scieee Open visual document viewer

Multiculturalidad y Hermenéutica. Charles Taylor de nuevo

Gutiérrez, Carlos B.

Full text

LAS IDEAS: SU POLÍTICA Y SU HISTORIA M.11/ icul u alisJJ10. J)e/ ideal a la ins i 11cionali ' lción Mul icul u alidad y he menéu ica. Cha les Taylo de nue o Ca los B . Gu ié ez Uni e sidad de los Andes Diez años de mul icul u alismo Bogo á. eb e o de 2000 Mucha agua ha co ido bajo odos los puen es en es os diez años desde que apa e- ció la polí ica del econocimien o. Aho a de epen e un oscu o pano ama an i- e o is a ci cunda al mundo, y los ien os soplan a a o del ecelo policíaco mun- dial en e a lo cul u al, lo é nico y lo eligioso. Es e pano ama es á a ono con la imagen de esca nio de la azón que no pocos malque ien es se han hecho del "mul- icul u alismo", como si el ol e sob e el ema de la pe enencia cul u al y del eco- nocimien o de su impo ancia uese ya sus ancialismo ca e nícola y conju o de obs- cu as inmedia eces en un mundo de suje os ligh , libe ados pa a siemp e de odo ínculo no con ac ual. Po lle a le la con a ia a algunos dogmas de la mode nidad el mul icul u alismo ha sido apuleado como pé ido in en o de e- ibal iza a las so- ciedades abie as que han llegado a alcanza un g ado ela i amen e al o de in eg a- ción bajo democ acias plu alis as. La c í ica es concilian e, eso sí, con el mul icul u- alismo "bueno", bueno en la medida en que se aslapa con el esquema plu alis a libe al y con sus log os. Al muJ icuJ u alismo en gene al, po el con a io, se le ha enido iendo como an í esis del plu alismo in eg ado , ya que, como la supues a áb ica de secesión que es, busca ía an e odo desmemb a lo que la anónima me ópolis mode na mal que bien log ó, azuzando y mul iplicando di e encias que se encon aban en ancas ías de ex inción con el p og esi o desencan amien o del mundo. Así, lo que busca el p oyec o mul icuJ u alis a con la ein ención de iden idades a i iciosamen e e - o zadas se ía in e i el umbo del p og eso, que ha hecho posible que los indi i- duos diluyan sus pe enenci as en asociaciones olun a ias que a enúan las iejas iden idades y les hacen, aho a sí, au ónomos. En su obsesión de di e si icación el mul icuJ u alismo, además de malo, esul a se ma icida, ya que desbo da y e ode la 4 A auca ia N o. 7 sus ancia nu icia que le ha hecho posible: el plu alismo, que, como es sabido, de- cla a ap ecia la di e sidad pe o la con iene. Tan desolado as y exec ables imágenes ol idan que el mul icul u alismo es- ponde en buena medida a ue es limi aciones de la eo ía libe al en lo que concie ne al hecho social e his ó ico de la cul u a, po una pa e, y a la disc iminación secula de mino ías cul u ales en países de adiciones muy democ á icas, ligada es echa- men e a la ca encia sis emá ica de polí icas de in eg ación, po la o a. Se ol ida am- bién que an o en paises del no e como del su se die on y se siguen dando ci - cuns ancias que ame i an discu i la p io idad mo al y ju ídica, así sea ansi o ia, de la comunidad sob e los de echos indi iduales clásicos. A "la polí ica del econocimien o" de Taylo , jun o con la p opues a de una "ciudadanía di e enciada" de Kymlicka, se las ha llegado a si ua en el pe íodo ju á- sico po ep esen a "pasos eg esi os mas odón icos" de la ley al a bi io', que con a iniendo el p incipio libe al undamen al de de echos iguales pa a ciudadanos iguales, con ie e a la igual inclusi idad en desigual segmen ación. El Es ado que dcJa de se ciego a las di e encias pa a ol e se sensible a ellas disc imina pa a di- e encia , log ando así exac amen e lo opues o de lo que busca la "acción a i ma i- a", que disc imina pa a iguala . En lo que a inmig an es se e ie e de ini i amen e se acaba on los e ozos. Pues o que el mul icul u alismo desmemb ado aboga po que se man enga in ac a la iden idad de los ex anje os inmig an es, es muy al a la posibilidad de que és os echacen p incipios básicos del Es ado que los acoge y en en en con lic o con él, has a con onna a de o emp ano una especie de quin a columna de la que hay que cuida al país an i ión. La espues a es d ás ica y en blanco y neg o. La in eg ación se "concede" sólo a condición de que los inmig an es acep en las eglas del juego democ á ico y las conside en deseables. Si no, no. El "pa io ismo cons i ucional" se ha uel o obliga o io y equisi o de inmig ación. · Pe o, desde luego, odo n? ha sido en ano. De nue o, como en la polémica p eceden e con el comuni a ismo, el libe alismo ha asimilado y se ha en iquecido. Ya en su éplica a la polí ica del econocimien o Habe mas plan eó "la ine i able im- p egnación é ica de oda comunidad de de ccho"2, y habló de "de echos de memb ecia cul u al" de indi iduos que son "pun os nodales de una malla adsc ip- i a de cu l u as y legados, de nexos expe ienciales y i ales compa idos in e - Gio anni Sa o i, La sociedad mul iémica. Plu alismo, mul1ic11l u alismo y ex1 a11je os. Mad id, 2001, pág. 103. 2. Jü gcn Habe mas, A11e ke11nu11g. kiimp e im demok a ische11 Recl11ss1001, en: Cha les TQylo Mul ikul u alismus und die Poli il.: de A11e l.:ennung. Fischc , F ank ü am Main 1993, pág. 168. Mul icul u alidad y he menéu ica 5 subje i amen e"3; él echazó, eso sí, la posibilidad de una ga an ía es a al que ase- gu ase la subsis encia de cul u as, po que "p i a ía a quienes pe enecen a ellas de la libe ad de deci sí o no, libe ad hoy imp escindible pa a posee y conse a una he encia cul u al''"'. Pod íamos deci que mul icul u alidad queda hoy en pie como el ideal de econoce las di e encias sin abdica de la igualdad; que el de echo a las di e encias cul u ales no puede p escindi del de echo a se iguales, ya que la igual- dad de opo unidades es condición pa a ga an iza la posibilidad de se di e en e. Queda en pie la imp escindibilidad del econocimien o, po que pa a pode escoge y cul i a lo que uno quie a hace es necesa io que los o os le econozcan a uno ese pode Y queda en pie el hecho de que el p oceso de in emacionali7.ación o globa- lización que i imos ha desencadenado una dinámica den o de la cual las ca ego- ías é nico-cul u ales y eligiosas ganan eno ada impo ancia: asis imos hoy al en en amicn o no mediado de me cados y écnicas, social y cul u almen e neu os, con cul u as, cada ez más cons eñidas a de ende iden idades amenazadas po ílujos económicos que escapan a cua lqui e con ol polí icos. Aunque hay que ad- e i que p o es as de di e en e p o eniencia con a las injus icias del sis ema eco- nómico globalizado ienden a se au omá icamen e asimiladas al ac i ismo mul- icul u a,I cuando no a es a agemas undamen alis as. La usión de ho izon es Ocupémonos aho a de la polí ica del econocimien o, que en la pa e culmi- nan e de su a gumen ación se emi e a la noción de " usión de ho izon es". Con ella alude Gadame a un enómeno que odos conocemos de nues o a o con lo his ó- ico y de la p ác ica del diálogo. La exis encia humana se da siemp e en una si uación de e minada, en una posición que condiciona las posibilidades de e ; así nues a comp ensión se des- pliega o iginalmen e ambién en el ho izon e de la espec i a si uación. En o as épo- cas, más ecien emen e en el oman icismo, se c eyó que pa a comp ende algún hecho o ex o his ó ico eníamos que abandona nues o ho izon e y emon amos sob e el iempo pa a accede al ho izon e p opio del ema his ó ico en cues ión. El desplaza se a ese ho izon e pa icula en el pasado eque ía de una buena dosis de empalia que le pe mi ie a al espí i u de quien buscaba comp ende zambulli se, po 3. op. ci ., pág. 169. 4. op. ci ., pág. 174. S. Alaín Tou aine, Qué es u110 sociedad m11/1icul u al (en: Cla es de Ra16n P ác ica 56, 1995), págs. 16-17. 6 A auca ia N o. 7 así deci lo, en el espí i u del hé oe o del au o del ex o, y allí en iden i icación di- inan e cap a de mane a inmedia a el sen ido o iginal de la ges a o del poema de que se a aba. Se asumía pues que las si uaciones enían ho izon es ce ados y que comp ende consis ía en sal a de un ho izon e a o o desconociendo po comple o las consecuencias del anscu so del iempo en el ejido mismo de la his o ia. El his- o icismo del siglo XIX e o zó semejan e concepción con Ja exigencia de que odo hecho his ó ico uese abo dado en é minos de su p opia época. Gadame cap ó la doble des igu ación del conocimien o his ó ico que impe ó has a bien en ado el siglo pasado: ni hay ho izon es ígidos, ce ados en sí, ni po- demos sal a po sob e el iempo igno ando los e ec os eales del ob a de la his o- ia. "Gana w1 ho izon e", dice él, "quie e deci siemp e ap ende a e más allá de lo ce cano y de lo muy ce cano, no desa ende lo, sino p ecisamen e e lo mejo in e- g ándolo en un odo más g ande y en pa ones más co ec os"6• El ho izon e de la expe iencia humana es á siemp e en mo imien o y se expande de con inuo impulsa- do po el gana conciencia de que las cosas no e an como c eíamos, de que lo o o o nue o de un ex o o de una opinión es supe io a nues os p ejuicios, es deci , a lo que p e iamen e hemos juzgado. Po eso "igual que cada indi iduo no es nunca un indi iduo sol ica io po que es á siemp e en endiéndose con o os, del mismo modo el ho izon e ce ado que ce ca ía a las cul u as es una abs acción. La mo ilidad his ó ica de la exis encia humana es iba p ecisamen e en que no hay una incula- ción absolu a a una de e minada posición, y en es e sen ido ampoco hay ho izon - es ce ados. El ho izon e es más bien algo en lo que hacemos nues o camino y que hace el camino con noso os"7• Además, cuando nos ol emos hacia un hecho his ó ico pa a comp ende lo no nos opamos con un acío empo al que nos sepa a de él en su aislamien o, sino con oda una se ie de ecepciones, in e p e aciones y e e encias que nos inculan a él, y a lo la go de la cual se expanden nues o ho izon e y el del hecho his ó ico has a que se alcanzan, aslapan y se unden en un ho izon e amplio que les aba ca a los dos y a la adición que les media. En el ondo no hay ho izon es es ancos y aislados, sino una p odigiosa can idad de ho izon es en mo imien o de odos los hechos y de quienes los comp enden; " odos ellos jun os o man ese g an ho izon- e que se mue e po sí mismo y que odea la p o undidad his ó ica de nues a au oconciencia más allá de las on e as del p esen e"8• Se ha ce así e iden e que el iempo lejos de se un oso que sepa a y aleja, "es la base del acon ece en que se 6. llnns-Geo g Gadame , Ve dad y Mé odo, Salamanca 1977, p. 375 7. op. ci ., págs. 374-375. 8. op. CÍI., pág. 375. Mul icullu alidad y he menéu ica 7 a aiga la comp ensión p esen e"9, Po eso la dis ancia en el iempo es una dimen- sión p oduc i a de la comp ensión que pe mi e la decan ación del au én ico sen ido de un ex o o de una ob a de a e en un p oceso in e minable de ampliación; esa dis ancia deja que mue an p ejuicios de índole pa icula y que su jan los que posi- bili en una mejo comp ensión 10 • El o o elemen o que con luye en la de e minación de la noción de " usión de ho izon es" es la concepción gadame iana de la comp ensión a la mane a de un diá- logo pla ónico. Quienes con sus di e en cs opiniones o pun os pe sonales de is a pa icipaban en él, lo hacían o ien ados po algo que in e esaba en común; el des- pliegue del diálogo en la dialéc ica de p egun a y espues a no es sino el despliegue de una comunidad o igina ia, de la cual los in e locu o es no e an al comienzo su i- cien emen e concien es. Pa a en a al diálogo hay desde luego que es a dispues o a que los o os pa1 icipan es engan azón, es deci , a econoce les no sólo como a iguales, sino como a de en ado es de posibles a gumen os supe io es a los nues- os. El diálogo se desen uel e en su inicio como in e cambio de opiniones, y a supe ando peculia idades y nociones p e ias de los in e locu o es, quienes al eco- noce inalmen e sus lími es se ab en a una comunidad supe io y con ello a Ja con- inuidad de las adiciones y de la his o ia. En el diálogo sucede así algo a aíz de lo cual los in e locu o es se ans o man, dejan de se los mismos que e an al comien- zo , pues al ascende a la azón que es común son ellos más po pa icipa en ella. P o is os de Jos an e io es elemen os de comp ensión ol amos a Taylo . El nos p esen a la his o ia de la iden idad en la época mode na como un con apun eo en e el concep o de dignidad como calidad de odo se humano que, si bien al p e- supone la au onomía de la pe sona apun a hacia la indi idualidad, en su uni e sa- lidad no obs an e se enca ga de que oda e e encia a la pa icula idad sea is a como disc iminación, po una pa e; y el ideal de au en icidad su gido en el oman- icismo, po o a pa e, que con su én asis en la di e encia alien a la exigencia del econocimien o de la pa icula idad incon undible de odo indi iduo y de odo g u- po. Es e econocimien o esul ó se al amen e p oblemá ico, ya que no podía con- a con el econocimien o uni e sal del que había gozado la iden idad socialmen e sancionada en la época eudal. Taylo , uno de los g andes conocedo es de la iloso- ia de Hegel que aún quedan, conoce muy bien la p oblemá ica del econocimien o y sabe que la dialéc ica del amo y el sie o es una e sión p o unda de la undación de la mode na sociedad eu opea. Y sabe ambién que el momen o que i imos, en el que " odas las sociedades se oman cada ez más mul icul u ales y a la ez se uel- 9. H: ns-Gco g Gadame , Ve dad y Mé odo 11 , Salamanca 1992, pdg. 68. 1 O. op . ci ., págs. 68-69. 8 A auca ia N o. 7 en más po osas" 11 , es deci , más abie as a la mig ación mul inacional y con un g an núme o de sus miemb os lle ando la ida de la diáspo a cuyo cen o es á en o a pa e, es ambién un momen o especial de concien ización de que la iden idad es un cons uc o social y de que a los se es humanos los o ma el econocimien o. De ah( que con mi as al cabal y eal econocimien o de ocios lo que cuen a hoy, más que la ole ancia po pa e de los g upos dominan es y que la supe i encia de los g upos dominados, es la exigencia explíci a de "que odos econozcamos el igual alo de las di e en es cul u as" 12 • Taylo llama a es a exigencia "suposición", y '-suposición inicial" po consi- de a que es la exigencia que es á en la base de odas las ei indicaciones po las que luchan los g upos cul u ales aún no cabalmen e econocidosu. Luego la e o - mula como "hipó esis inicial" en los énninos siguien es: " odas las cul u as que han animado a sociedades en e as du an e algún pe íodo de iempo ienen algo impo an e que deci a odos los se es humanos" 14 • Más que una hipó esis en el sen ido eó ico-cien í ico de la palab a, se a a aquí, como el mismo Taylo lo dice, de "la disposición pa a ab imos al es udio cul u al compa a i o"1 s, de "la ac i ud que adop amos al emp ende el es udio de los o os"16• Cuando m en amos en en- de algo "in en amos que se haga ale el de echo de lo que el o o dice" 11 , nos dice la l lem1enéu ica; quien busca comp ende no puede en ega se desde el p incipio al a1.a de sus opiniones p e ias e igno a la opinión del ex o: "el que quie e comp en- de un ex o iene que es a en p incipio dispues o a deja se deci algo po él"18• "La ape u a hacia el o o implica el econocimien o de que debo es a dispues o a deja ale en mí algo con a mí, aunque no huya ningún o o que lo aya a hace ale con a mi" 19 • Cla o es á que noso os abo damos las cul u as que buscamos com- p ende desde nues as expec a i as de sen ido, expec a i as que se nu en de nues- a elación p eceden e con el asun o y que no son únicamen e subje i as, pues se dc em inan ambién desde la comunidad que nos une con adiciones:<.1. El que quie- e comp ende algo ealiza siemp e un p oyec a que iene que i siendo cons an e- 11. Cha les Taylo , El 11111l ic11/1u alismo y "la polí ica del eco11ocimle1110 ". México, 1992, pdg. 93. 12. op. ci1., págs. 94-95. 13. op. ci ., pág. 97. 14. op. ci ., pág. 98. 15. op. ci ., pág. 07. 16 op. ci ., pág. 106. 17 G:id:ime , op. ci ., pág. 36 . 18. op. ci ., pág. 335. 19, op. ci ., pág. 438. 20. op, ci ., pág. 363. Mul icullu alidad y he menéu ica 9 men e e isado con o me se a anza en la pene ación del sen ido, pues es á ex- pues o a e o es de opiniones p e ias que no se comp ueban en las cosas mismas. La comp ensión sólo alcanza sus genuinas posibilidades cuando las an icipaciones y opiniones p e ias se con alidan po no se a bi a ias. En el caso de que en ablemos un diál ogo con una cul u a pa a en ende la hay an icipaciones de sen ido dadas ya po el simple hecho de que odos noso os pa - icipamos en la cul u a y de la cul u a. Gadame de ine bellamen e la cul u a como "el ámbi o de odo aquello que se ac ecien a cuando lo compa imos" 21 • Taylo y Gadame compa en una isión de la cul u a cen ada en omo al concep o hege- liano de o mación (Bildung). El homb e es el único se i o que po no es a limi a- do a la segu a codi icación de lo ins in i o iene que onna se a sí mismo; él no es po na u aleza lo que debe se , po eso necesi a de o mación. En es a a ea de o - ma se a si mismo adica su especí ica dignidad: el homb e iene que cul i a se. Ya en el abajo se dis ancia de consumi las cosas, y en luga de ello las ans onna, les da su o1ma, la o ma del homb e. Fom1a11do las cosas la conciencia se a onnando a sí misma, a acend ando un sen ido de sí misma a pa i de la ce eza de su capaci- dad ans o mado a de la ealidad; la esencia de la o mación no es en onces au o- enajenación, sino el cons an e ol e a sí misma de la conciencia a pa i de lo o o. Y oda onnación eó ica no es sino con inuación de ese p oceso gene al de i ha- ciendo pa e del p opio se la iqueza del mundo que nos lega la his o ia. De ahí que o mación sea ambién la capacidad de pode pensa los pun os de is a de o os; es ca ac e ís ico del homb e cul o, es deci del homb e o mado, el sabe algo de la pa icula idad de sus p opias expe iencias, y cap a el pelig o de gene aliza que se desp ende de esa pa icula idad. Siendo odas las cul u as conc eciones his ó icas de o mación, no eo po qué no se pueda supone de ellas que engan "algo impo an e que deci a odos los se es humanos", o que "casi cie amen e deban ene algo que me ece nues a admi ación y nues o espe o, aun si és e se acompaña de lo mucho que debemos abo ece y eehaza '' 22 , pues es o es lo que pa a Taylo signi ica en úl ima ins ancia la p e ensión de igual alo . El se niega o undamen e a pasa de la suposición a "inau én icos y pe en o ios juicios de alo iguali a io", aplicables a odas las c ea - ciones y a odas las cul u as, pues sabe que con ese paso se hab ían sen ado las bases pa a una homogeneización uni e salizan e. Al a anza en es udios cul u ales compa a i os y al cabo de muchas usiones de ho izon es llega emos a en e e la limi ación de las ap eciaciones y c i e ios que nos e an amilia es, y dispond emos 21. Gadame , Lob de Theo ie, F ankíu am Main 1983, pág. 15. 22. Taylo , op. cil. pág.! 06. 10 A auca ia N o. 7 de e e encias no ma i as más amplias (" usiones no ma i as"). lejos siemp e del "ho izon e úl imo desde el cual se haga e iden e el alo ela i o de las di e en es cul u as"" · La iloso ía he menéu ica insis e en la imposibilidad de je a quiza las comp esiones; "bas a ía deci que cuando se comp ende, se comp ende de un modo di e en e" 2 4, como lo a i ma Gadame . No hay un pun o desde el cual hable la azón . Y "quien habla en nomb e de la azón se con adice a sí mismo ya que lo azo- nable es sabe de las limi aciones del a isbo p opio y se po lo an o capaz de un mejo a isbo, cualquie a que sea su p o eniencia"25• Po lo demás, si de los se es humanos se dice que engan odos una misma dignidad y al mismo iempo sean al- amen e di e en es el uno del o o, no hab ía azón que impidie a pensa una misma dignidad pa a la muy amplia gama de las cul u as sin que es o conlle e una uni e - salización ni elado a, necesa iamen e e nocen is a, como la que c i ica León Oli é26. Con su suposición Taylo no es á c eando la posibilidad del diálogo en e cul u as, pues en la mo ilidad de sus ho izon es his ó icos han es ado siemp e en diálogo, ap endiendo po así deci lo unas de o as. Lejos de se en elequias pu as, incon aminadas y au á quicas, son las cul u as o ganismos in c ac uan es, al amen- e lexibles. Lo no mal es Ja ecip oca ap opiación y el con lic o en e cul u as que se in e pcne an y se hallan en ans o mación con inua. Sin ol ida que hoy i i- mos en sociedades mul i-, plu i- o 1n e cul u ales de e minadas no sólo po di e en- e s legados cul u ales, sino ambién po las mane as desiguales en que ellos se en- emezclan. En es e con ex o, y espec o a la elación de la p opia cul u a con o as cul u- as, alga Ja e e encia a un ensayo de Taylo de 1981 i ulado Co111p e11sió11 y e no- ce11 icidad, en el cual expone y de iende una concepción in e p e a i a de las cien- cias sociales, pa a la cual empica en el ex o o iginal en inglés el e bo alemán e s el en a la mane a de Max Webe . Ya en el amoso abajo In e p e ación y las ciencias humanas, Taylo había op ado diez años a ás po las "ciencias he menéu- icas del homb e", ciencias que lejos de es a lib es de alo ación son más bien cien- cias mo ales ya que la comp ensión se a aiga en nues as au o-de iniciones y con ello en lo que somos2 7• La nue a concepción in e p e a i a se opone an o al modelo 23. op. ci ., pág. 107. 24. Gadame , Ve dad y Mé1odo, ci ., pág. 367. 25. Gadame , Übe die Machi de Ve 11u11 l, en: Lob de Theo ie, F ank u /M, 1983, pág. 65. 26. León Oli é, Mu/1icul u a/ismo· 11i 1111i e salismo, ni ela i ismo (en: Homenaje a Fe - 11ando Salme ón. Filoso ia mo al. edu cación e his o ia), León Oli é y Luis Villo o (eds.), México 1996, págs. 135-138. 27. Cha les Taylo , /n e p e a ion and i e sciences o man (en: Philos o phy a11d he human sciences), Camb idge, 1985. pág. 57 . Mul icul u alidad y he menéu ica 11 de la ciencia na u al como a un modelo que pod íamos llama his o icis a, que exige explica oda cul u a o sociedad en sus p opios é minos, con lo cual oda e sión que una cul u a enga de sí misma esul a inmejo able e inco egible. La nue a con- cepción, es lo que que emos des aca , in e elaciona el comp ende o a cul u a con la au o-comp ensión de quien la comp ende; ella iene el mé i o de pode explica cómo es que el comp ende o as sociedades nos a anca del e nocen ismo y cam- bia la comp ensión que enemos de noso os mismos, mien as que, al con a io, "no podemos comp ende o a sociedad has a que no nos hayamos comp endido mejo a noso os mismos" 28 • Es e ema ame i a oda una expo s ición. La insepa abilidad de la comp ensión de lo p opio y de la comp ensión de lo ajeno. Y jus o en medio el ema de la aduc- ción, enómeno po odos conocido que nos mues a cómo lo ajeno puede mos a - se en lo p opio. Las aducciones que p e enden se ayudas de comp ensión dejan la mayo ía de las eces una imp esión de supe icialidad; el pa ón po el que se guían es la mediania del lenguaje co ien e, y a eces un ocabula io que di icul a la comp ensión del ex o o iginal, pues ae al habla algo que no puede habla así des- de el o iginal. ¿Qué deci de la aducción que, o ien ada lingüís icamen e po el o i- ginal, le man iene a és e su ex añeza y puede e mina ensanchando las posibilida- des de la lengua p opia y ab iendo mane as de deci y de pensa que an es no ha- bía? Es á ambién el caso de los ex os poé icos que no comunican ni pa icipan nada que se pueda asi independien emen e de la o ma del lenguaje. El que en a en ex os que a iculan un mundo dis in o pone a p ueba su ma- ne a de pensa y sus p opias expe iencias en un espacio que a pesa de se ex año esul a accesible en aducción a la mane a de pensa y a las expe iencias p opias. Aquí el mos a se de lo ex año en lo p opio hace explíci o a és e. Al desplaza el comp ende hacia lo ex año sale a eluci cómo es que uno puede y quie e comp en- de el mundo p opio, no en la e lexión que nos man iene encadenados a lo p opio, sino de mane a inmedia a en la expe iencia misma del comp ende : pues al con igu- a se en lo ex año un espacio de la p opia ida y al hace se p esen e el mundo ajeno en el p opio, el mundo que es siemp e unión de lo p opio y lo ajeno se hace ale cabalmen e. Es o es cie o no sólo de aducciones li e a ias, ya que ambién se pue- de aduci en el ámbi o de la a qui ec u a, po ejemplo, en el que cons ucciones en es ilo ex anje o pueden p opone se hace ale una cie a comp ensión de la ida, o en el ámbi o del pensan1ien o, como es el caso de Nie zsche esc ibiendo en el gé- ne o del mo alismo ancés; no es que aquí un pensado alemán es é in luenciado po anceses, o que un ilóso o ins umen alice a una o ma li e a ia, sino que el 28. Cha les Taylo , Unde s a11dill g a11d e1/111oce11 ici y {en: Pliilosopliy and lie human sciences), op. ci ., pág. 129.