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Enseñanzas de la ciudad

Abstract

La esencia de la pólis como comunidad que evoluciona en el conocimiento según la concibe la filosofía política clásica se contrasta con los saberes que organizan la ciudad hoy.

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Enseñanzas de la ciudad

Author: Trachana, Angelique
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 1997
DOI: 10.12795/astragalo.1997.i07.02
Source: https://idus.us.es/bitstreams/03dec2b3-d282-44df-9630-6b6c6aae0eee/download
ENSEÑANZAS DE LA CIUDAD
Angelique T achana
La esencia
de
la
pólis como comunidad que e oluciona
en
el conoci-
mien o según
la
concibe
la
iloso ía polí ica clásica se con as a con
los sabe es que o ganizan
la
ciudad hoy.
La iloso ía clásica concebía la
pólis como sociedad abocada a un p oyec o común: la ele-
ación espi i ual de sus ciudadanos a a és de la educación. La sociedad educada, con-
e ida en ci i a
s,
ep esen aba la unidad y la con inuidad de lo indi idual a lo gene al
con la na u alidad con que
un
miemb o pe enece al cue po. La ida in e io del indi iduo e a 7
el p o o ipo de la ida de la ciudad.
Alma y sociedad
La dico omía en e
lo
público y
lo
p i ado como consecuencia de la des ucción concep ual de lo
u bano es una p oblemá ica de la sociedad mode na. El asen amien o del homb e en su con ex o
some ido en
un
p oceso
de
c ecien e ecni icación y mecanización, su sepa ación de los undamen-
os an opológicos del habi a lle an ine i ablemen e a
la
con lic i idad social. Hoy e iden emen e
sociedad y ciudad no son ámbi os coinciden es según
el
concep o g iego de la pólis. La pólis y el
sen ido polí ico de la ciudadanía que se concep ualizan en las dos ob as clásicas, la Poli ía de Pla ón
y la Polí ica de A is ó eles, son
el
p o o ipo donde nos emi imos en nues os análisis c í icos.
Ambas ob as a an
de
las condiciones en que se cons i uye la sociedad y de su gobemabilidad. Sin
hace alusión a las ins i uciones de una sociedad ideal y a las o mas cons uidas que las albe gan,
aun así,
no
podemos cues iona la inmedia a y ecíp oca in luencia en e o mas u banas y iloso ía
que el pa adigma
de
la pólis ha p oducido. Lo más iluminado de su con enido es la conside ación
del ema de la educación como
el
undamen o de la sociedad pe ec a. Las dos ob as ilosó icas son
dia ibas sob e la educación. ¿Cómo debe cul i a se
el
alma, ya que la ex ensión del alma del indi-
iduo es el alma de la sociedad? Alma y sociedad compa en memo ia, necesidades y aspi aciones.
Fin de
la
educación es la p epa ación de
la
conciencia polí ica del ciudadano.
-VII-
ASTRAGALO, 07 (1997)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1997.i07.02
A qui ec a y c í ica de a qui ec u a.
8
En
la e olución his ó ica de los úl imos siglos, desde el p edominio de la economía u bana en e
a la ag ícola, a pa i del pe íodo his ó ico denominado Renacimien o, la sociedad u bana e o-
lucionada en complejidad su e como consecuencia la agmen ación. Las p esiones de los
g andes in e eses económicos, la espacialidad impues a, el eje cicio de lo público como pode
écnico-adminis a i o, han dado luga a la ciudad que
no
co esponde a los deseos de sus ciu-
dadanos.
La
ida in e io y la ida pública se disocian. El mi o del p og eso en endido como
desa ollo económico sinónimo de desa ollo u bano media iza la cons ucción de la ciudad
como negocio donde la ciudadanía se eje ce como clien elismo y el pode público como media-
do y po enciado de los in e cambios que gene an iqueza. El sen ido polí ico
cíe
la ciudanía da
luga a ó mulas pa icipa i as sucedáneas que po lo gene al pe enecen a la ca ego ía de los
espec áculos. La nocion de ciudad como o ma de in e io ización del conocimien o de los p o-
cesos de su o mación, de las expe iencias del habi a y de la elación con la na u aleza y el luga
se pie de comple amen e. La ciudad se con ie e en el ámbi o de la globalización cul u al. El
en iquecimien o an opológico se sus i uye po una necesidad de comunicación que se hace
e ec i a a a és de los medios. En es e con ex o la exigencia de imágenes pa a la ciudad a a-
iesa el umb al de oda condición é ica y social de iconicidad ligada a la acionalidad y la a-
dición pa a cons ui apa iencias espec acula es de na u aleza, po lo gene al, me can il sin
exclui se de es a ca ego ía las ins i uciones públicas.
Ciudad
y conocimien o
La ins i ución de los sabe es que o ganiza la ciudad hoy, lejos de las esencias de la iloso ía polí-
ica g iega, que es la gnosis y la na u aleza, es el dominio ecnocien í ico.
Pla ón es aba con encido de que la ida social y polí ica del homb e había de se guiada po
gobe nan es ilosó icamen e p epa ados. Gobe na bajo los e dade os p incipios ilosó icos
signi ica pa a el gobe nan e albe ga su o mación bajo la idea del bien. El bien, aga hón, la base
de su sis ema ilosó ico, es lo que
asegu ~
la elicidad an o del indi iduo como de la comuni-
dad de los homb es. És e se encuen a en la conjunción a mónica de las es ue zas psíquicas:
el conocimien o, el pode y el deseo. La ejecución de ob a po cada una de las es ue zas mo i-
ces ha de hace se bajo la igilancia supe io de la lógica. Pla ón denomina es a conjunción
a mónica dikaiosyne, y sob e ella cons uye
su
Poli ía, concep o de Ciudad-Es ado. El in de la
ida es la eudaimonía -bien i i - , es ado de pe ección que se log a cul i ando la men e en el
obje i o de la e dad de las cosas, de las cuales es e mundo es sólo una enue, con usa y enga-
ñosa image
n.
La ealidad exis e
en
el mundo de las ideas.
La educación ha de p epa a a los ciudadanos pa a la unción que an a desempeña en la socie-
da
d,
siendo las unciones undamen ales de la ciudad pe ec a y bien gobe nada el abajo, la
p oducción, el come cio, la expansión, la segu idad. De la educación, ad ie e Pla ón, hay que
exclui la mi ología y las a es de la mímesis.
-
VIII
-
El undamen o de la ciudad es la insu iciencia de las ue zas y capacidades
de
los homb es y la
necesidad de coope ación. La ciudad su ge como ámbi o de p es aciones ecíp ocas. Pe o
al
c e-
ce el limi ado
al
p incipio cí culo de abajos y
al
amplia se con el iempo las necesidades y
a iedad de ellas más allá de las es ic as necesidades
de
supe i encia, la ciudad e oluciona en
ciudad in laman e con el lujo que sa is aga las exigencias de la ida ma e ial y espi i ual, donde
se desa ollan las nue as elaciones en e los ciudadanos y en e ciudadanos y ciudad. Pla ón
es ablece ambién los lími es den o de los cuales la ciudad ha de desa olla se. Las me cancías
y el come cio han de es ipula se po la escasez o abundancia de los p oduc os. La elación con
la su iciencia de
la
p oducción ha de es ablece la limi ación del e i o io espec o a la pobla-
ción de la ciudad. La unidad, que es la p ime a condición de la exis encia de la pólis, excluye la
iqueza y la pob eza, que c ean dos en ez de una ciudad. Po an o ningún inc emen o de la
población debe pe mi i se en de imen o de
su
unidad. El exceso
de
población ha de i se a la
conquis a de nue os e i o ios. El e hos -ca ác e , cos umb e o é ica- se anspo a a la colonia,
siendo el p imo dial elemen o de las diligencias la educación, que debe pe manece sob e los
mismos p incipios: la educación de la men e y
el
cue po con
la
p imacía
de
la necesidad de neu-
aliza la mala in luencia de
la
engañosa mi ología sob e el ca ác e de los jó enes. Los mi os
en la poesía épica de los g andes maes os como Home o y Hesíodo, que desc iben el sen i-
mien o eligioso y los p incipios sociales a a és de ep esen aciones de la ida y los p incipios
é icos de los dioses y de los hé oes, no plasman el e hos y los sen imien os, los siguen. No obs-
an e la poesía educa en la a monía y el i mo, que son iliales
de
la
sensa ez y
la
é ica. 9
Hablándonos así Pla ón de las condiciones que es ablecen el lími e
de
la ciudad en unción de
la gobe nabilidad y el bienes a , inaugu a el concep o
de
colonización y de me ópolis en su más
amplio y igen e sen ido de dominio espi i ual.
La ap oximación
al
es ado ideal de ciudad sólo es posible bajo la condición
de
que los sabios
gobie nen en las ciudades. El sobe ano sabio es
el
que conoce la e dad de las cosas y no el que
c ea ep esen aciones
de
ella. El homb e sabio posee sensa ez, desin e és, magnimidad, se eni-
dad, acilidad de ap endizaje, buena memo ia, mensu a y ca isma. Pe o esos homb es no se
encuen an ecuen emen e en los gobie nos
de
las ciudades, po que no buscan el hono de ocu-
pa el pode . Y los ciudadanos, de los que debe ía p ocede
la
in i ación y el enca go del gobe -
nan e,
no
acuden a los ilóso os po
la
mal o mación que han adqui ido, en e o os cauces, po
las enseñanzas de los so is as y po la in luencia de los que
se
dedican a la polí ica, quienes
muchas eces po na u aleza bien do ados no alcanzan el in de la ealización ilosó ica. Así los
semi ilóso os que se con ie en en gobe nan es son los que los peo es males ob an en las ciu-
dades, mien as que los pocos e dade os ilóso os p e ie en la disc ección de la ida p i ada
al
in uc í e o inmiscui se en la polí ica con el pelig o de pe de su in eg idad indi idual. Pe o
cuando se log e que acep e el gobie no de la ciudad un ilóso o, bas a uno pa a log a lo que
pa ece imposible, si iene ciudad que
le
siga . .
-IX-
ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672
lO
Según Pla ón, el bien no es el place ni, po
lo
con a io, la mode ación, sino la supe io idad,
que nos da la ue za gnós ica y
su
obje i o que es la e dad. Lo que signi ica el sol pa a
el
mundo isible es el «bien» en el mundo de la men e. En la imagen de la ca e na enuamen e
iluminada desde el ex e io donde el homb e sólo
e
las somb as de las cosas, mien as que
e
las cosas cuando sale a la plena luz del sol, Pla ón e leja cómo a a és de los sen idos el hom-
b e sólo pe cibe las imágenes de las cosas que después en la men e se ele an en el conocimien-
o de las cosas, en ideas, y sob e odo la idea del bien, que sólo exis e en el mundo men al de
donde p ocede la e dad, causa de oda ac i ud ec a. Han de exclui se po an o del gobie no de
la ciudad los que no poseen el conocimien o po que no ienen
un
in de ida i me y es able y
los que es én bien o mados no deben abandona se en
su
complacencia egoís a sino que es án
obligados a dedica su in eg idad a los demás ciudadanos, de mane a que la eudaimonía gobie -
ne
en oda la ciudad y no en una sola clase de ella. La supe ación de clase se log a con la edu-
cación y la p o undización en la idea del aga hón, que es imula
el
alma y la saca de la quie ud
de la ida sensual.
La Poli ía pla ónica, que es una a is oc acia -gobie no de los mejo es- basada en la jus icia,
cuando degene a se con ie e en imoc acia
-pode
de los más icos-. Y eso se debe a la negli-
gencia de los gobe nan es en dis ingui y con ene el pode de una clase po
lo
que se deg ada
la a monía. Se impone en onces
al
gobie no, en
el
luga de la sabidu ía, la cóle a y la iolencia.
A la educación, en el luga del con encimien o, la imposición. Se abandona la dialéc ica y p e-
alece el cuidado del cue po.
El
ciudadano de es e égimen espi i ualmen e pob e es o gulloso,
du o con los escla os, belicoso y codicioso. Su alma no
se
di ige po la lógica sino po el ánimo.
Degene ación de la imoc acia es la oliga quía
-pode
de los pocos-, donde la o una de e -
mina la posición de los ciudadanos. La au o idad de la i ud e ocede an e el pode de la ique-
za. La unidad en onces se di ide en dos clases, la de los icos y la de los pob es, que conspi an
con a sí sin egua, po la descon ianza hacia los gobe nan es y la codicia de la muchedumb e.
La mul iplicación de los pob es degene a la oliga quía en democ acia
-pode
del pueblo-. El
espí i u e oluciona io inspi a a las mul i udes a amo ina se an e los que les explo an. La mayo-
ía ence a los pocos y los bienes se epa en. La ex ema libe ad ca ac e iza a esa Poli ía donde
p ecede el egoísmo, es deci , la ambición de p o echo de cada uno. La igualdad se impone en e
cosas desiguales. La ex ema democ acia decae
al
inal en i anía cuando la equipa ación de los
de echos en e a la Poli ía conlle a la equipa ación de los de echos en la ida p i ada y la io-
lación de la é ica que ige es os de echos y obligaciones. Cuando se aniquila la di e encia, los
jó enes pie den el espe o a los mayo es, los mayo es se ebajan en el ni el de los jó enes, los
gobe nan es hacen polí ica populis a, los discípulos no ienen ninguna conside ación hacia
los maes os y pedagogos y és os emen y halagan a los discípulos. La ex ema libe ad e mina
ambién po sub e i la a monía del alma y de la ida, y como la a monía y el equilib io es la
jus icia, su sub e sión es la injus icia.
-X-
Así que la Poli ía eó ica, pe ec a,
se
ealiza, según Pla ón, en el mundo
de
la ideas. Po que el
alma inmo al es á he manado con el mundo de las ideas, con el aga hón y la ue za
de
la lógi-
ca. La idea de la Poli ía y la e dad polí ica del sis ema pla ónico se ebela con a las écnicas
mimé icas de la so ís ica y
la
e ó ica, que a a és
de
la ep esen ación de la palab a se dedican
en e dades pa ciales y
se
di igen a los sen idos y el e ec o co osi o del pode económico se
en en a con la idea de aga hón y de jus icia.
Democ acia y mo al
En la iloso ía polí ica de A is ó eles, es echamen e inculada con la pa e mo al y na u al de
su pensamien o, ambién el in del homb e se insc ibe en
el
bien: i i en
la
eudaimonía, é -
mino que además de elicidad deno a i ud y conduc a ec a. La búsqueda humana del bien y
de la elicidad se da necesa iamen e en el con ex o
de
la pólis. El in del indi iduo y la pólis es
el mismo. El homb e es po na u aleza zóon poli icón,
un
se hecho pa a i i en la pólis. La
ase de A is ó eles e a de con enido y p opiedad común de odos los g iegos de la época clási-
ca, como lo e a
su
colo a io la supe io idad g iega po que enía
la
pólis.
De
allí un a gumen o
más e olucionis a de que la pólis es la culminación de las ob as del homb e, de donde se saca
la in e encia de que el indi iduo es á supedi ado
al
Es ado. Es a doc ina cuen a con un modelo
biológico y apa ece en la Polí ica como una analogía espec o
al
cue po. «La ciudad es po na u-
aleza an e io a la casa y cada uno de noso os, po que el odo es necesa iamen e an e io a la
pa e; en e ec o, des uido el odo, no hab á pie
ni
mano [
..
. ] Todas las cosas se de inen po
su
11
unción y sus acul ades y cuando és as dejan de se lo que e an no
se
debe deci que las cosas
son las mismas, sino del mismo nomb e. Es e iden e, pues, que la ciudad es po na u aleza y
an e io del indi iduo, po que
si
el indi iduo sepa ado no
se
bas a a sí mismo se á semejan e a
las demás pa es en elación con el
odo>>
.
La concepción o gánica de la pólis y la sup emacía de Es ado sob e el indi iduo, ambién p e-
sen e en la Poli ía, como ecos o ali a ios en
la
men alidad mode na, ep esen aba pa a los g ie-
gos la unidad y la in eg idad en el e eno de
la
mo al. Pla ón y A is ó eles es aban undamen-
almen e de acue do en los p incipios del Es ado ideal, aunque
se
suele opone A is ó eles po
su
dedicación
al
mé odo empí ico-cien í ico a Pla ón po su concep o de
la
ealidad basado en
o mas e e nas y absolu as, pe cep ibles sólo po el in elec o. Su eo ización encon aba su base
obje i a ilosó ica en
la
na u aleza. Llama na u aleza de cada cosa a lo que cada cosa es, una
ez acabada su gene ación. Sus apelaciones
al
pa adigma de
la
na u aleza apoyan sus opiniones
sob e la ida social, económica y polí ica. La dikaiosyne en e homb es desiguales se impa e
según leyes de la na u aleza. Lo que dis ingue y di e encia los homb es es la i ud. La i ud
es
la
que omen a la ida buena.
A is ó eles esg ime a gumen os p agmá icos con a la unidad de
la
ciudad pla ónica o
la
simple
dico omía, en e a una plu alidad de pa es, clases o g upos sociales, y admi e
la
exis encia de egí-
-XI-
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menes como o ganizaciones según las supe io idades y las di e encias de las pa es. Asímismo,
en
la É ica A is ó eles o ece, como sis emá ica esolución de las di icul ades polí icas que en p inci-
pio apa ecen como ainómena, plan ea las apo íai y esol e después con
la
co obo ación de odas
las opiniones es ablecidas
( a
éndoxa), o
al
menos la mayo pa e y las más au o izadas de ellas.
«Pues si
se
esuel en las di icul ades y quedan en pie las opiniones gene almen e admi idas, la
demos ación se á su icien e». Es e silogismo emi ía en la explicación soc á ica
(y
pla ónica) de los
de ec os de la conduc a humana, que apelaba a la igno ancia in elec ual y que pa a A is ó eles coin-
cidía con las laquezas mo ales. La c eencia democ á ica en la igualdad de pa icipación de odos
los ciudadanos lib es se al e a ía po la con icción a is o élica de que los homb es son mo almen e
desiguales. Los homb es se clasi ican po sus ob as. Se echaza ía en la clasi icación a is o élica de
ipos de apo aciones la in e sión inancie a, la nobleza de nacimien o y la lib e cuna, base de las
pos u as oligá quicas, a is oc á icas y democ á icas espec i amen e, po las buenas ob as.
La decadencia de la eo ía polí ica clásica, la supe ación del sis ema mo al deduc i o de Pla ón
y la eleología a is o élica de la i ud, que pa a ambos ilosó os e a insepa able de la pólis, es
hoy más que e iden e. La up u a en e sabe y mo al es á implíci a en la ecni icación e ins u-
men alización del sabe que se pone
al
alcance de odo el mundo.
El
llamado sabe democ á i-
co que se aplica en la p ác ica de obje i os pa ciales es á siemp e mo i ado po la con ibución
con bene icios sociales. F en e a la dis inción y je a quización debida a la g aduación de las
capacidades humanas de ecep i idad y de elabo ación c ea i a, la cul u a de la sociedad de
masas apa ece como p oceso de democ a ización.
La in luencia de la eo ía polí ica g iega en el pensamien o occiden al y su c í ica implíci a a los
p oblemas más acucian es que a ec an a la sociedad con empo ánea an icipada en la ca ac e i-
zación de los dis in os ipos de gobie no y sob e odo en la ad e encia con a la so ís ica, la
e ó ica y la écnica con ie e la pólis en modelo eó ico y ma co e e encial igen e que en la
his o icidad del momen o adquie e nue as exégesis.
Filoso ía
y
enómeno u bano
Pa a pode con as a en la iloso ía clásica las ideas que p edominan en la cons ucción de la ciu-
dad y la sociedad con empo ánea eamos an es qué ainómena se p oducen en el mismo iempo
y comp obemos la unidad en e la ins ancia eó ica y p ác ica de la cons ucción de la pólis.
El
abajo sis emá ico de los a queólogos es á a ojando luz en el conocimien o de
la
a qui ec-
u a y la ciudad g iegas. Se sabe que la a qui ec u a g iega se ca ac e izaba po la uncionalidad,
la na u alidad de su encla e en el paisaje, la escala humana, la sabidu ía en el dominio del o i-
cio cons uc i o y la con ención lógica.
El
p e íodo a eniense del siglo , no en ano llamado el siglo de o o, que coincide con el pe-
íodo ilosó ico clásico, ma ca ía
un
pun o de in lexión en la a qui ec u a y concep o de la ciu-
-XII-
dad. Desde
la
cons ucción
de
los P opyleos,
la
ob a uncional se supedi a en la ob a monu-
men al. A los P opyleos llegaba la ía Pana henea, que nos cons a como el eje cul u al más an i-
guo del mundo occiden al. A
lo
la go de ese eje
se
desplegaban de o ma je áquica los espacios
de la ciudad cons i uidos po decisiones polí icas undamen adas en
un
código democ á ico de
je a quización de los alo es é icos.
En
la
explanada al a de
la
oca, ahí donde
al
p incipio es aban los palacios de los eyes mí icos
y que más a de los i anos de la ciudad u iliza ían como e ugio y a senal,
se
cons uye on los
emplos pa a el cul o a los dioses. Así la « oca»
se
con i ió en « oca
sag ada>>.
Más abajo, en
la
p ime a g an explanada en e Dípylo (pue a doble) y la Ac ópolis,
se
cons uyó la plaza
abie a del Ágo a, luga donde
se
eje cían las unciones de la ciudadanía más impo an es: la
adminis ación,
la
segu idad,
la
in o mación, el in e cambio de ideas, pe o ambién la compe i-
ción ma e ial e in elec ual.
El
espí i u de es e segundo ni el e a humano y compe i i o.
El ex anje o,
al
en a en
la
ciudad po el Dípylo que es aba en
un
e ce ni el más bajo siguien-
do la ía Pana henea, se encon aba en Ke amicós, el an iguo cemen e io.
El
signo público
le
ansmi ía el mensaje de la sabia conjunción de
la
ida y la memo ia
de
los an epasados, a quie-
nes la ciudad endía hono es en es e p incipal espacio, al a a esa sus pue as. A su ascensión
po la ía Pana henea, de una longi ud ap oximada de un kilóme o,
se
le
e elaba la secuencia
de los espacios simbólicos de
la
ciudad o denados según el i mo i al de la ac i idad humana.
La ascensión a los P opyleos
se
colmaba con la con emplación es é ica de los edi icios. Los ea-
os exca ados en la oca, el g an olumen del Odeón, el Asclepeion. En la pa e No e
se
di i-
saba Pnyx y A eios Pagos. Así como los P opyleos se con igu aban pa a esal a los monumen-
os de la colina, en la con igu ación del acceso a la Ac ópolis la je a quización de los alo es
del A enas clásico encon aba
su
olun a ia exp esión a ís ica en el ejido u bano.
Las cons ucciones de la Ac ópolis es aban di e enciadas en o ma, escala y ni el de de alle pa a
suge i una cohe encia que e a a la ez imponen e y pin o esca. Su elación con el es o de
la
ciu-
dad e a
la
signi icación de aspec os an o polí icos como eligiosos. Si el Ágo a e a el luga donde
los a enienses lle aban a cabo sus asun os come ciales,
si
en Pnyx deba ían las cues iones
del
Es ado,
si
en A eios Pagos
se
impa ía jus icia, los bellos edi ici?s de
la
Ac ópolis es aban siem-
p e a
la
is a pa a eco da les las ele adas aspi aciones a que es aba dedicada
su
ciudad. La
Ac ópolis o ecía la imagen de
la
ciudad ideal. A a esa los P opyleos signi ica ía el e i o imp e-
sionado del espacio de los homb es en el mundo
de
lo
ascenden al.
Es e eco ido simbólico que conec aba los alo es
de
la
sociedad o ganizada de A enas con
la
opog a ía del luga e a ambién de sup ema impo ancia. La ía Pana henea no es aba azada
según el sis ema hipodámico
de
P iene y Mile o o
del
p opio Pi eo. Es aba azada po el ánsi o
del homb e du an e siglos; e a
el
p opio paisaje,
al
que una olun ad y una sensibilidad colec i a
-XIII-
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ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672
le daban su con igu ación de ini i a. Los ciudadanos a enienses, pa a eco da y conmemo a sus
alo es an iguos, pa icipaban
en
la p ocesión monumen al de Pana henea que seguía la huella de
la ía. En el
zoo o o
del Pa enón se ep oducían es os signi icados. Es a elación en e ciudad y
paisaje, en e ciudad y las huellas de su pasado que el u banis a no había sub e ido, sin p ejuicio
de hace las mejo as p ác icas necesa ias, es el ema a qui ec ónico y u banís ico de la mayo esca-
la que la a qui ec u a, el u banismo y la polí ica clásica nos han legado. His o ia y na u aleza, con-
junción a mónica suje a a las no mas uni e sales, lle ada a la
p axis
lógica. La exp esión del luga
y del iempo, de lo pe manen e y de la memo ia, es abajo de conocimien o y an asía, exp esión
con enida po la e lexión.
La
a qui ec u a g iega insis ía
en
la subo dinación y conse ación de los a que ipos así como
en
el
p oyec o a ís ico del espacio ambien al. La p eocupación po los ipos uncionales más que po
los es ilos es u o siemp e a aigada en con icciones de cau ela y cons ucción conse ado a sin
que los de alles e inados dejen de hablamos de la o ma pa icula en que se concebía la belleza
y se podía alcanza en la a qui ec u a, así como del sen ido de las cualidades o males que
en
cada
edi icio conc e o se es imaban ap opiadas.
En la Ac ópolis po p ime a ez se concebía el abajo del a qui ec o como el embellecimien o de la ciu-
dad. Las cons ucciones amblemá icas de los emplos y luga es sag ados que a ninguna necesidad p ác-
ica co espondían, como ocu i ía con la a qui ec u a eligiosa pos e io , se des inaban an o pa a ma e-
14 ializa el o gullo de los ciudadanos como pa a se i a los dioses. Iden i icados con las epi anías de los
dioses y con las po encias na u ales, die on o igen a la unión más pe ec a en e a qui ec u a y na u ale-
za. De la na u aleza se ex aían las igu osas leyes ma emá icas de esa a qui ec u a como p oceso me
n-
al
y uni e sal de abs acción.
La
idea pi agó ica de la o ma
en
an o que núme o adquie e aquí sen ido.
Como en la iloso ía,
en
la a qui ec u a se es ablecía la supe io idad de la o ma sob e la ma e ia.
Un paso más allá se daba al conside a a los edi icios públicos dignos de se a ados del mismo
modo que los emplos y se ab ía así la pue a a la concepción de la ciudad bella.
La
hipó esis de
que los a enienses del siglo se dedica on con plena conciencia a ans o ma la ciudad
en
un
ámbi o de la ida i uosa se puede comp oba p ecisamen e en el hecho de cons ui la ciudad
bien plani icada. Pa a cada ac i idad había edi icios especialmen e cons uidos pa a cobijada. La
escala de los edi icios se adap aba al uso co idiano de los homb es que los u ilizaban. Es a concien-
cia del amaño más allá del cual se menguaba la dignidad humana se celeb aba como la no ma a
la mode ación que imponía el O áculo de Del os. El elemen o de p udencia y disc eción que ca ac-
e izaba la pe cepción del espacio educaba la con emplación en el place es é ico y en iquecía la
ida co idiana, que se hacía ag adable y alen aba la au oes ima. E a un mundo humano con aspi-
aciones mani ies as de esplendo , con deseos de in e io ización de las cosas y ida
en
in imidad
elegada
en
la a qui ec u a domés ica. En e la casa y la ciudad se es ablecía una elación de supe-
di ación de la p ime a a lo público.
-
XIV
-
En
G ecia se concibió que el abajo del a qui ec o e a p oyec a ciudades en e as y
no
sólo edi i-
cios pa icula es, y es e ap emio a qui ec ónico, la idea de la a qui ec u a como ámbi o conscien-
emen e o denado, se omen aba en el sus a o eó ico de la elabo ación ilosó ica.
La iloso ía g iega eía undamen almen e el ámbi o de la ciudad como sis ema de la o ganización
de los homb es en sociedad cuya ida eudemónica e a unción de la educación y la gnósis. Las
ciudades e lejan el pa ón es é ico y é ico de los ciudadanos,
lo
que nos hace e lexiona sob e la
educación y la clase de cul u a de la sociedad con empo ánea y la polí ica que la di ige. La c isis
de la ciudad, la abolición del espacio público son sín omas de una sociedad que se aleja cada ez
más del concep o de la pólis y la eudaimonía.
Rep esen ación y emancipación
La concep ualización de la ciudad mode na iene
su
o igen en
el
Renacimien o. Los g andes cam-
bios es uc u ales que dan paso de la economía ag ícola a la economía u bana han lle ado a los
g andes cambios sociales y cul u ales. Se al e aba en onces la sociedad inculada a la na u aleza
y a la ie a. Ce ca de la ie a el homb e enía con ac o con
la
ma e ia y
su
comp ensión del mundo
e a inmedia a. Recibía su in o mación de los enómenos na u ales, del cielo,
la
llu ia, la ida de
los animales.
En
la ciudad aho a
el
homb e
se
asomb a de las cosas en las que no pa icipa, cuya
con igu ación y unción
no
comp ende. Ó ganos di igen es que dic an no mas, que oman deci-
siones, que imponen c i e ios, que pa ocinan y p omue en g andes ob as. Complejidad cada ez
15
mayo que esal a a igu as pensan es de ascendencia an es desconocida. Au o idades como
Albe i y como Se lio di án cómo hay que cons ui la ciudad, impond án no mas, c ea án ins-
ucción. La ci culación de ideas y la pe pe uación de modelos ha sido du an e la Edad Media
un
ap endizaje ligado a la expe iencia y la ansmisión di ec a. Los cambios que se in oducen ienen
incidencia en
el
pensa y la ins ucción. La máquina de la ins ucción de aho a es pode osa.
Dispone de medios de di usión. La enseñanza de homb e a homb e
se
media iza po el lib o, el a-
ado. La abs acción p og esa cada ez más.
C ecen las isu as y se ab e una dis ancia en e iluminados y pueblo, mien as c ece
la
u be y la
sociedad u bana. La u be mul iplica sus ins i uciones, sus ó ganos de gobie no. Se c ea la necesi-
dad de ins ui a los ciudadanos en la disciplina de la con i encia y los alo es del pode .
El
pode
polí ico y el pode económico abso be án el pode del pensamien o, lo ins umen aliza án.
Machia elli indica á al p íncipe cómo hace que los gobe nados necesi en su gobie no mien as
c ean que es
su
bene ac o . La ciudad end á monumen os que magni iquen la ue za del p íncipe.
La ciudad monumen al ins ui á a los ciudadanos a la obediencia y les enseña á a
e
spe a el pode ,
a eme la jus icia, a sal a su alma, pe o ambién a sensibiliza sus sen idos
en
la belleza del a e
de la a qui ec u a, en el ocio del place isual, a cul i a su espí i u a a és de las ideas abs ac as
y de los concep os ansmi idos en el lenguaje a qui ec ónico.
-XV-
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Toda subje i idad se soca a. La expe iencia del espacio exis encial se media iza. El ni el de concien-
cia de lo que ya no es p esen e, el eje cicio de
la
con inuidad, que omen a en cada indi iduo la a-
dición, se pie de. La memo ia
se
sus i uye po in o mación sígnica, inconexa, in e cambiable y e í-
me a que en
el
momen o siguien e o as in o maciones, o as imágenes bo a án. La conexión de la
expe iencia sólo es posible en
el
iempo. La debilidad espacial que hoy expe imen ammos
se
mani-
ies a ambién hacia
el
iempo. Como pasaje os de
un
en que con la elocidad de
un
ayo pasa po
las dis in as poblaciones
de
las que sólo egis a una áb ica,
un
campamen o o una o e, obje os con
que se iden i ica la población, es a abs acción que admi e
lo
pa cial como ep esen a i o de
lo
gene-
al y
el
conc e ismo son aspec os complemen a ios del concep o que con unde
la
i encia espacial
como secuencia. Del espacio de
la
ciudad ex ae agmen os, p epa ados clichés que
se
escapan de
la a iculación dialéc ica del espacio. En es a ope ación men al
se
undamen a
el
p oyec o a qui ec-
ónico consensuado con
el
p oyec o polí ico en c ea hi os y eclamos en
el
desie o u bano.
El con o mismo einan e esconde de ás ambién el esen imien o, po que el subconscien e cono-
ce
la
de o mación de la conciencia.
El
esen imien o es lo con a io de
la
bondad, del p ocu a el
bien,
el
a e é que se alcanza cul i ando
el
espí i u. Su o a exp esión es el escep icismo, que se
mani ies a como lo écnicamen e imposible: «es imposible hoy impone el o den, plani ica la ciu-
dad. Imi emos
el
con ex o, las in e p e aciones poé icas de los deg adado y lo caó ico, el ealismo
sucio, el su ealismo,
lo
i acional>>.
Es as pos u as esquema izadas pa a
la
a on ación de la eali-
dad que sus i uyen la expe iencia y la pos u a c í ica ambién con a es an
el
miedo a lo desco-
nocido y lo incomp ensible.
El ciudadano consumido de espacios y ambien es se sien e espaldado po odos los demás eal-
men e aislados como él mismo. La o ma na cisis a de se uno sociable y pe enece a
un
colec i-
o o ambien e cuando no se a e
de
emas co idianos o de con ol de la ealidad es la ob a po
excelencia del ego de ipo an iguo, como di ía F eud.
La pa adoja es que la educación subje i a se p oduce obje i amen e pe o es incapaz de p oduci
la comp ensión obje i a. Es a pa adoja iene su pa angón con o a: la idola ía pa anoica que a an-
za en pa alelo con la impe soni icación del mundo. La conciencia alienada no conoce ninguna
elación inmedia a con algo po
lo
que se apega a ep esen aciones. La pos u a es oma algo como
dado, como que se en iende. Po es e mo i o las maniob as polí icas, la manipulaciones del pode
económico pasan ac í icamen e y se inco po an ácilmen e. No se explican de o a mane a ope a-
ciones cul u almen e acías, decisiones polí icas ole adas y admi idas, que a ec an
al
pa imonio,
al
espacio público,
al
medio ambien e, lo más inmedia o, i al y sensible.
Lo i acional pa ece que dis u a
de
c ecien e simpa ía. El amo hacia lo na u al ha degene ado y
la desp eocupación po
el
alma que puede p oyec a exigencias espi i uales se con ie e en ba bá-
icamen e an iilec ual. Y ese es ado de cul u a pa ológica que a ec a a oda la sociedad se ep o-
duce obje i amen e, con medios que man ienen la es e a de la conciencia impo en e.
-XXII-

Hablamos así con inuamen e de cul u a como hablamos de la pólis an e su endencia a la disolu-
ción y las ele amos en alo es que es án sepa ados de la sociedad. Pe o el espí i u depende de las
condiciones eales de la ida y
no
se puede sepa a de
su
o igen o de lo que en é minos a is o é-
licos es la na u aleza de las cosas
ni
con e i se en
un
medio. Su au onomía
no
cons i uye sólo su
alsedad, sino ambién su e dad.
El
espí i u no se iden i ica comple amen e con la sociedad, con
la inmedia a adap ación a sus demandas.
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