas illo; así como el puen e de T iana de Be na de y S einache . A qui ec u a (en Andalucía) 53 Re e en e al p og ama esidencial, end íamos que di e encias dos ámbi os: p ime o, el que se e ie e a la i ienda popula , donde su gen los p ime os in en os de desa olla p og amas colec i os de nue a plan a, aunque se si úen en localizaciones casi esiduales en la ciudad, ya sea ocupando cen o de manzanas, en con inuidad con la expe iencia de los co ales de los siglos an e io es, pe o con mejo as e inco po aciones de ipo higienis as, o ealizando ape u as que habili en nue as achadas como es el caso de los pasajes, como po ejemplo el pasaje González Quijano al inal de la Alameda de Hé cules en Se illa; los ejemplo de casa de ecinos de Callejones Ca doso en Cádiz, el pasaje de Chini as de Diego Cla e o en Málaga. El segundo ope a con bas os p og amas esidenciales- ep esen a i os de las bu guesías locales que desa ollan g andes complejos edi ica o ios como es el caso de la casa palacio de Manuel Mo eno de Mo a de Juan de la Vega en Cádiz, la Casa de las Si enas de J. Fe nández en Se illa, y la casa palacio de Tomás Bolín de Fe nando Gue e o S achan en Málaga. Te i o ialización egional y descen alización La c isis que, a pa i de 1898, p oduce la conquis a de la independencia de las úl imas p o incias de ul ama , la ine cia de una polí ica ex e io anclada en los esquemas colonialis as de An iguo Régimen, el a aso es uc u al debido a la ausencia de una e dade a e olución indus ial, la consolidación de un pode oligá quico, desgas a inexo ablemen e al sis ema polí ico español has a lími es insospechables. El bipa idismo ins i ucionalizado po la al e nancia en el pode de los conse ado es y la manipulación pe manen e de las elecciones con i ma en el pode a una oliga quía, que se sus en a en el apoyo de la iglesia, los mili a es de al a g aduación y los g andes p opie a ios ag ícolas, y consolida un cen alismo cada ez más exace bado en la medida que se ac ecien an los con lic os ins i ucionales con los nacionalismos y los sociales con la bu guesía emp endedo a y los sec o es popula es del campesinado y los ob e os u banos. Es a si uación, que suma a un e i o io excesi amen e especializado en los p ocesos de indus ialización del siglo pasado, un cen alismo cada ez más as ixian e, gene a mo imien os de descen alización que cuen a cada ez con más apoyos, an o desde el ámbi o polí ico, como desde el económico y que end á como consecuencia la pues a en c isis del modelo de c ecimien o, in en ando ins umen a disposi i os de ges ión más egionalizados y a iculados, con disposi i os capaces de es ablece pau as de c ecimien o en las ciudades que ins i uyan unas eglas de juego menos monopolizadas po pa e de los sec o es en is as, ep esen ados po las oliga quías locales, y más a o ecedo as de los nue os in e so es u banos que nos son o os que la bu guesía emp endedo a. A qui ec u a (en Andalucía) 54 Los sucesi os in en os de mejo a las condiciones de las ciudades, como son la de e undición de las an e io es ley de Ensanches y ley de Saneamien o y Re o ma In e io (1920); el Es a u o Municipal (1924), que a ibuye la ac i idad u banís ica a los municipios; los deba es en el XI Cong eso Nacional de A qui ec os (1936), y el Cong eso Municipalis a de Gijón (1934),sob e los sis emas de exp opiación y la necesidad de una ley nacional de u banismo, se o ien an a desa olla oda una ideología descen alizado a que o mula á la necesidad de una e i o ialización egional, y end á su exp esión más a anzada en los abajos que la Gene ali a desa olla a pa a el Plan de Zonas del Te i o io Ca alán y sob e el que g a i a á la in luencia de la ponencia “Ca alunya-Ciu a ”, p esen ada Nicolau M. Rubió i Tudu i pa a el XI Cong eso de Nacional de A qui ec u a, celeb ado en Mad id en 1926. En Andalucía, los p ocesos de egionalización e i o ial no con a án con la es uc u a económica ni con una base ei indica i a polí ica an sólida como la de Ca aluña, sino que ap o echa á el modelo de cen alidad se illana, que consolidó los p ocesos de a iculación de la ed e o ia ia en el siglo XIX, a lo que suma á el impulso de las ob as pública que pone en ma cha el pe iodo de la dic adu a de P imo de Ri e a, y el es ue zo de la celeb ación, que se enía in en ando desde p incipio de siglo, de la Exposición Ibe oame icana de 1929. Cen alidad que e mina á con i mándose cuando el amo Je ez-Ca agena quede inconcluso, e apo ándose las posibilidades de a iculación Es e-Oes e de Andalucía. Pe o mien as que el Plan de Dis ibución en Zonas del Te i o io Ca alán es p o undamen e esc upuloso con la necesidad de po encia un modelo ag a io que le ga an ice su p opia alimen ación, pa ece e iden e que las in e enciones en las que se apoya la cons ucción de una cie a egionalidad basada en la cen alidad se illana, ob ia la secula p oblemá ica que en Andalucía plan ea la cues ión ag a ia. Las ciudades andaluzas siguen uncionando con la disponibilidad de suelo que la polí ica de ape u a y nue as alineaciones an e io es le a suminis ando; Cádiz a ocupando el is mo de ex amu os, ya bas an e consolidado, sob e odo a pa i de dos hechos ele an es: la implan ación en 1906 de la línea de an ías de Cádiz-San Fe nando-La Ca aca, que es ablece una conexión in e u bana y la inclusión en 1907 en la ley de Ensanches a pe ición del alcalde Caye ano del To o. Se illa a desg anando, con el elón de ondo de los sucesi os in en os de pone en pie un e en o in e nacional, una se ie de planes enden es a e o za su cen alidad egional, que desde el Plan de Re o ma de Sáez López (1895), pasando po las apo aciones del concu so de 1904, p opues o po Alejand o Guicho , a los de Aníbal González de 1909 y 1911, o el p omo ido po el alcalde Halcón y ealizado po Sánchez-Dalp de 1912, pa a segui con los de Colombí (1915) y Tala e a (1917), e minando con los concu sos sob e la u banización de T iana-Los Remedios, desde los p ime o in en os de Zuazo (1924), has a las úl imas p opues as en el concu so de 1930 de Ga cía Me cadal y Ula gui, A qui ec u a (en Andalucía) 55 coincidiendo los dos en un Es udio P e io pa a el Plan de Ex ensión e Se illa que incluye las dos co onas de poblaciones adyacen es a Se illa, manejando una dimensión e i o ial desconocida has a en onces, y que i á chocando con los emo es de la Liga de P opie a ios de Fincas U banas de Se illa, an e la posibilidad de o e a de nue os suelos, que pusie a en en e dicho su é eo monopolio sob e las en as u banas. Apoyado en el cen alismo se illano, se in en a gene a una al e na i a polí ica au óc ona que supe e la g an c isis e in en e a icula el g ado al ísimo de con lic i idad social. Un g upo de in elec uales ena bolan la necesidad de cons ui una nacionalidad andaluza. Blas In an e en 1915 desde su Ideal Andaluz p e ende aglu ina una espues a al e na i a al pode cen al. El deba e de la a qui ec u a en España que Vicen e Lampé ez, a a és de su docencia en la Escuela de A qui ec u a y de sus esc i os, o ien aba hacia la cons ucción de un “es ilo nacional”, enía su pun ual con es ación desde los plan eamien os, que p opugnaban una a qui ec u a desligada de los es ilos his ó icos y de las ideologías pendien es de ememo a glo iosos pasados an es que a ende a los p oblemas de la nue a sociedad española, y que ep esen aban los a qui ec os inculados al GATEPAC y GATPAC. La insol encia in elec ual que ep esen a la p opues a de acoge al conjun o de la p oducción a qui ec ónica bajo el lema de una “a qui ec u a nacional” hace que el deba e adquie a con enidos de ensi os po pa e de la cul u a dominan e, que en iende que cualquie inno ación pone en c isis su hegemonía, y encuen a en el e aso es uc u al del capi alismo español el sopo e más idóneo pa a legi ima su ac i ud, modi icando sus p emisas, una ez acasado los in en os de cons ui un “es ilo nacional”, en un in en o de que sean las e e encias au óc onas y egionales las que den con inuidad al p oyec o. El deba e a qui ec ónico que en es os años con on a adición y mode nidad, como se comp oba a en la ponencia que Rucabado y Aníbal González p esen an al VII Cong eso Nacional de A qui ec os, con ie e en ope a i a la al e na i a de una “a qui ec u a nacional” exal ando los aspec os más genuinos de lo egional y lo local. En lo que espec a a Andalucía y su e e en e Se illa, se a a al in y al cabo de cons ui la imagen de lo que José Ma ía Izquie do, compañe o de Blas In an e en la Re is a Bé ica, y que usaba el seudónimo de Jacin o Ilusión, llamaba la “ciudad de la g acia”. “Hay ciudades de la co e -decía Izquie do-, ciudades del come cio, de la indus ia... ¿po qué no ha de habe ciudades pa a ama ?”. O la más pe eg ina exal ación del Conde de las To es de Sánchez-Dalp cuando a i maba que “Se illa es una ciudad hemb a po que sus casas es án hechas pa a hemb as”. Es os plan eamien os los podemos encon a en un conjun o de in e enciones que apa ecen en las e is as Bé ica y La Exposición, en la p ensa dia ia y, de una mane a más e iden e y sis emá ica, en las in es igaciones de A. Guicho , A qui ec u a (en Andalucía) 56 pa a quién, como ecoge el p o eso Pé ez Escolano “el es ilo a qui ec ónico se illano su ge de la conjunción en e unos elemen os es ilís icos his ó icos y unos elemen os cons uc i os o iginales [...] el es ilo se illano es el esul ado de pasa po el amiz de las écnicas y a esanías cons uc i as locales y la capacidad del a qui ec o, el mues a io di e so de los es ilos his ó icos, siendo cla e pa a él, an o el mudeja ismo como el clasicismo”. La o ma de pe i ica cualquie con enido de angua dia se á en ende el p og eso desde la econs ucción de la con inuidad his ó ica con aquél pasado de esplendo y g andeza que dis u ó Se illa. A a és de es e mecanismo, el p og eso se o na adición y cualquie e e encia a la mode nidad es ajena al espí i u de la ciudad. Po an o, p og eso y adición son una misma cosa, que se plan ea como ho izon e alcanza y ecupe a la pasada g andeza: la de la ciudad pue o de Indias, luga de llegada de los abulosos eso os jamás soñados, enc ucijada de azas, y caminos, empo io uni e sal. F en e a la ince idumb e del p esen e se diseña la anquilizado a opción del pasado, que no p e ende una uel a a ás, sino sa u a la he ida abie a po el espí i u mode no en el se de la ciudad de Se illa. Así se hace cohe en e el acaso de los p ime os in en os mode nis as que algunos a qui ec os como A. González y J. Espiau, p omue en en los p ime os años de eje cicio p o esional, como queda pa en e en las casas de la calle Al onso XII y la calle O ila espec i amen e. Es as si uaciones lle an al llamado “es ilo se illano” a una inde inición en la es uc u a del lenguaje y que a pa i de la búsqueda de su iden idad es ilís ica es capaz de admi i cualquie a ian e his ó ica, así como la combinación de sus elemen os o males. Camino que ealiza á median e un eco ido po la his o ia de la a qui ec u a pa a encon a nue as e e encias o males, yendo del mudéja a la “ achada blanca” pasando del pla e esco al ba oco, ansi o que pond á en e las cue das a la a qui ec u a en endida como ac i idad especí ica, pe o que le pe mi e in eg a se en el ma co de unas ecnologías muy poco a anzadas p opias de las ca ac e ís icas del capi al andaluz, de inido po una si uación a asada, que no oma como e e encias las más a anzadas de o os luga es, sino que a a de in eg a se en el sis ema oda ía a esanal de las pequeñas indus ias manu ac u e as de la ce ámica, de la o ja y del lad illo, pa a así busca un acomodo en e p oyec o y p oducción, que ga an ice un inmedia o consumo de lo a qui ec ónico, más allá de cualquie polémica cul u al sob e el papel de la a qui ec u a. Se án las expec a i as que le an a la Exposición Ibe oame icana las que an a p olonga es e p oceso más allá de sus p opia capacidad p oposi i a, haciendo eco e a la a qui ec u a andaluza y se illana un camino con adic o io, en las que las p opues as de econs ucción de un ideal se con ie e en acción des uc o a de impo an es monumen os del pa imonio a qui ec ónico se illano. Bas en los ejemplos de e o ma del palacio de los Monsal es, donde Aníbal González des uyó uno de los más aliosos ejempla es de la a qui ec u a A qui ec u a (en Andalucía) 57 domés ica se illana del siglo XVI, o la e o ma del palacio de los Duques de Medina Sidonia, de Ba is, que supuso el de ibo casi o al de la áb ica de un edi icio que llegó a despe a la en idia de Felipe II. Pe o e iden emen e la g an ob a del “es ilo se illano” es la p opia Exposición Ibe oame icana Aníbal González, encedo del concu so de 1911, desa olla undamen almen e en los ja dines diseñados po Fo es ie y los e enos del P ado de San Sebas ián, con mayo o una y acie o o ganiza i o, el edi icio- pabellón de España des inado a se el elón de ondo que end á como escena io celeb a i o de la exposición, la plaza de España de o ma semielíp ica, complemen ado po el complejo de plaza de Amé ica con los es pabellones esuel o en es es ilos di e en es. Vicen e T a e que sus i uye a. González po los en en amien os con el Comisa io C uz Conde, cons ui á el pabellón de Se illa y Casino de la Exposición. La Exposición Ibe oame icana del 29 se con ie e en simulac o de lo que acon ece á después co idianamen e. Se á el banco de p ueba donde los ins umen os, las in e siones, las p opues as, ensaya án y expe imen a án los mecanismos de con ol y alo ización del desa ollo u bano, a la ez que o ien a á hacia el Su el desa ollo de lo que a a se la u u a ciudad. Los abajos de Gab iel Lupiáñez pa a el me cado de la pue a de la Ca ne, la a o unada colabo ación en e Juan Tala e a y An onio Delgado Roig pa a la Casa Las ucci, y los p ime os ejemplos de a qui ec os más jó enes que se inco po an al abajo p o esional después de la Exposición, como José Galna es, el único de los a qui ec os se illanos que es udia en Ba celona, con el edi icio de o icinas en Rod íguez Ju ado esquina con la a enida de la Cons i ución, el pequeño edi icio de i iendas de Joaquín Díaz Langa en la calle Reca edo, concluyendo con la singula casa Duclós de Se , son hon osa excepciones de una p oducción a qui ec ónica o ien ada en consolida un ma co pe ec o pa a los in e eses expansionis as del capi al se illano, in e esado en es ablece un p oceso que sea capaz de inco po a el e i o io como ue za p oduc i a, desa ollando p ocesos de alo ación ápido y poco cos osos. El golpe de es ado de julio de 1936 p oduci á un co e cul u al sin p eceden e en España, que nos deja á hué anos de in elec uales y que ompe á sin o a posibilidad de econs ucción la adición cul u al española an o en la a qui ec u a como en cualquie o o ámbi o de la cul u a. Desa iculación-desequilib io e i o ial y des egulación u bana El inal de la gue a, que siguió al golpe de es ado de julio de 1936, dejó una España con un al o g ado de des ucción ma e ial y una g an me ma de sus ecu sos humanos, an o en lo que se e ie e a los abajado es manuales como a los in elec uales. En lo conce nien e a los p o esionales a qui ec os, igual que en los demás campos disciplina es, se quieb a una adición, po la mue e o el A qui ec u a (en Andalucía) 64 cabeza isible de un ex enso equipo; y los p omo idos po la Di ección Gene al de U banismo pa a Écija, Leb ija, An eque a y un conjun o de ciudades medias. De igual mane a, y desde las Conseje ías de Salud, Polí ica Te i o ial- más adelan e Ob as Públicas y T anspo es-, Cul u a y Educación, Se icios Sociales, Ag icul u a, Indus ia, se o ganiza án polí icas sec o iales de choque, con la in ención de eequilib a e i o ialmen e Andalucía y do a la de los equipamien os y se icios necesa ios. No es es e el luga , a pesa de lo in e esan e que se ía, desglosa el conjun o de polí icas sec o iales y el g ado de éxi o que u ie on en su implemen ación, pe o al menos ci emos algunas que ya sea po su e ec o cuan i a i o, no exen o de cualidad, y po lo ele an e y no edoso de su apo ación nos dé la escala de la dimensión de la a ea descen alizado a que ha signi icado la pues a en ma cha de las au onomías en el conjun o del es ado español. Po la dimensión que nos apo aba de comp esión de los p oblemas a que nos en en amos, y po su capacidad de se un ac o de equilib io del e i o io, el mapa de los dis i os sani a io de Andalucía, ha sido uno de las elabo aciones que ha esis ido mejo el paso del iempo y ha pe mi ido la pues a en ma cha de unos de los p og amas undamen ales del Se icio Andaluz de Salud, la cons ucción de los Cen os de A ención P ima ias. Unos de los p ime os labo a o ios donde los a qui ec os andaluces han podido medi se con p og amas de al o con enido social, pe o que muchas eces quedó sólo en un eje cicio o mal, pe diéndose la opo unidad, a excepción de hon osas ealizaciones como po ejemplo el Cen o de Salud de San Juan del Pue o (Huel a) de E. Alba acín y Ubaldo Ga cía, de di undi al conjun o de los población que dis u a es os se icios las apo aciones las apo aciones, que his ó icamen e la a qui ec u a pública con empo ánea ha sido capaz de pone en alo , eno ando los p og amas de los se icios sociales y digni icando los encla es u banos donde se han localizado. De igual mane a y po sus e ec os cuan i a i os de g an alcance, los dis in os p og amas de i ienda de la Di ección Gene al de A qui ec u a mani ies an una g an capacidad de ges ión y de sensibilidad a la ho a de abo da las múl iples dimensiones que el p oblema de la habi ación compo aba pa a Andalucía. Des acan las p ime as p omociones en g andes polígonos, oda ía incomple os o incumplidas las ealizaciones de sus equipamien os po la ne as a polí ica anquis a, de las que podíamos des aca las in e enciones en la Ba iadas de La Paz en Cádiz, en e las que cab ía esal a las ealizadas po G. Vázquez Consueg a; las de meno núme o de i iendas pe o de igual capacidad que las an e io es de digni ica la a qui ec u a de p omoción pública en Alcalá de Guadaí a de F. Ca ascal y J. M. Fe nández; y las p omo idas po la Emp esa Pública de Suelo de F. Pozo y A. To es en Huel a. Señala la impo ancia de algunas in e enciones u banas como ealizadas en Campo de Su (Cádiz) po A. Cab e a y O. Rod íguez, y las in e enciones en cen os his ó icos de Mª J. A qui ec u a (en Andalucía) 65 Lasaosa y R. De To es en La Chanca de Alme ía. Sin deja de menciona la labo de la Di ección Gene al de In aes uc u a y Se icios de T anspo e, que con un meno núme o de in e enciones gene a una epe cusión de al a capacidad de a iculación e i o ial como las in e enciones en Es aciones an o de Fe oca il como de Au obuses en e las que podemos des aca las de Se illa y Huel a espec i amen e de A. C uz y A. O iz. Tend á especial impo ancia la c eación del Ins i u o Andaluz de Pa imonio po pa e de la Conseje ía de Cul u a, que asumi á la esponsabilidad de la p o ección, di usión y sal agua da del pa imonio a qui ec ónico y mueble de Andalucía y que se á en su p opia sede en el Monas e io de la Ca uja, donde ensaye los c i e ios de in e ención que después pond á en ma cha en sus dis in as in e enciones, con ocando pa a es e eje cicio a J. R. y R. Sie a, G. Vázquez Consueg a y F. To es. La Conseje ía de Educación, que con aba con una es uc u a ans e ida más expe imen ada, segui á p omo iendo sus p og amas pa a la enseñanza p ima ia y media de una mane a mecánica y pe diendo po an o la opo unidad de eno a , como en oda Eu opa se había ealizado en décadas an e io es, no solo los p og amas de las edi icaciones educa i as, sino las a qui ec u as que los acogían. No obs an e algunos a qui ec os in en an in oduci nue as concepciones, que después no ienen con inuidad, como es el caso de M. Cen allas en el Ins i u o de Bachille a o en Víca (Alme ía). Las ei e adas ei indicaciones locales impulsan en el ámbi o de la enseñanza uni e si a ia el g an e o de con ibui , desde el desa ollo en cada p o incia de una uni e sidad, al inc emen o del equilib io e i o ial andaluz, es ue zo que po ex enso end á como esul ado, dado la pequeña pa icipación del capí ulo educa i o en el p esupues o andaluz, el aqui ismo de las ealizaciones uni e si a ias. Un elemen o de la polí ica sec o ial que con ibuye an o al equilib io e i o ial como a la cohesión social es la siemp e pendien e e o ma ag a ia, que no se ha desa ollada a pesa de se una cues ión siemp e p esen e en las ei indicaciones y la cul u a polí ica andaluza, pe o al menos con amos con el excelen e complejo ins i ucional concebido po A. González Co dón como sede de la Conseje ía, sob e las an iguas ins alaciones de almacenamien o del Minis e io de Ag icul u a, en Se illa. Dos cues iones end íamos que señala en es e sucin o epaso de la a qui ec u a inculada a las di e en es polí icas sec o iales: la p ime a, se e ie e a la al a de p e isión de las co po aciones locales a la ho a de do a el suelo, donde an a implemen a se las p omociones de las di e en es polí icas sec o iales, o eciendo los sola es peo es en su localización y condición, con lo cual se es a a la in e ención, su capacidad de con ibui a la cons ucción de la ed de espacios públicos de la ciudad. Y la segunda, insis e en la di icul ad de encon a un modelo e i o ial capaz de acoge y po encia el emendo es ue zo que desde las polí icas sec o iales se ha ealizado pa a esol e la desa iculación y A qui ec u a (en Andalucía) 66 desequilib io en que la que se encon aba Andalucía, quedándose en papel mojado los di e en es in en os de elabo ación de un mapa “coma cal”, que pe mi ie a a anza en mancomuna los es ue zos, an o de los pequeños asen amien o, como las g andes aglome aciones u banas, y que la esis encia en desman ela el pode de las dipu aciones nos impide a anza sob e modelos e i o iales más cohe en es y aco des con los e os que el incie o u u o nos plan ea. Pe o si al aba una o ien ación capaz de cons ui un sen ido e i o ial andaluz, un acon ecimien o no p e is o en los inicios de los abajos sec o iales au onómicos, a as a á, po el calado de sus in e siones y la epe cusión de su celeb ación, al conjun o de in e siones es uc u an es a cons ui un modelo e i o ial muy conc e o y especi ico, la Exposición Uni e sal de Se illa pa a 1992, sob e los e enos de un an iguo Ac u no ejecu ado, pe o si exp opiado, y que end á la bondad de en a en cohe encia con el papel que Eu opa le asigna al e i o io español y conc e amen e a Andalucía y Se illa: se cabeza de puen e de dis ibución y almacenamien o pa a los nue os me cados a icanos que los u u os Es ados Unidos de Eu opa en iende, son su expansión na u al, en la compe encia con el gigan e ame icano y el eme gen e asiá ico. Todo pa ecía a o able, incluso el hecho de habe podido gana le el pulso a Lisboa en p incipio mejo si uada que Se illa pa a juga el papel de puen e, pe o la so p enden e e imp e is a caída del égimen en la Unión So ié ica y pos e io men e la de los países inculados al Pac o de Va so ia, pone al alcance de los países hegemónicos eu opeos cen ales, no solo un me cado de mayo es dimensiones, sino e i o ios his ó icos y cul u almen e inculados a Eu opa, con un capi al humano mucho mejo p epa ado y unas in aes uc u as, aunque obsole as, más desa olladas que las a icanas. E iden emen e, el expansionismo eu opeo cambia adicalmen e de o ien ación dejando sin pe spec i a u u a, lo que en p incipio e a una si uación a o able que e o zaba la cen alidad se illana a pa i de la cons ucción del azado de AVE y mejo a de la an igua ca e e a N- IV en au o ía, queb ando las expec a i as que con una g an di icul ad habían empezado a desa olla se posi i amen e. Los e enos de la Isla de la Ca uja, u banizados pa a se i de sopo e al u u o Pa que Tecnológico de la Ca uja, iene que su i una ebaja de sus expec a i as y asumi una len a ocupación de dudosos usos, pa que emá ico, nue as ubicaciones uni e si a ias, que oda ía hoy no son capaces de en abiliza el g an es ue zo ealizado. Po el con a io, las a qui ec u as que pe manecie on después del e en o, en algunos casos, son capaces de e oca una espe anza de posible ecupe ación, a pesa de que pabellones de la calidad y cos e como el de La Na egación, de G. Vázquez Consueg a siga espe ando un mejo des ino. Poco a poco, las ins i uciones, al i ocupando los espacios y pabellones se con ie en en ga an es de los usos supues amen e en ables. Queda pendien e como elemen os imp escindibles pa a culmina el p oceso de a iculación y de eequilib io e i o ial, las dos conexiones con los a cos a lán ico A qui ec u a (en Andalucía) 67 y medi e áneo, el p oblema de la conexión Es e-Oes e, que la A-92 no e minó de a icula debido a las ebajas en su azado, la g a e dis unción del co dón cos e o medi e áneo y su desdoblamien o, la conexión ápida, con o os cen os simila es y capaces de po encia o alezas y expec a i as, en e Málaga y Lisboa, que pasando po Se illa sea capaz de saca al elemen o de le cen alidad andaluza de su p eponde an e conexión No e, pa a si ua la en una ed capaz de di e si ica sus u u as posibilidades. A pa i de es e g an es ue zo, la a qui ec u a, en e la ine cia an e io y la ince idumb e u u a, in en a busca no edosas o ien aciones e ugiándose en las explo aciones o áneas, o epi iendo los éxi os con i mados en las in e enciones an e io es, una ez que pa ece exo cizado el echazo, que en el pasado se u o po ajena, la mode nidad. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 68 3.1.2. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía. La cul u a a qui ec ónica en Andalucía a p incipios del siglo XX e ela una escasa capacidad p oduc i a an o en el ámbi o de la eo ía como en el de la c í ica. Es e pano ama se en iende en el ma co del educido núme o de a qui ec os 42 en eje cicio o mados en las dos únicas Escuelas de A qui ec u a exis en es en España, Mad id y Ba celona, y po an o, en la inexis encia en Andalucía de una ins i ución docen e especí ica de la a qui ec u a que pe mi ie a la apa ición de in e eses académicos capaces de p oduci , con mayo o meno o una, una cul u a a qui ec ónica p opia. Es e acío e a cohe en e con el escaso desa ollo de las ue zas p oduc i as andaluzas, donde los p ocesos de acionalización de la p oducción edi ica o ia no o maban pa e del in e és de los agen es inmobilia ios, que ope aban con un bajo pe il en la p omoción de p og amas habi acionales pa a las clases medias y bajas, lo que les impedía supe a el ca ác e manu ac u e o de la indus ia de la cons ucción, con olada p incipalmen e po los maes os de ob a. Desde es a pe spec i a, el deba e a qui ec ónico indisolublemen e ligado a la c isis del sis ema polí ico español adquie e con enidos de ensi os po pa e de la cul u a dominan e, que en endía que cualquie inno ación ponía en c isis su hegemonía. El legado his o icis a e a un sopo e disciplina idóneo y el desa ollo de los nacionalismos la pla a o ma ideológica pe ec a pa a p olonga , en el eclec icismo, la isión con inuis a que del discu so a qui ec ónico enía la co ien e his o icis a. El p edominio de es a co ien e lo eje cen: Juan Bau is a Láza o de Diego, cuya ayec o ia p o esional enía un ca ác e ma cadamen e nacional, en el que empleaba con p o usión el lad illo, las composiciones neomudéja es y los mo i os deco a i os de inspi ación medie al; José Ma añón Gómez, con su emodelación del Palacio del Conde de Vis ahe mosa; y sob e odo el Ma qués de Cubas, que p oyec a su his o icismo como un p oceso que se o ien a hacia una a qui ec u a “genuinamen e” española. Es as ac i udes se ían supe adas po Emilio Rod íguez Ayuso, conside ado como uno de los p ecu so es más impo an es de la co ien e conocida como “a qui ec u a española”, que abajó p o usamen e el es ilo neomudéja y p opugnaba soluciones a qui ec ónicas basadas en elemen os au óc onos y del pasado his ó ico peninsula como espues a a la c isis de inales del siglo XIX. 42 38 a qui ec os son los que eje cen a p incipios del siglo XX esiden es en Se illa. VILLAR MOVELLÁN, An onio. A qui ec u a del Regionalismo en Se illa, 1900-1935, Je ez de la F on e a (Cádiz): Excma. Dipu ación de Se illa, 1979. Relación de Ob as y P oyec os, pp. 492-540. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 69 Pe o se ía Juan de Dios de la Rada y Delgado, abogado y ca ed á ico de A queología, Epig a ía y Numismá ica de la Escuela Supe io Diplomá ica, el que a ma ía el en amado eó ico en su discu so de ing eso en la Real Academia de Bellas A es de San Fe nando, i ulado Ca ac e es de la A qui ec u a Con empo ánea, asumiendo el desa ío de es ablece los c i e ios sob e los que debe ía desen ol e se la a qui ec u a española. La c isis de 1898, ag a ada con la pé dida de las úl imas colonias, no sólo a ec ó al ámbi o polí ico e in elec ual, sino ambién, a odos los ámbi os de la cul u a, las ciencias y las a es. Es o aslada a la siguien e gene ación la esponsabilidad de asumi plenamen e la ope a i idad de la ac i ud ecléc ica, in en ando pa i de unas bases más igu osas, an o en su o ien ación e nácula como his o icis a. El deba e a qui ec ónico del p ime e cio del siglo XX en España, se es ablece desde una pe manen e disyun i a en e eclec icismo y angua dia, con aminado del ca ác e de ensi o en que es á ins alada la cul u a dominan e. No se a aba de una discusión sob e qué o ien ación se ía la más co ec a, sino sob e cómo asegu a la pe manencia de los alo es más p opios y genuinos de la cul u a española. El deba e a qui ec ónico en España en es e pe íodo se p oduce bajo la in luencia del a qui ec o e his o iado Vicen e Lampé ez y Romea, que eje ce su hegemonía ideológica desde su cá ed a de Teo ía de la A qui ec u a en la Escuela de A qui ec u a de Mad id, como miemb o de la Real Academia de His o ia y de la Academia de Bellas A es de San Fe nando, en la que ing esó en 1917. V. Lampé ez asume como p opio el plan eamien o, que al inal del siglo XIX hacía el Ma qués de Cubas, de cons ui un es ilo a qui ec ónico que es ableciese las bases de lo que debe ía se la a qui ec u a en España, bajo el ideal de la cons ucción de una a qui ec u a nacional y c is iana, como desa olla pe ec amen e en sus esc i os sob e La a qui ec u a Ci il Española y sob e odo en La His o ia de la A qui ec u a C is iana Española. Es e pensamien o hegemónico, que se opone a cualquie plan eamien o “exó ico” en el sen ido de o áneo, ana ema iza y censu a cualquie in en o de es ablece una expe iencia a qui ec ónica inculada a los plan eamien os de angua dia, al conside a la ex anje izan e y po an o echazable en el ámbi o cul u al de la a qui ec u a en España. La decan ación de es e deba e en con a de las ideas de angua dia, que es án alcanzando en Cen o-Eu opa una p esencia cada ez mayo p omo iendo alianzas ins i ucionales an o públicas como p i adas, ab e las pue as a una ac i idad in es igado a, que enía sus an eceden es en el siglo an e io , en dos sen idos: de un lado, los análisis de los es ilos his ó icos -pla e esco, mudéja , ba oco, e c.-. Y de o o, los análisis de la a qui ec u a e nácula, in en ando con e i ambas líneas en los sopo es eó icos de es a ac i ud. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 70 No obs an e, la p eca iedad de la p oducción eó ica en Andalucía inculada a la ac i idad especí ica de la a qui ec u a no debe con undi se con el hecho de que no exis ie an p onunciamien os desde o os ámbi os cul u ales como el pe iodismo, la polí ica municipal, o la li e a u a exal ado a de los alo es locales y egionales, capaces de aglu ina de e minadas concepciones que incidi ían en la p oducción a qui ec ónica, an o o más que cualquie in en o eó ico o c í ico p oducido desde el ámbi o de la p o esión. En Andalucía y en conc e o en Se illa, la adición que José Ges oso consolida en las úl imas décadas del siglo XIX, es ableciendo una elación indisoluble en e los conocimien os his ó icos y la c eación a qui ec ónica local, an o en lo que se e ie e a sus esc i os, como a las ob as de es au ación que di ige a pesa de no se a qui ec o, eco iendo iun an e el p ime e cio del siglo XX, y si iendo de apoyo pa a p onunciamien os pos e io es de mayo alcance p opagandís ico y especula i o. La con inuidad de es as o ien aciones se puede as ea en un conjun o de in e enciones que apa ecen en las e is as; La Exposición 43 , Bé ica 44 , del cí culo egionalis a del A eneo Se illano, que inco po a el ideal andaluz de Blas In an e, seguidas de G ecia 45 y Mediodía 46 , en la que se aglu ina o a gene ación. La mani es ación más celeb ada desde es os plan eamien os, se alcanza ía con la publicación en 1914 de Di agando po la Ciudad de la G acia, de José Ma ía Izquie do. Manuel Cha es Nogales publica La Ciudad en 1921, donde “analiza la complicada alma de la ciudad de Se illa”, en endiendo la ciudad como escena io. Las in es igaciones de Alejand o Guicho adquie en una dimensión más sis emá ica cuando publica en 1928 en A e Hispalense; Desde Diego de Riaño has a Aníbal González. Cons i ución de la Escuela de Es ilo A qui ec ónico Se illano. Las apo aciones de los a qui ec os se illanos en los di e en es Cong esos Nacionales de A qui ec u a que se celeb an du an e el p ime e cio del siglo XX, e lejan los posicionamien os eó icos de los p o esionales andaluces den o del deba e a qui ec ónico que se es aba p oduciendo en España. En 1915, en el VI Cong eso en San Sebas ián, Leona do Rucabado jun o con Aníbal González p esen an la ponencia O ien aciones pa a el esu gimien o de la A qui ec u a Nacional, donde de ienden la “a qui ec u a egionalis a” como una consecuencia algo más elabo ada de la ya acasada “a qui ec u a nacional”. Pa a el siguien e, que se celeb a ía en Se illa en 1917, An onio Gómez Millán p esen aba la ponencia C i e io que debe segui el a qui ec o pa a la u banización y ensanche de poblaciones his ó icas y modos de enlaza las pa es 43 Edi ada en e 1911 y 1922. 44 Edi ada en e 1913 y 1917, pa icipan Blas In an e, Alejand o Guicho y Aníbal González. 45 Edi ada en e 1918 y 20, pa icipan Ra ael Cansino Assens y Ra ael Lasso de la Vega. 46 Edi ada en e 1926 y 1933, pa icipan Joaquín Rome o Mu ube, Alejand o Collan es, Ra ael Po lán, Juan Ramón Jiménez, Fede ico Ga cía Lo ca, Fe nando Villalón e Ignacio Sánchez Mejía. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 71 an iguas y mode nas, con un ma cado ca ác e localis a y au ojus i ica i o de las ope aciones, an o a qui ec ónicas como u banís icas, en lo e e en e a la o ien ación de un es ilo egionalis a, dando con inuidad a las esis del ándem Rucabado-González, como ea i mación de la opción po la a qui ec u a egionalis a en la Exposición Ibe oame icana. La hegemonía de los posicionamien os más conse ado es u o con es ación an o desde los Cong esos Nacionales de A qui ec os como desde las publicaciones pe iódicas de a qui ec u a, es ando ambos en es lide ados po los a qui ec os Teodo o Anasagas i y Leopoldo To es Balbás. Aunque no co esponde en es e ex o desa olla la labo de es os dos a qui ec os y eó icos en los dis in os campos de la disciplina a qui ec ónica, an o en lo e e en e a la enseñanza, como en la de ensa de una ac i ud decididamen e mode na en el desa ollo de la ac i idad a qui ec ónica en la sal agua da del pa imonio a qui ec ónico, es de des aca su ac i ud de supe ación de las in e enciones “ es au ado as” inculadas al idea io de Violle Le-Duc, di undidas y de endidas en España po Vicen e Lampé ez. To es Balbás eclamaba una ac i ud más espe uosa con el monumen o y una in e ención más igu osa en la conse ación de sus a qui ec u as, que no debían se des i uadas en a as de una “unidad de es ilo” que e mina siemp e des uyendo los alo es pa imoniales e his ó icos del edi icio. Su abajo como conse ado de La Alhamb a de G anada en e 1923 y 1936, aplicando sus a anzadas eo ías sob e la in e ención pa imonial, es i uyó una imagen del conjun o palaciego llena de igo y de una g an sensibilidad, dejando una huella indeleble en la cul u a a qui ec ónica andaluza, has a el pun o de que no se ía a iesgado a i ma , a pesa del desman elamien o que el golpe de es ado de 1936 p oduce de los mo imien os más p og esis as y de angua dia de la a qui ec u a en España, la ejempla idad de las ac uaciones de To es Balbás en La Alamb a, cons i uyen un e e en e cons an e, an o en lo eó ico, como en el en endimien o de una p ác ica igu osa en la mane a de in e eni en el pa imonio a qui ec ónico en Andalucía. Teodo o Anasagas i ambién abajó en Andalucía in e iniendo: en la Casa Co eos de Málaga; en el Alcáza y en el Tea o Villama a de Je ez; en la Capilla Real y en el Ca men de Rod íguez Acos a, en G anada. En 1930 e mina la Exposición Ibe oame icana de Se illa, coincidiendo con la undación del GATEPAC y la c eación de los Colegios de A qui ec os. Un año más a de, se p oclama la II República, y las p opues as de eno ación de la disciplina a qui ec ónica en España ienen una opo unidad de pode desa olla se y da es a u o de ealidad a las ideas más a anzadas que las úl imas gene aciones de a qui ec os enían p econizando. Andalucía y Se illa en conc e o, no queda on al ma gen de es a opo unidad, y a pesa del la go y pesado legado que la a qui ec u a egionalis a había ins alado P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 72 en la p ác ica a qui ec ónica, eme gie on plan eamien os eó icos y ealizaciones cla amen e inculadas a las opciones de angua dia. No es baladí ae a colación el c onog ama que el p o eso y a qui ec o José Ma ía Jiménez Ramón ealiza pa a compa a las echas del p oyec o del Me cado de la Ca ne de Gab iel Lupiáñez con las es ob as que el his o iado Ca los Flo es 47 en iende como undacionales de la a qui ec u a mode na en España: la casa Villo a de Be gamín, p oyec ada en 1926, cons uida en 1927 e inaugu ada en 1928; la gasoline a de Fe nández Shaw y el Rincón de Goya, ambos p oyec ados en 1927, e minadas en el mismo año la p ime a, y en mayo del 1928 la segunda 48 .“Cuando se p esen a el p oyec o del Me cado de la Ca ne, en diciemb e de 1926, sólo es á p oyec ada, de las es amosas p ecu so as, La Casa de Ma qués de Villo a. Tan o la gasoline a como el Rincón de Goya, no sólo no se habían publicado ni cons uido, sino que ni siquie a se habían p oyec ado”. No se a a de da pábulo a ninguna polémica sob e el o igen de la a qui ec u a mode na en España, pe o se ía necesa io des aca el es ue zo de J. M. Jiménez como a gumen o pa a da solidez a la que puede se la p ime a e lexión eó ica, especí icamen e disciplina , en lo e e en e a la a qui ec u a andaluza, que apa ece en el pano ama de la cul u a a qui ec ónica se illana, publicada en 1935 de la mano de la e is a poé ica Hojas de Poesía 49 , con el í ulo Es udio sob e Se illa. La ciudad uncional, i mado po Gab iel Lupiáñez Gely. Tampoco es és e el luga adecuado pa a una alo ación exhaus i a del documen o ni pa a ahonda en su simili ud con la p opues a de Richa d Neu a en Rush Ci y Re o med, que él mismo ci a como e e encia en su esc i o, o la deuda con la e is a AC, donde en 1933 se publican las conclusiones del IV CIRPAC sob e La Ciudad Funcional. Tan sólo señala dos cues iones que pa ecen ele an es: la p ime a, se e ie e a la conside ación de olca la nue a ciudad al Río Guadalqui i , al que Se illa le ha dado his ó icamen e la espalda en su in eg ación con la ciudad; y la segunda, pe o no menos ele an e, la in eg ación e i o ial de la p opues a con los núcleos del Alja a e, ecogiendo la segunda co ona de Valencina, Gines, Bo mujos, Mai ena y Gel es, pa a esol e adialmen e las conexiones de la p ime a co ona con la nue a y con la ciudad exis en e. Es e in en o de inse a se en el deba e a qui ec ónico nacional e in e nacional po pa e de la cul u a a qui ec ónica andaluza, o más conc e amen e se illana, cuen a con más e e en es, ya sean las ob as del p opio Lupiáñez o el hecho anecdó ico de la cons ucción de la casa Duclós po J. L. Se , o las ob as de los a qui ec os José Galna es, Delgado Roig, A é alo Ca asco, o las apa iciones pun uales de Zuazo y Ga cía Me cadal en el concu so pa a el ba io de Los 47 FLORES, Ca los. 1927: P ime a a qui ec u a mode na en España. Hoga y A qui ec u a, en mayo-junio de 1967, nº 70, Mad id. 48 JIMÉNEZ RAMON, José Ma ía. A qui ec u a del Mo imien o Mode no en Se illa. Se illa. Dipu ación P o incial de Se illa. 1999. p. 100 49 Como suplemen o en su núme o 1, en ab il de 1935 y en un o ma o de 34,5 x 24,5 cm a doble página. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 73 Remedios y las i iendas de la calle Salado. Es e impulso inicial queda ía desman elado y co ado de aíz a pa i del le an amien o del 36 y la la ga gue a que necesi a on las ue zas eacciona ias pa a impone al país el golpe de es ado que die on los mili a es a icanis as. De 1936 a 1939 se p oduce una pa alización de la ac i idad a qui ec ónica, la desapa ición de ele an es a qui ec os como José Manuel Aizpú ua y José To es Cla é, y el exilio de una g an pa e de los a qui ec os que habían pa icipado de o ma ac i a en la eno ación de la a qui ec u a española 50 , lo que u o consecuencias más g a es: la up u a de una adición cul u al eno ado a sin p eceden es en la a qui ec u a en España. T as la de o a de las ue zas leales a la República y con la usu pación del pode legalmen e cons i uido po el égimen nacional-ca ólico, la a qui ec u a, los a qui ec os y la cul u a a qui ec ónica andaluza i ie on años de aislamien o y ausencia de cualquie deba e cul u al eseñable 51 , has a que en 1959, a pa i de los Planes de Es abilización, se es ablecie on unas condiciones de mayo libe alización, y apa ecie on nue os di igen es, pe enecien es al Opus Dei, cuyo obje i o e a si ua a España en la es e a de in luencia del nue o desa ollismo su gido del inal de la II Gue a Mundial y el inicio del an agonismo de los bloques. La si uación de la a qui ec u a en Andalucía, aunque pe mi ía la eme gencia de algunas ealizaciones de in e és 52 , di ícilmen e omen aba un deba e c í ico a la ez que se soslayaba cualquie e lexión eó ica. La apa ición de expe iencias p o esionales como la del g upo OTAISA, lide ado po Felipe y Rod igo Medina Benjumea, Luis Gómez Es e n y Al onso To o, pe mi ie on un caldo de cul i o y una su icien e masa c í ica, desde la singula idad de la o ganización del es udio, pa a que apa ecie an la necesidad de una cie a e lexión al hilo de una cuan iosa ac i idad p o esional. Se ía Luís Gómez Es e n quién asumi á la a ea de eje ce una labo eó ica en elación al conjun o de la ac i idad de la sociedad, desde su pues o de a qui ec o municipal del Ayun amien o de Se illa, publicando el lib o La A qui ec u a Ci il Se illana, en colabo ación con F ancisco Collan es de Te án, años después de habe desa ollado las o denanzas municipales y el ca álogo de p o ección. Es eseñable igualmen e su in e és po los emas de u banismo y ja dine ía que da ía luga a a ias pa icipaciones en publicaciones y cong esos. A pesa de con a con a qui ec os 53 y a qui ec u as de in e és en las décadas de los 50’-60’ en casi odo el pano ama andaluz, end íamos que lamen a su ac i ud de ág a os de la a qui ec u a, segu amen e en “malos iempos” pa a la 50 FLORES, Ca los. A qui ec u a Española Con empo ánea. Bilbao. Edi o ial Aguila . 1961. p. 181 51 FLORES, Ca los. A qui ec u a Española Con empo ánea. Bilbao. Edi o ial Aguila . 1961. pp. 177 y 188 52 MOSQUERA ADELL, Edua do. PEREZ CANO, Ma ía Te esa. La Vangua dia Imposible. Je ez (Cádiz). DGAV de la Conseje ía de Ob as Públicas y T anspo es de la Jun a de Andalucía. 1990. p. 15. 53 En e los que pod íamos ci a a los eg esados y sus ealizaciones de la gene ación de los años 20’: Sánchez Es é ez (1921), Langle (1923), Lupiáñez (1927), de la Cuad a (1928), Delgado Roig (1929); y la siguien e gene ación que e mina sus es udios du an e la República: Galna es y Díaz Langa (1932), Rod igo y Felipe Medina, y Gómez Es e n (1934) P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 80 Hab ía que des aca el es ue zo del Depa amen o de P oyec os de la ETSAS po p omo e en su seno el deba e eó ico en los in en os de eno ación de sus enseñanzas, con los p imigenios ex os de A p opósi o de lo O o 63 p oducido colec i amen e po la Unidad Docen e que di igía Pepe Mo ales, edi ado po la U. de Se illa en 1991. Dos años más a de, Juan Luis T illo insis e en el mismo ema con Razones poé icas en A qui ec u a, edi ada igualmen e po la U. de Se illa. Aunque, pa adójicamen e, ue la o ganización de los alle es de e ano de Aguadulce en Alme ía, di igidos po G. Vázquez Consueg a, el ma co o ma i o que a la dis ancia, más ha in luido en el de eni de la a qui ec u a andaluza a pa i de los 90’. En una coyun u a en la que los a qui ec os del depa amen o de P oyec os habían ansi ado desde la Tendenza hacia el posmode nismo, la p esencia de Ál a o Siza Viei a en es os cu sos y los enca gos que pun ualmen e compa e con algunos p o esionales andaluces, azan un ec o que ein oduce undamen os disciplina es en o no la impo ancia de la inca dinación de la a qui ec u a en el luga , la comp ensión de lo e náculo como ehículo del habi a de los sec o es popula es, su aus e idad en uso de ma e iales y en la con igu ación o mal de su a qui ec u a, dando luga al nue o código o mal que se hace hegemónico en los concu sos p omo idos po la Jun a de Andalucía, como e sión de aluada del maes o po ugués. El Ins i u o Andaluz de Pa imonio His ó ico, di igido desde su undación po el a qui ec o Román Fe nández-Baca, edi a desde 1992 la e is a pe iódica PH, impulsada en sus p ime as ases po Ma celo Ma ín y los Cuade nos, publicación donde queda cons ancia de los cu sos p omo idos po el p opio IAPH. En ese mismo año se p omue en dos cu sos sob e A qui ec u a y Pa imonio del que se enca gan José Ramón Mo eno Pé ez y Félix de la Iglesia y que p e endían epensa la incie a elación en e las dos ins ancias que componían el í ulo del cu so. La dimensión eó ica de los obje i os pe seguidos, quedó pa en e en las in e enciones de E. Mosque a, insis iendo en la ele ancia del papel de la a qui ec u a en los p oblemas pa imoniales, de LAN Es udio de A qui ec u a, que se posiciona desde una dimensión é ica, en un nue o en endimien o de lo que signi ica el pasado y su supues o an agónico con el u u o y la de Pepe Mo ales, que plan ea la con on ación en e ol ido y memo ia, en el ámbi o de las expe iencias de las angua dias a ís icas 64 . En 1994, J. López de Asiain y R. González Sandino uel en a insis i en la línea medioambien al, en la colección de Tex os de A qui ec u a de la ETSAS, publicando Análisis Bioclimá ico de la A qui ec u a, con la p e ensión de es ablece una undamen ación de es os nue os en oques de lo a qui ec ónico. 63 Au o es: LOPEZ CANTI, J. E., IGLESIA, F de la, VAZQUEZ AVELLANEDA, J.J., MORALES, J. 64 MOSQUERA ADELL, Edua do, De la u ilidad de la a qui ec u a pa a el pa imonio. MARQUEZ, F., ALBARREAL, M.J., TAVERA, B., GARAY, R., VAZQUEZ, J.J. Hace A qui ec u a. MORALES, J. La cons ucción del ol ido. Memo ia, his o ia, p oyec o. A qui ec u a y Pa imonio. Se illa. IAPH. Conseje ía de cul u a y medioambien e de la Jun a de Andalucía. 1994. ISBN 84-87826-47-4. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 81 Años después, en 1996 apa ece, en la misma colección, con un in e esan e p ólogo de E. Mosque a, El espí i u de la e ce a gene ación en la a qui ec u a se illana de los años 60, donde J. López de Asiain ajus a cuen as con el ol ido al que se ha some ido a la gene ación de a qui ec os a la que él pe enece. Se empieza a edi a Rizoma 65 , una e is a ape iódica imp esa en o ocopia, de ca ác e in e disciplina , que iene como obje i os el omen o de la c ea i idad y de la subje i idad indi idual y colec i a, que ecoge las inquie udes de un g upo de jó enes in elec uales malagueños sob e la p oblemá ica del e i o io y la ciudad, pa e de los cuales se inco po a án a la ecién inaugu ada ETSA de G anada. Ac ualmen e, se edi a en o ma o digi al econ e ida en Rizoma Fundación. Pocos meses después, el colec i o Al -q 66 edi a la e is a elec ónica EnTeo ía, inculada al p og ama de Teo ía de la A qui ec u a impa ido po Paco Má quez en la ETSA de Se illa. A pa i de es os años an a coincidi múl iples es ue zos edi o iales en un in en o de consolida las di e en es ayec o ias de los colec i os in e esados en el desa ollo de la eo ía y la c í ica a qui ec ónica. En 1995 se ealiza el Semina io Ace ca de la Casa II. Hace i ienda en Se illa, pa ocinado po la DGAV/COPT, de la Jun a de Andalucía, coo dinado po P. To es, R. González Sandino, J. R. Mo eno Pé ez y F. de la Iglesia, donde se an a da ci a la mayo ía de los p o eso es e in es igado es de la ETSA de Se illa. J. R. Sie a p onuncia en la ETSA de Ba celona la con e encia Sob e el des ino poé ico de los obje os co idianos: En la casa del a is a no adolescen e no habi a el diseño 67 , con p ólogo de Elías To es; un año después se publica en el ca álogo de la monumen al exposición La Casa en Se illa 68 , donde apa ecen ecopilados odos sus a ículos, que du an e los años an e io es han ido iendo la luz sob e la a qui ec u a domés ica popula ; al año siguien e, el IUCC edi a Manual de Dibujo de la a qui ec u a. Con a la Rep esen ación 69 , donde José Ramón a a desplega un conjun o de e lexiones con una al a dosis de con on ación con los modelos impe an es en la enseñanza del dibujo en las escuelas de a qui ec u a españolas. La undación, en años an e io es del depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas, pe mi i á, con la apo ación de la DGAV/COPT de la Jun a de Andalucía, la publicación pe iódica de Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a, cuya p e ensión cons a ada la inexis encia de un ehículo académico de es udios cien í icos que eunie a los abajos ela i os al conocimien o his ó ico y eó ico de la a qui ec u a y la ciudad, es o ece un 65 Compues o po José Ma ía Rome o, Al edo Rubio, Ra ael Reinoso, Edua do Se ano y Ra ael de Lacou . 66 Compues o po Paco Má quez, Ma ía J. Alba eal, Mónica González, Juan Cascales, An onio Rome o, Ca los In an e y Ma a B a o. 67 SIERRA DELGADO, José Ramón. Sob e el des ino poé ico de los obje os co idianos: En la casa del a is a no adolescen e no habi a el diseño. Ba celona. Uni . Poli écnica de Ca aluña. 1996. ISBN 84-7653-614-3. 68 SIERRA DELGADO, José Ramón. La Casa en Se illa 1976-1996. Se illa. Ed. Fundación El Mon e & Elec a. 1996. ISBN 84-8156-104-5. 69 SIERRA DELGADO, José Ramón. Manual del dibujo de la a qui ec u a, e c. Con a la ep esen ación. Se illa. Ed. IUCC. 1997. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 82 sopo e pa a el deba e de las di e en es líneas de in es igación que con i en en el depa amen o. O a de las á eas de in es igación p omo idas po el IAPH y inculada a la expe iencia del DOCOMOMO, dio luga en 1997, a un cu so en la Uni e sidad In e nacional de Andalucía sob e La a qui ec u a mode na en Andalucía: un pa imonio po documen a y conse a 70 , desde donde se p e ende da es a u o pa imonial y isibilidad al legado de la a qui ec u a con empo ánea. Al hilo de es a e e encia, es impo an e esal a el es ue zo de J. M. Jiménez, en polémica con los his o iado es mad ileños y ca alanes, po hace eme ge con cla idad el es ue zo de algunos a qui ec os se illanos po incula se cla amen e a las co ien es de angua dia, con una p oducción es imable de ob as, conscien emen e ob iadas po la c í ica y ejempli icada en la igu a de Lupiáñez, en el ex o La a qui ec u a del mo imien o mode no en Se illa. T es apo aciones c uciales de Gab iel Lupiáñez Gely. Al inal de es a década y de la mano de los es ue zos po ei indica como pa imonio las ob as inculadas a la ac i idad p oduc i a andaluza, Julián Sob ino ab e un in e esan e en e, que ya enía abajando con publicaciones como A qui ec u a Indus ial en España 1839-1990 y A qui ec u a de la indus ial en Andalucía 71 , sob e la sal agua da del pa imonio indus ial en nues as ciudades. Es de des aca la apa ición de a qui ec os andaluces en es ue zos edi o iales o áneos, como es el caso de P. Mo ales en su ínculo con ACTAR y su apo ación en Me 1.0: Ba celona Me ápolis, es i al de ideas pa a la u u a ciudad y Me 2.0, y su apo ación a la elabo ación del Dicciona io Me ápolis de A qui ec u a A anzada. La c onología de cie e del siglo XX no se co esponde con el de eni his ó ico de los acon ecimien os, ela i izando la con ención de los núme os y delineando un a co de iempo más amplio en el que se culmina un ciclo. El inal del Siglo XX se dila a así en al menos una década, a a és de una cadena de acon ecimien os sin p eceden es en elación con su pasado. La c isis económica sis émica, el inal de la sociedad del consumo y el desman elamien o p og esi o de las conquis as del Es ado del Bienes a en los países desa ollados, la cons a ación del pelig o de la ene gía a ómica -Che nóbil y Fukushima-, las e uel as ci iles y laicas en los países á abes, pueden se algunos hi os de e e encia del inal del siglo XX. En es a década, la in es igación en gene al y en a qui ec u a en pa icula , se ha is o a ec ada po algunos acon ecimien os que han eo ien ado sus es ue zos. La ape u a del Espacio Eu opeo de Educación Supe io , conocido coloquialmen e como p oceso Bolonia y la coincidencia en España con la p omulgación en el 70 AAVV. La a qui ec u a mode na en Andalucía: un pa imonio po documen a y conse a . G anada. Ed. IAPH. Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Andalucía. 1999. ISBN 84-8266-115-9. 71 SOBRINO SIMAL, Julián. A qui ec u a Indus ial en España, 1830-1990. Mad id. Cá ed a. 1996. ISBN 978-84-376-1441-0, y A qui ec u a de la Indus ia en Andalucía. Se illa. Ins i u o de Fomen o de Andalucía. 1998. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 83 2001 po el gobie no del PP de la LOU 72 y su e o ma en el 2007 po el PSOE 73 , consolida una o ma de p omoción del p o eso ado que a ec a di ec amen e a la necesidad de publicación como o ma usual de cuan i icación de la in es igación. Es a si uación p omue e la apa ición, o consolidación en su caso, de las e is as “cien í icas” y de la publicación inculada a cualquie e en o cul u al. Si uación que no es ajena la enseñanza de la a qui ec u a, que se e a ec ada, a o unadamen e, en la ealización del es ue zo p omocional y di ulga i o, más allá de los que ealizaban los habi uales en es as a eas. Así, las e is as Neu a, Re is a His o ia y Teo ía de la a qui ec u a, las publicaciones de la Fundación de A qui ec u a Con empo ánea, DA y la con e sión en o ma o digi al de Geome ía, Fundación Rizoma o las exposiciones, se con ie en en “obje o de deseo” de los p o eso es, sin dis inción en e unciona ios y con a ados. La Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a nos puede se i de guía pa a e leja los es ue zos po implemen a la p oducción eó ico-c í ica. No es a ía de más empeza po el a ículo de V. Pé ez en el nº 2-3 sob e La ¿década con usa? Campos de in e és eó ico en la a qui ec u a española de los años sesen a, donde plan ea los ínculos en e la p ác ica de la a qui ec u a española de esos años y la eo ía, que sólo a a ez se hacen explíci os. Des aca el la go desa ollo que oma su in es igación sob e la a qui ec u a y el e i o io inculado a los p ocesos de colonización du an e el anquismo, que iene su ma e ialización en las publicaciones mix as papel-digi al de la Fundación de A qui ec u a Con empo ánea, en la que es acompañado en sus úl imas ealizaciones po Manuel Calzada. 72 La ley de O denación Uni e si a ia del 2001, cambió odo el p oceso de consolidación y p omoción del p o eso ado uni e si a io que la LRU había ins alado, in oduciendo una ca e a docen e, en la que los p ocesos de habili ación y oposición pa a cada p omoción es ablecían un i ine a io in e minable de p uebas ala gando la ca e a docen e has a lími es insopo ables i almen e. A es a si uación había que añadi le que dichas p uebas es aban con oladas po la Agencia Nacional E aluación y Calidad (ANECA), que en su con igu ación p omo ió una cen alización y con ol je á quico de las comisiones de e aluación, llegándose a un colapso de la p omoción del p o eso ado po la acumulación de p uebas a ealiza y po la mul i ud de habili aciones, que “incomp ensiblemen e” se deja on desie as. 73 La Re o ma de la LOU de 2007, supuso una g an decepción pa a la comunidad uni e si a ia, sob e odo después de que J.L.R. Zapa e o p ome ie a -en la en e is a adio ónica que le ealizó Iñaqui Gabilondo en el pa anin o de la Uni e sidad de Se illa-, la de ogación de la LOU si llegaba a la p esidencia del Gobie no. P omesa que incumplió, ealizando una e o ma de la ley que sólo alige ó el p oceso de p omoción haciendo de la habili ación un p oceso “obje i o” pe o sin desmon a oda la pi ámide je á quica que con olaba las oposiciones. La p esión de los an iguos PNN “socialis as”, ya ca ed á icos e ins alados en el pode uni e si a io, ue de e minan e pa a que las cosas no cambia an, dada su posición de p i ilegio adqui ida en la e o ma p omo ida po la de echa. Como esul ado de es os p ocesos legisla i os se han desmon ado los es ue zos democ a izado es ealizados en la ansición pa a desje a quiza la ins i ución uni e si a ia, con odas las consecuencias nega i as que es o ha aca eado: excesi a dependencia de los jó enes espec o a los unciona ios de más al o ango, dando luga a una disminución del campo de libe ad y del deba e in elec ual, ac o es cen ales pa a p omo e la capacidad c í ica que impulsa el a ance del conocimien o; man enimien o de una es uc u a de pe sonal con una g an p eca iedad en la base, p ecisamen e donde hay mayo capacidad de abaja e inno a , y mayo conexión con la dinámica ealidad cul u al; a inconamien o de la ac i idad o ma i a en e a una ac i idad in es igado a, en la que se man ienen unos p ocesos de e aluación que p iman la can idad de sub enciones ob enidas e in es igaciones desa olladas, al ma gen po comple o de sus esul ados y de su ele ancia social; y en de ini i a la p omoción de un sis ema al amen e bu oc a izado, donde el in es igado es á some ido du an e oda la ca e a docen e a un la go p oceso de p uebas -que de hecho colocan a las labo es docen es en un segundo plano-, con oladas po una educida eli e a escala nacional, que como en el anquismo iene en su mano la p omoción de cien os de p o eso es-in es igado es de odo el país. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 84 En DADocumen os de A qui ec u a, que du an e an os años y con an o empeño di ige Miguel Cen ellas, el p opio V. Pé ez se emplea en acla a el pano ama de la a qui ec u a española a inales del siglo XX en el a ículo Di usión e sus Teo ía publicado en el nº 59. No se puede ob ia su apoyo y apo ación como p ologuis a a las in es igaciones que an iendo luz, como el ex o Ci cunloquios y Al e aciones, pa a in oduci el lib o de P. Mo ales En a o de una a qui ec u a ins alada 74 , lo que nos da pie pa a ae a colación su o a publicación de in e és, La disolución de la es ancia 75 . En el es ue zo po eno a las enseñanzas de las ma e ias de his o ia de la a qui ec u a, se enma can algunas de las esis ealizadas en los úl imos años en e las que end íamos que des aca la de Ca los Ga cía Vázquez, Be lin- Po sdame Pla z: Me opoli y A qui ec u a en T ansición, que log a su publicación en la colección ARQUITHESIS de la Caja de A qui ec os, sin ol ida su pos e io apo ación c í ica sob e las di e en es condiciones de la ciudad con empo ánea en La Ciudad Hojald e 76 . E. Mosque a y M. T. Pé ez p oducen un ex o exhaus i o y ameno sob e la ob a p imigenia de La Hoz y Ga cía de Pa edes, La Cáma a de Come cio e indus ia, Có doba, 1950-1954. Des aca emos la pa icipación, en es e caso sólo de Edua do en el ca álogo de la exposición Paisaje u bano y memo ia. La ciudad de Cádiz en el siglo XX, donde da con inuidad a su in es igación de la a qui ec u a mode na gadi ana con su a ículo Islas de Mode nidad. A qui ec u a en Cádiz: 1930-2000. En es a línea de análisis c í icos y po meno izados de edi icios, no podíamos ol ida nos del despliegue edi o ial, de in o mación y de es ue zo in e p e a i o que hace Ra ael Moneo en el lib o sob e el Ca men Rod íguez Acos a 77 y po p oximidad geog á ica, del ex o conmemo a i o Mani ies o de la Alhamb a. 50 años después. El monumen o y la a qui ec u a con empo ánea, con a ículos de A. Isac, Juan Cala a a y V. Pé ez 78 . En o o o den de a eas, son eseñables los es ue zos exposi i os y de ac i idades cong esuales, que lle an apa ejados sus ca álogos, di igidos po p o eso es del Depa amen o de His o ia, Teo ía y Composición A qui ec ónicas. La Se illa de Richa d Fo d 1830-1833, de la que es comisa io J. Rod íguez Ba be án, que ae po p ime a ez a Se illa los dibujos o iginales de R. Fo d de la colección amilia , donde pa icipan, en e o os, los p o eso es del 74 MORALES SANCHEZ, José, GILES DUBOIS, Sa a & GONZALEZ MARISCAL, Juan. MGM a a o de una a qui ec u a ins alada. Mad id. Ed. Rueda. 2004. ISBN 978-84-7201-143-8 75 MORALES SANCHEZ, José. La disolución de la es ancia: ans o maciones domés icas 1930-1960. Mad id. Ed. Rueda. 2005. ISBN 84-7207-175-8 76 GARCIA VAZQUEZ, Ca los. La ciudad Hojald e. Ba celona. Ed. Gus a o Gili. 2004. ISBN 84-252-1970-1. 77 MONEO VALLES, Ra ael. El Ca men Rod íguez Acos a. G anada. Fundación Rod íguez Acos a. 2001. ISBN 84-607- 2394-1 78 AAVV. Mani ies o de la Alhamb a. 50 años después. El monumen o y la a qui ec u a con empo ánea. G anada. Pa ona o de la Alhamb a y Gene ali e. 2006. ISBN 84-86827-21-3. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 85 Depa amen o V. Pé ez, J. Sob ino, el p opio Ja ie con a ios a ículos y Juan Cascales y Paco Má quez 79 . J. Sob ino di igi á el Fo o de A qui ec u a Indus ial, en un in en o de hace isible un pa imonio ex enso y de i al ele ancia pa a la comp ensión del es ue zo his ó ico po indus ializa Andalucía, con una pa icipación masi a y plu idisciplina de in es igado es andaluces y o áneos, donde uel en a da se ci a un amplio núme o de p o eso es del Depa amen o 80 de HTCA, y donde J. Cascales coges iona, con A ón Cohen, la mesa de Pensa en Pa imonio Indus ial desde el Te i o io. El COAC o ganiza, jun o con la Fundación DOCOMOMO Ibé ico, su VI Cong eso di igido po Ramón Pico y Julio Malo con una ponencia cen al de V. Pé ez, Re ó ica del P og eso. Pa adojas pa imoniales en e a qui ec u a mode na y écnica. La DGAV ha enido abajando en un p oyec o ingen e de in es igación coo dinado po Fe nando Olmedo, ubicado en e la pues a en alo del pa imonio p oduc i o andaluz del medio u al y el análisis de las elaciones en e cul u a, a qui ec u a y e i o io. Además de los omos p o inciales, donde se ha in en a iado la a qui ec u a dispe sa de la comunidad au ónoma, han edi ado ecien emen e, como ema e Co ijos, haciendas y laga es en Andalucía. A qui ec u a de las g andes explo aciones ag a ias 81 , con la pa icipación en e o os de J. R. Sie a en el capí ulo A qui ec u as Co ale as. La exposición homenaje a los he manos y a qui ec os Fe nando y Joaquín Ba quín y Ba ón, o ganizada po el COAS y di igida po José Ma ía Gen il y Ana Yanguas, abo da el esca e de dos p o esionales ol idados, pe o cen ales, an o po la escala de su p oducción, como po la cualidad de las líneas de in e ención que pusie on en ma cha en e a la magni ud de las ca encias p o ocadas po el pe íodo au á quico. En elación al es udio de las elaciones en e ciudad y p oducción masi a de i ienda son escla ecedo es los a ículos, Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y 1965, de J. Cascales y P. Má quez donde se analiza oda la a qui ec u a esidencial pública y p i ada del mayo de los Ba quín y el de Fe nando y Joaquín Ba quín. La p o incia de Cádiz, en e la i ienda social y la explosión u ís ica de José Alad o 82 . O a apo ación o iginal en el ámbi o de la comp ensión de las elaciones en e polí ica, economía, e i o io y a qui ec u a en un espacio- iempo conc e o de Andalucía, se p oduce en las Jo nades In e nacionals d’U banisme i A qui ec u a de la Il-lus ación, pa ocinada po la Asociación In e nacional de Ciudades y En idades de la Ilus ación, en Almacelles, Lleida, a a és de la ponencia de J. 79 AAVV. La Se illa de Richa d Fo d 1830-1833. Se illa. Fundación El Mon e. 2007. ISBN 978-84-8455-229-1. 80 Pa icipan ambién; En ique La i e, Fe nando He e a, Ho acio Capel, Inmaculada Ca a aca, A. Miguel Be nal, Rosa io Alonso, Juan F ancisco Ojeda, Víc o Pé ez, Paco Da oca, Ramón Pico, Ped o Salme ón, Román Fe nández-Baca, José R. Sie a… 81 Edi ado en Se illa en 2010 po la COPV de la J.A. bajo la coo dinación de F. Olmedo y M. To es. 82 AAVV. Fe nando y Joaquín Ba quín y Ba ón. Se illa. COAS-FIDAS. 2007. ISBN 978-84-935-171-6-8. P oducción eó ica y c í ica sob e la a qui ec u a del siglo XX en Andalucía 86 Cascales y P. Má quez, Te i o io y Paisaje en Andalucía en el siglo XVIII, donde se ac ualiza c í icamen e el p oceso de implan ación, di igido po Ola ide, de las Nue as Poblaciones en la campiña andaluza. En es a línea, P. Má quez asume el enca go de ealiza la oz a qui ec u a en la Enciclopedia de Andalucía, edi ada po C&T, que en su ex ensión o iginal se publica ambién, con el í ulo A qui ec u a Andaluza, en la Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a 6-7, que se p e endía que es u ie a inicialmen e dedicada a Andalucía y en la que apa ecen o os a ículos como ¿Un c ono opo andaluz? 144 palab as de Ca los Tapia, Apun es pa a una b e e his o ia de la A qui ec u a Mode na en Andalucía de C. Ga cía Vázquez y Ampliación. Un nue o sopo e pa a la A qui ec u a Andaluza de F ancisco González de Canales, quién se e ía implicado jun o a Ignacio Fe nández To es y Ángel Ma ínez Ga cía Posadas en la di ección inicial de la e is a Neu a, p omo ida po el COAS y que en su e apa ac ual di igen Paula Ál a ez, Vicen Mo ales y Juan An onio Sánchez. La Re is a de His o ia y Teo ía de la A qui ec u a, acoge el es ue zo in es igado en elación a las emá icas que es án desa ollando los p o eso es del Depa amen o de HTCA y en sus núme os podemos encon a a ículos de in e és de Ca men Gue a, Ma Lo en, Ma iano Pé ez Humanes, Plácido González, Ca los Ma ía Fe nández, J. R. Mo eno Pé ez, y de los ya ci ados con an e io idad. La e is a, en el man enimien o en el iempo de su es ue zo edi o ial, se ha con e ido en un e e en e de la p oducción eó ica y c í ica de la a qui ec u a en Andalucía. Segu o que se han p oducido ol idos impe donables, pe o un siglo es un pe iodo demasiado la go como pa a pode isualiza lo en oda su dimensión. Sin emba go no podemos eludi el a ance que en las úl imas décadas ha ealizado la p oducción eó ico-c í ica andaluza, sin ol ida nos de la labo undacional que los p ime os a qui ec os, ecién eg esados de la jo en escuela de a qui ec u a de Se illa, lle a on a cabo en el pá amo cul u al donde se ie on obligados a desen ol e se. G acias a su es ue zo y cons ancia, o os han podido anda ese camino con mucha más anquilidad y sosiego. Espe emos que sepan ag adece lo y que las ac i udes caini as, de las que an ácilmen e suele hace gala nues a comunidad in es igado a, se o ne en deba e in elec ual, sin enuncia a la c í ica desde la hones idad de cada una de las posiciones. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación 87 3.2.1. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación Ilus ación y Mode nidad Si los es ue zos po unda una c í ica cien í ica se concen an en acla a las condiciones de nues o p opio p esen e; la mode nidad, el análisis de su ago amien o y de las posibles "al e na i as" que de ella se de i a ían, nos si úan hoy en la necesidad de escla ece cuáles son sus o ígenes. Sin emba go cuan o más igu osa es nues a búsqueda del o igen de la mode nidad, más emo o nos pa ece es a és e. En el ondo de es e " e o no" po la his o ia de la a qui ec u a exis e un hecho que lo hace cohe en e; desde la caída del sis ema eudal has a nues os días podemos a i ma sin ninguna duda que nos encon amos en el mismo ciclo cul u al. Y econoce el ca ác e uni a io del ciclo cul u al eco ido po la cul u a bu guesa, es impo an e po que nos pe mi e ene p esen e el cuad o comple o de sus elabo aciones. Ya que es un hecho acep ado po la c í ica, que el paso a la sociedad capi alis a no se con i ma his ó icamen e como un sal o e oluciona io, sino que "…se dila a en un la go pe íodo his ó ico en que los nue os p ocesos de alo ización del capi al se miden a a és de la p og esi a mani es ación del abajo p oduc i o, ue za de abajo como clase ob e a... " 83 . El inicio de es e p oceso es á en la liquidación del sis ema eudal y en el ad enimien o, -al p incipio localizado geo g á icamen e en el no e de I alia y luego en Ingla e a y Países Bajos-, de un modo de p oducción dis in o y de unas es uc u as de pode o almen e di e en es, que ienen su luga en las "ciudades es ados" y es ablecen su hegemonía a pa i de modos de p oducción más in eg ados, es deci : más e icaces en el sen ido de su capacidad ep oduc i a, liquidando p og esi amen e la an e io es uc u a social y gene ando, en su desa ollo, una nue a di isión social del abajo, que poco a poco consolida la hegemonía de la bu guesía sob e el conjun o de los demás sec o es sociales p oduc i os. En es e dila ado p oceso se consolidan, no sólo es uc u as p oduc i as y de pode , sino el p opio sis ema ideológico. La explo ación sis emá ica del deba e que se p oduce en el seno de la Ilus ación, pe mi e ecoge , en su ni el ideológico pu o, g an pa e de las con adicciones que acompañan, en su desa ollo, a la mode nidad. La Ilus ación en endida, en su sen ido más amplio, como pensamien o en con inuo p og eso, ha pe seguido siemp e como obje i o “...el qui a miedo a los 83 Colgadelli, U. "Fo za la o o e suiluppo capi alis ico". Con apiano, nº1 1969. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación 88 homb es y con e i los en amos de sí mismos". Desde es os p esupues os, la "época de las luces" a i ma que la supe io idad del homb e eside en el sabe . Y el sabe es pode , no conoce lími es. Y lo que los ilus ados quie en ap ende de la Na u aleza es la o ma de u iliza la pa a log a el dominio in eg al de ella. Y en úl ima ins ancia el dominio de los p opios homb es. A pa i de es as p emisas, aquellos dos pos ulados que se ins au a on con la a qui ec u a del humanismo clasicis a; “la iden idad Razón-Na u aleza" y "el econocimien o de la clasicidad como segunda y más pe ec a na u aleza” 84 , comienzan a queb a se. Y en es e p oceso ocu e algo que las con inuas c isis desde el Renacimien o has a el Ba oco habían conseguido e i a ; la liquidación de la adhesión de los p ocesos a ís icos a p ocesos na u ales, desmo onándose con ello odo el sos én clasicis a, an o como epe o io o mal como conjun o de ins umen os disciplina es. Pa a los ilus ados lo más impo an e e a de iba aquellos mi os que cons i uían el sopo e del "An iguo Régimen", y el más impo an e de aquellos mi os e a la elación en e a e y na u aleza. Dos elemen os con ibuyen, a ni el ideológico, a es e de ibo. El p ime o, ope a desde las concepciones an i-u banas de las ideas isioc á icas, -doc ina económica que signi ica el gobie no de la na u aleza y que Ma x iden i icó como undado a de la economía polí ica 85 , asimilando la ciudad a un obje o "na u al" liquidando con ello oda posibilidad de ealiza una lec u a es uc u al de la ciudad, y del e i o io, y de des ela la e dade a na u aleza de los p ocesos y mecanismos de acumulación que el capi alismo gene a en la ans o mación de los p ocesos de explo ación del suelo y de las en as an o ag ícolas como u banas. El segundo, su ge de la necesidad de asegu a a la ope ación a ís ica un papel uncional con es a doc ina económica, asumiendo un na u alismo, bajo el cual queden ocul os los p ocesos que la bu guesía pone en pie pa a consolida su hegemonía polí ico-social. No es casual que en es e momen o a pa i del cual la bu guesía dimensiona " uncionalmen e" sus p opios mé odos de p oducción e in e cambio, el abajo in elec ual, desde su apelación a la Na u aleza, ocul e el uncionamien o eg esi o de un p og eso, gene ado de nue as desigualdades sociales y p omo o de mise ias indi iduales. Consumado el de ibo del mi o de la elación en e na u aleza y a e, y desde és a ma iz ideológica, la ciudad no es en endida desde sus condiciones ma e iales sino que asimilada a un o ganismo “na u al”, libe ando los e enos de las “an iguas” leyes pa a implan a la nue a lógica; la ciudad no eclama ningún o den que opone al deso den de las múl iples inicia i as que impone la " azón" bu guesa. La "ciencia" u bana y del e i o io, a pun o de nace , se cons i ui á como " écnica" de la explo ación del suelo u bano y del e i o io, “cualquie 84 Ta u i, M. "La a qui ec u a en la edad del humanismo". Mad id. 1978. 85 Ma x, K. "18 B uma io" en Ob as Escogidas. Moscú. 1968. T es lecciones sob e la a qui ec u a de la Ilus ación 89 p oyec o de ciudad se á odo lo más una u opía, nos algia de la Fo ma, pensamien o que no se ealiza, sal o hacia a ás” 86 . El es ue zo se concen a en nega la di e encia en e campo y ciudad, siendo uno de los elemen os básicos y es uc u ales del desa ollo capi alis a, pa a uni icando es a di e encia asimila los p ocesos de alo ación de la na u aleza a los de alo ación de la ciudad. Poniendo en ma cha nue as o mas de acumulación, a a és del agmen a ismo u bano pa a la eadap ación del ma e ial p eexis en e de la ciudad "his ó ica". Razón y Na u aleza, deben uni se; y en es e p oceso de uni icación el acionalismo ilus ado, abandona la esponsabilidad de con ola los p ocesos que él mismo ha gene ado. En el la go pe íodo en que los an iguos p ocesos de p oducción a esanal an ans o mándose en nue os p ocesos de p oducción indus ial, los a is as, se ans o man en in elec uales "o gánicos" de la bu guesía, pe o al e se excluidos de és os p ocesos, gene an, a eces, una du a polémica con su misma clase. Desde es a exclusión se ab e paso a uno de los asgos más esenciales de la Ilus ación: su ue e ac i ud c í ica. Y como bien dice A gan: "... así como la c í ica social lle a a la acción en el e eno social o la c í ica polí ica a la acción polí ica, la c í ica a ís ica conduce a la acción a ís ica... (y). Si la c í ica es el p oceso mismo, o un momen o esencial del p oceso del a e, y es al mismo iempo, como no puede deja de se lo, un ac o acional, ya no es posible c ee que el a e es u o de una inspi ación, na u al o sob ena u al" 87 . De la u opía del lenguaje a la u opía de la o ma Apenas la a qui ec u a de la Ilus ación log a de ini sus " écnicas" pa a la cons ucción de la o ma, -es deci : pone en pie el conjun o de ins umen os disciplina es suscep ibles de se asumidos po el colec i o de los p o esionales de la a qui ec u a-, comienza a con i ma se la ape u a de una p o unda c isis en el seno de su p opia disciplina. En e 1.750 y 1.790, los a qui ec os empiezan a econoce la dis ancia que sepa a al “p oyec o ilus ado” de la posibilidad de se lle ado a la p ác ica; el sueño po ma e ializa la u opía se des anece, sólo queda econocible la “ideología”: como conjun o de ideas de lo que se habían p opues o ins au a . Con i mado el hundimien o de la u opía, la p e endida unidad y uni e salidad del "p oyec o ilus ado" se ompe en múl iples endencias. Y a pa i de es e momen o odos los es ue zos se di igi án, desde la con ibución de cada una de es as endencias hacia el in en o de su “ econs ucción” de un lado: las in es igaciones a queológicas, - omen adas po la necesidad de asis i ins umen almen e a la consolidación de un "lenguaje uni e sal" pa a la 86 Teysso , G. ''Ilus ación y a qui ec u a. In en o de his o iog a ía''. Mad id. 1980. 87 A gan, G.C. "La pi u a dell "Iluminismo in Inghil e a". Roma. 1963. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 96 Ola ide y Andalucía En el cu so de un año Pablo de Ola ide a a acumula los ca gos de Di ec o del Hospicio de San Fe nando (junio, 1766), Pe sone o del Común de Mad id (ene o, 1767), e In enden e de Andalucía, Asis en e de Se illa y Supe in enden e pa a las Nue as Poblaciones de Sie a Mo ena (junio, 1767). Es a ayec o ia e idencia la p emu a con la que se p e enden pone en ma cha las e o mas, el éxi o de su ges ión en las p ime as a eas encomendadas ce ca de la Co e, y la es echa elación y g an con ianza cons uida con el equipo ilus ado de gobie no. An es de en a a analiza la ope ación que se le encomienda pa a coloniza baldíos en Sie a Mo ena es impo an e es udia su pensamien o en o no al ema de la ag icul u a en Andalucía, que quedó ijado en un documen o esc i o unos ocho meses después de su a anque. El “In o me sob e la Ley Ag a ia” esul a especialmen e escla ecedo de los c i e ios, obje i os y es a egias que se pe siguen. Aunque es á echado el 20 de Ma zo de 1768, como espues a a un cues iona io en iado po Campomanes a odos los in enden es pa a la elabo ación de una Ley Ag a ia, la echa de emisión del cues iona io an sólo un mes an es y la ex ensión en da os y análisis, así como la complejidad de las p opues as y es a egias plan eadas, lle an a pensa -como el p opio Ola ide sugie e-, que se a a de una a ea apoyada en un amplio conocimien o del medio, en las ideas “económicas” con empo áneas, y bajo el aseso amien o de un cie o núme o de agen es. Po an o, y dado el pa alelismo a gumen al en muchos amos con ex os an e io es del p opio Campomanes, es amos an e un documen o que exp esa de mane a bas an e anspa en e las posiciones en o no al p oblema de la ie a que iene el equipo de gobie no ilus ado cuando o mula el p oyec o más ambicioso de in e ención en el e i o io pa a pone en p oducción baldíos en el in e io de Andalucía. 91 Se desp ende de la lec u a del In o me que la ope ación que se es á lle ando a cabo en pa alelo en Sie a Mo ena y en el en o no de Écija, o ma pa e de un conjun o de medidas más amplias des inadas a p oduci “indi ec amen e y sin iolencia” una ees uc u ación p og esi a del e i o io andaluz. F en e a las p opues as que a anza el Consejo pa a su deba e a los dis in os implicados, y que es án des inados a p oduci una acionalización in eg al de la ag icul u a median e una nue a ley, Ola ide plan ea una es a egia de mayo complejidad. Él no c ee, as un análisis del e i o io, la población y la p oducción andaluza, que se es é en disposición de p omulga una Ley Ag a ia. La posición de 91 En su lib o El E angelio en T iumpho o his o ia de un philosopho desengañado uel e a dedica , muchos años después de habe sido cesado, una ca a comple a al ema de la e o ma ag a ia. En és a se e idencia su in e és y conocimien o, en un ex o que mues a además una ac ualización de sus ideas, en línea de cohe encia con sus abajos en las N.P. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 97 Campomanes como legislado y miemb o del gobie no es muy di e en e, a pesa de las a inidades ideológicas, de la de Ola ide que lle a algo más de un año ba allando en el seno del pode municipal de las dos ciudades más g andes de la nación con las oliga quías locales. Conoce y expe imen a dia iamen e la magni ud de los in e eses c eados y de echos adqui idos como pa a come e la ingenuidad de pensa que una es uc u a bu oc á ica an ágil como la del Es ado dieciochesco a una cie a dis ancia de la Co e, enga la posibilidad de impone medidas que los iolen en. No en iende iable en su si uación p esen e el es ablecimien o de un amaño máximo de p opiedad po lab ado y la consecuen e medida po an o de “ educción de co ijos a pueblos”, con la epa celación de sus ie as en e los ecinos. Es o no signi ica que no compa a es os obje i os, de hecho apoya incondicionalmen e el es o, sino que pe cibe que unas no mas como és as, an p oduci un echazo inmedia o de odo el conjun o de la Ley, como de hecho sucedía en Se illa con la mayo pa e de las Ó denes dic adas po el Consejo de Cas illa. Es o nos mues a a un Ola ide que en e a la cul u a au o i a ia del despo ismo ilus ado con ía, desde su ce canía a la acción, mucho más en medidas induc i as, que en medidas coe ci i as. De ou neax nos cuen a en su biog a ía cómo conscien e de su ni el in elec ual, juega en las e ulias que man iene en su esidencia, con los in e locu o es del cle o o de es amen os adicionales, nunca a gumen ando en con a, sino conduciéndolos su ilmen e hacia el abismo de sus p opias con adicciones. La o mación ilus ada le pone en disposición de o mula cambios y e o mas en su ealidad, pe o siemp e en el ámbi o del deba e y de la acionalidad, no en el de la con on ación di ec a, donde c eencias y subje i idades son oda ía imba ibles, dado el aqui ismo del es amen o ilus ado. Ola ide con ía en que los indi iduos inalmen e se mue en po in e eses p opios, y él a a dibuja les un ho izon e lo su icien emen e a ac i o, como pa a que deseen mo e se hacia él. A a és del conocimien o que iene de Andalucía pe cibe las ne as as consecuencias que puede ene en la coyun u a -como ya pasó con la ley de g anos de 1765-, el desmon aje del sis ema p oduc i o exis en e en e an o se consolide una nue a cul u a p oduc i a, que necesi a á pa a se e icaz de años de implan ación, en los que las necesidades inmedia as 92 pueden da al as e con las e o mas plan eadas an es de que és as engan la opo unidad de mos a su in e és. Además Ola ide es conscien e del eno me alcance de las e o mas y, a di e encia de quienes es án lejos de la ges ión, sabe que no es posible an icipa un plan o eglamen o ce ado, cuando de lo que se a a es de 92 Es as necesidades inmedia as las ha i ido ya c udamen e en el Concejo de Mad id, cuando se queda aislado de endiendo la eliminación de las asas pa a el acei e. Ni siquie a los dipu ados elec os po el pueblo le apoyan an e el miedo de los es agos que se pueden p oduci a co o plazo. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 98 ins ala una nue a cul u a del abajo y una nue a elación con la ie a, donde lo que da alo y dignidad al suje o no es ya la ex ensión de lo que posee, o los de echos que iene sob e amplios e i o ios, sino la iqueza que es capaz de ex ae de un e eno conc e o, sob e el cual po con as e con la si uación an e io iene plenos de echos y ga an ías. Po es o Ola ide ope a a a és de líneas de acción como las Sociedades de Amigos del País pa a di undi los nue os sabe es, la e o ma uni e si a ia pa a ins ala un nue o ma co de elación con la ealidad desde la acionalidad y la obje i idad, o su pa icipación en la eno me emp esa de pues a en p oducción de alguno de los eno mes baldíos de Andalucía, como expe imen o es a égico des inado a e idencia el in e és eal ob enido con la pues a en ma cha de las e o mas que p opone pa a odo el e i o io. Con es o no aspi a a lle a el expe imen o es a al a odas pa es, sino que p e ende induci a o os a adop a soluciones pa a las que él mismo apo a las cla es dependiendo de las di e en es condiciones de pa ida. Po es o es an impo an e la elección de los baldíos en la ca e e a p incipal del eino, po el alo de p opaganda in e na pa a es imula a o os con los g andes bene icios que apo an las nue as p ác icas, y de p opaganda ex e na en la medida en la que España mues a su capacidad de ges ión, su olun ad de adop a las o mas capi alis as de p oducción más a anzadas, en coincidencia con el deba e que se es á p oduciendo ue a, y su capacidad de supe a su agilidad poblacional, hecho que se pe cibe como causan e de su pé dida de pode en Eu opa. An es de con igu a los es campos es a égicos de medidas pa a la e o ma de la ag icul u a, Ola ide p esen a en su in o me un diagnós ico de los p oblemas gene ales, enuncia muy sucin amen e los obje i os que se debe ían pe segui y uel e a en a en un análisis y diagnós ico más de allado de la ealidad de la ag icul u a y la población en Andalucía. Resume los p oblemas p incipales en la escasa p opo ción de suelo cul i ado, que es ima en un sex o del o al, en la escasa población ac i a, y en que lo que se lab a, se abaja mal y con p oduc i idad ín ima. Denuncia el a aso p oduc i o undado en las écnicas de explo ación u ilizadas, en una p eca ia o ganización del abajo, en la es uc u a inmó il de p opiedad de la ie a y en de ini i a en la es uc u a e i o ial cons i uida po un sis ema de asen amien os muy inadap ado pa a su pues a en ca ga p oduc i a y mal conec ados, dando luga a una escasa pe meabilidad a la ci culación de p oduc os y población. Igualmen e denuncia que a es e sis ema e i o ial inadecuado le co esponde una es uc u a de g upos sociales excesi amen e desequilib ada. Como ilus ado conocedo de las doc inas de su iempo, en iende que la desigualdad social es necesa ia e imp escindible pa a el sos én global del sis ema, pe o al iempo sabe que una desigualdad ex ema bien sea po que haya una mino ía muy ica o una mayo ía muy pob e, conduce al colapso. De ahí que los obje i os de la e o ma se di igiesen a la c eación de una clase de lab ado es Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 99 con más ie as y pode , como eslabón in e medio con los más icos, y a la con igu ación de un sis ema poblacional al e na i o que pe mi iese acaba con la ex ema pob eza de los jo nale os ace cándolos a la ie a. Ap opiándose del mecanismo de análisis que u iliza Can illón cuando clasi ica los ipos de poblaciones, según su economía p opia y los es amen os sociales que sopo an, Ola ide enume a los cua o g upos sociales que in e ienen en la ag icul u a, y desc ibe su ac i idad, su ni el de bienes a , sus p oblemas y sus po encialidades, ol iendo a a eme e con a una ed de asen amien os desequilib ada, con concen aciones excesi as y g andes in e alos acan es, que lle an a una dis ancia en e luga de abajo y de esidencia excesi o, que ensiona emendamen e los e enos a menos de una legua del luga inc emen ando los p ecios y abonando co up elas, mien as que condena a g an pa e del e i o io a un ipo de g an explo ación poco p oduc i a y que demanda además un ipo de abajado empo al obligado en in ie no a mendiga en las g andes capi ales andaluzas, que comienza a se pe cibido como pelig oso, y suscep ible po an o de se ecluido en hospicios. T es son las líneas di ec i as en o no a las cuales se a iculan conjun os de medidas “p ecu so as y con enien es pa a que p ospe e la ag icul u a”; 93 pone las ie as en su jus o alo , que se lab e mejo lo que se lab a y que se lab e más cul i ando la ie a que es á incul a. Mien as que la p ime a línea di ec i a se plan ea con el in de mejo a la si uación de la ag icul u a a co o plazo y de es ablece mayo equidad y ga an ías con medidas que no a ec an a la es uc u a e i o ial, las o as dos es án a iculadas pa a ees uc u a dos ipos di e en es de ealidades e i o iales. La segunda línea di ec i a abo da oda la casuís ica de las medias y g andes p opiedades en p oducción -casi el o al del e cio de la supe icie de Andalucía que ha es imado p e iamen e-. En es e capí ulo las medidas que se oman a ec an undamen almen e a la a is oc acia e a enien e y al cle o, sob e odo el egula , como poseedo es y ges o es de los e enos. De aquí que plan ee una cie a panoplia de posibilidades, enden es a incen i a pa celaciones, ce camien os y a endamien os la gos, pe o dejando un amplio ma gen de libe ad una ez queden ga an izados unos mínimos explici ados en el p ime g upo de medidas. Obje i o cla e aquí pa a Ola ide es acili a e induci la en a de la p opiedad comple a o mejo pa celada a pequeños p opie a ios. En la línea de las doc inas que conoce, donde la elocidad de ci culación del dine o y los p oduc os es muy impo an e, a aca p incipalmen e a una cul u a de la p opiedad de la ie a, que aún en la ac ualidad podemos pe cibi en algunos ámbi os u ales, donde ie a y suje o, o mejo ie a y linaje quedan inculados. Se p e ende omen a la 93 CARANDE 1956, Folio 218. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 100 mo ilidad social y consolida el alo de la ie a como me cancía pa a omen a su in e cambiabilidad, en endiendo de es a o ma que quien comp a o posee un e eno lo hace pa a in e i en él y saca le el máximo p o echo, con la ga an ía de que siemp e puede ende lo pa a cambia de ac i idad. El e ce obje i o abo da medidas pa a pone en p oducción odo lo que sea posible de los dos e cios de ie as “incul as y desie as”, es deci los baldíos y las dehesas. En cuan o a las segundas si bien no plan ea su ans o mación o zosa, sí que p e ende desac i a la p ohibición de su “ ompimien o” con la excepción de las boyales, pa a pe mi i su lab anza. En cuan o a los baldíos despliega es es a egias di e en es pa a in oduci en la economía a los es g upos sociales que no poseen ie as: - La en a de sue es de en e 33 y 128 Ha pa a las clases acomodadas o campesinos de cie o ni el pa a hace los p oduc o es p opie a ios. - La en a de e enos que no excedan las 1.300 Ha con el in de pode cap a los bene icios come ciales e indus iales de los bu gueses de al o ni el económico, impedi que salgan del país, sa is ace sus demandas pa a en a a o ma pa e de los e a enien es con i iéndolos en g andes a enda a ios y emp esa ios ag opecua ios, y al iempo, da la posibilidad de a inca a los b ace os en pa celas, con las que puedan p oduci , mejo a sus condiciones de ida pagando el canon más al o p e is o -un oc a o de los u os-, al p opie a io. És e a cambio end ía obligación de “habili a los con casa, bueyes y demás ins umen os”, y de o o ga les el “dominio ú il” po más de cien años, siemp e que cumplan con el man enimien o de unos mínimos de p oducción. - La concesión de sue es de 33 Ha a odo el que posea dos pa es de bueyes, no siendo p opie a io de más de 13 Ha, con la obligación de paga un oc a o de canon al Es ado, cons ui “una co aliza, un hoga y un do mi o io, en que habi a con sus ganados den o de un año, y ce ca la sue e den o de dos”. 94 Se le ga an iza la posesión si paga egula men e, impidiéndosele p oduci ca gas sob e el e eno -al no se p opie a io-, y saca más bene icio en caso de ansmisión que el que le co esponda po las mejo as p oducidas -ce ca, casa-. Las medidas se p oponen no sólo pa a la ac i ación p oduc i a y económica, sino ambién como ía de supe ación de los eno mes desequilib ios poblacionales, dando la posibilidad a los más pob es de en a a o ma pa e de la población ac i a, y a los poseedo es de algún capi al de en a en el negocio de la ie a, a dis in as escalas. Sólo es os dos aspec os ya suponen cambios conside ables a escala e i o ial, pues o que hab án de unda se mul i ud de pequeños asen amien os u ales, al iempo que se gene a á una conside able can idad de población dispe sa, dejando a las ciudades libe adas de pe sonas sin o icio ni labo . Pe o aún queda 94 CARANDE 1956, Folio 253. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 101 una p opues a más pa a en abiliza la eno me a luencia de capi ales que el Es ado a a pe cibi po la enajenación y concesión de sus baldíos, que no sólo iene una impo an e epe cusión e i o ial, sino que ambién con ibui á al mon aje de una es uc u a es a al más po en e en las p o incias pa a iabiliza la ges ión de odo el p oyec o y sob e odo pa a gene a una “Caja P o incial” -con doble con ol adminis a i o- que pe mi a “la cons ucción de caminos, ega las ie as que se puedan, hace los íos na egables, cons ui los canales posibles, es ablece Academias de Ag icul u a p ác ica, con ondos su icien es pa a hace expe iencias, p ocu ando in oduci en su p o incia los nue os en ajosos mé odos que han in en ado las naciones ag ícolas.” 95 Pone como obje i os conc e os de in e sión en Andalucía, la de ini i a cons ucción del camino Cádiz-Mad id, la na egabilidad del Guadalqui i , y la u ilización de és e, del Genil y del Co bones pa a amplia la supe icie de egadíos. Po úl imo plan ea una e lexión y a anza p opues as sob e e ias y me cados pa a ga an iza la pues a en ci culación de la mane a más compe i i a de los p oduc os gene ados en el medio u al, e idenciándose así que el in e és p es ado al sec o p ima io es sólo pa e, aunque quizás la más ele an e, de una ea iculación p oduc i a de ca ác e global pa a odo el país y odos los sec o es. El pensamien o polí ico de Ola ide es, como se puede deduci de su In o me y de El E angelio en T iumpho…, pa alelo a las ideas isioc á icas y a lo que és as oman de la doc ina de Can illón, en lo e e en e a la Co ien e Ci cula de la economía, la p omoción de una g aduada escala de g upos sociales pa a omen a la ci culación, y sus espec i os sis emas de asen amien os en el e i o io. Po an o no es posible lee las di e en es ac uaciones del In enden e de Andalucía como ensayos pa a el es ablecimien o de sociedades ideales o u ópicas, en e a la ealidad de su iempo. No son ideales ni u ópicas po a ias azones: Compa en odos los asgos con las p opues as elabo adas en su In o me pa a su implan ación a escala de oda la Nación. No son modelos a u iliza indi e enciadamen e en cualquie pa e, sólo bajo de e minadas condiciones: deben ealiza se en baldíos, y es a des inados a b ace os o pelan ines -lab ado es sin ie as pe o poseedo es de yun as de bueyes-. En o os ámbi os, o pa a o os g upos sociales la solución p opues a es o a. Po supues o no son u opías po que las p opias ac uaciones asumen la ealidad exis en e sin sub e i la. Lo que se plan ea es un p oceso de e o mas sucesi as a a és de incen i os, donde ope aciones como la de las Nue as Poblaciones de Andalucía o el ce camien o de los e enos comunales de Se illa, han de lee se como expe imen os pa a p oduci un a anque de o a polí ica e i o ial o ien ada a la pues a en p oducción de la mayo can idad de supe icie posible, y 95 CARANDE 1956, Folio 256. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 102 a mos a las eno mes en ajas o ecidas an o po las nue as écnicas, como po la nue a o ma de o ganización e i o ial. Ola ide ya ha pues o en ma cha como Asis en e de Se illa, en cumplimien o de la disposición de 12 de Junio de 1767 del Consejo de Cas illa, 96 y en pa alelo a la ope ación de las Nue as Poblaciones p omo idas po la Co ona, pa e de las p opues as que plan ea en su in o me, al e ando pa a ello con pe miso, los c i e ios de epa o en e la población. En los e enos comunales de Se illa ha epa ido las dehesas si uadas inmedia amen e al su de la ciudad en e b ace os, mien as que las de P ado del Rey y A majal (4.935Ha) a bas an e dis ancia -hoy en la p o incia de Cádiz-, se u ilizan pa a una ope ación muy simila -en lo eo y undación de asen amien os-, a la que se es á lle ando a cabo po p omoción Real, pe o con la di e encia de que la población a la que a des inada son pelan ines de Se illa. Lo que se plan ea es po an o una acionalización de los ecu sos de la ciudad pa a bene icio de sus habi an es, a un p ecio bas an e educido, pues o que el Concejo sólo cos ea el apa a o bu oc á ico de la ope ación. No es necesa io p o ee de ape os ni bueyes a los abajado es, pues o que a los p ime os se les dan pa celas muy pequeñas y no los necesi an, y los segundos ya los ienen, y an sólo han de desplaza se a i i a su nue a concesión y cons ui su casa. A pesa de lo en ajoso de la ope ación pa a la mayo ía de los suje os, es o suponía un co e adical con los adicionales a endamien os a g andes ganade os. És os enían ejidas desde an iguo edes de in luencia y co upción con el Concejo y po an o con los pode es ác icos de la Ciudad que nunca la acogie on bien. Como Supe in enden e a ca go de la ejecución del ue o de Nue as Poblaciones, Ola ide lle a a cabo y ges iona la delimi ación de baldíos (89.705Ha), pa celación y cons ucción de una nue a ed de asen amien os en Sie a Mo ena desde el e ano de 1767, y p opone a inales de ese mismo año la ex ensión del expe imen o a baldíos (23.386Ha) no con emplados en el ue o en o no a Écija, an igua capi al de con en o en la Bé ica omana jun o a Cádiz, Se illa y Có doba, y oda ía en 1797 la sép ima ciudad en población de Andalucía, hoy la núme o 30. El sis ema de ciudades de Andalucía a inales XVIII que Ola ide se plan ea ees uc u a iene muy ma cado po los 250 años de pe manencia de una on e a bas an e es able, en sus asgos gene ales, en la diagonal de la Comunidad Au ónoma, azada sob e el conjun o de las Sie as Subbé icas. A cada lado el sis ema de asen amien os es di e en e, a pesa de que ambos einos cuen an con una densidad simila -22hab/km2 en G anada y 20hab/km2 en Andalucía-. Al Su es e se despliega una upida ed de poblaciones con ap oximadamen e el mismo núme o de asen amien os pa a la mi ad de 96 Ex ensión de la R. O. de 2 de Mayo de 1766 pa a el epa o de p opios, baldíos y e enos concejiles en Ex emadu a, a Andalucía y la Mancha. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 103 supe icie. En es e ámbi o sólo dos ciudades supe an los 30.000 habi an es - G anada y Málaga- y o as sie e suman más de 8.000. 97 En es e con ex o se en iende la elección en el ue o de e enos si uados en Sie a Mo ena. P eocupaba el despoblamien o de es a zona y en especial el ámbi o po donde c uzaban los caminos que unían los dos encla es de pode del Reino. Debe en ende se po an o que la elección al ma gen del ue o de los desie os de la Pa illa y la Monclo a en plena campiña, in e calados en e Có doba y Écija, y en e és a y Ca mona espec i amen e supone además de una ope ación de colonización y de p o ección del camino, la olun ad de si ua se en pun os cla e, pa a demos a , en un e eno de opog a ía más ap o echable que los de Sie a Mo ena, que una nue a o ganización de la p oducción y del e i o io, puede supe a has a las p opias condiciones ad e sas de pa ida de e eno y clima. La ele ancia del expe imen o puede es a se en la esis encia opues a po la oliga quía de Écija. A poco más de un año del a anque de la ope ación, el Consejo de Cas illa se e obligado a manda a uno de sus iscales, Pé ez Valien e, a es udia la si uación, an e las denuncias p esen adas con a Ola ide y su Equipo. Su misión se in e umpe po o den del p esiden e a los es meses y el des a o able in o me p esen ado al Consejo no es enido en cuen a, sal ándose la coyun u a po e ce os in o mes a o ables y el apoyo de 97 El ango que donde encon amos un mayo núme o de núcleos es el de 2000 a 5000 habi an es con 60 ciudades, seguido del de 1000 a 2000 con 48, siendo signi ica i as ambién las 16 ciudades en el ango de los 5000 a 8000. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 104 Campomanes. Pe o la es ancia de Pé ez Valien e en Andalucía, en su ap oximación a los in e eses de la a is oc acia as igi ana, c ea una ince idumb e en o no a la con inuidad del p oyec o que desemboca en una caída de la población y de la p oducción, desmon ándose pa e de lo a anzado, e ins alándose una cie a desau o ización del equipo de mando en la zona. Lo cie o es que el isi ado ha pasado 41 días en Écija y sólo 8 en La Ca lo a. Si a es o añadimos que en es a ciudad había una abundan e concen ación de í ulos nobilia ios esidenciados -unos 40- y ece G andes de España, en ende emos mejo la oposición in e esada de una pa e del Consejo de Cas illa a la a ea de la colonización. Los eno mes in e eses c eados con a la ope ación son múl iples. La mejo a de las condiciones de ida de los jo nale os y pelan ines suponía, no sólo que las oliga quías locales icas pe de ían su posición cuasi-monopolís ica en el come cio, sino que además quedaban amenazadas las ie as comunales y de p opios que se au oadjudicaban y se ían epa idas y po úl imo, pe o no menos impo an e, la dependencia de los pob es del abajo mise able de los co ijos quedaba suspendida an e sus nue as posibilidades. El p opio A anda en su in o me al ey as la e ce a y más se ia ins ucción ap obada po él mismo pa a inspecciona el p oyec o, jus i ica la imp o isación y sus consecuencias: “¿quién sabe si hubie a enido e ec o la emp esa manejada con an a de ención y p ecauciones? Se hubie a dejado iempo a que odas las oposiciones (y en pa icula las de las ciudades ecinas) se mo ilicen con a dicha emp esa pa a hace la acasa ”. 98 Se e idencia en es e pasaje la pugna polí ica en e el pode cen al del Es ado y los Concejos municipales, a los que en o a inicia i a legisla i a pa alela se les ha obligado a con a con cua o miemb os elec os po su agio uni e sal masculino, especialmen e comisionados a supe isa la polí ica de abas os y la ges ión de p opios, a bi ios y ie as concejiles. La cla a ocación de la mayo ía de las nue as poblaciones po si ua se en los caminos p incipales, como ha des acado J. Oli e as 99 , es cla e po que consigue cub i es obje i os: a) p o ege el camino, ganando pa a la causa a los ep esen an es polí icos de la clase me can il; b) coloca en ci culación ágilmen e la p oducción gene ada, y c) muy impo an e pa a los p omo o es, el ya mencionado obje i o de mos a con la máxima di usión los esul ados del expe imen o. Ola ide debía se conscien e de los en en amien os que le aca ea ía amplia la colonización a ie as si uadas en pleno cen o de la campiña andaluza. El hecho de empeza a medi y a econoce el e i o io seis meses an es de hace la solici ud al Consejo de Cas illa puede esponde a una ác ica pa a no da iempo a la oposición a eacciona , aco ando los plazos de la implan ación, y pa a 98 DEFOURNEAUX 1990. 99 OLIVERAS, 1998, 104. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 105 supe a las p eca iedades que habían enido que sopo a en Sie a Mo ena en los p ime os momen os, al ene que simul anea p ác icamen e odos los p ocesos. Además una ez que se o maliza la pe ición al Consejo, se u iliza como “ eclamo” la opo unidad que suponía la inca acan e de la expulsada Compañía de Jesús de San Sebas ián de los Balles e os, pa a aplica el ue o de Nue as Poblaciones en ella y en desie os ce canos en o no al camino Cádiz- Mad id. La c onología de los acon ecimien os pe mi e pensa en la colonización de Sie a Mo ena como el a anque de un p oceso de eo ganización e i o ial, en un luga de amplio consenso, que pe mi ía básicamen e la p omulgación de un ue o, que pos e io men e pod ía se aplicado en o os ámbi os es a égicamen e más a ines a los obje i os polí icos del Gobie no, con g an cau ela, apidez y e icacia. De hecho se u iliza el p ime in ie no, as habe acogido a los p ime os colonos en La Peñuela, San a Elena y Gua omán, pa a, de una pa e es udia e enos en la campiña, y de o a a ma una Ley Ag a ia. Es as dos a eas an eceden en sólo meses a la solici ud de colonización en el en o no de Écija, que se ealiza en el a anque de la p ima e a, con el iempo jus o pa a deja la implan ada an es del o oño y pa a no da ma gen a maniob as en con a. Es os odeos ác icos pa a iabiliza un expe imen o an opues o hacia los in e eses de los pode es ác icos esiden es en el eino, han acabado po oscu ece his ó icamen e los obje i os p incipales que se pe seguían. Quizás la dis ancia que ma có el p opio Supe in enden e al ija su esidencia en La Peñuela a pa i de 1770, y sus es ue zos allí pa a p o undiza no sólo en la ejecución de sus e o mas ag opecua ias, sino ambién en la implan ación de indus ias, en la expe imen ación con nue os cul i os, y en la in oducción en Andalucía de la ho icul u a, con oda una impo an e labo de ingenie ía de canales asociada, acaba on po cen a la a ención de los his o iado es en las p ime as implan aciones hechas en Sie a Mo ena. Sin emba go el al o ni el de ans o mación del e i o io y de acionalización de los asen amien os de Baja Andalucía con as a con lo ealizado en la Sie a. En p ime a ins ancia so p ende que Ola ide cuide an o la p epa ación y ejecución de la colonización en la campiña, y luego escoja La Peñuela pa a esidi y p o undiza en la a ea. Va ios posibles mo i os pudie on conduci le a ac ua así. El p incipal, la g a e c isis que su e la ope ación an e la ins ucción abie a en el e ano de 1769. Como hemos comen ado és a acaba esol iéndose a su a o , pe o el consiguien e debili amien o de su posición y de los que le a alan en el Consejo supone un oque de a ención, que unido al cons an e en en amien o con el e ible Concejo de Se illa, le lle a a pone dis ancia. De la documen ación esca ada po De ou neaux sabemos hoy que es a decisión supuso la de ención del expedien e que la inquisición local es aba ya a iculando con a él. Quizá po an o la mejo o ma de sal a la colonización en la campiña ue a di igi la desde la dis ancia pa a no p o oca , ni da le más a gumen os a la pode osa oliga quía Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 112 A a és de la documen ación de la época podemos accede a algunas cla es pa a en ende el esquema inal de poblamien o que se adop a. Cuando Ola ide analiza en su In o me el sis ema de ciudades de Andalucía plan ea que mien as que las ie as en un adio de media legua de dis ancia de la ciudad son muy ca as el es o casi no ale nada. Cuando p opone epa i las dehesas de la ciudad de Se illa es ablece la media legua como e e encia pa a el epa o: a menos dis ancia pequeñas sue es pa a b ace os, a más pa a pelan ines con obligación de cons ui casa. Po o o lado sabemos de las di icul ades en los p ime os años con las epidemias pa a a ende sani a iamen e a la población dispe sa, y de la implicación del p opio Ola ide en la epa celación y concen ación de colonos en Mi anda pa a supe a los p oblemas aca eados po el diseminado. Cuando es udiamos la ealidad inal del sis ema de poblamien o en las poblaciones de Baja Andalucía podemos juga con la geome ía y apa ecen dibujos an so p enden es como los de K. Ty akowski en Sie a Mo ena, pe o que explican sólo una pa e de la ealidad, y con a gumen os algo ágiles. En cambio si in en amos analiza el sopo e e i o ial desde las p eocupaciones y obje i os del momen o, podemos comenza a en ende lo algo mejo . De la misma mane a que la op imización de la p oducción como uen e de bienes a pa a odos -ideología de p og eso- ope a como guía en el epa o de las ie as, ac úa ambién como condicionan e pa a la de inición del modelo de asen amien os. Sin emba go hay una di e encia impo an e. Mien as que la implan ación de la e ícula de sue es en la campiña es bas an e independien e del sopo e na u al, los luga es suscep ibles de cons i ui asen amien os deben posee una se ie de ca ac e ís icas ineludibles, que impiden un epa o geomé ico de los mismos. O a ci cuns ancia impo an e que conspi a con a es e epa o indi e enciado, y inculado sólo a dis ancias, es un hecho p eexis en e al amen e de e minan e, y que además es la p ime a in o mación que los ag imenso es apo an; el pe íme o de cada ámbi o a e e i o ializa y su supe icie. La i egula idad, po ci cuns ancias his ó icas del sis ema de p opiedades es un condicionan e a asumi con poca capacidad de al e ación. Se iene no icia de algún que o o canje pa a cuad a e enos y conec a piezas aisladas, pe o con g an di icul ad y sin llega a log a geome ías egula es. Los si ios elegidos pa a los diecisie e asen amien os que han pe du ado y c ecido no ablemen e en Baja Andalucía -sólo se ha pe dido uno-, compa en una se ie de ca ac e ís icas que e idencian las in enciones de los ingenie os que los es ablecie on. Es án muy p óximos a alguna uen e o manan ial y a una o a eces dos aguadas, quedando la población en el pun o más al o y plano del luga , no malmen e un pequeño ce o que se p oyec a ho izon almen e sob e la caída na u al del e eno cons i uyendo una e aza na u al. Encla es con es as ca ac e ís icas opog á icas abundan en el é mino de Ca lo a y en una pa e Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 113 impo an e de Fuen e Palme a, lo que no ocu e en Luisiana, pudiendo se es a la causa de las pocas poblaciones undadas allí en elación a las de los o os dos. P ocede emos a analiza en p incipio independien emen e el sis ema de asen amien os de cada Población, pa a pos e io men e compa a y ex ae conclusiones. Luisiana Si uado en e Écija y Ca mona a 3 leguas de la p ime a iene el é mino más pequeño (6.875Ha) y de o og a ía más plana. Una g an planicie sólo al e ada le emen e en sus ex emos no e y su po dos aguadas, que gene an un cie o desni el. El camino Cádiz-Mad id cons i uye el lími e su del e i o io, que se es uc u a median e ocho bandas pe pendicula es a és e y p ác icamen e pa alelas a los lími es del é mino, que lo eco en longi udinalmen e a lo la go de legua y media. El núcleo p incipal se apoya sob e el camino en una e aza que se p oyec a sob e una aguada con p eexis encias de an iguos baños omanos, jus o al pie, ampliándose un oc a o de legua el e i o io del municipio al su del camino pa a pode o ganiza hue os jun o al a oyo y u iliza el agua del manan ial pa a la ciudad. Se o ganiza on es aldeas en el es o del espacio de las que sólo quedan dos, si uadas en el eje cen al del é mino en e las bandas cua a y quin a. Se si úan en pun os donde es e camino cen al de epa o c uza un a oyo, con la misma condición opog á ica ya desc i a: Cañada Rosal en el ex emo no e, y Campillo a poco más de una legua al su de és a y a dos e cios de legua Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 114 ap oximadamen e de Luisiana. La e ce a al dispone se en plena planicie sin ningún aguade o pe manen e ce cano, no sólo ha desapa ecido, sino que la p opia cuad ícula pa cela ia de su en o no ha quedado p ác icamen e pe dida. El es o de los colonos ubicados lejos de es os núcleos han cons uido su casa en la p opia sue e, en los luga es más al os. Jun o a es os dos sis emas de poblamien o, de dispe sión y concen ación en o no a una “plaza” con i e un e ce o, que e emos ambién desplegado en Ca lo a. Como expusimos al a a de la con igu ación del lo eo, la pa celación menuda de las bandas p incipales, gi a 90º pa a o ece el en e co o al camino y mul iplica po cua o el núme o de colonos que ienen elación con él. Es a singula idad del lo eo gene a la p ác ica u banización del camino que se encuen a jalonado de casas cada 250 a as con igu ando una es uc u a híb ida de u banización lineal. Los es asen amien os compa en esquema. Las dos aldeas o ganizan casas de en e 11 y 13 a as de achada en o no a un espacio cuyo amaño depende del núme o de unidades que se equie en. El escaso núme o de encla es ap os pa a localiza aldeas conlle ó un aumen o impo an e de su amaño. Ca lo a Si uado en e Có doba y Écija a cua o leguas de és a iene el é mino más g ande (7.979Ha) o ganizado en una o ma de T i egula a lo la go del camino eal y ans e salmen e ecogiendo el alle del a oyo Guadalmazán en el eje y de sus a luen es Lan iscosa y Ga aba o que discu en po sendos alles casi pa alelos. El lo eo en bandas de 1000 a as de anchu a se o ganiza como en Luisiana u ilizando el camino eal como espina dis ibuido a, ans e salmen e a és a, omando como di ec ices, a un lado y a o o, las ma cadas po el alle cen al. Es a di ección se adap a con ela i a acilidad al pe íme o del ámbi o en el onco de la T, mien as que en las alas, su poca anchu a da pie al gi o del lo eo que se o ien a en pa alelo al camino. La sede del Concejo, que ambién hace las unciones de subdelegación de las cua o poblaciones se si úa, como en el caso de Luisiana, apoyada en el camino, en un encla e que domina opog á icamen e las dos di ecciones ma cadas po el alle y el p opio camino. El eje de la plaza de la iglesia se p olonga hacia el su es e como camino de epa o y di ec iz pa a la o ien ación de las bandas. La p opia si uación del emplo en el eje como ondo de pe spec i a, y las ue es pendien es en su ase a impiden su p oyección hacia el no oes e. El camino que es uc u a el lo eo en es e ámbi o a anca en el lími e del núcleo con o mado po una aguada que acili a la accesibilidad al mismo. La excesi a longi ud de legua y un cua o de es e camino has a el lími e del ámbi o, da luga a la aldea de Fuencubie a a poco más de una legua de Ca lo a, en un encla e opog á icamen e muy simila a és a. Ce canos o incluso en el p opio eje de los caminos pa alelos a és e, se encuen an en pun os in e medios es aldeas de Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 115 meno en idad que la an e io en encla es ambién opog á icamen e des acados. Ga aba o en una e aza asomada al a oyo al que da nomb e, Pe i Ca lo a en la c es a que sepa a el alle cen al del Guadalmazán del Lan iscosa, y Pinedas en o a e aza al o o lado del alle de és e úl imo a oyo. La p ác ica o alidad de los colonos del e cio no oes e debía esidi en la ed con igu ada po es as aldeas de dis ancias siemp e in e io es a los es cua os de leguas, 102 mien as que el es o de colonos hacia el su es e o habi aban dispe sos en la p opia sue e, en la capi al o en el con inuo u bano es uc u ado a lo la go del camino eal como en Luisiana. Aunque a di e encia de és a la impo an e longi ud del camino en ambas di ecciones de casi legua y media, jun o, p obablemen e, con la opo unidad de un encla e opog á icamen e adecuado y con agua pe mi e localiza a una legua y un e cio hacia Có doba una aldea, Quin ana, que da se icio al e cio no es e del é mino. La cla idad y cohe encia del sis ema de asen amien os con igu ado hacia el no e con as a con la ausencia de aldeas al su es e del camino. La meno po encia de és e ámbi o cuyo lími e es á a es cua os de legua del camino, y p obablemen e la di icul ad de encon a aguade os pe manen es po la mayo co a, y a oyos po an o con menos agua, pudie on induci a la dispe sión de la población. 102 En uno de los planos conse ados de la época se apo a el da o de las sue es con casa cons uida y en cons ucción, no llegando a diez en el e cio no oes e. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 116 Fuen e Palme a Aunque de supe icie simila a Ca lo a (7.554Ha) se compone de cua o egiones independien es de condición geomé ica muy i egula y supe icies muy di e en es, quedando sólo dos de ellas conec adas po un es echo co edo . Según nos ela a Mª I. Ga cía Cano 103 el p oceso de con igu ación se p odujo a pa i del econocimien o de los baldíos exis en es y de negociaciones con algunos p opie a ios pa a in e cambia e enos con el c i e io de cuad a los y conec a los en lo posible. El ámbi o de mayo supe icie, unas 4.500 Ha, se encuen a en e los a oyos Tamuja -Culeb as, cuya cuenca queda ue a, al su oes e, y Picachos al no es e. El ela i o pa alelismo de es os a oyos da luga a una supe icie in e media básicamen e ec angula an sólo de o mada en su ángulo no e pa a inclui una es echa lengua de e eno jun o al Guadalqui i , y en su ángulo su , donde se amplía pa a acompaña en un amo al camino hacia Écija. Se a a de un e eno de pendien e muy sua e hacia el no oes e, que in e umpe b uscamen e el azado del a oyo de los Picachos a su paso po el é mino. El es o de la planicie sólo queda pe u bada po el paso de sus a luen es Ho cajo y Sacedillo, y los del Tamuja ; Villalón y Pla a Chica. Es e ni el de i igación pe mi e a es a 103 GARCIA, 1982, 76-79. El exhaus i o abajo documen al de es a publicación nos ha pe mi ido lle a a la ca og a ía oda la in o mación (con la co ección de algunas e a as) que ha dado luga a los mapas emá icos que sob e la ca og a ía base de la Jun a de Andalucía, hemos elabo ado pa a Fuen e Palme a. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 117 e aza del Guadalqui i , a di e encia de la de Luisiana, posee una ed de pequeños asen amien os más upida. O os dos ámbi os de pe íme o i egula se encuen an a no es e y su oes e espec i amen e del an e io . El p ime o de 1.136 Ha en e los a oyos Picachos y Guadalmazán, es el único que inicialmen e no se pa cela quedando como dehesa, y el segundo de 1.488 Ha, en e el a oyo Culeb as y el alle ío Genil, se encuen a en una mese a de sua e pendien e alejada de los e enos é iles. El cua o lienzo de ie a, de mucha meno en idad, se encuen a al su de los o os en o ma de anja queb ada que acompaña a cañadas p eexis en es en la zona. La singula idad de es a población al ma gen del camino C-M, obliga en es e caso a decidi an o el azado del camino p incipal de epa o a odos los caminos pa alelos en e las bandas, como la ubicación del núcleo p incipal de la población. En las o as dos poblaciones la localización de és e quedaba p ác icamen e de e minada po la con luencia en e las condiciones exigidas al medio pa a la localización de un asen amien o y su necesa ia ubicación sob e el camino exis en e. De la co espondencia en e los esponsables de la colonización, sabemos de la elección de una e aza p oyec ada sob e el alle del a oyo de la Pla a Chica, que con aba con una uen e jun o a una palme a. Su posición e idencia una olun ad de cen alidad den o del mosaico de e enos que componen el é mino, aunque pa a ello quede muy excén ica en elación al lienzo p incipal en el que se si úa. La implan ación del cen o adminis a i o y de se icios, mues a además la in ención de hace cohe en es su es uc u a u bana y el disposi i o de egis o del e i o io. Ope a como in e cambiado ecogiendo las conexiones con o as poblaciones ce canas -Écija y Ca lo a-, y las del es o de las aldeas de la población. Es o se p oduce in eg ando la geome ía de los ejes de la plaza con los caminos que pa en en una di ección hacia Ca lo a y en la o a hacia Écija, al iempo que se p olonga és e úl imo en el in e io del lienzo p incipal del é mino como eje de dis ibución. Su azado ex-no o, su exac a o ien ación No e, y su p ecisa pe pendicula idad a las bandas pa cela ias cada 1.000 a as, le o o gan al dibujo inal del e i o io de la población un ni el de abs acción y a i icialidad mucho más al o que el de Luisiana y Ca lo a. No pa ece sin emba go, a la is a del plano de Ampudia y Valdés, que la o ien ación sea la más ajus ada al pe íme o del é mino y a su le e pendien e. Puede que p ecisamen e la condición undamen almen e plana de és e y la complejidad añadida po su agmen a iedad e i egula idad impulsa an, den o de la panoplia de di ecciones posibles del eje p incipal, la más abs ac a No e- Su . La decisión de adop a el esquema u bano como enlace de los ejes: camino desde la capi al ema ado con el ondo de pe spec i a de la capilla, y pe pendicula a és e; camino desde Écija p olongándose en con inuidad como espina de epa o a las bandas de sue es, limi aba a un a co la panoplia de Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 118 o ien aciones más a o ables del eje p incipal. Es e a co oscila en e la di ección No oes e, en pa alelo al alle del Tamuja , y la di ección No e. Cualquie di ección que sob epase a la p ime a en sen ido an i- eloj da luga a un eje que no da acceso a odos los caminos en e-bandas y que se sale del p opio é mino. Y cualquie di ección ue a del a co en sen ido eloj plan ea ía p oblemas a la di ección pe pendicula pa a di igi se hacia Ca lo a a a és de Fuencubie a, ala gando innecesa iamen e las conexiones con la mayo ía de aldeas, y pasado un ángulo empeza ían a queda bandas inaccesibles. En p incipio, dada la geome ía del é mino y su o og a ía, pod ía pa ece que el pa alelismo con el alle del Tamuja , pod ía se el que die a luga a un epa o más egula y acional. Pe o al es a ijada la posición del núcleo p incipal, es e camino discu i ía en dos amos impo an es p ác icamen e pegado a los a oyos Villalón y Pla a Chica. Es o supond ía dos p oblemas: despe dicia los mejo es suelos pa a cul i o en in aes uc u a, y o ganiza un camino de epa o que equie e cada 1.000 a as, as cada c uce, de un puen e sob e el a oyo. Un segundo esquema pod ía habe se plan eado azando el eje p incipal como una línea ec a en e Fuen e Palme a y Aldea del Río, en una a iculación simila a las pa ejas de asen amien os más dis an es en las o as poblaciones, como Fuencubie a-Ca lo a, Quin ana-Ca lo a o Campillos-Cañada. La accesibilidad a las aldeas se ía óp ima, la con inuidad hacia Écija ambién, la egula idad del pa cela io casi an bueno con en la hipó esis p e ia, e incluso mejo en el lienzo de las aldeas de Fuen e Ca e e os y Silillos, y la o ien ación del eje pe pendicula como camino a Ca lo a pod ía se acep able. Quizás la opción omada no sea -con el ins umen al que enemos hoy-, mejo opción que és a, pe o es á muy p óxima en p es aciones, y desde luego cuen a con la en aja de su acilidad de eplan eo al apun a al No e. La o ien ación que se dio inalmen e al lo eo enía una g an capacidad de in eg a eque imien os de muy di e sa índole. Po un lado se conseguía inje a de mane a muy sencilla y e icaz el nue o a i icio a mado po la o denación, sob e el haz de comunicaciones p eexis en es, al u iliza el eje pasan e del ipo u bano plan eado, como espina e eb ado a de las bandas de sue es, enganchada a la conexión con Écija a es leguas y media. Es a o ien ación del colec o p incipal de comunicaciones consigue además supe a la des en ajosa posición excén ica del núcleo, espec o del ozo de ie as más g ande a epa i al dispone se en su diagonal. Y, po o o lado la o ien ación con encional de iglesia -Es e-Oes e-, que en o os pueblos de Andalucía po esas mismas echas ha p oducido des ozos en la ama u bana, se sub ie e comple amen e en es e caso pa a in eg a se en el esquema e i o ial como elemen o simbólico al inal del eje que llega desde Ca lo a y se ema a en la plaza. La cohe encia en e la pa illa pa cela ia y el sis ema de poblamien o no se educe al núcleo p incipal. Las zonas de sue es más dis an es al núcleo p incipal dan luga a la concen ación de los colonos, bien sea en o ma de aldeas de una Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 119 cie a en idad, como ocu e hacia el no e con la Aldea del Río -a 1.3 leguas-, y hacia el su es e con Fuen e Ca e e os -a 1.3 leguas-, o en o ma de u banización lineal a lo la go de un camino como ocu e hacia el su en la Cañada que lle a a Écija. A es as dos aldeas se hacen co esponde los ámbi os e i o iales más ex ensos. La p ime a asume en exclusi a el depa amen o 4º, mien as que a la segunda co esponde un po cen aje muy impo an e del 5º. Sólo a la cabece a municipal le co esponde una supe icie pa cela ia mayo . Los cinco es an es asen amien os si uados en una co ona in e media equidis an es media legua en e sí y a dis ancias de Fuen e Palme a que oscilan en e la media legua de Silillos, y algo menos de una legua de Villalón, ienen una meno asignación de colonos, lo que edunda en un amaño u bano meno a las an e io es. Lo que compa en casi odas las aldeas, independien emen e de su amaño, es la implan ación opog á ica en un plano al o, jun o a una o dos lade as de ue e pendien e hacia un a oyo, en o no al cual encon amos una uen e, con ab e ade os, y, según cuen an los mayo es, con la ade os hoy despa ecidos. También se puede obse a una elación cla a en e el amaño del núcleo o iginal y el núme o de colonos que habían de ocupa la en elación al ámbi o e i o ial del que disponían. La p esencia de Desnaux en Fuen e Palme a como ingenie o a ca go de la plani icación u bana, el le an amien o del mapa, y más a de como máxima au o idad esponsable de la población, has a que es eclamado pa a ol e a La Ca olina, nos ha legado dos planos de g an alo : el del p opio núcleo p incipal, y uno de una aldea, supues amen e ipo pa a odas. La cons ucción inal de Fuen e Palme a se p oduce con cambios signi ica i os sob e el dibujo p e io, debido a que en és e, a excepción de la iglesia, el es o de Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 120 edi icios que apa ecen o ulados con sus di e en es ca ac e es, se dibujan en cambio, como simples casas de colonos odas idén icas. Es comp ensible que en el momen o de cons ui cá cel, pósi o, sede del Concejo…, cada p og ama demanda a una espues a especí ica no ecogida en el plan u banís ico. Sin emba go el plano de la aldea es idén ico en esquema y medidas a la plan a de Aldea del Río, y ope a como e e en e o ganiza i o en los casos de Fuen e Ca e e os, He e ía y Ven illa. La p ime a es p ác icamen e idén ica a Aldea del Río, lo cual es comp ensible dada la o ganización e i o ial plan eada, con la di e encia de que el eje ia io sólo se p oyec a en una di ección, po la implan ación de una e mi a en la boca calle que queda en en en e, quedando la solución inal como híb ido en e el ipo gené ico de aldea y la solución de la cabece a municipal. Ven illa es como Aldea del Río pe o con casas de una a a menos de achada y con las calles pa alelas de 5 en ez de 7 a as. He e ía sigue el modelo de Fuen e Ca e e os, con la misma pau a de educción. Es e juego c uzado de esquemas y amaños sólo iene explicación desde la lógica e i o ial. Fuen e Ca e e os iene e mi a desde el inicio po la excesi a lejanía a la capilla de Fuen e Palme a. En es e mismo sen ido si Aldea del Río no la iene, a pesa de es a a la misma dis ancia, es po que con la ubicación de la e mi a en He e ía, que en p incipio es de meno en idad, se consigue da se icio ambién a Peñalosa y a Villalón. Si bien a He e ía le co esponde un ámbi o e i o ial meno , su cen alidad espec o a las o as es aldeas que dis an sólo media legua cada una, la ma can como el luga idóneo pa a ap oxima es e se icio al máximo a los colonos con el mínimo gas o en do aciones, hecho cla e pa a omen a la p oducción, disminuyendo los iempos empleados pa a mo e se a en e las dis in as ac i idades. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 121 Las es aldeas es an es pa ecen es a , es uc u adas según o o ipo di e en e, que usando ambién una plaza pa a la concen ación de las casas de colonos, se dispone con una doble sime ía, u ilizando sólo dos ías pasan es po pun os medios de las achadas de la plaza. Es e ipo iene una capacidad algo meno al dibujado po Desnaux que ag upa 16 casas, po lo que p obablemen e se usa a en aquellos emplazamien os des inados a menos de 12 casas. De hecho an o en Silillos como en Peñalosa, no se llega a ce a la plaza en los p ime os años cuando los ingenie os es án di igiendo la ope ación en la población, y su c ecimien o pos e io des i úa bas an e el ipo o iginal. Es e ipo que sólo se usa en es aldeas en Fuen e Palme a, es sin emba go el más u ilizado en las de Ca lo a. Apoya el a gumen o de la di e encia de las azones po las que se usa es e ipo el hecho e i o ial del pequeño núme o de do aciones que co esponden es os núcleos. Pa a a ma una hipó esis sob e la elación en e las do aciones epa idas y el luga de esidencia de sus colonos, hemos u ilizado el lis ado de colonos de la población en 1770, esca ado po M.I. Ga cía Cano de los a chi os, y las planime ías de la época donde apa ecen las sue es enume adas. Espacio Cen al (medidas en a as) eje ancho supe icie ipo ancho eje ial ancho ial secunda io Fuen e Palme a 43 49 2107 eje+2 9 8 Fuen e Ca e e os 39 39 1521 eje+2 9 7 Ocha illos 39 39 1521 eje+2 9 7 He e ía 35 31 1085 eje+2 9 5 Ven illa 34 32 1088 eje+2 8 5 Villalón 34 34 1156 c uz 8 7 Peñalosa 30 32 960 c uz abie a 8 Silillos 33 33 1089 c uz abie a 9 Luisiana 50 48 2400 eje+2 8 6 Campillo 51 50 2550 eje+2 8 6 Cañada osal 51 35 1785 eje+2 9 6 Ca lo a 61 62 3782 eje+2 10 6 Fuencubie a 42 42 1764 eje+2 10 4 Pe i -ca lo a 35 34 1190 c uz 9 8 Ga aba o 37 34 1258 c uz 8 8 Pinedas 46 34 1564 c uz- ec 8 8 Quin ana 36 34 1224 c uz-i eg 9 7 Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 128 p og ama de necesidades a iculado y de las condiciones especí icas de cada é mino. Pod íamos po an o una ez desc i o el sis ema de poblamien o en cada municipio, ex ae unas pau as de o denación gene almen e u ilizadas, y analiza desde es a pe spec i a las singula idades. En las es poblaciones la cabece a adminis a i a, luga de ubicación del pósi o, de la ac i idad come cial y de esidencia de a esanos, se localiza sob e la ed de caminos p eexis en es, como eslabón de enganche en e la p oducción ag opecua ia y su come cialización. Es a condición de nodo de in e cambio, p oduce una es uc u a u bana plan eada como in eg ado a del azado del camino que la conec a a las o as ciudades, y de la elación con el sis ema de bandas pa celadas que se ex iende en el é mino. Quizás sea Fuen e Palme a el exponen e más des acado de es a in eg ación, quedando Luisiana menos a iculada en es e sen ido, debido p obablemen e a su excen icidad y la di icul ad que le plan ea el sopo e opog á ico sob e el que se asien a. El paso del camino C-M po Luisiana y Ca lo a da pie a la u ilización del mismo esquema o ganiza i o. Al no e del camino, a una cie a dis ancia de és e en un al o se localiza la plaza con el emplo ce ando la pe spec i a del eje ia io que la conec a con el camino. En la di ección pe pendicula , dos calles salen de la plaza po los ex emos. La que es á más p óxima al camino conduce a unas a as de dis ancia a un segundo espacio u bano abie o a és e. Ambas plazas ienen asignadas di e en es unciones. La p ime a acogía los se icios locales y esidencias de las au o idades; la segunda debía ope a como “ es íbulo” u bano de la población dando espacio a la posada y p obablemen e sopo e al me cado semanal. Lo u bano no se con o ma po an o ni como una igu a geomé ica, ni ampoco como el ge men de una ama de manzanas pensada pa a ex ende se. Se es uc u a básicamen e a a és de la in eg ación de los di e en es ipos a qui ec ónicos dic ados po el p og ama, y su ubicación adecuada en unción de su papel den o de una escena u bana plan eada pa a la con luencia. Si en los planos de Desnaux pa a los asen amien os de Fuen e Palme a queda mani ies o el en endimien o de es os núcleos como en idades ce adas, no se pe cibe lo mismo en los casos de Luisiana y Ca lo a. Son pequeñas en idades u ales ambién plani icadas pa a un núme o de colonos y una se ie de edi icios do acionales de e minados, y po an o no pensadas pa a c ece , como e idencia el limi ado sopo e opog á ico elegido pa a su asen amien o. Sin emba go es án plani icadas pa a in eg a y da se icio a odo el sis ema lineal de poblamien o que se a icula a lo la go del camino, dando luga a una ingeniosa solución pa a el p oblema, que an o p eocupaba a Ola ide, de la elación en e esidencia, abajo y p es ación de se icios. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 129 O ganización del e i o io, p oyec o u bano y doc inas y polí icas pa a la c eación de iquezas se conjugan así pa a da luga a un nue o e i o io. La impo ancia o o gada a su pues a en ca ga p oduc i a y a las in aes uc u as de anspo e como ehículo de ci culación de dine o y me cancías, iene su e lejo en la a iculación de nue os sis emas de poblamien o. A medida que las écnicas de explo ación del e i o io y de anspo e ayan so is icándose a lo la go del XIX y XX i emos asis iendo a la o malización de cada ez más p opues as en es e sen ido; ciudades lineales, B oadac e, Plan Obus pa a A gel… Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 130 Sin emba go no es amos an e un in en o de los ag imenso es e ingenie os mili a es en La Pa illa. Podemos e endencias de c ecimien o en algunos pueblos de Sie a Mo ena que es án pasando de se pequeños núcleos medie ales, a p incipios del XVIII, a ene un c ecimien o impo an e, que se p oducen ambién muy apoyados a lo la go de los caminos y con espacios u banos de ansición con los núcleos cen ales como sopo e del c ecien e come cio in e municipal de la época. A di e encia de las dos poblaciones u banizadas en el camino Cádiz-Mad id, Fuen e Palme a e a ondo de saco, y se conec aba con Ca lo a hacia el Es e y con Écija hacia el Su . La ausencia po an o de un camino de paso, ma ca a es a población con el ca ác e exclusi o de cen o adminis a i o y de se icios de su é mino. Mo ológicamen e po an o es más sencilla, y se educe a un ag upamien o de edi icaciones en o no a una plaza, cuyas dimensiones ienen de e minadas en g an medida po el núme o de unidades edi ica o ias que la componen. El esquema es muy simila al de las plazas de Luisiana y Ca lo a sólo que al ag upa un meno núme o de cons ucciones iene un meno amaño. Aunque las edi icaciones es án cla amen e olcadas hacia el in e io , po an o con los co ales como achada u bana, se pe cibe en el plano de Desnaux una p eocupación po la imagen de la población hacia las en adas en el hecho de plan a con á boles los bo des isibles desde los caminos, que a su ez ambién se lanquean de la misma mane a. Hay aquí po an o una cie a p eocupación paisajís ica, inculada a la imagen que desde los caminos se iene de la población, pues o que la espalda que no es isible no se o maliza. Es in e esan e además la ele ancia que se le da al camino que a hacia Ca lo a, donde las líneas de á boles se azan independien emen e a los bo des gene ando espacios públicos pe ime ales. Al ma gen de es o, los dos planos de Desnaux sólo ep esen an a las poblaciones como esul ado de la ag upación de ipos p ác icamen e idén icos, donde an sólo la capilla en la cabece a da una no a di e en e. Es os ipos di ícilmen e los podemos econoce hoy como i iendas o casas. No llegan al ni el de so is icación de las casas de la misma época en la Sie a de A acena, pe o sí compa en a meno escala un ca ác e de casa- ac o ía. Cuando Ola ide esal a la impo ancia de que los lab ado es i an p óximos a sus ie as, a gumen a que emplea án menos iempo en desplazamien os, y que así se á posible que an o hijos como esposa puedan colabo a con el ganado, en las labo es ag ícolas, o bien elabo ando a pa i de la ma e ia p ima ecogida algún ipo de p oduc o come cializable. Cuando p esc ibe en su In o me lo que ha de cons ui el colono: “hoga , do mi o io y co aliza”, es á enunciando el p og ama que emos e lejado en las plan as del ipo usado. Un ipo que si bien no es o iginal en Andalucía en la época, sí supone un sal o impo an e espec o a las edi icaciones de siglos an e io es. La g an dimensión de la achada -en e 12 y 13 a as-, en elación al ela i amen e pequeño amaño de la cons ucción, Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 131 además de e idencia la ausencia de cons icciones en cuan o a la can idad de suelo, mues a la impo ancia de la co aliza en el p og ama. 104 Pa a que és a enga una dimensión su icien e pa a los animales asignados, la achada iene que se impo an e. Es o supone que de oda la supe icie del ipo, los espacios inculados a la labo ocupan un po cen aje impo an e, sob e odo si enemos en cuen a que el hoga al iempo que espacio domés ico es ambién p oduc i o, y que sob e la c ujía edi icada se ubica el doblao -doble cubie a li e almen e-, que ope a como almacén, paja y secade o de u os, al iempo que unciona como colchón climá ico. Es impo an e es a mi ada a la casa ipo de las nue as poblaciones po que es necesa io esca a la de su condición de pieza que o ma pa e de una manzana pa a en ende cómo ope a mo ológicamen e. Cuando Desnaux dibuja los planos pa a los asen amien os, nunca abaja con manzanas, ni es ablece una cuad ícula pa a se ocupada. Nunca apa ecen más de dos o es unidades acopladas, y de hecho cuando se ag upan el esul ado son alineamien os, de edi icaciones con sus co ales ase os que sólo en pocos casos y as décadas llegan a asdosa se con o as edi icaciones, pues o que es o suponía una impo an e di icul ad pa a el acceso de las bes ias. Lo que compa en los 15 asen amien os de Baja Andalucía -sin con a Luisiana y Ca lo a-, es sin duda su condición de plaza en o no a la cual se disponen las edi icaciones. Pe o en ealidad la plaza es el esul ado de decisiones que no ienen que e con su espacio en p incipio, aunque acaban con igu ándola. En odos los caso la plaza depende en p ime a ins ancia del núme o de unidades p oduc i o- esidenciales que la población iene que acoge . Si es e núme o es in e io a 12 se o ganiza con dos piezas en cada ca a sepa adas po la calle que en a en el eje, y el es o se disponen en los accesos. En el caso de ene que ubica a más colonos el esquema cambia. Las piezas se ag upan en pa ejas en e a la plaza, en una di ección dos pa es a cada lado del camino que en a po el eje de la plaza, mien as que en la o a un pa se coloca en el eje desdoblando el ia io en los ex emos. Es e mismo esquema se u iliza en las aldeas de Luisiana pe o p oduciendo ag upaciones mayo es. O os ac o es de e minan es del espacio u bano de la plaza son la p esencia o no de capilla, la dimensión de achada del ipo usado que oscila en e 12 y 13 a as, y la escala de es as edi icaciones que en unos casos cuen an con doblaos algo más dimensionados que o os. La decisión del núme o de colonos que habían de con o ma una población es aba a su ez inculada a un ac o e i o ial. La imposibilidad de dis ibui los asen amien os con una lógica geomé ica exac a de epa o y dis ancias, dadas las especiales condiciones que habían de ene los encla es, unido a lo aza oso 104 OLAVIDE, 1799, omo IV, 176, “Sob e odo ha é hace un co al g ande. Es a es la pieza más impo an e; en que hab á ab igo pa a mis gallinas y pa os, hab á un es ablo pa a mis acas; o o mayo pa a mis o ejas, no al a á un luga pa a mis pue cos; ni un g ande hoyo o es e cole o pa a echa a pud i y deja madu a el es ié col de mis ganados.” Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 132 del pe íme o de las ie as incluidas en el p oyec o, se compensa a a és del amaño de la en idad. Son mayo es a ni el gene al, en la medida en que ienen asociado un depa amen o o pa e de él de mayo amaño, bien sea po que la aldea es á a más de una legua de su núcleo p incipal, o bien po que den o de la ed de asen amien os iene que asumi po dis ancias espec o a o os, o po el azado del bo de un mayo núme o de do aciones. En gene al la mayo pa e de la población o eside en alguna aldea de la ed o bien en el conglome ado u bano o mado po la cabece a municipal y el osa io de casas que se le acoplan a lo la go del camino. La población dispe sa es an e suele si ua se en el espacio in e medio en e es os dos sis emas de asen amien os. Es deci nunca en los ex emos más alejados del é mino, donde como hemos is o en los es casos se si úan las aldeas de mayo en idad. Hemos cubie o has a aquí un análisis de la ealidad de las Nue as Poblaciones de Baja Andalucía desde lo e i o ial a escala de la egión, has a el ipo a qui ec ónico pasando po el hecho u bano. Es o nos coloca en disposición de eab i algunos emas que en endemos han de e isa se y se i pa a un pos e io deba e. 1.- La cues ión de la colonización, al menos en es as poblaciones, es secunda ia, y la u ilización de colonos ex anje os más secunda ia aún. El b illo de la his o ia de miles de colonos cen oeu opeos di igiéndose hacia Andalucía y las di icul ades de ges ión de una ope ación así ha enido un p o agonismo excesi o. Se ha llegado a ansmi i la imp esión de que el o ecimien o de Thu iegel es el mo o o al menos una cla e impo an e de la ope ación. No se ha encon ado oda ía e idencia documen al de lo que pensaba Ola ide al espec o del uso de colonos ex anje os pa a pobla los desie os del in e io de la nación. Pe o conocemos dos cosas: que no lo ap obó cuando se plan eó la o e a pa a Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 133 coloniza las Indias, y que en endía que la necesa ia e o ma ag a ia end ía que in oduci se p og esi amen e a a és de una eo denación e i o ial y de un cambio de cul u a. Pa a la eo denación del e i o io no hacían al a colonos, pues o que se a aba de edis ibui a la población exis en e en las ciudades como hemos is o. Quizás pa a in oduci una nue a cul u a sí necesi ase de un ma e ial humano di e en e, pe o sólo como de onan e pa a desca ila las malas cos umb es secula es, y mos a nue as posibilidades. Po an o en el caso de asumi que los colonos ex anje os jugaban algún papel, más allá de la p opaganda, es e papel es exclusi amen e ác ico. El que g an can idad de colonos pe ecie an o abandona an no puede lee se como un acaso, pues o que no e an lo esencial de la ope ación. De hecho Ola ide los ue sus i uyendo p og esi amen e po españoles, hábiles en la labo pe o sin ie as, du an e los años en que ges ionó las poblaciones. Lo impo an e de la ope ación ha quedado ocul o po la épica de la “colonización”, po que el asomb o an e la can idad de pe sonas, hec á eas y a eas en uel as en la ope ación y sus di icul ades en aquella época nos han impedido alo a la e dade a dimensión del in en o. Ola ide no iene un plan o un p oyec o global pa a Andalucía, pe o sí iene un conocimien o p eciso de és a y un diagnós ico de sus p oblemas y po encialidades. La conciencia de su ealidad le impide pensa que puedan legisla se o plani ica se las soluciones, aunque sí iene cla o los obje i os y las líneas di ec i as pa a a anca p ocesos de cambio. A pa i de aquí se lanza po múl iples ías a expe imen a , desde la con icción -que luego e o za á exiliado en F ancia du an e la Re olución- de que un cambio cul u al no se juega en una única ba alla, y ni se impone desde una éli e de pode . La apues a de cambio, iene el obje i o de aumen a la iqueza y lle a a la población desocupada de las eno mes ciudades andaluzas a los eno mes desie os, pa a p omo e el bienes a gene al de odos, a a és de su pues a en p oducción. La nue a cul u a iene que e con la cen alidad del abajo en la ida. Todos han de abaja , y han de hace lo odos los días, menos en las ies as. Y además al se es a la ía de supe ación de una ida mise able, ha de dis u a se con el abajo. Una de las g andes en ajas que Ola ide encuen a en la localización de las unidades amilia es jun o a su e eno, es el consecuen e alejamien o de los luga es del “ icio” habi uales que a uinan la nue a o ma de ida que p e ende a icula se en o no al abajo. Si la ganade ía de cucaña es o icio de holgazanes, que i en a cos a del es ue zo de los lab ado es que cul i an la ie a, és os ampoco enían, dada la dis ancia en e esidencia y campo, una u ina de abajo mucho mayo . T as la semen e a y sob e odo en in ie no el campo quedaba p ác icamen e abandonado has a la llegada de la p ima e a, en la cual los días de llu ia se pe dían ambién como labo ables. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 134 De cada amilia abajaba sólo el pad e y muy ci cuns ancialmen e, quedando po an o g an iempo odos demasiado ce ca del pelig o de las abe nas y de una ida ociosa. El nue o sis ema poblacional es á diseñado pa a que odos abajen, y lo hagan además seis días a la semana. La p opiedad ú il libe a a los humildes de la mise ia pe o sólo a cambio de juga un du o papel en la cadena p oduc i a. También po an o se o ganiza un nue o ipo de ocio uncional con los obje i os gene ales del p oyec o. Pa a ello es necesa io dispone un nue o escena io de g an o iginalidad. Se a a de la o denación de una alameda en el bo de de la población pa a el paseo de los ciudadanos. Es e paseo es á concebido como ac i idad donde los ciudadanos e idencian y mues an el esul ado de su abajo, a a és de sus opas y complemen os. Pa a ameniza lo deben dispone se en es e espacio “di e sos juegos, en que según su edad y gus o puedan en e ene se, como po ejemplo de pelo a, de bochas, de bolos, de i a a la ba a y o os de esa especie, que al mismo iempo los dis aen de la abe na y o os icios, y aumen an la agilidad y las ue zas.” Es anspa en e que además del en e enimien o se pe siguen o os ines, como es imula la compe i i idad e indi ec amen e “el amo al abajo”, o o ma a los ús icos lab ado es en el aseo y el aliño “pa a p esen a se con mayo decencia; y es e cuidado de limpieza, que es an ú il pa a la salud del cue po, in luye mucho pa a sua iza la aspe eza del a o humano, y a ina la na u al us icidad y g ose ía de los que en poco a las gen es. Al mismo iempo el deseo de es i se con alguna dis inción es un i o es ímulo que nos inci a al abajo, pues el sólo les puede da los medios de ob ene lo. Y odo es o p oduce en los ánimos un sen imien o común de bene olencia, co esía y a ención, que se de ama en odos, que se hace gene al, y de que esul a lo que se llama u banidad; calidad necesa ia pa a que una sociedad de homb es pueda i i con dulzu a y a ención ecíp oca: y calidad que no pueden ene los homb es g ose os, que cubie os de g asas se esconden en sus and ajos, y i en sepa ados unos de o os, como los osos en sus cue as.” 2.- El discu so ilus ado de Ola ide es una pe manen e demos ación de las posi i as y a iadas epe cusiones que una ges ión acional del e i o io puede desplega . El compendio no ma i o que p opone en su In o me se jac a de su capacidad pa a p oduci iqueza, dinamiza la p oducción ag ícola y ganade a, u iliza los ecu sos de es a acumulación p ima ia pa a pode desa olla indus ia y come cio, mejo a las condiciones de ida de la población, aumen a la población ac i a al iempo que se lib a a las ciudades de la mul i ud de mendigos que la habi aba y en de ini i a ans o ma in eg almen e el paisaje de la nación embelleciéndolo. Pa a el pensamien o ilus ado español un paisaje bello iene que e con la con igu ación de un nue o paisaje a i icial egis able a a és de una ed de canales y caminos pa a omen a la ci culación de las iquezas, al iempo que compa imen ado po ce cas con hile as de á boles asociados, y apizado en Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 135 o ma de mosaico de cul i os, o ganizados según las écnicas impo adas de o ación y p ade as a i iciales. En con a de la imagen que supe icialmen e puede o ece la es uc u a e i o ial que se in en aba cons ui , de po enciación de una población u alizada, mayo i a iamen e dispe sa en los campos, el obje i o del gobie no ilus ado es el de u baniza el e i o io. Pa a Ola ide la es uc u a e i o ial de Andalucía sólo es explicable desde “la desg acia de las gue as in e io es que su ió la Nación con los Mo os (que) obligó a que po emo de las inopinadas incu siones se abandonase la habi ación de los campos, y que cada Población se econcen ase en un pun o, pa a no se so p endida y de ende se mejo ” y la pos e io “ al a de ideas sob e economía polí ica”. F en e a una ed de ciudades de cie a en idad he edadas de una cons ucción e i o ial mili a medie al, y an e el nue o papel del sabe como no e polí ico, el e o es el de a icula un nue o sis ema de poblamien o de ma cada je a quía uncional, con los obje i os de pone en p oducción el país, y lle a los se icios y la u banidad has a el úl imo incón, como ía pa a ija la población en el medio, al iempo que se le do a de ecu sos y de una cie a o mación. 3.- Es impo an e des aca cómo quienes se emba can en la a en u a de cons ui su mundo, o e o ma lo, ope an desde campos sup a-disciplina es, algo que pos e io men e sólo pod emos ol e a con empla en con adas ocasiones: las angua dias de p incipios de siglo XX, o los ecien es in en os desde las ciencias de la complejidad, o los cul u al s udies de supe a la compa imen ación del conocimien o como ía de a anza en és e. La in eg ación de las polí icas, la ans e salidad del conocimien o, la lexibilización de la plani icación, la impo ancia de la expe imen ación, la acionalidad ca en e de homologación, es án p esen es en el abajo de las Nue as Poblaciones y eclaman nues a a ención p ecisamen e po la di icul ad que hoy enemos an e la descoo dinación de las polí icas, el aislamien o disciplina , la excesi a impo ancia que se o o ga al cie e de un plan en elación al ecuen e ol ido de su ges ión, el abandono a las soluciones ya ensayadas y la descon ianza an e p ocesos donde no podemos an icipa o almen e el esul ado. Se ía necesa io p egun a nos, una ez desa ollada la ponencia y demos ado el alcance y ma e ialización de las p opues as que los polí icos ilus ados españoles lle a on a la p ác ica, po qué exis e el p ejuicio, di undido e iden emen e po in elec uales españoles de econocido p es igio, de que la ilus ación española cons i uye una insigni icancia his ó ica, ya sea po no se más que “una secuela de doc inas o áneas” o bien po no se conside ada una ealidad “genuina”, como plan eaba Menéndez Pelayo, o como se lamen aba O ega y Gasse la “desas osa ausencia del siglo XVIII español”. Es o ha pe mi ido igno a el pensamien o de la ilus ación española, ayendo como ne as a consecuencia el hecho de que la iden idad cul u al española es p e ia a la Ilus ación y que Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 136 ciencia, p og eso, a ances ecnológicos y exac i ud epis emológica, no ienen cabida en nues o ámbi o cul u al. La azón que impide da es a u o de exis encia al pensamien o ilus ado español, es el emo de que su econocimien o ae ía ine i ablemen e a la escena his ó ica, en e o as cosas, el asgo inequí oco de la Ilus ación como ac i idad c í ica, lo cual pond ía en pelig o el o den de las cosas exis en es, po que, y segu amen e sea lo más impo an e, la ep esión de la igu a his ó ica de la Ilus ación ga an iza el ocul amien o de los elemen os cons i uyen es de la mode nidad española, cuya p esencia ae ía como consecuencia la isualización de los es ue zos y p eocupaciones, como ha quedado pa en e en es a ponencia, po cons ui una pa e de nues a iden idad his ó ica bajo el signo de la c í ica y de la ans o mación social. O o e ec o de es e ocul amien o de los log os del pensamien o ilus ado, iene una consecuencia más d amá ica, como es la cons ucción de una al e idad al yo hispánico y “cas izo”, a i mando que los ilus ados son los “o os”, la “o a España” como maldecía Menéndez Pelayo, e i iéndose a es e e i o io his ó ico y nomb ándolo como de las “dos Españas”, - adicionalis as s a ancesados, a is o élicos s no ado es…-. Y es a insol encia in elec ual, se unda en el obje i o de impedi el a ance y la legi imación in elec ual de los in en os po desa olla la mode nidad, ya que odo p og eso se legi ima desde la econs ucción de la con inuidad his ó ica de aquel pasado de esplendo y g andeza. Es a a és de es e mecanismo como el p og eso se o na adición y cualquie e e encia a la mode nidad es ajena al espí i u español, po an o, p og eso y adición son una misma cosa, que plan ea en e a las ince idumb es del p esen e, ins ala se en el inmo ilismo que cons uye la anquilizado a opción de insis i en que las cosas no cambien, y cuyo obje i o no es plan ea una uel a a ás, sino sa u a la he ida abie a, momen áneamen e, po la mode nidad, en la unidad de des ino his ó ico de eso que enimos llamando España. Te i o io y paisaje en Andalucía en el siglo XVIII 137 Bibliog a ía CARANDE, R. In o me de Ola ide sob e la Ley Ag a ia, Mad id 1956 DEFOURNEAUX, M. Pablo de Ola ide. El a ancesado, Se illa, 1990 DOMÍNGUEZ, A. Ca los III y la España de la Ilus ación, Mad id, 1996 FERIA, J.M. And ades, F.J. Ruiz, Redes de Cen os His ó icos en Andalucía, Se illa, 2002 GARCÍA, M.I. La colonización de Ca los III en Andalucía. Fuen e Palme a 1768- 1835, Có doba, 1982 OLAVIDE, P. El E angelio en T iumpho o his o ia de un philosopho desengañado, Mad id, 1799 OLIVERAS, J. Nue as poblaciones en la España de la Ilus ación, Ba celona, 1998 PAULA, A. de. Las nue as poblaciones en Andalucía, Cali o nia y el Río de la Pla a. 1767-1810, Buenos Ai es, 2000 SAMBRICIO, C. Te i o io y ciudad en la España de la Ilus ación, Mad id, 1991 TYRAKOVSKI, K. P incipios de o denamien o espacial al coloniza la sie a mo ena en e 1767 y 1835, Las nue as poblaciones de Ca los III en Sie a Mo ena y Andalucía. Ac as del 1º Cong eso, Có doba, 1985, pp 75-90 La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 144 abajado es en su iempo de ocio, median e ac i idades o ma i as de la ciudadanía y p omo o as de la sociabilidad y del consumo como el ea o y el paseo. Las nue as poblaciones de Sie a Mo ena y la Campiña El p oyec o de c eación de Nue as Poblaciones en Andalucía ue posible en p ime a ins ancia po la con luencia de in e eses en e el sec o del Consejo de Cas illa inculado al sec o me can il -comp ome ido con la mejo a de la segu idad de la ca e e a Mad id-Cádiz-, y los sec e a ios de es ado de Ca los III, p omo o es de e o mas más amplias, enden es a aumen a la población y su capacidad p oduc i a, y a educi la eno me b echa social en e las masas de jo nale os y un escuálido núme o de amilias p i ilegiadas, que impedía el desa ollo de una es uc u a de me cado mode na, al iempo que dibujaba en las ciudades un paisaje de masas de población muy pob e y ociosa. El análisis de las di e encias en e el ex o del Fue o edac ado pa a la colonización de Sie a Mo ena, y su implemen ación ma e ial sob e el e i o io nos pe mi e p o undiza en la comp ensión de los obje i os de los agen es implicados en el p oceso, y abo da con mayo igo una e aluación an o de las di ec ices e in enciones emanadas del Consejo de Cas illa, como de las es a egias y e o mulaciones p oducidas en la ges ión di ec a del p oyec o en la Sie a. En el Fue o se disponía que los asen amien os –de en e 15 y 30 casas- se localizasen siemp e en la ca e e a o en sus p oximidades, y que en los casos en que las dis ancias desde és os a las sue es uesen mayo es a un cua o de legua, se cons uyesen sus casas en las p opias sue es. En e es y cinco poblaciones cons i uían el ango pa a o ma un Concejo y compa i así iglesia, cá cel, casa consis o ial, escuela de p ime as le as y me cado anco semanal, op imizando las do aciones y po an o la in e sión de la Co ona en la emp esa. En pa alelo se es ablecían c i e ios adicionales de localización indica i os de la p eocupación po las condiciones de salub idad -de ca a disminui la mo alidad y asegu a un mayo c ecimien o poblacional- y de segu idad pa a los iaje os del camino y de los p opios luga es, a a és de una egulación de dis ancias máximas en e asen amien os. La ansposición g á ica li e al y abs ac a de es as disposiciones da luga a una es uc u a o mal cohe en e que incula un núme o de sue es conc e as; dieciséis, con un asen amien o o mado po idén ico núme o de casas, que cumple con el equisi o de dis ancias en e poblaciones y en e casa y sue e. A su ez la ag upación de en e 3 y 5 de es as poblaciones nos pe mi e conoce la ex ensión que indi ec amen e es ablecía el ue o pa a un Concejo, que es a ía en e las 2.560 y 5.120 Ha. La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 145 Aunque odos los a ículos del ue o que dan c i e ios numé icos conc e os lle an apa ejados ías de escape an e las singula idades del sola , el concep o espacial que se deduce del diag ama gene ado po sus di ec ices, es el de una a iculación e i o ial de ca ác e axial, con escasa pe meabilidad en la di ección pe pendicula a la ca e e a. La ealidad de las nue as poblaciones le an adas con es e ue o dis a sin emba go mucho de limi a se a e leja es a es uc u a e i o ial cons uida en o no a la ca e e a, y desa olla al e na i as a pa i de las excepcionalidades que pe mi ía una in e p e ación muy abie a del a iculado de la ley, que nos lle an a concebi que los ges o es de la colonización sob e el e eno enían una pe spec i a mucho más amplia de la emp esa. Dos hechos his ó icos p obados apun an además en es a di ección. Po un lado la o den del Consejo de Cas illa ampa ando el abajo de Ola ide en e a las denuncias dimanadas de la polémica isi a de los inspec o es del p opio Consejo, pe o que eco daba al Supe in enden e su obligación de suje a se al Fue o y abandona las poblaciones que es aban ue a de la ca e e a. Po o o lado la p opia c onología del p oceso colonizado , en la que Ola ide en ió ag imenso es a los baldíos eales si uados en o no a Écija an es de solici a a Mad id el pe miso pa a amplia el p oyec o a un nue o sola muy di e en e al de la Sie a, con la excusa de es a ambién en la ca e e a, y de demanda de una in e ención del In enden e pa a pone en ca ga las p opiedades que los Jesui as u ie on que cede al Es ado cuando ue on expulsados el año an e io , en 1767. Cuando Ola ide plan eó la solici ud, ya conocía los e enos, los enía ca og a iados, y a pesa de que la plan eaba ampa ado en la eac i ación de la explo ación de la mencionada inca de los Jesui as –de cuyas casas andaluzas Ola ide u ilizó los muebles y ense es pa a equipa el p oyec o de las nue as poblaciones, con el benepláci o de sus supe io es-, és a no es más que una pequeña po ción de lo que enía p e is o epa i . Es o le cos ó la p ime a g an polémica con la a is oc acia as igi ana que ei indicaba esos suelos como p opios en e al equipo ilus ado que los conside aba baldíos eales. Aunque Ola ide llegó a la península desde Pe ú, no es posible que desconocie a que Écija -una de las ciudades mayo es de Andalucía en el siglo XVIII-, se epu aba po la acumulación de un g an núme o de a is óc a as la i undis as, muchos de los cuales e an además G andes de España. Debía exis i po an o un in e és especial en si ua se en ese luga , ubicado en el cen o de la campiña andaluza, con achada a odos los nacionales y ex anje os que iajaban en e Mad id y Cádiz, y en es echo ecinda io – odeando de hecho-, con el colec i o p obablemen e más diame almen e opues o a su concep o de e i o io y sociedad. T as un le an amien o sob e ca og a ía ac ual del sis ema de asen amien os, y de la es uc u a de lo eos ag a ios que se con igu ó en ambos espacios andaluces, en compa ación con los pa áme os egulados en el Fue o podemos La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 146 ex ae unas p ime as conclusiones gene ales. Si bien la ealidad de la colonización se dis anció bas an e del modelo e i o ial p e is o en la le a del Fue o, an o en la Sie a, como sob e odo en la Campiña, no se puede a i ma que Ola ide aiciona a los obje i os del p oyec o. Más bien deducimos que en la implemen ación de la colonización se desplegó una es uc u a más compleja con el in de alcanza o os obje i os que no es ando ecogidos en el Fue o pe enecían al idea io ilus ado que compa ía con Campomanes. P obablemen e la única di e encia en e ambos ue a que és e legislaba en Mad id mien as que el pe uano, ubicado en la p ime a línea de las e o mas, no podía pasa po al o la ealidad del e i o io y de la sociedad andaluza, y es aba con encido de que una legislación ag a ia que cambia a sus ancialmen e las condiciones del campo andaluz, impues a desde la capi al nunca se ía aplicada. Ola ide, con iado ex emadamen e en sus capacidades in elec uales, explica en su In o me sob e la Ley de Re o ma Ag a ia, que el camino del cambio se pa imen aba en la p omoción de incen i os y en la adopción de medidas libe alizado as es a égicamen e diseñadas, así como, en la pues a en ma cha de expe imen os como el de las Nue as Poblaciones, o el de la in e sión del epa o de los suelos de p opios del cabildo Se illano, que se concibie an como labo a o ios abie os y publici ados en la mayo medida posible, pa a que a o os pudie a in e esa les emba ca se en emp esas simila es. La p ác ica o alidad de los Nue os Asen amien os en la Sie a y en la Campiña se asen a on en sola es que compa en pau as de localización comunes, que son plenamen e cohe en es con los obje i os de salub idad del Fue o y que no supe an el núme o máximo de casas p e is os po población, y es o a pesa de que no hubo iempo pa a e mina un plan de asen amien os con la es uc u a de aldeas y lo eos an es de ene allí a los colonos, al y como se había dispues o. F en e a eo ías, como la de Ty ako ski, que educe el abajo ilus ado de o ganización e i o ial y del sis ema de poblamien o a una me a implemen ación de es uc u as geomé icas pu as; hexágonos y cí culos, que lo mismo ope an en la escala del e i o io que en la del asen amien o, en endemos que el p oyec o e i o ial de las Nue as Poblaciones, esponde a una concepción de pues a en ca ga p oduc i a del medio, a a és de la aplicación los pa áme os que hemos esumido an e io men e del a iculado del Fue o, y de la a ea de su adecuación a las dis ancias obligadas po la necesidad de si ua los asen amien os en pequeñas ele aciones, con agua ce ca. La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 147 El c i e io del Fue o que ma caba el núme o de poblaciones que debían con o ma un Concejo ue en la p ác ica imposible de aplica , como ya se dejaba in ui en su ex o al ab i excepcionalidades, debido a la necesidad de encon a un sopo e adecuado pa a ga an iza la exis encia de agua, la economía y du abilidad de las cons ucciones, y las condiciones de salub idad. Sin emba go an e es as e en ualidades se o ganiza on soluciones muy ingeniosas que compensaban las di icul ades na u ales a a és de los má genes que el p opio Fue o pe mi ía, dando luga a es uc u as e i o iales e icula es más complejas, en las que in a iablemen e se man enían los obje i os cen ales del expe imen o que los ilus ados impulsaban: po un lado, o ganiza una sociedad nue a de pequeñas unidades amilia es de campesinos independien es, con una do ación domés ica de ganado, una casa con co al, un ce cado p óximo pa a pode lo abaja y cuida , y una in aes uc u a de do aciones que los man u ie a en el ámbi o y les di icul a a incluso sali , acili ándoles la colocación de su p oducción en el me cado, y po o o publici a lo p opagandís icamen e con odos los ecu sos disponibles. Aunque el ue o se esc ibió especí icamen e pa a pobla el lienzo de Sie a Mo ena po el que pasaba la ca e e a, y po an o los mayo es es ue zos se concen a on en es e ámbi o, en la campiña el equipo de Ola ide u o la en aja de conoce y ca og a ia el sopo e con algo de an elación, y de habe acumulado el año an e io la expe iencia de la p ime a ase del despliegue en la Sie a. Es o acili ó el desa ollo de una mayo so is icación del sis ema de lo eos y de asen amien os que se implemen a ía en las sua es lomas de los baldíos en e Se illa y Có doba. Mien as que en la Sie a queda on amplias supe icies en cada población sin lo ea , en consonancia con el a ículo 9º que p e eía la exis encia de mon es comunales, en la campiña el lo eo del e i o io pa a cul i os ue in eg al. En ambos casos la es uc u a de las sue es es una e ícula o ogonal, o ien ada pa a op imiza la ci culación de bienes y pe sonas, ya que no sólo es uc u a el sis ema de p opiedades, sino que ambién es base del sis ema de caminos. Aunque las elabo adas ca og a ías de Ampudia y Valdés asladan la imagen de un dame o isó opo, hemos de ene en cuen a que se a a de le an amien os hechos más de una década después del inicio, y con el obje i o p incipal de ca as a las p opiedades de la Co ona en ese momen o. En los c oquis más an iguos que se conse an de la ges ión de algunos depa amen os, se obse a que las sue es se o ganizan en i as, adosadas po su lado más la go, que a su ez quedan sepa adas de las i as adyacen es po caminos que dan acceso po el lado co o a odas las sue es. La o ien ación de la e ícula pe seguía dispone es as bandas de sue es adosadas de al mane a que los caminos que les daban acceso u ie an el meno desni el posible, mien as que se in en aba o ece a la ca e e a el mayo núme o de sue es posibles. En Sie a Mo ena es o se adujo en la o ganización La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 148 de caminos pa alelos a la ca e e a y sue es pe pendicula es a és a. Desde la ca e e a a los caminos secunda ios había que in oduci o os caminos, en un despliegue poco e icaz, sal able sólo debido al escaso núme o de bandas pa alelas de lo eo que se o ganiza on. El azado de la ca e e a a a és del ondo de los alles de la Sie a debía es a en la men e de los edac o es del Fue o, que an icipa on con cie a p ecisión la es uc u a e i o ial axial de asen amien os y pa celaciones que se ue con igu ó sob e el e eno. En el p ime p oceso de colonización en la Sie a se hubo de da espues a no obs an e a algunas pa icula idades e imp e is os que obliga on a in oduci complejidad en la ed de asen amien os. Sob e el e eno se op ó po ubica en la ca e e a sólo las poblaciones p incipales y algunas aldeas, mien as que la mayo ía de és as se ubica on ue a como al e na i a a la ecomendación del ue o de dispe sa a la población a la que le había ocado en sue e los lo es más alejados. Dependiendo de la p o undidad del lo eo en el e i o io espec o al camino, la ed de aldeas y de poblaciones dibujaba un esquema al esbolillo, pa a op imiza su posición en é ices de la e ícula del epa o en el caso de Gua omán y Ca bone os, o se si uaban en co onas, a modo de sa éli es espec o a su población p incipal en el caso de La Ca olina, donde la ex ensión del lo eo alcanzaba g andes dimensiones. Las poblaciones de San a Elena o Mon izón, ubicadas en amos de caminos azados en alles más encajados, se es uc u a on median e un esquema de lo eo y una ed de aldeas y poblaciones como aslado casi li e al de la le a de la ley al e i o io, con dis ancias siemp e algo mayo es a las p esc i as, en o no a la media legua. La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 149 La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 150 En el segundo p oceso de colonización, en la campiña, el esquema se ol e ía más complejo aún. En Sie a Mo ena la geome ía ope ó como ins umen o pa a el epa o de ie as a a és de la e ícula o ogonal, y de cons elaciones de asen amien os o ganizados sob e sus é ices con esquemas o males con igu ados pa a op imiza las dis ancias en e las sue es y las aldeas, y en e és as y las cabece as de cada población. En la campiña se abandona on los ígidos esquemas geomé icos de las edes de asen amien os, en un in en o de mejo a su ubicación. A excepción de las cabece as que es aban ancladas a los caminos y e an gene ado as de las líneas de epa o, el es o de aldeas queda on ue a de los ejes de la e ícula pa a localiza se en pequeñas mese as con manan iales en sus p oximidades. El núme o de encla es idóneos pa a le an a asen amien os de e minaba an o el núme o de casas del mismo como el ipo u ilizado. Mien as que en La Luisiana sólo se o ganiza on cua o asen amien os, incluida la cabece a, en Fuen epalme a se ins ala on el doble pa a una supe icie o al simila . La ausencia de encla es adecuados pa a cons ui asen amien os en la p ime a población se compensaba in oduciendo a iaciones sob e el esquema ipo de ag upamien os de casas-co al en o no a una plaza, que pe mi ía aumen a el núme o o al de unidades ecinales. La in o malidad geomé ica de las edes de asen amien os de las poblaciones de la campiña, no supuso sin emba go un paso a ás espec o a las geome izadas edes de la Sie a. Hay que en ende es as cons elaciones como el esul ado del manejo de una mayo complejidad de eque imien os que an e io men e no habían sido asumidos. A pesa del peso de las condiciones geog á icas a la ho a de localiza y cons ui aldeas, es as condiciones habían de compa ibiliza se con o os c i e ios gene ales no edosos espec o a las ope aciones an e io es. En las poblaciones de la campiña -como en la sie a-, las cabece as de se icio es aban en la ca e e a o en un camino secunda io cuando és a no pasaba po su e i o io –Fuen epalme a-, y el es o de los asen amien os se o ganizaban de al mane a que en los luga es más apa ados del é mino se ins alaban las aldeas mayo es, do adas de algunos se icios colec i os al es a a algo más de una legua de dis ancia espec o a la sede cen al. En los espacios in e medios se le an aban aldeas de amaño medio po lo gene al, mien as que a lo la go de la ca e e a se cons uye on casas en odas las sue es que lindaban con ella. Pa a aumen a la densidad de es as cons ucciones, op imiza la ci culación en e las cabece as y las aldeas, y lle a los caminos de epa o po azados de pendien es mínimas, se gi ó el lo eo p incipal en bandas de sue es, y con ellas los caminos in e medios de epa o, pa a queda p ác icamen e pe pendicula a la ca e e a, que de es a mane a se cons i uía en la espina do sal de las poblaciones que a a esaba. Una ez o ganizado un p ime epa o en anjas de 100 a as a lo la go de odo el é mino, cada una de es as se subdi idía -como en la sie a-, pa a gene a las sue es. La no edad en es a segunda e apa ue, que pa a p omo e el mayo La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 151 núme o de sue es y casas con en e a la ca e e a, el p ime amo de cada banda se lo eó en pe pendicula al es o, lo que pe mi ía ambién abso be el pequeño es iaje del lo eo p incipal, p omo ido pa a adecua el sis ema de caminos secunda ios de epa o al sis ema de a oyos y alles del é mino, minimizando sus pendien es. Es a p eocupación po u baniza el camino no sólo e a un elemen o pe suasi o de segu idad, sino que ambién es aba undado en la di usión p opagandís ica del expe imen o, lo que esul ó al amen e exi oso como podemos comp oba años después, en las desc ipciones de iaje os como Townsend y Dal ymple. En el año que ue en e la p ime a ase de colonización en la sie a y la segunda en la campiña, el abajo de o ganización e i o ial, que enía apoyándose en la geome ía como ins umen o p incipal pa a alcanza los obje i os del p og ama, se ees uc u ó pa a in eg a en el p oceso las p opias condiciones del sopo e, pa a mejo a la uncionalidad de la ed de comunicaciones y pa a maneja un abanico más amplio y no malizado de ipos de asen amien os di e en es, dependiendo del núme o de casas-co al en elación con su á ea e i o ial de in luencia, y del ni el de do aciones en elación con su papel uncional en la escala de asen amien os de la ed. Es o no supuso el abandono del uso de la geome ía como ins umen o, si bien es cie o que pasa ía a se o o ecu so más de los u ilizados en los p ocesos de u banización e i o ial pa a alcanza obje i os más complejos. Al no e de Écija y en la con luencia del ío Genil con el Guadalqui i se le an ó Fuen e Palme a, que po su localización apa ada del Camino Real, pe mi ió el desa ollo de un expe imen o bas an e a anzado de epa o de ie as y c eación de un nue o sis ema de asen amien os, al ma gen de es e pesado condicionan e. La publicación po M. I. Ga cía de los lis ados de colonos e e enciados a los núme os de las sue es, nos ha pe mi ido ca og a ia es a documen ación pa a pode es udia el sis ema de epa os, en ende los c i e ios que se aplica on y e i ica el cumplimien o del Fue o y las inno aciones in oducidas en su implemen ación. La pues a en elación de es as ca og a ías con la es i ución de los asen amien os o iginales a pa i de los dos planos que se conse an –el de Fuen epalme a y el de una aldea ipo-, y del plano de la población de Ampudia y Valdés, nos pe mi ió desg ana las es echas elaciones en e casa, asen amien o, ce cados y e i o io, en el abajo desa ollado pa a las Jo nadas de U banismo del Pe íodo de la Ilus ación de Almacelles en 2005. Hemos in en ado ambién diag ama iza el esul ado de las es uc u as e i o iales a madas en la campiña, en las a ian es expe imen ales que se desa olla on pa a esponde al e o de ace ca la población a e enos baldíos, pa a ac i a su p oduc i idad, lle ando al mismo iempo al campo p ocesos de u banización al e na i os a la ciudad compac a o al diseminado indisc iminado de la población. La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 152 El abajo sob e el e i o io no se desa olló a pa i de soluciones o males ap io ís icas, sino que ope ó c ea i amen e a a és de la necesidad de aplica c i e ios p og amá icos -de salub idad, segu idad, se icios, sociabilidad y p oduc i idad-, e in eg a los con las cons icciones na u ales del sopo e y con las in aes uc u as e i o iales de o den supe io . La u banización del e i o io andaluz en el siglo XVIII: Sie a y Campiña 153 Conclusiones El p og ama polí ico subyacen e en el p oyec o del Fue o de las Nue as Poblaciones p e endía ans o ma las condiciones de económicas, sociales y p oduc i as del campo andaluz, c eando una es uc u a e i o ial de un al o g ado de u banización que si iese de sopo e a un nue o sec o social ag a io de pequeños p opie a ios. En 1787 la densidad de los encla es donde se implan a on los asen amien os de las Nue as Poblaciones e a ya el doble de la media de Andalucía. Es a capacidad de habi abilidad del e i o io se hizo posible g acias a la cons ucción de una es uc u a e i o ial compleja, que en endía el medio na u al como un sola a o ganiza , en o no a los obje i os a iculado es de una polí ica in eg ado a de las unciones asignadas a cada pa e del eino. A es os p ocesos de in ensa u banización le co espondía una polí ica de cons ucción de una ed de in e cambios e in aes uc u as, sin la cual hubie a sido es é il el es ue zo de aumen a la capacidad p oduc i a de los nue os e i o ios u banizados. Es e colosal es ue zo de u banización e i o ial supuso la pues a en ca ga de 150 Km² en Andalucía. A pesa del acaso que supuso la al a de con inuidad del p oyec o de los isióc a as ilus ados españoles, la ealidad es que es e in en o consiguió aumen a el suelo cul i ado, in oduci nue as écnicas en los cul i os, cambia las concepciones que has a ese momen o se p ac icaban en el sis ema de asen amien os, que se en endían desde pa áme os más undacionales que p oduc i os. Consiguió ambién disminui las di e encias sociales donde el p oyec o se consolidó, pudiéndose oda ía ap ecia en nues o p esen e, a pesa de los p ocesos de ag egación de las sue es o iginales, el equilib io social de la p opiedad de los luga es donde se desa olló el Fue o, y como consecuencia más ele an e pa a el p oceso de desa ollo del capi alismo español, log ó in oduci en el me cado a las ie as, que el sis ema del mayo azgo y p i ilegios enía as ixiado. El legado más ele an e a des aca , se ía en endimien o de la polí ica e i o ial como una ac i idad in elec ual cen ada en lo p oduc i o, ab iendo una de las pue as más e iden es de en ada en la mode nidad, aunque después desg aciadamen e se ce a a con la aición del ey Fe nando VII al espe anzado p oceso de eno ación que supuso la Cons i ución de Cádiz. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 256 conca enación de Y dando luga a una secuencia de es e os y espacios i ide os en e ellos. Es o se hace posible median e una ingeniosa solución de uel a en las esquinas añadiendo o os bloques Y. La segunda línea de es as edi icaciones se sus i uyó po una doble i a de bloques H conca enados, dando luga a una manzana de g an anchu a. La p opues a gana calidad en la p opia complejización de la solución adop ada. La p ime a o denación suponía abo da una geome ía del p edio endiablada con una ama o ogonal que dejaba demasiados espacios sin esol e , adqui iendo excesi a impo ancia el acío que quedaba al su es e de la calle es e-oes e. La nue a solución del en e u bano a icula una hábil ocupación de es e acío, g acias a la densi icación de la p ime a manzana y la cu a u a in oducida en la calle pa alela al paseo y en la secuencia de bloques H que la acompañan. Es a decisión alige a la p opues a en el es o del sec o y p escinde de una de las dos calles No e-Su del azado an e io . Con es os cambios se a iculan escenog a ías especí icas pa a cada una de las calles según su papel, se complejiza el sis ema de espacios lib es que es aba basculado hacia el Es e, y se gana el paseo cons uyendo una achada u bana pa a la ba iada. Vi gen del Ca men. Secuencia de o omon ajes de su cons ucción desde el NE. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 257 Lamen ablemen e, el iempo no sólo no ha con ibuido a compensa los dé ici s de pa ida, sino que ha ag a ado su aislamien o, ya que la ampliación de D . Fed iani se ha hecho a cos a del mencionado paseo, dejando incluso la co a de la ba iada hundida espec o a la nue a a e ia. Y si a es o unimos, que la o malización de la o a onda como ía ápida, ha supues o el cie e del acceso de la calle que conec aba con ella, nos quedan 805 i iendas con sólo una placi a de 1.700 m2 y una única calle de acceso y salida de di ección única. M-148 y 149 en Los Remedios. 182+113 i iendas. 1959. A inales de 1959, la p omo o a Almola S.L., daba un sal o de escala pa a abo da la cons ucción de 182 i iendas de en a limi ada y locales come ciales en la manzana 148, del ensanche de Los Remedios. Se a a p obablemen e de una de las ope aciones esidenciales de más calidad p oyec adas po Fe nando Ba quín, y p obablemen e es o se deba a la singula idad de las condiciones de pa ida que odeaban a es e p oyec o. En elación al enca go, se a aba de la p ime a p omoción g ande de la emp esa c eada po inicia i a del p opio Ba quín, y que has a la echa había e minado una casa de es i iendas en el cen o y enía o a ce cana de sie e i iendas en ob as. La al a de expe iencia de la emp esa le pe mi ió abaja con un ni el de complejidad p oposi i a que no ol e ía a pode desplega una ez eng asa la maquina ia emp esa ial. Aunque el abajo en la ba iada de Pío XII había comenzado hacía ya unos años, el éxi o acumulado y la eno me demanda que se p oducía en e la población modes a pa a que se desa olla an nue as ases, con i maban la exis encia de un amplio me cado esidencial pa a es os ni eles de en a. Has a ese momen o la p omoción de i ienda se había di igido p io i a iamen e a las clases medias y al as, y po inicia i a del RPCB a los más pob es. No esul a po an o a en u ado Emplazamien o de la manzana 148. Manzana 148 e minada y 149 en ob as en C/As u ias. Julio 1960. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 258 plan ea la hipó esis de que odos los socios de la p omo o a espe aban una a alancha de solici udes pa a la comp a de es os “pisos”. Apoya es o el hecho de que el Minis e io de Vi ienda c eado en 1957, había o ien ado oda la polí ica del sec o a hace de cada “p ole a io un p opie a io”. La ubicación del sola en la ciudad e a ambién singula , en el sen ido de que podía ende se la ope ación inculada a Los Remedios, ba io ep esen a i o en ese momen o de al o ni el económico y de mode nidad, aunque en ealidad es aba localizado en la ase a de T iana y con en e al ba io de i iendas humildes ecién cons uido del Ta dón. Se a aba po an o de un encla e equi alen e al de Pío XII, pe o en o o sec o algo mejo in eg ado en la ciudad. Además ac ualmen e López de Goma a es una a enida impo an e en la medida en que o ma pa e de un a co u bano de g an desa ollo, pe o en onces la conexión e a únicamen e posible po San Jacin o, ya que el amo has a República A gen ina e a un descampado. Plan a baja de la manzana 148. Julio 1960. Maque a de la manzana 148. Vis a on al desde la C/As u ias. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 259 Se a a po an o de un enca go di ícil de encasilla e i o ialmen e, y al que se dio una espues a u bana y a qui ec ónica con g an pe spec i a de u u o. La manzana en cues ión enía ce ca de doscien os me os de la go, de los que un amo de 40 m es aba ocupado po un cine de e ano que quedaba ue a de la in e ención. La anchu a a iaba linealmen e en e 20 y 35 me os. Es o indudablemen e e a una ci cuns ancia que complicaba la solución ya que es a a iación en 160 me os no e a ácil de maneja , en la medida en que la apues a po o maliza un en e a la u u a a enida enía que pa i de asumi su alineación, sin que ampoco u ie a sen ido desalinea se espec o a la calle ase a, ac ual As u ias in eg ada en el ejido compac o del a abal iane o. El p oyec o pa e de explo a las con adicciones de abaja en un sola , que es a un iempo en e de una g an a enida, que ma ca la ansición hacia el ejido abie o de la ciudad con empo ánea y las úl imas piezas de un ejido his ó ico compac o de manzanas y calles, y de esponde a dos alineaciones dispa es en e sí. La solución con encional an e es as ansiciones suelen esul a ag esi as, como se puede comp oba en o as in e enciones en la calle Salado. La apues a del p oyec o es á en la a iculación de una secuencia compleja en la que se al e nan piezas cons uidas a la escala de la onda, con o as a escala del a abal. La secuencia es á pau ada po cua o bloques de doble c ujía de nue e plan as, cada 50 me os, colocados a 90º con espec o a la a enida. Los diecisie e me os de la go que ienen, quedan en odos los casos con enien emen e e anqueados de la linde ase a. El abajo ino de encaje es á ealizado en los es ámbi os in e medios, que se edi ican con piezas más compac as de cua o plan as con soluciones di e en es pa a ajus a se a ambas alineaciones. En el caso de es as piezas, el e anqueo se p oduce en pa alelo a la a enida en unos 2,5 me os, espacio en el que se aloja un pó ico, – e aza pa a las i iendas del 1º piso-, que a cosiendo odas las piezas y cuali ica el en e de locales come ciales si uados bajo las edi icaciones. Manzana 148 desde C/López de Goma a. Manzana 149 desde C/As u ias. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 260 Es e elabo ado abajo de implan ación y cons ucción del paisaje u bano iene complemen ado po un eno me esme o en el desa ollo a qui ec ónico de odos sus elemen os y espacios, man eniendo la sis ema ización y aus e idad p opia de una p omoción de i ienda económica. La condición di e encial del bloque que hace en e con el nudo de San Jacin o le lle a a o ien a lo in e samen e a las demás con la achada de es a es y e azas a no oes e. Las o as es en la medida en que se p esen an a la ciudad la e almen e, a iculan las e azas a lo la go del es e o, cuali icando es e alzado. También hay una e olución espec o a las ase as de los bloques equi alen es de Pío XII, median e la inclusión de un cue po de la ade os olado en el amo cen al pin ado en o o colo . El desplazamien o de las e azas p incipales hacia los ex emos del bloque y el ehundido de los ondos que se p ac ica en ellas es cohe en e o malmen e con el a amien o de los di e en es planos de las piezas en colo es dis in os. En las o og a ías en blanco y neg o se ap ecian las a iaciones de ma iz de dis in os g ises de un conjun o edi icado que u o que se muy impac an e, has a el pun o que du an e la p ime a década e an conocidos como los “pisos e des”. Casi en pa alelo en el iempo, la misma p omo o a adqui ía un sola en la calle As u ias, jus o de ás del an e io , de 170 me os de la go po 18 de ondo, en e mediane as. En o al se cons uye on 113 i iendas en cua o plan as, odas ex e io es g acias a la u ilización del ipo T abie o, de es i iendas po plan a, en una la ga secuencia con enien emen e plegada en los ex emos con soluciones di e en es a las u ilizadas con an e io idad. La asignación de un ipo an p obado en an e io es ocasiones y con un p esupues o algo más holgado, le pe mi ió lle a la solución a co as muy al as de calidad, cons uyendo en lad illo is o el ni el in e io , ab iendo e azas co idas en odo el en e de los pa ios, colocando e azas asimé icas en el es e o on al pa a la e ce a i ienda, y u ilizando una di e si icada pale a de colo es pa a los ondos de és as, las losas oladas y los cubos alineados con las calles. To eblanca. 1.080 i iendas. 1960. La ap obación en no iemb e de 1957 del nue o égimen de i iendas sub encionadas, en pa alelo con la eo ganización a ni el nacional de la polí ica de i ienda, a a és de la c eación del Minis e io de la Vi ienda, y la consecuen e e o ma de los Consejos P o inciales y Locales del Ins i u o Nacional de la Vi ienda, ue on cambios que nos pe mi en ap oxima nos a la de i a p o esional de Fe nando Ba quín a pa i del año 60’. Sólo en su es udio se habían p oyec ado algo más de 5.000 i iendas en g andes ba iadas en cinco años, lo que con ibuyó a que en es e co o espacio de iempo se pusie a en ma cha un ejido emp esa ial y p oduc i o que demandaba la ampliación del campo de negocio. Es o se hizo posible a a és de la dila ación de los e i o ios de in e ención. Todas las g andes ope aciones que ealiza ía en adelan e el Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 261 es udio Ba quín, se desa olla on en suelos dis an es y desconec ados de la ciudad ma cando los nue os lími es del c ecimien o me opoli ano. La expansión se complemen aba con la p omoción de ba iadas en los g andes pueblos de Se illa, ab iendo así un nue o ámbi o de in e ención a escala p o incial. En ma zo de 1960 se i mó el p oyec o de 1.080 i iendas sub encionadas en To eblanca la Nue a, bajo la p emisa de ealoja a las 947 amilias que habi aban en chabolas en el Vacie. Según A. Ma ín se a aba de un encla e nacido a inales del XIX, al calo de la ac i idad indus ial en la zona y las haciendas “El Rosa io” y “El Pino”, u o de lo eos especula i os de suelos. En el mes de ab il el Ayun amien o ap obó pa icipa con seis millones de pese as en la u banización de las cons ucciones exis en es en la hacienda “El Rosa io” y en la de las nue as i iendas p oyec adas po RPCB, a cambio de que el p opie a io cedie a g a ui amen e el suelo necesa io pa a el desa ollo de es e nue o polígono. En No iemb e de 1960 se concede licencia a es a p ime a ase que se componía de 1.008 i iendas en bloques de cua o plan as y 72 uni amilia es adosadas, con un in o me i mado po el a qui ec o municipal en sep iemb e que ejempli ica de mane a muy cla a, las con adicciones con las que los p o esionales enían que con i i , en un égimen que había desa ollado la capacidad especial de a o ece los in e eses de los más p i ilegiados, y al iempo mejo a las To eblanca. O denación gene al. Ma zo 1960. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 262 condiciones mínimas y obje i as de ida de los más pob es, a cos a de su concen ación en e i o ios con enien emen e seg egados y ce canos a los encla es p oduc i os necesi ados de mano de ob a ba a a. En el in o me - esca ado po AMG-, as ubica el núcleo a seis kilóme os del Tama guillo y de desc ibi las condiciones “lamen ables” de sus au ocons ucciones con inúa; “el núme o ap oximado de habi an es de aquel sec o es de unos 5.000. Su c ecimien o y ac ual emplazamien o no se jus i ican más que po que ha exis ido en la zona un p opie a io que, que iendo especula con sus e enos ag ícolas, ha pa celado y endido a amilias modes as, que no han podido encon a o a pa celación más adecuada, con p ecios de sola es más a ono con sus posibilidades pecunia ias.” “Se p esen a aho a po el RPCB un p oyec o, colindan e con es a ba iada de 1.080 i iendas sub encionadas. Es as i iendas, sin delimi ación po ninguna zona e de que impida su pos e io c ecimien o, con inua án aumen ando como una go a de acei e, cons i uyendo una ciudad sa éli e de Se illa, sin se icios u banos adecuados, ya que su do ación de agua p ocede de un pozo cuyo caudal ha de esul a en b e e insu icien e y su e acuación po ube ía a un a oyo p óximo esul a, a juicio del a qui ec o que susc ibe, no muy adecuado”. “Si las i iendas ac ualmen e exis en es ienen un cie o aspec o u al, las que aho a se p oyec an, de cua o plan as, cambian o almen e es e aspec o an e io , o mando ya de una mane a de ini i a una ciudad sa éli e exclusi amen e esidencial, donde no exis en sino a dis ancias indus ias y zonas de abajo pa a los que habi an es a ciudad-do mi o io. Se ía p eciso esol e es e g a e incon enien e, p ocu ando da un con enido de abajo p óximo a es a población c ecien e.” El in o me p e enía de las consecuencias que end ía una ope ación como és a, ya que suponía la consolidación de un núcleo pequeño in o mal como ciudad- do mi o io, con los consecuen es se icios que hab ía que p es a a g an cos e, y el ejido p oduc i o que hab ía que c ea pa a da le ca ác e u bano au ónomo. Además se puede lee una cie a p eocupación po el p eceden e sen ado al p es a apoyo público, e i al esca e de zonas u banizadas al ma gen de la ley. No obs an e y a pesa de los g a es incon enien es plan eados, la ecomendación inal de plani ica ejido p oduc i o ce ca de la zona, deja aduci la escasa ele ancia y la al a de comp omiso de los a qui ec os-u banis as en las decisiones inales que a ec an a la cons ucción de la ciudad. A Fe nando Ba quín no le queda o a opción que o ma pa e de la maquina ia gene al u banizado a, y en es e sen ido, como pe cibe cla amen e el écnico municipal, plan ea una o denación emendamen e abie a y expandible en a ias las di ecciones una ez que el Ayun amien o y la inanciación del INV han abie o el paso asumiendo los cos es iniciales y los de i ados de la ope ación. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 263 No es posible en ende los cambios de c i e io in oducidos en es a o denación y en las siguien es al ma gen de es e complejo con ex o socio-polí ico. Se abandonó la es a egia habi ual que se enía u ilizando en es os polígonos de i ienda social, de c eación de espacios colec i os semi-abie os a la ciudad, y de cuali icación del paisaje u bano median e la combina o ia expe imen al de a ios ipos básicos. En To eblanca se da el p ime paso de una cie a eg esión al e oma la es a egia decimonónica de ce a las manzanas y de de ini ní idamen e las alineaciones de la edi icación a las calles. Sólo en algunas de es as manzanas, aliado con el c i e io de minimiza ia io odado, se abajó plegando la pas illa con inua de doble c ujía pa a ab i placi as adyacen es a la calle, da le ida a és a a iculando soluciones con apues as en sus en es u banos, y de paso aumen ando la capacidad esidencial del polígono. A cambio de la eno me au o- es icción que debió supone esol e oda la edi icación plu i amilia sob e la base de un único ipo –con algunas a iaciones meno es-, se consiguió un égimen algo más homogéneo pa a odos los ecinos de los bloques, que dis u aban siemp e de i iendas ex e io es y de una caja de escale as cada ocho. También el “bajo” cos e de los suelos, la u ilización de i iendas uni amilia es y la necesidad de cons ui odas las do aciones pa a el asen amien o, pe mi ió baja la densidad a 129 i /ha. A pesa de es as mejo as y del in en o de compensación de la mono onía u bana del conjun o a a és de la es a egia de los pliegues, el esul ado inal es más epe i i o y pob e a ni el o mal, olumé ico y en el uso de los colo es, que las in e enciones an e io es. Es a ba iada con mucha menos densidad, con más do aciones de ba io y ipos obje i amen e mejo es, a ni el de dis ibución que las an e io es in e enciones, es un ejemplo cla o de la poca ele ancia del diseño, en elación a las decisiones iniciales de implan ación y a la polí ica sis emá ica de concen ación de la ma ginalidad. San Je ónimo. 1.656 i iendas. 1961. En Agos o de 1961 se i ma on los planos de o denación gene al de la ba iada de i iendas sub encionadas en San Je ónimo, p omo ida po el RPCB sob e suelos adqui idos, a un p ecio simbólico, al p opie a io del Co ijo de la Te cia del que o maban pa e, jus o de ás del ba io de San Je ónimo. Los suelos escogidos, de unas once hec á eas con o ma de cuña ala gada, lindaban al su con la iglesia y escuelas del asen amien o au ocons uido p eexis en e, al Oes e con un camino pa alelo al canal de Desagüe de la Te cia y al Es e con la ca e e a a Cas ilblanco, de ás de la cual se localizaba un núcleo ab il inculado al Empalme, luga de conexión de los dos amales e o ia ios. La desconexión de la zona con la ciudad, cuyo bo de ex e io es aba a unos dos kilóme os, y su ubicación al o o lado de las ías del en, en e dos encla es e o ia ios impo an es, es ablecen simili udes e i o iales con el polígono Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 264 p oyec ado unos meses an es de To eblanca, y explica la con e gencia de algunas de las soluciones empleadas. La o ganización gene al de la o denación, como dela a ambién la p opia o ien ación de la planime ía, es á plan eada desde la in ención de cons ui una achada u bana a la ca e e a y apila al ondo los suelos pa a los equipamien os, pa cialmen e ocluidos po i as de edi icación esidencial abie as. In e io men e el polígono se es uc u a a a és de un ia io longi udinal, pa alelo en unos dos e cios de su eco ido a la ca e e a, pa a después da dos pequeños quieb os y conec a , en uno de los é ices, con enc ucijada de la ca e e a de La Algaba. El sis ema de espacios lib es públicos se esuel e de mane a simila al plan eamien o de To eblanca, p oyec ando dis in as plazas a lo la go del complejo pa a di e si ica los encla es. Unas se si úan en los bo des donde no se puede llega po las di icul ades geomé icas con la edi icación, o po el in e és de amo igua los encuen os, mien as que las más ele an es de la ba iada se desa ollan en dos espacios cen ales, en el eje ia io p incipal. El p ime o, con o ma semici cula y el diáme o abie o a la calle, es el esul ado de lle a al ex emo la es a egia, que pe mi e el ipo de doble c ujía, de plega se gene ando una o ma con inua. F en e a la solución con encional de asdosa las edi icaciones p eexis en es con un bloque pa alelo, se adop a el esquema o iginal de ab i una plaza pa a do a al sec o su de un impo an e espacio lib e que si a de es íbulo u bano al cine de e ano que exis ía en la zona. El segundo espacio público al que nos e e imos, ope a como co azón uncional y o mal del complejo, y es á a iculado de o ma muy in e esan e al cons ui el en e a la ca e e a a pa i del ecu so u ilizado a ias eces, de ubica cua o pas illas de seis plan as secuenciadas y colocadas a modo de dia agma en e San Je ónimo, o denación gene al. Agos o 1961. RPCB Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 265 plaza y ca e e a. Se a a de una solución que unde el esquema u ilizado en Pío XII en e a la a enida, con el de SACA en e a la plaza del polígono. Sin emba go, mien as que en las o as ocasiones la secuencia de los bloques es aba siemp e localizada en un ex emo p oduciendo un e ec o de ansición, en La Te cia las cua o piezas ubicadas en medio de dos la gos en es de achada con inua, p omue e un e ec o escenog á ico de g an p o undidad, debido a la posición ase a de la plaza, con as ando con los dos en es ciegos de g an longi ud en e los que se encuen a. Su condición cen al no se debe exclusi amen e a que es é en medio de odo, sino a que es á conec ada an o al eje ia io odado in e io , como a la ca e e a de mane a indi ec a y a la senda que es á en e ambas y que eco e el polígono, conec ando los espacios lib es de los ex emos con el cen al. Además la plaza ec angula es p ác icamen e el único espacio do ado de sime ía, y de un o den o ogonal que, a medida que se p oyec a con a los lími es, a su iendo de o maciones pa a adap a se a las i egula idades del p edio. En lo que se e ie e a la u ilización del doble c ujía en i as semiabie as y en manzana ce adas como en To eblanca, se p oduce un cie o a ance al in oduci el ipo L pa a o maliza de mane a más cohe en e las esquinas. No obs an e, y a excepción de la e icacia gene al del sis ema y de la calidad pa icula de los espacios lib es mencionados, el es o de complejo, esuel o con manzanas ce adas o casi ce adas de poca anchu a, ha dado luga a un paisaje u bano monó ono y unos cen os de manzana pa celados, p i a izados y de imagen muy deg adada. Elcano. 512 i iendas 1961. En Mayo de 1958, Fe nando Ba quín i mó un p oyec o que, a pa i de la p olongación del ia io longi udinal de las 196 i iendas hacia el ío, es uc u aba el colegio, el complejo depo i o y el cen o cí ico. Aunque es e p oyec o no llegó a cuaja , la in ención de ocupa es os suelos quedó en la memo ia de la emp esa y a inales de 1961 maneja un nue o p oyec o, es a ez sin equipamien os, a lo la go del mismo ial. Es e p oyec o debió queda aplazado, ya que en ma zo de 1962 se i ma un nue o plano del es ado gene al de la o denación de la zona, donde apa ece ecogido el p oyec o del año an e io como “en p e isión”. En es e documen o y en la b e e memo ia que le acompaña, se p esen a un nue o p oyec o de u banización de la p olongación del eje de la a enida de N a. S a. de la Espe anza. Aunque se abandona la ambien ación gene al de ciudad ja dín de la p ime a ampliación, op ándose po la ipología de bloque doble c ujía de cua o plan as, el man enimien o de la misma densidad en el esquema –123 i /Ha-, y el aumen o de la al u a de las edi icaciones, le pe mi e libe a mucho suelo pa a espacios lib es y gene a una p omenade de in e és. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 272 A es o hay que añadi la des a o able opog a ía de la loma en la que hab ían de si ua se las i iendas, con unas a lo aciones ocosas en la cima, que dada la p eca iedad de medios de la época u ie on que se so eadas en la o denación po las i iendas. Bda. De los To e os Alcalá de Guadai a. Fo o aé ea del conjun o e imagen de una de las calles- sendas. Ba iada de los To e os. Alcalá de Guadai a. RPCB. O denación gene al. 1960. El no e es á mal o ien ado. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 273 La p opues a se a icula dando espues a, po un lado, a la doble i a de casas p eexis en es de la calle Alonso Gascón, hacia el Es e, -que de hecho pa ía en dos el conjun o-, y po o o a la o og a ía de la pa cela. A lo p ime o se esponde asdosando la mediane ía con una i a de edi icación, mien as que a lo segundo, pa a e i a mo imien os de ie a, mu os de con ención y pendien es excesi as en los co ales, se quieb a la geome ía de calles y manzanas adap ándose a la alda de la loma. Es o no se lle a a cabo linealmen e, sino que se u iliza como ecu so pa a in oduci complejidad en la escena u bana, in en ando e i a la mono onía apa ejada a la epe ición ipológica, y ap o echando los luga es de encuen o de las amas en pun os cen ales pa a ab i pequeñas placi as con is as al pueblo. No obs an e el educido amaño de las i iendas y la ocupación p i ada in ensi a del suelo se aducen en densidades de en o no a las 150 i /ha, al no lle a apa ejada la ope ación ningún ipo de equipamien o. La Rehoya. Osuna. 143 i iendas. 1961. En oc ub e de 1960 como consecuencia de una campaña municipal pa a elimina el chabolismo, se comp an e enos en la alda de la zona monumen al, muy ce ca del cen o del pueblo, y se enca ga a Fe nando Ba quín el p oyec o de 143 i iendas sub encionadas a a és del Pa ona o del Hoga de Osuna. En oc ub e de 1961 es á i mado el p oyec o y en julio de 1963 la cons uc o a Almedi ecibe el ce i icado de in de ob as as habe en egado 52 i iendas de unos 82 m² cons uidos y 91 de 63 m². A pesa de la p oximidad al cen o se encon aba en una lade a de ue e pendien e con unos quince me os de desni el, ce ada a la ama u bana po una i a de edi icaciones con co al ase o al pie de la misma -apoyada en una calle a unos cinco me os más baja que la co a in e io del lo e-, que di icul ada su conec i idad. Ba iada de la Reholla. Osuna. Fo o aé ea. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 274 El p oyec o se es uc u a sob e la base de un ial odado azado en pa alelo al exis en e y conec ado en sus ex emos, ue a del sec o con la ciudad y en un camino del ex a adio. En medio de es a calle p incipal coloca una plaza bien dimensionada que había de conec a se, median e la exp opiación de dos pa celas, con el ial in e io p eexis en e median e calles escalonadas. En o no a la plaza y la calle p incipal se si uaban “las mejo es casas”, y lade a a iba, apoyado en sendas pea onales escalonadas de azado “pin o esco”, se desa ollaba el es o de case ío. Una calle odada eco ía el pe íme o de es e conglome ado a iculando los accesos y dando sopo e a la ci culación de ehículos. La ob a se ejecu a según el p oyec o, con pequeñas a iaciones undamen almen e p o ocadas po la op imización de la localización de las casas mayo es, más p óximas al cen o del pueblo, y po que no se cons uyen dos de las conexiones as e sales p e is as. El pin o esquismo que se decla a pe segui en la memo ia de o denación, y que iene como obje i o con ex ualiza una ope ación masi a de i iendas es anda izadas, muy pequeñas en elación a la escala de la a qui ec u a del XVIII en el pueblo, y cons uidas con ecnologías con empo áneas -bloques de ho migón y cubie a plana-, se in en a alcanza median e la u ilización de un sis ema de lo eo complejo, que en elaza dos amas e icula es gi adas en e sí. Una se a icula a pa i de los ejes o ogonales de la plaza o ien ada Ba iada de la Reholla. Osuna. O denación gene al. Feb e o 1961. T amadas de azul las i iendas mayo es en p oyec o. Con o neados en neg o las i iendas mayo es cons uidas. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 275 ap oximadamen e según el eje del an i ea o na u al que o ma el e eno, mien as que la o a, se gi a ap oximadamen e unos 30º espec o a la p ime a pa a si ua un g upo de pa celas en cada la e al en línea de máxima pendien e con la lade a. La complejidad del azado se a ob eniendo en la medida en que se si úa un e ce g upo de pa celas gi adas en el cen o de la aguada, lo que obliga al escalonamien o de la edi icación que sigue la o ogonal de la plaza, ab iendo al iempo pequeños espacios lib es simila es a los de Alcalá. Es e esquema p io izaba el aho o en mo imien os de ie as y mu os de con ención, y la planeidad de los co ales, más impo an es que la accesibilidad odada di ec a a las i iendas, que se ese a exclusi amen e a las más ca as. El Pan ano. Mo ón de la F on e a. 349 i iendas. 1961. En pa alelo al p oyec o de Osuna, y as asando ipos y ecnología, se abo da po el RPCB el p oyec o de 349 i iendas sub encionadas en la zona conocida como El Pan ano, si uada a las a ue as de Mo ón, en unos suelos alejados de los caminos y ca e e as de acceso al pueblo, muy po debajo de la co a de és e, y en el sen ido con a io al c ecimien o his ó ico hacia la salida Oes e, di ección Se illa. A es o hay que añadi además, que se encon aban al o o lado de un a oyo, en e enos llanos pe o muy bajos y pe iódicamen e inundados, y siguiendo el pa ón gene al, en un en o no de áb icas ag oindus iales, que aumen aban la desconexión y el aislamien o espec o a la población. A pa i de es as condiciones an des a o ables se gene ó una p opues a que una ez conec ada con el núcleo del pueblo, y ex endida hacia el no e sob e esquemas simila es a los iniciales, se ha con e ido en un ejido u bano consolidado de mayo calidad habi acional que o as in e enciones como el Rancho, polígono de edi icación plu i amilia de los 70’, o las ecien es u banizaciones de la Alameda de i iendas adosadas. El modelo de c ecimien o de los años 90’ de Mo ón en la zona de la Alameda des inado a las clases medias, y po an o más cos eado, se ha desa ollado sob e la base de la i ienda uni amilia adosada con unos sie e me os de en e, pa io delan e o y ase o, una es uc u a ia ia pensada pa a el á ico odado y unos espacios do acionales localizados en los e enos esiduales. La densidad de i ienda puede se ap oximadamen e la mi ad de las 140 i /Ha del Pan ano, y sin emba go analizados uno jun o a o o, los dos ejidos, a mados ambos a pa i de ipos uni amilia es es anda izados y epe i i os, esul an en p opues as muy di e en es, que han gene ado sociabilidades ambién dis in as. En el ejido de los adosados de la Alameda las calles ienen odas dimensiones simila es, habi ualmen e las mínimas ma cada po la no ma i a. Es os iales y los espacios lib es localizados en los bo des de las u banizaciones no pueden se sopo e de sociabilidad, ni in i an al paseo, po que es án diseñados Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 276 exclusi amen e pa a el ánsi o odado de acceso a cada pa cela. Son in e enciones concebidas desde c i e ios de zoni icación de las ac i idades ca en es de in eg ación y a iculación u bana. Las i iendas del Pan ano han sido muy al e adas po su p eca iedad cons uc i a y educida supe icie. Se han con e ido cubie as en azo eas, cons uido cas ille es, ce ado e azas, añadido zócalos, alsos ale os de eja, ejas his o iadas, que han de e io ado en muchos casos la imagen, pe o es o no ha a ec ado a la sociabilidad que se ha gene ado en sus calles y plazas. La imposibilidad de p e e en 1961 el eno me c ecimien o del núme o de coches que se ha p oducido ha gene ado un p oblema de apa camien o que ha dado luga a la ocupación de las plazas pa a es e in en lo co idiano. Pe o en las ies as aún es án disponibles, y además el menudo ejido de sendas pea onales de 3,8m de anchu a y la calle cen al de sólo 6m que conec a las dos plazas aún pe mi e o a o ma de habi a la ciudad. Ba iada El Pan ano. Mo ón de la F on e a. Si uación de ipos sob e plano con empo áneo: Bloques de 4 plan as (azul). Uni amilia es con e aza (na anja) y sin e aza ( e de). Locales con i iendas en plan a supe io ( ojo). Elabo ación p opia. Ba iada el Pan ano. Mo ón de la F on e a. Tipo C, con locales en plan a baja y i iendas en la supe io . Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 277 Has a cie o pun o las ob as que se han desa ollado en las i iendas es aban ya en el guion del p oyec o. En la memo ia se explici a que se p o ee a los habi an es de un sopo e mínimo que hab án de comple a . Se ha pe dido en las di e en es ob as de dudosa mejo a, de un lado, el con as e en e lo masi o de las achadas en los ipos no males y la lige eza de los espacios cen ales, cons uidos en su pe íme o po un ipo especial que e anquea, den o del ma co de la achada, oda la plan a p ime a pa a habili a una e aza; y de o o, el a amien o especial po icado con gale ía con inua olada en dos en es de la placi a p incipal. No obs an e casi odos los que han ce ado la e aza han uel o a cons ui un balcón, con lo que la in ención de es ablece una mayo in ensidad de elación in e io -ex e io en es os espacios se ha man enido. Te i o io de los p i ilegiados. Los “ensanches” de Ne ión y Los Remedios. En el a anque del p oceso cons uc i o a pa i de 1953 ue undamen al el papel jugado po las ins i uciones públicas y bené icas, que abaja on en los p ime os años en un sec o abandonado po la inicia i a p i ada. Como se ha eco dado, en los p ime os años, el mayo olumen de edi icación que se cons uyó ue el des inado a los g upos más al os de Ren a Limi ada pa a la clase media y los más p i ilegiados. Los inmuebles de más lujo p oyec ados po Fe nando Ba quín se concen an odos en e 1953 y 1957. El p ime o en el que abajó, una ez que se ees uc u ó el RPCB, ue el p oyec o enca gado po es a ins i ución de 40 i iendas en Felipe II. Se a aba de una p omoción de i iendas de al a calidad di igidas a amilias con dine o. El obje i o e a saca en abilidad a un sola posicionado en un sec o eme gen e de la ciudad, como e a el ba io del Po eni , en la que se es aba con igu ando como su a e ia p incipal, pa a in e i lo en la p ime a g an El Pan ano. Eje cen al. Uni amilia es o iginales y al e adas. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 278 ope ación del RPCB que se es aba plani icando en Ama e. Pa ece se que el obje i o de acumula capi al no se consiguió, aunque los edi icios sí se cons uye on con un ni el de calidad al o. La pa cela e a un es o de escasa anchu a que quedaba en e dos piezas p eexis en es de i iendas del RPCB y la alineación de la nue a a enida en onces en cons ucción. Es as edi icaciones en o ma de doble T albe gaban 74 i iendas y se habían p omo ido en el p ime cua o de siglo en pleno descampado. El nue o p oyec o se plan ea, desde los p ime os bo ado es, seg egado en dos piezas, cada una de las cuales se adosa a los es e os de una de las edi icaciones p eexis en es pa a ap o echa el máximo de anchu a. Es o le pe mi e plan ea dos bloques simé icos de doble c ujía con 9.5m de ancho y ce ca de 60m de la go, esuel os a su ez con dos cajas de escale as y cua o i iendas po plan a. Aunque cada bloque p esen a a achada una imagen simé ica, las i iendas de los ex emos esuel en su dis ibución in e io de mane a di e en e, debido a la posición asimé ica de las mediane ías. Edi icio Oes e en Felipe II. Plan a ipo. P opues a p e ia. Vi iendas en Felipe II. RPCB. Fo os de la época de cons ucción. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 279 A di e encia de los ipos de i ienda mínima de las ba iadas, los ipos pa a es os p oyec os de i ienda de lujo buscan el máximo con o . La poca anchu a de la que dispone le impide u iliza el ipo L con el ala de se icio independien e del doble c ujía on al, y con accesos di e enciados como en los ipos de las i iendas de Dipu ación cuyas ob as es aba di igiendo en pa alelo. La solución a es e p oblema es o iginal. P oyec a un doble sis ema de comunicaciones e icales; el p incipal encajado en el doble c ujía, p oyec ando hacia ue a el descansillo cu o de la escale a pa a habili a espacio de acceso su icien e en cada plan a, y o o exen o de ás pa a el se icio, en el espacio de pa io que se con igu aba con las edi icaciones p eexis en es, conec ado po gale ías ex e io es con las cocinas. De es a mane a la mayo pa e de la c ujía ase a quedaba pa a la se idumb e y baños, mien as que odo el p og ama habi acional se alojaba en achada, ab iendo la sala y uno de los do mi o ios a e azas de unos 10 y 17 m2 espec i amen e. La o ien ación su de la achada, la bondad del clima en la mayo pa e del año, el hábil e anqueo de 1.5 del ce amien o que p o egía la mi ad de la anchu a de la e aza, y el diseño lige o de las ba andillas con sus co espondien es ja dine as, con e ían es os espacios en habi aciones cuali icadas de la casa. Todas las i iendas se p oyec a on en un p incipio con unos 120 m2 ú iles sin con a e azas, pe o en el p oceso de p oyec o la solución inal cambió, di e si icándose eno memen e los ipos de i iendas de ás de la anquila homogeneidad de la achada, y educiéndose algo la anchu a de las e azas in e medias. T es de las cua o plan as se esol ie on inalmen e con es i iendas, la meno de 120 m2 en la esquina, o a de 170 m2 en medio y en la lado opues o la mayo de unos 190 m2, que en ealidad o ganizaba el ala de se icio a un lado de la caja de escale as, quedando el es o pa a do mi o ios y demás piezas nobles. En cada bloque una plan a se dis ibuía con sólo dos i iendas de unos 240 m2 cada una. El edi icio se man iene hoy en día en es ado de conse ación bueno, pudiéndose ap ecia incluso algo del abajo o iginal de polic omía y de ex u as en achadas y po ales de las i iendas. No obs an e, el esul ado o iginal es á algo ans o mado po que en un p incipio los ondos de las e azas es aban pin ados en colo oscu o, muy p obablemen e e de. De hecho en las o os de la época en blanco y neg o, se pe ciben cla amen e las es in ensidades: ondos oscu os, en es medios y losas de balcones, co nisas y á ico en cla o. Así el olumen compac o de la pieza se ompía comple amen e en cada anja de e azas, cuyas losas jun o a la co nisa de ema e, conseguían cose los agmen os ecomponiendo la unidad. El esul ado inal es una a qui ec u a muy singula . Po el abajo olumé ico esal ado con los colo es se empa en a di ec amen e con los abajos be lineses de B uno Tau cuando in en aba, a pa i de los expe imen os cubis as y de la in luencia w ig hiana descompone el plano de achada añadiendo Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 280 idimensionalidad. Pe o, an o las eno mes e azas oladas como los amplios po ales con dobles dia agmas, son apo aciones p opias enden es a c ea una a qui ec u a especí ica pa a el luga . La u banización de la ac ual calle Asunción po pa e del Ayun amien o como con apa ida a Remedios S.A. po la cesión de e enos pa a el aslado de la Fe ia a inicios de los 50’, la disponibilidad de c édi os del INV y la pulsión edi icado a del en onces p esiden e de la Dipu ación Ramón de Ca anza, desemboca on en la p omoción po pa e de es a ins i ución de 568 i iendas pa a ende a unciona ios públicos. Aunque las i iendas es aban acogidas al égimen de p o ección de la ley de ab il del 1939, pe enecían a la ca ego ía más al a en p ecio y supe icie. Es as cues iones impo an en la medida en que e idencian las o mas y los obje i os pe seguidos po la clase di igen e y el papel asignado a a qui ec os en el p oceso. Fe nando Ba quín se unió al g upo de a qui ec os que las había p oyec ado pa a di igi las ob as de los bloques 5º y 6º de la manzana 164, que empeza on en 1953 sin licencia, y con di icul ades pa a su ami ación debido a que sólo la calle Asunción es aba u banizada en ese momen o; los uelos de las e azas incumplían la o denanza; y los bloques que lindaban con Vi gen de Luján se excedían en dos plan as espec o al plan del ensanche. Es as i egula idades denunciadas po los écnicos en 1955 no e an subsanables al habe se inalizado la mayo ía de las ob as en diciemb e del año an e io . No obs an e ya en la o denación se compensaba el exceso de al u a aumen ando la anchu a de la a enida a 25 me os. Bloque 5 en E. Da o. Dipu ación. Plan a baja. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 281 A anzadas las cons ucciones en Los Remedios Fe nando Ba quín p oyec ó conjun amen e con Espiau los bloques 4, 5 y 6 que la Dipu ación iba a le an a en Edua do Da o. Espiau se había enca gado de o dena el sec o epa ido en 6 bloques alineados a la a enida, pe o a ec ados po la e ícula o ogonal del ensanche, que en ese amo se es iaba lige amen e de Edua do Da o. El p oyec o es uc u a es as es piezas de mane a que los bloques 4 y 6 se diseñan idén icos y apezoidales, pa a gi ados 180º abso be el ángulo de las calles ans e sales, quedando el 5º en medio pe ec amen e ec angula . Los bloques p esen an ipos e imagen simila es a los del o o lado del ío, aunque se ap ecia una mayo aus e idad al desapa ece la mayo pa e de los elemen os acceso ios: ema es sob e p e iles, a amien o di e enciado del úl imo ni el y pilas as, y quedando educidos a sólo lad illo y e oco los acabados pa amen ales. A cambio se e i an los pila es de las esquinas del olumen, Bloques 4 y 6 en E. Da o. Dipu ación. Plan a ipo. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 288 En es e p oyec o se e oman emas pe didos en la p opues a inal de la m-156. De o ma análoga a la p opues a de Junio de 1954 pa a es e p oyec o, Fe nando Ba quín no in en a i en con a de las di e en es condiciones que exis en en e la esquina y la mediane ía o en e un segundo piso y un quin o. Muy al con a io explo a a su a o las di e encias pa a gene a un abanico de soluciones esidenciales donde elegi . En plan a se p ima la supe icie de la i ienda de esquina po ene más achada -230 m² ú iles en e a 210 m²-, lo que a e ec os de p og ama se aduce en una pieza más de la zona de ecepción. Como compensación en la i ienda de la mediane a la zona de noche iene más supe icie y se encuen a seg egada en dos ámbi os; baño, un eno me es ido y do mi o io p incipal en achada y en la pa e ase a los o os es do mi o ios, independizados median e la in e posición de un pa io de luces y la zona de se icio. A la i ienda de la esquina se la do a de una e aza gale ía más amplia, acompañando a la secuencia de es ancias que se desa olla en achada, mien as que en la o a i ienda la e aza se República A gen ina nº10. República A gen ina nº10. Plan as supe io es y alzado. Oc ub e 1955. Plan a ipo de p opues a de ini i a. Ene o 1957. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 289 dimensiona como una pieza más, en es e caso abie a, y se p oyec a o a meno en el do mi o io cen al ase o. Es e abajo de di e enciación pa a cons ui un discu so p opio de cada i ienda se p oduce en es echa elación con la o malización del edi icio como conjun o. El abajo o mal en plan a ope a pa a alcanza un sen ido habi acional y dis ibu i o, pe o es o no se p oduce deduc i amen e, po que iene ambién que coope a en la cons ucción del discu so de la p esencia u bana. Es e elabo ado abajo de la plan a, en la medida en que se a iculan las o mas y se eligen los ma e iales, acen úa el con as e en e el ondo ib an e de g esi es a iados de onos e des oscu os, po de ás del pó ico de achada en las e azas, con los lienzos de lad illo is o del ce amien o cons uidos sob e la alineación. A la densidad de la áb ica oja se con apone la lige eza de las losas oladas en cla o y el podio, con local y sopo ales muy pe meables en aplacado g is, alige ado en la en eplan a median e un dia agma olado de lamas e icales, pa a ecibi encima el cue po de las i iendas. No se a a sólo de un eje cicio de composición de la achada, sino de un abajo con olúmenes a mado pa a des ui la condición de caja de la pieza. De hecho a pesa de los 20 me os de ondo se op a po ab i el pa io cen al a la ase a, y desa olla a pa i de la mediane ía oda una se ie de mo imien os: olando losas; pe o ando el plano de la áb ica de lad illo; olando cue pos ce ados comple os; pe o ando es os cue pos, cosiéndolos al es o con las e azas; cu ando la esquina; independizando el cue po de i iendas con la e aza co ida de la p ime a plan a espec o del podio; y ema ando el edi icio con una logia co ida que ama a isualmen e la pesada esquina a la mediane ía, median e el ai oso escalonamien o que p oducen sus losas oladas con la del á ico e anqueado. República A gen ina nº10. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 290 En el esul ado inal se aducen las in enciones de Fe nando Ba quín con su a qui ec u a. Se u ilizan ecu sos p es ados de las angua dias eu opeas, incluidas las peninsula es, pe o no se copia li e almen e. Hay un es ue zo po cons ui una a qui ec u a pa a Andalucía, aco de con su clima, con la clase social a la que se di ige, con el ipo de ida que se lle a aquí, pe o ambién en es echa elación con la cul u a con empo ánea, sin ningún ipo de apego a la adición. Con el p oyec o de i iendas de la a enida Moliní -ac ual A d. Raza-, se iniciaba la colabo ación en una la ga se ie de p oyec os con la Emp esa Nacional Elcano, sus i uyendo a José Galna es, que al pa ece di igi ía oda ía alguna de las ob as. En 1953 es e a qui ec o había p oyec ado el edi icio Elcano llegándolo a cons ui , si bien se conse an pe spec i as a colo donde se comp ueba que se habían p oyec ado dos bloques sob e un podio compa ido de o icinas. En el dibujo se ap ecia un a amien o pa a el segundo bloque mucho más elemen al. Con cinco plan as menos de al u a p obablemen e pa a no p oyec a somb a sob e el bloque 1º, sus achadas se esol ían con el mismo a amien o dado al cue po in e medio de és e, y ca en e po comple o de ema e o co onación alguna en las úl imas plan as. Edi icio Elcano II. ENE. Alzados y plan a ipo. Diciemb e 1955. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 291 En diciemb e de 1955 es aban delineados y i mados po Fe nando Ba quín los planos pa a el segundo bloque. En es e p oyec o se asumía el esquema y la olume ía gene al concebida po Galna es, aunque se a iculaba una es a egia de de inición di e en e de las pieles. Es impo an e esal a que es e edi icio no se p oyec a como pieza o malmen e au ónoma, sino como pa e de un conjun o p e iamen e plani icado. Es o quizás pueda explica su singula idad en elación al es o de la a qui ec u a esidencial p oyec ada pa a la clase media, donde se in en ó apos a siemp e po edi icaciones abie as y de mayo complejidad o mal. Llama en es e sen ido la a ención la ausencia de un a amien o especial pa a la co onación del edi icio, pe o p obablemen e se a e de una es icción au oimpues a pa a no ce a composi i amen e la pieza y man ene la elación con el bloque no e. Sin emba go es as concesiones a a o del conjun o no le impidie on desa olla oda una se ie de cambios en los que el p oyec o ganó bas an e in e és a ni el de imagen u bana y de cuali icación de las i iendas. F en e a la homologación dis ibu i a del bloque p incipal, en és e se p oyec an sie e i iendas po plan a di e enciándolas según su o ien ación: las dos mayo es de 160 m2 abie as al su ; dos pa ejas simé icas, sensiblemen e iguales, abie as a Es e y Oes e de unos 125 m2; y la meno de 93 m2 en la ca a No e y po an o sin e azas, pe o con un núcleo de escale as exclusi o. El pa io cen al a excepción de dos do mi o ios de las i iendas in e medias, quedaba ese ado pa a odas las es ancias de se icios y se cub ía con mon e a en el ni el in e io uncionando como apa camien o pa a 17 ehículos. Es a o ganización de las i iendas le pe mi ía en en a a la pieza de Galna es un en e e iculado de huecos simila al que él enía p e is o pa a odas las achadas, mien as que en el cen o de las o as es in e umpía en los cua o ni eles esidenciales la áb ica de lad illo is o pa a encaja las e azas compa idas. El o o cambio que a ni el de imagen se in oduce, es la educción Edi icio Elcano II desde an igua A da. Molini. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 292 del podio aplacado al ni el in e io . En ambos edi icios la plan a p ime a e a de o icinas y aunque es aba in e umpida en el espacio in e medio, Galna es las e es ía con el mismo a amien o en pied a. En el bloque p incipal uncionaba mejo escala men e, pe o en el más pequeño esul aba desp opo cionado. Ba quín acompaña el escalonamien o de ambos olúmenes educiendo el podio de su pieza y lle ando el lad illo is o al ni el de las o icinas. Es o le pe mi ía además o malmen e aisla las losas oladas en el cen o de las achadas y da le con inuidad a a és de es a p ime a plan a a la piel ce ámica, eco ándola po comple o desde la p ime a e aza has a la co onación. A es e ecu so se unen la p o undidad que se les da a las e azas - ex u adas en e de-, con el ondo po de ás del pó ico, dejando los pila es edondos exen os, añadiendo o as e azas en los quieb os la e ales pa a los do mi o ios de las i iendas g andes, y sup imiendo en odas ellas la losa de cub ición de la úl ima e aza. Hay un es ue zo lle ado has a los úl imos de alles, po con e i el olumen compac o de lad illo p oyec ado po Galna es, en una piel lige a eco ada en el cen o de las i iendas pa a saca al ex e io la ida de és as y alige a a un iempo el peso de la a qui ec u a. El inal de las ob as se i maba en eb e o de 1957. Si en es e p oyec o pa a los ingenie os del pue o, el in e és es á en cómo se ema a un enca go muy condicionado en sus asgos gene ales, en mayo de 1960 u o la opo unidad de a on a un p oyec o pa a p o esionales de un ni el simila de la Asociación de la P ensa, pe o con o al libe ad. Se a aba de una zona p io i a ia pa a el Ayun amien o du an e los años 50’, a la que dedicó sus es ue zos pa a cons ui la “au opis a San Pablo”, que conec a ía el nue o ae opue o, -en pugna en esos momen os po se la pue a de Eu opa-, cali icando el sec o en 1956 como p e e en e pa a la cons ucción de i iendas de en a limi ada. Asociación de la P ensa. Emplazamien o. Mayo 1960. Una expe iencia a qui ec ónica in e umpida. Ciudad, a qui ec u a y esidencia colec i a en e 1953 y1965 293 La pa cela en cues ión o ecía unos 85 me os a la a enida con unos 50 de ondo y debía es a en la in e sección de la au opis a -hoy Kansas Ci y-, con la a enida El G eco, jus o donde comienza el polígono San Pablo. La p opues a de Ba quín se adelan ó a su iempo apos ando po una implan ación de edi icaciones abie as de baja ocupación. De los 4.335 m2 de la pa cela no llegaba a ocupa el 22%, libe ando mucho espacio lib e, que se compensaba median e la edi icación en al u a de una o e singula de 13 plan as a 45º en e ambas ías ápidas muy p óxima al nudo, y dos dobles c ujías de ás a odo lo ancho, en pe pendicula a la a enida, con es ni eles y las zonas de se icio en en adas en e sí, dando a un espacio de 10 me os de ancho semi-ce ado en los ex emos po e azas y allas a ni el de calle. Se a aba de una es a egia u bana nue a de alojamien o pa a la clase media en una zona de baja densidad pa a la época –en o no a 1,15 de edi icabilidad ne a- , y amplios espacios lib es. Las piezas de baja al u a no ep esen an inno aciones ipológicas ni o males, an sólo quizás en el pseudo-pa io, donde las e azas la ade os, ce adas median e una celosía de asgadu as e icales Asociación de la P ensa. To e. Plan a ipo. Mayo 1960. Asociación de la P ensa. To e. Alzados. Mayo 1960. [Document text truncated for crawler view.]