LAS
IDEAS:
SU
POLÍTICA
Y
SU
HISTORIA
M.11/ icul u alisJJ10.
J)e/
ideal
a la
ins i 11cionali
' lción
Mul icul u alidad
y
he menéu ica.
Cha les
Taylo
de
nue o
Ca los B . Gu ié ez
Uni e sidad de los Andes
Diez
años
de
mul icul u alismo
Bogo á. eb e o de
2000
Mucha agua
ha
co ido bajo odos
los
puen es en es os diez años
desde
que
apa e-
ció
la
polí ica del econocimien o. Aho a
de
epen e
un
oscu o pano ama an i-
e o is a ci cunda
al
mundo,
y
los
ien os soplan a
a o
del
ecelo
policíaco mun-
dial en e a
lo
cul u al,
lo
é nico y
lo
eligioso. Es e pano ama es á a
ono
con
la
imagen de esca nio de
la
azón
que
no
pocos malque ien es se
han
hecho
del
"mul-
icul u alismo", como
si
el
ol e sob e
el
ema de
la
pe enencia
cul u al
y
del
eco-
nocimien o de su
impo ancia
uese
ya
sus ancialismo ca e nícola y
conju o
de obs-
cu as inmedia eces
en
un
mundo
de
suje os ligh , libe ados pa a siemp e de odo
ínculo
no
con ac ual.
Po
lle a le
la
con a ia a algunos
dogmas
de
la
mode nidad
el
mul icul u alismo ha
sido
apuleado
como
pé ido
in en o
de
e- ibal
iza
a las so-
ciedades abie as que
han
llegado
a alcanza un g ado ela i amen e al o
de
in eg a-
ción
bajo democ acias plu alis as.
La
c í ica es concilian e, eso sí,
con
el
mul icul u-
alismo "bueno", bueno
en
la
medida
en
que se aslapa
con
el
esquema plu alis a
libe al y con sus log os.
Al
muJ icuJ u alismo
en
gene al, po
el
con a io, se
le
ha
enido iendo
como
an í esis del plu alismo in eg ado , ya que, como la supues a áb ica
de
secesión
que es, busca ía an e
odo
desmemb a
lo
que
la
anónima me ópolis
mode na
mal
que
bien
log ó,
azuzando y mul iplicando di e encias
que
se encon aban
en
ancas
ías
de
ex inción
con
el
p og esi o desencan amien o
del
mundo.
Así,
lo
que
busca
el
p oyec o mul icuJ u alis a
con
la
ein ención
de
iden idades a i iciosamen e
e
-
o zadas se ía in e i
el
umbo del p og eso, que ha hecho posible que
los
indi i-
duos diluyan sus pe enenci
as
en
asociaciones olun a ias que a enúan
las
iejas
iden idades y
les
hacen, aho a sí, au ónomos.
En
su obsesión de di e si icación el
mul icuJ u alismo,
además
de
malo,
esul a se
ma icida,
ya
que
desbo da y e ode la
4 A auca ia
N o.
7
sus ancia nu icia que
le
ha
hecho posible:
el
plu alismo, que,
como
es
sabido, de-
cla a ap ecia
la
di e sidad
pe o
la
con iene.
Tan
desolado as y exec ables imágenes ol idan que
el
mul icul u alismo
es-
ponde
en
buena
medida
a
ue es
limi aciones
de
la
eo ía
libe al
en
lo
que
concie ne
al
hecho
social
e his ó ico
de
la
cul u a, po
una
pa e, y a
la
disc iminación secula
de
mino ías cul u ales
en
países
de
adiciones muy democ á icas,
ligada
es echa-
men e
a
la
ca encia sis emá ica
de
polí icas
de
in eg ación, po
la
o a.
Se
ol ida
am-
bién que an o en paises
del
no e como del su se die on y se siguen dando ci -
cuns ancias que
ame i an
discu i
la
p io idad
mo al
y ju ídica,
así
sea
ansi o ia, de
la
comunidad sob e
los
de echos indi iduales clásicos.
A "la polí ica
del
econocimien o"
de
Taylo ,
jun o con
la
p opues a
de
una
"ciudadanía di e enciada"
de
Kymlicka,
se
las
ha
llegado a si ua
en
el
pe íodo ju á-
sico po ep esen a "pasos eg esi os mas odón icos" de
la
ley
al
a bi io', que
con a iniendo
el
p incipio
libe al
undamen al
de
de echos
iguales
pa a
ciudadanos
iguales, con ie e a
la
igual
inclusi idad
en
desigual segmen ación.
El
Es ado
que
dcJa
de
se ciego a
las
di e encias pa a ol e se sensible a ellas disc imina pa a
di-
e encia ,
log ando
así
exac amen e
lo
opues o
de
lo que
busca
la
"acción a i ma i-
a",
que
disc imina
pa a
iguala .
En
lo
que a inmig an es se e ie e de ini i amen e se acaba on los e ozos.
Pues o
que
el
mul icul u alismo desmemb ado
aboga
po que se
man enga
in ac a
la
iden idad de los ex anje os inmig an es, es muy al a
la
posibilidad
de
que és os
echacen p incipios básicos
del
Es ado que
los
acoge y en en
en
con lic o con él,
has a
con onna
a de
o emp ano
una
especie
de
quin a
columna
de
la
que
hay que
cuida
al
país
an i ión.
La
espues a
es d ás ica y
en
blanco y
neg o.
La
in eg ación
se
"concede"
sólo
a condición
de
que
los
inmig an es acep en
las
eglas
del juego
democ á ico y
las
conside en
deseables.
Si
no, no.
El
"pa io ismo cons i ucional" se
ha
uel o obliga o io y equisi o
de
inmig ación. ·
Pe o, desde luego,
odo
n?
ha
sido en ano.
De
nue o, como
en
la
polémica
p eceden e
con
el
comuni a ismo,
el
libe alismo
ha
asimilado y se
ha
en iquecido.
Ya
en
su éplica a
la
polí ica del econocimien o Habe mas plan eó "la ine i able
im-
p egnación é ica de oda comunidad de de ccho"2, y habló
de
"de echos de
memb ecia cul u al"
de
indi iduos que
son
"pun os nodales de
una
malla
adsc ip-
i a de
cu
l u as y legados, de nexos expe ienciales y i ales compa idos in e -
Gio anni Sa o i, La sociedad mul iémica. Plu alismo,
mul1ic11l u alismo
y
ex1 a11je os.
Mad id, 2001, pág. 103.
2.
Jü gcn Habe mas,
A11e ke11nu11g. kiimp e
im
demok a ische11
Recl11ss1001,
en: Cha les
TQylo Mul ikul u alismus und die
Poli il.:
de
A11e l.:ennung.
Fischc , F ank ü am
Main
1993,
pág. 168.
Mul icul u alidad y he menéu ica 5
subje i amen e"3;
él
echazó, eso sí,
la
posibilidad de una ga an ía es a al
que
ase-
gu ase
la
subsis encia
de
cul u as, po que "p i a ía a quienes pe enecen a
ellas
de
la
libe ad
de
deci sí o
no,
libe ad hoy imp escindible
pa a
posee y conse a una
he encia
cul u al''"'.
Pod íamos deci que mul icul u alidad
queda
hoy
en
pie
como
el
ideal
de
econoce
las
di e encias sin abdica
de
la
igualdad; que
el
de echo a las
di e encias cul u ales
no
puede p escindi
del
de echo a se
iguales,
ya
que
la
igual-
dad de opo unidades es condición pa a ga an iza
la
posibilidad
de
se di e en e.
Queda en pie
la
imp escindibilidad
del
econocimien o,
po que
pa a
pode escoge
y cul i a
lo
que
uno
quie a hace es necesa io que los
o os
le
econozcan a
uno
ese
pode Y queda en pie
el
hecho de que
el
p oceso de in emacionali7.ación o globa-
lización que i imos ha desencadenado
una
dinámica den o de
la
cual las ca ego-
ías é nico-cul u ales y eligiosas ganan eno ada impo ancia: asis imos hoy al en
en amicn o
no
mediado
de
me cados y écnicas, social y cul u almen e neu os,
con cul u as, cada ez
más
cons eñidas a de ende iden idades amenazadas po
ílujos económicos que escapan a cua
lqui
e con ol polí icos. Aunque
hay
que
ad-
e i que p o es as
de
di e en e p o eniencia con a
las
injus icias
del
sis ema eco-
nómico globalizado ienden a se au omá icamen e asimiladas
al
ac i ismo mul-
icul u a,I cuando no a es a agemas undamen alis as.
La
usión
de
ho izon es
Ocupémonos aho a
de
la
polí ica
del
econocimien o, que
en
la
pa e culmi-
nan e
de
su
a gumen ación
se
emi e a la noción de " usión
de
ho izon es". Con ella
alude Gadame a
un
enómeno que odos conocemos
de
nues o a o con
lo
his ó-
ico y de
la
p ác ica
del
diálogo.
La
exis encia humana se
da
siemp e en una si uación de e minada,
en
una
posición que condiciona las posibilidades de e ; así nues a comp ensión se des-
pliega o iginalmen e
ambién
en
el
ho izon e de
la
espec i a
si uación.
En
o as épo-
cas, más ecien emen e en
el
oman icismo, se c eyó que pa a comp ende algún
hecho o ex o his ó ico eníamos que abandona nues o ho izon e y emon amos
sob e
el
iempo pa a accede
al
ho izon e p opio del ema his ó ico
en
cues ión.
El
desplaza se a ese ho izon e pa icula en
el
pasado eque ía
de
una
buena dosis de
empalia que
le
pe mi ie a
al
espí i u
de
quien buscaba comp ende zambulli se, po
3. op. ci ., pág. 169.
4.
op. ci ., pág. 174.
S.
Alaín Tou aine, Qué es
u110
sociedad m11/1icul u al (en: Cla es de Ra16n P ác ica 56,
1995), págs. 16-17.
6 A auca ia
N o.
7
así deci lo, en el espí i u del hé oe o del
au o
del
ex o,
y allí en iden i icación di-
inan e cap a de mane a inmedia a el sen ido o iginal
de
la ges a o del poema
de
que
se
a aba.
Se
asumía pues que las si uaciones
enían
ho izon es ce ados y que
comp ende consis ía en sal a de un ho izon e a o o desconociendo po
comple o
las consecuencias del anscu so del iempo en
el
ejido mismo
de
la
his o ia.
El
his-
o icismo del siglo XIX e o zó semejan e concepción
con
Ja
exigencia de
que
odo
hecho his ó ico uese abo dado en é minos de
su
p opia
época.
Gadame cap ó la doble des igu ación del conocimien o his ó ico que
impe ó
has a bien en ado el siglo pasado:
ni
hay ho izon es ígidos, ce ados en
sí,
ni
po-
demos sal a
po
sob e
el
iempo igno ando los e ec os eales del ob a de
la
his o-
ia. "Gana
w1
ho izon e", dice él, "quie e deci siemp e ap ende a e más
allá
de
lo
ce cano y de lo muy ce cano, no desa ende lo, sino p ecisamen e e lo
mejo
in e-
g ándolo en un odo más g ande y en pa ones más co ec os"6•
El
ho izon e
de
la
expe iencia humana es á siemp e en mo imien o y
se
expande de con inuo impulsa-
do
po
el gana conciencia de que las
cosas
no e an
como
c eíamos, de que
lo
o o
o nue o de un ex o o de una opinión es supe io a nues os p ejuicios, es deci , a lo
que p e iamen e hemos juzgado. Po eso "igual que cada indi iduo no es
nunca
un
indi iduo sol ica io po que es á siemp e en endiéndose
con
o os, del mismo
modo
el ho izon e ce ado
que
ce ca ía a las cul u as
es
una abs acción. La
mo ilidad
his ó ica
de
la exis encia humana es iba p ecisamen e
en
que no hay una
incula-
ción absolu a a una de e minada posición, y en es e sen ido ampoco hay
ho izon
-
es ce ados.
El
ho izon e
es
más bien
algo
en lo
que
hacemos nues o
camino
y
que hace el camino con noso os"7•
Además, cuando nos ol emos hacia un hecho his ó ico pa a comp ende lo
no nos opamos con un acío empo al
que
nos sepa a
de
él en su aislamien o, sino
con
oda una se ie de ecepciones, in e p e aciones y e e encias que nos inculan
a él, y a
lo
la go de la cual
se
expanden nues o ho izon e y el del hecho his ó ico
has a
que
se
alcanzan, aslapan y
se
unden en un ho izon e amplio que les
aba ca
a los
dos
y a la adición que les media.
En
el ondo
no
hay ho izon es es ancos y
aislados, sino una p odigiosa can idad
de
ho izon es
en
mo imien o de odos
los
hechos y de quienes los comp enden;
" odos
ellos jun os o man ese g an ho izon-
e
que
se
mue e
po
sí mismo y
que
odea
la
p o undidad
his ó ica de
nues a
au oconciencia más allá de las on e as del p esen e"8•
Se
ha
ce
así e iden e
que
el
iempo lejos de
se
un oso que sepa a y aleja,
"es
la base del acon ece en
que
se
6. llnns-Geo g Gadame , Ve dad y Mé odo, Salamanca 1977, p. 375
7. op. ci ., págs. 374-375.
8. op. CÍI., pág. 375.
Mul icullu alidad y he menéu ica 7
a aiga la comp ensión p esen e"9, Po eso
la
dis ancia
en
el
iempo es
una
dimen-
sión p oduc i a de la comp ensión que
pe mi e
la
decan ación del au én ico
sen ido
de
un ex o o
de
una
ob a
de a e
en
un
p oceso
in e minable de
ampliación;
esa
dis ancia deja
que
mue an p ejuicios
de
índole
pa icula y que su jan los
que
posi-
bili en
una
mejo comp ensión
10
•
El
o o elemen o
que
con luye
en
la de e minación de la noción de
" usión
de
ho izon es"
es
la concepción gadame iana
de
la
comp ensión a la mane a
de
un
diá-
logo pla ónico. Quienes con sus
di
e en cs
opiniones
o pun os pe sonales
de
is a
pa icipaban en él, lo hacían o ien ados
po
algo
que
in e esaba en común;
el
des-
pliegue del diálogo
en
la dialéc ica de
p egun a
y espues a no es sino
el
despliegue
de una comunidad o igina ia, de la cual los in e locu o es no e an
al
comienzo
su i-
cien emen e concien es. Pa a en a al
diálogo
hay
desde luego que es a
dispues o
a que los o os pa1 icipan es engan azón,
es
deci , a econoce les no
sólo
como
a
iguales,
sino
como
a de en ado es de
posibles
a gumen os supe io es a los
nues-
os. El diálogo
se
desen uel e
en
su
inicio
como
in e cambio de opiniones, y a
supe ando peculia idades y nociones p e ias
de
los in e locu o es, quienes
al
eco-
noce inalmen e sus lími es se ab en a una
comunidad
supe io y con ello a
Ja
con-
inuidad de las adiciones y
de
la his o ia.
En
el diálogo sucede así algo a
aíz
de
lo
cual los in e locu o es
se
ans o man, dejan
de
se
los mismos
que
e an
al
comien-
zo
, pues al ascende a la azón
que
es común
son
ellos más po pa icipa
en
ella.
P o is os de Jos an e io es elemen os
de
comp ensión ol amos a Taylo . El
nos p esen a la his o ia
de
la iden idad
en
la
época
mode na
como
un con apun eo
en e el concep o
de
dignidad como calidad
de
odo se humano que, si bien
al
p e-
supone la au onomía
de
la pe sona apun a
hacia
la indi idualidad, en su uni e sa-
lidad no obs an e
se
enca ga
de
que
oda
e e encia
a la pa icula idad
sea
is a
como disc iminación,
po
una pa e; y el ideal
de
au en icidad su gido en el
oman-
icismo,
po
o a
pa e,
que
con
su
én asis
en
la
di e encia alien a la
exigencia
del
econocimien o de la pa icula idad incon undible
de
odo indi iduo y de odo g u-
po. Es e econocimien o esul ó se al amen e p oblemá ico, ya
que
no podía
con-
a con el econocimien o uni e sal del que
había
gozado la iden idad
socialmen e
sancionada en la época eudal. Taylo , uno de los g andes conocedo es de la iloso-
ia
de
Hegel que aún quedan, conoce muy bien la p oblemá ica del econocimien o
y sabe
que
la dialéc ica del amo y el sie o es
una
e sión p o unda de la undación
de la mode na sociedad eu opea. Y sabe ambién
que
el momen o que i imos,
en
el
que
" odas las sociedades se oman cada ez más mul icul u ales y a la
ez
se
uel-
9. H: ns-Gco g Gadame ,
Ve dad
y Mé odo
11
, Salamanca 1992, pdg. 68.
1 O.
op
.
ci
., págs. 68-69.
8 A auca ia
N o.
7
en más po osas"
11
, es deci , más abie as a
la
mig ación mul inacional y
con
un
g an núme o
de
sus miemb os lle ando la ida
de
la diáspo a
cuyo
cen o es á
en
o a pa e, es
ambién
un
momen o
especial
de
concien ización
de
que
la
iden idad
es
un
cons uc o social y
de
que
a
los
se es humanos
los
o ma
el
econocimien o.
De
ah(
que con mi as
al
cabal
y
eal
econocimien o de
ocios
lo
que
cuen a
hoy,
más
que
la
ole ancia po pa e
de
los
g upos dominan es y que
la
supe i encia
de
los
g upos dominados, es
la
exigencia explíci a de "que odos econozcamos
el
igual alo de las di e en es cul u as"
12
•
Taylo
llama
a es a exigencia "suposición", y '-suposición
inicial"
po consi-
de a que es
la
exigencia
que
es á
en
la
base de odas
las
ei indicaciones
po
las
que luchan
los
g upos cul u ales
aún
no
cabalmen e econocidosu.
Luego
la
e o -
mula como "hipó esis inicial"
en
los
énninos siguien es: " odas
las
cul u as que
han animado a sociedades en e as du an e algún pe íodo
de
iempo
ienen algo
impo an e que deci a odos
los
se es humanos"
14
• Más
que
una
hipó esis en
el
sen ido eó ico-cien í ico
de
la
palab a,
se
a a aquí, como
el
mismo
Taylo
lo dice,
de
"la disposición pa a ab imos
al
es udio cul u al compa a i o"1
s,
de
"la ac i ud
que adop amos
al
emp ende
el
es udio de
los
o os"16• Cuando
m en amos
en en-
de algo "in en amos que se
haga
ale
el
de echo de
lo
que
el
o o
dice"
11
, nos dice
la
l
lem1enéu ica;
quien
busca
comp ende
no
puede en ega se
desde
el
p incipio al
a1.a
de
sus
opiniones
p e ias
e igno a
la
opinión
del
ex o:
"el
que
quie e
comp en-
de
un
ex o
iene que es a
en
p incipio dispues o a deja se deci
algo
po
él"18•
"La
ape u a
hacia
el
o o
implica
el
econocimien o
de
que debo es a
dispues o
a deja
ale
en
mí
algo con a
mí,
aunque
no
huya
ningún
o o que
lo
aya
a hace ale
con a
mi"
19
• Cla o es á que noso os abo damos las cul u as que buscamos com-
p ende desde nues as expec a i as
de
sen ido, expec a i as
que
se
nu en
de nues-
a
elación p eceden e
con
el
asun o y que
no
son
únicamen e subje i as, pues se
dc em inan
ambién
desde
la
comunidad que
nos
une
con
adiciones:<.1.
El
que quie-
e
comp ende algo ealiza siemp e
un
p oyec a
que
iene
que
i
siendo
cons an e-
11. Cha les Taylo , El
11111l ic11/1u alismo
y "la polí ica del
eco11ocimle1110
".
México,
1992, pdg. 93.
12.
op.
ci1.,
págs. 94-95.
13.
op. ci ., pág. 97.
14. op. ci ., pág. 98.
15. op. ci ., pág. 07.
16 op. ci ., pág. 106.
17
G:id:ime , op. ci ., pág.
36
.
18. op. ci ., pág. 335.
19, op. ci ., pág. 438.
20. op, ci ., pág. 363.
Mul icullu alidad y he menéu ica 9
men e e isado con o me
se
a anza en la
pene ación
del sen ido, pues
es á
ex-
pues o a e o es
de
opiniones p e ias que no
se
comp ueban en las cosas
mismas.
La comp ensión sólo alcanza sus genuinas posibilidades cuando las an icipaciones
y opiniones p e ias
se
con alidan po no
se
a bi a ias.
En
el caso de que en ablemos
un
diál
ogo
con
una cul u a pa a en ende la hay
an icipaciones de sen ido dadas ya po el
simple
hecho de que odos noso os pa -
icipamos en la cul u a y
de
la
cul u a.
Gadame
de ine bellamen e
la
cul u a
como
"el ámbi o de odo aquello que
se
ac ecien a
cuando
lo
compa imos"
21
•
Taylo
y
Gadame compa en una isión de
la
cul u a
cen ada
en omo
al
concep o
hege-
liano de o mación (Bildung).
El
homb e es
el
único
se i o que po no es a limi a-
do a
la
segu a codi icación
de
lo
ins in i o
iene
que
onna se a sí mismo; él
no
es
po na u aleza
lo
que debe se , po eso necesi a
de
o mación.
En
es a a ea
de
o -
ma se a si mismo adica su especí ica dignidad:
el
homb e iene que cul i a se.
Ya
en
el abajo
se
dis ancia de consumi las cosas, y
en
luga de ello
las
ans onna,
les
da
su
o1ma,
la o ma del homb e.
Fom1a11do
las
cosas
la conciencia se a onnando a
sí misma, a acend ando
un
sen ido de sí
misma
a pa i de la ce eza de su
capaci-
dad ans o mado a de la ealidad;
la
esencia
de
la o mación
no
es en onces
au o-
enajenación, sino el cons an e ol e a sí misma
de
la conciencia a pa i de lo o o.
Y oda onnación eó ica no es sino con inuación
de
ese
p oceso gene al de
i
ha-
ciendo pa e del p opio se la iqueza del mundo
que
nos lega
la
his o ia. De
ahí
que
o mación sea ambién
la
capacidad de pode
pensa
los pun os de is a de o os; es
ca ac e ís ico del homb e cul o, es deci del
homb e
o mado, el sabe algo
de
la
pa icula idad de sus p opias expe iencias, y
cap a
el pelig o de gene aliza
que
se
desp ende
de
esa pa icula idad.
Siendo odas las cul u as conc eciones his ó icas
de
o mación,
no
eo
po
qué no
se
pueda supone de ellas que engan
"algo
impo an e que deci a
odos
los se es humanos", o que "casi cie amen e
deban
ene algo que me ece
nues a
admi ación y nues o espe o, aun si és e se
acompaña
de
lo
mucho que
debemos
abo ece y eehaza ''
22
, pues es o es lo que pa a Taylo signi ica en úl ima ins ancia
la p e ensión de igual alo . El
se
niega o undamen e a pasa
de
la
suposición a
"inau én icos y pe en o ios juicios de alo iguali a io", aplicables a odas las
c ea
-
ciones y a odas las cul u as, pues
sabe
que
con
ese paso
se
hab ían sen ado las
bases pa a una homogeneización uni e salizan e.
Al
a anza en es udios cul u ales
compa a i os y
al
cabo de muchas usiones de ho izon es llega emos a en e e la
limi ación de las ap eciaciones y c i e ios que nos e an amilia es, y dispond emos
21. Gadame , Lob de Theo ie, F ankíu am Main 1983, pág.
15.
22. Taylo , op.
cil.
pág.!
06.
10
A auca ia
N o.
7
de
e e encias no ma i as
más
amplias (" usiones no ma i as").
lejos
siemp e del
"ho izon e úl imo desde
el
cual
se
haga
e iden e el alo ela i o
de
las
di e en es
cul u as"" · La iloso ía he menéu ica insis e
en
la
imposibilidad
de
je a quiza
las
comp esiones; "bas a ía deci que cuando
se
comp ende, se comp ende de un
modo
di e en e"
2
4,
como
lo
a i ma
Gadame .
No
hay
un
pun o
desde
el
cual
hable
la
azón
. Y "quien
habla
en
nomb e
de
la
azón
se
con adice a
sí
mismo
ya
que lo
azo-
nable es sabe de
las
limi aciones
del
a isbo p opio y se po
lo
an o
capaz de
un
mejo a isbo, cualquie a que sea su p o eniencia"25• Po
lo
demás,
si
de los se es
humanos se dice que engan odos
una
misma dignidad y
al
mismo
iempo sean al-
amen e di e en es
el
uno
del
o o,
no
hab ía
azón
que impidie a
pensa
una misma
dignidad
pa a
la
muy
amplia
gama
de
las
cul u as sin que es o
conlle e
una uni e -
salización
ni elado a,
necesa iamen e
e nocen is a, como
la
que
c i ica
León
Oli é26.
Con su suposición Taylo
no
es á c eando la posibilidad
del
diálogo en e
cul u as, pues
en
la
mo ilidad
de
sus ho izon es his ó icos
han
es ado
siemp e
en
diálogo, ap endiendo po
así
deci lo unas
de
o as. Lejos de se en elequias pu as,
incon aminadas y au á quicas,
son
las
cul u as o ganismos in c ac uan es, al amen-
e
lexibles.
Lo
no mal es
Ja
ecip oca ap opiación y el con lic o en e cul u as que
se in e pcne an y se hallan
en
ans o mación con inua.
Sin
ol ida
que
hoy i i-
mos
en
sociedades mul i-, plu i- o
1n e cul u ales
de e minadas
no
sólo
po di e en-
e
s legados cul u ales, sino ambién
po
las mane as desiguales
en
que
ellos
se
en-
emezclan.
En
es e con ex o, y espec o a
la
elación
de
la
p opia cul u a
con
o as cul u-
as,
alga
Ja
e e encia a
un
ensayo
de
Taylo
de
1981
i ulado
Co111p e11sió11
y e no-
ce11 icidad,
en
el
cual expone y de iende
una
concepción in e p e a i a
de
las cien-
cias sociales, pa a
la
cual empica
en
el
ex o o iginal en inglés
el
e bo alemán
e s el en
a
la
mane a de
Max
Webe .
Ya
en
el
amoso
abajo In e p e ación y las
ciencias humanas, Taylo había op ado diez
años
a ás po
las
"ciencias he menéu-
icas
del
homb e", ciencias
que
lejos
de
es a
lib es
de
alo ación
son
más
bien cien-
cias mo ales
ya
que
la
comp ensión se a aiga
en
nues as au o-de iniciones y con
ello
en
lo
que
somos2
7•
La
nue a concepción in e p e a i a
se
opone
an o
al
modelo
23. op. ci ., pág. 107.
24. Gadame , Ve dad y Mé1odo, ci .,
pág.
367.
25. Gadame , Übe die Machi de
Ve 11u11 l,
en: Lob de Theo ie, F ank u /M, 1983, pág.
65. 26. León Oli é, Mu/1icul u a/ismo·
11i
1111i e salismo,
ni ela i ismo (en: Homenaje a Fe -
11ando
Salme ón. Filoso ia mo al.
edu
cación e his o ia), León Oli é y Luis Villo o
(eds.),
México 1996, págs. 135-138.
27. Cha les Taylo ,
/n e p e a ion
and
i e
sciences
o
man
(en:
Philos
o
phy
a11d
he
human sciences), Camb idge, 1985. pág. 57 .
Mul icul u alidad y he menéu ica
11
de
la
ciencia
na u al
como
a
un
modelo
que pod íamos
llama
his o icis a,
que exige
explica oda cul u a o sociedad
en
sus p opios é minos,
con
lo
cual
oda e sión
que una cul u a
enga
de
sí
misma
esul a
inmejo able e
inco egible.
La
nue a con-
cepción, es
lo
que
que emos
des aca ,
in e elaciona
el
comp ende
o a cul u a con
la
au o-comp ensión
de
quien
la
comp ende; ella iene
el
mé i o
de
pode
explica
cómo es que
el
comp ende
o as
sociedades nos a anca
del
e nocen ismo y cam-
bia
la
comp ensión
que
enemos
de
noso os
mismos,
mien as
que,
al
con a io, "no
podemos comp ende o a sociedad has a que no nos
hayamos
comp endido mejo
a noso os mismos"
28
•
Es e
ema
ame i a oda
una
expo
s
ición.
La
insepa abilidad
de
la
comp ensión
de
lo
p opio y
de
la
comp ensión
de
lo
ajeno.
Y jus o
en
medio
el
ema
de
la
aduc-
ción,
enómeno
po
odos
conocido que
nos
mues a
cómo
lo
ajeno
puede
mos a -
se
en
lo
p opio.
Las
aducciones que p e enden se ayudas de comp ensión dejan
la
mayo ía de
las
eces
una
imp esión
de
supe icialidad;
el
pa ón po
el
que
se
guían es
la
mediania
del
lenguaje
co ien e, y a eces
un
ocabula io
que
di icul a
la
comp ensión
del
ex o
o iginal,
pues
ae
al
habla algo
que
no
puede
habla
así des-
de
el
o iginal.
¿Qué
deci
de
la
aducción que, o ien ada
lingüís icamen e
po el o i-
ginal,
le
man iene a és e su ex añeza y puede e mina ensanchando
las
posibilida-
des de
la
lengua p opia y ab iendo mane as de deci y
de
pensa que an es
no
ha-
bía? Es á ambién
el
caso
de
los
ex os poé icos que no comunican
ni
pa icipan
nada que se
pueda
asi independien emen e de la o ma
del
lenguaje.
El
que en a
en
ex os
que
a iculan
un
mundo dis in o
pone
a p ueba su ma-
ne a
de
pensa y sus p opias expe iencias
en
un espacio
que
a pesa
de
se ex año
esul a accesible
en
aducción a
la
mane a
de
pensa y a
las
expe iencias p opias.
Aquí
el
mos a se de
lo
ex año
en
lo
p opio hace explíci o a és e.
Al
desplaza
el
comp ende
hacia
lo
ex año
sale a eluci
cómo
es que
uno
puede
y
quie e
comp en-
de
el
mundo
p opio,
no
en
la
e lexión que nos man iene encadenados a
lo
p opio,
sino de mane a
inmedia a
en
la
expe iencia misma
del
comp ende :
pues
al
con igu-
a se
en
lo
ex año
un
espacio
de
la
p opia ida y
al
hace se
p esen e
el
mundo
ajeno
en
el
p opio,
el
mundo
que
es
siemp e
unión
de lo p opio y
lo
ajeno se hace ale
cabalmen e. Es o es
cie o
no
sólo
de aducciones li e a ias, ya
que
ambién
se pue-
de aduci
en
el
ámbi o
de
la
a qui ec u a,
po
ejemplo,
en
el
que
cons ucciones en
es ilo ex anje o
pueden
p opone se hace ale una cie a comp ensión
de
la
ida,
o
en
el
ámbi o
del
pensan1ien o,
como es
el
caso de Nie zsche esc ibiendo
en
el gé-
ne o
del
mo alismo ancés;
no
es que aquí un pensado alemán es é in luenciado
po anceses, o que un ilóso o ins umen alice a una
o ma
li e a ia, sino que el
28. Cha les Taylo ,
Unde s a11dill
g
a11d
e1/111oce11 ici y
{en: Pliilosopliy and lie human
sciences), op. ci ., pág. 129.