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Enseñanzas de la ciudad

Trachana, Angelique

Abstract

La esencia de la pólis como comunidad que evoluciona en el conocimiento según la concibe la filosofía política clásica se contrasta con los saberes que organizan la ciudad hoy.

Full text

ENSEÑANZAS DE LA CIUDAD Angelique T achana La esencia de la pólis como comunidad que e oluciona en el conoci- mien o según la concibe la iloso ía polí ica clásica se con as a con los sabe es que o ganizan la ciudad hoy. La iloso ía clásica concebía la pólis como sociedad abocada a un p oyec o común: la ele- ación espi i ual de sus ciudadanos a a és de la educación. La sociedad educada, con- e ida en ci i a s, ep esen aba la unidad y la con inuidad de lo indi idual a lo gene al con la na u alidad con que un miemb o pe enece al cue po. La ida in e io del indi iduo e a 7 el p o o ipo de la ida de la ciudad. Alma y sociedad La dico omía en e lo público y lo p i ado como consecuencia de la des ucción concep ual de lo u bano es una p oblemá ica de la sociedad mode na. El asen amien o del homb e en su con ex o some ido en un p oceso de c ecien e ecni icación y mecanización, su sepa ación de los undamen- os an opológicos del habi a lle an ine i ablemen e a la con lic i idad social. Hoy e iden emen e sociedad y ciudad no son ámbi os coinciden es según el concep o g iego de la pólis. La pólis y el sen ido polí ico de la ciudadanía que se concep ualizan en las dos ob as clásicas, la Poli ía de Pla ón y la Polí ica de A is ó eles, son el p o o ipo donde nos emi imos en nues os análisis c í icos. Ambas ob as a an de las condiciones en que se cons i uye la sociedad y de su gobemabilidad. Sin hace alusión a las ins i uciones de una sociedad ideal y a las o mas cons uidas que las albe gan, aun así, no podemos cues iona la inmedia a y ecíp oca in luencia en e o mas u banas y iloso ía que el pa adigma de la pólis ha p oducido. Lo más iluminado de su con enido es la conside ación del ema de la educación como el undamen o de la sociedad pe ec a. Las dos ob as ilosó icas son dia ibas sob e la educación. ¿Cómo debe cul i a se el alma, ya que la ex ensión del alma del indi- iduo es el alma de la sociedad? Alma y sociedad compa en memo ia, necesidades y aspi aciones. Fin de la educación es la p epa ación de la conciencia polí ica del ciudadano. -VII- ASTRAGALO, 07 (1997) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1997.i07.02 A qui ec a y c í ica de a qui ec u a. 8 En la e olución his ó ica de los úl imos siglos, desde el p edominio de la economía u bana en e a la ag ícola, a pa i del pe íodo his ó ico denominado Renacimien o, la sociedad u bana e o- lucionada en complejidad su e como consecuencia la agmen ación. Las p esiones de los g andes in e eses económicos, la espacialidad impues a, el eje cicio de lo público como pode écnico-adminis a i o, han dado luga a la ciudad que no co esponde a los deseos de sus ciu- dadanos. La ida in e io y la ida pública se disocian. El mi o del p og eso en endido como desa ollo económico sinónimo de desa ollo u bano media iza la cons ucción de la ciudad como negocio donde la ciudadanía se eje ce como clien elismo y el pode público como media- do y po enciado de los in e cambios que gene an iqueza. El sen ido polí ico cíe la ciudanía da luga a ó mulas pa icipa i as sucedáneas que po lo gene al pe enecen a la ca ego ía de los espec áculos. La nocion de ciudad como o ma de in e io ización del conocimien o de los p o- cesos de su o mación, de las expe iencias del habi a y de la elación con la na u aleza y el luga se pie de comple amen e. La ciudad se con ie e en el ámbi o de la globalización cul u al. El en iquecimien o an opológico se sus i uye po una necesidad de comunicación que se hace e ec i a a a és de los medios. En es e con ex o la exigencia de imágenes pa a la ciudad a a- iesa el umb al de oda condición é ica y social de iconicidad ligada a la acionalidad y la a- dición pa a cons ui apa iencias espec acula es de na u aleza, po lo gene al, me can il sin exclui se de es a ca ego ía las ins i uciones públicas. Ciudad y conocimien o La ins i ución de los sabe es que o ganiza la ciudad hoy, lejos de las esencias de la iloso ía polí- ica g iega, que es la gnosis y la na u aleza, es el dominio ecnocien í ico. Pla ón es aba con encido de que la ida social y polí ica del homb e había de se guiada po gobe nan es ilosó icamen e p epa ados. Gobe na bajo los e dade os p incipios ilosó icos signi ica pa a el gobe nan e albe ga su o mación bajo la idea del bien. El bien, aga hón, la base de su sis ema ilosó ico, es lo que asegu ~ la elicidad an o del indi iduo como de la comuni- dad de los homb es. És e se encuen a en la conjunción a mónica de las es ue zas psíquicas: el conocimien o, el pode y el deseo. La ejecución de ob a po cada una de las es ue zas mo i- ces ha de hace se bajo la igilancia supe io de la lógica. Pla ón denomina es a conjunción a mónica dikaiosyne, y sob e ella cons uye su Poli ía, concep o de Ciudad-Es ado. El in de la ida es la eudaimonía -bien i i - , es ado de pe ección que se log a cul i ando la men e en el obje i o de la e dad de las cosas, de las cuales es e mundo es sólo una enue, con usa y enga- ñosa image n. La ealidad exis e en el mundo de las ideas. La educación ha de p epa a a los ciudadanos pa a la unción que an a desempeña en la socie- da d, siendo las unciones undamen ales de la ciudad pe ec a y bien gobe nada el abajo, la p oducción, el come cio, la expansión, la segu idad. De la educación, ad ie e Pla ón, hay que exclui la mi ología y las a es de la mímesis. - VIII - El undamen o de la ciudad es la insu iciencia de las ue zas y capacidades de los homb es y la necesidad de coope ación. La ciudad su ge como ámbi o de p es aciones ecíp ocas. Pe o al c e- ce el limi ado al p incipio cí culo de abajos y al amplia se con el iempo las necesidades y a iedad de ellas más allá de las es ic as necesidades de supe i encia, la ciudad e oluciona en ciudad in laman e con el lujo que sa is aga las exigencias de la ida ma e ial y espi i ual, donde se desa ollan las nue as elaciones en e los ciudadanos y en e ciudadanos y ciudad. Pla ón es ablece ambién los lími es den o de los cuales la ciudad ha de desa olla se. Las me cancías y el come cio han de es ipula se po la escasez o abundancia de los p oduc os. La elación con la su iciencia de la p oducción ha de es ablece la limi ación del e i o io espec o a la pobla- ción de la ciudad. La unidad, que es la p ime a condición de la exis encia de la pólis, excluye la iqueza y la pob eza, que c ean dos en ez de una ciudad. Po an o ningún inc emen o de la población debe pe mi i se en de imen o de su unidad. El exceso de población ha de i se a la conquis a de nue os e i o ios. El e hos -ca ác e , cos umb e o é ica- se anspo a a la colonia, siendo el p imo dial elemen o de las diligencias la educación, que debe pe manece sob e los mismos p incipios: la educación de la men e y el cue po con la p imacía de la necesidad de neu- aliza la mala in luencia de la engañosa mi ología sob e el ca ác e de los jó enes. Los mi os en la poesía épica de los g andes maes os como Home o y Hesíodo, que desc iben el sen i- mien o eligioso y los p incipios sociales a a és de ep esen aciones de la ida y los p incipios é icos de los dioses y de los hé oes, no plasman el e hos y los sen imien os, los siguen. No obs- an e la poesía educa en la a monía y el i mo, que son iliales de la sensa ez y la é ica. 9 Hablándonos así Pla ón de las condiciones que es ablecen el lími e de la ciudad en unción de la gobe nabilidad y el bienes a , inaugu a el concep o de colonización y de me ópolis en su más amplio y igen e sen ido de dominio espi i ual. La ap oximación al es ado ideal de ciudad sólo es posible bajo la condición de que los sabios gobie nen en las ciudades. El sobe ano sabio es el que conoce la e dad de las cosas y no el que c ea ep esen aciones de ella. El homb e sabio posee sensa ez, desin e és, magnimidad, se eni- dad, acilidad de ap endizaje, buena memo ia, mensu a y ca isma. Pe o esos homb es no se encuen an ecuen emen e en los gobie nos de las ciudades, po que no buscan el hono de ocu- pa el pode . Y los ciudadanos, de los que debe ía p ocede la in i ación y el enca go del gobe - nan e, no acuden a los ilóso os po la mal o mación que han adqui ido, en e o os cauces, po las enseñanzas de los so is as y po la in luencia de los que se dedican a la polí ica, quienes muchas eces po na u aleza bien do ados no alcanzan el in de la ealización ilosó ica. Así los semi ilóso os que se con ie en en gobe nan es son los que los peo es males ob an en las ciu- dades, mien as que los pocos e dade os ilóso os p e ie en la disc ección de la ida p i ada al in uc í e o inmiscui se en la polí ica con el pelig o de pe de su in eg idad indi idual. Pe o cuando se log e que acep e el gobie no de la ciudad un ilóso o, bas a uno pa a log a lo que pa ece imposible, si iene ciudad que le siga . . -IX- ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 lO Según Pla ón, el bien no es el place ni, po lo con a io, la mode ación, sino la supe io idad, que nos da la ue za gnós ica y su obje i o que es la e dad. Lo que signi ica el sol pa a el mundo isible es el «bien» en el mundo de la men e. En la imagen de la ca e na enuamen e iluminada desde el ex e io donde el homb e sólo e las somb as de las cosas, mien as que e las cosas cuando sale a la plena luz del sol, Pla ón e leja cómo a a és de los sen idos el hom- b e sólo pe cibe las imágenes de las cosas que después en la men e se ele an en el conocimien- o de las cosas, en ideas, y sob e odo la idea del bien, que sólo exis e en el mundo men al de donde p ocede la e dad, causa de oda ac i ud ec a. Han de exclui se po an o del gobie no de la ciudad los que no poseen el conocimien o po que no ienen un in de ida i me y es able y los que es én bien o mados no deben abandona se en su complacencia egoís a sino que es án obligados a dedica su in eg idad a los demás ciudadanos, de mane a que la eudaimonía gobie - ne en oda la ciudad y no en una sola clase de ella. La supe ación de clase se log a con la edu- cación y la p o undización en la idea del aga hón, que es imula el alma y la saca de la quie ud de la ida sensual. La Poli ía pla ónica, que es una a is oc acia -gobie no de los mejo es- basada en la jus icia, cuando degene a se con ie e en imoc acia -pode de los más icos-. Y eso se debe a la negli- gencia de los gobe nan es en dis ingui y con ene el pode de una clase po lo que se deg ada la a monía. Se impone en onces al gobie no, en el luga de la sabidu ía, la cóle a y la iolencia. A la educación, en el luga del con encimien o, la imposición. Se abandona la dialéc ica y p e- alece el cuidado del cue po. El ciudadano de es e égimen espi i ualmen e pob e es o gulloso, du o con los escla os, belicoso y codicioso. Su alma no se di ige po la lógica sino po el ánimo. Degene ación de la imoc acia es la oliga quía -pode de los pocos-, donde la o una de e - mina la posición de los ciudadanos. La au o idad de la i ud e ocede an e el pode de la ique- za. La unidad en onces se di ide en dos clases, la de los icos y la de los pob es, que conspi an con a sí sin egua, po la descon ianza hacia los gobe nan es y la codicia de la muchedumb e. La mul iplicación de los pob es degene a la oliga quía en democ acia -pode del pueblo-. El espí i u e oluciona io inspi a a las mul i udes a amo ina se an e los que les explo an. La mayo- ía ence a los pocos y los bienes se epa en. La ex ema libe ad ca ac e iza a esa Poli ía donde p ecede el egoísmo, es deci , la ambición de p o echo de cada uno. La igualdad se impone en e cosas desiguales. La ex ema democ acia decae al inal en i anía cuando la equipa ación de los de echos en e a la Poli ía conlle a la equipa ación de los de echos en la ida p i ada y la io- lación de la é ica que ige es os de echos y obligaciones. Cuando se aniquila la di e encia, los jó enes pie den el espe o a los mayo es, los mayo es se ebajan en el ni el de los jó enes, los gobe nan es hacen polí ica populis a, los discípulos no ienen ninguna conside ación hacia los maes os y pedagogos y és os emen y halagan a los discípulos. La ex ema libe ad e mina ambién po sub e i la a monía del alma y de la ida, y como la a monía y el equilib io es la jus icia, su sub e sión es la injus icia. -X- Así que la Poli ía eó ica, pe ec a, se ealiza, según Pla ón, en el mundo de la ideas. Po que el alma inmo al es á he manado con el mundo de las ideas, con el aga hón y la ue za de la lógi- ca. La idea de la Poli ía y la e dad polí ica del sis ema pla ónico se ebela con a las écnicas mimé icas de la so ís ica y la e ó ica, que a a és de la ep esen ación de la palab a se dedican en e dades pa ciales y se di igen a los sen idos y el e ec o co osi o del pode económico se en en a con la idea de aga hón y de jus icia. Democ acia y mo al En la iloso ía polí ica de A is ó eles, es echamen e inculada con la pa e mo al y na u al de su pensamien o, ambién el in del homb e se insc ibe en el bien: i i en la eudaimonía, é - mino que además de elicidad deno a i ud y conduc a ec a. La búsqueda humana del bien y de la elicidad se da necesa iamen e en el con ex o de la pólis. El in del indi iduo y la pólis es el mismo. El homb e es po na u aleza zóon poli icón, un se hecho pa a i i en la pólis. La ase de A is ó eles e a de con enido y p opiedad común de odos los g iegos de la época clási- ca, como lo e a su colo a io la supe io idad g iega po que enía la pólis. De allí un a gumen o más e olucionis a de que la pólis es la culminación de las ob as del homb e, de donde se saca la in e encia de que el indi iduo es á supedi ado al Es ado. Es a doc ina cuen a con un modelo biológico y apa ece en la Polí ica como una analogía espec o al cue po. «La ciudad es po na u- aleza an e io a la casa y cada uno de noso os, po que el odo es necesa iamen e an e io a la pa e; en e ec o, des uido el odo, no hab á pie ni mano [ .. . ] Todas las cosas se de inen po su 11 unción y sus acul ades y cuando és as dejan de se lo que e an no se debe deci que las cosas son las mismas, sino del mismo nomb e. Es e iden e, pues, que la ciudad es po na u aleza y an e io del indi iduo, po que si el indi iduo sepa ado no se bas a a sí mismo se á semejan e a las demás pa es en elación con el odo>> . La concepción o gánica de la pólis y la sup emacía de Es ado sob e el indi iduo, ambién p e- sen e en la Poli ía, como ecos o ali a ios en la men alidad mode na, ep esen aba pa a los g ie- gos la unidad y la in eg idad en el e eno de la mo al. Pla ón y A is ó eles es aban undamen- almen e de acue do en los p incipios del Es ado ideal, aunque se suele opone A is ó eles po su dedicación al mé odo empí ico-cien í ico a Pla ón po su concep o de la ealidad basado en o mas e e nas y absolu as, pe cep ibles sólo po el in elec o. Su eo ización encon aba su base obje i a ilosó ica en la na u aleza. Llama na u aleza de cada cosa a lo que cada cosa es, una ez acabada su gene ación. Sus apelaciones al pa adigma de la na u aleza apoyan sus opiniones sob e la ida social, económica y polí ica. La dikaiosyne en e homb es desiguales se impa e según leyes de la na u aleza. Lo que dis ingue y di e encia los homb es es la i ud. La i ud es la que omen a la ida buena. A is ó eles esg ime a gumen os p agmá icos con a la unidad de la ciudad pla ónica o la simple dico omía, en e a una plu alidad de pa es, clases o g upos sociales, y admi e la exis encia de egí- -XI- ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 12 menes como o ganizaciones según las supe io idades y las di e encias de las pa es. Asímismo, en la É ica A is ó eles o ece, como sis emá ica esolución de las di icul ades polí icas que en p inci- pio apa ecen como ainómena, plan ea las apo íai y esol e después con la co obo ación de odas las opiniones es ablecidas ( a éndoxa), o al menos la mayo pa e y las más au o izadas de ellas. «Pues si se esuel en las di icul ades y quedan en pie las opiniones gene almen e admi idas, la demos ación se á su icien e». Es e silogismo emi ía en la explicación soc á ica (y pla ónica) de los de ec os de la conduc a humana, que apelaba a la igno ancia in elec ual y que pa a A is ó eles coin- cidía con las laquezas mo ales. La c eencia democ á ica en la igualdad de pa icipación de odos los ciudadanos lib es se al e a ía po la con icción a is o élica de que los homb es son mo almen e desiguales. Los homb es se clasi ican po sus ob as. Se echaza ía en la clasi icación a is o élica de ipos de apo aciones la in e sión inancie a, la nobleza de nacimien o y la lib e cuna, base de las pos u as oligá quicas, a is oc á icas y democ á icas espec i amen e, po las buenas ob as. La decadencia de la eo ía polí ica clásica, la supe ación del sis ema mo al deduc i o de Pla ón y la eleología a is o élica de la i ud, que pa a ambos ilosó os e a insepa able de la pólis, es hoy más que e iden e. La up u a en e sabe y mo al es á implíci a en la ecni icación e ins u- men alización del sabe que se pone al alcance de odo el mundo. El llamado sabe democ á i- co que se aplica en la p ác ica de obje i os pa ciales es á siemp e mo i ado po la con ibución con bene icios sociales. F en e a la dis inción y je a quización debida a la g aduación de las capacidades humanas de ecep i idad y de elabo ación c ea i a, la cul u a de la sociedad de masas apa ece como p oceso de democ a ización. La in luencia de la eo ía polí ica g iega en el pensamien o occiden al y su c í ica implíci a a los p oblemas más acucian es que a ec an a la sociedad con empo ánea an icipada en la ca ac e i- zación de los dis in os ipos de gobie no y sob e odo en la ad e encia con a la so ís ica, la e ó ica y la écnica con ie e la pólis en modelo eó ico y ma co e e encial igen e que en la his o icidad del momen o adquie e nue as exégesis. Filoso ía y enómeno u bano Pa a pode con as a en la iloso ía clásica las ideas que p edominan en la cons ucción de la ciu- dad y la sociedad con empo ánea eamos an es qué ainómena se p oducen en el mismo iempo y comp obemos la unidad en e la ins ancia eó ica y p ác ica de la cons ucción de la pólis. El abajo sis emá ico de los a queólogos es á a ojando luz en el conocimien o de la a qui ec- u a y la ciudad g iegas. Se sabe que la a qui ec u a g iega se ca ac e izaba po la uncionalidad, la na u alidad de su encla e en el paisaje, la escala humana, la sabidu ía en el dominio del o i- cio cons uc i o y la con ención lógica. El p e íodo a eniense del siglo , no en ano llamado el siglo de o o, que coincide con el pe- íodo ilosó ico clásico, ma ca ía un pun o de in lexión en la a qui ec u a y concep o de la ciu- -XII- dad. Desde la cons ucción de los P opyleos, la ob a uncional se supedi a en la ob a monu- men al. A los P opyleos llegaba la ía Pana henea, que nos cons a como el eje cul u al más an i- guo del mundo occiden al. A lo la go de ese eje se desplegaban de o ma je áquica los espacios de la ciudad cons i uidos po decisiones polí icas undamen adas en un código democ á ico de je a quización de los alo es é icos. En la explanada al a de la oca, ahí donde al p incipio es aban los palacios de los eyes mí icos y que más a de los i anos de la ciudad u iliza ían como e ugio y a senal, se cons uye on los emplos pa a el cul o a los dioses. Así la « oca» se con i ió en « oca sag ada>>. Más abajo, en la p ime a g an explanada en e Dípylo (pue a doble) y la Ac ópolis, se cons uyó la plaza abie a del Ágo a, luga donde se eje cían las unciones de la ciudadanía más impo an es: la adminis ación, la segu idad, la in o mación, el in e cambio de ideas, pe o ambién la compe i- ción ma e ial e in elec ual. El espí i u de es e segundo ni el e a humano y compe i i o. El ex anje o, al en a en la ciudad po el Dípylo que es aba en un e ce ni el más bajo siguien- do la ía Pana henea, se encon aba en Ke amicós, el an iguo cemen e io. El signo público le ansmi ía el mensaje de la sabia conjunción de la ida y la memo ia de los an epasados, a quie- nes la ciudad endía hono es en es e p incipal espacio, al a a esa sus pue as. A su ascensión po la ía Pana henea, de una longi ud ap oximada de un kilóme o, se le e elaba la secuencia de los espacios simbólicos de la ciudad o denados según el i mo i al de la ac i idad humana. La ascensión a los P opyleos se colmaba con la con emplación es é ica de los edi icios. Los ea- os exca ados en la oca, el g an olumen del Odeón, el Asclepeion. En la pa e No e se di i- saba Pnyx y A eios Pagos. Así como los P opyleos se con igu aban pa a esal a los monumen- os de la colina, en la con igu ación del acceso a la Ac ópolis la je a quización de los alo es del A enas clásico encon aba su olun a ia exp esión a ís ica en el ejido u bano. Las cons ucciones de la Ac ópolis es aban di e enciadas en o ma, escala y ni el de de alle pa a suge i una cohe encia que e a a la ez imponen e y pin o esca. Su elación con el es o de la ciu- dad e a la signi icación de aspec os an o polí icos como eligiosos. Si el Ágo a e a el luga donde los a enienses lle aban a cabo sus asun os come ciales, si en Pnyx deba ían las cues iones del Es ado, si en A eios Pagos se impa ía jus icia, los bellos edi ici?s de la Ac ópolis es aban siem- p e a la is a pa a eco da les las ele adas aspi aciones a que es aba dedicada su ciudad. La Ac ópolis o ecía la imagen de la ciudad ideal. A a esa los P opyleos signi ica ía el e i o imp e- sionado del espacio de los homb es en el mundo de lo ascenden al. Es e eco ido simbólico que conec aba los alo es de la sociedad o ganizada de A enas con la opog a ía del luga e a ambién de sup ema impo ancia. La ía Pana henea no es aba azada según el sis ema hipodámico de P iene y Mile o o del p opio Pi eo. Es aba azada po el ánsi o del homb e du an e siglos; e a el p opio paisaje, al que una olun ad y una sensibilidad colec i a -XIII- 13 ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 le daban su con igu ación de ini i a. Los ciudadanos a enienses, pa a eco da y conmemo a sus alo es an iguos, pa icipaban en la p ocesión monumen al de Pana henea que seguía la huella de la ía. En el zoo o o del Pa enón se ep oducían es os signi icados. Es a elación en e ciudad y paisaje, en e ciudad y las huellas de su pasado que el u banis a no había sub e ido, sin p ejuicio de hace las mejo as p ác icas necesa ias, es el ema a qui ec ónico y u banís ico de la mayo esca- la que la a qui ec u a, el u banismo y la polí ica clásica nos han legado. His o ia y na u aleza, con- junción a mónica suje a a las no mas uni e sales, lle ada a la p axis lógica. La exp esión del luga y del iempo, de lo pe manen e y de la memo ia, es abajo de conocimien o y an asía, exp esión con enida po la e lexión. La a qui ec u a g iega insis ía en la subo dinación y conse ación de los a que ipos así como en el p oyec o a ís ico del espacio ambien al. La p eocupación po los ipos uncionales más que po los es ilos es u o siemp e a aigada en con icciones de cau ela y cons ucción conse ado a sin que los de alles e inados dejen de hablamos de la o ma pa icula en que se concebía la belleza y se podía alcanza en la a qui ec u a, así como del sen ido de las cualidades o males que en cada edi icio conc e o se es imaban ap opiadas. En la Ac ópolis po p ime a ez se concebía el abajo del a qui ec o como el embellecimien o de la ciu- dad. Las cons ucciones amblemá icas de los emplos y luga es sag ados que a ninguna necesidad p ác- ica co espondían, como ocu i ía con la a qui ec u a eligiosa pos e io , se des inaban an o pa a ma e- 14 ializa el o gullo de los ciudadanos como pa a se i a los dioses. Iden i icados con las epi anías de los dioses y con las po encias na u ales, die on o igen a la unión más pe ec a en e a qui ec u a y na u ale- za. De la na u aleza se ex aían las igu osas leyes ma emá icas de esa a qui ec u a como p oceso me n- al y uni e sal de abs acción. La idea pi agó ica de la o ma en an o que núme o adquie e aquí sen ido. Como en la iloso ía, en la a qui ec u a se es ablecía la supe io idad de la o ma sob e la ma e ia. Un paso más allá se daba al conside a a los edi icios públicos dignos de se a ados del mismo modo que los emplos y se ab ía así la pue a a la concepción de la ciudad bella. La hipó esis de que los a enienses del siglo se dedica on con plena conciencia a ans o ma la ciudad en un ámbi o de la ida i uosa se puede comp oba p ecisamen e en el hecho de cons ui la ciudad bien plani icada. Pa a cada ac i idad había edi icios especialmen e cons uidos pa a cobijada. La escala de los edi icios se adap aba al uso co idiano de los homb es que los u ilizaban. Es a concien- cia del amaño más allá del cual se menguaba la dignidad humana se celeb aba como la no ma a la mode ación que imponía el O áculo de Del os. El elemen o de p udencia y disc eción que ca ac- e izaba la pe cepción del espacio educaba la con emplación en el place es é ico y en iquecía la ida co idiana, que se hacía ag adable y alen aba la au oes ima. E a un mundo humano con aspi- aciones mani ies as de esplendo , con deseos de in e io ización de las cosas y ida en in imidad elegada en la a qui ec u a domés ica. En e la casa y la ciudad se es ablecía una elación de supe- di ación de la p ime a a lo público. - XIV - En G ecia se concibió que el abajo del a qui ec o e a p oyec a ciudades en e as y no sólo edi i- cios pa icula es, y es e ap emio a qui ec ónico, la idea de la a qui ec u a como ámbi o conscien- emen e o denado, se omen aba en el sus a o eó ico de la elabo ación ilosó ica. La iloso ía g iega eía undamen almen e el ámbi o de la ciudad como sis ema de la o ganización de los homb es en sociedad cuya ida eudemónica e a unción de la educación y la gnósis. Las ciudades e lejan el pa ón es é ico y é ico de los ciudadanos, lo que nos hace e lexiona sob e la educación y la clase de cul u a de la sociedad con empo ánea y la polí ica que la di ige. La c isis de la ciudad, la abolición del espacio público son sín omas de una sociedad que se aleja cada ez más del concep o de la pólis y la eudaimonía. Rep esen ación y emancipación La concep ualización de la ciudad mode na iene su o igen en el Renacimien o. Los g andes cam- bios es uc u ales que dan paso de la economía ag ícola a la economía u bana han lle ado a los g andes cambios sociales y cul u ales. Se al e aba en onces la sociedad inculada a la na u aleza y a la ie a. Ce ca de la ie a el homb e enía con ac o con la ma e ia y su comp ensión del mundo e a inmedia a. Recibía su in o mación de los enómenos na u ales, del cielo, la llu ia, la ida de los animales. En la ciudad aho a el homb e se asomb a de las cosas en las que no pa icipa, cuya con igu ación y unción no comp ende. Ó ganos di igen es que dic an no mas, que oman deci- siones, que imponen c i e ios, que pa ocinan y p omue en g andes ob as. Complejidad cada ez 15 mayo que esal a a igu as pensan es de ascendencia an es desconocida. Au o idades como Albe i y como Se lio di án cómo hay que cons ui la ciudad, impond án no mas, c ea án ins- ucción. La ci culación de ideas y la pe pe uación de modelos ha sido du an e la Edad Media un ap endizaje ligado a la expe iencia y la ansmisión di ec a. Los cambios que se in oducen ienen incidencia en el pensa y la ins ucción. La máquina de la ins ucción de aho a es pode osa. Dispone de medios de di usión. La enseñanza de homb e a homb e se media iza po el lib o, el a- ado. La abs acción p og esa cada ez más. C ecen las isu as y se ab e una dis ancia en e iluminados y pueblo, mien as c ece la u be y la sociedad u bana. La u be mul iplica sus ins i uciones, sus ó ganos de gobie no. Se c ea la necesi- dad de ins ui a los ciudadanos en la disciplina de la con i encia y los alo es del pode . El pode polí ico y el pode económico abso be án el pode del pensamien o, lo ins umen aliza án. Machia elli indica á al p íncipe cómo hace que los gobe nados necesi en su gobie no mien as c ean que es su bene ac o . La ciudad end á monumen os que magni iquen la ue za del p íncipe. La ciudad monumen al ins ui á a los ciudadanos a la obediencia y les enseña á a e spe a el pode , a eme la jus icia, a sal a su alma, pe o ambién a sensibiliza sus sen idos en la belleza del a e de la a qui ec u a, en el ocio del place isual, a cul i a su espí i u a a és de las ideas abs ac as y de los concep os ansmi idos en el lenguaje a qui ec ónico. -XV- ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 22 Toda subje i idad se soca a. La expe iencia del espacio exis encial se media iza. El ni el de concien- cia de lo que ya no es p esen e, el eje cicio de la con inuidad, que omen a en cada indi iduo la a- dición, se pie de. La memo ia se sus i uye po in o mación sígnica, inconexa, in e cambiable y e í- me a que en el momen o siguien e o as in o maciones, o as imágenes bo a án. La conexión de la expe iencia sólo es posible en el iempo. La debilidad espacial que hoy expe imen ammos se mani- ies a ambién hacia el iempo. Como pasaje os de un en que con la elocidad de un ayo pasa po las dis in as poblaciones de las que sólo egis a una áb ica, un campamen o o una o e, obje os con que se iden i ica la población, es a abs acción que admi e lo pa cial como ep esen a i o de lo gene- al y el conc e ismo son aspec os complemen a ios del concep o que con unde la i encia espacial como secuencia. Del espacio de la ciudad ex ae agmen os, p epa ados clichés que se escapan de la a iculación dialéc ica del espacio. En es a ope ación men al se undamen a el p oyec o a qui ec- ónico consensuado con el p oyec o polí ico en c ea hi os y eclamos en el desie o u bano. El con o mismo einan e esconde de ás ambién el esen imien o, po que el subconscien e cono- ce la de o mación de la conciencia. El esen imien o es lo con a io de la bondad, del p ocu a el bien, el a e é que se alcanza cul i ando el espí i u. Su o a exp esión es el escep icismo, que se mani ies a como lo écnicamen e imposible: «es imposible hoy impone el o den, plani ica la ciu- dad. Imi emos el con ex o, las in e p e aciones poé icas de los deg adado y lo caó ico, el ealismo sucio, el su ealismo, lo i acional>>. Es as pos u as esquema izadas pa a la a on ación de la eali- dad que sus i uyen la expe iencia y la pos u a c í ica ambién con a es an el miedo a lo desco- nocido y lo incomp ensible. El ciudadano consumido de espacios y ambien es se sien e espaldado po odos los demás eal- men e aislados como él mismo. La o ma na cisis a de se uno sociable y pe enece a un colec i- o o ambien e cuando no se a e de emas co idianos o de con ol de la ealidad es la ob a po excelencia del ego de ipo an iguo, como di ía F eud. La pa adoja es que la educación subje i a se p oduce obje i amen e pe o es incapaz de p oduci la comp ensión obje i a. Es a pa adoja iene su pa angón con o a: la idola ía pa anoica que a an- za en pa alelo con la impe soni icación del mundo. La conciencia alienada no conoce ninguna elación inmedia a con algo po lo que se apega a ep esen aciones. La pos u a es oma algo como dado, como que se en iende. Po es e mo i o las maniob as polí icas, la manipulaciones del pode económico pasan ac í icamen e y se inco po an ácilmen e. No se explican de o a mane a ope a- ciones cul u almen e acías, decisiones polí icas ole adas y admi idas, que a ec an al pa imonio, al espacio público, al medio ambien e, lo más inmedia o, i al y sensible. Lo i acional pa ece que dis u a de c ecien e simpa ía. El amo hacia lo na u al ha degene ado y la desp eocupación po el alma que puede p oyec a exigencias espi i uales se con ie e en ba bá- icamen e an iilec ual. Y ese es ado de cul u a pa ológica que a ec a a oda la sociedad se ep o- duce obje i amen e, con medios que man ienen la es e a de la conciencia impo en e. -XXII- Hablamos así con inuamen e de cul u a como hablamos de la pólis an e su endencia a la disolu- ción y las ele amos en alo es que es án sepa ados de la sociedad. Pe o el espí i u depende de las condiciones eales de la ida y no se puede sepa a de su o igen o de lo que en é minos a is o é- licos es la na u aleza de las cosas ni con e i se en un medio. Su au onomía no cons i uye sólo su alsedad, sino ambién su e dad. El espí i u no se iden i ica comple amen e con la sociedad, con la inmedia a adap ación a sus demandas. ~ 1~ BIBLIOGRAFÍA ' u' Pla ón, Po/i ía, Ed. Papy os. A enas. A is ó eles, Polí ica, Ed. Papy os, A enas. A is ó eles, É ica. Ed. Papy os, A enas. . ~ : ; ~ o, "' .Pí 1 ¡j A; '. o o '1"1'. 1 o- . 9R Jean-Jacques Rousseau, << El ocio supe luo», de la ca a a D" Alembe , La cul u a de los medio s, Ed. Alejand ía, A enas. M.l. Finley (ed.), El legado de G ecia, G upo edi o ial G ijalbo. Ba celona. 1989. Theodo W. Ado no. Theo ie de Halbbidung (de la aducción en g iego), Ed. Alejand ía, A ena s, 1989. Jean Baud illa d, Cul u a y simulac o. Ed. Kai ós, Ba celona. 1978. -XXIII- 23 ASTRAGALO,07(1997)ISSN 1134-3672 Albín B uno sky, pin u a, 1972. - XX IV -