REVISTA LATINOAMERICANA DE PSICOLOGÍA
2001 VOLUMEN
33 -
N°
3 311-327
AUTOCONCIENCIA ANIMAL:
,
ESTUDIOS SOBRE LA AUTODISCRIMINACION
CONDICIONAL EN VARIAS ESPECIESl
ANDRÉs M.
PÉREZ-AcOSTA*
Uni e sidad Ca ólica de Colombia
SANTIAGO BENJUMEA RODRíGUEZ
Uni e sidad de Se illa, España
y
JOSÉ
1.
NAVARRO
GUZMÁN
Uni e sidad de Cádiz, España
ABSTRACT
Scien i ic and philosophical communi y o he mos pa assume ha sel -awa eness is an abili y
es ic ed o human beings and, maybe, g ea apes. Bu a se ies o expe imen al indings
in
di e en. species,
ob ained by se e al beha io al scien is s (e hologis s, cogni i e psychologis s and beha io analys s) lead
o he asse ion ha sel -awa eness is no exclusi ely human. Al hough i seems ha hese empi ical esul s
a e incon es able, ¿Wha do animals show? Psychology has wo answe s a he p esen . The i s answe
ends o explain sel -awa eness in e ms o in e nal p ocesses o abili ies ha allow sel -knowledge o he
indi idual (sel , me amemo y, heo y o mind, e c.). The second answe emphasizes ha sel -awa eness is
a beha io al p oduc , a special o m o in e nal s imulus con ol: he condi ional sel -disc imina ion; so ne
con empo a y esea che s, adical o me hodological beha io is s, ha e de o ed many yea s o s udy he
condi ional sel -disc imina ion; hei subjec s (o se e al species) had been able o sel -disc imina e
condi ionally in se e al aspec s as he own image, he own in e nal s a es (induced by d ugs), and he own
beha io in di e en dimensions.
Key wo ds: Sel -awa eness, beha ie ism, condi ional disc imina ion, sel -disc imina ion, animals.
RESUMEN
Una buena pa e de la comunidad cien í ica y ilosó ica asume que la au oconciencia es una capacidad
que se es inge a los se es humanos o, siendo gene osos, al homb e y a los g andes monos an opomo os.
1 El p esen e abajo es á basado en la esis de doc o ado "La consciencia desde el análisis expe imen al del compo amien o:
adquisición y ans e encia de la au odisc iminación condicional", de endida en junio de 2001 po el p ime au o bajo la di ección
del segundo ydel e ce o en la Uni e sidad de Se illa (España).
*
Co espondencia: ANDRÉsM. PÉREZ-AcosTA,Apa ado 28802, Bogo á, Colombia. E-mail: ampe ezéauca olica.edu.co
312 PÉREZ-ACOSTA, BENJUMEA Y NAVARRO
Pe o una se ie de hallazgos expe imen ales en di e en es especies han lle ado a a ios cien í icos del
compo amien o (e ólogos, psicólogos cogni i os y analis as expe imen ales del compo amien o) a la
conclusión de que la au oconciencia no es exclusi amen e humana. Los esul ados empí icos de es os
es udios son, al pa ece , incon es ables. No obs an e, ¿Qué es lo que es án mos ando los animales?
Ac ualmen e en psicología hay dos ipos de espues a: cogni i as y conduc uales. Las p ime as ienden a
explica la au oconciencia en é minos de p ocesos o capacidades in e nas del indi iduo que le pe mi en
au oconoce se (sel , me amemo ia, eo ía de la men e, e c.). Las segundas en a izan más la idea de que se
a a de un p oduc o conduc ual de una o ma especial de con ol de es ímulos in e nos: laau odisc iminación
condicional; a ios in es igado es con empo áneos, conduc is as adicales o me odológicos, han dedicado
muchos años a es udia la au odisc iminación condicional; sus suje os, de a ias especies, han sido capaces
de au odisc imina se condicionalmen e en a ios aspec os como la p opia imagen, es ados in e nos
inducidos po d ogas; además de múl iples dimensiones de la p opia conduc a.
Palab as cla e: au oconciencia, conduc ismo, disc iminación condicional, au odisc iminación,
animales.
Una buena pa e de la comunidad cien í ica y
ilosó ica asume que la au oconciencia es una capa-
cidad que se es inge a los se es humanos o, siendo
gene osos, al homb e y a los g andes monos
an opomo os (González-Cas án, 1999; Tudela
Ga mendía, 1997). No pa ece habe ya discusión en
cuan o a la capacidad animal de "conciencia di ec-
a" o conocimien o del mundo que odea al indi i-
duo, cuyo es udio inaugu ó el campo de la cogni-
ción animal (Weisk an z, 1997). Pe o la
au oconciencia sigue siendo hoy uno de los úl i-
mos o ines del an opocen ismo en el ámbi o
académico.
Si bien o as g andes plazas caye on a lo la go
del siglo ein e: la comunicación simbólica (Menzel,
1999) y la cul u a (Vogel, 1999), la iloso ía de la
psicología ha man enido, incluso has a después del
su gimien o de la psicología cien í ica, la suposi-
ción explíci a o implíci a de que la on e a en e los
se es humanos y los animales es p ecisamen e la
au oconciencia (González-Cas án, 1999). Toda ía
se man iene an o en la calle como en el aula la
di e enciación ca esiana en e compo amien o
humano "conscien e" y compo amien o animal
"au óma a". En o as palab as, los animales, a di e-
encia de noso os, se compo an pe o "no saben lo
que hacen".
En los ámbi os especializados, la máxima con-
cesión que suele hace se es que el animal iene
conocimien o del mundo (conciencia) pe o no sabe
que iene ese conocimien o (au oconciencia) como
sucede ía sólo en los humanos y en algunos p ima es
(Tudela Ga mendía, 1997). El p oblema de la con-
ciencia animal es ela i amen e nue o, en compa-
ación con el es udio de la conciencia humana, y
sal ó a escena g acias a una eno ada pe spec i a
compa a i a que despe aba de casi un siglo de
"hibe nación" (Weisk an z, 1997).
Has a comienzos de la década de los ochen a, la
psicología expe imen al y el análisis expe imen al
del compo amien o iden i icaban la au oconciencia
como un enómeno exclusi amen e humano, liga-
do en pa e con el lenguaje. Desde hace unas dos
décadas sólo unos pocos in es igado es se a e ían
a a i ma sin complejos la exis encia de la
au oconciencia animal (G i in, 1981;Shimp, 1982).
Pe o una se ie de hallazgos expe imen ales en di e-
en es especies (p incipalmen e monos) han lle a-
do a a ios cien í icos del compo amien o (e ólogos,
psicólogos cogni i os y analis as expe imen ales
del compo amien o) a la conclusión de que la
au oconciencia no es exclusi amen e humana.
Aunque la psicología compa ada de la concien-
cia iene en Romanes y Mo gan a unos iejos
pione os (Bu gha d , 1985; Leahey, 1998), es am-
bién un á ea que se ha desa ollado mucho en la
úl ima década g acias a la ecnología y al e ina-
mien o me odológico. Los expe imen os más e-
AUTOCONCIENCIA ANIMAL: ES11JDIOS SOBRE LA AUTODISCRIMINACIÓN CONDICIONAL 313
cien es que hemos encon ado en el á ea se han
dedicado a una o ma especí ica de au oconciencia:
la "me amemo ia" (Smi h, Shie1ds, Allendoe e y
Washbu n, 1998; Inman y She lewo h, 1999),
en endida como el conocimien o sob e lo que se
ecue da y lo que no se ecue da. En pa icula sabe
lo que no se ecue da o no se sabe es una exp esión
de ince idumb e. En un in e esan e es udio sob e
es e "au omoni o eo de memo ia", Smi h, Shields,
Allendoe e y Washbu n (1998) demos a on que
po igual monos y es udian es de p eg ado e i an de
mane a selec i a a eas de econocimien o se ial
que son más di íciles que o as, cuando se les daba
la opo unidad de escoge en e a ias cla es aso-
ciadas a cada una de las a eas.
Además de muchas demos aciones de
au oconciencia, se ha epo ado ambién en chim-
pancés (Gallup, 1999; Pennisi, 1999) una mani es-
ación más compleja p opia de la au oconciencia
humana que es la eo ía de la men e; de hecho,
exis ían ya e idencias de eo ía de la men e en
chimpancés desde hace más de ein e años ( . g.
Wood u y P emack,1979); hoy en día se asume
como una capacidad p esen e en dis in os g ados
en e los g andes p ima es, incluyendo los go ilas y
los o angu anes (Ri ie e, 1991).
Los esul ados empí icos de es os es udios son,
al pa ece , incon es ables. Pe o el p oblema con-
cep ual de la conciencia sigue sin esol e se: ¿Qué
es lo que es án mos ando los animales? Ac ual-
men e en psicología hay dos ipos de espues a:
cogni i as (Gallup, 1985) y conduc uales (Dymond
y Ba nes, 1997). Las p ime as ienden a explica la
au oconciencia en é minos de p ocesos o capacida-
des in e nas del indi iduo que le pe mi en
au oconoce se (sel , me amemo ia, eo ía de lamen-
e, e c.). Las segundas en a izan más la idea de que
se a a de un p oduc o conduc ual de una o ma
especial de con ol de es ímulos in e nos
(au odisc iminación).
Ve siones Cogni i as
El en oque cogni i o sob e la conciencia y la
au oconciencia animal ha sido ampliamen e acogi-
do po eó icos e in es igado es en dos disciplinas:
la psicología compa ada (p. ej. Snodg ass y
Thompson, 1997) y la e ología (p. ej. Ris au, 1991).
Aunque pudie a asumi se que la única di e encia
que hay en e es os dos colec i os es el mé odo
(expe imen al de labo a o io en e a obse ación
de campo), conse an ambién una ue e polémica
po el ipo de in e encias que se e ec úan con los
esul ados de sus in es igaciones: los e ólogos
cogni i os suelen se más libe ales a la ho a de
plan ea las capacidades cogni i as de los animales,
con é minos como sel y "me acognición" (Gallup,
1982; G i m, 1995). Po su pa e los psicólogos
compa ados p ocu an se más cau elosos en sus
in e encias (p e ie en é minos como "memo ia de
la p opia conduc a": K ame , 1982) y lamen an el
dualismo y las ex apolaciones di ec as de las capa-
cidades humanas a o as especies hechas po los
e ólogos cogni i os con empo áneos (Bu gha d ,
1985; Blumbe g y Wasse man, 1995). Sin emba -
go, los e ólogos no se quedan a ás y c i ican an o
la a i icialidad de los es udios de labo a o io como
la igno ancia sob e la di e sidad de las especies
(G i in, 1981).
Con odo, an o e ólogos como psicólogos ie-
nen en común el asumi la au oconciencia como una
capacidad cogni i a que eside li e almen e "den-
o" del suje o. Especí icamen e, la explicación
psicológica cogni i a puede sin e iza se en es
pun os (K ame , 1982; Me cado 111, Mu ay,
Uyeyama, Pack y He man, 1998):
a) Va ias especies pueden codi ica las conduc as
que han desempeñado ecien emen e;
b) Es as especies pueden e ene ales ep esen a-
ciones de conduc as ecien es po a ios segun-
dos o más; y
c) Las ep esen aciones a co o plazo es án dispo-
nibles pa a apoya pos e io es ap endizajes o
p ocesos de oma de decisiones.
O a demos ación ecien emen e ealizada
en del ines ue epo ada po Me cado 11I,Mu ay,
Uyeyama, Pack y He man (1998): dos suje os
ue on en enados pa a esponde a un ges o
314 PÉREZ-ACOSTA, BENJUMEA Y NA V ARRO
especí ico asociado a la egla abs ac a " epi e
la úl ima conduc a que e ec uas e". Es a egla
log ó gene aliza se a si uaciones nue as e in-
cluso uno de los suje os llegó a epe i has a 36
conduc as di e en es. Según Me cado
III
el
al.
és a es una demos ación empí ica de cómo los
animales se ep esen an in e namen e (men al-
men e) e en os como las conduc as ecien e-
men e exhibidas.
Ampliando el espec o de especies, Inman y
She lewo h (1999) epo a on me amemo ia en
palomas, apoyándose en una a ea de igualación a la
mues a demo ada con es al e na i as. Ocasional-
men e, en e los ensayos de en enamien o se in e -
calaba una si uación de elección en e una cla e que
daba acceso segu o a es e o zado es, en e a
dis in as a eas de memo ia, que daban acceso a seis
e o zado es. A medida que aumen aban los ensa-
yos, los suje os elegían más la cla e segu a sob e las
a eas de memo ia más di íciles. Los au o es in e -
p e a on es os esul ados en é minos de un
"moni o eo de la ue za de la memo ia ensayo a
ensayo".
Hemos is o has a aho a demos aciones de
di e so ipo, algunas muy ingeniosas, con mu-
chas especies, de conduc as complejas explica-
das como exp esiones de capacidades cogni i as
con di e en es nomb es: sel , me amemo ia, e c.,
supues amen e esiden es en nues as cabezas y
las de o os animales. Pe o ¿ enemos que ecu-
i po ue za a dichos concep os in e idos de
na u aleza in e na pa a explica cualquie con-
duc a compleja? Además, al adop a se una pe s-
pec i a ne amen e inna is a, palab as o exp e-
siones del lenguaje co idiano ales como "con-
ciencia ", " oma conciencia" o "desa olla la
conciencia social", deja ían de ene g an pa e
de su sen ido o iginal. Desde es a pe spec i a el
psicólogo end ía pues que limi a se a cons a a
o no la p esencia de la conciencia en de e mina-
dos suje os y/o si uaciones, pa a lo que debe ía
desa olla so is icadas he amien as de e i i-
cación de su exis encia, ales como los ingenio-
sos expe imen os de me amemo ia an e io men e
desc i os.
LA AUTODISCRIMINACIÓN CONDICIONAL
EN ANIMALES
Aunque la conciencia ha sido conside ada como
un p oceso complejo ípicamen e humano, ambién
se ha demos ado empí icamen e en o as especies
en o ma de au odisc iminación condicional. Va-
ios in es igado es con empo áneos, conduc is as
adicales o me odológicos, han dedicado muchos
años a al m; sus suje os, de a ias especies, han
sido capaces de au odisc imina se condicionalmen e
en a ios aspec os como la p opia imagen (Eps ein,
Lanza y Skinne , 1981), es ados in e nos inducidos
po d ogas (Lubinski y Thompson, 1987); además
de múl iples dimensiones de la p opia conduc a:
iempos en e espues as (Reynolds, 1966; Nelson,
1974; Shimp, 1983), alo es di e en es de azón ija
(Plisko y Goldiamond, 1966); in e alos empo-
ales (Reynolds y Ca ania, 1962; Zi iax y Silbe be g,
1978), longi udes de eco ido (Shimp, 1982) o
di e en es con ingencias de e o zamien o (La al,
1975; Killeen, 1978; éase Co nmons y Ne in,
1981).
Pa a Dymond y Ba nes (1997), es os es udios
nos p opo cionan di e sos análogos exi osos en
se es no humanos de la de inición skinne iana de
au oconciencia. Apa en emen e, desde la pe spec-
i a de Skinne , no pa ece que haya si io pa a la
conciencia animal pues los animales i en en so-
ciedades no cul u ales y no lingüís icas y, en conse-
cuencia, no pod íamos habla en sen ido es ic o de
conciencia animal. Pe o es o no es cie o (Benjumea
y Pé ez-Acos a, en p ensa). Ocu e aquí algo pa e-
cido a lo que sucede con el compo amien o e bal:
aunque Skinne asuma que és e es genuinamen e
humano - u o de lo que él llama "con ingencias
ilogené icas" y que no se ía más que el econoci-
mien o de la labo di e encial de la selección na u-
al- cie as p opiedades de la conduc a e bal pue-
den analiza se y se de i an de p opiedades que
exis en en p ocesos más básicos y comunes com-
pa idos con laconduc a no e bal (Ca ania y Ce u i,
1986).
Es deci , aunque sean las comunidades
lingüís icas las causan es, en úl imo é mino, de
AUTOCONCIENCIA ANIMAL: ESTUDIOS SOBRE LA AUTODISCRIMINACIÓN CONDICIONAL 315
nues o p oceso de "concienciación", el ap endiza-
je social esponsable del mismo compa i ía los
mismos p incipios y leyes gene ales con el ap endi-
zajeque se desa olla en si uaciones no sociales, po
10que pod íamos abo da , aunque ue a de o ma
analógica, el p oblema de la conciencia animal
como una me á o a plausible de la conciencia hu-
mana.
Siguiendo con es e análisis, el siguien e paso
consis i á en iden i ica las di e en es si uaciones
en las que un indi iduo humano o no humano pueda
disc imina es imulación p oceden e de él mismo
como ambien e. En gene al, podemos suge i las
siguien es uen es de con ol en las
au odisc iminaciones (Benjumea y Pé ez-Acos a,
2000; Benjumea y Pé ez-Acos a, en p ensa):
a) Es ímulos ex e ocep i os p oducidos po el p o-
pio cue po, como cuando iden i icamos laima-
gen de nues o cue po e lejada en el espejo o
hacemos algún comen a io ace ca de 10 a a que
suena nues a oz cuando es amos es iados.
b) Es ímulos in e ocep i os (p i ados) p oceden-
es del in e io de nues o o ganismo, como
ocu e cuando hacemos un ac o de índole
in ospec i a ("es oy is e", "me sien o mal",
" engo la men e en blanco").
e) Es ímulos p opiocep i os gene ados po nues-
as p opias espues as, como sucede cuando
somos conscien es de es a sen ados o de pie.
d) Es ímulos elacionales p oceden es de las co-
espondencias en e nues a conduc a y el en-
o no (con ingencias), de o ma que iden i ica-
mos, po ejemplo, si hemos con ibuido de una
u o a o ma a la apa ición o modi icación de un
de e minado acon ecimien o de nues o en o no
("10 que hago es á mal po que e hace daño").
La an e io clasi icación es a bi a ia, ya que,
con independencia de donde se si úe el es ímulo
con olado , es a íamos an e si uaciones
uncionalmen e idén icas. Tales si uaciones -con
espues as no e bales y sus i uyendo a la comuni-
dad e bal po el expe imen ado - han sido abo da-
das expe imen almen e con animales como una
ex ensión del con ol de es ímulos al mismo indi i-
duo: su p opia acción, 10que sucede bajo su piel y
10que puede ap ecia de sí "al o o lado del espejo".
Un me a-análisis de la li e a u a empí ica sob e
au odisc iminación en animales ue ealizado po
Pé ez-Acos a y Benjumea (2000). En es e es udio
se ecogió una mues a de 20 a ículos (Beninge ,
Kendall, y Vande wol , 1974; Dymond y Bames,
1994; Eisle , 1984a; Eps ein, Lanza
y
Skinne ,
1981; loman y She lewo h, 1999; Killeen, 1978;
KilleenySmi h, 1984; K ame , 1982; La al, 1975;
Lubinski y Thompson, 1987; Me cado
III,
Mu ay,
Uyeyama, Pack y He man, 1998; Mo gan y
Nicholas, 1979; Nussea y La al, 1983; Plisko y
Goldiamond, 1966; Reynolds, 1966; Shimp, 1981,
1982 y 1983; Shimp, Sabulsky y Childe s, 1989;
Smi h, Shields, Allendoe e y Washbum, 1998) y
sus esul ados ue on:
a) Se des aca Cha les P. Shimp (Uni e si y o
U ah) como el p incipal in es igado . Su con i-
bución se ealizó a 10la go de la década de los
ochen a.
b) En gene al es a línea de in es igación se ha
desa ollado en Es ados Unidos. Además de
Shimp, se des acan o os es adounidenses como
Pe e Killeen y Kennon La al.
e) El p incipal o o de los expe imen os ecopila-
dos es el Jou nal 01 he Expe imen al Analysis 01
Beha io , donde se ha publicado la mi ad de la
mues a. En e las demás publicaciones cabe
des aca un pa de a ículos en la e is a Science.
d) LQS in es igado es mayo i a iamen e son
conduc is as, pe o en un sen ido amplio (no
solamen e adicales). Hay un 30% de au o es
con en oque cla amen e cogni i o.
e) Los suje os expe imen ales p e e idos son palo-
mas (70%). O as especies es udiadas son: a as,
humanos, monos y del ines.
)
El aspec o disc iminado, p opio del indi iduo,
que más se ha es udiado es la conduc a (60%).
316 PÉREZ-ACOSTA, BENJUMEA Y NAVARRO
También se ha in es igado la disc iminación de
la con ingencia conduc a-consecuencia, de los
es ados in e nos y de la imagen co po al.
g) La mayo pa e de los expe imen os iene un N
pequeño (en e 2 y 5 suje os). Hay has a N
=
61,
pe o cuan o mayo es N meno núme o de es u-
dios apa ecen.
h) Finalmen e, los aspec os me odológicos más
des acados son: diseños in asuje o (85%) y
esul ados examinados con es adís ica desc ip-
i a
y
análisis g á ico (75%). Es o puede debe -
se en pa e al en oque mayo i a iamen e
conduc is a, que con inua esis iendo a los dise-
ños de compa ación de g upos y la es adís ica
in e encial como he amien a pa a el análisis de
los da os.
El Reconocimien o de la P opia Imagen
en el Espejo
Los espejos son un buen símbolo de la
au oconciencia, po que son obje os que pe mi en
disc imina un aspec o p ima io del indi iduo que
puede se di e enciado del es o del ambien e: la
p opia imagen. Uno de los in es igado es que más
ha es udiado la conduc a de los animales en e al
espejo es Go don Gallup (1970,1977,1982,1985,
1999). Pa iendo de una pe spec i a cogni i a. se
ha dedicado al es udio del au o econocimien o
en e al espejo en p ima es, encon ando única-
men e es a capacidad en chimpancés y o angu anes
(Gallup, 1982); pe o o os monos como los macacos
no log a on el uso del espejo pa a el
au o econocimien o, pese a la exposición po más
de 2400 ho as (Gallup, 1977).
En la p ueba p o o ipo (Gallup, 1970), se anes-
esia a un chimpancé y se le coloca una ma ca de
pin u a en la cabeza. cuidando que dicha ma ca no
p oduzca cla es ni ol a i as ni ác iles; una ez
despie o, se mide la ecuencia con la que dicho
suje o se oca la cabeza, p ime o en ausencia del
espejo y más a de en en ado al mismo. Mien as
que los chimpancés y los o angu anes suelen hace
más espues as di igidas a la cabeza en p esencia
que en ausencia del espejo, los macacos y los
go ilas hacen ap oximadamen e la misma baja can-
idad de espues as an e ambas condiciones (Calhoun
y Thompson, 1988; Gallup, 1970, 1977; Gallup y
cols, 1971; Ledbe e y Basen, 1982; Pla y
Thompson, 1985; Suá ez y Gallup, 1981).
Siguiendo la hipó esis inicial de Gallup (1970)
el au o- econocimien o en el espejo su gi ía como
u o del desa ollo de un sen ido de iden idad o sel
en la men e del p ima e, p oduc o de la expe iencia.
La explicación de Gallup, sin emba go, p esen a
p oblemas de ca ác e empí ico y de na u aleza
eó ica. Con elación a los p ime os, se ha demos-
ado ecien emen e que chimpancés que pasa on la
p ueba de au o- econocimien o no mos a on el
meno signo de asomb o o so p esa al e su p opia
imagen de o mada en un espejo que las
dis o sionaba. al como cab ía espe a de un suje o
que p e endidamen e se au o- econoce (Ki chen,
Den on y B en , 1996).
Po o a pa e, en elación con los p oblemas
eó icos, al hace e e encia aun concep o op oceso
in e no (el sen ido de au o-iden idad, y, más ecien-
emen e, la posesión o no de una " eo ía de la
men e"), se ha des iado la a ención de ue a a
den o, es o es, se ha insis ido en de e mina qué
ipo de especies poseen o no dicha capacidad ol i-
dándose de que dichos p ocesos -como odos-
dependen a su ez de la exposición a unos de e mi-
nados ambien es o expe iencias. Es deci , una con-
secuencia inmedia a de adop a la pos u a
es uc u alis a/inna is a -que pa ece que es la "po-
lí icamen e co ec a" en es e dominio (Benjumea y
Pé ez-Acos a, en p ensa) - ha sido el ela i o aban-
dono del in en o de desci a los di e en es p ocesos
de ap endizaje implicados al en en a se de o ma
p olongada an e la p opia imagen, así como las
habilidades o ap endizajes p e ios que pudie an
de e mina una ejecución co ec a en la p ueba de
econocimien o.
La cues ión cla e pa a un analis a de la conduc-
a o un psicólogo del ap endizaje se ía, pues, el
de e mina las condiciones bajo las que puede apa-
ece el au o- econocimien o o, lo que es lo mismo,
el p egun a se po las habilidades p ecu so as de
AUTOCONCIENCIA ANIMAL: ESTUDIOS SOBRE LA AUTODISCRIMINACIÓN CONDICIONAL 317
dicho enómeno. Po un lado pa ece cla o que una
condición necesa ia es la expe iencia p e ia en el
uso del espejo: de hecho, en el expe imen o o iginal
de Gallup (1970) dos chimpancés que no habían
usado el espejo con an e io idad ue on incapaces
de di igi una sola espues a a su cabeza ma cada.
Po o a pa e, p ima es, niños y adul os humanos
ex-ciegos de nacimien o pa ecen eacciona de una
o ma simila la p ime a ez que se en en el espejo,
ealizando pa ones de conduc a social que indican
que c een que lo que en es la imagen de o o suje o
(Po inelli, Rul , Landau y Bie schwale, 1993).
Sin emba go, el econoce que una cie a expe-
iencia p e ia an e el espejo es una condición nece-
sa ia pa a que su ja el au o- econocimien o no
signi ica que és a sea la única condición eque ida.
Exis en in o mes de animales que han ap endido a
usa el espejo pa a localiza obje os ocul os y que,
sin emba go, no pasan la p ueba de au o- econoci-
mien o (Ande son, 1986; l aku a, 1987; Peppe be g
y cols, 1985; Po inelli, 1989).
Na u almen e, en los casos an e io es podemos
conclui que, siendo la exposición p e ia la única
condición que necesi an los p ima es pa a pasa la
p ueba, el acaso de o as especies p e iamen e
expues as al espejo se debe a su incapacidad inna a;
pe o es a no es la única conclusión posible. Explí-
ci amen e en en ados a Gallup, Eps ein, Lanza y
Skinne (1981) log a on demos a el au o- econo-
cimien o en animales di e en es a los g andes
p ima es. Es e es udio cons i uye un a aque di ec o
a la concepción inna is a en es e campo de in es i-
gación. En dicho expe imen o se en ena on a unas
palomas en los siguien es epe o ios conduc uales:
a) Pico ea ma cas colocadas en las pa edes de la
cáma a expe imen al y que el a e podía e
di ec amen e;
b) Pico ea ma cas colocadas en las pa edes pe o
que el a e no podía e di ec amen e, aunque sí
en un espejo, y
c) Pico ea ma cas colocadas en su p opio cue po
y que el animal podía localiza sin necesidad de
espejos.
Pos e io men e, en la ase de p ueba, as colo-
ca a los pichones un colla especial que impedía
que és e iese di ec amen e su p opio cue po, se les
colocó alguna ma ca en el mismo y se les en en ó
a su imagen en el espejo.
Según los au o es del expe imen o las palomas
busca on de o ma espon ánea la posición que en su
cue po debía ene la ma ca ocul a, algo simila a lo
que Gallup ob u o en sus suje os, po lo que conclu-
ye on: Hemos mos ado como al menos un ejemplo
de conduc a a ibuida a la au oconciencia puede
se explicada en é minos de una his o ia ambien-
al. Asumimos pues que o os ejemplos, incluidos
aquellos exhibidos po humanos, puedan abo da -
se de una o ma simila . (Eps ein, Lanza y
Skinne , 1981, p. 696). Aunque la desa ian e pos u-
a ambien alis a ep esen ada po Eps ein, Lanza y
Skinne pueda esul a exage ada, con iene eco -
da que no lo es menos la eacción ad e sa que
p o ocó en los que se opusie on a ella.
Es e es udio hizo pa e del Columban
Simula ion P ojec , una línea de in es igación
sob e análogos de la conduc a humana compleja y
no edosa iniciada po Skinne y po Eps ein en
1978 y con inuada po Eps ein y sus colabo ado es
( e Eps ein, 1986; A ias Holgado, Fe nández
Se a y Benjumea Rod íguez, 1998). Además del
au o- econocimien o, log a on con palomas simu-
laciones de la comunicación simbólica (Eps ein,
Lanza y Skinne , 1980) y den o de és a una
comunicación alsa o "men i a" (Lanza, S a y
Skinne , 1982); en e muchos o os esul ados,
ambién demos a on el uso espon áneo de un
memo ando o agenda (Eps ein y Skinne , 1981),
explicando los esul ados ob iamen e sin ecu i
a en idades como sel , a la mane a de Gallup, sino
en unción de a iables ambien ales que han a ec-
ado la his o ia de los indi iduos.
Resul a so p enden e, sin emba go, que el ex-
pe imen o de Eps ein, Lanza y Skinne (1981) no
se haya in en ado eplica con monos u o as
especies que suelen acasa en la p ueba de au o-
econocimien o y que es án más ce canas
e olu i amen e de los p ima es que las palomas
(Benjumea y Pé ez-Acos a, en p ensa). C eemos
318 PÉREZ-ACOSTA, BENJUMEA Y NA VARRO
que median e dicha es a egia se pod ía dilucida
si, además del uso del espejo, el suje o debe
mos a un ue e in e és po su p opio cue po (que
puede se una ca ac e ís ica p opia de algunas
especies o inducida po ap endizaje en o as), si la
p e ia exposición al espejo implica ap ende a
co elaciona los inpu s senso iales p opiocep i os
con los que p oceden de la imagen isual, e c.
Sin emba go, la pos u a acionalis a de apela
me amen e a la he encia como ac o causal exclu-
si o, acaba con i iéndose en una explicación ne-
ga i a, desca ando que al conduc a dependa de
ac o es ambien ales o de p ocesos de ap endizaje.
Es necesa io eco da que mien as que no se haya
comple ado la o alidad de la cadena causal de la
conduc a en cues ión, que a desde los c omosomas
al ambien e, la hipó esis inna is ano es más que eso,
una eo ía, an álida como la ambien alis a con a-
ia, que pa a se legi imada debe iden i ica odas y
cada una de las a iables ambien ales yo ganísmicas
p ecisas de las que la conduc a es unción (Mille y
G ahame, 1993).
Con iene esal a que la me a a ibución de
una ejecución a una supues a capacidad in e na
no esuel e el p oblema. En el caso que nos
ocupa, a i ma que los p ima es que pasan la
p ueba de au o- econocimien o lo hacen po po-
see un sen ido de iden idad o au o-concep o
puede esul a una explicación ci cula si no se
demues a que gua da elación con o as habili-
dades o des ezas (Heyes, 1998, nos o ece una
excelen e e isión c í ica sob e el ema). Final-
men e, como Skinne ha señalado epe idamen e,
queda siemp e pendien e la a ea de explica la
supues a capacidad in e na de la que la conduc a
es unción.
In ospección sin Lenguaje
Las explicaciones comunes de la conduc a hu-
mana (he ede as de la concepción dualis a) suelen
iden i ica lo que ocu e en nues o in e io con
nues a p opia esencia, el sí mismo oelyo, en
de imen o de los aspec os públicos que se dan en
nues a p esencia. Po ello, desde es a pe spec i a,
la in ospección, el mi a hacia nues o in e io ,
acaba con e ido en una a ea esencialis a que bus-
ca el encuen o con nues a p opia iden idad, el
acceso di ec o al sí mismo, y en consecuencia, una
demos ación más palpable de nues a p opia exis-
encia indi idual.
De lo an e io se deduce que en la medida en que
exis e la in ospección exis e la conciencia. Es
impo an e ecalca que dicha concepción es una
de i ación di ec a de la pe spec i a que an es he-
mos llamado es uc u alis a e inna is a. En e ec o,
al asumi que lo anímico, lo men al o lo psíquico
co esponde básicamen e aes uc u as p eexis en es,
con unas p opiedades dadas, la in ospección no
se ía
más
que el modo en que el p opio suje o las
pe cibe (aún admi iendo la posibilidad de ilusiones
y de o maciones), pe ca ándose de su p opia eali-
dad in e na.
Es ela i amen e ácil hace una éplica un-
cional de las si uaciones an e io es adap adas al
campo de la psicología animal (Benjumea y Pé ez-
Acos a, en p ensa). Así, bas a ía con sus i ui al
suje o expe imen al humano po un chimpancé o
una a a y p esen a al animal es ímulos más ade-
cuados a sus capacidades senso iales y pe cep i as
(sus i uyendo las palab as esc i as po , po ejem-
plo, dos colo es di e en es). T as un adecuado
en enamien o, nos encon a íamos con que inclu-
so animales an "simples" (o e olu i amen e an
an iguos) como las palomas se ían capaces de
elegi consis en e men e el es ímulo compa ado
(colo ) que a bi a iamen e se habían asignado
como e e en e de cada es ímulo condicional ( o -
ma geomé ica), o sea, pueden llega a e ec ua
disc iminaciones condicionales con base en los
p ocedimien os e isados an e io men e de igua-
lación demo ada simbólica a la mues a ( e
Cumming y Be yman, 1965; Ca e y We ne ,
1978; Mackay, 1991; A ias Holgado, Benjumea
Rod íguez y Fe nández Se a, 1997).
La única di icul ad que plan ea la p ueba con
animales, a al a de lenguaje, es conoce bien su
es ado in e no en cada momen o del en enamien o,
pa a pode e o za de o ma consis en e la elección
del compa ado a bi a iamen e asignado a cada
AUTOCONCIENCIA ANIMAL: ESTUDIOS SOBRE LA AUTODISCRIMINACIÓN CONDICIONAL 319
uno de ellos. En el campo de la a macología
conduc ual, hace iempo que se sal ó dicha di icul-
ad al abo da el es udio de las disc iminaciones
condicionales de los es ados isiológicos inducidos
median e d ogas (Thompson y Pickens, 1971 ;
Colpae , 1978; Lubinski y Thompson, 1993;
Colo la, 1998).
En la Figu a 1, hemos ep esen ado un p oce-
dimien o simple de disc iminación de es ado y
que consis e en adminis a dia iamen e a una
paloma hamb ien a una de dos d ogas psicoac i as
de e ec os muy di e en es (p. ej. un anquilizan e
o un es imulan e). Cada día, y as adminis a una
de las dos d ogas elegidas al aza , se en en a al
a e a dos es ímulos compa ado es, e o zando con
comida si és a elige el es ímulo compa ado que
a bi a iamen e hemos asignado a la d oga que
acaba de se adminis ada (en nues o ejemplo:
ojo as el anquilizan e, e de as el es imulan-
e) y ex inguiendo o cas igando las espec i as
elecciones e óneas. En en ados a es e ipo de
si uaciones, monos, a ones, a as y palomas
(F ance y Woods, 1985; G i i hs, Roache, A o ,
Lamb y Lukas, 1985; Lubinski y Thompson, 1987)
acaban ap endiendo a empa eja es ímulos a bi-
a ios con los es ados in e nos p o ocados po la
adminis ación de di e en es d ogas, mos ando
enómenos adicionalmen e asociados con el con-
ol de es ímulos.
Pe o supongamos que el expe imen o ep esen-
ado en la Figu a 1 ha sido diseñado po un p inci-
pian e, come iendo el e o me odológico de admi-
nis a cada d oga de o ma di e en e (po ejemplo
usando ías di e en es de adminis ación y pe so-
nas dis in as pa a adminis a cada una). En al caso,
su gi ía la duda azonable sob e lo que el animal
es aba disc iminando: si el es ado in e no p oduci-
do po la d oga o las condiciones ex e nas asociadas
al i ual de su adminis ación. Más aún, suponga-
mos que sabemos que cada uno de los dos ayudan es
enca gados de adminis a la d oga se con undió de
asco en un 20
ó
30% de ocasiones, adminis ando
en ales casos la d oga que le co espondía a su
compañe o (es o es, adminis ando el es imulan e
cuando enía que adminis a el anquilizan e y
ice e sa).
Es ímulos
Condicionales
DROGA 1:
Es imulan e
DROGA 2:
T anquilizan e
Es ímulos
Compa ado es
Con ingencias
de
Re o za nien o
Figu a 1. Rep esen ación esquemá ica del
p ocedimien o básico de disc iminación condicional
de es ados isiológicos inducidos po d ogas.
Bajo ales ci cuns ancias conclui íamos que lo
que ealmen e es á disc iminando el animal son las
cla es ex e nas asociadas de o ma inequí oca al
e ue zo de cada es ímulo compa ado y no los
es ímulos in e ocep i os p oceden es de la d oga
adminis ada; pa a ello nos basamos en el p incipio
de alidez ela i a (Wagne , Logan, Habe Iand y
P ice, 1968) que nos dice que si dos es ímulos de
di e en e capacidad p edic i a compi en po p ede-
ci la apa ición de un e ce o, sólo se condiciona á
de o ma e ec i a el que esul e se un p edic o más
iable. Suponiendo que el es ado in e no gene ado
po la d oga co elacionó en un al o po cen aje de
eces con el e ue zo de la elección co ec a (70-
80%), las condiciones ex e nas (adminis ado - ía
de adminis ación) lo hizo de una o ma más
con iable (100% de las ocasiones), po lo que es as
cla es ex e nas ensomb ece ían a las in e nas.
La hipó esis an e io sugie e que un suje o no
sab ía di e encia en e es ados men ales di e en es
an es de habe ecibido en enamien o p eciso pa a
ello. Es deci , al igual que no se íamos capaces de
no a las di e encias isuales que exis en en e un
cuad o e dade o y una buena alsi icación, si an es
no habíamos ecibido un en enamien o especí ico,
las di e encias en e dis in os es ados p eexis en es
de nues o in e io sólo se ha ían pa en es a a és
de un en enamien o social en el lenguaje e e en e
a nues o mundo men al. Aunque los es ados in e -
nos p oducidos po los anquilizan es o los es imu-
lan es sean di e en es, nues as palomas sólo "se-
326
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