VELBEN Y LA POSMODERNIDAD
An onio Mi anda
Después
de
más
de
cien años de
la
publicación de
la
Teo ía de la clase
ociosa
de
Velben, el au o uel e a susci a algunos de sus p incipios po
su opo unidad in e p e a i a
en
nues a ac ualidad his ó ica y cul u al,
pe o sob e odo
en
el campo
de
la
a qui ec u a
y
la
ciudad.
Las con igu aciones sociales de hoy pa ecen
se un medio más en e o os y po ello no
no habe supe ado
la
p ehis o ia. necesa io. Aun así hay ob as de a qui ec u a o
(Ca los Ma x)
ensayos, los cuales
-pasado
cie o iempo
A
Todas las ob as aliosas del mundo
a ís ico ienden a egala , clandes i-
nas, bajo cue da, disc e a e inad e i-
damen e, g a is o po el mismo p ecio que las
demás, una comple a adiog a ía c í ica de su
época. Así, en ellas se cumple po in el
hecho cien í ico po el que la o ma au én ica
es una e insepa able de la ma e ia sus ancial o
e dad es uc u ada. Los ejemplos más cono-
cidos son e iden es en el caso de cie as no e-
las o pin u as de Ce an es, P ous
... Goya,
Picasso
.
..
Po el con a io, en el caso de las
ob as de ensayo o de a qui ec u a, cuyos
mejo es p oduc os no pueden se incluidos
den o del mundo a ís ico, el con enido p ag-
má ico iende a con e i se en el obje i o
inal mien as que la o ma cuali a i a pa ece
necesa io pa a que la c í ica o gánica o seudo-
c í ica se ea obligada a ap ecia los- se con-
ie en en in olun a ias ob as de a e, en con-
densado es poé icos de belleza, p ecisamen e
po el hecho de que sus es ic os con enidos
uncionales han dejado de se pe en o ios y
pe mi en e
su
p opio y adical in en sí, es
deci , la e dad de ese
au o elismo es uc u al
in e no que, po pa adoja, las in ensi ica como
omni uncionales, como pilas a ómicas que
emi en, pa a siemp e,
o mas e dade as.
De
al modo se con ie en ambién en uni e sa-
les, de acue do con el sen ido en que Wi -
gens ein hablaba del uni e so como «con-
jun o de los hechos a ómicos».
La di ícil sencillez de una es uc u a ( o ma
de la o ma) compleja y cabal, cons i uye la
-LV-
55
ASTRAGALO, 19 (2001)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2001.i19.06
A qui ec o. P o eso de la Uni e sidad Poli écnica de Mad id
56
libe ad de la ob a en e
al
medio, po g o-
se o que és e sea, a la ez que una llamada a
la libe ad (un plus de conocimien o) de los
homb es. Tal es el caso del lib o de ensayo:
Teo ía de la clase ociosa (
1898) del no ea-
me icano Tho s ein Veblen y de buena pa e
de las ob as de su equi alen e a qui ec ónico
Adol Loos al que
T.
Ado no pa ece no
ene le mucha simpa ía, al ez
-pensamos-
po habe se a e ido a compa a el o namen o
adhe en e, con
un
deli o. El p esen e esc i o
no quie e se más que una llamada de a en-
ción an e el iesgo que co emos cuando,
huyendo del ígido, uni o mis a y acionalis a
y mise able posi i ismo bu gués, se iene a
pe de la azón de la acionalidad, es o es, a
cae y da de b uces con la alsi icación de la
i acionalidad más a bi a ia, esnob, necia y
• • 1
eaccwnana .
A
mi
modo de en ende , an o el p eciso len-
guaje del ex o de Veblen como su es uc u a
nos pe mi en conside a lo en su o ma, y a
cien años jus os de su publicación, como una
g an ob a (ya secula men e diac ónica) de
ensayo (sólo pa cialmen e anac ónico). En
cuan o al con enido del lib o -escasamen e
obsole o po más que uese esc i o ein e
años an es de la Re o
lu
ción de Oc ub e-c eo
que pod ía sin
e
iza se, con menos palab as, y
según mi lib e in e p e ación, así:
Exis en demasiados asgos a caicos o a á i-
cos p opios de la an igua ba ba ie de la huma-
nidad que aún hoy pe manecen en ella, y que
se siguen cul i ando den o de la cul u a
mode na ci ilizada o u bana
2•
El aude y el
engaño de hoy sus i uyen a la cap u a iolen a
p opia de la ba ba ie dep edado a del pasado.
La lucha po la exis encia implica cie a io-
lencia pa a man ene y pe pe ua el es a us, es
deci el sis ema de dominación y su conse-
cuen e se idumb e3. Ese es a us iene a coin-
cidi con las elaciones de p oducción, o sea,
con la es uc u a de una sociedad de clases
muy desiguales. La iolencia que consolida la
sociedad de clases puede pa ece , en cie os
casos, una iolencia «na u al» o de os o
amable basada en el mé i o escalonado que se
jus i ica en el hecho de pe enece a una clase
supe io a o a u o as. Ese mé i o implica
buena epu ación ela i a en e a las clases
in e io es así como espe abilidad y dignidad
hono í ica. La sup ema deposi a ia de la
máxima espe abilidad, dignidad y hono es la
clase más al a o clase ociosa.
La clase ociosa es la clase di igen e y domi-
nan e cuya espe abilidad y hono es causa y
e ec o de dominio sob e las demás clases. Las
hazañas y los consecuen es an iguos o eos
(conquis ados po los hé oes o seño es en
la
ap opiación iolen a en e al «enemigo
común») p opios de la ba ba ie dep edado a,
se sus ancian hoy en la dignidad y hono abili-
dad debidos a la p oeza de habe llegado a se
acaudalado. La p opiedad, la iqueza, la pose-
sión de
bi
enes son los únicos índices de alo-
ación dis in a en e quien iene (o es) y quien
no iene
(o
no es). El es a us de seño ío
-y
la
consecuen e subo dinación simé
ica-
es a-
blece la dis inción esencial en e el que iene
y el que no iene. De o a mane a, el on oló-
gico o mo al
se
coincide, según una iden
i-
dad algeb aica, con el apaz o inancie o
ene .
La p opiedad, po con as e en e cla-
ses, implica espe abilidad de al modo que
-LVI -
alo ación económica y alía pe sonal
se
ali-
men an mu uamen e pa a consolida el es a us
o denancis a y o denado . La p opiedad
implica alo ación y es ima gene al, po lo
que la espe abilidad desciende de una clase a
la
siguien e como e lejo del código de es a us
común pa a lo hono í ico y pa a lo dine a io.
El o igen de la acumulación es en sí mismo
hono í ico ya que pa ece implica simul ánea-
men e la p oeza y el o eo. El o eo-dine o
es medida de epu ación, pa ón de espe abi-
lidad, que
se
hace p e e en emen e isible en
la capacidad de pago y consumo4•
La capacidad de pago, au oconsolidan e y
au o e e en e pa a con el es a us mismo,
implica la posibilidad
de
man ene -aquello
que en la ba ba ie e an los escla os- emplea-
dos, c iados, lacayos y damas de compañía.
Todos es os empleados pueden libe a al
seño de cualquie abajo g ose o, es deci ,
p oduc i o o indus ial.
La p ime a mi ad de la espe abilidad hono í-
ica se asien a en el hecho de que la clase
dominan e ha de se no sólo ociosa, sino
os ensiblemen e ociosa. El ocio es e idencia
de iqueza y pode . El es a us al o, pues, exige
una e dade a ale gia hacia el abajo manual,
hacia cualquie ac i idad ú il o p oduc i a que
pueda pone en duda, a al espec o, el pa asi-
ismo
de
la
alsa a is oc acia inancie a. Las
a eas indus iales son cosa de empleados que
an desde los eó icos o in elec uales y a is-
as, je es y di ec o es de las g andes emp esas
inanciadas, has a la más humilde de las si -
ien as. La e dade a clase ociosa es aquella
acaudalada pe o no di ec amen e indus ial ni
p oduc i a a la que hoy pod íamos llama
clase inancie a in e nacional. La dep edación
po an o
se
encuen a an insepa ablemen e
unida
al
pa asi ismo como la indus ia a la
p oducción. Po ello mismo,
la
audaz e icien-
cia inancie o-pecunia ia es incompa ible (a
causa del empe amen o
de
ga a y el ca ác e
eque idos) con la mansa e iciencia p oduc-
i a o indus ial. Den o de lo que pod ía lla-
ma se di isión del abajo, la clase ociosa o
inancie a puede, según la ideología del es a-
us, dedica se -además
de
a las ac i idades
de o as y de e inamien o del gus o que an o
consolidan
al
p opio es a us- a la es a egia
mili a ,
la
ce e ía, las unciones de gobie no
y o os depo es que puedan se emedo de las
ances ales p oezas.
La segunda mi ad de la hon osa dignidad
social que ha de sopo a el g an p opie a io
acumulado de iquezas, se cons i uye con el
consumo os ensible y el de oche. Al igual
que el ocio os ensible, el consumo exage ado
oma su o igen e índole de las pau as a caicas
de i ud social como la espe abilidad y la
dis inción que una na u aleza humana -siem-
p e p ocli e a la os en ación-
le
a ibuye
como he encia de aquella ba ba ie de la que
p o enimos. A caísmo y de oche son dos
aspec os de las adiciones p opias del es a us
de ba ba ie. Pe o el consumo como el ocio, no
pueden se ingenuos; han de se , asimismo y
además, imp oduc i os, supe luos y an cos-
osos como se pueda, espec i amen e, en e
las di e en es clases. La p esunción social
inhe en e
al
es a us, con iene un consumo
ocioso de segunda de i ada: el ocio y el con-
sumo ica io
-en
su medida- de los subo di-
nados. Ejemplo: El ocio y consumo conspicuo
-LVII-
57
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
58
de la esposa-sie a ipo, den o de la clase
media in e io , implica y deno a p esunción
social pa a
el
ma ido que puede paga lo con
el
u o de
su
p opio abajo indus ial o p o-
duc i o. El escla o que no depende de
un
seño
-cuya
noble p esunción
se
inc emen a y
o alece con el ocio y consumo ica ios y
os ensibles de los suyos- debe á abaja
innoble o p oduc i amen e pa a consumi
lo
jus o pa a sob e i i . En igual sen ido, el
gus o po las undaciones bené icas y ilan ó-
picas que ealzan a
la
ez la epu ación y
ganancia de los undado es ienen a cons i ui
una más de las hazañas jun o con el de oche
y
el
consumo os en oso.
En cuan o a los alsos a gumen os o ideolo-
gías - é mino que Veblen no u iliza jamás,
como
si
en odo momen o quisie a demos a
su
desconocimien o de los ex os
de
Ka l
Ma x-pod ían esumi se así:
a.
una ideología polí ica, insigni ican e o
censu able desde el pun o de is a de
Veblen;
b.
una ideología mo al
-de
la que Veblen
(como Com e) espe aba la g an e o ma
económica- den o de la que co dialmen e
se adsc ibe.
Dis inguimos a con inuación y en dos apa a-
dos, los dos modelos de clase supues amen e
excluyen es en e sí, y a los que Veblen
pa ece conside a como básicos.
l. El canon al o o pa asi a io p opio del es a-
us de la ba ba ie, con iene,
al
menos, las
siguien es ca ac e ís icas: necesidad de la
dep edación y cap u a de bienes ajenos; p e-
sencia de
un
esquema hono í ico eudal; nece-
sidad del en enamien o en la ue za y la as u-
cia pa a el aude; ca encia de esc úpulos y
do es pa a la ma ulle ía; e ocidad y egoísmo
pa a que
el
indi iduo p e alezca; gus o po
el
juego en odas sus o mas; educación in e na-
cional en ca os colegios cosmopoli as; hábi os
an o más imp oduc i os cuan o más ex enso
sea
el
pillaje; impo ancia del bo ín en la gue-
a de apiña; nobleza de la hazaña i il;
in e io idad se il de lo emenino; conse-
cuen e alo del pa ia cado; idoneidad indus-
ial o sumisa de la muje ; coacción, saqueo y
an agonismo de clase; gus o ino; naciona-
lismo o pa io e ismo a á ico y ibal; selec-
ción na u al pa a
la
p eeminencia de
los
más
ue es po azón de he encia cuyos asgos
a caicos conse an y o i ican la clase; apoyo
a la me a ísica y el oscu an ismo subsi-
guien e; apoyo a odo lo sag ado o je oglí ico;
p ác icas pa ió icas, de o as, aza osas y
mágicas de g an u ilidad pa a el necesa io
e aso gene alizado en
el
desa ollo mo al y
espi i ual de la mano de ob a; miedo a
un
p o-
g eso cien í ico que pueda debili a la ine cia,
la es abilidad y
el
conse adu ismo del es a-
us es ablecido e impues o desde a iba como
algo bené ico pa a oda la sociedad.
En
esu-
men: odo es á bien como es á.
2.
El
canon bajo o p oduc i is a de la ci ili-
zación indus ial en es ado de ba ba ie con-
iene,
al
menos, las siguien es ca ac e ís icas:
p esencia de
un
esquema hono í ico bu gués;
bondad de ca ác e y equidad compasi a;
posi i ismo o desp ecio po las abs acciones
humani a ias; colec i ismo y endencia a
lo
cuan i a i o; e e encia po el u ili a ismo;
epugnancia an e
el
es ue zo ú il; ins in o
-LVIII-
hacia el abajo e icaz pa a que la sociedad
p e alezca; espe o hacia la muje como p o-
duc o a; in e nacionalismo cul u al y come -
cial; consumo es ic amen e necesa io, con el
consiguien e abú sob e el lujo; imposibilidad
es é ica de lo inú il; p agma ismo indeco osa-
men e p oduc i is a; gus o ingenuo y ulga ;
apoyo a las mani es aciones p o anas o demó-
icas; p esencia de la selección na u al po
adap ación al medio; amo al aho o y al p o-
g eso cien í ico; laicismo y ale gia hacia los
animismos, los juegos de aza y las supe s i-
ciones en gene al. En esumen: odo debe se
cambiado con los c i e ios del P íncipe
Salina, sin c í ica adical, de modo ecnoc á-
ico es deci , sumisa, pací ica, cons uc i a y
p oduc i amen e. Los ebeldes deben cambia
lo imp escindible pa a que los e oluciona ios
no encuen en ningún posible campo de
acción.
Una posible duda puede a ec a al lec o de
Veblen pues la declamada imp oduc i idad de
la clase al a u ociosa, no es al y apa ece
como me amen e i ual ya que el au o , de
modo implíci o, econoce que la clase domi-
nan e es, nada menos que, la p oduc o a de la
ideología o seudopensamien o dominan e, y
ab ican e, po an o, del A e y la Cul u a que
las ue zas de la escla i ud necesi an pa a
man ene su dominio. Po e ec o de esas ideo-
logías, a es y cul u as, el canon y código del
es a us de seño ío, dominio y dominación
(incluyendo los de echos insepa ables de
monogamia, he encia, pa ia cado y p opie-
dad p i ada de los medios de p oducción), se
ienen a con e i en p esc ip i os pa a las
demás clases sociales. El alo de ejemplo
que o ece el ocio y el consumo exhibicio-
nis a an e las clases in e io es no sólo no con-
lle a la e olución
-como
pensa ía T o sky-
sino que, pa a Veblen, de e mina el modelo de
ida social es able, acep able, espe able
y,
en
su
caso, hono í ica. El es a us de seño ío y
subo dinación, siemp e amenazado e inse-
gu o, exige la e ique a y el p o ocolo, con
cuyos símbolos se e ue za. Pa a al e ue zo,
no se duda en abusa de la Cul u a A ís ica:
símbolos omán icos, dignidades clásicas,
pan omimas i uales de uni o mes, séqui os,
ogas, bi e es y o as lib eas, modales y o -
mas (a ís icas y a qui ec ónicas) que, con la
ayuda de los lacayos más di ec os y el impa-
gable apoyo de los esnobs, se asmi en, como
da os obligados, a la población subal e na.
Gus o plebeyo o bu gués con a
gus o noble o popula
Toda ía hoy
-en
un
ejemplo a qui ec ónico-
además, las ede es pos mode nas edi ican de
modo «edi ican e»: suel an la conspicua,
exhibicionis a y amosa deyección, y co en
después jus i icándose con a gumen os que
nos hablan de i onías, de emociones y de
espec áculos popula es. El juicio ap oba o io
inicial y consabido, sob e ales ob as es un
p ejuicio in e esado e inducido desde a iba
de al modo que, además, e mine siendo apo-
díc ico o jus i icado po sí mismo. Mien as
an o, y sal o excepción, la e dade a Belleza
pe manece inédi a, aunque la ba a a e
inmunda he mosu a dulce es inducida, incul-
cada e inyec ada po oneladas. Así,
ampliando la esis de Veblen, podíamos deci
que las gen es e minan i iendo como ag a-
-
LIX-
59
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
60
dable aquello que el es a us inancie o ín e - El au o , Veblen, cuan o más se apa a de la
nacional les p esc ibe y acili a que lo sea. que dice se su e dade a p eocupación eco-
Pa a odo ello, la a is icidad del lacayo nómica y p oduc i a, pa a ace ca se a la c í-
mediá ico y la seudoc í ica del esnob se il ica de las o mas alsa ias, más con incen e
uel e a se de ines imable ayuda. La p es- esul a. En igo , nues o homb e encama a un
c ipción de clase a escala plane a ia se apo- ecnóc a a libe al al que hoy es ácil descali-
de a de las cos umb es, la mo al y las o mas. ica pe o que en su momen o, como an os
Mien as an o, y de mane a siné gica, el libe ales de en onces, in olun a iamen e al
esnobismo o imi ación as u a del papana ismo ez, debió de ene una espléndida acción
hacia la clase ociosa, luc a doblemen e al e oluciona ia en su medio p o inciano. En
no ele o a ibis a, cuya pose o icial con e- las ediciones ac uales, el lib o es á p ologado
cuencia inge ebeldía. po el g an aseso económico de a ios p esi-
den es no eame icanos, Kenne h Galb ai h
En
su
camino hacia la clase ociosa, y con
el
cuyo ag adecimien o
al
p ecu so
-del
que,
in de ace ca se más ápidamen e a ella, el bajo eu emismo, pod íamos llama un capi a-
in elec ual o gánico del Pode su e un ín e - lismo socialdemóc a a, in eligen e y
cul o-
se
alo de ince idumb e me i o ia. Es la ansi- ex iende a la o alidad del p ólogo.
ción log e a del esnob
-se
a in elec ual, c í ico
o gánico o a is a come cial- has a anhelado Podemos conside a
al
au o , Veblen, sin
es a us pecunia io supe io . Pa a alcanza una
mayo apidez en el ascenso o acceso, la con-
e sión del epado a la no edosa eligión de
la «o iginalidad» debe á mani es a se en o -
mas de ana ismo a a o de la moda, la cual
en ealidad, siemp e esponde a iejas o mas
dis azadas. Tales o mas y an asías son las
mismas que el con e so llega a con e i en
p opias como obje o modélico de abnegado y
me i o io p oseli ismo. Los obsequiosos laca-
yos y las damas o namen ales ienen, así, a
coincidi
-en
su
gus o po lo no edoso, es
deci en su a e sión po la inno ación adical-
con los no ele os de ipo esnob, de al modo
que más a de se á imposible dis ingui a los
unos de los o os. No
es
pues sin
un
cie o
es ue zo del seudo e oluciona io como se
consigue que un pueblo, as se con e ido en
plebe, g i e al unísono: «¡Vi an las 'caenas'
!».
duda, como un conse ado con adic o io ya
que aunque, po
un
lado, explica que el suje o
de la enunciación, o e dade o suje o den o
del medio económico y cul u al es la clase
ociosa, (las demás clases se ían me os obje os
de la an e io , o como mucho, capa aces o
suje os del enunciado) acep a, sin emba go, el
designio de los iempos y de la economía
al
uso, como da os na u ales y da winianos que
pa ecen p o eni de o o mundo y no de las
pe sonas que cons i uyen esa clase dominan e
a la que, sin juzga , desp ecia. En e ec o, es
un
ebelde e olucionis a. C ee en la lucha
con inua -cuan i a i a- po la supe i encia
como único mo o de la humanidad, en la
adap abilidad de los ue es y en la selección
na u al a a o de los más ap os. Ob iamen e
no alude a los sal os cuali a i os e oluciona-
ios o mu aciones.
-LX-
Con una ingenuidad hoy inacep able, Veblen
c ee ambién
-como
odo el mundo lo c eía
has a que se supo «aquello» que sucedió en
los ein iséis campos de ex e minio ipo
Auschwi z- que
p og eso
y
p og eso panhu-
mano
e an
la
misma cosa. Es aba con encido
de que el p og eso pod ía ele a en conjun o
la ida humana hacia su pleni ud, si bien ya
sa
bía po S ua Mili que las in enciones
mode nas no es aban si iendo, en modo
alguno, pa a ali ia las a eas de los se es
humanos. Ob iamen e no e a ni mucho
menos, an conse ado como la clase pa asi-
a ia a la que analiza y sob e la que in o ma,
pe o a la que en odo momen o dice no que e
juzga . De hecho, pa ece ene dudas sob e
si
la clase ociosa es conse ado a más po
comodidad, cóle a, ins in o, indolencia y con-
o men al, que po
necesidad
in e esada en
p opias ob as en e a ellos mismos y en e a
su e en ual des ino o con enido e ó ico- un-
cional. Es p ecisamen e la can idad de e dad
in e na y el
au o elismo
de las g andes ob as
-como
nos enseña on los o malis as usos,
Joyce, Bo ges, Picasso e incluso el p opio
Ado no-
lo que hace a la ob a
au o-én ica
y
en consecuencia bella. Pe o la belleza suele
se insepa able de la e dad y la libe ad (no
an o de la bondad), y las escasas y áspe as
ob as que la alcanzan, son aquellas an o más
e dade as en su a i icio, cuan o más in o-
lun a iamen e co osi as de odas aquellas
con enciones que, en cuan o des uc o de la
his o ia y la
de
geog a ía, iene el capi alismo
an o en su ca a impe ialis a libe al como en
su ca a de ascismo nacionalis a. Cada ez es
más di ícil de encub i la e idencia de que el
libe alismo y el ascismo son simples y únicas
la p opia supe i encia. Como buen ecnó- mani es aciones, de un sólo y único suje o: el
61
c a a desp ecia cuan o igno a, pe o con no a-
ble consecuencia ema a la ob a con un a a-
que on al a la «cul u a humanis a» de su
iempo y zona. Y así llegamos al nudo del
asun o.
Las g andes ob as humanas, y en especial las
g andes ob as de a e pa ecen ene ida p o-
pia en la medida en que llegan a se a al-
men e e oluciona ias y uni e sales con inde-
pendencia de las in enciones de sus au o es.
Los ejemplos su gen po cen enas
-no
más-
pe o son especialmen e conocidos en los
casos li e a ios de Balzac o P ous , y a qui ec-
ónicos de Ca aneo y Te agni cuyas ob as
ue on, son y se án siemp e e oluciona ias a
pesa de la ideología de sus au o es
y,
p ecisa-
men e, g acias a la au onomía subje i a de las
sis ema capi alis a, el es a us inancie o in e -
nacional
5.
Po odo ello, esul a muy so p enden e que el
más alioso y mejo c í ico es é ico del siglo
-Theodo
W.
Ado no- en su ensayo de 1968,
A aque de Veblen a
la
cul u a
6,
como luego
e emos, in en e apulea injus amen e a
Veblen, al ez como enganza en idiosa an e
un economis a que sin ene lo como o icio y
sólo g acias a un limpio buen gus o
bu gués,
es capaz de da lecciones,
a an la le e
y
con más de cincuen a años de an elación, al
indiscu ido e indiscu ible c í ico y maes o de
los c í icos.
Pe o, odo ello no debie a so p endemos
an o. Sabemos, po lo demás (zapa os, opas,
au omó iles o i iendas que usan) que aque-
-
LXI
-
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
llo que en endemos po belleza mínima, sim-
ple buen gus o, elegancia o esis encia a la
cu sile ía y
al
ki sch de cisne y cie o, no son
en modo alguno a ibu os inhe en es a los c í-
icos o gánicos y p o eso es de iloso ía es é-
ica. Pe onio hubie a me ido en el mismo
g upo
de
elamidos a R. Ven u i y a Ne ón.
Todo es e icismo quie e encub i los amane a-
mien os y las g a es limi aciones es é icas o
c í icas que
se
malocul an con poses de nihi-
lismo, i onía y cinismo las cuales, con exce-
si a ecuencia, no son sino es é iles coa a-
das pa a in en an ocul a , a
su
ez, la
incapacidad p o esional o c í ica del esnob,
del cu si o del dandy. La i olidad plebeya
en la seudoc í ica del in elec ual o gánico o
con o mis a, es o es, el in elec ual o a is a
pues o
al
se icio del es a us, es sob e odo
Todo ello no pasa ía de se más que un con-
jun o de secuelas a á icas, simbólicas, e ec-
is as y espec acula es adhe idas en su
ho o , a la p edilección ki sch y
al
pésimo
gus o que mues a la clase ociosa en su his-
é ica p eocupación po el p es igio social y
el es a us. Pe o, pa a nues a desg acia, los
males no e minan ahí. Ese ho o , cons i-
uido po las o mas alsi icadas a escalas
globales e indus iales ( e po ejemplo la
p og amación ele isi a, la música come -
cial, la ingen e p ensa ama illa y la ubicua
a qui ec u a a ís ica) son los más pode osos
medios despoli izado es di igidos con a las
gen es, las mayo ías y los pueblos pa a la
des ucción masi a de la in eligencia y
de
la
c í ica. Los mé odos y ines de las o mas de
la ba ba ie y la dep edación
-en
lo social an
disimulo de su odio de clase ( e o a se apa en emen e imp oduc i as- se encuen an
62 desenmasca ado o desclasado) an e la mi ada de ás
de
odo ello. Aun así, Veblen, más po
se ia, insobo nable y comp ome ida
de
la c í- azones de sensibilidad que po los mo i os
ica ino gánica y popula , es deci panhu- económicos que aducía, odiaba lo que en
mana, ob e a y lib e. español no puede se cali icado de o o
Vindicamos a nues o Veblen po que, aunque
po mo i os, decía,
de
en abilidad indus ial,
descub e y condena los signos alsa ios, pas i-
ches y mélanges
7
p opios del lujo, del despil-
a o, del consumo supe luo y del ocio os en-
sible,
y,
en gene al, p opios de
la
alsi icación
en
la
o ma ma e ial, en e los que hoy ci a ía,
en e miles: uñas la gas y epin adas, ajes
muy ceñidos o incómodos, cie os depo es
espec acula es y juegos de aza , imagine ía
de
las p ac icas de o as, animis as o supe s icio-
sas y edi icios sun uosos de achadas deco a-
das con o na os g o escos e incong uen es
almenas u o os alsos his o icismos.
modo que como lo megaho e a, o aquello
que en ace ado é mino de W. Mi egan
podemos llama , pa a la cul u a de masas y
la a qui ec u a, lo al asén
8•
Debió islumb a den o de los pas iches,
melanges y e i a/es aquello que, hoy ya
se
sabe: que los habi a el ge men del Mal, esa
po encia eb ia in e io a los g upos humanos,
a la cual
-en
con as e esca men ado con los
omán icos, los nihilis as, los ana quis as y
los su ealis as- hoy, después de Auschwi z,
ambién sabemos que no se puede deja
suel a, y con la que no
se
debe, ni mucho
menos, juga .
-LXII-
T.
Mann, p o e izando la Segunda Gue a
Mundial, ad ie e que
no
es
el
« i alismo»9
i acional quien necesi a se de endido po las
pe sonas p og esis as, pe o aman es de la paz
y la libe ad, ya que el i alismo es capaz de
de ende se a
si
mismo con g an e icacia, y en
odo momen o. Es po
el
con a io la aciona-
lidad de la azón, de la e dad y
la
libe ad, la
que siemp e es á amenazada desde el Pode
Con able Racionalis a y en iesgo, po an o,
de desapa ece .
Los subp oduc os más espu ios de uso y con-
sumo pod ían ene pa a Veblen su o igen en
los gus os p e e en emen e b u ales del caci-
que y en los p e e en emen e ki sch del hechi-
ce o sace do al. Po que es innecesa io señala ,
sugie e Veblen, la ín ima analogía exis en e
en e el o icio sace do al y el del lacayo. De
hecho, sabemos hoy que la al a poé ica no es
cues ión de es ilos u o ígenes sino de sabe
hace y cons ui nue as sus ancias con las
ma e ias o males. Es an o más i ele an e y
desp eciable
la
axonomía clasi ica o ia po
endencias o escuelas, cuan o más se elude el
p oblema de ondo:
la
c í ica capaz de demos-
a que una ob a es aliosa o no lo es, con
independencia de su es ilo, echa, escuela o
au o . Como ejemplo alga
-con
odas las
excepciones que se quie a- analiza los sub-
p oduc os de la clase ociosa sace do al o
inancie a, los cuales sean enacen is as o
ba ocos, clásicos o omán icos, del obo o
del bu ón (que ambos ienen a se uno) ien-
den a la apa iencia cos osa, a la deco ación
adhe ida o pós uma, a la incong uencia es-
pec o de las o mas y ma e ias o iginales,
al
e ec ismo a caico, complicado e ine icaz que
consume iempo y es ue zo humano, sin apo -
a dignidad panhumana. La pe i encia
inanciada de lo al asén o megaki sch no se
basa solamen e en su incapacidad pa a apo a
dignidad humana, sino especialmen e en su
eno me capacidad pa a demole la y deg a-
da la10
.
Pe o a i mando an a ob iedad,
no
se «a aca a
la cul u a en gene al», como lamen a Ado no,
sino que simplemen e se desenmasca an las
o pes mane as de la cul u a ba bá ica y
dep edado a, la cual, g acias a
su
ulga idad,
ga an iza una epu ación ingenua, o o gada
po la doxa co ompida, o sea, po la opinión
pública deg adada del a a ez espe able
público. Las o pes mane as c is alizan en o -
mas an icuadas o ecno edosas, a eces o na-
men ales en exceso, llama i as o b illan es,
las cuales conno an en g an amaño y os ensi-
blemen e (lo al asén) de oche, exención de
uso humano (en igo iene des ino di ino) y
sob e odo exención de la necesidad de
emplea la in eligencia de una cons ucción
o mal igo osa, e dade a, cla a y bella po
an o. Ado no, en es e único y so p enden e
caso, pa ece ol ida la ace ada es é ica de
San o Tomás en cuan o a la belleza como cla-
idad o esplendo de la e dad. Ve dad poé-
ica, es deci , cons uc i a y uncional en una
sola, compleja y uni a ia o ma e dade a.
Es cie o que Veblen
no
pa ece aspi a a una
sociedad sin clases.
Es
un
simple e o mis a,
pe o
un
e o mis a sensible y dolo ido an e las
o mas de una es é ica alsa ia y ki sch, esa
es é ica deg adada y deg adan e insepa able
de una é ica social egoís a, bu guesa y ple-
beya, es deci , en en ada a los e dade os
-LXIII-
63
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
70
alienan e que básicamen e p oduce espec áculo
banal de basu a di e ida y ag adable. No nos
deg ada la unción eleológica u ili a ia o la
p oducción se iada que nos uni ica en el con-
sumo, sino la in ame calidad g ega ia de unos
p oduc os elabo ados en el ma co de un me -
cado alienan e po es a some ido a la dic a-
du a desalmada del capi al. Es cie o que pa a
pode sopo a la ealidad de una exis encia
p oduc i a den o de ese ma co, odos necesi-
amos impo an es dosis de e asión, d oga,
supe icialidad, acilismo, an asía, uido,
basu a es é ica, sen imen alismo y a e
inmundo ( ele isión, o os, u bol, p ensa,
p ocesión, alla o e ia) so pena de a a-
mien o psiquiá ico. Tal ez necesi emos
ag ado ácil, lindeza edulco ada, gus o ple-
beyo que nos elaje y dis ienda. Todas esas
o mas es upe acien es que usamos, deben
nidad humana», se puede jus i ica la p i a-
ción a la sociedad de al as dosis de belleza y
de una calidad, acep ando y aplaudiendo la
alsi icación sen imen al de g an amaño: lo
al asén. Lo al asén, o megaki sch, hemos
dicho, es
un
concep o cuan i a i o: cali ica
lo
e ec is a, lo elamido,
lo
supe icial,
lo
a e -
ciopelado y lo also del gus o plebeyo indu-
cido desde a iba, pe o no cuando se limi a al
«ino ensi o» ki sch de baga ela y bibelo , sino
cuando apa ece en can idades o dosis pelig o-
sas pa a la población como es el caso de la
p ensa ama illa, la elebasu a o la a qui ec u a
a ís ica; es a úl ima además, con el ag a an e
de
su
g an escala y
su
cons ucción con ma e-
iales pe manen es.
La opinión que dice a gumen a u ilizando
el
ci ado populismo demagógico de la «digni-
se , además, polimo as y múl iples pa a e i- dad», debie a se capaz de dis ingui la di e-
a el abuso que sob e unas pocas, pueda encia exis en e en e aleg a se la ida con
un
esul amos excesi o y le al. Pe o odas esas
supues as necesidades, al igual que an as
o as de ipo isiológico, no ep esen an p eci-
samen e (po sag adas que sean)
lo
más ele-
ado de esa dignidad humana con cuyo p e-
ex o, la opinión pública, con
T.
Ado no a la
cabeza p e ende jus i ica
lo
injus i icable
19
•
La ealidad uni e salmen e compa ida, po
ejemplo, de esas necesidades de lujo o dina-
io, de espec áculo desp eciable, o de os en a-
ción plebeya, no nos au o iza a descon ia del
se humano has a llega al pun o de jus i ica -
las o, peo aún, hace las pasa po ob as de
a e cuando son simple insul o con a la in eli-
gencia
y,
en consecuencia, con a nues a dig-
nidad. Menos aún, con el p e ex o de la «dig-
buen ino in o y hace lo con alcohol me ílico
y con pegamen o de con ac o. A al espec o
cualquie con usión es indecen e.
«
Es
común a la p oducción capi alis a
-dice
Ma x-
que no sea el homb e
el
que se si a de
las condiciones de abajo, sino al e és, que
és as
se
si an del
homb e>>.
No es á
el
me -
cado al se icio del consumido sino que, po
el con a io, el me cado global cons uye
su
consumido ideal a base de c e inización
masi a.
No
hay mejo ejemplo que las impo-
siciones que nos aplica la me cado ecnia
-y
no el «gus o de las gen eS
>>
-en cuan o a la
p og amación que padecemos en la ele isión.
Pa a el capi al o suje o del Pode , las ho as de
máxima audiencia deben exhibi p oduc os
-LXX-
ele isi os del más bajo gus o plebeyo o ac í-
ico que emb u ezca
al
consumido , el cual, a
su
ez consume, más y más basu a, a
su
ez,
más y más publici ada cuan a mayo sea la
audiencia o más in ame la calidad del p o-
duc o ele isi o. El c ecien e ac i icismo
inducido en el consumido aumen a las en as
po que la publicidad más ca a ocupa los espa-
cios de máxima audiencia, es o es, aquellos
p og amas que más idio izan al consumido ,
p ecisamen e cuando en su indi idualismo
suicida,
el
consumido se une a las mayo es
muchedumb es de ele iden es. De al modo,
el sis ema se au oalimen a
-según
un ciclo en
ex emo icioso y dañino- po di e sas bocas,
de mane a an e icaz que, sal o con una cos-
osísima e imp obable huelga in e nacional de
elespec ado es.
La
a qui ec u a de la ciudad
C azy de Pa sy Cline y la misma en boca de
Julio Iglesias; o bien, en e las películas La
dama de Shangai
y
La condesa descalza.
Hemos pues o en segundo luga ambas ob as
equi alen es a la deg adan e es ación medie-
al de e oca il que
T.
Ado no de iende. El
que no dis ingue calidades, con unde, deg ada
y se deg ada.
No c eo que la cul u a, en su acepción no -
mal, sea pa a nadie
un
despil a o. Es, más
bien, el abuso espec acula y al asén que se
hace de los p oduc os cul u ales de di e sión
-con
el in de con e i en masa g ose a, ple-
beya y se il a los pueblos aman es de la
libe ad- el que podemos juzga de despil a-
o doblado: como opio del pueblo y como
alsi icación de aquello que la cul u a debie a
ni siquie a la huelga de pa pados caídos nos se . Así pues, nos encon amos an e un despil-
pe ni e. a o uni e sal, pa a casi odos (99% de la
71
G a e es que, con la mise able excusa de que
«
lo
pide la audiencia»
un
olumen an
inmenso de a e exc emen icio salga dia ia-
men e
al
me cado; es peo aún que una mino-
ía co up a de a is as y c ea i os se luc e con
ello; y peo aún que sea consumido po y con-
a an a gen e. Aun así, mucho más deg a-
dan e pa a la dignidad humana nos pa ece el
hecho de que una g an pa e de la población
( odos noso os en algún caso) consuma el
bod io ácil, con la ingenua conciencia de que
es á omando un p oduc o «a ís ico» de p i-
me a calidad
20•
La e dade a dignidad humana eside en
sabe y pode dis ingui la inmensa di e encia
de calidad que hay en e p oduc os a p ime a
is a pa ecidos como po ejemplo la canción
p oducción cul u al pa a el 99% de la pobla-
ción del plane a), aunque ese despil a o sea
sólo sumamen e en able pa a menos del 1%
de la población del mundo: la ma ia inan-
cie a de los pa aísos iscales. Pa a noso os no
hay cul u a alguna sin la médula de la c í ica.
Es e ipo de cul u a pa ece no in e esa a
Ado no en
su
a aque a Veblen. El a e as-
cis a, iene a deci Benjamín, no se hace sola-
men e pa a las masas, sino po las masas. Po
eso ha de se necesa iamen e ic o ioso,
espec acula y monumen al, po eso la écnica
ha de se a ís icamen e sus aída po la p o-
paganda de en e las ue zas de p oducción
cul u al, po eso la ideología a ís ica ascis a
-llena
de acionalismo y u ili a ismo peque-
ñobu gués- a aca en su esencia a la u ilidad, a
la acionalidad y a la uncionalidad. Es po
-LXXI-
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
72
ello que la es echa unidad exis en e en e
mul i unción
y
belleza
es golpeada con inua-
men e po la ideología a ís ica del ascismo.
A in de cuen as el ascismo, al igual que
su
he mano apa en emen e enemis ado
-el
ul a-
libe alismo- nace pa a de ende los p i ile-
gios de una ín ima clase inancie a an dañina
y pa asi a ia como anal abe a. No encuen o
mejo azón pa a en ende el asun o (p opa-
ganda en el caso ascis a y publicidad en el
caso libe al) que la apo ada po And é Gide
cuando de ine las nue as a qui ec u as his o-
icis as en gene al, y omano-monumen ales,
en pa icula , como
pe iodismo ama illo
a qui ec ónico
21
•
En nomb e de lo que en iende po dignidad
humana,
T.
Ado no, iene a hace una apolo-
gía del pas iche. Usa el ejemplo in ame de la
ípica es ación e o ia ia cuyo aspec o ex e-
io , en o ma y ma e ia, es el de un cas illo
medie al con sus almenas. «La másca a alme-
nada, dice, es la e dade a e dad de la es a-
ción... sólo el au o i a ismo po medio del
e o consigue a anca esas másca as popu-
la es». Una ez más se con unde
lo
popula
con
lo
za io y plebeyo. Debe íamos eco da
aquí que bajo el mismo con ex o y concep o
populis a se ges ó el discu so con a las an-
gua dias del «a e degene ado» donde puede
lee se la ase: «exigimos el ipo de a e que
gus a a las gen es sencillas», enunciada po
el
maes o de con usión Goebbels
22
.
incul a, acoba dada y g ega izada en a as de
un indi idualismo suicida. El sen ido de al
usión lo señala el p opio Veblen: «La ins i u-
ción dominan e
al
impone un sis ema de es-
pe abilidad pecunia ia y
al
p i a a las clases
in e io es de odo lo que sea posible p i a las,
ac úa en el sen ido de conse a en la masa de
la población los asgos a caicos pecunia ios y
conse ado es. Así las clases in e io es asimi-
lan o mas y egis os que en p incipio co es-
ponden
(y
bene ician, decimos noso os) úni-
camen e a las supe io es».
La de ensa del lujo almenado y de la alsa apa-
iencia, como uen e de elicidad pa a odas las
pe sonas, que hace Ado no al conside a el a e
necio y ag adable, o la a qui ec u a alsa ia,
como pa e
de
lo
que
él
en iende po cul u a y
dignidad humana, dice poco en
su
a o . No
que emos pensa que en plena gue a ía al
ez hubie a que hace mé i os an e los p e isi-
bles encedo es. F en e al es alinismo odo e a
líci o. Además, y po
si
acaso, el epliegue de
la angua dia a qui ec ónica después de la
Segunda G an Gue a, debía se espoleado,
acen uado, po más que uese, p ecisamen e, a
pa i de 1968 cuando la clase dominan e deci-
dió ebaja en pa e sus ya menos e icaces
hábi os de os en ación. Fue po en onces
cuando, engend ada po el impe ialismo y la
policía cul u al del genda me uni e sal U.S.A.
po
un
lado, y el belcan ismo ma ioso de Las
Vegas, po o o, con la ines imable ayuda de
un
Las «gen es sencillas» que la demagogia g upo de a qui ec os ocólogos (Jenks, Ven u i,
( ambién del ma xismo ulga ) suele con a- Rossi y o os muchos) end ía
al
mundo el
pone al esnobismo libe al pequeñobu gués engend o pop-pos modem que se ex ende ía,
cons i uyen, jun o con él, un solo mismo also con g an éxi o de masas y c í ica, po Eu opa a
suje o den o del conjun o de una sociedad a és de Sicilia, cla o es á.
-LXXII-
Pa a e mina , adelan o una sospecha en
cuan o a los cambios habidos has a hoy, desde
hace jus amen e cien años en la o mación de
la ideología, o ealidad alseada, o doxa ple-
beya (es deci , bu guesa) u opinión pública
manipulada, que de odas esas o mas pod ía
llama se. Las indudables conquis as sociales
que a lo la go del siglo se han alcanzado no
pueden echa se en saco o o; el pode de los
medios de comunicación social (en especial,
la ele isión y la ciudad) es un da o de impo -
ancia c ecien e a a o y con a los pueblos.
El paso de la ba ba ie p imi i a a la ba ba ie
e olucionada iene dado po el sal o que hay
en e el some imien o po la ue za y el some-
imien o po seducción ideológica. Hoy los
olle ones audio isuales y los isgones p o-
g amas de chismo eo y co illeo, sus i uyen
con éxi o en ajoso a las a mas del ejé ci o
policiaco. Aunque la clase dominan e no es
absolu amen e omnímoda y odopode osa,
nos emos obligados a dige i de modo co i-
diano y en g andes can idades, iloso ía débil
o pensamien o di igido o apolí ico o ac í ico,
odo ello sob e el ehículo de las o mas sen-
imen ales Disney o Posmodemas, que en su
mayo pa e coinciden con los in e eses del
Pode Único, O den Global Dominan e o
De
so den Financie o Mundial que, ambién,
de odas esas o mas podemos deci lo.
Aquello que, sin ma ices, muchos llaman
cul-
u a
gene a, en más del no en a y cinco po
cien o de los casos, p oduc os-basu a pa a
nues o uso, dis u e, deg adación, ac i icismo
y despoli ización.
Las o mas alsas o de a e come cial con las
que se cons uye el espec áculo cul u al
(a qui ec u a, cine, música, ele isión, li e a-
u a, p ensa) no coinciden exac amen e con
las alsi icaciones denunciadas po Veblen. A
la cu sile ía, supe icialidad, e ec ismo, aci-
lismo, co illeo, os en ación y mal gus o p o-
pios de la clase ociosa, se unen hoy la amplo-
ne ía de cua el, el exab up o soez, el lenguaje
de abe na, la a ogancia en á ica y chulesca,
la salacidad más iscosa y o as «c eaciones»
p opias del lumpenp ole a iado. Todas es as
exp esiones, sin alcanza la ancia mise ia de
las an e io es, ienen a complemen a las con
su « escu a democ á ica»,
en
sus ines de
alienación colec i a.
¿No es a emos, como odo g upo g ega io,
siendo a as ados po pas o es y empujados
po pe os has a lo más p o undo del es a us?
¿No es cie o que ambas clases de bá ba os
dep edado es - inancie os, ab ican es de
a mas, o iciales de al a g aduación, g andes
lad ones, con sus lacayos y damas po un
lado, y los delincuen es, ma iosos, u ianes o
gans e s de baja ex acción po
o o-
es án
in e esados en conse a su común es a us
pa asi a io al cos o que sea?
Es a conclusión, al ez po acue do in olun a-
io (?) en e ambas mino ías pa asi a ias pa ece
es a en el o igen de an inmensa p oducción
de basu a mediá ica o a qui ec ónica. La espe-
anza de supe i encia, la espe anza de ida
pa a la in eligencia y la dignidad, se á insepa-
able de la ayuda que podamos o ece al con-
apode : a esa pa e in eligen e y mino i a ia
del ebaño; a ese g upo siemp e necesa io y
con ecuencia insu icien e, a esa a is oc acia
del espí i u capaz de en en a se al
Pode
y de
deci
no;
a esas pe i é icas o ejas neg as dis-
-
LXXIII
-
73
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
74
pues as a lucha ; a esos pocos indi iduos que,
po que son abajado es, ienen el pode de la
in eligencia, han pe dido el miedo y, en conse-
cuencia, gozan de no able libe ad men al pa a
cons i ui una e dade a esis encia.
Se á una u u a y nue a iloso ía higiénica y
neoindus ial la que desde nues o in de
siglo enga a islumb a unas nue as o -
mas de u u o que salgan, po doble nega-
ción, del cí culo icioso pa adigmá ico
(Robo -Bu ón), (Racionalismo-I acionalidad),
(Clásico-Román ico), (Veblen-Ado no
),
(Abs ac o-Figu a i o), e c.
Vol iendo
al
con lic o Veblen-Ado no, las
neogó icas es aciones de en de aquel en on-
ces han enido acompañadas desde hace
un
siglo po oda clase de edi icios seudo, de o -
ma o e o, en ealidad pu a lence ía o cham-
pán p os ibula ios dis azados de His o ia
Pasada o de Tecnología Fu u a. Esas edi ica-
ciones que an o p oli e an, sin pe de el
ca ác e mediá ico, y a di e encia de o os
p oduc os e íme os, pe manecen, nos acom-
pañan y humillan pa a siemp e. Esos engen-
d os
-y
no la decaída Nue a Obje i idad- son
los que en igo , des uyen mayo can idad de
neu onas y dignidad humana en especial de
las gen es más modes as y desape cibidas
23.
Con palab as omadas de o o an e io abajo,
e mino como le gus a ía a Veblen: con
hechos; y con un ecue do pa a Auschwi z
como
le
gus a ía a Ado no.
Si nos a enemos a la es uc u a económica, es
hoy indudable pa a cualquie his o iado que
el conjun o de hechos más e gonzosos y
ominosos ealizados po miemb os de la
Humanidad desde
su
o igen, «aquello» que
los se es humanos hicimos con a los De e-
chos Humanos, en e 1933 y 1945 en Ausch-
wi z, Be gen-Belsen, Buchenwald, Dachau,
Mau hausen, T eblinka, P!O zensee
...
y an os
o os luga es de ex e minio, no hubie a sido
posible sin la ana quía económica inhe en e
al
capi alismo, y sin
el
apoyo en usias a que el
G an Capi al, inancie o en el caso suizo, e
indus ial en el caso alemán (S . Vogle ,
S . Thyssen, S .Hugenbe g,
S .
K upp) die on
y p es a on pa a man ene ac i a a la
-en
ase de B ech -Bes ia de E e na P eñez.
Si nos e e imos al inmenso pode de la
supe es uc u a ideológica o supe es uc u a
seudocul u al
-en
las di e sas o mas oscu-
an is as que al se icio de las ue zas de la
escla i ud se o ecen- la conclusión no es
muy di e en e.
Es
indudable pa a mí, que sin
el miedo p o ocado po la incul u a, sin la
p epo encia del exi oso desclasado, sin el
seudopaci ismo libe al de los aliados, sin el
chis e za io de cua el, sin el i alismo ilo-
só ico del esnob ambiguo
y
ela i is a, sin el
acilismo es é ico del b illo y la pu pu ina de
la imagine ía de baza , sin la acuidad g an-
dilocuencia de los a is as come ciales, sin el
e ec ismo de los espec áculos de masas, sin
los populismos e sallescos dis azados de
mode nidad, sin la cu sile ía de la pa e más
igno an e de la bu guesía, sin el odio a la
cul u a p opio de la p ensa sensacionalis a,
sin el es épi o de las ma chas wagne ianas y
de los alses del empe ado
y,
sob e odo, sin
la os en osa con i e ía edi ica o ia que an os
«Hi le » u ie on que aga como a e,
-LXXIV-
desde niños .
..
, en esumen, y pa a deci lo de
una ez y con menos palab as: sin el e ec o
c e inizado de la alsi icación o mal inhe-
en e a la cul u a del Capi al y endulzada con
la pe eza ac í ica, «aquello» no hubie a suce-
dido jamás.
Quizá la ase de más éxi o en oda la ca e a
de Ado no ue aquella an ace ada y pa é-
NOTAS
1 Es uc u a como Fo ma de la o ma
es
un
modo simple
de deci . Me e ie o a la ley común a las di e en es o -
mas
de
esa ley de enidas.
2 Ha sido epe ido con
el
mejo c i e io que los
EE
.
UU.
han conseguido algo so p enden e: llega desde
la
ba ba-
ie colonial has a la decadencia Déco sin pasa po la
ci ilización. Algo an cie o como que en
el
99%
de
su
e i o io la cí i as ci ilizada y ci il
-a
excepción de
algunos pun os como Nue a
Yo k,
Chicago, San F an-
cisco, Nue a O leans ... - pe manece inédi a.
.1
Suele en ende se
el
é mino es a us como:
<<o den>>,
posición den o del o den, es uc u a gene al de ese
o den ... sis ema de ac uación de esa es uc u a.
4 Los da os
de
la O.N.U. pa a 1998 indican la c ecien e
desigualdad
de
en a en la humanid
ad
con ci as como las
siguien es:
El
20% de la población mundial acapa a más
del 80% del consumo mundial. A modo
si
se quie e anec-
dó ico, ales da os señalan que las 250 pe sonas más icas
del mundo poseen an o o más que la mi ad
de
la humani-
dad; o de o o modo: las es pe sonas más icas del
mundo de en an una en a supe io a la en a conjun a de
los 48 países más pob es.
5
La
p ueba de con as e sólo se e ela en los casos
lími e.
El
asal o, desde su nacimien o, con a la Segunda
República Española, a eno de los hechos calcados, ue
u ilizado y copiado más a de como modelo po Hen y
Kissinge y
la
C.l.A. desde el Depa amen o de Es ado
EE
.UU. pa a de iba
al
legí imo Gobie no Cons i ucio-
nal de la Unidad Popula , encabezado po Sal ado
Allende.
En
ambos casos el obje i o conseguido ue el
mismo: sus i ui la libe ad hacia
el
socialismo po la dic-
adu a del e o de F anco o Pinoche al se icio del
capi al. En ambos casos, p opios de
un
manual pa a el
Golpe
de
Es ado, la iden idad
de
ines, la sine gia, la
coincidencia y complemen a eidad en e las ue zas as-
cis as (Ejé ci os y o as) y las ul alibe ales (Banque os y
o as) son e iden es y clamo osas.
ica: «Después de conoce lo ocu ido en
Auschwi z, esc ibi
un
poema pa ece pu a
ba ba ie».
És a es nues a apo ación complemen a ia:
An es o después de conoce lo ocu ido en
Auschwi z, esc ibi
un
mal poema
-un
seudo-
poema- es pu a ba ba ie ac ecen ada, o a
ayuda pa a que Auschwi z pueda e o na .
6 A iel
lo
publicó en
un
lib i o: C í ica cul u al y socie-
dad. 1969.
7
Ve
ese í ulo en Ma ee] P ous .
' Pa a W. Mi egan
-que,
al
pa ece
,
in en a
el
anag ama
sin é ico en e also, ácil y sen imen al- equi ale a
supe ki sch o ulga idad masi a. Sensible a y e ec is a
alsi icación o mal
de
la máxima impo ancia cuan i-
a i a en la con o mación ideológica o demolición de las
conciencias, como es
el
caso
de
la a qui ec u a, la ciudad,
la p ensa o
la
ele isión.
9
En
sus di e en es idealismos: Nie zsche, Spengle , Jas-
Be s
, O ega, Be gson
0
Ve
p og amas de ele isión basados en
el
co illeos o
comad eos sob e la en epie na de los pa ási os a ama-
dos.
11
En e comillas una i onía de W. Benjamin.
12
En e comillas de inición
de
G.
Apollinai e. Galiani
conside aba la moda una en e medad de la men e.
'-'El
Ro o.
14
La p oyección del p oyec o e oseudo, pos mode n o
al asén, puede se conside ada como deyección del
in encionado au o .
15 Hi le llegó den o del ejé ci o a cabo; el Duce alcanzó
a se sa gen o.
En
ambos casos, una nos algia
de
la
ac i i-
dad p opia del lis e o o capa az
-esa
ac i idad an se il
po a iba como despiadada po abajo- iene a imp imi
ca ác e en las idas públicas y p i adas de ambos ma a-
i es.
16
<<Tu one a»
pod ía llama se.
17
Véanse las cien os
de
o os concluyen es del lib o
colec i o La Depo ación de las edi o iales de Ba celona,
Edi o s S.A. y Ul ama S.
A.
" Po inc eíble que pa ezca, ambién Be ol B ech , años
an es, a pesa
de
se
-en
odo
lo
demás-
un
sagaz c í ico
del es alinismo, y
de
habe luchado como nadie simul áne-
amen e con a
el
capi alismo y con a el ma xismo ulga ,
al
llega a la es é ica a qui ec ónica se mues a g ose a-
-LXXV-
75
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
76
men e ob e is a ei indicando la deco ación bu guesa
como algo selec o que debe ins ala se ambién y especial-
men e en las i iendas p ole a ias. En su Me-Ti, Lib o de
los Cambios, el cuen o ¿Qué es bello? -en el que se
e
asoma la demagogia- no deja
lu
ga a dud
as:
las o mas de
la pu a u ilidad son
<<
eas
>>,
los
ob e os ienen odos los
de echos, ambién el de man ene su gus o de o mado po
los medios de p oducción y po la ideología bu guesa, el
aude o mal-cuando se pone
al
se icio de las
cl
ases a-
bajdo as- deja de se
un
aude. Nadie es pe ec o;
ni
siquie a la ex ema e indudable calidad y al u a
de
los a-
bajos de B ech ca ece de algún excepcional pun o oscu o.
Una ez más debe lamen a se la b u al soledad en que se
encuen a la c í ica de a qui ec u a en e a la pes e posmo-
demis a.
Ni
siquie a aquellos pocos que se supond ía
debie an es a ayudándola, lo hacen. Más bien
-como
en
es e caso y sin p e ende lo-, se ponen del lado de
su
mayo
enemigo.
19
Pa a alo a el pode ideológico o alsa io del lenguaje
bas a examina
un
pa de opos de uso común. En
España cuando se habla de el espe able o de la benemé-
i a odos sabemos que el ponen e se es á e i iendo es-
~ec i amen e
al Publico o a la Gua dia Ci il.
0
El
é mino exc emen icio pa a engloba an a po ce-
lana b illan e, an a p ensa del co illeo sea ama illa o
depo i a, an a no elucha de bes selle , an o p og ama
sensible o de
T.V.,
an o cine me amen e come cial, an a
a qui ec u a igu a i a y pos modema, e c. ha sido
omado po su p ecisión de Jes
ús
lbáñez.
Ve
Del algo-
i mo al suje o.
21
De Wal e Benjamin ecomiendo lee
al
espec o Ca -
as desde Pa ís: el nue o enemigo de And é Gide.
22
Minis o de p opaganda nazi.
23
Ve
las úl imas es aciones aé eas como el ae opue o
de Se illa.
Codex Escu ialensis,
i
s a pano ámic
a.
-
LXXVI
-